Está en la página 1de 2

El carnero

En la gobernación de Venezuela, en la ciudad de Carora, estaba casado un don Pedro de Ávila, natural de aquel lugar, con
doña Inés de Hinojosa, criolla de Barquisimeto, en la dicha gobernación. Mujer hermosa por extremo y rica, y el marido
bien hacendado: pero tenía este hombre dos faltas muy conocidas: la una, que no se contentaba con sola su mujer, de lo
cual ella vivía muy descontenta; la otra, era ser muy jugador: que con lo uno y con lo otro traía maltratada su hacienda, y a
la mujer, con los celos y juego peor tratada. Llegó en aquella sazón a aquella ciudad un Jorge Voto, maestro de danza y
músico. Puso escuela y comenzó a enseñar a los mozos del lugar; y siendo ya más conocido, danzaban las mozas también.
Doña Inés tenía una sobrina, llamada doña Juana. Rogóle a su marido que le dijese al Jorge Voto la enseñase a danzar.
Hízolo así; con esto tuvo Jorge Voto entrada a la casa, que no debiera, porque de ella nació la ocasión de revolverse con la
doña Inés en torpes amores, en cuyo seguimiento trataron los dos la muerte del don Pedro de Ávila, su marido. Resuelto
en esta maldad el Jorge, alzó la escuela de danza que tenía, trató de hacer viaje a este Reino, y despidióse de sus amigos y
conocidos. Salió de Carora a vista de todos; caminó tres días en seguimiento de su viaje, y al cabo de ellos revolvió sobre
la ciudad, a poner en ejecución lo tratado. Dejó la cabalgadura en una montañuela junto al pueblo; entróse en él disfrazado
y de noche.

De días atrás tenía reconocidas las paradas del don Pedro, y las tablas de juego donde acudía. Fue en busca de él y hallolo
jugando; aguardo a la vuelta de una esquina, a donde le dio de estocadas y le mató: lo cual hecho, tomó la cabalgadura de
donde la dejó, y siguió su viaje hasta la ciudad de Pamplona, a donde hizo alto, esperando el aviso de la doña Inés, la cual,
sabida la muerte del marido, hizo grandes extremos, y dio grandes querellas, con que se prendieron a muchos sin culpa, de
que tuvieron buena salida, porque no se pudo averiguar quién fuese el matador, y el tiempo le puso silencio: el cual los
amantes, con cartas de pésame se comunicaban.

Y resultó que, al cabo de más de un año, la doña Inés vendió sus haciendas, recogió sus bienes, y con su sobrina doña
Juana se vino a donde el Jorge Voto tenía puesta escuela de danza; y al cabo de muchos días trataron de casarse, lo cual
efectuado se vinieron a vivir a la ciudad de Tunja. Tomaron casa en la calle que dicen del árbol, que va a las monjas de la
Concepción, frontero a la casa del escribano Vaca, cuñado de don Pedro Bravo de Rivera.

En esta ciudad puso también el Jorge Voto escuela de danza, con que se sus tentaba; y algunas veces venía a esta de
Santafé, a donde también daba lecciones y se volvía a Tunja. La hermosura de doña Inés llamó así a don Pedro Bravo de
Rivera; con razón llamaron a la hermosura callado engaño, porque muchos hablando engañan, y ella, aunque calle, ciega,
ceba y engaña…

Don Pedro Bravo de Rivera, vivía en la propia calle: solicitó a la doña Inés, y alcanzó de ella todo lo que quiso, y
siguiendo sus amores, para tener entrada con más seguridad trató de casarse con la doña Juana, sobrina de la doña Inés, y
platicólo con el Jorge Voto, que lo estimo mucho, ofrecióle su persona y casa; con lo cual el don Pedro entraba y salía a
todas horas.

No se contentaron estos amantes con esta largura, antes bien procuraron más; fue que el don Pedro tomó casa linde y con
la de doña Inés, y procuró que la re cámara lindase con la suya. Arrimaron las camas a la pared, la cual rompieron
haciendo por entre las colgaduras pasadizo, con que se juntaban todas las no ches. Pues aún esto no bastó, pasó más
adelante el daño; porque la mala con ciencia no tiene seguridad en lugar alguno, y siempre anda sospechosa y sobre
saltada. Al ladrón las hojas de los árboles le parecen varas de justicia; al malhechor cualquiera sombra le asombra; y así, a
la doña Inés le parecía que el agujero hecho entre las dos camas lo veía ya su marido, y que la sangre del muerto don
Pedro, su marido, pedía venganza, con lo cual entre sus gustos vivía con notable disgusto y sobresalto, lo cual no se le
escondía al don Pedro Bravo de Rivera, que comunicándolo con doña Inés y procurando el medio mejor para su
seguridad, le con cluyó diciendo ella que ninguna cosa le podía ella mejor asegurar que la muerte de Jorge Voto, su
marido, o dejar la amistad de don Pedro Bravo, con lo cual él se alborotó, pareciéndole que ya estaba desposeído de la
hermosura que gozaba. Respondióle que "por su gusto no había riesgo a la que no se pusiese". Este fue el primer punto y
concierto que se dio en la muerte de Jorge Voto. [...]
Salió don Pedro Bravo de Rivera, con lo que le había pasado con su querida doña Inés, casi son sentido, o por mejor decir,
casi sin todo él. Tenía un hermano mestizo, nombrado Hernán Bravo de Rivera, que se se habían criado juntos y se
favorecían como hermanos. Trátale el caso y lo que determinaba hacer. El hermano Hernán Bravo no le salió bien al
intento, antes le afeo el negocio, diciéndole que no era hecho de hombre Hidalgo que intentaba, y que le daba de consejo
se apartase de la ocasión que a tal cosa le obligaba: con lo cual el don Pedro se des pidió de él muy desabrido, diciéndole
que no le viese más ni le hablase. despidieronse desabridos.
Fue el don Pedro en busca de un íntimo amigo suyo que tenía, llamado don Pedro de Hungría, que era sacristán de la
iglesia mayor. Propusole el caso, y salióle el Pedro de Hungría tan bien a él, que le colmo el deseo. Dijole también lo que
ha bía pasado con su hermano Hernán Bravo, y el Pedro de Hungria se encargó de traerlo a su gusto, lo cual no fue
dificulto so, por la amistad con él tenía; con lo cual trataron y comunicaron el orden que había de tener en matar el Jorge
Voto, de manera que no fuesen sentidos. [...]

El don Pedro Bravo de Rivera, para poner en ejecución lo concertado, apretó lo del casamiento de la doña Juana, sobrina
de la doña Inés, diciendo que se viniese a esta ciudad de Santafé a pedir licencia al señor arzobispo para ello, porque no la
quería pedir Tunja, que lo estorbaria su madre y su cuñado. Todo esto era traza para que el Jorge Voto viniese por la
licencia, para matarle en el camino. En fin, le dieron dinero y todo avio, y despacháronle para esta ciudad. Salió de Tunja
después de medio día, y en su seguimiento, siempre a una vista, el don Pedro Bravo, Hernán Bravo, su hermano, y Pedro
de Hungría, el sacristán.

Llegó el Jorge Voto, al anochecer a la de Boyacá, a donde se quedó a dormir aquella noche. Estaban en la venta otros
huéspedes, el Jorge Voto pidió aposento aparte, donde se acomodó. Cerrada ya bien la noche, el don Pedro Bravo envió a
Hernán a que reconociese dónde se había alojado; el cual fue disfrazado en hábito de indio, y lo reconoció todo. Volvió al
hermano y le dio el aviso, el cual dijo le: "toma esta daga, entra en el aposento donde está y dale de puñaladas; que yo y
Pedro de Hungría os haremos espaldas". Con esto tomó la daga, fuese al aposento donde dormía el Jorge Voto, hállalo
dormido, y en lugar de matarle le tiró recio del dedo pulgar del pie.

COMPRENSION LITERAL
1. RESPONDE V, (VERDADERO) O F (FALSO), SEGÚN CORRESPONDA.

A. El relato cuenta los amoríos de doña Inés de Hinestroza y Pedro de Hungría


B. La historia transcurre en Tunja y Santafé.
C. La sobrina de doña Inés se llama Juana.
D. Pedro Bravo de Rivera es el primer marido de doña Inés.

2. COMPLETA LAS ORACIONES DE ACUERDO A LA LECTURA.

A. ____________ mata a don pedro de Ávila


B. _____________ planea matar a JORGE VOTO
C. ______________ participa en la planeación de la muerte de Pedro Ávila y Jorge Voto.
D. ______________ se acordaba cuando debe matar a Jorge voto.
E. _______________ es la prometida de Pedro Bravo de Rivera.

3. COMPLETA LA TABLA

PERSONAJE ¿QUIEN ES?

PEDRO DE AVILA
PEDRO BRAVO DE RIVERA
JORGE VOTO
INES DE HINESTROSA
DOÑA JUANA
HERNAN BRAVO DE RIVERA
PEDRO DE HUMGRIA

COMPRENCION INFERENCIAL

4. Explica que significan estas expresiones de la lectura:

A. Y el tiempo le puso silencio

B. Tenías reconocidas las paradas del don Pedro:

C. Hizo grandes extremos, y dios querellas…

VALORACION CRITICA

5. RESPONDE:
¿Qué idea de belleza delata la siguiente frase? Explica
Muchos hablando engañan, y ella, aunque calle, ceba y engaña.

6. El carnero está escrito en el lenguaje de la época y se han conservado la sintaxis y la ortografía originales en el relato.
¿Como te pareció el texto? ¿Te resulto difícil su lectura? ¿comprendiste fácilmente el relato?

También podría gustarte