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FRATERNITAS ROSICRUCIANA
ANTIQUA
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Curso de
Prosperidad

Fraternitas Rosicruciana Antiqua Fraternidad Rosa-Cruz Antigua


Argentina Chile

CONFEDERACIÓN INTERNACIONAL DE LA FRATERNITAS ROSICRUCIANA ANTIQUA


C.I.F.R.A.

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Curso de Prosperidad

ÍNDICE
Primera Lección:
La Sustancia Eterna.
Página 4.

Segunda Lección:
Energía: Potencia del Pensamiento.
Página 8.

Tercera Lección:
Atracción o Repulsión.
Página 12.

Cuarta Lección:
¿Qué es Prosperidad?
Página 16.

Quinta Lección:
¿Cómo y Dónde Crear?
Página 18.

Sexta Lección:
El Principio Creador.
Página 21.

Séptima Lección:
El Proceso Repelente.
Página 24.

Octava Lección:
Economizar.
Página 27.

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Primera Lección

LA SUSTANCIA ETERNA
¿Acredita Ud. la existencia de cosas que no tenga conocidas?
¿Admite al menos, que puede más fácilmente creer en la existencia de las
cosas que Ud., efectivamente, ve? ¿Ud. desea prosperidad, no es así?, ¿será por
eso que va a leer estas lecciones? Si viese efectivamente la existencia de su
prosperidad, ¿Ud. en ella creerá más fácilmente, no es verdad?, en ese caso,
¿qué es lo que ocurre primero: ver o creer?
En esta serie de lecciones no le pedimos que fije su atención en una mera
teoría del método de adquirir prosperidad. No le pedimos como a un principiante
que precisa de meter el dedo en la llaga para que pueda creer que hay llaga; que
tiene más necesidad de actos comprobados que de teoría. De ahí, no
comenzamos esta serie de lecciones con enseñanzas psíquicas, ni con quimeras
y, si, con cosas simples, de sentido común; con cosas probadas y comprobadas
por la ciencia, cosas esas que sometemos a su consideración: apenas le pedimos
que abra los ojos, que comprenda y acredite aquello que ve. Cuando Ud. tenga
conseguido creer en eso que ve, estará capacitado para ver aquello en que
resolvió creer. Eso, no obstante, solamente vendrá en un período más avanzado.
Después de haber leído el exordio precedente y tomando en consideración
la afirmación siguiente, Ud. nos acusara por el acto de que le hemos ofrecido pan
y presentado piedras, pues, vamos a pedirle que crea en lo siguiente: “Toda
sustancia que ya una vez haya existido en forma material existe hoy sobre alguna
forma”. “Toda sustancia que ha de existir algún día en forma material existe hoy
sobre alguna forma”.
Esta afirmación, con todo, no es teoría y sea un acto que la ciencia tiene
demostrado y que Ud. puede comprobar por sí mismo. Si Ud. tiene, por ejemplo,
un pedazo de hielo, caliéntelo, y él se transformará en agua; hierva esa agua y
ella se tornará vapor. El verdadero vapor es invisible; lo que nosotros llamamos
vapor es el hielo ya condensado. Haga Ud. lo que le hiciere, esta sustancia
existirá siempre como hielo, como agua, como vapor, más no perece.
Puede no ser visible al ojo, mas ni por eso deja de existir.
Hay un hermoso poema intitulado: “La Nube”, que dice: “Soy hija de la
tierra y del agua, soy el adorno de los cielos, penetro los poros del océano y de
las costas; me transformo, mas nunca perezco”.
Otro ejemplo: un pedazo de papel, una hoja de un árbol que Ud. quema
para verse libre de ellos y, entretanto, de ellos no se libra, pues, sus
componentes aún existen sobre la forma de gases, de humo o de cenizas, los

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Curso de Prosperidad
cuales pesan exactamente lo que pesaba el papel y la hoja, por eso que una dada
cantidad de sustancia material pesa siempre lo mismo, lo que dice la ciencia
prueba que la materia nunca perece.
En los viejos tiempos se creía en la Magia Negra; creíase que de la nada se
podía hacer alguna cosa y que esa cosa se podría volver a la nada mediante
encantamientos. La ciencia, no obstante, demostró que, aunque pareciese que
hubiese los magos alcanzado su objetivo, aquello que “aparentemente” parecía
ser la realidad no era realidad, y lo que parecía falso era realidad. La destrucción
aparente de la materia era una simple ilusión óptica, pues, como decía
Demócrito:
“Nada jamás se puede transformar en alguna cosa, ni algo jamás en nada”.
En la realidad, la palabra “destrucción” no debería aparecer en el diccionario, por
eso de que nada se destruye y, sí, se “Transmuta”. Es por eso que los químicos
modernos, cuando escriben la palabra “destrucción” siempre la colocan entre
comillas para indicar su empleo erróneo.
Tenemos otro ejemplo: una simiente. Consiste en una cierta combinación
de sustancias. Con el crecimiento, más se apropia de sustancia. ¿De dónde la
toma?, ¿de dónde sino del suelo que la circunda? Y esa sustancia que la simiente
absorbe siempre existió a la espera de ser utilizada. La simiente, al final, se
transforma en árbol y este produce hojas, lo que es adicionar cada vez mayor
cantidad de sustancia. ¿De dónde toma ella esa sustancia, cuando ya no está más
circundada por el suelo?, ciertamente del suelo por medio de las raíces, desde
que haya incrementado su esfuerzo de actividad, pues, ahora toma también
sustancia del aire y del sol.
Entonces, el aire y el sol también contienen sustancia a la espera de que la
utilicen igual a la de la tierra.
Y de tiempo en tiempo el árbol pierde hojas, flores y ramas que sufren un
proceso químico de deterioro y retornan a la tierra y al aire, a los grandes
almacenes de sustancia. El árbol, finalmente muere, cae en el suelo, se pudre,
desaparece y se transforma en carbón de piedra que después usamos como
combustible.
Preguntamos, ahora: ¿desaparece la sustancia cuando quemamos el carbón
o, siquiera, disminuye esa sustancia? No; alguna cosa de la sustancia, que un día
fue árbol, y hojas y hoy humareda. Una parte es gas, otra ceniza; subsiste, no
obstante, la misma sustancia intacta y con el mismo peso.
Y se sigue la transmutación: la sustancia que fue para el aire pasa por otras
transformaciones; tal vez se transforme en lluvia, que a su vez vaya a ser parte
del crecimiento de un nuevo árbol. Y la sustancia que fue al suelo, las cenizas,
retornan a la madre tierra como nutrición de nuevos árboles, tal vez disueltas
como sales en el agua de la lluvia, o como alimento de los animales o de los
peces que más tarde nos alimentarán a nosotros.
Tal es la eternidad y la versatilidad de la sustancia.

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Ud. vio, entonces, con sus propios ojos, que la materia jamás perece. Y
nunca hubo, no habrá ni hay mayor o menor cantidad de sustancia. Unas veces
no la vemos y, otras, la podemos ver; ella, no obstante, siempre existe sobre
esta o aquella forma. Es posible que Ud. no la vea toda en este instante; ella
continua, en cambio, existiendo, porque no puede dejar de existir.
La misma cantidad de sustancia, pues, lo envuelve a Ud. siempre
aguardando la oportunidad propicia para tornarse en forma visible. Ya ve Ud. que
toda sustancia que ya alguna vez existió sobre forma material, existe
actualmente en alguna forma. Ud. ve, también, que toda sustancia que algún día
habrá de existir en forma material, existe hoy sobre alguna forma.
Toda la riqueza con que el mundo haya de contar mañana o de aquí a un
millón de años, existe hoy alrededor de Ud., lo envuelve a Ud., y está esperando
una llamada para tomar forma material. Ud. esta rodeado de riquezas fabulosas y
no sabía de eso.
Ud. no solo no sabía, como hasta que decía que tales riquezas no existían a
su disposición, apenas porque Ud. no las veía, ni había estudiado los simples
enseñamientos que le vengo a explicar. Ud. era así como un muchacho con un
libro lleno de letras y de señales sin significado alguno para él, apenas, por causa
de su ignorancia, ¿no es verdad? Y, entretanto, por no saber el muchacho
interpretar esas letras y esas señales, no niega que las mismas tengan un
significado: al contrario, los lleva a su madre a quien dice: “Madre, enséname a
leer libros como tú los lees”. El hombre, en cambio, en vez de eso, y con su
orgullo, dice: “Yo no puedo leer eso, luego, eso no tiene significado”. Al menos
que tengamos la modestia, la simplicidad, la forma de saber que tiene el
muchacho, no nos serán reveladas esas cosas.
La persona que duda que haya sustancia en espera, es como aquel que
solamente aprendió inglés, para quien una página en francés no tiene significado
alguno. Esa persona, con todo, no sería tan tonta para decir que el francés nada
significa, solamente porque no lo entiende.
¿Esta Ud. ahora convencido de que tiene primero que ver con la mente,
para qué, entonces, pueda realmente comprender aquello que ve con los ojos?
Por el hecho de nunca haber percibido estar circundado de sustancia presta
a transformarse en riqueza, no niega Ud. la existencia de ella. La ciencia prueba
que existen en espera billones de pequeños y ricos átomos. La ciencia los tiene,
con todo, contados y fotografiados en sus caminos. Que la ciencia lo ayude a abrir
los ojos y le ensene a ver con la mente. Es posible que algunas cosas que Ud. ve
con los ojos le parecían muy diferentes de lo que le parecen hoy.
El objeto de estas lecciones es educar la visión de la mente. Cuando Ud.
llegue a ver correctamente, con los ojos y con la mente, que está rodeado de
riqueza inconmensurable y en ella creer, tendrá dado el primer paso en la

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conquista de su propia abundancia. Pablo dice que la fe es la que realmente nos
ayuda a conseguirnos aquello que esperamos.
Es cuando llegamos a persuadirnos de la existencia de una cosa, que
realmente nos disponemos a conquistarla. Sería tontería procurar entusiasmar a
una persona, lanzándola a la busca de una cosa en cuya existencia ella no cree;
sería ir atrás de locuras.
Todas las veces en que le vinieren dudas de que Ud. esta rodeado de
riquezas incontables, recuérdese que la ciencia sustenta la prueba que la
sustancia es indestructible y eterna, que existe hoy toda la riqueza que todas las
generaciones futuras habrán de conquistar, la cual apenas espera a que alguien le
de forma.
Cuando Ud. crea en esa sustancia eterna y a la espera, se preguntara a sí
mismo: ¿qué es lo que le da forma?, y llegara a la conclusión a que llega la
ciencia, que existe cierta energía que atrae esas unidades de sustancia y las
reúne dándole aquello a lo que llamamos forma, quizás, la forma humana.
Una vez acepte tal energía, Ud. raciocinará así: “Si yo consigo descubrir que
especie de Energía es esa, tal vez me pueda apropiar de una parte de ella. Si
consigo eso, podré ordenar a esos átomos que se agrupen y tomen forma, y
ordenar a otras formas que se desorganicen”.
Entonces, creerían lo que dice Jesús: “Aquello que pidieres, recibiréis”;
“Todo lo que el Padre tiene es mío”; “Aquello que yo hago, lo podréis hacer, y aún
mayores cosas que yo podréis hacer”. Podrá acelerar la obra de la naturaleza.
Podrá obtener todo cuanto quisiere, en paz, riqueza, salud, poder, armonía y
prosperidad.

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Segunda Lección

ENERGIA: POTENCIA DEL PENSAMIENTO


Comprobamos en la lección anterior que la cantidad de sustancia en el
Universo es invariable; que el propio aire que nos rodea está lleno de esa
sustancia omnipresente, y que la sustancia está esperando ser utilizada,
dándosele formas útiles.
Una vez convencidos de la verdad de esas cosas, estamos prontos para
preguntarnos a nosotros mismos: ¿Que es lo que hace que esas pequeñas células
se unan o se agrupen en formas suficientemente grandes para ser visibles al ojo?
¿Por qué no se conservan ellas desarregladas en el aire? ¿Cuándo es que se unen
y que es lo que las mantiene unidas? ¿Qué responde la física?
Podemos muy bien depender de las conclusiones de la ciencia, pues, los
sabios no llegan a conclusiones por medio de suposiciones. La Química, la Física,
las Matemáticas, la Botánica, la Fisiología y todas las otras ciencias deben ser
acordes en sus principios fundamentales, porque donde termina una principia la
otra, de manera que tienen, así, un punto de unión. Y cuando una ciencia se
extiende sobre el campo de otra, las conclusiones de ambas, en el terreno común
deben concordar a no ser que una u otra estén erradas.
El estudio de la mente es, también, una ciencia. Sus conclusiones deben
concordar con las conclusiones de las otras, donde sus enseñanzas toquen los de
las otras o, entonces, una de ellas estará errada.
Cuando las cosas materiales se tornen demasiado sutiles para que puedan
ser computadas por medio de instrumentos de física, la ciencia mental toma
cuenta del trabajo, y sus conclusiones deben estar de acuerdo con las de la física.
Si no estuvieren, una u otra de esas ciencias estarán erradas en sus principios
fundamentales. Estudiemos ahora lo que la física enseña respecto de la fuerza
que mantiene unidas las moléculas de la sustancia.
Hace algún tiempo un sabio físico francés formuló una teoría peculiar acerca
de los átomos, pues, para los sabios, antes de pretender comprobar la verdad,
tienen que imaginar primero. “Aprendamos a soñar que, tal vez así, encontremos
la verdad”, decía A. Kekulé, otro sabio.
El sabio francés que formuló la teoría peculiar atómica, dice que cada átomo
estaba unido de un gancho o rabo con el cual agarraba y prendía a sus
semejantes que le pasaran cerca, resultando de ahí que formaren esas unidades
solitarias, grupos o cuerpos. Otros sabios, trabajando en torno de esa teoría,
hicieron estudios laboriosos de los átomos y, aunque no hubiesen encontrado los
ganchos, encontraron muchas cosas nuevas acerca de esos componentes de la
sustancia.

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Curso de Prosperidad
Cada nuevo descubrimiento conduce a otro. Y las conclusiones de los sabios
son las siguientes: Alguna cosa dentro de los elementos de sustancia hace que
los átomos se busquen unos a los otros, que se junten y lancen sus raíces, cada
vez más, sobre los elementos de sus respectivos grupos.
Un fenómeno que tiene muy preocupados a los sabios en la investigación de
los átomos: Los átomos de la misma especie no siempre actúan de la misma
manera en condiciones similares. Algunas veces, un átomo busca cierta clase de
átomos y con ellos se combina, al paso que otro, aparentemente, de la misma
especie, se unen a una clase diferente de átomos. Que los átomos muestren así,
por su propia iniciativa, tales preferencias, es cosa que no parecía estar de
acuerdo con las leyes invariables de la naturaleza, siendo, entonces, los sabios
llevados a aceptar la conclusión de que los átomos que parecían ser de la misma
cualidad, realmente no lo eran, atribuyéndose esa conducta variable a cualquier
cosa diferente dentro del átomo. A ese “Algo” denominaron “Energía Potencial
o Latente”.
¿De donde y de qué manera obtiene el átomo “energía potencial”? ¿Que es
energía potencial? Muchos sabios afirman que esa energía, que hace como que la
materia informe tome forma, es la electricidad. Si así fuese, la electricidad
controlaría el Universo y, siendo la más alta fuerza, no podría estar sujeta al
control de otra fuerza cualquiera. Eso, no obstante, no es razonable, pues,
sabemos que la electricidad puede ser controlada y, aun más, si no puede ser
controlada es una fuerza ciega.
¿Qué es, entonces, lo que controla a la electricidad? El hombre sujeto a la
electricidad, aunque no obstante en pequeño grado, por medio de su inteligencia.
Por consiguiente, la inteligencia del hombre debe ser un poder más alto que el de
la electricidad. Puede, entonces, la inteligencia ser la energía potencial que actúa
sobre los átomos. Y queremos aquí acrecentar que, no obstante no pueda la
ciencia definir o explicar la electricidad, prueba que la energía es indestructible.
Algunos sabios no se atreven a indicar la fuente de la energía. Dicen que una tal
determinación esta fuera del campo de la física. La verdad es que esa
determinación esta en el límite de la física siendo la psicología su punto de
contacto.
Algunos físicos, entretanto, van más lejos en la explicación de la energía. J.
A. Fleming, sabio físico muy conocido, así dice: “Resulta, al final, que la energía
no nos puede ser comprensible sino como una demostración de la operación
directa de aquello que llamamos Mente o Voluntad”.
La física y la psicología se encuentran aquí en un campo común, pues, ¿qué
otra cosa a no ser el pensamiento es la operación que denominamos Mente o
Voluntad? El pensamiento (expresión de la inteligencia), dicen entonces ambas
ciencias, es la energía potencial que se transforma en sustancia material, atrae y
retiene juntos a los átomos de la sustancia.

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Así, quien posee sentido común sabe que, para entender o recibir
inteligencia es preciso tener inteligencia. Luego, los átomos a la espera de
órdenes deben ser inteligentes, una vez que reciben y obedecen a la inteligencia.
La partícula infinitesimal en espera comienza a agitarse, tan luego sienta la
atracción de otra partícula cargada de energía. El átomo en espera es así como
un ser infinitesimal aguardando la carga de la idea; es como un pequeño cerebro
ansioso que pone manos a la obra activamente, cuando se le da una idea para
realizar. La partícula cargada es un núcleo en torno del cual giran
vertiginosamente otras partículas.
Un núcleo es un centro de formación, una simiente que contiene el embrión,
la forma que, más tarde, se desenvolverá o crecerá. El grupo viene a ser un
pequeño universo excitado, un sistema de mundos en remolino al trabajar en
orbitas fijas agitándose, no obstante, todos armónicamente. Hay sabios que
dicen: “La trayectoria descrita por un único átomo es tan fija como la órbita de un
planeta, y la única diferencia que hay en los dos casos es la marcada por nuestra
ignorancia”.
Los átomos, explican los químicos, son retenidos en un pequeño mundo
atómico por un ápice de electricidad. “El electrón (partícula cargada de energía)
encadena y une todo el sistema”. Es así que la energía da forma a la masa
informe.
El pequeño sistema de átomos en torbellino se encuentra con otros
sistemas en las mismas condiciones: sus propósitos y placeres parecen mutuos:
unen fuerzas; su masa crece cada vez más hasta que, finalmente, toma la forma
visible que nos es familiar.
Toda materia, mineral, vegetal o animal fue formada por el sistema de
núcleo. Lo mismo el Sol, la Luna y las Estrellas son formados de ese modo. Ya
Virgilio dice: “Los cielos, la tierra, la pálida luna y la vía láctea son nutridos por un
Alma, por una inteligencia brillante, cuya llama alienta en cada miembro del
Universo y guía todo lo grandioso”.
Una vez dejado en paz cada sistema turbicionado, este crece en tamaño y
fuerza, pues, esa es la ley natural, la ley del infinito. Dice un notable químico
moderno: “Hay una ley universal de desenvolvimiento progresivo por medio del
cual el error disminuye gradualmente y la verdad se expande”. La naturaleza
jamás construye sus escalones para abajo y, sí, siempre para la cima, de acuerdo
con las leyes del Infinito.
¿Qué significa esto para Ud.? Debería significar que nuestros pensamientos
cargan la sustancia en espera que nos rodea, obligándola a tomar forma,
exactamente la forma del pensamiento. Eso nos debería decir que todas las cosas
son pedacitos formados, intrincadamente, de inteligencia que responde a la
inteligencia: más aun, que la buscan. Esto esclarece la expresión de Pablo: “Las
cosas que vemos no fueron hechas de cosas visibles”.

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Curso de Prosperidad
Debería decirnos que el mismo principio rige la creación de las cosas
grandes; que el pensamiento es la forma por la cual podemos atraer para
nosotros las cosas que deseamos tener y que el pensamiento fue el que atrajo lo
que ahora tenemos de bueno o de malo. De tal modo la inteligencia responde a la
inteligencia, que está enteramente en nuestro poder hacer como que el Universo
entero responda a nuestra idea.
El Dr. Max Mason, presidente de la Universidad de Chicago, escribió:
“Sacudid un átomo aquí y, algún día, de alguna forma, todos los demás átomos
en el Universo entero se sacudirán en respuesta. Llamad a esto irradiación;
llamadlo como quisieres”.
Por eso dice Jesús: “Todas las cosas que quisieres, creed que las estáis
recibiendo y que las habéis de tener”. Esto quiere decir que cuando creamos una
idea, la transformamos en energía, el núcleo de sustancia que contiene en sí la
atracción necesaria para crear la forma material de la idea así expresada: en ese
mismo instante el deseo está realizando en el cielo, en el núcleo. Y cuanto más
creamos, tanto más prontamente toma forma.

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Tercera Lección

ATRACCIÓN O REPULSIÓN
En vista de ser ensenadas por físicos y psicólogos las leyes que gobiernan la
transformación de nuestras ideas en pensamientos y de estos en centros de
atracción que, al final, producen la materialización de nuestras ideas, podemos
asegurar que esas leyes no son meras ilusiones y en ellas basar el edificio de
nuestra prosperidad.
Para la construcción de este edificio no nos es absolutamente necesario
conocer, desde luego, como ya lo tenemos explicado, la razón científica. Muchos
hombres practican esas leyes y progresan sin saber lo que están haciendo.
Entretanto, el conocimiento de la razón científica ayuda a los escépticos. Jesús de
Nazaret no repelió a Tomas por pedirle pruebas, y nosotros no criticamos al
estudiante que nos indaga del porque y del como de esas leyes. Con todo, es
mejor comprender esas cosas por medio del Espíritu, que es el medio de ligazón
con el Infinito y con el Alma.
Muchos de nuestros estudiantes preguntan porque es que los poetas
inspirados o Profetas de la Biblia tanto insisten sobre la fe. Repiten siempre que
solamente la fe obtiene resultados. Y, así haciendo, los profetas no hacen más
que confirmar a la ley natural del Crecimiento, esto es, la ley que establece:
“Todo crecimiento, en uno o en otro sentido, es continuo cuando no fuere
perturbado”.
Ya hablamos ligeramente sobre las cualidades de la fe. La fe proporciona las
condiciones favorables para el crecimiento y materialización de la imaginación,
idea y pensamiento. La fe impide toda perturbación en el crecimiento de la
sustancia que ya tengamos atraída con nuestro pensamiento.
¿Cuáles son las perturbaciones que la fe impide? El miedo y la preocupación
son dos de las más graves perturbaciones en el crecimiento de la prosperidad.
Una perturbación cualquiera es siempre un pensamiento negativo,
antagónico al pensamiento positivo o bueno que ya comenzamos a vitalizar o
electrificar. Como el pensamiento negativo también es energía, él se torna
núcleo, centro de atracción que acumula sustancia de conformidad con el patrón
de miedo, preocupación, odio o deformación que le hemos dado. Así, uno
construye y el otro destruye; uno asemeja al trigo alimentador, el otro la cizaña
destructiva. Los filósofos Griegos también conocían esa potencia formidable del
Espíritu, que Demócrito expreso: “Aquello que deseemos, es eso lo que
obtenemos”. Aristóteles decía: “Aquello que esperamos recibir, es lo que
recibimos”.

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Curso de Prosperidad
No queremos decir con eso que la energía que atrae la adversidad sea mala
en sí misma. En realidad es esa la misma energía que atrae la prosperidad. El mal
nos atrae solamente cuando declaramos al mal con el pensamiento o con la
palabra: cuanta mayor suma de energía mandamos para el lado negativo, tanto
menor será la suma de energía de sobra para ser enviada al lado positivo. He
aquí como la falta de fe perturba el crecimiento armónico de las ideas buenas o
positivas.
¿Cómo entonces, evitarse el desfallecimiento de la fe? Afirmándose
constantemente la idea positiva.
La preocupación, la duda y el miedo no son sino falta de fe, flaqueza de los
pensamientos positivos. El único poder dado a la preocupación, a la duda y al
miedo es el que nosotros le concedemos, aquel que vertemos en sus moldes en
vez de verterlo en los moldes positivos o buenos que son aquellos que deseamos
tomen forma material.
De ahí el consejo de la negación por los psicólogos: hay seres que usan el
arma de la negación con mucho éxito y otros que solamente pueden usar el arma
de la afirmación. Cada cual deberá experimentar esos métodos en su propia
idiosincrasia. A las cosas negativas muerte, enfermedad, debilidad, pena,
guerra, pobreza, desorden, desarmonía, desacierto, odio, impotencia,
negligencia, densidad, ignorancia son apenas, ausencia de cosas positivas.
Pensemos en lo positivo y, como por encanto, desaparecerá lo negativo.
Vertamos en nuestra mente consciente o alma, pensamientos de prosperidad y,
como por encanto, desaparecerán los pensamientos de pobreza. Cada uno de
nuestros pensamientos vierte energía que atrae instantáneamente el bien o el
mal, la prosperidad o la pobreza, conforme a la naturaleza del pensamiento
lanzado al Infinito esto es; en el Subconsciente.
Si Ud. nada supiese de pobreza, muy fácil le sería atraer prosperidad. Seres
hay que jamás sufren falta, porque poseen una mentalidad extraordinariamente
rica. “Si no hay pan, denles bizcochos”. Ud. piensa tal vez, que se arruina por
causa de la situación desfavorable, del medio ambiente, de las circunstancias, de
los hombres que lo rodean; después Ud. se abandona a la amargura, y el
resultado inevitable es la producción de condiciones desfavorables.
“Todo crecimiento, en uno o en otro sentido, es continuo si no fuere
perturbado”. Nunca se olvide de que cosa ninguna permanece estática y que el
crecimiento es la primera ley natural. Ud. se siente caer en ruina por causa de la
situación, del medio ambiente, de las circunstancias, de los hombres que lo
cercan; despierte, pues, estas no son causas primarias. Esas condiciones,
ciertamente, pueden producir su mala fortuna; ellas, no obstante, son la
resultante de pensamientos negativos anteriores. Si Ud. los contrariase mediante
pensamientos positivos, la condición perderá la fuerza, por lo menos, en relación
a su persona.

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Recuérdese de las palabras de Jesús, las cuales Ud. puede hacer suyas
propias, pues Ud. tanto es parte del Infinito como Jesús: “Todo poder me fue
dado en el cielo en su fuero interno como en la tierra el mundo que le rodea.
Yo controlo toda condición y todo hombre, desde encima, del trono del Infinito
dentro de mí la glándula de la garganta donde vibra la voz humana, expresión
del pensamiento y ninguna condición y hombre alguno me controla o tiene poder
sobre mí”.
En cuanto permite que la adversidad lo preocupe Ud. alimentara la
adversidad, verterá fuerza y energía en ese molde, prolongará y acrecentará la
vida de la adversidad, la de su fe, “Hágase en ti de acuerdo con tu fe”.
Jamás culpe de la situación al medio ambiente, a las circunstancias que le
rodean, a los hombres, por los desastres de sus propios negocios, lo mismo que
sus ojos y oídos le demuestren que esas condiciones son insuperables. El
testimonio de los sentidos, muchas veces es erróneo: el Sol no se levanta ni se
oculta como parece.
Ud. de un carro de carretera del ferrocarril, ¿ya vio los carriles a una cierta
distancia? Parece que esos carriles se van a juntar inevitablemente. Si Ud. cree
en el testimonio de los sentidos, mirará desesperado de terror al ver el tren
correr vertiginosamente para esa juntura: el desastre le parece inevitable. Sabía,
entretanto, que esa visión es errada, y con ella no se preocupa absolutamente.
Cuando Ud. se sienta inclinado a preocuparse con cualquier cosa, traiga la
remembranza de esos carriles y declare, afirme que la visión esta errada y que el
tren lo habrá de conducir al éxito y no al desastre. Cuando aprenda a hacer eso,
fácil le será afirmar sinceramente, con la verdad, que el camino de la prosperidad
le dará ampliamente aunque, en apariencia, Ud. lo vea lleno con piedras y lodo.
Entonces, tendrá que abandonar sus miedos y cuidados, comprendiendo que ellos
son tan merecedores de risa como la unión de los carriles. Y cuando Ud. aprenda
a reírse de los miedos y cuidados, ellos se disiparán como por milagro, por eso
que no podrá existir si Ud. no los alimentare.
En la construcción de la prosperidad, creemos, frecuentemente, estar en
presencia de dos fuerzas; que tenemos: atraer lo positivo y repeler lo negativo.
Eso es para nosotros bien cierto. Si Ud. siente frío para olvidarse no deberá
trabajar con ambos: frío y calor. Bastará hacer un fuego para que el frío
desaparezca. Para el crecimiento, basta focalizar la atención en el calor e ignorar
el frío.
Cuando Ud. se convenza de que la pobreza y la prosperidad no son dos
fuerzas y, si, fuerza y falta de fuerza, mucho más fácil le ha de ser atraer la
prosperidad. Ya no se preocupará con las condiciones desfavorables o
destructivas circundantes y, si, con el lado positivo o constructivo o atractivo sí,
atractivo en más de un sentido.
Hay en la India un bello proverbio que dice: “El gallinazo fue a aprender a
andar como el cisne y perdió su propio garbo”.

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Curso de Prosperidad
Adopte este método de vivir en su camino de la vida, no como resultado de
la manifestación de los poderes, buenos o malos, positivos o negativos, pobreza y
prosperidad, sin embargo, de una sola pieza, de una única ley, la ley positiva, la
ley del bien.
No se olvide de las palabras de Salomón: “Como el hombre piensa dentro
de sí mismo, así es”.

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Cuarta Lección

¿QUÉ ES PROSPERIDAD?
Ahora que ya conocemos algo de nuestro poder de atracción y repulsión de
las cosas, veamos cuales son las que debemos atraer para ser más prósperos. De
cierto no deseamos atraer cosas que nos vengan a ser una carga. Mas, ¿Cómo
podremos saber cuál de ellas será o no una carga para nosotros? ¿Sera la
prosperidad una carga? ¿O qué es prosperidad?
La palabra “prosperidad” viene de “prosperar” que, a su vez, viene de
“prosperare” cuya significación es “esperar por”. El diccionario Español. N. de
la R. No define prosperidad como abundancia de dinero, sin embargo si, como
“el lucro de cosas favorables y auxiliares”. De ahí aparecieron como sinónimos
“prosperidad” y “felicidad”.
Muchas personas creen que prosperidad significa dinero. Entonces,
preguntamos nosotros: ¿Hace el dinero parte de la prosperidad? O, en otras
palabras: ¿Es el dinero auxiliar favorable? ¿Atrae la felicidad? Si es auxiliar y
atrae felicidad, ciertamente debe hacer parte de la prosperidad. Frecuentemente
los hombres solo atraen dinero por el dinero y, entonces, no les atrae eso
felicidad. En ese caso el dinero no hace parte de la prosperidad.
Mas con eso, no queremos desanimar a Ud. en lo que concierne a la
atracción de dinero. Si Ud. quiere atraer dinero, que lo atraiga. Lo que nosotros
queremos es que, cuando lo atraiga, lo haga de manera que él le traiga la
felicidad. El hombre, en el ansia de atraer dinero, se olvida, muchas veces, para
que quiere ese dinero, y cuando ya lo tiene, no se acuerda de extraer del mismo
la felicidad. Si así es, aconteció al hombre solamente haber trabajado en vano…
quizás para menos que nada, pues, el dinero que no trae felicidad, acarrea
ansiedad y es una carga poderosa. El hombre que pierde de vista la finalidad de
obtener dinero es como el muchacho que fue mandado a la panadería a comprar
pan y que, con miedo de perder el níquel, tanto apretó este en la mano que al
llegar al establecimiento comercial, abre la mano, muestra la moneda olvidándose
en cambio, de lo que iba a comprar con ella.
Antes de comenzar a tratar de prosperidad, por los medios que aquí
enseñamos, deberá Ud. impregnar su Alma y su Espíritu, ambos, de la correcta
concepción de la prosperidad, a fin de que el dinero cumpla sus fines, una vez lo
tenga Ud. adquirido.
Uno de los medios de Ud. impregnarse del propósito de la verdadera
prosperidad es el considerarla según su verdadero concepto repetido con
frecuencia. Para eso, diariamente, a determinada hora, suspenda sus actividades,
relaje el Cuerpo y el Espíritu de cierto, la mente y repita varias veces:

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Curso de Prosperidad
“Yo atraigo prosperidad en este instante. Prosperidad que no es solamente
dinero; es felicidad y lo que hace la felicidad”.
La repetición de esta afirmación mantendrá vivo su propósito, le dará
vibración, establecerá la base solida de su prosperidad y ayudará no solo a atraer
dinero sino una verdadera felicidad.
Si Ud. atrae la verdadera prosperidad, con ella estará el dinero cuando y
para que Ud. lo habrá de necesitar; mas no será una carga que Ud. tendrá que
arrancar fuera de sí cuando no precise de dinero.
Esté cierto de que antes, lo mismo, que Ud. Ore por una cosa, pidiéndola y
por ella agradeciendo, esa cosa sea la cosa que Ud. desea. Una mujer oró
durante seis semanas para conseguir marido, y seis años para librarse de él. El
dinero, además de eso, frecuentemente, en vez de ser la realidad es el símbolo.
Los símbolos solos no satisfacen. Cuando Ud. Ore no se olvide de que el Infinito
sabe más que Ud. y conoce sus necesidades más que Ud., visto que conoce el
futuro. Entretanto, es Ud. quien sabe escoger, el símbolo o la realidad; el dinero o
la prosperidad. “Pedid y os será dado”. Uno es el antecedente; el otro, la
consecuencia inevitable.
No limite su concepto de prosperidad. Aprenda a pensar, pedir y aceptar lo
grande, sin limitaciones. Para el heredero, para el hijo único del Infinito todo es
poco. Si pide de modo ruin, ruinmente recibirá. Si pide en grande, en grande
recibirá. Ud. solamente en cantidad y cualidad puede limitar su prosperidad.
Escoja la verdadera prosperidad que es una combinación de dinero, salud,
vitalidad, ecuanimidad, alegría, acierto, omnipotencia y amor.

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Quinta Lección

¿DÓNDE Y CÓMO CREAR?


¿Qué es lo que, hasta hoy, hemos aprendido en nuestro estudio de
prosperidad? Lo siguiente:
1. Que atraemos las cosas buenas pensando en ellas, y en ellas teniendo
fe. La ley de atracción es una ley natural.
2. Que preocupándonos por el bien, de él dudando y perdiéndole la fe, lo
apartamos de nosotros.
3. Que podemos tener todo aquello que deseemos. Que para nuestro bien,
debemos verdaderamente desear prosperidad, que es felicidad, y todo lo
que es necesario a la felicidad.
Aprendimos que la sustancia necesaria a la materialización está toda en
rededor de nosotros. Para nuestra prosperidad, no debemos observar a las
personas, a las cosas, ni a las circunstancias que nos rodean, como también, a
nuestros salarios. Nuestra prosperidad está en el vasto reino de las ideas del cual
viene a nuestro poder de modelar la sustancia siempre a la espera en volver a
nosotros.
Cuando todos los hombres sepan que este poder les es inherente, ya no
serán necesarios bancos para la acumulación de dinero. El dinero solamente es
útil cuando es empleado en la mejora de la raza humana. Cuando es empleado,
apenas, para su mayor acumulación, a ninguno beneficia. ¿Por qué, entonces, los
hombres atesoran dinero? ¿Por qué, pues, transforman sus energías en dinero, si
no lo van a emplear en algún progreso? Es mejor aprender a producir dinero toda
vez que de él se precisa, que de acumularlo para el futuro.
Henry Ford tiene verdadera concepción de la finalidad del dinero. Se
asegura que la última demora en producir un nuevo modelo le costó cien millones
de dólares. La pérdida del dinero preocuparía mucho más a cualquier persona de
lo que a Ford que, absolutamente, no se preocupó. Cuando le preguntaron si se
afligía con esa perdida, respondió:
“¿Para qué juzgan los señores, que queríamos el dinero? ¿Para guardarlo en
los bancos? Yo solamente acumulo dinero en reservas para emplearlas cuando de
ellas necesito. Hombre alguno puede gastar grandes cantidades con sus
necesidades personales”.
Cuando hubiereis adquirido un verdadero concepto del dinero ya no lo
habréis de esconder.

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Curso de Prosperidad
Cuando por encima de los símbolos, coloquemos la conciencia de la riqueza,
los principios, usaremos esos principios, la conciencia de la riqueza para producir
más símbolos, exactamente cuando de ellos necesitemos.
Cuando el hombre conozca la fuerza del pensamiento, dejara de
preocuparse con las cosas que este produce, porque tendrá el poder de
producirlas y controlarlas a voluntad. Jesús debe haber podido conocer de ese
poder, cuando pudo incrementar una pequeña porción de comida para alimentar
una multitud; cuando fue capaz de decretar la aparición de oro en la boca de un
pez, cuando ofreció para pagar los impuestos al César.
No conocemos el poder formidable de que Jesús tenía conocimiento. Vamos,
poco a poco, aprendiendo a aplicar el principio que él aplicó. Aplicándolo en
pequeño, llegaremos un día a usarlo como él lo uso y aún, en mayor, según su
promesa. Día vendrá en que la ciencia explicará los llamados milagros como el
resultado de leyes naturales y, entonces, muy admirado quedará el hombre de
haber llamado milagros al resultado de leyes naturales. Se hacen actualmente
cosas antes consideradas imposibles.
El progreso humano es admirable, y está todo basado en la observación de
cositas, aparentemente insignificantes, de las cuales se toman recursos para el
progreso en el conocimiento de nuevas leyes. Cuando el hombre reconozca que la
riqueza no es dinero, más que consiste en la conciencia de la riqueza, en ideas
ricas, no precisará de preocuparse con el problema de la moneda, el mayor
problema de la actualidad, comprendiendo la lucha para conseguirlo cuando le
falte y la preocupación de convertirlo cuando adquirido. El hombre vivirá
entonces, en completa paz, porque sus tesoros estarán en su pensamiento y en
su conciencia, donde ni la herrumbre o la polilla los podrá consumir, y ninguno los
podrá robar.
Dice un bello adagio: “El alfarero duerme tranquilo porque ladrón alguno
hurta barro”.
Aún son muy pocos los hombres que ponen atención a lo real y no a lo
aparente; la conciencia de la riqueza, en los pensamientos y no en el dinero. Son
pocos los hombres que tienen estos pensamientos. Ni el veinticinco por ciento 25
% de los hombres piensan con total independencia. De ellos, cincuenta por
ciento 50 % utilizan los pensamientos de otros, el resto nunca piensa.
Muy difícil empresa es hacer que los hombres piensen. La mayoría de los
hombres son grandemente perezosos, por falta de energía nerviosa o vital. Más,
la mayor pereza que aflige a la humanidad es la pereza de pensar. Casi todo
empleado es malo por causa de la pereza de pensar, por falta de vitalidad. Casi
todo hombre pobre o frustrado en la vida es falto de vitalidad, de iniciativa, de
claridad, y de fuerza de pensamiento. Además de eso, no tiene ambición y es
muchísimo indolente. Esta indolencia y pereza en el hombre hicieron que las
maquinas los sustituyesen, ellas que son producto del pensamiento humano y
jamás tienen pereza. Máquina alguna, en cambio, habría sido inventada sin
vitalidad para concebirla y plasmarla en la materia.

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Y el Salmista dice: ¡Cuan preciosos son también los pensamientos en mí!


¡Oh! ¡Cuan grande es la suma de ellos!
Ud. no se preocupe por los ricos lucros que le van a llegar. Preocúpese en
producir ideas ricas y darles vida. Cuando se establece una causa, el efecto es
inevitable y viene por sí mismo sin que Ud. se preocupe por él. Si Ud. piensa en
ideas ricas, si tiene conciencia de la riqueza universal, su materialización en
cantidades asombrosas será el efecto inevitable y no habrá graneros donde
guardarla.
Todo hombre, grande o pequeño, que tenga conciencia de la riqueza
universal, tiene más placer en trabajar de conformidad con las ideas, que de
recibir la compensación del dinero. La finalidad de la vida es ser feliz. La felicidad
esta en el estudio de las leyes de la naturaleza y en la aplicación de ellas a
nuestro bienestar.
Le aconsejamos, durante la próxima semana, hacer la siguiente afirmación:
“Creo en mis habilidades, me creo capaz de pensamientos claros,
constructivos, de conciencia de riqueza, y de ponerlas en acción en provecho
económico. Yo soy una buena inversión de mí mismo, y para el Infinito que en mí
invirtió su rica sustancia, para que produzca grandes utilidades”.

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Curso de Prosperidad

Sexta Lección

EL PRINCIPIO CREADOR
Al iniciar esta lección le ruego que viva y practique mis métodos de adquirir
prosperidad. Estas lecciones, hasta ahora, se vienen ocupando en dar razones
más que de métodos. Traté de explicar algunas de las razones a fin de que Ud. no
siga mi método ciegamente, para que Ud. llegue a la convicción de que sigue un
método seguro y científico, sea Ud. un psicólogo, un hombre de negocios, un
sabio, idealista, poeta, rico o pobre.
Los hombres, en todas las carreras, están viendo ahora que existe un
principio único que gobierna al Cosmos y a la acción humana, y que este gran
principio único no era encontrado, no solo porque fue procurado en la dirección
errada, como sin la constancia suficiente.
Ese gran principio único gobierna la vida y las acciones humanas, tengamos
o no conciencia de él; comparado con su energía, es mínima la energía humana.
Por ese motivo, si llegamos a conocerlo, a utilizarlo y trabajar con él,
inevitablemente, nos ha de conducir por el camino más directo a la realización de
aquello que aspiramos. Si, en cambio, trabajamos contra él, nosotros nos
destruiremos, y el gran camino prosigue su curso.
Si Ud. aún no comprende esta Ley de la Vida, si en su mente aún hay
confusión, si aún tiene dudas, le aconsejo aceptar ese gran principio basado en la
fe, poniendo de lado su anterior manera de pensar, sus miedos y prejuicios,
experimentando este método, por lo menos, durante las semanas de duración de
estas lecciones.
Los resultados habrán de convencerlo de la existencia de la Ley; que como
todas las leyes de la naturaleza, ella es inmutable. Ud. entonces, continuará
estudiándola y aprovechándola por toda su vida. No es por demás advertirlo de
que si Ud. hace sugestiones negativas, o dudosas; si obedece a caprichos y
prejuicios, la misma ley le traerá resultados inevitables de fracaso. “Hágase en ti
de acuerdo con tu fe”, dice el mayor Maestro de la Humanidad.
Para experimentar las leyes de la naturaleza, para probar la ley de su
propio poder, es preciso que Ud. apague caprichos, conceptos preconcebidos y
deje a la mente en estado receptivo, en estado de buena voluntad para encontrar
el punto científico que se busca, y de aceptarlo y reconocerlo una vez encontrado.
Voy a decirle, ahora, cual es el gran principio único: “Aquello que Das, a
ti Vuelve Multiplicado”.

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Consecuente o inconsecuentemente, todo cuanto de agradable o
desagradable, bueno o malo que ahora posee Ud., lo tiene de vuelta del precio
que por eso pagó y dio en pensamientos, palabras, emociones y actos.
No se olvide de que los pensamientos son palabras inexpresadas; que todo
el poder creado por el Universo fue expresado por palabras. Todo pensamiento,
aunque de él no nos demos cuenta, nos trae inevitablemente aquello que
pensamos. El pensamiento es una vibración Todopoderosa para construir o
destruir con tanta rapidez cuanto la fuerza y emoción con la cual lo emitimos.
La ley de dar puede, a la primera vista, parecer de doble acción, esto es,
que durante cierto tiempo estaremos dando y, durante otro, recibiendo. Mas, si
Ud. se basa en la ley de calor y frío, habrá de notar que, para producir calor, no
precisara de preocuparse con la lucha contra la acción negativa, sin cuerpo
propio, del frío, y así, bastará que se ocupe con el calor para que el frío
desaparezca automáticamente sin que Ud. se angustie por esa desaparición.
Del mismo modo, tratándose de la ley de dar y recibir, Ud. no se deberá
ocupar sino en dar, que es la causa, dejando que el recibir, que es el efecto,
venga por sí mismo. No hay efecto sin causa. No hay recibir sin dar.
Cuando menos nos ocupemos de los efectos, con los resultados, y más nos
concentremos en las causas, en nuestro trabajo, más rápida y eficiente será la
acción. A mayor causa corresponde el mayor efecto. A un dar más despreocupado
y generoso corresponde un mayor recibir. No se puede tirar arroz de un saco
vacío. Poniendo toda nuestra atención y energía en recibir, fijamos el lado
negativo, al repelente, porque recibir es el negativo de dar. La concentración en
un registro de agua, sin la preocupación de proveer de líquido la tubería,
solamente da lugar a un desengaño.
Concentrar la energía y la atención en cualquier cosa negativa,
observándose solamente eso, tal como, enfermedad, depresión, pobreza,
inutilidad personal, falta de poder, fracaso, es no hacer más que ahuyentar las
cosas deseadas en vez de atraerlas. Entonces, si Ud. está ansioso, sediento y
muy necesitado de recibir, procure olvidarse completamente de recibir y
dedíquese de modo absoluto, y concentrado del lado positivo, del lado atractivo,
del lado de dar: efectos, servicios, dinero, salud o aquello que precisa de recibir.
Todos los grandes hombres de negocios conocen esta ley instintivamente.
Rockefeller dice: “Juzgo un deber religioso el hacer fortuna, adquirir todo el
dinero que, honradamente, se pueda”. Hasta esta fecha Rockefeller tenía dado
500.000.000 de dólares.
Si Ud. no puede dar dinero todos lo pueden si no tienen pena de dar, de
servicios, de su tiempo, de aquello de que Ud. realmente necesita… De una idea,
pues, las ideas son el origen de toda riqueza, espiritual, mental y material.
Todos tenemos ideas, porque todo el mundo tiene un ideal aunque no
obstante, por falta de vitalidad no pongamos nuestro ideal en formas tangibles,

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Curso de Prosperidad
utilizables. Muchos juzgan carecer de los medios necesarios para la expresión de
su ideal sobre alguna forma. Si el ambiente en que Ud. vive parece no darle los
medios para expresar su ideal, apague de la mente ese pensamiento, y, como por
milagro se transformará su medio ambiente. Recuérdese de eso. Póngalo en
prueba. Practíquelo.
El miedo, la pereza, el pesimismo, la falta de fe, la atención a los consejos
deprimentes de los demás son, frecuentemente, las causas que nos impiden la
manifestación de nuestra prosperidad sobre formas materiales.
La inmensa mayoría de los hombres viven constantemente en el exterior;
llegan a desconocer que dentro de ellos existe un guía Divino.
Un hombre rico tenía gran amor a una muchacha. Sabiendo que ella no
podía distinguir las joyas verdaderas de las falsas, aunque, no obstante muy rico
y pudiendo darle presentes muy valiosos, se presentó con muchas joyas falsas.
La muchacha, que amaba al joven, guardo como si fuesen un tesoro todos
sus presentes, sin nunca verificar el valor de los mismos. Se pasaron los años, y
la muchacha sabe que el mozo había perdido toda la fortuna y se encontraba en
gran necesidad. Ella, entonces, juzgando ser oportuno prestarle generosísimo
servicio, hacerle un presente con todas las joyas que de él mismo recibiera. He
ahí como la ley opera con aquel que es malo.
Las leyes naturales no pueden ser engañadas. La ley no reconoce el valor
de aquello que damos y sí el espíritu con que lo damos.

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Séptima Lección

EL PROCESO REPELENTE
Uno de los mayores intrusos para que recibamos es nuestro constante
pensamiento en recibir. Creen algunos que para recibir naturalmente, solo se
debe pensar en recibir, si es verdad que nos creamos con los pensamientos las
formas materiales. Ya dijimos que recibir es el lado negativo de dar.
El negativo no tiene cuerpo; y falta de fe; es nada y de esta, nada puede
salir.
Los hindúes tienen un proverbio: “Hay quien pueda recibir perolas sin
pedirlas y los que, lo mismo mendigando, no pueden siquiera recibir caridad”.
Aquellos que, sin pedir, reciben perolas, focalizan su pensamiento en dar amor,
prestar servicios o algo cualquiera de positivo.
Todos nosotros conocemos personas a las cuales daríamos con mucho
gusto, porque nos inspiran afecto. Aquel que mendiga no da nada de positivo;
todo él es negativo, y no puede esperar recibir. La ley de dar y de recibir
soluciona todos los problemas de la vida y no apenas el problema económico.
Si Ud. tiene alguna preocupación, salga y ayude a alguien en la solución de
algún problema, olvidándose de sí mismo, de su tensión mental. Cuando acabe
de ayudar a otros, verá que su propio problema se simplificó o fue resuelto.
Cuando su problema parece insoluble, tome lápiz y papel; escríbalo como si fuese
de otra persona, para que la mente subconsciente lo lea y vea gráficamente y,
así, le encuentre la solución.
Trate de escribir esa solución en forma de carta dirigida a aquella persona
imaginada. Es siempre más fácil dar consejos a los otros y encontrarse la solución
de sus problemas, por la simple razón de que, al considerar el problema como
nuestro, fijamos constantemente sobre él una tensión que siempre produce
pensamientos repelentes.
Si, en cambio, imaginamos que el problema es de otra persona, tenemos
pensamientos de dar, que son pensamientos positivos, constructivos,
solucionando así, nuestros propios problemas. Experiméntelo Ud. y vea los
resultados.
Como durante el estado de vigilia siempre pensamos, se sigue que es más
provechoso emplear la energía de nuestros pensamientos en la solución de
nuestros problemas, de preferencia al concentrarnos por medio de la depresión,
de la angustia, o de la tensión.
Frecuentemente deseamos una cosa y tratamos de obtenerla; mas, cuando
parecía irse a realizar nuestro deseo, he ahí que algo ocurre y todo se desbarata.

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Curso de Prosperidad
Eso es obra de la tensión. Si, en cambio, nos Relajamos, si la olvidamos y
la consideramos perdida, algo inesperado ocurre y esa cosa toma forma material.
En el primer caso, la apartamos por medio de la tensión y angustia para la
materialización del deseo. Por eso no debemos emplear fuerza ni estar
sobretensión. Contemplemos tranquilamente con la imaginación aquello que
deseamos, estas cosas irán por su camino natural.
Si aprendemos a concentrarnos absolutamente en dar, en servir, sin la
preocupación con el resultado de lo que tiene que venir, inevitablemente por la
ley de causa y efecto, la vida llegará a ser una sucesión de gratísimas sorpresas.
Entonces, a la vuelta de cada esquina, una nueva sorpresa nos aguardará, mucho
mayor de lo que habíamos pensado; entonces, será una delicia observar que las
sorpresas que diariamente recibimos son muchísimo mejores de aquello que
imaginábamos antes de habernos aprendido esta nueva filosofía.
Cuando Ud. se sienta tentado a forzar, por medio de la tensión, la
realización y materialización de sus deseos, convénzase inmediatamente de que
las cosas tienen que surgir mediante procesos naturales, a su debido tiempo y
que, en lo que le dice al respecto, se deberá Ud. observar en la delicia de dar y
gozar la rapidez con que viene a recibir.
Para conseguir olvidarse del lado negativo de recibir, se interesara tan
profundamente en dar, y dar inmediatamente, que no pueda percibir que está
dando.
Muchas personas verificaron que sus fortunas aumentaron colosalmente con
el dar a Dios, a alguna buena obra el diez por ciento 10 % de sus lucros. Se
preguntan a sí mismos porque es que esta forma de dar produce resultados así
tan fenomenales. Algunos psicólogos modernos atribuyen eso de ipso a que esta
forma de dar crea confianza propia, y que constituye un gran elemento de éxito.
Otros hombres dicen que aquellos que así dan ya tienen la “Conciencia de la
Riqueza”, confianza en sí mismos, pues, de lo contrario, no tendrían dado el
paso atrevido y aparentemente peligroso de dar la décima parte de lo poco que
tienen. Otros creen que el éxito de esos individuos procede de un poder místico
inexplicable, es por eso que, frecuentemente, la riqueza les viene por procesos
que se podrían llamar verdaderamente milagrosos.
Los hombres que no están acobardados por el terror de la pobreza, los que
tienen “conciencia de riqueza cósmica”, no paran en continuar dando porque
disminuyan sus lucros, porque cada día más se sumerjan en deudas, porque se
vean al borde de la ruina. Estos hombres obedecen a la ley y la utilizan. En un
enfermo sería tontería decir que, para comenzar a obedecer a las leyes de salud,
esperaría hasta recobrar su salud. Del mismo modo, es perfecta tontería que
venga un hombre arruinado a esperar estar rico para entonces comenzar a
obedecer a la ley que atrae riquezas. No son las personas sanas y sí las enfermas
las que precisan de médico y medicamentos.

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Los que dan el diez por ciento de sus lucros eso hacen porque son valientes,
porque están en relación, porque tienen el placer de dar sin fijarse al observar al
presentador en recibir. Los que no dan ese porcentaje son los cobardes, los que
están sobretensión, los que tienen miedo, que no tienen fe ni en sí, ni en las
leyes, ni en el orden de la naturaleza ni en Dios.
Con todo, dar el diez por ciento, sin darse lo propio, sin la delicia de dar
simplemente con la vista puesta en recibir, lleno de terror, compenetrado de la
“conciencia de la pobreza”, de nada sirve y a nada conduce.

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Curso de Prosperidad

Octava Lección

ECONOMIZAR
Nos vamos ahora a ocupar del punto de guardar. Hay quien cree que
guardar significa esconder, enterrar, pasar necesidades y apreturas. El
Diccionario de Webster dice que es “garantizarse, libertarse del sufrimiento o
prejuicios”.
Creo que todos estarán de acuerdo en que ser prósperos debe ser el
libertarnos de sufrimientos y prejuicios, porque si el acumulo de dinero de eso no
nos libra, no es ni podrá ser verdadera prosperidad.
Si Ud. llegó a la conclusión de que para ser feliz sea preciso acumular
dinero, deberá resolver cuanto hay necesidad de economizar para hacer esa
acumulación. Con la economía, sin duda, es posible acumularse una suma
considerable; mas, es también verdad que hay otro camino para la acumulación
de dinero, mucho más dinero, que por medio de la economía.
Ese camino es el de gastar; siempre que se gaste inteligentemente. Ya
Jesús dice: “Quien quiera salvar su vida, la perderá”.
Esta frase se puede traducir por la siguiente: “Quien su dinero entierra, de
él no sacara beneficio alguno, y aquel que lo emplea, que le da circulación para el
bien, encontrará prosperidad que es felicidad”.
“¿De qué servirá al hombre ganar todo el mundo si pierde su propia alma?”,
dijo Jesús. Lo que se puede traducir: “Lo que aprovechará al hombre enterrar
renuente su dinero, si todo lo tornará incapaz de gozar y ser feliz. En todo lo que
hiciéremos en la vida, nunca debemos perder de vista que solamente andamos
detrás de un propósito real, la felicidad. El oro por sí solo, nunca hace a ninguno
feliz. Para ser feliz con el dinero es preciso tener espíritu alegre. No venga Ud. a
engañarse juzgando que, con la acumulación de dinero, está atrayendo para sí
mismo felicidad futura a cambio de horribles sacrificios presentes. El futuro no
existe. Es preciso que seamos felices ahora.
Entonces, cuando el futuro se convierte en el presente ahora, Ud. será feliz
porque adquirió el hábito de ser feliz. No hay nada de malo en ser rico o desearlo.
Es un error interpretar mal las palabras de la Biblia: “El dinero es el origen de
todo mal”. Pablo, en su Primera Epístola a Timoteo, Cap. 6° no dice eso. Dice: “El
amor al dinero es el origen de todo el mal si, al guardarlo, abandonamos la fe y
nos cubrimos con muchas amarguras”.
El mal está en el amor al dinero y no en este. El peligro de economizar
consiste en que, felizmente al principio se economice con un pensamiento
racional, luego la economía establece en nosotros “conciencia de pobreza”, y,

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poco a poco, nos vamos olvidando de que comenzamos a economizar para, algún
día, obtener largueza y prosperidad.
Aquel que, constantemente, guarda centavos, acaba por adquirir una
formidable “Conciencia de pobreza” que oscurece la “Conciencia de
riqueza”, lo mismo cuando se llega a alcanzar esta. Llevale, entonces, la vida, a
contar dinero con la esperanza de conseguir algún día libertarse de la pobreza
mediante la economía, cuando se fija así, cada día, mas esclavizada al mal habito
de la economía.
Si Ud. se siente feliz gastando su dinero, gástelo, el centavo economizado
puede ser centavo guardado, mas puede también ser un instante de felicidad
perdido.
Si gastarse dinero en comer, en la compra de buenos libros, en trajearse
bien, en viajar, le trae felicidad, el tal gasto no es disipación. Esta no es
determinada por la cuantía gastada y sí por el valor de la cosa con ella adquirida.
En general, la Europa guardo dinero economizando centavos, y los Estados
Unidos de América acumularon riqueza en muchas mayores proporciones,
gastando en mucho menos tiempo de manera asombrosa, en salarios, tierra,
maquinarias, desenvolvimientos que producirían asombrosamente. Casi todo
pueblo pobre lo es por causa de su ruindad ingénita en gastar reproductiva e
inteligentemente.
Había un puerco de loza hecho para monedero. Ese puerco estaba triste
porque dentro de sí no había una sola moneda que pudiese tintinear al encuentro
con la loza; él pensaba en cuanto no sería feliz si pudiese hacer sonar una
moneda dentro de sí, donde quiera que fuese. Su dueño comenzó a ponerle
dentro monedas, ya no se podían ver y sonar, entonces, dice el puerco consigo
mismo: “Con todas las monedas que tengo dentro de mí, no me veo más feliz de
lo que era cuando no tenía ninguna, porque entonces, como ahora, ellas no
suenan”.
¡Ojalá aprendan los hombres esta gran lección!, cuando no empleen su
dinero y lo economicen con la idea única de llegar a tener una gran cantidad.
Nunca llegan a ser más felices de lo que eran cuando no posean un único
centavo. Si su tendencia es economizar, sea económico en buena hora, si en eso
ha de haber la finalidad de ser feliz. Si hay en Ud. la tendencia para gastar, gaste
en buena hora, si eso de cualquier modo le da placer, lo hace próspero, feliz.

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