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CURSO DE MEDIACIÓN EDUCATIVA INTERCULTURAL 2005

CURSO DE MEDIACIÓN EDUCATIVA-INTERCULTURAL

OBJETIVO FINAL: Formar y asesorar al profesorado y a otros profesionales


matriculados para que sean capaces de desarrollar el papel de mediadores
educativos-interculturales y para que sepan elaborar un proyecto educativo-
intercultural

PROGRAMA DE LA ACCIÓN FORMATIVA

OBJETIVOS GENERALES:

• Conocer los fundamentos de la Mediación Educativa Intercultural, con


vistas a desarrollar las capacidades y habilidades necesarias para su
puesta en práctica.

• Profundizar en los debates y enfoques sobre los principios de la


mediación y su aplicación en contextos multiculturales.

• Conocer los modelos de la mediación educativa-intercultural y su


aplicación al contexto escolar.

• Practicar las principales técnicas usadas en mediación educativa-


intercultural

• Plantear acciones por la convivencia intercultural y en contra del racismo


y la xenofobia

• Aportar los conocimientos teóricos y empíricos requeridos para


diagnosticar y valorar los hechos que se relacionan con la inmigración y
el papel que cumple la escuela para su integración social.

• Promover entre los participantes el grado de sensibilidad para con la


inmigración y los inmigrantes que se corresponde con la magnitud de los
retos planteados a la Comunidad de Canarias por los inevitables flujos
migratorios de hoy.

• Transmitir los conocimientos instrumentales convenientes para poder


actuar en la práctica del trabajo de mediación educativa intercultural con
el alumnado inmigrante.

• Profundizar en los criterios más básicos por los que habría de guiarse
esa actuación en los campos jurídico, económico, cultural y social,
desde la conciencia de la nueva situación multiétnica y multicultural a
que está accediendo la sociedad canaria, con sus riesgos de
discriminación, xenofobia y aparición de nuevas desigualdades sociales.
CURSO DE MEDIACIÓN EDUCATIVA INTERCULTURAL 2005

OBJETIVOS ESPECÍFICOS:

TEMA 1: Bases antropológicas de la interculturalidad

• Conocer los conceptos básicos relacionados con la cultura


• Reflexionar sobre la importancia de la cultura y de los conceptos
derivados
• Conocimiento de los conceptos fundamentales que explican los
encuentros interculturales.
• Reconocimiento y diagnóstico de los hechos diferenciales, tanto como
los que igualan a las culturas para un correcto trabajo de mediación
educativa-intercultural.
• Abordar específicamente la naturaleza de los conflictos entre culturas y
las formas históricas que han ido adquiriendo.
• Evaluar y comprender el fenómeno inmigratorio y lo que significa en
relación a sus consecuencias culturales.

TEMA 2: Sociología de la multiculturalidad

• Conocer los modelos de integración social que se han dado hasta la


actualidad para evaluar sus posibilidades y sus limitaciones.
• Ubicación de la problemática de la inmigración en la realidad de Tenerife
y de Canarias en general.
• Conocer y valorar el contexto del fenómeno inmigratorio y lo que
significa la inmigración en relación a sus consecuencias legales.
• Conocer y valorar el contexto del fenómeno inmigratorio y lo que
significa la inmigración en relación a sus consecuencias políticas.
• Conocer y valorar el contexto del fenómeno inmigratorio y lo que
significa la inmigración en relación a sus consecuencias
sociodemográficas.
• Conocer y valorar el contexto del fenómeno inmigratorio y lo que
significa la inmigración en relación a sus consecuencias en las familias y
en el menor.
• Conocimiento básico del marco geográfico, definición y principales
características de la cultura árabe-islámica.
• Conocer los distintos recursos para la atención a inmigrantes en todas
las escalas: nacional, autonómica, insular y local, en cuanto sus líneas
de actuación, proyectos y competencias.
• Conocer la realidad migratoria reciente de la isla de Tenerife en el
contexto internacional, nacional y regional, enfatizando la incidencia de
la inmigración de origen extranjero.
• Identificar y analizar los principales factores de atracción migratoria de la
isla de Tenerife.
• Identificar y analizar las principales repercusiones del flujo inmigratorio.
• Estudiar el reparto geográfico de la inmigración de origen extranjero en
el contexto insular.
CURSO DE MEDIACIÓN EDUCATIVA INTERCULTURAL 2005

• Diferenciar las distintas afluencias inmigratorias: empresarial, laboral,


residencial, acompañamiento del retorno, refugio y asilo.
• Profundizar en las vertientes demográfica, socioeconómica, legal y
política de las migraciones en la isla de Tenerife.

TEMA 3: Comunicación intercultural

• Conocer los conceptos de estereotipos, prejuicios y discriminación.


• Reflexionar sobre el origen socio-histórico de los estereotipos y
prejuicios.
• Identificar los procesos cognitivos y sociales qué explican cómo se
forman los estereotipos.
• Identificar los mecanismos psicológicos que hacen que los estereotipos
se mantengan y sean resistentes al cambio.
• Ser conscientes de sí mismos y trabajar las propias actitudes
intergrupales de estereotipos y prejuicios que pueden llevar a la
discriminación del o de la inmigrante.
• Elaborar posibilidades de intervenir en la población autóctona para
desarrollar actitudes de comprensión que desechen prejuicios y
discriminación hacia los inmigrantes.
• Conocer el significado de la comunicación intercultural y su necesidad
como base fundamental de cara a los procesos de mediación
intercultural.
• Conocer los principales medios e instrumentos de comunicación
intercultural para la mediación en conflictos interculturales.
• Conocer y saber gestionar los valores de variabilidad cultural que inciden
en los conflictos interculturales.
• Desarrollar las habilidades básicas de mediación y negociación cuando
las diferencias culturales son una variable importante

TEMA 4: La mediación educativo-intercultural.

• Reflexionar sobre la función de mediación educativa-intercultural.


• Planificar acciones de intervención que favorezcan el acceso y la
integración del alumnado extranjero.
• Comparar las diferentes opciones psicopedagógicas sobre la educación
intercultural
• Aportar herramientas para el trabajo en el aula con el alumnado
extranjero.
• Motivar a los y las participantes a analizar sus actitudes e intervenciones
ante la realidad multicultural.
• Descubrir nuevos recursos para aplicar la interculturalidad a nuestro
trabajo diario como docentes.
• Conocer lo que significa la figura del/a mediador/a intercultural.

TEMA 5: Habilidades de intervención socioeducativa para la mediación


intercultural. Competencia social y habilidades comunicativas.
CURSO DE MEDIACIÓN EDUCATIVA INTERCULTURAL 2005

• Adquirir habilidades para potenciar nuestra competencia social y las de


los/as alumnos/as
• Adquirir habilidades para desarrollar una comunicación interpersonal que
facilite el encuentro intercultural.
TEMA 6: Habilidades de intervención socioeducativa para la mediación
intercultural. Mediación educativa para la resolución de conflictos
interculturales

• Autoanalizar las creencias, actitudes y tipo de respuestas que damos


ante los conflictos.
• Analizar y definir el conflicto.
• Adquirir habilidades personales que intervienen en la detección y la
resolución de conflictos interculturales en contextos escolares.
• Aprender a potenciar en el alumnado las habilidades afectivas y cognitivas
básicas para la resolución de conflictos interpersonales.
• Abordar introductoriamente la mediación para la resolución de conflictos.

TEMA 7: Habilidades de intervención socioeducativa para la mediación


intercultural. Habilidades y técnicas para el trabajo grupal en la mediación
educativa-intercultural

• Conocer los fundamentos de la dinámica de grupos para desarrollar


habilidades y capacidades que nos ayuden a intervenir desde la
perspectiva la mediación educativa-intercultural.
• Formar a los/as profesionales en la mediación educativa-intercultural
con estrategias que les ayuden a comprender a un grupo, desarrollando
una actitud crítica y creativa despertando el interés de los componentes
del grupo a participar en las dinámicas
• Crear dinámicas adecuadas para trabajar la interculturalidad
fomentando actitudes solidarias en la consecución de las meta o metas
comunes.

TEMA 8: Habilidades de intervención socioeducativa para la mediación


intercultural. Técnicas de creatividad social para la mediación educativa-
intercultural
• Asumir la creatividad como valor para la mejora sociocultural
• Concienciar al profesorado de la importancia de la utilidad del pensamiento
divergente para su practica, en el marco de la mediación educativa-
intercultural
• Conocer las técnicas creativas y aplicarlas para la generación de ideas de
cara a la intervención socioeducativa en contextos multiculturales.
CURSO DE MEDIACIÓN EDUCATIVA INTERCULTURAL 2005

Tema 9: El proyecto de mediación educativa-intercultural

• Saber elaborar un proyecto de mediación educativa-intercultural

TEMAS DEL CURSO:

• Tema 1: Bases antropológicas de la interculturalidad


• Tema 2: Sociología de la multiculturalidad
• Tema 3: Comunicación intercultural
• Tema 4: La mediación educativa-intercultural
• Tema 5: Habilidades de intervención socioeducativa para la mediación
educativa- intercultural I: Competencia social y habilidades comunicativas
• Tema 6: Habilidades de intervención socioeducativa para la mediación
educativa- intercultural II: Mediación educativa para la resolución de conflictos
interculturales
• Tema 7: Habilidades de intervención socioeducativa para la mediación
educativa- intercultural III: Habilidades y técnicas para el trabajo grupal en la
mediación educativa-intercultural
• Tema 8: Habilidades de intervención socioeducativa para la mediación
educativa- intercultural IV: Técnicas de creatividad social para la mediación
educativa-intercultural
• Tema 9: El proyecto de mediación educativa-intercultural

CONTENIDOS DE CADA UNO LOS TEMAS:

TEMA 1: Bases antropológicas de la interculturalidad

• Relaciones interculturales:conceptos básicos


• Etnicidad y relaciones interculturales

TEMA 2: Sociología de la multiculturalidad

• Modelos de integración social del inmigrante: problemas y posibilidades


en el mundo, en España y en Canarias
• Análisis demográfico, socioeconómico, legal y político de las
migraciones en Tenerife (entre otros aspectos legales aquí se incluiría la
ley del menor y las características de la población objeto de atención)
• Mapa de recursos para la atención a la población inmigrante
• Cultura y sociedad de los países extracomunitarios: conocimientos
básicos

TEMA 3: Comunicación intercultural

• Aspectos psicosociales de las relaciones con los inmigrantes:


estereotipos, prejuicios y discriminación
• Identificación e intervención sobre los propios prejuicios y estereotipos.
• La Comunicación Intercultural. Análisis y gestión del
encuentro intercultural.
• Fundamentos prácticos de la mediación, la negociación y la resolución
de conflictos en contextos multiculturales
CURSO DE MEDIACIÓN EDUCATIVA INTERCULTURAL 2005

TEMA 4: La mediación educativo-intercultural.

• La realidad multicultural en los centros


• La función de mediación educativa-intercultural
• La educación intercultural
• La figura del mediador/a intercultural en la escuela: características,
funciones y actividades

TEMA 5, 6, 7 y 8: Habilidades de intervención socioeducativa para la mediación


intercultural (mayor detalle de los contenidos de cada uno de estos temas
en el diseño del tema en cuestión)

• Competencia social y habilidades de comunicativas


• Mediación educativa para la resolución de conflictos interculturales
• Habilidades y técnicas para el trabajo grupal en la mediación educativa-
intercultural
• Técnicas de creatividad social para la mediación educativa-intercultural

Tema 9: El proyecto de mediación educativa-intercultural

• Análisis DAFO del sistema de relaciones del centro educativo


• Extracción de necesidades prioritarias respecto al tratamiento de la
interculturalidad en el centro
• Análisis de las experiencias previas de trabajo de la interculturalidad:
valores compartidos e implicaciones psicopedagógicas
• Establecimiento de prioridades y objetivos del proyecto educativo-
intercultural
• Acciones a desarrollar
• Planificación: personas, recursos, tareas y tiempos
• Evaluación: criterios y procedimientos

METODOLOGÍA:

La metodología será no presencial y tutorizada a través de una


plataforma de formación on-line o en su defecto por medio de un CD-ROM

DISTRIBUCIÓN DE HORAS:

• Total de horas: 100

Distribución de las horas por cada uno de los temas:

• Tema 1: Bases antropológicas de la interculturalidad (10 horas)


• Tema 2: Sociología de la multiculturalidad (10 horas)
• Tema 3: Comunicación intercultural (10 horas)
• Tema 4: La mediación educativa-intercultural (10 horas)
CURSO DE MEDIACIÓN EDUCATIVA INTERCULTURAL 2005

• Tema 5: Habilidades de intervención socioeducativa para la mediación


educativa- intercultural: Competencia social y habilidades comunicativas
(10 horas)
• Tema 6: Habilidades de intervención socioeducativa para la mediación
educativa- intercultural: Mediación educativa para la resolución de
conflictos interculturales (10 horas)
• Tema 7: Habilidades de intervención socioeducativa para la mediación
educativa- intercultural: Habilidades y técnicas para el trabajo grupal en
la mediación educativa-intercultural (10 horas)
• Tema 8: Habilidades de intervención socioeducativa para la mediación
educativa- intercultural: Técnicas de creatividad social para la mediación
intercultural (10 horas)
• Tema 9: El proyecto de mediación educativa-intercultural (20 horas)

EVALUACIÓN:

Se evaluará a través de la realización y entrega de las actividades de


elaboración de cada uno de los temas.
TEMA 1: BASES ANTROPOLÓGICAS DE LA INTERCULTURALIDAD

OBJETIVOS DEL TEMA:

• Conocer los conceptos básicos relacionados con la cultura.


• Reflexionar sobre la importancia de la cultura y de los conceptos derivados.
• Conocimiento de los conceptos fundamentales que explican los encuentros
interculturales.
• Reconocimiento y diagnóstico de los hechos diferenciales, tanto como los que
igualan a las culturas para un correcto trabajo de mediación educativa-
intercultural.
• Abordar específicamente la naturaleza de los conflictos entre culturas y las
formas históricas que han ido adquiriendo.
• Evaluar y comprender el fenómeno inmigratorio y lo que significa en relación a
sus consecuencias culturales.

CONTENIDOS DEL TEMA:

• Cultura y subcultura.
• El concepto de identidad.
• Aculturación, aculturación psicológica y estrés aculturativo.
• Teorías de la diversidad sociocultural.
• Actitudes en las relaciones interculturales.
• Los contactos interculturales y la inmigración.
• Modelos políticos de integración y adaptación cultural.

METODOLOGÍA DE TRABAJO:

La metodología de trabajo de este tema consiste en la lectura reflexiva del


documento en el que se desarrollan los contenidos y la realización de sus
actividades de elaboración.
Se incluyen además una serie de lecturas complementarias que amplían los
contenidos de este tema.

EVALUACIÓN DEL TEMA:

Se evaluará a través de la realización y entrega de las actividades de


elaboración del tema.
ACTIVIDADES DEL TEMA 1: BASES ANTROPOLÓGICAS PARA LA
MEDIACIÓN INTERCULTURAL

ACTIVIDAD 1: CONCEPTO DE CULTURA

A partir de 3 palabras extraídas de la relación que se adjunta elaborar una


definición personal de lo que entendemos por cultura.
Conceptos asociados: raza, costumbre, riqueza, conocimiento, identidad,
racismo, sociedad, hábito, evolución, aprendizaje, diferencia, grupo, países,…

ACTIVIDAD 2: LA IDENTIDAD

Leer la adaptación del cuento de Saramago “La isla desconocida”. Formular


interrogantes que nos sugiera la lectura en relación a las motivaciones, sentimientos,
conductas, afirmaciones de cada uno de los personajes. Establecer un final para la
historia desde la óptica personal. Resumir la conclusión que extraemos del cuento en un
eslogan o frase “lapidaria”, adjuntándole una breve justificación. Reflexionar que tiene
que ver el cuento con los conceptos de identidad cultural e identidad étnica explicados
en el tema.

ACTIVIDAD 3: TEORÍAS SOBRE LA DIVERSIDAD

Extraer diferencias entre las opciones teóricas sobre la diversidad explicadas en


el material (ampliar información con el documento adjunto). Formular argumentos a
favor y en contra para cada una de esas teorías. Establecer una conclusión justificada
sobre cuál sería tu opción personal de entre las aportadas.
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Tema 1 TEORÍAS DE LA DIVERSIDAD SOCIOCULTURAL

A diferencia de otras disciplinas, en la historia de la antropología, siempre se ha mantenido la idea de la


igualdad de las culturas. Todas las culturas son iguales en cuanto que son creación humana. De hecho, el
concepto de cultura expuesto por el profesor es heredero de éste planteamiento del pensamiento
antropológico.
Pues bien, la antropología, partiendo de la igualdad de las culturas se ha encargado de estudiar las
diferencias entre éstas. Uno de sus intereses ha sido explicar la diversidad humana, sin establecer una
valoración ética de tales diferencias que derive en una jerarquía entre ellas. En este apartado veremos cómo
explican cinco escuelas antropológicas el fenómeno de la diversidad humana, y las diferentes valoraciones
éticas que a posteriori se han derivado o se podrían haber derivado de cada una de ellas. Pensamos que esta
exposición puede ser clarificadora para comprender el debate que se plantea en la calle sobre la existencia o
no de culturas superiores e inferiores.

1. El evolucionismo. El conocimiento de las culturas no occidentales, hizo que los antropólogos


intentaran analizar como se explicaba la existencia de estas culturas extremadamente primitivas en nuestros
días. Ustedes, alumnas y alumnos de esta asignatura ¿consideran que las culturas primitivas que conocemos
en la actualidad son un reflejo de lo que fue nuestra cultura en la prehistoria?. Pues bien, los evolucionistas
del siglo pasado identificaban la cultura prehistórica con los primitivos contemporáneos y sus sencillas
culturas. Para ellos estos pueblos primitivos serían como fósiles de nuestro pasado. De este modo, bastaría
establecer una taxonomía de las culturas contemporáneas, de la menos a la más desarrollada, para
restablecer el patrón general de la evolución seguida por el ser humano desde los tiempos más remotos hasta
nuestros días.
El supuesto teórico que subyace a este planteamiento es el paralelismo cultural. Este planteamiento que
tiene el mérito de ser el primer intento serio de establecer una sistematización en la evolución de las cul-
turas, refleja al tiempo una debilidad metodológica. Su idea central es que todas las sociedades han pasado o
pasarán por idénticas fases de desarrollo en una misma escala evolutiva. De modo que existen culturas más
desarrolladas y otras menos a lo largo de un único camino evolutivo.
La tesis del paralelismo se apoya en otras dos concepciones, una de naturaleza psicológica que postulaba
la identidad esencial de la mentalidad humana. La identidad psíquica debía explicar la aparición repetida, en
las culturas de diferentes tiempos, de las mismas invenciones e ideas básicas. La otra tesis era sociológica,
los procesos de desarrollo idénticos son el producto de los mismos factores causales.
Este paralelismo cultural que marca la reflexión de la mayor parte de los antropólogos evolucionistas del
siglo pasado, impregna los planteamientos de su figura más representativa, Morgan. La principal aportación
2

de Morgan consiste en la reconstrucción de las etapas de desarrollo por las que ha atravesado la humanidad.
Basándose en un criterio de desarrollo tecnológico divide la historia humana en tres grandes etapas o
estadios: salvajismo, barbarie y civilización. Es decir, que existe un estado de economía natural no
productiva, o de cazadores y recolectores, a continuación otro estado de economía reproductiva, de agricul-
tura primitiva, y el proceso culmina con la civilización, o sea con la aparición de culturas de carácter urbano.
Este autor pone nombre a las diferentes fases por las que supuestamente atraviesan todas las culturas, y
establece la tipología ciertamente etnocéntrica, que habla de culturas menos desarrolladas, las que están en
un estado de salvajismo o barbarie, y las más desarrolladas que son las civilizadas o urbanas.
¿Qué valoraciones se han realizado sobre las culturas desde de las teorías evolucionistas? Los racistas
clásicos utilizaron los planteamientos evolucionistas para equiparar mayor desarrollo en la escala de
desarrollo sociocultural con superioridad. De esta forma se establecía la existencia de una raza superior, más
desarrollada, más evolucionada y civilizada, que por supuesto correspondía a la de los que sostenían estos
argumentos. La raza blanca, haciendo uso de su mayor inteligencia había afrontado con mayor eficacia los
retos impuestos por la necesaria adaptación al medio. El resto de las razas, debido a una menor inteligencia,
se habían quedado en etapas más retrasadas del desarrollo.
Sin embargo, no es esta la única valoración que puede hacerse de los planteamientos evolucionistas, de
hecho muchos de sus principales teóricos, entre los que queremos destacar a Morgan, eran militantes
antirracistas. Para ellos las diferencias en el nivel de desarrollo no correspondían a una superioridad de la
raza, sino a las necesidades y los contextos diferentes en los que se desarrolla cada cultura.

2. El difusionismo. A principios del siglo XX, la antropología abandona los planteamientos evolucionistas,
de hecho las nuevas escuelas etnológicas se establecen como crítica al evolucionismo y al paralelismo
cultural como manifestación de la unidad psíquica.
El difusionismo completa a la teoría evolucionista, y plantea, que lo que explica la diversidad humana,
no es tanto el propio desarrollo de cada cultura a lo largo de una misma escala evolutiva, sino la historia de
contactos que cada cultura ha tenido. Existen culturas que han difundido pautas culturales a otras (culturas
emisoras), y culturas que han recibido las influencias de las emisoras (culturas receptoras).
Las personas que han utilizado el difusionismo para justificar la superioridad de algunas culturas,
sostienen que son las culturas superiores las que difunden pautas culturales, es decir las emisoras. De este
modo, en la actualidad podríamos decir que EE.UU., es un centro emisor, y por tanto una cultura superior,
ya que difunde a otras sus pautas culturales (lenguaje, música, estilos de comida, de vestido etc...). De igual
modo las potencias colonizadoras son superiores en la medida en que introducen en los países que colonizan
algunas de sus instituciones (lenguaje, sistema educativo, jerarquía etc.)
3

Basándonos en la misma teoría difusionista podemos justificar planteamientos contrarios a los anteriores que
mantiene la igualdad cultural. En cualquier encuentro que se produce entre dos culturas existe un proceso de
mutua difusión, no es únicamente una la que difunde sus pautas culturales, sino que las dos salen
enriquecidas del contacto.

3. El particularismo histórico. A diferencia de las teorías anteriores, el particularismo histórico, defendido


por Boas, sostiene que no existen regularidades en la evolución de las culturas, por el contrario cada cultura
es singular, y diversa.
Para los racistas, el particularismo histórico nos permite demostrar que existe una superioridad de
algunas razas, que son las que corresponden con las culturas más desarrolladas (desde un punto de vista,
claro). Por el contrario esta teoría puede permitirnos justificar la igualdad de todas las razas, ya que muestra
que existe una norme capacidad por parte de todos los pueblos de la tierra para adaptarse a los diferentes
medios en los que se desenvuelven.

4. El funcionalismo. Las teorías expuestas hasta ahora se caracterizan por su historicismo, es decir, por dar
una enorme importancia al proceso de desarrollo de las culturas. Para el funcionalismo, el pasado no
importa, de hecho dos de sus principales exponentes, Malinowski, y Radcliffe-Brown eran escépticos de la
utilidad de las reconstrucciones históricas y del análisis de los procesos temporales de cambio.
Para los funcionalistas lo importante es conocer el orden interno de cada grupo humano, y explican la
diversidad de las culturas a partir de las diferencias en la organización de su estructura interna.
De este modo, podríamos decir que los grupos humanos más desarrollados son los superiores, ya que
tienen una estructura interna más compleja. Por el contrario, lo menos desarrollados o inferiores se ca-
racterizan por la sencillez en su organización. Prueba de que el funcionalismo no es en sí mismo racista es
que podríamos afirmar que cada estructura social responde a contextos diferentes, y que la "eficacia" de una
cultura no viene dada por la complejidad que pueda alcanzar sino por el grado de adaptación al medio que
desarrolle. Y desde este punto de vista todas las culturas son superiores.

5. El evolucionismo multilineal. Para los evolucionistas multilineales, no existe una única línea que marca
el desarrollo de las culturas. Por el contrario existe una divergencia en los patrones de desarrollo y en los
elementos de la sociedad. Las diferentes culturas son resultado de adaptaciones diferenciales ante contextos
también diferentes. Dicho de otro modo: cada cultura es una forma específica de resolver problemas
específicos. El evolucionismo multilineal habla de regularidades intermedias: ni el universalismo de los
evolucionistas, ni el particularismo de Boas.
4

Desde esta teoría no cabe como en las anteriores una interpretación racista que establezca la superioridad
o inferioridad cultural, por el contrario, la única valoración posible es la que parte del respeto por las
diversas culturas.
5

COMENTARIOS A LAS TEORÍAS

a) El hecho de que cada cultura siga su camino en la evolución, como forma de adaptación diferencial,
no quiere decir que las culturas sean independientes y estén aisladas las unas de las otras. De hecho, el
Difusionismo ya planteaba que las culturas se influyen mediante la difusión de patrones culturales.

Desde este nuevo planteamiento las influencias son recíprocas. Si bien es cierto, que por ejemplo, los
medios de comunicación dirigidos por las sociedades y culturas más desarrolladas tecnológicamente tienen
una enorme influencia en las sociedades menos desarrolladas, estas influencias también se dan en sentido
contrario. Las culturas más desarrolladas tecnológicamente no son estáticas y cuando se ponen en contacto
con otras culturas también reciben elementos de éstas. A modo de ejemplo, podemos decir que la presencia
de inmigrantes en las sociedades multiculturales también supone un enriquecimiento para la cultura de
acogida, que se beneficia de ese contacto.

b) Desde el evolucionismo multilineal, como desde el resto de las teorías anteriormente expuestas no
cabe hablar de culturas inferiores o superiores "per se". Lo que sí podemos decir es que las culturas son dife-
rentes y que han alcanzado diferentes niveles de desarrollo. Por tanto podemos establecer diferentes tipos de
jerarquías de culturas utilizando criterios diferentes. Elegir un criterio de clasificación de las culturas como
el "nivel desarrollo tecnológico" no es lo mismo, que elegir como criterio el "nivel de desarrollo en la
calidad de las relaciones humanas", o "el respeto por la naturaleza”. De este modo existen culturas
superiores o inferiores según el criterio que utilicemos para clasificarlas.

El problema surge cuando los criterios que solemos utilizar para clasificar a las culturas tienen que ver
con valores que se desarrollan en nuestra cultura. Es decir, en ningún sitio hemos leído que la cultura gitana
sea superior a la paya en el respeto que tienen a las personas mayores, por el contrario si hemos oído y leído
que la cultura paya está más desarrollada que la gitana. La pregunta es ¿por qué no se especifica en qué está
más desarrollada?, ¿Acaso porque se sobreentiende que nos referimos al nivel de instrucción, o
características similares?. Estos son valores muy importantes en nuestra cultura, a los cuales posiblemente
no tenemos que renunciar, pero que no deben servir para analizar o establecer relaciones de superioridad o
inferioridad con ninguna otra cultura. Estaríamos cayendo de nuevo en actitudes etnocéntricas.
Asociación Málaga Acoge
C/ Bustamante S/N
CP 29007- MALAGA
Tel-fax 952 393200
malaga@acoge.org
http://www.malaga.acoge.org

Material de trabajo
Notas de prensa sobre inmigración

El País, jueves 12 de marzo de 2001

Inmigración e identidad
SAMI NAÏR

Sami Naïr es eurodiputado y profesor invitado de la Universidad Carlos III de Madrid.

Durante un debate organizado recientemente en Zaragoza alrededor del tema Inmigración e


identidad cultural, Felipe González, con el talento que le caracteriza, planteó la cuestión de la
relación entre la identidad de la sociedad de acogida y la de los extranjeros e inmigrantes.

La lección que personalmente he sacado de los conflictos, luchas y debates sobre la inmigración
que hemos mantenido en Francia en los últimos 20 años es que hay que evitar politizar la
inmigración y al mismo tiempo convertirla en una cuestión de identidad. Politizar la
inmigración equivale siempre a transformarla en mercancía electoral, en motivo de rivalidad
entre partidos en su lucha por conquistar el poder. Pero la experiencia demuestra que esto
beneficia ante todo a los movimientos más demagógicos, sobre todo si los inmigrantes carecen
de derechos. Por otro lado, dotar de una identidad a la inmigración equivale a reforzar el
prejuicio según el cual tanto la sociedad de acogida como los inmigrantes son conjuntos
cerrados que se diferencian punto por punto. Quiero insistir en este último aspecto.

Desde una perspectiva histórica, la cuestión de la inmigración nunca se plantea en términos de


identidad, pese a que la sociedad de acogida y los inmigrantes la vivan como una cuestión de
identidad. Toda la historia de los flujos migratorios, tanto en Europa como en Estados Unidos,
demuestra que las situaciones migratorias desembocan siempre en una identidad común en
torno a unos valores compartidos. Y esto es cierto tanto para las naciones surgidas de
inmigraciones continuas (Estados Unidos, Francia) como para aquellas cuya formación étnica es
más homogénea (Alemania, Suecia). En realidad, la vocación de toda inmigración es fusionarse
progresivamente en el tejido sociocultural de la sociedad de acogida. Esta dinámica puede verse
contrariada por la ausencia de una política de integración, por la territorialización o por la
exclusión étnica, pero siempre acaba realizándose. La inmigración no es un bloque homogéneo,
sólo existe superficialmente como colectividad. Por lo general, son las leyes del país de acogida
las que la obligan a estructurarse en 'minoría' o en 'comunidad'. En su realidad existencial, la
inmigración es un fenómeno individual. El inmigrante siempre busca su integración en el
proceso de movilidad social del país de acogida. Esto no significa que olvide su origen o su
condición, sino que el hecho de emigrar sólo tiene sentido para él si le permite cambiar de
posición social (por otro lado, esto es lo que explica que el inmigrante, una vez integrado, se
vuelva tan intolerante hacia los extranjeros e inmigrantes que llegan posteriormente). En
cambio, los inmigrantes reaccionan como 'grupo provisional' cuando son marginados por la
posición social, la lengua, las costumbres y, finalmente, el derecho. Dicho de otro modo, la
Asociación Málaga Acoge, c/Bustamante, s/n, Llano de la Trinidad, Málaga.
http://www.malaga.acoge.org - malaga@acoge.org

condición de inmigrante siempre es transitoria: lejos de ser una situación propia de una
'minoría', encarna en realidad una posición ambigua de identidad que juega permanentemente
con el pasado, el presente y un futuro anhelado. Oponer a esta transición de identidad la
identidad masiva de la sociedad de acogida puede tener consecuencias negativas. Porque supone
que la sociedad receptora se define en principio como comunidad orgánica cerrada, en la cual
los individuos están subordinados a la unidad de la identidad común. Supone olvidar que la
sociedad moderna no es una comunidad en el sentido medieval y tribal, sino un conjunto
funcional en el que los individuos son sujetos que pueden diferir totalmente aunque las normas
sean muy constrictivas. Además, el propio concepto de identidad no está muy claro: supone,
incluso cuando tiene la connotación de tolerancia y apertura, una ahistoricidad, una
atemporalidad y una sustancialidad genéricas. Es fundamentalmente una 'esencia', un
'noúmeno' en el sentido en que, como decía Kant, es imposible conocerlo.

En realidad, la identidad tanto de la sociedad como del individuo es un proceso de cambio


permanente. Y esta metamorfosis incesante engendra, como reacción, las más violentas
obcecaciones en lo que respecta a la identidad. En Occidente, el racismo siempre ha actuado a
partir de un discurso sobre la identidad y la especificidad. Preconiza una construcción mental
abstracta, simbólica e imaginaria que en ocasiones puede engendrar, bajo el pretexto de una
diferencia irreducible, una actitud delirante respecto al Otro.

Por último, ¿quién no ve que la ideología 'identitaria' que hoy prevalece en Europa -habitual en
EE UU-, esta ideología del 'origen', de la 'pertenencia', tiene como función proporcionar un
complemento espiritual a unas clases (sobre todo las clases medias) que han perdido toda idea
de futuro y servir de demarcación social, cultural y política frente a los nuevos pobres en las
sociedades ricas? La España moderna no escapa a esta situación. La desaparición de los grandes
relatos de emancipación basados en la solidaridad social ha abierto el camino a todas las
objetivaciones fantasmales que perciben al inmigrante en busca de trabajo ante todo por su
carácter de extranjero, su 'diferencia', su 'alteridad'. Es lo que Jürgen Habermas llama el
'chovinismo de la prosperidad'. Y esto conduce inevitablemente a la diferenciación
'desigualitaria', ya que el lugar ocupado por el extranjero o por el inmigrante siempre es inferior.
La segregación espacial y cultural resultante es la señal más tangible de esta inferioridad. Sin
embargo, es esta situación la que, paradójicamente, hace que los inmigrantes nunca puedan ser
una 'amenaza' para la identidad de la sociedad. No existe un ejemplo en Europa desde el siglo
XIX en el que una sociedad haya sido modificada por los flujos migratorios. Al contrario, es la
sociedad receptora la que, mediante el prejuicio de la infravaloración del extranjero, termina por
disgregar su identidad de origen y provoca en él una inevitable asimilación.

Lo peligroso es que las cuestiones de identidad se articulan en torno a los prejuicios y la


conciencia espontánea. A menudo ocultan un racismo hipócrita, como el de la 'proximidad
cultural', aparentemente inofensivo. No digo que el tema de la identidad sea secundario para la
sociedad; digo que corresponde a otro registro, a otra causalidad que la planteada por la
presencia de trabajadores extranjeros. La cuestión de la inmigración es ante todo una cuestión
de derechos y deberes que de ningún modo prejuzga el devenir de la identidad de la sociedad. El
inmigrante puede elegir entre asimilarse o conservar su especificidad, siempre que ésta respete
los derechos y deberes. En cambio, el único espacio en el que la identidad debe estar
fundamentada en derecho es el espacio político. El Estado tiene el deber de recordar que los
preceptos jurídicos, al igual que los derechos, obedecen a la existencia de valores políticos
comunes, superiores a la diversidad de cada uno en el ámbito privado. En efecto, el punto de
vista del Estado democrático es que la identidad no se define en función de la cultura propia, de
la etnia, de la confesión, sino en relación con lo que los antiguos griegos llamaban 'la humanidad
política' del hombre, su ciudadanía como ser -para- el prójimo. Esta situación obliga al Estado a
transmitir su lengua, sus códigos y sus normas al ciudadano; de este modo, pone a su
disposición los vehículos indispensables para la integración y favorece el acceso al 'Nosotros'
común. Por tanto, lo que conforma el vínculo de identidad es, más allá de la diversidad de los
humanos, el sistema de derechos y deberes que nos vuelve iguales en el espacio público
respetando la singularidad en el espacio privado. Hay que distinguir entre inmigración y
pertenencia cultural, hay que liberarla de los sobrios y nefastos prejuicios del 'origen'. Es la
mejor forma de pararle los pies al estallido incontrolable de la violencia racista.

Inmigración e identidad , Sami Naïr - 2


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CURSO DE MEDIACIÓN EDUCATIVA INTERCULTURAL 2005

ACTIVIDADES DEL TEMA 2: SOCIOLOGÍA DE LA MULTICULTURALIDAD

Realizar el siguiente ejercicio para, al menos, tres de los documentos del tema de sociología de la multiculturalidad.

Nombre del documento Contenido relevante Valoración crítica Aplicación educativa-escolar

1) Nombre del documento: Identificar el título del documento elegido.


2) Contenido relevante: Hacer referencia al aspecto concreto del texto citando literalmente la frase o frases que han sido elegidas por
considerarlas especialmente importantes.
3) Valoración crítica: Realizar una reflexión valorativa extrayendo aspectos positivos y aspectos negativos del contenido en cuestión.
4) Aplicación educativa-escolar: De lo reflexionado, para qué me pueda servir a mí como docente en lo relativo a la comprensión del fenómeno
de la multiculturalidad, extraer conclusiones de aplicación a la enseñanza en general y a mi trabajo en el aula con mis alumnos/as.
ESTUDIOS SOBRE MIGRACIONES
INTERNACIONALES

54 S

La inmigración irregular
subsahariana
a través y hacia Marruecos
________

Lucile Barros
Mehdi Lahlou
Claire Escoffier
Pablo Pumares
Paolo Ruspini

Programa de Migraciones Internacionales

OFICINA INTERNACIONAL DEL TRABAJO GINEBRA


iii

Indice
Página

Prólogo................................................................................................................................................... v

1. ¿Por qué emigran? Africa entre la pobreza y el éxodo................................................................. 1


1.1. Una población cada vez más numerosa.............................................................................. 2
1.2. Una pobreza cada vez más acentuada ................................................................................ 4
1.3. Cada vez menos recursos naturales, entre ellos el agua ..................................................... 9
1.4. Conflictos que van en aumento, largos y devastadores .................................................... 11

2. Informe de la encuesta a migrantes llevada a cabo en Marruecos ............................................ 16


2.1. Introducción ..................................................................................................................... 16
2.2. Dificultades encontradas .................................................................................................. 17
2.3. Descripción de la encuesta a los migrantes ...................................................................... 18
2.4. Resultados de la encuesta a migrantes.............................................................................. 19
a) Edad de los migrantes encuestados................................................................. 19
b) País de origen.................................................................................................. 19
c) Nivel de formación y de empleo en el país de origen..................................... 20
d) Situación familiar............................................................................................ 20
e) Situación socioeconómica de los familiares ................................................... 21
f) Motivos de salida del país de origen............................................................... 21
g) Contexto de la decisión de migrar, duración y condiciones del viaje
desde el país de origen, percepción del viaje.................................................. 24
h) Elección de los itinerarios............................................................................... 24
i) Duración y condiciones de estancia y de vida en Marruecos ......................... 27
j) La partida de Marruecos ................................................................................. 31
k) Redes organizadas........................................................................................... 34
l) Perspectivas de los migrantes ......................................................................... 34
2.5. Conclusión........................................................................................................................ 35

3. Entrada, estancia y salida de los extranjeros en (y de) Marruecos............................................ 40


3.1. Introducción ..................................................................................................................... 40
3.2. El derecho positivo actual en materia de política de los extranjeros en Marruecos ........ 41
a) La entrada de los extranjeros en Marruecos ................................................... 42
b) La residencia y la instalación provisional en Marruecos ................................ 43
c) Las sanciones .................................................................................................. 43

4. La inmigración subsahariana y la política de extranjería en España......................................... 52


4.1. Stocks y tendencias recientes ........................................................................................... 52
4.2. El contexto de la política de inmigración en España........................................................ 54
a) Los mecanismos para la entrada legal ............................................................ 54
b) Cambios recientes en la política migratoria española..................................... 56
c) El contingente de 2002.................................................................................... 59
4.3. El control de la frontera sur .............................................................................................. 61
a) El papel de Marruecos .................................................................................... 62
b) El incremento de los medios destinados a la impermeabilización
de la frontera sur ............................................................................................. 64
c) Las consecuencias del mayor control ............................................................. 65
d) La expulsión como mecanismo disuasorio ..................................................... 68
4.4. La especificidad subsahariana y los espacios de la frontera sur....................................... 70
iv

a) Los programas de acogida de Ceuta y Melilla................................................ 70


b) La situación actual en Ceuta y Melilla............................................................ 72
c) La cuestión canaria ......................................................................................... 74
d) Los centros de acogida.................................................................................... 75
4.5. Conclusiones .................................................................................................................... 77

5. La lucha contra la inmigración irregular en Italia ...................................................................... 92


5.1. Introducción ..................................................................................................................... 92
5.2. Las medidas de regularización ......................................................................................... 92
5.3. Medidas en materia de entrada y estancia ........................................................................ 95
a) El corpus normativo italiano en materia de inmigración ................................ 95
b) Entrada en Italia y cuotas de extranjeros ........................................................ 97
c) Permiso de residencia y de trabajo.................................................................. 98
d) Los derechos fundamentales de los inmigrantes en situación irregular.......... 99
5.4. Las medidas en materia de prevención y de lucha contra la inmigración irregular........ 100
a) Expulsiones ................................................................................................... 101
b) Centros de alojamiento temporal y de asistencia.......................................... 101
c) Alejamiento................................................................................................... 101
5.5. Los acuerdos de readmisión ........................................................................................... 102

6. Evolución de la política de la Unión Europea y medidas de cooperación


con Marruecos en materia de lucha contra la inmigración irregular ........................................ 106
6.1. Introducción ................................................................................................................... 106
6.2. Los primeros pasos de la cooperación intergubernamental en materia
de lucha contra la inmigración irregular......................................................................... 107
a) Medidas compensatorias previstas en el marco
de los acuerdos de Schengen......................................................................... 108
b) Medidas adoptadas en el marco de la cooperación intergubernamental
en los ámbitos de justicia y asuntos de interior instaurada
por el Tratado de Maastricht ......................................................................... 109
6.3. Evolución de la política europea de lucha contra la inmigración irregular
y el tráfico de personas................................................................................................... 111
a) La creación de un espacio de libertad, de seguridad y de justicia ................ 112
b) Propuestas y medidas de aplicación de la política europea
en materia de lucha contra la inmigración ilegal .......................................... 113
6.4. Marruecos, ¿socio de la Unión Europea en la lucha contra la inmigración irregular? ... 116
a) El nuevo acuerdo de asociación con Marruecos ........................................... 116
b) La asociación euro-mediterránea .................................................................. 117
c) La asociación con los países de origen y de tránsito .................................... 119
6.5. Perspectivas .................................................................................................................... 120

7. ¿Qué hace Marruecos, qué puede hacer Marruecos? ............................................................... 124


7.1. ¿Qué está haciendo Marruecos en materia de migraciones
de los africanos subsaharianos?...................................................................................... 125
7.2. ¿Qué puede hacer Marruecos?........................................................................................ 127
a) ¿Podría Marruecos mantener sus fronteras más estancas? ........................... 128
b) ¿Está en condiciones Marruecos de permitir que parte
de los migrantes de Africa subsahariana vivan en su territorio? .................. 128

8. Conclusión ............................................................................................................................... 133

Estudios sobre Migraciones Internacionales...................................................................................... 137


v

Prólogo
El presente estudio ha sido preparado por un equipo de investigadores compuesto por
dos responsables de proyecto, Lucile Barros (jueza, Francia) y Mehdi Lahlou (economista,
Marruecos) así como tres otros colaboradores, Claire Escoffier (antropóloga, Marruecos),
Pablo Pumares (geógrafo, España), y Paolo Ruspini (politólogo, Italia). Habiendo trabajado
el tema de las migraciones internacionales y principalmente el tema de la migración marroquí
clandestina en Europa después de algunos años, la atención del equipo de investigadores se
vio cautivada por la presencia en el terreno y en los medios publicitarios desde principios de
los años noventa de un tipo de migración nueva compuesta de africanos del Sur del Sahara en
tránsito hacia España y otros países europeos.

El interés del equipo en esta cuestión se incrementó progresivamente con la


amplificación de esta migración y la mediatización de ciertas de sus consecuencias
dramáticas, tales como la aumentación del número de ahogados y de desaparecidos a lo largo
de las costas marroquíes y españolas. El equipo de investigadores se dio cuenta que un
fenómeno inédito estaba tomando forma, con implicaciones todavía desconocidas e
inesperadas sobre todo en el ámbito económico, social, político, jurídico, diplomático y
humano.

En el margen de un estudio realizado por el Instituto Nacional de Estadística y


Economía Aplicada de Rabat (INSEA) sobre las migraciones marroquíes en Europa durante
el verano de 1998, se le presentó al equipo de investigación la ocasión de tratar el tema. Fue
dentro de este marco, que el equipo de investigadores arriba mencionado se dio cuenta de la
urgencia de llevar a cabo una investigación sobre las migraciones de africanos del Sur del
Sahara transitando por Marruecos.

Este fenómeno, que es un elemento problemático suplementario en las relaciones ya


suficientemente tumultuosas entre Maruecos y España, ameritaba según la OIT y el equipo
de investigación que se le conociera y explicara mejor, tanto del punto de vista académico
como institucional y político.

La extensión del estudio tuvo que ser reducida, sobre todo en lo que concierne a la
encuesta sobre el terreno puesto que no se pudo recabar suficiente apoyo financiero. Los
datos cuantitativos que resultaron se vieron afectados al tener que reducir el número de
personas entrevistadas. Sin embargo, el trabajo realizado por el equipo de investigación al
tratar un tema tan complejo pone a disposición de investigadores, así como de personalidades
con poder de decisión a todos los niveles, un conjunto consecuente de información y de
elementos de análisis. Estos, por lo menos, proveen el marco necesario del que está llamado
a ser uno de los temas de discusión y de negociación más sensibles entre la Unión Europea y
los países del Magreb, sobre todo con Marruecos, así como también entre la Unión Europea y
numerosos países de Africa subsahariana.

La Sra. Gloria Moreno-Fontes Chammartin, especialista en migraciones de mano de


obra internacional, le dio el seguimiento técnico necesario a la investigación.

Ginebra, agosto 2002 Manolo I. Abella


Jefe
Programa de Migraciones Internacionales
vi

La OIT quisiera expresar su profundo agradecimiento a la Fundación Paulino Torras


Domènech por su apoyo en la traducción del informe del francés al español y en la
presentación del informe en la ciudad de Barcelona el 21 de octubre 2002.
1

1. ¿Por qué emigran? Africa entre la pobreza y el éxodo


Mehdi Lahlou

“Excelencias, señores, miembros y dirigentes de Europa: Nos sentimos muy honrados y


confiados al dirigirles esta carta para explicarles el objetivo de nuestro viaje así como de
nuestros sufrimientos, nosotros, los niños de Africa. Apelamos a su generosidad y a su
solidaridad a fin de que acudan en socorro de Africa. Ayúdennos, sufrimos enormemente.
Ayúdennos, padecemos la guerra, la enfermedad, la comida es insuficiente. Tenemos escuelas
pero carecemos de medios para la educación y la enseñanza. Si ven que somos sacrificados y
que hemos arriesgado nuestra vida, es porque sufrimos demasiado en Africa y les necesitamos
para luchar contra la pobreza y la guerra.” 1
Niños de Guinea, agosto de 1999.

La expansión extremadamente rápida de las migraciones clandestinas registradas a la salida


de Africa desde el inicio del decenio de 1990, está sin duda ligada a la atracción cada vez
más fuerte que supone el modo y el nivel de vida de las poblaciones de Europa occidental y
de América del Norte. A favor de la mundialización, del desarrollo de las nuevas tecnologías
de la información y todo ello acompañado de la penetración de imágenes en lugares aún
inaccesibles hace poco más de dos decenios, esta atracción influye hoy con mucha fuerza, en
particular entre los jóvenes. Para éstos, Europa y América del Norte representan lo mejor que
existe en términos de condiciones de vida, de libertad, de garantía de los derechos, de
diversiones. Representan todo lo que sus países no son, todo a lo que ellos aspiran.

La generalización de la obligatoriedad de visado en el conjunto de países potenciales de


acogida, limitando de forma singular las migraciones legales y los simples desplazamientos
de personas, ha contribuido en gran medida al crecimiento de los movimientos efectuados en
la clandestinidad.

Sin embargo, estos dos factores no son los únicos a tener en cuenta para explicar las
tendencias migratorias recientes2. Africa, en efecto, desde hace algunos años, juega un papel
cada vez más expulsor sobre una parte cada vez más numerosa de su población, cuya
esperanza de una vida mejor en su lugar de nacimiento disminuye a medida que aumentan la
pobreza y el mal vivir ambientales.

La evolución de la situación en Africa –en particular al sur de Sahara– desde mediados de los
años sesenta, y más concretamente a lo largo de los dos últimos decenios, se ha visto
globalmente marcada por cuatro elementos importantes, que resumen la amplitud y
profundidad del dilema africano en este inicio de siglo.

Africa, en efecto, conoce una era de crecimiento demográfico; la pobreza se está extendiendo
como en ningún otro lugar del mundo. Los recursos naturales a disposición de sus habitantes
–en particular el agua– son cada vez más escasos; y, consecuencia todo ello de numerosas

1
Carta escrita por dos niños guineanos (de 14 y 15 años), hallados muertos en el tren de aterrizaje de un avión
de línea belga en Bruselas a principios de agosto de 1999. Citada por Aderanti Adepoju, Revue internationale
de sciences sociales, n° 165, septiembre de 2000.
2
Véase el artículo de Saskia Sassen “Mais pourquoi émigrent-ils?”, Le Monde diplomatique, noviembre de
2000.
2

razones, además de las tres causas citadas, se añade los conflictos y las guerras que son cada
vez más numerosos.

1.1. Una población cada vez más numerosa

Africa es hoy en día, en términos de las distintas evoluciones de su población, el continente


que acumula todos los retrasos. Esto es así aunque la situación no es homogénea, según si
nos situamos al norte, al sur o en el centro, o incluso según que se forme parte de los países
de lenguas árabes, anglófonos o francófonos, sin que el idioma sea, obviamente, un elemento
que justifique cualquier cosa de por sí.

Resulta así del cuadro 1 que son las regiones más pobres, y que sufren los niveles más bajos
de instrucción, las que registran una esperanza de vida más baja en el momento de nacer y las
que conocen las tasas de crecimiento de la población más elevadas.

Lo que los demógrafos denominan “transición demográfica”3, parece estar, en el Africa


subsahariana, bloqueado en sus primeras etapas: el fuerte descenso de la mortalidad aún no
está suficientemente compensado por la disminución de la natalidad.

Semejante situación, fuertemente determinada por el conjunto de variables socioeconómicas,


culturales y políticas que rigen el presente de las sociedades africanas, no se puede poner en
duda en su magnitud, en la medida en que resulta de un conjunto de parámetros
demográficos que hacen que Africa sea una excepción a escala mundial.

Cuadro 1. Tasa de crecimiento demográfico y esperanza de vida en el momento del


nacimiento en las distintas regiones del mundo, 1995-2000
Tasa de Tasa de Crecimiento Esperanza
Región natalidad mortalidad natural de vida
(‰) (‰) (‰) al nacer
Mundo 22,1 8,9 1,3 65,4
Europa 10,3 11,3 - 0,1 73,3
América Latina 23,1 6,5 1,7 69,2
y el Caribe
América del Norte 13,8 8,3 0,5 76,9
Asia 21,9 7,7 1,4 66,3
Oceanía 17,9 7,7 1,0 73,8
Africa 38,0 13,9 2,4 51,4
de la cual:
Africa del Norte 27,7 7,3 2,04 64,8
Sudáfrica 28,3 12,3 1,6 54,4
Africa occidental 40,4 15,0 2,5 49,9
Africa del este 42,4 17,5 2,5 45,4
Africa central 44,7 15,3 2,9 50,1
Fuentes: World population monitoring. Naciones Unidas, Nueva York, 2000.

3
Esta representa las distintas fases de la evolución por las que transcurre una población determinada, y que van
generalmente, de un crecimiento en estado natural a un crecimiento bajo el control humano.
3

Los países africanos, en efecto, registran en su conjunto, la tasa de natalidad más elevada así
como el nivel de mortalidad más bajo del mundo. Conocen en consecuencia, la tasa de
crecimiento natural de la población más rápida, es decir 3% de crecimiento anual para una
tasa media de crecimiento del 1,7%, si tenemos en cuenta todos los continentes.

La tasa de crecimiento natural de la población africana en su conjunto representa un 184% de


la media mundial, y cerca de cinco veces la tasa norteamericana, mientras que la tasa de
natalidad en Africa central (y oriental) representa el doble de su equivalente a escala
mundial.

De forma que, tal y como se indica en el cuadro siguiente, Africa, que contaba con
221 millones de habitantes en 1950 y el 8,7 de la población mundial de la época, cuenta
actualmente con cerca de 800 millones (casi el 13,5% de la población mundial) y debería
contar con 1,3 millones de habitantes en 2025 y 1,76 millones en 2050.

Cuadro 2. Estimaciones y proyecciones de la población, por región, 1950-2025


Población en millones (porcentaje)
Regiones 1950 1970 1998 2025* 2050*
Mundo 2.521 3.696 5.913 7.824 8.909
(100 ) (100) ( 100) (100 ) ( 100 )
Países 813 1.008 1.184 1.215 1.155
industrializados
(32,24) (27,2) (20,02) (15,53) (12,96)
Conjunto P.V.D. 1.709 2.688 4.729 6.609 7.754
(67,79) (72,72) (79,97) (84,47) (87,03)
De los cuales: 221 357 751 1.298 1.766
Africa
(8,7) (9,6) (12,7) (16,6) (19,8)
América del Norte 172 232 305 364 392
(6,8) (6,27) (5,15) (4,65) (4,4)
América Latina 167 285 505 697 809
(6,6) (7,7) (8,5) (8,9) (9,08)
Asia 1.402 2.147 3.592 4.723 5.268
(55,6) (58,08) (60,7) (60,36) (59,13)
Europa 547 656 730 702 628
(21,7) (17,75) (12,34) (8,9) (7,05)
Oceanía 13 19 30 40 46
Mundo (0,5) (0,5) (0,5) (0,5) (0,5)
* Proyecciones: Hipótesis media.
Fuentes: World Population Prospects: The 1998 Revision, vol. III. Analytical Report. Naciones Unidas, Nueva York, 1999.

En 2050, de cada 5 habitantes que poblarán entonces la tierra, 1 vivirá en el continente


africano, en lugar de menos de 1 sobre 10 un siglo antes.

Por entonces, en un período de 50 años la población africana se habrá multiplicado por


3,4 veces, mientras que el conjunto de la población mundial sólo se habrá multiplicado por
un poco más de 2,3 veces.
4

Por el momento, también, Africa registra el mayor número de personas en el mundo


afectadas por el SIDA. En el año 2000, sobre 5 personas alcanzadas por esta pandemia, 4
eran africanas y vivían casi todas al sur del Sahara.

Agente de bloqueo suplementario de la transición demográfica, el SIDA afecta a


25,3 millones de africanos.4

Por su importancia, y sobre todo por su progresión, ya que en 1997 no afectaba “más” que a
21 millones de personas en Africa subsahariana5, el SIDA es un indicador, del estado de
pobreza de las personas, de la descomposición de sistemas nacionales de prevención y de la
profunda crisis económica y social que sufren las regiones que han sido afectadas.

1.2. Una pobreza cada vez más acentuada

Lo más grave en la situación africana es que se inscribe desde mediados de los años sesenta,
como ya se ha indicado, en una dinámica de regresión económica y social que se expresa
netamente por el retroceso a gran escala de la tasa de crecimiento del PNB y de la renta por
habitante.

Así, para el conjunto de Africa, la tasa de crecimiento del PNB que se situaba alrededor del
6% anual entre 1965 y 1970, ha pasado a cerca de 0% a finales de los años ochenta y a
principios de los años noventa, con, sin embargo, grandes distancias entre los países de
Africa del norte, Africa meridional y el resto del continente.

Esta dinámica de la pobreza tiene varias causas, internas y externas, políticas, económicas y
culturales, pero igualmente, y cada vez más, medioambientales.

Pasada de la colonización al “abandono”, Africa ha padecido durante los tres últimos


decenios, los efectos cruzados de la indigencia de sus formas de funcionamiento y de
organización social y política, de la sequía y de la desertización, así como conflictos que
afectan gran parte de sus territorios.

También ha conocido un agotamiento progresivo de los flujos de asistencia internacional y


de inversiones exteriores. Asimismo, ha sufrido fuertemente choques externos que se han
traducido, entre otras cosas, por una dramática degradación de los términos del intercambio
de la mayoría de sus productos en los mercados internacionales, como consecuencia del
retroceso de los cursos de sus materias primas que todavía exporta, casi en su totalidad, en
estado bruto, mientras que sigue importando lo esencial de los productos industriales y de
consumo de los cuales tiene necesidad, a precios tanto más elevados que resultan también de
fuertes devaluaciones de casi la totalidad de las monedas en curso. El caso del franco CFA
conjuga por sí solo, toda la problemática económica, monetaria y financiera de algunas de las
regiones más pobres de Africa.

Y, de hecho, la situación económica y social en Africa subsahariana está caracterizada por:

x Un nivel muy bajo de rentas por habitante y una fortísima tasa de pobreza. Esta
alcanza 46,3% de la población, es decir, el nivel más elevado del mundo.

4
Le Monde, 26 de junio de 2001.
5
El impacto demográfico del SIDA, División de Población, Departamento de Asuntos Económicos y Sociales,
Naciones Unidas, Nueva York, 1998.
5

x Un fuerte desequilibrio en los intercambios exteriores, ya que Africa exporta


sobre todo materias primas y productos poco elaborados, cuyos precios bajan
desde hace muchos años, e importa productos alimenticios e industriales, cuyos
costes evolucionan con respecto al aumento de la tasa de inflación y los márgenes
comerciales en los países productores. El colofón a todo esto es una balanza de
pagos en creciente déficit y una transferencia de recursos cada vez más
importante hacia el extranjero.

x El analfabetismo y la falta de escolarización en masa, que perpetúan el estado


endémico del subdesarrollo.6

x Y, acompañando a todo esto, –o, a la vez causa y consecuencia de esto y aquello–


un crecimiento demográfico, como se indica más arriba, de los más fuertes que se
han registrado históricamente y en todo el mundo.

x Presentada globalmente, Africa sigue siendo, no solamente la región más pobre


del mundo con todo lo que ello implica, entre otros, por los conflictos locales y
regionales, sino que es desde ahora, un espacio que ya no se puede calificar como
región en desarrollo, en la medida en que está ampliamente sobre la pendiente
opuesta.

En este sentido, los datos que emanan de las distintas fuentes de información disponibles, y
en particular de los informes anuales del PNUD sobre el desarrollo humano7, que indicaban
en 1998 que sobre 51 países africanos, sólo Mauricio, clasificado en el 61º puesto mundial, y
Libia (64º puesto mundial), son considerados como países de desarrollo humano elevado.

Sobre los 49 países restantes, 11 aparecían entre el grupo de desarrollo humano mediano y 33
figuraban entre los 43 países más pobres del planeta.

En este grupo, 19 países africanos se situaban en las últimas plazas, y entre ellos, el Senegal,
Uganda, Burkina Faso y Malí, Somalia, Sierra Leona y Níger.

En el año 2000, sobre 48 países africanos señalados por el informe del PNUD, Mauricio y
Libia, permanecen como los únicos países africanos entre los 100 primeros países con
desarrollo humano elevado o medio. Pero, tanto uno como otro, han retrocedido
respectivamente al 71º y al 72º puesto mundial.

Sobre los 46 países restantes, 17 aparecen entre el grupo de desarrollo humano medio (entre
el puesto 101 y el puesto 139) y 29 figuran entre los 35 países más pobres del planeta.8 En

6
Africa es también una región que parece la menos capaz de afrontar los desafíos del futuro, es decir, aquellos
que estarán desde ahora vinculados a la revolución informática o a la preservación del medio ambiente, en el
sentido que los niveles de alfabetización y de escolarización general de base –por no citar la enseñanza superior
o los gastos en investigación científica- son los más bajos del mundo. Así, según el PNUD (Informe Anual –
2000), aparece que mientras que, por ejemplo, la tasa de alfabetización de los adultos y la tasa de escolaridad a
todos los niveles, se situaban en los países industrializados en un 98,3% y un 83% respectivamente, en los
países africanos estas tasas son a menudo inferiores, es decir 50% y 30% respectivamente. Entre los casos más
destacados, se puede señalar a Níger con una tasa de alfabetización de adultos de un 14,7% o Burkina Faso con
una tasa pertinente de 22,2%.
7
Informe sobre desarrollo humano, PNUD, 1998.
8
Informe sobre desarrollo humano, PNUD, 2000.
6

este grupo, 5 países africanos figuran en las últimas plazas; se trata de Burkina Faso, Malí,
Somalia, Sierra Leona y Níger.

Además, de todas las regiones del mundo, Africa (en particular en el sur del Sahara), es la
región donde han sido relevantes, durante los últimos años, las tendencias más fuertes a la
acentuación de la pobreza, en paralelo a la tasa de crecimiento negativa del PNB registrada
en un número de países cada vez más elevado.

Así se deduce, tal y como se desprende del cuadro siguiente, que sobre los 19 países
saharianos o de Africa central y occidental seleccionados, cuyos nacionales son los que con
más frecuencia se encuentran en Marruecos en tránsito hacia Europa, 10 han registrado una
tasa de crecimiento negativo entre 1965 y 1990, y 11 entre 1990 y 1999.

Cuadro 3. Evolución del PNB/h en algunos países del Africa subsahariana (países
cuyos nacionales se encuentran con más frecuencia en Marruecos)
Población PNB / PNB / Tasa de crecimiento
1999 habitante1990 habitante 1999 del PNB/h (%)
País (millones) (USD) (USD)
1965 a 1999 1990 a 1999
Por año Sobre 9 años
Mauritania 3 500 380 - 0,6 - 24
Senegal 9 710 510 - 0,6 - 28,1
Guinea 7 440 510 - + 15,9
Malí 11 270 240 + 1,7 - 11,11
Côte d’Ivoire 15 750 710 + 0,5 - 5,3
Burkina Faso 11 330 240 + 1,3 - 27,27
Ghana 19 390 390 - 1,4 -
Sierra Leona 5 240 130 - - 45,8
Camerún 15 960 580 +3 - 39,58
República
Centroafricana 4 390 290 - 0,5 - 25,64
Chad 7 190 200 - 1,1 + 5,26
Níger 10 310 190 - 2,4 - 37,5
Benin 6 360 380 - 0,1 + 5,55
Togo 5 410 320 - 0,1 - 21,95
Uganda 21 220 320 - 2,4 + 45,45
República del
Congo 3 1010 670 + 3,1 - 33,66
RDC 50 220 107* - 2,2 - 51,36
Nigeria 124 290 310 + 0,1 + 6,9
Fuentes: Banco Mundial, Informe anual sobre el desarrollo, 1990 y 2000/2001; * Le Monde, 26 de junio de 2001.

Los dos países que han vivido guerras civiles y/o interestatales más duras a finales de los
años noventa, Sierra Leona y la República Democrática del Congo (RDC)9, son también los

9
El trabajo de campo llevado a cabo en octubre y noviembre, ha demostrado que los nacionales de estos dos
países en situación irregular son, con los nigerianos, los más presentes en Marruecos.
7

más pobres y los que han sufrido retrocesos más fuertes de su PIB/habitante, entre 1990
y 1999.

Los datos que figuran arriba, teniendo en cuenta sólo valores nominales, muestran una fuerte
tendencia al refuerzo de la pobreza en el seno de las poblaciones de los distintos países
referenciados. El Banco Mundial, en su Informe anual sobre el desarrollo, 2000/2001,
también ha indicado que el número de africanos más pobres –personas que disponen de
menos de 1 dólar de los Estados Unidos por día– vivían sobre todo en países del sur del
Sahara, y ha pasado de 217,2 millones en 1987 a 290,9% en 1998. Su parte entre la población
más pobre del mundo, ha pasado de 18,4% en 1897 a 24,3% en 1998, mientras que la parte
de los pobres de Asia meridional ha pasado de 40,1% a 43,5% en el transcurso del mismo
período.

Incluso en Africa subsahariana, la proporción de las personas más pobres habría quedado,
según el mismo informe, casi idéntica entre 1987 (46,6%) y 1998 (46,3%), tal y como se
desprende del cuadro 4.

Cuadro 4. Porcentaje de la población que dispone de menos de 1 dólar por día (evolución
entre 1987 y 1998)
Años
Regiones 1987 1990 1993 1996 1998
Asia oriental y Pacífico 26,6 27,6 25,2 14,9 15,3
China no incluida 23,9 18,5 15,9 10,0 11,3
Europa y Asia central 0,2 1,6 4,0 5,1 5,1
América Latina y el Caribe 15,3 16,8 15,3 15,6 15,6
Oriente Medio y Africa del norte 4,3 2,4 1,9 1,8 1,910
Asia meridional 44,9 44,0 42,4 42,3 40,0
Africa subsahariana 46,6 47,7 49,7 48,5 46,3
Total 28,3 29,0 28,1 24,5 24,0
China no incluida 28,5 28,1 27,7 27,0 26,2
Fuentes: Banco Mundial; Informe anual sobre el desarrollo, 2000/2001, pág. 27.

Sin embargo, hay que destacar en este sentido, que el umbral de “pobreza monetaria” de
1 dólar, reflejado por el Banco mundial ha permanecido invariable entre 1987 y 1988. Ahora
bien, habida cuenta del aumento de los precios entre estos dos años, se hubiera requerido que
este umbral se transportara a un margen comprendido entre 2 y 2,5 dólares, lo que debe
inducir un porcentaje de los más pobres aunque mucho mayor que el que se ha indicado para
1998.

De esto, se pueden deducir, sobre todo en el caso de Africa subsahariana, dos conclusiones
importantes:

10
Sin embargo, es necesario interpretar algunos datos publicados en este informe con ciertas reservas. En el
cuadro 1.1. que figura en la página 27 del Informe, se indica que sólo hay 5,5 millones de pobres –en el sentido
del Banco Mundial- en 1998 en la región del Oriente Medio y Africa del norte, mientras que en el mismo año,
una encuesta nivel de vida de las familias llevada a cabo por la Dirección de Estadística de Rabat, concluyó que
existían 5,3 millones de pobres sólo en Marruecos.
8

a) El número de pobres absolutos es mucho más importante que el que indica el


umbral de 1 dólar por día y por persona señalado por el Banco Mundial;

b) A precios constantes, la pobreza de los más pobres en 1998 es mucho más


acentuada que en 1987.

Paralelamente a la evolución del conglomerado cuantitativo global representado por el


PNB/habitante, la pobreza que se ha acentuado un poco por todas partes, ha alcanzado
particularmente las zonas rurales. Así, se estima que “de 1965 a 1988, el número de
campesinos que vivían por debajo del umbral de la pobreza, habría crecido un 150% en
Kenya, un 71% en Tanzanía, un 133% en Egipto y un 67% en Ghana”11, aunque este último
país sea uno de los pocos que ha pasado de un crecimiento negativo del PNB/h (-0,8 anual)
entre 1965 y 1980, a un crecimiento positivo muy fuerte entre 1990 y 1999, es decir, +133%
en nueve años.

Por lo demás, los descensos de renta por habitante, constatados a lo largo de los últimos años,
han concernido tanto a países con un alto potencial de riqueza del Africa subsahariana, como
a algunos países del Africa del norte, por razones a menudo bien distintas.

El caso más destacado es el de la República Democrática del Congo (ex Zaire) que ha
registrado, mucho antes de la guerra civil, un descenso de su PIB del orden del 9% anual,
entre 1988 y 199312, y es el que hoy en día representa prácticamente el país más pobre de
Africa.

Marruecos ha sufrido, igualmente, un descenso medio de su PNB/habitante de 0,2% anual


entre 1990 y 199713, a consecuencia de seguir dependiendo económicamente de las
incertidumbres climáticas, a pesar de 15 años de ajustes estructurales.

Por último, en razón del hundimiento de los precios del petróleo entre 1986 y 1999, el PNB
real por argelino, no constituye actualmente más que cerca del 50% de lo que representaba a
mediados de los años ochenta.

De alguna manera, Africa conoce una cierta “coherencia” en cuanto a la progresión de la


pobreza entre sus poblaciones. Esta “resulta (en efecto) de un crecimiento anémico,
encerrado en el círculo vicioso de un mercado interior deprimido y de un débil aumento de
las exportaciones. Al mismo tiempo, el mimetismo de los países del norte, fomenta las
formas de consumo, organización, incluso de producción, en general más costosos que en
Asia. En otras palabras, la pobreza resulta de la ausencia de crecimiento y/o de una
inadecuación profunda de las formas de desarrollo. La ausencia de crecimiento resulta, por sí
misma, de una integración sectorial insuficiente y de una productividad demasiado débil.
Pero los tres factores se relacionan entre sí: la integración de las ciudades y del campo se
efectúa mal porque la demanda aún es muy escasa, y la debilidad de esta demanda constituye
un obstáculo para el crecimiento de la producción. Según la evidencia, los ajustes en proceso

11
“L’Homme mondial”, Philippe Engelhard, pág. 114.
12
Le Monde, 25 de abril de 1995.
13
Datos del Banco de Marruecos y de la Dirección de Estadística – Rabat. La tasa citada arriba ha sido
calculada teniendo en cuenta la tasa de crecimiento demográfico que ha sido evaluada por el último censo
general marroquí al 2,06% anual, entre 1982 y 1994.
9

agravan estos círculos viciosos. Resulta una pobreza generalizada que alcanza a más de la
mitad de la población”.14

En resumen, este estado de cosas corre el riesgo de agrandarse a lo largo de los futuros años
en razón de inexorables atentados que se han llevado a cabo, tanto en el norte como en el sur,
contra el medio ambiente.

1.3. Cada vez menos recursos naturales, entre ellos el agua

Si la pobreza se acentúa más a lo largo de los próximos años en Africa, esto estará ligado, en
gran parte, a las múltiples reacciones existentes entre, por un lado, el gran aumento del
número de africanos y las múltiples degradaciones que padece el continente, entre ellos la
deforestación y la desertización junto con la escasez del agua.

A este respecto, si Africa forma parte, junto con Oriente Medio, de las regiones del mundo
más amenazadas por el rápido descenso de las cantidades de agua disponibles por habitante,
también es la región que dispone de menos medios que le permitan hacer frente a las
consecuencias de tal situación.

Globalmente, y sobre la base de las dos nociones seleccionadas para acercarnos a una
situación de escasez de agua, que son la del estado de alerta y la del estado de penuria15, las
Naciones Unidas estimó en 1996, tomando en consideración una hipótesis media de
crecimiento de la población mundial, que 2.200 millones de personas sufrirían en 2050 una
situación de escasez de agua, y 4.600 millones vivirían una situación de alerta. Ello
constituye un total de 6.800 millones de personas repartidas en 60 países.

En realidad, la situación para algunos países, entre ellos muchos países africanos de por sí en
estado muy precario, se tornaría dramática a partir de 2025. De este modo, y sin citar el caso
de algunas regiones particularmente afectadas16, 19 países de más de 1 millón de habitantes,
tendrían dentro de 25 años, como indica el cuadro 5, una disponibilidad de agua dulce
inferior a 1000 m3 por persona; 12 de estos países son africanos.

14
P. Engelhard, L’Homme mondial, pág.122, op. cit.
15
Esta categorización es debida a una hidróloga sueca, Malin Falkenman, citada por Equilibres et population,
N° 36, enero de 1998. El estado de alerta -water stress– es aquel en que una población dispone de menos de
1.700 m3 por persona y por año; el estado de penuria –water scarcity– es aquel donde las disponibilidades por
persona y por año son inferiores a 1.000 m3 de agua.
16
Como la franja de Gaza, bajo control teórico de la Autoridad Palestina, en donde cada habitante sólo dispone
de 59 m3 por año.
10

Cuadro 5. Países de más de 1 millón de habitante con falta de agua; evolución entre 1995 y
2025 (población en millones, agua en m3 por persona)

País Población 1995 Agua/persona Población 2025 Agua/persona


Sudáfrica 41,5 1.206 71,6 698
Argelia 28,1 527 47,3 313
Arabia Saudita 18,3 249 42,4 107
Burundi 6,1 594 12,3 292
Egipto 62,1 936 95,8 607
Etiopía 56,4 1.950 136,3 807
Haití 7,1 1.544 12,5 879
Irán 68,4 1.719 128,3 916
Israel / Palestina 5,5 389 8 270
Jordania 5,4 318 11,9 144
Kenya 27,2 1.112 50,2 602
Kuwait 1,69 95 2,9 55
Libia 5,4 111 12,9 47
Malawi 9,7 1.933 20,4 917
Marruecos 26,5 1.131 39,9 751
Rwanda 5,2 1.215 13 485
Somalia 9,5 1.422 23,7 570
Túnez 9 434 13,5 288
Yemen 15 346 39,6 131
Fuente: Datos extraídos de los cuadros establecidos por T.G. Outlaw y R. Engleman para Population Action International,
retomadas por Marq de Villiers en L’eau17 y Population reports, vol. XXVI, núm. 1, septiembre de 1998.

Entre los países africanos presentes en el cuadro superior, 9 tienen un PIB por habitante
inferior a 1.500 dólares de los Estados Unidos y 7 un PIB por habitante inferior a 700 dólares
de los Estados Unidos.

En realidad, en muchos otros casos, las disponibilidades en agua, expresadas en medias


nacionales, no tienen más que un significado relativo, ya que algunos países pueden
disponer, en valores absolutos, de recursos muy abundantes pero una parte importante de su
población sufre la falta de agua o no dispone de agua potable, incluida la de uso doméstico.
Es el caso de países saharianos o desérticos como Malí (6.207 m3/h en 1995) Mauritania
(5.013 m3/h), Nigeria (2.506 m3/h), el Chad (6.788 m3/h), Burkina Faso (2.672 m3/h) o
Namibia (29.622 m3/h ). En efecto, no es suficiente para un país disponer de un río que pase
por su frontera o por su territorio para que el agua esté disponible para toda la población.
Lejos de ello, puesto que es necesario poner en marcha un conjunto de equipamientos y de
infraestructuras de toma, de cauce y de depuración de agua de los cuales estos países no están
en condiciones de disponer. De forma que, un habitante de Malí, Burkina Faso o Mauritania,
encuentra tantas dificultades para disponer de agua, como un marroquí alejado de las grandes
zonas urbanas, o un argelino o un tunecino del sur de Túnez.

17
L’Eau, Marq de Villiers, Edition Solin/Actes sud/Leméac, París, 2000.
11

Así, el continente africano, a pesar de disponer de agua dulce de importantes ríos (el Congo,
el Nilo, el Senegal o el Níger) o de algunos de los lagos más grandes del mundo (como el
lago Victoria, o el Tanganica), sufre a partir de ahora un verdadero problema de agua, tanto
en términos de calidad como de accesibilidad.

Se estima que actualmente, son 2518 los países africanos entre los cuales únicamente una
parte de su población tiene acceso al agua potable, generalmente la que vive en las capitales
–y en ocasiones sólo en algunos barrios– o en grandes ciudades. Asimismo, se constatan
contaminaciones importantes, por ejemplo en la desembocadura del Nilo o del río Congo, o
en la mayoría de los ríos del Magreb y en las cuencas de Tanzanía, Mozambique o Kenya.

A excepción de los nacionales de los países del Magreb y de Sudáfrica, que cambiando sus
métodos de gestión del agua y, en el peor de los casos, financiando proyectos para desalar el
agua de mar, la mayor parte de los países africanos, o sea entre 350 y 400 millones de
habitantes, que más sufren la escasez de agua, son las poblaciones más pobres, que viven en
los países menos abastecidos y los más endeudados del mundo y que generalmente están
sometidos a regímenes políticos poco democráticos. En este sentido estas poblaciones son
tres veces más frágiles.

En resumen, la progresiva disminución de la cantidad de agua disponible por habitantes, está


ligada, paralelamente con el rápido aumento de la población, al descenso experimentado
desde hace más de diez años en el volumen y la duración de las precipitaciones. Esto se
traduce especialmente, por un proceso de reducción de las superficies cultivables y por los
fuertes descensos de los rendimientos de las tierras que aún se cultivan.

Los dos fenómenos provocan un éxodo rural importante, dando paso a una disminución de
los rendimientos agrícolas y a la reducción de las posibilidades de empleo en los cultivos.
Ahora bien, como el desempleo ya es muy elevado dentro de los centros urbanos, la
tendencia a la migración internacional es, en consecuencia, cada vez más fuerte.

Africa está pasando de ser un continente “solamente” pobre a convertirse en un continente


amenazado por la sed, con todas las consecuencias que conlleva una situación así, una de las
cuales, la mínima, es que se pueden desencadenar guerras “por el agua”.

1.4. Conflictos que van en aumento, largos y devastadores

Sin tener en cuenta este ejemplo que aparece desde ahora insinuado cuando la cuestión de la
escasez del agua y de su reparto es evocada en el caso de un conjunto de países africanos
cruzados por los mismos ríos o bordeando los mismos lagos (tales como Egipto, Etiopía,
Sudán, Botswana, Namibia, el Senegal, Mauritania y Guinea).

18
Entre estos países podemos citar Guinea, Guinea-Bissau, Sierra Leona, Santo Tomé y Príncipe, Malí, Níger,
Nigeria, Camerún, Congo, la República Democrática del Congo (ex Zaire), Angola, Lesotho, Swazilandia,
Burundi, Mozambique, Madagascar, Uganda, Etiopía, Somalia y Djibouti. A estos países, hay que añadir otros
como Argelia, en donde la alimentación y el agua potable está racionada desde hace muchos años, incluso en
las zonas urbanas, y Marruecos, donde la gran mayoría de los habitantes de zonas rurales no dispone de agua
corriente.
12

El Africa subsahariana, ya ha sufrido, entre 1969 y 1990, 17 de las 43 guerras acontecidas en


el mundo durante en este período, de las cuales las más sangrientas han sido las de Biafra-
Nigeria, de Angola, de Liberia y de Mozambique19.

Entre 1994 y 1995, Rwanda ha conocido uno de los mayores dramas de finales del siglo XX,
en donde la guerra civil entre los tutsis y los hutus ha conducido a la muerte a más de
500.000 personas, al éxodo y al vagabundeo a una población aún más numerosa, con una
prolongación menos mortal pero no menos dramática en el ex Zaire, en donde las guerras
civiles y las guerras interestatales están entrelazadas desde hace más de cinco años,
enfrentando tropas de seis países y llevando a la ruina a uno de los países más poblados y
potencialmente uno de los más ricos de Africa: la República Democrática del Congo.

Hoy en día, al margen de los golpes de Estado que se suceden –aunque a intervalos más
amplios que los de los años setenta– en toda el Africa subsahariana, y la dislocación de
estructuras estatales en países como la República Democrática del Congo, Somalia o Sierra
Leona, Africa conoce guerras entre Estados o guerras civiles interétnicas o interconfesionales
que afectan con más o menos intensidad a 24 países.20

Factores de disolución de la sociedad, las guerras civiles o interestatales arruinan los tesoros
públicos de los distintos Estados implicados. Impiden la asignación de recursos económicos
nacionales para las labores urgentes de desarrollo y de respuesta a las necesidades base de las
poblaciones como infraestructuras, agua, saneamiento, educación y sanidad, o en creación de
puestos de trabajo.

Al abocar las guerras a la perpetuación de las revueltas, reducen fuertemente las


posibilidades de inversiones en la mayoría de los países africanos. Ni los inversores
nacionales ni los extranjeros disponen de un nivel de confianza ni de una visión tal que les
incite a lanzarse en inversiones no especulativas y por tanto creadoras de empleos.

Así, no sólo Africa en su conjunto deja de percibir una suma elevada de inversiones directas
extranjeras, sino que la parte que recibe es cada vez más reducida, tal y como indica el
siguiente cuadro. Esta parte no era en efecto, más que el 1,17% en 1997 contra 1,8% en
1992.

19
S. Schmeidl “Hard times in countries of origin”, ISPAC, Milán, 1996. Citado por A. Adepoju en Revue
internationale des sciences sociales – La migration internationale en 2000, n° 165, septiembre 2000.
20
Se trata de la República Democrática del Congo, Senegal, Liberia, Sierra Leona, Côte d’Ivoire, Guinea, la
República Centroafricana, Congo, Somalia, Sudán, Etiopía, Eritrea, Chad, Argelia, Uganda, Rwanda, Burundi,
Mozambique, Angola, Nigeria, Camerún, Gambia, Comoras y Zimbabwe.
13

Cuadro 6. Evolución de las inversiones directas extranjeras (IDE) en Africa de 1992 a 1997
(en millones de dólares)

1992 1993 1994 1995 1996 1997


IDE – mundo 175.841 217.559 242.999 331.189 337.550 400.486
Africa 3.171 3.647 5.693 5.136 4.828 4.710
Africa del norte 1.582 1.579 2.364 1.262 1.313 1.811
Resto Africa 1.589 2.068 3.329 3.874 3.515 2.899
Parte de Africa 1,8% 1,67 2,3 1,55 1,43 1,17
Africa del norte 0,89 0,72 0,97 0,38 0,38 0,4
Resto de Africa 0,9 0,95 1,33 1,17 1,05 0,77
Fuente: World Investment Report, trends and determinants, 1998, Naciones Unidas.

De lo que resulta que lo económico alcanza a lo político para reforzar estos “círculos
viciosos”, de la pobreza que atenazan Africa y empujan a una parte de su juventud, que crece
sin cesar, a entrever la esperanza únicamente abandonando su pueblo (o su ciudad) natal,
después su país y finalmente el continente, sea cual fuere el precio o los peligros.

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15

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sous la direction de Bassman Kodmani-Darwish.
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16

2. Informe de la encuesta a migrantes llevada


a cabo en Marruecos
Mehdi Lahlou
Claire Escoffier
2.1. Introducción

Desde principios de los años noventa, se desarrolla un importante flujo migratorio,


proveniente de la mayor parte de los países del Africa subsahariana, que se dirigen a través
del Magreb –y más concretamente a través de Marruecos– hacia Europa. Este flujo es una de
las consecuencias humanas de las diferentes evoluciones que el Africa subsahariana ha
conocido durante el último decenio. La elección de Marruecos como país de tránsito o de
destino final, se debe a las relaciones que Marruecos mantiene tradicionalmente con la
mayoría de los países africanos, así como al valor que las poblaciones de estos países han
atribuido a Marruecos –y en un menor grado, por los otros países del Magreb– considerado
como una región de prosperidad relativa y con mejor bienestar. Existe, por último, un
marcado efecto de la instauración por los países de la Unión Europea de visados para el
conjunto de los nacionales africanos y las dificultades cada vez mayores para obtenerlos,
cualquiera que sea el destino del viaje.

Los datos oficiales sobre los movimientos de nacionales del Africa subsahariana, en la
medida en que existen, deberían confirmar esta tendencia. En todo caso, ésta es atestiguada
por la atención creciente que los medios de comunicación, esencialmente escritos21, tienen
por el tema y por el interés que algunas ONG, principalmente caritativas, le conceden, pero
también, y muy especialmente, por los testimonios recogidos de los marroquíes, en las
grandes ciudades y en los distintos barrios en donde la presencia de migrantes subsaharianos
ha sido relevante.

En conjunto, las primeras encuestas de campo han mostrado que en su nueva configuración,
la presencia en Marruecos de migrantes del Africa subsahariana –esencialmente para partir
hacia Europa, pero cada vez más a menudo para permanecer en Marruecos– se ha percibido
claramente hacia mitad de los años noventa y se ha hecho “muy fuerte” desde 1997/199822, y
notablemente después de dejar el poder el ex Presidente Mobutu en el ex Zaire y todos los
acontecimientos que a partir de este hecho se han desarrollado en el Congo Brazzaville y en
la región de los Grandes Lagos.

A estos flujos de migrantes provenientes de estos dos países, parece que se han venido a
añadir otros migrantes originarios de Sierra Leona y sobre todo de Nigeria, en relación con la
guerra civil que sufre el primer país desde 1991 y el aumento de los conflictos y de una casi
guerra civil en el segundo en el curso de los cinco últimos años. Además, la situación que

21
Los medios de comunicación audiovisuales, en su mayoría públicos, tratan muy poco sobre el tema,
seguramente en razón del “malestar” político y diplomático que existe para abordarlo, sobre todo al no estar sus
límites bien definidos.
22
En Marruecos, aunque también en Argelia. En este sentido se podía leer en Liberté, periódico de Argel: “Sin
que sea necesario pensar que se trata de una invasión, es como si se hubiera desencadenado un éxodo desde
países cada vez más alejados de nuestras fronteras, ya que antes de llegar a Argelia se atraviesan a veces hasta
dos o tres países. Teniendo como destino final un país europeo –que en la actualidad suele ser España o Italia
más que Francia– al que pocos llegarán a causa del cierre de las fronteras”, Liberté, citado por Courrier
international, n° 25, del 23 al 29 de noviembre de 2000.
17

prevalece en Côte d’Ivoire, sobre todo desde el mes de diciembre de 1999 contribuye a
transformar los órdenes internacionales migratorios en toda el Africa occidental. En efecto,
no solamente Côte d’Ivoire es cada vez menos el país de acogida tradicional de migrantes de
Liberia, Burkina Faso o de Guinea, sino que se ha convertido en un gran país de emigración,
por razones tanto políticas como económicas.

En realidad, un flujo importante de migrantes provenientes del Congo, pero sobre todo del ex
Zaire –actual República Democrática del Congo– se sitúa más o menos en la lógica de las
relaciones que Marruecos mantiene con estos países desde los años sesenta, al igual que la
presencia de un importante número de estudiantes congoleños y zaireños en Marruecos, junto
a estudiantes senegaleses, de Côte d’Ivoire, de Malí, guineanos o mauritanos. No obstante, la
afluencia de naturales nigerianos o de Sierra Leona –es decir, de personas originarias de dos
países de habla inglesa y con los que las relaciones humanas nunca han sido muy marcadas–
está del todo ligado al nuevo orden internacional africano y al cierre de la frontera exterior de
Europa.

Las primeras entrevistas han revelado, de hecho, una gran variedad de motivos de salida, de
tránsito por Marruecos para llegar a Europa o simplemente para quedarse, al menos durante
algún tiempo, en Marruecos. Las guerras civiles o interestatales han sido las principales
causas, además del desempleo, la pobreza, la miseria individual o familiar, así como la
sequía. Pero la presencia de migrantes de Gambia, de Gabón o del Camerún –países
relativamente prósperos y con una situación política interior más bien estable– indica que
existen otros motivos que justifican la emigración, y que están ligados a la imagen de Europa
o a la de Marruecos así como a los deseos de “ir a ver lo que pasa”23 para, eventualmente,
quedarse.

Por otra parte es evidente, que la mayor parte de los movimientos que conoce Marruecos no
hubieran tenido lugar si hubiese sido posible para los migrantes, acceder directamente a
Europa, el Canadá o a los Estados Unidos.

2.2. Dificultades encontradas

Las dificultades encontradas para realizar las entrevistas con migrantes subsaharianos están
ligadas a su particular situación y la naturaleza de sus movimientos, que para muchos han
sido efectuados en la ilegalidad.

El acercamiento a los migrantes es a priori difícil, en razón de la precariedad social y jurídica


en la que se encuentran. La mayoría de ellos temen ser detenidos por policías u otros agentes
de la autoridad que han venido a “desalojarlos”. El acceso a las mujeres migrantes es aún
más delicado debido al hecho de que, aparte de los motivos ya indicados, no suelen salir de
sus viviendas.

Por otra parte, algunos migrantes no hablan árabe, francés ni inglés. Las entrevistas se llevan
a cabo gracias a la asistencia de otro migrante que hace las veces de traductor, aunque en
estos casos, algunas respuestas corren el riesgo de ser censuradas por la voluntad de
enmascarar algunas informaciones, incluyendo también al traductor.

23
Las expresiones citadas entre comillas reproducen textualmente las palabras de los migrantes que han sido
entrevistados.
18

Además, las contestaciones dadas a algunas preguntas –o en ocasiones a todas las preguntas–
pueden ser falsas o marcadas por la voluntad de orientar la discusión con el fin de obtener
alguna ayuda. Este es el caso sobre todo de respuestas relativas al país de origen. En algunas,
un nigeriano se puede presentar como un natural de Sierra Leona para beneficiarse de un
juicio a priori favorable en relación con la clase de la guerra civil sufrida por Sierra Leona.
Puede suceder lo mismo a propósito de las relaciones con las representaciones diplomáticas
que conciernen a Rabat o con las autoridades marroquíes, en particular la policía.

En Tánger, los contactos con los migrantes fueron aún más delicados en razón de un cierto
estado de “excitación” debido a la proximidad del momento de la “salida”, a una presencia
policial más fuerte y aparente, a una mayor concentración de migrantes y a que su visibilidad
es más marcada, así como a la diseminación de las redes de “traficantes de migrantes”.

En el mismo sentido, es extremadamente difícil realizar encuestas en el aeropuerto


Mohammed V de Casablanca, que representa el principal punto de entrada legal en
Marruecos. Del mismo modo es prácticamente imposible tener contacto con los migrantes en
los puntos de paso supuestamente clandestinos de Argelia hacia Marruecos, o de Marruecos
hacia España.

La acogida de migrantes en los lugares más “tranquilos”24 (por ejemplo, en el local de una
ONG), no garantiza, por tanto, una mayor fiabilidad de las respuestas, en la medida en que
algunas de ellas pueden estar determinadas por el objeto mismo de la visita. Esto es así, por
ejemplo, en el caso de visitas a las ONG benéficas.

2.3. Descripción de la encuesta a los migrantes

El estudio, está basado en primer lugar, en una entrevista y un trabajo de campo cuyo fin es
recoger, dentro de un grupo de migrantes que será considerado como el “grupo de
referencia”, un conjunto de informaciones referidas a:

x La edad;
x El país de origen;
x El nivel de formación y de empleo en el país de origen;
x La situación familiar;
x La situación socioeconómica de los parientes;
x Los motivos de salida del país de origen;
x El contexto de la decisión de migrar, la duración y las condiciones del viaje;
x La elección de los itinerarios;
x La duración y las condiciones de estancia y de vida en Marruecos;
x La salida de Marruecos;
x Las redes organizadas:

24
Claire Escoffier ha realizado sus encuestas esencialmente a migrantes de confesión cristiana, gracias al apoyo
logístico de Cáritas de Marruecos, Rabat y la Iglesia Protestante de Tánger, así como de Cáritas España y de la
Cruz Roja española. Esta encuesta se ha realizado en un período de seis semanas.
19

x Las perspectivas de los migrantes.


Las respuestas relacionadas con los distintos puntos han sido recogidas sobre la base de una
guía de conversación previamente establecida25, aunque los recursos empleados han variado
en función del contexto y del desarrollo de la conversación con los migrantes entrevistados y
de las respuestas obtenidas de cada uno. Algunos migrantes respondían a lo esencial de las
preguntas formuladas, mientras que otros tan sólo contestaban a algunas preguntas (3 ó 4
como máximo).

La ausencia de elementos cuantificables y verificables, cualesquiera que fuera su naturaleza,


no permitía proceder a la elección previa de una muestra de país o de migrantes.

Del mismo modo, los datos recogidos, necesariamente subjetivos y circunstanciados, no


pueden dar lugar a ninguna extrapolación o generalización a poblaciones más importantes.

Estos datos sólo pueden ser considerados como referencias cualitativas indicativas de
tendencias o de elementos de respuesta cuya apreciación es de orden general. Habría que
realizar un trabajo de investigación científica con más envergadura, que debería contar,
llegado el caso, con investigadores de varios países del Magreb y de Africa subsahariana,
para alcanzar un mayor conocimiento y llegar así a entender mejor el fenómeno objeto del
presente estudio.

Lugar de la encuesta: Rabat, Tánger, Casablanca

Período: octubre/noviembre de 2000

Número de migrantes entrevistados: 66 (Cuadro indicativo en el anexo 2)

2.4. Resultados de la encuesta a migrantes

a) Edad de los migrantes encuestados

La edad de los migrantes encuestados va de 17 a 42 años, con mayoría de personas entre 24 y


26 años.

b) País de origen

La mitad de los migrantes encuestados son originarios de Nigeria (16) y de la República


Democrática del Congo (14), entre los cuales 6 son mujeres. La otra mitad proviene del
Senegal, Malí, Ghana, Sierra Leona, Gambia, Liberia, Sudán, la República Centroafricana,
del Congo-Brazzaville, el Camerún26 y Côte d’Ivoire27.

La determinación del país de origen de los migrantes suele ser difícil en razón de la
ambigüedad existente en ocasiones en cuanto a la nacionalidad declarada. En efecto, algunos
migrantes dicen ser originarios de Sierra Leona o de Liberia mientras que la conversación

25
Véase el anexo 1.
26
Las entrevistas han permitido observar la presencia de migrantes de Africa meridional, Somalia y Etiopía.
27
Las estadísticas facilitadas por el Centro de Acogida de Ceuta en 1997 revelaban la existencia de una
población de 2.828 migrantes de 27 nacionalidades distintas. Las nacionalidades más representadas eran las de
Nigeria, Sierra Leona y Liberia, que representaban un tercio de los migrantes presentes en el Centro. Los
nacionales de Malí y de la República Democrática del Congo también se encontraban en una gran proporción.
20

revela al cabo de un rato su origen nigeriano. La declaración de una falsa nacionalidad está a
menudo relacionada a la esperanza de obtener, llegado el caso, el estatuto de refugiado.
(véase infra).

En todos los casos, durante el trabajo de campo, en la medina de Tánger o en los barrios
populares de Rabat, los migrantes de origen nigeriano parecían ser los más numerosos.

c) Nivel de formación y de empleo en el país de origen

Más de 2 migrantes entrevistados de cada 5 (42%) tienen diplomas superiores (gestión,


informática). El 43% ha pasado por la enseñanza básica o tienen nivel de bachillerato y
aspiran a seguir sus estudios en un país europeo o en Marruecos. Otros, por el contrario,
jamás han ido a la escuela o la han dejado en los primeros cursos, a causa de la imposibilidad
económica de seguir los estudios.

Entre las 6 mujeres entrevistadas, 2 no han superado el nivel de la escuela primaria y 4 tienen
el certificado de estudios secundarios (diploma).

A excepción de un refugiado político que ocupaba un cargo administrativo en la embajada de


la República Democrática del Congo en Argelia, pocos migrantes habían tenido una
actividad profesional en relación con la formación universitaria inicialmente declarada. La
falta de perspectiva profesional, las guerras civiles o los conflictos étnicos y/o religiosos, les
obligaron a dejar sus países antes de haber podido ejercer la profesión deseada (contable,
informático, gestor).

Muchos de ellos habían, según términos utilizados por uno de ellos, “realizado algunos
trabajitos” en los países atravesados para asegurar su subsistencia, pero ninguno de los
pequeños oficios emprendidos (portero de noche en empresas en el Camerún, ayudante de
albañil en Argelia, costurero en Nigeria) correspondía a su nivel de cualificación.

En cuanto a las mujeres, ejercían pequeños oficios en sus países de origen (empleada en una
oficina, peluquera, comerciante).28

Un gran número de migrantes se encontraba sin empleo en el momento de la salida del país
de origen, pero algunos “trabajaban la tierra” (Malí), eran comerciantes (Côte d’Ivoire y el
Senegal) o dirigían una pequeña empresa (de transporte de mercancías en el Senegal, por
ejemplo). La mitad de los nigerianos entrevistados jugaban en equipos locales de fútbol y
declararon que aspiraban a ser fichados por equipos europeos o marroquíes, en los que los
salarios son más sustanciosos que los que podrían percibir en Nigeria29.

d) Situación familiar

Los migrantes entrevistados provienen, la mayoría de familias pobres y muy numerosas


(hasta 17 hermanos y hermanas, generalmente de matrimonios polígamos). Muchos ya no
tienen parientes.

28
Véase en el anexo 3 el relato obtenido fuera de la encuesta de una emigrante de la República Democrática del
Congo.
29
Tal aspiración, está relacionada con la obtención, por el equipo nacional de fútbol de Nigeria, de la medalla
de oro en los juegos olímpicos de Atlanta, en 1996, junto con la obtención de la copa de Africa de las naciones
organizada en 2000 tanto en Nigeria como en Ghana, y de la copa del mundo organizada en 1998 en Francia.
21

Si la mayoría de las personas interrogadas está compuesta de hombres jóvenes que han
“viajado” solos, el 7% (es decir 4 sobre 54 hombres entrevistados) ha migrado en compañía
de su cónyuge y con 1 a 3 hijos. Estos niños, generalmente de corta edad, viven en
condiciones muy precarias y ninguno de ellos parece estar escolarizado.

Algunos de los migrantes de más edad dejaron en su país de origen al cónyuge e hijos (hasta
seis) así como al resto de los familiares, de los cuales a menudo no vuelven a tener noticias.
Un senegalés ha declarado haber actuado así, dejando a su esposa y a sus cinco hijos, el
mayor de 15 años, bajo la custodia de sus padres. Un refugiado político de la República
Democrática del Congo que formaba parte de los migrantes entrevistados –y que pasó por la
República Centroafricana, el Chad, Libia y Argelia– declaró que iba a la búsqueda de su
esposa y sus cinco hijos que habían huido del país en 1997. Tres mujeres que habían dejado
su país con la familia se encontraron solas en Marruecos ya que sus esposos fueron
rechazados en la frontera entre Argelia y Marruecos por las autoridades o detenidos y
expulsados durante controles efectuados en algunos barrios de Rabat durante el mes de
octubre y noviembre de 2000.

Entre las siete mujeres entrevistadas, tres tenían hijos de corta edad que tuvieron que
abandonar en su país de origen bajo los cuidados de sus familias (madres y abuelas).

e) Situación socioeconómica de los familiares

En el país de origen, la situación de las familias de los migrantes, sobre todo en las zonas
rurales o de conflicto, suele ser muy precaria.

“Soy el mayor de diez hermanos y no le puedo pedir a mi padre que me mantenga porque
nuestro país está en guerra” (estudiante sudanés, 30 años).

“Ya no hay trabajo, todo se ha desmoronado, las compañías extranjeras han abandonado el
país, la provincia está en guerra por lo que ya no hay comercio en Kinshasa” (nacional de la
República Democrática del Congo, 25 años).

Si algunos migrantes llegaron directamente en avión a Casablanca pudiéndose beneficiar de


una ayuda familiar para ir a Marruecos, esto no ha sido así para los migrantes que llegaron
por carretera y que partieron por lo general sin ningún recurso para huir del “peligro”. Se ha
declarado a menudo que si las familias hubiesen tenido recursos importantes, hubieran
ayudado a sus hijos a marcharse a Europa de forma legal –es decir, obteniendo todos los
documentos necesarios para ello y sobre todo el visado– y por vía aérea directa.

f) Motivos de salida del país de origen

Entre las causas que han determinado la salida de los migrantes entrevistados, se han citado
motivos de expulsión de Africa como la pobreza, la sequía, la carga de la familia, el
desempleo30, pero también en países como Nigeria, Sierra Leona o Côte d’Ivoire, la guerra
civil y las revueltas políticas o interétnicas.

30
Algunos indicadores extraídos de la bibliografía existente son elocuentes a este respecto: “El número de
personas que viven por debajo del umbral de la pobreza en Nigeria es del 40%; en Guinea-Bissau, uno de los
países más pobres del planeta, […] la esperanza de vida no sobrepasa los 39 años; […] en Zaire, entre 1988 y
1993, el PIB descendió un 9% anual…”, Philippe Engelhard, L’homme mondial. Les sociétés humaines
peuvent-elles survivre?, Diffusion le Seuil, 1996.
22

Para los migrantes originarios de Gambia o del Camerún, las ansias de “cambiar de aires”, de
conocer y de trabajar en Europa, así como la búsqueda de un empleo y la voluntad de
instalarse en Marruecos fueron también motivos aducidos.

Muchos migrantes han declarado que lo que les ha impulsado a marcharse, han sido las
“imágenes de las televisiones” europeas y marroquíes que pueden ver en sus países y que les
muestran un nivel de vida sin punto de comparación con el suyo.

En el contexto de pauperización de sociedades en crisis política y/o económica, causada por


los efectos de una mundialización que desfavorece a numerosos sectores de actividad, las
motivaciones económicas han sido a menudo aducidas para explicar la decisión de emigrar.

“En el país, un ejecutivo gana 250 dólares al mes y esto no basta para asegurarles los
estudios a mis hijos. Quiero ir a Londres para hacer negocios con Nigeria” (Ejecutivo
nigeriano, 54 años).

“Con mi diploma del tercer ciclo en derecho y ciencias económicas, en mi país no ganaría
más que 2.000 francos franceses al mes, mientras que mi primo que no tiene ni el bachillerato y
trabaja en Francia tiene mucho dinero. Cuando vuelve, construye casas, viste muy bien y hasta
envía dinero para que mi padre pueda ir de peregrinaje a la Meca. El que se queda se siente
herido, y debe partir” (estudiante de Côte d’Ivoire en Marruecos).

La desvalorización de la enseñanza académica, el impago de las becas o la concesión de


becas insuficientes, la desilusión de los estudiantes ante el no reconocimiento de sus
diplomas, los “años universitarios blancos”, incitan a los estudiantes a desear la partida hacia
Europa.

Los migrantes entrevistados suelen ser los hijos mayores, que se sienten obligados a
satisfacer las necesidades de sus familias que han permanecido en el país, viviendo en
situación precaria.

Según muchos de los migrantes entrevistados, sus familias y/o vecinos de sus barrios o
pueblos, constituyen un fondo para enviar a Europa a sus mejores elementos, los que tienen
más probabilidades de triunfar para que la inversión realizada sobre la persona sea
“rentable”. Algunos han visto partir hacia España a un viejo campeón de boxeo, un pintor de
talento, hombres de negocios o jóvenes futbolistas.

Todos parecen pensar que en Europa “se puede trabajar con toda seguridad en países en
donde los derechos humanos son respetados”. Están impacientes por trabajar y asegurarse un
porvenir decente y mantener a sus familias que han permanecido en el país de origen. Esta
percepción de la riqueza de España o de Francia, países proveedores de empleo, parece ser
una de las motivaciones esenciales para intentar la “travesía”. Ningún migrante, sin embargo,
ha encarado una migración definitiva, sino más bien una ausencia de duración limitada, para
regresar después a su país de origen.

Marruecos, país de refugio


23

Algunos migrantes intentan “matar dos pájaros de un tiro”31, eligen Marruecos como país de
tránsito y pretenden obtener el visado en España, lo que les permite después acceder a toda
Europa. Pero en caso de que no les fuera posible llegar a España, quedarse en Marruecos es
una solución intermedia y del todo factible, ya que a pesar de todo, la situación “siempre es
mejor” que en su país de origen. Muchos han expresado, por otra parte, un sentimiento de
tranquilidad y de seguridad en Marruecos, a pesar de la precariedad en la que viven, en
comparación con las regiones que han dejado atrás.

La estabilidad política aparente y el mayor respeto de las libertades individuales, hacen de


Marruecos un país en donde se puede encontrar asilo, sobre todo para los naturales de la
República Democrática del Congo.

“Quiero quedarme aquí con mi bebé, ya estoy cansada, sufro mucho, lloramos mucho, sólo
quiero quedarme aquí” (joven parturienta, que se marchó en 1998).

Parece ser que muchos naturales de la República Democrática del Congo van a Marruecos
con el fin de proseguir sus estudios. Buscan por todos los medios regularizar su situación y
conseguir una suma de dinero mínima al mes que les permita aprender el oficio que sueñan
con ejercer (informático, músico).

“Quiero estudiar en Marruecos porque el diploma marroquí, tiene más peso. Aquí hay
medios técnicos para estudiar informática” (joven en situación irregular deseoso de realizar sus
estudios en Marruecos).

Revueltas políticas o interétnicas

En la República Democrática del Congo, la llegada al poder de L.D. Kabila en Kinshasa en


mayo de 1997 parece haber constituido un hito en los recientes movimientos de salida de los
naturales del país de la región de los Grandes Lagos32. Se ha comprobado que los migrantes
que abandonaron Zaire en 1997 no tenían intención de ir a Europa, sino que su primera meta
era encontrar asilo en un país africano a la espera del eventual retorno de la paz. Una vez en
Marruecos, fueron pocos los que realizaron los trámites en el ACNUR para solicitar el
estatuto de refugiado. Al no ser beneficiarios de dicho estatuto, estos migrantes se
encontraron en una situación irregular. Jóvenes estudiantes no quisieron entrar en el ejército
o en la guerrilla y huyeron de la República Democrática del Congo esperando que la
situación se normalizara.

Los acontecimientos políticos pueden no sólo provocar la huida de estudiantes sino también
impedir su regreso a los respectivos países de origen: un antiguo estudiante sudanés explicó
que en Sudán, el cambio de régimen en 1989 motivó que muchos estudiantes, becados por el
Gobierno, no quisieran regresar a su país, por miedo “de ser enrolados por fuerza en el
ejército” (Sudanés, 30 años, originario de nuba mountains).

31
En realidad, varios. A este respecto, se puede leer en el periódico argelino Liberté (número citado
anteriormente): “aunque muchos migrantes subsaharianos tienen el proyecto de pasar por Argelia con el único
propósito de reunir el dinero necesario para viajar hacia Europa, sus ambiciones se detienen, para la mayoría, en
Tamanrasset, Djanet, Adrar, In Salah, Illizi o In Amenas...”.
32
Véase la parte del estudio dedicada a la situación socioeconómica y política en el país de origen.
24

Estos antiguos estudiantes, privados de todo apoyo financiero, se encuentran en situación


irregular en Marruecos y no se pueden marchar de forma legal. Uno de los sudaneses
entrevistados ha obtenido el estatus de refugiado en el ACNUR tras una larga espera.

Cuatro de los nigerianos entrevistados huyeron de los acontecimientos de Libia (que


calificaron de masacres) en octubre de 2000. Si bien muchos trabajadores, emigrados
legalmente de Libia fueron a Nigeria, al Chad o a Sudán, otros optaron por ir a Marruecos.

g) Contexto de la decisión de migrar, duración y condiciones del viaje desde el país de


origen, percepción del viaje

Decididos por los distintos motivos de marcha señalados anteriormente, la mayoría de los
migrantes entrevistados declararon haberse decidido a abandonar su país de origen en razón
del “éxito en Europa” y según el “consejo y las indicaciones” de los hermanos, hermanas o
amigos que se marcharon durante los últimos años. La elección del destino final está ligado a
lugares en los que tienen a “conocidos” instalados, pero también depende del idioma
utilizado en el país de origen. Así en su mayoría, los migrantes nigerianos, de Sierra Leona y
de Gambia entrevistados, declararon su deseo de instalarse en el Reino Unido, mientras que
los migrantes senegaleses, de Côte d’Ivoire o de Malí escogen Francia. Para los migrantes
que aspiran a ser fichados en un equipo de fútbol, la mayoría nigerianos, el país de destino no
tiene tanta importancia.

La elección de Marruecos como país “de tránsito” hacia Europa, o de estancia por un período
más o menos largo, viene determinada por las razones históricas y políticas expuestas
anteriormente. Esta elección también viene dada en la nueva configuración migratoria
africana, por “las posibilidades” más numerosas que ofrece para acceder al continente
europeo. Así, el Estrecho de Gibraltar alcanza, en su parte más estrecha, menos de 14 km.
También es posible el acceso a pie a dos ciudades españolas situadas al norte y al nordeste de
Marruecos, y también se puede llegar a España a través de las islas Canarias, situadas a la
altura de la costa atlántica marroquí.

h) Elección de los itinerarios

Son posibles dos tipos de itinerarios: la vía terrestre y la vía aérea. Sin embargo, las
narraciones de los viajes son relativamente diferentes, por no decir contradictorias, según los
migrantes entrevistados. Nos ha parecido interesante en este caso, ofrecer ideas concretas, tal
y como las han recogido los responsables de las encuestas.

La vía terrestre

La mayoría de los migrantes entrevistados ha llegado a Marruecos por vía terrestre.

La partida de migrantes originarios de la República Democrática del Congo se efectúa en


barco a través del Oubangui o el río Zaire, y después en piragua antes de llegar a Bangui. A
partir de la República Centroafricana, los “refugiados” utilizan los medios de transporte
locales (autobús, taxi, camión) y caminan una parte del trayecto.

“Hemos caminado desde el Congo. Hemos atravesado los desiertos en condiciones que
nunca podría haber imaginado. He hecho muchos vericuetos para llegar aquí, duermo en el
camino, en el bosque” (Jean de Dieu, República Democrática del Congo, 25 años).
25

“Yo intenté pasar por Mauritania pero era muy difícil, di media vuelta y pasé por Malí,
Níger y Argelia” (Célestin, 18 meses de viaje).

“Yo vengo del Congo-Brazzaville, primero nos embarcamos hasta el Camerún y luego
viajamos en grumiers (camiones que transportan madera) después en autobús hasta el Chad, en
taxi a Níger y en autobús a Argelia”.

El viaje se realiza en varias etapas, y puede durar hasta tres años. La distancia puede variar
de 4.000 a 8.000 km. Los más decididos han podido hacer el viaje en un mes, pero la
mayoría de las veces se ven obligados a buscar un empleo en los países de tránsito. El
Camerún, Nigeria y Argelia parecen ser tres países en los que se puede encontrar un empleo
por una salario mensual de 1.000 francos franceses aproximadamente (como ayudante de
albañil, vigilante nocturno, empleado de hogar). Algunos migrantes han declarado haber
trabajado entre seis meses y un año durante su trayecto, lo que les ha permitido ahorrar y
proseguir el viaje hasta Marruecos.

El itinerario adoptado por la mayoría de los migrantes está relativamente bien delimitado: del
país de origen, pasaje hacia la República Centroafricana, Benin o Níger, Argelia por
Marruecos, después entrada a Marruecos por Oujda (entrada legal) o sus alrededores (entrada
ilegal), después Fez y Tánger, o bien Fez, Rabat y Tánger.

Los más afortunados, aunque no son muchos, viajan por avión de Lagos a Tamanrasset
(150 dólares) porque temen sobre todo la travesía del desierto, famosa por su peligrosidad:
riesgo de bandolerismo, de ser despojado del dinero, de ser atacado o perderse en el desierto,
de morir de sed. Sin embargo, la mayoría de los migrantes debe afrontar la “aventura” y los
azares del viaje.

La travesía de Mauritania, probablemente más peligrosa, no ha sido relatada.

El paso entre Argelia y Marruecos se efectúa entre la ciudad argelina de Maghnia y la ciudad
marroquí de Oujda. Los migrantes deben atravesar una “tierra de nadie” de cerca de 14 km.
Este paso se atraviesa de noche, con la ayuda de una persona “especialista” generalmente de
origen argelino o marroquí, por un precio aproximado de 15 euros.

“Pasamos por la maleza durante la noche. Unos bandidos armados con cuchillos me han
robado todas mis pertenencias, mi reloj, y mi dinero.”

“Me lo han robado todo, me lo han quitado todo. Hirieron a mi amigo pero no me quise
pelear.”

“Mi marido fue expulsado en la frontera pero a mí me dejaron pasar porque estaba
encinta.”

Esta frontera sólo se puede atravesar sin problema “si se tiene suerte”.

La llegada a Rabat se hace en tren, en autobús o a pie. Se produce un gran número de


accidentes que a veces son señalados por la prensa local.
26

En general, para los migrantes que acceden a Marruecos a través de su frontera terrestre y
que pasan casi exclusivamente33 por Argelia, la duración del trayecto entre el país de origen
y Marruecos oscila entre quince días y dos meses, y su coste ha podido alcanzar, en el caso
de un migrante camerunés entrevistado, de 350.000 francos CFA, o sea 534 euros.

Esta travesía se suele preparar en el país de partida, como es el caso de los nacionales de
Malí. Se hace con ayuda de mapas y con el consejo de los que partieron antes y que
transmiten sus conocimientos (hermanos, hermanas, primos, amigos, etc.), una descripción
de las rutas a seguir, de los riesgos que hay que evitar, de las ciudades por las que se debe
pasar y de los barrios en los que hay que residir a la espera de la partida.

Para los migrantes que vienen del Camerún, la ruta de la migración se hace a través de
Nigeria, y después por Níger y Argelia; para los que vienen de Nigeria, el viaje se realiza a
través de Níger y por Argelia. Los migrantes que vienen de Côte d’Ivoire pasan por Burkina
Faso, Malí y Argelia.

En Argelia, que es el territorio más extenso de su camino, los migrantes se detienen para
trabajar, pero rara vez lo hacen en los grandes centros petrolíferos de este país, como Hassi
R’mel o Hassi Messaoud. Lo hacen para cubrir sus gastos de transporte y de la “vida de cada
día” así como para completar los ahorros realizados antes de abandonar su país de origen,
pensando en las cargas que deberán soportar posteriormente, sobre todo para “pagar la
travesía hacía Europa”. Parece ser que las condiciones en las que trabajan son muy penosas.
Así, un exportador de dátiles que hospeda a nacionales de Malí (nuevo) afirma que trabajan
desde las 7 de la mañana hasta las 18 horas como mínimo, por 300 ó 400 dinares por día (de
4,5 a 6 euros).34

Este viaje se efectúa por carretera, recurriendo a todos los medios de transporte posibles. En
ocasiones se ha realizado a pie.

Para algunos migrantes entrevistados, que han declarado haber llegado a Marruecos entre
septiembre y octubre de 2000, el viaje a través del desierto de Nigeria o Malí, y después el
argelino, se realiza durante el mes de julio y agosto, bajo temperaturas superiores a 40º.
Algunos migrantes conservan secuelas físicas todavía visibles.

El paso por el territorio argelino se desarrolla generalmente “con tranquilidad”. Los controles
no suelen ser frecuentes y la policía argelina es “correcta” y “nos respeta” a pesar de haber
sido considerada, en la mayoría de las respuestas recibidas sobre el tema, como “más severa
y más firme” que la policía marroquí.

Además, no parece que existan redes particularmente estructuradas que faciliten el paso por
el territorio argelino, o por el de otros países por los que transitan los migrantes. Estos no
declaran haber recurrido a los traficantes de personas a pesar de haberlo hecho, y sólo se
deciden a contarlo cuando llegan a la frontera entre Argelia y Marruecos. Por lo demás,
muchos migrantes que disponen de la documentación necesaria (pasaporte válido y visado),

33
El paso de la frontera entre Marruecos y Mauritania o entre Argelia y Marruecos en los confines de
Mauritania, no ha sido citado, debido a la dificultad de acceder a Marruecos por esta región de fuerte presencia
militar, y del poco interés económico para los migrantes que tiene el tránsito por Mauritania.
34
Periódico Liberté, antes citado.
27

pero generalmente poco “afortunados”, declararon haber llegado a Marruecos a través de


Oujda.

A este respecto, cabe destacar que parece existir en esta frontera, cerrada oficialmente a los
marroquíes y a los argelinos desde el mes de agosto de 1994, cierta “permeabilidad” gracias
a la cual los policías de las fronteras de los dos países facilitan el paso de los migrantes
subsaharianos, en ambos sentidos, por razones aún poco definidas, pero que otras partes del
presente estudio deberían permitir aclarar (ver el capítulo 7.

Al entrar en Marruecos por su frontera terrestre, los migrantes en situación irregular no


suelen estar provistos, por lo general, de documentos de viaje. Incluso entre los que han
entrado legalmente, muchos han declarado haber perdido sus títulos de viaje (confiscados por
la policía fronteriza, aserción poco probable pero no verificada, destruidos a propósito,
vendidos para disponer de un poco de dinero, o robados para ser revendidos). Sin embargo,
entre los que han entrado presentando documentación válida, algunos ya no se encuentran en
situación regular por haber sobrepasado el tiempo de estancia autorizado en Marruecos (tres
meses).35

Desde la frontera argelina, el viaje se prosigue a pie, para escapar de los controles policiales
hasta la ciudad de Guercif, para continuar en tren de noche hasta Fez, después a Tánger o
Rabat, o por autobús interurbano.

La vía aérea

Una parte de los migrantes entra a Marruecos por vía aérea y llega al aeropuerto de
Casablanca. En este sentido, cabe destacar que se requiere visado para los nacionales del
conjunto de países africanos a excepción de Túnez, Libia, Côte d’Ivoire y el Senegal.

El precio de un billete (ida y vuelta) para Casablanca, desde la República Democrática del
Congo o de Nigeria por ejemplo, oscila entre 1.000 y 1.500 dólares. Según las informaciones
disponibles, al aeropuerto de Casablanca llega una media de una veintena de migrantes por
día. La mayoría de los recién llegados –salvo los comerciantes36 y los estudiantes llegados
para inscribirse en las universidades marroquíes que disponen, en su mayoría, de becas– se
deshacen de la documentación nada más llegar, o bien la “pierden”37, e intentan alcanzar lo
más rápido posible la región de Tánger y pasar a España con ayuda de las redes de tráfico
disponibles.

i) Duración y condiciones de estancia y de vida en Marruecos

La duración de la estancia38 en Marruecos varía de una semana a dos años. Algunos


migrantes, principalmente nigerianos, han declarado haber llegado provenientes de Libia

35
Véase el capítulo 3.
36
Existe tradicionalmente, una corriente comercial entre Marruecos y países como Malí, Côte d’Ivoire y sobre
todo el Senegal. Se trata principalmente de mujeres que venden en Marruecos mercancías de sus países de
origen y que utilizan el producto de sus ventas para cubrir los gastos del viaje así como para comprar productos
marroquíes (fundamentalmente artesanía) que se llevan a su lugar de origen con vistas a revenderlos.
37
La ausencia de documentos hace imposible la identificación del migrante y dificulta normalmente su
repatriación, sobre todo una vez que conseguido pasar el Estrecho de Gibraltar.
38
La estancia de los extranjeros en Marruecos está regulada por un dahir (ley) de 1915, y otra de 16 de mayo de
1941, publicada en el Boletín Oficial núm. 1469 y modificado por otros dos dahir de fecha 1º de mayo de 1950
28

durante los meses de septiembre/octubre de 2000, tras los ataques sufridos por africanos
subsaharianos en este país desde mediados del año.

Estos migrantes, que han atravesado Argelia de este a oeste, y de los cuales algunos eran
estudiantes en Libia, han reconocido que no habían ido a Túnez a pesar de estar próxima, no
sólo a causa de los firmes controles en la frontera entre Túnez y Argelia, de los precios
demasiado elevados de Túnez, sino también, probablemente, en razón de las mayores
posibilidades que ofrece Marruecos para “pasar” a Europa.

Una gran precariedad

La mayoría de los migrantes entrevistados van relativamente bien vestidos y tienen buen
aspecto, pero muchos viven en condiciones de pobreza y de indigencia total igual que los que
sólo viven de la mendicidad o bien recuperando “restos de comida” en los mercados.

En general, la primera necesidad para el recién llegado es “encontrar un lugar donde meter la
cabeza”. En Rabat, los migrantes viven generalmente en barrios populares de la periferia de
la ciudad. De cuatro a seis personas viven en una habitación común alquilada a particulares39,
en condiciones de precariedad extrema: algunos colchones en el suelo, utensilios de cocina,
alguna ropa: “he prestado mi parca a un hermano que ha sido detenido en una redada y ya no
tengo nada para el frío” (joven de la RDC). El precio del alquiler de una habitación exigua se
eleva a una media de 400 dirhams por mes.

Generalmente, se reúnen unos cuantos migrantes para las comidas, en la habitación de alguno
de ellos. La mayor parte del tiempo, comen “patatas, tomates y sémola” a lo que añaden
despojos o restos de pollos comprados o conseguidos en los mercados vecinos.

En Tánger, la mayoría de los candidatos a emigrar, se reagrupan en la medina, aunque


recientemente, los menos afortunados emigran hacia los barrios populares periféricos. Se
alojan en pensiones (pequeños hoteles) por una cantidad que oscila entre 20 y 40 dirhams por
día.

Muchos migrantes, que probaron suerte hacía Ceuta y fracasaron, se encuentran sin recursos
y en ocasiones duermen en la calle.

“Sufrimos mucho, lloramos, tenemos hambre” (Biya, República Democrática del Congo,
joven parturienta).

“Vivimos de milagro, nos espabilamos, pagamos a escote” (Malila, República Democrática


del Congo, 25 años).

y de 9 de agosto de 1952. Estos textos no han sido modificados desde entonces, y parecen, por lo que resulta
evidente, inapropiados para regular una situación que no tenían prevista (véase el capítulo 3).
39
Una marroquí, propietaria de un inmueble en un barrio de Rabat en donde residen migrantes subsaharianos,
declaró que alquilaba desde hacía dos años, de cinco a siete habitaciones en su vivienda, a una media de 20 a 30
migrantes. Desde hace dos años, estos migrantes son sobre todo de origen nigeriano, mientras que
anteriormente sólo tenía inquilinos zaireños que representaban los primeros migrantes llegados al “barrio”. Esta
persona, que vivía sola con cinco hijos en la misma casa que tiene alquilada, ha precisado que no sabía “quién
vivía con ella” y no tenía la menor idea de lo que duraban las estancias de uno u otro inquilino. Por cada
habitación, uno de los migrantes se encarga de pagarle cada fin de mes el alquiler convenido
(100 dirhams/persona). “Poco le importa quien estaba ahí al principio o al final de mes”.
29

La dificultad de encontrar un empleo

La situación económica de Marruecos, marcada sobre todo por una tasa de desempleo
elevada en un medio urbano40, generalmente no permite trabajar a los migrantes en situación
irregular. Una gran mayoría, no trabajan y no han trabajado desde su llegada a Marruecos.
Algunos han sido entrevistados mientras mendigaban en los mercados o vendiendo bolsas de
plástico.

“Aquí se mendiga demasiado porque no hay trabajo. No tenemos nada que comer”
(Clarisse, 24 años, del Camerún, marido expulsado).

Sin embargo, algunos han encontrado pequeños empleos. Unos nacionales de Ghana o de
Malí son zapateros, unos senegaleses o de Côte d’Ivoire son vendedores ambulantes. Otros
malienses han declarado trabajar como ayudantes de albañil, uno por 40 dirhams/día41, y otro
por 25 dirhams/día. Con este fin, se presentan a los lugares en donde los marroquíes ofrecen
sus servicios de albañiles. En ocasiones, llegan a haber hasta quince migrantes en un mismo
emplazamiento, sin que ello provoque incidentes con los marroquíes presentes. Asimismo,
parece que algunos migrantes se colocan como guardas en alojamientos privados.

Los que no trabajan, esperan una ayuda de sus familias, de los parientes que han
permanecido en el lugar de origen o que ya están instalados en Europa. O bien declaran
encomendarse a “la gracia de Dios”.

Durante los últimos meses se han efectuado controles por lo que muchos migrantes han sido
reconducidos en tren hasta Oujda y reconducidos a la frontera con Argelia. Algunos van a
Argel o hacia otras ciudades argelinas, o esperan encontrar empleo, otros vuelven a
Marruecos y en ocasiones van a pie hasta Rabat.

Generalmente, la población marroquí convive bien con los migrantes, pero parece ser que
son atacados regularmente por malhechores.

“Tenemos miedo de andar por el barrio durante el día porque tenemos miedo de ser
atacados. Algunos tienen cuchillos y nos roban los relojes, los teléfonos” (joven nigeriano).

El aislamiento

“Estamos acorralados aquí, esperamos desde hace más de un año y no podemos hacer nada.
Aquí nos aburrimos, nos quedamos en casa por miedo a ser detenidos por la policía” (Steven,
20 años, nigeriano).

“Nos quedamos en casa todo el día y si salimos lo hacemos temprano por la mañana
entonces vamos a pie porque no tenemos dinero para el transporte” (joven de la RDC).

Es frecuente ver a los migrantes deambular con un teléfono móvil que les une con el eventual
“contacto” que les facilitará el paso o con una persona cercana que les enviará un giro
bancario. No obstante, muchos de ellos no reciben noticias de sus familias por diversas
razones: la situación de guerra en los países les impide asegurar una comunicación continua,

40
En el capítulo 7 se presentan estadísticas sobre la situación del empleo en Marruecos.
41
Esto representa, más o menos, la misma cantidad percibida por los migrantes de Malí que trabajaban con el
exportador de dátiles citado por el periódico Liberté.
30

se niegan a facilitar noticias a la familia antes de haber “conseguido pasar a Europa”, carecen
de medios económicos para llamar por teléfono e incluso para enviar una carta, temen recibir
malas noticias.

La ayuda financiera de los migrantes entrevistados rara vez está asegurada por los parientes
próximos que viven en el país de origen (falta de recursos, rechazo a pedir ayuda, ausencia
de parientes) sino más bien por miembros de la familia lejana que residen en Europa o en
otros países de Africa. Casi todos tienen un hermano o un primo en Francia, Bélgica, España,
aunque el contacto no se mantiene siempre (ausente, fallecimiento, desaparición, dificultad
financiera del inmigrante).

Las teletiendas constituyen un punto de unión de estos migrantes que esperan una
transferencia de dinero, noticias de sus familias o información sobre “lo que se debe hacer”
para partir hacia Europa.

Sin embargo, las transferencias financieras a través de intermediarios de algunas


instituciones bancarias (entre las cuales la Western Union) parecen muy rápidas y se pueden
efectuar durante el día. Los migrantes, al no disponer de documentos de identidad, recurren a
intermediarios en situación legal (en general nacionales marroquíes, que suelen ser los que
les alojan) por el precio de una pequeña comisión. Esta situación es, por otro lado, el origen
de algunos actos criminales que estos migrantes sufren por parte de pequeñas bandas de
delincuentes.

Así, muchos migrantes han declarado haber sido atacados, generalmente por la noche, haber
sido despojados de su dinero, de sus documentos de viaje y de identidad, de sus “ropas de
valor”, y en ocasiones heridos por arma blanca.

Pero ningún migrante parece haber denunciado estos hechos, por temor a revelar a las
autoridades su situación de clandestino.

Esta situación de hecho viene en realidad acompañada de un profundo sentimiento de


abandono, de exclusión y de racismo, a pesar de que, aparentemente, parece existir una cierta
proximidad entre los marroquíes y los migrantes de diferentes nacionalidades, sobre todo en
Rabat. Muchos han declarado haber sido arrestados por la policía por tener “la piel negra –
we are black”. Parece ser que las autoridades locales manifiestan una cierta benevolencia y
sólo reaccionan con arrestos seguidos de expulsión en caso de incidentes graves.42

La falta de comunicación para los migrantes anglófonos es una dificultad suplementaria, ya


que no pueden hablar con los marroquíes.

En Tánger, la desconfianza y la separación parecen totales, probablemente en razón de la


naturaleza de la estancia. Los migrantes se encuentran a las puertas de Europa y están al
acecho de cualquier posibilidad de salida. Se encuentran en una situación de “sálvese quien
pueda”, y están tanto más tensos cuanto que todas las redes de migración clandestina les
solicitan de forma activa.

42
Según Al Alam, periódico publicado en Rabat en lengua árabe, habría en Rabat entre veinte y treinta
expulsiones de migrantes al día, cuatro días por semana, para “hacer frente a la agravación de este fenómeno”
(el de la migración clandestina de los africanos subsaharianos), Al Alam n° 18287 de 11 de junio de 2000.
31

Además, la “visibilidad” de los migrantes es mucho mayor en Tánger que en Rabat o en


Casablanca. En Tánger, residen principalmente en hoteles –pequeñas pensiones,
generalmente reservadas a las familias marroquíes de condición modesta, que venían a pasar
sus vacaciones de verano en esta ciudad– y alrededor de los cafés, en los barrios cercanos al
puerto.

En Rabat, viven en barrios populares de la ciudad, entre una población sin muchos medios, a
menudo tan pobre como ellos. En estos barrios, el casero aloja a cuatro o cinco por
habitación, y a veces más. Uno de los naturales de Malí entrevistados ha informado que vive
en un “apartamento” de cuatro piezas, de menos de 60 m2, en ocasiones con treinta
“compatriotas” más. Todos los migrantes presentes pagan una suma total de
1.500 dirhams/mes. Pero, en general, el alquiler medio es de 100 dirhams/mes por persona.

No se ha visto ningún migrante en una mesa de un café o en un restaurante en los barrios en


los que se supone que residen. Por lo general, se reúnen ante las puertas de las habitaciones
en donde residen, enfrente de los cafés (principalmente en Tánger) o alrededor de las
teletiendas.

Ningún migrante ha declarado haber recibido ayuda por parte de la representación


diplomática de su país en Rabat. Por el contrario, algunas embajadas, como la de la
República Democrática del Congo, parecen recurrir a sus migrantes para obtener recursos
entregándoles, previo pago de 200 a 1.500 dirhams, salvoconductos sin ningún valor
jurídico.

Por otra parte y por distintas razones, el temor a la policía es muy fuerte: carencia de
documentos de identidad, entrada irregular en Marruecos, vencimiento del tiempo de estancia
autorizado en el territorio nacional.

Los barrios de viviendas de los migrantes en Rabat son muy poco “accesibles” a la policía
marroquí, pero en caso de incidentes entre migrantes o entre ciertos migrantes y marroquíes,
puede haber –tal y como se ha señalado anteriormente– redadas policiales seguidas en
ocasiones de expulsiones. Estas se realizan generalmente hacia el territorio argelino, en razón
del coste y de las dificultades para realizarlas por vía aérea y por el hecho de que la mayoría
de los detenidos no tienen documentos de identidad. Los migrantes expulsados pueden
entonces permanecer por un tiempo en territorio argelino antes de intentar el regreso a
Marruecos. Algunos han declarado haber pasado de 10 a 15 días en Maghnia (punto de paso
en territorio argelino hacia Marruecos) antes de cruzar de nuevo la frontera. Las expulsiones
por vía aérea del migrante cuya expulsión ha sido decretada, se realizan en general, a la
llegada a Casablanca43, en razón del defecto de visado y, además, cuando resulta “evidente”
que el migrante en cuestión tiene una intención manifiesta de partir hacia Europa.

j) La partida de Marruecos

La razón principal de la presencia en Marruecos que ha sido evocada fue la voluntad de


“pasar” a España, luego a Europa. Las condiciones y los precios de la travesía figuran entre

43
En un vuelo Casablanca-Dakar el 31 de julio de 2000, seis personas de Africa subsahariana, de las cuales
cuatro congoleses, fueron expulsadas. Una conversación con una de estas personas nos hizo saber que fueron
“bloqueados” en el control de pasaportes a su llegada a Marruecos y devueltos en el mismo avión a su país de
origen. El motivo aparente de su viaje era “llegar a Europa” gracias a “algún conocido” que tenían en
Marruecos.
32

las mayores preocupaciones de los migrantes entrevistados, aun si esta “travesía” parece para
algunos de ellos como un espejismo o una especie de tabú de forma que la conversación sólo
se puede relatar con perífrasis.

Primero existen “redes” sin los cuales el “viaje” hacia Europa no se puede realizar. Ninguna
de las preguntas formuladas a los migrantes sobre esta cuestión ha recibido respuesta, aparte
de que “esto se arregla en algún lugar entre Tánger y Tetuán”, es decir, en el norte de
Marruecos.44

Se han obtenido muy pocas respuestas a la cuestión relativa al momento en el que se debe
efectuar “la travesía”, aparte de alegaciones muy imprecisas como “inch’allah”, “cuando
Dios lo quiera”, “lo antes posible” o “cuando tenga dinero”.

Tratándose de este último punto, las respuestas recibidas coinciden y permiten concluir que
existe un “auténtico mercado” con tarifas reglamentadas, según baremos que tienen en cuenta
la peligrosidad de la “travesía”, la época en la que ésta se realiza, los puntos de partida y de
llegada y del tipo de embarcación utilizado. Existe sin embargo, un elemento evidente y
constante: los marroquíes y los magrebíes, generalmente efectúan el paso del Estrecho de
Gibraltar en embarcaciones en las que no son admitidos migrantes de Africa subsahariana y
viceversa.

Los precios de “la travesía” hacia Europa, oscilan para estos últimos, entre 10.000 y
12.000 dirhams, es decir 1.000 a 1.200 dólares, por una plaza en una “patera”45 (barca
pequeña) construida en la localidad y equipada con un motor y que puede atravesar el
Estrecho en poco menos de 48 horas, navegando generalmente de noche.

Estos precios son verosímiles y corresponden al pagado por migrantes clandestinos


marroquíes. En el caso de estos últimos, el precio del viaje oscila entre 2.000 y
3.500 dirhams. Este importe se conviene generalmente de antemano por un grupo de
personas deseosas de partir (compuesto de 10 a 20 personas). Pero para cubrir el total del
coste de una travesía (60.000 a 80.000 dirhams), se buscan otros migrantes antes de la salida
–cuatro o cinco– y se les exigirá un pago de entre 7.000 y 10.000 dirhams. En este caso estos
cuatro o cinco migrantes sí pueden ser nacionales de Africa subsahariana.

El “paso” hacia Europa puede también hacerse en botes neumáticos (zódiacs), adquiridos en
España. La travesía es en este caso más rápida y “más segura” (salvo en caso de explosión de
la embarcación). Es, en consecuencia, más costosa, ya que su precio alcanza los
15.000/20.000 dirhams, y puede llegar hasta 30.000 dirhams por un transporte entre la costa
marroquí (en los confines de Layoune) y Las Palmas, en las islas Canarias.

Los enclaves españoles al norte de Marruecos

La proximidad territorial de los enclaves de Ceuta y Melilla y de la península ibérica incitan


a los migrantes a transitar por Marruecos. Llegados a Oujda, intentan el paso hacia el norte.

44
Ali Lamrabet, periodista marroquí de la revista Demain, recorrió personalmente la travesía del Estrecho de
Gibraltar durante el verano de 2000. Camuflando su verdadera identidad, siguió la trayectoria de los migrantes
clandestinos marroquíes. Su relato, en el que evoca todas las redes con las que tuvo contacto, se publicó en
Courrier International, n° 522, del 2 al 8 de noviembre de 2000.
45
Las pateras, cuyo coste varía entre 15.000 y 30.000 dh, están fabricadas lejos de la costa, “por un artesano
cuyo nombre nadie menciona”. Ali Lamrabet, ibid.
33

Durante los años 1997 y 1998, era posible alcanzar ambas ciudades del norte de Marruecos
sin mayor dificultad.

“Cuando estaba en Benin, oí decir que era fácil pasar a España desde Marruecos. Se pasa
por los agujeros de las vallas y después, te llevan al campamento de la Cruz Roja. Después nos
dan un permiso de estancia y podemos encontrar trabajo en España” (Peter, 25 años, Nigeria).

“Salíamos de Tetuán por la noche en taxi. Había que entregar 200 dirhams a cada policía y
pasábamos por la montaña. Hacíamos una larga marcha para llegar al campamento de la Cruz
Roja. Algunos tenían suerte y pasaban, otros eran devueltos a Tetuán o a Argelia”.

Muchos candidatos han intentado alcanzar su meta una, dos o tres veces y han sido
expulsados a Argelia tras una breve estancia en la cárcel de Tetuán y/o de Oujda.

“Tengo un hermano que pasó por Ceuta y que ahora está en España. Me ofreció que fuera
pero desde que estoy aquí he perdido el contacto con él. Su teléfono ya no contesta. No tengo
dinero y espero que me llame” (joven mujer de la RDC).

Desde 1995, las autoridades españolas decidieron la creación de un campo de acogida al


exterior de la ciudad de Ceuta (localidad de Bensou), tras unos enfrentamientos entre
inmigrantes irregulares kurdos y del Africa subsahariana en la ciudad de Ceuta. Luego se
construyeron campos de acogida en Ceuta y Melilla; el campo de Calamocarro administrado
por la Cruz Roja española (previsto para acoger a 200 personas) acogió en 1997 hasta 2.880
emigrantes que luego pudieron pasar legalmente a España. Entre enero y octubre de 1999 un
total de 5.671 emigrados abandonó el enclave. En enero de 2000, había cerca de
1.400 migrantes en el campamento de Calamocarro. Estos “refugiados” de Africa
subsahariana eran beneficiarios de un permiso temporal de un año para circular libremente
por España y buscar empleo.

Ante estas afluencias de migrantes en situación irregular, las autoridades españolas han
procedido a una operación de impermeabilización en los perímetros fronterizos de Ceuta y
Melilla, consistente en la construcción de un muro de acero galvanizado con una altura de
3,10 m y un detector electrónico sensible a la presencia humana.

Parece que el cierre del campamento de la Cruz Roja en julio de 2000 y la construcción de
este muro, han sido elementos disuasivos para los que carecen de medios financieros para
pagar una travesía “ilegal” y por lo tanto muy costosa. Por el contrario, el refuerzo del
control de las fronteras tiene como consecuencia aumentar la peligrosidad para los
desesperados dispuestos a sortear todos los peligros para hacer la travesía.

El paso por Ceuta, “vía real” para los emigrantes desprovistos de dinero, siendo desde ahora
prácticamente imposible, deja libre la plaza para otras vías.

Las islas Canarias

Ante el refuerzo del control del Estrecho por las autoridades españolas (radares, cámaras
térmicas, lanchas rápidas, helicópteros, refuerzo de la guardia civil), algunos emigrantes
prefieren seguir una vía más económica e intentar una larga travesía (120 km) que separa la
costa de Marruecos de la isla de Fuerteventura, aunque es “arriesgada” según los migrantes.
Los habitantes de las Canarias ven a menudo como llegan migrantes subsaharianos
34

completamente agotados46. Para afrontar este fenómeno, se han abierto dos centros de
retención en Las Palmas y en Fuerteventura.

k) Redes organizadas

En Tánger habría, según algunos migrantes entrevistados, entre 2.000 y 2.500 africanos
subsaharianos47 “a la espera de pasar”. El paso clandestino con patera o con un zódiac parece
el medio más empleado por migrantes que disponen de recursos suficientes para pagar su
precio (una media de entre 300.000 y 450.000 pesetas por persona).

Son muchos los testimonios informando de robos en el momento de la travesía. En Tánger,


una nigeriana (madre de tres hijos que se quedaron en el país de origen) fue despojada de los
1.000 dólares que tenía previstos para la travesía.

Desde hace dos años, parece que las travesías organizadas inicialmente por pequeños
traficantes, están controladas por redes “mafiosas” especializadas también en el tráfico de
drogas. El paso se realiza de noche, a partir de la costa marroquí a bordo de grandes zódiacs
que transportan de 35 a 45 personas. La travesía es rápida (menos de cuatro horas) y el
atraque se hace de noche en la costa española entre Tarifa y Algeciras. También es peligrosa
y es elevado el número de ahogados.

l) Perspectivas de los migrantes

En la mayoría de migrantes entrevistados reina una profunda sensación de amargura y el


sentimiento de haber “caído en una trampa”. Europa se ha convertido para algunos en un
espejismo inaccesible por el coste de la “travesía”, difícil de cubrir en vista de los pocos
recursos de que disponen incluso para “sobrevivir en el lugar donde se encuentran
actualmente”. Muchos han declarado que aunque dispusieran del dinero necesario, sólo
intentarían la travesía si fuese segura, en razón del número de personas ahogadas de las que
han oído hablar.

Algunos han declarado que si no consiguieran “pasar” a España, se quedarían en Marruecos


porque “en su casa” no hay trabajo y “no pueden vivir”.

El “paso” hacia Europa

Los más decididos a dar el paso, no se desaniman a pesar de las tentativas infructuosas de
alcanzar Ceuta, las brutales expulsiones, las vejaciones y las difíciles condiciones de vida. En
Tánger, se vive con el teléfono móvil en la mano, a la espera de la noticia del envío “del giro
bancario que permitirá financiar la travesía”. Todos son reacios a los “buenos consejos” que
intentan disuadirles de su tentativa y permanecen sólo a la espera del momento en el que
alcanzarán el suelo español.

Algunos confían en el porvenir:

46
Según la dirección insular de la administración española, parece ser que desde principios del año 2000, 1.656
migrantes en situación irregular (marroquíes y subsaharianos) fueron arrestados en Fuerteventura (véase el
capítulo 4).
47
Según nuestras informaciones, no existen datos verificables.
35

“Cuando esté en España, aprenderé el español, iré a trabajar a las plantaciones y luego
aprenderé un oficio. España es un país maravilloso porque acepta a los emigrantes. Estoy
seguro que me irá muy bien allí” (Steven, 25 años, nigeriano).

Sin embargo, los que están más serenos son los que tienen un “contacto” en Europa
(hermano, amigo, familia cercana) que podrá albergarlos a su llegada y les ayudará a
conseguir trabajo. Todos están impacientes por “trabajar, progresar, aprender y ahorrar para
regresar dignamente a su país de origen”.

En general, los migrantes originarios de países anglófonos (Nigeria, Sierra Leona) proyectan
ir después de su paso a España, al Reino Unido, y en caso de fracasar, a América del Norte.
Mientras que los migrantes de Africa francófona (Côte d’Ivoire, Malí, el Senegal, la
República Democrática del Congo) piensan instalarse después de España, en Francia, Bélgica
o Italia, que conoce una fuerte migración de senegaleses.

Los migrantes que poseen el bachillerato piensan seguir unos estudios superiores (en
informática o gestión) o una formación en mecánica. Los otros, a excepción de los migrantes
que aspiran a integrarse en un equipo de fútbol europeo, están dispuestos a aceptar cualquier
trabajo que les sea propuesto.

“Teníamos ganas de ir a España porque allí hay trabajo, se gana dinero y nos podemos
ganar la vida para mantener a la familia que se ha quedado en el país” (joven sin cualificación,
República Centroafricana).

“Tenemos manos para trabajar, puedo desempeñar cualquier trabajo para ahorrar y volver a
mi país para dedicarme al comercio cuando mejore la situación”.

La prolongación de la estancia en Marruecos o el retorno al país de origen

Algunos han declarado desear volver a su país, y se conceden aún algunas semanas o algunos
meses de espera antes de tomar una decisión definitiva, pero los que se han endeudado
demasiado para financiar el viaje no pueden afrontar el regreso en un plazo próximo.
Algunos nacionales de la República Democrática del Congo se han percatado de que el paso
a España resulta imposible en estos momentos48 para sus precarios medios, a pesar de tener
contactos en Europa. Tras reflexionar, la mitad de estos migrantes ya no contemplan más que
la perspectiva de volver a su país de origen, intentando, no obstante, prolongar su estancia en
Marruecos e inscribiéndose en institutos de formación principalmente privados.

“Hemos perdido demasiado tiempo porque no podemos trabajar en Marruecos y no


podemos pasar, debemos regresar”.

“Lo he perdido todo viniendo aquí. He derrochado mi tiempo, ya no tengo dinero, me he


convertido en un ilegal, quiero regresar a mi país a pesar de no saber lo que podré hacer”
(Pathy, 25 años, de la República Democrática del Congo).

La mayoría de estos migrantes pretenden regresar por vía terrestre esperando poder ahorrar
algo trabajando de nuevo en Argelia, en Nigeria o en el Camerún. Otros se lamentan de la
falta de suerte pero declaran no estar avergonzados de “regresar a su país con las manos
vacías”.

48
Desde el mes de junio de 2000, es muy difícil acceder a Ceuta, ciudad española del norte de Marruecos, a
causa de una alambrada que rodea la ciudad, que además ha cerrado el “paso de tránsito” de Calamocarro.
36

2.5. Conclusión

A este nivel de la investigación, se puede concluir que el caso está cerrado para miles de
personas que han dejado su país o se han visto obligadas a abandonarlo –por temor de perder
su vida o su integridad física o simplemente por tener más autonomía de sus familias, para
contribuir a sostener las necesidades de éstas, dejando además de ser ellos mismos una
carga–, y se hallan en muchas ocasiones en un estado de desamparo total y fuera de toda
protección, a la espera de una ayuda que resulta menos probable a medida que se demora su
presencia en el extranjero para finalmente acabar “regresando a su país”.

No obstante, se ha visto claramente que aún no se ha tomado la medida a este nuevo


fenómeno migratorio, en el conjunto de las implicaciones políticas, económicas, sociales y
humanas, por las distintas instancias e instituciones que deberían conmoverse de otra forma
que con medidas policiales, en Marruecos como en los otros países del Magreb así como en
los países de origen o los de la Unión Europea, que representan para muchos un destino final.

Anexo 1. Guía de la entrevista para la encuesta de migrantes


I. Perfil del migrante
x Edad, sexo, lugar de nacimiento
x País de origen
x Nivel de formación en el país de origen
x Situación familiar
x Situación socioeconómica de los parientes
II. Motivos de la migración
x Motivos políticos (conflictos interétnicos, guerra civil, etc.)
x Motivos económicos u otros
III. Contexto de la decisión de migrar
x Tiempo transcurrido entre la decisión de partir y la partida
x Elección del destino final
x Duración de la migración (temporal o definitiva)
x Eventualidad del regreso
x Proyectos y esperas
x Contactos con emigrados en alguno de los países de destino
x Influencias diversas (familia, amigos, entorno)
x Elección de Marruecos como país de tránsito
IV. Percepción del viaje
x Información sobre los peligros incurridos (accidentes, paso de las fronteras, conflictos, guerra,
riesgo de robos, violaciones)
x Elección del itinerario
x Información sobre las dificultades en Europa (expulsión, repatriación, detención, etc.)
37

x Rumores extendidos en el país de tránsito


x Economías personales, recursos familiares, préstamos
x Estado del espíritu a la salida y durante el viaje
V. Redes organizadas
x Principales etapas de la migración
x Dificultades, problemas con las autoridades locales, traspasos de fronteras, peligros afrontados,
problemas de salud
x Relaciones con los “traficantes”, coste
x Búsqueda de un “camino” hacia Europa (tiempo, coste, riesgo)
VI. Duración y condiciones de vida y de estancia en Marruecos
x Duración de la estancia
x Vida cotidiana, condiciones de alojamiento
x Relaciones con los habitantes del barrio y las autoridades locales
VII. Perspectivas
x Motivaciones actuales para seguir o retornar al país de origen

Nota

Cabe destacar que esta guía de entrevistas, elaborada previamente a la realización del trabajo de
campo, no ha servido más que de referencia. El contexto del estudio y la situación específica de cada
migrante así como la naturaleza de las preguntas que se han formulado, han sido determinantes.
Asimismo, no ha sido posible obtener respuestas a todas las preguntas planteadas, como también ha
sido difícil, contrariamente a lo que esperaba el equipo de investigación, profundizar y obtener
repuestas más detalladas. Paralelamente, el desarrollo de la encuesta y las inquietudes que se leían en
el rostro de muchos de los migrantes, han sido motivo de prohibición, sobre todo en la ciudad de
Tánger, de formular preguntas, por ejemplo sobre las vías para atravesar el estrecho de Gibraltar o
sobre las relaciones con los traficantes.

Por el contrario, cuando el migrante se sentía en confianza y el lugar se prestaba, se desarrollaba un


auténtico diálogo dando lugar a verdaderas historias de vida, como por ejemplo la que se relata en el
anexo 3.
38

Anexo 2. Migrantes entrevistados por nacionalidad, edad media y nivel escolar


Nacionalidades Número Edad media Nivel escolar
15 a 25 26 a 35 36 años Sin o Secundaria/ Superior
años años y más primaria bachillerato
Nigeria 16
Hombres 6 8 1 6 7
Mujeres 1 1 1 1 -
RDC 14
Hombres 8 3 5 1 3 4
Mujeres 6 2 4 2 4 -
Sierra Leona 6
Hombres 5 2 3 - 2 3 -
Mujeres 1 - 1 - - 1 -
Senegal 6 3 1 2 2 1 3
Malí 5 2 2 1 1 4 -
Congo 4 2 2 - 1 3 -
Côte d’Ivoire 3 3 - - - 1 2
Ghana 3 3 - - - 1 2
República 3 2 1 - - 2 1
Centroafricana
Gambia 2 2 - - - - 2
Camerún 2 2 - - - - 2
Sudán 1 1 - - - - 1
Liberia 1 1 - - - - 1
Total 66 35 28 3 11 30 25
% 100 53 42,4 4,5 16,6 45,4 38
Fuente: Trabajo de campo, octubre / noviembre 2000.

Anexo 3

Relato del viaje49


Joëlle, 30 años, madre de una niña, migrante de la República Democrática del Congo:
“Dejé mi país en 1997. Tenía mi documentación en regla. Las verdaderas razones de mi partida
fueron: la crisis económica, el problema de la estabilidad monetaria, la crisis política y la falta de
seguridad.
Acabé el bachillerato pero no tenía dinero para continuar mis estudios. Mi madre, ‘catequista
legionaria’ no cobraba su sueldo desde hacía dos meses. Había hablado mucho con ella a propósito de
sus problemas con el dinero, para comprar leche o café… también le hablé de mi deseo de partir…
Mi madre se oponía a esta partida. Después hablé con mi padre. Aceptó dejarme marchar a condición
de que convenciera a mi madre. Era demasiado duro hablar de este tema con mi madre. Encontré a
una amiga que me ayudó a convencerla. Entonces, mi madre me bendijo, me dio un poco de dinero y

49
Recogido por Claire Escoffier.
39

me aconsejó que rezara… Me fui el 30 de noviembre de 1997 con una sobrina. Ella también quería
ganarse la vida y encontrar estabilidad. Tenía en total 2.000 dólares.
Tomé el barco hacia Brazzaville, y después el avión hasta el Camerún. Tenía mi pasaporte, estuve en
un hotel en Douala. Me quedé tres meses, pero fue imposible encontrar trabajo. Luego tomé el
autobús hacia Nigeria. En Lagos, busqué el barrio de los zaireños, los que habían dejado su país desde
hacía 7/10 años. Quería ir a Niamey, pero me robaron el pasaporte y 500 dólares. Conseguí entonces
un pasaporte guineano. Después de Lagos, me dirigí en autobús y en taxi hacia Benin y después a
Niamey, llegando el día que murió Mobutu. Me encontré con un amigo que me dijo que aquí todo
había cambiado, que todo iba mal. Me dio 200 dólares y me aconsejó que fuera a Argel.
Me quedé dos semanas y después tomé el avión hacia Tamanrasset, y más tarde la ruta del desierto
hacia Malí. Nos escondíamos cuando veíamos militares, les hacíamos creer que éramos argelinos…
En Argel, encuentro el barrio de los zaireños, que viven hacinados en una casa de alquiler.
Trabajo entonces como empleada de hogar y gano 500 dinares por día. Estuve hospitalizada durante
una semana, luego vendía comida en la calle con mi sobrina. Pero ésta fue expulsada a Nigeria
porque carecía de papeles. Y yo tampoco tenía papeles en regla. Decido marcharme a Marruecos,
después de haber permanecido ocho meses en Argel. Partí hacia Orán y después a Maghnia, y un guía
me acompaña hasta Rabat, con un grupo de migrantes, pasando por Guercif y Fez.
Estuve cuatro veces en prisión. Se tiene miedo de las agresiones, las violaciones. Hay que dar dinero,
ropa… Hay amigos que han sido asesinados, amigas violadas… Expulsada a Maghnia por quinta vez,
ya no tenía nada… no podía regresar a Marruecos. Pero un senegalés me dio pan, dinero y retomé el
camino hacia Oujda y Fez, luego de nuevo a Rabat. Pude obtener los papeles de una nigeriana. Me
instalé en Sale, en el barrio de Sidi Moussa50. Me quedé embarazada, un ‘hijo de Dios’. Tuve una hija
en septiembre de 2000.”

50
Este barrio y toda la ciudad de Salé, han vivido desde octubre a junio de 2000, al ritmo de la realización de
una película americana que revive la operación “Restaure hope”, llevada a cabo por los Estados Unidos en el
año 1993 en Somalia. Barrios enteros de Mogadiscio fueron reconstruidos en aquella ocasión, y entre 300 y
500 migrantes subsaharianos fueron contratados como figurantes de la película por una retribución diaria de
250 dirhams por persona. Estos figurantes obtuvieron durante la duración del rodaje un salvo conducto de las
autonomías marroquíes.
40

3. Entrada, estancia y salida de los extranjeros


en (y de) Marruecos
Mehdi Lahlou

3.1. Introducción

El fenómeno de migración masiva de los ciudadanos de diferentes países del Africa


subsahariana a través y hacia Marruecos, que se ha acentuado desde el principio de los años
noventa, no parece haber ido seguido de una adaptación de los textos legislativos y
reglamentarios que rigen la entrada y la circulación de los extranjeros en dicho país.

Estos textos, que corresponden todos a la época de la presencia francesa en Marruecos, sólo
se han modificado muy poco y muy formalmente probablemente por la importante razón de
que el contexto marroquí es ante todo y desde el principio de los años sesenta, un contexto de
emigración y de inmigración.51 Marruecos, que desde hace muchos años se encuentra sumido
en un debate muy riguroso para conseguir una legislación más liberal a favor de sus
nacionales en materia de migración con varios países europeos (Francia, Bélgica y los Países
Bajos, en primer lugar, España e Italia a continuación) no puede intervenir en un sentido
restrictivo ante los ciudadanos de otros países africanos para los cuales, después de todo,
Marruecos no se había convertido aún en esta vía de tránsito hacia Europa como lo será
después de la instauración de los visados de entrada y de su generalización en los diferentes
países de la Unión Europea desde la mitad de los años ochenta.

Sin embargo, sería precipitado creer que Marruecos tiene un sistema de “puertas abiertas” en
materia migratoria con respecto a algunos países africanos. En efecto, la regla en este sentido
es el sistema de visados. Así, los naturales del conjunto de los países africanos están
obligados a presentar un pasaporte válido y un visado de entrada en Marruecos, con la
excepción de los ciudadanos de ocho países (Côte d’Ivoire, Congo-Brazzaville, Guinea
Conakry, Libia, Malí, Níger, el Senegal y Túnez), que no tienen la obligación de presentar un
pasaporte válido para entrar en territorio marroquí.

Además, las vías de entrada en Marruecos son únicamente los puertos y aeropuertos del país,
ya que las vías terrestres con Mauritania y con Argelia están cerradas (a causa del conflicto
sahariano), desde el mes de agosto de 1994.

A este respecto se pueden hacer dos observaciones importantes en relación con el trabajo de
campo llevado a cabo en el marco de nuestro estudio (ver capítulo 2):

x Los nacionales de los ocho países que no están obligados a presentar un visado a su
entrada en Marruecos no son los que más emigran a Europa vía Marruecos.

51
Es probablemente este contexto el que explica también el poco interés manifestado hasta ahora por los
investigadores o universitarios marroquíes en el tratamiento de la cuestión de las migraciones de africanos del
sur del Sahara en y a través de Marruecos. La bibliografía marroquí respecto de este tema es muy escasa,
solamente algunos trabajos de investigación se refieren a ello, realizados en la universidad y en diferentes
escuelas superiores de Rabat. Estos dos trabajos son debidos a una marroquí, Bichri Saloua (La condition des
étrangers au Marroc, Memoria de final de estudio, ENAP, Rabat 1995/1995) y a un zaireño, Base Babu-Kazadi
(Police des étrangers et jouissance des droits: le cas du Maroc, Memoria de fin de estudios, ENAP, Rabat,
1990/1991).
41

x La casi totalidad de los migrantes en situación irregular que hemos entrevistado, o los
que han sido detenidos o rechazados por la policía marroquí, han entrado en
Marruecos a través de la frontera con Argelia, cuando esta frontera está totalmente
cerrada al tránsito.

Según nuestro punto de vista, estos dos elementos planean de modo diferente la cuestión
relativa a la “frontera” con respecto a los países africanos subsaharianos. ¿Tiene que situarse
esta cuestión al nivel de Marruecos, o debe considerarse desde Argelia, el país más extenso
de la región, que tiene fronteras comunes con Marruecos, Mauritania, Malí, Níger, Libia y
Túnez? O, finalmente, ¿debe ser percibida a escala de los tres países del Magreb central
(Marruecos, Argelia y Túnez), lo cual debería constituir el marco normal de resolución de
esta cuestión entre los países de la UE y los del Magreb, en el marco de una aproximación
global de los miembros?

Cada uno de estos tres niveles comporta para Marruecos consecuencias políticas, jurídicas y
diplomáticas específicas, tanto respecto de Europa como de los países del Africa
subsahariana y probablemente es aquí donde reside, en gran parte, el margen de maniobra del
Gobierno marroquí cuando afirma: a) que no hay ninguna prueba de que migrantes de Africa
subsahariana detenidos en Europa (España) hayan pasado por Marruecos; b) que le resulta
imposible controlar toda la frontera entre Argelia y Marruecos, la cual, por lo demás, está
cerrada.

Estas dos afirmaciones, hasta ahora, han permitido a Marruecos rechazar la inclusión en los
acuerdos de readmisión que ha firmado con diferentes países de la UE52 de migrantes que no
sean estos nacionales (ver en anexo 2 el preámbulo y los tres primeros artículos del acuerdo
obtenido en este sentido, en 1998, entre Marruecos e Italia).

3.2. El derecho positivo actual en materia de política


de los extranjeros en Marruecos

A la espera de una aproximación política, jurídica y también diplomática y económica más


global de la cuestión migratoria en Marruecos y entre este país y sus asociados de la UE, la
entrada, la residencia y la salida de los extranjeros en (y de) Marruecos siguen reglamentadas
en el marco de la noción, a la vez restrictiva y nacional, de policía de los extranjeros.

Esta noción que indica por sí misma la preminencia de la autoridad administrativa y


especialmente de la policía en la materia, ha sido formada por el conjunto de normas y
reglamentos elaborado para este tema, que es un cuerpo complementario redactado por la
Francia colonial en Marruecos. En efecto, el derecho actual aplicado a la entrada, a la
residencia y a la circulación de los extranjeros sobre el territorio marroquí, así como todo
aquello que concierne las libertades públicas de los no nacionales, ha sido instituido en 1914
(o sea dos años después) de la institución del protectorado francés en Marruecos) y en 1950
(o sea seis años antes de la independencia de Marruecos).

52
Acuerdos de readmisión de Marruecos con: a) Francia, acuerdo sobre la circulación de personas – de hecho,
un intercambio de cartas – firmado el 10 de noviembre de 1983, no ratificado; b) España, acuerdo sobre la
circulación de personas y de readmisión, firmado el 13 de febrero de 1992, en trámite de ratificación;
c) República Federal de Alemania, acuerdo (PV) relativo a la identificación y a la expedición de salvoconductos
consulares, firmado el 22 de abril de 1998, no ratificado; d) Italia, acuerdo sobre la reconducción a las fronteras
de los súbditos y sobre el tránsito para el alejamiento, firmado el 27 de julio de 1998, en curso de ratificación.
42

Las únicas modificaciones aportadas por las autoridades marroquíes desde 1956 han
consistido en la adaptación de los textos adoptados durante el período del protectorado en los
diferentes cambios acaecidos en la estructura administrativa del país desde su independencia.
De este modo, el conjunto de dichos textos se refiere a la zona internacional de Tánger y a la
ex zona de protectorado español (norte de Marruecos) en virtud del decreto del 16 de
noviembre de 1962 del Ministro del Interior. Lo mismo ha sucedido en 1969 referente a la
zona de Ifni (igualmente bajo protectorado español) y después para el ex Sahara español,
cedido por España a Marruecos en 1975.

Exceptuando esta refundición territorial y cinco convenciones de establecimiento que han


tenido lugar entre 1962 y 1979 con cinco países africanos (Libia, Argelia, el Senegal, Túnez
y Mauritania), el derecho marroquí ha permanecido inalterable, exceptuando el hecho de que
desde 1956 es aplicado por un Estado independiente, en una situación nacional y regional y
en un marco económico, político y social completamente distintos de las condiciones que
regían en el origen de su redacción.

a) La entrada de los extranjeros en Marruecos

El texto fundamental que trata de la entrada de los extranjeros en Marruecos es una


disposición de 13 de noviembre de 1914 (modificada el 17 de diciembre de 1915) adoptada
por el comisario general, comandante en jefe del cuerpo de ocupación en Marruecos, y que se
aplica a las personas que llegan o permanecen en la zona francesa del Imperio Jerifiano.
Según el artículo primero, “toda persona que desembarque en un puerto deberá justificar ante
la autoridad local delegada a este efecto, su identidad, su último domicilio, sus medios de
existencia y los motivos de su venida”.

Además, en virtud de una orden residencial de 8 de enero de 1915 (modificada el 30 de junio


de 1926), la entrada en el territorio marroquí por tierra, mar o aire está condicionada para los
extranjeros a la presentación de un pasaporte válido. En este pasaporte tiene que figurar,
además, un visado de entrada marroquí, excepto si el titular pertenece a un país con el cual
Marruecos ha firmado un acuerdo dispensando del visado con aplicación del principio de
reciprocidad.

La Dirección General de la Seguridad Nacional es la encargada de efectuar el control de


entrada de los extranjeros en Marruecos en los puertos y en los aeropuertos. Los controles de
la circulación los realizan tanto la policía como la gendarmería. De conformidad con los
usos, a las personas que no disponen de documentos en regla se les niega la entrada en el
Reino y son devueltos al lugar de procedencia.

Las personas que tienen el estatuto de refugiado o de apátrida tienen que presentar en el
control de la policía de frontera un título de viaje expedido en aplicación de la Convención
de Ginebra de 1951, aceptada en nombre de Marruecos por Francia (como autoridad
protectora y de tutela) y confirmada por una declaración solemne del Marruecos
independiente, depositada en las Naciones Unidas el 7 de noviembre de 1957.

Es necesario que el título de viaje de los refugiados y de los apátridas sea regular y en curso
de validez en el tiempo y en el espacio, es decir, que su validez territorial se extienda a
Marruecos. A cualquier persona que haya omitido el cumplimiento de esta formalidad no se
le permitirá la entrada en Marruecos.
43

El visado de entrada en Marruecos no es obligatorio con respecto a tres categorías de


personas: los diplomáticos acreditados por el Reino de Marruecos, los nacionales de países
que tienen con Marruecos convenios de dispensa de visado (con o sin reciprocidad para los
nacionales marroquíes) y las personalidades susceptibles de ser beneficiarias de un visado
diplomático y consular, especialmente los expertos de las Naciones Unidas o de sus
organismos especializados.

Los nacionales de países sometidos al visado, y en los cuales Marruecos no tiene


representación diplomática o consular, pueden beneficiarse de un visado turístico de 15 días
que se les expide en la frontera con posibilidad de prórroga. Por último, las personas que han
firmado un contrato de empleo al nivel de la asistencia técnica con Marruecos, están
dispensados de esta formalidad. El contrato de empleo tiene valor de visado de entrada en
Marruecos.

b) La residencia y la instalación provisional en Marruecos

Una orden del 15 de enero de 1924 obliga a todo extranjero a proceder, durante los quince
días después de su llegada al territorio nacional, al cumplimiento de las formalidades de
inscripción o de declaración de residencia. Una orden de 9 de noviembre de 1932 le obliga,
además, en caso de cambio de residencia, a efectuar la declaración tanto al abandonar la
antigua residencia como al llegar a la nueva.

Si la estancia supera los 15 días y permanece en el límite de validez del visado (o en caso de
dispensa de visado, si la estancia es inferior a tres meses), las autoridades proceden a la
aplicación del dahir (ley) de 16 de mayo de 1941 relativo a las autorizaciones de estancia.
Estas son expedidas por la Dirección general de la seguridad nacional ya sea por una
duración limitada o indeterminada. Estas autorizaciones pueden ser revocadas en cualquier
momento.

Cuando un extranjero tiene la intención de establecerse en Marruecos para ejercer allí una
actividad profesional, queda sometido a la legislación sobre inmigración. Esta está
constituida por el dahir de 15 de noviembre de 1934 que regula la inmigración y que
organiza un régimen de entrada al territorio en consideración de las necesidades económicas
a toda persona de nacionalidad extranjera que inmigra a Marruecos para ejercer allí una
actividad profesional, sea de la naturaleza que sea, remunerada o no, por su propia cuenta o
por cuenta ajena.

Los residentes ordinarios, trabajadores, comerciantes, industriales y estudiantes extranjeros


que entran en Marruecos, tienen que contar desde su llegada un plazo de quince días hábiles
para proceder a las formalidades de inscripción o de declaración de residencia prescritas por
el dahir de 16 de mayo de 1941, obteniendo entonces de los servicios de policía un
certificado de inscripción válido por un año a partir del día de su expedición, Este certificado
tiene que ser visado anualmente durante los dos meses que siguen a la expiración del período
de validez.

c) Las sanciones

Con referencia a las sanciones aplicables en caso de no observarse las condiciones de entrada
y de residencia en Marruecos, los distintos textos antes citados contienen un cierto número de
disposiciones represivas que conllevan penas correccionales y la expulsión. Además, están
previstas sanciones administrativas en caso de infracción de las reglas sobre la residencia.
44

Estas sanciones pueden ser, según los casos, la expulsión por la vía rápida, la expulsión y la
puesta en residencia vigilada.

La expulsión por la vía rápida es una medida administrativa que sólo se adopta cuando el
visado de un contrato de trabajo es rechazado o anulado o bien cuando la autorización de
ocupar un empleo remunerado no se ha concedido. El emigrante es obligado a abandonar el
territorio en el plazo que le concede el Ministro de Trabajo y de Asuntos sociales, sin que
este plazo pueda ser inferior a ocho días a partir de la fecha de la notificación; ésta es librada
al inmigrante por la policía o la gendarmería o por carta certificada con acuse de recibo.

La expulsión es otra medida administrativa dirigida contra todo extranjero que haya entrado
clandestinamente en Marruecos, o que no acepte las condiciones reglamentarias y sanitarias
de entrada en Marruecos, o, finalmente, que ejerza una actividad profesional en una región o
en una ciudad distinta de aquella para la cual se le ha concedido el visado de residencia. La
expulsión es notificada por vía de notificación del prefecto o provincial del lugar de entrada o
de residencia del extranjero previo un informe de los servicios de orden público (de la
policía).

La expulsión es pronunciada contra el extranjero mediante sentencia del director general de


la seguridad nacional y notificada al extranjero por un oficial de policía o de la gendarmería,
aunque concediéndole un plazo de gracia para abandonar el territorio. Esta expulsión tiene
lugar si la presencia del extranjero constituye una amenaza para el orden público o la
seguridad del Estado.

La última medida de sanción es la asignación de residencia. Una residencia forzada en las


ciudades o en los centros será impuesta al extranjero cuya presencia es considerada peligrosa
para la defensa nacional o para la seguridad pública, así como a los individuos que se
encontrasen en la imposibilidad de abandonar Marruecos después de haber sido objeto de una
medida de expulsión.

En cuanto a la extradición, Marruecos se rige por el dahir de 6 de noviembre de 1958. El


título 1 de este dahir enumera las condiciones de extradición tanto en lo referente a la
persona reclamada como a la naturaleza de los hechos, el lugar donde han sido cometidos y
el estado de las diligencias. El título 2 del dahir trata de los procedimientos: las demandas las
dirige el Estado demandante por vía diplomática, instruidas por las autoridades judiciales y
sometidas a la opinión de la Corte Suprema. Si ésta opina que se puede rechazar la petición,
dicha opinión es definitiva y la extradición no puede ser concedida (artículo 17). En caso
contrario, la decisión la toma siguiendo la opinión del ministro de justicia, el presidente del
consejo que dicta, si ha lugar, un decreto concediendo la extradición (artículo 18).

Hay que señalar que la institución judicial (Corte Suprema y Ministerio de Justicia) sólo
aparece en los textos antes citados en el único caso de la extradición.
45

Anexo 1. Principales textos vigentes en materia de policía de extranjeros en Marruecos

Decreto de 13 de noviembre de 1914 del Comisario residente general, relativo a las personas
que llegan o residen en la zona francesa del Imperio Jerifiano

Artículo 1: Toda persona que desembarque en un puerto de la zona francesa de Marruecos tendrá que
justificar ante la autoridad local delegada a este efecto, su identidad, su último domicilio, sus medios
de subsistencia y los motivos de su venida a la zona francesa de Marruecos.

A falta de estos requisitos la autorización para desembarcar puede serle negada.

Artículo 2: Los extranjeros residentes en territorio de la zona francesa y súbditos de las potencias que
se benefician aún del régimen de las capitulaciones deberán, si todavía no lo han hecho, en un plazo
de diez días a partir de la promulgación del presente decreto, cumplir en el consulado respectivo las
formalidades de la inscripción a cualquier petición de la autoridad.

Lo mismo es válido para los súbditos de dichas potencias que desembarquen o lleguen al territorio de
la zona francesa a partir de la promulgación del presente decreto.

Artículo 3: Los súbditos de las potencias que han renunciado al beneficio de las capitulaciones
tendrán que hacer su declaración de residencia en las condiciones que serán fijadas por decreto de los
comandantes de subdivisión. [Artículo derogado por Orden de 9 de diciembre de 1932.]

Artículo 4: Orden de 17 de diciembre de 1915 – Toda persona que hubiera descuidado cumplir estas
formalidades le será aplicada Nuestra Orden de fecha de 2 de agosto de 1914, relativa al estado de
sitio y que promulga la ley marcial, en consecuencia será llevada ante los tribunales militares del
cuerpo de ocupación53 y será punible con una multa de 2.400 francos a 12.000 francos y de un
encarcelamiento de dos días a un mes, o de una de estas dos penas solamente; además, podrá ser
expulsada por las autoridades militares por aplicación de las disposiciones del artículo 3, párrafo 2 de
Nuestra Orden antes citada de 2 de agosto de 1914.

Artículo 5: Los señores comandantes de subdivisión quedan invitados a asegurar la ejecución de la


presente orden y a adoptar, mediante decretos especiales usando los poderes que les son conferidos
por nuestra orden de 2 de agosto de 1914, todas las disposiciones necesarias en vista a su aplicación
en el ámbito de su mandato.

Orden residencial de 21 safar 1333 (8 de enero de 1915) que prescribe la presentación de un


pasaporte a toda persona que desembarque o entre en el territorio de la zona francesa del
Imperio Jerifiano

Artículo 1: Toda persona sea de la nacionalidad que sea que desembarque o llegue a la zona francesa
del Imperio Jerifiano, a partir de enero de 1915 incluido, tendrá que poseer un pasaporte.

Artículo 2: Los pasaportes de las personas viniendo del extranjero o de otra zona del Imperio
Jerifiano, tendrán que haber sido visados por la autoridad consular francesa.

53
Orden de 20 ramadán 1364 (29 de agosto 1945) del general de división, comandante supremo de las tropas
de Marruecos, relativo a la competencia de los tribunales referentes a las infracciones de la reglamentación
acerca de la residencia de los extranjeros en Marruecos. Artículo único: Quedan derogadas las disposiciones
que prevén la competencia exclusiva de los tribunales militares respecto a infracciones sancionadas por la orden
de 14 hejja 1332 (13 de noviembre 1914) y la orden de 9 rejeb 1351 (9 de noviembre 1932) relativa a la
residencia de los extranjeros en Marruecos.
46

Artículo 3: Toda persona que no pueda presentar un pasaporte en regla no podrá, en ningún caso, ser
autorizada a desembarcar o a entrar en el territorio de la zona francesa.

Artículo 4: Las autoridades encargadas de la aplicación de la presente orden son las designadas en el
artículo 6 de nuestra orden de 13 de noviembre 1914, a la que hemos aludido.

Orden de 8 joumada II 1342 (15 de enero de 1924) relativa a la llegada y a la residencia de los
extranjeros en Marruecos

Artículo 1: Los extranjeros que entren en la zona francesa del Imperio Jerifiano, tendrán a contar
desde su llegada, un plazo de 15 días hábiles para proceder a las formalidades de inscripción o de
declaración de residencia prescritas por los artículos 2, 3 y 4 de la orden de 13 de noviembre de 1914.

Los extranjeros que residen actualmente en zona francesa y que aún no se hubieran adaptado a las
formalidades citadas más arriba, tendrán, contando desde la inserción de la presente orden en el
Boletín Oficial, un plazo de 15 días hábiles para ponerse en regla.

Artículo 2: Todo extranjero que resida en la zona francesa del Imperio Jerifiano sin haber cumplido
las formalidades prescritas por los artículos 1, 2, 3 y 4 de la orden de 13 de noviembre de 1914, en las
condiciones fijadas por el artículo 5 de dicha orden, modificado por la orden de 17de diciembre
de 1915.

Artículo 3: La declaración de residencia prescrita por el artículo 3 de la orden de 13 de noviembre de


1914 se efectuará:

En Casablanca, en la Comisaría de Policía, o en su defecto, o en la Comisaría especial de la


inmigración;

En los otros centros, en la Comisaría de Policía, o en su defecto, en el control local.

Artículo 4: Todas las disposiciones contraria a la presente orden quedan derogadas.

Orden de 9 rejeb 1351 (9 de noviembre de 1932) del general de división, comandante superior
de las tropas de Marruecos, completando la reglamentación relativa a la residencia de los
extranjeros en Marruecos

Artículo 1: Independientemente de la declaración de residencia prescrita por los artículos 2 y 3 de la


orden de 13 de noviembre de 1914 y por el artículo 1º de la orden de 15 de enero de 1924, los
extranjeros que habiten en zona francesa de Marruecos están obligados en caso de cambio de
residencia, antes de su partida, a hacer visar, justificando su identidad, su certificado de inscripción
por los servicios de policía o, en su defecto, por la autoridad local de control, y de cumplir con la
misma formalidad en su nueva residencia dentro de los cinco días de su llegada.

Artículo 2: Todo extranjero que en el plazo arriba descrito no haya hecho la declaración de cambio de
residencia será sujeto de las penas previstas en el artículo 5 de la orden de 13 de noviembre de 1914,
tal como ha quedado modificado por la orden de 17 de diciembre de 1915.

Las mismas penas podrán ser pronunciadas contra los extranjeros que hayan hecho conscientemente
una declaración de residencia o de identificación falsa o inexacta.

Artículo 3: Queda prohibido a todo empresario emplear a un extranjero que carezca del certificado de
inscripción previsto por la orden de 13 de noviembre de 1914, o cuyo certificado no tenga el visado
prescrito en el artículo primero de la presente orden.
47

Artículo 4: Los propietarios, hoteleros, hospederos, deben indicar en las veinticuatro horas, a los
servicios de policía o, en su defecto, a la autoridad local de control, la presencia de los extranjeros
que habitan en sus inmuebles o establecimientos. Lo mismo vale para los propietarios de pensiones
de familia y para todos aquellos que albergan a extranjeros.

La declaración tiene que indicar el lugar, la fecha y el número de la expedición del certificado de
inscripción presentado por el extranjero. Si éste no lo posee, hay que especificarlo y señalar
urgentemente este hecho a los servicios antes citados o, en su defecto, a la autoridad local de control.

Esta declaración no dispensa a los hoteleros y a los hospederos de conformarse con todas las demás
disposiciones reglamentarias que rigen el ejercicio de su profesión.

Artículo 5: El incumplimiento de las prescripciones de los artículos 3 y 4 que preceden, convierten a


sus autores en sujetos de una multa de 120 a 1.800 francos inclusive, y de una pena de prisión de uno
a cinco días o de uno de estos dos castigos solamente.

En caso de reincidencia estos castigos podrán doblarse. Hay reincidencia cuando en menos de
12 meses el reincidente ha sufrido ya una condena por la misma infracción.

En caso de reincidencia estos castigos podrán doblarse. Hay reincidencia cuando en menos de doce
meses el reincidente ha sufrido ya una condena por la misma infracción.

Artículo 6: Derogado por orden de 29 de agosto de 1945.

Artículo 7: El artículo 4 de la orden de 13 de noviembre de 1914 ha sido derogado.

Dahir de 21 kaada 1358 (2 de enero de 1940) que reglamenta la residencia de algunas personas
en zona francesa del Imperio Jerifiano

Artículo 1: Una residencia forzada en las ciudades o centros que les serán designados a este efecto
podrá ser impuesta a los individuos peligrosos para la defensa nacional o para la seguridad pública,
así como a las personas que se hallen en la imposibilidad de abandonar la zona francesa de Nuestro
Imperio, si han sido objeto de una medida de interdicción o de expulsión tomada en aplicación del
artículo 1 del dahir anteriormente considerado de 8 de diciembre de 1315 o que hayan inmigrado en
dicha zona sin adaptarse a las disposiciones del dahir anteriormente citado de 15 de noviembre
de 1934.

Estas personas tendrán que presentarse a la autoridad local de control, en el momento de su llegada en
alguno de los lugares designados más arriba, así como en las fechas que les serán fijadas
ulteriormente por estas autoridades para la justificación periódica de su residencia.

Artículo 2: Las personas mencionadas en el artículo 1º podrán ser requeridas con el fin de realizar
trabajos de interés público e incorporadas en formaciones especiales.

Artículo 3: Las personas designadas más arriba que no se encuentren dentro de los plazos fijados en
la residencia o en el lugar de residencia que se les han asignado, o que lo hayan abandonado sin
autorización, podrán ser castigadas con seis meses a cinco años de prisión.

Todo individuo que, requerido en las condiciones previstas en el artículo 2 arriba citado, se niegue a
realizar el trabajo prescrito, será castigado con las sanciones previstas en el artículo 2 del dahir de 13
de septiembre de 1938 sobre la organización general del país en tiempo de guerra, tal como ha sido
modificado por el dahir de 20 de septiembre de 1939.

Artículo 4: Las medidas a adoptar para la aplicación del presente dahir se dejan a la determinación
del comisario residente general.
48

Artículo 5: El dahir de 26 de julio 1939 que reglamenta la residencia de algunas personas en zona
francesa del Imperio Jerifiano y el dahir de 26 de 3 de octubre de 1939 que lo ha modificado y
completado han sido derogados.

Dahir de 19 rebia II 1360 (16 de mayo de 1941) relativo a las autorizaciones de residencia en
zona francesa del Imperio Jerifiano

Artículo 1: Toda persona que haya entrado en zona francesa de nuestro Imperio con un visado de
pasaporte expedido por un tiempo limitado por una autoridad francesa no puede permanecer en dicha
zona más allá del plazo fijado por este visado si no ha obtenido una autorización especial de
residencia.

Las personas titulares de visados de tránsito expedidas por una autoridad francesa están sometidas a
las disposiciones del párrafo precedente cuando deseen permanecer más de ocho días en dicha zona.

Artículo 2: Las autorizaciones de residencia serán expedidas o rechazadas:

A los extranjeros por el gabinete diplomático de la residencia general, después de oír la opinión de los
servicios de seguridad pública.

A los franceses por la dirección de los servicios de seguridad pública, en Rabat.

Estas autorizaciones son expedidas ya sea por una estancia temporal ya sea por una estancia
definitiva. Pueden ser anuladas o retiradas en cualquier momento.

Sin embargo, son asimiladas a una autorización de residencia: la autorización de ejercer una profesión
acordada por el secretariado general del Protectorado (oficina de la administración general) y la
autorización de ocupar un empleo remunerado, especialmente por el visado de un contrato de trabajo,
expedido por el servicio del trabajo en ejecución de las prescripciones del dahir de 15 de noviembre
de 1934, reglamentando la inmigración en zona francesa del Imperio Jerifiano.

Artículo 3: Las peticiones de autorización de residencia tienen que dirigirse a las autoridades locales
de control del lugar de residencia de los interesados por lo menos seis días antes de la fecha de
expiración de la autorización en curso.

Artículo 4: Cuando la autorización de residencia es rechazada o retirada, la persona interesada está


obligada a abandonar la zona francesa de Nuestro Imperio en el plazo de ocho días hábiles contando
desde la notificación del rechazo o retiro por las autoridades locales de control del lugar de su
residencia.

Artículo 5: Queda prohibido a toda persona que haya abandonado la zona francesa de Nuestro
Imperio como consecuencia de un rechazo o de un retiro de autorización de residencia, de volver a
dicha zona sin autorización especial otorgada en las condiciones previstas en los artículos 1 y 2.

Artículo 6: Toda persona que no se conforme a las prescripciones anteriores será colocada en
residencia forzada en las condiciones fijadas por el dahir del 2 de enero de 1940, que reglamente la
residencia de algunas personas en zona francesa del Imperio Jerifiano, sin perjuicio de las penas
previstas en el artículo siguiente.

Artículo 7: Dahir del 1º de mayo de 1950. Las infracciones de los artículos 1, 2, 3 y 4 serán
castigadas con una multa de 12.001 a 24.000 francos y con un encarcelamiento de 11 días a tres
meses, o con una de estas dos penas solamente.

Las infracciones del artículo 5 son penalizadas con una multa de 12.001 a 120.000 francos y con un
encarcelamiento de tres meses a un año, o con una de estas dos penas solamente.
49

Dahir de 9 de agosto de 1952 – Puede ser penalizada con una multa de 60.000 a 600.000 francos y
con un encarcelamiento de tres meses a dos años toda persona que haya hecho conscientemente una
declaración falsa o inexacta, a fin de justificar su petición de autorización de residencia. La
autorización concedida en estas condiciones será inmediatamente retirada.

Dahir del 9 de agosto de 1952 – Se castigará con una multa de 60.000 a 500.000 francos y de un
encarcelamiento de un mes a dos años, toda persona que entre en la zona francesa de Nuestro
Imperio, por el medio que sea, sin pasaporte regular o sin autorización. Incurrirá, además, si es el
caso, en las sanciones promulgadas por los textos relativos a la inmigración o a la circulación de los
aislados en dicha zona en tiempos de guerra.

Serán también sujetos de las penas previstas en el presente artículo las personas que con
conocimiento de causa hayan, por el medio que sea, procurado ayuda o asistencia a personas con el
fin de sustraerlas de las disposiciones del presente dahir.

La ley de 26 de marzo de 1871 sobre la atenuación y la agravación de las penas y el artículo 463 del
código penal no son aplicables.

En caso de reincidencia, la pena de encarcelamiento será obligatoriamente dictada.

Artículo 8: Las prescripciones del presente dahir no son obstáculo para las prescripciones del dahir
de 15 de noviembre sobre la inmigración ni para aquellas de la reglamentación vigente referente a la
inscripción y a los cambios de residencia de los extranjeros en zona francesa de Nuestro Imperio.

Artículo 9: Las personas cuya autorización de residencia ha expirado y que no han solicitado la
renovación o la prolongación de esta autorización tendrán, contando desde la publicación del presente
dahir en el Boletín Oficial, un plazo de 30 días para regularizar su situación.

Artículo 10: Las disposiciones del presente dahir no son aplicables a los militares de cualquier grado
que pertenezcan o que estén destinados a las tropas de Marruecos, o que, habiendo pertenecido o
perteneciendo a las tropas de Marruecos, han sido liberados o serán liberados en zona francesa de
Nuestro Imperio, ni a su familia (mujer y descendencia a su cargo).

Las autorizaciones de residencia referentes a las personas aludidas en el párrafo precedente


continuarán siendo libradas por la autoridad militar teniendo en cuenta la opinión de la oficina
diplomática o de las direcciones de los servicios de seguridad pública según el caso.

Anexo 2. Acuerdo entre el Reino de Marruecos y la República Italiana sobre la


reconducción a las fronteras de sus súbditos y sobre el tránsito para el alejamiento

El Gobierno del Reino de Marruecos y el Gobierno de la República Italiana (designadas más abajo
como “partes contratantes”),

reafirman su preocupación común de luchar eficazmente contra la migración irregular;

deseosos de facilitar la reconducción de las fronteras de sus súbditos en situación ilegal dentro de un
espíritu de cooperación y sobre la base de reciprocidad y de tratar con dignidad a las personas
alejadas del territorio de la otra parte contratante preservando, no obstante, sus derechos e intereses;

recordando la Convención de 4 de noviembre de 1950 sobre la protección de los derechos humanos y


de las libertades fundamentales;
50

evocando los principios del Acuerdo de Asociación entre Marruecos y la Unión Europea y la
declaración de Barcelona, adoptada el 28 de noviembre de 1995 por los Estados miembros de la
Unión Europea y por los doce Estados del Mediterráneo;

han convenido lo que sigue:

Reconducción a las fronteras de los súbditos de las partes contratantes

Artículo 1. Cada parte contratante se compromete a readmitir en su territorio, a petición de la otra


parte y sin formalidades, que no sean las enumeradas en el protocolo adicional al presente Acuerdo, a
toda persona que no cumpla las condiciones de entrada o de residencia aplicables sobre el territorio de
la parte contratante requeriente por cuanto que está establecido por el procedimiento de identificación
que posee la nacionalidad de la parte contratante requerida.

La parte requeriente readmite sobre su territorio en las mismas condiciones y sin otras formalidades
que las enumeradas en el protocolo adicional del presente Acuerdo, las personas objeto de
reconducción a las fronteras, a petición de la otra parte contratante, si los controles posteriores
demuestran que no poseían la nacionalidad de la parte contratante requerida en el momento de la
salida del territorio de la parte contratante requeriente.

La reconducción se efectúa por contacto directo entre las autoridades centrales y fronterizas de las
partes contratantes debidamente designadas siguiendo los procedimientos definidos en el protocolo
adicional del presente Acuerdo.

Las medidas de alejamiento son efectuadas sin entrega de un salvoconducto cuando el interesado está
en posesión de uno de los documentos siguientes, en curso de validez o caducado (para el Reino de
Marruecos: tarjeta de identidad nacional, pasaporte; para la República Italiana: pasaporte, tarjeta de
identidad para los nacionales italianos, cualquier otro documento que certifique de manera cierta la
nacionalidad italiana).

En defecto de la posesión de estos documentos, un salvoconducto es entregado por el consulado


territorialmente competente a las personas identificadas como nacionales en las condiciones
siguientes:

a) Sobre la base de un documento transmitido por las autoridades locales competentes especialmente:
fotocopia del pasaporte o de la tarjeta de identidad nacional, un salvoconducto caducado, el permiso
de conducir, la tarjeta de inscripción consular o cualquier otro documento expedido por las
autoridades nacionales del Estado requerido que acrediten la identidad de la nacionalidad del
interesado.

Cuando estos elementos son juzgados probatorio por las autoridades consulares, se concede un
salvoconducto en los mejores plazos y lo más tarde en un plazo de dos días laborables contando desde
la recepción de los documentos por las autoridades consulares del Estado requerido.

b) En caso de duda sobre la nacionalidad o en ausencia de uno de estos documentos, las autoridades
consulares del Estado requerido proceden a oír al interesado en los locales de guardia, los
establecimientos penitenciarios, los centros de acogida o, eventualmente, en los locales consulares.
Esta audición se organiza de acuerdo con la autoridad consular competente dentro de los mejores
plazos y como más tarde en un plazo de cinco días laborables contando desde la petición de la parte
requerida por intermediario del consulado territorialmente competente.

c) En el caso en que tras la entrevista no se pueda establecer que el interesado es nacional del Estado
requerido, la autoridad consular informará sin demora a las autoridades locales competentes. Estas
recogen las huellas digitales del interesado y las transmiten sin demora a las autoridades de la parte
requerida por intermediación del consulado territorialmente competente.
51

Las modalidades y los plazos de las transmisiones de los informes de identificación y de las
respuestas serán determinadas por el protocolo adicional al presente Acuerdo.

Anexo 3. Lista de los textos según su fecha de publicación


x Dahir de 8 de diciembre de 1915 sobre la estancia, en el Reino de Marruecos, de los individuos
con órdenes de expulsión, de prohibición de residencia o de medidas de alejamiento (B.O. 13 de
diciembre de 1915, pág. 889).
x Orden de 9 de noviembre 1932 que completa la reglamentación relativa a la residencia de los
extranjeros en Marruecos (B.O. 30 de diciembre de 1932, pág. 1.468).
x Dahir de 2 de enero de 1940 reglamentando la residencia de algunas personas (B.O. 19 enero de
1940, pág. 106).
x Dahir del 16 de mayo de 1941 relativo a las autorizaciones de residencia (B.O. 23 de mayo de
1941, pág. 587).
x Dahir del 24 de junio de 1942 añadiendo una adición al dahir de 2 de enero de 1940
reglamentando la residencia de algunas personas (B.O. 26 de junio 1942, pág. 531).
x Orden residencial de 24 de junio de 1942 relativo a la aplicación del dahir de 2 de enero de 1940
reglamentando la residencia de algunas personas (B.O. 26 de junio de 1942, pág. 531).
x Dahir de 1º de marzo de 1950 modificando el dahir de 16 de mayo de 1941 relativo a las
autorizaciones de residencia (B.O. 7 julio 1950, pág. 904).
x Orden ministerial n° 080-62 de 16 de noviembre de 1962 aplicable a la antigua zona de
protectorado español y a la provincia de Tánger de la legislación relativa a la residencia de los
extranjeros en vigor en zona sur (B.O. 30 noviembre 1962, pág. 1.701).
x Decreto real referente a la ley n° 206-65 de 11 de diciembre de 1965 modificando el dahir del 2
de enero de 1940 reglamentando la residencia de algunas personas en Marruecos (B.O. 22 de
diciembre de 1965, pág. 1.730).
52

4. La inmigración subsahariana y la política


de extranjería en España
Pablo Pumares

4.1. Stocks y tendencias recientes

El número de inmigrantes subsaharianos en España es reducido. No llegan a 40.000 los


residentes con permiso en vigor a finales de 1999 (cuadro 1), lo que supone menos de un 5%
del total de residentes extranjeros legales y el 0,1% de la población española. La presencia
colonial de España en Africa fue muy escasa limitándose esencialmente a algunos enclaves
como Guinea Ecuatorial, el Sahara occidental o el norte de Marruecos donde se estableció un
protectorado que terminó con la independencia marroquí, sin que ello supusiera en aquel
momento una incorporación relevante de población marroquí a la península. También fue
significativa a finales del siglo XIX y principios del siglo XX la presencia de emigrantes
levantinos en Orán (Argelia). Este hecho, unido a los problemas de retraso económico que
España ha tenido durante buena parte del siglo pasado, ha hecho que las relaciones con la
mayor parte de Africa hayan brillado por su escasez y que el desconocimiento haya presidido
el imaginario español con respecto al Africa al sur del Sahara. Unicamente de Guinea
Ecuatorial se puede decir que ha habido una pequeña presencia tradicional de personas
ligadas a ese pasado colonial, pero que ha pasado desapercibida para la mayoría de la
población.

Sin embargo, hay algunas características relacionadas con estos inmigrantes que revisten
especial interés. Se trata de un grupo en franco crecimiento (se han multiplicado por 2,36
entre 1996 y 1999) que ha pasado de representar un 3,25% de los residentes extranjeros en
1992 a un 4,92% en 1999, un porcentaje que se verá nuevamente incrementado con el
proceso de regularización de 2000, por lo que cada vez tendrán que ser tomados más en
consideración, sobre todo en las cinco provincias (Madrid, Barcelona, Girona, Almería y
Zaragoza) que junto a Ceuta reúnen a más del 60% de los residentes subsaharianos en 1999.
La tendencia ascendente y el potencial migratorio que se le presume al continente africano,
separado por sólo 14 kilómetros de mar y una enorme brecha económica, es un factor que
afecta a la percepción de la población española. Pero probablemente lo que más ha llamado
la atención sobre ellos han sido diversos aspectos relacionados con el control de la frontera
sur española: el drama compartido con marroquíes y argelinos, de sus intentos de entrada
cruzando en pequeñas embarcaciones el Estrecho de Gibraltar o el Atlántico en dirección a
las Canarias; y la peculiaridad de que difícilmente pueden ser expulsados, lo que ha motivado
unas condiciones particulares que han supuesto un reto para las autoridades españolas no
resuelto satisfactoriamente hasta la fecha. Para España, por tanto, la cuestión central de la
inmigración subsahariana se reduce en buena medida al control de las entradas clandestinas
y, sobre todo, a qué hacer con los detenidos en el intento.

Para los subsaharianos España es la puerta de entrada a Europa, la meta anhelada donde
esperan conseguir un trabajo bien remunerado con el que sacar adelante a su familia. La
inestabilidad política por la que atraviesan diversos países africanos ha contribuido a
incrementar los flujos y a diversificar los orígenes y las clases sociales de quienes salen de
sus países. La imposibilidad real de entrar de manera legal y de obtener un permiso de
residencia conduce a un claro predominio de la entrada irregular, tras un largo y costoso viaje
no exento de peligros. A diferencia de los inmigrantes de otras regiones, particularmente de
Iberoamérica, que gozan de cierta facilidad para entrar en el país como turistas, la mayoría de
53

los procedentes del Africa subsahariana tienen mucho más difícil esta opción y se ven
obligados a entrar directamente de manera clandestina. Finalmente, otro aspecto
especialmente relevante dentro del proyecto que nos ocupa, es el de la acumulación creciente
de inmigrantes subsaharianos, que esperan pasar a España sin conseguirlo, en diversos
puntos de Marruecos.

La inmigración de subsaharianos a España comienza tímidamente a mediados de los años


ochenta y salen a la luz con el proceso de regularización de 1991 en el que participan 12.586
(hay que tener en cuenta que a finales de 1992 el total de residentes subsaharianos ascendía
únicamente a 12.776 individuos, es decir que la mayoría se había regularizado en 1991), lo
que supuso cerca del 10% de las solicitudes presentadas a este proceso. En estas fechas los
subsaharianos en España presentan unos patrones muy claros. Cuatro comunidades
concentran más de las tres cuartas partes del total. Los senegaleses (3.190) son los más
numerosos y los que se distribuyen más uniformemente por el territorio nacional, hecho que
se explica en buena medida porque aparecen fuertemente ligados al comercio ambulante
(71,4% de los permisos de trabajo están dentro de la categoría de vendedores y comerciantes,
normalmente por cuenta propia). Los gambianos (2.952), por el contrario se concentran
abrumadoramente en las provincias catalanas de Barcelona y Girona, dónde viven el 76% de
los residentes, y se emplean mayoritariamente en la agricultura (47%). Los de Cabo Verde
(1.939) se dividen entre León, donde varones jóvenes llegan desde Portugal para trabajar en
las minas, y Madrid, donde dominan las mujeres empleadas domésticas. Finalmente, los
originarios de Guinea Ecuatorial (1.567), residen casi la mitad en Madrid.

A lo largo de los años noventa se producen dos procesos: por un lado, estas cuatro
comunidades van a seguir creciendo a un ritmo superior al del conjunto de extranjeros en
España consolidándose en general como las más representativas del Africa subsahariana, y
por otro lado, a partir fundamentalmente de 1997, se va a producir una irrupción de
inmigrantes de nuevas nacionalidades que van a crecer exponencialmente en los años
subsiguientes y que van a contribuir a una diversificación notable de los orígenes de los
inmigrantes de esta región, pasando a ser significativos los originarios de Malí, Mauritania,
Guinea Bissau, Ghana y sobre todo, Nigeria, cuya población se multiplica por ocho entre
1996 y 1999 (cuadro 2). No obstante, la caída registrada por algunas de estas nacionalidades
en 2000, a pesar del proceso de regularización, indica la situación de fragilidad legal a la que
están sometidos. A finales de 1999, las cuatro nacionalidades más tradicionales suponen el
56,5% de los residentes subsaharianos y estas cinco nuevas un 28,3%.

Desde el punto de vista de su estructura demográfica predomina un perfil de varón (71%)


joven (76,5% entre 19 y 44 años) activo (las altas en la Seguridad Social suman el 57,6% de
los residentes mayores de 15 años). Sólo entre los nacionales de Cabo Verde y de Guinea
Ecuatorial hay más mujeres que hombres, mientras que el balance general es de sólo un 29%
de mujeres. Con respecto a la edad destaca la casi ausencia de personas de cierta edad, dado
que sólo el 8,5% supera los 44 años. Los más “viejos” son los de Guinea Ecuatorial, entre los
que un 4,5% tiene más de 64 años. Entre los senegaleses y los caboverdianos es significativo
el grupo de 45 a 64 años con un 13,8% y un 14,7% respectivamente. Por el contrario, los
gambianos destacan como los que tienen un mayor porcentaje de población infantil (un
30,9% por debajo de los 16 años, frente a un 15% del conjunto de subsaharianos) lo que
revela un mayor índice de asentamiento, así como un elevado índice de fecundidad.

Salvo en el caso de Cabo Verde y Guinea Ecuatorial, los hombres se muestran mucho más
activos económicamente, dado que las altas en las Seguridad Social de éstos suponen el
54

60,5% de los residentes, mientras que en las mujeres se queda en el 24%. En general, Africa
subsahariana es la región que presenta un menor porcentaje de mujeres activas en España.

Destaca igualmente la escasa participación de los subsaharianos en los contingentes (suman


menos del 5% del total de concesiones), mientras que los marroquíes han mantenido cerca
del 40% (cuadro 6). Unicamente los senegaleses alcanzaron el 2% de las concesiones en los
primeros contingentes (1993-1995), pero perdieron peso en los siguientes. Este hecho
contrasta con una participación notable en el proceso de regularización de 2000 (sólo entre el
Senegal, Nigeria y Mauritania contabilizaron cerca de 15.000 solicitudes, el 6,5% de las
tramitadas a 21 de diciembre de 2001), a pesar de que menos de la mitad obtuvieron
resolución favorable. La explicación remite a que el reciente incremento de los subsaharianos
residentes en España se ha producido a través de procedimientos excepcionales (programa de
acogida o proceso de regularización para los últimos en llegar) que evitaron su participación
en el mecanismo más habitual durante los noventa que fue el del contingente.

4.2. El contexto de la política de inmigración en España

a) Los mecanismos para la entrada legal

A finales de 1990, el Gobierno español acepta expresamente la necesidad de trabajadores


extranjeros a pesar de la existencia de españoles desempleados. Desde esta fecha la política
de inmigración española ha estado sostenida en una serie de elementos básicos: el intento de
regular los flujos de entrada a través del control de frontera y a través del establecimiento de
un sistema de contingentes anuales; el mejorar las condiciones de los inmigrantes en
situación regular aproximando sus derechos a los de los españoles; y el incrementar la
cooperación al desarrollo como forma de reducir a medio plazo la presión migratoria. Desde
entonces los mecanismos principales para que los extranjeros no comunitarios accedan a una
situación legal han sido los contingentes (1993, 1994, 1995, 1997, 1998 y 1999) y los
procesos de regularización (1991, 1996 y 2000-2001).54

La nueva línea política fue acompañada por un proceso de regularización de trabajadores en


1991 con el cual se pretendía sacar a la luz la considerable bolsa de inmigrantes irregulares
que se había ido formando en el quinquenio precedente a raíz de la puesta en vigor de la ley
(7/85) de derechos y libertades de los extranjeros en España. El éxito de dicho proceso de
regularización suponía un buen punto de partida para establecer un sistema que evitara en
buena medida la irregularidad de los extranjeros. A pesar de los avances en materia de acceso
a servicios sociales por los inmigrantes, la práctica de estos años ha revelado fuertes
carencias precisamente en la cuestión de la irregularidad. Por un lado, porque las condiciones
exigidas para la renovación de los permisos de trabajo eran difíciles de cumplir desde los
sectores que empleaban a los inmigrantes lo que motivaba recaídas en la irregularidad; por
otro lado, porque la canalización de flujos regulares de trabajadores se saldó con un rotundo
fracaso, aunque sirviera para otros fines.

El procedimiento establecido consistía en la aprobación de un contingente anual de


trabajadores extranjeros en el que se fijaba, atendiendo a las demandas empresariales, pero

54
El proceso de 1996 se llamó de “documentación” y estaba dirigido únicamente a los extranjeros que a pesar
de haber estado en situación regular habían caído nuevamente en la irregularidad, un hecho relativamente
frecuente en España por las condiciones impuestas para la renovación de los permisos. Este carácter restringido
explica que sólo participaran 25.128 personas.
55

siempre por debajo, el número de trabajadores, sector de empleo y provincia de destino, y


debía ser cubierto con personas que todavía no habían iniciado la emigración, que estaban en
sus países de origen. Sin embargo, el contingente no llegó a funcionar así en ningún
momento. En parte por las pocas facilidades administrativas para efectivamente contratar en
origen y, en parte, porque los interesados, se caracterizaban por ser pequeños empresarios
que requerían ante todo flexibilidad y, si fuera posible, conocimiento directo del trabajador, y
no estaban capacitados para embarcarse en más compromisos y gestiones. De modo que no
se contrató a los extranjeros en origen, pero como hacían falta, se recurrió a los que se
encontraban en situación irregular en España.

Los contingentes se habían convertido en prácticamente el único mecanismo por el que un


trabajador de países no comunitarios55 sin alta cualificación podía acceder al estatus legal en
España, ya que fuera del contingente había que tener en cuenta la situación de desempleo
nacional, es decir, que si había españoles en desempleo en la actividad para la que se
solicitaba el permiso, éste se denegaba normalmente. La cuestión era que para participar en
el contingente, en la mayoría de los casos, había que estar previamente en España y haber
trabajado con el empresario que posteriormente elevaría la oferta de trabajo nominal y esto,
lejos de desanimar la entrada clandestina, lo que hacía era forzarla, como única forma de
llegar a la legalidad56 (fig. 1), de ahí que algunos expertos57 hablen de que España ha
desarrollado en este período un modelo de inmigración irregular. De esta manera los
contingentes se convertían en procesos de regularización encubiertos. Sólo que insuficientes.
Insuficientes en dos sentidos, en uno porque siempre se fijaban por debajo de las solicitudes
de los empresarios (oscilando entre 15.000 y 30.000 por año); y en otro, porque el número de
irregulares crecía mucho más deprisa, como indicaba que en el último contingente, el de
1999, se presentaran 97.028 solicitudes para menos de 30.000 puestos (luego ampliados a
39.711). En un período de fuerte crecimiento económico (1996-2000) con gran demanda de
mano de obra extranjera, los contingentes se han mostrado poco flexibles para adaptarse a la
realidad impidiendo que esa demanda tuviera un cauce legal. En 2000, tras la aprobación en
enero de una nueva ley de extranjería (4/2000), se produce un nuevo proceso de
regularización en el que se presentan 246.000 solicitudes (cuadro 4), un número que supera
las previsiones y que refleja hasta qué punto el flujo caminaba al margen de lo establecido.
En 2001 debido a la insuficiencia del anterior proceso se abre otro, “por arraigo” al que se
presenta alrededor de 346.000 solicitudes y que confirma las dimensiones crecientes del
fenómeno.

Por otro lado los contingentes han jugado un papel en el sentido de dirigir la inmigración
hacia la agricultura y el servicio doméstico (entre ambas suman el 85% de los permisos
concedidos, cuadro 5) como ocupaciones de acceso a la situación legal.

55
Ecuador, el Perú y Chile han suscrito acuerdos bilaterales que permitían que sus ciudadanos pudieran obtener
un permiso de trabajo sin tener en cuenta la situación nacional de empleo.
56
En una reciente encuesta a 765 inmigrantes de países menos desarrollados en España se observaba que un
83% de ellos habían entrado sin permiso de residencia o de trabajo (Díez Nicolás et al., 2001). Igualmente se
constata que sólo un 2% (un 7% entre los magrebíes) utilizaron la patera para entrar.
57
Así se expresaban recientemente (marzo de 2002) en sus intervenciones en la maestría Población y territorio
de la Universidad Internacional de Andalucía el profesor Antonio Izquierdo y el actual director general de
ordenación de las migraciones Antonio Maceda.
56

b) Cambios recientes en la política migratoria española

El 11 de enero de 2000 se aprueba una nueva ley de extranjería, la 4/2000, sobre derechos y
libertades de los extranjeros en España y su integración social, llevando a cabo la vieja
aspiración de sustituir la muy criticada ley de 1985, adoptando un enfoque más acorde con la
política que se venía realizando en los últimos años y contemplando más derechos para los
extranjeros que vivan en España. La ley venía acompañada de un proceso de regularización
que se desarrolló entre el 31 de marzo y el 31 de julio de 2000 y en el que podían participar
los extranjeros que pudiesen documentar su presencia en España desde antes al 1º de junio de
1999. Con este proceso se pretendía, como había ocurrido con el de 1991, que las nuevas
líneas de actuación partieran de una situación con mínima presencia de inmigrantes en
situación irregular.

Sin embargo, a pesar de que el diseño de esta ley había sido realizado por una comisión con
representación de los principales grupos parlamentarios, en el último momento se desmarcó
el Partido Popular, el cual se presentó a las elecciones generales de 12 de marzo de 2000 con
el programa de reformar la ley. La victoria en las urnas por mayoría absoluta le dio la
posibilidad de proceder a dicha reforma, pero reformar una ley que acababa de aprobarse
exigía además una justificación social, lo que generó todo un proceso de difamación de la ley
vigente de la que se decía que ofrecía tantas ventajas a los inmigrantes irregulares que
produciría un “efecto llamada” que no haría sino aumentar la inmigración clandestina. En
particular se aducían: la reducción de los supuestos de expulsión, la necesidad de motivar las
denegaciones de visado, la asistencia letrada de oficio, la posibilidad de regularizarse a los
inmigrantes que llevaran más de dos años irregularmente en España, la posibilidad de
participar en la elección de representantes de los inmigrantes o la extensión de los derechos
de huelga, manifestación y asociación a todos los extranjeros que vivan en el país. Los
efectos de esta polémica han sido diversos. El más grave de todos ha sido que la inmigración
se ha convertido desde finales de 1999 en un tema de confrontación política y ha sido
utilizado con fines electorales. Desde el Gobierno se han transmitido mensajes alarmistas, se
ha atribuido el fuerte incremento de detenciones en el Estrecho de Gibraltar durante 2000 a
los efectos indeseables de la ley 4/200058 y se ha prometido llevar a cabo una política mucho
más estricta en relación con la inmigración irregular.

En aplicación de esta línea, desde principios de septiembre se llevaron a cabo inspecciones


de trabajo en los sectores y regiones que empleaban irregularmente a inmigrantes, pero sobre
todo se les dio una gran difusión de manera que los empleadores tuvieran la sensación de que
había un riesgo real en continuar con estas prácticas. Sin embargo, las reacciones desde los
sectores implicados no se hicieron esperar. En algunas de las zonas más afectadas, los
empresarios se negaron durante algún tiempo a emplear inmigrantes en situación irregular y
éstos, desprovistos de su fuente de ingresos, se abalanzaron sobre los servicios sociales
solicitando ayudas asistenciales (para la supervivencia). Por parte de los inmigrantes la
respuesta más repetida ha sido la de los encierros. Las cifras provisionales del proceso de
regularización mostraban que menos del 60% de los solicitantes había obtenido una
resolución positiva59, lo que significaba que más de 100.000 solicitantes proseguirían en

58
Este incremento tiene que ver sin duda con otras causas, la más importante, la apertura del proceso de
regularización. En cualquier caso los datos del primer cuatrimestre de 2001, bajo la ley reformada (8/2000)
indican un nuevo aumento, del 30%, en las detenciones con respecto al mismo cuatrimestre de 2000.
59
Porcentaje que se reduce entre los africanos subsaharianos por debajo del 50%.
57

situación irregular, algo que desde luego no era un punto de partida con el contador a cero
para la nueva ley.

La creciente conflictividad con la que se ha vivido la inmigración, el gran número de


personas que quedaba fuera de la regularización, y las mayores dificultades que tenían para
encontrar trabajo han facilitado que se extendiera una actitud más reivindicativa por parte de
los inmigrantes ecuatorianos y africanos traducida en alguna manifestación y numerosos
encierros en iglesias y universidades de los puntos más representativos de la geografía de la
inmigración en España (Barcelona, Murcia, Almería, Huelva, Madrid, Valencia, Málaga). A
pesar de la insistencia del Gobierno en que no se abriría un nuevo proceso de regularización,
cada encierro conseguía algunas concesiones que se extendían al conjunto de la provincia,
con alguna facilidad añadida para los encerrados, lo que favorecía esta proliferación de
encierros. Finalmente, a instancias del grupo Socialista, el Parlamento aprobó un real decreto
que establecía la revisión de las solicitudes denegadas eliminando la exigencia de acreditar el
estar en España con anterioridad al 1º de junio de 1999 y trasladándola al 23 de enero de
2001 (fecha de entrada en vigor de ley de extranjería reformada 8/2000). Los encierros no se
detuvieron y siguieron produciéndose hasta obtener la apertura de un nuevo proceso de
regularización llamado “por arraigo” (junio-agosto de 2001), que permitía acceder a una
autorización para trabajar durante un año a los que acreditaran estar en España antes del 23
de enero de 2001 y tuvieran una oferta firme de trabajo o hubieran tenido con anterioridad
algún permiso de residencia.

En medio de este clima de tensión se aprueba a finales de 2000 la reforma de la ley de


extranjería 4/2000, que es sustituida por la ley 8/2000, de 22 de diciembre, en la que se
revisan los artículos que habían sido objeto principal de las críticas del Partido Popular y que
ponían el énfasis en una menor permisividad y en forzar la utilización de los canales legales
para la incorporación de nuevos inmigrantes. En este sentido, uno de los aspectos que
contempla de manera expresa la nueva ley es el de los contingentes, los cuales serán fijados
anualmente según las necesidades de trabajadores que se estime tenga el país, pero irán
dirigidos obligatoriamente a “extranjeros que no se hallen ni sean residentes en España”,
según el artículo 39, con lo que ya no podrán ser utilizados como proceso de regularización
encubierto.

Desde que terminó el proceso se ha insistido en que no habría una nueva regularización
después de la reforma de la ley, en que se incrementarían las medidas de control fronterizo,
en que se sería mucho más duro con las redes de tráfico de personas y en que se perseguiría
el empleo de inmigrantes en situación irregular. Como contrapartida se buscará el
establecimiento de convenios bilaterales con determinados países para canalizar los flujos de
inmigrantes que se considerasen necesarios. Sin embargo, la compleja realidad de la
inmigración en España ha planteado numerosos obstáculos que han obligado al ejecutivo a
realizar diversas rectificaciones que ponen en entredicho de la posibilidad de llevar a la
práctica estas intenciones sin perder la coherencia. Prueba de ello es que, a pesar de ese
mensaje de mayor dureza, lo cierto es que la ola de encierros motivó primero un decreto de
revisión de los expedientes de las solicitudes denegadas en la regularización de 2000 y
posteriormente la apertura del proceso de regularización “por arraigo”, acogiéndose a las
“causas humanitarias” previstas en el artículo 31.4 de la ley 8/2000, a las cuales no podrán
acogerse los que hayan entrado con posterioridad a la entrada en vigor de dicha ley.

El instrumento que establece las líneas maestras de esta nueva etapa es el plan Greco,
Programa Global de Regulación y Coordinación de la extranjería y la Inmigración en España.
El programa, que cuenta con 37.000 millones de pesetas y abarca el período 2000-2004,
58

consta de 23 acciones y 72 medidas concretas que desarrollan las cuatro líneas básicas de
actuación:

– Diseño global y coordinado de la inmigración como fenómeno deseable para España,


en el marco de la Unión Europea.

– Integración de los residentes extranjeros y de sus familias, que contribuyen activamente


al crecimiento de nuestro país.

– Regulación de los flujos migratorios para garantizar la convivencia en la sociedad


española.

– Mantenimiento del sistema de protección para los refugiados y desplazados.

El plan en sí mismo no supone una ruptura con la política anterior, aunque sí pretende una
mejora de los aspectos de control fronterizo y regulación de los flujos con los que
compromete más medios. Quizá el aspecto más novedoso dentro del plan GRECO sea la
firma de convenios bilaterales con determinados países emisores de trabajadores hacia
España. Un apartado al que se han destinado 8.000 millones de pesetas, que suponen más de
la quinta parte del presupuesto de dicho plan. Estos acuerdos pretenden ser globales, es decir,
aspiran a contemplar las diferentes dimensiones relacionadas con los flujos migratorios entre
los dos países: entrada de trabajadores y familiares, retorno, cooperación y codesarrollo,
control de frontera y readmisión de extranjeros entrados clandestinamente a través de su
territorio. Por otra parte, desde el momento en que estos acuerdos dan prioridad a la
inmigración desde estos Estados, prácticamente cierran las posibilidades a la procedente de
otros y de esta manera pueden convertirse en un mecanismo de selección étnica de los
trabajadores extranjeros y de presión para que los países emisores adquieran unos
compromisos que faciliten al Estado español el control de los flujos, hecho que parece
confirmar la puesta en práctica del contingente de 2002, que se ha dirigido
fundamentalmente a algunos de los países con lo que hay convenio.

Desde otoño de 2000 se han negociado acuerdos de este tipo con Ecuador, Polonia,
Colombia, Marruecos, Rumania y República Dominicana, aunque sólo el de Ecuador ha sido
ya ratificado por el Parlamento. A corto plazo estos convenios se consideran suficientes para
proporcionar a España los trabajadores extranjeros que necesita. Si bien es cierto que todos
ellos son importantes emisores de trabajadores hacia España (reúnen el 46% de los residentes
no comunitarios en 1999 y el mismo porcentaje de los solicitantes de la regularización de
2000), lo cierto es que otros emisores quedan fuera. En particular parece haber una
preferencia por los países iberoamericanos y por los de Europa Oriental60 frente a los
africanos, con respecto a los cuales parece que sólo interesa incidir en la firma de convenios
de repatriación de clandestinos (en particular con Nigeria, el Senegal y Argelia). Únicamente
Marruecos, con diferencia el emisor principal, figura entre los principales destinatarios de
convenio, y aún así, éste se ha establecido en unos términos muy difusos. A pesar de que
desde mediados de 2000, España estaba trabajando para que la UE presionara a Marruecos
para conseguir una mayor colaboración en el control de sus costas y una aplicación más
generosa del acuerdo de readmisión (El País, 30 de mayo de 2000), lo cierto es que el

60
El Delegado del Gobierno para la Inmigración, Fernández Miranda, justificaba la dirección de los convenios
destacando que los inmigrantes católicos (en referencia a ecuatorianos, colombianos y polacos) se integraban
mejor.
59

deterioro progresivo de las relaciones entre ambos países no ha facilitado el establecimiento


de un convenio de inmigración que cuente con el suficiente respaldo político como para
generar confianza.

Todavía es difícil precisar cuál va a ser el funcionamiento concreto de los convenios y la


relación que se va a establecer con los contingentes, si los van a sustituir o a eclipsar, o si van
a funcionar de forma paralela. En cualquier caso, parece que cada vez se tiene más claro la
necesidad de mano de obra extranjera y en consecuencia se arbitran cada vez más cauces
para captarla, por lo que es concebible que la tendencia en los próximos años va a ser la de
un claro aumento del ritmo de incorporación de nuevos trabajadores extranjeros61. Por otro
lado, los convenios facilitan que la demanda de mano de obra se dirija, en función del perfil
requerido hacia uno u otro país, según donde se considere que se puede encontrar con más
facilidad. Los países de Europa Oriental, por ejemplo, se perfilan como los destinatarios de
las ofertas para trabajadores manuales cualificados.

c) El contingente de 2002

El 14 de enero de 2002 entraba en vigor el Acuerdo de 21 de diciembre de 2001 que


determinaba el contingente de trabajadores extranjeros para 2002, el primero bajo la nueva
ley, en el que ya se pueden observar algunas novedades importantes:

Se trata de un contingente muy reducido (cuadro 7), lo que contrasta con las expectativas que
se habían creado con la firma de los convenios de inmigración en los potenciales emisores.
Para entenderlo hay que tener en cuenta que se ha ralentizado el crecimiento económico en el
último año y que después de la serie de regularizaciones de 2000-2001 el número de
extranjeros que residen legalmente en España ha crecido cerca de un 40% en dos años,
pasando de 805.000 en 1999 a 1.109.000 en 2001. Esto ha hecho que se considere que el
mercado de trabajo español está prácticamente en situación de equilibrio utilizando las
palabras del Delegado del Gobierno para la Inmigración, Fernández Miranda (La Estrella
Digital, 31 de enero de 2002), de modo que apenas es necesaria la contratación de
trabajadores extranjeros, sobre todo si se tiene en cuenta que hay 84.000 inmigrantes
desempleados.

Se da la circunstancia de que a la experiencia española le cuesta adaptarse a los ritmos de la


economía: en los períodos de bonanza económica no se facilita la entrada de inmigrantes en
la medida que demanda el mercado, lo que da lugar a enormes bolsas de irregularidad que
acaban provocando un proceso general de regularización (1991, 2000), tras los cuales intenta
reorientarse la situación a través de los contingentes. Pero éstos entran con mal pie, ya que se
ha producido una fuerte incorporación de inmigrantes y se abren cuando se ha ralentizado el
crecimiento (2002) o directamente se ha entrado en crisis (1993-1995).

Se han incluido dentro del contingente ofertas destinadas a trabajos de temporada, que dan
lugar a autorizaciones de duración inferior a nueve meses, no renovables. Éstas, de hecho
constituyen el grueso de las ofertas, 21.195, y están dirigidas esencialmente a la agricultura
(75,5%) y la construcción (14,4%). Por el contrario, las ofertas “estables”, que permiten la
obtención de un permiso anual renovable, se reducen a 10.884. Entre éstos sobresale el peso
adquirido por la construcción (32%) y por la industria (22%), cuando en los contingentes

61
El propio presidente del Gobierno estimaba que podía incrementarse en unos 500.000 el número de
extranjeros legales en los próximos tres años
60

anteriores el porcentaje de estas actividades era muy reducido. El auge de la construcción en


los últimos años explica sólo en parte este dato.

Desde el punto de vista cualitativo, estos cambios confirman un nuevo planteamiento del
papel de la inmigración. La agricultura, que era una vía tradicional de acceso a la situación
legal y que había estado muy presente en los contingentes anteriores con un tercio de las
concesiones (de permisos “estables”), ahora se considera únicamente como trabajo de
temporada que sólo permitirá flujos de ida y vuelta. Por el contrario, entre la cuota de
“estables”, destaca especialmente la demanda de trabajadores manuales cualificados que, a
pesar de que hacía tiempo que se venía hablando de su escasez, nunca se habían plasmado en
los contingentes. Si exceptuamos el servicio doméstico, que sigue bien representado en esta
categoría (aunque sin llegar al 30%, casi la mitad que antes) y la agricultura, la mayoría de
los puestos en la industria y en la construcción son de este tipo.

Según recoge el apartado 4.6 del Acuerdo tendrán preferencia aquellos (países) con los que
se hayan firmado acuerdos sobre regulación y ordenación de los flujos migratorios. Dada la
escasez del contingente parece poco probable que se pueda beneficiar algún país sin
Acuerdo. Incluso, dentro de los firmantes, el ministro de trabajo Juan Carlos Aparicio
señalaba (El País, 22 de diciembre de 2001) que la falta de desarrollo administrativo del
Acuerdo con Marruecos, aunque no impediría la entrada de trabajadores marroquíes, sí
podría “beneficiar a otros”.

Las ofertas de trabajo realizadas al contingente son genéricas, no nominativas (apartado 4.1
del Acuerdo) y deben ser cubiertas por personas que no se hallen en España. La selección se
llevará a cabo en origen, allí donde se considere que será más fácil encontrar el perfil
requerido, y se firmará el contrato de trabajo previamente a la entrada en España del
trabajador extranjero. Unicamente en el caso del servicio doméstico, que tiene un
procedimiento particular, el contrato se llevará a cabo en destino.

En el caso de las ofertas de empleos temporales, el contingente se considera sólo orientativo


para permitir un mejor ajuste a las necesidades coyunturales de los sectores implicados. Sin
embargo, una incorrecta utilización puede provocar la aparición de problemas, como el de la
provincia de Huelva. En Huelva se tenían asignadas 3.500 plazas temporales en la
agricultura, a pesar de que había un buen número de regularizados por arraigo que tenían una
autorización para trabajar únicamente en la agricultura de Huelva, de lo que dependía su
renovación62. Además, a tenor de las noticias de prensa, se han seleccionado en origen a unas
7.000 personas procedentes principalmente de Rumania, Marruecos y Polonia. Cuando han
llegado se han encontrado, con que había menos puestos reales que los esperados. Dado que
había dónde elegir, parece que los empresarios se han inclinado mayoritariamente por
contratar a los procedentes de Europa Oriental, en su mayoría mujeres, y dejar a los
marroquíes fuera, sin trabajo, tanto a los recién llegados, como a los que ya estaban. Este
ejemplo indica algunas dificultades de gestión y coordinación, pero también subraya la
posibilidad, quizá buscada, de utilizar los convenios para sustituir un grupo de extranjeros
por otro.

62
Hay que tener en cuenta que por el artículo 78.2.a) del Reglamento de la ley la oferta de temporeros del
contingente se establece para las plazas que no se cubran con “trabajadores que se encuentren en todo el
territorio nacional ya sean españoles, comunitarios o extranjeros autorizados para trabajar”.
61

El 16 de enero de 2002 se enviaba la circular 1/2002 con las instrucciones sobre el


contingente de 2002. En ella, aparte de especificar el procedimiento a seguir con el
contingente, se indica que “las solicitudes de permisos de trabajo y residencia del
denominado régimen general presentadas después del 14 de enero de 2002 [...] serán
inadmitidas a trámite” (instrucción 7.4, elaborada a partir del apartado 9.3 del Acuerdo). Es
decir, ni siquiera serán tramitadas estas solicitudes y se pone a disposición de las oficinas de
extranjeros un formulario específico explicándolo. De este modo todas las ofertas de empleo
deben gestionarse a través del contingente (salvo acuerdos bilaterales específicos como los
que rigen con Chile o el Perú) y, por tanto, no se da cabida a la posibilidad de realizar ofertas
nominativas que permitan acceder al permiso de trabajo y residencia a extranjeros que se
encuentren en España sin ellos.

Esto es coherente con el espíritu de la ley 8/2000, de forzar la contratación en origen. De esta
manera se ataca la posibilidad de llevar a cabo ofertas de trabajo ficticias para regularizar a
los inmigrantes, que han dado lugar a un mercadeo de papeles importante en algunas zonas, e
impide la regularización desde dentro del país, paso que se considera necesario para
desincentivar la inmigración irregular. Sin embargo, no se acompaña con otro tipo de
medidas, en particular las que reduzcan la tan criticada “producción institucional de
irregulares”. Los inmigrantes regularizados que carezcan de empleo cuando tengan que
renovar sus permisos tienen muchas opciones de perderlos y, en tal caso, están condenados a
la irregularidad y a la explotación, pues no tienen ningún cauce que les permita permanecer
legalmente, ni solicitar nuevamente un permiso de trabajo en el caso de que consiguiera una
oferta formal. De este modo puede que se desincentiven nuevas llegadas, pero la inmigración
irregular puede seguir creciendo a partir de las personas que ya están dentro (y recordemos
que tras los procesos de regularización de 2000 y 2001, el número de denegaciones apunta a
que entre 150.000 y 200.000 de los extranjeros solicitantes van a quedar sin permiso). La
idea del Gobierno en este sentido es que si no tienen trabajo, no son necesarios, y por tanto
deben abandonar el país. Sin embargo, parece poco probable que estos deseos se cumplan en
la mayoría de los casos. Sobre todo si no se contiene de manera decidida el trabajo informal,
verdadero factor de atracción de la inmigración irregular, lo único que se conseguirá es
garantizar a este sector la disponibilidad de trabajadores desprotegidos.

4.3. El control de la frontera sur

La frontera sur de España (frontera sur de la Unión Europea al mismo tiempo) es con
seguridad la que más ha preocupado a las autoridades españolas y la que más páginas de
periódicos ha cubierto. Los inmigrantes procedentes de Iberoamérica o de China llegan por
vía aérea y los aeropuertos internacionales (el de Madrid concentra la gran mayoría de los
vuelos intercontinentales) constituyen puntos concretos donde se puede concentrar la
vigilancia con relativa facilidad. El hecho de que esta vigilancia se vea frecuentemente
burlada por quienes entran como turistas y luego se quedan como inmigrantes irregulares,
que es la vía mayoritaria de entrada de los inmigrantes, no ha recabado tanta atención. Los
que vienen desde la Europa Oriental lo hacen por tierra, pero para ello tienen que atravesar
varios países de la Unión Europea, con lo que, por un lado, son éstos los que tienen que
llevar a cabo el control y, por otro lado, el porcentaje de los que llegan hasta España es
reducido. Las claves de la atención suscitada por la frontera sur vienen dadas por el potencial
migratorio africano, por las dificultades existentes para un control eficaz y, sobre todo, por
los problemas derivados de la complejidad del proceso de repatriación con la mayoría de
países africanos, la cual genera acumulaciones de detenidos en los enclaves-frontera. El
62

incremento de la presión migratoria y la diversificación de los países de origen de los flujos


no hacen sino acentuar los motivos de preocupación.

A diferencia de los otros casos la frontera sur tiene un largo recorrido con diversas
peculiaridades que requiere una gran cantidad de medios para su control. Está constituida por
las dos plazas de soberanía española en Africa, Ceuta y Melilla, y por las costas andaluzas y
canarias. La presencia del mar supone un obstáculo respetable para los intentos de entrada
por el sur: entraña un riesgo mortal y hace necesaria una cierta infraestructura (pateras o
lanchas zódiac con sus respectivos patrones) que tiene un coste elevado. A pesar de ello, la
distancia no es insalvable y la vigilancia de una línea de costa tan extensa (sobre todo ahora
que también las Canarias se han convertido en destino de estas embarcaciones) no es tarea
fácil con los medios disponibles. Ceuta y Melilla, por su parte, tienen un convenio de libre
circulación con las provincias marroquíes aledañas, Tetuán y Nador respectivamente. Esta
libertad de entrada para los residentes en estas provincias genera un flujo diario en cada
ciudad de 30 a 40.000 personas, que anima a intentar colarse entre ese volumen de personas a
inmigrantes de otros países africanos. Al margen de esto existe (o existía) la posibilidad de
acceder clandestinamente por tierra desde Marruecos burlando los puestos fronterizos o
incluso por mar sin tener que llevar a cabo una larga travesía. Constituyen, por tanto, dos
puntos débiles dentro de la estructura fronteriza española. El otro elemento geoestratégico
fundamental es Marruecos, desde cuyo territorio inmigrantes de muy diversas procedencias,
principalmente marroquíes, argelinos y subsaharianos, pero también iraquíes, de Bangladesh,
pakistaníes y chinos, dan el último salto en dirección a España. Casi la totalidad de los
intentos de entrada clandestina en España desde el sur tienen como punto de partida
Marruecos, y buena parte de las redes que organizan esta corriente tienen su base allí. Por
ello las relaciones con Marruecos juegan un papel crucial en el control de esta frontera.

a) El papel de Marruecos

Tras el proceso de regularización que tuvo lugar en España en 1991, la nacionalidad


marroquí pasó a ser la más representada entre los residentes en situación legal (54.105 en
1992). Fue la confirmación de que Marruecos se había convertido en el principal emisor de
emigrantes hacia España, una tendencia mantenida a lo largo de toda la decenio de los
noventa y en la actualidad, como se observa a través de su participación en los contingentes y
en los procesos de regularización convocados durante el período, en los que normalmente
superan el 30% de los solicitantes. A raíz de esta constatación, en 1991, se estableció la
exigencia de visado para los nacionales de países del Magreb, con objeto de controlar la vía
de entrada como turista desde un país vecino con el que hay un flujo fuerte y continuo de
personas. Sin embargo, a lo largo de los últimos años el papel de Marruecos no se ha
limitado a enviar inmigrantes, sino que progresivamente se ha convertido también en país de
tránsito para los inmigrantes subsaharianos y argelinos que pretendían llegar a la Unión
Europea. Recientemente este papel se ha extendido a otros inmigrantes de origen asiático que
llegan por vía aérea a Marruecos y desde allí intentan entrar en Melilla o Ceuta como paso
hacia un asentamiento definitivo en un país europeo o norteamericano. Por otra parte, el
papel de Marruecos como centro universitario al que acuden estudiantes de todo el Africa
francófona puede contribuir a su vez a la difusión a través de estas personas de la imagen de
España como destino atractivo para la emigración.

Por ello, una de las líneas de actuación seguidas para mejorar el control de la frontera sur ha
sido la de establecer acuerdos de colaboración con Marruecos. Este es uno de los principales
socios comerciales de España y existe un amplio campo sobre el que negociar, si bien
63

complejo porque hay numerosos elementos de tensión y porque todos los temas aparecen
ligados entre sí, por lo que las relaciones están sujetas a constantes fluctuaciones.

En previsión del problema que podía suponer la entrada de subsaharianos, España firmó con
Marruecos en 1992 un acuerdo de readmisión por medio del cual Marruecos se comprometía
a recibir a las personas que habían entrado irregularmente en España desde territorio
marroquí. Igualmente se ha potenciado la vigilancia de los lugares de partida de las
embarcaciones por parte de las autoridades marroquíes. Sin embargo, el grado de satisfacción
de España con los resultados es limitado.

Con respecto a la vigilancia de las autoridades marroquíes, su intensidad y eficacia parece


muy variable. Marruecos aduce con frecuencia que no es una prioridad desde su punto de
vista y que carece de los medios necesarios, mientras que en España se considera que
depende sobre todo de la voluntad que se pone en ello, la cual parece sujeta en buena medida
al momento por el que atraviesan las relaciones entre los dos países.

En lo que se refiere al acuerdo de readmisión Marruecos en ningún momento ha planteado


ningún problema para recibir a ciudadanos marroquíes, ya sea vía devolución (al ser
detenidos cuando intentaban entrar clandestinamente en España), ya sea vía expulsión
(repatriación motivada por los supuestos establecidos en la ley de extranjería vigente). Sin
embargo, no ocurre lo mismo cuando se trata de personas de otra nacionalidad. En este caso
se ponen muchas objeciones y, prácticamente, sólo si han sido aprehendidos en el momento
de intentar entrar en Ceuta o Melilla se les llega a readmitir. Por ejemplo cuando en 1998,
unos cuarenta subsaharianos entraron a la carrera en Melilla aprovechando un resquicio de la
valla, éstos fueron finalmente readmitidos por Marruecos. Por el contrario, cuando no se dan
estas circunstancias es raro que se produzca la readmisión. En particular no se readmite a los
que son capturados en las pateras cruzando el Estrecho de Gibraltar porque no hay pruebas
fehacientes que demuestren que partieron de territorio marroquí, a pesar de que así ocurre
probablemente en la totalidad de los casos.

Para España esto resulta insatisfactorio desde varios puntos de vista. En este tema, la clave de
la cuestión es la inexistencia de acuerdos de repatriación con la mayoría de los países al sur
del Sahara y la falta de colaboración de las autoridades de estos países para que se pueda
efectuar el regreso de los inmigrantes subsaharianos entrados clandestinamente. La
posibilidad de poderlos devolver a Marruecos por haber utilizado su territorio para llegar
hasta España solucionaría este problema de una forma óptima, ya que no requeriría de
nuevos acuerdos de repatriación e incluso, dada la proximidad de Marruecos, resultaría más
barata la devolución. Al no ocurrir así, España tiene planteado un problema irresoluble ante
la llegada de inmigrantes subsaharianos directamente proporcional a su número: ¿qué hacer
con los que son detenidos en el intento? Como hasta ahora el número se ha mantenido en
términos moderados, la cuestión se ha podido ir solventando, pero las expectativas de
crecimiento arrojan incertidumbre sobre las posibilidades de afrontar la situación de manera
adecuada en el futuro próximo.

Las posibilidades de obtener avances en este terreno mejorando los acuerdos con Marruecos
son reducidas en el momento presente por cuanto se está atravesando por una fase
complicada en las relaciones entre los dos países. En los dos últimos años han aflorado
diversos puntos de conflicto: a la interminable negociación del acuerdo pesquero, saldada
finalmente en fracaso, ha seguido el conflicto por la entrada de tomate marroquí en la Unión
Europea (superior a lo acordado según España), ha continuado con los lamentables sucesos
de El Ejido y ha tenido como momentáneo colofón la reciente publicación en el diario del
64

partido Istiqlal de un artículo en el que se instaba a que Marruecos acogiera a terroristas de la


organización separatista vasca ETA, lo que ha influido negativamente en la opinión pública
española. El litigio tradicional sobre Ceuta y Melilla, por su parte, se vio recrudecido por la
construcción de las vallas perimetrales que tenían por objeto impermeabilizar la frontera.

En este clima, se ha comenzado a negociar a finales de marzo de 2001 un convenio de


inmigración que sirva de marco para establecer flujos legales de trabajadores, especialmente
trabajadores temporales. Lo poco que ha trascendido indica que, por el momento, se trata de
una acuerdo de mínimos, acogido con escepticismo por ambas partes y que siembra dudas
sobre su eficacia a la hora de su aplicación. Marruecos considera que ya destina suficientes
medios para sus posibilidades al control de la frontera y no se ha conseguido mayor
compromiso en este sentido. Del mismo modo se mostraba reacio a un acuerdo como el
logrado con Ecuador, que suponía el regreso de los inmigrantes irregulares con una oferta de
trabajo para obtener el visado en su país de origen, tal como marca la normativa, y desde ahí
poder volver a España, una concesión que ha supuesto la regularización extraordinaria de
casi 25.000 ecuatorianos más. En contrapartida, Marruecos tampoco ha obtenido ningún
tratamiento de favor de cara a las posibilidades de regularización de sus emigrantes. Sin
embargo, la mención tras el fracaso del acuerdo pesquero de que la Operación Paso del
Estrecho (que facilita el paso por España de los marroquíes residentes en el extranjero hacia
su país en la temporada estival) podía resentirse, ha provocado varias visitas de miembros del
Gobierno marroquí a Madrid y una reapertura de la negociación que desconocemos si
acabará en un acuerdo definitivo o si sufrirá nuevas rupturas una vez que termine el verano.

b) El incremento de los medios destinados a la impermeabilización de la frontera sur

Tradicionalmente Ceuta y Melilla han venido siendo los principales puntos de entrada
clandestina en territorio español para los inmigrantes africanos. La posibilidad de acceder por
tierra o por mar atravesando una amplia línea fronteriza con Marruecos, fuertemente
transitada por ciudadanos de este país que entran y salen diariamente para comprar o vender
diversas mercancías, ha sido utilizada sobre todo por inmigrantes subsaharianos y por
menores marroquíes. No obstante hay que tener en cuenta que el acceso a estas ciudades
significa la entrada en territorio español no supone la libre circulación con la península, pues
por su peculiar situación existen nuevos controles fronterizos entre las “plazas de soberanía”
y la península.

Los marroquíes tienen el acceso fácil, puesto que se permite la entrada a los residentes en
Tetuán y Nador, lo que facilita el comercio, pero no genera especiales ventajas para los que
quieren trabajar en España, dado que en esta ciudades no hay empleos para ellos, no pueden
pasar a la península, y en caso de necesidad podrían ser devueltos a Marruecos. En cambio
para los argelinos y los subsaharianos al no poder ser fácilmente expulsados o devueltos
supone la permanencia en este territorio y la posibilidad de que se acabe regularizando su
situación por la presión ejercida sobre un espacio muy pequeño. Por este motivo en 1997
comenzaron las obras para construir vallas alrededor de las dos ciudades que impidieran en la
medida de lo posible el acceso irregular de estos inmigrantes. Primero Melilla y después
Ceuta vieron cerrado su perímetro y posteriormente se procedió a un refuerzo de las vallas. A
pesar de que todavía hay algunas vías de entrada en Ceuta a través del alcantarillado por
donde acceden generalmente menores marroquíes, lo cierto es que el efecto de las vallas se
ha dejado notar en la organización de los flujos.

Las actuaciones en Ceuta y Melilla se han visto complementadas con un incremento de los
medios destinados a la vigilancia del Estrecho de Gibraltar. El Plan Sur diseñado en 1998
65

establece las líneas maestras del control de la frontera sur, las cuales son recogidas y
ampliadas por el Plan GRECO (2000):

– Mayor dotación de medios materiales (automoción, comunicaciones y medios para la


detección de documentos falsos). En este se cuenta todavía con considerables carencias
y tiene que mejorarse bastante para poder ser suficientemente eficaces. La implantación
progresiva de diversos sensores y radares, contemplados dentro del llamado Sistema
Integrado de Vigilancia Exterior, que detecten las embarcaciones que se aproximen a
las costas deben suponer un paso adelante.

– Refuerzo y formación específica de las plantillas y creación de grupos móviles. A


finales de 2000 había 302 funcionarios especializados en estas tareas.

– Creación de unidades especializadas contra las redes de documentación y


falsificaciones documentales, llamadas UCRIF, formadas mayoritariamente por
personal joven y con estudios universitarios. Actualmente está en funcionamiento la
unidad central en Madrid y la de Ceuta, y están en proceso de formación varias más en
las provincias del sur. La mayor sofisticación de las redes de entrada clandestina y su
incremento numérico hace que se encuentren por el momento desbordadas.

– Medidas de cooperación policial con Marruecos mediante oficiales de enlace,


establecimiento de programas de formación y dotación de medios técnicos a la policía
marroquí. El nivel de esta cooperación está sujeto a las fluctuaciones de las relaciones
entre ambos países y para las autoridades españolas resulta insuficiente.

Como balance se puede decir que se promete todo un despliegue de medios de ultima
tecnología destinados a la vigilancia del Estrecho y Ceuta y Melilla. Sin embargo el elevado
coste de los mismos hace que su incorporación sea previsiblemente lenta. Por el momento su
marcha va por detrás de la desplegada por las redes de tráfico de personas.

c) Las consecuencias del mayor control

España se ha convertido definitivamente en un país de inmigración. Una serie de factores lo


han convertido en los últimos años en uno de los destinos principales de la inmigración
africana. Su posición geográfica, como el país de la Unión Europea más próximo a Africa, lo
convierten en una tentadora puerta de entrada al mundo desarrollado. Pero aún más
importante, ha sido su considerable progreso económico que le ha convertido en demandante
de trabajadores extranjeros, una demanda que ha favorecido la apertura de cauces para la
legalización de estos trabajadores (algo considerablemente más difícil de conseguir en la
mayoría de los países de la Unión Europea).

Por otro lado, tras 15 años de inmigración extranjera ya se han empezado a constituir
comunidades de inmigrantes que facilitan la llegada de sus compatriotas. La apertura del
proceso de regularización de 2000 y la confusión originada en el proceso de reforma de la ley
de extranjería 4/2000 no han hecho sino incrementar el flujo con destino a España. El
incremento de los medios destinados al control de estos flujos en este contexto caracterizado
por el aumento del volumen y la diversificación de los orígenes de la inmigración africana ha
generado efectos diversos sobre la organización de los flujos.

La primera consecuencia es que los mayores obstáculos establecidos para pasar los controles
fronterizos hace que las formas de cruzar al otro lado se vuelvan más complejas y arriesgadas
66

y que sea cada vez más necesario ponerse en manos de grupos delictivos organizados que
preparen la entrada clandestina en España, lo que a su vez lo hace más caro. Indudablemente
estos son factores que desaniman a una parte de los potenciales inmigrantes, que no quieren
arriesgar su vida en las aguas del Estrecho o que no tienen los recursos suficientes para
afrontar el pago del viaje, pero en este contexto de fuerte presión migratoria, la demanda
sigue siendo suficiente para generar un mercado extraordinario para las redes de tráfico de
personas, las cuales han experimentado un formidable crecimiento en los últimos años,
incluyen cada vez más “servicios” (paso a la Península, paso posterior a otros países de la
UE, información diversa, falsificación de documentos) y aumentan sus formas de extorsión
(se han multiplicado los secuestros a marroquíes como forma de presión para cobrar estos
“servicios”).

Buena parte de estas redes se han constituido a partir de las organizaciones preexistentes
dedicadas al tráfico de hachís. Según fuentes policiales estas redes encuentran más rentable
este nuevo negocio, que además hasta ahora resultaba menos arriesgado por cuanto las penas
en caso de detención eran menores (un aspecto que se ha intentado corregir en las leyes de
extranjería de 2000). El incremento de la demanda es de tal envergadura que hay pateras que
cruzan el Estrecho con varios traficantes a bordo para que aprendan las rutas de modo que
puedan convertirse a su vez en pasadores, al tiempo que empieza a ser igualmente frecuente
embarcaciones que navegan sin patrón63. Igualmente la calidad de estas embarcaciones ha
variado y las tradicionales pateras se han visto sustituidas en buena medida por lanchas
zódiac que emplean menos tiempo en la travesía.

Otro cambio cualitativo suscitado recientemente ha sido la elección de las Canarias como un
destino alternativo. Desde 1997 comienzan a llegar pateras a las Canarias, fundamentalmente
a Fuerteventura, la isla más oriental del archipiélago, pero sobre todo en los dos últimos
años, en los que el incremento ha sido exponencial. Progresivamente además, el porcentaje
de subsaharianos en esta nueva ruta es mayor. Las embarcaciones suelen partir de las costas
suroccidentales de Marruecos. Una vez en las islas existen varias posibilidades. Aunque
también se trata en cierto modo de enclaves y comparten desde este punto de vista algunos de
los problemas de Ceuta y Melilla, en este caso sus dimensiones son bastante mayores y las
opciones de encontrar trabajo en la construcción o en la hostelería son mayores. Por otro
lado, también es posible viajar desde allí a la Península, dado que aquí no hay un nuevo
control fronterizo. Para que no sean detectados en el aeropuerto por su desorientación o su
aspecto de inmigrante económico, los traficantes ponen a su disposición, traje, corbata,
periódico y un servicio de guía que lo deja en la puerta de embarque del avión.

Marruecos, por su parte, sufre también las consecuencias del mayor aflujo de inmigrantes y
del mayor control, porque inevitablemente se produce en su territorio una concentración de
personas que esperan la oportunidad de cruzar la frontera. Algunos con recursos, pero otros
que ya han llegado al límite de lo disponible, se mueven por el territorio marroquí alrededor
de los puntos de paso. La posibilidad de que este fenómeno pudiera provocar algún cambio
en la política de fronteras marroquí es vista con escepticismo por las autoridades españolas
que consideran que la presión social en Marruecos no es tan fuerte como pueda ser en España
y la situación de mayor pobreza general hace que no se recabe tanta atención sobre los
inmigrantes africanos en tránsito.

63
Principalmente los subsaharianos, que tienen mayores dificultades para conseguir un patrón que les lleve al
otro lado. La desconfianza hacia los subsaharianos entre los pasadores marroquíes queda bien reflejada en el
relato de Ali Mrabet sobre su experiencia en el paso clandestino del Estrecho (El País, 2 de octubre de 2000).
67

Los datos de detenciones de personas intentando entrar clandestinamente por la frontera sur
corroboran estas observaciones y muestran un crecimiento muy notable en 2000.
Indudablemente la propia mejora de los medios de control debe traducirse en un incremento
de las detenciones, pero los datos igualmente reflejan el crecimiento incesante de la presión
migratoria. No hay que olvidar que una parte de estas detenciones se produce a instancias de
una llamada de auxilio desde un teléfono móvil de las pateras cuando se encuentran en
dificultades por el temporal, lo que hace alusión a su vez a que el número de muertos a causa
de naufragios sigue aumentando (23 en 1999, 56 en 2000 y en la primera mitad de 2001 se
llevan recogidos 44 cuerpos). Resulta particularmente importante observar cómo se han
aumentado las detenciones de embarcaciones intentando arribar a las costas andaluzas o
canarias (casi se han triplicado entre 1999 y 2000) mientras que los detenidos en el interior o
en frontera se han reducido ligeramente desde 1997 (cuadros 8, 9, 10).

El incremento del número de detenciones plantea por su parte el problema de los centros de
confinamiento y de acogida. Se ha acabado por convertir en una estrategia de los traficantes
el lanzar, cuando tienen mucha demanda, oleadas de embarcaciones sobre una misma zona
para desbordar a las fuerzas de seguridad y para colapsar las posibilidades de las
instalaciones donde mantener a los inmigrantes hasta que sean devueltos o expulsados. El
problema se agrava en el caso de los no marroquíes al dilatarse indefinidamente estos
procesos, lo que obliga a una permanencia prolongada de éstos en centros de estancia
temporal o similares, que tienden a verse saturados por la acumulación progresiva a raíz de
las nuevas llegadas.

En lo que se refiere a llegadas por mar, las Canarias tienden a ganar peso dentro del conjunto
y ya supone el 20% de las embarcaciones capturadas y el 12,4% de los inmigrantes
detenidos, lo que confirma un papel ya consolidado como puerta de entrada cada vez más
utilizada por los inmigrantes de origen subsahariano que zarpan desde puntos de la costa del
Sahara marroquí. En el Estrecho se mantienen las proporciones, con Algeciras (la zona más
cercana a Africa) como destino destacado y donde se aprehenden el 40% de las
embarcaciones capturadas, seguido de Almería con algo más del 20%.

La presencia de subsaharianos entre los detenidos en el Estrecho también ha crecido


espectacularmente en 2000 pasando de tener una presencia testimonial (2% en 1999) a más
del 20% el año siguiente, lo que revela una utilización por primera vez significativa de la vía
marítima entre estos inmigrantes que puede deberse a varios factores como son las mayores
dificultades para entrar en Ceuta o Melilla, el hecho de que las mafias hayan empezado a
dirigir una oferta específica para ellos (parece ser que más cara que para los marroquíes) o
que se hayan empezado a comprar ellos mismos lanchas zódiac a los traficantes y se lancen a
la aventura de llegar al otro lado sin llevar patrón64. Cabe destacar, sin embargo, que no han
sido detenidos subsaharianos intentando llegar por vía marítima a Almería, la costa europea
más próxima a Melilla, itinerario que aparece reservado por el momento a marroquíes y
argelinos, mientras que los subsaharianos optan por cruzar el Estrecho en dirección a Tarifa o
atravesar parte del Atlántico hacia las Canarias.

64
Aspecto que apunta la llegada de cinco lanchas zódiac a Tarifa el 8 de julio de 2000 con casi 200 personas de
Nigeria y Sierra Leona a bordo (El Mundo, 9/7/2000). Las zódiac parecen tener muchas ventajas por poderse
esconder con facilidad al desinflarlas y no requieren permisos ni registros, con lo que no existe control sobre
ellas.
68

d) La expulsión como mecanismo disuasorio

La posibilidad de expulsión de los extranjeros que no tuvieran su documentación en regla,


con los permisos de estancia, de estudiante o de residencia requeridos, se ha contemplado por
lo general en la legislación de extranjería. La primera ley específica de extranjería española,
la de 1985 (7/85, del 1º de julio), ya lo hacía en su artículo 26 donde incluía una amplia gama
de supuestos en los que para proceder a la expulsión: a) “encontrarse ilegalmente en
territorio español por no haber obtenido la prórroga de estancia o, en su caso, el permiso de
residencia”, b) “no haber obtenido el permiso de trabajo y encontrarse trabajando”, c) “estar
implicados en actividades contrarias al orden público”, d) “haber sido condenados, dentro o
fuera de España por una conducta dolosa que constituya en nuestro país un delito sancionado
con pena privativa de libertad superior a un año”, y f) “carecer de medios lícitos de vida,
ejercer la mendicidad...”.

La siguiente ley de extranjería (4/2000, de 11 de enero), que entró en vigor a comienzos del
pasado año 2000, consideraba los supuestos de estancia o trabajo sin las autorizaciones
requeridas como infracciones administrativas leves o graves, sancionables con multas de
hasta 1 millón de pesetas (artículos 48 a 52), pero no con la expulsión. Aunque se
contemplaba la posibilidad de expulsión en determinados casos como los de entrada ilegal,
realización de actividades ilegales o favorecer, formando parte de una organización con
ánimo de lucro, la inmigración clandestina hacia el territorio español, esta posibilidad se
restringía cuando se trataba de extranjeros asentados, es decir, con varios años de residencia
legal o con permiso permanente (artículo 53).

Precisamente las restricciones a la figura de la expulsión han sido esenciales para promover
la reforma inmediata de la ley65 propuesta por el Partido Popular y llevada a cabo una vez
obtenida la mayoría en las elecciones generales del 12 de marzo de 2000. La prioridad dada a
esta reforma redujo el período de vigencia de la ley 4/2000 a un año, hasta el 23 de enero de
2001, cuando entró en funcionamiento la mencionada reforma que constituye la normativa
actualmente vigente. La ley resultante (8/2000, de 22 de diciembre) incluye nuevamente
entre las causas de expulsión algunos de los supuestos de la de 1985, como encontrarse
irregularmente en territorio español, un aspecto que se considera vital para poder
“incrementar la capacidad de actuación del Estado en cuanto al control de la inmigración
ilegal, al nivel de otros Estados miembros de la Unión Europea”. Se considera de esta manera
que la posibilidad de expulsión es un medio eficaz para desanimar la inmigración irregular o
al menos para estimular a los inmigrantes a que se regularicen y mantengan sus permisos en
vigor. Si lo primero parece realmente dudoso a tenor de los datos de entradas clandestinas, sí
que es cierto lo segundo si se tienen en cuenta algunos artículos (Suárez, 2000) que hacen
referencia precisamente a la veneración de los papeles por parte de los inmigrantes
irregulares que guardan cualquier recibo que pueda acreditar su presencia en España en una
determinada fecha.

Sin embargo, de la posibilidad a la realidad hay un trecho considerable. Si bien teóricamente


se puede expulsar a todo extranjero que esté viviendo en España sin la autorización oportuna,
lo cierto es que los que efectivamente son expulsados no se acercan a los 6.000 por año en

65
Así consta expresamente en el punto VI de la exposición de motivos de la reforma de la ley y en ello han
insistido varios ministros y altos cargos de Extranjería desde finales de 1999. El diario El Mundo abría su
portada del 9 de julio de 2000 con las declaraciones del vicepresidente del Gobierno, Mariano Rajoy: “Con la
actual ley de extranjería estamos en la indefensión absoluta”.
69

ningún momento. Hay que recalcar que la expulsión es un procedimiento tedioso y caro. Se
requiere comprobar que un inmigrante determinado no tiene la documentación en regla,
iniciar el proceso de expulsión y que el juez dicte la expulsión, contra la cual se puede
interponer recurso según la legislación vigente. Una vez hecho esto, el extranjero es puesto
en libertad, aunque con la orden de abandonar el país. Para hacer efectiva la expulsión hay
que trasladarlo, con escolta a su país de origen, en el caso de que dicho país permita la
repatriación, o en su defecto al país por el que ha entrado si existe acuerdo de readmisión y se
puede aplicar. Al margen de los trámites, supone pagar el viaje del extranjero y de los
agentes (de ida y vuelta) que lo escoltan y sus dietas.

Los cuadros 11 y 13 muestran la evolución reciente del número de expulsiones dictadas y


ejecutadas. En él se puede ver la fuerte diferencia entre ambas y la escasa variabilidad que
han tenido a lo largo de los últimos años, lo que indica que se ha seguido un ritmo estable,
más dependiente de los medios destinados a tal cometido que a la evolución de la
inmigración irregular, que ha crecido velozmente en los últimos años como indican las
246.000 solicitudes presentadas al proceso de regularización que ha habido en 2000. De esta
manera resulta evidente que, con un ritmo de unas 20.000 expulsiones dictadas y 5.000
ejecutadas, la expulsión dista mucho de ser un mecanismo de disuasión eficaz y sirve más
para generar intranquilidad entre los inmigrantes irregulares y que busquen con más ansia la
regularización, que como método disuasorio y eficaz para que dejen de entrar.

Las devoluciones, que se aplican principalmente a los detenidos intentando entrar


clandestinamente en España, se realizan casi exclusivamente con marroquíes (cuadros 12 y
14), fiel reflejo de que el acuerdo de readmisión con Marruecos funciona a la perfección
cuando se trata de ciudadanos marroquíes que por tanto son devueltos inmediatamente, pero
muy mal cuando se trata de países terceros.

Las autoridades de extranjería consideran que merecería la pena hacer un esfuerzo por
conseguir en torno al doble de expulsiones ejecutadas, para conseguir realmente un efecto
desincentivador de la inmigración clandestina. No obstante, aunque la opinión pública
española esté dividida en este asunto, las expulsiones, sobre todo si se trata de grupos,
generan oleadas de protestas que limitan las posibilidades reales de actuación del Gobierno,
lo que dificulta recurrir a este instrumento de manera sistemática.

Sin embargo, el problema no sólo depende de factores internos como la legislación, los
medios o la opinión de la sociedad española, sino que también afecta decisivamente a la
operatividad de este mecanismo la cooperación del país de origen de los inmigrantes a la
hora de aceptar su repatriación. En este sentido, España ha encontrado serias dificultades de
diverso tipo con los países al sur del Sahara que hacen que el proceso sea mucho más
laborioso en este caso. Los datos lo reflejan al comparar las cifras de expulsiones dictadas
con las materializadas y observar que la diferencia entre ambas es especialmente acusada
entre los subsaharianos (una relación de 14 a 1 en 1997). Uno de los obstáculos reside en la
ausencia de convenios de repatriación con la mayoría de estos países, si bien, en ocasiones, la
cuestión clave puede ser la falta de colaboración para este cometido o simplemente la
inexistencia de comunicación directa entre estos países que dificulta gravemente su traslado.
La falta de colaboración que puede extenderse incluso a países con los que hay convenio,
pero que no siempre reconocen a los inmigrantes como nacionales suyos, lo que obstaculiza
su aplicación. Igualmente, si hubiera colaboración sería posible llevar a cabo expulsiones
aunque no hubiera acuerdo, pero esto sólo ocurre de manera puntual. Este hecho ha generado
una problemática específica con los inmigrantes subsaharianos (también argelinos) que
afecta especialmente a los puntos por los que entran en territorio español (Ceuta, Melilla,
70

Fuerteventura y Algeciras), que se ha abordado de varias formas sin encontrar hasta el


momento una solución satisfactoria.

4.4. La especificidad subsahariana y los espacios de la frontera sur

a) Los programas de acogida de Ceuta y Melilla

La imposibilidad práctica de repatriación de los inmigrantes subsaharianos que son detenidos


intentando entrar en España y su acumulación en los campamentos establecidos en los puntos
fronterizos, principalmente Ceuta y Melilla, han condicionado decisivamente las actuaciones
con estas personas y ha obligado a proseguir con ellos un tratamiento especial (cuadro 15),
obedeciendo al intento de subsanar situaciones que se habían convertido en insostenibles.
Ceuta y Melilla se han visto obligadas a asumir una serie de problemas relacionados con su
papel de frontera española en Africa: el control de los accesos, dotar de unas condiciones
mínimas a los inmigrantes entrados irregularmente en su territorio, que no tienen
prácticamente posibilidades de ganarse la vida en estas ciudades, y prevenir altercados y
conflictos derivados de la creciente presencia de éstos en un espacio muy reducido.

A comienzos del decenio de los noventa empezaron a llegar de manera significativa


inmigrantes subsaharianos a Melilla, la mayoría solicitando asilo político y mucho aduciendo
carecer de la documentación que acreditara su procedencia y dificultar de este modo su
identificación y posible expulsión. Entre tanto se resolvía la solicitud, quedaban a cargo de la
Cruz Roja que se encargaba de sus necesidades mínimas, además de dotarles de una ayuda de
32.000 pesetas al mes. La prolongación de las resoluciones, la llegada de nuevos inmigrantes
de procedencias diversas y la limitada capacidad de los albergues provisionales en que eran
alojados fueron origen de fuertes tensiones que se convirtieron en un problema de orden
público para la ciudad. Finalmente, tras diversas presiones, se consigue que sean trasladados,
entre octubre de 1992 y noviembre de 1993, a la Península donde serán acogidos por Cáritas.
Esta situación de presión por parte de las zonas receptoras para que se produzca el traslado y
de resistencia del Gobierno a realizarlo para acabar haciéndolo cuando no hay más remedio
va a repetirse a lo largo del decenio de los noventa.

Durante los dos años siguientes, 1994 y 1995, se siguen llevando inmigrantes a la Península,
pero en 1996 se interrumpe el proceso lo que provoca una nueva acumulación de inmigrantes
(127) y nuevos conflictos que acaban con la destrucción de un campamento y una
manifestación pidiendo su traslado a la Península. Si bien, en principio, se produce el
traslado de la mayoría a Málaga, posteriormente son devueltos a sus supuestos países de
origen en una actuación controvertida que suscitó numerosas críticas de amplios sectores
sociales, sobre todo cuando salió a la luz que habían sido drogados para facilitar su traslado.
Ante estas críticas y la continua llegada de inmigrantes, en octubre del mismo año se vuelve
al sistema de válvula de escape y se produce un nuevo traslado, en lo que será el inicio de un
programa especial para ir sacando de manera sistemática a los subsaharianos llegados a
Melilla que revistan determinadas características, y que se extenderá posteriormente a Ceuta.

En Ceuta, hasta 1994 no es significativa la llegada de subsaharianos, pero desde entonces no


ha cesado. Las condiciones iniciales fueron especialmente penosas: ubicados en la Muralla
los que habían entrado en la ciudad y en la zona fronteriza, “tierra de nadie”, los que no lo
habían conseguido. En ambos casos recibieron en primera instancia una atención de
emergencia, mantas, comida y asistencia médica, facilitada por el ejército. Posteriormente, la
Comisión de Tutela del Menor y el INSALUD, por su parte, se hicieron cargo de sus
competencias (menores y atención sanitaria) y la Cruz Roja se encargó del resto.
71

Nuevamente los conflictos suscitados hacen que en julio de 1995 se proceda a un traslado
progresivo de los subsaharianos. Sin embargo, la repatriación de un grupo de 60 kurdos
motivó una revuelta que acabó con un incendio y varios heridos, al creer que se les había
dado prioridad a éstos y se les había llevado a la Península por delante de ellos. A raíz de este
hecho, se ubicó a los subsaharianos en el campamento de Calamocarro y se impulsó la salida
progresiva hacia la Península con la colaboración de diversas ONG mediante un “programa
ad hoc”. El Ayuntamiento asumía el coste de los pasajes, la Delegación del Gobierno en
Ceuta les procuraba una cédula de inscripción (dado que estaban indocumentados), la
Dirección General de Migraciones les proporcionaba una autorización para trabajar y
25.000 pesetas al salir del programa, y las ONG les procuraban alojamiento y manutención,
dinero de bolsillo y clases de español durante tres meses.

El proceso no obstante era lento y los inmigrantes seguían aumentando en Calamocarro,


equipado para 150 plazas y que siempre se encontraba en torno al doble de su capacidad real
de acogida. Las ampliaciones posteriores sirvieron para que esta relación no se incrementara.
La ciudad presionó para que se aplicara el mismo procedimiento que en Melilla y para que se
reforzara el control de la frontera.

Fruto de esta tesitura se diseña a finales de 1996 el Programa de acogida y acceso al empleo
para inmigrantes subsaharianos de Ceuta y de Melilla, desarrollado por los ministerios de
Interior y de Trabajo y Asuntos Sociales con la colaboración de algunas ONG, y que será el
marco en el que se desarrollarán de manera más o menos continua una serie de operaciones
de salida de estos inmigrantes hacia la Península. A este programa pueden acogerse los
inmigrantes subsaharianos que se encuentran en Ceuta y Melilla en situación irregular y que
desean residir y trabajar en España, siempre que no tengan causas judiciales pendientes. El
procedimiento, similar al del programa ad hoc de Ceuta, consiste en que la Delegación del
Gobierno de la ciudad autónoma correspondiente expide una cédula de inscripción, la
Delegación del Gobierno de la provincia de destino les da un permiso de residencia por
circunstancias excepcionales, la Dirección General de Migraciones proporciona una
autorización para trabajar y un permiso de residencia con validez de un año y renovables por
otro más. Si se consigue una oferta de empleo en ese plazo, la autorización se sustituye por
un permiso de trabajo. La Cruz Roja se encarga de gestionar el traslado hasta el lugar de
destino, la asociación que los recibe se responsabiliza de su alojamiento, manutención y
vestido, así como de asesorarles y ayudarles con los trámites administrativos que tienen que
llevar a cabo, y proporcionarles cursillos de lengua y de formación ocupacional que les
faciliten una inserción lo más rápida posible en el mercado de trabajo. La estancia en estas
asociaciones que era superior a cuatro meses en los primeros casos se fue reduciendo con la
simplificación de trámites administrativos puestos en vigor a mediados de 1997, y aún más
con las nuevas instrucciones que se aplicaron a la operación salida de 1999.

Entre octubre de 1996 y noviembre de 1997 se pone en marcha la primera de estas


operaciones salida a la que se acogerán 1.410 personas. Sin embargo, terminada todavía
queda un número similar de inmigrantes en Ceuta y Melilla, por lo que se decide abrir
inmediatamente una nueva operación que traslade a los restantes antes del 22 de febrero de
1998, lo que motivó que otros 1.418 inmigrantes se incorporasen al programa. Las
posibilidades de establecer estas operaciones dependen de la disponibilidad de las
asociaciones de acogida para hacerse cargo de más personas, con lo que se han vuelto a dar
situaciones puntuales de acumulación, a pesar del aumento de plazas en las operaciones
salida, la reducción de trámites (y con ellos del tiempo de estancia en el programa por
persona) y la construcción de centros de estancia temporal de inmigrantes (CETI) en ambas
72

ciudades. En 1999 se abre una nueva operación (Operación Choque) en la que entraron unos
6.700 inmigrantes, el 78% procedente de Ceuta. Desde entonces no se han producido
programas de estas características, aunque sí que se han producido traslados a la Península.

El Programa de acogida y acceso al empleo para inmigrantes subsaharianos de Ceuta y de


Melilla ha supuesto una ruptura radical con la política de control de frontera que se había
llevado hasta la fecha y ha traído consigo la creación de un cauce para el tratamiento
excepcional de una situación estructural, en tanto en cuanto la llegada de subsaharianos a
España por una u otra vía es un proceso continuo con tendencia a aumentar más que a
disminuir. Como señalan Bel Adell y Gómez Fayrén (2001), creaba una clara situación
discriminatoria hacia los demás inmigrantes, los procedentes de otros países y los que llegan
a la Península directamente. Quizá lo más contradictorio sea que se pase de pretender
desalentar la entrada clandestina a facilitar su acceso directo a una situación regular,
dotándoles además de una serie de ayudas de las que carecen incluso los inmigrantes
regulares, lo que dentro de esta filosofía estimularía esta forma de acceso. Si bien con la
construcción de las vallas en torno a Ceuta y Melilla se pretendía cerrar esta vía de entrada,
lo cierto es que, a pesar de que efectivamente se han reducido, siguen produciéndose llegadas
de forma significativa.

Por otro lado, si se entiende que, puesto que no se les puede expulsar y van a vivir en España,
lo mejor es que estén en situación regular, puedan buscar un trabajo formal y reciban cursos
de formación, la cuestión es por qué no se extiende esta filosofía a todos los demás
inmigrantes en situación irregular a los que no se puede expulsar por la inexistencia de
convenios de repatriación o por la simple insuficiencia de medios para ejecutar las
expulsiones. Resulta difícil justificar este tratamiento específico si no es por la vía de la
urgencia de desactivar problemas de orden público, pero no cabe duda de que esta
posibilidad estimula la utilización de este camino por los africanos no marroquíes, al tiempo
que la incertidumbre de su destino favorece el conflicto social que se pretende evitar luego
abriendo la válvula cuando sube la presión.

b) La situación actual en Ceuta y Melilla

El año 2000 ha supuesto una ruptura con los programas de acogida. Las críticas recibidas y el
elevado coste del programa de un lado y, de otro, la nueva filosofía del Gobierno de hacer
hincapié en medidas que desanimen la inmigración clandestina y, en consecuencia eliminar
todas estas vías ventajosas que se habían abierto para los subsaharianos, abren una nueva
etapa en el tratamiento de la cuestión. El proceso de regularización, por su parte, abría un
camino al que podían acogerse en principio los llegados antes de junio de 1999 y en el que
han tenido una participación notable los inmigrantes subsaharianos.

No obstante, los viejos problemas se mantienen y se amplían, al no haber alternativas claras


al programa de acogida. El Gobierno parece fiar el éxito a la mejora del control de los
accesos, a la firma de convenios de repatriación con los países del Africa subsahariana y en
la discrecionalidad en el tratamiento de los que están dentro y no pueden ser expulsados. Por
otro lado, el problema de Ceuta y de Melilla, se ha trasladado con otros matices a las islas
Canarias. Las dificultades de proveer de unas condiciones mínimas a los detenidos al entrar
en España mientras se tramita su expulsión se ha convertido a su vez en un problema de
primera magnitud en los principales puntos de entrada, añadiéndose Fuerteventura y
Algeciras a la lista encabezada por Ceuta y Melilla.
73

A pesar de la mejora de medios y de la suspensión del programa de acogida, en Ceuta y


Melilla no han cesado las entradas y salidas. Si bien parecen evidentes los efectos de las
vallas perimetrales, también lo es que los grupos delictivos organizados se vuelven cada vez
más sofisticados, en especial los que introducen a asiáticos (iraquíes, pakistaníes, nacionales
de Bangladesh, indios o chinos). Los argelinos, con mucha presencia en Melilla, intentan
aprovechar sus rasgos fisonómicos para pasar con documentos marroquíes dentro del flujo
diario de éstos. Los subsaharianos son los que cuentan con menos información previa a su
llegada a la frontera y son los más fácilmente engañados. A veces les pasan en patera
haciéndoles creer que les cruzan el Estrecho.

Lo primero que hacen al entrar los inmigrantes no marroquíes es, curiosamente, ir a la


Policía. El objetivo es que se les registre, paso previo e imprescindible para que se inicien
todos los demás trámites. Acto seguido se les conduce al CETI, mientras se gestiona su
expediente. En caso de que no haya plazas en el CETI, algo frecuente a pesar de su reciente
construcción, se quedan en lista de espera, lo que para la mayoría acaba significando el vivir
en chabolas mientras se hace sitio en el Centro de Estancia. Se trata de confiar en su buena
fortuna y que acaben siendo enviados a la Península, de ser posible sin orden de expulsión.
Aunque no hay ninguna certeza al respecto, este camino ofrece más garantías que intentar
pasar desde Ceuta o Melilla a la Península y resulta menos arriesgado que atravesar el
Estrecho. Pero en realidad no existe ninguna certeza acerca del tiempo que estará confinado
en el enclave (que no siempre está relacionado con la fecha de llegada), ni del camino que
seguirá el expediente de cada cual, ni de los cambios que entretanto pueden producirse en la
política española y que puedan afectar a su situación. Se sabe que las posibilidades de ser
efectivamente expulsados son escasas y que es más probable que se les facilite una
autorización de residencia y trabajo de un año de validez; pero se desconocen los criterios
que favorecen el acabar en una situación o en otra y el tiempo que puede tardar en resolverse.

Hasta finales de agosto de 2000 se mantuvo la línea de los programas de acogida, aunque sin
programa, lo que abarataba los costes. Los graves problemas que suponen para estos
territorios fronterizos hacen que sea aconsejable su salida hacia la Península, pero no implica
que esto tenga que ser en unas condiciones de privilegio. De este modo, se les impartían
cursillos de formación ocupacional y se les iba dando una cédula de inscripción y una
autorización para trabajar y residir en España durante un año, después del cual deberían
presentar una oferta formal de trabajo para su renovación. Incluso se les buscaban
ocupaciones (muchas veces en campañas agrícolas a petición de empresarios) en la Península
de modo que a su llegada pudieran empezar a trabajar lo antes posible.

Sin embargo, a partir de esa fecha se cortaron las salidas, lo que provocó una acumulación
que desbordó totalmente a los CETI, generó extensos poblados de infraviviendas e
intensificó la presión social. Para aliviarla se ha optado por dictar órdenes de expulsión para
la mayoría y, una vez entregadas, dejarlos pasar a la Península para que ellos mismos
regresen a sus países. Sólo en casos contados se ejecutan las expulsiones. En Almería se
suscitó recientemente el problema de que los albergues municipales se llenaron de
inmigrantes argelinos a los que se había abierto expediente de expulsión en Melilla. Para
facilitar que pudieran cumplir la orden de expulsión se les pagaba un billete de ferry hasta
Almería, desde donde deberían de proseguir su viaje (ya con sus propios medios o con una
subvención almeriense) hasta el puerto de Alicante desde donde embarcar hacia Argelia (La
Voz de Almería, 7 de abril de 2001 y El País, 10 de abril de 2001). También se ha intentado
poner en marcha con los argelinos de Melilla un programa parecido al de los ecuatorianos
que no habían podido regularizarse en el proceso de 2000, en el que a aquellos con oferta de
74

trabajo se les daba la posibilidad de volver a su país de origen a solicitar el visado con el
compromiso de poder entrar legalmente en España una vez conseguido éste.

La última novedad ha sido el establecimiento de un convenio con Nigeria para la repatriación


de sus inmigrantes en situación irregular. Nigeria debido en buena medida al traspaso de
poder se había convertido en los últimos años en el principal emisor de emigrantes
clandestinos hacia España del Africa subsahariana. Además en estos últimos años la
embajada no los reconocía como nacionales suyos y hacía imposible las repatriaciones, a
pesar de que la existencia de línea aérea directa desde Madrid las hubiera facilitado. Por este
motivo se convirtió en uno de los candidatos para suscribir un convenio de inmigración. A
pesar de que todavía no está concluido dicho acuerdo, ya ha empezado a dar sus frutos: el
Gobierno nigeriano ha reconocido a 115 irregulares de Ceuta, Valencia, Barcelona, Las
Palmas y Mallorca e inmediatamente se han comenzado a llevar a cabo las expulsiones, que
han afectado ya a 66 nigerianos del CETI de Ceuta. El primer grupo con 36 a bordo y el
doble de policías nacionales convenientemente vacunados, partió en una avión fletado para la
ocasión a finales de mayo de 2001. Nigeria, según las declaraciones de su embajador, Samuel
Otuyelu, a El País (15 de junio de 2001), espera conseguir a cambio cursos de formación de
un año en origen para personas que luego podrán trabajar en España durante dos años, así
como un cupo de estudiantes universitarios.

La polémica está nuevamente servida por cuanto las expulsiones han coincidido con una
nueva disposición del Gobierno que permite acogerse al artículo 31.4 (regularización por
causas humanitarias y de arraigo) de la ley de extranjería (8/2000) a todos los inmigrantes
que puedan acreditar que estaban en España antes del 23 de enero de 2001 (fecha de entrada
en vigor de dicha ley). En la práctica se trata de un nuevo proceso de regularización (aunque
no se le quiera dar tal nombre para evitar nuevos “efectos llamada”) que acabe
definitivamente el de 2000, que se había cerrado en falso. En tal caso se plantea la cuestión
de por qué proceder a las expulsiones de personas que ahora podrían estar bajo los supuestos
que permiten el acceso a la situación legal. Igualmente, se ha producido la condena de la
Asociación Pro Derechos Humanos por no haber esperado la resolución a la petición de
suspensión de las órdenes de expulsión de siete de estos inmigrantes, resolución que fue
positiva, pero inaplicable por estar ya en su país (Servimedia, 13 de junio de 2001).

c) La cuestión canaria

Las islas Canarias han sido los últimos puntos en convertirse en lugares de entrada
clandestina de inmigrantes africanos en España. A raíz fundamentalmente del refuerzo de la
vigilancia en el Estrecho, del aumento de los precios que cobraban los traficantes para
pasarlo y de la construcción de las vallas que rodean Ceuta y Melilla, las Canarias se han
transformado en una alternativa viable y en los últimos tres años se ha asistido a un aumento
exponencial de las embarcaciones que transportan inmigrantes con destino a ellas, con una
proporción cada vez mayor de subsaharianos entre ellos. Aunque las Canarias suponen un
espacio notablemente más amplio y económicamente diversificado que Ceuta y Melilla y, en
consecuencia, el porcentaje de los inmigrantes detenidos en pateras respecto del conjunto de
la población es relativamente bajo. Del mismo, estos inmigrantes tienen también algunas
posibilidades de encontrar trabajo en diversos sectores económicos (hotelería, construcción e
incluso agricultura), lo que ofrece más opciones a los que se quedan.

Sin embargo, como ocurre en Ceuta y Melilla tienen el componente de territorios aislados,
separados de la Península, que hace la percepción más amenazante, lo que reduce la
capacidad de acogida de estos inmigrantes. Este hecho se ve acentuado porque la presión no
75

se distribuye de manera uniforme por el archipiélago, sino que afecta sobre todo a la
provincia de Las Palmas que engloba a las islas orientales que son las que reciben el grueso
de las llegadas por mar. Fuerteventura, la más próxima al continente, es el principal destino y
la que sufre en mayor medida este impacto. Existe un acuerdo para redistribuir a los
inmigrantes detenidos según la población de las islas, pero no se lleva a cabo, lo que es
fuente de tensión entre las dos provincias de Las Palmas y Santa Cruz de Tenerife. Este
enfrentamiento quedó patente cuando a mediados de marzo se interceptó un barco cerca de
las costas tenerifeñas con 108 inmigrantes del Senegal y Sierra Leona a bordo. Como
Tenerife carecía de la capacidad de acogida suficiente, éstos fueron trasladados a
Fuerteventura y Gran Canaria. De este modo, las islas orientales no sólo reciben el flujo
principal de inmigrantes subsaharianos y tienen que arbitrar las instalaciones para acogerlos,
sino que también tienen que acoger a los que llegan esporádicamente a las islas occidentales
ante su falta de infraestructura.

Ante esta situación el Gobierno canario presiona para que puedan ser trasladados a la
Península los detenidos que no se podía expulsar. Igual que había ocurrido con anterioridad
en Ceuta y Melilla, ello ha dado lugar a un nuevo tira y afloja entre el gobierno central y el
gobierno autonómico: en mayo de 2000 parecía haberse llegado a un acuerdo para que en
situaciones de desbordamiento de los centros de acogida se pudiera trasladar a los excedentes
a la Península, pero en noviembre del mismo año, el delegado del Gobierno para la
inmigración señalaba la negativa a proceder a dicho traslado. En abril de 2001 la misma
persona se desdecía de sus anteriores declaraciones y señalaba que se mantenía el
compromiso de organizar salidas de inmigrantes subsaharianos de las Canarias hacia la
Península. El enfrentamiento parece ganado nuevamente por las autoridades locales.

La preocupación sobre esta cuestión es tan evidente en las Canarias que ha sido la primera
Comunidad Autónoma en desarrollar las medidas previstas en la ley 8/2000 y concretadas en
el Plan GRECO para crear una subcomisión, Gobierno canario-Gobierno central, específica
sobre el tema de la inmigración, cuya constitución está prevista para la primera quincena de
julio.

d) Los centros de acogida

La cuestión de los campamentos de acogida se ha convertido en un asunto de suma


importancia dentro de la política de inmigración española. Para este cometido el Gobierno ha
creado los centros de estancia temporal de inmigrantes (CETI), de los que ya existen dos,
construidos en Ceuta y Melilla, y está prevista la construcción de otros tres en Algeciras, las
Canarias y Madrid durante el período 2000-2004 (cuadro 16). Los CETI se conciben como
un dispositivo de primera acogida para inmigrantes y solicitantes de asilo, a los que ofrezca
una cobertura mínima de alojamiento, así como manutención, atención sanitaria, y cursos
diversos (idioma, conocimiento del medio, formación ocupacional, etc.) que faciliten su
posterior integración, en tanto que se toma una decisión sobre su situación. Por tanto están
pensados para ofrecer una acogida temporal, pero, con frecuencia, las situaciones se
prolongan por un amplio espacio de tiempo, lo que acaba generando conflictos.

En principio, se trata de centros dependientes del Instituto de Migraciones y Servicios


Sociales (IMSERSO), perteneciente al Ministerio de Trabajo. Como a Ceuta y Melilla no les
han sido transferidas las competencias de dicho organismo, sus CETI están siendo
gestionados por las delegaciones provinciales del IMSERSO. Sin embargo, parece que el
borrador del reglamento de la ley de extranjería prevé una gestión conjunta con las
dependencias del Ministerio del Interior, lo cual vendría a ratificar lo que viene siendo la
76

práctica habitual en la que Interior tiene mucho peso en la toma de decisiones de los CETI.
Por otro lado las actividades que se llevan a cabo dentro de los CETI son gestionadas por las
ONG a través de convenios. En general las referidas a la asistencia sanitaria son
desempeñadas por la Cruz Roja, mientras otros programas son desarrollados por otras ONG,
como Melilla Acoge. Esto permite optimizar recursos, pero también ha provocado quejas por
falta de financiación o por una excesiva tendencia del Estado a desentenderse de
determinados servicios sociales.

También existen los centros de internamiento de extranjeros (CIE), aunque en estos casos se
trata de centros donde se lleva a los extranjeros que están incursos en procedimientos de
expulsión. Son centros de carácter no penitenciario, en los que se les retiene a disposición del
juez hasta que se resuelva la expulsión. No obstante, por ley, no pueden permanecer en ellos
más de 40 días66, por lo que se suele internar a aquellos sobre los que existe clara voluntad de
que sean expulsados rápidamente y están en situación de que la expulsión se ejecute. Muchas
veces el paso previo a la expulsión de los inmigrantes que se encuentran en los CETI es su
traslado a uno de estos centros, por lo general el CIE de Capuchinos en Málaga. Este hecho
explica también por qué la mayoría de las expulsiones ejecutadas se producen desde las
provincias que tienen los CIE más importantes (cuadro 11): Málaga (985 en 1999, el 20% del
total), Las Palmas (776), Madrid (508), Barcelona (307) o Valencia (241).

Según puntos de acceso los problemas suscitados son de carácter diverso y en ningún caso
sencillos.

– La zona de Algeciras-Tarifa, principal punto de arribo de las embarcaciones que cruzan


el Estrecho, tiene que hacer frente a la llegada continua de nuevos detenidos. En 2000
fueron capturadas en estas costas 274 embarcaciones, el 40% de las aprehendidas en el
Estrecho. Si bien el flujo es más o menos continuo, no es en absoluto regular, y los días
de buen tiempo suelen traer miniavalanchas en las que pueden capturarse hasta
200 personas en una jornada, las cuales generan una situación de emergencia a la que
es difícil dar respuesta. A pesar de ello la infraestructura receptora es improvisada. Se
han habilitado diversas instalaciones, polideportivos, como centros provisionales de
acogida, al tiempo que las ONG y la Diputación de Cádiz hacen esfuerzos por crear
centros nuevos y dotarles de medios humanos. Por parte del Estado está prevista la
construcción de un CETI con unas 400 plazas. Quizá esta falta de medios
institucionales ha hecho que sea en esta zona donde más se vuelcan los vecinos en
ayudar con mantas y alimentos a los que llegan. La única ventaja en este caso es que el
flujo de salidas de los campamentos es también fluido. Los marroquíes son
automáticamente devueltos y al resto se les da una orden de retorno o de expulsión y
normalmente se les deja en libertad al no podérseles retener más de 40 días. Los
subsaharianos, ante la falta de instalaciones, pueden ser trasladados al CETI de Ceuta si
hay plazas. De otro modo, al estar ya en la Península, sólo permanecen mientras
recuperan fuerzas o son atendidos, o a la espera de que les llegue una ayuda para
desplazarse adonde tiene familiares o amigos.

– Ceuta y Melilla, como se ha dicho, cuentan ya con sus CETI de 448 y 320 plazas
respectivamente. En concreto el de Melilla, el pionero, recibió un premio de la UE por

66
La ley 4/2000 en su artículo 58 ya establecía un plazo máximo de 40 días, durante el cual los inmigrantes
pueden quedar retenidos en centros no penitenciarios mientras se solventan los trámites de expulsión, un
aspecto que será ratificado por la reforma de la ley (8/2000) en su artículo 62.
77

ser el único que ofrecía una atención integral a sus ocupantes (alojamiento,
manutención, asistencia sanitaria y educativa) y actualmente es el modelo de todos los
demás. El problema es que se encuentran con cierta frecuencia colapsados, sobre todo
cuando se ponen trabas para la salida de estas personas hacia la Península. Al no haber
apenas salidas, se produce una acumulación de inmigrantes que desborda las
instalaciones, lleva a la construcción de viviendas precarias y genera inquietud social
en un entorno muy constreñido, en el que los inmigrantes se sienten como en una cárcel
más o menos espaciosa. En estos casos se trabaja en la ampliación de las instalaciones
existentes y se presiona desde los gobiernos autónomos para que se agilicen las salidas.

– Las Canarias han visto cómo aumentaba la cifra de llegadas de inmigrantes africanos
en 2000, pasando los detenidos de 875 a casi 2.400 de un año para otro, lo que ha
desbordado sus instalaciones de acogida (cuadro 17). Por otro lado, éstas se encuentran
abrumadoramente concentradas en Fuerteventura y Gran Canaria, mientras es apenas
existente en el resto de las islas, lo que ha planteado problemas de solidaridad entre
ellas. En estas dos islas se han habilitado las terminales de antiguos aeropuertos (El
Matorral y Miller Bajo, respectivamente) para llevar a cabo la función de los CETI.
Entre ambos reúnen unas 400 plazas, pero sus instalaciones no son adecuadas para el
cometido que tienen que desarrollar ahora y carecen de espacios abiertos. La diferencia
de las Canarias con respecto a Ceuta y Melilla es que no hay que pasar un nuevo
control fronterizo para acceder a la Península desde allí, lo que facilita la salida de los
inmigrantes que disponen de recursos, lo que, junto a esporádicos traslados oficiales,
permite aliviar algo la ocupación de los centros. Se prevé la construcción de un CETI
de 400 plazas que será ubicado en Tenerife antes de 2004. Más adelante, se tiene
planeado levantar otro en Gran Canaria que sustituya al de Miller Bajo. Además de
éstos, Gran Canaria cuenta con un CIE de 90 plazas desde el que son expulsados los
inmigrantes “expulsables” que llegan a las islas.

4.5. Conclusiones

Tras los procesos de regularización de 2000 y 2001 empiezan a concretarse las líneas
maestras de la nueva política de extranjería española. El objetivo más ambicioso es el de
conseguir encauzar de manera legal los flujos migratorios. Para ello uno de los elementos
clave reside en desincentivar la inmigración irregular a través de tres instrumentos:
intensificar el control de frontera, sobre todo en el sur, eliminar la posibilidad de
regularizarse desde dentro de España e incrementar las expulsiones de extranjeros en
situación irregular (a pesar de que parece difícil conseguir un aumento significativo). El otro
elemento, complemento indispensable, es la apertura de un cauce de entrada legal de los
inmigrantes que demande el mercado laboral. En este sentido, se han firmado acuerdos de
inmigración con algunos de los principales emisores de inmigrantes (entre los que Marruecos
es el único país africano que figura) y se ha abierto el contingente de 2002. El contingente de
2002 aporta la necesidad de cerrar los contratos en origen, una mayor especificidad de las
ofertas de empleo y una mejor adaptación a las necesidades contemplando ofertas de trabajo
manual cualificado y desplazando buena parte de las ofertas agrícolas hacia los empleos de
temporada. En el debe, hay que anotar que la escasez del contingente puede poner en tela de
juicio su eficacia para ser percibido como una alternativa real a la inmigración irregular en
los países de origen y la posibilidad de que sean utilizados para sustituir trabajadores de una
procedencia por los de otra.

Sin embargo, el aspecto en el que se muestra más frágil la lucha contra la inmigración
irregular es en el mantenimiento de la condición legal de los que han conseguido su
78

regularización, que sigue dependiendo en buena medida de tener un trabajo formal en el


momento de la renovación del permiso. Dado los sectores en los que se concentran, esto
permite predecir un incremento de los inmigrantes en situación irregular que, en el marco
legal actual no tendrá más opción que irse o aguardar cinco años para poder optar “por
arraigo” a una nueva regularización, quedando entretanto totalmente desprotegidos. De
momento se parte de entre 150.000 y 200.000 solicitantes de regularización cuya petición ha
sido o va a ser denegada.

La inmigración subsahariana plantea en toda su crudeza las contradicciones de la política de


frontera y su reflejo en la opinión pública. Su importancia numérica es reducida, si bien es
cierto que con una tendencia a un crecimiento mayor que la procedente de otras zonas. Sin
embargo, hay determinados aspectos que llaman poderosamente la atención: su llegada
dramática a bordo de pateras, su concentración en enclaves cerrados como Ceuta y Melilla o
las islas Canarias, y su aparente impunidad cuando son detenidos intentando entrar en el país.
Estas características hacen que sean portada permanente de los periódicos que contribuyen
decisivamente a reforzar la imagen de que la invasión viene de Africa y en patera y a
exacerbar el miedo hacia esta inmigración que no hay forma de parar, sin tener en cuenta que
esta modalidad de entrada es minoritaria (se calcula que en torno al 20%) frente a los que
entran como turistas, especialmente procedentes de países iberoamericanos, y luego se
quedan, y que los africanos no suponen ni un tercio (los subsaharianos un 5%) de los
extranjeros residentes en España. Por otro lado, las dificultades existentes para su expulsión
han hecho que se les dispense en determinados períodos un trato especial, traducido en
facilidades únicas para su regularización y diversos servicios de apoyo.

La experiencia de estos últimos años sitúa el tratamiento de los inmigrantes clandestinos


subsaharianos en la vía de la excepcionalidad y de un cierto privilegio frente al resto. El
Gobierno central, en coherencia con su política de extranjería, siempre ha manifestado su
oposición a que los inmigrantes detenidos en Ceuta y Melilla, y posteriormente las Canarias,
fueran trasladados a la península ibérica por considerar que entonces quedaban en buena
medida fuera de control y que se podía entender como un triunfo de los inmigrantes
clandestinos que finalmente alcanzaban su destino sin que nada pudiera hacerse para
retornarlos a sus países, lo que estimularía más llegadas de este tipo. De este modo, aunque
no se les pueda expulsar, su confinamiento en estos enclaves donde tienen lo mínimo para
vivir, pero no pueden alcanzar su proyecto, debería desanimarlas.

Sin embargo, esta situación convierte a Ceuta y Melilla en prisiones al aire libre para los
inmigrantes que no pueden hacer prácticamente nada en ellas, sino esperar y desesperar. Esto
es fuente de tensiones permanentes, entre ellos mismos y con las instituciones españolas, que
afectan considerablemente a la vida cotidiana de estos enclaves. La presión producida se
traslada de esta manera al Gobierno central que no encuentra forma de dar solución a un
problema que no deja de aumentar y finalmente acaba cediendo, en ocasiones de manera
coyuntural o en otras, como con los programas de acogida, de manera sistemática.

El refuerzo del perímetro fronterizo de Ceuta y Melilla, las ciudades donde el problema es
más evidente, ha incrementado los flujos hacia las Canarias y hacia las costas andaluzas a
través del Estrecho de Gibraltar, pero no resuelve la cuestión, pues el problema persiste: ¿qué
hacer con los detenidos a los que no se puede expulsar? De hecho estos destinos no cuentan
ni siquiera con centros de acogida apropiados. Si bien esta carencia podrá paliarse con la
construcción de los nuevos CETI previstos, hay que reconocer que hasta ahora se ha ido por
detrás de las necesidades, las cuales seguirán creciendo muy deprisa ante un flujo en aumento
79

y más medios para controlar la frontera. Esa falta de lugares donde confinar a los inmigrantes
detenidos es un límite en sí mismo al número de detenciones que pueden hacerse.

El problema central es cómo dar salida a los inmigrantes detenidos sin facilitarles su meta: el
acceso a la Península. Las respuestas apuntan en diferentes direcciones y no parecen tener
coherencia interna. En la actualidad se han suspendido los traslados oficiales con
autorización para trabajar, pero al mismo tiempo se dan órdenes de expulsión y se les paga el
viaje a la Península para que emprendan el viaje de regreso (cosa que no hacen) o bien se
buscan acuerdos (con los argelinos de Melilla) para que regresen a su país por el visado con
la promesa de poder volver de manera legal. La gran esperanza reside en la firma de
convenios de inmigración con los principales países emisores, como el que se ha firmado con
Nigeria, que permitan llevar a cabo la expulsión de los inmigrantes en cantidades suficientes
como para desanimar el flujo.

Sin embargo, por más que la ley no ha dejado de contemplar la expulsión por entrada ilegal,
la posibilidad de utilizarla de manera sistemática cuenta con dos inconvenientes que
cuestionan su eficacia: la contestación social que se produce con las expulsiones masivas, en
especial a países con problemas políticos; el elevado coste de estas operaciones que implican
el acompañamiento de numerosos agentes de escolta. La dificultad de superar las 5.000
expulsiones anuales materializadas lo cuestiona seriamente, pues no sólo supone ir a un ritmo
muy inferior a las entradas, sino que no dan muestras de desalentar verdaderamente a la
inmigración marroquí que es la que se ve más afectada por las expulsiones y las
devoluciones. La pregunta que queda en el aire es si un esfuerzo en esta línea de expulsiones,
sin criterios específicos, creará la suficiente incertidumbre como para desanimar una parte
sustancial del flujo o si sólo contribuirá a generar mayores tensiones en los campamentos, al
tiempo que seguirían manteniéndose las excepciones con los procedentes de países con los
que no hubiera acuerdo. A tenor de lo observado la inmigración subsahariana en España sólo
se contempla desde el lado del control de la frontera sur y desde el problema, sin solución
por el momento, que supone la entrada de inmigrantes a los que no se puede expulsar, ni
regularizar.

Bibliografía

Bel Adell, Carmen, Gómez Fayrén, Josefa, Nueva inmigración africana en la región de Murcia:
inmigrantes subsaharianos, Consejo Económico y Social de la Región de Murcia.

---------, Nueva inmigración africana en España: inmigrantes subsaharianos, comunicación al


Segundo Congreso sobre la Inmigración en España, Madrid, 5-7 octubre

Cebrián, J. A., “Subsaharianos en España”, Migraciones, 3, Madrid.

Díez Nicolás, Ramírez Lafita, M.J., (2001), La voz de los inmigrantes, Imserso, Madrid.

Domínguez Mújica, J., Díaz Hernández, R., Parreño Castellano, J.M., (2001), Inmigración extranjera
e integración. La inmigración irregular en Canarias, Consejería de Empleo y Asuntos Sociales del
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Izquierdo Escribano, A., López de Lera, D., “La política de extranjería y el control de los flujos
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Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales, (1998), Programa de acogida y acceso al empleo para
inmigrantes subsaharianos en Ceuta y Melilla.

Pumares, P., (1997), “Las relaciones con Marruecos y la regulación de los flujos migratorios”,
comunicación al III Congreso de Geografía Regional, Barcelona.

Suárez, Liliana, (2000), Inmigración irregular, regularizaciones y efectos sobre la identidad de los
inmigrantes, ponencia del Segundo Congreso sobre la Inmigración en España, Madrid, 5-7 octubre.

Sitios Web
Area de Extranjería del Colegio de Abogados de Zaragoza.
Ministerio del Interior.
Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales.
El País.
Titulares.com.

Anexo estadístico

Comentario sobre las estadísticas disponibles sobre ocupaciones de extranjeros

Las estadísticas que dan información sobre las ocupaciones de los extranjeros en España son
fundamentalmente dos: la estadística de permisos de trabajo a extranjeros y el anuario de estadísticas
laborales.

La estadística de permisos de trabajo a extranjeros es una publicación anual que ofrece una
información detallada de los trabajadores extranjeros con permiso de trabajo en vigor a 31 de
diciembre de cada año. Si bien es la que da una información de mejor calidad presenta dos
inconvenientes en la actualidad. El primero que sólo registra los trabajadores con permiso en vigor, lo
cual excluye a aquellos que están en trámite de renovación y que continúan trabajando legalmente,
pero, sobre todo, no tiene en cuenta a todos aquellos que no necesitan permiso de trabajo, es decir
todos los que se encuentran en régimen comunitario. El segundo es el retraso en su publicación
experimentado últimamente a raíz de los procesos de regularización. Por ello, el último año para el
que existen datos de esta fuente es 1999, lo que resulta un tanto desfasado en estos momentos.

El anuario de estadísticas laborales también es una publicación anual que, entre otras estadísticas,
recoge las altas laborales en la Seguridad Social a 31 de diciembre del año en cuestión.
Recientemente se ha empezado a elaborar una explotación específica para extranjeros. En esta fuente
aparecen todos los extranjeros que están desempeñando un trabajo formal, incluyendo a los del
espacio económico europeo que son cerca de un tercio del total de cotizantes extranjeros. También
tiene la ventaja de que los datos suelen publicarse con notable prontitud. Actualmente se está a la
espera de que salgan los de 2001. El problema de esta fuente reside en que las desagregaciones
espaciales y los cruces de variables que se ofrecen son todavía escasos.
Cuadro 1. Evolución de los permisos de residencia en vigor al 31 de diciembre

Totales
1992 1993 1994 1995 1996 1997 1998 1999 2000
Africa 71.292 79.294 82.907 95.725 98.820 142.816 179.487 213.012 261.385
Africa del norte 58.516 66.073 68.359 79.721 82.165 118.310 149.575 173.560 215.388
Africa
subsahariana 12.776 13.221 14.548 16.004 16.655 24.506 29.912 39.452 45.997
Europa 196.984 217.535 238.507 255.702 274.081 289.084 330.528 353.556 361.437
América 89.300 96.836 103.324 108.931 121.268 126.959 147.200 166.709 199.964
Asia 33.878 34.907 35.743 38.221 43.471 49.110 60.714 66.340 71.015
Otros 1.646 1.850 883 1.194 1.344 1.844 1.718 1.799 1.919
Total 393.100 430.422 461.364 499.773 538.984 609.813 719.647 801.416 895.720

Porcentajes
1992 1993 1994 1995 1996 1997 1998 1999 2000
Africa 18,1 18,4 18,0 19,2 18,3 23,4 24,9 26,6 29,2
Africa del norte 14,9 15,4 14,8 16,0 15,2 19,4 20,8 21,7 24,0
Africa
subsahariana 3,3 3,1 3,2 3,2 3,1 4,0 4,2 4,9 5,1
Europa 50,1 50,5 51,7 51,2 50,9 47,4 45,9 44,1 40,4
América 22,7 22,5 22,4 21,8 22,5 20,8 20,5 20,8 22,3
Asia 8,6 8,1 7,7 7,6 8,1 8,1 8,4 8,3 7,9
Otras 0,4 0,4 0,2 0,2 0,2 0,3 0,2 0,2 0,2
Total 100 100 100 100 100 100 100 100 100
Fuente: Anuario de Extranjería.
81
82

Cuadro 2. Evolución de residentes africanos al 31 de diciembre

Totales
1996 1997 1998 1999 2000
Africa del norte 82.165 118.310 149.575 173.560 215.383
Marruecos 77.189 111.100 140.896 161.870 199.782
Resto del Africa del norte 4.976 7.210 8.679 11.690 13.847
Africa subsahariana 16.655 24.506 29.912 39.452 45.997
Gambia 4.401 5.843 6.969 8.524 8.840
Senegal 3.575 5.328 6.657 7.744 11.051
Nigeria 478 1.092 1.464 4.214 3.292
Guinea Ecuatorial 2.096 2.684 3.158 3.404 4.507
Cabo Verde 2.166 2.322 2.691 2.628 2.052
Malí 325 923 1.189 2.281 1.863
Guinea Bissau 422 764 943 1.698 1.907
Mauritania 519 813 1.147 1.621 3.764
Ghana 324 575 755 1.325 1.837
Guinea Conakri 348 523 680 890 1.432
Resto del Africa subsahariana 2.001 3.639 4.259 5.123 5.452
Africa 98.820 142.816 179.487 213.012 261.385
Porcentajes
1996 1997 1998 1999 2000
Africa del norte 100 144,0 182,0 211,2 262,1
Marruecos 100 143,9 182,5 209,7 258,8
Resto del Africa del norte 100 144,9 174,4 234,9 278,3
Africa subsahariana 100 147,1 179,6 236,9 276,2
Gambia 100 132,8 158,4 193,7 200,9
Senegal 100 149,0 186,2 216,6 309,1
Nigeria 100 228,5 306,3 881,6 688,7
Guinea Ecuatorial 100 128,1 150,7 162,4 215,0
Cabo Verde 100 107,2 124,2 121,3 94,7
Malí 100 284,0 365,8 701,8 573,2
Guinea-Bissau 100 181,0 223,5 402,4 451,9
Mauritania 100 156,6 221,0 312,3 725,2
Ghana 100 177,5 233,0 409,0 567,0
Guinea Conakri 100 150,3 195,4 255,7 411,5
Resto del Africa subsahariana 100 181,9 212,8 256,0 272,5
Africa 100 144,5 181,6 215,6 264,5
Fuente: Anuario de Extranjería.
83

Cuadro 3. Trabajadores extranjeros afiliados a la Seguridad Social en alta laboral


(31 de diciembre de 2000)

Por actividad
Sectores/ramas Varones Mujeres Total % % España
Agrario 54.229 6.391 60.623 13,3 4,7
Industria 33.409 8.127 41.555 9,1 1,6
Construcción 54.557 2.362 56.926 12,5 3,5
Comercio
minorista 22.667 12.284 34.975 7,7 2,2
Hotelería 40.259 29.086 69.366 15,3 7,2
Servicio
doméstico 5.939 42.948 48.888 10,8 25,9
Resto de servicios 85.115 56.446 141.619 31,2 2,1
Total 296.658 157.780 454.571 100 3,0

Por región de origen

Varones Mujeres Total % Total


Espacio Económico Europeo 87.675 53.952 141.633 31,2
Resto de Europa 17.600 10.494 28.094 6,1
Marruecos y Argelia 92.662 16.150 108.812 23,9
Resto de Africa 25.246 4.262 29.509 6,5
América del Norte 2.490 1.920 4.410 1,0
América C. y S. 44.525 56.746 101.273 22,3
Asia 24.509 13.072 37.582 8,3
Otros 1.951 1.184 3.135 0,7
Total 296.658 157.780 454.571 100
Fuente: Anuario de Extranjería.

Cuadro 4. Solicitudes al proceso de regularización de 2000 por sectores de actividad

Sectores y ramas Solicitudes % Total


Agrario 74.033 33,3
Construcción 33.197 14,9
Comercio minorista 13.181 5,9
Hotelería 25.315 11,4
Servicio doméstico 33.375 15,0
Resto de servicios 43.550 19,6
Total 222.651 100
Fuente: Ministerio del Interior.
84

Fig. 1 Contingentes de trabajadores extranjeros

100 000

90 000

80 000

70 000

60 000

50 000

40 000

30 000

20 000

10 000

-
1993 1994 1995 1997 1998 1999

Solicitudes Concesiones

Recuadro 1. Evolución de la política española de extranjería

1985, juillet, Loi des Droits et Libertés des Étrangers en Espagne (Loi d’Étrangerie, 7/85)
1985, Premier processus de régularisation d’étrangers (40.000 permis)
1986, Règlement de la Loi 7/85
1990, décembre, “Onze Points” sur immigration présentés au Parlement
1991, Deuxième processus de régularisation des travailleurs étrangers (130.000 sollicitudes,
110.000 permis de travail)
1992, Accord de Réadmission avec le Maroc
1993-1995, Contingents annuels des travailleurs étrangers
1994 Plan pour l’integration sociale des immigrés
1996, Processus de documentation (17.000 permis)
1996, octobre, Programme d’accueil des immigrés sous sahariens de Ceuta et Melilla (jusqu'à
1999)
1997-1999, Contingents annuels des travailleurs étrangers
1998, Clôture de Melilla
1999, Clôture de Ceuta
1999 Accord de travailleurs temporaires avec le Maroc
85

2000, janvier, Loi de Droits et Libertés des Étrangers en Espagne et son Intégration Social (Loi
d’Étrangerie, 4/2000)
2000, mars-juillet, Processus de régularisation d’étrangers, (246.000 sollicitudes, 152.000
permis)
2000, Plan GRECO
2000, décembre, Reforme de la Loi de Droits et Libertés des Étrangers en Espagne et son
Intégration Social (Loi de Reforme, 8/2000)
2001, janvier, révision du processus de régularisation de 2000. (36.000 permis)
2001, préparation des Accords sur immigration avec l’Ecuador, la Colombie, la Pologne, le
Maroc, la Roumanie et la R. Dominicaine
2001, janvier, 31, Accord sur Immigration avec l’Ecuador
2001, juin, 19, Accord de répatriation avec la Nigeria
2001, juin-août, processus de régularisation par des raisons d’enracinement (346.000
sollicitudes, estimation de 200.000 permis)
2001, juillet, 25, Accord sur Immigration avec le Maroc
2001, août, 1, entrée en vigueur du Règlement de la Loi d’étrangerie
2001, décembre, 17, Accord sur Immigration avec la République Dominicaine
2001, décembre, 21, Accord de détermination du contingent 2002
2002, janvier, 23, Accord sur Immigration avec la Roumanie

Cuadro 5. Permisos de trabajo concedidos en los contingentes (1993-1999)


en España, por actividad

1993 1994 1995 1997 1998 1999 Total


Agricultura 160 8.453 7.855 6.631 8.700 9.925 41.724
Construcción - 737 - 451 941 2.422 4.551
Servicio doméstico 4.346 13.728 12.091 12.197 14.662 20.521 77.545
Otros servicios 714 2.686 - 2.332 3.287 4.881 13.900
Otras actividades - - - - 505 1.964 2.469
Total 5.220 25.604 19.946 21.611 28.095 39.713 140.189
En porcentaje
1993 1994 1995 1997 1998 1999 %Total
Agricultura 3,1 33,0 39,4 30,7 31,0 25,0 29,8
Construcción - 2,9 - 2,1 3,3 6,1 3,2
Servicio doméstico 83,3 53,6 60,6 56,4 52,2 51,7 55,3
Otros servicios 13,7 10,5 - 10,8 11,7 12,3 9,9
Otras actividades - - - - 1,8 4,9 1,8
Total 100 100 100 100 100 100 100
Fuente: Anuario de Migraciones.
86

Cuadro 6. Permisos de trabajo concedidos en los contingentes (1993-1999) en España,


por región de origen

% 1993-
Origen 1993 1994 1995 1997 1998 1999 1993-1999 1999
Norte de Africa 601 10.866 8.821 8.205 11.148 13.819 53.460 38,6
Africa Subsahariana 78 1.897 1.118 869 1.072 1.450 6.484 4,7
Total Africa 679 12.763 9.939 9.074 12.220 15.269 59.944 43,3
América del Norte - 55 10 29 32 35 161 0,1
A. Central y Caribe 1.480 3.240 2.768 1.922 2.418 3.154 14.982 10,8
América del Sur 1.686 6.004 4.044 5.508 5.118 11.237 33.597 24,3
Total América 3.166 9.299 6.822 7.459 7.568 14.426 48.740 35,2
Total Asia 648 2.617 2.565 2.625 4.905 5.898 19.258 13,9
Europa Oriental 106 916 616 1.553 1.958 2.938 8.087 5,8
Resto de Europa 1 3 1 - 155 9 172 0,1
Total Europa 107 919 617 1.553 2.113 2.947 8.259 6,0
Total otros - 6 5 900 5 1.212 2.128 1,5
Totales 4.600 25.604 19.948 21.611 26.811 39.752 138.326 100,0
Fuente: Anuario de Migraciones.

Cuadro 7. Asignación del contingente 2002

Estables % Temporales %
Agricultura 821 8 15.929 75,2
Pesca 43 0 0,0
Ind. Metal 1.972 18 0,0
Ind. Textil 22 0 0,0
Ind. Madera 140 1 190 0,9
Ind. Alimentaria 49 0 1.351 6,4
Otras industrias 283 3 0,0
Construcción 3.506 32 3.061 14,4
Transporte 551 5 4 0,0
Hotelería 23 0 435 2,1
Comercio 0 0 162 0,8
Servicios 3.474 32 63 0,3
Total 10.884 100 21.195 100
Fuente: Dirección General de Ordenación de las Migraciones.
Nota: los permisos "estables" tienen duración de un año y son renovables. Los permisos "temporales" tienen una duración
inferior a nueve meses y no se pueden renovar, aunque tienen prioridad para conseguir un nuevo permiso temporal en el
contingente del año siguiente
87

Cuadro 8. Inmigrantes detenidos en el Estrecho de Gibraltar y las Canarias,


según lugar de interceptación (1996-2000)

Lugar de interceptación Zona del Estrecho Total Canarias


Año Mar/Costa Polizones Interior Frontera E. Gibraltar (*)
1996 3.074 282 1.433 2.952 7.741
1997 2.558 801 2.076 1.913 7.348
1998 2.880 674 1.885 1.592 7.031
1999 3.606 410 2.213 949 7.178 875
2000 14.488 431 1.362 604 16.885 2.387

Lugar de interceptación Zona del Estrecho Total Canarias


Año Mar/Costa Polizones Interior Frontera E. Gibraltar (*)
1996 39,71 3,64 18,51 38,13 100
1997 34,81 10,90 28,25 26,03 100
1998 40,96 9,59 26,81 22,64 100
1999 50,24 5,71 30,83 13,22 100 10,87
2000 85,80 2,55 8,07 3,58 100 12,39
Fuente: Guardia Civil.
* Fuente: Delegación del Gobierno para la Extranjería (sólo los arrestados en las embarcaciones o en la línea costera).
** Porcentaje respecto al número para las Canarias y el Estrecho de Gibraltar.
Cuadro 9. Inmigrantes arrestados en el Estrecho de Gibraltar, por nacionalidad(1993-2000)

Nacionalidad Zona del Estrecho de Gibraltar Total


Años Marroquíes Argelinos Resto del Africa Otros E. de Gibraltar
1993 4.952
1994 4.189
1995 5.287
1996 6.701 815 142 83 7.741
1997 5.911 1.050 113 274 7.348
1998 5.724 1.002 76 229 7.031
1999 5.819 661 148 550 7.178
2000 12.858 253 3.431 343 16.885

Nacionalidad Zona del Estrecho de Gibraltar Total


Años Marroquíes Argelinos Resto del Africa Otros E. de Gibraltar
1996 86,57 10,53 1,83 1,07 100
1997 80,44 14,29 1,54 3,73 100
1998 81,41 14,25 1,08 3,26 100
1999 81,07 9,21 2,06 7,66 100
2000 76,15 1,50 20,32 2,03 100
Fuente: Guardia Civil.
88

Cuadro 10. Embarcaciones aprehendidas en el Estrecho de Gibraltar y las Canarias


(1996-2000)

Comandancia Melilla Almería Granada Málaga Algeciras Ceuta Cádiz Total Canarias
Año E. Gibraltar (*)
1996 0 14 8 38 145 42 89 336
1997 8 61 1 56 111 57 81 375
1998 1 94 0 41 129 135 111 511
1999 4 76 8 45 92 121 88 434 75
2000 1 146 42 40 274 101 80 684 177

Comandancia Melilla Almería Granada Málaga Algeciras Ceuta Cádiz Total Canarias
Año E. Gibraltar (* y **)
1996 0,0 4,2 2,4 11,3 43,2 12,5 26,5 100
1997 2,1 16,3 0,3 14,9 29,6 15,2 21,6 100
1998 0,2 18,4 0,0 8,0 25,2 26,4 21,7 100
1999 0,9 17,5 1,8 10,4 21,2 27,9 20,3 100 14,7
2000 0,1 21,3 6,1 5,8 40,1 14,8 11,7 100 20,6
Fuente: Guardia Civil
* Fuente: Delegación del Gobierno para la Extranjería y la Inmigración
** Porcentaje de las Canarias y el Estrecho de Gibraltar sumados.

Cuadro 11. Expulsiones de extranjeros en España, por provincias (1999)

Provincia Dictadas Ejecutadas % Ejecución


Málaga 1.314 985 74,96
Las Palmas 22 776 3527,3
Madrid 0 508 5.080.000,0
Barcelone 654 307 46,9
Valencia 120 241 200,8
Alicante 240 227 94,6
Salamanca 43 174 404,7
Baleares 533 115 21,6
Cádiz 598 103 17,2
Melilla 1.246 100 8,0
Almería 174 34 19,5
Ceuta 612 7 1,1
Otras 5.018 1.655 33,0
Total 10.574 5.232 49,5
Fuente: Anuario del Ministerio del Interior.
89

Cuadro 12. Devolución de extranjeros desde España, por provincias

Provincia 1997 % 1998 %


Ceuta 10.380 44,71 8.155 47,42
Cádiz 3.758 16,19 3.812 22,17
Melilla 7.137 30,74 3.105 18,05
Granada 751 3,23 568 3,30
Almería 514 2,21 485 2,82
Girona 64 0,28 218 1,27
Málaga 180 0,78 166 0,97
Las Palmas 23 0,10 116 0,67
Otras 411 1,77 573 3,33
Total 23.218 100 17.198 100
Fuente: Anuario del Ministerio del Interior.

Cuadro 13. Evolución reciente de expulsiones de extranjeros en España

Total Marroquíes %
Expulsiones
de
Año Dictadas Ejecutadas % Ejecución Dictadas Ejecutadas % Ejecución marroquíes
1997 20.511 4.071 19,85 4.654 1.266 27,20 31,10
1998 11.511 5.525 48,00 2.770 1.780 64,26 32,22
1999 10.574 5.232 49,48 3.024 2.159 71,40 41,27
Fuente: Anuario del Ministerio del Interior.

Cuadro 14. Devolución de extranjeros desde España

Año Total Marroquíes % de marroquíes


1997 23.218 22.829 98,32
1998 17.198 16.628 96,69
1999 18.608 18.010 96,79
Fuente: Anuario del Ministerio del Interior.
90

Cuadro 15. Permisos de residencia concedidos por circunstancias excepcionales

1996 1997 1998 1999 % Excepcionales/residentes


Total 220 2.164 3.538 10.944
Europa 143 549 443 656
América 10 98 93 91
Asia-Oceanía 0 44 42 63
Apátridas 2 38 92 919
Africa 65 1.435 2.868 9.215
Nigeria 241 510 3.407 80,85
Malí 10 257 506 1.458 63,92
Argelia 25 136 273 1.002 10,08
Guinea-Bissau 119 712 41,93
Ghana 102 386 29,13
Camerún 51 110 275 38,52
Gambia 119 267 3,13
Sierra Leona 163 232 44,53
Mauritania 114 185 11,41
Liberia 156 207 139 28,08
Senegal 59 130 97 1,25
Somalia * 5 107 114 42
Resto del Africa 401 1.013 6,36
* Las cifras de 1998 y 1999 corresponden a las solicitudes tramitadas
Fuente: Anuario de Extranjería.

Cuadro 16. Centros de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI)

Localización Organismos
Provincia Isla Localidad Plazas coparticipantes Financiación Inauguración
Prevista para
Sta. Cruz Tenerife 2002-2004
Las Palmas Gran Canaria Proyectada
Prevista para
Cádiz Algeciras 2002-2004
Prevista para
Madrid 2002-2004
Melilla 320 Cruz Roja y Melilla Acoge Gob. Central 1999
Ceuta 428 Cruz Roja Gob. Central Marzo de 2000
Fuente: Ministerio del Interior e informaciones de prensa.
Cuadro 17. Infraestructura de recepción de immigrantes en las Canarias
Nombre Características Plazas Localización Organismos Financiaciónn Inauguración
Provincia Isla Localidad coparticipantes
El Matorral Antiguo aeropuerto 275 Las Palmas Fuerteventura Pto. del Rosario 1998
Gob. Central-Gob.
Miller Bajo Antiguo aeropuerto 154 Las Palmas Gran Canaria Las Palmas Cruz Roja Autonómico Mayo-2000
Barranco Seco CIE 90 Las Palmas Gran Canaria Las Palmas Gob. Central
Centro de ayuda 32 Las Palmas Gran Canaria LP-Acoge Gob. Autonómico
Centro de ayuda 30 Las Palmas Gran Canaria LP-Acoge Gob. Autonómico
Centro de ayuda 17 Las Palmas Gran Canaria Cruz Roja Gob. Autonómico
Centro de ayuda 24 Las Palmas Lanzarote Cruz Roja Gob. Autonómico
Sta. Cruz de Gob. Central-Gob.
Centro de ayuda 30 Tenerife Tenerife Granadilla Cáritas Autonómico
Sta. Cruz de
Centro de ayuda 15 Tenerife Tenerife Cruz Roja Gob. Autonómico
Sta. Cruz de Cabildo Insular-
Centre de asistencia sanitaria Tenerife Tenerife Los Cristianos Médicos Mundi Ayuntamientos
3 Centros de menores 60 Las Palmas Gran Canaria La Montañeta CEAR Cabildo Insular
Centro de menores Las Palmas Gran Canaria CEAR Cabildo Insular
Centro de menores 30 Las Palmas Fuerteventura Pto. del Rosario CEAR Cabildo Insular
Centro de menores 10 Las Palmas Lanzarote Cabildo Insular
Sta. Cruz de
Centre de mineurs 10 Tenerife Tenerife Cabildo Insular
Sta. Cruz de
CETI Tenerife Tenerife 2002-2004
CETI Las Palmas Gran Canaria En proyecto
Fuente: Información de prensa.
91
92

5. La lucha contra la inmigración irregular en Italia


Paolo Ruspini

5.1. Introducción

La entrada en Italia de inmigrantes procedentes de países en desarrollo comenzó a mediados


de los años setenta aunque los flujos migratorios no han pasado a ser significativos hasta la
segunda mitad de los años ochenta, durante la cual se han elevado a más de 100.000 personas
por año. Durante el decenio de los noventa, la población extranjera aumentó más lentamente,
de modo que al 1º de enero de 2000, el número de migrantes que viven en Italia se sitúa
alrededor de 1.270.000.67

Pocos de estos inmigrantes han entrado en Italia con un permiso de trabajo y de residencia.
Ante esta situación Italia adoptó cinco medidas de regularización en 1982, 1986, 1990, 1996
y 1998 que, en conjunto, han supuesto un aumento sustancial de los permisos de residencia
otorgados a inmigrantes procedentes de los países del Este y de países en desarrollo (entre un
33 y un 40%). En abril de 1988, el número de inmigrantes en situación irregular originarios
de países en desarrollo o de Europa oriental oscilaba entre 250.000 y 300.000 como máximo
(Ministerio del Interior, 1998).

La catalogación de la proporción de residentes en situación irregular en grupos de


inmigrantes ha variado considerablemente con el paso del tiempo. En lo relativo a los
inmigrantes que poseían un permiso de residencia, los que con mayor frecuencia han pedido
su regularización eran originarios en 1986 de Egipto, Sri Lanka, el Senegal y Marruecos, en
1991 de Túnez, el Senegal, Marruecos y China, y en 1996 del Perú, Albania, Filipinas y
China. Por otra parte, los inmigrantes procedentes de la antigua Yugoslavia, Polonia y
América Latina (con excepción del Perú) son los que menos han solicitado un permiso de
estancia.

La repartición geográfica de los migrantes en situación irregular en territorio italiano no es


equitativa. Dieciséis provincias tienen un número de inmigrantes en situación irregular
superior a la media nacional, y entre ellas se hallan excepciones no carentes de interés como
Pistoia, Rímini, Pavía, Varese y Trápani, con amplias zonas urbanas todas ellas.

Por el contrario, las provincias que tienen menos inmigrantes en situación irregular varían y
van desde zonas en las que están perfectamente integrados en la industria y la producción
(como Mantua, Bérgamo y Brescia) a otras en las que no hay actividades de este tipo (como
Agrigento, Oristano y Cágliari) (Ruspini, 2000a).

5.2. Las medidas de regularización

La inmigración irregular en Italia ha sido en muchas ocasiones un fenómeno de masas, que


halla sus orígenes en la misma trama de la política migratoria italiana, caracterizada por una
orientación restrictiva de las entradas legales, un control del mercado de trabajo débil y una
tendencia creciente a poner el acento en el control de las fronteras (por comparación con los

67
Fuente: ISTAT (Institut national de la Statistique).
93

controles internos sobre el territorio) (Sciortino, 1999). Ante el importante número de


inmigrantes en situación irregular, los políticos han reaccionado siempre de la misma forma:
tratando de detener la llegada de nuevos extranjeros por medio de un control reforzado de las
fronteras y un incremento de las expulsiones, y tratando, al mismo tiempo, de reabsorber por
medio de regularizaciones los inmigrantes en situación irregular presentes en el territorio
italiano.

Por lo que se refiere a la lucha contra la inmigración irregular, Italia ha cambiado


radicalmente su política de control durante el último decenio, y ha pasado de un control
centralizado del mercado de trabajo a un control externo y centralizado de las fronteras.
Durante los años noventa, y en particular tras la adopción de la ley 40/98, una parte decisiva
de los esfuerzos políticos se concentraron en establecer una serie de mecanismos dirigidos a
dificultar la entrada irregular y a facilitar la expulsión de los extranjeros en situación
irregular: incremento de los recursos y del número de policías de frontera, conclusión de
acuerdos de readmisión, creación de centros de detención obligatoria para los extranjeros que
vayan a ser expulsados, introducción de visados obligatorios, aumento de las sanciones para
las personas que organizan o facilitan la entrada irregular, aumento de los poderes políticos y
administrativos discrecionales para la gestión de los flujos de refugiados. Parece que estos
esfuerzos han resultado exitosos [Dipartimento della Pubblica Sicurezza del Ministero
dell’Interno, 2000; Fondazione Cariplo-Ismu, 2000, págs. 51 a 62] por lo que a medio plazo
cabe esperar una consolidación de esta tendencia.

Las regularizaciones han supuesto el instrumento principal para controlar la presencia de los
inmigrantes en situación irregular, con el objetivo de darles un permiso de residencia bajo
ciertas condiciones y durante un período determinado de tiempo. En menos de veinte años,
Italia ha desarrollado cinco programas de regularización “extraordinaria”, todos con la
intención de ser el último. De hecho, cada operación de regularización ha sido un intento de
reducir considerablemente el número de inmigrantes en situación irregular presentes en el
país, para hacer viables futuras acciones represivas y para regular la relación economía
oficial/sector oficioso, y transferir parte de los extranjeros irregulares hacia el mercado
oficial de trabajo devaluado. Desde este último punto de vista, las medidas de regularización
siempre se han visto como funcionalmente equivalentes a los controles de nuevas entradas.
Los sectores de actividad afectados son aquellos en los que se emplea legalmente a los
extranjeros: servicio doméstico, industria, agricultura esencialmente.

Las medidas de regularización adoptadas por el Gobierno italiano han sido muy diferentes en
términos de condiciones necesarias para la obtención de un permiso de residencia (Sciortino,
2000b):

– 1982: esta regularización administrativa, adoptada por el Ministerio de Trabajo, ofreció


un permiso de trabajo a todos los extranjeros que pudieron probar o bien que habían
residido de forma continuada en Italia durante los dos meses anteriores, y que había un
empresario dispuesto a contratarles legalmente, o bien que se les había empleado con
continuidad. En conjunto, 12.000 extranjeros se vieron afectados por esta medida.

– 1986-1988: esta regularización legislativa, adoptada prácticamente de forma unánime


por el Parlamento, ofrecía un permiso de trabajo a todos los extranjeros que estuvieran
en el país el día en que se votó la ley, y que estaban legalmente empleados
94

(legalizados) o que lo habían estado en el pasado. Cerca de 118.350 extranjeros se


vieron afectados por esta medida.

– 1990: esta regularización legislativa, aprobada por el Parlamento con una amplia
mayoría, aunque con una fuerte oposición del centro y del centro derecha, ofrecía un
permiso de residencia y trabajo a todos los extranjeros que probaran su presencia en
Italia el día en que la ley entrara en vigor. Esta regularización afectó a cerca de 234.840
extranjeros.

– 1995-1996: esta regularización legislativa, aprobada mayoritariamente por el


Parlamento aunque con dificultades y tras la presentación de varias enmiendas, ofrecía
un permiso de residencia y un permiso de trabajo a todos los extranjeros que probaran
que estaban en territorio italiano el día de la entrada en vigor de la ley, y 1) que un
empresario iba a contratarlos, 2) que habían trabajado ilegalmente durante los cuatro
últimos meses, 3) que había miembros de sus familias residiendo legalmente en Italia.
Casi 227.270 extranjeros se vieron afectados por esta medida, siendo una cuarta parte
europeos y alrededor de un 40% africanos;

– 1998: esta regularización indirecta es resultado de una cuestión planteada al orden del
día aprobada mayoritariamente por el Senado italiano en el momento de la adopción de
la ley de reforma de las políticas migratorias (adoptada por el Parlamento con una
mayoría limitada). Ofreció un permiso de residencia y un permiso de trabajo a todos
los extranjeros que probaran que estaban en el país desde la entrada en vigor de la ley,
que estaban empleados ilegalmente, o que les mantenían. Por desacuerdos políticos, la
regularización se organizó de un modo prácticamente maquiavélico, ofreciendo
primero un número limitado de permisos a los inmigrantes en situación irregular que
fueran parte de la cuota de nuevas entradas, y (dada la gran diferencia entre las
solicitudes de regularización y los permisos disponibles) se aumentó
considerablemente el número de permisos hasta alcanzar la regularización actual. Se
aceptaron cerca de 250.790 solicitudes de regularización, el 36% de las cuales aún
están siendo examinadas por las autoridades, y afectan esencialmente a ciudadanos
originarios de Albania, Rumania, Marruecos, Nigeria, el Senegal, China, Bangladesh y
Ecuador.

Esta breve descripción pone de relieve una característica crucial de la situación migratoria
actual de Italia en lo relativo a la inmigración irregular: hay un proceso cíclico de renovación
de los stocks de inmigrantes en situación irregular que no encuentran medios de
regularización flexibles y constantes sino que ésta sólo puede producirse por medio de
medidas de urgencia temporales y limitadas que, dado su efecto, acaban por representar un
control del proceso particularmente complicado y con múltiples implicaciones sociales.

Regularizaciones masivas al margen, el sistema italiano de control migratorio parece algo


rígido, puesto que “aparecen en la superficie” individualmente extranjeros en situación
irregular en el país afectado.

En rigor, durante los períodos que se suceden entre dos operaciones de regularización, las
posibilidades de un inmigrante de regularizar su situación son extremadamente limitadas
(Sciortino, 2000b).
95

– después de 1998, los extranjeros que han sido víctimas de organizaciones criminales y
que están en situación de explotación y de violencia grave, y que deseen cooperar con
las autoridades, tienen la posibilidad de obtener un permiso de residencia por motivos
de protección;

– un extranjero empleado ilegalmente tiene la posibilidad de volver a su país de origen y


de retornar con posterioridad a Italia si existe una oferta nominativa del empleador;

– los extranjeros tienen la posibilidad, desde 1998, de obtener a discreción del comisario
de policía de la provincia un permiso de residencia por “razones humanitarias
individuales”, en el supuesto en el que el extranjero no pueda obtener el estatuto de
refugiado pero no pueda ser expulsado por la vigencia del principio de
“no devolución”.

Se trata, pues, de situaciones muy particulares, que no pueden afectar más que a un número
limitado de individuos entre la población en situación irregular. Por ejemplo, hasta la fecha
se han acordado solamente 1.679 permisos de residencia por razones humanitarias
individuales.

5.3. Medidas en materia de entrada y estancia

a) El corpus normativo italiano en materia de inmigración

i) Ley núm. 40 de 6 de marzo de 1998: “Control de la inmigración y disposiciones


reglamentarias relativas al estatuto de la población migrante”

La ley núm. 40 de 6 de marzo de 1998, primera ley de conjunto destinada a controlar el


proceso migratorio en Italia, se basa en la idea de que “la inmigración sin control es
imposible, pero [que] el control sin integración es igualmente indefendible” (Codagnone,
1998), una idea que es un principio tradicional de las políticas migratorias de los países
europeos. La ley procura tratar el complejo proceso de la inmigración en Italia de un modo
sistemático y global, yendo más allá de las meras cuestiones de seguridad y control de los
flujos migratorios.

La nueva ley se centra en tres cuestiones esenciales:

- la creación de un programa más eficaz en materia de entrada por motivos de trabajo,

- la lucha contra la inmigración irregular,

- el establecimiento de medidas destinadas a garantizar la integración efectiva de los


ciudadanos extranjeros que estén en posesión de un permiso de residencia.

La interdependencia de estos tres objetivos debe subrayarse, puesto que una política
migratoria creíble y efectiva depende de su realización conjunta (Trucillo, 1998).

ii) Decreto legislativo núm. 286 de 25 de julio de 1998: “Texto refundido de la ley
sobre la inmigración y el estatuto legal de los ciudadanos extranjeros”
96

El artículo 47.1 de la ley núm. 40/1998 permitía al Gobierno que en el plazo de 120 días
adoptara una ley consolidada que recogiera y sistematizara todas las disposiciones incluidas
en la ley núm. 40 y en la legislación sobre inmigración anterior (con excepción de las normas
sobre la nacionalidad y al asilo) (Codini, 2000). La ley consolidada, ratificada por el Decreto
legislativo núm. 286 de 25 de julio de 1998, reúne y coordina las disposiciones de la ley
núm. 40 de 6 de marzo de 1998, las disposiciones relativas a los extranjeros incluidas en el
Decreto único sobre las leyes de seguridad pública, las disposiciones de la ley núm. 943 de
30 de diciembre de 1996 y las disposiciones del artículo 3, párrafo 13, de la ley núm. 335 de
8 de agosto de 1995. La ley consolidada supone así una presentación global de las leyes y
reglamentos en vigor en materia de inmigración. Al incluirse en la ley consolidada, las
normas y disposiciones –adoptadas con anterioridad a la misma– han recibido una nueva
numeración (por ejemplo, el artículo 8 de la ley núm. 40 es el artículo 10 de la ley
consolidada).

Estas disposiciones se aplican a los ciudadanos de los países que no son miembros de la
Unión Europea así como a los apátridas, a los que se denomina conjuntamente “extranjeros”.
Y para garantizar su flexibilidad se aplican igualmente a los ciudadanos de los países
miembros de la Unión (artículo 1, párrafos 1 y 2). El artículo 47.2 de la ley núm. 40 permite
al Gobierno adoptar uno o varios decretos legislativos para prevenir “reglamentos
modificativos necesarios para el respeto de los principios de base” de la ley o para
“garantizar su aplicación”. Esta disposición está en clara contradicción con el artículo 77 de
la Constitución italiana puesto que no contiene ningún “principio director o criterio”. Pese a
ello se adoptaron los decretos legislativos núm. 380 de 19 de octubre de 1998 y núm. 113 de
13 de abril de 1999.

El decreto núm. 113/1999 ha modificado, entre otras, las reglas relativas a la confiscación de
vehículos utilizados por los traficantes para transportar inmigrantes irregulares hacia Italia:
tal disposición es controvertida ya que el propietario de un vehículo es enjuiciado sin que
haya cometido una infracción determinada. El decreto modifica también el artículo 49 de la
ley consolidada a efectos de establecer una operación de regularización, conforme al decreto
de 16 de octubre de 1998 (Codini, 2000).

iii) La propuesta de ley sobre inmigración del gobierno Berlusconi (ddl núm. 795)

Más seguridad y menos posibilidad de entradas legales

La nueva propuesta de revisión de la vigente ley de inmigración (decreto legislativo


núm. 286 de 25 de julio de 1998), elaborada por el gobierno de Silvio Berlusconi, establece
fundamentalmente un sistema menos flexible de entrada legal en Italia (Zincone, 2001). De
acuerdo con esta propuesta, el permiso de residencia por motivos de empleo se hará depender
de un contrato conjunto de trabajo y de residencia. La duración del permiso no podrá exceder
de la del contrato de trabajo ni sobrepasar nueve meses para los trabajadores de temporada,
un año para los trabajadores temporeros y dos años para los trabajadores no temporales
(art. 5). Se deroga el visado para buscar empleo.

Se establecen medidas más severas respecto de los migrantes en situación irregular, que
podrán ser internados en centros de detención durante 60 días en vez de los 30 días previstos
previamente. Si no son identificados, los inmigrantes irregulares son puestos en libertad pero
forzados a abandonar el territorio. Si se les identifica, las autoridades policiales les
97

expulsarán inmediatamente, como ocurre en la actualidad. El juez pronuncia entonces la


expulsión inmediata. En el caso de que los inmigrantes en situación irregular fueran
detenidos por segunda vez dado que aún residieran en Italia, podrían ser sancionados con una
pena de 6 meses a 1 año de prisión. Si se les detuviera en una tercera ocasión, la pena
correspondiente sería de 4 años de prisión. Los inmigrantes que violaran permanentemente la
ley de extranjería serán objeto de arresto inmediato y de un juicio abreviado.

Menos derechos para los migrantes en situación irregular

La propuesta de ley prevé el aumento del número de años de residencia legal necesaria (de
cinco a seis) para obtener un permiso de residencia permanente. También se prevé la
creación de oficinas centralizadas para la inmigración en los distritos de las prefecturas.
Compete a estas oficinas equilibrar la oferta y la demanda de mano de obra extranjera,
comprobando anticipadamente que no hay trabajadores nacionales o comunitarios
disponibles (artículo 21).

Se autoriza a los familiares dependientes a entrar en Italia en virtud de las disposiciones


relativas a la reagrupación familiar, pero sólo si prueban que nadie puede tenerlos a su cargo
en el país de origen (artículo 29). Los hijos o parientes de tercer grado discapacitados no se
beneficiarán en adelante del derecho de entrada legal.

La propuesta de ley incluye asimismo medidas para fomentar estancias en el país de origen,
al establecer que quienes actúen así tendrán preferencia en la tramitación de permisos de
trabajo en Italia (artículo 23). En fin, presionado por los gobiernos regionales, el Consejo de
Ministros introdujo ciertas modificaciones encaminadas a reconocer a tales gobiernos un
papel mayor en la determinación de las cuotas anuales, la organización de programas de
estancia en el país de origen y en la evaluación de los resultados de la ley (Zincone, 2001).

b) Entrada en Italia y cuotas de extranjeros

En virtud de la ley consolidada, la entrada en territorio nacional italiano no puede hacerse


más que por los puestos fronterizos, salvo casos de fuerza mayor. La entrada se permite
únicamente a los extranjeros que estén en posesión de un pasaporte válido o de un
documento equivalente, de un visado de entrada –salvo que no se exija– y de documentos
que establezcan el objeto y los detalles de la estancia, así como la disponibilidad de medios
de subsistencia adecuados a la duración de la estancia y para la vuelta al país de origen, salvo
que se trate de una entrada por motivos de empleo (artículo 4, párrafos 1 y 3). El hecho de
que la entrada y la estancia irregulares no comporten en derecho italiano infracciones penales
sino administrativas es, desde este punto de vista, esencial (Sciortino, 2000ª).68

Se establece un programa relativo a entradas por razones de empleo que establece las cuotas
máximas de extranjeros admisibles en el territorio por razones de empleo asalariado o
autónomo. Tales cuotas pueden establecerse a partir de la demanda de los empresarios o a

68
Esta elección jurídica tiene su origen en dos factores diferentes. Por una parte, un número significativo de
miembros del Parlamento –elemento esencial hoy para la adopción de cualquier ley sobre el tema– han
enarbolado el rechazo de la inmigración irregular como bandera de su identidad; por otra parte, la instauración
de semejante infracción sería difícil de gestionar por la policía, pues estaría recogida entre las obligaciones
“logísticas” del sistema penitenciario, la omisión de un año relativo a su cargo.
98

través del sistema de sponsoring de los inmigrantes que sean residentes permanentes.
También pueden negociarse con los países de origen, y en tal caso estos acuerdos bilaterales
de mano de obra pueden prever un aumento de las cuotas de trabajadores. Las cuotas se
fijarán anualmente por uno o varios decretos del Primer Ministro a partir de las directrices
contenidas en el programa sobre políticas migratorias que cada tres años se publicará
mediante un decreto presidencial (Mancini, 1999). De acuerdo con el “Documento de
política general” aprobado el 31 de julio de 1998, se acordarán cuotas privilegiadas para los
países en los que esté avanzada la integración en Europa (países de Europa central y oriental)
y los países de Africa mediterránea y subsahariana.

El decreto presidencial de 5 de agosto de 1998 (denominado “disposiciones programáticas


sobre las políticas de inmigración”), adoptado de conformidad con el artículo 3 de la ley
consolidada, prevé directrices sobre la determinación anual de los flujos migratorios, en
concreto sobre el número de nuevas entradas por razones de empleo. Esta disposición es
resultado de las características estructurales que el fenómeno de la inmigración presenta en
Italia. Los puntos esenciales son los siguientes:

- el hecho de que en el norte y el centro de Italia, la demanda de trabajo no se satisfaga


suficientemente por una oferta de trabajo adecuada al tratarse de empleos de temporada
o poco cualificados;

- la necesidad de “atender los trabajadores extranjeros que viven en Italia y de la posible


regularización de situaciones específicas”;

- la necesidad de promover un vínculo entre los acuerdos internacionales y el número de


nuevas entradas en el territorio, en virtud del artículo 21 de la ley consolidada.

El objetivo principal de las “disposiciones programáticas” consiste en poner en práctica la


determinación sistemática de los flujos migratorios. Sin embargo, hasta el momento no se
han producido resultados positivos. El número de entradas legales por motivos de empleo se
ha limitado por el decreto publicado el 16 de octubre de 1998, consagrado esencialmente a la
regularización. Por lo demás, en marzo de 1999 se adoptaron sendas circulares encaminadas
a proponer el número de nuevas entradas para 1999: la medida afectó a miles de personas, en
su mayoría trabajadores de temporada. Siendo su legitimidad más que dudosa, este modus
operandi refleja falta de planificación (Codini, 2000).

c) Permiso de residencia y de trabajo

En virtud de la ley consolidada, se autoriza la residencia en territorio nacional a los


extranjeros regularmente admitidos en posesión de un permiso o tarjeta de residencia
(artículo 5, párrafo 1). El permiso de residencia debe emitirse por el jefe de policía (el
questore) de la provincia en la que reside el extranjero en razón de la actividad y la duración
de la estancia según precise el visado de entrada. Dicho permiso de residencia puede
renovarse por el doble de tiempo al acordado al emitirse (artículo 5, párrafos 2 y 4). Los
permisos de residencia o documentos equivalentes emitidos por otro Estado miembro de la
Unión Europea también serán considerados válidos (artículo 1, párrafo 1).

El jefe de policía (questore) podrá emitir una tarjeta de residencia para aquellos extranjeros
residentes durante al menos cinco años en Italia que posean un permiso de residencia de
99

renovación ilimitada y que prueben que disponen de medios suficientes para satisfacer sus
necesidades y la de sus familias. También podrá otorgarse una tarjeta de residencia a los
cónyuges y menores que vivan con el extranjero, y esta tarjeta tendrá una validez ilimitada
(artículo 9, párrafo 1). Los extranjeros residentes en Italia que de forma temporal carezcan de
medios económicos para satisfacer sus necesidades inmediatas (alojamiento y alimentación)
y, con carácter de urgencia, los extranjeros que no cumplan las condiciones de entrada y
residencia podrán permanecer en los centros de recepción creados por las administraciones
regionales (artículo 40, párrafo 1) (Mancini, 1999).

El procedimiento de empleo de los trabajadores asalariados, tal como se prevé por la nueva
ley de inmigración, es similar al que había sido adoptado anteriormente y consiste en un
reclutamiento personal basado en una solicitud de autorización de trabajo. De todos modos,
por si fracasara esta vía, se ha creado un nuevo tipo de visado para “búsqueda de empleo”,
con una validez de un año, para los ciudadanos que viven en el extranjero, a quienes se les
autoriza a entrar previa garantía de un ciudadano italiano que se beneficie de un permiso de
residencia legal69. La solicitud de visado debe formularse durante los 60 días siguientes a la
publicación del decreto anual de cuotas y el garante debe probar a las autoridades que puede
hacerse cargo de la alimentación, el alojamiento y el seguro de salud del solicitante. Acabado
el período de 60 días, de existir alguna oferta de empleo en el marco de cuotas, se podrá
ofrecer a las personas que figuren en unas listas especiales que estarán disponibles en los
consulados italianos en el extranjero un visado para la búsqueda de empleo. Otra norma
permite que los trabajadores extranjeros que pierdan su puesto de trabajo se inscriban en una
lista de solicitud de empleo hasta el agotamiento de la duración de su permiso de residencia
(con excepción de los permisos de trabajo de temporada) (Trucillo, 1998).

El decreto legislativo núm. 113 de 13 de abril de 1999 ha modificado la ley consolidada. Ha


introducido una derogación del sistema de control de flujos establecido por la ley
consolidada, permitiendo la emisión de un permiso de residencia por razones de empleo
asalariado y autónomo para todos los extranjeros residentes en Italia antes de la entrada en
vigor de la ley núm. 40 de 6 de marzo de 1998 que reúnan las condiciones exigidas por el
decreto gubernamental de 16 de octubre de 1998 y que hubieren realizado la solicitud
apropiada de acuerdo con lo establecido en este decreto (artículo 8, párrafo 2) (Mancini,
1999). Lo que significa que el decreto núm. 113, que contradice parcialmente el espíritu y la
letra de la ley, instituye una nueva regularización, en otras palabras, ratifica la regularización
prevista por la ley consolidada.

d) Los derechos fundamentales de los inmigrantes en situación irregular

De acuerdo con la ley consolidada, los inmigrantes en situación irregular se benefician de


todos los “servicios y tratamientos de salud esenciales, incluso de larga duración”
(artículo 35), y no sólo de los tratamientos de urgencia o de los reservados a las mujeres
embarazadas o a los menores. Los inmigrantes irregulares deben obtener una tarjeta sanitaria
pública que será individual y anónima, y deben pagar la contribución correspondiente a la
prestación, o declarar que carecen de medios para ello (Zincone, 2001). La enseñanza pública

69
Las “preferencias geográficas” relativas a los cupos reservados en el marco del control de flujos,
mencionados anteriormente, se aplicarán también a la concesión de visados para “buscar empleo” (artículo 23
de la ley consolidada), durante un período de tres años.
100

para los menores en situación irregular no sólo es gratuita sino también obligatoria
(artículo 38). También se prevé el derecho a la asistencia judicial (artículo 3). En fin, tal
como se ha indicado, las víctimas de trata de personas y, en particular, las víctimas de
prostitución forzosa, están autorizadas a recibir un permiso de residencia especial por razones
de protección social (artículo 20). Conviene destacar en este punto el papel desempeñado por
las ONG, y en concreto por Cáritas, en la lucha contra la trata y la explotación de las mujeres
y menores extranjeros, que ha tenido reflejo en la promoción y elaboración de disposiciones
relativas a la protección social (Ruspini, 2000b).

5.4. Las medidas en materia de prevención y de lucha contra la inmigración irregular

La lectura de la ley núm. 40 permite comprender con claridad que es intención del legislador
aumentar la eficacia de las medidas de lucha contra la inmigración irregular, tomando en
consideración tanto disposiciones recientemente adoptadas en Italia como la experiencia de
otros países.

En primer lugar, además de las expulsiones con aviso previo o fundadas en una invitación a
salir del territorio en un plazo de quince días, la presente ley, a diferencia de la ley Martelli,
permite la expulsión directa e inmediata con acompañamiento de la policía hasta la frontera.
En la medida que no se prevé ninguna posibilidad de apelación suspensiva contra esta
decisión, y salvo caso de estancia del ciudadano extranjero en un centro de acogida temporal,
la apelación sólo podrá formalizarse a través del consulado italiano en el país de origen.70

En segundo lugar, por lo que se refiere a la protección jurídica, la nueva ley ha suprimido
definitivamente el mecanismo de suspensión automática de una medida contra la cual se
preveía recurso. Además, los tribunales administrativos regionales (TAR) ya no tienen
competencia sobre los expedientes de expulsión; esta competencia se ha transferido a tres
magistrados (artículo 13 del decreto único), lo que provoca confusión entre las competencias
jurisdiccionales de los jueces ordinarios y administrativos.

Como consecuencia del nuevo procedimiento de recurso ante un juez, la apelación debe
efectuarse en los cinco días siguientes a la notificación de la expulsión, y este procedimiento
debe concluirse “en todo caso” durante los diez días siguientes. Sin embargo, no se prevé
ninguna sanción procesal para el supuesto en el que se incumpla este plazo. De ahí que la
apelación pueda interponerse durante un total de quince días, que –y no por azar– se
corresponde con el plazo de quince días previsto por las normas relativas a la invitación de
abandono del territorio. El decreto núm. 113, ya mencionado, recurre las posibilidades de
apelación contra una orden de expulsión y limita las garantías del ciudadano extranjero
(Codini, 2000).

En tercer lugar, la creación de “centros de acogida y de estancia temporal” (artículo 14 del


decreto único) debería, gracias a los acuerdos de readmisión concluidos con los países de
origen y pese a ciertas lagunas del texto, garantizar la ejecución de las expulsiones, dado que
la aplicación inmediata de esta medida plantea dificultades.

70
En este marco, la inconstitucionalidad de esta disposición podría ser abolida (véase el artículo 24 de la
Constitución) (artículo 13, apartados 8 a 10, decreto único). Por ejemplo, algunos extranjeros actualmente están
imposibilitados de tener acceso a un consulado italiano.
101

Finalmente, conviene señalar brevemente las disposiciones relativas a la lucha contra la


explotación de los trabajadores extranjeros, adoptadas en el marco más amplio de la lucha
contra el trabajo clandestino, que está vinculado a la inmigración irregular. La reforma ha
revisado los tipos de sanciones encaminadas a proteger al inmigrante legal en el empleo,
presuponiendo la explotación de la mano de obra. En este sentido, se han adoptado sanciones
penales aplicables a los empresarios que, en virtud del artículo 22 párrafo 10, empleen
trabajadores extranjeros que no posean permiso de residencia o cuyos permisos hubieran
expirado, les hubieran sido retirados o anulados. El artículo 7 prevé que los empresarios y las
personas que alojen o faciliten una vivienda a algún ciudadano extranjero lo notifiquen a las
autoridades (Trucillo, 1998).

a) Expulsiones

La ley núm. 40/98 de inmigración ha introducido ciertos cambios en materia de expulsiones.


En este ámbito el problema principal de Italia no es (o no es solamente) el amplio número de
expulsiones que realizan las autoridades policiales locales sino el insignificante número de
expulsiones que comportan realmente el regreso del migrante irregular a su país de origen.
Ello obedecía a la falta de cooperación entre Italia y los países de origen y a la previsión de
un período muy amplio de tiempo entre la promulgación de la orden de expulsión y su
ejecución. Durante los años noventa, se adoptaron muchas medidas para paliar estas
dificultades: se elaboraron acuerdos de readmisión y se crearon, conforme a la ley 40/98, los
“centros de estancia temporal y de asistencia”, en los que los extranjeros afectados por una
orden de expulsión pueden ser mantenidos (Sciortino, 2000ª).

A resultas de estas disposiciones las medidas de expulsión parecen haber ganado en eficacia:
este resultado no es despreciable si se considera la puesta en práctica de la regularización
que, por principio, supone una disminución del número de expulsiones, especialmente de
expulsiones referidas a quienes pueden beneficiarse de la medida de regularización.

b) Centros de alojamiento temporal y de asistencia

La ley consolidada de inmigración también prevé la creación de “centros de alojamiento


temporal y de asistencia”, destinados a asegurar que se mantenga la detención de los
extranjeros afectados por una medida de expulsión. Su construcción aún no se ha concluido.
A finales de 1999 se prevé la existencia de diecinueve centros que alojarán 2.870 personas.
Pero la construcción de estos centros ha encontrado numerosos obstáculos. A las usuales
dificultades de organización y financiación, especialmente en el centro y el norte de Italia, se
ha añadido la oposición de la opinión pública que considera que estos centros son peligrosos
para los habitantes de las zonas de alrededor por razones económicas y de seguridad
(Sciortino, 2000ª).

c) Alejamiento

Aunque las posibilidades técnicas de alejamiento de los extranjeros en situación irregular se


hayan desarrollado mucho durante los últimos años, esta medida jurídica constituye una
respuesta masiva de carácter represivo a la inmigración irregular constante muy difícil de
llevar a la práctica y muy poco deseable.
102

Tras la ley 40/98 las posibilidades legales de alejamiento no difieren de las que prevén los
sistemas de control del flujo de otros países europeos. El alejamiento es una medida
frecuente: el número de extranjeros alejados durante los años noventa pasó de 2.776 en 1990
a más de 12.000 en 1999. De igual modo que ocurre con las posibilidades jurídicas de
adopción de esta medida, también las dificultades técnicas para su puesta en práctica son
similares en Italia que en el resto de países europeos: dificultades de identificación, escasa
cooperación con los países de origen, escasez de estructuras de detención y coste elevado –en
términos de recursos financieros y de horas de trabajo–, son circunstancias que hacen que el
alejamiento sea una medida difícil que se utiliza más por razones de orden público que como
un instrumento de represión “ordinario” de la inmigración irregular. Pese a que el recurso al
alejamiento sea uno de las temas favoritos de la “feria de las vanidades políticas” puede
concluirse que a medio plazo conservará en Italia un carácter residual y selectivo (Sciortino,
2000ª).

5.5. Los acuerdos de readmisión

Siguiendo el ejemplo de otros Estados miembros de la Unión Europea, el Ministro italiano de


Asuntos exteriores ha adoptado los acuerdos de readmisión de inmigrantes en situación
irregular como un mecanismo de lucha contra la inmigración irregular, en particular con los
países de origen de los flujos principales (Europa Oriental y Africa del norte). Entre 1996 y
1998, se concluyeron tales acuerdos con dieciséis Estados no miembros de la Unión Europea,
además del concluido por el conjunto de los Estados Schengen con Polonia (Sciortino,
2000ª). En 1998, el Gobierno italiano firmó, entre otros, un acuerdo de readmisión con
Marruecos.

Durante el año 2000 se firmaron con Argelia (24 de febrero de 2000) y Nigeria (12 de
septiembre de 2000) sendos acuerdos de importancia esencial para una política efectiva de
retorno. En este mismo año se han iniciado, y en ocasiones finalizado negociaciones para la
conclusión de acuerdos similares con el Pakistán, Malta, Sri Lanka, Ghana, el Senegal y
China. El acuerdo de readmisión firmado con Túnez tiene particular importancia y está
llamado a constituir un elemento clave en la reducción del flujo de inmigración irregular
proveniente no sólo de este país sino también del conjunto del Magreb y de Africa
subsahariana (Ministero dell’Interno, 2000).

Adicionalmente la policía italiana ha desarrollado acciones en estrecha colaboración con las


misiones diplomáticas de los países no miembros de la Comunidad Europea, lo que ha
permitido el regreso de miles de extranjeros (al margen de todo acuerdo internacional
específico). El regreso de 2.012 mujeres extracomunitarias, esencialmente albanesas víctimas
de la prostitución forzosa representa una cota máxima de colaboración. En el año 2000, y de
acuerdo con las disposiciones de la ley consolidada, se otorgaron 580 permisos de residencia
(537 de ellos a mujeres jóvenes vinculadas con la prostitución) por razones de protección
social, en otras palabras para sustraerlas de la violencia y las obligaciones impuestas por las
organizaciones criminales, y para ayudarlas a participar en los programas de asistencia y de
integración social.

Se organizaron un total de once vuelos especiales para acompañar a los grupos de extranjeros
en situación irregular, todos ellos con destino a países con los que el Gobierno italiano no ha
firmado acuerdos de readmisión (Ministero dell’Interno, 2000).
103

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Anexo
Trabajadores del sector doméstico, por regiones de Italia (1999)

Distritos/Regiones Trabajadores
Total No comunitarios
Hombres Mujeres Total Hombres Mujeres Total % no com.
Valle d’Aosta 23 369 392 17 102 119 30,4
Piemonte 1.775 19.762 21.537 1.344 6.956 8.300 38.5
Lombardia 6.468 37.479 43.947 5.906 21.544 27.450 62,5
Trentino A. A. 109 3.017 3.126 74 819 893 28,6
Veneto 1.206 12.121 13.327 965 4.253 5.218 39,2
Friuli V.G. 156 3.150 3.306 116 1.290 1.406 42,5
Liguria 730 6.622 7.352 572 2.830 3.402 46,3
Emilia Romagna 1.505 14.312 15.817 1.267 5.862 7.129 45,1
Toscana 3.046 19.537 22.583 2.606 8.186 10.792 47,8
Umbría 385 4.298 4.683 310 1.521 1.831 39,1
Marche 337 5.045 5.382 262 1.587 1.849 34,4
Lazio 8.659 36.119 44.778 7.951 24.943 32.894 73,5
Abruzzo 159 3.107 3.266 102 723 825 25,3
Molise 23 683 706 15 107 122 17,3
Campania 2.188 11.067 13.255 1.857 3.809 5.666 42,7
Basilicata 16 713 729 9 77 86 11,8
Puglia 778 6.734 7.512 616 1.471 2.807 27,8
Calabria 422 2.454 2.876 369 1.048 1.417 49,3
Sicilia 930 3.234 4.164 830 1.270 2.100 50,4
Sardegna 289 8.222 8.511 107 489 596 7,0
Italia 29.204 198.045 227.249 25.295 88.887 114.182 50,2
Fuente: Inps, 2001.
105
106

6. Evolución de la política de la Unión Europea y medidas


de cooperación con Marruecos en materia de lucha contra
la inmigración irregular
Lucile Barros

6.1. Introducción

Los Estados miembros de la Unión Europea se han preocupado constantemente de la


inmigración irregular y del tráfico de personas. Sin embargo, dado el carácter soberano de las
competencias sobre estas materias, tradicionalmente reservadas a los Estados, por estar
relacionadas con la seguridad y el orden público internos, los Estados miembros de la Unión
Europea no han procedido hasta hace relativamente poco tiempo a adoptar disposiciones
comunes para luchar contra estos fenómenos.

Los avances en la construcción europea y la profundización de las relaciones exteriores de la


Unión Europea con terceros Estados, incluidos los países del Magreb, se han desarrollado
progresivamente. En este contexto, Marruecos es concebido por la Unión Europea como un
país de origen pero también de tránsito de flujos migratorios irregulares y, en tal condición,
como un Estado que la Unión Europea debe implicar cada vez más en la puesta en marcha de
una política de lucha contra la inmigración irregular.

Los Estados miembros de la Unión Europea están de acuerdo principalmente sobre tres tipos
de políticas para tratar de luchar contra la inmigración irregular71:

- Impedir la entrada de personas en situación irregular.

- Sancionar toda forma de ayuda a la entrada, a la residencia y al empleo de personas


en situación irregular72.

- Asegurar el alejamiento de los extranjeros que se hallen en una situación irregular en


sus territorios.

La mayoría de las medidas previstas para poner en marcha estas políticas son resultado de la
cooperación intergubernamental entre los Estados miembros: en el marco de los acuerdos de
Schengen primero; en el contexto de la cooperación en los ámbitos de justicia e interior
establecida por el título VI del Tratado de la Unión Europea y, en particular, de los apartados
relativos a la cooperación policial, posteriormente. El Tratado de Amsterdam de 2 de octubre
de 1997, que modificó el Tratado de la Unión Europea y que entró en vigor en mayo de
1999, prevé la “comunitarización” de ciertas competencias en materia de lucha contra la
inmigración irregular así como la integración del acervo Schengen en el Tratado de la UE,

71
De considerar las medidas de regularización adoptadas repetidamente por diversos Estados miembros de la
Unión Europea, como España, Italia y Francia, como parte de la política de lucha contra la inmigración
irregular, no puede decirse que hasta el momento se haya adoptado una política común ni por el conjunto de los
Estados miembros ni por la Unión.
72
Sobre el empleo de los extranjeros en situación irregular, ver, en particular, Combattre l’emploi illégal
d’étrangers, OCDE, 2000; el tema de la lucha contra el empleo ilegal no será considerado en este estudio.
107

manteniendo, sin embargo, el apartado de la cooperación intergubernamental en materia de


cooperación policial.

La lógica policial que domina la política de lucha contra la inmigración irregular plantea, y
planteará necesariamente, la cuestión del respeto del derecho de asilo. Y ello a pesar de que
los Estados miembros de la Unión Europea estén obligados a respetar la Convención de
Ginebra de 1951 y el Protocolo de Nueva York de 1967. No se puede desconocer que la
noción de refugiado en el sentido de la Convención de Ginebra ya no cubre todas las
situaciones en las que una persona podía solicitar la protección de un Estado y los riesgos de
asimilación del solicitante de asilo con el migrante irregular, tanto en los textos como en las
políticas de lucha contra la inmigración irregular, deben ser objeto de una gran atención.

Una política de codesarrollo emprendida en cooperación con los países de origen y de


tránsito podría constituir otra política para luchar contra la inmigración irregular, pero las
medidas adoptadas en este marco por la Unión Europea aún son muy limitadas. Con todo, la
voluntad de vincular política exterior y política migratoria resulta más clara después de
varios años; así lo ejemplifica la integración de disposiciones consagradas a la gestión de los
flujos migratorios tanto en el nuevo acuerdo de asociación concluido entre Marruecos y la
Comunidad Europea como en el marco de la colaboración euro-mediterránea. El Plan de
acción que el “Grupo de alto nivel asilo e inmigración” ha establecido para Marruecos en
1999, y para otros países o regiones consideradas “sensibles”, puede entenderse también
como un primer paso en esta dirección, al igual que el deseo expresado recientemente por los
Estados miembros de la UE de establecer una política de codesarrollo a escala europea.

6.2. Los primeros pasos de la cooperación intergubernamental en materia de lucha


contra la inmigración irregular

Considerado como un auténtico laboratorio de la libre circulación de personas entre los


Estados miembros de la Unión Europea, el dispositivo de los Acuerdos de Schengen reúne
hoy en día trece Estados miembros: Alemania, Bélgica, Francia, Luxemburgo, los Países
Bajos, como Estados fundadores; a este grupo se han añadido progresivamente Italia, España,
Portugal, Grecia y Austria, y, con posterioridad, Dinamarca, Suecia y Finlandia.

Islandia y Noruega, que han firmado un acuerdo de cooperación con los Estados Schengen,
forman parte en lo sucesivo del territorio Schengen.73 Unicamente el Reino Unido e Irlanda
permanecen al margen del sistema Schengen, aunque, tras la entrada en vigor del Tratado de
Amsterdam, si así lo solicitan y bajo ciertas condiciones, pueden participar en determinados
aspectos del “acervo Schengen”74.

Es en el marco de los acuerdos de Schengen en el que se adoptaron las primeras medidas en


materia de lucha contra la inmigración irregular. Posteriormente y en paralelo, en el marco
del Tratado de Maastricht, especialmente del título VI, relativo a la cooperación en materia

73
Los acuerdos de adhesión de Dinamarca, Finlandia y Suecia a los convenios Schengen así como los acuerdos
de cooperación concluidos entre los Estados Schengen por una parte e Islandia y Noruega por otra entraron en
vigor el 25 de marzo de 2001 (Decisión del Consejo n° 2000/777/CE de 1º de diciembre de 2000 relativa a la
aplicación del acervo Schengen a Dinamarca, Finlandia y Suecia, así como a Islandia y Noruega, DOCE n° L
309 de 9 diciembre de 2000, pág. 24 y ss.).
74
El Reino Unido ha solicitado participar en el Sistema de Información de Schengen.
108

de justicia y de asuntos de interior, se pudieron adoptar ciertas disposiciones, esta vez por el
conjunto de los Estados miembros de la Unión Europea.

a) Medidas compensatorias previstas en el marco de los acuerdos de Schengen

La existencia del espacio Schengen se fundamenta inicialmente en el principio de libre


circulación de todas las personas, ciudadanos comunitarios o ciudadanos de terceros países,
en el interior de dicho espacio por un tiempo máximo de tres meses. Para conseguir este
objetivo, la convención de aplicación del Acuerdo de Schengen (en adelante Convenio de
Schengen) prevé una serie de medidas compensatorias para asegurar la seguridad del espacio
Schengen.

Estas medidas consisten esencialmente, para los Estados partes, en impedir la entrada de
personas en situación irregular mediante el reforzamiento de los controles en las fronteras
exteriores del espacio Schengen, así como la instauración de medios de cooperación y de
asistencia entre las autoridades nacionales competentes para la ejecución de los controles en
estas fronteras. Además, todo Estado parte se compromete, en los términos del Convenio de
Schengen, a establecer medidas de derecho nacional sancionadoras de toda entrada irregular
en su territorio. El Convenio precisa las modalidades de alejamiento de los ciudadanos de
países terceros que se hallen en situación irregular en el territorio de los Estados partes,
cuando se refiere a los acuerdos bilaterales de readmisión concluidos por los Estados75.

El Convenio de Schengen instaura también un mecanismo de responsabilidad de los


transportistas aéreos, marítimos o terrestres, obligándoles a adoptar todas las medidas
necesarias para cerciorarse de la regularidad de los documentos de viaje y de identidad de sus
pasajeros, y prevé asimismo que los Estados partes impongan sanciones a los transportistas
que no se adecuen a sus obligaciones.76

Por último, la puesta en funcionamiento del Sistema Informático de Schengen (SIS) puede
considerarse como una contribución a la lucha contra la inmigración irregular, en la medida
que el SIS “permite a las autoridades [...], gracias a un procedimiento de interrogación
automatizado, disponer de descripciones de personas [...] con motivo de controles en frontera
y verificación y de otros controles de policía y de aduanas [...] así como [...] a los fines de
procedimiento de concesión de visados, concesión de títulos de estancia y de la
administración de extranjeros en el marco de la aplicación de las disposiciones sobre la
circulación de personas del convenio”77.

La misma delimitación del espacio Schengen no carece de interés en el contexto de este


estudio. Así, mientras los territorios de ultramar franceses y holandeses, en el sentido del
derecho comunitario, quedan excluidos, los enclaves españoles de Ceuta y Melilla sí forman
parte del mismo. Al adherirse a los acuerdos de Schengen en 1991, España ha adoptado todas
las medidas necesarias para adecuar los controles de entrada de ciudadanos de terceros
Estados a dichos territorios a las normas de la convención de aplicación de Schengen. De ahí
que resulte posible considerar que la construcción de auténticos muros a lo largo de la

75
Artículos 3 y siguientes y artículo 23 del Convenio de Schengen.
76
Artículos 26 y 27 del Convenio de Schengen.
77
Artículo 92 del Convenio de Schengen.
109

frontera marroquí en Ceuta y Melilla y el despliegue considerable de medios de vigilancia en


el Estrecho de Gibraltar constituyen “medidas compensatorias” en el sentido del sistema
Schengen.

La conclusión por España de un acuerdo con Marruecos de readmisión en 1992 también debe
enmarcarse en el contexto de la aplicación de los acuerdos de Schengen y alinearse con los
acuerdos bilaterales que los otros Estados Schengen habían concluido, así como con el
acuerdo “multi-bilateral” entre los Estados Schengen y Polonia, el cual no era el único
inicialmente destinado a pertenecer a esta categoría, siendo así que el proyecto de un acuerdo
similar con Marruecos estaba muy avanzado. Es en realidad la Comisión Europea la que sin
duda llevará a término a estos proyectos puesto que el Tratado de Amsterdam la invistió de la
capacidad de negociar los acuerdos de readmisión entre la Comunidad Europea y los países
terceros (cf. infra).

Al considerarse “en la actualidad particularmente afectados por importantes oleadas de


inmigración”, los Estados Schengen han adoptado un plan de acción relativo a la puesta en
funcionamiento de medidas tendentes a luchar contra la inmigración irregular, que ha entrado
en vigor en octubre de 199878. Tales medidas se refieren claramente a la cooperación con los
países de origen y de tránsito a través de consejos de asistencia, un reforzamiento de los
controles de las fronteras exteriores, en concreto terrestres y marítimas, y la reconducción
inmediata y sistemática de las personas en situación irregular que estén en el territorio
Schengen. Además, el plan de acción prevé muy particularmente el intercambio de
informaciones entre los servicios centrales de los Estados Schengen respecto de los flujos y
de los itinerarios de inmigración irregular así como entre los servicios de investigación con el
fin de coordinar su lucha contra los flujos de inmigración irregular. Europol, la Oficina
Europea de Policía creada en 199579, está expresamente asociada a estos intercambios
“siempre y cuando su participación en materia de datos de carácter personal sea posible y
otorguen su consentimiento los órganos previstos en el Convenio”80.

b) Medidas adoptadas en el marco de la cooperación intergubernamental en los ámbitos


de justicia y asuntos de interior instaurada por el Tratado de Maastricht

El Tratado de Maastricht de 7 de febrero de 1992, por el que se modifica el Tratado de Roma


y se instituye la Unión Europea, ha puesto las bases de una cooperación de los Estados
miembros en los ámbitos de justicia y asuntos de interior. En el tercer pilar del Tratado de
Maastricht (título IV), los Estados miembros consideran como cuestiones de interés común
“la política de asilo, las normas por las que se rigen el cruce de personas por las fronteras
exteriores de los Estados miembros, la política de inmigración y la política relativa a los
nacionales de terceros Estados (entrada, circulación y estancia), la cooperación judicial,
aduanera y policial”.

78
Decisión del Comité ejecutivo de 27 de octubre de 1998 relativa a la adopción de un plan de acción contra la
inmigración clandestina [SCH/Com-ex (98) 37 déf.], DOCE n° L 239 de 22.09.2000, pág. 20.
79
Convención de 26 de julio de 1995 de creación de una Oficina Europea de Policía, en vigor desde el 1º de
octubre de 1998, DOCE n° C - 316, 27 noviembre 1995, págs. 1 a 32.
80
Apartados 14 y 15 de la Decisión citada.
110

A finales del año 1992 los Ministros responsables de la inmigración crearon un Centro de
información, reflexión e intercambios en materia de cruce de fronteras y de inmigración
(CIREFI) 81. El Consejo de la UE precisó su función en 1994 y le confió tareas específicas.
El CIREFI tiene como función “prestar asistencia a los Estados miembros a la hora de
estudiar en profundidad las cuestiones vinculadas a la inmigración legal con el fin de
prevenir la inmigración y la residencia ilegales, de combatir eficazmente contra las
actividades criminales de las redes de traficantes, de detectar los documentos falsos y de
mejorar las prácticas de expulsión”. Sus funciones consisten claramente en “recopilar (y
analizar) las informaciones sobre [...] la inmigración y residencia ilegales, los medios que
facilitan la inmigración ilegal, el uso de documentos falsos o falsificados” y “fomentar
intercambios de información sobre temas de expulsión”82.

La Oficina Europea de Policía, creada por el convenio de 26 de julio de 1995 (cf. supra) en
el marco de la cooperación en los ámbitos de la justicia y los asuntos de interior ha recibido
ciertas competencias en materia de lucha contra las redes de inmigración irregular. El
artículo 2 prevé que “Europol tiene, en primera instancia, como función, la prevención y la
lucha contra el tráfico ilícito de estupefacientes [...] las redes de inmigración clandestina, la
trata de seres humanos [...]”. A estos efectos, Europol tiene esencialmente como función el
facilitar el intercambio de información entre los Estados miembros, facilitar las
investigaciones y gestionar un sistema informatizado, que será considerado como el
equivalente del Sistema Informático de Schengen.83

Desde 1994, el Consejo de la Unión Europea ha adoptado diversos textos en el marco del
tercer pilar, bajo la forma de recomendaciones, orientaciones, decisiones, acciones comunes
o posiciones comunes. Algunos de estos textos, aunque no son obligatorios jurídicamente,
sientan las bases de una verdadera política europea de lucha contra la inmigración irregular, y
sus principios son retomados hoy en día por las propuestas de la Comisión Europea o por el
Consejo de la Unión Europea en el marco de la política de libertad, seguridad y justicia
establecido por el Tratado de Amsterdam (cf. infra).

Consciente del papel esencial84 que juegan los acuerdos de readmisión en la lucha contra la
inmigración irregular, el Consejo decidió en noviembre de 1994 elaborar un acuerdo-tipo de
readmisión entre un Estado miembro y un país tercero.85 Este modelo de acuerdo, cuya
aprobación recomienda a los Estados miembros, no sólo se refiere a los nacionales del país
co-contratante sino también a los ciudadanos de países terceros que han cruzado la frontera

81
Decisión de 30 de noviembre y 1º de diciembre de 1992, no publicada.
82
Conclusiones del Consejo de 30 de noviembre de 1994 relativas a las modalidades de funcionamiento y al
desarrollo del CIREFI, DOCE n° C 274/50 de 19 de septiembre de 1996.
83
Sobre la creación y las funciones de Europol, véase particularmente: Philip Myers, “European police
cooperation under title VI TEU – a balance sheet after the Cannes European Council” y Willi Bruggeman,
“Europol and the Europol drug unit: their problems and potential for development”, en Bieber R. y Monar, J.,
Justice and home affairs in the European Union – The development of the Third Pillar, European
Interuniversity Press, 1995.
84
Sobre esta cuestión en concreto, y sobre los efectos de los acuerdos de readmisión concluidos por varios
países miembros de la Unión Europea con Marruecos, considerado como país de origen y país de tránsito.
Véase el punto 6.3.
85
Recomendación del Consejo del 30 noviembre de 1994 relativa a un acuerdo tipo bilateral de readmisión
entre un Estado miembro y un país tercero, DOCE n° C 274/20 de 19 de septiembre de 1996.
111

exterior de este país para llegar al país de destino final. El Consejo también ha elaborado
ciertos principios rectores que los Estados miembros deberán seguir al elaborar los
protocolos para la puesta en práctica de los acuerdos de readmisión.86 Estos principios
consideran en particular el uso de unos formularios comunes de readmisión, los
procedimientos de readmisión, y el establecimiento de la prueba y la presunción de
nacionalidad o de entrada en el territorio a través de las fronteras exteriores.

Después de 1995, el Consejo ha recomendado a los Estados miembros que desarrollen la


concertación y la cooperación en la ejecución de las medidas de alejamiento, en concreto
para obtener los documentos de viaje o de identidad necesarios así como para asegurar la
realización del tránsito con fines de alejamiento o de la ejecución misma del alejamiento. Por
estas mismas fechas, una recomendación del Consejo se refería a la armonización de los
medios de lucha contra la inmigración y el empleo ilegales previstos por los Estados
miembros y la mejora de los medios de control.87

El Consejo de la Unión Europea también adoptó en 1997 una Acción Común relativa a la
lucha contra la trata de seres humanos y la explotación sexual de los menores y una Decisión
en materia de ayuda al retorno voluntario de los ciudadanos de terceros países, que, por lo
que se refiere a la primera, determinan las medidas actualmente en fase de negociación en el
marco del Tratado de Amsterdam y, respecto de la segunda, un esbozo de la política
coordinada de codesarrollo88.

A la vista de los textos adoptados y de los temas abordados podría parecer que los Estados
miembros quisieron realmente hacer avanzar la cooperación en materia de los ámbitos de
justicia y asuntos de interior bajo la égida del Tratado de Maastricht. En realidad, los
procesos de decisión previstos, la complejidad y la sensibilidad política de las cuestiones
consideradas, así como el funcionamiento de los acuerdos de Schengen en un contexto
intergubernamental paralelo a la Unión Europea, provocaron la parálisis progresiva del
sistema y forzaron su revisión89.

6.3. Evolución de la política europea de lucha contra la inmigración irregular y el


tráfico de personas

La adopción y la entrada en vigor del Tratado de Amsterdam marca un hito en la política de


la UE en materia de inmigración y de asilo. El Tratado establece, en efecto, a escala de la
UE, un marco jurídico suficientemente completo para que sea puesta en marcha, si existe
voluntad política al respecto, una política europea común de inmigración. Se han creado

86
Recommandation du Conseil du 24 juillet 1995, JOCE n° C 274/25.
87
Recomendación del Consejo de 22 de diciembre de 1995 sobre armonización de los medios de lucha contra la
inmigración y el empleo ilegales y la mejora de los mecanismos de control previstos a estos efectos, DOCE n°
C 5/1 de 10 de enero de 1996.
88
Acción Común de 24 de febrero de 1997 adoptada por el Consejo, sobre la base del artículo K.3 del Tratado
de la Unión Europea, DOCE n° L 63/2 de 4 de marzo de 1997; Decisión del Consejo de 26 de mayo de 1997
relativa al intercambio de informaciones sobre la ayuda al retorno voluntario de los ciudadanos de países
terceros, DOCE n° L 147/3 de 5 de junio de 1997.
89
Véase, en particular, para una valoración de la cooperación de los Estados miembros de la Unión Europea en
materia de justicia y asuntos de interior, Nathalie Berger, La politique européenne d’asile et d’immigration,
Enjeux et perspectives, Bruylant, Bruselas, 2000, pág. 28 y ss.
112

bastante rápidamente diversas estructuras de reflexión o de tipo más operacional y la


Comisión y los Estados miembros han presentado numerosas propuestas, comunicaciones o
iniciativas tendentes a la puesta en práctica de las disposiciones del Tratado de Amsterdam.

a) La creación de un espacio de libertad, de seguridad y de justicia

En el Tratado de Amsterdam de 2 de octubre de 1997, los Estados miembros de la Unión


Europea expresan muy claramente su voluntad de desarrollar una auténtica política
migratoria europea y de hacer de la Unión Europea “un espacio de libertad, de seguridad y de
justicia”90. Ello implica, por una parte, un reforzamiento de los controles en las fronteras
exteriores como medio para reforzar la lucha contra la inmigración irregular y el tráfico de
personas y, por otra parte, la integración de los ciudadanos de terceros países que residen
legalmente en la Unión Europea.

El Tratado traslada las cuestiones de inmigración y de asilo al primer pilar comunitario, lo


que significa que las instituciones comunitarias, y en concreto la Comisión Europea, tienen
desde ahora competencias en estas materias. Integra asimismo el acervo Schengen en la
Unión Europea, repartiendo sus disposiciones entre el pilar comunitario y el pilar
intergubernamental. La cooperación policial y judicial en materia penal se mantiene en el
título VI del Tratado de la Unión Europea, y continúa sujeta a la cooperación
intergubernamental.

El Reino Unido, Irlanda y Dinamarca han sido autorizados a no aceptar inmediatamente y en


su conjunto estas nuevas disposiciones relativas a las políticas de inmigración, asilo y
circulación de personas. Sin embargo, el Reino Unido ha solicitado participar en ciertos
aspectos del acervo Schengen relativos a la cooperación policial y judicial en materia penal,
incluido el Sistema Informático de Schengen, y la Comisión Europea adoptó el 20 de julio de
1999 un dictamen favorable a esta solicitud.

El Consejo Europeo de Tampere de 1999, dedicado especialmente a la creación del espacio


de libertad, seguridad y justicia en la Unión Europea, consideró necesaria, en el ámbito de las
cuestiones de asilo y las migraciones, la elaboración de una política común que comprenda
cuatro elementos principales: la colaboración con los países de origen, un sistema europeo
común de asilo, el trato justo de los nacionales de terceros países y una gestión más eficaz de
los flujos migratorios. También consideró que las cuestiones de justicia y asuntos de interior
debían integrarse en la definición y el diseño de las otras políticas y acciones de la Unión,
como las relaciones exteriores.

El Consejo Europeo se declaró “decidido a hacer frente a la inmigración ilegal en su origen,


en especial luchando contra quienes se dedican a la trata de seres humanos y la explotación
económica de los migrantes”. E instó a “la adopción de legislación que prevea sanciones
rigurosas para este grave delito”, y estimó que los Estados miembros, “junto con Europol,
deberían orientar sus esfuerzos a detectar y desmantelar las redes de delincuencia”91.

90
Artículos 29 y ss. del Tratado de la Unión Europea y artículos 61 y ss. del Tratado constitutivo de la
Comunidad Europea.
91
Punto 23 de las Conclusiones de la Presidencia del Consejo Europeo de Tampere de 1999.
113

b) Propuestas y medidas de aplicación de la política europea en materia de lucha contra


la inmigración ilegal

El Consejo y la Comisión presentaron al Consejo Europeo de Viena de 1998 un Plan de


acción relativo a las modalidades de aplicación de las disposiciones del Tratado de
Amsterdam relativas al establecimiento de un espacio de libertad, seguridad y justicia92. Este
Plan define el marco jurídico de las futuras acciones y establece la prioridad de las medidas a
adoptar. En cumplimiento del mandato impuesto por el Consejo Europeo de Tampere, la
Comisión presentó en marzo de 2000 un “programa para el examen de los progresos
realizados de cara a la creación de un espacio de libertad, seguridad y justicia en la Unión
Europea” 93.

Tres aspectos concretos de este programa se referían expresamente a las medidas que
procede adoptar en materia de lucha contra la inmigración irregular: el punto 2.4 relativo a la
gestión de los flujos migratorios, el punto 4.2 sobre la intensificación de la cooperación en la
lucha contra la delincuencia y el punto 4.3 relativo a la lucha contra ciertas formas de
delincuencia. La Comisión, en su Comunicación de 22 de noviembre de 2000 sobre la
política de inmigración y de asilo,94 insistió en la necesidad de establecer a escala europea
una aproximación coherente y coordinada de la inmigración irregular, basada en el conjunto
de las medidas previstas en el plan de acción anterior.

Con motivo de la actualización semestral del mencionado plan realizada por la Comisión en
noviembre de 2000,95 la Comisión presentó las acciones a emprender y el estado de
realización de los trabajos, tanto en lo específicamente relativo a la lucha contra la
inmigración irregular y el delincuencia transnacional organizada como en materia de
devolución y readmisión.

i) Medidas de lucha contra la inmigración irregular y contra ciertas formas de


delincuencia

Tomando en consideración el mandato de Tampere, pero también como reacción al drama de


Dover de junio de 2000 seguidamente al Consejo Europeo de Feira, durante su presidencia de
la Unión Europea en el segundo semestre de 2000, Francia adoptó un conjunto de iniciativas
que han sido consideradas como un auténtico plan de lucha contra la inmigración irregular.
Así propuso al Consejo la adopción de una directiva relativa a la definición de la ayuda a la
entrada, a la circulación y a la estancia irregulares, una decisión marco sobre el
reforzamiento del marco penal para la represión de la ayuda a la entrada y a la estancia
irregulares, así como una directiva sobre la armonización de las sanciones pecuniarias
impuestas a los transportistas que introduzcan en el territorio de los Estados miembros
ciudadanos en situación irregular.96

92
DOCE C 19 de 23 de enero de 1999.
93
COM (2000) 167 de 24 de marzo de 2000.
94
COM (2000) 757 final de 22 de noviembre de 2000, Comunicación al Consejo y al Parlamento europeo sobre
una política común de inmigración.
95
COM (2000) 782 final; ver igualmente la actualización de 30 de octubre de 2001, COM (2001) 628 final, que
retoma el conjunto de estos aspectos.
96
DOCE C 253 de 4 de septiembre de 2000, pág. 1 y ss., DOCE C 269 de 20 septiembre de 2000, pág. 6.
114

La Comisión, por su parte, prevé en su Comunicación relativa a una política de inmigración


comunitaria de noviembre de 2000 la adopción de medidas que establecen las reglas mínimas
relativas a los elementos constitutivos de las infracciones penales y a las sanciones en el
ámbito del delito organizado vinculado con la trata de seres humanos. En este contexto,
elaboró a principios de 2001 una propuesta de decisión marco sobre la trata de seres humanos
que hace referencia expresa a la Convención de las Naciones Unidas contra la delincuencia
organizada transnacional y a sus Protocolos adicionales contra el tráfico ilícito de migrantes
y sobre la trata de personas. Retomando elementos importantes de este último protocolo, la
propuesta de decisión marco se refiere en concreto a la aproximación de las disposiciones de
derecho penal de los Estados miembros, en particular en materia de sanciones. También
incluye disposiciones sobre aspectos judiciales como los relativos a la competencia judicial y
a la cooperación entre los Estados miembros.

La Comisión considera que “el tráfico ilícito de migrantes podría considerarse como un
delito contra el Estado y supone con frecuencia que el traficante de seres humanos y el
migrante comparten un interés mutuo” mientras que la “trata de seres humanos constituye un
delito contra las personas y tiene por objeto su explotación”. De todos modos, considera que
las iniciativas francesas y su propuesta “se complementan y contribuyen a luchar a escala
europea contra estas formas graves de delincuencia que son resultado de organizaciones
delictivas internacionales”.

En fin, la Comisión presentó el 11 de febrero de 2002 una propuesta de directiva cuyo objeto
es reforzar los instrumentos de lucha contra la inmigración clandestina e instaurar un permiso
de residencia de corta duración destinado a las víctimas de la ayuda a la inmigración ilegal o
de la trata de seres humanos: el régimen de este permiso de residencia debería incitar a estas
personas a cooperar con las autoridades competentes contra los presuntos autores de los
delitos señalados.97 Se concederá a las víctimas, entendiendo por éstas las personas mayores
de edad que, siendo ciudadanos de terceros países, hayan sufrido un perjuicio causado
directamente por un comportamiento relevante de la ayuda a la inmigración ilegal o a la trata
de seres humanos. Este permiso de residencia podría concederse eventualmente a los
menores que respondan a determinadas condiciones a determinar por el derecho interno, lo
que plantea el riesgo de ocasionar auténticas dificultades al considerar los menores
extranjeros aislados, que cada vez llegan en un número mayor a los países de acogida sin
ninguna protección, y que, como ocurre en Francia, son mantenidos en zonas de espera hasta
su devolución.

ii) Medidas relativas al retorno y a la readmisión de personas en situación irregular

Dado que el Tratado de Amsterdam concede expresamente competencias a la Comunidad


Europea en materia de readmisión, el Consejo de Justicia y Asuntos de Interior de 2 de
diciembre de 1999 adoptó una decisión que permite la inserción en todo acuerdo de
cooperación o de asociación que se concluya con un tercer Estado de una cláusula de
readmisión tipo de los ciudadanos de este Estado o de otros Estados que se hallen
ilegalmente en un Estado miembro de la Unión Europea. La Comisión Europea sometió al
Consejo, en julio de 2000, propuestas para obtener mandatos de negociación con cuatro
Estados terceros: Marruecos, Pakistán, Sri Lanka y Rusia. Estos mandatos de negociación

97
COM (2002) 71 final.
115

fueron aprobados por el Consejo de Justicia y Asuntos de Interior de 28 de septiembre


de 2000.

Estos acuerdos preveían tres tipos de procedimientos:

- La readmisión de los nacionales, es decir de los ciudadanos de las partes contratantes,


cuya nacionalidad se establece o simplemente se presume a partir de los documentos
de que disponen;

- La readmisión de los ciudadanos de terceros países (y eventualmente de los apátridas)


en situación irregular en el territorio de uno de los Estados partes, que provenga de
otro Estado parte o que hayan permanecido en su territorio;

- El tránsito para la expulsión, permitiendo la expulsión de un ciudadano de un tercer


Estado a través del territorio del Estado requerido.

En diciembre de 1999 Finlandia presentó una iniciativa para la adopción de un reglamento


del Consejo que estableciera las obligaciones recíprocas de los Estados miembros en materia
de readmisión de ciudadanos de terceros Estados, y Francia, por su parte, presentó en julio de
2000 otra iniciativa para la adopción de una directiva del Consejo sobre el reconocimiento
mutuo de las decisiones de expulsión de los ciudadanos de terceros países.98 De ser
aprobadas por el Consejo, ambas iniciativas contribuirían al desarrollo de las normas
mínimas comunes en materia de repatriación de ciudadanos de países terceros, paralelamente
a los acuerdos de readmisión que la Comunidad Europea podrá concluir con determinados
Estados terceros.

Más recientemente, la Comisión ha elaborado una comunicación sobre una política común en
materia de inmigración clandestina99 que hace el inventario de los ámbitos en los que podrían
adoptarse medidas para prevenir y combatir la inmigración clandestina: la política de
visados, las infraestructuras para el intercambio de informaciones, la cooperación y la
coordinación, la gestión de fronteras, la cooperación policial, la legislación sobre extranjeros
y el derecho penal, la política de devolución y de readmisión.

En este contexto, la Comisión reconoce que “por definición, es imposible tener una imagen
clara de la extensión del fenómeno de la inmigración clandestina en los Estados miembros de
la Unión Europea. Un cálculo del nivel de la migración ilegal sólo puede deducirse de los
datos objetivos existentes que tienen relación por ejemplo con entradas rechazadas,
aprehensiones de ilegales en la frontera o dentro del país, solicitudes rechazadas de
protección internacional, solicitudes de procedimientos nacionales de regularización y
retornos escoltados o forzados”100. Estos datos por el momento sólo están disponibles a
escala de los Estados miembros, de modo que la dimensión europea del fenómeno aún no ha
sido explorada suficientemente. De ahí que la Comisión preconice en su comunicación la
creación de los instrumentos y las estructuras necesarias para realizar un análisis a escala de

98
Respectivamente: DOCE C 353 de 7 de diciembre de 1999, pág. 5 y DOCE C 243 de 24 de agosto de 2000,
pág. 1.
99
COM (2001) 672 final de 15 de noviembre de 2001.
100
Idem. pág. 15.
116

la Unión Europea, como un observatorio europeo de las migraciones que podría


vigilar/observar los flujos migratorios tanto legales como irregulares y efectuar análisis
comparativos sobre este particular. El Consejo ha decidido por su parte establecer un informe
público anual que aporte una visión de conjunto y un análisis estadístico de las tendencias
observadas en los flujos migratorios y las evoluciones políticas en esta materia en la Unión
Europea. Una sección de este informe analizará los datos de la inmigración clandestina.

6.4. Marruecos, ¿socio de la Unión Europea en la lucha contra


la inmigración irregular?

El Consejo Europeo de Tampere pidió que se estableciera una auténtica asociación con los
países de origen y de tránsito y “que se aumente la asistencia a los países de origen y tránsito
con objeto de facilitar el retorno voluntario y ayudar a las autoridades de esos países a
mejorar su capacidad para combatir eficazmente la trata de seres humanos y para cumplir las
condiciones de readmisión que les incumben respecto de la Unión y los Estados
miembros”.101 Marruecos es uno de los primeros países afectados por esta nueva política de
la Unión Europea. No sólo la Comisión ha incluido este objetivo en su plan de acción, sino
que el mismo se refleja en muchas de las medidas recientes de la Unión Europea: el nuevo
acuerdo de asociación con Marruecos, el relanzamiento del partenariado euro-mediterráneo,
el Plan de acción para Marruecos, establecido en 1999 por el Grupo de Alto nivel Asilo y
Migración, que se corresponde perfectamente con esta dimensión de partenariado, y, por
señalar otro aspecto, la política de gestión de los flujos migratorios en sus relaciones con
Marruecos.

a) El nuevo acuerdo de asociación con Marruecos

En los últimos años se han concluido a partir de un modelo tipo tres nuevos acuerdos de
asociación con países mediterráneos terceros. Estos acuerdos reemplazan a los acuerdos de
cooperación de 1976. El acuerdo concluido con Marruecos fue firmado el 26 de febrero de
1996 y entró en vigor el 1º de marzo de 2000.102 El acuerdo con Túnez fue firmado el 17 de
junio de 1995 y entró en vigor el 1º de marzo de 1998. El acuerdo con Argelia se ha
rubricado en noviembre de 2001.

El título VI del acuerdo con Marruecos se dedica a la cooperación social y cultural. El


capítulo I sobre las disposiciones relativas a los trabajadores no aporta ninguna novedad
particular respecto del acuerdo de cooperación de 1976. El capítulo II prevé la instauración
de un diálogo social sobre “todos los problemas relativos [...] a las migraciones, a la
inmigración irregular y a las condiciones de retorno de las personas en situación irregular
respecto a la legislación sobre la estancia y el establecimiento aplicable en el país de acogida
[...]”103. Asimismo, en el contexto de las acciones de cooperación en materia social
(capítulo III), se considera la reducción de la presión migratoria como una acción de carácter
prioritario, al igual que “la reinserción de las personas repatriadas por el carácter ilegal de su
situación de acuerdo con la legislación del Estado en cuestión”104.

101
Punto 26 de las Conclusiones de la Presidencia del Consejo Europeo de Tampere, de 1999.
102
DOCE, n° L 070 de 18 de marzo de 2000, pág. 2.
103
Artículo 69§3 del acuerdo CE/ Marruecos.
104
Artículo 71 del Acuerdo CE / Marruecos.
117

Tal y como prevé el artículo 73 del acuerdo, el Consejo de la Asociación CE-Marruecos ha


creado un grupo de trabajo sobre los aspectos sociales y las migraciones, “cuyo objetivo es
realizar una evaluación permanente y regular de la aplicación de las disposiciones de los
capítulos I, II y III del Título IV del acuerdo”105.

b) La asociación euro-mediterránea

La Conferencia euro-mediterránea de Barcelona, celebrada en 1995, estableció las bases de


un marco multilateral de diálogo y de cooperación entre la Unión Europea y los 12 países y
territorios terceros mediterráneos106. Esta asociación debe articularse en torno de dos ejes
principales: el establecimiento de una zona de estabilidad política y de seguridad, y el
establecimiento de una zona de libre cambio euro-mediterránea que tendría que haberse
conseguido hacia el año 2010. Desde esta perspectiva, la Comisión consideró que “las
presiones migratorias podrían, de no planificarse una cooperación con los países afectados
para su gestión metódica, generar fácilmente fricciones perjudiciales tanto para las relaciones
internacionales como para las mismas poblaciones de inmigrantes”.

La asociación euro-mediterránea está constituida esencialmente por tres aspectos:

- Una asociación política y de seguridad que permita definir un espacio común de paz y
de estabilidad,

- Una asociación económica y financiera que permita construir una zona de


prosperidad compartida,

- Una asociación en los ámbitos social, cultural y humano que permita desarrollar los
recursos humanos, favorecer la comprensión entre las culturas y los intercambios
entre las sociedades civiles.107

La cuestión de las migraciones se aborda en el tercer punto, bajo la perspectiva de una


gestión dirigida de la inmigración. Los participantes en la Conferencia decidieron acrecentar
su cooperación para reducir las presiones migratorias, establecer una cooperación más
estrecha en el ámbito de la inmigración irregular y concluir acuerdos bilaterales de
readmisión. Estas disposiciones introducen también en la asociación euro-mediterránea los
aspectos de cooperación judicial, aduanera y policial.

La asociación euro-mediterránea se mostró inviable rápidamente, falta de una voluntad


política suficientemente fuerte, falta del desarrollo económico y de estabilidad en ciertos
Estados de la región, falta de desbloqueo de los medios financieros por la Unión Europea.
Llegados a este punto, el Consejo de la Unión Europea, con posterioridad al Consejo
Europeo de Feira, adoptó una Estrategia común para la región mediterránea108 y la Comisión

105
Decisión n° 1/2001 del Consejo de asociación CE/Marruecos de 4 de abril de 2001, DOCE, n° L 112 du 21
de abril de 2001, pág. 14.
106
Argelia, Marruecos, Túnez, Egipto, Jordania, Líbano, Siria, Israel, Territorios Palestinos, Chipre, Malta,
Turquía.
107
Declaración de Barcelona adoptada en la Conferencia euro-mediterránea de 1995. Véase también las
conclusiones de la Conferencia tripartita de Catania (1996) sobre el espacio social mediterráneo.
108
Estrategia común del Consejo, DOCE L 183 de 22 de julio de 2000.
118

Europea propuso un plan de relanzamiento del proceso de Barcelona109. La Comisión


considera que “el espíritu de la asociación no ha llevado a un diálogo suficientemente franco
y serio sobre ciertas cuestiones como los derechos humanos [...] o las migraciones”, y
propone desarrollar para el año 2001 un programa regional relativo a la justicia y los asuntos
de interior”. Se dará prioridad a los siguientes aspectos: “actividades relativas al derecho de
asilo y a la protección de los refugiados; cooperación en la lucha contra la inmigración ilegal
y la trata de seres humanos en particular; el tratamiento de las cuestiones de migración, en
concreto la integración social de los migrantes que residen legalmente en un Estado miembro
y las actividades de codesarrollo con los países de origen; conformidad de los sistemas
judiciales, concretamente las leyes sobre familia y sucesión; cooperación en la lucha contra
el crimen organizado mediante la formación de funcionarios de justicia y de policía”. La
Cuarta conferencia euro-mediterránea de ministros de asuntos exteriores tomó nota de las
iniciativas de la Comisión, sin llegar a insistir particularmente sobre el tema de la
migraciones. De todos modos, los trabajos del Comité de seguimiento del proceso de
Barcelona parecen haber progresado poco en la articulación de una cooperación en el ámbito
judicial, lo que podría conllevar la instauración de una concertación regular en la lucha
contra la trata de seres humanos.110

En el contexto del Programa MEDA, el documento estratégico 2002-2006 relativo a


Marruecos y el Programa indicativo nacional 2002-2004, de 6 de diciembre de 2001,
subrayan la importancia del aspecto social, cultural y humano en la estrategia de la Unión
Europea hacia Marruecos. El Programa indicativo propone para el período fijado tres
programas complementarios: el apoyo institucional a la circulación de personas, que
permitirá a la administración marroquí la creación de una institución encargada de canalizar
la emigración legal hacia el exterior del país en función de la demanda (sistema de cuotas); el
apoyo institucional a la lucha contra la inmigración ilegal con el objetivo de ayudar al
Gobierno marroquí a reforzar el control de sus fronteras; una estrategia para el desarrollo de
las provincias del norte, origen del 40% aproximadamente de la inmigración marroquí hacia
la Unión Europea, cuyo objetivo es mantener la población en la región y promover el
desarrollo económico de estas provincias.

Más recientemente, en una comunicación preparatoria de la Cumbre de Ministros euro-


mediterráneos de Asuntos Exteriores de Valencia prevista para abril de 2002, la Comisión
propuso que los Ministros concluyeran un proyecto de acuerdo sobre las medidas concretas
de cooperación en materia de libertad, justicia y gobierno. Este acuerdo se referiría en
concreto a las cuestiones de la inmigración y, en particular, a la lucha contra la inmigración
ilegal, la igualdad de trato de los migrantes legalmente instalados en los países miembros y
las facilidades de circulación de los agentes de negocios.111

109
Comunicación de la Comisión de cara a preparar la cuarta reunión de ministros euro-mediterráneos de
asuntos exteriores, “Un nuevo impulso para Barcelona”, COM (2000) 497 de 6 de septiembre de 2000.
110
Agence Europe n° 7942 de 9 y 10 de abril de 2001, pág. 12.
111
SEC(2002) 159 final de 13 de febrero de 2002.
119

c) La asociación con los países de origen y de tránsito

i) El Plan de acción “Marruecos” del Grupo de Asilo y Migración

El Grupo de alto nivel Asilo e inmigración, creado en diciembre de 1998, recibió el encargo
de establecer planes de acción para determinados países, por ejemplo, Marruecos112, cuyo
objetivo principal es analizar en ese país la situación política, económica y de derechos
humanos, así como las causas de las migraciones y las razones que llevan a las personas a
abandonar el mismo. Estos planes de acción contienen propuestas de medidas concretas y
operacionales con vistas a cooperar con los países afectados en tres ámbitos: política exterior,
desarrollo de la ayuda económica, migración y asilo.

El Grupo emitió un primer informe sobre Marruecos en septiembre de 1999. En el mismo se


contienen ciertos datos estadísticos. Marruecos es principalmente un país de origen de
emigrantes económicos y un país importante de tránsito de migrantes, la mayoría solicitantes
de asilo. El Grupo hizo constar que ha encontrado dificultades en el momento de tratar de
establecer la nacionalidad y los países de origen reales de una gran parte de los ciudadanos
africanos. Subraya también que el número de ciudadanos de terceros países en tránsito por el
territorio de Marruecos hacia la Unión Europea ha aumentado considerablemente en los
últimos años, y que esta tendencia va a proseguir. Un alto porcentaje de estos ciudadanos son
solicitantes de asilo, y aunque por regla general no se les concede el estatuto de refugiado,
suelen obtener un permiso de estancia por razones humanitarias.

El Grupo identifica varios factores como causas de la migración y de la huida de los


ciudadanos de terceros Estados en tránsito por Marruecos:

- la pobreza, la hambruna, los conflictos armados y la ausencia de perspectivas de


empleo son las razones principales de estas migraciones de tránsito ilegal,
fundamentalmente de las procedentes de Nigeria, de Malí y de la República
Democrática de Congo;

- la facilidad de entrada en Marruecos obedece al hecho de que las autoridades


marroquíes acordaron una derogación de los visados a los ciudadanos africanos en
tránsito por Marruecos;

- un cierto número de pasadores de los flujos de la inmigración clandestina se


aprovechan de la ignorancia y de la credulidad de los candidatos a emigrar. Aunque la
ayuda a la inmigración ilegal y la trata de seres humanos sean infracciones penales en
Marruecos, las intervenciones de la policía contra los pasadores y los traficantes
raramente son eficaces y no dan lugar a enjuiciamientos;

- Marruecos se ha mostrado vacilante, no sólo por razones económicas sino también


por razones de política interior y exterior, a aplicar los acuerdos bilaterales de
readmisión concluidos con ciertos Estados para controlar los movimientos
migratorios y de retorno.

112
Los otros países afectados son Albania y sus regiones limítrofes, el Afganistán y sus regiones limítrofes,
Somalia, Sri Lanka y el Iraq.
120

El Grupo presentó asimismo una lista de medidas a adoptar por la Unión Europea relativas,
por ejemplo, a la conclusión de acuerdos de readmisión o a la mejora de los controles en los
puertos y aeropuertos. Propuso la elaboración de una estrategia de lucha contra los flujos de
la inmigración clandestina basada en la detección rápida de falsos documentos, la mejora de
la cooperación policial y el suministro de un apoyo técnico y financiero a Marruecos, por
intermediación de Europol y el MEDA II. Las instituciones europeas deberían apoyar la
adopción por Marruecos de un cierto número de exigencias en materia de visados para los
ciudadanos de terceros Estados, en particular de aquellos provenientes de Africa occidental,
y de medidas eficaces para impedir la emigración clandestina de ciudadanos extranjeros en
tránsito por Marruecos, sin perjuicio de la obligación que tienen los Estados de respetar el
derecho de asilo.

ii) Políticas de colaboración con los países de origen y de ayuda a los países de origen y
de tránsito previstas en el cuadro de mando de la Comisión

En virtud de los apartados 2.1 y 2.4 del cuadro de mando de la Comisión, y en el contexto de
su actualización de noviembre de 2000, se hace necesario evaluar los países y regiones de
origen y de tránsito para formular una aproximación integrada, especialmente adaptada a
cada país o región. Los trabajos del Grupo de alto nivel participante de esta evaluación, y la
Comisión prevé esencialmente la puesta en obra de un nuevo instrumento financiero relativo
a la cooperación con los países de origen y de tránsito.

En el contexto de la ayuda a los países de origen y de tránsito, la Comisión cree que deberían
lanzarse campañas informativas sobre las posibilidades reales de la inmigración legal y sobre
la prevención de todas las formas de trata de seres humanos y que los medios de las
autoridades de estos países para combatir eficazmente la trata de seres humanos se vea
reforzado. Le parece necesario ayudar a los países terceros a satisfacer sus obligaciones en
materia de readmisión respecto a la Unión y los Estados miembros, así como facilitar el
retorno voluntario. El nuevo instrumento financiero previsto por la Comisión debería servir
para financiar el conjunto de estas acciones.

6.5. Perspectivas

¿Quiere la Unión Europea que Marruecos juegue el papel de Estado-tampón como parecen
realizarla ya los países de Europa central y oriental?113 ¿Le pide que asuma plenamente las
responsabilidades de un Estado de tránsito en un sentido que la propia Unión habría
determinado? Y en la medida que la Unión comprometa a Marruecos en este sentido, ¿está
dispuesta a reemplazar su propio papel con relación a su socio y, en concreto, a poner en
práctica y a mantener una auténtica política de desarrollo que, según una idea generalizada en
el conjunto de los países occidentales, contribuiría a disminuir los flujos migratorios del sur
al norte?

La posición reciente de la Comisión Europea (Comunicación de 22 de noviembre de 2000,


citada supra) sobre las necesidades de la Unión Europea en materia de mano de obra

113
Véase, concretamente, sobre la posición de los países de Europa central y oriental, el seminario organizado
por la OIT y el Programa para las políticas en materia de migraciones internacionales en 2000, sobre “Migration
policies and EU enlargement, the case of central and eastern Europe”, OCDE, 2001.
121

cualificada y no cualificada, y sobre la necesidad de flexibilizar las modalidades de


contratación de mano de obra proveniente de terceros Estados ¿no ha de favorecer,
paradójicamente, un incremento de los flujos migratorios y de la inmigración irregular, ante
el peso de la economía informal en ciertos países de la Unión Europea (España e Italia en
particular, que son precisamente los Estados que en el plano político más duramente se
oponen a la inmigración irregular)? ¿No se sitúan en este punto las dificultades de los países
de acogida? ¿Es la inmigración irregular una respuesta a una demanda de mano de obra ilegal
en estos países, que permite la prosperidad del sector informal?

Por lo que se refiere a Marruecos, ¿qué papel quiere desempeñar? ¿Es consciente de las
responsabilidades que la Unión Europea pretende transferirle y está dispuesto a aceptarlas?
¿Podría adoptar una política distinta?

Se ha comprobado que hasta la fecha las autoridades marroquíes no han aceptado realmente
la readmisión ni de sus nacionales ni de ciudadanos de terceros países. Así las cosas, y ante la
presión de la Unión Europea y de sus Estados miembros, ¿qué puede hacer Marruecos?
Debería, sin duda, aceptar la firma de los acuerdos de readmisión con los países de Africa
subsahariana, cuyos migrantes irregulares que transitan por su territorio son
mayoritariamente originarios. Ello supone sin embargo una inflexión consecuente de la
política exterior de Marruecos respecto de estos Estados.

Por lo demás, ¿está dispuesto Marruecos, tanto en el ámbito político como presupuestario, a
acoger estos migrantes subsaharianos, en principio en tránsito, si se instalan en su territorio
voluntariamente o a resultas de no haber logrado alcanzar un país de la Unión Europea? De
ser así debería, sin duda, otorgarles un estatuto adecuado. Esta última hipótesis supone que
en Marruecos existe una verdadera política de inmigración, que en el estadio actual de
desarrollo de las políticas estatales debería como mínimo incluir el control de fronteras y la
integración de la población migratoria. Ello sitúa a Marruecos en una situación nueva y
delicada respecto de su economía y de sus relaciones con los países de origen, así como
respecto de sus propios ciudadanos, muchos de los cuales son emigrantes.

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124

7. ¿Qué hace Marruecos, qué puede hacer Marruecos?


Mehdi Lahlou

En Marruecos, país tradicional de migración hacia los países de la Unión Europea, hacia
Francia como destino principal y hacia otros países de Oriente Medio, y en menor medida
hacia América del Norte, existe una gran preocupación114 en materia de migración
internacional, por la suerte de su población en el extranjero y por la transformación de las
condiciones que afectan a sus movimientos migratorios.

Tratándose de migraciones de extranjeros –los africanos del sur del Sahara, sobre todo– que
se realizan cada más a través de su territorio, todo hace pensar que no quiere cambiar de
posición ni en lo que se refiere a los textos ni en los hechos. Esto incluso habiendo
comprendido perfectamente la importancia del fenómeno migratorio proveniente de Africa
subsahariana en el cual está desde ahora fuertemente implicado, así como de las
consecuencias a medio y largo plazo de semejante cambio de los itinerarios de migración de
muchos africanos hacia Europa que tendrá que soportar.

Ya se ha señalado que la migración masiva de nacionales de distintos países de Africa


subsahariana a través de Marruecos y hacia Marruecos115, que se ha acentuado desde
principios de los años noventa, no se ha visto acompañada de una adaptación de las leyes y
reglamentos que regulan la entrada y la circulación de los extranjeros en Marruecos. Y nada
indica, por otra parte, que los textos legales cambien en el futuro próximo, a pesar de poseer
un carácter “colonial” muy marcado.

En cuanto a lo que sucede en el lugar mismo, existe una gran discreción sobre este particular,
ya que es una cuestión que, como ya ha sido indicado antes116, parece afectar casi
exclusivamente a las autoridades encargadas de la seguridad, a saber, la policía y la
gendarmería. La justicia ha quedado al margen de todo este tema, dado que los asuntos de
exteriores tan sólo se implican como pantalla a efectos de articular las orientaciones del
Ministerio del Interior con los intereses diplomáticos de Marruecos en el continente africano
y con las necesidades de las negociaciones sobre distintos asuntos con la Unión Europea.

Tal discrecionalidad hace difícil una apreciación de la realidad en datos numéricos, de


enfoque político-oficial y de medidas llevadas a efecto. El investigador está sujeto, con
frecuencia, a supuestos y simples hipótesis de trabajo así como a apreciaciones de naturaleza
esencialmente cualitativa.

De hecho, tras haber tratado de responder a través de la encuesta sobre el terreno realizada en
el marco de este trabajo a la pregunta ¿por qué se produce el tránsito por Marruecos?,
conviene plantear otras dos preguntas en este nivel de estudio: ¿qué está haciendo Marruecos

114
Por razones tanto sociales, políticas como económicas; los marroquíes residentes en el exterior han
transferido a Marruecos, en el año 2000, alrededor de 2.000 millones de dólares de los Estados Unidos, una
cantidad que no aportan al Estado ni el turismo ni las exportaciones de fosfatos.
115
Véase el capítulo 3.
116
Idem.
125

con relación a la cuestión de las migraciones clandestinas que provienen de Africa


subsahariana? ¿Y qué puede hacerse?

7.1. ¿Qué está haciendo Marruecos en materia de migraciones de los africanos


subsaharianos?

De entrada, ¿se conoce con exactitud la amplitud del fenómeno? A este nivel, no hay ninguna
estadística oficial del número de migrantes provenientes de Africa subsahariana que de forma
clandestina entran en el territorio de Marruecos, y/o legalmente, con el objetivo de instalarse
definitivamente o de dirigirse hacia Europa.

Resulta imposible para las autoridades marroquíes –como también para los países europeos
respecto de las personas que se hallan en situación irregular en sus territorios– tener un
conocimiento preciso de los movimientos de personas que se realizan por la frontera de
Argelia (hacia Marruecos) o por las costas del norte del país (hacia Europa).

Sólo se conoce con precisión el número de personas que pasan anualmente, en ambos
sentidos, por los pasos fronterizos abiertos con este fin. En cuanto a todos los que entran
normalmente en Marruecos, que permanecen en la clandestinidad más allá del período de
permanencia legal autorizado o que salen clandestinamente, la administración es incapaz de
saber el número, así como tampoco es capaz de conocer con un mínimo de exactitud el
número de personas que entran en Marruecos a través de Argelia, que después se quedan o se
marchan a Europa. A pesar de todo, se realizan numerosos arrestos, en las fronteras o en el
interior del país, y generalmente las personas arrestadas son reconducidas directamente a la
frontera o entregadas a la justicia para ser sancionadas (cárcel) y luego reconducidas a la
frontera.

La prensa publica periódicamente algunos datos globales sobre estas actuaciones, aunque
debe señalarse que resulta imposible obtener de las autoridades, sea de las administrativas o
de las policiales o judiciales, datos precisos y detallados, verificables sobre el número de
personas llevadas ante la justicia, juzgadas, detenidas y devueltas a la frontera.

De forma global, se conoce que en 1999 el número de migrantes clandestinos detenidos en la


frontera argelina se elevó a 12.499 personas, y que 2.072 eran argelinos y 10.094 migrantes
de Africa subsahariana117 (se calcula por regla general que por cada migrante detenido en
frontera, 3 ó 4 han podido entrar en el interior del país).

Es sabido también que durante el año 2000, 2.039 emigrantes clandestinos, el 70% de los
cuales no son marroquíes, fueron interceptados a todo lo largo de las costas marroquíes por la
marina real118. Pero no se ha publicado ningún dato sobre el número de personas expulsadas
en el aeropuerto de Casablanca (punto principal de entrada en Marruecos por vía aérea, y el
único punto de salida del conjunto de los países africanos).

117
As-sabah (Le Matin), periódico marroquí, de 12 de enero de 2001, citando un informe anual del Servicio de
extranjería de la Dirección regional de la seguridad en Oujda (Este de Marruecos).
118
Le Monde diplomatique, núm. 567, junio 2001, citando al Estado mayor de la Marina real.
126

La insuficiente comunicación o la falta de publicidad en este nivel obedecen a dos razones


esenciales:

- La primera responde al hecho de no fundamentar la idea que todo aquello que se realiza
en materia de arresto de extranjeros o de devolución a la frontera se hace la mayoría de
las veces sin referirlo a la justicia.

- La segunda reside en la voluntad de las autoridades marroquíes de no “alarmar” más de


lo necesario la sensibilidad de los países de Africa subsahariana, cuyos nacionales son
detenidos en territorio marroquí y reconducidos a la frontera tras haber dado a Europa
pruebas (contenidas en estadísticas publicadas esporádicamente) de la decisión
marroquí ante la migración clandestina que le amenaza en primera instancia.

En relación con los aspectos no relacionados con la seguridad, ni los partidos políticos
presentes en el parlamento marroquí, ni los sindicatos, ni las asociaciones de la sociedad civil
marroquí parecen tomar en consideración la cuestión de la migración clandestina vía
Marruecos. Durante los últimos años, esta cuestión no ha sido objeto de ninguna
manifestación importante ni de ningún compromiso del tipo que sea, a excepción, no
obstante, de ciertas instituciones humanitarias y de algunas acciones individuales puramente
caritativas.

La prensa escrita, no oficial, va siguiendo el tema informando sobre todo de las detenciones
en el mar de los migrantes clandestinos, marroquíes y no marroquíes, sobre los ahogados y,
de vez en cuando, sobre las devoluciones a la frontera de migrantes en situación irregular o
sobre incidentes producidos aquí o allá entre migrantes de Africa subsahariana y ciudadanos
marroquíes.

También se han publicado algunos reportajes sobre las condiciones de vida de estos
migrantes, así como encuestas sobre las redes y los flujos de migración clandestina hacia
España119, tanto de marroquíes como de argelinos y de africanos subsaharianos. Por lo que se
refiere a los medios de comunicación audiovisuales, puede decirse que son extremadamente
discretos en este tema, ya que no lo tratan sino es en caso de arrestos masivos o de encontrar
personas ahogadas en el mar.

El Gobierno marroquí, por su parte, no manifiesta ninguna voluntad de cambiar la legislación


actualmente en vigor sobre el tema, al menos por dos razones:

- La ausencia, hasta el momento presente, de interés de la sociedad marroquí por esta


cuestión, que resulta ser poco visible, físicamente, ya que aún está confinada en las
zonas marginales (las más pobres) de ciertas ciudades y en algunas zonas fronterizas, al
nordeste y al norte de Marruecos, y políticamente en razón de la aparente indiferencia
de las organizaciones políticas y sindicales al respecto.

119
Ali Lamrabet, periodista marroquí de la revista Demain, ha realizado personalmente la travesía del Estrecho
de Gibraltar en verano de 2000. Disimulando su auténtica identidad, siguió la travesía de los migrantes
clandestinos marroquíes. Su experiencia fue publicada en Courrier International, núm. 522, de 2 a 8 de
noviembre de 2000.
127

- Todo cambio que pueda realizarse respecto a este tema implicará, entre otros extremos,
el anuncio de un reforzamiento de los procedimientos de control en fronteras y una
agravación de las sanciones aplicadas a los extranjeros que no cumplan las condiciones
de entrada y de residencia en Marruecos, así como una transferencia a las autoridades
judiciales – más en conformidad con la noción de Estado de derecho – de determinadas
prerrogativas, que hasta ahora eran competencia única de la policía.

Ahora bien, Marruecos no está preparado, por múltiples motivos, especialmente diplomáticos
y de política interior general, para llevar a cabo estos cambios. En este sentido, no quiere
aparecer ante los ojos de las poblaciones de Africa subsahariana como el Marruecos
“gendarme” y como la frontera exterior de Europa, sobre todo porque conoce el coste
inmediato, en términos de pérdida de apoyo en el asunto del ex Sahara español, sin garantía
ninguna de obtener concesiones compensatorias de tipo político, financiero o comercial de
parte europea, durante esta fase particularmente crítica para su economía, inscrita desde
ahora en la constitución de la Zona de libre cambio con la Unión Europea para 2012.

De todos modos resultaría equivocado pensar que Marruecos –como se ha indicado en otra
parte– es un régimen de “puertas abiertas” en materia migratoria en relación con los países de
Africa subsahariana. En efecto, la norma aplicable a este respecto es el sistema de visados. Y
todo africano subsahariano que se presente de forma irregular en un puesto fronterizo es
devuelto al igual que será devuelta toda persona que disponga de los documentos exigidos
para pasar la frontera pero de la que la policía sospeche que entra en Marruecos con el
objetivo de llegar a España. Esta situación parece repetirse cada vez más frecuentemente en
el aeropuerto Mohamed V de Casablanca sin que resulte posible, sin embargo, verificar
directamente las condiciones de esta frecuencia.

7.2. ¿Qué puede hacer Marruecos?

En el asunto de las migraciones clandestinas de Africa subsahariana, al igual que en el caso


de la migración clandestina de origen marroquí, la presión ejercida por la Unión Europea
sobre Marruecos (ver capítulo 6) se orienta a dos objetivos esenciales:

- hacer las fronteras marroquíes más estancas a la entrada para las personas que
provienen de Africa subsahariana, y a la salida, para el conjunto de los emigrantes
clandestinos, cualquiera que sea su nacionalidad;

- readmitir en su territorio el conjunto de los migrantes clandestinos interceptados en el


mar entre Marruecos y España y aquellos detenidos en las costas del sur de España;
pretende también un objetivo accesorio, pues se desea que, llegado el caso, Marruecos
permita la instalación estable de una parte de los migrantes que se hallen en su
territorio.

Respecto de la readmisión de los migrantes clandestinos detenidos en distintos países


europeos, si Marruecos ha aceptado concluir acuerdos bilaterales –que aún no han sido
ratificados– cuyo contenido estipula esta posibilidad para sus ciudadanos, por el contrario, ha
rechazado constantemente esta opción para los no marroquíes (ver capítulo 3). Examinemos
acto seguido las posibilidades y las condiciones por lo que se refiere a los otros dos objetivos.
128

a) ¿Podría Marruecos mantener sus fronteras más estancas?

Marruecos dispone de una longitud de costas superior a los 3.500 km y de una frontera
terrestre con Mauritania y Argelia de una longitud equivalente. El control de tales
extensiones supondría una tarea colosal. Y Marruecos no dispone de más recursos que los
propios de un país de desarrollo medio bajo, con un PIB por habitante de 1.200 dólares
en 1999.120

En resumen, sería posible con mayores medios un control mejor de las costas
normediterráneas marroquíes que son el punto del que parten la mayoría de las pateras y
zódiacs hacia España, cuyas costas, de acceso difícil en algunos lugares, no se extienden más
que sobre 500 km.

Pero si la frontera marroquí-mauritana está neutralizada por el muro de seguridad construido


por Marruecos con motivo de la guerra contra el Polisario, la frontera marroquí-argelina
parece más difícil de controlar. En efecto, se trata de una frontera muy extensa y cuyo
trazado definitivo aún no se ha ratificado, y que atraviesa determinados lugares en los que las
condiciones del terreno y climatológicas hacen la presencia humana sea extremadamente
difícil. Es por ello que Marruecos no puede asegurar ningún control sobre una gran parte de
esta frontera, ya que carece de los medios humanos y materiales para hacerlo.

Desde esta perspectiva, un mayor control de los movimientos de personas a través de toda la
extensión de la frontera argelino-marroquí, además de requerir medios y equipamientos más
importantes que los utilizados hasta ahora, implica una mayor coordinación entre las policías
de las fronteras marroquí y argelina. Ello desplazaría rápidamente la cuestión del control de
la frontera entre Argelia y los países de Africa saheliana con los cuales está en contacto.
Políticamente, la Unión Europea tiene interés en mantener más estancas también las fronteras
sur y este de Argelia. Sin embargo, los contactos entre Europa y Argelia no están todavía en
tal nivel, en el momento actual, ni mucho menos.

Cada uno de estos tres niveles conlleva para Marruecos consecuencias políticas, jurídicas y
diplomáticas específicas tanto en sus relaciones con Europa como con los países de Africa
subsahariana. Aquí reside probablemente en gran parte el margen de maniobra del Gobierno
marroquí, cuando sostiene: a) que no hay ninguna prueba de que los migrantes de Africa
subsahariana detenidos en Europa (en España) hayan transitado por Marruecos; b) que es
imposible controlar el conjunto de la frontera argelo-marroquí, la cual está, por el momento,
cerrada.

b) ¿Está en condiciones Marruecos de permitir que parte de los migrantes de Africa


subsahariana vivan en su territorio?

La encuesta sobre el terreno ha mostrado que una gran parte de los migrantes subsaharianos
que se hallan en Marruecos viven en condiciones de precariedad y de miseria extremas.
Muchos no sobreviven más que gracias a la mendicidad, la caridad de los vecinos o de otros
medios diversos.

120
Banco Mundial, Informe anual sobre el desarrollo, 2000/2001.
129

Cuadro 1. Evolución de los indicadores de actividad y de desempleo en Marruecos en razón


del medio en que se reside entre 1999 y 2000

Indicadores 1999 2000


Urbano Rural Conjunto Urbano Rural Conjunto
Actividad y empleo (15 años y más)
Población activa (en millones) 5.270 5.008 10.278 5.345 4.940 10.285
Población activa ocupada (en millones) 4.109 4.737 8.846 4.199 4.692 8.891
Tasa de empleo 37,5% 59,7% 46,8% 36,9% 58,3% 45,8%
Proporción de empleo no remunerado 7,3% 48,8% 29,5% 7,3% 50,9% 30,3%
en el empleo total
Desempleo
Población activa desempleada (en 1.162 271 1.433 1.146 248 1.394
millones)
Proporción de desempleados 7,5% 11,8% 8,3% 9,0% 7,8% 8,7%
marginados
Tasa de feminización de la población 30,4% 12,7% 27,1% 29,0% 10,5% 25,7%
activa en desempleo
Tasa de desempleo 22,0% 5,4% 13,9% 21,5% 5,0% 13,6%
- Según sexo
Hombres 20,3% 7,0% 14,2% 19,9% 6,5% 13,8%
Mujeres 27,6% 2,1% 13,3% 26,7% 1,7% 13,0%
- Según la edad
15 - 24 años 37,8% 8,6% 20,5% 37,6% 7,9% 19,9%
25-34 años 30,2% 7,0% 20,9% 30,0% 6,7% 20,7%
35 - 44 años 10,4% 3,0% 7,4% 10,4% 2,7% 7,3%
45 años y más 5,0% 1,1% 2,9% 4,3% 1,1% 2,7%

15,2% 3,8% 8,1% 13,1% 3,5% 7,1%


Diplomados 29,2% 18,0% 27,2% 29,7% 17,0% 27,5%
Fuente: Encuesta nacional de empleo, Dirección de estadística, Rabat. Bulletin n° 56, abril de 2001.

El número de los que han podido encontrar un empleo es muy bajo por la simple razón de
que la tasa de desempleo urbano en Marruecos, como se indica en el cuadro siguiente, se
sitúa en torno del 22%121, mientras que la agricultura, tras vivir después de 1998 tres años
consecutivos de sequía122, lejos de crear mayor número de empleos ha enviado mano de obra
del medio rural a las ciudades. Es seguro que la tasa de desempleo entre las personas sin
formación, que trabajan generalmente en el sector informal, es baja (7,1% en 2000), pero el
número de desempleados en la categoría de población activa (más del 50% de los 1,4
millones de desempleados registrados oficialmente) así como el nivel de desempleo

121
Datos de 2000, publicados por la Dirección de estadística, Rabat.
122
El año 2002 estuvo afectado por la sequía al igual de los años 1998-2001. Cada año “seco” acumula sus
efectos negativos a los del año anterior. En la historia reciente de Marruecos una sucesión de este tipo es única.
130

disfrazado/oculto son tal que la frontera entre empleo e inactividad no tiene sentido, desde el
punto de vista de las rentas que el empleo puede generar.

Es evidente que con la configuración del mercado de trabajo que se ha indicado en esta
cuadro, la economía marroquí no puede procurar empleos a los migrantes que busquen un
trabajo lucrativo. Después de todo, lo que da posibilidades de insertar a los migrantes
clandestinos venidos de Africa subsahariana en la sociedad marroquí y lo que mantiene su
proyecto de ir a Europa, una vez que han vivido en Marruecos es lo mismo que les hizo salir
de su país, la pobreza.

Es cierto que en muchos aspectos Marruecos, país de Africa del Norte, está bastante más
favorecido, económica y políticamente que la mayoría de los países del sur del Sahara. Pero
los años de sequía del último decenio y los efectos perniciosos de una liberalización a marcha
forzada sobre la intervención del Estado, la balanza comercial y el mercado de trabajo
(marcado cada vez más por el desempleo juvenil, femenino y de los diplomados) han
provocado que en amplias franjas de la población marroquí prevalezca la pobreza.

El resultado de la economía marroquí, medida en términos de crecimiento del PIB por


habitante es débil en valor absoluto, desde 1990 y muy reducido si lo comparamos con el
crecimiento demográfico –también en descenso– experimentado por Marruecos.

Y, en realidad, las diferentes políticas económicas que las autoridades públicas han puesto en
práctica durante los dos últimos decenios, a pesar del relativo restablecimiento de los datos
agregados macrofinancieros del país, sólo habrán contribuido muy poco a la reducción de los
riesgos de todo tipo que afectan el desarrollo de la economía marroquí.

Es el caso del PIB cuya variación real (a precios de mercado del año 1980) muestra graves
desviaciones año tras año, tal como indica el siguiente cuadro:

Cuadro 2. Variación del PIB/h global y del PIB agrícola entre 1991 y 2000,
precio de mercado del año 1980

Años Variación (%)


PIB global Agricultura
1992 / 1991 - 4,0 - 36,9
1993 / 1992 - 1,0 - 4,7
1994 / 1993 + 10,4 + 61,4
1995 / 1994 - 7,0 - 43,9
1996 / 1995 + 12,0 + 78,0
1997 / 1996 - 2,2 - 26,5
1998 / 1997 + 6,8 + 24,7
1999 / 1998 - 0,7 - 19,8
2000 / 1999 + 0,3 - 16,7
Fuente: Informe anual de Bank Al Maghrib, 1990-1999 y Revue d’information de la BMCE, nº 278, marzo-febrero de 2001,
para 2000.

Los datos de este cuadro muestran que en un período de 9 años (1991-2000), por 3 años de
crecimiento fuerte, Marruecos ha vivido 5 años de crecimiento negativo y un año (2000) de
131

casi estancamiento. La evolución de la producción agrícola acaba por determinar, en una


gran medida, el ritmo de crecimiento anual del conjunto de la economía. Ahora bien, no sólo
el sector agrícola es, por sí mismo, poco creador de empleo –aunque continúe siendo el
principal empleador a escala nacional– pero sigue siendo el sector clave de la economía
nacional, afectando fuertemente la actividad y el empleo en los otros sectores, el secundario
y el terciario. Este sector mantiene, por otra parte, al igual que en muchos países africanos,
una dependencia casi total de la cantidad y regularidad de las precipitaciones.

La evolución expuesta anteriormente se ha traducido rápidamente en un gran incremento de


la pobreza, particularmente en el medio rural, como se puede ver en el cuadro siguiente.

Cuadro 3. Población pobre y tasa de pobreza según el medio de residencia.


Evolución entre 1984 et 1999

Medio de residencia y período Población pobre Tasa de pobreza


(miles) (%)
1984/1985
Urbana 1.300 13,8
Rural 3.300 26,7
Total 4.600 21,1
1990/1991
Urbana 912 7,6
Rural 2.448 18,0
Total 3.360 13,1
1998/1999
Urbana 1.814 12,0
Rural 3.496 27,2
Total 5.310 19,0
Fuente: Encuesta nacional sobre los niveles de vida 1998/1999, Dirección de Estadística, Rabat. pág. 95.

Entre 1990/1991 y 1998/1999, el número de pobres absolutos, aquellos que disponen de un


dólar americano o menos por día, se incrementó cerca de 2 millones de personas, para acabar
situándose en la actualidad en 5,3 millones de personas.

Con una tasa de pobreza del 19% del conjunto de la población, Marruecos está lejos todavía
del 46,3% contabilizado por el Banco Mundial en 1998 en Africa subsahariana123. Pero esta
diferencia no puede en modo alguno constituir una suerte de factor llamada o un elemento de
elección determinante para la migración clandestina.

Al contrario, este elemento es el que crea, empujando cada vez más a los jóvenes marroquíes
a la emigración, las condiciones materiales de una incitación al viaje a Europa a través de

123
Banco Mundial, Informe anual sobre el desarrollo, 2000.
132

Marruecos. Las redes establecidas por los migrantes marroquíes sirven también para la
migración africana proveniente de los países del sur del Sahara.

Por eso, ayudar a Marruecos a crear las infraestructuras necesarias para su desarrollo y para
dirigir políticas de relanzamiento de las inversiones y el empleo, en el marco de una
colaboración real de co-prosperidad, es contribuir progresivamente a reducir la propensión de
los marroquíes a emigrar, dando a la vez a las autoridades marroquíes los medios para
controlar mejor sus fronteras y para integrar y dignificar la vida de los migrantes que se
encuentren en su territorio.

Pero en la actualidad, es necesaria otra aproximación a las migraciones clandestinas que debe
hacerse en una total colaboración entre los países de salida, los países de tránsito y los países
de acogida, según una perspectiva socioeconómica y humana a largo plazo y no a partir de
una aproximación centrada en la seguridad y a corto plazo.

Bibliografía

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et perspectives, actes de colloque, Rabat, abril de 1999.

Bank Al Maghrib, Rabat: Rapport annuel, 1998 à 1999, Bulletin de Statistiques, 2000

Banco Mundial: Rapport annuel sur le développement, 2000/2001.

Dalle, I., “Le Maroc attend le grand changement”, Le monde diplomatique, n° 567, junio de 2001.

Direction de la statistique, Rabat: Bulletin mensuel n° 56, abril de 2001. Enquête sur l’emploi en
milieu urbain, 1996 à 1999.

Periódicos de Marruecos: Al Alam, Al Ittihad Al Ichtiraki, As-sabah, Al Ahdath Al Maghribia (en


árabe); L’Opinion, Libération, Demain, Le Journal – hebdomadaire, L’Economiste, La Vie
Economique (periódicos y semanarios en francés), 2000 y 2001.
133

8. Conclusión
Después de los hechos vividos en los Estados Unidos el 11 de septiembre de 2001, las
autoridades españolas han constatado que, mientras que entre el 1º y el 10 de septiembre, la
Guardia Civil interceptó 480 inmigrantes irregulares en las aguas del Estrecho de Gibraltar,
ningún inmigrante más fue detenido hasta el 25 de septiembre. Este fenómeno, que admite
múltiples explicaciones, lo han presentado los periódicos españoles como la prueba de que
“Marruecos abre y cierra el grifo de la inmigración según le interesa”124.

Como una reacción indirecta de ello, en una coyuntura internacional y regional


extremadamente sensible, Marruecos presentó el 9 de octubre de 2001 una solicitud oficial a
la Unión Europea para un “reparto de responsabilidades” en la gestión de los flujos de la
migración clandestina y para la puesta a su disposición de los medios logísticos (radares y
unidades de intervención rápida) que le permitan controlar mejor sus fronteras terrestres y
sus costas. La postura de Marruecos se fundamenta en la consideración de que “el fenómeno
de la migración clandestina sobrepasa el marco nacional marroquí desde el momento que
existe ciertas personas de Africa subsahariana que atraviesan el Estrecho (de Gibraltar) en
busca de su bienestar económico en Europa”125.

Estos dos enfoques sitúan la cuestión de las migraciones clandestinas en dos niveles tan
diferentes como extremadamente reduccionistas. Así, para los españoles, que están
implicados en otros asuntos con Marruecos, entre los cuales el de la pesca marítima no es el
menor, se trata de una cuestión de mera policía de fronteras, que las autoridades marroquíes
podrían resolver por sí mismas si quisieran. Para éstas –comprometidas con la Unión
Europea por la creación de una zona euro-mediterránea de libre cambio126 que no es del
gusto de numerosas entidades económicas y sociales marroquíes pero que no pueden ya dejar
de hacer una actualización de la legislación sobre extranjeros y una política de relanzamiento
del empleo y de limitación de los desequilibrios sociales para hacer bajar la presión
migratoria ejercida por los propios marroquíes– Europa tiene interés en ayudar a Marruecos a
afrontar una situación en la que no es sino un eslabón de una cadena sobre la que tiene muy
poca influencia.

Y, de hecho, como se comprueba por la encuesta sobre el terreno realizada a los migrantes,
parece que los problemas planteados a todo lo largo del proceso migratorio analizado por
este estudio muestra cuestiones políticas (democracia y seguridad intra e interregional) y
económicas (problema del desempleo, de la pobreza y del desarrollo), que no puede
abordarse sólo con medidas simplemente policiales. Y, del mismo modo, que no pueden ser
abordadas aisladamente por los países del Africa subsahariana, que ven emigrar un alto
porcentaje de sus habitantes, o por Marruecos, que por idénticos motivos económicos y
sociales es también un proveedor de migrantes irregulares.

Al igual que cada Estado miembro de la Unión Europea, Marruecos no puede hacer frente
por sí solo a la inmigración irregular. Es necesario, por tanto que se establezca una auténtica

124
Le Monde, 27 de septiembre de 2001.
125
Diario londinense en lengua árabe Asharq Al-Awsat de 10 de octubre de 2001.
126
La Zona de libre-cambio debería quedar instituida en 2012.
134

política común de inmigración a escala de la Unión Europea y que esta política no se base
únicamente en medidas de cooperación policial y administrativa para controlar el flujo
migratorio. Una política de lucha contra la inmigración irregular debería, al menos, dar una
prioridad real a la lucha contra los traficantes y los empleadores de los trabajadores
extranjeros en situación irregular, y no orientarse a la represión sobre el inmigrante irregular.

Una política europea común de migraciones debería además dirigirse a desarrollar una
colaboración con los países de origen y de tránsito que se centre en una auténtica política de
codesarrollo y de ayuda al retorno, un “retorno” que ha de suponer la libre circulación
permanente de la persona entre su país de origen y de reinstalación y su o sus antiguos países
de acogida en Europa. Tal principio facilitaría también los intercambios y la circulación de
los actores económicos entre las dos zonas. En fin, la ayuda a los países de origen y de
tránsito ha de orientarse hacia el desarrollo y la integración regional Sur-Sur.

Se requiere, pues, una aproximación global que implique en un mismo grado la


responsabilidad de los países de origen, de los países de tránsito y de los países de acogida.
Dada la magnitud de los problemas planteados y de las poblaciones afectadas en la
actualidad y en los próximos años, es necesaria una Conferencia euro-africana que asiente las
bases de un marco multilateral de diálogo y de cooperación entre la Unión Europea, los
países del Magreb (Marruecos y Argelia, particularmente) y los principales países de salida
de migrantes irregulares de Africa subsahariana.

Esta conferencia debería procurar, normalmente, la institución de una “colaboración política


y de seguridad”, a semejanza de la que se programó en 1995 entre la Unión Europea y los
países del sur del Mediterráneo, para encarar la inmigración irregular a corto y a medio
plazo. Debería abordar sobre todo el largo plazo al instituir una “colaboración económica y
de desarrollo” para reducir las presiones migratorias en un continente con una población
superior a los 1.000 millones de personas.

Esta colaboración euro-africana, dada la urgencia de los problemas planteados por las
migraciones irregulares en el momento actual y vista la amplitud que pueden alcanzar en los
próximos años, debe asentarse en una fuerte voluntad política y en un compromiso
económico real para luchar contra la pobreza y asegurar el desarrollo en las regiones menos
favorecidas de Africa subsahariana.

A este nivel, conviene extraer consecuencias del desarrollo de la colaboración euro-


mediterránea prevista en Barcelona que “no ha llevado –tal como reconocen la Comisión
Europea y los países terceros mediterráneos– a un diálogo suficientemente franco y serio
sobre determinadas cuestiones, como los derechos humanos [...] o las migraciones”. Como
sobre todo hay que procurar que la constatación expuesta por el Plan de acción “Marruecos”
del Grupo de Asilo y Migración, creado en 1998, y que sostiene claramente que la pobreza,
la hambruna, los conflictos armados y la ausencia de perspectivas de empleo son las razones
principales de estas migraciones de tránsito ilegal (por Marruecos), y en particular las
provenientes de Nigeria, Malí y de la República Democrática de Congo”, se tome dicha
constatación suficientemente en consideración para que se traduzca con rapidez en
programas de desarrollo económico locales y regionales.

Pero es evidente, tras la experiencia de los últimos cuatro decenios, que se requiere un nuevo
tipo de compromiso basado en una condicionalidad bien comprendida que dé prioridad los
135

intereses de las poblaciones a escala local y regional. Tal colaboración debería reforzarse
desde las distintas organizaciones internacionales comprometidas en el desarrollo humano y
en la lucha contra la pobreza, y cuya acción debe coordinarse mejor tanto en el espacio como
en el tiempo.

A más corto plazo, hay que actuar rápidamente a nivel humano y político para:

- una mejor toma en consideración de las cuestiones migratorias (interestatales) por los
gobiernos de los países afectados,

- la sensibilización de las poblaciones ante estas mismas cuestiones especialmente por


medio de una mayor implicación de las ONG (asociaciones comunitarias, asociaciones
de desarrollo, asociaciones caritativas, sindicatos) tanto en los países de salida como en
los países de tránsito y de destino,

- la protección de los derechos fundamentales de los migrantes. Tal protección debe


atender dos principios básicos: el respeto de las libertades individuales, incluida la
libertad de emigrar de una región a otra y de un país a otro; y procurar que la migración
no sea forzada, es decir, que no sea una reacción ante un estado de pobreza
generalizado o a situaciones de temor para la vida por causa de las ideas políticas, o de
pertenencia a una raza o religión.
136
137

INTERNATIONAL MIGRATION PAPERS


CAHIERS DE MIGRATIONS INTERNATIONALES
ESTUDIOS SOBRE MIGRACIONES INTERNACIONALES

1. Adjustments to labour shortages and foreign workers in the Republic of Korea


M.I. Abella; Y.B. Park; W.R. Böhning, 1995

2. Consumption and investments from migrants' remittances in the South Pacific


Richard P.C. Brown, 1995

3. Training abroad: German and Japanese schemes for workers from transition economies or
developing countries
Christiane Kuptsch; Nana Oishi, 1995

4. Discrimination against migrant workers and ethnic minorities in access to employment


in the Netherlands
F. Bovenkerk; M.J.I. Gras; D. Ramsoedh, with the assistance of M. Dankoor and A.
Havelaar, 1995

5. Orderly international migration of workers and incentives to stay - options for


emigration countries
M.I. Abella; K.J. Lönnroth, 1995

6. From outlawing discrimination to promoting equality: Canada's experience with anti-


discrimination legislation
C. Ventura, 1995

7 G. Arbeitsmarkt-Diskriminierung gegenüber ausländischen Arbeitnehmern in Deutschland


A. Goldberg; D. Mourinho; U. Kulke, 1995

7 E. Labour market discrimination against foreign workers in Germany


A. Goldberg; D. Mourinho; U. Kulke, 1996

8 E. The integration of migrant workers in the labour market: Policies and their impact
W.R. Böhning; R. Zegers de Beijl, 1995

8 F. L'intégration des travailleurs migrants sur le marché du travail: Les politiques et leur
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W.R. Böhning; R. Zegers de Beijl, 1996

9 S. La discriminación laboral a los trabajadores inmigrantes en España


Colectivo IOE: M.A. de Prada; W. Actis; C. Pereda, y R. Pérez Molina, 1995

9 E. Labour market discrimination against migrant workers in Spain


Colectivo IOE: M.A. de Prada; W. Actis; C. Pereda, y R. Pérez Molina, 1996

10. The jobs and effects of migrant workers in Northern America - Three essays
J. Samuel; P.L. Martin; J.E. Taylor, 1995

11. The jobs and effects of migrant workers in Italy - Three essays
L. Frey; R. Livraghi; A. Venturini; A. Righi; L. Tronti, 1996
138

12. Discrimination against racial/ethnic minorities in access to employment in the United


States: Empirical findings from situation testing
M. Bendick, Jr., 1996

13. Employer des travailleurs étrangers: Manuel sur les politiques et les procédures plus
particulièrement applicables aux pays à bas ou moyen revenus
W.R. Böhning, 1996

14. Protecting (im)migrants and ethnic minorities from discrimination in employment: Finnish and
Swedish experiences
K. Vuori, with the assistance of R. Zegers de Beijl, 1996

15F. Les migrations en provenance du Maghreb et la pression migratoire: Situation actuelle et


prévisions
D. Giubilaro, 1997

15E. Migration from the Maghreb and migration pressures: Current situation and future prospects
D. Giubilaro, 1997

16. The documentation and evaluation of anti-discrimination training activities in the Netherlands
J.P. Abell; A.E. Havelaar; M.M. Dankoor, 1997

17. Global nations. The impact of globalization on international migration


P. Stalker, 1997

18. Anti-discrimination training activities in Finland


K. Vuori, 1997

19. Emigration pressures and structural change. Case study of the Philippines
A. Saith, 1997

20. Emigration pressures and structural change. Case study of Indonesia


D. Nayyar, 1997

21. The evaluation of anti-discrimination training activities in the United Kingdom


P. Taylor; D. Powell; J. Wrench, 1997

22. Pratiques de formations antidiscriminatoires en Belgique


F. Castelain-Kinet; S. Bouquin; H. Delagrange; T. Denutte, 1998

23E. Discrimination in access to employment on grounds of foreign origin: the case of Belgium
P. Arrijn; S. Feld; A. Nayer, 1998

23F. La discrimination à l'accès à l'emploi en raison de l'origine étrangère : le cas de la Belgique


P. Arrijn; S. Feld; A. Nayer, 1998

24. Labour immigration and integration in low- and middle-income countries: Towards an
evaluation of the effectiveness of migration policies
J. Doomernik, 1998
139

25. Protecting migrants and ethnic minorities from discrimination in employment: the Danish
experience
N.-E. Hansen, I. McClure, 1998

26. Illegal migration and employment in Russia


Eugene Krassinets, 1998

27. The effectiveness of integration policies towards immigrants and their descendants in France,
Germany and The Netherlands
Jeroen Doomernik, 1998

28. Approche juridique de la discrimination à l’accès à l’emploi en Belgique en raison de l’origine


étrangère
B. Smeesters, sous la direction de A. Nayer, 1999

29. The documentation and evaluation of anti-discrimination training in the United States
M. Bendick, Jr., M.L. Egan, S. Lofhjelm, 1999

30. Illegal labour migration and employment in Hungary


J. Juhász with contributions from M. Cosmeanu; I. Ramond; J. Gmitra, A. Bácskai, 1999

31. Foreign labour in Lithuania: Immigration, employment and illegal work


A. Sipaviciene, in cooperation with V. Kanopiene, 1999

32. Legal and illegal labour migration in the Czech Republic: Background and current trends
Milada Horákova, 2000

33. Migrant labour - An annotated bibliography


R. Chen; M. Madamba, 2000

34. Settlement and integration policies towards immigrants and their descendants in Sweden
Charles Westin, 2000

35. United States policies on admission of professional and technical workers: Objectives and
outcomes
Philip Martin, Richard Chen and Mark Madamba

36. Employer sanctions: French, German and US experiences


Philip Martin and Mark Miller

37. Quotas d’immigration : l’expérience suisse


Etienne Piguet et Hans Mahnig

38. The effectiveness of employment equality policies in relation to immigrants and ethnic
minorities in the UK
John Wrench and Tariq Modood

39. The Ambiguities of Emigration: Bulgaria since 1988


August Gächter

40. Migration for the Benefit of All: Towards a New Paradigm for Migrant Labor
Eric Weinstein
140

41. Migrants in Irregular Employment in the Mediterranean Countries of the European Union
Emilio Reynieri

42. From temporary guests to permanent settlers? A review of the German experience
Heinz Werner

43. From brain exchange to brain gain: Policy implications for the UK of recent trends in skilled
migration from developing countries
Allan Findlay, 2002

44. Migration of highly skilled persons from developing countries: Impact and policy responses
B. Lindsay Lowell and Allan Findlay, 2002

45. Policy responses to the international mobility of skilled labour


B. Lindsay Lowell, 2002

46. Some developmental effects on the international migration of highly skilled persons
B. Lindsay Lowell, 2002

47. Women Migrant Domestic Workers in Bahrain


Sabika al-Najjar, 2002

48. Women migrant domestic workers in Lebanon


Ray Jureidini, 2002

49. Skilled labour migration from developing countries: Study on India


Binod Khadria, 2002

50. Skilled labour migration from developing countries: Study on the Caribbean Region
Elizabeth Thomas-Hope, 2002

51. Skilled labour migration from developing countries: Study on the Philippines
Florian A. Alburo and Danilo I. Abella, 2002

52. Skilled labour migration from developing countries: Study on South and Southern Africa
Haroon Bhorat, Jean-Baptiste Meyer and Cecil Mlatsheni, 2002

53. Situación de los trabajadores migrantes en América Central


Abelardo Morales Gamboa, 2002

54 F. L'immigration irrégulière subsaharienne à travers et vers le Maroc


Lucile Barros, Mehdi Lahlou, Claire Escoffier, Pablo Pumares, Paolo Ruspini, 2002
1

Sami Naïr

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FORMACIÓN BÁSICA DEL VOLUNTARIADO Federación “ANDALUCÍA ACOGE”

MÓDULO 2: MARCO GLOBAL DEL FENÓMENO MIGRATORIO


1ª SESIÓN: Tipos y Fases Históricas de las Migraciones.

1. PRESENTACIÓN.

Se pretende dar a conocer y analizar los principales proceso migratorios de la


historia y las causas que los han generado. Para ello haremos un acercamiento a las
migraciones contemporáneas desde un punto de vista multidiciplinar (histórico,
sociológico, psicológico y antropológico).

2. OBJETIVOS.
• Conocer las causas de las migraciones actuales y sus características.
• Conocer los procesos migratorios de la historia, los tipos y sus causas.
• Conocer los flujos migratorios que han existido a lo largo de la historia.

3. DESARROLLO.
2´30 horas.

1ª Actividad.
Se propone a los participantes que hagan un análisis tras ver un vídeo titulado “la raza
por frontera” (se puede sustituir por otro vídeo similar, más actual. La idea es que no
dure mucho más de 10 minutos, y sea representativo del tratamiento de las migraciones
por parte de los medios de comunicación. Mediante una lluvia de ideas, se hace una
puesta en común de las reflexiones sobre los aspectos más relevantes.

2ª Actividad.
Se propone a los participantes que se dividan en tres subgrupos (1, 2, 3) para analizar
las siguientes preguntas:

Grupo 1.
¿Cómo definirías el término de inmigrante?, ¿Qué sabes de la historia de migraciones?,
¿Identificas alguna época del pasado con este tema?, ¿Qué diferencian las migraciones
actuales de las anteriores?.

Grupo 2.
¿Se siguen cumpliendo las características de las migraciones anteriores a las actuales? ;
¿cómo piensas que podrán ser en el futuro?. Se utilizará el texto de las Leyes de
Raveinstein 1885. (ver materiales de apoyo).

Después del trabajo en grupos y la puesta en común, el formador propone un aporte


teórico.
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4. CONCLUSIÓN.
Es aconsejable incidir sobre los siguientes puntos:
• Las causas fundamentales de las migraciones actuales.
• Los elementos diferenciales de las migraciones anteriores y actuales.
• Las características de las migraciones anteriores y actuales.

5. MATERIALES DE APOYO.
• Vídeo(la Raza por frontera) u otro igual.
• Documento sobre las Leyes de Raveinstein 1885.
• Transparencias
- Esquemas tipos y concepto de migraciones (elaborado por CE.A.IN).
- Esquemas historia de las migraciones y la transformación de los últimos 20 años
(elaborado por CE.A.IN).
- Esquema sobre causas de las migraciones. Teoría Macro- micro (elaborado por
CE.A.IN).
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CAUSAS DE LAS MIGRACIONES

“Pull/push” (expulsión-atracción)

Esta teoría considera los flujos migratorios como el resultado de la pobreza y atraso de
las regiones emisoras y de las ventajas de los países receptores.
Premisas :
1. Las desigualdades a escala planetaria son suficientes para explicar que se
produzcan espontáneamente las migraciones.
2. Las más pobres de los países del Tercer Mundo emigran a los países más ricos.

No explica...
• Por qué en la realidad no son los más pobres los que emigran.
• Por qué, en las mismas circunstancias, unas personas emigran y otras no.
• Por qué sigue emigrando la gente cuando el aliciente económico disminuye.

“Macro-Micro” (una teoría alternativa)

Autores : Alejandro Portes y Jozsef Borocz.


A) Nivel macroestructural :
Colonización-migraciones
• Los flujos migratorios no surgen sólo por las desigualdades económicas, sino
también como fruto de una historia de contactos anteriores entre las sociedades
emisoras y receptoras.
• La emigración no es por tanto un fenómeno espontáneo. Durante los siglos XVI y
XVII (España y Portugal) y a lo largo del siglo XIX (Inglaterra, Francia, Holanda,
Bélgica...), los países occidentales colonizaron los países del “sur”, introduciendo su
sistema sociocultural (idioma, instituciones...).
• Relación colonización-migración. Ejemplo : el 34,4% de los extranjeros residentes
en Francia son argelinos, marroquíes y tunecinos, mientras que el resto de
inmigrantes procedentes de Africa no alcanza el 5%.

Necesidad mano de obra. Métodos utilizados :


• Tráfico de esclavos. Era el sistema más usual para las minas y plantaciones en la
época de las conquistas y colonizaciones.
• Reclutamiento de inmigrantes, mediante alicientes económicos. Sistema utilizado en
los países americanos (s. XIX), o en Alemania, en los años 60 (agencias de empleo).
• Difusión de patrones de consumo en países del llamado Tercer Mundo, para crear
necesidades (medios de comunicación).
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Necesidad de los países empobrecidos.


• Las colonizaciones han desequilibrado los sistemas socioeconómicos de los países
afectados: alteración en el sistema demográfico (descenso de la mortalidad,
mantenimiento de la natalidad), economía dula (tradicional/moderna), etc.
• Como resultado, un gran porcentaje de la población no tiene perspectivas de futuro
en estos países.

B) Nivel microestructural.
¿Por qué dentro de un mismo país unas personas emigran y otras no ?
• Tras los primeros momentos de inmigración, se inicia una segunda fase, que perdura
en el tiempo, aunque los motivos iniciales hayan cambiado. Se van formando redes
migratorias, las cuales, por sí solas, generan nuevas migraciones.
• Se apoyan en grupos sociales que se relacionan por su vecindad, su etnia, su religión,
su especificidad cultural o su pertenencia al mismo sector profesional.
• Son más eficaces cuanto más fuerte es la cohesión del grupo y cuanto menos
occidentalizados estén de partida.
• Ejemplos : Kharidjitas de Djerba, Kabylas de Argelia oriental, Soussis del suroeste
de Marruecos. Son grupos que quedaron al margen de la colonización.
• Estas redes suponen para ellos un modo de supervivencia, creando nuevas formas de
cooperación e intercambio.
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TIPOS DE MIGRACIONES (I)

Movilidad / duración
Locales y extralocales
Recurrentes y no recurrentes

Diarias (pendulares) Estacionales Temporales Definitivas Continuas


Ciudad-comarca Carácter cíclico Migraciones laborales a otros países Económicas o políticas Nómadas
Motivos de trabajo, estudio, compra Estudio, trabajo, ocio, Exilios políticos temporales
trashumancia, labores de cosecha

El tiempo de residencia en el país de acogida está en el centro de los intentos de definición de la migración
y del inmigrado. Para los investigadores, el período de un año suele ser considerado como la duración
“normal” que define la condición de inmigrado, lo cual se corresponde con la validez del permiso de
residencia inicial. En algunos casos, se considera inmigrado a cualquier persona que se queda en el país
después de haber expirado la estancia turística (de entre3 y 6 meses).
Sin embargo, la noción de duración no permite definir a las poblaciones en las que piensan los políticos,
investigadores y agentes sociales cuando hablan de las migraciones o elaboran leyes sobre ellas.
Lo que distingue al “inmigrado” de aquellos cuyo desplazamiento no suscita ningún interés en el ámbito
público, es la singularidad de sus relaciones con el país de origen, marcadas por el desarraigo, y con el
país de acogida, marcadas por la necesidad de “integración”.
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TIPOS DE MIGRACIONES (II)

MOVILIDAD / FRONTERAS
Tipología y rasgos

INTERIORES INTERNACIONALES
En el seno de un país Entre países
Diferencias según
grado de industrializ.

Países industrializados Países no industrializados


Descentralización urbana Movs. estacionales (trashumancia, Continentales Intercontinentales
Movs. interurbanos agricultura, construcción) En el seno de un continente Transoceánicas
Desequilibrios interregionales Fuerte éxodo rural (1950-1975)

Exodo rural Entre zonas rurales Entre zonas urbanas


Campo-ciudad franjas pioneras pequeñas ciudades / metrópolis
Movs. interregionales trabajos de colonización
Montaña/llanura

Descentralización urbana Intraurbanas


Ciudad- zonas rurales inmediatas
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TIPOS DE MIGRACIONES (III)


Migraciones internacionales
130 millones de personas

Migraciones de trabajadores Forzosas


Desequilibrios población/recursos. Impuestas por motivos políticos,
Mejora de condiciones de vida religiosos, étnicos, económicos, etc.
(Inmigrantes económicos)

Voluntarias Explotación Desplazados Repatriaciones Refugiados


Interpretación clásica Interpretación neomarxista Transferencia pactada Fprzar el regreso de las Personas perseguidas
Equilibrar Dinámica capitalista entre países minorías a sus países que buscan asilo
desigualdades territoriales centro-periferia Grecia-Turquía, 1923 Alemania (IIGM), Descolonización 12,6 mill. (1981)

En 1976, las Naciones Unidas proponían las siguientes definiciones de emigrante/inmigrante:


• “Es una persona que sale/entra de/en su/un país con el proyecto de residir en el extranjero
durante un período superior a un año, después de haber residido en el país durante un período
superior a un año.”
Esta definición plantea un problema y es que la intencionalidad sigue siendo un instrumento de definición ambigua, ya que no permite
matizar entre las migraciones voluntarias y las migra-
ciones forzosas.
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HISTORIA DE LAS MIGRACIONES


Prehistoria. Las primeras migraciones

• Una serie de cataclismos naturales y de variaciones climáticas en los inicios de la era


cuaternaria parecen estar en el origen de las primeras migraciones.
• Son movimientos forzados, directamente relacionados con el medio natural.
• Pueblos nómadas, pastores y cazadores, y tribus guerreras.
• Zonas principales: etapas de Mongolia y de Turquestán, y desde Arabia al Magreb.

Antigüedad.Invasiones y colonizaciones

• Las grandes invasiones antiguas proceden del este, se extienden por la cuenca
mediterránea y luego por occidente:
XXI a.C. Hiksos Egipto.
XIII a.C. Filisteos Palestina.
VI a.C. Escitas Asia Menor.
XI-VII a.C. “Griegos” Región mediterránea.

• El término “invasiones” es confuso, ya que más bien se trata de infiltraciones de


población que perduran a lo largo de períodos de tiempo. Aunque tradicionalmente,
se las califican como destructoras y violentas, inmersas en épocas tenebrosas, las
últimas investigaciones aportan otra perspectiva más compleja.
• Las llamadas migraciones colonizadoras fueron las siguientes:
- La colonización fenicia.
- La colonización griega.
- La colonización cartaginesa.
- La colonización romana.
- La colonización gala.
- Las migraciones siria y judía (“diáspora”).

• Las migraciones forzadas : los esclavos, traídos de las zonas colonizadas. Tuvieron
gran importancia económica y social en la Antigüedad.
• Las primeras concentraciones urbanas : hacia ciudades como Babilonia, Menfis,
Jerusalén, Atenas, Roma o Alejandría.

Edad Media. Movimientos intercontinentales.


Estos mil años (IV-XV), entre las “invasiones germánicas” y las turcas, se caracterizan,
entre otras cosas, por la persistencia de movimientos intercontinentales, motivados por
factores religiosos, económicos y socioeconómicos :
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• Movimientos asiáticos hacia Europa : desde las grandes etapas situadas entre el
Ural y el Altai, se desparraman continuamente por Europa oleadas migratorias de
pueblos nómadas y guerreros : hunos, tártaros, magiares, mongoles y turcos.
• Movimientos africanos hacia Europa (expansión del Islam) : partieron del Asia
interior, se difundieron por el norte de Africa y, bajo una primera oleada beréber,
llegaron a la península ibérica.
• Movimientos europeos hacia Asia (Cruzadas): emigración de europeos a Grecia,
Bizancio, Siria, Palestina, Egipto y Túnez, bajo el aparente móvil de “rescatar el
sepulcro de Jesucristo, en manos de los infieles”.
• Movimientos asiáticos hacia Oceanía y Africa : fueron los responsables del
poblamiento sucesivo de las islas de Polinesia y Madagascar.
También encontramos movimientos continentales :
• Europa : las últimas invasiones germánicas (francos, alemanes, normandos y
wikingos) en occidente, y las invasiones eslavas (checos, eslovacos, serbios, croatas,
eslovenos y valacos) en Oriente, van configurando el nuevo mapa europeo. Grandes
ferias, guerras privadas y cambios de soberanía provocan movimientos de población.
• Africa : migraciones de los bantúes, procedentes de Africa oriental (Abisinia), en el
s. X, en dirección al sur del continente, a cuyo extremo llegan en el s. XVIII.

• América : expansión de los aztecas.

Edad Moderna. Guerras de religión y comercio.

s. XVI-XVIII
• Causas : políticas, económicas (mercantiles) y religiosas. Epidemias y hambrunas.
Mitos : “El Dorado”, “Salvación de almas”.
• Las guerras de religión provocan persecuciones de puritanos, mormones, etc., que se
dirigen a América y Sudáfrica.
• En España, tras la Reconquista, son expulsados en oleadas sucesivas, moriscos y
judíos.
• Alrededor de 20 millones de europeos (musulmanes, judíos, protestantes, etc.) salen
de Europa y América se convierte en la tierra prometida.
• Las epidemias y las hambrunas también empujan a muchos a emigrar.
• Tráfico de esclavos negros, llevados desde Africa a América. Alrededor de unos 50
millones de personas.

Europa
Barcos cargadosde “pacotilla”
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Africa
América
Barcos cargados Barcos cargados de
café, cacao, etc.
de esclavos

Edad Contemporánea. Triunfo de la economía de mercado. SS. XIX y XX.


• Desestructuración de la sociedad rural. Revolución industrial. Instauración de la
economía de mercado.

• En Inglaterra, entre 1834 y 1838, se modifican leyes de protección social, liberando


la adscripción al territorio (salario social) e instaurándose la libertad de movimiento
de mano de obra. Se suprimen las ayudas a los pobres de los municipios.

• Masas de campesinos emigran a las ciudades buscando trabajo en la industria:


proletariado.

• Este modelo se expande a toda Europa.

a) Etapa de apogeo. S. XIX y primer tercio del XX.


Causas :
• Fuerte presión demográfica (disminución de la mortalidad).
• Ruina del artesanado, transformaciones económicas Revolución industrial y
revolución agraria (excedente de mano de obra).
• El crecimiento industrial fue insuficiente para absorber a la población campesina
sobrante.
• Abundancia de zonas del planeta poco pobladas.

• Revolución de los transportes.

Consecuencias :
• Entre 1820 y 1930 salen de Europa 60 millones de emigrantes que se dirigen a
América, Africa del Sur, Australia y Nueva Zelanda.
• Estados Unidos, principal destino (35 millones).
1º Británicos.
2º A partir de 1880, Europa meridional y oriental (italianos, griegos,
austríacos, húngaros, rusos, polacos...) barrios autosegregados.
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• No existen restricciones a la emigración, salvo a los chinos (1882) y a los japoneses


(1907).

• Latinoamérica : disminución de emigrantes a principios del XIX debido a la


emancipación. Se reanuda a mediados de siglo : llamada a poblar tierras
prácticamente vírgenes. Acuden italianos, españoles y portugueses.

b) Etapa de decadencia 1914-1945


Causas :
• Guerras mundiales.
• Crisis económica años 30,
• Política restrictivas

Consecuencias :
• Estados Unidos : leyes de cuotas de 1921, 1924 y 1927. Los europeos del sur y este
empezaron a ser mal vistos. Se les veía diferentes en costumbres, religión y lengua.
Temor al desempleo. Acusación a los trabajadores mediterráneos de aceptar salarios
bajos. La ley de 1927 fijaba 150.000 inmigrantes al año:
43% ingleses.
14% alemanes.
11% irlandeses.
Porcentajes pequeños: resto de países.

• Similares políticas restrictivas mantuvieron Australia y los países latinoamericanos.


1932 Uruguay, Perú, Venezuela y Bolivia.
1933 El Salvador y Colombia.
1934 Honduras y Brasil.

• Europa empieza a ser tierra de inmigración.

c) Cambio de tendencia. 1945-1973


• Disminución de la intensidad migratoria transoceánica.
• Principales focos inmigratorios: Estados Unidos (8,3 mil.), Canadá (2,2 mil.),
Australia (1,9 mil.) y Nueva Zelanda (0,2 mil.).
• Los europeos van siendo sustituidos por latinoamericanos, asiáticos y africanos.
• Las políticas de inmigración se inspiran ahora en consideraciones estrictamente
laborales o de reunificación familiar.
• “Fuga de cerebros”: 300.000-400.000 técnicos, médicos, ingenieros... del Tercer
Mundo se marcharon a Estados Unidos, Canadá y Reino Unido.

• Europa : las guerras mundiales produjeron una gran destrucción. Se necesitó de


mano de obra extranjera. Los emigrantes vienen en principio de Europa central
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(polacos), del Sur (italianos, españoles) y de la periferia del mundo occidental


(turcos).

• Concepción economicista de las migraciones. La mano de obra es tratada como una


materia prima cualquiera.

• Demanda coyuntural: se les llama cuando se les necesita, se les echa en momentos de
crisis.

• Demanda sectorial: sectores vitales (minas), peligrosos y mal pagados. Obras


públicas (bajan los costes salariales). Trabajos temporeros.

• Los años 60 y 70 son los años felices de la inmigración en Europa. No hay mucho
paro. El inmigrante es recibido como trabajador invitado.
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TRANSFORMACIONES DE LOS ULTIMOS 20 AÑOS

1970, fecha bisagra en la Historia de las Migraciones

La crisis económica de los países industrializados provoca el cierre de fronteras a la emigración


laboral. Al mismo tiempo, se incrementa la presión migratoria del Sur al Norte.

1. Aceleración de los flujos migratorios.


Los flujos del Sur al Norte representan tres cuartos del total (90-95 millones). Desde los años
70 se observa un aumento de los flujos migratorios, sólo frenados por las políticas restrictivas.

2. Mundialización.
Las migraciones se han ido concentrando en torno a los grandes polos de riqueza y desarrollo:
Estados Unidos, Europa Occidental, Japón y los países petrolíferos del Medio Oriente.

En el flanco sur de estos polos, existen “zonas de fracturas”, con las desigualdades
económicas y demográficas más profundas del planeta:
- Cuenca mediterránea.
- Cuenca del Caribe y frontera mexicana.
- Asia del sur.

A principios de siglo estas regiones formaban sistemas migratorios simples (migraciones de un


país hacia otro). Hoy, estos polos de riqueza reciben inmigrantes de nacionalidades del
conjunto del planeta.

3. Regionalización.
flujos regionales tradicionales:
- Africa: hacia la Costa de Marfil o Africa del Sur.
- Asia: hacia la India.
- América: hacia Argentina y Venezuela.
- Magreb: hacia Libia.
- Europa: del Este al Oeste (a partir de los años 80).

4. Cambios en el perfil tipo del inmigrado en Europa.

Años 60
Hombre de edad activa, poco cualificado, de origen rural, que responde a la demanda de mano
de obra de los países del Norte, para mantener a su familia que se quedaba en el país.
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A partir de 1973

Diversificación
- Familia (mujeres e hijos).
- Refugiados.
- Clandestinos.

- Nuevo trabajador salido de las capas urbanas de la sociedad de origen.


- Trabajadores poco cualificados procedentes de zonas rurales.

5. Transformaciones en los países de origen de los inmigrantes.

Los quince o veinte años primeros años que siguieron a las independencias se caracterizaron, al
menos para el Magreb, por un desarrollo económico rápido.

En algunos países, se democratizó la enseñanza (sobre todo en Túnez y Argelia).

El resultado fue la aparición de una clase media de pequeños funcionarios, de profesores, de


cuadros técnicos y de profesiones liberales.

Los hijos de éstos chocan hoy con una situación socio-económica imposible: descenso del nivel
de vida, tasa altísima de paro, etc.

Un ejemplo ilustrativo es el caso de Argel, donde muchos médicos formados en Argelia no


tuvieron más salida que la de emigrar a Francia, en busca de perspectivas profesionales. También
es el caso de los matemáticos marroquíes.

6. Consolidación de las redes migratorias.


Podemos definir las redes migratorias como el conjunto de lazos y relaciones que se entablan
entre inmigrantes procedentes de un grupo cultural, étnico o nacional.

Contribuyen a la alimentación de las corrientes migratorias y favorecen la aparición de nuevas


formas de cooperación, de intercambio y solidaridad entre las sociedades de origen y las de
acogida..

Las redes migratorias aportan relaciones afectivas con los países de origen y son un referente
clave para la conservación de la identidad cultural.
Dentro de estas redes funcionan múltiples intercambios:

Transferencias de capitales : la suma de las transferencias practicadas por los inmigrantes a sus
familias asciende a 70.000 millones de dólares (cálculo de la Banca mundial). Cinco veces el
importe de la ayuda pública de los países del Norte al desarrollo del Sur.
Transferencias de bienes y mercancías : cada regreso anual del emigrante supone un “comercio
de maleta”.
Actividades de frontera : ha aumentado un 80% en los últimos años, sobre todo comerciantes
magrebíes.
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El destino de estas transferencias y actividades es el mantenimiento de la familia y la realización


de proyectos inmobiliarios. Poco a poco, se va haciendo más visible el impacto socioeconómico
de las inversiones de los emigrantes en los países de origen :

Aparecen nuevos modos de consumo (vestido, hábitos alimenticios).


Se hace notar más en las zonas rurales que en las urbanas.
Aparece una nueva capa media constituida por los parientes de los emigrantes, bien situados.
Creación de empresas.
Construcción de escuelas, dispensarios, bibliotecas, centros de formación profesional,
cooperativas, etc.
Una asociación de inmigrantes de Francia, está llevando a cabo un proyecto de electrificación de aldeas del Sur de
Marruecos.

TRANSFORMACIONES DE LOS ULTIMOS 20 AÑOS

1970, fecha bisagra en la Historia de las Migraciones

La crisis económica de los países industrializados provoca el cierre de fronteras a la emigración


laboral. Al mismo tiempo, se incrementa la presión migratoria del Sur al Norte.

1. Aceleración de los flujos migratorios.


Los flujos del Sur al Norte representan tres cuartos del total (90-95 millones). Desde los años
70 se observa un aumento de los flujos migratorios, sólo frenados por las políticas restrictivas.

2. Mundialización.
Las migraciones se han ido concentrando en torno a los grandes polos de riqueza y desarrollo:
Estados Unidos, Europa Occidental, Japón y los países petrolíferos del Medio Oriente.
En el flanco sur de estos polos, existen “zonas de fracturas”, con las desigualdades
económicas y demográficas más profundas del planeta:
- Cuenca mediterránea.
- Cuenca del Caribe y frontera mexicana.
- Asia del sur.
A principios de siglo estas regiones formaban sistemas migratorios simples (migraciones de un
país hacia otro). Hoy, estos polos de riqueza reciben inmigrantes de nacionalidades del
conjunto del planeta.

3. Regionalización.
flujos regionales tradicionales:
- Africa: hacia la Costa de Marfil o Africa del Sur.
- Asia: hacia la India.
- América: hacia Argentina y Venezuela.
- Magreb: hacia Libia.
- Europa: del Este al Oeste (a partir de los años 80).
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4. Cambios en el perfil tipo del inmigrado en Europa.

Años 60
Hombre de edad activa, poco cualificado, de origen rural, que responde a la demanda de mano
de obra de los países del Norte, para mantener a su familia que se quedaba en el país.

A partir de 1973

Diversificación
- Familia (mujeres e hijos).
- Refugiados.
- Clandestinos.
- Nuevo trabajador salido de las capas urbanas de la sociedad de origen.
- Trabajadores poco cualificados procedentes de zonas rurales.

5. Transformaciones en los países de origen de los inmigrantes.

Los quince o veinte años primeros años que siguieron a las independencias se caracterizaron, al
menos para el Magreb, por un desarrollo económico rápido.

En algunos países, se democratizó la enseñanza (sobre todo en Túnez y Argelia).

El resultado fue la aparición de una clase media de pequeños funcionarios, de profesores, de


cuadros técnicos y de profesiones liberales.

Los hijos de éstos chocan hoy con una situación socio-económica imposible: descenso del nivel
de vida, tasa altísima de paro, etc.

Un ejemplo ilustrativo es el caso de Argel, donde muchos médicos formados en Argelia no


tuvieron más salida que la de emigrar a Francia, en busca de perspectivas profesionales. También
es el caso de los matemáticos marroquíes.

6. Consolidación de las redes migratorias.


Podemos definir las redes migratorias como el conjunto de lazos y relaciones que se entablan
entre inmigrantes procedentes de un grupo cultural, étnico o nacional.
Contribuyen a la alimentación de las corrientes migratorias y favorecen la aparición de nuevas
formas de cooperación, de intercambio y solidaridad entre las sociedades de origen y las de
acogida.
Las redes migratorias aportan relaciones afectivas con los países de origen y son un referente
clave para la conservación de la identidad cultural.

Dentro de estas redes funcionan múltiples intercambios:

Transferencias de capitales : la suma de las transferencias practicadas por los inmigrantes a sus
familias asciende a 70.000 millones de dólares (cálculo de la Banca mundial). Cinco veces el
importe de la ayuda pública de los países del Norte al desarrollo del Sur.
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Transferencias de bienes y mercancías : cada regreso anual del emigrante supone un “comercio
de maleta”.

Actividades de frontera : ha aumentado un 80% en los últimos años, sobre todo comerciantes
magrebíes.

El destino de estas transferencias y actividades es el mantenimiento de la familia y la realización


de proyectos inmobiliarios. Poco a poco, se va haciendo más visible el impacto socioeconómico
de las inversiones de los emigrantes en los países de origen:
Aparecen nuevos modos de consumo (vestido, hábitos alimenticios).
Se hace notar más en las zonas rurales que en las urbanas.
Aparece una nueva capa media constituida por los parientes de los emigrantes, bien situados.
Creación de empresas.
Construcción de escuelas, dispensarios, bibliotecas, centros de formación profesional,
cooperativas, etc.

Una asociación de inmigrantes de Francia, está llevando a cabo un proyecto de electrificación de


aldeas del Sur de Marruecos.
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LAS LEYES DE RAVENSTEIN (1885)

1. La mayoría de los emigrantes se desplazan a lugares cercanos.

2. La migración se produce de forma escalonada.

3. Los emigrantes que se desplazan a lugares alejados se dirigen preferentemente a los


grandes centros comerciales e industriales.

4. Cada corriente migratoria origina una contracorriente compensatoria.

5. Los habitantes de las ciudades emigran menos que los rurales.

6. Las mujeres emigran más que los hombres a lugares próximos, pero aquellos se desplazan
más frecuentemente a zonas más alejadas.

7. La mayor parte de los emigrantes son adultos; las familias rara vez emigran fuera del área
próxima a su lugar de nacimiento.

8. Las grandes ciudades crecen más por inmigración que por su propio crecimiento natural.

9. La intensidad de los desplazamientos aumentan con el desarrollo de las actividades


comerciales e industriales y con el de los medios de transporte.

10. La dirección principal de las migraciones se establece entre las áreas rurales y los grandes
núcleos industriales y comerciales.

11. Las causas principales del fenómeno migratorio son económicas.

MÓDULO 2: MARCO GLOBAL DEL FENÓMENO MIGRATORIO


2ª SESIÓN: Modelos Nacionales de Inmigración.
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1. PRESENTACIÓN.

Tras profundizar en los aspectos históricos de las migraciones, se tratará en este


apartado de enmarcar las distintas interpretaciones en torno a las políticas
migratorias de algunos países europeos y Estados Unidos, y contrastando así pues la
característica del modelo español.

2. OBJETIVOS.

• Facilitar el conocimiento de algunas bases históricas, antropológicas y sociológicas


de las políticas migratorias de Francia, Reino Unido, Alemania y los Estados
Unidos.
• Comparar diferentes formas de dar respuestas a las migraciones.

3. DESARROLLO.
2´30 horas.

Se pedirá a los participantes que se dividan en subgrupos y se les repartirán los textos de
los modelos de migraciones de cuatro países. Cada grupo expone tras analizar las ideas
principales del texto que le corresponda, y respecto a las siguientes preguntas:
¿Cuáles son los modelos de política migratoria desarrollado por cada país? ;
¿Qué han conseguido con estos modelos? ; ¿Qué consecuencias traen? ;
¿Qué nos enseñan a nosotros? ; ¿Cuál creéis que es el modelo que sigue España?.
Se hace una puesta en común de los diferentes grupos y se abre un debate comparativo.

4. CONCLUSIÓN.
Realizar una aproximación al trasfondo antropológico y sociológico de los distintos
modelos inmigratorios occidentales, esclareciendo en lo posible nuestro propio
“modelo”.

5. MATERIALES DE APOYO.
• Textos extraidos del libro, “El destino de los inmigrantes. Asimilación y
segregación en las democracias occidentales”, de Emmanuel Todd. Resumidos por
CE.A.IN

NOTA.
Es importante que el Formador lea previamente el libro citado para esclarecer ideas en
la puesta en común.

Emmanuel Todd, El destino de los inmigrantes.


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El análisis comparativo de cuatro grandes democracias occidentales -Estados


Unidos, Reino Unido, Alemania y Francia- pone de manifiesto una fundamental
diversidad de actitudes frente a la cuestión de la inmigración y de la diferencia humana.
Esos cuatro países, de un nivel de desarrollo parecido, provistos de instituciones liberales
y democráticas comparables, siguen siendo muy diferentes por la persistencia de sistemas
antropolóticos inconscientes. La vida familiar y las relaciones interpersonales - que se
expresan a través de la escuela, la vecindad o la empresa- siguen definiendo estructuras
mentales cuya lógica interna escapa a la racionalidad de la era postindustrial. Algunos
valores simples de igualdad o de desigualdad, de libertad o de autoridad, siguen
condicionando las actitudes frente al hombre diferente por su color, su religión o sus
costumbres. La inmigración pulveriza el mito de una convergencia cultural que derivaría
naturalmente del proceso tecnológico.
Las sociedades americana y alemana mantienen con firmeza su concepción de la
diferencia: el enclaustramiento matrimonial de algunas mujeres negras en Estados Unidos
o turcas en Alemania, define auténticos grupos parias. Indices de endogamis del 97 y el
99% demuestran que, bajo la aparente modernidad de las formas democráticas, existe un
substrato primitivo intacto, una creencia a priori en la diferencia humana. Aunque ese
mecanismo de segregación es constante, en ninguno de los dos casos conduce a la
estabilidad de las relaciones raciales. La bienintencionada retórica del derecho a la
diferencia no debe hacernos olvidar que la percepción de la diferencia siempre genera
ansiedad a nivel inconsciente.
A pesar de todo, el diferencialismo liberal de tipo anglosajón se adapta bastante
bien a la persistencia de una sociedad segmentada en categorías raciales. La pequeña
distancia que significa mantener a un grupo de color en barrios especiales, parece
satisfacer la necesidad que siente el grupo dominante blanco de percibir una diferencia y,
al mismo tiempo, de aplacar la fobia de esa diferencia. Como es lógico, esa solución no
satisface al grupo dominado negro, cuya tendencia a la autodestrucción es cada vez más
manifiesta: el número de familias monoparentales, el índice de homicidios y el porcentaje
de toxicómanos pintan un cuadro apocalíptico. Los esfuerzos de la conciencia
democrática norteamericana para erradicar la segregación del país, una vez que han
resultado baldíos a causa de la resistencia del subconsciente diferencialista, han colocado
a los norteamericanos negros en una situación psicológica inextricable, contribuyendo así,
de manera involuntaria pero trágica, a su desorganización moral. Que una sociedad que te
declara no humano te mantenga a distancia no es algo que pueda vivirse como una
experiencia agradable; que una sociedad que no cesa de declararte humano te mantenga a
distancia debería lógicamente volverte loco. He aquí la razón fundamental de que la
descomposición de la estructura familiar de los norteamericanos negros sea, hoy en día,
mayor de lo que era en la época de la esclavitud o de la segregación confesada de los años
1900-1940.
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Como reacción, ya se detecta la aparición de nuevas doctrinas entre las clases


medias negras, en particular un aumento dl odio, que se manifiesta a través del
antisemitismo. El hecho de que ciertas élites universitarias negras estén recuperando los
temas antisemitas más desgastados inquieta a los comentaristas norteamericanos, porque
parece enfrentar a dos grupos que fueron aliados durante la lucha por los derechos civiles.
Se llega así a una sinrazón absoluta.
Tampoco la segregación de los turcos en Alemania conduce a un sistema social
estable. En primer lugar porque el diferencialismo autoritario alemán, a diferencia del
diferencialismo liberal anglosajón soporta mal la segmentación de la sociedad. Un sistema
antropológico matriz implica, simultáneamente, una percepción a priori de las diferencias
entre los hombres y un sueño de unidad. Alemania tolera mal la persistencia étnica que
ella misma fomenta. Colocados en una inequívoca situación de segregación, los turcos en
Alemania no viven su separación tan mal como los negros en Estados Unidos. Pero los
alemanes viven peor que los norteamericanos blancos la existencia de un grupo diferente.
Los turcos sólo son el 2% de la población de la Alemania reunificada, pero su fuerte
índice de natalidad, que es más de dos veces superior al de los alemanes, implica un
aumento de la masa relativa que debería conducir, si se mantienen las actuales actitudes
culturales, a un aumento de las tensiones. El miedo a la expansión demográfica del grupo
minoritario es un elemento clásico de la relación entre dominador y dominado en una
situación de separación. El fantasma demográfico penetra directamente en el inconsciente,
individual o colectivo, porque evoca simultáneamente una relación de fuerzas entre
grupos étnicos y el trasfondo de sexualidad y de muerte que condiciona el movimiento de
poblaciones. Desde este punto de vista, la considerable proporción de incidentes raciales
en los que aparecen implicados niños de origen turco en Alemania resulta un signo
inquietante.
Frente a los dos modelos, Estados Unidos y Alemania, de obsesiones muy
simples, Inglaterra y Francia se presentan como dos sociedades complejas, por razones
diferentes. En Inglaterra, el sistema antropológico es, como en EE.UU., de tipo
diferencialista liberal, pero una morfología de clase muy particular impide la
focalización de la noción de diferencia sobre una categoría particular de inmigrantes.
Para ese no muy halagüeño papel, antillanos, pakistaníes y sijs se encuentran en
competencia con el trabajador manual autóctono que, aunque es blanco, para las clases
medias inglesas encarna, desde mediados del siglo XIX, la idea misma de la diferencia.
En Inglaterra todos los índices de exogamia de los hijos de los inmigrantes son
superiores al 15%, y a veces más elevados. Sólo la comunidad paquistaní podría
perdurar, gracias más a su fecundidad que a su endogamia, lo que quiere decir que,
probablemente, el Reino Unido podrá evitar la segmentación étnica o racial. Eso no
ocurrirá porque sea una sociedad particularmente democrática y ferviente partidaria de
la igualdad sino, muy al contrario, porque la tradición aristocrática inglesa impide la
radicalización completa de las relaciones sociales. Como la igualdad entre los blancos
es algo inimaginable, la idea complementaria de separar la población no puede
desarrollarse plenamente.
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Francia está protegida de la radicalización de la vida social por una creencia a


priori de la igualdad de los hombres, inscrita en un sistema antropológico de alma
igualitaria. Cualquiera que sea la dimensión de los problemas de cohesión social, los
valores de libertad e igualdad impiden que se produzca una segmentación étnica o racial
estable.
Francia asimila a todos sus inmigrantes, empresa que la diferencia objetiva
magrebí hace difícil, hecho que explica la aparición del Front National, indicador de
tensión. Inglaterra bajo el velo del multiculturalismo, con menor eficacia en el caso de los
paquistaníes y haciendo sufrir a sus antillanos más de lo que Francia hace sufrir a sus
magrebíes. Alemania selecciona a los ex yugoslavos como asimilables y a los turcos
como minoría destinada a la segregación.

ALEMANIA
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La inmigración no es un fenómeno reciente en Alemania. Ya en 1910, el censo


registraba la presencia de 1.260.000 extranjeros. En 1913, de los 410.000 mineros de la
Cuenca del Ruhr, 164.000 eran polacos. El dinamismo de la economía alemana de los
años comprendidos entre 1880 y 1914 explica la presencia de estos trabajadores
inmigrados. Alemania constituye entonces el único país que es a la vez exportador e
importador de mano de obra: los emigrantes se van a Estados Unidos, los inmigrantes
vienen de la Europa del Este. Ambos movimientos son espontáneos. La segunda guerra
mundial trae consigo desplazamientos de mano de obra de tipo diferente. En 1944, siete
millones y medio de trabajadores extranjeros, voluntarios o forzados, llegados del este y
del oeste de Europa, son empleados por la economía alemana para reemplazar a los
nacionales movilizados por la Wehrmacht. Este traslado masivo es indicador de que la
utilización de mano de obra extranjera es un viejo hábito en Alemania, y que la llegada de
inmigrantes que se acelera a partir de 1960 no es una auténtica novedad.
En 1955 se firma un acuerdo con Italia para que proporcione trabajadores a los
sectores de la agricultura y la construcción. A partir del comienzo de los años sesenta,
Alemania practica una política muy activa de contratación en la esfera mediterránea y
firma una serie de acuerdos bilaterales con España, Grecia, Turquía, Portugal y
Yugoslavia. El número de trabajadores extranjeros pasa de 548.000 en 1961 a 2.595.000
en 1973. Han dejado de ser un grupo de trabajadores invitados, para convertirse en una
población normal, con mujeres e hijos. El nacimiento en suelo alemán de hijos de
inmigrantes ha culminado el proceso de normalización demográfica. En diciembre de
1989, en vísperas de la aceleración de inmigración procedente de la Europa del Este,
había en Alemania 1.613.000 turcos, 611.000 yugoslavos, 520.000 italianos, 294.000
griegos, 127.000 españoles, 75.000 portugueses y 220.000 polacos. Estas cifras ponen
suficientemente de manifiesto la particular posición de los turcos, que representan por sí
solos el 33% de la población extranjera y constituyen la parte esencial de la inmigración
de origen no europeo en Alemania.
Alemania se define como una nación étnica, formada por el conjunto de los
descendientes de una cepa original. Es alemán el hijo de padres alemanes. Esta
concepción de la nacionalidad se explica por la propia historia de Alemania. Unificada
tardíamente, Alemania ha sido, durante la mayor parte de su desarrollo, más bien una
comunidad cultural que un Estado. El derecho de sangre alemán, que también podríamos
llamar derecho familiarista de la nacionalidad, no es finalmente otra cosa que una
ampliación al grupo nacional del principio de continuidad que era característico de la
familia campesina tradicional. Alemania segrega a los turcos. Tenemos varios indicadores
que prueban esto. Resulta que el índice de fecundidad de las mujeres turcas en Alemania
cae, entre 1975 y 1984, de 4,3 a 2,5 hijos por mujer. Pero en Los años siguientes, la
fecundidad de estas mujeres aumenta, hasta alcanzar 3,4 en 1990, es decir, un nivel
superior al de las regiones desarrolladas del oeste de Turquía. Hay otros indicadores que
demuestran la segregación de la comunidad turca: baja tasa de matrimonios mixtos entre
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turcos y alemanes. Este dato contrasta con el que afecta a los yugoslavos, los cuales son
bastante bien aceptados. Podríamos explicar esta circunstancia por la regla islámica que
rechaza el enlace entre una mujer musulmana y un hombre cristiano, pero dicha
explicación se descarta si tenemos en cuenta que Turquía es uno de los países
musulmanes más laicos, donde la religión menos regula la vida civil. El porqué hay que
buscarlo en la propia sociedad receptora, en los alemanes.
Tanto los yugoslavos como, en menor medida, los italianos y los griegos, si lo
desean y tienen paciencia, pueden eludir el derecho de sangre e integrarse en la sociedad
receptora. El elemento decisivo que ha determinado la segregación de los turcos es su
pertenencia al Islam. El criterio esta vez no ha sido el físico. Los inmigrantes griegos o
italianos tienen un aspecto tan mediterráneo como el de los turcos y, a pesar de ello, no se
les ha incluido en la categoría de los rechazados. En el mundo germánico, que entre los
siglos XVI y XIX padeció conflictos religiosos, la diversidad de confesiones cristianas ya
no es un factor de tensión. Las estadísticas matrimoniales demuestran que hoy en día
católicos y protestantes alemanes se casan sin dificultad. No obstante, la tradición de
diferenciar los grupos según un criterio religioso, no desaparece con la extinción del
conflicto entre católicos y protestantes, ni con el exterminio de la comunidad judía
llevado a cabo por los nazis entre 1933 y 1945. El grupo señalado ahora es el turco.
El hecho de que muchos turcos, en el momento de llegar a Alemania, sean
representantes de una tendencia laica del Islam, no impide que la sociedad receptora los
catalogue como musulmanes. Hasta asistimos a un paradójico proceso de islamización de
los turcos. Entre 1965 y 1985, el fundamentalismo musulmán se afirma como la tendencia
ideológico-religiosa dominante entre los inmigrantes, algo que no se consigue en la propia
Turquía.
Hacia 1985 comienza a alcanzar la edad adulta una generación de turcos educados
en Alemania, germanófonos. Esto no hace disminuir el rechazo. Aumentan los actos de
violencia de la ultraderecha y los políticos se replantean el código de nacionalidad: se
promulga una nueva ley que abre la puerta a la nacionalidad alemana a aquellos jóvenes
inmigrantes nacidos en Alemania que demuestren haber residido en el país desde hace
ocho años y haber asistido a un centro escolar durante seis. Aún no sabemos si este
procedimiento será aceptado por los turcos de la segunda generación. Esta reforma legal
coincide, como hemos dicho, con un ciclo de actos racistas y xenófobos que tiene como
punto de mira principal a los turcos.

ESTADOS UNIDOS
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Los inmigrantes que en el siglo XVIII desembarcan en diversos puntos de la costa


americana proceden de diferentes regiones de Inglaterra y todos son protestantes. Desde el
principio, los ingleses rechazaron la mezcla racial con las poblaciones indias.

En 1776, en la Declaración de Independencia se decía lo siguiente: "Afirmamos


como verdades evidentes que los hombres han sido creados iguales...". Tras afirmar
esto, los redactores de la Declaración no tuvieron reparo en definir a los indios como
despiadados salvajes. Entre 1860 y 1890 la destrucción física y social de 250.000 indios
de las Grandes Praderas constituyó la prueba que éstos eran considerados inferiores.
Hacia mediados del siglo XIX se inicia una inmigración masiva que deja de ser
principalmente inglesa: Irlanda, Alemania y los países escandinavos, Este y sur de
Europa; judíos, polacos e italianos. Las leyes restrictivas de 1921 y 1924, cuya aplicación
es total a partir de 1929, establecen un sistema de cuotas que favorece a los países del
noroeste de Europa limitando el número de inmigrantes a un máximo teórico de 150.000
por año. A partir de los años sesenta y setenta comienzan la emigración de asiáticos:
filipinos, coreanos y chinos. Por último, los mexicanos se suman a esta mezcla racial.
Constituidos por un inmenso fenómeno migratorio, Estados Unidos es un ejemplo de
como la sociedad receptora es capaz de imponer a los inmigrantes sus concepciones
familiares o religiosas y sus formas de vida, cualesquiera que sean la naturaleza y la
solidez de la cultura inmigrante, aunque el proceso de asimilación se prolongue a lo largo
de tres o cuatro generaciones. En estos momentos está llegando a su término la
asimilación de los grupos europeos, pero la de las migraciones asiática y mexicana, más
recientes, está lejos de completarse. La integración cultural de las poblaciones inmigradas
blancas se ha llevado a cabo, en primer lugar, a través del matrimonio. Todos los grupos
de origen europeo entran, los unos detrás de los otros, en un único universo matrimonial.
Sin embargo, en lo que al rechazo del matrimonio entre blancos y negros se
refiere, América no ha cambiado desde su fundación. El nivel de prohibición oficial de
la unión interracial varía con la fecha y el Estado, pero en la práctica el porcentaje de
matrimonios mixtos sigue siendo muy bajo (4,6% de exogamia para los hombres negros
y 2,3% para las mujeres negras). Entre 1940 y 1990, los norteamericanos inician una
lucha política en pro de la igualdad. Los negros van logrando que muchas leyes que les
discriminaba desaparezcan. Ciudades como Detroit, Atlanta o Washington eligen
alcaldes negros. Los progresos educativos son enormes. La opinión pública en general
va dando muestras de rechazo a la discriminación pero la llegada de negros a las zonas
de residencia y a las escuelas provoca la huida de los blancos. El sistema de enseñanza
pública, abierta a los negros, se hunde, mientras los hijos de las clases medias blancas
evitan la mezcla racial asistiendo a escuelas privadas. Los niños blancos y negros no
están juntos, ni como vecinos, ni como compañeros de clase. Esta ausencia de
familiaridad en la práctica hace que los adolescentes sean extraños los unos para los
otros, incapaces de casarse entre sí.
Las poblaciones negras originales, provenientes de Africa, eran analfabetas.
Dicha situación fue mantenida de manera artificial hasta la guerra de secesión en los
Estados del sur, que prohibían que los esclavos accediesen a la escritura. Pero a partir de
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1870 el desarrollo escolar de las poblaciones negras es rapidísimo. Al cabo de un siglo,


en las universidades americanas los negros están bien representados, pero el nivel de
relaciones humanas entre estudiantes blancos y negros es muy bajo. Hacia 1990, el 80%
de los negros americanos ha realizado estudios secundarios, sin que ese movimiento
masivo haya roto la segregación matrimonial y residencial. Hoy en día se encuentran en
América negros educados, de posición acomodada, cuya instalación en un barrio
determinado continúa haciendo huir a las poblaciones blancas. Se constituyen guetos
ricos para acogerlos.

En 1963 la lucha por los derechos de los negros alcanza su punto culminante, con
cerca de 700 manifestaciones en el territorio de Estados Unidos. Paralelamente, la noción
de igualdad blanca parece tambalearse. En los años 1965-1990 resurge con fuerza la idea
de la etnicidad. Cada cual debe expresar su diferencia, redescubrir sus raíces italianas,
judías o irlandesas. En 1977, la compañía aérea Pan American hace suya la idea de "raíz"
y lanza una campaña publicitaria invitando a los norteamericanos a visitar las tierras de su
país ancestral. El deseo de diferencia desborda las categorías étnicas clásicas, puesto que
la pertenencia al sexo femenino o incluso la preferencia de tal cual tipo de vida sexual
empiezan a definir grupos humanos específicos. El feminismo y la militancia homosexual
se apoyan sobre esta corriente.
Con el multiculturalismo, Estados Unidos cierra un vasto ciclo ideológico que
conduce desde el diferencialismo religioso del siglo XVII hasta el diferencialismo étnico
de finales del siglo XX. Los protestantes estaban interesados en la diferencia entre
elegidos y condenados. Los multiculturalistas atienden a la diferencia entre blancos y
negros, anglos e hispanos, hombres y mujeres, judíos y cristianos, italianos y escoceses,
homosexuales y heterosexuales. Sin embargo, esta imagen es una ilusión ideológica,
puesto que, en el nivel de los comportamientos objetivos, las relaciones humanas
elementales - vecindad, educación y matrimonio, dan testimonio de la persistencia de dos
únicos grupos: los blancos y los negros, los elegidos y los condenados. Los valores de
libertad y de no igualdad que estructuran la familia original no son destruidos, ni siquiera
modificados, por el desarrollo cultural, económico y social de Estados Unidos.

FRANCIA
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Aunque ya se inició en el período de entreguerras, el asentamiento en Francia de


trabajadores procedentes del norte de Africa es fundamentalmente un fenómeno de los
años 1945-1990, con desfases importantes entre la inmigración argelina por una parte y
las inmigraciones marroquí y tunecina por otra. En 1982 hay 800.000 argelinos en
Francia. La llegada de los marroquíes comienza a partir de 1968, alcanzando la cifra de
570.000 en 1990. La inmigración tunecina es menos numerosa (no llega a los 200.000).
Todos los sondeos de opinión concuerdan en señalar una increíble agresividad de
la población francesa respecto al grupo magrebí, que debe interpretarse como hostilidad
hacia un sistema de costumbres y no hacia una raza definida por criterios biológicos. En
noviembre de 1992, el 8% de los franceses sentía antipatía por los españoles y los
portugueses, el 12% por los antillanos, el 18% por los asiáticos, el 19% por los judíos, el
21% por los negros de Africa, el 36% por los jóvenes franceses de origen magrebí, el 38%
por los gitanos y el 41% por los magrebíes.
Sin embargo, sigue siendo cierto que los magrebíes se casan frecuentemente con
francesas, y que sus hijas pueden casarse con franceses. Se trata de una contradicción
aparente totalmente característica de la sociedad francesa, hostil al grupo de costumbres
diferente, pero incapaz de percibir al individuo procedente de ese grupo como realmente
portador de su cultura de origen desde el momento en que manifiesta su deseo de entrar
en la sociedad francesa.
La sociedad receptora expresa su rechazo a la perpetuación en Francia de la
cultura magrebí a través de millones de comportamientos individuales agresivos y, desde
1984, a través de un partido político hostil a los inmigrantes (El Frente Nacional).
En Inglaterra y en Alemania, un parecido nivel de agresión lleva a los inmigrantes
a replegarse sobre la solidaridad protectora del grupo y a reafirmar su especificidad
cultural. En Francia, lo que lleva a la desintegración de la cultura arábico-musulmana es
la apertura de la sociedad a los individuos. El orgullo étnico amortigua el golpe de la
aculturación, permitiendo a los individuos resistir, durante una generación, a la
asimilación cultural completa. Sin embargo, en la segunda generación se asiste a la
desintegración. Los padres magrebíes se oponen a que sus hijos se casen con franceses,
pero la situación de los adolescentes magrebíes es muy distinta a la de sus padres,
habiendo sido educados en un sistema diferente. Son tres las variantes que podemos
encontrar. En primer lugar, las situaciones donde ha prevalecido los valores familiares; en
segundo lugar, las situaciones en las que la escuela se impone como influencia en los
comportamientos; y por último, la calle, que conduce a situaciones de paro y
delincuencia. En resumen, el mecanismo que saca a los hombres y alas mujeres llegados
del Magreb de su endogamia étnica pasa por la destrucción de su sistema familiar
tradicional. Al contrario de lo que sucede en Inglaterra o Alemania, donde los sistemas
familiares inmigrados pakistaníes o turcos se conservan por la segregación.
Por último, hay que mencionar que en los últimos veinticinco años se ha hecho
más visible la inmigración de antillanos, africanos y asiáticos. Aún no existe una
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segunda generación totalmente adulta -antillana o africana-, para saber como son las
actitudes francesas respecto a las nociones de color y de raza. En el momento actual
sólo podemos apuntar la debilidad de las reacciones francesas frente a la inmigración
antillana o africana y registrar índices de matrimonios mixtos normales. La presencia de
poblaciones negras no parece estimular en Francia una ansiedad específica, del tipo de
la que podemos observar en el mundo anglosajón.

INGLATERRA
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Inglaterra había seguido siendo, hasta fecha reciente y a diferencia de Estados


Unidos, una nación blanca homogénea, si prescindimos de unos cuantos millares de
negros, empleados en el servicio doméstico de Londres, en el siglo XVIII, o antiguos
marinos establecidos, en el siglo XIX, en puertos como Liverpool y Cardiff. A pesar de
todo, la isla de Gran Bretaña no puede definirse como étnicamente homogénea, puesto
que quedan en ellas minorías regionales, en Escocia y sobre todo en Gales, donde, según
el censo de 1981, medio millón de personas hablaba la lengua celta original. Tampoco
Inglaterra propiamente dicha es un sistema étnico cerrado, ya que en ella pueden
observarse, a partir de mediados del siglo XIX, una importante inmigración irlandesa y,
entre 1880 y 1906, una substancial inmigración judía de origen europeo oriental,
corrientes que, por otro lado, tienen sus equivalentes en la historia de Estados Unidos.
Pero después de la segunda guerra mundial, comienza en Inglaterra una inmigración de
tipo intercontinental que se acelera en los sesenta y los setenta y lleva a antillanos,
paquistaníes e indios a instalarse en las ciudades inglesas, rompiendo el carácter
uniformemente blanco de Gran Bretaña.
El color de la piel no tarda en convertirse en el determinante fundamental de la
pertenencia étnica. Tanto en Inglaterra como en Estados Unidos, el contacto interracial
conduce a la floración de una ideología multiculturalista agresiva que recomienda
perpetuar las culturas inmigradas. Y efectivamente, se asiste en Gran Bretaña a la
constitución de minorías visibles y organizadas. Pero en Inglaterra no se encuentra una
separación racial tan rígida como la de Estados Unidos, como lo demuestra el alto índice
de matrimonios entre "blancos" y "negros". Lo que caracteriza al sistema británico es la
existencia de un diferencialismo de clase, heredado de la industrialización de 1750-1850.
En ese período, el crecimiento demográfico y el éxodo rural acaban por producir
una población activa mayoritariamente industrial y urbana. Aparece una clase obrera,
concentrada en las regiones mineras y textiles del norte de Inglaterra, del sur de Gales y
de la cuenca central escocesa. Para las clases medias inglesas, el obrero se ha convertido
en "el otro", el hombre diferente por esencia. En el siglo XIX, los obreros casi se habían
convertido en una raza extranjera para las clases medias inglesas. Resulta chocante
constatar hasta qué punto, todavía hoy, las nociones de clase y de raza son asociadas de
manera casi automática ("class and race"). Los trabajadores inmigrantes "no blancos" que
llegan tras la segunda guerra mundial, lo hacen a esa sociedad fuertemente segmentada
por un diferencialismo de clase.
Los primeros en llegar son los antillanos. De los antillanos nacidos fuera de Gran
Bretaña y presentes en ella en 1984, el 68% había entrado antes de 1964, mientras que ése
era el caso de tan sólo el 39% de los indios, el 24% de los pakistaníes y el 13% de los
originarios de Bangladesh. Las medidas legislativas y reglamentarias aplicadas desde
1962 cierran el país a la inmigración de masas procedentes del Tercer Mundo, pero no
suprimen el derecho de suelo que impera en la concepción inglesa de nacionalidad. A
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través de la naturalización o del nacimiento en territorio británico, los inmigrantes legales


y sus hijos se convierten en ciudadanos y electores de Gran Bretaña.
La literatura administrativa británica clasifica a todos los grupos de inmigrantes
del Tercer Mundo - antillanos, indios, paquistaníes, africanos, chinos, árabes o
procedentes de Bangladesh- como "no blancos".

MÓDULO 2: MARCO GLOBAL DEL FENÓMENO MIGRATORIO


4ª SESIÓN: Marco Legal.

1. PRESENTACIÓN.

Desde un enfoque divulgativo, se intenta dar a conocer algunos aspectos básicos


sobre la Legislación existente en España en materia de inmigración, así como de la
Constitución Española y otras Leyes de carácter general que ayuden a descubrir en
qué posición se encuentra el extranjero en nuestra sociedad.
Para ello, se abordará dos de los aspectos fundamentales que componen los
contenidos de este apartado.
• Regulación legal.
• Reivindicaciones jurídicas.

2. OBJETIVOS.
• Proporcionar al voluntariado los conocimientos y herramientas legales básicas en
orden a promover el status legal de los inmigrantes en Andalucía.
• Conseguir que se derive, siempre que sea posible al inmigrante a los recursos
normalizados preexistentes.
• Saber denunciar las restricciones de derechos y discriminaciones que se produzcan
por su condición de inmigrantes.

3. DESARROLLO.
2´30 horas.

Por un lado, el Formador hará una presentación general sobre la regulación legal, y
profundizará en los aspectos más relevantes para la práctica diaria de las
asociaciones: Ley orgánica 7/85 de 1 de Julio sobre Derechos y Libertades de los
Extranjeros en España. El Real Decreto 155/1996 de 2 de Febrero por el que se
aprueba el reglamento de ejecución de la Ley orgánica7/85, Reglamento de
Comunitarios(R.D 766/1992) Ley de Asilo: Ley 9/1994,Reglamento de Asilo: R.D
203/1995.

Y por otro lado, esbozará a modo de ponencia, facilitando las reformulaciones de


los participantes entorno a los siguientes puntos:
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• Asistencia Jurídica gratuita.


• Exenciones de visado. Desaparición del númerus clausus, desaparición del requisito
de tres años de matrimonio, inclusión de las uniones de hechos, de los descendientes
de españoles sin límites de edad.
• Aplicación a las oficinas Consulares de la Ley 30/92 de 26 de Noviembre, de
Régimen Jurídico de las Administraciones Públicas y del procedimiento
administrativo común.
• Aplicación del recurso ordinario a cualquier resolución que se diese en materia de
Extranjería.
• Simplificación de trámites para la obtención de la reagrupación familiar.
• Simplificación de la tipología y duración de los permisos de trabajo.
• Renovación de los permisos de trabajo acreditando únicamente el desempeño de una
actividad laboral.

4. MATERIALES DE APOYO.

• Esquemas sobre el Marco Legal de las Inmigración (elaborados por CE.A.IN).


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Marco legal: historia de despropósitos

Normativa legal hasta 1985 Ley 7/85.

• Conjunto de decretos, circulares y • Se sigue sin definir una política de


disposiciones sin rango de Ley, inmigración. Es una ley de orden
fundadas sobre el Decreto Ley público. No reconoce al inmigrante
522/74. como sujeto de derechos.
• Optica exclusivamente policial • El Ministerio del Interior acapara la
(todas las competencias dependían mayoría de las competencias.
del Ministerio del Interior). • Los derechos de libre asociación y
• Carencia de salvaguardia judicial. reunión son cercenados.
• Elementos anticonstitucionales. • El proceso de regularización
• El 70% de los extranjeros eran (disposición transitoria) fue un
clandestinos (el censo de fracaso: sólo 23.000 inmigrantes se
extranjeros legales era muy regularizaron, de los cuales la
reducido: 211.000) mitad volvió al año a una situación
ilegal.
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Marco legal: historia de despropósitos

Ley 7/85. Filosofía subyacente.


• Los legisladores ignoraron al colectivo inmigrante: no conocían ni su
número ni su situación real.
• Interpretación restrictiva y amplio margen de arbitrariedad
administrativa.
• No es una Ley de los Derechos y de las Libertades de los Extranjeros, es
una ley que exclusivamente establece requisitos y prohibiciones de
entrada, causas de expulsión, documentación necesaria para entrar o
residir.
• No es una ley que hable del derecho a una vivienda digna, del derecho a
la educación, a los servicios sociales, de la igualdad ante el trabajo, del
derecho a la salud. Pero sí, habla de la igualdad de deberes y de la
obligación de pagar impuestos.
• Es una ley que priva de libertad a una persona para garantizar un
procedimiento administrativo (internamiento)
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Marco legal: historia de despropósitos

El nuevo Reglamento: R.D. 155/96


• Algunos tímidos avances: regulación del derecho a la reagrupación
familiar, con permisos independientes del reagrupante en determinados
supuestos, reconocimiento del arraigo, introducción de elementos de
ponderación sobre el criterio de proporcionalidad de las sanciones,
establecimiento del permiso de residencia permanente.
• Sin embargo, permanecen intocables limitaciones importantes.
– No se simplifican los trámites para la obtención de los distintos permisos, al
supeditar los procedimientos tanto de régimen general como los de regímenes
especiales, reagrupación familiar y contingente al procedimiento de solicitud
de visado.
– Continúa vigente una gran discrecionalidad en manos de los Cónsules.
– No se garantiza la pretendida estabilidad legal y laboral en la renovación de
los permisos, dada la precariedad de los contratos laborales y la de los
sectores para los que se limita los permisos.
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MÓDULO 3: MARCO PERSONAL DEL FENÓMENO MIGRATORIO


5ª SESIÓN: Estudios de casos (Historia de vida).

1. PRESENTACIÓN.

Se pretende en este apartado que los participantes conozcan las otras causas de las
migraciones através de la experiencia personal de inmigrantes.

2. OBJETIVOS.
• Conocer los motivos que favorecen la emigración desde una experiencia personal.
• Hacer una aproximación al estudio microsocial de las causas migratorias.

3. DESARROLLO.
1´30 minutos.

ACTIVIDAD.
Se trata de que los participantes se dividan en dos o varios subgrupos, según el número
que haya en la sesión, y que el formador reparta a cada uno de los grupos un relato
sobre la historia de vida de un/a inmigrante. Se hace una lectura individual o grupal,
con la consigna de analizar el texto en torno a las siguientes cuestiones:
¿Cuáles son los motivos que provocan la emigración?
¿Qué tipo de relación familiar existe?
¿Qué elementos más relevantes se sacaría de la historia?

A continuación, los grupos recogen la información en un panel que posteriormente


explicarán en el gran grupo, en la puesta en común.

Finalmente, el formador incide en aquellos aspectos que permiten esclarecer los


distintos motivos que favorecen la emigración.

4. MATERIAL DE APOYO.

• Historias de vida de inmigrantes (elaborados por CE.A.IN).


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Historia de un inmigrante

Soy de la ciudad de Lima (Perú), hijo de una familia numerosa de ocho


hermanos, cinco varones y tres mujeres; una de ellas trabaja acá en España desde 1992.
La economía de mi país es bastante mala, mucha gente vive en la miseria y los que
trabajan, tienen un sueldo irrisorio.

Mi primer trabajo allá en Perú fue en una fábrica de cemento, luego en una
empresa de seguridad de bancos y, por último, como chófer de un camión que
transportaba carga desde el campo hasta la ciudad; el sueldo era bajísimo, no daba para
ahorrar ni un centavo. Trabajar y trabajar era mi situación, sin perspectivas de conseguir
algo mejor o tener para vivir dignamente.

Decidí emigrar para salir del conformismo, con muchas ilusiones de conocer un
nuevo mundo, hacer que mis padres conocieran la tierra de mis ancestros y ayudarles
para que pudieran vivir mejor. Mi proyecto inicial era venirme a España por dos años,
trabajar lo más posible y volver con lo ahorrado. Me habían comentado que en Europa
los sueldos eran más altos, por eso pensaba que sería posible ahorrar para, a la vuelta,
comprarme mi propio camión.

Salí el treinta y uno de agosto de 1995, mi viaje duró cuatro días, ya que me
negaron el visado y entré ilegalmente a través de terceros países. Cuando llegué a
España, tenía un dinero prestado que todavía estoy devolviendo, mucho miedo a lo
desconocido y nervioso por lo que pudiera pasar. Por fin, el cuatro de septiembre, llegué
a mi destino. El Puerto de Santa María.

A través de mi hermana, la que ya estaba en España, me pusieron en contacto


con una familia bien situada de El Puerto, que necesitaban alguien como yo para
servicio doméstico. Enseguida me di cuenta que lo que me contaron era muy diferente
de la realidad. Como dije antes, aún estoy pagando la deuda del viaje (y ya son dos años
los que llevo aquí). Me sentía mal y estuve a punto de regresar. Sin embargo, pensé en
lo que dejé atrás y me propuse hacer un esfuerzo. Intenté adaptarme lo más posible a mi
nueva situación: el cambio de clima, la diferente manera de vivir, la comida, incluso al
idioma, que aún siendo el mismo, me costaban entender el significado de algunas
palabras, y al mismo tiempo, hacerme entender. Del recorrido que hice por España, me
impresionó el metro, una ciudad debajo de otra, las carreteras, muy bien señalizadas, el
elevado consumo de café, tabaco y alcohol en todas partes, el temperamento nervioso de
la mayoría de la gente, también la cantidad de coches y motos que hay por todas partes.
Me llamaba la atención que hasta el más humilde trabajador tenía al menos una moto
para desplazarse.

La adaptación al trabajo fue dolorosa. Sólo dispongo de un día libre, el resto del
tiempo, día y noche, estoy obligado a estar en la casa. Incluso, en el primer año, hasta
que no se regularizó mi situación y conseguí los papeles, el día libre que tenía apenas lo
utilizaba ya que me daba miedo salir a la calle por miedo a ser detenido. Pese a todo, no
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tenía alternativa, ya que fue difícil encontrar ese trabajo, no podía defraudar a quienes
me recomendaron y por otra parte, tenía al menos algo que mucha gente en mi situación
no tenía: un trabajo.

Si lo pienso bien, en realidad tuve la suerte de encontrar pronto una casa donde
alojarme y un trabajo que realizar, muchos de mis amigos que me acompañaron en el
viaje aún no tienen ninguna de las dos cosas. Los señores para los que trabajo están
contentos conmigo, he conseguido el permiso de trabajo y residencia y tengo
compañeros de trabajo que me animan y me apoyan, además de mi hermana, que
aunque está en Madrid, siendo su apoyo moral.

Después de todo, ahora pienso que a más largo plazo y con un poco de
paciencia, conseguiré mi objetivo. En realidad, lo más costoso es la separación de mi
familia, de mis padres y hermanos. Al principio llamaba por teléfono, les escribía cartas,
pero dejé de hacerlo cuando una y otra vez me sentía impotente para ayudarles ante los
problemas que me contaban. He decidido que volveré a escribirles cuando tenga
capacidad de ayudarles.

No sólo con mi familia, estoy en deuda con muchas personas que me han
ayudado desde que estoy en España. Algún día espero poder corresponderles.
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Historia de un inmigrante

Estamos en El Ejido, uno de los pueblos españoles en los que se ha concentrado


mayor número de inmigrantes. El inmigrante protagonista de esta historia, Karim, nos
abre la puerta de su casa. Es una casa de vecinos, en pleno centro del pueblo. La
comparte con cinco inmigrantes más. Los primeros clichés con los que nos acercamos a
residencia de una casa de inmigrantes se me desmontan. Según el esquema habitual,
debía ser un espacio hacinado donde habría de reinar la suciedad y el desorden. Sin
embargo, nada más entrar me llama la atención un olor exquisito que sale de la cocina, y
descubro que todo está ordenado y limpio.

Empezamos hablando de su familia. Su padre es un albañil de Tánger, ahora


semiretirado ya que para mantener a sus siete hijos y que éstos puedan ir a la escuela,
realiza trabajos menores por cuenta. Algunos de sus hermanos ha logrado incluso ir a la
universidad. Su madre, como la gran mayoría de las mujeres marroquíes, se ocupa de
las tareas domésticas, ha llevado el peso no sólo de cuidar de nueve personas, sino de
educar y acompañar el crecimiento de siete hijos. Una familia numerosa en la que
Karim tiene la dicha de ser el primogénito. Los hijos se entienden como el más claro
signo de la bendición de Dios, pero al mismo tiempo toda una lucha para salir adelante
con las veinticinco mil pesetas mensuales que trae a casa su padre.

Karim había realizado dos cursos de física, pronto se dedicó a abandonar ante la
falta de perspectivas de encontrar un trabajo; más tarde se decidió a realizar estudios de
formación profesional con la idea de que sería tal vez más fácil acceder a un empleo. Un
año después de concluir esta formación, seguía con los brazos cruzados cada día en una
plaza de su Tánger natal, como la gran mayoría de sus compañeros.

La llegada cada año de sus amigos emigrantes de Europa, los continuos rumores
de había trabajo y porvenir en los países ricos, la idea cada vez más extendida de que la
emigración es “la solución”, y uno una salida más entre muchas, las necesidades cada
vez mayores de toda una casa de familia, llevaron a este joven marroquí con tan sólo
veinte años, a asumir la responsabilidad de ser el mayor de los hermanos.

En no más de una semana empezó a pensar y a planificar la salida del país.


Estuvo preparando su viaje en un cuaderno, pero no pude pensarlo mucho, porque si lo
hubiera pensado más tal vez no se hubiera atrevido a dar el paso. No se lo dijo a su
familia porque sabía que su padre le iba a retirar el pasaporte, pidió dinero prestado a un
pariente, preparó las cosas más elementales y a la mañana siguiente como si saliese un
día más en busca de algún turista con el que hacer de guía, subí a un barco y atravesé el
Estrecho.

No tenía ningún familiar en la emigración así que tan sólo pudo conseguir unas
cuantas direcciones de amigos en España con los que poder contactar. Decidió no
ponerse en contacto con su familia hasta no tener claro si se podía quedar en España.
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Me habían asegurado que nada más llegar encontraría trabajo; sin embargo, durante los
primeros meses comía del dinero que llevaba y de las ayudas de mis compatriotas.

La primera mañana en España, Karim la pasó dando vueltas tratando de encontrar a


alguna persona conocida, algún compatriota que le orientase sobre los posibles lugares
donde encontrar trabajo. De un informador a otro llegué hasta Málaga, más tarde a
Madrid, Barcelona, Lérida, Alicante, Cuenca,..., hasta llegar a Almería donde por fin
encontró un trabajo en los invernaderos un poco más estable, después de llevar un año
dando vueltas por el país y haber pasado por todo tipo de empleos y penurias. Primero
en un bar, una semana, más tarde en la construcción dos meses, luego la cosecha de la
manzana, de los ajos, etc. Su primer hogar fue un garaje donde por el día se arreglaban
coches, y por la noche estirábamos una estera en el suelo; allí pasé mis primeros días;
tuvo suerte, había encontrado un amigo de la infancia en España y él le abrió la primera
puerta. En varias ocasiones, durante los primeros dos meses sobre todo, estuvo a punto
de regresar a casa. No lograba terminar de encontrar un trabajo que mereciese la pena y
tampoco un lugar digno donde vivir. Se sobrepuso a los desengaños y decidió escribir
una carta a su familia. En ella no tuvo el valor para contar la verdad, mintió, les dijo que
estaba bien y estaba trabajando. El miedo a que los demás conocieran de su fracaso era
más fuerte que la necesidad de sentirse apoyado. La familia hacía tiempo que sabía que
estaba en España. Entre los jóvenes del barrio se sabe que cuando alguien “desaparece”,
es que “ya ha conseguido dar el salto”.

La idea de volver siempre va consigo, nunca la desecha totalmente, pero cada vez ve
con más claridad que esa vuelta será tan solo para ver a los suyos y estar un tiempo en
su tierra. Ahora, tras cinco años en España, aprecia los valores positivos de occidente,
las libertades y derechos democráticos que en Marruecos no existen, pero al mismo
tiempo se ha propuesto mantener sus costumbres y prácticas religiosas. Sabe que el
precio a pagar será el de estar aquí y ser de allí. No tiene dificultad para cambiar algunas
costumbres y adoptar las de aquí, pero hay otras, sobre todo mi fe religiosa, a las que no
quiere renunciar, ya que significaría romper con su pasado y con su propia familia.

El ritmo vertiginoso en el que vive la gente en España no termina de comprenderlo. A


su parecer, todo se mueve demasiado deprisa, no hay tiempo para la reflexión. Ahora,
en El Ejido, se siente parte del pueblo. Por primera vez, tiene amigos españoles que le
han dado la oportunidad de decirles quien es y cómo son sus costumbres. Para ellos he
dejado de ser un moro para ser reconocido. Poco a poco, descubro que cada vez hay más
vecinos que me dirigen la palabra, el dueño de la casa donde vivimos que esperaba el
dinero del alquiler en la puerta cada mes, y que miraba desconfiado por el estado de
conservación de la vivienda, ahora entra y se sienta a tomar el té con nosotros. Todo
esto le da fuerzas para hacer frente a otro tipo de reacciones: la de la señora del autobús
que sujeta el bolso cuando le ve o el desprecio de aquellos que le insultan por la calle.
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Historia de una inmigrante

Nuestra protagonista se llama Piedad. Es una mujer de 28 años de edad,


procedente de Guinea Ecuatorial y que actualmente reside en Córdoba. Nació en
Barresó, una pequeña población rural y pertenece a la tribu de los Bubig.
Su familia vivía del trabajo en el campo y de la pesca, al igual que lo hicieron
sus abuelos. La vivienda familiar era bastante precaria pero no se planteaban conseguir
una mejor sino sólo sobrevivir y cubrir las necesidades básicas. Esto, según ella, es muy
propio del carácter africano, algo que no comprende e, incluso, le molesta en ocasiones.
Comenta que su padre también salía a menudo de caza, pero no recuerda haber comido
nada de lo que su padre mataba... Su trabajo en la casa de sus padres se basó
fundamentalmente en ayudar en las tareas del campo y del hogar, junto a su madre.
Recuerda que algunos días no había nada en el plato para comer, pero no importaba
porque un simple paseo por el campo podía proporcionar un aguacate, un plátano, un
mango, etc. El campo, cuenta, no es como aquí, que no da frutos, ni las naranjas de los
árboles de las ciudades, que son de mentira.

Los lazos familiares eran muy estrechos incluso con los hermanos de diferentes padres.
Esta relación estrecha fue la razón por la que de manera natural una tía suya, hermana
de su madre, que disfrutaba de una mejor posición económica debido a su casamiento
con un hombre adinerado, la mandó buscar para que se trasladase a Malabo, donde ella
vivía. La relación entre los padres de Piedad se había deteriorado mucho en los últimos
años, acabando por separarse. Por entonces, la madre tenía demasiada carga al tener que
llevar adelante cinco hijos. Me comentó que ella fue la elegida porque siempre había
sido la favorita de su tía.

Poco a poco el resto de sus hermanos fueron saliendo también del hogar.
Primero emigraron a Malabo a buscar trabajo, pero como no lo encontraron se fueron a
Gabón, un país vecino.

En 1982, tras el golpe de Estado, la tía de Piedad decide mandarla fuera del país,
temiendo por ella y pensando que ésta era una manera de que se buscara una vida mejor.
Aprovechando unos contactos que tenía en España a través de una misionera, la envió a
un colegio, que resultó ser un reformatorio. Recuerda esta decisión como algo muy
rápido, y por supuesto, como una decisión ajena a ella misma y a su madre. Aún tiene
grabada la imagen de su madre, vista desde la ventanilla del avión, diciéndole adiós. Ya
en aquel momento presintió que sería muy difícil volverla a ver.

Recuerda su primer día en España. Le fueron a recoger unas religiosas y éstas se


la llevaron a su casa. Al día siguiente conoció el colegio, un internado de Albacete.
Desde el principio, Piedad no dejaba de comunicarse con su familia a través de cartas en
las que le contaba lo mal que se encontraba y en las que le pedía a su familia que fuera a
buscarla. De Guinea recibía respuesta de su tía, la cual le prohibía que regresara, le
decía que todo lo que pasaba es que tenía que ser una chica fuerte capaz de adaptarse.
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Las actividades que realizaba en el colegio eran estudiar (sacó el graduado


escolar) y limpiar el centro. Los dos últimos años de los ocho que permaneció en el
colegio, las monjas le consiguieron un trabajo como empleada de hogar en el que
cobraba veinte mil pesetas, dinero que entregaba a las religiosas y éstas se lo
administraban. A los 21 años salió del centro y se fue a Málaga, donde tenía un hermano
casado que le acogió en su casa. Allí pasó una temporada. Acusó mucho la
sobreprotección que había recibido en el internado, entonces se sintió como si acabara
de emigrar después de ocho años en España, ya que nunca había salido sola, las monjas
se habían ocupado de resolverle todo sin enseñarle a desenvolverse sola.

Fue en Málaga donde conoció al padre de su hijo, un hombre de nacionalidad


portuguesa con el que mantuvo una relación positiva el tiempo que duró. Al final se
separaron debido a que él pretendía vivir a costa de su trabajo. Ahora trabaja en una
empresa de limpieza.

Haciendo balance de su estancia en España, lo más negativo en estos años ha


sido la soledad y la nostalgia de su familia y su tierra. Lo más positivo, ha sido la mayor
calidad de vida que existe en España. En mi país, dice, los niños se mueren por cosas
que aquí son pegas. Sin embargo, no se acostumbra a la vida aquí. La siente como muy
monótona. La vida en Europa, dice, es muy aburrida en comparación con la vida en el
campo de mi país, que es mucho más intensa. Hay cantidad de cosas que te pueden
pasar en un día en el campo. Sales y puede caerte una tormenta, encontrarte muchos
árboles frutales, ver un mono, etc. Aquí, en cambio, la gente corre y corre, compite no
se sabe para qué.

Valora, en cambio, que aquí los hijos están mejor cuidados y que la sanidad, la
educación y la alimentación proporcionan un mayor bienestar. Esto le hace ver que aquí
hay más futuro, más ganas de superación, ahora en Guinea se sentiría como una
extranjera.

Sigue carteándose con su familia. Ellos se quejan de que no manda dinero


suficiente (hace un mes envió diecisiete mil pesetas). Gana cincuenta y cuatro mil al
mes y el piso le cuesta treinta. Piensan que se ha olvidado de ellos.
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Historia de una inmigrante

Se llama Guillermino Antonio Samerenge, nació en Luanda (Angola) en 1978,


en plena guerra civil. Es el más pequeño de siete hermanos de una familia cuyos padres
se dedicaba al comercio de pequeñas cosas de uso cotidiano, una actividad que por
aquellos lugares donde la mayoría carece de todo, sirve para sobrevivir.

Guillermino Antonio ingresó a los doce años en el Péquenos de la Pescangol, la


sección infantil del equipo portuario de la capital de Angola, cantera inagotable de los
equipos de Portugal. Ojo derecho de su entrenador, pues no en vano llevaba el “10” en
la espalda, Guillermino recurrió a él cuando las autoridades le separaron de su familia,
internada en un campo de detención de las afueras, y el míster, un hombre bien
relacionado con los armadores y los marinos del puerto, le prometió una plaza en un
barco para irse lejos. Guillermino no había cumplido aún los quince años y tenía, según
me dijo después, un hermano en Madrid, de modo que probablemente sugirió su
preferencia por un buque hiciera escala en algún puerto español.

Julio, el ex jesuita que hace las veces de tutor en el piso de asilo donde
Guillermino vive con otra media docena de adolescentes africanos, está asombrado de
su capacidad de fabulación, pues cada vez que le ha contado la historia de su viaje, ha
sido distinta. Parece ser que se instaló en la bodega de carga y allí estuvo, no se sabe si
escondido o con la complicidad de la tripulación, hasta que llegó, según le dijeron, a
Tarragona. Guillermino bajó a tierra y no se sabe como poco después llegó a Madrid.
Allí su brújula particular le condujo a la Plaza de España, donde los africanos recién
llegados se reunían y dormían sobre cartones. Entonces inició la frenética búsqueda de
su hermano Toni, primero en El Retiro, luego por unas chabolas de San Blas, hasta que
finalmente lo encontró en Vallecas, en las ruinas del Cerro de la Plata. Toni lo llevó a
una asociación de caridad que preside un cura. “Puse los dedos y me dieron una tarjeta”.
Así habla de cuando le dieron el carnet de solicitante de asilo, con validez para seis
meses.

Julio, el ex jesuita, nos cuenta la miseria, los bombardeos y la persecución


política que sufre una gran parte de la población en Angola, también de los más de
quinientos mil mutilados a causa de la guerra, de las minas sembradas a millares por
caminos y campos. Le produce pena ver lo occidentalizados que están estos chavales, la
visión folclórica que tienen de sí mismos: “quieren ser como los negros yanquis, no
saben ni quieren nada de Africa, de su país, de su pasado ni de su futuro, quieren ser
otra cosa, y oír canciones que no entienden, y andar disfrazados todo el día como los
negros de Harlem”.

Guillermino anda alfabetizándose con voluntarios de una asociación de Legazpi


que se llama Candela y ha solicitado plaza en algún centro de formación profesional. Lo
mismo se anima y deslumbra a algún directivo de un club de fútbol importante y lo
ficha como número “10”. De momento, juega en el equipo de la asociación de vecinos y
esto le sirve para aliviar la situación de espera de unos permisos y unos papeles que
puede que nunca lleguen.
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Todo lo que tiene Guillermino, por el momento, es una historia confusa, que no
repite igual dos veces, y una cierta perplejidad por las cosas que le pasan en el Metro:
un guardia jurado que le escupe y le llama “negro”, un señor que no acepta el asiento
que le cede, pero sí, segundos después, el que le ofrece un blanco; la policía que sale de
cualquier rincón y le pide los papeles, así, en plural, para joder un poco; las señoras que
se abrazan a su bolso cuando pasa a su lado, Ojalá mintiera también Guillermino cuando
cuenta estas cosas.

Julio, su tutor, le ha visto muchas veces dormido, entonces se agita mucho y


hace visajes con el rostro como los gatos cuando sueñan con persecuciones, y es que
vuelve a tener la misma pesadilla de siempre, la de verdad, esa que es siempre la misma
cuando la cuenta y que tuvo por primera vez el día que vio como las tropas, las de Unita
o las del Gobierno, que más da, remataban a un amigo herido en el suelo.
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LA INMIGRACIÓN EXTRANJERA EN CANARIAS:


FENÓMENO MULTIDIMENSIONAL

Dr. Vicente Manuel Zapata Hernández


Departamento de Geografía de la Universidad de La Laguna
Observatorio de la Inmigración de Tenerife

Resumen
La inmigración extranjera en Canarias ha consolidado una nueva característica en los
últimos cuarenta años: la multidimensionalidad. Se trata de un fenómeno que presenta
diversidad de corrientes, múltiples colectivos, grupos y comunidades nacionales
asentadas que ofrecen distintas formas de vida y cultura; asimismo son diferentes las
aspiraciones y heterogénea la problemática de los inmigrantes que se han establecido en
la región en la etapa reciente. Las motivaciones o determinantes de la inmigración son
también variadas, interrelacionándose unas con otras, tanto en origen como en destino.
Por último, las implicaciones de la dinámica inmigratoria son igualmente diversas a
causa de la complejidad enunciada, por lo que es necesario reflexionar acerca de cómo
mejorar la gestión de un proceso que puede contribuir al desarrollo integral del
Archipiélago.
Palabras clave: inmigración, multidimensionalidad, política migratoria, observatorio,
Islas Canarias.

Abstract
Foreign immigration in Canary Islands during the last forty years has strengthen a new
phenomenon in migration trends: multi-dimensionality. This phenomenon is
characterized by a diversity of migration flows of multiple ethnic and nationality groups
that have settled in the region, offering different ways of living and cultures. In addition,
immigrant groups in the islands show different aims and heterogeneous problems that
have become specially demanding during the last years. The complexity of this
phenomenon is increased by the diverse motivation and determinants of foreign
immigration flows, usually interconnected with one another, both in origin and destiny.
Finally, we analyze the effects and policy implications of these singular immigration
dynamics and propose specific actions to promote their contribution in the region.
Key words: inmigration, multi-dimensionality, migration policy, observatory, Canary
Islands.

Introducción

La movilidad espacial de la población en Canarias constituye uno de los


acontecimientos más destacados de la actualidad regional. En el Archipiélago se dan de
forma simultánea, aunque con distinta intensidad, desplazamientos de carácter
intrainsular, interinsular y exterior, siendo las migraciones las que más interés están
suscitando debido a su intensificación y complejidad reciente, y sobre todo, a que la
inmigración es el suceso demográfico que más está aportando al aumento de su

1
2

población. De hecho, la adecuada gestión del fenómeno inmigratorio podría convertirlo


en un factor determinante para mitigar los desequilibrios existentes en la configuración
demográfica y en el desarrollo económico de las Islas, tanto entre unas y otras como en
el interior de las mismas.
En este sentido, y según el último informe del Consejo Económico y Social de
Canarias (CES, 2002, p. 475), de los alrededor de 110 mil efectivos que creció la
población regional entre 1996 y 2000, casi 80 mil procedían del balance migratorio, esto
es, de la relación entre las entradas y las salidas, lo que supone el 70,9 por ciento del
crecimiento real entre ambas fechas. Y es que, como se viene constatando desde hace
algún tiempo, la actualidad y el futuro de la dinámica poblacional de Canarias están
marcados por la mayor importancia de los saldos migratorios en el incremento global
del número de habitantes. La inmigración adquiere entonces una destacada dimensión
en una Comunidad que necesita afirmar la base de su estructura demográfica, puesto
que, por ejemplo, ya se empiezan a entrever los identificadores esenciales de su
paulatino envejecimiento, más palpable, eso sí, en unos ámbitos geográficos que en
otros, pero visibles en el perfil de la pirámide de población del Archipiélago.
La imagen de la inmigración extranjera en Canarias ha cambiado en poco
tiempo. Los pequeños grupos de europeos, influyentes en el aspecto económico,
localizados en las principales ciudades portuarias de la región desde la segunda mitad
del siglo XIX, han dejado paso a un panorama bastante diferente. En la actualidad, se
observa un colectivo nacido en el extranjero mucho más numeroso y diverso,
relacionado prácticamente con todos los renglones de la economía del Archipiélago e
instalado en cualquier punto de su geografía, a veces alejados de sus centros más
dinámicos. Se trata, por lo tanto, de un fenómeno multidimensional, resultado de la
combinación de distintas variables económicas y sociales, de factores de atracción y
repulsión que se encuentran interrelacionados en la mayor parte de los casos1.
Por todo ello, podemos afirmar que los modernos identificadores de la
inmigración son diferentes a los que ha registrado en el pasado el mismo fenómeno, y
además, que el impacto de las distintas afluencias de origen extranjero en la etapa
reciente es mucho más relevante: las consecuencias del asentamiento y la actividad de
los inmigrantes en la economía, la sociedad, la cultura y el territorio regionales han sido
más intensas en las últimas cuatro décadas. Así lo ponen de manifiesto hechos como la
extensión de la urbanización residencial, la creciente saturación de distintos ámbitos del
mercado de trabajo, la formación de una auténtica sociedad multicultural en algunos
lugares o la presencia continua de las cuestiones migratorias en los medios de
comunicación social, entre otros aspectos.

Origen geográfico de la población de Canarias en 2001

Origen geográfico Habitantes %


Canarias: “los de aquí” 1.463.820 82,2
Península: “los de allí” 166.851 9,4
Extranjero: “los de fuera” 150.695 8,4

1
Las primeras reflexiones sobre el carácter multidimensional de la inmigración de origen extranjero en
Canarias fueron realizadas en el marco de una investigación de mayor alcance (Zapata, 2002, p. 27), y
más tarde, con motivo del seminario LA UNIVERSIDAD OPINA SOBRE LA INMIGRACIÓN EN CANARIAS,
organizado por la Universidad de La Laguna en la ciudad homónima en diciembre de 2002.

2
3

TOTAL 1.781.366 100

Fuente: Revisión del Padrón Municipal de Habitantes, 2001. INE.

Sin embargo, no compartimos la idea de que la inmigración constituye el


problema más importante que tienen las Islas en la actualidad, tal y como difunden
algunos medios de comunicación social con cierta reiteración, recogiendo los resultados
de encuestas de opinión entre la ciudadanía o magnificando acontecimientos en los que
se ven envueltos determinados grupos de inmigrantes. Se debe considerar, en esta línea
de reflexión, que la población de origen extranjero censada no alcanza siquiera el 10 por
ciento del conjunto regional, siendo el colectivo irregular aún poco significativo si bien
sigue creciendo. O lo que es lo mismo: descontando el contingente peninsular, resultado
de una corriente histórica de marcado carácter empresarial y laboral, más del 80 por
ciento de los residentes registrados han nacido en el Archipiélago, lo que significa que
“los de aquí”, con nuestra forma de vida, intereses y aspiraciones, somos los principales
responsables, y además directos, del uso y gestión de un territorio fragmentado y
caracterizado por la limitación de sus recursos estratégicos. Se trata entonces de cambiar
la perspectiva en relación con la determinación de los agentes que realmente han
contribuido en mayor medida a modificar en las últimas décadas el modelo económico y
social, y por consiguiente, los mismos que han propiciado la aparición de significativos
problemas de orden territorial en Canarias.

Apuntes sobre la multidimensionalidad de la inmigración extranjera en Canarias

¿Por qué decimos que la inmigración extranjera en Canarias constituye actualmente un


fenómeno multidimensional, es decir, un hecho complejo que tiene innumerables
facetas? Demostrar ese carácter y reflexionar sobre sus derivaciones supone el objetivo
esencial de este trabajo.

a) Por sus múltiples factores de atracción en Canarias, así como también de repulsión
en los espacios de origen de los inmigrantes, en este caso una consecuencia directa
de la situación interna de los países emisores: tendencias demográficas, crecimiento
económico y dinámica laboral, tensiones sociopolíticas, e incluso, alcance de ciertas
coberturas socio-asistenciales. Ya se ha constatado la importante interrelación
existente entre las transformaciones socioeconómicas que se han producido en el
Archipiélago en la etapa reciente y la amplificación de la inmigración (Zapata, 2002,
p. 159-243).

b) Por las diferentes motivaciones de los desplazamientos: empresariales, laborales,


residenciales, búsqueda de asilo y refugio, “acompañamiento del retorno”, que
muestran la existencia de múltiples afluencias con sus características distintivas; así
ya se ha empezado a acuñar el concepto más amplio de “las inmigraciones” para
referirse a la corriente de origen extranjero en Canarias2.
2
Reflexión realizada por el profesor José Ángel Rodríguez Martín durante la conferencia “Inmigración,
opinión pública y opinión publicada”, en el marco del curso LA INMIGRACIÓN EN CANARIAS: ACTUALIDAD
Y PERSPECTIVAS, desarrollado en Santa Cruz de Tenerife en marzo de 2003.

3
4

c) Por la diversidad de comunidades ya constituidas (asentadas) o en proceso de


formación, algunas de larga trayectoria en Canarias: alemanes, británicos y
nórdicos, entre los europeos; venezolanos, cubanos, argentinos y colombianos, entre
los americanos; hindúes, coreanos y libaneses, entre los asiáticos; marroquíes y
senegaleses, entre los africanos, etc.

d) Por el carácter diferencial de la inmigración en el sentido de su asociación con las


corrientes regular o irregular, e incluso, el continuo trasiego de inmigrantes que se
produce entre una y otra situación por cuestiones esencialmente administrativas en
la mayor parte de los casos.

e) Por la influencia que aún mantiene la emigración canaria del pasado reciente en la
configuración de ciertas corrientes, sobre todo en la que se ha denominado
“inmigración de origen extranjero y ascendencia canaria” o “acompañamiento del
retorno”.

f) Por los variados efectos del fenómeno, positivos y negativos, en los diversos planos
de la realidad regional: repercusiones o implicaciones territoriales, económicas,
sociales y culturales. Si bien, en la mayor parte de los casos se enfatizan los
segundos, circunstancia que ha propiciado la generalización de un estado de opinión
contrario a la inmigración.

g) Por la diversidad de situaciones que se producen en cada una de las islas del
Archipiélago, e incluso, en el interior de cada una de ellas, lo que puede
denominarse la diferenciación territorial del fenómeno inmigratorio, hecho que hace
necesario reforzar el enfoque insular en el momento de considerar su investigación.
Es palpable, en este sentido, la existencia de situaciones bastante contrapuestas entre
la configuración de la inmigración en Fuerteventura y El Hierro, por ejemplo, o en
el caso de las capitalinas de Gran Canaria y Tenerife, entre las áreas rurales y los
espacios turísticos.

h) Por la movilidad intra e interinsular de los inmigrantes una vez que llegan al
Archipiélago, al tratarse de un fenómeno dinámico por las propias motivaciones y
características de sus protagonistas. En este sentido, las causas de la generalización
de la inmigración se relacionan con distintos factores, pero sobre todo, y para la
mayor parte de las afluencias, con la desigual incidencia espacial de las
transformaciones económicas.

i) Por el cambiante escenario internacional, que puede modificar o matizar en poco


tiempo algunas de las tendencias actuales: la delicada coyuntura que atraviesan
varios países latinoamericanos, caso de Venezuela o Argentina; las consecuencias
de la próxima ampliación de la Unión Europea, que supone la incorporación de diez
nuevos territorios nacionales, en algunos casos con una problemática
socioeconómica destacada; la variable dinámica de las relaciones con Marruecos y
la siempre inestable situación del África subsahariana, etc.

4
5

j) Por la estrecha relación observada entre determinadas dinámicas geodemográficas y


socioeconómicas ajenas a la realidad regional y la configuración de ciertas
corrientes de inmigración: el creciente envejecimiento de la demografía europea; la
asfixiante presión demográfica existente en determinados países de nuestro entorno
africano; el crecimiento de la pobreza y la exclusión social en algunos territorios
latinoamericanos, etc.

k) Por la inercia o dinámica de un fenómeno que tiene vitalidad propia y se renueva de


forma continua, y que, en muchas ocasiones, es difícilmente controlable y
sorprendente por sus nuevas manifestaciones que desembocan en problemas o
conflictos de cierta entidad y difícil resolución3.

l) Por los continuos cambios en la legislación y en la política migratoria estatal, que


inciden de forma desigual en unos colectivos y otros, beneficiándolos o
perjudicándolos. La configuración de determinadas corrientes y grupos de
inmigración es más deudora, con bastante frecuencia, de la modificación de la
legislación en materia de extranjería o de las reformas del código civil relativas a la
nacionalidad, que de otro tipo de factores económicos y sociales.

m) Por el progresivo cambio de perspectiva que se está observando en la sociedad


regional, en relación con el fenómeno migratorio y el crecimiento demográfico en el
contexto de un territorio limitado, palpable en la incertidumbre y el debate que está
generando entre la población asentada la llegada de nuevos inmigrantes.

n) Por el diferente enfoque y tratamiento que le están dando a las cuestiones


migratorias las distintas fuerzas políticas y los medios de comunicación social, en
ambos casos vehículos de formación de la opinión pública, lo cual contribuye a
incrementar el grado de confusión y crispación de la sociedad canaria.

Y finalmente, por la incidencia en la configuración actual del fenómeno


inmigratorio de tres procesos que se producen de forma simultánea, tanto en su
dimensión regular como irregular: la intensificación, la diversificación y la
generalización.

El conocimiento y la utilización inteligente de la multidimensionalidad en un


contexto de amplificación de la inmigración

La dinámica reciente de la inmigración de origen extranjero en Canarias se ha


caracterizado por el desarrollo de tres procesos estrechamente interrelacionados:

a) La intensificación, puesto que partimos de un reducido colectivo de inmigrantes que


experimenta un importante crecimiento por la llegada de nuevos efectivos en las

3
Un claro ejemplo de esta afirmación lo encontramos en la forma en que se ha producido la
intensificación reciente de la afluencia africana irregular, tanto magrebí como subsahariana: la primera
patera llegó al Archipiélago en 1994 con un puñado de inmigrantes a bordo; en el año 2002 se contabilizó
la llegada de 9.756 personas a las costas canarias utilizando este mismo método de transporte.

5
6

últimas cinco décadas, al ampliarse, sobre todo, los factores de atracción


inmigratoria en el Archipiélago.

Población de origen extranjero


en Canarias entre 1950 y 2001

Año Población % Tasa


1950 6.634 0,84 - 3,19
1960 11.733 1,26 5,87
1970 26.995 2,40 8,69
1981 40.103 2,93 4,04
1991 61.523 4,12 4,37
2001 150.695 8,45 9,37

Fuente: Censos de Población, INE e ISTAC.

b) La diversificación, ya que el incremento del grupo de habitantes nacido en otros


países repercute en el aumento de su complejidad interna debido a la concurrencia
de múltiples afluencias. Los orígenes representados, las motivaciones de los
desplazamientos y las características sociodemográficas de los inmigrantes son cada
vez más variadas.
c) La generalización, como consecuencia de las dinámicas anteriores, y también del
creciente atractivo de distintas áreas del Archipiélago, se produce la extensión de la
inmigración al conjunto de la geografía regional, pese a la persistencia de diferentes
ámbitos de concentración preferente de la población extranjera, los denominados
“espacios de atracción inmigratoria”.

Distribución territorial y peso demográfico de la población


de origen extranjero en Canarias por islas en 2000

Isla Población % Origen % Peso (%)


extranjero
Lanzarote 99.455 5,9 11.955 9,3 12,02
Fuerteventura 63.675 3,8 7.571 5,9 11,89
Gran Canaria 745.287 44,0 42.746 33,4 5,74
Tenerife 677.695 40,0 54.003 42,2 7,97
La Gomera 17.999 1,1 1.601 1,2 8,89
La Palma 80.537 4,8 8.869 6,9 11,01
El Hierro 8.640 0,5 1.372 1,1 15,88
CANARIAS 1.693.288 100 128.117 100 7,57

Fuente: Revisión del Padrón Municipal de Habitantes, 2000. INE

Por lo tanto, se trata de un fenómeno en ascenso y de un tema de plena


actualidad en Canarias del que es necesario conocer y resaltar su entera dimensión, con
el objetivo de comprenderlo de manera global y poder optimizar así su vertiente positiva
y minimizar sus efectos negativos. En este sentido, han sido particularmente intensos

6
7

los últimos debates que se han suscitado en relación con la interacción entre las
variables población y territorio, y sobre todo, acerca de la capacidad de carga (espacial)
y de la capacidad de acogida (social y económica) del Archipiélago. La controversia ha
orientado la atención de la mayor parte de la ciudadanía hacia la inmigración como
causante de las tensiones poblacionales sobre el territorio y los recursos, circunstancia
escasamente fundamentada a nuestro juicio, dada la entidad del contingente de
inmigrantes procedente del extranjero, que como ya se ha señalado, no alcanza siquiera
a 1 de cada 10 habitantes. Ni aún incorporando el grupo que permanece en situación
irregular en la región, podemos atender a las voces que aluden, cada vez con más
frecuencia, a la supuesta “avalancha” o “invasión” para referirse a la configuración
reciente del flujo que implica a “los de fuera”.
La creciente preocupación general por la evolución del fenómeno inmigratorio
ha propiciado la canalización de recursos públicos y privados para afrontar su
conocimiento, atención y gestión. Entre las iniciativas más importantes de los últimos
años puede citarse la puesta en marcha del FORO CANARIO DE LA INMIGRACIÓN (2000),
órgano de participación, asesoramiento y consulta de la Comunidad Autónoma de
Canarias en materia migratoria, en la línea de fortalecer la cooperación entre la
Administración y las organizaciones y agentes sociales que están más directamente
relacionados con la inmigración4; la formulación y desarrollo del “Plan Canario para la
Inmigración 2002-2004” y la promoción del “Pacto Canario sobre Inmigración”
suponen sus aportaciones más relevantes, puesto que constituyen instrumentos
esenciales para afirmar un marco adecuado que contribuya a mejorar la gestión del
proceso migratorio regional. La implementación del OBSERVATORIO DE LA
INMIGRACIÓN DE TENERIFE OBITen (2001), fruto de la colaboración entre la
Universidad de La Laguna y el Cabildo de Tenerife, y la organización del COMITÉ DE
EXPERTOS SOBRE POBLACIÓN E INMIGRACIÓN DE CANARIAS (2002), a instancias del
propio presidente del Gobierno Regional5, responden a la necesidad de conocer la
situación actual y las tendencias de un fenómeno en ascenso, tanto en la escala insular
como regional.
Entre las iniciativas citadas, pretendemos analizar con algo más de detalle el
OBSERVATORIO DE LA INMIGRACIÓN DE TENERIFE, dada su novedad y originalidad en el
contexto español. Y así, debe entenderse como un intento de la Universidad de
implicarse de forma decidida en el conocimiento cualificado y en la intermediación
efectiva en relación con un asunto de capital importancia para el desarrollo integral de
Canarias. Supone ahondar en la investigación multidisciplinar de un tema complejo a
partir de la implementación de estructuras estables de observación. En este caso, la

4
Decreto 73/2000, de 8 de mayo, por el que se crea el Foro Canario de la Inmigración, se regula su
composición, organización y funcionamiento. En el Foro Canario de la Inmigración están representados,
al margen del Gobierno Regional y la Administración General del Estado, varios departamentos de la
Administración de la Comunidad Autónoma de Canarias (educación, empleo, protección del menor y la
familia, salud, vivienda y acción exterior), los Cabildos Insulares y ayuntamientos, las asociaciones de
inmigrantes o refugiados, las organizaciones sociales no gubernamentales o de voluntariado con
programas de atención a inmigrantes, refugiados, solicitantes de asilo y desplazados, las organizaciones
sindicales, empresariales y vecinales. Las universidades canarias se han incorporado recientemente en
calidad de observadores.
5
Decreto 195/2002, de 4 de octubre, del Presidente, por el que se crea el Comité de Expertos sobre
Población e Inmigración. Decreto 196/2002, de 7 de octubre, del Presidente, por el que se nombra a los
miembros y Presidente del Comité de Expertos sobre Población e Inmigración y de la unidad de apoyo a
dicho Comité.

7
8

escala insular sirve de marco fundamental de actuación, sin abandonar el necesario


referente regional; dicho planteamiento se justifica en virtud de que la isla de Tenerife
concentra las dos quintas partes de la inmigración de origen extranjero censada en
Canarias en 2000 (54.003 efectivos), y además, ha experimentado un sensible aumento
del fenómeno de la irregularidad entre los inmigrantes en los últimos años, por lo que es
posible aseverar que constituye actualmente el principal espacio de atracción
inmigratoria del Archipiélago en términos absolutos.

Como ya se ha señalado, el Observatorio nace con vocación de estructura


permanente y dinámica que proyecta avanzar en el conocimiento de los movimientos
migratorios. Pretende convertirse, asimismo, en referente del fenómeno inmigratorio,
centro de recopilación y validación de información que facilite la opinión cualificada y
la toma de decisiones en dicha materia. Se configura, ante todo, como un instrumento al
servicio de la sociedad y de las instituciones tinerfeñas y canarias, por lo que apuesta
por la formación de una red organizada que involucre a los organismos y a las entidades
relacionadas con la inmigración en todas sus vertientes y dimensiones, con el fin de
contribuir a gestionarla adecuadamente6.
La actuación del Observatorio en contacto directo con los recursos públicos y
privados relacionados con el conocimiento, la atención y la gestión del fenómeno
inmigratorio en Tenerife, ha puesto de manifiesto la necesidad de fortalecer la
comunicación entre los mismos como fórmula más adecuada para enfrentar con
garantías las repercusiones derivadas de su amplificación reciente. En efecto, de los
encuentros mantenidos con los principales agentes se ha concluido que sólo fruto del
diálogo compartido se generará el ambiente propicio para su efectiva coordinación, y
además, será posible enunciar propuestas concretas para responder a la creciente
problemática que se desprende de un hecho demográfico que se ha caracterizado en las
últimas décadas por el aumento del número de personas que implica.
La actuación del Observatorio y las conclusiones obtenidas del trabajo del resto
de iniciativas señaladas, refuerzan la idea de que Canarias se consolide como un

6
Los objetivos y el plan de actuación del OBSERVATORIO DE LA INMIGRACIÓN DE TENERIFE pueden
consultarse en su portal web (http://www.obiten.net), principal estructura de difusión y coordinación de
los recursos que en la isla de Tenerife se relacionan con el conocimiento, la atención y la gestión de la
inmigración.

8
9

laboratorio internacional para el estudio de la geodemografía de los espacios insulares


en el marco de la Unión Europea, con especial atención a las migraciones en todas sus
dimensiones, en la línea que ya se propuso en el reciente informe del CES (2002, p.
624), sobre todo por la complejidad de los fenómenos poblacionales que se han
desarrollado en el Archipiélago a lo largo de su historia, y especialmente, desde la
segunda mitad del siglo XX. En este sentido, ya se ha planteado por su interés fomentar
el intercambio de información y experiencias en esta materia con otros ámbitos
archipielágicos que presenten una dinámica demográfica parecida a la canaria: en el
caso español, las Islas Baleares constituyen un adecuado referente dadas las similitudes
que existen en los últimos datos de crecimiento poblacional en un contexto
socioeconómico bastante parecido. Los otros archipiélagos de la Macaronesia (Azores,
Madeira, Cabo Verde) deben formar parte asimismo de la red constituida, sin olvidar el
resto de territorios insulares ultraperiféricos europeos, por lo que, a los ya citados, hay
que añadir Martinica, Guadalupe y Reunión.

A modo de conclusión y propuesta para una mejor gestión del fenómeno


inmigratorio

Ese carácter multidimensional que hemos reconocido y nos parece positivo por otra
parte, aunque supone la gestión de un fenómeno cada vez más complejo, puesto que
siguen llegando a Canarias personas con distintos perfiles, inquietudes e intereses, y por
lo tanto, también potencialidades, nos conduce, finalmente, a la exposición de algunas
conclusiones que planteamos a modo de propuestas para mejorar la situación actual.
Giran en torno a la idea de ofrecer una respuesta integral a los problemas que pueden
derivarse de algunas de las manifestaciones de la inmigración; un planteamiento que
debe afirmarse, sobre todo, a partir del cultivo del sentido común y del fomento de la
acción conjunta, o por lo menos, coordinada.

a) Trabajar en la efectiva coordinación de los recursos existentes implicados en el


conocimiento, la atención y la gestión de la inmigración, tanto públicos como
privados, siendo para ello preciso la consolidación de estructuras dinámicas —y no
politizadas—que propicien su encuentro permanente.

b) Ahondar en la solidaridad interinsular para afrontar las vertientes más problemáticas


del fenómeno inmigratorio, sobre todo en su dimensión irregular, partiendo del
conocimiento riguroso de su situación en las distintas escalas geográficas: regional,
insular y local.

c) Realizar un esfuerzo aún más intenso en relación con la integración de los


inmigrantes, cualesquiera que sea su procedencia y motivaciones, puesto que
muchos todavía pueden mejorar su contribución al proceso de desarrollo económico
y social del Archipiélago optimizando al mismo tiempo su “proyecto de residencia”.

d) Profundizar en el conocimiento del fenómeno en todas sus dimensiones,


coordinando la acción de las universidades y centros de investigación, e
involucrando en esa labor a los que de una u otra forma están más directamente
vinculados o participan de la inmigración.

9
10

e) Contribuir a difundir información más rigurosa sobre el fenómeno inmigratorio y


sus efectos en los diferentes planos de la realidad regional. Junto a una adecuada
formación que incida en la idea de la “inmigración para el desarrollo”, constituyen
los aspectos capitales para que la sociedad (“nosotros” y “ellos”) pueda afrontar con
garantías este reto que nos trae el nuevo siglo7.

f) Configurar una política de inmigración activa, seria y realista, integral y global


desde las particularidades insulares, y además, planteada desde la efectiva
coordinación y cooperación con el Gobierno del Estado, que aspire a organizar la
inmigración más que a controlarla o limitarla.

g) Desarrollar, participar y/o apoyar programas de cooperación internacional en


relación con los actuales territorios de emisión de efectivos en situación más
desfavorecida, sobre todo los que se encuentran en el entorno geográfico del
Archipiélago. En este sentido, las Islas tienen que capitalizar su experiencia y los
beneficios de ser frontera Sur y región ultraperiférica de la Unión Europea, y
orientarlos hacia la definición de planes de desarrollo territorial, sustentados en una
firme ayuda financiera y asistencia técnica a ciertos países africanos y
latinoamericanos.

h) Y en términos generales, si la inmigración constituye la mayor preocupación de la


sociedad regional y de sus dirigentes, considerar cómo puede conseguirse que se
convierta en un importante factor de revitalización demográfica, reequilibrio
territorial, desarrollo económico, cohesión social y enriquecimiento cultural.

En definitiva, la inmigración debe ser una de las variables cada vez más
consideradas en las acciones de planificación estratégica y en los programas de
desarrollo territorial puestos en marcha en Canarias; la adecuada canalización y gestión
de los procesos migratorios puede favorecer el proceso de desarrollo del Archipiélago
en sus múltiples dimensiones y ámbitos geográficos en el contexto de la construcción
europea. Y por ello, las cuestiones geodemográficas deben convertirse en esenciales
para cualquier gobierno regional, insular, e incluso local, que intente afrontar un
proceso de desarrollo integral en clave de sostenibilidad basado en la optimización de su
capital humano… Esa debe ser una de nuestras actuales aspiraciones, y al mismo
tiempo, un reto colectivo fundamental.

Bibliografía y Documentación

CES (2002). Informe Anual 2002 del Consejo, sobre la situación económica, social y
laboral de Canarias en el año 2001. Las Palmas de Gran Canaria: Consejo Económico
y Social de Canarias.

7
Reflexión derivada de la conferencia “Actualidad y perspectivas de la inmigración extranjera en España
en el contexto de la Unión Europea”, impartida por el profesor Antonio Izquierdo Escribano en el marco
de la II JORNADA TÉCNICA SOBRE LA INMIGRACIÓN EXTRANJERA EN TENERIFE, promovida por el
Observatorio de la Inmigración de Tenerife en San Cristóbal de La Laguna en diciembre de 2002.

10
11

ZAPATA HERNÁNDEZ, V.M. (2002). La inmigración extranjera en Tenerife. Santa


Cruz de Tenerife: Cabildo de Tenerife.

ZAPATA HERNÁNDEZ, V.M. (2003). “La actualidad geodemográfica de Canarias en


el nuevo cambio de siglo”. Revista de Economía y Economistas de Canarias, 19, p. 8-
20.

http://www.obiten.net OBSERVATORIO DE LA INMIGRACIÓN DE TENERIFE

http://www.cescanarias.org CONSEJO ECONÓMICO Y SOCIAL DE CANARIAS

http://www.gobiernodecanarias/comite COMITÉ DE EXPERTOS SOBRE POBLACIÓN E INMIGRACIÓN

Dr. Vicente Manuel Zapata Hernández


Profesor Titular de Geografía Humana de la Universidad de La Laguna
Director Académico del Observatorio de la Inmigración de Tenerife
http://www.vzapata.com

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ver con las condiciones en que vive el inmigrante. El fenómeno de los "guetos" está
apareciendo, de manera creciente, en nuestras ciudades, por la tendencia de los
inmigrantes a agruparse cerca de sus paisanos, y por la pobreza y la dificultad de
encontrar vivienda.

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Cultura y sociedad en los países extracomunitarios: conocimientos básicos


Ana Ruth Vidal Luengo
Universidad de Las Palmas de Gran Canaria
Instituto de la Paz y los Conflictos, Universidad de Granada

Objetivos:
—Conocimiento básico del marco geográfico, definición y principales características
de la cultura árabe-islámica.
—Manifestar de estereotipos y percepciones negativas en torno a lo árabe y lo
islámico y reinterpretación de las realidades deformadas o simplificadas por estas imágenes
para facilitar su comprensión.
—Comprensión de los aspectos constructivos y no constructivos de las sociedades
árabe-islámicas a través del conocimiento de las formas de satisfacer sus necesidades.
—Aportar elementos de análisis de las situaciones de negociación intercultural y
búsqueda de cauces para la mediación

Introducción
El conocimiento básico de la sociedad y cultura de los países de procedencia de los
interlocutores en la mediación es un importante punto de apoyo para la búsqueda de cauces
interculturales de comunicación, y por tanto también para el entendimiento y la negociación
que se producen en la mediación. Dado que el encuentro y mediación con personas o
colectivos procedentes del mundo árabe-islámico es más probable en nuestro país, este taller
se centrará exclusivamente en estas sociedades, si bien sus dinámicas y problemática de
mediación intercultural puede extenderse en algunos casos a otros ámbitos culturales.

1. Mundo árabe y mundo islámico. Conceptos y definiciones.

Los términos “árabe” e “islámico” son los usualmente utilizados para definir una
cultura o una serie de sociedades que han tenido una historia común en ciertos periodos de
tiempo o al menos comparten ciertos rasgos culturales. Efectivamente, lo árabe y lo islámico
tienen puntos de coincidencia, pero ante todo es necesario aclarar qué es lo árabe y qué es lo
islámico para saber distinguir situaciones en las que la identificación no es completa.
El adjetivo islámico se refiere hoy en día a todo lo relacionado con una de las mayores
religiones del mundo, el islam, extendido desde la Península Arábiga a partir del S. VII d. C.,
principalmente por los continentes africano y asiático. Como se puede apreciar en el mapa 1,
el mundo islámico comprende una parte importante del planeta (coloreada en verde claro) en
la que el islam es la religión mayoritaria, o tiene una población significativa que profesa el
islam.
El islam es una de las grandes confesiones monoteístas, inscrita en las tradiciones
proféticas de la Revelación que aparecieron en el llamado Creciente Fértil (zona en forma de
media luna que comprende Mesopotamia y el valle del Jordán, hasta el Mar Muerto).
Judaísmo, cristianismo e islam son religiones que parten de un tronco común de creencias y
tienen carácter concéntrico; es decir, los cristianos aceptan el núcleo de creencias judías y
añaden otras, que a su vez también comparten los musulmanes. Muhammad, su profeta,
completa la Revelación y pone fin al ciclo profético que se remonta al judaísmo. El Corán,
libro sagrado del islam, encierra este último nivel de la Revelación y junto al hadiz (dichos y
hechos del Profeta) contiene las creencias básicas de los creyentes musulmanes.
2

El adjetivo musulmán se refiere a la persona o grupo de individuos que tienen el islam


como religión, ya que procede del vocablo árabe muslim, participio activo que significa “el
que abraza el islam, el que se somete a la obediencia de Dios”. Por tanto, es erróneo hablar de
arte musulmán, estado musulmán o mezquita musulmana ya que sólo se puede aplicar a
personas o colectivos que tienen unas creencias, siendo más correcto emplear el adjetivo
islámico para los objetos o conceptos (mundo islámico, arte islámico, filosofía islámica,
estados islámicos...)
Se estima que el mundo islámico comprende una población estimada en 1800
millones de personas, básicamente repartidas entre la mitad septentrional de África, Oriente
Medio, el Cáucaso y Asia Central hasta China, parte del subcontinente indio y el Sureste
asiático. Hay importantes comunidades islámicas en Europa (Bosnia-Herzegovina, Serbia,
Albania, o las comunidades de emigrantes magrebíes en Francia, Holanda o Bélgica), en
América (EEUU, Panamá, Venezuela, Colombia, Ecuador, Argentina...)
3

MAPA 1: EL MUNDO ÁRABE Y EL MUNDO ISLÁMICO


4

El mundo islámico está dividido en dos grandes ramas doctrinales que se escindieron
a finales del S. VII, sunníes y chiíes. Los sunníes, a los que se ha identificado de forma algo
tendenciosa con la ortodoxia del islam, son la mayoría de los musulmanes, en torno al 70%,
mientras que los chiíes, a quienes se ha querido calificar de heterodoxos, son el 30%
aproximadamente. El cisma entre sunníes y chiíes surgió como una escisión meramente
política, pero con el tiempo derivó en diferencias doctrinales importantes.
A grandes rasgos, el chiísmo parte de un orden racional del mundo, según el cual Dios
no puede haber dejado sin guía a los hombres tras la muerte de Muhammad, el profeta del
islam. Por esta razón las doctrinas chiíes desarrollaron una autoridad, el imam, que por una
investidura espiritual será el sucesor simbólico del Profeta y que utilizará preferentemente el
método racional para la interpretación de las escrituras. Esta teoría del imam favoreció la
consolidación de una especie de clero con gran poder político a partir del S. XVI.
En la ortodoxia sunní más estricta se considera sacrílego cualquier intermediario entre
Dios y el creyente, por lo que no existe el guía espiritual o imam, pero esto no ha impedido
que existieran figuras de intermediación espiritual ni tampoco el desarrollo de unas
autoridades político-religiosas que interpretan los textos sagrados. El chiísmo se extiende
mayormente en Irán, Afganistán, diversas zonas de India y el Golfo Pérsico, al igual que
pequeñas comunidades del Norte de África, mientras el sunnismo ha sido la doctrina
predominante en el resto del mundo islámico y la que ostentó el poder político durante el
califato, institución de gobierno del imperio islámico.
Dentro del mundo islámico hay una parte importante con una identidad lingüístico-
cultural que comprende el mundo árabe (véase Mapa 1, zona coloreada de verde oscuro). En
estos países la religión mayoritaria es el islam, pero hay un vínculo cultural común entre sus
poblaciones, que tienen cultura y lengua árabes. Por tanto, el término árabe no designa a una
religión, sino a una identidad cultural en torno a una lengua, el árabe, que es la lengua oficial
de esos estados (véase Mapa 2) y también lengua materna de la mayoría de su población. Se
estima que la población arabófona mundial cuenta con 120 millones de personas, una
pequeña parte de los 1800 millones de musulmanes en el mundo.
5

MAPA 2: EL MUNDO ÁRABE-ISLÁMICO


6

2. Unidad y diversidad en el mundo árabe-islámico.

Hoy en día la lengua árabe es quizá el rasgo que mejor define a los habitantes del
llamado mundo árabe, puesto que en sus poblaciones hay más de 90 tipos raciales y también
diferentes elementos culturales. Todos comparten el hecho de ser arabófonos y tener unos
referentes culturales, históricos y estéticos comunes que definen la arabicidad. Tampoco la
religión define a los árabes, ya que hay árabes judíos, musulmanes y cristianos.
La confusión entre árabe e islámico viene dada por el uso indistinto que a menudo se
ha hecho de ambos términos, sin tener en cuenta que lo árabe no se ha identificado siempre a
lo largo de la historia con lo islámico. Efectivamente en los inicios del islam (S. VII) la
identificación entre lo árabe y lo islámico era casi plena porque el islam no había salido de las
fronteras de la Península Arábiga, cuna de los árabes. Sin embargo, habría que matizar que en
esa época sólo se consideraban árabes a los nómadas, los beduinos del desierto. Con la
expansión del islam por el Norte de África y Asia, del Atlántico hasta el Índico, se creó un
vasto imperio islámico cuya lengua oficial y de cultura fue el árabe, lengua de los
conquistadores que impusieron un nuevo orden político y cultural en una extensa zona, donde
existían otros sustratos culturales. La mayoría de las poblaciones sometidas a este dominio se
islamizaron, es decir, adoptaron el islam como religión, y en muchos casos también se
arabizaron, es decir, adoptaron la lengua y cultura de los conquistadores, como ocurrió en al-
Andalus, el territorio de la Península Ibérica bajo dominio islámico. Pero ambos procesos,
arabización e islamización, no fueron acordes en todas las zonas del imperio islámico.
En muchos casos, la lengua y cultura de las poblaciones nativas no desapareció del
todo. Si hay algo que caracterice a la civilización islámica es su capacidad de sincretismo, de
mestizaje y creación de nuevos referentes culturales tomando aportaciones de distintas
culturas. La mayor parte de esta historia común bajo el imperio islámico fue un gran proceso
de interculturación, y como producto de ese proceso histórico en la actualidad es muy difícil
definir las fronteras culturales entre lo árabe y lo perteneciente a esas minorías culturales que
en algunos casos han conservado su lengua y señas de identidad.
Es el caso de dos minorías lingüístico-culturales incluidas en el mundo árabe, el
pueblo bereber o amazig (pl. imaziguen) y el pueblo kurdo. Los imaziguen o mazigios son
descendientes de las poblaciones autóctonas que habitaban el Norte de África cuando los
árabes conquistaron esta zona en el S. VIII. Su seña de identidad es la lengua bereber, el
tamazigt, lengua que pertenece a la misma familia lingüística del árabe pero que se diferencia
de ella. También unen a los imaziguen una serie de tradiciones, costumbres y referentes
culturales integrados en el acervo cultural de los marroquíes, argelinos, tunecinos o libios.
Los pueblos bereberes debieron emigrar en sucesivas oleadas a las Islas Canarias, y su lengua
es el origen de las hablas guanches, de las que restan gran cantidad de topónimos y
antropónimos de un estadio de estas lenguas que se dio en el S. XV, cuando desaparecieron.
A menudo es difícil deslindar lo árabe de lo bereber, pues muchas personas tienen
identidades culturales compartidas, por ese proceso histórico de interculturación y
enriquecimiento mutuo. En el terreno lingüístico el árabe coloquial magrebí ha convivido
durante siglos con el bereber, lengua de tradición oral que no contaba con la ventaja del
registro escrito ni había sido sistematizada. Esta convivencia ha hecho que se hayan
producido gran cantidad de préstamos, calcos léxicos y sintácticos y otros procesos,
entrelazando ambas lenguas, de manera que algunos hablantes no son conscientes de que
estas dos lenguas son distintas.
El pueblo kurdo habita una zona repartida entre Siria, Irak, Irán, Armenia,
Azerbaiyán y Turquía, el Kurdistán. Comparte la lengua kurda, que es una lengua
7

emparentada con el persa y del tronco lingüístico indoeuropeo, además de una serie de
tradiciones, historia, literatura, etc. que forman una cultura más o menos diferenciada de lo
árabe, como en el caso de la cultura amazig. En los países árabes tienen un reconocimiento
desigual, y sólo en Irak han contado con una autonomía regional que sirvió de revulsivo para
la normalización de la lengua y cultura kurdas.
La existencia de importantes minorías lingüístico-culturales dentro del mundo árabe y
de diferentes confesiones religiosas indica que hablar simplemente de mundo árabe excluye a
poblaciones importantes cuya lengua y cultura no son árabes, o exclusivamente árabes,
mientras que hablar de mundo islámico indica un espacio mucho mayor o impreciso. Por lo
tanto, podemos aplicar el adjetivo árabe-islámico para designar a esta zona geográfica en la
que la cultura dominante es el árabe, principalmente por el vínculo de la lengua, pero incluye
otras culturas minoritarias como la tamazigt o la kurda, que sin embargo comparten el ser
mayoritariamente de población musulmana.
En la actualidad existen 22 estados árabes unidos en la Liga de Estados Árabes, el
órgano supranacional más importante de esta zona del mundo (Mauritania, Marruecos,
Argelia, Túnez, Libia, Egipto, Sudán, Eritrea, Yibuti, Somalia, Yemen, Islas Comores, Omán,
Arabia Saudí, Qatar, Bahrein, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos, Irak, Siria, Líbano y
Jordania), a los que hay que añadir dos países sin estado, pendientes de su autodeterminación:
Sáhara Occidental y Palestina (véase Mapa 2). Todos ellos tienen como lengua oficial el
árabe, aunque en algunos países como Eritrea o Somalia no es la lengua más extendida.
También tienen en común el islam como religión mayoritaria, aunque hay importantes
comunidades cristianas (en Palestina, Siria, Jordania, Egipto, Líbano) y judías (en la misma
zona y en Marruecos, Argelia y Túnez). Políticamente Israel no se incluye en el mundo árabe,
pero desde el punto de vista lingüístico y cultural, se puede considerar árabe porque en él hay
una importante población árabe de distintas procedencias (palestina, yemení, etc.) y además
su lengua tiene rango de oficial junto al hebreo.
A su vez el mundo árabe se divide en dos grandes zonas: el Magreb (del árabe al-
Magrib, el Occidente), que comprende Mauritania, Sáhara Occidental, Marruecos, Argelia,
Túnez y Libia, y el Mashrek (de al-Mašriq, el Oriente), que se extiende desde Egipto hasta
el resto de países árabes del continente asiático y la Península Arábiga. En el Magreb hay una
identidad cultural diferenciada por el sustrato bereber común a estos países y por una historia
compartida y diferenciada desde los siglos VIII-IX del Mashrek, también llamado Oriente
Medio, que tiene rasgos culturales e incluso lingüísticos diferentes.
8

3. Necesidades humanas y desarrollo en las sociedades árabe-islámicas.

Sin duda, la imagen que usualmente tenemos de las sociedades árabe-islámicas está
cargada de negatividad, con nuevos matices ante el cúmulo de informaciones recientes sobre
conflictos, guerras, caos y fanatismo que habitualmente adornan informativos y reportajes.
Parece que no se puede vislumbrar ni un ápice de esperanza para estos países desgarrados por
la muerte y la destrucción, que tal como se desprende en los medios de comunicación, debe
ser intrínseca a su cultura. Toda esa carga negativa repercute sin duda en nuestra relación
personal o convivencia colectiva con personas o grupos de estos países. El “otro” árabe-
islámico sigue cargando con toda esa amalgama de prejuicios negativos, una imagen cuyo
rostro humano se desdibuja por la ignorancia (mutua), la incomprensión (también mutua), los
estereotipos (necesarios, pero demasiado cerrados) y la falta de diálogo y compromiso
(también mutuo).
Parece realmente difícil desembarazarse de esa imagen violenta que tenemos de
árabes o musulmanes, ya que la mayoría de la información o bastantes vivencias directas o
indirectas son negativas. Inconscientemente, se percibe la presencia de árabes o musulmanes
como “problema”. En la mayoría de los casos las experiencias positivas se arrinconan en la
excepción o se refugian en la “buena voluntad” de algunos colectivos. Esta percepción, más o
menos generalizada, es tremendamente parcial, porque enmascara cientos de realidades,
experiencias y conflictos que se regulan constructivamente. En el fondo esta percepción es un
reflejo de nuestra propia idea sobre la naturaleza humana: que el ser humano es violento por
naturaleza, y cuando resuelve sus conflictos sin el uso de la fuerza lo hace de manera
excepcional.
Faltaríamos a la verdad si describiéramos al “otro” como exclusivamente violento,
pero también si fuéramos al otro extremo y lo caracterizáramos sólo por su carácter
dialogante, sus predisposiciones constructivas o pacíficas... El ser humano puede regular sus
conflictos de muy diversas formas, y en estos modos paz y violencia están siempre presentes.
Una perspectiva más conforme a la realidad debería estar alejada de esa especie de
fascinación que ejercen los sucesos violentos y que dominan nuestro discurso, especialmente
si se trata de caracterizar al otro.
Precisamente suele ocurrir que el “otro” se ve deshumanizado porque se le arrebata su
atributo más profundamente humano, que es su capacidad de raciocinio y de búsqueda de
medios distintos a la fuerza (aunque siempre relacionados con ella) para satisfacer sus
necesidades en armonía con su medio. Una extraña miopía no nos deja ver o comprender esas
potencialidades cuando se trata de alguien ajeno, y por el contrario nos hace ver claramente
que ese atributo de humanidad tiene pleno sentido en nuestras actuaciones. Por regla general,
no sabríamos decir qué medios, qué tradiciones, que fórmulas, recursos o pautas de
comportamiento tiene la cultura árabe-islámica para regular los conflictos de forma
constructiva. Constantemente se analizan, desmenuzan y recalcan los mecanismos,
concepciones e imperativos culturales o religiosos que desencadenan todo lo contrario: se
habla de yihad, de doctrina del martirio, de involucionismo, integrismo, salafismo, células
durmientes, o de aislamiento, fanatismo, exclusivismo cultural, actitudes reaccionarias… Es
decir, conocemos muy bien cuál es su cultura de violencia (al igual que conocemos la
nuestra) pero no conocemos su cultura de paz.
El desconocimiento mutuo y propio de nuestras culturas de paz bloquea a menudo los
intentos de crear una cultura de paz compartida en nuestros conflictos comunes, una
transcultura de paz. Al igual que nosotros desconocemos o infravaloramos aspectos como la
generosidad, solidaridad, creatividad, etc. de la cultura árabe-islámica, es frecuente también
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en países árabe-islámicos la demonización de la cultura occidental, la sobredimensión del


carácter violento de nuestro historia y comportamiento cultural, produciendo además una
hipercrítica de los valores propios, con el consecuente fatalismo.
Pocas veces somos conscientes de que la presencia creciente de personas, familias o
incluso grupos enteros de filiación tribal, vecinal o cultural procedentes de países árabes o
islámicos es una estupenda oportunidad para conocernos y tener conflictos, que es la única
manera de profundizar en el entendimiento mutuo y construir fórmulas nuevas, partiendo de
nuestras respectivas culturas de paz. En gran medida el conocimiento de esos mecanismos
constructivos de la cultura del otro es un reconocimiento de los propios y una toma de
conciencia de la nuestra identidad en lo humano. Es un buen punto de partida para empezar a
construir un lenguaje intercultural y transcultural basado en la experiencia y el compromiso,
un instrumento que parece ya indispensable para la supervivencia de nuestro planeta
globalizado.
Por otra parte, es evidente que las experiencias aisladas, locales o regionales, no
pueden cambiar el horizonte sombrío de las relaciones de dominación y violencia que nuestro
mundo desarrolla con el árabe-islámico. Las experiencias locales de los mediadores
interculturales y otros agentes sociales pueden ser verdaderos gérmenes que reinviertan este
tipo de relación injusta y desigual, gestando alternativas de relación en las que imperan
principios como la horizontalidad, el empoderamiento, la negociación, l