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Introducción al Estudio de las

Relaciones Internacionales:
100 años de disciplina

Editores:
Rafael Velázquez Flores
Jorge A. Schiavon
Luis Ochoa Bilbao
David Horacio García Waldman

México, 2019

UABC, CIDE, BUAP, UANL


Introducción al Estudio de las Relaciones Internacionales:
100 años de disciplina

Las opiniones y datos contenidos en este libro son de la exclusiva responsabilidad de


sus autores y no representan el punto de vista de las instituciones que lo editan.

Primera edición: Agosto de 2019.

ISBN: Pendiente

D.R. © Rafael Velázquez Flores, Jorge A. Schiavon, Luis Ochoa Bilbao, David Horacio
García Waldman

D.R. © Centro de Investigación y Docencia Económicas


D.R. © Universidad Autónoma de Baja California
D.R. © Benemérita Universidad Autónoma de Puebla
D.R. © Universidad Autónoma de Nuevo León

Prohibida su reproducción parcial o total por cualquier medio, sin autorización escrita
del titular de los derechos patrimoniales.

Impreso y hecho en México/Printed and made in Mexico


Contenido

Presentación

Primera parte
La disciplina de las Relaciones Internacionales
Cap. 1 Origen y desarrollo de la disciplina
Rafael Velázquez Flores, Jorge A. Schiavon, Luis Ochoa Bilbao y David Horacio García
Waldman

Cap. 2 Sistema internacional


Rafael Velázquez Flores, Luz Araceli González Uresti y David J. Sarquis
2.1 Sistema de ciudades-estado (Antigüedad a 1648)
David J. Sarquís
2.2 Sistema Westphaliano (1648-1815)
Sara Musotti
2.3 Sistema equilibrio de poder (1815-1918)
Gianandrea Nodari
2.4 Sistema institucional (1919-1945),
Luz Araceli González Uresti
2.5 Sistema bipolar 1945-1991)
Zidane Zeraoui
2.6 Sistema contemporáneo (1991-2019)
Walter Astié-Burgos
Cap. 3 Actores y Factores de las RI
Rafael Velázquez Flores y Luz Araceli González Uresti

Cap. 4 Los niveles de análisis


Marcela Maldonado y José Manuel Vázquez

Segunda parte
Áreas y conceptos de las Relaciones Internacionales
Cap. 5 Poder
Abdiel Hernández

Cap. 6 Seguridad internacional


Jorge Chabat

Cap. 7 Terrorismo
Mauricio Meschoulam

Cap. 8 Guerra y Conflicto


Gerardo Rodríguez Sánchez Lara y Naiki G. Olivas Gaspar

Cap. 9 Geopolítica
Carlos Argüelles Arredondo

Cap. 10 Gobernanza global


Zirahuen Villamar

Cap. 11 Política exterior


Rafael Velázquez Flores y Jorge A. Schiavon
Cap. 12 Estado y Nación
Luis Ochoa Bilbao

Cap. 13 Diplomacia
Jessica de Alba

Cap. 14 Negociación
Jessica de Alba
Cap. 15 Economía Internacional
Ignacio Martínez y Vera Prado

Cap. 16 Cooperación internacional


Juan Pablo Prado

Cap. 17 Integraciones regionales


Ninfa Fuentes

Cap. 18 Ética y Relaciones Internacionales


Ileana Cid Capetillo

Cap. 19 Derecho internacional


Nataly Rosas

Cap. 20 Organismos internacionales


Laura Zamudio
Cap. 21 Derechos humanos
Alejandro Anaya

Cap. 22 Migración internacional


Adriana Ortega y Claudia Ochman

Cap. 23 Medio ambiente y energía


Paulina Apellido y Oziel López

Cap. 24 Educación, Salud y alimentación


David García, Jimmy Ramos y Etienne Mulumeoderhwa

Tercera parte
Regiones y Relaciones Internacionales
Cap. 25 América del Norte
Arturo Santacruz

Cap. 26 América Latina


Jorge A. Schiavon y Alejandro Monjaraz

Cap. 27 Europa
Lorena Ruano

Cap. 28 Europa oriental


Mohamed Badine El Yattioui

Cap. 29 Asia Pacifico


Carlos Uscanga
Cap. 30 Asia Central
Enrique Baltar

Cap. 31 África
Myrna Rodríguez

Cap. 32 Medio Oriente


Marta Tawil

Cuarta parte
Enfoques teóricos de las Relaciones Internacionales
Cap. 33 Realismo y sus variantes
Rafael Velázquez, Jessica de Alba y Salvador González

Cap. 34 Liberalismo y sus variantes


Jorge A. Schiavon y Juan Pablo Prado

Cap. 35 Constructivismo
Arturo Santacruz

Cap. 36 Marxismo y variantes


Carlos Figueroa y Rogelio Regalado

Cap. 37 Otros enfoques


Araceli González y Adriana Ortega
Presentación

Rafael Velázquez Flores


Jorge A. Schiavon
Luis Ochoa Bilbao
David Horacio García Waldman

1919 fue un año de grandes esperanzas para el mundo. Meses antes había terminado
a Primera Guerra Mundial, que en aquel entonces se conoció como la Gran Guerra.
Ese conflicto fue el más devastador en la historia de la humanidad hasta entonces.
Millones de personas murieron, ciudades fueron destruidas y la economía mundial se
deterioró de manera significativa. Fue la primera guerra en la que los beligerantes
usaron aviones de combate, tanques blindados, submarinos, barcos acorazados,
ametralladoras. Lo peor fue que utilizaron por vez primera en una conflagración armas
químicas y biológicas. Además, fue el primer conflicto en donde el frente se llevó a las
ciudades también. Por tal motivo, millones de civiles perecieron entre 1914 y 1918. Por
las razones anteriores, era muy importante el proceso para finalizar la guerra. En 1919,
las potencias involucradas en el conflicto concluían los Tratados de Versalles, los
cuales establecieron la paz y construyeron las nuevas reglas del sistema internacional
que se empezaba a conformar. Ese mismo año aparecía la Sociedad de Naciones, la
cual se constituyó en la primera organización de alcance global y cuyo principal
objetivo era evitar un nuevo conflicto como el que había terminado.
En este contexto de paz y guerra, ocurre en 1919 un acontecimiento de mucha
relevancia para el mundo: el surgimiento formal de la disciplina de las Relaciones
Internacionales (en adelante RI), cuya existencia estaba ligada a los eventos
anteriormente descritos. En general, el propósito principal de esta nueva rama del
conocimiento era encontrar las causas del conflicto para impulsar esquemas de
cooperación que permitieran la paz y evitaran una nueva conflagración como la que
acababa de terminar. Todos estos acontecimientos (fin de la guerra, tratados de paz,
una organización internacional y el surgimiento de las RI) auguraban un nuevo orden
internacional y buscaban sentar las bases para una paz duradera. Por esas razones,
1919 significó un año de grandes esperanzas para la humanidad.
Los estudios internacionales no inician propiamente en 1919. Desde la época
antigua surgieron obras que se dedicaron a analizar temas vinculados a las relaciones
internacionales. Los trabajos de Tucídides, Sun Tzu y Kautilya, aportaron elementos
clave para entender la guerra, el conflicto y las estrategias para la negociación. Más
adelante, estas ideas contribuyeron a darle forma a la disciplina de las RI. Por ejemplo,
el libro Historia de La Guerra del Peleponeso, de Tucídides publicado entre el 429 y el
411 Antes de Cristo, es considerado por muchos el primer libro que aborda un tema
internacional desde una perspectiva histórica. El griego planteó una premisa que hoy
día permanece vigente: ―Los Estados fuertes hacen lo que quieren y los débiles lo que
pueden‖. Por su parte, Sun Tzu escribió por esas mismas fechas el libro El Arte de la
Guerra. Esta obra representa un conjunto de estrategias para ganar una guerra. Hoy
día, muchos utilizan el libro como un manual de negociación en los ámbitos militares,
campañas políticas, negocios y hasta en los deportes. El objetivo de la obra es hacer
recomendaciones para el triunfo. Por su parte, Kautilya aportó muchos ideas acerca de
la función que tiene el Estado en la economía, la guerra y la política. Su principal obra
fue el Artha-shastra, la cual apareció alrededor del siglo IV en India. Su obra
representa un manual de comportamiento para jefes de Estado.
Durante la Edad Media y en una etapa más contemporánea, diversos autores
escribieron obras muy importantes que también aportaron relevantes ideas para sentar
las bases de las Relaciones Internacionales, como fueron: Nicolás Maquiavelo, Tomás
Moro, Thomas Hobbes, Jean Bodin, Emmanuel Kant y Karl von Clausewitz, entre otros.
El primero redactó El Principe, un moderno manual para la obtención, mantenimiento
y aumento del poder. El segundo escribió Utopía, una obra que proponía un sistema
social ideal para el hombre en el que hubiera paz y se evitaran las guerras. Thomas
Hobbes, por su parte, fue el autor del famoso libro El Leviatán, el cual planteaba que el
mundo vive en un estado de naturaleza en donde los más fuertes buscan imponer su
voluntad. De estas ideas surge el concepto de anarquía como elemento natural del
sistema internacional. Por ello, los Estados deben buscar sus intereses en un ambiente
de competencia abierta. Por otra parte, Jean Bodin acuñó el término de soberanía, que
más tarde se convirtió en un concepto clave en las relaciones internacionales. Kant,
por su lado, escribió la obra La Paz Perpetua, que se convirtió en una especia de
tratado de paz que recomendaba el camino para evitar la guerra. Clausewitz también
realizó una contribución a la disciplina con su obra Sobre la Guerra, que también se
convirtió en un clásico. Una frase de Clausewitz muy discutida todavía en la actualidad
es que ―la guerra es la continuación de la diplomacia pero en otro terreno. Los autores
mencionados arriba también contribuyeron de manera significativa a la formación de
la disciplina más adelante.
Después de 1919, varios autores empezaron a darle forma más concreta a la
disciplina, entre ellos Goldsworthy Dickinson, Woodrow Wilson, Alfred Zimmern, y E. H.
Carr. Los cuatro son considerados los fundadores formales de la disciplina. El primero
fue un importante promotor de la Sociedad de Naciones y en 1920 escribió la obra
Causes of International War, la cual se convirtió en uno de los primeros trabajos de las
Relaciones Internacionales ya como disciplina científica. Woodrow Wilson, además de
ser un académico, fue presidente de Estados Unidos de 1913 a 1921. Su famoso
discurso ―Los 14 puntos de Wilson‖ sentó las bases de la Sociedad de Naciones y de
los principios que debían convertirse en los cimientos del idealismo. Por su parte,
Zimmern ocupó una cátedra de Relaciones Internacionales en la Oxford University y
fue co-fundador del Royal Institute of International Affairs. Fue uno de los primeros
especialista en la disciplina. Finalmente, Carr fue un historiador muy notable que en
1939 escribió uno de los primeros clásicos de la disciplina: The Twenty Year’s Crisis.
Esta obra planteó el fracaso del Idealismo de sus predecesores y propuso al Realismo
Político como un enfoque teórico más adecuado para explicar los fenómenos
internacionales. Carr inició, con su obra, los debates entre diferentes perspectivas
teóricas en el marco de la disciplina.
A pesar del inicio temprano de los estudios internacionales, existe un amplio
consenso entre los especialistas de que 1919 marca el origen formal de las disciplina
de las Relaciones Internacionales. Los trabajos anteriores efectivamente analizaban
temas globales, pero lo hacían desde otras perspectivas, como eran la Historia, la
Filosofía, la Sociología, el Derecho, la Economía, entre otras ciencias. Por eso, la
nueva rama del conocimiento adquirió una naturaleza multidisciplinaria a partir de
1919. Es claro que las RI se apoyaron de todas las contribuciones y las ideas anteriores
para poder ofrecer factores explicativos de la realidad internacional. Pero es a partir de
1919 cuando se conforma formalmente la disciplina. La evidencia es que, en ese año,
algunas universidades en Reino Unido y en Estados Unidos crearon cátedras dedicadas
al estudio de las relaciones entre las naciones. Además, en Nueva York aparece en
1921 el Council on Foreign Relations (CFR), un centro dedicado a investigar temas de
política exterior. Más adelante, el CFR inició con la edición de la revista Foreign Affairs,
la cual se convirtió en la primera en su tipo dedicada al análisis científico de la realidad
internacional.
Como se puede apreciar, 1919 representa el surgimiento formal de las RI. Por
ello, este libro tiene como principal objetivo servir de acto conmemorativo de los
primeros 100 años de la disciplina. Para lograr la meta, los coordinadores de la obra
invitaron a un número importante de especialistas en las relaciones internacionales
para escribir un capítulo que hiciera un reconocimiento al primer centenario de la
disciplina. La mayoría de los autores son mexicanos o trabajan en instituciones en
México. Por lo tanto, esta obra es una contribución de México a los estudios
internacionales.
Esta obra tiene un segundo objetivo. Busca convertirse en un libro de texto que
facilite el aprendizaje de los principales temas de las Relaciones Internacionales. Para
ello, cada capítulo contiene ejercicios y elementos pedagógicos que ayudan a la mejor
comprensión de las cuestiones globales. El libro incluye los objetivos de cada capítulo,
burbujas de ―sabías qué‖, líneas del tiempo, resúmenes, preguntas guías, cuadros,
mapas, entre otros elementos. La idea es que la obra se convierta en un libro de apoyo
para los cursos de Introducción a las Relaciones Internacionales en los programas de
licenciatura en las diferentes universidades de México y de América Latina.
El libro está dividido en cuatro grandes secciones. La primera ofrece los
elementos básicos de las RI como son el surgimiento y desarrollo de la disciplina; el
concepto de sistema internacional y una breve reseña histórica de cada uno de ellos;
los actores y factores de las relaciones internacionales; así como los niveles de análisis
propios de las RI. La segunda parte incluye los principales conceptos de la disciplina
así como los temas más destacados de la política mundial, como son: poder,
seguridad, terrorismo, guerra, conflicto, política exterior, gobernanza global, economía
internacional, cooperación, integración regional, geopolítica, ética en las Relaciones
Internacionales, derechos humanos, derecho internacional, organizaciones
internacionales, medio ambiente, energía, migraciones, educación, alimentación y
salud, entre otros. La tercera parte analiza de manera breve cada una de las regiones
geográficas del mundo. La idea es ofrecer un panorama global desde una perspectiva
histórica y contemporánea de cada una de las áreas más importantes. La última parte
describe los principales enfoques teóricos que buscan explicar la realidad internacional.
No es posible incluir todos los que están disponibles en este momento, pero se hizo
una selección de los más usados y de los más adecuados.
Como se puede observar, el libro es muy amplio en cuanto temas. Busca ofrecer
herramientas conceptuales, metodológicas y teóricas para desarrollar una amplia
visión de las relaciones internacionales con bases científicas. La obra está dirigida
principalmente a estudiantes de los primeros semestres de la licenciatura en Relaciones
Internacionales, pero también puede ser útil para diplomáticos, funcionarios públicos,
periodistas, miembros de organizaciones civiles, y todo aquel interesado en los temas
internacionales.
En particular, el libro es altamente pertinente. El año 2019 es la fecha de
conmemoración del primer centenario de las Relaciones Internacionales como
disciplina, pero también es un año muy complejo para el mundo. Existen conflictos en
varias partes del mundo, como los de Siria, Palestina, Venezuela, Yemen, Afganistán,
Iran, Corea del Norte, entre otros. Estos conflictos amenazan la paz y la estabilidad
mundial. Además, varios problemas se han agudizado como son la pobreza, el
terrorismo, el crimen organizado, el cambio climático, las crisis financieras, las
migraciones, las violaciones a los derechos humanos, entre otros. Por si fuera poco, la
sociedad internacional está amenazada por un nuevo nacionalismo que puede afectar
la convivencia entre los países. Los casos del Brexit en Reino Unido y de la nueva
política proteccionista de Estados Unidos con Donald Trump como presidente
amenazan a la misma globalización e interdependencia. En 2019 ya hay una aguda
guerra comercial entre Estados Unidos y China que puede afectar a otras regiones.
Una herencia importante de la Segunda Guerra Mundial es que, desde
entonces, las grandes potencias ya no se enfrentan directamente. Es decir, usan a
terceros países para arreglar sus diferencias y mostrar su poderío. Los casos de Corea,
Viétnam, Cuba, Afganistán, durante la Guerra Fría, demuestran esa premisa. Esta idea
y el papel de las organizaciones internacionales, como la ONU, parecen garantizar que
no ocurra una nueva guerra mundial o que las potencias no utilicen bombas atómicas
entre ellas. Sin embargo, el riesgo de un conflicto mayor es latente en 2019 gracias a
las diferencias actuales entre las distintas potencias. En este contexto, otro de los
propósitos de este libro es ofrecer herramientas para el entendimiento del sistema
internacional contemporáneo.
Finalmente, los coordinadores de la obra buscan agradecer a cada uno de los
autores de los capítulos por su importante contribución. El éxito de la obra se debe a
ellos. También agradecen a las autoridades de la Universidad Autónoma de Baja
California (UABC), del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), de la
Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) y de la Universidad Autónoma
de Nuevo León (UANL) por su apoyo y confianza para la concretización de esta obra.

Mayo de 2019.
PRIMERA PARTE
La disciplina de las Relaciones Internacionales
Capítulo 1.
El surgimiento y desarrollo de la disciplina de las
Relaciones Internacionales

Rafael Velázquez Flores


Jorge A. Schiavon
Luis Ochoa Bilbao
David Horacio García Waldman

Objetivos
 Definir el concepto de Relaciones Internacionales.

 Describir el surgimiento y desarrollo histórico de la disciplina en México y el mundo.

 Identificar su objeto y método de estudio.

 Ubicar el lugar y la relación que guarda la disciplina con otras ramas del conocimiento.

¿Qué son las Relaciones Internacionales?

Resulta importante iniciar este capítulo con una definición general sobre el concepto
principal de esta obra: las relaciones internacionales. En el ámbito académico, existe
un amplio debate sobre la naturaleza del término. Semánticamente, se trata de las
vinculaciones entre las naciones. Sin embargo, hay un amplio número de actores que
interactúan en el plano mundial más allá de las fronteras nacionales. Antes, es
necesario hacer una distinción entre dos conceptos prácticamente idénticos, pero con
distinta connotación: ―Relaciones Internacionales‖ con mayúsculas y ―relaciones
internacionales‖ con minúsculas. El primer concepto alude a la disciplina que estudia
las interacciones entre los diversos actores en el sistema internacional. El segundo es,
en la práctica, el objeto de estudio de esa disciplina. Es decir, las Relaciones
Internacionales (RI) son una disciplina científica que estudia las ―relaciones
internacionales‖ o, en otras palabras, los acontecimientos que suceden en el sistema
internacional.
Si bien también prevalece una discusión sobre la autoría del término ―relaciones
internacionales‖, existe un amplio consenso en que fue el pensador inglés Jeremy
Bentham quien empleó por primera vez el concepto. En su obra Principios de moral y
legislación, de 1789, Bentham propuso el término para referirse al vínculo entre las
naciones en el sistema internacional.
Otro concepto asociado es el de ―relaciones entre
Estados‖. El inicio de estas interacciones se remonta a la Paz de
Westfalia en 1648. Después de este importante
acontecimiento, surgen los Estados modernos y, por lo tanto, las
relaciones entre ellos. En resumen, las relaciones
internacionales (con minúscula) surgen muchos años antes de
la era cristiana, mientras que las relaciones entre Estados modernos surgen a partir de
1648.
Varios autores han aportado distintas ¿Sabías qué…?
definiciones sobre el concepto. Por ejemplo, Las Relaciones Internacionales con
Hans Morgenthau (2005) establece que las mayúsculas se refieren a la disciplina que
estudia las interacciones de los distintos
Relaciones Internacionales son teorías que actores en el plano global. Con minúsculas, se
brindan orden y significado a un conjunto de trata del objeto de estudio de esta rama del
conocimiento.
fenómenos en el plano internacional y que sin
éstas dichos fenómenos permanecerían
desconectados e incomprensibles, y que deben cumplir con las pruebas de la lógica y
el empirismo. Lo que lleva a que la teoría debe ser consistente con los hechos y con sus
mismas premisas. Por su parte, Kenneth Waltz (2010) define a las Relaciones
Internacionales como teorías que sirven principalmente para explicar los resultados de
la política internacional, además de explicar la política exterior de los Estados, de su
economía y de otras interacciones. Pero ambas explicaciones, la económica y la
política deben de ser explicadas en conjunto y no sustituirse una por otra. Para
ampliar y diversificar las definiciones anteriores, Steans, Pettiford, Diez y El-Anis (2010)
determinan que las Relaciones Internacionales pueden ser definidas en un sentido
estricto como el estudio de todo lo concerniente a los Estados y a su interacción con
otros a través de la política exterior, la diplomacia y la guerra. Asimismo, en un sentido
amplio, las Relaciones Internacionales son el estudio de la condición humana en una
escala global. De manera coincidente, Brown y Ainley (2009) dividen a las Relaciones
Internacionales en un sentido convencional o estatocéntrico como el estudio de las
relaciones de los Estados, entendidas estas principalmente en términos diplomáticos,
militares y estratégicos; y en un sentido pragmático como el estudio de las
transacciones transfronterizas en general y de las formas en que se relacionan los
Estados y los actores no estatales entre sí.

En un afán más integrador, Mingst, McKibben, y Arreguín-Toft (2018) coinciden en


que las Relaciones Internacionales son el estudio de las interacciones entre varios
actores que participan, y del comportamiento de estos actores en conjunto dentro de
la política internacional, tales como los Estados, organizaciones internacionales,
organizaciones no gubernamentales y entidades subnacionales, que incluye
burocracias y gobiernos locales, así como a los individuos. Para efectos de este texto,
se entienden las Relaciones Internacionales como la disciplina científica que estudia las
acciones e interacciones de los diferentes actores en el sistema internacional.

Importancia de estudiar las relaciones internacionales

Hoy en día, es ampliamente aceptado que lo que ocurre en el mundo afecta directa o
indirectamente la vida cotidiana de las personas. Por ejemplo, un conflicto en el Medio
Oriente puede aumentar el precio de la gasolina, lo que perjudica directamente la
economía de los individuos. Asimismo, un desastre natural en América Latina puede
modificar el valor de ciertos productos agrícolas en otras partes del mundo. Una
declaración de un jefe de Estado o gobierno puede impactar en la cotización de las
divisas internacionales. Es decir, el mundo está crecientemente inmerso en un proceso
globalizador y, por tanto, de mayor interdependecia. Es en este contexto donde el
estudio de las relaciones internacionales adquiere relevancia para entender su impacto
en el plano nacional y local.
Es claro que hoy día la sociedad mundial requiere de menos conflicto y más
cooperación. Tanto conflicto como cooperación son, sin duda, dos conceptos básicos
para las Relaciones Internacionales y, precisamente, uno de sus objetivos es identificar
las causas de los conflictos y la cooperación en el sistema internacional. Así, los
estudiosos e interesados pueden hacer propuestas para reducir el desacuerdo y
aumentar la colaboración internacional.
En la actualidad, las causas de los principales problemas que aquejan a la
humanidad son multifactoriales. Esto significa que la pobreza, la degradación del
medio ambiente, las migraciones, la violación a los derechos humanos, las crisis
económicas, la corrupción, etcétera, no son problemas exclusivos de un solo país.
Muchos de estos temas tienen su origen en el ámbito global. Por ello, la solución
requiere de la participación de la comunidad internacional en su conjunto. Siendo así,
son necesarias las medidas multilaterales para resolver esos conflictos. Las decisiones
unilaterales no contribuyen a su arreglo. Bajo esta misma lógica, la distinción entre lo
interno y lo externo se diluye cada vez más. Por ello, el mundo requiere de visiones
―intermésticas‖, es decir, existe una necesidad de adoptar estrategias que combinen
acciones de política interna y externa para la solución de problemas de naturaleza
global.
El sistema internacional es cada día más complejo. El número de actores que
participan en los procesos globales se ha incrementado exponencialmente. Después de
la Segunda Guerra Mundial, surgieron diversas organizaciones internacionales y, en la
actualidad, su número se ha multiplicado. A finales del siglo XX, aparecieron en la
escena global otros jugadores de naturaleza distinta, como empresas transnacionales,
grupos terroristas, crimen organizado, entre otros. En consecuencia, a principios del
siglo XXI, tanto el número como la naturaleza de estos actores es enorme. Por ende,
el sistema internacional contemporáneo resulta altamente complejo. De ahí surge la
necesidad de estudiar su funcionamiento y sus efectos sobre la sociedad global.
Por otro lado, el número de temas de la agenda global también ha
experimentado un incremento significativo. Durante la Guerra Fría, prevalecían ciertos
asuntos relevantes, tales como la seguridad, comercio, desarme, descolonización, entre
otros. Ahora, los asuntos de la política internacional también se han incrementado
exponencialmente. A principios del siglo XXI, hay asuntos de vital importancia para la
supervivencia y bienestar de las personas, como son el cambio climático, las
migraciones, los derechos humanos, la cooperación, el terrorismo, el narcotráfico, por
mencionar algunos. En este marco, las Relaciones Internacionales, como disciplina,
tienen mucho que aportar para el análisis y la atención de esos problemas.
En el mundo, existen países ricos y pobres. Hoy el contexto mundial evidencia y
acentúa la desigualdad: naciones muy poderosas que ejercen un predominio sobre las
débiles. Esta dicotomía ha llevado al mundo a una importante polarización económica
pero también ideológica. Por todas las razones mencionadas arriba, actualmente la
disciplina de las Relaciones Internacionales ha adquirido mayor importancia entre las
Ciencias Sociales.

El origen de la disciplina

A menudo existe una confusión sobre el inicio de las Relaciones Internacionales como
disciplina científica. Algunos ubican su nacimiento a partir de la Paz de Westfalia en
1648 cuando surgen los Estados modernos. Otros aceptan que su nacimiento es a
partir del término de la Primera Guerra Mundial en 1919 y otros más argumentan que
la Segunda Guerra Mundial dio origen a la disciplina. Todas estas versiones enlistan
argumentos válidos. Inclusive, es posible afirmar que los estudios internacionales nacen
con Tucídides, hacia el año 500 año a.C., con su famosa obra La Guerra del
Peleponeso. Este trabajo fue uno de los primeros textos en abordar una temática
internacional. Más adelante hubo muchas más obras que contribuyeron
significativamente a la construcción del pensamiento global. Sin embargo, todas ellas
analizaban esos fenómenos desde la perspectiva filosófica, histórica, sociológica,
política, jurídica y económica. Es decir, no existía
una visión internacional como tal. ¿Sabías qué…?
Al término de la Primera Guerra Mundial,
El origen “formal” de la disciplina de
tuvo lugar una serie de acontecimientos de gran las Relaciones Internacionales es el
peso que llevaron a algunos interesados en el año 1919, una vez que terminó la
tema a la conformación de una nueva disciplina. Primera Guerra Mundial. Su objetivo
En primer lugar, fue creada la primera principal fue evitar una conflagración
organización de carácter universal, la Sociedad como la que había terminado un año
de las Naciones, cuyo objetivo era establecer antes. Anteriormente existieron
estudios sobre temas internacionales,
normas que garantizaran la paz y evitaran un pero se hicieron desde las perspectivas
históricas, filosóficas, jurídicas,
económicas, entre otras. Por lo tanto,
1919 marca el inicio “formal” de esta
disciplina.
conflicto como el que acababa de terminar. A la par, surgieron cátedras especializadas
en las relaciones internacionales en universidades británicas y estadounidenses.
También aparecieron centros de investigación dedicados a esos temas, los cuales
empezaron a producir libros y revistas especializadas.
Bajo este contexto, es factible apuntar que las Relaciones Internacionales (con
mayúsculas) como disciplina científica surgen a partir del fin de la Primera Guerra
Mundial. Por otro lado, las relaciones internacionales (con minúsculas) datan a partir
del primer contacto entre dos comunidades distintas, lo que ocurrió miles de años
antes de la era cristiana. Es decir, no hay una fecha exacta de cuándo surgieron las
relaciones internacionales. El primer registro histórico que se tiene de un contacto entre
dos comunidades diferentes es el Tratado de Qadesh. Este documento fue un acuerdo
de paz firmado entre los imperios egipcio e hitita en 1269 a.C., el cual ponía fin a una
larga guerra entre ellos. Pero es muy probable que antes de ese evento hayan ocurrido
contactos entre dos comunidades distintas. En resumen, las Relaciones Internacionales
(con mayúsculas) como disciplina científica aparecen, formalmente, a partir del
término de la Primera Guerra Mundial en 1919. Después de la Segunda Guerra
Mundial, esta rama del conocimiento se consolidó y empezó a tener mayor presencia
en muchos otros países.

El desarrollo y fortalecimiento de la disciplina

Como ya se mencionó, el estudio formal de las Relaciones Internacionales como


disciplina científica inició en 1919, después del término de la Primera Guerra Mundial.
Es decir, esta conflagración global tuvo un impacto directo en la conformación de esta
disciplina. Por lo tanto, los primeros estudiosos buscaban formas y medios para evitar
un nuevo conflicto de proporciones similares al que acababa de finalizar. Bajo este
contexto, en la enseñanza de las Relaciones Internacionales prevaleció, en sus inicios,
un enfoque idealista porque intentaba alcanzar la paz mediante la cooperación, las
instituciones y las normas internacionales. Anteriormente, los interesados en estos
temas estudiaban los fenómenos mundiales desde una perspectiva jurídica, filosófica e
histórica.
Los primeros estudios formales aparecieron en Inglaterra y Estados Unidos, por
lo que esta disciplina tuvo un carácter anglosajón desde sus inicios. La Universidad de
Aberystwyth, Gales, estableció la primera cátedra dedicada primordialmente al estudio
de las relaciones internacionales. Más adelante, la London School of Economics (LSE)
fundó otra cátedra similar. En Estados Unidos, en 1921, se erigió el Consejo de
Relaciones Exteriores (Council on Foreign Relations), que fue la primera institución de
investigación dedicada exclusivamente al análisis de los fenómenos mundiales. El
Consejo creó también, desde su fundación, la revista Foreign Affairs, la primera
publicación académica centrada en estos temas.
Sin embargo, la visión idealista con la que inició la disciplina pronto mostraría su
limitado poder explicativo. Veinte años después surgió un nuevo conflicto, aun de
mayor alcance que la Primera Guerra Mundial. Desde la década de 1920, varios
académicos ya habían cuestionado las propuestas idealistas y planteaban que este
paradigma tenía serias limitaciones explicativas por lo que no resultaba la mejor
alternativa teórica. Por lo tanto, en el periodo de entre guerras apareció el enfoque
realista y, en consecuencia, nació el primer debate entre idealistas y realistas. Así, al
terminar la Segunda Guerra Mundial en 1945, el realismo se convirtió en el enfoque
dominante en la enseñanza de las Relaciones Internacionales.
Más adelante, a finales de la década de 1950 y principios de la de 1960,
emergieron nuevas perspectivas de estudio. Algunos académicos plantearon que el
realismo carecía de suficiente poder explicativo y, por lo tanto, era necesario emplear
una metodología más científica. Entonces surgió el segundo debate de la disciplina: los
―científicos‖ que usaban visiones positivistas y los tradicionalistas que se apegaban a
los enfoques realistas e idealistas.
En la década de 1970, tuvieron lugar tres acontecimientos internacionales que
revolucionaron el pensamiento internacionalista: la guerra de Vietnam, la caída del
sistema de Bretton Woods y el final del patrón oro/dólar por parte de Estados Unidos
en agosto de 1971, y el boicot petrolero de la Organización de Países Exportadores de
Petróleo (OPEP) a los países de Occidente. Estos acontecimientos ponían en duda las
bases explicativas del realismo al proponer que el poder no era la única variable que
explicaba el comportamiento de los Estados. Siendo así, los internacionalistas
empezaron a tomar en cuenta de manera sistemática otras variables relevantes para
explicar las acciones estatales en el sistema internacional, como aspectos económicos,
otros actores no gubernamentales, los regímenes internacionales, las instituciones,
entre otros. Nació así el tercer debate teórico de las RI entre los neorrealistas y los
neoliberales institucionales, el cual dominó la discusión teórica entre los académicos
hasta finales de la década de 1980.
Obviamente, los académicos en el mundo desarrollaron nuevas formas de
aproximarse a los fenómenos internacionales, ya sea desde los enfoques marxistas, la
teoría general de los sistemas, las teorías institucionales y neoinstitucionales, el
postmodernismo como el feminismo, entre muchos otros enfoques teóricos. A partir de
la década de 1990, nació una propuesta teórica muy distinta a las tradicionales: el
constructivismo. Esta visión planteaba un enfoque novedoso, en el cual las
percepciones, las ideas, los valores y la identidad son elementos centrales para explicar
los fenómenos internacionales. Sin embargo, a principios del siglo XXI, un hecho
impactante vendría a cuestionar la viabilidad del constructivismo: los ataques del 11 de
septiembre de 2001 en Nueva York. Este suceso puso en la mesa de discusión el
fortalecimiento del realismo como el enfoque predominante para estudiar y enseñar las
Relaciones Internacionales.
Como se observa en la discusión anterior, el desarrollo y fortalecimiento de la
disciplina de las Relaciones Internacionales ha sido producto tanto de los debates
teóricos como de los eventos de alto perfil, como fueron la primera y segunda guerras
mundiales, la Guerra Fría, la detonación de las bombas atómicas, la crisis de los
misiles, las guerras de Corea y Vietnam, y finalmente los ataques del 11 de septiembre
de 2001.

Origen y desarrollo en México

El estudio universitario de las Relaciones Internacionales en México encontraría su


primera casa en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). En 1951 se
ofreció por primera vez la carrera de Ciencias Diplomáticas y admitió en su primera
promoción a 76 alumnos. El plan de estudios de la carrera en Ciencias Diplomáticas se
diseñó bajo la inspiración de los modelos de la LSE, del Institut d’Estudes Politiques de
la Universidad de París y de la Ecole de Ciences Politiques et Socials de la Universidad
de Lovaina. El contenido curricular privilegiaba las materias jurídicas e históricas,
dándole así un perfil propio que distinguiría la orientación de sus egresados.
También en 1951, el Mexico City College (fundado en 1940) abriría a sus
estudiantes de licenciatura la posibilidad de tomar, junto con materias
interdisciplinarias de historia, economía o sociología, un par de cursos de Relaciones
Internacionales y optar al grado de Bachelor of Arts in International Relations.
Posteriormente, El Colegio de México fundaría en 1960 el Centro de Estudios
Internacionales (CEI) por iniciativa de Daniel Cosío Villegas.
Tanto en la Universidad Nacional como en El Colegio de México, los estudios
internacionales buscaban resolver la necesidad que enfrentaba el país de preparar
cuadros diplomáticos y consulares de alto nivel para ingresar al Servicio Exterior
Mexicano (SEM) en el contexto mundial de la posguerra que exigía una
profesionalización de la labor diplomática. De hecho, la carrera de Ciencias
Diplomáticas en la Universidad Nacional surgió como parte de un proyecto auspiciado
por la UNESCO desde 1950, cuyo objetivo era fomentar la apertura del estudio
universitario de la diplomacia y las Relaciones Internacionales a lo largo y ancho del
orbe. Las tres instituciones aquí descritas pueden considerarse, sin lugar a dudas, como
las fundadoras de los estudios internacionales en México.
En 1967, la UNAM modificó los planes de estudio y cambió el nombre de la
licenciatura de Ciencias Diplomáticas a Relaciones Internacionales. Con el paso del
tiempo, en 1985, del Mexico City College surgirían dos instituciones universitarias
independientes: la Universidad de las Américas en el Distrito Federal y la Fundación
Universidad de las Américas afincada en Cholula, en el estado de Puebla. En ambas,
la licenciatura en Relaciones Internacionales sería parte de su oferta académica. Es así
que la formación de internacionalistas en México estaría concentrada en estas tres
instituciones hasta la década de 1980.
En esos años, dos personajes merecen ser reconocidos en la
historia de la disciplina en México. Mario Ojeda, egresado de la
primera generación de Ciencias Diplomáticas de la Universidad Nacional, se
incorporaría a El Colegio de México, donde dirigiría el CEI y luego sería presidente del
mismo Colegio de 1985 a 1995. Posteriormente, se convertiría en embajador de
México ante la UNESCO de 1995 a 1998. A lo largo de su carrera académica, perfiló
los contenidos del programa curricular de la licenciatura y redactó trabajos
fundamentales para el estudio de la política exterior mexicana. Una de sus principales
aportaciones fue la introducción en México de los planteamientos clásicos del realismo
en la teoría de las Relaciones Internacionales y su descripción de la ―interdependencia
asimétrica‖ o ―independencia relativa‖ para explicar las relaciones entre México y
Estados Unidos. Su libro Alcances y límites de la política exterior de México, publicado
en su primera edición en 1976, es considerado un clásico latinoamericano de las
Relaciones Internacionales.
En la UNAM, Modesto Seara Vázquez sería el parteaguas
de la modernización y la proyección nacional de la carrera de
Relaciones Internacionales en el país. Su labor docente abarcó
varias generaciones de internacionalistas. Además, fue el
principal promotor de la creación del Centro de Relaciones
Internacionales en la UNAM en 1970, que permitiría la
publicación, primero, del Boletín de Relaciones Internacionales (1970-1973), que luego
se convertiría en la revista Relaciones Internacionales, un referente fundamental junto
con Foro Internacional de la producción científica mexicana en la disciplina. Fundaría
también la hoy Asociación Mexicana de Estudios Internacionales (AMEI) en 1982, la
cual ha convocado desde entonces hasta la actualidad, de manera ininterrumpida, a
los académicos y estudiantes de Relaciones Internacionales a sus congresos anuales.
Además, sus obras sobre derecho internacional son consideradas piezas
fundamentales para entender el desarrollo de la carrera en México, entre ellas
destacan Del Congreso de Viena a la Paz de Versalles (1982) y La Organización de
Naciones Unidas a los cincuenta años (1995).
A partir de la década de 1990, la carrera experimentó un importante auge
resultado del proceso de apertura comercial de México, el cual permitió la apertura de
programas en nuevas universidades. Instituciones privadas y públicas de mucho
prestigio a lo largo de la geografía mexicana ofrecerían la licenciatura en Relaciones
Internacionales para un creciente número de estudiantes interesados en los temas
mundiales. La Universidad Iberoamericana comenzó con este boom en 1982, le
siguieron la Universidad de Guadalajara (UdG), la Universidad Autónoma de Nuevo
León (UANL), el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM) y el Centro de
Investigación y Docencia Económicas (CIDE), las cuales abrieron sus programas a
principios de esa década. Según Marie-Odette Colin (2000-2001), tanto la oferta
como la demanda académica por los estudios internacionales en México se explicaría
por las necesidades de un mercado laboral que experimentaba los cambios en el
sistema internacional y que requería de especialistas preparados en el comercio y los
asuntos internacionales, motivados, en buena medida, por la firma del Tratado de
Libre Comercio en América del Norte (TLCAN). También, dice Colin, esto impactaría
en la currícula de la licenciatura, dominada tradicionalmente por la historia y el
derecho, para incorporar materias de comercio, economía y finanzas internacionales.
Actualmente, la carrera se ofrece en más 100 universidades a lo largo y ancho del
país, y la oferta académica también incluye posgrados en la disciplina en instituciones
de prestigio que, en varios casos, cuentan con el reconocimiento del Consejo Nacional
de Ciencia y Tecnología (Conacyt), cuya acreditación también da cuenta del creciente
número de investigadores internacionalistas en el país.

Tabla 1. Origen y desarrollo de la disciplina de Relaciones Internacionales en México,


así como principales acontecimientos mundiales

AÑO RI EL MUNDO
1951 Se crea la carrera de Ciencias El 9 de enero se inaugura en Nueva
Diplomáticas en la Universidad York la sede de las Naciones Unidas.
Nacional Autónoma de México.
Se ofrece el Bachelor of Arts in El 18 de abril, Bélgica, Francia,
International Relations en el Alemania, Italia, Luxemburgo y los
Catálogo 1950-1951 del Países Bajos firman el Tratado de París.
Mexico City College.
China se anexa el Tíbet.
1959 Se publica el primer número de El 1 de enero triunfa la Revolución
la revista Foro Internacional de Cubana liderada por Fidel Castro.
El Colegio de México.
Declaración de los Derechos del Niño
por la Asamblea General de las
Naciones Unidas el 20 de noviembre.
1960 Se funda el Centro de Estudios Obtienen su independencia 17 naciones
Internacionales y la Licenciatura africanas, entre ellas, Ghana, Costa de
en Relaciones Internacionales Marfil, Madagascar, Nigeria, Somalia y
en El Colegio de México. Gabón.
1967 Se ofrece la Maestría en Estados Unidos, la Unión Soviética y el
Relaciones Internacionales en la Reino Unido firman el Tratado del
recién creada División de Espacio Exterior.
Estudios Superiores de la
UNAM. Se crea también el Anastasio Somoza se convierte en
Instituto Mexicano de Estudios presidente de Nicaragua.
Internacionales.
1968 Se ofrece el doctorado en Comienza la Primavera de Praga.
Relaciones Internacionales en la
Facultad de Ciencias Políticas y Protestas estudiantiles y huelga general
Sociales de la UNAM. en Francia.

Asesinato de Robert F. Kennedy.


Nixon gana las elecciones
presidenciales de Estados Unidos.
1970 Se crea en la UNAM el Centro Salvador Allende gana las elecciones
de Relaciones Internacionales y presidenciales en Chile.
comienza la publicación del
Boletín de Relaciones La guerra de Vietnam se extiende a
Internacionales Camboya.
1974 Se crea el Instituto Matías India detona su primera bomba
Romero de Estudios atómica.
Diplomáticos de la Secretaría
de Relaciones Exteriores. Dimite Juan Domingo Perón en
Argentina.
1982 Cambia el nombre de IMEI por Argentina invade las Islas Malvinas
el de Asociación Mexicana de iniciando así la guerra contra Gran
Estudios Internacionales (AMEI). Bretaña.
Se crea la licenciatura en
Relaciones Internacionales en la España se incorpora a la OTAN.
Universidad Iberoamericana.
1985 Se fundan la Universidad de las Ronald Reagan comienza su segundo
Américas en el Distrito Federal y periodo en la presidencia de Estados
la Fundación Universidad de las Unidos.
Américas en Cholula, Puebla;
ambas imparten la licenciatura Mijaíl Gorbachov es electo presidente
en Relaciones Internacionales. de la URSS.

España y Portugal se integran a la


Comunidad Económica Europea.
1991 Se crea la licenciatura en Estados Unidos y una coalición
Estudios Internacionales en la internacional comienzan la Guerra del
Universidad de Guadalajara y la Golfo contra Irak.
licenciatura en Relaciones
internacionales en la Con la firma del Tratado de Asunción
Universidad Autónoma de se crea el Mercosur.
Nuevo León. Renuncia Gorbachov a la presidencia y
la Unión Soviética deja de existir
oficialmente.
1992 Se crea la licenciatura en Fracasa el golpe de estado perpetrado
Relaciones Internacionales en el por Hugo Chávez en Venezuela.
Instituto Tecnológico Autónomo
de México. Se crea la Unión Europea con el
Tratado de Maastricht.
1993 Se crea la División de Estudios Bill Clinton toma posesión de la
Internacionales del Centro de presidencia de Estados Unidos en
Investigación y Docencia enero.
Económicas (CIDE). Se crea en
la UNAM el Centro de Eritrea se independiza de Etiopía.
Investigaciones Sobre América
del Norte (CISAN). Se firma la Constitución Interina en
Sudáfrica poniéndole fin al régimen de
Apartheid.
Fuente: elaboración propia.

Objeto y método de estudio de las Relaciones Internacionales

La disciplina de las Relaciones Internacionales ha sido objeto de varias críticas. En


primer lugar, hay quienes consideran que no se trata de una ciencia independiente por
carecer de un método propio de estudio. El argumento es que las Relaciones
Internacionales son una subdisciplina de la Ciencia Política y que, por lo tanto, no
gozan de autonomía. Sin embargo, los internacionalistas han refutado este argumento
gracias al desarrollo propio de las teorías de Relaciones Internacionales que incluyen
teorías como el realismo, idealismo, neorrealismo, neoliberalismo, constructivismo,
entre muchas otras.
En general, los especialistas en Relaciones Internacionales utilizan el método
científico para realizar sus investigaciones. Es decir, parten de la observación de los
fenómenos internacionales para establecer hipótesis de trabajo. Más adelante integran
evidencia empírica que permita sustentar o no estas hipótesis. Los expertos en la
materia utilizan metodologías tanto cualitativas como cuantitativas para llegar a sus
propias conclusiones.
En cuanto al objeto de estudio, algunos críticos afirman que las Relaciones
Internacionales no tienen un objeto de estudio propio. Esta crítica carece de sustento,
ya que mientras la Ciencia Política estudia las relaciones de poder dentro de la esfera
nacional (donde existe un principio ordenador jerárquico, en el cual el Estado posee el
monopolio de la violencia legítima), las Relaciones Internacionales analizan las
relaciones de poder en el sistema internacional, el cual se caracteriza por tener como
principio ordenador la anarquía, es decir, la inexistencia de una autoridad superior a
nivel global que dirima en última instancia los conflictos entre los actores
internaciones. En concreto, el objeto de estudio de las Relaciones Internacionales son
las acciones e interacciones de actores internacionales en un sistema internacional
caracterizado por la anarquía. En otras palabras, la interacción de diversos actores
internacionales, los eventos globales, los procesos de globalización, la creciente
interdependencia, el conflicto y la cooperación, las manifestaciones del poder y el
funcionamiento del sistema internacional son, en conjunto, el objeto de estudio de esta
disciplina.
RI y otras disciplinas

Es claro que las Relaciones Internacionales requieren del apoyo y acompañamiento de


otras ramas del conocimiento. En primer lugar, el criterio utilizado es que las
Relaciones Internacionales están al mismo nivel que otras Ciencias Sociales (ver cuadro
1). El argumento es que todas estas disciplinas están interrelacionadas y permiten,
conjuntamente, un mejor entendimiento de los asuntos globales.

Figura 1. Las Relaciones Internacionales y otras disciplinas

Fuente: elaboración propia.

Las Relaciones Internacionales precisan de la Ciencia Política, Economía, Derecho,


Historia, Sociología y otras ramas del conocimiento para explicar los fenómenos
globales. En otras palabras, las Relaciones Internacionales son una ciencia multi, intra
y transdisciplinaria. Por ejemplo, de la relación entre las Relaciones Internacionales y la
Ciencia Política surge la política internacional, como una subdisciplina que estudia los
fenómenos del poder fuera de las fronteras del Estado. Es decir, el centro de la política
internacional es el poder porque los actores buscan conseguir, preservar y aumentar su
poder. De la combinación de las Relaciones Internacionales y la Economía nace la
economía internacional (EI), la cual estudia dos grandes temas: el comercio exterior y
las finanzas internacionales. El eje principal de la EI es el mercado internacional
porque ahí se producen, distribuyen y venden los productos que buscan satisfacer las
necesidades de los individuos. De la unión entre la política internacional y la economía
internacional, aparece la economía política Internacional (EPI), la cual es una
subdisciplina que se encarga de estudiar la relación entre el poder y el mercado.
De la combinación entre las Relaciones Internacionales y el Derecho, surge el
derecho internacional (DI), el cual se define como un conjunto de normas que buscan
regular las relaciones entre los actores del sistema internacional. El DI se divide en
público y privado. El primero regula las relaciones entre sujetos gubernamentales y el
segundo entre los particulares. El eje principal del DI es la norma. En otras palabras, el
conjunto de reglas formales e informales que buscan influir en el comportamiento de
los sujetos del DI. Las reglas formales surgen de los tratados, las convenciones, y la
jurisprudencia. Las informales nacen principalmente de la costumbre.
La Historia también ocupa un papel fundamental para las Relaciones
Internacionales. Ambas ramas del saber han producido la historia diplomática (HI), la
cual representa el recuento y la narrativa de los eventos más destacados que han
tenido lugar en el sistema internacional. En este contexto, el eje de la HI es el evento
diplomático. Finalmente, la combinación entre las Relaciones Internacionales y la
Sociología da lugar a la Sociedad Internacional (SI), un concepto muy importante en el
que se vinculan los diferentes actores sociales de naturaleza global. Entonces, el centro
de la SI es el actor.

Resumen

 Las Relaciones Internacionales son una disciplina científica que estudia las
acciones e interacciones de los diferentes actores en el sistema internacional.

 El origen formal de las disciplina es en 1919 al término de la Primera Guerra


Mundial.

 El desarrollo y fortalecimiento de la disciplina de las Relaciones Internacionales


ha sido producto tanto de los distintos debates teóricos como de los eventos de
alto perfil.

 El objeto de estudio de las Relaciones Internacionales son las acciones e


interacciones de actores internacionales en un sistema internacional
caracterizado por la anarquía.

 Las Relaciones Internacionales son una ciencia multi, intra y transdisciplinaria.

Preguntas guía
1. ¿Por qué es importante estudiar a las relaciones internacionales hoy en día?
2. ¿Cuál es la diferencia entre relaciones internacionales y Relaciones
Internacionales?
3. ¿Cuándo surgen de manera formal las Relaciones Internacionales como
disciplina científica?
4. ¿Cuál es el objeto y método de estudio de las RI?
5. ¿Cómo se relacionan las RI con otras ramas del conocimiento?

Bibliografía consultada y recomendada


Baylis, John y Steve Smith (eds.). (2008). The Globalization of World Politics: an
Introduction to International Relations. Nueva York: Oxford University Press.

Carr, E. H. (1962). The Twenty Years' Crisis 1919-1939. Londres: Macmillan Company.

Colin, Marie-Odette. (septiembre 2000-abril 2001). ―Desafíos de la enseñanza de las


Relaciones internacionales‖. Relaciones Internacionales, UNAM, 84-85, 107-108.

Legler, Thomas et al. (2013). Introducción a las Relaciones Internacionales: América


Latina y la política global. México: Oxford.

Mingst, Karen. (2018). Fundamentos de las Relaciones Internacionales. México: CIDE.

Morgenthau, Hans. (1986). La Política Entre las Naciones: La Lucha por el Poder y la
Paz. Buenos Aires: GEL.

Ochoa, Luis. (2011). La carrera de internacionales en México. Orígenes y situación


actual. México: El Colegio de México y Benemérita Universidad Autónoma de Puebla.

Schiavon, Jorge et al. (2016). Teorías de Relaciones Internacionales en el Siglo XXI:


Interpretaciones críticas desde México. México: UABC, AMEI y CIDE.

Rourke, John. (2002). International politics on the world stage. Nueva York: McGraw-
Hill.

Waltz, Kenneth N. (2001). The man, the state and the war (2a. ed. revisada). Nueva
York: Columbia University Press.
Capítulo 2.
El sistema internacional

Rafael Velázquez Flores


Luz Araceli González Uresti
David J. Sarquís

Objetivos

 Definir el concepto de sistema internacional.


 Identificar los principales componentes de un sistema internacional.

Introducción

El sistema internacional (SI) es una categoría básica de la disciplina de las Relaciones


Internacionales (RI). Incluso, muchos especialistas consideran que es el principal objeto
de estudio de esta joven ciencia. Diversos académicos de la disciplina han dedicado
amplias investigaciones sobre el tema. Los principales puntos de interés han sido la
estructura del sistema internacional, sus componentes básicos y el funcionamiento de
las partes.
A lo largo de la historia han existido diversos sistemas internacionales con sus
propias lógica y dinámica. Es decir, los sistemas internacionales no son estáticos, sino
que están expuestos a un proceso de continuidad y transformación constante. En este
contexto, una de las principales preocupaciones académicas entre los estudiosos de los
asuntos internacionales ha sido identificar las variables que determinan los cambios en
un sistema internacional.
Las preguntas que busca responder este capítulo son las siguientes: ¿Qué es un
sistema internacional? ¿Qué elementos componen a un sistema internacional? ¿Qué
factores contribuyen a un cambio de sistema internacional? Este capítulo está dividido
en dos partes. La primera describe las diferentes visiones sobre el concepto de sistema
internacional. La segunda identifica los principales componentes de un sistema
internacional con base en las diferentes conceptualizaciones.

Sistema internacional: concepto

Para describir el espacio en donde se desarrollan las relaciones internacionales, varios


autores han utilizado diversos términos: sociedad internacional, comunidad
internacional, orden internacional, sistema internacional, entre otros. Cada uno de
estos conceptos responde a diferentes visiones teóricas, ya sea enfoques sociológicos,
normativos o de interdependencia, respectivamente. Sin embargo, el concepto de
sistema internacional es más completo toda vez que parte de aproximaciones teóricas
sistémicas, cuya finalidad es explicar de manera amplia e incluso omnicomprensiva la
realidad a partir del análisis y explicación de al menos tres niveles: la estructura, las
conductas y el funcionamiento de los diversos componentes que lo constituyen. Definir
el concepto de sistema internacional, por tanto, es una tarea complicada. A pesar de
que diversos autores han buscado definirlo, en la literatura existe más diversidad que
consenso en torno a las conceptualizaciones.
La literatura sobre el concepto de sistema internacional es vasta. Los principales
estudios al respecto se han desarrollado en Estados Unidos (McClelland, 1955;
Goodman, 1965; Knorr, 1961; Kaplan, 1967; Waltz, 1979). Algunas corrientes anclan
su reflexión en las nociones teóricas formuladas desde la Teoría General de Sistemas
de Ludwig von Bertalanffy, tal es el caso de Charles McClelland. A mediados de la
década de los cincuenta con su obra Applications of General Systems Theory in
International Relations, McClelland fue de los primeros estudiosos en incursionar en
dicho enfoque y formular análisis del sistema internacional. Otro de los autores
tradicionales sobre el tema es Morton Kaplan. Este reconocido teórico define al
sistema internacional como un conjunto de variables relacionadas entre sí y ubicadas
en un ambiente específico (Kaplan, 1967, p. 4). De esta forma, la conducta regular de
sus componentes caracteriza las interacciones al interior del sistema. Cada sistema
tiene un conjunto de subsistemas que también están relacionados entre sí. Para
Kaplan, ―cuando un insumo (input) lleva a un cambio radical en las relaciones de las
variables del sistema, entonces se transforma la conducta característica del sistema‖.
Asimismo, los efectos (outputs) de un subsistema pueden convertirse en insumos para
el sistema en general. Es decir, un evento importante −resultado de un efecto− puede
ser un factor determinante en el cambio de un sistema. Por ejemplo, la política exterior
de un actor, en este caso un Estado-nación, es un efecto del sistema político interno y
esto puede representar un insumo importante para el sistema internacional.
Para Kaplan, las variables más importantes al interior de los sistemas son los
actores, los procesos, los valores y las estrategias. Con base en estos elementos,
Kaplan construyó seis sistemas como modelos analíticos: el sistema del equilibrio del
poder, el sistema bipolar flexible, el sistema bipolar rígido, el sistema universal, el
sistema jerárquico y el sistema de veto por unidad.1
Otro destacado teórico de las Relaciones Internacionales es Kal Holsti, quien
también ha hecho una importante contribución al estudio de los sistemas
internacionales. Para Holsti, un SI es un ―conjunto de entidades políticas
independientes −tribus, ciudades Estado, naciones o imperios− que interactúan con
una considerable frecuencia y de acuerdo a un proceso regular‖ (Holsti, 1967, p. 27).
El problema con esta definición es que solamente considera un tipo de actores del
sistema, las unidades políticas, y no toma en cuenta otros como serían las
organizaciones internacionales, empresas transnacionales, entre otros.
Holsti, al igual que Kaplan, considera al sistema internacional como una
herramienta analítica que puede ser utilizada para estudiar los sistemas sociales. El
teórico usa el término bajo dos modalidades: ―como una descripción de los patrones
regulares de interacción entre las unidades políticas independientes y como una
variable que explica el comportamiento de las unidades que componen el sistema‖.
Holsti también contempla cinco aspectos para caracterizar a los sistemas
internacionales: a) las fronteras del sistema, es decir, el grado de aislacionismo que
tenían las unidades en diferentes etapas históricas; b) la naturaleza de las unidades
políticas, que incluye los tipos de gobierno y el papel de la sociedad civil; c) estructura
del sistema internacional, que se refiera a la configuración de poder y los vínculos de
dominación y subordinación entre los actores; d) formas de interacción, es decir, los
tipos de contactos tanto diplomáticos como comerciales, rivalidades y la violencia que
pueden existir entre los actores del sistema; y e) y las reglas específicas del sistema, las
cuales norman las relaciones entre los actores.
Con base en estos cinco aspectos, Holsti clasifica y analiza diversos sistemas
internacionales, tales como el sistema estatal chino bajo la dinastía Chou, el sistema
griego de ciudades estado, el sistema bajo el Renacimiento italiano y los sistemas
europeos modernos a partir del siglo XVIII. Como resultado del análisis, Holsti plantea
cuatro tipos de sistemas internacionales: el jerárquico, el difuso, el bloque difuso y el
polar.2
Otro autor clásico es Kenneth Waltz, quien define el sistema internacional como
la distribución del poder entre las unidades básicas. En otras palabras, Waltz
enfatizaba el equilibrio del poder entre los principales actores como eje principal de un
sistema internacional.
Autores estadounidenses más contemporáneos también han trabajado el tema
(Pearson y Rochester, 1998; Mingst, 2003; Goldstein, 1994). Por ejemplo, Pearson y
Rochester definen al sistema internacional como ―un patrón general de relaciones
1
Para mayor información sobre las características de estos seis sistemas, consultar Kaplan (1967, pp. 21-53).
2
Para mayor información, consultar Holsti (1967).
políticas, económicas, sociales, geográficas y tecnológicas que dan forma a los asuntos
internacionales‖ (Pearson y Rochester, 1998, p. 41). Para estos autores, un SI es el
contexto general en el cual ocurren las relaciones internacionales en un tiempo
determinado. Mingst y Goldstein hacen importantes contribuciones desde la
perspectiva histórica y teórica de los sistemas internacionales.
En Europa, destacados académicos también han hecho una importante
contribución al estudio de los sistemas internacionales. Así, Marcel Merle considera
que cualquier sistema internacional está determinado por ciertos factores, como serían
los geográficos, demográficos, económicos, políticos e ideológicos, entre otros (Merle,
1991). Estos factores son un elemento relevante que influye en el comportamiento de
los principales actores del sistema: los Estados.
Por su parte, Esther Barbé define al SI como ―un conjunto de actores, cuyas
relaciones generan una configuración de poder (estructura) dentro de la cual se
produce una red compleja de interacciones (proceso) de acuerdo a determinadas
reglas‖ (Barbé, 1995). De acuerdo con Barbé, estos tres elementos −actores,
estructura y proceso− representan los componentes básicos de un sistema
internacional. Además, para esta autora ―el concepto de sistema internacional
presupone la existencia de un cierto orden, lo que no significa inmovilidad. Al
contrario, el sistema evoluciona e incluso puede desaparecer, en el momento en que la
distribución del poder en su seno (la estructura) varía sustancialmente.‖ La aportación
que hace Barbé es fundamental para el entendimiento del sistema internacional
porque, por una parte, identifica sus componentes principales y, por la otra, plantea
que un sistema internacional es dinámico y este puede cambiar cuando las estructuras
básicas se modifican.
Para efectos de este trabajo, un sistema internacional se entiende como un
conjunto de actores, factores, procesos y patrones que interactúan de manera
constante en un espacio y un tiempo determinado, bajo ciertas reglas y en función de
un eje rector. Por actores nos referimos no solamente a los Estados, sino también a las
organizaciones internacionales, las empresas trasnacionales, los medios de
comunicación de impacto internacional, la opinión pública internacional, los grupos de
terrorismo transnacionales, el crimen internacional organizado y los distintos individuos
que pueden tener influencia en el sistema internacional. Por ejemplo, el presidente de
Estados Unidos, quien de manera automática se convierte en la persona más poderosa
del mundo, el papa por ser el representante de mayor visibilidad de la religión católica
y algunos individuos de reconocimiento internacional, como ciertos artistas,
deportistas, diplomáticos o empresarios.
Por factores nos referimos al conjunto de variables que determinan las
características de un sistema internacional y que, a la vez, condicionan el
comportamiento de los actores en el sistema internacional. Los factores más
destacados son los geográficos, económicos, demográficos, tecnológicos, militares,
políticos, ideológicos, sociales y culturales, entre otros. Los procesos son los resultados
derivados de los comportamientos de cada actor del sistema y que se repiten de
manera frecuente. Los patrones son los elementos de cambio y continuidad que
brindan a un sistema estabilidad o variaciones. Por reglas, entendemos el conjunto de
normas que los actores establecen de manera explícita o implícita formal o informal
para acordar el tipo de comportamiento dentro del sistema. Por lo regular, existe un
eje articulador en el que se sustenta un sistema internacional, como lo veremos más
adelante.

Componentes del sistema internacional

A partir de las definiciones analizadas en la parte anterior, los componentes básicos del
sistema internacional son los siguientes: a) la naturaleza de los principales actores del
sistema, b) los objetivos y medios de los actores, c) el grado de polarización e
interdependencia, d) la distribución del poder y la riqueza, e) el eje del sistema
internacional, f) los eventos internacionales que pueden impactar y llevar a un cambio
de sistema, y g) las reglas del sistema.

Actores, objetivos y medios

Un componente básico que caracteriza a un sistema internacional es la naturaleza de


los principales actores; es decir, aquellos entes políticos, económicos o sociales que
pueden influir en el sistema internacional. Es necesario identificar los principales
actores transnacionales que existen e inciden en el sistema internacional. Por lo
general, se asume que el principal actor es el Estado. Sin embargo, se reconoce la
existencia e influencia de otros actores, tales como las organizaciones internacionales,
las empresas multinacionales, la opinión pública internacional, los individuos con
presencia mundial, e incluso el crimen organizado y los grupos terroristas. Bajo este
marco, es claro que un Estado sumamente poderoso, en un momento determinado,
puede, por medio de su política exterior, modificar un sistema internacional.
En segundo lugar, hay que considerar como componentes fundamentales de los
sistemas internacionales los objetivos de los actores y los medios con los que cuentan
para alcanzarlos. En su comportamiento, los actores, especialmente los Estados,
buscan satisfacer los intereses nacionales y promover los valores que los Estados
buscan proyectar hacia el exterior. De esta forma, cuando un Estado diseña su política
exterior, es fundamental conocer los intereses y objetivos que tienen los otros actores.
Sin embargo, no basta con saber las principales metas que tienen los actores, también
hay que distinguir los medios que están dispuestos a usar para alcanzarlos. Los
principales medios que tiene un Estado para alcanzar sus objetivos en el plano
internacional son el uso de la fuerza, la negociación diplomática, la diplomacia
coercitiva, las sanciones económicas, la ayuda, las alianzas, el Derecho Internacional,
entre otros.
Un cambio en la naturaleza de los actores, es decir, la aparición o desaparición
de una o varias potencias, imperios o alianzas, puede significar un cambio en el
sistema internacional. Asimismo, el cambio radical de los objetivos y los medios
también puede llevar a la modificación de un SI.

Grado de polarización e interdependencia

El siguiente punto es el grado de interdependencia y polarización que exista en un


momento determinado. La interdependencia se refiere al nivel de interconexión −es
decir el volumen de bienes, servicios, personas e información que fluye a través de las
fronteras− y vulnerabilidad y sensibilidad, que significa el efecto potencial de las
acciones de un país sobre otro. La polarización hace alusión a la flexibilidad o rigidez
de las alianzas entre los actores. El propósito es identificar los diferentes polos del
sistema. Los tipos pueden ser: unipolar, cuando existe una potencia dominante;
bipolar, cuando hay la presencia de dos bloques antagónicos; y multipolar, cuando hay
tres o más polos. Es también importante reconocer la flexibilidad y rigidez de los polos.
Obviamente, un cambio en la polarización y el grado de interdependencia pueden
llevar a la desaparición y al nacimiento de un nuevo sistema.

Distribución del poder y la riqueza (estructura)

Otro componente del SI es la distribución del poder y la riqueza. Este factor es uno de
los más importantes puesto que los principales conflictos internacionales tienen su
origen en estos dos elementos. De hecho, el poder es el eje de la política internacional,
mientras que la riqueza y el mercado lo son de la economía internacional.
Parafraseando a Tucídides, el temor a un cambio en el equilibrio del poder es la causa
más profunda de las guerras y los conflictos internacionales. De acuerdo a la teoría del
equilibrio del poder, el balance entre los diferentes actores permitirá mantener la paz y
la seguridad. No obstante, la realidad es que el sistema internacional es jerárquico
puesto que existen potencias hegemónicas que dominan a otros actores secundarios.
Por lo tanto, un cambio importante en la distribución del poder (estructura) y la riqueza
pueden llevar, sin duda, a una transformación del sistema internacional.
Eje, eventos y reglas
Normalmente, un sistema internacional gira en torno a un eje articulador. Es decir,
existe un factor de apuntalamiento en el cual descansa el sistema. El eje le ofrece al
sistema patrones de continuidad, equilibrio, estabilidad y consistencia, pero también de
cambio y variedad. Esto es, el eje no permanece fijo e inamovible, sino que puede
tener elementos de variación. Obviamente, la desaparición de un eje puede conducir al
nacimiento de un nuevo sistema internacional.
Asimismo, pueden existir eventos internacionales de gran impacto que pueden
llevar a la creación de un nuevo sistema internacional. El mejor ejemplo ha sido la
guerra. De manera frecuente, una guerra generalizada, en donde participan un grupo
amplio de actores, ha llevado al nacimiento de un nuevo sistema internacional. De
igual manera, los acuerdos de paz que establecen las nuevas reglas del sistema
también se han erigido en los elementos de cambio del sistema internacional.
Las reglas, que también se conocen como regímenes internacionales, son las
normas formales o informales explícitas o implícitas que establecen los actores para
regular su comportamiento en el sistema internacional. Estas reglas pueden ser
establecidas para un ámbito regional o para un tema en específico. Existen acuerdos
que se generan solamente para ciertos actores de una región, como sería Europa
occidental o América del Norte. También pueden existir reglas para ciertas áreas
temáticas, como serían comercio, finanzas, seguridad, armas nucleares, medio
ambiente, derechos humanos, entre otras. Pero también pueden existir reglas
generales para un sistema internacional en particular. En este sentido, un cambio
sustancial de las reglas puede conducir a la aparición de un sistema internacional
distinto.
El concepto de sistema internacional es, como lo hemos afirmado, una
categoría básica para el estudio de la realidad internacional por lo que ha sido objeto
de distintas formulaciones teóricas, las cuales otorgan distinto énfasis a los
componentes referidos. A pesar de esta aparente falta de unidad en su
conceptualización, hoy por hoy esta noción es indispensable para la comprensión de
las relaciones internacionales tanto en su condición actual como en su devenir histórico
gracias al análisis de los distintos sistemas internacionales existentes desde la
Antigüedad hasta el mundo contemporáneo.

Resumen
 Un sistema internacional es un conjunto de actores, factores, procesos y
patrones que interactúan de manera constante en un espacio y un tiempo
determinado, bajo ciertas reglas y en función de un eje rector.

 Los componentes básicos del sistema internacional son los siguientes: a) la


naturaleza de los principales actores del sistema, b) los objetivos y medios de los
actores, c) el grado de polarización e interdependencia, d) la distribución del
poder y la riqueza, e) el eje del sistema internacional, f) los eventos
internacionales que pueden impactar, y g) las reglas del sistema.

Preguntas guía
1. ¿Qué es un sistema internacional?
2. ¿Qué elementos componen a un sistema internacional?
3. ¿Qué factores contribuyen a un cambio de sistema internacional?

Bibliografía consultada y recomendada


Aron, Raymond. (1985). Paz y guerra entre las naciones. Madrid: Alianza.
Barbé, Esther. (1995). Relaciones Internacionales. Madrid: Tecnos.
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Capítulo 2.1
Sistema de ciudades-estado (Antigüedad a 1648)

David J. Sarquís

Objetivos

 Reflexionar sobre la dimensión histórica en el estudio de las Relaciones


Internacionales.
 Elaborar la categoría de sistema internacional histórico.

Introducción

El concepto de sistema internacional es de particular relevancia para los estudiantes de


nuestra área, porque constituye un objeto de estudio muy pertinente para justificar la
condición autónoma de nuestra disciplina, misma que ha sido objeto de un intenso
debate desde su surgimiento al término de la Primera Guerra Mundial.
Aunque este concepto es ampliamente utilizado hoy en día en la literatura
especializada, no existe realmente un consenso universal sobre lo que significa. Si bien
es cierto que la mayoría de los autores reconocen que el sistema está integrado por un
conjunto de ―actores‖ que se desempeñan en un ámbito esencialmente anárquico,
debido a la falta de un poder regulador de sus interacciones, no hay acuerdo
generalizado sobre la naturaleza o diversidad de los actores, los factores que
condicionan su comportamiento, la forma en la que ellos se desempeñan sobre el
escenario internacional ni tampoco sobre el modo de funcionar del sistema en su
conjunto.
Las distintas teorías de las relaciones internacionales tratan justamente de
responder a esas interrogantes y todas las que se derivan de esta problemática inicial,
es decir, determinar si es que de hecho existe y cómo funciona el sistema
internacional. Uno de los objetivos principales de esta obra en su conjunto es
justamente tratar de despejar esa incógnita.
El reto inicial en este apartado consiste en indagar sobre el horizonte histórico
del sistema, en otras palabras, precisar cuándo nace, para luego determinar cómo
opera; la tarea consiste en definir a partir de cuándo hay relaciones internacionales
como fenómeno socio-histórico observable y qué características tiene.
En la visión clásica, el sistema internacional contemporáneo nació a mediados
del siglo XVII, a raíz del término de la Guerra de los Treinta Años (1618-1648) y de la
consecuente firma de los Tratados de Westfalia (refrendados en las ciudades de
Münster y Osnabrück), lo que eventualmente dio paso a la creación del Estado
soberano (no subordinado a ninguna otra autoridad), de perfil territorial (en oposición
a los reinos dinásticos jerárquicamente ordenados bajo el poder imperial,
característicos de la Edad Media) y con una tendencia gradual a homogeneizar su
población (crear una nación) a diferencia de los estados multiétnicos del periodo
precedente.
La Guerra de los Treinta años es un hito histórico relevante, porque, a raíz de las
controversias generadas por el Movimiento de Reforma del siglo precedente iniciado
por Martín Lutero durante el primer cuarto del siglo XVI en contra de la hegemonía de
Roma sobre el resto de la Iglesia católica, hubo un periodo de más de un siglo de
guerras de religión que devastaron a Europa y finalmente produjeron la escisión de la
Cristiandad, de la cual eventualmente saldría la Europa moderna al irse conformando
los estados nacionales de manera gradual.
Este nuevo sistema operaría bajo la ficción de la igualdad jurídica, sin
reconocimiento a ninguna autoridad superior a la de cada Estado, lo cual generaría el
rasgo más característico del sistema: que cada quien tendría que velar por sus propios
intereses, lo que a su vez propiciaría un cierto nivel de anarquía, pues cada miembro
del sistema ostenta el derecho del recurso a la fuerza y la emplea de manera
discrecional. Estas nuevas condiciones de interacción geopolítica en Europa generaron
las bases del sistema internacional contemporáneo, integrado por entes soberanos,
carente de una autoridad común y, por lo tanto, característicamente anárquico, lo cual
impone una de las condiciones de operación más distintivas del sistema: la búsqueda
de un equilibrio de poder.

Los historiadores más ortodoxos de las relaciones internacionales sugieren que


esta fecha (1648), aunque simbólica, es adecuada, ya que no puede haber relaciones
internacionales propiamente dichas antes de la existencia de los Estados-nación, pero
al parecer se olvidan que los Estados nacionales solo empiezan a surgir como tales
durante el siglo XIX y se multiplican en el XX. Lo anterior deja abierta la pregunta:
¿puede hacerse referencia a fenómenos internacionales antes de que se firmaran los
tratados de Westfalia? Este breve ensayo es un esfuerzo por responder a tal
interrogante.

El sistema westfaliano

La visión clásica o westfaliana sugiere que los actores fundamentales del sistema son
los Estados soberanos (que solo a partir del siglo XIX se convertirían en ―nacionales‖) y
que estos operan, en lo principal, bajo la lógica de la balanza o el equilibrio del poder.
Dicha visión destaca, sobre todo, la especificidad de la interacción entre Estados-
nación, sobre la base de una política de competencia (y en ocasiones de cooperación,
siempre condicionada por el interés nacional de cada actor) que busca, en términos
sistémicos, mantener un equilibrio, frente a las aspiraciones de los Estados que
pretenden imponer su hegemonía formal sobre la totalidad del conjunto. De este
modo, el horizonte histórico de las relaciones internacionales se expandiría a menos de
cuatro siglos de existencia, una fracción mínima en el conjunto de la historia universal
de la humanidad.
¿Significa eso que no hubo relaciones ―internacionales‖ antes de la firma de los
tratados de Westfalia en 1648? Para responder a esta pregunta conviene tratar de
identificar el sentido y el alcance del concepto de relaciones internacionales.
Estrictamente hablando se refiere a un flujo de intercambios entre naciones, pero la
nación, como hemos dicho, es una forma de agrupación social muy reciente, que solo
surge en Europa occidental a fines del siglo XVIII, se consolida en el XIX y se propaga
por el resto del mundo en el siglo XX. Hay más de cinco mil años de historia
documentada, los cuales desde este punto de vista quedarían totalmente fuera del
horizonte de reflexión para los internacionalistas. Además, desde un principio, lo que
hoy en día llamamos ―relaciones internacionales‖ fueron, en realidad, relaciones, no
directamente entre las naciones, sino a través de sus estructuras políticas, por lo que, si
el argumento fuera el de hablar con propiedad, tendríamos que decir ―relaciones
interestatales‖. En fin, los nombres arraigan y la costumbre hace ley.
El asunto no tendría mayor relevancia si fuese el caso de que, en efecto, no
hubiera nada que ver durante todo ese extenso periodo en términos ‗internacionales‘
en el escenario histórico. Sin embargo, hay evidencia fehaciente −no solo de guerras o
intercambios comerciales, sino de procesos migratorios, alianzas, controversias
fronterizas e incluso tratados formales y reflexiones concretas en torno a todo este
campo de acción− que sugiere la necesidad de ampliar el alcance histórico del
concepto de lo ―internacional‖ mucho más allá de mediados del siglo XVII, para lo
cual tenemos que empezar por flexibilizar tanto la intención como la extensión del
concepto.

El concepto ampliado de lo internacional

Para romper la camisa de fuerza westfaliana que otorga al Estado nacional un lugar
prominente en la concepción de lo internacional, tenemos en la actualidad a un
creciente número de historiadores de las relaciones internacionales contemporáneos
que parten de la convicción de que el sustento principal de la noción de lo
internacional está en la idea de la interacción entre comunidades humanas
políticamente autónomas y culturalmente diferenciadas que, en un momento dado y
un lugar determinado, comparten un espacio geo-histórico concreto y que, a través de
su interacción, construyen sistemas históricos internacionales, como entidades
sociopolíticas que abarcan esa geo-temporalidad, influyendo a todos los miembros del
sistema en la forja de un destino común.
En otras palabras, la existencia de distintos grupos humanos, desde bandas
primitivas, hordas, tribus, gens, pueblos y naciones interactuando entre sí, ya sea
mediante sus liderazgos políticos formales o por cualquier otra vía informal, generan
una estructura común en la que todos se desempeñan y se influyen de manera
recíproca, configurando un sistema que inevitablemente los involucra a todos y los
lleva a compartir su suerte. Aun sin ser un sistema inter-nacional propiamente dicho, se
trata de un sistema de interacción entre comunidades políticamente independientes
unas de otras, por lo que, ciertamente, nos ofrecen experiencia directamente vinculada
a la de las relaciones internacionales modernas y contemporáneas, y merece ser
tomada en cuenta.
La tendencia sistémica del ente creado mediante la interacción de estos grupos
humanos lleva a un proceso progresivo de acoplamiento entre todos los participantes,
que puede llegar a configurar un sistema un tanto más ordenado (en vez del sistema
anárquico del momento inicial) bajo la guía una potencia hegemónica; es decir, los
lleva, de manera progresiva, a intentar crear un imperio, aunque no siempre con éxito.
Sin embargo, la dinámica misma de la interacción social, con todas sus
contradicciones, tanto al interior como al exterior del sistema, normalmente conduce a
su desintegración y al reinicio del ciclo. Tal parece ser la tendencia histórica de largo
plazo, por lo que, en efecto, ningún imperio es permanente.
Todos los sistemas internacionales históricos anteriores al año de 1648 fueron
de alcance regional y estuvieron distribuidos por diversas zonas del planeta
(Mesopotamia, Mesoamérica, la región andina, China, India,
la región del Nilo, la del Mediterráneo, etcétera). El sistema
westfaliano fue el primero en alcanzar una dimensión global
o planetaria a lo largo de sus cuatro siglos de existencia. ¿Sabías que…?
Cada sistema ha tenido, por supuesto, sus propias
especificidades, pero por ser sistemas todos han compartido Todos los sistemas internacionales
también características en común. Por ello es que su estudio históricos previos al westfaliano
puede ayudarnos a entender mejor y explicar más fueron regionales.
cabalmente la naturaleza de ―lo internacional‖ En tanto, el sistema westfaliano es
genéricamente hablando. el primero en alcanzar dimensión
Desde este punto de vista, por ejemplo, tiene sentido planetaria.
explorar el pasado, incluso distante, en busca de experiencias
que nos ilustren la dinámica genérica de las relaciones
internacionales. Así, por ejemplo, las guerras médicas entre
persas y griegos (490-479 a. C.) ilustran con claridad la idea
de la expansión imperial, característica de todos los sistemas, y la resistencia local que
la impide, dando paso al fortalecimiento de un nuevo subsistema regional: el del
mundo helénico integrado por polis independientes. Ese sistema alcanza su máximo
esplendor medio siglo después, con los atenienses luchando por la hegemonía del
subsistema contra los espartanos, provocando la terrible Guerra del Peloponeso. Este
conflicto fue narrado por Tucídides en un texto considerado como pionero para el
estudio de la realidad internacional desde una perspectiva realista.
Si bien muchos analistas consideran equivocado el modelo de reflexión histórica
de largo alcance, porque dicen que cada época tiene sus rasgos específicos e
incomparables y no se puede generalizar nada relativo a la experiencia humana, sin
duda hay muchas lecciones importantes que aprender de un enfoque histórico de largo
plazo que involucre la idea de la humanidad en su conjunto desde una perspectiva
internacional.
Por supuesto que cada época tiene sus especificidades y debemos cuidarnos de
las generalizaciones simplificadoras, pero eso no debe impedirnos observar las
semejanzas que también caracterizan a la experiencia humana y que facilitan la
imagen integral del conjunto. La experiencia histórica puede abordarse como un
álbum de fotografías, para apreciar la singularidad de cada imagen, pero también
puede verse provechosamente como una película, para apreciar la continuidad del
movimiento. Los enfoques no son mutuamente excluyentes.

La historia de las relaciones internacionales desde la Antigüedad hasta 1648

Una vez acotado el hecho de que partimos de una concepción flexible de relaciones
internacionales que no se limita de manera exclusiva a los intercambios entre naciones,
sino que abarca de forma genérica a diversos grupos humanos políticamente
autónomos y culturalmente diferenciados, compartiendo y compitiendo en un espacio
geo-histórico común y desde diversos ángulos de interacción,
podemos decir que los fenómenos internacionales, en sentido
genérico, son prácticamente tan antiguos como la humanidad ¿Sabías que…?
misma. Lo anterior se manifiesta al paso del tiempo de diversas
maneras: los diferentes grupos se hacen la guerra, negocian la Aunque la guerra ha sido
paz, intercambian productos, transitan de un lugar a otro, se una constante en la historia
mezclan entre sí (o bien se aíslan para evitar las mezclas) y se de la humanidad, la
influyen de manera recíproca, a través de muchos otros organización y la
fenómenos que trascienden los estrechos límites de sus propias cooperación entre grupos ha
sido de mayor relevancia
fronteras territoriales o culturales; casi ningún grupo, salvo muy
para el progreso.
contados casos, vive en aislamiento total y en ello radica la
esencia de la perspectiva internacional en la historia de la
humanidad.
Si partimos de la tesis del origen de la especie humana en África oriental,
podemos observar un proceso de expansión progresiva del hombre que eventualmente
va a abarcar la totalidad del planeta, en el curso de unos 250 mil años. Dicho proceso
es importante, desde la perspectiva internacional, justamente porque implica la
diseminación de distintos grupos que se van a ir estableciendo (y diferenciando) en
diversas regiones del mundo, condicionantes de su apariencia física y de sus
diversificados estilos de vida.
Cada uno de esos grupos va a desarrollar sus propias estructuras políticas y
socio-culturales, y estas abonan el terreno para el intercambio intergrupal de diversas
maneras, lo cual constituye el ámbito de la internacionalidad (que es la condición de
coexistencia con la otredad) y que subyace en el concepto de lo internacional. En otras
palabras, lo internacional está configurado por el trato con los otros (los extranjeros)
mismo que se caracteriza por trascender los estrechos límites internos de cada grupo y
define los rasgos de identidad de cada uno en función de las percepciones del otro;
aun cuando no haya intercambios activos, la sola presencia de los otros en la misma
región condiciona de manera inevitable el comportamiento de los grupos, que
inicialmente tienden a percibir la otredad como una amenaza y actúan en
consecuencia. Eso no significa, desde luego, que la otredad tenga que ser
inevitablemente percibida y tratada siempre como una amenaza. El análisis histórico
de las relaciones internacionales muestra que, aunque las páginas de la historia estén
llenas de episodios de conflictos, es la cooperación entre grupos (impuesta o
voluntaria) lo que finalmente prevalece; de lo contrario, nuestra especie se habría
extinguido desde hace mucho tiempo.
Si bien es cierto que la evidencia sobre las formas de vida y las prácticas de
intercambio entre esas comunidades prehistóricas es notablemente escasa, hoy en día,
con el apoyo de los arqueólogos y los antropólogos hemos ido descubriendo que ya
para entonces había entre los seres humanos una clara consciencia de la presencia y
los retos (pero también las oportunidades) que significaba la otredad, y que desde una
época muy temprana se empezaron a desarrollar rituales propiciatorios de una especie
de coexistencia pacífica tendiente a limitar la amenaza del conflicto permanente con
los extranjeros. Estos fenómenos han estudiados directamente por los antropólogos
desde las últimas décadas del siglo XIX, cuando salieron a hacer trabajo de campo
con las sociedades más primitivas de la época, en un esfuerzo por comprender mejor
la otredad y justificar los procesos de colonización.
A medida que transcurrió el tiempo y la estructura interna de los grupos se fue
haciendo más compleja, también creció la complejidad de sus relaciones con el
exterior. Cuando los grupos se asentaron y desarrollaron la agricultura, la ganadería, la
alfarería, entre otras actividades (hace apenas unos 10 a 12 mil años), tuvieron
mayores oportunidades no solo de sobrevivir, sino de prosperar, pero con la
prosperidad, también aumentó su atractivo para los que vivían de la rapiña o los que
codiciaban sus tierras; la intensificación de la guerra resultante también obligó a tratar
de afinar los procesos de paz para hacerlos más duraderos; la diplomacia como
actividad de gestión intergrupal, característica de las relaciones internacionales de
todos los tiempos, también se fue haciendo más elaborada.

El nacimiento de las ciudades-estado

Con el advenimiento de las sociedades agrícolas y ganaderas, los asentamientos


humanos crecieron de forma significativa. Los pequeños caseríos se convirtieron en
aldeas y gradualmente en ciudades, en las que se fusionaban varias aldeas,
normalmente edificadas en torno a un templo, lo que marcó el nacimiento de la
unidad sociopolítica más importante de la Antigüedad: la ciudad-estado que floreció
en las regiones de Mesopotamia, Egipto, China, la India, Mesoamérica y la región
andina, consideradas como origen de las civilizaciones primigenias de la humanidad.

Este proceso, conocido como la revolución urbana, modificó la naturaleza


misma de las relaciones sociales, tanto al interior como al exterior de cada grupo: la
profesionalización de las actividades económicas, la estratificación social, la
institucionalización del Estado, la aparición de la escritura, la formalización del
derecho, la subordinación del campo a la ciudad y la negociación de los primeros
tratados internacionales fueron algunas de sus manifestaciones.
El más antiguo de los tratados internacionales de los que se tiene noticia hoy en
día fue firmado más de tres mil años antes de Cristo. Fue un convenio suscrito entre las
ciudades sumerias de Lagash y Umma para fijar los límites territoriales entre ambas.
La firma del tratado es prueba fehaciente, primero, de la existencia de un conflicto
entre dos entidades políticamente autónomas ocasionado por un diferendo territorial y,
segundo, del recurso a un proceso de negociación diplomática para evitar la
prolongación del conflicto; eso testifica a su vez la existencia de relaciones
internacionales en este sentido flexible del término que hemos referido.
Quizá el tratado más conocido de la Antigüedad sea el
firmado entre los egipcios y los hititas después de la célebre batalla
de Kadesh, aproximadamente unos 1270 años antes de Cristo. Este
es un tratado particularmente interesante porque hoy en día ¿Sabías que…?
disponemos del texto completo del convenio, tanto en lengua
egipcia como en lengua hitita, lo que permite comparar sus términos El primer tratado
y su veracidad. El tratado, firmado por el faraón Ramsés II y su internacional que
tenemos completo se
homólogo, el rey de los hititas, Hattusil III, inicia con el
firmó en el antiguo
reconocimiento entre las partes en plano de igualdad, luego incluye Egipto alrededor del año
una sección de considerandos por los que se llega a la negociación y 1,200 antes de nuestra
finalmente un clausulado que estipula compromisos en cuanto al era. Una copia de esa
establecimiento de las fronteras y las respectivas zonas de influencia versión ahora está colgada
de cada monarca. También habla de apoyo mutuo en caso de en las paredes de la sede de
la ONU en Nueva York.
agresión de un tercero, de trámites de extradición, de fomento al comercio, en
términos muy similares a los que siguen vigentes en las negociaciones internacionales
actuales. Excepto por el intercambio de hermanas entre los monarcas para la
formalización del tratado, los términos legales del compromiso bien podrían haber sido
escritos hoy mismo.
En términos de historia universal, en nuestra parte del mundo estamos mucho
más familiarizados con la experiencia mediterránea de la cultura greco-latina y sus
instituciones (el término mismo de diplomacia es de origen griego). Los próxenos, el
pretor peregrino (protectores de los derechos de los extranjeros), las simmaquias, las
anfictionías (alianzas de carácter político-religioso o militar entre las polis), el iusfetiale
(que estipulaba las reglas para la declaración de la guerra o la firma de los tratados de
paz entre los romanos) son ejemplos que se privilegian entre los estudiantes de las
relaciones internacionales, al grado que normalmente ignoramos o minimizamos la
notable experiencia de los chinos o los indios, temas que solo se tratan de manera muy
tangencial en la historia de las relaciones internacionales que se escribe en el
Occidente. Tal pareciera como si los antecedentes greco-latinos fueran los únicos que
contaran para este efecto, clara evidencia del etnocentrismo característico de la
civilización europea.
En la perspectiva histórica eurocéntrica, el mundo de la Antigüedad abarca
desde la época de la fundación de las ciudades-estado de la zona del Mediterráneo
(unos 800 años antes de Cristo) hasta la caída del imperio romano de Occidente en el
año 476 de la era cristiana, cuando Odoacro, rey de la tribu germánica de los hérulos,
captura Roma y se proclama a sí mismo rey de los romanos. Prácticamente durante
todo ese periodo, puede decirse que la unidad de análisis más importante habría sido
la ciudad-estado (el modelo prototipo sería el de la polis griega).
En su conjunto, el mundo de la Antigüedad ofrece una amplia gama de
perspectivas de análisis a través de múltiples casos de estudio que, en conjunto, nos
permiten visualizar un patrón de regularidades socio-históricas en los procesos de
génesis, desarrollo, funcionamiento y evolución de los sistemas históricos
internacionales. Dicho proceso podría sintetizarse brevemente de la siguiente manera:
originalmente encontramos a varios grupos políticamente independientes entre sí
compartiendo un territorio en común; en el momento inicial, su comportamiento va a
estar inmediata e irremediablemente condicionado por la presencia de los otros, por lo
general percibidos como enemigos, entre diversos factores. La ausencia de un poder
común regulador de sus relaciones hace que el sistema esté condicionado por una
situación de anarquía.
Al paso del tiempo, las relaciones entre los grupos, que pueden ser de hostilidad
o de cooperación, se van haciendo más frecuentes y más estrechas; bien sea mediante
imposición o por conveniencia negociada, los grupos institucionalizan sus vínculos a
través de distintos procesos de formalización hasta que alguno de ellos subordina a los
demás o simplemente es seguido por la efectividad de su liderazgo. De esa forma, el
ambiente inicial de anarquía provocado por la ausencia de una instancia reguladora
común empieza a ceder paso a una especie de confederación organizada bajo algún
tipo de reglas compartidas. Esto implica un proceso de hibridación en el cual todos los
grupos se van transformando poco a poco al ir forjando un destino común. Cuando
todos los participantes (por imposición o por conveniencia) quedan bajo la égida de
una potencia hegemónica, el sistema internacional, que nació en un ambiente de
anarquía, se reconfigura como un imperio, en el que la diversidad cultural de todos los
pueblos se sintetiza en una civilización, que perdura hasta que los retos y las
contradicciones internos y externos la superan, y entonces se desintegra.
Prácticamente todos los casos de singularidad histórica de este periodo pueden
ser analizados a la luz de este patrón de regularidad sociológica. No importa en qué
región del mundo nos encontremos, el proceso es muy similar por todo el planeta. Esto
no significa, en forma alguna, una regularidad mecánica que sugiera un solo y mismo
destino inexorable para todos los sistemas internacionales que han existido en la
historia. Ese sería un enfoque determinista; la historia es cíclica, pero no es
mecánicamente determinista. Es por ello que vemos una gran diversidad en el
expediente de la historia.
La regularidad sociológica marca tendencias y la especificidad histórica define
las singularidades de cada experiencia. Es por eso que en algunos casos el proceso
civilizador desemboca en la creación de un imperio, bajo una ciudad-estado
dominante, como en el caso de Roma, aunque no todas ellas crearon imperios (como
los griegos, que sólo lograron una unificación muy efímera, y donde cada uno de los
imperios escribió su propia historia, aun cuando haya sido gestado bajo la influencia
de la misma regularidad sociológica. Ese es, justamente uno de los aspectos que
vuelve tan fascinante en estudio de la historia.
Al término del periodo de la Antigüedad clásica, la figura de la polis como
unidad básica de análisis decae. Definitivamente no desaparece, las ciudades seguirán
existiendo, pero son gradualmente sustituidas por los reinos (y las unidades
geopolíticas comandadas por la aristocracia). Su comportamiento, sin embargo, desde
una perspectiva internacional seguirá siendo muy semejante al de las polis, en términos
de su dinámica de integración y fragmentación; los reinos siguen un curso evolutivo
muy semejante al del ciclo anterior.
La historia universal de corte eurocéntrico privilegia el estudio de Europa
occidental y señala que a la caída de Roma sigue un largo periodo de poco más de un
milenio conocido como la Edad Media. Durante este periodo, la diversidad de pueblos
europeos vive un proceso de hibridación del que gradualmente surge un sistema
internacional sui generis conformado en torno a la doctrina cristiana, inicialmente
dominado por el obispo de Roma y, a partir del siglo IX, en paralelo, por un
emperador.
Como sistema internacional, la cristiandad convivió y compitió con el imperio
bizantino, particularmente notable por la habilidad y destreza de sus diplomáticos, y
posteriormente con el poderoso imperio árabe musulmán, forjado en torno a la
doctrina propagada por el profeta Mahoma, que entre los siglos VIII y XII llegó a ser
mucho más próspero y floreciente que la cristiandad. Los europeos tuvieron ocasión de
experimentar sus rezagos materiales y culturales mediante la guerra contra el Islam,
en sus intentos por recuperar el control la de Tierra Santa durante las Cruzadas, a
través de las cuales tuvieron acceso a los atractivos productos de los mercados
orientales: seda, brocados, cubiertos, porcelana, alfombras, y sobre todo, especias,
entre muchos otros.
Luego de ser expulsados de la región del Medio Oriente, a finales del siglo XIII,
los europeos se vieron en la necesidad de aprender a producir más rápido mercancías
de mayor calidad y mejor precio para poder participar en el activo comercio oriental,
que gracias a los árabes llegaba hasta la India y el Lejano Oriente, y de esa manera
sentaron las bases de un nuevo modo de producción, el capitalismo, con el cual
llegarían eventualmente a dominar al resto del mundo. El proceso no fue fácil, para
hacerlo florecer tuvieron que romper el predominio de la doctrina cristiana, opuesta a
cualquier forma de acumulación para el bienestar material, sin embargo, a raíz del
movimiento de Reforma luterana se fomenta una renovada ética del trabajo y la
ascendente prosperidad económica en Europa del norte, preparando así el terreno
para la expansión europea por todo el planeta.
Cuando Europa, a raíz de la confrontación con los musulmanes, empezó a
experimentar dificultades para acceder a los mercados de la India y el Lejano Oriente,
los europeos comenzaron a explorar nuevas rutas marítimas que les permitieron la
circunnavegación de África y, eventualmente, el descubrimiento de América. Estos
sucesos posibilitaron un acopio de recursos que abriría la puerta para el gradual
dominio del planeta mediante la creación de un solo y dominante sistema
internacional.
El debilitamiento del poder eclesiástico ejercido desde Roma propició más de un
siglo de terribles guerras de religión en el centro de Europa que finalmente socavaron
tanto el poder del papado como el del imperio. De esta forma, se sentaron las
condiciones para el surgimiento de reinos y otras entidades gobernadas por la
aristocracia, que proclamaron formalmente su poder soberano mediante la firma de
los acuerdos de paz de Westfalia en 1648 y desarrollaron la ficción de la igualdad
jurídica de los Estados sobre la base de la cual surgió el sistema westfaliano que, a
pesar de sus diversas transformaciones, perdura en lo esencial hasta nuestros días.

Resumen

 La idea de ―relaciones internacionales‖ como tal cobra forma a partir del


sistema surgido de la ruptura y fragmentación de la cristiandad, a mediados del
siglo XVII, pero como hemos podido observar, considerada desde una
perspectiva laxa, puede cubrir un horizonte histórico de mucho mayor alcance:
la experiencia de la historia humana es, en este sentido, inherentemente
internacional.
 La mayoría de los internacionalistas suelen mostrar mayor interés por los
acontecimientos de su propia época que por su génesis histórica. Cuando los
programas de estudio nos exigen la inclusión de temas históricos, muy raras
veces consideramos un escenario histórico anterior a la época en la que se
firmaron los tratados de Westfalia, que suelen representar la línea de
demarcación para el surgimiento de las relaciones internacionales como objeto
de estudio ―propiamente dicho‖ según la concepción clásica.
 No obstante, un recorrido más amplio que incorpora la idea de interacción entre
entidades políticamente autónomas y culturalmente diferenciadas, nos ofrece un
panorama histórico más amplio y mucho más aleccionador sobre la naturaleza y
la dinámica de la interacción grupal a través de la cual se ha forjado el destino
de la humanidad, así como de sus tendencias y posibilidades a futuro.

Preguntas guía

1. ¿Cuál es la diferencia entre una concepción rígida y una flexible de la historia de


las relaciones internacionales?
2. ¿Cuáles son las características distintivas de un sistema internacional histórico?
3. ¿Qué tipo de procesos estudia un internacionalista cuando analiza un sistema
internacional?
4. ¿Qué ventajas ofrece el estudio de la historia de las relaciones internacionales
con un horizonte ampliado (más allá de Westfalia)?

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Watson, A. (1992). The evolution of international society. Londres: Routledge.


Capítulo 2.2
El sistema westfaliano (1648-1815)

Sara Musotti

Objetivos
 Analizar la coyuntura que favoreció la firma de los tratados de paz de
Westfalia en 1648.
 Describir el surgimiento de los Estados como actores de las relaciones
internacionales.
 Estudiar el sistema internacional surgido a raíz del Tratado de Westfalia.
 Identificar los momentos de crisis de la paz westfaliana.

Introducción
El concepto de relaciones internacionales ha sido empleado durante mucho tiempo
como sinónimo de relaciones interestatales, ya que la única categoría de actores
políticos cuya acción estaba legitimada en este ámbito eran los Estados. Debido a esta
premisa, el origen del sistema internacional ha sido identificado en la fecha-símbolo de
1648 cuando las paces de Westfalia pusieron fin a las guerras de religión en el
continente europeo, al universalismo del Imperio y del Papado, y significó la irrupción
de los Estados modernos en el escenario internacional.
En Westfalia surgió un nuevo orden internacional, multipolar, basado en el
equilibrio de poderes entre dos o más Estados soberanos, no vinculados a una
autoridad superior reconocida, y cuyos principios de funcionamiento fueron recogidos
en tratados. Tratados que lograron poner fin a los enfrentamientos religiosos que
habían devastado el continente europeo durante más de un siglo, y dar inicio al
proceso de secularización de las relaciones internacionales, donde los intereses de los
Estados sustituyeron a los intereses confesionales del Imperio. Fue el paso a la
modernidad que Leo Gross, uno de los principales historiadores realistas de la edad
moderna, definió como ―el portal majestuoso que conduce del viejo al nuevo mundo‖
(1948, p.28).
Otro elemento que merece atención son los principios del nuevo sistema
internacional que fueron estructurados por y para los Estados europeos y,
posteriormente, fueron exportados al mundo a través del proceso de colonización, o
más recientemente imponiendo el régimen de la capitulación, por lo tanto, cuando
hablamos del modelo westfaliano hablamos de un modelo eurocéntrico. Asimismo, el
concepto nacido en Europa desplazó al de imperio y de cristiandad que ya resultaban
inservibles a la hora de definir los actores políticos de este nuevo contexto, y junto con
los de secularización, Estado, soberanía, no injerencia, legitimidad, guerra, diplomacia
y frontera pasaron a ser los más empleados en el ámbito de las relaciones
internacionales.

Diplomacia, soberanía y equilibrio de poderes en la Paz de Westfalia

En Europa entre 1517 y 1648, se incrementaron las tensiones internas e


internacionales religiosas que culminaron en las grandes guerras. Efectivamente a raíz
de las publicaciones de las 95 tesis de Witttenberg, Europa fue invadida por una espiral
de violencia alimentada por el contraste entre los
principios del imperio universal de Carlo V y lo que se le
oponía, en nombre de la Reforma protestante,
promovidos especialmente por los príncipes protestantes
alemanes, o por los que tenían intereses tradicionalmente
opuestos, significativamente, Francia y su principal aliado
el imperio otomano.
Estos conflictos se intensificaron después del
Concilio de Trento y la Contrarreforma cuando Felipe II
intensificó la persecución y la lucha a las unidades
políticas no católicas. Estas tensiones, entre defensores Martín Lutero (Eisleben,
del catolicismo y de la Reforma, atravesaron Alemania, 1483-1547 ) es
trasversalmente a todas las unidades políticas del autor de Las 95 tesis. Esta
continente europeo favoreciendo nuevos procesos publicación −colgada, según
disgregativos. Así, por ejemplo, en Francia los hugonotes la tradición, en las puertas
se enfrentaron a los católicos, en Prusia los príncipes de la iglesia del Palacio de
Wittenberg en 1517− marca
católicos al Emperador y en Suecia los protestantes a los
el inicio de un debate
católicos, apoyados por los franceses y, teológico que desembocaría
consecutivamente, fue el turno de Inglaterra. en la Reforma protestante.
La trama de estos conflictos vio la potencia
material acompañada por la religiosa y moral, lo que los caracteriza como
confrontaciones basados en el principio de legitimidad, con capacidad de polarizar las
partes en lucha y de conectar facciones de diferentes unidades, que se aliaron en
nombre de la fe, rompieron así todas las relaciones de autoridad, en una sociedad
política donde no existía una clara distinción entre esfera interna e internacional. Por
otro lado, el odio confesional, que caracterizó a estos enfrentamientos, involucró
nuevos sectores sociales que tradicionalmente habían quedado excluidos de eventos
belicosos e hicieron que la violencia asumiera características universales.
El detonante de la guerra de los Treinta Años (1618-1648) fue la
Defenestración de Praga, cuyas razones residieron en la voluntad por parte del Imperio
de los Habsburgo de imponer la religión católica y, sobretodo, impedir la difusión de la
fe protestante en sus territorios. La guerra interna al Imperio se transformó en una
lucha internacional con el apoyo que la monarquía hispana brindó a Viena por
cuestiones de dinastía y, en el otro frente, los Borbones, a pesar de ser católicos,
apoyaron a las sublevaciones de los estados protestantes germánicos con el objetivo de
limitar el monopolio de los Habsburgo en Europa. Este conflicto se sumó a la guerra de
los Ochenta Años (1568-1648), que empezó con la rebelión de las Provincias Unidas,
donde protestantes que aprovechando otras insurrecciones en territorio hispánico y del
apoyo francés se sublevaron pidiendo la independencia de la corona.
Fueron guerras que afectaron a toda la zona centro-septentrional del continente
europeo, con excepción de Inglaterra, Imperio otomano y Rusia, lo cual produjo que
las potencias llegaran a la paz cansadas y devastadas. Por ejemplo, los estados
alemanes habían perdido una parte importante de población en el conflicto (se calcula
entre 20 y 30%) y el destino de los sobrevivientes no fue mejor, ya que conocieron la
carestía, las deportaciones, el saqueo de los pueblos, las epidemias y la brutalidad de
los soldados; mientras que, a nivel militar, la flota española fue destruida por los
holandeses y las tropas francesas lograron derrotar al ejército de los Habsburgo en
Rocroi.
La guerra de los Treinta Años y la guerra de los
Ochenta Años representaron el ápice de esta violencia
y destrucción. No obstante, la tenacidad de los
protestantes, la intervención de Francia y Suecia, la
habilitad de Mazzarino y finalmente el desgaste de los
combatientes fueron los factores que plantearon las
bases de las negociaciones para la paz y fijaron las
líneas del nuevo sistema internacional. Las tratativas de
la paz empezaron en 1644 con los diplomáticos
encargados de desanudar cuestiones claves, inventar
soluciones y plantear un nuevo sistema jurídico para el
Cardenal Giulio Mazzarino (de
mantenimiento de la paz y la cooperación.
origen italiano, 1602-1661)
El primer éxito de los diplomáticos se concretó fue un político y diplomático
en dar solución a un problema típico de la historia de que estuvo al servicio del
Papa en Roma y el reino de
las relaciones internacionales y que sigue vigente en
Francia. Autor de la obra
nuestros días: sentar a negociar a los rivales. Como los Breviario de los políticos
representantes del Papa no estaban dispuestos a (1648).
sentarse en la mesa de las negociaciones con los
protestantes, se decidió que los convenios tuviesen
lugar en dos localidades diferentes de la región de
Westfalia: en Münster, donde el Emperador negoció con
los representantes de las potencias católicas, y en
Osnabrück, donde el mismo actor negoció con los
enviados de las entidades protestantes.
El diferente estatus y naturaleza de cada estado
hicieron que ningún acuerdo fuera firmado por la totalidad de los estados
participantes, por estas razones hablamos de paces de Westfalia en plural. Fueron
acuerdos bilaterales separados y paralelos entre las partes en litigio. Así, por ejemplo,
en el mes de enero, la Monarquía Hispánica formó el acuerdo con las Provincias
Unidas; en el mes de octubre, el Emperador firmó dos acuerdos respectivamente con
Francia y Suecia por separado. La consecuencia negativa de Westfalia fue la falta de
acuerdo entre la Monarquía Hispánica y Francia que quedaron en guerra hasta la
firma de los tratados de los Pirineos en 1659.
A pesar de los límites, la diplomacia, a lo largo de todo el proceso, dejó de ser
un simple instrumento para la negociación de la paz y de la guerra, y se transformó en
una institución permanente, un órgano vital del Estado moderno, por lo que se
convirtió en profesión entre el siglo XVII y XVIII. Inicialmente, el diplomático provenía
de una elevada estratificación social condicionada por los códigos de proveniencia y la
jerarquía nacional de sus integrantes. Solamente algunos grupos restringidos de
mercaderes y corporaciones de comerciantes de las principales urbes lograron
ascender socialmente y pudieron incluirse a los grupos de aristocráticos en el ejercicio
de la profesión, gracias a los cambios en las estructuras económicas mundiales. Con
ello, se dio una ampliación de las redes consulares y el desarrollo de nuevos
mecanismos de negociación y disuasión que incluyeron la diplomacia informal. Estas
limitaciones quedaron invariadas también después de la Revolución francesa y la
independencia de los Estados Unidos de América, dejando la política exterior en las
manos de un grupo restringido de actores.
En segundo lugar, las negociaciones tuvieron que hacer frente a unas enredadas
cuestiones políticas y religiosas: las relaciones del imperado con sus súbditos
protestantes y su poder en el ámbito del Sacro Imperio Romano; la libertad de culto en
el territorio del Imperio; el futuro de los católicos en los estados protestantes; el estatus
internacional de Suiza y Holanda, y las ambiciones territoriales de Suecia y Francia. El
resultado fue una serie de decisiones que modificaron profundamente la carta político-
religiosa de Europa y definió nuevos equilibrios que perduraron hasta la Revolución
francesa.
Concretamente la cuestión religiosa fue solucionada con el reconocimiento de la
libertad de culto y la obligación de garantizar el reconocimiento de las minorías,
preparando las bases para las sucesivas teorizaciones de la libertad política. Mientras
que desde un punto político fue reconocida la independencia de las siete Provincias
Unidas de la Monarquía Hispánica, y con derecho a seguir en la penetración comercial
en las Indias occidentales y orientales, ya que la Monarquía Hispánica le reconoció el
derecho al libre comercio en ambas zonas con las colonias no españolas. Suecia,
también, alcanzó la independencia y el dominio del mar Báltico, mientras que los
cantones suizos lograron el reconocimiento de la soberanía.
La guerra de los Treinta Años y las paces de Westfalia (tratado de Münster y de
Osnabrück) no lograron formalizar la extinción del Imperio, pero limitaron los poderes
del Emperador con el reconocimiento de la soberanía de los príncipes alemanes y de
su autonomía en política exterior. Este suceso, les permitió a los príncipes,
sucesivamente, aliarse con potencias externas al Imperio y en 1761 lograr la formación
de Alemania como Estado nación. A partir de este momento, los intereses de los
Habsburgo se redujeron a los territorios que les
¿Sabías qué..?
pertenecían por razones de dinastía, Austria,
Bohemia y Hungría, y la secularización del
poder les permitió reforzar la legitimidad El pintor holandés, Gerard ter Borch,
nacional y hacer frente al expansionismo fue el encargado de representar la
francés. Westfalia representó para el Sacro ratificación del tratado de paz de
Imperio Romano una reducción del territorio y Westfalia y actualmente su famoso
cuadro, The Ratification of the Treaty of
su reorganización, pero no una derrota.
Münster, está conservado en The
Francia fue la que obtuvo mayores National Galery de Londres, Inglaterra,
beneficios de Westfalia al lograr nuevos uno de los museos más visitados en el
mundo.
territorios hacia el oriente y la reconfiguración del mapa europeo en perjuicio de los
Habsburgo, que como ya aclaramos redujo su influencia en Europa central
permitiendo la formación de nuevos polos de poder y alianzas. Los cambios
geopolíticos se vieron reflejados también en la política, donde los principios de la razón
de Estado y del equilibrio de los poderes cambiaron las reglas del nuevo sistema
internacional.

Figura 1. Europa después de los Tratados de Westfalia (1648) y de los Pirineos (1659)
El principio de la razón de Estado, fundamentado por el
político florentino Nicolás Maquiavelo y aplicado por primera
vez al ámbito político por Giovanni Botero, reconoció
soberanía absoluta en los Estados tanto en el contexto
nacional como internacional. Más en concreto, los Estados
soberanos eran entidades guiadas por un rey o príncipe cuya
finalidad era obtener el bienestar del pueblo y del territorio
que estaba administrando; en otras palabras, era la
autoridad que actuaba con la finalidad de garantizar la El filósofo político y
sobrevivencia del Estado, y no por cuestiones teológicas. diplomático Nicolás
Maquiavelo (Florencia, 1469-
A nivel nacional, el pueblo, el territorio y su 1527) es ampliamente
organización eran los elementos que legitimaban el poder reconocido por su obra El
del soberano y que conllevaron la construcción de las príncipe, quien además
fronteras para delimitar la circunscripción jurídica de cada acuñó algunas de las frases
más representativas del
Estado, y hacia el exterior para definir las relaciones con los
pragmatismo político: “El fin
Estados vecinos. La soberanía en el plano internacional se justifica los medios”, “El que
concretó en la existencia de un sistema internacional donde quiere ser obedecido debe
saber mandar”, “La habilidad
y la constancia son las armas
de la debilidad”, “Es mejor
actuar y arrepentirse que no
actuar y arrepentirse”…
los Estados, formal e independientemente de la asimetría de potencia existente, se
relacionaban con base en el principio de igualdad, reciprocidad y reconocimiento
mutuo. Por estas características el nuevo sistema westfaliano ha sido definido como un
anárquico, en antítesis al jerárquico de la época medieval, subrayando que las
máximas autoridades reconocidas eran los Estados y que por lo tanto no admitía la
injerencia de otras autoridades en su territorio.
La razón de Estado fue un principio básico del sistema westfaliano, ya que
definía a los nuevos actores de las relaciones internacionales.
Sin embargo, para funcionar y garantizar la igualdad entre los
Estados era necesario introducir un mecanismo que limitara la
política de potencia de las naciones más grandes,
especialmente de la política exterior francesa. A pesar de las
alianzas generadas durante la guerra de los Treinta Años, una
vez instaurado un nuevo mapa europeo, Francia amenazó,
hasta el siglo XIX, el sistema con sus ambiciones hegemónicas
en el continente europeo.
Para evitar las ambiciones expansionistas francesas y las
asimetrías que existían entre los Estados, se introdujo el principio de equilibrio de
poderes, basado en un sistema de alianzas que obligaba a los Estados signatarios a
intervenir y apoyar al Estado más necesitado en caso de requerirlo, así como prevenir
nuevos conflictos. En esta época más que mantener el status quo, fue pensado como
un principio para limitar las ambiciones expansionistas que pudiesen surgir entre las
naciones europeas.
Históricamente, los primeros en proponer un sistema de equilibrio de poder y
negociar por separado fueron los diplomáticos del Estado Pontificio y de la Republica
de Venecia. Por su parte, Alberico Gentili, un jurista italiano exiliado en Londres y
sucesivamente embajador inglés en la corte de Felipe III de España, editó uno de los
primeros textos de derecho internacional, el De Legationibus (1585), que sirvió como
inspiración de la obra De iure belli ac pacis, de Huig van Groot (en español Hugo
Grocio, 1583-1645). Los tratados, acuerdos y pactos estipulados entre los Estados a
raíz de estos nuevos principios representaron la base textual y la formalización del Ius
Gentium, el derecho internacional público, que sustituyó las antiguas normativas
dictaminadas por los poderes universales. Para marcar el cambio, estos documentos
fueron redactados en la lengua francesa, la cual pasó a ser el idioma oficial de las
relaciones internacionales en lugar del latín.
La política de equilibrio a lo largo del siglo XVIII fue fuertemente promovida por
la corona inglesa a través de la formación de nuevas alianzas para frenar las
ambiciones expansionistas francesas. Una de las primeras grandes alianzas fue
liderada por Inglaterra e integrada por Suecia, Austria, Saboya, Sajonia, Holanda y
España, que combatió en varias ocasiones a Francia especialmente y que culminaron
con los acuerdos de paz Utrecht y Restad (1713), donde Inglaterra logró también el
control de Gibraltar y otras ventajas marítimas en el Atlántico, en cambio a Austria le
concedía los Países Vascos españoles, Milán, Nápoles y Cerdeña. Austria se convirtió
en la potencia hegemónica en la península italiana, Piamonte y Prusia empezaron a
afirmarse en el nuevo equilibrio de potencias, mientras que Francia renunció a la
corona de España y a una parte de sus territorios americanos.
El principio de equilibrio del poder, por lo tanto, resultó ser especialmente
funcional al expansionismo intercontinental británico, ya que le permitiría concentrarse
en las expediciones para el control marítimo del Mediterráneo y del Atlántico. Esto
explica porque Inglaterra sería uno de los grandes defensores del sistema westfaliano y
una potencia hegemónica en los territorios coloniales que lo llevaron a intensificar
nuevas rivalidades coloniales con Francia.
Sin duda, la guerra de los Siete Años
fue, en buena parte, consecuencia de estas ¿Sabías qué…?

hostilidades coloniales en América, a las que se


sumaron las ambiciones expansionistas Winston Churchill describió la guerra
prusianas en Europa y el sistema de alianza de los Siete Años como la primera
que rápidamente hizo que Gran Bretaña se conflagración global, first world war, ya
uniera con Prusia para hacer frente a Francia, que participaron todas las potencias
Austria y sus aliados (Rusia, Suecia, Sajonia y mundiales y sobretodo porque los
combatientes eran, por primera vez en la
sucesivamente España).
historia, tanto europeos como habitantes
Fue una guerra global que vio por primera vez a las potencias europeas
enfrentarse en los cuatros continentes, donde Inglaterra se afirmó como potencia en
los mares y reforzó sus dominios en América y en la India. Paralelamente, el sistema
de alianza introdujo a Rusia al sistema internacional y marcó la decadencia de Austria
frente a la superioridad militar de Prusia. El Tratado de París, en 1763, puso fin a la
conflagración y sobre todo al imperio colonial francés en América del Norte. Se ha
observado como en realidad las pérdidas territoriales impuestas a París en el
continente no fueron tan graves, pues siguió manteniendo los derechos pesqueros en
Terranova y el control de Saint-Domingue, una de las más grandes productoras de
azúcar en el mundo.
Figura 2. Distribución geográfica de los principales imperios
y sus coloanias durante el siglo XVIII

En cambio, los ingleses obtuvieron Canadá, Florida y Luisiana oriental. A pesar de las
posesiones, la corona inglesa tuvo que hacer frente a gastos de guerra expansivos y a
la administración de los nuevos territorios americanos. Con el objetivo de que las
colonias también contribuyeran a los gastos del imperio, el Parlamento inglés, en
marzo de 1765, impuso nuevos impuestos a los territorios ultramarinos. Rápidamente
nueve estados de América del Norte protestaron en contra de la iniciativa de la madre
patria y a pesar de las concesiones el proceso hacia la unión de las trece colonias y su
independencia ya había empezado. El 4 de julio de 1776 las colonias se constituyeron
como estados libres e independientes, empeñándose en rechazar la invasión de la que
ya consideraban potencia extranjera.
En el caso de la Guerra de Independencia de Estados Unidos, Londres aceptó
rápidamente negociar de forma directa con las colonias. Jorge III, rey de Inglaterra e
Irlanda, aceptó enviar un representante a París para negociar con Benjamín Franklin,
que sucesivamente con John Gay y John Adams, integrarían la delegación
estadounidense en las negociaciones de paz. A diferencia de Westfalia, donde el Papa
no quiso negociar directamente con los protestantes, en este caso los ingleses
prefirieron sentarse con los enemigos para evitar que el nuevo Estado se aliara con
Francia, y esta última aprovechara el deseo de independencia de los estadounidenses y
su necesidad de romper el aislamiento a la que habían sido relegados en Europa
después de las revueltas independentistas. El realismo político inglés convirtió así la
guerra en una relación especial entre Gran Bretaña y Estados Unidos que sigue
prácticamente hasta nuestros días.

Resumen

 El modelo westfaliano se fundó en un


ordenamiento de viejos y nuevos estados
europeos, que, desde Inglaterra hasta Rusia, a
pesar de los intereses en concurrencia y a veces de los conflictos entre ellos,
buscaron valores y modelos de conducta comunes que se concretaron en un
sistema limitado de reglas, basadas en la reciprocidad, que aseguraba un
régimen de libre concurrencia político-militar y económica, capaz de mantener
la paz.
 La diplomacia y la estrategia militar se trasformaron
en los instrumentos empleados por los Estados para
mantener el orden en el continente europeo: se
empleaba la diplomacia para mantener el equilibro y
la estrategia militar para disuadir cualquier tipo de
agresión. Sin embargo, en la práctica, el sistema
westfaliano no logró prevenir nuevas guerras. Se
calcula que, durante los siglos XVII Y XVIII, las
potencias europeas volvieron a enfrentarse en cerca
de 60 a 70 conflictos por siglo.
 Por lo tanto, el logro del equilibrio de poderes en el
ordenamiento westfaliano debe ser fundado en el principio de aversión frente a
las acciones expansionistas en el continente europeo y su inclusión a un nuevo
sistema normativo: el derecho internacional público y el reconocimiento del
papel y la capacidad personal de los diplomáticos en las negociaciones pacíficas
y la cooperación entre los Estados europeos.
 A pesar de la existencia de mecanismos de equilibro que se concretaron en un
control colectivo, mediante congresos multilaterales y la introducción de normas
escritas, ningún país creía en un sistema de Estados igualitarios sustentado por
el principio de no injerencia. Francia, a pesar de haber sido la patrocinadora del
sistema de Westfalia, fue la primera potencia en amenazar su equilibrio tanto
con la guerra contra la corona hispánica, como después de la Revolución
francesa (1789-1799), con el proyecto expansivo de Napoleón Bonaparte que
luego de sus campañas en Italia y en Egipto logró en 1804 hacerse proclamar
Emperador de los franceses. Una vez emperador, entre 1805 y 1809, logró
ganar a varias potencias extranjeras, pero todavía no había enfrentado a su
mayor enemigo, Inglaterra. Francia decidió bloquear todos los puertos y los
mares para impedir las entradas de mercancías a puertos británicos.
Posteriormente, cuando el zar ruso decidió retomar las relaciones comerciales
con Inglaterra, Napoleón invadió Rusia con un ejército de 600 mil hombres, la
Gran Armada. En sus planes, Napoleón iba a ganar rápidamente la guerra, sin
embargo, el frío y el hambre obligaron a la retirada. Al final, Francia fue
atacada por refuerzos de Inglaterra, Austria, Rusia, Prusia y Suecia, quienes
lograron ganar la batalla de Leipzig en 1813. La derrota de Napoleón marcó el
fin de esta primera etapa del orden westfaliano y abrirá una nueva que se
inaugura con el Congreso de Viena, en 1815, como se profundizará en el
siguiente capítulo.

Figura 3. Línea del tiempo de los principales eventos previos y posteriores a los tratados
de paz de Westfalia

1568,
1517, INICIO 1648,
PUBLICACIÓN GUERRA PAZ 1756,GUE 1789,
DE LAS 95 DE LOS DE RRA DE REVOLUCIÓ
TESIS DE OCHENTA WEST LOS SIETE N
LUTERO AÑOS FALIA AÑOS FRANCESA

1545, 1618, 1713, 1776, 1799, GUERRAS


CONCILIO DE INICIO PAZ DECL NAPOLEÓNICAS
TRENTO GUER UTRE ARACI
RA DE CHT Y ÓN
LOS RESTA DE
TREIN D INDEP
TA ENDE
AÑOS NCIA
DE
LOS
ESTAD
OS
UNID
OS
Preguntas guía
1. ¿Qué se entiende por orden de Westfalia u orden westfaliano?
2. ¿Cuáles son los principios del nuevo sistema internacional?
3. ¿El principal resultado de la Paz de Westfalia fue la paz o el mantenimiento del
status quo en Europa? ¿Hasta cuándo duró?
4. ¿Cómo cambia la diplomacia a partir de Westfalia?
5. ¿Qué es el Ius Gentium?
6. ¿Por qué Gran Bretaña es una de las principales promotoras del orden
westfaliano?
7. ¿Por qué Gran Bretaña y Francia tienen proyectos antagónicos?

Bibliografía consultada y recomendada


Asbach, Olaf y Peter Schroder. (2010). War, the state, and international law in
seventeenth- century Europe. Farnham, Surrey: Ashgate.
Bély, Lucien. (2000). L’Europe des traités de Westfalie. Esprit de la diplomatie et
diplomatie de l’esprit. París: PUF.
Elliott, J. H. (1999). ―Europa despues de la paz de Westfalia‖. Pedralbes, 19, 131-146.
García García, Bernardo J. (1999). 350 años de la Paz de Westfalia, 1648-1998. Del
antagonismo a la integración en Europa. Madrid: FCA y Biblioteca Nacional.
Gross, Leo. (1948). ―The Peace of Westphalia‖. The American Journal of International
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Held, David. (1997). La Democracia y el orden Global. Del Estado Moderno al
Gobierno Cosmopolita. Barcelona: Editorial Paidós.
Herrero Sánchez, Manuel. (2015). ―Paz, razón de Estado y diplomacia en la Europa de
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modelos policéntricos (1648-1713)‖. Estudios. Revista de Historia Moderna, 41, 43-65.
Onnekink, David. (2009). War and Religion after Westphalia, 1648-1713 (Politics and
Culture in North-Western Europe 1650-1720). Aldershot: Asghate.
Osiander, Andreas. (2001). ―Sovereignty, International Relations, and the Westphalian
Myth‖. International Organization, 55 (2), 251-287.
Capítulo 2.3
El sistema del equilibrio del poder (1815-1918)

Gianandrea Nodari

Objetivos
 Definir el concepto del equilibrio del poder.
 Identificar brevemente su origen histórico.
 Describir en detalle el funcionamiento del sistema internacional que
en la práctica derivó en la teoría del equilibrio del poder.

Introducción
El sistema del equilibrio del poder ha sido una configuración del sistema internacional
que ha caracterizado el periodo histórico que abarca desde 1815 hasta 1914. Surgido
después del intento de dominación hegemónica llevado a cabo en Europa por
Napoleón Bonaparte en 1799 hasta su derrota final en 1814, el sistema del equilibrio
del poder se fundamentaba en una regla básica: la estabilidad del sistema podía ser
garantizada solamente a través de una distribución equilibrada del poder entre todos
los actores que competían en la arena internacional. En otras palabras, ningún actor
podía acumular demasiado poder y situarse en una situación de superioridad con
respecto a los demás.
Este capítulo está dividido en dos partes. La primera ofrece una definición del
término equilibrio del poder y describe su evolución histórica, desde las primeras
teorizaciones hasta la época contemporánea. La segunda describe los rasgos
distintivitos del sistema internacional conocido como ―sistema del equilibrio del poder‖,
o sea el sistema internacional que estuvo en vigor desde el Congreso de Viena en 1815
hasta el despliegue de la Primera Guerra Mundial en 1914.

Definición y origen histórico del equilibrio del poder


El concepto de equilibrio del poder está presente en la disciplina de las Relaciones
Internacionales desde el momento que esta nació. Como el teórico de la escuela
neorrealista Kenneth Waltz puso de relieve: ―si existe alguna teoría auténticamente
distintiva de la política internacional, esta es la del equilibrio del poder‖. La
importancia del equilibrio del poder deriva seguramente de su antigüedad. Apreciado
por algunos filósofos y diplomáticos, y odiado por otros, el equilibrio del poder ha sido
utilizado tanto en la historia del pensamiento político como en la historia diplomática,
pero solamente a mediados del siglo XX se transformó en una verdadera teoría de las
relaciones internacionales.
Durante el periodo del renacimiento italiano se concretó la primera
conceptualización teórica del equilibrio del poder. Roberto Guicciardini, en su obra
Historia de Italia, escrita entre 1537 y 1540, identificó cómo la dificultad en lograr un
acuerdo de mutua defensa entre varias ciudades estados de la península (Venecia,
Florencia, Milán y Nápoles) fue la causa principal de la pérdida de sus independencias,
lo cual culmina en la conquista de gran parte de Italia por parte del Imperio español.
Guicciardini describe de manera clara la importancia de la puesta en marcha de
estrategias de cooperación para mantener un equilibrio del poder y permitir a actores
pequeños sobrevivir en una arena internacional anárquica. La relación entre paz,
estabilidad y equilibrio del poder caracterizaron el desarrollo histórico del concepto en
épocas posteriores hasta nuestros días.
Después de esta primera fase conceptual, la culminación del concepto y de la
sistematización del equilibrio del poder se dio durante los siglos XVII y XX. Una vez
que la Paz de Westfalia (1648) puso fin a la sangrienta guerra de los Treinta Años
introduciendo el principio fundamental del cuius regio, eius religió (cada soberano tiene
el derecho de determinar la religión vigente en su propio estado), los Estados europeos
trataron de manipular la distribución del poder continental para establecer y defender
un sistema estable. La centralidad de Europa durante esta época histórica ha
transformado este concepto en una marca distintiva del sistema europeo. El motivo de
la preponderancia europea en el uso del equilibrio del poder se explica fácilmente por
razones geopolíticas. El viejo continente se caracterizó por la existencia de un puñado
de Estados de fuerza casi igual distribuidos en un territorio geográficamente no
extenso. En consecuencia, el objetivo principal de cada actor fue buscar alianzas para
poder limitar la capacidad de un actor para dominar a otros.
El periodo que comprende desde 1648 hasta 1914, a pesar del breve paréntesis
de las expansiones napoleónicas (1799-1814), fue la edad dorada del equilibrio del
poder. La intensidad y la violencia de la Primera Guerra Mundial marcaron un cambio
profundo sobre la teoría y la práctica del equilibrio del poder. Antes descrito como la
única manera para alcanzar una estabilidad en el sistema internacional, a partir de
1918 el equilibrio del poder, gracias en parte a la difusión del idealismo wilsoniano,
fue definido como algo diabólico, la evidencia de que la política de intriga europea
había sido la causa principal de la Gran Guerra. La reaparición con fuerza del
equilibrio del poder en el terreno intelectual se produjo después de la Segunda Guerra
Mundial, cuando nuevos teóricos de las relaciones internacionales volvieron a estudiar
la teoría del equilibrio del poder como mecanismo capaz de explicar las dinámicas del
sistema bipolar surgido como consecuencia de la Guerra Fría. Los primeros teóricos de
las relaciones internacionales en darse a esta tarea fueron los de la escuela realista y
neorrealista. En particular, autores como Martin Wight, Hans Morgenthau, Kenneth
Waltz, John J. Mearsheimer y Hedley Bull, a pesar de las diferencias entre sus modelos
teóricos, pusieron de relieve, en distinto grado, como el equilibrio del poder es un
elemento intrínseco a la política internacional.
Este breve recorrido histórico explica tanto la importancia del equilibrio del poder
como la dificultad en buscar una definición puntual. El hecho es que este concepto ha
sido utilizado como herramienta analítica para describir una simple distribución de
poder en el sistema internacional, para identificar una estrategia utilizada
principalmente en la política exterior y, por último, como una verdadera teoría
sistémica.3
Para los efectos de este trabajo, el término equilibrio del poder describe una
situación en la cual cada entidad política, en particular cada Estado, actúa en el
sistema internacional con el objetivo principal de mantener una situación aproximada
a una condición de equilibrio en sus relaciones con otros Estados. Es necesario
también precisar que por poder se entiende principalmente la suma de los recursos que
un actor tiene a su disposición. Dichos recursos pueden ser tanto económicos como
militares o tecnológicos. La ruptura del equilibrio, o del status quo en favor de otros
Estados, puede conceder a algunos de estos una situación de predominio o hegemonía
en la arena internacional. Predominio que, de acuerdo a la doctrina del equilibrio del
poder, los demás gobiernos deben impedir para garantizar su propia sobrevivencia,
balanceando (de aquí el término inglés balance of power) la distribución del poder en
la arena internacional.
Morton Kaplan, importante teórico estructuralista, ofreció la mejor clasificación
de las reglas que rigen el fundamento del sistema de equilibrio del poder. Kaplan
afirma que los diferentes Estados, para hacer funcionar este sistema internacional,
deberán: 1) actuar con el fin aumentar sus recursos, pero negociar antes que utilizar la
fuerza; 2) luchar antes de ser derrotados durante la batalla para acumular recursos; 3)
dejar de luchar antes de eliminar por completo un actor esencial en el sistema
internacional; 4) luchar en contra de cualquier actor que quiera asumir un rol
predominante en el sistema; 5) actuar para contener los actores que suscriben
principios organizativos de tipo supranacional; 6) permitir a actores vencidos de entrar
por primera vez o volver a ingresar al sistema internacional como aliados. El mejor
ejemplo histórico que ilustra un sistema internacional en el cual estas reglas fueron las
líneas guía de todos los actores fue el sistema internacional que nació en 1815.

El sistema del equilibrio del poder (1815-1918)


Cambios estructurales

3
Para un análisis detallado de los diferentes usos del equilibrio del poder, véase Nye y Welch (2013, pp. 85-90).
El sistema de equilibrio del poder del siglo XIX produjo el intervalo de tiempo más
largo sin una guerra de largo alcance durante la época de los Estados modernos:
desde 1815 hasta 1914. Estudiar esta época histórica es de fundamental importancia
para explicar cómo el equilibrio del poder funcionó en realidad. En la tabla 1 se
presenta un resumen de los cambios estructurales del sistema europeo y de los
diferentes Estados nación en él involucrados desde 1815 hasta 1914. Como se pone
de relieve en la tabla, podemos dividir este siglo en cuatro subperiodos.

El primer subperiodo inició en 1815, después de la derrota de Napoleón en


Waterloo. Como se pone de relieve, una vez puesto fin al intento napoleónico de
establecer la hegemonía francesa en toda Europa, surgió una de las primeras grandes
alianzas en la historia moderna que dio origen a un sistema multipolar. Si el general
francés hubiera logrado su meta, el sistema europeo se hubiera trasformado en un
sistema unipolar. Después de su derrota y del Congreso de Viena, las potencias
europeas establecieron los fundamentos para un orden multipolar, tal cual al que
caracterizó al sistema prenapoleónico, con cinco actores mayores que se balanceaban
entre sí: Gran Bretaña, Rusia, Francia, Prusia y Austria. Estos Estados, que formaron el
famoso ―concierto de Europa‖, muchas veces modificaron sus alianzas, siempre con un
fin bien preciso: prevenir el surgimiento de una grande potencia capaz de dominar el
continente entero.

Tabla 1. Situación estructural y Estados (actores), 1815-1914


Años Situación estructural Estados ( actores)
1815- Multipolaridad suelta y Gran Bretaña, Rusia, Prusia,
1861 concierto de Europa Francia y Austria
1861- Surgimiento de nuevos Italia y, en particular, Alemania
1871 Estados
1871- Multipolaridad y nueva Gran Bretaña, Rusia, Alemania,
1890 diplomacia de Bismarck Francia, Austria Hungría e Italia
1907- Alianzas bipolares Triple Entente (Gran Bretaña,
1914 Francia y Rusia)
Triple Alianza (Alemania,
Austria-Hungría e Italia)
Fuente: elaboración propia a partir de los datos presentados en Nye y Welch (2013,
pp. 91-92).
Desde 1815 hasta 1871, en consecuencia, el sistema europeo se puede caracterizar
como un sistema de ―multipolaridad suelta‖. En 1871, el surgimiento de dos nuevos
Estados, como Italia y Alemania, modificó la estructura del sistema y la distribución del
poder entre los diferentes actores. Desde 1871 hasta 1890, el crecimiento económico y
militar de Alemania sumado a la nueva diplomacia puesta en marcha por su canciller
Otto Von Bismarck, desempeñaron un papel crucial en la defensa de la multipolaridad.
A pesar de la obra de Bismarck, desde 1890 en adelante el mantenimiento de un
equilibrio de poder fue siempre más difícil a causa de nuevas posturas en la política
exterior de muchos ―países‖, en particular del Imperio alemán. Estos cambios, a partir
de 1907 en adelante, llevaron a la creación de dos grandes alianzas, las cuales dieron
vida a un sistema bipolar, donde ambos bloques se caracterizaban por una distribución
igualitaria del poder.

El sistema del equilibrio de poder: cambios históricos


Una vez analizados los cambios estructurales, es necesario ahora describir los
principales acontecimientos históricos que caracterizaron este periodo. El Congreso de
Viena, llevada a cabo del 18 de septiembre 1814 al 9 de junio de 1815, fue una
reunión en la cual participaron los principales Estados europeos. Gran Bretaña, Austria,
Prusia y Rusia, países que derrotaron las tropas napoleónicas y organizaron la
conferencia, invitaron también al antiguo enemigo, Francia. De acuerdo a estos países,
una paz duradera podía ser lograda solamente construyendo un nuevo orden
internacional, capaz de establecer nuevas reglas del juego entre los principales actores.
Este nuevo orden internacional, que de acuerdo a Henry Kissinger fue creado en
nombre del equilibrio de poder ―más explícitamente que ninguno anterior o posterior‖,
se sustentó en la búsqueda de un doble equilibrio: territorial y moral. Por equilibrio
territorial se entiende una repartición ecua-
balanceada de los territorios europeos ¿Sabías que…?
anteriormente conquistados por Napoleón. Henry Kissinger, secretario de La
idea de equilibrio moral se sustentaba en la Estado de Estados Unidos y ganador
necesidad de establecer una paridad entre del premio Nobel de la paz, dedicó las
cinco grandes potencias (pentarquía). al Congreso de Viena su tesis
Paridad que tuvo su aplicación práctica en el doctoral. El texto de Kissinger
reconocimiento de la legitimidad del subraya cómo el equilibrio del
poder surgido gracias al Congreso
gobierno monárquico y del mutuo consenso en la
de Viena fue capaz de garantizar al
resolución de cuestiones que podían afectar mundo una etapa de paz durante la
estabilidad general del sistema. casi un siglo.
Tabla 2. Línea de tiempo y eventos principales durante el periodo 1815-1918
1814- 1854- 1861 1870 1871 1882 1884/18 1904 1907 1914
15 56 -71 85 -
1918
Congre Guerr Independen Guerr Unificaci Nace Conferen Doble Rusia Primer
so de a de cia de Italia a ón de la cia de entent se a
Viena Crim franco Alemani Triple Berlín e une a Guerr
ea - a Alianza (Gran la a
prusia , Breta doble Mundi
na renova ña y entent al
da en Franci e
1907 a) crean
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Triple
Entent
e
Fuente: elaboración propia.
Los instrumentos utilizados para lograr estos objetivos fueron dos. El primero, de
naturaleza diplomática, consistió en establecer congresos periódicos entre los países
que firmaron el convenio. Reuniones que tenían como finalidad debatir alrededor de
los grandes problemas geopolíticos del continente. El segundo, más ligado al ámbito
militar, fue la creación de la Santa Alianza. Integrada por Rusia, Prusia y Austria, la
Santa Alianza suele ser considerada como el brazo armado del Congreso de Viena.
Esta alianza militar intervino, siempre de acuerdo con los soberanos de los respectivos
Estados, para hacer respetar los dos puntos cardinales del Congreso de Viena:
legitimidad monárquica del poder (equilibrio moral) y respeto de equilibrio de poder
(equilibrio territorial). Como ha señalado el historiador Paul Kennedy, gracias a las
reglas establecidas durante el Congreso de Viena y a la obra de la Santa Alianza fue
―muy improbable que incluso los cambios territoriales en pequeña escala‖ tuvieran
lugar sin la aprobación de la mayoría de los miembros del concierto de las naciones
europeas.
Resulta oportuna la metáfora del concierto para poner de relieve la importancia
del Congreso de Viena en el futuro de las relaciones entre los países europeos. Los
cincos países europeos debían moverse armónicamente, sonando la misma partidura
musical de manera conjunta. Partidura musical que, en la práctica, se componía tanto
por medidas represivas para bloquear cualquier intento revolucionario, como por
instrumentos pacíficos de naturaleza diplomática.
Desde 1815 hasta 1854, el concierto cumplió con
¿Sabías qué…?
sus premisas, garantizado a Europa casi cuarenta años de
paz. Esta armonía en las relaciones entre los países Durante estos años, el continente
europeos no siempre significó paz interior en cada Estado. americano siguió un camino muy
Durante estos años, comenzó a surgir una amenaza para distinto con respecto al europeo.
el buen funcionamiento del concierto de las naciones. Esta Después de la Guerra de
amenaza fue más ideológica que militar y correspondió a Independencia (1775-1783) entre las
trece colonias norteamericanas e
la difusión de ideologías de corte liberal y nacionalista. Inglaterra, el neonato país de Estados
Durante el año de 1848, varios intentos revolucionarios Unidos comenzó un proceso de
sacudieron la mayoría de los países europeos poniendo en expansión territorial que se concluyó
peligro la idea de legitimidad monárquica. Hasta ese solamente a comienzos del siglo XX.
momento estas insurrecciones, gracias también a la Apoyados por las doctrinas Monroe
(1823) y del Destino Manifiesto
acción de la Santa Alianza, no modificaron el equilibrio (1846), los políticos estadounidenses
general de poder establecido por el Congreso de Viena. legitimaron su rol hegemónico en el
En Europa, el equilibrio del poder imposibilitó continente. La guerra entre México y
cualquier intento hegemónico. Como anteriormente se Estados Unidos de 1846 a 1848, por
señaló, en el viejo continente fue solamente en 1854 ejemplo, fue fundamental en el
proceso de expansión territorial
cuando las grandes potencias se encontraron en una
llevada a cabo por el país
situación de guerra por primera vez desde los tiempos de norteamericano. De hecho, la
Napoleón Bonaparte. La gestión y control de este conclusión del conflicto y la siguiente
conflicto, conocido como la Guerra de Crimea (1854- firma de la paz de Guadalupe Hidalgo
1856), nos ofrece una síntesis perfecta del funcionamiento (1848), permitió a Estados Unidos
del sistema del equilibrio del poder. Tres países, con anexionar los actuales estados de
California, Nuevo México, Arizona,
diferentes objetivos estratégicos, fueron involucrados en Nevada, Utah, Colorado y parte del
esta guerra. El primer país fue Rusia. El imperio del zar hoy llamado Wyoming.
Nicolás I trató de beneficiarse del desmoronamiento y de
la pérdida de poder relativo del Imperio otomano para
extender su territorio hacia el oeste conquistando los
estrechos de los Dardanelos y ganando un acceso al mar Mediterráneo. En caso de
que Rusia hubiera conquistado los territorios de Crimea, el imperio zarista habría
logrado convertirse en una posible potencia hegemónica. Francia y Gran Bretaña,
juntos con el pequeño reino de Cerdeña, crearon una liga con el objetivo de frenar el
expansionismo ruso y mantener el equilibrio del poder.
La acción conjunta de estos países logró su objetivo: frenar el expansionismo
ruso y mantener balanceada la distribución de poder entre los países europeos. La
fuerza de la doctrina del equilibrio de poder y la necesidad de institucionalizar su
funcionamiento fueron subrayadas en los acuerdos que pusieron fin a la guerra misma,
el famoso Tratado de París de 1856. En esta ocasión, Francia e Inglaterra no
solamente subrayaron la importancia de concordar cualquier expansión territorial, sino
también decidieron ampliar y abrir la sociedad internacional a otro actor, el Imperio
turco, a fin de poder controlar mejor los fundamentos del sistema mismo. En otras
palabras, como quedó establecido en el artículo VIII del Tratado de París, el Impero
turco debía ser considerado como parte del concierto europeo.
No todas las consecuencias de la Guerra de Crimea fueron positivas para la
estabilidad del orden europeo. La decisión de Austria de declararse neutral durante el
conflicto y no apoyar a Rusia, su aliado histórico, llevó a la ruptura del sistema de la
Santa Alianza, sustentada en la unidad entre las tres grandes monarquías orientales
europeas. Las consecuencias de la desintegración de la alianza fue bien visible durante
el periodo que comprende de 1856 a1871, una época de caos relativo con respecto al
periodo de paz precedente. Durante estos años, el sistema europeo se reorganizó y dio
la bienvenida a dos nuevos actores: Italia y Alemania. Italia, desde 1861, se había
unificado en un nuevo estado, el reino de Italia. El proceso se completó hasta 1871
cuando la península logró anexar la actual capital de Roma, antes dominio del Papa.
El reino de Prusia, después años de luchas y bajo la guía del canciller de hierro Otto
Von Bismarck, logró en 1871 −después de haber derrotado la Francia de Napoleon III
en la guerra franco- prusiana de 1870-1871− unificar los 37 pequeños estados que
componían la confederación germánica dando vida al Imperio alemán. Los dos
procesos de unificación causaron cambios importantes en la estructura que había
regido el equilibrio de poder desde el Congreso de Viena en adelante.
El primero fue de naturaleza ideológica. Ambos procesos de unificación se
caracterizaron por una legitimación nacionalista, siendo uno de los enemigos
principales del Congreso de Viena. La transformación más importante fue sin duda de
naturaleza estructural. Mientras Italia era un país caracterizado por atraso económico,
militar y económico; el Imperio alemán fue un actor capaz de modificar la tradicional
división de poderes en Europa. La importancia de Alemania en el concierto europeo no
se explica solamente por una cuestión de extensión geográfica. Fueron la centralidad
de Alemania en el continente europeo, su desarrollo industrial y tecnológico, y su
organización militar masiva y eficiente los que convirtieron este nuevo Estado en un
actor capaz de modificar los equilibrios del sistema
multipolar vigente. ¿Sabías qué…?
Alemania presentó un nuevo desafío para el sistema
La gran obra estabilizadora de
del equilibrio de poder vigente desde 1815. Por un lado, la Bismarck en los asuntos europeos es
presencia de un Estado alemán demasiado fuerte hubiera evidenciada por la Conferencia de
podido crear problemas y amenazar países continentales Berlín. Convocada por Francia e
como Francia, Rusia y el Imperio austro-húngaro (como era Inglaterra y organizada por el mismo
llamado después del compromiso de Viena de 1867 con los Bismarck entre 1884 y 1885, esta
reunión puede ser considerada como
húngaros). Por el otro, una Alemania demasiado débil el zenit del dominio europeo sobre el
podría suponer el mismo destino que Polonia pocos años mundo. Durante la mencionada
antes: ser invadido, dividido o dominado por otros países. conferencia, a la cual por primera vez
Desde 1871 hasta 1890, la Alemania bismarckiana fue invitado Estados Unidos, las
desempeñó un rol fundamental en Europa, a veces potencias europeas lograron un
defendiendo, otras desafiando el sistema de equilibrios de acuerdo de división y “reparto de
África”. La distribución de los
poder, pero siempre respetando las reglas del juego del territorios africanos se desarrolló
equilibrio de poder. siguiendo la misma lógica del balance
of power. En otras palabras, los
diferentes países del viejo continente
pactaron para balancear no solamente
el poder adentro de Europa, sino
también a nivel colonial, o sea en el
continente africano.
La diplomacia puesta en marcha por Otto Von Bismarck permitía, al mismo
tiempo, el surgimiento de varias pequeñas crisis diplomáticas o de cambios territoriales.
Pero lo hacía sin desafiar abiertamente a los otros grandes actores europeos. Por
cierto, la complejidad de la obra diplomática, la Conferencia de Berlín, representó
también su debilidad. Solamente un hombre del carisma de Bismarck se demostró
capaz de jugar en diferentes frentes geopolíticos al mismo tiempo, convenciendo
también los soberanos europeos que todas sus
maniobras tenían como objetivo principal realizar el
bien común, o sea mantener la estabilidad del
sistema de equilibrio de poder vigente. Una vez que
Bismarck presentó su dimisión como canciller en
1890 a causa de desacuerdos con el nuevo
emperador (kaiser) alemán Guillermo II, el sistema de
equilibrio de poder creado en Viena comenzó su
crisis.
A partir de 1890 en adelante Alemania puso
en marcha una política imperial agresiva, que
representaba un peligro no solamente al dominio
naval británico sino también a toda la piedra angular
del edificio sobre el cual se regía el viejo sistema de
equilibrio de poder. El desarrollo de una ideología
Figura 1. “L Equilibre Européen”, DR3540 fuertemente imperialista fue acompañado por un
cambio radical en los medios utilizados hasta
entonces para hacer la guerra misma. Alemania fue pionera en la aplicación bélica de
nuevas tecnologías producto de las dos revoluciones industriales. Los ferrocarriles que
permitieron mover de manera rápida una gran cantidad de tropas, el desarrollo de
nuevas artillerías, ametralladoras y en general de nuevos instrumentos de guerra
cambiaron por completo la idea bismarckiana que cada guerra podía ser de corta
duración y con bajos costos de vidas humanas.
El desarrollo de las tecnologías y el cambio en la ideología modificaron por
completo el juego diplomático entre los países europeos. Desde 1882, el Imperio
alemán, junto con el Imperio austro-húngaro e Italia, habían creado la Triple Alianza.
El objetivo de esta unión fue garantizar la integridad territorial del Imperio alemán en
contra de posibles ataques por parte de Francia. No obstante, la finalidad de esta
alianza cambió de manera drástica a causa de la agresividad de la política exterior
alemana, tanto que a mediados de 1904 el acuerdo político y militar entre los dos
imperios y la monarquía italiana fue vista como una amenaza seria al staus quo, más
que una garantía de respeto al equilibrio de poder vigente. De hecho, Francia e
Inglaterra, países excluidos de la Triple Alianza, crearon en 1904 la Doble Entente.
Este acuerdo político y militar de 1904, tuvo su justificación en los temores de Francia,
amenazada por el expansionismo alemán, y en las preocupaciones de Inglaterra,
deseosa de poner un freno a los sueños imperiales y al aumento de la tropa naval del
Reich. En 1907, después de la entente entre Rusia e Inglaterra, se transformó de doble
en triple. Los dos bloques vislumbrados después de 1907 transformaron
definitivamente el sistema multipolar heredado por Viena en un sistema de alianzas
bipolares caracterizado por una gran rigidez. Bajo esta dinámica, una ganancia de
cualquiera de los Estados individuales se podría convertir en una ganancia para su lado
y una pérdida para el otro. Al mismo tiempo, la rigidez de las alianzas más la
militarización de varios países hicieron inevitable una movilización, que se hubiera
podido transformar de local a general de manera muy rápida. Como subrayó Henry
Kissinger, ―el juego de la política europea de poder se había vuelto más o menos
equivalente al juego de suma cero de dos personas‖.
El concierto de Europa y el sistema de equilibrio de poder que había nacido en
1815 murió en 1914, después del asesinato del archiduque de Austria Francisco
Fernando, en Sarajevo, el cual dio comienzo al primer conflicto mundial (1914-1918).
Tres fueron las principales causas de la Primera Guerra Mundial. Primero, la existencia
de un actor como Alemania que, desde que Bismarck dejó su cargo de canciller, no se
comportó según las reglas del juego al buscar una expansión territorial. Segundo,
problemas de percepción por parte de los principales políticos involucrados en la toma
de decisiones, preocupados en defender la integridad de su propio país frente a las
amenazas externas. Tercero, un sistema internacional extremadamente rígido, que
dificultó equilibrar el poder entre los dos bloques. A partir de 1914 se puso en marcha
un círculo vicioso y trágico. Austria declaró la guerra al pequeño reino de Serbia. En
tanto, Rusia no podía permitir una expansión de Austria en los Balcanes. Alemania
reaccionó, porque resultaba inaceptable que Austria se retractara. Finalmente, Francia
e Inglaterra intervinieron para ayudar Rusia, dando origen a la Primera Guerra
Mundial.

Después de la Primera Guerra Mundial no solamente cerca de 20 millones de personas


habían muerto, sino también el sistema de equilibrio de poder había desaparecido por
completo. En 1918, los imperios austro-húngaro y el alemán dejaron de existir. Al
mismo tiempo, la monarquía zarista fue derrocada en 1917 por la Revolución
bolchevique dirigida por Vladímir Ilich Uliánov (Lenin), dando origen a un nuevo actor,
la Unión de las Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS). Tanto la URSS como Estados
Unidos, que ingresó a la conflagración justo en 1917, serán los países destinados a
dominar y revolucionar el sistema internacional que nació en 1918 sobre las cenizas
dejadas por la Gran Guerra.

Resumen

 El concepto de equilibrio del poder ha sido utilizado como herramienta analítica


para describir una simple distribución de poder en el sistema internacional, para
identificar una estrategia utilizada principalmente en la política exterior y, por
último, como una verdadera teoría sistémica.
 El equilibrio del poder describe una situación en la cual cada entidad política, en
particular cada Estado, actúa en el sistema internacional con el objetivo
principal de mantener una situación aproximada a una condición de equilibrio
en sus relaciones con otros Estados.

 El sistema del equilibrio del poder ha sido una configuración del sistema
internacional que ha caracterizado el periodo histórico que abarca desde 1815
hasta 1914. Esto es, el sistema internacional que estuvo en vigor desde el
Congreso de Viena en 1815 hasta el despliegue de la Primera Guerra Mundial
en 1914.

 Este sistema surgió después del intento de dominación hegemónica llevado a


cabo en Europa por Napoleón Bonaparte en 1799 hasta su derrota final en
1814.

Preguntas guía
1. ¿Qué se entiende por equilibrio del poder?
2. ¿Cómo cambió la situación estructural de Europa durante el periodo 1815-
1918?
3. ¿Cuáles fueron las reglas del juego establecidas por el Congreso de Viena en
1875?
4. ¿Cuál fue el papel de la Santa Alianza en la defensa del sistema del equilibrio
del poder?
5. ¿Por qué la obra diplomática de Otto Von Bismarck fue fundamental en la
puesta en marcha del sistema del equilibrio del poder después de 1871?
6. ¿Cuáles fueron las causas que llevaron al desmoronamiento del sistema del
equilibrio del poder?

Bibliografía consultada y recomendada

Bull, Hedley. (1977). The Anarchical Society: A Study of Order in World Politics.
Londres: Macmillan.

Kaplan, Morton. (1957). System and Process in International Politics. Nueva York: John
Wiley and Sons, Inc.

Kennedy, Paul. (2004). Auge y Caída de las grandes potencias. Barcelona: Edición De
Bolsillo.

Kissinger, Henry. (2001). La Diplomacia. México: FCE.


Little, Richard. (2007). The Balance of Power in International Relations: Metaphors,
Myths and Models. Cambridge: Cambridge University Press.

Morgenthau, Hans. (1948). Politics among Nations: The Struggle for Power and Peace.
Estados Unidos: Mc Graw Hill.

Nye, Joseph y David Welch. (2013). Understanding Global Conflict and Cooperation:
An Introduction to Theory and History. Reino Unido: Pearson Education Limited.

Waltz, Kenneth. (1979). Theory of International Politics. Estados Unidos: Addison-


Wesley Publishing Company.

Wight, Martin. (1973). ―The Balance of Power and International Order‖. En Alan
James (ed.), The Bases of International Order: Essays in honour of C. A. W. Manning.
Londres: OUP, 85-115.
Capítulo 2.4
El sistema institucional (1919-1945): El mundo de
entreguerras

Luz Araceli González Uresti

Objetivos

 Conocer los elementos constitutivos del sistema institucional en términos de actores, factores y
dinámicas.
 Identificar los principios sobre los cuales se estructuró el mundo después de la Primera Guerra
Mundial.
 Conocer la importancia de la Sociedad de las Naciones en el sistema institucional.
 Explorar los factores que propician la crisis del institucionalismo y que llevan al advenimiento de
la Segunda Guerra Mundial.

Introducción

El orden internacional posterior a la Primera Guerra Mundial fue para muchos un


periodo de paz, reconciliación y de un aparente optimismo derivado de los esfuerzos
realizados para ordenar el mundo sobre la base de nuevas reglas fincadas en el
institucionalismo liberal cuya materialización se logró con la creación de la Sociedad
de las Naciones. Los esfuerzos por forjar un sistema internacional en los que la paz y la
reconciliación fuesen la norma estuvieron plasmados en el Sistema de Versalles y en
los subsecuentes tratados que al menos, hasta antes de la Gran Depresión, parecían
guiar las relaciones de poder entre los actores protagónicos.
La llamada hasta ese momento Gran Guerra motivó en políticos, filósofos,
intelectuales y académicos de esa época un ideal para hacer de ésta la última guerra e
inaugurar una nueva era de paz, para lo cual el pensamiento juridicista,
institucionalista, pacifista y liberal, llamado en su conjunto idealismo sentaría las bases
de este periodo. No obstante, todos estos esfuerzos y el precario equilibrio alcanzado
pronto mostrarían su inoperancia. El surgimiento de movimientos extremo nacionalistas
y la agudización de posturas que cuestionaban los términos de la Paz de París pronto
evidenciaron el punto de quiebre definitivo de este efímero periodo de paz lo que
condujo al estallido de una conflagración aún mayor: la Segunda Guerra Mundial.
Línea del tiempo

1914-1919 el fin de orden de Viena y la creación de un nuevo orden mundial.

Para algunos estudiosos, el siglo XX empezó desde una perspectiva histórica y no


cronológica en 19144 ya que el estallido de la Primera Guerra Mundial se marca como un
acontecimiento que transformó de manera radical la forma de ver y entender la dinámica
mundial, misma que se había gestado en Viena casi 100 años antes. De acuerdo con
Villani, ―los treinta años que transcurren entre 1914-1915 y 1944-1945 se cuentan entre
los más turbulentos y difíciles que haya vivido Europa. Comienzan con una guerra y
terminan con otra‖. El arranque del siglo XX, como prácticamente cualquier otra época,
estuvo caracterizado por una permanente oscilación entre esquemas de cooperación y
mecanismos de conflicto cuya dinámica configuró la política mundial, incluso hasta en los
momentos de mayor tensión que derivaron en guerras devastadoras. Como el mismo Karl
von Clausewitz escribiera: ―la guerra es la mera continuación de la política por otros
medios‖ por lo que ―la guerra no es simplemente un acto político, sino un verdadero
instrumento político‖5, de ahí que no es de sorprender que el periodo que nos ocupa haya
estado flanqueado por dos conflagraciones de alcance mundial y al mismo tiempo haya
sido una época en la que el pensamiento idealista buscó ser guía de los asuntos mundiales
para hacer de ésta una época de paz.
La Primera Guerra Mundial fue ese acontecimiento que transformó de manera
radical el llamado orden emanado del Congreso de Viena. Ese orden estuvo basado en el
equilibrio de poder, el reconocimiento mutuo entre los participantes (Rusia, Prusia, Austria,
Inglaterra y Francia) que llevó supuestamente a ―cien años de paz‖, en el que estaban
―claramente‖ definidas las cuotas de poder, tanto en términos continentales como en
ultramar. Cabe aclarar que este supuesto orden estuvo salvaguardado por la constante
amenaza de los participantes de la pentarquía, al uso de la fuerza como elemento que
garantizaba el orden establecido, y en consecuencia los enfrentamientos fueron

4
David Thomson, Historia Mundial de 1914 a 1968, Breviarios 142, Fondo de Cultura Económica, México 1997,
pp. 23-29.
5
Kart von Clausewitz, De la Guerra, Editorial Colofón, México 1999, p.24.
recurrentes, sobre todo en la segunda mitad del siglo XIX cuando Italia y Alemania,
buscaban incorporarse al concierto europeo y participar del reparto del mundo en términos
de trato igualitario respecto a los otros países.6 El supuesto equilibrio de Viena estuvo
fuertemente amenazado y cuestionado por la política alemana que aspiraba a una cuota
de poder mayor, lo mismo que los austriacos y los rusos. Los primeros síntomas de esta
ruptura se observan con los problemas en la región otomana y posteriormente en el área
de los Balcanes que paulatinamente se irá convirtiendo en el ―polvorín‖ de Europa7
generando gran inestabilidad en toda la región y dónde finalmente detonará el inicio de la
guerra total.
Cuatro años de guerra transformaron
Sabías que:
definitivamente la política mundial; misma que fue
diseñada en los acuerdos de Paz celebrados al término de La Sociedad de las Naciones fue una iniciativa
del presidente Woodrow Wilson en su famoso
la conflagración. El triunfo de los Aliados, que discurso del 8 de enero de 1918 conocido como
originalmente integraban la Triple Entente (Inglaterra, los Catorce Puntos de Wilson. Sin embargo y
pese que fue su iniciativa e impulso a los países
Francia e Italia), va a marcar claramente el establecimiento europeos para su creación, Estados Unidos
de las condiciones para la Paz. El embate victorioso de nunca formó parte de esta Institución
internacional.
Estados Unidos, Francia, Inglaterra, Japón e Italia,
principalmente, frente al bloque de los llamados Imperios
Centrales (Alemania, Austria-Hungría y el Imperio Otomano) propiciará una serie de
cambios a partir de los cuales se buscó restablecer la paz y la seguridad en Europa. El
reordenamiento del mundo de la primera posguerra se fincará, en cierta medida, en los
postulados propuestos por el entonces presidente de los Estados Unidos, Woodrow Wilson,
en los llamados Catorce Puntos, y en toda una serie de tratados que integrarán el sistema
de Versalles (Trianon, Sèvres, Neuilly, Saint Germain y Versalles)8, y que paulatinamente
irán siendo reforzados por todo un esquema adicional de negociaciones.
Las reglas y elementos sobre las cuales se fincó el orden mundial y la política
internacional posbélica pueden resumirse en los siguientes términos: Con base en los
catorce puntos de Wilson se promovió, formalmente, la autodeterminación de los pueblos
y, en consecuencia, varios de los territorios sometidos a la soberanía de los antiguos
imperios obtuvieron su independencia o, por lo menos, la promesa de alcanzar dicha
prerrogativa, pues se crea la figura de los mandatos a través de la cual países mandatarios
(Francia, Inglaterra, y otros) tendrían la encomienda de preparar a las poblaciones de esas
áreas para su futura vida independiente. ―El modelo wilsoniano partía del axioma de que
las causas de las guerras estaban en el armamentismo, los imperios opresores y las
economías cerradas. Propugnaba entonces un nuevo consenso universal, basado en el
constitucionalismo democrático, la autodeterminación nacional, el capitalismo de ―puertas

6
Julio Aróstegui et al, El mundo contemporáneo: Historia y Problemas, Editorial Biblos Crítica, Barcelona 2001,
pp. 185-203.
7
Geoffrey Bruun, La Europa del Siglo XIX, Breviarios No. 172, Fondo de Cultura Económica, México 1995,
pp.128-131.
8
Pasquale Villani, La Edad Contemporánea 1914-1945, op.cit. capítulo2.
abiertas‖, la diplomacia multilateral y la institucionalización de la seguridad colectiva. De
esta manera habría de surgir la paz y la justicia internacionales‖9.
El sistema de tratados con el que se fijan las condiciones para los países perdedores
será otro de los elementos que integraron las reglas del nuevo orden internacional.
Particularmente con el Tratado de Versalles se le impusieron a Alemania toda una serie de
medidas que iban desde la obligación de la Cláusula de Culpabilidad de Guerra10 y la
reparación moral de los daños, hasta el pago en efectivo por su responsabilidad en la
contienda, lo cual va a significar una política en exceso agresiva en su contra. Entre las
condiciones que se le imponen destacan: devolver a Francia la región de Alsacia y Lorena
así como el control de las minas de carbón de la región del Sarre que a su vez pasa a ser
administrada por la Sociedad de las Naciones, adicionalmente Alemania debía pagar altas
la compensaciones en efectivo por los daños de guerra. Además, se le impuso ceder a los
ingleses su flota mercante y naval. No olvidemos que a principios del siglo los alemanes
habían arrebatado el control de los mares a los británicos. Aparte de renunciar a sus
colonias y posesiones en ultramar, los alemanes se vieron obligados a conceder
importantes regiones de su territorio a favor de la creación de nuevos Estados como
Polonia, y Checoslovaquia, además de verse obligados a aceptar la internacionalización del
Río Rin, la desmilitarización de Renania, la creación de la ciudad libre de Danzig , y la
renuncia a desarrollar una industria militar, y la práctica del servicio militar, con la
subsecuente reducción de sus fuerzas armadas y su oficialía.11
Las condiciones de paz impuestas a los imperios centrales (Alemania, Austro-
Hungría y el Imperio Otomano) tras su derrota militar propició su total desarticulación y, en
consecuencia, surgieron toda una serie de nuevos estados libres como Yugoslavia,
Checoslovaquia, Polonia y otros más. Asimismo, el resquebrajamiento de los imperios
propició un vacío de poder en la región de Europa Central y el hoy llamado Medio Oriente,
que fue aprovechado por Francia e Inglaterra para asumir el control de dichas regiones,
dándose un cambio sustancial en términos del poder de estos últimos.
Al analizar la serie de condiciones impuestas a los alemanes, resulta más fácil
entender las causas que propiciarán el advenimiento de la Segunda Guerra Mundial, ya
que la política internacional asumida por los países vencedores en su contra auguraba al
corto o medio plazo una actitud de recuperación del prestigio tan vituperado en Versalles, e
incluso un fomento a una política revanchista. Por otra parte, el fin de la Gran Guerra
también fue terreno propicio para el establecimiento de nuevas reglas en términos de la
convivencia entre los Estados. Reconociendo que entre las causas que llevaron a tan
devastador acontecimiento se hallaba la diplomacia secreta, se resuelve entonces
transformar este tipo de vinculaciones y en su lugar crear, sobre la base de la propuesta
wilsoniana, toda una estructura que garantizara celebrar tratados, discusiones y demás
acuerdos internacionales de manera pública y abierta. Con esto se promueve la diplomacia
abierta contra los pactos secretos que hasta ese momento habían sido la norma. De esta

9
Julio Arióstegui, op.cit. p. 502
10
Norman Lowe, Guía ilustrada de la historia moderna. Fondo de Cultura Económica, México 2000, p. 56
11
Ibidem, 55-60.
manera, la diplomacia secreta queda proscrita y en consecuencia se instaura una nueva
forma de llevar a cabo las relaciones internacionales: el multilateralismo vía organismos
internacionales como la Sociedad de la Naciones.

Los fabulosos veintes y el auge de la seguridad colectiva.

El orden mundial de la posguerra quedó definido formalmente en términos de una


búsqueda permanente de la cooperación, sobre la base del reconocimiento de la
soberanía, la independencia, la igualdad entre los Estados, la autodeterminación de los
pueblos y la seguridad colectiva. A partir de estos principios rectores, se configuró un
―nuevo orden internacional‖, en el que se generó una Sabías que:
redistribución de las cuotas de poder entre los Estados. La década de los años veinte se conoce como
De este proceso, Francia e Inglaterra, sólo en cierta los “Fabulosos veinte” por ser un periodo en el
medida, fueron los más fortalecidos; pero heridos que predominó un espíritu de optimismo
desmedido que se reflejó en expresiones
profundamente sobre todo en lo económico por la gran culturales como el cine, la música, la literatura
devastación de que fueron objeto sus respectivos producto del crecimiento económico y
prosperidad material resultado de la
aparatos productivos. Estados Unidos aprovechó esta reconstrucción de Europa.
situación puesto que el país quedó con una marcada
superioridad comercial y financiera, lo que lo convirtió en una potencia económica que
progresivamente se fue perfilando como superpotencia mundial, lo cual lo alcanzaría hacia
1945, con el término de la Segunda Guerra Mundial y su monopolio nuclear.
El gran impacto causado por la Gran Guerra tuvo un importante número de
consecuencias, tanto en el plano económico como en lo político y lo social. Incluso en el
ámbito de la reflexión intelectual en torno a la política internacional se genera todo un
movimiento denominado ―Idealismo‖ en el que se intentará fincar las bases de la nueva
estructura internacional. Estas ideas partían de concepciones positivas y optimistas de la
naturaleza humana y concedía especial atención a los mecanismos de promoción de la
cooperación a través de la búsqueda de los intereses comunes y la disminución de los
factores que llevan a los pueblos a la guerra. Los idealistas consideraban que, a partir de la
creación de instituciones internacionales que promovieran la paz, sobre la base de normas
de derecho claras, el flagelo de la guerra podría ser erradicado.12 Las tesis idealistas se van
a ver materializadas en la creación de la Sociedad de las Naciones propuesta en el punto
14 del discurso de Wilson. Ésta se convirtió en la primera organización internacional de
tendencias universalistas y de fines generales cuyo principal objetivo fue la promoción de
mecanismos de paz, sobre bases de cooperación y respeto mutuo. No obstante estos
objetivos, a todas luces loables, la organización no logró su cometido de manera
contundente, pero sirvió de antecedente a su sucesora: la ONU, que se creó al término de
la Segunda Guerra Mundial.

12
Karen Mingst, Essentials of International Relations, W.W. Norton & Company, New York 1999, pp.67-69
La política internacional de la década de los años veinte estuvo fuertemente
impregnada por este espíritu pacifista promovido por los idealistas (también identificados
como utopistas, descendientes intelectuales del optimismo iluminista del siglo XVIII y del
liberalismo del siglo XIX)13 y su Sociedad de Naciones. Si pudiésemos ubicar un período de
aparente auge de estas ideas, sería específicamente esta década, la cual fue escenario de
un acercamiento sin precedentes en la historia entre Francia y Alemania. La firma de los
acuerdos Locarno (1925) y Briand-Kellogg (1928), aumentó la confianza en la
cooperación, sobre todo por la renuncia que se hace al recurso de la guerra como medio
para la solución de las controversias. El ambiente cooperación propiciado por Locarno
posibilitó la entrada de Alemania a la Sociedad de las Naciones en 1926. Por otra parte,
programas de moratoria para el pago de la deuda como el Plan de Lloyd George o de
recuperación económica como el Plan Dawes (1924) impulsaron en cierta medida la
―confianza‖ para fincar una nueva era de paz y cooperación en Europa. Sin embargo, esto
apenas sobrevivió una década, por lo que los esfuerzos de Aristide Briand y Gustav von
Stresemann se vieron obstaculizados ante los embates del colapso económico mundial que
se avecinaba14.
Mientras en Europa se sentaban las bases de esta nueva época de aparente paz y
cooperación. Estados Unidos vivía una etapa de gran auge en diversos sectores de la
actividad económica. Los llamados ―fabulosos veinte‖ fueron un período de crecimiento
económico abrumador gracias, en gran parte, a las condiciones en que quedó Europa al
término de la guerra, situación que los estadounidenses aprovecharon para convertirse en
los proveedores de todo cuanto se necesitaba, principalmente en mercado europeo. ―…
Después de la guerra, la economía empezó a crecer nuevamente: la producción industrial
aumentó hasta niveles sin precedentes, y lo mismo ocurrió con las ventas, utilidades y
salarios. Había una gran variedad de artículos novedosos que comprar: aparatos
radiorreceptores, refrigeradores, lavadoras, aspiradoras, atractivas ropas modernas,
motocicletas y, sobre todo, vehículos automotrices‖15.
Debido al hecho que entró tardíamente a la Primera Guerra Mundial (1917), y
sobre todo por no haber visto afectado su territorio de manera directa, Estados Unidos
mantuvo intacta su planta productiva, industrial y agrícola. Más aun, el país incrementó
sustancialmente sus niveles de producción, lo cual generó una sobreproducción que era
absorbida por los mercados europeos. Adicionalmente, la guerra brindó a los
estadounidenses la oportunidad de saldar sus deudas con los países europeos, al mismo
tiempo en que ellos se fueron convirtiendo en los principales acreedores del viejo
continente. Esta situación favoreció el crecimiento de las instituciones bancarias
estadounidenses y su participación en los mercados de capitales europeos. La combinación
era ideal; una amplia zona devastada (Europa) y un país próspero en lo productivo y en lo
financiero. Esta situación fue sumamente propicia para convertir a Estados Unidos en una
verdadera potencia económica y financiera, cuya influencia y presencia se hizo evidente en
13
James E. Dougherty, Teorías en Pugna en las relaciones internacionales, Grupo Editor Latinoamericano,
Argentina, 1993, p.14.
14
Michael Howard, Historia Oxford del Siglo XX, Planeta, España 1999, p. 185
15
Norman Lowe, op.cit.p. 141
los principales países de Europa. Sin embargo, tal fue la cantidad de recursos destinados a
la recuperación del llamado ―viejo continente‖, que su recuperación no se dejó esperar, y
apenas transcurridos unos años la situación europea logró cierta estabilidad y
recuperación.
El auge económico de Estados Unidos fincado en el exceso de producción
industrial, el desarrollo sin control del crédito especulativo, la distribución de dividendos
sin relación con el valor real de las empresas, entre otros elementos, crearon un mundo
de ilusión. Los elementos anteriores fueron las principales causas de la crisis
económica en el año de 1929 (octubre) a la que siguió una gran depresión. El crack
del ´29 que sacudió la Bolsa de Nueva York pronto se extendió a Europa. A la crisis
financiera se unió una depresión agrícola afectando gravemente las divisas de muchos
países exportadores y acelerando la desagregación del sistema monetario. El huracán
financiero se extendió como pólvora, lo cual propició que Estados Unidos interrumpiera
sus préstamos. Finalmente la crisis alcanzó Alemania lo que provocó un efecto sobre
Reino Unido que a su vez se proyectó a la economía francesa generando fuertes
desequilibrios para los años 1931 y 1932. Esta crisis económica, financiera y
monetaria, diezmó las diversas actividades productivas y afectó gravemente las
estructuras sociales provocando una crisis de confianza y una exacerbación del
nacionalismo en distintos países sobre todo europeos. La euforia de los años veinte
vistos como ―fabulosos‖ pronto darían paso a los años 30 que se convirtieron en una
década de graves crisis económicas y políticas lo que llevó al fin del sueño de la
seguridad colectiva y, en consecuencia, el advenimiento de una serie de movimientos
extremos nacionalistas que conducirán, irremediablemente, al estallido de la Segunda
Guerra Mundial y con ello el fin de efímero periodo de paz y prosperidad europea.

Institucionalismo vs Política de poder. Hacia una nueva conflagración mundial.

La realidad de finales de los años veinte y los primeros de la década de los treinta cuestionó
profundamente las bases en que descansaba la política internacional. Los preceptos
idealistas de cooperación, progreso, crecimiento y supuesta solidaridad internacional,
fincados en la idea de la organización internacional y en la promoción de los intereses
colectivos, sobre la lógica del orden liberal capitalista, democrático y de mercado, fueron
perdiendo vigencia como marco de referencia y, en su lugar, tesis con inclinaciones más
individualistas, nacionalistas, intervencionistas, estatistas y distantes al orden liberal
empezaron a tomar peso significativo; tal fue el caso de los llamados movimientos
totalitarios europeos o políticas como la del New Deal.16 Estas corrientes buscaban hacer
frente a los desafíos que la crisis había evidenciado además de convertirse en plataformas
para reivindicar posiciones de poder en un nuevo escenario internacional. Adicionalmente
es importante mencionar a un actor ―extraeuropeo‖ que definirá nuevas reglas en el
sistema, y que se convertirá en el portador de una ideología distinta al orden imperante en
Occidente y consecuentemente de una organización política, económica y social que

16
Eric Hobsbawm, op.cit. pp.108-110
Sabías que:

El auge del nazismo se debe a la combinación


de dos fuerzas motrices que Hitler logró unir:
El nacionalismo y socialismo, de ahí el nombre
de Nazi (nacional socialismo). No obstante,
este socialismo no tenía ninguna relación con
rompió con la lógica capitalista. Este nuevo actor el socialismo soviético.
marcaría de manera significativa el rumbo de los
acontecimientos hacia finales de la década de los treinta y, particularmente, al fin de la
Segunda Guerra Mundial. La Unión de Repúblicas Soviéticas Socialistas (URSS) se sumó
así a una nueva lucha por el poder internacional.
A esta lucha por el poder y ante una nueva reconfiguración de la correlación de
fuerzas hacen su aparición una serie de organizaciones y movimientos de corte fascista
entre los que destacan: el fascismo italiano, el nacionalsocialismo alemán, el falangismo
español, el movimiento Rex en Bélgica, la milicia nacional en Austria, la Ustacha en
Croacia, y la Guardia de Hierro en Rumania, sin olvidar el régimen de Antonio Oliveira de
Salazar en Portugal. Estos movimientos tuvieron en común su marcada inclinación a las
tesis ultranacionalistas, antiliberales, antisocialistas, y antiparlamentarias como las más
representativas, pero claramente cada una de ellas se fue diferenciando por las políticas y
prácticas particulares que irán dando tonos singulares a cada movimiento17.
Los principales factores que explican el advenimiento y consolidación de los
regímenes totalitarios fueron los cambios políticos y las condiciones de la organización
internacional, particularmente europea, derivados del proceso de Paz de Versalles y el
orden de posguerra, además del creciente temor, de las clases burguesas, a una revolución
proletaria siguiendo el modelo soviético. Como comenta David Thomson: ―En un sentido
estrecho, los movimientos fascistas significaron una reacción de temor violento respecto a
la expansión del comunismo. En Italia en 1922, en Alemania en 1932, en España en
1936, se trataba, en parte, de movimientos de fuerza activa surgidos entre ex soldados o
grupos militares cuyo propósito era combatir la propagación del comunismo‖18. Así las tesis
radicales de los movimientos totalitarios prometían contener el comunismo, oponerse a las
desigualdades y crisis derivadas del capitalismo, y eliminar las diferencias sociales con
lemas que exaltan la idea de la unidad nacional, y la exacerbación de los resentimientos
contra los que se consideran no nacionales o distintos al grupo sea en términos culturales,
religiosos o étnicos. Los movimientos totalitarios más significativos fueron el Fascismo
italiano y el Nacional Socialismo alemán, ya que ambos serían protagonistas de la guerra
que estaba por venir.
Respecto al fascismo italiano, éste fue definido como un sistema capitalista de
excepción debido a la forma en que conjugó nociones del modelo liberal y de mercado de
corte occidental y elementos del socialismo puestos en práctica en la recién surgida URSS,
aunque al mismo tiempo se opone a ambas, declarándose como un modelo antiliberal y
antisocialista. Combinación de capitalismo, estatismo, socialismo, corporativismo, y
pragmatismo con un fuerte sustento ideológico y de adoctrinamiento, el fascismo se
convirtió en el primer régimen totalitario del siglo XX. Representado por Benito Mussolini,
antiguo militante socialista, el fascismo surgió originalmente como un movimiento amorfo,
sin una ideología claramente definida, pero con un contenido pragmático sumamente
importante. En su origen, más que constituirse como un partido propiamente dicho,

17
Norman Lowe, op. cit. p.132
18
David Thomson, op.cit. p. 145
Mussolini organizó tropas de asalto financiadas por la burguesía italiana, esa guardia
pretoriana para hacer frente a los crecientes movimientos obreros de corte socialista
influidos por las banderas de la revolución rusa19.
Un ambiente caracterizado por la ineficiencia política del régimen, los continuos
disturbios sociales producto de la crisis generalizada expresada en un creciente desempleo,
huelgas, hambre, falta de oportunidades, devaluaciones sistemáticas y un sentimiento
derrotista derivado de los acuerdos de Versalles que hacen surgir en Italia la sensación de
una ―victoria mutilada‖20 crean el ambiente idóneo para el surgimiento de movimientos
extremistas tales como el Fascismo que propuso como solución a todos estos problemas, la
imposición de un régimen de mano dura y de gran control en todas las esferas del
quehacer humano-social.
De 1925 a 1945, el fascismo se convirtió en el régimen absoluto en toda Italia, que sólo
vino a encontrar su fin con la muerte del propio Mussolini al término de la Segunda Guerra
Mundial.
En Alemania, al igual que en Italia, las condiciones de crisis, particularmente
económica, así como la inestabilidad social, los continuos enfrentamientos entre distintas
tendencias político-ideológicas, y la debilidad del presidente Hindenburg, y sobre todo las
imposiciones de que fue objeto Alemania en el tratado de Versalles, proporcionarán el
terreno idóneo para el surgimiento y consolidación de una ideología extremista. Hitler
organizó su partido político y sus propias fuerzas de choque (SS), de forma tal que le
garantizaron su llegada al poder a través de la apariencia de una vía legal y legítima de los
procesos electorales. ―…el advenimiento de Hitler significa también un cambio total en las
relaciones internacionales: el final de los intentos de seguridad colectiva y del ideal
wilsoniano de democracia internacional, el desprecio de los procedimientos diplomáticos
clásicos, negociaciones y tratados, la puesta enmarca de un proyecto de dominio del
mundo por medio de la astucia y la violencia, en nombre de una visión de la jerarquía de
los pueblos y las etnias‖21.
En términos de su programa político y económico, el nacional socialismo va a
recuperar las premisas esenciales del fascismo, pero exaltando una serie de elementos
propios tales como: promoción de políticas extremo nacionalistas, anticomunistas y
antiliberales, impulso de ideas racistas en términos de la superioridad de la raza aria y
discriminación de cualquier otro grupo, política antisemita, tesis expansionistas y
militaristas, además del énfasis en las tesis del ―espacio vital‖: Lebensraum.22 El nazismo
se convirtió en un régimen altamente centralizado y poderoso que promovió todo un
movimiento de fortalecimiento y recuperación de Alemania, mismo que se vio garantizado
por un programa intensivo para remilitarizar al país y paulatinamente recuperar el poder y
prestigio perdidos.

19
T. Buron, Los Fascismos, Fondo de Cultura Económica, México, 1983, p.8
20
Martin Kitchen, El periodo de entreguerras en Europa, Alianza, España, 1992, p. 161
21
Charles Zorgbibe, Historia de las relaciones internacionales. De la Europa de Bismarck hasta el final de la
Segunda Guerra Mundial, Alianza Universidad España 1997 p.539.
22
Martin Kitchen, op.ci. p. 319
Pese a que los alemanes, particularmente Hitler y su gobierno, denuncian todos los
acuerdos concertados e impuestos a Alemania como el de Versalles y el de Locarno entre
otros, violando todas las disposiciones y restricciones en ellos enunciadas, la comunidad
internacional asumirá una política sumamente tibia y hasta indiferente ante los actos nazis.
Francia e Inglaterra enarbolarán la política de apaciguamiento, misma que servirá como
marco para la realización de los acuerdos de Múnich (29 de septiembre de 1938), en los
que prácticamente se cede a los alemanes más de una tercera parte del territorio
checoslovaco y se da por hecho la ocupación alemana en Austria23.
Frente a una política exterior alemana marcadamente intervencionista y militarista,
los países que supuestamente promovían el idealismo y la cooperación como mecanismos
para las relaciones internacionales, no van sino a procurar, según ellos mismos, evitar una
nueva guerra a toda costa y sobre todo frenar el expansionismo soviético, que ya para estas
fechas resultaba sumamente preocupante para el mundo occidental. La prueba más
palpable de dicha política anticomunista se vio reflejada en el acuerdo Antikomintern
firmado con los japoneses en noviembre de 1936, al que más tarde se uniría Italia en
septiembre de 193724 lo cual pasará a configurar uno de los dos bloques que se
enfrentarán en la Segunda Guerra Mundial que estaba por venir.
Con el ascenso y consolidación de los regímenes totalitarios y el creciente poderío
alemán, los supuestos idealistas, que habían inspirado relaciones pacíficas y de
cooperación entre los Estados perdían cada vez vigencia y en su lugar, el pensamiento
realista adquiría creciente importancia, ya que inspirado en las viejas tesis hobbesianas y
maquiavélicas del estado de naturaleza y de la malevolencia innata de los hombres,
muchas actitudes y políticas seguidas por los principales actores del momento serán
justificadas.
En la década de los treinta se regresa a un plano de relaciones internacionales
donde imperan los intereses individuales y en el que la política de poder se vuelve la guía
obligada en el quehacer internacional; de ahí que la misma Sociedad de las Naciones
pierda progresiva pero determinantemente cualquier capacidad de actuación. Procesos
tales como la invasión de Italia a Etiopía (1935-36), la Guerra Civil Española (1936-1939),
la guerra y consecuente ocupación japonesa sobre China (1931-32 y 1937), la anexión de
Austria por parte de los alemanes (1938), la sistemática violación de varios acuerdos
internacionales, la remilitarización de Renania, la recuperación del Sarre (1935), y la
ocupación de los Sudetes (1938) por los nazis y la creciente campaña militar encabezada
por los alemanes, evidenciarán la incapacidad de la Sociedad de las Naciones y en general
de la comunidad internacional para preservar la paz.25
Hacia 1939 existía un estado generalizado de tensión a nivel internacional derivado
de toda una serie de enfrentamientos y campañas militares. El poderío alemán era
incuestionable y la alianza italo-alemana-japonesa (eje Roma-Berlín-Tokio), perfilaba las
posiciones a futuro. Sin embargo, pese a toda la tensión generada por los intereses en

23
Ibidem, p.338
24
Ibidem, p.337
25
Pasquale Villani, op.cit. pp.116-119
conflicto, entre los países europeos democráticos y totalitarios existía un consenso: la idea
de frenar y quizá acabar con el comunismo. El tema de la URSS y del peligro comunista se
había convertido en el punto de coincidencia de todas las posiciones tanto europeas como
extraeuropeas. La promesa alemana de combatir y erradicar al comunismo fue en gran
medida el factor que promovió esa actitud de indiferencia por parte de la comunidad
internacional ante el creciente poderío alemán. A final de cuentas, el enemigo común era
la URSS. No va a ser sino hasta agosto de 1939 (día 23), poco más de una semana para
que estallara la Segunda Guerra Mundial (1 de septiembre), que las condiciones de la
política internacional se verán transformadas de manera radical y la correlación de fuerzas
francamente alterada.
La firma del acuerdo Ribbentrop-Molotov, con el que soviéticos y alemanes no sólo
se garantizan no atacarse, sino que a través de un protocolo anexo secreto se dividieron
Europa en esferas de influencia, se convirtió en el acto con el cual los alemanes rompen
toda la lógica que había justificado su creciente poderío; es decir, firmar un pacto de no
agresión justamente con los soviéticos que, por lo menos hasta ese momento, habían sido
el enemigo común, y ponerse de acuerdo en cuanto a la ocupación de Polonia, viene a
desfigurar y a cuestionar toda la política de apaciguamiento y la misma tesis alemana del
anticomunismo26.
Paralelamente al desarrollo de todas las campañas militares en Europa, el norte de África,
el Atlántico y el Pacífico como principales escenarios, se va a desplegar toda una
maquinaria político-diplomática tendiente a establecer estrategias comunes para hacer
frente a la avanzada del eje en todos los frentes e ir sentando las bases de un nuevo orden
internacional.
Reuniones y conferencias celebradas sobre todo entre los que pasarán a convertirse
en los tres grandes (Roosevelt, Churchill, y Stalin), tales como la del Atlántico, Teherán,
Yalta y Potsdam, como las más importantes, entre otras, irán formulando una serie de
normas, principios y compromisos que perfilarán las condiciones en las que se fincará la
reestructuración de la sociedad internacional de la segunda posguerra.27 Adicionalmente,
la emergencia de nuevos actores, que adquieren un rol central en las relaciones
internacionales tales como la ONU, China, y Estados que logran su independencia al
término de la guerra y los propios soviéticos, se sumarán a la estructuración de un nuevo
sistema internacional. ―Medida según la magnitud de las pérdidas humanas, esta guerra
fue la más terrible de la historia: los cálculos oscilan entre los 42 millones y los 62.5
millones de muertos. A diferencia de lo ocurrido en 1914-1918, los caídos civiles eran más
que los militares. La URSS emergió de la guerra con la expansión de sus fronteras y el más
fuerte ejército en el continente europeo…Estados Unidos contaba con la mitad de la
producción industrial, y los dos tercios del oro mundial, la flota más grande del mundo, la
aviación más poderosa y la bomba atómica‖28.

26
Martin Kitchen, op.cit. pp.362-364
27
Ibidem pp.519-520
28
Ibidem, p.521
De esta manera, la Segunda Guerra Mundial se convirtió en un acontecimiento
clave para el siglo XX, pues a partir de ella y de los términos en que se fijan las condiciones
para la paz, se construyó un régimen internacional fincado sobre la base de dos
superpotencias, cada una de las cuales, con áreas de influencia claramente delimitadas,
mismas que ya desde el acuerdo de los porcentajes y las conferencias de Yalta y la de
Potsdam29 se habían definido. Lo cual dio forma al orden de la posguerra y a la
estructuración de un sistema bipolar, caracterizado por el enfrentamiento constante en
términos políticos, económicos e ideológicos gestándose así la llamada Guerra Fría30 que
permeó la dinámica internacional hasta la década de los noventa.

Conclusiones
El periodo entre guerras (1919-1945), también conocido como sistema institucional
u orden de Versalles fue un bloque histórico en el que se intentó poner en práctica los
ideales del liberalismo a partir de la promoción de valores pacifistas en los que la
cooperación, la diplomacia abierta, pública y multilateral, además del institucionalismo
representado por la Sociedad de las Naciones y todo un sistema de tratados como el de
Versalles, Locarno y Briand Kellogg, entre otros, debían ser la base sobre la cual
descansara la estructura del sistema internacional y con ello garantizar la paz.
La exaltación del ideario wilsoniano aunado a la fe en el progreso parecían augurar
una época de paz, auge económico y prosperidad, de ahí los llamados ―fabulosos veinte‖
cuya vigencia no pudo trascender a la propia década. La crisis de 1929, el advenimiento y
consolidación de los regímenes totalitarios (fascismo y nazismo, entre otros), y las propias
condiciones establecidas en el sistema de Versalles propiciaron un ambiente en el que la
perspectiva idealista, juridicista y normativa se enfrentó al pragmatismo del realismo
político fincado en la lógica del poder y del interés nacional reflejado en los reclamos y
reivindicaciones de algunos Estados.
La década de los años treinta fue el escenario en el que el sistema institucional entró
en crisis. La incapacidad de la Sociedad de las Naciones por responder efectivamente a los
conflictos internacionales y la paulatina organización de los Estados en dos alianzas
militares (los estados del Eje y los Aliados) cuyas lógicas diplomáticas y de poder fueron
evidenciando sus profundos antagonismos llevó finalmente al estallido de una segunda
conflagración mundial.
El fin de la Segunda Guerra Mundial, los términos de la paz, y la nueva correlación
de fuerzas entre los triunfadores de la contienda aunado a nuevas variables en el equilibrio
estratégico como la capacidad nuclear estructuraron un nuevo orden mundial, a saber: el
sistema bipolar de Guerra Fría.

Preguntas guía:

29
Charles Zorgbibe, ob.cit. pp. 614-633.
30
George f. Kennan, Al final de un siglo, Fondo de Cultura Económica, México 1998, pp. 143-171.
1. ¿Cuáles son las bases del institucionalismo liberal?
2. ¿A qué se le conoce como ideal wilsoniano?
3. ¿Cuáles fueron las fortalezas más importantes de la Sociedad de las Naciones?
4. ¿Por qué fracasa del institucionalismo del periodo de entreguerras?
5. ¿Cuáles son los rasgos característicos del sistema internacional de entreguerras?

Bibliografía recomendada:
Aróstegui, Julio et al, El mundo contemporáneo: Historia y Problemas, Barcelona,
Editorial Biblos Crítica, 2001.

Bruun, Geoffrey, La Europa del Siglo XIX, México, FCE, 1995.

Buron, Thierry, Los Fascismos, FCE, México, 1983.

Clausewitz, Kart von, De la Guerra, México, Editorial Colofón, 1999.

Dougherty, James E., Teorías en Pugna en las relaciones internacionales, Argentina,


GEL, 1993.

Hobsbawm, Eric, Historia del SigloXX, Buenos Aires, Editorial Crítica, 1988.

Howard, Michael, Historia Oxford del Siglo XX, España, Planeta, 1999.

Kennan, George f., Al final de un siglo, México, FCE, 1998.

Kitchen, Martin, El periodo de entreguerras en Europa, España, Alianza, 1992.

Lowe, Norman, Guía ilustrada de la historia moderna, México, FCE, 2000.

Mingst, Karen, Essentials of International Relations, Nueva York, W.W. Norton &
Company, 1999.

Thomson, David, Historia Mundial de 1914 a 1968, México, FCE, 1997.

Villani, Pasquale, La Edad Contemporánea 1914-1945, Barcelona, Editorial Ariel,


1997.

Zeraoui, Zidane et all, Los Procesos Mundiales Contemporáneos. Un mundo


transformado, Edit. Trillas, éxico, 2018.

Zorgbibe, Charles, Historia de las relaciones internacionales. De la Europa de Bismarck


hasta el final de la Segunda Guerra Mundial, España, Alianza Universidad, 1997.
Capítulo 2.5
Del Golpe de Praga a la caída del muro de Berlín:
Guerra Fría y bipolaridad

Zidane Zeraoui

El análisis de la realidad internacional de 1945 a 1989, hasta el derrumbe del bloque


socialista, requiere de un marco conceptual adecuado para entender los procesos
mundiales. Entre otros enfoques, la teoría de los bloques de poder nos ofrece una
herramienta metódica para ubicar los fenómenos internacionales dentro de una lógica
bipolar. Este esquema parte de la división del mundo en varias zonas enfatizando la
zona de equilibrio (Europa occidental y Europa oriental) y la zona de seguridad tanto
geoestratégica como económico-estratégica.
Aunque los orígenes del proceso de la Guerra Fría pueden ubicarse desde la
Segunda Guerra Mundial o inclusive desde la formación de
la Unión Soviética, la fecha simbólica que se ha tomado es ¿Sabías qué…?
el año de 1948, con el mal llamado Golpe de Praga. El En la literatura occidental se habla del
año anterior, se habían diseñado las dos concepciones Golpe de Praga para dejar entender que se
ideológicas de las superpotencias con la Doctrina de la trataba de un golpe de Estado. En
Contención de George Kennan y la Teoría de los dos realidad, fue un simple cambio
Mundos de Zhdanov. Durante casi una década, las nuevas ministerial, en 1948, en donde el Partido
Comunista, cambiando la coalición,
potencias globales se enfocan a consolidar sus bloques formó un nuevo gobierno, donde
respectivos, antes de iniciar su expansión hacia el Tercer eliminaba de la coalición a los parttidos
Mundo. Todos los elementos de la integración de los de derecha.
bloques se diseñarán en este periodo básicamente en lo
militar, la Organización del Tratado del Atlántico Norte en
1949 y el Pacto de Varsovia en 1955, y en lo
económico, el Plan Marshal en 1947 y el Plan ¿Sabías qué…?
Molotov en 1949.
Durante la Guerra Fría, varias reglas
tácitas entre las dos superpotencias
Así, la Guerra Fría se inició en el viejo existirán como la no-invasión a un aliado
continente, pero a partir de la crisis del Canal de confirmado, la imposibilidad de la
presencia de las dos superpotencias en un
mismo territorio, el control del nivel de
los conflictos y la no presencia de armas
nucleares fuera de la zona de equilibrio.
Suez de 1956, se trasladó al Tercer Mundo con el concepto de la Coexistencia
Pacífica, lanzado por el secretario general del Partido Comunista de la Unión Soviética,
Nikita Jruschov, en el XX congreso del PCUS de febrero de 1956. En la perspectiva de
Moscú, la Coexistencia Pacífica significaba el reconocimiento de la división europea en
dos zonas de equilibrio inalterables, pero la pugna ideológica entre Este y Oeste, tenía
que seguir dentro de las nuevas áreas desocupadas por las antiguas potencias
coloniales. Las independencias asiáticas en la década de los años cuarenta y las
africanas en el siguiente decenio ofrecían la posibilidad de una expansión ideológica a
las dos nuevas superpotencias.

El marco principal de análisis para la aprehensión de la realidad mundial, hasta


el derrumbe del bloque soviético, es en primera instancia el conflicto Este-Oeste y sus
repercusiones en las distintas regiones. La inserción de Europa, primero, y
posteriormente del Tercer Mundo, en la realidad bipolar a partir del fin de la Segunda
Guerra Mundial, ha determinado los procesos regionales con mayor fuerza (durante los
períodos de Guerra Fría) o con menor presencia de las potencias globales (durante la
distensión).

1. Un mundo bipolar:
Para entender la política de las potencias globales,31 debemos ampliar y especificar la
conceptualización realizada por Silva Michelena en su obra Política y Bloques de Poder.
Este autor, a pesar de la profundidad de su investigación, no diferencia claramente la
zona de equilibrio de la zona de influencia o más bien utiliza indistintamente los dos
términos.
¿Sabías qué…?
Para nuestro objetivo definimos a la zona de equilibrio
como: "un conjunto de países con condiciones tales
(población, extensión territorial, fuerza económica, etc.) que La conflagración de 1973 en el Medio
si cualquiera de ellos pasará de una zona (de equilibrio) a Oriente es conocida como la Guerra
del Yom Kippur (el Día del Perdón
judío) por haberse iniciada el 6 de
31
. Entendemos por potencias globales o superpotencias a los Estados Unidos octubrey adelaeste
Unión
añoSoviética.
correspondiente,
Hemos rechazado la terminología de José A. Silva Michelena, Política y Bloques de en poder: crisis en
el calendario el sistema
judío a la fiesta
mundial, México, Ed. Siglo XXI, 1987 (7a. ed.) de gran potencia por considerarlamencionada.
insuficiente. EnEnelefecto,
mundo nos
islámico, es
podemos referir a una gran potencia tanto a nivel económico (Japón) como a nivel político y económico (China)
llamada la Guerra del Ramadán, o
nuclear (Francia), pero ninguna de ellas es potencia global o superpotencia en el sentido, durante la Guerra Fría, de
porque el mes sagrado de ayuno del
un poderío tanto nuclear como político y económico y de un alcance que abarca a todo el orbe. En esta medida, el
islam coincidió con el mes de octubre
significado de global es doble: por una parte, se refiere a los distintos ámbitos (nuclear, político, ideológico,
económico ...) y por la otra a la totalidad mundial. Las potencias medianas citadas decarecen
1973. Para unaperspectiva
de esta denominación más
objetiva
globalizante. Una superpotencia se define también por la formación de su zona de equilibrio llamaremos
y de su liderazgoaldentro
enfrentamiento
de un bloque de poder, conformado por la zona de equilibrio y la potencia global. Con el derrumbe de la URSS, esta
estructura mundial se ha desmembrado, dejando a los Estados Unidos como única superpotencia temporal en la
actual fase de transición hacia un mundo multipolar.
88

otra, tendría lugar un cambio cualitativo (sustancial) en el balance de poder entre las
dos (potencias globales) implicadas" (Silva Michelena, p.24).

Figura 1. Los Bloques de poder

Fuente: elaborada por el propio autor.

Las características señaladas por Silva Michelena (población, extensión territorial,


fuerza económica, etc.) deben ser matizadas. Ni la población ni la extensión territorial
son determinantes. La fuerza económica o sea el grado de desarrollo y la situación
estratégica (Europa, Japón y Canadá) son los elementos fundamentales para
considerar al país como parte de la zona de equilibrio. En efecto, una nación como
Bélgica con sus 30 507 km2 y 10 millones de habitantes32 u Holanda con sus 33 491

32
. Todas las cifras son tomadas de GARCÍA-PELAYO Y GROSS, Ramón. Pequeño Larousse ilustrado
1985, México, Eds. Larousse, 1984. El espacio que el propio Diccionario (se tomó un diccionario de final de la
Guerra Fría para tener una mejor idea del peso de los países) dedica a cada país es muy significativo. Si
89

km2 y 15 millones de habitantes son estratégicamente más importantes para los


Estados Unidos que Brasil con sus 8 511 965 km2 y 126 millones de seres o Nigeria
con 924 000 km2 y 80 millones de habitantes. Esta observación es válida para el ex-
bloque soviético. Hungría (93 300 km2 y 10.9 millones) o Checoslovaquia (127 800
km2 y 15.7 millones) son más prioritarios para la URSS que sus gigantes vecinos como
la India (3 268 000 km2 y 690 millones) o Paquistán (945 00 km2 y 123.4 millones).
De esta manera, las condiciones de población y extensión territorial no
representan ningún elemento determinante. La condición absoluta es el aspecto de
desarrollo que implica un alto nivel, relativo, tanto industrial como tecnológico.
Definida así la zona de equilibrio, podemos ubicarla como Europa Occidental, Canadá
y Japón para los Estados Unidos y Europa Oriental para la Unión Soviética. La zona de
equilibrio y la potencia global conforman al bloque de poder.
El derrumbe del mundo bipolar no se originó con el paso de la India, de Nigeria
o de Brasil de un bloque al otro, sino con la desaparición de la zona de equilibrio de
una de las dos superpotencias (la URSS), demostrando que la Guerra Fría nació en
Europa y desapareció en el viejo continente.
El conflicto Este-Oeste se determinó con la partición de Europa en dos zonas de
equilibrio. La participación del Tercer Mundo fue marginal y se inició solamente a
partir de mediados de la década de los años cincuenta precisamente alrededor de la
crisis del Canal de Suez de 1956.

exceptuamos a los países latinoamericanos que por razones de cercanía geográfica y de relaciones culturales y
políticas reciben una mayor atención, los países europeos, o sea de la zona de equilibrio tanto de la URSS como de
los Estados Unidos, tienen preferencia sobre los países periféricos incluyendo a los más extensos y poblados. A la
India, Paquistán y Nigeria, por ejemplo, a pesar del tamaño tanto territorial como poblacional, se les dedica
respectivamente 25, 17 y 7 líneas mientras que países como Holanda, Bélgica, Hungría o Checoslovaquia reciben un
espacio de 60, 64 y 46 líneas para los dos últimos.
90

Los países subdesarrollados, de una manera general el llamado Tercer Mundo


salvo algunas excepciones (Yugoslavia, Albania y la República Sudafricana)
constituyen la zona periférica. Sin embargo, este término es demasiado amplio y
abarca a países totalmente asimétricos. Para fines analíticos es necesario ampliar la
propuesta de Silva-Michelena y subdividir la periferia en una zona de seguridad, una
de influencia y la periferia propiamente dicho.
1. La dependencia asimétrica:
En la periferia, además de la zona de seguridad, debemos separar a la zona de
influencia, en donde la presencia de las superpotencias es uno de los principales
componentes, de las otras áreas periféricas caracterizadas por influencias más tenues.
La zona de influencia no necesariamente recubre toda la zona de seguridad y se
distingue de ésta por la alianza existente entre ella y la superpotencia mientras que en
la zona de seguridad varios países pueden ser aliados de la otra potencia global.
Mientras que la existencia de una zona de equilibrio es exclusiva de la potencia
global, la zona de influencia puede crearse alrededor de las grandes potencias. Japón
ha logrado establecer una zona de influencia económica en el sudeste asiático. China
ha tenido siempre su zona de influencia cultural tanto en Vietnam como en Corea e
inclusive en Laos, Kampuchea, Japón. Las antiguas metrópolis coloniales han
mantenido lazos políticos, financieros, económicos o culturales con sus ex-colonias,
permitiendo así el surgimiento de varios tipos de zonas de influencia.
"El sistema de relaciones que se establece dentro de un bloque de poder es
siempre jerárquico, en el sentido de que la (potencia global) es siempre hegemónica,
dicta los lineamientos políticos generales y establece relaciones (...) asimétricas (a su
favor) con el resto del Bloque. Sin embargo, mientras la relación que establece con los
países de la zona de equilibrio es ligeramente asimétrica, la relación que establece con
la periferia es altamente desigual" (Silva-Michelena, 1987, p.24).
Esta caracterización de las relaciones entre la potencia global y sus respectivas
zonas debe ser más definida. En efecto, las relaciones de la superpotencia con su zona
de equilibrio son también estratégicas y convergentes ideológicamente; además
abarcan todos los ámbitos: económico, político, financiero, nuclear e ideológico,
mientras que la relación de la superpotencia con su zona de influencia es coyuntural y
limitada.
A nivel militar, el emplazamiento de cohetes nucleares se hizo exclusivamente
en la zona de equilibrio, por la estabilidad de las relaciones existentes y por la
convergencia ideológica, además de que la zona de equilibrio de una superpotencia no
constituye parte de la zona de seguridad de la otra. Dentro de su propia zona de
seguridad una potencia global no puede aceptar el riesgo de ver instalados cohetes
91

nucleares que la amenazan directamente. El caso de la crisis de los misiles de Cuba en


octubre de 1962 refleja precisamente este hecho. A cambio del retiro de los misiles
soviéticos de la isla caribeña, Washington eliminó los suyos que tenía instalados en
Turquía.
Por su débil impacto en el equilibrio mundial, las alianzas en la zona de
influencia fueron cambiantes. Egipto, aliado principal de la Unión Soviética desde
1956, se convirtió a partir de 1976 en el segundo país (después de Israel) que recibía
la mayor cantidad de ayuda militar norteamericana. En el conflicto somalo-etíope, las
alianzas con las superpotencias fueron aún más coyunturales. Etiopía, principal aliado
norteamericano en el continente negro, después de la República Sudafricana, se
enfrentaba a una Somalia apoyada por la URSS. A partir de mediados de los setenta,
se invirtieron las alianzas: Etiopía, después del derrocamiento del emperador Halie
Selassie, pasó al lado soviético mientras que la Somalia de Siad Barre se acercó a
Washington.
Mientras que entre la potencia global y su zona de equilibrio hablamos de
relaciones estratégicas, entre la primera y su zona de influencia se trata de relaciones
tácticas o coyunturales, que no necesariamente abarcan todos los niveles de los
intercambios.
La fuerte dependencia que genera la dominación norteamericana en su zona de
influencia conlleva a la necesidad de rupturas dramáticas entre los aliados y la
potencia hegemónica a raíz de violentas revoluciones: Nicaragua en 1979, Etiopía en
1974, Irán en 1979, Afganistán en 1978 sin mencionar la revolución cubana de 1959
o la larga guerra de Indochina.

2. La conformación de los bloques


A partir de la elaboración de las doctrinas de la contención en Estados Unidos y
de la teoría de los dos mundos de Zhdanov en la URSS, las dos superpotencias inician
la construcción de sus zonas de equilibrio respectivas.
La doctrina de la contención elaborada por George Kennan, con su famoso
artículo aparecido en Foreign Affairs en 1947 y firmado por "Mr. X", fue
complementada por el corolario de Dean Acheson, secretario de Estado
norteamericano en 1952, que planteaba la idea del Roll Back, o la política de inversión
de los procesos: no solamente contener el avance socialista sino revertirlo.
La teoría de los dos mundos de Zhdanov plantea la división planetaria en dos
campos irreconciliables. El ideólogo soviético presentó su tesis en la conferencia de los
partidos comunistas de Sklarzka Poreba (Polonia) que vio nacer a la kominform en
92

1947. Según él "más nos alejamos del fin de la guerra y más aparecen nítidamente las
dos direcciones principales de la política internacional de la posguerra correspondiente
a la división en dos campos principales de las fuerzas políticas que operan en la arena
mundial: el campo anti-imperialista y democrático y el campo imperialista. Los Estados
Unidos son la principal fuerza dirigente del campo imperialista. Gran Bretaña y Francia
están unidas a los Estados Unidos... El campo imperialista es sostenido por los países
que poseen colonias, tales como Bélgica y Holanda, así que países dependientes
política y económicamente de los Estados Unidos, como el Oriente Cercano, América
del sur y China‖ (Jdanov, s/f, p. 53).
En el bloque occidental, el Plan Marshall de 1947, busca no solamente
mantener el mercado europeo-occidental para la industria norteamericana, sino
impulsar la economía del viejo continente para impedir el desarrollo de los partidos
comunistas que se estaban consolidando por la crisis generalizada de la posguerra. De
hecho, la administración Truman impone la prohibición de las coaliciones con partidos
de izquierda para recibir el apoyo financiero del Plan Marshall. Otros instrumentos
financieros vienen a completar el plan anterior: el Fondo Monetario Internacional y el
Banco Mundial que orientan sus préstamos ideológicamente.
La COCOM, o ley de comercio exterior de 1948, clasifica los países según su
pertenencia ideológica (total con la URSS, parcial o aliados de los Estados Unidos)
para fijar el nivel de la tecnología susceptible de ser vendida por las empresas
norteamericanas o las de sus aliados occidentales.
A nivel militar, los Estados Unidos inician la construcción de un cordón sanitario
alrededor de la Unión Soviética. La primera fase de la estructura militar lo constituye la
Organización del Tratado del Atlántico Norte en 1949 que reagrupa a todos los países
de Europa occidental, además de Estados Unidos y Canadá, y los países mediterráneos
hasta Turquía.
En la década siguiente, varias nuevas alianzas militares complementan la
cadena defensiva occidental. En el Medio Oriente, la creación del CENTO (Estados
Unidos, Gran Bretaña, Iraq, Irán y Paquistán) en 1955 (Organización del Tratado del
Centro o mejor conocida como el Pacto de Bagdad) permite conectar la OTAN a la
SEATO (Organización del Tratado del Sur Este Asiático), constituida un año antes y
que reagrupa a las naciones desde Indonesia hasta Filipinas. La ANZUS (Australia,
Nueva Zelanda y Estados Unidos) cierra el círculo en el Pacífico, en 1951.
Dentro del campo soviético, Moscú procedió a una reorganización similar. A
nivel ideológico, la formación de la Kominform en septiembre de 1947 permite la
estalinización del bloque con la exclusión de los países con una línea independiente de
Moscú (la Yugoslavia del mariscal Josip Broz Tito) o la eliminación de los líderes
93

nacionalistas como el polaco Stanislaw Gomulka, el húngaro Rajk (en 1949) y el


checoslovaco Slansky (1952).
A nivel económico, el Plan Molotov de 1949 pretendió ser la contrapartida al
Plan Marshall y dirigido al bloque socialista. Diez años después, se convierte en el
COMECON o CAME (Consejo de Ayuda Económica) que agrupa a todos los países
socialistas, sean de Europa oriental o de otras regiones del mundo, como Cuba,
Vietnam, etc.
A nivel militar, la Unión Soviética, en una primera instancia, firma con las
democracias populares y con China, acuerdos de asistencia mutua recíproca bilaterales
y no es hasta 1955 cuando se formaliza la alianza militar socialista (llamada el Pacto
de Varsovia) a raíz de la inclusión de Alemania Federal en la OTAN.
3. Guerra fría y distensión
El marco global explicativo de las alianzas de las superpotencias con los países
periféricos que hemos llamado la teoría de los Bloques de Poder, marcó la vida política
internacional desde la Segunda Guerra Mundial hasta 1989, y no fue estático ni
unilateral. En primera instancia el nivel de las relaciones entre las dos potencias
globales influyó directamente sobre su comportamiento con sus respectivos aliados.
Podemos esquemáticamente dividir el período de la posguerra mundial (ver
gráfica 2) en una fase de primera Guerra Fría que abarcaría desde el llamado Golpe
de Praga de 1948 hasta 1969, año que fue marcado por la subida al poder de Nixon
con su decisión de iniciar nuevas relaciones con la URSS, de Willy Brandt y su
Ostpolitik, de la multipolaridad económica y política mundial, aunque
estratégicamente las dos superpotencias seguían teniendo el monopolio mundial y la
paridad estratégica reconocida por ambos potencias globales en la M.A.D.
(Destrucción Mutua Asegurada). Durante este período, la contradicción Este-Oeste, el
elemento ideológico, predominó sobre las demás variables.
Durante este periodo destacan el problema del Canal de Suez que marca el
inicio de la expansión de las superpotencias hacia el Tercer Mundo y con el muro de
Berlín, construido en 1961, podemos afirmar que la división de Europa se consumió
plenamente. La crisis de los misiles de Cuba de 1962 y la intervención norteamericana
en Vietnam a partir de 1964 marcan un punto culminante de la Guerra Fría, pero
también el inicio de una fase de acercamiento entre las dos superpotencias que
conllevará a la Distensión de la década de los años setentas por el propio desgaste de
poderío estadounidense.
94

Figura 2. El proceso de la Guerra Fría

Fuente: elaborada por el propio autor.

Mientras que la primera fase de la Guerra Fría, la variable ideológica predominó entre
las relaciones inter-bloquista, la década de la coexistencia pacífica que se inicia a partir
de 1970 será marcada por la preocupación económica y la división del mundo entre
los países ricos y los subdesarrollados. De una visión Este-Oeste pasamos a una lógica
Norte-Sur, reflejada por la crisis de los energéticos (Terzian, 1988) y el debate sobre el
Nuevo Orden Económico Internacional. Es importante mencionar que, durante este
periodo, las dos superpotencias se retiran de ciertos conflictos como los Estados Unidos
de Vietnam. También esta década es marcada por varias revoluciones o cambios de
régimen que modificarán los viejos equilibrios.

Sabías qué? La Coexistencia Pacífica conocida también como Détente no implica el


fin de la rivalidad entre las dos superpotencias, sino el traslado de ésta al Tercer
Mundo.

Nuevamente al finalizar la década, las contradicciones de la détente, llevan a la


ruptura, simbolizada por la invasión soviética a Afganistán en diciembre de 1979. El
primer período de Reagan se insertará totalmente en la llamada Segunda Guerra Fría
con su visión del globalismo que divide drásticamente el mundo en dos campos
irreconciliables. La lógica Este-Oeste retoma su espacio perdido durante 10 años. La
95

Segunda Guerra Fría (1979-1987) se caracteriza por la presencia soviética en Vietnam,


en Afganistán, en Etiopía y en Angola fundamentalmente, mientras que los Estados
Unidos inician su guerra de baja intensidad contra Nicaragua y su apoyo a la guerrilla
en Afganistán y en Angola. La ampliación de los teatros de conflicto de la Unión
Soviética conlleva, rápidamente, a su desgaste.
96

Así, la segunda distensión que se inicia con la nominación de Gorbachov a la


secretaría general del Partido Comunista de la Unión
¿Sabías qué?
Soviética muestra la incapacidad de Moscú de mantener
una rivalidad con los Estados Unidos lo que permite la El llamado crack de Nixon se
firma de los acuerdos INF (Fuerzas Nucleares de Alcance refiere a la decisión del presidente
Intermedio) en Washington en diciembre de 1987, los norteamericano de agosto de 1971
acuerdos de paz del año de 1988 que pusieron fin a de devaluar el dólar, pero sobre
todo de desvincular la moneda
varios conflictos locales (salida de la URSS de Afganistán
norteamericana del oro, que había
en 1989, de Vietnam en 1988, de Angola en 1988) y servido de base a todo el sistema
finalmente, el derrumbe del bloque soviético en 1989. financiero de la post Segunda
Mientras que el fin de la Primera Guerra Fría se debió a Guerra Mundial.
un debilitamiento de los Estados Unidos (Guerra de
Vietnam, Guerrillas en América latina, crisis económica
como el crack de Nixon de 1971, el fin de la Segunda
Guerra Fría fue más bien el desgaste de la Unión Soviética por sus múltiples
compromisos estratégicos.
Durante esta nueva fase de las relaciones ¿Sabías qué?
internacionales las negociaciones entre la URSS y los
Estados Unidos seguían siendo el elemento central de las En Angola, la URSS no participó
directamente en el conflicto contra
decisiones políticas de las superpotencias. Hasta la crisis
la República Sudafricana, sino que
del Golfo Pérsico en 1990, la posición norteamericana
utilizó a más de 45,000 soldados
dependía en gran medida de la actitud de Moscú. El cubanos para este fin. Sin embargo,
acuerdo de Helsinki en septiembre de 1990 entre Bush y el costo de mantener a todos estos
Gorbachov simboliza el último acto de superpotencia de la hombres además del armamento
Unión Soviética. proporcionado, contribuyó al
desgaste financiero de la Unión
Soviética.
Durante las primeras semanas de la crisis del Golfo,
la actitud soviética podía constituir el principal obstáculo a
las iniciativas estadounidenses. En Helsinki, la Unión
Soviética apoyando incondicionalmente las decisiones de Washington, abandona
al mismo tiempo su papel de contrapeso a la potencia norteamericana. Es el fin
del mundo bipolar.

Bibliografía:
Cañagueral, Albert (2011). Historia del Siglo XX: la Guerra Fría, Madrid:
Editorial Sol 90.
García-Pelayo y Gross (1984), Ramón. Pequeño Larousse ilustrado 1985,
México: Eds. Larousse.
97

Gellner, Ernest (1986). La sociedad musulmana, México: Ed. Fondo de Cultura


Económica.
Jdanov, A. (s/f). "Rapport sur la situation internationale" en Documentos del
Partido Comunista de la Unión Soviética, Moscú: ed. Progreso.
Kapéliouk, Amnon (1975). Israel: la fin des mythes, París: Albin Michel.
McMahon, Robert (2009). La Guerra Fría: una breve introducción, Madrid:
Alianza Editorial.
Silva Michelena, José A. (1987). Política y Bloques de poder: crisis en el
sistema mundial, México, Ed. Siglo XXI, (7a. ed.).
Terzian, Pierre (1988). La increíble historia de la OPEP, Miami, Florida: Ed.
Macrobit Corporation.
Zeraoui, Zidane (2018). Los procesos políticos mundiales. Un mundo
restaurado, México: Editorial Trillas.

PREGUNTAS:
1. Mencionar los principales instrumentos (militares, económicos, ideológicos,
etc de la Guerra Fría)
2. Explicar la ruptura de la Primera Guerra Fría
3. Explicar la ruptura de la distensión
4. Explicar las relaciones de cada zona con su superpotencia
5. Explicar porque se habla de zona de equilibrio y de zona de seguridad.
98

Capítulo 2.6
El sistema contemporáneo (1991-2019)

Walter Astié-Burgos

Objetivos
 Definir las principales características del sistema contemporáneo.
 Contextualizar el inicio de un nuevo sistema internacional a partir del fin
de la Guerra Fría.

Introducción
La gran característica de este periodo fue el fin de la Guerra Fría, por lo que a
continuación se explica la forma en que concluyó, y la manera en que está
emergiendo un nuevo sistema internacional. Otro rasgo distintivo de estos años ha
sido los profundos y radicales cambios que han tenido lugar, lo cual se examina
en los apartados relativos al nuevo orden mundial en gestación, la gobernanza
global y especialmente las profundas transformaciones geopolíticas que han
ocurrido y siguen ocurriendo. Este apartado concluye con un sintético análisis de
uno de los problemas fundamentales de la época, que es el de la seguridad
internacional.

¿Cómo terminó la Guerra Fría?

El prolongado periodo de tres guerras mundiales iniciado en 1914 que caracterizó


al siglo XX, concluyó con el fin de la Guerra Fría. Ello se gestó dese los años 60
de la pasada centuria, cuando comenzó a resquebrajarse la bipolaridad surgida al
finalizar la Segunda Guerra Mundial. La rivalidad entre Estados Unidos y la Unión
Soviética que dividió al mundo en campos antagónicos, prácticamente concluyó
cuando Ronald Reagan y Mijaíl Gorbachov firmaron en 1967 un tratado para
eliminar misiles nucleares de mediano y corto alcance. Ese fue el sorprendente
episodio que puso fin a las tensiones derivadas de la elección de Reagan (1981-
1989), ya que, como se propuso restituir la preminencia de EU, suspendió la
―Detente‖ -iniciada con la crisis de los misiles nucleares rusos instalados en Cuba-
y las negociaciones de desarme (SALT 2). La ―Doctrina Reagan‖ pretendía revertir
el expansionismo soviético, y para lograrlo se inició un rearme masivo -
convencional y nuclear-, destacando la producción de nuevo armamento espacial
99

de alta tecnología llamado Strategic Defense Iniciative (SDI), popularmente


conocido como ―Guerra de las Galaxias‖. Lo anterior resucitó el espectro de una
Tercera Guerra Mundial, que implicaría la extinción del planeta. (Astié-Burgos y
Rosas, 2005, pp. 49-50)
Sin embargo, tanto los problemas domésticos que enfrentó Reagan que
pudieron llevarlo a un juicio político por el escándalo ―Irán-Contras‖, como los de
Gorbachov que gobernaba una URRS en decadencia que no podía responder al
nuevo desafió de su rival, favorecieron un acercamiento histórico, patentizado con
la firma del mencionado tratado, y la posterior declaración de Gorbachov de que
ya no consideraba a EUA como enemigo y nunca iniciaría una guerra. (George
Bush y Brent Scowcroft 1999: 169) Al desaparecer la confrontación bipolar que
originó la Guerra Fría, sorpresiva e inesperadamente concluyó, desatándose una
reacción en cadena sin precedentes. En 1989 se comenzó a derribar el muro de
Berlín, y en 1990 las dos Alemanias se reunificaron. En 1991 se realizaron
elecciones libres en la URRSS, resultando electo Boris Yeltsin, quien disolvió la
Unión Soviética y el comunismo. Las 15 repúblicas que la conformaban se
separaron de Moscú, y las naciones socialistas de Europa del Este se convirtieron
en capitalistas. Ello tuvo repercusiones globales: los soviéticos abandonaron
Afganistán; concluyó la ocupación vietnamita de Camboya; los cubanos salieron
de Angola; cayó el régimen comunista de Etiopía; el gobierno sandinista perdió
las elecciones (Astié-Burgos y Rosas, 2017, p. 50) .
En atención a que Moscú hizo mayores concesiones y la nueva Federación
Rusa enfrentó inestabilidad, crisis económicas y políticas, decadencia social y
pérdida de poder y prestigio, etc., Estados Unidos se proclamó vencedor de la
Guerra Fría. Sin embargo, el creador de la política de contención que normó la
conducta de Washington hacia Moscú, George Kennan, afirmó que nadie la
ganó, pues fue un prolongado conflicto que agotó a los dos contendientes,
dejándoles pesadas cargas financieras y sociales que en los siguientes años harían
crisis (Kenan, 1998, pp. 210-211).

Nuevo sistema internacional

Dichos cambios fueron causa y efecto de otras importantes mutaciones –como la


tercera revolución industrial de carácter digital- que nos están conduciendo a una
nueva civilización, que se denomina como la ―Sociedad Postindustrial‖, la
―Sociedad de la Información‖, la ―Era del Conocimiento‖, la ―Pos civilización‖, la
―Pos modernidad‖, el ―Super industrialismo‖, entre otros. Los cambios son de tal
magnitud, que se equiparan a los que ocurrieron con la invención de la
agricultura o la primera revolución industrial, de manera que estamos dando un
salto cuántico ―a una nueva civilización‖. (Tofler, 1993, p. 19).
La gran característica de la época es la difundida globalización, que
fundamentalmente es económica (la ―nueva economía‖), pero igualmente está
presente en todos los aspectos de la vida contemporánea. Durante la Guerra Fría
100

el sistema internacional estaba dividido en dos subsistemas; el capitalista y el


socialista que operaban de forma independiente. Con los cambios ocurridos,
todas las naciones se integraron en un sistema capitalista uniforme y único que se
hizo global.
Las relaciones internacionales se ―economizaron‖, y la principal
competencia ya no fue política-ideológica-militar como antes, sino por mercados,
inversiones, comercio, negocios, tecnologías, etc. Por ello proliferaron los grandes
bloques económicos, que se convirtieron en influyentes actores y ocuparon
espacios del otrora boyante multilateralismo, que está en franco estancamiento. El
ejemplo más acabado del nuevo regionalismo fue la Unión Europea, que
profundizó la integración, aumentó sus miembros a 28, y fue el ejemplo a imitar.
Aunque el gran protagonista de la confrontación Este-Oeste y de su
desenlace, fue el Estado nacional, desde tiempo atrás perdió fuerza y espacios
frente a nuevos actores, como las grandes empresas transnacionales. Estas han
sido los principales ―agentes globalizadores‖, pues su supervivencia y ganancias
dependen de la dimensión del mercado del que dispongan. El poderío económico
que han adquirido es descomunal, de suerte que es superior al PIB de la mayoría
de los países. De las 100 principales economías del mundo, 51 son grandes
corporaciones y 49 países, siendo las más poderosas las financieras-bancarias, las
de tecnología de la información, las automotrices y las petroleras. (Rosas y Astié-
Burgos, 2017, pp. 307-312) Como su peso económico se ha traducido en
influencia política, han impulsado políticas públicas que fundamentalmente las
benefician a ellas, como es el caso del ―Consenso de Washington‖. (Rosas y
Astié-Burgos, 2017, pp. 119-142)
Otra de las grandes y contradictorias características del sistema
contemporáneo, es el fenómeno de unificación-fragmentación. Si bien poderosas
fuerzas -como la globalización- impulsan la unificación y la uniformidad, al mismo
tiempo operan otras que propician la fragmentación. Por ejemplo, la mayoría de
los países han adoptado la democracia liberal, la economía de mercado y valores
y formas de vida similares. Empero, al mismo tiempo han proliferado los bloques
económicos que compiten entre sí, y surgido fuertes tendencias regionalistas,
nacionalistas, localistas, separatistas, etcétera (Guiddens ,1999).
De particular importancia es el hecho de que, de una férrea estructura
bipolar, regresamos a una multipolar que ha sido la predominante en la historia.
Sin embargo, cabe recordar que muchos proclamaron la emergencia de un
sistema unipolar, pues ninguna otra nación tenía el poderío económico y militar
de EUA. El entonces representante de esa nación ante la ONU, John Bolton (hoy
asesor de seguridad nacional del presidente Trump) afirmó que en el Consejo de
Seguridad solo debería figurar EUA. No obstante, la cantidad y magnitud de los
problemas contemporáneos es tan abrumadora, que es imposible que una sola
nación pueda enfrentarlos o solucionarlos. A pesar del fuerte unilateralismo
prevaleciente en Washington, en varios conflictos no solo ha tenido que forjar
coaliciones, sino solicitarles cooperación financiera para sus aventuras bélicas.
101

La anterior estructura mundial estaba artificialmente dividida en tres


mundos, dentro de los cuales se colocó a todas las naciones con criterios políticos,
ideológicos, económicos y de alianzas militares. Actualmente y conforme la
prevalencia de lo económico, las naciones se catalogan de acuerdo al ingreso per
cápita determinado por el Banco Mundial. Por ende, de los 194 países existentes,
55 son de alto ingreso; 43 de ingreso medio alto; 44 de ingreso medio bajo, y 52
de ingreso bajo. La diferencia del primer grupo (entre 11 mil y 40 mil dólares) y
del ultimo (menos de 900 dólares) es de más de 30 mil dólares, lo que indica que
un tercio de la población mundial vive en la pobreza, y que otra característica del
nuevo orden mundial es la pésima distribución de la riqueza. El 51% de los
pobres radica en Asia, el 28 % en África, pero la CEPAL indica que la región con
la mayor desigualdad en ingresos, es América Latina. (Rosas y Astié Burgos,
2017, pp.401-403)

Gobernanza global

La globalización, el acelerado desarrollo científico-tecnológico, el crecimiento de


la población mundial que ya rebasa los 7,000 millones, el incremento exponencial
de vínculos entre los países, etc., ha creado un sistema internacional muy
complejo, profundamente interconectado y difícil de gobernar. Si agregamos que
el Estado nacional ya no es el único actor que determina el curso del acontecer, el
panorama es mucho más complicado. Como se indicó, el escenario global ya no
es esencialmente estatocéntrico, pues coexisten muchos actores que compiten, y
que incluso se contraponen y obstaculizan. Están presentes otros actores
gubernamentales como los organismos internacionales, los bloques económicos,
los gobiernos provinciales, regionales o locales, etc. También actores no
gubernamentales de diversa índole: desde las mencionadas grandes empresas
transnacionales, hasta los medios de comunicación, las iglesias, las universidades,
asociaciones y grupos de la sociedad civil (ONG), celebridades y personajes, etc.
Su actuación simultánea parecería crear un ambiente caótico, pero
sorprendentemente el sistema –obviamente con problemas y contratiempos-
funciona con suficiente estabilidad, ya que, se trata de actores que principalmente
actúan con racionalidad. Sin embargo, otro rasgo de la época es el impacto de
actores negativos y peligrosos, cuyas acciones son irracionales en tanto perjudican
y vulneran al sistema, como es el caso de los terroristas, las mafias, el crimen
organizado, el narcotráfico, etc. (Walter Astié Burgos y María Cristina Rosas op.
cit.)
En un complejo mundo multipolar, es imposible que un solo país determine
el curso de los acontecimientos mundiales, pues los únicos mecanismos
adecuados para ello son los multilaterales. Sin embargo, la estructura del
multilateralismo es básicamente la de la Guerra Fría, diseñada para las realidades
de aquella época. El basto sistema de las Naciones Unidas sigue siendo
indispensable, puesto que no se ha creado nada que lo sustituya. A pesar de
102

muchos esfuerzos, no se ha actualizado al siglo XXI, como lo demuestra la


composición de su Consejo de Seguridad que sigue siendo la de la extinta Guerra
Fría. Por ello se han venido creando nuevos mecanismos ―de concertación‖ más
flexibles, menos formales y burocráticos, como el G 20 del cual forman parte las
principales economías del mundo. Este comenzó en 1973 como G 6 (EUA, GB,
Alemania, Francia, Italia, Japón) para ocuparse de los problemas económicos y
financieros globales, pero obligadamente se fue ampliando (G 7, G 8, G 8+5)
hasta que en 2008 estalló la grave crisis económica mundial que hizo
indispensable ampliarlo a los actuales 20 miembros. (Walter Astié Burgos y María
Cristina Rosas Ibídem: 275-304) Fue sintomático que la iniciativa la tomara el
presidente George Bush hijo, ya que años antes se argumentó en Washington que
el nuevo orden mundial era unipolar. Este mecanismo fue muy útil para enfrentar
la brutal recesión económica, pero al paso de los años, de los cambios que
continúan ocurriendo, y la aparición de gobiernos nativistas y populistas opuestos
al multilateralismo, el G 20 ha perdido importancia, como quedó demostrado en
sus últimas reuniones en Hamburgo (2017) y especialmente en Buenos Aires
(2018).
Quienes tienen mayor capacidad de incidir en el sistema internacional, son
un puñado de naciones, a las que en ocasiones conviene cooperar a través de los
distintos mecanismos existentes, y en otras actuar unilateralmente, pues al final de
cuentas hay una férrea competencia entre ellas para posicionarse y ocupar
mayores espacios. (Henrry Kissenger 2014) Ese puñado está representado en los
cinco asientos permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU (EUA, Rusia,
China, Francia y G B), el G 7 (EUA, Canadá, G B, Alemania, Francia, Italia y
Japón) que se siguen reuniendo al margen del G 20. China que está llamada a
convertirse en primera potencia mundial, algunas naciones que forman parte de
la UE que son potencias tradicionales, y otras más están ascendiendo, como
India, Indonesia, Brasil, México, Turquía, etc. Consecuentemente, se han formado
otros mecanismos informales no regionales, que aglutinan a naciones con niveles
de desarrollo equiparables, como los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y
Sudáfrica) y MITKA (México, Indonesia, Turquía, Corea del Sur y Australia).
Henry Kissinger (Henry Kissinger 2001: 22) indica que, al tiempo que las
naciones forman parte de un sistema global unificado, también pertenecen a uno
de los cuatro subsistemas estatales conformados por la geografía, la historia, la
cultura, la economía, valores compartidos, por rivalidades, etc., que poseen su
propio modus operandi. Uno es el Occidental integrado por los continentes
europeo y americano. Otro se encuentra en Asia y gira en torno a las rivalidades
estratégicas entre China, Japón, Rusia e India. El tercero se ubica en el Medio
Oriente, donde existe muy precario equilibrio entre sus múltiples naciones, y cuyos
problemas tienen repercusiones mundiales. El cuarto se localiza en África,
caracterizado por el atraso y ancestrales rivalidades étnicas y religiosas. Dentro de
cada uno de esos subsistemas, están presentes subsistemas más reducidos, como
los tres países de América del Norte, las naciones del Cono Sur, o las de
Centroamérica y el Caribe, etc.
103

Inestabilidad geopolítica

El fin de la Guerra Fría también trajo consigo una dramática alteración de la


geopolítica mundial. Los principales cambios se registraron en Europa y en la gran
meseta euroasiática que se extiende desde Rumanía hasta Mongolia. (Tim
Marshall 2015: 1-11) Con la desaparición de la URSS surgieron 23 nuevos o
modificados estados donde habitan más de 170 millones de personas. Dicha
meseta fue muy estable bajo el control de la URSS, pero cuando se
independizaron sus 15 repúblicas satélites surgieron graves tensiones entre
algunas de ellas, entre esas y Rusia, o dentro de las mismas. Adicionalmente,
como en la zona del Mar Caspio existen importantes reservas de gas y petróleo,
hay colindancia con el explosivo Medio Oriente, y coexisten varias potencias
(Rusia, China, Turquía, Israel, Irán, India, etc.), se ha convertido en la región más
inestable, al grado que se piensa es el lugar donde podría estallar una tercera
guerra mundial.
Uno de los muchos problemas es que, a diferencia de las pasadas guerras
mundiales, la fría concluyó sin arreglos de paz que definieran las nuevas reglas del
juego geopolítico. Por ende, cada quien busca ocupar espacios, desatándose una
fiera competencia. Equivocadamente se creyó que se transitaba a una etapa de
mayor estabilidad y paz, pero tanto resurgieron conflictos nacionalistas,
territoriales, regionales, étnicos, religiosos, culturales, etc. que permanecieron
adormecidos durante la confrontación Este-Oeste, como aparecieron nuevos
derivados del radical reacomodo de fuerzas. En virtud de que se han registrado
más de 93 guerras en las que murieron más 5 millones de personas, se estima
vivimos una ―geopolítica del caos.‖ Muchos de esos conflictos han tenido lugar
en la mencionada meseta euroasiática y en la antigua zona de influencia del
espacio soviético, como la desaparecida Yugoslavia, Afganistán, Chechenia,
Georgia, Irán, Iraq, etc. El fin de la competencia entre las dos superpotencias para
ganar adeptos en otras regiones, como en África, igualmente ha tenido un
impacto desestabilizador, como lo patentizan las crisis en Somalia, Ruanda,
Congo, Sierra Leona, Libia, Mozambique, etc.
En el supuestamente ―vencedor‖ bloque occidental, la desaparición del rival
también creó antagonismos, pues muchos en Europa consideraron que la OTAN
ya no tenía razón de ser; percepción que se agudizó por las posiciones
encontradas entre europeos y estadounidenses, abriéndose, como lo señaló
Francis Fukuyama, ―un inmenso foso en las concepciones del mundo‖ de uno y
otro (María Cristina Rosas y Walter Astié Burgos op. cit.: 172-182). En una
primera instancia, Washington abogó por la sobrevivencia de la OTAN,
argumentando que el enemigo comunista fue remplazado por el terrorismo
islámico. Posteriormente fueron los europeos que insistieron en su mantenimiento
frente al peligro de la Rusia de Vladimir Putin. Pero para complicar mayormente
las discrepancias, Donald Trump, como parte de su agenda nacionalista, nativista
y unilateralista, ha puesto en duda la utilidad de la OTAN, tratado con
104

inimaginable desdén a sus aliados, y mostrado extrañas y sospechosas simpatías


por Putin.
Los antiguos adversarios aparentemente iniciaron una era de mayor
armonía, pero la animadversión no tardó en resurgir. Ante el malestar de Moscú,
los países de la ex Europa del Este se transformaron en democracias liberales que
solicitaron ingresar a la OTAN o a la Unión Europea. De las 15 exrepúblicas
soviéticas, las más anti-rusas son Estonia, Lituania, Letonia, Georgia, Moldavia y
Ucrania, por lo que los tres países bálticos no tardaron en incorporarse a la
OTAN. (Tim Marshall op. cit.) Para los otros tres dar ese paso era muy riesgoso
por su vecindad geográfica con Rusia, su dependencia energética de ella, y
porque un importante segmento de su población es de origen ruso. La tolerancia
rusa hacia lo que consideró violaba el acuerdo de respetar la zona tradicional de
influencia del otro –Washington niega existiera semejante acuerdo- toco su fin
cuando el presidente de Ucrania, Viktor Yanukovich, anunció la negociación de
un acuerdo comercial con la UE, que podría ser un primer paso a la membresía.
Como Ucrania es un “buffer state” que protege geográficamente a Rusia de
Europa del Norte (desde donde fue invadida dos veces), y ha concesionado a
Moscú el puerto de Sebastopol en la península de Crimea (el único de Rusia que
no se congela), el acercamiento fue inadmisible para una nación históricamente
obsesionada con la protección de sus descomunales 14 fronteras terrestres en dos
continentes. Yanukovich aceptó generosas concesiones de Putin a cambio de
desechar dicho acuerdo, pero los ucranianos pro-europeos desataron violentos
disturbios que obligaron a Yanukovich a exiliarse. La agitación llegó a la nutrida
población rusa de Crimea, y para protegerlos, en 2014 Putin celebró un
referéndum que favoreció la anexión de la península a la Federación Rusa. Lo
anterior anunció el regreso de Rusia a las luchas de poder, y el reinicio de las
hostilidades con Occidente, pues el referéndum fue considerado ilegal y violatorio
de la soberanía ucraniana, imponiéndose sanciones a Rusia, a sus funcionarios,
militares, empresas, empresarios, etc.
En otro complicado rincón geopolítico, el viejo problema de la partición de
Palestina (1947) y las subsecuentes guerras entre Israel y las naciones árabes, se
magnificaron, pues el terrorismo localizado se combinó con otros problemas,
transformándose en regional, continental y global. Otra funesta herencia de la
Guerra Fría fue el problema de Afganistán: en 1979 fue invadido por los
soviéticos, y la CIA implemento su más costosa operación encubierta (3,500 MD)
para armar, entrenar y financiar afganos para que repelieran a los invasores.
(Walter Astié Burgos y María cristina Rosas 2017: 122-154) Sin embargo, esa
operación atrajo a miles de musulmanes fanáticos de 80 países, que fueron
capaces de expulsar a los soviéticos y enfrentarse a su patrocinador, llegando al
extremo de los criminales ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001,
orquestado por la organización Al Qaeda nacida en Afganistán. Parte del
magnificado problema entre musulmanes radicales y Occidente fueron las dos
guerras del Golfo Pérsico (1990-1991 y 2003-2011), a lo que se agregó la
sacudida de la ―Primavera Árabe.‖ Esta fue consecuencia tardía del fin de la
105

Guerra Fría, pues comenzaron a ser destituidos los dictadores que gobernaban el
Magreb desde hacía 20, 30 o 40 años. La mayor convulsión tuvo lugar en Siria,
pues la lucha de los sirios contra el dictador Bashar Al-Assad (él y su padre han
gobernado 42 años) se convirtió en un conflicto internacional en el que se
involucraron EUA, la UE, Turquía y varias naciones árabes respaldando a los
rebeldes sirios sunitas, y Rusia, China, Irán y la organización terrorista chiita
Hezbolá, al dictador. Aprovechando el descomunal embrollo geopolítico, los
terroristas fundamentalistas que también se involucraron, se apoderaron de un
vasto territorio de Iraq y Siria (más grande que el BENELUX) para crear un
Califato, Estado Islámico o ISIS (Irak, Siria Islamic State) que contó con más de 30
mil efectivos, más de dos millones diarios de euros provenientes de los pozos
petroleros secuestrados, un gobierno, policía, recaudadores de impuestos, etc. La
guerra se prolongó por más de ocho años, devastó al país, murieron más de 500
mil personas y migraron cinco millones, siendo una de las catástrofes
humanitarias más severas desde la segunda guerra mundial. Afortunadamente los
contendientes, unas veces aliados y otras enfrentados, derrotaron al Estado
Islámico, pero como miles de fanáticos indoctrinados se esparcieron por todos los
continentes, la amenaza a la seguridad internacional sigue vigente.

Seguridad Internacional

El gran y abrumador debate ha sido el del binomio inseguridad/seguridad, puesto


que con el fin de la Guerra Fría dejaron de ser válidas las doctrinas estratégicas de
la seguridad creadas para la confrontación bipolar. Los llamados ampliacionistas
sostenían que la agenda de seguridad tenía que ampliarse para incluir nuevas
amenazas distintas a las tradicionales de carácter militar y estatocéntrico. Los
tradicionalistas, por su parte, argumentaron que la principal amenaza seguía
siendo la estatocéntrica, y atender múltiples amenazas debilitaría al Estado frente
a un rival. En tanto tenía lugar este poco objetivo debate, ocurrieron los ataques
terroristas del 11 de septiembre de 2001, que los tradicionalistas aprovecharon
para justificar sus argumentos: la principal amenaza seguía siendo la militar,
aunque ya no fuera estatocéntrica sino proveniente de fuerzas irregulares que
desataron una lucha asimétrica. El criminal atentado fue un parteaguas en la
historia contemporánea, pues en lo sucesivo el tema prioritario fue la lucha
antiterrorista. Como ya se mencionó, de ello derivó la prolongación del conflicto
afgano, la segunda guerra de Irak, múltiples ataques terroristas en varios
continentes, la creación del Estado Islámico, etc. Un daño colateral fue la
desatención de las otras amenazas que se siguen agravando. (Walter Astié burgos
y María Cristina Rosas op. cit.: 365-390)
En atención a que la seguridad es muy subjetiva, cada quien la define de
distinta manera y fija la prioridad de las diversas amenazas. Para los países
desarrollados las principales amenazas son la militar (bien sea de origen estatal o
de fuerzas irregulares como los terroristas), la proliferación de las armas
106

nucleares, la competencia por los recursos, el crecimiento demográfico, las


pandemias-bioterrorismo, y el cambio climático. Por el contrario, para las
naciones en desarrollo son la pobreza-marginación, los estallidos sociales, el
crimen organizado, la competencia por los recursos, los desastres naturales, la
salud-pandemias, la militarización global y el cambio climático. Otra corriente de
opinión sostiene que la seguridad no debe verse desde el punto de vista de unos u
otros, sino tomando en cuenta que habitamos una casa común. Desde esta
perspectiva, las amenazas más apremiantes con potencial catastrófico, son el
cambio climático, la pobreza, el crimen organizado, la competencia por los
recursos y la militarización. Esta posición es acorde con los Objetivos de Desarrollo
del Milenio aprobados en la Cumbre del Milenio de la ONU en 2000, así como
con la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible. Todo lo anterior se sustenta en
el novedoso concepto de la seguridad humana del PNUD, que sostiene que la
agenda de seguridad debe centrarse en las necesidades, aspiraciones y dignidad
de la persona, y ya no, como ha sido hasta el momento, en el Estado.
El apremiante problema del calentamiento global ocasionado por la quema
de combustibles fósiles, es parte del problema de la contaminación, degradación
y destrucción de los componentes vitales de la biosfera por las actividades
humanas. Si bien se han adoptado algunas medidas merced los esfuerzos de la
ONU, como afectan poderosos intereses económico-políticos, hay una tendencia
a impedir mayores avances, siendo difícil vaticinar las consecuencias para el
planeta y la civilización.
Vinculado a los problemas medioambientales, se encuentra el imparable
crecimiento de la población mundial. Aunque en la mayoría de los países se ha
reducido la tasa de natalidad, la reproducción de los 7,000 millones de seres
humanos, ocasionará que para 2045 seamos 9,000 millones, y para la segunda
mitad del siglo más de 12 mil millones. Lo anterior, junto con el grave problema
de la pésima distribución de la riqueza, ha fomentado grandes flujos migratorios
que es otro de los graves fenómenos contemporáneos. El gran problema es que se
intensificará el desequilibrio y la falta de sustentabilidad, puesto que los recursos
naturales son cada vez más escasos, y ni el planeta ni la civilización tendrán la
capacidad de satisfacer las necesidades de la población mundial. (Walter Astié
Burgos y María Cristina Rosas op. cit.: 393-429)
Como se indicó, por razones político-económico-estratégicas se decidió
darle la prioridad al terrorismo, al grado de sostenerse que la principal causa de
conflicto en el nuevo orden mundial será el ―choque de civilizaciones.‖ (Samuel
Huntington 1996) Si bien en los principales conflictos han estado presentes las
creencias religiosas de los contendientes, no ha sido la causa de los mismos:
judíos y palestinos no están enfrentados por su distinta religión, sino por la
posesión de la tierra y de los recursos naturales. El prolongado conflicto de
Afganistán se derivó de la rivalidad de la URSS y de EUA, y de la decisión de los
radicales de expulsar de suelo musulmán a los infieles. De la misma forma, los
ataques terroristas del 11 de septiembre fueron provocados por la presencia de
tropas estadounidenses en Arabia Saudita. En las dos guerras de Irak, el meollo
107

del problema fue el petróleo. Se trata de luchas de poder con objetivos


territoriales, económicos, políticos, estratégicos, etc., que se sitúan en el ámbito
de las ―guerras por los recursos‖, pero que se buscan disfrazar con el aura más
sublime de la religión. Afortunadamente con la toma de Bagbuz en marzo de
2019, se destruyó el último reducto del peligroso Califato, pero obviamente las
inestabilidades continuarán porque no se resuelve el fondo de los problemas que
afectan a esa conflictiva región.
Estrechamente ligado a todo lo anterior, se encuentra el problema de la
pésima distribución de la riqueza, que es el resultado del capitalismo salvaje y
deshumanizado aplicado desde el fin de la Guerra Fría. Baste señalar que existen
alrededor de 1,700 millones de pobres en el mundo, y que merced a las políticas
neoliberales aplicadas para salir de la recesión económica iniciada en 2008, la
riqueza se concentró mayormente: casi el 40% de la misma se encuentra en
manos del solo el 1% de la población. Se ha creado un mundo de pocos
multimillonarios y millones de pobres, que es el caldo de cultivo para la
proliferación de agravios y conflictos.
Esa situación que es grave por sí misma porque impide una mayor armonía
social a nivel nacional e internacional, además desencadenó el fenómeno
―antisistema‖ característico de los últimos años, que está afectando la estabilidad
y funcionamiento del sistema internacional. Como explicable reacción a la
concentración de la riqueza, a la reducción del Estado benefactor, al desempleo,
a la disminución de los niveles de vida de las clases pobres y medias, y
principalmente al devastador impacto de la recesión económica de 2008, el voto
popular ha castigado a los partidos políticos y a los políticos tradicionales que han
abandonado a sus bases, y favorecido a personajes antisistema. Esa situación ha
sido aprovechada por demagogos populistas nativistas, quienes, manipulando la
ignorancia y el rencor de la población, y también utilizando perversas campañas
de comunicación política basadas en fake news y desinformación, han llegado al
poder. Ello explica fenómenos como el de Donald Trump, el ascenso de la
extrema derecha en la Unión Europea, o el triunfo del BREXIT para que Gran
Bretaña abandone la integración europea.

Conclusiones

Aunque oficialmente la guerra fría concluyó en 1989, continuamos


experimentando muchos cambios radicales como consecuencia de la transición a
un nuevo sistema internacional distinto al que prevaleció durante dicha guerra.
Por ende, atravesamos por un periodo turbulento y atribulado de constantes
cambios y alteraciones, siendo imposible predecir cuándo llegaremos a una mayor
estabilidad. Parte de este problema, es que como la guerra fría no concluyó con
acuerdos de paz que definieran nuevas reglas del juego geopolítico, las
características del orden mundial en formación están siendo definidas por la vía
practica entre los múltiples actores que hoy día coexisten en el escenario
108

internacional. En suma, los espectaculares avances en la ciencia y tecnología que


igualmente caracterizan nuestra época, están forjando una nueva civilización que,
paradójicamente, corre graves peligros por la gran cantidad de problemas
potencialmente devastadores que se están acumulando, y que no están siendo
debidamente atendidos. Frente a esta realidad que nos hace comprender que
vivimos uno de los periodos más definitorios de la historia, se hace indispensable
el estudio de las relaciones internacionales y la debida preparación de nuevos
internacionalistas que puedan contribuir a vislumbrar con mayor claridad el
incierto futuro que tenemos por delante.

Bibliografía consultada y recomendada


Walter Astié-Burgos y María Cristina Rosas ―Las relaciones Internacionales en el
siglo XXI‖. México, FCPyS/UNAM, 2017.
Peter Drucker ―Las nuevas realidades.‖ Buenos Aires, Editorial Sudamericana,
1999.
Anthony Giddens ―Un mundo desbocado.‖ Madrid, Grupo Santillana, 1999.
Samuel Huntington ―The clash of civilizations and the remaking of world order.‖
Nueva York, Simon & Shuster, 1996.
Henry Kissinger ―Orden mundial. Reflexiones sobre el carácter de los países y el
curso de la historia.‖ México, Debate, 2014.
Tim Marshall ―Prisoners of Geography. Ten maps that explain everything about
the world.‖ Nueva York, Scribener, 2015.
María Cristina Rosas y Walter Astié Burgos ―El mundo que nos tocó vivir. El siglo
XXI, la globalización y el nuevo orden mundial.‖ México, Miguel Ángel Porrúa,
2005.
Joseph Stiglitz ―Caída Libre. El libre mercado y el hundimiento de la economía
mundial.‖ México, Taurus, 2010.
Alvin Toffler ―La tercera ola.‖ Barcelona, Plaza & Janes, 1993.

Linea del Tiempo


- 1991 Borís Yeltsin gana las elecciones y disuelve la URSS.
- 1992 Se firma el tratado de Maastricht.
- 1995 Comienza a funcionar la Organización Mundial de Comercio.
- 1998 Hong Kong regresa a la soberanía de China.
- 1999 Polonia, Hungría y la República Checa ingresan a la OTAN.
- 2000 Vladímir Putin gana las elecciones.
- 2001 George Bush ocupa la presidencia y en septiembre ocurren los
ataques terroristas contra EUA.
- 2002 Entra en circulación el Euro.
- 2003 Segunda guerra del Golfo Pérsico.
- 2006 Ban Ki-moon es elegido Secretario General de la ONU.
109

- 2009 Barack Obama ocupa la presidencia y recibe el premio Nobel de la


Paz.
- 2011 En Tunes se derroca al presidente, iniciándose la Primavera Árabe.
- 2013 Muere Hugo Chávez y se elige Nicolás Maduro como presidente.
- 2014 Crimea se anexa a la Federación Rusa y esta es expulsada del G8.
- 2015 Cuba y EUA restablecen relaciones diplomáticas.
- 2016 Donald Trump es elegido presidente y en Gran Bretaña se realiza el
referéndum sobre el BREXIT.
- 2018 Concluyen la renegociación del TLC y se convierte en el T-MEC. Y
Manuel López Obrador es elegido presidente.
110

Capítulo 3
Actores y factores de las relaciones internacionales

Rafael Velázquez Flores


Araceli González Uresti

Objetivos

 Identificar los principales actores que influyen en el funcionamiento del sistema internacional
 Clasificar a los diferentes actores por su importancia y jerarquía
 Identificar los principales factores que moldean el comportamiento de los actores y determinan la
dinámica del sistema internacional
 Explorar el impacto que tienen los factores de las relaciones internacionales en la capacidad de
negociación de los Estados

Introducción

El sistema internacional es cada día más complejo debido, entre otros aspectos, al
gran número de actores que existen y a los nuevos que aparecen repentinamente.
Incluso hay quienes sostienen que cualquier persona que viaja a otro país o
establece relación con un extranjero se convierte en un actor internacional. Sin
embargo, no todos estos jugadores tienen un impacto significativo para las
interacciones globales. Por ello, este capítulo se concentra en describir aquellos
agentes que tienen la capacidad para influir, de manera significativa, en las
relaciones internacionales.
Existen también diversos factores que moldean las interacciones entre los
distintos actores y determinan el funcionamiento del sistema internacional. Los
más destacados son el factor natural que contempla las dimensiones geográficas
y medio ambientales, el demográfico, el económico, el militar, el político además
del factor socio-cultural en el que el ideológico y religioso se hacen presentes. Esta
realidad demuestra que la disciplina de las Relaciones Internacionales debe
interactuar con otras ramas del conocimiento para poder explicar los fenómenos
que ocurren a nivel global. En concreto, los factores de las relaciones
111

internacionales impactan en, al menos tres dimensiones. La primera es que


afectan de manera directa o indirecta el funcionamiento del sistema
internacional. La segunda es que estos factores son determinantes en la conducta
de los diversos actores en el plano global, y la tercera es que esos elementos
determinan, en buena medida, el nivel de capacidad de negociación que los
Estados y otros actores tienen en la política internacional.

Los actores primarios

En la actualidad, desde una perspectiva clásica y estatocéntrica, hay un consenso


general de que los Estados son los actores primarios de las relaciones
internacionales además de ser vistos como los jugadores más antiguos. Aunque
existen desde la antigüedad, y han evolucionado en sus formas, es ampliamente
aceptado que el Estado moderno surge a partir de la Paz de Westphalia de 1648.
A partir de entonces, estas entidades gozaron de soberanía, un concepto
fundamental para el concierto de las naciones. El principio fundamental era que
cada gobierno podía tomar, de manera independiente, las decisiones más
importantes sin la necesidad de responder a otros poderes por encima de sí
mismos. El respeto a la soberanía en principio suponía ser un recurso para evitar
los conflictos entre los países y así lograr la tan deseada paz en el mundo.
La definición formal de Estado sostiene que éste está compuesto por 3
elementos materiales: territorio, población y gobierno. Además de 2 inmateriales
que son la soberanía y el reconocimiento, éste último otorgado por otros Estados
quienes constituyen la comunidad de naciones. En general, el Estado es un ente
territorial, demográfico, político y jurídico-administrativo cuyas funciones son,
entre otras, proveer seguridad a su población, asegurar la aplicación del estado de
derecho, garantizar la paz social, proveer a la población de los servicios básicos y
fomentar el desarrollo económico. En los últimos años, algunos pensadores han
cuestionado la existencia del Estado. Por ejemplo, los marxistas plantean su
desaparición porque es el promotor de la explotación del hombre por el hombre.
Otros plantean que el Estado se está desdibujando debido a los procesos de
globalización, incluso tesis como la de Kenichi Ohmae plantearon el fin del
estado-nación. Para este tipo de posturas, la necesidad de contar con esta entidad
se diluye debido a que las fronteras en la actualidad se están desdibujando ante
los intercambios que ocurren entre los diversos actores sin la supervisión directa
del Estado. Sin embargo, también somos testigos de nuevas oleadas en las que se
recrudecen las reivindicaciones nacionalistas y vuelve al centro del escenario la
figura fortalecida del Estado, así hoy día no podemos negar que el Estado sigue
siendo un actor primario de las relaciones internacionales y esta tendencia se
mantendrá a corto y mediano plazo.
112

Otro actor primario es la nación. A diferencia del Estado, una nación es


una población unida por ciertos elementos como la historia, la religión, la
costumbre, el idioma y la cultura. El principal ingrediente de la nación es el
nacionalismo. Por lo tanto, la nación es un ente político-social. Tradicionalmente
y de manera enfática de asoció, durante el siglo XIX y XX el Estado y la nación,
lo que dio por resultado un mundo integrado por Estados-nación. Sin embargo, en
la realidad en el mundo existen naciones sin Estado, como por ejemplo los
palestinos o los kurdos. O Estados sin nación, como por ejemplo El Vaticano, o
Estados plurinacionales como España y muchos otros.
El Estado-nación es, entonces, el actor más completo de las relaciones
internacionales porque conjuga elementos territoriales, políticos, jurídicos y
sociales. Sus principales características de manera formal es que existe un
nacionalismo fuerte que lo mantiene unido. Además, un elemento sumamente
importante es que poseen un proyecto de nación. Es decir, la población tiene un
conjunto de aspiraciones proyectadas hacia el futuro y este elemento permite la
cohesión de este actor. No obstante también podemos señalar que en las últimas
décadas hemos sido testigos de cómo, fuerzas contradictorias se enfrentan al
interior de los Estados y con ello la supervivencia de estos está a debate.

Los actores sistémicos

Después de los Estados-nación, existen actores globales que influyen de manera


decidida en el sistema internacional. Estos jugadores tienen presencia más allá de
los Estados, por ello llevan la denominación de sistémicos. Los más importantes
son las organizaciones internacionales, las empresas multinacionales, los medios
de comunicación, los grupos terroristas y el crimen organizado, la iglesia y los
individuos.
Las organizaciones internacionales (OI) tienen una larga trayectoria
histórica, recordemos que su aparición y evolución puede remontarse incluso con
las anfictionías griegas u otras agrupaciones que nos sirven como antecedentes
para la OI como se conocen hoy en día. De manera formal la primera reconocida
como data de 1815 (Comisión Central para la Navegación del Rin) y buscaba
administrar la navegación de este río. Luego de la Primera Guerra Mundial
(PGM), surgió la Sociedad de Naciones, cuyo principal objetivo era evitar un
conflicto como el que acababa de terminar. Sin embargo, esta organización fue
un fracaso porque 20 años más tarde inició la Segunda Guerra Mundial (SGM).
En 1945 los aliados organizan la creación de la Organización de las Naciones
Unidas (ONU). Su objetivo principal era proporcionar paz y seguridad al mundo.
En la etapa de la posguerra, surgieron un número muy grande de organismos
internacionales (para mayor detalle sobre el tema, ver el capítulo correspondiente
a las organizaciones internacionales en este mismo libro).
113

Las OI pueden clasificarse en gubernamentales (OIG) y no


gubernamentales (OING). Las OIG están representadas por los gobiernos de los
Estados y las segundas (OING) tienen un carácter privado y se caracterizan por
perseguir fines, generalmente, no lucrativos. Pero también hay OI mixtas, como es
el caso de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), que está representada
por funcionarios públicos del área laboral, empresarios y sindicatos o
trabajadores. Las gubernamentales (OIG) a su vez se clasifican en universales,
regionales y mixtas a partir del ámbito geográfico de su competencia, además por
el alcance de sus actividades o funciones (funcionales) se dividen en
organizaciones de fines generales y de fines particulares. De acuerdo al alcance
geográfico, las universales tienen un carácter global, como es el caso de la
Sociedad de Naciones y de la ONU. Las segundas se limitan a una zona o área
geográfica, como la Organización de los Estados Americanos (OEA), la Unión
Africana (UA), la Asociación de Naciones del Sureste Asiático (ASEAN), la Liga de
los Estados Árabes, o la Unión Europea (UE), entre muchas otras. Las funcionales
se clasifican por áreas temáticas. Existen las de seguridad, como la Organización
del Tratado Atlántico Norte (OTAN); económico-financieras, como son el Banco
Mundial (BM), el Fondo Monetario Internacional (FMI), la Organización Mundial
del Comercio (OMC), la Organización para la Cooperación y el Desarrollo
Económico (OCDE), entre otras; y las sociales, como la Organización Mundial de
la Salud (OMS), la OIT, la Organización de las Naciones Unidas para la
Alimentación y la Agricultura (FAO), la Organización de las Naciones Unidas para
la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), entre otras.
La ONU es hoy en día la organización gubernamental más representativa
en el sistema internacional. Ha recibido críticas porque no resuelve muchos de los
problemas globales. Sin embargo, ha cumplido uno de sus principales objetivos:
evitar una tercera guerra mundial y en la medida de sus posibilidades ha
promovido la cooperación internacional en muchos ámbitos. Esta organización
está conformada por la Asamblea General, donde están representados todos los
miembros y cada uno cuenta con un voto. Aquí se debaten los temas generales
de la agenda de la ONU. Otro órgano es el Consejo de Seguridad (CS), cuya
función principal es mantener la paz y la seguridad internacionales. Está
compuesto por cinco miembros permanentes (China, Estados Unidos, Francia,
Reino Unido y Rusia) y diez no permanentes que se rotan entre las diferentes
áreas geográficas. El CS puede enviar misiones de paz a las zonas de conflicto.
Otro actor importante de la ONU es el Secretario General, quien representa a la
organización frente a otros actores. También está la Corte Internacional de
Justicia (CIJ), la cual se erige como el tribunal mundial a cargo de resolver
jurídicamente los conflictos entre los Estados y otros actores públicos. Asimismo,
la ONU está compuesto por otros organismos como el Consejo Económico y
Social (ECOSOC) y el Consejo de Administración Fiduciaria. El primero está a
cargo de los temas económicos y sociales de la ONU y el segundo se creó para
supervisar los procesos de descolonización luego de la SGM.
114

Por otra parte, las organizaciones no gubernamentales (ONG) son


asociaciones de particulares que persiguen fines, generalmente no lucrativos, y
cuentan con tienen características específicas. La primera es que deben tener una
función particular. Muchas de estas organizaciones se dedican a temas de
defensa de los derechos humanos (como Amnistía Internacional), protección del
medio ambiente (como Green Peace), a la atención médica (como la Cruz Roja
Internacional), entre otras actividades. Las ONG no deben tener una naturaleza
lucrativa y deben trabajar por el bien de la sociedad. Además, financieramente no
pueden depender de los gobiernos, por lo que deben buscar sus fuentes propias
de financiamiento. Tienen que contar con una estructura administrativa y deben
tener su propio autogobierno.
Después de las organizaciones internacionales, las empresas
multinacionales representan un actor con mucha influencia en el sistema
internacional. En el mundo, estas compañías tienen mucho poder económico.
Incluso llegan a tener mayor influencia que muchos Estados. Por ejemplo, Apple
tiene más ingresos que Haití. Incluso, muchas empresas han promovido golpes de
Estado en algunos países. Por ejemplo, American Telephone and Telegraph
(mejor conocida como AT&T Corporation) influyó para que la Agencia Central de
Inteligencia (CIA) apoyara el derrocamiento de Salvador Allende en Chile en 1973
luego de la naciaonalización de la industria del cobre.
Por otra parte, los medios de comunicación con presencia global también
son actores sistémicos muy influyentes. Estas entidades también pueden dar
forma al sistema internacional e incidir en el comportamiento de los Estados. Su
poder está basado en la información y en la posibilidad de formar opinión pública
internacional. Algunos ejemplos son: Cable News Network (CNN), la British
Broadcasting Corporation (BBC) el New York Times, el Washington Post, Le
Monde, El País, Al Jazeera, entre otros.
Los grupos terroristas y el crimen organizado transnacional también
llamados, junto a otros, actores al margen de la ley o actores atípicos, se han
convertido en actores relevantes del sistema internacional. Los primeros son
organizaciones que buscan en primer lugar provocar miedo e influir en las
decisiones de los gobiernos. Normalmente atacan a civiles y realizan actos
violentos para atraer la atención a sus causas. Los ejemplos más representativos
son Al Qaeda, Hamas, Hezbollah, Estado Islámico (ISIS), Boko Haram, las
Fuerzas Armas Revolucionarias de Colombia (FARC), entre otros. Los segundos
son organizaciones que buscan como principal objetivo obtener un lucro mediante
mecanismos no legales y el uso también de la violencia. Los ejemplos más
representativos son: la japonesa Yamaguchi Gumi, la rusa Solntsevskaya Bratva, la
italo-estadounidense Camorra, el mexicano Cártel de Sinaloa, entre otros.
Desafortunadamente, los actos terroristas y los crimenes han aumentado en los
últimos años. Por lo tanto, estos fenómenos se han convertido en un gran reto
para la disciplina de las Relaciones Internacionales. Primero porque es necesario
115

explicar los factores que originan estos actos y porque la comunidad internacional
debe encontrar soluciones a estos flagelos.
A nivel sistémico, la iglesia como institución ha desempeñado un papel
importante en las relaciones internacionales. Por ejemplo, El Vaticano ha tenido
históricamente un peso destacado en el sistema global porque ha podido influir en
muchos procesos. En el siglo XIX a través de la Santa Alianza el Papa y la iglesia
dieron su apoyo para que las monarquías mantuvieran sus privilegios y evitar la
independencia de los países americanos. A finales del siglo XX, el papa polaco
Juan Pablo II desempeñó un papel importante en los movimientos laborales en
Polonia. Este fenómeno más tarde derivó en la caida del Muro de Berlín y en el
inicio del fin de la Guerra Fría. En otras religiones (como la musulmana, la judía,
la budista, la hindú, la sintoista y otras), la iglesia predomina en las relaciones
sociales y ello impacta de manera directa e indirecta en el curso de las relaciones
internacionales.
Finalmente, otro actor destacado es el propio individuo. Muchas personas
tienen influencia internacional por su trabajo, sus aportaciones, sus ideas, su
poder económico, etcétera. Aquí debemos distinguir el actuar de Jefes de Estado,
quienes son un actor híbrido, ya que por una parte son la extensión del Estado y
por otra su carisma, personalidad o liderazgo les da un protagonismo singular. Por
ejemplo, el presidente de Estados Unidos es el individuo más poderoso del mundo
porque tiene acceso directo a las armas nucleares y es el comandante supremo
del ejército con mayores capacidades en el mundo. También tenemos otro tipo de
actores individuales, personas cuyas acciones, sin necesidad de estar asociadas
directamente al Estado, trascienden e impactan el rumbo de las relaciones
internacionales. Hacer una lista sería interminable, pero algunos ejemplos de
personas con mucha influencia en el sistema internacional serían: el secretario
general de la ONU; el Papa; los presidentes de los países más poderosos; los
empresarios más ricos (como Bill Gates, el fallecido Steve Jobs, Carlos Slim, Mark
Zuckerberg, Jeff Bezos, entre otros); artistas (como el fallecido John Lenon, );
deportistas destacados (como Muhammad Alí); científicos (como Albert Einstein,
Isaac Newton, Stephen Hawking, Charles Darwin, Marie Curie y otros); luchadores
sociales (como Martin Luther King, Ghandi, Mandela, etc.); pensadores (como
Tucídides, Maquiavelo, Hobbes, E. H. Carr, Hans Morgenthau; Karl Marx, Adam
Smith, Paul Krugman, Noam Chomsky, y otros); diplomáticos (como Henry
Kissinger, Klemens von Metternich); figuras históricas (como Napoleón
Bonaparte, Adolf Hitler, Franklin Roosevelt, Joseph Stalin; Ho Chi Minh, Mao Tse-
tung, Fidel Castro, el Che Guevara, entre otros) e incluso individuos que se
mueven al margen de la ley como Osama Bin Laden, Joaquín Guzmán Loera,
Pablo Escobar, y otros. Muchos de estos individuos tuvieron en su momento un
papel histórico para el mundo y otros están marcando el paso de las relaciones
internacionales en la actualidad.
116

Los actores subnacionales

Existen además diversos actores subnacionales involucrados en las relaciones


internacionales. Su principal característica es que se ubican dentro de las fronteras
de los Estados pero que tienen actividad y presencia fuera de ellas. Los hay tanto
de carácter gubernamental como no gubernamental. En los sistemas
presidencialistas, los jefes de Estado son los actores que inciden de manera
determinante en las relaciones internacionales de su país porque, en general,
tienen poderes formales e informales que les permiten amplias facultades en la
materia. En términos generales, las principales funciones de los jefes de Estado
son: dirigir la política exterior, firmar tratados, nombrar agentes diplomáticos, ser
el comandante supremo de las fuerzas militares, entre otras.
Otros actores subnacionales clave en las
relaciones internacionales son las burocracias; es Sabías que:
decir, aquellas estructuras e instituciones En el caso de México, la Constitución
administrativas que ayudan a los jefes de Estado y señala que el jefe del Ejecutivo es el
encargado de diseñar la política exterior. El
participan en el proceso de formulación y artículo 89 le otorga al presidente amplios
ejecución de las decisiones en el ámbito global. poderes puesto que lo faculta a “dirigir” la
En otras palabras, son las personas encargadas de política exterior con base en los principios
tradicionales. En cambio, el artículo 76 le
ejecutar las instrucciones de los jefes de Estado. otorga al Senado la función de “analizar” la
En términos de relaciones globales, la principal política exterior que desarrolla el Ejecutivo.
dependencia es el ministerio de asuntos exteriores. Como se puede apreciar, existe una gran
diferencia entre “dirigir” y “analizar”. Por
En este caso, esta instancia es la encargada de ello, el presidente de México ha tenido un
diseñar y ejecutar la política exterior. mayor peso en el proceso de toma de
decisiones de la política exterior. El Senado
Normalmente estas oficinas cuentan con un mexicano tiene la facultad de aprobar
servicio exterior encargado de llevar a cabo las tratados, ratificar nombramientos
acciones fuera de las fronteras. Estos grupos son diplomáticos, autorizar la salida de tropas
militares al extranjero, entre otras
servicios civiles de carrera prácticamente funciones.
permanentes y que cuentan con expertos en los
asuntos globales. Normalmente este personal se ubica en las embajadas,
consulados y misiones permanentes ante organismos internacionales. Pero
también pueden trabajar en el ministerio de relaciones exteriores. Su labor
principal es representar y promover a su país, proteger a sus connacionales, y
trabajar por los intereses nacionales de su país.
Como un mecanismo de consulta en asuntos internacionales, muchos
países cuentan con una agencia o una oficina con la función de asesorar la toma
de decisiones. Por ejemplo, en Estados Unidos existe el Consejo de Seguridad
Nacional, el cual asiste al presidente estadounidense en asuntos de política
exterior. Asimismo, existen otras oficinas que participan en el proceso de toma de
decisiones, entre ellas los ministerios de defensa, economía, comercio, etc.
Generalmente, estas instancias tienen sus propias preferencias de política y
buscan imponerlas. Por ejemplo, los ministerios de defensa trataran de enfocar las
117

decisiones en el aspecto militar, mientras que el de


asuntos exteriores enfatizará la diplomacia. Un Sabías que:

problema de las burocracias es que, a veces, no En el caso de México, la Secretaría de


siguen al píe de la letra las indicaciones o los Relaciones Exteriores (SRE) es el ministerio
encargado de planear y ejecutar la política
compromisos adquiridos por sus respectivos jefes de exterior del Ejecutivo. Al interior de este
Estado y esto puede acarrear algunos conflictos órgano, existe el Servicio Exterior Mexicano
diplomáticos. (SEM), el cual está encargado de asesorar,
proveer información, ejecutar las
instrucciones, promover al país en el
Además del ejecutivo, los congresos también extranjero y proteger los intereses y
son actores subnacionales que tienen funciones derechos de los mexicanos que se
específicas en los vínculos con el exterior. En muchos encuentran fuera del país. Pero también
existen otras secretarías que tienen
países, los legisladores desarrollan un sistema de vínculos con las relaciones exteriores de
pesos y contrapesos para que el Ejecutivo no se México. Por ejemplo, las secretarías de
exceda en sus atribuciones. Las principales funciones Gobernación, Marina y Defensa Nacional
tienen facultades relacionadas con el
de los congresos son: aprobar los tratados, ratificar exterior puesto que las tres velan por la
los nombramientos más importantes de sus seguridad del país y las amenazas pueden
respectivos servicios exteriores y, en algunas provenir de fuera. Las secretarías de
Economía y Hacienda tienen también
ocasiones, declarar la guerra a propuesta del facultades para actuar en el exterior puesto
Ejecutivo. Los legisladores tienen, por lo regular, una que la primera está encargada de negociar
los acuerdos comerciales y la segunda
visión más localista y por ello son menos efectivos administra la deuda externa del país. Sin
para identificar intereses más generales. El poder embargo, bajo la ley la SRE es la encargada
legislativo realiza lo que se denomina diplomacia de coordinar todas las acciones hacia el
exterior.
parlamentaria, que representa la actividad
internacional que llevan a cabo los legisladores.
También los gobiernos locales (ya sean estados, provincias, departamentos,
municipios, condados o ciudades) son actores relevantes en el ámbito global.
Recientemente, su interés de participar en asuntos externos ha aumentado
significativamente. La globalización, la apertura de mercados, la descentralización
administrativa, y los procesos democráticos han servido de incentivos para buscar
una mayor presencia mundial. Estos actores llevan a cabo lo que se conoce como
diplomacia local o paradiplomacia. Es decir, los vínculos que establecen los
gobiernos locales con otros actores externos. Normalmente, estas jugadores
firman acuerdos con sus pares o con organizaciones internacionales; sus
autoridades realizan giras internacionales para promover a su entidad, atraer
turismo e inversiones y buscar mercados externos para los productos locales;
abren oficinas de representación en el exterior; entre otras actividades
En el ámbito subnacional, también existen actores no gubernamentales que
buscan participar e incidir en las relaciones internacionales. Los grupos de
presión, la opinión pública, los partidos políticos, las organizaciones
empresariales, los sindicatos, los grupos étnicos, las organizaciones no
gubernamentales y otras asociaciones civiles, tienen presencia y visibilidad en el
ámbito global. Regularmente, las empresas y sus organizaciones gremiales son
actores subnacionales no gubernamentales muy influyentes debido a su poder
económico y su capacidad para cabildear. Por sí solas o en asociaciones, las
118

empresas buscan incidir en el proceso de tomas de decisiones para dar respuesta


a sus propios intereses económicos. Muchos de los acuerdos de libre comercio
que firman los países se deben a la influencia que las empresas ejercen sobre el
gobierno para facilitar el ingreso de sus productos a otros mercados. En otras
palabras, estos actores se han convertido en grupos de presión muy importantes y
su incidencia rebasa las fronteras.
Los partidos políticos también establecen vínculos con sus pares en el
mundo y buscan imponer sus preferencias en la agenda de la política exterior de
sus países. Por lo regular, el partido político que obtuvo la presidencia busca
defender y justificar las acciones externas del gobierno en turno. Por otro lado, los
partidos de oposición regularmente critican la conducta externa del ejecutivo
porque ello les puede redituar ganancias electorales. En algunas ocasiones, los
gobiernos federales modifican sus posiciones hacia el exterior para evitar la crítica
de los partidos de oposición y generar consenso interno. Esto les ayuda a tener
más control político.
La opinión pública nacional también puede tener presencia y visibilidad
externa. Regularmente existen dos tipos de públicos. El primero está compuesto
por las personas que no tienen mucho interés y tienen poca información de los
eventos internacionales. Este grupo tiene una reducida influencia. Solamente en
casos de guerra o en acontecimientos de alto impacto pueden llegar a tener
interés en los temas internacionales y buscar el cambio de la política exterior a
través de protestas o por medio del voto. Un ejemplo fue la Guerra de Vietnam.
Cientos de estadounidenses salieron a las calles a exigir el término del conflicto. El
gobierno de Estados Unidos tuvo que modificar su política hacia Vietnam cuando
la presión popular aumentó. El otro grupo está compuesto por las personas que
tienen interés y están informadas sobre asuntos internacionales. Por lo regular,
este grupo es bastante reducido pero en ocasiones es más efectivo para influir en
las decisiones. Los medios de comunicación también pueden incidir en el diseño
de la política exterior. Muchas veces, los gobiernos toman una decisión hacia el
exterior en función de las noticias que aparecen en estos medios.
Los grupos étnicos (minorías) pueden llegar a tener una influencia
considerable, dependiendo del país que se trate. Por ejemplo, la política exterior
de Estados Unidos hacia el Medio Oriente y Cuba se debe en gran parte al
cabildeo que hacen los judíos y los cubano-estadounidenses. Los Think tanks
también buscan influir en el proceso de toma de decisiones de la política exterior
a través de investigaciones y opiniones sobre temas particulares. Los sindicatos
buscan que los gobiernos adopten medidas acorde a los intereses de las clases
trabajadoras y sus agremiados. Algunos sindicatos muy poderosos pueden llegar a
presionar tanto que logran la modificación de las políticas. Por ejemplo, luego de
la firma del TLCAN, Estados Unidos tenía que permitir que los camiones
mexicanos cruzaran la frontera. Sin embargo, el sindicato de transportista
estadounidense logró que su gobierno no pusiera en marcha esta medida. Las
ONGs también tratan de influir en el diseño de las políticas públicas,
119

especialmente en temas de derechos humanos, medio ambiente, democracia,


entre otros. Las iglesias locales también se pueden convertir en actores muy
influyentes. Por ejemplo, en los países musulmanes, la esencia de la política está
en la religión. Es decir, no se puede entender la política exterior de esos países si
no se toman en cuenta los elementos religiosos que componen a esos países.
En asuntos exteriores, los gobiernos deben estar abiertos a las demandas
de la sociedad civil tomando en cuenta la opinión de los diferentes grupos sociales
y organizaciones no gubernamentales que conforman al Estado. Esto no significa
que la sociedad tenga que tomar las decisiones y el gobierno siempre tenga que
consultarla. Una política exterior que no toma en cuenta las necesidades de la
población y no escucha a la sociedad civil es una política con rasgos
antidemocráticos.

Los factores de las relaciones internacionales

Como hemos mencionado, existen diversos factores que determinan las


interacciones globales y moldean el funcionamiento del sistema internacional.
Uno de ellos es el factor natural que integra los elementos geográficos puesto que
los rasgos físicos y territoriales son fundamentales para entender la dinámica
mundial. El tamaño del país y su posición geopolítica pueden influir
determinantemente en el tipo de relaciones que tienen. Por ejemplo, Estados
grandes como Rusia o Brasil tienen fronteras con varios países. Este rasgo puede
provocar diversos conflictos fronterizos o al mismo tiempo puede traer mayores
esquemas de cooperación. Países que tienen una posición geográfica estratégica
pueden tener ventajas o desventajas en sus relaciones con otras naciones. Por
ejemplo, Cuba tiene una posición clave para la política de seguridad de Estados
Unidos y ello ha determinado la relación bilateral a través de la historia. Dentro de
los factores geográficos, el clima, la salida al mar, la posesión de ríos, así como
las características orográficas influyen en el tipo de comportamiento internacional
de los Estados. En esta misma lógica, la posesión de recursos naturales o su
escasez le confieren a los países ventajas y desventajas. Normalmente una amplia
posesión de estos recursos mejora el margen de negociación exterior. Sin
embargo, pueden existir países con grandes riquezas naturales, pero que no
tienen la tecnología para explotarlas. En este caso, esta característica representa
una desventaja porque se genera una situación de dependencia.
Los factores demográficos también inciden en el comportamiento de los
Estados. Normalmente, los países con alta población pueden tener ventajas
porque ello representa mayor mano de obra, más poder adquisitivo y la
posibilidad de tener un número amplio de efectivos militares. Sin embargo, si un
país es altamente poblado, pero sus habitantes no tienen acceso a fuentes de
empleo u oportunidades de educación, entonces el rasgo se convierte en una
120

desventaja. La situación anterior es la receta perfecta para un país con altas tasas
de migración. Como la población no puede encontrar opciones de empleo en su
país, entonces tienen que emigrar a otro lugar en búsqueda de mejores
oportunidades. Esta realidad también crea una situación de dependencia hacia el
exterior y, por lo tanto, los asuntos migratorios ocupan una parte muy importante
de la agenda de política exterior de estos países. El análisis del factor demográfico
debe considerar no sólo las dimensiones cuantitativas, sino cualitativas además de
los rasgos culturales, religiosos e ideológicos para evaluar el impacto de las
poblaciones en los asuntos mundiales.
Los factores económicos que contemplan cuestiones monetarias,
financieras, comerciales, de distribución de la riqueza, acceso a recursos,
inversiones, flujos de capital, transacciones globales, sectores productivos y otras,
son muy relevantes. Los países ricos tendrán mayores capacidades para influir en
el sistema internacional. Los pobres tendrán menos posibilidades de incidencia.
Un Estado con una industria consolidada se convertirá en una potencia global.
Una nación con un sector agrícola ampliamente desarrollado será autosuficiente
desde el punto de vista alimentario y no dependerá del exterior para dar de comer
a su población. Los países débiles económicamente tendrán una situación de
dependencia al exterior para satisfacer las necesidades básicas. El tipo de modelo
de desarrollo económico también influye en el sistema internacional. Si el mundo
adopta un modelo abierto al comercio y a las inversiones externas, entonces el
sistema internacional funcionará de una forma. Por ejemplo, los Estados tendrán
una tendencia a abrir sus mercados por presiones externas. Pero si se adopta un
modelo proteccionista, entonces buscarán una actitud internacional más apegada
al aislacionismo. Por otro lado, el equilibrio financiero también impacta al sistema
internacional. Por la creciente interdependencia, las crisis económicas afectan de
manera global a la mayor parte de la comunidad de naciones. Igualmente, los
países que presentan graves problemas de deuda externa, inestabilidad
monetaria, fuga de capitales, bajo crecimiento y que tienen que importar
productos básicos, tendrán una relación de dependencia hacia el exterior. Por lo
tanto, su autonomía en sus relaciones exteriores se reduce y tienen que recurrir a
otros países o a organizaciones internacionales financieras para resolver sus
problemas económicos.
Los factores tecnológicos (científico-tecnológicos) también son de gran
relevancia en el sistema internacional. Países con alto desarrollo científico pueden
tener una mejor posición negociadora. Los países que no invierten en estos
aspectos están destinados a tener una relación de dependencia. Por ello, los
temas de la transferencia tecnológica y de la cooperación científica son
fundamentales en la agenda de la política internacional. Otro aspecto tecnológico
importante es la red de comunicaciones que tenga un Estado. La posesión de
modernos aeropuertos, eficientes puertos marítimos, carreteras seguras, satélites,
y adecuadas vías de comunicación, le otorgarán amplias ventajas en el ámbito
global.
121

El factor militar es y ha sido, uno de los más influyentes en las relaciones


internacionales. Las naciones que cuentan con un amplio poder militar influyen
con mayor intensidad en el concierto de las naciones. Los países con capacidades
bélicas más reducidas desempeñan en papel secundario en la política
internacional. Una potencia militar actuará de cierta forma. Por ejemplo, la
tendencia a usar la fuerza es mayor. En cambio, un país débil en esta materia
buscará resolver los asuntos a través de mecanismos pacíficos. En otras palabras,
preferirá la diplomacia como arma de negociación y solución de conflictos. Pero
el poder militar puede ser relativo. Muchos países poseen armas nucleares, pero
no las pueden usar porque ello implicaría la destrucción del mundo. En la
actualidad, muchos países buscan desarrollar esta tecnología no para usarla con
sus enemigos, sino para aumentar su capacidad de negociación y usarlas como
elemento disuasivo frente a sus enemigos. Por otro lado, potencias militares han
perdido guerras frente a países más débiles, como fue el caso de la Guerra de
Vietnam. Es posible afirmar que Estados Unidos perdió ese conflicto porque su
objetivo era evitar que ese país se unificara bajo un régimen comunista. Luego de
varios años de lucha, Vietnam se unificó en 1975 y se instaló un gobierno de corte
socialista. Hoy el análisis del factor militar debe además considerar variables tales
como la producción, venta y transferencia de armas convencionales y no
convencionales además del tráfico ilegal de armamento que mucho ha
aumentado en las últimas décadas y que nutre conflictos que ponen en riesgo la
seguridad internacional.
Los factores políticos e ideológicos también le dan forma y curso al sistema
internacional. Por un lado, la polarización política puede generar más conflictos
de orden global. En cambio, una mayor cohesión permite mayores espacios para
la cooperación. Por otor lado, los elementos ideológicos que pueden determinar el
tipo de comportamiento internacional. Países con ideología liberal y democrática
tendrán una actuación distinta a regímenes totalitarios o de poder centralizado.
En la literatura de las Relaciones Internacionales, existe el planteamiento que
entre países democráticos las posibilidades de cooperación son mayores y las
opciones de conflicto se reducen. Ideologías liberales, socialistas, populistas,
nacionalistas, intervencionistas, humanitarias, xenófobas, racistas, y muchas más
dibujan gran parte de los conflictos contemporáneos.
Finalmente, los factores socio-culturales tienen igualmente un peso
significativo en las interacciones globales. Los rasgos históricos, las costumbres, la
religión, los valores y tradiciones impactan de manera significativa en el
comportamiento de los Estados y de una amplia gama de actores. Todos estos
elementos buscan generar una identidad nacional que mueve, por una parte, a la
unidad y al mismo tiempo a separatismos en aras de la exacerbación de lo propio
frente al ―otro‖. En el ámbito de la relaciones internacionales, la identidad
nacional tiene un peso muy importante. De acuerdo a la visión constructivista, los
vínculos externos se establecen a partir de las identidades las cuales son otro
factor de conflicto en las agendas internacionales.
122

Conclusiones

En el marco de las relaciones internacionales, los actores tienen un papel central


para la conformación del sistema global. Su comportamiento determina el tipo de
interacciones mundiales porque pueden generar elementos que ocasionan
conflictos o pueden abrir espacios para la cooperación. Estos agentes actúan,
generalmente, a partir de sus propios intereses y esto moldea el escenario
externo. Por ello, el sistema internacional es mayormente complejo. El alto
número de actores y su aparición constante también llevan a un mundo cada vez
más complicado.
Los factores de las relaciones internacionales determinan en gran medida
el funcionamiento del sistema internacional. Asimismo, impactan en el tipo de
comportamiento que tienen los actores. Además, estos elementos ofrecen
ventajas, pero también desventajas, en cuanto a las capacidades que tienen los
Estados y demás actores para alcanzar sus objetivos en el plano internacional. Es
decir, pueden aumentar la capacidad de negociación o disminuirla, dependiendo
de las características geográficas, económicas, militares, políticas y sociales.
Tanto los actores como los factores, en constante interacción e
interdependencia tienen una gran importancia para explicar las dinámicas del
sistema internacional. Los fenómenos y procesos que ocurren en el plano global
sólo pueden ser analizados a la luz de estas dimensiones. En la disciplina de las
Relaciones Internacionales, su estudio es de alta relevancia para el entendimiento
del mundo. Este capítulo simplemente sienta las bases para que los interesados
en estos temas puedan seguir investigando a mayor profundidad.

Preguntas guía

¿Cuáles son los actores primarios de las relaciones internacionales?


¿Cuáles son los actores sistémicos que tienen influencia para moldear un sistema
internacional?
¿Cuáles son los actores subnacionales tanto gubernamentales como no
gubernamentales que buscan tener presencia y visibilidad en los asuntos externos?
¿Qué factores geográficos impactan en el sistema internacional?
¿Cómo las características demográficas determinan el comportamiento de los
Estados?
123

¿Qué importancia tienen los factores económicos y tecnológicos en las relaciones


internacionales?
¿Qué peso tienen los factores militares en un sistema global?
¿Cómo influyen los factores políticos e ideológicos en las interacciones externas?
¿De qué forma los factores socio-culturales moldean las relaciones
internacionales?

Bibliografía recomendada:

Baylis, John and Smith, Steve, The Globalization of World Politics, An introduction
to international relations, Reino Unido, Oxford, 2011.
Merle, Marcel, Sociología de las Relaciones Internacionales, España, Alianza,
1995.
Mingst, Karen, Fundamentos de las Relaciones Internacionales, México, CIDE,
2018.

Pearson, Frederic, Relaciones Internacionales. Situación Global en el Siglo XXI,


Colombia, Mc. Graw Hill, 2011.
Truyol y Serra, Antonio, La Sociedad Internacional, España, Alianza, 2008.
124

Capítulo 4
Los tres niveles de análisis

Rafael Velázquez Flores


José Manuel Vázquez Godina

Objetivos
• Identificar los orígenes de los tres niveles de análisis y sus principales precursores
• Explicar los principales supuestos teóricos de los tres niveles de análisis
• Aplicar esta herramienta teórico-metodológica a un caso específico de las relaciones
internacionales

Introducción
Los tres niveles de análisis han sido una herramienta teórico-metodológica muy
útil para explicar los fenómenos internacionales. Es una visión simple, pero de
amplio alcance. Es decir, su aplicación para explicar las relaciones internacionales
es sencilla pero al mismo tiempo es profunda. Muchos de los fenómenos
internacionales pueden ser interpretados a partir de los supuestos que plantean
los tres niveles de análisis. Por lo tanto, esta herramienta es un complemento de
los diferentes enfoques teóricos de la disciplina de las Relaciones Internacionales.
El objetivo de este capítulo es acercar al interesado en los asuntos
internacionales en el contenido de los tres niveles de análisis. En primer lugar, el
texto describe el origen de esta herramienta, así como sus principales supuestos
teóricos. También identifica las principales fortalezas y debilidades del enfoque.
Finalmente, el capítulo introduce algunas herramientas pedagógicas para el mejor
entendimiento de los tres niveles de análisis.
125

Origen de los tres niveles


Para encontrar las causas que originaban la Principales precursores

guerra, Kenneth Waltz propuso tres niveles de


análisis: el individual, el estatal y el sistémico
(Waltz, 1959). En el primer nivel, Waltz
planteaba que la causa de la guerra se
encontraba en la naturaleza humana. Es decir,
los Estados iban a la guerra debido a la Kenneth Waltz (1924-2013)
personalidad de los líderes. En el nivel estatal, Fue un destacado politólogo estadounidense
Waltz planteaba que los países iban a la guerra que se dedicó a estudiar la política
internacional. Es considerado uno de los
motivados por necesidades e intereses internos. principales fundadores de la visión
Finalmente, el autor rechazaba esos dos niveles neorrealista de la disciplina de las
y planteaba que los Estados iban a la guerra Relaciones Internacionales. Sus principales
obras fueron: El hombre, el Estado y la
debido a la naturaleza anárquica del sistema Guerra (1959), así como Teoría de la
internacional. Waltz afirmaba que el verdadero política internacional (1979).

origen de la guerra se encontraba en los


factores que se encuentran en el plano global.
Más tarde, otros autores ajustaron las tres imágenes (como las llamaba
Waltz) para explicar el comportamiento de los Estados en la arena internacional
(Rourke, 2003; Mingst 2003; Goldstein, 1994). El primero de ellos es el ―nivel
internacional o sistémico‖ que explica la conducta de un Estado a partir del
contexto internacional. Es decir, la principal motivación de la política exterior se
encuentra fuera de las fronteras estatales. El segundo se conoce como ―nivel
estatal‖ y presenta explicaciones a partir de la estructura interna y del juego de los
diferentes actores subnacionales. En otras palabras, la principal motivación de la
política exterior se encuentra al interior de las fronteras. Por último, el tercer nivel
es el ―individual‖ y analiza las características personales y psicológicas de los
individuos encargados del diseño de la política exterior de un Estado.

Principales supuestos teóricos

Nivel sistémico
El nivel sistémico asume que los Estados son actores unitarios que responden a
incentivos externos. Bajo este criterio, cada actor puede establecer ampliamente
sus preferencias nacionales y sus procedimientos de toma de decisiones. De esta
manera, los Estados se distinguen sólo por su posición relativa en el sistema
internacional. Ante este contexto, el nivel sistémico supone que los países y otros
actores internacionales operan en un ambiente social, económico, político y
geográfico global en donde las características específicas del sistema ayudan a
determinar el modelo de interacción entre los actores.
126

Para entender el nivel de análisis sistémico existen cinco variables a


considerar. La primera es la naturaleza de los actores. Aquí, el propósito es
identificar los principales actores transnacionales que existen e inciden en el
sistema internacional. Este marco explicativo asume que el principal actor es el
Estado, pero reconoce la existencia e influencia de otros actores, tales como las
organizaciones internacionales, las empresas transnacionales, la opinión pública
internacional, los individuos con presencia mundial, e incluso el crimen
organizado y los grupos terroristas. El papel de los actores permite conocer la
frecuencia e intensidad de los elementos del sistema. Entre las diferentes formas
de interacción de los actores, la economía y la política son dos de los escenarios
de relación de mayor importancia en la arena internacional (Rourke, 2003, p. 63).
La segunda variable incluye los objetivos de los actores y los medios con los
que cuentan para alcanzarlos. La tercera variable es el grado de interdependencia
y polarización que exista en el sistema en un momento determinado. La cuarta
variable es la distribución del poder y la riqueza. Parafraseando a Tucídides, un
cambio en el balance del poder es la causa más profunda de las guerras. De
acuerdo a la teoría del balance del poder, el equilibrio entre los diferentes actores
permitirá mantener la paz y la seguridad. Sin embargo, la realidad es que el
sistema internacional es jerárquico puesto que existen potencias hegemónicas que
dominan a otros actores secundarios.
Cuando un Estado asume una conducta basada en la mayoría de estos
elementos, entonces es posible afirmar que las decisiones de política exterior se
enmarcan en el nivel sistémico. Por lo tanto, este nivel opera cuando el elemento
externo es el predominante y el más influyente. En otras palabras, una política
exterior que reacciona a los estímulos externos puede ser clasificada en el nivel
sistémico.

El nivel estatal

El segundo nivel de análisis es el nacional o estatal. Es el que localiza los


determinantes de la política exterior dentro de los márgenes del propio Estado-
nación. En este sentido, la conducta del Estado no responde a un sistema
internacional, sino a la estructura interna, los intereses de los actores nacionales y
las necesidades internas.
En el proceso de formulación de política exterior, el nivel estatal contempla
tres grupos de elementos. El primero incluye los factores políticos, ideológicos,
económicos, tecnológicos, geográficos, militares, sociales y culturales del Estado.
El segundo comprende los actores subnacionales gubernamentales y no
gubernamentales. El tercero considera el interés, los objetivos, el proyecto y la
identidad nacionales, así como la capacidad de negociación internacional.
127

Las características socio-demográficas de un país inciden significativamente


en su conducta externa. Un país con una sociedad educada y con una tasa baja
de desempleo tendrá diferentes objetivos y diseñará distintas estrategias de
política exterior en comparación con otras naciones con rasgos demográficos
distintos. Un gobierno estará condicionado a tomar ciertas decisiones si su
población está caracterizada por un alto flujo migratorio. A manera de ejemplo,
China resulta una potencia porque tiene la quinta parte de la población mundial.
Por otro lado, las costumbres de una sociedad, su religión, sus valores
socioculturales, su historia y hasta su lenguaje, marcarán en gran medida la
conducta a seguir en el escenario internacional. Otros elementos que condicionan
la política exterior son: el nivel de vida, la estratificación social, grados de
nutrición, tasas de mortalidad y natalidad, etc. El fin último de la política exterior
debería ser mejorar los niveles de vida de la población.
La situación económica determina también el tipo de comportamiento de
los Estados. El grado de desarrollo, la producción industrial y agrícola, el nivel de
inversión extranjera, el estado de la balanza comercial, el desarrollo tecnológico y
la situación financiera en general, precisan en gran medida la política exterior de
los Estados. Un país con alto desarrollo económico y tecnológico tendrá un
comportamiento distinto y gozará de una mayor autonomía en sus relaciones
externas en comparación con los países de menor desarrollo. De hecho, la política
exterior puede contribuir significativamente a mejorar la situación económica de
los Estados, especialmente cuando se trata de temas como la inversión extranjera,
la deuda externa y el comercio exterior.
El factor político es una de las variables que afecta directamente el proceso
de formulación y ejecución de la política exterior. Aquí hay que considerar los
tipos de gobierno, la estabilidad política, la relación entre los principales poderes y
la cohesión social. Al clasificar los sistemas políticos, se distinguen dos regímenes:
el democrático y el autoritario. Dependiendo de su funcionamiento y ubicación,
los Estados modulan el proceso de política exterior. La estabilidad política ayuda
en mucho a alcanzar los objetivos de política exterior. Un país inestable es más
vulnerable ante las presiones y amenazas externas. La cohesión social es
importante para dar legitimidad a las decisiones. Con una población que apoya a
su gobierno, un presidente puede tomar decisiones de política exterior con mayor
facilidad porque sabe que cuenta con el respaldo de sus representados.
Otros condicionantes internos son: la geografía, la ideología del Estado y la
historia. Las particularidades geográficas resultan igualmente determinantes en el
curso a seguir en materia de política exterior. Un país de grandes proporciones
territoriales, con ríos y lagos, y con comunicaciones eficientes, tendrá más margen
de maniobra hacia el exterior. El comportamiento de un Estado con salida al mar
o que comparta fronteras con una potencia mundial será definitivamente distinto
a otros. Asimismo, la posesión de recursos naturales estratégicos definirá el papel
de un país en las relaciones internacionales. Un país con grandes reservas de
128

petróleo, por ejemplo, tendrá una mayor influencia o, al menos, asumirá un papel
más dinámico en el concierto de las naciones.
La ideología del Estado es también un factor importante para la política
exterior. Ésta puede definirse como un conjunto de representaciones imaginarias
que implican una visión coherente de la realidad y que aspiran a ofrecer una
explicación de la totalidad de los fenómenos y la adhesión a un sistema de valores
que constituyen una justificación de la acción. Entre las ideologías más comunes
que afectan la política exterior de los Estados están: el capitalismo, el liberalismo,
el socialismo, el comunismo, el fascismo, el nacionalismo, el expansionismo, el
neutralismo, el pacifismo, y el globalismo. Dependiendo de su ubicación
ideológica, el Estado asumirá una posición frente al exterior y, de la misma
manera, será tratado por los otros actores.
Como ya se mencionó anteriormente, la experiencia histórica también
impacta el proceso de formulación y ejecución de la política exterior. Derivado de
un pasado accidental y escabroso, muchos países adoptan principios que más
tarde guían su conducta externa. Otros países, con una historia diferente, tratarán
de preservar su orgullo y sus raíces a través de una política exterior agresiva.

Nivel individual
En el nivel individual, el papel de la persona que toma una decisión en la política
exterior puede ser visto desde dos diferentes perspectivas: la naturaleza humana y
el comportamiento organizacional. La perspectiva de la naturaleza humana
incluye los factores cognoscitivos, psicológicos y biológicos. Este nivel sostiene que
las características emocionales y las limitaciones del hombre afectan directamente
sus decisiones. El factor cognoscitivo incluye las habilidades y conocimientos que
tiene una persona para tomar decisiones. Una de las bases principales de este
factor es la experiencia pasada, es decir la preparación académica, los anteriores
puestos profesionales, entre otros. En el marco de este factor, se reconoce que los
seres humanos necesariamente toman decisiones dentro de los límites que ellos
conscientemente conocen y quieren considerar. Es decir, el ser humano busca
tomar decisiones en un marco racional,
pero siempre se enfrenta a los límites Supuestos básicos de los tres niveles de
análisis
cognoscitivos puesto que es imposible que
una persona tenga la habilidad precisa y 1) Las preferencias de los individuos, así como
sus rasgos personales, afectan el curso de la
cuente con toda la información necesaria política internacional.
para tomar una decisión. Para atenuar esos 2) Lo que suceda al interior de las fronteras
límites, los tomadores de decisiones de determina en gran medida el proceso de toma de
política exterior recurren a ciertas decisiones de la política exterior.
estrategias: 1) consistencia cognoscitiva, 2) 3) Los acontecimientos que ocurren en el sistema
internacional impactan de manera directa en las
buenos deseos, 3) limitar el alcance de las decisiones de política exterior de los Estados
decisiones y 4) usar dispositivos heurísticos
(Rourke, 2003).
129

La consistencia cognoscitiva significa evitar información o ideas que van en


contra de las interpretaciones aceptadas o del camino que uno quiere seguir.
Simplemente se trata de ignorar los obstáculos cuando se tiene un plan delineado
sin estar consciente de que esto puede llevar al fracaso. Los buenos deseos se
usan para justificar las decisiones tomadas. Los tomadores de decisiones creen
que con el solo hecho de desearlo se puede hacer realidad. El limitar el alcance
de las decisiones es simplemente el no tomar grandes decisiones en lo inmediato
para evitar sufrir las consecuencias de un cambio drástico. Los dispositivos
heurísticos son herramientas mentales o marcos de referencias que ayudan a los
individuos a procesar la información. Ejemplos de ellos son: un sistema de
creencias nacionales, los estereotipos y las analogías (Rourke, 2003).
El nivel individual también considera las características personales de los
tomadores de decisiones. Bajo este enfoque, los sujetos seleccionan las
alternativas de acuerdo a ciertos rasgos psicosociales: la personalidad, el código
de valores, la salud mental y física, el ego y la ambición, la historia política y las
experiencias personales, así como la percepción. Ésta última es de suma
importancia. La forma en que un jefe de Estado o de gobierno perciba la realidad
será determinante en su elección de política. Una percepción errónea puede llevar
a un fiasco. El factor psicológico ayuda a explicar la conducta política de los
individuos. Según este marco interpretativo, algunas personas que llegan al poder
están cargadas de pasadas frustraciones que los hacen ser muy agresivos. Un jefe
de Estado o de gobierno puede llegar a tomar una decisión en un momento de
cólera, lo que puede traer graves consecuencias. Por ejemplo, la determinación de
un presidente de invadir a otro país puede darse en este contexto, afectando miles
de vidas humanas.

Conclusiones
Los tres niveles de análisis son una herramienta muy útil para explicar los
fenómenos que ocurren en el sistema internacional. Una de las grandes ventajas
es que se pueden utilizar los tres niveles de manera conjunta para una mejor
explicación de la realidad. Así, cada nivel explora una realidad distinta. Por lo
tanto, los tres ofrecerían una visión completa de los fenómenos. La debilidad se
encuentra también en este mismo punto. Si solamente se usa uno de los niveles
por separado, entonces el observador de los asuntos internacionales adquiere
solamente una parte incompleta de la realidad.
De manera separada, los tres niveles presentan ventajas y desventajas.
Respecto al nivel individual, una debilidad es que se trata de una exploración
altamente subjetiva porque es difícil demostrar cómo el rasgo personal de los
tomadores de decisión afecta el curso de la política internacional. Pero es obvio
que las decisiones de los individuos efectivamente afectan el desarrollo del
sistema internacional. Por lo tanto, sus preferencias, miedos, ambiciones y
percepciones son importantes para entender el curso de la política internacional.
130

Sin embargo, la utilización exclusiva del nivel de análisis individual es altamente


sesgada porque ignora otros factores, como son la naturaleza del sistema
internacional y los procesos internos en los Estados.
En cuanto al nivel estatal, una fortaleza es que considera los diferentes
factores tanto políticos, sociales y económicos para entender cómo lo interno
afecta las decisiones de política exterior. Asimismo, este nivel estudia el papel de
cada uno de los diferentes actores, tanto gubernamentales como no
gubernamentales, del sistema político que pueden influir en las decisiones de
política exterior. Su principal debilidad es que no considera la dinámica externa, la
cual puede tener un peso a veces mayor que los procesos internos.
Finalmente, la ventaja del nivel sistémico es que considera los diferentes
procesos, reglas y la variedad de actores que influyen en el sistema internacional.
Este nivel es el más amplio porque puede abarcar un gran número de actores y de
procesos que ocurren a escala global. Una fortaleza importante es que considera
al equilibrio de poder como uno de los principales ejes del sistema internacional.
Por lo tanto, un cambio en el equilibrio de poder puede llevar a la desaparición y
creación de un sistema internacional. La desventaja es que no considera los
elementos internos e individuales que también tienen su peso para explicar los
fenómenos de las relaciones internacionales.

Caso de estudio: La expulsión del embajador cubano en 2004


En el año de 2004, el entonces presidente mexicano Vicente Fox
decidió expulsar al embajador cubano en México debido a tres
razones: 1) un discurso de Fidel Castro en el que afirmaba que la
política internacional de México se había convertido en cenizas;
2) al ingreso de dos diplomáticos cubanos a territorio mexicano
sin una notificación formal ; y 3) a una carta que acompañaba
la deportación de un empresario mexico-argentino en la que los
cubanos inferían que el gobierno federal mexicano estaba
involucrado en la campaña de desprestigio contra Manuel
Andrés López Obrador, quien en ese entonces encabezaba las
preferencias electorales para ser presidente de México.
La decisión de Vicente Fox puede explicarse a partir de los
tres niveles de análisis. En primer lugar, la principal motivación
fue individual porque Fox quería vengarse personalmente de
Castro por lo ocurrido dos años antes en el famoso episodio del
―comes y te vas‖, cuando el presidente mexicano le solicitó en
una llamada telefónica al comandante retirarse de una reunión
organizada por México para no complicar la visita del presidente
131

estadounidense Bush. Días después, Castro reveló públicamente


la conversación telefónica. Era obvio que Fox estaba muy
molesto con Castro y quería tomar revancha.
Por otro lado, Fox tomó esa decisión por la presión de grupos
internos conservadores que demandaban un cambio en la
política de México hacia Cuba. En las administraciones priistas,
México apoyó a Cuba en diferentes foros mundiales. Con la
llegada del PAN al poder en el año 2000, la correlación de
fuerzas políticas cambió y ello impulsó un cambio en la política
exterior de México hacia Cuba.
Finalmente, desde el principio de su sexenio, Vicente Fox recibió
presiones por parte del gobierno de Estados Unidos para
cambiar la política exterior hacia Cuba. Como estaba interesado
en concretizar un acuerdo migratorio den Bush, Vicente Fox
cedió a las presiones con el objeto de allanar el camino a un
posible acuerdo en la esfera migratoria.

Herramientas pedagógicas
Puntos de discusión
 ¿Quiénes fueron los primeros precursores de los tres
niveles de análisis?
 ¿Cuáles son las principales fortalezas y debilidades que
tienen los tres niveles de análisis como herramienta
explicativa de la realidad internacional?

Preguntas para autoevaluación


 Mencione el autor a quien se le considera dio origen a los
tres niveles de análisis
 Mencione los supuestos básicos de los tres niveles de
análisis
 ¿Qué estrategias utilizan las personas para facilitar el
proceso de toma de decisiones.
 ¿Cuál es el impacto que tiene el cambio en el equilibrio
del poder en el sistema internacional?
 ¿Qué factores internos inciden significativamente en la
política internacional?

Bibliografía recomendada
132

Barbé, Esther, ―El estudio de las Relaciones Internacionales. ¿Crisis o


consolidación de una disciplina?‖, Revista de Estudios Políticos, núm. 65, 1989,
pp. 131-196.
Baylis, John y Steve Smith (eds.), The Globalization of World Politics: an
Introduction to International Relations, Oxford, Oxford University Press, 2011.
Jackson, Robert y Georg Sørensen, Introduction to International Relations:
Theories and Approaches, Nueva York, Oxford University Press, 2003.
Pearson, Frederic y Martin Rochester, International Relations: The Global
Condition in the Twenty-First Century, Nueva York, McGraw-Hill, 1997.
Schiavon, Jorge y Rafael Velázquez, ―Los tres niveles de análisis y las relaciones
internacionales de los gobiernos locales de México‖, en Zidane Zeraoui (coord.),
Teoría y práctica de la paradiplomacia, México, ITESM, 2013, pp. 171-193.
Velázquez, Rafael y Roberto Domínguez, ―Balance de la política exterior de
México en el sexenio de Felipe Calderón bajo los tres niveles de análisis: límites y
alcances‖, Foro Internacional, vol. LIII, núm. 3-4, 213-214, julio-diciembre, 2013,
pp. 483-516.
Clausewitz, Karl von, De la Guerra, México, Diógenes, 1972.
Goldstein, Joshua y Jon Pevehouse, International Relations, Wisconsin, Pearson-
Longman, 2006.
Mingst, Karen, Fundamentos de las Relaciones Internacionales, México, CIDE,
2006.
Rourke, John, International Politics on the World Stage, Nueva York, McGraw-Hill,
2003.
Velázquez, Rafael, ―Modelos de análisis de política exterior: El caso de la crisis
diplomática entre México y Cuba‖, Revista Mexicana del Caribe, núm. 18, 2006,
pp. 57-127.
–––––––, ―Cambios y continuidades del sistema internacional‖, Relaciones
Internacionales, año 20, núm. 41, Buenos Aires, Universidad Nacional de la Plata,
junio-diciembre, 2011, pp. 159-177.
Waltz, Kenneth, The Man, the State and the War, Nueva York, ColumbiaUniversity
Press, 1954.
133

SEGUNDA PARTE
Áreas y conceptos de las
Relaciones Internacionales
134

Capítulo 5
El poder: Unidad de análisis en las Relaciones
Internacionales

Abdiel Hernández Mendoza

Objetivos:
Abordar el poder como concepto de las Relaciones Internacionales (RR.II.), con el fin de conocer cuáles son sus
principales definiciones, a través del estudio de las ideas desarrolladas por teóricos reconocidos en las Ciencias Sociales.

Explicar las diferentes adjetivizaciones del concepto poder para comprender las diferentes vertientes de su uso teórico,
mediante el análisis del significado de poder suave, poder duro, poder inteligente, biopoder, poder obedencial.

Introducción

El poder es un concepto inherente a las Relaciones Internacionales. Su uso es


transversal en los estudios de esta disciplina. Su adjetivización depende del
contexto ideológico en el que se use para la explicación de un fenómeno. Es por
ello que sus acepciones son amplias, lo que implica un reto epistémico al
abordarlo como unidad de análisis. El presente capítulo expondrá las ideas de
teóricos que han aportado al estudio polívoco del poder.

Definición

Según las definiciones la Real Academia Española (RAE, 2019), el poder es:
―tener expedita la facultad o potencia de hacer algo‖, o también ―el dominio,
imperio, facultad y jurisdicción que alguien tiene para mandar o ejecutar algo‖.
La misma fuente plantea que el poder es ―el gobierno de algunas comunidades
políticas‖. En estas definiciones, existen palabras ligadas al poder como son:
relación, facultad, potencia, fuerza, soporte, dominio, posesión, fuerza, vigor,
orden, obediencia, dominación, (Rivera Beiras, 2005) capacidad, posibilidad,
ejecución, influencia, dirección, control y voluntad, entre otras.
135

Origen del concepto

El poder se instrumentaliza desde temprana etapa. Algunos libros como El Arte de


la Guerra o de los Cantares, o textos religiosos como la Biblia y el Corán,
ejemplifican su ejercicio y sus diferentes manifestaciones. La organización de la
sociedad se comienza a expresar mediante un ordenamiento civil y administrativo
(Kramer, 1985, p. 10) sujeto al poder que representa el soberano. Dicha
representación queda manifestada en lo señalado por Ibn Jaldún (1977, p. 116)
más adelante al referir en la fábula del búho citada por Al Masudí ―Oh rey, la
grandeza y potencia del reino sólo se culminan con la observancia de la ley, la
completa sumisión a Dios y el cumplimiento de sus mandatos y proscripciones. La
ley sólo subsiste con el poder; la potencia del poder descansa en los soldados; el
mantenimiento de los soldados requiere dinero; el dinero sólo se obtiene mediante
el desarrollo social, el desarrollo social sólo se consigue con la justicia
administrativa; la justicia es una balanza que el Señor alza entre los hombres, a
cuya vigilancia ha asignado un administrador, o sea el Rey‖. Es preciso tener en
cuenta lo mencionado por Jaldún que derivará en la idea de interés mencionada
por Aristóteles, al señalar que el poder se ejerce de forma: política, paterna y
despótica. Jaldún da las pautas para comprenderlo desde la tipología moderna:
económica, ideológica y política. Sobre esta última es en la que recaen los
estudios modernos del poder.
El poder político es fundamental al comprender la acción del Principe
según Nicolás Maquiavelo, imprescindible para que exista la seguridad del
hombre, misma que se acompaña del acto de prevención. Más adelante Thomas
Hobbes determinó, de la misma manera, la necesidad del poder como práctica
política, manifestado en ―sus medios presentes para obtener algún bien
manifiesto futuro‖ (Hobbes, 2017, p. 82). De donde dimana el poder original
(también señalado natural –cuerpo e inteligencia) y el poder instrumental
(interviene junto al poder natural la fortuna). En el mismo sentido, el filósofo de
Derbyshire enfatiza que el mayor de los poderes se da entre la unión del hombre
con sus semejantes.
Por su parte, dentro de la crítica que realiza Karl Marx, que si bien no
desarrolla un teoría del poder como tal, es notable que a partir de sus escritos se
desprende un enfoque innovador que lo caracteriza, a través de la transferencia
del acto de gobernar el trabajo de otros y lo producido a través de éste. Para
Marx, el poder es categorizado como objetivo (propio), ajeno (enajenado), moral
(asamblea nacional), efectivo (ejecutivo), político (institucional) y social (según la
clase). En ellos se deja ver el antagonismo, distinciones y contradicciones
identificadas por el filósofo de Tréveris del poder, que se encuentra determinado
en el proceso de producción, manifestado a través de la subsunción del trabajo
por el capital, bajo la forma de apropiación, Nicos Pulantzas es uno de los
principales teóricos que trabajó desde el marxismo el tema.
En otro sentido, Max Weber (2002, p. 43) señaló en su obra Economía y
Sociedad que se debe entender al poder de esta manera: «la probabilidad de
136

imponer la propia voluntad dentro de una relación social, aun contra toda
resistencia y cualquiera que sea el fundamento de esa probabilidad»,
diferenciándolo de dominación, que lleva implícita la obediencia y la disciplina.
Tiempo después, Bertrand Russell lo llamaría «conjunto de los medios que
permiten conseguir los efectos deseados» (Rivera Beiras, 2005, p. 10).
El uso de poder como unidad de análisis en las RR.II. se redimensiona a partir
de las Primera y Segunda guerras mundiales, mismas que explican en ese
momento que la maximización del poder, impulsada por la creación del complejo-
militar-industrial-y-científico de Dwight Eisenhower, que acentúa las formas de
pensar y estar en el mundo, a partir del dimensionamiento de una cultura de
poder.

Desarrollo

La obra más representativa del poder para la disciplina la escribió Hans


Morgethau, con ello se inicia un desarrollo teórico dentro de ésta para explicar los
efectos de la guerra y de la política entre las naciones. Para Morgenthau el poder
se comprende como ―el control de los hombres sobre las mentes y acciones de
otros hombres‖, a lo cual agrega que ―el poder político consiste en una relación
entre los que lo ejercen y aquellos sobre los cuales es ejercido‖ (Morgenthau &
Thompson, 1986, p. 51). De igual forma define al interés en términos de poder,
con la aseveración que su meta final es la libertad, la seguridad, la prosperidad o
el poder mismo.
Para Raymond Aron, el poder ―es la capacidad que tiene una unidad
política de imponer su voluntad a las demás. En pocas palabras, el poder político
no es un valor absoluto sino más bien una relación entre hombres‖ (Aron, 1985,
p. 99). Mientras que para Martin Wight, el peso del poder se encuentra en las
instituciones, dado que la vida internacional está entre el conflicto y la
cooperación, ello determinado por el sistema diplomático, el derecho
internacional e instituciones internacionales que influyen en la política de poder y
en las guerras.
Es importante destacar la fórmula del poder establecida por Robert Dahl en
la cual ―A‖ tiene poder sobre ―B‖ en el grado en que hace que ―B‖ realice algo
que ―B‖ no haría. Al respecto de este planteamiento, Talcott Parsons evoca una
conceptualización diferente al asociar la toma de decisiones con las
organizaciones en torno a un sistema. De esta manera, para Parsons el poder es
―la capacidad generalizada de asegurar el cumplimiento de las obligaciones
mediante unidades de un sistema de organización colectiva‖, el inclumplimiento
lleva a sanciones de cohorte negativa.
En el caso de Karl Wrigth Mills el poder se encuentra jerarquizado y ligado
a quien(es) toman las grandes decisiones. Esto se observa en la posción de la
minoría que tiene la posibilidad de «mando», la cual no sólo se circunscribe a
137

quien detenta las posiciones privilegiadas dentro del Estado, sino también en las
empresas y la organización militar, a lo que llamó ―la élite del poder‖.
Antony Giddens trata el concepto desde su potencialidad; le otorga el
carácter de transformación capaz de hacer Historia, la cual responde a las
necesidades sociales, que si bien busca tener resultados esperados, suscita
consecuencias inesperadas. Aunado a ello, Jürguen Habermas adjetiviza de
comunicativo al poder, el cual es capaz de generar consensos que organizan los
sistemas de forma autopoiética para actuar. Frente a lo dicho, Pablo González
Casanova, advierte que los instrumentos técnicos que intervienen en el proceso de
comunicación son instrumentos más efectivos y precisos para la manipulación,
pero que abren un espacio para la política de las alternativas en torno al poder, al
citar la obra ―El ciberántropo‖ de Henri Lefebvre, cuando convoca a nuevas
prácticas de creación en las cuales se identifica el discurso de poder del Ejército
Zapatista de Liberación Nacional de 1994, al respecto de un poder obedencial,
bajo la epistemología del ―mandar obedeciendo‖, que más tarde recupera el
presidente boliviano Evo Morales.
Por su parte, Klaus Knorr señala que el poder sólo se da en situaciones y
relaciones concretas, diferenciado a los recursos y capacidades de éste, debido a
la existencia de ―variables situacionales que determinan el resultado‖, de ahí
radica la importancia al uso dado a dichas capacidades. Así, la idea tradicional de
ver al Estado como fuente de todo poder comienza a desvanecerse; sin embargo,
se reconoce a este sujeto con la capacidad de control territorial, ejercicio de la
diplomacia, monopolio de la violencia y soberanía del derecho; ante esto, Ulrich
Beck (2004, p.25) da a conocer la palabra metapoder la cual consiste en ―pensar,
hacer y estudiar el Estado como contingente y políticamente mutable [...] (para)
igualar la movilidad del capital y redefinir y reorganizar sus posiciones de poder y
sus jugadas...‖
Joseph S. Nye Jr señala al poder como ―la habilidad de afectar el resultado
esperado y, si es necesario, cambiar la conducta de otros para hacer que eso
pase‖. El mismo autor cracteriza a éste en tres tipos: poder duro, poder suave y
poder inteligente. El primero está basado en la cuestión militar y la amenaza o
recompensa económica, forma tradicional del realismo político. Nye (2008; 31),
en su obra Bound to Lead. The Changing Nature of American Power, anota el
concepto de poder suave, el cual está basado en la idea de que ―el otro
ambicione lo que uno‖. Esta idea tiene una fuerte presencia en los estudios de las
RI a principios del siglo XXI, la persuación e influencia que determinan al poder
blando son la cultura, la política exterior y los valores políticos del Estado en
cuestión. Mientras que el poder inteligente es consecuencia de combinar los
poderes duro y blando en una estrategia que integre la diplomacia, la defensa, el
desarrollo y demás instrumentos de los poderes señalados.
Michel Foucalut deriva de la concepción clásica del poder político (división
de poderes estatal: legislativo, ejecutivo y judicial) una forma divina de
organización que vigila, lo que resulta en un desdoblamiento que premia o
castiga. De la misma manera hace énfasis en que no hay relación de poder sin
138

resistencia, la cual semanifiesta en forma de conflicto. Los resultados del ejercicio


del poder según Foucault también se observan en la producción de saberes que
producen ley a su vez que homogenizan, normalizan , disciplinan y prohiben cierto
tipo de prácticas que como tal, controlan las condiciones de la vida humana. De
aquí que la existencia de una tecnología reubicada en procesos biológicos, genere
normas ante el cuerpo o población que el soberano desea regular o disciplinar,
dicha tecnología que tiene por objeto y objetivo la vida es conocida por el folósofo
francés como biopoder.
El estudio hasta aquí mostrado abre el panorama de las Ciencias Sociales a
la presencia de un concepto re-significado de manera constante. La
descomposición del poder como unidad de análisis de las RI en distintos
elementos establece relaciones de significación con connotaciones
contradictorias, si no se toma en cuenta el contexto bajo el que se analiza.

1. Línea del tiempo

Siglo 1377 ec 1513- 1642 - 1818- 1874- 1905- 1912- 1948- 1937-
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«Poder e «Transnational escribe «El sociedad del Santos Insurgente
interdependencia Relations and capitalismo riesgo», escribe «A Marcos,
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Lead. Changing «Poder e moderna n reflexiva», the «Declaración
Nature of interdependencia teoría «La Sciences», de febrero 26
American »*, «After social», individualizació «Toward a de 1994»...
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Paradox of «Neorealism and ad e cosmopolita o Common
American Critics», identidad la paz es la Sense», «The
Power», «Soft «Instituciones del yo», guerra», end of the
Power», «The Internacionales y «The «Poder y Cognotive
powers to Lead», poder estatal», Constitutio contrapoder en Empire»,
«The Future of «Power and n of la era global», «Epistemologí
Power»... Governance in a Society», «Un nuevo as del Sur»,
*Escrito con Partially «Sociology» mundo feliz», «Crítica de la
Robert Keohane Globalized»... ... «La razón
*Escrito con metamorfosis indolente»,
Joseph S Nye Jr. del mundo»... «Decolonizan
do la
140

Universidad».
..

2. Cápsula

¿Sabías que?
Friederich Nietzsche escribió sobre «La Voluntad del poder», viendo a éste
como el motor principal del ser humano, reflejado en su ambición de lograr
objetivos, de transformar la actividad del mismo. El filósofo alemán tuvo
como fuente de saber al ruso Fiodor Dostoyevsky cuando señala que «sólo
posee el poder aquel que se inclina para recogerlo».

3. Tipos de poder

Metapoder
Biopoder
Poder duro
Poder blando
Poder inteligente
Poder obedencial
Poder político
Poder comunicacional
Élite del poder,
Poder original
Poder instrumental
Poder divino

Concupiscencia.- Ansiedad por bienes materiales.


Connotación.- Valor que adquiere una palabra o discurso por asociación.
Heterónomo.- Sujeto a un poder externo que impide la autonomía.
Resistencia.- Oposición a una acción.
Sema.- Rasgo semántico mínimo que distingue o matiza el significado de las
palabras.
141

Consideraciones finales

Como se observa, el estudio del poder como categoría de las Relaciones


Internacionales es amplio, en el decurso de su estudio en las Ciencias Sociales se
ha categorizado de diferentes maneras, su adejetivización por igual es amplia. Los
distintos temas relacionados a esta unidad de análisis se comprenden en los
contextos intrincados bajo los cuales se aborda. Ante esto, la metonimia del
Estado como el detentador del poder, recae en su voluntad de dominar o de ser
potencia. ¿Qué motiva a un Estado a ser potencia mundial? ¿Qué lo motiva a
dominar el mundo? Lo descrito en las líneas anteriores lleva a decir que, de
manera independiente a la ideología bajo la cual se estudie, el poder no radica en
su descripción sino en su ejercicio; así, se observa como acto de subsistencia,
sobreviviencia, orden y conservación de quien lo detenta. De esta manera, se
generan las condiciones de su posibilidad, se esfuerza por si mismo, a la vez que
se auto-conoce en tanto su potencia e impotencia.
No hay poder sin resistencia, necesita un contrapoder que lo confirme,
contenga, confronte o acompañe, como señala Mircea Eliada «Encuentra su
sentido y su valor en su repetición misma». El dicurso dominante del poder genera
códigos de transformación connotativa que permiten configurar una visión del
mundo, ordenada, jerarquizada y predeterminada, es mantenerlo en un mismo
nivel isotópico. La coexistencia de voluntades que conviven o se contradicen a
partir de la imposición de una sobre otra. El poder se ejerce en tanto se
constituye, esto mediante la colaboración o la cesión del otro de sus capacidades
de autodeterminación. Uno de los objetivos del poder como tal es generar
heteronomía; mientras que otro es un poder que impele al ser humano, a través
del convencimiento que lo afirma.
El estudio del poder como unidad de análisis de las RI se presenta en un
campo semántico innovador que responde a las necesidades históricas de la
realidad internacional vigente. Como se observa se está ante la especialización en
la violencia, a través de mecanismos de poder que incluyen lo militar, económico,
político, tecnológico, ideológico y cultural (Ceceña, 1998 p.27). Así las cosas, el
reto para los internacionalistas consiste en establecer una nueva ética del poder,
la cual vaya más allá de la concupiscencia y la generación de heteronomías que
generan relaciones sociales de dominación. Para ello, re-significar el concepto de
poder significa utilizar el lenguaje, que como lo menciona Henri Lefebvre: «no es
el instrumento del conocimiento, sino de un esquema al servicio de un orden, de
un poder».

Preguntas guía

¿Qué es el poder? ¿Cuáles son las condiciones para su ejercicio? ¿Cómo se


categoriza el poder en las RR.II? ¿Qué motiva a un Estado a ser potencia
mundial? ¿Qué lo motiva a dominar el mundo? ¿Quién(es) está(n) preparado(s)
para el ejercicio del poder?
142

Capítulo 6
Seguridad Internacional

Jorge Chabat

Introducción

El concepto de seguridad está en el mismo origen del estado moderno. De


acuerdo a los clásicos de la Ciencia Política, la función que da origen al estado es
la de proteger a los ciudadanos frente a ataques de otros individuos. De acuerdo
a Thomas Hobbes, en El Leviatán, los súbditos renuncian a su derecho natural a
protegerse a cambio de que el Soberano (el estado) cumpla esa función. De esta
forma, la tarea principal del estado es proteger la vida y las propiedades de sus
ciudadanos. Como Hobbes escribió en un mundo poco globalizado, la tarea de
dar seguridad se circunscribía básicamente a tareas de lo que ahora se conoce
como seguridad pública. De esta forma, el concepto de seguridad nacional --
garantizar la gobernabilidad-- y el concepto de seguridad internacional, --
garantizar dicha gobernabilidad así como la protección de los ciudadanos frente a
amenazas provenientes de gobiernos o ciudadanos de otros estados-- estaban
implícitos en dicha función, aunque sin un desarrollo teórico. Con la consolidación
del estado-nación moderno y con la proliferación de actores trasnacionales, la
discusión académica y política adquirió una doble dimensión: las amenazas a la
seguridad nacional provenientes de entorno internacional, esto es las amenazas
que podían generar inseguridad dentro de un estado y las amenazas que surgían
de algún estado y que podían afectar a otros estados y afectar, por lo tanto, la
gobernabilidad internacional. De esta forma, los conceptos de seguridad nacional
y seguridad internacional estaban estrechamente ligados y para varios autores no
se podía obtener uno sin el otro.
143

Seguridad nacional y seguridad internacional.

Según Borkowitz y Bock, seguridad nacional es ―la capacidad de una nación para
proteger sus valores internos de las amenazas exteriores‖.33 Una definición más
acorde precisa y que refleja la realidad del estado moderno es la de Akpeninor:
―el requerimiento de mantener la sobrevivencia del Estado-nación a través del uso
del poder económico, militar y político con el ejercicio de la diplomacia‖.34 Ahora
bien, el concepto de seguridad nacional surge en el contexto de la guerra fría y
está claramente influenciado por el conflicto Este-Oeste y lo que que en Estados
Unidos se percibía como la ―amenaza comunista‖. Por ello tiene una fuerte carga
militarista. Walter Lipmann definió el concepto como ―una nación está segura
cuando no tiene que sacrificar sus legítimos intereses para evitar la guerra y
cuando puede recurrir a ésta en caso de amenaza‖.35 Evidentemente, el concepto
tiene una connotación de urgencia que hace que éste pueda ser usado
políticamente pues su invocación implica, por definición, mayores recursos y,
eventualmente, leyes de excepción. 36 Ahora bien, más allá de esa discusión, lo
cierto es que la proliferación en los años setentas y ochentas del siglo pasado, de
amenazas internacionales, muchas de ellas trasnacionales, esto es que
atravesaban las fronteras con facilidad, hizo que el concepto de seguridad
nacional estuviera cada vez más vinculado a un concepto mayor de seguridad
regional o incluso internacional. El hecho de que muchas de estas amnenazas no
pudieran ser enfrentadas de manera individual por cada estado, sino que se
requería de la colaboración de otros estados-nación e incluso de organizaciones
internacionales, hizo que la discusión se moviera al concepto de ―seguridad
internacional‖. Ciertamente, las amenazas que los estados-nación han debido
enfrentar en el pasado no eran siempre capaces de ser resueltas de manera
asilada por ellos. Lo anterior explica las alianzas en las guerras del siglo XIX y XX.
Particularmente, después de la Segunda Guerra Mundial, la guerra fría consolidó
dos bloques de alianzas militares –La Organización del tratado del Atlántico Norte
(OTAN) y el Pacto de Varsovia—así como otros mecanismos regionales de
seguridad, como el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca o Pacto de
Río en el continente americano o la Organización del Tratado del Sureste Asiático
(SEATO) o la Asociación de Naciones del Sureste Asiático (ASEAN) en Asia. Estas
alianzas hicieron evidente que cada vez era más necesario un grado de
coordinación y colaboración entre los gobiernos. Esta situación fue definida en
térninos teóricos por Barry Buzan con el término ―complejos de seguridad‖. Para
este autor, un complejo de seguridad es ‖un conjunto de Estados cuyas mayores

33
Morton Berkowitz y P-G- Bock, “Seguridad nacional”, Enciclopedia Internacional de las Ciencias Sociales, Madrid:
Aguilar, 1974, V. 9, p. 326.
34
James Ohwofasa Akpeninor, Modern concepts of security, Bloomington: Authorhouse, 2012, p. 21.
35
Berkowitz y Bock, Op. Cit., p. 526.
36
Barry Buzan, Security. A new framework for analysis, Boulder: Lynne Rienner, 1998, p. 21.
144

percepciones y preocupaciones de seguridad están tan interrelacionadas que sus


problemas de seguridad nacional no pueden ser razonablemente analizados o
resueltos separados del otro‖. 37 Si bien Buzan le da una connotación limitadoa
geográficamente al concepto: ―la inseguridad está frecuentemente asociada con
la proximidad‖,38 la globalización hace cada vez más evidente que ciertas
amenazas rebasan el ámbito regional y son verdaderamente globales, como las
amas nucleares, las pandemias, los problemas ambientales, los ataques
cibernéticos o el crimen organizado. Esto es, las amenazas a la seguridad están
cada vez más des-territorializadas, por lo que la única manera de enfrentrarlas es
con la colaboración de la comunidad internacional.

La amenaza del narcotráfico y el crimen organizado.

Sin duda uno de los fenómenos que han evidenciado con más claridad la
necesidad de un concepto internacional de la seguridad en las últimas décadas es
el del crimen organizado y, en particular, el narcotráfico. Si bien éste no es un
fenómeno nuevo, sí ha crecido de manera importante a partir de la década de los
ochentas del siglo pasado. Ello se debe a tres factores: a) el aumento en la
demanda de drogas ilícitas a partir de los 1980s, sobre todo con la irrupción en
Estados Unidos y Europa de la cocaína proveniente de Sudamérica; b) el
desarrollo de los medios de comunicación y del transporte, lo cual ha facilitado la
expansión de los mercados y la trasnacionalización del fenómeno; y c) la rápida
acumulación de dinero y poder por parte de las bandas dedicadas al narcotráfico,
debido a la gran rentabilidad del negocio. Ello planteó un reto importante a los
estados-nación, los cuales no estaban acostumbrados a colaborar de manera
cotidiana con otros estados en los temas de seguridad, en buena medida debido
al tema de la soberanía. Asimismo, los estados tampoco estaban acostumbrados
a lidiar con un actor no estatal con tanto poder. De hecho, los recursos
tradicionales de los estados para enfrentar amenazas del exterior --básicamente
amenazas provenientes de otros estados-nación—resultaban poco útiles para
enfrentar a esta nueva amenaza. Dado que el poder del narcotráfico reside en su
capacidad corruptora, los ionstrumentos militares son poco efectivos. Esto ha
planteado un doble reto a los gobiernos: cooperar con otros gobiernos en temas
de seguridad --e intercambiar información sensible—a costa del concepto
tradicional de soberanía y encontrar medios eficaces para hacer frente a esta
amenaza, la cual no puede ser enfrentada con los instrumentos militares
tradicionales, sino con sistemas de inteligencia, medidas anti-lavado de dinero y
mecanismos de control de la corrrupción en las agencias de seguridad. Esta
nueva realidad ha llevado a la mayoría de los países a desarrollar esquemas de
cooperación que hubieran sifo impensables hace algunos años. La lista de los

37
Barry Buzan, Op. Cit., p. 12.
38
Barry Buzan, Op. Cit., p. 11.
145

acuerdos bilaterales y de las organizaciones creadas para enfrentar el problema


del narcotráfico y el crimen organizado es larga. Además de la burocracia
internacional desarrollada en el marco de la Organización de Naciones Unidas,
que tiene en la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE) y en
la Comisión de Drogas Narcóticas, encargada de establecer cuáles son las
sustancias prohibidas –la cual depende la Oficina para las Drogas y el Delito de
Naciones Unidas (UNODC)--- a sus principales pilares, se han creado varias
organizaciones inter-gubernamentales sobre el tema. Entre ellas destacan
Comisión Interamericana de Control de Abuso de Drogas (CICAD) establecida en
1986 por la OEA, el Centro Europeo de Monitoreo de Drogas y Adicción a las
Drogas, establecido en 1993 por la Unión Europea, el Programa de Prevención
del Desvío de Sustancias Precursoras de Drogas en América Latina y el Caribe
(PRELAC) financiado por la Comisión Europea así como el Programa de la Ruta
de la Cocaína (CORMS) financiado por la Unión Europea. También habría que
mencionar la organización European Cities Against Drugs, que apoya las
convenciones de la ONU y se opone a legalización de las drogas así como el
SEACOP, financiado por el Programa de la Ruta de la Cocaína de la Unión
Europea, par combatir el tráfico de drogas por mar y fortalecer el combate al
narcotráfico en África Occidental y el Programa de Comunicación de Aeropuertos
(AIRCOP), patrocinado por la UNODC, la Organización Mundial de Aduanas e
Interpol, y en el que participan 17 estados de África, Latinoamérica y el Caribe. En
el continente americano está también el Grupo de Acción Financiera de
Sudamérica (GAFISUD), integrado por 15 países latinoamericanos y del Caribe,
incluido México, para combatir el lavado de dinero y el financiamiento del
terrorismo. En América Latina también existen la ―Implementation Agency for
Crime and Security‖ (IMPACS), creada por Caricom par combatir el tráfico de
drogas en el Caribe, el Programa de Cooperación entre América latina y la Unión
Europea (COPOLAD), financiado por la Unión Europea, que busca mejorar la
coherencia, el equilibrio y el impacto de las políticas sobre droga, así como el
Esquema Hemisférico para la Cooperación Contra el Crimen Organizado, firmado
en el marco de la Cumbre de las Américas por países latinoamericanos en 2012
en México, la Iniciativa Mérida, acuerdo entre México y Estados unidos para
combatir narcotráfico, crimen organizado y terrorismo, la Iniciativa Regional de
seguridad para Centroamérica (CARSI) y la Iniciativa de Seguridad para la
Cuenca del Caribe, financiada por el gobierno de Estados Unidos.
A nivel policiaco, desde 1923 existe la Organización Internacional de la
Policía Criminal (interpol) que ha sido un mecanismo eficaz para perseguir
criminales más allá de las fronteras de un país. Asimismo, en 1992 la Unión
Europea creó la Oficina de la Policía Europea (Europol), en 2005 se estableció la
Comunidad Latinoamericana y del Caribe de Inteligencia Policial (CLACIP) y en
2007 la Comunidad de Policía de las Américas (Ameripol).
Como se puede apreciar, la amenaza del narcotráfico y del crimen
organizado ha generado una gran cantidad de acuerdos y mecanismos de
146

cooperación internacional los cuales redefinen el concepto tradicional de


soberanía. A pesar de ello, dichos acuerdos no parecen ser suficientes para
garantizar la seguridad internacional. Ello se debe a que el narcotráfico y el
crimen organizado si bien son amenazas trasnacionales, también penetran la
estructura misma de los estados a través de la corrupción. Eso es, son amenazas
internacionales y nacionales a la vez. Por lo tanto, la cooperación internacional no
es suficiente: los estados deben combatir esta amenaza dentro sus propias
instituciones de seguridad y justicia. Esto hace que la capacidad desestabilizadora
del narcotráfico y el crimen organizado sea monumental. No sólo genera violencia
sino que se llega a apoderar de los procesos de toma de decisión de los estados,
lo cual puede generar lo que varios autores han llamado narco-estados o estados
criminalizados.

Conclusiones

Si bien la seguridad de los ciudadanos, que da origen al estado moderno, estuvo


originalmente concebida como una tarea de un gobierno que por definición era
más poderoso que cada uno de los individuos, el crecimiento de la comunidad
internacional hizo que el foco de la seguridad se moviera del ámbito nacional al
internacional. Así, durante los últimos cuatro siglos los estados-nación han tenido
que preocuparse no sólo de proteger a sus ciudadanos de agresiones de otros
ciudadanos sino también de agresiones originadas en otros estados-nación. Sin
embargo, la globalización ha hecho que muchas de las amenazas internacionales
provengan no sólo de otros estados sino de actores no estatales que actúan
trasnacionalmente. Ello ha hecho indispensable la colaboración internacional, lo
cual ha tenido un fuerte impacto en el concepto tradicional de soberanía. Así, los
estados-nación han debido cooperar con otros estados y con organizaciones
internacionales para lidiar con estas amenazas, en particular el narcotráfico y el
crimen organizado. No obstante, dado que la amenaza del narcotráfico y el
crimen organizado es nacional e internacional a la vez, pues su poder reside en su
capacidad de corrupción de los gobiernos nacionales, la cooperación
internacional resulta insuficiente. Estamos pues frente a una situación compleja
en la cual la debilidad institucional de un estado puede generar una amenaza
internacional que para resolverla se necesita tanto de la colaboración entre
estados, como de acciones al interior de los estados amenazados por la
corrupción. A diferencia de la situación prevaleciente durante la guerra fría, en la
cual la seguridad internacional se lograba mediante un entramado de acuerdos y
alianzas entre los estados y a través de la acción de organizaciones
internacionales, en la posguerra fría el crecimiento de amenazas trasnacionales
provenientes de actores no estatales requiere de la utilización de la cooperación
internacional pero también de acciones meramente domésticas. Muy
probablemente el futuro de la seguridad internacional va a depender de una
147

modificación de la tradicional frontera entre lo interno y lo externo que implique la


acción de la comunidad internacional al interior de estados con instituciones
débiles en los que se generen algunas de las nuevas amenazas trasnacionales.
148

Capítulo 7
Terrorismo: la guerra psicológica

Mauricio Meschoulam

Introducción

Decir que no hay una única definición de terrorismo es ya, en nuestros tiempos,
un lugar común. Uno de los mayores problemas al intentar definir un término
como ese, es que se trata de un vocablo políticamente cargado. Nombrar a
alguien como ―terrorista‖ es colocarlo, automáticamente, del lado del ―mal‖. Los
gobiernos toman decisiones acerca de cuándo y cómo designar a determinado
grupo u organización como ―terrorista‖, para unos años después, bajo
condiciones distintas, eliminarle la etiqueta. Muchas veces sus decisiones no están
basadas en la naturaleza de esta manifestación concreta de violencia, sino en las
agendas políticas que los llevan a optar por clasificar a cierto actor como terrorista
o cierto estado como patrocinador del terrorismo. Del mismo modo, sin embargo,
hay otros actores políticos que acusan de ―terroristas‖ a determinados estados a
causa de los métodos que éstos utilizan para combatir a sus enemigos. Por tanto,
la palabra terrorismo es malentendida como ―cualquier clase de violencia
extrema‖, sin distinciones. El problema es que cuando un término deja de definir
las fronteras entre lo que abarca y lo que no abarca, entonces ese término deja de
ser útil.
No obstante, eso es, desde la óptica académica, altamente problemático,
ya que más allá de lo que los actores políticos o agencias de combate al
terrorismo decidan incluir dentro de esa categoría, la realidad es que hay un
fenómeno específico que sí existe, que se distingue de otros tipos de violencia, y
que necesita ser entendido a partir de su naturaleza para poder ser enfrentado
desde su raíz.
El objetivo de este capítulo es revisar algunas de las definiciones sobre
terrorismo, señalar los componentes más repetidos en la literatura sobre esta
materia para entonces sintetizarlos en una definición que pueda ser útil para el
estudio de esta categoría específica de violencia en las Relaciones Internacionales
a fin de poder identificar casos concretos, organizaciones y personas que emplean
el terrorismo como táctica o estrategia, y así, comprender el fenómeno desde su
esencia misma: su dimensión psicológica.
149

Buscando una definición de terrorismo

Considerando que no hay un consenso en cuanto a la definición de esta clase de


violencia, los autores Schmid y Jongman (1988/2010) efectúan una muy amplia
revisión bibliográfica e identifican, en la literatura sobre el tema, la repetición de
ciertos elementos como los siguientes: (a) ―violencia‖ o ―fuerza‖ aparece en
83.5% de las definiciones, (b) ―política‖ en 65%, (c) ―miedo‖ o ―énfasis en terror‖
en 51%, (d) ―amenazas‖ en 47%, (e) ―efectos psicológicos‖ en 41.5%, (f)
―diferenciación entre víctimas directas y blancos reales del ataque‖ en 37%, (g)
acción ―planeada‖, ―sistemática‖ u ―organizada‖, en 32%, (h) ―métodos de
combate‖, ―estrategia‖, ―tácticas‖, en 30%.
Pillar (2001) de su lado, afirma que el terrorismo tiene los siguientes
componentes: (1) Premeditación, (2) Motivación política que incluye poder social,
(3) Los blancos del acto violento son no-combatientes (lo que incluye, pero no se
limita a civiles), (4) Puede incluir la amenaza del uso de la violencia, aún si no se
usa, y (5) El perpetrador no es un actor estatal.
Podemos encontrar autores que mencionan el carácter ilegítimo o ―extra-
normal‖ de la violencia terrorista en contra de civiles o ―no-combatientes‖ para
alcanzar fines políticos (Laqueur, 1987). Crenshaw (2000) o Hoffman (2004)
indican que no hay un solo tipo de táctica que pueda emplearse para este tipo de
actos, desde secuestros, abuso de militares secuestrados, ataques a instituciones
oficiales hasta la colocación de bombas para generar bajas masivas. Si buscamos
las definiciones que emplean instituciones oficiales, podemos por ejemplo,
encontrar la que usa el Departamento de Estado de EEUU como ―Violencia
premeditada, motivada políticamente, perpetrada contra objetivos no
combatientes por grupos subnacionales o agentes estatales clandestinos‖
(Matusitz, 2013, p 4.), o la que emplea el FBI (2007, párrafo 9): ―El uso ilegal de
la fuerza y la violencia contra personas o bienes para intimidar o coaccionar a un
gobierno, la población civil o cualquier segmento de la misma, en la búsqueda de
objetivos políticos o sociales‖.
Otros como Hall, Norwood, Ursano, Fullerton y Levinson (2002), ponen el
énfasis en el blanco real de los atentados terroristas: una sociedad que es
perturbada a través del miedo intenso que le es provocado, a fin de desestabilizar
cualquier sentimiento de seguridad personal o colectivo. El blanco, en otras
palabras, no es quien muere, quien es herido o quien es directamente afectado,
sino ―una nación completa‖. En la misma línea, Gerwehr y Hubbard (2007)
explican que el terrorismo busca efectos que rebasan a las víctimas directas o
inmediatas, para intimidar a eso que denominan ―una audiencia-objetivo‖, una
población mucho mayor que quien sufre directamente el ataque. Sullivan y
Bongar (2007), mediante un argumento similar, indican que el terrorismo es un
tipo de guerra psicológica en el que la población es el blanco primario. Esto es
debido a que normalmente, los grupos terroristas no cuentan con la capacidad
material de vencer a las fuerzas de seguridad de un país. De ese modo, eligen
atacar a quien sí pueden atacar: a la mente colectiva de un grupo o sector social
150

a través de infligir daño en donde pueden hacerlo, produciendo trauma


psicológico en sus miembros. Los ciudadanos, así afectados, ejercen presión sobre
sus gobiernos para tomar decisiones que favorezcan las metas de los
perpetradores.
Es decir, los elementos más comunes en las definiciones tienen que ver
tanto con la motivación política de esta clase de violencia, como con la distinción
entre blancos, víctimas, daños materiales y daños psicológicos. En palabras de
Crenshaw y LaFree:
El acto de violencia en sí mismo comunica un mensaje político a una
audiencia que observa. Debido a que el terrorismo apunta a conmocionar y
sorprender, y debido a que el número de seguidores que puede reunir es
normalmente pequeño, generalmente se dirige a víctimas indefensas que
no están preparadas. Es más simbólico que materialmente consecuente
(Crenshaw y LaFree, 2017, p. 17).

No obstante, algunos textos buscan comprender esta violencia de manera más


amplia. Pries-Shimishi (2005), por citar un caso, extiende la definición para incluir
otras motivaciones como lo son las económicas: ―El terrorismo moderno tiene
motivaciones políticas, nacionales, ideológicas, religiosas, sociales y económicas.
Estos objetivos conducen a tácticas de asesinato indiscriminado, así como a la
extorsión, el secuestro, etc. para lograr ciertos objetivos‖ (p.1). De igual manera,
el Instituto para la Economía y la Paz (IEP), el cual basa su análisis de información
en las bases de datos del National Consortium for the Study of Terrorism and
Responses to Terrorism (START, 2017), también incluye, para su índice Global de
Terrorismo, los casos en que las motivaciones de los terroristas son económicas
(IEP, 2017).

Una definición útil

Si buscamos entonces una definición que nos pueda servir para identificar casos y
actores concretos, podríamos sintetizar todo lo anterior de esta manera:
El terrorismo es una categoría muy específica de la violencia que se refiere
al empleo de la misma en contra de civiles o actores no-combatientes,
como instrumento o estrategia para generar un estado de shock,
conmoción o terror en terceros (víctimas indirectas), con el propósito de
canalizar un mensaje o reivindicación empleando a ese terror como
vehículo. El terrorismo no es violencia que causa terror, sino violencia
pensada y perpetrada para causar terror, con el fin de impactar en la
conducta, las actitudes o las opiniones de una sociedad o de sectores de la
misma, y así, ejercer presión sobre determinados actores como pudiesen ser
dirigentes o tomadores de decisiones, para alcanzar o acercarse alguna
meta, o cumplir con determinado objetivo, el cual es normalmente político
(Meschoulam, 2018).
151

Quienes utilizan este tipo de violencia son normalmente actores subnacionales o


subestatales—de toda clase de filiaciones políticas, ideológicas, étnicas o
religiosas—quienes encuentran en ella gran eficacia en términos de sus
capacidades y metas (Mulaj, 2010). En la mayor parte de la literatura se excluye a
los actores estatales como practicantes de terrorismo, no porque esta sea una
violencia ―mejor‖ o ―peor‖ que otras violencias, sino por su naturaleza como
herramienta de combate asimétrico. Se trata de uno más de los debates
inacabados acerca del tema. Lo explicamos en el siguiente apartado.

El terrorismo como guerra psicológica

Considera este ejemplo: Es un viernes en la noche en París. Los jóvenes han salido
a divertirse a los cafés, conciertos, estadios. Repentinamente, una célula
coordinada de nueve individuos, simultáneamente lleva a cabo tres atentados: un
ataque suicida en las afueras de un estadio en donde tenía lugar un partido de
fútbol, otros atacantes comienzan a disparar en contra de los comensales que
estaban en bares y restaurantes; dos más, vestidos con chalecos explosivos y
armados hasta los dientes, entran a una sala de conciertos donde hay miles de
personas, toman varios rehenes y comienzan a disparar. En total, 130 muertos y
cientos de heridos. París entra en estado de shock. Las redes sociales no hablan
de otra cosa. Los medios del planeta entero dedican horas y horas a la cobertura
de los eventos. A partir de ese día, se detona una discusión política en Francia,
Europa y el mundo acerca de la migración, acerca del terrorismo islámico, acerca
de las respuestas que el país atacado debiera dar por los ataques sufridos. París
resuelve lanzar más bombardeos en Siria en contra de ISIS (o Estado Islámico), el
grupo que se asume como responsable de los actos. Ya antes, Francia había
atacado a esa agrupación en Siria. Los líderes de la extrema derecha europea
acusan a las autoridades francesas por su debilidad y sus fronteras abiertas. Tras
ese y otros atentados reivindicados por ISIS, un magnate estadounidense que se
convertiría en presidente, Donald Trump, propone durante su campaña prohibir la
entrada a EEUU de todos los musulmanes, y casi un 70% de potenciales electores
republicanos lo respaldan. Millones de personas se manifiestan contra el
extremismo, pero al mismo tiempo, miles de personas en Occidente se sienten
atraídas por el mensaje del grupo perpetrador, tanto así que, según información
de Olivier Roy (2017), una cuarta parte quienes abrazaron la ideología de ISIS, el
jihadismo, en países europeos, son personas conversas al islam. Unos cuantos
optan por replicar atentados en sus ciudades o sus barrios; otros no concuerdan
con los métodos empleados, pero sí con lo que perciben como las motivaciones
de los perpetradores.
¿Qué han logrado los atacantes de París a través de la planeación
adecuada de ataques coordinados y llevados a cabo por unas cuantas personas
con recursos limitados e incomparables con los de una de las mayores potencias
152

del planeta como Francia? Primero, han conseguido inducir un estado de


conmoción y un sentido de vulnerabilidad entre la población de ese y muchos
otros países; segundo, han conseguido propagar la noción de que la organización
a la que pertenecen, ISIS, es omnipresente (está en todas partes) y omnipotente
(puede hacer lo que desee): sus enemigos no tienen escape; tercero, han
generado un poder de atracción entre seguidores blandos (quienes coinciden con
sus metas aunque no con sus métodos) y duros (quienes están dispuestos a
sumarse a la organización o cometer atentados similares a su nombre); y cuarto,
han activado una espiral política en la que los extremos se alimentan
mutuamente. De un lado, un sector de la sociedad, aterrorizado y enfurecido,
enfoca su ira colectiva contra quien percibe como el grupo étnico o religioso
―culpable‖. Pero del otro y de manera paralela, se alimenta el sentimiento por
parte de comunidades de migrantes, en su mayoría de segunda o tercera
generación, acerca de su falta de pertenencia. Muchos jóvenes en sus veinte y
treinta años, hijos o nietos de abuelos que migraron a Europa, no se sienten parte
ni del país de donde proceden sus padres y abuelos, ni de los países en los que
viven, lo que eventualmente provoca un proceso de radicalización que, en algunos
de ellos, termina también en ataques violentos.

La evolución del terrorismo

La etiqueta política que un país o una potencia asigne a un actor como


―terrorista‖ no nos dice nada acerca de si las tácticas empleadas por ese grupo o
actor califican o no califica dentro la fenomenología que hemos descrito, tampoco
nos habla del impacto psicológico de los ataques que pudo haber cometido. Lo
único que nos dice es que el país o potencia que designa al actor, se dispone a
emplear medidas en su contra que pueden variar desde sanciones económicas
hasta acciones mucho más invasivas como intervenciones militares u operativos
que se justifican bajo leyes extraterritoriales.
Sin embargo, desde la óptica de quienes estudian el terrorismo como una
manifestación específica de la violencia, los parámetros que deben usarse para
dimensionar el tamaño de un atentado, son otros. Un ataque terrorista no se mide
en términos del tipo de herramientas usadas (un ataque terrorista se puede
cometer con explosivos, con armas de asalto o con un cuchillo de cocina). Su
impacto tampoco se mide por el número de las siempre lamentables víctimas
directas o el daño material ocasionado, sino en términos de su impacto mediático,
de su poder para propagar el mensaje intentado, y a través de éste, provocar
efectos psicosociales que alimenten las metas percibidas de quien o quienes lo
cometen, es decir, su capacidad para afectar actitudes, opiniones y conductas en
los terceros que son el verdadero blanco de un atentado.
Para tal efecto, por supuesto, en nuestra era viene a la mente la destreza
con la que los perpetradores propagan sus actos gracias a las herramientas
tecnológicas con las que hoy contamos. Pero esto no siempre fue así. Piensa, por
153

ejemplo, muy atrás en la historia, cuando los primeros terroristas conocidos, los
―Sicarii‖ (grupos hebreos que peleaban contra los invasores romanos) cometían
sus ataques, tenían que hacerlo, obviamente, en las plazas públicas, pues esta era
la mejor forma de conseguir atención, provocar conversación acerca de sus
motivaciones y así, impactar en la agenda política de acuerdo con sus metas.
Siglos después, otro tipo de grupos, pensemos en los anarquistas o comunistas,
cometían sus grandes atentados intentando siempre capturar la atención de la
prensa. De este modo, conseguían no solamente golpear simbólica y
psicológicamente a sus enemigos percibidos, sino esparcir sus ideas políticas. Un
solo ataque podía ―lograr más propaganda que miles de panfletos‖, decía un
filósofo anarquista, Peter Kropotkin.
Ya en tiempos del radio y la televisión, las cosas cambiaron enormemente.
Ahora la audiencia potencial de un acto podía ser mucho más amplia. Así,
secuestrar un avión de pasajeros y tenerlo detenido en un aeropuerto durante
horas, obtenía una cobertura mediática nunca antes experimentada. Entre los
atentados que más fama adquirieron durante esta época se encuentra el
cometido por parte del grupo palestino Septiembre Negro en contra de los
deportistas olímpicos de la delegación de Israel en los juegos de Múnich, 1972.
Pero nuevamente, la clave es entender al terrorismo como una violencia que no es
cometida con el fin último de afectar a las víctimas directas, en este caso, los
deportistas israelíes. Las víctimas son únicamente los instrumentos para provocar
un efecto cognitivo en audiencias mucho más amplias, es decir, los millones de
personas que tuvieron acceso a la amplísima cobertura mediática de aquellos
juegos olímpicos. Gracias a ello, los atacantes consiguen, por un lado, asestar un
fuerte golpe simbólico al Estado de Israel, la causa por la que luchan, y por el
otro, se daban a conocer y lograban que grandes sectores de poblaciones de todo
el mundo, concordaran quizás no con sus métodos, pero sí con la causa palestina
percibida como la parte débil en ese conflicto.
Si seguimos analizando la era televisiva, pero ahora ya en tiempos del
Internet, ningún atentado consigue el impacto que logran los del 11 de
septiembre del 2001. A través del secuestro de aviones de pasajeros y su posterior
utilización como proyectiles en contra de las torres gemelas del World Trade
Center en Nueva York y el Pentágono en Washington, Al Qaeda consigue montar
un espectáculo de horror que es atestiguado por millones de personas, incluso
durante años posteriores a los hechos. Esos atentados ya no solo afectan la psique
de determinadas personas o grupos, sino la psique colectiva de una buena parte
del globo, lo que impacta en la toma de decisiones, en leyes, ocasiona cambios
que van desde temas de política interna en EEUU y otros países, hasta
intervenciones militares. Los actos del 11S han, por ejemplo, transformado los
controles en los aeropuertos y, por tanto, nuestra misma forma de viajar o la
manera como muchas personas se comportan en su vida cotidiana. Lo interesante
es que los medios de comunicación, los documentales y películas producidos,
incluso las continuas proyecciones en el memorial que años después se construyó
en Manhattan, al reproducir una y otra vez el desplome de las torres gemelas,
154

contribuyen sin desearlo a la prolongación y perpetuación del impacto psicológico


que los autores de los atentados buscaban, un efecto que dura al menos hasta el
momento de este escrito.
Pero la evolución del terrorismo no se detiene en ese punto. En la medida
en que este tipo de violencia busca efectos en las mentes de terceros, encuentra
cómo anclarse en el desarrollo de las tecnologías de comunicación y los cambios
que estos producen a nuestros patrones de conducta. Así, el Internet se expande,
nacen las redes sociales, los teléfonos móviles inteligentes, la capacidad de
capturar y compartir información, imágenes y videos con una profundidad,
amplitud y velocidad nunca antes soñadas. Esto, de manera natural, va a tener un
considerable impacto en la forma como los atacantes terroristas empelan esta
clase de violencia como herramienta.
En ese sentido, probablemente los atentados cometidos en París el 13 de
noviembre del 2015 arriba mencionados, fueron los que mayor propagación
alcanzaron hasta entonces, en términos de amplitud de audiencia en relación con
la velocidad de viralización. A partir de ese momento, el grupo perpetrador, ISIS o
Estado Islámico, adquiere una imagen de poder que es asistida por una sucesión
de atentados cometidos ya sea por pequeñas células o individuos. Muchas de
estas minicélulas o personas solo mantienen contacto con esa organización a
través de instrumentos digitales como ―cuartos de conversación‖ encriptadas en
redes como Telegram. Otros, son ―lobos‖ solitarios que declaran su lealtad a esa
agrupación sin que exista evidencia de contacto material con la misma, pero
quienes, en su proceso de radicalización, accedieron a información o propaganda
publicada en línea por la sofisticada rama digital del ―Estado Islámico‖. De
acuerdo con información hasta el 2018, un 70% de muertes por terrorismo en
Occidente era el resultado de ataques perpetrados por individuos sin afiliación
oficial o ligas conocidas con alguna organización. No obstante, es importante
resaltar que, hasta el momento de este escrito, menos del 2% de muertes por
terrorismo ocurre en Occidente. En cambio, diez países de Medio Oriente, Asia
Central y África concentran tres cuartas partes de dichas muertes, lo cual nos
regresa al punto central: los atentados con mayor capacidad de provocar efectos
psicológicos son los más visibles, aquellos que consiguen una mayor publicidad,
tanto por la cobertura mediática como por su cobertura en redes e Internet.
El uso de las tecnologías de comunicación como herramientas de difusión
de las motivaciones de extremistas o para transmitir y reproducir los ataques
mismos, minuto a minuto, no solo es algo válido para organizaciones con
determinada visión de una religión como el islam, sino para atacantes de toda
clase de filiaciones políticas, étnicas o religiosas, como supremacistas blancos,
cuyos atentados han incrementado considerablemente al momento en que este
capítulo es publicado. Pero, sin importar la ideología, el efecto de la revolución
comunicativa es similar. En la medida en que ha avanzado la tecnología para
esparcir los atentados y así, provocar un impacto psicológico en terceros, se vuelve
innecesario planear atentados demasiado sofisticados para atraer la atención que
los perpetradores buscan. Basta disparar a comensales en un café o un bar con
155

un arma automática, semiautomática, una simple pistola o un arma blanca, basta


ensamblar algunos explosivos caseros, o bien, basta saber conducir una
camioneta para atropellar personas en un desfile público o clavar cuchillos a
algunos transeúntes en un puente de Londres, para capturar la atracción
suficiente en medios y redes y así, conseguir los objetivos deseados. El terrorismo,
por tanto, es un fenómeno que ha evolucionado y seguirá evolucionando en la
medida en que lo hagan los instrumentos para comunicar la violencia.

Conclusiones

En este capítulo hemos visto que, si bien no existe un consenso sobre la definición
de terrorismo, a partir de una amplia revisión literaria, es posible extraer los
principales elementos de la misma detectando los patrones más repetidos cuando
del fenómeno se habla. Así, es importante distinguir entre el uso político o
discursivo que se hace del término, y aquello que representa una manifestación
muy específica de la violencia. Esta categoría de violencia se caracteriza
esencialmente por el hecho de que las víctimas directas (civiles o no
combatientes) son únicamente instrumentos para provocar un estado de terror y
conmoción colectiva en terceros, y a través de ese estado, comunicar mensajes,
generar impactos en las actitudes, opiniones, conductas, y presión política a fin de
acercar a los perpetradores a sus metas percibidas. Esto hace que el tamaño de
un atentado terrorista esté menos determinado por las muertes, heridos o daños
materiales que ocasiona, y mucho más por la dimensión de los efectos
psicosociales que provoca. Así, los perpetradores consiguen un doble efecto:
generar miedo y a la vez, proyectarse como fuertes, con alto poder de atracción
ante seguidores duros y suaves.
Por último, el terrorismo no es un fenómeno fijo, sino fluido, que ha
evolucionado a lo largo de la historia en la medida en que evolucionan los
instrumentos para comunicar, haciendo de esta una muy eficaz táctica de
combate y propaganda, empleada por actores procedentes de filiaciones
nacionales, étnicas, religiosas y políticas muy diferentes.

CÁPSULA: ¿SABÍAS QUE LOS MOTORES DEL TERRORISMO DIFIEREN


ENTRE LOS PAÍSES MÁS Y LOS MENOS INDUSTRIALIZADOS?
En los países miembros de la OCDE, desde el 2015—donde se comete un tres
por ciento de atentados en el globo—la investigación muestra que el terrorismo
se correlaciona con factores socioeconómicos, tales como la desocupación
juvenil, la confianza en la prensa y en la democracia, crímenes por drogas y
actitudes hacia la inmigración. Olivier Roy encuentra que el 60% de jihadistas
en Europa pertenece a una segunda o tercera generación de inmigrantes que
no se siente integrada ni con sus países de origen, ni con las sociedades
huéspedes y la mitad de ellos tiene antecedentes criminales. En cambio, los
sitios en donde se comete 97% de atentados, la actividad terrorista se
156

correlaciona con factores como la inestabilidad y el conflicto, la corrupción, un


débil respeto a los derechos religiosos y humanos o la prevalencia de redes de
crimen organizado y violencia perpetrada por el Estado, entre otros factores
(IEP); hacia 2018, 74% de muertes por terrorismo ocurre en países en situación
de guerra.

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Oxford University Press.
158

GRÁFICAS QUE SE PUEDEN USAR (TRADUCIR)

Gráfica 1. De 1998 a 2017, 74% de muertes por terrorismo ocurrieron en países


en estado de guerra
Deaths from terrorism by con lict type, 1998 2017
74% of deaths from terrorism occurred in countries in a state of war.

40,000

35,000

Non conflict Minor armed conflict War

30,000
NUMBER OF DEATHS

25,000

20,000

15,000

10,000

5,000

0
2002
2007
2012
2017

Fuente, Instituto para la economía y la paz (2018).

Gráfica 2: Porcentaje de terroristas con comportamiento previo de crímenes


menores y crímenes violentos (países europeos)
159

Percentage of terrorists with prior petty and violent criminal behaviour


France had the highest percentage of criminal terrorists with a history of violent crime.
100%

90% Petty crime Violent crime

80%

70%

60%

50%

40%

30%

20%

10%

Alemania Bélgica Países Bajos Total Francia RU


Dinamarca
Fuente: Instituto para la economía y la paz (2018).
160

Capítulo 8
Guerra y conflicto

Gerardo Rodríguez Sánchez Lara


Naiki G. Olivas Gaspar

Introducción

Objetivos:
Analizar la guerra como la primera fuente de cambio de poder en el sistema
internacional.
Explicar las razones por las cuales los Estados deciden ir a la guerra o construir
instituciones con mecanismos de cooperación para mantener la paz. Estas dos
preguntas fueron claves en el surgimiento de la disciplina de las Relaciones
Internacionales en el período entre guerras mundiales en el siglo XX.

Definición

La Real Academia de la Lengua Española lo define como ―[d]esavenencia y


rompimiento de la paz entre dos o más potencias‖ (‗Guerra, s.f.). En ésta se
puede analizar que en cuanto actores, la definición se refiere a potencias y se
maneja como eje central la ausencia de paz para que haya una guerra. El
diccionario de Oxford define ‗guerra‘ como ―un estado de conflicto armado entre
países diferentes o grupos diferentes dentro de un país‖ 39 (―War‖, 2019). A
diferencia de la definición de la RAE, ésta definición propone actores específicos
entre los que se puede desarrollar una guerra, así como la mención de ser un
conflicto entre las partes. Sin embargo, como se mencionó anteriormente, estas
definiciones son simplistas y no ahondan en la importancia de entender la
definición de guerra, así como el análisis que deriva del mismo.
Le Bras-Chopard proporciona una definición más restrictiva del concepto,
reduciéndolo a un conflicto entre Estados soberanos mediante el uso de las
fuerzas militares y que está sujeto a reglas de principio a fin. De aceptarse esta
definición, se encontraría con que muchos conflictos catalogados como ‗guerra‘
no lo son, pues deja de lado a actores non-estatales. Es por eso que es necesario
retomar la definición clásica de Gastón Bouthoul, el cual lo define como
39
Traducción del autor. Definición original: “A state of armed conflict between different countries or
different groups within a country”.
161

―enfrentamiento a gran escala, organizado y sangriento, de grupos políticos


(soberanos en el caso de la guerra entre Estados o internos si se habla de guerra
civil)‖40 (en Fortmann, 2007). Así, la definición anterior proporciona un espectro
más amplio en dónde la catalogación de conflictos como ‗guerra‘ resulta más
sencilla y directa.

Breve reseña histórica de la evolución de la guerra.

Si bien al Guerra del Peloponeso es reconocida como la primera guerra, es


indispensable resaltar que en épocas previas hubo eventos que marcaron el
desarrollo de ésta. En la prehistoria, se tiene el registro mediante murales acerca
de la violencia ejercida durante esta era, así como el desarrollo de armas para
ejercer la misma. Durante el Antiguo Egipto, la violencia fue ejercida de una
manera más organizada, formando ejércitos formales. En estos años se presentan
batallas, sin llegar a considerarse guerras como tal, sin embargo. También en la
Edad Antigua, pero en la región del Medio Oriente, se desarrolla un contexto
parecido al del Antiguo Egipto, con la diferencia que surge la actividad de la
metalurgia, lo que da ciertas ventajas a grupos en cuanto armamento (Martínez,
2003).
Durante la Grecia Clásica se desarrolla la Guerra del Peloponeso entre las
ciudades de Esparta y Atenas. Esta constituiría la primera guerra, llevando a uno
de los primeros trabajos teóricos en cuanto a la moralidad de la guerra,
desarrollado por Tucídides. Esta guerra y otras batallas desarrollada durante este
tiempo, fueron facilitadas gracias a la división que generó la creación de las polis
en Grecia. Por otro lado, el Imperio Romano experimentaría más violencia que la
Grecia Clásica. Se presenciaron tres guerras púnicas, guerras con otras regiones y
guerras civiles (Martínez, 2003). Durante este tiempo el fenómeno de la guerra va
evolucionando cada vez más rápido, no sólo en cuanto a su esencia, sino en la
variedad de los conflictos que se llevan a cabo.
Ya para la Edad Media, el surgimiento de los imperios lleva a una dinámica
marcada por la violencia, donde se dan distintas batallas pero sin pasar más allá
de un conflicto a menor escala. Sin embargo, el fin de la Guerra de los Cien Años
(1618-1648), la cual tuvo como característica especiales, la longitud del conflicto
y la participación de potencias del momento. Tras la caída de Constantinopla, dos
grandes cambios revolucionan el fenómeno de la guerra: el surgimiento del
Estado-nación ‗moderno‘, y el uso de la pólvora en las armas. Además, Nicolás
Maquiavelo escribe obras que influyen en el estudio de la guerra tales como ‗El
Príncipe‘ y ‗El Arte de la Guerra‘ (Martínez, 2003). Entre las guerras que resaltan
durante ésta época están la Guerra de Ochenta Años; la Guerra Civil en
Inglaterra; Guerras de Sucesión en España y Austria; y la Guerra de los Treinta
Años. El final de esta guerra, con la paz de Westfalia (1648), entre las potencias

40
Traducción de los autores. Texto original: “La guerre - selon lui - est un affrontement à grande échelle,
organisé et sanglant, de groupes politiques (souverains dans le cas de la guerre entre États, internes dans le cas
de la guerre civile)”.
162

europeas del momento da origen al sistema internacional de Estados-nacionales


como hoy los conocemos. Asimismo, se acuña por primera vez el concepto de
`interés nacional´ por el cual los Estados deciden ir a la guerra.
Posteriormente, se experimenta una época con guerras revolucionarias,
donde se llevan a cabo conflictos tales como la Guerra de los Siete Años, de la
Independencia Norteamericana, y, sobre todo, las guerras Napoleónicas. Esta
época es especialmente importante pues teóricos clásicos de la guerra tales como
Carl von Clausewitz o Antoine-Henri Jomini se desarrollan y escriben sus obras.
El siglo XIX trae consigo el cambio más importante en cuanto a realización
de la guerra desde la prehistoria. La mejora de armamento traería consigo la
creación de armas de fuego como los fusiles rayados y de retrocarga, mismas que
sustituyen a los fusiles de repetición. Además, la mejora en las vías de
comunicación mejora la capacidad de los ejércitos para equiparse y transportarse.
Esto, anudado con la expansión colonial, hace que la guerra evolucione en
esencia durante ésta época.
La Primera Guerra Mundial trae consigo cambios trascendentales en la vida
política, militar y operacional de un Estado. Para empezar, se deja atrás la vida
diplomática y política que se había llevado a cabo hasta ese momento. En
materia militar se ocasiona una división entre éste ámbito y lo político, pues pierde
fuerza y peso en la toma de decisiones de la vida política de un Estado.
Finalmente, el modelo de guerra que se había manejado cambia hacia un
enfoque más táctico y estratégico. Estos factores hacen que las fracturas en
Europa no sanen por completo tras el proceso de paz, y en unos años la violencia
se retoma en la Segunda Guerra Mundial. Ésta es el inicio de la guerra moderna,
pues sienta las bases para el diseño estratégico y operacional de la guerra. Su
desarrollo y fin lleva a la Guerra Fría, la cual se vuelve importante para presenciar
esos cambios que la Segunda Guerra Mundial trajo consigo. A partir de 1945,
para la realización de la guerra entran en juego aspectos como armas nucleares,
las guerras para la búsqueda de independencia de los países colonizados durante
el siglo XIX y las limitaciones de ciertas guerras (Martínez, 2003).
Así, el siglo XXI trae consigo cambios que revolucionan la idea de la
guerra. Para empezar, los actores son cada vez menos formales. El auge del
terrorismo, así como situaciones coloniales no resueltas, llevan al surgimiento de
conflictos fuera del espectro de la guerra convencional. Además, la globalización
permite que la transferencia ilegal de armamento se realice de manera más
rápida, lo que supone un problema para el control de la fuerza por el Estado.
Finalmente, con el surgimiento de nuevas tecnologías se generan no sólo nuevos
conceptos de manera práctica, sino de manera teórica también, pues la
ciberseguridad pasa a tener un rol central en las estrategias de seguridad para los
estados modernos, además de que permite una nueva forma de realizar la guerra,
dónde los daños son muy grandes y los métodos o herramientas son menores.
163

Tipos de guerra
A continuación se expondrán los tipos de guerra y conceptos más importantes con
relación al tema. Para complementar la definición del concepto de guerra, es
importante mencionar que ésta es una fenómeno social de acción colectiva, cuya
característica es que es una actividad premeditada, pero organizada mediante el
establecimiento de un conjunto de reglas. Además, la violencia es parte central de
la guerra, sin esta, un conflicto no puede ser considerado como guerra. La división
clásica de las guerras se da en seis conflictos:

Tabla 1. Tipología tradicional de los conflictos


Ultra-conflicto Guerras donde se utilizan armas de destrucción
masiva.
Hiper-conflicto Guerras mundiales.
Macro-conflicto Guerras internacionales (o civiles) con ubicación
específica.
Conflicto-Medio Guerras intermedias entre micro-conflictos y guerras
limitadas.
Micro-conflictos Guerrilla y terrorismo
Infra-conflictos Rivalidad armadas
Fuente: J.L. Dufour & M. Vaisse, 1993 [en Montbrial & Klein, 2007]

Si bien el catalogar a la guerras puede resultar ambiguo, se debe de considerar


que para poder encasillar a un conflicto, se deben de considerar al menos seis
variables: 1. intensidad (baja o alta); 2. naturaleza (interna o internacional); 3.
duración (corta o larga); 4. frecuencia (baja o alta); 5. extensión de la zona
geográfica afectada (específica o general); y; 6. medios y tácticas utilizadas
(primitiva o industrial o de grandes avances tecnológicos) (Fortmann, 2007).
Utilizar estas variables para analizar los diferentes conflictos, facilita la forma de
estudio de la guerra de manera. Sin embargo, es necesario también mencionar la
división de los tipos de guerra más específicos. A continuación se explican nueve
tipos de guerra que se han podido apreciar a lo largo de la historia.
La guerra aérea surgió en la Primera Guerra Mundial y constituye una
modalidad de guerra donde la superioridad de uno sobre otro se da gracias al
privilegio de la aviación. Dicho privilegio es comparable con el surgimiento del
arma nuclear en tiempos más recientes. Actualmente, el equipo aéreo constituye
una ventaja sobre cualquier ejército, y no se puede pensar un conflicto sin las
ventajas que tener aviones de guerra te puede dar. Por ejemplo, de acuerdo a la
organización AirWars, de agosto de 2014 a diciembre de 2017 en Siria, se estima
que por cada ataque aéreo, cerca de 3.65 armas son liberadas (2018).
Por otro lado, la guerra civil se distingue por que la violencia es
desarrollada dentro de las fronteras de un estado. Ésta guerra se caracteriza por
164

contener elementos como una rebelión, insurrección y se reconoce que la


comunidad internacional mantiene una postura neutral sobre ésta, pues no la
promueve, pero tampoco la condena tajantemente (Colin, 2007). Uno de los
ejemplos más comunes es la Guerra Civil Americana, la cual tiene sus
antecedentes en querer mantener la unión de los Estados Unidos. Ésta guerra se
transformó para convertirse en un conflicto que enfrenta a dos lados dentro de
éste país: norte versus sur, con un motivo ulterior para el sur: la búsqueda de
mantener el modelo económico de esa época basado ampliamente en la
esclavitud.
Para poder definir en qué consiste una guerra económica, es necesario
definir la finalidad que ésta pueda tener. Primero, la más común es aquella que
tiene una finalidad económica per se, y se caracteriza por los conceptos básicos
de economía de rivalidad y competencia.
Este tipo de guerra económica ha existido
¿Sabías qué?
desde siempre, y tiene como finalidad el uso
de medidas económicas por parte de un El Departamento del Tesoro de Estados Unidos, mantiene
Estado para mitigar el poder de otro, o una lista con las sanciones económicas impuestas por
distintos motivos. Esta lista está compuesta por 21
afectar directamente en el bienestar de su programas de sanciones activos, que van desde las
sociedad. Otro tipo de finalidad que puede sanciones en Cuba hasta aquellas relacionadas con el
tener una guerra económica es de tipo ciber-espacio. Éste último tipo de sanciones es
relativamente nuevo, empezando apenas en 2015,
política. Ésta consiste en la aplicación de realizado con base en la Orden Ejecutiva 13694 de
sanciones económicas a un país en Estados Unidos.
respuesta a un cambio de política y se
considera puede tener objetivos múltiples.
Finalmente, la última finalidad es la militar, y consiste en acciones realizadas
contra recursos o potencial económico de un Estado. Éste tipo de conflictos
siempre va a contar con un aspecto defensivo y uno positivo (Lachaux, 2007).
Este tipo de guerra cada vez es más común entre los Estados, pues no se requiere
del uso de infraestructura física de alto costo para desarrollarla, además de que
ejerce cierto grado de presión a aquellos países que son atacados.
Una guerra limitada, consiste en alcanzar un objetivo claramente definido
por. La utilización de esta palabra ha cambiado desde el siglo XVIII, sobre todo
en lo que busca dicha guerra. Este tipo de guerra tiene ‗objetivos moderados‘,
pues no se plantea la destrucción total del enemigo y en realidad puede buscar la
indemnización o recuperación de cierto territorio. El uso de la palabra ‗limitado‘,
no se refiere necesariamente al uso de la fuerza que se va a emplear, en su lugar,
se reconoce por los objetivos que pueda tener el conflicto desarrollado. En
general, se puede decir que definir una guerra limitada puede ser ambiguo y
conflictivo, pues ciertos ejemplos de éste tipo de guerra pueden también
confundirse con guerras civiles (en el caso de algunos conflictos de Indo-China o
las guerras de descolonización) (Masson, 2007).
La guerra revolucionaria inicia con la Revolución Francesa y se trata de un
conflicto prolongado que tiene cinco fases: 1. propaganda y agitación, fase
clandestina; 2. perturbación se amplifica; 3. generalización del movimiento; 4.
165

lucha contra al adversario; y 5. desmantelar al adversario. Se trata de una guerra


larga pero al mismo tiempo flexible, cuyo desempeño puede ser comparable más
a la de una transacción de comercio que a la de una guerra clásica, pues se
cuenta con un cliente y hay un ‗árbitro‘ externo al mismo (Dabezies, 2007).
Ejemplos de guerras revolucionarias ha habido a lo largo de la historia, como la
Revolución Mexicana de 1910, la Revolución Rusa en 1917 y hasta la Revolución
Cultural en China de la década de los sesenta y setenta.
En cuanto a la guerra santa, éste concepto se refiere a los enfrentamiento
multi-seculares entre la religión cristiana y el Islam. Entre sus características se
encuentra que tiene un sentido trascendental; está dirigido por parte de una
institución; se busca el establecimiento de una teología individual; establece dos
dicotomías: el bien y el mal, y el ‗yo‘ y el ‗otro‘; y; se habla de una transferencia
de responsabilidades entre ‗Dios‘ y el ‗hombre‘. Sus objetivos pueden ser el
defenderse ante la represión, como medida contra-ofensiva u ofensiva, o, el que
sirva para cubrir motivos de interés político o militar (Charnay, 2007). Con el
surgimiento del terrorismo, se empezó a utilizar el concepto de ‗guerra santa‘
(jihad) referido a motivos detrás de ciertos ataques terroristas en el Medio Oriente.
Sin embargo, el utilizar ésta palabra para describir tales actos, es erróneo, pues el
jihad en el islam tiene dos acepciones, mismas que de entenderse correctamente,
no pueden ser utilizadas para justificar actos terroristas.
El hablar de una guerra total consiste en hablar de un conflicto donde un
Estado que mueve todos sus recursos ‗vivos‘, o el destino de un ejército de gran
capacidad, de una economía de guerra para controlar todas las actividades de
otro Estado. Cuando dicho despliegue se intensifica, se puede decir que se pasa
de una guerra total a una absoluta, en dónde se utilizan las armas más modernas
para llevarla a cabo. Ejemplos de estos tipos de dos guerras no han habido desde
la Segunda Guerra Mundial, está constituyó la última guerra total que fue
absoluta por un breve tiempo (el
¿Sabías qué?
Un ciberataque es la “ruptura o corrupción deliberada
bombardeo nuclear en Hiroshima y
por un estado de sistema de interés a otro” (Libicki, Nagasaki). Los conflictos durante la
2009, p. 2). Entre los tipos de ciberataque se puede Guerra Fría no pueden ser llamados
encontrar un virus, código malware, bomba lógica, guerras totales debido a que en
troyano, gusano, entre otros.
esencia, fueron bastante limitados al
En 2017 se llevó a cabo uno de los peores ciberataques compararlos con las fuerzas
en la historia moderna. Hackers militares rusos desplegadas en la Primera o Segunda
liberaron el malware NotPetya, con el objetivo de
limpiar la información de instancias gubernamentales Guerra Mundial.
ucranianas, sin embargo, sus efectos llegaron hasta Finalmente, con el surgimiento
empresas trasnacionales como Mondelez, Merck o de las nuevas tecnologías ha surgido
Maersk. De acuerdo a estimaciones de la Casa Blanca,
se cree que sus efectos monetarios fueron casi 10 mil
un tipo de guerra completamente
millones de dólares de daños totales. diferente la ciberguerra. De acuerdo
al Open Technology Institute New
America, ésta se refiere al ―[u]so de computadoras para quebrantar las
actividades de un país enemigo, especialmente los ataques deliberados de
sistemas de comunicación‖ (2008). Una ciberguerra es compleja, asimétrica, con
166

objetivos limitados, tiene una corta duración, se considera que con menos daños
físicos, hay un mayor espacio de combate, se necesitan menos tropas para llevarla
a cabo pero puede llegar a ser igual de devastadora que una guerra
convencional. Hay tres clases de ciberguerra: personal information warfare
(cuestiones de seguridad personal), coorporate/organizational level information
(entre organizaciones) y open/global scope information warfare (ciberguerra
global en todos los niveles). El surgimiento de este tipo de guerra es un cambio
de paradigma en cuánto a las guerras convencionales, pues conlleva la creación
de una estrategia para defender los intereses nacionales en el ciberespacio lo que
ha llevado a que los ejércitos desarrollen políticas de ciberdefensa como estrategia
de disuasión frente a otros Estados.
Las academias militares y los centros de estudios estratégicos o think tanks
especializados en el estudio de las guerras y los conflictos modernos utilizan el
concepto de guerra asimétrica para analizar casos en donde grandes potencias
pueden perder frente a actores subnacionales claramente más débiles en términos
de poder económico y militar. Se entiende por guerra asimétrica aquella en donde
se utilizan métodos no tradicionales para contrarrestar la superioridad militar del
enemigo y para atacar objetivos inesperados; transforma fuerzas que son
ampliamente visibles en debilidades y utiliza muy pocos recursos dado que se
organiza a través de grupos pequeños. Las guerras de Argelia, Vietnam, Afgano-
soviética y más recientemente las guerras en Irak y Afganistán son estudiadas por
esta escuela de doctrina militar. También el combate contra amenazas difusas
como el terrorismo y la delincuencia organizadas se analiza bajo la óptica de las
guerras asimétricas.
Finalmente, algunos Estados utilizan la fuerza del concepto de la guerra
para legitimar sus políticas de defensa en contra de actores estatales no
tradicionales que se han convertido en amenazas a su seguridad nacional como la
delincuencia organizada, grupos criminales, terroristas, entre otros. Es por ello que
han surgido términos híbridos como guerra contra las drogas o guerra contra el
terrorismo. El problema de estos conceptos es que buscan adecuar las doctrinas
militares a las nuevas amenazas y riesgos que enfrentan los países. Militarizar las
políticas de seguridad para atender estos problemas trae como consecuencia que
no se tengan claridad en los objetivos a alcanzar, se destinen recursos económicos
y políticos extraordinarios que pudieran emplearse para el desarrollo y la paz, y
desembocan en nuevos conflictos.
A lo largo de la historia se han presentado distintas guerras. A continuación
se presenta una línea de tiempo con las guerras más importantes desarrolladas
desde la prehistoria, hasta el 2017.
167

Guerras durante la época antigua


1300 264-2 149- 113- 111-
431- 58- 49-
- 328 221
41 168 a.C 146 101 106 51
1100 404 a.C a.C a.C 45 a.C
a.C a.C a.C a.C a.C
a.C

Guerr Guerra Guerra Primer Segun Guerra Tercer Guerra Guerr Guerr Guerra
a de del Samnit a da de a contra a a de Civil
Troya Pelepone a guerra guerra Macedon guerr los contra las (Cesar y
so púnic púnica ia a teuton Yugurt Galia Pompey
a púnic es a s o)
a

Guerras a partir del inicio de la era común


1096- 1337- 1455- 1495- 1572- 1618- 1642- 1700- 1741-
672
1229 1453 1485 1529 1648 1648 1649 1714 1748

Guerra Cruzadas Guerra Guerra Guerras Guerra Guerra Guerra Guerra Guerra
de de los de las de de los de los civil de de
sucesión Cien Rosas Italia Ochenta Treinta inglesa Sucesión Sucesión
Japonesa Años Años Años de de
España Austria

Fines del s. XVIII - principios del s. XX


1756- 1775- 1803- 1846- 1861-
1789 1808 1839 1854 1855
1763 1783 1815 1848 1865

Guerra Guerra de Revolución Guerras Guerra Guerra Guerra Guerra Guerra Guerra
de los independencia francesa napoleónicas peninsular del México- de franco- Civil
Siete de EEUU Opio en EEUU Crimea austríaca de
Años China EEUU

1899- 1904- 1914-


1870 1878 1879 1896 1898 1899-1902 191
1902 1905 1918

Guerra Guerra Guerra Guerra Guerra Guerra Guerra filipino- Guerra Primera Rev
franco- ruso-turca zulú chino- hispano- de los estadounidense Ruso - Guerra Rus
prusiana japonesa estadounidense bóers Japonesa Mundial

Principio del s. XX- presente


1835- 1936- 1939- 1948- 1954-
1950-1953 1954-1972 1967 1973
1836 1939 1945 1949 1962
168

Guerra Guerra Segunda Guerras Guerra de Guerra Guerra de Guerra Guerra


por Civil Guerra árabes- Corea de Vietnam de los de Yom
Abisinia Española Mundial israelíes Argelia seis Kippur
días

1978- 1980- 1990- 1998- 2003-


1982 1992-1995 2001-2004 2012-
1992 1988 1991 1999 2011

Guerra Guerra Guerra Guerra Conflicto de Guerra Guerra de Guerra Guerra


Afghano- Irán- de las del los Balcanes de Afganistán de Iraq Civil
Soviética Iraq Islas Golfo Kosovo Siria
Malvinas Pérsico

Conclusiones

El fenómeno de la guerra no es algo fácil de explicar. Para empezar, se puede


entender de diferentes maneras, lo que puede causar confusión al momento de
intentar analizar su historia. Además, los diferentes tipos de guerra que existen
hacen posible un entendimiento más completo acerca de éste concepto. La
evolución histórica de la misma ayudó su desarrollo teórico. Las ideas planteadas
por Sun Tzu, Maquiavelo y Clausewitz permean hasta nuestra época. La tipología
tradicional de la guerra dependerá de la intensidad del conflicto del que se hable,
por lo que se puede encontrar: ultra-conflictos, hiper-conflictos, macro-conflictos,
conflicto de media intensidad, micro-conflictos e infra-conflictos. A partir de aquí,
es más fácil compararla con la tipología basada en la esencia del conflicto que se
desarrolle. De acuerdo a ésta se pueden encontrar la guerra aérea, civil,
económica, limitada, revolucionaria, santa, total o más recientemente, la
ciberguerra. En las líneas del tiempo presentadas anteriormente, se contabilizaron
cerca de 60 guerras importantes desde la prehistoria, algo que muestra que éste
conflicto no es un fenómeno moderno. Queda la pregunta si la guerra puede ser
considerado algo inherente al desarrollo del ser humano en sociedad.
La disciplina de las Relaciones Internacionales ha ayudado a los
historiadores, estrategas militares y de seguridad nacional a comprender las
causas que motivan las guerras entre Estados y entre actores no-estatales. En las
academias militares en todo el mundo se estudian las teorías propias de la
disciplina como el Realismo, Institucionalismo y Constructivismo Social para
comprender las causas detrás de las guerras entre los países, cómo se construyen
alianzas políticas y militares que detonan la creación de regímenes de seguridad
regionales o colectivos internacionales, así como la creación de instituciones que
promuevan la paz y el desarrollo en lugar de la guerra como la Organización de
las Naciones Unidas. Esta organización fundada después de la última gran guerra
mundial, al final del día, ha sido sido exitosa, a la luz de los institucionalistas, en
169

evitar una nueva guerra entre la superpotencias. Los realistas dirían que fue el
equilibrio de poder entre las superpotencias y la posibilidad de la destrucción
mutua asegurada (MAD por sus siglas en inglés) lo que evitó una guerra nuclear
con capacidad de destrucción global. Lo cierto es que el fenómeno de la guerra
seguirá transformándose al mismo tiempo que evoluciona la humanidad y seguirá
como tema de estudio de las Relaciones Internacionales.

2. Preguntas guía
• ¿Cuál es la definición tradicional de guerra?
• ¿En qué consiste la tipología tradicional de la guerra?
• ¿Cuáles son los tres tipos de finalidad en una guerra económica?
• ¿Cuáles son las fases de una guerra revolucionaria?
• ¿Cuáles son las tres clases de ciberguerra?
• ¿Qué tipos de ciberataque existen?

D. Bibliografía
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―War Data‖, (2018). AirWars. Recuperado de: https://airwars.org/data/.
170

Capítulo 9
La Geopolítica

Carlos Gabriel Argüelles Arredondo

Objetivos
Explicar el concepto general de la geopolítica
Describir los elementos más importantes de la geopolítica y su relación con las relaciones internacionales
Identificar las teorías y autores más significativos de las escuelas de geopolítica
Analizar algunos problemas internacionales y relacionarlos con la ciencia de la geopolítica

Introducción

La geopolítica es una ciencia que en la práctica se ha usado desde que las


fronteras empezaron a trazarse entre aldeas, pueblos y naciones. Solo al final del
Siglo XIX, en Europa y Estados Unidos un cuerpo teórico enfocado al espacio
vital, al poder terrestre y marítimo, se empieza a sistematizar. Autores como
Kjellén, Ratzel, Mackinder, Mahan, Haushofer, entre otros, fueron punta de lanza
para que varios Estados y organizaciones internacionales siguieran sus postulados
geopolíticos. Para Kjellén, la geopolítica es ―la ciencia del Estado en tanto que
organismo geográfico tal como se manifiesta en el espacio‖. Así, cada uno de los
autores van dando su propio concepto de geopolítica, pero el común
denominador es que la política está en función de la geografía. Por esa razón, a
través de la historia, numerosos fenómenos internacionales han estado
fuertemente ligados a la práctica de la ciencia geográfica. En resumen, este
trabajo analiza brevemente a la geopolítica como ciencia vital de las relaciones
internas del Planeta Tierra.
Las Relaciones Internacionales no son otra cosa que las relaciones internas
del Planeta Tierra, vistas desde el espacio. Pero, dentro de este planeta, durante
millones de años, la geología, la biología, la oceanología y la meteorología, entre
otras dinámicas naturales, han moldeado, y siguen conformando el mundo en el
que vivimos. La historia geológica ha dibujado los océanos y los continentes, con
mares, ríos, lagos, montañas, penínsulas, estrechos, pasos, bosques y desiertos.
Para algunos observadores, la geografía es la base de las demás ciencias, pues es
171

sobre el territorio geográfico que los fenómenos biológicos, antropológicos,


políticos y económicos tienen lugar.

Origenes del concepto

En ese sentido, entre los años 544 y 496 a. de C., el estratega y filósofo chino Sun
Tzu, planteó ideas geopolíticas en su obra El arte de la guerra. En el capítulo X de
dicho libro, Sun Tzu, entre otras ideas, sostiene: ―El terreno se puede clasificar de
accesible, engañoso, indiferente, cerrado, accidentado y lejano‖. (Tzu, 2015, 69).
Aunque la obra de Sun Tzu, no es un libro completamente de geopolítica, si
presenta una serie de interpretaciones ligadas a la utilización de la geografía con
fines políticos y militares. Aún hoy en día, esta obra sigue cobrando plena
vigencia, no solo en el campo de la estrategia geográfica, sino en muchas otras
áreas que sirven para la toma de decisiones.
En el mismo sentido, Heródoto de Halicarnaso (484-435 a. C.), considerado
como el primer historiador, pero también el primer gran geógrafo, tenía ya una
visión geopolítica. En sus observaciones de las invasiones a las regiones del
Mediterráneo oriental, analizó la organización del Imperio Persa, para facilitar a
los atenienses la preparación para las incursiones e invasiones. Así, Heródoto
estudió las carreteras, el ejército y las subdivisiones administrativas de los persas.
(Lacoste, 2008, 27).
También Heródoto interpretó los mapas de Egipto que estaban bajo
dominio persa, pues los griegos podrían provocar revueltas ahí. Un siglo más
tarde, Alejandro Magno, estudiando las observaciones geopolíticas de Heródoto
se lanzó a la conquista del Imperio Persa. (Lacoste, 2008, 27). También, en el
Siglo II a. de C., hace 2200 años, Eratóstenes de Cirene, director de la gran
biblioteca de Alejandría, levantó mapas y logró medir con precisión la
circunferencia de la Tierra. Junto con Sun Tzu y Heródoto, fue de los primeros
geógrafos reconocidos de la historia.
Este trabajo está divido en seis partes. La primera presenta los objetivos de
mismo. La segunda parte se enfoca a las definiciones de la geopolítica. La tercera
abarca el origen del concepto y una breve reseña histórica. La cuarta es una línea
del tiempo del marco teórico de la geopolítica. La quinta parte contiene un breve
glosario geopolítico y la sexta es una corta semblanza de la geopolítica en México.
También, a lo largo del texto se encuentran cuatro capsulas con la pregunta,
¿sabías que?, con la finalidad de llamar la
atención del lector sobre cuestiones curiosas ¿Sabías que?
de la geopolítica. Finalmente, el texto sugiere
El estratega y filósofo chino Sun
una corta lista de fuentes autorizadas para que Tzu en su obra El arte de la guerra
los estudiosos de las relaciones internacionales planteó ideas geopolíticas hace más
puedan profundizar en el tema. de 2500 años.
172

Definiciones clásicas de la geopolítica

Para Johan Rudolf Kjellén, la geopolítica es ―la ciencia del Estado en tanto que
organismo geográfico tal como se manifiesta en el espacio‖. Para Friedrich
Ratzel, es ―la ciencia que establece que las características y condiciones
geográficas, y más especialmente los grandes espacios, juegan un papel decisivo
en la vida de los Estados, y que el individuo y la sociedad humana dependen del
suelo sobre el cual viven, teniendo su destino determinando por la ley de la
geografía‖. (Boniface, 2017, 13)
Para Karl Houshofer, ―la geopolítica es la nueva ciencia nacional del
Estado, una doctrina sobre el determinismo espacial de todo el proceso político
basado sobre grandes fundaciones de la geografía y sobre todo de la geografía
política‖. Según Jacques Ancel, ―la geopolítica es ante todo la observación y el
análisis de las relaciones humanas con el territorio sobre el cual viven y se
desarrollan militarmente, políticamente y comercialmente a partir de invariables
geográficas‖ (Boniface, 2017, 13). Otros autores definen la geopolítica como: ―el
estudio de los diferentes tipos de rivalidades de poder sobre el territorio,… el
poder se mide en función de la potencialidad territorial interna y la capacidad de
proyectarse al exterior de este territorio y a distancias cada vez más grandes‖,
establece Yves Lacoste. Este autor precisa: ―el término de geopolítica que usamos
hoy en día designa de hecho todo lo que concierne a las rivalidades de poder, de
influir sobre los territorios y la población que ahí vive. Estas rivalidades pueden ser
entre el poder político de todo tipo y no solamente de los Estados, sino también
entre los movimientos políticos o de otros grupos, y el dominio del territorio
grande o pequeño. Para Lacoste, la geopolítica es la combinación de la ciencia
política y la geografía (Boniface, 2017, 13-14).

Origen del concepto y breve reseña histórica de la geopolítica

Aunque la geopolítica, como ciencia sistematizada dio sus primeros pasos desde
el Siglo XIX, la práctica y estrategia geográfica data de miles de años, como se
ha mencionado. En efecto, desde que las aldeas, las ciudades-estado, los reinos,
los imperios y más tardes los nacientes Estados-Nación, se dieron cuenta que el
territorio geográfico que ocupaban les podía dar ventajas y desventajas en su
política interna y externa, ya se practicaba una geopolítica en ciernes. Uno de los
conceptos básicos de la geopolítica es el de ―frontera‖. Así, desde que las
fronteras se fueron delimitando debido a la territorialidad innata del ser humano,
la práctica de la geopolítica fue tomando forma. Entonces, los Estados-Nación
existen debido a sus fronteras naturales y artificiales, y muchas veces, por ellas se
diferencian de las otras naciones y culturas. Sin embargo, aunque las fronteras
nacionales son visibles en la práctica y aparecen en muchos mapas, no son
evidentes cuando vemos a la Tierra desde el espacio exterior, que es como el
mundo en realidad es desde afuera, pues los mapas son solo una representación
de esa realidad.
173

Por otra parte, en la segunda mitad del Siglo XX, el estudio y práctica de la
geopolítica fue estigmatizado, debido a que el régimen nacional-socialista de la
Segunda Guerra Mundial, la había utilizado para sus propios fines políticos y
estratégicos de expansionismo. Durante décadas, la geopolítica fue proscrita de
las aulas, pero a lo largo de la Guerra Fría esta ciencia se fue desmitificando y los
teóricos y practicantes de la disciplina la retomaron para darle nuevos bríos en el
mundo globalizado. Por esa razón, la geopolítica no solo la utilizan los Estados,
sino diferentes grupos de la sociedad internacional, como organismos
internacionales gubernamentales y no gubernamentales (ONG‘s), empresas
multinacionales, medios de comunicación, iglesias y religiones, entre otros, con la
finalidad de darle su propia perspectiva a esta ciencia geográfica.
En ese sentido, después de la Segunda Guerra Mundial, el conflicto de la Guerra
Fría fue esencialmente geopolítico, porque las potencias como Estados Unidos y la
Unión Soviética se enfrentaban indirectamente en varios rincones de la geografía
mundial. Así, conflictos como el de Oriente Medio, la guerra de Corea, la guerra
de Vietnam, la crisis de los misiles en Cuba, Centroamérica, la guerra de las
Malvinas y otros más, tuvieron sus características geopolíticas de estrategia y
táctica.
En cada uno de ellos, las características que hacen al territorio político
cuadridimensional estaban presentes, puesto
¿Sabías que? que incluye el suelo, el agua, el aire y el
tiempo. (Sanguin, 1981, 19) ―Ciertamente, no
La Segunda Guerra Mundial
todas las cuestiones geopolíticas conducen a
(1939 a 1945) fue esencialmente un
conflicto geopolítico, porque guerra o enfrentamientos y afortunadamente
algunas de las potencias practicaron un elevado número de rivalidades geopolíticas
la teoría del espacio vital o de alcance bastante reducido se resuelve
lebensraum, al tratar de expandirse pacíficamente en el marco de regímenes
y conquistar territorios… democráticos‖. (Lacoste, 2008, 9)
Asimismo, la geopolítica es una metodología
que busca entender la realidad y las relaciones
de poder en el mundo. Esta ciencia, al ser un método para analizar los conflictos
sociales en relación a su espacio, debe tener como base de estudio la observación
del territorio, que es el teatro y escenario donde se desenvuelven los actos
geopolíticos. (Saracho, 2012, 76).
En efecto, el territorio geográfico es el que es constante y los actos políticos
son cambiantes. Por esa razón, podemos decir que la política está en función de
la geografía. En una fórmula simple se puede representar así: Política = ƒ
(Geografía), donde la política es la variable dependiente y la geografía la variable
independiente. (Cuellar, 2012, 62). Por esa razón, el conocimiento geográfico y
geopolítico es esencial para cualquier ámbito de la vida en la Tierra. Pero incluso,
los otros planetas del Sistema Solar, poco a poco, ya han sido mapeados y
cartografiados, colocando a la exploración espacial como ámbito de alcance
geopolítico.
174

En términos científicos, Friedrich Ratzel (1844-1904) fue de los primeros, junto


con Rudolf Kjellén, que acuñó la palabra geopolítica a finales del Siglo XIX y
principios del XX. Ratzel desarrolló criterios específicos para relacionar al género
humano y sus entidades políticas con el espacio físico. La obra de Ratzel es la
culminación de diversas corrientes de pensamiento geográfico y filosófico
iniciadas por Alexander von Humboldt, Carl von Clausewitz, George Hegel y
principalmente Charles Darwin, al equiparar las ciencias sociales a las ciencias
exactas (Saracho, 2012, 77).
Las observaciones de estos pensadores inspiraron a Ratzel a relacionar los
organismos vivos con las entidades políticas. En ese sentido, aquellos organismos
obedecen leyes naturales de la evolución, por esa razón, Ratzel identifica una vida
limitada de esas entidades políticas y al igual que los organismos biológicos,
también ellas luchan por su supervivencia. Así, para Ratzel el Estado nace, crece y
desaparece y junto con Carl Haushofer, también miembro de la escuela alemana
de geopolítica, identifica al espacio vital o lebensraum y al sentido del espacio o
roumsinn. Este último concepto habla de que el ciudadano debe tener una
conciencia del carácter vital del territorio y de sus posibilidades de expansión.
(Saracho, 2012, 78).
En el mismo orden de ideas, otros autores de suma importancia son Alfred
T. Mahan y Halford J. Mackinder. El primero forma parte de la escuela
norteamericana y el segundo de la escuela inglesa de geopolítica. Así, Mahan
escribió un libro que lleva el triunfante título de The Influence of Sea Power upon
History, donde relataba las hazañas marítimas de las potencias navales del
pasado, desde el Imperio Romano hasta Inglaterra, Francia, España, Holanda y
Portugal. En el texto, Mahan dedujo que la
grandeza y poder de una nación estaban ¿Sabías que?
ligados al dominio marítimo y a la fuerza
Las exploraciones marítimas de
naval. Su epígrafe más célebre es: ―Quien
los Siglos XVI, XVII y XVIII
domina el mar, domina el mundo‖. Por esa fueron de carácter geopolítico y eso
razón, a finales del Siglo XIX y principios del dio nacimiento a la cultura de
XX, Estados Unidos se aventuró a incorporar numerosos países, como el idioma,
a sus esferas de influencia a Filipinas, Cuba, las costumbres, la religión, los
Puerto Rico, Guam, Islas Midway, Hawái y a alimentos, entre otras cosas…
concluir la construcción del Canal de
Panamá.
Por su parte, en 1904 Halford J. Mackinder enunció el pivote geográfico de
la historia y en 1919 lo renombra como la teoría del Heartland. Consciente del
declive de la Gran Bretaña de finales del Siglo XIX, frente a Alemania, el deseaba
mantener a los británicos en la escena internacional de la época. Influenciado por
el trabajo de Mahan, Mackinder veía a la política global como un ―sistema
cerrado‖, lo que significaba que los países estaban interconectados y que la
fuente de los conflictos era la oposición entre el poder terrestre y el poder
marítimo. (Flint, 2012, 6-8)
175

En ese sentido, la geopolítica ha ido tomando nuevos bríos como una herramienta
para la toma de decisiones, tanto en la política interior, como en la política
exterior de los países. Los jefes de Estado y de gobierno tienen una percepción del
territorio clara, pues una buena forma de gobernar es conocer cada rincón del
espacio geográfico de su país y la forma en cómo se relaciona con el mundo
debido a su localización en el mapa global. Las ventajas de los procesos
geopolíticos, son que la nación conoce mejor a qué recursos naturales, petroleros,
mineros, agrícolas y pesqueros, tiene acceso, así como cuáles son sus rutas de
comercio, terrestres, aéreas y marítimas para su desarrollo económico y social.
También, como Sanguin lo establece en la morfometría territorial, los
Estados por su tamaño, pueden ser Estados gigantes, fuera de dimensión, muy
grandes, grandes, medianos, pequeños, muy pequeños y microestados. (Sanguin,
1981, 22). En cuanto a su forma, que ha sido siempre un centro de interés en
geografía, los Estados son alargados, compactos, apendiculares, fragmentados,
perforados, estrangulados y circundados. (Sanguin, 1981, 25-27). Por ejemplo,
Chile es un Estado alargado, España es un Estado compacto, Namibia es un
Estado apendicular, Filipinas es un Estado fragmentado, Sudáfrica es un Estado
perforado, Zambia es un Estado estrangulado y San Marino es un Estado
circundado.
¿Sabías que?
Por su tamaño, Rusia y Canadá son
Estados gigantes, México y
Mongolia son Estados muy grandes,
Ucrania y Francia son Estados
medianos, Ghana y Rumania son
Estados pequeños e Islas Fiji y el Línea del tiempo de los principales teóricos de
Vaticano son microestados. la Geopolítica
1840 - Nace Alfred T. Mahan, defensor del
―poder naval‖ de los Estados
1844 - Nacimiento de Friedrich Ratzel, padre de la teoría del “Levensraum” o
―espacio vital‖
1869 - Nace Karl Haushofer defensor del “Levensraum” o ―espacio vital‖
1904 - Halford J. Mackinder propone el “Pivote geográfico de la historia”
1916 - Rudolf Kjellén acuña oficialmente el término ―Geopolítica‖
1919 - Mackinder renombra al “Pivote geográfico de la historia” como la teoría
del “Heartland”
1915 - James Fairgrieve enuncia las ―zonas de presión‖
1945 - Nicolás Spykman propone el ―doble frente‖ o ―países bimarítimos‖ y el
perímetro de seguridad de Estados Unidos
Estudio de caso aplicable a México
Para el caso de México, este es un país que está directamente ligado a la práctica
geopolítica, porque su posición geográfica le da una importancia creciente a su
política exterior. Al estar situado geoestratégicamente dentro del planeta Tierra y
el mapa mundial, la geografía lo orienta a América del Norte, donde comparte
176

una vecindad con Estados Unidos y Canadá, al sur se conecta con América
Central y América Latina, que lo hacen un puente de tránsito para las
migraciones. México es un Estado con amplios litorales en el Pacífico y en el
Atlántico, lo que lo convierte en un país bimarítimo. También el país está
conectado, más particularmente, al Golfo de México y al Caribe, lo que lo hace
participar en mecanismos de integración de todas estas regiones. En general,
México es un país de pertenencias múltiples: Es un país norteamericano,
centroamericano, caribeño, latinoamericano, hispanoamericano, iberoamericano,
mesoamericano, aridoamericano, panamericano, tropical, del Océano Pacífico y
del Atlántico.

Conclusiones

Como se acaba de ver, la geopolítica es una ciencia que ha ido avanzando desde
que nació como disciplina en los Siglos XIX, XX y XXI. Muchos conceptos se han
aplicado para explicar las relaciones internacionales desde la Primera y Segunda
Guerra Mundial, como por ejemplo, la contención, las esferas de influencia, los
países satélite, la intervención, el tercer mundo, la disuasión, el determinismo y
contigüidad geográfica, entre muchos otros. Sin embargo, la práctica geopolítica,
como se mencionó, data de miles de años, porque la relación de las sociedades
políticas con el territorio ha sido una constante.
La práctica geopolítica se intensificó, aunque sin sistematizar, desde que los
Estados-Nación modernos hicieron su aparición después de la Paz de Wesfalia en
1648. Esto se debió a que los Estados estaban más definidos y sus fronteras y
divisiones nacionales eran más claras. Las fronteras son un concepto clave en la
geopolítica, porque a partir de ellas, el mapa político se observa más definido.
Además, con ellas se observa la forma del Estado, una categoría clave en los
estudios geopolíticos.
También, con las líneas y áreas limítrofes estatales, se puede deducir cómo
es la vida política, social, económica y cultural de cualquier Estado. En el caso de
los países que tienen fronteras marítimas, también en ellos se aplica el marco
teórico geopolítico que este estudio ha mencionado. Esas teorías son el sustento
científico para afirmar las diferentes perspectivas geopolíticas que se han
presentado en los últimos siglos. El enfoque de Rudolf Kjellén y Friedrich Ratzel
sobre que el Estado es como organismo vivo que se desarrolla en un espacio vital
o Lebensraum, fue de los pensamientos pioneros así como la acuñación del
término de geopolítica. Alfred T. Mahan observando la influencia de las potencias
marítimas del pasado, dedujo que el poder de una nación está ligado
directamente con el dominio marítimo y aconsejó a Estados Unidos buscar
enclaves y pasos estratégicos como lo es el Canal de Panamá.
En el mismo sentido, Halford J. Mackinder creó la teoría del pivote
geográfico de la historia y luego propuso a la región del Corazón Continental o
Heartland como región geoestratégica del mundo. La premisa principal de
177

Mackinder era, ―Quien gobierne Europa Central dominará el corazón continental,


quien gobierne el corazón continental dominará la gran isla mundial41, quien
gobierne la isla mundial dominará el mundo‖. A la postre, las ideas geopolíticas
de Mackinder confirmarían la presencia de Estados tapón42 y la creación de la
Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).
En realidad, los diferentes actores de la sociedad internacional siempre han
usado a la geopolítica para la toma de decisiones. Por esa razón, para las
relaciones internacionales, esta ciencia toma vital importancia cuando se pone en
práctica la política exterior, pues el concepto de esta última, alude a las decisiones
y acciones que un Estado toma más allá de sus fronteras. Así, el concepto de
frontera es clave cuando se habla de la forma de los Estados y la colindancia de
los mismos con vecinos terrestres y marítimos. También, la geopolítica ha
recuperado su importancia desde la Guerra Fría, como un instrumento de
estrategias y tácticas internacionales. Actualmente, esta ciencia tiene plena
vigencia pues, fenómenos como la globalización y la regionalización de mercados
cobran vital importancia, cuando los recursos naturales siguen siendo vitales en el
teatro de la economía internacional. Así, a lo largo de la historia, la fusión de la
política y la geografía abrió el camino hacia la geopolítica.

Preguntas guía

¿Por qué la geopolítica es una ciencia vital para las relaciones internacionales?
¿Cuándo y dónde nacieron las ideas geopolíticas?
¿Por qué es importante para los Estados conocer la geopolítica mundial y su
propia geopolítica?
¿Cuál es la relación que existe entre la geografía y la ciencia política?
¿Quiénes son los principales autores de las diferentes escuelas geopolíticas?

Glosario de términos clave

- Frontera estatales: Líneas fronterizas entre Estados, cuyo tratado se establece


formalmente por delimitación y, eventualmente, por demarcación en la tierra y en
sus entrañas, en las aguas y en sus honduras y fondo, y en el aire; objeto de
convenciones bi y multilaterales. (Osmañczyk, 1976, 578)
- Geopolítica: Término internacional creado durante la Primera Guerra Mundial
por el pangermanista sueco Rudolf Kjellén que debía explicar la estricta relación
entre las condiciones geográficas del Estado con su política. (Osmañczyk, 1976,
587)
- Geografía política: Estudia al Estado con el medio físico.

41
Para Mackinder, la isla mundial es el Continente Euroasiático-Africano
42
Un Estado tapón o Buffer es un país creado entre dos o más potencias mundiales o regionales para
disminuir fricciones o conflictos.
178

- Política Exterior: Conjunto de acciones, posiciones y decisiones que un Estado


toma más allá de sus fronteras de acuerdo a su interés nacional y a su capacidad
de negociación.
- Tercer mundo: Término acuñado en la década de los 50‘s definiendo un
conjunto de países en vías de desarrollo de África, América Latina y Asia, y
diferenciándolo de los países del primer mundo (capitalistas occidentales) y del
segundo mundo (comunistas). (Osmañczyk, 1976, 1019-1020)

Bibliografía recomendada

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179

Foto: Carlos Argüelles


El Canal de Panamá, paso marítimo clave de la geopolítica mundial
180

Capítulo 10
Gobernanza Global

Zirahuén Villamar

Introducción
La Gobernanza Global es un término que frecuentemente encontramos en la
literatura académica, pero también en documentos gubernamentales y de
organizaciones internacionales. Aparece en discursos de líderes mundiales y de la
sociedad civil. Se ha usado de maneras tan distintas y por personas y grupos tan
disímbolos, que ―parece que es virtualmente cualquier cosa‖ (Finkelstein, 1995,
p. 368) y hoy ―permanece notoriamente elusivo‖ (Triandafyllidou, 2017b, p. 3).
En este capítulo se recuperan definiciones clave del concepto, su evolución
histórica, algunos de sus usos principales contemporáneos, y se indica cómo se
manifiesta en la política exterior mexicana.
Objetivos
 Definir qué es Gobernanza Global.
 Explicar sus diferentes acepciones.
 Identificar sus principales rasgos.
 Analizar su relación con América Latina y México.
 Contextualizar la Gobernanza Global en 2019.

Definición del concepto


Desde la disciplina de RI, la Gobernanza Global (GG) ha sido percibida como un
concepto y como una teoría (Dingwerth y Pattberg, 2006, pp. 185–203): el
primero describe una observación de fenómenos visibles de la política mundial, y
la segunda es una propuesta analítica dentro de la tradición de RI, que se
caracteriza por sus fundamentos liberales (Stephen, 2017, p. 483) e
institucionales (Dutt, 2018, p. 6). Como sugieren las autoras López-Vallejo Olvera
(2013) López-Vallejo Olvera (2016) y Dutt (2018), es conveniente abordar la
definición del concepto GG a partir de la propuesta hecha por una Comisión de
expertos internacionales que a mediados de los años 90 del siglo XX participaron
en un debate auspiciado por la Organización de las Naciones Unidas. Según esa
Comisión: ―gobernanza es la suma de muchas formas en que individuos e
181

instituciones, públicas y privadas, manejan sus asuntos en común‖, porque ―es un


proceso continuo a través del cual los intereses en conflicto o divergentes pueden
ser ordenados, y pueden realizarse acciones de cooperación. Ello incluye
instituciones formales y regímenes con poderes para vigilar su cumplimiento, así
como arreglos formales e informales que las personas o las instituciones han
acordado o perciben como afines a sus intereses‖ (Commission on Global
Governance, 1995, p. 150).
Una característica sustantiva es que ―gobernanza global no es gobierno
global‖ (Commission on Global Governance, 1995, p. 150). Esta es, por así
decirlo, una aproximación pragmática al concepto, y no una elaboración
científica, a partir de la observación de fenómenos de la política mundial. La
propuesta de la Comisión sobre Gobernanza Global involucra también una visión
normativa. Eso quiere decir que induce a un tipo de conducta o resultado
esperado, de forma ideal: la GG describe un fenómeno, pero también prescribe el
tipo de vínculos entre actores y su dinámica cooperativa frente a problemas
comunes (Acharya, 2016, pp. 11–12; Zürn, 2018, pp. 25–36).

Origen del concepto y su evolución


Los libros y artículos académicos en los que se presenta la historia de la GG como
una perspectiva teórica de Relaciones Internacionales suelen señalar como punto
de partida el libro Governance without government: order and change in world
politics, coordinado por el estadounidense James N. Rosenau y el alemán Erst-
Otto Czempiel. Publicado en 1992, el volumen contenía la propuesta de
definición de la gobernanza: ―refiere a actividades respaldadas por metas
compartidas que pueden o no derivar de responsabilidades legales y formalmente
prescritas y que no necesariamente yacen en poderes que vigilen evitar desafiarlas
o lograr su cumplimiento […] Abarca instituciones gubernamentales, pero
también subsume mecanismos informales, no gubernamentales, por las que las
personas y organizaciones dentro de su competencia avanzan, satisfacen sus
necesidades y cumplen sus aspiraciones. […] Gobernanza es un sistema de reglas
que opera solo si es aceptado por la mayoría […] [a]sí es posible concebir la
gobernanza sin gobierno‖ (Rosenau, 1992, pp. 4–5).
A partir de esa primera exposición teórica sobre GG y la generalización del
término en los años siguientes, se dice que capturó el ―optimismo liberal [que]
permeó el estudio y la práctica de la política internacional‖ (Stephen, 2017,
p. 483) tras el fin de la Guerra Fría. Los países se encontraron frente a un cambio
fundamental del sistema internacional cuyas principales instituciones y reglas se
habían construido al finalizar la Segunda Guerra Mundial. Con la desaparición del
socialismo realmente existente, parecía que los principales problemas del mundo
se habían resuelto ―en favor del Oeste‖ (Stephen, 2017, p. 483), es decir Estados
Unidos y sus países aliados en la Guerra Fría. Además, el orden político
internacional construido en 1945 parecía encumbrarse como la mejor opción
182

existente. Y ni qué decir del sistema económico capitalista, que se reforzó al


desaparecer casi la totalidad de las economías centralmente planificadas. El
optimismo de esa época tuvo expresiones triunfalistas notables como la famosa
idea de ―el fin de la historia‖ (Fukuyama, 1989, 1992), aludiendo al triunfo del
Oeste capitalista sobre el Este socialista, como se apuntó antes.
Pero la GG no es ahistórica. Al contrario, como señaló la Comisión sobre
Gobernanza Global, la Gobernanza ha tenido lugar a lo largo de la historia de la
humanidad, de diversas formas y sin organizaciones internacionales (Commission
on Global Governance, 1995, p. 149). Weiss y Thakur (2010, pp. 35–39) estiman
que los esfuerzos de conferencias y acuerdos internacionales son tan antiguos
como el Congreso de Viena en 1814-1815, tras la derrota de la Francia
napoleónica. Muy recientemente, Weiss y Wilkinson (2019, pp. 42–60) dicen que
la Gobernanza Global ha estado presente a lo largo de la historia: desde la propia
Paz de Westfalia de 1648, aunque en el siglo XIX tuvo una fase de estabilidad en
la época de los imperios globales entre el Congreso de Viena y el comienzo de la
Primera Guerra Mundial (Legler, 2013, pp. 259–260), lo que (Polanyi, 2012)
denominó una ―Paz de los 100 años‖ en la que normas nacionales e
internacionales en temas económicos y políticos, aceptadas por un puñado de
potencias mundiales, sentaron las bases para la expansión del capitalismo y la
industrialización.
Por lo tanto, las enseñanzas históricas de la GG hacían suponer que el fin
de la Guerra Fría tendría implicaciones muy importantes para el orden
internacional. Eso fue percibido desde muy temprano por el ex Canciller Federal
alemán Willy Brandt: a fines de 1989, apenas unas semanas después la ―caída‖
del Muro de Berlín, convocó en una localidad cercana a Bonn –la antigua capital
de la República Federal de Alemania– a integrantes de Comisiones especiales
anteriormente creadas en seno de la Organización de las Naciones Unidas para
discutir los grandes temas políticos del mundo (el desarrollo internacional,
seguridad y desarme, medioambiente, etc.). La idea era generar una reflexión
amplia sobre el futuro del orden que surgiría de los cambios resultados de la
distención entre los bloques occidental y oriental. Y así surgió una nueva comisión
que poco después recibiría el nombre de Comisión sobre Gobernanza Global,
presidida por el Ingvar Carlsson (ex Primer Ministro de Suecia) y Shridath Ramphal
(ex Ministro de Exteriores de Guyana), bajo los auspicios del gobierno sueco. En
1992 Boutros Boutros-Ghali asumió la Secretaría General de la ONU y respaldó la
iniciativa de una Comisión sobre Gobernanza Global dentro de la Organización.
Ello formalizó el esfuerzo que meses después resultaría en el informe de 1994:
Nuestro vecindario global, donde se incluye la definición mencionada párrafos
atrás.
Al igual que la realidad, también han evolucionado los análisis que hacen
las y los académicos internacionalistas. Las y los estudiosos de RI han subrayado
que la GG, como un proceso de la realidad, tiene actores muy diversos. No es una
interpretación Estado-céntrica, es decir, en la que solo importan los países, sino
183

que involucra ―individuos e instituciones, públicas y privadas‖ (Commission on


Global Governance, 1995, p. 150), ―ciudadanos, sociedad, mercados y el estado
en la arena internacional‖ (Weiss y Thakur, 2010, p. 6), o ―estados, instituciones
internacionales y actores no estatales‖ (Acharya, 2016, p. 6). Por lo tanto, quienes
analizan la GG asumen que sus estudios deben incluir exploraciones a actores
públicos y privados, grupos o personas, involucrados en procesos que suceden
más allá las fronteras nacionales.
Esta característica de las unidades de análisis que componen al concepto y
a la teoría de la GG ha sido descrita por el teórico alemán Michael Zürn como
una creciente ―pluralización de actores de actores de gobernanza‖ (Zürn, 2018,
p. 4). Dicha diversidad permite igualmente desagregar dimensiones distintas al
alcance global. Por ejemplo, da paso a la gobernanza regional (Acharya, 2016,
pp. 13–15; Telò, 2017, pp. 35–38; Zürn, 2018, p. 5) que realizan los variados
actores mencionados, con el fin de conducir asuntos más allá de los espacios
geográficos de los Estados (Herz, 2014, p. 237) pero no aquellos temas o
problemas que se consideran de escala planetaria. Claro está que este rasgo de
dimensión más limitada no está reñido con los fenómenos de GG.
En la última década, las definiciones de qué es la GG han ido mutando. En
un libro de 2010, y ahora considerado uno de los textos clásicos sobre el tema,
Thomas G. Weiss y Ramesh C. Thakur la describen como: ―la suma de leyes,
normas, políticas e instituciones que definen, constituyen y median las relaciones
entre los ciudadanos, la sociedad, los mercados y el estado en el ámbito
internacional: los poseedores y los objetos del poder público internacional. Incluso
en ausencia de una autoridad central general, los acuerdos colectivos existentes
brindan más previsibilidad, estabilidad y orden a los problemas transfronterizos de
lo que podríamos esperar.‖ (Weiss y Thakur, 2010, p. 6). El año pasado, en un
volumen con una teoría sobre GG, Michael Zürn propone una definición más
breve: ―ejercicio de autoridad a través de fronteras nacionales así como normas y
reglas consentidas más allá del estado nación, ambos justificados con referencia a
bienes comunes o problemas transnacionales‖ (Zürn, 2018, pp. 3–4).
Este año 2019, Mark Beeson propone una de las definiciones más
recientes: ―acciones colectivas y conscientes, orientadas a objetivos, de actores
estatales y no estatales para desarrollar nuevas respuestas a resolver problemas
que son transnacionales y están más allá de la capacidad de los gobiernos u
organizaciones individuales‖ (Beeson, 2019, pp. xiv–xv). Estas definiciones, si bien
tienen en común la lógica transfronteriza del proceso, la diversidad de actores, y
lo formal e informal de los vínculos, ponen de manifiesto la no existencia de un
consenso en la definición del concepto. Ello juega en contra de la importancia
analítica del concepto, pues significa muchas distintas para muchas personas, y
por esa razón recibe muchas críticas desde otras posiciones intelectuales en el
campo de las RI (Weiss y Wilkinson, 2019, p. 27).
184

Para ilustrar otro de los aspectos de la evolución del concepto GG en los


25 años que han pasado desde la definición propuesta por la Comisión, podemos
fijar la atención al componente ―asuntos en común‖ (Commission on Global
Governance, 1995, p. 150), que son la materia que motiva los esfuerzos de
Gobernanza Global. Para 2018, una de las definiciones arriba citadas habla de
―bienes comunes o problemas transnacionales‖ (Zürn, 2018, p. 4). Eso representa
un avance en el análisis de fenómenos de la política mundial. Pero ahora hay que
aclarar qué son esos bienes públicos, que justifican las tareas de la GG y buscan
un bien común (Zürn, 2018, p. 30), poniendo de relieve el contenido normativo
de la GG. Y es lo que haremos a continuación.

Los bienes públicos globales


Los bienes públicos globales son bienes, servicios y condiciones (Kaul y Blondin,
2015, p. 77) cuyo impacto positivo es para muchos o para todos, que trascienden
las fronteras nacionales a niveles regionales o mundiales; igualmente
transcienden generaciones y grupos de poblaciones (Kaul, 2013, pp. 9–10). Pero
como otros bienes públicos en la definición de los economistas, adolecen de baja
provisión (Kaul, Grunberg y Stern, 1999b, xxi). En caso de que los actores de la
Gobernanza Global se decidan a suministrar estos bienes públicos globales, por la
naturaleza dimensional o su enorme escala, difícilmente pueden ser provistos
suficientemente por políticas domésticas en lo individual (Kaul, Conceição, Le
Goulven y Mendoza, 2003, p. 12). Por lo tanto, su correcta provisión solo se logra
mediante ―la globalización de bienes públicos nacionales o como la suma de
bienes públicos nacionales más cooperación internacional‖ (Kaul et al., 2003,
p. 10).
Por otra parte, existen bienes públicos cuya utilidad trasciende fronteras
nacionales, pero no son necesariamente globales porque solo satisfacen a actores
específicos, por ejemplo la seguridad en algunos tipos de alianzas o las
cooperación económica en clubes (Kaul, Grunberg y Stern, 1999a, p. 12). De
forma tal que, para ser realmente globales, sus beneficiarios sí deben ser todos los
países, y los grupos socioeconómicos, tanto entre países como dentro de los
países (Kaul et al., 1999a, p. 11). Kaul et al. (1999a, p. 13) proponen una
tipología de los bienes públicos globales: los intermedios y los finales. Los
primeros son ―regímenes internacionales […] que contribuyen hacia la provisión
de bienes públicos globales finales‖, mientras que los segundos son los
―resultados […] [que] [p]ueden ser tangibles (tales como el medioambiente […])
o intangibles como la paz o la estabilidad financiera).‖
La distinción entre proceso y resultado de los bienes públicos globales pone
de manifiesto que la GG además de ser una perspectiva analítica de RI, es un
conjunto de fenómenos observables. Y como tienen una orientación específica
que subraya el bien común, el acento normativo, ayuda configurar una forma
adicional de ver a GG. Esta tercera perspectiva de GG –recordemos que la
185

primera es la de procesos teniendo lugar en la política mundial, en tanto que la


segunda es la aproximación teórica– como programa político (Dingwerth
y Pattberg, 2006, p. 186) basado en el ideal normativo del concepto: la existencia
de un orden deseable, que propicia el bien común, y facilita ser interpretada como
―algo bueno‖ (Acharya, 2016, p. 2) que produce resultados ―más deseables‖
(Barnett y Duvall, 2004, p. 6).

Otros aspectos centrales en el análisis de la Gobernanza Global


Uno de los principales problemas a los que se enfrentan las y los analistas cuando
examinan un proceso de GG es el de la autoridad y la legitimidad (Legler, 2013,
pp. 256–257). Al no haber un gobierno mundial, no hay una figura con poder
(capacidad de hacer) y con autoridad (el reconocimiento de otros para ejercer ese
poder). Para operar, una autoridad debe contar no solo con el reconocimiento de
su existencia, sino el apoyo de terceros hacia la implementación de las decisiones
tomadas por una autoridad. Así se configura la discusión sobre la legitimidad de
las instituciones e individuos que se involucran en procesos de GG.
A este particular, la legitimidad, se suma un elemento más. El apoyo que
existe para la implementación de una medida debe ser, idealmente, amplio entre
la comunidad involucrada en el fenómeno de GG. Pero la construcción de esa
legitimidad, en la realidad, puede ser un proceso muy lento o fallido. Lo que
resulta en la ineficacia del esfuerzo de GG, pues la respuesta o la solución a un
desafío debe también ser oportuna. Esta relación a veces conflictiva entre la
eficacia y la legitimidad en los mecanismos de gobernanza global ya había
señalada por la Comisión sobre Gobernanza Global (Commission on Global
Governance, 1995, p. 147), y sigue siendo identificado como uno de los desafíos
de GG, incluso describiéndolo como un dilema (o se es eficaz pero con
legitimidad insuficiente o dudosa, o se cuenta con una gran legitimidad pero es
demasiado tarde para resolver el problema) (Acharya, 2016, pp. 15–19).
La legitimidad se relaciona estrechamente con la democracia. Si
justamente una de las características de las últimas décadas en los escenarios
políticos nacionales es la expansión de procesos de democratización, en el ámbito
de la Gobernanza Global también ha crecido la expectativa de que los procesos
sean crecientemente democráticos. Así se contaría con mayor legitimidad. La
democratización en este ámbito pasa por la participación de mayor número de
actores diversos, de también mayor y más plural número de países, en un cada
vez más amplio catálogo de temáticas de Gobernanza Global (Bécault, Lievens,
Wouters y Braekman, 2015). La problemática de autoridad, legitimidad,
democracia y eficacia permea los análisis que realizan las y los estudiosos con una
perspectiva de Gobernanza Global.
186

Distintas facetas de la Gobernanza Global y algunos de sus autores


La GG en su acepción de conjunto de fenómenos observables con una orientación
cooperativa para resolver problemas comunes u ofrecer bienes públicos globales,
puede ser subdividida en campos temáticos formados alrededor del fenómeno del
que se trate. Por ejemplo, en el tema de la migración, o del cambio climático o de
la economía internacional. Este último aspecto, la llamada Gobernanza
Económica Global, es el ámbito en que más avances ha habido en un esfuerzo
entre países, organizaciones internacionales, empresas con presencia global,
organizaciones de la sociedad civil, etc. para brindar un bien público global como
la estabilidad financiera post crisis de 2008 (Weiss y Wilkinson, 2019, p. 19). En el
área del comercio internacional también se han hecho esfuerzos notables desde la
segunda postguerra, y cuyo éxito también ha sido considerables, aunque, el ritmo
de avance se ha ralentizado en este siglo (Farrands, 2018; Sell, 2016) y, como se
verá al final de este capítulo, la perspectiva a futuro es muy incierta.
Otra vertiente muy importante es la Gobernanza Ambiental o
Medioambiental Global (Pattberg y Zelli, 2015), cuyo foco es el análisis del
medioambiente y el clima como un bien público global, y frente al cual todos los
países han contribuido a su afectación. En la misma medida, todo el mundo sufre
los efectos de su degradación y puede asumir algún grado de responsabilidad
para evitar continuar el daño. La Gobernanza Ambiental Global se ha
desarrollado sobre todo alrededor de las conferencias internacionales en el marco
de la ONU sobre medioambiente y cambio climático (por ejemplo, pero no
solamente: Cumbre de la Tierra en Rio de Janeiro en 1992; Protocolo de Kyoto de
1997 y Acuerdo de París de 2015 sobre emisión de gases de efecto invernadero),
y recientemente conjugan desarrollo y combate a la pobreza (Objetivos de
Desarrollo del Milenio, de 2000; Objetivos de Desarrollo Sostenible de 2015)
(Jinnah, 2016; Kirton y Kokotsis, 2015).
En las páginas hemos visto que el desarrollo del concepto Gobernanza
Global ha corrido en paralelo de las transformaciones del sistema internacional en
los últimos 30 años. Los principales exponentes del análisis teórico sobre
Gobernanza Global son autores, esencialmente hombres, provenientes del núcleo
intelectual anglosajón (Rosenau, Weiss, Wilkinson) y, en menor medida, europeo
continental (por ejemplo, Czempiel, Zürn y Dirk Messner son alemanes). Al menos
así lo fue en la primera década. Poco a poco se registró una diversificación
conforme la comunidad de RI también ha ido ampliándose, y otras geografías
han ganado relevancia. Sin embargo, sigue siendo clara la cercanía que guardan
con el mundo anglosajón (Acharya y Thakur son de origen indio, pero parte de
sus carreras académicas la han desarrollado en Canadá).
Uno de los rasgos determinantes de la GG en el siglo XXI es el proceso del
cambio de poder global por el ascenso de nuevas potencias (conocidas como
―potencias emergentes‖) (Zürn, 2018, p. 1), que están introduciendo cambios al
187

orden internacional construido en la segunda postguerra y que tras la Guerra Fría


había resultado en un único polo de poder (Estados Unidos). La tendencia de
descentralización del poder se refleja en el surgimiento de otros polos de poder y
tiene implicaciones profundas para la GG, tanto como conjunto de fenómenos
observables, como proyecto político y perspectiva analítica. En la última década
observamos un escenario intelectual global más plural. El académico brasileño
(aunque educado en Alemania y Estados Unidos) Oliver Stuenkel lo llama el
―mundo post-occidental‖ (Stuenkel, 2016), en el que las ideas de países del Sur
global y tradiciones no europeas ni anglosajonas construyen interpretaciones
sobre la GG e introducen normas basadas en principios y prácticas que no
destruyen el orden internacional actual, sino lo enriquecen y le dan mayor
legitimidad.
En una línea similar, el libro coordinado por la investigadora griega Anna
Triandafyllidou Global governance from regional perspectives. A critical view nos
ayuda a entender diversas visiones que de la GG existen en el planeta, y cuya
presencia es cada vez mayor gracias a los cambios de poder mundial y el ascenso
de países en la escala de poder mundial, en un proceso de pluralización de la GG
(Triandafyllidou, 2017a). Especialmente interesante y de la mayor actualidad
resulta el análisis que hace Mark Beeson sobre la GG y China, país que como
ningún otro contará con las capacidades de contestar o desafiar el orden
internacional actual, diseñado en gran medida por Estados Unidos. China ha
estado desarrollado su perspectiva de GG, y si bien es compatible con aquella que
hoy es predominante, también tiene particularidades que podrían no ser del
agrado al occidente triunfador de la Guerra Fría (Beeson, 2019).

La Gobernanza Global en México y Latinoamérica


Muchas veces, como personas, somos parte de un proceso sin tener conciencia de
nuestra pertenencia a él ni la posición que dentro de él jugamos. Lo mismo
sucede con los Estados. Los Presidentes o Primeros Ministros de los países, así
como sus Secretarios o Ministros de Relaciones Exteriores, conducen políticas
exteriores que en el día a día pueden estar orientadas por la GG, aunque estos
líderes no estén siempre conscientes de que sus decisiones y las instrucciones que
giren para que se lleven a cabo se enmarcan en
¿Sabías que? los principios de GG que se mencionaron antes.
Un ciudadano mexicano participó
en los trabajos de la Comisión sobre Algunos autores señalan que la GG ha tenido
Gobernanza Global que en 1994 particularidades en cuanto su recepción en el
elaboró el reporte Our Global subcontinente Latinoamericano. Legler (2013) y
Neighborhood. Manuel Camacho Villamar (2017) coinciden en que una de las
Solís, como ex Secretario de razones por las cuales la GG no es una
Relaciones Exteriores de México, perspectiva analítica ni un objeto de análisis
fue uno de los cuatro generalizados en América Latina radica en la
latinoamericanos que, junto a otras asociación que muchos académicos y actores
22 personas, integraron la
Comisión.
188

políticos encontraban entre la GG y la inspiración intelectual neoliberal de ésta.


También, debido a la coyuntura histórica en que la GG se empezó a conocer en
la región: los años 90 del siglo XX el discurso sobre la globalización se
acompañaba de políticas económicas con reducción de la participación del
Estado, la firma de tratados de libre comercio, etc. en lo que se llegó a conocer
como ―el Consenso de Washington‖. Por lo tanto, en América Latina la GG fue a
menudo vista con escepticismo o sospecha
(Sanahuja, 2017, p. 202).
¿Sabías que?
Sin embargo, aunque con otro nombre, la GG La política exterior de México,
como conjunto de prácticas de las relaciones inspirada en los principios incluidos
internacionales o entre los Estados está en el Artículo 89, fracción X, de la
enraizada en la tradición multilateralista de las Constitución Política de los Estados
políticas exteriores de los países Unidos Mexicanos, es semejante a
latinoamericanos. Esto es, como demuestra los preceptos cooperativos,
Sanahuja (2017), la versión latinoamericana pacíficos, institucionales y
que sirve como sustento para una practicar la multilateralistas de la Gobernanza
GG aunque no se le llame de esa manera, pues Global.
sirve –al igual que la GG– como marco de
normas y como aspiración moral y política para
cómo manejar los asuntos entre Estados.
En su reciente libro Repensar la Gobernanza Global, Weiss y Wilkinson (2019,
pp. 105–108) hablan de una GG cotidiana, y lo ilustran con el caso del trabajo
sexual en Tijuana, ciudad fronteriza donde las muchas variables que influyen en
esta actividad tienen rasgos transnacionales. En su correcta gobernanza
intervienen distintos niveles de gobierno en ambos lados de la frontera, con la
atención de organizaciones intergubernamentales y organizaciones no
gubernamentales, tanto nacionales como internacionales, además actores lícitos e
ilícitos. Y quienes investigan el fenómeno, académicas y académicos de todo el
mundo, terminan de ilustrar lo característico de la GG.

Conclusiones
La Gobernanza Global es una forma de analizar el mundo desde las RI, al mismo
tiempo que son fenómenos deliberados por hechos por actores de la política
mundial que buscan resolver problemas comunes. Como un concepto y un
proyecto político surgido tras la Guerra Fría, 30 años después, en 2019 se
enfrenta al problema que los países y organizaciones internacionales encuentran
día a día en las declaraciones de líderes mundiales como Donald Trump, que está
convencido del unilateralismo, las amenazas del uso de la violencia, y la práctica
de la guerra comercial. Es decir, todo lo opuesto al canon liberal, conciliador y
multilateralista en que se enmarca la GG. Cuando las Relaciones Internacionales
cumplen 100 años, la GG debe demostrar su capacidad de resiliencia frente a los
desafíos cotidianos de la realidad, como crisis económicas y ambientales, y las
189

tentaciones intelectuales antidemocráticas y autoritarias que subyacen en las


expresiones de políticos que caracterizan la Era Trump de la política mundial.

Preguntas guía
1. ¿Cómo se relaciona el desarrollo teórico de la GG y la post-Guerra Fría?
2. ¿Cuál es papel de actores no gubernamentales en la GG?
3. ¿Qué son los bienes públicos globales y qué papel juegan en la GG?
4. ¿Hay razones para pensar que México puede o quiere involucrarse en
procesos de GG?
5. ¿Qué tan compatibles son la GG y los tweets de Donal Trump?

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193

Capítulo 11
La política exterior de los estados

Rafael Velázquez Flores


Jorge A. Schiavon

Objetivos del capítulo

 Establecer una definición del concepto de política exterior a partir de las diferentes interpretaciones que
hay sobre el término
 Identificar los principales elementos que determinan el proceso de toma de decisiones de la política
exterior
 Ubicar los principales actores que participan en el diseño de la política exterior
 Exponer los principales modelos de análisis de la política exterior

Introducción
Definir el concepto de política exterior es una tarea altamente complicada debido
a que existen diversas interpretaciones sobre el término, sus objetivos, su
contenido y sus funciones. El propósito de este capítulo es establecer un concepto
claro y sencillo de la política exterior que pueda servir de base para un mejor
entendimiento del fenómeno. Asimismo, el texto busca identificar los factores y
actores que determinan el proceso de toma de decisiones de la política exterior.
Para tratar de lograr estos objetivos, el capítulo está dividido en cuatro partes. La
primera intenta construir un concepto general del término que incluya los
principales elementos que lo componen. La siguiente parte analiza cada uno de
los componentes incluidos en la definición del concepto. Finalmente, la última
parte desarrolla los factores y actores que participan en el diseño de la política
exterior.

¿Sabías qué?

El principal motor de la política exterior


es el interés nacional.
194

1. ¿Qué es política exterior? El concepto

Como se puede observar en la introducción de este capítulo, existe un amplio


número de interpretaciones sobre la política exterior. Incluso hay autores que
plantean que no existe un concepto general ampliamente aceptado. Sin embargo,
es posible plantear una definición básica en la que la mayoría de los autores
podría estar de acuerdo. La política exterior es un conjunto de acciones que tiene
un Estado más allá de sus fronteras con base en el interés nacional. Aunque
corta, esta definición es clara y completa. Es decir, cubre los principales elementos
de la definición. Otra conceptualización más elaborada plantea que la política
exterior es un proceso altamente complejo que involucra una serie amplia de
elementos y condicionantes que se encuentran al interior y al exterior de los
Estados. Desde esta perspectiva, las decisiones y acciones hacia el exterior están
determinadas por el interés nacional, la capacidad de negociación internacional
(poder), el proyecto de nación, el equilibrio de poder global, la identidad nacional,
las preferencias de los diferentes individuos, la presión ejercida por los grupos de
interés, el funcionamiento del sistema político, el modelo de desarrollo
económico, entre otros factores.
Esta definición plantea que los tomadores de decisiones tienen que, en
primer lugar, identificar una serie de alternativas viables de cursos de acción;
luego analizar cada una de esas opciones estableciendo sus ventajas y
desventajas, sus costos y beneficios; y finalmente elegir una de ellas para llevarla
a la práctica. En este proceso, existe la necesidad de establecer objetivos
concretos; de identificar estrategias que ayuden alcanzar esos objetivos; de
seleccionar instrumentos que posibiliten el logro de las metas; y de responder a las
necesidades e intereses más apremiantes en un momento determinado; así como
los valores que se buscan proyectar en el plano externo. Bajo esta lógica, un
concepto de política exterior puede incluir los siguientes elementos:

La política exterior es un conjunto de decisiones y acciones que tiene


un Estado dirigidas al ambiente internacional y que están basadas en el
interés nacional. Estas acciones están determinadas por los condicionantes
internos y externos en un momento determinado; por la capacidad de
negociación internacional que tenga el Estado; por el proyecto de nación
definido por el grupo en el poder; por la identidad nacional del país en
cuestión, por los valores y normas de conducta previamente establecidas;
entre otros. La política exterior incluye una serie de objetivos, estrategias e
instrumentos que establecen los distintos actores gubernamentales y no
gubernamentales vinculados al proceso de toma de decisiones. El diseño de
dicha política está determinado por factores de diversa naturaleza, como
los económicos, los políticos, los sociales, los demográficos, los
tecnológicos entre otros.
195

Esta definición es mucho más completa e incluye una serie de elementos


que son necesarios explicar de manera separada.

2. Componentes de la política exterior

Estado

El Estado es el único actor que puede ejercer una política exterior. Desde la
perspectiva del Derecho Internacional, el Estado es el único que puede adquirir
responsabilidades y compromisos de política exterior. Otros actores pueden
participar en las relaciones internacionales, pero no pueden plantear una política
exterior. Por ejemplo, las organizaciones internacionales son elementos muy
importantes de la política internacional, pero sus decisiones no son consideradas
política exterior. De la misma forma, las empresas trasnacionales, los medios de
comunicación, la iglesia, las organizaciones de la sociedad civil y otros actores
pueden ser parte de las relaciones internacionales, pero jurídicamente no hacen
política exterior. Al interior de los Estados, solamente los gobiernos federales
pueden participar en el proceso de formulación y ejecución de dicha política. Es
decir, solamente los poderes ejecutivos, judiciales y legislativos a nivel federal
pueden tomar decisiones de política exterior. Otros actores como los estados, las
provincias, o municipios, no elaboran política exterior, pero sí pueden participar en
asuntos exteriores. La actividad que tienen los actores locales en el plano
internacional se define como paradiplomacia o diplomacia local, pero no puede
ser considerada como política exterior.
Sin tratar de definirlo de manera profunda, el Estado es una entidad de
carácter jurídico administrativo que está compuesto por tres elementos básicos: un
territorio, una población y un gobierno. Algunos especialistas consideran que es
necesario que la comunidad internacional reconozca al Estado para que pueda
existir. Sin embargo, existe la posibilidad de que haya Estados que no sean
reconocidos por la totalidad de la comunidad internacional. Por ejemplo, algunos
países reconocen a Palestina como Estado y otros no. También existen naciones
que no tienen un territorio propio, como es el caso de los kurdos, que se
encuentran diseminados en varios países.
En la actualidad, el término Estado se está debatiendo porque, para
muchos, el proceso de globalización está debilitando las bases de los Estados. Sin
embargo, este texto considera que el Estado seguirá siendo el actor principal del
sistema internacional por mucho tiempo y que seguirá teniendo las mismas
responsabilidades y objetivos hacia el exterior. Por ejemplo, dos de las principales
funciones del Estado seguirán siendo la de proveer seguridad a la población y
196

generar la prosperidad de sus habitantes. Para estos dos propósitos, la política


exterior tiene una función determinante.

Interés nacional

El interés nacional es un concepto altamente complejo y controvertido debido a la


carga ideológica que contiene. Incluso algunos especialistas argumentan que no
puede existir un interés nacional por la ausencia de consensos y los diferentes
intereses que tiene la sociedad. Por ejemplo, los marxistas afirmarían que no
puede existir un interés nacional único porque la característica principal de un
Estado es la lucha de clases y por lo tanto no puede haber un interés común. Sin
embargo, los teóricos de la Relaciones Internacionales plantean que el interés
nacional es el motor de la política exterior. Es decir, los Estados deben basar su
actuación en el sistema internacional en función de sus propios intereses. Por
ejemplo, los realistas de la disciplina de las Relaciones Internacionales plantean
que los Estados son racionales en política exterior porque actúan en función de
sus propios intereses y objetivos.

¿Sabías qué?

La principal función de la política


exterior es encontrar en el ambiente
internacional aquellos elementos que
pueden ayudar a resolver las
principales necesidades de un país.

Otro debate que surge en torno al concepto de interés nacional es la cuestión de


quién está encargado de interpretar el interés nacional. Para los mismos realistas,
la respuesta es sencilla. El interés nacional debe ser identificado por el grupo en el
poder. Sin embargo, el riesgo que se corre es que, en lugar de que se trate de un
interés nacional, puede ser un interés de grupo. Es decir, bajo esta lógica la
política exterior puede estar basada en función de los intereses de una élite y no
de la nación. Aquí radica la diferencia entre política exterior de Estado y política
exterior de gobierno. La primera es aquella que responde al interés supremo de la
nación mientras que el segundo busca satisfacer los intereses de los grupos
privilegiados. Este texto plantea que efectivamente una opción para identificar el
interés nacional es recurrir a la interpretación que hace el grupo en el poder. Sin
embargo, una segunda alternativa es aquella que plantea que el interés nacional
puede ser identificado a partir de las condiciones internas y externas en un
momento determinado. En otras palabras, el interés nacional está en función de
las necesidades sociales, económicas y políticas que tiene un país en específico;
así como la estructura de poder del sistema internacional y de los objetivos que
tienen los otros actores sobre ese país.
197

En resumen, el interés nacional es una herramienta analítica muy útil para


el análisis de la política exterior. Es decir, pueden existir intereses comunes y
compartidos por una sociedad por encima de los grupos y de las élites, como por
ejemplo la seguridad y la prosperidad. En esta lógica, la política exterior es
fundamental para el logro de estos dos grandes objetivos. Una definición básica
del concepto puede ser la siguiente: El interés nacional representa las necesidades
básicas y supremas que tiene un Estado para su propia sobrevivencia en la arena
internacional.

Proyecto de nación

El proyecto de nación de un país es también ¿Sabías qué?


un elemento fundamental de la política
exterior. Es definido como el conjunto de Un proyecto de nación es un conjunto
aspiraciones que tiene una comunidad de aspiraciones que tiene una nación
que están proyectadas al futuro..
nacional proyectadas hacia el futuro de
manera colectiva. Es decir, es la forma en que
un país se ve en el futuro o el camino que quiere seguir como nación unida. La
perspectiva de un futuro común constituye el ingrediente principal de un proyecto
de nación. En este sentido, la historia es la fuente principal de un proyecto de
nación. Un pasado compartido hace que una comunidad busque un futuro
común. La historia imprime valores culturales fundamentales a una nación que
más tarde son base de la política exterior. Inclusive, en muchos casos, estos
valores se convierten en la base doctrinal de la conducta de muchos países en el
plano exterior. De aquí surgen muchas veces los principios de política exterior que
guían el comportamiento de los Estados.
Existe un interesante debate en torno a la disyuntiva entre una política
exterior pragmática que responda a los intereses inmediatos o a una basada en
principios conductuales. Para algunos, una política exterior pragmática es más
eficiente y responde mejor a circunstancias que se presentan coyunturalmente, en
lugar de establecer una política continua, poco flexible, basada en principios
relativamente permanentes. Lo cierto es que una política exterior basada
completamente en principios no sería la más adecuada, así como tampoco una
totalmente pragmática. La mejor política es aquella que combina de manera
equilibrada principios e intereses. También hay una interesante controversia en
torno a la conveniencia entre una política exterior reactiva o una política exterior
administrada o programada. Este punto es muy parecido al anterior. Por un lado,
se piensa que una política exterior reactiva carece de un proyecto específico y de
una base sólida. Sin embargo, las condiciones tanto internas como externas
siempre están en constante transformación y los tomadores de decisiones no
pueden predecir los acontecimientos futuros. Aquí se considera que una política
exterior debe contener un proyecto específico que responda a las características
198

nacionales pero que sea lo suficientemente flexible para que, ante situaciones
coyunturales y acontecimientos imprevistos, se tomen las medidas más
pertinentes. Hay que recordar que una política sin proyecto no es una política.
La identidad nacional es también un elemento que le da forma a un
proyecto nacional y ayuda a delinear la política exterior de los Estados. La forma
en que una sociedad se mire a sí misma frente a las otras influye definitivamente
en su conducta externa. La política exterior de un Estado es la proyección de su
identidad nacional más allá de sus fronteras. Otras fuentes del proyecto de nación
son los valores culturales, las tradiciones, la religión, la ideología y hasta el
lenguaje. Estos elementos le imprimen a la política exterior un contenido muy
específico. En este sentido, el proyecto nacional debe ser la base que sostiene y
justifica las acciones de política exterior. Es claro, entonces, que el proyecto
nacional influye significativamente en el proceso de formulación y ejecución de la
política exterior.
Un proyecto de nación tiene tres vertientes ¿Sabías qué?
fundamentales. La primera es el tipo de sistema político
La relación entre política
al que se aspire. No hay duda que el funcionamiento de interna y política externa es
un sistema político influye de manera decisiva en las muy intensa. Para algunos, la
decisiones de política exterior. Es claro que una segunda es continuación de la
democracia tendrá ciertas actitudes frente al ambiente primera. Sin embargo, la
internacional a diferencia de una dictadura. Por otro política exterior está dirigida a
un ambiente diverso y no
lado, la segunda vertiente es el modelo de desarrollo existe un poder coercitivo. En
económico. Es decir, las estrategias que adopte una cambio, la política interna está
nación para promover el desarrollo económico están orientada a un ambiente
íntimamente ligadas al tipo de política exterior que relativamente homogéneo y
adopta ese país. Es muy probable que un cambio existe un poder coercitivo
dentro del Estado para el
sustantivo en el modelo de desarrollo económico cumplimiento de las normas.
implique también una renovación de las acciones al Lo cierto es que toda política
exterior. Finalmente, la tercera vertiente es la cultural. No hay duda que las
características sociales, costumbres y valores tienen un impacto en el diseño de la
política exterior.

Capacidad de negociación internacional

La capacidad de negociación internacional que tiene ¿Sabías qué?


un Estado está muy ligada al poder con que cuenta
La capacidad de negociación
para alcanzar sus objetivos de política exterior. Es internacional es el elemento que
obvio que cualquier Estado puede plantearse los determina el logro de los objetivos
objetivos que más le convengan y formular la de política exterior
estrategia de política exterior que considere más
apropiada. Sin embargo, el alcance de los objetivos propuestos y el logro de los
199

resultados esperados dependen de la capacidad de negociación internacional que


tenga el Estado. En efecto, la capacidad de negociación internacional de un
Estado puede entenderse como la posibilidad de lograr las metas estatales con
base en ciertas circunstancias tanto nacionales como internacionales. Sin
embargo, hay que recordar que la capacidad de negociación internacional es
relativa porque un día se tiene y al otro se puede perder.
En el proceso de toma de decisiones de política exterior, un paso
fundamental es la evaluación con que cuenta un país para poder alcanzar sus
objetivos. De hecho, uno de los objetivos permanentes de los Estados es encontrar
las condiciones necesarias para aumentar dicha capacidad. Son varios los
elementos que determinan dicha capacidad son, entre los más importantes, el
poder militar, el desarrollo económico, el tamaño y la posición geográfica, la
población, las bases tecnológico-materiales, los recursos naturales, la moral
nacional, el prestigio internacional, la cohesión social, la estabilidad política
interna, entre otros elementos.
Otros especialistas han propuesto que el poder de las naciones se puede
dividir en ―duro‖ y ―blando‖. El primero es el que está sustentado en el poderío
militar, tecnológico y económico que tiene un país. El segundo está sustentado en
aquellos elementos de carácter ideológico, cultural, social, que le otorgan a los
Estados elementos de negociación. Es decir, algunos países pueden lograr sus
objetivos sin necesidad de recurrir a la fuerza militar.

Objetivos, estrategias, instrumentos y acciones de política exterior

Los objetivos de política exterior son aquellos propósitos que un gobierno


establece más allá de sus fronteras para satisfacer las necesidades de la población
y no sólo de un grupo de interés. De manera general, buscan modificar una
situación previamente establecida o mantenerla tal y como está. Por ejemplo, si
un país mantiene una relación dependiente en términos económicos con otro
país, entonces un objetivo sería diversificar las relaciones económicas para reducir
esa subordinación.
Los objetivos deben ser formulaciones concretas derivadas de los intereses
nacionales y de la situación internacional prevaleciente en relación con la
capacidad de negociación internacional del Estado. Deben ser claros y tendientes
a la solución de un problema o al logro de un fin específico. Además, los objetivos
deben ser realistas ya que es inútil proponerse metas imposibles de alcanzar. La
política exterior de un Estado debe partir del principio de que su objetivo
primordial es el de crear o encontrar, en el exterior, los elementos que pueden
satisfacer las necesidades internas, con el propósito de que el Estado logre sus
metas de desarrollo económico, político y social. Recapitulando, el interés
nacional es la principal fuente para establecer los objetivos de política exterior.
200

Otras fuentes son: la situación interna y externa, eventos nacionales e


internacionales, el proyecto nacional y la agenda de política exterior del gobierno
en turno.
Por otra parte, las estrategias de política exterior son actividades específicas
que ayudan a alcanzar los objetivos de política exterior. En general, las estrategias
son más concretas que los objetivos. Sin embargo, muchas veces, por su carácter
oculto, las estrategias son difíciles de identificar. En el proceso del establecimiento
de las estrategias, los diseñadores de la política exterior establecen quién, cuándo
y cómo se llevará a cabo una acción. Es decir, las estrategias se encuentran en la
mente de los tomadores de decisiones antes de tomar una acción. Por ejemplo, si
el objetivo es diversificar las relaciones económicas, entonces una estrategia
puede ser la firma de un acuerdo
comercial con otros países. ¿Qué guía la política exterior de México?
Los instrumentos de política Los principios tradicionales de la política
exterior son aquellos mecanismos exterior de México son la principal guía de
institucionalizados y reconocidos por la actuación del país. Fueron forjados por la
comunidad internacional que ayudan al experiencia histórica y se encuentran
logro de los objetivos y determinan el consagrados en la constitución mexicana. Los
más importantes son: la No Intervención, la
tipo de relación entre dos o más Estados. Autodeterminación de los Pueblos, la Igualdad
Los instrumentos, al igual que las Jurídica, la Solución Pacífica de las
estrategias, son muy variados. La controversias, la cooperación internacional para
negociación diplomática es una de las el desarrollo, entre otros.
más utilizadas y, en ocasiones, de las más efectivas. Antes de llegar al conflicto,
los Estados prefieren usar canales diplomáticos para arreglar sus diferencias o
para alcanzar esquemas de cooperación. Los principios son también instrumentos
de la política exterior. Muchos países los usan como una guía de conducta en sus
contactos con el exterior.
La guerra es también uno de los instrumentos de política exterior más
utilizados a través de la historia de las relaciones internacionales. Inclusive,
algunos opinan que la guerra es la continuación de la negociación en otro plano.
Si la negociación es el instrumento pacifista, la guerra es entonces el violento.
Cuando los Estados ya no pueden negociar, entonces el camino de la guerra se
abre para arreglar las diferencias. Aunque es un instrumento muy utilizado, la
guerra es la peor opción por el costo en vidas humanas y en términos
económicos.
La diplomacia coercitiva es también otro instrumento de la política exterior.
Ubicándose entre la negociación y la guerra, la diplomacia coercitiva es el uso de
amenazas y promesa de premios para conseguir un fin específico. En el marco de
la diplomacia coercitiva, también están las sanciones económicas y la ayuda
externa. Estos dos instrumentos también han sido muy utilizados en la política
exterior. Las alianzas representan también un instrumento muy recurrido por los
Estados para incrementar sus capacidades y alcanzar objetivos de política externa.
201

Los países fuertes hacen alianzas para aumentar su poder, mientras que los
débiles para defenderse de los demás. Al igual que en las estrategias, el uso de un
instrumento conlleva ventajas y riesgos. De hecho, la decisión de utilizar un
instrumento u otro dependerá de los beneficios y costos que conlleve cada opción.
Finalmente, las acciones de política exterior son el resultado final del
complejo proceso de la política exterior. Antes de llevar a cabo una acción, los
encargados de ejecutarla eligen una opción de entre varias alternativas. Antes de
elegir una, los funcionarios evalúan cada una de las diferentes alternativas que se
tienen de acción. Cada opción tiene ventajas y desventajas; pero, por lo regular,
se escoge la que más beneficios puede traer, la que menos costos represente, la
que pueda alcanzar mejor los objetivos y la que responda mejor al interés
nacional. La alternativa seleccionada debe ser realista de acuerdo a la naturaleza
del asunto y a la capacidad de negociación internacional del Estado. Estos pasos
representan el proceso de toma de decisiones. Una vez tomada la decisión,
entonces viene inmediatamente el proceso de evaluación y retroalimentación. Este
paso es importante porque se puede reconsiderar la acción o mantenerla, de
acuerdo a los resultados obtenidos.

3. Actores y factores de la política exterior

Actores gubernamentales

Existen diversos actores involucrados en la política exterior, tanto de carácter


gubernamental como no gubernamental. En la mayoría de los casos, los jefes de
Estado son los actores que inciden de manera determinante en las decisiones de
política exterior porque, en general, tienen poderes formales e informales que los
coloca por arriba de otros actores. Los primeros poderes son los que les otorgan la
Constitución y otras leyes. Los segundos se derivan de la costumbre y del
funcionamiento del sistema político. En general, los jefes de Estado pueden tener
una visión más amplia de lo que puede ser el interés de la nación. Además, ellos
cuentan con todo una compleja estructura para obtener información que viene del
interior del país, así como del exterior, a diferencia de otras ramas
gubernamentales. En términos generales, las principales funciones de los jefes de
Estado son: dirigir la política exterior, firmar tratados, nombrar agentes
diplomáticos, ser el comandante supremo de las fuerzas militares, entre otras.
Otros actores clave en el diseño de la política exterior son las burocracias;
es decir, aquellas estructuras e instituciones administrativas que ayudan a los jefes
de Estado y participan en el proceso de formulación y ejecución de las decisiones.
En otras palabras, son las personas encargadas de ejecutar las instrucciones de
los jefes de Estado. En términos de política exterior, la principal dependencia es el
202

ministerio de asuntos exteriores. En este caso, esta instancia es la encargada de


diseñar y ejecutar la política exterior. Como un mecanismo de consulta en asuntos
internacionales, muchos países cuentan con una agencia o una oficina con la
función de asesorar la toma de decisiones. Por ejemplo, en Estados Unidos existe
el Consejo de Seguridad Nacional, el cual asiste al presidente estadounidense en
asuntos de política exterior. Asimismo, existen otras oficinas que participan en el
proceso de toma de decisiones, entre ellas los ministerios de defensa, economía,
comercio, etc. Generalmente, estas instancias tienen sus propias preferencias de
política y buscan imponerlas. Por ejemplo, los ministerios de defensa trataran de
enfocar las decisiones en el aspecto militar, mientras que el de asuntos exteriores
enfatizará la diplomacia. Un problema de las burocracias es que, a veces, no
siguen al píe de la letra las indicaciones o los compromisos adquiridos por sus
respectivos jefes de Estado y esto puede acarrear algunos conflictos diplomáticos.
Además del ejecutivo, los congresos también son actores destacados del
proceso de toma de decisiones de la política exterior. En muchos países, los
legisladores hacen un sistema de pesos y contrapesos para que el Ejecutivo no se
exceda en sus atribuciones. Las principales funciones de los congresos son:
ratificar los tratados, aprobar los nombramientos más importantes de sus
respectivos servicios exteriores y, en algunas ocasiones, declarar la guerra a
propuesta del Ejecutivo. Los congresistas tienen, por lo regular, una visión más
localista y por ello son menos efectivos para identificar intereses más generales.
En el caso de México, la Constitución señala que el jefe del Ejecutivo es el
encargado de diseñar la política exterior. El artículo 89 le otorga al presidente
amplios poderes puesto que lo faculta a ―dirigir‖ la política exterior con base en
los principios tradicionales. En cambio, el artículo 76 le otorga al Senado la
función de ―analizar‖ la política exterior que desarrolla el Ejecutivo. Como se
puede apreciar, existe una gran diferencia entre ―dirigir‖ y ―analizar‖. Por ello, el
presidente de México ha tenido un mayor peso en el proceso de toma de
decisiones de la política exterior. El Senado mexicano tiene la facultad de aprobar
tratados, ratificar nombramientos diplomáticos, autorizar la salida de tropas
militares al extranjero, entre otras funciones.
En el marco del poder Ejecutivo, la Secretaría de Relaciones Exteriores
(SRE) es el ministerio encargado de planear y ejecutar la política exterior
planteada por el Ejecutivo. Al interior de este órgano, existe el Servicio Exterior
Mexicano (SEM), el cual está encargado de asesorar, proveer información,
ejecutar las instrucciones, promover al país en el extranjero y proteger los intereses
y derechos de los mexicanos que se encuentran fuera del país. Pero también
existen otras secretarías que tienen vínculos con las relaciones exteriores de
México. Por ejemplo, las secretarías de Gobernación, Marina y Defensa Nacional
tienen facultades relacionadas con el exterior puesto que las tres velan por la
seguridad del país y las amenazas pueden provenir de fuera. Las secretarías de
Economía y Hacienda tienen también facultades para actuar en el exterior puesto
que la primera está encargada de negociar los acuerdos comerciales y la segunda
203

administra la deuda externa del país. Sin embargo, bajo la ley la SRE es la
encargada de coordinar todas las acciones hacia el exterior.

Actores no gubernamentales

Como ya se mencionó anteriormente, el encargado de elaborar y ejecutar la


política exterior es el gobierno del Estado. Sin embargo, los grupos de presión, la
opinión pública, los partidos políticos, las organizaciones empresariales, los
sindicatos, los grupos étnicos, las Organizaciones No Gubernamentales y otras
organizaciones civiles, ejercen una influencia extra-institucional en la elaboración
de la política exterior. La parte institucional, entonces, es el poder ejecutivo y su
ministerio de asuntos exteriores, quienes son los que formulan y llevan a la
práctica dicha política; así como el poder legislativo quien es, en muchos casos, el
encargado de aprobar y ratificar tal política.
Regularmente, las empresas son los actores no gubernamentales más
influyentes en la política exterior debido a su poder económico y su capacidad
para cabildear. Por sí solas o en asociaciones, las empresas buscan incidir en el
proceso de tomas de decisiones para dar respuesta a sus propios intereses
económicos. Muchos de los acuerdos de libre comercio que firman los países se
deben a la presión que las empresas ejercen sobre el gobierno para facilitar el
ingreso de sus productos a otros mercados.
Los partidos políticos también buscan imponer los temas de sus
plataformas políticas para ganar más adeptos. Por lo regular, el partido político
que obtuvo la presidencia busca defender y justificar las acciones de política
exterior del gobierno. Por otro lado, los partidos de oposición regularmente
critican la conducta externa del gobierno en turno porque ello les puede redituar
ganancias electorales. Muchas veces, los gobiernos modifican sus políticas para
evitar la crítica de los partidos de oposición.
La opinión pública también puede incidir en el proceso de toma de
decisiones. Regularmente existen dos tipos de públicos. El primero está compuesto
por las personas que no tienen mucho interés y tienen poca información de los
eventos internacionales. Este grupo tiene una reducida influencia. Solamente en
casos de guerra o en acontecimientos de alto impacto este grupo puede llegar a
tener interés en los temas internacionales y buscar el cambio de la política exterior
a través de protestas o por medio del voto. Un ejemplo fue la Guerra de Vietnam.
Cientos de estadounidenses salieron a las calles a exigir el término del conflicto. El
gobierno de Estados Unidos tuvo que modificar su política hacia Vietnam cuando
la presión popular aumentó. El otro grupo está compuesto por las personas que
tienen interés y están informadas sobre asuntos internacionales. Por lo regular,
este grupo es bastante reducido pero en ocasiones es más efectivo para influir en
las decisiones. Los medios de comunicación también pueden incidir en el diseño
204

de la política exterior. Muchas veces, los gobiernos toman una decisión hacia el
exterior en función de las noticias que aparecen en estos medios.
Los grupos étnicos pueden llegar a tener una influencia considerable; claro
dependiendo del país que se trate. Por ejemplo, la política exterior de Estados
Unidos hacia el Medio Oriente y Cuba se debe en gran parte al cabildeo que
hacen los judíos y los cubano-estadounidenses. Los Think tanks también buscan
influir en el proceso de toma de decisiones de la política exterior a través de
investigaciones y opiniones sobre temas particulares. Los sindicatos buscan que
los gobiernos adopten medidas acorde a los intereses de las clases trabajadoras y
sus agremiados. Algunos sindicatos muy poderosos pueden llegar a presionar
tanto que logran la modificación de las políticas. Por ejemplo, luego de la firma
del TLCAN, Estados Unidos tenía que permitir que los camiones mexicanos
cruzaran la frontera. Sin embargo, el sindicato de transportista estadounidense
logró que su gobierno no pusiera en marcha esta medida. Las ONGs también
tratan de influir en el diseño de las políticas públicas, especialmente en temas de
derechos humanos, medio ambiente, democracia, entre otros. La iglesia también
se puede convertir en un actor muy influyente. Por ejemplo, en los países
musulmanes, la esencia de la política está en la religión. Es decir, no se puede
entender la política exterior de esos países si no se toman en cuenta los elementos
religiosos que componen a esos países.
En el diseño de la política exterior, los gobiernos deben estar abiertos a las
demandas de la sociedad civil tomando en cuenta la opinión de los diferentes
grupos sociales y organizaciones no gubernamentales que conforman al Estado.
Esto no significa que la sociedad tenga que tomar las decisiones y el gobierno
siempre tenga que consultarla. Una política exterior que no toma en cuenta las
necesidades de la población y no escucha a la sociedad civil es una política con
rasgos antidemocráticos. Hay que reconocer, sin embargo, que actores externos,
básicamente empresas transnacionales, llegan a influir determinantemente en la
política exterior de un país.

Factores de la política exterior

Existen diversos factores que determinan el proceso de formulación y ejecución de


la política exterior. En primer lugar es importante hacer una clasificación entre los
factores internos y externos. Los primeros se refieren a aquellos elementos que se
encuentran dentro de las fronteras del Estado y que tienen un peso determinante
en las decisiones de política externa. Aquí se pueden considerar en primer lugar
las características y funcionamiento del sistema político. Como ya se mencionó,
una democracia puede tener una distinta política exterior en comparación con
una dictadura. Asimismo, la estabilidad política es muy importante. Un país fuerte
políticamente tendrá un mayor margen de negociación en sus relaciones
205

internacionales. En cambio, un país inestable políticamente se hace más


vulnerable a las amenazas externas. La cohesión social es muy importante
también. La ausencia de polarización política y el apoyo de la población a su
gobierno pueden fortalecer la posición negociadora en temas globales.
El modelo de desarrollo económico que establece un gobierno también
está íntimamente ligado a las estrategias de política exterior. Un país con un
modelo abierto al comercio y a las inversiones externas tendrá una política exterior
de mayor presencia en el sistema internacional. En cambio, las naciones con un
modelo proteccionista buscarán una actitud internacional más apegada al
aislacionismo. Por lo tanto, un cambio profundo en el modelo de desarrollo
económico puede implicar un giro sustantivo en las acciones de política exterior.
Por otra parte, el nivel de desarrollo económico de un país impacta de manera
directa en su política exterior. Las naciones poderosas económicamente poseerán
una mayor capacidad de negociación internacional. En cambio, los países menos
desarrollados tendrán por lo regular una posición débil en su actuar. Los países
que presentan graves problemas de deuda externa, crisis económicas,
inestabilidad monetaria y que tienen que importar productos básicos, tendrán una
relación de dependencia hacia el exterior.
Los factores geográficos son también fundamentales en la confección de la
política exterior. El tamaño del país y su posición geográfica pueden influir
determinantemente en el tipo de relaciones que tienen. Por ejemplo, países
grandes como Rusia o Brasil tienen fronteras con varios países. Este rasgo puede
provocar diversos conflictos fronterizos o al mismo tiempo puede traer mayores
esquemas de cooperación. Países que tienen una posición geográfica estratégica
pueden tener ventajas o desventajas en sus relaciones con otras naciones. Dentro
de los factores geográficos, el clima, la salida al mar y la posesión de ríos, así
como las características orográficas pueden influir en el tipo de comportamiento
internacional de los Estados. En esta misma lógica, la posesión de recursos
naturales o su escasez le confieren a los países ventajas y desventajas.
Normalmente una amplia posesión de estos recursos mejora el margen de
negociación exterior. Sin embargo, pueden existir países con grandes riquezas
naturales, pero que no tienen la tecnología para explotarlas. En este caso, esta
característica representa una desventaja porque se genera una situación de
dependencia.
Los factores demográficos también inciden en el comportamiento de los
Estados. Normalmente, los países con alta población pueden tener ventajas
porque ello representa mayor mano de obra, más poder adquisitivo y la
posibilidad de tener un número amplio de efectivos militares. Sin embargo, si un
país es altamente poblado, pero sus habitantes no tienen acceso a fuentes de
empleo u oportunidades de educación, entonces el rasgo se convierte en una
desventaja. La situación anterior es la receta perfecta para un país con altas tasas
de migración. Como la población no puede encontrar opciones de empleo en su
país, entonces tienen que emigrar a otro lugar en búsqueda de mejores
206

oportunidades. Esta realidad también crea una situación de dependencia hacia el


exterior y, por lo tanto, los asuntos migratorios ocupan una parte muy importante
de la agenda de política exterior de estos países.
Los factores tecnológicos también son importantes. Países con alto
desarrollo científico pueden tener una mejor posición negociadora. Los países que
no invierten en estos aspectos están destinados a tener una relación de
dependencia. En este sentido, las naciones que cuentan con un amplio poder
militar podrán influir con mayor intensidad en las relaciones internacionales. Los
países con poder militar reducido tendrán que desempeñar en papel secundario
en la política internacional.
Finalmente, dentro de los factores internos existen elementos ideológicos
que pueden determinar el tipo de comportamiento internacional. Países con
ideología liberal y democrática tendrán una actuación distinta a regímenes
totalitarios o de poder centralizado. En la literatura de las Relaciones
Internacionales, existe el planteamiento que entre países democráticos las
posibilidades de cooperación son mayores y las opciones de conflicto se reducen.
Dentro de los factores externos, existen dos elementos que son
fundamentales. El primero es el equilibrio de poder que existe en el sistema
internacional. Este aspecto se refiere a cómo el poder y la riqueza están
distribuidos en el mundo. Pero también implica una serie de reglas y procesos que
se adoptan en el juego de la política internacional. En este caso, el papel de las
organizaciones internacionales es fundamental para mantener cierto equilibrio. El
planteamiento aquí es que un cambio profundo en la estructura de poder impacta
de manera directa en las acciones de política exterior de los Estados.
Por otra parte, el segundo elemento incluye los objetivos y los intereses que
tengan otros actores en el plano internacional. En muchas ocasiones, algunos
países más fuertes ejercen una presión importante sobre los países más débiles
para actuar de una manera determinada. En el caso de México, no se puede
negar que el factor Estados Unidos ha sido un elemento que ha influido de
manera especial en el diseño de la política exterior. No se afirma aquí que
Washington dicte la política exterior mexicana. Pero es evidente que las relaciones
de México hacia otros países y regiones están influidas por el peso que tiene la
relación con el vecino del norte.

Conclusiones

En términos generales, la principal función que tiene la política exterior de los


Estados es encontrar en el ambiente internacional aquellos elementos que pueden
ayudar a satisfacer las necesidades internas. Es decir, los países deben tener una
presencia importante en la esfera mundial para poder beneficiar a su propia
207

población. El aislacionismo implica costos muy altos. En un mundo


crecientemente globalizado, los países no pueden apartarse de las dinámicas
internacionales. La solución a los principales problemas que aquejan a la
humanidad tiene una naturaleza internacional. Por ello, la cooperación
multilateral es fundamental para resolver esos problemas. En este sentido, la
política exterior tiene un papel prioritario. Hoy más que nunca, la línea que divide
lo interno de lo externo es cada vez más endeble. Por ello, los países deben
aprovechar las oportunidades que representan las relaciones internacionales para
reducir los conflictos e impulsar la colaboración.
El diseño de la política exterior es un proceso altamente complejo y difícil
de entender. Pero los planteamientos aquí presentados ayudarán a tener mayor
claridad sobre qué es la política exterior, qué factores influyen, quiénes la
determinan, qué busca y cómo se despliega.

Preguntas guía

¿Cómo se define la política exterior?


¿Cuál es el principal motor de la política exterior desde el punto de vista teórico?
¿Qué elementos determinan el proceso de toma de decisiones de la política
exterior de México?
¿Cuáles son los componentes esenciales de la política exterior?
¿Cuáles son las fuentes principales para la construcción de los objetivos de política
exterior?
¿Cómo afectan los cambios en el sistema internacional la política exterior de los
Estados?
¿Cuál es la función principal de la política exterior?
¿Qué actores participan en el proceso de formulación y ejecución de la política
exterior?
¿Qué factores explican que el poder Ejecutivo en un sistema presidencialista tenga
mayor peso en el proceso de toma de decisiones de la política exterior?
¿Cuál es la relación entre política interna y externa?
208

Bibliografía recomendada

BORJA, Arturo, Enfoques para el estudio de la política exterior de México, México,


CIDE, 1992.
GARZA, Gustavo et al, Balance y perspectivas de la política exterior de México,
México, CIDE/Colmex, 2014.
NEACK, Laura, et al, Foreign Policy Analysis: Continuity and Change in its Second
Generation, Englewood, Prentice Hall, 1995.
OJEDA, Mario, Alcances y límites de la política exterior de México, México, El
Colegio de México, 1984.
VELÁZQUEZ, Rafael, Factores, bases y fundamentos de la política exterior de
México, México, Plaza y Valdés, 2010.
209

Capítulo 12
Estado - Nación

Luis Ochoa Bilbao

Introducción

El sistema internacional contemporáneo está formado por Estados nacionales que


interactúan en diversas formas, a veces armónicamente y otras mediante
conflictos de distintas magnitudes. El capítulo tiene como objetivo describir las
características elementales de los Estados nacionales, considerándolos como los
protagonistas centrales de las relaciones internacionales. El capítulo está dividido
en tres partes. La primera explica qué es el Estado, la segunda identifica qué es la
nación y la tercera analiza la conjunción del Estado nación. En las reflexiones
finales se repasan las ideas más importantes del capítulo.
El concepto de Estado nación combina dos definiciones funadmentales: ―el
Estado como forma de gobernar a un pueblo y un territorio con fronteras
mediante leyes, impuestos, oficiales, moneda, servicio postal, policía y
(generalmente) ejércitos. El Estado se involucra en guerras, negocia tratados,
pone a la gente en prisión y regula la vida en miles de formas. Y reclama
soberanía absoluta en su territorio. en contraste, la nación como grupo de
personas que se consideran vinculadas entre sí por vínculos como la lengua, la
cultura y la identidad histórica (Griffiths, O‘Callaghan & Roach, 2002, p. 213).
Las reflexiones sobre el Estado y la nación están presentes en las obras de
autores clásicos del pensamiento occidental. Aristóteles analizó las diferentes
formas de organización de las ciudades estado de la península helénica
plasmadas en sus constituciones. Cicerón pensaba en un Estado ideal que
reuniera las aspiraciones morales y materiales de los ciudadanos de Roma.
Agustín de Hipona reflexionó sobre la forma ideal de construir un Estado cristiano
210

que reflejara en el mundo la versión de orden celestial. Maquiavelo proponía la


creación de un Estado bajo el poder centralizado de un príncipe. Tiempo después,
los pensadores de la Ilustración como Voltaire, Montesquieu y Rousseau
reflexionarían sobre el ideal de un Estado con división de poderes. Por su parte,
Karl Marx pensaría en un Estado manejado por la mayoría (las clases
trabajadoras) y no por las minorías (aristocracia y burguesía) que sólo velaban por
sus intereses egoístas. Estas aportaciones eran también propuestas o proyectos de
Estado que resolvieran las crisis de orden político que los autores vivieron en su
tiempo. Entre los autores más que han reflexionado en las últimas décadas sobre
la nación, la identidad y el nacionalismo, como construcción histórica y discurso
ideológico, destacan Anthony Smith, Ernest Gellner, Benedict Anderson y Eric
Hobsbawm. En los siguientes apartados, se describirá cada concepto.

El Estado

El Estado es una estructura conformada por normas, reglas y leyes que permiten
el funcionamiento de diversas instituciones. El propósito del Estado es organizar la
vida, la convivencia y la interacción ordenada de una población determinada y
que se encuentra ubicada un territorio específico. Todo Estado tiene como
objetivo primordial, la defensa de su territorio, la administración de sus fronteras,
la protección de su población y la explotación de sus recursos naturales. Todo esto
será posible mediante el funcionamiento de las instituciones que permitan un
ejercicio adecuado de la administración y del poder. Una definición
contemporánea de Estado, muy útil y que hace eco del realismo político y del
constructivismo, la aporta Joel S. Migdal: ―El Estado es un campo de poder
marcado por el uso y la amenaza de la violencia y conformado por 1) la imagen
de una organización dominante coherente en un territorio, que es una
representación de las personas que pertenecen a ese territorio, y 2) las prácticas
reales de sus múltiples partes.‖ (Migdal, 2011, p. 35).
El Estado delimita sus fronteras. A lo largo de la historia esta delimitación
de las fronteras provocó innumerables guerras entre Estados vecinos. También, el
Estado determina cuáles son las características elementales de su población para
considerar quiénes deben y pueden ser ciudadanos del Estado. Esto también
provocó innumerables guerras a lo largo de la historia. La razón fundamental de
los conflictos por las fronteras y la población se explica porque el Estado pretende
organizar un territorio determinado dentro del cual la población gozará de
derechos y tendrá obligaciones específicas. Las guerras estallaban cuando los
Estados vecinos pretendían expandirse o reclamaban más territorio, o cuando
grupos determinados de la población (por ejemplo, los esclavos o los extranjeros)
reclamaban más derechos.
211

En la actualidad, el concepto de Estado se explica como una estructura


burocrática que ofrece derechos y exige obligaciones a sus ciudadanos. Las
nociones más progresistas sobre el Estado proponen un nuevo arreglo con la
población a la que llaman ciudadanía. La ciudadanía superaría al concepto de
población porque se trataría de un arreglo que no necesariamente se determinara
por elementos tradicionales. Generalmente, el ciudadano de un Estado lo es por
nacimiento. También lo puede ser por nacionalización y esto significaría cumplir
una serie de requisitos burocráticos para acceder a una ciudadanía reconocida
por el Estado. Por ejemplo, ingresar legalmente en el país, cumplir diferentes
trámites, notificar a las autoridades, afiliarse al ejército, trabajar y pagar
impuestos. La noción de ciudadanía equivaldría decir que un Estado puede
ofrecer derechos y exigir obligaciones a cualquier persona que esté dispuesto
libremente a aceptarlos, más allá del hecho inevitable de haber nacido en un país
determinado.

La Nación

En términos generales, el concepto de nación se le aplica a un conglomerado de


seres humanos (población) que supuestamente comparten una identidad común.
¿Qué significa compartir una identidad común? Significa que la población tiene
algunos rasgos físicos identificables y a esto se le llamarían criterios étnicos. Aquí
se puede incluir el uso de una lengua o idioma común. También significa que los
miembros de esa población han vivido en el mismo territorio a lo largo de muchas
generaciones y por lo tanto compartirían una historia común. De igual forma, se
considera que compartir una identidad común se refleja en las tradiciones sociales
y culturales, en las prácticas religiosas, en la música y la comida y hasta en los
valores morales y cívicos. Por lo tanto, ―la nación puede ser definida por factores
objetivos como una comunidad de personas históricamente constituidas a partir
de una lengua, un territorio o una economía común (Stalin); o por factores
subjetivos, como una comunidad imaginada‖ (Anderson) (Smith, 2001, p. 11).
En términos ideales, estos rasgos comunes lo que permitirían sería que una
población similar por su fisonomía física, por su lengua, por su historia, por sus
valores y tradiciones logre convivir de manera armónica. Sin embrago, los criterios
de identidad nacional son muy problemáticos, abren infinidad de discusiones y
generan muchos conflictos por que el mayor problema que enfrenta una
población es determinar quién pertenece a una comunidad nacional y quién no.
En este sentido, se generan conflictos respecto al uso de una lengua sobre otras,
al predominio de una religión sobre las demás, al poder político o económico de
una región dentro de la nación sobre otras regiones y a problemas étnicos y
raciales entre grupos humanos que se consideran a sí mismos superiores a los
demás.
212

A lo largo de la historia, la construcción de naciones generó innumerables


guerras civiles. Por ejemplo, en algún momento de su historia, en España se
impuso violentamente el uso del castellano como el idioma oficial intentando
eliminar el uso de otros idiomas o lenguas como el catalán, el euskera o el
gallego. En China, la región central dominada por una población que hablaba el
mismo idioma terminó imponiéndose en el resto del territorio sometiendo a las
regiones y pueblos que habitaban alrededor de sus fronteras. En Estados Unidos o
en Argentina, la construcción de una nación de origen europeo llevó al exterminio
de los pueblos nativos a los que no se les consideraba aptos ni merecedores de ser
parte de las naciones que se estaban construyendo. En Alemania durante el
régimen nazi, se persiguió a los alemanes judíos para quitarles sus propiedades,
expulsarlos del país y exterminarlos por no considerarlos parte de la nación
alemana. En Sudáfrica, durante la época del apartheid, los habitantes originales
de esas tierras vivían en un estatus de inferioridad respecto a los descendientes de
europeos (principalmente ingleses y holandeses) quienes se consideraban a sí
mismos los verdaderos ciudadanos de la nación. Como se indicó antes, el
problema histórico de todas las naciones ha sido determinar quiénes forman parte
de ellas y a quiénes excluyen. Esto se debe a que ideal clásico entre los siglos XVII
y XIX era que existiera un Estado por cada nación en la faz de la tierra.

El Estado nación

La estructura de normas e instituciones y de modelos de organización económica


y política que definen a un Estado se combina con una población que, a lo largo
del tiempo, ha ido construyendo sus criterios de identidad para conformarse en
una nación. El resultado es el modelo de Estado nación que actualmente consiste
en el esquema vigente de organización de los seres humanos en el planeta. Todos
vivimos dentro de algún Estado, con fronteras territoriales determinadas, con
leyes, bajo la autoridad de algún tipo de gobierno y compartiendo el espacio con
otros seres humanos. La variedad de Estados y de naciones que hay en el mundo
contemporáneo permite entender que la experiencia humana es compleja y
diversa. Por esta razón, hay muchas formas de Estados y de naciones.
Existen Estados que siguen funcionando bajo un esquema de poder basado
en el linaje familiar. A estos Estados les llamamos monarquías. El Reino Unido de
Gran Bretaña e Irlanda del Norte es un ejemplo de monarquía emblemático.
También podemos mencionar a España, Japón, Nepal, Marruecos y Arabia
Saudita, entre otros más, lo que demuestra que las monarquías siguen siendo
vigentes. En contraste, existen Estados republicanos cuyos gobiernos se
conforman mediante distintos tipos de ejercicios electorales para elegir a sus
gobernantes. Estados Unidos y Francia son los ejemplos emblemáticos de las
repúblicas democráticas contemporáneas. Ese modelo es compartido por todas
las naciones latinoamericanas y por muchas naciones en África, Asia, el Medio
213

Oriente y Europa. También es importante agregar que los Estados monárquicos


actuales pueden tener gobiernos electos democráticamente como ocurre en todas
las monarquías europeas y en Japón
Por supuesto, las formas y experiencias de formar gobiernos también varían
incluso dentro de las repúblicas. Hay gobiernos democráticos electos en América
Latina, pero algunos aplican políticas económicas y culturales conservadoras
llamadas de derecha y otros aplican políticas progresistas llamadas de izquierda.
Algunas repúblicas tienen un sistema de partido único como Cuba y China y otras
con sistemas de diversos partidos. Algunas repúblicas lo son nominalmente, es
decir, de nombre, pero en la realidad están bajo el dominio de algún gobierno
autoritario, militar o dictatorial como Bielorrusia en Europa, Siria en el Medio
Oriente o Guinea Ecuatorial en África. También, las repúblicas se pueden
organizar de manera centralizada o como federación, con estados o provincias
autónomas. Incluso, poblaciones como las de Samoa Estadounidense, Puerto
Rico y las Islas Vírgenes Estadounidenses viven bajo la forma de Estados libres
asociados, pero sin que sus ciudadanos reciban los beneficios plenos de cualquier
estadounidense.
Hay Estados nacionales tan extensos territorialmente y variados étnica,
religiosa y culturalmente que tienen dimensiones de imperios antiguos, como
Rusia, China e India. Y hay Estados nación tan pequeños como una ciudad, por
ejemplo, Ciudad del Vaticano, Mónaco, Hong Kong, San Marino o Singapur. Hay
estados que se proclaman totalmente homogéneos en el ámbito religioso como
Ciudad del Vaticano o Irán. Hay otros Estados nación que defienden su variedad
multicultural y se consideran cosmopolitas, en los que personas con diferencias
étnicas, culturales y religiosas viven protegidas por derechos universales, como
ocurre en Estados Unidos, en muchos países europeos, en la India y Sudáfrica y
en Argentina, Brasil y México como en el resto de los países latinoamericanos. Por
supuesto, no siempre habrá gobiernos en estos países que promuevan la
multiculturalidad y el cosmopolitanismo, y apliquen algún tipo de política anti
migrante o segregacionista.
Finalmente, junto con la diversidad de esquemas políticos y de dimensiones
geográficas o poblacionales, también hay Estados nación con importantes
diferencias económicas. Hay Estados nación muy ricos y poderosos como Estados
Unidos, China, Alemania o Japón y otros muy pobres y con economías débiles
como Haití, Etiopía, Madagascar y Afganistán. Hay Estados Nación ricos, pero
con una mala distribución de la riqueza y con altos índices de pobreza como
China, India, Brasil o México, y países muy pequeños, pero con poblaciones muy
prósperas y con una buena distribución de la riqueza como Singapur,
Luxemburgo, Mónaco, Bélgica o Finlandia. También hay Estados nación con un
modelo de libre mercado como Estados Unidos, los países europeos, Japón y
buena parte de América latina, y otros con economías controladas por el Estado
como Cuba, Venezuela, Angola, China o Corea del Norte. De igual forma, hay
Estados nación con modelos de producción industrial y de última tecnología como
214

los europeos, Australia, Corea del Sur, Estados Unidos, Japón e Israel y otros con
modelos de producción muy atrasados como Etiopía, Haití, Sierra Leona,
Nicaragua, Níger o Malawi.
Respecto a la diversidad de naciones en el mundo, hay muchas que se
encuentran en la diáspora, es decir, con su población repartida en diferentes
partes del mundo como ocurre con la nación gitana o los judíos. La diferencia
entre estas dos naciones es que, a finales de la Segunda Guerra Mundial, los
judíos gozaron de la creación de su propio Estado nación en Israel, mientras que
los gitanos no tienen un territorio propio con fronteras fijas. De igual forma, hay
poblaciones que se consideran naciones como los kurdos, los saharauis y los
palestinos que no cuentan con sus propio Estado nación a pesar de vivir en un
territorio especifico desde hace siglos. Hay otros pueblos que se consideran nación
y que han intentado crear su propio Estado nación como Escocia, Cataluña,
Euskadi y Quebec.
Por último, respecto al tema de la homogeneidad de la población, hay
Estados nacionales que comparten rasgos étnico-lingüísticos muy uniformes como
Finlandia, Hungría, Albania, la República de Irlanda, Túnez, Costa Rica, Uruguay,
Corea del Sur, Nepal y Japón. Otros tienen una importante diversidad étnica y
lingüística como la India y China, México, Perú y Bolivia, Ruanda y Burundi,
Sudán, Indonesia y Filipinas. Algunos Estados nación reconocen varias lenguas
oficiales dentro de su territorio como Canadá, Bélgica, España e India. Y otros
Estados nación, a pesar de su diversidad lingüística, mantienen un solo idioma
oficial como Estados Unidos y México. Aunque, esto último, no significa que no
reconozcan las lenguas originarias o indígenas que se hablen dentro de su país.

Conclusión

El Estado nación es un concepto que pretende explicar un fenómeno global que


implica la existencia de territorios con fronteras definidas, de distintos tamaños y
en los que viven poblaciones bajo la administración de gobiernos con distintos
modelos de poder. El Estado nación es vigente como forma de organización
política e identitaria y es la semilla de la que emerge el sistema internacional
contemporáneo. En este sistema, los Estados nación conviven y compiten,
interactúan en guerras o mediante tratados pacíficos, intercambia bienes y
servicios, explotan recursos naturales, construyen instituciones globales y son las
estructuras básicas que determinan el devenir de todos los seres humanos que
habitamos el planeta.

Preguntas guía
1 ¿Qué es el Estado?
215

2. ¿Qué definición de Estado propone Joel S. Migdal?


2 ¿Qué es la Nación?
3 ¿Qué es el Estado nación?
4 ¿En qué consiste el sistema internacional?
Línea del Tiempo

1492 1648 1776 1821 1957 1993 2011


La unión Con la Con el final La fecha Con la Con la El 9 de
de los firma de de la guerra simboliza el independen firma julio
reinos de los entre los triunfo de las cia de del nacería
Castilla y Tratado colonos naciones Ghana en Tratado Sudán del
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216

¿Sabías que? Las exposiciones mundiales


comenzaron en Londres en 1851. El título
de la primera exposición fue "Gran
Exposición de los Trabajos de la Industria
de Todas las Naciones". El propósito era
dar a conocer al gran público los avances
científicos, tecnológicos e industriales de
cada nación del mundo. México participó
por primera vez en la exposición mundial
de Filadelfia, Estados Unidos, en 1876.

Nacionalismo es fundamentalmente un principio


político, que sostiene que la unidad política y nacional
debe ser congruente. (Gellner, 1983, p. 1).
Interés nacional se refiere a aquellos intereses sociales
que tienen el poder de trabajar con el sistema político
para convertir sus preferencias en políticas públicas
(Trubowitz, 1998, p. 4).
Patriotismo es una combinación de cuatro actitudes: un
cariño especial por el país de uno, una sensación de
identificación con su país, un deseo por el bienestar de
su país y la voluntad de sacrificarse por él. (Nathanson,
citado por Primoratz y Pavkovic, 2011, p. 64).
Nativismo resalta la centralidad [importancia] del lugar
de origen y apego en su articulación de las
particularidades locales en contra de una abstracción
de la globalización del capitalismo y la modernidad.
(Lai, 2008, p. 4).
Soberanía es la autoridad suprema en un territorio
(Philpott, p. 18).
217

D. Bibliografía recomendada

Gellner, Ernest (1983). Nations and Nationalism. Ithaca, Cornell University Press.
Griffiths, Martin, O'Callagha, Terry and Roach, Steven C. (2002). International
Relations. The Key Concepts, Second Edition. London, Routledge.
Lai, Ming-yan (2008). Nativism and Modernity: Cultural Contestations in China
and Taiwan under Global Capitalism. Albany, State University of New York Press.
Migdal, Joel S. (2011). Estados débiles, Estados fuertes. México, Fondo de Cultura
Económica.
Philpott, Daniel (2008). ―Ideas and the Evolution of Sovereignty‖. En Sohail H.
Hashmi (ed.) State Sovereignty: Change and Persistence in International Relations.
University Park, The Pennsylvania State University Press, pp. 15-47.
Primoratz, Igor & Pavkovic, Aleksandar (2007). Patriotism: Philosophical and
Political Perspectives. England, Ashgate.
Smith, Anthony D. (2001). Nationalism. Malden, USA, Blackwell.
Trubowitz, Peter (1998). Defining the National Interest: Conflict and Change in
American Foreign Policy. Chicago, Chicago University Press.
218

Capítulo 13
La Diplomacia

Jessica Lillian De Alba Ulloa

Introducción

La diplomacia es un arte que llevan a cabo los diplomáticos. Una tarea que puede
significar la diferencia entre la paz y la guerra. Sin embargo, no es un concepto
fácil de definir, como tampoco son sólo los diplomáticos los que la llevan a cabo.
Su historia es igual de compleja que la historia de la humanidad. El capítulo inicia
con los objetivos del capítulo, las diferentes definiciones del concepto y una
historia breve de la misma. La segunda parte presenta el desarrollo de la
diplomacia a partir del siglo XIX hasta estos días, menciona los tipos más
importantes, su base jurídica y algunos autores y diplomáticos connotados.
Finaliza con conclusiones y bibliografía recomendada.

Objetivos del capítulo


 Desarrollar de manera sencilla el complejo concepto de diplomacia para el
estudiante de la disciplina de las Relaciones Internacionales.
 Describir, mediante un relato corto, sus orígenes e historia, en la que se
pueden identificar sus distintos periodos y evolución, para dar una idea más
completa sobre esta profesión y lo que significa para las Relaciones
Internacionales.

Definición de diplomacia
Sir Ernest Satow publicó un clásico sobre la práctica diplomática en 1917, en el
que definía diplomacia como ―la aplicación de inteligencia y tacto a la conducta
oficial de las relaciones oficiales entre gobiernos de estados independientes,
extendida en algunas ocasiones a sus reacciones con estados vasallos; o de
manera más breve, la conducción de negocios entre estados por medios
pacíficos‖ (citado en Black, 2010:12). Más tarde, Sir Harold Nicolson, diplomático
británico al igual que Satow, alertó sobre la infinidad de significados atribuidos al
término diplomacia. En su libro, publicado en 1939, escribía que en ocasiones, el
término se utilizaba como sinónimo de política exterior o de negociación, sin
automáticamente serlo, aunque dichas actividades formaban parte del quehacer
diplomático.
219

La diplomacia es una actividad esencialmente política que utilizada de


manera hábil y con suficientes recursos, es un ingrediente de poder. Su propósito
es que los estados aseguren los objetivos de su política exterior sin recurrir a la
fuerza, a la propaganda o a la ley. Consiste en la comunicación entre oficiales
designados para promover la política exterior e incluye actividades como la
recolección de información, la aclaración de intenciones y la generación de buena
voluntad. Hasta antes de que Edmund Burke, parlamentario británico, acuñara el
término ―diplomacia‖ en 1796 para llamar así al conjunto de dichas actividades,
se conocía como ―negociación‖. Junto con el equilibrio de poder que refleja y
refuerza, la diplomacia es la institución más importante de la sociedad de estados
(Berridge 2015).
Otra definición la describe como un enfoque pragmático para gestionar las
relaciones entre los estados y otras instituciones en el espacio intergubernamental,
para llegar a la resolución pacífica de conflictos (Stanzel 2018). Lo que tienen en
común estas definiciones es, en primer lugar, a la diplomacia como algo que lleva
a cabo el Estado para articular y coordinar intereses. Esto se logra por diversos
medios, mediante visitas, correspondencia, pláticas privadas, intercambios de
puntos de vista, cabildeo, amenazas y otras actividades relacionadas. Aun cuando
se piensa que la diplomacia está relacionada con la actividad pacífica, la línea
entre ésta y la violencia puede ser muy delgada (Barston 2014).
Actualmente, no solo los estados participan en la diplomacia ni los temas
son solamente tradicionales. Los términos ―diplomacia del petróleo‖, ―diplomacia
de recurso‖, ―diplomacia del conocimiento‖, ―diplomacia emocional‖ y
―gobernanza global‖, por mencionar algunas, van más allá de la concepción
político-estratégica del término. La diplomacia es practicada por los ministerios de
relaciones exteriores y los diplomáticos, pero también por consejeros, enviados,
oficiales de otros ministerios y agencias, oficiales de organismos multilaterales,
Organizaciones No Gubernamentales (ONG) y la misma sociedad en conjunto o
de manera individual, que hace demandas o quiere influir mediante las redes
sociales u otros mecanismos (Barston 2014; Stanzel 2018).

Origen de la diplomacia
La diplomacia en el sentido de la conducta ordenada de las relaciones entre un
grupo de seres humanos y otro grupo ajeno a ellos mismos es mucho más antigua
que la historia. La primera práctica diplomática documentada data de hace 3400
años entre la Dinastía XVIII de Egipto y otras grandes potencias en el Antiguo
Oriente Próximo, mediante las Cartas de Amarna sobre matrimonios entre
dinastías, comercio, problemas legales, entre otros. Posteriormente se encontraron
registros de relaciones entre los ―Grandes Reyes‖ del cercano oriente hacia el final
del segundo siglo AC. Las ciudades-Estado griegas y los trabajos de Tucídides han
provisto información sobre la práctica diplomática en Esparta en 432 AC
(Nicolson 1939; Berridge 2015; Black 2010).
El sistema de ciudades-Estado favoreció una diplomacia más sofisticada.
Las misiones residentes comenzaron a surgir, utilizando a los ciudadanos locales
220

conocidos como proxenos (Berridge 2015). Éstos no se entrenaban para sus


oficios, sino que se dedicaban a facilitar hospitalidad a los ciudadanos de sus
ciudades-patrocinio y a representar a estos estados en el extranjero. Junto con los
proxenos, surgieron los presbeis, enviados que tenían como objetivo denunciar
ofensas contra su Estado, buscar la liberación de sus ciudadanos hechos
prisioneros, transmitir la voluntad de la autoridad central para concluir la paz o
concretar una alianza. Tenían una gran capacidad de oratoria y por esta
característica eran elegidos, pues tenían que convencer mediante el discurso.
Los estudios sobre diplomacia consideran que su evolución hacia la época
moderna tuvo sus orígenes en la península itálica a finales del siglo XV. La
palabra deriva del verbo griego diploun que significa ―doblar‖. En el Imperio
romano los pasaportes y documentos que permitían el paso por las carreteras
eran estampados en placas metálicas dobladas y cosidas que se llamaban
―diplomas‖ (Berridge 2015; Nicolson 1939). El uso de la palabra se extendió para
designar otros documentos oficiales, especialmente los que conferían privilegios o
acuerdos con comunidades extranjeras. A medida que los tratados se
acumulaban, empleados capacitados comenzaron la tarea de archivar estos
documentos. A estas ocupaciones se les llamó ―res diplomática‖ o ―negocios
diplomáticos‖, asuntos relacionados con archivos o diplomas.
Los papados y las cancillerías utilizaron los archivos durante la Edad Media
bajo la dirección y autoridad de los ―maestros de los rollos‖. La cancillería
carolingia fue puesta a cargo de un funcionario, el canciller, título que deriva de
cancellarius, usado para designar al cuidador o portero de los tribunales. Ningún
edicto real era legal si no llevaba la firma del canciller, sistema que Guillermo el
Conquistador estableció en Inglaterra (Nicolson 1939). En la república romana, la
diplomacia se utilizaba para temas legales y comerciales. Los representantes
diplomáticos se llamaban legatus. Pese a la larga duración del Imperio romano, la
diplomacia no tuvo gran avance porque no se consideraba un instrumento
fundamental (Nicolson, 1939).
La división medieval y moderna-temprana dio como resultado a
Constantinopla como la capital del imperio Bizantino medieval y de 1453 al
moderno-temprano otomano. Con las tradiciones de la diplomacia de Grecia y
Roma, vino también la eclesiástica. El colapso del Imperio Romano de Occidente
en el siglo V dejó a la Iglesia como el cuerpo supranacional en Europa occidental,
con personas más educadas y políticamente informadas. Los clérigos
desempeñaron un papel clave en la diplomacia medieval europea (Black 2010).
Con un poder limitado y con enemigos en todas sus fronteras, la diplomacia era
una necesidad para el Imperio bizantino. Se valieron de protocolos, ceremonias,
matrimonios, retórica y redes de inteligencia para hacer alianzas. Enviaron a sus
nobles y clérigos de confianza al exterior, a quienes se atribuye la práctica de
enviar informes diplomáticos regulares. También la primera oficina de Relaciones
Exteriores: la oficina para los Bárbaros. El Imperio logró forjar una red de
relaciones interestatales que sistematizó por medio de tratados, leyes y prácticas
diplomáticas. Toda la red de diplomacia desplegada junto con la religión sirvió
221

para contener la expansión del islam a Europa del Este y asegurar su


supervivencia por más de mil años.
En el Renacimiento la diplomacia comienza a tomar su forma actual. En
este periodo, las ciudades-Estado italianas iniciaron el intercambio de
embajadores residentes (Nicolson 1939). Venecia fue la primera en hacerlo en el
siglo XIV, pues su prosperidad y poder dependían de un buen conocimiento sobre
la economía y sobre las condiciones políticas de los estados con los que
comerciaban. El sistema italiano, cuyo espíritu y métodos fueron descritos por
Nicolás Maquiavelo, evolucionó hacia el francés, sistema diplomático
completamente desarrollado y base del sistema moderno, esencialmente bilateral
(Berridge 2015). El cardenal Richelieu, jefe de ministros del rey Luis XIII, promovió
la raison d’état (razón de Estado), que sostenía la supremacía del bien del Estado,
fijando alianzas e intereses como única consideración.
Para cuando se concluyó el Tratado de Westfalia en 1648, la diplomacia
de las cortes fue disminuyendo y los diplomáticos profesionales fueron
conformando un cuerpo con características y métodos de trabajo propios. El
idioma francés fue sustituyendo al latín como lenguaje diplomático (Nicolson
1939; Hohenecker 2012). El flujo constante de información de los embajadores
dio pie para la creación de burocracias que procesaran, cotejaran la información y
enviaran instrucciones. A principios del siglo XVIII todos los estados europeos
administraban sus relaciones mediante departamentos de relaciones exteriores
con un ministro a la cabeza (Doerr 2010; cf. Black 2010).

Desarrollo de la diplomacia a partir del Congreso de Viena

El Congreso de Viena, parteaguas en la historia de las relaciones internacionales,


se celebró en 1815 para poner fin a las guerras napoleónicas. El ministro
austriaco Klemens von Metternich, diseñó un sistema de estados mediante la
coexistencia de los cinco mayores poderes de Europa. El Concierto de Europa se
mantuvo relativamente estable hasta la Primera Guerra Mundial, salvo el periodo
de la Guerra de Crimea. Los representantes en Viena acordaron el Règlement que
codificaba el derecho diplomático de origen consuetudinario, completado en
1818 por el Protocolo de Aix-la-Chapelle. Éste determinó las normas y prácticas
diplomáticas sobre el estatus legal que los soberanos y las diferentes entidades
políticas, reconociendo formalmente al Embajador extraordinario y
plenipotenciario; a enviados y ministro acreditados ante un soberano y al
Encargado de Negocios acreditado ante los ministerios de asuntos extranjeros
(Nicolson 1939; Black 2010; Greppi 2013).
Sólo las grandes potencias tenían intercambios a nivel de embajador, pero
estos arreglos avanzaron las posiciones de los estados más pequeños
expandiéndose hacia las colonias en África, Asia y otros países con los que
comerciaban. Las potencias comenzaron la práctica del reconocimiento a estos
estados, lo que les daba de manera tácita un lugar en el mundo (Greppi 2013;
Black, 2010). A mediados del siglo XIX, el mundo estaba inmerso en una
222

dinámica de realpolitik surgida del choque entre la Ilustración con las realidades
de la política de poder. Sus principales actores: el Conde Camillo Cavour, primer
ministro del Estado italiano de Piedmont; Louis-Napoléon (Napoléon III),
emperador de Francia; y Otto von Bismarck, canciller de Prusia y posteriormente
de Alemania, quien la unificó en 1871, desplazando a Francia como centro de la
diplomacia europea y de poder (Doerr 2010; Black 2010). El oficio diplomático
también tuvo cambios. Los enviados y representantes provenían de las familias
reales, costumbre que fue decreciendo a medida que el oficio se fue
profesionalizando, aunque seguía siendo asunto de la aristocracia. Los exámenes
para ingreso se introdujeron en Prusia en 1827, en Reino Unido en 1856 y en
Francia en 1877 (Black 2010).
A inicios del siglo XX, el sistema francés se modificó sin transformarse. La
―diplomacia abierta‖ de conferencias, en particular la Liga de Naciones,
simplemente fue insertada en la red de comunicaciones bilaterales. Aunque los
estados buscaron formas de evitar las conflagraciones mediante arbitrajes
obligatorios, leyes de neutralidad y las conferencias de paz de La Haya de 1899 y
1907, el sistema no soportó las consideraciones políticas, estallando la Primera
Guerra Mundial (Black 2010). Después de la guerra, muchas voces condenaron la
―vieja diplomacia‖ secreta. El presidente estadounidense Woodrow Wilson y la
Unión Soviética, por separado, promulgaron los principios para una ―nueva
diplomacia‖ abierta. Wilson propuso la creación de la Liga de las Naciones y
planteó catorce puntos para diseñar un nuevo orden mundial (Doerr, 2010). El
gobierno soviético publicó un decreto que proclamaba una nueva diplomacia y
exigía el fin de la diplomacia secreta, lo que tenía como objetivo apoyar las
revoluciones en otros países (Black, 2010).
La Conferencia de Paz de París de 1919-1920 fue la primera reunión
internacional que adoptó la nueva diplomacia como principio organizacional y
reemplazó el idioma francés por el inglés. Sin embargo, su idealismo quedó en el
discurso. Las negociaciones fueron conducidas por los primeros ministros francés
Georges Clemenceau, inglés Lloyd George, italiano Vittorio Orlando (que poco
después se retiró de las negociaciones) y el presidente Woodrow Wilson. Unos
cuantos acordaron el reparto de territorios y las reparaciones de guerra, ambos
con repercusiones trascendentales en el siglo venidero. De cualquier manera, la
nueva diplomacia, la democrática, pedía mayor transparencia y participación del
público (Nicolson 1961). Había un sentido creciente de la comunidad de
naciones; una mayor apreciación de la importancia de la opinión pública; y un
rápido aumento de las comunicaciones (Nicolson 1939). Las reuniones, en lugar
de ser bilaterales, incluían a un número mayor de estados. Los diplomáticos ya no
eran sólo aristócratas, sino personas provenientes de grupos sociales diversos y
con diferencias ideológicas. Sin embargo, la pérdida de territorios, el fracaso de la
Liga y las crisis económicas que sufrían la mayoría de los países dieron entrada a
la segunda gran guerra en 1939 (Doerr 2010).
Al finalizar la Segunda Guerra Mundial, inició la Guerra Fría. La diplomacia
de la posguerra se reflejó en el mundo bipolar que emergió con Estados Unidos y
223

la Unión Soviética como superpotencias enfrentadas. En 1945 en San Francisco,


Estados Unidos, los representantes de varios países acordaron el establecimiento
de una organización que sustituyera a la Liga de Naciones, la Organización de las
Naciones Unidas (ONU). A partir de entonces se crearon varias organizaciones
para resolver problemas específicos en áreas de salud, alimentación, educación,
trabajo, entre otras. Durante la Guerra Fría, el concepto de diplomacia nuclear
prevaleció en todo momento hasta la desaparición de la Unión Soviética en 1991.
La expansión de la comunidad internacional después de 1945 tuvo efectos
en el estilo de la diplomacia; en la entrada en vigor de los convenios; en las
agendas y procedimientos de las instituciones internacionales; y en el surgimiento
de una gran variedad de conferencias de la ONU, como el cabildeo, la
diplomacia de pasillo y la institucionalización de diferentes grupos, como el Grupo
de los 77 (convertido en G-118 más China), que han modificado la forma en la
que la diplomacia se lleva a cabo (Barston 2014). Una vez terminada la Guerra
Fría, el mundo se encontró con Estados Unidos como la superpotencia. La
diplomacia siguió su evolución dejando el conflicto ideológico atrás, con la
excepción de algunos estados como Cuba, Corea del Norte y Venezuela. Los
temas ahora también incluyen las relaciones comerciales y económicas, que juega
un papel importante en la diplomacia estatal. Lo mismo, la participación de un
mayor número de actores fuera de los ministerios de relaciones exteriores y su
burocracia. Los embajadores siguen siendo importantes, pero son un elemento
más dentro de la diversidad existente. Sin duda, la diplomacia sigue evolucionado,
aunque conserva muchas de sus características originales. Actualmente existen
varias clasificaciones de diplomacia, dependiendo de los actores y los temas,
descritas a continuación.

Tipos de diplomacia

Diplomacia bilateral. Refleja vínculos históricos, alianzas, la posesión de recursos y


límites territoriales. Supone, además, un sentido de control, gestión y de selección.
Su desventaja es que consume mucho tiempo y limita los contactos
internacionales. Las relaciones especiales bilaterales se distinguen por altos
niveles de coordinación militar-burocrática, por cumbres, cooperación política y
una red de tratados formales. Las relaciones especiales implican arreglos secretos
sobre inteligencia, suministro de armas y de seguridad. También son un vehículo
para asegurar el acceso a los mercados internacionales, particularmente para los
estados pequeños o en vías de desarrollo. También dan forma a las relaciones
bilaterales ―encubiertas‖ entre aquellos estados con altos intereses compartidos
pero con factores que les impiden conducir sus relaciones de manera abierta
(Barston 2014).

Diplomacia multilateral. Se ha convertido en un rasgo de la diplomacia moderna,


llevada a cabo a través de instituciones internacionales y regionales, conferencias
permanentes o ad hoc, ―foros informales‖ como el G-20, en donde se trata una
224

gran diversidad de temas. Hay factores generales que han influido en el


crecimiento del multilateralismo. Las instituciones proporcionan un foro en el que
se demuestra su igualdad soberana, ocultando mas no desapareciendo, las
disparidades de poder económico o de otro tipo. Las grandes potencias tienen
otra vía de influencia, pero al mismo tiempo, los estados menores tienen un lugar
permanente donde hacer oír su voz (Berridge 2015). La diplomacia de
conferencias dio ímpetu a la diplomacia bilateral, pues da oportunidad a los
participantes de discutir temas fuera de la agenda y para aquellos estados que no
tienen relaciones diplomáticas con otros. También es importante porque puede
iniciar rondas de conversación sobre temas espinosos que de manera bilateral son
difíciles de tratar (Berridge 2015).

Diplomacia de Cumbres. Este tipo de reuniones bilaterales o entre más de tres


estados, se dan en el más alto nivel de autoridad política: jefes de estado y de
gobierno, jefes de organizaciones internacionales, líderes de facciones en guerras
civiles, entre otros. Los diplomáticos la consideran un insulto a su competencia y
una amenaza (limitada) a sus carreras. Argumentan que los jefes de Estado y
Gobierno no necesariamente tienen todas las herramientas necesarias para una
negociación, lo que puede llevar a un fracaso más estruendoso. Ejemplo, las dos
Cumbres entre el presidente de Estados Unidos, Donald Trump y Kim Jong-un, el
líder de la República Popular Democrática de Corea, en 2018 y 2019 para
desnuclearizar al país asiático. No solo no se llegó a un acuerdo, sino que el líder
norcoreano buscó posteriormente una cumbre con el presidente de Rusia,
Vladimir Putin, para evaluar otras opciones. Están, además, los altísimos costos de
la organización de estas reuniones, principalmente por motivos de seguridad. CBC
News informó que el costo de la cumbre del G7 en Canadá en 2018, superó los
$200 millones de dólares. Sin embargo, las cumbres pueden ser importantes por
su enorme simbología y propaganda (Berridge 2015).

Diplomacia parlamentaria. Son las actividades de carácter constitucional que los


parlamentos realizan en materia de política exterior, como la aprobación de
tratados internacionales, la ratificación de los nombramientos diplomáticos, el
análisis de la política exterior, el permiso para que tropas militares puedan salir del
territorio nacional, entre otras. También comprende las actividades de diputados y
senadores en visitas al exterior o participación en organismos internacionales
como la Unión Interparlamentaria (De Alba Ulloa y Velázquez Flores 2018).

La paradiplomacia o las Relaciones Internacionales de los gobiernos subestatales.


Se refiere a las actividades de los gobiernos locales, ya sea entidades federativas o
municipios que establecen vínculos con otros actores globales como gobiernos,
parlamentos, organizaciones internacionales y empresas multinacionales. Las
estrategias son el cabildeo, la creación de redes internacionales (de migrantes, de
protección al medio ambiente), la utilización de los medios de comunicación para
manifestar sus intereses y promover ciertas políticas. En algunos casos las
225

legislaturas locales tienen comités de asuntos exteriores. Cada vez es más


frecuente que los gobernadores viajen al extranjero para promover los intereses de
sus estados (De Alba Ulloa y Velázquez Flores 2018; cf. Schiavon 2018).

Diplomacia pública. Es la relación que establece un gobierno con la sociedad de


otro país con objeto de influir, mejorar su imagen y generar poder suave. Los
gobiernos buscan contacto con estudiantes, empresarios, medios de
comunicación, partidos políticos y organizaciones de la sociedad civil para hacer
propaganda a su favor. En los últimos años se le ha dado un renovado énfasis en
Occidente, principalmente por temor a las consecuencias de la creciente
hostilidad popular en el mundo musulmán. Es frecuentemente llevada a cabo por
los ministerios de relaciones exteriores y la tarea más importante de los
embajadores (De Alba Ulloa y Velázquez Flores 2018; Berridge 2015).

Ciberdiplomacia. La revolución en la tecnología de la información y las


comunicaciones ha tenido efectos importantes sobre la conducción de la
diplomacia. Los estados, organizaciones e individuos utilizan diversos métodos
cibernéticos, elevando la batalla por las ideas en las relaciones internacionales y
convirtiéndose en medios cruciales que traspasan fronteras y son inmediatos. Los
medios se enfocan en un tema que no es necesariamente constante, pero que
altera el ritmo de la diplomacia y que tiene que ver con intereses privados. Su
monetización ha impulsado el desarrollo técnico en sistemas de comunicaciones
personales, convirtiéndolos en una herramienta diplomática esencial. Al mismo
tiempo, los sistemas son vulnerables, haciendo vulnerables a todos los usuarios
(Barston 2014).
Existen otros tipos de diplomacia, que son más especializados y tienen que
ver con temas puntuales que son tratados tanto por embajadores, como por otros
oficiales y actores de la diplomacia. Ejemplos son la diplomacia financiera, del
comercio, del dólar, ambiental, de la salud, cultural, ciudadana, de enlace
(shuttle diplomacy), entre otras.

Convenciones diplomáticas y autores

Las relaciones diplomáticas son en sí mismas el tema de toda una serie de


tratados. Si en 1815 y 1818 se legisló al respecto, fue hasta el 18 de abril de
1961 que esas reglas se actualizaron mediante la Convención de Viena sobre
Relaciones Diplomáticas junto con dos protocolos adicionales. La Convención
codificó las prácticas de temas relacionados con las misiones diplomáticas,
incluida la protección de los locales y las inmunidades diplomáticas. Más tarde, el
24 de abril de 1963, la comunidad internacional también acordó normas
comunes sobre Relaciones Consulares. Otras convenciones internacionales
relacionadas con la base legal de las relaciones entre estados u organismos
internacionales incluyen la Convención de Viena sobre el Derecho de los
226

Tratados, firmada el 23 de mayo de 1969 y la Convención de Viena sobre el


Derecho de los Tratados entre Estados y organizaciones internacionales o entre
Organizaciones, suscrita el 21 de marzo de 1986. Con respecto a los autores
sobre diplomacia, la lista puede ser exhaustiva. La tabla 1 incluye tanto autores,
como diplomáticos con trayectorias destacadas. Es por supuesto, una lista muy
limitada.
Tabla 1. Autores de diplomacia
Abraham de Wicquefort
Diplomático de origen holandés, que pasó la mayor parte de su carrera en
París. Su libro The Embassador and His Functions se convirtió en el manual
de diplomacia más respetado del siglo XVIII.
Sir Ernest Satow
De origen británico, escribió sobre el concepto de diplomacia, su
organización y práctica, teniendo al Reino Unido en el centro. Diplomatic
Practice, es un libro de cabecera para diplomáticos.
Harold Nicolson
Provenía de una familia diplomática y entre sus muchos libros había media
docena sobre diplomacia. Dos son clásicos: Diplomacy y The Evolution of
Diplomatic Method.
Henry Kissinger
Secretario de Estado y Asesor de Seguridad Nacional de EE.UU. bajo
Richard Nixon y Gerald Ford. Connotado diplomático y autor de varias obras
fundamentales como Diplomacy y White House Years.
Geoff Berridge
Fundó el Centro Leicester para el Estudio de la Diplomacia en 1994 y fue
Editor General fundador de la serie de Estudios de Diplomacia Palgrave-
Macmillan, entre otros proyectos. Sus libros de texto estudiantes de
diplomacia son indispensables.
Matías Romero
Diplomático mexicano que participó en las negociaciones del Tratado
McLane-Ocampo y fortaleció la cooperación con el gobierno de Estados
Unidos, asegurando el apoyo para la causa liberal de Juárez. Escribió sobre
temas diplomáticos, económicos y comerciales.
Isidro Fabela
Entre otros, diplomático y académico mexicano. Que destacó como escritor
en el género del cuento, pero que como coordinador de la Comisión de
Investigaciones Históricas de la Revolución Mexicana, editó de la Historia
diplomática de la Revolución Mexicana.
Olga Pellicer
Aunque no de carrera, tuvo una trayectoria muy destacada en la diplomacia
mexicana. Es autora de varias obras sobre política exterior y sobre
diplomacia multilateral. No es la única mujer que sobresalió en la
diplomacia, pues están los casos de Amalia Castillo Ledón, primera mujer
embajadora; Carmen Moreno Toscano, quien se destacó en la diplomacia
227

multilateral, al igual que Aída González Martínez y Rosario Green Macías,


ambas embajadoras eminentes. Sin embargo, su producción literaria con
respecto a la diplomacia no fue grande, a excepción de Green, que tampoco
pertenecía al Servicio Diplomático Mexicano (SEM).

Conclusiones o consideraciones finales


La diplomacia es tan antigua, como lo son las civilizaciones. Sin embargo, con
ellas ha evolucionado y se ha ido perfeccionando en lo que es hoy, el arte de
manejar las relaciones, primero, entre estados, y después, con los demás actores
del sistema internacional. El primer periodo va de 476 a 1475 cuando la
diplomacia estaba completamente desorganizada. El segundo período se extiende
de 1473 hasta 1914 representado por el Sistema de Estados Europeos. El tercer
periodo fue inaugurado por Wilson en lo que se conoce como diplomacia
democrática. Actualmente, los cambios sustantivos son derivados del aumento en
los medios de comunicación y los actores diplomáticamente activos.Sin embargo,
aunque los aspectos prácticos de la digitalización, las nuevas sensibilidades de
diversos públicos a las políticas exteriores y la desagregación de actores son
diferentes para un diplomático en el siglo XXI, los principios de la diplomacia los
mismos. Está atrapada en la continua disputa entre nuevas demandas
tecnológicas y expectativas de nuevos actores y públicos, así como a los cambios
sociales internos. Pero al mismo tiempo, sujeta al racionalismo pragmático de los
estados-nación que tienen que lograr la consecución de sus intereses mediante
estrategias legítimas en el ámbito internacional sin recurrir a la fuerza. Así, la
diplomacia y los diplomáticos son y seguirán siendo parte fundamental de las
Relaciones Internacionales.

Preguntas guía
1. ¿Qué elementos en común tienen las distintas definiciones de diplomacia?
2. ¿Qué periodos se identifican como cambios sustantivos en el desarrollo de la
actividad diplomática?
3. ¿Qué tipos de diplomacia existen y cuáles son sus ventajas y desventajas?
4. ¿Cuáles son los fundamentos legales del quehacer diplomático?
5. ¿Los cambios actuales han modificado la actividad diplomática?

D. Bibliografía utilizada y recomendada


Balzacq, T.; Charillon, F.; et Ramel, F. (eds.) (2018). Manuel de Diplomatie. Paris:
Presses de Sciences Po.
Barston, R. P. (2014). Modern Diplomacy (4th ed.). London & New York:
Routledge.
Berrigde, G. R. (2015). Diplomacy. Theory and Practice (5th ed.). NY: Palgrave
MacMillan.
228

Black, J. (2010). A history of Diplomacy. London: Reaktion Books.


De Alba Ulloa, J.L. & Velázquez Flores, R. (2018). La diplomacia: concepto,
origen, desarrollo histórico y tipos. En R. Velázquez Flores, S.G. González Cruz,
& D.H. García Waldman (eds.), Teoría y Práctica de la Diplomacia en México:
Aspectos Básicos (15-49). México: UANL-de Laurel.
Doerr, P. W. (2010). Diplomacy. In W. H. McNeill, J. H. Bentley & D. Christian
(eds.). Berkshire encyclopedia of world history, 2 (534-538), Great Barrington,
MA: Berkshire Publishing.
Greppi, E. (2013). La diplomatie cavourienne et les nouveaux usages du droit
international. Studi Piemontesi, 42(1), 27-47.
Hohenecker, L.L. (2012). Le rôle de la langue française dans les relations
internationals. Synergies Pays germanophones, n° 5, 187-196.
Kissinger, H. (2014). World Order. London: Penguin Books.
Nicolson, H. (1939). Diplomacy. London: Oxford University Press.
Nicolson, H. (1961). Diplomacy Then and Now. Foreign Affairs, 40(1), 39-49.
Schiavon, J. A. (2018). Comparative Paradiplomacy. London & New York:
Routledge.
Stanzel, V. (ed.) (2018). New Realities in Foreign Affairs: Diplomacy in the 21st
Century. Research Paper. Berlin: Stiftung Wissenschaft und Politik (SWP)
German Institute for International and Security Affairs.
229

Capítulo 14
La Negociación

Jessica Lillian De Alba Ulloa

Introducción

La negociación está inmersa a nivel personal, grupal o internacional en todos los


ámbitos de los asuntos humanos. Diversos actores discuten sobre el
establecimiento de límites territoriales, control de armas, fin de hostilidades,
reducción de la contaminación, protección de especies en peligro de extinción,
libre comercio, sistemas monetarios u otros temas compartidos. La negociación es
un conjunto único de interacciones sociales en donde los negociadores difieren
pero tienen necesidades o deseos complementarios. Esto es lo que los lleva a la
mesa de discusiones.
Antes de la aplicación de las ciencias sociales del comportamiento a
principios de la década de 1960, los estudios de negociación internacional se
trataron como parte de la historia diplomática, centrada en un conjunto de
estudios de casos ad hoc que interpretaba cada evento como único. Sin embargo,
el estudio de las negociaciones internacionales, que se llevan a cabo entre
Estados o entre Estados y organizaciones internacionales, apareció en 1964 con
Iklé, Sawyer, Guetzkow y Zartman como autores principales. Desde entonces
existe una multiplicidad de estudios sobre el tema.
Las negociaciones internacionales tienen características que las distinguen
de las negociaciones nacionales, como los aspectos políticos y legales,
económicos, el papel desempeñado por los gobiernos, el riesgo de inestabilidad y
cambio, el papel de las ideologías y las diferencias culturales. Los diferentes
autores distinguen varios tipos de negociaciones internacionales, por ejemplo,
negociaciones diplomáticas, bilaterales o multilaterales de tipo político, de
conflicto, comercial o social.
Este capítulo describe las características básicas de las negociaciones, así
como las estrategias y el proceso de la negociación. Enseguida menciona las
teorías de la negociación más significativas, para finalizar con una breve
explicación sobre las negociaciones multilaterales. Concluye con las
consideraciones finales y la bibliografía recomendada.

Objetivos del capítulo


230

 Explicar las características de la negociación


 Describir el proceso de la negociación y sus características
 Puntualizar los elementos de las negociaciones multilaterales

Definición de negociación
Una definición clásica de negociación es el proceso en el que se presentan
propuestas explícitas con el fin de llegar a un acuerdo sobre un intercambio o
sobre la realización del interés común donde intereses en conflicto están presentes
(Iklé 1964). Jeong (2016) define la negociación internacional como una
interacción estratégica entre diversos tipos de actores comprometidos en el
establecimiento de condiciones para mejorar el bienestar mutuo en varios ámbitos
de los asuntos mundiales. Este concepto dedica mayor atención a las estrategias
de los negociadores para influir en el comportamiento del otro, así como a los
patrones de competencia y de cooperación.

Desarrollo
La negociación internacional es un fenómeno divergente. Sus múltiples factores,
como son actores e idiosincrasias, tienen un impacto en el juicio del negociador
sobre sus propios intereses, sobre los motivos del otro y sobre el entorno de las
interacciones. Las características de cada negociación varían de acuerdo con los
sistemas de toma de decisiones, las características del tema a tratar, así como la
dinámica de las interacciones entre los negociadores. Los aspectos estratégicos de
la negociación han sido estudiados en el contexto de la cooperación y la
competencia y el resultado de la toma de decisiones refleja el grado de
divergencia o convergencia en los objetivos (Jeong 2016).

Características básicas de las negociaciones


Las características tienen que ver con el número de partes y de temas. Estos dos
elementos tienen implicaciones para los cursos de acción que determinan las
dinámicas de la negociación. El nivel más simple es un encuentro bilateral sobre
un solo tema, con un resultado único de ganar-perder. En negociaciones
competitivas las partes equiparan el valor de los recursos limitados con intereses
opuestos (Raiffa 1982). Por ejemplo, en conflictos de soberanía territorial de una
pequeña isla del sudeste asiático entre China y Japón, uno gana y el otro pierde.
Si no hay estándares mutuos de justicia, habrá pocos puntos de acuerdo (Jeong
2016). El aumento en el número de partes cambia las interacciones de la
negociación y las opciones disponibles para cada parte, así como los resultados
posibles. Abre la posibilidad de agrupar temas sobre la base de afinidades, hasta
relegar las negociaciones a encuentros bilaterales. Si no es posible una reversión
al bilateralismo, los negociadores pueden formar una serie de coaliciones
transversales que junten acuerdos a partir de una serie de temas, como sucede en
los pactos multilaterales (Jeong 2016; Berrigde 2015).
Los actores son por lo general llamados ―negociadores‖, aunque el término
más común en la literatura de negociación es ―actores‖. Éstos pueden ser de
231

diferentes tipos: un individuo, un grupo, un equipo negociador, una delegación,


términos también traducidos como ―partes en la negociación‖. También hay
terceras personas o grupos, por ejemplo, expertos, mediadores, representantes de
grupos de interés, constituyentes, entre otros.

Estrategias de negociación
Una negociación generalmente va de una estructura distributiva de suma cero a
una integrativa de ganar-ganar. En la primera, lo que gana una parte lo pierde la
otra. En el otro extremo, los negociadores tienen intereses compartidos o
complementarios, lo que les permite participar en una solución integradora que
aumente el valor para todos. Entre las estructura distributiva e integrativa se
localiza una amplia gama de situaciones de ―motivos mixtos‖ que contienen tanto
intereses comunes como en conflicto, como lo muestra la figura 1 (Jeong 2016;
Starkey, Boyer & Wilkendeld 2015).

Figura 1. Estructura de la negociación

Figura 1. Elaboración propia con información de Jeong 2016.

Por lo general, los intereses opuestos generan un comportamiento más


competitivo para tratar de obtener una ventaja relativa en la división de recursos
fijos, además de que una estrategia distributiva implica un proceso de
valorización. En cambio, un enfoque integrativo busca ganancias conjuntas al
ampliar los beneficios disponibles para todas las partes. Las estrategias
cooperativas son esenciales, pues tienen que crear una mayor cantidad de valor
para compartir. Cabe señalar que la creación de valor no necesariamente elimina
el aspecto competitivo de la negociación, pues las partes pueden recurrir a la
competencia exigiendo una mayor participación mediante una negociación
distributiva. A medida que las estrategias integrativas y distributivas se vuelven
elementos interdependientes dentro de una misma negociación, existe una
tensión entre la reclamación y la creación de valor dentro de un proceso de
conflicto y cooperación (Jeong 2016).
Otro componente importante es el rango de negociación. Para cada
negociador, los acuerdos posibles se encuentran en un rango de resultados desde
un límite superior a uno inferior. El límite superior es el punto de aspiración de un
negociador y el inferior se identifica como un punto de reserva, es decir, de
alejamiento. Un rango de negociación es un conjunto de puntos de acuerdo que
cada parte prefiere sobre un resultado sin acuerdo (ver figura 2) (Raiffa 1982).
232

Figura 2. Zona de Acuerdo y Punto de Reserva

Figura 2. Elaboración propia con información de Raiffa 1982.

Si un espacio de negociación permite solo una división más o menos lineal,


los negociadores llegarán a un acuerdo a través de concesiones hasta que las
posiciones de las partes converjan en algún lugar en el medio. Si no hay tal
espacio de negociación, una o más partes pueden percibir erróneamente que
existe ese espacio o puede haber un conflicto de intereses real, lo que hará difícil
un acuerdo. En la negociación bilateral, los resultados están generalmente dentro
del espacio de negociación que existe entre los extremos opuestos de los dos
niveles de reserva. Cuando las concesiones se hacen en un rango de negociación
lineal entre los dos niveles de reserva opuestos, el establecimiento de un punto es
esencialmente distributivo, beneficiando a un lado más que al otro. El
comportamiento del negociador tiende a estar determinado por las expectativas
iniciales y modificado por las percepciones del comportamiento de concesión de
la otra parte. Así, en las negociaciones de alto riesgo, cada lado quiere probar los
límites del otro antes de que esté listo para cerrar (Jeong 2016).
En varias negociaciones, los temas están vinculados de tal manera que no
pueden ser negociados uno por uno. En lugar de dividir una ganancia o pérdida
en cada tema, un paquete de acuerdos puede simultáneamente cumplir con las
prioridades de todas las partes mediante concesiones en diferentes temas con
intereses complementarios, lo que facilita el acuerdo. Otro punto fundamental es
el poder de negociación, que significa tener una alternativa superior al statu quo.
Por ejemplo, el poder de negociación aumenta si la negociación con un tercero
ofrece alternativas para un mejor acuerdo. Las medidas unilaterales pueden
aumentar el costo de una ruptura para el otro lado, empeorando su alternativa a
un acuerdo. Esto es visible en el comportamiento del presidente de Estados
Unidos, Donald Trump. Amenaza con una acción en detrimento de los otros si no
acceden a sus demandas, como sucedió en la negociación del acuerdo que
reemplazaría al Tratado de Libre Comercio de América del Norte, el Tratado
Estados Unidos-México-Canadá negociado entre 2017 y 2018. Sin embargo, para
que esto funcione, las amenazas tienen que ser creíbles.

El proceso de la negociación

El proceso de negociación es el conjunto de elementos que influirán en la


conducta y el curso de la negociación desde el punto de vista de la forma y de la
sustancia. La tensión siempre está presente, así como la búsqueda de un
233

equilibrio entre las demandas comunes y las ganancias. Incluye las fases de la
negociación, las técnicas que permiten intercambiar los objetos de la negociación,
así como la gestión del tiempo. También los encuentros informales, correos
electrónicos, llamadas, antes y durante la negociación. Un proceso de
negociación se conceptualiza en la medida de las actividades de los negociadores,
como hacer ofertas iniciales y un compromiso para reducir las diferencias a través
de concesiones. La vida útil de la negociación involucra la fase de prenegociación,
que comprende el debate informal antes de la negociación, así como el proceso
de llegar a un acuerdo. La prenegociación se caracteriza por un contacto no
oficial que establece las condiciones para las conversaciones y las decisiones
sobre el tiempo para la negociación formal. Las actividades en un proceso de
negociación formal presentan una secuencia de acciones, como el
establecimiento de la agenda y la discusión, la elaboración de propuestas y los
intercambios, la negociación o la resolución de problemas y las decisiones sobre
los detalles de la implementación (Jeong 2016).
El proceso de negociación también se caracteriza por un conjunto de
actividades, como el intercambio de información vs. la influencia, así como de
estrategias, por ejemplo, integrativa vs. distributiva, en diferentes fases de
negociación. El movimiento hacia un acuerdo no siempre es lineal, ya que cada
parte difícilmente acepta la oferta inicial y las propuestas subsiguientes de la otra
parte. Los patrones de comunicación, intercambio de información y las
actividades de influencia prevalecen en las diferentes etapas. Algunos estudios
muestran que los negociadores están más inclinados a utilizar la persuasión y
otras actividades de influencia en la segunda mitad de la negociación, mientras
que el intercambio de información juega un papel más importante en la primera
mitad (Raiffa 1982; Jeong 2016). Como la negociación no se lleva a cabo en el
vacío, las posiciones de negociación pueden estar ligadas a la opinión pública y a
grupos de interés. Los negociadores no solo interactúan con los representantes de
la otra parte, sino que también enfrentan restricciones internas que afectan las
decisiones en la negociación.

Teorías de la negociación

La mayoría de las investigaciones sobre negociación y sus teorías son criticadas


por no traducirse en una utilidad pragmática, pues los estudios de laboratorio a
corto plazo no simulan conflictos complejos. Howard Raiffa, al trabajar como
administrador internacional, tuvo la oportunidad de probar la practicidad de sus
paradigmas y descubrió que los negociadores, a menudo no actúan de manera
racional y coherente. Sin embargo, otros estudios demuestran que, si bien muchos
modelos y teorías racionales no son capaces de predecir diversos
comportamientos tanto culturales como irracionales, sí proporcionan una
perspectiva capaz de hacer una diferencia crítica. Robert Axelrod, por ejemplo,
inició una extensa investigación matemática que intentaba identificar una
234

estrategia óptima para transformar tácticas agresivas en una negociación


colaborativa. Los resultados indicaron que, iniciando la negociación
cooperativamente, se generaba buena voluntad, mientras que de lo contrario, se
crea un clima defensivo y hostil.
En las últimas décadas del siglo XX, la investigación sobre los motivos y
comportamientos de los actores y la estructura de la negociación fue impulsada
por The Strategy of Conflict de Thomas Schelling en 1960 y Two-Person Game
Theory de Anatol Rapoport en 1966. Estas obras reconocieron la coexistencia de
intereses comunes y en conflicto en muchos escenarios de negociación,
orientación que también fue ilustrada por varios ejemplos en How Nations
Negotiate de Fred Charles Iklé (1964). Más tarde, un trabajo integrador utilizó la
aplicación de la teoría del juego y la toma de decisiones no solo a la negociación
bilateral, sino también a situaciones de negociación entre varias partes.
Otras investigaciones utilizaron enfoques psicosociales para estudiar sesgos,
distorsiones y otras limitaciones cognitivas en la comunicación y la toma de
decisiones del negociador, mientras que otras estudiaron los procesos de
conversión. Un desarrollo más complejo trata a la negociación como un juego
estratégico, pero también como un proceso político y social que refleja las
limitaciones institucionales y del sistema, como el artículo de Robert Putnam en
1988, Diplomacy and Domestic Politics: The Logic of Two-Level Games. Así, los
estudios sobre negociación internacional representan un esfuerzo
multidisciplinario: negociación y juegos estratégicos, y comportamiento irracional
por parte de la economía; actividades en diferentes fases de un proceso de
negociación en el área de la comunicación; influencias cognitivas y emocionales
por la psicología; interacciones intergrupales y cultura, desarrolladas por la
sociología y la antropología; y un proceso institucional y política de coalición
propuestas por la ciencia política (Jeong 2016; Starkey, Boyer & Wilkendeld
2015).
La literatura de la negociación puede plasmarse en la figura 3, donde el eje
horizontal traza los materiales teóricos que analizan el proceso de negociación y
los materiales aplicados que proporcionan consejos prácticos sobre cómo
negociar con éxito. El eje vertical traza el enfoque del proceso de negociación,
desde enfoques competitivos (distributivos) hasta de colaboración (integrativos).

Figura 3. Literatura de Negociación


235

Fuente: Starkey, Boyer & Wilkendeld 2015.

Las negociaciones multilaterales

Las negociaciones multilaterales incluyen más de tres partes. Incluso si una parte
está de acuerdo con la otra parte y posiblemente con todas las demás, conserva
su propiedad en términos de autonomía de intereses y voluntad. Sin esta
soberanía, sería difícil aislar a la ―parte‖ como un actor fundamental. La
negociación multilateral no trata de reconciliar números, especialmente cuando la
regla es el consenso, sino trabajar para el surgimiento de un bien común en un
grado que satisfaga los intereses de cada uno. Supone la colaboración de los
actores interesados a fin de crear un bien público que no puede surgir de la
negociación bilateral. Las complicaciones son inevitables al considerar los desafíos
de la participación de muchos actores internacionales, por ejemplo más de 100
Estados, con intereses dispares.
Los estudios de este tipo de negociación incluyen los vínculos y las
compensaciones de múltiples temas, así como la representación efectiva de
grupos y la formación de coaliciones en función de la agregación óptima de los
intereses de subgrupos. A diferencia de las negociaciones bilaterales, los
mecanismos de formación de coaliciones establecen vínculos de temas que
permiten que perspectivas similares e intereses de múltiples actores se unan a
través de la representación grupal. Para entender los factores que contribuyen a la
negociación hay que entender a los actores así como su contexto. Las
negociaciones internacionales distinguen a los actores y sus mandatos, que
implican el grado de libertad para actuar en las negociaciones y la traducción de
la política interna que está implícita en las acciones del gobierno. Sobre los
negociadores, también cuentan las implicaciones culturales.
Del mismo modo, otras organizaciones son actores de negociación, como
las organizaciones regionales o internacionales, los grupos de presión, las
organizaciones no gubernamentales (ONG) y los medios de comunicación,
siempre y cuando desempeñen un papel en el proceso y en el resultado de las
negociaciones. Esta función puede ser directa, alrededor de la mesa de
negociación o indirecta, a través de la determinación formal o informal de la
posición del Estado. Formalmente, el papel desempeñado por las
administraciones, los sindicatos, los partidos políticos y las ONG es cuando
participan en la configuración de la posición del gobierno a través de la votación o
la consulta. Informalmente, los medios de comunicación, la opinión pública y los
grupos de presión desarrollan estrategias de influencia para configurar la posición
nacional de una u otra forma. Esta dimensión informal es difícil de aislar y
precisar, pero su ocultamiento eliminaría una dimensión importante del análisis de
la negociación.
Los acuerdos en negociaciones multilaterales a menudo son por consenso.
Incluso cuando la votación está programada, los participantes la mantienen para
236

la decisión de intereses vitales. Finalmente, el resultado de las negociaciones


multilaterales es el desarrollo de estándares, en lugar de la redistribución de
elementos tangibles. Es esencialmente un proceso de creación del valor y de las
modalidades de su intercambio. Más específicamente, el objetivo principal es a
menudo armonizar la legislación nacional o establecer reglas aplicadas por y para
los Estados, con una efectividad incierta, una duración bastante larga y un
alcance universal. Por lo tanto, la importancia de la búsqueda de la fórmula es
mayor porque la adopción de una regla depende más de una justificación
proporcionada o del surgimiento de una noción de justicia, que de una concesión
intercambiada. Sin embargo, el comercio o las concesiones son una parte integral
e importante de los textos de los acuerdos multilaterales (Berrigde 2015).
Una de las características de las negociaciones multilaterales es la
coalición. A través de la formación de coaliciones, las negociaciones son menos
complicadas, ya que el número de posiciones se reduce y se reagrupa. Las
coaliciones tienen un carácter ad hoc, están hechas y desglosadas por objeto.
Otro elemento de la negociación es la estructura. William Zartman considera que
la estructura es el esqueleto de la negociación. Cuando hay un foro establecido,
por ejemplo, en el marco de una organización, hay un nivel adicional para las
estructuras internas de las partes en la negociación. De hecho, estas estructuras
internacionales a menudo crean sus propias culturas. Por lo tanto, una estructura
bien organizada facilitará el trabajo de los negociadores que reciben el apoyo de
una cultura organizacional. La influencia de la estructura es decisiva o al menos
altamente influyente: puede ser funcional o no funcional para las negociaciones y,
una vez establecida, proporciona algunos de los elementos para analizar los
resultados de la negociación. Todas estas características hacen que la
negociación multilateral sea un fenómeno complejo, ya que incluyen varias
variables que no solo explican el proceso, sino que brindan una orientación
prescriptiva a los profesionales para alcanzar un acuerdo satisfactorio para todos.

Consideraciones finales

La negociación es una constante en la vida de los seres humanos. Puede definirse


como un intento de explorar y reconciliar posiciones en conflicto para alcanzar un
resultado aceptable. Cualquiera que sea la naturaleza del resultado, el propósito
de la negociación es identificar áreas de interés común y de conflicto. Las
características de cada negociación varían de acuerdo con los sistemas de toma
de decisiones de los actores, las características del tema a tratar, así como la
dinámica de las interacciones. Las estrategias de la negociación van desde una
estructura distributiva de suma cero a una integrativa de ganar-ganar. Ambas
estrategias pueden estar inmersas en una negociación, generando un proceso de
conflicto y cooperación.
La literatura de la negociación clásica y contemporánea ofrece un sinfín de
herramientas para llevar a cabo una de las actividades más importantes en el
237

contexto social: la creación de acuerdos que satisfagan a las partes y la solución


de conflictos en múltiples áreas posibles. Es, por supuesto, conocimiento que el
internacionalista debe adquirir para hacer más completa su profesión.

Preguntas guía

1. ¿Cuáles son los elementos principales de la negociación?


2. ¿Qué puede afectar las negociaciones?
3. ¿Qué comprende el proceso de negociación?
4. ¿Cuáles son las principales teorías y teóricos de la negociación?
5. ¿Cuál es el objeto de las negociaciones multilaterales?

D. Bibliografía recomendada

Bercovitch, J.; Kremenyuk, V.; & Zartman, W. (eds.) (2009). The SAGE Handbook
of Conflict Resolution. Los Angeles, London, New Delhi, Singapore,
Washington DC: SAGE Publications.
Berrigde, G. R. (2015). Diplomacy. Theory and Practice (5th ed.). NY: Palgrave
MacMillan.
Combalbert, L. & Mery, M. (2019). Negociator: La référence de toutes les
négociations. Malakoff: Dunod.
Iklé, F. C. (1964). How Nations Negotiate. New York: Harper & Row.
Jeong, H-W. (2016). International Negotiation. Process and Strategies.
Cambridge: Cambridge University Press.
Kremenyuk, V. (ed.) (2002). International Negotiation. Analysis, Approaches,
Issues (2nd ed.). San Francisco: Jossey- Bass Publishers.
Raiffa, H. (1982). The Art and Science of Negotiation. How to resolve conflicts
and get the best out of Bargaining. Harvard: Harvard University Press.
Starkey, B.; Boyer, M. A.; & Wilkendeld, J. (2015). International Negotiation in a
Complex World (4th ed.). Lanham, Boulder, NY & London: Rowman &
Littlefield.
Zartman, I. W. (ed.) (1978). The Negotiation Process. Theories and Applications.
Beverly Hills: Sage.
Vivet, E. (2019). Landmark Negotiations from Around the World: Lessons for
Modern Diplomacy. Cambridge: Intersentia.
238

Capítulo 15
Economia internacional

José Ignacio Martínez Cortés

A lo largo de los años, las relaciones económicas internacionales de los países se


han hecho cada vez más estrechas con la generación de áreas de libre comercio,
mercados comunes y uniones económicas que han permitido un mayor
intercambio de los factores de producción a través de la eliminación de
regulaciones y restricciones.
Asimismo, el avance tecnológico-científico ha dinamizado el acontecer económico
internacional, pues se tiene la posibilidad de entablar interconexiones económicas
cada vez más rápidas y concisas incentivadas por los medios tecnológicos que
favorecen al oportuno funcionamiento de las transferencias bancarias y
financieras, permitiendo adquirir con mayor facilidad un producto o servicio.
De esta manera, las relaciones comerciales, financieras y productivas entre países
en la globalización adquieren mayor significado y ascenso, dado que se ha
fomentado la especialización dependiendo de las características geográficas,
culturales, económicas y políticas de una determinada región, en la que se exalta
una producción de bienes primarios o manufacturados; así como la calidad del
servicio brindada.
La estructura del artículo se divide en tres partes. En primera instancia se
analiza la conceptualización e importancia de la economía internacional como
una rama de la ciencia económica. En la segunda parte se ofrece evidencia de las
diferentes perspectivas que han construido el marco teórico de la economía
internacional que actualmente funciona como principal eje de acción para los
países. Finalmente, se concluye con la examinación de un caso de estudio en el
que México forma parte al evaluarse su balanza comercial. Teniéndose como
primordial meta la presentación de lo teórico referenciado en circunstancias
prácticas que permita a los estudiantes generar un mayor conocimiento de la
ciencia económica dentro del ámbito internacional.

I. Conceptualización de economía internacional


El proceso de globalización que se ha vivido a lo largo del tiempo ha generado
cambios significativos en las interacciones que entablan los Estados en sus
relaciones comerciales y financieras. Con anterioridad, la economía internacional
no se había consolidado como una materia de estudio per sé, sino que los teóricos
239

se enfocaban en el estudio del comercio internacional y las finanzas


internacionales de forma aislada. Sin embargo, a partir de la primera década del
siglo XIX la economía comenzó a afianzarse como una ciencia a través de la
construcción de modelos económicos que le otorgaron a esta materia las bases
para la analizar su objeto de estudio, el cual es el análisis de los problemas
comerciales y financieros que surgen en la interacción económica de países
soberanos.
Diversas han sido las conceptualizaciones que se le han atribuido a la
Economía Internacional, entendiéndose ésta como la rama de la Economía que se
encarga del estudio de los movimientos económicos, comerciales y financieros
que realiza un país con el resto del mundo, tomando en consideración los mismos
instrumentos de análisis de la economía general, dado que la conducta de los
consumidores y productores es la misma, aunque su espacio de acción
transciende las fronteras del país donde se encuentra vinculándose con otro actor
situado en otro territorio. Por lo tanto, la Economía Internacional se toma desde
una visión abierta, donde el objeto de estudio se encuentra relacionado y
posicionado en dos sitios; mientras que la economía general se centra en el
estudio de un caso específico situado en una perspectiva cerrada, donde la
focalización de un determinado evento se analizará desde los componentes que
aporte específicamente dicha situación.
Las relaciones económicas ejercidas por sujetos públicos o privados se
pueden ejecutar de manera física, donde se tiene un movimiento tangible de una
mercancía por otra, o bien, la cesión irreal de un artículo mediante una ejecución
de manera monetaria, dado que se pone mayor énfasis en las transacciones que
realizan las personas como son las compras de extranjeros de dólares. De esta
manera, si surge algún tipo de problema en el comercio internacional o en las
finanzas internacionales, ambos rubros se verán afectados debido a la
correspondencia mutua en su ejecución. Ante estas circunstancias la economía
internacional estudia siete temas (Krugman, 2012: 3) en los que surgen
problemas específicos de la interacción económica entre los países: 1) las
ganancias en el comercio, 2) los patrones del comercio, 3) el proteccionismo, 4)
la balanza de pagos, 5) la determinación del tipo de cambio, 6) la coordinación
internacional de las políticas y 7) el mercado internacional de capitales.
A. Las ganancias del comercio. Se entiende que cuando los países se venden
entre sí bienes y servicios se produce un beneficio mutuo. En ocasiones,
esta premisa suele ser mal vista por ciertos sectores de la sociedad porque
se piensa que, al tener una economía abierta, la producción nacional de un
determinado artículo se verá afectada por la inmersión de un artículo
extranjero al mercado nacional generando consecuencias socio-
económicas negativas. Situación que más adelante se analizará
demostrando que los países pueden comerciar, aún cuando uno de ellos es
más eficiente en la producción de un artículo.
240

B. Los patrones del comercio son las circunstancias y factores que influyen en
los actores comerciales, en este caso el comportamiento de quien compra y
quien vende. En muchas ocasiones los factores geográficos, el capital, el
trabajo, la tierra delimitan la producción de diferentes artículos.
C. Proteccionismo es un mecanismo que las autoridades de cada nación han
decidido implementar frente a las políticas de libre comercio, lo cual se
opone a lo estipulado e incentivado por el comercio internacional, pues en
este caso no se tiene una economía abierta que permita la libre
competencia de los productores (nacionales e internacionales) en el
mercado. En este caso, los actores privados o públicos de una nación que
desean acoger su producción nacional frente a la extranjera suelen
imponer cuotas a la importación y subvenciones.
D. Balanza de pagos se define como el registro de todas las transacciones de
un país con el resto del mundo. Este instrumento es de vital importancia
porque a través de él se analizan los movimientos internacionales de
capitales que sirven para la discusión de la política monetaria; así como las
industrias del país que pueden tener mayor solvencia si se insertan en el
mercado internacional demostrándose si se tiene un superávit o un déficit
en cada sector económico. De acuerdo con datos brindados por el INEGI,
en la balanza comercial 2018 de México, el país sufrió un déficit comercial
en sus exportaciones dado que la nación mexicana compró más al
extranjero de lo que vendió a éste mismo, donde el sector de importaciones
no petroleras compradas destaca por la cantidad de dólares (INEGI, 2018).
E. Determinación del tipo de cambio. En el sistema comercial y financiero es
importante que se manejen monedas en común para poder intercambiar
los bienes y servicios, ya que al tener cada nación su propia moneda, las
relaciones económicas se ven obligadas a apegarse al intercambio
mediante las monedas que se apeguen mejorar a sus necesidades como
comerciales, ya sea que se haga el uso del dólar, euro, yuan chino o libra
esterlina.
F. Coordinación internacional de las políticas. Cada país tiene el poder de
autodeterminación sobre los planes que le servirán para relacionarse con
otros países, pero como se ha visto a lo largo del texto, al tener un sistema
económico intercomunicado, las decisiones que se tomen en un territorio
tendrán repercusiones en otro, de modo que, si un país decidiese establecer
aranceles para un determinado artículo, el país secundario respondería en
términos semejantes, o bien, a través de otro tipo de aplicaciones que
conlleven a una equivalencia de efectos.
G. El mercado internacional de capitales es el espacio donde se comercian y
negocian acciones, obligaciones y bonos cumpliendo con regulaciones
especiales que se imponen a las inversiones extranjeras. A veces el
mercado internacional de capitales se enfrenta a la fluctuación de
monedas, lo que significa que, si una persona invierte en un mercado que
sufre una devaluación, los inversionistas sufren pérdidas.
241

II. Teorías del comercio internacional


Teoría clásica
Los países comercian entre sí porque tienen las necesidades de solventar a su
población con los productos que le son necesarios para su vida cotidiana,
aprovechando sus características geográficas, naturales y culturales que le
permiten hacer relativamente un producto que es eficiente frente a otro país que
tiene las posibilidades de hacerlo, pero por ciertas circunstancias es óptimo que se
enfoque en la producción de otro producto. De esta manera, la evolución del
comercio internacional ha conllevado a la conformación de nuevas perspectivas
teóricas que brindan un acercamiento y certeza a los sucesos acontecidos en la
realidad, de modo que los primeros desarrollos teóricos se pueden encontrar en
las obras de Adam Smith y David Ricardo, teniendo el primero lo que se conoce
como la ventaja absoluta y el segundo el conocimiento de lo que se conceptualiza
como la ventaja comparativa. No obstante, se tiene al mercantilismo como el
antecesor de los postulados de Smith y Ricardo, pues en esta primera instancia
consideraba la acumulación del oro y la plata como pilares de la riqueza nacional
a través de las exportaciones generando una ganancia frente a las importaciones,
donde un país pierde mientras que el otro gana.
Adam Smith fue el pionero en establecer que el
libre comercio era beneficioso para ambas partes, lo
cual contradecía lo estipulado por los mercantilistas que
aducían que en el comercio internacional sólo una de
las partes participantes era beneficiada. De este modo,
se postuló que el comercio internacional se regía por la
ventaja absoluta, la cual se centra en que una nación
debe producir aquello en lo que es bueno, por lo tanto,
el costo de producción de un bien al ser menor debido a
las condiciones naturales o tecnológicas favorecen a que
ese país se posicione frente a los demás, importando
bienes de países que poseen ventaja absoluta sobre Adam Smith
ellos. Asimismo, posiciona la autorregulación del
mercado, lo que significó que en este medio no se tuviera la intervención
gubernamental, teniéndose ―una mano invisible‖.
Ahora bien, se tiene la teoría de la ventaja comparativa que se orienta a
que si cualquier país tiene las posibilidades de producir una amplia variedad de
productos que le permitan satisfacer las necesidades básicas de su población; así
como aquellos artículos que satisfacen sus expectativas en la vida cotidiana, un
ejemplo de ello, los componentes tecnológicos. No obstante, las diferencias en la
base industrial-productiva de cada nación desfavorecen que al abastecimiento de
todos los artículos indispensables para una vida que las personas tienen razones
para valorar se obtengan a través de una producción eficaz, de modo que, la
242

gama de mercancías requeridas en el mercado interno es incapaz de


autoabastecerse oportunamente. Por tal razón, si un país tiene la capacidad de
producir diferentes productos, lo mejor es que este se especialice sólo en aquello
donde obtenga ventaja frente a los demás.
La teoría clásica del comercio internacional se focalizó en explicar los
patrones del comercio y especialización generada entre la comunidad de países,
de modo que, a las acciones de compra-venta se les asigna un papel significativo
en la determinación de factores que los países utilizan para intercambiar
productos, viéndose todos los involucrados beneficiados por este accionar. En
estos primeros enfoques, el comercio comienza a ser estudiado como una materia
dentro de la economía que lo posiciona como eje de análisis del comportamiento
que se tenía en el aspecto microeconómico como macroeconómico dentro de las
economías nacionales, lo que conllevaba a concientizar sobre las decisiones que
se tomarían con respecto al exterior en sus estrategias logísticas de negocio.
Teoría neoclásica
Eli Hecksher y Bertil Ohlin entre 1919 y 1933
formularon un teorema relacionado al origen de las
ventajas comparativas, donde el capital es
determinante en la forma de producción considerando
la fuerza de trabajo. Por lo tanto, los autores señalan
que países con abundancia de capital exportan bienes
que usan intensivamente el factor capital, mientras
que, los países con abundancia de trabajo exportan
bienes que utilizan intensivamente el factor trabajo. De
esta forma, señalan que el comercio entre dos países,
se da mediante dos bienes y dos factores de
producción, existiendo en cada país la competencia Eli Hecksher
perfecta y sin la movilidad de factores (trabajo y
capital), ya que en cada parte prevalece el factor más desarrollado, sin olvidar que
ambos factores son factibles en cada uno de los casos, es decir, que la mano de
obra de un territorio es igual de productiva que en otro, así como la maquinaria
presente en una nación es igual de rentable en otra.
243

Ahora bien, en 1966 Raymond


Vernon examinó la permanencia de los
productos en el mercado al observar
que la demanda de un artículo es volátil
al verse expuso a diversas
circunstancias, sean de carácter
tecnológico, utilidad o normatividad. Por
lo tanto, en una primera instancia el
producto se presenta como algo
innovador a la sociedad y su presencia
en el mercado es restringida solamente al lugar de origen, lo cual se conoce como
la etapa introductoria. El siguiente proceso (etapa de crecimiento del producto) se
centra en el traslado de la producción de ese artículo a otros lugares, lo que
incentiva el surgimiento de réplicas y la demanda se incrementa y se vuelve una
necesidad. La etapa de madurez del producto es la referente a la obstrucción en
las ventas, dado que se tiene mayor competencia. Finalmente, la etapa de declive
del producto es cuando el consumo del producto se vuelve casi nulo, dado que las
necesidades que cubría fueron sustituidas por otro, en consecuencia, puede que
las cualidades del bien sean mejoradas o desaparezca el producto.

Nueva teoría del comercio internacional


En 1979, Paul Krugman dio a conocer una nueva
perspectiva del comercio, donde se discute la existencia
de las economías de escala que son la expansión que
tienen las empresas hacia otros lugares para obtener
precios más competitivos para obtener mayores beneficios
y a bajos costos que se den a corto plazo. Esta situación
genera la existencia de un mercado imperfecto, donde las
empresas que se expanden obtienen mayores beneficios
al intercambiar bienes y servicios dado a los factores de
producción, mano de obra, tecnología y conocimientos.
De esta forma, se demuestra que el comercio puede
Paul Krugman formularse con la inexistencia de las ventajas
comparativas, donde cada nación elabora una
competencia monopolística porque las empresas grandes tienen ventajas sobre las
empresas pequeñas, de modo que, el mercado tiende a estar dominado por una
empresa grande.

En 2008, Paul Krugman obtuvo el


premio nobel en Economía por su
análisis de la geografía comercial y las
economías de escala.
244

BALANZA DE PAGOS Y TRANSACCIONES INTERNACIONALES


Por balanza de pagos se entiende como el registro sistemático de todas las
transacciones económicas entre los residentes de un país con los residentes de
otros países en un periodo de tiempo determinado. Este instrumento es de suma
importancia pues es la presentación económica del país frente a organismos
internacionales, organismos privados, inversionistas o naciones, pues detecta los
rubros a los que se ha dirigido el manejo de una economía nacional y si ésta se
encuentra fortalecida y débil.
La balanza de pagos está configurada por:
1) La cuenta corriente que se encarga de medir los flujos de bienes, servicios,
ingresos y pagos desde y hacia el país;
2) la cuenta de capital que tiene como meta registrar las transferencias de
capital y la adquisición de activos no financieros, y
3) la cuenta financiera mide los flujos de inversión y los préstamos que pide el
país al extranjero. Cuando se tiene una cuenta corriente positiva se dice
que se cuenta con un superávit, donde las exportaciones son mayores que
las importaciones y se tienen las posibilidades de prestar recursos a los
países que los necesiten. Ahora bien, cuando la cuenta corriente presenta
un déficit esta se compensa con la cuenta de capitales y financiera, en
donde se hace uso de las divisas de una economía.

III. Caso práctico: balanza de pagos mexicana


El entorno económico mundial de 2018 se desenvolvió de una forma pertinente,
pues se tuvieron factores que produjeron desaciertos para la economía mexicana,
tales como:
a) tensiones comerciales con Estados Unidos
b) el proceso electoral
c) la renegociación del Tratado de Libre Comercio entre México, Estados
Unidos y Canadá (TLAN)
d) la generación del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (TMEC)
e) el proceso de salida de la Reino Unido de la Unión Europea (Brexit).
A continuación, se presenta la balanza de pagos de México de 2018, en la cual
de acuerdo con datos proporcionados por el Banco de México, se expresan la
cuenta corriente, la cuenta de capital y la cuenta financiera, las cuales como se
analizó en el apartado anterior engloban lo acontecido en la economía mexicana
y sus relaciones con el exterior, ubicándose con un déficit de 1.8% en 2018 frente
al 1.7% de 2017 en la cuenta corriente, dado que en la balanza de bienes y
servicios se tuvieron pérdidas de 22, 587 millones de dólares. Asimismo, es
observable que la cuenta de capital tuvo un déficit de 65 millones de dólares. Por
otro lado, la cuenta financiera obtuvo 35,909 millones de dólares.

*Informe de Balanza de Pagos 2018 elaborado por el Banco de México


245

En el siguiente esquema se refleja el comportamiento del comercio


nacional y exterior, lo que revela que el país sufre de un déficit en las totales
exportaciones respecto a las totales importaciones.

*Informe de Balanza de Pagos 2018 elaborado por el Banco de México

Es importante señalar que el principal socio comercial de México es Estados


Unidos, teniéndose un intercambio comercial acumulado en (enero-noviembre de
2018) de 340, 939 millones de dólares de los 450, 942 millones que se
registraron en la cuenta corriente. En el caso de las importaciones, se vivió la
misma situación, ya que se registraron 209,232 millones de dólares en el
intercambio de mercancías de 464,824 millones de dólares asentados en la
cuenta corriente.

IV. Conclusiones
Se puede concluir que, La Economía Internacional son los movimientos
económicos que realiza un país con el resto del mundo. Las áreas que estudia
esta materia se dividen en dos:
246

1. Comercio internacional y
2. las finanzas internacionales.
Dichas divisiones son importantes porque permiten que las relaciones económicas
internacionales de los países de analicen desde una perspectiva global, donde se
utilizan los mismos mecanismos que se manejan para medir el progreso y
comportamiento de la economía interna.
Por lo tanto, los acontecimientos históricos al intervienir en la conceptualización
de los aspectos económicos, en un primer momento se pensó que la nación que
más metales acumulara sería la más rica, lo cual fue refutado por la teoría clásica
al señalar que cada país comerciaba a través de un mercado perfecto, donde
todos los involucrados ganan.
Después se propuso la corriente de las teorías neoclásicas que se encargó de
vislumbrar que el producto tiene un ciclo de vida y en el mercado existen
imperfecciones, lo que posteriormente conformaría la Nueva Teoría del Comercio
Internacional, con la cual se dan a conocer la presencia de monopolios y la
implementación de economías de escala para obtener mayores ganancias en
menor tiempo.
Actualmente, se puede pensar que el comercio internacional y las finanzas
internacionales son cuestiones que no se interconectan, pero como se ha
estudiado a lo largo del documento son áreas que estudian diferentes temas con
el propósito de complementarse cada uno para lograr comprender los
acontecimientos en el plano internacional y sus repercusiones en la economía
local, la cual sino se incentiva y protege de los daños que intenten golpearla
desde procesos desde afuera del territorio se corre el riesgo de caer en una crisis.
Por esta razón, es importante que la Economía Internacional se estudie desde
diferentes perspectivas y considerando diversos factores para lograr una mirada
más complementaria y atinada de las acciones que se deben realizar en un futuro
para que la sociedad no se vea afectada.

CUESTIONARIO.
1. ¿Cuáles son los siete temas que aborda la Economía Internacional?
2. Menciona el postulado principal de la teoría del mercantilismo.
3. ¿Qué es una ventaja absoluta?
4. Menciona las etapas de la Teoría del ciclo de vida del producto
5. ¿Qué es la balanza de pagos?
247

Fuentes de consulta
Krugman, P. (2012). Economía Internacional: Teoría y política. (ed. 9ª).
España. Pearson.
Helpman. E. (2014). El comercio internacional. México. Fondo de Cultura
Económica.
Gómez, C. (2016) Estrategias frente a la turbulencia económica
internacional. México. UAM.
Martínez, J. I. (2019). Regulación Multilateral del Comercio Mundial
de Mercancías. México. UNAM.
Martínez, J. I. (2019). Marco Jurídico del Comercio Exterior. México.
UNAM. Martínez, J. I. (2019). Praxis de los Negocios Internacionales.
México. UNAM.

Martínez, J. I. (2016). Índices e Indicadores de Lectura Numérica del


Mundo. México. UNAM.
Martínez, J. I. (2015). Actores y Factores de la Economía Política
Internacional. Berlín. Dictus Publishing.
Mercado A. (2016). Investigaciones sobre microeconomía y economía
internacional. México. Colegio de México.
Daniels, J. (2013). Negocios Internacionales: ambientales y operaciones.
México. Pearson.
United Nations. (2018). World Economic Situation Prospects. United
States. UN.
248

Capítulo 16
Cooperación internacional para el desarrollo

Juan Pablo Prado Lallande

Introducción

A 100 años de la conformación de las Relaciones Internacionales como ámbito


de estudio, sobresale un sub elemento de ésta que, por su creciente relevancia a
nivel global, constituye un referente fundamental de esta disciplina: la
cooperación internacional para el desarrollo (CID). Lo anterior obedece a que de
forma permanente distintos actores mundiales, regionales, nacionales y locales
colaboran entre sí para beneficiar a millones de personas. Esta tendencia, de
carácter histórica y universal, permite aseverar que conforme lo señalan los
teóricos liberales, más que un mundo de conflictos, las Relaciones Internacionales
se definen por ejercicios de cooperación, los cuales pretenden configurar un
planeta capaz de atender a los retos que encara la humanidad.
La CID se alimenta de un crisol de propósitos, criterios de asignación,
normas e instituciones especializadas para su instrumentación, cuyos procesos,
resultados y efectos constituyen un componente de obligada referencia para todo
internacionalista. A raíz de lo anterior, este capítulo tiene como objetivo explicar
de forma sintética el origen, los fundamentos, el concepto y la dinámica más
relevante de la CID en su sentido de componente fundamental de las Relaciones
Internacionales a 100 años de su existencia. Lo anterior es útil, dado el contexto
actual en donde, por un lado, se cuentan con ejercicios que mediante
cooperación internacional pretenden edificar un hábitat más sostenible, aunque
por el otro lado, se identifican también experiencias por parte de ciertos países
que no contribuyen conforme a sus capacidades a tales esfuerzos.

Antecedentes y fundamentación

Al igual que las Relaciones Internacionales, los antecedentes más representativos


de la CID iniciaron hace 100 años, al momento en que en el seno de la Sociedad
de Naciones se crearon los primeros organismos especializados, en donde
249

destacan la Organización Internacional del Trabajo, el Consejo Internacional de


Investigación (que años más tarde se convirtió en la UNESCO) y la Oficina
Nansen para los Refugiados. Tras la Segunda Guerra Mundial los arquitectos de
la nueva organización internacional comprendieron que, además de las
negociaciones diplomáticas dedicadas a promover la paz, resultaba fundamental
incentivar con mayor determinación un entorno global de desarrollo, en donde la
cooperación internacional dedicada a tal objetivo resultaría pieza clave. Lo
referido es pertinente, en razón de que la CID sustenta su actuar en que las
interacciones políticas, económicas, sociales, etc., entre países no siempre
generan beneficios suficientes, y a que, además de ello, éstos se distribuyen de
forma inequitativa, en detrimento de miles de millones de personas.
Ello incentiva el aumento de fenómenos como la falta de trabajo, vivienda,
educación, pobreza, etc., que en su conjunto afectan a la estabilidad de varios
Estados, generando inseguridad interna, misma que suele esparcirse hacia otros
países y regiones mediante enfermedades, migración, terrorismo, etc. Frente a
estos retos de amplias dimensiones, que se explican por factores históricos y
estructurales, y de cara a la incapacidad de varios países de enfrentarlos por sí
mismos, la CID se configura como un mecanismo tendiente a superar a este tipo
de situaciones mediante acciones realizadas por dos o más actores
internacionales. Esta perspectiva de la colaboración, cuyo énfasis recae en su
faceta solidaria, se estudia mediante el Constructivismo de las Relaciones
Internacionales (Lumsdaine, 1993).
Hoy en día, tras décadas de evolución, la CID es un instrumento de amplia
gama y alcance que engloba tanto a países desarrollados como en desarrollo, así
como a organismos multilaterales y mecanismos de integración que, en
asociación con gobiernos nacionales, sub nacionales, y mediante el concurso de
organizaciones de la sociedad civil, universidades, fundaciones, etc., pretende
mejorar las condiciones de vida de ciertos colectivos. En términos ideales, la CID
se limita a reforzar y respaldar procesos de beneficio social y económico a favor
de prioridades definidas por las autoridades gubernamentales y sociedad
implicados. Esto significa que el papel de la CID como mecanismo externo de
fomento al desarrollo es complementario y adaptativo respecto a las necesidades
identificadas por los beneficiarios, lo cual implica que su actuar respete a la
soberanía de los Estados que participan en su ejercicio.

Inicio, evolución y concepto

El origen formal de la CID se remonta 1945 mediante la Carta de San Francisco


que le dio vida a la Organización de las Naciones Unidas (ONU), la cual en su
primer artículo insta a la ONU y a sus países miembro a:

Realizar la cooperación internacional para el desarrollo en la solución


de problemas internacionales de carácter económico, social, cultural o
250

humanitario, y en el desarrollo y estímulo del respeto a los derechos


humanos y a las libertades fundamentales de todos, sin hacer
distinción por motivos de raza, sexo, idioma o religión…

El asunto es que, en este contexto histórico de fomento a un multilateralismo más


fortalecido, la polarización del mundo en dos bloques trastocó los cimientos del
nuevo orden mundial, puesto que tanto Estados Unidos como la Unión Soviética,
al liderar sus respectivos bloques de influencia geopolítica, dieron lugar a la guerra
fría, cuya dinámica permaneció durante cuatro décadas. Esto indujo a que la CID
nació al mismo tiempo que la guerra fría, y, dado que la segunda configuró la
principal lógica de relacionamiento entre los países en aquellos años, la
colaboración externa para el desarrollo no solo pasó a un segundo plano en la
agenda global, sino que se supeditó a los designios de la contención bipolar.
Analistas de la talla de Hans Morghentuau (1962), exponente de la escuela
realista de las Relaciones Internacionales, sostuvo que la CID (ayuda externa),
más que un recurso moral o ético, tiene como objetivo prioritario que los donantes
(potencias) mantuvieran su presencia e influencia en los receptores (excolonias o
aliados). Tal circunstancia hizo que desde el enfoque funcionalista-marxista la
CID, más que un instrumento de ayuda, se concibió como una estrategia
neocolonial, cuyo fin fue dominar a los Estados pobres (Mende, 1974. Y para
complementar la crítica a la cooperación dedicada al desarrollo, desde el ala
liberal de las Ciencias Económicas, se señaló que estos ejercicios, en lugar de
activar capacidades, en realidad las desincentivan (Bauer, 1972). Ello es
debatible, dado que no se entiende el desarrollo de varios países como Irlanda,
Portugal, España, Corea, etc., sin considerar, entre otros elementos, a la ayuda
externa como un componente importante que explica su despegue económico.
En 1961 los países desarrollados/donantes, bajo el manto de la
Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), se
aglutinaron para conformar el Comité de Asistencia al Desarrollo (CAD). Desde
entonces, los miembros del CAD proveen de Asistencia Oficial para el Desarrollo
(AOD) a países que la requieren, aunque también lo hacen en función de sus
respectivas políticas exteriores. Frente a estos escenarios, en 1955 varios países
del Sur celebraron la Conferencia de Bandung (Indonesia), en donde
representantes asiáticos y africanos se reunieron para conformar al Movimiento de
Países No Alineados, quienes le dieron vida a la Cooperación Sur-Sur (CSS)
(Ojeda, 2016). Esta modalidad de colaboración señala que, bajo los principios del
respeto a la soberanía y la cooperación horizontal, los países en desarrollo
instrumentarían ejercicios de colaboración unos con otros en calidad de socios,
para reforzar sus procesos de desarrollo y con ello intentar no depender del Norte.
Este suceso contribuyó a que el ejercicio de CID que venían haciendo países
desarrollados y organismos como la ONU se complementara y reforzara gracias a
la CSS, aunque ésta última, además de ofrecerse desde una perspectiva más
horizontal y co-participativa, también constituye un instrumento de política exterior
de los oferentes. Además de ello, de forma gradual, se sumaron cada vez más
251

países, entidades privadas, etc., mismas que con el paso del tiempo generaron
una estructura con mayor peso y presencia en la agenda global: el sistema de CID
(Gómez y Sanahuja, 1999).
El sistema de CID se alimenta de los distintos actores que proveen y se
benefician de la CID, quienes realizan sus tareas a este respecto a través de
diferentes esquemas, ya sean mundiales, regionales nacionales y sub nacionales,
en donde participan sujetos privados y públicos, guiados por objetivos y criterios
de asignación que intentar coordinar a quienes recurren a su ejercicio. La manera
en que los diversos entes que hacen CID a través de distintas normas se coordinan
es objeto de estudio de la teoría Liberal Institucional de las Relaciones
Internacionales (Keohane, 1984). Es así como, fruto de estos procesos y entidades
que interaccionan unas con otras, la CID y su sistema se consolida como un
relevante sub elemento de las Relaciones Internacionales, la cual registra un
constante proceso evolutivo, cuya tendencia principal es el perfeccionamiento de
sus esquemas de acción, no sin desafíos de por medio. Siendo así, la CID consiste
en aquellas acciones entre dos o más actores de la sociedad internacional
mediante las cuales, y de forma complementaria a las capacidades del
beneficiario, se transfieren recursos económicos, se generan y comparten
conocimientos técnicos, científicos, bienes materiales, políticas públicas e
innovaciones tecnológicas, con el propósito de impactar de manera sostenible a
aquellos factores sociales, económicos o ambientales de los cuales depende el
nivel de vida de la población del (os) país (es) socio (s).

Modalidades, financiamiento y objetivos globales de desarrollo

La CID se instrumenta de varias formas, por ejemplo, bilateral (de un país a otro),
multilateral (en donde participan uno o varios organismos internacionales) o
triangular. Las modalidades de la CID son técnica (compartir conocimientos y
experiencias), científica (generar conocimiento), tecnológica (distribuir insumos
para producir bienes), cultural (compartir acervo en diversas artes), educativa
(impulsar conocimientos, en especial vía becas), económica (promover
exportaciones, prestar recursos a bajo coste o condonar deuda), etc.
252

COOPERACIÓN INTERNACIONAL PARA EL DESARROLLO


Direccionamient Tipos de
Tipo de suministro Modalidades
o actores
 Bilateral
 Norte – Sur  Nacion
 Técnica ales
 Multilateral Agencias e
Organismos internacionales  Sur – Sur  Científica instancias
y mecanismos de afines de
integración/colaboración  Sur – Norte  Tecnológica gobiernos
Sistema ONU, Unión nacionales,
Europea, OEA, Oxfam,  Cultural sub-
SEGIB, Alianza del Pacífico, nacionales,
etc.  Educativa ONG‘s,
fundaciones,
 Económica etc.

 Triangular o Financie  Subnaci


País desarrollado/organismo ra onales
multilateral/país en o Comerci Oficinas
desarrollo/ beneficiario al estatales/muni
País en desarrollo/país en o cipales de
desarrollo/beneficiario;  Deportiva relacionamient
Etc. o externo, etc.
 Ayuda  Públicos
humanitaria Gobiernos/org
anismos
intergubernam
entales
 Privados

Fundaciones,
Bancos,
ONG´s

 Mixtos
Gobierno
nacional/orga
nismo
internacional
privado

Objetivos de Desarrollo Sostenible y otros propósitos globales, regionales,


253

nacionales y locales.
Fuente: elaboración propia.

Al ahondar en el tema, José Ángel Sotillo es claro, al señalar que:

En este mundo problemático se debe situar la cooperación internacional para


el desarrollo como una de las numerosas y complejas interacciones que
existen en las relaciones intra e internacionales, partiendo de que, al
considerar el desarrollo desde un enfoque pluridimensional, la cooperación es
una amplia caja de herramientas, que abarca la lucha contra la pobreza, la
asistencia humanitaria, actuar contra el cambio climático o combatir la
desigualdad (Sotillo, 2017: 21).

En 2018 los 30 miembros del CAD aportaron 153,000 millones de dólares en


AOD. Estados Unidos fue el primer donante (34,300 millones), seguido de
Alemania (25,000), Reino Unido (19,400), Japón (14,200) y Francia (12,200).
Otra manera de cuantificar a la AOD es con base en su relación con su Producto
Interno Bruto (es decir, respecto a su capacidad para ofrecer apoyo a otros países
con base en su riqueza). Bajo ese parámetro, en 2018 el primer oferente fue
Suecia (1.04%), Luxemburgo (0.98%), Noruega (0.94%), Dinamarca (0.72%)
Reino Unido (0.70%), Alemania (0.61%) y Países Bajos (0.61%). Francia aportó el
0.43%, Japón el 0.28% y Estados Unidos tan solo el 0.17% (OECD, 10th April,
2019). Pero como se señaló, no solo los miembros del CAD ofrecen CID. Por
ejemplo, se calcula que, en 2013, 27 países emergentes no miembros del CAD
sumaron 23,500 mil millones de dólares como recursos para financiar aportes
propios de esta actividad (es decir, partidas económicas equiparables a CID que
no son formalmente AOD). China, India, Qatar, Arabia Saudita y otros configuran
los exponentes más significativos a este respecto, con una bolsa de al menos
1,000 millones de dólares cada uno. A esto hay que añadir a la CID privada, en
donde el principal exponente es la Fundación Bill & Belinda Gates, que registra
donaciones que superan los 33,000 millones de dólares.
Aunque el valor de la CSS no necesariamente se sustenta en su
contabilidad monetaria sino en su carácter cualitativo, en términos de
conocimientos y experiencias entre países en desarrollo, la ONU estima que los
montos para financiar CSS (en particular la técnica) fueron superiores al 10% de
la AOD, es decir, unos 15,000 millones de dólares.Una vez superada la guerra
fría, y con miras a transparentar los criterios de asignación de la CID, en el año
2000 se establecieron los Objetivos de Desarrollo del Milenio, consistentes en
ocho objetivos y 18 metas globales que debieron cumplirse en 2015. mEn el año
2016 entró en vigor la Agenda 2030 de Desarrollo Sostenible., misma que se
conforma de 18 objetivos y 169 metas mesurables, a efecto de generar un mundo
más cohesionado y seguro, en pro de una gobernanza global más incluyente y
ambiciosa (Ocampo, 2015). La vigencia y evaluación de la Agenda 2030 y de sus
254

Objetivos de Desarrollo Sostenible constituyen el principal, aunque no exclusivo


eje de referencial de la CID durante los próximos tres lustros.

Objetivos de Desarrollo Sostenible

Es importante señalar que, si bien se cuenta con un sistema de CID, la Agenda


2030 de Desarrollo Sostenible y sus Objetivos, no todos los países se
comprometen por igual a honrar sus aspiraciones, sino que, incluso, algunos
gobiernos realizan acciones que dificultan cumplir con tales propósitos. Donald
Trump, quien en 2017 retiró a Estados Unidos del Tratado de París sobre Cambio
Climático, entre muchas otras lamentables experiencias similares, evidencia que
ante actitudes egoístas por parte de ciertos gobernantes, continúa siendo
complejo que la CID consiga sus resultados.
En cuanto a la participación de México en la dinámica de la CID, cabe
decir que esta actividad se contempla en su Constitución como un principio rector
de la política exterior. En ese tenor, el país se caracteriza por su perfil dual; es
decir, desde hace décadas recibe cooperación y la ofrece de manera simultánea,
lo cual realiza mediante el direccionamiento de la Secretaría de Relaciones
Exteriores a través de su Agencia Mexicana especializada en este asunto, la
AMEXCID, creada por Ley en el año 2011. Conforme a los objetivos de la política
exterior y a la Ley de CID, México despliega una amplia gama de ejercicios de
CSS, principalmente en Centroamérica, el Caribe y Sudamérica.
¿Sabías que?
México, como receptor de CID en del 2013 a 2017 recibió por concepto de AOD
por parte de sus donantes 2,508 millones y, con base en la contabilización
monetaria de la oferta de CSS de México a terceros países, cuyos datos provienen
de la AMEXCID, el cual incluye una condonación de deuda a Cuba en el año
2013 por 340 millones de dólares), fue de 573 millones de dólares (Prado, 2019).

Consideraciones finales

La CID es un importante recurso de política exterior y de acción solidaria por parte


de numerosos participantes en el sistema internacional, cuyo propósito es
incentivar ejercicios a favor del bienestar y la sostenibilidad de poblaciones y
ecosistemas. A 100 años de las Relaciones Internacionales, el análisis de la CID
como elemento inherente a esta disciplina contribuye al entendimiento de la
255

evolución, los logros, los desafíos y las complejidades que conlleva la interacción
entre actores procedentes de diferentes latitudes del planeta, quienes realizan
actividades conjuntas en búsqueda de beneficios mutuos o hacia terceros.
En este sentido, la CID, al ser producto de distintos criterios de asignación,
que se debaten entre la solidaridad y el poder en las relaciones internacionales,
registra un sinnúmero de acciones, desafíos y tendencias (Prado, 2015), que
constituyen un ámbito fundamental de estudio de las Relaciones Internacionales.

Preguntas guía

¿En qué contexto histórico se creó de manera formal la CID y cómo influenció tal
circunstancia a su instrumentación?
¿Por qué en 1955 los países en desarrollo instauraron a la CSS y cuáles son sus
propósitos principales?
¿En qué consiste la CID?
¿Cómo se denominan los principales objetivos de la CID del 2015 al 2030?

Bibliografía recomendada

Bauer, Peter (1972) Dissent on Development. Cambridge, Harvard University


Press, Massachusets
Gómez Galán, Manuel y Sanahuja, José Antonio, El sistema internacional de
cooperación al desarrollo. Una aproximación a sus autores e instrumentos,
CIDEAL, Madrid.
Keohane, Robert O. (1984), After Hegemony. Cooperation and Discord in the
World Political
Economy, Princeton University Press, Princeton.
Lumsdaine, David Halloran (1993), Moral Vision in International Politics. The
Foreign Aid Regime 1949-1989, Princeton University Press, Princeton.
Mende, Tibor (1974), Ayuda o recolonización? Lecciones de un fracaso, Siglo XXI
Editores, México.
Morgenthau, Hans (1962) ―A Political Theory of Foreign Aid‖, American Political
Science Review, no 56(2).
Ocampo, José Antonio (Editor), Gobernanza global y Desarrollo. Nuevos desafíos y
prioridades de la cooperación internacional, CEPAL – Siglo XXI Editores, Buenos
Aires.
OECD (10th April, 2019), Development aid drops in 2018, especially to neediest
countries‖, OECD, Paris.
Ojeda, Tahina (2016), Relaciones Internacionales y cooperación con enfoque Sur-
Sur, Universidad Complutense de Madrid – Instituto Universitario de Desarrollo y
Cooperación – Los Libros de la Catarata, Madrid.
256

Prado Lallande, Juan Pablo (2019), La cooperación internacional para el


desarrollo. Acciones, desafíos, tendencias, Universidad Complutense de Madrid –
Instituto Universitario de Desarrollo y Cooperación – Los Libros de la Catarata,
Madrid.
____ (2019), México y la cooperación internacional para el desarrollo. Avances e
inconsistencias‖, Foro Internacional, Vol. LIX, junio-diciembre, números 3 y 4.
Sotillo Lorenzo, José Ángel, El ecosistema de la cooperación. La Agenda 2030
para el Desarrollo Sostenible, Universidad Complutense de Madrid – Instituto
Universitario de Desarrollo y Cooperación – Los Libros de la Catarata, Madrid.
257

Capítulo 17
Integraciones Regionales

Ninfa M. Fuentes Sosa

Introducción

La integración regional es una fuerza que ha emergido con diferentes


intensidades y características a través de la historia. Para entender mejor este
fenómeno, este capítulo se divide en tres partes. La primera sección tiene el
objetivo de analizar las similitudes y diferencias entre los conceptos de integración
regional, regionalización e interdependencia económica. La segunda sección tiene
como objetivo identificar los diferentes niveles en que se desarrolla la integración
regional. La última sección tiene como objetivo explicar, de manera general, las
características principales de las experiencias de integración regional en el mundo.

Interdependencia, regionalismo y regionalización

En la literatura académica, la integración regional, la regionalización y la


interdependencia a menudo se usan indistintamente. La regionalización tiene una
clara connotación geográfica y hace referencia a un aumento en los intercambios
(comerciales y culturales, entre otros) entre países vecinos a un ritmo más rápido
que en los países más distantes sin que este proceso requiera formalización. En
contraste, de acuerdo con la definición de la Organización Mundial del Comercio
(OMC), la integración regional o regionalismo comprende cualquier acuerdo
comercial que involucra a dos o más países, pero menos que a todos los países
del mundo; puede haber varios signatarios o sólo dos; pueden incluir o no a
países próximos geográficamente (Carpenter, 2009: 13-14). Finalmente, la
interdependencia económica no tiene ninguna connotación geográfica y sólo se
refiere a la cantidad y profundidad de los intercambios económicos y financieros
entre los países. Ni la regionalización ni la interdependencia económica implican
necesariamente un proceso político. Por el contrario, el regionalismo sí es el
resultado de un proceso político. El objetivo último de este proceso es crear un
mercado único.
258

Niveles de integración regional

Los niveles de integración regional son simplificaciones útiles para evaluar la


profundidad general de la integración regional. El tipo de acuerdo comercial es
central en la definición de la estructura básica de los compromisos entre sus
miembros. Los diferentes niveles de tales compromisos pueden ser agrupados en
cinco categorías principales en función de las exigencias institucionales en los
países miembros: acuerdos de libre comercio, uniones aduaneras y mercados
comunes; y las uniones monetarias y las uniones económicas (véase la Tabla 1):
Tabla 1
Niveles de Integración Regional
Acuerdo Unión Mercado Unión Unión
de libre aduanera común monetaria económica
comercio
Eliminación de X X X X X
aranceles entre
sus miembros
Arancel externo X X X X
común
Libre movimiento X X X
de trabajo y
capital
Armonización de X X
política comercial
Adopción de X X
moneda común y
banco central
Armonización de X
política
económica

El nivel de integración regional usualmente se mide a partir de una escala


arbitraria que considera el mandato y compromisos de cada tipo de acuerdo. En
el primer nivel, en los acuerdos de libre comercio, sus miembros eliminan entre
ellos los aranceles en todos o casi todos los productos y requieren el
establecimiento de reglas de origen. Los acuerdos de libre comercio son más
fáciles de negociar, pues son los que menos afectan a la soberanía de los países,
pues éstos mantienen su autonomía en la formulación de su política comercial y
en la definición de los aranceles para terceros países. Más de 90% de todos los
acuerdos de integración regional en el mundo son acuerdos de libre comercio.
Algunos ejemplos son el Tratado México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC, aún
pendiente de aprobación) y el Área de Libre Comercio de la Asociación de
Naciones del Sudeste Asiático (AFTA, por sus siglas en inglés).
259

Arancel: Impuesto que se cobra a los productos extranjeros cuando se importan a


un país.
Las uniones aduaneras y mercados comunes requieren la creación de
instituciones para la coordinación de la política comercial entre sus miembros. En
las uniones aduaneras, los países eliminan todos los aranceles y reglas de origen,
definen un arancel externo común para los no miembros, y especifican las
regulaciones técnicas que serán aplicadas. Asimismo, definen un mecanismo
común para la recaudación de aranceles y su distribución entre los miembros del
acuerdo. La creación de un mercado común requiere la creación de una unión
aduanera en primera instancia. En los mercados comunes, además de las
características de las uniones aduaneras, la movilidad de los factores (incluido el
trabajo) está permitida y se define una política comercial común. Esto implica que
los miembros pierden la capacidad individual para utilizar su política comercial
para responder a una crisis económica. Algunos ejemplos de estos tipos de
acuerdos son la Asociación Europea de Libre Comercio (EFTA, por sus siglas en
inglés), que es una unión aduanera, y la Unión Europea (UE), que es un mercado
común.

Reglas de origen son reglamentos y procedimientos que permiten determinar el


país de origen de un producto para ser elegible a beneficiarse de una preferencia
arancelaria.

Los dos últimos grupos exigen la creación de instituciones para la unificación de


ciertas políticas económicas. En una unión monetaria, además de las
características de un mercado común, se incorporan una moneda común y un
banco central. En una unión económica los miembros comparten también
políticas económicas y fiscales comunes. Un ejemplo de unión monetaria es la UE
para los 19 (de 28) miembros que han adoptado el euro como su moneda.

¿Sabías que el Mercado Común del Sur (Mercosur) por sus características es una
unión aduanera imperfecta y su nombre refleja la aspiración de convertirse en un
mercado común?

Integraciones regionales en el mundo

En la literatura se considera que han existido dos oleadas de integración regional.


Tanto la división entre olas de integración regional y los niveles de integración
regional discutidos en la sección anterior son simplificaciones útiles que nos
permiten caracterizar de manera general los distintos esquemas de integración
regional. La primera oleada inició alrededor de la década de 1960 en Europa,
propagándose hacia África y América Latina. En general, en los países en
desarrollo, esta primera ola no fue exitosa, pues era complicado que los acuerdos
de integración regional operaran adecuadamente en contextos proteccionistas. En
260

esos momentos, los países en desarrollo implementaban modelos de desarrollo


económico con base en la sustitución de importaciones. En general, los acuerdos
de integración regional de esta primera ola se establecieron entre países
geográficamente próximos y con niveles de desarrollo similares. La segunda ola
de regionalismo fue más amplia y duradera que la primera, e inició en la década
de 1980. La característica más notoria de esta ola ha sido la proliferación de
acuerdos comerciales. Por ejemplo, de 1995 a 2015, la OMC recibió más de 400
notificaciones de formación de nuevos acuerdos de liberalización comercial. Los
acuerdos de integración regional de esta segunda ola se establecieron entre
países geográficamente próximos y también entre países distantes, y con niveles
de desarrollo distintos. Los países en desarrollo se han integrado en esta nueva
ola de regionalismo de formas más exitosas, pues ya no tienen como base de su
desarrollo económico un modelo proteccionista. Durante esta ola, hasta los
últimos años, Estados Unidos también había tomado un papel más activo en la
firma de acuerdos de integración regional. En buena medida, los nuevos acuerdos
de integración regional han emergido como respuesta a las dificultades que ha
tenido el sistema multilateral de comercio para continuar liberalizando el
comercio entre los países. Es importante señalar que debido a que la
conformación, definición y límites de cada una de estas regiones es controversial,
en este capítulo se parte de reconocer esta ambigüedad y de centrarse en las
características más generales y mejor identificadas en cada uno de estos espacios.

Sistema multilateral de comercio es el sistema organizado por la OMC en el que


los países miembros negocian avances en la liberalización comercial.

América del Norte. En diversos estudios la región de América del Norte


comprende a los Estados Unidos y Canadá y en numerosas ocasiones se incluye a
México. A México también se le incluye en la región de América Latina. Duina
(2018) identifica las características del regionalismo en América del Norte y
explica las causas de su diseño institucional. Por una parte, el diseño de los
mecanismos de integración regional refleja la presencia hegemónica de los
Estados Unidos y su preferencia por acuerdos limitados y específicos con sus
vecinos. Por otra parte, refleja las preferencias de Canadá y México por proteger
su soberanía y contener la influencia de los Estados Unidos.
En la región se encuentra un acuerdo principal, el Tratado de Libre Comercio de
América del Norte) (TLCAN) (que se reemplazaría con el T-MEC, actualmente
pendiente de ratificación). Desde su puesta en marcha, en 1994, este acuerdo
conformó la mayor área de libre comercio en el mundo. Actualmente, este
acuerdo concentra 50% de todo el comercio realizado entre los países de la
región. Además, existen pequeñas iniciativas formales de integración regional
usualmente entre subentidades fronterizas. Estas iniciativas de cooperación han
abordado principalmente temas económicos y ambientales. En general, la
institucionalización de la integración no es muy profunda o compleja. De acuerdo
con Duina, las razones de que no exista una estructura más desarrollada son las
261

siguientes. Primero, las preferencias de México y Canadá con respecto a la


protección de su soberanía y la preferencia de los Estados Unidos por acuerdos
limitados y específicos. Segundo, el que existen numerosos espacios informales de
regionalización que se generan de abajo hacia arriba, y que responden a fuerzas
orientadas al mercado, como sectores empresariales. Finalmente, uno de los
principales retos que se enfrentan para profundizar la integración regional de
América del Norte es la diferencia en el nivel de desarrollo existente entre México
y sus dos socios.

América Latina. América Latina como región tiene como límite de demarcación al
norte el Río Grande. Dependiendo de la perspectiva de análisis, México se ubica
tanto en América Latina como en América del Norte. La integración regional,
como idea, ha estado presente desde la independencia de los países que
conforman esta región hasta nuestros días. La integración amplia de la región ha
tenido dos expresiones principales. Primero, la integración hemisférica que
incluiría a los Estados Unidos y a Canadá. Segundo, la unión de los países de
América Latina para incrementar su poder de negociación frente a la influencia
de los Estados Unidos. Hasta ahora ninguno de estos proyectos se ha concretado
en un acuerdo exitoso. La integración regional se ha expresado también de otras
maneras más limitadas y con distintos énfasis a través del tiempo.
Desde la década de 1960 y hasta inicios de la de 1980, prevaleció un modelo de
desarrollo económico basado en la sustitución de importaciones cuyo motor de
crecimiento era el gobierno. La integración buscaba la creación de economías de
escala a partir de instituciones que coordinarían la intervención estatal, reducirían
y eliminarían las barreras comerciales entre sus miembros, y erigirían medidas
proteccionistas frente al resto de los países. Con las crisis de la deuda y otros
cambios en el sistema internacional, como la caída de la Unión Soviética, el
modelo de desarrollo se transformó para tener como centro la promoción de
exportaciones cuyo motor era la iniciativa privada. La liberalización económica
permitió que emergiera un regionalismo abierto y entre 1990 y 1994, los países
de América Latina firmaron más de 30 acuerdos bilaterales. Los acuerdos fueron
más ambiciosos y se transformaron de ser únicamente Sur-Sur a ser también
Norte-Sur. Por ejemplo, la Alianza del Pacífico (2016). Después del 2010, un gran
número de partidos de izquierda llegó a los gobiernos de la región. Estos
gobiernos promovieron acuerdos con mandatos más amplios, que incorporaban
otros temas (como la creación de infraestructura), además de una agenda
política, por ejemplo, la Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur).

Regionalismo abierto: la integración económica se promueve fomentando la


apertura y desregulación para aumentar la competitividad de los países que lo
integran.

Europa. Existe acuerdo en casi todas las definiciones de Europa con respecto a la
región occidental, pues sus límites geográficos están definidos por zonas
262

marítimas; mientras que la definición de la región oriental es menos clara. En un


interesante estudio, Schimmelfennig (2016) identifica las características
principales del regionalismo en Europa. En general, como región, Europa es
comúnmente identificada con la UE, que es una asociación económica y política
compuesta por 28 países europeos. Después de la Segunda Guerra Mundial, se
creó la organización que se convertiría en la UE con el objetivo de incrementar la
interdependencia económica entre los países para disminuir así las posibilidades
de conflictos entre ellos. Actualmente es una institución activa en todos los frentes
políticos (medio ambiente, salud y migración, entre otros).
La integración regional de la UE suele verse como un proceso continuo de
profundización y ampliación. Sin embargo, Schimmelfennig explica que éste no
ha sido un proceso uniforme, sino un proceso de integración diferenciado para las
distintas áreas de la política y los países que integra. Esta diferenciación se
expresa, por ejemplo, en las exenciones de algunos Estados miembros a ciertas
políticas a las que no están interesados en adherirse. Por ejemplo, la unión
monetaria comprende sólo 19 de los 28 Estados miembros. En cuanto a sus
efectos, los estudios económicos usualmente concluyen que para sus miembros la
pertenencia a la UE y su ampliación ha generado efectos económicos y políticos
positivos. Los retos que enfrenta la integración en la UE están relacionados con su
ampliación, la profundización en temas de seguridad y justicia, y la incertidumbre
que genera la posible salida de Reino Unido de la Unión Europea.

¿Sabías que el avance de la paz, la democracia y los derechos humanos en


Europa son considerados algunos de los logros más importantes de la integración
de la UE? El logro de establecer una comunidad estable después de siglos de
rivalidad fue reconocido en 2012, cuando se le dio a la UE el Premio Nobel de la
Paz.

Eurasia. La región de Eurasia está principalmente formada por los grupos de


países que eran parte de la Unión Soviética hasta 1991, año en que colapsó.
Hancock y Libman (2016) identifican las características principales del
regionalismo en Eurasia. Después de 1991, hubo una división más clara entre
Europa del Este y Eurasia. En la región de Eurasia, un subconjunto de los nuevos
Estados independientes formó una región alrededor de Rusia; otros Estados se
separaron para unirse a Europa. Finalmente, otro grupo de Estados se unieron a
otras regiones. Por su parte, los países de Europa del Este se unieron a la UE.
Como en el resto de las regiones, no existe consenso acerca de su composición y
algunos de sus Estados se consideran pertenecientes a dos o más regiones.
La integración regional en Eurasia se ha identificado como la creación de
―acuerdos plutocráticos‖ (Hancock, 2009), porque los miembros más débiles
delegan funciones y capacidad de decisión sobre las políticas acordadas al
miembro más rico, no a entidades supranacionales construidas en conjunto con
éste. El legado e infraestructura del pasado común se ha identificado como el
principal factor de interdependencia económica y social en esta región. Eurasia
263

contiene un número de acuerdos regionales con objetivos y países miembros que


se superponen. En un primer momento, de 1992 a 1994, se formó la Comunidad
de Estados Independientes (CIS, por sus siglas en inglés) como una organización
intergubernamental, basada en instituciones y organizaciones soviéticas. En el
siguiente lustro, se firmaron otros acuerdos distintos del CIS y que tampoco eran
derivaciones de esta organización, pero su implementación fue parcial.
Posteriormente, se formaron nuevos acuerdos más operativos. En 2014, se firmó
la Unión Económica Euroasiática (EEU, por sus siglas en inglés), que es la
organización regional más ambiciosa en términos de liberalización económica,
teniendo su primera ampliación en 2015.

Asia. En las últimas dos décadas, Asia ha intensificado sus conexiones en el


desarrollo económico, social y político. Sin embargo, de acuerdo con Jetschke y
Katada (2016), existen dos aspectos geopolíticos que dificultan el avance hacia la
construcción de instituciones de integración regional más profundas. Primero, la
composición de países que integran la región dificulta que se pueda avanzar en la
integración regional más allá de las vías intergubernamentales usuales. Existen
países como China, Japón e India con capacidad de veto, esto es que por su
poder económico y político pueden bloquear el avance de los aspectos de la
integración regional que no sean favorables a sus intereses. Por otra parte, lograr
el consenso entre estos actores y entre ellos y el resto de los países de la región
para lograr avances en la institucionalización de la integración regional es
sumamente complicado debido a la cantidad de actores y a la diversidad de sus
preferencias e intereses económicos y políticos. Finalmente, entre estos países
tampoco se ha logrado consensar el papel que los Estados Unidos deben
desempeñar en la región, ya sea como socio o como adversario en el área
comercial.
Así, la integración regional en Asia no ha sido acompañada por la profundización
de la institucionalización formal de esta integración. En las ocasiones en que se
han creado instituciones formales, los Estados no han delegado funciones ni
atribuciones relevantes para su óptima operación. De acuerdo con Jetschke y
Katada, esta situación responde a que los Estados en desarrollo que predominan
en la región tienen preferencias claras hacia lo cooperación intergubernamental
frente a la delegación de atribuciones a entidades supranacionales. Esta
característica genera la superposición desordenada e incoherente de los acuerdos
de integración existentes. También hace poco favorable que en la región se
puedan establecer mecanismos de vigilancia creíbles o procedimientos de
solución de controversias a los que los países puedan remitirse en caso de
necesitarlos.
Recientemente el Sudeste Asiático ha avanzado en la construcción institucional en
torno a su integración regional. En el contexto asiático, la Asociación de Naciones
del Sudeste Asiático (ASEAN, por sus siglas en inglés) es la excepción más
notable. La organización promueve la cooperación funcional entre sus miembros
en áreas del comercio y de los derechos humanos. Aunque en comparación con el
264

resto de las organizaciones de integración regional en el mundo, presenta niveles


relativamente bajos de institucionalización y delegación de atribuciones.

Medio Oriente. La historia y cultura compartida de los países del Medio Oriente se
ha considerado un factor que facilitaría en gran medida la cooperación y la
integración regional formal. Valbjørn (2016) identifica las características
principales del regionalismo en Medio Oriente. La alta homogeneidad social,
cultural y religiosa (y en los países árabes, un idioma común) promueve la
regionalización de estos países. Esta regionalización se expresa mediante redes
familiares fronterizas y redes empresariales, políticas, culturales y económicas
transnacionales. Sin embargo, esta alta regionalización no ha facilitado la
construcción de organizaciones de integración regional supranacionales. De
hecho, existe un amplio acuerdo entre quienes estudian esta región acerca de que
el potencial de cooperación e integración de la región no se ha concretado.
Los altos niveles de regionalización generaron expectativas que conducirían al
regionalismo como se concibe tradicionalmente. Sin embargo, Valbjørn explica
que las organizaciones regionales en esta zona responden a una lógica distinta:
los Estados las construyen para contrarrestar los efectos de los proyectos de
integración más ambiciosos e incluso de la misma regionalización. Así, el
regionalismo se asocia con la intensificación de la inseguridad o del autoritarismo.
Como resultado, las organizaciones regionales en general han sido débiles e
ineficaces para la promoción del comercio. Actualmente se vive un momento
marcado por ―Estados débiles que carecen de legitimidad y un nuevo tipo de
regionalización maligna guiada por guerras civiles, refugiados e identidades
transnacionales basadas en el sectarianismo‖ (Valbjørn, 2016: 265). Por estas
razones, la perspectiva para la integración regional en Medio Oriente no es
favorable.

África. El continente africano está constituido por casi 50 Estados sumamente


heterogéneos. Existen democracias establecidas con ingresos medios, como
Ghana y Namibia y Estados fallidos como Somalia. Hartmann (2016) identifica
las características principales del regionalismo en África. El modelo de desarrollo
económico en África se transformó a partir de la crisis de la deuda en 1980 y,
posteriormente, tras la caída de la Unión Soviética. Las reformas estructurales
subsecuentes buscaron terminar con el modelo de desarrollo económico por
medio de la intervención estatal, e integrar a los países africanos en el sistema de
desarrollo basado en la promoción de exportaciones. A partir de la década de
1990, los márgenes políticos se incrementaron para que los países africanos
pudieran buscar soluciones propias a sus crecientes problemas políticos,
económicos y de seguridad.
Pese a que existe una visión de integración económica formal y supranacional del
continente africano, los esfuerzos de integración regional que se han concretado
cuentan con objetivos modestos y mandatos limitados. De acuerdo con
Hartmann, en algunas partes del continente, un pequeño número de estos
265

esfuerzos se ha logrado articular con objetivos más amplios relacionados con la


inserción mundial; mientras que en el resto, estos acuerdos son fachadas para la
extracción discrecional de rentas. Una de las principales razones es que un gran
número de Estados africanos enfrenta desafíos para participar en estas
organizaciones, pues tienen una capacidad limitada incluso para gestionar sus
propios procesos de desarrollo. Las necesidades a corto plazo de los gobiernos
han tomado prioridad frente a los beneficios obtenidos de las ganancias del
comercio a más largo plazo. Por ejemplo, las organizaciones de integración
regional se han utilizado para canalizar recursos de la asistencia oficial para el
desarrollo (particularmente la financiación de proyectos de infraestructura). Por
otra parte, en un gran número de acuerdos la liberalización comercial no se ha
implementado o el tiempo programado se ha pospuesto repetidamente. Más
recientemente, la Comunidad Africana Oriental (EAC, por sus siglas en inglés) ha
logrado avanzar en la construcción de una unión aduanera y en la promoción del
comercio intrarregional. Como resultado general, el impacto de la integración
regional en el comercio africano y en la atracción de inversión extranjera directa
ha sido mínimo.

Resumen

En el inicio de este capítulo distinguimos entre tres fenómenos relacionados, pero


que son distintos y que se confunden con frecuencia: regionalización,
interdependencia y regionalismo. En el resto del capítulo, se abordaron los
elementos básicos del regionalismo. Primero, identificamos los aspectos generales
de los acuerdos y de su aparición y evolución en el tiempo. Existen diferentes
niveles de integración regional, desde los acuerdos de libre comercio hasta las
uniones económicas. Acerca de su aparición en el tiempo, existen dos principales
oleadas de integración regional, una en la década de 1960 y otra en la década de
1980. Sin embargo, tanto los niveles de integración como las oleadas de
integración regional describen el fenómeno de manera muy general, por lo que
no se refleja de manera exacta la realidad. Por ello, la sección final del capítulo
explica las distintas características e intensidades de la integración regional de
acuerdo con la región particular en la que emerge. Entender la integración
regional y sus diferentes manifestaciones es cada vez más urgente, considerando
que estos acuerdos continuarán proliferando frente a las dificultades para
reactivar el sistema multilateral de comercio.

Preguntas guía

 ¿Cuáles son las principales diferencias que existen entre los conceptos de
integración regional o regionalismo, regionalización e interdependencia
económica?
266

 ¿Cuáles son las principales características de los acuerdos de libre


comercio, comunidades aduaneras, mercados comunes, uniones
monetarias y uniones económicas?
 ¿Cuáles son los principales retos que enfrenta la integración en América del
Norte?
 ¿Cuáles son las similitudes y diferencias entre el regionalismo plutocrático y
el regionalismo supranacional de Eurasia y Europa Occidental,
respectivamente?
 ¿Cuáles son las características principales de cada uno de los regionalismos
abordados en este capítulo? ¿Cuáles son sus principales instituciones?

Bibliografía incluida y recomendada

Para profundizar en la información de la integración de cada una de las regiones


se recomienda consultar: Börjel T. A. y Risse T. (eds.). The Oxford Handbook of
Comparative Regionalism. Oxford University Press. Particularmente los siguientes
capítulos: Duina F. ―North America and the Transatlantic Area‖; Bianculli A.,
―Latin America‖; Schimmelfennig F., ―Europe‖; Hancock, K. J., y Libman, A.,
―Eurasia‖; Jetschke, A., y Saori, K. N., ―Asia‖; Valbjørn, M.,―North Africa and the
Middle, East‖; Hartmann, C., ―Sub-Saharan Africa‖.
Para obtener más información sobre las características particulares de la
integración en Eurasia se recomienda: Hancock, K. J. (2009). Regional
Integration: Choosing Plutocracy. Basingstoke: Palgrave Macmillan.
Para profundizar en la información acerca del sistema multilateral de comercio y
las complejidades que enfrenta, se recomienda: Jones, K. (2015). Reconstructing
the World Trade Organization for the 21st Century. Oxford: Oxford University
Press.
Para obtener más información sobre el estudio de cada uno de los acuerdos
regionales, se recomienda: Looney, R. E. (ed.) (2019). Handbook of International
Trade Agreements: Country, Regional, and Global Approaches. Routledge.
267

Capítulo 18
La ética en Relaciones Internacionales

Yleana M. Cid Capetillo

Introducción

En la investigación y en la literatura, el tema de la ética en las relaciones


internacionales ocupa un lugar importante desde que se constituyó formalmente
la disciplina de Relaciones Internacionales. Sin embargo, no sucede lo mismo en
la docencia pues constatamos que como asignatura en los Planes de Estudio
generalmente se encuentra ausente a pesar de que constituye un aspecto
relevante tanto en su aspecto ontológico (su concreción en la realidad del objeto
formal, la manera en que se desenvuelve en el manejo de los asuntos que nos
competen tanto en un sentido espacial como temporal); en el axiológico (la
mutación y la aceptación de valores generalmente compartidos por los actores
internacionales y por la sociedad en general); y en el epistemológico (según como
la han expresado las diferentes escuelas y corrientes que en el ámbito disciplinar
han impuesto su impronta para conocer, analizar y explicar nuestro objeto de
estudio). El objetivo de esta contribución es el de explicar la visión ética que
subyace en las propuestas que se articulan en tres etapas del desarrollo de
nuestra disciplina en este su primer siglo de vida.
Es un hecho que en el desarrollo de las relaciones internacionales siempre
ha estado presente la reflexión sobre la ética, ya sea a partir de un fuerte vínculo
con el derecho o con la religión. Incluso podría decirse que en las culturas
occidentales, al buscar discernir la esencia de los principios difundidos y
comúnmente aceptados o que se imponen desde uno y otra por las sociedades,
las fronteras entre la normatividad que se gesta entre esas tres perspectivas
(derecho, religión y ética) se difuminan.
No es de extrañar que desde el nacimiento de nuestra disciplina hace ya
100 años uno de los temas que recibe más atención es el de la ética aunque con
un sentido más laico. A lo largo de este siglo percibo tres etapas en las que es
posible distinguir rasgos que las diferencian una de las otras, incluso un desarrollo
que viene de menos a más y en el que se nota cómo se van ampliando la visión y
la inclusión de temas o aspectos a considerar. La primera arranca en 1919 y no
sólo acompaña al nacimiento de nuestra disciplina sino que, además, lo motiva.
Es decir que no se puede entender la idea de constituirla si no consideramos los
268

antecedentes de nociones que se venían madurando desde varias décadas


anteriores. Esta primera etapa se extiende hasta 1939.43
La segunda etapa inicia en la última fecha mencionada, acompaña al
predominio del Realismo Político en nuestra disciplina y nuevamente encontramos
que es precisamente la cuestión de la ética la que conduce al primer debate
dentro de nuestra disciplina y mueve a todo el paradigma para replantear los
elementos esenciales de la visión de las relaciones internacionales. Parafraseando
a Marx, podríamos decir que para los realistas ―la cuestión de la ética no estaba
mal pero había que invertirla y ponerla sobre los pies‖.
Finalmente, la tercera etapa, que se produce muy cerca del fin del siglo XX
y alcanza hasta la actualidad, es motivada por los cambios radicales que se
suscitan en la sociedad internacional. Ésta, desde mi punto de vista, está vigente y
su importancia radica en que introduce elementos que antes no se habían
considerado, como la relación del hombre con la naturaleza; el tema de los
derechos humanos; la extensión de la pobreza en el mundo; las migraciones
internacionales; la situación y/o la participación de las mujeres en los procesos de
toma de decisiones sociales, políticas y económicas; la preservación de especies
animales y vegetales amenazadas por su explotación irracional y el deterioro de su
propio hábitat y muchos más que se mencionarán más adelante.

Ética y moral: puntualizaciones necesarias

Generalmente los estudios sobre este tema inician con una reflexión acerca de
cómo se deben entender estas dos nociones. Se señala con insistencia que ambas
forman parte del mismo problema pero que la moral se refiere a la realización
directa de normas y principios que se aplican y se desenvuelven en la realidad
(aspecto ontológico) mientras que la Ética es una parte de la Filosofía que se
encarga de recoger esos principios en distintos contextos temporales y espaciales y
analizarlos de manera comparativa con aquellos que se han concretado de forma
específica a lo largo de su evolución (aspecto gnoseológico).44 En este sentido,
podríamos sostener que la Ética es el continente y la moral es el contenido que se
recoge en la primera.
Respecto a la comprensión de ambas nociones hay un debate que
permanentemente está abierto y podemos ―constatar que los perímetros
semánticos varían de un autor a otro y de un contexto a otro.‖ (Ariel Colonomus ,
2006, 49. Traducción libre)
Colonomus señala, en este aspecto, que ―Puede haber una
‗ética de las relaciones internacionales‘ como un trabajo sobre ‗la moral dentro de

43
Aunque ya se ha señalado con insistencia que los cortes históricos no son radicales. Se establecen por
medio de convenciones que se proponen y llegan a generalizarse cuando la comunidad académica los acepta y
asume hasta que parecen convertirse en verdades incuestionables.
44
“… la moral tiene un contenido empírico-práctico (…) la ciencia encargada de estudiar esa forma específica
del comportamiento humano es la ética.” Roberto Peña Guerrero, “Ética y relaciones internacionales:
reflexiones básicas”, en Ileana Cid (Comp.), Diversidad cultural, economía y política en un mundo global,
UNAM, FCPyS, México, 2001
269

las relaciones internacionales‘ que contribuya a revelar lo que significa que la


moral es un proceso y que la ética es una situación relacional, sin idea por tanto
de una distinción sustancial.‖(Idem.) De tal manera, para los fines de esta
exposición vamos a referirnos a la ética de las relaciones internacionales en el
entendido de que en ella está supuesta la moral imperante en la sociedad
internacional.
La relación entre ambas es y debe ser íntima pero dialéctica. La ética debe
expresar lo que la sociedad percibe y aplica como ―moral‖. Sin embargo, no
siempre es así. En el pensamiento occidental (de tradición judeo cristiana) es fácil
percibir que la expresión filosófica de la ética se desprende (o se aleja) de la
realidad y tiende a convertirse en ―doctrina‖ que regresa a la sociedad para
imponerse mediante mecanismos que van desde la violencia hasta el
adoctrinamiento con visajes ―sutiles‖ o encubiertos. El pensamiento ético
occidental es el único que tiene pretensiones universales y a lo largo de la historia
y hasta la actualidad se sustenta como el que expresa los valores que garantizan
la mejor convivencia en la sociedad.
La ética no es universal y tampoco es absoluta.45 Por el contrario, es la
summa de postulados que surgen de la sociedad y de la manera material en que
ésta se desarrolla de acuerdo al tiempo y al espacio y responde a la necesidad de
garantizar las condiciones para su pervivencia y reproducción, en este sentido es
relativa pues se corresponde con las circunstancias del tiempo y el espacio. Se
considera ético aquello que es conveniente para su mejor desarrollo y
desenvolvimiento y se considera inmoral lo que pone en peligro su integridad y
esto aplica desde el nivel individual hasta el internacional. Pero, además, la ética
no está carente de contradicciones en su aplicación concreta:
Es importante tener en cuenta que la ética, especialmente en lo que
se refiere a cuestiones de política pública, no es perfeccionista en su
carácter. El no perfeccionista no se compara con el relativismo. Más
bien, sugiere que el conflicto es natural y que la perfección no es
posible: los valores se superponen inevitablemente y se conflictuan.
Como nos recuerda Isaiah Berlin, la búsqueda de una sola virtud en
última instancia enfrentará los obstáculos de las virtudes en
competencia. La libertad a menudo entra en conflicto con el orden, la
justicia con la misericordia, la verdad con la lealtad. No hay un camino
libre de conflictos hacia una buena vida, al igual que no existe un
modelo único de buena vida para ser perseguido por todas las
personas en todas partes. (Rosenthal, Joel H., 2019, s/p. Traduccción
libre)

45
“Como argumentó el teólogo medieval Santo Tomás de Aquino: „Las acciones humanas son buenas
[moralmente correctas] o malas [moralmente equivocadas] según las circunstancias.‟" Thomas Aquinas,
Summa Theologica I II q. 18, a. 3. "Ergo actiones humanae secundum circumstantias sunt bonae vel malae."
Citado en Colette Mazzucelli y A. Nicholas Fargnoli, “Ethics and International Relations in Today's
Classrooms without Borders”, Carnegie Council for Ethics in International Affairs, July 14, 2010, en
https://www.carnegiecouncil.org/education/001/ethics/0004
270

Resulta problemático reconocer que la ética frecuentemente enfrenta dilemas que


la pueden contraponer con la religión, con el derecho (¿no todo lo que está
prohibido está permitido?) e incluso con las costumbres (las prácticas hacia las
niñas y mujeres en algunos países islámicos). Pero, lo que sí debemos señalar es
que tanto la no observancia de la ética como del derecho implica sanciones,
aunque son de diferente carácter. Las que se aplican a los infractores de la moral
son de tipo social (el desprestigio, el aislamiento, el rechazo), mientras que a
quienes quebrantan la ley se les imponen sanciones de carácter judicial. Sin
embargo, estas últimas tienen una situación distinta en el ámbito internacional
que carece de un órgano de esa naturaleza.
En lo que respecta a la ética referida al ámbito internacional, me parece
percibir que la reflexión colectiva sobre el tema ha presentado etapas de
―normalidad‖ y otras muy evidentes de debate más agitado. Es la presencia de
―crisis‖ en la sociedad internacional la que suscita el resurgimiento de la discusión
al respecto: porque hay un sentimiento generalizado (aunque no siempre
explícito) de que los valores hasta entonces vigentes ya no se corresponden con
una nueva realidad y porque nuevos valores se van imponiendo. Con base en
estas ideas distingo las etapas del desarrollo de la visión sobre ética en la realidad
y en la disciplina de Relaciones Internacionales, las cuales se corresponden con el
fin de la Primera Guerra Mundial, el desarrollo y la conclusión de la Segunda
Guerra Mundial y el fin de la Guerra Fría.

Etapas del desarrollo de la visión sobre ética en Relaciones Internacionales

Como ya señalamos, en el desarrollo de las relaciones internacionales del siglo


XX y hasta nuestros días podemos identificar tres etapas en las cuales la
percepción, la aplicación y la difusión de los valores que sustenta la ética parecen
diferenciarse de manera correspondiente con el desarrollo de la disciplina. A cada
enfoque o paradigma dominante le corresponde una visión ética que, por
supuesto, equivale al contexto histórico específico y a los cambios que la sociedad
internacional va experimentando. Es imposible entender cada uno de ellos sin
referirlos a las condiciones que se materializan de distinta manera de acuerdo al
contexto histórico. Ética sin historia no puede entenderse. Ello implica recuperar
en cada periodo la praxis de los sujetos, sus acciones, intereses y capacidades
para incidir en la conformación y articulación de los valores que se expresan en
una ética que se impone como dominante.46

46
“Para obtener una imagen completa del lugar de la ética en los asuntos internacionales, sus posibilidades y
limitaciones, tres dimensiones de la actividad merecen igual consideración: actores, sistemas y acuerdos
sociales.” Joel H. Rosenthal, op. cit.
271

El idealismo

El horror de la guerra que se acababa de cerrar en Europa con la evidencia de los


desastres y las pérdidas (sobre todo en vidas humanas pero también en
destrucción material y en costos económicos) contribuye a motivar un debate muy
extendido sobre cómo deberían convivir las naciones con el fin principalísimo de
evitar que experiencias como esa se repitieran. Se impone, como primera visión de
las relaciones internacionales, una corriente de carácter normativo, idealista o
utópico, también denominado liberal.47 No nos detendremos en las líneas que
caracterizan a ésta considerada la primera corriente de estudio dentro de nuestra
disciplina porque han sido ampliamente expuestas en múltiples estudios que las
recuperan y analizan. Luis Alberto Padilla lo resume así:
En términos generales puede decirse, (…) que una de las
características más importantes de las concepciones idealistas en
materia de relaciones internacionales radica en su naturaleza
esencialmente deontológica y prescriptiva, es decir, en el hecho de que
confía en la posibilidad de un ordenamiento de las relaciones
internacionales con base en prescripciones normativas que deben
constituirse en pauta del comportamiento de los Estados. Dicho en
otras palabras, para las concepciones idealistas la conducta de los
Estados puede y debe fundamentarse en valores ideales tales como la
justicia, los derechos humanos, la igualdad o la libertad y en principios
como la libre determinación de los pueblos, la no intervención, el
respeto a la soberanía de los Estados, la cooperación económica en
beneficio recíproco, etc. (Luis Alberto Padilla, 1992, p. 1)
Los supuestos que subyacen en esta corriente que, más que analítica y explicativa,
están aglutinados en enunciados y propuestas sobre cuál debería ser el
comportamiento de los actores internacionales (los Estados básicamente) cuya
naturaleza los impulsa a la agresión, por lo que su egoísmo natural debe ser
contenido por una organización internacional que se constituya en un escenario
en el que se diriman de manera concertada los conflictos de interés entre las
naciones.
La versión liberal de la historia del siglo XX se centra en los desarrollos
institucionales. De la Liga de Naciones a las Naciones Unidas, de la

47
“Existe una descripción competitiva de la teoría de las relaciones internacionales, comúnmente denominada
modelo liberal internacionalista. Este modelo tiene raíces intelectuales ilustres en Erasmus, Hugo Grotius e
Immanuel Kant. Para los liberales, la condición humana está sujeta a mejoras. El hombre no está destinado a
involucrarse en un conflicto: la razón y la aplicación racional de los principios universales ofrecen un camino
potencial hacia un orden social armonioso. En el mundo liberal no hay un animus dominandi inevitable que
no esté sujeto a una mejora potencial. La voluntad de poder existe, pero puede ser domada. Puede ser guiado
por la racionalidad y los principios del deber moral.
Generalmente considerados como herederos de la Ilustración (aunque sus raíces pueden remontarse a épocas
anteriores), los liberales luchan por el progreso humano. Creen en las posibilidades de las instituciones
sociales, instituciones creadas por los imperativos de la moralidad y sostenidas por principios racionales. Los
liberales depositan una gran fe en los efectos positivos de la educación y otras instituciones sociales (como los
sistemas legales) que promueven la realización individual y la armonía social.” Idem.
272

Corte Internacional de Justicia a la Corte Penal Internacional, se ha


avanzado para ampliar la analogía del "estado de derecho" de la esfera
doméstica a la internacional... se ha establecido un conjunto de
normas, ampliamente reconocido por todos los Estados, que configura
los parámetros de comportamiento aceptable en la política
internacional. Entre estas normas están la igualdad soberana de los
Estados, la expectativa de abstenerse de usar la fuerza, la no
intervención, la autodeterminación y el respeto por los derechos
humanos. (Rosenthal, Joel H., 2019, s/p.)
Estos supuestos fueron divulgados y asumidos como ciertos, válidos y necesarios y
la elaboración que los sustenta recayó en figuras de talla mundial como: Alfred
Zimmerman, John Fischer, Norman Angell, Bertrand Russell y Aldous Huxley,
entre muchos otros que con diferentes discursos contribuyeron a sustentar el
contenido ético-axiológico de esta corriente y, por supuesto, proponer las líneas de
acción que deberían prevalecer en el ámbito internacional. En la literatura anglo
sajona, por encima de esos nombres, se coloca invariablemente el de Woodrow
Wilson como el máximo representante del liberalismo, la otra denominación que
se le da a este enfoque, que efectivamente tiene una esencia notoria del
liberalismo económico y una supuesta de idealismo en la conducción de los
asuntos mundiales. Ya en otras ocasiones hemos expresado la idea de que la
dualidad de Wilson se manifiesta de manera drástica en la política que lleva a
cabo con referencia a Europa y otra totalmente opuesta hacia América Latina y,
concretamente, hacia México. Es una combinación de realismo e idealismo que
se aplica de acuerdo a la conveniencia de la joven potencia que ya da muestras
de estar en condiciones de colocarse en un lugar preminente en la distribución del
poder en el mundo.
¿Sabías que?
En el periodo de Wodrow Wilson, en el continente americano se sucedieron una
serie de hechos que contradecían la política idealista del presidente. Entre 1912
y 1925 (aún más… hasta 1933), se da un refuerzo con barcos de guerra,
marinos y soldados de infantería, a la intervención armada en Nicaragua; en
1913; el embajador en México, Henry Lane Wilson, participa activamente en la
conspiración que resulta en el derrocamiento y asesinato de Francisco I Madero
y de José Ma. Pino Suárez; en 1914 se impone a Nicaragua el Tratado Bryan
Chamorro, por el cual ésta daba perpetuidad a la ruta interoceánica; a partir de
1915 se produce el ataque armado, la invasión y la ocupación de Haití; en
1916, el Senado de Estados Unidos ratifica el Tratado Bryan Chamorro; en
1916, se envía a México la Expedición punitiva, al mando del general Pershing,
para perseguir a Francisco Villa, quien había entrado en territorio
norteamericano y había atacado Columbus.
Arthur Link, en referencia a la política de Wilson, afirmaba que "Hay cierta
ironía en toda esta historia… El hombre que… aborrecía el solo pensamiento de
utilizar la fuerza en las relaciones internacionales, se convirtió en el primer
presidente de la historia norteamericana que utilizó medios violentos para
273

imponer la voluntad de los Estados Unidos sobre naciones que por lo menos
teóricamente eran libres y soberanas." (Citado en Aguilar Monteverde, 1965, p.
62.)

De hecho, Edward Carr (E.H. Carr, 2004) desenmascara al idealismo al


demostrar que tanto éste como el realismo político son esencialmente políticas de
poder. El primero la enmascara y el segundo la asume abiertamente.

La cuestión de la ética en el realismo

Este enfoque de la teoría de Relaciones Internacionales ha sido, con mucho,


predominante en el main stream de la disciplina y es considerado el más antiguo
desde los más remotos orígenes del pensamiento político. (Mark R. Amstutz,
2013) Por supuesto, entre los primeros pensadores se mencionan a Thucydides,
Kautilya, San Agustín, Nicolás Maquiavelo, Thomas Hobbes y, entre los
contemporáneos, a E.H. Carr, Robert Gilpin, George Kenan y Reinhold Niebuhr.
Pero sin duda alguna el representante más destacado es Hans J. Morgenthau y a
él se remiten todos los estudios que sustentan esta visión, tanto en su sentido
clásico como en el revisado. (John Vasquez, 1999) Hay muchas derivaciones de
esta exposición clásica de la política internacional pero, para efectos de esta
disertación, nos centraremos en la que encontramos en Morgenthau por ser la
más recurrida tanto en el sentido de aceptación como en el de su refutación.
Por principio debemos puntualizar nuestra oposición a la idea muy
extendida de que el realismo político constituye una propuesta que tiene una
visión cínica de la política internacional, la cual conduce a la conclusión de que el
centro de su análisis se basa en el supuesto de que la acción de los Estados en el
sistema mundial se produce en un clima de amoralidad o incluso inmoralidad. La
amoralidad no existe ni en el caso del individuo ni en el de la comunidad, se
califica como tal a aquella moral que se contrapone con la propia. La inmoralidad
también se evalúa por comparación con otra que se supone ―válida‖. Esta falsa
conclusión deriva de una lectura simplista o superficial que generalmente se limita
al repaso de los seis principios del Realismo Político tal como los enuncia
Morgenthau, los cuales, en una versión sintética, son:
1. La política se rige por leyes objetivas que tienen sus raíces en la
naturaleza humana.
2. El interés nacional debe definirse en términos de poder nacional.
3. El realismo político cree en la validez universal del concepto de
interés definido en términos de poder y es una categoría objetiva.
4. El realismo político se da cuenta de la importancia de los principios
morales, pero sostiene que, en sus formulaciones abstractas y
universales, no se pueden aplicar a las acciones estatales.
274

5. El realismo político se niega a identificar las aspiraciones morales de


una nación en particular con los principios morales que gobiernan el
universo.
6. El realismo político acepta la autonomía de la política internacional
como disciplina..48
La base de una correcta interpretación se encuentra en el cuarto principio que lo
que pretende es distinguir entre la moral del individuo o la moral universal de
aquella que debe sustentar las acciones de los Estados siempre que sean ―filtradas
a través de las circunstancias concretas de tiempo y lugar.‖ (Hans J. Morgenthau,
1986) Sin embargo, conviene revisar con más cuidado su libro [específicamente
en la Quinta Parte: Limitaciones del poder nacional: moral internacional y opinión
pública mundial, en el capítulo 15. La moral, las costumbres y el derecho como
limitaciones al poder] en donde encontramos puntualizaciones como éstas en
donde afirma que:
La moral, las costumbres y el derecho intervienen (…) a los efectos de
proteger a la sociedad contra la desintegración y al individuo contra la
esclavitud y la extinción… el poder superior no otorga derecho moral ni
legal para hacer con ese poder todo lo que físicamente sea capaz de
hacer. El poder se encuentra sujeto a limitaciones en interés de la
sociedad como conjunto y en interés de sus integrantes individuales
que no son resultado de la mecánica de la lucha por el poder, sino que
resultan sobre impuestos en forma de normas o reglas de conducta por
la voluntad de los propios miembros de la sociedad. (Idem., p. 270)
A continuación, afirma que en las ―sociedades superiores‖ se imponen tres tipos
de normas: la ética, la costumbre y el derecho. A efecto del análisis recomienda
no sobreestimar pero tampoco subestimar ―la influencia de la ética en la política
internacional.‖ (Idem., p. 275) ¿Cómo, entonces, se evalúa la moral en política y
en el nivel internacional? ¿Cuándo reconoce la sociedad una política como
moral? De acuerdo con Morgenthau: ―… la ética juzga los actos en función de su
acomodamiento a los principios morales; la ética política los juzga según sus
consecuencias políticas.‖ (Idem., p. 21) Por lo tanto, la sociedad juzgará como
moral una política exitosa (participación de Estados Unidos en la Segunda Guerra
Mundial) y como inmoral una fracasada (intervención en Vietnam).
Evidentemente se trata de una propuesta de real politik y en esos términos
se debe juzgar. El problema y todo el análisis están planteados por y para la
política de poder. Y el análisis de Morgenthau fue elaborado en el contexto de y
para la consolidación del poder (hegemonía) estadounidense. Por ello, no es de
extrañar que, mejor o menos cabalmente interpretada, prevaleció a lo largo de
toda la etapa de la guerra fría y, con mucho, contribuyó a fundamentar la política
internacional de la gran potencia.

48
La versión resumida es tomada de “Morgenthau‟s Realist Theory (6 Principles), en Your Article Library.
The Next Generation Library, en http://www.yourarticlelibrary.com/international-politics/morgenthaus-
realist-theory-6-principles/48472
275

¿Sabías que?
Hans Joachim Morgenthau (1904-1980) nació
en Coburgo, Alemania pero por su origen judío
emigró a Estados Unidos, en donde obtuvo la
ciudadanía en 1943 y desarrolló su carrera
académica y de investigación en varias
universidades de ese país. Él, como muchos
europeos que se vieron obligados a salir de
Europa a causa de la guerra, como Karl W.
Deutsch (Praga, Ch.), John H. Herz
Imagen tomada de (Dusseldorf, Al.), Stanley Hoffman (Viena,
https://www.facebook.com/Hans- Austria), Klaus E. Knorr (Essen, Al.) y Arnold
J-Morgenthau-45614312002/ Wolfers (Gallen, Suiza) contribuyeron a la
construcción del main stream en la etapa de
consolidación de la disciplina de Relaciones
Internacionales, con una sólida orientación
hacia el Realismo Político.

La cuestión de la ética en la actualidad

Con los cambios drásticos suscitados en las últimas décadas del siglo XX, entre
los cuales el fin de la confrontación Este-Oeste no es el único de gran
trascendencia pues no hay que olvidar que los efectos de la cuarta revolución
científico tecnológica se tradujeron en novedosas formas de realización de lo
económico, lo político y lo social, además de la expansión protagónica de actores
no estatales que despliegan una intensa actividad, sobre todo cuestionando las
capacidades de los gobiernos para atender aquellos asuntos que más preocupan
a la sociedad. Así, en pleno contexto del inicio del siglo XXI, Roberto Peña
Guerrero señala:
en los debates teóricos contemporáneos de la disciplina de Relaciones
Internacionales ha resurgido con gran fuerza e interés el tema sobre la
ética y moral internacional. La recuperación renovada de las
reflexiones sobre la conducta moral y valores éticos que deben
promoverse y prevalecer en las relaciones internacionales de la
posguerra fría, es un claro síntoma de la preocupación generalizada
por las incertidumbre de un mundo globalizado que, a pesar de los
progresos técnicos y científicos, reproduce a niveles insospechados la
injusticia, la inequidad y la violencia. (Roberto Peña Guerrero, 2001, p.
41)
Precisamente en los albores del nuevo siglo, Lourdes Arizpe, quien había formado
parte de la Comisión encargada de elaborar y difundir el informe Nuestra
diversidad creativa señala que ese equipo de trabajo llegó a la conclusión de que
―… es necesaria una ética global que guíe el ejercicio del poder en el mundo. En
276

este sentido, hubo consenso en la Comisión de que la verdadera base de una


ética global debe sustentarse en los principios de democracia, transparencia,
responsabilidad, rendición de cuentas, respeto de los derechos humanos y
equidad de género.‖(Lourdes Arizpe, 2001, p. 16)
Voces como ésta, que representaba la preocupación de la ONU, empiezan
a levantarse cada vez con mayor estridencia. Esto se debe a la participación de
actores (sujetos o agentes) que no necesariamente se corresponden al ámbito
público de los gobiernos, sino precisamente al privado, los cuales empiezan a
organizarse y manifestarse a través de organismos o institutos de colectivos de la
sociedad que reclaman que hay muchos más asuntos que aquellos delimitados
en una visión estrecha a la Guerra y a la Paz.
A mí me parece digno de recalcarse (aunque ahora ya parezca común)
que se redefine la ética para llevarla a un nuevo nivel al representar o contener
aquellos valores que se imponen en la relación del hombre(s)49 con otros hombres
(visión antropocéntrica) o de los entes que ejercen el gobierno con respecto a sus
similares (visión realista) se transita a la comprensión de que también incluye los
valores del individuo (como ser social) y de las sociedades en general pero, y aquí
está la novedad, reivindicando la relación de todos ellos con la naturaleza, el
medio ambiente que no había sido considerado en su deterioro (por razones
antropogénicas) o en la necesidad de su preservación.
Por supuesto no desaparecen los temas tradicionales, sería un error pensar
que los asuntos relativos a la paz y a la guerra son ahora menos importantes. Lo
son, pero bajo la óptica de la extensión de la violencia, ya no sólo de carácter
estatal sino también la de naturaleza social que se está extendiendo de manera
preocupante a prácticamente todo el mundo.
En el nuevo milenio, enfrentamos una gran cantidad de desafíos que
incluyen la violencia política, particularmente por parte de redes
terroristas transnacionales, tácticas agresivas para asegurar recursos e
intervenciones fallidas en medio del genocidio y el subdesarrollo
humano. Como resultado de los avances en la tecnología que sirven
objetivos benéficos y benévolos, estos desafíos redefinirán las
dimensiones éticas de las relaciones internacionales y continuarán
planteando cuestiones éticas intrínsecas al campo. (Colette Mazzucelli
y A. Nicholas Fargnoli, op. cit.)
Los temas que incumben a la actual reconstitución de una ética internacional
abarcan desde desarrollo; cultura; migraciones; diversidad étnica, cultural y/o
religiosa; relaciones entre apropiación, productividad y trabajo; medio ambiente;
diversidad biológica; comercio; religión y, por supuesto, asentados en buen
gobierno (gobernanza), legislaciones adecuadas (aborto, consumo o tenencia de
estupefacientes, derechos de género, inclusión de las mujeres en la toma de
decisiones). Eso significa reconocer que una pléyade de actores está involucrado
en la nueva ética internacional. Ellos abarcan desde el individuo, la sociedad

49
Vale aclarar que uso el término en un sentido genérico y que no excluyo a las mujeres quienes, además se
convierten en agentes activos y reclaman su propia visión de la ética.
277

organizada, las empresas, los partidos políticos y, por supuesto, los Estados y las
instituciones internacionales. Y la perspectiva tendrá que estar marcada por las
relaciones de todos ellos entre sí y por la obligada relación con la naturaleza. El
estudioso de Relaciones Internacionales debe estar consciente de este ámbito que
subyace al conjunto de las relaciones internacionales y de que él es
corresponsable y debe ser partícipe de la hechura de esa nueva ética y en su
observancia.

Fuentes consultadas

Aguilar Monteverde, Adolfo, El Panamericanismo. De la Doctrina Monroe a la


Doctrina Johnson, Cuadernos Americanos, México, 1965.
Amstutz, Mark R., International Ethics. Concepts, Theories, and Cases in Global
Politics, Rowman & Littlefield Publishers, Inc, United States of America,
2013.
Arizpe, Lourdes, ―Diversidad, cultura y globalización‖, en Ileana Cid (Comp.),
Diversidad cultural, economía y política en un mundo global, UNAM, FCPyS,
México, 2001
Carr, E.H., La crisis de los veinte años (1919-1939), Traduc. Emma Benzal
Alonso. (Con Prólogo de Esther Barbé). Libros de la Catarata, Madrid, 2004.
Colonomus, Ariel, ―L‘ethique dans relations internationales: le retour du refoulé?
en FrédericCharillon (Dir.), Les relations internationales, Direction de La
documentations Francaise, Francia, 2006.
Mazzucelli, Colette y A. Nicholas Fargnoli, ―Ethics and International Relations in
Today's Classrooms without Borders‖, Carnegie Council for Ethics in
International Affairs, July 14, 2010, disponible en
https://www.carnegiecouncil.org/education/001/ethics/0004
Morgenthau, Hans J., Política entre las naciones. La lucha por el poder y la paz,
edición 6ª ed., revisada por Kenneth W. Thompson, traduc. W. Olivera,
Grupo Editor Latinoamericano, Buenos Aires, 1986
Padilla, Luis Alberto, Teoría de las relaciones internacionales. La investigación
sobre la paz y el conflicto. Instituto de Relaciones Internacionales y de
Investigación para la Paz, Guatemala, 1992, en Yleana M. Cid Capetillo,
Antología de Teoría de Relaciones Internacionales, (Versión digital), FCPyS,
UNAM, México, 2019.
Peña Guerrero, Roberto, ―Ética y relaciones internacionales: reflexiones básicas‖,
en Ileana Cid (Comp.), Diversidad cultural, economía y política en un mundo
global, UNAM, FCPyS, México, 2001.
Rosenthal, Joel H., ―Ethics and International Affairs‖, Carnegie Council of Ethics in
International Affairs,
https://www.carnegiecouncil.org/education/001/ethics/eiaprimer
Vasquez, John, The Power of Power Politics, Cambridge, 1999.
278

Your Article Library, ―Morgenthau‘s Realist Theory (6 Principles), en Your Article


Library. The Next Generation Library, en
http://www.yourarticlelibrary.com/international-politics/morgenthaus-realist-
theory-6-principles/48472
279

Capítulo 19
Derecho Internacional

Elizabeth Nataly Rosas Rábago

Introducción
En las relaciones internacionales no existen órganos específicos que lleven a cabo
las funciones legislativas, ejecutivas y judiciales, como sucede en derecho interno
de los Estados, el derecho internacional es creado por los mismos sujetos, lo
aplican, modifican y de acuerdo a la voluntad del consentimiento se suscriben o
no a la jurisdicción internacional a través de los tratados internacionales y los
propios órganos que vigilan su cumplimiento.
Un antecedente fundamental en el derecho internacional es la creación de la
Organización de Naciones Unidas el 26 de junio de 1946, de acuerdo a la Carta
de la Organización, tiene como objetivo la creación de condiciones bajo las cuales
puedan mantenerse la justicia y el respeto a las obligaciones emanadas de los
tratados y de otras fuentes del derecho internacional.

Objetivos
 Explicar el desarrollo del Derecho Internacional, así como sus principales
actores.
 Identificar las fuentes del derecho internacional y sus diversos enfoques.
 Analizar a los tratados internacionales a la luz de la Convención de Viena
sobre Derecho de los Tratados para establecer el proceso de creación, las
personas que intervienen, formas de nulidad y terminación de los tratados
internacionales.
 Describir las principales diferencias entre el derecho diplomático y el
derecho consular.
280

Definición
El Derecho Internacional establece las normas jurídicas internacionales para
regular las relaciones de los sujetos típicos de la comunidad internacional, los
sujetos atípicos y los particulares que se encuentran inmersos en una situación de
tráfico jurídico internacional.

1. Origen y desarrollo histórico


El DIP clásico fue concebido para regular las relaciones entre Estados. La Corte
Permanente de Justicia Internacional, actualmente sustituida por la Corte
Internacional de Justicia, único órgano jurisdiccional de la Organización de
Naciones Unidas, sostuvo en su sentencia S.S. Lotus, que el derecho internacional
rige las relaciones entre Estados independientes, por lo tanto, las reglas que
obligan a los Estados, surgen de su propia voluntad libremente expresada a través
de las convenciones internacionales o por la costumbre internacional, con el fin de
regular la coexistencia entre estas comunidades independientes o para conseguir
fines comunes (C.P.J.I., Serie A, núm. 10, p. 18).
El derecho internacional tiene sus orígenes inmediatos en las relaciones que
se dieron en Europa occidental desde el siglo XVI, caracterizadas por la
transformación de la sociedad medieval en una pluralidad de reinos en los que los
príncipes reclamaban soberanía en el interior de sus territorios e independencia en
sus relaciones exteriores (Carrillo, 1991, p. 15)
Dentro del estudio del DIP se han abordado tres teorías para su estudio: el
dualismo, el monismo y la tesis coordinadora o conciliadora. El análisis de estas
teorías, aunque algunas desfasadas en algunos temas, resulta actualmente de la
mayor relevancia para entender las relaciones entre el derecho interno y el
derecho internacional y cómo se ha abordado desde su surgimiento.
La teoría dualista establece una distancia absoluta entre ambas ramas
jurídicas, las concibe como distintas e independientes, y hace énfasis en que son
tan distintas que no comparten sus fuentes ni sus ámbitos de validez, mientras el
derecho interno surge de un proceso interno a cargo del poder legislativo, el
derecho internacional surge de la comunidad internacional a través de los
tratados y costumbre internacional. De igual manera, el ámbito de validez es
distinto toda vez que no se aplica en el mismo espacio, tiempo, temas y sujetos;
mientras el derecho interno rige las relaciones internas del Estado, el derecho
internacional rige sus relaciones externas.
Distinto a ese abordaje, la teoría monista proclama la unidad entre el
derecho interno y el internacional como pertenecientes a un solo sistema jurídico.
El monismo se sostiene de la concepción normativista de Kelsen, dentro del
sistema jurídico estarían incluidos los distintos a través de una relación de
subordinación. Es por ello, que la tesis monista adopta dos vertientes: el de los
internistas y el de los internacionalistas; los primeros sostienen primacía del
281

derecho interno sobre el derecho internacional, fundamentados en el orden de


surgimiento de estas ramas jurídicas, sostienen el derecho es ulterior al
internacional y además el derecho internacional se crea a partir de las propias
normas internas. Por otro lado, los monistas internacionalistas establecen
supremacía del derecho internacional sobre el derecho interno, y que por lo tanto
hay una relación de subordinación toda vez que la CVDT señala la obligatoriedad
de un tratado internacional incluso sin poder invocar contradicción con el derecho
interno.
Finalmente, la tesis coordinadora o conciliadora, se sostienen como los
monistas de unificación de las dos ramas jurídicas, pero se alejan de esa
concepción de una relación de subordinación, y más bien se inclinan a establecer
entre ellas una relación de coordinación. Bajo esta concepción, al presentarse un
conflicto entre ambos debe encontrarse la solución en la unidad del sistema
jurídico. Por ejemplo, en materia de derechos humanos encontramos claramente
reflejada esta tesis, porque a partir de la reforma en la materia de 2011, cambia
el paradigma en México en cuanto a la recepción del derecho internacional,
haciendo propios abordajes y conceptos de la Corte Interamericana de Derechos
Humamos, como el control de convencionalidad y el principio pro persona, el
primero refiriéndose a esa armonización que debe hacer cualquier autoridad del
Estado entre el derecho interno y el internacional, y el segundo a partir del
resultado, para aplicar la norma que sea más benéfica para la persona.

2. Fuentes del derecho


De acuerdo con el Estatuto de la Corte Internacional de Justicia, y por lo tanto,
con una postura tradicional, las fuentes principales del derecho internacional son:
las convenciones internacionales, la costumbre internacional y los principios
generales del derecho reconocidos por las naciones civilizadas; mientras que en
las fuentes auxiliares se considera: la doctrina y las decisiones judiciales.
Sin embargo, recientemente hemos visto nuevos abordajes y análisis
respecto de la incorporación de nuevas fuentes del derecho internacional y el
particular énfasis o mayor influencia de otras. Es a partir del siglo XXI que se
comienzan a explorar cambios en las concepciones de fuentes del derecho
internacional, dando cada vez mayor relevancia a la jurisprudencia internacional,
es decir, la interpretación que los tribunales internacionales realizan del corpus
iuris internacional, y que mantienen constantemente actualizado al derecho
internacional de acuerdo a la propia evolución de la comunidad internacional.
Han sido objeto de actuales debates jurídicos la aparición de otras fuentes
del derecho internacional, como las normas ius cogens, entendidas por la CVDT
como una norma imperativa de derecho internacional general, es una norma
aceptada y reconocida por la comunidad internacional de Estados en su conjunto
como norma que no admite acuerdo en contrario y que sólo puede ser modificada
por una norma ulterior de derecho internacional general que tenga el mismo
282

carácter. De este modo, las fuentes del derecho internacional clásicas se han ido
transformando, lo que ha permitido ampliar las concepciones de ellas.
Las convenciones internacionales, se refieren a los acuerdos internacionales
celebrados por los Estados por escrito, regidos por el derecho internacional,
constando en uno o varios instrumentos, e independiente de la denominación que
se le otorgue. De manera recurrente, los Estados han acudido a la creación de
protocolos adicionales para modificar, ampliar o derogar ciertos preceptos de los
tratados internacionales.
La costumbre internacional se refiere a los actos reiterativos realizados por
los sujetos del derecho internacional, con la creencia de que son obligatorios o
norma, y por lo tanto operan como propia legislación.
Los principios generales del derecho, se refieren a aquellos preceptos que
se establecen desde sede interna de los Estados, pero que, al tener el
reconocimiento de la comunidad internacional, pueden elevarse a principios del
derecho internacional. Ejemplos: principio de cosa juzgada, la norma especial
deroga a la general, etc.
Las decisiones judiciales, también conocidas como jurisprudencia
internacional, que se conforman por todas las sentencias o resoluciones dictadas
por los tribunales internacionales. Los tribunales internacionales que generan
jurisprudencia son: la Corte Internacional de Justicia, la Corte Penal Internacional,
el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, la Corte Interamericana de Derechos
Humanos (Corte IDH) y la Corte Africana de Derechos Humanos.
En México los efectos de las sentencias de la Corte IDH se han visto
reflejados sobre las principales violaciones de derechos humanos que ocurren en
el país: la prohibición de la jurisdicción militar para casos que involucren los
derechos de civiles, tal como lo ha desarrollado la Corte IDH en su jurisprudencia
y como lo estableció en los casos de Valentina Rosendo Cantú, Inés Fernández
Ortega, Rosendo Radilla Pacheco, Cabrera García y Montiel Flores; desaparición
forzada de personas abordado a través de la sentencia de Rosendo Radilla
Pacheco, violencia de género planteada por medio del caso González y otras
―Campo algodonero‖; el derecho a recursos efectivos y el derecho al control
judicial de las leyes electorales desprendido del Caso Castañeda Gutman. La
influencia de la jurisprudencia de la Corte IDH ha aumentado en tanto se ha
elevado la recepción de casos y conforme se ha pronunciado sobre diversos
derechos, con lo que se logra que su alcance sea cada vez más importante.
La doctrina internacional se refiere a los preceptos establecidos por alguna
persona y órgano experto con la finalidad de interpretar, aclarar o ampliar el valor
jurídico de las normas internacionales. Habitualmente suele encuadrarse tanto a
los juristas o expertos en derecho internacional y afines, como a los órganos que
no llevan facultades jurisdiccionales y por lo tanto no dictan resoluciones
283

judiciales, pero sí importantes avances en la tarea de dotar de contenido al


desarrollo del derecho internacional.

3. Público y privado
La diferencia entre el Derecho Internacional Público (en adelante DIP) y el
Derecho Internacional Privado (en adelante DIPr), recae en el sujeto, el primero
estudia las relaciones entre los Estados y los sujetos atípicos, mientras que el
segundo estudia las relaciones entre las personas físicas y jurídicas que surgen del
tráfico jurídico internacional.
El DIP se centra particularmente en el sujeto por excelencia de las
relaciones internacionales, el Estado, sin embargo, conforme se ha pasado el
tiempo, fue cada vez más evidente la existencia de otros sujetos que sin constituir
los elementos del Estado, poseían subjetividad jurídica internacional, es decir,
inmersos en las relaciones internacionales a través de la celebración de tratados
internacionales, la participación en organizaciones internacionales, etc.
La doctrina ha establecido como sujetos atípicos a: los estados con
subjetividad jurídica internacional parcial, Estados con capacidad de obrar
limitada, la Santa Sede, la Ciudad del Vaticano, la Soberana Orden de Malta,
beligerantes, insurrectos, movimientos de liberación nacional, las personas y los
organismos internacionales. Sin embargo, derivado de la evolución del derecho
internacional, en la actualidad se puede analizar la inserción de otros sujetos de
derecho internacional poseen subjetividad jurídica internacional y que por lo tanto,
mantienen vigencia en las relaciones internacionales.
Por otra parte, el DIPr se enfoca en las relaciones de particulares en un
contexto internacional, a través de cuatro temas principales: nacionalidad,
condición jurídica del extranjero, conflictos de leyes y conflictos de competencia
judicial.

4. Derecho de los tratados


La Convención de Viena sobre Derecho de los Tratados, es el instrumento
encargado de regir todo lo relacionado con ellos, desde el surgimiento hasta la
terminación.
De acuerdo a la CVDT, se entiende por tratado un acuerdo internacional
celebrado por escrito entre Estados y regido por el Derecho Internacional Público,
ya conste en un instrumento único o en dos o más instrumentos conexos y
cualesquiera que sea su denominación particular. Las declaraciones son acuerdos
de Estados que no generan una obligación de cumplimiento, más bien tienen la
intención de establecer guías de actuación que puedan incorporar a sus
legislaciones internas, sin ser vinculantes.
284

El proceso de celebración de los tratados internacionales consta de cuatro


etapas: negociación, adopción del texto, autenticación del texto y manifestación
del consentimiento.
La negociación es una etapa que no se encuentra específicamente
regulada por la CVDT, y tiene como finalidad lograr un acuerdo entre las partes a
fin de determinar los preceptos del tratado. La adopción del texto, ocurre una vez
negociado el tratado, y tiene como objetivo la adopción del texto definitivo. La
Autenticación del texto consiste en el acto en el que se certifica el texto
correspondiente que quedará establecido como auténtico y definitivo. Por último,
en la manifestación del consentimiento los Estados se obligan a cumplir con el
tratado internacional a través de las seis formas de manifestación: la firma, el
canje de instrumentos que constituyen un tratado, la ratificación, la aceptación, la
aprobación y la adhesión, dependiendo de lo que fijen los Estados contratantes.

¿Sabías que?
Los tratados internacionales pueden ser bilaterales o multilaterales. En el primer
caso, son tratados celebrados por dos Estados, en donde para lograr que se
concrete requiere unanimidad; en el segundo caso, según lo dispongan los
Estados parte, y a falta de acuerdo, por las dos terceras partes de los Estados
negociadores presentes.

En relación a los órganos competentes para la celebración de tratados


internacionales, la CVDT reconoce la competencia para participar en el proceso
de celebración de tratados internacionales a: los jefes de Estado y Ministros de
Relaciones Exteriores, para cualquier etapa; los jefes de misión diplomática, para
la adopción del texto; y los representantes acreditados por los Estados ante una
conferencia internacional o ante una Organización Internacional, para la
adopción del texto. Además de estos supuestos, y en el entendido de que en estos
casos opera la voluntad de los Estados, se prevén los plenos poderes, por medio
de los cuales, una persona podrá realizar actos de celebración de un tratado por
representación expresa o tácita de un Estado.
Dentro del derecho de los tratados es de suma importancia, establecer la
existencia de las reservas a un tratado internacional, definidas por la CVDT como
―una declaración unilateral, cualquiera que sea su enunciado o denominación,
hecha por un Estado al firmar, ratificar, aceptar, o aprobar un tratado o adherirse
a él, con objeto de excluir o modificar los efectos jurídicos de ciertas disposiciones
del tratado en su aplicación a ese Estado‖. Es decir, el Estado con la intención de
celebrar un tratado internacional pero que encuentre que alguna o algunas de sus
disposiciones se contraponen a su derecho interno o simplemente no quiera
cumplir con ellas, puede establecer las reservas para excluir esa obligación, sin
285

que eso afecte el cumplimiento de otros Estados respecto del mismo tratado
internacional.
La reserva debe establecerse antes de la manifestación del consentimiento,
en la práctica contemporánea se llevan a cabo con cierta libertad, aunque se
señalan excepciones para su presentación: cuando estén prohibidas expresamente
por el tratado, cuando no estén dentro de las permitidas por el tratado y cuando
el tratado sea omiso al respecto, solo se admiten aquellas que no son contrarias al
objeto y fin del tratado.
En relación a la entrada en vigor de un tratado internacional, la CVDT
dispone que lo hará de la manera y en la fecha en que en él se disponga o
acuerden los Estados negociadores. En la práctica se ha optado porque la entrada
en vigor obedezca a obtener cierto número de ratificaciones o depósitos del
instrumento por parte de los Estados. Por ejemplo, la Convención de Viena de
1969 sigue este mecanismo al haber establecido entraría en vigor el trigésimo día
a partir de la fecha en que se deposite el trigésimo quinto instrumento de
ratificación o adhesión. Por lo que, habitualmente, más allá de establecer una
fecha o momento preciso, ha sido práctica internacional esperar a la
incorporación de una cantidad de Estados.
La CVDT señala que en caso en que no se haya establecido una forma de
entrada en vigor entrará en vigor tan pronto como haya constancia del
consentimiento de todos los Estados negociadores en obligarse por el tratado.
El principio fundamental de observancia y aplicación de los tratados
internacionales es el pacta sunt servanda, que implica que todo tratado en vigor
obliga a las partes y debe ser cumplido de buena fe, e incluso que un Estado no
puede invocar las disposiciones de su derecho interno como justificación para el
incumplimiento de un tratado, en ese caso, solo tendría la alternativa de solicitar
la nulidad relativa.
En el caso de México, las personas que hayan fungido como
plenipotenciaros turnaran el tratado a la Secretaría de Relaciones Exteriores para
su análisis, posteriormente se transfiere a la Cámara de Senadores para
aprobación que debe ser con la mayoría de los integrantes. Con la aprobación, el
Presidente de la República puede llevar a cabo la ratificación, para después, de
acuerdo al artículo 89, fracción I de la Constitución, proceder a la publicación en
el Diario Oficial de la Federación, mediante el cual se da a conoce a toda la
población sobre las disposiciones obligatorias para todas y todos, así como su
vigencia.
Por último, la CVDT contempla las causas de nulidad y terminación de un
tratado internacional. La nulidad de un tratado puede ser absoluta y relativa, de
ello dependerá que pueda convalidarse la afectación a la voluntad del
consentimiento. Las causas de nulidad de un tratado internacional son:
286

 Disposiciones de derecho interno concernientes a la competencia para


celebrar tratados.
 Restriccion especifica de los poderes para manifestar el consentimiento de
un Estado
 Error.
 Dolo.
 Corrupción del representante de un Estado
 Coacción sobre el representante de un Estado
 Coacción sobre un Estado por la amenaza o el uso de la fuerza
 Tratados que están en oposición con una norma imperativa de derecho
internacional general ("jus cogens")

Las causas de terminación de un tratado genera como consecuencia jurídica que


se exime a las partes de las obligaciones internacionales contraídas. Las causas
de terminación son las siguientes:
 Terminación de un tratado o retiro de él en virtud de sus disposiciones o
por consentimiento de las partes
 Denuncia o retiro en el caso de que el tratado no contenga disposiciones
sobre la terminación, la denuncia o el retiro
 Terminación de un tratado o suspensión de su aplicación implícitas como
consecuencia de la celebración de un tratado posterior
 Terminación de un tratado o suspensión de su aplicación como
consecuencia de su violación
 Imposibilidad subsiguiente de cumplimiento
 Cambio fundamental en las circunstancias
 Aparición de una nueva norma imperativa de derecho internacional general
("jus cogens")

5. Derecho diplomático y consular


Existen dos convenios internacionales para la regulación de estas ramas que se
desprenden del Derecho Internacional Público: la Convención de Viena sobre
Relaciones Diplomáticas de 1961 y la de Convención de Viena sobre Relaciones
Consulares de 1963, estas convenciones se encargarán de establecer las normas y
procedimientos para su regulación.
En el caso de las relaciones diplomáticas, de acuerdo al artículo 3 de la
CVRD, las principales funciones consisten en: representar al Estado acreditante
ante el Estado receptor; proteger en el Estado receptor los intereses del Estado
acreditante y los de sus nacionales, dentro de los límites permitidos por el derecho
internacional; negociar con el gobierno del Estado receptor; enterarse por todos
los medios lícitos de las condiciones y de la evolución de los acontecimientos en el
Estado receptor e informar sobre ello al gobierno del Estado acreditante; fomentar
287

las relaciones amistosas y desarrollar las relaciones económicas, culturales y


científicas entre el Estado acreditante y el Estado receptor.
Mientras que en el caso de las relaciones consulares, las principales
funciones son: proteger en el Estado receptor los intereses del Estado que envía y
de sus nacionales; fomentar el desarrollo de las relaciones comerciales,
económicas, culturales y científicas entre el Estado que envía y el Estado receptor,
y promover además las relaciones amistosas entre los mismos; informarse por
todos los medios lícitos de las condiciones y de la evolución de la vida comercial,
económica, cultural y científica del Estado receptor; extender pasaportes y
documentos de viaje a los nacionales del Estado que envía, y visados o
documentos adecuados a las personas que deseen viajar a dicho Estado; prestar
ayuda y asistencia a los nacionales del Estado que envía; actuar en calidad de
notario, en la de funcionario de registro civil, y en funciones similares y ejercitar
otras de carácter administrativo; entre otras.
Por lo tanto, el derecho diplomático regula las relaciones entre Estados,
mientras que, el derecho consular se orienta a procurar el estímulo y crear las
condiciones para incentivar las relaciones internacionales. El establecimiento de
las relaciones diplomáticas y consulares entre Estados se efectúa por mutuo
consentimiento. En ciertas ocasiones, por ejemplo, en microestados, como son
conocidos los Estados con poca extensión territorial, donde no resulta razonable
constituir una embajada y un consulado, ocurre que las misiones diplomáticas
ejercen funciones consulares.

Conclusiones finales
El derecho internacional es fundamental en el desarrollo de las relaciones
internacionales, ya que establece las normas que van a regularlas. A través del
desarrollo de este capítulo, podemos identificar los conceptos básicos, así como
las fuentes del derecho internacional que permiten el enriquecimiento y
transformación del derecho internacional.
Resulta fundamental al hablar de derecho internacional, un estudio
pormenorizado de los tratados internacionales, acto por medio del cual los
Estados y demás sujetos de la comunidad internacional generan pautas de
actuación y acuerdos que marcan el desarrollo del derecho internacional.

Preguntas guía
¿Cuál es la diferencia entre el derecho internacional público y el derecho
internacional privado?
¿Cuáles son las fuentes del derecho internacional?
288

¿En qué consisten los tratados internacionales y cuál es su proceso de


celebración?
¿Cuál es la diferencia entre el derecho diplomático y el derecho consular?

Bibliografía recomendada
Barberis Julio, A. (1984). Los sujetos del derecho internacional actual. Madrid:
Editorial Tecnos.
Becerra, Manuel. (2013). El control de la aplicación del derecho internacional. En
el marco del estado de derecho. México: UNAM.
Becerra, Manuel. (2017). El control de la aplicación del derecho internacional. En
el marco del estado de derecho. México: UNAM.
Carrillo, Juan. (1991). El derecho internacional en perspectiva histórica. Madrid:
Editorial Tecnos.
Harris, D. J. (1998). Cases and Materials on International Law. Londres: Sweet
and Maxwell.
Ortiz Ahlf, Loretta. (2017). Derecho Internacional Público. México: Oxford
University Press.
Seara, Modesto. (2004). Derecho Internacional Público. México: Porrúa.
Verdross, Alfred. (1927). Le fondement du droit international. París: Académie de
Droit International, Recueil des cours.
Verdross, Alfred. (1982). Derecho Internacional. España: Biblioteca Jurídica
Aguilar.
289

Capítulo 20
Organización Internacional: Innovación y
diversidad

Laura Zamudio González

Introducción
Vivimos en una época extraordinaria de innovación y diversidad en todos sentidos
y, no lo es menos en cuanto a las formas y mecanismos de organización y
gobernanza internacionales. El número, escala, variación y sofisticación de actores
e instituciones que hoy día contribuyen a forjar patrones de cooperación,
regulación, adjudicación, legalización, vigilancia y/o cumplimiento de acuerdos a
nivel internacional es sorprendente y, abre un debate interesante sobre los efectos
que ello tiene para el Estado Nación soberano, institución dominante de la
política internacional desde el siglo XVII: estos nuevos esquemas de organización
y gobernanza, ….¿lo pueden sustituir?, ¿implican formas de autoridad
competitivas y/o superpuestas?, ¿tienen capacidad para incidir en sus
comportamientos e intereses afectando su soberanía? (Strange,1996).
En 1919, con la creación de la Liga de las Naciones – primer organización de
seguridad colectiva global-, se marcó un punto de no retorno en este intenso
proceso de institucionalización de las relaciones interestatales. Pese a sus pocos
años de vida y su estrepitoso fracaso, la Liga y todas las organizaciones
intergubernamentales que emergieron después, a lo largo del siglo, como
Naciones Unidas (ONU), Fondo Monetario Internacional (FMI), Banco Mundial
(BM), Organización Mundial de Comercio (OMC), Organización para el Tratado
de Atlántico Norte (OTAN), etc., representaron una anomalía para estudiosos y
practicantes de la política mundial, quienes en general, dudaban de cualquier
posibilidad de cooperación sostenida entre Estados. Hoy, a cien años de
distancia, y después de los cambios abiertos por el fin la Guerra Fría, la
globalización económica, la revolución de las comunicaciones y los trasportes, y la
emergencia de la sociedad civil trasnacional, entre otras muchas grandes
tendencias que han alterado el panorama internacional, estudiantes y
practicantes de la política internacional contemporánea, intentan comprender de
nueva cuenta una arquitectura institucional global cada vez más compleja,
caracterizada por la emergencia de nuevas organizaciones internacionales
290

intergubernamentales (OIGs), regímenes complejos, pactos globales, redes


transgubernamentales, paneles privados de adjudicación de disputas,
organizaciones internacionales no gubernamentales y toda una pléyade de
innovaciones en materia de organización global, que en su conjunto, levantan
serias dudas sobre la formulación de políticas coherentes y sostenidas de
coordinación y cooperación entre múltiples actores e instituciones globales (Karns
y Mingst, 2010).

Objetivos
El objetivo de este apartado es identificar algunos esquemas de coordinación y
tendencias novedosas en la arquitectura institucional global contemporánea.
Específicamente se busca realizar una mirada panorámica de los mecanismos
más notorios diseñados para atender problemáticas comunes.
El documento se divide en dos partes. La primera, intenta responder a la pregunta
¿dónde estamos desde el punto de vista de la organización internacional?, es
decir qué instrumentos y tendencias están presentes y funcionando allá afuera,
en el escenario internacional. La segunda parte, lanza una mirada a la historia
para responder a la pregunta ¿cómo llegamos aquí?, es decir qué impulsó hacia
una mayor cooperación, experimentación e innovación institucional, y qué
lecciones se han ido acumulando.

Definición de conceptos claves

Organización Internacional
El concepto da cuenta tanto de un subcampo de estudios de la disciplina de
Relaciones Internacionales cuanto de un fenómeno histórico de coordinación y
cooperación entre actores estatales con la intención de resolver problemas
colectivos en el ámbito público. Inis I. Claude, lo entiende como un proceso que
involucra instituciones, procedimientos y reglas para manejar las relaciones
interestatales en contextos históricamente contingentes o cambiantes (Claude,
1964,4)
Como subcampo disciplinario, la Organización Internacional, recupera los
esfuerzos de las primeras décadas del siglo XX para organizar la paz y abolir la
guerra internacional mediante el trabajo de organizaciones
intergubernamentales globales, razón por la cual, durante muchos años, el
estudio de la Organización Internacional (OI en singular) se enfocó, casi
exclusivamente, al estudio de las Organizaciones Internacionales (OIs en plural)
como por ejemplo, las Naciones Unidas, la Organización de Estados
291

Americanos, la Unión Africana, etc.

Organizaciones Internacionales Intergubenamentales (IGs)


Son un tipo de Institución Internacional, específicamente una institución formal
continúa establecida por medio de tratados o acuerdos multilaterales entre
gobiernos, con un secretariado, reuniones más o menos regulares y una
personalidad legal internacional‖ (Archer, 2001, 26). Algunos académicos
agregan cualidades de agencia y recursos (Barnett y Finnemore 2004).

Las Instituciones Internacionales, en cambio, se definen como ―un conjunto de


reglas persistentes y conectadas (formales e informales) que describen roles de
comportamiento, restringen la actividad y forjan las expectativas de los
actores‖(Keohane, 1988, 383).

Desarrollo

I. ¿Dónde estamos en materia de organización internacional?

A riesgo de sobre simplificar una realidad que es dinámica, cambiante,


heterogénea y plural, podemos sostener que, estamos en un momento histórico
caracterizado por una gran diversidad en torno a los temas, procesos e
instituciones (formales e informales) donde se crean reglas, se toman decisiones,
se establecen mecanismos de supervisión y cumplimiento para alcanzar bienes
públicos colectivos (Hale y Held, 2011, 15). Somos testigos de las muchas
maneras, en que actores gubernamentales, no gubernamentales, públicos,
privados, de escala local, nacional, trasnacional y global intentan coordinarse
para atender, lo que Kofi Annan, ex Secretario General de las Naciones Unidas
llamó ―problemas sin pasaporte‖, como son, por ejemplo, el terrorismo, el
calentamiento global, la proliferación de armas nucleares, la corrupción y
criminalidad, etc.

No se trata, claro está de un momento de éxito rotundo o panacea. Los nuevos


instrumentos, desafortunadamente no han logrado garantizar un mundo mejor,
más regulado o con mayores índices en el cumplimiento de dichas regulaciones;
ni tampoco han forjado un mundo más cooperativo o menos violento. Lo que en
realidad reflejan estos nuevos desarrollos es que estamos viviendo en un mundo
mucho más interconectado e interdependiente que enfrenta problemas de
extraordinaria complejidad que amenazan el bienestar y, posiblemente también la
sobrevivencia de los seres vivos.
292

Al realizar una mirada panorámica sobre algunas de las nuevas formas de


organización global, podemos identificar muy diversos patrones de acción
colectiva, algunos todavía centrados en los Estados y en mecanismos de decisión
y control jerárquicos; otros, volcados a la atención de problemas públicos desde el
ámbito privado, utilizando esquemas de incentivos de mercado y, algunos más,
evidenciando sistemas de organización social horizontales, trabajo en red y
mecanismos de cumplimiento normativo, basados en la construcción de
capacidades, transparencia y rendición de cuentas, o ―abochornamiento público‖.
A manera de listado enunciativo (no exhaustivo), veamos entonces algunos de
esos nuevos desarrollos:

 El surgimiento de nuevas organizaciones internacionales


intergubernamentales (OIGs), que responden a cambios en la relación de
poder relativo y la emergencia de nuevas potencias, como la Organización
de Cooperación de Shanghái (1996), el Banco Asiático de Inversión en
Infraestructura (2014), o el Banco de Desarrollo de los BRICS (2014).
 La Creación de organizaciones intergubernamentales, híbridas o mixtas,
que dan cuenta de la agencia y capacidad de acción independiente de las
propias OIGs intergubernamentales, como la Comisión Internacional contra
la Impunidad en Guatemala (CICIG), creada por las Naciones Unidas o la
Misión de Apoyo contra la Corrupción e Impunidad en Honduras
(MACCIH) creada por la Organización de Estados Americanos.
 La coordinación y trabajo colectivo inter-organizacional, que es la
interacción entre dos o más organizaciones (Biermann y Koops, 2017),
donde diversas organizaciones intentan dirigir un problema de manera
conjunta, como por ejemplo, la intervención conjunta de asistencia
humanitaria ONU-OTAN tras el terremoto de Pakistán (2005), o el
trabajo conjunto para atender los ataques de los piratas somalíes. Naciones
Unidas también se ha coordinado con organizaciones de seguridad
regional como la Unión Africana en la primer operación de paz híbrida en
Darfur (Sudán).
 Crecimiento y relevancia de organizaciones internacionales no
gubernamentales (OINGs), con capacidad para proveer asistencia técnica,
definir agendas, monitorear cumplimiento y ―nombrar y señalar‖. Ejemplos
de estas organizaciones son Amnistía Internacional (AI) que vela por el
cumplimiento de los derechos humanos, especialmente el derecho de
expresión política o el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), que
provee asistencia humanitaria en casos de desastre natural o conflicto
armado.
 Los regímenes complejos donde convergen dos o más regímenes
tradicionales, definidos como conjuntos de principios, normas, reglas y
procesos de decisión explícitos e implícitos en torno a los cuales convergen
las expectativas de los actores en un área dada de la polìtica internacional
293

(Krasner, 1983,2). Por ejemplo, el Régimen Complejo de Seguridad


Alimentaria, donde convergen los regímenes de comercio internacional
representado por la Organización Mundial de Comercio (OMC), el
alimentario, donde se encuentran la Organización de las Naciones Unidas
para la Agricultura y la Alimentación (FAO) y el Programa Mundial de
Alimentos (PMA), así como el régimen de derechos humanos presidido por
el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos
(ACNUDH). No todos ellos coincidentes.
 las redes transgubernamentales, que desagregan la soberanía estatal y
permiten que funcionarios gubernamentales de distintas jurisdicciones
nacionales atiendan un problema común, por ejemplo la Red Internacional
para la Supervisión y el Cumplimiento Ambiental (INECE por u siglas en
Ingles) que es una asociación global de funcionarios públicos, OIGs y
OINGs, redes regionales de instituciones públicas, reguladores y
practicantes interesados en el cumplimiento de las leyes ambientales
mediante la promoción de estrategias administrativas, civiles, criminales y
judiciales a nivel doméstico y multilateral y, el fortalecimiento de
capacidades internas. Aglutina a más de 4000 personas de 150 países.
 las regulaciones voluntarias que dan forma a la regulación informal
mediante códigos de conducta para empresas creadas por OIGs y OINGs.
Algunas se basan en leyes internacionales de costumbre o en acuerdos
negociados y acordados formalmente. Suelen incluir mecanismos para el
cumplimiento de estándares mediante sistemas de transparencia y
rendición de cuentas, o mediante procesos de abochornamiento público.
Un ejemplo interesante es el Pacto Global de Naciones Unidas de
sustentabilidad corporativa. Integra 9,500 compañías basadas en 160
países y 3000 participantes no empresariales. Busca responsabilidad
empresarial alineando estrategias y operaciones con 10 principios sobre
derechos humanos, trabajo, medio ambiente y anticorrupción.
 los cuerpos de arbitraje, integrados por árbitros públicos o privados para
dirimir conflictos trasnacionales como paneles de arbitraje privado o, el
Panel de Inspección del Banco Mundial, para atender las quejas de
ciudadanos y comunidades afectadas por los proyectos que reciben
financiamiento de esta institución.
 las iniciativas multistakeholders, asociaciones de actores públicos y
privados para lograr objetivos comunes de gobernanza. Sus actividades
pueden ir de la mera provisión de servicios como el Global Forum, a la
elaboración de políticas deliberativas como la Comisión Mundial de
Represas. Otro ejemplo es la Agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo
Sostenible que alinea recursos y capacidades con objetivos e indicadores de
desempeño específicos.
 los clústers o mesas intersectoriales, como por ejemplo los clústers del
sistema internacional de asistencia humanitaria ante casos de desastre
como terremotos, inundaciones, ciclones, etc., que coordina a múltiples
294

organizaciones internacionales y nacionales, gubernamentales y no


gubernamentales en la provisión de la respuesta y asistencia a las
poblaciones afectadas, mediante esquemas de liderazgo temporal y por
sectores.

Como se puede observar se trata de un conjunto bastante heterogéneo de


instrumentos e instituciones de organización y coordinación colectiva, con
objetivos, estrategias, principios y participantes diversos y no siempre coincidentes.

II. ¿Cómo llegamos aquí?


El impulso general a favor de la acción organizada y colectiva era inevitable. La
brutal competencia por mercados alentada en Europa por la industrialización, la
ampliación en el rango destructivo de la guerra, la manifestación violenta de los
nacionalismos e imperialismos, el comportamiento oportunista de Estados en
contextos no regulados y las innovaciones tecnológicas en materia de transportes
y comunicaciones, entre otras tendencias importantes, terminaron por configurar
un conjunto de condiciones seriamente adversas para actores independientes. Las
primeras OIGs que surgieron en la Europa decimonónica, como sostiene
Caporaso, se crearon cuando ―los Estados entraron en una competencia difusa,
en un contexto anárquico (y) debieron resolver problemas en ausencia de un
gobierno central, intereses armónicos o valores comunes, sin poder contar como
si dijéramos con el Leviatán de Hobbes, la mano invisible de Smith o la conciencia
colectiva de Durkheim (Caporaso 1993, 563).

El Congreso de Viena de 1815 constituye, el primer prototipo de organización


internacional, en el sentido de que se constituyó como un foro para la toma de
decisiones de manera colectiva y centralizada (Jacobson 1984, 31). La Liga de las
Naciones (1919) y las Naciones Unidas (1945), primeras organizaciones globales
permanentes, copian en sus Consejos de Seguridad el modelo centralizado de
decisión entre grandes potencias que surgió en Viena. Además, este Congreso
inauguró la práctica de la diplomacia multilateral, mediante un sistema de
conferencias permanentes con reuniones preparatorias y convenciones como
antesala para la elaboración de tratados.

Como se puede ver en el cuadro que aparece a continuación, durante el siglo XIX
aparecen también las primeras uniones técnicas internacionales, provistas con un
secretariado y un staff técnico y especializado, dirigidas a regular y estandarizar
actividades como el comercio, las comunicaciones, las pesas y medidas, etc.; la
primer organización internacional no gubernamental -CICR- que impulsó la
reglamentación de la guerra y el trato a los civiles mediante los Acuerdos de
Ginebra y sus Protocolos; las discusiones sobre desarme en foros amplios, tipo
295

asambleas, en La Haya, así como los primeros esfuerzos a favor del arbitraje
internacional.

A partir de estos desarrollos, y los acontecimientos históricos catastróficos


derivados de las dos grandes guerras mundiales, la carrera armamentista y la
división militar e ideológica del mundo bajo la Guerra Fría, y la presencia de la
sociedad civil organizada, las OIGs crecieron de manera ininterrumpida durante
el siglo XX. De conformidad con la Unión Internacional de Asociaciones, las OIGs
pasaron de 37 en 1909 a 241 OIGs en 2010, mientras las OINGs llegaron a los
7993 para ese mismo año (UIA 2010, 34-35).

A esta nutrida proliferación de actores organizacionales, se suma en la década de


los 70´s y 80´s un nuevo conjunto de instituciones internacionales como los
regímenes, que ponen énfasis en redes de reglas, normas y procedimientos que
regularizan el comportamiento de actores internacionales en los asuntos
mundiales (Keohane y Nye 1977). De manera que, con todos estos desarrollos,
se puede sostener que nunca antes en la historia se había contado con este
nutrido, amorfo y heterogéneo tinglado de instituciones internacionales para
negociar, conciliar y responder orquestadamente a los múltiples retos abiertos por
la realidad mundial.

Línea del tiempo: Surgimiento de las primeras OIGs y OINGs

Siglo XIX Corte Permanente de


Arbitraje (1899)

Jurisdicción
Conferencias arbitral
multinacionales
1919 Liga
Comisión Central Navegación Rin, 1907 de
Comisión Internacional del Tanger 2ª. Conferencia Paz Naciones
1899
Haya (44 Edos)
1ª. Conferencia
1874 Paz Haya (26 Edos)
Unión Postal Universal
1865
Unión telegráfica
Internacional

Desarrollo Derecho
1815 1856 1863 Internacional Humanitario
Concierto de Comisión CICR
Europa Danubio Convenios de Ginebra y protocolos

Primera Conferencia de Convención de Ginebra


Ginebra (1863) 1864
16 sociedad es
nacionales, 22 en 1875 y
40 en 1900

FUENTE: Elaboración propia con base en el texto de Karns, Margareth and


Karen A. Mingst (2010). International Organizations. The Politics and Processes
of Global Governance. USA and UK: Lynne Rienner Publishers.
296

Cápsula 1
¿Sabías que…
La revista International Conciliation, auspiciada por Carnegie Endowment for
International Peace, fue la primer publicación especializada sobre el estudio del
origen, evolución y desarrollo de la Organización Internacional. El primer
número apareció en 1907 y el último en 1972. Todos los números pueden ser
consultados en la siguiente liga:
https://babel.hathitrust.org/cgi/pt?id=coo.31924080365640;view=1up;seq=8

Cápsula 2
¿Sabías que….
Journal of International Organizations Studies (JIOS) es la revista electrónica
más reciente sobre el estudio específico de las OIGs. El primer número apareció
en 2010 con una editorial titulada International Organizations: the new frontier
of scholarship escrito por Kirsten Haak y John Mathiason. Todos los números se
pueden consultar en su página electrónica journal-iostudies.org

Conclusiones
El proceso de Organización Internacional se ha institucionalizado y diversificado
en los últimos cien años. Las decisiones y acciones colectivas a favor de la
cooperación, coordinación, regulación, legalización, adjudicación, y
cumplimiento, pasan por esquemas muy diversos, que van de la centralización
burocrática a la descentralización y el trabajo en redes; del cumplimiento
mediante incentivos de mercado al seguimiento voluntario de principios y
esquemas normativos; de la intervención gubernamental a la participación
privada. Desafortundamente, pese a todo esfuerzo de experimentación e
innovación, todavía no se ha conseguido obtener una bala de plata para resolver
los graves y complejos problemas con los que vivimos, y de hecho, uno de los
retos que se perciben en materia de Organización Internacional para los
siguientes años es lograr armonizar todos estos mecanismos de decisión y acción
colectiva a favor de un conjunto de políticas coherentes e integradas.
297

Preguntas Guía
1. Conceptualmente, Organización Internacional y Organizaciones Internacionales
son términos distintos, ¿en qué sentido?
2. El proceso de Organización Internacional, nació centrado en actores estatales y
con esquemas de decisión y control centralizados, burocráticos y jerárquicos, ello
¿ha cambiado?, ¿por qué?
3.De las formas de organización expuestas con anterioridad, identifica una cuya
dinámica se centre en el trabajo en red.
4.Discute si la tendencia a favor de las relaciones interorganizacionales obedece a
un problema de recursos y capacidades limitados en las organizaciones de
manera individual o, a la escala y complejidad de los problemas que enfrentan.
5.Discute qué efectos tiene para el Estado nación soberano todos estos nuevos
desarrollos.

Bibliografía Recomendada
Archer, Clive (2001). International Organizations, London and New York:
Routledge.
Barnett, Michael and Martha Finnemore. (2004). Rules for the World:
International Organizations in Global Politics. Ithaca, Cornel: Cornel University
Press.
Biermann, Rafael and Joachim A. Koops. (2017). The Palgrave Handbook of
Inter-Organizational Relations in Wold Politics, London: Palgrave Macmillan
Caporaso, James. (1993). Hacia una sociología de las instituciones
internacionales: crítica de la teoría del régimen, perspectivas futuras, Revista
Internacional de Ciencias Sociales: Las Organizaciones Internacionales.
Perspectivas Teóricas y tendencias actuales. 138, UNESCO.
Claude, Inis (1964). Swords into Plowshares, New York: Random House.

Frederking, Brian and Paul F. Diehl (2015). The Politics of Global Governance.
International Organizations in an Interdependent World. USA and UK: Lynne
Rienner Publishers.
Hale Thomas and David Held. (2011). Handbook of Trasnational Governance.
Institutions and Innovations, Cambridge US: Polity Press.
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Jacobson, Harold (1984). Networks of Interdependence: International Politics,


Princeton University Press.

Karns, Margareth and Karen A. Mingst (2010). International Organizations. The


Politics and Processes of Global Governance. USA and UK: Lynne Rienner
Publishers.

Keohane, Robert and Joseph Nye (1977). Power and Interdependence. World
Politics in Transition. Boston: Little Brown.

Keohane, Robert (1988). ―International Institutions: Two Approaches‖ ,


International Studies Quarterly, 32, 379-396.

Krasner, Stephen (1983). International Regimes, Cornell: Cornell Univesity Press.

Strange, Susan (1996). The Retreat of the State, Cambridge: Cambridge


University Press.
Unión Internacional de Asociaciones (2010). Yearbook of International
Organizations, 1991-1992, New York: Walter de Gruyter GmbH and Co. KG.
Zamudio, Laura. (2012). Introducción al estudio de las organizaciones
internacionales gubernamentales. La pertinencia de una agenda de investigación
interdisciplinaria. México: CIDE.
299

Capítulo 21
El estudio de los derechos humanos desde las
Relaciones Internacionales

Alejandro Anaya Muñoz

A. Introducción

Objetivos
Mostrar la pertinencia de las herramientas conceptuales, teóricas y analíticas que
ofrecen las Relaciones Internacionales (RI) como disciplina, para el estudio de los
derechos humanos, como área temática.
Describir las líneas de investigación sobre los derechos humanos desde las RI e
identificar sus principales resultados.

Definición
A menudo se plantea que los derechos humanos son aquellos que tenemos todos
los humanos, en virtud de nuestra dignidad como tales y por lo tanto sin distinción
de raza, sexo o género, idioma, religión, nacionalidad, opiniones o creencias de
cualquier tipo, estatus migratorio, preferencia sexual, capacidades físicas o
mentales, o cualquier otro elemento que sugiera una diferencia entre seres
humanos. Sin embargo, si consideramos esta definición con más detenimiento,
puede generar algunas dudas o requerir algunas precisiones.
De entrada, ¿qué es un ―derecho‖ y qué implica decir que los humanos
―tenemos‖ derechos? Para empezar, un derecho es una prerrogativa o una
inmunidad; es decir, un beneficio o el acceso a un bien que no se nos puede
negar y/o la prohibición de que se nos infrinja ciertos tipos de daño. En este
sentido, por ejemplo, tenemos el derecho a la salud o al debido proceso, así como
el derecho a no ser torturados o sometidos a desaparición forzada. Por otro lado,
¿qué implica ―tener‖ derechos? ¿Los tenemos así como poseemos una camisa,
una computadora o un libro? Esto implicaría suponer que los derechos humanos
son ―cosas‖; que pertenecen al mundo material. Pero los derechos humanos no
300

son cosas, sino conceptos (si bien relacionados con algunos bienes materiales
específicos, de manera notable nuestro cuerpo y su condición). De esta manera,
más que ―tener derechos‖, los seres humanos ―somos titulares‖ de ellos.
Ahora, el correlativo obligado de un derecho es una obligación. Así que si
planteamos que alguien es titular de un derecho entonces tiene que haber un
tercero obligado a proteger o garantizar su vigencia. En el caso de los derechos
humanos, ése tercero obligado es el Estado; aunque se ha discutido mucho si
otros actores no estatales (como los grupos rebeldes armados o las compañías
multinacionales) también pueden o deben ser considerados, en algunas
ocasiones, como sujetos de obligaciones en materia de derechos humanos.
Por otro lado, como sugiere la frase ―sin distinción de‖ en la definición que se
ofrece líneas arriba, los derechos humanos son universales. Los primeros
planteamientos de ―derechos naturales‖ (en el siglo XVII) y los de ―derechos del
hombre y el ciudadano‖ (en el siglo XVIII) no incluían a todas las personas dentro
del grupo de titulares de derechos: esclavos y mujeres estaban fuera, para
empezar. Pero los derechos humanos, según los entendemos hoy, se caracterizan
por un universalismo radical: todas las personas son titulares de los mismos
derechos.

Desarrollo histórico
Los derechos humanos son un concepto netamente histórico; es decir, tienen un
origen específico en la historia, particularmente la historia de las ideas. Si bien es
cierto que muchas culturas y religiones, en distintos momentos, han establecido
prescripciones o proscripciones concretas de comportamiento relacionadas con la
solidaridad, la caridad, la empatía, la justicia, etcétera, es importante no
confundirlas con los derechos humanos en sí. Los derechos humanos tienen su
origen en la idea de ―derechos naturales‖, desarrollada en los albores de la edad
moderna por distintos pensadores, entre los que destaca John Locke, en la
segunda mitad del siglo XVII. Un siglo después, se dieron pasos muy importantes
en el marco de la Revolución de Independencia de los Estados Unidos y la
Revolución Francesa. Finalmente, el concepto y la doctrina de derechos humanos
tal y como la conocemos surgió de manera clara tras la segunda guerra mundial,
particularmente en la Carta de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y
la Declaración Universal de los Derechos Humanos (DUDH), en 1948 (Anaya
Muñoz 2014: 40-59).

Actividad sugerida
Revisa el contenido el Segundo Tratado de Gobierno, de John Locke, la
Declaración de Independencia de los Estados Unidos, la Declaración de Derechos
de Virginia, la Declaración de Derechos del Hombre y el Ciudadano y la DUDH.
Identifica las similitudes y las diferencias en su entendimiento sobre los derechos,
301

incluyendo: a) su justificación y/o fundamento; b) quiénes son los titulares de


derechos, y c) el listado de derechos incluidos.

Línea de tiempo
Derechos naturales (siglo XVII) -Derechos del hombre y el ciudadano (finales
siglo XVIII) Derechos humanos (1945)

Por otro lado, tras su inclusión entre los propósitos de la ONU en 1945, los
derechos humanos se constituyeron como eminentemente como internacionales.
Es decir, como una aspiración legítima no solamente de los Estados, actuando por
sí mismos y o dentro de sus respectivas jurisdicciones, sino de la comunidad
internacional en su conjunto y de la propia ONU y sus órganos. A partir de este
momento, comenzó a desarrollarse poco a poco lo que hoy en día es un denso
régimen internacional en materia de derechos humanos (Anaya Muñoz 2017).

Régimen internacional
Un régimen internacional es un conjunto de (Krasner 1983):
 Principios
 Normas y reglas
 Mecanismos de toma de decisiones
 Establecidos por los estados;
 Para regular su comportamiento en un área temática específica de las
relaciones internacionales.
Ejemplos: régimen de comercio internacional, régimen financiero internacional,
régimen medio ambiental internacional, régimen internacional de los derechos
humanos

Régimen internacional de los derechos humanos:


 Principios: Dignidad humana, igualdad en valor y derechos; universalidad e
internacionalismo; inalienabilidad, interdependencia e indivisibilidad de los
derechos
 Normas y reglas: Listado de derechos humanos en sí; obligaciones
procedimentales de los estados (por ejemplo elaborar informes periódicos para
los órganos de tratados)
 Órganos de toma e implementación de decisiones: por ejemplo, el Consejo de
Derechos Humanos de la ONU, el Comité contra la Tortura de la ONU, la
Comisión y la Corte Interamericana de Derechos Humanos, etcétera
302

B. El régimen internacional de derechos humanos: desarrollo, causas y


consecuencias
El régimen internacional de derechos humanos se compone de un conjunto de
regímenes concretos, que se han desarrollado alrededor de las distintas
organizaciones internacionales existentes. En este sentido, podemos hablar del
régimen de derechos humanos de la ONU, del régimen del Consejo de Europa
(CE), del régimen de la Organización de Estados Americanos (OEA), o del
régimen de la Unión Africana (UA) e incluso de un incipiente régimen en el marco
de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN). En la práctica, los
grados de ―densidad institucional‖ de los diferentes regímenes internacionales de
derechos humanos son distintos entre sí, al mismo tiempo que todos han
evolucionado a lo largo del tiempo (Anaya Muñoz 2017).
Las funciones principales que los estados les han delegado son la promoción, el
monitoreo y la protección de los derechos humanos. El monitoreo implica la
elaboración de algún tipo de indagatoria o investigación sobre situaciones de
violación de derechos humanos. En otras palabras, los órganos internacionales de
derechos humanos observan la situación con respecto a un derecho o un tema o
en un país determinado y, con base en ello, establecen la medida en que los
derechos implicados están siendo respetados o no. El resultado de este ejercicio
de monitoreo es generalmente la elaboración de informes (temáticos y/o de país),
en los que se suelen incluir recomendaciones concretas, las cuales, no obstante,
no son vinculantes para los estados. La protección, por su parte, se da alrededor
de casos específicos de violación. Las decisiones de los órganos con respecto a los
hechos de dichos casos solicitan a los estados la adopción de ―medidas de no
repetición‖ que en principio puedan evitar violaciones similares en el futuro, así
como la búsqueda de la verdad, la justicia y la reparación del daño. Para ello, las
cortes europea, interamericana y africana de derechos humanos, así como la
Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y los órganos de tratados
de la ONU tienen la facultad o competencia de recibir denuncias sobre casos
concretos de violaciones a los derechos humanos por parte de estados específicos
y adoptar decisiones al respecto. En el caso de esta función de protección,
mediante el esclarecimiento de los hechos del caso y la adopción de medidas
específicas de reparación, los órganos internacionales de derechos humanos
buscan proteger los derechos humanos de personas concretas, al ofrecer un
marco para la búsqueda de la verdad, la justicia y la reparación. Las decisiones
adoptadas en este marco, no obstante, pueden ser vinculantes o no vinculantes.
Solamente los órganos propiamente jurisdiccionales—las coretes europea,
interamericana y africana—pueden adoptar sentencias, las cuales son vinculantes
o jurídicamente obligatorias para los estados.
Los regímenes internacionales de derechos humanos han evolucionado a lo largo
del tiempo, pasando de ser regímenes simplemente declarativos y promocionales,
a tener más funciones para el monitoreo y la protección. Sin embargo, a pesar de
ello, ninguno de estos regímenes tiene la facultad y sobretodo las capacidades
303

coercitivas necesarias para forzar a los estados a cumplir con sus


recomendaciones o sentencias. Por lo que podemos concluir que los regímenes
internacionales de derechos humanos ―no tienen dientes‖ (Anaya Muñoz 2017).
A la luz de esta descripción, ¿por qué los estados crearon los regímenes
internacionales de derechos humanos? No es el objetivo de este capítulo
desarrollar una única respuesta a esta pregunta; más allá de que seguramente la
respuesta variará, dependiendo del régimen concreto o el desarrollo institucional
específico que nos interese. La teoría de RI, no obstante, ofrece un marco de
conceptos y mecanismos causales que nos permite responder este tipo de
preguntas, ayudándonos a plantear hipótesis distintas, centradas en el poder
(militar), la generación de bienes colectivos y la eliminación de los obstáculos a la
cooperación, la influencia de actores domésticos o el papel constitutivo de las
estructuras internacionales de normas e identidades.
Por otro lado, quizá la pregunta más importante es: ¿y qué? Es decir, los
regímenes internacionales de derechos humanos existen y se han ido
fortaleciendo a lo largo del tiempo. Sin embargo, ¿hacen una diferencia? ¿Ha
mejorado la situación de derechos humanos en el mundo, como consecuencia de
su existencia? ¿Realmente influyen en el comportamiento de los estados en la
práctica?
A nivel agregado global, el grado de ratificación de la mayoría de los tratados
internacionales de derechos humanos es muy alto. Si rastreamos las tendencias a
lo largo del tiempo, podemos identificar una clara línea ascendente en este
sentido. Los niveles de ―compromiso‖ con las normas del régimen son, en otras
palabras, muy altos.

Gráfica 1. Número agregado de ratificaciones de los nueve tratados principales de


derechos humanos de la ONU
1600

1400

1200

1000

800

600

400

200

0
1990
1966
1968
1970
1972
1974
1976
1978
1980
1982
1984
1986
1988

1992
1994
1996
1998
2000
2002
2004
2006
2008
2010
2012
2014
2016

AÑOS

Fuente: elaboración del autor. Actualizada a Noviembre de 2017.


304

Sin embargo, esto no se ha reflejado de manera clara en un proceso similar en


materia de ―cumplimiento‖. Utilizando indicadores agregados a nivel global como
referente, la situación de vigencia de los derechos humanos en el mundo, en el
mejor de los casos, ha mejorado de manera muy marginal durante los últimos 30
años; precisamente la etapa en que los regímenes internacionales de derechos
humanos se han extendido y fortalecido y en que el activismo transnacional ha
sido intenso. La Gráfica 2 nos muestra una clara brecha entre ―compromiso‖ y
―cumplimiento‖, o entre ―derechos en principio‖ y ―derechos en la práctica‖.

Gráfica 2. Índices de derechos a la integridad física y de ―derechos de


empoderamiento‖ (Promedios globales)50
14

12

10

0
1981 1986 1991 1996 2001 2006 2011

Derechos de integridad física Derechos de "empoderamiento"

Fuente: Elaborada por el autor con datos del Cingranelli and Richards Human
Rights Data Project (http://www.humanrightsdata.com/)

Los derechos humanos no siempre interesaron a los internacionalistas. Sin


embargo, desde hace alrededor de tres décadas se ha desarrollado una creciente
literatura que se ha enfocado precisamente en estudiar las consecuencias o los
efectos del régimen internacional de derechos humanos y del activismo
transnacional en la materia. Un amplio número de autores han explorado los
resultados de la presión transnacional generada por las Redes Transnacionales de
Promoción y Defensa (Transnational Advocacy Networks, TANs). Los estudios
sobre las TANs y el activismo transnacional de derechos humanos, de corte
cualitativo y de orientación primordialmente constructivista, se desarrollaron
alrededor de dos propuestas teóricas desarrolladas a finales de los noventas del

50
El índice de derechos a la integridad física se presenta en una escala de 0 a 9 puntos, en
que 0 es nulo respeto y 9 absoluto respeto. La escala del índice de derechos de
empoderamiento va de 0 a 14 puntos. Ver: http://www.humanrightsdata.com/
305

siglo XX y que han sido muy influyentes: el ―efecto boomerang‖ (Keck y Sikkink
1998) y el ―modelo espiral‖ (Risse, Ropp y Sikkink 1999 y 2013). Estas propuestas
plantean, en términos muy generales, que al presionar o ―avergonzar‖ a los
estados, las TANs ponen en práctica tanto dinámicas de ―la lógica de
consecuencias‖ como de ―la lógica de lo apropiado‖, las cuales llevan a que los
estados sean convencidos y/o persuadidos a cambiar su comportamiento; es decir,
a dejar de violar derechos humanos. Más de tres lustros después y tras un amplio
número de estudios de caso, no obstante, las inicialmente optimistas expectativas
sobre estas dinámicas se fueron moderando, hasta reconocer claros límites en los
efectos del activismo transnacional. Actualmente, esta literatura reconoce la
preponderancia de los factores causales internos o ―domésticos‖, por encima de
los transnacionales, en la deseada transición del compromiso al cumplimiento
(Risse, Ropp y Sikkink 2013).
Por su parte, numerosos estudios cuantitativos se han enfocado en rastrear los
efectos de la ratificación de tratados sobre los índices de violación de los derechos
a la integridad física en la práctica. En un primer momento se encontró que la
ratificación de tratados no solamente no estaba correlacionada con una mejoría
en la vigencia de los derechos sino que, por lo contrario, los estados violaban más
derechos tras de haber ratificado (Hathaway 2002). Otros autores, no obstante, a
pesar de que coincidieron en la ausencia de efectos de la ratificación en sí
destacaron lo que llamaron ―la paradoja de las promesas vacías‖: es decir, a
pesar de que en efecto la ratificación no estaba correlacionada directamente con
un mejor comportamiento por parte de los estados, sí aumentaba las
herramientas normativas disponibles para los grupos internos dedicados a la
defensa y promoción de los derechos humanos y los empoderaba (Hafner-Burton
y Tutsui 2005). Otros estudios encontraron que la ratificación de tratados de
derechos humanos sí tiene un impacto positivo sobre los niveles de vigencia;
aunque el efecto es débil o moderado (Landman 2005) o que la ratificación ha
tenido un impacto positivo en los niveles de vigencia de los derechos humanos
bajo ciertas condiciones: en los países más democráticos y que cuentan con
organizaciones de la sociedad civil fuertes y con vínculos con el exterior
(Neumayer 2005). Finalmente, en el estudio más completo y convincente en la
materia, Beth Simmons (2009) concluyó que la ratificación de tratados sí tiene
una influencia positiva en los niveles de vigencia, particularmente en las
democracias en transición o ―en flujo‖ que cuentan con una sociedad civil que
pueda aprovechar las mejores oportunidades para el litigio y la movilización que
propician la adopción de compromisos normativos internacionales por parte de
sus gobiernos. En suma, quizá la principal contribución de toda esta literatura es
la constatación de que, más allá de las normas y los actores internacionales, las
claves para la generación de cambios profundos en materia de derechos humanos
son fundamentalmente de carácter interno o ―doméstico‖.

C. Conclusiones o consideraciones finales


306

Los derechos humanos son un área temática muy importante en las relaciones
internacionales contemporáneas. La doctrina de derechos humanos, que tras un
proceso de desarrollo de más de tres siglos se concretó tras el fin de la segunda
guerra mundial, ha modificado el panorama institucional y las relaciones entre
actores a nivel internacional. Por otro lado, independientemente de su ―falta de
dientes‖, el régimen internacional en la materia ha transformado la manera en
que los estados se relacionan con órganos internacionales, organizaciones de la
sociedad civil transnacional y otros gobiernos. A pesar de los límites en su
influencia, los regímenes internacionales y las dinámicas del activismo
transnacional han empoderado a actores locales de sociedad civil y han influido
en la manera en que los estados toman decisiones y se comportan. Las causas y
las consecuencias del régimen internacional de derechos humanos no son del
todo claras. Hay muchas preguntas aún por responder, muchas investigaciones
por realizar en este sentido, y la teoría, los conceptos y los marcos analíticos de las
RI ofrecen un útil paquete de herramientas para ello.

Glosario de términos clave


Avergonzar (avergonzamiento o shaming): La acción de exponer públicamente
una brecha entre el comportamiento de un gobierno y las normas aceptadas por
la comunidad internacional; o en otras palabras entre lo que dicho gobierno hace
y lo que se espera que haga, según la identidad que pretende tener o el ―club‖ al
que busca pertenecer.
Efecto boomerang: Dinámica característica del activismo transnacional, mediante
el cual una red transnacional de promoción y defensa de los derechos humanos
ejerce presión ―desde afuera‖ sobre gobiernos que violan derechos humanos, con
la intención de influir sobre su comportamiento.
Modelo espiral: Modelo teórico que propone una dinámica de interacción entre
gobiernos violadores de los derechos humanos y sus críticos internacionales. Se
compone de cinco fases o etapas: represión, negación, concesiones tácticas,
estatus prescriptivo y comportamiento consistente con la norma.
Redes Transnacionales de Promoción y Defensa (Transnational Advocacy
Networks, TANs): Conjuntos de organizaciones no gubernamentales (nacionales e
internacionales), órganos internacionales y agencias o funcionarios de gobiernos
que, en un esquema horizontal e informal, intercambian información y servicios
con el fin de promover agendas basadas en principios, como la de los derechos
humanos.

Referencias

Anaya Muñoz, Alejandro (2014), Los derechos humanos en y desde las Relaciones
Internacionales, México DF: Centro de Investigación y Docencia Económicas,
2014.
307

Anaya Muñoz, Alejandro (2017) ―Regímenes internacionales de derechos


humanos. Una matriz para su análisis y clasificación‖, SUR. Revista internacional
de derechos humanos, No. 25, julio, pp. 171-188.
Hafner-Burton, Emilie M., y Tsutsui, Kiyoteru (2005), ―Human Rights in a
Globalizing World: The Paradox of Empty Promises‖, American Journal of
Sociology, Vol. 110, No. 5, pp. 1373-1411.
Hathaway, Oona A. (2002), ―Do human rights treaties make a difference?‖, The
Yale Law Journal, Vol. 11, No. 8, pp. 1835-2042.
Keck, Margaret E., y Sikkink, Kathryn (1998), Activist Beyond Borders: Advocacy
Networks in International Politics, Ithaca, NY: Cornell University Press.
Krasner, Stephen (1983), International Regimes, Cambridge, Cambridge
University Press.
Landman, Todd (2005), Protecting Human Rights: A Comparative Study,
Washington, DC: Georgetown University Press.
Neumayer, Erik (2005), ―Do international human rights treaties improve respect
for human rights?‖, Journal of Conflict Resolution, Vol. 49, No. 9, pp. 925-953.
Risse, Thomas, Stephen C. Ropp, y Kathryn Sikkink (1999), The Power of Human
Rights: International Norms and Domestic Change, Cambridge: Cambridge
University Press.
Risse, Thomas, Stephen C. Ropp y Kathryn Sikkink (2013), The Persistent Power
of Human Rights: From Commitment to Compliance, Cambridge, UK: Cambridge
University Press.
Simmons, Beth (2009), Mobilizing for Human Rights. International Law in
Domestic Politics, Cambridge: Cambridge University Press.
308

Capítulo 23
Medio ambiente y energía

Paulina Apellido
Oziel López

El objetivo de este capítulo es describir los debates actuales en torno a la


cooperación internacional sobre el medio ambiente, su gobernanza global y la
energía. La primera parte recorre la historia de esa cooperación y cómo
evolucionó hasta su configuración compleja actual, la de la gobernanza con la
participación de múltiples actores estatales y no estatales, y su inclusión en la
agenda de desarrollo sostenible.
De igual manera, se describe la relación entre política internacional y el consumo
de energía; este recorrido gira alrededor de dos conceptos fundamentales: la
seguridad energética y la transición energética. Para comprender el primero,
recorremos la historia reciente de las relaciones internacionales relativa a la
gestión del capital natural para satisfacer las necesidades energéticas.
Posteriormente, el capítulo explora el vínculo que existe entre el consumo de
energía y las políticas ambientales para abatir los efectos del cambio climático a
través de la transición energética.
Los Objetivos del Desarrollo Sustentable como mecanismo de resolución de
problemáticas ambientales.
En 1972 en Estocolmo, se realiza la Conferencia sobre el Medio Ambiente
Humano, que parte de la idea de definir los asuntos ambientales como problemas
globales. Siendo reconocido por primera vez el cuidado del medio ambiente como
una problemática que no sólo aquejaba un territorio en particular, sino a todo el
planeta. Años después, en 1992 en Rio de Janeiro, se desarrolló la Conferencia
de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo (CNUMAD), también
llamada Cumbre de la Tierra o de Rio, que incorporó aspectos sociales y
económicos en los debates sobre el medio ambiente. En el año 2000, la Cumbre
del Milenio de la ONU concluyó con la adopción de los Objetivos de Desarrollo
del Milenio que se resumen en ocho objetivos, 21 metas y 70 indicadores
cuantitativos, estipulados en la Declaración del Milenio. Los cuales, según el
Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (s/f), incluían, además de
309

problemáticas y soluciones en el tema ambiental, problemas en el ámbito de la


salud como la propagación del VIH/SIDA, educación básica universal y
erradicación de la pobreza.
Con el fin de complementar y profundizar el trabajo desarrollado con los Objetivos
del Milenio, y a partir de los logros de los mismos, se crean los Objetivos de
Desarrollo Sostenible (ODS), puestos en marcha en el 2016. Los ODS incluyen 17
temas, como el cambio climático, desigualdad económica, innovación, consumo
sostenible, la paz y justicia, entre otros. Lo más importante en su formulación, es
el reconocimiento explícito de la interrelación de objetivos y su dependencia en la
cooperación entre Estados. Su fin principal es mejorar la vida de manera
sostenible, tanto para las actuales como para las futuras generaciones. Lo
anterior, teniendo en cuenta el contexto de cada país miembro, sus prioridades y
desafíos ambientales tanto particulares como globales.
En este caso, para la realización del presente capítulo se estudia lo referente al
Objetivo 7: Energía asequible y no contaminante. Reconociendo la importancia de
un avance energético óptimo, ya que este recurso es fundamental para casi todos
los grandes desafíos y áreas de oportunidad a los que se enfrenta el mundo. La
forma en que se desarrolla la vida actual depende de servicios de energía
modernos, que no sólo garanticen el acceso, sino un mejor rendimiento
energético y el uso de fuentes renovables para su producción. Actualmente, el
13% de la población mundial aún no tiene acceso a tal servicio, por lo que se
busca el aumento de dicho porcentaje a través del establecimiento de sistemas
correctamente instaurados que apoyen a todos los sectores sociales y económicos.
Creando así, comunidades más sostenibles e inclusivas.

Cooperación Internacional y Diplomacia Ambiental


En 1945 se instauró el concepto de cooperación internacional en la Carta de las
Naciones Unidas en su capítulo IX. Entonces, se definió como la relación entre
países y otros actores como organismos, y organizaciones de la sociedad civil con
el objetivo de dirigir a los países miembros hacia el desarrollo. El modelo
predominante entre los años 50 y principios de la década de 1980 se enfocó en
índices de crecimiento económico e industrialización. Esta concepción, por otro
lado, contribuyó a una cooperación vertical, operada a través de transferencias de
fondos de los países más desarrollados a los menos desarrollados y con exclusiva
participación de los Estados.
Actualmente, la agenda de cooperación es más compleja, ya no sólo se preocupa
en temas como el crecimiento, sino que incluye asuntos como la reducción de la
pobreza y acciones conjuntas para atender problemas relacionados con el medio
ambiente. Los objetivos de desarrollo sostenible, por ejemplo, reconocen el vínculo
entre la eliminación de la pobreza, el acceso a la salud y la acción conjunta para
310

atacar problemas ambientales y del cambio climático. El objetivo 7, en particular,


reconoce la necesidad de motivar la adopción de fuentes de energía limpias para
el medio ambiente y sanas para las personas. Inclusive, el Estado no es más el
único actor con poder para ser partícipe del cambio, sino que se incluyen a los
demás sectores de la sociedad mediante los gobiernos estatales y municipales,
organizaciones de la sociedad civil, universidades y el sector privado. Desde este
punto de vista, se hace necesario el desarrollo de medios de cooperación que
incluyan a otros actores no estatales y profundicen los lazos horizontales entre
regiones y países con características similares.
A partir del entendimiento de que los problemas ambientales dejaban de ser
individuales, nacionales o de una región en específico, para convertirse en
comunes y globales, se da paso al desarrollo de la Diplomacia Ambiental.
Definida por Jiménez Quintana, en Velázquez Flores, et.al, (2018), citando a
González (1999), como un tipo de diplomacia que busca crear acciones en
materia de la defensa del medio ambiente y el desarrollo sustentable. Abordando
la idea de que en las soluciones que deben implementarse no basta con la
participación de un solo actor, sino que se requiere lograr acuerdos entre Estados
en conjunto para llevarlos a cabo de manera eficiente. La diplomacia ambiental
difiere de la tradicional en el aspecto de que en la primera no se definen tratados
en concreto, sino que las distintas herramientas que implementan permanecen
abiertos para modificarse en caso de ser necesario, reconociendo que los
problemas de este tipo son dinámicos.

Gobernanza ambiental, caso de México.


La Diplomacia Ambiental no sólo tiene como objetivo estimular la cooperación
internacional, sino que también puede verse como un sistema internacional de
Gobernanza Ambiental. La Gobernanza supone un conjunto de procesos y
funciones sociales que tienen lugar en distintos sitios y tiempo, pero que se dirigen
hacia los mismos fines. Antal y Lucatello (2014) mencionan que es por ello que la
Gobernanza Global del Medioambiente es un proceso que pudiera resultar
desorganizado, debido a la participación de distintos actores con necesidades y
opiniones diferentes. En la práctica, se forman distintos tipos de redes: verticales u
horizontales, las cuales son organizadas mediante diversos mecanismos, entre los
que destacan: los diálogos, coaliciones y comisiones. El éxito de estas actividades,
depende de la autonomía en la planeación estratégica, la institucionalización del
diálogo entre actores, efectividad entre la comunicación de los mismos y el nivel
de participación.
Los mecanismos de cooperación e interacción que han conformado México,
Estados Unidos y Canadá, ofrecen un ejemplo de gobernanza ambiental. El
Informe GEO-5 del año 2012 del Programa de las Naciones Unidas para el Medio
Ambiente (PNUMA), señala que la situación de la Gobernanza Ambiental en
311

América del Norte se ha caracterizado por tener múltiples facetas. Los gobiernos
de México, E.U.A. y Canadá, han utilizado diversos enfoques de políticas para la
Gobernanza Ambiental. Principalmente, han establecido políticas regulatorias y el
desarrollo de mecanismos de mercado, mediante medidas destinadas a mejorar
la rendición de cuentas y transparencia. Por su parte, en materia de gobernanza
ambiental, México participa en distintos tratados y otros acuerdos, resultado de la
cooperación internacional, como los mecanismos de desarrollo limpio (MDL) del
protocolo de Kioto. Sin embargo, aún es necesario generar un mayor
conocimiento de la relación entre las acciones que realiza el ser humano con los
recursos naturales, para lograr promover un mejor uso y gestión de estos.

Energía y la política internacional

La energía es fundamental tanto para los organismos vivos como para los
sistemas sociales y económicos que sostienen la vida colectiva. A lo largo de la
historia, diferentes combinaciones de materiales y mecanismos han provisto de
energía a las sociedades: biomasa, energía indirecta de flujos solares, o la energía
mecánica, a través del control del movimiento de animales y flujos hídricos. Una
forma de ilustrar el rol central de la energía y justificar su comprensión en el
campo de las Relaciones Internacionales es hacer un breve recorrido histórico
sobre cómo la relación energía - humanos le ha dado forma a la historia.
Los sistemas energéticos han cambiado como resultado de innovaciones
tecnológicas que permiten modificaciones en los sistemas económicos. El inicio
de la Revolución Industr