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D.

Estudio de Factibilidad8:
Cuando persisten dudas en torno a la viabilidad del proyecto en algunos de sus aspectos
fundamentales, se procede a depurar la información que permita otorgar mejores y más
confiables soportes a los indicadores de evaluación. La decisión de pasar de la etapa
anterior al estudio de factibilidad debe ser tomada por las altas jerarquías, pues siempre
implica su elaboración altos gastos financieros y consumo de tiempo y puede en muchos
casos, acarrear considerables costos políticos (en el caso de proyectos de gran
complejidad como vías troncales, hidroeléctricas, sistemas de transporte masivo, etc.).
Es oportuno en este momento aclarar que los llamados "estudios de preinversión" por
razones metodológicas y prácticas se suelen dividir en dos grandes partes: por un lado, lo
correspondiente a la "formulación" ( que no es otra cosa que la organización y análisis de
la información disponible), Es y por otro lado la "evaluación" que es la aplicación de ciertas
técnicas y criterios para determinar su conveniencia o no. La mayoría de los estudios de
preinversión incluyen los dos componentes, sin embargo, las instituciones de
financiamiento suelen asignar grupos diferentes de expertos para efectos de revisión de
cada una de las partes, con el fin de garantizar objetividad en el manejo de la información,
en la utilización de indicadores y en la aplicación de criterios. Vale la pena puntualizar que
tanto el estudio de prefactibilidad como el de factibilidad suelen ser adelantados
directamente por los agentes interesados (inversionistas privados, o empresas del
Estado), o indirectamente a través de empresas consultoras nacionales o internacionales,
según la magnitud e importancia del proyecto.
El estudio de factibilidad debe conducir a:
Identificación plena del proyecto a través de los estudios de mercado, tamaño,
localización, y tecnología apropiada.
Diseño del modelo administrativo adecuado para cada etapa del proyecto.
Estimación del nivel de las inversiones necesarias y su cronología, lo mismo que los
costos de operación y el cálculo de los ingresos.
Identificación plena de fuentes de financiación y la regulación de compromisos de
participación en el proyecto.
Definición de términos de contratación y pliegos de licitación de obras para adquisición
de equipos.
Sometimiento del proyectos si es necesario a las respectivas autoridades de
planeación.
Aplicación de criterios de evaluación tanto financiera como económica, social y
ambiental, que permita allegar argumentos para la decisión de realización del proyecto.
En efecto, del estudio de factibilidad se puede esperar, o abandonar el proyecto por no
encontrarlo suficientemente viable o conveniente; o mejorarlo, elaborando un diseño
definitivo, teniendo en cuenta las sugerencias y modificaciones que surgirán de los
analistas representantes de las alternas fuentes de financiación, o de funcionarios
estatales de planeación en los diferentes niveles, nacional, sectorial, regional, local o
empresarial.
En consecuencia, los objetivos de cualquier estudio de factibilidad se pueden resumir en
los siguientes términos:
a. Verificación de la existencia de un mercado potencial o de una necesidad no satisfecha.
b. Demostración de la viabilidad técnica y la disponibilidad de los recursos humanos,
materiales, administrativos y financieros.
c. Corroboración de las ventajas desde el punto de vista financiero, económico y social de
asignar recursos hacia la producción de un bien o la prestación de un servicio.
El estudio de factibilidad es un trabajo inteligente en el que concurren talentos diferentes
especializados en las más diversas áreas según su magnitud y complejidad, lo que
supone altos costos y tiempo suficiente para su realización, por lo tanto solamente la
alternativa seleccionada en el nivel anterior se somete a estudio de factibilidad.

Claramente se puede observar una relación directa entre el tiempo y costos incurridos y la
profundidad del estudio de preinversión.
E. Diseño Definitivo
Especialmente cuando se trata de proyectos complejos que suponen grandes inversiones,
el estudio de factibilidad se convierte en el instrumento orientador más idóneo para la fase
de ejecución, puesta en marcha y operación. Sin embargo, en la mayoría de los casos los
expertos y las firmas de consultores que formulan y evalúan los proyectos, no suelen ser
las mismas que implementan su ejecución, por esa razón y desde su propia perspectiva
éstos deben programar y planear mediante la elaboración del “diseño definitivo” las
acciones y actividades que garanticen la operación oportuna del proyecto. El estudio de
preinversión9 resulta útil y necesario pero no es suficiente para la planeación de la
ejecución, puesta en marcha y operación, por lo tanto se precisa abordar el “ diseño
definitivo” que tiene como tareas fundamentales: la identificación y diseño del ente
administrativo y gerencial responsable; la definición, organización y contratación de los
servicios de ingeniería; la selección y contratación de servicios auxiliares (interventoría,
información, auditoría contable, asesoría jurídica, licitaciones, compras, etc.).
Las tareas básicas que conducen la diseño definitivo serán objeto de un tratamiento
mucho más elaborado en la parte de ejecución o inversión y en el capítulo de aspectos
administrativos específicamente en lo que hace referencia a la gerencia del proyecto.
F. Flujo de información en los estudios de preinversión:
Los planteamientos anteriores señalan al lector la existencia de una metodología universal
para abordar diferentes estudios de preinversión; sin embargo, dado el interés de sus
promotores, o el sector económico en que se inserte (privado, público, agrícola, minero,
industrial, comercial, turístico, etc.); o de las exigencias de las fuentes de financiamiento o
de las autoridades de planeación pertinentes, los diferentes proyectos tendrán énfasis en
distintos aspectos atendiendo, obviamente, sus intereses específicos.
La figura adjunta presenta un esquema panorámico del flujo de información previsto para
los estudios de Preinversión.
Los estudios de mercado, las consideraciones tecnológicas, la forma de organización
tanto para la fase de ejecución como para la operación, el marco institucional y las
connotaciones ambientales, proveen la información básica que permite estructurar
financieramente el proyecto al identificar los flujos de caja (valores en dinero efectivo
ubicados en momentos determinados del horizonte), lo que permite contar con un elenco
de posibles alternativas viables. Este es el punto final de la llamada "formulación del
proyecto" y antesala necesaria para el proceso de "evaluación". La evaluación permite
determinar la conveniencia, pertinencia y oportunidad del proyecto como respuesta a una
necesidad sentida, o un problema identificado o a una oportunidad aprovechable.
De ahí la necesidad de observar el problema u oportunidad desde diferentes ámbitos:
desde el punto de vista financiero, desde el punto de vista económico, desde la órbita
social y teniendo en cuenta la forma en que el proyecto afecte al medio ambiente. Del
análisis anterior se puede desprender la decisión de ejecutar el proyecto, o la necesidad
de aplazarlo o adelantar un nuevo estudio o finalmente rechazarlo en forma definitiva.
G. Un proceso inteligente de aproximaciones sucesivas:
En el gráfico adjunto se puede observar la forma dinámica y reiterativa en que son
abordados los diferentes aspectos que comprometen la formulación. Dependiendo de
cada proyecto en particular, el punto de partida puede ser el estudio del aspecto sobre el
cual se disponga de mejor información, pues no hay ninguno que adquiera mayor
relevancia que los otros. Todos son absolutamente pertinentes y necesarios; y dado, que
el grupo de trabajo, en el mejor de los casos, corresponde a un equipo interdisciplinario
sería recomendable abordar en forma simultánea diferentes aspectos a través de una
adecuada división y asignación de tareas, a cargo de cada subgrupo e integrarlos en
reuniones plenarias, de forma tal que cada participante se entere de los detalles de cada
tema, sin descuidar el suyo particular, y por el contrario tener la capacidad de integrarlo
en involucrarlo en su respectiva reflexión. Dado que los diferentes aspectos se afectan
mutuamente, es preciso ir refinándoles en la medida que se reciba información de los
otros, lo que determina un proceso de reciclaje de la información en aproximaciones
sucesivas hasta concretar los elementos básicos del proyecto.
Tipos de proyectos de inversión
Cabe ilustrar en forma muy tangencial el contenido de los estudios de factibilidad
elaborados en atención a diferentes condiciones, lo que nos obliga a apelar a una
clasificación que como todas resulta un tanto arbitraria, pero cumple con el propósito de
clarificar la forma de abordar cualquier proyecto para la captura, análisis y presentación
de la información
Dadas las características de los productos que elaboran o los servicios que prestan, o de
los beneficios que aportan, los proyectos de inversión se puede clasificar de la siguiente
forma:
A. Proyectos sociales: Aquellos destinados principalmente a satisfacer necesidades
sociales de una comunidad mediante el aprovechamiento de los servicios ofrecidos.
Ejemplo, proyectos de salud, educación, saneamiento básico, recreación.
B. Proyectos productivos: Estos proyectos tienen como fin instalar y operar una capacidad
transformadora de insumos con el fin de producir bienes con destino a atender
necesidades de consumo. Ejemplo, proyectos de transformación industrial, de producción
agrícola o agroindustrial, de explotación minera, etc.
C. Proyectos de infraestructura: Tienen como propósito fundamental crear condiciones
facilitadoras, inductoras, impulsoras o coadyuvantes para el desarrollo económico. El
producto que entrega el proyecto sirve de instrumento para que las comunidades y los
agentes económicos desencadenen actividades productivas que mejoren sus ingresos y
condiciones de vida, y propicien efectos económicos positivos hacia otros grupos sociales.
Ejemplo, carreteras, centrales eléctricas, distritos de riego, sistemas de comunicación,
servicios públicos, etc.
D. Proyectos - programas: Aquellos orientados a producir o fortalecer una capacidad
generadora de beneficios directos a través de otros proyectos. Ejemplo, proyectos de
capacitación, campañas de vacunación, procesos de alfabetización, reformas internas de
instituciones de prestación de servicios, etc.
E. Estudios básicos: No suelen generar productos directamente aprovechables pero si
permiten identificar nuevas opciones de inversión o de aplicación tecnológica en beneficio
de las comunidades. Ejemplo, investigaciones básicas que permiten el desarrollo de
productos de beneficio social, como en el caso de detergentes, alimentos, vacunas,
medicinas, etc.
Cabe aquí hacer una nueva distinción entre dos ámbitos de proyectos según sus
promotores o impulsores:
a. Proyectos promovidos por agentes privados.
Como soporte inicial se debe adelantar un estudio exhaustivo sobre el subsector en que
se insertará (cemento, hierro, textil, papel, agroindustria, servicios, turismo, etc.), en el
que se encontrarán cifras relativas a la producción, a los niveles de importación o
exportación, a la mano de obra ocupada, al aporte al PIB, los principales emplazamientos,
normas sobre su operación,
etc.
Por otro lado, si la ubicación está determinada, una monografía sobre el ámbito
geográfico y socioeconómico, sería un complemento adecuado.
El estudio de mercado estará orientado a determinar la demanda interna insatisfecha, y
según el ámbito que se quiera cubrir, la estimación de la demanda internacional, y
teniendo en cuenta la estructura de costos, verificar sus posibilidades de competitividad.
Dados los estudios anteriores se podrá determinar la magnitud del proyecto, su mejor
ubicación y por lo tanto una tecnología adecuada (garantizada por cotizaciones en firme
de equipos y suministros), en armonía con el diseño de un modelo administrativo
eficiente.
El estudio financiero buscará soportar la bondad del proyecto (evaluación financiera), en
su condición de generador de utilidades, mediante los presupuestos de inversiones,
costos e ingresos a través de los flujos de caja, con el objeto de motivar el interés de las
fuentes alternas de financiación disponibles.
A pesar de que el empresario privado no está muy estimulado a emprender por su propia
iniciativa la "evaluación económica y social", esta sí se debe adelantar, ya sea por las
autoridades de planeación respectiva o por los analistas de las corporaciones financieras,
ya que de todos modos el proyecto determinará efectos positivos, tales como: generación
de empleo, pago de impuestos, incremento del PIB, eventualmente favoreciendo la
balanza comercial, etc.; o negativas que como la polución, el ruido o la inseguridad,
impactan el entorno socioeconómico de la comunidad a la que pretenden favorecer.
Es bien interesante además, establecer en qué medida un determinado proyecto
contribuye al logro de objetivos de desarrollo plasmados en los correspondientes planes y
programas, empresariales, locales, sectoriales, regionales o nacionales.
b. Estudios de preinversión impulsado por empresas estatales.
En esencia contiene los mismos elementos que en el caso anterior, sin embargo es
necesario relevar algunos diferencias características. Es así como el estudio de mercado
debe orientarse a establecer la magnitud de una necesidad, con el fin de satisfacerla a
través del proyecto, haciendo de todos modos, derivar los estudios técnicos pertinentes y
la determinación de tarifas, en la consulta de la capacidad de pago de la comunidad
afectada.
En consecuencia, el cálculo de la rentabilidad financiera, no tiene como en el caso
anterior, el objetivo de detectar la capacidad del proyecto para generar utilidades, sino
que pretende principalmente, dotar a los gerentes públicos de las herramientas básicas
para garantizar el adecuado funcionamiento del proyecto y su sostenibilidad. Se trata, en
alguna forma, que la misma empresa en la medida de su capacidad costee su operación;
sin embargo, dado el bajo nivel de ingresos de algunas comunidades se precisa de
subsidios para la sostenibilidad de determinados proyectos, en estos casos la "evaluación
financiera" también sigue siendo importante, puesto que permite establecer cuál es la
medida del soporte que a manera de subsidio, ayuda o transferencia tendrán que
conseguir los promotores estatales o las organizaciones cívicas. Queda claro entonces,
que la "evaluación financiera" no busca en estos casos descubrir niveles de utilidad como
consecuencia del proyecto, si no que se constituye en una herramienta idónea para el
mejoramiento de la gestión de la empresa pública.
Por otro lado, el hecho de que los recursos sean escasos implica, por parte de las
autoridades, una mejor asignación de los mismos, por lo tanto la "evaluación económica"
otorga a los analistas instrumentos de decisión objetivos, que permiten analizar opciones
entre las diferentes alternativas de utilización de dichos recursos. Desde luego, que el
criterio de equidad deber estar siempre presente en de asignación de los recursos de
inversión pública.
Sin embargo, cada día son más tenues las diferencias que se pueden establecer entre
proyectos que se suelen madurar y ejecutar en el sector privado y aquellos que suelen ser
del resorte e interés de las entidades estatales. Los procesos de privatización que se dan
en todo el mundo, el desarrollo de nuevas tecnologías administrativas y financieras, la
reducción de los entes estatales en búsqueda de eficiencia, determinan que en mayor o
menor medida aparezca una sana colaboración y alianza entre los sectores público y
privado (mesoeconomía) para lograr a través de las acciones que le son propias sus
objetivos sociales, encontrando cada día mayor participación y cooperación en el logro de
metas de bienestar para las comunidades afectadas. Es el caso de la figura técnica de la
“concesión” como instrumento que permite la financiación de obras de infraestructura
necesarias para el desarrollo, con capital privado.
Los proyectos Vs. la improvisación
Creemos que los argumentos de empresarios de otras épocas en torno a los mecanismos
de decisión que valoraban abiertamente la audacia, la intuición y hasta la malicia, han
pasado de moda afortunadamente, y han sido reemplazados por el rigor y la racionalidad
de los estudios de preinversión (especialmente en proyectos complejos que suponen
rigurosas elaboraciones a nivel de factibilidad) en la toma adecuada de las decisiones de
asignación de recursos. Debido a los nuevos paradigmas de la economía surgidos de los
modelos de apertura, internacionalización y
globalización10, los inversionistas tienden a ser más cautos en el destino que le darán a
sus recursos, estimulados principalmente por la necesidad de competir en forma eficiente
tanto en los mercados internacionales como en los domésticos, otorgando la ponderación
y el peso adecuado y equilibrado a todos y cada uno de los aspectos que se manifiestan
como variables relevantes para la toma de decisiones.
Vale la pena traer a colación algunos ejemplos que pueden ilustrar las anotaciones
anteriores: el
Concorde nave insignia de la aviación franco-británica, fue el resultado de estudios de
notable nivel técnico que seguramente distrajeron la atención a las muy pobres
elaboraciones y proyecciones financieras que estimaron su valor en 150 a 170 millones de
libras esterlinas, pero su costo final resultó en aproximadamente 2.000 millones de libras,
no hay ninguna duda que estas dos naciones pagaron un precio alto por figurar a la
vanguardia de la aviación comercial en el mundo, el momento político, la competencia
emprendida por otros países, de pronto, lo justificaba. Por otro lado, el edificio del Sidney
Opera House se concibió con un bosquejo arquitectónico precario,
precipitado y poco riguroso, pero respaldado por un fuerte apoyo político. No se comprobó
su factibilidad técnica y obviamente se descuidó la estimación de los costos. El resultado,
la valoración inicial acotada en 7 millones de dólares, arrojó un valor final de 102 millones,
además la necesidad de muchas mejoras en su diseño para hacerlo útil a los propósitos
inicialmente definidos. El éxito rutilante por todos reconocido en los parques
recreacionales y centros vacacionales de Disney en California, luego en la Florida y
posteriormente en Tokio indujeron a los altos ejecutivos a diseñar y ofrecer en Europa
algo similar a sus exitosos antecesores, para atender a toda la clientela radicada en el
Viejo Continente y además la avalancha de turistas que en diferentes épocas del año
llegan allí. Después de un prolijo estudio de 200 alternativas en España y Francia se
decidió ubicarlo en cercanías de París. Se trató de evitar dos errores del pasado: dejar
que otros construyeran los lucrativos hoteles y restaurantes cerca del parque como
ocurrió en Disneyland en el sur de California; y no permitir que otra compañía fuera dueña
del parque como sucedió en Tokio (allí Disney solo recibe regalías). Es claro que la
propiedad de todo el paquete y sus utilidades (parque, hoteles, restaurantes y demás
servicios auxiliares) seduce a cualquier inversionista, pero también lo inhibe el grado de
riesgo que debe asumir. Los cálculos finales determinaron que era conveniente para
Disney renunciar al 6.8% de sus utilidades al disminuir su participación y por ende
minimizar su exposición al riesgo al pasar del ciento por ciento al 49%. El incremento de
los costos de inversión y operación previstos en los estudios de preinversión (compra de
terrenos, construcciones, vías de acceso, edificaciones auxiliares, costos de operación,
etc.), las hipótesis equívocas planteadas en torno a la actitud de los potenciales clientes y
con respecto al incremento del valor de las inversiones en hoteles y edificios comerciales
e industriales, y desde luego, las suposiciones relacionadas con su imagen exitosa que en
principio le aportaron suficiente respaldo financiero, determinaron en alguna medida el
momento crítico que lo puso al borde de bancarrota hacia 1994. Sin embargo, el replanteo
de algunos aspectos estratégicos diferentes a sus experiencias anteriores, Disney
comienza a capitalizar otro éxito en el sector de la recreación a nivel mundial. Esto nos
indica que no hay proyectos iguales. Por otro lado, aquel sueño de la ingeniería europea
de la conexión del Reino Unido a Francia a través del
Canal de la Mancha que data de 1753, se consolida como el Eurotúnel en 1992, que
corresponde a una obra de la más depurada y audaz ingeniería, a un monumental
esfuerzo de conciliación de intereses nacionales y de gestión de ingentes recursos
internacionales y del más refinado arte de la ingeniería financiera. A pesar de lo anterior,
las previsiones de los rigurosos estudios que estimaron un costo de 4.800 millones de
libras, se quedaron cortas, pues finalmente el costo se elevó a 10.500 millones. Las
anteriores situaciones y algunos casos colombianos como la hidroeléctrica del Guavio o el
Metro de Medellín nos inducen a pensar aún más en la pertinencia de los estudios
rigurosos de preinversión, que no garantizan el éxito pero si disminuyen los riesgos de
fracaso.
1.1.4 La Evaluación Ex-ante11:
La etapa de evaluación consiste en determinar mediante la aplicación de técnicas
cuantitativas y/o cualitativas la conveniencia o no, de asignar unos recursos hacia un uso
determinado. Se trata, en general de un proceso encaminado sistemática y objetivamente,
a determinar la pertinencia, eficiencia, eficacia e impacto de un cúmulo de actividades en
búsqueda de ciertos objetivos. En el ámbito de los proyectos "conveniencia" debe
significar racionalizar, por lo tanto la evaluación se hace para garantizar una asignación
óptima de los recursos disponibles, y para el logro de los objetivos propuestos; teniendo
en cuenta el costo de los recursos y la magnitud del impacto que producen. La tesis de la
racionalidad se basa en el hecho empírico incontrastable de que los recursos son
limitados, por lo tanto se precisa elegir entre los usos alternos que compiten por ellos; la
evaluación de proyectos se presenta como un método adecuado para analizar las
opciones en forma conveniente y objetiva; en efecto, se trata de valorar los costos y
beneficios de un proyecto y reducirlos a un patrón de medida común. Se plantea,
entonces, de la comparación simple entre unos y otros; si los beneficios son mayores que
los costos, el proyecto resulta conveniente, si la relación es contraria la decisión también
lo es; desde luego, que los costos y beneficios deben valorarse y ponderarse en la
medida en que contribuyan o no al logro de los objetivos sociales.
Queda claro entonces que la tarea de evaluación de proyectos, en últimas, es decidir
como deben utilizarse los recursos con el fin de satisfacer el mayor número de
necesidades.
Según el objetivo que se persigue y la información que se emplee se pueden identificar
cuatro formas diferentes pero complementarias para realizar la evaluación ex-ante. La
evaluación financiera emplea los precios de mercado, en tanto que la evaluación
económica utiliza los precios sombra ¨, no incluye las transferencias y tienen en cuenta
criterios de eficiencia, por su lado, la evaluación social recorre el mismo camino de la
económica pero aplica criterios de equidad.
CRITERIOS DE EVALUACION EX-ANTE
Existen distintos criterios o indicadores de evaluación que permiten medir la bondad de
unos proyectos, presentamos algunos de los más conocidos y utilizados:
Es oportuno anotar que los distintos criterios de evaluación toman como referente
obligatorio para sus cálculos los flujos de caja, que son la resultante cuantificable de los
estudios previos de mercado, técnicos, organizativos, institucionales, jurídicos,
económicos, financieros y ambientales
(Formulación), por lo tanto de la calidad y rigor con que fueron elaborados dichos estudios
depende de la confiabilidad de los flujos y por ende de las recomendaciones derivadas de
los mismos.