Está en la página 1de 17

RESPONSABILIDADES PARENTALES Y LOS ROLES DE GÉNERO:

Tensiones entre los derechos sexuales y reproductivos de hombres y mujeres

ALEXANDER SALAZAR BAQUERO & CARLOS JULIO RAMOS RAMÍREZ


NOVIEMBRE DE 2019

UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE BUCARAMANGA


FACULTAD DE CIENCIAS JURÍDICAS Y POLÍTICAS.
PROGRAMA DE DERECHO
S. I. EPOJÉ
Tabla de Contenido

Resumen 3

Introducción 5

Parámetros 11

Derechos Tutelables 12

Igualdad 12

Derechos Sexuales 13

Derechos reproductivos 13

Libre desarrollo de la personalidad 14

Dignidad humana 15

Conclusión 15

Marco internacional 19

Referencias bibliográficas 19
Resumen

La historia nos demuestra que según el contexto cultural y espacial, los


individuos tienden a etiquetarse dentro de conjuntos sociales de personas con características y
comportamientos determinados, reglados o consensuados, los cuales se encuentran validados
por la sociedad, es decir, los individuos nacen con un rol ya asignado, incluso antes de su
concepción. Comúnmente estos roles se asignan basados en sus características físicas o
psicológicas. En la Antigua Grecia solamente los hombres con cierto estatus podían participar
en actividades políticas mientras que las mujeres se tenían que dedicar al trabajo agrícola,
además de ser el hombre quien dirigía el hogar y controlaba el dinero familiar.
Han sido tan arraigadas estas costumbres que aún hoy en día existen
estereotipos, los cuales afectan tanto a hombres como mujeres, pues los priva del goce de
ciertos derechos que tienen otros individuos. En fin, lo que nos interesa es estudiar el cómo
la sociedad asigna los roles de género y cómo estos mismos han marcado un hito en la
historia para las responsabilidades parentales.
Los roles determinan el comportamiento de los individuos, inclusive su
comportamiento sexual y reproductivo. Lo que conlleva a asociar ciertos comportamientos
con un sexo en específico. Ejemplo de estos es que a las mujeres se les relacione
exclusivamente con el cuidado del hogar y los hijos, mientras a los hombres se les excluye de
tales plazas. En medio de la reivindicación de los derechos de las mujeres se ha logrado
contrarrestar la desigualdad que antes parecía normal, es así cómo hoy día desarrollan
actividades que fueron exclusivas de los varones. Sin embargo, esta igualdad no es completa
dado que a pesar de ello a los hombres se les sigue menospreciando al momento de ejercer las
actividades que según los estereotipos le corresponden a las mujeres. No obstante, al vincular
a los hombres con las actividades que se creían propias de las mujeres, rompiendo y
reorganizando los roles de género de manera que sean más igualitarios, estaríamos
beneficiando a todos los individuos por igual al anular las barreras existentes frente a las
actividades que se creen de un sexo u otro.
En el caso específico de la sexualidad, la reproducción y las responsabilidades
parentales, existe una dominancia y carga conductual, en donde dependiendo del sexo se
establece quién puede ejercer ciertas acciones. Nuestro caso concreto, es la potestad de tomar
la decisión de practicar o no la interrupción voluntaria del embarazo (IVE)1, decisión que
influye de forma directa en la vida de quienes se ven involucrados.

Palabras claves: derechos sexuales y reproductivos, libertad sexual, aborto,


interrupción voluntaria del embarazo, bloque de constitucionalidad, derechos humanos,
responsabilidades parentales.

1
En adelante se utilizará la abreviatura IVE para referirnos a la interrupción voluntaria del embarazo en
términos más expeditos.
Introducción

A continuación, analizaremos la interrupción voluntaria del embarazo (IVE)


con una mirada hacia los derechos que constitucionalmente se le reconocen tanto a hombres
como mujeres, con la finalidad contribuir con el cierre de las brechas de desigualdad de
género existentes frente al tema de la procreación, potenciando asì los derechos de ambos
individuos, involucrando al hombre en estas áreas, que estaban pensadas únicamente para la
mujer según el establishment. Lo que supone un reestructuramiento de los roles de género,
superando los estigmas para lograr una igualdad cada vez más real.
Luego de analizar la bibliografía encontrada, evidenciamos cómo entre
hombres y mujeres existe una situación de desigualdad con respecto al goce de sus derechos
sexuales y reproductivos. La existencia de un trato desatendido con el cual a ambos
individuos se ven afectados de diferentes formas, para el análisis del presente artículo,
estudiaremos el cómo el hombre ha sido excluido de las políticas de reproducción afectando
así su derecho a la planificación familiar, a la autonomía reproductiva y al libre desarrollo de
la personalidad, igualdad, dignidad humana, entre otros.
Con el presente trabajo académico queremos abrir las puertas a una discusión
que se ha pasado por alto en los diferentes espacios políticos. Se ha magullado el papel
fundamental que juegan los hombres en la crianza de los hijos, la vocación paternal y su
derecho a elegir tenerlos o no, se deben cerrar las brechas de desigualdad de género
existentes, así como lo establece el plan de acción de la conferencia internacional sobre
población y desarrollo de El Cairo2. En este proceso debe ser incluyente el papel del hombre,
proteger sus derechos al igual que la mujer para que participe de manera activa en los
metodos de planificacion familiar y se le permita el uso y goce pleno de su autonomía
reproductiva permitiéndole participar en la toma de la decisiones relacionadas con su
reproducción. Cada individuo tiene derecho a determinar el número de hijos que desea tener
y el Estado tiene la obligación de garantizarles en la mayor medida posible esto, por lo que
debe brindar las herramientas e información necesarias.

2
Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo - El Cairo 1994
RESPONSABILIDADES PARENTALES Y LOS ROLES DE GÉNERO:
Tensiones entre los derechos sexuales y reproductivos de hombres y mujeres

La IVE genera un conflicto de intereses e ideologías entre diferentes grupos


sociales. Están presentes convicciones religiosas, filosóficas y morales que impiden llegar a
un acuerdo, al tiempo que de forma ilegal en Colombia se practican anualmente alrededor de
400.000 abortos clandestinos en condiciones de insalubridad que ponen en riesgo la vida y la
salud de las mujeres. Mientras tanto es común que se imponga una moral basada en actos
supererogatorios, que sugieren un sacrificio, cuando ninguna persona está obligada por
mandato constitucional a realizar acciones heroicas en perjuicio de sus derechos. ¿Se justifica
este sacrificio para guardar los principios morales y religiosos de una mayoría? Siendo una
cuestión política, debe desligarse de los dogmas y convicciones. Nunca llegaremos a estar de
acuerdo en las cuestiones metafísicas, difícilmente se logra un consenso. La IVE se justifica
por diferentes razones entre las cuales se encuentran los derechos sexuales y reproductivos
que le permiten al hombre y a la mujer acceder a servicios médicos que garanticen su derecho
a la planificación familiar. Sería ilógico entonces prescindir de esta opción.
En su último pronunciamiento sobre el tema, la Corte Constitucional3 señala
que el aborto en Colombia es un problema de salud pública, ¡las cosas como son!, que
además este debía ser regulado por el legislador de una forma amplia, cabiendo incluso la
posibilidad del aborto libre. La IVE genera consecuencias para las personas que intervienen
en el acto sexual, por ende, enfatiza que la práctica debe partir del respeto de la decisión libre
de la mujer sobre su cuerpo, así como el proyecto de vida de la mujer frente a la decisión de
ser madre. En la misma consonancia la Corte IDH4 precisa que los derechos sexuales y
reproductivos están ligados con el libre desarrollo de la personalidad, su práctica debe partir
de la garantía al proyecto de vida de cada uno frente al querer ser o no padre o madre.
En Colombia los compromisos en materia de Derecho Internacional con
relación con los derechos humanos tienen prevalencia frente a los tratados y convenios
internacionales ratificados por el Congreso. El bloque de constitucionalidad compromete al
Estado en su regulación, en el caso específico para la protección de la vida y salud de la

3
SU096/18
4
Artavia Murillo Vs. Costa Rica
mujer5, siendo la prohibición condicionada a tres circunstancias de la IVE una transgresión a
esta obligación, ya que en la mayoría de casos esta prohibición fuerza a la mujeres a
practicarse este procedimiento en instalaciones que no cumplen con las condiciones de
salubridad necesarias que les permita restablecer a su estado natural.
En reiteradas ocasiones se le ha recomendado a Colombia ampliar su modelo
de la IVE, ya que “la penalización del aborto en toda circunstancia afecta
desproporcionadamente la dignidad, la libertad y la vida de la mujer, por lo cual es
incompatible con la Constitución y con los compromisos internacionales de Colombia en este
campo”6. En conclusión, vemos que existe un avance significativo en torno a los derechos
sexuales y reproductivos de la mujer pero, ¿con respecto a su pareja qué?
Este artículo busca abrir las puertas a un debate necesario, por lo que es
importante que se discuta el siguiente interrogante: ¿Dónde quedan los hombres a la hora de
tomar la decisión sobre ser o no padres, y qué responsabilidades y consecuencias se podrían
generar a causa de esto? Se están poniendo en juego los derechos sexuales y reproductivos
junto a la autonomía para decidir si se quiere ser o no padres. El hombre se encuentra en una
posición de desventaja porque esta decisión está en manos de la madre, dado que ella es la
principal afectada desde el punto de vista biológico y físico o incluso socialmente hablando,
ella aporta el 50% del trabajo para la concepción, y el 100% de la protección necesaria
durante la gestación hasta que el nasciturus cumpla con las condiciones para existir por sus
propios medios. ¿Pero y el hombre que? Al momento de tener relaciones, ambos son
conscientes de la posibilidad de crear vida y de cómo esto afectaría a sus proyectos de vida
¿No deberían ambos poder decidir sobre la vida en gestación conjuntamente?
Por eso es dable preguntarnos ¿Qué tan factible es que el hombre pueda
decidir sobre los deberes y derechos que genera la paternidad? En la Conferencia
Internacional sobre Población y Desarrollo celebrada en el Cairo en 1994, se incluye a la
salud reproductiva y planificación familiar, la maternidad sin riesgo, se estableció que las
políticas de planificación también deben contar con el hombre, existiendo una igualdad y

5
Entre los instrumentos internacionales ratificados por Colombia para la protección de la vida y salud de la
mujer están: la Convención Americana de Derechos Humanos, la Convención Interamericana para prevenir
sancionar y erradicar la violencia contra la mujer, la Declaración Universal de Derechos y el Pacto Internacional
de derechos económicos, sociales y culturales.
6
Comisión asesora de política criminal, 2012, P. 74
equidad entre sexos, donde ambos participen de manera activa. Según el plan de acción
aprobado por Colombia en la Conferencia Internacional del Cairo:

“Toda persona tiene derecho al disfrute del más alto nivel posible de
salud física y mental. Los Estados deberían adoptar todas las medidas apropiadas
para asegurar, en condiciones de igualdad entre hombres y mujeres, el acceso
universal a los servicios de atención médica, incluidos los relacionados con la salud
reproductiva, que incluye la planificación de la familia y la salud sexual. Los
programas de atención de la salud reproductiva deberían proporcionar los más
amplios servicios posibles sin ningún tipo de coacción. Todas las parejas y todas las
personas tienen el derecho fundamental de decidir libre y responsablemente el
número y el espaciamiento de sus hijos y de disponer de la información, la educación
y los medios necesarios para poder hacerlo.”7

Entonces no cabe duda sobre la existencia de estos derechos, que en el ámbito


nacional son cada vez más desplazados. Recientemente se han reafirmado estos compromisos
en el Consenso de Montevideo sobre Población y Desarrollo de 2013 y la más reciente
Conferencia Regional sobre Población y Desarrollo de América Latina y el Caribe celebrada
en la ciudad de Lima, Perú, entre el 7 al 9 de agosto de 2018.
Lo que buscamos es disponer de forma equitativa de nuestros derechos
sexuales y reproductivos de la misma forma en que pueden hacerlo las mujeres, “...es preciso
que mujeres y hombres participen e intervengan por igual en la vida reproductiva…”8
Para terminar, hacemos un llamado a la sociedad en general para que
reflexione, deje a un lado por un momento sus prejuicios morales y religiosos y ayuden a que
se discuta el tema objetivamente.
Encontramos que en Colombia no hay razón suficiente para deslegitimar la
ampliación de la IVE ni la vigencia de los derechos sexuales y reproductivos de los hombres.
No existe una política pública hasta el momento que garantice el cumplimiento de las
obligaciones adquiridas por el Estado Colombiano en el Plan de Acción de la Conferencia
Internacional sobre Población y Desarrollo realizada en el Cairo. Se encuentra amparada

7
El cairo 1994, principio 8
8
El cairo 1994, P.20
legítimamente la protección de los derechos sexuales y reproductivos de la mujer pero
también se le debe garantizar las mismas condiciones y derechos al hombre. Para poder
derribar las barreras de desigualdad existentes, se debe garantizar la protección de los
derechos de cada individuo por igual sin generar afectaciones al crear una condición
desventajosa dejando a una parte por encima de lo que le corresponde, hay que superar todo
tipo de estereotipos como lo manifiesta la Corte Constitucional:
“[L]a Corte ha identificado de manera reiterada los estereotipos de
género con preconcepciones que generalmente le asignan a la mujer un rol
tradicional asociado al trabajo del hogar, a la reproducción y a la subordinación
frente al hombre sobre quien, por el contrario, han recaído todas las obligaciones de
liderazgo, debido a su fuerza física y supuesta racionalidad mental. En ese sentido, el
Tribunal ha acudido a los contenidos de la cláusula de igualdad constitucional y al
bloque de constitucionalidad para superar los estereotipos de género. Esto, con el fin
de reconocer las obligaciones de acción u abstención al Estado para que no aplique
políticas discriminatorias en razón del género y de estereotipos que se construyen
alrededor de la idea de las mujeres, como ciudadanas que están supeditadas a roles
de inferioridad en la sociedad”.9

Parámetros

Para cumplir nuestra finalidad, debemos especificar. 1) partimos de la base que


si se regula la interrupción voluntaria del embarazo esta debe ser amplia e incluir el papel
que debe cumplir el hombre frente a este procedimiento; 2) nosotros no buscamos entrar en
conflicto con los temas relacionados con los derechos sexuales y reproductivos de la mujer;
3) no nos compete determinar si el nasciturus es o no titular de derechos; 4) nosotros
pretendemos desligarse por completo de todas las convicciones filosóficas, morales y
religiosas que puedan llegar a afectar la objetividad del tema que estamos tratando; 5) nuestra
intención no es incentivar las irresponsabilidad parental y 6) nuestro principal objetivo es
contribuir con el cierre de las brechas de desigualdad existentes entre hombres y mujeres con
la finalidad de llegar a un verdadero equilibrio y que ninguna de las partes se vea afectada en
beneficio del otro.

9
Su 096/2018
Constitucionalmente es sustentable el postulado que el hombre pueda
participar en la toma de la decisión de interrumpir o no el proceso de gestación de la mujer,
ya que se encuentra implícito en los siguientes derechos constitucionales que esta es una
potestad que no hace distinción de género.
Derechos Tutelables

1) Igualdad

Constitucionalmente somos iguales hombres y mujeres, se nos otorgó los


mismos derechos, no hay razón que justifique la discriminación por razones de sexo o
condiciones biológicas esto solo ampliará aún más las brechas de desigualdad existentes.
Aun así frente a los temas relacionados con la reproducción el hombre se
encuentra en desventaja, tradicionalmente es la mujer gestante la únicamente que se le
reconoce la potestad de decir sobre la vida en gestión, sin tener en cuenta que negarle al
hombre por completo la posibilidad de participar siquiera en determinar que se hará con este
prospecto de vida viola su autonomía reproductiva, quien decide es un ser totalmente ajeno a
su voluntad, una vez se realizado la fecundación los hombres se ven sometidos a la decisión
de la mujer aun cuando no solo le afecta a ella sino que también genera repercusiones al
hombre, se actúa como si la mujer fuera la única dueña de lo que se encuentra en su ser
pasando por alto que solamente con el aporte femenino no se podría llegar a procrear, se
necesita un aporte equivalente del hombre y la mujer para que esto ocurra, al momento de
realizar el acto sexual ambos son conscientes de su capacidad reproductiva, se necesitan
mutuamente para este fin, se requiere un aporte equitativo, por esto que sería justificable que
así como se requiere de dos partes para poder engendrar, sea necesario de las dos partes para
tomar las decisiones derivadas de su actuar en conjunto como el decidir qué harán con este
prospecto de vida.
2) Derechos Sexuales

Ahora hablando de los derechos sexuales, se reconocen para proteger y


garantizar a todas las PERSONAS un desarrollo, seguro, responsable y satisfactorio de su
vida sexual, lo que implica el respeto, el consentimiento recíprocos y la voluntad de asumir
conjuntamente la responsabilidad de las consecuencias del comportamiento sexual, por lo
tanto el derecho a decidir y asumir los derivados del comportamiento sexual cómo sería el
embarazo y su Interrupción voluntaria recae tanto en el hombre como la mujer y deberían ser
asumidas en conjunto.10
3) Derechos reproductivos

El Programa de Acción de la Conferencia Internacional de Población y


Desarrollo del Cairo de 1994 manifiesta que los derechos reproductivos son el mismo
derecho a decidir libre y responsablemente el número de hijos, el espaciamiento de los
nacimientos y el intervalo entre éstos y a disponer de la información y de los medios para ello
y el derecho a alcanzar el nivel más elevado de salud sexual y reproductiva y el derecho de
adoptar decisiones respecto a este tema sin discriminación alguna, este derecho cobija tanto a
las parejas como individuos. Con base a esto se puede decir que los hombres y las mujeres
tienen la potestad de decidir libremente sobre todos los temas relacionados con su
reproducción, entre los cuales se encuentra el embarazo, teniendo así la potestad de
determinar si se realiza o no una interrupción del embarazo cuando contraríen los derechos
anteriormente mencionados.
Además para poder ejercer este derecho se debe tener en cuenta las
necesidades de los hijos nacidos y futuros y las obligaciones que se generan con la
comunidad, este derecho tiene implícito los derechos constitucionales a la vida digna, la
igualdad, el libre desarrollo de la personalidad, salud , educación, información, entre otros,
además nos llega por bloque de constitucionalidad respaldando nuestra postura de que el
hombre tiene el derecho a entrar a participar junto a la mujer en tomar la decisión de
interrumpir o no el proceso de gestación de la mujer.
4) Libre desarrollo de la personalidad

En cuanto que el libre desarrollo de la personalidad “es la posibilidad de que


cada individuo opte por su plan de vida y su modelo de realización personal conforme a sus
intereses, deseos y convicciones, siempre y cuando no afecte derechos de terceros ni vulnere
el orden constitucional”11. El negarle al hombre que pueda tomar las decisiones que le
afectan viola su derecho transigiendo así su facultad de auto-determinar los aspectos de su
vida, frente a la IVE que afecta de carácter permanente generando obligaciones al hombre,
que otra persona decida por él le arrebata su condición ética, dejándolo como un simple

10
Declaración y plataforma de acción de Beijing.
11
C-355/2006
espectador, se desconocen sus derechos a quienes no quieren vivenciar la experiencia de la
paternidad, sobre todo su derecho a determinar si quiere o no ser padre, en qué momento
quiere serlo, y con quien quiere compartir esta responsabilidad ya que todo esto hace parte de
su proyecto de vida el cual se le debe respetar.
Consideramos que los hijos deben nacer por la decisión conjunta de los padres
que se encuentran preparados para cubrir todas sus necesidades y desean brindarle todo el
amor que este requiere, ellos deben nacer queridos y deseados según el plan de vida de sus
progenitores, no existe razón alguna constitucional o legal que justifique la limitación al uso
y goce de este derecho.
5) Dignidad humana

Con respecto a la dignidad humana, se le debe garantizar a todos los


individuos el derecho a la vida, no solo tener vida sino que está a su vez sea digna, el vivir
bien, el vivir como se quiera y el vivir sin humillaciones. La autonomía y libre desarrollo de
la personalidad son la máxima expresión de la dignidad humana frente a su segunda
dimensión, ya que reconoce a cada individuo como un ser capaz de decidir su propio rumbo
y opción de vida, la vida digna del hombre se ve gravemente afectada cuando a este no se le
permite hacer parte de la toma de la decisión de interrumpir o no el proceso de gestación,
pues la mujer queda siendo quien determina si se convierte en padre o no una vez ya se haya
fecundado, al excluirlo se está instrumentalizando por parte de la mujer para satisfacer sus
deseo con una condición a la cual no puede acceder por sí misma, siempre requerirá el aporte
masculino, y se sigue vulnerando este derecho aún más cuando al hombre, sin su
consentimiento y negándole la posibilidad de ser partícipe de esta decisión se le obliga a
reconocer y asumir las obligaciones que genera la paternidad afectando sin justificación su
proyecto de vida y su dignidad al forzarlo a responder por un hijo que no desea ni quiere, ya
que legalmente se puede obligar al hombre a responder económicamente por este ser pero no
hay forma de coaccionar para que pueda llegar a sentir afecto por él.

Conclusión

Concluyendo así que al negarle al hombre la posibilidad siquiera de dar a


conocer su opinión frente a este tema viola su autonomía reproductiva, derechos sexuales,
derecho al libre desarrollo de la personalidad, dignidad humana entre otros, generando una
desigualdad, tanto el hombre como la mujer en conjunto se encuentran facultados para tomar
las decisiones que se derivan de su comportamiento sexual.
Legalmente el hombre y la mujer son iguales, aunque en el plano real esta no
se puede materializar, ningún tercero puede tomar decisiones sobre el cuerpo de otro, y es en
el cuerpo de la mujer donde se desarrolla el feto, siendo una condición anatómica inalterable,
aun así existen circunstancias en las que el hombre podría ser vinculado sin afectar la
potestad que ella tiene sobre su cuerpo, por ello planteamos la IVE como un procedimiento
divisible en tres fases, siendo la primera, el dar a conocer la voluntad que se tiene frente a
estas responsabilidades con base al proyecto de vida de cada individuo; segundo, el tomar la
decisión de realizar o no este procedimiento y tercero, determinar que ocurre con las
responsabilidades derivadas de la gestación, esto con la intención de poder llegar a una
verdadera igualdad donde no se vea afectado el derecho de ninguna de las partes, por esto al
hombre no se le podría permitir la participación en la segunda fase ya que esta genera
repercusiones en el cuerpo de la mujer, aun así no existe razón para negarle la participación
en la primera y tercera fase, que a ambos les afecta y no son derechos excluyentes sino que
por el contrario se le deben garantizar a ambos individuos. Siguiendo un orden secuencial, en
la primera fase se recopila toda la información que se llegue a requerir y así en la segunda
fase la mujer pueda tomar una decisión contando con todos los medios necesarios para ello y
dependiendo de la decisión tomada en la tercera fase se puedan asumir las responsabilidades
que se generan, para esto se plantean unos casos para ver cómo se asumiría las consecuencia
de esta decisión.
1) Que el hombre exprese su deseo de ser padre y su compañera no esté de
acuerdo en ser madre; 2) que el hombre no desee ser padre y la mujer desee convertirse en
madre; 3) que ambos compañeros estén de acuerdo en una decisión (IVE o procrear); 4) las
relaciones no consentidas que tienen como producto un embarazo y 5) el uso no autorizado
de la esperma en los casos de inseminación asistida.
Nosotros proponemos la adopción de un sistema de condiciones y plazos para
la IVE en donde por lo menos se nos escuche. En donde además de las causales establecidas
hasta este momento, las cuales no tienen limitaciones de tiempo, las mujeres puedan acceder
a la IVE sin necesidad de una causa específica dentro de las 24 primeras semanas de
gestación. ¿Por qué 24 semanas? Debido a que las conexiones nerviosas en la corteza
cerebral, el área que procesa la respuesta al dolor en el cerebro, no se han formado
apropiadamente en este término según un informe del Colegio Real de Obstetras y
Ginecólogos del Reino Unido. Y al mismo tiempo por otro lado la pareja podría ejercer la
potestad de decidir si aceptan o no la subsiguiente responsabilidad paternal. Según un artículo
publicado por las investigadoras Mara Viveros y Ángela Facundo en el 2012, llamado “El
lugar de las masculinidades en la decisión del aborto”, entre los criterios que pueden existir
para que el hombre no desee el embarazo de su compañera están: la evaluación de la relación
afectiva en la que está cuando se produce el embarazo; la ponderación de la compañera como
una buena futura madre, y la inadecuación del momento del embarazo.
Es pertinente hablar de los casos donde se genera controversia ya que cuando
ambas partes tienen la misma voluntad no hay razón a discusión, se debe garantizar su
voluntad. Cuando el hombre no quiere ser padre y la mujer por el contrario si está dispuesta a
tener este hijo, ella es quien al final toma la decisión por esto debe estudiarse la posibilidad
de implementar un modelo en el cual el hombre pueda manifestar su voluntad. Es
recomendable que este término sea de 12 semanas contadas a partir del momento de la
concepción. Debe ser menor que el de la madre, teniendo presente que esta debe conocer y
tener tiempo de valorar los deseos de su compañero, la IVE entonces debe ser atendida de
forma prioritaria, partiendo que las madres gestantes se enfrentan a una lucha contrarreloj
para la cual cada día cuenta dado a que el proceso de gestación en ningún momento se
detiene.
En los casos donde la mujer no quiera ser madre, siendo ella la única que
puede decidir sobre su cuerpo, la única forma de respetarle es si el hombre decide asumir por
su cuenta toda la responsabilidad que genera un hijo, permitiéndole a su pareja desligarse de
su responsabilidad. Esta opción se podría asimilar al alquiler de vientres. Para el cuarto y
quinto postulados, en vista a que sin su consentimiento se ha llegado a la fecundación de un
óvulo, le corresponde al agraviado decidir con mayor razón que en los casos anteriores si
acepta o no su vocación de padre o madre.
Para terminar, resaltamos que la paternidad no es el hecho que exista un
embarazo y se tenga que responder por un hijo no deseado que afecta el plan de vida de sus
padres, sino por el contrario esta debe ser la vocación que tiene cada pareja e individuo por
tener un hijo y se encuentren preparados para asumir todas las responsabilidades que se
deriven del mismo.
Ser papá es una vocación que trae consigo obligaciones. Entonces por qué si
una persona no está dispuesta a dejar una descendencia estaría obligada a renunciar a su
proyecto de vida y a su derecho a la planificación familiar. Cómo es posible que el Estado
siga tratando a los hombres como desentendidos de las políticas sexuales y reproductivas,
cómo espera que no existan niños criados con amor y otros por obligación, cómo espera que
existan verdaderas responsabilidades paternales. La obligación deja de ser tal cuando esta es
convertida en deseo y muy difícilmente se perjudica lo que se desea.
Esperamos haber contribuido a la apertura del diálogo y discusión para acabar
con una de las desigualdades que se han arraigado en el imaginario del colectivo social que
afectan tanto a hombre como a mujeres.

Marco Internacional

● Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales


● Convención Americana de Derechos del Humanos
● Protocolo Adicional a la Convención Americana de Derechos Humanos en
Materia de Derechos Económicos, Sociales y Culturales
● Plataforma de acción de Beijing
● CEDAW
● Programa de Acción de la Conferencia Internacional sobre Población y el
Desarrollo de El Cairo
● Consenso Regional de Montevideo
● Conferencia Regional sobre Población y Desarrollo de América Latina y el Caribe

Referencias Bibliográficas

● Alvarado, B. (2015). Los hombres y el aborto: un debate pendiente. sentido.


Recuperado de https://sentiido.com/los-hombres-y-el-aborto-un-debate-pendiente/.
1. BBC (12 de noviembre). El feto "no siente dolor a las 24 semanas". Recuperado de
https://www.bbc.com/mundo/ciencia_tecnologia/2010/06/100625_feto_dolor_aborto_
men
● Calderón P. & Gómez M. (2018). El hombre y el aborto: ¿también puedo decidir?
REVISTA diners. Recuperado de
https://revistadiners.com.co/actualidad/496_el-hombre-y-el-aborto-sera-que-tambien-
puedo-decidir/.
● Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo (CIPD), Programa de
Acción de la CIPD, CIPD+5 y Metas de Desarrollo del Milenio, reunión de la Mesa
Directiva Ampliada del Comité Especial sobre Población y Desarrollo del Periodo de
Sesiones de la CEPAL. Recuperado de
https://www.cepal.org/celade/noticias/paginas/8/14378/r_fernandez.pdf.
● Consenso de Montevideo sobre Población y Desarrollo. Integración plena de la
población y su dinámica en el desarrollo sostenible con igualdad y enfoque de
derechos: clave para el Programa de Acción de El Cairo después de 2014.
Montevideo, 12 a 15 de agosto de 2013. Recuperado de
https://www.acnur.org/fileadmin/Documentos/BDL/2013/9232.pdf.
● El mostrador (10 de noviembre). Los hombres y el aborto: ¿ellos tienen derecho a
decidir?. Recuperado de
https://www.elmostrador.cl/braga/2017/03/01/los-hombres-y-el-aborto-ellos-tienen-de
recho-a-decidir/.
● FUNDACIÓN HUÉSPED (10 de noviembre). Qué y cuáles son los derechos sexuales
y reproductivos. Recuperado de
https://www.huesped.org.ar/informacion/derechos-sexuales-y-reproductivos/tus-derec
hos/que-son-y-cuales-son/.
● Informe de la Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo, ONU. (El
Cairo, 5 a 13 de septiembre de 1994). Recuperado de
https://www.unfpa.org/sites/default/files/event-pdf/icpd_spa_2.pdf.
● Noel Estellano, M. (2015). ABORTO Y VARONES: La participación de los varones en
la decisión de las mujeres de abortar (Trabajo final de grado). Recuperado de
https://sifp.psico.edu.uy/sites/default/files/Trabajos%20finales/%20Archivos/tfg-noel
_terminado_0.pdf.
● Pabon Mantilla, A. (2016). El debate en torno a la liberalización de la interrupción
voluntaria del embarazo: una propuesta desde la democracia consensual (Tesis de
grado). Recuperado de
https://repository.unilibre.edu.co/bitstream/handle/10901/8171/Tesis%20-%20Ana%2
0Patricia%20Pab%C3%B3n%20Mantilla.pdf?sequence=3.
● Profamilia (10 de noviembre). ¿Qué es el aborto. Recuperado de
https://profamilia.org.co/aborto/que-es-aborto/.
● Rawls, J. (2002). Justicia como equidad. Barcelona: Paidos Iberica.
● Santoro, Y. (2018). Los padres fueron olvidados en el debate del aborto. PERFIL.
Recuperado de
https://www.perfil.com/noticias/sociedad/los-padres-fueron-olvidados-en-el-debate-de
l-aborto.phtml.
● Sztajnszrajber, D. (2018). #AbortoLegalYa: Política, no metafísica. LATFEM.
Recuperado de http://latfem.org/politica-no-metafisica/

También podría gustarte