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Tumores Benignos y Malignos

Es muy fácil y complicado decir que en este tiempo donde tenemos vacunas de alta elaboración y
gran eficacia, enfermedades que años atrás afectaban y diezmaban a la población y la gran
evolución de la medicina nos ha llevado a facilitarnos la vida a través de la investigación y
desarrollo de fármacos para tatar distintas enfermedades, pero definitivamente la enfermedad
que ha llegado para quedarse y cada vez hay un gran aumento y que también los científicos están
trabajando para “buscar la cura” o al menos minimizar los síntomas y signos de la enfermedades
es el Cáncer. detrás de esto el cáncer no solo provoca una elevada mortalidad, sino que además
dan lugar a más sufrimientos tanto emocionales como físicos.

Claro que no todo suena malo o trágico. A través de los años se ha trabajado para averiguar cómo
esta enfermedad se comporta y a la vez se tienden a desarrollar: su mecanismo de replicación, la
forma en las que se van diseminando e inclusive si estas puedes ser benignas malignas.

Las neoplasias son crecimiento anormal de masas de forma descontrolada, y también suelen ser
irreversibles a causa de mecanismos fisiológicos donde se ven comprometida ciertas proteínas y
mecanismos que dejan de funcionar “normalmente”. Las tres características principales de los
tumores es que forman una masa anormal de células, poseen un crecimiento independiente,
excesivo y sin control y tienen la capacidad de sobrevivir incluso después de desaparecer la causa
que lo provocó.

En los tumores, esto muy importante entender porque las células tumorales pierden la capacidad
de responder al control del crecimiento normal. Estas continúan proliferando, aparentemente
indiferente a los efectos reguladores que controlan el crecimiento celular normal.

A pesar de que se habla de alteraciones debemos de saber que las neoplasias no son
independientes ya que necesitan de un huésped para así poder cumplir con sus necesidades
metabólicas.

La oncología es una rama de la ciencia que estudia la formación de tumores y es esta misma que
ha diferenciado con el nombre malignas y benignas dependiendo la identificación de estas a través
de la clínica y ciertos estudios.

Los tumores benignos: Estos son aquellos que no presentan riesgo algunos gracias a su forma
macroscópica y microscópica. Las características que presentan no son de gran riesgo y se pueden
remover a través de una cirugía sin que estos se diseminen per a la vez este si no se extirpan
pueden provocar otras patologías.

Los tumores malignos: Son aquellos que se pueden infiltrar en estructuras adyacentes y pueden
provocar diseminación (metástasis) o destruyendo tejido provocando así casi una muerte segura.

Los términos benigno y maligno se refieren a comportamientos biológicos más o menos peligrosos
o agresivos, es decir, la capacidad de provocar enfermedades graves. En estos términos, el
diagnóstico de los tumores se basa patrones en el crecimiento patológico y su comportamiento
clínico que a su vez nos puede dar indicios de cómo se podría comportar el tumor.
La nomenclatura de los tumores benignos lleva el sufijo –Oma para indicar el tipo de células que
procede en la neoplasia como ejemplos podemos poner el fibroma el cual procede de un tumor
del tejido fibroso o el condroma que procede de tejido cartilaginoso.
Para referirnos a neoplasias benignas en tejidos es más difícil ya que se observa una nomenclatura
complicada.

Se pueden clasificar tanto según la función de sus células de origen como el patrón macroscópico y
microscópico que posean

Los tumores malignos tienen una nomenclatura parecida a los tumores benignos solo que tienen
algunas características adicionales que los primeros no cuentan.

Un sarcoma es una neoplasia que aparece en tejidos mesenquimatosos como en derivados de


estos por ejemplo un cáncer de tejido fibroso (fibrosarcoma) o una neoplasia en los condrocitos se
puede convertir en un condrosarcoma.

Todo eso nos lleva deducir que la palabra cáncer, tumor, neoplasias van más allá de simples
nombres si no que su nomenclatura, forma clínica nos lleva nombrarlos y ubicarlos de manera
correcta.

La morfología, los estudios de laboratorio como las biopsias e incluso la exploración clínica
también nos dan resultas para poder pensar si son tumores benignos y malignos. Tener muy en
cuenta siempre las decisiones nos van a ayudar mucho en la clínica y hasta el momento de escribir
notas médicos y sobre todo tratar de confundirlos.

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