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RUMBO A LA UNIDAD

CON LA SANTÍSIMA TRINIDAD

NOVENA A LOS 9 COROS ANGÉLICOS

Coronilla de Salutación a los nueve Coros Angélicos…

DÍA 3
CORO ANGÉLICO: LOS PRINCIPADOS

MEDITACIÓN:

Los Principados llevan la imagen de Dios, y reciben una abundante


participación de su autoridad. Ellos adoran su Divina Omnipotencia y la misma
autoridad que ejercen sobre ellos los transporta y los arrebata encendidos de
amor. El cuidado de los Principados se extiende a todos los lugares de la tierra:
los imperios se forman, se conservan, prosperan y se aumentan con el poder
de su protección.Estos excelentes capitanes de la Milicia Celestial obran en su
misión, por un impulso divino. «Ellos consultan a la Verdad Eterna sobre todas
sus acciones, no obrando sino según las reglas que el Señor les ha prescrito, ni
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teniendo otro objeto que la gloria de Dios».Ellos son dignos de mandar, porque
atribuyen todo su poder y autoridad a la Autoridad Primera y Suprema, de la
cual dimana la que ellos tienen. Nunca se proponen su propia honra y gloria.El
único deseo que tienen es que el Santo Nombre de Dios sea glorificado, que los
gobernantes y los pueblos estén sometidos al supremo imperio del Rey de
reyes, y que los unos y los otros lleguen al término de la gloria y de la
felicidad.

SALUTACIÓN AL CORO ANGÉLICO

DE LOS PRINCIPADOS

San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla, sé nuestro amparo contra la


perversidad y asechanzas del demonio. Reprímale Dios, pedimos suplicantes, y
tú príncipe de la Milicia Celestial, con el divino poder que Dios te ha conferido,
arroja al infierno a satanás, y a todos los demás espíritus malignos, que vagan
por el mundo para la perdición de las almas. Amén.

V: María, Reina de los Santos Ángeles

R: Rogad por nosotros.

Padre Nuestro, que estás en el Cielo, santificado sea Tu Santo Nombre; venga
a nosotros tu Reino; hágase Tu voluntad en la tierra como en el Cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día, perdona nuestras ofensas, como también
nosotros perdonamos a los que nos ofenden, no nos dejes caer en la tentación
y líbranos del Malo. Amén.

Dios te salve, María, llena eres de gracia; el Señor es contigo. Bendita Tú eres
entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios Hijo, Madre Nuestra y San José, rogad por
nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Gloria al Padre, Gloria al Hijo y Gloria al Espíritu Santo.


Como era en el principio ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amén.

V: Dios mío ven en mi auxilio.

R: Señor, date prisa en socorrerme.

Gloria al Padre, Gloria al Hijo y Gloria al Espíritu Santo.


Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Por la intercesión de San Miguel Arcángel, y el Coro Celestial de Los


Principados, que Dios, Nuestro Señor, se digne llenar nuestras almas,
las almas de todos sus hijos, con el verdadero espíritu de la
obediencia. Amén
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Padre Nuestro, que estás en el Cielo, santificado sea Tu Santo Nombre; venga
a nosotros tu Reino; hágase Tu voluntad en la tierra como en el Cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día, perdona nuestras ofensas, como también
nosotros perdonamos a los que nos ofenden, no nos dejes caer en la tentación
y líbranos del Malo. Amén.

Dios te salve, María, llena eres de gracia; el Señor es contigo. Bendita Tú eres
entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María,
Madre de Dios Hijo, Madre Nuestra y San José, rueguen por nosotros,
pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Santo, Santo, Santo


Señor Dios de los Ejércitos.
Llenos están los Cielos y la Tierra de la Majestad de Vuestra Gloria.

Santo, Santo, Santo


Señor Dios de los Ejércitos.
Llenos están los Cielos y la Tierra de la Majestad de Vuestra Gloria.

Santo, Santo, Santo


Señor Dios de los Ejércitos.
Llenos están los Cielos y la Tierra de la Majestad de Vuestra Gloria.

Gloria al Padre, Gloria al Hijo y Gloria al Espíritu Santo.


Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

ORACIÓN FINAL

¡Gloriosos . Y majestuosos Principados! Vosotros que veláis sobre los países y


reinos, os suplicamos que gobernéis nuestro cuerpo y nuestra alma, y nos
mantengáis en el camino de la justicia. Para que un día merezcamos ser
llevados ante el Trono de La Santísima Trinidad y entremos en la posesión de la
gloria, donde alabemos al Señor para siempre y os demos perpetuas gracias
por haber conseguido con vuestra intercesión la bienaventuranza eterna.
Amén.

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