Está en la página 1de 3

Directivos de la Universidad de León

Sres. Profesores
Compañeros, amigos, padres.:

Esto no es una despedida, aunque lo parezca. Es curiosa la contradicción


que hoy se da en este salón de actos. Contradicción porque las despedidas
suelen ser tristes, pero hoy aquí estamos celebrando que hemos terminado una
etapa en nuestra vida, y las celebraciones suelen ser motivo de alegría.
Esto no es una despedida. Debería ser un hasta la vista: un hasta luego
que se tradujese en una cita que nos obligase a volvernos a ver dentro de unos
años. De ese modo, con una perspectiva distinta, la que ofrece el mercado
laboral al que dentro de muy poco nos enfrentaremos, podríamos entrar a valorar
con justicia lo que para nosotros han supuesto estos años. Han sido dos años 8
meses en los que hemos aprendido muchísimos conceptos y teorías, pero que
sobre todo, han contribuido a conformar en nosotros un espíritu crítico que
acompañará todas nuestras acciones futuras, distinguiéndonos por encima de
aquellos que han pisado otras aulas en otras facultades. Sólo así demostraremos
que hemos pasado por la universidad y que la universidad no ha pasado por
nosotros.
Dentro de muy poco nos separaremos: lo haremos sin traumas y sólo unos
pocos seguiremos en contacto. Es ley de vida: resulta imposible congeniar con
todo el mundo y también es imposible seguir en contacto cuando la distancia y las
obligaciones profesionales o personales desunen a las personas para siempre.
Pero esta no será una despedida triste, al menos no debería serlo, porque
hoy también estamos de enhorabuena. De enhorabuena porque hoy celebramos
que somos Ingenieros, que nos faltan unos meses o un año para obtener el título
por el que tanto hemos luchado. Por eso hoy estamos de enhorabuena, porque
hoy vamos a hacer realidad lo que esperábamos conseguir desde el día que
decidimos matricularnos en esta carrera de nombre Ingeniería Industrial
Administrativa.

1
A lo largo de estos años, algunos se han quedado en el camino, tanto
compañeros como maestros más esperamos que donde estén les valla muy bien.
También es verdad que otros se han ido incorporando y que como grupo
adoptamos a uno.
Hoy más que nunca debemos acordarnos de ellos, de aquellos que dentro
y fuera de las aulas nos han acompañado en nuestro camino y han asumido
como si fuera suyo nuestro objetivo final. A todos ellos, a los que están y a los
que ya se han ido, a los que han venido hoy aquí y a los que nos esperan en
casa, gracias por vuestro apoyo. Sin vosotros, sin aquellos a los que queremos y
con los que celebramos nuestros pequeños triunfos o nos refugiamos cuando
tropezamos, cualquier pequeña victoria carece de sentido. Compartirlo con
vosotros es hoy nuestro deseo y por vosotros estamos hoy aquí reunidos.
También es necesario agradecer a nuestro padrino su asistencia hoy aquí
el profesor de la Universidad y Director José Ángel Cu. Es para nosotros un honor
que forme parte de este evento ya que desde que llego hace unos pares de
cuatrimestres nos enseñó la lealtad y nos brindó su apoyo incondicional a cada
paso que dábamos y en cada decisión que tomábamos usted estaba hay para
brindarnos un consejo.
No podemos tampoco dejar de agradecer al ex profesor Edgar Benedicto
Cardoza Lorenzini el que aceptara en tan poco tiempo nuestra invitación a este
evento. Éramos y somos conscientes de lo complicado por sus actividades, que
supone estar aquí a pesar de ya no formar parte de esta institución pero para
nosotros esta persona fue, es y siempre será parte de nuestra pequeña familia.
En este repaso a lo que para nosotros han supuesto estos años de
facultad nos falta un elemento importantísimo por nombrar: nuestros profesores.
De ellos ha dependido nuestra formación. De lo que nos hayan enseñado o
transmitido dependerá seguramente nuestro futuro y el buen nombre de la
facultad de la que venimos.
Y para cerrar estas pequeñas palabras llenas de sentimiento recordemos el lema
de nuestra Universidad “Saber para servir y Servir para Progresar” Por ello y por
su atención, muchas gracias en nombre de mis compañeros y mío.

2
Es casi una necesidad ponerle rostro a aquel de quien tanto hemos aprendido y a
quien tanto hemos leído, y a quien seguiremos leyendo con sumo placer, porque
no hay que olvidar que nuestro aprendizaje no ha acabado aquí. Pensarlo sería
una locura, porque nunca hay que dejar de aprender. Y no podemos dejar de
lado que a veces quien menos lo pensamos nos está dando las mayores
lecciones de nuestra vida. Así que reiniciemos el mundo cada día aprendiendo
algo nuevo.
A pesar de que nos hicieron saber lo apretado de su agenda, sobre todo a final
de curso, podemos disfrutar hoy de la presencia

Tras deliberar durante semanas, cuentan quienes estuvieron allí presentes


cómo aquellos estudiantes reunidos en comunal asamblea decidieron que todos
los que les habían dado clase eran buenos, pero que ninguno destacaba más
que los otros para merecer el honor de ser distinguido como el mejor por encima
de los demás. Y fue así como decidieron seguir siendo diferentes y dejaron en
manos de las siguientes promociones aquella difícil decisión. Dejaron que fuesen
otros porque a ellos les esperaban en otras facultades nuevos profesores de los
que aprender y respetar, ya que aquí no podían seguir formándose en aquello
que les unía: la biblioteconomía y documentación. Y es así como esta fábula se
termina, teniendo presente que quien les ha hablado no es más que un trovador y
mensajero, al servicio de 30 cabezas bien pensantes que no quieren dejar de
lado la oportunidad de reiterar la petición de una licenciatura en documentación
para Ferrol, porque puede que no nos la merezcamos ni nuestros profesores
tampoco pero, ¿quién es nadie que no nos conoce para juzgarnos?. Mediten
sobre ello, les hará bien.

También podría gustarte