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CHINA Y OCCIDENTE: UN DIÁLOGO PERMANENTE.

¿POR QUÉ Y CÓMO ESTUDIAR CHINA HOY?

Por Pablo Ampuero Ruiz1.

¿Qué espíritu impulsa a un extranjero a entregarse

sin ningún móvil personal a la causa de la liberación

del pueblo chino como a la suya propia?

Mao Zedong(毛泽东). “En memoria de Norman Bethune”

Ciertamente, China goza de muchas particularidades históricas y culturales que la

convierten en un espacio particularmente interesante de ser estudiado, es por esto que,

desde mis primeros intentos en la sinología, han existido 2 preguntas que he considerado

como muy importantes: ¿por qué estudiar China hoy?, y ¿cómo estudiarla y comprenderla en

su total dimensión histórica y cultural?. Más allá de los factores económicos que posicionan a

China en un lugar de privilegiado interés para el flujo internacional de capitales y

migraciones, me parece que el sentido de estas preguntas ha de ponerse en perspectiva

histórica, donde sea posible valorar las decisiones y la forma de sortear los obstáculos que

durante miles de años, millones de hombres y mujeres, con rostros, con vidas y con

palabras, han construido la China del presente y del futuro.

Definitivamente, ni el mundo en general, ni China en particular, es la misma que hace

100, 60 o incluso 20 años atrás. Sin embargo cuando en Occidente se habla de China,

muchos intelectuales insisten en hablar desde los mismo prejuicios de hace 100, 60 o 20

años atrás; o se limitan a simplificar toda la construcción histórica en un par de cifras


1 Estudiante de Licenciatura en Historia con Mención en Ciencia Política, Pontificia Universidad Católica de
Valparaíso. E-mail: pampuero.r@gmail.com. Web: http://pampuero.wordpress.com.

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fundamentales, que olvidan a las personas, que olvidan la cultura, que olvidan la realidad

cotidiana de un país enorme, lleno de matices. Es por esto que, el motivo de estudiar a

China hoy es derribar los mitos, los prejuicios, y descubrirla en su totalidad.

Hay que empaparse de China, sentir el peso de la historia en los propios hombros, tal

como lo sintió Qin Shi Huang(秦始皇)al unificar ese gran país después de casi 3 siglos de

cruda lucha entre los Estados Guerreros. Y así como Kongzi (孔子)se ensoñaba con los

ritos y las tradiciones del viejo estado de Zhou, hay que entregarse metódicamente, con

sutilidad y dedicación, al estudio de la larga historia y la compleja cultura de China. Esto

porque, desde Xinjiang(新疆)hasta Heilongjiang(黑龙江), y desde la Mongolia Interior

( 内 蒙 古 ) hasta Hainan ( 海 南 ) , son muchas las diferencias, no sólo climáticas y

productivas, sino también identitarias. China encierra en sí misma, una multiplicidad de

naciones, una diversidad de ricas historias y tradiciones, que aun nos resta mucho por

conocer y comprender en Occidente.

Sin lugar a dudas, este último es uno de los elementos más interesantes y urgentes de

abordar, ya que bajo la empolvada y dinámica historia de China, se oculta un pueblo

maravilloso y rico, dividido en cientos de etnias que conviven y se desarrollan al clamor

dialéctico del pasado y el presente. Ha sido ese espíritu nacional, inaugurado por Qin Shi

Huang(秦始皇) , con la primera unificación de las naciones de China en el 221 a.n.e., y

reafirmado por Mao Zedong(毛泽东)en 1949, el que ha vuelto poderosa a China, y que en

Occidente nos es tan ajeno. Ya que, mientras en China se ha buscado mantener y fortalecer

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las identidades étnicas, en América se han extinguido y olvidado, sistemáticamente, los

distintos pueblos indígenas que convivían en estas tierras a la llegada de Cristóbal Colón.

¡Cuán importante es establecer un diálogo en torno a esto!.

“Zhōng Guó”(中国), el “País del Centro”. ¡Que razón tienen! Si durante siglos fueron

la potencia del mundo, con el mero detalle de 200 años, en los que Europa no dudó en

desterrar las lágrimas de los que consideró marginados. No es el único sentimiento que entre

chinos y latinoamericanos compartimos, ya que los primeros en tocar las costas de este

continente fueron los almirantes Hong Bao, Zhou Man (周满) y Zhou Wen, de la gloriosa

flota del tesoro en los tiempos de la Dinastía Ming(明朝), liderada por el heroico almirante

Zheng He(郑和). ¡80 años antes que Cristóbal Colón! Ahora nos toca la compleja tarea de

rescatar y valorar la herencia china en estas tierras, que, desde 1421, habían sido negadas y

olvidadas por la concepción “eurocetrista” de la Historia.

Es preciso señalar, que una nueva interpretación de la historia, debe considerar el

estudio de China como un espacio cultural siempre presente, que durante mucho tiempo

fue vanguardia y objeto de interés para Occidente. Recordemos, por ejemplo, a Giovanni da

Pian del Carpini, sacerdote, enviado por el Papa Inocencio IV a negociar la paz con el Khan

Mongol, quien llega a tierras chinas en 1247, y a su vuelta, escribe uno de los primeros

relatos occidentales sobre China. Marco Polo, el famoso navegante y comerciante

veneciano, quien en 1266 llegó a China, Cathay se le llamó en su época, y se enamoró de

inmediato. Gracias a él, gozamos de un relato completo y maravilloso de la China en la

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época Yuan. Mateo Ricci (利瑪竇), el primer jesuita que vivió y murió en China, llegó en

1580, y se relacionó de manera estrecha con la intelectualidad de la dinastía Ming (明朝).

Fue el primero en traducir textos clásicos chinos a lengua occidental, como Kongzi (孔子),

a quien tradujo como “Confucio”, a la vez que transcribió textos occidentales en chino, como

la Biblia y la ciencia de Euclídes. Comprender la motivación de esta serie de contactos,

las consecuencias y lo que consideraban estos sujetos que significaba China, será de

vital importancia, para una justa revaloración del rol de China en una Historia

verdaderamente Universal.

Que interesante y útil sería enseñar estos asuntos en las escuelas, y que desde la

temprana infancia se pudieran desterrar los dañinos prejuicios que durante años nos han

distanciado de Oriente en general, y de China en particular, ya que la posibilidad de un

diálogo más fluido y cercano radica en las nuevas generaciones. Quizás en otra oportunidad

podamos hablar más sobre esto. Por ahora quisiera terminar volviendo al principio,

convocando a acercarse a China dejando a un lado los prejuicios y las simplificaciones

economicistas, tratando de empaparse de su tradición cultural, de su multiplicidad nacional y

su fascinante historia. Largo camino le espera a China para seguir creciendo y mejorando,

así como a nuestro país. Y ojalá que en este tránsito que nos queda, ambos países puedan

apoyarse, enseñar y aprender mutuamente, y encontrar el punto de equilibrio, el dao 道, para

lograr el desarrollo de nuestros países y el bienestar de nuestros pueblos. En fin,

descubriendo la historia que hicimos juntos, podremos escribir la Historia que haremos

unidos.

Viña del Mar, Otoño de 2010.