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hector amichetti

EDICIONES
FEDERACION GRAFICA
BONAERENSE
Amichetti, Héctor
Cuatro años de Plutocracia Infame y Resistencia Popular / Héctor Amichetti, 1ª ed. - Ciudad Autónoma
de Buenos Aires - Fundación CICCUS, 2021.
512 pág., 30 x 21 cm.
ISBN 978-987-693-862-4
1. Clases Sociales. 2. Lucha de Clases. 3. Historia Política Argentina. I. Título.
CDD 320.0982

La edición de este libro fue realizada por la Federación Gráfica Bonaerense - Secretaría de Prensa y Cultura.

Fue impresa en la Cooperativa de Trabajo Gráfica Campichuelo Ltda. (Campichuelo 553 - CABA -
011 4981 6500), y encuadernado por la Cooperativa de Trabajo Gráficos y Punto Ltda. (Jean Jaures 4465 -
Valentín Alsina - 15 3340 8569), en el mes de Mayo de 2021.

Agradecemos a la Editorial Ciccus por su aporte y por la difusión de este material.

Agradecemos a los compañeros y compañeras de las cooperativas gráficas “Campichuelo” y “Gráficos y Punto” por
su trabajo desinteresado en la impresión y encuadernación de este libro.

Federación Gráfica Bonaerense


Av. Paseo Colón 731 - (C1063ACH) Ciudad Autónoma de Buenos Aires - federaciongrafica.org.ar
Queda hecho el depósito que previene la ley 11.723 | Impreso en Argentina
A nuestra querida Familia Gráfica,
cuyas luchas no tendrán descanso hasta que podamos reconquistar
de manera definitiva la Comunidad Organizada y Liberada en nuestra Patria.

A las Organizaciones Sindicales que no dudaron un instante en unirse


para crear la Corriente Federal de Trabajadores con su Programa de 27 puntos,
retomando históricos pronunciamientos del movimiento obrero organizado para
resistir sin tregua alguna un nuevo embate neoliberal y recuperar en el marco
de la democracia un gobierno que sirva a los intereses del pueblo.

Asociación Bancaria
Asociación de Empleados de Farmacia (ADEF)
Asociación Personal Superior de Empresas de Energía (APSEE)
Asociación Personal de Dirección de Ferrocarriles Argentinos (APDFA)
Asociación Personal del INTA (APINTA)
Asociación Pilotos de Líneas Aéreas (APLA)
Asociación Trabajadores de la Industria Lechera de la República Argentina (ATILRA)
Asociación Técnicos y Empleados de Protección y Seguridad a la Aeronavegación (ATEPSA)
Confederación de Educadores Argentinos (CEA)
Federación Argentina Trabajadores de la Industria del Cuero y Afines (FATICA)
Federación Gráfica Bonaerense (FGB)
Federación de Sindicatos de Trabajadores Judiciales (FESITRAJU)
Federación Argentina de Trabajadores de la Imprenta Diarios y Afines (FATIDA)
Federación de Sindicatos de Trabajadores Municipales de Santa fe (FESTRAM)
Federación del Personal de Vialidad Nacional (FEPEVINA)
Sindicato Argentino de Docentes Privados (SADOP)
Sindicato de Obreros y Empleados Aceiteros de San Lorenzo (SOEA)
SECAFSPI - ANSSES
Sindicato Argentino de Televisión (SATSAID)
Sindicato Unico de Publicidad (SUP)
Sindicato de Trabajadores Municipales de Moreno (SITRAM)
Sindicato Unico de Motoqueros (SUCMA)
Sindicato de Artes Gráficas y Afines de Mendoza
Unión Obrera Molinera Argentina (UOMA)
Unión Obrera Gráfica Cordobesa (UOGC)
Unión Personal Jerárquico de Empleados de Telecomunicaciones (UPJET)
PRÓLOGO
de Raimundo Ongaro

Si un proyecto no define poder no sirve, es una expresión de deseos, o una fantasía, o una poesía. Da igual como
se lo defina, pero no es un proyecto, porque si no genera poder no hay ninguna posibilidad de hacer nada, en ningún
sentido, en ninguna dirección.
Por eso decimos que a partir de los profundos cambios que se están produciendo a nivel mundial con el proceso
llamado de globalización de la economía internacional, proceso que coexiste con el de la regionalización de la economía
mundial, la situación estructural, tanto de Argentina como de toda América Latina, se ha transformado substancial-
mente.
La imposición de este nuevo modelo conlleva la transnacionalización de la economía y la concentración del capital
cada vez en menos manos y define un rumbo político, económico y sociocultural hacia el achicamiento general del
aparato productivo y coloca al movimiento obrero argentino ante el desafío de transformar el concepto de su propia
estructura sindical y su relación con este nuevo Estado.
El Estado Nacional ha perdido su capacidad para dirigir y orientar las grandes políticas de la Nación. Con la
implementación del modelo de mercado, el Estado ya no es más el regulador de los conflictos sociales por medio de la
orientación económica, ni tampoco el factor que determina la justicia distributiva.
La actual hegemonía ha posibilitado que los grupos más poderosos que concentran mayor poder económico se
hayan adueñado del aparato del estado privatizando la política más allá de los funcionarios de turno.
Estos mismo grupos son los que generaron la disparatada deuda externa que hoy estamos pagando todos los
argentinos y argentinas y también los que se hicieron de grandes fortunas con créditos que nunca pagaron usufruc-
tuando las prebendas de un estado manipulado por ellos mismos.
Digámoslo con todas las letras: ellos son los responsables de la destrucción y desarticulación del Estado y hoy pre-
tenden darle el golpe de gracia apropiándose de aquellos sectores que les permiten hacer negocios más que redituables.
Esta política, que no realiza inversiones reales de capitales de riesgo, se convierte automáticamente en un proceso
de entrega en el que priman los intereses de los acreedores externos y de los grupos que concentran mayor poder
económico, por encima de los del país.
Ellos no están dispuestos a consensuar un modelo de conversión, crecimiento y desarrollo para todos los argentinos
y argentinas. Muy por el contrario, están definiendo un país para pocos, del que queda marginada la mayor parte de
la población.
Por eso se hace imprescindible que, desde los sindicatos se articule la pelea por el conjunto de las necesidades
sociales creando un polo de referencia político-social capaz de incluir la interrelación de los conflictos y que asuma
integralmente las demandas de la comunidad.
Las estrategias de fragmentación política y marginación social, bloquean la posibilidad de que exista un actor
único que asuma la representación de las demandas populares.
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Porque los gerentes nativos y los administradores transnacionales también son distribucionistas: pero no hacia
abajo sino hacia arriba y hacia afuera.
Estamos planteando claramente la necesidad de producir un cambio profundo en la sociedad de la que formamos
parte. para ello los trabajadores y trabajadoras debemos gestar nuevas organizaciones y nuevas formas de acción que
provoquen el debate necesario para conseguir el equilibrio social en condiciones de justicia y dignidad para todos y
todas, condiciones sin las que ninguna sociedad puede subsistir.
Las organizaciones sindicales debemos reafirmar la imperiosa necesidad de que las actuales estructuras orgánicas
de los trabajadores y trabajadoras recojan este desafío de abrir dentro del movimiento obrero el debate que lleve a
producir el poder que la actual coyuntura demanda.
No habrá salida a esta crisis inédita y global sin una firme voluntad de cambio que solo un bloque social muy
amplio puede corporizar. Ella exige la TRANSFORMACION PROFUNDA DE LA TOTALIDAD DE LAS ESTRUCTURAS DE
LA NACION. En estos momentos lo importante no es sólo acceder al poder sino decir claramente para qué se quiere
ese poder y de qué forma se lo utilizará para que sea verdad la grandeza de la Nación y la felicidad de nuestro Pueblo.

Mayo de 1996.
INTRODUCCIÓN
Más de 25 millones de argentinos y argentinas ejercieron su derecho al voto en las elecciones naciona-
les del 22 de noviembre del año 2015. Fueron poco más de 670.000 los que marcaron la diferencia para que
una coalición de partidos políticos llamada Cambiemos, accediera al gobierno de la República Argentina.
Esa diferencia de 2 puntos y pico a favor, le permitió al ingeniero Mauricio Macri ocupar la Presidencia
de la Nación a partir del 10 de diciembre de 2015 y anunciar, entre ridículos bailoteos en el balcón de la
Casa Rosada, que a partir de ese momento se iniciaba la “Revolución de la Alegría” en nuestro país.
El resultado electoral producto de aquella segunda vuelta fue inobjetable, en realidad lo novedoso
resultó ser que las ideas –o ausencia de ideas– de la fuerza política que acababa de ganar los comicios y
en particular del propio presidente, afamado miembro de una familia enriquecida al ritmo de las zozobras
económicas nacionales, no eran desconocidas para el conjunto del pueblo argentino; conservadores con
respecto a la defensa del tradicional modelo económico exportador basado en las actividades primarias y
poca industria muy concentrada, liberales de la boca para afuera, proteccionistas de sus negocios, defenso-
res del Estado siempre y cuando esté al servicio de sus intereses, predicadores de un imaginario derrame
que recién habría de llegar al conjunto del pueblo cuando los poderosos estén indigestados de riqueza.
Admiradores del “gran” país del norte y de sus políticas de “libre” mercado y activos practicantes del
oscuro juego de las finanzas globalizadas.
En esta ocasión no necesitaron de golpe de Estado militar ni de la instrumentación de algún tipo de
fraude patriótico, tampoco llegaron enmascarados bajo la identidad de ningún movimiento nacional, lo
hicieron a cara descubierta, más allá del rosario de promesas desparramadas en campaña e incompatibles
con sus esquemas mentales.
La cuestión es que a través del vetusto y en apariencia inalterable sistema demoliberal de partidos
políticos, tan distante de la democracia social proclamada desde su origen por el peronismo, los grandes
grupos económicos, que nunca dejaron de influir de manera condicionante en las desgracias de nuestro
país y de nuestro pueblo, desde el día 10 de diciembre de 2015 tomaron el control total y absoluto, sin
intermediarios, del gobierno nacional en Argentina.
La democracia daba paso así a otro sistema de gobierno muy distinto, un gobierno de los ricos para
los ricos, indiferente y completamente alejado de aquel principio que define el acceso del pueblo al poder.
Desde un primer momento el gabinete gubernamental pasó a estar controlado por representantes de
los bancos extranjeros (JP Morgan, Deutsche Bank, HSBC), de multinacionales como Shell y de poderosas
empresas y asociaciones corporativas nacionales como Farmacity, Techint, La Nación, Supermercados “La
Anónima” y la Sociedad Rural Argentina, entre muchas otras. Un informe hecho público a mediados del
año 2018 por el Observatorio de Elites Argentinas del Instituto de Altos Estudios Sociales de la Universidad
Nacional de San Martín, dio cuenta de que 269 funcionarios del gobierno nacional ocupaban 890 cargos en
empresas privadas nacionales y multinacionales.
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Por la composición del gobierno en los distintos ministerios secretarías y direcciones, la democracia
se transformaba sin más vueltas en un gobierno manejado por los ricos, Plutocracia como la definiera 400
años antes de Cristo Jenofonte, aquel gran historiador, militar y filósofo de la Antigua Grecia. Corrupción
de la democracia que ignora los intereses del Estado, la responsabilidad social y los problemas políticos
empleando el poder para su propio beneficio como lo definiría Tucídides, otro gran historiador de aquella
misma época.

La cuestión de los 70 años


“En tres años no se puede salir de una fiesta de 70 años” dijo Macri a principios del año 2019, como si él, su
padre y buena parte de sus amigos, no hubieran participado de esa fiesta cada vez que fue derrocado un
gobierno peronista.
Persuadido de que el peronismo, máximo ejecutor de innumerables derechos conquistados por las
mayorías populares, permanece naturalmente arraigado a la cultura de las mismas, el gobierno de Cambie-
mos no ocultó jamás que su principal objetivo sería provocar un “cambio cultural” de la sociedad argentina.
“Macri, el profeta del cambio cultural”, fue el titular de una nota periodística del diario “La Nación” allá por
el mes de marzo de 2017.
La revolución económica y social que provocó el peronismo a partir de su entrada en el escenario
político nacional, es una herida abierta en el frío y egoísta sentimiento de la oligarquía que no ha podido
cicatrizar con sus bombardeos, proscripciones, violentos golpes de Estado, persecuciones, fusilamientos y
genocidio.
El peronismo ha quedado instalado dentro y fuera de territorio argentino como un fenómeno maldito
que no sólo perturba a los plutócratas locales, también fue una obsesión para la Gran Bretaña en tiempos
de Churchill y para los Estados Unidos que a partir de los gestos de Braden y hasta los días que corren,
lo ve como un peligro de contagio capaz de contaminar su patio trasero obstaculizando sus planes de
dominación imperial.

Esa deformada idea de independencia


El régimen plutocrático en la voz de Macri como referente en el gobierno, no ocultó en ningún mo-
mento su visión de la historia nacional, la postura que los poderosos, ambiciosos y egoístas ricos tuvieron
desde aquellos años del siglo XIX en que se gestaba la independencia de nuestra Patria.
A los 8 meses de iniciado su mandato, con motivo de la celebración del bicentenario de la Independen-
cia Nacional, el presidente Macri no se privó de expresar sin vergüenza alguna su opinión en ese sentido.
Con motivo del acto central realizado en la histórica Casa de Tucumán y en presencia del Rey de España,
manifestó: “Acá es donde empezó la historia, acá es donde un conjunto de ciudadanos se animaron a soñar y hoy
estamos movilizados con los gobernadores que estuvimos ahí dentro asumiendo compromisos de futuro y tratando
de pensar y sentir lo que sentirían ellos en éste momento, claramente deberían tener angustia de tomar la decisión,
querido rey, de separarse de España”.
Ese planteo de angustia expresado por el presidente aquel día representaba coherencia con el pensa-
miento de los que firmaron el pacto Roca-Ruciman durante la década infame sin ocultar su convicción de
que Argentina debía cumplir el rol de una colonia británica, iba en la dirección de la proclamada “inserción
inteligente en el mundo” impulsada por Cambiemos, que no fue otra cosa que un brutal endeudamiento
externo para acentuar vergonzosamente la dependencia nacional en el corto período de 4 años.
Hablar mal del peronismo resultaba imprudente durante ese período, es por eso que se prefirió elegir
la denominación de “populismo” para referirse con desprecio a las históricas políticas de redistribución de
la riqueza inspiradas en la doctrina de Juan Perón. De esa manera se evitaba afectar el arraigo cultural del
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peronismo sin dejar de sugerir el cambio tratando de instalar los valores de la meritocracia en desmedro
de la solidaridad social.
“Llegar a la meta por el esfuerzo personal y no por la vía del atajo, de la viveza criolla mal entendida”; cada
persona “tiene lo que se merece”; “Nadie puede pretender cobrar más de lo que vale su trabajo porque deja a cientos
de miles de argentinos sin trabajo”, fueron algunas de las frases reiteradas con insistencia por Macri durante
su gestión, mientras los medios que controlan la mayor parte de la comunicación masiva, apuntalaban sus
conceptos despotricando contra la corrupción y el despilfarro de los gobiernos de Néstor y Cristina por la
distribución excesiva de planes sociales y moratorias previsionales.
Quienes comprendimos desde un primer momento que la llegada del gobierno de Cambiemos no era
ni más ni menos que un nuevo intento de restauración del modelo oligárquico en el país, como es el caso
de nuestra Federación Gráfica Bonaerense con su larga y gloriosa historia, no dudamos un instante en de-
nunciar en las tribunas sindicales y políticas que las medidas que comenzaban a ejecutarse representaban
una burla para los propios sectores que permitieron la llegada de Macri al gobierno, bastardeando la de-
mocracia y haciéndole perder legitimidad más allá de que haya surgido por voluntad del voto ciudadano.
Fortalecimos nuestra organización como trabajadores y trabajadoras creando junto a otros sindicatos
hermanos la Corriente Federal de Trabajadores y retomamos la línea de pronunciamientos del movimiento
obrero organizado, entre ellos el de la siempre recordada CGT de los Argentinos, elaborando un programa
de 27 puntos que reafirma la concepción histórica de sindicalismo comprometido con un proyecto nacio-
nal de liberación y ganamos las calles en unidad de acción con otras organizaciones sindicales, sociales y
políticas convencidas de la necesidad de resistir sin pausa alguna a las políticas de destrucción de derechos
y saqueo nacional que se proponía ejecutar el régimen plutocrático.
En el marco de esa resistencia se inscriben los textos diariamente escritos y publicados a los largo del
período en que gobernó la alianza Cambiemos en nombre de las grandes Corporaciones transnacionales y
que en éste libro son recopilados, conjuntamente con los periódicos comunicados emitidos por la Federa-
ción Gráfica Bonaerense y la Corriente Federal de Trabajadores.
Observarán los lectores que en ningún instante se dudó acerca del fracaso que tendrían las políticas
instrumentadas por el gobierno de Macri y las Corporaciones, tampoco del tremendo daño que ocasiona-
rían al conjunto del pueblo y la nación argentina, ni se ocultó la certeza de que al final del camino no nos
esperaba otro destino que el retorno del peronismo al gobierno.
Así ocurrió.
Por la persistente resistencia, el histórico arraigo cultural del peronismo y la voluntad mayoritaria
del pueblo argentino expresada en las urnas, desde el 10 de diciembre de 2019 hemos recuperado una
democracia que habrá que profundizar y perfeccionar para que las esperanzas que hoy cubren el cielo de
la Patria nunca más terminen en frustración.

HECTOR AMICHETTI
Marzo de 2021.

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