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unigénito.

Además, como su Padre lo usó a menudo de vocero, o mensajero,

también se le llama la Palabra. Y no solo eso: Jesús fue el ayudante de Dios y

colaboró con él en la creación de todas las cosas (Juan 1:2, 3, 14). Vivió siglos y siglos

junto a su Padre antes de que la humanidad existiera. (Lea Miqueas 5:2 y Juan 17:5.)

Jesús contó una parábola en Lucas 20:9-16 para explicar por qué el Verbo se

había convertido en carne. Y Dice así: "Un hombre plantó una viña, la arrendó a

labradores, y se ausentó por mucho tiempo. Y a su tiempo envió un siervo a los

labradores, para que le diesen del fruto de la viña; pero los labradores le golpearon,

y le enviaron con las manos vacías. Volvió a enviar otro siervo; mas ellos a éste

también, golpeado y afrentado, le enviaron con las manos vacías. Volvió a enviar un

tercer siervo; mas ellos también a éste echaron fuera, herido. Entonces el señor de

la viña dijo: ¿Qué haré? Enviaré a mi hijo amado; quizá cuando le vean a Él, le

tendrán respeto. Mas los labradores, al verle, discutían entre sí, diciendo: Este es el

heredero; venid, matémosle, para que la heredad sea nuestra. Y le echaron fuera de

la viña, y le mataron. ¿Qué, pues, les hará el señor de la viña? Vendrá y destruirá a

estos labradores, y dará su viña a otros”.


En esta parábola, Jesús les estaba recordando a los líderes judíos que ellos

habían rechazado a los profetas y que ahora estaban rechazando al Hijo. Ya que

muchos antes de que Jesús naciera, la biblia predijo la llegada del enviado de Dios, el

llamado Mesías o Cristo que significa ungido.

Los profetas de Dios que vivieron antes que Jesús predijeron muchos detalles que

ayudarían a identificar al Mesías, como por ejemplo: El profeta Miqueas predijo que

el enviado prometido nacería en Belén.

Para concluir otras parte de la escrituras donde Jesús hace referencia a que él y

el padre son uno es en (Juan 14:6-11).

“Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre sino

por mí. Si me hubierais conocido, también hubierais conocido a mi Padre; desde

ahora le conocéis y le habéis visto. Felipe le dijo: Señor, muéstranos al Padre, y nos

basta. Jesús le dijo: ¿Tanto tiempo he estado con vosotros, y todavía no me conoces,

Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre; ¿cómo dices tú: ‘Muéstranos al

Padre’? ¿No crees que yo estoy en el Padre, y el Padre en mí? Las palabras que yo os

digo, no las hablo por mi propia cuenta, sino que el Padre que mora en mí es el que
hace las obras. Creedme que yo estoy en el Padre, y el Padre en mí; y si no, creed

por las obras mismas” (Juan 14:6-11

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