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~EVVEBER.

ENSAYOSSELECTOS

r W 1987 . "Passion as a Mode of Life: Max Weber, the J


Schwen tke J.,.,
Otto Gross Cirde and Eroticism". En Wolfang J. Moromsen y .. PROFESIÓN y MATRIMONIO (1905)1
Osterharomel, Max mur and hís Contemporaries, Londres: Unwm L
Hyman, 483-498. . .
Thomas,]. J. R 1991. "Rationalization and the Status of Gender DlVl- Marianne Weber*
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Londres: Routledge, 342-354.
Weber, Marianne, 1974 [1925]. Prólogo a la segnnda edici~n de. Max
Weber, Economía y sociedad, trad. José Medina Echavarna, MexlCo:
Fondo de Cultura Económica.
_-o 1984 [1926]. Max mber, Ein Lebensbild, Tubinga: Mohr.[Edie. en
E l surgimiento y los efectos de los tremendos poderes económicos,
algunos de los cuales conducen a las mujeres hoy en día hacia el
trabajo fuera del hogar, han sido expuestos para nosotros en fonna
español, 1995J . hablada y escrita tan frecuentemente, que aquí sólo necesitamos tener-
_-o 1988. Max Weber: A Biography, New BrunsW1ck y Oxford (Gran los presentes con algnnos rasgos. Desde hace cien años las máquinas
Bretaña): Transactions Books, 2a edie., xv-Ix. . producen todos aquellos bienes que antes eran elaborados por manos
Weber, Max, 1984. El político y el científico, trad. de F. RublO Llorente, femeninas en el hogar. Debido a eso, por lo menos en el hogar urbano,
Madrid: Alianza, 8a edie. la auto fabricación de los productos diarios necesarios para satisfacer
_-o 1983. Ensayos de sociología de la religión, vol. l, Madrid: Taurus. las necesidades de alimentación y vestido se ha vuelto improductiva y la
--.1968. Gesammelte Politísche Schriften,]. Wrnckelmann (ed.), Tubrnga: paulatina disminución de la producción de bienes de elaboración casera
Mohr, 3a edie. obliga a un número de mujeres siempre creciente a buscar un trabajo
fuera del hogar, a fin de conseguir algún ingreso. La mujer, como el
hombre, debe ganar dinero para poder comprar los bienes que antes
producía por sí misma. En el caso de la mujer proveniente de las clases
desposeídas, el traslado de la casa al taller y la fábrica, al negocio y a la
oficina, a los salones escolares y a los cuartos de hospital, obedece más
a la presión material que a cualquier otro·motivo. En algunos lugares
resuenan también los tonos de una necesidad espirituaJ.,los cuales, en el
caso de las mujeres provenientes de las clases acomodadas, se convierten
en un patético motivo principal en la cuestión del trabajD femenino: la
postura interna en contra del papel que se les asigua en la familia y enla
sociedad; el deseo insatisfecho de sus desamparados e inacabados años
de juventud de darle un contenido propio y enriquecedor a sus vidas;
la búsqueda de un ciclo de vida ganado por sí mi!ma., de deberes ele-
gidos y establecidos por sí mismas; la esperanza de nuestrOyode lograr
el desarrollo de nuestra personalidad en el espacio de la "profesión";

1 Traducción de Mónica del Cannen Vázquez Femández.


* Beruf und Ehe", Frauenfragen und Frauengedanken, GesammeUe Auffi'ige·, Tubinga: Verlag
von].L. B.].C.B.Mobr (Paul Siebeck), 1919, pp. 20-37.

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y también la confianza de ofrecer, como mujeres, algo a los demás y a se le capacita mal y rápido para la mayoría de las profesiones, además
la cultura a través de aquélla, cuyas fallas son consideradas como una de que ella misma se esfuerza menos que los hombres.
carencia por la refinada moralidad de nuestro tiempo. ¿Cómo podemos superar este dilema? ¿No sería la continuación
Todo este afán de encontrar mayores posibilidades de vida materia- de la actividad practicada hasta antes de casarse durante el matrimonio
les y espirituales, el cual es alimentado por las más diversas fuentes, al el medio más sencillo y eficaz para elevar la formación profesional, la
principio era visto sólo como un asunto de las mujeres solteras. Para las productividad, el salario y el empeño laboral de la mujer al nivel del
casadas, al menos en Alemania, no se plateaba originalmente el derecho hombre?
a un trab~o profesional, pues ¿acaso el matrimonio feliz con niños no es y otros aspectos conducen todavía más fuertemente al reclamo
su "vocación"?' (Acaso el hogar no le ofrece a cada mujer las suficientes, femenino de unificar la profesión con el hogar, a semejanza del hom-
valiosas y más deseadas tareas? Pero justo esta contradicción entre la bre. Ante todo, su siempre creciente necesidad de redefinir su relación
posición de las mujeres solteras y las casadas repercute fuertemente en con la sociedad y con su pareja en el matrimonio; de afirmarse como
la situación de la mujer profesionista soltera. compañera del cónyuge en casa y fuera de ella; y, en consecuencia, de
Pocos son, a saber, los grupos de solteras que ingresan a la vida ser reconocida también en el derecho. Desde el punto de vista de una
profesional cuando se acumulan frente a ellas nuevos e insospechada- opinión pública materialista, surge sin embargo la relación económica
mente complicados problemas. En muchas de las áreas laborales abiertas de los sexos en el matrimonio (el hecho de que por lo general el trabajo
en los últimos tiempos sólo les tocan los puestos de menor sueldo y los profesional del hombre cubre el sustento familiar) como el obstáculo más
que son mal valorados en la escala social. En otras, mejor pagadas, en importante a su ascenso. De esta forma, uno concluye que también la
las que deben competir con los hombres, sólo triunfan cuando están mujer debe comer su propio pan, es decir, ganado con su trabajo. Sólo
"dispuestas a trabajar a cualquier precio" y en consecuencia influyen entonces el sexo femenino finalmente tendrá una posición conveniente
negatIvamente en el nivel salarial masculino. Por si fuera poco, en otras, en la vida privada y pública, mientras que la mujer logrará una total
sólo un número pequeño de ellas logra ascender de los puestos más bajos independencia en relación con el hombre. Sólo entonces se desarrollarán
a los medios y superiores; e incluso en aquéllas en las que cuentan con ella misma y sus habilidades individuales, saliendo de una sexualidad
la misma capacitación y productividad que la de sus colegas hombres limitada por el género hacia una humanidad libre.
reCIbe una paga menor que la de éstos últimos. Que la satisfacción de las necesidades elementales, algunas de las
Al investigar las causas de nuestra desvalorización económica so- cuales son cubiertas todavía en el hogar, representa un problema en
bresale el hecho de que la mujer, a pesar de toda coacción al trabajo por relación con la llamada "independencia económica" de la mujer casada
un lado y todo deseo de búsqueda profesional por el otro, ve la actividad a través del trabajo profesional fuera de casa, no lo niega nadie. Para
fuera de casa desde una perspectiva muy distinta a la del hombre. Ella su solución se ha propuesto hasta ahora lo siguiente: la disolución del
cuenta con dejar el trabajo al casarse, ser madre o verse favorecida por hogar privado como una unidad económica. Los quehaceres individuales
su suerte personal para dedicarse a otras actividades. La vocación para orientados al cuidado de los miembros de la familia y a la satisfacción de
ella es sólo un episodio más, mientras que para el hombre representa la sus necesidades cotidianas, algunas de las cuales todavía son llevadas a
base sólida y duradera de su suerte personal. Y en tanto ese punto de vista cabo en el hogar, como por ejemplo cocinar, limpiar y otras actividades
une al hombre con la habilidad profesional, la perspectiva de la mujer semejantes, serían transferidas a fuerzas profesionales capacitadas que
la separa de ésta última, pues por 10 general, con vistas al matrimonio, dedican su servicio a un hogar particular, pero no como la actual coci-
nera o la actual sirvienta, sino de forma parecida a como un empresario
2 Como se notará durante la lectura hemos pre"ferido emplear indistintamente la palabra
atiende a sus dientes. En lugar de comer el pan directamente del pa-
"vocación" o bien la de profesión, en su amplio sentido moderno y secular, para enfatizar una nadero y la carne directamente del carnicero, encargaríamos la comida
transición semántica acusada ampliamente por la obra de Max Weber y la sociología alemana de ya preparada a una cocina central; para limpiar los cuartos podríamos
la época [N.de la Ed.1
contratar a trabajadoras profesionales externas que viniesen todos los

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días y trabajaran por horas; o un grupo de familias podrían organizarse mejor procurados yeduca~os que antes, cuando sus poco sistemáticas y
en una especie de cooperación ec~nómlCa ~en sO~ledad estrecha y pre- frecuentemente anap edagogrcas madres, cegadas por su amor necio, se
pararían sus alimentos en una coona comun, dejando que empleados encargaban de ellos. Luego, los padres y los hijos regresan a casa. As~ la
contratados en común realizaran los quehaceres cliari~s de la casa. U~o madre se ocupará de los niños con mayor alegría, empeño y paciencia,
es de la opinión de que al renunciar a la coci:na particular se l~grana pues descansó de ellos durante ocho horas y tuvo la oportunidad de
un ahorro de fuerza, tiempo y recursoS pareCldo al que se consIgue al . trab"lar ~or su. propia decisión y capacidad. Los pequeños, por su parte,
sustituir la producción de bienes artesanal por la ind,;,smal. Y frente a dIsfrutarán mas e! estar con sus padres y colgarán de ellos Con mayor
la pérdida de valores sentimentales, hoy endía todaV1a vmculados a la fervor, pues estuvIeron separados de éstos durante una parte del día.
cocina privada, está la incalculable ganancIa en pOSlbilldades para el Un cuadro seductor que a simple vista luce extraordinariamente
desarrollo espiritual y moral de la fuerza femenma, pues al liberarla de canv.incente, sobre todo ~orque la falta demétodo de la vida femenina y
las ollas y de la miseria doméstica se entierra defi.nltwamente .una fuent.e la cntlCa a la ImperfecclOn del funClonamlento del hogar y de! cuidado
de suciedad y molestias, de pequeñas preocupaClones mez~U1n~s y fast:,- de los niños, que muestra el fondo y las sombras, corresponden en gran
diosas de la vida diaria. Sólo entonces la casa se convertIra en hogar , medida a la realidad. Sm embargo, al observar con mayor detenimien-
en un lugar de paz y alegría en el que el hombre y la mujer reti'".esen a to, vemos sm embargo que se trata de una utopía inviable y ajena al
la solemne e inalterable felicidad. Sólo entonces la mUjer podra, ante derecho VItal. Para empezar, la jornada laboral de ocho horas fuera del
todo, deshacerse de su propia mezquindad y limita~ón esp~ritual .. hogar, debido al tiempo de trayecto y las pausas de comida, representa
Si la conducción privada del hogar fuese la ulllca vlCtuna real en realidad una ausenCla de la esposa por lo general de once horas. Es
exigida por la liberación de la esposa con mITaS a una mdependenCla decrr, a su regreso y hasta la hora de dormir de los hijos le quedan a
económica y espiritual a través del valioso trabajO profeslOnal, entonces ella, en el mejor de los casos, de tres a cuatro horas. ¿Cuántas fuerzas
podríamos dedicamos a la satisfacción general de esta =genCla con la y ganas le quedarían a una madre agotada por un trabajo profesional
conciencia realmente tra:nquila. Pero las cosas no son tan slmp~es como mten~o y necesitada de descanso para estar alegremente con sus hijos
para callar en principio las dificultades psicológicas y matenales que y dedICarse a una verdadera labor educativa?
saltan al evaluar este cambio en la práctica, pues a la hora de anallzar Seguramente, la situación de la trabajadora industrial liberada sobe
las ganancias y las pérdidas está en primer lugar lo más valioso con lo todo de!pesado trabajo doméstico sería favorable en comparación con su
que cuenta mi matrimonio: los hijos, a los ~ue ?,O se les conSIdera en .su eXistenCIa actual de "bestia de carga" . Pero cuando nosotros enarbolamos
verdadero significado para la vida de la mUJer: smO que, por el contrano, e! ideal de una existencia humana digna para las mujeres, no podemos
éstos, al igual que las demandas por una actlVldad profeslOnal, apenas aceptar que ellas encuentren divertido dedicar su tiempo libre, después
son tomados en cuenta, mientras que por lo general se le da un gran de ocho. ~oras de trabajo, al cuidado de los exigentes pequeños y a la
peso al valor moral de uoa profesión promedio .• saasfacclOn de las neceSldades espmtuales de los mismos.
Aclaremos desde el pnnclplO que el hogar, solo en el marco exter- La pregunta que queremos sól.o plantear aquí se refiere a cómo
no del verdadero propósito del matrimonio, representa la comullldad resultaría para los hijos si éstos son confiados diariamente en coml1I!idad
moral de los cónyuges entre sí y con los hijos, y busquemos medir lo al midado de muchas otras manos extrañas durante unas diez horas.
que éstos ganan y pierden con el trabajo remunerado de la ma~re. Los El problema de la tranquilidad de los lactantes sería solucionable, por
partidarios de la emancip2.ción económlCa. de la esposa a traves de la lo menos en teorfa yeso debe bastamos, a través de un ampl.'o seguro
obtención de dinero propio ven la sltuaClOn de la sIguIente manera. de materrndad. Pero todos los análisis médicos han demostrado que la
el padre y la madre van can igual empeño a sus "trabajos" ocho horas es~erada aSlstenaa mstItuclOnal para niños, especiahnente entre los -nos
diarias. Mientras tanto, los niños son separados del seno materno y y cmco años de edad, resulta igual de ineficiemeque el cuidado "indi-
quedan -al alidada de personas excelentemente. capacitadas, -en cuar- vidual" poco sistemático en la familia, por lo que, como es sabido, uno
tos ventilados y adaptados para todas sus neceSIdades, en los que son prescinde totalmente de la asistencia institucional para el cuidado de los

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huérranos y para la alimentación de los niños. Las causas de mortalidad sólo a costo de los otros aspectos humanos. iDebe entonces la esposa
en ca,da forma de cuidado colectivo de niños han quedado hasta ahora madre deshacerse de lo más suyo para que en la VIda profeSIOnal, en
clentIficame;'te poco daras. En todo caso, el pensamiento laico puede ~l mejor de los casos, produzca lo mismo, en promedio probablemente
deor tamblen que no sería posible que las cuidadoras profesionales, más, pero también menos que elhombre? En todo caso, la actIva ama
las cuales deben atender a un gran número de niños, dedicaran a cada de casa no tiene menos que arnesgar moral y esplntualm:nte, pero
mdlVlduo el mismo interés y el mismo sentimiento de responsabilidad ¿qué tiene que ganar moral y espiritualmente - e~promedlO - en su
que las madres o sus cuidadoras particulares bajo la supervisión de la profesión? Para saherlo no debemos pens,,: en las profeslO~es meno-
ma~re. Pero aquí nos interesa más la mujer que los niños. Y de hecho res" ni en su expectativa de dedicarse a las altas profeSIOnes ,Silla que
nos mteresa más su desarrollo moral y espiritual que su suerte personal. pri~ero debemos adarar que el concepto de "profesión" como tarea
Por ese moavo, dejaremos aquí la cuestión de cuánto sufrirían ella misma de vida elegida libremente y de acuerdo a las habIlidades e mtereses
y ~os niños durante la separación. Por el momento nos ocupa mucho individuales no puede aplicarse, de ninguna manera, ,a l~ actlVldad
mas el asunto de SI la liberación de la mujer en relación con sus deberes desempeñada por la masa femenina fuera del hogar. Mas ~un, para la
maternos no representaría para ella una pérdida mayor a lo pensado masa femenina se trata simplemente de una actIVIdad :necanlCa remu-
respecto a sus cualIdades morales más valiosas, a saber todas aquéllas nerada, cuyo único motivo es la necesidad de gan~ ~mero. Una gran
que desarrollamos b~o el concepto de "sentimiento maternal", en com, parte de las esposas realizaría incluso labores domestIcas en uu hogar
paraoón con la ganancia obtenida en habilidad e inteligencia a través extraño, en lugar del suyo; otra parte estaría ocu~ada en la r;rana de!
del eJercICIO de una profesión promedio, principalmente mecánica. trahajo industrial y desempeñaría una labor espeCIfica y monotona, en
Que ella no carga moralmente el asunto físico y desnudo de la la que uno, de acuerdo con la moderna fonna de división del trabaJO,
matermdad,. ~o sólo podemos observarlo en los pueblos primitivos, en no puede transmitir ni una huella de su propIO ser. cEs, por ejemplo, e!
los que los mnos a menudo son canjeados sin ningún tipo de sentimen, servicio de ocho horas frente a una máquina de hilar más mteresante y
tallsmo por alh~as, silla que además es sabido que en el caso de muchas favorecedor que el cuidado del hogar propio y d,: los ~iños?
madre~ sOlteras,.las cuales deben entregar a sus hijos en adopción poco Que especialmente el trabajo mdustrIal dana mas la salud de la
despues del naomlento, el sentimiento de responsabilidad y de solida- mujer casada y sus hijos que la actIVIdad domesuca, I?muestran de
ndad se pIerde rápIdamente. El instinto natural es por lo tanto sólo el fornla muy clara las estadísticas ofiCIales de todos los paIses avanz~do~.
germen del que se puede desarrollar este maravilloso patrimonio cultu- El estar de pie ininterrumpidamente frente a los telares y las maqUl-
ral (el senamlento maternal) como cualidad moral a través del ejercicio nas de hilar el estar sentado durante lar,go tiempo al coser y elaborar
contmuo. Es deor, dedicando la capacidad femenina, la cual no está puros, el c;rgar bultos pesados en la fab:-icaóón de tejas, entre otras
un~da natura~mente a la maternidad física, al cuidado de los pequeños, labores industriales, ocasIOna palIdez, danos ahdommales de to~o upo
huerfanos, debIles y necesItados, en un esfuerzo diario por vencer su y sobre todo nacimientos prematuros Yabortos mvoluntanos, -aSI como
natural y humano egoísmo. Y justamente de esta profundización en también incapacidad de la madre para amamantar. N o h~y duda de
su personalIdad brotará la profunda compasión de la mujer, el fino que el organismo femenino soporta menos el trabajO monotono en el
entendImIento de todo lo que es humano. Brotará la calidez del tempe- que los órganos se ven presionados, a saber el estar sentado o parado
ramento fememno, la cual atraviesa y supera todos los acontecimientos de fonua prolongada. Ante esta situación, ¿podríamos nosotros mstar a
de la vida diaria; un poco de todo lo que nosotras entendemos como la multitud de madres a que se incorporen a una acavldad remunerada
nuestro genio especial y lo que desde ahora queremos transformar en en la industria? ~
un Impulso moral y hacer de valor y respeto en el mundo del hombre Hasta ahora hemos evaluado la proporción de los deberes do;nes-
y de los objetos. ticos y de la actividad profesional, mejor dicho remunerada, a traves ~e
Sin embargo, sin duda la mayoría de las mujeres, al igual que los valores culturales éticos y generales y podemos llegar a la concluSlOn
la mayor parte de los hombres, realIzarán alguna forma de actividad de que la renuncia al cumplimiento de las obligaciones maternas por

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una actividad remunerada bajo estos puntos de vista no sería justificada. desarrollado seguro de maternidad, el cual sería superior al de las bien
Incluso podemos decir que para la mayoría de las mujeres en cuestión los pagadas trabajadoras solteras, es decir, entre 500 y 600 marcos alema-
trabajos industriales, en los que predomina una actividad mecárúca y mo- nes. Así, quedarían sólo de 175 a 275 marcos alemanes al año para la
nótona, ofrecen menos posibilidades de desarrollo espiritual y corporal, "independencia económica" de la esposa. Considerando que a través
así corno de una existencia plena, que la labor doméstica. De esto queda del empleo de todas las mujeres casadas en un trabajo remunerado
claro que el fin de nuestro movimiento no puede ser simplemente el por lo menos se triplicaría la oferta de mano de obra femenina, este
trabajo remunerado de la esposa y mucho menos quedarse en la anexión cálculo sería también una utopía.
de una jornada laboral masculina al puesto de ama de casa. Para lleg;rr Hoy en día, la actividad remunerada industrial de la esposa tiene
a un juicio completo debemos evaluar primero la proporción económica importancia entre las clases desposeídas principalmente porque, aún
de ambas formas de actividad, comparando el salario promedio de un como ''bestia de carga" y sin ayuda externa, sostiene el hogar y se encarga
trabajo remunerado normal y los costos derivados de la supresión de de los niños; mejor dicho, éstos quedan al abrigo gratuito de pesebres
la actividad doméstica femenina. Nosotros decirnos que se trata de la y guarderías de la beneficencia pública. También en la agricultura y en
critica a un ideal, que busca justificar intencionalmente las relaciones la actividad comercial es necesaria la labor remunerada de la esposa
de aquellas capas de la fuerza de trabajo, bien capacitadas y ubicadas sólo para la existencia econ6rnica, en tanto ésta se encuentra vinculada
favorablemente. Suponiendo que doce de esas familias trabajadoras al sostenimiento de! hogar propio, como por ejemplo, en un pequeño
formadas por cuatro o cinco miembros se unieran en una cooperativa negocio, en el que el cuidado del hogar, de los niños y e! servicio al
económica o algo parecido, seguro necesitarian para el cuidado de su cliente se adaptan entre sí, o en el cultivo a baja escala y e! aprovecha-
hogar dos cocineras, una sinrienta y una niñera capacitada. El costo miento de parcelas, en los que la mujer trabaja su propia tierra o cría
de este personal sería alrededor de 3900 marcos alemanes por año, su propio ganado, mientras que la coacción al trabajo asalariado de
sIempre y cuando asignemos un salario de 1500 marcos alemanes para las mujeres sin tierra y que reciben una paga diaria en la hacienda es
la niñera capacitada, y la modesta cantidad de 800 marcos alemanes vista por lo general como una calamidad. La sustitución de las amas
para el sueldo, alimentación y alojamiento de cada una de las otras de casa ocupadas en una profesión por un trabajo asalariado sólo seria
empeladas. Esta suma dividida entre doce representa 325 marcos ale- ventajosa económicamente para aquellos estratos en los que ahora uno
manes por familia, 3 los cuales por su parte deben considerarse por la o más criados llevan a cabo el quehacer de la casa, mientras que la mu-
disolución de los servicios maternos domésticos. ¿Qué gana la masa jer, de manera irresponsable, gasta mucho tiempo en sí misma, en su
de m~jeres en las profesiones industriales? La mayor ganancia de las apariencia, en "compromisos" sociales y en cuestiones estéticas. Por el
trabajadoras fabriles ubicadas en cualquier rama industrial es que contrario, para la masa de las clases artesanales sólo resultaría venta-
son las mejor pagadas: la industria textil ofrece hoy en día 350 mar- joso económicamente si consiguieran combinar el trabajo remllllerado
cos alemanes al año. Sin embargo, el ingreso anual de la trabajadora con el quehacer doméstico de la esposa. Para facilitarle a la mujer, a la
fabril soltera en Alemania oscila entre 400 y 600 marcos alemanes, trabajadora industrial, la terrible doble carga impuesta se propone tal
tenIendo como promedio 500; Pensemos ahora en el salario nonnal .vez seguir el camino señalado por la Sra. Naumann. Es de pensarse que
de una esposa liberada de la labor doméstica que cuente con un bien bajo la presión de leyes más amplias de protección a las trabajadoras,
las formas de empresa industrial, por lo meno, el>-algunas ramas de la
producción, se transforrnarian de tal manera que las mujeres pudiesen
3 Semejante cálculo aproJcimado pudo haber sido hecho en 1905. Tomando en cuenta el costo
de la vida y los sueldos actuales, debe hacerse otro cálculo. En todo caso, los costos del personal trabajar en grupos, es decir, que las madres lograsen encontrar empleos
necesario por cada familia trabajadora por lo menos se duplicarían. De manera córrespondiente, con jornadas laborales de más o menos cuatro o cinco horas diariaF. De
tomemos en ~enta que también los ingresos de la trabajadora fabril casada se duplicarían, al igual esta manera, el trabajo industrial sería un colchón para las trabajadoras,
que la ganancia neta, pero tendría sólo la mitad del anterior poder de compra. Resulta indiferente
en e! que podrían seguir desarrollándose, corno en el matrimonio, sin
saber qué cifras se usarían, pues la relación entre el salario de la trabajadora fabril casada y los
costos de la disolución de la labor doméstica sería siempre la misma. llevar consigo otros valores culturales.

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Pero e! ideal de una "emancipación económica" de la madre a tra- rareza. Además, los anglosajones consideran el trabajo del campo y de!
vés de un trabajo remunerado y la homologación de sus servicios fuera establo de nuestras mujeres alemanas como un signo característico de
del hogar con los de! hombre sería de esta manera inalcanzable. Noso- barbarie. Ante todo, cuentan abiertamente con un número menor de
tros debemos rechazar la búsqueda de su realización general, porque esposas dedicadas a una actividad fuera de! hogar, pues mientras que
creemos que para la masa de las mUjeres casadas no sena favorable ni para nosotros tenemos un 29.7 por ciento de mujeres casadas activas,
económica, ni moralmente, y por lo tanto tampoco sería convenie~te en América apenas alcanzan el 25.5 por ciento. No obstante, sólo e!3
para la fuerza nacional, ni valioso para la cultura. por ciento del 30.4 por ciento de mujeres alemanas activas se ubica en
las llamadas "profesiones libres", es decir como enfermeras, maestras,
escritoras, artistas, doctoras, empleadas gubernamentales, etc., mientras
** que en América resalta el 8.1 por ciento del 14.3 por ciento del total
¿ Queda entonces sólo el rechazo a la universalidad de este ideal y la de mujeres americanas activas ubicadas en este tipo de profesiones.
renunCIa a la Igualdad SOCIal y legal de la mujer, a su independencia América tiene, por ejemplo, 3 2/3 más maestras y 1/3 más enfermeras
matenal y esplrltual, al ascenso de su personalidad? De ninguna ma- que nosotros, y ni hablar de sus 7,300 doctoras, 2,600 docentes y 3,400
nera., QUien qUiera hacemos creer eso está cegado por la perspectiva pastoras contra más o menos 1 000 mujeres que tenemos con una for-
economIca y no puede ver e! poder de las fuerzas moral y espiritual en mación académica. 5
la historia. Quien no, es el que ve que hay un gran número de compli- Es decir, no la cantidad, sino la calidad de trabajo femenino es lo
cados fac;ores, más allá de la exclusiva participación de la mujer en la que caracteriza a América. Y creo que también para nosotros el posi-
producclOn de bIenes matenales, que determinan su valorización. ¿Se- ble gran desplazamiento de mujeres, no a todas las actIVIdades, SI~O a
ría ella si no, por ejemplo, en nuestro pasado, como en casi todos los aquellas profesiones que de alguna manera les ofrecen la oportumdad
pueblos primitivos, justamente "una cosa", un objeto del hombre, y en de la valoración personal y del desarrollo de las capacIdades femenmas
la actuahdad, debIdo a su utilidad económica, anhelada por los hom- comunes e individuales, será uno de los motores de la valoración de
bres holgazanes para casarse y comprada a un alto precio? Y entonces nuestro sexo. Las mujeres, como un "pedacito del enorme engranaje
necesItam?~ IIllrar ahora hacia América para reconocer que en todo industrial" poco pueden hacer para mejorar su situación, pero en cada
caso la actIvIdad económica remunerada y la valoración social no nece~ profesión demandante de fuerza espiritual y jovial se produce lo más
sariamente vienen juntas. Entre la valoración general del sexo femenino valioso, lo que saca su brillo.
en los Estados Unidos de Norteamérica y Alemania existe actualmente ¿Cómo nos pronunciamos entonces acerca de la unificación de la
una gran difere~ci~ a favor de los americanos, como puede verse en profesión y el matrimonio para cada categoría de trabajadoras? La expe-
algunos rasgos ~Ignificativos. 4 De acuerdo con el último censo profesio- riencia6 nos ayuda poco para llegar a una conclusión, pues sabemos de
nal, en A1emama, el 30.4 por ciento de todas la mujeres se encontraba
actIVO, mIentras que en los Estados Unidos sólo el 14.3 por ciento. Por
ejemplo, el tIpO de campesina que se mata trabajando en e! campo, en 5 Las últimas estadísticas de los Estados Unidos corresponden al año 1900. Para la argu-
mentación arriba señalada no ha habido cambios importantes. Las cifras numéricas acerca de las
la granja o en el establo, a cuya indispensabilidad económica los polí-
proporciones alemanas están registradas de acuerdo con el último cen.so de profesiones. La ci~a
tICOS so~~ales. tan frecuentemente identifica,n con una presunta elevada de mujeres profesionistas con formación académica es, sin embargo, más elevada en e! anJ,lano
valoraclOn tnbutada por el hombre, es en los países anglosajones una de! movimiento femJnista del 31\(f191S que en la estadística oficial presentada.
6 Esto es válido todavía hoy en día. Después de la última cuenta había 24, 877 mujeres ca-

sadas en el servicio público y en profesiones libres. De ahí, más o menos 19 mil eran comadr~nas.
~ 4 Faltaría comprobar si estos hechos registrados durante un viaje a los Estados Unidos en el Para las "altas profesiones", artistas, maestras, escritoras, doctoras, etc. Había sólo 5, 877 PluJeres
ano de 1904 todavía son válidos. Pero como la "valoración general de! sexo femenino" se enruentra casadas. De éstas, la mayor parte eran artistas. De acuerdo con un censo realizado e~ el. a~o 1912
muy arrai?"ada en las ide~ tra.~smitidas y costumbres de un pueblo, ésta cambia probablemente por dos doctoras, entonces había sólo 43 doctoras casadas que continuaron e! eJercIao de su
mucho mas lento que la sltuaaon del derecho a través de W1a revolución transfonnadora. profesión después del matrimonio.

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pocos intentos e incluso en América faltan estadísticas. Nos debe bastar de la madre para un gran número de horas del día divididas de acuerdo
por lo tanto plantear e! problema y trazar direcciones para e! futuro a los objetivos es, por otra parte, alcanzable.
cuIdadosamente. La realización de diferentes ideas valiosas es en mi N o se puede contar libremente con una armónica intercalación
opinión todavía muy complicada y resulta todavía más difícil responder de los deberes del matrimonio y de la profesión. Probablemente sólo
a las preguntas de las trabajadoras profesionales espirituales que a las lo consi2a
b
una minoría de mujeres sanas, fuertes y en capacidad de
de las clases manufactureras. Pues por una parte se trata del retroceso hacerlo. Pero es de esperarse que este pequeño grupo súper dotado,
de una manufacturación esencial exigente, al final de un trabajo rea- e! que puede desempeñar una doble actividad, de su satisfacción y
lIzado para ganar dinero, por la enriquecedora, variada, polifacética experiencia personal completamente desarrollada en el mat:lmomo,
y, mIentras sea realizada sin ayuda externa, también económicamente aporten algo valioso en su trabajO fuera de casa a un gran Clrculo de
siempre valiosa y educativa actividad doméstica. Alí, justo aquí radica, seres humanos y aprenda a producir algo de lo que hasta ahora le falta
sm embargo, según las circunstancias, verdaderamente lo contrario. a la cultura objetiva: la evolución dialéctica de! sentImIento maternal
Pues se trata eventualmente de la renuncia total a una profesión acorde y la fonnación conjunta del mundo. a través de la particuJaridad de
a las capacidades espirituales y los intereses propios, para la que uno la mujer. Y lo que entonces debe renrar cuanntauvamente de su VIda
se preparó Con igual energía y entusiasmo durante un largo y costoso personal dedicada al esposo y a los niños a través de su labor profe-
penodo de capacitación, y en la que puede aportar algo valioso para la sional, se los puede compensar quizás a través d~l ~scenso de su ser,
cultura, al Igual que a través del cumplimiento de los deberes domés- ganado en el trabajo, con la ampliación de sus opilllOnes y el elevado
ticos ! matemos, tanto como personalidad moral y espiritual, como sentimiento de vida, e! cual continúa el inquebrantable desarrollo de
tamblen como fuerza de su particularidad femenina. De momento la las fuerzas espirituales. . . .
renuncia a este tipo de actividad, cuyo motivo no es la "independe~cia En todo caso, independientemente de la tradiClón, para cada mUjer
eco~óm.ica", o al menos no es el único motivo, sino la "profesión" en debe exigirse e! derecho a deódir en su propia conciencia si es capaz o
sentIdo mterno, es decir, como tarea elegida objetivamente valiosa, cuyo no de llevar a cabo los deberes de su profesión y de su matrimonio. Y
cumplllment? obedece a la voz interna, es un problema moral serio, pues respecto a las "alta~ profesiones", éstas son muc~as veces tan elástic~s
pued~ exp.e~n~entarse como ~na d~lorosa víctima en la felicidad y en que pueden ejercerlas en horarios pequeños e mcluso en su propIO
la satIsfacClon mterna del matnmomo, una atrofia directa de los valores hogar. -Entonces, cuando uno le exige a cada m,~er el deber de una
de la personalidad, un entierro de los tesoros más valiosos. Donde esto actividad profesional remunerada para lograr su mdependenCla eco-
siempre ,e rnestiona, es donde la mujer, sin embargo, despreocupada nómica", significa verdaderamente una incorporación forzada y una
de las ocupaCIones tradiCIOnales de ama de casa y madre, debe intentar esquematización de la inacabable variedad de los objetivos concretos
t~do para unir ambos; es donde sin temores también el hombre y la de vida, pero es lo mismo cuando se pide la contención de su felicidad
te~lca deben Intentar todo alrededor del santuañ6 farriiliar para hacer profesional en relación con los deberes femeninos en el matnmomo_
pOSIble. aqu~na unificación. Para esas mujeres sería justo el enarbolar . Si el logro de la "independencia económica" a través de una pro-
esa pOSIble lIberación en relación con el trabajo doméstico. La completa fesión fuera de casa no puede ser visto como un ideal, queda entonces
tecrnficaClón de las instituciones domésticas, como se ve en América una pregunta a responder: ¿cómo hacer realidad cada uno de los ideales
puede facilitar muchísimas cosas, pero sin un saaificio por parte dei morales de la mayoría de las mujeres, las cuales probablemente en el
hombre, sm una profunda transfonnación de los valores tradicionales futuro o en este momento renunciarían a la remuneración independIente
es, sin embargo, imposible. Ante todo, en esos casos, la creencia en un en el matrimonio; es decir, su igualdad social y legal, su independencia
derecho imprescindible a la satisfacción personal de los miembros de la material y espiritual dentro y fuera del matrimonio y la elevación del
familia deberá retroceder ante la creencia en el valor de tareas supraper- valor de su personalidad? Su independenóa legal en relación con el
sonales. La aceptación del cuidado de los más pequeños en instituciones cónyuge debe estar protegida por la ley. Al principio, suprimiendo toda
durante ocho o diez horas tampoco sería justificado, pero la liberación huella de subordinación y tutela personal en el derecho matnmomal

104 105
ÑIARIANNE WEBER. ENSAYOS SELECTOS PROFESIÓN y MATRIMONIO (1905)

y dándole, a través de la introducción de la separación de bienes, el la estadística insistentemente, 7 no sólo la emergencia espiritual de las
control de su propio patrimonio, como ya ocurre en el derecho inglés y solteras, sino también nuestro refinado punto de vista sobre el matri-
ruso. De esta manera, frente a la esquematización del derecho de bienes monio hace de la capacitación de la mujer un deber moral inevitable y
matrimoniales vigente, se lograría una coerción benéfica, encaminada a urgente, pues nada repugna más a nuestro sentimiento sano e intenso
la reglamentación individual de las relaciones patrimoniales recíprocas de iniciativa propia que el tener que aspirar al matrimonio como "sus-
a través de un contrato. tento", que e! ver al hombre como "proveedor". Y es completamente
. Esto, sin embargo, no basta para asegurar la independencia ma- justo valorar los deberes derivados del matrimonio, al igual que los que
tenal fememna, pues quedarían fuera de esta garantía las mujeres que se originan en una profesión, 8 de cuyo cumplimiento surge para cada
carecen de U? patrImonIo, como son las que provienen de los amplios mujer el derecho, tanto moral como legal, a la manutención. Así, es
estratos medIOS, las cuales no aportan ninguna dote al matrimonio y a completamente falso que una deba prepararse sólo para esta aClIvldad,
las que la realIzaCIón de! trabajo doméstico les impide ejercer un trab'!io cuyo aprovechamiento resulta absolutamente accidental y no ofrece,
remunerado. La rn-q¡er neceSIta contar con la satisfacción de sus nece- de ninguna manera, una garantía segura de independen~ia ~e~. Más
sida~es para sentirse segura en el matrimonio y con una personalidad aún, cada mujer, sin excepción, debe prepararse para .el eJer~IC1.o de la
propIa, pues actualmente, con justificada razón, en la sociedad más feliz labor doméstica y de una profesión fuera de casa por Igual, SIn Impor-
se ve a sí misma como si fuera permanente e indignamente una menor tar si existe la posibilidad de que eventualmente pueda unirlas o no
de edad, si tiene que apelar a la bondad de! marido para todo lo que en el matrimonio. Nadie puede saber de antemano si deberá realizar
ella neceSIta, Illlentras desempeña el quehacer doméstico como una ambos deberes. Así, a pesar de que nosotros rechazamos la necesidad
obligación. La ley tendría entonces que precisar el deber de! hombre de de una actividad remunerada para todas las mujeres, la conservamos
sustentar el hogar y de darle a la esposa un porcentaje (más o menos del en el sentido de una independencia económica, cuando impulsamos la
7 al 10 por ciento por ciento) de su ingreso para sus gastos personales. instrucción de la mujer, para que esté en condiciones de mantenerse
De esta ma~era, la costumbre de darle a la esposa algo de dinero para sola, como soltera y como casada, en caso de que deba hacerlo, así como
la salIsfacclOn de sus necesIdades, la cual comienza a difundirse cada también para que pueda ayudar a cubrir los gastos del hogar.
vez más entre los sectores acomodados y líderes, se volvería una norma Pero incluso puntos de vista más amplios que esta consideración
establecida por la ley, y las mujeres quedarían aseguradas en todas las meramente económica instan a impulsar la capacitación profesional de
clases s.ociales. Asimismo, se arraigaría en la conciencia pública, más las mujeres, a saber de las mujeres provenientes de los estratos desposeí-
que el Ideal romántico de glorificación, e! darle un valor económico dos. La vida de cientos de miles de mujeres de este grupo se encamma
también a la labor doméstica. hacia allá "como un cotilleo", en sueños sordos o en una superficialidad
Pero no sólo la ley. Ante todo, también la propia mujer debe empresarial, de todos modos lejos de un profundo contacto a través de
asegurar su mdependencia en el matrimonio y lograr una verdadera los graves problemas de la vida cultural naCIOnal, caSI SIn poseer una
camaradería con su pareja. Para ello, es quizás todavía más importante relación interna con los valores culturales más elevados, los cuales no
que. aprenda a ser económicamente independiente antes de casarse; es se logran con el placer sin esfuerzo, sino que, por e! contrario, sólo se
de;lr, que aprenda a mantenerse por sí sola a través de algún trabajo. consiguen después de superar grandes obstáculos. Nuestro sexo neceSIta,
Asl, regresamos una vez más a la cues~lón de la relación de la mujer con más que la hasta ahora estricta disciplina de todas sus fuerzas y de su
la profesión desde otra perspectiva. Si rechazamos la actividad remune- vida sentimental, instrucciones encaminadas a la conducción metódICa
rada fuera de casa para la esposa como un ideal universal, por lo menos
no debe debilitarse el impulso de que todas las chicas sean capacitadas
7 Después de los últimos cálculos sobre matrimonios mayores de edad (de 16 años en ade-
en su Juventud para el ejercicio de una labor profesional, al igual que lante) había 6 .. 6 millones de m~eres solteras, 2 .. 5 de viudas y 10 .. 8 de casadas. .
los hombres. N o sólo la violencia externa de los hechos mostrada por 8 <!Acaso la actividad doméstica y educativa ejercida por las mujeres debe ser considerada

una "profesión" sólo cuando ésta es ejercida en hogares ajenos?

106 107
PROFESIÓN Y "MATRIMONIO (1905)
MAruANNE WEBER. ENSAYOS SELECTOS

y planificada de vida, las cuales sólo pueden darse con la inserción en para un desarrollo posterior encaminado al enriquecimiento e injerto
una sistemática y acompasada capacitación profesionaL Justamente de las relaciones más profundas de los sexos, pues justo también en las
esto no se puede encontrar en la actividad doméstica, caracterizada capas más altas, intelectuales y desarrolladas hay una diferencia; si la
por su inconmensurable elasticidad, la movilidad de sus deberes y lo mujer, con todo su amor, está junto a su esposo en el trabajO profeslOnal,
incontrolable de su productividad. Ellas, como el hombre, antes que o si ella, por experiencia propia, conoce y entiende cuál es el sentido
con la valoración total del trabajo y en verdad no con el trabajo por sí de trabajar espiritualmente y cuáles son los fines para los que SlTve el
solo, despertarán con el trabajo disciplinado, planificado y regulado trabajo de su esposo.
por la profesión. y entonces podemos esperar que justo aquellas mu~eres que se
Sólo con la educación y con la costumbre de este tipo de trabajo hacen dueñas de una educación elevada, pero que prescmden de su
racional puede crecer también la mujer. De todas maneras, en lo que se empleo en una profesión durante el matrimonio -sea así por el cultivo
refiere a la capacidad de organización del tiempo y de la fuerza, de una de intereses espirituales y artísticos, el servicio voluntario a los pobres y
actividad enérgica, de la distinción de lo importante y lo insignificante, débiles de la sociedad, o finalmente por la dedicación a las tareas más
la mujer proveniente de las clases acomodadas, cuya labor doméstica importantes de la comunidad y a la realización de los ideales culturales
-vista objetivamente- en algunas ocasiones no consiste más que en la generales-sabrán ascender a aquellos elementos de la sOCleda¿ para
ociosidad, está detrás de su hombre profesionista y también de la mujer los que son llamadas y servir de líderes para la humarndad, aSl co~o
desposeída. 9 También su estrechez espiritual y su pasividad, la carencia también entenderán que de su calidez y bondad, umdas con una VlSlOn
de intereses más allá de los personales y la desorientación acerca de a futuro y una instrucción intelectual, brotará una nueva fuente de
las relaciones y de los hechos de! mundo sólo serán superables para la fuerza moral para el mundo, a la que se agregará paulatinamente una
mayoría, si desde el principio las jóvenes son educadas para su incor- influencia reformadora cultural.
poración a una agrupación social más grande.
N o sólo porque el destino material de! niño es incierto, sino tam-
bién sobre todo porque la personalidad queda vada y sin valor, resulta
sumamente irresponsable que los padres, en lugar de orientar a sus hijas
lo más temprano posible hacia e! ejercicio de un trabajo profesional a
través -de la educación para sostenerse con su propios pies, las retienen
en su casa para sí mismos como compañía o dejan qU€-cSe consuman en
sociedad. Los padres -incluyendo a la madre- no están en e! mundo
sólo por los niños, pero tampoco las hijas por el gusto de los padres. El
matrimonio atraviesa también la educación y el ámbito de las competen-
cias profesionales, de modo que la instrucción escolar y el ejercicio de
una profesión, así como el esfuerzo de la mujer por la educación- no
s?n algo complementario cuando forman la personalidad, ética y espi-
ntualmente, y son cimientes del carácter ordenado. Semejante perte-
nencia es el bien más valioso que puede aportar al matrimonio. Servirá

9 La difícil conducción del hogar para todas las clases sociales durante la guerra y el sa-
crifica~o senricio a la patria, al que se dedicaron desde hace años un gran número de mujeres
proveruentes de los sectores acomodados redujeron el ¿rallo de aquellas tntIjeres a las que se le
aplica este juicio.

109
lOS
ACERCA DE LOS PRlNCIPIOS DE LA ÉTICA SEXUAL (1907)1

I'l
Marianne Weber'

E n el debate actual sobre problemas éticos, muchas veces se antepo-


nen argumentos provenientes del naturalismo moderno según los
cuales la condición "natural" de la sexualidad es la pauta para medir
nuestra conducta sexual y las relaciones sexuales. Se considera que el
carácter de los fines que el hombre debe proponerse como persona-
lidad moral-espiritual se deducen de los fmes de la naturaleza y todo
lo perverso, vulgar e inferior no aparece sino como desviación de los
caminos trazados por ella. Pero estos presupuestos que buscan extraer
de la realidad de las cosas y las pulsiones nuestras nociones de valor
confimdiéndolas en una unidad, no proporcionan ninguna base sólida
para fundar postulados éticos; pues la "naturaleza" produce lo bueno al
igual que lo malo, lo sublime al igual que lo ordinario, y es igualmente
indiferente a todo lo que produce. N o nos enseña nada en absoluto so-
bre el sentido de nuestra existencia y nos sigue debiendo eternamente
la respuesta a la pregunta de cómo debemos actuar cuando queremos
actuar con arreglo a valores. Por lo tanto, la equiparación de lo bueno, de
lo que debe ser y de lo natural, la cual actualmente se está usando con
tanta frecuencia como base de postulados éticos, no puede ser otra cosa
que una metáfora con la cual nosotros proyectamos en la naturaleza, que
es un modelo de leyes universales, todo lo que distinguimos como bueno
y pleno de valores de nuestro horizonte humano. Y cuando hablamos
de lo "no natural" como algo por superar, nos referimos a costumbres,
hábitos e impulsos que nuestro juicio moral ba aprendido a desechar
en tanto no auténticas y carentes de valor.
Imagen 4. Retrato de Else ]affé-Richthofen, 1919.

1 Traducción del alemán por Peter Storandt. Se prefiere este título a su traducción más
literal: "Cuestiones básicas de la ética sexual".
* ",Sexual ethische Prinzipienfragen" (1907), Frauenfragen und Frauengedanken, Gesammelte
Auffoge, Tübingen: Verlag von].L. B. ].C.B.Mohr (Paul Siebeck), 1919, 38-52.

111
11ARIANNE WEBER. ENSAYOS SELECTOS ACERCA DE LOS PRINCIPIOS DE lA EneA SEXUAL (1907)

No es la naturaleza COmo tal, la que nos ofrece en alguna parte tendencia impulsiva se percibe finalmente como una fuerza hostil, más
r.autas p~a evaluar adecuadamente nuestro comportamiento y acción. que positiva, en la vida individual y social. .
SI algo es llene valor, no es porque esté dado naturalmente, sino porque llamados Otros grupos étnicos 2 que no conocen nI nuestras repre-
en nuestra lucha por una comprensión ética debemos atrevernos a elegir sentaciones ideosincráticas de nuestra sexualidad ni la subordinación de
entre esa multiplicidad de lo dado, estableciendo y reconociendo fines la vida de los impulsos como deber moral, someten, por lo tanto, su vida
y valores. En esto, ciertamente, la "naturaleza" nos sil'1e de medio o de sexual a determinadas normas inflexiblemente estrictas, aunque muy
obstáculo para la realización; pero nunca es un fin por sí misma. distintas a las de los pueblos que, según decimos, corresponden a otra
El único fin "natural" que puede inferirse, por ejemplo, del hecho complejidad cultural. El "matrimonio" en nuestro entendimiento: como
de que somos ---como los animales- seres de sexo y de género, es al unión exclusiva y permanente de vida entre el hombre y la mUjer con
parecer la procreación de todos los seres vivos hasta lo infinito. Valorado obligaciones mutuas, es producto de la evolución cultural. Se ha afirmado
como ser de género, el individuo no es más que el tránsito y medio de que el matrimonio "legítimo" es producto de los mtereses del hombre,
una ~adena i~term~able de generaciones de vida imbricada a lo largo quien heredaba su propiedad privada en una línea de descendenCIa
del tIempo mIlenano en una secuencia que éticamente carece de valor. legítima. Pero en verdad surgió como debilitamiento del brutal mando
M~s nuestra condición humana -aquello que nos distingue del mundo originario masOllino mediante contrato. A partir de ur:
C1e~o nlv~l de
anImal- consiste precisamente también en que cada uno de nosotros desarrollo la mujer no comprometió su soltería, y en últill1a InstanCIa su
desarrolla la dimensión espiritual de su personalidad de tal modo que ascendencia familiar, sin antes contar con la garantía de quedar prote-
p~eda, en cuanto individuo, representar un valor propio y un fin en sí gida en caso de abandono o viudez, y que sus bijas tuvieran asegurada
mIsmo y crear valores culturales dentro o fuerá de sí. Por lo tanto, el la herencia paterna. Fueron los intereses de la mujer, y de su Ima~e, de
fin último del hombre y de la mujer no puede consistir solamente en que ella y sus bijos quedaran protegidos ante la tendenCIa pohgamrca
un actuar de su sexualidad y en el solo crunplimiento de sus fines de del hombre, de que sus bijos tuvieran derechos hereditarios y no los biJos
género. Y si bien el impulso sexual puede proporcionar el material, es "fuera" del vínculo matrimonial, por ejemplo, los bijos procreados de
deCIr ser un medio, con el cual los individuos construyen un mundo de concubinatos. Éste significó, por lo tanto, la victoria de una parte de las
valores morales y sentimentales, tal impulso no es Una necesidad natural, mujeres (o de ciertos grupos asidos a los lazos de viejos linajes) sobre
por el contrario por su formación "natural" pasa a convertirse en un otras mujeres, cuyos hijos pasaron a considerarse como "ilegítimos". ~l
obstáculo para la cultura espiritual. Esta antinomia de que un impulso matrimonio "legítimo" no necesariamente equivale a una mono~amza
na!ural, éticamente neutral, es a la vez un medio y un obstáculo de los ni en absoluto excluye todavía que existan otras formas de relaaones
mas altos valores del alma, es precisamente la profundidad de la que sexuales. El dominio de la monogamia comcri.nstitución jurídica se la
surge el problema. debemos a los griegos y romanos. Pero para ellos, ésta implicaba sin
. Quien busca obtener un punto de vista sólido frente a las cues- excepción la sumisión moral a la norma únicamente para la m~jer. ~a
tlOnes ético-sexuales, ante todo debe tener claro el hecho de que en monogamia permanente en cuanto orden moral que reclama v.lgenCla
todas. partes donde en general surgen representaciones morales, las universal y exclusiva para el hombre también, no es postulada Slll,O por
nece~ldades de la esfera sexual y los postulados de la cultura espiritual la escuela estoica y el cristianismo. Ella corresponde~ ideales asceucos.
podrían entrar en conflicto. Jamás yen ninguna parte ha existido una Ambas corrientes intelectuales remiten la sensualidad sexual a la esfera
armonía universal entre la fuerza elemental de lo "natural" y el deber
ser que f~a la voluntad espiritual. Más aún, en la vida material de los 2 En un claro apego al lenguaje historicista de la época, Marianne usa la expresión de

impulsos que es indisciplinada, por ende "natural", predomina siempre "pueblos de la naturaleza" que sustituimos por grupos &ni.ros por Ia genealogía del e0nos que
entre los antiguos griegos -en Aristóteles también, como ha subrayado SeyIa Be~blb (2006:
la ~endenCIa de anllCIparse dentro del complejo de las predisposiciones
np71)-- se refena a aquellos que comparten cierta ethike, ci~t:afrnma de vida_ldetemmw.dos v~l,o­
l"'lqsreBS,-"'U:za que acaba absorbiendo el impulso y la energía
requenda para darle forma espiritual a partir de nociones de valor. Esta
res, y no solamente refería a una comunidad diferenciada lingüística, cultural, y luego tamblen
racialmente [N. de la Ed.].

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11AJUANm: WEBER. ENSAYOS SELECTOS ACERCA DE LOS PRINCIPIOS DE LA ÉTICA SEXUAL (1907)

de los impulsos más bajos. Ambas declaran la monogamia como la única erótico, na debemos olvidar que era precisamente ese estricto postnlado
forma digna de unión sexual. Y finalmente, ambas exigen -por primera de amor sexual puro, y de igualdad moral para ambos sexos, que, por
vez en la historia- que el hombre también la lleve a cabo. ejemplo, en Inglaterra y Estados Unidos creó la base segura para un
Ante la terrible licencia del mundo romano-helénico en extinción, compañerismo, meramente humano entre los sexos y que transfirió a las
la Iglesia reaccionó proclamando la total abstinencia sexual como fin relaciones matrimoniales aquél ideal caballeresco que se representó en
en sí mismo, estableciendo como ideal supremo no sólo la dominación alguna clase de galantería surgida durante la Edad Media en el terreno
sino la supresión del "placer carnal". Aquéllos de sus discípulos que se de lo erótico, pero practicado solamente foera del matrimonio.
pusieron al servicio de esos ideales, consideraban el impulso natural Lo que hoy en día se suele llamar nuestra "moral burguesa", re-
no como materia y objeto de penetración moral sino como vulgar en sí, presenta la congelación de la ética sexual cristiana para volverse con-
del cual el hombre debía avergonzarse; a la mujer como seductora del vención. Frente a ella se eleva actualmente el escepticismo ético-sexual.
varón; el celibato como estado sagrado en sí; y el matrimonio, a pesar Sus fundamentos racionales son diversos. Por un lado, es un reacción
de que lo estableció Dios, sólo como preservación contra la lujuria. contra la degradación del erotismo a causa de los ideales ascéticos, a los
Ciertamente, la Reforma protestante negó el celibato como "obra del que contrapone la creencia en la belleza y en la nobleza del erotismo,
hombre" para su superación de la moral intramundana; pero la concep- llegando de ahí a la opinión de que única y exclusivamente la fuerza del
ción de Lutero sobre el matrimonio siguió siendo en el fondo la misma. sentimiento erótico decide sobre el valor de una unión sexual, es decir,
que ésta es moral sólo porque dicho impulso "natnral" es su fundamen-
Para él, al igual que para el monacado, era en principio "un hospital de
enclenques", que se distinguía de la lujuria únicamente porque Dios lo
había establecido explícitamente, siendo su "ordenación y fundación".
°
to. bien, el escepticismo trabaja con la idea de que la esfera sexual
----porque se funda en un impulso natural- es éticamente indiférente; el
Por eso, en el matrimonio -dice Lutero- Dios se hace "de la vista logro de satisfacción es una necesidad o un requerimiento orgánico,
gorda respecto del pecado". y el matrimonio sólo una forma particularmente idónea para ello en
Aquella corriente del protestantismo que surgió del calvinismo y el aspecto social. 0, finalmente, receta la modestia ética: el ajuste de
bautismo, y que en el sentido más amplio se suele denominarpuritanis"mo, los postnlados éticos a los "hechos" dados, al estado fáctico de la moral
se propuso con enorme energía la penetración ascética precisamente sexual.
de la vida en el interior del mundo. Le era condenable el goce sensual y es cierto, este estado fáctico es hoy en día un estado tal que bien
desembarazado; la conducción metódicamente disciplinada de la vida se puede plantear la'pregunta: ¿No debemos llegar, en vista de él, a la
era la prueba del propio estado de gracia. Su tesis fundamental en el conclusión de que los ambiciosos ideales ético-sexuales puestos en la
ámbito de la ética sexual es la idea de que el goce sexual nunca es un fin monogamia, en general han perdido su vigencia? ¿No es absurdo aga-
en sí mismo. En virtud de ésta, las uniones sexuales deben limitarse al rrarse de normas que hoy en día reconoce y realiza, a fin de cuentas,
matrimonio -que lleva obligaciones- yen él también únicamente al sólo una pequeña minoría? ¿No sería mejor dejar un poco la carga de
fin que Dios al parecer había proyectado: la procreación de hijos. No la ley moral, adecuar nuestras normas a la voluntad de la mayoría, en
cabe duda que con ello estaba presente el riesgo de que el concepto de vez de mandar alas masas cada vez de nuevo ala lucha inútil contra sus
matrimonio derivara en pedantes y utilitarias deliberaciones. Tampoco impulsos natnrales? Estas son las preguntas en que actnahnente se basan
cabe duda que el postulado ideal y la práctica no coincidían, ni en este casi todos los debates ético-sexuales. Frente a ellas tenemos que observar
ni en otros casos. Pero también es indudable de que esta estricta disci- , clhed!o'fundamental que la historia de la evolución de la cultura moral
plina del carácter dentro del matrimonio ha demandado, como nunca nos enseña: que ese enorme y doloroso conflicto entre el ser y el deber
antes en la historia, un tipo de amor sexual puro tanto en el matrimonio ser, de alguna manera se hace consciente a nuestra naturaleza senSIble y
como en la vida afectiva anterior al matrimonio, incluso por parte del espiritnal en todas partes donde en general se buscan valores cultu:ales.
hombre. Y si bien boyen día juzgamos -a diférencia de esos ideales- una Por lo tanto, es al parecer nuestro destino inevitable, una caractenstlca
unión sexual sin amor como moralmente imperfecta aun en el plano específica de nuestra" dignidad humana" a diferencia de otros naturaleza

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ACERCA DE LOS PRINCIPIOS DE LA ÉTICA SEXUAL (1907)


~EVVEBER.ENSAYOSSELEGTOS

animal, y es uno de los medios más importantes de nuestro desarrollo nombre, y llamar culpa a la rulpa. Quien, por el contrario, huye de los
espiritual. Por ende, la lucha en torno a este conflicto puede mitigarse ideales morales ya reconocidos para OOlltar cobardemente ante sí mismo
-so pena de un retroceso rultural psíquico- sólo mediante la posible el valor del actuar, y quien pierde la sensibilidad por las distinciones
reducción de las tentaciones externas, pero no disminuyendo los postulados éticas, está en peligro de hundirse él mismo en las profundidades de la
del juicio ético desplegado y cediendo principalmente un mayor dominio anticultura espiritual en la que se le apagará la luz de los valores que
a la vida de los impulsos. nos pueden elevar nuestra condición humana. Sólo .~odemos superar-
Tal reducción de los postulados éticos no tiene, en un principio, nos ante nuestras culpas encarándolas en su d1menslOn y ~on .senedad.
ningún valor práctico para una vida sexual transparente. En ninguna Mas a los hombres no se les puede hacer más grandes dlSnnnuyendo
parte, las concesiones a lo "natural" en el sentido de lo impulsivo han las barreras que la conciencia moral antepone a la arbitrariedad a tal
elevado la moral en aspecto alguno. La prostitución -ruyo surgimiento grado que no implicaran ningún reto. . . ~. .
lo quiere atribuir una cierta teoría común al matrimonio legal- existe El paso en nuestro conocimiento moral que d1eron el cnstIamsmo.y
entre los más diferentes pueblos, independientemente adscripción después nuestros grandes pensadores idealistas, no lo podremos r~v~rtrr
"evolutiva". En Roma, existió de manera generalizada en una época en en su punto decisivo mientras mantengamos nuestra cultura eSpI~1.tual
que el matrimonio podía disolverse de un día para otro, el concubinato del individuo. Jamás podremos conceder que la índole ,de sensaClones
estaba reconocido legalmente y el juicio sexual-moral era tan laxo corno que se asocian con las relaciones sexuales meramente fi.Slcas son rnde-
apenas nos lo podamos imaginar. Una reducción de la norma es imposi- pendientes de su valoración moral; es decir, nunca podrem?s ~doptar
ble también para nuestra conciencia ética. Es tan imposible deducir una la opinión de que las relaciones sexuales, en cuanto no pe~u~quen a
norma moral de lo que el promedio de los hombres hace, como deducir nadie, pueden ser un hecho natural simple y éticamente mdiferente.
una verdad científica de lo que el promedio cree. Ciertamente, nuestra Por lo tanto, siempre rechazaremos como expresión de la anucul.rnra
comprensión es, lo mismo que nuestros conocimientos científicos, sus- espiritual el planteamiento, generalizado en ciertos círculos ~édicos,
ceptible de perfeccionarse constantemente. Ningún estado de nuestro de los problemas sexuales como ~na cuestión de control aséptICO sobre
juicio moral y ético es definitivo. Puede haber condiciones sociales nuevas el cuerpo. . .
que plantean problemas nuevos y la posibilidad de soluciones nuevas Por otra parte, un hombre plenamente desarrollado espmtualmen-
hasta llegar a lo infinito. Pero únicamente un ideal éticamente superior te no podrá reconocer un ideal de desenvolvimiento personal en u..na
podrá invalidar el anterior; cosa que no se ha hallado hasta ahora. N o serie de experiencias eróticas constantemente renovadas. N o es. solo
podemos encontrarlo ni en un mayor aumento de la tensión erótica ni el erotismo el que determina en última instancia el valor de las umones
en aquellas imitaciones de matrimonio en las que de antemano faltan sexuales. Por supuesto, tampoco lo hace el sello del RegIstro C,vil. Un
la creencia en la perpetuidad de la sensación de amor y la voluntad de porcentaje considerable de nuestros matrimonios legales',valorados por
duración. Seguramente es posible que las grandes y profundas pasiones sus motívos, se sitúa en un nivel no supenor a la prostItuclOn. y en la hIS-
trasciendan los límites que la conciencia moral generalizada impone a toria ha habido casos -que hoy en día siguen siendo imaginables-o ,;n
los postulados de la esfera sexual, sin que de esta manera se devalúe los que hasta debía parecer un deber moral el renunClar a la leg~zaoon
éticamente la personalidad en su conjunto. El hombre que se esfuerza, externa del matrimonio; a saber, cOIUQ protesta contra la coerClOn de la
para equivocarse y de nuevo volver a, intentarlo, puede -como ocasio- conciencia, ejercida por un derecho matrimonial indigno. .
nalmente se ba dicho- "crecer más que sus pecados". Sobre todo, puede Nuestra demanda por reformar el derecho matrimonial y elimrnar
elev~se P?r enclIl~a de una media convencional, la cual no es capaz de todos los restos de arbitrariedad patriarcal que va en contra del conte-
sentIr paslOnes profundas. Lo que hace peligrar a nuestra vida ética y nido ético de este vínculo, pretende liquidar precisamente una ~azón
cultural no está el hecho de que un gran porcentaje de la humanidad esté que hoy en día frecuentemente se aduce para evitar la legalIzaclOn de
en lucha continua con sus pasiones, sino en aquellos casos en los que la unión conyugal. Pero la cuestión de si tenemos ante nosotros un
no se conserve la honestidad y el valor para nombrar las cosas por su matrimonio en el sentido ético se resolverá siempre y en todas partes,

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:MARlAJ\'NE WEBER. ENSAYOS SELECTOS ACERCA DE LOS PRINCIPIOS DE LA ÉTICA SEXUAL (1907)

preguntando si ha surgido una unión en la que no sólo inteIYenía Una Detengámonos un momento con la pregunta de por qué la brecha
experiencia erótica perecedera sino la profunda fuerza de una inc1i- entre la norma ideal y los hechos se ha ensanchado tanto. En prImer
nació~ ~spiritual que cree en su carácter imperecedero, es decir, en su lugar están ciertos momentos universales que aplican para t?dos los ám-
exclusIvIdad y duración y que quiere asumir una responsabilidad por bitos: la aglomeración de los hombres en las grandes urbes,Junto con la
el otro y de los h~os comunes. y si bien la rúbrica del registro civil no peculiaridad de sus pasatiempos y diversiones. El desarrargo social del
aportará ningún valor adicional, no debe olvidarse que es la única s~ñal individuo de las anteriores formaciones de grupos O comumdades y, sur·
que expresa la voluntad de una pareja de crear a partir de su relación gida de éste, la perturbación de las normas establecid.as y las tradiciones
sexual, un valor ético y social. religiosas. Aunados a esto, espeCialmente con relaaon a las masas en;-
N o obstante, nuestra sensibilidad para distinguir éticamente se ha pobrecidas: la escasez de vivienda, el alcoholismo y, ~omo ~onsecuenCla
vuelto más sofisticada, ante la diferenciación meramente formal entre de la miseria económica, la incertidumbre de su eXIstenCIa y la escasa
legitimo (marital) e ilegítimo (extramarital) en sentido jurídico. Sabe. disponibilidad de diversiones y distracciones comparativamente a las
mas que empezando por una relación sexual efímera, mediada por un acostumbradas en los entornos rurales. Debido a todos estos aspectos,
deseo desnudo, o la elemental satisfacción, se eleva una escala continua la cuestión ética es hoy en día no sólo un problema de formación de la
de unio~e~ de menor. o mayor duración, que valoramos diferente en el personalidad sino una cuestión social también, de la que todos somos
aspecto etlco dependIendo del grado de lazos afectivos involucrados. responsables en un alto grado. Una de nuestras tareas centrales es ac·
Rechazamos entonces el supuesto según el cual se han de valorar con tuar a favor de una política social que ofrezca a los trabapdores, ante
igual tipo de criterios morales, porque todas son igualmente naturales todo, la posibilidad de contar con recursos y opciones para conformar
o por~ue unas entran en el terreno de relaciones polígamas, y otras no. una vida ética.
Ademas, ~unca P?dremos reconocer en una relación erótica que no cree Para los estratos superiores, que son menores en número pero
en su propza duraczón, aquella "gran pasión" que exige la liberación de cuya conducción de vida es clave culturalmente por su impronta e
los convencIOnalIsmos. La relación efímera es una dicha momentánea influencia sobre las masas, se agrega todavía una costumbre que dIfi-
para .~as almas hedonist~s. Y basta pensar en las consecuencias para culta particularmente el actuar conforme a norm~s: el casam.iento tardío.
los h~os, de aquellas umones temporales como fenómeno masivo de Tenemos que estar conscientes de que entran en Juego motIVOS que en
nuestras grandes ciudades, para considerar esta propuesta como irres- e! aspecto moral deben valorarse de modo muy diverso. Por un la~o
ponsable. está el tiempo de formación para las profeslOnes sup.enores. Es difiol
. ~ay sólo algo correcto en el relativismo moderno: ya no vamos a de eliminar. Además, las exigencias sociales y económIcas qHe plantean
Identl?car, como lo hicieron el puritanismo y la "moral burguesa", el estos círculos respecto de la conducción de vida; especialmente!a idea
valor euco total de una personalidad en general con base en su compor. de que uno no puede casarse sin una dote "de acuerdo con el status",
tamlento frente al ideal ético·sexual, para calificar de inmoral a aquel cuya existencia hace posible e! trato SOCIal. Estas oprnlOnes y eXIgencIas
que no lo ~lcanza. Hemos aprendido a comprender que la nobleza de meramente convencionales deben combatirse con todas las fuerzas en
la condICIon humana se compone por una diversidad de cualidades y beneficio del casamiento temprart'!>. Eleqnip=riento del hogar burgués
modos de actuar, y que no se trata de aniquilar necesariamente a un no debe considerarse aHí donde faltan los recursos para él, como prerre·
h?mbre cuando éste, pese a sus serios esfuerzos, no alcanza el elevado quisito del matrimonio, sino como unfin que se realizará graduahnente.
nIvel del ideal ético·sexual. Sin embargo, a la creciente tendencia de que los grupos y estratos do·
Debemos, pues, ser cuidadosos antes de juzgar moralmente a una minantes y dirigentes contraen matrimonio tardíamente contnbuy,;n
persona y ante todo nuestro deber es comprender lo qué es y por qué es. también razones que deben tomarse mucho más en ser~o....La formaoon
Parece, sm duda, que vivimos en un período de fuerte tensión sexual. profesional, así como la de su propia personaliDad y VISIO~ de! mu~do
Lo comprueban, tanto el crecimiento de la prostitución como el clamor representa un periodo más largo en la VIda ,del hombre ;cultural. Y
cada vez más fuerte por la liberación sexual. cuanto más cultivado y responsable es su caracter, tanto mas reSIstente

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MARIAi'mE WEBER. ENSP.YOS SELECTOS ACERCA DE LOS PRINCfPIOS DE u.. ÉTIC.o" SEXUAL (1907)

a contraer matrimonio, siendo aún joven, con plena certeza del valor menos "la parte financiera de estos problerp.as pue~a soluciona~se con
mora! de su duración. Pues la pasión por sí sola no garantiza que unas la actividad económica de la mujer. En la manutenCIón de ,us hiJOS ella
personalid~des que se siguen desarrollando se mantengan permanen- dependerá, de todos modos, casi siempre de la ayuda de algún hombre.
temente umdos en e! aspecto espiritual también. Cuanto más formación Los lazos con que la paternidad común -no Importa SI dentro o fuera
mltural y educativa, tanto más aumeutan los puntos de friccióu Y cuanto de! matrimonio-- une a los hombres con valores culturales son, pues,
m~s se e!e;a el nivel generalizado de mltura ética y espiritual, tanto mucho más indestructibles que aquéllos de la convención o la ley..
mas te~dr~ que crecer las exigencias de los individuos con respecto al Sin embargo, de las dificultades internas que se oponen al casamIen-
contemdo mtemo y la autenticidad de una unión conyugal duradera; to temprano de! hombre cultural se sigue que podemos abogar por el
tan~o mayor es, pues, el azar de un matrimonio temprano, y tanto más matrimonio temprano sólo en e! caso de que la ley, en pnnClplO ofrezca
se SIente la responsabilidad por este paso que decide sobre el destino la posibilidad de corregir eventuales errores en la elección del cónyllge.
de toda la vida. De ello resulta ese escepticismo que ha generado la de- Deberían ser únicamente intereses objetivos, sobre todo los de los hiJOS,
manda de que se reconozcan en términos jurídicos y éticos las uniones los que fijen barreras legales para e! divorcio. En beneficio de ellos, éste
"temporales" . por supuesto, no podrá dejarse a la discreción de los mdlVlduos, smo
" N oso tras, ~echazam.os este reconocimiento por razones sociales y que debe quedar vinculado jurídicamente en formas y plazos que ale-
etlcas. En lo etlco: Preasamente es la creencia en el valor perdurable jen esa decisión de los caprichos momentáneos y den la posI~illdad de
de las sensaciones de. ~or y la .fi~e voluntad de conservarlas, las que asegurar la situación de los hijos medIante diSpOSICIones Jundlcas. N o
otorgan fuerza y tenslOn al sentumento y nobleza a la unión conyugal. obstante, son precisamente los hij os los que pueden salIr moralmente
La per:mane~aa del ~mory de la unión espiritual tampoco es una mera perjudicados cuando ---como ocurre actualmente- los padres, que
casualidad dICbosa smo que puede crearse en gran parte mediante la muestran desavenencias y desacuerdos, siguen encadena~~s externa-
voluntad. Qmen ponga límites fijos al impulso -absolutamente "na- mente mientras no se compruebe jurídicamente la mlpablhdad grave
tural"- de cambio y de diversidad de las relaciones eróticas, podrá de alguna de las partes. En conclusión, tendria que ser posible disolver
co.nserva: durante una larga vida la capacidad de concentrar su senti- el matrimonio cuando esté devaluado ética y socialmente szn dzscutZT la
mIento. ~sta es ~no exclusivamente, pero también~ el resultado de cuestión de culpabilidad. Además, los sexos deben ser igualados dentro ~el
la educaCIón de sí mismo, a! igual que la capacidad de concentración matrimonio para que se reconozca el derecho de autodetermmaoon
mtelectual. ~Ulen, P,o~ el contrario, se orienta de antemano por el cambio moral de la esposa también. ¡No se trata de sustituir, sino de .refor~ar ~l
de las relaCIOnes erotlcas, rompe las alas a la propia fuerza emocional matrimonial La principal diferencia de valor entre un matr~mom~ m~s
antes de haberlas ejercitado. fáciJ de disolver y una unión temporal consistirá entonces, baJO e! mteno
En lo sociaL cuando en una unión temporal se cumple e! fin ético en la diferencia de orientación de la voluntad de los Interesados
natural de la UlllOn sexual, es decrr, que no se impida artificialmente y, en 'el aspecto social, en su vinmlaci~n por obligaciones jur~dicamente
la procreación <le-hijos, un cambio voluntario y sujeto a la discreción coercibles no sólo en contra de los h:uos smo mutuas tamblen.
del mdlVlduo es: desde e! punto de vista económico, precisamente un Una reforma de la estructura interna del matrimonio y de! derecho
pnvIleglO exclusIVO de hombres pudientes. En todos los demás estratos de divorcio eliminará cualquier motivo justificado de seguir clamando
sociales, impli~aría el desamparo y destierro de los hijos. Y basta con por el reconocimiento de relaciones laxas que se está demandando
Imapnarse cuanta brutalIdad emocional se requiere para disolver una actualmente en varias partes y de modo poco claro. Sm embargo, SI
umOn que ha procreado hijos, sin tener motivos serios y sin el con- el Estado no es capaz de suprimir la prostitución, sino que l~ .tle~e
sentimiento de la otra parte, para separar a los hermanos unos de los que tolerar e incluso pactar con eIl~, ento~~es habrá qu.e eXlg~r Sin
otros y .~el padre o de la madre, y, por ejemplo, cargarle al padre la condiciones que se elimine la repreSión polIoal ~e ~as umones, libres,
obhgaclOn de mantener a los hijos separados de él, o depender de la los concubinatos, que aún persiste; pues ellas, SIn Importar ~omo se
ayuda de un hombre que les es ajeno. Es infantil la creencia de que al valoren, en todo caso se encuentran en un nivel ético supenor a las

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ACERCA DE LOS PRINCIPIOS DE LA ÉTICA SEXUAL (1907)
1fARIA."'mE WEBER. ENSAYOS SELECTOS

relaciones sexuales comprables y compradas. Pero el derecho puede. tan cuyo esfuerzo por dominarse a sí mismo fue vencido por una pasión
sólo por razones témicas, no vincular más que deberes a esas relaciones auténtica: al igual que elIa, por su parte, ha de relevar semejantes deslices
que de antemano no buscan la duración: deberes del padre y de la -a diferencia de las opiniones actualmente prevalecientes- . Mas por
madre para con los eventuales hijos, pero no derechos de los padres razones de autoestima [por mera autoprotección fisica] tendrá que negar
uno frente al otro. su respeto y amor a aquellos que reclaman para sí principalmente el
Ahora bien, ¿dónde se encuentran -preguntamos fmalmente- las derecho de desplegar su vida sexual, sin cortapisas, 3 y con justificaciones
demandas y tareas particulares de las mujeres en nuestra situación actual? naturalizadas. Y además de la autoestima, queremos proporcionar a
¿Acaso debemos aniquilar esa "doble moral" que todavía prevalece y nuestros hijos el conocimiento y la voluntad consciente de autocontención.
contra la que protestamos, haciendo uso, de nuestra parte también, del No dejemos al azar que él les entregue el fruto de! árbol del conocimien-
derecho de "desplegar" nuestras energias sexuales? Sería un camino que to, sino ilustrémoslos sobre los problemas de la vida sexual antes de que
implicara graves peligros, viéndolo tan sólo a partir de los intereses de la emprendan el camino por la vida y enseñémosles lo que es y debe ser el
mujer; y sin tomar en cuenta las consecuencias psíquicas y físicas para los matrimonio en los aspectos tanto fisiológico como económico yjurídico.
individuos. Pues habría que advertir el riesgo que de que el libre curso No echemos a nuestras hijas --como sigue sucediendo- en los brazos
de los impulsos sexuales llegue a derivar en una brutalización de la vida del hombre sin preparación. Proporcionémosles finalmente la educación
emocional de la cual la mujer como tal pueda cargar los costos. Basta con e independencia intelectual necesaria para capacitarlas a que puedan
que una mujer regrese al continente europeo, procedente de Inglaterra facilitar a sus hijos no sólo cuidados sino compañía intelectual: en la
o Estados Unidos -donde existen viejas tradíciones de libre vínculo firme convicción de que cualquier aumento de respeto ante la mujer, no
sexual, aunque estén declinando- para percibir enseguida la restricción sólo en cuanto ser sexual sino como ser humano, hará crecer la cultura
de la libertad de moviruiento a la que aquí la mujer está orilIada, tan moral del hombre también. N o obstante, queremos asimismo fomentar
sólo porque la gran mayoría de los hombres la valora todavía en primer la formación de todas las mujeres para el trabajo fuera de casa; no por·
término como sujeto sexual. Una carta en blanco para satisfacer la vida que como comúnmente se cree, la valoración de la mujer dependa de
de los impulsos aumentará este fenómeno ya que siempre será, no vale su utilidad económica; tampoco como "fachada" para las mujeres que
la pena ocultárnoslo, en primer lugar un permiso para e! hombre de no lleguen a casarse; sino, porque es la seriedad del trabajo metódico
hacer abiertamente lo que hoy en día se está ocultando en lo oscuro. En profesional la que forma la personalidad y, porque aquella instrucción
vista de elIo, de las tareas prácticas nos toca especiahnente a las mujeres para la lucha independiente por la existencia es la condición de que la
actuar en pro del crecimiento de nuestra autoestima moral. Si los tribu- mujer no quede privada de la libertad de elegir su relación conyugal por
nales alemanes admiten la demanda de nulidad de! matrimonio por
parte del hombre, a causa de que la mujer no conservó su "virginidad" 3 En una clara alusión a la desigual justificación de género que en su tiempo y lugar sostenía
hasta el matrimonio, pero, por el contrario, niegan esta demanda en el el discurso masculinista afavor del libre ejercicio de la sexualidad, que comprendía las prácticas pre
caso inverso a la esposa, se establece una diferencia en la obligación de y extramaritales con prostitutas, Marianne empie7..a este párrafo demandando el cuidado de sí de
brindar sinceridad entre los novios que no es soportada ni por la ley ni las mujeres -incluso por razones de higiene-o Por supuesto, este texto es anterior a la gran debate
sostenido por el movimlento de reforma sexual en los años de Weimar en el cual intervinieron
por nuestras concepciones morales.
con muchos matices médicos como Theodor Hendrik VM:I de Velde en un libro sobre "Matrimonio
Las madres alemanas tendrían que educar a sus hijas con el sentido Ideal", de 1926, y l¡\r¡jhem Reich, el radical defensor del sexo libre y la terapéutica sexual para
de independencia intelectual y económicamente, pero exigir al mismo abolir la neurosis y el dominio capitalista sobre la intimidad y la persona (Sobre el movimiento
tiempo al nivel ético de los hombres que las pretenden. En este contexto que afloró con varios matices a partir de 1920, véase Weitz, 2009: 297-301). El punto ?-e vista ~e
Marianlle, más conservador, se sitúa desde el punto de vista de la seguridad del cuerpo de la mUjer
cabe recordar que lo que exigimos, no es la absoluta consecución real del
en un periodo cuando el aborto clandestino, las enfermedades de transmisión sexual, el descono-
objetivo del vínculo sexual puro previa al matrimonio sino el esfuerzo cÍmiento en materia sexual formaban parte de un controvertido amiente cultural que encaraba el
sincero por conservarlo. Una joven con pleno desarrollo intelectual cambio en las concepciones del amor moderna y, la ya entonces, incompatibilidad entre familia,
seguramente no será tan, exagerada como para rechazar a un hombre matrimonio y sexualidad, en los términos moderno-burgueses [N. de la Ed.]

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ACERCA DE LOS PRINCiPIOS DE LA ÉTICA SEXUAL (1907)
J\.íARIA..NNE WEBER. ENSAYOS SELECTOS

A este ideal oponemos como ideal superior aquél de la muj~r


la necesidad de asegurar su sustento económico. Ella no debe depender lenamente desarrollada en el aspecto intelectual, que pIensa yactua
-en aras de su dignidad moral~ de que un hombre la quiera mantener; p . la fuerza de soportar el rostro de la realIdad y
porque de esta manera estaremos manteniendo motivos rudimentarios or su cuenta que tIene . . d
P ' r rmarla de acuerdo con sus ideales y que, smuen o
y cosificados, moralmente inconscientes, para influir en la decisión de la va1untad d e conlO 1 'd 'bli
'lid d 1 ha al lado de los hombres
su corresponsab1 a, uc , .
en a VI a pu ca
casarse. Por razones morales debemos rechazar que el campo de las
también por los bienes supremos de la cultura eUca.
actividades femeninas quede delimitado por las tradicionales ideas
sobre las funciones naturales de la mujer; ya que aquí no se trata de la
pregunta por lo que fue y es, sino por lo que debe ser.
Lo que nos llama hoy en día a las mujeres en el ámbito social,
es ante todo la lucha contra la reglamentación gubernamental de la
prostitución: el terreno donde más brutalmente se concreta la doble
moral. Quien de entre nosotras no proteste, concederá tácitamente al
hombre el derecho de sacrificar a su libre albedrío una parte de nuestras
compañeras de sexo. Y de la misma manera tendremos que procurar
que la idea de igual responsabilidad de hombres y mujeres, en lo que se
refiere al comportamiento sexual se exprese también en el tratamiento
social y jurídico de los hijos surgidos de relaciones extramatrimoniales.
Queremos superar todas las ideas heredadas del pasado con las que
hasta la fecha se ha buscado justificar su marginación social y la mayor
carga para las madres en comparación con los padres, y abogar por
su igualación legal con los hijos legitimas en el derecho alimenticio y
hereditario, porque de esta forma, al menos un mayor porcentaje de
aquéllos podrá quedar protegido de la privación y la ruina.
La mayoría de estas demandas forman parte del programa del
movimiento feminista y surgieron de su ámbito. Sabemos que sólo
podremos trabajar en su realización si con nuestro pensar y actuar nos
salimos de los límites tradicionales. Sabemos que muchas personas no
dejan de vernos únicamente con preocupación. La creencia en el valor
del ideal De mujer heredado sigue sosteniendo en muchos la opinión
de que la mujer sólo puede servir a los ideales mor~es actuando con-
forme a las normas, pero' por lo demás, apartando la vista cuando se
encuentra con la suciedad, callando y resignándose. En vista del bajo
nivel de nuestra moralidad pública debemos combatir estas opinio-
nes. Negamos, empero, también y ante todo el ideal tradicional de
la mujer desconocedora del mundo, infantilizada, dependiente y en
principio subordinada al hombre, que ignora los enormes problemas
de la vida social y que, por lo tanto, tampoco es capaz de coadyuvar
en su solución.

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LA MUJER y LA CULTURA OBJETIVA (1913)1
/',

Marianne Weber*

A la concepción filosófica de los sexos que se enfoca, más allá de la


J-lapariencia individual de hombres y mujeres, a la búsqueda de fór-
mulas últimas y universales para comprender de esta manera lo esencial
de cada sexo, se le ofrecen dos series de hechos entrelazadas entre sí:
ambos, lo masculino y lo femenino, ** pertenecen al género humano
que se distingue de todas las demás especies por la concordancia de
cualidades típicas tanto mentales (espirituales, geistiger) como fisicas. Por
otra parte, además de las características que tienen en común, poseen
algunas cualidades específicas típicas que diferencian a cada género.
Aparte de su dotación similar de predisposiciones y capacidades, la
naturaleza les asigoó un bien particular que los remite uno al otro para
complementarse. -Este atributo natural tanto de la similitud como de
la diferencia se presenta, pues, como material a todas las reflexiones
psicológico-empíricas sobre el ser masculino y femenino, y además,
a las preguntas últimas y metafísicas sobre su valor, su siguificado, su
"destino" también; y sobre el sigoificado de la doble división del géne-
ro. Abora bien, tanto en la psicología como en la filosofía de los sexos
resulta casi siempre lo siguiente: la esencia y la determinación del sexo
masculino despiertan poco motivo de reflexión. En todo este tipo de
especulaciones, en el fondo, no es un objeto central de interés. Pues por
muy problemático que puede resultar para cada uno de los hombres, en

1 Traducción del alemán por Peter Storandc


* Tomado del libro de Marianne Weber, 1919. Frauenfragen und Frauengedanken, Gesammelte
Auffiige, Tubinga: Verlag von J.L. B. ] .C.B.Mohr (PauI Siebeck)
** Marianne Weber utiliza dos términos, Frau (mujer) y el hoy en día despectivo y, en cuanto
Retrato de Mina Tobler, 1907. sinónimo de Frau, y el obsoleto Weib (que aquí usamos como lo femenino, aunque equivaldría a
algo así como fémina, weib). Al principio del artículo parece que el uso es indistinto, pero al final
se establecerá una diferencia, por lo tanto tuvimos que diferenciar los ténninos en la traducción
también aunque el segundo suene un tanto rebuscado. "Hombre" corresponde a Mensch, ser
humano. [N. del T.].

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~ __L __ _

MARIANNE WEBER. ENSAYOS SELECTOS LI\. MUJER Y LA CULTURA OBJETIVA (1913)

tanto entidad empírica, el darse Olenta de su esencia y su determinación universal formada con base en la esencia masculina. Ambos tipos de se-
individuales, parece salir sobrando el establecimiento, por ejemplo, de mejante interpretación de lo femenino, a la par psicológica y metafísica,
fórmulas y normas universales para el sexo masOllino como totalidad. parten de cualidades naturales y, por lo tanto, aparecen desde el punto
Pues el ser humano y el hombre son considerados generalmente como de vista lógico igualmente posibles y válidos. Sin embargo, si uno de
idénticos, y la pregunta por la esencia y determinación del hombre ellos es sacado de la esfera de equivalencia lógica y aproximado como
coincide, por ende, con aquélla por la esencia. y determinación del ser pauta y norma a lo vivo, entonces llegará a pesar sobre la mujer -tanto
hnmano como género. Y si bien las diferentes concepciones del mundo sobre la persona como sobre todo su género-- una grave problemática.
(weltanschauungen) dan respuestas muy diversas al contenido de esta Porque ahora se trata de elegir, no sólo entre dos posibles modos de ver
pregunta, toda filosofía de la vida orientada por la ética establece con sino entre dos posibles imperativos que imponen al ser femenino, a sú
seguridad el imperativo de que el ser humano está destinado a desa- relación con la vida y el mundo cosas, fundamentalmente diferentes.
rrollar y ejercer sus fuerzas y facultades reconocidas como valiosas por Si la mujer arraiga, de acuerdo con el primero de los dos indicadores,
la conciencia universal. Puede haber diferencias, según las orientacio- únicamente en el terreno de su partirularidad femenina, resulta evidente
nes últimas y metafísicas, en lo que se consideran las escalas de valor, que el sentido y valor de su ser está principalmente vinculado con el
mas parece sobrentendido que se debe desarrollar, efectuar y ejercer, desenvolvimiento de lo genérico dentro de ella, con el cumplimiento
lo que se considera valioso. De cualquier manera para el ser humano de lo que se asigna como su feminidad; entonces su desarrollo hacia lo
masrulino no existe ninguna disputa al respecto. Por eso, la reflexión suprasexual y lo humano universal no tendrá importancia. Si ella, por
sobre la determinación del hombre en tanto sexo guarda, en el fondo, el contrario, se sitúa exclusivamente en el terreno de su malidad de ser
sólo un interés secundario, y el llevar a la conciencia ciertas cualidades humano para buscar a partir de allí su destino, tendrá libre el acceso
típicamente masculinas resulta ser importante sólo como el contexto al mundo suprasexual, mas en este ámbito de rendimientos y objetivi-
sobre el que se pretende poner de relieve las particularidades de la dades es el hombre quien tiene mayor capacidad de desarrollo debido
esencia femenina. a sus predisposiciones naturales. Si la mujer es medida como mero ser
En cambio, la esencia y el destino del sexo femenino han sido humano en comparación con él, tendrá que asignársele un valor menor
una y otra vez el objeto primordial de la reflexión. Pues en cuanto la que a él. En caso de que las dos formas de interpretación -que en el
mujer, a diferencia del hombre, está dotada de ciertas particularidades, enjuiciamiento efectivamente practicado de la mujer se cruzan constan-
es evidente que su determinación no puede ser totalmente idéntica a temente'- se mantengan desunidas coma Tivales igualmente legítimos,
la de él. Las cualidades del hombre y la mujer se comportan como dos es evidente que ella, en consecue1!-cia lógica, tendrá sólo la elección de
circulas que no están totalmente cuhiertos. Ahora, la pregunta es qué tan ser, o "específicamente femenina", es decir, algo incomparable con el
grande se estima el área de diferencia en relación con el área en común hombre, o un "segundo" de segunda clase. Más adelante examinaremos
y especialmente, qué importancia y qué valor se le asignan: a saber, si con detalle lo que se sigue de esto en el aspecto empírico.
el bien particular de la mujer que le dio la naturaleza se considera el La vinculación de los imperativos para la mujer con sus cualidades
material más valioso para la conformación consciente de su esencia y humanas universales ha requerido pocas palabras, pues lo humano que
vida, o bien sus dotes humanos universales. queremos desarrollar es precisamente la plenitud de las fuerzas valiosas
Sobre este problema han cavilado todas las épocas sin haber logra- que ella comparte con el hombres y que la sujeta a las normas válidas
do, me parece, una respuesta completamente satisfactoria hasta ahora. para él. Es Platón quien representa el primer ejemplo conocido de este
Pues la búsqueda 9-e ella se ha orientado, en la mayoría de los casos, modo de ver; para él, la mujer aparece como distinta del hombre sólo
unilateralmente por la particularidad de la mujer, para deducir de ésta en el grado, mas no en el modo: "De todas las actividades por las que
una forma especifica de su sery un deber particular; o, por el contrario, subsiste el Estado no hay ninguna que pertenezca al hombre en cuanto
se orientó -también de manera parcial- por su similitud con el hom- hombre, sino las predisposiciones naturales están distribuidas en ambos
bre para buscar, entonces, el deber para ella en una idea de lo humano de manera similar y la mujer puede participar en todas las empresas

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MARlANNEWEBER. ENSAYOS SELECTOS U MUJER Y lA CULTURA OBJETIVA (1913)

de acuerdo con su naturaleza igual que el hombre; pero en todas, la da, que supera todas las interpretaciones anteriores por su sutileza y
mujer es más débil que el hombre." Aquí se pasan totalmente por alto profusión psicológicas, ha sido desarrollada recientemente p~r Georg
las particularidades de la mujer y sus tareas particulares, con e! obvio Sirnme!4 Este pensador mvestIga pnmero de manera pSlCologIca las
resultado de que ella aparece como un hombre de menor valor. En el diferencias típicas de índole masculino y femenino y de las partirula-
umbral de nuestra época, el joven Schleiermacher puso en boca de la ridades halladas diseña una imagen de su esencia empírica, de la cual
mujer la creencia: "Creo en la infinita humanidad que existió antes de se le va conformando paulatinamente la idea de la entidad metafisica,
que adoptara el tegumento de la masrulinidad y feminidad, creo que no de un ser y significado de! hombre y de la mujer situado más allá de
vivo para obedecer... sino para ser y evolucionar, y creo en el poder de toda experiencia y lo más universal, elevándola a un prototIpO de ellos
la voluntad y de la educaciór¡ para acercarme nuevamente a lo infinito, mismos. En esta, lo mismo que en todas las otras mvestIgaClones SImIla-
liberarme de las ataduras de la deformidad e independizarme de las ba- res, se entrelazan tan estrechamente e! análisis psicológico y e! filosofar
rreras del sexo." Aquí, lo espeáficamente femenino -la determinación normativo, que al menos en el trazado del ser de la muje~ se enc~entra
s~xual de la mujer~ tampoco es interpretado como un bien positivo a la par un esbozo de su determinación. Esto tal vez nI ~aya Sl~O la
SInO como una limitación, y el superarla creciendo hacia lo humano intención de este pensador: muchas veces señala en sus dehberaclOnes
universal se le presenta como tarea suprema y fin último de desarrollo. psicológicas las diversidades de! fenómeno empírico que se ~esvían de
La elocuente obra de Weininger no tiene, en el fondo, ningún otro fin lo típico, a fin de quitar de este modo una y otra vez a sus formulas la
más que comprobar la total falta de valor de lo específicamente feme- rigidez esquemática. N o obstante, e! estableCimIento de valores ~e en
nino: cualquier defecto humano lo denomina "principio femenino", y todo caso un logro secundario que hasta la fecha nmguna dIscuslOn de
lIbrarse de éste viene siendo, para él, el único camino de salvación para este tipo ha evitado. Pues ya al unir ciertas .cu~lidades emp~rIcas en lo
la humanidad. 2 propiamente" esenciaI", se mezcla el conoClmlent? normatIVO entre el
El otro punto de vista ha producido formaciones intelectuales empírico: lo percibido como "esencia" es a la pa~ SIempre u~ debe;-. De
mucho más variadas, al llevar a la conciencia las partirularidades de la este modo también en las investigaciones de SImmella pSlcologta de
mujer y valorarlas como material para la conformación de sí misma. En los sexos e~tá impregnada de una metafisica de éstos, y de esta última
forma incipiente se encuentra en e! pensamiento de Kant y de Schiller nos ocuparemos más detalladamente. Sólo cabe reproducir aquí algu-
y, con reflexiones más extensas, en diversos pensadores modernos de nos de sus ricos pensamientos psicológicos, en cuanto se preCIse para
menor rango (por ejemplo, en Karl Scheiller).3 Su forma másprofun- su comprensión:
Hasta ahora, el hombre se ha considerado como portador de lo
humano universal. Por lo tanto, sus opiniones, escalas de valor, institu-
2 Se refiere aquf al libro Sexo y carácter (1903; con primera edición en español de 1942), ciones e intereses aparecen como lo universalmente válid?, lo verdade-
en su momento un paradigma de misoginia y antisemitismo, que su autorOtto Weininger (1880- ro y lo objetivamente correcto. De ahí surge para la mUjer una doble
1903) optó por no defender~ya que terminó con su vida- quedando a la deriva de posteriores
interpr:taciones. Una de sus tesis centrales es la que refiere a la coexistencia lo femenino y lo
dificultad: en el mundo de objetivo, ella es medIda con extenondad a
masOlhno como rasgo de la condición humana, una androginia, que se prestó a uoa interpretación su persona, con arreglo al parámetro del hombre y entonces es juzga~a
ahistórica (véase su crítica a ese ideal metafisico en Butler, 2001); también es famosa la afirmación por semejanza a él, pero inferior. Además, en su ser es va~orada segun
de Weininger, según la Olal "la mujer no eriste" ya que consideró que ella era una consecuencia las necesidades del hombre y requerida como un ser destmado a com-
ontológico del deseo masculino (véase Ziiek, 2003: 203 y ss.) (Véase la bibliografia de la introduc-
ción de este libro) [N.de la E.)
~ Die Frau und die Kunst [La mujer y el arte J. [Scheffier fue editor de la revista modernista
4 Philosophische Kultur. Gesammelte Essays [Cultu.rafilosófica. Recopilación de ensayos], Leipzig,
Kunst und Künstler] Con respecto a las agudas exposiciones de Gertrud Baumer, ''Acerca de la
metafísica de los sexos" en la revista Die Frau, año 15, vol. 12. Sigo en adelante al~-1deas 1911. Cabe mencionarespeciahnente dos ensayos, "Lo relativo y lo absoluto en el problema de l~s
desarrolladas por este artíOllo [Muy cercana a Marianne, Certrnd Baumer presidió la :Federaaón sexos" y "Cultura femenina". También recibí inspiraciones del artículo "El concepto y la tragedia
de f\.sociaciones de Mujeres Alemanas, BDF, de 1910 a 1919, año en que Marianne la sustituirla de la cultura" [Estos ensayos de Simmel aparecen en El individuo y la libertad: Ensayos de crítica de
en el cargo de 1919 a 1923]. la cultura, Península, Barcelona, 1988).

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MARIANNE WEBER. ENSAYOS SELECTOS LA MUJER Y lA CULTURA OBJETIVA (1913)

plementarlo. El hombre que es autorrefencial, se considera portador "es válido como contrario", 6 siendo un deber, una tarea a la que él se
de lo unIversal, por ende, la mujer una variación imperfecta. De ella entrega hasta disolverse a sí mismo; él está dividido en lo subjetivo y lo
se exige como particularidad y peculiaridad lo que el hombre desea: la objetivo. La mujer típica es muy diferente. Ella SIente y vIve l~ vtda en
feminidad tradicional, un actuar orientado hacia él, a gnstarle, servirle y cuanto tal como fm en sí mismo, corno valor que descansa en SI. Como
complementarlo. Y como el hombre se reconoce y elige a sí mismo como tarea más apremiante, la mujer busca ser algo Yrealizar su ser de acuer-
un ser destinado al rendimientoS especial "suprasubjetivo", buscará el do con una idea. El centro y la periferia de! ser permanecen en ella
complemento de su parcialidad en la totalidad de la mujer: busca en en relación cercana, Y la integridad de si misma constItuye para ella e!
ella ese ser arraigado en e! fondo natural indiviso y no orientado por un sentido de la vida. Por eso, su relación con e! mundo suprasubjetIvo es
contemdo en partIcular. Slmmel desecha esta concepción de la mujer muy diferente a la del hombre. La idea y la vida, el ser y e! deber forman
como un ser que sólo tiene sentido y significación a través de su relación para ella una unidad. Ella no crea la Idea, pero de al~ma manera la trae
con el hombre y que, en último término, ha sido creado únicamente para consigo, como si las raíces de su ser llegaran ~ traves de su ~roplO ser
los [mes d~ éste; y de. esta manera obtiene para su metafísica en parte hasta el fondo de la vida. Ella aparece como directamente umda con la
una base dIferente e lllcomparablemente más profunda que todos los causa primitiva metafísica, la verdad oculta de las cosas. Por eso p:,ede,
pensadores anteriores que partieron, lo mismo que él, de la diferencia por ejemplo, captar la verdad como un act~ inmedIato del msti~to y
de los sexos. De acuerdo con su punto de vista la mujer como mujer y sin desviarse por el cam1no de eVIdenCIas IOgIcas. En el campo euco,
ser sexual es absolutamente un ser determinado en sí y existente para ella tiene con mucho más frecuencia el privilegio de encamar sm luchar
sí, q~e surge de raíces propias. A saber, su ser propio y su autonomía el tipo del "ahna bella". Ella quiere hacer lo que debe hacer; en ella
conSIsten -ésta es la idea constante- en que para ella ser mujer signi- el impulso natural y el imperativo moral van unidos, nnentras que el
fica otra cosa -mayor- que para e! hombre ser hombre: un absoluto, hombre logra, la mayoría de las veces, sólo a través de la lucha contra
~n. "ente para sí mism~", "que en la relación con el hombre adquiere sí mismo la purificación y la transformación graduales de su voluntad y
Ulllcamente una expresIón, una realización empírica". El hombre olvida de sus impulsos hacia la armoIÚa con la idea que tIene en,mente. .
su determinación sexual cuando entra al mundo objetivo, incluso llega Estas reflexiones son atribuibles esenCIalmente al pSICologo perspI-
a tener conaenaa de ella sólo en la relación con la mujer. En todas las caz. Lo que de ellas se desarrolla, puede comprenderse en su significado
demás relaciones el hombre se percibe simplemente como ser humano esencialmente como idea metafísica y estableCImIento de valores .0, al
y asexual .. En cambio, a la mujer nunca olvida que es mujer, este becho menos -ya que no se pretende redamar validez universal, como el Ideal
la determIna en su esenaa entera, aunque por el lado meramente físico subjetivo de! pensador: Según ello recae en el varón, de acuerdo con su
de su sexualidad ella es más independiente que el hombre. Es decir: la cualidad, la determinación de vivir la separación entre el ser y la Idea
~eterminación por el sexo es para la mujer, precisamente en cuanto ser y, siguiendo la desviación de sste dualismo, elevarse a la objetIvIdad
mtelet:tual, de importancia fundamental, mientras que para e! hombre suprasexual y suprasubjetiva. El, como creador de la cultura objetIva,
es de relevancia secundaria. Ahora bien, la particularidad del hombre está destinado a exponer de sí y a representar lo humano unIVersal. ~e
está~ en que él ?bjetiva su fuerza subjetiva en la obra objetiva y separada acuerdo con su predisposición particular;1a determinaci~~ de la mUjer
de el. En sus Ideas y obras el hombre crea un objeto enfrente que le es r:epresentar la unidad oculta del ser antes de su separaCl~n en la mul-
tiplicidad de las cosas, en lo que es y lo que debe ser; un sunbolo de la
totalidad de! universo. y ella puede hacerlo preCIsamente por medIO
5 ~orresponde a la palabra leistung, cuyo significado, a grandes rasgos, remite al sentido de la limitación de su vida, como la obra de arte que mediante el emnar-
comparudo en un .discursó social, en el que como se conoce Max Weber confluyó acentuando el cado se separa de la diversidad de las cosas y se funde en una unIdad.
papel de un: éti:a pr~testante secularizada en las transfonnaciones del mundo económico, por Si bien el hombre, en tanto crea lo objetivo, se sitúa por encuna de la
lo ~to el te~o letStung no debe sustraerse del campo semántico donde éste participa con
nouones conuguas como las de esfoeno sostenido al cumplir una tarea, realizar un trabajo, una obra o
prestaT un servicio [N.de la E.]. 6 Esta expresión característica fue acuñada por Emil Lask.

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oposición de los, sexos, la mujer se ubica más allá de ella puesto que alrededor de la feminidad: la idea de su mera referencia a él. Éste es
s}gnrfica, corno simbolo matnCial, el fundamento universal de los sexos. ciertamente un camino posible para fundamentar su determinación a
El es un absoluto en cuanto portador de la idea, ella es un absoluto como la autodeterminación, aunque parezca menos directo que el otro. Ahora
portadora del ser, tanto del masculino corno del femenino. La mujer bien, refiriéndonos al segundo paso: la autonomía ética en sí carece aún
es un caso espec~al de lo humano, un ser totalmente para sí, autónomo de contenido. Sigue sin definirse con respecto a qué se define la mujer
como ser ~emenlllo; pero precisamente por eso su actuar y ser, y todas a sí misma, qué fonnas de vida y tareas debe de elegir. En principio se
sus expresIOnes, permanecen en todo momento vinculados con su ser le concede precisamente la valiosa libertad de buscar y de deCidir ella
femeni~o, su d:t~rminación sexual. "Mas esto fundamenta a la par el misma su "determinación". Sin embargo, ahora parece que el pensador
por que la femmidad, pese a su condición interna absoluta, tiene que sí ha trazado por su parte una imagen en el espacio vacío de su libertad.
ceder al pnnCiplO masculmo la creaCión del mundo objetivo suprasexual, ¿y acaso no presenta esta imagen los mismos rasgos m~y sublimados
tanto teonco como normatlvo, que está contrapuesto al yo". 7 de aquel prototipo de mujer que en los pensadores antenores y menos
Hasta. aquí las ideas de Georg Simmel que son relevantes para agudos surgió de las necesidades de complementación que expenmenta
nosotros. Si querernos abondar sobre el alcance de esta metafísica de el ser masculino? N o puede ser, pues, de otra manera. Cuando un hom-
l~s sexos, es preciso preguntar qué líneas rectoras pueden trazarse -ló- bre diseña uu ideal de mujer específico coma ideal típico del género,
grcamente- a partir de ella en la vida empírica. Volvamos a destacar naturalmente lo compondrá ----consciente o inconscientemente- siem-
la idea fundamental: la mujer se sitúa como algo absoluto alIado del pre de aquellas cualidades valiosas para él cuya realización parece ser lo
hombre, mas no en virtud de su humanidad sino de su ser femenino, es más difícil para el ser masculino. El ideal de perfección específicamente
d;'Clr, por su condición radicalmente opuesta, su particnIaridad de género. femenino, formado por el hombre, siempre brillará sobre el fondo de
Solo en cuanto ella representa lo diferente del hombre, se encuentra la carencia masculina. Y seguramente es un deber maravilloso que se
asegurada su autonomía metafísica alIado de él. le traza a la cualidad particular de la mujer que le dio la naturaleza: ila
Por 10 tanto, su auténtica tarea parece consistir -a diferencia de] perfección8 de su ser personal, la entrega a lo vivo! Lasauténticas mUjeres
hombre- en el representar una unidad, una integridad del ser y una encontrarán expresado en él siempre una de las máxzmas poszb,zzdades de su ser:
totalIdad que ~descansan en sí mis.mas; en el permanecer, por su parte, su poder y su querer se lo indican. . '
en la categona .del ser autosufiClente, mientras que el dualismo del Sin embargo: ¿contiene este ideal todo lo que nge para la mUJer?
hombre, que lo impulsa del ser hacia la idea, se sitúa bajo la categoría ¿Es ésta la única ley que ella siente encima de sí? ¿y qué es lo que hay
del eterno devenir. que sacrificar pm-él? El mismo Simmel aludió con cautela a esta cues-
Esto es más o menos el deber positivo que puede extraerse del cur- tión en el pasaje arriba citado': La feminidad ha de deFr al pnnCiplO
s~ de ideas de SimmeL Permanezcamos un momento en este contexto. masculino la creación del mundo suprapersonal. El becho de que aquella
Simmel, al reconocer a la mujer corno algo absolnto, funda la determi- frase diga tiene que en lugar de debe y princiPio masculino en vez de hombre,
nación de ella sin duda en su autonomía metafísica y ética; sólo que lo tiene, sin duda, un significado que se ajusta a la multipliCidad de lo ViVO.
logra por el cammo mverso al que se toma generalmente. Pues mientras Cabrá analizar más adelante lo que este último térmmo Sigmfica en este
que la ~utonomía en otros casos se postula para la mujer invocando su contexto. Primero nos ocuparemos de este tiene que. Al parecer qwere
humanrdad y sus comunidades suprasexuales con el hombre en cuanto expresar, no tanto una prohibición sino más bien una dispensa. Como
ser racional, SimmeI se la otorga aumentando la diferencia de los sexos
hasta llegar a la oposición radical, y concibiendo a la mujer como un 8 En otro sentido utiliza Rickert la palabra consumación en su obra Grenun dernaturwissens·
a
caso espenal de la condición humana, independiente y totalmente dis- chaftlichen Begriffibildung [Los límites de la fonnación conceptual en las ciencias ~tu.rales], 2 . ed.,
635, como para un estado que ya no señala nada que esté más allá de él y que slgrufica un llegar
tmto del hombre. De este modo rompe el círculo trazado por el hombre
a su fin. Aquí entenderemos siempre la consumación personal c~mo :area, proceso y anhelo cuyo
cumplimento en la vi.da empírica se logra sólo de manera aproXImatlva.
7 Simmel, op.cit., 92 9 Cf. Simmel, o-p. cit.,334.

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las. . mujeres en cuanto tales tienen una tarea espeófica a cumplir; no ha- que no sean específicamente femeninas. Por ende, en el ~spect? l.ógico se
bran de esforzarse por crear el arte, la ciencia, la religión, la moral y la tiene que constituir una especie de tercer sexo ---como ~zo Wemmge:-,
for.:n ación conciente de la vida comunitaria. Las mujeres no tienen por una forma femenina mixta que se compone de cualIdades femerunas
que colaborar en esta esfera de lo suprasubjetivo y -supongo interpretar y "principalmente" masculinas. Ahor~ puede inferirs~ de :quella frase
acertadamente a nuestro pensador- en e! fondo es mejor que no lo el siguiente significado: Las mUjeres propiamente ruchas .tienen que
hagan. N o sólo porque al parecer carecen de fuerza para e! rendimiento abstenerse de la participación creativa en la cultura objetiva, porque
perfecto,. smo también y partirularmente porque toda especialización y tal participación no se adecua a su ser y su dete:rminaci?n. Mas en caso
objetivaCIón de las fuerzas pone en peligro el cumplimiento de las tareas de que haya mujeres que se sienten impulsadas y capaCItadas para ello,
específicamente femeninas. lo harán, pues, no en cuanto mujeres sino c~mo fonnas mIxtas, como
iN o es esto la salvación para el género femenino? Así quedará libe- hombres femeninos con propiedades masculinas.
rada de! deber de insertarse en un mundo para el cual ha sido dotada Resulta que incluso en e! ámbito donde la especulación permanece
de medios mucho más escasos que e! homhre, y se le asigna e! deber todavía en su propio dominio, antes de pasar el umbral de la reahdad,
de llegar a una perfección alcanzable de acuerdo con su ser. El género se hacen necesarias ciertas construcciones auxiliares para colocar en otro
femenmo, en cuanto lo radicalmente diferente, es lo incomparable, lugar aquella parte de lo vivo que no encaja sin mayor dificultad con la
algo abs~luto para sí; y junto con la carga de! rendimiento objetivo se idea de una feminidad radicalmente rustrnta de la masculinIdad; y cabe
le qUItara a la par la vergüenza de ser evaluada con pautas masculinas preguntar si de esta manera el problema queda resuelto sa;isfactoria;
IN o cahe duda que en tal interpretación de las tareas de la feminidad la mente desde e! punto de vista lógico. Cabe preguntar, ademas, Si habra
mayor parte de! género femenino encontrará la fórmula de su liberación que valorar tales desviaciones de .10 espe?ficamente fememno ;omo
del menosprecio por parte de sí misma y de los hombres! Pero ¿traerá degradaciones del tipo o como ennqueClIDiento deseable, o de que otra
esta ir:-terpretac~ón la salvación para todo el género? ~prueba todas las manera. Simmel no plantea esta cuestión, pero nosotr?s ten~remos que
capaCIdades valIosas que se encuentran predispuestas en éste? El que aclararnos más adelante qué juicio sobre semejante tIpO mIXto resulta
esta duda haya surgido también en la mente de nuestro pensador que como consecuencia de su idea de la mujer.
como pocos se ha esforzado por la asimilación fIlosófIca de la plenitud
Viva, se expresa en la formulación de la frase arriba citada que ahora
tendremos que retomar. ¿Qué significado puede tener el que el autor n.
haya elegido las palabras princiPio masculino en lugar de género masculino
o bien hombre? Al parecer, la apertura de una puerta lógica que permita Una vez reconocida la autonomía de la mujer, en el fondo sólo resta
dejar entrar al mundo de lo objetivo, también como creadoras, a aquellas como punto medular de la especulación metafísica sobre la esencia y
mrgeres qUIenes están dotadas de una cierta capacidad ---extrafemem- determinación femeninas, la pregunta por el valor Ysentido del trabaja
na- :para ello y quienes, por ende, no encajan con toda su ser en la idea cultural femenino fuera del hogar: de un quehacer de la mujer que no
antenormente constituida de la feminidad. A estas mujeres -así es la es como el casero en función directa de lo personal, del proceso de Vida,
pres~nta opinión .~e este pensador-o no se les podría negar la partici- d~1 ser, sino que i~terfIere, más allá de éstos, en el mundo suprasubjetivo
paClOn en la creaCIon de lo objetiVO. Sm embargo, las cualidades que las de los órdenes, los valores y las obras. Ahora bien, en todos los tiempos
capacHan para ello se acreditan al haber del "principio masculino", ya un cierto volumen modesto de trabajo objetivo -industrial, artístico,
que al parecer no s~ ajustan a aquella idea de mujer. Ya la elección de este social- ha sido realizado también por muj eres, pero en formas tales que
concepto demuestra que aquí -igual que en todas las construcciones de hoy en día nos parecen combinables sin problema con la delimitación
ur: a oposiciónradical entre los sexos- no queda otra posibilidad lógica doméstica de su ser y de sus tareas específicas. Nuestra V1da moderna,
mas que e! deSignar como cualidades masculinas entremezcladas en e! ser sin embargo, ha producido el fenómeno de que no sólo algunas mUjeres
femenina aquellas propiedades y capacidades de las mujeres empíricas aisladas sino una parte uotable del género femenillo se haya ViSto en

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la necesidad interna y externa de colaborar no sólo ocasionalmente, en el mareo de formas y requisitos ya fijados desarrollan por su parte
sino de modo sistemático y profesional en aquel mundo objetivo. ¿Qué iniciativa y cualidad propias y capacidad creativa". - De acuerdo con la
posición toma la metafisica de nuestro pensador sobre la mujer ante opinión más antigua de este pensador, al parecer hay lugares de acción
este hecho? Hay un ensayo sobre "Cultura femenina" que surgió antes para la feminidad dentro de estos campos muy amplios. Sin embargo,
de aquél sobre "Lo relativo y lo absoluto en la relación entre los sexos" también en ellos ve grandes dificultades que se oponen a la peculiaridad
y al parecer también antes de que los cursos de ideas arriba referidos femenina. Pues también en esta esfera, la participación exige hoy en día
hayan sido estructurados completamente; este ensayo entra en una dis- en cada una de sus ramas la especialización, la formación privilegiada
cusión de las relaciones de la feminidad moderna con el mundo de las de cierta parte de la personalidad a costa de otras partes de la esencia.
objetividades. Según este ensayo es natural, primero, la participación Por lo tanto, se opone a la cualidad de la mujer, que se orienta por la
ilimitada de la mujer en lo objetivo. Ellas pueden incorporar de esto unidad y la totalidad, mientras que e! varón -quien ha creado, pues,
todo lo que les sea captable, para cultivarse a sí mismas. En Simmel estas formas- se adapta a ellas sin peligro. Por eso a nuestro pensador
no se percibe nada de la conocida preocupación porque se destruya la todas las formas de actividad que para la mujer son posibles le parecen
seguridad instintiva de la mujer a causa de su familiarización con las también admisibles para ella, mas objetivamente fructiferas sólo aquellas
esferas del espíritu. Pero al parecer hay -en la conciencia de este pen- que le permiten rendir algo especffico: algo que esté denegado al varón.
sador- una diferencia fundamental entre una relación receptiva con Según Simme!, ella puede "tener y hacer" ciertamente lo mismo que
lo objetivo y la participación en la creación de éste. En e! contexto de el varón. Pero lo único que es de interés para la cultura objetiva, es la
ese ensayo queda sin resolverse la pregunta de si la mujer encuentre un objetivación específica del ser femenino. - Nuestro pensador, quien al
lugar como creadora autónoma en la máxima esfera de la producción parecer del trabajo cultural femenino esperaba mayores resultados al
suprapersonal. Se supone que es la opinión de este pensador que en escribir ese ensayo que más adelante, indaga de modo sagaz y benévolo
este caso se trata no de una quaestio juris sino de una quaestio facti. La los huecos que ha dejado, y tiene que dejar necesariamente, la creación
mujer ha demostrado hasta la actualidad ninguna capacidad creativa masrulina, y se inclina por atribuir al rendimiento específico de las mu-
de excelencia, y supuestamente tampoco la posee; pero en el ensayo jeres e! derecho e incluso la necesidad de existir, tanto en ciertas áreas
no se expresa explícitamente que tales rendimientos contradirían su de las profesiones superiores como en los ámbitos artísticos y científicos.
determinación específica. Sin embargo, esta tesis resulta al parecer si - La idea de que la mujer creadora pueda conquistar y trabajar nuevos
desarrollamos consecuentemente el curso de ideas arriba discutido, terrenos dentro de la cmturn objetiva se ha vuelto extraordinariamen-
planteado en e! ensayo posterior. Pues según éste, la vinculación total te fructífera y estimuladora, primero en el aspecto práctico también;
con la feminidad no sólo excluiría efectivamente tal posibilidad de remitiendo su impulso productivo a aquenos campos y formas donde
elevarse en las máximas esferas de la objetividad suprasexual, sino la no necesariamente tienen que competir con el varón, y apartándolas
determinación metafisica de la mujer le prohibiría en el fondo también de tareas que ellas por sus fuerzas y su esencia no serían capaces de re-
la intención de elevarse hacia ese mundo porque ésta la llevana al parecer solver satisfactoriamente. Los ámbitos particulares de! trabajo cultural
por los mismos caminos que al varón: al dualismo entre lo subjetivo y lo femenino que delimita Simmel, ciertamente no son pequeños; inclu-
objetivo, entre el ser y la cosa, la idea, a la lucha del devenir. yen, en cuanto al contenido, especialmente la intuición, la indagfl.ción,
En el ensayo anterior se le concede a la mujer expresamente una la conformación teórica, artística y práctica de todos los problemas de
colaboración y acción en la esfera de lo que Simme! llama "productivi- vida propias de la mujer. También la forma en que estos contenidos son
dad media":' en la que se generan aquellos innumerables rendimientos objetivados o directamente conformados en la práctica como algo vivo,
-indispensables para la cultura- en la ciencia, e! arte, las letras, la será muchas veces una cosa específica que al varón le es negada. Parece
política, la técnica, la industria, etc., que son de "originalidad secun- no caber duda, por ejemplo, que la mujer con un rendimiento similar
daria", esto es, "rendimientos que si bien no son cosas absolutamente en el aspecto exterior es capaz de inspirar un carisma peculiar a ciertas
nuevas, tampoco son la pura repetición de patrones ya establecidos; que profesiones superiores que hasta la fecha sólo han sido ejercidas por

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varones; incluso hay varios huecos que la objetividad específicamente orden, evidentemente el "matiz específicamente femenino" carecería,
m~sculina deja en e! ejercicio de algunas actividades y que, por decirlo si bien no totalmente, pero sí relativamente de importancia porque la
aSl, necesItan ser complementados por e! latido de lo femenino, Asi- exigencia de relevancia suprahistórica encierra para la obra femenina
mismo hay lugar para una creación fecundada por la vivencia femenina también aquélla de perfección extrasexuaL No es del todo fácil resolver
en las esferas de la ciencia y de! arte, y también en estos ámbitos se la pregunta en qué medida en tales obras hipotéticas de primer orden
presentan ciertas posibilidades para una conformación específica. Al- resonaría todavía lo específico de la mujer como elemento creador de
gunas obras de mlÜeres modernas que trasmiten conocimientos u otras valor, sin desmeritar su calidad de absolutas. Al parecer, es la caracterís-
de tipo artístico llevan el aroma psíquico de la feminidad, tanto en su tica de las creaciones perfectas que se eleven del transcurso de la vida
~ontenido cama en su forma; estando tan impregnadas por la esencia de manera supraindividual y suprahistórico, desligadas de la persona, la
mtegral de esas personalidades creadoras que parecen ser una parte época, la nacionalidad, la raza, e! sexo de su autor, de modo tal que todas
separada de ellas, al Igual que e! niño que tiene los rasgos de la madre las determinaciones individuales que pertenecen al sujeto de su creador
aun estando separado de ella como algo totalmente independiente, queden "superadas" en una forma universalmente válida; superadas
Tenemos entonces e! rendimiento cultural específico, fecundado por la en el sentido doble: a la par conservadas y aniquiladas, Como en dicha
partIcular esfera de vivencia femenina, que Sirnrnel fue e! primero en forma todo lo que está determinado sólo subjetiva e históricamente ha
postular; y precisamente en la esfera intermedia de la productividad desaparecido corno tal, en principio la gran creación no requiere expli-
media debe de ser, sm duda, una especial satisfacción para la mujer si cación alguna mediante contextos externos para ser comprendida; ella
le es dado hacer surgir lo objetivo desde las raÍCes de su ser de mujer: descansa en sí y habla por sí misma. No obstante, son precisamente los
p.~rque esto específico compe~sa, pues, en algo su rezago en compara- elementos individuales que son "superadas" en semejantes obras, los
CIOn con los perfectos rendImIentos masculinos. que representan las fuerzas formadoras a las que, entre otros factores,
Sin embargo, incluso hoy en día, que las mujeres se encuentran la obra debe su cualidad y su valor, Pasaron, empero, a formar parte de
todavia en los inicios de una sistemática actividad cnltural profesional, es algo suprasubjetivo, supranacional, supratemporal e universal, que no
notDno que tambIén en las esferas medias y bajas la noción de una cultura sabemos denominar de otra forma más que lo humano universal. Ló-
específicamente "femenina" se hace demasiado estrecha cuando acaso gicamente, también podría estar representado en la serie de elementos
e~ p~esta como idea y norma encima de la creación de las mujeres. Pues formadores lo específico de la feminidad, corno de un valor particular
no solo se trata -como Simmel también lo expresa explícitamente- de de peculiar índole; mas siempre únicamente como un factor entre otras
que una parte de los objetos de conformación teórica o normativa ni particularidades, por un lado, y en fusión con lo humano universal, por
siquiera se prestan a una "reacción particular"; también la conformación el otro. - De esta manera aplica, al parecer, en los más extensos ámbitos
de los que son aptos para ella se sujeta a normas universales lógicas, de la vida ética absolutamente lo mismo para e! varón y la mujer, si bien,
meto~ológlcas, e~téticas y éticas que son exactamente las mismas para además, cada uno de los sexos en su particular campo de tareas' -de-
el varan y la mUJer, Por lo tanto, puede hablarse de una ciencia, un terminado según el género- y cada individuo como tal puedan tener
arte, una étIca etc. femeninas sólo en sentido metafórico, no en sentido que enfrentar ciertos deberes particulares y sujetarse a ciertas normas
"
exactamente 1OglCO. 10
Incluso en la esfera de rendimiento medio estos específicas. N o cabe duda que lo normativo deja un amplio margen
c.onceptos, utiliz~~os en términos estrictamente lógicos, denominan de acción para la formación, tanto individual como específicamente
sIempre una debIlIdad, urJa falta de objetividad u otras cualidades que genérica, de la vida y el rendimiento; mas este margen está rodeado
wn mdispensables, pues, para lo objetivo, Mas si algún día se rompiera de todos lados por la esfera de lo que es igual para el varón y la mujer:
la expenenCla antenor a causa de una obra femenina perfecta de primer de lo "universahnente válido", Si se aprueba, entonces, en general un
actuar objetivo por parte de la mujer, tendrán que aprobarse también
10 ~ara :vitar malente?didos: Estos conceptos no fueron acufiados por G. Simmel, él s6lo como valiosas sus rendimientos extrasexuales. Lo único indispensable
habla del matJ.z de lo femeruno"; pero se utilizan con frecuencia en otras partes. y limitante seria en este caso que su feminidad no fuera destruida por

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semejante acto de creación de lo objetivo; mas no, que fuera también El problema del actuar femenino lo perciben, y han de percibir, de esta
la fuente de todas las expresiones de su esencia. forma todos aquellos pensadores que deducen la determinación de la
Sin embargo. ésta es precisamente la pregunta: ¿Es el obrar objetivo mujer únicamente de su determinación particular. También la intuición
en general compatible con la idea de la esencia femenina en cuanto uni- de Simmel ante la objetividad femenina va en esta dirección. Ya en el
dad del ser que reposa en sí mismo, de una integridad de su existencia ensayo sobre la cultura femenina se plantea, habiendo discutido todas
semejante a una obra de arte, de su condición de radical otredad, de las posibilidades de rendimientos objetivos femeninos, la pregunta de
su determinación total por su sexo? Indudablemente no, si es que nos "si lo más Íntimo del ser específicamente femenino en general acaso no
quedamos con esta idea como principio de organización último y único entra en contradicción con la objetivación de sus contenidos". "Pero tal
de la feminidad y la ponemos de modo consecuente como norma por vez la cultura objetiva -no sólo con relación a su contenido hasta ahora,
encima de la realidad empírica. Pues, por un lado, cualquier intento de sino puramente como tal, como forma de prueba en general- sea tan
un rendimiento objetivo importante se vincula a normas extrasexuales heterogénea a la esencia femenina que una cultura femenina objetiva
que aplican a partir de éste mismo, cada unO es evaluado con pautas resulta ser una contradictio in adiecto".ll Pues no existe camino lógico
objetivas, cada uno requiere especialización, el desarrollo prioritario de algnno que conduzca de la acabada idea metafisica sobre una polaridad
ciertas capacidades· a costa de ciertas otras; es decir, el rompimieñto de radical de los sexos a la objetividad femenina.
una bomogeneidad e integridad natural del ser, la descomposición de En el fondo, no puede haber en este contexto una diferencia
la vida en cosas subjetivas y objetivas, la sujeción a órdenes y relaciones fundamental de si los órdenes y contextos, la cosa o la idea a las que la
que rigen frente al sujeto, y que la personalidad salga de la categoría mujer se sujeta sirviendo, se hayan creado por ella misma y surgido de
del ser a la del devenir. En consecuencia, ha de negarse el rendimiento su propia esencia o trazado para ella por el varón. "La cosa así lo requie-
objetivo al partir de aquella metafísica de la mujer. Si como determi- re": este duro imperativo de lo extra personal que rige una categoría de
nación y esencia más profundas de la mujer se considera únicamente la acción absolutamente distinta de los imperativos éticos, rige frente a
el desarrollo de lo específico en ella y en su integridad perfecta del ser, ella también toda acción que no está en función de la atención personal
entonces en el fondo cualquier paso hacia la esfera de la objetividad su- de personas queridas. Queda, entonces, en el fondo únicamente la ac-
prasubjetiva significa un alejamiento de su verdadera determinación, un tividad doméstica como idónea para ella porque es un obrar orientado
abandono de sí misma y, en el mejor de los casos, una "necesidad" de la hacia contenidos personales, preponderantemente asistemático y no
que no se vale hacer "virtud". En el mismo supuesto habrá de rechazarse especializado. - Simmel atribuye un significado cultural objetivo a la
por principiotambién el interés en un posible enriquecimiento cultural actividad doméstica femenina. La casa la denomina una figura objeti-
mediante" el matiz de lo femenino", por tratarse de una seducción. va de originalidad secundaria cuya peculiaridad ha sido impregnada
En el fondo, sólo el obrar técnico y espiritual dela mujer compren- "por las capacidades e intereses, el modo de sentir y la intelectualidad
dido en el marco doméstico, obrar que sirve directamente a lo vivo y particulares de la mujer, por toda la rítmica de su esencia". - Aquí no
se incorpora inmediatamente a la vida, es compatible con aquella idea, necesitamos discutir si acaso también los intereses y las necesidades del
pues es lo único que permite un crecimiento completo y desarrollo varón y la rítmica de su esencia sean el indicador que rige la vida domés-
"naturales" del ser femenino. La mujer en el centro de su ámbito do- tica. Lo que aquí nos interesa de esta idea es la constatación de que, y
méstico, sirviendo a las personas que ama, aparece como el árbol que por qué, la actividad doméstica posee una significación objetiva: porque,
crece libremente y puede extender sus ramas bacia todos lados. Pues los pues, su sentido no se agota con las diferentes tareas y su significación
múltiples contenidos de esta actividad hogarena en sus diversos grados para las personas a las que de esta manera se sirve, sino porque por la
de refinación y profundización dentro de los diferentes círculos de la forma de síntesis de sus rendimientos individuales representa un valor
vida, no sólo reclaman una diversidad de fuerzas esenciales, sino que en
su peculiar flexibilidad permiten también ajustarse con mayor facilidad II Sirnmel (Marianne Weber cita directamente al autor; véase de GeorgSirnmel, "La mujer
que todo lo demás al particular ritmo de género de las fuerzas femeninas. y la rultura femenina», en Cultura filos6fica, Barcelona: Península, 1988. N.de.E).

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MARlANNE WEBER. ENSAYOS SELECTOS LA MUJER Y LA CULTURA OBJETIVA (1913)

autosuficiente y un fin que obedece a leyes propias y suprasubjetivas. con tanta insistencia a toda vida de mujer. Si el servicio doméstico fuera
Sm embargo, este tIpo de rendimiento objetivo -afirma Simmel- se una función lógica de la naturaleza femenina, no necesitaría ser apren-
dIstIngue fundamentalmente de las obras cnlturales objetivas de pro- dido ni que se exborte constantemente a que se cumpla. - Esto sólo
ce~enCla masculma en que los actos individuales comprendidos en él sea dicho de paso. Únicamente cabía señalar que también la actividad
están mmedlatamente en función de la vida que transcurre y que no hay doméstica femenina puede confrontarse con el SUjeto y poner en pelI-
contemdos permanentes que tengan que realzarse del proceso de vida. gro su unidad interna del ser. ~stos elem:ntos los tiene en, c~mún con
- CIertamente es por esta peculiaridad que la actividad doméstica es cualquier forma de un actuar vmculado a ordenes suprasubJetlvos y por
la que más se adecua a la capacidad de rendimiento de la mayoría de las necesidades ajenas. - Pero na sólo cualquier tipo de tal actuar puede
mUJeres. Pero no debemos pasar por alto que el deber de llevar la casa confrontar sus exigencias con la unidad y totalidad de! ser: lo mIsmo
genera de todos modos tensiones y divisiones entre ser y deber, sujeto hace ya, de otro modo, también una vivencia i-r~te~~ e incorpo~ación e/n
y cosa en las mIsmas personalIdades creadoras, de igual manera que sí ntismo realmente intensas, de! mundo supramdlVIdual empUjado mas
cualqUIer otra actividad cnltural. Pues en cuanto se pretende que ese allá de la vida. Quien efectivamente esté impresionado por las profun-
deber sea rend~ento cult~ra¿, sus imperativos también se oponen en didades de la problemática del valor y quien -siendo hombre de cultu-
cuanto normas y ordenes obJetIvos a lo personal, y las mujeres empúicas ra- quiere obtener una posición, aunque sea únicam:nte a"?-te alguna:
de nmguna manera los cmnplen sin excepción por su inclinación y a grandes antinomias del conocer, valorar y querer, sera -IDlentra: este
partIr de su naturaleza, smo muy frecuentemente sólo venciendo cons- capaz de evolucionar- siempre de nuevo arrastrado de la armoma del
CIentemente a sí mismas, cumpliendo un deber de género ya establecido ser que reposa en sí mismo, hacia la inquietud, el mm1lmento, lalucba
que, sm embargo, contradice sus capacidadesindividunles. y esto ocurre interior y la renovación. - Incluso ya el formar su propIa esenc~~ por
no sólo por su contenido de objetividad sino muchas veces por causa~ medio de la cultura obliga a la mujer a entrar en la lucha, la tenslOn: la
completamente opuestas que residen en su peculiaridad de contenido. elección entre las diferentes posibilidades opuestas de formar su VIda
PreCIsamente la multiplicidad difícil de sistematizar de las actividades externa e interna. Tampoco ella puede convertirse en ser cultural sin
y servl~lOs domésticos, el desaparecer inmediato de sus resultados en abandonar la unidad natural de! ser. Cunlquier paso con que ella salga
la ~o:nente de la vida cotidiana, su no cristalización en rendimientos del círculo de lo natIlral, la obliga a entrar en el dualismo entre e! ser
obJetIvos, y particnlarmente su determinación por las necesidades de y la idea, en la elección entre un valor y otro.
?tras personas, se perci~en. por innumerables mujeres como un sacrificio . Ciertamente, para la mujer la forma del "alma bella" como un 'ser
Impuesto a s:, sexo; sacrificlO que, empero, resulta bendito para el sujeto bueno' sin esfuerzo, una sensibilidad irreflexivo para lo "correcto", una
cuando -yurucamente en este caso- brota directamente del amor del armonía entre el querer y el deber pertenecen en un particular grado a
amor erótico, del amormaterno, del amor familiar. No cabe duda'que las formas debidas y alcanzables de perfección personal. Es más, esa forma
mcontables mUjeres típIcas preferirían como mera forma de obrar a la es tal vez la máxima perfección de lo especificamente femenino en la mujer. Y
actIVIdad doméstica un rendimiento especializado que dejara algo. El seguramente esa forma se desenvuelve a partir de la naroraleza de las
hecbo de que la renunCIa a ello SIgnifique realmente un conflicto interno personas predispuestas para ello con toda la belleza, mcluso sm tomar la
para mucbas, tal vez no pueda ser experimentado totalmente por los desviación por la cultura objetiva, de modo sencillo e mmediato desde el
varones que Ignoran la f~rma especifica de la actividad doméstica y de interior del áltR8J~tas mujeres hay que difícilmente expenmentan
sus abnegaclOnes. Tamblen el hecho de que precisamente esta forma de otros contenidos que no sean los personales que brotan de su vida! Las
actuar sea absolutamente indispensable para la vida y que se adecue a relaciones con los seres y las cosas que pertene= a su ámbito y tu!a
las fuerzas de la mUjer, apoya naturalmente el deseo y la creencia de que relación con la cultura objetiva carece totalmente de sustanCIa, estan
ésta encuentra en e~a ~cuv~dild también subjetivamente la expresión más coronadas de Ima perfección semejante: de modo que ante ellas calla
~decuada de su esenCIa. Sm embargo, no es gratuito que e! imperativo todo deseo de que no sean como son. Bien pueden aparecer, entonces,
La mUJ~r aprenda a tIempo servir" haya sido impuesto desde siempre como una perfecta obra de la '!mturaleza surgida directamente de la

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MARLWNE WEBER. ENSAYOS SELECTOS

mana de! Creador: al igual que el árbol que da flores y frutos y sombra y desfigurada de la creación. Pues aunque su, con mucho, mayor parte
sin saber de dónde le ha deparado tanta gracia. Pero también para la posea o haya ya demostrado la predisposición de realizar exclusivamente
mujer existe aún la otra forma de perfección personal cuyo valor es esa idea: hay otra parte que posee predlSpOSlClones e mclmaclOnes en
determmado, entre otros, por la riqueza de los contenidos culturales sí valiosas que de ninguna manera son necesarias par~ cu~plir con la
asimilados y unidos por ella, por lo objetivo que haya incorporado en determinación particular femenina sino, por el contrarlO, dificultan este
sÍ. Mas para captar esta forma, ella primero debe haber osado entrar cumplimento y con frecuencia, incluso se oponen a él. Es un hecho: pues,
en el mundo, en su riqueza de formas, sus luchas y peligros, para sólo que una parte de las mujeres tiene e! impulso no sólo de ser smo de
después volver de este exterior como un ser espiritualizado, buscando rendir, es decir, de rendir una cosa: concretamente, de crear conte~Idos
en sí misma el centro a partir de! cual e! contenido obtenido puede ser que van más allá de lo meramente personal; y una parte de las mUjeres
orgamzado de modo homogéneo. Quizá esta forma de la armonización no sólo tiene este impulso sino que está dotada también de la fuerza
consciente;nente elaborada de un ser lleno de cultura pueda compa- requerida para el actuar de modo suprapersonal y crear objetivaciones
rarse lo mas atmadamente con la obra de arte, que también ha surgido de cualquier índole. - La supreSIón ~e tales capaClda~es. se paga, en
de la graCIa pero no sm lucha y en cuya formación participaron duros la mayoría de los casos, con tormentos Internos y ~l sentimIento de que
esfuerzos de diversos tipos: si bien el carácter de obra de arte consiste fuerzas vitales se atrofian, al ignal que cuando se ruega, por otro lado, e!
precisamente en que e! observador no ve las penas del creador. N os las cumplimento natural de la determinación de género femenina. No cabe
ve pero sabe de ellas, y en la admiración de la obra e! placer meramente duda que la parte mucho mayor de este sexo sufre más por renunCIar
estético se mezclará probablemente con la alegría por e! rendimiento hu- a esa última posibilidad, porque la predisposición natural r,emlte a la
mano consumado y por lo que en él se encuentra asimilado y superado. mayoría de las mujeres más al desarrollo de estas partes específicamente
- Sm embargo, e! estado de lucha por esta última forma de perfección femeninas de su esencia que de las otras. Sm embargo, SI bIen el des-
personal ~n el individuo no necesita hacerse tan visible para los demás envolvimiento de la auténtica feminidad como una fonna particular de
que, por ejemplo, la lucha por la conformación de lo objetivo. En aquél perfección personal se hace sustanci~lmente ~ás fácil, ,no está exc1~si­
puede conservarse la bella imagen de una integridad y armonía de la vamente ligado al efecto de las cualIdades fíSICas de genero que eXIge
e~encia. Pero icon qué frecuencia es esta imagen en la mtúer también la unión con el varón. Sin duda hay mUjeres totalmente autonomas y
solo una envoltura que oculta la inquietud e inseguridad del devenir perfectas únicamente por sí mismas. Pues la naturaleza no es tan irra-
y luchar! ¡y cuántas mujeres dotadas de intelecto tienen precisamente cional y crue! que haya hecho que el logro de laperfección ~ersona: de
esas clificultades de dominar a sí mismas y las antinomias de la vida y de! un ser dependa incondióonalmente de su fehCldad, alcanzandose esta
pensamIento porque tIenen que comportarse receptivamente ante ellas sólo por medio de otro ser. - Por otra parte, para lamuJer tampoco
y carecen de la posibilidad o capacidad de ejercer sus fuerzas mentales hay ningún obrar de fuerzas productivas extrasexuales sm haber hallado
en un objeto adecuado! Es precisamente la participación creadora -por un objeto adecuado. y precisamente en ello s~ encuentra un prob~ema
muy modesta que sea- en alguna cosa objetiva a la que aspiran innume- muy grave de la conformación práctica de la VIda queFronto habra que
rables mUjeres como a una salvación también, como a un camino para discutir. No obstante, antes cabe adarar, una vez mas, que se ha con-
"superarse a sí misma", mas esto es siempre: para alcanzar una forma vertido en un sueño alimentado por e! pasado, la idea de una unidad
superior de sí misma, como un medio para su armonización interna. de! ser y una totalidad de la esencia femenina alcanzables sin lu<;ha y
Al parecer, e! sentido y la determinación de la fémina es éste: ser de modo predestinado. Esta idea quizá haya SIdo alguna vez lo I:lpl~O
fémina y, en la medida en que le sea permitido, d~sarro!lar su feminidad cuando la intelectualidad de la mujer se hallaba aún en un lllVe! mas
a la perfección. Pero si ésta es 10 único y únicamente valioso lo que e!la infantil. Hoy por hoy, hace mucho que el proceso cultural-alejándose
tIene que perfecoonar en sí mIsma, entonces la organización natural de lo natural- abarca también partes de! sexo femenmo, las cuales ha
de un sinnúmero de mujeres encierra un gran absurdo metañsico. En- separado de! ser natural y hecho seres intelectualmente conSCIentes, y
tonces este sexo, considerándolo como un todo, es una obra estropeada sobre todo, las ha coufrontado con tareas cuyo cmnplirniento fomenta

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y, a la par, exige el desarrollo de sus predisposiciones extrasexuales. muchísimo menor que las fuerzas de las que el sexo masculino dispone
Ahora, al menos una parte de este sexo se ha vuelto dualista en un sentido para ello. Y no sólo en el aspecto cuantitativo la mujer presuntamente
aún más profundo y problemático que el sexo masculino, y las mujeres rendirá siempre mucho menos que el varón: también en lo cualitativo
que presentan esta predisposición sienten una determinación doble: a sus rendunientos objetivos, tanto individuales como concebidos en su
la fémina, que busca su perfección en lo personal, y al hombre, que no conjunto, quedan muy detrás de los rendimientos máximos de los· va-
sólo en esto pretende probarse sino en lo suprapersonal de cualquier rones. Al medir sin consideración las fuerzas en la competenoa dentro
índole. Y puesto que al parecer con esta nueva vocación no se trata sólo de las mismas áreas de trabajo habrá de perder, por supuesto, si bien
de una división de la esencia de mujer a causa de circunstancias exter- no la mujer individual, sí el promedio de su sexo ante el promedio
nas que podrían volver a eliminarse a discreción sino de un desarrollo masculino.
interno -debido al curso de la cultura- de fuerzas humanas valiosas, y si ya en innumerables varones el actuar en lo objetivo, el tender
su mera negación y supresión no significaría otra cosa más que una violentamente las fuerzas vitales en direcciones unilaterales ---corno lo
declaración de impotencia y un mero escape ante una nueva, aunque exige, pues, la creación de la cultura objetiva- se opone a la perfección
grave, problemática de la vida. -Para evitarla más fácilmente, hoy en de su ser personal: entonces cabe adrrútir sin titubeo que el renclimiento
día se sigue admitiendo la idea de que el sexo femeuino, parecido a objetivo puede dificultar la perfección específica de la mujer en cuanto
aquél de las abejas, se divide en reinas y trabajadoras asexuales, y que individuo femenino y en cuanto ser genérico. Pues el servicio -tanto
las mujeres que portan dentro de sí tal dualismo, no son en absoluto las físico como psíquico- al género le exige a ella cosas muy diferentes
"auténticas". Pero la cosa no es tan simple; por el contrario, la pleuitud y, sobre todo, mucho más cosas que al varón; y las exigencias de este
y pena de esta parte de nuestro género consiste precisamente en que el servicio jalan sus fuerzas en el sentido exactamente opuesto a aquellas
impulso de conformación suprasexual y el impulso y la fuerza de per- exigencias que surgen de la esfera de lo objetivo. Para la mujer predis-
feccionarse como fémina se funden en los mismos. individuos tambié~, y puesta a la actividad objetiva se trata, por lo tanto, de dommar un doble
que muy frecuentemente son precisamente las naturalezas más ricas las dualismo: entre su perfección individual y su aprobaClón en lo ObJellVO,
que unen ambas posibilidades. Es ante estos hechos de un proceso de por un lado) y entre ésta y el cumplimiento de sus tareas. p.~ticulares de
desarrollo intelectual, inevitable en consecuencia de la cultura, que se género, por el otro. Si todo esto queda aclarado sin preJUlClos, se acaba
demuestra totalmente la imperfección de una metafísica de los sexos que de entender que tantas personas pensantes quieren mantener protegIda
tiene en cuenta únicamente lo específico del ser mujer. Pues el impulso a la mujer detrás del muro de sus tareas particulares, para que no se
de conformación suprapersonal se considera -al igual qUe el impulso agote en semejantes luchas. Sin embargo, éstas deben emprenderse con
hacia la perfección personal- como valor absoluto, como nobleza de todos sus riesgos. Ciertamente, no por todas las mujeres. En pnnClplO,
la humauidad. Por lo tanto, en la idea de masculinidad entra cualquier no por aquellas cuya predisposición homogénea las remite únic.an:-ente
capacidad que fue otórgada al varón en ese aspecto. ¿Es conveuiente al actuar por el género, al- servicio a lo personal, al desenvolvrrmento
seguir Con una idea de feminidad cuya consecuencia tiene que excluir personaL Ellas son la mayoría preponderante. Pero en principio, si por
por principio el desarrollo de semejantes capacidades en la mujer? aquellas que además poseen el impulso de pasar la prueba en lo obJe-
Ahora bien, la relación de la mujer con el actuar objetivo suprasub- tivo. Ellas son hasta la fecha, por mucho, minoría, pero no son casos
jetivo es, como ya se mencionó, en varios respectos extraordinariamente aislados. También para la mujer que posee esta predisposición puede ser
más problemática que aquélla del varón. Su orgauización física y psíquica inevitable el suprimir o doblar tales impulsos en ciertas cirrunstanoas,
está destinada a la materuidad, y aunque ésta se mantenga físicamente a saber, cuando su suerte individual de género como fémina y madre le
latente, el ritmo de su corporalidad orientada por la materuidad, al impone más tareas que las normales. Entonces ella sa~cará ~na par-
igual que su particular característica psíquica, exigen de todos modos te de su esencia a su ser fémina y a los deberes femenmas partIculares
un tributo especial de fuerzas vitales. La capacidad de rendimiento que que ella eligió. Un sacrificio semejante, ofrecido por amor, puede ser
para lo objetivo le queda al sexo femeuino será, por lo tanto, siempre tan bendito que ella no siente el dolor por la parte deformada de su

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LA MUJER Y lA. CULTURA OBJETIVA (1913)

esencia, pero no por eso deja de ser un sacrificio y una defonnación. al parecer, la humanidad ante la tarea de quitarle su carácter casual y
y por muy difícil que esto puede resultar en la práctica: en principio externo, de arrancarle algún significado y de utilizarlo de tal manera
habrá que intentar cada vez de nuevo a encontrar para las mujeres de que se convierta en algo positivo, en un escalón dentro de la realización
predisposición dualista formas de vida tales que les permitan, tanto e! de valores. Sólo cuando hayan fracasado todos los respectivos intentos,
ser fémina como e! participar en la creación de lo objetivo. se vuelve obligada su total negación y combate. Sería triste y, al mismo
Sin embargo, la mayoría de las mujeres homogéneamente predis- tiempo, señal de debilidad si esto se hiciera ante el trabajo femenino
puestas de modo femenino está hoy en día obligada por necesidades objetivo fuera de casa que hoy en día es e! destino inevitable de millones
externas ~lo podemos lamentar como un mal necesario o aplaudir de personas: Como si se abandonara un campo no labrado aun antes
como escuela del carácter- a ejercer, al menos temporalmente, trabajos de trabajarlo. Se trata de arrancar en incesantes acciones mínimas un
impersonales y especializados. Por lo tanto, nuestra época está en deuda sentido a las formas de vida modernas que, sin duda, para muchos
con un círculo extraordinariamente amplio de personas, de encontrar millones de personas a primera vista carecen de sentido porque ellas
o crear formas de actuar idóneas para la mujer. Mas al parecer, esta no las eligieron libremente sino que les fueron impuestas por circuns-
dificil tarea se tocará adecuadamente sólo cuando se haya enterrado tancias externas. Se trata de encontrar para la mujer de predisposición
definitivamente la esperanza de que las masas de mujeres puedan ser dualista, que es impulsada desde su interior a la creación objetiva, los
devueltas permanentemente al hogar y a las actividades domésticas. caminos hacia una homogeneidad superior mediante la unificación de
-¿Encontrarán tales esperanzas un soporte en los hechos? Quien se dé dos tendencias de vida. "Les pedimos tener esperanzas" es la palabra
cuenta de la gigantesca transformación de las forrnas de vida femeninas anhelada por las mujeres para que las acompañe en este esfuerzo.
que implican que hoy en día, por ejemplo, en Alemania la mitad de
todas las mujeres adultas se ve permanentemente obligada a trabajar
fuera de casa, precisamente porque la actividad doméstica ya no absorbe III.
totalmente las fuerzas femeninas; y quien se dé cuenta, además, de que
no es posible modificar sustancialmente esta condición en el marco de Bajo estos criterios habrá que analizar otra vez la relación de la mujer
nuestra cultura técnica y económica, negará esta pregunta. Mas de ello con lo objetivo en el sentido más amplio, es decir, en este caso, con
resulta la tarea de preparar, a partir de los escombros de! pasado, el cualquier índole de obrar orientado por lo objetivo; no su relación
terreno para algo nuevo: la compatibilidad de la vida femenina personal con con las diferentes profesiones existentes, sino con las diferentes formas
el obrar objetivo. Ciertamente no se trata de facilitar tal vez a todas las universales del actuar objetivo en general, además de la medida de su
mujeres en cuestión una unificación temporal de sus ámbitos de tareas tan adecuación a la esencia específica de la mujer. l ' Nuestro lenguaje posee
distintos, como los que llevan consigo e! matrimonio y la maternidad, diferentes expresiones para denominar el comportamiento planificador
por un lado, y una profesión estrictamente reglamentada, por e! otro. y activo ante el mundo ~por ejemplo: trabajo, servicio, rendimiento,
Éste es un problema a resolver individualmente, cuya solución superará obra, creación-, con las que pueden designarse diferentes tipos de obrar
siempre y bajo cualquier forma posible de vida externa las fuerzas de con determinado fin y un distinto comportamiento del actor en relación
muchas mujeres. Tan sólo una triplicidad de momentos ~la facilita- con su objeto. Nuestro lenguaje distingue además, según los motivos
ción de múltiples formas flexibles de actuar objetivamente junto con e! internos que impulsan al individuo a actuar de esta manera, entre las
cumplimiento de los deberes de género, la facilitación de una sucesión categorías de lucro y profesión. En lo que respecta a estas últimas, al
internamente satisfactoria de rendimientos objetivos y personales, y parecer cualquier obrar sistemático, planificador y orientado por fines
finalmente la satisfacción y e! desenvolvimiento que con e! obrar obje-
tivo experimente la mujer que se haya quedado sola~ son las grandes, 12 Cuando en este contexto se oiga una nota polémica, ya no se tratará de un debate con
laboriosas, pero realizables tareas colectivas que nuestra época impone las ideas de Simmel sino de las objeciones muy típicas que la disrusión actual vuelve a generar
a la mujer. Pues cualquier complejo de hechos históricos nuevos pone, constantemente.

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útiles, sea de contenido personal u objetivo, puede ser lo uno o lo otro alguna manera para ser no sólo deudor y parásito sino también acree-
o bien las dos cosas juntas. Bajo el concepto de profesión entendemos dor ante la comunidad que soporta su existencia. Ahora bien, además
un obrar libremente elegido y determinado, entre otros factores, por de esta acepción muy amplia del término trabajo puede delimitarse
la inclinación personal y la capacidad individual, un crear a que nos en él un significado más estrecho al enfocar --como en los conceptos
Impulsa el llamamIento de la voz interna; ntientras que bajo el térmiuo de profesión y lucro--la relación interna del sujeto con su obrar. Este
de lucro se entiende una actividad cuyo motivo consiste únicamente significado especial se expresa, por ejemplo, en la fórmula "ir a la
en la consecución de lo necesario para vivir, siendo ésta para el que chamba" y denomina entonces cualquier obrar de tipo mecánico y sin
lucra, pues, en primer lugar un medio para sus fines personales. Estas alma de los estratos sin bienes, orientado exclusivamente por el lucro,
categorías, separadas en el nivel conceptual, se entremezclan de múl- donde la elección según incliuaciones y capacidades queda totalmente
tiples maneras en la realidad, la profesión es a la vez lucro y viceversa; excluida o sólo juega un papel muy secundario. De cualquier forma, hoy
y aquellos ámbitos en los que ambos tipos de actitud iuterna pueden en día es un caso de suerte raro si un ntiembro del estrato proletano
umrse y en los que principalmente el lucro puede ser profesión también, encuentra un trabajo que lo alimenta y, al mismo tiempo, se adecua a
los consIderamos formas satisfactorias y dignas del ser humano de la sus incliuaciones. "El hombre, parte de la máquina" designa aquí hoy
actividad, a diferencia de aquellas que se buscan sólo por necesidad en día un destino masivo. Muchas veces se ha dicho cuán culposa es
material. -Una transgresión de los límites ocurre también con las una evolución cultural que impone sin consideración tales formas de
otras denominaciones: trabajo, servicio, rendimiento, obra, creación. El obrar, imposibles de dotarse de un alma, a la mayona de los hombres
lenguaje las utiliza frecuentemente en representación de los diferentes modernos y despiertos a la vida intelectual. -¿Es la relación del sexo
tipos posibles del actuar, que diferenciaremos ahora. Cuáles de éstos les femenino con estas formas aún más trágica que la del sexo masculIllO?
cOITespond~n al delimitar y analizar conscientemente el contenido, no Todavía se ha analizado poco si esta relación realmente es percibida así,
puede determiuarse exclusivamente a partir del objeto siuo que, como o si precisamente las mujeres de esos estratos tal vez se subordinen a lo
con las categorías de lucro y de profesión, se defiue en parte también mecánico con mayor facilidad que los varones a causa de su subdesarrollo
por I~ relación interna que el individuo actuante guarda con su obrar. intelectual; pues aquéllas casi no han encontrado una expresión propia
En vIrtud de los límites poco definidos queda, basta cierto punto, a para sus sensaciones. Sin embargo, de acuerdo co~ todo lo que en otroS
dIscreCIón del entendintiento ordenador cuáles tipos del actuar humano aspectos se sabe sobre la esencia específica de lamuJer: debemos suponer
qui:re clasificar dentro de uno o los otros conceptos; yen este contexto que efectivamente el trabajo puramente mecámco-obJetIvo se opone a la
no Importa que todas las actividades conocidas sS; dividan pulcramente naturaleza íntima de ella aún más que a la del varón. Pues su cualIdad
entre ellos, smo lo que se pretende es mostrar que el obrar determinado de género la remite a animar su obrar por medio de su ser personal; por
por objetos es algo muy diverso en sí en función, no sólo de sus conte- lo tanto, para ella debe ser aún más difícil que para el varón el sacarle
nidos concret~s sino principalmente de sus formas universales; y que, algún sentido a la condición impersonal de un mecanismo que única-
por lo tanto,- tIene lugar también UnltIDUy _di\fJe'F8a relación interna del mente requiere sus manos pero por lo demás no es capaz de absorber
sujeto y, lo cual aquí nos interesa únicamente, de las mujeres con ello. algo de su ser femeniuo. Además, el rígido orden y la discipliua de la
Cont@illplemos primero el concepto de trabajo. De acuerdo con el empresa mecanizada encuentra mayor oposición en el vanado ntmo de
uso habItual de la palabra, posee la acepción más amplia y flexible. Con las fuerzas naturales de vida propias de de ella que en el caso de él. La
él puede denomiuarse cualquier tipo de un obrar de contenido personal extrañeza esencial ante lo meramente mecánico se expresa también en
u ObJetIVO onentadopor fines valiosos o socialmente útiles. "Quien no el interés notoriamente escaso que el sexo femenino muestra por todo
trabaja, tampocq comerá." Esta frase tomada de la Biblia impone como lo técnico. El diseño de la máquina, que suele despertar la curiosidad
;oluntad de DlOS a la humanidad el deber de un obrar tal de cualquier incluso del niño, generalmente dejará siu cuidado alguno a las típicas
mdok, -onentado en fines; y hoy en día estamos convencidos más que mujeres en cualquíer etapa de su desarrollo; por lo tanto, en esta ~sfera
nunca de que toda persona sana, sea varón o fémina, debería trab'!iar de de lo objetivo puede aplicar primordialmente que ese diseño, SIendo

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obra exclusiva del espíritu específicamente masculino, es en su esencia lo mayor espacio para una existencia personal digna y, fuera de! trabajo,
más extraño a lo específico de la mujer y que ella no echará raíces propias compensaciones que proporcionen un sentido superior a la vida perso-
en ese mundo. Probablemente sean polos opuestos la fuerza esencial nal. Esta tarea es "infmita", seguramente podrá realizarse en cada caso
que crea máquinas y la otra maternal. -La mujer funciona, empero, en sólo de modo aproximativo; pero cualquier modesto paso hacia este fin
el proceso mecánico de! trabajo como elemento útil y aprovechable, y vale más que la mera negación de esas formas de trabajo en general,
su esencia parece ser lo suficientemente formable y flexible como para que no tendría efecto alguno y, por lo tanto, resultaría estéril.
no ser destruida tampoco por estas nuevas necesidades de la vida. Hay Por fortuna hay, además de esos que resultan problemáticos, toda
que esperar si y en qué medida ella acaso también en este terreno de las una serie de otros tipos de trabajo para las mujeres, los cuales -si bien
objetividades, que para ella es el más extraño, aprenderá echar raíces se ejercen por el lucro---- proporcionan al mismo tiempo un margen
que induzcan nuevas fuerzas de crecimiento a su propio ser. Sea como de acción para hacer actuar las cualidades especificamente femeninas.
fuere, dentro de nuestra forma -y cualquier forma imaginable- de Estos tipos incluyen todas aquellas formas -que se encuentran tanto
producción mecánica de bienes será totalmente imposible evitar que se en las escalas sociales inferiores como en las superiores- en las cuales
incluya a mujeres de estratos sin bienes en estas formas de trabajo. Las el orden laboral objetivo no sólo recoge elementos personales sino que
masas de mujeres sin fortuna de todos los tiempos han participadb en la los exige directamente; y su mejor designación es, por lo tanto, el "ser-
respectiva forma de producción de bienes materiales, sin considerarse vicio", diferenciándolas de esta manera de todo trabajo completamente
en lo más mínimo su determinación femenina; tenían que colaborar, impersonal. Este concepto comprende actividades muy diversas. De
pues, en esta producción en la manera y medida posible. El excluirlas acuerdo con e! uso habitual del lenguaje, servicio es la fórmula para todo
hoy en día de las formas de trabajo mecánicas, no implicaría otra cosa actuar que en cierto modo es dependiente o, mejor dicho, dirigido por
más que empujarlas hacia condiciones generales de vida y de trabajo una autoridad, que requiere no sólo la sujeción a nexos objetivos sino
aún más desfavorables; porque e! resto de las opciones de lucro, tal vez además la sumisión a una dirección personal. Según esta definición, el
más adecuadas a su esencia, simplemente no ofrece lugar suficiente trabajo objetivo de todos los dependientes y empleados, dirigido por
-desde que la máquina está impulsando la producción de bienes- para un 'Jefe", recae en este concepto. Pero para nuestros fines le asignamos,
proporcionar a las crecientes masas los recursos para una existencia dig- además de esta acepción habitual, otra más específica, llamando servicio
na fuera de su trabajo. Es una obligación muy cruel pero inevitable de aquella actividad cuyo contenido esencial no es e! surgimiento de algún
nuestra evolución cultural, que ésta separe brutalmente la vida laboral objeto sino que sirva a lo vivo y suceda en lo vivo. Es decir, un obrar que
y la personal para las masas y que a un porcentaje cada vez mayor de se nutre a través de alguna raíz -quizá la más fuerte- de la vida per-
la humanidad le pérmita construir satisfactoriamente su vida personal sonal, pero que, por otra parte, recibe sus imperativos de! ámbito de los
únicamente por e! precio de tener que ejercer formas de trabajo no satis- órdenes, normas y nexos objetivos también. Servicio designa, entonces,
factorias. Por lo tanto, entre las contradicciones más ilógicas de nuestra en este sentido un obrar que sirve a lo personal, es absorbido por la vida,
époci está el exigir el crecimiento de la nación y de la población y, al pero es formado por algo objetivo también. A este concepto pertene-
mismo tiempo, el decrecimiento de la producción mecánica de bienes, cen, por ejemplo, en el nivel social inferior particularmente el servicio
únicamente la cual hizo posible el gigantesco aumento poblacional del doméstico dependiente que, al parecer, se refiere en primer lugar a las
siglo pasado. Entre sus fenómenos concomitantes está, de una u otra personas comprendidas en e! hogar individual pero, al mismo tiempo,
forma, e! trabajo industrial femenino también. Éste es inevitable en tanto a un orden objetivo: la idea de una cultura doméstica establecida por
se quiera que las crecientes masas poblacionales encuentren sus medios la tradición de talo cual forma. Esto aplica también para e! actuar de
de subsistencia dentro de nuestro país. De estos hechos resulta hoy en la mujer cuando ha realizado el trabajo exclusivo y rutinario del ámbito
día, también con relación a las mujeres, como única tarea la de adecuar doméstico. Ciertamente prevalece aquí el elemento personal sobre e!
el volumen y rilmo de! trabajo industrial a sus fuerzas y sus deberes de objetivo en mayor grado que en todas las otras formas, pues se dirige
género; y de crear, además de este trabajo inevitable y por medio de él, a la mujer misma, a su propia sangre, a las personas queridas. No obs-

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tante, tampoco está ausente en este caso --como ya hemos demostrado carga de trabajo externamente definida, se adecua en grau medida a la
arriba- su formación por medio de legitimaciones suprapersonales: actividad de aquellas mujeres que cumplen con sus deberes de género.
la clara idea de lo que debe ser y brindar un hogar ordenado en de- El servicio social "honorífico" se está convirtiendo cada vez más en una
terminados estratos sociales. -Nuestro concepto de servicio incluye fOTIna de acción adecuada para aquellas mujeres cuya función principal
además la atención profesional a los enfermos, todas las actividades en es la de ser esposas y madres, pero quienes -dotadas de un exceso de
el sistema educativo y de enseñauza, la actividad médica, y también la fuerzas- sienten además la necesidad genuina de vivir no sólo a sí mis-
proorración de justicia que, por un lado, es determinada muy claramente mas, sino de ejercer sus facultades como miembros servidores en tareas
por normas y órdenes suprapersonales pero que, por otro lado, tiene mayores también, que son a la par personales y suprapersonales. Quien
por contenido lo personal: la ordenación de las relaciones humanas. haya experimentado el crecimiento interno de sus propias compañeras
Con todos estos campos de acción la mujer con su peculiaridad femenil de sexo, el enriquecimiento de su vida personal por semejante vincula-
puede familiarizarse y desempeñarse de modo especifico. En algunos ción activa con las tareas culturales de una comunidad mayor, no dudará
ya lo ha estado haciendo desde hace tauto tiempo que su presencia ya que aquí se hau abierto nuevos campos de actividad peculiares, en las
m se discute, y su aptitud para ciertas profesiones, como la atención a que un sinnúmero de mujeres obtendrán valiosos frutos tanto para su
enfermos y la enseñanza, es determinada, entre otros factores, por el alto propia esencia como para la comunidad.
contenido personal de éstas. Sin embargo, son únicamente diferencias La adecuación a la feminidad que presentan las formas de actuar
graduales que separan las otras ramas profesionales mencionadas de fuera de casa que aquí denominamos servicio, ya ha sido subrayada
éstas por su esen(~a, y la mestión es sólo en qué medida la inteligencia y con frecuencia, indicando su semejanza con la actividad de ama de
la fuerza de la mUjer alcanzarán para incursionar en los nuevos ámbitos casa. Ciertamente hay razón en esto, en manto ellas también sirven a
que hasta ahora le estuvieron cerrados; ellos también ofrecen espacios lo vivo. Sin embargo, las diferencias sustauciales son mayores que esta
suficientes para la acción de las cualidades específicamente femeninas. similitud de los contenidos generales. Es algo muy distinto -tauto como
- La mujer encuentra hoy en día un campo casi infinito de acción, a la diferencia entre la erótica, el amor familiar y la caridad- si sirvo a
la par personal y objetiva, en la asistencia sistemáticamente organizada las personas que me pertenecen por inclinación personal y lazos de
a los miembros perjudicados y amenazados de la comunidad nacional. sangre, o a los prójimos con los que tengo vínculos sólo por el "amor
Además de la ayuda meramente personal de persona a persona, que fraternal", el sentimiento de responsabilidad y la idea de justicia social.
en tiempos pasados fue suficiente, se ha desarrollado hoy en día una El servicio sistemático a los miembros de la comunidad no desarrollados,
planificada acción pública conjunta de circulas privilegiados de la na- enfermos, débiles y perjudicados es, por lo tanto, siempre también un
ción para combatir la miseria, la falta de cultura y de alegria que viven servicio a los órdenes y fines culturales que van más allá del individuo,
las masas; y en vistas de las gigantescas tareas a realizar sólo una acción y es precisamente la conciencia de ello, la sensación de encontrarse de
conjunta de esta índole es capaz de adquirir relevaucia cultural. Este esta manera incorporado en nexos suprapersonales, la que otorga a tal
se~cio caritativo y- educativo a la comunidad social ofrece márgenes de acción un matiz de valor y un impulso especiales de una índole muy
aCCIón a las más diversas capacidades personales, y para él es al parecer diferente a la que, por ejemplo, el "eros" y el amor maternal otorgan
totalmente imprescindíble la mauera mujeril y vinculada con la vida; al servicio meramente personal. -En toda la esfera del servicio plani-
pues la asistencia social organizada es valiosa sólo cuando sus formas e ficado y sistemático, la actividad de la mujer supera, pues, la esfera de
instituciones objetivas se salvan mediante la c-onstante..aoimación per- lo meramente femeninoy ~alo objetivo.
sonal de convertirse en un aparato rígido, cuaudo el esquematismo del De igual mauera, en un sentido más estrecho y más concentrado
"orden" lleva su contrapeso en el sentimiento vivo por el individuo. Hoy para nuestro fin que el uso lingüístico habitual, llamamos "rendimiento"
en día, muchas mujeres en condíciones privilegiadas se sienten obligadas aquel obrar planificado en que la importancia de los elementos obje-
a Incorporarse a este servicio a la comunidad, y éste, siendo una acción tivos supera los contenidos personales. Nuevamente son actividades
de beneficio Común y no lucrativa y, por lo tauto, no supeditada a una muy diversas en manto a su contenido que entran en este concepto.

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Rendimiento sería entonces -a diferencia de servicio--, por un lado, independiente, como los oficios, la artesanía y semejante, la mujer ha
aquel tipo de acción que deja un objeto separado del sujeto, una cosa, encontrado éxito y total satisfacción desde siempre, aunque natnrahnen-
como por ejemplo todos los resultados tangibles de la acción intelectnal: te en estos casos también su capacidad y originalidad en todo momento
obras escritas, de arte, etc. Después, productos de artesanía tales que se fueron notablemente inferiores a las del varón. Al parecer, en estos casos
distinguen sustanciahnente de los del trabajo parcial mecánico porque la exigencia de la cosa misma puede armonizarse con las reclamaciones
son creados, si bien no en su totalidad, pero en sus partes esenciales de su ser mllier. -Las obras escritas artísticas y científicas de la mujer
por la concepción y las manos de un individuo. Si se quiere hablar de han aumentado tanto en valor y número en el breve lapso de tiempo en
rendimiento a diferencia del mero "trabajo" en sentido más estrecho, que ella ha estado socialmente legitimada para tal producción, que esas
la obra manual debe haber absorbido y debe reflejar de alguna mane- obras ~si bien ninguna por sí sola esté entre las obras perennes de lá
ra ciertas capacídades personales del autor como determinantes de su humanidad- en cuanto fenómeno global de nuestra cultnra y época no
cualidad. -En segundo lugar, como rendimiento puede desiguarse pueden pasarse por alto sin que se perciba un notorio empobrecimiento.
además: cualquier actividad independiente, directriz y organizativa, Puede que la voz individual de una mujer carezca de fuerza en el concier-
como la que ejercen, por ejemplo, las personas que conducen y dirigen to de los intelectos, pero sí tiene relevancia para que abunde la armonía.
instituciones complejas que existen mediante la acción grupal conjun- ~En el otro rubro, es decir, en los diferentes ámbitos de rendimiento
ta; por ejemplo, la actividad de un líder político, del dirigente de una organizador directivo, hasta la fecha la mujer ha estado fracasando casi
organización o institución social, lo mismo que la de un director de totalmente en el aspecto técnico. Como directora no ha desempeñado
escuela, de un gerente comercial o industrial de una empresa, de un en ninguna parte un papel de importancia en una empresa grande, sea
funcionario superior, etc. Lo que convierte una acción de este tipo, la industrial o comercial: como si realmente para estas formas de acción
cual no se separa como objeto de la persona del actor, de todos modos le faltara un instinto. Por el contrario, parece corresponder muy bien a
en un "rendimiento", a diferencia del "servicio", es su determinación sus capacidades e inclinaciones el rendimiento organizador al servicio
decisiva y preponderante por la exigencia de lo objetivo, sea la de una de ideas suprapersonales de valores, además de aquel que se dedica a
estructnra objetiva supraindividual o de una organización suprapersonal lograr objetivos sociales y políticos o a crear institnciones sociales. El
de la comunidad cultnral (negocio, fábrica, hospital, escuela, tribunal, hecho de que -en contra de toda tradición- exista desde hace algunas
cárcel, autoridad, gobierno, parlamento, asociación, partido, etc.). La décadas un "movimiento" para elevar el rol del sexo femenino, que se
actividad de los directores de tales estructuras complejas, aunque éstas generó y ha sido soportado y dirigido exclusivamente por mujeres y
mismas puedan estar vinculadas tan estrechamente con lo vivo que es capaz de mantenerse contra un mundo de resistencias internas sin
con lo objetivo, está al parecer determinada, como la de los miembros contar con recursos de poder externos, es sólo uno de los retoños que
a su servicio, ya no por el interés en lo personal sino por lo objetivo son muestra de esas fuerzas antes ocultas. A la mujer predispuesta a
que se eleva como organización o institución permanente por encima crear algo objetivo o desempeñarse en pro de una idea, le producen
del individuo y de la vida. La forma de tales rendimientos es de índole sin duda tales cosas un apasionamiento genuino tarobién. Ella también
organizativa, al crear la interrelación y dominación mental de grupos experimenta, además de la felicidad del ser, con plena intensidad -por muy
de personas y bienes materiales a fm de crear cosas y órdenes, así como modestos que estime sus propios rendimientos culturales- una dicha por la obra
de formar la realidad de acuerdo con determinadas representaciones de que puede resultarle una ayuda insustituible al integrar su vida formando una
valor. -Tal actuar crea, al igual que la producción de cosas, una cultura totalidad significativa. -Lo que con tanta frecuencia oculta a este hecho
objetiva. ¿Cómo demuestra la mujer su eficiencia en estos múltiples y es la experiencia de que muchas jóvenes abandonen tan gustosamente
diversos ámbitos de obrar? Algunos siguen estando totalmente cerrados una actividad de contenido objetivo que habían emprendido con afán,
para ella, otros se le acaban de abrir apenas contra mucha resistencia, en cuando se les presenta la opción de la felicidad de género. Ciertamente,
otros ella posee derechos de residencia. Observemos primero su relación el encontrar su dicha mediante la consumación de su partiOllar determi-
con los rendimientos en forma de cosa: En ciertas ramas de producción nación femenina, el florecer como fémina gracias al milagro del amor, es

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sin duda para la gran mayoria lo más urgente, y es lógico que se entregue exige para sí todas las fuerzas vitales: para la mujer, e~ todo caso, ~ería
primero toda la personalidad a esta vivencia. Sin embargo, las mujeres imposible. Por eso, su ámbito se ubicará tal vez para SIempre debajO de
dotadas del impulso a una actividad objetiva se sumergen, en la mayoría esas solitarias alturas. -Tales conocimientos no serán capaces de apagar
de los casos, sólo un rato totalmente en la consumación de su ser mujer el impulso creador genuino ni la dicha de crear, a menos que el des,a-
para volver a asomar con mayor firmeza como seres interesados en lo rrollo de éstos lo impidan la costumbre y la Idea de su deterrmnaaon
objetivo, habiéndose hallado como mujeres y encontrado a sí mismas femenina. Pues la alegría de escalar las altnras tampoco se le quitará
y su destino personal. Y cuando su talento no va en una dirección muy al caminante al saber que no se trata de los eternos glaciares. Y si reco-
específica, es precisamente la colaboración activa y responsable en los nocemos como fin lógico de la cultura objetiva no sólo la formación de
fines culturales de la vida comunitaria la que a menudo parece ser una un mundo alejado de la vida, autosuficiente y con leyes propias, sino
tarea especialmente adecuada para la mujer madura; por un lado, por- además su incorporación a las almas de los hombres como medlO de su
que une con otras mujeres las fuerzas demasiado escasas para un trabajo desarrollo, es decir, su reconversión en una cultura subjetiva, tendremos que
aislado, por otro lado, por sus contenidos peculiares: al referir a la vida atribuir peculiaridad y necesidad de existir a aquellos rendimientos que
los ideales y representaciones de valor en cuya realización consiste el no gozan de un lugar permanente en el univers~ de lo ~~jetlVo. Pues
fin de tales rendimientos, al buscar formar la vida, y al estar orientada precisamente los rendumentos q~e e~tran .en el a~ea de .0n?IDalIdad
a retransformar la cultura objetiva en una subjetiva. Imaginarse que la secundaria" o una categoría aún rnfenor, VIstos baJO el mteno de una
mujer esté ausente en tales rendimientos es tan imposible como figmarse creación independiente, poseen muchas veces un efecto formador de
su ausencia en el servicio a la comunidad. almas y vidas, del cual, como momento de inmediatez, carecen las ~bras
Como ya dijimos: la mujer también recibe la dicha de crear en perennes por su alejamiento de la vida. De las profundid~des de estas,
los ámbitos de servicio y rendimiento, aunque para pasar de éstos a sólo pocos hombres son capaces de .sa~ar una .allIll~ntaclOn esp~l'tu~l.
los campos de acción en los que surge la obra en sentido estrecho o La perfección del ser mediante lo objetlvo reqmere Slempre la mas ul- m
la creación, hace falta dar un salto que hasta la fecha no ha logrado tiple mediatización: al igual que las aguas de un lago pueden fertlllZar
ninguna mujer creadora. Bajo 'creación' y 'obra' entendemos aquí los las tierras bajas sólo a través de innumerables canales. Hay t~reas tan
resultados del obrar creativo genial que se elevan, desprendiéndose diversas y tan necesarias que esperan a la mujer en estas reglOn~s del
completamente de su creador, más allá de la vida y época de éste a las actuar objetivo más cercanas a la vida, en la mediación entre el objeto y
alturas perennes de lo universalmente válido. Quizás a la mujer le que- el sujeto: ¿acaso ella deba enterrar la modest~ porción, de ;uerzas cre:-
dará negada para siempre esta especie de creación. Quizá la gravedad doras que le fue otorgada, sólo porque el varan reClblO mas que ella.
de su determinación particular mantendrá siempre todo su obrar más Vuelvo a subrayar: ciertamente no es fácil unificar el servJClO al
cerca al terreno de lo vivo, de modo que ella no pueda elevar sus rendi- objeto con el servicio a lo vivo y la perfecció~ del ser. Es~ecial:x:ente es
mientos lo suficientemente arriba de sí misma y de su vida hacia la esfera el trabajo profesional y sistemático el que dificulta la umfi,caclOn. ;'I0y
de una objetividad absoluta y alejada de la vida. Tales obras exigen casi en día estamos experimentando con qué frecuenaa el varan econOffiI-
siempre al varón también el sacrificio de toda su vida, de tal forma que camente activo "se hunde" en lo objetivo; no en el sentido importante
ya no le restan fuerzas para la belleza de la vida cotidiana, la entrega a de sacrificarse por algo grande, sino de tal modo que la sustancia de su
lo vivo, para la dicha y la perfección del ser. Y en esta esfera, en la que ser hombre se está consumiendo lentamente por el InevItable exceso de
ya el espíritu creador masculino -salvo algunas agraciadas excepcio- exigencias diarias de un aparato que de su cría y siervo se ha convertido
nes- se encuentra ante la inclemente elección entre la consumación en su amo. Y la mujer tiene menos posibilidades de compensar. con el
de la obra y la del ser, existe, por lo tanto, un antagonismo constante valor cultural de sus rendimientos lo que pierda con el uso unIlateral
entre la mujer y lo objetivo. Pues ella sentirá siempre, por encima de de sus fuerzas, por ejemplo, en su desarrollo femenino. Por eso, efecti-
todo, como su destino el poner en armonía el ser y el actuar: Mas si acaso vamente no es bueno que ella con la dedicación a lo objetIvo descmde
fuera posible lograr una síntesis satisfactoria en la suprema esfera que la.enJrega a la vida. Pero ya lo hemos dicho también, guardando la pro-

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porción adecuada con su fuerza, e! trabajo puede ser también un medio valores de perfección personales: ella debe confrontar la discordia de
para su perfección interna: mediante la ejercitación de su voluntad, la él con la armoIÚa, la especialización de él con la integridad, la entrega
concentración de sus fuerzas, la unificación interna del ser, la dicha de de él a lo objetivo con la entrega a lo vivo, para que por medio de tal
crear. Sólo debe buscarse e! equilibrio adecuado. Y ella siempre tendrá división del trabajo se cumpla la idea del ser humano. -Ciertamente,
que tratar de aprovechar aquellas cualidades esenciales específicas que le tal postulado de complementación se justifica en tanto que en primer
obstarulizan el camino a lo objetivo, para realizar otras clases de valores. lugar es la mujer la que tendrá que responder por los valores que ella,
Entonces también podrá poner lo que ella vale y actúa en su ser mujer de acuerdo con su cualidad específica, puede realizar exclusivamente o
en la balanza de sus empeños culturales. -De ello deriva en general con menor dificultad que él; de la misma manera que el varón tendrá
para la relación de la mujer con e! trabajo objetivo, lo que antes ya que actuar en primer lugar según sus predisposiciones particulares. "A
hemos postulado para e! "trabajo" en e! sentido más estrecho: que ella quien se haya otorgado mucho, se le exigirá mucho también." Si por
debe quedar preservada de rendir la misma cantidad que el varón en ende la creación del mundo objetivo le corresponde a él, la m~er es
los tiempos creados por él. Lo que para el varón normal es suficiente, responsable sobre todo de la perfección del ser. Mas no sólo de ello;
lógicamente será demasiado para la mujer. Tal vez ella podrá cumplir porque al menos una parte de este sexo ha recibido predisposiciones
durante algún tiempo la misma cantidad de tareas, pero pagando de- también que remiten a lo objetivo. Por lo tanto, esta parte es llamada
masiado caro con la viveza interna de su ser mujer; y la conciencia no al trabajo rultural también. Para ella sólo puede aplicar lo siguiente:
muy clara de ello hace muchas veces tan insatisfactoria su relación con la "Trata de unificar tu determinación particular como fémina con tu determinación
vida de trabajo moderna. Debe ser posible producir un cambio en esto, universal humana." Por otra parte, la mujer no es la única responsable de
encontrando las formas de actividad adecuadas para ella en cuanto a la perfección del ser; el varón también está destinado a servir, además
cantidad y característica. Existen ya los inicios correspondientes en las de sus obras, a la vida y de perfeccionarse a sí mismo. Si esto, en com-
áreas de acción social que ella misma ha creado apenas. - Sin embargo, paración con las exigencias de lo objetivo, a él se le dificulta más que a
tal importantísimo proceso de adaptación es obstaculizado, naturalmen- ella, se le deberá tener más consideración que a ella en la esfera de lo
te, tanto por la negación de su necesidad como por la metafísica de los personal, si bien no puede quedar dispensado del esfuerzo de lograr en
sexos arriba discutida: la idea de que existe una diferencia radical entre este rubro también la perfección. Al parecer la naturaleza ha dotado a
los sexos y una mera determinación particular de la fémina. N o vemos ambos sexos, aunque en proporciones muy distintas, la predisposición
camino alguno que conduzca de esa idea a la afirmación interna de! y orientación para conformar tanto lo personal como lo extrapersonal;
actuar objetivo; incluso no al actuar objetivo de la mujer predispuesta por ende, el imperativo de desarrollar estas predisposiciones aplica
para él. Más bien, ante esa idea todo lo que -saca a la mujer-del marco para ambos, como hay otros imperativos que 'los dos tienen en común.
del ser y del obrar personal sigue siendo un absurdo metafísico, una Junto a la idea de lo específicamente masculino está la idea de un de-
carencia, una anomalía. -y 10 que entonces le resta como su tarea ber universal humano -de la "humanidad íntegra"- que no coincide
metafísica parece, en última instancia, estar nuevamente orientado de totalmente con aquélla, del mismo modo que ésta se encuentra encima
alguna manera por el varón; no en e! sentido banal de que la mujer sea de lo específicamente femenino que es distinto de la masculinidad.
un medio para sus fines o que sólo de él tenga que recibir el sentido de su La determinación particular femenina no es, incluso en su signifi-
existencia, sino en el sentido más profundo de que su carácter y su esen- cación más profunda, el único a priori de la realidad. Si bien está nece-
cia estén destinados a ser exclusivamente el complemento y contrapeso sariamente presente en cualquier expresión vital de la mujer genuina,
de los de él. Dondequiera que el varÓn sienta en su ser específicamente debería estar en todas partes envuelta con la misma necesidad de lo
masculino una deficiencia, una carencia, una ruptura entre el ideal del humano universal que no podemos tocar, al igual que a la atmósfera
ser humano y su posibilidad de cumplirlo; le remite esa idea a la mujer que envuelve a la TIerra y que, aunque a nuestrOS ojos parezca sin sus-
para exigirle a ella la realización de lo que a él como varón le es especial- tancia e invisible, soporta y alimenta todo lo que ha nacido en la Tierra.
mente dificil. Ella debe representar lo que él queda debiendo a ciertos Las expresiones de vida, el obrar, e incluso el mero ser de la fémina

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1tfAR1ANNE WEBER. ENSAYOS SELECTOS

son inválidas si ella no de alguna manera se eleva del fondo radical de


lo sexual al éter de lo extrasexual. Incluso en la relación con el varÓn
ENTUSIASMO y AMOR!
siempre es lo espeófico de la feminidad lo que más resuena como ele-
mento formador de valores, pero no es el único. La polaridad por sí
sola producirá tal vez la dicha de la comunión en el "momento bello"
pero ..r:0 la comunidad duradera y rica en contenidos. Ésta requiere 1Ul~
Marianne Weber*
relaClon que haya arraigado hasta en la esfera de lo humano. Tanto
más ne~:sita la mujer en todas las otras relaciones de la vida para su
perfecaon, que su esencia se nutra de ambas esferas.
uerida Hermann: Tú dices q~e fue como ~i sorpresivamente se hu-
¿Acaso las fInas distinciones que hace nuestra lengua entre hombre
y varón, fémina y mujer, no expresan todo aquello a lo que nos referi-
mo; aquí? Junto a la idea de masculinidad como perfección penúltima
Q biese abierto una puerta insignificante, conduciéndote a un cuarto
en las alturas. Pero el fria emanaba de ahí y su desnudez no resultaba
esta la Idea del ser humano como la de una perfección última. Ser un hospitalaria. Extrañas no sólo la abundancia de la vida, que se queda
"~ombre genuino" significa para el varón también una perfección más afuera, sino también los símbolos y las imágenes que te elevan; los altares,
nca que la masculinidad: una síntesis de cualidades que se permite que que inspiran adoración y respeto. TIenes razón. En lo que se refiere a los
falten a la mera masculImdad. Mas los contenidos que relacionamos con principios morales, falta todo aquello que se ajusta a nuestros sentidos
lo: concepto: d.e "genuina fémina" y "genuino hO!flbre" divergen aún y se impone con su ayuda. Faltan las imágenes y las parábolas en las
:u
mas. Ant: el ultnno, parec.er, el c?ncepto de fémina es más pobre que que la abundancia de nuestras vivencias se conserva en una esfera más
el de varon porque este enaerra SIempre las cualidades suprasexuales elevada. Falta la realidad visible del inclividuo concreto, a la que nosotros
del varón, ~entras que "fémina" designa siempre el ser determinado mismos pertenecemos y con la que tenemos una relación llena de vida,
total y exclUSIVamente por su particularidad sexual. Mas el concepto y que la mayoría de nosotros queremos. Por eso mismo falta también el
la lde~ de mUjer cont1~ne ya la síntesis entre su determinación y destino instructivo de lo que debe o no debe hacerse en mi situación. Lo que
específicos y otros umversal-hurnanos. La perfección de la mujer com- me,ha sido encomendado como existencia moral en el área del deber es
prende la fusión de su genuino ser fémina y su genuino ser hombre. sólo la forma pura, que lleva el sello de la eternidad como generalidad
~Para aclararlo una vez más: Ciertamente, esta idea de la feminidad no sin tiempo frente a sus contenidos cambiantes. -Pero nosotros apenas
lm?l~ca la.obli.ga:ción de que todo este sexo participe en la creación de lo hemos puesto un pie en el cuarto del deber..¡;in entrarpl=nte en
obJellvo. Implica para la mujer una gracia si puede hacerlo además de él. Tal vez después tengas otras 'visiones cuyo significado no permita que
sus tareas personales, pero no es obligación. Sin embargo, para aquella aparezca más el castigo de la pobreza. La abundancia de una realidad
parte de este sexo que tiene la predisposición, efectivamente implica el viva se encuentra libremente muy poco en ideas de la razón, como en
der;cho y el llamado de participar en la creación de lo extrapersonal el entendimiento. Ninguna visión en la realidad corresponde a la idea
segun los dotes y las fuerzas que le han sido otorgados; y para este sexo trascendental como imagen puramente espiritual. Pero así como lo
to.mado en su conjuntC? encierra la exigencia de que de alguna manera salvaje de la naturaleza se hace bello a través del espíritu humano y la
ahmente el ser personal de las esferas de lo suprapersonal también. mano del hombre, la diversidad de nuestros instintos naturales, sensa-
ciones y vivencias sólo pueden tener sentido a través de las ideas y de

1 TI-aducción de Mónica del Carmen Vázquez Fernández.


* "Begeisrenrng und Liebe", Erfillltes Leben [Vida plena], Heidelberg, Lambert Schneider,
1946, 15-24.

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JYlARrANNE WEBER. ENSAYOS SELECTOS ENTUSL-\MO y AMOR

las fuerzas creativas trascendentales del querer, sentir y pensar. Quizás piensa que se trata de una labor elevada y con ella alcanza un fin sin
hablemos de esto en alguna otra ocasión posterior. nombre. Un hombre en ese nivel no nec.esita ninguna orden, ni siquiera
Antes que nada, sólo quisiera abordar tu pregunta justificada acerca e! llamado de su propio pecho. Es el entusiasmo puro y completo. N o
del lugar que ocupan los grandes sentimientos, como son el entusiasmo quiere nada más que no sea lo que debe hacer como necesidad elevada.
por algo y el amor por las personas, en e! marco de! deber, como fuerzas La idea del deber, en la que deja diariamente algunas gotas de sudor, se quema
creadoras de la existencia. Según cuentas, tú mismo has sentido hasta en el fUego del entusiasmo. Pero no nada más la idea del deber; no la idea
ah,ora todavía poco amor y estás consciente de que en gran parte ha sido de que hay bienes valiosos, como el arte y la ciencia, como el pueblo y
aSI por culpa tuya., Pero en 10 que se refiere al entusiasmo por alguna la patria, a los que los elegidos deben dedIcar su exIStenCIa, mcluso por
~osa, pIensas que s~ ha~ temdo una gran experiencia, puesto que sólo encima de su propio bienestar y salvación, pues hay además conductas
este, y no tu conSCIenCIa del deber, te han sostenido a través de todas que están por antonomasia permitidas o prohibidas.
l~s contra,d~c~iones y decepcione.s de tu desarrollo artístico. Eso seguiría Si tú, como artista, investigador, estadista, filántropo, etc., encuen-
SIendo asl. ¡SI, eso creo! El entuSIasmo por la música toca en ti el núcleo tras siempre placer, te felicito. iEres un privilegiado entre mil! Todo lo
de tu ser; te lleva a ti mismo, tan largamente como tú quieras y limpio que hagas en tu profesión está en armonía con tu deseo y deber. Estás
de la escona de tus casualIdades. Tu arte realiza esta transformación listo para vivir en la miseria y sacrificarte al servICIode tu llamado y, con
y te eleva, mientras permaneces bajo su encanto, hacia la esfera de lo ello, al servicio de t:u naturalew más elevada. Pero pIensa por una vez lo
absoluto, de lo válido y de lo valioso. A través de él experimentas una siguiente: ¿también se puede esperar ese entusiasmo de aquellos seres
urndad l~terna, que de otra forma te haría falta. Al sumirte en su gran humanos que en el llamado de las masas se esfuerzan por tener su mgreso
maestro SIentes el toque de la inasible totalidad de! ser' la esencia divina como operadores de una máquina, como empleados ~e una. empresa
manifiesta. Creo que eso es lo que puedes sentir. ' y/o de una oficina? ¡Esa sería una pretensión más atreVIda y lejana de la
. C~~o artista e~ activo no tienes, de hecho, ningún deber, ninguna realidad! Por otro lado: qué vacías serían las duras coudIaneldades de
obhgacIOn, que pudIese causarte conflicto con lo que deseas por propio aquéllos que se agotan en lograr las necesidades materiales de nuestra
mstmto -pues es de creer que aquél le sirve al arte en su valor absoluto cultura, cuando su trabajo sólo se encuentra baJO el SIgno de su esfuer~o
no, más que eso: como una insolación del ser trascendental en aparició~ por llevar el pan a su mesa. Pero no tiene porqué ser así. Cada ocupaclOn
con sentido. Que haya arte elevado, que sea el ser humano e! que lo tiene su dignidad a través de la ética del deber. QUlen hace lo que debe
produzca, que nosotros conmovamos nuestro ser en su totalidad. Eso hacer para cubrir sus necesidades diarias con la voluntad de cumplir
es para ti lo único valioso como símbolo del secreto revelado sobre la un deber, como si éste fuese un mandato reinante en su mtenor; qmen
humanidad. Tú no necesitas ningún otro impulso como idea del arte hace lo que debe hacer con responsabilidad concienzuda, como pueda,
para tu realización plena como artista. se encuentra en una cotidianeidad ubicada en una escala supenor a la
Seguro es así. Pero no sólo para el verdadero artista, sino también de la naturaleza, en calidad de ser humano. Eso lo intuye también el ser
para e! verdadero investigador, que buscando la verdad observa hechos humano apático y simple y por eso habla con gusto de su deber.
y usa toda la fuerza de su juicio para analizar situaciones desconocidas Pero, hasta donde se, ningún hombre supera su eXlstenCla entera
Así ocurre con el verdadero filósofo, que, en su búsqueda de la verdad: a través del entusiasmo por alguna cosa. Nuestras tareas en este m~ndo
p.asa ~oruna acumulación interna de experiencias y hechos, analizando son para ello demasiado variadas y exigentes. Además, cada uno sl~e
SItuaCIOnes y tratando de darles un sentido, en un esfuerzo por funda- siempre el simple impulso de escaparse a la región ~e nuestra p~~pla
mentar .con su .exIstenCIa sus razones. Así ocurre con el gran estadista, cotidianeidad, en la que sólo nos esperan las llamadas banalIdades o la
para qmen e! ~,enestar de su pueblo y de su patria constituyen un valor posibilidad de ennoblecerlas al aceptar impulsos morales. Qmen desea
por e! cual esta dIspuesto a sacrificar su vida e incluso a cargar con una realizarse no sólo en la obra de su elección, sino también de persona a
culpa muy pesada. Así puede ser con cada ser humano que es llamado persona, necesita algo más que el estímulo ~nt,:~iasta. ¡Escucha voz n:
a cumplIr una tarea por afán divino, en cuya importancia cree, pues interna! ¿En realidad, te falta todavía la realrzaclOn humana a traves de

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ENTUSlAMO y A.J\IOR
lV1ARIANNE WEBER. ENSAYOS SELECTOS

la umón con tu amado yo, pero tú mismo niegas tu completa existencia Ahora tú podrías replicar: "Bien, veo que uno no llega a la forma-
resultante del entusiasmo artístico? Creo que si eso fuese así, tendrías ción de uno mismo a través de! entusiasmo, sobre todo no a profundidad
pocas preguntas sobre la existencia. Tu vida se habría fundido desde en las relaciones personales de un ser humano con otro ser humano. Yo
hace tiempo. en una unidad. Tú puedes exponerme libremente la duda misma estoy muy lejos de ello. Pero ahí tendría que empezar e! arrwr en
de SI la medIda de tu talento para el arte corresponde a tu entusiasmo. lugar de la exigencia del deber. m o brota como sentimiento, junto con
~ero no ~~ así. Esta pregunta sin respuesta ocasiona, sin embargo, tu e! entusiasmo, de las razones del alma -leJOS de la Idea, que se ongma
mtranqmlidad actual; pero no es, después de todo lo que tú mismo en la cabeza?" Antes que nada esto: dudo que uno pueda separar un
dIces, la razón más profunda. De o.tro modo no estarias hablando con- sentimiento como ese de la idea. La idea que me entusiasma está mar-
migo. acerca de! senti~o de la existencia en general. No, como alguien cada por el sentimiento. El sentimiento de! amor se lleva a través de la
que tiene .l~ pretenslOn de convertirse no sólo en un artista completo, idea de su sentido total. Pero esto sólo al mIsmo tIempo y de manera
SIllO tambIen en un ser humano completo. Te sientes exigido por otros
provisional. Como sabes, espero mucho de! amor, simplemente porque
flancos y no sólo por e! arte. soy mujer y estoy bajo e! supuesto de que una mUjer que no VIVe de!
Ya lo dije: un creador de ese tipo se encuentra entre varios campos amor no encuentra su defInición esencial. QUien SIente el correcto amor
de ~erza, que lo hacen oscilar de diversas maneras. Así, el perleccio- por los hombres y las cosas, y quien hace también lo que debe hacer, lo
nalmento personal en el área del ser humano no siempre va mano a hace como un deber por su necesidad interna. Eso me parece se~ro.
mano con el aumento de la productividad. Por el contrario, puede suceder En cambio, puede ser también que quien se comporta en su~ relaCIones
que e! hombre productivo en consecuencia se obsesione por su obra y humanas como si éstas se trataran de un mero deber no se SIenta como
la col~que por enCIma de su medio y de su prójimo, a los que necesita, un amante, pues le falta algo. La buena voluntad no sustituye en las re-
apartandolos SIn amor. Sí, quien le da mucha importancia a su obra laciones humanas el calor directo del corazón. Sí, el correcto amor como
p~rque aVar<llllente la une a satisfacciones personales (quien no lo haria) fuerza creadora de! ser está por encima del deber, siempre y cuando
s.olo puede escapar de esa conducta vacía de amor cuando adopta la entendamos por deber la tensión consciente de la voluntad en la lucha
hmItaClón .de ese mero materialismo en su propia pretensión de ma- contra las contradicciones de la naturaleza propia. La visualización del
nera consoente; es decir, cuando lo hace como un deber. También esos deber está unida al esfuerzo. El amor lleva todo lo bueno al florecimiento
esfuerzos están bajo e! signo del entusiasmo; a saber de! entusiasmo inmediato -"El amor es la ley de la realización", .
por la idea de la bastedad universal, de! ser bueno, de la superación de Eso es así. Pero uno se pregunta: "illqué forma de amor en realidad
uno mIsmo como resultado de una naturaleza elevada. Eso es, incluso nos referimos, que proviene del tesoro de la proclamación cristiana?
en el área de las relaciones personales, un animado salto de mi unión Todavía no has pensado en eso, ¿no es cierto? De todas-maneras tu pro-
con e! yo. Pero de ninguna manera soy libre de una vez por todas. En pia conducta, como la de la mayoría de los hombres jóvenes, me parece
las p~e~as de mi ~otidianeidad aparece siempre mi impulsivo amor que se lleva a cabo más bajo e! signo del deber y la pIedad que baJO la
proplO e mtento alejarme de ahí en todo momento, sin ser libre de una estrella de! amor cálido. Pero ante todo: amor y amor no es lo mIsmo.
vez por todas. Justo en la esfera de lo personal se activa invariablemente Éste último comprende mucho más. Es, al mismo tiempo, consagrado
un abismo entre e! deseo y la realización, entre e! deber y e! poder: la y mal usado. Una palabra de muy distintos estados y conductas. Se le
conCIenCIa de mI prohIbICIón ante mi idea-previa de la humanidad total llama amor al ansia apremiar,te adicta :rl.ys,queatrae su objeto haCIa
es e! doloroso y vivo impulso hacia un siempre esfuerzo nuevo. El en- sí para posee..",; dominarlo y disfrutarlo. Se le llama amor. a una de las
tusiasmo está destinado a un lejano fin, que será actual tal vez en otros pulsiones más fuertes, a través de la cual la naturaleza deY' 1a vida en
hombres, que son más que yo. Para empezar con ello no me ahorraré segundo plano: la atracción de los sexos. Cada pasión, ante todo la q~e
ningún esfuerzo, ni el continuo tropiezo, ni el dolor de la caída. Yo no existe entre un hombre y una mujer, es llamada amor. Gusta tamblen
puedo lograrlo sólo a través de la realización del deber pero tampoco con un deseo de conquista y las ansias demoníacas de agarrar su obJe;o
montado sólo en las alas del entusiasmo. ' para, entonces, a través de la posesión y la costumbre, abandonarlo fría

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MARlANNE WEBER. ENSAYOS SELECTOS ENTUSIAlIIO y MIOR

e infielmente. Ese deseo sirve a la vitalidad y al placer, pero no es amor. cotidianeidad, de las difIrultades y decepciones mutuas, del sufrimiento.
Con todo respeto, eso se llama satisfacción de la atracción personal entre El amor correcto se hace responsable de la felicidad y de la salvación del
seres humanos; la inclinación de un hombre específico hacia su mujer otro. Le reconoce su necesario valor propio como persona, que por su
o entre amIgos. AsImIsmo, se le dice amor al afecto elemental que une propia voluntad está ahí. Ese amor se preocupa de su eternidad, para
a una madre con su hijo, que se da por instinto y obviedad mientras que la experiencia original de ser el uno para el 0:ro se confIrme ~omo
más pequeño y desamparado sea el niño. También la profunda unión verdad, y no como una ilusión pasajera. Ese cambIO del amor erótlco al
del padre con su hijo, que es su sangre y su carne; lo que fue y lo que amor correcto sin el yo sólo puede ser posible a través del esfuerzo bajo
desea ser, la forma que se reproduce en la tierra. Pero todas estas fonnas el signo del deber, como pretensión de trascendencia.
de sentir se alejan de nuestra naturaleza. Los animales tienen también Pero no sólo los tocados por Eros - también los padres amorosos
algunos de ~sos s:ntimientos. La inmediatez de esos amores nos regala intuyen que su devoción a los hijos no puede provenir sólo de la fuerza
grandes satISfaccIOnes y nos llena de felicidad. El hombre cargado de de la carne y de la sangre. Eso requiere, año con año, demasiadas li-
sentlIt;Uentos se sabe, como regalo valioso, tomado de la mano de la mitaciones del amor propio. Nadie produciría vida, ni se repro~uc~ría,
vida. El puede no necesitarse por querer, sino solamente estar listo para sólo por pulsión. Para el buen padre, para la buena madre; el mstmto
sí mismo. El deber calla. natural permite a los animales y al hombre la procreaclOn, el naCI-
Sobre todo el amor sexual anima y provoca al mismo tiempo una miento y la reproducción, pero no el esmero de .la conducta a la qu~ ~e
gran feliCIdad. Se lleva a cabo en el reino de la propia fuerza de su orienta el alma del niño, por su bien y según el Ideal. No su valoraclOn
Impulso. Qmen experimenta el necesario contenido del valor de ese como una persona nueva, definida a su propia existencia. N o el apro-
vínrulo amoroso, que es sólo en su origen elemental de tipo sexual o vechamiento de su naturaleza más elevada. Un buen padre, una buena
de otro tIpO, rechaza por eso de una buena vez la idea del deber. Todo madre sólo puede ser aquél o aquélla que ama a su hijo de una manera
lo que son y dan los amantes desea brotar del entusiasmo inmediato. trascendental; a saber, con la superación del amor propIO, que se re-
~ll1acer, el senricio, el altruismo no son exigencias, ni ese tipo satisfac- fleja de manera vanidosa en el hijo, al querer dominarlo y moldearlo
ClOno El amor llega tan completo, como lleno de valor, según su mayor de acuerdo a uno mismo. La reproducción se convierte en paternIdad,
o menor fuerza propia "del deber". Todas las exigencias del deber se al hacerse responsable del bien y de la salvación de una criatura que
remueven con el tener que. se trae al mundo -sin preguntar- porque uno qUISO. Una cnatura,
Así se ve. Sí, esa es la posibilidad más grande del amor erótico. Pero cuyas inclinaciones están condicionadas por mí y ~ue de~end~ de mÍ.
l~ exper.iencia nos impone la dolorosa razón de que ese amor no dura, Eso requiere de la dirección de todas las fuertes ImpertmenClas, y de
m mantIene su impulso. Se resbala de sus alturas y cae en la región de todos los afectos alarmantes. Más que eso: la constante educaclOn de
las carencias y debilidades humanas, pues su fuente elemental (la in- una mismo al mirar mis propios modelos de lo que aún no soy, de lo
medIatez del sentimiento) surge en el área del natural amor proPio -ahí que debí haber sido y de lo que quiero ser. Requiere incluso de muchas
mIsmo, donde se llevan a cabo también los encuentros de la unión con otras cosas que son difíciles y que sólo pueden darse en cumplImento
el prójimo; donde el odio, la envidia, los celos y el dominio se agitan en del deber. Así ocurre en todas las relaciones en las que el sentImIento
su cadena. El amor erótico se abandona a sí mismo; se marchita en la de un cariño sumamente personal une a detenninados seres. El m~ro
cotidianeidad de la costumbre, de la posesión segura, de las dificultades instinto de! impulso, e! desbordamiento, no lleva ese amor al sentIdo
de la existencia. La camaradería cercana puede entonces transformarse sin tiempo simplemente porque se queda inesta~le y obscuro ?or la
del complemento anhelado en una atadura dolorosa. mezcla de todos los demonios del amor propIO. Solo en esa reglOn en
De cualquier manera existe la posibilidad de escapar a esos peligros; la que el espíritu y el placer superan, moldean y atrapan la inmediatez
a saber la transformaczón y la depuración del amor en la esfera de la trascen- con nuestro ser total y nuestros sentimientos. .
den~ia. Derrocar al amor propio da espaciG para el amor correcto, que Pero tampoco el amor correcto entre un hombre y un.a.muJer, entre
no solo busca felICIdad, smo que se hace cargo de la comunidad, de la amigos, entre padres e hijos, satisface el entorno que faCIlIta al ser hu-

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MARIANNE WEBER. ENSAYOS SELECTOS ENTUSIAMO y AMOR

mano y las formas del amor que le son propias. El amor religioso reina deficiente ante la exigencia absoluta del amor, que comprende al mismo
sobre e! cariño despertado por la fuerza de atracción mutua, e! que nos tiempo la petición moral más elevada. De todas maneras, entre nosotros
ocupa no como un- impulso natural, sino como algo que nos es dado hay seres cuya fuerza del amor puro parece haber quemado todas las
o como algo que fue repartido como misericordia de la trascendencia: escorias de-la adicción hacia uno mismo. Seres que están llenos de un
':Ama a Dios por sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo". amor que no busca e! suyo y que no requiere correspondencia. Tal vez
"Quien no ama a su hermano, al que puede ver, ¿cómo podrá amar a nos sentimos ocasionalmente invadidos por él: en el entendimiento
Dios, como lo dice e! mandato fundamental divino, que comprende a compasivo de todas las imperfecciones humanas, tal vez también en
todos los demás, -como la entrada a una existencia más elevada?". N os las creencias inconmovibles en la bondad del hombre, como sacrificio
llega como una orden aparentemente porque nuestra naturaleza no con- misericordioso para los desamparados, malogrados, desorientados y
templa ni _~l amor a Dios, al que no conocemos, ni el am?r al prójimo, dañados. Se puede expresar en cada relación humana, incluso en]a dis-
al que conocemos, por instinto -o impulso. Es decir: tú debes amar a Dios posición alegre para el ser nuevo que carga el lastre de los seres amantes
como e! fundamento escondido de! ser quese te da. Como e! creador de hasta e! final. En cualquier manera en la que decida mostrarse, nosotros
todas las cosas. La encarnación de la divinidad, que es la realización. Eso sentimos en él la misteriosa maravilla de la hmnanidad. La insolación
es muy difícil, cuando no tienes- el don de sentir a Dios cerca, y encierra de la esencia trascendental en un recipiente moral. Algo de esa fuerza
además igualmente la difícil orden: Debes amar al prójimo como a ti mismo. quebranta a más de uno hacia la predisposición al amor, algo entusiasta
Debes brindarle amor, aún cuando no estés dispuesto. Esa es la prueba y apaciguadora. Pero es poco apto como un ser completo el producto
del fructífero amor divino: "a mi prójimo, ¿quién es?" Aparentemente del poder dominante de la inmediatez elevada. Quien escapa de algo
c~da ser humano cercano a ti, que requiere tu amor. Esta exigencia no aSÍ, lo colocamos fuera de los acreedores de los santos de nuestras filas,
dice nada exaltado. (Es en verdad suficiente tan alta pretensión? Pero, en la cercanía de la divinidad.
¿c~mo? .¿Incluso cuando mi prójimo me estorba, cuándo tendría que
odlarlo Justamente porque es mi prójimo? Este borrible deber no es
lo extraño. Sin embargo: Tú debes amar a tu prójimo como a ti mis-
mo, sólo como a ti mismo. ¿No es acaso una sobre-exigencia para el
hombre dedicado a Dios? Uno no puede quitarse su culpa. Pero todo
aquél que en su coticlianeidad se ocupa seriamente de ello siente que
eso no prOVIene sólo del mero entusiasmo. Uno requiere de una buena
voluntad, de la tensión, cuando uno busca hacer realidad siquiera una
pequeña parte de ello. Yo me amo a mí mismo ante todo . .Amor a mi
prójimo al mismo rtivel no es algo que me brinde mi propia naturaleza.
Me educo para ello. Practico eso y lucho por eso. Tal vez practicando
me sea dado como segunda naturaleza y entonces, como sea, alcanzo
un nuevo escalón de la trascendencia. Yo no quie~o entonces otra cosa
que no sea lo que debo querer. En idioma religioso: quiero satisfacer la
voluntad de Dios.
¿Si esa nueva inmediatez es alcanzable como sustancia duradera
o sólo como un éxito ocasional en la siempre renovada lucha contra
e! amor propio? No lo sé. Por experiencia personal me parece natural
y humano que el poder de nuestro amor propio siempre se reina en
contra del amor al prójimo. El ser humano permanece absolutamente

173
172
EL SENTIDO DE LA CATÁSTROFE'

Marianne Weber*

Q uerido Hermann:' Por fin llegaron noticias tuyas, diciéndome que


fueron rescatados de los horribles sucesos ocurridos en los últimos
meses y que te ha sido posible echar a andar nuevamente una parte de
tu empresa. Así, ustedes todavía tienen suelo firme donde poner los
pies, aun cuando éste se haya vuelto duro y estrecho y no ofrezca espa-
cio alguno para el desarrollo de una vida cultural elevada, como la que
teníamos anteriormente. A pesar de ello, ustedes aceptan la situación
sin quejarse, tomando en cuenta la miseria en la que cayeron millones
de alemanes, la cual exige que cada uno de nosotros renuncie al estilo de
vida que llevaba antes. Yo misma me conmuevo y avergüenzo siempre, al
ver la impresionante serenidad con la que muchos enfrentan la pérdida
de su hogar y de sus pertenencias. Algunas de esas personas con su
procedencia de clase, no obstante consideran la desaparición de sus
bienes como el inicio de una vida más libre. Queda la esperanza de
que las potencias vencedoras, que todavía estén dispuestas, más allá de
todo lo malo que ocurrió, vean lo bueno de nosotros y sean soosibles
a esa grandeza en medio del sufrimiento. -Tú mismo no lamentas tu
propio destino, pero sí te desespera nuestro colapso sin igual, la miseria
masiva, la pérdida de nuestra libertad política y la caída, aparentemente
definitiva, del Imperio alemán como potencia. A rrú me pasa lo mis-
mo, a pesar de que ví venir los acontecimientos antes que tú y de que
internamente no podría haber deseadotmnca 1ll!lI victoria que hubiese
fortalecido el poder y la arrogancia del régimen nacionalsocialista y que

Retrato de Peter Wust alrededor de 1950.


1 Traducción Mónica del Carmen Vázquez Femández.
'" "Sinndeutung der Katastrophe", Erfolltes Leben [Vida pleIla], Heidelberg, Lambert Schneider,
'946,337-351.
2 Varios de los ensayos de este libro de Marianne fueron escritos para este destinarano,
uno de los cuatro hijos de Lili, la hermana de Max Weber, que ella adoptó en 1924. Hermann
falleció a temprana edad. Por demás llamativo sujeto del texto, un "ustedes" frente al cual habla
Marianne. [N. de la E.]

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MARlANNE WEBER_ ENSAYOS SELECTOS EL SENTIDO DE LA CATAsTROFE

hubiese hecho de Hitler el dios de la nación. Pero nadie pudo predecir una salida.» En ese ánimo nihilista se mueven las naturalezas pasivas y
la magnitud del daño actual. Entre la posibilidad y la realidad se levanta activas, aunque para las primeras es más difícil adaptarse que para las
un muro que nuestra capacidad imaginativa no puede derribar. segundas. Su descanso sólo debe ser transitorio y son ellas sobre todo
No obstante, aceptamos nuestro presente y tenemos la esperanza las que necesitan sentirse prudente y cariñosamente apoyadas. Además,
de darle un sentido. Nos queda mucho por hacer, pero encontramos hay otras personas que buscan una solución pero no con intenso trabajo
satisfacción haciéndolo, sobre todo cuando los jóvenes se dirigen a o con olvido, sino tratando de modificar y utilizar lo que pasó. Buscan
nosotros, buscando instrucción y consejo. Algunos se acercan a ti y darle un sentido y una dirección a todos aquéllos que, no cegados por
sientes que estás igual. En ese momento preguntas qué le puedes decir el brillo del totalitarismo, se mantuvieron al margen y sufrieron pro-
a aquellas personas cuya existencia había tenido hasta ahora el fin que fundamente todo lo malo que éste desencadenó. Hacen preguntas ante
les dictaba la ideología nacionalsocialista, su ética de comunidad y sus tareas difíciles y se cierran a la verdad que finalmente salió a la luz:
exigencias de productividad, y se dan cuenta de que fueron engañadas, "iEsta guerra, en la que nos vimos involucrados y en la que cumplimos
utilizadas y lanzadas a una guerra asesina para satisfacer los objetivos con nuestro deber; este sacrificio de millones de alemanes, ¡debe tener
del gobernante; una guerra que nuestro pueblo cargará como un lastre. un sentido! ¿Acaso no se justifica la lucha por el honor alemán y la li·
Desde mi punto de vista, la gente, en su interior, está respondiendo de bertad?, ¿por expandir nuestro territorio, como todas aquellas guerras
muy diversas maneras. Muchos, sobre todo los jóvenes, buscan frenar emprendidas por otros pueblos antes que nosotros para incrementar
su desilusión trabajando intensamente: su poder? Hasta ahora, las guerras no habían sido vistas como delitos,
"No hay que vacilar. Hemos vivido algo horrible e hicimos lo que al menos no aquéllas que tuvieron éxito. ¿No eran consideradas como
debíamos. Queremos olvidar. El trabajo es más que suficiente y lo que he· una prueba heroica de la fuerza de un pueblo?, iDe la disposición a
mos evitado durante años, la construcción de nuestra propia existencia, sacrificar lo particular por el todo? Nosotros, guerreros, creímos en
deberá ser retomada con el doble de energía. iSálvese quien pueda!" la justificación de nuestro objetivo. Peleamos valíentemente y fuimos
Yo supongo que sobre todo los activistas realistas, de los que tanto derrotados. ¿Nos merecíamos este destino?, ¿Acaso somos inferiores
hemos hablado, se ayudan de esta manera. Ellos se realizaron en el ries- frente a las potencias vencedoras? ¿Tienen ellas derecho a juzgarnos?
go, en una labor extraordinariamente heroica. Hicieron lo que exigía el ¡Por lo visto exagerarán los delitos que nos son atribuidosl"
momento, pero sin atarse a propósitos o valores específicos; sin creer en ¡Qué hermoso sería aceptar esto y hacer sentir bien a todas las
-lo absoruto y eterno. Al final, no necesitaron una gran transformación almas heridas! Pero uno no debe ocultarles la amarga verdad, pues sólo
inteFna y, en todo caso, siguieron siendo los mismos nihilistas. El asunto conociéndola podrán encontrar la actitud interna correcta para superar-
de la guerra quedó en el pasado, pero, más allá de su vida personal, la la y lograr la transformación y la renovación. Por eso, no omitO--hablar
reconstrucción de su patria les ofrece una infinidad de posibilidades. contigo acerca de la parte de culpa que tenemos en esta desgracia. Antes
Otro tipo de personas, como las que tuvieron que perserverar hasta el que nada lo siguiente: cada uno de nosotros forma parte indisoluble de
amargo final en el extranjero o en cautiverio, están demasiado cansadas su pueblo -aun en distinta proporción- y tiene responsabilidad en el
y semiparalizadas: "Dennos tiempo. Necesitamos descansar y recupe- curso político ocurrido en los últimos doce años, por lo que debe cargar
rarnos, hasta ser nosotros mismos una vez más. Antes de eso no esperen también con sus consecuencias~ LiLS,¡uasas sin juicio .cayeron de manera
que participemos en la vida pública. Primero, nos interesa ocuparnos inevitable en las artes seductoras del nacionalsocialismo. Nosotros, con
de nuestra vida privada. iSobre todo, no nos presionen con nuevos e capacidad de juicio, minimizamos su peligro y no tomamos suficiente·
inspiradores eslóganes propagandísticos! La aspiración de una ética mente en serio a Hitler, ni a su partido. Dejamos que llegara al poder y
estatal, con los ideales que durante largo tiempo difundió, está hecha cuando desarrolló su horrible mandato no tuvimos éxito en quitárselo
polvo. La misión en la que creíamos resultó vana. junto con nuestras con nuestras propias fuerzas. Más aún, dejamos que se desencadenara
ilusiones y esperanzas futuras perdimos también el sentido de nuestra una segunda guerra mundial y, lo peor, que se cometieran los horrendos
existencia. Nos movieron el piso y nosotros mismos debemos encontrar crímenes en contra de inocentes e indefensos. Esta falta de contrafuerza

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MARlANNE WEBER. ENSAYOS SELECTOS EL SENTIDO DE LA CATÁSTROFE

política nos compete a nosotros y por ello seremos juzgados, los buenos interesa. Pero de cualquier manera dudo que semejante generalización
con los malos. Es una tragedia sin ignal. sea correcta. La situación política de esas potencias es desde hace tiempo
Pero más pesada que la responsabilidad conjunta es la culpa moral mejor que la nuestra y no cayeron en ese tipo de tentaciones, como no-
individual de todas aquellas personas con capacidad de juicio que se sotros. No permitieron que los guiaran personas que desde el principio
pusieron, por decisión propia, al servicio del nacionalsocialismo hecho de su mandato, más allá de ejercer el poder para lograr objetivos en
Estado como instrumentos y apoyo, ocultando sus medidas y obtenien- parte justos, nacionales y sociales, utilizaran mecanismos temerarios que
do ventajas por eso. Muchos de ellos se disculpan aludiendo a motivos condujesen paso a paso al camino del crimen. Fue sumamente trágico
idealistas: «Nosotros sólo queríamos prevenir eventos negativos con que una gran parte de nuestro pueblo se dejara cegar por las promesas
nuestra colaboración, evitar excesos y contribuir al honor de Alema- de felicidad y por un patético idealismo. - La conducción de la gnerra
nia, a la unidad, al poder y al ascenso de la clase trabajadora.» Alegan por parte de nuestros oponentes fue tan despiadada como la nuestra,
que todo movimiento revolucionario inicia con violencia y después, sin pero la inescrupulosa política de terror interna y sobre todo la atroz
embargo, es juzgado por la historia como necesario y lleno de sentido. persecución de los judíos serán nuestro lastre. Además, fueron los
Trato de ser comprensiva y entenderlos, de ponerme en su lugar, pero alemanes los que desencadenaron esta segunda y cruel guerra mun-
me digo a mí misma que les faltaron escrúpulos para tomar la decisión dial, llevando así el mal a todas partes del mundo.- Para nosotros,
correcta. Además, en el caso de personas con capacidad de juicio, el que encontramos nuestra realización en una época de luz, 10 ocurrido
error y la cegnera los hace también culpables. Yo sólo puedo disculpar a representa una experiencia tan estremecedora, que sólo faltarían algu-
aquéllos que en una situación de emergencia se rindieron ante la fuerza nas ágiles maniobras para que una parte de nuestro pueblo dejara de
del Estado, así como también a la generación joven e inmadura que fue ser humano, a pesar de que no lo hubiésemos creído posible. - Sólo
educada desde la niñez a favor del Nacionalsocialismo. Los que se man- aquél que se abra a esta verdad podrá darle un sentido a los infernales
tuvieron aparte y se rehusaron a segnir al Estado totalitario están libres acontecimientos, capaz de ayudarle a mantener la serenidad y lograr
de culpa ética, pero muchos de nosotros nos sentimos responsables en una transformación interna. Quien, por el contrario, se cierre a ese
un ámbito que va más allá de la ética. Lamentamos sinceramente todo conocimiento, no logrará nada y su esfuerzo será vano. Sólo de esa
10 que ocurrió; los crecientes crímenes cometidos por el poderoso en manera ganará uno el derecho de hacerle ver a las potencias vencedoras
contra de los indefensos e inocentes -sobre todo en contra de los judíos. que ellas mismas, como gobiernos y jueces de un pueblo derrotado y
La tristeza, la vergüenza y la deshonra nos sacudieron cuando a ustedes pobre, están expuestas a grandes peligros internos. Algnnas de ellas
se les reveló una implacable voluntad de destrucción. N o obstante, no se nombran a sí mismas abiertamente cristianas. Les convendría pen-
levantamos nuestra voz públicamente al principio, cuando las sinagogas sar si desean combatir el mal haciendo mal, o si sería más productivo
judías eran quemadas, ni después, cuando supimos algo acerca de los frenar la terquedad y la desesperación con clemencia y comprensión.
campos de concentración. N os comportamos discreta y políticamente De cualquier manera, sería más fácil despertar en nosotros la razón y
correctos, pues no queríamos morir inútilmente, sino salvarnos. El ser el cambio, en un esfuerzo conjunto por iniciar un nuevo capítulo de la
mártir no es una obligación para nadie, pero muchos de nosotros juzga- historia, bajo el signo de la humanidad.
mos nuestro comportamiento como un fracaso personal, desde nuestra Tal vez me dirías: «Es posible que esos diálogos bagan a un lado
propia escala de valores. Hubo personas entre nosotros, evidentemente los escombros de la destrucción y preparen el suelo para un nuevo
más de las que hasta ahora conocemos y en gran parte una floreciente crecimiento, pero ¿de dónde sacarás semillas para la base de las almas
juventud, que murieron conscientemente por oponerse a la violencia removidas? Yo te respondería: Por el momento no tengo nada nuevo
del Estado. El sacrificio de esas personas rednce nuestra deshonra y las que ofrecer, pero quien, partiendo de nuestro pasado, se esfuerce se-
recordamos con una gratitud imborrable. riamente en apropiarse y utilizar lo que conservemos de la bondad de
A mí me pregnntan si las potencias son moralmente mejores que nuestro espíritu, poco a poco podrá cambiar lo estéril de su interior y
nosotros y sólo puedo responder que no lo sé y que en realidad no me lograr algo nuevo y provechoso. Los valores y normas que últimamente se

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MARlANNE WEBER. ENSAYOS SELECTOS EL SENTIDO DE LA CATAsTROFE

encontraban ocultos están saliendo a la luz una vez más y alumbrarán nuestro Para alcanzar ese nivel serían de gran ayuda e! arte y el conoci-
camino como linternas permanentes. La generación joven que se desarrolló miento, pero no imprescindibles. Quien es capaz de sentir e! impulso
bajo los ideales del Estado y de la ética de comunidad está harta de ello religioso y ético, cuenta en sí mismo con las fuerzas trascendentales
y por decisión propia se fue al otro extremo. Está hambrienta de alimen- de manera independiente y sin necesidad de dar un rodeo a través de
to espiritual y de lugar para la existencia personal. Por ese motivo, los la cultura. Lo que sí es indispensable es e! esfuerzo por modificar las
valores universales que anteponen el individuo a las elevadas exigencias experiencias de vida personales y una dirección especifica de! Ser total;
de valentía adquieren nuevo brillo. Ninguno de nosotros es visto sólo a saber, el esfueno por diferenciar lo esencial y lo trivial, lo valioso y lo
como una parte de un gran todo, sino también y sobre todo como un no valioso, la verdad y la mentira, lo bueno y lo malo, así como también
individuo único e irremplazable, con la misión trascendental de ser sí intentar continuamente hacer lo esencial, lo valioso, lo verdadero tIa
mismo; es decir, de tomar la responsabilidad de lo que ocurra en relación bueno en la propia existencia. Sobre todo, no permitir que el amor a sí
con las propias y elevadas posibilidades de! Ser y Hacer personal. Ese mismo, que se opone a las fuerzas liberadoras del amor, nos aparten de
nivel de madurez no se logra así simplemente, sino a través de esfuerzos la lucha contra lo malo inextinguible de la propia naturaleza. - Quien
conscientes, encaminados a la formación y construcción del Ser bajo desea alcanzar su dimensión como individuo no puede permitir que
las exigencias de su ¡rascendencia. El Estado totalitario reduce al ser otras personas lo manejen, sino que, por su propia mano, debe lograr
humano a su fuerza vital, a su mero cuerpo, a su naturaleza ya su éxito la creación del Ser insustituible que desea ser, de acuerdo con su propio
en este mundo: la herencia alemana, e! tipo nórdico, la raza aria fueron imaginario y siguiendo el llamado de su propia voz, que le dice lo que
enarbolados como valores que, aun sin merecerlo, le daban importancia debe y puede ser: "un verdadero ser humano, recipiente transparen-
y privilegios a quienes fuesen afortunados de tenerlos. Ser ario era una te de lo trascendental y oculto poder del Ser, en el que reconocernos
ventaja que justificaba la humillación de! inocente. Este cruel fantasma nuestro origen."
ha desaparecido ahora. Quien haya sido engañado con esa idea debe El camino hacia ese nivel es difícil. Exige siempre renovados esfuer-
entender que el ser humano no se defme sólo por su naturaleza, sino zos y nunca conduce al objetivo. La perfección no funciona en nosotros.
que encuentra su principal valor en su consciencia como única criatura Nuevas situaciones implican nuevas tentaciones y nuevas pruebas. N os
de la Tierra que pertenece a un reino de libertad, de razón y de! espiritu, topamos dolorosamente con limitaciones hasta ahora ocultas de nuestra
con capacidades trascendentales que lo conducen al éxito, aun cuando naturaleza; tropezarnos y nos quedarnos deficientes y pecadores, depen-
su naturaleza sea difícil. Nuestros genes.. predisposición y medio am- diendo de la indulgencia de nuestros prójimos y de la gracia divina.
biente nos definen, pero uno debe cuestionarse la manera en la que son N o obstante, cada uno de nosotros debe intentar hacer lo que pueda
aprovechadas estas circunstancias. Nuestra responsabilidad personal, y para alcanzar, con base en sus muy particulares posibilidades, el nivel
con ello nuestra libertad, rompe de una manera misteriosa nuestra de- de una humanidad elevada -es fácil dejarse formar por otras perso-
pendencia en determinadas decisiones y acciones, asegurando nuestro nas y resulta muy cómodo entregarse a la conducción de autoridades
Ser trascendental. - El hombre unido a Dios distingue el llamado divino terrenales. Pero nadie necesita recorrer solo el camino de su propio ser
---11n deber-, que no habla de naturaleza-ymllor a sí mismo, sino de otro elevado. La gran hermandad formada por los que quieren lo mismo
poder que le dio libre albedrío y que no depende de la influencia de la nos ayuda y nos acompaña. Tampoco caminamos en la obscuridad sin
fuerza de voluntad moral, sino de la gracia de Dios. Quien rechace esa guía. Los rayos del espíritu grande, buenoy creativo - de los que viven
experiencia buscará conscientemente poner cuerpo, alma y espíritu bajo con nosotros y de los que están separados ~ alumbran nuestra vereda;
el mandato de la razón, para crecer y lograr armoIÚa, alcanzando así su aclaran la elevada estructura del conocimiento, de! arte y de la religión;
desarrollo como un ser humano cuyo sentido existencial se encuentra nos fortalecen y levantan. El mejoramiento de la deidad nos da fuerza.
en sí mismo. Una persona como esa es un individuo único e irrempla- Dios como el ser perfecto, que exige de nosotros lo extraordinario, pero
zable o, para decirlo en palabras de Kant, una personalidad moral y un que nos deja, más allá de nuestra insuficiencia, gracia amorosa. - En
portador de razón: un fin en sí mismo. esta línea de lo interno podemos retomar fuerzas todos los días para

180 ISI
MAruANNE WEBER. ENSAYOS SELECTOS
EL SENTIDO DE LA CATÁSTROFE

impulsarnos más allá de nuestra desgracia y de nuestra emergencia. N o- gran convencimiento; producto, por cierto, de razones muy profundas:
sotros som~s.más pobres que aquéllos que tienen todo, pero poseemos los peregrinos puritanos que en el siglo XVII deseaban libertad de creen-
tesoros esplr:tuales aprovechables. que nos llaman a la apropiación y cia y que por ello tuvieron que dejar su patria inglesa, fundando del otro
transformaCIon. El hambre de eso es grande y será aplacada de diversas lado del océano la Nueva Inglaterra, fueron sus creadores. Ellos recha-
maneras. Quien consigue tener acceso a la trascendencia a través de zaron toda imposición en materia de consciencia y exigieron libertad
la comunión entre la imagen y la formación de la humanidad elevada religiosa y espiritual frente a todo tipo de autoridad terrenal, pues uno
y en la existencia dictada por la religión y la ética, le sirve a su pueblo debía obedecer más a Dios que a los hombres. Este convencimiento alcanzó
como. una personahd~d alentadora. Así, siendo de esa manera, aporta también parte del Viejo Continente y tiene su cuna en los derechos
la calIdad de su esenCia y nuestra deshonra disminuye. inalienables del hombre y del ciudadano, que posteriormente, a través
Ade~ás de esas indicaciones como individuo ahora surgen también de una sangrienta revolución, fueron establecidos como los derechos
tareas sOCiales que van más allá de lo personal. El N acionalsocialismo políticos del individuo frente a la autoridad estatal. Su contenido fue
consideraba a sus adeptos finalmente como parte de un gran todo: el la eliminación de los privilegios existentes, en pro de la igualdad de
pueblo, la nación, el imperio. Exigía su colaboración, sobre todo para todos los ciudadanos ante la ley; colaboración de una representación del
propagar el poderío alemán. El contenido de esas ideas, que desviaban pueblo en la legislación, libertad interna y externa, seguridad jurídica.
almclivlduo de su ser personal, es absoluto y universal, pues tiene validez Estas exigencias liberadoras de la Revolución francesa, al principio sólo
fundamentalmente como el llamado del individuo a actuar por el todo. de la burguesía ante la presión de las clases privilegiadas, tomaron un
Cada uno de nos.otros no es simplemente un individuo, sino que forma efecto revolucionario en el siglo XIX, cuando se extendieron, durante
parte de un ambIente, de un pueblo, de una comunidad cultural. En su décadas, a los sindicatos obreros y complementaron la lucha por ideas
servicio encuentra una elevada realización y debe servirles. Eso lo sabe- sociales y socialistas: una vida digna para todos, el derecho general al
mos desde hace tiempo. Los hombres que al final se ocupan sólo de su trabajo y a la propiedad, la igualdad de oportunidades para ascender,
VIda pnvada quedan incompletos. Los polos de nuestra existencia como el derecho de cogestión política para todos y, finalmente, la limitación
individuos y como parte de un todo desarrollan las tensiones fructíferas de una exagerada ganancia empresarial en el orden económico capi-
de nuestra existencia múltiple. Por eso, es imprescindible que la juventud talista acostumbrado, en el que se atrofió el sindicalismo obrero. Estas
decepcIOnada se mcorpore responsablemente a la construcción de una exigencias liberales, democráticas y sociales se frenan, con dirección
nueva forma de Estado, que no puede ser otra que la democrática. Las al reconocimiento de la responsabilidad política-ética y realización
potenCIas vencedoras nos lo ordenan aSÍ, pero la mayoría de nuestro personal de cada ciudadano, en la máxima expresión que éste puede
pueblo también la exige por decisión propia. Las deficiencias del primer tener dentro de la vida comunaL El individuo es parte de un todo y está
mtento d~ gobIerno que tuvimos, y que fracasó, se pueden corregir. obligado a obedecer las reglas que lo limitan para mantener el orden,
De cualqUIer manera nos dejará un mal recuerdo y no despertará en pero es al mismo tiempo un individuo que, como ser racional, carga y
nosotros ningún entusiasmo la joven generación acostumbrada a los es llamado a cumplir el sentido y el propósito de desarrollar su ser en
eslóganes de corte nacionalista, a la idealización del Führer y al artificio áreas que van más allá del Estado. Eso tiene consecuencias notables
demagógico. Además, no tiene ninguna posibilidad de desarrollo ante para el ser humano. . . .
la ~~minación extranjera. Tú mismo no la encuentras atractiva y pre- La dirigencia nacionalsocialista ordenó e Impuso obedIenCIa. Pro-
fennas de todas maneras una democracia monárquica, al estilo inglés, hibió intencionalmente el juicio de sus seguidores y tomó bajo su tutela
dmglda por una cabeza vitalicia. Yo lo entiendo e incluso yo misma me a la población, no sólo políticamente, sino también moral e ideológica-
mclmo a ello, pero esa otra última forma de gobierno tampoco va con mente. Suprimió, con éxito, sus decisiones de consciencia. El alemá~ fue
nosotr~s .Y podría inducir un retroceso hacia antiguas tradiciones. Por tratado con cínico menosprecio como un menor de edad que necesItaba
eso, qUISIera exponerte los contenidos político-éticos sensatos de una ser conducido en todos los aspectos desde la infancia hasta la muerte.
democracia republicana, a la que se adhirieron los Estados Unidos con Una verdadera democracia no busca fidelidad, sino conciudadanos y

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· T-

MARIAKNE WEBER. ENSAYOS SELECTOS EL SENTIDO DE LA CATÁSTROFE

compañeros que se pronuncien abiertamente y sean políticamente res- mismo y concede a cada ciudadano un campo de acción para el desa-
ponsables de la elección de sus representantes; que aspiren a consensuar rrollo personal compatible con los intereses de! todo, con la esperanza
intereses lo más que puedan en la lucha de sus partidos y que por lo de que cada uno de nosotros será consciente de su corresponsabilidad
mismo se esfuercen en tener un juicio propio a través del análisis de las en e! todo que lo abarca.
diferentes posibilidades de orden social que les presentan los partidos ¡El todo! El nacionalsocialismo entendió por ello la comunidad
políticos. La forma de "Estado democrático" no simula unidad. Antes nacional, el Estado nacional, el imperio. Se cerró en contra de otros
bien, permite que se expresen las distintas voluntades. Los gobernantes pueblos -como si e! correligionario y el confederado estuviesen de su
son juzgados por el pueblo de acuerdo con sus obras. Por eso, se trata lado. La conciencia cultural del alemán occidental fue intencionalmente
de una forma de gobierno que se interesa, más que cualquier otra, en reducida y llevó a sus seguidores, intencionalmente, a una arrogancia
la educación política de la ciudadanía. Cada ciudadano dehe aprender , aislante. Esta compulsiva .conciencia 9-el valor del alemán, de nuestra
cómo ejercer sus derechos de manera prudente. - Los tiempos de elec- excepcionalidad, se utilizó primero en la época de la lucha por la libertad
ciones, cuando los líderes de los partidos intentan opacarse entre sí con y fue válida para unir a todas las fuerzas y expulsar al conquistador del
la publicidad dirigida a las masas electoras, no representan espectáculos suelo alemán. En aquel entonces despertó una nueva autoestima y una
de altura, pero justo estas disputas le dan al electorado la posibilidad de heroica disponibilidad justificadas. Después, ocultó las riesgosas debili-
formarse un juicio acerca de lo que esos políticos pueden ofrecer como dades de! sentir de sí mismo de un pueblo que permaneció en continua
líderes. Después de las elecciones los candidatos en pugna se ocupan, inestabilidad como potencia tardía en el circulo de pueblos occidentales
por lo regular, en colaborar provechosamente. La verdadera democra- que siglos antes habían ejercido su dominio en otros continentes. Estos
cia no conoce ninguna casta de líderes que imponga el monopolio de esfuerzos por expandir su poder y ampliar el territorio de un pueblo
su dominio por nacimiento o con violencia. Fundamentalmente, todos próspero, capaz y en constante crecimiento al final fueron inadmisibles,
los ciudadanos, sin importar su raza, -sexo, posesiones o profesión, tie- pero enajenaron al alemán y llevaron nuestras fuerzas creativas a cami-
nen la misma participación en las decisiones políticas y aquéllos que nos sin rumbo y a la desconfianza de otros pueblos contra nosotros. El
por elección popular se incorporan al estrecho circulo del que se dice liderazgo nacionalsocialista, distanciándose enormemente de Bismarck
Führer deben demostrar en todo momento que obedecen ese mandato. como fundador del nuevo Imperio, perdió todo sentido de la proporción
Además, la Constitución limita el poder del Estado democrático, pues y, en todo caso, excedió lo posible y lo soportable, llevándonos así a una
establece los deberes del ciudadano junto con sus derechos inalienables catástrofe que nos enseña que la historia ha condenado al fracaso los
en contra del Estado. intentos por dominar el mundo. Ahora, sólo puede quedar el conoci-
Por supuesto, en este tipo de gobierno están presentes también las miento de que nuestra tarea consiste en ser no sólo buenos alemanes,
eternas carencias de las instituciones humanas, siendo sobre todo difícil sino buenos europeos, ante la atrofia y la desesperación. Debemos tener
la elección del líder, por la ambición de los partidos; pues aquél que nueva consciencia de lo que era nuestro gran espíritu creador mundial
sabe ganarse a las masas con el arte de la oratoria no necesita más ser de principios de! siglo XIX, al cual últimamente tachábamos de "Poeta
un político precavido. Pero la pronunciación pública ofrece la garantía y Pensador", como algo ajeno a la realidad: Más allá de la comunidad
de reconocer los errores y corregirlos. De todas maneras, la forma de nacional como un todo se levanta una comunidad cultural occidental
gobierno democrática, frente al Estado Autoritario, que rige imponien- que por su parte se ve limitada por la humanidad como un todo. En la
do, atemorizando y con un poder ilimitado, tiene laventaja indiscutible reorientación de este conocimiento, intentaremos romper las limitacio-
de que e! mal y e! crimen no pueden realizarse en secrete!. 'Repito: la nes de la nacionalidad y plantearnos, cOOhlüeadores e industriosos que
democracia se desarrolla de diferentes maneras y se realiza Con distin- somos, en el servicio de una nacionalidad (alemanidad) como totalidad
tos contenidos, pero basa su esencia sobre todo en el reconocimiento incluyente. Seremos nuevos ciudadanos de! mundo, segón el ejemplo
de todos como seres con vocación religiosa, moral y política. Distingue de nuestros llamados espirituales, que contribuyen, en hermandad con
la grandeza humana en su llamado a tomar decisiones sensatas por sí otros pueblos, a crear espacio para una humanidad elevada y órdenes

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MARlANNE WEBER. ENSAYOS SELECTOS

completos bajo e! signo de la paz. La segregación nacional de aquí en


adelante es tan imposible como satisfactoria en pruebas bélicas - una
CRONOLOGÍA DE MARIANNE WEBER (1870-1954)*
nueva época se presenta, cuya faz todavía permanece oculta_ Aún no
brilla ninguna estrella para nosotros desde lo alto. Nuestro pueblo, pobre /':,
y derrotado, necesita sobre todo nuestra acción conjunta. No obstante,
no hemos perdido nada de fuerza, ni nuestra disposición, en el conoci-
miento de que no es e! "todo" sino parte de una colectividad incluyente
que requiere sus servicios_ Retomaremos las fuerzas encaminadas a ganar
poder exterior en e! mundo y las redirigiremos hacia dentro. Hemos
sufrido y tenido experiencias más profundas que otros pueblos acerca 1870: Marianne Schnitger nace e! 2 de agosto en Oerlinghausen, pro-
de la naturaleza hmnana. A través de! sufrimiento seremos purificados y vincia de Lippe en e! occidente de Alemania, cercana al Rin. Su madre,
profundizados. A través de! mérito espiritual renaceremos internamente. Anna, es la hija mayor de! empresario local del lino, Karl David Weber
Recuperaremos la dignidad perdida y e! respeto de los demás. y de Marianne Niemann Weber. Su padre Eduard Schnitger, médico,
empieza a mostrar desórdenes mentales, lo mismo que otros tres her-
manos_
1873: Muere su madre, poco después de dar a luz a una hija, quien
fallece también. Marianne padece asma; su padre la lleva a Lerngo, un
poblado cercano, donde reside su abuela Schnitger con su hija soltera,
Flora. La tía, Flora Schnitger, es una maestra disciplinada y religiosa
ferviente de la Escuela Superior para Niñas. En su autobiografía, Le-
benserinnerungen (1948), Marianne recuerda a estas dos mujeres, como
quienes le enseñaron e! amor a la inteligencia, la bondad y la fortaleza
interior en un hogar dedicado al cuidado de los tíos enfermos.
1877-1886: Periodo escolar en Lemgo, donde asiste a la Escue!a Estatal
para Niñas, actuahnente el [Gymnasium1 Bachillerato MarÍanne Weber.
Enfrenta el internamiento de su padre. Maríanne realiza frecuentes

* Elaborada por MayaAguiluz lbargüen. Para esta cronología se eligieron acontecimientos


y hechos que enmarcan los 84 años de la vida de Marianne, parte de su tiempo de convivencia
con Max \Veber y el mismo ciclo de historia alemana que le tocó atestiguar. Su primer referente
fue la cronología "en link" a la biografía de Marianne Weber en línea, elaborada por K. Aettner,
"Marianne Weber 1870-1954. Lebenslauf", http://www.lemgo.net/258.htmL Ésta fue traducida por
Mónica del Carmen Vázquez F., dentro del Proyecto PAPIIT-UNAM: IN307706 "Protosociologías del
siglo XX. Intervenciones sociales desde otros lugares".
Se han consultado las siguientes obras: Britton, 1979; de donde se toman citas directas de las
memorias de Marianne Weber (Weber, Mn., 1948; trad. propia); Wust y Weber, Mn., 1951; Weber,
Mn., 1995[1926]: 633-38 y Radkau, 2009. Asimismo han sido de utilidad: Weia, 2009; ROLh,j.,
2007 [1996J; GilVillegas, 2008; L6wy, 2007;Joas, 2003: 55-83; González Garáa, 1989;Jaspers, 1980
[1937]. Las anteriores, y otras referencias que han podido citarse, pueden consultarse en este mismo
volumen, en la bibliografía al final de ~Marianne Weber, escritura en fuga. Una introducción".

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