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Nuestra Señora de Guadalupe (México)

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Nuestra Señora de Guadalupe
(Virgen de Guadalupe)
1531 Nuestra Señora de Guadalupe anagoria.jpg
La Virgen de Guadalupe en la tilma de Juan Diego
Venerada en Iglesia católica, Iglesia ortodoxa, Comunión anglicana, Iglesia copta,
Iglesia católica maronita
Templo Insigne y Nacional Basílica de Santa María de Guadalupe
Festividad 12 de diciembre
Patrona de México, América y Filipinas
Fecha de la imagen 12 de diciembre de 1531 (489 años)
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Nuestra Señora de Guadalupe, conocida comúnmente como la Virgen de Guadalupe,1 es
una aparición mariana de la Iglesia católica de origen mexicano, cuya imagen tiene
su principal centro de culto en la Basílica de Guadalupe, ubicada en las faldas del
cerro del Tepeyac, en el norte de la Ciudad de México.

De acuerdo a la tradición oral mexicana,2y lo descrito por documentos históricos


del Vaticano y otros encontrados alrededor del mundo en distintos archivos, María,
la madre de Jesús se apareció en cuatro ocasiones al indígena chichimeca Juan Diego
Cuauhtlatoatzin en el cerro del Tepeyac, y en una ocasión a Juan Bernardino, tío de
Juan Diego. El relato guadalupano conocido como Nican mopohua narra que tras la
primera aparición, la Virgen ordenó a Juan Diego que se presentara ante el primer
obispo de México, Juan de Zumárraga, para decirle que le erigieran un templo. Ante
el escepticismo de Juan de Zumárraga pidió una prueba a Juan Diego. En la última
aparición de la Virgen y por orden suya, Juan Diego llevó en su ayate unas flores
que cortó en el Tepeyac, se dirigió al palacio del obispado y desplegó su ayate
ante el obispo Juan de Zumárraga, dejando al descubierto la imagen de la Virgen
María, cuyos rasgos han sido interpretados como "mestizos" a pesar de ser de piel
mucho más clara que su homónima española.

Según el Nican Mopohua, texto hagiográfico publicado en el siglo XVII3, las


apariciones tuvieron lugar en 1531, ocurriendo la última el 12 de diciembre de ese
mismo año. La fuente más importante que las relata fue el mismo Juan Diego, que
habría contado todo lo que había acontecido. Posteriormente esta tradición oral fue
recogida en un escrito con sonido náhuatl pero con caracteres latinos (técnica que
ningún español sabía hacer y que solo muy rara vez usaban los indígenas); este
escrito es llamado el Nican mopohua, y es atribuido al indígena Antonio Valeriano
(1522-1605). Posteriormente en 1648 es publicado el libro Imagen de la Virgen María
Madre de Dios de Guadalupe por el presbítero Miguel Sánchez, contribuyendo a
recopilar todo lo que se sabía en la época sobre la devoción guadalupana.

Según diversos investigadores, el culto guadalupano es una de las creencias más


históricamente arraigadas en el actual México y parte de su identidad,345 y ha
estado presente en el desarrollo como país desde el siglo XVI6 incluso en sus
procesos sociales más importantes como la Independencia de México, la de Reforma,
la Revolución mexicana5 y en la sociedad mexicana actual, en donde cuenta con
millones de fieles, algunos de ellos profesantes como guadalupanos sin ser
necesariamente parte del catolicismo.7 Las raíces devocionales primigenias de esta
imagen estarían en la Virgen de Guadalupe de Extremadura, por la cual tenían
devoción los conquistadores españoles.8

Índice
1 Historia
1.1 Relato mariano
1.2 Antecedentes
2 La devoción en el siglo XVI
2.1 Narración en náhuatl
2.2 Etimología del nombre
2.3 Internacionalización
2.3.1 Basílicas fuera de México
3 Origen de la veneración a la Virgen de Guadalupe en el Tepeyac
3.1 Capilla de Indios
4 Debate histórico y controversias
5 Posible sincretismo
6 La Virgen de Guadalupe en la historia de México o guadalupanismo
6.1 Independencia
6.2 Primer Imperio de México
6.3 México Independiente
6.4 Segundo Imperio de México
6.5 Siglo XX
7 Canonización de Juan Diego Cuauhtlatoatzin
7.1 Estudio de la imagen
7.2 Tela
8 Fiesta de la Virgen de Guadalupe
9 Honores papales
10 Historia guadalupana en cine y televisión
10.1 Cine
10.2 Televisión
11 Véase también
12 Notas
13 Bibliografía
13.1 Obras literarias dedicadas a la Virgen de Guadalupe
14 Enlaces externos
Historia
Relato mariano
Véase también: Anexo:Documentos históricos aceptados por la Iglesia católica sobre
la Virgen de Guadalupe
Según la tradición católica, el cuerpo de documentos históricos aceptados por la
iglesia, y esencialmente la narración del Nican Mopohua,4 el llamado milagro
guadalupano ocurrió de la siguiente manera:

El santo Juan Diego Cuauhtlatoatzin nació en 1474 en Cuautitlán, entonces reino de


Texcoco, perteneciente a la etnia de los chichimecas. Su nombre era
Cuauhtlatoatzin, que en su lengua materna significaba ‘águila que habla’, o ‘el que
habla con un águila’.

Ya adulto y padre de familia, atraído por la doctrina de los padres franciscanos


―llegados a México en 1524―, habría recibido el bautismo y el nombre hispano de
Juan Diego, y su esposa se llamó María Lucía. Se celebró también el matrimonio
cristiano. Su esposa falleció en 1529.

El Nican Mopohua narra que el sábado 9 de diciembre de 1531, mientras se dirigía a


pie a Tlatelolco, en un lugar denominado Tepeyac, tuvo lugar la primera aparición
de la Virgen María, que se le presentó como «la perfecta siempre virgen santa
María, madre del Dios verdadero». La Virgen le encargó que en su nombre pidiese al
obispo capitalino ―el franciscano Juan de Zumárraga― la construcción de una iglesia
en el lugar de la aparición. Como el obispo no aceptó la idea, Cuauhtlatoatzin
volvió a ver a la Virgen ese mismo día y ella le pidió que insistiese (segunda
aparición).

Al día siguiente, domingo 10, Cuauhtlatoatzin volvió a encontrar al prelado, quien


lo examinó en la doctrina cristiana y le pidió pruebas objetivas en confirmación
del prodigio. Ese mismo día tuvo lugar la tercera aparición en la cual la Virgen
María mandó entonces a Juan Diego que al día siguiente, lunes 11, fuera a verla
para que le diera la señal que haría que le creyera.
El día lunes 11 Cuauhtlatoatzin no fue al Tepeyac porque halló a su tío Juan
Bernardino enfermo, su tío le pidió a Juan Diego que al día siguiente fuera a
Tlaltelolco en busca de un confesor, pues estaba seguro de que iba a morir. Juan
Diego obedeció y salió muy de mañana el día martes 12 de diciembre de 1531, pero
recordando que la Virgen lo tenía citado y temeroso de que lo entretuviera y no lo
dejara ir en busca del confesor, quiso evitar su encuentro y así, en vez de seguir,
derecho su camino, subió por entre el Tepeyac y el cerro al que estaba unido
pensando rodear el Tepeyac por la ladera que mira al oriente hasta llegar a donde
ahora queda el frente de la Basílica y tomar ahí el camino de Tlaltelolco. En su
camino la virgen le salió al encuentro (cuarta aparición) y le explicó la situación
de su tío. A esto respondió la Virgen María:

«Oye y ten entendido, hijo mío, el más pequeño, que es nada lo que te asusta y
aflige; no se turbe tu corazón; no temas esa enfermedad ni otra alguna enfermedad y
angustia. ¿No estoy yo aquí, que soy tu madre? ¿No estás bajo mi sombra? ¿No soy yo
tu salud? ¿No estás por ventura en mi regazo? No te apene, ni te inquiete otra
cosa; no te aflija la enfermedad de tu tío, que no morirá de ella: está seguro de
que ya sanó».

Juan Diego convencido de lo que le dijo, pidió a la Virgen que le diera la señal y
el mensaje para llevarlos al obispo.

La Virgen entonces le dijo que subiera a la cumbre del cerrito donde solía verlo y
que cortara las flores que allí encontraría, invitándole a subir hasta la cima de
la colina de Tepeyac para recoger flores y traérselas a ella. No obstante la fría
estación invernal y la aridez del lugar, Cuauhtlatoatzin encontró varias flores
entre ellas rosas de Castilla. Una vez recogidas las colocó en su «tilma» y se las
llevó a la Virgen, que le mandó presentarlas al obispo como prueba de veracidad.
Una vez ante el obispo el santo abrió su «tilma» y dejó caer las flores mientras
que en el tejido apareció, inexplicablemente impresa, la imagen de la Virgen de
Guadalupe, que desde aquel momento se convirtió en el corazón espiritual de la
Iglesia en México.

Según la tradición católica, la imagen que hoy en día se expone en la Basílica de


Guadalupe sería la misma que la de ese día del año 1531, aunque no hay certeza
científica de ello.

Juan Diego no volvió a su casa sino hasta el día siguiente, pues el obispo lo
detuvo un día más. Aquella mañana le dijo: «Ve a mostrarnos dónde es la voluntad de
la Señora del Cielo que se le erija su templo».

Juan Diego condujo a las personas que el obispo dispuso que lo acompañaran al lugar
en que se había aparecido la Virgen y en el que debería erigirse su Santuario y
pidió permiso de irse, pero no lo dejaron ir solo, sino que lo acompañaron a su
casa, al llegar a la cual vieron que su tío estaba perfectamente sano; Juan Diego
explicó a su tío el motivo por el que él llegaba tan bien acompañado y le refirió
las apariciones y que la Virgen le había dicho que él estaba curado. El tío al oír
el relato de su sobrino Juan Diego, manifestó que ciertamente la misma Señora lo
había sanado, puesto que a él mismo se le había aparecido (quinta aparición) y
añadió que le había dicho que dijera al obispo que era su voluntad que se le
llamara "la Siempre Virgen Santa María de Guadalupe".

Con el tiempo, Juan Diego, movido por una tierna y profunda devoción a la Madre de
Dios, dejó a los suyos, la casa, los bienes y su tierra y, con el permiso del
obispo, pasó a vivir en una pobre casa junto al templo de la «Señora del Cielo». Su
preocupación era la limpieza de la capilla y la acogida de los peregrinos que
visitaban el pequeño oratorio, hoy transformado en basílica, símbolo elocuente de
la devoción mariana de los mexicanos a la Virgen de Guadalupe.
Juan Diego Cuauhtlatoatzin, laico fiel a la gracia divina, gozó de tan alta estima
entre sus contemporáneos que estos acostumbraban decir a sus hijos: «Que Dios os
haga como Juan Diego».9

Cuauhtlatoatzin murió en 1548, con fama de santidad. Su memoria, siempre unida al


hecho de la aparición de la Virgen de Guadalupe, atravesó los siglos, alcanzando la
entera América, Europa y Asia.

Antecedentes
En el contexto de la Reconquista española, dos fueron las imágenes que adquirieron
notoriedad como parte de este movimiento social, político y religioso en parte del
actual territorio de España: Santiago —incluso su advocación de Matamoros— y la
Virgen de Guadalupe (Extremadura, España) teniendo una importante presencia en la
naciente hispanidad.4 Esta imagen, venerada en el Real Monasterio de Santa María de
Guadalupe de Extremadura, tuvo un auge a partir del siglo XIV y hasta el XVII.4
Según la tradición católica, esta imagen llamada también Virgen morena fue
esculpida por el propio apóstol Lucas, y fue hallada en el siglo XII cerca del río
Guadalupe en la región de Las Villuercas.4 Algunas coincidencias del relato mariano
de Guadalupe en España encontrarán coincidencias posteriores en el de la Nueva
España,4 por ejemplo, la aparición en un entorno rural de manera casual a un
vidente de bajo estrato social, el hallazgo e incredulidad de las autoridades
religiosas que piden una prueba, la plasmación de su propia imagen en un objeto que
dará al vidente, la sanación de un enfermo o la resucitación de un muerto como
primeros milagros así como la orden de la construcción de un templo en donde se
honre su hallazgo.4

La devoción en el siglo XVI

Alegoría de la declaración pontifica de Benedicto XIV el 24 de abril de 1754 del


patronato Guadalupano sobre la Nueva España, anónimo novohispano, siglo XVIII. Se
muestra a la virgen acompañada del propio pontífice, además del Rey Fernando VI de
España, San Pedro y San Pablo.
Si bien no existe en el corpus epistolar de Zumárraga ninguna mención ni alusión al
milagro guadalupano, las narraciones hechas en el siglo XVII10 indican que el
obispo ordenó llevar la imagen a la Catedral de México. La imagen habría sido
trasladada al cerro del Tepeyac -o Tepeyacac como aún era conocido- después en una
ceremonia fastuosa, presidida por el propio Zumárraga, Juan Diego y el presidente
de la Segunda Audiencia, Sebastián Ramírez de Fuenleal.

Es en el contexto de dicha procesión en que se cree ocurriría el primer milagro de


la virgen, cuando un aborigen que participaba en una representación teatral de una
batalla como parte de los fastos, fue herido con una flecha verdadera. Al ser
llevado ante la virgen, la herida habría sanado milagrosamente.10

Narración en náhuatl
El Nican mopohua (‘aquí se narra’, en idioma náhuatl) es el título de la narración
en la que se cuentan las apariciones de la Virgen de Guadalupe. El elegante y
complejo texto está escrito con sonido náhuatl pero con caracteres latinos.

El Nican mopohua está contenido dentro de un libro más amplio, el Huei


tlamahuiçoltica publicado en el año de 1649 por el bachiller criollo Luis Lasso de
la Vega (1605-1660), capellán del santuario de Guadalupe. El título del Huei
tlamahuizoltica se deriva de las dos primeras palabras del texto, impresas en
gruesos caracteres en su primera publicación (‘El gran acontecimiento’, que son las
dos palabras iniciales del texto). Este Huei tlamahuizoltica incluye ―además del
Nican mopohua― textos introductorios, oraciones y el Nican motecpana (‘Aquí se pone
en orden’) que es la lista de algunos milagros atribuidos a la Virgen en los años
que siguieron a su primera aparición.
Luis Lasso de la Vega atribuye el Nican Mopohua a Antonio Valeriano de Azcapotzalco
(c. 1520 – c. 1605), que habría sido un indígena noble del siglo anterior (pariente
de Moctezuma Xocoyotzin), y quien como estudiante del Colegio de la Santa Cruz de
Tlatelolco habría sido uno de los alumnos nahuas de fray Bernardino de Sahagún
(1499-1590).

Lasso de la Vega además afirma que el indígena Valeriano había oído la historia
directamente de labios de Juan Diego Cuauhtlatoatzin (quien ―según el mismo Lasso―
habría fallecido en 1548).[cita requerida]

Es probable que el manuscrito náhuatl usado por Luis Lasso de la Vega fuera el
original de Antonio Valeriano. La mayoría de las autoridades están de acuerdo en
esto y en la datación de cuando fue escrito el Nican Mopohua, año 1556.111213

De hecho una copia parcial muy antigua del manuscrito Nican Mopohua en 16 páginas
que se cree podría datar del año 1556 se puede encontrar en la Biblioteca Pública
de Nueva York que ha estado allí desde 188013 14

Basándose en la fecha del Primer Concilio Provincial Mexicano ―que se celebró en


Ciudad de México entre junio y noviembre de 1555―, Edmundo O'Gorman (1906-1995)
opina que Antonio Valeriano había escrito el Nican mopohua en 1556.12 León-Portilla
acepta de la misma manera la hipótesis de O'Gorman.13

En ese concilio, el arzobispo Montúfar ordenó que se examinaran las historias de


los santuarios y de los iconos venerados en México, y que todos los que no tuvieran
suficiente fundamento se destruyeran.[cita requerida]

El sacerdote católico Luis Becerra Tanco (siglo XVII) cuenta que en una fiesta del
12 de diciembre de 1666 ―solo diecisiete años después de la publicación del Huei
tlamahuizoltica ― oyó a unos aborígenes que durante la danza cantaban en náhuatl
cómo la Virgen María se le había aparecido al aborigen Juan Diego Cuauhtlatoatzin,
cómo había curado al tío de este y cómo se había aparecido en la tilma ante el
obispo.15

La obra está escrita en fina prosa poética (tecpiltlahtolli: ‘lengua noble’)16 y


tuvo varias traducciones, siendo las más difundidas las de:

1666: Luis Becerra Tanco.


Antes de 1688: Fernando de Alva Ixtlilxóchitl, traducción parafrástica al
castellano, que aparece en La estrella del norte de México (1688) de Francisco de
Florencia.
1886: Agustín de la Rosa (traducción directa del náhuatl al latín).
1926: Primo Feliciano Velázquez
1978: Mario Rojas Sánchez (de la diócesis de Huejutla).
1978: Ángel María Garibay Kintana (1892-1967).
1989: Guillermo Ortiz de Montellano
2002: Miguel León-Portilla (primera traducción laica).
Etimología del nombre
El origen del nombre «Guadalupe» es motivo de controversias.17 En el catolicismo,
se estima que «Guadalupe» podría provenir del término náhuatl «coatlaxopeuh», que
se pronuncia «quatlasupe», con lo que su valor fónico resulta parecido al de la
palabra en español «Guadalupe». «Coa» significa «serpiente», «tla» equivale al
artículo «la», mientras que «xopeuh» significa «aplastar», con lo que quedaría
constituida la expresión «la que aplasta la (cabeza de la) serpiente».171819

Existen otras etimologías posibles, estas en el caso de que existiese traslado o


contagio del nombre de la popular virgen extremeña. En este caso, el término
«Guadalupe» tiene un primer componente claramente árabe -presente en decenas de
topónimos españoles- que es "wādī" (‫" = َوا ِدي‬cauce, río"), existiendo la controversia
más bien en la segunda parte del nombre. Una teoría afirma que podría venir de
«wadi al-iub», que significa «río de cantos negros»19 o, según una deformación
señalada por Ana Castillo, «río de amor» o «río de luz».2017 Otras etimologías
populares incluyen la señalada por David Brading: «wadi-lupi» que significa «río de
lobos»,17 en referencia a los animales que podrían abrevar en las cercanías del
santuario,19 o a la capacidad de la advocación para vencer la idolatría.17

Internacionalización
La fidelidad se expande durante la época colonial, extendiéndose a partir de la
Ciudad de México en un primer plano, hacia sus alrededores, por el sur hasta la
Capitanía General de Guatemala, el Virreinato de Nueva Granada y el Virreinato del
Perú, por el norte hasta la Alta California, el Territorio de Nutka, las Provincias
Internas y el Territorio de La Luisiana, por el este hasta España, la Capitanía
General de Cuba, la Capitanía General de Santo Domingo y la Provincia de La
Florida; y, por el oeste hasta la Capitanía General de Filipinas y la Gobernación
de Taiwán.

Basílicas fuera de México


Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe, en Antiguo Cuscatlán, El Salvador.
Basílica Nuestra Señora de Guadalupe, en la Ciudad de Santa Fe, Argentina
Origen de la veneración a la Virgen de Guadalupe en el Tepeyac

En la imagen, la más famosa efigie de Coatlicue, encontrada el 13 de agosto de 1790


durante los trabajos de nivelación de la plaza mayor de México. Cultura mexica,
Posclásico Tardío (ss. XII-XV). Según Cinna Lomnitz y Heriberta Castaños Rodríguez
no se encontró ningún adoratorio indígena en el Tepeyac, mientras que el valle de
México está lleno de ellos.21
Desde la época prehispánica, el Tepeyac había sido un centro de devoción religiosa
para los habitantes del valle de México2223. En esta eminencia geográfica
localizada en lo que fuera la ribera occidental del lago de Texcoco se encontraba
el santuario más importante de la divinidad nahua de la tierra y la fertilidad.
Esta diosa era llamada Coatlicue (cóatl-cuéitl, ‘señora de la falda de serpientes’,
en náhuatl), que por otros nombres también fue conocida como Teteoinan (téotl-nan,
‘dios madre’, o madre de los dioses, en náhuatl), Toci24 o Tonantzin (to-nan-tzin,
‘nuestra adorable madrecita’, en náhuatl), nombre que le fue dado posteriormente
por los indígenas. El solsticio de invierno de 1531 tuvo lugar el día 12 de
diciembre, de acuerdo con la UNAM.25262728 El templo de Toci fue destruido
completamente como resultado de la Conquista.[cita requerida]

En contra de estos supuestos, los académicos Cinna Lomnitz y Heriberta Castaños


Rodríguez señalaron que no existe una diosa indígena llamada Tonantzin y que en el
Tepeyac no se encontró ningún adoratorio indígena —mientras que el valle de México
está lleno de ellos—, es decir, que no se ha registrado ninguna evidencia
arqueológica acerca de un culto prehispánico en el Tepeyac.21

Los franciscanos decidieron mantener en el lugar una pequeña ermita. La decisión de


mantener una ermita ocurrió en el marco de una intensa campaña de destrucción de
las imágenes de los dioses mesoamericanos, a los que se veía como una amenaza para
la cristianización de los indígenas.29 Se cree que uno de los primeros registros
sobre la existencia de la ermita corresponde a la década de 1530.[cita requerida]
Los indígenas se dirigían al lugar siguiendo la tradición prehispánica. Dos décadas
más tarde, no solo los indígenas acudían a la ermita del Tepeyac a venerar ―según
documentos de la época― la imagen aparecida de la Virgen María. En efecto, a
mediados del siglo XVI, la devoción hacia la imagen se había extendido entre los
criollos.

La tradición católica cree que la aparición de la imagen de la Virgen de Guadalupe


fue en el año 1531, diez años después de la caída de México-Tenochtitlan en manos
de los españoles. Esta fecha aparece registrada en el Nican mopohua (uno de los
capítulos que integran el Huei tlamahuizoltica, obra en lengua náhuatl publicada
por Luis Lasso de la Vega) y que la tradición atribuye al indígena Antonio
Valeriano.30

En 1555, Montúfar ordenó la remodelación de la ermita y la confió al clero


secular.31 Los primeros registros de la aparición de la imagen mariana en la ermita
corresponden precisamente a los años de 1555 y 1556. Entre otros testimonios
tempranos del suceso se encuentran los Diarios de Juan Bautista y los Anales de
México y sus alrededores. El primer documento afirma que «en el año de 1555 fue
cuando se apareció Santa María de Guadalupe, allá en Tepeyacac»,32 mientras que los
Anales ubican el suceso un año más tarde: «1556 XII Pedernal: descendió la Señora a
Tepeyácac; en el mismo tiempo humeó la estrella».33En el siglo XVII, el chalca
Domingo Francisco Chimalpahin Quauhtlehuanitzin recogería los primeros documentos
en sus Relaciones de Chalco Amaquemecan, en los cuales ubica el suceso en 1556:

Año 12-Pedernal, 1556 años. Iba quedando bien doblado y fuerte el muro de piedra
que daría la vuelta a toda la ciudad de México. Para la obra hicieron reunir a toda
la gente de todos los pueblos del rumbo, por orden de los jefes y según
disposiciones de don Luis de Velasco, Visurrey. Así pudo terminarse la muralla.
También entonces ocurrió la aparición, dicho sea con respeto, de nuestra querida
madre, santa María de Guadalupe en el Tepeyácac.34

Tilma de San Juan Diego en la Nueva Basílica.


Al fortalecimiento del culto a la Virgen del Tepeyac contribuyó de manera decisiva
la realización del Primer Concilio mexicano, que se celebró en la Ciudad de México
entre el 29 de junio y el 7 de noviembre de 1555. El concilio fue organizado por el
arzobispo Alonso de Montúfar y reunió a numerosos representantes de las órdenes
monásticas de la Nueva España, entre ellos al franciscano Pedro de Gante; así como
a los obispos Martín Sarmiento de Hojacastro (Tlaxcala), Tomás de Casillas
(Chiapas), Juan López de Zárate (Oaxaca) y Vasco de Quiroga (Michoacán).35Entre
otras cosas, el Primer Concilio de la Iglesia novohispana resolvió reglamentar la
manufactura de las imágenes religiosas, especialmente las realizadas por los
indígenas. También se decidió favorecer el culto a los santos patrones de cada
pueblo y todas las advocaciones marianas.36

Desde la llegada de los franciscanos a México en 1524, los indígenas fueron


instruidos en la pintura y se les permitió la producción de imágenes religiosas.
[cita requerida] De modo que cuando el Primer Concilio mexicano se pronunció a
favor de acabar con las «abusiones de pinturas e indecencia de imágenes» producidas
por los indígenas que «no saben pintar ni entienden bien lo que hacen»,37 en
realidad estaba atacando la obra de los misioneros franciscanos representados por
Pedro de Gante.[cita requerida] El enfrentamiento sobre la producción de las
imágenes religiosas y su papel en la cristianización de los indígenas era también
el reflejo de los desencuentros entre el arzobispo de México y los franciscanos en
lo referente al culto de la Virgen del Tepeyac.[cita requerida] El 6 de septiembre
de 1556, Montúfar predicó una homilía en la cual se pronunciaba partidario de la
promoción del culto a la Guadalupana entre los indígenas.38El 8 de septiembre de
ese mismo año (1556), el arzobispo Montúfar obtuvo una respuesta sumamente crítica
por parte de los franciscanos en boca de Francisco de Bustamante.39La labor de la
Orden Franciscana en la cristianización de América había estado imbuida por la
filosofía erasmiana que rechazaba la veneración de las imágenes, de modo que cuando
Montúfar se mostró favorable a difundir el culto de la imagen del Tepeyac lo que
obtuvo en respuesta de Bustamante fue que el culto Guadalupano era idolátrico
acusando a Montúfar de ser divulgador de los supuestos milagros de la imagen y el
santuario.4041

La disputa entre los franciscanos y el arzobispado de México se resolvió en favor


de este último. Para ello, Montúfar y sus partidarios tuvieron que moderar su
discurso sobre la índole del culto a la Virgen de Guadalupe, aproximándose
aparentemente a los preceptos defendidos por los franciscanos.42

La promoción oficial del culto guadalupano por parte de la Iglesia novohispana se


inscribe en un proceso más amplio en el que la perspectiva humanista de los
franciscanos y su obra misional fue sustituida por los preceptos adoptados
oficialmente por medio de las resoluciones del Concilio de Trento. De acuerdo con
estas, la Iglesia debería promover y conservar el culto a las imágenes de Cristo,
la Virgen y todos los santos, en una clara reacción contra la iconoclastia
protestante que prosperaba en el norte de Europa.43

Bernardino de Sahagún (1499-1590), gran conocedor de la cultura y lengua de los


nahuas, fue uno de los críticos al culto en Tepeyac y el uso del nombre de
Tonantzin para llamar a Nuestra Señora de Guadalupe durante el siglo XVI.
De modo pragmático, el arzobispado de México hizo caso omiso de las advertencias
vertidas por los franciscanos sobre la confusión que podía generar el culto de la
imagen del Tepeyac entre los recién cristianizados indígenas del centro de México.
Es en este contexto, según Gruzinski, que el lienzo de Guadalupe podría haber sido
encargado a una manufactura indígena.44

En la misma línea Bernardino de Sahagún (1499-1590) expresa su preocupación que


podría generar el culto en Tepeyac y el uso del nombre Tonantzin para llamar a
"Nuestra Señora de Guadalupe":

Cerca de los montes hay tres o cuatro lugares donde solían hacer muy solemnes
sacrificios, y que venían a ellos de muy lejanas tierras. El uno de estos es aquí
en México, donde está un montecillo que se llama Tepeacac, y los españoles llaman
Tepeaquilla y ahora se llama Nuestra Señora de Guadalupe; en este lugar tenían un
templo dedicado a la madre de los dioses que llamaban Tonantzin, que quiere decir
Nuestra Madre. Allí hacían muchos sacrificios a honra de esta diosa, y venían a
ellos de muy lejanas tierras, de más de veinte leguas de todas estas comarcas de
México, y traían muchas ofrendas: venían hombres y mujeres y mozos y mozas.
Era grande el concurso de gente en estos días; y todos decían «vamos a la fiesta de
Tonantzin»; y ahora que está allí edificada la iglesia de Nuestra Señora de
Guadalupe, también la llaman Tonantzin tomada ocasión de los predicadores que a
Nuestra Señora la Madre de Dios la llaman Tonantzin. De dónde haya nacido esta
fundación de esta Tonantzin no se sabe de cierto, pero esto sabemos de cierto: que
el vocablo significa de su primera imposición a aquella Tonantzin antigua, y es
cosa que se deberá remediar porque el propio nombre de la Madre de Dios, Señora
nuestra, no es Tonantzin sino Dios y Nantzin. Parece esta invención satánica para
paliar la idolatría debajo la equivocación de este nombre Tonantzin y vienen ahora
a visitar a esta Tonantzin de muy lejos, tan lejos como de antes, la cual devoción
también es sospechosa, porque en todas partes hay muchas iglesias de Nuestra
Señora, y no van a ellas, y vienen de lejanas tierras a esta Tonantzin como
antiguamente.
Bernardino de Sahagún (1499-1590): Historia general de las cosas de la Nueva España
(1576)45

Representación de indígenas venerando a la Virgen de Guadalupe


Capilla de Indios
Debate histórico y controversias
La historicidad de la aparición ha sido controvertida desde sus inicios, y una
considerable cantidad de literatura ha sido publicada discutiendo los problemas que
surgen cuando se intenta entender la aparición como un acontecimiento
históricamente certero.

En 1556, Francisco de Bustamante, dirigente de los franciscanos en la colonia,


pronunció un sermón ante el virrey y los miembros de la Real Audiencia. En ese
sermón desacreditó los orígenes sagrados de la imagen. Contradiciendo el sermón que
el arzobispo Alonso de Montúfar predicara dos días antes, Bustamante indicó:

La devoción en esta ciudad que ha estado creciendo en nuestra iglesia dedicada a


Nuestra Señora, que han intitulado Guadalupe, es gravemente perjudicial para los
nativos, porque les hace creer que la imagen pintada por Marcos el indio hace
milagros.
Padre Francisco de Bustamante, sermón del 8 de septiembre de 1556, en el texto
Informaciones de 1556.46
Sin embargo, "si Marcos la hizo, la hizo sin hacer un boceto preliminar -. En sí
mismo un procedimiento casi milagroso [...] El bien pudo haberle echado una mano
restaurando la imagen, pero sólo restaurando las adiciones, como el ángel y la luna
a los pies de la Virgen", afirma el profesor Jody Brant Smith (en referencia al
examen de Philip Serna Callahan a la tilma utilizando cámara infrarroja en 1979).47

El misionero y lingüista Bernardino de Sahagún (1499-1590) escribió que el


santuario del Tepeyac era extremadamente popular pero preocupante, porque ahora que
estaba allí edificada la iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe también llamaban a
Nuestra Señora con el nombre de Tonantzin. Sahagún dijo que los adoradores
afirmaban que en náhuatl Tonantzin significaba ‘madre de Dios’ ―pero él los refutó
diciendo que «madre de Dios» en náhuatl sería Dios y nantzin.

Sahagún, al escribir sobre la devoción del Tepeyac en su libro Historia general de


las cosas de Nueva España, dijo que el origen del culto a Tonantzin «no se sabía de
cierto».48

De acuerdo con Joaquín García Icazbalceta, historiador del siglo XIX, fray Juan de
Zumárraga (1468-1548) vivió muchos años, y se conservan de él muchas cartas y
notas, y una Regla cristiana que de acuerdo con Icazbalceta "que si no es suya,
como parece seguro, á lo menos fue compilada y mandada imprimir por él)". Además
agrega que en ninguno de estos textos menciona haber sido testigo del milagro que
le adjudicarían más de un siglo más tarde. Por el contrario, dentro de la regla
cristiana―que fue publicada en Nueva España antes de su muerte―, se pregunta lo
siguiente:

«¿Por qué ya no ocurren milagros?».


La respuesta es: «Porque piensa el Redentor del mundo que ya no son menester».
GARCíA ICAZBALCETA JOAQUíN, Carta acerca del origen de la imagen de Nuestra Señora
de Guadalupe de México (Pub. de 1896) 49
Dos apologistas guadalupanos ―Primo Feliciano Velázquez y Fortino Hipólito Vera ―
en respuesta a sus argumentos sostuvieron que Zumárraga se refiere a que el
Redentor ya no realiza milagros «pedidos por curiosidad», además que el texto no lo
escribió Zumárraga, sino solamente lo aprobó como autoridad religiosa, y que, por
último, es imposible que Zumárraga negara los milagros que santos medievales y
renacentistas habían llevado a cabo según la tradición cristiana.50

Joaquín García Icazbalceta también negó la historia de la aparición e indicó en un


informe confidencial al arzobispo Labastida, en 1883, que nunca existió tal persona
llamada Juan Diego Cuauhtlatoatzin.

Varios escritores, entre historiadores, eruditos y religiosos se encargaron de


responder a la afirmación de Icazbalceta mostrando documentación como el testamento
de la hija de Juan García Martín, documento del siglo XVI que menciona a Juan
Diego, por su nombre, y argumentando en favor de las Informaciones jurídicas de
1666 que los indígenas habían dado sobre la existencia y virtudes de Juan Diego:

Primo Feliciano Velázquez en La aparición de Santa María de Guadalupe,


Fortino Hipólito Vera (obispo de Cuernavaca) en Contestación histórico-crítica,
Agustín de la Rosa en su Defensa de la aparición guadalupana
Jesús García Gutiérrez mostró una lista de más de 50 documentos históricos
guadalupanos en su Primer siglo guadalupano
Joel Romero Salinas ―en tiempos modernos― en su libro Eclipse guadalupano.
José Bravo Ugarte en su libro Cuestiones históricas guadalupanas.
Mariano Cuevas en su libro Álbum histórico del IV Centenario guadalupano.
Muchos historiadores y algunos sacerdotes católicos, incluyendo el sacerdote
historiador estadounidense Stafford Poole y el antiguo abad de la Basílica de
Guadalupe Guillermo Schulenburg, han rechazado la veracidad de la aparición y de la
existencia de Juan Diego.

En 1995, Guillermo Schulenburg (abad-director de la Basílica de Guadalupe) declaró


a la revista católica mexicana Ixtus lo siguiente:

Ixtus: ¿Existió Juan Diego?


Schulenburg: No. Es un símbolo, no una realidad.
Ixtus: ¿Entonces cómo encaja la beatificación que de él hizo el papa?
Schulenburg: Esa beatificación es un reconocimiento de culto, no es un
reconocimiento de la existencia física y real del personaje; por lo mismo, no es
propiamente una beatificación.
Entrevista a Guillermo Schulenburg51
Meses después de esta serie de declaraciones, Schulenburg renunció espontáneamente
a su cargo de abad de la basílica de Santa María de Guadalupe, cargo que había
ejercido por más de treinta años.52

Schulenburg no fue el primero en desacreditar el acontecimiento tradicional ni el


primer católico en dejar su puesto después de su cuestionamiento de la historia de
Guadalupe. En 1897, Eduardo Sánchez Camacho, obispo de Tamaulipas fue forzado a
dejar su puesto después de expresar una similar opinión. Cabe señalar que la Santa
Sede ordenó una extensa investigación ante la postura de Schulenburg, y finalmente
se consideró históricamente probada la existencia de Juan Diego Cuauhtlatoatzin
como persona real. Tres historiadores, Eduardo Chávez Sánchez, José Luis Guerrero
Rosado y Fidel González Fernández, publicaron esta investigación en el libro El
encuentro de la Virgen de Guadalupe y Juan Diego (México: Porrúa, 1999).

Posible sincretismo
Algunos historiadores44 califican como un sincretismo la asimilación de la imagen
de la Virgen de Guadalupe con la de la deidad mexica Toci44 en el Tepeyacac ―el
cual fue un sitio de adoración de la diosa― proporcionando una forma de que los
españoles del siglo XVI ganaran el apoyo de la población indígena de México. Puede
haber proporcionando a los indígenas mexicanos de siglo XVI un medio para practicar
secretamente su religión previa a la conquista.44

La crítica de Sahagún del culto en Tepeyac parece haber provenido principalmente de


su preocupación por una aplicación sincretista del nombre nativo Tonantzin a la
Virgen María. Fray Bernardino de Sahagún lo menciona en uno de sus textos 45
denotando que las peregrinaciones indígenas a ese sitio persistían en la época del
fraile.

Para la década de los 30 del siglo XVI, y tomando como referente la fecha del Nican
Mopohua, el proceso de Conquista de México se encontraba aún en proceso en gran
parte del territorio del actual México, y menos de una década atrás iniciaba el
esfuerzo imperial español de la evangelización en los territorios conquistados a
cargo de las órdenes mendicantes. Según Lafaye6, en ese entonces en la Nueva España
las creencias "eran el producto inestable de aportaciones religiosas heterogéneas,
debido a grupos étnicos desiguales", así como "las comunidades indígenas en el
mundo rural, los conventos en la sociedad criolla, el medio de los esclavos y de
las castas en las ciudades, parecían haber sido focos específicos de apariciones de
creencias sincréticas específicamente mexicanas, y de prácticas mágicas" cuyas
coincidencias53 encontraron los recién conquistados a partir de la adopción o la
imposición del catolicismo, con sus antiguas creencias.

El proceso de conquista y posterior colonización de la Nueva España tuvo


consecuencias y cambios radicales en lo político, económico y lo social,544 con la
religión católica como manifestación elemental al ser uno de sus más importantes
ejes sociales y estar imbricada en todos sus aspectos.55 Dicho contexto
determinaría el origen del culto guadalupano en México y su posterior crecimiento y
consolidación.

La Virgen de Guadalupe en la historia de México o guadalupanismo


La Virgen María de Guadalupe ha tenido un lugar importante en la historia de
México, desde un poco después de la Conquista de México, hasta nuestros días.

Independencia

Anverso del estandarte con la imagen de la Virgen de Guadalupe, enarbolado por


Miguel Hidalgo y Costilla en la iglesia de Atotonilco (Guanajuato) cuando iba de
camino de Dolores a San Miguel el Grande el 16 de septiembre de 1810, horas después
del grito de Dolores que dio inicio a la guerra de la independencia de México.

Altar callejero en un mercado de la Ciudad de México.


Los Guadalupes, una sociedad secreta con actividad intensa entre 1811 y 1814
impulsada por los ideales liberales insurgentes, tomó su nombre en honor de la
Virgen de Guadalupe como símbolo de unidad nacional. Esta sociedad fue una de las
principales precursoras de la Independencia de México. El movimiento de
independencia de México tuvo como primer estandarte la Virgen de Guadalupe. En su
camino de Dolores a San Miguel el Grande, Miguel Hidalgo y Costilla se detuvo a
orar en la iglesia de Atotonilco (Guanajuato) mientras sus seiscientos hombres
esperaban en el atrio. Al salir enarboló una imagen capaz de unir al pueblo para la
empresa de la Independencia Nacional.56 En el edicto de excomunión contra los
insurgentes del 24 de septiembre de 1810, don Manuel Abad y Queipo, obispo de
Michoacán, señaló que Miguel Hidalgo y Costilla «pintó en su estandarte la imagen
de nuestra augusta patrona, Nuestra Señora de Guadalupe, y le puso la inscripción
siguiente: Viva la Religión. Viva nuestra Madre Santísima de Guadalupe. Viva
Fernando VII. Viva la América y muera el mal gobierno».57

El 11 de marzo de 1813, desde Ometepec (estado de Guerrero), José María Morelos


expidió un decreto exaltando a la Guadalupana, «para que sea honrada y todo varón
declare ser devoto de la Santa Imagen, soldado y defensor de la Patria» y dos años
después pediría como última concesión ir a orar a la virgen antes de ser ejecutado
en Ecatepec en 1815.58

Primer Imperio de México


Agustín I de México crea la Orden Nacional de Nuestra Señora de Guadalupe. A la
abdicación del emperador, en el otoño de 1824 cayó en desuso.

México Independiente
Manuel Félix Fernández acampaba a un lado del arroyo en la Sierra Mixteca. Uno de
sus hombres se atrevió a bajar hasta el agua y fue abatido por los arcabuces
enemigos. El bravo general arrojó su sable a la otra orilla y gritó: «Va mi espada
en prenda, voy por ella». Toda la tropa lo siguió hasta la victoria y él,
agradecido, cambió su nombre por Guadalupe Victoria en agradecimiento a la Virgen
por la victoria concedida. Posteriormente sería el primer presidente de México.
Otro presidente, el general Vicente Guerrero, peregrinó a Guadalupe para depositar
personalmente a los pies de la Virgen las banderas y trofeos ganados a Barradas.
Antonio López de Santa Anna, reactiva 30 años después de su fundación la Orden
Nacional de Nuestra Señora de Guadalupe y consiguió el reconocimiento de la Iglesia
católica en 1854 por disposición del papa Pío IX. Ese mismo año volvió a caer en
desuso con el triunfo de la Revolución de Ayutla.
Ignacio Manuel Altamirano, en su libro Pasajes y leyendas y costumbres de México,
cuenta del presidente, general Juan Álvarez, antiguo insurgente, que «...hizo su
peregrinación oficial a la Villa de Guadalupe», y repite la misma frase hablando
del general Ignacio Comonfort, también presidente de México.
Ya en 1828, el Congreso estableció como fiesta nacional el 12 de diciembre, día de
la Virgen de Guadalupe.59 El gobierno liberal del presidente Benito Juárez, al
trasladarse a Veracruz y establecer el calendario de fiestas obligatorias, expidió
el 11 de agosto de 1859 un decreto por el cual se declaró día festivo el 12 de
diciembre,5910 y Sebastián Lerdo de Tejada, Ministro de Justicia, Relaciones y
Gobernación, comentó este hecho llamando «intocable» a la fecha guadalupana.60 En
1856, como miembro del gobierno de reforma del presidente Ignacio Comonfort y
mediante la llamada «Ley Juárez», Benito Juárez había acabado con los privilegios
de la Iglesia, y mediante la «Ley Lerdo» se justificó la expropiación de su
patrimonio, pero sin tocar el Santuario de la Virgen de Guadalupe, política también
seguida por los presidentes posteriores, más allá de su abierta posición
anticlerical.59
Valentín Gómez Farías encabeza una moción para «entronizar en el Congreso Nacional
a Nuestra Santísima Madre de Guadalupe».
Segundo Imperio de México
Maximiliano I crea la Orden de Guadalupe una de las órdenes imperiales de México
(originalmente Orden Nacional de Nuestra Señora de Guadalupe), conocida
oficialmente en el imperio como Orden Imperial de Nuestra Señora de Guadalupe

Siglo XX
El licenciado Manuel Garibi Tortoler cuenta que cuando se dio la orden de expulsar
de México al general Plutarco Elías Calles (presidente de la República y fundador
del Banco de México), los comisionados para ejecutar la orden lo sorprendieron
durmiendo; en la mesa de noche, junto a su lecho, encontraron una imagen de la
Virgen de Guadalupe y una lámpara encendida ante ella. Sin embargo se cuenta que lo
que hacía era leer el libro Mi lucha de Adolfo Hitler.[cita requerida]
El entonces presidente de México Adolfo López Mateos (1958-1964) fue cuestionado en
una gira por Venezuela por una periodista quien le preguntó si la imagen de la
Virgen de Guadalupe iba a formar parte del intercambio cultural México-Venezuela y
la respuesta del presidente mexicano fue: «La imagen de la Virgen de Guadalupe no
está sujeta a intercambio alguno, la imagen pertenece al pueblo creyente de
México»; en rueda de prensa en Río de Janeiro, afirmó: «La imagen de la Virgen de
Guadalupe no es considerada una obra pictórica porque las manos que la pintaron no
son de este mundo..., es sin duda la más valiosa reliquia del género religioso que
existe en México».
En el año 2000, el entonces presidente electo Vicente Fox Quesada al conocer el
resultado de las elecciones levantó un estandarte de la Virgen de Guadalupe, así
mismo visitó la Basílica de Guadalupe en los días posteriores, hecho que molestó a
no creyentes y a grupos masónicos, además de violar la ley al participar en
actividades religiosas como representante del Ejecutivo.
Canonización de Juan Diego Cuauhtlatoatzin

El Códice Escalada.
Después de que Juan Diego fuera beatificado el 6 de mayo de 1990, en la Basílica de
Guadalupe (México),9 en 1998, la Congregación para las Causas de los Santos decidió
crear una comisión histórica para investigar la existencia histórica de Juan Diego
Cuauhtlatoatzin. Esta comisión encontró en la tradición oral indígena, decisiva en
cualquier estudio de los pueblos mexicanos, y en algunos documentos como el llamado
Códice Escalada, fundamentos suficientes para afirmar la historicidad del indígena.

En 1999 tras la inminente canonización, un grupo de canónigos de la Basílica


encabezados por Guillermo Schulenburg escribió a Angelo Sodano sobre las serias
dudas que tenían de la autenticidad de la existencia histórica de Juan Diego61 y
que ignorar estos informes podría poner en duda la credibilidad y seriedad de la
Iglesia.61
El 31 de julio de 2002 el papa Juan Pablo II canonizó a Cuauhtlatoatzin en la
basílica de Guadalupe durante uno de sus viajes apostólicos a Ciudad de México.62

Estudio de la imagen

Dibujo que muestra uno de los primeros análisis guadalupanos en el que se estudia
como es que se pudo plasmar la imagen de la virgen María cuando el ayate estaba
partido a la mitad y unido con un hilo.
En 1982, el restaurador de arte José Sol Rosales examinó la imagen con
estereomicroscopía e identificó sulfato de calcio, hollín de pino, en colores
blanco y azul, tierras verdes (suciedad), redes hechas de carmín y otros pigmentos,
y también oro. Rosales encontró en el trabajo materiales y métodos coincidentes con
los de un trabajo humano del siglo XVI.63 Dos siglos antes, en 1751, el pintor
Miguel Cabrera, había dictaminado que la imagen no podía explicarse como
humanamente hecha, sin que se conozca el protocolo protocientífico que lo haya
llevado a dicha afirmación. En 1979 los norteamericanos Philip Callahan y Jody
Brant Smith, asociados a un centro católico de estudios marianos, fotografiaron la
imagen con cámara infrarroja y no encontraron explicación científica para la
hechura del manto, túnica, manos y rostro de la Virgen.64

Norberto Rivera Carrera, arzobispo de México, comisionó un estudio en 1999 acerca


de la factura del ayate, Leoncio Garza Valdés, un pediatra y microbiólogo que había
trabajado previamente en el Sudario de Turín, reclamó una inspección de fotografías
de la imagen en las que el descubrió tres imágenes superpuestas en la tilma. La
primera imagen sería la Virgen de Guadalupe de Extremadura, España con las
iniciales M.A., en la segunda pintura la misma Virgen de Extremadura pero con
rasgos indígenas y en la tercera la Virgen de Guadalupe del Tepeyac que conocemos
hoy día. Sin embargo no pudo citar ningún otro observador independiente que haya
visto las mismas características.65

Gilberto Aguirre, quien acompañó a Garza-Valdés en el examen de 1999, examinó las


mismas fotografías e indicó que, si bien estaba de acuerdo en que la pintura había
sido extensamente forzada, se oponía a las conclusiones de Garza Valdés y sostuvo
que las condiciones de realización del estudio fueron inadecuadas. La inexistencia
de fotografías que comprueben la tesis de Garza Valdés, y el hecho de que esas tres
imágenes sobrepuestas implicarían anacronismos históricos, ha desacreditado en
medios investigativos las conclusiones de Garza Valdés. Al respecto él dijo a un
periódico de San Antonio, Texas en el año 2002 lo siguiente:

El Dr. Garza-Valdés y yo tenemos las mismas imágenes, pero nuestras conclusiones


son totalmente diferentes. No encuentro a nadie que esté de acuerdo con el Dr.
Garza-Valdés .... En segundo lugar, afirma que el no sólo ve las otras dos
pinturas, sino a un bebé desnudo de Jesús en los brazos de la Virgen, así como las
iniciales M.A. y la fecha de 1556. Yo he estudiado estas fotos, pero no veo estas
cosas.66
Varias imágenes similares han aparecido a través de la historia mexicana, [cita
requerida] en el pueblo de Tlaltenango, en el estado de Morelos, una pintura de
Nuestra Señora de Guadalupe es reclamada que apareció milagrosamente en el interior
de una caja que dos viajeros desconocidos dejaron en una residencia. Los
propietarios de la residencia llamaron al padre local después de la tentadora
noticia, aromas de flores y sándalo se desprendían de la caja. La imagen ha sido
venerada desde su encuentro el 8 de septiembre de 1720 y es aceptada como una
aparición válida por las autoridades católicas locales. [cita requerida]

Tela
En 1946 el Instituto de Biología de la Universidad Nacional de México comprobó que
las fibras procedían de un agave, es decir, un maguey. De acuerdo con el
restaurador José Sol Rosales en 1982, el análisis al microscopio de la tela en
donde fue pintada la imagen y su comportamiento indican que está hecha de una
mezcla de cáñamo y lino, no de fibras de agave como se creía,6768

Fiesta de la Virgen de Guadalupe

Artesanías guadalupanas.
La fiesta de la Virgen se celebra el 12 de diciembre. La noche del día anterior,
las iglesias en todo lo ancho y largo del país se colman de fieles para celebrar
una fiesta a la que llaman «las mañanitas a la Guadalupana» o serenata a la Virgen.
El santuario de Guadalupe, ubicado en el cerro del Tepeyac en la ciudad de México,
es visitado ese día por más de 5 millones de personas.

Se tiene por costumbre que tales peregrinaciones no solo incluyan fieles y


organizadores, sino danzantes llamados Matlachines, quienes lideran las procesiones
hasta llegar a la basílica.

Los Diarios de Juan Bautista a mediados del siglo XVI y las Cartas de 1797 de
Servando Teresa de Mier, ambos dan la fecha 8 de septiembre69 para una celebración
dedicada al natalicio de María (madre de Jesús):

"La misma fiesta del santuario de Guadalupe que todavía celebran hoy los indios en
el día 8 de septiembre... así como celebran los españoles el 12 de diciembre...".70

Fue por las Informaciones jurídicas de 1666 por las cuales se pidió y consiguió una
fiesta y misa propia para Nuestra Señora de Guadalupe y la traslación de la fecha
de la fiesta de la Virgen de Guadalupe, del 8 de septiembre al 12 de diciembre,
última fecha en que la Virgen se le apareció a Juan Diego. Debido a estas
Informaciones en el año 1754, durante el pontificado de Benedicto XIV, la
Congregación de Ritos confirmó el valor auténtico de las apariciones y concedió la
celebración de misa y oficio propios para la fiesta de Guadalupe para el día 12 de
diciembre.7172

Honores papales

El culto de la virgen de Guadalupe se ha extendido por América latina, aquí una


pintura de la misma en la Catedral de la inmaculada concepción de Comayagua en
Honduras.
El 12 de octubre de 1895 la Virgen de Guadalupe fue coronada canónicamente en
México.73 En 1910 el papa Pío X la nombró patrona de América Latina.73 Pío XII la
llamó "Emperatriz de las Américas" en 194573. Cabe destacar que la Basílica de
Guadalupe en México es uno de los tres sitios cristianos más visitados en el Mundo.

Historia guadalupana en cine y televisión


Cine
1917 - Tepeyac /El milagro del Tepeyac (México)74
1918 - La Virgen de Guadalupe (México) [cortometraje documental]75
1926 - El milagro de la Guadalupana /Milagros de la Guadalupana (México)76
1931 - Alma de América (México)77
1939 - La Reina de México (México) [Mediometraje]78
1942 - La virgen morena (México)79
1942 - La virgen que forjó una patria (México)80
1957 - La sonrisa de la Virgen (México)81
1959 - Las rosas del milagro (México)82
1976 - La Virgen de Guadalupe (México)83
1987 - El pueblo mexicano que camina (México) [Documental]84
2006 - Guadalupe (México, España)85
2015 - Guadalupe: The Miracle and the Message /Guadalupe: El milagro y el mensaje
(EUA) [mediometraje documental]8687
2021 - Tepeyac. La película (México) [Animación]888990
Televisión
1981 - El Gran Acontecimiento. Nican Mopohua (México) [TV-Mediometraje animado]91
1997 - Los enigmas de Guadalupe (México) [Documental]92
2001 - Juan Diego. Messenger of Guadalupe / Juan Diego. Mensajero de Guadalupe
(EUA) [Episodio de miniserie de animación]93
2002 - La Virgen de Guadalupe (México) [TV-Serie]94
2002 - Virgen de Guadalupe, entre la fe y la razón (México) [TV-Mediometraje]95
2004 - El misterio de la Virgen de Guadalupe (México) [TV-Documental]96
2008- presente: La rosa de Guadalupe telenovela que presenta conflictos que luego
son resueltos cuando un personaje le reza a la virgen y aparece una flor blanca
como prueba de que la virgen escuchó el pedido y realizó el milagro.
2010 - 1531. La historia que aún no termina (México) [TV-Documental]97
2015 - Juan Diego. El indio de Guadalupe (México) [TV-Largometraje]98
Véase también
Juan Diego Cuauhtlatoatzin
Juan de Zumárraga
Cerro del Tepeyac
Día de la Virgen de Guadalupe
Nican mopohua
Basílica de Santa María de Guadalupe
Virgen de Guadalupe (Extremadura, España)
Guadalupe (España)
Cerro de Guadalupe
Notas
También se la conoce con títulos tales como Virgen María de Guadalupe, Santa María
de Guadalupe o Virgen del Tepeyac (ver: Medina Estévez, Jorge A. (25 de marzo de
1999). «Decreto concerniente a la celebración de la Fiesta de la Bienaventurada
Virgen María de Guadalupe en todo el continente americano, el día 12 de diciembre
de cada año». Roma: Libr. Editrice Vaticana. Consultado el 18 de septiembre de
2013.; Torre Villar, Ernesto de la; Navarro de Anda, Ramiro, eds. (2007). Nuevos
testimonios históricos guadalupanos. Tomo 1. México, D. F.: Fondo de Cultura
Económica. ISBN 978-968-16-7551-6. Consultado el 18 de septiembre de 203.), o Santa
María de Guadalupe en el Tepeyac (ver: Sánchez Flores, Ramón (2007). «Desarrollo
del guadalupanismo». En Torre Villar, Ernesto de la; Navarro de Anda, Ramiro, eds.
Nuevos testimonios históricos guadalupanos. Tomo 2. México, D. F.: Fondo de Cultura
Económica. p. 17. ISBN 978-968-16-8425-9. Consultado el 18 de septiembre de 203.;
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Santa María de Guadalupe, ed. «Documentos Históricos». Archivado desde el original
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Guadalupano, cimiento de la fe y de la cultura americana, p. 150, Encuentro, 2005
Eduardo Chávez, La verdad de Guadalupe, p. 260, Ediciones Ruz, 2008
Guadalupe Pimentel, Guadalupe, p. 165, Editorial Alba, 2005
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Gruzinsky, 1994: págs. 104-105.
Diarios de Juan Bautista, sin fecha: pág. 33.
Anales de México y sus alrededores (A), Biblioteca Nacional de Antropología e
Historia. La Iglesia católica propone la siguiente tesis para explicar la
diferencia entre las fechas de datación de la aparición mariana incluidas en los
distintos textos indígenas:
En efecto, no se asombrará el lector si en los sucesivos documentos que
presentaremos [los Anales de México y Tlatelolco], un mismo hecho histórico es
ubicado en 1510 o 1531 o 1556, etc.; se debe a la impericia de los mexicanos de
correlacionar el calendario local con el juliano y luego, con el gregoriano (Rocha
Cortés, s/f.)
Chimalpahin, 1965: pág. 288.
Lundberg, 2006: pág. 260.
Gruzinski, 1994: pág. 110.
Concilios provinciales primero, y segundo, celebrados en la muy noble, y muy leal
ciudad de México: presidiendo el Illmo. y Rmo. Señor D. Fr. Alonso de Montúfar, en
los años de 1555, y 1565; dalos a luz el Illmo. Sr. D. Francisco Antonio Lorenzana
(1769) CAPÍTULO XXXIV, página 91.
https://archive.org/details/conciliosprovinc00cath
Mayer, 2002: págs. 23-24.
O'Gorman, 1986: pág. 70.
Información que el señor arzobispo de México D. Fray Alonso de Montúfar mandó
practicar sobre un sermón que el 8 de septiembre de 1556 predicó fray Francisco de
Bustamante acerca del culto de Nuestra Señora de Guadalupe.
http://www.proyectoguadalupe.com/documentos/infor_1556.html Archivado el 6 de
febrero de 2009 en Wayback Machine.
http://basilica.mxv.mx/web1/-
apariciones/Documentos_Historicos/Espanoles/Informaciones_1556.html
Compárense los dos siguientes textos:
[...] se ha predicado a los indios cómo han de entender la devoción de la imagen de
Nuestra Señora, cómo no se hace la reverencia a la tabla ni a la pintura, sino a la
imagen de Nuestra Señora, por razón de lo que representa, que es a la Virgen María,
Nuestra Señora
Informaciones de 1556
No porque este declarante entiende que la cruz e imágenes han de ser adoradas;
antes cree, entiende y asílo hace que Xpo. se adora en la cruz y en la cruz se
adora como cosa que representa a Xpo. y en este sentido lo escribió y lo entiende
Declaración del franciscano Mathurin Gilbert en el proceso inquisitorial en su
contra, iniciado a instancias del obispo de Michoacán a causa de sus «ideas
erróneas y escandalosas» plasmadas en Diálogo sobre la doctrina cristiana (1559),
obra de su autoría escrita en lengua tarasca; citado en Gruzinski, 1994: pág. 115.
Mayer, 2002: págs. 22-23.
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«Información que el señor arzobispo de México D. Fray Alonso de Montúfar mandó
practicar sobre un sermón que el 8 de septiembre de 1556 predicó fray Francisco de
Bustamante acerca del culto de nuestra señora de Guadalupe» Archivado el 6 de
febrero de 2009 en Wayback Machine., versión paleográfica del texto completo,
realizada por fray Fidel de Jesús Chauvet, con comentario. Sin fecha (posiblemente
de fines del siglo XX o principios del siglo XXI).
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escrito por Fray Bernardino de Sahagún en 1576.
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VELáZQUEZ, PRIMO FELICIANO, La Aparición de Santa María de Guadalupe Edit. JUS,
edición facsimilar de la primera edición de 1931, 1981
Estas críticas declaraciones del abad Schulenburg (que le valieron la expulsión de
la jefatura de la basílica) se publicaron en la revista mexicana católica Ixtus,
n.º 15, en invierno de 1995.
«Dimitió Schulenburg», artículo en el diario La Jornada del 7 de septiembre de
1996.
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Colegio de México, Fideicomiso Historia de las Américas. p. 284. ISBN 978-968-16-
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Obras literarias dedicadas a la Virgen de Guadalupe
Eduardo Chávez Sánchez: La Verdad de Guadalupe. Ediciones Ruz 2008 ISBN
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José Lucas Anaya: La milagrosa aparición de Nuestra Señora de Guadalupe de México.
Estudio, edición y notas de Alejandro González Acosta. México: UNAM 1995.
Francisco de Castro: La octava Maravilla y sin segundo milagro de México,
perpetuado en las rosas de Guadalupe y escrito heroicamente en octavas (1729).
Estudio, edición y notas de Alberto Pérez Amador Adam. México: Fondo de Cultura
Económica 2011.
José Antonio Villerías y Roelas: Guadalupe. En cuatro libros comprendidos en México
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Ignacio Osorio Romero. México: UNAM 1991.
Francisco Montes González (2015). Sevilla guadalupana. Arte, historia y devoción.
Secretariado de Publicaciones de la Diputación de Sevilla. ISBN 978-84-7798-377-4.
Enlaces externos
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Guadalupe.
Instituto Superior de Estudios Guadalupanos (Sitio web oficial del Instituto
fundado por la Arquidiócesis de México para el estudio del Acontecimiento
Guadalupano)
Información e imágenes sobre todo lo relacionado con la Virgen De Guadalupe
Centro de Estudios Guadalupanos UPAEP (sitio web universitario, con secciones de
Consulta y Difusión]
VirgenDeGuadalupe.org.mx (sitio web oficial de la basílica de Santa María de
Guadalupe]
La ciencia ante el misterio de la Virgen de Guadalupe
Poema Ave Mi Guadalupana por la poetisa ecuatoriana Karina Gálvez.
Shot Informativo (Tec de Monterrey) Virgen de Guadalupe
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