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Collage sobre la crónica

latinoamericana del siglo


veintiuno
Darío Jaramillo Agudelo

Una advertencia

La crónica periodística es la prosa nar-


rativa de más apasionante lectura y mejor
escrita hoy en día en Latinoamérica. Sin
negar que se escriben buenas novelas, sin
hacer el réquiem de la ficción, un lector que
busque materiales que lo entretengan, lo
asombren, le hablen de mundos extraños
que están enfrente de sus narices, un lector
que busque textos escritos por gente que le
da importancia a que ese lector no se aburra,
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ese lector va sobre seguro si lee la crónica de lector, que cambiara el arquetipo de la
latinoamericana actual. escritura y, por lo tanto, que las técnicas de
A Mario Jursich, el director de El Mal- los escritores fueran diferentes. Tal cosa
pensante, le oí decir que, después del boom parece estar ocurriendo con la crónica en
de la narrativa latinoamericana de los años nuestro continente. Los cronistas lat-
sesenta y setenta del siglo pasado, se dieron inoamericanos de hoy encontraron la man-
intentos de fabricar un fenómeno parecido a era de hacer arte sin necesidad de inventar
ese boom de Onetti y Cortázar, García Már- nada, simplemente contando en primera
quez y Vargas Llosa, etcétera y etcétera. Para persona las realidades en las que se sumer-
ese reencauche, se utilizaron las clonaciones gen sin la urgencia de producir noticias.
(«el nuevo Julio Cortázar»), se utilizaron los Entrados en el siglo veintiuno, la crónica
números (los 39 menores de 39), se apeló a latinoamericana ha creado su propio uni-
las parodias (mac-ondo). Y, a pesar de que verso, una extensa red de revistas que circu-
existen materiales interesantes y autores lan masivamente y que se editan en difer-
valiosos que figuran en esos momentos, el entes ciudades del continente. Hay una
intento de reciclar el boom no pasó de la abundante producción de crónicas en forma
etapa de plan de mercadeo a la de auténtico de libros que pasan rápidamente a figurar en
boom. las listas de los más vendidos. Hay autores
Acaso para que ese nuevo auge se reconocidos en el mundo de la crónica, hay
produjera de nuevo, lo que se necesitaba era encuentros de cronistas, hay premios de
que no se pareciera en nada al fenómeno de crónica.
hace cincuenta años: que cambiara el modelo
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Este libro reúne a los autores más notables crónicas de los conquistadores españoles, un
y algunos de sus trabajos más atractivos, más cuento que tiene sus alzas y sus caídas.
asombrosos. Si el lector busca entretenerse, Después de las crónicas de los conquista-
informarse o contagiarse de ritmos narrat- dores, la siguiente cima de esta historia se
ivos diversos, de hechos y personajes encuentra en los cuadros de costumbres que
extraños, bien puede saltarse este prólogo de pueblan buena parte del siglo diecinueve. Y
presentación del tema, de su historia y de sus enseguida están las crónicas de los mod-
características. ernistas. Anota Daniel Samper Pizano que
«la crónica modernista es muy, pero muy
distinta a la crónica narrativa. Aquélla está
Un género con historia representada por notas de corte poético-
filosófico-humorístico-literario, rara vez más
Carlos Monsiváis define la crónica como la extensas que una cuartilla o una cuartilla y
«reconstrucción literaria de sucesos o media, y ésta corresponde al relato tipo
figuras, género donde el empeño formal reportaje. La diferencia es la misma que sep-
domina sobre las urgencias informativas». ara a Luis Tejada y Alberto Salcedo, o a
Me gusta comenzar con el nombre de Mons- Amado Nervo y Villoro».
iváis. Es empezar con la invocación de uno Después del auge modernista, la crónica
de los padres fundadores del periodismo permanece casi a escondidas durante una
narrativo latinoamericano del siglo veinti- época en que la noticia escueta y la prisa
uno. De encima, es él uno de los histori- informativa se convierten en dogma excluy-
adores de un cuento que comienza con las ente del periodismo. Ni siquiera en los
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tiempos en que los modernistas escribían, la ese parnaso de padres (¡y madres!)
crónica alcanzó a ocupar el centro de la fundadores reconocidos en todo el contin-
escena. Y llegaron a ser cuestionados: «El ente, para no hablar de pequeños dioses loc-
periodismo y las letras parece que van de ales que escribieron excelsas crónicas dur-
acuerdo como el diablo y el agua bendita», ante la segunda mitad del siglo veinte, como
decía un comentarista de La Nación en 1889. Homero Alsina Thevenet y Enrique Raab en
Es necesario precisar que este comentario el Río de la Plata o Germán Castro Caycedo,
iba contra las crónicas anteriores al modern- Daniel Samper Pizano y Alfredo Molano
ismo, pues el auge de la crónica modernista, Bravo en Colombia o los simpares Ana Lydia
que sí logró mezclar periodismo y letras, fue Vega y Luis Rafael Sánchez en Puerto Rico.
posterior. Hasta decenios después cuando, Esos dioses locales han sido importantes
eso sí, forzada a encontrar su propio ter- siempre: cada país tiene sus propios autores
ritorio, la crónica, que permanecía larvada, de cuadros de costumbres durante el siglo
renace a través de libros y de la publicación diecinueve y sus celebridades locales durante
fragmentada en varias entregas en periódi- el modernismo.
cos y revistas que no consideran posible la En algunos países, como Argentina, la
publicación de un texto largo de una sola vez. crónica es la columna vertebral de toda su
Es en ese momento cuando aparecen los historia literaria: así lo plantea Tomás Eloy
clásicos modernos de la narrativa peri- Martínez en su nota introductoria a Larga
odística latinoamericana de hoy. García Már- distancia, un libro de narraciones peri-
quez, Tomás Eloy Martínez, Elena Poni- odísticas de Martín Caparrós: «La crónica es,
atowska, Carlos Monsiváis forman parte de tal vez, el género central de la literatura
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argentina. La tradición literaria parte de una con una latinoamericana que escribe en
crónica magistral, el Facundo. Otros libros inglés, Alma Guillermoprieto. Y, desde siglos
capitales como Una excursión a los indios antes, la presencia del Daniel Defoe de
ranqueles, de Mansilla; Martín Fierro, de Diario del año de la peste.
Hernández; En viaje, de Cané; La Australia No cabe duda que con semejantes ante-
argentina, de Payró; los Aguafuertes de Arlt; cedentes, de García Márquez a Truman
Historia universal de la infamia y Otras Capote, de Monsiváis a Wolfe, de Elena
inquisiciones de Borges; los dos volúmenes Poniatowska a Oriana Fallaci, estaba dado el
misceláneos de Cortázar (La vuelta al día... y caldo de cultivo para que el periodismo nar-
Último round); y los documentos de Rodolfo rativo latinoamericano creara sus territorios
Walsh son variaciones de un género que, para desarrollarse y para adquirir sus
como el país, es híbrido y fronterizo». propias características. Esos territorios son
La fundación también ocurre desde fuera las revistas. Perogrullo: hoy en día hay muy
del idioma, con los nombres santos del excelentes cronistas en nuestro continente
nuevo periodismo norteamericano, como porque hay muy buenas revistas de crónicas
Capote, Mailer, Talese, Thomas Wolfe, desde que recogen sus trabajos: Etiqueta negra
antes, el padre reconocido de la crónica nar- (Perú), Gatopardo (que comenzó en Colom-
rativa en Estados Unidos, John Hersey, con bia y ahora existe en Argentina y México), El
su Hiroshima, que aparece en agosto de Malpensante y Soho (Colombia), lamujer-
1946 en The New Yorker; con algunos ejem- demivida y Orsái (Argentina), Pie izquierdo
plares cronistas europeos, como Oriana Fal- (Bolivia), Marcapasos (Venezuela), Letras
laci, Günther Walraff y Ryszard Kapuchinski; Libres (México), The Clinic y Paula (Chile).
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Y, como sucedió durante el auge editorial de ineludible y es, también, inútil. Mathew
México y Argentina con la notoriedad de los Arnold pedía que no le preguntaran qué es la
escritores, aquí la localización de las revistas poesía; pero aclaraba que él podía saber
determina la mayor concentración de temas cuáles son los buenos poemas. Aquí es más o
y de autores. menos lo mismo. El tema lo debaten los pro-
El repaso del índice de las revistas que fesores y es bueno que los profesores hagan
menciono recoge, con escasísimas excep- esto, pues así no tienen tiempo de meterse
ciones, el universo de los más destacados en más cosas.
autores de la crónica latinoamericana actual. Dice Villoro que la crónica es un ornitor-
Esto significa que ya ese Parnaso tiene una rinco porque..., bueno, mejor que para-
identidad propia y un propio santoral en el frasearlo es citarlo:
que destaco a los argentinos Leila Guerriero
y Martín Caparrós, al chileno Pedro Si Alfonso Reyes juzgó que el ensayo era
Lemebel, al colombiano Alberto Salcedo, al el centauro de los géneros, la crónica
mexicano Juan Villoro y al peruano Julio Vil- reclama un símbolo más complejo: el
lanueva Chang. ornitorrinco de la prosa. De la novela
extrae la condición subjetiva, la capacidad
de narrar desde el mundo de los per-
¿De qué estoy hablando cuando digo sonajes y crear una ilusión de vida para
«crónica»? situar al lector en el centro de los hechos;
del reportaje, los datos inmodificables; del
El debate sobre el nombre de este ornitor- cuento, el sentido dramático en espacio
rinco —así lo llama Villoro— parece corto y la sugerencia de que la realidad
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ocurre para contar un relato deliberado, queda corto si se advierte que le faltó el
con un final que lo justifica; de la entrev- poema y aún más, le faltaron géneros que
ista, los diálogos; y del teatro moderno, la añade Mark Kramer: «El periodismo liter-
forma de montarlos; del teatro grecol- ario ha establecido su campamento rodeado
atino, la polifonía de testigos, los parla- de géneros emparentados que se traslapan
mentos entendidos como debate: la «voz entre sí, como la literatura de viajes, las
de proscenio», como la llama Wolfe, ver- memorias, el ensayo histórico y etnográfico,
sión narrativa de la opinión pública cuyo la literatura de ficción que se deriva de
antecedente fue el coro griego; del ensayo, sucesos reales, junto con la ambigua liter-
la posibilidad de argumentar y conectar atura de semificción. Todos estos son cam-
saberes dispersos; de la autobiografía, el pos tentadores delimitados por cercas
tono memorioso y la reelaboración en endebles». En fin, el ornitorrinco es mucho
primera persona. El catálogo de influen- más ornitorrinco que lo que le vio Villoro de
cias puede extenderse y precisarse hasta ornitorrinco.
competir con el infinito. Usado en exceso, Además de la impecable definición de
cualquiera de esos recursos resulta letal. Monsiváis arriba citada —«reconstrucción
La crónica es un animal cuyo equilibrio literaria de sucesos o figuras, género donde
biológico depende de no ser como los siete el empeño formal domina sobre las urgen-
animales distintos que podría ser. cias informativas»—, existen otras propues-
tas en la vitrina heterogénea de las defini-
Novela, reportaje, cuento, entrevista, ciones. Gloria Ethel recuerda dos, una de
teatro —moderno y clásico—, ensayo, autobi- García Márquez: «Una crónica es un cuento
ografía, catálogo: Villoro tiene razón; y se
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que es verdad». La otra se debe al peruano castellano del prólogo de Literary Journal-
Toño Angulo Danieri: «Esa hija incestuosa ism de Mark Kramer, acertó con la perla que
de la historia y la literatura, que existe desde compuso como definición de periodismo lit-
mucho antes que el periodismo». Y Vil- erario: «Género que tiene un pie en la ficción
lanueva Chang recuerda la de Antonio Cán- y otro en la notaría».
dido: «Literatura a ras del suelo». En su completísimo Literatura y period-
Por su parte, Martín Caparrós intercala ismo, Albert Chillón termina, no, comienza
una definición —que pongo en cursivas— por incluir éste en aquélla. Afirma que «el
entre su declaración de amor al género y el confinamiento de la literatura al ámbito
hallazgo de las ventajas del fracaso. «Me exclusivo de la ficción es insostenible»; por
gusta la palabra crónica. Me gusta, para lo tanto, la literatura «no debe ser
empezar, que en la palabra crónica aceche restringida a las obras presuntamente aleja-
cronos, el tiempo. Siempre que alguien das de toda referencialidad». Hasta que llega
escribe, escribe sobre el tiempo, pero la a una definición de la literatura que abarca la
crónica (muy en particular) es un intento crónica: «La literatura es un modo de
siempre fracasado de atrapar el tiempo en conocimiento de naturaleza estética que
que uno vive. Su fracaso es una garantía: busca aprehender y expresar lingüística-
permite intentarlo una y otra vez, y fracasar mente la calidad de la experiencia».
e intentarlo de nuevo, y otra vez.» Voy a definir «crónica» y termino tran-
Mario Jursich, el editor de El Malpensante scribiendo una noción de periodismo narrat-
que presentó «Reglas quebrantables para los ivo y, más allá, una definición de literatura.
periodistas literarios», la traducción al No es descuido. Creo que estoy definiendo lo
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mismo. Los límites entre unas y otras distin- Características de la crónica: Wolf, Sims y
ciones y subdistinciones lexicales son otros
demasiado borrosos. Crónica, reportaje, per-
fil, periodismo literario, periodismo narrat- La crónica ha sido caracterizada desde
ivo, ornitorrinco, el caso es que sí puedo cuando se llamaba con el viejo nombre de
identificar algunas características de lo que «nuevo periodismo». Albert Chillón —el
aquí se trata. Y puedo contar una historia y autor del excelente libro Literatura y period-
una prehistoria. Si de definiciones se trata, la ismo, una tradición de relaciones promis-
crónica es el material que publican las revis- cuas— resume así los «cuatro procedimien-
tas de crónicas. En cuanto a las maneras de tos de escritura» que los nuevos periodistas
reconocerla, la crónica suele ser una narra- norteamericanos descubrieron en la novela
ción extensa de un hecho verídico, escrita en realista —Fielding, Smollet, Balzac, Dickens
primera persona o con una visible participa- y Gogol:
ción del yo narrativo, sobre acontecimientos
o personas o grupos insólitos, inesperados, El principal, según Wolf, era la con-
marginales, disidentes, o sobre espectáculos strucción escena por escena, que consistía
y ritos sociales. Ensayo mi propia definición en relatar la historia a base de escenas
no para casarme con ella, o para usarla como sucesivas —cada una compuesta sobre
una armadura. Sólo lo hago para seguir el todo por descripciones y diálogos— y redu-
juego, para contribuir a la confusión general. ciendo al mínimo posible el uso de
sumarios narrativos (...).
La segunda técnica, estrechamente rela-
cionada con la anterior, consistía en
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registrar totalmente el diálogo, recurso descripción pormenorizada y exhaustiva


que permitía caracterizar a personajes y permitía a los nuevos periodistas elaborar
situaciones de forma inmediata, plástica y cuadros vivos en tres dimensiones, esto es
elocuente. Este procedimiento sustituía la proporcionar a los reportajes una capa-
simple cita de declaraciones usada en el cidad de sugestión y de evocación inéditas.
periodismo convencional por una
recreación fehaciente de diálogos enteros Lo que es interesante, aquí, consiste en
en la que importaba tanto lo que se decía que esos cuatro procedimientos, enunciados
como la manera de hablar de los en 1973, son usados por los cronistas lat-
interlocutores. (...) inoamericanos hoy en día. Igual cabe decir
La tercera técnica era el llamado punto de los ocho puntos con que Mark Kramer
de vista en tercera persona: cada escena caracterizaba al periodista literario en sus
era presentada al lector a través de los ojos «Reglas quebrantables para los periodistas
de un personaje concreto. (...) Al delegar la literarios», el prólogo de Literary
facultad de relatar en los personajes, este Journalism:
recurso permitía abandonar el recurso
único al punto de vista omnisciente (...) o 1. Los periodistas literarios se internan
al punto de vista en primera persona. (...) en el mundo de sus personajes y en la
La cuarta técnica que los nuevos peri- investigación sobre su contexto; 2. Los
odistas tomaron de la novela realista es el periodistas literarios desarrollan com-
retrato global y detallado de personajes, promisos implícitos de fidelidad y fran-
situaciones y ambientes. (...) La queza con sus lectores y sus fuentes; 3. Los
periodistas literarios escriben
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principalmente sobre hechos comunes y En su forma más simple; la inmersión


corrientes; 4. Los periodistas literarios significa el tiempo dedicado al trabajo. (...)
escriben con una «voz intimista», que res- Los periodistas literarios apuestan con su
ulta informal, franca, humana e irónica; 5. tiempo. Su impulso de escribir los lleva a
El estilo cuenta muchísimo, y tiende a ser la inmersión, a tratar de aprender todo lo
sencillo y libre; 6. Los periodistas literarios que hay que saber sobre un tema. (...) La
escriben desde una posición móvil, desde mayor parte de los periodistas literarios
la cual pueden relatar historias y dirigirse piensan que la inmersión es un lujo que no
a los lectores; 7. La estructura cuenta, podría existir sin el apoyo financiero y
como una mezcla de narración primaria editorial de una revista. Tracy Kidder pasó
con historias y digresiones que amplifican ocho meses en una compañía de computa-
y encuadran los sucesos. Y 8. Los periodis- dores antes de escribir The Soul of a New
tas literarios desarrollan el significado al Machine. Aunque había escrito muchos
construir sobre las reacciones del lector. artículos para The Atlantic, como escritor
independiente no podía contar con un
En el prólogo de Los periodistas literarios cheque regular. Un adelanto por el libro lo
(o el arte del reportaje personal), Norman libró de la constante necesidad de producir
Sims dice que las fuerzas esenciales del peri- artículos durante los dos años que le llevó
odismo literario residen en la inmersión, la investigar y escribir. Cuando lo visité por
voz, la exactitud y el simbolismo. primera vez, la casa de Kidder estaba de
Dice Sims: fiesta. Tres días antes, el comité del
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premio Pulitzer había anunciado los distinta e inesperada. Muchas veces inmis-
ganadores de 1982. cuidos en mundos marginales, el de un
delincuente joven, el de un traficante de
Cuenta Mark Kramer que «poco después mujeres, el de un político, el de una estrella
de recibir el Premio Pulitzer por The Soul of del espectáculo.
a New Machine, Tracy Kidder enfureció a Para los periodistas literarios latinoamer-
varios periodistas jóvenes con un comentario icanos la inmersión es necesaria y tiene sus
hecho al azar. Dijo que los periodistas liter- obstáculos. Leila Guerriero cita —y acoge—
arios en general son más fidedignos que los una entrevista en la que Alberto Salcedo
periodistas de noticias. Recuerda que les Ramos declaró: «Hay que estar en el lugar de
dijo: “Tiene que ser cierto, pues nuestros nuestra historia tanto tiempo como sea pos-
informes toman meses, y ustedes tienen tres ible para conocer mejor la realidad que
horas para conseguir una historia y vamos a narrar. La realidad es como una
escribirla, y deben hacer dos más antes de dama esquiva que se resiste a entregarse en
terminar el día”». los primeros encuentros. Por eso suele
A la hora del medir el conocimiento del esconderse ante los ojos de los impacientes.
tema, la inmersión de los escritores en los Hay que seducirla, darle argumentos para
mundos que van a croniquear es determin- que nos haga un guiño».
ante para reconocer la comprensión que Leila Guerriero describe muy bien la
tienen de su tema. Poseen la información y inmersión con su propio testimonio:
aspiran, y muchas veces logran, la compren- «Escribir un artículo me lleva de veinte días
sión más hondamente humana de situa- a un mes y medio, con jornadas de doce,
ciones, de conductas que tienen una lógica
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quince o dieciséis horas. Eso, sin contar la mexicanas, por ejemplo, están repletas de
etapa de investigación previa. Conozco a libros de crónica.
otros cronistas que trabajan como yo. Que La economía de la crónica se extiende,
después de meses de reporteo, bajan las per- cada vez más, a secciones o suplementos de
sianas, desconectan el teléfono y se entume- los grandes diarios y, como todo territorio en
cen sobre el teclado de un computador para expansión, cada vez son más frecuentes los
salir tres días después a comprar pan, seminarios, los talleres, las reuniones sobre y
sabiendo que el asunto recién comienza». de crónica literaria. Existen, además, pre-
El tema de los tiempos lleva al de la eco- mios con buenas recompensas y prestigio,
nomía de la crónica, que vista del lado de los como el que otorga la Fundación Nuevo Peri-
lectores significa lo principal del mercado, a odismo con el patrocinio de Cemex; y no es
saber, que existe demanda. Hay unas revis- el único.
tas que publican crónica y que reconocen los El segundo signo distintivo del periodismo
estipendios correspondientes al tiempo de literario es, en palabras de Sims, la voz.
dedicación que requiere una crónica. Y cada Según Mark Kramer, «la voz que admite el
vez son más los libros de crónicas, no sólo yo puede ser un gran don para los lectores.
compilaciones como ésta, sino también lib- Permite la calidez, la preocupación, la com-
ros que han sido planificados como libros, pasión, la adulación, la imperfección com-
como crónica extensa. Por estos días, cuando partida: todas las cosas reales que, al estar
corre el final del 2010, las vitrinas y las sec- ausentes, vuelven frágil y exagerada la
ciones de novedades de las librerías escritura. (...). El escritor puede asumir una
postura, decir cosas que no se propone decir,
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implicar cosas no dichas. Cuando encuentro La participación del yo es frecuente y vari-


la voz apropiada de un escrito, ésta me ada en intensidad, en todo caso revela lo que
permite jugar, y eso es un alivio, un antídoto es, a la vez, la mayor fortaleza y la mayor
contra el hecho de que las propias palabras debilidad de la crónica como periodismo: el
lo vapuleen a uno». cuento es, en todo caso, subjetivo. Subjetivo
También los cronistas latinoamericanos en cuanto al punto de vista, subjetivo en
han reflexionado con lucidez sobre esta cuanto a la participación en el cuento que
extraña dicotomía entre lo objetivo y lo sub- cuenta —como protagonista o como
jetivo, superpuesta a su vez a la disyuntiva de testigo—. Subjetivo, también, desde un
usar la primera persona o fingirse Dios; dice punto de vista filosófico: hay aquí un implí-
Juan Villoro: «La vida depara misterios cito reconocimiento de la imposibilidad de lo
insondables: el aguacate ya rebanado que objetivo, de lo neutro. Y, con el color per-
entra con todo y hueso al refrigerador dura sonal, con la primera persona, hay también
más. Algo parecido ocurre con la ética del un intento de entender el mundo, con todo lo
cronista. Cuando pretende ofrecer los hechos insólito, lo paradójico, lo aberrante que sea.
con incontrovertible pureza, es decir, sin el Sólo que, como decía Carlos Monsiváis, «o ya
hueso incomible que suele acompañarlos (las no entiendo lo que está pasando o ya no pasa
sospechas, las vacilaciones, los informes con- lo que estaba entendiendo».
tradictorios), es menos convincente que La pelea del periodismo convencional
cuando explicita las limitaciones de su punto versus nuevo periodismo se ha convertido,
de vista narrativo». equivocadamente, en la pelea entre la verdad
y la irresponsabilidad con la verdad, en una
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pelea entre la utilidad y la inutilidad... Y creo El truco ha sido equiparar objetividad


que las diferencias no pasan por ahí. Se con honestidad y subjetividad con manejo,
puede ser un reportero seco, objetivo, impar- con trampa. Pero la subjetividad es inelud-
cial, sintético y, encima de todo, embustero. ible, siempre está.
Y se puede ser el más literario, el más ima- Es casi obvio: todo texto (aunque no lo
ginativo, el más impresionista escritor y, muestre) está en primera persona. Todo
además, ser fiel a la verdad de los hechos y texto, digo, está escrito por alguien, es
de las descripciones y de los diálogos. necesariamente una versión subjetiva de
En cuanto al periodismo convencional, un objeto narrado: un enredo, una conver-
oigamos las críticas de Caparrós: sación, un drama. No por elección; por
fatalidad: es imposible que un sujeto dé
El lenguaje periodístico habitual está cuenta de una situación sin que su subjet-
anclado en la simulación de esa famosa ividad juegue en ese relato, sin que elija
«objetividad» que algunos, ahora, para ser qué importa o no contar, sin que decida
menos brutos, empiezan a llamar neutral- con qué medios contarlo. (...)
idad. La prosa informativa (despojada, Los diarios impusieron esa escritura
distante, impersonal) es un intento de «transparente» para que no se viera la
eliminar cualquier presencia de la prosa, escritura: para que no se viera su subjet-
de crear la ilusión de una mirada sin inter- ividad y sus subjetividades en esa
mediación: una forma de simular que aquí escritura: para disimular que detrás de la
no hay nadie que te cuenta, que «ésta es la máquina hay decisiones y personas. La
realidad». máquina necesita convencer a sus lectores
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de que lo que cuenta es la verdad y no una hay un sujeto que mira y que cuenta. Que
de las infinitas miradas posibles. Reponer hace literatura. Que literaturiza.
una escritura entre lo relatado y el lector
es (en ese contexto) casi una obligación Algunos cronistas vienen de la prensa con-
moral: la forma de decir aquí hay, señoras vencional y la ven como una cárcel. José Ale-
y señores, señoras y señores: sujetos que te jandro Castaño la recuerda como un doctor-
cuentan, una mirada y una mente y una ado sobre el tedio: «Los diarios son nueces
mano. duras con casi nada por dentro. Yo viví ese
Nos convencieron de que la primera drama de la prisa inútil, del esfuerzo per-
persona es un modo de aminorar lo que se dido, del vértigo simulado, en fin, del
escribe, de quitarle autoridad. Y es lo con- cansancio sin gozo en las salas de redacción
trario: frente al truco de la prosa inform- de El Colombiano, de El País, de El Tiempo,
ativa (que pretende que no hay nadie cont- de El Heraldo. Fue como hacer un doctorado
ando, que lo que cuenta es «la verdad»), la sobre el tedio, y casi me gradué con
primera persona se hace cargo, dice: esto honores». El peruano Marco Avilés escribe:
es lo que yo vi, yo supe, yo pensé; y hay
muchas otras posibilidades, por supuesto. Trabajé en El Comercio durante tres
Digo: si hay una justificación teórica (y años, al cabo de los cuales me retiré del
hasta moral) para el hecho de usar todos periodismo diario con las mismas excusas
los recursos que la narrativa ofrece, sería del vegetariano ante la carne: hace daño.
ésa: que con esos recursos se pone en evid- Un periódico tiene las exigencias del
encia que no hay máquina, que siempre tiempo que se va y toda demora es un des-
cuento al tiempo personal. Claro que se
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puede encontrar cierto vértigo delicioso editores los que tienen a su cargo los
cuando el sonido de las teclas se suma al cursos de crónicas en las escuelas de peri-
del reloj. Cuando el editor grita desde una odismo. En verdad creo que además de los
esquina el tamaño del texto que uno debe amigos —hechos en la práctica, por
escribir. Mil palabras. Lanzada la condena, cierto—, los libros suelen ser el mejor antí-
el periodista transpira al coger el teléfono doto contra la pedagogía establecida.
para hacer esa llamada inevitable: Hoy Monsiváis entiende, por ejemplo, que en
también saldré tarde. La página en blanco una crónica la obligación informativa cede
asoma entonces como una invitación a la el paso a la ambición estética. Al yo del
locura. Se ha dicho poco de la manera en cronista. Orwell lo decía sin más reparos al
que la creatividad aparece en tales circun- enumerar las razones que lo llevaban a
stancias, cuando el cuchillo del cierre escribir. La primera de ellas, decía, es el
pende sobre la cabeza del cronista. egoísmo agudo, la ambición individual, el
Cualquier cosa que se diga en las univer- deseo de gritar lo que se piensa y de que
sidades sobre la prisa con la que se debe ese grito sea tan fuerte que pueda matar
escribir en un diario no tiene comparación las ideas que preceden a las nuestras. Para
con lo que ocurre en la realidad. No se Antonio Cisneros, la poesía es la lucha per-
habla tampoco de la incomprensión de los manente contra el lugar común. La crónica
editores que asumen que una crónica es un no tiene otro terreno de batalla. El cronista
texto cualquiera pero más extenso. Un lad- es un escritor que se enfrenta a un mundo
rillo más dentro de la página a llenar. —el periodístico, como primera órbita—
Porque muchas veces son esos mismos donde la palabra ha sido desprestigiada
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por la ociosidad. Y donde la realidad es suele suponer entre muchas personas


usualmente reducida a fórmulas cultas— haya primero un mundo de con-
miserables. ceptos fijos, claros, universales, unívocos,
y luego tomemos algunos de ellos para
Las diferencias entre este periodismo sub- comunicarlos encajándolos en sus corres-
jetivo y el periodismo de los periódicos de pondientes nombres; por el contrario,
hoy —impersonal, frío, en apariencia objet- obtenemos nuestros conceptos a partir del
ivo y omnisciente— son explícitas y han sido uso del lenguaje. Ciertamente, casi nadie
expuestas por varios cronistas, así como suele ocuparse de ello, porque solemos dar
también por los académicos del género, y el lenguaje por supuesto, como si fuera
vuelvo a Albert Chillón, que lee el asunto natural, lo mismo que respirar.
desde la filosofía y trae a cuento a José María
Valverde: Chillón cuenta que la primera intuición de
este fenómeno se la debemos a Wilhem von
... toda nuestra actividad mental es len- Humbolt, ahondada después por Nietzsche,
guaje, es decir, ha de estar en palabras o «quien añadió a la anterior una nueva
en busca de palabras. Dicho de otro modo: intuición fundamental: que, además de
el lenguaje es la realidad y la realización de inseparable del pensamiento, el lenguaje
nuestra vida mental, a la cual estructura posee una naturaleza esencialmente retórica;
según sus formas —sus sustantivos, adjet- que todas y cada una de las palabras, en vez
ivos, verbos, etc.; su sintaxis, tan diversa de coincidir con las “cosas” que pretenden
en cada lengua; sus melodías, su fraseo... designar, son tropos, es decir, alusiones fig-
la realidad, entonces, no es que —como se uradas, saltos de sentido que traducen en
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enunciados tangibles las experiencias sens- más importante de la Retórica valen los
ibles de los sujetos». Y, enseguida, para un tropos, las indicaciones impropias. Todas
deleite del que no voy a privarme, cita a las palabras, sin embargo, son tropos, en
Nietzsche: sí y desde el comienzo, en referencia a su
significado. (...) ¿Qué es, pues, la verdad?
Lo que se llama «retórico» como medio Un ejército móvil de metáforas, meton-
de arte consciente estaba activo como imias, antropomorfismos; en resumen,
medio de arte inconsciente en el lenguaje y una suma de relaciones humanas, poética
su devenir, más aún, que la retórica es una y retóricamente elevadas, traspuestas u
continuación de los medios artísticos situ- adornadas, y que, tras largo uso, a un
ados en el lenguaje, a la clara luz del pueblo se le antojan firmes, canónicas y
entendimiento. No hay ninguna natural- vinculantes; las verdades son ilusiones de
idad no-retórica en el lenguaje, a que se las que se ha olvidado que lo son, metá-
pudiera apelar: el propio lenguaje es el foras que se han desgastado y han
resultado de artes retóricas. (...) El quedado sin fuerza sensorial; monedas
hombre, al formar el lenguaje, no capta que han perdido su imagen y ahora se
cosas o procesos, sino excitaciones: no toman en cuenta como metal, ya no como
transmite percepciones sino copias de per- monedas.
cepciones. (...) No son las cosas las que
entran en la conciencia, sino la manera Concluye Chillón que «la palabra humana,
como nos relacionamos con ellas, el radicalmente y sin remisión, es a la vez logos
phitanón. La plena esencia de las cosas no y mythos: aúna concepto abstracto e imagen
se capta nunca. (...) Como medio artístico sensorial, razón y representación,
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denotación precisa y connotación sensible, La exactitud termina por ser una lista de
referencia analítica y alusión sintética, efect- noes que enunció Mark Kramer:
ividad y afectividad».
Que la verdad sea un concepto tan delezn- Las convenciones que los periodistas lit-
able no significa la inexistencia de la erarios dicen seguir para mantener las
mentira. Es cierto que, como decía Octavio cosas claras frente a los lectores incluyen:
Paz, «la palabra es un símbolo que emite no fabricar escenas; no distorsionar la cro-
símbolos», pero esto no traduce que nos nología; no inventar citas; no atribuir
hayamos librado de los embustes. ideas a las fuentes, a menos que éstas
Lo anterior me lleva a la tercera fuerza hayan dicho que tuvieron esas ideas; y no
esencial del periodismo literario, que es la hacer tratos encubiertos que impliquen
exactitud. Según Sims, «al contrario de los pagos o control editorial. Los escritores de
novelistas, los periodistas literarios deben vez en cuando se comprometen a no usar
ser exactos. A los personajes del periodismo los nombres reales de sus fuentes o
literario se les debe dar vida en el papel, detalles que permitan identificarlas, a
exactamente como en las novelas, pero sus cambio del acceso directo, y notifican a los
sensaciones y momentos dramáticos tienen lectores que así lo hicieron. Estas conven-
un poder especial porque sabemos que sus ciones ayudan a mantener la fe. El género
historias son verdaderas. La calidad literaria no tendría tanto sentido si no fuera así.
de estas obras proviene del choque de mun- Acogerse a estas convenciones lleva a la
dos, de una confrontación con los símbolos franqueza.
de otra cultura real».
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El cuarto elemento, la cuarta fuerza esen- muerte. Producir cadáveres es nuestra


cial que predica Sims del periodismo liter- mayor tecnología.
ario es el simbolismo del texto. ¿Qué hay
más allá de los hechos?, ¿qué subyace, qué Y Sims comenta:
significa la historia que su observación le
narra? Al respecto Richard Rhodes, que se Eso es lo que quería decir en el prefacio
pasó dos años investigando las armas atóm- de Looking for America cuando escribí
icas para su libro Ultimate Powers, le dijo lo que buscaba algo distinto, la bestia en la
siguiente a Norman Sims: jungla, las máscaras de los hombres.
Quería decir que todo se muestra, que se
Para mí eso ha sido de una importancia muestra para todo el mundo. Eso es lo que
tremenda. La revelación de los asuntos persigo. No es hacer metáforas fáciles. (...)
trascendentales del universo, el sentido de Es mirar a través, escudriñar la informa-
que detrás de la información hay estruc- ción con la esperanza de ver lo que hay
turas profundas, ha sido central en todo lo detrás. Más que cualquier otro escritor que
que he escrito. Ciertamente es algo central haya conocido, Rhodes tiene razón en bus-
cuando se escribe sobre las armas atóm- car mediante la prosa las realidades sim-
icas, y estoy empezando a desenterrar bólicas que «hay más allá». Las «realid-
algunas de esas estructuras profundas. No ades simbólicas» tienen dos lados: el signi-
hablamos tanto sobre 1as armas nucleares ficado interno que la escritura tiene para el
como sobre el hecho de que el siglo veinte escritor, y las «estructuras profundas»
ha perfeccionado una máquina total de mencionadas por Rhodes y que se encuen-
tran tras el contenido de un escrito.
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también puede ser otro. La crónica es


A la hora de hablar de motivaciones, y sin política.
pretender uniformarlas para todos los casos,
valiosos, muy valiosos son los testimonios de Por su parte, anota Juan Villoro:
Martín Caparrós y de Juan Villoro. Dice
Caparrós que El intento de darles voz a los demás
—estímulo cardinal de la crónica— es un
la información (tal como existe) consiste ejercicio de aproximaciones. Imposible
en decirle a muchísima gente qué le pasa a suplantar sin pérdida a quien vivió la
muy poca: la que tiene poder. Decirle, experiencia. En Lo que queda de
entonces, a muchísima gente que lo que Auschwitz, Giorgio Agamben indaga un
debe importarle es lo que les pasa a ésos. caso límite del testimonio: ¿quién puede
La información postula (impone) una idea hablar del holocausto? En sentido estricto,
del mundo: un modelo de mundo en el que los que mejor conocieron el horror fueron
importan esos pocos. Una política del los muertos o los musulmanes, como se les
mundo. decía en los campos de concentración a los
La crónica se rebela contra eso cuando sobrevivientes que enmudecían, dejaban
intenta mostrar, en sus historias, las vidas de gesticular, perdían el brillo de la
de todos, de cualquiera: lo que les pasa a mirada, se limitaban a vegetar en una con-
los que también podrían ser sus lectores. dición prehumana. Sólo los sujetos física o
La crónica es una forma de pararse frente moralmente aniquilados llegaron al fondo
a la información y su política del mundo: del espanto. Ellos tocaron el suelo del que
una manera de decir que el mundo no hay retorno; se convirtieron en
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cartuchos quemados, únicos «testigos supervivientes, ni los hundidos ni los sal-


integrales». vados, sino lo que queda entre ellos».
La empatía con los informantes es un
cuchillo de doble filo. ¿Se está por encima Oigamos a Monsiváis:
o por debajo de ellos? En muchos casos, el
sobreviviente o el testigo padecen o En lo tocante a la dimensión moral de la
incluso detestan hallarse al otro lado de la crónica la idea fija que se impone por un
desgracia: «Ésta es precisamente la aporía tiempo largo le adjudica al género el darle
ética de Auschwitz», comenta Agamben: voz a los que no la tienen: los pobres, los
«El lugar en que no es decente seguir indígenas, las mujeres discriminadas, los
siendo decentes, en el que los que creyeron jóvenes desempleados, los trabajadores
conservar la dignidad y la autoestima sien- migratorios, los presos, los burócratas
ten vergüenza respecto a quienes las menores, los campesinos. Esto propicia
habían perdido de inmediato». denuncias con resultados de considera-
¿Qué espacio puede tener la palabra ción, y se presta también al proteccion-
llegada desde fuera para narrar el horror ismo ideológico y el chantaje sentimental a
que sólo se conoce desde dentro? De nombre de los que no están allí para des-
acuerdo con Agamben, el testimonio que mentir, precisar, o explicar su voluntad de
asume estas contradicciones depende de la verse representados.
noción de «resto». La crónica se arriesga a
ocupar una frontera, un interregno: «Los Aparte de las intenciones, el otro aspecto
testigos no son ni los muertos ni los de los simbolismos consiste en las posibles
interpretaciones que se desprenden de los
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hechos, y aquí hay que poner una alerta en una historia que me conmueve o me asom-
contra de la moralina y de las predicaciones. bra. Una historia que, por ejemplo, me
Ay del cronista que pretenda derivar una permite narrar lo particular para interpretar
moraleja de su historia. Leila Guerriero lo universal. O que me sirve para mostrar los
escribió: «Hay muchas cosas que pueden conflictos del ser humano».
matar un perfil, pero su peor ponzoña es el
lugar común. Cualquier historia sucumbe si
se la salpica con polvos como la superación Intermedio
humana, el ejemplo de vida o la tragedia
De una situación sólo veo la apariencia, de ésta sólo
inmarcesible. Decir eso es fácil. Más difícil es
un destello,
entender que el lugar común anida, también, y aun de ello un mero contorno.
en nuestros corazones biempensantes, polít- KARL KRAUSS
icamente correctos». Más bien cabe cierto
honrado y transparente escepticismo: «Si 13 de octubre de 2010. En esta fecha estoy
hay algo que el ejercicio de la profesión me inmerso en la preparación de esta antología
ha enseñado es que un periodista debe cuid- de la crónica latinoamericana del siglo vein-
arse muy bien de buscar una respuesta única tiuno. Son las cuatro de la tarde y faltan seis
y tranquilizadora a la pregunta del por qué», horas para que se inicie el rescate de los 33
anota la misma Leila Guerriero. mineros de la mina San José, en Chile,
Con respecto al trasfondo de la narración, sepultados desde hace 69 días. CNN trans-
oigamos a Alberto Salcedo Ramos: «Mi Nir- mite en directo. En este mismo instante no
vana no empieza donde hay una noticia sino se sabe si volverán todos vivos, pero el
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optimismo es universal. Entrevistan a la tía ... y me miro en el espejo de este texto,


de uno de los «33 héroes» y dice que lo CNN al fondo, y descubro algo que está más
primero que hará al verlo será abrazarlo, y allá de que el medio sea el mensaje: la real-
después confiesa que nunca lo ha abrazado. idad comienza a funcionar a manera de
Cambio a estudios en Atlanta y Daniel crónica. Una escena acá, una entrevista
Viotto cuenta que Fénix, la cápsula donde más acá, allá lejos el suspenso, que estoy
vendrán los mineros a la superficie, fue con- viviendo en tiempo real, y que en la crónica
struida teniendo en cuenta el tamaño del escrita se convertirá en las expectativas que
más grande de los mineros sepultados. el texto genere: ¿cuántas crónicas, en forma
Vuelta a la transmisión desde la mina: de libro, de texto periodístico, de docu-
habla el presidente Piñera, luego hay una mental, de blog, nacerán de este drama que
toma en la ceremonia religiosa multicultos ha transcurrido, por semanas, en tiempo
que se está celebrando; contrapunto con un real, de la misma manera que transcurre
periodista que cuenta que los mineros una narración periodística? Una forma bru-
pactaron que cada uno hablará a los peri- tal de la vieja ley que enunció Wilde —la
odistas de sí mismo, no de los demás, no de naturaleza imita al arte—: la fatalidad,
los otros 32. Se respira una atmósfera de oscura o luminosa, se anticipa a la
acontecimiento histórico. Todos hacemos literatura.
fuerza porque este milagro de volver vivos
desde casi setecientos metros dentro de la
Tierra se cumpla a plenitud... La crónica como arte
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Hoy en día, la crónica latinoamericana es metafísico: el tiempo. Lo actual es la moneda


un género autónomo, con su propio ter- corriente, pero tener tiempo sigue siendo la
ritorio que tiene tratados de límites —o de gran fortuna». Tres líneas más abajo dirá:
ilímites—, por un lado, con la información
neutra del periodismo establecido y, por otro El trabajo de un reportero de diario
lado, con la literatura. suele ser un tour sin tiempo para el azar ni
Julio Villanueva Chang se da —y nos da— la reflexión: páginas programadas, entrev-
gusto citando al casi infalible, al siempre istados programados, escenarios progra-
agudo Walter Benjamin, que acertó mados, respuestas programadas, tiempo
señalando nuestra patética, progresiva e irre- programado. Se suele ver a un entrev-
mediable pérdida de memoria: «Nos hemos istado en los lugares de siempre: la oficina,
hecho pobres. Hemos ido entregando una un restaurante, la sala de su casa. No hay
porción tras otra de la herencia de la human- noticias, sólo comunicados. Y descubrir se
idad, con frecuencia teniendo que dejarla en ha vuelto escandalizar. Reportear se ha
la casa de empeño por cien veces menos de convertido sobre todo en entrevistar. Pero
su valor para que nos adelanten la pequeña la entrevista como género suele ser un acto
moneda de lo “actual”». Continúa Villanueva teatral, y en la mayoría de ocasiones no
Chang: «Una de las mayores pobrezas de la llega a ser una situación de conocimiento,
prensa diaria —sumada a su prosa de mucho menos una experiencia: tan sólo
boletín, a su retórica de eufemismos y a su una colección de declaraciones más o
frecuente conversión en escándalo y publi- menos oficiales, y, en el mejor de los casos,
cidad— continúa pareciendo un asunto la grandilocuencia del verbo confesar. La
prensa quiere imitar a la televisión. Desde
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hace un tiempo los periodistas se empeñan más ni menos objetivo que el seco period-
en parecerse cada vez más a los fiscales y a ismo omnisciente, que posiblemente
los curas. Si es una virtud consagrada pub- trasmita mejor el mundo que narra gracias a
licar una noticia a tiempo, el problema es la inmersión, a la voz personal, a la exactitud
que el tiempo justo para publicarla no lo y a la dimensión simbólica, el periodismo lit-
dicta la incontestable autoridad de un erario, en tanto que literario, en tanto que
reportaje, sino la desesperación de ganar a personal, forma parte del arte.
los telediarios y periódicos de la compet- Que forma parte del arte no lo dudan sus
encia. «El presente es siempre invisible», más próximos vecinos, los autores de ficción.
recordaba Marshall McLuhan. Sólo queda Dice Juan Villoro: «El siglo veinte volvió
tiempo para actuar en apresuradas entrev- específico el oficio del cronista que no es un
istas de un sólo acto. Pero no queda narrador arrepentido. Aunque ocasional-
tiempo para entender en verdad el drama mente hayan practicado otros géneros, Egon
completo. Menos para traducir, por medio Erwin Kisch, Bruce Chatwin, Álvaro Cun-
de una historia, su significado. queiro, Ryszard Kapuscinski, Josep Pla y
Carlos Monsiváis son heraldos que, como los
Las diferencias entre este periodismo sub- grandes del jazz, improvisan la eternidad». Y
jetivo y el de los periódicos de hoy —imper- añade: «Algo ha cambiado con tantos
sonal, frío, en apariencia objetivo y omni- trajines. El prejuicio que veía al escritor
sciente— son explícitas y han sido expuestas como artista y al periodista como artesano
por casi todos los cronistas con un punto de resulta obsoleto. Una crónica lograda es lit-
vista en el que son unánimes: el periodismo eratura bajo presión».
literario, que, como hemos visto, no es ni
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Tomás Eloy Martínez dice lo mismo con crónica consiste en conseguir que un lector
una paradoja: «Antes, los periodistas de se interese en una cuestión que, en principio,
alma soñaban con escribir aunque sólo fuera no le interesa en lo más mínimo», ha dicho
una novela en la vida; ahora, los novelistas Martín Caparrós y su enunciado me ha sido
de alma sueñan con escribir un reportaje o muy útil como criterio rector para escoger las
una crónica tan inolvidables como una bella crónicas de esta antología de la nueva crón-
novela». Leila Guerriero lo dice así: «No creo ica en español de nuestro continente.
en crónicas que no tengan fe en lo que son: La prevención contra el aburrimiento
una forma del arte». viene de todos lados (¿y cuál mayor respeto
Que sea un arte tan vivo y en plena por el lector que evitarle el bostezo?).
expansión conjeturo que se debe a dos Kramer es tajante:
factores: el primero es el respeto por el lector
y el segundo es el papel de lo insólito, mejor, A los lectores que se involucran en un
del asombro como ingrediente central de la texto les suele importar el camino por el
crónica latinoamericana actual. cual una situación llegó a un punto
En cuanto al respeto por el lector, éste se determinado, y qué les va a suceder a los
manifiesta con el horror a ser aburridos que personajes más adelante. Los buenos peri-
tienen estos escritores. Benditos sean. Ese odistas literarios nunca se olvidan de ser
pánico de ser aburridos permite armar un entretenidos. Mientras más serias sean las
menú antológico de apasionante lectura, intenciones del escritor, y más franco y
variada y cruel, voraz y veraz, entretenida y crucial sea el mensaje o el análisis que hay
entrometida. «La magia de una buena detrás de la historia, es más importante
mantener cautivos a los lectores. El estilo y
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la estructura entretejen la historia y la idea Leila Guerriero señala que el aburrimiento


de forma atractiva. es el peor de los pecados: «En todo caso, una
cosa sí sé, y es que la universidad no salva a
Al enunciar las reglas de oro de la crónica, ningún periodista del peor de los pecados:
Alberto Salcedo Ramos dice: cometer textos aburridos, monótonos, sin
climas ni matices, limitarse a ser un peri-
La regla de oro número uno es por odista preciso y serio, alguien que encuentra
cortesía de Woody Allen: «Todos los respuestas perfectas a todos los porqués, y
estilos son buenos, menos el aburrido». Tú que jamás se permite la gloriosa lujuria de la
puedes hablar de lo que quieras, desde el duda».
Teorema de Pitágoras hasta la caspa del El remedio contra el aburrimiento que la
mico que acompaña a Tarzán; puedes crónica latinoamericana ha aplicado, con
escribir sobre lo triste, sobre lo folclórico, éxito, es la búsqueda de lo inesperado, de lo
sobre lo trágico, sobre el frío, sobre el excepcional, de lo sorprendente. Para
calor, sobre la levadura del pan francés o Salcedo Ramos, «el reto que tenemos no es
sobre la máquina de afeitar de Einstein. El inventar lo sorprendente sino descubrirlo.
lector te permite lo que sea, incluso que le Mi nirvana no empieza donde hay una noti-
mientes la madre, incluso que seas sober- cia sino donde avisto una historia que me
bio, pero no que lo aburras. A mí me conmueve o me asombra».
parece que un buen prosista es, en esencia, Lo dicho por Salcedo Ramos tiene un sig-
un seductor, una persona que te atrapa nificado trascendental. Un cambio de esen-
irremediablemente con lo que escribe. cias. Se ha transformado el arquetipo. El
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arquetipo ya no es la noticia sino lo contarlos. Ese choque, esa extrañeza, sigue


asombroso. siendo la base de una crónica».
Ya no es la noticia sino lo asombroso. No En suma, la crónica como obra de arte es
son frases. Ni es sólo una frase la de Tite alérgica al aburrimiento, es fruto de la
Curet Alonso, «Tu amor es un periódico de inmersión en el mundo de cronistas con una
ayer»: así como rápidamente se agota la lec- voluntad de estilo, es una artesanía de la
tura de una revista de noticias (Time, por palabra, posee un sentido de la eficacia de las
ejemplo, tres meses después de aparecida es técnicas, de los ritmos, del orden que se le
sólo arqueología hecha a fragmentos), por confiere a los hechos. En ella hay una volun-
contraste, un ejemplar de El Malpensante de tad de estilo.
hace cinco años, uno de Etiqueta negra Esa identidad propia —que aparece en el
añejo —como su nombre lo indica— o uno de universo autónomo de excelentes cronistas
Gatopardo o de Soho de hace tiempos se que hay hoy en América Latina y que se
dejan leer deliciosamente de pasta a pasta, puede fijar mirando las revistas mencion-
de rabo a cabo, de pe a pa. Me consta. adas— también tiene sus propios comunes
Martín Caparrós identifica con una denominadores. Dije «excelentes cronistas»
palabra la base de este fenómeno afortu- y me gusta la expresión porque, sin
nado: «Así escribieron América los primeros: necesidad de redundancias políticamente
narraciones que partían de lo que esperaban correctas, abarca todos los sexos. Excelente
encontrar y chocaban con lo que se encontra- cronista puede ser una mujer, y un hombre
ban. Lo mismo que nos sucede cada vez que también puede ser, sin cambiarle ni una
vamos a un lugar, a una historia, a tratar de letra, excelente cronista. Y en el caso que nos
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ocupa, vale destacar que, en el periodismo


narrativo latinoamericano de hoy, existen Tres de los seis artículos de la primera
cronistas excelentes entra ellas y ellos. página compartían un rasgo llamativo:
cuando daban una noticia, la contaban a
través de la experiencia de un individuo en
Un género en expansión particular, un personaje paradigmático
que reflejaba, por sí solo, todas las facetas
La nueva narrativa periodística lat- de esa noticia, o que era él mismo la noti-
inoamericana, con todo y que mantiene su cia. Sucedía lo mismo en tres de los cuatro
núcleo alrededor de las revistas de crónicas, artículos de portada de la sección A Nation
se ha desbordado en varias direcciones: una, Challenged, que se está publicando a
la más obvia, hacia la prensa que no pub- diario desde los ataques del 11 de sep-
licaba crónicas, algunos diarios, algunos tiembre. Eso no significa que haya menos
suplementos semanales de grandes información: hay más. Sucede que la
periódicos. información no viene digerida para un
Otra, los libros monotemáticos, frutos de lector cuya inteligencia se subestima,
larga investigación que ahora pueblan los como en los periódicos convencionales,
estantes de las librerías. sino que se establece un diálogo con la
Otra dirección más es el cambio de estilo inteligencia del lector, se admite de antem-
que el periodismo narrativo está imponiendo ano que ha visto la televisión, ha leído
en la prensa diaria. Tomás Eloy se refiere así acaso algunos sites de Internet y, sobre
al New York Times del 2 de noviembre de todo, que tiene una manera personal de
2001: ver el mundo, una opinión sobre lo que
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pasa. La gente ya no compra diarios para La mención de Báez permite conectar con
informarse. Los compra para entender, las relaciones entre crónica y poesía. Lo
para confrontar, para analizar, para primero: es alta la carga poética de muchos
revisar el revés y el derecho de la realidad. de los textos de la nueva narrativa peri-
odística. Así también los procedimientos de
Y otra dirección más, la más extensa, acaso la poesía narrativa y de la crónica, que
la más profunda, casi con seguridad la que pueden ser análogos, como el frecuente uso
tiene más futuro: la red virtual, la nube de la enumeración. En fin, hay poemas que
informática. Algunas revistas que circulan en son crónicas, como el que sigue, del mismo
Internet, algunos blogs, son terreno en Frank Báez:
donde la crónica comienza a prosperar.
Además de un grupo grande de la cofradía de Quita Sueño
croniqueros de revistas de crónicas, ya hay
en este universo creciente una apreciable Perder una pierna trabajando
narrativa periodística; en la presente antolo- De operario en una zona franca
gía vienen muestras como la del mexicano Duele menos que cuando los gringos
Carlos López-Aguirre, procedente de su blog Te donan una prótesis de plástico
—un recuerdo de la infancia localizado en el Que te pondrás para emborracharte en
terremoto de 1986—, y del dominicano los colmados
Frank Báez, codirector de la revista virtual Y que apoyarás con fuerza en la acera
de poesía Ping-pong, el relato de un con- Al retornar a casa
cierto de Bob Dylan. Temeroso de que los perros del barrio
Puedan morderla y arrancártela
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camuflado y mitad láser”, te contesta. O le


Con respecto al matrimonio o, mejor, preguntás qué hay en la Luna. Respuesta de
unión libre entre crónica y poesía, el cuento Miguel: un tornillo y un casete de
es viejo y hay momentos en la historia del chamamé».
periodismo narrativo durante los cuales la Poesía como lo que ocurre en Casa blanca,
mejor producción ha provenido de los la prisión mixta de Villavicencio, Colombia:
poetas. Baste recordar nombres como Rubén «Allí viven 1.268 hombres y 82 mujeres sep-
Darío, José Martí, Manuel Gutiérrez Nájera, arados por un muro reforzado con varillas de
Julián del Casal, Amado Nervo, Herrera y acero sin resquicios para mirarse, excepto en
Ressig y tantos otros poetas modernistas. un tramo de doce metros donde la pared se
Sin embargo, mientras las crónicas de los interrumpe y da paso a una reja metálica de
modernistas alcanzaron a ver su propia cinco metros de alto. A ese corredor al aire
declinación sin llegar al cenit, la crónica del libre, por donde pasan las internas cuando
siglo veintiuno, en plena expansión, no teme son llevadas a otros sitios de la cárcel, se le
incorporar el instinto poético en sus ingredi- conoce como el paso del amor. Decenas de
entes como en Rock Down, de Leila Guer- presos han logrado conseguir novia en ese
riero sobre un grupo de rock dirigido por un breve momento, cuando las mujeres cam-
chico, un poeta con síndrome de Down, inan sin permiso para detenerse». Esas vis-
Miguel Tomasín: «Miguel dice que Dios es iones bastan para encender el amor entre
una cámara oculta. O un pájaro mixto. Y le varias parejas que se han encontrado allí. Lo
preguntamos cómo es el pájaro mixto, y cuenta José Alejandro Castaño en La cárcel
Miguel dice que es el Dios de Dios. Y cómo
es, Miguel, le preguntamos. “Mitad
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del amor, dejando que la poesía brote por sí A su familia entre los escombros de un
sola de la historia. edificio.
A principios del siglo veinte, Gutiérrez Llevaba más de una semana cavando.
Nájera hacía el réquiem del género: «La (Había perdido las uñas)
crónica, señores y señoritas, es, en los días Movía de un lado a otro los desechos en
que corren, un anacronismo. (...) ha muerto vano.
a manos del reporter (...). La pobre crónica, Los vecinos repetían que descansara,
de tracción animal, no puede competir con Que comiera, que bebiera agua.
esos trenes-relámpago». No obstante, Pero el hombre seguía cavando boca
todavía disponiendo de precarios medios de abajo
comunicación, autores como Martí o Rubén En la oscuridad como un topo.
Darío alcanzaron a publicar sus crónicas en Alguien me dijo en un bar que
periódicos de ambas orillas del Atlántico y en escribiera
varias capitales de esta orilla, de Nueva York Un poema sobre el terremoto en Haití.
a Buenos Aires. ¿Para qué? La historia lo ha probado:
Hay ocasiones, también, en que el poema La poesía no puede arrebatarle bebés a
hace suyo un tema típico de la crónica, los la muerte.
terremotos, los desastres naturales. Escribió Ni un hueso. Ni siquiera un zapato.
Frank Báez:

Sábado 23 de enero de 2010, Haití Periodismo en primera persona

Vi en la tele un hombre que buscaba


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El testimonio resulta, al final, una verdad Asia central me disfracé y asumí personalid-
marcada por una manera de ver o no ver lo ades falsas. Gracias a ello pude sentarme a
que se le presenta. Este relativismo legitima beber café con una tratante filipina en Cam-
estilos de periodismo que ya tienen un boya; bailé en un centro nocturno al lado de
nombre y una historia. Entonces se convierte bailarinas cubanas, brasileñas y colombianas
en periodismo —periodismo gonzo, lo lla- en México; entré en un prostíbulo de jóvenes
man— el testimonio de quien ha vivido situa- en Tokio donde todos parecían personajes
ciones gracias a roles que se impone. Así el salidos de un manga; y caminé vestida de
cronista cuenta el día en que fue mesero o novicia por La Merced, uno de los barrios
torero o cuentachistes o minero o policía o más peligrosos de México, controlado por
vendedor ambulante o etcétera, largo poderosos tratantes».
etcétera. Si vamos a ser estrictos, en ese Un ejemplo —extremo, como corresponde
nuevo rol del cronista hay algo que no es rig- a la crónica de nuestro tiempo— es el reper-
urosamente cierto. No lo es ¿y qué? La fidel- torio de yoes de Gabriela Wiener, que le
idad con la verdad nace a partir de ahí. alcanzó para reunir un conjunto de crónicas
A veces, en su fase investigativa, la crónica gonzas con el tema exacto de su título, Sexo-
impone que el hallazgo de la verdad sea pos- grafías, que sus editores presentan así por
ible gracias a una mentira. Para escribir su Internet: «Un viaje kamikaze lleva a la
libro Esclavas del poder, 318 páginas de cronista Gabriela Wiener a infiltrarse en
crónica devastadora sobre «la trata sexual de cárceles limeñas, exponerse a intercambios
mujeres y niñas en el mundo», Lydia Cacho sexuales en clubs de swingers, transitar los
cuenta: «En mi viaje desde México hasta el oscuros senderos del Bois de Boulogne
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parisino para convivir con travestis y putas, crónica de su crónica —«Swingers, el detrás
someterse a un complicado proceso de de escena»—, también seleccionada en este
donación de óvulos, participar en un ritual libro. Estas inmanencias fueron provocadas
de ingestión de ayahuasca en la selva por los editores de Etiqueta negra y en ellas
amazónica o a colarse en las alcobas de se nota, precisamente, la manera tan
superestrellas del porno como Nacho Vidal. determinante como han influido las grandes
Todo con una única finalidad: conseguir la revistas de crónica en la conformación del
exclusiva más ególatra, el titular más sabroso estilo y del universo mental de la narrativa
y la noticia más delirante. Afortunadamente, periodística latinoamericana de hoy.
esta joven heroína del gonzo más extremo Acerca de los editores o directores de las
sale indemne y puede contarlo, y lo hace con revistas de crónicas, es evidente que lo han
una mordacidad y una clarividencia digna de hecho bien; el género ha crecido, ha penet-
los mejores maestros de los años dorados del rado, se ha comercializado debidamente,
Nuevo Periodismo. Un recorrido temerario y incluyendo los subproductos respectivos:
trepidante por el lado más salvaje del period- talleres, congresos, cursos, premios, blogs, y
ismo narrativo». ha logrado esto sin perder el nivel, todo lo
La exposición «a intercambios sexuales en contrario, creciendo, gracias al surgimiento
clubes de swingers» es el tema de la crónica de nuevos talentos y, más recientemente, de
de Wiener —«Dame el tuyo, toma el mío»— nuevas fuentes de circulación que multi-
incluida en la presente antología, texto que plican la cantidad de excelentes cronistas,
tiene un interés adicional: tiempo después de como los blogs y las revistas virtuales. Esos
su testimonio gonzo, la autora escribió una editores y directores, además, son buenos
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cronistas: el capataz sabe pegar ladrillos y distinto dentro de una sociedad; ser un mago
esto facilita que logren buenas cosas de los sin un brazo, ser el hombre más pequeño del
cronistas, los pegaladrillos de mi metáfora. mundo, ser un travesti viejo y pobre, un
Esta antología incluye crónicas de Toño excarcelado que sigue diciendo que es ino-
Angulo Danieri, Marco Avilés, Daniel cente, un cantante famoso, un asesino a
Titinger (miembros, todos ellos, del equipo sueldo, una puta, un puto, las más inimagin-
de Etiqueta negra) y Julio Villanueva Chang ables maneras de ser, y —casi siempre— con-
(fundador de ésta), de Mario Jursich (El tarlo con la naturalidad de quien supone que
Malpensante) y de Liza López todos tienen derecho de ser lo que son.
(Marcapasos).
El párrafo sobre Gabriela Wiener es per-
tinente para señalar otra característica, Trabajo para valientes
menos metafísica, del periodismo narrativo
de principios del siglo veintiuno: quiere con- Es natural que la posición del cronista se
tar las situaciones extremas, los guetos, las endurezca. Óscar Martínez, el valientísimo
más extravagantes o inesperadas tribus urb- autor del libro Los migrantes que no
anas, los ritos sociales —espectáculos, depor- importan, dedicado al tráfico humano del
tes, ceremonias religiosas—, las guerras, las sur al norte de México por la franja oriental
cárceles, las putas, los más aberrantes deli- del país, ha visto y oído de todo: chantajes,
tos, las más fulgurantes estrellas. En el fondo secuestros, asesinatos, violaciones, trata de
de esto hay algo que parece necesario: hacer blancas y un repertorio difícilmente alcan-
explícitas las más inesperadas formas de ser zable de atrocidades de variado tipo. Al fin,
con la matanza de 72 personas en
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Tamaulipas a fines de agosto de 2010, la el gusano se engorda. No comprendo la


opinión pública y las autoridades parecían algarabía que se ha desatado por la mas-
darse cuenta de esos migrantes que no acre de tantos migrantes.
importan. Sin embargo, el 26 de agosto del Los grandes medios de comunicación
mismo año, Martínez escribió su columna de mexicanos, los salvadoreños, los hon-
opinión en El Faro, el diario salvadoreño dureños, los guatemaltecos, hasta los
donde colabora con el título de «Nos vemos estadounidenses, españoles y sudamer-
en la próxima masacre de migrantes»: icanos han utilizado sus portadas, sus
páginas principales, sus noticiarios
No comprendo la algarabía que se ha estelares para hablar de la masacre de
desatado por los 72 migrantes asesinados migrantes en México. No comprendo la
en México por Los Zetas. Supongo que se algarabía de tanto medio tan grande.
debe a la cantidad de cuerpos apiñados, a Los políticos, los de México, de Cen-
lo explícito de la imagen del rancho en el troamérica, de Brasil, de Ecuador, han
municipio de San Fernando, Tamaulipas, salido urgidos a sentarse en sus sillas de
casi en la frontera con Brownsville, Texas. conferencia de prensa, ante aquellos
Es un gusano de cadáveres que se enrolla medios, para luego salir en portada. Eso sí,
recostado en la pared del galerón descas- no cualquier político. Son jefes de departa-
carado de ese monte en medio de la nada, mentos, de institutos, de organismos. Son,
allá por donde llega el caminito de tierra. incluso, los mismísimos presidentes de
Algunos cadáveres estaban atados de esos países los que han dicho, como dijo el
manos por la espalda. Otros yacen apiña- de México, que los autores de la masacre
dos, unos sobre otros, en las partes donde
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de San Fernando son unas «bestias». No previsible. La masacre de los indocu-


comprendo tanta algarabía de tanto mentados en México empezó a principios
político tan importante. de 2007.
No lo comprendo porque las algarabías Lo que empezó esta semana una vez más
suelen explotar tras la sorpresa. No lo son las conferencias de prensa de los fun-
comprendo, y si me obligaran a intentarlo cionarios compungidos. Lo que empezó
diría que fingen. Se están inventando esas esta semana son los grandes titulares de
caras serias, ese gesto seco. Están los medios que ni sabían dónde queda
haciendo ostento de su tinta, de su tecno- Tamaulipas ni qué diablos hace por aquel-
logía, de su capacidad de contratar un ser- los lados un indocumentado centroamer-
vicio de noticias por cable. icano. Lo que empezó esta semana es el
La masacre de San Fernando, Tamauli- circo. Pero ése se acaba pronto. Ése no
pas, cerca, muy, muy cerca de Estados dura muchos años, ni muchos meses, ni
Unidos, allá por donde los indocumenta- siquiera muchas semanas.
dos casi han llegado, no es sorprendente. Es mentira lo que dijo ayer Alejandro
La masacre de San Fernando, allá a donde Poiré, el secretario del Consejo de Segur-
un migrante centroamericano llega tras idad Nacional de México, el vocero en
más de 20 días de viaje, es sólo un hecho temas de crimen organizado. Dijo que en
más, uno impactante, pero nada más. La los últimos meses han recibido informa-
masacre de San Fernando, allá a donde un ción de que algunas organizaciones de
centroamericano llega tras haber abordado delincuentes participan en secuestros y
como polizón más de ocho trenes, era extorsión de migrantes. Es mentira. Lo
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sabe hace mucho. Lo dijo el FBI a finales Veracruz, Ixtepec, Oaxaca, Saltillo,
de 2007. Lo dijo la Comisión Nacional de Coahuila, Reynosa, Nuevo Laredo,
Derechos Humanos de México a mediados Tamaulipas. Tamaulipas. Es mentira que
del año pasado. Lo dijo bien claro. Su Poiré y aquellos de los que él es vocero lo
informe se titulaba «Informe Especial sepan «hace unos meses». Unos pinches
Sobre Secuestro de Migrantes en México». meses, diría un mexicano.
Decía que cerca de diez mil indocumenta- Es mentira, como dijo ayer Antonio
dos, principalmente centroamericanos, Díaz, el coordinador de asesores del Insti-
habían sido secuestrados sólo en los últi- tuto Nacional de Migración de México, que
mos seis meses. Decía también el nombre en lo que va de 2010 han detectado
y apellido de esa «organización de delin- alrededor de siete secuestros de migrantes
cuentes». Se llaman Los Zetas, son una por parte de organizaciones criminales. Es
banda organizada que existe desde 1997, mentira, porque compartimos mesa el
que fundó el Cártel del Golfo, que nació lunes 5 de julio a las 6 de la tarde en la
con militares de élite reclutados para Comisión de Derechos Humanos de la cap-
entrenar sicarios. Decía también que las ital mexicana. En esa mesa dijimos que
autoridades de municipios y estados mex- mientras dábamos esa charla había
icanos participaban en esos secuestros. migrantes secuestrados, y no siete, dijimos
Decía que ocurrían a la luz del día en cientos. CIENTOS. Y él asintió.
municipios y estados que también tienen [...]
nombre: Tenosique, Tabasco, Coatzacoal- Si se embarraran, si salieran de sus con-
cos, Medias Aguas, Tierra Blanca, ferencias, si dejaran de asentir cuando
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dicen que creen algo para luego no hacer Tenosique, ni en Medias Aguas, ni en
nada. Si dejaran de mentir. Supieran que Orizaba, ni en Tierra Blanca, ni en Saltillo,
desde Tamaulipas Los Zetas controlan y supieran también dónde quedan estos
todo un sistema de secuestro de lugares) porque los matan. Supieran que
centroamericanos. Supieran que Los Zetas desde 2007 Los Zetas controlan desde
infiltran a centroamericanos en el tren Tamaulipas la ruta de los coyotes. Supi-
para detectar a los migrantes que tienen eran que el que no paga muere y que
familia en Estados Unidos, a esos a los que aunque no se vean los cadáveres ahí están.
le sacan a tablazos los 500, 800, 1.000 o Ustedes no están sorprendidos, nadie de
hasta 5.000 dólares en secuestro exprés. ustedes. Ustedes han montado esta algar-
Supieran que en cada estaca (y supieran abía para parecer sorprendidos. Ustedes
que estaca se le llama a los comandos de son unos mentirosos. A ustedes ya se les va
Los Zetas) hay un carnicero (y supieran a volver a olvidar una masacre que empezó
que los carniceros son esos hombres que en 2007. A ustedes sólo hay una manera
cortan en trocitos a los migrantes por los de despedirlos: nos vemos en la próxima
que nadie responde y que después los masacre.
meten en un barril y los queman). Supi-
eran que ranchos como el rancho de San Es el momento de señalar una cualidad
Fernando hay decenas en México y que en necesaria de la narración periodística. El
muchos hay cadáveres enterrados. Supi- cronista requiere no tener demasiada noción
eran que en San Fernando no hay peri- del peligro y requiere, además, presencia de
odistas que hablen de Los Zetas (ni en ánimo, sangre fría, en fin —el cronista como
héroe, la cronista como heroína—, valor para
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investigar su tema, para exponerlo, para y la sucesión de huidas de un juez condenado


asumir las consecuencias de lo que dice. por querer hacer justicia».
Óscar Martínez es un ejemplo de ese arrojo. Otro ejemplo: en el prólogo de la segunda
A veces el valor no se nota: se necesita edición del libro Los demonios del Edén, el
entereza moral para que alguien escriba una poder que protege a la pornografía infantil,
crónica sobre un asesinato en el que el prin- Lydia Cacho, la excepcional periodista mex-
cipal imputado es el tío del cronista. Y que el icana, dice: «El viernes 16 de diciembre de
cronista no aluda a este parentesco y sí men- 2005, siete meses después de que comenzó a
cione el nombre de ese tío como muy posible circular la primera edición de este libro, fui
principal responsable. Estoy hablando de aprehendida sorpresivamente por una bri-
«La tormentosa fuga del juez Atilio», texto gada de judiciales... Los judiciales portaban
que adquiere una formidable dimensión una orden de aprehensión girada por un juez
moral y humana —es lo mismo— debido a poblano, como resultado de una demanda
Carlos Martínez D’Aubuisson, donde «sigue por calumnia y difamación presentada por
los pasos del juez de su país que tuvo que Kamel Nacif. Este poderoso empresario, lla-
huir para salvar su vida después de que le mado “Rey de la mezclilla”, es mencionado
asignaran la investigación del célebre ases- en este libro como uno de los amigos que fre-
inato del padre Óscar Arnulfo Romero en cuentaban al pederasta Succar Kuri y que
1980. Carlos Martínez D’Aubuisson, sobrino éste solía mencionar como uno de sus pro-
del general al que se le atribuye la autoría tectores...». Éste fue el inicio de un largo
intelectual de este crimen, recrea el asesinato viacrucis que incluye persecución armada de
cuerpos oficiales y no oficiales, secuestro,
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atentado a su vida, amenazas, prisión arbit- Los grandes capítulos de la crónica lat-
raria y un kafkiano, intrincado y costoso inoamericana son la violencia o la extravag-
recorrido por cortes, jueces y fiscales de ancia. Quieres estar por fuera de la moral
varias ciudades de México en el que resultan convencional para poder oír la voz del
implicados hasta un gobernador. El cuento asesino, de la madama, de la niña utilizada
está en la crónica «Código rojo», escrita por como objeto sexual.
Laura Castellanos y muestra bien cómo las La crónica es la agente del mito popular,
zonas más oscuras, más siniestras, más cor- de la nueva estética kisch, de lo cursi, lo
rompidas, resultan implicadas con los extravagante, lo envidiado. Sus protagonistas
centros de poder, con los más dobles y pelig- pueden ser el ídolo de multitudes, la cant-
rosos miembros de la sociedad, de la política ante famosa, el futbolista estrella, el que
y del empresariado. Los márgenes más viles haga alharaca. La crónica lo acepta como
se sostienen gracias a los más bienpensantes mito y ayuda a la mitificación. Pero también
hijos de puta. De modo que cuando la es el altavoz de la víctima. A la crónica le fas-
cronista empieza sus averiguaciones sobre el cina la víctima. Y el espacio prohibido, gueto
tráfico de niños y niñas, ignora que se está o secta, cárcel o frontera caliente. El
metiendo con las fachadas más limpias, más momento del despelote, por terremoto o llu-
poderosas y más respetables del espectro via, por represión o mera y patética violencia
social. para poder sobrevivir. La crónica suspira y
desvive por encontrar las razones del
asesino, sea el niño asesino o el presidente
Los temas
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asesino, el terrorista asesino o la adolescente Hay destacadísimas crónicas sobre héroes


pistolera. de la cultura del espectáculo; aquí hay crón-
Hay, sí, un territorio apacible de la nar- icas sobre Gloria Trevi, Lucho Gatica, Carlos
rativa periodística: las crónicas sobre los Gardel, los Rolling Stones y Bob Dylan. Tam-
padres de la crónica o sobre los héroes liter- bién la gente de poder está diseñada para el
arios. En la presente antología vienen textos espíritu de la crónica: Pablo Escobar visto
sobre Lydia Cacho (por Laura Castellanos), por Juan José Hoyos, la madre del presid-
sobre Carlos Monsiváis (debido a Fabrizio ente venezolano perseguida y no encontrada
Mejía Madrid), sobre Jorge Luis Borges (por por Liza López, el universo de Pinochet visto
Laura Kopouchian), sobre Enrique Raab a través de dos crónicas, una de Pedro
(escrito por María Moreno), sobre Jaime Lemebel y otra de Cristóbal Peña.
Sabines (por Alejandro Toledo) y sobre Historias de vidas, individuos o grupos,
Cesare Pavese (por Alejandro Zambra). como las de Martín Caparrós y las de Alberto
Comparadas con las crónicas sobre migra- Salcedo que figuran en la primera parte de
ción o sobre pandillismo o sobre delincuen- esta antología. Individuos anónimos o insóli-
cia infantil, las crónicas sobre deportes pare- tos —o que han vivido situaciones— como el
cen cuentos infantiles —aunque en verdad no Cromwell de Juan Manuel Robles, el
lo sean—; las muestras sobre fútbol, lucha secuestrado de Álvaro Sierra, el actor de
libre, ciclismo y boxeo se las debemos a Juan Fiorillo, el enano de Andrés Sanín, el ven-
Villoro, a José Navia, a Luis Fernando Afan- dedor de libros de Toño Angulo Danieri, los
ador, a Alejandro Toledo y a Alberto Salcedo uruguayos que se llaman Hitler de Leonardo
Ramos. Haberkorn, el mago manco de Leila
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Guerriero, la casi niña pistolera de Cristian territorio, es la conciencia del oficio y de sí


Alarcón, el mundo de la prostitución infantil mismos que tienen los cronistas. Existen
en Acapulco, según Alejandro Almazán. Sin magníficos materiales sobre el periodismo
contar las inmersiones por la vía gonzo de literario de varios de ellos. Decidí, entonces,
Andrés Solano en la vida de alguien que se dividir el libro en una primera parte, Los
gane sólo el salario mínimo, o las de Gabriela cronistas escriben crónicas, y una segunda
Wiener en el oficio de swinger. parte, Los cronistas escriben sobre la crón-
En otras ocasiones, el hilo conductor de la ica, dedicada a recoger algunos de esos tex-
crónica es un lugar, un barrio de San Sal- tos, siempre con la misma dificultad a la
vador, tal como lo cuenta Roberto Valencia, hora de escoger los materiales seleccionados,
La cárcel del amor de José Alejandro que es la calidad que casi todos ostentan. Por
Castaño, el mercado limeño de Jaime ejemplo, fue una difícil decisión cuál de los
Bedoya, los pueblos, tan distintos entre sí, estupendos textos sobre crónica de Leila
como el pueblo de gemelos de Juan Pablo Guerriero escogería finalmente.
Meneses, o el de la frontera de Óscar
Martínez D’Aubuisson. El hilo conductor
puede ser un rito o un hábito, como el ron Esta antología
—Mario Jursich—, la cocaína —Eugenia
Zicavo—, o la Inca Kola —Daniel Titinger y La aventura de preparar esta selección me
Marco Avilés—. ha demostrado que es imposible hacer una
Uno de los elementos que convierten la antología completa de la crónica latinoamer-
crónica en algo más que un género, en un icana del siglo veinte en el formato de un
libro cómodo para leer. Se trata de un filón
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riquísimo. Hay muchas buenas crónicas, hay deberían estar acá, como Santiago
excelentes cronistas. He procurado abarcar O’Donnell, Ricardo Coler, César Castro Fago-
todos los temas, todos los países, todos los aga y Cicco (de quienes en principio selec-
cronistas que se lo merecen. Pero es cioné crónicas que, por diferentes motivos,
imposible. no pudieron ser incluidas), y Sergio González
Usé el criterio de la calidad literaria. He Rodríguez, Álex Ayala Ugarte, Roberto
procurado hacer un libro de lectura apasion- Chernin, Margarita García Robayo, Pascual
ante, con historias inolvidables, espléndida- Gaviria, Sinar Alvarado, Ernesto McCaus-
mente escritas. Lo he pasado por el criterio land, Darwin Pinto, Guillermo Osorno, Mar-
de varios lectores, unos del mundo de la cela Turati, Gabriela Granados, Amalia
crónica, otros simples lectores viciosos. Y, Hernández, Juan Carlos Reyna, Elvio Gan-
con esas ayudas, creo que logré un libro que dolfo, Juan Miguel Álvarez, Héctor Abad,
puede llevarse a una isla desierta sin temor a Antonio García, Antonio Morales, Andrés
aburrirse, un magnífico libro, gracias a los Grillo, Sergio Álvarez, Cristian Valencia,
periodistas literarios seleccionados. Antonio García Ángel, Juan David Correa,
Es, también, y contra mi voluntad, un libro Briamel González Zambrano, Sandra La
injusto. Injusto porque hay muchas crónicas Fuente, Amalia Sanz, Carlos Paredes, Marina
que cabrían aquí perfectamente sin demer- Abiuso, Andrés Delgado, Sandra Ortega,
itar el nivel de lujo que ahora tiene. David Lida... Llegará el día, más pronto que
Crueldades del formato. No quiero hacer una tarde, de disminuir la injusticia preparando
lista extensa —y debería—, pero tampoco otro tomo de crónicas latinoamericanas de
quiero dejar sin mencionar a algunos que
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tan apasionante lectura como las que vienen


a continuación. El sabor de la muerte
Juan Villoro

El terremoto de magnitud 8,8 que devastó


a Chile el 27 de febrero fue tan potente que
modificó el eje de rotación de la Tierra. El
día se redujo en 1,26 microsegundos. Desde
la Estación Espacial Internacional, el astro-
nauta japonés Soichi Noguchi fotografió la
tragedia y mandó un mensaje: «Rezamos por
ustedes».
Los mexicanos tenemos un sismógrafo en
el alma, al menos los que sobrevivimos al
terremoto de 1985 en el DF. Si una lámpara
se mueve, nos refugiamos en el quicio de una
puerta. Esta intuición sirvió de poco el 27 de
febrero. A las 3.34 de la madrugada, una
sacudida me despertó en Santiago. Dormía
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en un séptimo piso; traté de ponerme en pie Mientras más duraba el temblor, menos
y caí al suelo. Fue ahí donde desperté. Hasta oportunidades tendríamos de salir de ahí.
ese momento creía que me encontraba en mi Los muebles se cubrieron de yeso. Una
casa y quería ir al cuarto de mi hija. Sentí ali- naranja rodó como animada por energía
vio al recordar que ella estaba lejos. propia.
Durante dos minutos eternos el temblor Cuando el movimiento cesó, sobrevino una
tiró botellas, libros y la televisión. El edificio sensación de irrealidad. Me puse de pie, con
se cimbró y pude oír las grietas en las el mareo de un marinero en tierra. No era
paredes. Pensé que nos desplomaríamos. normal estar vivo. El alma no regresaba al
Alguien gritó el nombre de su pareja ausente cuerpo. Los gritos que el edificio había sofo-
y buscó una mano invisible en los pliegues de cado con sus crujidos se volvieron audibles.
la sábana. Otros hablaron a sus casas para Abrí la puerta y vi una nube espesa. Pensé
contar segundo a segundo lo que estaba pas- que se trataba de humo y que el edificio se
ando. Imaginé el dolor que causaría esa noti- incendiaba. Era polvo. Sentí un ardor en la
cia, pero también que mi familia dormía, con garganta. Volví al cuarto, abrí la caja fuerte
felicidad merecida. Me iba del mundo en una donde estaban mis documentos, tomé mi
cama que no era la mía, pero ellos estaban a computadora y perdí un tiempo precioso
salvo. La angustia y la calma me parecieron atándome los zapatos con doble nudo. Los
lo mismo. Algo cayó del techo y sentí en la obsesivos morimos así.
boca un regusto acre. Era polvo, el sabor de En la escalera se compartían exclama-
la muerte. ciones de asombro y espanto. Ya abajo, una
conducta tribal nos hizo reunirnos por
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países. Los mexicanos repasamos cataclis- Alguien quiso regresar al edificio por sus
mos y supusimos que la ciudad estaría dev- «pantalones de la suerte». La superstición
astada. La acera de enfrente era un bloque de era la ciencia del momento. Nuestras ideas,
sombras, escuchamos ladridos distantes, los si se las puede llamar así, no seguían un
coches de los trasnochadores tocaban la curso común. El editor Daniel Goldin, que
bocina, había cristales en el suelo, pero la estaba en muletas por un accidente previo,
fachada de nuestro edificio permanecía me propuso recorrer el edificio para ver si
intacta. había daños estructurales. «¡Tú estás cojo y
En la explanada frente al hotel se alzaba la yo soy tonto!», exclamé. De nada servía que
réplica de una estatua de la Isla de Pascua. buscáramos lo que no podíamos encontrar,
Es la efigie de un Moai, jerarca que durante como un ciego y un sordo dibujados por
su mandato habrá visto maremotos. Se con- Goya.
virtió en nuestra figura tutelar. Supimos esto Poco a poco, la realidad recuperó nitidez.
cuando se fue la luz y dejamos de verlo. Por Me sorprendió que tanta gente usara pijama.
suerte, el apagón duró poco. La piedra donde Pensaba que se trataba de una prenda en
los ojos parecen hechos por el tiempo desuso. Un grupo de voluntarios volvimos al
regresó de las sombras. No estábamos solos. hotel por pantuflas. No podíamos revisar la
Otra señal de tranquilidad vino del reino estructura, pero podíamos evitar que se
animal. Un perro se echó a dormir en medio enfriaran los pies.
de nosotros. Mientras no despertara, todo La arquitectura chilena es una forma del
estaría bien. milagro. Sólo esto explica que en Santiago
los daños hayan sido menores. Aunque
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algunos edificios fueron desalojados y otros


tendrán que ser demolidos (inmuebles pos- El discurso de los noticieros se caracterizó
teriores a 1990, cuando las leyes de super- por el tremendismo y la dispersión: desgra-
visión se hicieron menos estrictas), lo cierto cias aisladas, sin articulación de conjunto.
es que la resistencia del paisaje urbano fue Las imágenes de derrumbes eran relevadas
asombrosa. Un terremoto es una radiografía por escenas de pillaje. No había evaluaciones
de la honestidad arquitectónica. En 1985, el ni sentido de la consecuencia. Unos tipos
terremoto de la Ciudad de México demostró fueron sorprendidos robando un televisor de
que la especulación inmobiliaria y la pantalla plana extragrande. Obviamente no
amañada construcción de edificios eran más se trataba de un objeto de primera
dañinas que los grados de Richter. «Con necesidad. ¿Era un caso solitario? ¿El crimen
usura no hay casa de buena piedra», escribió organizado se apoderaba de electrodomésti-
Ezra Pound. cos? Los rumores sustituyeron a las noticias.
Llama la atención que en un país con tanta Se mencionó a un pueblo que temía ser inva-
sapiencia antisísmica el aeropuerto padeci- dido por otro. El relato fragmentario de los
era graves lastimaduras. El cierre de vuelos medios mostraba rencillas de tribus y repetía
contribuyó al aftershock. Nuestra vida se las declaraciones de una gobernadora que
había detenido y no sabíamos cuándo pedía que el ejército usara sus armas.
comenzaría nuestra sobrevida. Estábamos en Algunos amigos chilenos creen que
el limbo o en un episodio de la serie Lost. además de la morbosa búsqueda de rating,
los noticieros pretenden crear un clima de
confrontación antes de que Michelle
Pillaje y rating Bachelet abandone el poder. El sismo llegó
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como un último desafío para la presidenta realidad controlada de un estudio de tele-


que tiene el 80 por ciento de aprobación y visión, mientras las cámaras retrataban una
como una amarga encomienda para su suce- realidad salvaje al sur de Chile. Los super-
sor, el empresario Sebastián Piñera, que mercados asaltados eran el rostro dramático
había prometido expansión y desarrollo al de un país donde la gente tenía hambre y las
estilo Disney World y ahora tendrá que pro- filas para cargar gasolina en los barrios ricos
ceder con el cuidado de los restauradores y de Santiago eran su rostro hipocondríaco.
anticuarios. Si el ejército comete un error en El terremoto ha sido el segundo más fuerte
los días de toque de queda, o si se produce en la historia de Chile. La isla Robinson Cru-
una confrontación, la sucesión presidencial soe naufragó como el personaje que le dio su
sería menos tersa, se podrían hacer acusa- nombre. El tsunami dejó miles de desapare-
ciones sobre el origen de la violencia y se cidos y sepultados en el lodo. Los rescatistas
regresaría al divisionismo y la crispación que chilenos que estuvieron en Haití comentan
durante años dominaron la sociedad chilena. que será mucho más difícil sacar cuerpos de
Las réplicas más fuertes del sismo ocurrirán construcciones de concreto, encapsulados en
en la política chilena. el lodo endurecido después del tsunami.
En Santiago, la suspensión de vuelos y la Aún hay mucha gente atrapada en la zona
ocasional falta de teléfonos, Internet, sumin- de Concepción. Como tantas veces, los peri-
istro de electricidad y agua fueron las señas odistas han llegado al desastre antes que las
visibles de la catástrofe. Esto nos dejó la personas que deben aliviarlo, y como
sensación de estar en un reality show al siempre, los más afectados son los que
revés. Nuestra vida parecía transcurrir en la
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habían padecido antes el cataclismo de la


pobreza. El aprendizaje del vértigo
Dos días después del terremoto fui a una Juan Villoro
casa en las afueras de Santiago, con piscina y
jardines, uno de esos espacios latinoamer-
icanos que muestran que Miami puede estar
donde sea. Había que hacer un esfuerzo para
recordar que el escenario pertenecía al país
arrasado por el terremoto. Los superclásicos son la Navidad del fút-
En su duplicidad, la cifra 8,8 adquiere bol. El anhelo casi siempre supera al res-
carga simbólica: los gemelos del miedo, el ultado. Durante meses, los hinchas imaginan
diablo ante el espejo o, sencillamente, lo que goles con la desmesura de los niños que
somos y lo que podemos dejar de ser. Una piden una PlaySyation a Santa Claus a cam-
falla invisible decide el juego, nuestra resid- bio de galletas para los renos que llegarán
encia en la Tierra. cansados.
El Boca-River del 4 de mayo de 2008
Texto publicado por La Nación comenzó para mí con años de anticipación.
de Argentina el 6 de marzo de 2010. En 1974 estuve en el Monumental para ver
un River-Boca, pero no había ido la Bom-
bonera, la excepción que Canetti no estudió
en Masa y poder.
La espera cargó a la cita de tanta emoción
que casi parecía una vulgaridad que se
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cumpliera. Amigos de México y España El piloto remató su argumento en plan teoló-


estaban atentos al 4 de mayo. El derby gico: «Dios está en todas partes pero des-
argentino interesa no sólo a quienes duer- pacha en Buenos Aires».
men con una camiseta que promueve la
cerveza Quilmes, sino a la tribu planetaria
interesada en las leyendas. No te preocupes: lo que tiembla es el mundo
Como el Everest o la Gioconda, el campo
de Boca tiene la fama de lo que es insuper- El 16 de abril, Daniel Samper Pizano
able en su género: el espacio único donde se organizó en Madrid una cena para preparar
retratan japoneses. ¿En verdad representa el el clásico. Ese día se jugaba la final de la
pináculo de la pasión futbolística? Copa del Rey, entre Valencia y Getafe, pero
«Nosotros nos odiamos más», me dijo el no quisimos verla. Preferimos hablar de fút-
chofer que me recogió en el aeropuerto de bol futuro, es decir, del 4 de mayo. El otro
Ezeiza. Se refería al encono entre Newells y invitado justificaba que la palabra interesara
Rosario. En el trayecto, habló de la capa- más que el balón. Jorge Valdano contó su
cidad de ira de los suyos y la desgracia de la debut como visitante en la cancha de Boca.
tía Teresita, apóstata de la familia que se Mientras se ataba los botines, sintió que todo
negaba a apoyar al equipo canalla. El eje de se movía. Uno de los veteranos se acercó a
su discurso era el rencor: en los grandes días decirle: «No sos vos, pibe, es la cancha».
el fútbol es asunto de desprecio y nadie odia Jugar en la Bombonera significa sobrepon-
como un canalla. Por desgracia, los medios erse a un estadio a punto de venirse abajo
inflan repudios menores, como Boca-River. por méritos pasionales. Ningún otro campo
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impone de ese modo en el ánimo del madrugadas y eso determina las rutas del
visitante. continente. El caso es que recibí el 4 de mayo
En su estupendo libro Boquita, Martín en algún lugar del cielo entre Bogotá y
Caparrós recuerda que fue en Argentina Buenos Aires. Quien tenga los poderes de
donde se bautizó al público como «jugador meditación de un yogui puede aprovechar
número 12». esa noche de cuatro horas. Los demás
Acostumbrados a la adversidad, los mex- llegamos como zombis. La asociación de fút-
icanos consideramos que el marcador es una bol y aviación no es ociosa: la Copa Liberta-
sugerencia que podemos ignorar. En cambio, dores sólo será competitiva cuando se modi-
el hincha argentino desea mejorar el res- fiquen los calendarios de juego y las rutas
ultado con tres recursos básicos: contener la aéreas del continente. Los remedios de mi
respiración, putear a los contrarios y entonar infancia solían decir: «Ágítese antes de
canciones de amor lírico. No es casual que usarse». La exigua noche en el avión me hizo
una de las barras más conspicuas se llame llegar agitado al clásico.
«la 12». Sus integrantes no están ahí para ver Entrar al estadio fue otro deporte extremo.
un partido, sino para jugarlo con sus gritos. Tuve la suerte de ir en compañía de mi
El realismo mágico desapareció de la liter- amigo Leo, hincha de River que había jurado
atura para refugiarse en la aviación. Volar no pisar la Bombonera.
por América Latina es una saga de rodeos, Leo está convencido de que el argentino
posposiciones y horarios raros, que te hacen vive para el antagonismo, se separa con facil-
sentir en una realidad paralela. Tal vez los idad de la regla, impugna en forma mecánica
satélites se alquilan más barato en las y sólo se justifica a sí mismo por negatividad,
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discrepando de lo que no acepta. Después de fuimos repelidos por tiros de salva. Corrimos
exponer esta teoría, la puso en práctica. en tropel hasta una barda donde la policía
Cuando encomié los cantos de Boca, montada permitía el acceso a un pasillo
comentó: «En el fondo, esa alegría es improvisado con rejas. Aquello no parecía
amarga». una ruta de entrada sino de detención.
Estar con Leo era lo contrario a estar con Supongo que para los habituales del estadio,
un escudo humano. los dilemas de ingreso generan una deliciosa
Caminamos por un yermo donde se alza- adrenalina común. Nosotros no estábamos
ban los tonificantes humos del choripán. El en condiciones de pasar por ese hacinami-
baldío se convirtió poco a poco en un ento. Sobre todo, no estábamos en condi-
embudo. Había verjas a los lados, respalda- ciones de que Leo expusiera ahí su teoría del
das por policías. Seguimos de frente hasta antagonismo.
que alguien —el invisible líder que iba en Caminamos por un baldío donde alguien
punta— cometió una torpeza. Fuimos me entregó un volante de propaganda que leí
repelidos por balas de salva. Retrocedimos como un texto sagrado:
hasta una patrulla, donde preguntamos por
la tribuna de prensa. Un teniente hizo un «Hinchas lesionados...! Tenés derechos y
ademán similar a un pase hipnótico. muchos $$$ que reclamar. Cualquier lesión
«Entendimos» que debíamos ir al otro que sufriste dentro de un estadio de fútbol, o
extremo de un círculo. Preferimos tomar el cerca de él, podés reclamarla.»
primer callejón a nuestro alcance. De nuevo
nos hundimos en la multitud y de nuevo La propaganda estaba firmada por el Estu-
dio Posca, ubicado en Uruguay 385, Of. 902.
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Su lema de 2008 era: «¡¡¡32 años junto al «Avalanchas; balas de goma y plomo; frac-
hincha!!!». El despacho se presentaba como turas; esguinces; bengalas; peleas; piedras,
especialista en «accidentes de tránsito y en etc.»
estadios de fútbol». Me llamó la atención que En caso de padecer algunas de estas situa-
las canchas hubieran generado una subespe- ciones futbolísticas, se aconsejaban tres
cialidad jurídica. También me sorprendió acciones:
que el perímetro de las reclamaciones incluy- «Conservá tu entrada. Hacete atender en
era las afueras del estadio. Leo y yo ya la enfermería del club en el Hospital más
estábamos en la zona en la que convenía cercano al estadio. Llamanos.»
tener el teléfono del Estudio Posca. Entre Guardé la publicidad como un salvocon-
otras cosas alarmantes, la publicidad decía: ducto para la supervivencia. Lo más alar-
«No aceptes Personas que dicen ser mante era su tono a fin de cuentas neutro, la
Abogados, y que se presentan en tu domi- naturalidad con que asumía que en ese ter-
cilio, en el Hospital o en la comisaría.» ritorio los huesos se quiebran. Hay gente que
¿Tenía caso asistir a un espectáculo para no visita al médico porque teme que la enfer-
acabar en un camastro donde me buscaría medad, que hasta entonces no tenía, se
una Persona que decía ser Abogado? Aunque produzca en su presencia. El Estudio Posca
tuviera «muchos $$$» que reclamar, era procedía al revés: ya estábamos heridos pero
poco halagüeño pasar por los requisitos para aún no descubríamos nuestra sangre.
conseguirlo. El volante era explícito al La diversidad de los temperamentos es tan
respecto: grande que tal vez algunos se excitaban ante
esa prueba jurídica de que se encontraban en
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territorio de agresiones. Tal vez otros calcul- que el fútbol sea un barrio. El equipo de
aban qué tan bueno sería el negocio de esa Maradona no ha perdido el contacto con las
tarde: ¿cuántos «$$$» se podrían reclamar calles, el problema es saber cuál lleva a tu
por un peroné fracturado? ¿Valdría la pena entrada.
sacrificar también una costilla? Si hay gente El rodeo nos alejó hacia una calle donde
que sobrevive vendiendo su sangre o su todo mundo se asomaba a las ventanas. El
semen, ¿habrá víctimas profesionales con un ambiente festivo fue relevado por un grito:
largo historial de fracturas en su haber? «Puuuuuuuuuutos!».
Recorrimos calles que parecían conducir al Una motocicleta rugió a lo lejos. Vimos la
estadio pero llevaban a una desviación. Ante bestia blanca: el autobús de River. Habíamos
la desconfianza de mi amigo por cualquier llegado al corredor del ultraje, donde los que
informante de Boca, pedimos señas a los no asisten al estadio hacen su juego. Al día
policías. En todos los países, quienes cus- siguiente escuché al Beto Alonso,
todian los estadios vienen de lejos, detestan emblemático jugador de River, hablar por la
estar ahí e ignoran cómo se llega a los asien- radio de los objetos que había sentido caer
tos. «No vamos a entrar», dijo Leo, con rara en el techo del autobús. Hay quienes con-
satisfacción. gelan hielos para la ocasión y quienes sacri-
Me distraje con las banderas que colgaban fican ahí sus más sólidos candados. El auto-
de los balcones, los graffitis, las mujeres que bús avanzaba, lento, escupido, injuriado.
se habían puesto delantales auriazules para Desconfío de los cantantes que visitan un
vender empanadas. Pocos equipos conservan país, se vuelven hinchas instantáneos de un
el temple urbano de Boca, la capacidad de equipo y ofrecen un encore enfundados en su
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camiseta. Sin embargo, en el callejón del visitantes: «¡Son nuestros invitados!». For-
oprobio estuve a punto de volverme hincha mado en una escuela donde la derrota es una
de River. No lo hice para no estimular a Leo. variante de la hospitalidad, el hincha mex-
Cuando no quiere hallar culpables, la icano pasa trabajos para entender el ánimo
policía mexicana habla de «suicidio de la barra brava, que parece forjado en la
asistido». Mi repentina simpatía por los batalla de las Termópilas, o al menos en la
ultrajados y las teorías de mi amigo podían película 300.
convertirnos en suicidas en busca de En un diálogo sobre fútbol y literatura que
asistencia. sostuvimos en la Feria del Libro de Buenos
Mi percepción era forzosamente extrater- Aires, Caparrós advirtió que el mexicano dice
ritorial. En 1974, cuando fui al estadio de «le voy al Guadalajara» mientras el argen-
River, un señor oyó mi acento y me preguntó tino dice «soy de Boca». El grado de perten-
si era cierto que en México el hincha de un encia es muy distinto. Nuestra pasión es algo
equipo como River podía sentarse al lado de que seguimos, un horizonte inalcanzable, no
un hincha equivalente a un bostero. Le dije un ingrediente del ADN.
que sí. «¿Y no se matan?», preguntó con En la calle donde el autobús de River se
interés. Le expliqué que, al menos para eso, sometía al vendaval de los insultos, la iden-
éramos pacíficos. Su respuesta fue fulmin- tidad no podía ser más precisa. El que no
ante: «¡Pero qué degenerados!». lanzaba una piedra, no era de ahí.
Nunca olvidaré a mi padre en el estadio de
Ciudad Universitaria, levantando a una fila
de aficionados para que aplaudieran a los Un efecto secundario: el partido
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Sobrevino uno de esos momentos en que solidaridad: deslizar bajo el muro metálico el
los mexicanos mostramos grandeza en la volante del Estudio Posca.
frustración. Me resigné a no entrar al estadio La intensidad de este rincón contrastaba
y comer el choripán de los seres pacíficos. En con una escena en la acera de enfrente. Tres
eso, avistamos a un policía de pelo blanco chicas en leotardos amarillos y azules
que daba órdenes con firmeza de director de posaban a favor de un candidato a la dirigen-
orquesta. Él y sólo él podía saber dónde cia de Boca.
estaba nuestra entrada. «Es muy sencillo», Al fin subimos la torre elegida. Arriba,
habló con voz profética: «Sigan las vías del comprobé el efecto óptico descrito por el
tren». cronista colombiano David Leonardo Quitán
Avanzamos entre los rieles oxidados de en Fútbol sin barrera: el de Boca es el único
una vía muerta. Por ahí se iba al estadio en estadio en el que no te alejas de la cancha a
los tiempos en que se jugaba con gorra. medida que asciendes. La verticalidad de la
Recorrimos ese trecho oloroso a pasado construcción crea una mareante cercanía.
hasta llegar a otra confluencia de peligro. A «Hay que tomar lecciones de abismo», dicen
nuestra derecha había un muro azul, los protagonistas de Viaje al centro de la
metálico, con pequeños orificios. Por ahí Tierra. Buen consejo para la Bombonera.
entraban los hinchas de River. No podíamos Cuando Hugo Orlando Gatti, el portero
verlos, pero percibimos su avance, como un más querido y extravagante de la historia
rebaño de sombras. Sólo había una prueba boquense dijo «voy al encuentro del
de que eran ellos: los insultos que recibían. abismo», se refería a su capacidad para
Estuve tentado a darles una muda seña de
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complicar las jugadas y quizá también al felicidad elemental de quien tiene muchos
público a punto de desplomarse en la huevos para matar muchas gallinas.
cancha. Difícilmente, quienes estábamos ahí
La Bombonera es un estadio impar, y lo es hubiéramos cambiado ese partido por la
de forma fanática: en sus gradas caben eminencia del Inter-Milan. El superclásico
57.395 espectadores. Ni un solo número de era lo que debía ser: un pretexto eficaz, un
la cifra mágica es par. trámite menos decisivo que las pasiones de
Para el público, no hay mejor entrenami- la gente. No se va ahí a descubrir el fútbol
ento que la anticipación. sino a confirmar una constancia emocional.
Potenciada por la espera, «la Popular» Hay una defraudación implícita en la
definió el superclásico. Quien deseara ver un gesta: nunca sucederá el enfrentamiento
derby con encomiables argentinos podía sin- ideal que condense la tradición, el choque de
tonizar ese mismo día el Inter-Milan. El ídolos de distintas eras, donde Labruna,
partido en Italia fue un oleaje de ida y vuelta; Pedernera y Sívori jueguen contra Rattín,
nada que ver con el marasmo en la Bom- Pernía y Batistuta. Esa imposibilidad —la
bonera. El equipo local ganó desde la defensa suma fantasmal de lo que ahí se ha dis-
y administró las pausas con lentitud de putado— otorga atractivo a cada nueva cita
teatro kabuki. A River le faltó la contunden- de los enemigos íntimos. Un lance de
cia que le sobraba a su técnico, el Cholo cuchilleros donde las heridas nunca son tan
Simeone, y sólo trianguló cuando eso profundas como el rencor que las anima.
importaba poco. Pero el sol bañaba las gra- Hay, por supuesto, días de excepción en
das como un regalo y la gente gritaba con la que un derby asemeja una propaganda de la
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pasión: en el minuto 90 llega el empate a 3 y Richter. Un escritor, un mesero y un policía


en los segundos de prórroga hay una me corrigieron con la misma frase, surgida
voltereta. Pero el domingo señalado el del ventrículo más azucarado del bipolar
desconcierto en la hierba fue superclásico. El corazón bostero: «El estadio de Boca no
esplendor estaba en las tribunas. tiembla: late».
Si los héroes del cómic suelen ser criaturas La pasión también se define por la forma
bipolares, que alternan la deprimente exist- en que convoca a los ausentes. La barra
encia de Clark Kent con los brotes maniacos auriazul recordó a la Raulito, hincha de fuste
de Superman, los fanáticos del fútbol van de a quien la muerte no impedía estar ahí, y a
la invectiva al cariño sin nada en medio. La los grandes que alguna vez jugaron en ese
entrega de una hinchada se mide por su sitio en el que se dura poco. Muy lejos
bipolaridad y la de Boca califica muy alto: quedan las gestas de caballería de Ernesto
«No me importan lo que digan / lo que digan Lizzati, que pasó por el fútbol sin ser
los demás / yo te sigo a todas partes / cada expulsado una sola vez y vistió los colores de
día te quiero más» cantan los románticos Boca sin pensar que hacía antesala para
varones que minutos antes invitaban a ases- viajar a Europa. Hoy los argentinos son los
inar hinchas de River. grandes nómadas del fútbol. «Si fueran
Cuando Battaglia anotó el golazo de cabeza buenos no jugarían aquí: Verón regresó
que definiría el 1-0, el edificio se cimbró con- porque es viejo y Riquelme porque es raro»,
forme a su leyenda. Como vengo de un país me comentó un taxista. Recordé una escena
de terremotos, durante varios días hablé de de Alemania 2006. Coincidí con Carlos Bian-
ese entusiasmo, medible en la escala de chi como comentarista en las transmisiones
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de la televisión mexicana. Durante una en motivos para ganar. No destacará nunca


pausa, el entrenador que logró todo para en el firmamento del fútbol, pero los balones
Boca recibió una llamada. Dijo más o menos rebotan en su cara generosa para que anote
lo siguiente: «No puedo hacer más, vos ya Boca.
tenés otro padre». Luego comentó «era Salvo excepciones, los cracks argentinos
Riquelme» con la satisfacción con que tramitan con sus lances el boarding pass que
Homero hubiese dicho «llamó Aquiles». El los llevará lejos.
10 argentino necesita sentirse querido para Lo único sedentario es la hinchada. Tal vez
rendir. Durante las concentraciones de Ale- su entrega tenga que ver con ese desacuerdo
mania 2006 buscaba el apoyo emocional que insalvable. La pasión futbolística se alimenta
Bianchi le supo dar en Boca. Ante la Bom- de dolor; cada público encuentra la forma de
bonera en pleno hervor, se entiende que superar males específicos. En Argentina los
Riquelme no haya triunfado en el Camp Nou milagros son posibles pero duran poco; en
de Barcelona, donde hay un ambiente de México se posponen para siempre y la gloria
conocedores de ópera. Por virtud, es el debe imaginarse. El cronista del Estadio
último de los sedentarios. Palermo lo es por Azteca narra jugadas que necesitan adjetivos
déficit. Fallar dos pénaltis en un juego es para valer la pena. El cronista de la Bom-
mala suerte. Fallar dos pénaltis, pedir la bonera no está ante algo que deba ser valid-
pelota para tirar un tercero y volver a errar ado por las palabras («lo único que quiero es
es literatura. Fue lo que el trágico Martín que gane Boca», me dijo en la tribuna de
logró en la Copa América ante Colombia. Su prensa Juan José Becerra, el imprescindible
altura depende de reconvertir tanta torpeza
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autor de Grasa, que narraba la temporada de


su equipo para el diario Crítica). Código rojo
¿Qué encuentra un profesional de la pos- Laura Castellanos
posición en el territorio de los impacientes?
En la Bombonera, el hincha mexicano pasa
de la ficción (la zona de los golazos impos-
ibles) a una realidad acrecentada. El estadio
vibra como una naturaleza radical: no
reclama interpretaciones sino métodos de Conocí a la periodista Lydia Cacho tres
supervivencia. días después de que el albergue que fundó
Hundido en la marea, el cronista que viene para víctimas de violencia sexual doméstica y
de lejos tiene 90 minutos para adquirir un trata de personas en Cancún —el Centro
hábito que no asociaba con el fútbol: el Integral de Atención a las Mujeres (CIAM)—
vértigo. fue atacado por un comando armado, al
mismo tiempo que ella, que estaba fuera de
Texto publicado en La Nación de Argentina el 21 de sus oficinas, recibió una alerta telefónica de
junio de 2008. no ir por ayuda a la policía local, porque
planeaban «levantarla» y matarla. La autora
del libro Los demonios del Edén. El poder
que protege a la pornografía infantil había
encontrado días antes una amenaza de
muerte en su blog. Una más en siete años.
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Nos encontramos para la entrevista en Lydia y yo nos vimos un jueves por la


medio de un clima de zozobra. El CIAM, que tarde, en la víspera de su partida a Madrid
en la actualidad alberga a 30 mujeres e con motivo del lanzamiento de su sexto libro,
infantes, estaba en Código Rojo, cerrado a Esclavas del poder, sobre las redes inter-
visitas y periodistas, sin que los gobiernos nacionales de tráfico sexual. Durante su gira
municipal, estatal o federal asumieran la ella recibiría dos distinciones que, aunadas a
responsabilidad de salvaguardarlo. Y el otras más, reconocen su ejercicio peri-
encuentro con Lydia Cacho, que original- odístico y activismo en pro de los derechos
mente se haría en Cancún, se movió de humanos: la ONU la designó embajadora
forma inesperada a la ciudad de México por «Corazón azul» por su campaña contra la
razones de seguridad. No era para menos. El trata de personas, y el Instituto Internacional
año pasado la Comisión Interamericana de de Prensa (IPI), con sede en Viena, la nom-
Derechos Humanos (CIDH), instancia bró «Heroína de la libertad de prensa». Pese
autónoma de la Organización de los Estados a lo que implicaba su viaje, éste no era el
Americanos (OEA), pidió medidas de protec- momento más feliz para Lydia Cacho.
ción en favor suyo y de las integrantes del La cita fue a las dos de la tarde en una casa
CIAM al gobierno de Felipe Calderón. Está de la colonia Condesa de tres pisos, estilo
por cumplirse el año de tal petición, y el minimalista, amplia y luminosa. Ahí vive su
Estado no ha cumplido. La vida e integridad pareja, el periodista Jorge Zepeda Patterson.
de una de las periodistas mexicanas más Llegué en compañía de los abogados de
reconocidas en el mundo, está en peligro. Artículo 19, Cynthia Cárdenas y Mario
Patrón, que llevan su caso ante la CIDH. El
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fotógrafo Zony Maya estaba presente, listo información fue difundida en medios locales,
para iniciar la sesión de fotos. Todos esper- y el hombre se fugó a Estados Unidos. Meses
ábamos sentados en la sala blanca de la est- después fue detenido y extraditado a México
ancia, cuando una pisada firme sonó en la bajo acusaciones de pornografía infantil, cor-
escalera de madera. Lydia Cacho apareció. rupción de menores y violación equiparada.
Pensé que era más alta, por la fuerza que La periodista continuó con la investigación y
proyecta en sus fotografías. Es una mujer en 2005 publicó Los demonios del Edén, en
guapa, cuerpo torneado, ojos y melena aza- el que exhibió los nexos del libanés con
baches, piel ligeramente tostada. Lucía jeans políticos poderosos en redes de pornografía y
y camiseta negros, ajustados al cuerpo, y explotación sexual infantil. La obra cimbró a
zapatos altos del mismo color. Su rostro la clase política. Los testimonios de víctimas
tenía la expresión grave que le he visto en involucraron a Miguel Ángel Yunes, entonces
algunas imágenes, y su mirada guardaba la subsecretario de Seguridad Pública, ahora
vigilia de los últimos días. Más bien de los candidato a gobernador de Veracruz por el
últimos años. Una sonrisa cansada asomó en Partido Acción Nacional (PAN), al ex legis-
el saludo. lador Emilio Gamboa Patrón del Partido
Lydia Cacho fue amenazada de muerte por Revolucionario Institucional (PRI), así como
primera vez en 2003, cuando a partir del al influyente empresario libanés Kamel Nacif
testimonio de una víctima, con seudónimo Borge, entre otros. Ellos negaron las
Emma, escribió que el empresario libanés acusaciones.
Jean Succar Kuri encabezaba una mafia de Cuando el libro se difundió, comenzó la
tráfico sexual infantil en Cancún. Más escalada de violencia en contra de la
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periodista. A los siete meses de su publica- responsables. La primera, por lo que Lydia
ción, Kamel Nacif, amigo de Jean Succar Cacho llama «secuestro legal» de 2005. La
Kuri, la demandó por difamación y calumnia segunda, por tentativa de homicidio en
sin que ella fuera notificada. El libanés rad- 2008, cuando, a pesar del resguardo de una
icaba en Puebla, y pidió ayuda a su amigo, el escolta federal, los birlos de las llantas de su
gobernador poblano Mario Marín. En camioneta fueron limados. La tercera integra
secrecía, el gobernador movilizó su aparato todas las amenazas y los hostigamientos en
policiaco y de procuración de justicia para su contra durante 2009. Su infierno la con-
que la periodista fuera trasladada por la virtió en la figura más emblemática en la
fuerza de Cancún a Puebla, en un viaje de lucha por la libertad de expresión en México
horror de veinte horas. Mientras el traslado y encarna la creciente vulnerabilidad del gre-
estaba en curso, la llamada telefónica inter- mio en el país, pues según la Federación
venida entre el empresario y el gobernador Internacional de Periodistas (FIP), éste
evidenció la maquinación. «Mi góber pre- ocupa el segundo lugar de asesinatos de
cioso», le dijo el libanés al poblano en comunicadores en el planeta.
agradecimiento. Según las evidencias El caso del mencionado «secuestro legal»
penales del caso, se planeaba encarcelar y llegó hasta la Suprema Corte de Justicia de la
violar a Lydia Cacho. No obstante, cuando se Nación en 2006, pero fue desechado por una
la ingresó a la cárcel, sus familiares y amist- mayoría de ministros que desestimó el con-
ades lograron rescatarla. cierto de complicidades para silenciarla.
La periodista interpuso tres demandas Peor aún. A la fecha, ninguna de las tres
penales contra quienes resulten denuncias ha llegado a los tribunales. «Y no
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hay responsable alguno detenido», dijo su espalda, sentada en una silla. Me dio sed.
abogada Cynthia Cárdenas, de Artículo 19. Caminé hacia la cocina y pedí de favor un
La justicia también se detuvo para Jean Suc- vaso con agua. Me acerqué a las dos mujeres.
car Kuri, pues a siete años de su captura no «Te ves cansada», le dije a Lydia, mientras
recibe sentencia. En marzo pasado el libanés mantenía la cabeza erguida y el maquillaje
fue trasladado de un penal de máxima segur- cubría sus ojeras. «Con lo que pasó no he
idad a la cárcel municipal de Cancún, fácil- dormido bien, y acabo de llegar del
mente corruptible. Un centenar de presos se aeropuerto.»
fugó de ahí hace cuatro años. La vulnerabil- La sesión fotográfica comenzó y fue un
idad de la mujer reconocida con el premio pequeño tormento para Lydia. Fueron dos
Ginetta Sagan de Amnistía Internacional se horas y media de fotos en la escalera, la ter-
acrecentó potencialmente. Vive sola, y tras el raza de la azotea y el patio inferior. La luz
incidente de la camioneta, rechazó continuar natural se alteraba en segundos por las
con escolta. Lydia Cacho vive en Código Rojo nubes caprichosas. La periodista, en actitud
permanente. estoica, hacía inspiraciones profundas,
propias del yoga que ejercita, antes de vol-
*** tear a la cámara. Zony Maya era el único
divertido. «¡Así es!, ¡me gusta!, ¡me gusta!»
La maquillista preparaba a Lydia Cacho Al terminar la sesión, Lydia Cacho me
para la sesión de fotos en el pasillo que con- pidió posponer la entrevista para después de
ecta a la estancia con la cocina, por ahí entra la comida. Así lo hicimos. La encontré más
la luz exterior de la terraza. Zony Maya y yo relajada, calzada con mocasines. Nos
esperábamos en la sala. La veíamos de
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sentamos en la sala. Le pregunté de su infan- padre portugués. Los padres de Lydia Cacho
cia. Luego, la plática fluyó hacia su adoles- procrearon a tres hombres y tres mujeres.
cencia, su incursión periodística, y cómo no Ella fue la cuarta. Creció en el barrio de Mix-
ve conflicto entre ser periodista y ser milit- coac y estudió en el Colegio Madrid, fundado
ante: «Ser activista es ser ciudadana, y ser por exiliados españoles. La niña fue per-
periodista es mi profesión». Subió los pies al meada por el liberalismo del colegio y el fem-
sillón, se veía cómoda. Así transcurrió más inismo de la madre. Su padre le reprochaba a
de hora y media. Las tazas de té quedaron ésta: «Estás criando a unas hijas que ningún
vacías. Quise hacer un alto, propio al entrar a hombre va a querer en este país». La madre
temas delicados. también acercó a su prole al dolor ajeno,
—Lydia, ¿podemos parar un momento y pues estableció vínculos con niños de la
seguir con la historia del secuestro? calle, escuchaba sus historias. Esa experien-
—deslicé. cia la marcó. La niña ganó un concurso de
—Ahora no quiero hablar de eso, viene en poesía en la secundaria. Tomó un taller liter-
mi libro —tomó las tazas y se las llevó para ario, pero su maestro rápidamente le pres-
servirlas de nuevo. No insistí. agió: «Tú no sirves para poeta porque estás
Lydia Cacho nació en la ciudad de México demasiado preocupada con la realidad, tú
en un hogar de clase media alta formado por sirves para periodista». Con los años el pres-
una pareja de contrastes: un ingeniero con agio se cumplió.
formación rígida, «hijo de un militar solit- Lydia Cacho pronto dio muestras de inde-
ario», y una psicóloga y sexóloga francesa, pendencia y aplomo. Primero, a los 17 años,
liberal y feminista, hija de madre francesa y trabajó en la preproducción de la película
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Dune (1984) de Dino de Laurentiis. Después también hizo una edición televisiva. Luego se
vivió un tiempo con familiares en París para integró a la red nacional y latinoamericana
estudiar Historia del Arte. Decidió ser peri- de periodistas impulsada por Sara Lovera
odista. Pero a su regreso, un conocido le sug- por medio de la agencia de noticias Comu-
irió no estudiar la carrera, sino aprender por nicación e Información de la Mujer A.C.
su lado historia, sociología, y técnicas de (CIMAC).
periodismo. Así lo hizo. Un día agarró sus Lucía Lagunes, actual directora de CIMAC,
cosas y se fue a vivir a Cancún. Ella está conoció en esa época a Lydia Cacho, la vio
enamorada del mar. Tiempo después se casó. desenvolverse en las reuniones de comunic-
Su matrimonio duró 13 años. adoras feministas. Me dijo: «Es amorosa,
La joven rápidamente se adentró en los muestra entusiasmo y liderazgo sin tener que
medios locales, como en la revista Cancun- aplastar a nadie más ni ser la estrella, sabe
ísimo, y contactó a la generación de periodis- avanzar y cobijar». A principios de los
tas feministas más importantes en los noventa Lydia Cacho y un grupo de amigas
ochenta, como Sara Lovera, fundadora del abrieron un espacio radiofónico llamado
suplemento Doble Jornada de La Jornada, y Estas mujeres. Con llamadas de las radioes-
Esperanza Brito, de la revista Fem. Luego cuchas constató la multitud de casos de viol-
conoció a otras feministas renombradas: encia intrafamiliar. De ahí nació su idea de
Marcela Lagarde, Marta Lamas, Mirta crear el CIAM, fundado formalmente en el
Rodríguez. La joven fundó la primera revista año 2000. Tres años después conoció a la
feminista del estado, Esta boca es mía: primera víctima del pederasta Jean Succar
apuntes de equidad de género, de la cual
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Kuri. Y el edén en el que ella vivía se pobló baja, de personalidad hosca y seductora a la
de demonios. vez, públicamente era un empresario
inmobiliario. Pero en realidad, era el pro-
*** tegido y prestanombres de Kamel Nacif, tam-
bién de baja estatura, trato prepotente y
La primera vez que Lydia Cacho se adentró dueño de un emporio textilero mundial por
al caso de Jean Succar Kuri, en noviembre de el que es conocido como «El rey de la
2003, fue a días de que el pederasta se mezclilla».
fugara a Estados Unidos por la denuncia Lydia Cacho grabó el testimonio de Emma
penal que una de sus víctimas, Emma, inter- que daba cuenta de cómo el Johnny rondaba
puso en su contra. La joven buscó a la peri- escuelas en busca de víctimas. También la
odista para que recogiera su historia. Así lo chica le contó de las fiestas que el libanés
hizo. Su investigación la llevó a otros casos organizaba, y en las que niñas y niños eran
en los que más nombres de niñas y niños «intercambiados» por sus invitados para ser
surgieron. «Entre todos los nombres conté vejados sexualmente. Según Emma, a las
200 de criaturas de entre 6 y 13 años de fiestas del Johnny acudía su paisano Kamel
edad.» Salía a la luz una red internacional de Nacif, así como políticos renombrados, como
trata sexual infantil. Una buena parte de las Miguel Ángel Yunes, que meses antes renun-
víctimas eran hijas de madres solteras y ció al PRI para irse al PAN y fue nombrado
empobrecidas, aunque también había otras subsecretario de Seguridad Pública. La peri-
de familias pudientes. En Los demonios del odista escribió del tema en la prensa y ase-
Edén la autora señaló que el libanés ses- gura que el Johnny, desde su clandestinidad,
entón, conocido como el Johnny, de estatura
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la llamó para amenazarla de muerte. Ella no su sorpresa, éste envió agentes federales a
se amedrentó, denunció a todos en la Sub- resguardar la Casa de Cultura Jaime Sabines,
procuraduría de Investigación Especializada sitio de la presentación. «¿El zar antidrogas
en Delincuencia Organizada (SIEDO). me mandaba cuidar del subsecretario de
Después vino el soborno. A Lydia Cacho le Seguridad Pública? ¿Qué era eso?», se
ofrecieron un millón de dólares para el pregunta.
CIAM. «El tipo que me buscó dijo ir de parte Un mes después del lanzamiento del libro,
del legislador Emilio Gamboa, lo mandé a Kamel Nacif denunció a la periodista por
volar y me insultó. Me dijo: “¡Eres una pen- difamación y calumnia ante las autoridades
deja! ¡No entiendes dónde te estás de Puebla, ubicada a 1.500 kilómetros de dis-
metiendo!”.» tancia de Cancún. Lo que parecía un dispar-
Finalmente, Los demonios del Edén fue ate era la confabulación entre los gobiernos
publicado por Random House Mondadori. de Puebla y Quintana Roo contra la peri-
La presentación de la obra se programó para odista. El golpe se materializó seis meses
el 19 de mayo de 2005, pero en la víspera, después. El 16 de diciembre al mediodía, en
mencionó la feminista, Miguel Ángel Yunes la víspera de las vacaciones decembrinas,
llamó al editor Faustino Linares para exigirle Lydia Cacho llegó a las instalaciones del
que la cancelara. El político había publicado CIAM, fue abordada por tres policías judi-
desmentidos de las acusaciones en su contra ciales que evadieron a su escolta federal y la
en los diarios. Lydia se comunicó con José obligaron a subir a un automóvil. Se la
Luis Santiago Vasconcelos, subprocurador llevaron. Las evidencias del caso probaron
de la SIEDO, y le comentó la situación. Para que detrás, en una camioneta, iba Kamel
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Nacif. Primero condujeron a la periodista a El equipo del CIAM llamó con urgencia a
la Procuraduría General de Justicia del la red de contactos de su directora. Periodis-
estado de Quintana Roo. Integrantes del tas, feministas, familiares, diplomáticos, fun-
CIAM fueron infructuosamente en su cionarias, se movilizaron. Una de las
búsqueda. Luego, para evitar que la vieran, primeras llamadas fue al periodista Jorge
la sacaron por la puerta trasera de la depend- Zepeda Patterson, que ya era pareja senti-
encia con destino a Puebla. mental de Lydia Cacho. «Recibí la llamada
En Memorias de una infamia Lydia Cacho con mucha preocupación», dijo en entrevista
detalló la serie de ultrajes a los que los en su oficina de El Universal en el centro de
policías José Montaño Quiroz y Jesús Pérez la capital mexicana. El periodista contactó a
Vargas la sometieron en 22 horas de camino: otros colegas, la información se difundió y,
le negaron medicinas, a pesar de que aún no desconociendo la conspiración, buscó por
se recuperaba de una neumonía por la que distintos medios que el gobernador poblano
estuvo hospitalizada; impidieron que llevara fuera notificado del asunto.
abrigo; en la noche simularon una tentativa En Memorias de una infamia la autora
de ejecución en la playa; uno de ellos explicó cómo a su llegada a Puebla todo
introdujo su pistola en la boca de la activista estaba planeado para ingresarla de inmedi-
de forma lasciva, luego la recorrió por su ato a prisión, donde sería violada. Sin
cuerpo, al que también manoseó; la intimid- embargo, la senadora Lucero Saldaña, Alicia
aron verbalmente; le dieron sólo un alimento Pérez Duarte, entonces fiscal especial para la
y algo de bebida, le negaron hacer llamadas Atención de Delitos Relacionados con Actos
telefónicas. de Violencia contra las Mujeres de la PGR, y
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sus seres queridos, hicieron presencia y MM: «Mi héroe, chingao».


lograron excarcelarla. «Lydia iba en estado KN: «No, tú eres el héroe de esta película,
de shock», dijo la ex fiscal en entrevista en papá».
un restaurante de la Plaza San Jacinto en la MM: «Pues ya le acabé de dar un pinche
capital mexicana. coscorrón a esa vieja cabrona [...]».
La historia no paró ahí. Empezó un tor- Días después, 40.000 personas
mentoso proceso jurídico en su contra, marchaban en Puebla exigiendo la renuncia
plagado de atropellos. No obstante, dos de Mario Marín. Apenas comenzaba marzo
meses después, el 14 de febrero de 2006, cuando la fiscal, recién encargada formal-
fueron difundidas 12 conversaciones telefón- mente del caso de Lydia Cacho, hizo revela-
icas intervenidas que mostraron el concierto ciones que merecieron los titulares de La
de complicidades de Kamel Nacif con el Jornada: Jean Succar Kuri era sólo una
gobernador Mario Marín, entre otros per- pieza en una red de redes de pederastia, tur-
sonajes. Las grabaciones, hechas del 16 al 24 ismo sexual y trata de personas en la capital
de diciembre de 2005, fueron filtradas a las mexicana, Estado de México, Baja California,
periodistas Blanche Petrich de La Jornada y Puebla, Chiapas, Veracruz y Quintana Roo,
Carmen Aristegui, entonces conductora del con nexos internacionales. También con-
noticiario de W Radio. Fue un escándalo firmó que Miguel Ángel Yunes era mencion-
mayúsculo. En una de las grabaciones, se ado por las víctimas. La ex fiscal refirió que a
escuchó la charla entre Kamel Nacif y el partir de entonces su línea telefónica fue
gobernador Mario Marín: intervenida y «vino la obstaculización» a su
KN: «Mi góber precioso».
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investigación por instancias internas de la En septiembre, la SCJN amplió la indagat-


Procuraduría General de la República (PGR). oria hacia la violación de derechos humanos
La resonancia del caso hizo que en abril el contra la periodista. La comisión especial de
Congreso de la Unión solicitara a la Suprema la SCJN, a cargo del ministro Juan N. Silva
Corte de Justicia de la Nación (SCJN) invest- Meza, resolvió finalmente, en noviembre de
igar si había elementos para hacer juicio 2007, casi dos años después de los hechos en
político al gobernador poblano. Poco des- Puebla, que sí hubo acciones concertadas de
pués la periodista fue contactada por José Mario Marín que vulneraron las garantías
Nemesio Lugo Félix, secretario técnico de la individuales de Lydia Cacho. No obstante, en
Comisión Interinstitucional para Prevenir y la votación, una mayoría de seis ministros
Sancionar la Trata de Personas del gobierno contra cuatro, se negó la acreditación de los
federal. En su libro Esclavas del poder, la supuestos. «Si a miles de personas las tor-
autora narró que en un encuentro anterior el turan en este país, ¿de qué se queja la
funcionario le dijo que investigaba a funcion- señora? ¿Qué la hace diferente o más
arios y a algunos familiares de los gobiernos importante para distraer a la Corte en un
de Nuevo León y Baja California Norte por el caso individual?», reprochó el ministro Sal-
tráfico sexual de personas. Quedaron de vador Aguirre Anguiano. Sobre la resolución
verse más adelante. Ya no fue posible. El 8 de la Corte, Jorge Zepeda Patterson con-
de mayo la periodista sufrió el atentado de su cluyó: «Mario Marín se sostuvo porque el
camioneta. Una semana después, el funcion- PRI juzgó que si caía, se irían sobre Emilio
ario «fue asesinado de ocho tiros a escasos Gamboa Patrón, el operador del partido en la
metros de su oficina». Cámara».
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Tras la resolución de la Corte, la fiscal Ali- responsables siguen impunes? Es algo que
cia Pérez Duarte dejó su cargo. «Renuncié nunca sabremos, y por eso es una tragedia
por vergüenza de pertenecer a un sistema de para la libertad de expresión».
procuración de justicia tan inútil y corrupto
como el que constaté desde dentro», precisó. ***
Ella volvió a la academia. Pero el hostigami-
ento prosiguió. Hace un año fue víctima de El CIAM en Cancún es como una pequeña
vigilancia y, al igual que Lydia Cacho, sufrió fortaleza. La casa de tres pisos, color
un atentado en su automóvil que casi le amarillo pálido, está erigida en una colonia
cuesta un accidente. «Los cuatro birlos de las popular, lejos de las playas de la zona hotel-
cuatro llantas fueron aflojados.» No denun- era. Ahí todo es cemento. La casa tiene
ció. «¿Para qué?» Por su lado, los ministros videocámaras de vigilancia, alambrado eléc-
disidentes, Genaro Góngora Pimentel, José trico, portón y herrería con ventanas reduci-
Ramón Cossío Díaz, José de Jesús Gudiño das. Todo para hacer frente a las reacciones
Pelayo y Juan N. Silva Meza, publicaron en de agresores de las víctimas albergadas. Me
2009 sus posiciones en el libro Las cos- costó mucho trabajo conseguir la entrevista
tumbres del poder: el caso Lydia Cacho. Al con su directora, la psicóloga Lourdes
respecto, Góngora escribió: «¿Cuántos peri- Castro. Es que a una semana del incidente de
odistas se abstendrán de publicar libros por seguridad, el CIAM proseguía en Código
temor a una represalia como la que sufrió la Rojo, sin recibir a nadie. Lydia Cacho me
citada periodista, máxime al observar que a advirtió durante nuestro encuentro que
más de dos años de los sucesos los ahora la psicóloga estaba al frente y ella no
podía forzarla a recibirme. Lourdes Castro
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asumió como directora hace nueve meses y de las víctimas asiladas, un motopatrullero
Lydia Cacho quedó como presidenta del con- violento, llegó al mediodía del lunes 31 de
sejo del CIAM. Hice varias llamadas a la mayo acompañado de seis patrulleros, todos
psicóloga solicitando la charla. Me decía que vestidos de negro, con armas largas.
lo consultaría con la periodista por Internet, Patearon la puerta para exigir a gritos la
pues seguía en Madrid. Que no. Que quizá. entrega de la mujer. La víctima, una joven de
Que me avisaba. Nada. Finalmente, llegué a veintinueve años, buscó auxilio en el CIAM
un acuerdo: no cámaras, no grabadora, sólo luego de que el hombre, en la última golpiza,
una hora de charla, y ella decidía qué le fracturara la nariz con una plancha
respondía. metálica, e intentara ahorcarla. Ella tenía
La cita fue un lunes a las dos de la tarde. cinco días de haber parido a una niña. De
Hacía calor, pero no abrasante. Toqué el hecho, la cargaba en brazos al momento de la
interfón y respondió una voz femenina que agresión, mientras sus otras dos niñas, de
me abrió el portón. En la cochera con- uno y tres años, atestiguaban la escena. Los
versaban dos mujeres, sentadas en sillas de hombres profirieron amenazas de muerte
plástico. La recepcionista salió y me hizo contra el equipo del CIAM. El centro llamó a
firmar un libro de registro. «En un momento las policías municipal y estatal, que no acudi-
la atienden», dijo. Luego regresó y me pidió eron en su auxilio. Lo que no decía el boletín,
una identificación oficial. Se la llevó. y que Lydia Cacho mencionó en una entrev-
Al esperar releí el boletín que Lydia Cacho ista televisiva con Carmen Aristegui en CNN,
subió a su blog con motivo del ataque del 31 es que uno de los policías gritó que iban por
de mayo. Informaba cómo el marido de una ella. Tampoco que cuando se dirigía veloz a
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las oficinas locales de Seguridad Pública en embargo, en una década de servicio, cambió
busca de ayuda, un policía la llamó y alertó: el perfil de las víctimas. «Hace 10 años, los
«No se venga para acá, la quieren atraer para casos eran de violencia conyugal, y ahora
“levantarla” y matarla». afloran los del crimen organizado», dijo la
La recepcionista regresó. Lourdes Castro psicóloga.
me recibió en su oficina. Es una mujer de Lourdes Castro conoció hace cinco años a
mediana estatura, rasgos y cuerpo recios, Lydia Cacho. Prácticamente desde el lan-
cabello lacio y castaño. Vestía blusa azul cielo zamiento de Los demonios del Edén. Ella,
y pantalón de mezclilla. Hablamos del CIAM, como el resto del equipo, recibe atención
que es una institución modelo y gratuita en terapéutica por estar en alerta constante ante
México. Lydia Cacho viajó a Nueva York y a posibles ataques de parejas agresoras: llama-
España para desarrollar el proyecto: no sólo das telefónicas, gritos, amenazas, intentos de
es un hogar temporal para víctimas de viol- incursión a las instalaciones. Eso sucede en
encia extrema y trata sexual, también ofrece cualquier refugio de este tipo. No obstante,
defensa jurídica, atención psicológica y capa- Lourdes Castro sabe que para el CIAM el
citación laboral. El albergue temporal tiene peligro se incrementa por el caso de Jean
cupo para 60 personas. No todas las víctimas Succar Kuri. Sobre todo cuando se les
piden refugio, y quienes dejan el lugar tienen informó del reciente traslado del libanés a la
consultas de seguimiento. El equipo del cárcel municipal de Cancún. «Por eso hemos
CIAM lo integran 33 personas. En el hecho mucho trabajo de sanación al interior
transcurso del año llevan cerca de siete mil del equipo», dijo. Sin embargo, la psicóloga
atenciones diversas a mujeres e infantes. Sin considera que, aunque el CIAM no está libre
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de riesgos, las agresiones del pederasta están


focalizadas en la periodista. La psicóloga no Lydia Cacho regresó con las segundas
se atrevió a asegurar que el motociclista tazas de té humeante. Oscurecía en la casa de
agresor tuviera relación con el libanés. la Condesa. El tiempo apremiaba, y el agot-
Lourdes Castro está consciente de que la amiento la vencía. Ahora le preguntaría
vida de Lydia Cacho está en riesgo. Pero sobre el lanzamiento de su nuevo libro,
piensa que nadie tiene la vida asegurada. Esclavas del poder. Antes de hacerlo, me
Admira de la periodista su «fuerza espir- saltó una duda. Le pregunté por qué si su
itual» para enfrentar su tensión cotidiana. integridad estaba en vilo, ella seguía
«Lydia es la congruencia entre lo que piensa, escribiendo del tema.
dice, siente y hace», así la definió. Le —Una vez que, como periodista, conoces a
comento que algunas feministas en privado las víctimas, no puedes decir: «Ya las entrev-
critican a Lydia Cacho de lucrar y hacerse isté, que las maten». Claro que no. Uno
fama del amedrentamiento en su contra. La establece un vínculo, y el contenido de mis
psicóloga sonrió y recargó su cabeza en su libros es real.
mano. Niega que el motor de la periodista En Esclavas del poder, documentó el fun-
sea el económico. El compromiso de la cionamiento de redes de prostitución y trata
comunicadora para con su oficio periodístico de personas en diversos países como Tur-
y el CIAM es visible, dijo. Puntualizó: «Hay quía, Israel y Palestina, Camboya, Japón,
mucha gente que se hace de fama y dinero Myanmar y México, entre otros. Para
sin trascender. Lydia ya trascendió». hacerlo, la periodista recurrió a las técnicas
de Günter Wallraff, maestro alemán del dis-
*** fraz en el periodismo de investigación. Así
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pudo compartir mesa con una tratante filip- En su libro Lydia Cacho sugiere la aboli-
ina en Camboya, ingresar a los centros de ción de la prostitución en su conjunto, aun
prostitución japoneses, platicar con bailari- de los grupos de trabajadoras sexuales
nas exóticas sudamericanas, o introducirse, organizadas, por considerar que facilita la
vestida de novicia, a las zonas sórdidas del esclavitud sexual. Ella piensa que las mafias
barrio de la Merced en la capital mexicana. de prostitución, pornografía y trata de perso-
La obra señala que la trata de personas nas están vinculadas, y que entre éstas coex-
existe en 175 países, en los que cada año 1,39 isten con más frecuencia mujeres y niñas de
millones de personas, la mayoría infantes y edades cada vez más pequeñas. En el femin-
mujeres, son sometidas a esclavitud sexual. ismo se le conoce a su posición como «aboli-
Lydia Cacho enfatiza que el comercio sexual cionista», lo que difiere de otra posición que
de infantes no se limita a un asunto de defiende el trabajo organizado de traba-
hombres solitarios y perversos, sino que es jadoras sexuales independientes. Marta
un fenómeno globalizado de mafias vincula- Lamas, en entrevista vía telefónica, por
das al narcotráfico e incrustadas en círculos ejemplo, opina que el trabajo sexual ha
de poder político y económico. Así puede existido siempre y no desaparecerá sólo con
entenderse, escribió, que en esa larga cadena impedirlo, por lo que es mejor reglamentarlo
del crimen organizado participen «mafiosos, para otorgar mayores garantías a quienes lo
políticos, empresarios, industriales, líderes hacen por razones económicas. «Yo me res-
religiosos, banqueros, policías, jueces, isto a hacer una condena, así en bloque, a
sicarios y hombres comunes». todo el comercio sexual, ni creo que entrar al
comercio sexual abra la puerta a todos los
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males.» En referencia a esa tesis, Lydia


Cacho escribió: «La gran pregunta ante esa Texto publicado en la revista Gatopardo, edición 113,
julio-agosto de 2010.
postura de defensa del trabajo sexual es si los
tratantes, las mafias y los clientes, con su
perspectiva sexista y misógina, están dis-
puestos a respetar las reglas de las mujeres».
Lydia Cacho me escribió un mail desde
Madrid, cuando hacía su gira de promoción
de Esclavas del poder. «Estoy en friega, muy
cansada, estuve en Madrid y Sevilla, sin
embargo estoy emocionada y un poco sor-
prendida del recibimiento de mi libro.» Me
dio mucho gusto por ella. Y deseé de corazón
que ese estado de ánimo permanezca a su
regreso. Sin embargo, no pude evitar
recordar las últimas líneas de su libro
Memorias de una infamia: «Borrarme de los
medios sí pueden, eliminarme físicamente
también. Lo que no podrán es negar la exist-
encia de esta historia, arrebatarme la voz y la
palabra. Mientras viva seguiré escribiendo, y
con lo escrito, seguiré viviendo».
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asesinado por encapuchados que penetraron


La tormentosa fuga del juez hasta su casa y le dispararon a sangre fría
Atilio ante la presencia impotente de sus famili-
ares. Sólo en ese año morirían 11.903 civiles
Carlos Martínez D’Aubuisson de los cerca de 4,5 millones de salvadoreños
que habitaban el país en la década de 1980.
El signo trágico de la guerra fría apenas
anunciaba la barbarie que esperaba agaza-
pada en la historia. Desde el 15 de octubre de
Hacía ya meses que al juez Atilio Ramírez 1979, El Salvador estaba gobernado por una
Amaya le entraba aquella fiebre nocturna. junta militar, que llegó al poder luego de dar
Todos los días, aún con los últimos destellos un golpe de estado al general Carlos Hum-
solares, la frente se le llenaba de sudor y berto Romero, quien a su vez había asumido
empezaban los temblores. Años después, en la presidencia por obra y gracia de un
el exilio, un psiquiatra le ofrecería la certeza descarado fraude electoral el 20 de febrero
del diagnóstico que él mismo había intuido: de 1977.
miedo. Miedo a la noche y sus muertos. No Era tiempo de ver, oír y callar; y en medio
era el único enfermo de miedo. Corría marzo de todo aquel silencio había una sola voz,
de 1980 y la guerra civil asomaba ya su una que incendiaba el país cada domingo. Se
cabeza desangrada a la vuelta de la esquina. trataba de un cura de pueblo que había escal-
Dos meses antes, el procurador general de la ado vertiginosamente en la jerarquía
República, Mario Zamora, había sido eclesiástica. Su nombre era Óscar Arnulfo
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Romero Galdámez y había sido nombrado república, Mauricio Borgonovo. Como


arzobispo el 22 de febrero de 1977, en medio respuesta, «Los Escuadrones» le dedicaron
de un ambiente de fraude y golpe. Monseñor una ráfaga de metralleta al sacerdote Alfonso
Romero hizo de la homilía dominical un Navarro Oviedo. Romero celebró las misas
oasis donde no llegaba la censura del Estado, fúnebres de todos ellos.
una cartelera con voz donde colgar los En aquella hora de sospecha general, de
nombres de los asesinados y desaparecidos. desconfianza como norma de Estado, el
El incipiente movimiento guerrillero arzobispo era visto por los sectores de dere-
comenzaba a cobrar fuerza y, como respuesta cha como un obispo «rojo». El mismo
de la extrema derecha, aparecieron «Los D’Aubuisson lo acusó públicamente de ser
Escuadrones de la Muerte», liderados por el «manipulado» por la izquierda y las
mayor Roberto D’Aubuisson, un militar for- amenazas le acompañaron hasta el día de su
mado en la Escuela de Las Américas. El país muerte. Sin embargo, para muchos, la gota
entero era un territorio de «caza de brujas», que derramó el vaso fue la homilía del
brujas comunistas y brujas burguesas. El domingo 23 de marzo de 1980, cuando desde
nuevo arzobispo tuvo que aprender a vivir en el púlpito de la catedral metropolitana
el vértice del conflicto. Apenas 18 días des- exhortó a los efectivos de los cuerpos de
pués de su nombramiento como arzobispo, seguridad a desobedecer las órdenes de sus
cuerpos paramilitares acribillaron a un oficiales.
íntimo amigo suyo: el padre Rutilio Grande. «Yo quisiera hacer un llamamiento de
Casi tres meses después, un grupo guer- manera especial a los hombres del ejército, y
rillero secuestró y asesinó al canciller de la en concreto a las bases de la guardia
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nacional, de la policía, de los cuarteles: Meardi de Pinto, madre de uno de los peri-
Hermanos, son de nuestro mismo pueblo, odistas «rebeldes» de la época, en la capilla
matan a sus mismos hermanos campesinos y del hospital La Divina Providencia. El aviso
ante una orden de matar que dé un hombre, fue clave en la ubicación del «blanco».
debe prevalecer la ley de Dios que dice: No Aquel lunes 24, cuando pasaban veinte
Matar. Ningún soldado está obligado a obed- minutos de las seis de la tarde, el juez Atilio
ecer una orden contra la ley de Dios... Una Ramírez Amaya impartía su cátedra de crim-
ley inmoral, nadie tiene que cumplirla... En inología. Justo en ese momento, no muy
nombre de Dios, pues, y en nombre de este lejos de la Universidad Nacional, un Volk-
sufrido pueblo cuyos lamentos suben hasta el swagen rojo entraba en el hospital La Divina
cielo cada día más tumultuosos, les suplico, Providencia y se estacionaba en la entrada de
les ruego, ¡les ordeno en nombre de Dios: la capilla, a 31 metros del altar donde el
Cese la represión!». Esas palabras, pronun- arzobispo consagraba el pan. «Que este
ciadas con ritmo pausado y timbre agudo, cuerpo inmolado y esta sangre sacrificada
quedarían grabadas para siempre en la por los hombres nos alimente también para
memoria de El Salvador. dar nuestro cuerpo y nuestra sangre al sufri-
Al día siguiente, en las páginas de los dos miento y al dolor...» Casi inmediatamente
principales periódicos del país se publicaba, después de terminar la frase, de la ventanilla
en gran tamaño, una esquela en la que se trasera del Volkswagen asomó la punta de un
anunciaba que el arzobispo Romero tendría rifle de alta precisión. En cuestión de segun-
la deferencia de celebrar una misa en honor dos, el arzobispo de San Salvador, Óscar
del primer aniversario de la muerte de Sara Arnulfo Romero, caía al piso con la aorta
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rota por una bala fragmentaria calibre 22. juzgados, llegaría a sus manos. Así que
Desde que ese proyectil alcanzó su objetivo, decidió aligerar las cosas asumiendo desde el
la suerte de El Salvador estaba echada. El principio la conducción de las
país se precipitaba hacia el horror, investigaciones.
irremediablemente. Fue él quien, junto con el equipo de médi-
Diez minutos después del disparo, Atilio cos, guardó en una bolsa plástica los frag-
Ramírez, juez cuarto de lo penal, ya estaba mentos del proyectil extraídos del cuerpo de
enterado del asesinato y la Universidad monseñor Romero y fue él el único que
Nacional era un hormiguero, en parte tam- examinó palmo a palmo la escena en busca
bién por el baño de balas que el campus de casquillos. No hubo un solo agente para
acababa de recibir desde un carro en movi- custodiar la escena del crimen, no se recogió
miento. Las «fumigadas», como las llamaban una sola evidencia ni se custodió la autopsia.
los estudiantes, se habían convertido en un De hecho, no hubo un reporte policial el día
hecho casi cotidiano. del homicidio.
Fue en realidad el azar el que puso a Atilio El martes, mientras el resto de los sal-
en el camino del asesinato más importante vadoreños apenas terminaban de salir del
de toda la guerra fría en El Salvador. Los jue- asombro, para el juez fue un día de trámites
ces trabajaban por turnos y justo ese 24 de legales, de «ordenar papeles», como él lo
marzo él estaba en servicio. Como buen describe. Un día largo y encendido. Por la
conocedor de los procedimientos, sabía que noche la fiebre atacaba de nuevo y Atilio
no había manera de librarse del caso, tarde o Ramírez sudaba a chorros mientras miraba
temprano, luego de rebotar en un par de la televisión con su mujer, cuando escuchó
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su sentencia de muerte a las ocho de la El jueves 27, antes de regresar a su casa, el


noche. El coronel Adolfo Majano, presidente juez telefoneó a su secretaria para que ésta le
de la Junta de Gobierno, se pronunció en comunicara al asistente del tribunal que era
cadena nacional sobre el asesinato del urgente que se entrevistaran en persona, que
arzobispo. El militar aseguró que la Interpol lo esperaría en su casa. A las diez y quince
le había comunicado tener los nombres de minutos, dos hombres jóvenes llamaban a la
los sospechosos del crimen y que éstos le ser- puerta, identificándose como delegados del
ían entregados al juez para que girara las asistente.
órdenes de captura. Pero las amenazas habían afilado la
«Ya me jodieron», le dijo a su mujer, desconfianza de Atilio Ramírez. «Mejor sent-
mientras la fiebre lo hacía temblar. La ate por si pasa algo», le dijo a su mujer antes
supuesta lista de la Interpol nunca llegó a sus de calzarse al cinto el revólver Colt y cargar
manos; lo único que no tardó en aparecer su vieja escopeta Mosberg. Se asomó desde
fueron las llamadas a su casa. La primera fue su cuarto para ver cómo la empleada abría la
el miércoles en la mañana y la recibió su hija puerta y dejaba entrar a los dos hombres.
de 12 años. «¿Cuál es tu color favorito?», Vestían traje completo y uno de ellos llevaba
preguntaba la voz detrás del auricular. «Es un portafolio negro.
que de ese color le vamos a mandar el ataúd «Siéntense que ahorita los atiendo», dijo,
a tu papá cuando lo matemos», explicaba con la escopeta oculta tras la puerta. Pero
luego. Las llamadas se repitieron durante antes de terminar la frase, uno de los visit-
todo el día, al menos cinco veces. Del dicho antes abrió el maletín y extrajo un arma de
al hecho hubo sólo 24 horas. lujo, de uso militar. Se trataba de una de las
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nuevas mini subametralladoras Ingram, de Fuera, dos patrullas de la Policía Nacional


fabricación israelí. Seguramente el matador encendían los motores y se retiraban a toda
no contaba con la Mosberg ni con el temple marcha. En la casa quedaban los agujeros de
del juez. En unos segundos la casa se había bala, la sangre de María, un insoportable
convertido en un campo de batalla. «Mierda, olor a miedo y un hombre que tiritaba de la
nos van a matar como mataron a Mario fiebre.
Zamora», pensaba. Luego del primer inter- Esa noche, la familia Ramírez se trasladó a
cambio de disparos, los dos hombres de traje la casa de un amigo. Nadie indagó sobre este
salieron apresurados de la casa y dispararon caso nunca, no hubo investigadores en la
desde afuera. En medio de las balas se casa, no se le dio protección especial al juez,
escucharon otros pasos en el techo. Los dos no hubo levantamiento de evidencia y, de
visitantes no estaban solos. Ramírez apenas nuevo, no existió ningún reporte policial que
alcanzó a tirar un colchón sobre su hija y a documentara el hecho. Al día siguiente,
alargar el revólver a su esposa. «¡Tirá a las cuando Atilio Ramírez le pidió protección
ventanas, estos hijos de puta se nos quieren especial al presidente de la Corte Suprema
meter en la casa!». De pronto, los pasos de Justicia, éste lo miró con sarcasmo. «No
cesaron y el fuego también. En los siguientes invente fantasmas, Atilio». Para el domingo
diez minutos, en medio del más profundo 29, el juez se había exiliado en Costa Rica.
silencio, lo único que se movía era el cuerpo Todo había ocurrido en menos de una sem-
de María, la empleada doméstica, que yacía ana. Nadie nunca retomó el caso en El
en el piso con tres impactos de bala 9 mm en Salvador.
las caderas.
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Atilio dejaba tras de sí un El Salvador prensa internacional: «Hay algo vil en este
donde ya todo era posible y esto quedó trá- país, vil, pero muy vil».
gicamente claro justo un día después de su
partida. Durante el sepelio de monseñor ***
Romero, unas 50.000 personas se agolparon
en la plaza central para darle un último adiós La juventud de Atilio Ramírez había sido
al arzobispo que había sido voz de los sin dispersa y sus noches fueron largas y
voz. Apenas había terminado la homilía bohemias. Los recorridos nocturnos se
cuando, a través de una de las ventanas sucedían entre carcajadas y la parranda se
superiores del Palacio Nacional, una mano alargaba desde la Plaza del Trovador hasta la
misteriosa dejó caer una bomba de humo 5ª Avenida, calles obligatorias para el ejér-
sobre la multitud y tras el humo, los dis- cito de alegres que preferían pasar la mad-
paros. De entre los dolientes no tardaron en rugada entre copas y putas. Eran tiempos de
aparecer elementos de los comandos urb- mariachi y tríos, de mujeres y alcohol,
anos guerrilleros que respondieron al fuego. mucho alcohol. «En esos tiempos —recuerda
El sepelio de quien había denunciado la viol- Atilio— se podía amanecer hasta con tres
encia fue, pues, una lluvia de balas que dejó mujeres en la cama y uno no tenía que pre-
como saldo 35 personas muertas y 185 ocuparse por nada». Entre los frecuentes
heridos de gravedad. Más tarde, el obispo compañeros de juerga estuvo alguna vez uno
irlandés Eamon Casey, quien había ayudado de los reyes de la madrugada salvadoreña, el
a cargar el féretro de Romero, declaraba a la poeta Roque Dalton, y Atilio se hizo muy
popular entre todos los trovadores nocturnos
de la zona. Eran buenos tiempos.
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Una vez en Costa Rica, se descubrió solo, solución a su desempleo llegó más bien de
el sistema de justicia salvadoreño no le otro grupo de amigos.
brindó protección legal y sólo accedió a con- Atilio no era el único exiliado salvadoreño
cederle dos meses de permiso con goce de en Costa Rica. Una vez terminada la guerra,
sueldo. Con la universidad fue lo mismo, la Comisión de la Verdad describió el año de
pese a ser miembro del Consejo Superior 1980 así: «La instauración de la violencia de
Universitario el único respaldo fue, también, manera sistemática, el terror y la desconfi-
un permiso de dos meses. Entre los dos anza en la población civil fueron los rasgos
salarios juntaba 240 dólares mensuales que esenciales de este período». Ya no eran
le ayudaron a comprar un microbús. buenos tiempos para los trovadores ni para
Los primeros dos meses pasaron rápido, las prostitutas; el estado de sitio nocturno les
entre infructuosas solicitudes de trabajo y el había echado a perder el negocio y muchos
creciente rechazo de sus amigos. «Los ami- se regaron por toda Centroamérica, Costa
gos que hubieran podido darme trabajo en Rica incluido. Fue en la Plaza de La Esmer-
Costa Rica se me comenzaban a esconder y alda, lugar de marcha nocturna en pleno San
llegué un día al Ilanud (Instituto Lat- José, donde Atilio reencontró amigos dis-
inoamericano de las Naciones Unidas para la puestos a recibirlo. Allí estaban, como en los
Prevención del Delito y el Tratamiento del viejos tiempos, «el Avispón», «el Sepulcro»,
Delincuente) y les dije: “No me hagan más «la Ardilla», «la Hormiga», «Tachuela»,
desgraciado de lo que ya soy. Vengo por ver- cantantes y músicos de los tríos que una vez
los a ustedes no a pedirles nada”», relata. La amenizaron sus noches de juerga. El juez
necesitaba amigos y ellos necesitaban de los
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servicios del juez, es decir, de un taxista con principios de octubre de 1980 y ya no había
un vehículo lo suficientemente grande como nada que perder, así que un día Atilio tomó
para transportar arpas y guitarrones. Así se su microbús, sus escasos ahorros y enfiló
hizo la vida, desde junio hasta octubre de para Nicaragua. «Al llegar a Managua yo
aquel año oscuro de 1980. Uno de los juristas sabía que tenía trabajo, pero no sabía dónde
más preparados de la época había pasado, en vivir, entonces lo que hice fue preguntar
pocos meses, de Juez Cuarto de lo Penal a dónde quedaba el punto en el que se reúnen
conductor de un taxi pirata. «No viví esos los tríos y los mariachis. Y me dijeron que en
días como un desdichado, trabajo es tra- la Plaza Justo Santos. La cosa es que llegué a
bajo», recuerda. la plaza esa y me bajé. Al ratito me gritaron
Todo ese tiempo su mujer siguió viviendo “¡Atilio!”. Era “Tripa”, un cantante.»
en El Salvador, amparada en la escasa segur- La cátedra que le esperaba en la univer-
idad que le proporcionaba su pasaporte sidad de Managua no era precisamente el
europeo. No fue sino hasta el final de su tipo de magisterio que se imaginaba. Lejos
exilio en Costa Rica cuando Atilio decidió de los libros de jurisprudencia lo esperaba
compartir con ella su nueva profesión. «Es una cátedra de español, que luego de un año
que me daba pena», confiesa. se transformó en curso de literatura lat-
Cuando Félix Ulloa, rector de la Univer- inoamericana. La revolución sandinista
sidad Nacional de El Salvador, se enteró de acababa, hacía apenas un año, de destronar
que Atilio vivía como taxista decidió mover el régimen de los Somoza y necesitaba de
sus influencias para abrirle una plaza de todas las manos que fueran posibles. En
maestro en la universidad de Nicaragua. Era Atilio, los sandinistas encontraron a un
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voluntario infaltable. Fue miembro activo del encontré en la búsqueda de la entrevista con
Comité de la Defensa del Sandinismo (CDS) Atilio Ramírez Amaya y venía de María Julia
de su cuadra, el primero en apuntarse a las Hernández, la actual directora de la oficina
jornadas de alfabetización en las zonas de tutela legal del arzobispado de San Sal-
rurales e incluso se le llegó a comisionar un vador, una mujer que, durante 25 años, ha
«estudio sociológico» de algunas comunid- tocado todas las puertas legales para reabrir
ades de la selva nicaragüense. Finalmente, a el caso Romero en El Salvador. Salí de su ofi-
mediados de 1982, obtuvo una cátedra de cina con un sabor a fracaso. A la mañana
derecho. siguiente, María Julia llamaba a mi celular:
Fueron cinco años los que vivió en «Dice Atilio que puede atenderte mañana en
Nicaragua, cinco años que recuerda con la tarde». Las oficinas donde funciona actu-
ternura, casi con añoranza. Partió hacia almente el bufete del ex juez tienen una dir-
México en 1985 para estudiar una maestría ección casi imposible, en medio de la maraña
en criminología. Todo ese tiempo vivió en de calles de la capital salvadoreña: «Siga
casa de la única persona que le ofreció techo recto en la Avenida Juan Pablo II, pase la
desde su llegada, un mariachi salvadoreño. Asamblea Legislativa y donde vea una
reparación de llantas cruza a la derecha».
*** Comparte oficinas con un colega, y
«modesto» sería un calificativo un tanto
«Bueno, puedo intentar, aunque de pobre para definir su despacho. Su secretaria
entrada le digo que a Atilio no le gusta la me confunde con un cliente y cuando Atilio
prensa, lo más probable es que diga que no.»
Ése fue el pronóstico más optimista que
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nota el error endurece el rostro. «Aaah, vos Asegura que no es amigo de dar declara-
sos. Pasá adelante.» ciones a la prensa, pero, cuando al fin se
Es principios de marzo y el calor hace que decide, la memoria abre las compuertas de
el local parezca más chico. Su oficina es un par en par y las anécdotas salen apresuradas,
maremoto de papeles superpuestos y en el una tras otra, y los años se suceden y los días
escritorio no hay un solo lugar vacío donde el aparecen. Días que nunca se perdieron, días
interlocutor pueda apoyar los codos. que nunca ha dejado de recordar. Por ejem-
El juez es ahora un hombre viejo y a plo, la noche en la que, mientras servía al
primera vista parece mimetizarse con su sandinismo en un pueblo perdido de la selva
actual despacho de abogado y notario. Sus nicaragüense, vio miles de loras y guaras
maneras deambulan entre la más elocuente comiendo naranjas. Se ríe ahora del día que
cortesía y la puteada sincera, que suele lo hizo sentir «desdichado», cuando, estando
aparecer sobre todo cuando habla de los aún en Costa Rica, decidió agregar algunos
detractores de Romero. «Los hijos de puta centavos extras a su trabajo de taxista, traba-
ahora mejor se quedan callados, o hasta le jando de jornalero en la temporada de corta
hacen homenajes, pero antes lo atacaban de café. Arrancó granos durante más de dos
cada vez que podían», grita a través de un horas, hasta que el caporal notó su acento
rostro fruncido. De hecho, decidió conce- salvadoreño y lo sacó sin pagarle lo cortado.
derme la entrevista porque yo no repres- «Es que no nos querían en ningún lado»,
entaba a ninguno de los medios tradicionales recuerda entre risas.
del país, a los que mira con una mezcla de Recuerda también que un día ya olvidado
resentimiento y desconfianza. de 1983 recibió en Managua la llamada de un
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familiar exiliado en Costa Rica. Le decía que D’Aubuisson, había ganado su primera elec-
había un «gringo» al que le urgía entrev- ción presidencial y Angulo era presidente de
istarse con él. Al llegar al encuentro, el la Asamblea Legislativa, miembro de la
hombre se identificó como agente de la CIA, cúpula del partido ARENA y cuñado de
asegura Atilio, y tenía una petición especial: D’Aubuisson.
que a través de una declaración jurada impli- En la versión de Atilio, el «amigo» le llamó
cara al ex capitán Eduardo Ávila en el ases- a México para ir directo al grano: «Quiero
inato de monseñor Romero. Ávila era uno de que regresés al país como magistrado de la
los lugartenientes del mayor Roberto Corte Suprema de Justicia». En la versión de
D’Aubuisson. «¡A mí no me gusta que me Angulo todo ocurrió más lento. Simplemente
agarren de pendejo, ustedes bien saben en una de sus visitas diplomáticas al Distrito
quiénes fueron!», fue lo único que obtuvo el Federal se encontró con un antiguo com-
estadounidense como respuesta, según pañero de la Asociación de Alcohólicos
recuerda Atilio. Anónimos, al que recordaba con cariño y
Su última anécdota en el exilio también pensó en la posibilidad de «ayudarlo».
está relacionada con un hombre del círculo La noticia de que uno de los candidatos de
íntimo de D’Aubuisson. Era 1989 y había ARENA para la Suprema Corte era el juez
dejado Nicaragua hacía cuatro años para que había sido exiliado por llevar el caso de
estudiar una maestría en criminología en la Romero, pronto encendió la polémica. Los
UNAM, México, cuando un viejo amigo se jesuitas, a través de su universidad en El Sal-
acordó de él: Roberto Angulo. Para ese año, vador, aseguraron que era una maniobra
ARENA, el partido fundado por Roberto para «lavar la cara de ARENA». Angulo lo
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descarta: «Yo ni siquiera tuve en cuenta que En 1993, la Asamblea Legislativa, con el
él había llevado el caso de monseñor mayor número de escaños ocupados por
Romero. Simplemente varias personas lo diputados de ARENA, aprobó la Ley de
consideramos idóneo», explica. El hecho es Amnistía General que perdona, sin más,
que Atilio fue electo como magistrado de la todos los crímenes que se cometieron antes
máxima corte en 1989 y permaneció en el de la firma de la paz. De nada han valido las
puesto durante cinco años. Había salido protestas de grupos pro derechos humanos
como un perseguido y regresaba por la que piden derogar la ley. Más aún, la Com-
puerta ancha, la más ancha. Tres años des- isión Interamericana de Derechos Humanos
pués, gobierno y guerrilla firmaban la paz y pidió al ex presidente Francisco Flores que
el FMLN pasó de ejército insurgente a derogara la amnistía. Nada.
partido político. Y es que la Ley de Amnistía en El Salvador
El asesinato de monseñor Romero nunca parece no ser negociable. El FMLN y algunos
volvió a encontrar, en El Salvador, un juez otros grupos de izquierda mencionan el tema
que lo juzgara. El caso siguió creciendo en el con timidez, quizá recordando que, en varias
archivo de los tribunales, engordando, curules de la Asamblea Legislativa, están
sumando folios y polvo, declaraciones sentados algunos de sus diputados señalados
inútiles y desidia. En la actualidad, el expedi- por la Comisión de la Verdad como viol-
ente suma 11 carpetas gruesas y más de adores de derechos humanos.
2.000 páginas que no han arrojado ninguna Desde 1989 hasta la fecha, el país está
conclusión. gobernado por el partido fundado por
Roberto D’Aubuisson. Cuando se les ha
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planteado a los presidentes reabrir el caso de La Comisión de la Verdad, resultado de los


Romero, uno tras otro han hablado de «per- acuerdos de paz, se formó para esclarecer
dón y olvido» y de «no reabrir heridas del «graves hechos de violencia ocurridos desde
pasado». El actual presidente, Antonio Saca, 1980» y fue presidida por el ex mandatario
ha recordado incluso que en su infancia fue colombiano Belisario Betancur. En su
monaguillo de Romero, pero asegura que fue informe final, titulado «De la Locura a la
electo «para gobernar hacia el futuro, no Esperanza», la comisión determinó: «El
hacia el pasado». De hecho, el recién pasado mayor D’Aubuisson dio la orden de matar al
martes 12 de abril, algunos partidos de arzobispo». Más adelante menciona: «El fal-
oposición presentaron una petición oficial en lido intento de asesinato contra Atilio
la Asamblea Legislativa para que se derogara Ramírez Amaya fue una acción deliberada
la Ley de Amnistía General. La respuesta de para desestimular el esclarecimiento de los
Saca fue contundente: «Derogar la Amnistía hechos». Al no tener facultades vinculantes,
es como abrir una herida, ponerle limón y sal el informe quedó en eso. Un simple informe.
a la herida y (por lo tanto) no es el mejor Días después de publicado el texto,
camino para reconciliar a la sociedad». Pese ARENA respondió con un comunicado ofi-
a que D’Aubuisson murió de cáncer en 1992, cial: «Lamentamos las acusaciones temer-
antes de que se firmara la paz, el asunto de arias vertidas en contra de nuestro fundador
su participación en el asesinato aún sigue y máximo líder, basadas en injurias...». El
siendo uno de los temas más espinosos del tema ha sido material de los más encendidos
país. debates, entre quienes insisten en señalar a
D’Aubuisson como asesino y quienes ven en
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la figura de Romero a un «promotor del odio Divina Providencia, según ha relatado el


de clases». mismo chofer, Amado Garay, quien recuerda
Desde su regreso a El Salvador, Atilio que luego de algunas vueltas por la capital
Ramírez Amaya había preferido mantenerse condujo al francotirador hacia uno de los
al margen de este debate y había escuchado barrios más exclusivos del país, donde
en silencio. Hasta que llegó el año 2004, en aguardaba un ex militar y mano derecha de
el que dos eventos pusieron a Romero, de D’Aubuisson: el capitán Álvaro Saravia.
nuevo, en el centro del debate. Ese año, en Saravia había vivido en Estados Unidos al
Ciudad del Vaticano, el cardenal Joseph menos desde 1987 y se había dedicado a la
Ratzinger desentrampó el proceso de venta de autos usados hasta que una ley del
beatificación del arzobispo asesinado, luego siglo XVIII lo tomó por sorpresa. En 2003, el
de estudiar, durante cinco años, cada una de Centro para la Justicia y la Responsabilidad
sus palabras y decidir que su mensaje no y la prestigiosa firma de abogados Heller
contrariaba ninguno de los preceptos de la Ehrman White & McAuliffe, decidieron rep-
Comisión para la Doctrina de la Fe, oficina resentar, de forma gratuita, a un familiar de
heredera del Santo Oficio. Lejos del Vat- Óscar Romero y demandaron al capitán
icano, en Fresno, California, ocurría otro vende-autos. Para ello desenterraron la Ley
hecho, quizá más trascendente, al menos Federal de Demandas Civiles para Extran-
para Atilio. jeros, aprobada en 1789. Esta disposición fue
Segundos después del asesinato de mon- descubierta en los archivos legales de Esta-
señor Romero, el Volkswagen rojo que con- dos Unidos por los abogados de una familia
ducía al tirador salió despacio del hospital La paraguaya, cuyo hijo había sido asesinado
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por la policía. Fue en 1976, cuando los famil- sospechosamente en cada rincón del hotel.
iares de este joven se encontraron al ex jefe «Es que el miedo no se olvida», dice Atilio.
de la policía uruguaya, mientras paseaba en Ese día Atilio Ramírez Amaya subió al
Manhattan, y lo demandaron. Este caso estrado e hizo lo que había estado esperando
abrió un precedente para otros como el del durante 24 años: se presentó en una corte
arzobispo salvadoreño. para cerrar su último juicio como Juez
Cuarto de lo Penal. Atilio contó su historia a
*** pausas, ante el juez estadounidense Oliver
Wanger, y días después el capitán Álvaro
A mediados de 2004, Atilio Ramírez Saravia fue condenado a pagar 10 millones
Amaya fue invitado a participar del caso en de dólares a los familiares de Romero. Las
calidad de testigo. Cuando se le pregunta la fiebres del juez no han vuelto desde que, 25
razón por la que decidió enfrentar a sus fant- años más tarde, pudo al fin proceder con el
asmas en aquella corte ajena, no vacila ni un caso más importante de su carrera. Lo hizo
segundo: «Es que después de todo, esto yo se en otra corte, en otro país y con otro juez.
lo debía a monseñor». Así, se preparó todo
para que el 25 de agosto rindiera Texto publicado en El Faro de El Salvador en 2005.
declaración.
La fiebre nocturna, que había desapare-
cido en el exilio, lo estaba esperando en
Fresno, regresó la noche antes del juicio,
acompañada de sombras que se movían
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La medida del hombre más público desde


¿Está el señor Monsiváis? hace décadas en México, y a la vez el más
Fabrizio Mejía Madrid esquivo, es el buzón en la puerta: una
enorme rendija por la que cabe un tomo de
una enciclopedia. Hacerse visible e invisible
es uno de los juegos favoritos de su dueño: el
gato de Cheshire está al tanto de todo y, al
mismo tiempo, a sus anchas en la desapari-
El barrio de Portales de la ciudad de ción voluntaria. Por eso el buzón por el que
México siempre me trae malos recuerdos: en pasan libros, periódicos, revistas, manuscri-
un segundo piso de la calle de Odesa me tos, invitaciones de estudiantes o de obreros
pescó el terremoto de 1985. El edificio justo en huelga, pero también de canales de tele-
en la esquina se vino abajo. Ahora un ter- visión, galeristas, políticos, funcionarios cul-
ritorio de talleres mecánicos, secundarias turales, universidades extranjeras. Y, dentro
técnicas, zapaterías y expendios de alcohol, a de la casa, el teléfono suena de mañana,
la colonia Portales sólo se va a dos cosas: a tarde y noche. A Monsiváis se le caza por
comprar en el mercado de segunda mano o a teléfono hasta un día en que no está ante
ver a Carlos Monsiváis. Aquí es fácil extravi- algún público, en México o en cualquier
arse entre la discontinuidad de la numera- parte del mundo, contesta, finge ser su
ción y los pocos letreros en las calles, pero propia secretaria, si está indispuesto, o hace
basta preguntarles a los transeúntes por el una cita. Pero ello no es garantía de verlo.
escritor y todo mundo señala la puerta negra.
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Estoy parado frente a su puerta negra con dijera su libro favorito: «Los poemas de Car-
el buzón descomunal y es posible que nadie los Monsiváis», dijo. Y, aunque equivocó el
me abra o que no esté siquiera en el país. género literario, atinó al autor. Hasta para
Adentro, sus ayudantes no sabrán más que el ella no cabía duda: Monsiváis es un escritor.
día en que ha quedado de volver. Sé de unos Para el público que lo escucha en entrevistas
jóvenes que esperaron a Monsiváis en la calle grabadas, en directo, o por teléfono —en su
durante una hora. Habían concertado ir por última visita a México el director de la edit-
él para llevarlo a hablar sobre contracultura orial Anagrama se quejó así de la ausencia
juvenil en el oriente de la ciudad. Pero no les del escritor en la mesa en el Palacio de Bellas
abrió. Cuando creyó que los jóvenes se Artes: «México está en una crisis de abasto.
habían dado por vencidos, Monsiváis salió. Y Se han quedado sin clones de Monsiváis»—,
fue atrapado. Sin más alternativa, se dejó en presentaciones de libros, conmemora-
llevar hasta el coche y, cuando se distrajeron, ciones y hasta en aniversarios de escuelas
Monsiváis se echó a correr. públicas, Carlos Monsiváis es la voz autoriz-
¿Por qué todo mundo quiere ver y ada, por solitaria, creíble y siempre ocur-
escuchar a Carlos Monsiváis, tanto que él rente: sus dichos y textos casi siempre están
mismo tiene que escapar de citas simul- envueltos en un humor seductor. La distan-
táneas? Para el gran público —el que no lo cia, física o irónica, es un juego de seducción.
lee— Monsiváis es el escritor por antono- Ante el acontecimiento cultural o la tragedia
masia. Es el nombre que brotó de la boca de persistente siempre tendrá un aforismo pro-
una actriz de telenovelas cuando hace unos fundo y desparpajado a la vez: «El subdesar-
años fue presionada por la prensa para que rollo es no poder mirarse en el espejo por
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miedo a no reflejar»; «Entre nosotros y la dice lo que tú ibas a pensar». Desde ese
moda se interponen los harapos»; «Hasta los instante testifico la capacidad descomunal de
más apartados rincones de México han acu- un hombre que nos dice qué somos y hemos
dido el PRI, la Coca-Cola, y la noción del sido, qué leer y ver, a qué poner atención
complejo de Edipo»; «Somos tantos en la ante lo fugitivo del presente y lo abrumador
ciudad de México que el pensamiento más de la tradición y, que, en fin, tiene como obra
excéntrico es compartido por millones»; la construcción de la vida nacional como la
«Sólo una Revolución obra la saña de anti- réplica exacta de su propia cultura. Desde la
ciparse al cine»; «He visto a las mejores aparición de Aires de familia (2000) este
mentes de mi generación destruidas por la efecto se amplía hacia América Latina —lo
falta de locura», por citar, al azar, algunos. que incluye a la franja sur de Estados
Fue una frase la que me atrapó hacia Unidos— en esa doble vía de su pensami-
finales de los años setenta cuando lo vi por ento: recordarnos e interpretarnos.
primera vez, por supuesto, en un canal de Y parado en esta calle de la Portales
televisión. Era un homenaje a Agustín Lara recuerdo los terribles días que sucedieron a
y, entre pianistas y cantantes, el cronista y los sismos de 1985. Fue él quien, mirando a
teórico súbito fue compelido por el con- la ciudad en ruinas, apurada por rescatar
ductor a definir lo cursi. Monsiváis dijo: «Lo sobrevivientes debajo de los escombros,
fallidamente bello». La sensación —la afanada en la entrega de comida, agua y
recuerdo— fue que, de pronto, lo que se medicinas, frenética en el restablecimiento
decía tenía relación con lo existente o, por del tránsito, aseguró que lo que estaba
ponerlo en una definición súbita, «Monsiváis sucediendo era, en realidad, una
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insurrección civil. Y, en efecto, los habitantes destino del éxodo de la familia Joad en The
de la ciudad se habían olvidado de notar que Grapes of Wrath, de John Steinbeck, pero a
las autoridades seguían pasmadas, en el la mexicana y en un barrio popular. La niñez
mejor de los casos, o que, de plano, del escritor es la de los libros, la memoriza-
obstaculizaban el rescate. Si eso no era una ción poética. En los años cuarenta fue parte
rebelión que hizo de lado a la autoridad, se del programa radiofónico conocido como Los
convirtió en una cuando Monsiváis la niños catedráticos, que respondían con eru-
describió como «la toma del poder» dición a las preguntas del público. Casi 60
(Entrada libre, 1987). Pero Monsiváis se años después, sentado en un escritorio
autocritica desde su perplejidad y murmura, repleto de papeles, libros, informes, periódi-
cada vez que parece tener razón: «Cuando cos, libros antiguos, cuadros, Carlos Mons-
entendía lo que estaba pasando, ya había iváis extiende la mano izquierda para que me
pasado lo que estaba entendiendo». siente frente a él; en la otra mano tiene el
Por fin alguien contesta el interfón y la teléfono. Los gatos circulan con libertad del
puerta cede con el sonido de la bienvenida. librero a tu cabello al teléfono que contestan
Lo que sigue es un garaje largo con macetas y cuelgan a placer. Y constato cómo Mons-
y, al fondo, los restos de algo como una silla iváis es también un icono invariable: el pelo
de ruedas. La casa es un vagón de tren a tu cano revuelto, los anteojos pesados, las cejas
derecha y el estudio es la punta más baja de desgreñadas, el mentón rotundo, los atuen-
una «ele». Éste es el patio de casi toda su dos de mezclilla, la camiseta debajo de la
vida, un lugar al que se mudó de niño y que ropa. Es un hombre esencialmente del 68,
recuerda en su Autobiografía (1966) como el cuando la ropa era una declaración de que la
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ropa no importa tanto como para no preocu- México que murió con el movimiento estudi-
parse por ponerse algo que contenga una antil de 1968 (Días de guardar, 1970). De
declaración. O algo así. esa etapa le queda al escritor el gusto del
Justo en la pared lateral dos dibujos coleccionista de obra plástica. Cuando ter-
cuentan una historia clave de la cultura mine de recopilarla en estanquillos de todo
nacional: uno es la primera página el país, Monsiváis donará todo a un museo
manuscrita de El llano en llamas, de Juan en la calle de Isabel la Católica, en el centro
Rulfo, autografiada y con el trazo preciso de histórico de la ciudad. Su otra colección, la
un coyote aullando. El otro es el dibujo de películas clásicas, servirá para fundar una
hecho por José Luis Cuevas del rostro de cineteca en el barrio de Portales.
Monsiváis con adornos muy pop en los —¿Cuántas películas tienes ya? —lo atizo.
lentes. Se da cuenta así de la construcción de —Como cinco mil —responde esbozando
un ambiente literario en los años cincuenta y una sonrisa triunfal.
sesenta que iba desde Salvador Novo, Rulfo, Como en el caso de Borges con los relatos
Juan José Arreola hasta José Emilio Pacheco fantásticos, Monsiváis ha visto más películas
y Monsiváis, pasando por Carlos Fuentes y de las que realmente existen.
Gabriel García Márquez. Pero también regis- Ahora vamos dentro de un taxi hacia
tran las relaciones que esa misma cualquier lugar. Puede ser el Museo de la
comunidad tenía con los pintores que rompi- Ciudad de México o la Biblioteca México, el
eron con la escuela de los muralistas mex- escritor invitado no lo tiene del todo claro. El
icanos y que ayudó a crear el efímero Soho taxista lo reconoce de inmediato:
mexicano, la Zona Rosa de la ciudad de
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—Usted es Carlos Monsiváis, el que habla entre el autoritarismo y la violencia política.


de Cantinflas y María Félix en la tele. ¿Qué No fue nunca un experto, sino un estratega
opina de lo que está pasando ahora? cultural. En una estancia en la Universidad
Monsiváis es una figura de autoridad que de Essex, le escribe a Elena Poniatowska
se ha opuesto con consistencia a las figuras (1971): «Yo me sigo preparando para un
de autoridad. En muchos sentidos, él es el acaso imposible trabajo periodístico. Todo lo
intelectual comprometido que emerge del que veo, leo y escucho lo refiero a una
sangriento 68 mexicano, una era en que el especie de archivo de experiencias utiliz-
momento político era cultural porque el PRI ables. Leo un libro diario, veo de dos a tres
había cerrado cualquier otro flanco. Desde la películas y me inundo de revistas». Así, la
cultura da la batalla por la verdad histórica estrategia del cronista es registrarlo todo
que llevo al PRI a masacrar estudiantes en la para cernirlo después sobre el público lector.
plaza de Tlatelolco, el 2 de octubre de 1968 Si es bien conocida su táctica de darle valor a
(Parte de guerra, 1999) o a eliminar el único la cultura popular (Amor perdido, 1977;
periódico opositor en 1976 (Tiempo de Escenas de pudor y liviandad, 1981; Los
saber, 2003). Junto con otros, notablemente rituales del caos, 1995), la otra ventana, pop-
con el periodista Julio Scherer, Monsiváis ularizar lo elitista, está desde los inicios en
fue uno de los principales arquitectos de la su intención. De nuevo, como en el mapa
opinión pública que se creó enfrentada cre- que, según Borges, manda hacer el
cientemente al PRI, erigiéndose como un emperador chino con tanta exactitud que el
consenso de lo que era razonable, admisible plano acaba por tener la extensión del
y valorable, y lo que no; justo a la mitad mismo imperio, cubriéndolo, la abrumadora
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obra de Monsiváis de registrar lo importante batallas, el escritor ha salido más o menos


y lo revelador, la permanencia de lo fugitivo airoso reivindicando lo mejor de la sociedad
y lo brumoso de nuestras certezas, acabó por mexicana: el relajo, el caos creador, el des-
abarcarlo todo. Aun los temas que no son de madre sin más. Desde ese terreno creado
su interés, como los campeonatos del futbol, desde el lenguaje, es que Monsiváis habla.
son analizados en su conexión con el nacion- Pero ahora que el taxista continúa con su
alismo o la era de la televisión total. Pero interrogatorio eufórico el escritor no parece
sobre todo a últimas fechas, es una referen- muy dispuesto a responder la pregunta.
cia obligada en temas del día al día de la —¿Qué le parece la telenovela de las
política, porque las batallas culturales que ha nueve? —pregunta el taxista.
peleado siempre se dieron, nunca desde el El cronista murmura para sí, pero lo sufi-
poder o la militancia de izquierda sino desde cientemente claro para que yo lo escuche:
el lenguaje. Un código de sospechas, burlas, —No tengo idea de lo que habla. No veo
y llamadas de atención que minó al discurso televisión.
priista y que, en 30 años, lo hizo perder el Y otra paradoja nos azota: el escritor
poder (su columna satírica que, por décadas, mediático es un escéptico de la televisión.
fustigó a los políticos con sus propias Llegamos a la Biblioteca México y, aunque
declaraciones bochornosas, «Por mi madre, están muy orgullosos de que haya asistido a
bohemios»). Del otro lado del espectro, ese recinto, la mesa no es ahí. Cambiamos de
Monsiváis también ha sido distante: al Sub- taxi a petición del cansado entrevistado.
comandante Marcos le ha reprochado el dis- Cuando por fin traspasamos la puerta del
curso de la muerte y el sacrificio. Y de ambas Museo de la Ciudad, todo está a punto de
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terminar. Pero no es demasiado tarde. El mexicano como el texto que ciñe esos meses
público lo ovaciona y él se disculpa con un de rebelión (Días de guardar, 1970) dialo-
chiste: gan con Norman Mailer y Los ejércitos de la
—Llego tarde porque pensé que ustedes noche, un texto que pone en tensión la labor
eran impuntuales. del escritor y el entorno de la rebelión de los
Carcajadas. Lo ha hecho otra vez. años sesenta. Parece que es en ese instante
Como estratega cultural, Carlos Monsiváis que Monsiváis decide que es sólo desde el
ha sido un escritor de batallas. Si bien en lenguaje que puede hacer algo para cambiar
1961 participa con los escritores José Emilio el estado de cosas en los años más duros del
Pacheco y José Revueltas en una huelga de autoritarismo del PRI. Quizá su principal
hambre convocada por la feminista Benita batalla sea la de haber desvirtuado, a base de
Galeana en contra del encarcelamiento del persistentes artículos periodísticos y libros,
líder ferrocarrilero Demetrio Vallejo, él la versión que el entonces presidente
mismo minimiza la posible heroicidad de las Gustavo Díaz Ordaz dio de la masacre de
62 horas de ayuno: «Una de las hermanas estudiantes en Tlatelolco: una «conjura
Galeana me dio un chocolate». En 1965 dur- comunista contra el Presidente para sabotear
ante un seminario en Harvard, Monsiváis los Juegos Olímpicos de México 68» o la idea
entra en contacto con organizaciones de de que los estudiantes, al igual que el ejército
derechos civiles y activistas de la entonces y los paramilitares vestidos de civiles,
«Nueva Izquierda». Pero no es un activista. estaban armados. A lo largo de 30 años,
De hecho, tanto su participación en el Monsiváis se dedicó a clarificar, junto con
Comité de Artistas y Escritores en el 68 otros periodistas, la verdad sobre el 68
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mexicano: el gobierno creó a un enemigo con «naco»; contra la idea de que la religión ofi-
base en entrar en las escuelas y universid- cial es la católica y no el laicismo; por un
ades públicas a detener estudiantes. Lo único canon cultura que ponga en el centro a lo
que los estudiantes pudieron hacer fue salir a popular y no a los «hombres ilustres» que el
protestar en las calles por esa arbitrariedad PRI enterraba en un solo cementerio ase-
y, una vez que las principales universidades diado por la gloria del orador vagamente
del país estallaron la huelga, el gobierno los encendido; contra la derecha radical que pre-
masacró en Tlatelolco. Esta simple verdad tende despojar a los ciudadanos de derechos
—que no había «conjura comunista» y que que ahora son vistos como «privilegios»; y
no había armas en Tlatelolco de parte de los contra la izquierda acartonada y solemne que
jóvenes— costó 30 años de batalla desde la sigue defendiendo a Fidel Castro y su mal-
cultura. Pero se ganó. trato a los disidentes o ETA y las supuestas
Monsiváis, como personaje público, ha buenas razones para volar civiles. De esta
presentado otras batallas de igual importan- permanente atención a los lenguajes públi-
cia para la cultura mexicana: por una nueva cos y a los debates agitados, Monsiváis ha
moral del cuerpo (que va del elogio de la des- dicho: «Creo que el problema de mantener
nudez en el cine mexicano, la vida nocturna una actitud crítica, disidente, es un problema
descabellada, hasta la educación sexual y la de lucha contra la locura». A diferencia de
elección privada de las preferencias sexuales, los intelectuales vinculados al PRI o a sus
pasando por el feminismo y la reproducción facciones en la oposición, Monsiváis, en el
elegida); contra el racismo hacia los indí- fondo, piensa que el delirio baja desde el
genas y por la derogación del término poder y que es la sociedad la que enarbola,
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vez tras vez, la cordura. Tiene una confianza chistes, rumores que siempre resultan cier-
casi absoluta en la ciudadanía informada y tos o, al menos, creíbles, y anécdotas,
sus poderes saludables. decenas de anécdotas: el encuentro de los
La oficina de fin de semana de Monsiváis mariachis del mundo en Guadalajara, la
es una mesa de un viejo café de la Zona Rosa entrega del «hijo predilecto» del estado de
a la que son convocados personajes siempre Durango a José Revueltas, o la última ida de
extraños, interesados en que escriba, asista, una defensora de derechos humanos a la
hable, recomiende. Por ahí he visto pasar a selva de Chiapas.
periodistas, funcionarios culturales, asesores Cuando me invita, salgo de esa oficina
de gobernantes, pintores, una peruana que improvisada con una o dos frases memor-
se puso a cantar con él, tras hablar de ables. Por la tarde, siempre alguien me pre-
Montesinos, una argentina que insistía en gunta, al momento de soltar una carcajada
que debería escribir para su revista de fuera de lugar:
cocina, estudiantes en busca de apoyo moral, —¿De qué te ríes?
cobradores de los estanquillos que siguen —De nada. Es que hoy vi a Monsiváis y
esperando el pago a plazos de unas acuarelas dice que...
de Diego Rivera en Acapulco, y los infalt- —¿A poco vas a entrar? —me dice Mons-
ables: dos de los mejores caricaturistas del iváis en la puerta del Auditorio y asiento con
país que, muy serios, advierten de los prob- la nariz—. No vayas a publicar luego algo que
lemas del nuevo orden del capitalismo dije o que dices que dije —advierte
global. Monsiváis va recibiendo a todos sonriendo.
mezclándolos en el relajo absoluto filtrando
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—A eso vengo —le respondo y nos —Cada línea contiene un aforismo


metemos. brillante.
Es una de las tantas apariciones del El tercero es La sombra del caudillo, de
cronista ante el público esta semana, pero es Martín Luis Guzmán:
el tema el que me atrajo: «Los cinco libros —Es la gran novela de la conspiración
que más me impactaron». Es un ciclo al que política, de la intriga, y la barbarie
han concurrido otros escritores, pero a mí institucional.
me interesaba saber si el lector ávido que es El penúltimo es Noticia Bomba, de Evelyn
Monsiváis podía haber llegado a una lista de Waugh:
cinco, sólo cinco. Y lo hizo, al menos por un —No comparto las posturas políticas del
rato. autor —vuelve a advertir—, pero es la novela
El primer libro es, por supuesto, la Biblia: que mejor parodia el trabajo periodístico.
—No creo en lo que dice —advierte—, pero El último es Adiós a Berlín, de Christopher
la fuerza del lenguaje, la poesía, por ejemplo, Isherwood:
en los Salmos, me resulta todavía —El retrato de lo prohibido y la fiesta
extraordinaria. clandestina, los lugares escondidos de una
Rezo y poesía están vinculados en el ciudad.
pensamiento de Monsiváis. Pero cuando llegan las preguntas del
El siguiente es una obra de teatro, La público el asunto deviene en listas biblio-
importancia de llamarse Ernesto, de Oscar gráficas, en algún momento, Monsiváis
Wilde: comienza a recitar poesía, y ya no son cinco,
sino 60 libros los recomendables: ciencia
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ficción, policiaca, Dickens, Shakespeare y ese mismo año. Entusiasmado por el


más. hallazgo, le telefoneo para preguntarle si
Del acto me escabullo con un aforismo que puedo entrevistarlo para cosas sobre su vida
creó al ser interrogado por la ausencia de que siempre mantiene alejadas de la
Sófocles en su lista: publicidad.
—A la tragedia griega me la ahorro en —No es mucha la autobiografía —responde
forma de telenovela mexicana. comiendo algo—. Un día nací y otro me
A pesar de que Monsiváis aparezca en moriré —y se tira una carcajada.
varias películas —un Santaclós borracho y un Asumo que se ha imaginado en el carnaval
jugador de dominó— o que haya tenido con de los vivos justo como hace años se lo dijo a
el escritor José Agustín un grupo de rock Elena Poniatowska: sus cenizas esparcidas
humorístico llamado Los Tepetates, o que por el piso del California Dancing Club,
haya sido personaje de cómics mexicanos o, mientras la concurrencia se revienta un con-
incluso, que aparezca de sí mismo en alguna movido danzón.
telenovela, lo suyo ha sido la crónica. En este Me río de lo que no ha dicho. Monsiváis
2004 se cumplen 50 años de su primera guarda silencio del otro lado de la línea. Y se
incursión en el género que él ayudó a valorar despide con esa cordial invitación que
y a enriquecer (A ustedes les consta, 1980). siempre hace pero que puede resultar en que
Nunca he leído esa crónica pero sé que no esté, no conteste el teléfono, que yo no me
describe una manifestación política en la que levante para llamarle, o que en efecto, ter-
participaron Diego Rivera y Frida Kahlo. minemos hablando delante de un capuchino
Monsiváis tendría apenas 16 y Frida moriría y una empanada de atún en el café:
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—Háblame el sábado.
Armar la historia de Gloria
Texto publicado en Gatopardo, núm. 113, julio-agosto
de 2010. Sabina Berman

Cronológicamente

Tal vez ésta es una historia para ser con-


tada cronológicamente, porque trazada con-
tra el tiempo adquiere una forma simple. El
ascenso de una chavita impetuosa a la cima
de la gloria del pop-rock latino; su caída en
vertical en medio del escándalo, hasta muy
hondo en la oscura cárcel, y por fin su nuevo
ascenso, empeñoso, otra vez rumbo a la cima
más alta.
Una versión así podría empezar con Gloria
a sus tiernos 17 años sentada en una sala de
espera de la academia del ex cantante, arreg-
lista y compositor Sergio Andrade. Otras 30
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chavitas esperan también sentadas. A sus ¿Qué trae en la cabeza esa chava norteña
mamás se les dijo: «Bye, bye», hace un rato, de greñas largas? Se lo pregunto a Gloria,
Sergio no audiciona nuevos talentos en la ahora que tiene 41 años.
presencia de las madres, que las inhiben. «Traigo a Jim Morrison en la cabeza. A
Es 1984. Son las dos de la tarde en la Mick Jagger y los Rolling Stones. Traigo en
Ciudad de México. Por una puerta entra otra la cabeza rock pesado y un estadio
joven, muy pálida ella, con ojos muy atiborrado de raza que con cada guitarrazo y
grandes, con los labios voluptuosos pintados cada lírica se cimbra y aúlla.»
de rojo bandera. Mary Boquitas, la llaman. Mary Boquitas, ojerosa, abre la puerta y
Mary lee de un cuaderno escolar el nombre lee de su cuaderno escolar: «Gloria de los
de la chavita a la que toca el turno de pasar Ángeles Treviño».
con el maestro Andrade. Gloria baja la vista al piso, tímida, y va tras
El maestro Andrade, el Rey Midas le lla- Mary que la conduce por un pasillo y le abre
man en el ambiente del espectáculo. Creador una puerta, y le franquea el paso al salón
de Lucerito, de Cristal, de Yuri, entre otras donde el mítico Sergio Andrade toca en las
estrellas. teclas de un Steinway de cola abierto. Por su
Dan las cuatro y dan las seis, y sólo han prestigio uno supondría que es un viejo
pasado la mitad de las chavitas, el foco del maestro, pero no, tiene apenas 30 años, y sin
techo se enciende y dan las ocho y las diez y embargo la seriedad de un hombre torturado
las doce, y Gloria se ha quedado sola, la por la conciencia de su propia importancia.
última, rezando para que el milagroso señor Delgado, en un traje negro impecable, la
Andrade sí la reciba por fin. camisa blanca con el primer botón
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desabotonado, la quijada cuadrada y ojos Musicalmente


negros bajo cejas espesas. Sigue tocando en
las teclas una melodía suave y Gloria petri- Boquitas Pintadas es un grupo que no tras-
ficada espera que la note. ciende. Le sirve a Gloria sin embargo para
La mira por fin, y sin dejar de tocar le dice: quedarse a vivir en la academia de Andrade,
«Acércate, a ver, ¿qué tienes para toma clases de la mañana a la noche, de
enseñarme?». teclado y composición y de baile, y de paso se
Gloria toma aire. Le canta a capella Amor hace novia del maestro, aunque el maestro es
cavernícola, un rock monótono, primitivo: pareja de Mary Boquitas, incluso es civil-
cavernícola en efecto, pero cantado con mente su esposo.
muchas agallas y saltitos rockeros. «¿Lo sabías tú o él te engañó?», le
Sergio no está impresionado. Pero pre- pregunto.
gunta si la composición es de ella. «Es mía», Gloria niega con la cabeza y dice: «No,
asegura Gloria. Agrega: «Tengo como unas... no». Pero se refiere a que no quiere hablar
52 canciones compuestas por mí». conmigo de eso. Ni conmigo ni con nadie.
Sergio tampoco está impresionado, se Ésa es la prehistoria de su vida. «Mejor
pone en pie y la rodea. «Eres demasiado alta hablemos de la música», dice.
—dice—. Estoy buscando chavas para un Me río. «¿Crees que puede contarse tu
nuevo grupo de rock, pero tú eres, sí, vida sin mencionar a Sergio Andrade?», le
demasiado alta. A ver, quítate los zapatos». pregunto.
Gloria se descalza ante el señor Andrade. «Puede contarse sin mencionarlo», me
asegura.
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Y es que odia que su historia siga enredada Es decir, más fría hasta que canta. Me
con la de Sergio, odia responder por asuntos tararea Pelo suelto. La canta a media voz,
de su adolescencia, ahora que es una mujer ella misma imitando la instrumentación de
distinta, que tiene dos hijos y un marido y ha los puentes musicales. Me canta Doctor
pagado de sobra cualquier imprudencia de psiquiatra, riéndose de pronto del candor
su ayer. Caray, quiere hablar de música. adolescente de la letra. Me canta en voz
Mejor aún, hacerla. queda Con los ojos cerrados. Estamos
Así que por lo pronto hablamos de cómo entrando a sus canciones románticas, las
aprendió a armonizar. Cómo aprendió a dolorosamente dulces. Le pido El recuento
reconocer su voz y fue construyéndose su de los daños, una de mis preferidas. A media
estilo. Cómo fue juntando las canciones de canción me dice: ¿Escuchas las letras?, yo le
su primer álbum. canté al público mi vida personal, yo era un
Estamos en casa de su suegra en Tampico, libro abierto. Y vuelve a la melodía de El
donde vive con su marido Armando Gómez, recuento de los daños...
en un estudio con un tapete de pelo tan alto En este concierto privado, a media voz, no
que parece un césped salvaje de estambre, y le sucede ninguna nota desentonada. Ni un
Gloria, sobria, va en vaqueros y suéter fuera de ritmo. Me acuerdo de una sesión en
negros, botas, el pelo recogido, cero maquil- que entrevisté a las Flans en el estudio de
laje. Es muy apuesta, aun sin maquillaje. Se grabación, hace 20, 25 años. Los ingenieros
parece a Gina Lollobrigida en su mejor de sonido laboraban como relojeros inclina-
época, la de su cuarentena, aunque es más dos sobre las consolas para ajustar las notas
esbelta y más fría. erradas, para jalar las sílabas demasiado
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cortas hasta llenar el compás. Nada de eso —titubea, se le humedecen los ojos—... de
pasa con Gloria. Canta, así en frío, sin un malos tratos», termina. Las lágrimas se le
solo yerro. resbalan y comienza otra frase: «El público
Así fue su primera grabación. Sin un solo no tenía que rogarme, yo estaba lista para
yerro. Estando en Los Ángeles, reciente- seguir cantando otra canción extra, y otra y
mente, un ingeniero de sonido me relató que otra».
en los Miracle Sound Studios, donde él tra- Sí, el hilo principal de la historia de Gloria,
bajaba hacía dos décadas, sólo dos cantantes si ha de ser contada sensiblemente, tendría
habían grabado un disco de forma que ser la música; su música, por la que
impecable; es decir, cantando cada canción Gloria se partió el corazón, por la que vivió lo
en una toma, sin un solo yerro. Tina Turner y que todavía le resulta casi indecible; la
Gloria Trevi. música que también le dio los orgasmos del
«Te digo qué es la fama, según Sigmund tamaño de los estadios retacados de raza
Freud», le digo a Gloria. «Dime», dice. «Ser cantando con ella y la dicha inmensa de la
amado por millones de desconocidos.» fama; su música que es ahora la fuerza que la
Gloria asiente: «Es una emoción maravil- impulsa contra las apuestas de sus
losa —dice— saber que tus canciones entran detractores para llegar otra vez al estudio de
al corazón de millones». Me dirá otro día: grabación, otra vez al ruedo del escenario,
«Muchas veces en mi carrera, cuando vivía otra vez a la felicidad de cantar para
con Sergio, quería que nunca terminara el millones.
concierto; no quería tener que dejar de can- Me dijo una tarde Jesús Ochoa, el actor:
tar y volver a mi vida personal, llena de... «Yo soy feliz sólo en escena, con un
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personaje que interpretar. Sólo ahí sé quién Es imposible contar la historia de la


soy. Lo demás es pura espera». música de Gloria evadiendo la historia
Esa impresión me da también Gloria. Todo paralela de los hechos de su vida personal,
es espera, hasta que canta. porque precisamente es esa historia personal
Ese día en Tampico, prende el aparatote la que la destronó de la cima de la fama y
de sonido que tapiza una pared y me canta a cerró sus labios durante cuatro años y hace
todo volumen Cinco minutos, canción de su un rato le humedeció los ojos: su sinuosa
último disco. Se tuerce a la manera Trevi, un vida personal alejada de las buenas maneras
hombro en alto, un zapatazo al aire. Marcha sociales es la que también le hace tan difícil
por el tapete salvaje las piernas muy altas, al público tomarla, de forma simple, como
sube a un sofá, todo sin perder un compás, una cantante y compositora espectacular.
una sílaba, una nota. Gloria por fin com- Me susurra mi sobrina Francine, de 11
pletamente libre, cantando a todo pulmón. años, alumna de la escuela de niñas bien, el
Éstos son los compositores que han mar- Regina: «Gloria Trevi me vuela los sesos».
cado los últimos 50 años de nuestra música Repito que me lo susurra al oído, y es para
popular en México: por orden de aparición: que no la oiga su mamá, que ya le advirtió
Armando Manzanero, Juan Grabriel, Gloria que está mal ser fan de esa señora, la Trevi.
Trevi. Esta afirmación debiera bastar para
contar la historia de Gloria, si sólo siguiendo
las melodías de sus sucesivas canciones fuese El lado oscuro
suficiente para cualquiera, pero. Pero. Pero
no lo es. No hay opción, si se cuenta completa la
historia de esa señora, la Trevi, hay que
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contar igual sus indignidades. Y esta historia La bebé de ambos ha muerto hace unas
debe tener más o menos al centro un dorm- semanas, y la vida diurna le es insoportable.
itorio de un departamento modesto, Los tres bajan a la calle, vestidos en vaqueros
estrecho, en Río de Janeiro, Brasil, 15 años baratos, ellas con camisas de hombre anuda-
después de que Gloria conoce a Sergio das al frente, dejando ver sus ombligos. Así
Andrade y un año después de que Gloria, en serán retratados por la Interpol, que los
el clímax de su éxito, se retira de los sigue. Así serán retratados en el momento de
escenarios. la captura. Las fotos recorrerán el mundo
Sergio entra de la calle sobresaltado y le donde se habla español. Han estado pró-
pide a Mary Boquitas que prepare los pasa- fugos, escondidos en una zona proletaria,
portes. Tiene 46 años, ha aumentado 15 kilos viviendo una vida paranoica de parias.
de peso, está sin rasurar y usa lentes. Ante la cárcel de la Papuda, enclavada en
Irrumpe en el dormitorio donde Gloria la entraña verde de la jungla, ya los esperan
duerme, sedada. Le palmea las mejillas. las cámaras de las televisoras del mundo en
—Tenemos que irnos —dice—. Vístete, español. Los reporteros hablan ante los
Gloria. sucesivos lentes de cómo el trío fue detenido,
—Quiero ver a Ana Dalai —susurra adorm- «debido a las órdenes que pesan sobre ellos
ilada Gloria. por los delitos de corrupción de menores,
—Vístete y vamos a ver la tumba de rapto y violación en perjuicio de la joven
nuestra hija en el cementerio —le asegura Karina Yapor de 14 años».
Sergio. Pero cuando la camioneta donde viajan los
presos llega a las rejas y las rejas se abren,
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todo lo que las cámaras pueden captar es un una metáfora que engloba el valor de la may-
beso que Gloria, tras la ventanilla sucia de la oría de los actos de ese programa intermin-
camioneta, pone en su palma y les sopla. able, ocho horas de «freséz», de artistas pro-
Luego la camioneta entra a las fauces de la ducidos en serie por la fábrica de estrellas de
cárcel y las rejas se cierran con un estruendo latón de aquella Televisa que era el PRI del
metálico. espectáculo. Salvo unas cuantas excepciones
muy notables, claro, eso era Siempre en
domingo, la institucionalización del arte, ese
Gloria y los supermedios contrasentido estéril.
Entonces el maestro de ceremonias, el
Personas de 50 años, de 40, de 30, me señor de la sonrisa eterna, Raúl Velasco, pide
dicen que recuerdan esa emisión de Siempre un sentido aplauso para los perritos amaes-
en domingo donde esa chavita llamada trados y luego promete que presentará a una
Gloria fue presentada por primera vez al nueva artista que resultará inolvidable. Y
público masivo mexicano. Corrijo, más bien sale a la luz de la escena esa cosa rara, una
hizo explosión en la conciencia del público chava en faldita corta («para enseñar
mexicano. pierna», me dice riendo Gloria de 41 años),
Yo lo recuerdo así. En pantalla había un con mallones negros («para ocultar mis
acto circense de perritos amaestrados. muslos demasiado anchos»), con zapatos
Saltaba un perrito de un trampolín por un viejos («son los que tenía») y la matota de
aro. Otro caminaba en dos patitas con un pelo («la que todavía tengo»).
parasol rojo amarrado al hombro. Creo que
me equivoco y es que mi mente me ofrece
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Micrófono en mano grita la primera frase Televisa, los periodistas acotados por el
de Doctor psiquiatra («de puro nervio la poder, los políticos de rodillas ante el Presid-
grito», cuenta Gloria): «Creo que ya es ente, aunque estuviesen parados. El México
tiempo... de ir con el psiquiatraaaa...». de la simulación, ese que todavía no se nos
—¿Tenías preparada la coreografía que acaba mientras otro, verídico, forcejea por
bailaste? salir a la luz.
—Cuál coreografía ni qué ocho cuartos. Ya Cuenta la leyenda que don Emilio Azcár-
estando ahí, hice lo que se me ocurrió, lo que raga Milmo, presidente imperial de Televisa,
pude. Saltar, patear el aire. Tirarme al piso. ve la transmisión en su casa y llama alar-
Sube los escalones de la butaquería y se mado a la cabina de control de cámaras,
mete con el público, toma una maceta y la ordena que esa locura acabe pronto y que las
deja caer y estrellarse en el piso. Es perfecto cámaras se ciñan al close up hasta el acorde
para la letra de la canción («No, no, no, final.
noooo, no estoy loca, estoy desesperada...»), En todo caso Raúl Velasco despide a
baja las escaleras y bota y rebota en el piso y Gloria con su sonrisa eterna. Le dice: «¿Así
se tira al piso otra vez y patalea el aire y la que estás loca?». Gloria replica: «No, nada
gente se ríe, aplaude, se divierte, grita, ¡se más estoy desesperada». Él pregunta
despierta! juguetón: «¿Desesperada por qué?». Gloria
¡Le cree! dice: «Estoy desesperada por ser feliz, por
Lo más difícil para cualquiera en aquel cantar, por ganarme el corazón de la gente...
México de finales de los ochenta: ser creíble. y por quitarte los anteojos», y se los quita, y
Ese México de los artistas controlados por Raúl con los ojos en ranuras dice a cámara:
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«No se vayan, porque aún hay más», y al ser un poder represivo. Los gays tienen
manda a comerciales de pastelitos recubier- derechos porque pagan impuestos.
tos de falso chocolate. Gloria se vuelve un espejo: todos estamos
En dos semanas, tres canciones del primer desesperados como ella por cantar y ser
álbum de Gloria llegan al top ten de las felices y llegar al corazón de nuestros
ventas en Latinoamérica. Arranca la trevi- congéneres.
manía. Siguen los álbumes de éxito. Los con- Gloria, y Andrade tras bambalinas, pre-
ciertos en estadios hasta el tope. Se forman paran entonces actos más insolentes. Un cal-
los clubs de fans. Andrade convoca a un con- endario de desnudos de Gloria. Al otro año,
curso de imitadoras de la Trevi y cada niña otro calendario más prendido, con burlas a
mexicana quiere tener el pelo largo y los anquilosados símbolos patrios, y en los
enredado, usar mallones rasgados, usar zap- márgenes esas extrañas niñitas desnudas,
atos viejos, estar desesperada por estar feliz. ésas como clones de Gloria. Al otro año, otro
Es algo más que una moda. En ese México calendario, otro álbum de canciones mejores.
de simulaciones, Gloria es alguien auténtico Claro, Andrade es un genio para extremar
que se ha colado al espacio público domin- la ganancia económica, pero también posee
ado por las mentiras, para decir verdades la adicción del transgresor, la de transgredir
que entre tanta falsedad suenan a explo- cualquier límite. La raza sólo mira a Gloria,
siones de dinamita. Las mujeres estamos la ama porque ella sí ha logrado desnudarse
hasta el queque del machismo, queremos y ser rebelde a un tiempo, y eso en la dictab-
libertad y satisfacción. La Iglesia se equivoca landa del PRI donde todos viven doblados
ante el poder, disfrazados de corderos. Los
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intelectuales empiezan a amarla por lo Después, lo peor. El libro de una ex corista


mismo, amén de porque ella los conecta con de Gloria y la denuncia de los padres de otra
la raza. En Gloria coinciden el amor de los chava del cortejo de Andrade, más las ind-
chavos proletarios y los chavos bien, y el de agaciones de la prensa del espectáculo, van
Elenita Poniatowska y de Carlos Monsiváis, revelando que Andrade nunca le devolvió
los jefes de la tribu de los intelectuales de tanta fidelidad a Gloria, ha sido el pashá de
izquierda de entonces. El suplemento cul- un harén de jovencitas émulas de Gloria.
tural del periódico unomásuno le dedica un Los hechos morbosos fascinan al público,
número a Gloria lleno de fotos de ella des- pero lo que les duele es el engaño, el fraude.
nuda y versos dizque de alta poesía. Otro fraude más en Latinoamérica de los
Por eso es tremendo el desengaño. fraudes, esa de los finales del siglo XX.
Primero el absurdo retiro de Gloria de los «¿Qué fue lo que más te preocupó?», le
escenarios, que según me cuenta es todavía pregunto a Gloria. Me dice: «Que iban a
más absurdo de lo que pareció: «Un día, est- decir que yo no era tan rebelde como me
ando en pleno concierto ante diez mil perso- suponían. Pero te digo algo, yo nunca me
nas en el Auditorio (el Auditorio Nacional de fingí más rebelde de lo que yo soy, sólo que
la Ciudad de México), sin aviso alguno Sergio había mucha gente que no ponía atención a
me dice anúnciale a la gente que éste es tu mis canciones, como El recuento de los
último concierto. Me lo pide como una daños, Con los ojos cerrados».
prueba de amor... Para que le demuestre que Ni siquiera cuando las rejas de la cárcel se
para mí, él es más importante que mi cierran tras ella con un estruendo metálico
carrera...». cesa el acoso de la prensa. La fotografían con
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teleobjetivos. La siguen a las sucesivas Suárez: «Pero nosotros no inventamos los


cárceles adonde es trasladada. La prensa hechos, nada más los reporteamos».
cubre las historias de las niñas clones del Igual otros periodistas del espectáculo han
«clan sexual» de Sergio. Laura Suárez, corre- dicho públicamente que la desgracia de
sponsal del programa de Paty Chapoy, el de Gloria fue un boom de rating impresionante
mayor audiencia en el periodismo del para sus programas. Así de simple, las noti-
espectáculo en español, destapa más y más cias sobre Gloria, fueran buenas o atroces,
hechos penosos que encuentra en Brasil, en vendieron igual de bien. Hay que agregar
España, en Argentina. Una presa liberada asimismo: fueran producto del buen period-
escribe su propio libro sobre cómo era Gloria ismo, ese de las verificaciones estrictas, o
en la intimidad de una celda. Dos chavitas mentiras oportunistas o irresponsables
más del «clan» escriben sus propios libros fabulaciones.
confesionales. Un ex fan escribe un largo Gloria me cuenta de un estudio realizado
reportaje periodístico. El escándalo es una en la UNAM que calcula que ella ingresó en
vaca con leche amarga sin fin. taquillas, hasta antes de su apresamiento, 80
Paty Chapoy me lo cifra así: «Cuando millones de dólares. «¿De esos 80 millones,
Gloria (en sus inicios) venía a mi programa, cuántos fueron para ti?», le pregunto. Pali-
el rating subía 18 puntos». Más tarde, a pre- dece al confesar: «Nunca tuve dinero propio.
gunta expresa, Paty Chapoy me confirma que A mí lo único que me interesaba...». Titubea
cuando tenía noticias frescas del escándalo, y yo le completo la frase: «... era cantar».
el rating también subía. Me precisa Laura De cierto, nada más una vez en su vida
Gloria no ha deseado cantar. Sucedió,
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previsiblemente, en la cárcel de Brasil. Mar- de la consola. Una artista en plenitud del


celo Borelli, asaltante de leyenda, se frustró control de su talento.
tanto de ya no escucharla cantar que le ofre- En la noche, diez mil almas llenan la
ció cincuenta mil dólares para que lo hiciera. butaquería. Cada canción de Gloria, cada
Gloria le respondió tocándose el corazón: sílaba, la canta el público y la cantan los
Borelli, es que ya no tengo con qué... tramoyas y las canta, y no exagero, el des-
pachador de cervezas. Todos los presentes
nos sabemos cada sílaba de las canciones de
Otra vez cuesta arriba Gloria. De Pelo suelto de los años ochenta
hasta Cinco minutos, recién salida en el
Nuestro primer encuentro, en el Hotel último CD.
Meliá de la Ciudad de México, en 2007, El público no puede ser más diverso.
sucede a las horas en que Gloria debió estar Chavos pero también cuarentones, como
cantando en el Salón 21, pero el concierto se Gloria, y cincuentones. Raza pero también
canceló. niños bien. Gays y transexuales, pero tam-
En Tampico, en 2008, todavía podemos ir bién machines de bota y sombrero. Gloria de
a un restaurante a platicar, la reconocen, le nuevo es un eje social. Y Gloria es perfecta-
piden un autógrafo, ahí para. mente feliz y natural siéndolo, cantando
Ese mismo año en Monterrey, fuera del domina el escenario y tiene conciencia hasta
palenque ya hay reventa con empujones e de la última fila.
histeria mientras adentro Gloria ensaya con Cuando Gloria canta Una rosa blu, una
sus músicos y bailarines, dirigiendo desde la mujer en las últimas hileras grita: «¡Gloria!,
coreografía hasta los coros, hasta los niveles
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¡Gloria!», el seguidor de luz la enfoca, es una y sus informantes, que pueden ser el mesero
mujer de 40 años con una pañoleta en la o la recamarera o aquel señor calvo que se ve
cabeza rapada, una mujer con cáncer, prob- tan decente leyendo un periódico. Cinco
ablemente. Gloria gira el torso para cantarle minutos es la canción que domina el año
directamente a ella y la mujer en pie canta entero en las discotecas, Gloria está
con Gloria, el resto del público calla y ates- bookeada para conciertos hasta el año
tigua. Es magia pura, diez mil personas pres- siguiente.
enciando el íntimo amor entre Gloria y una Hace apenas dos meses, en marzo de
fan herida por la desgracia. Vale precisarlo: 2009, nos citamos por última vez en un res-
así se cantan una a la otra la canción entera. taurante del aeropuerto de la Ciudad de
Al inicio de 2009, nos encontramos en el México a las nueve de la mañana. Su repres-
hotel Camino Real de Santa Fe, para lo que entante llega tres minutos antes, sus dos
yo llamo la «sesión de precisiones». Ahí se guardaespaldas grandotes y en chamarrotas
hospedan Gloria y Armando porque a unas de piel negra llegan dos minutos antes a
cuadras está el set de El show de los sueños, otear el lugar, Gloria y Armando entran con
programa de Televisa en el que Gloria sale lentes negros a las nueve y un minuto. Nos
cada domingo en red nacional. Ya todo debe felicitamos unos a otros, somos tan efectivos
ocurrir con sigilo, encontrarnos en un como James Bond.
apartado, los guardaespaldas y Armando Gloria quiere saber cómo voy, luego de 15
vigilando afuera, la diva ha vuelto a ser horas de grabaciones con ella. «Ya sé cómo
reconocible para cualquier ciudadano de a contar tu historia», le contesto. Me dice algo
pie, hay que tener cuidado con los paparazzi que me ha repetido: «Lo único que yo quiero
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es darle por fin la vuelta a la hoja de mi pas- al oído que Gloria Trevi le vuela los sesos,
ado». «La mejor manera es contando tu pas- para que su mamá no la regañe. Pienso que
ado», le vuelvo a replicar, como otras veces. para Francine, Gloria es una compositora y
«Sí, que se sepa toda la verdad y ya», dice, cantante espectacular, pero es algo más: es
pero lo dice sufriéndolo. un aviso tentador de una realidad más
Me suelta a rajatabla: «Sé que has hablado grande que la de su mundo sobreprotegido
con Paty Chapoy». de niña bien. Una realidad más grande que la
Le digo: «Así es, y la encontré muy profe- de las estrellitas bien portadas de la tele. Una
sional a ella y a Laura Suárez. Les pedí cifras, realidad con cimas sublimes y simas oscuras
fechas, me narraron hechos que he verific- y sucias: como son las historias de Jim Mor-
ado. Además debo hablar todavía con rison y Tina Turner y Edith Piaf, músicos
Mengana y con Zutano, y la investigadora peligrosos como la pólvora, la pasión, la
Rocío Bolaños está calificando la verdad de complejidad, la perversión, la locura; o la
cada dato de lo que va reunido». poesía.
«Qué bueno», dice Gloria. Yo le suelto a En todo caso, hasta acá mis apuntes para
rajatabla: «¿Y tú ya me investigaste a mí?». armar el guión de una película sobre Gloria
Dice que sí, y sonríe. No se lo digo pero me Trevi. Una película que ahora pienso debe
parece que es ésa la segunda inocencia que la contar su primer ascenso meteórico, su caída
vida nos regala: creer con los ojos muy en vertical al infierno y su nuevo ascenso a la
abiertos. gloria; y también, entremezclados, los episo-
Me acuerdo entonces de Francine, mi dios claves de su vida personal y de su rela-
sobrina de 11 años, que tiene que susurrarme ción de amor y odio y nuevo amor con los
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fans y con los supermedios de comunicación;


y todas esas piedras brillantes y opacas, pre- Los Acapulco Kids
ciosas y brutas, unidas por el hilo de su Alejandro Almazán
música.
Su música: la melodía interna de Gloria
que nada, nada, nada ha podido callar.

Texto publicado en Gatopardo, núm. 103, julio-


agosto de 2009. La primera vez que Jarocho me ofreció a
una niña por 300 pesos le dije que sí, que a
eso había ido al Zócalo aquella noche. El
tipo, que cuidaba autos frente al Malecón, se
echó la franela al hombro y sonrió de tal
manera que los dientes le brillaron en el
oscuro rostro, reventado por el acné. Luego,
cuando se dispuso a traerla de un callejón,
dije que no, que mejor volvería más tarde.
—De una vez, brother, el yate llega a la una
de la mañana y ahí vienen gringos ya rucos
que se llevan a las más morritas. Orita hasta
te puedo conseguir una de nueve o diez años
—dijo con cara de «tú me entiendes, no te
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cuento nada nuevo», y sentí tremendo toltecas cantaban a los dioses, los bambúes
retortijón en el estómago. crepitaban con el viento y los mangos peta-
—Regreso antes de esa hora, nada más no cones engordaban. Mil años después, los
vayas a fallar. aztecas traerían la plaga hasta que Hernán
—¿Qué pasó, brother? Los hombres Cortés y su gente la aplastaron a su vez con
sabemos hacer negocios. Y como me caíste a la gonorrea y la virgen de La Soledad.
toda madre, te la voy apalabrar pa que te dé Luego de quinientos años de ensangrentar
un servicio chingón. Ái tú te arreglas con ella destinos, llegaron los grandes edificios a la
si quieres cosas más perversonas. bahía y dividieron la ciudad en dos: la cara
Volví después de que el yate Aca Rey había bonita y el patio trasero. Agustín Lara le
tocado tierra firme. Entonces supe que cantó a María Félix, Pedro Infante compró
Jarocho sólo era un mero cazador de cli- casa y Tintán amó al puerto por siempre.
entes, que trabajaba para un proxeneta y que Entonces cayó el nuevo milenio y bajo el
la niña que llevaría esa noche se llamaba brazo trajo un racimo de pedófilos
Allison. Era adicta a la piedra —esa droga estadounidenses y canadienses que se har-
barata que embrutece más que otras— y no taron de que en Cancún los señalaran. Ellos
pasaba de los 12 años. fueron los que corrieron la voz y, al poco
tiempo, Acapulco se transformó en el paraíso
*** de la carne más joven.
Desde entonces, los pederastas acarrearon
Un día Acapulco se cubrió de verde y de consigo padrotes intocables, madrotas dis-
cerdos salvajes que desafiaban los caminos frazadas de mujeres abnegadas, nuevas
de tierra. Las gargantas de los pescadores
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estadísticas del VIH, tendejones para embor- uno en lo que a prostitución infantil se
rachar a las niñas, revólveres, pobreza de la refiere. Ha desbancado a Cancún y a Tijuana.
que unos se enriquecen, vientres abiertos, En estos 1.882 kilómetros cuadrados se
noches para velar a los chicos, home pages concentra casi todo lo que necesita un ped-
para ver el mapa y saber dónde encontrar erasta: playas increíbles, droga barata y en
niños; hoteleros y taxistas para el trabajo cantidades pasmosas, ojos que nunca ven y
sucio. Rencor y noches y días de ajetreo. bocas que nunca hablan, hoteles 50% off, un
Han traído hordas de niños al Malecón, al bando municipal que estipula que en Acap-
Zócalo, al canal que lleva las aguas negras a ulco no se multa a los turistas, prostíbulos
Hornos, al Oxxo que está rumbo a Telecable, donde la mayoría de edad se alcanza desde
a la Soriana de la Costera, a las canchas de la chicos, padres que piensan que los hijos son
crom, al asta bandera, a Caleta y Caletilla, a moneda de cambio, y niños, muchos niños,
la barda del restaurante Condesa, a la vuelta que por un bote de PVC o un poco de mari-
del salón de belleza Xóchitl, a la calle La Paz, guana están dispuestos a encarar la vida y
al hotel Real Hacienda, al puente de la Vía despistar la muerte con sus cuerpos.
Rápida, al semáforo de Aurrerá, a La
Redonda que todos conocen como Las ***
Piedras de la Condesa, a la playa que Cortés
bautizó como Puerto Marqués, y a los En las callejuelas del centro, esas que
puteros del centro. suben dolorosamente hacia el cielo, está el
Y es por ello que UNICEF califica ya a bar Venus. Es una construcción vieja de dos
Acapulco como la ciudad mexicana número pisos, pintada de mala gana. Es de un
naranja parecido con el que Van Gogh pintó
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el melancólico cuadro The Old Tower in the Intentó sentarse en mis piernas y la mandé
Fields. La desvencijada puerta es azul, como a la silla.
si quien la cruzara fuera directo al paraíso. —¿Qué, eres joto? —preguntó con un hab-
Pero no: los ventiladores giran sin énfasis, lar pastoso. Ya estaba algo ebria.
hay mesitas de lámina extenuada y los cli- —No, pero tienes la edad de mi sobrina —y
entes son una bola de infelices a los que sólo Mía miró como si me hubiera vuelto loco.
les queda emborracharse para combatir el Luego, ordenó una cerveza mientras enu-
calor y la tristeza. Quizá lo más deprimente meró sus reglas:
sea la pista donde bailan las mujeres de vien- —Me tienes que dar 40 pesos por estar
tres poderosos: es una enorme ostra de con- aquí contigo; con eso ya pagas mi cerveza. Si
creto que arroja luces rojas y verdes. Todo quieres algo más, allá atrás hay cuartos.
aquello parece sacado de las películas o de Cuestan 100 pesos y yo te cobro 200. Si qui-
los cómics de Alejandro Jodorowsky. eres que te la chupe, son 100 más.
Mía bailaba en el tubo como una boa —A mí sólo me gusta platicar, soy
adormecida mientras de la rocola salía la voz reportero.
de Noelia con eso de «tú, mi locura, tú, me —Bueno, dame los 40 y platicamos.
atas a tu cuerpo, no me dejas ir». Al sacar el dinero la miré bien: los ojos, de
Mía, que en realidad se llamaba Ariadna, negro intenso, casi se perdían en la cara;
había cumplido los 14 años el 3 de sep- estaba maquillada como los muertos, tenía
tiembre pasado y estaba orgullosa de su edad papada, los pechos apenas le estaban cre-
porque eso le ayudaba a que los clientes se ciendo y su cuerpo rechoncho era de un irre-
pelearan por ella. parable color cobrizo.
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Pagué. Entonces Mía me contó que ese le gustaría probar las drogas y que un día
nombre se lo puso ahí un viejo, amigo de la quiere ser actriz de telenovelas.
patrona. A ella se le hacía muy estúpido, pero No habló más porque un gordo, al que le
debía aguantarse. «Yo hubiera escogido un faltaban varios dientes y andaba todo andra-
nombre como Esmeralda o algo así.» Era de joso, la llamó con la mano en la cartera para
Tierra Caliente, pero había llegado a Acap- que se sentara con él. Se bebieron una
ulco hacía medio año para trabajar en un caguama como si ambos desfallecieran de
Oxxo, pero cuando le dijeron que en el Venus sed. Luego, cuando en la ostra gigante bail-
podía ganar 800 pesos al día mandó al aba una mujer que parecía haber ido con un
diablo la idea de ser una cajera vestida con carnicero a que le hiciese la cesárea, el tipo
uniforme rojo con amarillo. «Ahí en el Oxxo se llevó a Mía. Fueron a los cuartos.
iba a ganar como 50 pesos y a mí me gusta
comprarme ropa.» Su mamá no sabe a qué ***
se dedica y, si lo supiera, no le preocupa:
«Porque yo la mantengo a ella, a mi abuelita —Mañana tendré dos chicos; acá nos
y a dos sobrinos; como mi papá se fue a Cali- vemos y te paso a uno.
fornia y nunca regresó, necesitamos el Andrew tendrá unos sesenta años y sus
dinero». tres hijos ya le han dado cuatro nietos. Su
Prostituirse no le quita el sueño. «En mi segunda esposa, según contó, es diez años
pueblo venden a las mujeres desde chiquil- menor que él y jura quererla igual que el día
las, con eso pagan la tele que compran o las en que se conocieron. Puede que sea cierto.
cervezas que no pagaron.» También dijo que Andrew tiene cabello blanco, su piel está lo
bastante bronceada como para parecer un
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trozo de marlin ahumado, y sus ojos son de mujeres —y señaló a las indígenas que
un gris encendido. Su español es mord- aquella mañana vendían artesanías mal
isqueado, pero da para platicar. hechas y otras baratijas.
Supuestamente vive en Boston y trabajó en —¿Y qué les tengo que decir? —pregunté a
un pub donde los hombres le confiaron nos- Andrew y él me miró como quien le tiene lás-
talgias y proezas de machos. Yo hice eso para tima a un pordiosero.
acercarme a él mientras comíamos un cóctel —Cómprales algo de lo que venden o dales
de camarones en la playa Caleta. Andrew fue para que vayan a comer; el chico ya va en el
el único gringo que creyó que los niños tam- precio.
bién eran mi debilidad. Los otros con los que —Como el desayuno...
intenté conversar fueron displicentes y no —Sí, como la barra libre.
sirvieron de mucho. Desde hace unos cinco Para ser honestos, no supe si hablar más o
años, cuando Jean Succar Kuri calentó propinarle ahí mismo un puñetazo. Nos
Cancún, Andrew entró a las páginas de los quedamos callados porque no se nos ocurrió
pedófilos en Internet y supo adónde emigrar: otra cosa y miramos el mar y sus virutas. Por
Acapulco. Y, sobre todo, a la playa Caleta. ahí pasó un par de viajeros con mochilas al
—Me dijeron que en Caleta uno consigue hombro, un tipo que vendía raspados, una
niños, pero no sé cómo —le solté cuando costeña que hacía trencitas, un viejo que
Andrew combinaba los camarones con una alquilaba cámaras de llanta para usarlas
Coca-Cola de dieta. como flotadores, un par de pescadores que
—Es fácil —dijo con el tono de quien no mostraban mojarras de diez kilos, un matri-
miente—. Hay que tratar con aquellas monio con su hijo en brazos, y unos niños
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que, como si fuesen cachorros, se revolcaban PD: En el DIF municipal, Rosa Muller, una
en las olas. A ellos, Andrew los escudriñó mujer con un corazón enorme, había con-
como hacen los críticos de arte. tado que las indígenas tienen el hábito de
—No les digas a las mujeres que eres mex- vender a sus hijos a los extranjeros. A mex-
icano, mejor háblales en inglés —Andrew rel- icanos no. Quién sabe por qué. Otro dato:
lenó el silencio. Adriana Gándara, funcionaria del Centro de
—No me lo creerían. Creo que ya me jodí. Atención a Víctimas de Delito de la PGR, ha
—Mañana tendré dos chicos; acá nos dicho que al menos la mitad de los más de
vemos y te paso a uno. Son tan inocentes... dos mil niños que se prostituyen en Acapulco
—¿Y hoy no se puede? son indígenas.
—No, anoche fue de locos —replicó y
ordenó media docena de ostiones con unas ***
gotas de salsa Tabasco.
Cuando me despedí para no verlo nunca Agenda Amarilla del Novedades, El diario
más, fui con algunas indígenas y, aunque de la familia guerrerense. Viernes 21 de
hablaron en su lengua, entendí que me fuera noviembre. Dos anuncios:
al carajo. ¡Chavita de secundaria! Tiernita, bebita
Con la misma importancia me trató el sal- hermosa y sexy. ¿Qué esperas?
vavidas de la playa. Usó una lógica absurda y Chiquilla bonita. Soy estudiante de
cínica para responder por qué no hace nada secundaria. Delgadita. Bustona. Llámame.
contra tipos como Andrew: «Yo nomás cuido Llamé de un teléfono público. En el primer
que nadie se ahogue». anuncio contestó un tipo que sabía su nego-
cio. No recuerdo el nombre de la niña que
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ofrecía, pero la describió con tal labia que no —Estoy hospedado en el Mayan Palace
dejaba resquicio alguno para creer que no —mentí—. ¿Y si no te dejan entrar?
existía cintura más delgada ni trasero más —Ya he ido ahí. No te preocupes, me gusta
redondo y levantado que el de ella. su alberca, está bien grandota.
—Me hablas de una mujer de calendario, —Pues deja pensarlo y te busco.
compa. ¿Estás seguro de que va en la —Anímate ya, más tarde voy a estar
secundaria? ocupada.
—Te lo juro por Dios, carnal. La chamaca —¿Y no te da miedo que sea un asesino o
está garantizada, por eso te la estoy dejando algo así? No me conoces.
en 1.500 pesos. Ira: ella va a tu hotel y des- —Tú tampoco.
pués de dos horas me la regresas. —¿Y si te dijera que soy reportero y ando
—Deja hospedarme y te llamo otra vez. contando historias de niñas como tú?
—Pásame tu celular. Colgó.
Le di un número viejo que dejé de usar.
En el segundo anuncio clasificación XXX ***
respondió una mujer con voz de niña.
Suponiendo que sí era una estudiante de Tú ponle ahí que me llamo Manuel. Tengo
secundaria, dijo llamarse Lulú, se jactó de 16 años, pero me prostituyo desde hace 10,
tener experiencia y reiteró que estaba dis- cuando me salí de la casa porque mi mamá
puesta casi a todo. Cobraba 2.000 pesos y nomás quería a mi padrastro, un viejo cab-
500 más por tener sexo anal. Nada de fotos, rón que sabe que si se mete conmigo mi
nada de video. banda de Ecatepec le pone en su madre. He
andado por el DF, Hidalgo, Puebla, Veracruz,
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Cuernavaca y Chilpancingo. Aquí, a Acap- Cuando está afuera, gana unos seis mil
ulco, ya tiene que llegué como desde 2004. Y pesos a la semana. A él se le hace una
está chido. fortuna.]
[Estamos en el albergue del DIF municipal En esto siempre hay clientes. La mayoría
llamado Plutarca Maganda de Gómez, una son viejos, pero hay de todo: gabachos, de
religiosa a la que nadie recuerda. Aquí llegan Canadá, franceses y mucho mexicano. No es
los niños prostitutos que la directora del cierto que nomás los turistas de otros países
lugar, Rosa Muller, busca en las calles de nos busquen. Hay batos más dañados.
Acapulco para darles comida, ropa, dejarlos Checa: está el payaso del Zócalo, el Chapatín;