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Universidad de Costa Rica

Facultad de letras
Escuela de Filosofía
Análisis de Caso Ética Profesional
Grupo 4:
Kembly Castro Bustos, B81822.
Lisa Chen Tang, C02253.
Patricio Díaz Gutiérrez, B92607.
Yimary López Calderón, B94318.
Yuliana Montero Cisneros, B64560.
Tatiana Murillo Álvarez, B95444.
Hellen Rivera Alvarado, A85246.
Jose Vargas Mena C08210
María Jesús Venegas Ugalde, C08412.

Presentación detallada del tema

Este trabajo trata sobre la denuncia interpuesta por un paciente apellido Porras alegando
a que en la clínica de odontología de la universidad ULACIT él recibió una discriminación
además de una mala práxis como indica en el artículo del periódico digital crhoy.com.

Porras culpa a la clínica de odontología de que en el mes de junio del 2017 llega a la
misma a realizarse un procedimiento de tratamiento de nervio en una de sus piezas dentales
por el profesor de la universidad apellido Castillo. Cabe aclarar que en ese momento no había
sido diagnosticado con VIH sino hasta el año siguiente. Posterior al servicio recibido Porras
sigue con molestia y en diciembre del año 2018, cuando es diagnosticado como portador de
VIH, denuncia a la universidad de haberle realizado un mal tratamiento y en lugar de mejorar
la condición de la pieza trabajada ahora está en riesgo de perder tres de sus piezas.

Luego de hacerle el reclamo ante la universidad, esta hace pública su condición de


portador de VIH y Porras asegura que desde ese momento no sólo se violenta la ley 7771 de la
Ley General de VIH Sida que protege la privacidad del paciente sino que asegura que su calidad
de vida ha disminuído por publicar su condición.

Luego de múltiples reuniones con personas de la universidad como la doctora Laura


Mondragón y la directora Sandra Victoria, Porras asegura que recibió comentarios ofensivos
como que por su culpa han tenido “que desinfectar todo” además que indican que por culpa de
él, por no indicar su condición de positivo, a pesar de que él tampoco lo sabía, se complicó
todo el procedimiento.

En los correos que se enviaron la directora de la universidad y Porras, esta le indica a


que dado a que él no dio a conocer su condición cuando él tampoco la sabía ahora para mejorar
su situación él debe pagar su tratamiento.

Porras indica que en múltiples reuniones con la universidad se han aparecido personas
sin su consentimiento en estas y sin previo aviso y en una hasta dos abogados de la universidad.
En una de las reuniones se presenta una supuesta patóloga sin aviso y sin la autorización de
Porras para comentar con ella sobre su estado de salud. Luego de la reunión al hacer una
búsqueda de esta supuesta patóloga Castro se da cuenta de que Castro es una odontóloga
general.

A favor de Porras el doctor Oscar Alvarado Rojas, especialista del Hospital México,
indica que el procedimiento puede realizarse sin complicaciones ya que el tratamiento de raíz
no es un impedimento. Además, Ivan Acuña Vargas, oficial jurídico de Derechos Humanos y
VIH Costa Rica, muestra su apoyo a Porras y el colegio de Cirujanos Dentistas de Costa Rica
le hace conocer que conocen el caso pero que mientras no interponga la denuncia no pueden
actuar.

La universidad ULACIT se declara como,libre de discriminación además de clasificarse


así en el año 2012 y fue premiado por ello pero Porras asegura que la universidad lo discrimina
y le pone trabas a tu atención por esto.

Victoria además de esto asegura que en el expediente Porras es un fumador activo y


Porras debe indicar de sus condiciones expresamente para poder darle un tratamiento de la
mejor manera tanto de ser fumador y de su condición de VIH positivo.

El abogado del cuerpo universitario Marvin Carvajal indica que como la universidad
tiene derecho a la legítima defensa, ambos abogados podían estar en las reuniones con Porras
y hablar sobre su condición y respaldar al centro de enseñanza, pero sin hacer pública la
situación del paciente.

La universidad indica que está en total disposición a continuar el tratamiento de Porras.


Sin embargo, indica que este debe incurrir en los gastos económicos para pagar su tratamiento.

Marco teórico

Para poder comprender de mejor manera los distintos términos éticos es necesario dejar
clara la diferencia entre ética y moral. A raíz de su significado etimológico, los términos ética
y moral suelen emplearse erróneamente como sinónimos, dado que la palabra ética proviene
del griego ethos el cual significa “el carácter, modo de ser”, y moral proviene del latín mos
moris que también significa “carácter o modo de ser”, de acuerdo a estos significados se tiende
a usar estos dos términos de manera indistinta y conjuntamente, sin embargo, es importante
destacar que en el lenguaje filosófico se estipularon definiciones diferentes para ambos
términos. Por un lado, la ética hace referencia a la disciplina filosófica, que integra diferentes
formas de fundamentar y revisar a modo crítico los planteamientos morales y por otro lado
moral se refiere al objeto de estudio de la ética, aquel conjunto de principios, valores,
costumbres o normas que cada generación va a transmitir a la que sigue orientando su manera
de comportarse para que puedan llevar una vida “buena” y “justa” (Vilchez, 2012).

Una vez claros estos dos términos, se van a desarrollar ciertos conceptos que giran en
torno a la ética y que son importantes en el contexto propio de la salud, donde la persona
profesional a lo largo de su carrera, se enfrenta a diversos dilemas cuya solución no siempre
tiene que ver con la aplicación de sus conocimientos técnicos-científicos, sino que involucra
una serie de preocupaciones éticas donde es necesario involucrar valores, derechos y el
cumplimiento de responsabilidades. Un síntoma común en los pacientes es el dolor ya sea un
dolor físico, psíquico o emocional o una combinación, sin embargo, está claro que es difícil
explicar en forma concisa el dolor, por esto es necesario considerar aspectos éticos frente al
dolor más allá de conocimientos técnico-científicos, de manera que se conozca y se trate a la
persona misma desde una perspectiva ético-humanista. El profesional debe tener claro que el
dolor es de expresión variable de acuerdo a la persona que lo sufre, de modo que es algo
personal, propio y subjetivo, por lo que debe aprender a respetar y comprender a la persona
enferma, además de aplicar los principios bioéticos como el de autonomía que, en este caso,
es representado ante la solicitud del paciente al médico para que trate su dolor; la no
maleficencia, este principio corresponde al hecho de no causar más daño al paciente; el
principio de beneficencia incluye la responsabilidad de actuar en beneficio de otros y por último
el principio de justicia, el cual procura el acceso a la salud de todas las personas sin distinción
alguna de ningún tipo (Carvallo, 2018).

En el ámbito de la odontología estas dificultades éticas cada vez se tornan más


relevantes y el profesional tiene una alta responsabilidad tanto social como individual donde la
ética profesional en odontología juega un papel muy importante, fundamentándose en un
conjunto de normas acerca del comportamiento adecuado del profesional en la atención al
paciente, donde se mantenga una buena relación odontólogo-paciente. Asimismo, es deber del
profesional mantener informado al paciente sobre su situación de salud, cumpliendo de esta
manera con el consentimiento informado, el cual forma parte del código de ética y es un
documento médico legal muy importante en la relación odontólogo-paciente puesto que
representa el acuerdo en donde el primero propone un plan clínico o quirúrgico informando los
posibles riesgos y beneficios, además que solicita una autorización para atender cualquier
urgencia que se presente durante el procedimiento, seguido de esto el paciente o su
representante legal, libre presiones decide aceptar y firmar el documento (Vázquez et al, 2017)

Los colegios profesionales son la entidad encargada de establecer deberes con la


sociedad y el estado a sus agremiados, proporcionando protección y definiendo sus
obligaciones y derechos, ejerciendo una autoridad pública como un conjunto de
personas que comparten intereses comunes en relación con una profesión. Cada colegio
profesional cuenta con una Ley de creación y un código ético a través de los cuales se busca
regular el actuar de los profesionales, para la correcta aplicación de estos códigos de ética es
necesario no solo una excelente organización del tribunal de ética sino también que las personas
conozcan sus derechos para que procedan adecuadamente en caso de ser necesario realizar
alguna denuncia (Castillo, 2010).

Dentro de los fundamentos generales establecidos en los diferentes códigos de ética, en


especial de salud, se tiene el respeto por la dignidad del ser humano, procurando la no
discriminación de ninguna índole. Otro fundamento importante es el respeto por la
autodeterminación del paciente de manera que pueda tomar sus propias decisiones en cualquier
situación que le afecte y con el debido conocimiento brindado por parte del profesional, por
otro lado, está la confidencialidad, que quiere decir que ninguna información acerca del estado
de salud y diagnóstico del paciente podrá ser divulgada a terceros por parte del profesional.
Mediante el cumplimiento de las disposiciones del código de ética se pretende crear una sana
convivencia entre el profesional y su paciente de manera que se logre un bien común (Castillo,
2010).

Análisis del tema desde la Ética Profesional, Colegios Profesionales y


Códigos de Ética

Análisis según la ética profesional

“La ética de una profesión es un conjunto de normas que definen los términos de lo
bueno y lo malo de la práctica profesional. El bien es el logro de una finalidad: prestar un
servicio según el bien común”. (Hirsh, 2003)

Haciendo uso de esta definición podemos analizar el caso planteado. En esta situación
el paciente cometió un error, al no informar su condición de salud. Dado que esta tiene una
influencia directa en la elección del tratamiento y el resultado del mismo. Sin embargo, se
desconoce si al llenar el expediente del paciente se le explicó claramente la importancia de
informar acerca de cualquier enfermedad que padeciera y se sabe que según la Ley General
sobre VIH-SIDA en su artículo 8 establece un derecho fundamental para quienes padecen esa
enfermedad, que consiste en que este comunique sobre su situación de salud únicamente a
quien él lo desee. Las únicas excepciones que estipula la norma son sus contactos sexuales y
la autoridad judicial que lo requiera para un proceso penal o uno de divorcio.

Por lo tanto, si al paciente no se le informó sobre la importancia de declarar estas


condiciones para su tratamiento, no es su obligación saberlo si no del profesional en esta área
y el paciente puede hacer uso de su derecho de no decirlo principalmente si no conoce las
consecuencias médicas de ocultar esta información.

El paciente después de un tratamiento de nervio (endodoncia), terminó perdiendo la


pieza. Los odontólogos responsables de atenderlo le atribuyeron esto al hecho de que él ocultara
su enfermedad. Si bien es cierto existe un porcentaje de que esto afectara como lo explican
numerosos autores que coinciden en que, aunque no existe contraindicación médica para la
terapia endodóntica, es importante entender cómo la condición física de un individuo, su
historia médica, y el empleo de algunas drogas afectan significativamente el curso del
tratamiento o el pronóstico (Gluskin, Cohen y Brown, 1998).

Una historia clínica completa, aunque simplificada, además de proporcionar protección


médico-legal, permite reconocer situaciones de riesgo médico que influirán en la decisión sobre
los procedimientos terapéuticos a emplear (Basrani, Cañete y Blank, 1999). Del mismo modo,
Gluskin, Cohen y Brown (1998) advierten que la historia médica ayuda al clínico a detectar un
paciente de alto riesgo en el cual la terapia deba ser modificada; por otra parte, en situaciones
en las cuales el pronóstico es reservado debido a enfermedades sistémicas, es imperativa una
consulta con el médico tratante

Ahora hay que analizar lo sucedido posterior a esto. El paciente informa su situación,
se le culpa y se le niegan las citas. Aquí vemos una falla en el concepto de ética profesional
porque ellos deben prestar un servicio por el bien común. Garantizar la prestación del servicio
a una persona que lo necesita independientemente de sus padecimientos.

Aquí se le está negando el servicio faltando a la ética profesional. Además de que uno
de los médicos tratantes en una reunión que tuvieron lo señala como homosexual y le atribuye
su afección a esta preferencia sexual. Cayendo en uno de los dilemas éticos de la odontología
que es la discriminación.

El odontólogo está en la obligación de cumplir con los principios éticos que le son
inherentes a su profesión como son el de beneficencia y el de justicia.

En el principio de beneficencia para odontología se establece que es un servicio


comunitario y que busca el bienestar del paciente. Por lo tanto, aunque el paciente omitiera su
condición debe brindarsele el servicio comunitario y buscar su bienestar continuando con las
citas.

Basándonos en el principio de Justicia para odontología se puede decir que no se deben


seleccionar pacientes, hay que atenderlos a todos por igual independientemente de su condición
de salud, preferencia sexual o religiosa.

En este caso si bien es cierto el paciente omitió su condición, pero al informarla debió
iniciarse un plan de tratamiento nuevo que tomara en cuenta su afección, debía explicársele las
consecuencias, pasos a seguir y solicitarle firmar un consentimiento informado para poder
continuar con su tratamiento. Pero en ningún momento suspender su atención.

Análisis desde los colegios profesionales

Los colegios profesionales son las instituciones que materializan la ética profesional,
los colegios profesionales son importantes debido a que la ética profesional se realiza y se
construye en conjunto. Son importantes desde el punto jurídico porque están hechos por ley y
al ser obligatorio formar parte de los colegios profesionales del área de salud es que tienen
tanto poder; y gracias a esa fuerza que poseen, es que pueden regular. (guerrero, 2021)

Analizando el caso desde los colegios profesionales se debe tomar en cuenta que esta
organización siempre debe ser neutral a la hora de revisar un caso; además, como informó el
presidente del colegio de cirujanos dentistas, no se presentó la respectiva y por ende no pueden
actuar respecto al caso.

Tomando en cuenta las normativas que presentan los colegios profesionales como el
código de ética. Si se presentó algún tipo de discriminación por la condición del paciente es
deber del colegio profesional aplicar el castigo pertinente.

Además, recordando que los colegios profesionales siempre buscan lo que es correcto
y que, sin importar las partes involucradas, se buscará la justicia. Por este motivo es que las
autoridades correspondientes deberán velar por que se cumpla con las normativas; como en
este caso la presunta discriminación que se presentó y la violación al derecho del paciente al
hacer pública su condición de salud y por otra parte el impacto que generó a la hora de realizar
el tratamiento, que los encargados no tuvieran conocimiento sobre la condición de salud del
paciente.
Análisis desde los códigos de ética

Los códigos de ética constituyen una serie de principios, normas y preceptos que
regulan el comportamiento humano profesional, es decir, el deber ser de los profesionales, las
aspiraciones o el ideal de un profesional. (Rosales, 2009).

En este trabajo se realizará un análisis del caso usando el código de ética del Colegio de
Cirujanos Dentistas.

Para esta situación se presenta una violación al artículo IV que establece: El cirujano
dentista debe atender con la misma probidad y diligencia a todos los pacientes,
independientemente de su condición individual, sin tomar en cuenta situación socio-
económica, raza, sexo, religión, opinión, naturaleza del problema de salud o cualquier otra
situación o circunstancia personal o social. Asimismo, no se debe hacer ninguna distinción en
la calidad de la atención ya sea en práctica privada, institucional o de beneficencia.

La violación se da al negarle las citas al enterarse que el paciente era portador del VIH.
Obligando al paciente a estar llamándolos, rogando por una cita.

Del mismo modo encontramos otra violación al artículo VIII que establece: El cirujano
dentista tiene derecho a aceptar o rechazar la responsabilidad de atender y tratar a un paciente,
salvo cuando éste se encuentre en una situación de emergencia que justifique la atención
inmediata y el cirujano dentista esté en posibilidades de brindar el servicio.

Una vez que el cirujano dentista acepte la atención del paciente, queda comprometido
a asegurarle la continuidad de sus servicios profesionales.

En caso de que un cirujano dentista se niegue a atender o continuar con la atención de


un paciente, deberá tener una causa justa que amerite tal decisión, tales como la falta de
capacitación o destreza para atender un determinado problema o la incompatibilidad con el
paciente. El colegiado deberá entregar las sumas de dinero que por concepto de abonos o
adelantos haya percibido, siempre y cuando no hayan sido utilizados parcial o totalmente en el
tratamiento, lo cual deberá demostrar cuando así lo solicite el paciente. En caso de que el
paciente haga abandono del tratamiento sin una justa causa se libera de toda responsabilidad al
colegiado y el paciente perderá el derecho de cualquier reclamo patrimonial.
Cuando un paciente suficientemente informado, rechazara los tratamientos o se negare
a seguir las instrucciones que el cirujano dentista le dé, éste último deberá consignarlo en el
expediente clínico.

La violación se da porque ya el tratamiento se había iniciado y el dentista está obligado


a asegurarle la continuidad de sus servicios profesionales. Dado que no había una causa justa
de las estipuladas en este artículo que ameritara esta decisión, se está cometiendo una
infracción.

El tratamiento se pudo haber negado al inicio por falta de capacitación o destreza, pero
si una vez que se realizó la valoración se da inicio al tratamiento el odontólogo está asumiendo
ser capaz de llevar a cabo el procedimiento. Por lo tanto, sería capaz de realizarlo tanto antes
como después de saber que el paciente era VIH positivo.

Según lo declarado por el paciente uno de los médicos tratantes manifestó: "a nosotros
no nos interesa tener que desinfectar todo después de que se le atienda a usted, lo que a nosotros
nos importa es que usted nos dijera su condición". En esta declaración se observa otra violación
al código de ética en su artículo XI el cual nos dice que Toda clínica dental deberá cumplir para
la atención de pacientes con las normas mínimas de bioseguridad (correcta esterilización,
control de infecciones, utilización de barreras de protección), además deberá contar con el
permiso de funcionamiento del Ministerio de Salud al día. No se puede aceptar que un
odontólogo manifieste que no le interesa desinfectar, es su obligación mantener estéril su área
de trabajo para garantizar la seguridad de él mismo como la del paciente.

Finalmente, como última falta a este código tenemos la del artículo XV ya que la clínica
al negarle la atención al paciente no le está brindando las opciones de tratamiento según su
condición de salud, las cuales pueden ser diferentes al ser el paciente VIH positivo, ni tampoco
le está dando la posibilidad de que una vez explicados los procedimientos y sus consecuencias,
el paciente pueda firmar un consentimiento informado. El artículo XV especifica que el
cirujano dentista está en la obligación de suministrar al paciente información veraz sobre el
diagnóstico, pronóstico y las alternativas y posibilidades terapéuticas según su condición. Si
los efectos y consecuencias derivados de las intervenciones clínicas propuestas por el cirujano
dentista pudieran suponer un riesgo importante para el paciente, el cirujano dentista deberá
proporcionar información suficiente a fin de obtener el consentimiento por escrito para
practicarlas. El consentimiento informado debe ser explicado en una terminología clara,
entendido y firmado por el paciente y es individual para cada paciente según el tratamiento a
realizarse. Deberá adjuntarse siempre al expediente clínico.

Análisis del caso desde la Ética y el dolor y desde el Consentimiento


Informado

Análisis desde la ética y el dolor

Para analizar este caso desde la perspectiva del dolor se debe recordar que este puede
ser físico, psíquico, emocional, e incluso una combinación de estos, sin embargo, el dolor no
puede ser explicado o resumido en una sola idea o concepto pues es subjetivo y personal del
sufriente. El dolor, además, es posible analizarlo desde una perspectiva ética, y es necesario
que el profesional comprenda que el doliente es una persona y debe mantener su autonomía.
(Carvallo, 2018)
Para analizar este caso desde esta perspectiva es necesario recordar que el paciente
recibió tratamiento odontológico por molestias las cuales persistieron por más tiempo debido
a una mala praxis por parte del profesional, siendo así, que después de un tiempo su condición
empeoró. Para esta situación es deber del profesional velar porque su paciente se encuentre en
un mejor estado del inicial, advertirle de las posibles consecuencias de realizar el
procedimiento, el profesional debe ser consciente de sus capacidades, y no debe realizar ningún
procedimiento en caso de no estar seguro que el paciente presente alguna condición que pueda
agravar su condición.
Por otra parte, la autonomía de los pacientes enfermos debe estar siempre presente, así
como el respeto de esto, y el sentido de justicia y beneficencia y que se les debe tratar siempre
como personas sanas sin importar su condición (Cassell, 2012). Para este caso se observa que
la institución de la clínica en general no ha cumplido en tratar al paciente como una persona
autónoma, pues han hecho públicos datos privados del paciente a beneficio propio y además se
le ha discriminado y cuestionado durante el proceso. Asimismo, la institución culpa al paciente
por no haber informado a los profesionales y le culpan incluso de las consecuencias que se
encuentra sufriendo, a pesar de que se comprobó que el tratamiento no presenta
contraindicaciones para su condición, y que él desconocía por completo su enfermedad.
De este modo, esta institución agrava la situación de dolor y enfermedad del paciente,
primeramente, con la ejecución incorrecta de un procedimiento, empeorando su estado inicial
y siendo además sospechosos de ser los causantes de su condición de portador de VIH. Además,
al no respetar su privacidad, sus relaciones personales se ven afectadas por lo que el dolor no
es solo físico, sino también emocional. No se le respeta ni como paciente ni como persona, y
se puede interpretar que al paciente siempre se le cuestiona y no se le toma con seriedad, y se
le hace completamente responsable de su condición final.
Podría verse el caso como una combinación de aspectos que quiebran la ética, en el
sentido de divulgar información que las mismas leyes indican no puede distribuirse a terceros
sin consentimiento del paciente como es en este caso (Ley Protección de la Persona frente al
tratamiento de sus datos personales, 2011) dolor causado en lo físico se suma con el emocional,
y esto es sin duda un mal proceder en ambos sentidos, una mala praxis de curación dental y
una falta de manejo de información.
El paciente, por otra parte, debió brindar desde el principio la información que
permitiera al profesional tomar las medidas preventivas necesarias, aunque en este caso al
parecer la mala praxis no está asociada al padecimiento de VIH. Podría decirse que la clínica
se enfrenta a dos complejas situaciones que resolver, la mala praxis dental que es más sencilla
podría decirse y el deterioro de la imagen de una persona con un padecimiento que ya por si
mismo provoca discriminación aislamiento y mucho dolor en quien lo padece.

Análisis desde el Consentimiento informado

Asimismo, si analizamos el caso desde el consentimiento informado se tiene que el


paciente debe comprender su diagnóstico, así como los riesgos y beneficios de todas las
opciones disponibles para poder realizar una decisión informada; para esto el profesional debe
comprometerse a facilitar la información correcta, basada en criterios técnicos (Guerrero, 2021,
diapositiva 4).

Se tiene que el Protocolo SPIKES (por sus siglas en inglés) o EPICEE (en español)
desarrollado por Baile et al, ayuda a definir cómo debe ser la adecuada comunicación del
profesional con el paciente. A continuación, se va a analizar el caso del paciente con VIH según
los puntos expuestos en el protocolo SPIKES.

1. Definición del entorno:

Según lo expuesto en la noticia anteriormente mencionada, y en contraste con la manera


correcta de comunicarse en situaciones profesional de la salud-paciente según el protocolo
SPIKES. La experiencia por la que pasó el usuario del servicio de la clínica de la ULACIT, de
apellido Porras, es un claro ejemplo de una falta de comunicación acertada, donde tanto el
afectado como los prestadores del servicio odontológico pertenecientes a esta clínica, no
comunicaron aspectos importantes entre sí, a la hora de la solicitud del servicio y la prestación
del mismo. Sin embargo, es posible apreciar que el personal que prestó el servicio odontológico
“incumplió” algunas medidas indispensables en el consentimiento informado, que se deben
respetar a la hora de brindar un servicio médico, y es que según la noticia, al paciente se le
irrespetó de diferentes maneras, iniciando con que en las reuniones en las que hablaban
aspectos sobre la solución del problema que surgió, invitaban a terceras personas sin la
autorización de Porras, en donde el personal prestador del servicio demostraba que su interés
se inclinaba en volver a brindar el servicio odontológico siempre y cuando hubiera una
retribución económica por parte de Porras.

2. Percepción del paciente

En cuanto a la percepción del paciente, es importante que el odontólogo conozca qué


sabe el paciente y corregir la información errónea con empatía y paciencia.

Narra Paniagua en la nota de CRHoy que “... por ser un paciente fumador activo, se
debió el problema de perder sus piezas dentales, a pesar de que nunca se mencionó esta razón
en las distintas comunicaciones.” (2019). Si este fue el caso, los profesionales tienen el deber
de informar a Porras, con respeto y claridad, de los efectos negativos que tiene el fumado para
las piezas dentales antes de que la situación empeorará a tal punto en que el paciente esté a
punto de perder hasta 3 piezas dentales. No es adecuado darle esta información ya cuando el
paciente sufrió de las consecuencias y echarle la culpa a su estilo de vida y a su condición de
VIH.

3. Invitación

Además, se debe averiguar qué quiere saber el paciente y preguntarle directamente por
la información que ellos consideren útil.

En este caso, se debió de preguntar directamente al paciente por los detalles que quería
conocer para evitar el malentendido y la falta de comunicación que condujo a la mala praxis y
denuncia.

Asegura Herrera et al.:


La mayoría de los pacientes requiere información completa respecto de diagnóstico,
pronóstico y detalles de su enfermedad, pero otros no. Evitar esa información es un
mecanismo de defensa psicológico válido, manifestándose con mayor frecuencia
cuando la enfermedad es severa. Preguntas simples acerca de cuánta información ellos
quieren y cómo la información será usada puede ayudar a guiar al equipo a avanzar a
la siguiente etapa. (2014)

4. Comunicar

En la noticia de CRHoy Paniagua (2019) cuenta que:

… Porras asegura que en las reuniones con las doctoras Mondragón y Victoria, lo único
que ha logrado son comentarios donde le reclaman que han tenido “que desinfectar
todo” o que “sí conocía lo que era el lazo rojo”. Además, le han dicho que todo lo que
ha sucedido en estos años debe ser visto por él como un “proceso de aprendizaje” y que
todo se ha complicado debido a que él no anunció antes su diagnóstico serológico. Es
más, las especialistas le han asegurado que, tras esta experiencia, él logrará “mejorar su
autoestima”.

Vemos que si lo que dice Porras es cierto los profesionales no debieron de hablarle de
esa manera al paciente, dándole optimismo engañoso y tratando de minimizar el dolor sufrido
por este, afirmando que después de este caso saldría con mejor autoestima y que lo mejor es
verlo como un “proceso de aprendizaje”.

Por otra parte, hubiera sido útil que Porras le indicará al personal que lo estaba
atendiendo de su condición; más no es excusa de la mala praxis dental recibida.

5. Empatía:

Respecto a la empatía, hay una situación conflictiva en el caso, ya que de la situación


presentada, se puede deducir que no hubo comprensión por parte del personal odontológico y
del paciente, esto debido a que, el que Porras fuera diagnosticado con VIH tiempo después de
que se diera el primer acercamiento con el centro de salud, fue motivo para que el personal
odontológico culpara este evento en salud como el causante de los problemas que surgieron en
Porras respecto al tratamiento que recibió anteriormente, adjudicando así la responsabilidad
del deterioro del tratamiento al paciente, sin embargo, no presentaron algún estudio que
compruebe que el portar el VIH o el ser fumador fue el principal causante del desgaste y el
empeoramiento que presentó Porras en su salud bucodental, por lo que esto puede considerarse
como un juicio de valores por parte del personal odontológico, donde las decisiones que se
tomaron posterior a esto podrían considerarse como irracionales.

6. Estrategia:

Finalmente, en este caso, de parte de la clínica de la ULACIT, se le planteó un plan a


Porras, esto para abordar las necesidades que se presentaron debido al problema que surgió, sin
embargo, es evidente que este plan de abordaje es impuesto más que un acuerdo mutuo, debido
a que, según lo expuesto en la nota de CRHoy, la solución propuesta por la clínica es generarle
un descuento en el tratamiento que Porras necesite para reparar los daños en su dentadura ya
que de manera gratuita no llevarán a cabo el procedimiento, pero por otro lado, esta es una
solución que muestra que hay interés económico de por medio, más que buscar el bien y el
mejoramiento en la salud de las personas que buscan atención médica en este centro de salud.

Conclusiones

La discriminación y el recelo hacia los pacientes, son actitudes que actualmente siguen
estando presentes en el comportamiento de algunos odontólogos. Lo cual se ve reflejado
principalmente con actitudes discriminatorias en las consultas odontológicas hacia individuos
que presentan enfermedades virales.
El estigma y los prejuicios creados sobre las enfermedades virales, como lo es el virus
de inmunodeficiencia humana (VIH/sida) con el que cuenta Porras, se continúa reflejando hoy
en día en las actitudes y el trato brindado por parte de los profesionales en la salud bucodental
hacia los pacientes con dicha enfermedad, por lo que esos comportamientos incorrectos
generan en los pacientes temor e inseguridad de acudir periódicamente a las citas
odontológicas.
Es evidente que las desigualdades sociales en el tratamiento y atención de los pacientes
con VIH, influyen en la asistencia regular de éstos a las citas odontológicas. Por lo que el temor
al rechazo y los posibles inconvenientes que puedan surgir en la relación profesional-paciente,
son una de las principales razones por las que las personas que viven con el virus de
inmunodeficiencia humana no les informan a los odontólogos que presentan dicha enfermedad
viral.
Por lo tanto, es necesaria la capacitación correcta de los odontólogos y odontólogas en
la atención de personas que viven con el virus de inmunodeficiencia humana, la
confidencialidad del expediente odontológico de cada individuo por parte de los odontólogos,
y a su vez la revelación o notificación por parte de los pacientes de su estado serológico, ya
que esto permite que se trate de la mejor manera el individuo de acuerdo a la condición en la
cual se encuentra.
Finalmente, como profesionales en el área de odontología nuestro deber es hacer la más
exhaustiva anamnesis, además de recalcar a la o el paciente la importancia de dicho proceso,
puesto que producto de esta se puede brindar el mejor y más adecuado tratamiento para cada
paciente. Por otra parte, y según lo indica Porras, el mismo no sabía de su condición hasta el
año siguiente al tratamiento, por dicho motivo tenía todo derecho a no decirlo.
Asimismo, es importante destacar que, como odontólogas y odontólogos debemos tratar
a todos los y las pacientes con el mismo cuidado y atención ya que, como se ejemplifica en el
mismo, se pueden presentar casos positivos y al trabajar en boca se debe tener todo el cuidado
y bioseguridad tanto para la integridad del paciente como la nuestra.
Por otro lado, también se puede evidenciar que existe un faltante en tanto a la
comunicación y compresión entre el profesional, el paciente, la universidad y una disrupción
de la ética por la que se categorizan. De la misma manera, es importante recalcar la
discriminación brindada por su condición y su negación a brindar la atención como paciente
de la institución y del programa que se ofrece.
Las y los profesionales en el área tienen la obligación de darle la información de las
posibles contraindicaciones y recomendaciones al paciente y no obviar que este cuente con las
mismas.
Se debe tener en consideración que, la institución muestra al final del caso que su único
interés no es ayudar ni mantener la salud bucodental de sus pacientes, si no de la existencia del
factor económico de por medio.

Bibliografía

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