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telúrica

revista semestral de poesía


colectivo nuevas voces

· creación · ensayo · traducción · entrevista·


· reseña·
nº 1· enero · junio· 2020
telúrica
revista semestral de poesía

colectivo nuevas voces

· creación · ensayo · traducción · entrevista·


· reseña·

nº 1· enero · junio· 2020


telúrica
revista semestral de poesía
colectivo nuevas voces
nº 1· enero · junio· 2020
·
dirección y diagramación
camilo restrepo monsalve

·
fotografías de portada e interiores
ana maría bustamante

·
consejo editorial
ana maría bustamante · daniel acevedo · camilo restrepo

·
colectivo nuevas voces
· felipe lópez · daniel acevedo · ana maría bustamante · camilo restrepo · juan felipe posada · kelly jimenez ·
· lina maria trujillo · manuela salinas sierra · johana casanova (gaia) ·

·
telúrica es una publicación semestral autogestionada · se realiza con fines divulgativos ·
los textos son propiedad de sus autores · las opiniones expresadas por los autores
no comprometen a telúrica ni al colectivo nuevas voces
hecho en Medellín · Colombia
teluricarevista@gmail.com
www.nuevasvoces.org
contenido
lucía estrada · 10 ·
· 9 · dossier daniela córdoba · 17 ·
mujeres poetas de medellín isabel carvajal · 19 ·
(fotografías de ana maría bustamante) astrid aristizábal · 21 ·
yenny león · 23 ·

Marosa Di Giorgio y el enigma


· 28 · ensayo de lo cotidiano
por: daniel acevedo · 28 ·

la tradición y el talento individual


por: T. S. Eliot · 31 ·

· 36 · trayectos
magdalena camargo lemieszek (Panamá) · 37·
Aguadulce/Santa Cruz valeria sandi (Bolivia) · 42 ·
(ida y regreso)

· 47 · creación emilio paz panana (Perú) · 48 ·


katherine rengifo (Perú) · 51 ·
(nuevos poetas
ana maría arana (Bolivia) · 54 ·
del continente americano) santiago andrés gómez (Colombia) · 62 ·
jhonattan arredondo grisales (Colombia) · 69·

· 72 · reseña conciencia de la espera


álvaro pérez sastre
por: o. alba cuervo

poemas de fabrício marques (Brasil)


· 74 · traducción versiones de agustín arosteguy (Argentina)

Marosa di Giorgio,
· 90 · homenajes 7 poemas
selección de camilo restrepo
· t·
editorial

De repente, la tierra se agita, sacude sus vísceras de piedra. Las grietas, serpientes fugadas del reino de las
pesadillas, horadan el suelo y nos alertan sobre la existencia de otros mundos, nos dejan intuir el trasfondo, la
caldera donde arde el principio de los tiempos, el útero donde reposa el origen.

Como una bestia que destruye los muros y recorre con los ojos la extensión del mundo arrebatado, la agitación
atiza en nuestro cuerpo una hoguera cuyas lenguas son la mezcla del miedo y el gozo. Así la creación poética.

Pero todo ha sido reducido a escombros, y tras la devastación las cosas claman por nuevos nombres. Requeri-
mos un nuevo alfabeto.
*

Apilando restos, la poesía erige imágenes inéditas. En torno a ellas se reúnen los hombres y danzan para invocar
el renacimiento de su cultura, la renovación los sentidos.

Al derribarlos, la agitación despierta en ellos la sed perdida. El sismo los saca del anquilosamiento y los arroja a
la búsqueda de fuentes remotas, que les permitan saciar su hambre y lavarse el rostro para contemplar con ojos
limpios la aurora reinventada. Pero, entre el júbilo que anima nuevo tiempo, ignoran que vendrán las réplicas.

Y así, en este vaivén de destrucciones y resurgimientos, en esta oscilación del caos a la calma, a pesar de la apa-
rente futilidad de su empresa, cumplen los poetas su tarea renovadora: al igual que los movimientos telúricos,
sus palabras de magma caen sobre la tierra como incendios que destruyen y a la vez fertilizan.
*

Celebramos en estos folios esa fuerza elemental. Cantamos aquí la agitación del verbo, su temblor y su calma.
Rotación y traslación de lo desconocido en el cosmos de la palabra.

Como Saint-John Perse, imaginamos la poesía como una suerte de intento de los hombres por eternizar la pri-
mera mañana del mundo. Por ello, este número inicial de telúrica reúne en sus páginas a un manojo de nuevos
creadores que, con sus labores en torno a la poesía (creación, ensayo, traducción, reseña, manifiesto), mantie-
nen vigente el sueño de renovación inherente al quehacer poético .

Conscientes de que nadie tiene el poder absoluto sobre lo poesía, en esta ocasión quisimos presentar a los
lectores una revista y no una antología o libro, pues pensamos que la periodicidad nos dará la posibilidad de
descubrir en el camino, cada vez a un número mayor de seres cuyo interior se estremece aún por el ansia de la
belleza.

Esta primera muestra no tiene otra vocación que la de convertirse en una fiesta. Defendemos la idea de que las
publicaciones periódicas solo tienen como propósito el reunir a un conjunto de sujetos que comparten visiones
similares sobre el mundo, y que estas visiones pueden modificarse con el paso del tiempo, por lo que dichos
seres deben admitir la transitoriedad de su palabra sin negar la de otros. Aún así, con plena conciencia de que
los dominios del poema llegan solo hasta los bordes de la hoja, aunque al acercarse a ellos los lectores puedan
expandirlos hasta dimensiones incalculables, entregamos a los interesados una selección importante de poetas
que, a día de hoy, dedican su energía a labrar las palabras.

Por ello, sobra aclarar que en el proceso de criba de los materiales recibidos para la presente edición, nunca
se pretendió dar la última palabra. No anunciamos aquí en modo alguno la irrupción de una vanguardia, ni
proclamamos una única forma de escribir o pensar la poesía. La selección presentada, que estuvo a cargo de
los poetas Daniel Acevedo, Camilo Restrepo y Ana María Bustamante, y en la que participaron de diferentes
formas los demás miembros del colectivo Nuevas Voces, aún después de su concreción, representa solo una
posibilidad de acercamiento a la nueva poesía, dentro del abanico infinito que puede surgir en el universo alea-
torio que nos rodea.

Esperamos entonces que los lectores y amigos contemplen la posibilidad de reunirse con nosotros en ediciones
posteriores, que con su lectura atenta ensanchen cada una de estas líneas que nacen del trabajo solitario de los
creadores. Salud por nuestro primer número. Bienvenidos a telúrica.

camilo restrepo
Medellín, marzo de 2020
dossier
mujeres poetas de
Medellín
fotografías: ana maría bustamante
lucía estrada

XVIII

- ¡Cruza el espejo!

- No, algo se rompería.

- ¿Tú? ¿El espejo?

- No, lo que dejaría atrás, lo que verían del otro lado mis ojos.

10
XXIV

Nacen de la ventana, no del “otro lado”, que no existe, sino de la ventana misma, de su borde filoso. Se ex-
tienden. Son el bosque presentido. Crecen para mí que las espero. En el mundo, ningún laberinto las pierde;
sobrevuelan, tan sencillas como son, incluso las palabras. Comprendo el fervor. Vienen a morir en mí, o a nacer
nuevamente, yo, que soy la hermana gemela de su madre, lo más cercano a su brillo, la negación del “otro lado”
de la casa.

11
XXVIII

Fija en la profundidad del lago, no adviertes la huida. Se ha llevado puertas y paredes, lo que habías puesto
bajo su sombra para protegerlo de la tempestad, libros y ortigas. Pero tú sigues absorta, como esperando.
Un día, la casa extraviará el camino y cantará para que vayas a su encuentro nuevamente en el bosque.

De: Maiastra
(2001)

12
Hécuba

Que mis ojos mientan


lo que han visto
esta noche
un gran augurio:
¡oh rey!
el Cuervo
se ha posado
sobre nuestras coronas.

13
Prisca

No espero la luz

es una puerta cerrada


por mil espejos
a los que permito reflejar otros rostros

ya no eres
la promesa de tus ángeles

voy como emperatriz por el valle desolado


y los sonidos son más profundos ahora

y las visiones

cuando la noche caiga y el cuervo


me cubra los ojos
no haré caso del rumor sordo de tus trompetas
ni me levantaré con los muertos
ni haré una señal sobre mi árbol
para que me nombres

no necesito más el arco que cubría mi casa

es fuego que vi extinguirse


bajo el pie de los vencidos.

14
Del laberinto de Ariadna I

Toma este delgado hilo de sombra y envuélvelo en torno a ti. Ténsalo hasta el límite. Comprueba su resistencia.
El roce oscuro pronto ganará la carne, el hueso, la médula feroz de tu memoria.
Insiste en el corte que aguzará tu oído, tu lengua. Insiste hasta que seas de la herida su cerco de palabras afila-
das.
De un extremo a otro de la sangre, allí donde la luna marchita alimenta a sus perros, extiende su línea sedienta.
Pero no lo rompas. No rompas la noche ni la palabra espejo. No rompas lo que has escuchado ni la voluntad de
seguir en pie sobre el hielo que cruje, bajo el ardor de tantas lámparas contradictorias.
Toma entre los dedos este delgado instante; púlsalo como a la sola cuerda del piano en la torre de Tübingen.
Esta es la última posibilidad de aferrarte. Ténsalo en torno a ti. No lo pierdas.

15
Alma Mahler

Yo también lo prefiero. Escribo en la seda de tus párpados


mi temor de perderle,
Es más bella la mano de que huya como un gato por los techos,
al pulsar una cuerda invisible. de que salte y reviente la cuerda
de todas las campanas del mundo,
Cuando duermes, de que se despeñe con el sonido metálico
reaparecen las tres mil sombras de tus dedos de un arcángel
tejiendo filigranas en el centro mismo de la orquesta.
en el oscuro cuello del dragón.
Yo también lo prefiero
Te miro inquieta cóncavo y oscuro.
sin atreverme a respirar.

Es la hora más alta De: Las Hijas del espino


del doble vuelo nocturno. (2005)

16
daniela córdoba

Hojas de otoño

Se escucha un grito silencioso


que se filtra entre las ramas
las lápidas se lamentan
y aquel ángel escondido entre los árboles
se tapa los oídos

Mil voces del pasado me recorren


y carcomen noche y día
lo que creen todavía suyo
un epitafio de letras negras
cubierto de moho

Perdidas
se mueven en la espesura
buscan la salida
siguen el sendero de roca

No se enteran
Retornan siempre
Sin descanso
Como hojas de otoño
Al soplar el viento

17
Lluvia

No dormiré esta noche Todo mi corazón


quiero contar las horas se vuelve oídos esta noche
y escuchar lo que dice el agua
cuando golpea Escuchar la lluvia
con sus dedos menudos el cristal que ha visto el sol de cerca
y baja libre de la mano del viento
Escuchar en el silencio
la nana que cantan las goteras Cuántos diamantes
al danzar en los charcos colgarán mañana
que se abren como párpados en el ramaje profundo del ciprés
en las calles de la ciudad.
Cuántos ríos cantarán ahora
Mirar por la ventana cuántas nostalgias bailarán
caudales de lluvias y tristezas
escurrirse entre los árboles No dormiré esta noche
quiero escuchar la vida
Dejar que las lágrimas del cielo derramarse por mi ventana
empapen mi cuerpo exhausto
18
astrid aristizábal

1. Resistencia

Entrego todas mis armas


insisto en extenderme sobre mi propio lecho
consigo relatar entre la abundancia
de hojas,
flores,
manos,
palabras puestas encima.

Un cello estremece la habitación con sonidos


sinceros.
Desde mi silencio
he levantado la polvareda más tenaz.

Cautiva en mi sereno templo


comparto mi brillo con
todo lo paranormal.

19
2 . Emerge la matria

Abro mis ojos bajo el agua cristalina


Soy un fuego vítreo
trasluciendo los cantos de ninfas
sirenas serenas, tropicales, australes, boreales
siderales
Se estremece el follaje al revés
Se confunde la sombra en mi piel
Me protejo desde una respiración peregrina
Solo queda mi cuerpo
Barca vacía
Reposo ligera.

20
isabel carvajal

Gatos pardos

Una silueta de vidrio,


recuerda.
Las fuerzas creadoras
gotean por los bordes de la razón estupefacta.
Aquellas lunas rojas,
caminan tras las pisadas de gatos pardos
que sueñan sentados en galaxias.

21
Mujer de agua

Cubrir las formas con palabras,


Deslizarse bajo la marea,
Nadar en las sombras,
En el umbral de tus recuerdos
Una mujer se acerca
Con cabello flotante,
Su roja presencia
Abraza el océano,
Reclama su voz
Y sus raíces crecen en lo profundo,
Sintiendo.

22
yenny león

La casa se recibe

“El miedo, ese viento que cierra puertas y ventanas”.


María Mercedes Carranza

Cada clavo minúsculo


sostiene la casa
que gira en las muñecas.
Toda esquina es un ojo
que sobrevive
en la boca de una jaula.

El techo duerme,
ascendiendo,
y las sábanas destendidas
son multitud.

Peldaño tras peldaño,


los huesos crecen.

Los corredores se abren


para vivir abismos sucios
de visitantes,
horas podridas,
risas desganadas.

Pero aquí el humo de los pequeños


solo entra para ser absorbido
por una marea fría
que fulgura a destiempo.

El mentón apoyado
en la pared de hierro
cristaliza la amargura
de no poseer ventanales
que semejen un cielo
donde caer con las manos abiertas.

23
II

La casa recoge
el abrazo de las cosas
en su rito.

En ella hay una tregua de abismos


que rompe la expansión
del fuego.

Las miradas se cuecen,


frágiles,
a puerta cerrada.

24
A la cartomante

Para Olga Orozco

Cuando te adhieres con regularidad


a alguna esquina solitaria del destino,
transparentas el porvenir
y detienes la caída de la estrella.

Miras los senderos


en la palma de la mano
y acoges
la piel de otro universo.

25
III

Las montañas se retuercen sobre la frente,


una y otra vez,
para acecharme sin rumor, sin pasos.

Ya la abuela duerme carente de cirios y mariposas,


y solo ciertas bromelias acampan entre árboles
saturados de viento enrarecido.

Los pulmones, acorazados por una densa nube,


festejan los arreboles contaminados
cual vidrio sacramental.

El desecho triza el fuego,


convierte la hierba antigua en caracoles;
las luciérnagas, en puentes dorados;
y el pétalo, en estatuilla caída.

Dentro de mí hay madera,


largas columnas de mármol
que se trenzan
y descubren su inutilidad
en los pliegues dormidos de las piernas.

Y no sé qué hacer
cuando se eleva el horizonte.

26
III

Sé que no podrás nacer de nuevo,


mas en tu laberinto de palabras
sembraste un extraño sosiego
que corta el aire.

Tu rumor de vapor estancado


me aspira las manos y las mejillas.
Con tu relámpago
dejo de estar bajo las estrellas,
la hierba se ilumina de lluvia
y mi rostro pasa a ser sostenido
por un péndulo solar.

El universo tropieza en mí,


se retrae
y me inmola con sus gestos.
No hay ya piel que caiga al precipicio.
Ningún molde me configura.
No habito la flor cerrada
ni puedo tantear el corazón
con el abismo.

27
Marosa di Giorgio
e n s a y o

y el enigma de
lo cotidiano
por: daniel acevedo
Cuando se piensa en la obra de Marosa di Giorgio, del campo, de paisajes que alguna vez hemos habitado
pensamos en huertos, en hongos, en ángeles, en ni- así sea con el pensamiento. Ahí reside la clave de su
ños, en imágenes que se vinculan con la infancia, pero estética. La poeta uruguaya deconstruye, a través de
no con nuestra infancia subjetiva, sino con la infan- la imagen, nuestras certidumbres construidas a través
cia del mundo. Tras la prosa poética se esconde un de la memoria. Esos espacios que creíamos conocer,
objetivo: recuperar el asombro primigenio ante una ya no son tan cercanos, son ajenos, ignotos, inefables,
realidad que nos desborda, como el de aquellos tiem- imperceptibles, con pequeños misterios que perviven
pos del mito y la incertidumbre. La escritora uruguaya bajo el manto de la noche, que es esa misma noche a
fue reconocida siempre por su excentricidad, por su la que temíamos cuando chicos, tan cargada de fantas-
caminar particular, su cabello despeinado, su mirada mas, sombras, vientos rancios y animales asombrosos.
que parecía escrutar visiones de lo sagrado, percibir La misma noche de la guerra, incomprensible para
una pizca de lo innombrable, de lo que está por fuera una niña que juega en el bosque.
del lenguaje y dormita en un mundo de pesadillas. Y,
desde luego, haber pagado un precio por ello. Ya no se De súbito, estalló la guerra. Se abrió como una bomba de
puede deambular por las calles anclado en la “norma- azúcar
arriba de las calas. Primero, creíamos que era juego;
lidad” ilusoria implantada por los poderes del capital.
después, vimos que la cosa era siniestra. El aire quedó
Solo se puede andar como levitando, más allá de las ligeramente envenenado. Se desprendían los murciélagos
cornisas de la historia. desde sus escondites, sus cuevas ocultas caían a los platos,
como rosas, como ratones que volvieran del infinito,
Marosa describe en sus poemas espacios que cierta- todavía, con las alas.
Por protegerlos de algún modo, enumerábamos los seres
mente conocemos y alguna vez hemos visitado. Es-
y las cosas:
pacios que corresponden a la cotidianidad del hogar, “Las lechugas, los reptiles comestibles, las tacitas...”.
Pero, ya los arados se habían vuelto aviones; cada uno, tenía Y un hombre alto se irguió y se marchó.
calavera y tenía alas, y ronroneaba cerca de las nubes, al alcance Y esto que parece casi increíble, luego fue pintado
de la manos pasaron los batallones al galope, al paso. prodigiosamente en una caja.
Se prolongóla aurora quieta, y al mediodía, el sol se partió; uno
fue hacia el este, El poema en prosa es el formato escogido mayorita-
el otro hacia el oeste. Como si el abuelo y la abuela
se divorciaran. riamente por di Giorgio, un formato que le permite
De esto ya hace mucho, aquella vez, cuando estalló la guerra, introducir pequeños lapsus narrativos que, sin embar-
arriba de las calas. go, no están allí en busca de construir una estructura
como la de un cuento o un microrrelato, sino dando
Algunos han tildado la obra de la poeta de neobarro- un aire cercano. El poema se ubica en un límite ende-
ca, por sus vínculos con los juegos de la imagen, y de ble y explota recursos narrativos para lograr nuevos
cierto mal llamado hermetismo, que se traduce en efectos, pero no se convierte en cuento pues el sentido
la incomprensión de lo sagrado en nuestros rituales se diluye y al final la imagen poética prima sobre lo de-
cotidianos. Hay una reescritura de los sentidos, una más. Pareces encontrarte ante la familiaridad de una
búsqueda de mostrar, a través del lenguaje, nuevas po- canción, de una historia que alguna vez escuchaste,
sibilidades de expansión, de sentires, abrir los ojos y pero la imagen irrumpe para desestabilizar cualquier
ver que el cielo ya no es tan azul como creíamos. Se intento de capturar o encerrar el poema. El enigma de
crean perceptos y afectos, formas de percepción al de- lo cotidiano prima sobre el deseo racional de dar una
cir de Deleuze, que permanecen en cada palabra y se explicación o una estructura lógica. Es la percepción
trasmiten a través del ritmo fluido de la prosa que nos lo que se pone en juego y la prosa está en función de
remota a nuestra infancia, a una canción que habita producir pequeñas sensaciones y agitar las cuerdas, al-
en nosotros y creíamos perdida. La música es la que gunas veces rígidas, de la memoria.
se canta frente a una fogata, en el claro del bosque, en
una velada acompañada de cocuyos y fuegos fatuos. La muerte puede convertirse en algo tan cotidiano
como comer sopa de tomates, y el nacimiento de cual-
En Papeles Salvajes, las obras completas, aparecen se- quier criatura, planta o entidad, en un milagro que
res y espacios de todo tipo: hadas, ángeles, lechugas rompe la normalidad establecida. Más cuando se es
aladas, murciélagos, hongos, árboles, sombras, hom- imperceptible, cuando se nace en silencio. Solo pocos
bres con alas de mariposa, campos de flores que reve- son testigos de la irrupción de lo sagrado y de la expe-
lan una cercanía con la zona rural. Todos ellos parecen riencia que resignifica el cuerpo, que se proyecta bajo
tener una identidad diferente a la que normalmente las esporas.
les atribuimos. Al mejor estilo de un Lewis Carroll,
pero invocando la música primigenia, di Giorgio de- Los hongos nacen en silencio; algunos nacen en silencio;
otros, con un breve alarido, un leve trueno. Unos son
construye las certezas que trae el lenguaje. De repente blancos, otros rosados, ése es gris y parece una paloma,
se puede atrapar una hada o un ángel en un frasco la estatua de una paloma; otros son dorados o morados.
o puede existir una guerra entre los huertos. No hay Cada uno trae -y eso es lo terrible- la inicial del muerto
imposibilidad. Es la recuperación del asombro ante lo de donde procede. Yo no me atrevo a devorarlos; esa carne
cotidiano. No es fantasía. Ni tampoco una revisión del levísima es pariente nuestra.
Pero, aparece en la tarde el comprador de hongos y
mundo onírico. Estos seres habitan en nosotros, en las empieza la siega. Mi madre da permiso. El elige como un
palabras, en nuestros pasos, en nuestras percepciones. águila. Ese blanco como el azúcar, uno rosado, uno gris.
Están allí y el poema los visualiza. Mamá no se da cuenta de que vende a su raza.

Bajó una mariposa a un lugar oscuro; al parecer, de Marosa siempre se sintió parte de un pueblo diferente,
hermosos colores; no se distinguía bien. La niña más chica una especie de caminante de la penumbra, cultivado-
creyó que era una muñeca rarísima y la pidió; los otros
niños dijeron: -Bajo las alas hay un hombre. ra de imágenes en huertos recónditos de la memoria,
Yo dije: -Sí, su cuerpo parece un hombrecito. hermana de la nación fungi que habita los claros de
Pero, ellos aclararon que era un hombre de tamaño natural. los bosques. Andaba por las calles despelucada, con
Me arrodillé y vi. Era verdad lo que decían los niños. ¿Cómo una forma particular de vestir, como atrapada en una
cabía un hombre de tamaño normal bajo las alitas? visión. Sus ojos percibían la fragilidad de los espejos
Llamamos a un vecino. Trajo una pinza. Sacó las alas.
29
bajo las paredes de las casas. Sus manos tocaban los hemos tenido en Latinoamérica. Papeles Salvajes,
árboles y eran capaces de escuchar su canción oculta. cuyo nombre no es casual, es una invitación a ver la
Las palabras se deslizaban en sus dedos como plumas vida como una aventura, como un sueño, una invasión
de avestruces y los hongos crecían en sus poemas como de los sentidos. El enigma de lo cotidiano, la ronda
huevos de ángeles borrachos. ¿Qué mejor manera de infantil, el aleteo perdido de una mariposa, la brisa
decirlo? De alguna manera, todos los poetas, anhelan que sopla inquieta, cierta oscuridad tras los robles y
un poco de esa revelación. Marosa no sólo la tiene, una risa que se pierde como un eco en medio de una
sino que la vive, su vida misma fue el precio de sus pradera inmensa, son imágenes que, inevitablemente,
percepciones. Una música, un ronda infantil, devela aparecerán en una lectura de di Giorgio. Sus páginas
un poco del misterio, y permanece en nosotros luego esperan a un lector atrevido que quiera confrontarse
de leerla. La escucho aún cuando cierro los ojos. consigo mismo, con su visión de la realidad, con sus
propios abismos: la noche que se expande como un
Es indispensable reconocer la obra de esta gran poeta torbellino en las grietas de la memoria y en las colinas
como una huella poética de las más auténticas que del olvido.

Marosa di Giorgio, 1932 · 2004

____________
Daniel Acevedo (Medellín, 1986). Poeta, gestor cultural e historiador. Ha participado en diversos eventos litera-
rios dentro y fuera de Colombia. Se destacan el XXVII Festival Internacional de poesía de Medellín, el Festival
Internacional de Poesía de La Habana y el 16º Encuentro Poetas y Narradores de las Dos Orillas, Uruguay,
donde obtuvo el reconocimiento “Arturo Cuadrado” a mejor poeta joven. Fue ganador de los estímulos de la
Gobernación de Antioquia a creación de libro de poesía en 2017, con su poemario Ritual de Vuelo. Fue ga-
nador de mención de honor en el VI Concurso Nacional de Cuento de EPM. Es uno de los coordinadores del
colectivo poético Nuevas Voces.

30
la tradición
y el talento individual
(1919)

por: T. S. Eliot

publicada en francés; y concluimos (somos gente tan


I
inconsciente) que los franceses son “más críticos” que
nosotros, y a veces como que nos adornamos con esa
En el ámbito de las letras inglesas rara vez hablamos
aseveración, dando a entender con ello que los france-
de tradición, aunque ocasionalmente aplicamos el tér-
ses son menos espontáneos. Acaso lo sean; pero debe-
mino al deplorar su ausencia. No podemos referirnos
ríamos recordar que la crítica es tan inevitable como
a la “tradición” o a “una tradición”; a lo sumo, em-
la respiración, y que no redundaría en nuestro desdoro
pleamos el adjetivo al decir que la poesía de fulano es
articular lo que nos pasa por la cabeza cuando leemos
“tradicional” o incluso “demasiado tradicional”. Rara
un libro o sentimos una emoción al respecto, o criticar
vez, pues, aparece la palabra, salvo en una frase de
nuestro propio modo de pensar en sus procedimientos
censura. De otro modo, es vagamente aprobatoria,
críticos. Uno de los hechos que podría arrojar luz so-
con la implicación, en cuanto a la obra aprobada, de
bre este proceso radica en nuestra tendencia a insistir,
cierta placentera reconstrucción arqueológica. Ape-
al alabar a un poeta, en aquellos aspectos de su obra
nas se puede hacer de la palabra algo grato a los oídos
en que menos se asemeja a los demás. En estos aspec-
ingleses sin esta cómoda referencia a la apaciguante
tos o partes de su obra pretendemos hallar lo indivi-
ciencia de la arqueología.
dual, lo que constituye la esencia propia del hombre.
Habitamos, satisfechos, en las diferencias entre este
Ciertamente, es poco probable que la palabra apa-
poeta y sus predecesores, en especial sus predecesores
rezca en relación a nuestras apreciaciones de escrito-
inmediatos; nos empeñamos en encontrar algo que
res vivos o muertos. Toda nación, toda raza, no sólo
pueda aislarse para poder disfrutarse. Mientras que,
cuenta con sus propios giros mentales creativos, sino
si nos aproximamos a un poeta sin este prejuicio, con
con sus giros críticos; y es incluso más olvidadiza de
frecuencia encontraremos que no sólo las mejores par-
las deficiencias y limitaciones de sus hábitos críticos,
tes de su obra, sino las más individuales, acaso resulten
que de los de su genio creativo. Conocemos o cree-
aquellas en las cuales los poetas muertos, sus ancestros,
mos conocer el método o hábito crítico de los france-
confirman su inmortalidad más vigorosamente. Y no
ses, a partir de la enorme cantidad de escritos críticos
me refiero al periodo impresionable de la adolescen-
cia, sino al de la plena madurez.
Y aun si la única forma de tradición, de transmisión, pea o inglesa, no encontrará descabellado que el pasa-
consistiera en seguir los caminos de la generación in- do deba verse alterado por el presente, tanto como el
mediata anterior a la nuestra con una ciega o tímida presente deba dejarse guiar por el pasado. Y el poeta
adhesión a sus logros, la “tradición” debería sin duda consciente de esto, estará también consciente de las
desalentarse. Hemos constatado cómo las corrientes grandes dificultades y responsabilidades inherentes al
simplistas se han perdido entre las arenas; y cómo la caso.
novedad supera a la repetición. La tradición encarna
una cuestión de significado mucho más amplio. No Desde un cierto ángulo, también estará consciente de
puede heredarse, y quien la quiera, habrá de obtener- que inevitablemente se le deberá juzgar de acuerdo
la con un gran esfuerzo. Implica, en primer lugar, un con los estándares del pasado. Digo que según éstos
sentido histórico que se puede considerar casi indis- se le juzgará, no se le mutilará; no se le juzgará tan
pensable para cualquiera que siga siendo poeta des- bueno como los muertos, o mejor o peor que ellos; y
pués de los veinticinco años. Dicho sentido histórico desde luego, no se le juzgará de acuerdo con cánones
conlleva una percepción no sólo de lo pasado del pasa- de crítica en desuso. Se emitirá un juicio, una com-
do, sino de su presencia; asimismo, empuja a un hom- paración, en los cuales dos cosas se midan una a la
bre a escribir no meramente con su propia generación otra. Adecuarse solamente sería para la nueva obra
en la médula de los huesos, sino con el sentimiento de no adecuarse del todo; al no ser nueva, una obra de
que toda la literatura europea desde Homero, y dentro arte no sería tal. Y nótese que no consideramos que
de ella el total de la literatura de su propio país, tiene lo nuevo sea más valioso porque logre adecuarse; pero
una existencia simultánea y compone un orden simul- su adecuación es una prueba de su valor, una prueba,
táneo. Este sentido histórico, sentido de lo atemporal y claro está, que sólo se puede aplicar lenta y cautelosa-
de lo temporal, así como de lo atemporal y lo temporal mente, pues ninguno de nosotros es juez infalible de
reunidos, es lo que hace tradicional a un escritor. Y es, la conformidad. Decimos: parece adecuarse, y es qui-
también, lo que hace a un escritor más agudamente zá individual, o parece individual, y acaso se adecue;
consciente de su lugar en el tiempo, de su propia con- pero difícilmente hallaremos que es una y no la otra.
temporaneidad.
Procedamos a una exposición más inteligible de la re-
Ningún poeta, ningún artista, posee la totalidad de su lación entre el pasado y el poeta: éste no puede tomar
propio significado. Su significado, su apreciación, es el pasado como un bulto, una masa indiscriminada;
la apreciación de su relación con los poetas y artistas tampoco puede formarse totalmente basándose en
muertos. No se le puede valorar por sí solo; se le debe uno o dos seres que personalmente admira, o en un
ubicar, con fines de contraste y comparación, entre los periodo concreto de su preferencia. Lo primero resulta
muertos. Es decir, es éste un principio de crítica no inadmisible; lo segundo es una experiencia importante
meramente histórico, sino estético. La necesidad de de la juventud, y lo tercero es una compensación pla-
conformarse, de hacerse coherente, no es unilateral; centera y bastante deseable. El poeta debe estar muy
lo que ocurre cuando se crea una nueva obra de arte, consciente de la corriente principal, que no fluye, úni-
le ocurre simultáneamente a todas las obras de arte ca e invariablemente, a través de las más distinguidas
que la precedieron. Los monumentos existentes con- reputaciones. Debe tener plena conciencia del hecho
forman un orden ideal entre sí, que se modifica por obvio de que el arte nunca mejora, pero que la mate-
la introducción de la nueva obra de arte (verdadera- ria del arte no es exactamente la misma en todos los
mente nueva) entre ellos. El orden existente está com- casos. Debe darse cuenta de que la mente de Europa
pleto antes de la llegada de la obra nueva; para que el —la mente de su propio país—, una mente que con el
orden persista después de que la novedad sobreviene, tiempo él aprenderá a valorar como algo mucho más
el todo del orden existente debe alterarse, aunque sea importante que la suya propia, es una mente cambian-
levemente. De esta manera se van reajustando las re- te, y que, este cambio es un desarrollo que no abando-
laciones, las proporciones, los valores de cada obra de na nada en route, que no considera anticuados a Sha-
arte respecto del todo: he aquí la conformidad entre kespeare, a Homero, o al dibujo sobre piedra de los
lo viejo y lo nuevo. Quienquiera que haya aprobado peones de Magdalen. Que este desarrollo, acaso este
esta idea de orden, de la forma de la literatura euro- refinamiento —ciertamente, esta complicación—, no
32
significa, desde el punto de vista del artista, ningún lugar cuando un finísimo fragmento de platino se in-
mejoramiento. Quizá ni siquiera un mejoramiento troduce en una cámara que contiene oxígeno y sulfuro
desde el punto de vista del psicólogo, o al menos no bióxido.
al grado que lo imaginamos; tal vez, a fin de cuentas,
sólo se base en una complicación en cuanto a econo- II
mía y maquinaria. Pero la diferencia entre el presente
y el pasado es que el presente consciente es la concien- La crítica honrada y la apreciación sensible, se dirigen
cia del pasado de una manera y a un grado tal en que siempre a la producción poética, no al poeta. Si escu-
la conciencia personal del pasado no puede mostrarse. chamos el confuso vocerío de los críticos de periódicos
y los susurros de las repeticiones populares consiguien-
Alguien ha dicho: “Los escritores muertos nos pare- tes, oiremos mencionar los nombres de los poetas en
cen remotos porque nuestro conocimiento es mucho gran número; si buscamos no un mero conocimiento
mayor que el suyo”. Precisamente. Y son ellos lo que libresco, sino el goce de la poesía, y pedimos un poema
conocemos. rara vez lo encontraremos. He tratado de destacar la
importancia de la relación entre un poema y los de-
Me llama la atención una objeción muy común a más a través de otros autores, y he sugerido la con-
aquello que claramente constituye una parte de mi cepción de que la poesía sea un todo vivo, que incluya
programa para el métier de la poesía. La objeción la poética que ha sido escrita en todos los tiempos. El
consiste en que la doctrina requiere de una ridícu- otro aspecto de esta teoría impersonal de la poesía es
la cantidad de erudición (pedantería), exigencia que la relación del poema con su autor.
puede rechazarse por apelación a las vidas de los poe-
tas en cualquier pantheon. Incluso se afirmará que de- Y yo insinué, por un una analogía, que la mente del
masiado aprendizaje mata o pervierte la sensibilidad poeta maduro difiere de la del inmaduro, no preci-
poética. Si bien seguimos creyendo que un poeta debe samente en cualquier valoración de su «personali-
saber lo suficiente, siempre y cuando no afecte su ne- dad», no siendo necesario que sea más interesante, o
cesaria receptividad y su necesaria pereza, no resulta que tenga «más que decir», sino más bien que sea un
deseable confinar al conocimiento a todo aquello que instrumento más finamente acabado, en el cual sen-
pueda caber en una fórmula útil para los exámenes, timientos especiales o muy variados, tengan libertad
los salones, o incluso, para los pretenciosos alcances para entrar en nuevas combinaciones.
de la publicidad. Habrá quien pueda absorber el co-
nocimiento, y habrá lentos que deban adquirirlo con La analogía era de tipo catalítico. Cuando los dos ga-
el sudor de su frente. Shakespeare extrajo más historia ses previamente mencionados, se mezclan en presen-
esencial de Plutarco, que la mayoría de los hombres cia de un filamento de platino, forman sulfuro ácido.
podría absorber de la totalidad del Museo Británico. Esta combinación sólo puede realizarse si el platino
Hay que insistir, por tanto, en que el poeta desarrolle está presente; sin embargo, el nuevo ácido formado no
o procure la conciencia del pasado, y luego continúe contiene absolutamente nada de platino, y el platino
desarrollándola a lo largo de su carrera. no ha sido, en apariencia, afectado; ha quedado inerte,
neutral, invariable. La mente del poeta es la hebra del
Su vida será un continuo renunciar a lo que él es en platino. Puede operar parcial o exclusivamente sobre
el momento, en pro de algo mucho más valioso. El la experiencia del hombre mismo; pero, mientras más
progreso de un artista constituye un ininterrumpido perfecto sea el artista, tanto más completamente sepa-
sacrificio personal, una constante extinción de la per- rados en él, estarán, el hombre que sufre y la mente
sonalidad. que crea; y con más perfección digerirá la mente y
transformará las pasiones, que son sus materiales.
Queda por definir este proceso de despersonalización
y su relación con el sentido de la tradición. En esta En la experiencia, percibiremos que los elementos que
despersonalización puede decirse que el arte alcanza entran a la presencia de los catalizadores que efectua-
la condición de ciencia. Así pues, los invito a conside- rán la transformación, son de dos clases: emociones
rar, como una analogía sugerente, la acción que tiene y sentimientos. El efecto de la obra de arte sobre la
33
persona que la goza es una experiencia diferente en del viaje de Ulises. En ambos casos ha existido una
su cualidad de cualquiera otra experiencia no artís- fusión de elementos. La oda de Keats contiene una
tica. Podrá estar formada por una emoción o podrá cantidad de sentimientos que nada tienen en especial
ser una combinación de varias; y distintos sentimien- que hacer con el ruiseñor, pero que el ruiseñor, en par-
tos, inseparables para el escritor en palabras, frases o te quizá por su nombre atrayente y en parte por su
imágenes determinadas, pueden agregarse para ob- reputación, obliga a asociar.
tener el resultado final. O podrá confeccionarse una
poesía de alto vuelo, sin el empleo directo de emoción El punto de vista que estoy procurando atacar está
alguna: compuesta solamente a base de sentimientos. quizá relacionado con la teoría metafísica de la uni-
El Canto XV del Inferno (Brunetto Latini) es la obra dad substancial del alma; pues mi concepción es que
de la emoción que en la situación se evidencia; pero el poeta tiene no una «personalidad» que expresar,
el efecto, aunque único, como en cualquiera obra de sino un medio particular, que es sólo medio y no per-
arte, se obtiene por una considerable complejidad de sonalidad, en el cual las impresiones y las experiencias
detalles. El último cuarteto presenta una imagen, un que pueden ser importantes para el hombre, pueden
sentimiento unido a una imagen, que «llegó», y no no tener injerencia alguna con la poesía, y lo que llega
fue un simple resultado de lo anterior, sino que per- a tener importancia dentro de la poesía, puede pasar
maneció quizá suspenso en la mente del poeta, hasta inadvertido en el hombre, en la personalidad.
que surgió la combinación oportuna y propicia a su
incorporación. La mente del poeta es, en el hecho, un Citaré un pasaje que es lo suficientemente desconoci-
receptáculo para reunir y acopiar innumerables senti- do, como para ser considerado con atención fresca a la
mientos, frases, imágenes que permanecen allí, hasta luz —u obscuridad— de estas observaciones:
que logran combinarse todas las partículas indispensa-
bles para constituir una nueva aleación. And now methinks I could e’en chide myself
For doating on her beauty, though her death
Shall be revenged after no common action.
Si se comparan varios de los mejores pasajes de la Does the silkworm expend her yellow labours
poesía, se verá cuán grande es la variedad de tipos For thee? For thee does she undo herself ?
de combinaciones, y también cómo cualquier criterio Are lordships sold to maintain ladyships
semi-ético de «sublimidad» yerra completamente la For the poor benefit of a bewildering minute?
nota. Porque los componentes no son la «grandeza», Why does yon fellow falsify highways,
And put his life between the judge’s lips,
la intensidad de las emociones, sino la intensidad del To refine such a thing—keeps horse and men
proceso artístico, la urgencia, por decirlo así, bajo la To beat their valours for her?…
cual se realiza la fusión y cuenta efectivamente en el
resultado. El episodio de Paolo y Francesca emplea (Y ahora pienso que hasta podría reprenderme
una emoción definida, pero la intensidad de la poesía Por perder el juicio a causa de su hermosura, aunque su muerte
Será vengada tras acciones no comunes.
es algo enteramente distinto de cualquiera impresión ¿Acaso teje el gusano su amarilla seda
de intensidad que se produzca dentro de la supuesta Para ti? ¿Acaso se despoja de lo suyo para ti?
experiencia. Además, no es más intenso que el Canto ¿Por ventura véndense los señoríos en obsequio de las damas
XXVI, el viaje de Ulises, el cual no depende directa- Por el mísero beneficio de un minuto aturdidor?
mente de ninguna emoción. Es posible obtener una ¿Por qué adultera aquel sujeto los caminos,
y arriesga su vida a los labios del magistrado,
gran variedad en el proceso de la transmutación de Para llenar su objeto en mejor forma-mantiene caballo y
emociones: el asesinato de Agamenón o la agonía de [hombres
Otelo, produce un efecto artístico aparentemente más para quebrantar el valor de ellos en su honor?)
aproximado a un posible original que las escenas del
Dante. En el Agamenón, la emoción artística se apro- En este pasaje (como es evidente si se toma en su con-
xima a la emoción de un espectador real; en Otelo se texto) hay una combinación de emociones positivas y
aproxima a la emoción del mismo protagonista. Pero negativas: una intensa y fuerte atracción hacia la be-
la diferencia entre arte y el acontecimiento es siempre lleza y una idénticamente intensa fascinación por la
absoluta: la combinación que hay en el asesinato de fealdad, que es contrastada con la primera y la destru-
Agamenón es probablemente tan compleja como la ye. Este balance de emociones en contraste, yace en la
34
dramática situación a la cual este pasaje es pertinente, ciente. Ambos errores lo llevan a hacerse «personal».
pero esa situación sola es inadecuada a ella. Esta es, La poesía no consiste en dar rienda suelta a las emo-
por decirlo así, la emoción estructurada proporciona- ciones; no es la expresión de la personalidad sino una
da por el drama. Pero el efecto total, el tono dominan- liberación de la personalidad. Pero, por cierto, sólo
te, se debe al hecho de que una cantidad de sentimien- aquellos que tienen personalidad y emociones, saben
tos flotantes, teniendo una afinidad de ningún modo lo que significa querer liberarse de estas cosas.
superficialmente evidente, se han combinado con ella
para darnos una nueva emoción artística. III

No son sus emociones personales, las emociones pro- Este ensayo se propone detenerse en las fronteras de la
vocadas por incidentes particulares de su vida, lo que metafísica o del misticismo y limitarse a extraer con-
hace en modo alguno que el poeta sea interesante o clusiones tan prácticas que puedan ser aplicadas por
notable. Sus emociones particulares pueden ser sim- las personas responsables e interesadas en la poética.
ples, crudas o desabridas. Trasladar el interés desde el poeta a la producción
poética, es un objeto muy laudable: pues nos llevaría
La emoción de su poesía será algo muy complejo, a una estimativa más justa de la verdadera poesía, de
pero no con la complejidad de emociones propias de la buena y de la mala. Hay muchas gentes que apre-
la gente que experimente emociones muy complejas cian la expresión sincera de la emoción en vano, y hay
o inusitadas de la vida. Un error, en verdad, un error un grupo más pequeño de personas en condición de
de excentricidad en poesía consiste en buscar nuevas apreciar la excelencia técnica. Pero muy pocos saben
emociones humanas que expresar; y en esta búsqueda cuando hay una expresión de emoción significativa,
de innovaciones en lugares inadecuados, lo que hace una emoción que deriva su vida del poema y no de la
es descubrir lo contrario. historia del poeta. La emoción del arte es impersonal.
Y el poeta no puede alcanzar esta impersonalidad, sin
La misión del poeta no es descubrir nuevas emocio- darse por entero a la tarea que realiza. Y difícilmente
nes, sino usar las emociones ordinarias y elaborarlas sabrá él lo que debe hacerse, a menos que viva en lo
poéticamente de manera que expresen sentimientos que no sea un mero presente, sin el momento actual
que no están en ninguna de las emociones reales. Y las del pasado, salvo que tome conciencia, no de lo que
emociones que él jamás ha experimentado, le servirán está muerto, sino de lo que ya tiene vida.
a su turno tan bien como las que le son familiares.

Por consiguiente, tenemos que admitir que la «emo-


ción recolectada en tranquilidad» es una fórmula
inexacta. Pues no es emoción ni recolección ni, sin
torcer el sentido, tranquilidad. Es una concentración,
algo nuevo que resulta de la acumulación de una gran
cantidad de experiencias, las que para una persona
práctica y activa, no parecerían en modo alguno expe-
riencias, es una concentración que no se realiza cons-
cientemente o como producto de una deliberación.
Estas experiencias no son «recolectadas», y se unen
finalmente en una atmósfera que es «tranquila» sólo
T.S. Eliot, 1888 · 1965
en cuanto es una atención pasiva del acontecimien-
to. Por supuesto que la historia no termina aquí. Hay
una gran proporción, en la elaboración de la poesía, ____________
que debe ser consciente y deliberada. En suma, el mal Thomas Stearns Eliot, conocido como T. S. Eliot
poeta es generalmente inconsciente allí donde debe (Saint Louis, 1888 - Londres, 1965), fue un poeta, dra-
ser consciente, y consciente donde debiera ser incons- maturgo y crítico inglés, nacido en los Estados Unidos.
35
Aguadulce/Santa Cruz
trayectos

(ida y regreso)

· magdalena camargo lemieszek · · valeria sandi ·

Panamá · Bolivia
magdalena camargo lemieszek
(P o l o n i a/P a n a m á · 1 9 8 7)

Fragilidad

Muchacha, cuentan que un tulipán es una promesa


entre lo etéreo y la hojarasca.
Míralo brotar como una caracola en el prado
y deshacerse con la primera brisa de julio
como si fuera tan ligero como tu sonrisa tocada por la luz
y tan suave como el abrigo que te cubre los hombros.
Muchacha, parece que de pronto fueras a ponerte de pie
y a nacer de nuevo en el bosque
como una criatura que nadie ha creado,
que solo bebe la escarcha avivada por la aurora
y asoma sus ojos entre la fragilidad de los arbustos,
incapaz de distinguir la figura del cazador en el acecho
y el estruendo de su fusil que penetra el cerco de los pinos
o el sereno que resbala en los dientes del acero
o el pánico del incendio que se eleva y que consume,
inmisericorde, las primeras hierbas del año
junto a los símbolos que con sus cuernos
los venados fueron dejando en el alba.

Pequeña muchacha, diminuto animal,


que no reconoce al hambre aullar
ni a la horda de fieras deambulando en mitad de lo terrible
ni el sabor de las bayas más tristemente dulces
ni la cruel ley de los elementos que rigen en el monte.
Tu sombrero voló hace tanto junto a los tulipanes,
tu abrigo quedó hecho jirones en medio de los cardos.

Te has puesto de pie


y ya solo queda tu gesto como un delicado trazo
que alguna vez alguien dejó puesto
encima de la hierba

37
Esa, tu manera de nombrarme

Mi nombre era una ciudad atravesada por la guerra,


un pájaro que ha abandonado en el vuelo el equilibrio
y se desploma,
una caracola que las olas pulverizan,
una yegua enferma que ha perdido todas las carreras,
un minarete que fue erigido para nadie.

Pero qué manera tuya de reconstruir mi nombre,


de hallarlo a pesar del lodo y de la bruma,
de levantarlo en su terrible peso,
de ennoblecerlo como a un estandarte
que se agita dignamente.
Tiemblan las sílabas sostenidas por tu acento,
tu voz fecunda en él otra melodía,
es un sol que hace madurar su carne.
Luego de tu boca su significado se renueva,
en el orbe redefines su propósito,
cualquiera que sea su permanencia
si acaso es todavía posible alguna permanencia.

Esa, tu manera de llamarme,


de derramar sobre mi frente las aguas de mi nombre,
de tallarlo en las maderas
de un bosque imaginario de cerezos,
decidiendo su lugar preciso en la alta lumbre,
en la mitad del orden que en las constelaciones rige.

Yo te he visto arrojarlo al fuego,


fraguarlo con un brío delicado,
revivirlo,
para colocarlo encima de mi mano
cada vez que vuelves a nombrarme

38
Narwhal

Extraño a los narvales.


La ceremonia de las manadas descendiendo,
magma que se desliza en agua oscura,
como si llevaran una lámpara,
y fueran a buscar cuanto alguna vez un dios dijo
y cayó al decirse, para encofrarse en lo profundo,
cuando todavía no había nadie
ni nada concreto en torno a lo terrestre.
- Dicen que el amor también es algo puro.
Y sublime era la época cuando amamantaban a sus crías
y la leche desnuda, perla caliente en medio de las aguas,
fluía inmune al frío.

Si tan solo pudiese cerrar los ojos y escucharlos:


sus cantos al viajar, repicar de la sal en el espacio,
voz que sin dolor vuelve a crecer,
humo con delicadeza disuelto en la corriente.
En sus lomos grises, el avance cotidiano de los astros
como si se reflejase sobre la permanencia del acero.
Imposible olvidar sus cuernos:
arpón que atraviesa la fibra líquida del mundo
y se templa con un calcio misterioso,
cuya magia desiste con el tacto de los hombres
y se esfuma para volver a la marea.

Si no hay mano que la escriba, si no existe todavía


canción sobre los narvales,
la música tampoco
tendría razón
para existir.

39
Bruma

Mi rostro es la bruma
en este barco sin latitud ni longitud
que navega sobre mares inmóviles
donde el oleaje y su espuma son la caligrafía gris
de un mapa inconcluso.
¿Cuál de todos los horizontes estaré mirando?
¿Cuál es el ojo que hacia mí apunta?
¿Aguarda acaso para mí alguna costa?

El temporal será un albatros que revolvió sus alas


con dolor hasta perderlas. La niebla se irá a dormir
dentro de las caracolas que descansan de la marea
en la oscilación del hemisferio.
Las redes no volverán a cubierta,
moldeadas por una carga misteriosa
que hará de su tejido atroces anclas.
Los himnos de viejos marineros llegarán a mí
con un timbre de escamas encendidas,
ahora que el frío decide el curso de las brújulas
ahora que la agitación es una plegaria nueva
ahora que el sol parece dividirse
y toda quietud inició su marcha
hacia el Norte
y veo la tierra fragmentada
súbita
y toda entera
a la deriva.

40
Onda

La luna es ahora un tótem abatido,


tumbada en el margen
de aquello que transcurre.
El sabor del fruto del serbal al madurarse
es un ardor punzante encima de mi lengua,
pero nunca he visto
cómo luce un árbol de serbal.
Reconozco en la cigarra el horadar de una sinfonía,
persistente arado en la quietud
del disolverse.
En el firmamento, balizas que confluyen y que chocan,
y el verbo, atávica florescencia que revienta:
una onda que con delgadez se expande
y al abrirse
sufre
y
se
disgrega.

______________
Magdalena Camargo Lemieszek, poeta polaco-panameña, nacida en Szczecin, Polonia, 1987. Su poesía ha sido
reconocida en Panamá con el Premio de Poesía Gustavo Batista Cedeño en tres ocasiones: Malos hábitos, 2008;
El espejo sin imagen, 2012 y El preciso camino hacia la nada, 2018. En el 2015 obtuvo un accésit en el prestigio-
so Premio Adonáis, en España, con su libro La doncella sin manos. Obtuvo el primer lugar del Premio de Poesía
León A. Soto 2019 con su obra El Iceberg. Además, ha representado a su país en diversos festivales y encuentros
de poesía a nivel nacional e internacional.

41
valeria sandi
(B o l i v i a · 1 9 91)

Búsqueda

Cavar la distancia
hacer sangrar las uñas
abrir la tierra
hasta dar con tus pies.

Mi memoria
en coágulos
cobija
los terrenos
de tu cuerpo.

En cada pestañeo
me absorbes
los sueños
implacables tus ojos
retornan.

Sigo cavando
la tierra no duerme.

Ya sin uñas.

Te sigo buscando
no hay derrota
en las palabras
cuando tu voz
está dentro.

42
Hojas

Al finalizar
cada segundo
caen vidas.

Recojo
los colores
de las hojas
disecadas
en el tiempo.

Recorro
ojos
de las últimas
miradas.

Es otoño
una estación
de piel seca
sobre callejones

Es la vida
un recolectar
de hojas
para el refugio
de las palabras.
Es el tiempo
una escritura breve
de aquello
silenciado
por la sombra.

43
Disección de un poema

Oler su carne
tocar su rojo misterio
esparcido río
en la hoja
moviendo horizontes.

Quiero recorrer
su circulación sanguínea
desde el origen
sentir el fuego
de cada letra.

Quiero saber
con qué pulsión
trasportó Sáenz
la noche paceña
de vena en vena.

Abrir
sus versos
escuchar los pasos
del aparapita
cargar en su sombra
siempre cargando
vida y muerte.

44
En este espacio

En este espacio
perforado está el cielo
la nube de polvo
oscurece nuestro cuerpo.
No hay luz
arremete la miel
sobre las veredas.

La sombra
de los verdugos
busca
nuestros pájaros
quieren lapidar
nuestro día.
Su escritura
final
nos va alcanzando.

Mis venas
están sueltas
transpiro
los sueños
va en picada
ésta memoria.
Sigo caminando
se tiñen
mis pies.

No quiero olvidar
es aquí dentro
donde llevo
un pájaro
de vasta luz
que cierra los ojos
cuando el silencio
regresa
y me habita.

45
Distancia

Los recuerdos
son ovejas
y no caben
en una sola noche
para concluir
de guardar.

¿Te vas?
hoy no sellé
todo el interior
de mis piedras.

Sí, te vas
en rojo mis brazos
se aperturan
hacia mi tiempo
en orfandad.

Te vas
y la lluvia
no amanecerá
sobre
tu nuevo invierno.

Aquí se quedan
todas las gotas
que apaguen nuestras velas.
______________
Valeria Sandi nació en Santa Cruz Bolivia en 1991. Productora, gestora cultural, escritora y abogada. Publicó
los poemarios: Ambidiestros (2014), en co autoría. La luna lleva sal, (Ediciones Jota, Potosí 2016). Participó
en el libro de poesía y cuento breve El tiempo está después, editorial El Rumbo (Uruguay 2016), su poemario
La luna lleva sal, re - editado por Chanchito ediciones (Bolivia 2018). Ha participado en diversos festivales
y lecturas como Encuentro Internacional de Poesía en la Ciudad de los Anillos, Santa Cruz (2015 al 2018),
Semana Internacional de la Poesía, Santa Cruz (2017-2018), Encuentro Multidisciplinario Proyecto Posh (Mé-
xico 2017), Festival Internacional de Poesía Enero en la Palabra (Perú 2018), Festival de Poesía en las Escuelas
(Chile 2018), Festival Internacional de Poesía Joven La Juntada (Argentina 2018), Festival Caravana de Poesía
(Perú 2018), Encuentro de Jóvenes Escritores de Iberoamérica y el Caribe (Cuba 2019), Encuentro Interna-
cional de Poetas de Zamora Michoacán (México 2019), Festival de Poesía de Medellín (Colombia 2019) . Fue
colaboradora en revistas de poesía y ensayos en su país, México, España, Venezuela, Perú y Colombia, poemas
suyos fueron traducidos al Catalán y Árabe. Imparte talleres de poesía y cuenta cuentos en Unidades Educati-
vas, Centros Culturales, Universidades. Desde 2019, es representante de la editorial Literatelia en Bolivia. Su
poemario Rincón de lluvia publicado por (Ediciones Andesgraund Chile 2018) re edición del Rincón de lluvia
(por Literatelia, México 2019). Dirige el ciclo de lecturas Trueque Poético y el Festival Internacional de Poesía
Joven Jauría de Palabras. Ha recibido las distinciones de poeta joven con potencial para compartir otorgado
por el Centro Cultural San Isidro 2018 y por su aporte y dedicación constante a la cultura de nuestro país por
el Ministerio de Culturas y Turismo de Bolivia 2019.
46
nuevos poetas del

creación
continente americano

Perú · Bolivia · Colombia


emilio paz panana
(P e r ú · 1 9 9 0)

Antología de poesía postmoderna

Cuando comenzamos a escribir poesía


empezamos abrazando las nuevas corrientes vanguardistas,
buscando encontrar aquella pócima secreta que permita
destruir el canon poético y genere una nueva quimera.
Nos consideramos los reyes del mundo
y comenzamos a brindar con vino Queirolo
en algún bar del Centro Histórico de Lima.
Entonces, como próximo paso, debemos crear una página,
bombardear de poemas las redes sociales,
aferrarnos a algún conflicto social
y componer desde las entrañas de la miseria humana.
Para tal motivo es bueno leer abundantes noticias,
olvidarse de las reglas, normativas y gramática real,
desligarse de la tradición y beber hasta perder el conocimiento.
Considerar que la poesía postmoderna
puede clasificarse en cualquier espacio
y corromperse como el corazón de un congresista
sobornado por Odebrecht.
Para tal motivo es bueno perder la moral y la ética,
desligarse de Dios es la primera noción,
olvidarse de los rasgos biológicos y espirituales
para escribir desde la objetividad del vacío.
Al final de todo este proceso
habrá que destrozar lo que quede de humanidad
y esconderlo al fondo del armario.
No importa si en el camino pierdes familia, dinero o amor,
solo importa que tu poema acabe en alguna antología,
que diez personas reaccionen en redes sociales
y que al final, cuando vayas a tu perfil de Facebook
coloques en Empleo que eres poeta.
Así sabrás que tu vida tendrá sentido
aunque hayas perdido toda brújula a mitad del camino.

48
Epilepsis

Hay un nido de palabras


que se guarda en mi interior.
Palabras llanas y esdrújulas,
apuntando siempre hacia el norte.
Su ecuador es el monumento al silencio,
príncipe de todas las penas.
¿Qué nos queda en la muerte
sino la última palabra de amor
que se enfrenta al olvido de los hombres?

Leyenda

Una roca suena


y la muerte sonríe.
Es la mano de un cuerpo que cae
y no deja evidencias de asesinato.
El silencio del bosque
es el silencio humano.

Dioses

Los dioses lanzan cráneos.


Los cráneos tienen nombres y apellidos,
historias grabadas en rocas,
mensajes para todas las naciones.
Pero los dioses son sordos,
solo les interesa jugar
con el propio destino.

49
Pinocho
(Versión II)

Pinocho no era de madera,


era de sueños.
Sueños de un hombre
que solo conoció de pesadillas.
Pero Pinocho era momentáneo
como las flores
los animales
las rocas
las personas
las pesadillas
los sueños.
Como este poema.

____________
Emilio Paz Panana (San Martín de Porres, Lima, Perú, 1990). Egresado de la carrera de educación, especiali-
dad de Filosofía y Religión, por la Universidad Católica Sedes Sapientiae. Autor de Septiembre en el silencio
(Club de Lectura Poética, 2016), Laberinto de versos (La Tortuga Ecuestre N° 384, 2018) y La balada de los
desterrados (Ángeles del Papel Editores, 2019), así como también de la Antología Virtual Discursos Estéti-
cos”(Liberoamérica, 2019). Poemas y cuentos suyos aparecen en diversas antologías y publicaciones de medios
impresos y electrónicos de Perú, México, Costa Rica, Ecuador, Chile, Argentina, Estados Unidos, India, Brasil,
Venezuela, Rumania y España, siendo traducidos al inglés, portugués, rumano y tamil. Obtuvo el IX Premio
Internacional de Cuento y Poesía El Parnaso del Nuevo Mundo 2019 en la categoría de cuento, así como el
Mes de las Letras 2017 por su poema ¿Qué es la poesía? otorgado por la Fundación Marco Antonio Corcuera.
Fue invitado a participar en el V Festival Internacional Primavera Poética de la ciudad de Lima y al XXI Enero
en la Palabra, en la ciudad del Cusco. Ha participado en diversos congresos de filosofía y recitales poéticos,
también ha dictado el taller de lectura poética en clave de filosofía titulado La vena de la inspiración en la UN-
MSM. Ha publicado ensayos académicos en torno a la relación entre estética, educación y poesía. Actualmente
dirige el blog El Edén de la poesía (https://edenpoetico.wordpress.com) y ayuda a coorganizar los recitales
benéficos Las voces del colibrí y la revista Kametsa.

50
katherine rengif o
(P e r ú · 1 9 8 1)

Aún ríen pinos

En esta selva de gigantes


con insaciables pulmones
por cada centímetro de aire
aún ríen pinos
aún crecen aves
que no conocen
un cielo/jaula

Lejos del alambrado


camina tu ausencia
entre calas blancas
es tu respirar mi canto
como el sonido del mar
en una concha de caracola

Y tu risa que nunca fue mía


me sonríe y yo le sonrió
jugando
con tus hojas que
no son de cemento.

Despedida

¿A dónde se habrán ido


las aves que anidaban
en tus finos cabellos?
acaso cantaron alguna despedida
que se confundió con el viento
que soplaba frío aquel día

Guardaré un trocito de tu partida


para recordar tus cabellos
tus aves
y las flores que crecieron
en el vacío suelo.

51
Pájaro azul

Pájaro azul
retozan tus alas
en el viejo olivar
presuntuoso / permaneces en la rama
sabiéndote libre
miras ausente
mis ojos
que se encandilan
con el azul cobalto
de tus sienes
tu pecho índigo
tus alas
del color de mi paz

Te retrato en el aire
con mi dedo pincel
imaginando que
capturo tus reflejos
aleteos impávidos
tu azul existir

Después del invierno

Ahora que tus carnes


cubren mis huesos
que llenan mis flaquezas
aparecen nuevas hambres
a calarme desde adentro

Mi debilidad es el invierno.

Me envuelvo en los sauces


sintiéndome tierra otra vez
y la fragilidad que sostiene
mi ombligo a su raíz
se siente como un renacer

52
No hay finales

No hay finales
para esta historia
enterré los puntos
en mi ombligo

Fundí los huesos


en el invierno
para hacer más dura
mi coraza

Mi bálsamo
cura la herida
de la indiferencia
Alicia de mis laberintos

Soy apenas
un renglón
en el universo
de tus pensamientos
pero soy

____________
Katherine Rengifo Saldaña (Tarapoto, Perú, 1981). Escritora, artista plástica y gestora cultural. Cursó estudios
superiores (Economía) en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Hija de pintores. Cofundó una pe-
queña editorial independiente así como un Colectivo Cultural Poético Los Marginales Literarios (Lima, 2018).
Su obra poética ha sido publicada en El peligro de estar vivo (Poetas unidos, 2018).Muestra poética El mar no
cesa (2019). Antologías: Versos en su tinta, Amor poético y Primavera de versos (2019) de la Sociedad Peruana
de Poetas. Antología 100 años de los Heraldos Negros (2019) de la Sociedad literaria Amantes del País. Obtuvo
el cuarto lugar en el VI Festival de Cuentos Amazónicos, organizado por Trazos Editores por disposición de la
Municipalidad de Tarapoto-Perú, con el cuento Urpi, la leyenda (2018). Actualmente se dedica a la ilustración
de poemarios y dicta talleres personalizados de dibujo y pintura (como integrante del colectivo Shakti-Arte para
sanar) a la par prepara un libro de cuentos y otro de poesía.

53
ana maría arana
(B o l i v i a · 1 9 7 3)

La cerradura

Como una respuesta al poema “La Silla” de Eduardo Mitre

Y si las sillas hablasen


y si de verdad fueran líneas
deberían callar
o huir hacia los bosques/
Mala suerte /dicen las dagas

Y si las puertas hablasen


y si de verdad fueran líneas/
según entiendo
los cuchillos estarían afilados/
mala suerte /dice la familia

Y si las mesas hablasen


Y si de verdad fueran líneas
El desayuno estaría listo
Las moscas rastrearían el pastel
Los hijos de regreso y los padres
Y los cigarrillos
Y los gritos
Y nadie podría comer

Es terrible, la mesa saltaría


Por la ventana tras las sillas
Deshilvanando masas de palabras

Y si las paredes hablasen


Y si de verdad fueran líneas
Estarían pálidas
Y no recordarían nada
Solo tendríamos una habitación
vacía

Los secretos quedarían guardados


en una cerradura que levita
con gallardía.

54
Lilith

Y si dijera que no sé
Y si dijera que el cielo me acosa
como un presagio confuso
y que siento que el gran silencio me somete
Y si caigo en el abismo
¿Quién estará para sostenerme?

Sudarios de hierro
pesan en mi cuello
los rezos y rosarios
se enroscan en mi médula
y duran una niebla de tiempo

Acechan lobos
el miedo despierta
MI DESEO
y en secreto
persigo su FUERZA SALVAJE
me arrastran
entran en mi cuerpo.
Quiero gritar/ pero no grito.
Aflora la atracción
y el sueño
de pertenecer a la MANADA.

Peso muerto
que cae
Peso muerto
que asciende
Medias ensangrentadas
rotas y profundas heridas.

Floto/en el trasfondo de mi mente


Y aliviada de la tragedia
nace algo de
CLARIDAD DIAFANA

En mi oscuro
y
PERVERSO GOZO.

55
Gritos de cerdo

(Amolemú 2009)

Se abre el día al ocaso sangriento


Gritos agudos de cuadrilla de cerdos
sacrificados en asesina faena
que cumple el campesino cautivo
rústica su pavorosa evocación
desconoce las penas que acarrea

Perro blanco/ carnicero


Perla bella de luz negra

Misterioso/ amuleto
y guardián domesticado
en el gusto de la sangre que perfuma la tierra
Hambriento/ deseoso de gritos desesperados

Mas esto no es el final sino el principio


que el oído afinado va evocando en magistral danza
el vuelo de la hondera muerte que juega a los dados
una vez mas con el destino

Perro blanco/ carnicero


Perla bella de luz negra

Juegan los niños


Dos/diez/ doce/ trece
Edades de épicas canoas/rincones secretos
pies ligeros y leves tocan la pradera

Yo imprevista, ignorante de la tragedia


admiro el teatro/ sentada sobre la grama
río al ver los pies inocentes en azules carreras

¿Y qué existe?

La Impotencia.

¿Y qué hacer ante la furia del averno


que sin razón se hace presente?

Minutos consagrados trabajan como orfebres


construyendo la obra tras nuestra amarga sombra
El perro jugueteando con la brisa
lleno de gozo en su naturaleza

56
La niña pequeña estrena retazos de alegría
corriendo tras una infame y flamante pelota
¡Gritando! ¡Gritando!
Y sus gritos son de cerdo
Agudos/estridentes y punzantes

Perro blanco/carnicero.
Perla bella de luz negra.

Cruel conjuro/ justo ella/


la hija del campesino cautivo
que en su cruel faena mata cerdos

¡Gritos! Y mas ¡Gritos! de matadero,


el perro atento a la alerta corre encarnizado
y en sus fauces la cabeza de la niña mastica

Mis manos desesperadas abren babeantes


las dantescas mandíbulas
Hundo mis puños golpeando el roble de su cuerpo
Los niños súbitos y heroicos luchan
contra el ronco gruñido de la muerte
que clama a través del feroz animal
y ella/ Inerte/en martirio.

¡Atroz! ¡Atroz! Agonía


Tendí mi cuerpo sobre su cuerpo
protegiendo el cuello
lo que mas deseaba el perro.

Fuerzas divinas en su misericordia


afirmaron mi resistencia
y entre mis brazos con el poder que no tenía
la levanté hacia el cielo
y rogando por su vida
pude huir con ella despavorida

¡Atroz! ¡Atroz! Corría


El cuero cabelludo sangrante colgaba
heridas en la boca y cara.
Cubiertas de aquel rojo maldito

Ella, semejante a un Ángel vierte su alma en la brisa


Y yo pienso

57
¿cómo mirar los ojos de su madre?
cuando entre sus brazos,

así la reciba…

Perro blanco/ carnicero.


Perla bella de luz negra.

Alma Ausente

Cae la sombra mohosa


Sobre la autoridad cautiva
Pensamientos monstruosos
y traviesos coartan la lucidez
de los flotantes ahogados
frente a la puerta rota del océano

Alma ausente/teme en la quietud


en la calle delirante y angosta
El silencio tenso/ existe/ inmóvil
sobre el agua que condena

Libre/ compacto/ narcisista/ gime


Y de sus labios entreabiertos
brotan dientes afilados
que conspiran/ bajo las alas de Lucifer
y revelan el destino de los cuerpos
que quedaron muertos
hace ya tanto tiempo
en las impasibles
profundidades
Inmolados para colmar
La insaciable sed

58
Chiwid House

(Casa de Transición 2014)


Dedicado a Serenity…


Inmensas montañas de nieve miran impávidas
Pinos ceremoniosos como ataúdes de pie
Calles desiertas yacen de frío

Está permitido extraviarse en el mundo


está permitido observar por la ventana
Llegan cuerpos desfragmentados
cuando coinciden el miedo y la sombra

Pienso en lágrimas que aletean


entre las paredes lúgubres
lágrimas inacabables
y mudas
lágrimas misteriosas
y oscuras
como coágulos

Herméticas las puertas/ rehén de flores secas


Huir, pero dónde
Vuelvo a la ventana agobiada

Encuentro pañuelos de cinco esquinas


el verbo que hace la luz
no aparece en medio de estas frígidas paredes
Mujeres sin edad/ sin tiempo,
fluyen con la sangre
de sus rostros golpeados

Fluyen junto con todo lo que aman


la vida va pasando en su laberinto
y yo atascada en el tejado
defendiendo mi cuerpo/ mi única morada
caen mis pensamientos
y gritan ¡¡¡yo soy!!!

59
Masa

Noches incoherentes matan/llenas de puñales y caprichos


los tránsitos inmateriales del abismo
Inmateriales como mi mente/aún llena de canciones de cuna
Cierro los ojos
engañosas nubes de algodón
y sábanas de hilo envuelven la luna

Rodeada
de letras e imágenes de regocijados niños
que se dispersan
en un sacro Muro
Ojos ocultos/ bulto negro arrinconado
como follaje escondido/ súbita paz en pena
Envuelta en sudor
vértigo incoherente
roto mi cráneo/compresas frías en la frente

Dragones de fuego escupen llamas sacras


¿Y los otros? En un hoyo profundo, ausentes
Dedos calcinados me alivian con sus manos,
abuela de mil años, críptica y Safira.
Escaleras meciéndose, geranios que bajan.
Se abren túneles sin tiempo y la nada presente.

Muero
no existo
pero escribo oleaje de albas paganas
No distingo mi presencia aprisionada en el olvido
Fluyen velos de luz en la eternidad deshabitada
Desnudez y conciencia
pasividad sólida
palpable y en movimiento arcaica/me abraza fuerte y tranquila.

Se materializa EL otro
y me carcome con su masa grasienta
obscura
tan obscura/ negra sucia y bestial
Caos y dualidad
invisible pero presente

60
Latidos agitados galopan en mi pecho/ giran y giran
en la cama de sábanas blancas
Masas y amalgamas comiéndome sin descanso
formas de vida inextinguibles
sin rostro
solo masas que me hacen daño
sin cuerpo
Quiero extinguirme en la nada
y luchar por la cordura
en los volcanes solitarios
de mi cuerpo metálico y árido.

____________
Ana María Arana nació en Sucre, la “ciudad blanca”, en Bolivia, en el año 1973. Establecida en Santa Cruz de
la Sierra, se inicia en el amor a la lectura de forma apasionada desde los 7 años, devorando la biblioteca de sus
abuelos y luego la de las Hermanas Franciscanas, quienes la educaron. Su comienzo en la escritura de poemas
ocurre a los 12 años de edad, y a los 15 publica su primer cuento corto en la revista Magia, tras un evento mu-
nicipal. Estudió Psicopedagogía y ejerció como maestra durante 25 años, enseñando a personas de todas las
edades. Su primer poemario Lenguas de Fuego, fue presentado en la Feria del libro de Santa Cruz, con el apoyo
de la editorial Lewylibros. El segundo poemario Cryhsanthemum, dedicado a sus dos hijos, es publicado en
el año 2020 por la misma editorial. El año 2019 escribió para la ciudad de Granadella, un manifiesto sobre el
arte contemporáneo y publica otro el año siguiente en la ciudad donde reside, apoyando a un respetado centro
cultural. Actualmente imparte talleres de poesía, redacción, apreciación literaria, Haiku, entre otros temas, en
centros de estudio y universidades.

61
santiago andrés gómez
(C o l o m b i a · 1 9 7 3)

Supongo entonces
que esos monstruos
hacen parte de lo que dices
ladeando la boca
y hablándole al otro
y veo que no los desconoces
y que también les temes

Qué dulce te haces


en mi más sobrio extravío
como vapor de hiel
puedo licuarme en tu almohada
y nuestra ceguera
corona nuestra sevicia

Ahora la fuerza
que soporta el arco de la Historia
transige bajo mi mirada
las cosas están en sus nombres
pero tú más lejos

Acepto que te engañes


pues también me desconozco
esto no tiene que ver
ni contigo ni conmigo

62
2

Acaso sea tu sombra


la que se librará de ti
Acaso tu sombra
sueñe lo que sueñas
pida lo que pides 3
cante a quien tú honras
Acaso seas tu sombra Quiero hacer un pacto
y no otra cosa con aquel que lo supo todo
y lo ignora todo
Pero con quien prodiga la felicidad
aunque la muchedumbre y el entendimiento
amada y temida el que ondea las banderas
y los objetos y asuntos (sin importar cuál)
mundanales y ruidosos
se ahonden Quiero atraer la luna
en una claridad intolerable y ver pasar las nubes
tuyo es el camino contra los balcones
la fatiga que buscas
el descanso Quiero ser
el remanso en que velas una ballena al aire
por el tesoro un perfil implacable
de las joyas imposibles una voz inesperada
que solo tú pierdes un atrio poblado
para que nadie de blancuras animales
encuentre
Mirar
Ya volverás a esa noche sin que tú lo sepas
que simula andar en las baldosas no vale la pena
y una pluma en el bar
apenas se oculta

Un cruce de manos
lo es todo
no es nada

Te quiero enterrar
el nervio
de la noche

63
7

Salvaje el mar
más que el jaguar
y la noche
más que el mar
y más que el tiempo
no de las criaturas
ni aun de la alabanza
nada
solo yo
quieto y encendido
bastardo
y noble soy
como esa cava
en que lo añejo incita
a su antojo
lo que sobre él se cierne
y todo se tuerce
siguiendo un camino recto

Llévame quiere decir


en carrozas impasibles
ese fondo endurecido
de nubes solícitas
a la mañana que se devuelve
a donde saben cantar
en perpetuo asombro
las hijas de la muerte vecina
a donde las oyen los bosques
negros
del pasado
las aguas extintas
de la inocencia
las luces rotas
de la gestación cimera
y las siguen y acompañan
en coro sensual y viudo
como por estériles pastos
para el heredero universal
de los vacuos orígenes
celestes
y yo sin poder
dormido él
nada más salvaje

64
8

Algún día andarás


por mis pasos
Este orbe
que te alcanza
y forma
el hilo de tus entrañas
y la hez
de tus plegarias
es la misma rueda
diáfana de la mañana
y es la noche que se abre
y es la muerte que se acerca
palmo a palmo
en la canción de los niños
y las tormentas de arena
y es el antes y el después
la herrumbre
de la cosecha
y las apariencias
dispersas
de mí mismo
y desde ya me preparo
a ser el sol y sus huestes
otra vez
y recibir sus saberes
y amarte al fin
como el amor a ti misma
entre sus sábanas
y ser la yegua que eleve a la yegua
y la luz y la horca
otra vez que ya he sido
como si nunca lo fuera
como si solo
pudiera advertirlo

No te afanes
ya verás
todos los humores
en que gotean
nuestras almas
con
grácil
envidia

65
10

S de suave
de silencio
de sendero

S de sobaco
s de sapiencia
soledad serena
suma
simpleza
sonora
y secreta

Sarcasmo
de sirena
susurro
simulación
de santos
simios
sufrientes

Sal socrática
seremos
sutilmente
sarro
sin sádica
sílaba

No sinfonía
sincera
sol

Sacar setas
del sagrario
servir sopas
de sapo
sudar sueños

S de saeta
de psiquismo
de subterfugio
y prosapia

S sin son
Ser para sí
Sur en sí
69
66
Sé sentimiento
sensual
soterrado
sagaz
superior
seminal
sublimes síncopas
sinuosas
sicariales
sugestión
de sátiro
cenizo
sultanes sediciosos
en saliente safari suicida
sobre severos saltimbanquis siameses

S de sobrio
de sed
de serpiente
servil
del sanedrín siniestro

Sofisma serio
sinécdoque
síntoma
sinónimo de sustantivo
seísmo
síndrome sabroso
sello
solidez sempiterna
somnífero símil
Satán
serrallo sietemesino
pseudo sortilegio
salitre
soltería
símbolo soso
soprano sentada
en mi silla

en mi sillón
simpática sonámbula
síntesis
sarcófago sucinto
sarna de santero
sombrero sin sombra
senos silbados
sesos sin ese
67
y ese con esa
y esa con eso
y aquellos sin ese

Signo sordo
de salvajes
de sacerdotisa

Strong silk
Sillyly sucked

Por si resulta
siempre
la supina
semilla
surtiendo sumisas sibilas
suntuosos sermones
cinturas
laureles
suspiros

de: Amar necios


(inédito)

____________
Santiago Andrés Gómez Sánchez nació en Medellín, en 1973. Cultiva la poesía sin mérito propio desde antes
de tratar de hacer poemas dignos de ese nombre, en cuentos y otros relatos que fueron dones del azar y el
sueño, y aun en críticas de cine o literatura que nacieron de un furor amansado. Supone que la poesía está de
manera tácita en el error y sospecha que de manera más visible en la busca, pero su afán es el hallazgo, y su
nostalgia el poema que escapa de las manos. El poema, una nostalgia futura que a la manera del rapsoda co-
menzó a invocar desde joven, tontamente queriendo decir cosas y sin recibir más que la esquiva traza de una
seducción más exigente que la propia poesía. En voz de un poeta de su tierra, de Acuarimántima, el poema,
como labor de artesanía, se hace de la espera, se bruñe con un material huidizo que te exige estar alerta, y otro
maestro de los tiempos, el porteño universal, señala que el poema es inacabable, no se le puede dar fin, y tal vez
un tanto aleatorio. Gómez Sánchez, como indigno escucha de ambos, y de Lezama, el isleño, se abandona a
un conjuro del que ya no espera hacer parte. Ha escrito En vez de pez diablo, mar, que está en su blog, y otros
dos poemas largos: Amar necios y Camino de adentros, que solo tiemblan como un chorro alto de aguardiente.
68
jhonattan arredondo grisales
(C o l o m b i a · 1 9 9 0)

Invocación

Abres las manos en medio de la noche.

Solo la sombra de tu sombra


se vierte indescifrable donde intentas asir la luz.

Invisibles, lejanas,
sus músicas se ocultan en el fulgor de los jardines.

Basta tocar una flor


para sentir su voz murmurando en tus oídos.

Afuera

Afuera
aletean las palabras.

Libres
como una bandada de golondrinas
al final de la tarde.

Desde aquí
miro la curvatura de su vuelo,

la inocencia
con que vuelven a sus nidos.

No saben
que la oscuridad son estas manos

que intentan atraparlas.

69
Solitude

Estoy segura de que es único, estoy segura de que es lo que quiero.


Sylvia Plath

Me aferro a lo único que me pertenece.

No las palabras
que se abren en la noche como soles negros,

sino a la quebrada luz:

este desolado estupor que inocente erijo bajo el cielo.

II

La soledad tiene sobre mí un poder que nunca falla.


Franz Kafka

Y una bandada de cuervos se alza tras el negro aletear de sus graznidos.

Es como si de pronto anocheciera.

Pero la luz, otra luz,


persiste en avivar el fuego.

Escribo para darle voz a una carencia,

para zurcir
las heridas que adentro me interrogan.

70
Palabra

Ni siquiera tú me perteneces.

Huérfano del mundo


uno sombras en el aire.

Soliloquio del pescador

Sin certeza lanzamos la red.

Bajo el agua,
inmóvil, un hermoso pez ignora su destino.

A veces
ningún lugar en donde guarecerse,

ninguna concavidad
que evite el peligro.

Como esa red estas insólitas palabras.

Lingua somnia

Alguien en silencio nos mira verter el agua que siempre escapa de nuestras manos.

____________
Jhonattan Arredondo Grisales nació en Cartago, Valle, en 1990. Actualmente reside en el Corregimiento de
Puerto Caldas, Pereira. Poeta, narrador e investigador literario. Realizó estudios en teatro y dramaturgia en di-
ferentes ciudades del país. Es estudiante de Licenciatura en Español y Literatura de la Universidad Tecnológica
de Pereira. Ganador del Concurso Nacional de Cuento Cuentos cortos para esperas largas 2017 (Festival de
Literatura de Pereira). Ha sido invitado al Festival Internacional de Poesía Luna de Locos (2018), al Festival del
Libro de Santa Rosa de Cabal (2018) y a la Feria del Libro de Pereira “Paisaje, café y libro” (2018). Publicacio-
nes suyas aparecen en medios de comunicación como La Cola de Rata, Literariedad, El Diario, El Espectador,
entre otros.

71
conciencia de la espera
reseña

(álvaro pérez sastre


Lima, ediciones Catavento, 2019)

por: o. alba cuervo

Ya en 1997 el catedrático y poeta Henry Luque Mu- 20 años después, Álvaro Pérez es un poeta a carta ca-
ñoz había mencionado a Álvaro Pérez Sastre como un bal. Abordar su libro es una empresa heroica, en la
digno representante de la Generación de Fin de Si- que la resignación, la desesperanza, el reconocimiento
glo, reconocía la brevedad y consistencia de sus versos. del pequeño vórtice dimensional que nos deshumani-
Destacaba Luque Muñoz la autenticidad de su lírica, za, se hace frase, verso, línea que ha de hundirnos en
el abandono del facilismo posmoderno y la preocupa- recónditos sentimientos que el ser de a píe no quiere,
ción por la palabra como material dúctil que se apega no puede o no se atreve a expresar. Sin miramientos
al pensamiento y la afectividad. Esos primeros versos, de ninguna especie, este caleño se adentra en las im-
esa sencillez con que el autor caleño (Pérez Sastre) des- presiones psíquicas, gráficas y literarias del fin de siglo,
hilvana el trágico cotidiano, llamaron la atención de el inmediatamente anterior. Sin temor habla de len-
un crítico que, por desgracia, no vivió para ver la pu- guajes de software con la misma soltura que de las ma-
blicación del primer poemario. Destaca Henry Luque neras de un gato que retoza. Para atravesar las páginas
el poema “Enlatado”, escrito entonces por un joven de la recopilación Conciencia De La Espera, se debe
estudiante de Comunicación, que llevaba en sí toda tener un sentido aguzado de la sorpresa, de la ironía,
la carga de la tradición de la poesía colombiana; o así estar preparado para sentir el resplandor de una estre-
lo vio el crítico en su artículo publicado en los Cua- lla colapsando frente a un agujero negro; es sombrío,
dernos de Literatura, vol III, No 6 del departamento pero no se da por muerto.
de Literatura de la P.U.J. La concreción de un estado,
de un sentimiento que se desprende de la observa- Un exquisito traje de tres piezas. Poemas en prosa,
ción detallada del día a día se resume en estas líneas versos libres que surcan el firmamento y una estricta
selección de haikú que estremecen el espíritu, algunos,
Enlatado e invitan a la reflexión casi humorística otros. Podría
Y al destapar la lata
hasta pensarse en la posibilidad de una poética de la
vi aquella cabeza de pescado incertidumbre, de la desazón, un despertar en medio
que ahogándose en sus propias lágrimas de la barahúnda de los tiempos. La mass media, los
me sonreía. pastores de las iglesias, que efectivamente anuncian el
Apocalipsis, el encantamiento del no alienado que se De esta misma manera, tiene una curiosa habilidad
oculta bajo la sombra de un origami de vapor, se con- para titular o intitular sus poemas, sus textos en prosa
juran en una avalancha de versos; un despertar, como que deja al lector intranquilo, afectado, para usar un
cuando se descabeza una siesta a la luz del sol en un término con el que Edgar Allan Poe definía su poéti-
parque público. ca: el efecto; La Infestación viene como anillo al dedo
para un texto que se puede reseñar como angustiante.
Por otra parte, Álvaro Pérez Sastre posee un léxico re- De la misma manera, aborda un tema que en Colom-
finado, sin caer en rebuscamientos enciclopédicos ni bia no deja de ser referente: la violencia. Hay balas sil-
profundas incursiones en los abismos de la mitología. bando en este libro, hay sangre derramada, hay dolor
No, Pérez se basa en una atenta lectura de la novela en una parte no localizada de la anatomía y del alma,
negra, un seguimiento mesurado y contemplativo de a tanto llega la desesperación que dispara uno que
la mitología clásica como en su poema En Los Domi- otro poema al aire y lo deja así, en total impunidad.
nios de Circe:
Para leer a Álvaro Pérez Sastre se necesita tener los
Leones y lobos a tus píes sentidos despiertos, haber leído el mundo con detalle,
Como perritos falderos. con la parsimonia del estudiante vago que se distrae
El vino lo conviertes en narcótico en el transporte escuchando el noticiario, dejarse lle-
Cocinando el cerdo eres una experta. var por las imágenes, las palabras, las figuras literarias,
por todo ese trabajo de veinte años repasando los ojos
Sabes cómo destejer mi melancolía; por páginas que decantaron su poética. De manera
quedan los hilos. personal, muy personal, invito al desprevenido tran-
seúnte para que se deje atacar por este felino hecho
Sin embargo, la contemporaneidad, los sonidos mo- texto, que se sumerja en la penumbra y no se deje ani-
dernos y caóticos de la urbe hipertrofiada quedan be- quilar por el devenir de estos tiempos tormentosos.
llamente plasmados en cuadros, casi acuarelas pinta-
das con paciencia, con el firme y testarudo carácter de Bogotá. Julio de 2019.
un artesano que busca en la miniatura la perfección y
el resumen del universo; para la muestra dos botones:
Postal Celeste y Blues Vespertino, este último evoca la
atmósfera de una ciudad ululante y ya desaparecida
por el avance del llamado progreso.

Postal celeste

Pequeña nube solitaria en el cielo azul brillante,


En tu blancura y tu levedad y en tu quietud aparente
La incerteza se te presenta con un pelaje terso y suave,
La víbora no te alcanza,
Desconoces el insomnio cacofónico,
Eres inmune al canto sombrío del ave.
Te saludo, nubecita.
Que en adelante pueda recodar tu faz si en la penumbra.

Blues Vespertino

Atardecer.
Se enardece la pérdida. ____________
Prurito en la espalda, O. Alba Cuervo nació en 1972 en la ciudad de Bogo-
con estas manos no alcanzo a rascarme tá. Es Profesional en Estudios Literarios, de la Pontifi-
¿Existe aún la ciudad y su parque? cia Universidad Javeriana.
73
fabrício marques
traducción

(Brasil · 1965)
versiones de agustín arosteguy
Tótem para el zapping

Me despierto João, voy a la feria João, paseo João


pero João hasta cierto punto:
es solo quedarme en la calle y ya me llamo Násser.
Cuento historias, maniobro vocablos
y luego me llaman Heródoto.
Soy Heródoto hasta cansarme.
De las ocho a las nueve soy Mwaka
y a la hora siguiente voy a trabajar como Zanchi.
Salgo a la izquierda a la caza de frutas – de preferencia rojas.
Descanso en el parque como Chang,
soy Chang de sobre aviso.
Entro al trabajo y mis colegas me saludan:
«Hola, Górki, chau Górki».
A la hora del café la empleada me reconoce como Xerxes.
El mercado se inquieta, la Bolsa oscila al saber que soy Zeki.
A las seis de la tarde, hora de Brasilia, me despido como Ximenes.
Extraño los hombres que atraviesan la existencia cargando un solo nombre.
Frecuento los bares contando hazañas, ahora me llamo Baltazar.

El Corvette silba en el asfalto.


Luces gratis y alegres titilan a la distancia,
Luces alegres y gratis me hacen señas (me llamo Raoni).
De Raoni a Quiroga es un paso,
en un looping arremolino en el baile.
Un poco más y soy Gale,
el que toca acordeón y se basta.
En casa me reciben como Histeu,
Mañana es domingo, floración de incertidumbres.
Allá afuera, lagartos recogen hesitaciones.
Debajo de este techo me conocen como Jimmy,
pero también pueden llamarme Abraão.
Hasta que el sueño comience y pase a llamarme Hades.

No pierdan la cuenta:
Soy João Násser Heródoto Mwaka Zanchi Chang Górki Xerxes Zeki
Ximenes Baltazar
/Raoni Quiroga Gale Histeu Jimmy Abraão Hades
Soy unos
Soy unos y otros a su disposición

Alimento pongo leña


en la conversación bonita
en torno del fuego de la vida
Reparo las llamas
que parten sin rumbo
y me llaman por mi nombre
75
Agotados

Mis libros están agotados.

Mis tíos y tías, mis primos y abuelos están agotados.


Mi mejor amigo está agotado.
Mi perro está agotado.
Yo mismo estoy agotado.
Sentado en el sofá,
con las cuatro patas afuera
y mostrando las estrías
el amor está definitivamente agotado.

Decido entonces agarrar mis libros,


mi perro, mi familia,
el amor y mi mejor amigo
y partir al Mundo Nuevo.
Llegamos en media fiesta
y sugieren un show más a la noche.
Agarramos la Vía Expresa
y nos topamos con decenas de fans
del lado de fuera del portón principal.
Todos esperan, presumo, con entradas agotadas.
Al volver, placas y signos indican que debemos apresurarnos.
pues las mesas están hartas
y los caminos definitivamente agotados.

Gatillos (3 máquinas)

Apenas nace un ritmo


y en el baile ya se reconoce
otro ritmo.

Ni bien la nube
concluye su forma
ya se disipa
en la brisa.

El insecto sentado
en el retrovisor
sigue adelante.

76
Éxodos

vaya para el ardor que te adense


vaya para el salto que te sacuda
vaya para el pasado que te pertenece
vaya para el ruido que te restaure
vaya para el estremecimiento que te exalte
vaya para el vértice que te verifique
vaya para el crepúsculo que te cargue

La tortuga tartamuda

dejen pasar, abran fila a menudo


a la tortuga que, de arruga en arruga,
solo pide calma al tiempo, tartamuda,
para aprender a envejecer dentro
de la juventud, de arruga en arruga

Life long learning

Aprender
esta mañana
la vida entera.

Esta ventura
de atravesar
toda la vid.

Esta mañana
no tuvo ensayo:
llegó irrepetible.

Una mañana tan real,


casi de carne y hueso
para agarrarla con las manos.

Esta mañana
que gusta de existir
me hace su cómplice.

Esta mañana
ahora.

Este ahora
para siempre.

77
YO-LECTOR ELLA-LENGUA

1.
Yo la penetro
y ella arde florida
y ella se entrega
en cavidades
y ella se
impulsa
en mi aliento
y juntos salimos
Leme
Leblon
Marina da Glória
Lapa
Arpoador
Pedra da Gávea

La llevo conmigo: misterios


Ella se deja llevar: montañas

Mi ella, mi enlace
con el mundo
y el ardor inflexible de las cosas

Alguien araña
la superficie de las letras,
en busca
del sentido oculto
contenido en las palabras

(Marcamos un encuentro
ahí donde las palabras se desvanecen.
Alguien no fue, y no supe.)

2.
Lengua: un código común
para que todos se desentiendan
en juegos de amar y aprender
fingir y recomponer
traducir y sumar
cantar y dividir
entre otras ocupaciones

En un paseo aéreo recorro


Leme
Leblon
78
Marina da Glória
Lapa
Arpoador
Pedra da Gávea
Pero antes de alcanzar esos lugares
llego a las palabras que los nombran.

Estas palabras se derriten en la boca de quien habla


y se deslizan hacia el interior de oídos atentos

3.
No digo sonho
No digo dream
No digo traum
No digo rêve
pero a la rebeldía en mí
Yo digo
(ella me obliga a decir)
sueño.

Y sueño que oí a Rita decir: me desfiambre.


Y digo fin y blenda
y digo boca abajo y cuello de botella
y digo espada y enigma
con todo mi ser

4.
Cobogó
Parangolé
Cobogó
Parangolé
Cobogó
Parangolé

– ¿Qué fue eso, maquinista?

– Son solo carriles chirriando en el entresueño


Son vagones metálicos recorriendo el paisaje corrompido
Son las primeras hojas que brotan, después de la lluvia
Es el aleteo de las plumas al levantarse en vuelo
Es el murmullo de mil corazones latiendo
Unos en los otros

79
5.
En la ausencia de luz, nadie reconoció las voces que llegaban.
¿Y qué sonido aquel volviendo en la repentina luz lunar?
¿Románico? ¿Mozárabe? ¿Tupí? ¿Provenzal?
Para quien está en la oscuridad, da lo mismo el acento de la luna.
Lengua-oiti, de la familia de las rosáceas.
Lengua de lagarta zigzagueando
que se lanza y se recoge en la vía oblicua.
Lengua que con ella permitir lenguajes no hablados.
Lo que hablamos no es la lengua, es una secreta arquitectura
Istmo que une tierras desoladas,
Manjar ofrecido a todos, pero que pocos reciben.
Lengua-paria, rodeada por la América española y ya toda retorcida.
Tres veces lengua ambarina, lengua laboriosa:
me lusa, me lusa, me lusa.

6.
(Ella)
Toca tu riff en paz, querido, toca tu viola,
Imprime tu ritmo en el mundo contrario a tu ritmo
Toca tu banjo, malandro, tu clarín y otros metales
Martilla tu tecla, brother, tu clavicordio en la amplitud
Elije tu saxo tieso, mi rey, los pistones de tu trompa
Golpea tu bombo, hermano, y despierta a los de allá y los de acá

7.
Parangolé
Cobogó
Parangolé
Cobogó
Parangolé
Cobogó

– ¿Qué fue eso astronauta?

– Son solo planetas alineándose, al capricho de vocales y consonantes


Es el vértigo insubstancial de la Tierra vista de arriba
Es la tempestad que despierta a los presentes
Son ojos que se encuentran en el rumor del abrazo presentido
Es el murmullo de mil corazones latiendo
Unos en los otros

80
8.
Lengua de organza y crespón, aún no lánguida,
soltando escamas disipadas en el polvo del suelo.
Lengua en mí tan monstruosa, del tamaño de la estrella diminuta.
Lengua-branquia, lengua del admirabilísimo ão.
Lengua de una ciudad llamada Cristália. O Jotuomba.
De un lugar conocido como Sofotulafai.
O Saramenha. O Tlon. O Sardanapalo.
Lengua de los negros de Tabatinga, pie negro en el barro blanco
(¿Será la misma que acompañaba a los dinosaurios de Peirópolis
hasta desaguar en palabras como nelore, gir y guzerá?)
Lengua en bis, de todas las aguas y de todos los fuegos, que me
hace compañía en la noche más larga del invierno.
Todos miraron para atrás y fueron transformados en sol, por un error
[de revisión.
Y salieron todos lanzando rayos de luz en el musgo y en la madera hueca.

9.
(Ella)
Toca tu tabla de color y alteado, tu armónica veloz
Afina el fuelle, mi viejo, las cuerdas de tu viola
Toca tu bongó, negro, que percute en el jardín de los sueños
Rasga tu lira, compañero, y sin prisa ajusta la pandereta
Toca tu bajo, lleva en la flauta lo que ahora desafina,
Golpea tu tambor, camarada, tu límpido gong
(En la noche alta la música de las esferas
Impone tu orquestra a la inaudible usura de los días)

10.
Yo la amo
y a cambio ella me ama
con la precisión de algo loco
que, en un esfuerzo último,
aleja el caos
despide el acaso
y se infiltra
entre palabras
que se unen
para hacer un poema: este poema.

81
Esmoquin y Estricnina

D’après Sá-Carneiro
«En la neblina vaga de viejos sonidos un débil punto de luz
aparece: el habla del alma pronto va a ser oída. La juventud
tiene fin. El fin está aquí. No va a ser nunca. Lo sabes
muy bien. ¿Y qué? ¡Escriba, desgraciado, escriba
sobre eso! ¿Para qué más sirves?»
James Joyce, en trad. de Paulo Leminski

En la sensación de estar puliendo mis uñas, todo


me incluyo en Mí. Miro las uñas, las manos. Tristes
manos largas y lindas... Estoy en París, tengo salud
y dinero, puedo hacer lo que quiera. No tengo
preocupaciones. En resumen: sufro mucho. Tristes
manos largas y lindas... Hoy voy a vivir mi último día
feliz.

Veintiséis años y nada poseo. Ni siquiera


puedo decir, como todos: ‘Tengo veintiséis años’.
Cosa ninguna me pertenece y de mí mismo me
disperso, sin saber fijarme. Separado de mí
mi corazón lisiado de palabras trepida en la
cadencia de todas las dudas. Lo que soy no me
conoce. Es solo de mí que ando delirante.

Yo fui alguien que se engañó y creyó más


bello haber errado. Sobremanera es preciso tener un
mínimo de sangre fría para errar con tamaña
perfección.

Mil años me separan de mañana, entre mí y


de aquí a poco, una eternidad Miro a mi alrededor:
los cinco sentidos listos, y todos los que
hubiese. Deliro todos los colores, vivo en púrpura y muero
en sonido. Siento mucho. Y tengo consciencia del
exceso de lo que siento, ¿comprende?

82
Una parte en mí que fue alguien y solo
llora – la parte más triste. Sea sobre nosotros su
melancolía. Es todo. No puedo escribirle. Trepida,
corazón, trepida.
Giro en torno de mí mismo, en un remolino sin fin.
Otrora es que tal vez me encuentre. Pero no estoy
seguro de eso, ni de cosa alguna. En el Aire las
cosas se disuelven, cosas que no fueron. Duele todo
que no fue: horas-platina, claro de luna-ansia, olor-brocado...

Mínima luz oscura se proyecta en lo que soy. En


verdad, media-luz, casi-ser.

No más las cartas escritas en el café Riche, no más


largos paseos. ¿Dónde estás que no respondes?
Mínima luz oscura.

Golpeen en latas, rompan a gritos y saltos.


Hagan estallar en el aire látigos, llamen payasos y
acróbatas. Resuenen botas y yunques. No me
digan nada más.

Esmoquin y estricnina. Me arreglo el esmoquin. Bebo


[cinco
dosis de veneno, tranquilo. Resultó viejo decir
cualquier palabra. Pulidas las emociones, el corazón
regatea. Mi soledad la soledad de quien se sabe
ni Yo mismo ni aquel otro, pero cualquier
cosa intermedia.

Ahora veo el movimiento de las luces. Quiero alcanzarlo,


ir adelante... pero los huesos se quiebran sin al
menos avisarme de la ruina. Al triunfo mayor, ¡adelante
pues!

Dentro y fuera de este cuarto de hotel la vida es inútil.


Que otros canten esta vida. A lo lejos, el violín
de un ciego estropeando un aria. En la muerte me
comprendo, como una estrella comprende a otra
estrella.

Yo soy de aquellos que van hasta el fin.

83
Nosotros, los desoccidentalizados

Salgamos
de aldea
en aldea
en procura del desoccidentalizado.

A ustedes que nos siguen


les pedimos que se queden con nosotros.

Algunos se quedaban. Algunos se quedaron.

La expedición se reinventa a cada paso.


Desviémonos de los silbidos de las balas.
Evitemos el zumbido de las flechas.

Sigamos el dulce llamado que parte


del bosque, mezclando los tiempos.

Seguíamos seguiremos en dirección


hacia la República Musa Paradisíaca.

El sol que nace enseña


El sol que se pone enseña.

El cuerpo de la escritura y el cuerpo de la tierra


conversan entre sí, nos incluyen
y se multiplican.

Supiésemos sabremos
tal vez tanteando
reconocerlo
cuando lo encontremos.

Y dentro de sus ojos


los más limpios ojos los más oscuros
(tanta cosa pasa en la oscuridad)
veremos la misma estrella famélica
que viaja en los nuestros
y a veces nos aturde.

84
Mi humanidad

Mi humanidad sale para pasear


y saluda a los transeúntes.

Ellos hieren mi humanidad.


Ella nunca olvida.
Una herida abierta.

Mi humanidad
a veces no coincide
con lo que pienso o siento.
Está siempre tan lejos.

Mi humanidad necesita escoger


entre la naturaleza y la gracia,
entre la nada y el dolor,
mi humanidad dice:
entren.

Nada de lo que es humano


es mi humanidad.

Mi humanidad crece.
Mi humanidad es lo peor de mí.

Mi humanidad,
mi fracaso:
aquel abrazo.
Es tan pequeñita mi humanidad
y es justo allí el océano.
Las olas vienen y van
cada vez más rápidas:
Mi humanidad, qué hijadeputa.

85
*

Mi encrucijada
entre el hábito y el susto,
mi asombro,
mi causa perdida,
mi desesperación,
mi alumbramiento,
mi descanso noche adentro,
mi acontecimiento,
mi dolor de cabeza,
mi carnaval,
mi paraíso perdido,
mi humanidad:
somos todos iguales
y necesitamos dormir.

Mi humanidad envejece.
Mi humanidad es salvaje
y zumba y berrea tu decencia
tu pasado aúlla y ruge
y silba y relincha tu memoria
tu lucidez chilla y brama
y berrea y ladra tu viveza
tus certezas balan y crocitan
y cacarea y ulula tu soledad
tu acaso muge y rebuzna
aúlla y ruge tu necesidad
grazna y gruñe tu mundo diminuto:

Mi humanidad erró
de humanidad

86
*

Mi humanidad tal vez


sea el escafandrista que vació
el amor y el dolor de mis profundidades.

¿Qué es qué es
que fue perdido y nunca fue enseñado
a mi humanidad?

Mi humanidad
hace reverencias
a la víbora interna
que carga consigo.

Alguien
(¿era mi humanidad?)
agarró el dátil trémulo
y lo ofreció a la primera caminante de la playa desierta.

Mi humanidad estaba tan sola.


De repente llega tu humanidad:
mi humanidad sólo existe contigo.

Mi humanidad dice: ¡adiós!


Y se queda en eso.
Mi humanidad ya dijo todo:
no tiene nada más que decir.

Dignísimo: mi humanidad no es lo suficiente,


por eso, a ella añado la sal de la tierra,
el paraíso móvil y el tiempo indomable.

A mi humanidad
dele un perro y un poco de café
y ella se sentirá completa.

87
*

Mi artimaña,
mi Audrey Hepburn,
mi ruina secreta,
mi desierto,
mi sombra,
mi plata,
mi engaño,
mi sueño de terciopelo,
muertos olvidados en el musgo,
mi vuelta a casa,
mi desastre,
mi frágil materia:
no todos somos iguales
y necesitamos despertar

Despertar al final de la mañana de un domingo


tal vez a ras del muro
en la ranura del suelo de loza
en el hueco de los adoquines
en el jardín de los cerezos
próximo al baobab sagrado
o al álamo tembloroso
y recibir, como mínimo, el amor sin fin
de quien ve en el buitre olvidado entre las nubes
en los caballos salvajes libres en el mercado
en celacantos anónimos bailando en el lodo
– mi humanidad

De: Fuera del alcance de la memoria - antología poética 1998-2018’


(Vallejo & Co., 2019)

___________
Fabrício Marques nació en Manhuaçu, Minas, en 1965, y vive en Belo Horizonte desde 1992. Poeta y periodis-
ta, doctor en literatura comparada por la Universidad Federal de Minas Gerais, también actuó como profesor
en cursos de periodismo. Debutó en 1998 con el libro Samplers, con el cual ganó en la categoría poesía los
Premios Culturales de Literatura del Estado de Bahía. El libro fue publicado en 2000 por la editorial Relume
Dumará. Luego, vinieron Meu pequeno fim (Scriptum, 2002), A fera incompletude (Dobra Editorial, 2011,
finalista de los Premios Portugal Telecom y Jabuti) y A máquina de existir (Pedra Papel Tesoura, 2018). Tam-
bién escribió Wander Piroli: uma manada de búfalos dentro do peito (Conceito, 2018), Uma cidade se inventa
(Scriptum, 2015, finalista del Premio Jabuti), Dez conversas (entrevistas con poetas contemporáneos, edición
bilingüe, Gutenberg, 2004, finalista del Premio Jabuti) y Aço em flor: a poesía de Paulo Leminski (ensaio, Au-
têntica, 2001). Organizó, para la editorial de la Universidad Federal de Minas Gerais, los libros Sebastião Nu-
nes (2008) y Papel Passado (selección de poemas de Libério Neves, 2013). Desde 2016 es colaborador de Vallejo
& Co. Junto con Tarso de Melo, organizó la antología digital Inventar la felicidad. Muestra de poesía brasileña
(Vallejo & Co., 2016). Participó de antologías y festivales de poesía en Brasil y en el exterior.
88
___________

Agustín Arosteguy nació en Argentina en 1977. Inició como traductor de poesía en 2017, realizando versiones
al español de poemas de Adriane Garcia, para la revista digital peruana Vallejo & Co. Luego siguieron los
poetas Marcelo Sandmann, Maria Esther Maciel y Marcelo Montenegro. Todos para la misma revista y todos
poetas brasileños contemporáneos. En 2019, tradujo por primera vez un libro de poemas del poeta minero
Fabrício Marques (‘Fuera del alcance de la memoria’/‘Fora do alcance da memória’), el cual fue publicado en
versión bilingüe en la ciudad de Lima, por la editorial Vallejo & Co, dirigida por Mario Pera. 

89
Marosa di Giorgio,
homenajes

7 poemas
selección de camilo restrepo
*

A veces, en el trecho de huerta que va desde el hogar a la alcoba, se me aparecían los ángeles.
Alguno, quedaba allí de pie, en el aire, como un gallo blanco -oh, su alarido-, como una llamarada de
azucenas blancas como la nieve o color rosa.

A veces, por los senderos de la huerta, algún ángel me seguía casi rozándome; su sonrisa y su traje, coti-
dianos; se parecía a algún pariente, a algún vecino (pero, aquel plumaje gris, siniestro, cayéndole por la
espalda hasta los suelos...). Otros eran como mariposas negras pintadas a la lámpara, a los techos, hasta
que un día se daban vuelta y les ardía el envés del ala, el pelo, un número increíble.
Otros eran diminutos como moscas y violetas e iban todo el día de aquí para allá y ésos no nos infun-
dían miedo, hasta les dejábamos un vasito de miel en el altar.

Bajó una mariposa a un lugar oscuro; al parecer, de


hermosos colores; no se distinguía bien. La niña más chica
creyó que era una muñeca rarísima y la pidió; los otros
niños dijeron: -Bajo las alas hay un hombre.
Yo dije: -Sí, su cuerpo parece un hombrecito.
Pero, ellos aclararon que era un hombre de tamaño natural.
Me arrodillé y vi. Era verdad lo que decían los niños. ¿Cómo
cabía un hombre de tamaño normal bajo las alitas?
Llamamos a un vecino. Trajo una pinza. Sacó las alas. Y un
hombre alto se irguió y se marchó.
Y esto que parece casi increíble, luego fue pintado
prodigiosamente en una caja.

Se adelantaron en el aire como bailarinas. Tenían realmente, el pie en el aire. Vestidos amarillos, anaran-
jados. Venían como aluviones desde los cielos.

Quedé espantada. En puntas llegué hasta la casa. Pasé las puertas, las llaves, iba a tocar los vasos y tuve
miedo de cualquier barullo, me acosté en el lecho, inmóvil.

Pero, la mariposa estaba allí. Sentí sus piernas de hilos, sus brazos de hilos, su enorme manta de gasa
que me arropó.

A veces, como una pesadilla, llamo a mi madre, y ella acude con tijeras finas. Pero, nada puede, ni yo.

*
91
*

Domingo a la tarde, y voy por el huerto sin recordar cómo salí y llegué hasta acá. El cielo es de oro,
deslumbrador, y de los naranjos caen frutas y flores.

Trepo a uno, según mi costumbre antigua. Estoy un rato. Los pájaros saltan de rama en rama.

Desciendo. Subo. Tomo una fruta.

Al bajar, ya veo un cadáver. Vestido y tendido. Y más allá, otro. Y otro. Por todos lados, aparecen.
Vestidos y tendidos.

Y cada uno con el hígado destrozado o el corazón. Pero ¿quiénes son? Acaso, no me percaté y hubo
una rápida guerra?

En puntas de pie, voy hacia la casa; desolada paso el jardín de celedonias y “conejitos”. Adentro, no
queda nadie. Voy a gritar; para qué, si nadie oye. Algunas mariposas chocan en los vidrios.

Sobre la mesa hay un álbum que no conocía; al entremirarlo, veo dibujada la batalla, los cadáveres
y las plantas. En blanco y negro. Y en colores. La noche cae de súbito; las luces se encienden solas.

Y aparecen más cadáveres entre las plantas

Llegué corriendo a la casa del Padre. Llegué en puntas de pie a la casa del Padre. Llevaba una glicina
y una sábana; no sé por qué llevaba esas cosas. La mesa tendida, un mantel exquisito, cucharas, tazas
con rositas. No había nadie, no cruzó ni un ratón. Dije en voz alta y en voz baja: -Vine a buscar lo que
se quebró; vine a llevar lo que trajiste. Vengo por las resurrecciones. Nadie llegó ni contestó. Aunque
había como una música lejana, voces de campanas. Fui a otro aposento y a otro y otro, y todos con el
mismo adorno, y vacíos. Y llegué a la nada y empecé a bajar los escalones de la nada, no sé cómo, de
regreso; volví a la tierra, sus grietas, sus rosas y sus nardos, las casas de siempre. Me senté al lado de
mamá. Le dije: -Mamá, aún no comienzan las resurrecciones.

92
*
2

Al atardecer la muchacha dejaba el alto bosque, y a su paso las achiras con las grandes flores rojas
parecidas a sexo de arcángeles demasiado vaporosos y libidinosos. Miraba de soslayo los enormes
pétalos y se estremecía; y el camino iba hacia abajo y ella, y desde el aire algún viejo santo caía revo-
loteando a morírsele en las manos; y así lo apresaba, y eran el último temblor, el golpe de alas; y el
camino iba hacia abajo y ella loca de miedo a través de toda la heredad, la vieja arboleda, la puerta
del antiguo hogar. Entonces llamaba a los criados, les entregaba el muerto para que lo asasen durante
media hora, lo aderezasen con alguna hortaliza dulce, alguna cebolla fantástica.

*
5

No sé si sabes que tengo contrato con el dios; ignoro cuándo se hizo eso y si se hizo. Una mañana me
desperté siguiéndole; o lo persigo; a ratos, duermo y vuelvo. El viento mueve las altas yerbas, y pasan
rarísimos seres, pájaros, que, nadie, prevería, un jefe celta (Ambigato), o la luna como un disco sobre
una amapola. Nada me preocupa. Yo voy con él. Y él, con frecuencia –aunque no creo que sea ése
su gran propósito-, casa una muchacha y tiene con ella un desenfrenado amor. Entonces, me oculto,
humillada, a llorar. Pero, enseguida reaparezco, y prosigo. Tras de su sombra su viaje inexplicable.

____________
Poeta uruguaya nacida en Salto, en 1932. Descendiente de inmigrantes italianos y vascos, es considerada una
de las voces más singulares de Latinoamérica. Debutó en 1954 con su libro Poemas. A éste siguieron Humo
(1955), Druida (1959), Historial de las violetas (1965), Magnolia (1968), La guerra de los huertos (1971), Está en
llamas el jardín natal (1975), todas ellas recopiladas bajo el título de Papeles Salvajes;Clavel y tenebrario (1979),
La liebre de marzo (1981), Mesa de esmeralda (1985), La falena (1989), Membrillo de Lusana (1989) y Diame-
las de Clementina Médici (2000). Ha publicado también los libros de relatos eróticos en prosa, Misales (1993)
y Camino de las pedrerías (1997), así como Reina Amelia (1999), su primera y única novela. Lectora voraz, en
sus poemas los objetos irradian una luz inquietante; los animales y las plantas son sujetos activos visitados por
ángeles y duendes. Su obra extraña y personal, es un canto a la naturaleza y sus mutaciones y está repleta de
figuras invisibles y mitológicas. Murió en Montevideo el 17 de agosto del 2004.
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telúrica
t
revista semestral de poesía
colectivo nuevas voces
nº 1· enero · junio· 2020

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Nuevas voces es un colectivo conformado por nueve poetas de la ciudad de Medellín (Colombia), quienes me-
diante la autogestión desarrollan propuestas para la difusión de la nueva poesía de la ciudad y el continente
americano. Nuestro colectivo realiza acciones en las siguientes líneas de trabajo: Poiesis Visual Estudio (inves-
tigación y desarrollo de herramientas tecnológicas y app para la difusión de la poesía), Nuevas Voces Editores
(publicación de materiales impresos y digitales, tanto en formato tradicional como libros enriquecidos mediante
herramientas tecnológicas), Escuela de Poesía La Diosa Blanca (línea formativa en la que se ofrecen talleres,
conferencias y conversatorios, al igual que se progaman recitales de poesía para la formación de públicos),
Arvak (línea enfocada en la experimentación, montaje y puesta en escena de formatos polipoéticos y perfor-
mance). Para resolver cualquier duda o solicitar información, comunícate con nosotros a través de los correos:
teluricarevista@gmail.com
nuevasvocespoeticas@gmail.com

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