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MÓDULO 1

PERSPECTIVAS DEL MEDIO AMBIENTE PLANETARIO


Introducción
A fines del siglo XX y principios del XXI ha surgido en la población una conciencia mundial
acerca de la dimensión planetaria de la crisis ambiental.

En este módulo abordaremos las diversas dimensiones de esta crisis que es en realidad
una crisis de civilización, tal como lo expresara el Manifiesto por la Vida – por una ética
para la sustentabilidad (2002). Es la crisis de un modelo económico, tecnológico y cultural
que ha deteriorado la naturaleza y se ha opuesto a las culturas alternas. El modelo de
civilización dominante degrada el medio ambiente, no valora la diversidad cultural y
desconoce tanto a los pueblos originarios, como a la mujer o a los pobres, es decir, al otro.
A su vez, este modelo privilegia un modo de producción y un estilo de vida insustentables
que son hegemónicos.

La crisis ambiental planetaria no es sólo ecológica, sino también social y resulta de una
visión mecanicista del mundo que, ignorando la capacidad de carga de la naturaleza y la
diversidad de los estilos de vida está promoviendo que los problemas ambientales
alcancen una dimensión planetaria. A pesar de que siempre existirán eventos anómalos
procedentes de la naturaleza como el vulcanismo o los terremotos debemos advertir que
la crisis ambiental ha alcanzado la escala planetaria merced a las limitaciones impuestas
por la ineficiencia de las instituciones políticas, de los aparatos jurídicos de dominación,
de las relaciones sociales injustas y de una racionalidad económica global insustentable.

Será fundamental comprender a través de este primer módulo el carácter central que tiene
la ética de la sustentabilidad como un conjunto de valores que promueven la comprensión
de las complejas interacciones entre la sociedad y la naturaleza. En tal sentido, los nuevos
saberes ambientales tienen en cuenta la interrelación de los procesos ecológicos,
culturales, tecnológicos, económicos y sociales. El saber ambiental modifica la percepción
del mundo basada en un pensamiento único, que se encuentra en la raíz de la crisis
ambiental, por un pensamiento sustentado en la complejidad. Esta ética promueve la
construcción de una racionalidad ambiental fundada en una nueva economía –moral,
ecológica y cultural– como condición para establecer un nuevo modo de producción que
haga viables estilos de vida ecológicamente sostenibles y socialmente justos.

En consecuencia, a través de esta nueva ética se promueve la erradicación de la pobreza


y la modificación de los estilos vigentes de producción y consumo y la protección y
ordenación de la base de recursos naturales para el desarrollo humano, requisitos
centrales de la sustentabilidad global.

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OBJETIVOS

Al finalizar el Módulo, el participante será capaz de comprender la complejidad del medio


ambiente planetario hacia una toma de conciencia global.

Objetivos específicos:

• Explican cuáles son los rasgos clave de la complejidad del medio ambiente
planetario y de América Latina y el Caribe.
• Identifican estrategias relacionadas con la problemática actual del medio
ambiente.
• Planifican reuniones de trabajo para el desarrollo de un proyecto ambiental.

CONTENIDOS

1. La complejidad del medio ambiente planetario


1.1. Un modelo insustentable
1.2. El escenario global
1.3. La situación ambiental de América Latina y el Caribe
1.4. La problemática ambiental argentina.
1.5. La toma de conciencia planetaria

1. LA COMPLEJIDAD DEL MEDIO AMBIENTE PLANETARIO

Introducción

En 2020 el mundo cambió por efecto de la pandemia del COVID 19 y la cuestión ambiental
tuvo un impacto sustantivo en esa transformación. En los medios de comunicación se hizo
referencia al acercamiento de los virus a las poblaciones humanas merced a la destrucción
de los hábitats naturales por efecto del avance de las actividades económicas.

El geógrafo español Ricardo Méndez escribió que la pandemia “somete a nuestras


ciudades a una especie de estado de sitio desconocido desde hace varias generaciones”.
Esta situación se verifica en las ciudades de distinta jerarquía urbana reducidas a un
aislamiento extremo, que ha tenido consecuencias muy graves económicas, sociales,
psicológicas y de todo orden.

Pero vayamos a los inicios de la pandemia. El brote inicial de la enfermedad fue notificado
por primera vez en Wuhan, provincia de Hubei (China) el 31 de diciembre de 2019
(Organización Mundial de la Salud). La difusión espacial desde Asia a Europa se originó
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por contacto de personas de China que viajaron al carnaval de Italia, o los turistas que
fueron a Europa. De esta manera se generó el primer foco de infección y los primeros casos
que alcanzaron de 100 y 300 infectados de coronavirus en Italia antes del 8 de marzo de
2020. Al 2 de febrero de 2020 la pandemia reporta en el mundo más de 104.000.000
infectados y más de 2.000.000 de fallecidos (OMS). La cuestión ambiental ha tenido una
influencia decisiva en la difusión espacial de la pandemia, como explicaremos en el punto
2.5. de este módulo. En consecuencia, este curso no podría dejar de considerarla. La
educación ambiental también sufrirá modificaciones en relación con los cuidados y
protocolos que se requieren para ejercerla.

Este módulo promoverá el pensamiento complejo frente al pensamiento único, como


discurso estructurado y omnipresente que utiliza la razón económica como razón
suprema, siendo su condición esencial el predominio de lo económico sobre lo político, lo
ambiental, lo geográfico y lo social. Este pensamiento dominante está provocando, sin
duda, la génesis de una sociedad cada vez más desigual y ambientalmente degradada.

Pensamiento complejo: intenta articular dominios disciplinarios quebrados por el


pensamiento disgregador y aspira al conocimiento multidimensional pero no aspira al
conocimiento complejo. Uno de los axiomas de la complejidad es la imposibilidad de una
ciencia absoluta. Por eso, el pensamiento complejo está animado por una tensión
permanente entre la aspiración a un saber no parcelado y el reconocimiento de lo
inacabado e incompleto de todo conocimiento.

En este curso se propone tener en cuenta las profundas relaciones entre la educación, el
ambiente y la comunidad. Los problemas ambientales requieren para su solución, cambios
en la participación comunitaria, en la producción y de consumo, así como en la
organización social y en los estilos de vida.

Marco Teórico - Conceptual

1.1. UN MODELO INSUSTENTABLE


El medio ambiente mundial evidencia día a día las consecuencias drásticas del cambio
climático, la inexorable pérdida de biodiversidad, el avance de la desertificación en suelos
fértiles, el ataque de problemáticas relativas a la salud ambiental, la indefensión
ciudadana frente a los desastres naturales y el aumento de la vulnerabilidad de los países
en desarrollo en relación con la contaminación del aire, el agua y los mares que, entre
otros problemas, disminuyen la calidad de vida de los habitantes.

Por otra parte, la globalización, rasgo característico de la contemporaneidad, agrega


nuevas dimensiones a estos problemas, profundizándolos en algunos territorios y
disminuyéndolos en otros, ya que los beneficios y costos de la globalización no se

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distribuyen de manera homogénea y, consecuentemente, los países en desarrollo no están
en condiciones de responder a los desafíos.

El contexto global del modelo


El modelo insustentable a escala global se desarrolla en un escenario definido por:

• La consolidación y posterior crisis de un modelo económico único –el capitalismo


global-, impuesto a los países periféricos de medio y bajo desarrollo humano por los
países centrales.

Desarrollo humano: concepto que hace referencia a la calidad de vida de las poblaciones
y países a partir de distintas variables (sociales, ambientales, económicas, demográficas,
etc.) definidas por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo a través del Índice
de Desarrollo Humano.

• La concentración del ingreso produce una demanda económica orientada hacia la


producción para los sectores de altos ingresos que incrementa el uso de los recursos
naturales generando el sobreconsumo, causa básica del deterioro ambiental en los
países desarrollados. Junto a él, se mantiene un subconsumo en las poblaciones
pobres que no alcanzan a cubrir sus necesidades básicas, lo que es causante de los
problemas ambientales en los países subdesarrollados.

• Los impactos del desarrollo tecnológico y sus consecuencias tanto positivas –como las
mejoras en la salud o en la calidad de vida y, consecuentemente, en la sustentabilidad-;
como negativas –la contaminación ambiental, los problemas del empleo, la pobreza,
entre otros-, que contribuyen a la crisis ambiental planetaria.

• La creación de una sociedad informacional, cuya nueva fisonomía social es el poder


de la información caracterizado por el dominio de las redes y nodos que interconectan
globalmente al mundo, especialmente a los centros de poder. Esta sociedad del
conocimiento y la información tiene consecuencias positivas en cuanto permite la
difusión de la información respecto a los problemas ambientales, pero también genera
la distribución desigual del conocimiento a escala planetaria.

• La construcción de nuevas identidades culturales, movimientos sociales que aparecen


como vigorosas identidades de resistencia que se niegan a ser barridas por los flujos
globales y el individualismo (movimientos feministas, religiosos, ecologistas,
nacionalismos, etc.) (Castells 1998) Entre esos grupos se destacan los organismos no
gubernamentales ambientalistas que trabajan para enfrentar y disminuir los
problemas ambientales globales.

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• El incremento de migraciones internacionales y regionales y de refugiados,
especialmente por razones ambientales.

• La urbanización creciente del planeta, que se manifiesta en el crecimiento de la


población urbana mundial del 33,61 % en 1960, al 46,6 % en el 2000, y al 55 % en el
año 2019 según el Informe de Desarrollo Humano de 2020. En los países de alto
desarrollo humano ha alcanzado al 80 % de la población según el mismo Informe, lo
que produce fuertes presiones ambientales sobre los recursos naturales y el equilibrio
ambiental. Los países de bajo desarrollo humano, en cambio, alcanzan el 30 % de
población urbana, lo que revela el marcado contraste con los países desarrollados.

Proceso de urbanización de las ciudades globales y los contrastes que producen en el interior de
esta (Centro de Cantón, China)

• La globalización del terrorismo y la amenaza de conflictos bélicos de graves


consecuencias ambientales.
• El impacto de la modificación de los ecosistemas y los hábitats a escala planetaria con
la consecuente difusión espacial de pandemias de gran impacto sanitario, económico
y psicosocial en las poblaciones afectadas.

1.2. EL ESCENARIO GLOBAL


Una manera ilustrativa de apreciar el escenario global planetario es mediante la
interpretación de cartografía temática y el análisis de estadísticas seleccionadas. Se han

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elegido los siguientes recursos con el propósito de brindar una visualización significativa
de la problemática abordada en este módulo.

Índice de desarrollo humano (IDH): es un indicador que propuso el Programa de


Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) que mide el estado de desarrollo de cada
país y regiones mundiales según tres dimensiones básicas: la longevidad, los
conocimientos y el nivel de vida. Incluye tres variables: esperanza de vida, logro
educacional y el ingreso per cápita.

Mapa 1. El desarrollo humano en el mundo

Informe sobre Desarrollo Humano 2020, del Programa de las Naciones Unidas para el
Desarrollo.
0.800–1.000 (muy alto) 0.700–0.799 (alto)
0.555–0.699 (medio) 0.350–0.554 (bajo)
Sin datos

El cartograma evidencia la disparidad del desarrollo humano en el mundo que se relaciona


con la crisis global planetaria en vinculación con las causas de los problemas ambientales.
Se aprecian los contrastes de esta situación geográfica entre América Anglosajona, Europa
y Oceanía, por una parte, y África, Asia y América Latina y el Caribe, por otra.

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Podemos definir las causas de los problemas ambientales, que en sentido estricto son
dos: el sobreconsumo en los países desarrollados y la pobreza en los países
subdesarrollados.

Frente a estas causas, la oposición propuesta por el pensamiento único entre desarrollo
para los países pobres y conservación para los ricos se ha transformado en un debate
pluralista sobre el concepto de desarrollo sustentable en cada ciudad, país y región. Los
problemas ambientales requieren un cambio en los modos de producción y consumo, así
como en la organización social y en los estilos de vida.

Nos encontramos en un momento sin precedentes en la historia de la humanidad y de


nuestro planeta. Se han encendido luces de alarma respecto de nuestras sociedades y el
mundo a raíz de la pandemia de COVID 19 que es la consecuencia más reciente y notable
de unos desequilibrios generalizados del ambiente global. Los científicos han advertido
insistentemente que las interacciones entre los seres humanos, el ganado y la fauna y
flora silvestres provocarían cada vez con mayor frecuencia la aparición de patógenos con
los que no estamos familiarizados. Dichas interacciones aumentan sin cesar tanto en
escala como en intensidad, ejerciendo en última instancia una presión tan elevada sobre
los ecosistemas locales que ha dado lugar a la propagación de virus mortales. Es posible
que el nuevo coronavirus sea el más reciente, pero a menos que mejoremos nuestra
relación con la naturaleza, no será el último. Los nuevos patógenos no aparecen por
casualidad; las pandemias que pueden ocasionar, tampoco. La COVID 19 se ha extendido
con rapidez por un mundo interconectado, causando estragos y atacando especialmente
los puntos débiles de las sociedades, de manera que se han profundizado las
innumerables desigualdades del desarrollo humano. En muchos casos esos puntos
débiles han frustrado los esfuerzos dirigidos a controlar el virus. (Informe de Desarrollo
Humano, 2020)

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Fuente: Informe sobre Desarrollo Humano 2020.

El Antropoceno es una nueva era que se caracteriza por el incremento en el potente y


lesivo accionar de la especie humana sobre el planeta, en especial a partir de los últimos
dos siglos. El Informe sobre Desarrollo Humano diagnostica que es necesario replantear
los sistemas planetarios de los que dependen nuestra existencia. Los desequilibrios
ambientales que presenta el mundo al proponer mecanismos de cambio para impulsar la
acción en relación con transformaciones en nuestras maneras de vivir, trabajar y colaborar
y, además, nuevas normas sociales y la necesidad de convivir con la naturaleza. (PNUD.
2020)

La educación juega un papel trascendental en el desarrollo en las actuales circunstancias.


Es de esperar que el cierre de escuelas decretado como parte de la respuesta al COVID-
19 y los efectos en la economía de esta pandemia repercutan en una caída de los
aprendizajes de los estudiantes y en un aumento en la deserción escolar, sobre todo entre
los alumnos en situación más vulnerable. La desigualdad en el acceso a los insumos
necesarios para participar efectivamente en la educación a distancia y el efecto en el
ingreso familiar de la pandemia apuntan a que, sin una intervención pública eficaz, la
brecha educativa por ingreso familiar se amplíe considerablemente.

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El nuevo modelo de desarrollo global ha derivado en:

• La sobreutilización de algunos recursos naturales.


• La subutilización de otros recursos naturales.
• La aparición de problemas ambientales de escala planetaria.
• La generación de gran cantidad de residuos que el ambiente no logra procesar
y degradar.
• La incorporación al ambiente de sustancias tóxicas que deterioran la calidad de
los recursos naturales.
• El modelo inequitativo en que se reparten los beneficios del uso de los recursos
naturales entre los países y regiones.
• El modelo desigual produce una repercusión diversa de los problemas
ambientales en los diferentes grupos sociales, afectando con mayor intensidad
a las poblaciones más vulnerables.
• Los impactos de la vulnerabilidad de los ecosistemas en la salud ambiental.

Ejemplo de subutilización de los recursos naturales. La sequía en países de América Latina durante 2020 estas mujeres hunden el
arado en los campos del sur de Perú.

Desafíos ambientales que afrontan América Latina y el Caribe


La región de América Latina y el Caribe adoptó hoy un innovador plan que contiene diez
acciones para promover la restauración de los ecosistemas terrestres, marinos y costeros
en esta década.

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El Plan de Acción del Decenio sobre la Restauración de los Ecosistemas se acordó en
la XXII Reunión del Foro de Ministros de Medio Ambiente de América Latina y el Caribe,
como parte de una decisión para prevenir futuras pandemias y acelerar la recuperación
sostenible en la región mediante la conservación, la restauración y el uso sostenible de la
biodiversidad y los ecosistemas.

Este esfuerzo voluntario se halla destinado a revertir los efectos actuales de la


degradación, así como los que podrían surgir en el futuro, vinculado con el Decenio de las
Naciones Unidas sobre la Restauración de los Ecosistemas, 2021-2030, una iniciativa
global para prevenir, detener y revertir la pérdida de ecosistemas en todo el mundo.

El Decenio, que fue presentado originalmente por el Gobierno de El Salvador, está liderado
por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y la Organización
de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

América Latina y el Caribe es una región particularmente rica en términos de biodiversidad,


con siete de los países más biodiversos del mundo. A pesar de que 24,2% de sus áreas
terrestres y 17,5% de sus áreas marinas están protegidas, muchos ecosistemas se han
degradado significativamente, lo que amenaza el bienestar de las personas, el potencial
de adaptación de los países al cambio climático y, en última instancia, la viabilidad de un
futuro sostenible.

En consecuencia, se necesita que los ecosistemas sean la base sustentable del desarrollo.
Con la adopción de este Plan de Acción, los países de América Latina y el Caribe contarán
con condiciones mejores y mecanismos de cooperación más efectivos para recuperar sus
ecosistemas, frenar la pérdida de biodiversidad y avanzar regionalmente hacia la visión de
2050 de vivir en armonía con la naturaleza.

La restauración de los ecosistemas abarca una amplia gama de actividades que


contribuyen a proteger los ecosistemas intactos y reparar aquellos que ya están
degradados. Tales actividades incluyen, por ejemplo, mejorar el carbono orgánico en los
suelos agrícolas, aumentar las poblaciones de peces en las zonas sobreexplotadas,
remediar sitios contaminados, restaurar los procesos ecológicos y la biodiversidad, y
conservar la fauna y la flora que puedan ayudar en los procesos de restauración.

El Plan de Acción, según el PNUMA, se basa en mecanismos de cooperación y plantea diez


acciones, organizadas en tres vías a seguir:

• Un movimiento regional, que se logrará mediante la concientización pública, la


visibilización de los defensores de la restauración de los ecosistemas y la introducción de
la restauración de los ecosistemas a las escuelas.
• El compromiso político, que se buscará mediante la creación de liderazgo en la
restauración de los ecosistemas, el desarrollo de una estrategia de financiamiento
innovadora y la promoción de diálogos regionales de alto nivel.

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• La capacidad técnica, que se desarrollará mediante la inversión en investigación
científica a largo plazo, un mayor acceso al conocimiento, la promoción de la colaboración
y la formación de profesionales en materia de restauración de ecosistemas. (PNUMA,
2020).

La visión general es que, para 2030, los países de América Latina y el Caribe hayan
avanzado significativamente en la definición de políticas y planes y en la implementación
de proyectos para restaurar los ecosistemas marinos, terrestres y de aguas continentales
a una escala lo suficientemente relevante como para revertir los efectos negativos de la
degradación.

1.4. LA PAULATINA INFLUENCIA DE LAS CUMBRES MUNDIALES Y SUS


CONSECUENCIAS
La Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Humano (1972) realizada en
Estocolmo puede considerarse el primer antecedente sobre un acuerdo entre los
representantes sobre la premura de abordar la crisis ambiental planetaria. Durante la
Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo, celebrada
en Río de Janeiro en 1992 se llegó a la conclusión de la imperiosa necesidad de que la
protección del medio ambiente, el desarrollo social y el desarrollo económico fueran el
camino hacia el desarrollo sostenible. Así se postuló en la Declaración de Río sobre el
Medio Ambiente y el Desarrollo y el Programa o Agenda XXI de alcance mundial. La
Conferencia de Río constituyó un hito importante que permitió la concientización mundial
sobre el carácter global de los problemas ambientales. Si bien hubo discrepancias entre
los países desarrollados y los subdesarrollados, representados estos últimos por los
organismos no gubernamentales que se reunieron en el Foro Global, paralelo a la
Conferencia.

En el intervalo entre la Conferencia de Río y la de Johannesburgo, realizada en Sudáfrica


en 2002, los estados del mundo se han reunido en varias conferencias bajo los auspicios
de las Naciones Unidas, entre ellas la Conferencia Internacional sobre la Financiación para
el Desarrollo y la Conferencia Ministerial de Doha. Cuando la Asamblea General de las
Naciones Unidas aprobó la celebración de la Cumbre Mundial sobre el Desarrollo
Sostenible no era ningún secreto -ni siquiera una cuestión que hubiera que debatir-, que
el avance en el logro del desarrollo sostenible había sido decepcionante desde la Cumbre
para la Tierra de 1992, ya que la pobreza había aumentado y la degradación del medio
ambiente había empeorado.

Durante la Cumbre de Johannesburgo (2002) se alcanzaron acuerdos acerca de que los


problemas más acuciantes de nuestra época siguen siendo la pobreza, el subdesarrollo,
el deterioro del medio ambiente y las desigualdades sociales y económicas entre y dentro
de los países. Se reconoció que la erradicación de la pobreza, la modificación de pautas
insostenibles de producción y consumo, la protección y gestión de la base de recursos
naturales para el sustento de la vida y el desarrollo social y económico son los objetivos
primordiales y los requisitos fundamentales de un desarrollo sostenible.
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Otro aspecto importante de las conclusiones de esta Cumbre fue el reconocimiento de que
las poblaciones indígenas y las comunidades locales son importantes para el
mantenimiento de la diversidad biológica y la conservación de los sistemas de
conocimientos autóctonos, y que deben participar en la puesta en práctica del
Compromiso de Johannesburgo y beneficiarse de ella.

La Conferencia de Naciones Unidas sobre Desarrollo Sostenible (UNCSD), también


conocida como Rio+20, tuvo lugar entre el 20-22 de junio de 2012 en Rio de Janeiro
(Brasil), 20 años después de la Conferencia de Naciones Unidas de Medio Ambiente y
Desarrollo de 1992, también en Rio de Janeiro, y diez años después de la Cumbre Mundial
sobre Desarrollo Sostenible de 2002 en Johannesburgo. Es un encuentro de alto nivel
reunió jefes de estado y otros representantes y focalizada en un documento político, bajo
el título “El futuro que queremos”.

El objetivo de la conferencia fue lograr un compromiso político renovado para el desarrollo


sostenible, evaluar el progreso hasta la fecha y las lagunas existentes en la aplicación de
los resultados de las principales cumbres sobre desarrollo sostenible, y abordar los
desafíos nuevos y emergentes.

La Conferencia se centró en dos temas: economía verde en el contexto del desarrollo


sostenible y erradicación de la pobreza; y el marco institucional necesario para el
desarrollo sostenible. Ciento noventa y tres delegaciones que participaron en la
Conferencia Río+20 alcanzando un acuerdo de mínimos sobre el borrador de conclusiones
titulado "El futuro que queremos" aprobado por más de cien jefes de Estado y de gobierno.

Las organizaciones ecologistas y ambientales calificaron el texto de "decepcionante" o de


"fracaso colosal". Se han escrito muchos artículos después de Rio+20. La amplia mayoría
de ellos ha expresado descontento, decepción, constatación de un fracaso anunciado,
insuficiencia de la declaración final de los gobiernos, etc. Algunos artículos, yendo más al
fondo, más allá de constatar que los gobiernos no lograron un acuerdo a la altura de los
desafíos de los grandes problemas mundiales, han mencionado que la Conferencia de las
Naciones Unidas reflejó una crisis de la gobernanza mundial, es decir de la gestión
colectiva del planeta. Una gobernanza justa y democrática.

Paralelamente a la Conferencia de Río+20, movimientos sociales, incluyendo grupos por


los derechos de las mujeres, se reunieron en la Cumbre de los Pueblos por la Justicia
Social y Ambiental con el propósito de protestar contra enfoques de la economía verde y
lo que consideran un nuevo impulso para convertir la naturaleza en una mercancía y usar
herramientas de mercado a fin de afrontar la crisis medioambiental.

Entretanto, luego de intensas negociaciones en la Conferencia de Río+20, los gobiernos


acordaron un documento final de 60 páginas denominado “El futuro que queremos”. Sin
embargo, pese a su ambicioso nombre, el documento está muy lejos de cumplir las

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expectativas de muchas organizaciones de la sociedad civil (OSC), sobre todo las que
defienden los derechos de las mujeres.

Logo de la Conferencia oficial Logo de la Cumbre de los Pueblos

En 2015 se realizó, convocada por la Asamblea General de las Naciones Unidas una
reunión plenaria convocada en Nueva York cuyo documento se titula: “Transformar
nuestro mundo: la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible”. Esta definió diecisiete
objetivos del Desarrollo Sostenible que incluyen las causas del deterioro ambiental global,
tales como la pobreza, la educación y otras y trata el cambio climático, la defensa del
medio ambiente y el diseño de las ciudades entre otros ítems a los que haremos referencia
al final de este módulo.

BIBLIOGRAFÍA COMPLEMENTARIA

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metodologías y experiencias desde las ciencias sociales y humanas. Santiago de Chile: RIL
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Educambiente. 2da Edición. Buenos Aires. Lugar Editorial.
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