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El método de la Teología

de la Liberación *

Juan Carlos Scannone S.I. *

En su libro Teología de la libera- Gutiérrez caracteriza a la teología


ción. Perspectivas (Salamanca, 1972, de la liberación y su novedad, fiján-
p. 40) dice Gustavo Gutiérrez que donos especialmente en todo aque-
"la teología de la liberación nos llo que nos dé luz sobre el método.
propone tal vez no tanto un nuevo Luego, en una Segunda parte,
tema para la reflexión, cuanto una como en un segundo CÍrculd con-
nueva manera de hacer teología". céntrico menos amplio, haremos un
Esta afirmación plantea ya el pro- análisis algo más detallado del mis-
blema del método: ¿en qué consis- mo método, explcitando 1) el pun-
te esa manera nueva y cuál es el to de partida de la teología de la
método teológico que le correspon- liberación; 2) la doble articulación
de? en lenguaje ("sapiencial" y "cien-
tífica") del sentido teologal que
Para responderlo diremos, en una acompaña a la experiencia que
Primera parte, cómo el mismo G. constituye el punto de partida; y 3)

(*) Publicamos el texto de la ponencia tenida en el "Simposio sobre el Método Teológico" organi-
zado del 6 al 10 de septiembre de 1982 en México por la Comisión Episcopal de Seminarios y
Vocaciones de México, la Organización de Seminarios Latinoamericanos, la Organización de
Seminarios Mexicanos y el Departamento de Vocaciones y Ministerios del CELAM. Sobre este
mismo tema ver también el art(culo del autor: "La teología de la liberación. Caracterización,
corrientes, etapas", Stromat8 38 (1982),3-40 (con bibliografía), del cual aquí se han tomado
algunos párrafos.
* Doctor en Filosofía y Teología, Profesor en la Facultad de Teología de San Miguel, Argentina.

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las dos fases del círculo hermenéu- sia", reflexionando las teologías
tico que se dan en ambos tipos de implícitas en las distintas opciones
discurso teológico. Por último, en pastorales (1). 2) Luego, en su for-
una Tercera parte, expondremos mulación definitiva (1971), va a
como en un círculo concéntrico hablar de "reflexión crítica de la
aún más estrecho los pasos del mé- praxis histórica a la luz de la Pala-
todo científico teológico de la teo- bra" (2) o bien, luego (1972), de
logía de la liberación, que corres- "reflexión crítica en y sobre la pra-
ponden a dichas dos fases, detenién- xis histórica en confrontación con
donos sobre todo en algunos de los la Palabra del Señor vivida y acep-
problemas fundamentales que se tada en la fe" (3).
suscitan en la primera fase, sobre
todo en el de la relación entre las En ese cambio de expresión note-:
ciencias sociales y la teología. mos dos cosas: 1) el "de" se explici-
ta como "en y sobre". No se trata,
por tanto, sólo del tema u objeto
l. PRIMERA APROXIMACION de la reflexión teológica, sino tam-
AL METODO DE LA TEOLO- bién del lugar desde donde o en
GIA DE LA LIBERACION donde ella se realiza, con sus impli-
cancias para el sujeto de la misma.
Quien primero formuló el pro- 2) Ya no se trata sólo del "actuar
yecto de una teología de la libera- pastoral de la Iglesia", sino de la
ción, le dio su nombre y abrió pis- "praxis social de los cristianos" y
tas metodológicas y. temáticas para aun de la "praxis histórica" a secas
elaborarla fue G. Gutiérrez. Pues y en toda su amplitud, que incluye
bien, en este autor se da una evolu- la praxis pastoral, pero no se reduce
ción con respecto a la caracteriza- a ella. Y que, aunque principalmen-
ción global de la teología de la libe- te se refiere a los cristianos, sin
ración, evolución que incide en la embargo, no solamente a ellos.
comprensión de su método.
Por lo tanto, no sólo se trata de
1) En un primer momento habló un tema nuevo, no tradicionalmen-
de la teología "como función crí- te teológico, como es la praxis his-
tica de la acción pastoral de la Igle- tórica de liberación; sino también

(1) Cf. La pastoral de la Iglesia en Amt/rica Latina, MIEC-JECI, (Montevideo) 1968 (charlas tenidas
en 1967). La caracterización citada textualmente es de "Notes on Theology of Liberation", en:
In search of a Theology of Development, SODEPAX Report, Lausanne, 1970 (la ponencia es de
1969).
(2) La primera edición de Teologla de la liberación. Perspectivas es de 1971 (Lima). Citamos seglln
la segunda edición (Salamanca, 1972), p. 38.
(3) Cf. "Evangelio y praxis de liberación", p. 244, en: Fe cristiana y cambio social en Amt/rica
Latina. Encuentro de El Escorial 7972, Salamanca, 1973 (el subrayado es nuestro).

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de una nueva perspectiva herme- de la praxis histórica y de la situa-
néutica, dada por un lugar herme- ClOn (comprendidas también en
néutico preciso: la praxis histórica toda su densidad secular) a la luz de
de liberación. la Palabra de Dios. Se trata de una
lectura teológica de realidades no
Lugar es, según M. de Certeau, manifiestamente teológicas. 2) La
"lo que permite y prohibe" (4): lo relectura teológica de los contenidos·
que permite y prohibe una perspec- fundamentales de la fe y de su co-
tiva interpretativa determinada, un nexión sistemática en y desde el
determinado horizonte de compren- nuevo horizonte de comprensión
sión. Por consiguiente, un lugar abierto por la nueva situación his-
nuevo de la praxis de caridad ilumi- tórica y la praxis correspondiente.
nada por la fe permite una nueva Por supuesto que dicha relectura
perspectiva a la fe misma y, por se debe hacer en fidelidad a la fe de
ende, un nuevo horizonte de com- siempre.
prensión e interpretación a la inteli-
gencia reflexiva de la fe, es decir, a Antes de seguir adelante haré dos
la teología. observaciones sobre lo dicho:

Notemos que los dos momentos 1) Obsérvese que he hablado de


de novedad que la teología de la lugar hermenéutico, y no de lugar
liberación señala en su autocom- teológico, y lo he definido de
prensión, es decir, la liberación acuerdo a la frase de M. de Certeau.
como tema y como lugar hermenéu- En cambio, los "lugares teológicos"
tico que corresponden, respectiva- son, según lo dice K. Rahner "las
mente, al "sobre" y al "en" de una fuen tes de conocimiento de la
de las caracterizaciones dadas por teología" (5 ). Para A. Lang los
Gutiérrez - van a corresponder tam- "loci theologici" dan la posibilidad
bién a las dos fases metodológicas de encontrar las verdades de la fe,
del método mismo de la teología de y de valorizarlas en cuanto tales (6).
la liberación, pues - como diremos -
no son sino las dos vertientes del También Cl. Boff se preocupa de
círculo hermenéutico que caracte- la praxis como lugar hermenéutico
riza a su método. desde donde se teologiza sobre la
liberación. Para él la praxis histórica
Esas dos fases son: 1) la lectura como lugar social no incide intrín-

(4) Citado por CI. Boff en: Teolog(a de lo polftico. Sus mediaciones, Salamanca, 1980, p. 306.
(5) Cf. K. Rahner - H. Vorgrimler, arto "Ioci theologici", Kleines Theologisches Warterbuch, Frei-
burg, 1961, p. 229 (el subrayado es nuestro).
(6) Cf. A. Lang, arto "Ioci theologici", Lexikon far theologie und Kirche vol. 6, Freiburg, 1961, C.
1111.

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secamente en la teología, sino que ción teológica, por el otro, aunque
ésta tiene un régimen de dependen- entre dicha inteligencia sapiencial y
cia extrínseca con respecto a la la teología en su nivel teórico hay
praxis entendida meramente en su una ruptura metodológica. Más
nivel social, socio-cultural y políti- adelante hablaremos de esa relación
co. Por otro lado la teología como de continuidad y de ruptura.
teoría goza según el mismo autor
(7) de un régimen de autonomía Antes de dejar este tema obser-
intrínseca con respecto a la praxis vemos que G. Gutiérrez habla de
así entendida. Así planteado el "lugar Pero, en los casos
asunto, estamos de acuerdo. en los que lo hace, se refiere explí-
citamente a "la vida, predicación y
Sin embargo, cuando nosotros compromiso histól'Íco de la Iglesia",
hablamos más arriba de la praxis siguiendo explícitamente a Chenu,
histórica como lugar hermenéutico, para quien la vida de la Iglesia es un
tomamos el adjetivo "histórica" en lugar teológico (8). En otro lugar
un sentido humano global. No nos dice Gutiérrez: "El devenir históri-
referimos solamente a la praxis to- co nos hace descubrir aspectos in-
mada meramente como lugar social sospechados de la revelación, así
o meramente en cuanto es objeto como conocer con mayor profun-
de estudio de las ciencias sociales didad, expresar más correctamente
y/o históricas. Hablamos de ella y adaptar mejor la Iglesia a nuestros
como se da en su globalidad. Por tiempos (cf. GS 44). Es por ello por
tanto, se trata de una praxis que en lo que el compromiso de los cristia-
concreto comprende un momento nos en la historia constituye un
o dimensión teologal (de acepta- verdadero 'lugar teológico' " (9).
ción o rechazo del don gratuito de Nótese que en los textos citados
Dios), un momento ético y dimen- Gutiérrez no habla explícitamente
siones históricas. Por consiguiente, de la práctica de los no cristianos.
si entendemos así el lugar herme-
néutico, se da una relación intrín- 11 Sin embargo preferimos nuestra
seca entre la perspectiva de fe y de terminología 1) porque ella no se
inteligencia sapiencial de la misma fija tanto en el contenido de la fe
abierta por una determinada praxis que allí, en ese lugar, se manifiesta
agápica, por un lado, y su teoriza- (como "locus theologicus declarati-

(7) Cf. op. cit., p. 55 ss.


(8) Cf. Teologla de la liberación. Perspectivas, p. 35 (ver la referencia a M. D. Chenu en p. 291.
Sobre ese tema cf. J. Herrera A., "La historia, lugar teológico dentro de la experiencia eclesial",
en Liberación V cautiverio. Debates en torno al método de la teolagla en Amt!rica Latina, Méxi.
co, 1975,341-352.
(9) G. GutiE!rrez, Ibidem, p. 112 (el subrayado es nuestro).

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vus"), cuanto en el cómo o modo - don gratuito de Dios aceptado o
histórico cómo esa fe tradicional es rechazado por el hombre -; 2) las
vivida y comprendida, en fidelidad dimensiones humanas radicales
a la tradición viviente; 2) además (trascendentales), que son natural-
nuestra terminología, conservando mente esenciales al hombre y a
lo que Gutierrez señala y puntuali- todo hombre; 3) las dimensiones
za en los textos citados, evita los históricas concretas (categoriales ):
malentendidos que pueden darse al cultural, social, política, económi-
hablar de "locus theologicus" con ca, etc., en cuanto tales.
respecto a la praxis histórica. Pues
ésta es ambigua, y habrá que dis- Por ello en la praxis cristiana
cernir tanto espiritual como teoló- auténticamente liberadora se dan en
gicamente cuando ella pueda decir- unidad tres dimensiones distintas:
se praxis de la Iglesia, praxis autén- 1) la teologal- en cuanto praxis mo-
ticamnte cristiana o, al menos, pra- vida por la caridad que busca ser
xis agápica (aun de no cristianos) eficaz-, 2) la ética -en cuanto en
movida por el Espíritu de Jesús, ella la libertad humana lucha por la
que obra en la historia. justicia y contra la injusticia-, 3) la
histórica, en cuanto dicha eficacia y
2) Segunda observación: Para lucha toman cuerpo en mediaciones
comprender bien lo que acabamos históricas: culturales, sociales, polí-
de decir acerca de la praxis de libe- ticas, económicas, pedagógicas, etc.
ración como tema y lugar herme- Según mi opinión una tal praxis
néutico, es necesario recordar lo tiene siempre al menos también
que G. Gutiérrez dice acerca del una dimensión política, en cuanto
término "liberación". Este es com- la búsqueda del bien común tiene
prendido en la unidad, distinción e que ver -directa o indirectamen te-
interacción de tres niveles de signi- con el poder social y con los con-
ficación (10). flictos que suscita (11).

Pues es en única historia real, A esas tres dimensiones de la


numéricamente una, se dan objeti- acción corresponden los tres niveles
vamente distintas dimensiones rea- de sentido y significación lingüísti-
les, no reductibles entre sí, las ca ya mencionados y, por ende, tres
cuales se compenetran mutuamen- niveles teóricos de interpretación
te, a saber: 1) la dimensión teologal reflexiva y crítica (Le. científica) de

(101 Ibidem. p. 67. Cf. también mi libro Teologra de la liberación y praxis popular. Aportes crrticos
para una teologra de la Iiberaci6n, Salamanca. 1976. cap. 2 y el arto cit. en la primera nota (no
numeradal.p.16ss.
(111 Aludimos a ·Ia incidencia indirecta de lo poi (tico ("poi (tica en su sentido más amplio" segón el
Documento de Puebla n. 5211 en la "Política de partido" (segó n la llama el mismo Documento
n.5231.

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la misma, a saber, 1) el de las cien- de la teología como reflexión críti-
cias históricas y sociales, que anali- ca de la praxis histórica ("en y so-
zan en concreto la situación deter- bre") no reemplaza las funciones ya
minada y explican sus causas; 2) el tradicionales de la teología como
filosófico (de interpretación global sabiduría espiritual y como saber
del hombre, de la historia y de su racional o ciencia. No solo no las
libertad en la historia, etc.), y 3) el suplanta, sino que las supone y ne-
teológico, a la luz de la fe y los cesita. Todavía más, las comple-
"principia fidei" (la Revelación), menta y permite una nueva intelec-
pues la fe revelada ilumina en la ción de las mismas (13).
historia y en la praxis un sentido
crístico que sólo ella puede descu- Pues la sabiduría espiritual no
brir (12). será meramente la adquirida en el
reposo de la contemplación mona-
A esas tres dimensiones ontoló- cal, sino en la "contemplación en
gicas y prácticas y a sus correspon- la acción" movida por la caridad,
dientes niveles teóricos correspon- acción tanto pastoral como secular
den los tres tipos de criterios que y aun política: "contemplativus in
hay para juzgar y discernir la praxis actione etiam política". Y la media-
auténticamente liberadora, los ción racional y crítica que use la
cuales deben interjugar entre sí: teología no será sólo la "episteme"
criterios evangélicos, éticos e histó- filosófica sino también la nueva
rico-políticos. racionalidad de las ciencias huma-
nas y sociales.
Dicha distinción e interacción de
dimensiones y/o niveles en la uni- Esas dos funciones tradicionales,
dad de la misma historia y de la en cuanto asumidas y reinterpreta-
praxis histórica concreta, aunque se das por la tercera, van a correspon-
refieren ante todo al contenido, sin der respectivamente a lo que luego
embargo son esenciales para com- diremos de la doble articulación
prender el método de la teología de (sapiencial y científica) que se da
la liberación, así como sus valores y en la teología de la liberación.
sus riesgos. Preanunciemos también que uno
de los principales problemas meto-
Antes de terminar esta primera dológicos de la misma es el de la
parte de nuestra exposición quisiera "mediación socioanalítica", es decir
recordar que para G. Gutiérrez y la el del rol de mediación que le co-
teología de la liberación la función rresponde a la racionalidad de las

(12) Sobre esos tres niveles cf. mi trabajo: "La relación teorfa-praxis en la teología de la liberación",
Christus (México) n. 499 (junio 19771. p. 11.
(13) Cf. G. Gutiérrez, op. cit., p. 38.

374 EL METODO DE LA TEOLOGIA DE LA LIBERACION


ciencias sociales en la comprensión Cuando la Comisión Teológica
teológica de la realidad histórica. Internacional quiere tratar de las
"diversas teologías de la liberación"
(14) comienza hablando de "las si-
11. ALGUNOS CARACTERES ME- tuaciones de pobreza y de injusti-
TODOLOGICOS IMPORTAN- cia como punto de partida de un
TES DE LA TEOLOGIA DE LA movimiento teológico". Ellas son
LIBERACION "signos de los tiempos" que "para
el cristiano iluminado por el Evan-
Hablaremos 1) del punto de par- gelio" "constituyen uno de los más
tida de la teología de la liberación; apremiantes desafíos". Por tanto la
2) de las dos fases del círculo her- Comisión reconoce que no se pue-
menéutico que la caracteriza; 3) del den juzgar dichos "ensayos teoló-
doble tipo de articulación posible gicos" sin tener en cuenta su "cons-
de la teología de la liberación en sus tante resorte espiritual" que no es
dos fases hermenéuticas. sino el "testimonio de la preocupa-
1. Punto de partida ción por los pobres, que se alimenta
del Evangelio de Jesucristo". El
Damos relevancia al tema del mismo G. Gutiérrez no dejó de ir
punto de partida, pues creemos acentuando cada vez más el papel
que es fundamental, no sólo para primordial del pobre dentro de la
comprender a la teología de la libe- teología de la liberación: se trata
ración, sino a su método. Lo que de "la irrupción del pobre en la teo-
luego diremos tanto en esta segun- logía de América Latina", del pobre
da parte como en la siguiente estará como tema, como lugar hermenéu-
condicionado intrínsecamente por tico y aun como sujeto de la teolo-
el punto de partida, aun admitiendo gía. Ello corresponde a un hecho
el régimen de autonomía interna más significativo: el de su "irrup-
que tiene la teología en cuanto sa- ción en la historia latinoamerica-
ber teórico. El punto de partida no na", pasando "al primer plano tan-
es un mero comienzo, sino también to en la sociedad como en la Iglesia,
un verdadero principio, que sigue y por ese medio, en la reflexión
influyendo en todo el proceso de la teológica que acompaña a esas rea-
teología de la liberación y de su lidades" (15).
proceder metódico.

(14) Según lo dice K. Lehmann en la nota previa a la Declaración de la Comisión sobre "La promo·
ción humana y la salvación cristiana". Citamos según la traducción de Criterio n.
(1978), p. 25 (el subrayado es nuestro). Para Lehmann la opción por los pobres es el eje la
teología de la liberación; a la praxis de liberación la llama su matriz: cf.
hermeneutische Probleme der 'Theologie der Befreiung' ", en: K. Lehmann etc., Theologle der
Befreiung, Einsiedeln, 1977, 9-44.
(15) Cf. du pauvre dans la théologie de,l'Amérique Latine", Convergence 1981, n.1-2,
p.22.

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Por lo tanto, el punto de partida de la fe y del hombre y en una de-
de la teología de la liberación no terminada comprensión de la situa-
son las verdades de la fe tomadas en ción histórica (por ello dijimos que
si mismas -a cuya luz ella interpre- la interpelación es al mismo tiempo
tará teológicamente la praxis-, ni histórica, ética y teologal). Esas
siquiera la praxis de liberación mo- otras comprensiones no se identifi-
vida por la caridad -lugar y objeto can con el sentido sapiencial de fe,
de la reflexión teológica-, sino que pero lo median y le dan cuerpo.
es una instancia que le es previa, al
menos lógicamente. Pues la misma Por lo dicho queda claro que al
praxis liberadora ya es respuesta a hablar de "punto de partida" no
una palabra interpelante; es com- nos referimos al lugar hermenéutico
promiso que responde a una "pro- (la praxis liberadora) ni tampoco al
missio". Esa palabra, en la que la fe primer paso del proceso propiamen-
percibe un llamado del Señor y un te científico -que se da después de
sentido crístico que sólo ella puede la ruptura metodológica entre el
interpretar, surge de los pobres y conocimiento sapiencial del creyen-
oprimidos (en los que la fe recono- te que vive esa praxis en la caridad
ce a Cristo). Aunque sólo la escucha y el conocimiento científico del
el que se abre a ella, la acoge y res- teólogo de la liberación-o Se trata de
ponde prácticamente, sin embargo un "punto de partida" al mismo
esa interprelación es prioritaria, in- tiempo práctico y teórico. Es prác-
terpelación que no es solamente his- tico porque, aunque se trata de un
tórica y ética, ,sino teologal. De ahí conocimiento, se da en la praxis; es
que luego la' reflexión teológica de alguna manera teórico, porque,
vaya a inspirarse en textos bíblicos aunque no es científico, es un ver-
como Mt. 25, 31-45 (el encuentro dadero conocimiento y un conoci-
o el rechazo del Señor Jesús en los miento radicalmente verdadero, que
pobres) o Lc. 10,21 (Mt. 11,25) (la la ciencia (la ciencia teológica y las
sabiduría que no ha sido dada a los mediaciones científicas que ella
sabios y prudentes de este mundo, use) debe criticar y articular, pero
sino a los pequeños). al que debe servir y respetar en su
valor de verdad, al criticarlo.
¿Por qué afirmamos que esa "pa-
labra" -a veces muda- es punto de Según lo dicho, la opción cristia-
partida de la teología de la libera- na por el pobre -acto primero del
ción? Lo es porque en la experien- cual la teología de la liberación es
cia espiritual en que consiste su acto segundo- es la respuesta a
acogida y la respuesta creyente y dicha palabra del pobre, oída en
agápica que la pone en práctica, se la fe, pero mediada por una deter-
da un sentido teologal (que sólo la minada comprensión de tal pobreza
fe puede percibir), pero encamado y opresión. No comprende entonces
en una determinada comprensión al pobre solamente en forma indivi-

376 EL METODO DE LA TEOLOGIA DE LA LIBERACION


dual o meramente en una relación habla Lonergan: aprehensión de
yo-tú, sino también -aunque no datos, "insight" o comprensión del
exclusivamente- en forma colectiva sentido, afirmación veritativa, y
y social, como pueblo y como clase. opción (17); y que en cada una se
Aún más, lo comprende estructural- compenetran los tres niveles de sig-
mente, es decir, comprende su po- nificado, afirmación y opción de los
breza como resultado de un sistema que hablamos más arrriba: el teolo-
social injusto y opresor y de "meca- gal, el humano-global y el histórico.
nismos que, por encontrarse im-
pregnados no de un auténtico hu-
manismo, sino de materialismo, Tarea del método teológico en
producen a nivel internacional, cuanto tal será diferenciar esos
ricos cada vez más ricos a costa de momentos y niveles, pero sin alterar
pobres cada vez más pobres" (16). su unidad viviente y dinámica. Para
De ahí que la praxis liberadora que comprenderlo nos ayudará distin-
a esa palabra responde y correspon- guir primero dos modos posibles de
de, tiende no sólo a aliviar la situa- articulación del sentido de esa expe-
ción, sino a transformarla estruc- riencia en lenguaje: la articulación
turalmente para construir una so- "sapiencial" en lenguaje religioso, y
ciedad cualitativamente nueva. la articulación "científica" en len-
guaje propiamente teológico, co-
rrespondiente a la teología de la
De acuerdo a lo expuesto, note- liberación estrictamente dicha y a
mos que en la experiencia global su método. Luego diferenciamos las
que da el punto de partida a la teo- fases del método de la teología de
logía de la liberación interjuegan en la liberación y -en la Tercera parte-
forma no claramente diferenciada los distintos momentos de cada una
las distintas operaciones subjetivas de ellas.
del método trascendental de las que

(16) Juan Pablo 11, Discurso inaugural, ·111.4, en: Documento de Puebla (ed. arg.), Buenos Aires,
1979, p. 22 (los subrayados son nuestros), Puebla dice también: "Al analizar más a fondo tal
situación, descubrimos que esta pobreza no es una etapa casual: sino el producto de situaciones
y estructuras económicas, sociales y poi íticas, aunque haya también otras causas de la miseria"
(n.30).
(17) Cf. B.J.F. Lonergan, Method in Theology, New York, 1972. Aunque la utilización de la concep-
tualización de Lonergan para exponer aspectos del método de la teología de la liberación me
fue sugerida por la ubicación de mi tema dentro de la dinámica del Simposio -luego de una
exposición sobre el método teológico seglln Lonergan-, con todo estimo que, aun prescindien-
do de esa circunstancia, dicha conceptualización ayuda para diferenciar momentos importantes
del método de la teología de la liberación, en especial los dos que corresponden a la cuarta
operación consciente seglln Lonergan (la decisión), a saber, el cuarto momento de la primera
fase ("dialectics") y el primero de la segunda ("foundations").

JUAN CARLOS SCANNONE, S.J. 377


2) Modos de articulación "sacramen- No es que la instancia teologal
tal" y científico del sentido teo- quite autonomía al conocimiento
logal racional humano, sino que el discer-
nimiento espiritual que ella realiza
Según lo acabamos de insinuar, la permite ir liberándolo de intereses y
reflexión puede articular el sentido lealtades bastardos que le impiden
teologal que acompaña la experien- abrirse a la verdad para ver y juzgar
cia cristiana del pobre según dos la realidad. Se trata, por consiguien-
modos distintos, que podemos lla- te, de un primer paso decisivo de
mar sapiencial y científico. discernimiento crítico, aunque no
científico, de lo ideológico (en sen-
Al primer modo de articulación tido peyorativo) que frecuentemen-
podemos también sIesignarlo con te deforma la percepción y el juicio
Leonardo Boff "articulación sacra- espontáneo sobre la realidad. Pero
mental" (18). Ella corresponde a tengamos en cuenta que tanto la
los distintos tipos de discurso reli- deformación ideológica como la
gioso, como son el profético, el crítica de la misma suponen como
pastoral, el de la revisión de vida, su "humus" la capacidad del cono-
etc. Ya en ese plano no científico, cimiento espontáneo (del "sentido
pero no por ello menos importante común", en la terminología de Lo-
para la vida de la Iglesia, es posible nergan) de conocer la verdad acerca
y necesario hacer un atento discer- de la realidad.
nimiento gracias a la sabiduría
teologal y desde ella -a la luz de la La articulación sacramental del
Palabra de Dios-; pues, según diji- discurso religioso de liberación
mos, el sentido teologal se da me- puede, por tanto, ya ser -a su nivel-
diado tanto por una comprensión suficientemente crítica. Lo que la
global y sintética del mundo, del distingue de una articulación cien-
hombre y de Dios (proporcionada tífica en un discurso propiamente
en parte por el encuadro cultural) teológico es una ruptura metodoló-
como por una interpretación tam- gica.
bién global y sintética -más o menos
intuitiva o analítica- de la situación Esta no implica que el discurso
histórica. Los tres niveles interjue- anterior fuera ideológico ni pide
gan en el juicio prudencial que juz- por ello una mutación del sentido
ga la situación, por ejemplo, pro- que se ha de articular en discurso,
porcionando "una visión pastoral sino que exige el uso de un método
de la realidad" (19). racional y autocontrolado en esa

(18) Cf. Teolog{a del cautiverio V la liberación, Madrid, 1978, p. 18: all í L. Boff asume una expre-
sión similar de L. Gera. Ver también, del mismo autor: Da O sentido teo/dgicodas
socio.flistóricas, Petrópolis, 1979, p. 12 s.
(19) Aludo al tftulo de la Primera Parte del Documento de Puebla.

378 EL METOOO DE LA TEOLOGIA DE LA LIBERACION


articulación. Pero ella no debe trai- raizamiento en la sabiduría, ni vaya
cionar ese sentido (sería caer en la a ser que ésta no sea tal, sino una
ideología del cientificismo), sino mera ideología.
ponerse a su servicio: servicio refle-
xivo, metódico, crítico y sistemá- Creemos que lo dicho en este
tico de la ciencia a la sabiduría punto ilustra lo afirmado por G.
teologal. Gutiérrez: la teología de la libera-
ción supone y necesita de la teolo-
En el nivel científico la teología gía como sabiduría espiritual y
de la liberación usará no sólo la' como ciencia.
mediación de la conceptualidad
teológica (que supone la filosófica), 3. El círculo hennenéutico: sus dos
sino también la de las ciencias his- fases
tóricas y sociales, para conocer El "de" de la teología de la libe-
científicamente la situación históri- ración es entendido por ella simul-
ca y para una crítica científica de táneamente como "sobre" y como
las ideologías que impiden ese co- "desde". Eso muestra que se mueve
nocimiento. Esos tres niveles teóri- en el CÍrculo hermenéutico que se
cos (socio-histórico), filosófico y da entre la lectura de la situación y
teológico) corresponden, como ya praxis históricas a la luz de la Pala-
queda dicho, a la estructura arriba bra y la relectura de ésta desde di-
descrita del conocimiento sapien- cha situación y praxis (20).
cial. De ahí que en el CÍrculo her-
menéutico del cual en seguida Como lo dijimos más arriba, am-
hablaremos- habrá que tener en bos momentos se desarrollan en las
cuenta no sólo la interacción y dos fases metodológicas de la teolo-
crítica mutuas de esos tres niveles gía de la liberación, que se dan tan-
de conocimiento teórico, sino tam- to en su articulación sapiencial
bién, en cada uno de ellos y en la como científica, pero ellos sólo se
unidad viva de los tres, la interac- explicitan diferenciadamente en
ción y crítica mutuas entre el mo- esta última.
mento sapiencial anterior a la rup- Esas dos fases de alguna manera
tura metodológica y el propiamente corresponden -analógicamente- a la
científico. No vaya a ser que la lectio y a la quaestio, aunque ese
ciencia -como tantas veces ha pasa- paralelismo no es del todo exacto
do en la modernidad- pierda su en- (21).

(20) Sobre los distintos drculos hermenéuticos en teologia de la liberación cf. J.L. Segundo, Libera-
ción de la teologra, Buenos Aires, 1974, cap. 1; el. Boff, op. cit., p. 254 ss.; J. Sobrino, Cristo-
log(a desde América Latina (Esbozo a partir del seguimiento del Jesús histórico), México, 1977,
p.XVIII.
(21) Más bien habr!a que hablar, usando la terminología de Lonergan (op. cit., p. 144), de "fase me-
diadora" y "fase mediada" de la teología, aunque sin referir la primera necesariamente al
pasado.

JUAN CARLOS SCANNONE, S.J. 379


1) Pues, con referencia a la pri- Claro está que en esta fase de la
mera fase, cuando hablamos de teología de la liberación se trata
"lectura de la praxis histórica a la ante todo de la intelección teoló-
luz de la Palabra", no hablamos de gica de la realidad histórica y polí-
la lectio de la Escritura (que en la tica concretas, es decir, de la que
misma formulación se presupone) Cl. Boff llama T 2, diferenciándola
sino de la lectio del libro o texto de de la T 1 (respectivamente, teología
la historia, de los signos de los 2 y teología 1). Esta última trata de
tiempos, la acción liberadora, in- las realidades manifiestamente reli-
terpretadas a la luz de la Palabra giosas y/o cristianas; la primera, en
de Dios ya creída, entendida y vivi- cambio, de las realidades seculares.
da en la fe, y eventualmente (cuan- Además, no se trata de un mero
do se trata de la articulación cien- sentido moral (como algunos lo
tífica) ya teologizada. interpretan con respecto a la teolo-
gía medieval) sino de una verdadera
hermenéutica dogmática, pues "in-
Me parece que esa fase de la teo- tenta manifestar 'la verdad' de Dios
logía de la liberación está en conti- (la revelación) en la historia y sobre
nuidad con la que P. Ricoeur llama la sociedad" (23).
"segunda raíz del problema herme-
néutico" cuando se refiere a la her-
menéutica medieval tan profunda- El mismo autor señala que "el
mente estudiada por de Lubac. Dice postulado ontológico fundamental
Ricoeur: "más allá de la simple para que lo no teológico pueda ser
reinterpretación de la Antigua Alian- capaz de volverse teológico es su ca-
za y de la correlación tipológica rácter teologal. Pues bien -añade- si
entre los dos Testamentos, lo que la Dios es efectivamente (como es) el
hermenéutica medieval ha buscado sentido del mundo, de la historia,
es la coincidencia entre la inteligen- entonces no existe en principio nin-
cia de la fe en la lectio divina, y la gún objeto o acontecimiento que
realidad entera, divina y humana, no pueda ser teologizado" (24). En
histórica y física" (22). lenguaje tomista diríamos que no se

(22) ef. Le conf/ir des inrerprérarions. Paris, 1969, p. 376.


(23) Cf. CI. Bofl, op. cit., p. 45: por supuesto, 110 se trata de una llueva revelaci6n, sino de su mani-
festación. Acerca de la diferencia entre teología 1 y teología 2 ver ibidem p. 27. La teología 2
puede ser entendida como "teologl'a de genitivo", en la cual opera una conclusi6n teol6gica;
con todo, como ya lo dijimos, no concebimos a la teología de la liberaci6n como una mera
teología de genitivo (aunque también lo sea, en cuanto es teologra 2), pues además V sobre todo
es "una nueva manera de hacer teologra": el. la totalidad del proceso V, en especial, su segunda
fase.
(24) Ibidem, p. 85.

380 EL METODO DE LA TEOLOGIA DE LA LIBERACION


trata de un "revelatum", sino de un ción por el pobre y la conversión no
"revelabile" (25). sólo teologal y ética, sino también
histórica (cultural, social, etc.) que
Esta primera fase del círculo her- ella implica, se abre un nuevo hori-
menéutico de la teología de la libe- zonte para leer la misma Palabra de
ración va a reproducir, en el plano Dios: para la "lectio" y para la in-
de la diferenciación metodológica, terpretación de la misma historia de
el ritmo del "ver, juzgar y obrar"; y esa "lectio" en la Iglesia, es decir,
de una cierta manera analógica va a de la tradición. Así es como, por
corresponder a las cuatro primeras ejemplo, es posible una nueva her-
especializaciones funcionales de Lo- menéutica blblica, gracias a los
nergan (26). Pues se trata de 1) ver nuevos interrogantes que la actual
y analizar los datos históricos y situación plantea a la Palabra de
sociales; 2) de comprender su senti- Dios (27).
do teológico; 3) de juzgarlo re flex i-
va y cr{ticamente a la luz de los Pero sobre todo, se abre un nue-
"principia fidei" (es decir, de lo que vo horizonte para la "quaestio", es
el. Boff llama "la positividad cris- decir, no sólo un nuevo horizonte
tiana"); 4) de discernirlo no sólo desde donde se interroga la Palabra
crítica sino también prácticamente de Dios, sino desde donde se con-
en y a pesar de la dialéctica que se ceptualiza y se sistematiza su inte-
da entre las distintas interpretacio- lección y la de las afirmaciones de
nes (aun ideológicas) de la situación fe que ella funda, y se buscan me-
histórica y entre los distintos y aun diaciones para ponerla en práctica.
opuestos métodos de análisis de la También aquí se da, como lo expli-
realidad y, por ello, entre las opcio- citaremos enseguida, una correspon-
nes prácticas correspondientes. dencia analógica con las cuatro últi-
mas especializaciones funcionales
La segunda fase del círculo her- de Lonergan. Pues se tratará de 1)
menéutico de la teología de la libe- la tematización fundacional de ese
ración corresponde tanto a la lecUo horizonte; 2) la recomprensión des-
como a la quaestio. Pues desde el de allí de las afirmaciones funda-
nuevo horizonte abierto por la op- mentales de la fe; 3) Y de su in ter-

(25) Según M. Corbin Sto. Tomás en la Surnrna recurre a la cupla "manuductio-revelabile" para
situar la med iación fi losófica en la teolog ía: cf. Le chemin de la théologie chez Tomas d'Aquin,
Paris. 1974. Nosotros aplicamos la misma conceptualización a las otras mediaciones no teoló-
gicas. cuando hablamos de ellas como de "manuductiones". El "revelabile" es el sentido teoló-
gico que ellas median a la luz de la Revelación.

(26) Sobre las "especializaciones funcionales" cf. B. Lonergan, op. cit., cap. 5.

(27) Así es como fue posible plantear "una hermenéutica poi ítica del Evangelio", y redescubrir
además los sentidos espirituales de la Escritura desde la sabiduría y la situación del pueblo
(sobre esto último cf. C. Mesters, Por trás das palavras, Petrópolis, 1974).

JUAN CARLOS SCANNONE, S.J. 381


conexión sistemática; y, por último, casi circular que entre ellas se ori-
4) de sus mediaciones práctico-pas- gina: la fe. Ella trasciende tanto a
torales. la comprensión teológica que de
ella se tiene como a la comprensión
Hasta ahora hemos hablado de la profética de la situación, que ella
relación entre ambas fases de la teo- anima, como a las opciones inter-
logía de la liberación como círculo pretativas que a tales precompren-
hermenéutico debido a la interac- siones subyacen.
ción mutua que se da entre ellas.
Sin embargo la metáfora del círculo Dada la presencia viva de esa ter-
no es del todo correcta, por varias cera instancia que trasciende y guía
razones. el círculo hermenéutico teológico,
más que de un movimiento circular
En primer lugar, porque en ese o dialéctico, habría que hablar de
círculo la prioridad la tiene la fe: la uno tridimensional (que en otras
tiene tanto en cuanto la Palabra de partes he denominado "analécti-
Dios leída en la Iglesia es normativa co") (28). Sin embargo la fe, como
en última instancia a pesar de toda tercera instancia, no es un tercer
circularidad; y en cuanto el sentido polo del movimiento, como si se
teologal (que sólo la fe puede perci- diera separadamente de los otros
bir e interpretar) es -en la "palabra" dos. Ella no se da "en el aire",
interpelante del pobre- el momento sino necesariamente encarnada en
desencadenante del círculo herme- mediaciones culturales, tanto en el
néutico. Es decir no se trata de un polo de la experiencia espiritual
círculo en el cual todos los puntos como en el de la interpretación
tienen un valor igual. reflexiva de la Palabra de Dios. Se
encarna en dichas mediaciones
En segundo lugar, dentro del como su símbolo-real (29), no pue-
círculo que se da entre la precom- de prescindir de ellas, ellas le sirven
prensión de la Palabra de Dios a de "manuductio" para decirse y
cuya luz se va a leer la situación, y articular su discurso, pero no se
la precomprensión de ésta (y de la reduce a ellas ni se identifica con
"palabra" del pobre) desde la cual ellas, sino que las trasciende, y -al
se va a hacer la relectura de la Pa- asumirlas críticamente como media-
labra, hay una tercera instancia que ciones- tiene la fuerza de guiar su
allí juega, la que no es reductible a discernimiento, tanto en el polo de
ninguna de ambas precomprensio- lectura teológica de la realidad'
nes y que debe guiar el movimiento como en el de 'relectura de la teo-
logía desde ésta.

(28) Cf. el artículo citado en la nota 12, p. 11 (con ulteriores referencias bibliográficas en notal.
(29) La expresión "Realsymbol" (s(mbolo real) es de K. Rahner en "Zur Theologie des Symbols",
Schriften zur Theologie IV, Einsiedeln, 275-312.

31Z EL METODO DE LA TEOLC)GIA DE LA LIBERACION


De ese modo a la luz de la Pala- hermenéutico y crítico, siendo la fe
bra se desvelan e interpretan el la que guía no solamente la interac-
sentido trascendente de la acción ción iluminadora y crítica de ambos
histórica concreta, la dimensión polos entre sí, sino en cada uno de
salvífica de los acontecimientos ellos, la interacción de la fe con sus
políticos y el valor efectivamente mediaciones culturales (antropoló-
simbólico de las liberaciones huma- gicas e histórico-políticas), y ade-
nas (anticipativas de la liberación más la interacción que debe darse
definitiva), a la par que se critican entre la articulación "sacramental"
los marcos conceptuales de inter- del discurso religioso de la comuni-
pretación antropológica e históri- dad creyente y la articulación cien-
co-social que no respetan la com- tífica propia de la teología de la
prensión del hombre implicada por liberación estrictamente dicha.
la fe (30). Así se hace posible plan-
tear la elaboración de una teología
de lo histórico y de lo político con- 111. LOS MOMENTOS DEL ME-
cretos como contribución a la tan TODO CIENTIFICO DE LA
deseada y necesaria lectura teoló- TEOLOGIA DE LA LIBERA-
gica de los signos de los tiempos. CION

Y, por el otro lado del círculo Entre la articulación sapiencial


hermenéutico, se redescubre el sen- de la teología de la liberación y su
tido histórico, político, conflictivo articulación científica, propiamente
y transformativo del mensaje cris- teológica, se da una continuidad y
tiano gracias a una refundición de una ruptura: continuidad con res-
la conceptualización teológica que pecto a la perinencia u objeto for-
sirle para articularlo, refundición mal, pues se trata de la "luz de la
fiel a la tradición teológica de la fe"; ruptura, en cambio, con res-
Iglesia, pero planteada desde la pecto al método, pues se trata del
nueva interpelación histórica oida discurso reflexivo, crítico, metódi- ;
en la fe. Así se hace posible plan- ca, argumentativo, autocontrolado
tear también la reelaboración de propio de la ciencia, que no sola-
todos los grandes temas y tratados mente tiene "reglas" de juego
de la teología desde la nueva pers- -como cualquier lenguaje-, sino un
pectiva hermenéutica, aunque en reglamento (Cl. Boff), es decir que
continuidad con la fe de siempre. sus reglas no obran espontánea-
mente sino con el rigor y el control
Como se ve, por ambos lados del de un saber disciplinado. En otras
círculo, éste es al mismo tiempo palabras, son reglas no solamente

(30) Se trata ante todo de una comprensión atemática, la cual, al tematizarse, se articula
diversas mediaciones culturales. Sin embargo no cualquier mediación cultural es compatible
con ella.

JUAN CARLOS SCANNONE, S.J. 313


controladoras, sino reflexiva y crí- punto. Luego, en un segundo punto
ticamente controladas. diremos algo acerca del segundo y
el tercer momento, es decir, del
Ese tipo de discurso pide que se "interpretar" y del "juzgar crítica-
tenga en cuenta no sólo la diferen- mente" a la luz de la fe, pasos que
ciación entre distintos pasos meto- corresponden tanto al "insight" y al
dológicos en ambas fases teológicas, juicio reflexivo de los que habla
sino también sobre todo en la pri- Lonergan como al "juzgar" del mé-
mera fase la distinción, a nivel teóri- todo "ver, juzgar y obrar", como
co, de los tres niveles epistemológi- también a la que Cl. Boff denomina
cos ya mencionados: el de las cien- "mediación hermenéutica" (31).
cias de la historia y la sociedad, el
filosófico y el teológico. Entre ellos En el punto siguiente trataremos
se da una discontinuidad o ruptura luego del cuarto momento, corres-
epistemológica, pues sus objetos pondiente de alguna manera a lo
formales sen distintos. que Lonergan llama "dialéctica", es
decir, trataremos del discernimiento
Esto plantea el problema acerca no sólo crítico sino valorativo, de lo
del tipo de articulación teórica que ideológico -en sentido peyorativo-
se da entre ellos, especialmente que puede darse tanto en la media-
entre el conocimiento científico ción analítica como en la mediación
(histórico o socio-analítico) y el hermenéutica. Claro está que sola-
propiamente teológico (que incluye mente desde una verdadera conver-
en sí un momento filosófico). sión agápica, ética e histórica será
posible ese discernimiento. Pero
Se trata, por tanto, del problema una tal conversión no es un momen-
de la mediación anaUtica. Hablamos to del método, sino el presupuesto
de mediación porque media el para que éste pueda funcionar en
conocimiento propiamente teológi- forma auténtica.
co de la liberación, la situación y
praxis histórica, la realidad política, Luego, en un último punto, ha-
etc., proporcionándole una elabora- blaremos brevemente de la segunda
ción científica de su objeto mate- fase de la teología de la liberación.
rial; la llamamos analítica porque, Pues creemos que los problemas y
aunque se trata del estadio del conflictos se dan sobre todo en la
"ver" o aprehender los datos, no es primera fase. Dada ésta, el método
un ver meramente intuitivo, sino de la teología de la liberación en su
analítico, es decir, elaborado por las segunda fase no se diferencia for-
ciencias correspondientes. malmente del método de la teología
1, aunque deberá tener en cuenta
De eso trataremos en un primer una necesaria "refundición" de la

(31) Cf. op. cit., cap. 2.

384 EL METODO DE LA TEOLOGIA DE LA LIBERACION


conceptualidad teológica que usa, pondientes); c) otros dos obstáculos
refundición provocada por el nue- epistemológicos son: el bilingüismo
vo horizonte, pero que debe darse o mera yuxtaposición del análisis
en fidelidad a la fe y a la historia de socio-histórico y la reflexión teoló-
la teología en la Iglesia. gica como dos lecturas no articula-
das entre sí, d) y la mezcla semán-
1. Primer momento: "ver". La me- tica, que mezcla ambos lenguajes
diación analítica sin articularlos, de modo que pre-
valece uno sobre otro en el nivel
Es un mérito de Clodovis Boff del otro: por ejemplo, se reduce lo
haber dilucidado especialmente el teológico a lo sociológico o se recae
tema de la articulación de la que él en el teologismo o en el eticismo
llama "mediación socioanalítica" que no tienen en cuenta la consis-
(proporcionada por las "ciencias de tencia autónoma de lo histórico,
lo social"), con la teología. Por mi social, político o cultural.
parte prefiero hablar de "mediación
analítica" en general, para no privi- Luego de haber señalado dichos
legiar a determinadas ciencias (so- obstáculos Cl. Boff propone el mo-
ciología, ciencia política, econo- delo de articulación entre media-
mía), que son más analítico.estruc- ción socioanalítica y teología que él
turales, sobre otras como la historia considera adecuado.
o la antropología socio-cultural,
que, sin dejar de ser analíticas, son Ante todo ese autor reconoce los
más sintético-hermenéuticas. méritos del "modelo calcedónico"
("inconfuse et indivise") para pen-
Cl. Boff señala primero varios sar la relación "salvación y libera-
obstdculos epistemológicos que hay ción histórica"; pero cree que dicho
que evitar: a) el empirismo, que modelo queda en lo meramente ge-
pretende una lectura inmediata o nérico. Para perfeccionarlo propone
intuitiva de la sociedad o la histo- el modelo de la prdctica teórica
ria, sin mediación de las ciencias, para articular mediación socioanalí-
es decir, sin análisis explicativo de tica y teología. Creemos que ese
los procesos y sus causas; b) otro modelo es válido sólo si supone el
escollo es el teologismo, pretensión modelo calcedónico, como ensegui-
de que basta la sola teología y la da diremos.
mediación filosófica propia de la
teología 1, para explicar esas reali- Según el modelo de la práctica
dades, sin reconocer -por tanto- la teórica la materia que debe ser tra-
autonomía de lo social, político, bajada teológicamente (el objeto
cultural, etc., como espacios estruc- material) la proporcionan las cien-
turados según una consistencia pro- cias de lo histórico y social: su fun-
pia y una significación particular ción es, por tanto, la de mediación
(estudiada por las ciencias corres- analítica. En cambio el instrumen-

JUAN CARLOS SCANNONE, S.J. 385


tal teórico de lectura, es decir, los modelo calcedónico presupone tam-
principios y las categorías de com- bién la mediación filosófica, la cual
prensión y los criterios de verdad, se da tanto en la reflexión teoló-
son proporcionados por la teología gica como en la mediación analíti-
(la teología 1, que trabajando el ca. Pues ambas implican una com-
material analítico proporcionado prensión global del hombre. De
por las ciencias de lo social produ- todo esto ya hablamos más arriba al
cirá teóricamente la teología 2). Por hablar de los tres niveles de signifi-
tanto el objeto formal o "quo" (la cación: como se ve, en nuestra com-
pertinencia epistemológica) es pro- prensión estaba ya subyacente el
piamente teológico: "a la luz de la modelo calcecónico, es decir, la
fe". Es lo que el. Boff llama la unión inconfusa e indivisa de los
mediación hermenéutica (que en sí niveles de significación.
incluye la mediación filosófica). El
producto teórico, por último, es la Pues bien, el modelo calcedónico
teología 2, en nuestro caso, la teo- acentúa la interacción entre lo his-
logía de la liberación (primera fase). tórico y lo teológico y, según nues-
De ese modo se explica cómo pue- tra exposición anterior, entre la ar-
den llegar a producirse conocimien- ticulación sapiencial y la científica
tos teóricos propiamente teológicos de la teología de la liberación. Por
acerca de lo no teológico (lo social, tanto no olvida que el objeto mate-
político, cultural, etc.), pues son rial de la teología de la liberación es
elaborados por mediación de la po- la historia real y la praxis liberadora
sitividad cristiana (mediación her- viviente, y no exclusivamente el
menéutica), elaborada previamente resultado teórico de las ciencias so-
según los métodos tradicionales de ciales, como en cambio lo afirma
la teología 1. el. Boff.

Dijimos más arriba que el modelo Según mi opinión las ciencias so-
de la práctica teórica, propuesto ciales e históricas elaboran, a su
por el. Boff, puede ser considerado nivel, epistemológico, el momento
válido sólo si supone el modelo cal- de mediación histórica de la praxis
cedónico, en vez de suplantarlo. teologal, según se da en la articula-
ción sacramental de la teología de
El modelo calcedónico afirma la la liberación -por eso pueden servir
unión sin confusión, tanto en la his- como mediación analítica de la teo-
toria real como en la praxis real de logía de la liberación en su articula-
liberación, de los momentos teolo- ción científica- pero el objeto mate-
gal e histórico y, en relación con rial completo de la teología de la
ello, concibe la articulación teórica liberación es la historia real y con-
de la reflexión teológica con la creta, no solamente el producto
mediación analítica como unión sin teórico elaborado por las meras
confusión entre ambas. Además el ciencias de lo social. Su objeto for-

38& EL METODO DE LA TEOLOGIA DE LA LIBERACION


mal empero es el "sub ratione Dei como "fides qua creditur".
et salutis", propio de la que Cl.
Boff llama mediación hermenéutica. Según dijimos, las ciencias, tanto
las humanas como las filosóficas y
¿Por qué corregimos a Cl. Boff las teológicas, deben estar al servi-
en su comprensión del objeto mate- cio de la sabiduría, y no deben tra-
rial de la teología de la liberación? tar de suplantarla. Por otro lado,
Porque cada ciencia humana sólo así como para la elaboración cien-
tiene en cuenta un aspecto regiona( tífica no basta la mediación analí-
o parcial de algo humano global tica, sino que es necesaria también
como son la historia y los aconteci- la filosófica; así también ésta no
mientos y praxis históricos. Estos, basta sin la primera: si no recaería-
tomados en su globalidad, son el mos en los obstáculos epistemoló-
objeto material de la teología de la gicos del empirismo o del teologis-
liberación. Las ciencias sociales y mo.
humanas no proporcionan por con-
siguiente todo el objeto material de 2. Segundo y tercer momentos: ''in-
la teología de la liberación, sino que sight" y juicio crítico,
cada una de ellas colabora en la
comprensión crítica y científica de Al hablar de la mediación herme-
un aspecto regional de ese objeto néutica ya hemos estado hablando
material global. de la instancia propiamente teoló-
gica que permite no sólo compren-
Pero ni siquiera todos ellos suma- der e interpretar teológicamente la
dos llegan a proporcionarlo total- situación histórica analizada por las
mente, ya que hay algo humano ciencias históricas y sociales, sino
global en la historia y en la praxis también comprobar como verdade-
que, en el nivel teórico, sólo puede ra esa intelección. Esa instancia es
ser reflexionado por una compren- proporcionada según los métodos
sión global del hombre, como la clásicos de la teología; pero, dado
tiene la filosofía. La comprensión el círculo hermenéutico, ésta va
sapiencial y sintética de los acon- necesariamente a sufrir una "refun-
tecimientos y la situación histórica dición" en su conceptualidad. De
("la connatural capacidad de com- esa "refundición" conceptual algo
prensión afectiva que da el amor": diremos al hablar de la segunda fase
Documento de Puebla, n. 397) y los de la teología de la liberación. En
símbolos religiosos, poéticos, etc. esta primera fase se considera a la
que la expresan, suponen esa com- teología 1 como mediación herme-
prensión que luego la filosofía refle- néutica; en la segunda veremos que,
xiona y critica teóricamente. Acote- a su vez, es mediada por el nuevo
mos que, en el caso del pueblo de horizonte.
Dios, en dicha comprensión sapien-
cial obra de hecho también la fe, Creo importante explicitar más

JUAN CARLOS SCANNONE, S.J. 317


que lo hace Cl. Boff la función de la bre lo teologal en lo secular y polí-
mediación filosófica, ya que juega tico, como el juicio reflexivo que lo
un rol intermedio importante. Pues sopesa críticamente, son autónoma
ella no se da solamente en el seno y propiamente teológicos. "Se trata
de la mediación hermenéutica, en dice L. Boff. . . de leer teológica-
cuanto las categorías teológicas de mente. . . la realidad social descodi-
la teología 1 ya implican también ficada críticamente por el análisis.
un momento filosófico. La media- Se ha de transformar esa materia
ción filosófica se da también inter- profana en materia teológica". Por
namente en las ciencias sociales e tanto, entre la mediación analítica
históricas, en cuanto ellas implican por un lado, y la teología de la libe-
no sólo experiencia sino también ración, por el otro, se da una ruptu-
una interpretación teórica de la ra epistemológica, pues se pasa de
misma. Por ello mismo implican un objeto formal (el de las ciencias)
también una comprensión del hom- a otro, a otra óptica o pertinencia,
bre, de la sociedad y de la historia, la de la teología: "Al teólogo -agre-
a saber una filosofía, como presu- ga el mismo autor- le interesa saber
puesto metateórico implícito. si Dios, su gracia y salvación están
en esa realidad leída críticamente
Es precisamente por medio de o en qué forma se hacen presentes"
esa mediación filosófica, que se da (33).
tanto en la teología como en las
ciencias sociales, por la que la teo- Entre las categorías teológicas
logía puede criticar los aportes de básicas que van a servir como ins-
éstas: pues las teorías sociales que trumento teórico de la lectura de lo
ellos presuponen pueden implicar teologal en el proceso y la praxis de
una comprensión del hombre que se liberación histórica señala el mismo
oponga a la comprensión del hom- autor las siguientes: salvación-con-
bre que está implicada en la Revela- denación; historia de salvación-his-
ción cristiana. Por otro lado, como toria de condenación; Reino de
lo indica Leonardo Boff, la filosofía Dios-reino de este mundo; gracia-
(como la teología), al estar abiertas pecado. Luego añade: "de esta
a la totalidad, critican toda preten- comprensión se deduce que, a la
sión de cualquier método o teoría luz de la fe, las instancias económi-
científica de absolutizarse o exclu- ca, política, social, pedagógica 'tie-
sivizarse (32). nen siempre una significación sote-
riológica objetiva o estructural, sea
Como lo dijimos más arriba, tan- que el actor social lo sepa o no, la
to el "insight" teológico que descu- quiera o no' ". "Esas categorías de

(32) Cf. L. 8off, "A IibertacSo em Puebla",Puebla 3 (19790, c. 180.


(33) Ibidem, c. 184.

388 EL METODO DE LA TEOLOGIA DE LA LIBERACION


fe, aprehendidas en las Escrituras distinguir otro momento del méto-
cristianas, permiten interpretar do teológico: la decisión. Pero no
(por eso hablamos de mediación se trata de un momento meramen-
hermenéutica) la justicia o injusti- te sucesivo, posterior en el tiempo
cia de una formación social como a los otros tres (ver, comprender,
presencia de la salvación o perdi- juzgar), sino que está incidiendo
ción, del Reino de Dios o del anti- en los anteriores desde el principio,
reino, de la gracia o del pecado" sobre todo cuando se trata de la
(34). articulación sapiencial de la teolo-
gía de la liberación. Sin embargo,
Notemos de paso que allí está en la articulación crítica o cientí-
también jugando la dimensión filo- fica hay que diferenciarlo metodo-
sófica (antropológica y ética), pues lógicamente como un momento
se está jugando una situación estu- distinto, que corresponde a la cuar-
diada por las ciencias sociales como ta especialización funcional de Lo-
justa o injusta. Ello presupone una nergan (la "dialéctica").
comprensión del hombre y de su
fin, y una consideración de la liber-
Según nuestra opinión se trata
tad del hombre, aunque sea una
libertad encarnada en instituciones del discernimiento que, a la par que
y estructuras y objetivamente con- es racionalmente crítico -de eso
dicionada por ellas. Creo que ese hablamos en el punto anterior; el
matiz no es tenido suficientemente "juzgar" teológico- es también ético
en cuenta por Cl. Boff, pues no se y salvífico, es decir, valorativo. En
trata de leer teológicamente lo es- nuestro caso se trata especialmente
tructural tomado aisladamente, sino del discernimiento valorativo de la
de leerlo en el proceso histórico mediación analítica, dado el hecho
concreto donde también juegan del conflicto o dialéctica entre mé-
siempre, aunque no exclusivamente, todos opuestos de análisis social y
la libertad del hombre y la voluntad de interpretación histórica. Existen
libre de Dios. criterios científicos para evaluarla:
de esos no tratamos aquí, pues son
3. Cuarto momento; discemimiento, internos a cada ciencia. Tampoco
valoración y opción hablamos solamente del discerni-
miento o teológico-teórico, del que
En el proceso de la primera fase tratamos ya en el punto anterior
de la teología de la liberación se ha cuando nos referimos a la compren-
de tener también explícitamente en sión del hombre supuesta por una
cuenta la cuarta operación cons- determinada teoría social, que pue-
ciente que especifica Lonergan para de y debe ser criticada desde la

(34) Ibidem, c. 185; en ese texto L. Boff cita el libro del el. Boff: Comunidade eclesial. Comunidade
po/(tica, Petrópolis, 1978, p. 14.

JUAN CARLOS SCANNONE, S.J. 389


comprensión del hombre implicada conversión al pobre ("opción prefe-
en la fe cristiana. rencial por los pobres") (35).

Aquí se trata ante todo del dis- Sólo así es posible una crítica
cernimiento prdctico pero metódi- plenamente eficaz de lo ideológico
CO, donde juegan criterios éticos y -en sentido peyorativo- que pueda
evangélicos (teológico-prácticos). darse tanto en las opciones históri-
Pues en la opción por tal o cual cas y en las opciones por determi-
teoría social, tal o cual método de nados métodos y teorías sociales
análisis, tal o cual modelo analíti- como en la opción por determina-
co, se da, además del momento pro- das categorizaciones teológicas.
piamente teórico y científico, un
"plus" ético no reductible a análi-
sis, pues se trata de una opción.
Como se ve, es en este cuarto
Esta sin embargo, aunque es libre, paso del método de la teología de
no es arbitraria: de ahí la posibili- la liberación, porque es un paso
dad de criterios para discernirla y eminentemente práctico, donde
valorarla. más incide la articulación, sapien-
cial en la misma articulación cien-
Pero el discernimiento del bien y, tífica, y viceversa. Recordemos lo
a fortiori -a la luz de la fe- del bien que dijimos más arriba sobre el
salvífico, suponen la conversión del mutuo discernimiento entre sabi-
corazón, conversión por tanto no duría y ciencia.
sólo intelectual, sino también ética
y -respectivamente- religiosa cristia- El discernimiento ético y evan-
na. Solamente pasando por esas gélico del uso de un determinado
conversiones es posible una con- modelo o método se hace más fácil
versión histórica al pobre que sea si ese discernimiento no es puntual,
auténticamente cristiana; aunque, sino que considera dicho uso en su
por otro lado, las conversiones ética trayectoria histórica. Pues en. ella se
y cristiana, para ser plenamente ven más fácilmente sus frutos para
auténticas, deben implicar también la teología, la pastoral, la Iglesia y
una conversión histórica, la cual la auténtica liberación integral de
en la actual circunstancia de Améri- los pobres: "por sus frutos los co-
ca Latina es necesariamente una noceréis".. De algunos de esos frutos

(35) Lonergan hebla de las conversiones intelectual, ática y religiosa (cf. op. cit., p. 237 ss.l: noso-
tros explicitamos el momento histdrico que necesariamente tienen, sobre todo la oonversión
It/ca V la religiosa cristiana. Como lo decimos en el texto, en la situación actual de América
Latina dicho momento histórico se especifica en la "opción preferencial por los pobres" (Docu-
mento de Puebla n. 1134); pero no se trata de cualquier opción por el pobre, sino que ella a su
vez ha sido especificada por el oontexto y el movimiento del Documento (en especial, por su
Segunda parte, de índole doctrinal!: cf. mi artículo "Diversas interpretaciones latinoamericanas
del Documento de Puebla", Stromata 35 (19791,195-212.

3.0 EL METODO DE LA TEOLOGIA DE LA LIBERACION


o signos nos habla el Documento de al ámbito de lo privado o meramen-
Puebla en el n. 489. te espiritual y, por ello, a reducir su
teoría teológica a un nivel de expre-
Según dijimos, no se trata sola- sión abstracta, genérica, atemporal,
mente del discernimiento de la no permitiéndole descubrir las im-
opción por la conceptualidad teóri- plicancias concretas, históricas y
ca determinada que de hecho se políticas de la caridad que quiere
está dando en la interpretación de ser eficaz, y del discernimiento cre-
los hechos proporcionada por las yente de la historia. Además ese
ciencias históricas y sociales; sino mismo discernimiento la deberá
también -desde la conversión teolo- guiar -como ya dijimos- para no
gal y ética al pobre- del discerni- caer tampoco en ideologías que
miento de la conceptualidad en la absoluticen detenninadas interpre-
que (quizás son prejuicios cultura- taciones socioanalíticas o detenni-
les y/o ideológicos) se ha interpre- nadas opciones políticas, como si
tado la inteligencia de la fe en la fueran las únicas y exclusivas me-
teología 1. Ya así se comienza a diaciones de la fe para comprender
plantear la "refundición" concep- la realidad histórica a la luz de Dios,
tual de ésta, de la que luego trata- o -respectivamente- de la caridad
remos. Pues la inteligencia teoló- para lograr eficacia histórica.
gica de la situación histórica debe
pasar por una conversión que pon- Por otro lado, dicha conversión
ga en tela de juicio la racionalidad implica también ruptura en la
y los marcos conceptuales que misma criticidad del yo crítico (o
fundamentan ideológicamente la epistémico) del tel teólogo, ya que
estructura social injusta, marcos éste debe ponerse humildemente
culturales que quizás también con- a la escucha de la sabiduría teolo-
dicionan la misma inteligencia de la gal de los pobres y de quienes con
fe de una determinada teología. corazón pobre se convierten al
La reflexión del teólogo debe pasar po bre, en cuanto ellos son sujeto
no sólo por una conversión del comunitario de una praxis evangéli-
corazón al pobre, sino también por camente liberadora y de la inteli-
una conversión histórica y cultural gencia de la fe que la acompaña. De
que le dé cuerpo. ese modo el teólogo pone la refle-
xión crítica al servicio de la inteli-
Esa conversión cultural va a pro- gencia sapiencial que el pueblo de
vocar una doble ruptura en el que- Dios articula en el plano no cientí-
hacer teológico -ruptura que no fico. Claro está que no por eso
hay que confundir con la que se da renuncia a lo propio de su servicio
entre el saber sapiencial y el cientí- teológico de reflexión crítica, para
fico-. Por un lado provoca una rup- el cual debe usar los medios metó-
tura con las ideologizaciones que dicos de la ciencia teológica y las
tienden a reducir la praxis cristiana mediaciones críticas que le propor-

JUAN CARLOS SCANNONE, S.J. 391


cionan la filosofía y las ciencias desvinculándolo de sus presupues-
del hombre. tos filosóficos (materialismo dialéc-
tico)" (36), así como de la necesi-
4. Excurso: el problema del uso del dad de que el saber sociopolítico
análisis marxista como mediación que se use como material de la
socio-anal ítica reflexión teológica deba ser contro-
lado previamente por la experimen-
Parece ser este el momento más tación y la verificación.
apropiado para tratar de ese proble-
ma, álgido para la teología de la Sin embargo ahí está precisamen-
liberación, ya que pone en juego los te la cuestión: a) Pues es altamente
distintos pasos de la primera fase problemática la posibilidad real de
(con importantes consecuencias separar el análisis marxista de la
para la segunda fase). comprensión global (filosófica) del
hombre y de la historia que él pre-
Hay algunos teólogos de la libera- supone . Así como "sería ilusorio y
ción que tienden a usar acrítica- peligroso" "entrar en la práctica de
mente ese análisis para constituir la la lucha de clases y de su interpre-
mediación socioanalítica, COqlO si él tación marxista, dejando de percibir
fuera probadamente científico, el tipo de sociedad totalitaria y
acercándose a una cierta absoluti- violenta a que conduce este proce-
zación cientificista de ese método. so". Los graves riesgos de ideologi-
Esa posición, por falta de matices, zación de la teología que Puebla
no causa tantos problemas teóricos, señala en el n. 545 no son meras
pues es fácil descubrir su peligro de posibilidades teóricas, sino realida-
icieologización. des dolorosas (37).

En cambio, teólogos de la libera- b) Eso no excluye la posibilidad


ción bien representativos son cons- -y aun necesidad histórica- de reto-
cientes de la necesidad según lo mar todo lo válido del aporte del
expesa Leonardo Boff de "una uti- método marxista desde otro hori-
lización no servil del instrumental zonte humano-radical de compren-
analítico elaborado por la tradición sión, y así lograr su verdadera "re-
marxista (Marx, las varias contribu- fundición". Pero ese trabajo debe
ciones del socialismo, de Gramsci, hacerse primeramente en las mismas
de Althusser y de otros teóricos), ciencias sociales (aunque sea indi-

(36) Cf. arto cit., C. 184 (el subrayado es nuestrol.


(37) El texto dice as(: "Se debe hacer notar aqu( el riesgo de ideologización a que se expone la
reflexión teológica, cuando se realiza partiendo de una praxis que recurre al análisis marxista.
Sus consecuencias son la total politización de la existencia cristiana, la disolución del lenguaje
de la fe en el de las ciencias sociales V el vaciamiento de la dimensión trascendental de la salva-
ción cristiana".

392 EL METODO DE LATEOLOGIA DE LA LIBERACION


rectamente inspirado por la fe y por asumido no pocas comunidades
las experiencias históricas de nues- cristianas comprometidas. Recuer-
tros pueblos), asumiendo asimismo dan, sin embargo, que no se deben
lo válido de otros métodos. confundir las opciones éticas con
los argumentos teóricos.
c) Según nuestra estimación ese
trabajo está todavía por hacer. Mien- No es éste el lugar para discutir
tras tanto la teología usará sólo los los criterios éticos y evangélicos
análisis e interpretaciones compro- aducidos por Cl. Boff para justificar
badamente válidos y el conocimien- dicha opción no justificada suficien-
to global de los hechos suficientes temente a nivel científico. Sola-
cierto del que enseguida hablare- mente queremos recodar lo expla-
mos. nado más arriba acerca del discerni-
miento. El "plus ético" no reducti-
d) Aunque el experto seguirá tra- ble a análisis (39) -que acompaña
bajando en la asunción crítica de las opciones éticas- no es ciego, sino
los elementos válidos del marxismo, que debe ser guiado por un conoci-
no será lícito embarcar a las comu- miento de tipo sapiencial y sinté-
nidades cristianas en una práctica tico; si esa opción es evangélica,
inspirada por el análisis marxista de debe ser guiado en último término
la realidad, dados los riesgos que en por la fe y por criterios que ema-
ello señala la Iglesia. nan de ella. Por lo mismo debe
tener en cuenta no sóla la praxis de
Importantes teólogos como Cl. Jesús y la de la Iglesia en su historia
Boff no dejan de tener conciencia y en el momento presente, sino
de "que el carácter científico de las también las orientaciones doctrina-
ciencias de lo social resulta por lo les y pastorales de ésta. Una valio-
menos bastante problemático. No sísima síntesis de signos y criterios
hay más remedio que reconocer que que ayudan a ese discernimiento la
estamos realmente ante una cues- da Puebla citando a Juan Pablo II:
tión abierta todavía" (38). Por con- signos a nivel de contenidos (fideli-
siguiente proponen criterios éticos dad a la Palabra de Dios, la tradi-
y evangélicos para justificar la op- ción viva de la Iglesia, el Magiste-
ción por dicho instrumental del rio), y a nivel de actitudes (comu-
análisis, pues -según su apreciación- nión con los Obispos y con los
está más en la línea de la opción demás sectores del pueblo de Dios;
evangélica por los pobres que otros aporte efectivo a la comunidad;
instrumen tales (funcionalistas), solicitud hacia los pobres. . .),
siendo además la que de hecho han todos ellos signos que ilustran el

(38) Cf. Teologla de lo polltico, Sus mediaciones, p. 127.


(39) Cf. H. Assmann, Teologla desde la praxis de liberacidn, Salamanca, 1973, p. 75.

JUAN CARLOS SCANNONE, S.J. 393


"instinto evangélico" propio del damente comprobadas, sin por ello
puebo fiel, humilde y sencillo (40). exclusivizarlas o absolutizarlas. Esto
es así porque es posible llegar a un
Hay quienes critican toda teolo- conocimiento suficientemente cier-
gía de la liberación porque creen to sobre una realidad histórica,
que necesariamente se identifica como es en este caso el hecho de la
con determinadas teorías sociológi- injusticia, dependencia y opresión
cas (por ejemplo, las basadas en el estructurales (es decir, el hecho y
análisis marxista). Otros, en cam- sus causas, percibidas en su cone-
bio, argumentan que, como para xión fundamental), sin que por
una teología de la liberación nece- ello se asuma plenamente en todos
sariamente habría que usar una teo- sus detalles una u otra de las teorías
ría sociológica y -según su parecer- científicas explicativas de ese hecho
en este momento la mejor y más y conexión causal. Ese conocimien-
liberadora es la marxista, ésta debe- to puede ser suficientemente cierto,
ría ser usada como instrumento de no sólo para basar una acción guia-
análisis de la realidad y por ende da por un juicio prudencial y por la
como mediación socioanalítica de correspondiente "visión pastoral de
la teología de la liberación. Pero, la realidad", sino también para ba-
como dijimos, aunque la Iglesia no sar una reflexión teológica, aunque
ha condenado absolutamente ese ésta deba buscar -según dijimos-
uso, le ha puesto muy fuertes y gra- mediaciones analíticas comproba-
ves reparos. das teniendo en cuenta su mayor o
menor grado de certeza.
Pensamos que en ambas posicio-
nes se cae en un error, pues tanto Pensamos que con esa opinión no
el juicio global prudencial acerca recaemos en el obstáculo epistemo-
del hecho de la injusticia estructural lógico del empirismo, pero nos li-
como una reflexión que responda a bramos de otro obstáculo posible,
la noción de la teología de la libera- el del cientificismo.
ción dada por Gutiérrez, no depen-
den intrínsecamente de determina- 5. La segunda fase de la teología de
das teorías sociológicas que tratan la liberación
de explicar las causas concretas de
dicha injusticia estructural, aunque Suponemos ahora lo dicho acerca
históricamente hayan sido influidos de la primera fase y de la conver-
por ellas, y aunque la reflexión sión al pobre adecuadamente discer-
teológica en el plano científico nida para que sea auténticamente
deberá buscar -en cuanto sea posi- cristiana y mediada en la concre-
ble y ellas existan- la mediación ción histórica. Dado ese supuesto,
de teorías científico-sociales debi- la segunda fase de la teología de la

(401 Cf. Documento de Puebla n. 489 (citando el Discurso Inaugural del Papa, 111. 6).

394 EL METO DO DE LA TEOLOGIA DE LA LIBERACION


liberación reproduce los pasos y sión especulativa sino la de la inter-
momentos formales de la teología conexión sistemática de dichas afir-
1, estudiados por Lonergan y por maciones fundamentales de la fe,
otros epistemólogos. Lo que la es- conceptualizándolas y sistematizán-
pecifica como teología de la libera- dolas desde el nuevo horizonte.
ción es el horizonte hermenéutico, Finalmente, el último paso habrá de
fruto de una conversión no sólo vérselas con sus mediaciones prác-
intelectual, ética y religiosa cristia- tico-pastorales, volviendo al nivel
na, sino también histórica, en cuan- del "obrar" correspondiente a la
to la conversión cristiana, para ser secuencia "ver, juzgar y obrar": en
plenamente consecuente consigo la terminología de Lonergan se
misma, se media históricamente tratará de las "comunicaciones",
sin confundir los planos. Mejor índole eminentemente pastoral.
dicho, la teología de la liberación
toma conciencia de que la conver- Según nuestra manera de ver, la
sión siempre está de hecho históri- teología de la liberación ha ido his-
ca, cultural y socialmente mediada, tóricamente dando esos pasos. Tra-
y asume, interpreta, juzga, valora y taremos de entenderlos ilustrándo-
discierne metódicamente dichas me- los con algunos ejemplos, que,
diaciones históricas. aunque se refieren al contenido,
pueden con todo hacer compren-
Desde allí se plantean los pasos der aspectos del método.
en el orden señalado por Lonergan
para la segunda fase -la fase media- a) Así es como ya en el libro
da- de la teología, correspondiente fundamental de G. Gutiérrez Teolo-
a la quaestio. En primer lugar se tra- gía de la liberación. Perspectivas se
tará de la tematización fundacional tematiza fundacionalmente el hori-
del nuevo horizonte (a la que Lo- zonte abierto por la opción por el
nergan denomina "foundations"); pobre y su liberación, opción que el
luego, de la recomprensión de las autor denomina "la opción de la
afirmaciones fundamentales de la Iglesia latinoamericana" (Tercera
fe, desde la perspectiva así abierta. parte del libro, en contraste con
Observemos que esa recomprensión otras opciones descritas en la Se-
debe darse en continuidad con la gunda parte). En primer lugar se
tradición creyente, pues ya en la tematiza ese horizonte como una
primera fase la instancia del objeto nueva manera de hacer teología
formal para la interpretación, la (Primera parte); luego se tematizan
reflexión crítica y el discernimien- las perspectivas (¡cf. el subtítulo
to valorativo estaba dada por la fe del libro!) que así se abren, y las
y la Revelación cristianas (inclu- problemáticas que así se plantean
yendo asimismo un momento de (Cuarta parte, primera sección). La
mediación filosófica). En tercer estructura misma del libro lo mues-
lugar se plantea no sólo la compren- tra, sobre todo si reflexionamos en

JUAN CARLOS SCANNONE, S.J. 395


la interrelación entre sus cuatro se plantea el problema de la concep-
- partes a la luz de la caracterización tualización (en este caso, dialéctica)
que el autor da de la teología de con que se teologiza dicha afirma-
la liberación. ción central de fe.

Entre las perspectivas fundamen- De hecho la teología de la libera-


tales que tematiza Gutiérrez en la ción se vio en la necesidad de ir ela-
Cuarta parte están la relación entre borando teológicamente desde la
liberación y salvación, entre amor nueva perspectiva las afirmaciones
a Dios y al prójimo en la historia, básicas de la fe (42). Lo hizo des-
entre escatología y política (cf. pués de haber tematizado suficien-
los títulos de los capítulos de la temente su horizonte hermenéutico
Primera sección de la Cuarta parte). en estudios acerca de la nueva ma-
En una palabra, se tematiza la uni- nera de hacer teología o del méto-
dad y distinción de esas instancias do,tomado éste no en su detalle
en la historia y en la praxis, concep- epistemológico, sino más bien en su
tualizándolas en categorías teológi- glo balidad teológico-fundamental
cas fundacionales que tematizan el (correspondiente a las "founda-
horizonte abierto por la opción: tions ").
acto segundo, reflexivo, del acto
primero, contemplativo y práctico Hasta ahora dicha elaboración se
(41). ha centrado ante todo en la cristo-
logía y en la eclesiología (Jan So-
b) Ya el mismo libro de Gutié- brino, Leonardo Boff. . . ). En la
rrez, especialmente en la última sec- primera, la insistencia en el Jesús
ción de la última o cuarta parte, histórico como punto de partida, en
comienza a desarrollar algunos pun- el tema del seguimiento de Cristo
tos centrales del dogma, sobre todo, como condicionante de la misma
la comprensión de la Iglesia, como teologización cristo lógica, y en la
ella se le plantea desde el nuevo praxis de Jesús más que en su doc-
horizonte hermenéutico. Y ya allí trina, la preferencia por el método

(41) Cf. G. Gutiérrez, "El Dios de la vida", Christus (México) n. 556 (junio 1982), p. 30.
(42) En el prólogo de la Cristologfa de Jan Sobrino (Cf. arriba, nota 20), el Centro de Reflexión
Teológica de México hablaba de "un avance cualitativo, como única forma de salir del impasse
que está amenazando a la teolog(a de la liberación. Avance y progreso cualitativo que ya no es
posible que se sitlle en el nivel metodológico, sino en el nivel de los contenidos estrictamente
teOlógicos, en el nivel de las afirmaciones claves de la fe cristiana" (p. VIII). Según nuestra
opiniól"! entonces se le planteaba a la teología de la liberación la necesidad de no moverse sólo
en el nivel de la primera especialización funcional de la segunda fase (o en los momentos pre-
vios), sino de entrar decididamente en los momentos segundo y tercero de esa fase. Hoy se
esbozan cada vez más los contornos sistemáticos de esta Illtima. La cuarta, en cambio, no dejó
de estar presente desde el principio (como teologías pastoral y espiritual liberadoras).

39& EL METODO DE LA TEOLOGIA DE LA LIBERACION


ascendente más que por el descen- "liberación histórica", etc., catego-
dente, por las categorías históricas rías que tematizan fundacionalmen-
sobre las ontológicas, por la catego- te el nuevo horizonte. (Es una prue-
ría de relación sobre la de sustancia, ba más de que las "especializaciones
por la conceptualización dialéctica funcionales" son más momentos de
sobre la analógica, etc., muestran la una estructura dinámica que sólo
incidencia en un contenido dogmá- pasos de un proceso metódico).
tico central y concreto: el cristoló-
gico, de las perspectivas teológico- Pues bien, la refundición concep-
fundamentales abiertas por el nuevo tual se hace más obvia y explícita
horizonte (43). en los momentos segundo y tercero
(correspondientes a los de la teolo-
c) Con nuestras reflexiones ya gía dogmática y especulativa, según
hemos pasado insensiblemente a la Lonergan). Pues la nueva experien-
consideración del tercer momento cia de fe en la nueva situación histó-
de la segunda fase del proceso me- rica hace "sopechar" (como se ex-
todológico: el especulativo y siste- presan, por ejemplo, Jon Sobrino y
mático, pues la recomprensión de Juan Luis Segundo) de conceptuali-
las afirmaciones dogmáticas centra- zaciones teológicas que sean abs-
les y el camino ascendente elegido tractas, ahistóricas y estáticas. Esa
para afirmarlas ya están plantean- "sospecha" no pretende negar el
do el tema de la refundición con- valor de verdad de las afirmaciones
ceptual con la cual se las recom- teológicas que usan una tal concep-
prende y sistematiza. tualidad; sino que pretende criticar
a ésta en cuanto impide o no facili-
Más arriba hablamos de esa re- ta que dicha verdad despliegue
fundición propia de esta segunda todas sus incidencias reales e histó-
fase de la teología de la liberación. ricas (44).
Tocamos sin decirlo un primer as-
pecto de esa refundición al hablar De ahí la preferencia ya mencio-
del primer paso de la segunda fase, nada (en el caso de J. Sobrino) por
pues ella ya estaba implicada en la una categorización histórica, rela-
recomprensión de categorías teoló- cional, dialéctica y operativa, sobre
gicas fundacionales como la de una que no lo sea.
"salvación" en su relación con la de

(43) Sobre ese particular cf. la Introducción a la 2da. edición de la Cristología de J. Sobrino (P. X 1-
XIII. Acerca de la categorización al 1( empleada cf.lo que decimos en el artículo mencionado en
la primera nota (no numerada), p. 34-371.
(44) J.L. Segundo habla también de la "sospecha" crítica que nace de la lógica propia de la sabiduría
popular con respecto a una cultura demasiado estructurada lógica y conceptualmente: cf. op.
cit., P. 266. Sobre ese asunto ver también mi trabajo: "Sabiduría popular y teología incultura-
da",Stromata 35 (1979),3-18.

JUAN CARLOS SCANNONE, S.J. 397


Sin embargo recordemos que tica para la reinterpretación de las
también cualquier nueva conceptua- afirmaciones de la fe, si se la usó
lización debe pasar por la crítica para el análisis social; o se usará una
y el discernimiento que nacen de la categorización más cercana al pen-
fe. No cualquier conceptualidad samiento simbólico, si se usó la me-
puede servir de "manuductio" para diación simbólica para comprender
la inteligencia de la fe sin traicionar- la realidad, etc.
la. Toda categorización debe morir
a lo pecaminoso y a lo imperfecto Pero no debe darse solamente
que ella implique, para poder resu- una ruptura epistemológica o de
citar en una especie de "transvalo- pertinencia entre el nivel de la me-
ración semántica", y ser, como lo diación analítica y el de la reflexión
dice Sto. Tomás de la filosofía aris- teológica, sino que -como dijimos-
totélica, "agua transformada en es necesaria además una purifica-
vino". ción y discernimiento crítico de
todo lo que en la conceptualización
Pensamos que también aquí, en que se emplee (como mediación
la segunda fase del método de la filosófica) no corresponda a la ver-
teología de la liberación, incide el dad de la fe que la va a usar como
problema ya señalado en la primera "manuductio" o mediación con-
fase acerca de la filosofía que está ceptual para reinterpretarse especu-
implícita en la mediación analítica lativamente.
y la que está implícita en la misma
teología en cuanto es una reflexión d) En cuanto al último momento
teórica. Pues se tenderá a hacer la o paso, es el que el. Boff denomina
relectura de los contenidos de la fe "mediació n práctico-pastoral". Ella
fegún una conceptualidad teórica corresponde al "obrar" que sigue al
que corresponda a la conceptuali- "ver" analítico y al "juzgar.. herme-
dad teórica que se usó en la lectura néutico teológico.
de la realidad histórica, aunque se
admita que esta conceptualidad Pues la caridad que nace de la fe
debe pasar por la ruptura epistemo- pide una práctica eficaz, la cual,
lógica que se da entre el nivel de la para ser realmente eficaz debe mo-
teoría social y el de la teoría teoló- verse en las tres dimensiones a las
gica (y, por ende, por la "transvalo- que tantas veces hemos aludido
ración semántica" correspondiente) (teologal, ética e histórica). De
(45). Así es como, por ejemplo, se modo· que en la elaboración teoló-
adoptará una categorización dialéc- gica de esta tercera mediación, la

(45) De "transvaloreción semlfntica" hable el. 80ff citando a J. Ladriére, en op. cit., p. 248. Ella
corresponde el proceso de "analogización" del que tratan los cap. 2 y 3 del libro citado en la
nota 10.

311 EL METODO DE LA TEOLOGIA DE LA LIBERACION


práctico-pastoral, los princIpIos políticas liberadoras funcionales u
prácticos teológicos han de mediar- organizan prácticas transformativas
se tanto ética como históricamente, políticas, sindicales, pedagógicas,
haciendo uso de los tres tipos de teóricas, etc. seculares, sin querer
criterios prudenciales correspon- implicar por eso a la comunidad
dientes, para que se logre una ade- cristiana en cuanto tal (46).
cuada estrategia de acción pastoral.
Para concluir deseo recordar que
Como lo dice L. Boff, a partir de los pasos metódicos explicitados
la fe misma y de su carácter religio- más arriba no son sino momentos
so se distinguen las mediaciones indisociables de. un único proceso
prácticas que corresponden a la teológico, y que ellos se influyen
Iglesia como institución -como son mutuamente en forma dinámica y
las propiamente pastorales: keryg- viviente. La articulación científica
máticas, catequéticas, litúrgicas, de de la teología de la liberación no
evangelización de la cultura, etc.-, hace sino explicitar reflexiva y crí-
de aquellas prácticas que correspon- ticamente la unidad viviente de la
den a los laicos inspirados por la fe que hemos llamado "articulación
en cuanto proponen ideologías sapiencial".

(46) Cf. arto cit., c. 186 s.

JUAN CARL.,OS SCANNONE, S.J. 39.

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