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TRABAJO FINAL:

Educación
Sexual
Integral

PROFESORA: Celeste Mac Dougall


ALUMNA: Alejandra Abadie

ENSAYO FINAL:
“ESI… ¿PARA QUÉ?”
Índice

Introducción……………………………………………..……… 1

Problemas.………………………………………………………. 3

Desarrollo……………………………………………………….. 4

Conclusiones……………………………………………………. 7

Citas bibliográficas……………………………………………… 8
Introducción:
Con el objeto de dar efectivo cumplimiento a la Ley N°26.150 de
Educació n Sexual Integral y garantizar el desarrollo de los
lineamientos curriculares, las jurisdicciones se comprometen a
implementar la obligatoriedad de la educació n sexual integral en todos
los niveles y modalidades educativas, abordando, sin excepció n, los
cinco ejes conceptuales:

 Cuidar el cuerpo y la salud.


 Valorar la afectividad.
 Garantizar la equidad de género.
 Respetar la diversidad.
 Ejercer nuestros derechos.

Con la necesidad de garantizar la integralidad del enfoque, se


establecen a continuació n nú cleos de aprendizajes prioritarios para el
nivel medio:

 El cuerpo que cambia, la autonomía y su construcció n


progresiva.
 Las distintas formas de ser joven segú n los contextos y las
experiencias de vida.
 Construcció n de identidad y de proyecto de vida
 Los patrones hegemó nicos de belleza y su relació n con el
consumo.
 Reproducció n, embarazo, parto, maternidad y paternidad desde
un abordaje integral.
 El embarazo no intencional en la adolescencia: los métodos
anticonceptivos.
 La prevenció n de infecciones de transmisió n sexual.
 Los marcos legales para el acceso a los servicios de salud sexual.
 La pareja, el amor y el cuidado mutuo en las relaciones afectivas.
Mirada hacia la violencia de género en el noviazgo.

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 El reconocimiento y respeto a las distintas maneras de ser mujer
y de ser varó n.

 El aná lisis crítico de la femineidad y la masculinidad en distintos


contextos.
 El derecho de las personas a vivir su sexualidad de acuerdo a sus
convicciones y preferencias en el marco del respeto por los/as
otros/as.
 La vulneració n de derechos sexuales: La discriminació n, la
violencia, el acoso, el abuso, el maltrato, la explotació n sexual y
trata.
 La violencia de género en la adolescencia.
 Distintas miradas sobre el aborto (como problema ético, de
salud pú blica, moral, social, cultural y jurídico, etc.)
 Prevenció n del grooming. Redes sociales y sexualidad.

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Problemas:
Hacer efectiva la ley 26.150 de educació n sexual integral procura
que los docentes se capaciten y elaboren proyectos específicos en
todos los niveles escolares. Esto pone en jaque que los y las estudiantes
no reciban esta educació n sexual que debe ser garantizada. Ante este
nuevo desafío también existen familias que se niegan que sus hijos e
hijas reciban este derecho que por ley debe estar acreditado. No
obstante, las escuelas deben prepararse, realizar autoevaluaciones,
capacitar a los docentes, conocer las necesidades y preocupaciones de
sus alumnos y realizar proyectos para que se implemente la ley a la
currícula.

Los institutos de educació n superior deben capacitar a los


futuros docentes durante el transcurso de su formació n en los
profesorados. Quizá s en los ú ltimos añ os los egresados de estos
profesorados cuentan con una formació n en educació n sexual integral,
pero, los y las docentes de planes viejos, ¿se capacitaron? ¿Realizaron
algú n posgrado de ESI? En este ensayo intentaremos abordar có mo
podría impactar que los y las estudiantes no reciban esta educació n
sexual integral, también veremos las ventajas de la implementació n de
la ley 26.150 en el nivel medio. Entonces, ESI… ¿Para qué?

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Desarrollo:
¿Se sabe a ciencia cierta qué escuelas no cumplen con este
derecho? ¿Por qué hay instituciones que se niegan a dictar estos
talleres?

Hoy, la ley establece que la Educació n Sexual Integral (ESI)


incluye aspectos bioló gicos, psicoló gicos, sociales, afectivos y éticos. Es
decir que no se trata só lo de conocimiento sobre cuestiones
reproductivas, sino que comprende el respeto por la diversidad, por
ejemplo. La ley dice que es obligatorio impartirla, y también que “cada
comunidad educativa incluirá en el proceso de elaboració n de su
proyecto institucional la adaptació n de las propuestas a su realidad
sociocultural, en el marco del respeto a su ideario institucional y a las
convicciones de sus miembros”.

Esto no implica que una escuela pueda no dictar las clases ni dar
los contenidos que el Ministerio de Educació n nacional establece como
obligatorios. Sin embargo, en muchos casos ocurre. “Se genera alguna
tensió n porque muchas instituciones confesionales lo que hacen es
decir que trabajan la Educació n Sexual Integral (ESI) y lo presentan
como educació n en valores, educació n en amor, pero lo que hacen en la
prá ctica es sesgar la informació n o dar informació n incompleta”1
Explicó Cecilia Valeriano, coordinadora del Programa de Movilizació n
Social y Redes de la Fundació n Huésped.

Entonces, ¿có mo podríamos por ejemplo, detectar un noviazgo


violento en nuestros estudiantes? Algú n caso de acoso y/o abuso,
muchas/os creen conocer sus cuerpos pero en muchos casos no es así.
Es importante no caer en la comodidad de pensar que nuestros

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alumnos/as saben todo, por tal motivo, hay que brindarles todas las
herramientas que está n a nuestro alcance.

“El cará cter y las actitudes de la joven expresan su situació n: si


esta se modifica, la figura de la adolescente aparece también diferente.
Hoy le es posible tomar su suerte en sus manos, en lugar de depender

del hombre. Si está absorbida por los estudios, el deporte, el


aprendizaje profesional, una actividad social y política, se libera de la
obsesió n del varó n, está mucho menos preocupada por sus conflictos
sentimentales y sexuales. Sin embargo, tropieza con muchas má s
dificultades que el joven para realizarse como individuo autó nomo. Ya
he dicho que ni la familia ni las costumbres favorecen sus esfuerzos.
Ademá s, aun cuando elija la independencia, no por ello hace menos
sitio en su vida al hombre, al amor. Con frecuencia tendrá miedo de
que se frustre su destino de mujer si se entrega toda entera a cualquier
empresa. Ese sentimiento permanece con frecuencia inconfesado; pero
está ahí, corrompe las voluntades concertadas, establece límites.”2 Es
importante este fragmento de la autora Simone de Beauvoir, ya que, se
debe tener en cuenta los futuros cambios que se experimentará n a lo
largo de su vida escolar y también en su etapa posterior. Si de cambio
se habla, hay que prestar mayor atenció n en la idea que los y las
jó venes durante su paso por las escuelas podrían definir su identidad
sexual, y por tal motivo, hay que estar preparados ante eventual
cambio. No porque sea algo iló gico, sino porque quizá s el o la
estudiante necesite que los/as docentes lo acompañ en o aconsejen ya
que quizá s en su familia no encuentran ese apoyo importante. Es
notorio también que en los espacios escolares se etiquete a los/as
estudiantes por el tamañ o de su talla, vestimenta, etc., este tipo de
acoso creció en el Repú blica Argentina un 33 % durante el 2019 3. Se
observa que: “En los discursos dominantes, la gordura es una tara del
cuerpo y un índice de falta de autocontrol (un valor del mercado como
la eficiencia, la competitividad o la –buena presencia-), por eso se la
asocia al fracaso social.”4 Acá lo explica bien la autora y se sabe que
trae consecuencias para aquel o aquella que lo padece, todo porque la

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sociedad creó un estereotipo de mujer u hombre, aunque pareciera ser
que se está saliendo de esa corriente.

Podríamos dedicarles miles de pá rrafos a la importancia de brindar


este espacio en todos los niveles escolares, pero cerraremos con uno
de los temas que está en discusió n, la legalizació n del aborto.
Como analiza Nina Zamberlin en su capítulo nueve de “Percepciones y
conductas de las/los adolescentes frente al embarazo y la
maternidad/paternidad”. “El aná lisis de los grupos focales muestra

que el embarazo que ocurre durante la adolescencia es por lo general


un embarazo no buscado, que ocurre como consecuencia de la no
utilizació n de métodos anticonceptivos o de su uso incorrecto o
discontinuo en el marco de relaciones de noviazgo entre adolescentes
de edades cercanas.

Se trata de situaciones inesperadas que se asocian con: 1) una


sensació n de “inmunidad” que las/los jó venes manifiestan frente a la
posibilidad de un embarazo, que se evidencia en expresiones tales
como “nunca me cuidé y nunca me embaracé tampoco”; 2) con la toma
de riesgos, aun conociendo las consecuencias, frecuentemente asociada
con la conducta adolescente; y 3) con una postura pasiva en la que el
embarazo es algo que simplemente “pasa”, “pasa sin querer” o “viene
solo”.5 Finalmente uno se pregunta ¿Cuentan los adolescentes con las
herramientas necesarias?; ¿Saben de los cambios de sus cuerpos?;
¿Cuá les son límites de un posible acoso o violencia?.

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Conclusiones:
Como conclusió n final y considerando los problemas mencionados
anteriormente, es fundamental y sobre todo es un derecho humano
que las instituciones y el Estado puedan garantizar el acceso a la
informació n para el cuidado de la salud sexual y reproductiva para que
los y las estudiantes puedan:

 Expresar sus emociones y sentimientos.

 Decidir con libertad y responsabilidad cuá ndo iniciar las


relaciones sexuales y con quién.

 Evitar embarazos no deseados e infecciones de transmisió n


sexual.

 Conocer el derecho de las adolescentes embarazadas a seguir


estudiando.

 Respetar la diversidad sexual y rechazar toda forma de


discriminació n.

 Construir un aná lisis crítico sobre los mensajes cotidianos sobre


la sexualidad (televisió n, internet, chistes).

 Saber a quién acudir en caso de violencia sexual.

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Citas bibliográficas:

1
Fragmento extraído de: https://chequeado.com/el-explicador/educacion-sexual-cual-es-la-situacion-y-
quienes-se-oponen/

2
“El segundo sexo” Simone de Beauvoir pág. 136

3
https://www.eltribuno.com/jujuy/nota/2019-5-21-0-0-0-en-un-ano-el-bullying-crecio-en-un-33-en-el-
pais

4
“Cuerpos sin patrones” Laura Contrera y Nicolás Cuello, pág. 26

5
“Embarazo y maternidad en la adolescencia. Estereotipos, evidencias y propuestas para políticas
públicas” Capítulo 9, Nina Zamberlin pág. 286

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