La responsabilidad del traductor especializado frente a la unidad y a la diversidad terminológica del español

Rosa Luna -PERÚ Una lectura un tanto descuidada al momento de abordar el tópico de la unidad y diversidad terminológica del español es la concerniente a la responsabilidad terminológica del traductor especializado hispano. Como todos sabemos, en las últimas décadas la figura del traductor hispano ha ido adquiriendo una importancia capital en la elevación de estatus de su lengua materna. Y ello debido a que este profesional, cuya delicada labor radica en ser mediador cultural, científico y tecnológico, ha empezado a hacerse visible mediante la fundamentación de pertinencia de la toma de sus decisiones terminológicas Aplicando los niveles de implicación del traductor en la labor terminologica, postulados por la terminóloga catalana Ma. Teresa Cabré (1999), podríamos afirmar que el continuo de intervención terminológica va desde la no participación hasta la intervención comprometida y cooperativa. Lo que significa que el traductor ubicado en el polo no intervencionista se limita a resolver los problemas terminológicos con fuentes documentales, terminológicas y orales y, en el otro asume un rol activo a través de la elaboración y difusión de glosarios entre la comunidad traductora, propuestas neológicas validadas por los especialistas y lo ma´s importante en la participación en proyectos de planificación terminológica conjuntamente con linguistas, terminólogos, neólogos, normalizadores y, lógicamente, especialistas.

NIVELES DE IMPLICACIÓN TERMINOLÓGICA DEL TRADUCTOR

Rol Rol pasivo pasivo Rol poco Rol poco activo activo
Glosarios personales
Difusor, negociador terminológico, defensor idiomático

buscador de terminología

propuestas neológicas

Terminólogo puntual Terminó Terminólogo puntual

Terminólogo sistemático Terminó Terminólogosistemá sistemático

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Para los fines de esta exposición nos centraremos en dos de los más relevantes problemas terminológicos a los que se enfrenta el traductor hispano: la sobreoferta terminológica y renovación terminológica.

Problemas terminológicos de traductores hispanos

Sobreoferta terminológica

Renovación terminológica

Sin duda, el tópico que genera mayor incertidumbre al traductor especializado es la sobreoferta terminológica, también denominada concurrencia sinonímica, que le impide discriminar adecuadamente la pertinencia de cada una de las variantes denominativas ofrecidas por su lengua, incertidumbre compartida en no pocos casos, hecho que llama significativamente la atención, por los propios especialistas quienes al no ser productores de textos especializados se limitan a asumir el “pasivo” papel de consumidores de literatura especializada. Los traductores hispanos de países con escasa producción especializada sufren esta realidad al embarcarse en la búsqueda de textos paralelos para resolver problemas cognitivos y terminológicos que le presenta la traducción especializada y no encontrar documentación en su variante dialectal en niguno de los soportes fisico o virtual. Esta situación los obliga a tener que recurrir a fuentes pertenecientes en el mejor de los casos a otras variedades dialectales hispanoamericanas y en el peor de ellos a la variante peninsular. En este contexto, para seleccionar la documentación pertinente es indispensable la consulta al experto local quien los orientará respecto de los dialectos hispanos a los que pertenenen la literatura que ellos consumen y usan. rosalunagarcia@gmail.com

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Ahora bien, las causas de la vastedad de la oferta terminológica son diversas, en esta oportunidad nos abocaremos a las dos más representativas.

Causas de la sobreoferta terminológica

Escasez de producción especializada Actividad traductora

Producción dialectal variable

Poderío editorial

Actitud del experto

En primer lugar, nos referiremos al enorme potencial de reescritura de la propia actividad traductora que, debido a su carácter metatextual, esto es de texto producido a partir de uno previamente existente, tiene en sus manos la posibilidad de internacionalizar el texto original. Esta sin duda constituye una diferencia sustancial entre la traducción y el original, este último se caracteriza por su monotitularidad, el autor es uno y solo uno, cualquier indicio de extrema identidad será sancionado como plagio; por el contrario, la traducción, por su condición de obra derivada, se caracteriza por su plurititularidad en tanto que el autor o el editor, según sea el caso, puede solicitar la traducción de una misma obra a varias lenguas diferentes, a varios dialectos distintos o a un mismo dialecto para distintos destinatarios, dando como resultado la coexistencia de diversas versiones idiomáticas y de variantes traductoras tanto interdialectales (versiones colombianas, peruanas, bolivianas, etc.) como intradialectales (distintas versiones bolivianas) en cada una de las cuales se evidenciarán variantes denominativas que complica la selección terminológica del traductor y del propio especialista.

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En segundo lugar, identificamos como causa de la pluralidad la escasa producción especializada hispana que presenta una doble dependencia terminológica. La dependencia interlinguística de las lenguas que lideran a nivel mundial la producción científica y tecnológica en determinadas áreas especializadas. Esta dependencia interlinguística va acompañada de otra, de tipo intralinguístico, atribuible al estatus que ostenta cada uno de los dialectos hispanos en función de los siguientes factores:

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el primer factor es el variable volumen de su producción especializada en determinados campos del saber estrechamente vinculado a las especializaciones más desarrolladas en cada país (petróleo en Venezuela, Pedagogía en Colombia, Psiconálisis en Argentina, Traductología en España, Rehabilitación Física en Cuba, etc.). el segundo factor sería poderío editorial que va de la mano con el volumen de publicación de obras originales y derivadas. Para muestra basta un botón, comparemos la producción de obras originales y derivadas especializadas producidas en países como México Argentina, Colombia frente a otros como Perú, Bolivia y Paraguay

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la actitud, pasiva o activa, reactiva o proactiva, que manifiestan los especialistas hacia su propia lengua y dialecto. Existe una relación directamente proporcional entre los países con gran producción y una actitud defensora de su lengua y variante dialectal. Esta actitud se patentiza en la política que tiene cada dialecto hispano en el manejo de los préstamos que hace cada dialecto hispano tal como podremos apreciar en el siguiente cuadro.

GRADO DE VITALIDAD LINGÜÍSTICA INTERNA
- vitalidad
+ vitalidad

Préstamo no adaptado

Préstamo adaptado fonética o gráficamente

Préstamo adaptado fonética y gráficamente

Préstamo adaptado gráfica, fonética y morfológicamente

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De acuerdo con este gráfico las variantes dialectales con mayor vitalidad son aquellas que aceptan préstamos necesarios y los adaptan tanto gráfica como fonética y morfológicamente, un ejemplo sería currículo, currículos, seguidos por los préstamos adaptados fonética y gráficamente escáner, los adaptados únicamente fonéticamente chance, o sólo gráficamente clic y en el otro extremo los préstamos no adaptados como chip o spinning. Ahora bien, producto de la dependencia es la contaminación terminológica a la que los especialistas hispanos no prestan la debida atención amparándose en la falta de tiempo para dedicarse a “cuestiones semánticas” de allí que sea más sencillo importar que acuñar terminología. Se escudan, asimismo, en la primacía del USO, estimado en la actualidad como hipercriterio de selección terminológica. ¿Por qué permitir que, en el campo de la informática, el uso prime en casos tan flagrantes como el empleo del verbo deletear, préstamo verbal naturalizado del inglés, que significa borrar ficheros del disco duro de una computadora (or) u ordenador, en vez de borrar o suprimir? O que en el campo del turismo coexistan overbooking y sobreventa; marketing y mercadotecnia con la venia de la Real Academia Española? Uno de los objetivos centrales de esta ponencia es reflexionar sobre el cambio de paradigma que exige el siglo XXI respecto de las decisiones léxicas y terminológicas en las que deben intervenir autores, editores y, principalmente, mediadores especializados con un rol activo frente a los “decisores” de las inclusiones, exclusiones y vigencias terminológicas. Para lograrlo deberíamos dejar de lado criterios como la norma y el uso para cambiarlos por la “negociación terminológica” en donde todos los actores, en especial, los nombrados, lleguen a consensos terminológicos en el marco de un proceso de heterorregulación (control lingüístico por parte de terceros, llámese Academias de la Lengua, manuales de lengua, diccionarios normativos, etc.) y autorregulación (autocontrol lingüístico por parte del propio hablante) con miras a promover el uso de términos funcionales, transparentes, derivables y proactivos (Luna: 2002). Es indiscutible que esta pluralidad terminológica procedente de las canteras de la traducción y producción especializadas dificulta la intercomprensión intradisciplinaria entre especialistas de habla hispana. Sin embargo, cabe preguntarse si la normalización terminológica panhispánica será una panacea para este problema. Los beneficios de la normalización para la lengua hispana son indiscutibles al igual que la riqueza de su dialectalización que además es un derecho lingüístico inapelable. Son muchos los autores que consideran inviable este tipo de normalización, en especial en lo tocante a la terminología (Lapesa: 1996; Muñiz: 1998; Lara; 2002; Freixa: 2002). ¿Cómo conciliar estas dos posturas aparentemente antagónicas? Sería acaso más acertado hablar de varias instancias normalizadoras: a. b. una normalización hispana interdialectal, una normalización hispana intradialectal y

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c.

una normalización hispana subdialectal en función de las necesidades comunicativas y situaciones comunicativas de los hablantes especializados.

En realidad, el traductor especializado hispano está a caballo entre el respeto por la diversidad y la necesidad de consensuar la terminología para garantizar la inteligibilidad hispana.

Destinatario hispano amplio: hispanoamericano y peninsular.

Traductor especializado
Destinatario hispano restringido: andino y peruano

En su afán por respetar la diversidad terminológica, y las particularidades del encargo traductor aplicará el método de traducción terminológica dialectal que plasma las preferencias terminológicas de una determinada comunidad hispana para satisfacer la demanda de destinatarios de procedencia hispana homogénea., en otras palabras se trata de traduccioens hechas por traducores de un determinado país hispano para destinatarios de una determinada zona geográfica, regional olocal del mismo país. Entre las ventajas de este médodo podemos anotar el intreés de incentivar a las casas editoras de los diferentes países hispanos para que asuman la difusión y promoción de traducciones hechas en el país para destinatarios locales , lo que permitirá a su vez la existencia de tantas versiones como usuarios y mercados existan. Dicha proliferacion de versiones traducidas en beneficio de las industrias editoriales nacionales redundaría, a la larga, en una mejora de la calidad de las traducciones. Asimismo el empleo de la traducción dialectal, bajo su modalidad intralinguistica, , serviría como estrategia pedagógica, por excelencia, para lograr la inteligibilidad tanto dentro de cada país (castellano costeño, a andino o a amazónico) como entre las diferentes nacionaes hispanas (castellano peruano a boliviano, etc.) rosalunagarcia@gmail.com

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Por el contrario, cuando se enfrente a un destinatario hispano de naturaleza dialectal heterogénea aplicará el método de traducción normativa mediante el cual empleará el término normativo, de existir, o en su defecto, la variante terminológica que resulte satisfactoria para un público hispano heterogéneo (Luna: 2002). A partir de esta propuesta, el vocablo washer, “pieza de acero con el centro perforado para asegurar tuercas”, sería traducido por “arandela” para un destinatario hispano amplio y por “guacha” cuando el destinatario sea restringido, específicamente peruano, vocablo que también se usa en el fútbol en la expresión pasar por la guacha o guacha para referirse a un “pase de pelota entre las piernas, así como en la expresión coloquial estar guacha (-cho) como sinónimo de "estar sin pareja”. La traducción normativa utilizada como método de traducción para una versión origen diactel, presenta como ventaja la contribución al aumento de la producción editorial hispanoamericana de lenguas que, aunque ocupen el nivel de superestrato en lo que a traducción se refiere, dismimuyen la brecha que, hasta hace poco, existían entre España y América. Habría que añadir que este es el metodo con mayor aceptación en la práctica traductora contemporánea. Lo paradójico es que el nivel de aceptación de las versiones traducidas normalizadas es amor que el de aquellas normativas dialectalizadas. La desventaja de la traducción normativa, utilizada como método de traudcción para una versión origen dialectal, es la pérdida expresiva así como la posibilidad de incurrir en distorsiones culturales a las que se enfrenta al eliminar, entre otros, términos tabú, por prejuicios de índole lingüística, ideológica y cultural. Esta pérdida afecta fundamentalmente el nivel de las manifestaciones dialógicas y heteroglósicas de una lengua. Igualmente es reflejo del rechazo emplear variantes pertenecientes a niveles fuera de la norma o subestándar (habla popular y familiar), manifestaciones lingüísticas que tienen igual o mayuor riqueza que las normativas desde el punto de vista expresivo. Además este tipo de traducción privilegia una determinada norma, del o de los países dominantes (supranacional o nacional). Igualmente, se manifiesta partidaria de las versiones únicas y óptimas válidas para toda la comunidad hispánica; sin embargo, es poco factible llegar a lograr un producto lingüístico que satisfaga todoas las necesidades de la comunidad hispana. Las desventajas de la traducción dialectal están relacionadas mas bien con su circulación restringida y su rechazo por parte de destinatarios de otras procedencias hispanas. Otra limitación que presenta este método de traducción es el riegos a la arfificialidad en la producción de versiones, hecho que sería salvado si el traductor controlara adecuadamente toda la gama de dialectos locales, pretensión que como sabemos, raya en la utopía. Finalmente, este método ahonda la diversidad hispanoamericana al optar por una visión atomista o etnocentrista de la traducción. Un segundo reto al que se enfrenta el traductor especializado es el referido a la renovación terminológica que constituye un arma de doble filo en nuestra lengua.

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Casos de renovación terminológica

Resemantización/ reetiquetación
Vacío referencial: Célula madre

Necesaria: Retardo mental por discapacidad intelectual

Innecesaria: Sinonimia por variación variació denominativa

X

Como todos sabemos, la acuñación de neónimos es justificable para llenar vacíos referenciales célula madre, la reacuñación beneficiosa para resemantizar o reetiquetar conceptos que han operado transformaciones semánticas significativas o han perdido la pretendida neutralidad (cambio del término reactivo retardo mental por el proactivo discapacidad intelectual o o el hiperónimo persona con habilidades diferentes).

Términos peyorativos
disfemización disfemizació
Idiotas Imbéciles Imbé Cretinos Dementes

Términos reactivos descalificación descalificació
Subnormales Subnormales Retardados

Términos proactivos calificación calificació

mentales. Débiles mentales Deficientes mentales. Disminuido Inadaptado. Oligofrénicos Oligofré Discapacitados intelectuales. Minusválidos Minusvá psíquicos. psí

PERSONAS CON: Diferencias de aprendiaprendizaje permanentes. Necesidades educativas especiales. Capacidades/habilidades diferentes . Barreras en el aprendiaprendizaje. zaje.

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y resulta perjudicial cuando se reacuñan términos y conceptos ya existentes a causa de la malentendida exigencia de originalidad científica que hace que confundamos reetiquetación con resignificación (Luna: 2002) . El traductor, más que ningún otro profesional, debe ser capaz de discriminar estos tres tipos de aplicaciones neológicas para poder intervenir en forma adecuada. No podemos dejar de reconocer que la acuñación neonímica en español es limitada y directamente proporcional a la escasez de su producción especializada. Por esta razón, sea que se trate de producciones originales o derivadas tanto los especialistas como los traductores especializados asumen, en realidad, el rol de reacuñadores de términos creados en una lengua distinta a la suya. Ello explica el elevado nivel de contaminación lingüística al que están expuestos los textos especializados hispanos, en especial, en campos de especialidad con mayor influjo foráneo. Lo que complejiza la labor del traductor especializado hispano es que, en muchas oportunidades, se ve obligado a acuñar nuevos términos que debe armonizar con el comportamiento terminológico del área de conocimiento a la que pertenezcan so pena de generar ruido terminológico en dicha actividad. De allí que resulte contraproducente acuñar en el área de informática un término con formantes grecolatinos recurso prácticamente inexistente en dicha especialidad pero abundante en medicina. Una solución al problema de la sobreoferta y renovación terminológica sería el diseño de un proyecto de planificación lingüística hispana en tres niveles: 1. a nivel intercontinental (comunidad hispana), 2. a nivel regional (castellano peninsular, castellano hispanoamericano) o 3. a nivel local (dialectos hispanos) debe considerar como dos componentes esenciales a la traducción y la terminología.

PROYECTO DE PLANIFICACIÓN PLANIFICACIÓ TERMINOLÓGICA HISPANA TERMINOLÓ
Castellano peruano, etc.

Castellano peninsular e hispanoamericano

Comunidad hispana

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Diversos autores coinciden en la importancia capital de una planificación traductora especializada para el desarrollo de una determinada comunidad lingüística. En este contexto, se concibe a la planificación traductora como un imperativo económico y democrático, como una actividad de mediación cognitiva que salva a las lenguas del riesgo de la uniformidad y permite democratizar el conocimiento científico y tecnológico (Gravier:1983; Lilova:1984 y Neubert: 1985). En términos generales, la comunidad hispana adolece de políticas de traducción explícitas. Son pocos los países hispanos que planifican implícita o explícitamente su producción traductora. Por lo general, las decisiones traductoras respecto de “lo traducible” se toman en función del destinatario o futuro lector de traducciones y obedece a las políticas de traducción imperantes en las casas editoriales. Algunos países hispanos se encuentran en situación de subordinación dialectal por ausencia de políticas editorales que apuesten por la publicación de traducciones locales y asumen únicamente el papel de lectores expertos o semiexpertos de traducciones que no cubren sus necesidades comunicativas por contener unidades terminológicas no reconocibles e impuestas. Cabría poner, por tanto, sobre el tapete la necesidad de una planificación traductora hispana cuyo principal objetivo sea la realización de traducciones normativas y dialectales aceptables y verosímiles para los hispanohablantes en general. En términos ideales, dicha planificación coadyuvaría a la solución de los problemas ocasionados por los conflictosinterdialectales existentes en la comunidad hispana y, por ende, ganrantizaría la tolerancia y el respeto mutuo por las identidades y alteridades terminológicas hispanas. Seguidamente comentaremos las actividades básicas propuestas por la terminóloga catalana Ma. Teresa Cabré (1999:311) para elaborar un plan de normalización terminológica son:  La investigación terminológica. En nuestro país la investigación terminológica es muy restringida y ello debido a la única especialidad que incluye dentro de su estructura curricular es la carrera de traducción e interpretación. En otros países se incluyen cursos de terminología en los programas de formación de documentalistas, bibliotecólogos, lingüistas, etc. y en los últimos años empiezan a aparecer en las mallas curriculares de diversas carreras entre ellas la medicina en tanto que este curso contribuye a la comprensión de la estructura conceptual de la terminología de cada disciplina.  La normalización conducente a la fijación de las formas de referencia y difusión de la terminología normalizada. El Instituto Nacional de Defensa de la Competencia y de la Propiedad Intelectual. (Indecopi) ofrece una relación de normas técnicas peruanas de vocabularios en las áreas de gestión y organización de empresas, tecnología del cuidado de la salud, metrología y medición, sistemas y compoentnes de fluidos para uso general, ingeniería industrial, ingeniería de la energía y la transferencia del calor, ingeniería eléctrica, ingeniería de los vehículos de carretera, ingeniería ferroviaria, tecnología textil y del cuero, agricultura, tecnología de los alimentos, tecnología química, metalurgia, tecnología de la madera, e industrias del vidrio y de la cerámica. rosalunagarcia@gmail.com

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 La implantación de terminología en los centros de trabajo. Esta un área bastante virgen en nuestro medio, son pocas las instituciones que cuentan con glosarios propios en los que se refleje el estilo de la casa. Una tarea urgente, por tanto, es sensibilizar y capacitar al personal interesado para que debidamente capacitado y asesorado por terminólogos puedan llegar a consensos terminológicos que se materialicen en glosarios institucionales de difusión interna que en una segunda etapa sería confrontados con los elaborados por instituciones afines a fin de llegar a consensos intradisciplinarios.  La penúltima actividad del plan terminológico es la evaluación de las carencias, deficiencias y aciertos de los instrumentos antes mencionados a fin de reorganizarlos y perfeccionarlos.  Finalmente, la última actividad de carácter permanente de este plan es la actualización terminológica en tanto que la aparición de neónimos , o neologismos de especialidad, va de la mano con el desarrollo técnico y científico y el grado de neologicidad en las diferentes disciplinas, artes, oficios, ciencias, técnicas es variable. La informática tiene una amplia productividad neológica frente a la teología. Otra recomendación respecto de la normalización terminológica está referida al perfil de los normalizadores. Estos pueden ser instituciones o colectivos académicos y profesionales representativos, de preferencia organismos profesionales que trabajan en un medio especializado, apoyados por terminólogos, o lingüistas con formación terminológica quienes se harían cargo de la actualización. En cuanto a la difusión, ésta debe centralizarse a través de una red controlada para evitar la propagación de formas contradictorias. En lo tocante a la implantación y la evaluación del proceso, este debe estar a cabo de organismos administrativos que se encarguen de los aspectos lingüísticos de una sociedad. Dada la situación sociolingüística actual de nuestros países, aconsejaríamos que se apueste a corto plazo por una planificación traductora, y a mediano y largo plazo, por una terminológica que exigirá más tiempo ya que está supeditada a la producción especializada basada, de preferencia, en un proceso de acuñación terminológica planificada. Estimamos que es más viable iniciar el proceso de planificación traductora en tanto esta actividad constituye un excelente vehículo para dar a conocer las culturas nacionales a otras lenguas, acuñar terminología al traducir a las lenguas nacionales, y democratizar la transferencia de información actualizada que permitirá elevar la calidad de vida de las diferentes comunidades lingüísticas peruanas. Concluiremos esta exposición ratificando que la mejora del estatus de nuestras lenguas nacionales, en especial las minorizadas, se dará básicamente a través de un cambio de actitud de los hablantes peruanos respecto de su propia lengua y a la variedad de lenguas que coexisten en nuestro territorio, así como del aumento de la producción literaria, particularmente de la especializada, de la publicación de traducciones de la producción nacional a diversas lenguas extranjeras y de dichas lenguas a cada una de las lenguas

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nacionales, y de la acuñación terminológica en todas y cada una de las lenguas de nuestro variopinto panorama lingüístico. Para finalizar nuestra exposición, reflexionaremos sobre la visibilidad del traductor especializado que debería patentizarse a través de espacios intratextuales valiéndose de dupletas o tripletas terminológicas tales como ordenador/computador/computadora, o extratextuales destinados a explicar sus decisiones terminológicas tales como el prólogo del traductor, las notas del traductor, los glosarios incluidos a manera de anexos, entre otros. Apelamos a los traductores especializados hispanos para que no se limiten a proponer terminología a la carta en función de las necesidades terminológicas de cada encargo de traducción, sino a que asuman la responsabilidad lingüística de evaluar y negociar con los usuarios la pertinencia de los términos, al igual que sensibilizarlo para un cambio de actitud lingüística. Finalizaremos esta conferencia con la siguiente reflexión: Hoy más que nunca, la terminología hispana demanda la presencia mediadores lingüísticos y hablantes expertos con buenas prácticas terminológicas, es decir capaces de realizar intervenciones terminológicas efectivas conducentes a eliminar contaminaciones lingüísticas innecesarias, a acuñar terminologìa hispana funcional de carácter general, regional o local según sea el caso, y a salir en defensa de los derechos lingüísticos de los nombrados, diferenciando las denominaciones de objetos de las referidas a personas que tienen derecho a denominaciones especializadas estéticas, ecológicas y proactivas, y, finalmente, a contribuir con la planificación lingüística del español y de sus propios dialectos armonizando la unidad con el respeto por la diversidad terminológica. Bibliografía Cabré, Ma. Teresa (1999): «Traducción y terminología: un espacio de encuentro ineludible», La terminología: representación y comunicación, Barcelona: IULA. Gravier, M. (1983): «Faut-il sauver les langues nationales?», Traduire, París. Lapesa, Rafael (1996): «América y la unidad de la lengua española», Revista de Occidente, Madrid, p. 113. Lara, L. F. (2002): «Una visión excéntrica del español contemporáneo», ponencia del I Congreso El español, lengua de traducción, Almagro, 2002. Publicación electrónica: http://europa.eu.int/comm/translation/events/almagro/html/ponencias_es.htm. Lilova, A. (1984): «L’état actuel de la traduction», Babel, Budapest: John Benjamins Publishing Company. Luna, Rosa (2002): Temas de Traducción, Lima: UNIFE. Ídem (2004): «Resemantización y objetivación de la terminología de la discapacidad», Objetividad científica y lenguaje, Barcelona: IULA. Ídem (2006): «La banalización de la terminología referida a la diversidad», La terminología en el siglo XXI, Barcelona: IULA, RITERM04. Muñiz Castro, Emilio (1998): «Terminología técnica en España: 150 años entre la nada y la esperanza», El País, p. 30. Neubert, A. (1985): Text and Translation, Leipazig: Veb Verlag Enzyklopadie.

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