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PlCTORIAL DECEMBER, 1917
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£iiífrei/ US Sííaíid^íliíi iriallf Apyil 17, 11H. al Ike Pitíl O^rt ¡ti Ne!f Yoff:,
im/tf Iht Ael of M^ircli J. 1379

Para el hogar y la familia

LOS DEES u-
11A señorita Maynard White, hasta decirme lo imbécil que fué en casarse con-
notable artista de Filadelfia, migo, con una inutilidad semejante.

L Washington y Nueva York, donde se h a distinguido por


la originalidad y belleza d e sus retratos, es también
una entusiasta partidaria del sexo, conceptuándole como
la piedra fundamental donde descansa el progreso de
—¿Cuánto tiempo hace que llevas ese sonbrerof—la preguntó su amiga
como distraídamente,
—No hará más d e un rae?,—dijo la interesada con candidez, sin com-
prender la relación que podría guardar el sombrero con sus disgustos
las naciones. En sus deseos de ayudar a éste, dentro matrimoniales.
de las amplias investigaciones que ha hecho en su carrera — ( Y cuándo empezaste a notar ese cambio en tu m a r i d o ? ^ i g u i ó pre-
artística, se dirigió recientemente a toda la humanidad guntando la amiga?
femenina, por conducto de las novias y recién casadas, —Un mes próximamente,—-replicó después de pensarlo unos momentos,
extendiendo hacia ellas el fruto de sus veinte años de —Estaba segura de ello: ahora quítatelo y dámelo.
estudios y e:(per¡entias en el campo del color y sus re-
Con la boca abierta y los ojos d e sorpresa miraba la visitante cómo le
laciones con la felicidad.
quitaba dos plumas rojas, una gran rosa encarnada y algunas cintas color
Compendiaré en breves palabras las m u y curiosas escarlata, de gran valor por cierto, que adornaban a aquél, hasta que saliendo
reflexiones de la señorita White. "Sabemos que el color de su estupor se atrevió a preguntar: ¿Quieres hacerme creer . . . ?
no es otra cosa que un conjunto de vibraciones.
Ondas de luz de variantes longitudes y rapidez producen color. Las
vibraciones, al herir la retina, son llevadas al nervio óptico y trasmitidas
por éste al cerebro, donde BS ofrecen como lo que llamamos color en nuestra
N ADA d e eso; quiero salvarte del naufragio doméstico: teniendo un
marido t a n casero como el tuyo no deberlas atreverte a llevar nada
rojo, como tampoco deberías tener ese color en los muebles y decorado d e
percepción. El nervio óptico es una prolongación valvular del cerebro, y las habitaciones: acuérdate siempre d e esto y serás feliz.
está ligado Intimamente con los centros intelc'ctuales que nüs dan la lógica, E n la expresión de su semblante conoció la artista que su amiga la tomaba
la caridad, el patriolismo, el amor, el odio, etc, Esos grandes y complejos por trastornada. Pero como su consejo no la costaba gran cosa, lo siguió
centros son afectados profunda'mente por las vibraciones de color; e igual- al pie de la letra y dos semanas después le volvió a visitar eon la cara como
mente sus manifestaciones." unas pascuas, y abrazándola estremosa la dijo:—i Cuánto te debo! i qué
El crédito que merecen las palabras d e la señorita White, está cimentado agradecida te estoy! ¿Me perdonas lo mucho que he dudado d e tí? Y a
en su diploma d e la Universidad de Pensilvania y d e la Academia de Bellas no dudo que fué aquel maldito sombrero lo que trastornó a mi esposo y me
Artes de Filadelfia, habiendo estudiado además en París, Viena y Roma hizo pasar t a n malos ratos. H o y es el mismo de antes, cariñoso, ateneo,
durante seis años. Desde entonces, o sea veinte años atrás, se interesó por bueno, dócil como un cordero: t a n convencida estoy de t u teoría que ayer
la psicología del color, al notar los efectos que produce en los niños cada no pude resistir más y recorrí toda la casa quitando de enmedio cuanto
uno de los que componen el espectro. Y descubriendo una maravillosa hallé con tan maldito color.
influencia de ciertos colores en las imaginaciones infantiles de. los incorre- El caso de esa joven no es solo; ni tampoco es la mitad d e patético que el
gibles, organizó una clase libre de color para los jóvenes. El éxito fué de otra amiga mía, casada por supuesto, y ya con sus bodas de plata cele-
completo y sorprendente: niños y niñas de carácter díscolo e indomable cam- bradas, en las que se brindó por la no ¡nlerrumplda-fclicidad de aquel matri-
biaron por dulce y obediente; sus terceduras se habían enderezado, llegando monio, que ni una sola palabra dura se habían dirigido en aquellos pasados
con el tiempo a ser buenos ciudadanos y varios de aquellos estudiantes del veinticinco años. Pues bien; no muchos días después d e aquel aconteci-
color Ocupan hoy muy prominentes puestos en la sociedad. miento, me sorprendió su visita y entre copiosas lágrimas contóme el cambio
tan radical operado en ei carácter de su marido sin poderlo comprender,
A L E N T A D A por aquellos éxilos con los niños, dedicóse a estudiar los que la hacía imposible la vida a su lado. Desde la celebración de nuestro
_/~\, efectos del color en las personas mayores, y hoy afirma que " la carencia aniversario de boda, está encontrando faltas en todo, reprochándome dura-
de conocimiento del color ha infligido desgracias sin número a la presente mente cuanto hago, se queja de las comidas, d e la casa y de cuanto tropieza
a manos; me temo que su cerebro esté sufriendo una opresión y no sé lo
generación."
que hacer, y vengo aquí a desahogarme y a C|ue me aconsejes.
"Clasifico al rojo como al peor del espectro; color sin conciencia, molesto,
batallador, que goza diabólicamente con las retumbantes notas de discordia Sabiendo la teoría de la artista y habiendo visto muchos casos prácticos,
que reparte entre la humanidad. El rojo está enlazado, desde los primitivos la interrogué detenidamente y supe que entre los regalos recibidos había
siglos, a la ruina y la perdición, recordándonos la destrucción de Troya por una alfombra oriental para el dormitorio. Queriendo hacer yo un ensayo,
la roja cabellera de Elena, y el desquicia miento del imperio romano por la para ver por mi misma los efectos del descubrimiento hecho por la señorita
roja cabellera de la hermosa vampira Cleopatra. El rojo es un rompedor White, la recomendé escondiera aquella alfombra, donde ni ella ni su marido
de hogares, un instigador de disputas, un desequilibrador del juicio y un pudieran verla y no dejase d e contarme el resultado.
alimentadof de discordias. Las jóvenes casadas deben evitar toda sombra
roja, huir d e ella como si fuera una pestilencia; muchas de las maravillosas
creaciones de la moda en donde el rojo ha dominado son responsables d e
la mayoría d e los divorcios."
M UCHA era la necesidad riue mi pobre amiga tenía de creerme y nor-
malizar su vida, así es que sin protestar, sin discernir mejor dicho,
siguió al pie de la letra mi consejo y en breve volvió a reinar la paz en aquel
" T o d o marido joven que quiera entablar una fuerte discusión con su es- hogar t a n feliz d e siempre.
posa para fines particulares, sin querer ser el iniciador, le bastará ponerse inmediato al rojo está el púrpura como enemigo de la humanidad entre
una corbata roja. Puedo probar que el papel rojo en las paredes, las al- los colores del espectro. E n China, a principios del siglo X V l l l , se con-
fombras, tapices y demás decorado rojo de las habitaciones han sido la causa denaba a los criminales a ser confinados en habitaciones pintadas de púrpura,
de constantes discordias entre familias aprecia di si mas y entre seres que se sabiéndose por experiencia que de tal manera influye en el ánimo que con
querían entrañablemente. El rojo, en resumen, ha sido convicto de millones frecuencia los lleva al suicidio, Y es que el color púrpura enfria la sangre
de crímenes desde el principio del mundo y debería ser desechado de la y llena el corazón de desesperación.
sociedad civilizada." El color violeta es el más amigo de la taza humana. Yo experimenté
No menos energía pone esta señorita al sostener que " e l amarillo, el con niños incorregibles alcanzando éxhos asombrosos, liccuerdo de un
violeta y el verde son los mejores amigos de la familia humana; son colores caso particular, de un ladronzuelo—nos dice la misma artista—El mucha-
que llevan la alegria y la felicidad al hogar, que han ayudado a moldear chuelo parecía haber nacido ladrón y pendenciero, habiendo empezado su
amores y confianza, y han estimulado a millares d e personas para alcanzar carrera d e crímenes juvcntiles, hiriendo gravemente a un policía. Me hice
é.'íito en sus empresas." cargo de él y lo llevé al estudio, sentándolo en una habitación pequeña,
rodeada de colgantes de raros tonos violetas; le di pinturas viólelas y le

E STAS curiosas reflexiones me hicieron volver los ojos hacia el estudio


del color, si bien muy por encima, y encuentro que tomó parte impor-
tantísima en la terapéutica egipcia de los primeros tiempos y quizá contri-
enseñé a pintar cosas caprichosas. La primera hora la pasó entretenido
pensando qué robarme y se metió en el bolsillo mi saquito d e mano y un
reloj de oro, pero antes que trascurriera la siguiente hora, sufrió la influencia
buyera a la preferencia que dieron al verde y al amarillo en sus templos. del color y volvió a poner en su sitio los objetos tobados, Al cabo de un
Recuerda la señorita White que u n í da sus amigas la visitó desconso- mes había cambiado el muchacho y sus padres pudieron hacerse cargo de
lada por el cambio tan radical que se habla operado en el carácter de su él, entre florosos y sorprendidos, pero felices, pues eran muy honrados:
el violeta, ese color amigo que vemos en el espectro, había tocado la cuerda

I
esposo, después de un año de feliz matrimonio. Lo a p u n t o aquí porque
las novias y recién casadas pueden tomar la lección y servirles de provecho del sensible pequeño cerebro y llevado a él la necesaria armonía. Eso
la e:iperiencia d e otras, escarmentando en cabeza ajena, q u e no hay duda fué diez y ocho años ha; hoy, el plUuelo aquel es uno d e los mejores artistas
es mucho más preferible que en cabeza propia. americanos: quizá algún tiía escribiré su biografía, pues está ¡lena d e in-
—No es el mismo, no sé que le pasa; está de un humor de perros, encon- teresantes anécdotas.
trando faltas en todo, y por más que me esfuerzo en prepararle, por ejemplo, Después de esto, ¿que recurso nos queda si apreciamos en algo la
los platos que sé le gustan mucho, los retira con disgusto, llegando anoche felicidad y la paz de nuestros hogares?

Ayuntamiento de Madrid

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Victrola XVIt, S2S0


Victrola XVII, eléctrica, $300
Cíioba ü líoblfi

El mejor instrumento
Los mejores artistas
La mejor' música
Lá, música alcanza e! grado máximo de belleza y pro'düce un placer más grande,
más íntimo, más duradero, sólo cuando está eiecutada por los primeros artistas del
L mundo y en los instrumentos más perfectos.
Poseer u n a Victi'ola es lo mismo que tener el placer constante, eterno, infinito,
de poder oir la.müsica predilecta interpretada por ios colosos de la lírica, como
Caruso, Galli-Cúrci, Journet, Martinelli, Ruft'o, Tetrazzini, y muchos otros artistas
**i- que han escogido a la Victrola por ser ei insti'umento más fino, más acabado, más
artístico, para llevar sus bellas voces y su arte divino a todos los hogai'es del mundo.
.', Si todos cslos grandes artistas, que han conquistado por entero la voluntad y
el intei'és del público, han decidido unánimemente impresionar sólo en discos marca
Victor, "¿no cree ^^d. que es lógico el que podamos afirmar rotundamente, y sin
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Cualquier comerciante en el ramo Victor se complacerá en hacerle oír la música que sea
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Se remiten gratis y franco de porlp.
i
Para evitar ímitaeiones, exíiase siempre la famosa marca de fábrica de la Victor-, "I-a Voz del Amo." Eata marca registrada
représenla In nicior que existe en materia de música, y aparece gral^ada en todos los instrumentos Victor, Victrola y Discos Victor de
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Victrola
L-y

^ Ayuntamiento de Madrid
ll:^^-«^>-*oi-<.^>:í»*>*fr^^3--»^í=a>5í^<f*.í^K==e-3'-^íC^^^^ —fe-io#-«J€M-5^<íl;
Pófíiaa 5
: .

NUEVA NOVELA ORIGINAL DE CARMELA G. LAYNEZ

Estudíi© Práctico
o ¿,
Sobre la errónea .©ira que le á a a lai
ECLiNABA la tarde de uri ventolero día de I L U S T R A C I O N E S DE región: iglesia, escuela, establecimientos, fábricas, molinos
septiembre, tristón y desapacible, aunque no lo y bodegas cambiaron su aspecto: hasta un tranvía eléctrico
basliinte para privar a las señoritas de Aluiortas CHARLES E. CHAMBERS circundaba la ciudad. V todo esto contribuyó a enriquecer
de su diario paseo a la estación del ferrocarril, a los Fresneda y Portero, tanto como a obscurecer a los
donde el humo de la locoinotora parecía traerles única casa de banca que habia en Almortas, y cercanías. Almortas.
alientos capitalinos para soportar otras veinticuatro horas El origen de los Portero y Fresneda estaba enlazado a
de aburrimiento puebluno.
De entre el gru]» de aquéllas se distinguían cuatro
graciosas y bien agraciadas muchachas; Rosita, la dichara-
la prosperidad del pueblo. Ciríaco Fresneda y G r a d a n
Cortero llegaron allí en sus diez y ocho años y se enrique-
cieron al unísono, hasta llegar a ser una honra regional.
D ON C A S I M I R O no mantuvo nunca una buena
armonía, ni con sus convecinos ni con su tiempo:
sus inversiones fui^ron tímidas, conservativas; su íe en la
chera sobrina del cura párroco; Obdulia, la más pequeña En ac[uellos días Almortas no era sino un montón ile ciudad era dudosa la mayoría de las veces; en su espíritu,
de las hijas de un rico fabricante de botones, y las dos chozas mal distribuidas, con una absurda mansión en el eminentemente reaccionario, luchó siempre la desconfianza
niñas de Don Casimiro Almortas, Martita y Sara, cuya centro, rodeada de eucaliptos, la de don Casimiro, donde contra las mejoras reclamadas por el pueblo; los presu-
prominencia local se la debían a ser sus antepasados sobresalían torreones y ventanas de buhardillas recarga- puestos para pavimentos, alcantarillado, luz eicctrica,
quienes dieron nombre al pueblo. dos d e cristales rojos, amarillos, azules, verdes, para etc., encontraron en don Casimiro al más encarnizado ene-
Obdulia y las niñas de don Casimiro se reunían todas desesperación de los rayos solares que, en sus inútiles migo; y no recordemos el proyecto mimicipal paríj levantar
las tardes y, cogidas del bracete, perdían el tiempo com- esfuerzos por destellar las riquezas doradas que atesoran, el suelo de su calle, la más' céntrica de la población, por-
prando chucherías o inventando pretextos para dar unas se retorcían y revolvían furiosos desparramando su cólera que sería tanto como abrirle la herida mortal que, recibió
vueltas por la población, sin olvidarse nunca de pasar por verde-roj iza-azulad a-amarillenta, cual cielo cargado de al publicarse el acuerdo y enipewirse las obras. Pero con
delante del casino, donde los jóvenes y elemento desocu- electricidad, por los míseros ámbitos de Almortas. El todo, no le quedó otro remedio que el poner tréEiéscalones
pado se sentaban a la puerta para echar fiares y piropos a caserón de don Casimiro, incongruente, pretencioso, íeo, de bajada al descuidado jardín fronterizo a la iallé, que a
sus pizpiretas, graciosas y bonitas convecinas. sugería al amo. juicio de las niñas afeaban la mansión paterna, hasta el
La monísima sobrinita del cura no iba con ellas a diario Don Casimiro no contaba entonces con rival alguno: límite de creérsela edificada en un sótano sombrío.
por ese orgullo de superioridad que dimana de una pro- era el reyezuelo de la ignorancia, poco comunicativo, muy La tarde a que nos referimos sentíase M a r t i t a Almortas
longada estancia en la capital, asi como también por las [ireciado de su alcurnia puebluna y, como consecuencia, vagamente inquieta por la confidencia que Obdulia le
deferencias que recibía del elemento aristocrático de
AJmortas, bien apartado de las Carrasquillas y de las
Ayuntamiento de Madrid
iiLtraiisiyentc, intratable hasta en su hogar, donde el
gesto impcrfcilisla había impreso un malestar constante.
había hecho sobre abandonar su posición de señorita
acomodada, sin otra ocupación ni respons;ibilidad que las
niñas de don Casimiro, compuesto de las dos familias, Pero aquellos tiempos habían pasado y ya Almortas no labores propias do su sexo, para pasar a ser cajera en la
l'ortero y Fresneda, bajo cuya razón social giraba la era la misma: su crecimiento no contaba precedente en la fábrica de su padre. Varias veces habían discutido las
dos amigas sobre la independencia de la mujer, sus proba- que gozaba en su cualidad de hombre, i Oh, libertad! herían en su amor propio de vasallos de los banqueros,
bilidades y sus consecuencias; pero nunca llegaron a un Ya de regreso, después de acompañar a Rosita hasta exclamando: " P u e s Sara Almortas estuvo para casarse
común acuerdo. Martita fué siempre !a promotora de la su casa, las dos hermanas iban charlando con animación con el chico de los Fresneda."
discusión, por su espíritu inquieto e independiente, que cuando se les acercó a saludarlas Rodolfo Portero. Sí De entre las otras trivialidades que hablaron los jóvenes
tan mal se acomodaba al constante refunfuño de au casa, aquel encuentro casual fué para las jóvenes un motivo mientras llegaban a casa de Martita, surgieron gratos
a las inmotivadas intransigencias de su padre; mientras de sincera satisfacción, para el joven Portero fué un recuerdos de la niñez, las diabluras cometidas cuando
que por parte de Obdulia sólo había la necesidad de oasis en el desierto de su aburrimiento puebluno, después chicos: hasta se atrevió Rodolfo a preguntarla si aun
hacerse la vida lo más grata posible, ocupando su imagi- de su reciente llegada a Ahnortas, tras cuatro años de conservaba aquel espíritu de independencia que la hacía
nación en algo práctico; además, contaba ya su vigésima- permanencia en la metrópolis; fué la oportunidad, para dominar a chicos y chicas con facilidad portentosa.
cuarta fiesta onomástica, algunas de las cuales se llevaron ambas partes, de romper la monotonía de sus vidas y —Eso no se pregunta, hay que averiguarlo por uno
un buen jirón de sus ilusiones, y no la quedaba tiempo charlas con nuevas vidas y nuevas charlas durante unos mismo—replicó la joven no sin cierta Intención maliciosa.
que perder si quería evitarse morir de hastío en aquel minutos. —Pues lo averiguaré; y te advierto que quizá haya
pueblo tan limitado de recursos recreativos. sido una de las razones que tuve para regresar tan pronto,
Rodolfo era un miichachote muy simpático, nada pre-
tencioso y eminentemente agradable e interesante en sus pi:es la sola de tener agachada la cabeza sobre los libros
de contabilidad no me seduce, aunque sean los do mi
L \ RESOLUCIÓN de Obdulia estaba basada en que
^ su hermana mayor, cajera de la fábrica durante los
últimos cinco años, se casaba con el ingeniero, director
conversaciones. Los cuatro años que pasó en Madritl,
para hacerse perito mercantil, completaron su desarrollo
intelectual y físico, le dieron un aire de distinción muy
propia casa.
En efecto, había \-uelto al lado de sus padres antes que
técnico, hombre de treinta y cinco años, viudo desde dos marcado y im dominio absoluto de su persona: era todo éstos lo esperasen. Y confidencialmente dijo a Martita
anos atrás, quien apreció en ella a la mujer inteligente y un hombre de mundo sin asomo de pedantería; la vida t|ue esperaba morir allí y que ella tenía que ayudarle a
trabajadora que, en la práctica de su cuotidiana obligación de la Corte no le hizo cambiar su natural sencillo, con- pasar tan duro tranco.
mercantil, aprendió a corregirse muchos de sus pueriles tinuando el mismo de siempre, el amigo de todo el mundo. (Cómo llegaron a hablar de baile? Marta no supo
defectos. Interruptores a veces de la dicha en el hogar. Aun en aquel encuentro casual, sin etiqueta ni cumplido, explicárselo. Rodolfo tenía anunciada la visita de un
Martita no sentía el menor deseo de trabajar fuera del como correspondía a sus recuerdos infantiles, fué a Mar- antiguo compañero do colegio, y se devanaba los sesos
ambiente casero, de unirse al montón de obreras que a tita a quien dedicó su preferente atención, no separándose por buscar algún entretenimiento que contribuyera a
diario vela salir de los comarcanos talleres, incluso de los de su lado hasta dejarlas en la puerta de su jardín. hacerle pasar el tiempo lo más agradablemente posible.
propios paternos; aunque, al igual de toda la juventud —^No has cambiado gran cosa, Martita; te encuentro —Vosotras podríais arreglar una reunión distraída,—ha-
juiciosa e inteligente, sentía una necesidad indefinida: tan monísima-como siempre, con la sola diferencia de bíate projjuesto el joven.
a su corta experiencia de la vida se le ocultaba que una haberte subido el cabello, lo que te favorece mucho. —Claro que podemos arreglarla; nuestra sala es in-
naturaleza como la suya, un tan marcado espíritu de inde- —En cambio tú, Rodolfo, has cambiado bastante . . . mensa de grande.
pendencia, necesitaba la propia expresión, como los pul- también para favorecerte—, replicó la muchacha pi- Y como habían llegado a la verja del jardín, so despi-
niones el aire o el corazón la sangre, para vivir. Así no carescamente. dieron entre promesas de nuevas entrevistas y risueñas
era extraño que anduviese a tientas, dudosa, anhelante, esperanzas del arreglo para una fiesta grandiosa, )a nunca
poi' los recónditos y obscuros rincones de su alma. Con-
taba entonces diez y ocho primaveras; era de complexión
robusta, bien proporcionada, facciones correctas, pies y
manos pequeños y muy bonitos; su cabello, aunque siempre
Y SU cutis crema perloso, la brillantez de su cabello
abierto en forma de abanico semejando una aureola;
las bien marcadas curvas de su juvenil figura, y aquel aire
vista en el pueblo.
Era ya casi el obscurecer cuando las lios hermanas
bajaron los peldaños de su casa y se introducían, sin
tratado con cierto descuido, tenía un hermoso color de de confianza en sí propia, que caracterizaba a la joven, hacer ruido, por la puerta falsa. Conteniendo la respira-
bronce sedorino; y su cutis, de un crema claro perloso sugiriendo una inteligencia superior, mal dirigida, que se ción subieron hasta la enorme alcoba que la previsión
trasparente, que pudiera ser la envidia de las envidias, sublevaba ante las planchas de acero puestas a su paso paterna las tenía dedicada en el piso alto, con vistas al
no la quitaba atractivos, pero tampoco la daba toda la por las convenció nal id ades pueblunas; todo en ella con- corral; enorme por su lamaño, pero mezquina y escasa-
belleza que eni de esperar y que se consigue con el esmero tribuyó a brindarle a Rodolfo un dulce, irracional aban- mente amueblada, acusadora de un quiero y no puedo
en la selección de los alimentos y con el arreglo en las dono de razón. Es cierto que, según su familia, nunca moderniza miento. La silueta de una gran cama de
comidas. Su afición al dulce y la natural indolencia de fué un muchacho razonable, y entre muchas de las pruebas nogal era visible en la penumbra, y las obscuras cortinas
una educación descuidada tenían algún tanto deformada que ocultaban dos ventanas salientes no permitían ni
estaba la de criticar a sus propias hermanas por haber
su apariencia juvenil. aun eso respecto del tocador, y dos silloncitos de ancas,
apartado a Martita del grupo de sus amigas íntimas, en uno de los cuales estaba recostada negligentemente,
• constándolas que era una muchacha muy buena, muy medio soñolienta, medio ensimismada, la hermana mayor.
E n ese estado de inquietud indefinible la sorprendió inteligente y muy digna de todo respeto y consideración; AI aproximarse las dos muchachas al locador, para
Rosita con su despedida por tener que marchar a la capital, además de que la conocían desde pequeñita. arreglarse el cabello después de haber dejado sus sombreros
en relación con sus e.\ámenes para profesora de música, La verdad de todo aquello estaba en que los Almortas sobre la cama, se desentumeció la hermana mayor y
los cuales se liabían adelantado a sus cálculos. habían ido cayendo, despacio pero seguros, en la escala empezó a increparlas por la tardanza.
.í^unque la compenetración con Rosita no era perfecta, social por las intransigencias del ignorante y altanero
ni mucho menos, debiéndose a la incon.stancia de ésta con don Casimiro, aunque no dejasen de ser Almortas, lo que — M a m á está furiosa con vosotras—, las dijo; —y en
sus amistades, y a la envidia que despertaban los Intere- era tanto como reconocerles el derecho a ciertas suprema- verdad tiene más que razón; son ya las siete; habéis estado
santes relatos que contaba de sus paseos, reuniones y cías de origen y de antigüedad. Nadie olvidaba que un correteando por el pueblo más de dos horas, y solas hasta
distracciones en la capital, sus frases picarescas, su ale- Almortas fué el fundador del pueblo. Aun todavía, con t a n tarde. ¡Qué habéis hecho por ahí?
gría perenne y su sonora —No lo pudimos reme-
risa llenaban las calles de diar, Catalina, ¿Está papá
Almorlas de un colorido en casa?—dijo Marta con
sui géneris que dejábase cierta ansiedad o como si
notar más en sus ausencias quisiera ])rcpararse a re-
e infiuía en las imagina- peler la mayor agresión
ciones de sus amiguitas. que pudiese sobrevenirla..
Marta no dejaba de com- —No, ha debido perder
prenderque las ocurrencias el tren de las cuatro.
de a q u e l l a i n c o n s t a n t e
amiga, que lo mismo pa- —¿Ni tampoco Leonar-"
seaba con ella y su grupo, do?—volvió a preguntar
C|[ie se iba con las Fresneda Marta, ahora sin temor
y Portero, sosteniendo di- alguno, pero sí como en
plomática destreza con las busca de argumento donile
dos fracciones aristocráti- apoyar la lógica de sus
cas del pueblo, encerraban futuros razonamientos.
ambiente do la vida en la —-No, tampoco ha lle-
capital, murmullos de ri- gado todavía.
sueñas esperanzas y delica- —Me alegro, Catalina.
das fragancias de bellas T ú , Sara, dile a ésta quien
flores desconocidas. N a d a nos ha acompañado—. Y
había de extraño en ello, así diciendo corrió escalera
pues Rosita vivió siempre abajo y entró en el comedor
en la capital hasta hacía tan tranquila como s¡ se
dos años, cuando la muerte liubiera olvidado de la
de su padre obligó al tío a furia que Catalina le había
traérsela consigo. dicho encontraría ai po-
nerse delante de su madre.
Para Sara Al mor tas. ino-
cente y candida a sus,
veinte años, Rosita era la
dulzura franca personifi-
A UN extremo del gran
comedor habla una
enorme despensa que co-
cada, sin pizca de artificios municaba con la destarta-
ni supercherías; es decir, lada cocina: en ésta, al
todo lo contrario de lo que reflejo do una bombilla
pensaba su hermana, dos eléctrica muy gastada, se
años más joven que ella. movían de un lado para
Marta vivía siempre avi- otro, en los últimos pre-
sada en contra de Rosita, ]iuratÍvos de la comida, la
no faltándole deseos de mamá de M a r t a y una
despreciarla, pero tenién-
pequeña sirvienta, única
dose que contentar con
mortificar su amor propio de la familia.
en todo aquello que venía —No me gusta eso,
a mano. Sara no lué nunca Marta,—-empezó a decirla
celosa ni altiva, pero Mar- su madre, agitando la ca-
tita ardía de envidia y de beza con energía.—< Dónde
celos por las cosas más in- habéis estado hasta tan
significantes; por las pre- tarde ?
ferendas del pueblo hacia — N o lo pudimos reme-
Rosita, por los preciosos y diar, ya te lo contaré.
nuevos vestidos que lucía, (Llegó papá? Ni sospe-
por su intimidad con las chamos que era tan tardo—
aristócratas, por su rizada Dijo esto con desparpajo
cabellera rubia y ]jor sus Y cnmo habían llegndo a la verja díl Jardín, se dES^'dieron enEre promfsas de nuevíis entrevisra? y ñ^ueñas espemnzjn. y sin pizca de temor alguno
éxitos musicales. De esta '~~ a la furia materna, que tan
acostumbrada la tenía a
envidia no se libraban las Fresneda y Portero, al ver- ocasión de las fiestas oficiales de todos los años, los Al- toda falta do carácter y de aptitud para gobernar a una
las montar a caballo o pasar al vuelo en sus automóviles. mortas, Fresneda y Portero se ofrecían como iguales y familia.
Ni aun el propio hermano de la muchacha, Leonardo,
pudo escapar de su encono por la relativa independencia Ayuntamiento de Madrid
como antiguos amigos. Y más de una vez se oyó pro-
testar a los almortanos, cuando intencionadamente les
—Me obligaréis a contárselo a vuestro padre si volvéis
a repetir lo de hoy: regresar a casa después de obscure-
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cido. , . . Catalina tuvo quf suspender su costura para que para preguntarme como estaba y para decirme adiós. Caso de amor a la primera vista; ós conocéis de tiempo
poner la mesa y eso no está bien: ya que no la ayudáis, Terminada la comida se fueron las tres muchachas a la atrás. . . .
no debéis tampoco robarle su tiempo—Y )a paciente, sala con su madre, don Casimiro al despacho y Leonardo —i De zopetón!—Apenas pronunció estas palabras, di-
quejumbtima voz de la madre se levantaba y bajaba con a despedir a unos amigos. chas al tuntún, como quien necesita decir algo mientras
monotonía, como si fuese niarlillo mecánico <le una fá- La sala era grande, fría y poco confortable: las paredes su imaginación va directa al lugar de sus anhelos, sintióse
brica movida por la electricidad. estaban cubiertas con papel obscuro; los muebles, de embargada de un éxtasis dulee, dulcísimo, que asomó a
Marta puso el pan sobre la mesa en el preciso momento colores opacos, carecían de esbeltez y de belleza. .'Mlí sus labios en forma de sonrisa impulsada por el agitado
en que entraba su ])adre ai comedor. se acomodaron, cada cual con arreglo a sus gustos: Sara corazón.
—jOla, papá! (Perdiste el tren de las cuatro? Te leyendo los idilios de un Rey; Catalina y su madre co- —¿Vais a estar así toda la noche?—oyeron prorrumpir
hemos estado esperando con impaciencia, no hubiera siendo; y Marta haciendo solitarios que la permitían dejar a su padre, con su característica, agriez.
ocurrido algo desagradable,—-se an- — ¿ T e incomoda, papá, nuestra
ticipó a decirle la joven. charla? '
—No, porque me voy a la biblio-
teca.
D ON CASIMIRO echó unamlra-
da cargada de sos|)eclias a su
hija menor, pero sin encontrar
—iOh, no, papalto, aquello está
muy frío y, sobre todo, ya son más
. .
causa para otra cosa se abstuvo de de las diez y nos vamos a subir.
increparla tanto como de contestarle. V asi diciendo y haciéndolo, se
Sólo tras un momento de silencio levantaron, encaminándose a la es-
desplegó los labios y con desabri- calera, para sus habitaciones. Pero
miento preguntó; Marta sintió la necesidad de airearse,
—¿Dónde está tu hermana? de respirar a sus anchas, y abriendo
la puerta del jardín avanzó por él.
—Arriba en la alcoba arreglándose
el cabello pnra bajar al comedor.
¿Quieres que la llame?—La voz de
Marta no podía ser ni más dulce
ni más complaciente.
E RA una noche herniosa de
otoño; la luna brillaba esplen-
dorosa. Marta no podía verla, pero
—No. déjalo: toma esto—Y le al fondo del jardín contempló sus
alargó el abrigo y el sombrero que plateados reflejos. Aun allí, bajo
la joven colgó en la percha. las sombras de los árboles, rom-
Don Casimiro se sentó ante la piendo el espeso ramaje, atravesaban
chimenea, no porque estuviese en- partículas de luz con radieccs fantás-
cendida, sino | » r ser allí donde ticas. Marta oyó el ruido de voces,
siempre vio sentado a su abuelo el ladrido de perros, el lejano movi-
primero, y después a su padre, miento d e ia población nocturna.
antes de sentarse a la mesa. Allí El mundo se la ofrecía hacia allá,
empezó a quitarse las bot!\s, cos- fuera de la verja de su jardín,
tumbre también de sus anieiiasados, pasado el pueblo. . . . Pocos años
mientras pregL!nlal;a a su hija. atrás no era más que una niña,
—¿Ha llegado tu hermano?—Y una muchachita dichosa que con-
re|)art¡ó la vista entre Catalina, fiaba en los consejos de su madre y
recién entrada, qi:e estaba llenando de sus hermanas mayores, iruiy obe-
los vasos de agua, y Sara que acer- diente a su padre sin pensar lo que
caba las sillas a la mesa. la exijía. . . . La intransigencia de
—-Todavía iio—re¡jlicaron ai uní- éste, su egoísmo e irritabilidad cons-
sono las dos muchachas. tante y las trivialidades o debilidades
Marta, delante de él en actitud de su madre la liablan hecho cam-
es]iectiva, le miraba solícita, pre- biar; suponía que los ainaba; pero
guntándole si quería las zapatillas. era t a n grande el anhelo de su alma
Don Casimiro no la contestó a la por participar de la vida, que desde
inmediata, en su constante mal algún tiempo a esta parte luchaba
humor, comprimido o suelto, y en con la ¡dea de borrar los obstáculos
la b u s c a d e l m o t i v o q u e lo que se la presentasen, para agarrarse
desahogase. a la primera oportunidad puesta en
—-Sí, dámelas; y no t e quedes 'su camino, por la suerte, segura-
como una boba mirándome—, re- mente, o por la misma vida.
plicó de repente, liaciendo que E n esas ansias locas, vela al
Marta se precipitase a coger las mundo, más allá del límite del
•botas y salir escapada, para volver pueblo, con un halo brillante de luz
segundos después a arrodillarse ante envolviendo las galanterías de Ro-
él a ponerle las zapatillas. lando: un mundo de amor, de con-
—-i Dónde está tu hijo?—preguntó fian:!a en el porvenir, de ex|iresión
a la inmediata viendo entrar en el propia. Y se vio comprando el
qomedor a su esposa dispuesta a ajuar, yendo de tienda en tienda,
sentarse a la mesa y como si ya interrumpida por cariñosas felicita-
hubiera encontrado un motivo de ciones, comiendo en ta mesa de los
armar la gorda que siempre tenía Porteros, ¿por que no.' Ro-
cuajando en su mollera. lando tenía que casarse con alguna.
—No lo sé, Casimiro; comamos Inclinó su cabecita, siguiendo el
nosotros que él no tardará. curso de sus pensamientos. Si todo
ü o n Casimiro levantóse de la ello ocurría, sería buena para todos,
butaca y se acercó a la mesa, obli- viviría para él y nada más pediría a
gantlo con ello a todos los demás a Dios. Al levantar los ojos al cielo,
imitarle. momentos después, muchas lágri-
—Ese muchaelio sale y entra a su mas resbalaron por sus mejillas.
capricho en la casa de su jjadrc
como si fuera en un hotel: tu táctica
es desastrosa y la ¡jeor a seguir—refunfuñaba el hombre correr a su iniaginación por los amplios campos de la
con las cejas levantadas y extrema agíiez en las palabras.
— N o seas así; llejjó del cülejjio y me pidió permiso
para ir con unos amigos: no encnntré razón alguna para
fantasía. Al arreglar las Cartas pensaba, claro es, en
Rolando; y su corazoncito flotaba entre nubes de color
de rosa: recordaba sus primeras preguntas: "¿Serás
P OCOS días después se volvió a ver juntos a los jóvenes,
acompañándola Rodolfo hasta la puerta de su casa.
jCuánto había aprendido! ¡cuánta experiencia se des-
negárselo. Ahí le tienes. todavía un pequeño diablillo? Ya lo sabré y bien pronto, prendía de su conversación! Para Martita, criada y
Efectivamente; para alivio de la apurada madre 'se pues vengo decidido a averiguarlo," Y aquello otro de: ' educada en el pueblo, las palabras de Rodolfo eran pro-
oyerun los [lasos de Leonardo acerca mióse al comedor,. ^ " j G u á n t o s te han dicho que e s t á a c a d a v e z más b o n i t a ? " fesías, luz del alma, encantos y aspiraciones que cuanto
Era un mucha chote alto, bien desarrollado, de uiíos "'•••'•'•'M-'ñn y al cabo tendremos que caminar juntos." más expresión ponía Rodolfo en ellas, más hacia resaltar
diez y siete años, orgullo y consuelo de su madre y l á •Hasta-ahí llegó y se detuvo, con los dedos encrespados la ignorancia de la joven. Había en ella la admiración
secreta esperanza de su padre por un digno sucesor "de y "vaga la mirada: el éxtasis del recuerdo la hizo temblar por las muchas referencias que Rodolfo la hizo de personas,
las tradiciones de los Almortas, su cuerpo juvenil como brisa de calor a una lamparilla de lugares y de libros.
—¡Cuánto siento venir tan tarde y haberos hecho de aceite. Y respiró profundo y despacio, conteniendo la ¡Cuántas cosas dulces tuvo que recordar de aquella
esperar! He venido corriendo todo el camino. Estuve respiración con el pecho en alto, para dejarla escapar al conversación insustancial, si bien llena de significantes
en la estación para esperarte, papá, hasta el último tren, cabo en largo suspiro silencioso. insinuaciones! La memoria de todas éstas, pues las
y viendo que no llegabas me supuse que estarías aquí Don Casimiro entró en la sala y se acercó o la lumbre recordada una por una, hacia saltar a su corazoncito al
sin yo haberte visto bajar. acabada de encender por Sara, pues el frío de la noche sentarse a la mesa aquella tarde.
empezaba a.sentirse en aquel destartalo de sala. Des- Las dos semanas que trascurrieron viéronse muchas

E L I N E V I T A B L E mal humor de Don Casimiro se


disipó en gran parte con tales explicaciones que acusa-
ban im cálculo muy certero en favor del varón Almortas;
pués se acercó a Marta, que seguía entretenida con su
solitario.
—¿No es verdad que Rodolfo es un buen muchacho?—la
veces. Marta sentíase feliz, olvidando las tristezas de su
vida y de su casa, el futuro incierto que se la ofreció hasta
entonces, su viejo sombrero, sus usados vestidos y su
y las muchachas pudieron ya respirar entablando las dijo su hermana de zopetón, como respondiendo a un peinado pasado de moda. Nadie la dijo que tenía que
conversaciones que las ¡jareeiera. Marta íué la que deseo mental de su hermana. esmerarse, que cuidar su cutis, que vestir y comportarse
suspiró más fuerte, pues la anegaba una ola de dicha, —Así lo creo—-prorrumpió Marta sin darse cuenta y ' c o m o en otro ambiente del acostumbrado; su esencia de
ola dorada para su espíritu inquieto que la tenia cons- subiéndosele el color a las mejillas. mujer la descubrió ese y muchos otros secretos femeninos. -'%
ciente, aun bajo la sórdida actualidad de la casera comida, —Todas las muchachas querrán disputárselo—siguió La familia también se comportaba de diferente manera,
de que algo dulce, muy dulce se la ofrecería en su camino diciendo Sara. pues en aquellas relaciones veían la consumación de todos
o estaba para ocurriría. En su cabecita jugtietona se Un arrebato de celos, un vago sentido de inquietud se sus deseos, la elevación al justo rango social que la
revolvían bien distintos pensamientos: Obdulia ¡ría a la apoderó de M a r t a . Había estado tan insinuante con ella pertenecía.
fábrica a ocupar el puesto de su hermana; Rosita había aquella tarde, primera de su regreso, que la costaba A la semana siguiente fué Rodolfo a invitarla a tomar
vuelto a la capital; Rolando Portero estaba de regreso trabajo creer fuera lo mismo con las otras amigas. ¿Caería t i n t e en su casa.
en el pueblo. Florencia Fresnada, tres años mayor que ella, víctima — ¿ N o crees que tu familia presentará objeciones?-—se
De todo habló la joven, atropellándosc las palabras en del encanto que rodeaba a Rodolfo, tan rápidamente atrevió la joven a preguntar algo confusa.
su boca hasta llegar a Rolando. como ella había caído? —Al contrario, todos se alegrarán de verte, pues tu
— E s un gran muchacho; ha venido hasta casa con —Yo creo que le gustas mucho—continuó Sara. característica de sincera te abre las puertas. A ti te
nosotras,—terminó diciendo con fruición y lentamente. •—^No digas eso, Sara. gustan las mismas cosas que a mi—, continuó Rodolfo,
—¿Con nosotras? Contigo, querrás decir,—la in-
terrumpió Sara;—a mi no me dirigió la palabra más
Ayuntamiento de Madrid
—¿Por qué no? Recuerda como estuvo contigo, sin
apartar sus ojos u n solo instante; a p a ñ e de que no e s
—ambos somos distintos de cuantos nos rodean. No creas
que es para echarnos flores, sino que es verdad; conceptúo
Pániaa 8
Hi
maravilloso el que viviendo siempre aquí seas tan inteli- de no poder ir: además me encuentro algo indispuesta y —^En efecto, asi lo estaba ayer; pero el nuevo contrato
gente. ese ha sido el motivo de mi inesperado regreso. en la capital me permite tres semanas de descanso y las
Llegaron a casa de Rodolfo y la primera persona con Pero llegó el ansiado momento y Rosita se presentó he querido pasar aquí; no pude olvidar a usted en estos
quien tropezaron fué con el señor Portero, hombre genial, echa un encanto, con un precioso vestido color rosa, que últimos días; ¿le habrá ocurrido a usted lo mismo?
frisando en los cincuenta y cinco años: hallábase solo realzaba su belleza y gracia infantil. Con ese acento de alegría interior que la mujer pone en
fumando, y Marlita lo saludó decidida, antes de sentarse — Rodolfo me comprometió a \'enir; no he sabido ne- sus inciertas palabras, quedaron en verse al día siguiente
erecta en una mecedora, cuyas invitantes curvas hacían gariue—, fué la razón que dio a Marta. Esta creyó leer como toda contestación, Acjuella noche no soñó Marta
difícil su rígida postura. Al buen señor le gustaba la en los ojos lie su amiguíta cierta malicia y alegría que la con Rodolfo y Rosita, cambiando la exjircslón de su
juventud y entretenido, y riendo con las ocurrencias de inquietaron momentáneamente; pero entretenida aten- semblante d e un modo radical. Y era que J u a n Batista
Martita, pensó vagamente, desde los rincones de su diendo a los invitados olv¡<ló aquello hasta darse cuenta reinaba en su cerebro con el esplendor de la escena que
hospitalario corazón, en el <por qué las hijas de Almortas que Rodolfo no apartaba los ojos de Rosita y bailaba con la hizo csclamar " E s t o es vivir".
no frecuentarían aquella casa más a menudo? ella preferenteiuente que con las otras jóvenes. Clara fué la única que protegió aquellos amores, no sin
A! cabo de un buen rato presentáronse Elena y María, Marta se revolvía de uno a otro lado inquieta mortifi- las protestas de su suegro que no podía tolerar se burlasen
y sus primeras miradas fueron dirigidas a los roídos zapatos cada, riendo con histerismo comprimido, mientras cum- del señor de AlniorLas, su antiguo amigo; y un día llamó
de la niña de los Almortas, a su usadlta blusa, a sus des- plía sus deberes de hospitalidad como en sueño opresivo. a Marta a su despacho, cuando se preparaba a iJartir para
cuidadas manos sin guantes y a la falta de costumbre Al llegar la hora del biiffeí se sentó Rodolfo entre ella una excursión de caza, por ser aquel momento el más
social que la hicieron quitarse el sombrero antes de habér- y Rosita, reijartiendo su conversación galantemente entre oportuno para no despertar sospechas y ante el temor de
sele indicado por ellas. laa dos, sin marcada deferencia para ninguna: sólo al fina! que en su ausencia volvieran a repetirse las entrevistas
El instinto (enienino de la joven la tuvo inquieta toda le oyó decir que él le'acompañarla hasta su casa. Y aun- de los enamorados, allí jjrecisamente donde él veía más
la tarde; y aquella noche no cesó de pensar en las causas que en arranque de amor projiio herido, dedicó Martita peligros.
que tuviera Rolando para no haberla acompañado hasta mayor atención al joven actor. Bien a las claras se notó Entre montones de libros, que la joven ojeaba distraída,
su casa, dejándola sola con la criada. en sus ojos, secos y ardientes, la impresión que la em- sentada sobre la alfombra como niña consentida que
Al siguiente día luvo que soportar la reprimenda paterna bargaba al verlos ijartir, sintiendo un estremecimiento de escucha una canción soñolienta, escuchó los juiciosos
cuando preparaba la luesa para la comida. dolor que nunca había experimentado. consejos de aquel anciano, sin hacerle cambiar un ápice
—Ese espíritu de independencia que estás sacando es Desde la verja, sin atreverse a entrar en el caserón, su voluntaria condición, el deseo de vivir aquella fastuosa
preciso que desa|)arczca o la vas a escapar mai—la decía miraba al espacio ennegrecido como pidiendo a la noche vida de halagos que Juan Batista la prometía. En su
con agriez, ante el desconsuelo de Sara y con la aprobación que templara ei ardor de sus mejillas, mientras arrojaba inocencia puebluna sólo contemplaba los encantos del
de la madre que creía su deber advertirle de las tardanzas al espacio la major parte de sus esperanzas. Y no pudo viajar, el brillo de los vestidos escénicos, las multitudes
de sus hijas. dormir aquella noche, revolviéndose en una inquieta entusiasmadas aplaudiendo al actor genial, los grandes
Pero la joven no se intimidaba por tan poco y entre agonía de recuerdos. éxitos. . , .
suplicante y decidida le contó su estancia en casa de los Lo que Catalina, su madre y Sara convinieran a la
Portero y la invitación pendiente de llevarla al teatro mañana siguiente nunca lo dijeron; pero que hubo un
en compañía de la familia. Y cosa sorprendente; a la acuerdo mutuo no lo dudó María, pues ni se comentó el
intransigencia materna sucedió un cambio en don Casi-
miro, partidario de las contrariedades.
—Pues no veo inconveniente alguno en que la chica
baile, ni se habló de Rodolfo y Rosita en muchos días
después. Y la joven, en su fiebre de amor propio herido,
no podía agradecsr el silencio, incapacitada para com-
T R E S meses después, en la agonía del terror, oyó la
cruel confesión: Juan Balista no había aparecido
a(|uella noche por su casa, y Mai-la le vio entrar por la
vaya al teatro. mañana con los ojos desencaja-
dos, y arrojarse de rodillas ante
TANOCIIli^fuédeéxitocompleto, la cama domle la joven procuró
I j Todo Almonas estaba en olvidar su terrible situación.
el teatro. M a r t a sonreía mirando —íQué te pasa, di?—exclamó
. y síiludando a uidos lados. Las sobresaltada, aunque poca o nin-
hermanas de Rodolfo le devol- guna fe ponía ya en sus palabras
vían sus sonrisas, Y como coni- acostumbrada como estaba a sus
plemenlo, las calurosas palabras
exageraciones. Pero entonces
que líodolli) la dirigía, sus estímu-
los de admiración, el no separarse había lágrimas verdaderas en los
de su lado, i Cuan hermoso era ojos de Juan Batista, y una agi-
aquello! ¡cuan diferente de su tación visible le dominaba.
vida ordinaria 1 Había encanto —Tú bien sabes que t e quiero
en el aire; la sangre corría ligera con toda el alma, más que a
por sus venas; el te;tLro se con- nadie en el mundo, que eres mi
virtió en un paraíso, en un pais primer, mi único amor. . . .
de ensueño. Siguió un silencio, durante el
cual ios ansiosos ojos de María
—Esto es vivir, Rolando—pro- estudiaban las facciones de aquel
rriimpiú Martita quedamente al hombre que habla comprometido
oíiio del joven cuando, muy cerca la felicidad de su vida.
el uno del otro, salían del teatro, —Cuando las circunstancias
camino del resiaurant de moda. me lanzaron a esta vida del arle,
L a mayor sorpresa de la mu- era un niño todavía; casi al prin-
chacha la recibió en el restauranl, cipio conocí a una mujer cuatro
al jjresentarle Rolando a su años mayor que yo, que estaba
inlimo amigo, el que esperaba y , enloquecida. . . .
para quien convinieron el baile, Marta empezó a experimentar
lira aquél el galán joven de la . un terror muy grande como adi-
compañía que acababa de actuar
vinando la revelación. Nunca se
en el teatro; joven de familia
distinguida, que recibió una edu- la ocurrió pensar en la vida ju-
cación completa en los mejores venil de Juan Batista; él le había
colegios de Madrid, pero que no dicho que todos los jóvenes hacen
pasó a la universidad por haberle locuras y ella lo había aceptado
fahado sus padres cuando apenas como artículo de fe, sin darle
contaba diez y seis años. mayor importancia; pero ahora
veía presentarse el pasado, ame-
Aquello fué para Marta el mo- nazando al presente, y el sucio
mento más emocionante de su perdía solidez, y temblaba la
vida: el joven galán se sentó al cama, , . .
lado de ella con naturalidad de •—Un día encontré a la joven
hombre de mundo. llorando,—continuó Juan Ba-
Juan liatisla no tenia más de tista:—era un día lluvioso y
25 anos; era alto, elegante, de estábamos solos en su habitación.
facciones coi rcttas. lleno de vida Me dijo muchas cosas que luego
y entusiasmos. Huérfano en esa comprobé 110 eran verdad, pero
edad en que los jóvenes necesitan lo bastante impresivas para insli-
más de la férrea voluntad pa-
gariue a salir con ella secreta-
terna, le atrajo el magnetismo
de la escena y en ella alcanzó muy mente y preparar lo preciso par:i
señalados triunfos. No puede nuestro casamiento,
estrañar, pues, el que Marta lo —i Casamiento 1 — balbuceó
mirase como un semidiós, y de Marta aterrada, perdiendo el
sus labios saliera la misma excla- color y desvaneciéndose.
mación que a n t e s : ¡ Esto es Grandes trabajos costó a J u a n
vivir! tranquilizar un poco a su joven
es]josa, ante las protestas de
Rodolfo acompañó a Marta amor y confianza que la daba,
hasta su casa y entre una y Otra rogándola le escuchase hasta el
interrupción de los que forniaban fin.
la partida, tuvieron tiempo para — M i tío Gonzalo, a quien con-
repetirse palabras y promesas que fidencialmente le conté todo,
anegaron de esperanzas el corazón cuando creí no tener salvación,
de la joven.
saltó asombrado de su asiento:
Pasan los días con los prepara- él sabía la d a s e de mujer de quien
tivos para el baile y llega la se trataba; yo no. Y dándola
víspera de tan deseado aconte- dinero la embarcó aquella noche
cimiento. Marta salió a comprar para remotas tierras, con la
los últimos detalles y cual no sería su sorpresa al Lo])arse prender que era en su beneficio. ¡ Cuanto sufría 1 promesa, por parte de ella, de no volver a presentarse ante
manos a boca con Rosita. mi visla. Desde entonces no la he vuelto a ver. M i tío
—Vienes en la mejor ocasión, pues mañana tenemos se encargó de anular el casamiento por ser yo menor de
baile en casa. ¿No faltarás, verdad?—Marta dijo esto edad y ella haber cumplido los veintiún años.
con cierto aire de duda al notar la palidez del rostro de
Rosita. Otro sentimiento la embargó de pronto viéndola
vestida a la última moda y más interesante y atractiva
que nunca.
U NA de aquellas tarde en que iba sola desde su casa
a la de Clara, la hermana de Obdulia, ya casada,
no lejos de allí, se le acercó a saludarla el joven actor
—¿Y se anuló?—preguntó Marta con la agonía en sus
labios. i'
—-¿Cómo había yo de saberlo? Mi tfo me lo prometió
Juan liatista, a quien no había vuelto a ver desde la antes de yo partir a cumplir una contrata: recuerdas que
—En verdad no sé que decirte, aunque creo que por noche del baile. yo no era más que un niño.
ser mi primera noche en casa debo consagrarla a la familia;
de modo que te ruego me disculpes por anticipado caso Ayuntamiento de Madrid
—Le creí a usted a muchas leguas de distancia—, se
anticipó Marta a decirle. (.Coníinúa en la págifia 20)
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la nariz entre sus patas, sus tristones ojos abiertos, sus

P
ARA L E A L no existía más mimdo que el
encerrado dentro de las tapias de Villa Mon- orejas alertas para coger el más mínimo ruido que
tana. Fuera de allí había un, cierto número de partiera de la habitación. As! lo encontraba su amo
leguas de tierra y un incierto número de per- todas las mañanas al amanecer cuando se retiraba soño-
sonas. Pero las leguas no le inspiraban interés 3 liento de la cabecera del lecho de la enferma, y allí lo
alguno, excepto para un paseo con el amo, y las personas encontraba el médico al hacer sus visitas; sumiso,
le eran antipáticas por lo mucho que le molestaban con callado como el amo le ordenó.
golpecitos en la barriga o cariñosos tirones de las orejas, r* - * Leal había comprendido la importancia de su silencio;
que siempre odió Leal. Leal comprendía siempre. No debfa ladrar, no debía
Leal era un perro escocés, color canela con manchas hacer ruido fuerte: lo que el amo no le prohibió fué
blancas, de más de treinta kilos de peso, ancho de el gruñir, con suavidad llena de aversión, a la detestable
pecho, ágil y enérgico, apesar de tener los ojos más enfermera cada vez que pasaba por encima de él,
dulces y hermosos de toda la perrería. Su genealogía mirándole de reojo y protestando de aquel estorbo que
era tan larga como la de un príncipe de los Romanoff, en más de una ocasión estuvo para caería. Ese gruñido
y su alma tan pura como su cuerpo. Había nacido, suave era el único consuelo de Leal. Pero un día le
vivido y educado en Villa Montana, de la que se creía llamó el amo con cariño y le puso futra de la casa, pues
dueño por las muchas veces que le aseguraron la posesión después de todo, un perrazo de más de treinta kilos de
de ella, la guarda de ella, desde la entrada hasta el peso echado delante de la puerta de una alcoba que
lago, desde el lago hasta la casa, y en ésta desde los guarda un enfermo grave, no deja de ser un gran
sótanos a la azotea, con entera libertad de recorrer a inconveniente.
capricho todas las habitaciones. Aquél era su mundo. A todo estaba dispuesto Leal menos a que le echaran
Como los habitantes de todos los mundos tienen que del puesto de portero de su ama, y tres minutos más
tener una deidad, Leal tenía la suya; el amo. Para tarde había" encontrado la entrada por la ventana del
mejor decir. Leal tenía dos deidades; el amo y el ama. sótano, no tardando en subir las escaleras y acostarse
Y como era fuerte de alma y la caballerosidad se ¡laseaba delante de la puerta, con la cabeza entre las patas
por todo su cuerpo, y como el ama era adorable, no delanteras.
dudó Leal en colocarla por encima del amo en el altar El doctor se veía obligado a saltar por encima de Leal
de sus devociones perrunas. ILUSTRACIONES DE ENRIQUE J. SOULEN
en sus tres visitas a la enferma. La en-
En Villa Montana había más habitantes, gentes con fermera pasaba veinte veces ai día y
quienes un perro tiene que ser cortés. Frecuentemente, siempre con la misma indignación. El
también, venían invitados que le obligaban a guardar a m o salía y entraba a la habitación, diri-
las sagradas leyes de la hospitalidad, que desde chiquitín giéndole de cuando en cuando algunas
le enseñaron; y sufría las impertinencias de aquéllos, y palabras de cariño por lo triste que le veía,
les alargaba la pata al acercarse a saludarle, y hasta sin perjuicio de echarlo una y otra vez al
les besaba las manos cuando se lo permitían. Pero tan Por algún tiempo toleró Leal el molesto jardín por complacer a la niirse. Pero
luego pasaban los primeros momentos de la etiqueta, manoseo, hasta que ya cansado se retiró a su Leal le agradecía las caricias y no le tomaba
volvía grupa en silencio, quitándose de la presencia de los lugar favorito, bajo el piano, viendo'desde allí en consideración las ofensas, encontrando
extraños y aun de su vista. que la casa se aquietó pronto, pareciendo ter- siempre ajgún camino expedito para intro-
De todos los perros que habitaban Villa Montana solo minado el incidente, aunque en realidad no ducirse en la casa y echarse ante la puerta
Leal tenía libertad absoluta de acción para andar por había empezado, pues una hora después sintió el del ama. Y nunca se abrió la puerla y le
casa, tanto de dia como de noche. Con el amo estaba ama, resfriada de días atrás, un fuerte escalofrío cogió dormido; por
siempre deseoso de solazarse dándole brincos y alegres y al llegar la noche se le declaró la pulmonía. el contrario, siempre
aullidos; con el ama jugaba en abandono, rodando por Descendió la tristeza sobre Villa Montana, ponía sus mejores
el suelo a sus pies, haciendo como que iba a cogérselos y una tristeza que Leal no podía comprender, y deseos por entrar,
destrozarlos entre sus potentes patas; enroscándose y siguiendo la costumbre de todos los días, subió sin importarle el fra-
levantando las patas por alto cuando ella quería rascarle a las habitaciones del ama, al llegar la hora de la caso de la intentona
en el pecho; y en todo momento comportándose con el comida, para escoltarla hasta el comedor, ex- anterior.
más completo abandono de dignidad, como si aun tuviese trañándose que, a los repetidos golpecitos
la inocencia de la niñez. Para los demás era completamente Cuando alguno de
que dio en la puerta de su alcoba, saliera el los obligados a en-
• inacercable, acordándose de su estirpe aristocrática; y se
mantenía apartado, moviéndose entre sus subditos con amo y le ordenase bajar. Por el tono de voz trar se olvidaban del
dignidad y arrogancia. comprendió Leal que algo terrible estaba sucediendo,
mucho más cuando el a m a no se presentó en el come<ior
Aquella plácida, dulce rutina de la casa no la vió inte- y a él le prohibieron subir a sus habitaciones, por primera
rrumpida nunca, ni jamás creyó pudiera interrumpirse. vez en su perruna vida.
Pero el Horror, ese monstruo acechador de la felicidad
humana, entróse de repente por la puerta y metió a Leal A Q U E L L A noche visitó la casa un señor extraño a la
en un mar de confusiones. Fué en un tempestuoso día J~\^ familia, con quien el amo se encerró en la alcoba.
de octubre. El ama quiso pasear por el lago en su débil Leal pretendió escabullirse entre las piernas y meterse
canoa y Leal no podía dejarla sola, acurrucándose en la en el cuarto; pero el amo no se lo consintió, obligándole a
proa sobre un montón de pieles, Al regreso, a unas volverse atrás y cerrando la puerta tras s!. Solo un recurso
cincuenta brazas de la orilla, chocó la débil embarcación
le quedó al perro y fué el de esperar acurrucado delante
con un enorme leño medio sumergido, al mismo tiempo
que una fuerte ráfaga de aire cogía la canoa por enmedio de la puerta, oyendo el murmullo de la conversación que
sostenían allí dentro. Solo una vez llegó a sus oídos la

i
y la hacia zozobrar.
voz del ama, pero tan cambiada y confusa que apenas
pudo reconocerla, Y movió la cola esperanzado de que le

P OCO tardó el perro en salir a Bote y su primer cuidado


fué buscar ai ama adorada para recrearse con ella
en la nueva treta que le jugó, no tardando en convencerse
abrieran la puerta, sin atreverse a llamar.
El doctor estuvo para caer al suelo del tropezón con el
perro al abandonar la alcoba. Como dueño que era de
que aquello no era juego, sino veras y muy veras de una otro perro, rti se molestó siquiera, comprendiendo lo que
ocurrencia desgraciada que le ponía en gravísima situa- aquello significaba, pero le recordó algo y, mientras bajaba
ción. El ama se hundía, embarazada por el vuelo y peso la escalera, aconsejó al dueño de la casa que retirase lo
de la falda y del abrigo, y hacia ella acudió Leal con tal más lejos posible a todos los perros' de la finca, los cuales Con su bocazn de f¡erfl ecliando cspnniaTajos,
impulso de energía que pudo vérsele sus poderosos hom- ladraban desesperadamente al sentir el ruido de su ca- abLLtcó la muñeca dpi ncRto, no soliündola
bros y la mitad del cuerpo flotando en la superficie. E n haiXa atiGLLCilEle loda lü carne.
rruaje, y hasta la alcoba no debía llegar ruido alguno.
un segundo llegó hasta la joven y la cogió entre sus Miró el amo atrás, hacia los escalones, y vió que Leal
dientes por el cuello del abrigo. Ella t u v o la bastante perro y le pisaban, sufría el dolor en
^
permanecía pegado a la puerta de la alcoba, extendido
presencia de ánimo para dejarse arrastrar como cuerpo a todo lo largo como cerrando el paso a cualquier intruso, silencio, sin prorrumpir un ladrido,
fiütante, aminorando el esfuerzo del perro mucho más y aquella actitud del animal le conmovió. sin exhalar una queja: el amo le había dicho i calla I y
que si hubiera pataleado. Pero aun así no avanzaba —-Los enviaré lejos, lo más lejos posible, donde sus Leal obedecía. Así se pasaba los terribles días y las
nmcho, y tras corta reflexión se agarró a la espesa melena ladridos no molesten, a todos menos 3 Leal,—replicó al infinitamente peores noches.
de Leal y, permaneciendo quieta y rígida, le permitió médico. Leal no comía ni apenas bebía, tomo no hacía ejercicio
soltarla y hacerle más fácil alcanaar la orilla. —-íV por qué no a Lea!?^—^inquirió aquél, entendiendo alguno. En vano le invitaban las glorias del otoño; los
El regocijo de Leal no tenía limites, sintiéndose orgu- de cual perro se trataba, conejos podían correr a su gusto por todas partes de la
lloso de su a zana y agradecidísimo a las caricias de los ^ P o r q u e tengo la seguridad de que permanecerá finca, e igualmente las ardillas, contra quienes Leal tenía
amos, las cuales sonaban en sus oídos como arpegios callado si así se lo mando. El y yo hemos de pasar juntos declarada guerra sin cuartel: la gran ambición de toda
musicales de dulnura suma. Aunque en forma indefinida esta racha. su vida era coger a uno de ellos. Para él no existían ya
comprendió que habla hecho algo maravilloso y que todos
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Todas aquellas interminables noches de octubre, du- esas cosas, no existía nada halagüeño; su instinto estaba
los habitantes de Villa Montana hablaban de él y querían rante las cuales bramaba el recio viento al rededor de la lleno de odio para el algo desconocido que le cerraba la
acariciarle. Viiia, Leal permanecía pegado a la puerta de la alcoba, puerta de su ama, cerca de cuyo lado quería estar para
J'áetna 10
guardarla del peligro que estaba asediándola. Por eso

V permanecía a la puerta, su cuerpo cerrando el paso y


esperando.
Mientras tanto, en el interior de la alcoba había
entablada una terrible batalla, entre la muerte y el
napoleónico hombre desconocido, por la vida de la
todavía blanca figura, en la gran cama blanca.

U NA noche no fué el doctor y hacia el amanecer


salió el amo de la alcoba para dejarse caer pesada-
mente sobre un sillón, poniendo la cabeza entre las
manos y sollozando. Entonces abandonó Leal su puesto
ante la puerta y, vacilento, con la debilidad del hambre,
se llegó hasta sus pies, gruñendo suavement-e; dejó
^^ descansar su cabeza entre las rodillas del amo, su gran
bocaza acercándose con timidez a las manos. De pronto
se levantó aquél y dirigióse de nuevo a la habitación,
dejando a Leal en las tinieblas, maravillado, escuchando
y esperando.
Ofrécese al cabo una mañana esplendorosa y el doctor
salió de la alcoba con aire de conquistador: hasta la
odiosa enfermera le pareció a Leal que sonreía al saltar
por encima de su cuerpo. El amo también salió y
miróle con más contento que nunca, volviéndose a
entrar a la inmediata. Todo expectante, oyó Leal
gratos cuchicheos y, sobre todo, escuchó de nuevo
aqBella voz que le era t a n querida, muy débil, aunque
no tan velada y tan extraña como antes, cuando tanto
temor le impuso, tras lo cual un "entra, Leal, mi fiel
Leal, que ya era h o r a " . El perro entendió perfecta-
mente, y de un solo brinco se halló en medio de la alcoba.
" -Leal sintió la necesidad de prorrumpir en ladridos
estentóreos, capaces de ensordecer a cuantos se hallaban
allí reunidos, pero el amo se anticipó con un jcalla! y
Leal contuvo la explosión del deseo, no sin que le costara
un terrible esfuerzo de voluntad. T a n suavemente
como pudo se fué aproximando a la cama de la enferma
que, muy blanca, muy delgada, muy débil k estaba
sonriendo, con la mano izquierda fuera de las sábanas
esperándole para acariciarle, mientras le repetía con
voz dulce:—Leal, mi fiel Leal, ya t e pagaré tanto cariño
con cariño.
N o le dijo más, pero era bastante con sentir la caricia
de la que tanto a m a b a y por la que tanto había sufrido Leal naciera. I^ero aquel día Ac-iriciSndolp con la mano izquiecda le rep?IÍD Í Leal, mi de dos segundos se hizo
aquellos días pasados. El amo, en el Ínterin, la decía fiel Lciil. va le p:^R^ft lamo caiiño con cariño dueño del uniforme, des-
no respetaba el perro derecho
cómo Leal no había consentido separarse de la puerta alguno, no reconocía anti- figurando su tersa superfi-
ni para,comer. Y Leal escuchaba, no las palabras del guas amistades, y atrave- cie planchada con tres
halago, sino las interrupciones de ella, del a m a querida, sando el prado como una buenos desgarrones; y en
sintiendo el escalofrío de la satisfacción correrle desde flecha, se fué directo a la vaca roja atolondran do la con menos de medio miimto descansaba sobre la negra super-
la cabeza hasta la cola. una acometida de sorpresa, más imponente cuanto que no ficie del fango inmediato al lago, revolcándose el animal
Luchó de nuevo el animal contra sí mismo por con- fué precedida de ladrido alguno: con el terror retratado sobre él con marcados signos de alegría suma.
tener el rabioso deseo que le dominaba por ladrar a su en sus grandes y expresivos ojos levantó la vaca roja su —¿Cómo no pensó hasta entonces en sus constantes
placer; pero ya lo habían dicho que aquél no era lugar cola y se dispuso a huir con toda la velocidad que le enemigos los conejos y las ardillas? No podía compren-
oportuno para hacer ruido, y se aguantó sin que nadie permitieran sus cuatro extremidades; pero estando trabada, derlo y, queriendo aprovechar el tiempo perdido, se dirigió
se lo advirtiese. Otra cosa también comprendió; que el sólo pudo correr en circulo pequeño, y tras ella Leal, hacia el monte a toda prisa, sintiéndose idiotamente,
peligro negro había pasado, que el ama vivía, y aquello hasta que el jardinero acudió jadeante en su auxilio, con criminalmente dichoso con la ocurrencia.
•' era bastante, acometiéndole el deseo de divulgarlo con la más convincente de las razones, un grueso garrote de En todo el día no cesaron de llegar quejas .sobre la
conducta incomprensible de Leal: Leal desparramo la
ruidos salvajes de irresistible empuje. Entonces oyó que alcornoque que a Leal no le pareció oportuno reconocer
el amo le decía:—-Vete ya. Leal, pero sepas que puedes de cerca. leche y rompió los cacharros; Leal
volver de cuando en cuando, sin hacer ruido,—• asustó a la vaca roja corriéndola un
buen rato; Leal mordió en la pata al
Leal emprendió el camino fuera de la alcoba y aun de
la casa, gravemente al principio, como loco después.
Nada más que una fuerte picada de loco podía excusar
N O POR eso dejó de solazarse
Leal ni contener sus ansias de
retozo loco; eran muy poco para él
caballejo de los comestibles; Leal se
llevó una pata de carnero de la
cocina, que estaba hasta aliñada para
sus actos de unos minutos después, actos muy impropios el jardinero y el garrote. Y corrió
de un perro de pura sangre, educado en los rigores del ponerla al fuego y servirla a la mesa
alegre a resguardarse en la casa, aquella tarde; Leal había destrozjido
buen tono; ni nunca anteriormente, en toda su impecable donde el jardinero uo tenia enlrada, el uniforme de la enfermera: Leal
vida aristocrática procedió como aquel día. dirigiéndose a la cocina. Allí tropezó por aquí y Leal por allá, como si
# El ama está viva, el Horror fué ahuyentado, parecía con una sartén recién preparada para fuera lo único importante de la casa,
exhalar de todo su cuerpo con alegres contorsiones: la ponerla al fuego y de ella sacó una de la familia, de los alrededores, del
reacción se impuso de pronto y, como antes decimos. Leal pierna de carnero entro los gritos mundo entero, Y a todas aquellas
sentía las picadas de los locos. descompasados de la cocinera que lo quejas contestaba el amo lo mismo;
Zapaquilda, la cínica y temperada gatita negra, se amenaiaba con las manos por alto, —Dejadlo: Leal y yo hemos salido
paseaba distraída por la verde esplanada de delante de corriendo a todo correr de sus gor- hoy del infierno; él está haciendo lo
la casa, cuando Leal apareció en el jardín. Por lo general dinflonas piernas. Los lamentos de la q u e y o no tengo coraje para hacer.
Leal la miraba con fría tolerancia, con marcada indiferen- pobre mujer, o quiz& la influencia del
cia; pero entonces se avalanzó hacia ella con rencor, con silencio impuesto por el amo, hiío
furia de tempestad desenfrenada. Y la gata, en atrevida
defensa, arañó su nariz con una completa virulencia, sin
dejar por eso de huir y encaramarse a un árbol, bufando
que Leal se compadeciera de ella y a
medio camino del prado abandonase
la carne. E n aquel momento pasaba
H ASTA después de obscurecido
no se entró Leal en la casa:
venía muy cansado y ya repuesto de
y maullando, con la cola como un limpia tubos. un cansado caballejo, arrastrando el 5»vlt,a.- su ataque de locura, ofreciéndose el
Viendo Leal que Zapaquilda habla recurrido a una carro de los comestibles que surtía respetuoso, aristócrata perro de
táctica poco deportiva, encaramándose donde él no a Villa Montana, y Leal no encontró siempre, aunque sin una pizca de
podía llegar, se guardó mucho de amenazarla con ladridos mejor sustituto del bocado que aca- Y allí, solo, untado cuan cúmodaiueiue fodo, empeifi remordimiento, sin ofrecer señales de

I que hubieran llegado hasta los oídos del amo y acusádole baba de perder, que la pata trasera a ladrar con iodos sas pulmones estar avergonzado de cuanto había
la falta de respeto a su orden de i calla I : en su lugar, del animal: por supuesto, tuvo que hecho. El ama estaba salvada, y si
galopó hacia el establo y, viendo que la puerta solo estaba soltarla a la inmediata ante el respingo d e protesta que dio bien es cierto que la locura liabía pasado, no así la dicha
entornada, entró como un torbellino acosando a cuanto el bruto, para que no le alcanzara la coz. A las voces e que anegaba su cuerpo perruno. Con ésta se durmió en
bicho viviente se halló al paso, sin prestar la menor intento de acometida por parte del que guiaba el carri- su sitio favorito bajo e! piano.
atención a los gritos del mozo que cuidaba de aquello. cociie, arremetió Leal al pescante, logrando hacer presa Todas las noches acompañaba Leal al criado que se
A la salida del establo tropezaron sus ojos con la vaca en la manta que servia de asiento al hombre y dar con encargaba de cerrar las puertas de Villa Montana; pero
roja, que hallábase t r a b a d a no muy lejos d e allí, pastando ellos en tierra. aquella noche dorjuía tan profundamente q u e no se aperci-
a espaldas de la casa. De antiguo se conocían los dos M a n t a en boca corrió Leal hacia un hermoso matorral bió del chirrido que hizo la puerta que daba al pórtico,
animales; ella estaba en Villa Montana mucho antes que de zarzas moras, no muy apartado del sitio de la ocurrencia, con estar tan cerca de ella, ni aun el de ¡as ventanas que
. ^ perseguido de cerca por el maltrecho caído que se vengaba daban al jardín en la propia habitación del piano; y era
con gruesas palabras, ante su impotencia por alcanzar que Leal corría alegremente tras los conejos por las forestas
al perro y ¡raderlo hacer con gruesos actos. Leal seguía de la tierra de Morfeo, durante las primeras horas de la
corriendo con ganas, burlándose de su pefteguidor y pre- noche. Pero sí le despertó el deber que le estaba enco-
parándole una ingeniosa treta con más picardía que mendado de guardar la casa: de muy lejos llegaron hasta
mala intención: llegado que fué a los zarzales depositó sus finas orejas los pasos sigilosos de un hombre: alguien
la presa en medio de ellos y salióse por el lado opuesto había escalado las tapias y cruzaba oblicuamente los
. •;sjU|prÍsa alguna, sabiendo que la barrera que le Eeparat>a prados de la finca en dirección a la casa.
'•'1 ''díí'jíiiturecido mozo era infranqueable para aquél. Ningún ser humano hubiera podido oir el tenue ruido;
Una vez allí, en seguro, sintióse cansado y volvió grupa era preciso el oído avisor de un perro. Si los otros com-
hacia Villa Montana, rehusando llevar adelante sus pañeros de Leal hubieran estado en la finca, menudo
travesuras. Mas no pudo remediarlo, no fuera el escándalo en aquel momento: tanto el olfato
fué su culpa el que estuviese en su camino como el oído los hubiera advertido de la presencia de un
u n estorbo detestable: tendida al sol extraño, A Leal le estaba imposibilitado el husmeo,
estaba una prenda, que le era muy fa- encontrándose dentro de la casa, pero no le impedía oír
miliar por las veces que pasó por encima la aproximación de los pasos que su instinto le decía
de su cuerpo durante aquellos días de eran de un hombre temeroso de que le vieran y escucharan,
martirio, de agonizante espera a la puerta por lo cual estaba poniendo los medios de precaución y
LB habilación estaba loda revuelta y de la alcoba de su querida ama; el blanco sigilo que le dictaban sus propósitos y tenía a sus alcances.
salpicada de spngTe
Ayuntamiento de Madrid
SBMII^ »
uniforme de la nurse, al que Leal saludó
con una mueca de satisfacción. £ n menos
Un rugido bramante, un ladrido fiero de alarma llegó
hasta la garganta de Leal y allí murió. El mandato
Pásiiía II
severo de icalla! resonaba aun en sus orejas: ni aun que gateaba para alcanzar la ventana y huir, !e cogió potentes dientes aun clavados en la garganta del asaltante.
en las locuras de aquel día se atrevió Leal a romper ei Leal por el cuello e hincóle sus terribles dientes en la Noble y obediente, como todos los perros para con sus
silencio que ei amo ie impuso. Contentóse con levantar nuca, haciéndole caer al jardín casi sin sentido. Retor- amos, no importe el estado de fiereza en que se encuentren.
su pesado cuerpo sobre las patas traseras y escuchar ciéndose con la desesperación de la impotencia, buscó el Leal acudió al llamamiento del suyo con la cabeza baja,
atento, la cabeza baja y las orejas levantadas, arrastrán- negrazo el cuello de lleal para estrangularle, y lo hubiera la cola entre las piernas, temiendo la reprimenda de
dose al cabo hasta el centro de la habitación y hacia una conseguido a no tener tan poblada melena: ésta fué la haberse quebrantado el silencio impuesto por el amo.
de las ventanas, para mejor escuchar, coraza que le libró de una muerte segura. Pero éste no le iniró siquiera y Leal aprovechó el trastorno
1^05 pasos se acercaban; crujía la arena de debajo de Sin conciencia ya de sus actos pretendió el malvado y el excitamicnto de los habitantes de Villa Montana,
los árboles, crujía la grava del camino, rechinaron las ponerse de pie y escapar corriendo a través del mullido para internarse sigilosamente en la casa, arrinconar.se
suelas de unos liastos zapatones: el hombre saltaba el prado; pero Leal no era ya un perro, era u n lobo ham- bajo el piano y lamerse la herida, que empezaba a esco-
barandal del pórtico y avanzaba tan quedamente que briento, cegado por el olor de la sangre: la locura pjcardl- cerle. Sentíase muy cansado y nada satisfecho de su con
apenas se oían sus pasos sobre el suelo de aquél. A la huela del día se había convertido en ataque tremebundo, ducta, pues a pesar de todas sus precauciones para man-
inmediata se oyó un apagado crujir de la ventana, el y saltó de nuevo a la garganta del ladrón, cayendo ambos tener el silencio, no pudo evitar que el negro hiciera
roce de una hoja de acero y el casi imperceptible chirrido sobre la yerba y rodando hasta mitad del camino. Todo demasiado ruido. El mandato ¡calla! había sido que-
de la falleba al levantarse, tras lo cual empe/ó a abrirse el combate no había durado más de treinta segundos. brantado, y él. Leal, se sentía responsable; había sido
una de las hojas de puerta que cerraban la ventana, y su culpa, ahora lo reconocía, de que el hombre atolondrase
Mientras esto ocurría, oyó el amo los gritazos del la casa: si del primor salto lo hubiera estrangulado se
Leal supo que se trataba de un negro con quien él no negro y el ruido de la lucha y, pistola en mano, siguiéndole
estaba familiarizado. ahorraría ahora del justo castiga que le impusieran.
algunos criados, bajó por las escaleras. Viendo la habita- Bien es verdad que él no faltó, que ni un solo ladrido se
Otra pausa, seguida del crujido de la madera y del ción toda revuelta y salpicada de sangre, pero sola, en- había escapado de su boca; pero itienen los seres humanos
avance del negro a la habitación: un segundo más de caminóse a la ventana abierta, haciendo que un criado tan extrañas ideas de justicia!
escucha y, sin darle tiempo a respirar, arremetió Leal asomase una luz. Abajo, sobre la blancura del camino
contra él en la tenebrosa negrura de la noche: los treinta divisaron sus ojos una masa negra, e-ítendida, sin movi- Horas después, le examinaron personas extrañas; no
kilos de carne perruna cayeron sobre el pecho del negro, miento, boca abajo, y encima de ella a Leal, con sus comprendiendo lo que decían, optó por no molerse de
sin que el más sordo gruñido de aviso le advirtiera debajo del piano donde estaba acurrucado, suiricndo
del peligro. en silencio su desventura, y cuando menos lo ¡lensaba
Unas ráfagas de aire caliente llegaron hasta la apareció el amo llamándole hacia s!. Despacio, con
garganta de! negr<J, como si fueran buscándole las la cabeza gacha, la cola baja y la mirada lánguida
yugulares, y un grito de espanto acusó que el perro del delincuente, salió Leal de su rincón favorito,
había hecho presa y corría la sangre; un instante sugiriendo al inocente perriQo que acabase de romper
después, menos dei tiempo preciso para referirlo, u n preciado jarrón,
se oyó otro grito de angustia y dolor; Leal apretaba
sus fuertes dientes, hasta hacer correr la sangre y ¡ í ' " ^ U Á N grande fué la sorpresa de Leal! El amo y
crujir el hueso del hombro derecho del asaltante. \ _ ^ cuantas personas se hallaban en la habitación
E s costumbre de todos los perros d e la casta de empezaron a acariciarle y dirigirle palabias gratas
Leal el acometer con furiosos ladridos cuando las Por ISAAEL ENRIQUE ARCINIEGA a su oído, palabras que le eran familiares y que
circunstancias les obligan a salir de sus calmosas entendía perfectamente; palabras de alabanza por
actitudes; pero Leal no ladraba entonces; se lo había (Colombiano) su heroica conducta. E n ello, vió el anio la herida,
prohibido el amo y había que respetarlo: en silencio por el mechón d e pelos q u e faltaba y la tenía al
acometía sin darse punto de descanso, y en silencio "V^*^ 1^ n o c h e d e s c i e n d e . El ave busca descubierto, y comenzó a curársela con stimo cuidado,
buscaba y hallaba presa. El ¡calla! seguía resonando sin cesar de animarle con las más dulces expresiones
albergue tibio en las inhiestas p a l m a s . de cariño. Para completar su regocijo fué conducido
en sus oídos con la fuerza bastante para impedir que
se olvidara, aún en aquellos momentos t a n supremos. E l d í a es s o m b r a q u e l a m e n t e o f u s c a , al cuarto del ama, recibiendo d e ella el colmo de
y la n o c h e la a u r o r a d e las a l m a s . sus caricias; un fuerte abrazo y muchos besos repetidos.
El negro, por el contrario, hacía ruido por los dos; Cuando al cabo se le envió abajo, era ya bien
i C u a n bella, oh n o c h e , e s t á s ! . . . D e s -
se conocía que no estaba acostumbrado al confort clareado el día, y aunque apenas había dormido
de la casa ni a la obediencia perruna, y sus gritos g a r r a el v e l o
q u e a mis ojos t e c u b r e , ángel proscrito. aquella nothe" pasada, en vez d e arrinconarse bajo
hubieran despertado a las momias d e egipto de ha- el piano, marchó Leal fuera de la casa y fuera de
llarse por aquellos alrededores. E n sus ansias por D e d o s a l m a s l a u n i ó n f e s t e j a el c i e l o ; la finca, al monte, lo más apartado posible, donde
librarse de las terribles acometidas del animal, saltó n u e s t r a s n u p c i a s c e l e b r a el i n f i n i t o . SI] instinto le dijo que podía ladrar sin temor a que-
hacia atrás y faltándole el equilibrio cayó al suelo, [Ven a mi lado, v e n ! L a una a s o m a brantar la ortien impuesta, por ser imposible llegase
arrastrando consigo una mesa y produciendo gran a oídos del amo. Y allí, solo, sentado cuan cómoda-
y nos bendice Dios, Sigue mis huellas:
estrépito con la lámpara, que sobre la misma había, mente "pudo .empezó a ladrar con todos sus pul-
al romperse contra el suelo. l a s flores t o d a s n o s d a r á n s u a r o m a ,
y sus fulgores t o d a s las estrellas. mones, sintiendo como nunca la necesidad de ese
desaliogo, como nunca hasta entonces comprendiendo
Recordar es viúir. ¡Oh pensamiento,

E N LA duda de si algún demonio enfurecido le


estaba acometiendo, no cesaba el negro de pio-
rrmnpir alarido tras alarido de terror mortal, antes
r o m p e t u s l i g a d u r a s , b a t e el a l a !
D e s p i é r t a t e a la v o z del s e n t i m i e n t o ;
sea la escala d e J a c o b t u escala.
la felicidad canina que se deriva de unos ladridos;
conoció que su mayor sufrimiento CRI UVO en las
atrasadas ansias de ladrar que guardaba <lentro de
si, y por más de inedia hora estuvo despojándose d e
^^.

de prepararse a deshacerse de su enemigo, de aquel


pelutlo monstruo que no podía distinguir en la com- R e c o r d a r es vivir. C o m o solías aquélla, tras lo cual, sintióse completamente aliviado
pleta obscuridad de la habitación. hablar a m i alma, sin t u a m o r desierta, y regresó a Villa Montana, a seguir la vida normal
de antes, interrumpida por quince días de martirio;
Había oído decir el negro que todos los perros de h a z q u e r e v i v a n los p a s a d o s días, el ¡calla! el mayor de todos.
Villa Montana fueron llevados muy lejos de allí para haz que reviva la esperanza muerta.
que no interrumpieran con sus ladridos ei silencio ¡Solo! . . . Lejos d e ti. . . . ¡ M a r t i r i o
impuesto por el médico con motivo de la graí'C en- horrible!
fermedad que padecía la señora, siendo esa la princi- LOS AOAENTOS /AÁS I^ELICES
H o y , al p e r d e r t u a m o r , t o d o l o p i e r d o ,
pal impulsiva razón que tuvo para saltar las tapias,
introducirse en la casa y arrebatar lo que las cir- i Q u i é n hiciera p o s i b l e lo i m p o s i b l e Por n A N U E L A nATEOS
y quién hiciera eterno m i recuerdo!
cunstancias le permitiesen, en una muy probable
impunidad, l'or eso no se daba cuenta de la acome-
tida de Leal, tan inesperada, y su pánico era inmenso
¡ Y a estás aquí! M i corazón te siente,
y a o i g o el r u i d o q u e f o r m a l ) , t u s p i s a d a s , , , ,
S I LA curiosidad nos lleva a pensar algunos ins-
tantes sobre cuáles fueron los momentos más fe-
lices de nuestra vida, tres conclusiones previas inter-
vislumbrando poderes imaginarios, supersticiones in~ P a r e c e envuelta t u m a r m ó r e a frente ceptarán el i)aso de la idea, cuales son: que hemos
censatas, fantasías negras como su cuerpo y coino e n la' l u z d e l a s t i b i a s a l b o r a d a s . g;ozado muy pocos, que pasaron rápidamente, y que
su alma. D e ia v i d a en la s e n d a borrascosa no nos costaron ni esfuerzo ni dinero el disfrutarlos.
Al caer al suelo se arrojó Leal encima, y los dedos mi p l a n t a siempre seguirá tu huella: De mí sé decir que uno de los momentos más cli-
de las encrespadas manos del negro C|uedaron enma- s o m o s p e r f u m e s d e u n a m i s m a rosa, chosoH de rai vida lo pasé contemplando una puesta
rañados con la espesa melena del perro. Allí murió de sol, cuya belleza no pude comparar con ninguna
s o m o s fulgores d e u n a mism.a estrella.
el terror supersticioso del asaltante. Bien sabía otra de las infinitas que llevaba conocidas; fué en
éste que, con el ruido producido por la caída de la 1 N o huyas, visión! E n tu sonrisa veo compañía de una antigua y querida amiga a quien
mesa y la rotura de la lámpara, así como por los t u a r d i e n t e a m o r , , . , l a s i j p l i c a . . , , el no había visto en muchos años. Sagra<!(> momento de
grito-i que le arrancó el dolor de las heridas, no que- reproche. mi existencia que vinculó en Dios mi cuerpo y mi alnia.
daría un solo habitante de la Villa sin estar apercibido E n t u s p u p i l a s , q u e e n c e n d i ó el d e s e o , Y asi piKliéramos ir entresacando todos los momen-
y despierto; pero ai.;n le quedaba tiempo para escapar p a r p a d e a la l u z . . . , d u e r m e la noche, tos de felicidad que archivan, nuestros cerebros, para
si lograba deshacerse de aquel monstruo del silencio i N o huyas, visión! E n dulces embelesos, verlos asociados a casos y cosas C|ue se ofrecen gratis
que le había caído encima; y vacilante sobre sus pies, u n i d o a tí con invisibles lazos, porque no hay riqueza bastante en el mundo para
habiendo podido rechazar un nuevo ataque, hirió a q u i e r o e n m i b o c a el f u e g o d e t u s b e s o s comprarlas; tales casos y cosas, como por ejemplo:
su adversario con el cuchillo que todavía conservaba regresar al seno de la familia desiiués de una larga y
y e n m i p e c h o el c a l o r d e t u s a b r a z o s ,
en sus crispados dedos. accidentada ausencia, esperar a un ser querido, con-
Para un perro como Leal, que tiene algo de las I Canta I El dolor al corazón avanza solar a un desgraciado, sostener una conversación
propiedades de los lobos, no era extraño que buscase y q u i e r o oir t u s n o t a s v i r g i n a l e s , intima, aconsejar con éxito, una sorpresa agradable,
el sitio más conveniente para hacer presa y, en mo- t r i s t e s c o m o el a m o r s i n e s p e r a n z a s , la llegada de u n hijo, una sencilla merienda en el
mento oportuno, lo cambiara por otro mejor, pudiendo bellas c o m o las n o c h e s tropicales. campo, . . ,
morder una docena de veces, en menos de diez se- ¡ C a n t a ! . . . T u v o z a m i s oídos llega A los que nunca pensaron sobre ello les lie oído
gundos y en más de diez distintas partes del cuerpo r e m e d a n d o en cadencia arrulla d o r a decir con mucha frecuencia: "Si yo tuviera bastante
de la persona agredida. Esta propiedad distintiva las vibraciones d e la lira griega dinero haría feliz a varias personas que conozco lo
de los perros de su raza fué la suerte de Leal; de otro merecen". Y siempre les repliqué de igual manera;
y el d u l c e r i t m o d e l a g u z l a m o r a .
modo hubiera muerto a manos <lel enfurecido negrazo " ¿ P o r qué no t r a t a r de hacerlos felices sin poseer
que no cesaba de dirigirle tremendos mandobles. T ú siempre p a r a mí serás consuelo
esas riquezas?" Nadie en el mundo puede hacerme
Un biilldog o un hnllierriar, al atacar a un hombre, y de mi frente a p a r t a r á s las sombras. sentir la misma felicidad que inundó mi corazón a
busca un mordisco seguro, y cuando lo afirma no H a c e s b r o t a r estrellas en m i cielo la vista de una mesita de pino basto, pintada con
hay fuerzas humanas que se lo hagan soltar; puede c o m o d e iíores m i c a m i n o alfombras. almazarrón, y por tapete un viejo papel de pai'ed,
cortársele la cabeza antes que lo suelte, resultando que me regalaron mis pobres padres un día de mi
que están a merced de cualquier brazo armado que i Huiste y a del corazón, m e n t i r a ! santo; nada ni nadie podrá hacerme sentir aquel
mantenga ia frialdad bastante para buscarle el corazón, D e tu paso ante mí no quedan rastros. temblor de alegría que recorrió mi cuerpo al tomarme
l-eal no aguardó a que el negro le buscase el cora- H u y e s en t a n t o q u e la t a r d e espira, de la mano una bondadosa señora para llevarme a
zón. Al movimiento del brazo, su instinto animal m i e n t r a s l a n o c h e se c o r o n a d e a s t r o s . su casa y enseñarme su gabinete, que yo'creí mansión
de conservación hizo que soltara la presa del hombro de la más refinada suntuosidad, aun.que sólo era
E n !a s e l v a p l e g ó la ñ o r s u b r o c h e ,
y se agarrara a la muñeca armada, consiguiendo la una modesta vivienda.
caída del cuchillo al suelo, si bien no pudo evitar la luna irradia e n la extensión vacía, Con el trascurso de los años fui feliz en la placidez
que le cortara un buen mechón de pelos y parte de i E s h o r a d e soñar ! . . . i C a y ó la n o c h e de mi hogar junto a mis seres más c|ueridos. Asistí
la piel, poco más de un arañazo. Esto lo acabó a u r o r a d e t u a l m a y d e la m í a ! a costosos banquetes, viajé nmcho, obtuve honores
de enfurecer, y con su bocazíi de fiera echando es- y triunfos p e r s ^ a l e s ; pero las horas que más felici-
pumarajos, abarcó la nmñeca del negro, no soltándola dad me proporcionaron están enlazadas con un paseo
hasta arrancarle toda la carne y dejarle el hueso í>,. ' por el monte, una lectura en noche invernal al amor
al descubierto, desde la mano al codo. Ayuntamiento de Madrid
^'¡i de la lumbre, una sonrisa a un pobre, una caricia a
Volvió a rodar el negro por "el suelo, y a medida un animal. . , .
Página 12
- ^

t T ^ REPÁRENSE E n F . preparamos una


' L ^ para montar! operación un tanto penosa:
I • ¡ A . . , caballo! una marcha de noche y
Con los albO- construcción de un puente
resde una mañana de otoño sobre el rio Z. sin más luz
salimos en dirección a B. que los primeros albores
primer pueblo en que se del amanecer. Hemos de
ha de pernoclar. Antes pasar por un camino aban-
que nosotros salió el carro donado desde hace muchos
con las ollas para condi- años. H a y qiuen asegura
mentar la comida de la que está intransitable.
tropa. El oficial aposenta- Preguntamos a personas
dor se adelantó al trote conocedoras del país
largo para disponer los —^Diga u s t e d , b u e n
alojamientos. A los cinco hombre, i usted conoce el
kilómetros hacemos alto camino que va al rio 2.1
para apretar cinchas y —Ya lo creo, como que
revistar si todo está como voy y vengo por él, a pie,
es debid J. dos o tros veces cada
Continuamos la marcha. semana.
Atravesamos algunos case- —¿Y Eu qué estado se
ríos sin detenernos. Es encuentra?
motivo de sabrosos comen- — M u y malo; no se les
tarios este letrero sobre la ocurra a ustedes meterse
puerta de un ventorro; en él con esos carros que
" i D ó n d e vais tan de pri- llevan, porque volcarán;
sa?" Este ano hemos está imposible.
visto en los pueblos letre- E n el pueblo hay un
ros tan memorables como tabernero que también nos
este: " P a r a d o r Heconó- podrá informar. Vamos
m i c o " en el que pudo en su busca.
economizarse una hache —¿Qué tal está el ca-
mayúscula. Y este otro m i n o q u e c o n d u c e al
de encantos gedcónicos: río Z. ?
"Se blanquean habita- —Muy bueno.
ciones a domicilio." —Si nos han dicho que
Ya estamos a la vista está im¡)osible.
de B. El oficial aposenta- —No hagan ustedes
dor sale a recibirnos. Los caso; está como un salón
chiquillos del pueblo nos de baile.
esperan a la entrada. El Esto es lo qtre se saca
alcalde, secretario y otras en limpio cuando se pre-
personalidades vienen a gunta a las gentes de los
ofrecerse. El cabo de la pueblos. Emprendemos el
Guardia Civil, correcto, discutido camino a las
. . respetuoso y de indumentaria impecable, se pone a las hasta cementerio para los perros. Una mansión de hadas. tres <ie la madrugada. Siempre que se camina de noche
órdenes del Jefe del Regimiento. Los vecinos aceptan Voy a ver el pueblo. E n t r o en la posada con excusa los soldados montados cantan. A trancas y a barrancas
gustosos los alojados que les corresponden. Hay alguna de escribir una carta. Digo "con excusa" porque siento llegamos donde nos proponíamos. Amanece, Un oficial
excepción: un oficial viene a decir al alcalde que no le un gran atractivo por las posadas; e::tre su vetusta y dentro dé un pequeño bote plegable sondea y dibuja el
quieren admitir donde su boleta de alojamiento indica. destartalada arquitectura me figuro ver fiotar una come- perfil del río. Se empieza el tendido de un puente de
Motivo: el amo de la casa está ausente y a su esposa no dia, una novela que he de escribir algún día. Me propor- ciento veinte metros. Y aquí se repite lo que en toda
le parece prudente, en tales circunstancias, albergar a cionan tintero y pluma. No hay papel. Una jovcncita operación análoga: por lejos que estemos de poblado,
un oficial joven y bien parecido. Se toma en consideración bastante linda, pobremente vestida, calzada con alparga- por intempestiva que sea la hora, siempre tenemos especta-
y se envta al oficial a otra casa- donde el esposo esté tas, y que tomo ])or iiija del posadero, se me ofrece para dores; hombres y mujeres del campo, chicuelos y algunas
presente. ir en busca de papel, sobre y sello y, terminada la carta, señoras que llegan en automóvil. I Cómo se han enterado ?
Comemos en un café cuyo dueño, por lo que allí se corre a echarla al correo. Un hombre como de cuarenta Replegamos el puente en cuarenta minutos y cargamos el
observa, es un decidido protector de las moscas. Viene años, de chaqueta, boina y alpargatas está sentado en un material en otros cuarenta. Al ver la precisión con que
a servirnos a la mesa una gallarda moza de aspecto ciuda- poyo de mamposlería. Mientras escribí la carta no apartó trabajan los soldados, un mozo de aspecto rudo, dice:
dano más que puebluno; de ojos rasgados y sombreados la vista de mí, y cuchicheó con la joven. Ahora me mira de buena gana me iba con ustedes. Cuando rompemos
con carboncillo, cara empolvada, labios pintados y ex- sonriente y me dice: Don Pablo; nosotros representamos la marcha hacia la villa de G, una vieja se me queda
quisitamente perfumados. Su presencia produce en la muchas comedias de usted. mirando y exclama: jQué maja es la tropa!
oficialidad el efecto de un " j A l t o ! ¿Quién v i v e ? " A los —¿Aquí en esta posada?
postres se franquea y declara que es de Madrid propio; —En todas partes. Yo soy el director de una pequeña A L atardecer de un sábado llegamos a G. villa poética,
que fué cupletista conocida con el sobrenombre de La compañía dramática formada por mi mujer y mi hija, X~\. risueña, circundada casi del todo por el río Z, adornada
Bella J.; perdió ia voz y dio con sus huesos en el café esa joven que ha ido a echar la carta; hoy queríamos dar de alamedas y ubérrima campiña. Figuró nmcho en
de este pueblo. una fimción en honor d e usted, pero no puede ser porque tiempos del feudalismo. Aun queda en el culmen de ele-

lí A la mañana siguiente salimos para C. villa en que se hace viento. vado cerro un castillo de esbeltas torres, parte de una
nos dispensa un recibimiento entusiasta y cariñoso. Sus —¿Y qué tiene ^ u e ver el viento con la función? muralla defensiva y casas señoriales con blasones sobre
buenas gentes se anticipan a disputarse el honor de —Mucho, porque nosotros representamos al aire libre; las muchas puertas, Al día siguiente, domingo, tenemos
llevarse a sus casas a los soldados. El alcalde ha publicado así no tenemos que pagar alquiler de local; en ese carrito misa de tropa en la iglesia mayor. Diez o doce señoritas
un bando de tonos patrióticos en el que da instrucciones que ve usted en el patio llevamos !o necesario para armar elegantemente ataviadas se arrodillan fervorosas cerca
y recomienda que se nos reciba con todo género de con- un tinglado, y en cuanto a los asientos, cada espectador del grupo de oficiales. Estos las esperan a la salida.
sideraciones. Por nuestra llegada ei pueblo está de fiesta se trae una silla de su casa. Ellas desfilan entre sonrientes y ruborosas. A las doce
y las jóvenes lucen g:alas y flores. E n los pueblos no hay Gratifico a la damita joven y bendigo al viento que hay revista de ganado y atalajes en las eras, bastante
que pensar en el descanso: después de comer, las personas me ha evitado la tristeía de ver representar a aquellos lejos del poblado. El sol es abrasador. Las señoritas
de viso nos llevan a ver cuanto de notable hay en el desdichados. vienen paseando y se establecen a la sombra de unos-
lugar; una bomba de incendios que acaba de adquirir Salimos de D . Por la carretera nos los volvemos a árboles. Los oficiales las saludan al pasar. ¡Oh, fuerza
el Ayuntamiento; la escuela en construcción; un molino encontrar; van a pie al lado del carrito tirado por u n de la afinidad electiva! Terminada !a revista, los con-
de aceite con maquinaria a la moderna; algún huerto borriquillo, a debutar a otro pueblo. ductores montan en sus muías. Una se espanta, salta y se
notable; la iglesia y sus ornamentos, etc., etc. E n este Es más de medio día cuando en la plaza de E. se dis- rebota como potro salvaje. El conductor cae al suglo.
pueblo nos enseñaron la imagen de un santo tenido en tribuye la comida a la tropa. Los vapores del condumio Las señoritas se asustan. Un oficial se acerca a ellas a
gran veneración y del cual las gentes de los otros pueblos se esparcen y atraen a buen número de perros que banqi:e- decirle que no se asusten, que no iia sido nada, el con-
comarcanos, para mofarse de los de C. inventaron la tean con las sobras. Lo mismo sucede en la comida de ductor está ileso. Con este motivo traban conversación
guasa siguiente: Cuentan qiie, ¡n illo témpofe, la propie- ia noche. Cuando a la mañana siguiente salimos del los oficiales y las señoritas. Uno las pregunta como se
dad de aquella imagen fué disputada por los de otro pueblo, nos siguen varios perros. Esto nos ocurre al llaman. Ellas titubean, se miran y ríen. Decir sus
pueblo; a punto estaban éstos de ganar el pleito y llevarse salir de todos los pueblos. No se trata de perros ham- nombres les parece demasiado atreviniiento. De pronto,
al santo, cuando el cura párroco de C, subió al pulpito brientos que en nosotros vean su pitanza asegurada. Es la de más edad y menos agradecida dice en un arranque:
y señalando al santo, al que precisamente le había colocado una inexplicable atracción que sienten por la tropa; Miren ustedes; ésta se llama Julia; ésta, Mercedes—empezó
una maleta en la mano, dijo a sus feligreses: " no consintáis prueba de ello es que del pueblo E. salieron varios perros por las dos más lindas—y así sucesivamente las va indi-
que nuestro santo se marche de este pueblo; miradle, bien, entre ellos, un precioso setter y u n galgo señoril; cando y nombrando a todas, y termina diciendo: y una
ya está a punto de emprender el viaje". Desde entonces, este último fué reintegrado a su casa por el dueño que servidora, Rafaela, pero yo voy para monja. Esta frase,
la gente socarrona de ios pueblos cercanos llama a esta vino a buscarlo en automóvil; a los demás se les alejó a dicha con delicioso retintín, quería expresar: Si me atrevo
imagen El Sanio de la Maleta. Pero, ¡ a y ! del que tal pedradas hasta perderlos de vista, pero el setter estaba a declarar mí nombre no es porque tenga deseos de novio
diga si lo oye alguno del pueblo de C. decidido a ingresar en el Ejército: estábamos a punto de como mis compañeras. Despités nos hacen saber que
cenar en el pueblo F . cuando noté un lametón en mi por las tardes tienen costumbre de ir a la estación a ver

I OS oficiales han sido invitados a bailar en casa de


_j unos señores, al son de un gramófono, hasta las dos
de ¡a madrugada. Se toca diana a las cuatro. E s t e
mano. Era el tal perro que había seguido nuestras huellas.
^ A h , tunante, has abandonado a tu a m o ! , ^ e dije.
Como si coniprendiera mi recriminación se agazapó y
pasar los trenes y a pasear por el andén. Por la tarde,
mientras los soldados bailan en la plaza al son di: duizaima
y tamboril, las señoritas pasean por el andén de la estación
régimen de vida se sucede de continuo. Cuándo duermen arrastró hasta debajo de mi asiento. De allí le sacaron de dos en dos acompaña<ias por dos oficiales. Uno d e
los oficiales no lo sé. los oficiales a los que tantas caricias y zalamerías hizo estos grupos son Julia y Mercedes flanqueadas por los
Salimos para otro pueblo. A un pastor le pregunto: que determinaron protegerle, comprarle espléndido collar tenientes H. y S, De la estación van al casino donde se
¿Cuánto falta para llegar a D.? y me responde: Cuatro y darle nombre: El Morrocotudo. Desde entonces, como improvisa un baile. A la hora de la cena faltan en ia
kilómetros, pero yendo de prisa se puede ir en tres. todos los perros que se encariñan.con la tropa, su puesto mesa de la fonda los tenientes H. y S. Cuando nos retira-
E n D. la oficialidad es alojada en una espléndida quinta
de recreo propiedad del Conde de X X X. Hermosa
Ayuntamiento de Madrid
en formación y en marchas es junto.a la banda de trompe-
tas y no abandona el cuartel más Que cuando sale eí
mos a dormir aún no han sido habidos. La noche es plá-
cida. Mi imaginación los presiente en sendas callejas,
finca. Parque, jardines, caballerizas, cochera, de todo. Regimiento. envueltos en sombra y hablando a través de la reja.
- * -
/^'-'.^^^

4.
ILUSTRACIONES D E HARVEY D U N N

L
E había visto muchas veces, rodeado de chiquillos, primavera, sedienta ésta de verdores, hallábase
en las bocacalles y plazuelas de varios pueblos sustituida por la armoniosa placidez de los colores,
i andaluces, y siempre me produjo la misma extraña por la suavidad de los tonos otoñales. Mi ánimo
emoción repulsiva; siempre rehuí el escuchar parecía contagiado con el paisaje, y sentíame, no
las dolientes notas de su vieja flauta, evocadoras de ardoroso, inquieto, vivaz y alegre como en la prima-
tristezas infinitas. Mis veinticinco años buscaban sólo vera; más bien reflexivo, calmoso, pensador.
alegrías, notas vibrantes y ruidosas, fuertes coloridos, ¿Contribuyó, quizá, aparte de la estación cadente.
las vivas emociones del placer. Por eso aquella cabcia !a trascendencia del paso que iba a dar, jugándome
enmarañaday nublosa, casi blanca; aquellos ojos hundidos, en él la dicha de toda mi vida? No lo creo, ni
dulces y penetrantes; aquella frente despejada, acusando nunca lo creeré, pues era muy firme la confianza
al genio, me imponía más temor que atracción: y las llo- que me inspiraba aquella criatura angelical, a quien
rantes notas de su vieja flauta penetraban punzantes en había conocido desde niña.
mi cerebro, amargando los pensamientos de mis locas La ceremonia religiosa estaba fijada para las once
esperanzas de reir. Y huía, en ocasiones hasta del pueblo de la mañana del día veinticuatro, conmemoración Hacia nosorEOs 5e ¡icercaba el anciano,
mirando con i\]eT& n In inmensidad
donde el üautista se encontrara, por no tropezarme más d e las Mercedes de Nuestra Señora. La noche del ocíano para el que locaba.
con aquel fantasma del dolor, cuyos ecos cadenciosos me precedente la pasamos con los últimos preparativos,
seguían para repercutir en mis sueños durante varias detalles y recomendaciones, hasta bastante tarde,
noches consecutivas. sintiéndonos anhelantes, nerviosos, poco comuni-
Mi vida había sido hasta entonces un vergel ideal donde cativos; el alma en suspenso, el cerebro en suspenso, sólo el Esta pregunta no ha cesado de bullir en mi cerebro,
las flores no tuvieron espinas y donde los frutos no co- corazón latiendo con violsncia. Y mi sueño fué intranquilo: influyendo grandemente en mi vida, en mi carácter, en
nocieron las picaduras d é l o s gusanos; sólo fragancias y me desperté varias veces aturdido, sin conciencia ni idea mis gustos y en mis aficiones. E n el asilo me enseñaron
sabores paradisíacos habían llegado a mis sentidos: vida clara determinada. Al clarear el día salté del lecho, en las primeras letras y las primeras nociones de música,
de ensueños entre mis amantísimos padres, mis cariñosos impulso involuntario, y me vestí, encaminándome a la saliendo de allí a los catorce años para cornetín de órdenes
hermanos, mis amenos libros y la más adorable de las playa como a u t ó m a t a llevado por fuerza misteriosa, por la afecto a u n regimiento d e infantería que no tardó en em-
criaturas, una niña angelical que conocía desde los doce misma que tenía en suspenso las facultades del alma. barcar para África con las primeras divisiones expedi-
años y a quien a m a b a con todos los ardores d t mi corazón: Miré al mar, a las olas, al cielo; y pretendí escuchar tos cionarias. Mi vida en campaña no logró enducerer mi
por ella y para ella me lancé al mundo real, lleno de susurros y oir las cadencias matutinas, t a n t o como ver corazón, aunque fueron sin cuento las privaciones que
nobles ambiciones, de entusiasmo supremo, de esperanzas los primeros destellos del astro rey besando la plateada pasé y los horrores que tuve que presenciar; como tampoco
risueñas; y todo cuanto se oponía a la fe de mis rientes superficie del océano. Pero a mis ojos y a mía oídos sólo las duras alternativas que siguieron a mi desembarco' en
convicciones era dardo envenenado que emponzoñaba mí llegaron los rasgos más salientes del viejo de la flauta, su Cádiz, después de abandonar el ejército; baste decirles
eüistencia, siguiera fuese por algunas horas. De ahí cabeza enmarañada y nublosa, casi blanca, y las notas que pedí limosnas, serví de mozo de cuerdas, fui mozo de
el que huyera de la miseria, del dolor, de las lamentaciones: llorantes de sus canciones favoritas. De repente desperté una taberna y, al cabo de cuatro azarosos años, entré a
luz y calor, sonrisas y amores eran mis ansias y tras ellas del letargo por un estremecimiento intensísimo: era muy servir en casa de un notable artista, donde más que
tan sólo caminaba. entrada la mañana y corrí presuroso hacia el hotel, donde criado fui protegido, amigo, i^ompnñero: allí me eduqué
¿Cuánto duró esa vida? A juzgar en el pasado, en los impaciente, casi alarmado me esperaba mi futuro padrino, y me refiné, allí desperté a las dulzuras de la música,
días que la viví, fué un soplo largo, muy largo; soplo el hermano de ella y jefe de la familia a falta de padre, triste como mi alma, como las experiencias de mi vida;
que no encontraba el fin de su carrera, etérea: a juzgar en fallecido éste años atrás. Y a la hora oportuna se celebró allí aprendí muchas de las miserias del mundo en batalla
el presente, fué un soplo corto, cortísimo, un juntar y la boda y horas más tarde tomábamos el tren para Madrid, constante con los sentimientos nobles y generosos de
abrir de labios rápido: cinco años, desde los veinticinco para regresar tres meses después con el alma en los mi protector. . . . "
a los treinta, en que me casé. labios y el pensamiento en Dios; mi esposa se moría, la Por las rugosas facciones del anciano resbalaron algunas
La separación provisional que nos impusieron las cir- ciencia había agotado todos sus recursos; sólo la voluntad lágrimas que no se apresuró a enjugar, no le avergonzaban.
cunstancias no logró aminorar el amor que"nos teníamos de Dios podría hacer el milagro, ayudada por el calor Su alma volaba en aquel instante por las remotas regiones
jurado. Ella en el sur de España, yo en el norte, raro maternal y la dulzura del clima andaluz. d e lo infinito, buscando la imagen de sus recuerdos, y su
fué el día que dejamos de comunicarnos nuestras bellas fisonomía fué cambiando paulatinamente hasta vérsela
ilusiones y nuestras risueñas esperanzas. Y así por
cinco años, hasta mayo de i8.. en q u e fui a pedir su mano,
encontrándola más cariñosa, más exagerada, más estre-
I OS efectos del cambio se hicieron notar muy rápida-
_j mente; a los pocos días tenía recuperadas las bastan-
tes fuerzas para dar pequeños paseos por la playa y por
sublimizada con las inspiraciones beatificas de los mártires
cristianos. Entonces vino a mi memoria la repulsión que
siempre me hizo huir del viejo de la flauta; y sentí re-
mosa. más llena de ilusiones y más confiada en un porvenir el campo, sitios de su predilección. Las calles y los parques mordimientos, y acusé a la irreflexión de la juventud,
de dichas y v e n t u r a s ; pero triste a causa de su delicada la aburrían, el ruido y las personas la molestaban; sólo la q u e sólo ansia la mueca d e la risa, no la verdadera alegría
salud. placidez de la naturaleza alegraba sus facciones. Una de que radica en los goces del alma.
aquellas mañanas incomparables, sentados en la arena,

U XA de aquellas mañanas primaverales salí del hotel


muy temprano, dirigiéndome a la playa en busca del
perfume del alma que embriagaba a mis sentidos. Sonreían
casi besándonos los pies las inquietas olas, no menos
cadenciosas que en la primavera, ni menos poéticas que
en el otoño, escuchamos las tristes notas de la vieja flauta
P ASADOS esos momentos d e emoción indescriptible,
reanudó el anciano su interrumpida historia, contándo-
nos el amor que su protector dedicaba a los pobres pesca-
las acariciantes olas al avanzar magestuosas sobre la dorada q u e t a n t o me impresionaron siempre. • Hacia nosotros se dores, entre quienes se pasaba las horas más alegres y
arena; sonreía el paisaje al recibir el primer rayo do sol; son- acercaba el anciano de la cabeza enmarañada y nublosa, fellcesdesu vida, enseñando a los niños y aconsejando a los
reía el cielo viendo reflejada la brillantez de su azul purísimo casi blanca, ageno de nuestra presencia, mirando con mayores, terminando siempre la visita con los más dulces
en las reposadas aguas; y sonreía mi alma contemplando fíjeia a la inmensidad del océano, para quien tocaba, como acordes de su flauta que él le indicaba tocar. Cuando a
tanto esplendor, t a n t a grandeza, t a n t a poesía y sonrisas si quisiera arrancarle el secreto de su mágico concierto la muerte de su protector se vio sin amparo, lo buscó y
tantas. En ello, avanzó hacia la playa una mujer del para traducirlo en notas suspirantes de amor dulcísimo; encontró entre los pescadores, salvo los meses de invierno 9
pueblo llevando, bajo el brazo derecho, la típica canasta en sus facciones retratada la inspiración del genio. Lo que salía con su flauta a recorrer los pueblos andaluces.
para transportar el pescado, y, de la mano, un muchachuelo contemplé estasiado mientras se acercaba y en impulso " Y a hace años que no me aparto de aquí, desde la
de catorce a quince años: un cerrillo de arena la ocultó extraño, misterioso, sabiendo la impresión que siempre muerte de mi esposa, ante cuya tumba rezo y toco todos
bien pronto de mi visla, y ya estaba yo para olvidar me produjo, repulsiva, le invité a sentarse a nuestro lado los días, viniendo luego a la playa a esconderme entre las
aquella pequeña interrupción de mi éxtasis contemplativo, y contarnos sus emociones. . . . rocas y aspirar las grandezas del Altísimo, sin que nadie
cuando empezó a destacarse su figura del blanco plata del " N o conocí a mis padres ni nadie ha podido darme interrumpa mis reflexiones, las reflexiones de un pobre
horizonte, en actitud de llamada a una tercera persona, a explicación de mis tres primeros años; a esa edad me artista que el mundo no puede comprender."
quien las rocas no me dejaban ver. Distintamente llegaron recogieron a la puerta de un asilo, envuelto en un paño Y sin volver la cabeza, ,sin pronunciar una frase de des-
a mis oídos, "Agüelito, agüelitoooo," que el niño acrecen- blanco vulgar, profundamente dormido, ingresando en pedida, sin notar la emoción que había despertado en
t a b a uniendo las manos en forma de bocina. Y respondien- el asilo con tantos otros abandonados. ¿Soy el hijo de un nuestros corazones, se alejó de nosotros tocando su
do a tal llamada se levantó de entre las rocas la cabeza simple obrero o la imperdonable falta de un aristócrata? barcarola favorita.
enmarañada y nublosa, casi blanca, del viejo de la flauta. No volvimos a verle en los siguientes quince días,
No quise ver más, temiendo llegaran a mis oídos los lamen- aunque ni uno solo faltamos de ir a la playa. ¿Qué
t o s de su música llorona con el lejano susurro del mar y había sido del viejo de la flauta? preguntó mi señora a
con la cadencia de las cercanas olas; roto e! encanto uno de los asiduos pescadores que solía saludarnos todas
poético del paisaje, corrí de allí y me interné en la población. las mañanas.
Transcurrieron los días y los meses y volví al lado de mi —^Está en cama, señorita, con una especie de delirio
amada para consumar nuestras esperanzas. Era a media- tranquilo, dulce como las notas de su flauta y triste como
dos del mes de septiembre, cuando la brillantez de !a la grandeza del sentimiento humanitario. En sus tran-
quilas peroraciones, la
mayor parte de las cuales
no co ni prende Unos, re-
pite la historia de su
vida y llora o ríe, pero
sin lágrimas ni risa:
•a^^KÍSSíSaiefSl sus facciones se contraen
con un dolor invisible;
después csmbia por la
más espantosa mueca de risa y prorrumpe: i Mísera
humanidad! que vas pasando por el mundo sin compren-

í-.'
Ayuntamiento de Madrid der las bellezas que le animan, creyendo que el dolor es
tristeza y el reir es alegría; yo lloro cuando gozo, tú ríes
cuando sufres; por eso tu risa es sólo la mueca de la risa.
Pígíno 14
L ROSAL DE /^wiioír^
Precioso Tomo de Versos para /Mujeres
Por J o s é de J. Esteves (Fuerlorriqueño)

4 i, Divagaciones Románticas
I
A un Pensamiento Viudez Temprana
E n la serenidad de tus pupilas
¿De dónde llegas, Pensamiento, Hay algo de las tardes aldeanas: Has enviudado demasiado joven,
Que eti la dulzura azul del viento Unas dulzuras hondas y tranquilas Y, aunque d e negro t u s encantos vistes
Me has parecido una canción? E n unas vaguedades muy lejanas, . . . Rabias porque los ritmos de ñethoven
( E n qué armoniosas lejanías Suelen sacarte de t u s horas tristes.
Supiste las melancolías No sé qué ingenuo niisLii^isnio hilas
De mi hechiítado corazón? Ni qué emoción de irrealidad devanas E n ser sumisa a tu dolor t e empeñas
Cuando, bajo las cejas, escintilas Y ni saber de distracciones quieres,
T ú no has salido de mi mente. . . . Esas fulguraciones ultra-humanas.
T ú no has llegado de repente Pero entre ratos, sin quererlo, sueñas
Como una ráfaga de paz. Siempre que a ll, para adorarte, llego, Con los endemoniados alfileres. . , .
¡Oh Pensamiento que has venido!, Con entornar los párpados, alteras
¿De qué alma hermana has evadido La intención amorosa de mi ruego. . . . Se te sube la sangre a las mejillas.
El suave y místico solaz? Avergonzada de! fugaz pecado,
Que, muertas t u s pupilas hechiceras, Y en el reclinatorio, de rodillas,
I
Me induce a gracia de piedades luego " T e pones a rezar por el finado.
Yo estaba triste esta mañana,
i La asfisiada torcaz de tus ojeras!
Y, al acercarme a la ventana
Buscando olvido y distracción. Mas llega un trino del jardín, en eso,
En un cariño de la brisa,— n A través de un temblor de enredadera,
Tal que en un ala de s o n r i s a , ^ Y pasa por tu fronde como un beso
Estuve junto a tí, bajo la grata
Ti! me trajiste una ilusión. Que es una invitación de primavera. . ,
Protección del almendro enflorecido
Aquella noche en que su paz de plata
Era un perfume subjetivo. La luna ungía en el azul dormido. Y entonces la plegaria se te olvida,
Todo enigmático y furtivo, Y hasta el nombre de aquel tu viejo esposo
Como de un sueño vuelto flor, . . . Yo te enseñaba el corazón, ardido, Que se fué (iya era tiempo!) de la vida
Era tu gracia, Pensamiento, ,. A través vivísimo escarlata Cuando estaba reumático y gotoso.
Que fué en. mi ser florecimiento De una frase de amor, que iba a tu oído
De primavera, luz y amor. , . . Con toda su violencia de insensata. Se t e olvida la férvida plegaria. . . .
Y se quedan tus labios entreabiertos
¡Oh pensamiento! ¿De quién vienes? Tú, silenciosamente conmovida . Como aspirando la efusión del aria
Esas dulzuras que retienes Y la sensualidad de mis arrojos Que resucita tus recuerdos muertos. . . .
¿En qué alma fueron resplandor? E n las entrañas de tu amor rendida.
¿Acaso fuiste la alborada Y a la postre del éxtasis lejano
De una alegría, despertada Aun supiste oponer, como de hinojos. Vuelves en ti. de nuevo desolada.
Tras de la noche de un. dolor? Todas las castidades de tu vida Porque bajo los opios de un arcano
¡Que se volvieron súplica en t u s ojos! . . . Sientes llena de auroras tu mirada.
¿Acaso fuiste la suprema
Fulguración, — que alumbra y quema,— ni Una crisis nerviosa te hace presa
De algún artístico ideal? " H e de ser t u y a " , — e n el papel decía. . Y un nudo de sollozos te sofoca
¿O el rompimiento de un misterio Y fué tu mano blanca de princesa Mientras de tus pupilas de turquesa
Que mantuviera en cautiverio La que sembrara esa floral promesa Dos perlas bajan a buscar tu boca.
A un alma triste y virginal? E n la ardiente aridez del alma mía.
T e enjugas con la orilla del pañuelo
DI. Pensamiento, ¿acaso h?s sido I Con qué beso larguísimo aun me besa Y, después, le levantas bruscamente
Trino de un ave que haee nido, La ilusión que me diste en aquel día! Porque añoras los mimos de un consuelo
Salto al azul de un surtidor, Si abarca a un alma una expresión, diría
Beso de espuma de una ola, Y te arde mucho la sedosa frente. . . .
¡Que el alma tuya me mandaste en ésa! .
O de rocío en la corola
De la princesa de una flor? . . . En busca de aire vas a la ventana
Después que con asomos de arrogancia
Pusiste en otra senda tu albedrío, Y al bajarle la dócil celosía,
Mientras de gozo aquí, en el alma, Un oblicuo fulgor de la m a ñ a n a
¡ Quién sabe si, al pasar al lado mío.
Y la amargura se me ensalma, Envuelve Lu enlutada lozanía.
Todo ha cambiado de matiz. . . . Adviertes a través de tu inconstancia
Si miro al cielo, i cuánta risa! Cómo pierde la flor, con lu desvío, Aunque no quieres, con furtiva ojeada
Si miro al campo, i se improvisa Su pompa y su color y su fragancia! . . . Miras del limpio Azul los esplendores,
Como el oriente de un tapiz! . . . Y se te va un puquilo la mirada
IV Por unos maceteros en que hay flores. . . .
Y tú me infundes. Pensamiento,
Infantilismos de contento; Porque he notado que, al pasar, inclinas ¡Son ios ojos al fin tan noveleros! . . .
En actitud romántica, la trente ¿Quién lo puede evitar? ¡No te obedecen!
Vago regreso a la niñez. . . .
Y me miras después furtivamente Saben de su prosapia de luceros
Ganas de besos; de ternuras,
Como si hubiera en mi semblante espinas. Y sueñan con la altura en que florecen. . .
Y repentinas travesuras
De transparente candidez. . . ' . Quizás, al verme, tu memoria siente
Que pasan las palabras peregrinas ¿A qué los quieres torturar con llantos
Contigo a solas, todo es bueno; De tu promesa dulce, por mi mente, Si es temprano en tu vida todavía - ._ • ;
Todo esti'i plácido y sereno Como un rayo lunar por unas ruinas. . . .. Si tu alma juvenil, rosa de encantos.
Como un remanso de piedad. Aun no puede exhalar melancolía? . . .
¡Oh Pensamiento! ¡no te v a y a s ! Entonces—pobre tórtola en azoro—
¡Sé siempre ola de mis playas Hay estremecimientos convulsivos Así muy vagamente lo presumes,
En mi viviente inmensidad! . . . Bajo los arcos de t u s cejas <le oro. . . . Pero tú quieres ser viuda-modelo
Y cierras t u emoción a los perfumes
Y si es verdad que rae has llegado Y aun tus ojos culpables y furtivos Que parecen de acuerdo con el cielo. . . .
De alguien que lejos de mi lado ¡ Cuánto logran de mí, que los adoro
Vive soñando, como yo. Porque son siempre ¡siempre! sugestivos! , T e quieres convencer de que padeces
Que pueda ser de una doncella Y dejas de improviso la ventana
Para adorarla y ser con ella V A fin de comprobar tus palideces
b? i Como ella nunca lo soñó! . . . E n la paz de una luna veneciana.
Bríndale a otro lo q u e no me diste. . . .
¡La gloria de tu carne rota en besos I . . .
Y entonces un mohín ha contraído
El milagro de tu risa De tus panales cuanta miel existe,
T u boca, ai ver en inconsciente ojeo.
¡ Dásela en una hora de embelesos 1 . . , .
Se desgranó tu risa en el ambiente Sin una sola blonda tu vestido
Con la clara dulzura de un preludio, Si en tu palabra su placer consiste, Y tu peinado demasiado feo. , . ,
Y el dolor que sin é;iÍto repudio ¡Suelta los ritmos en tus labios presos! . . .
Abandonó mi alma de repente. Y si tu seriedad le pone triste,
¡Ten, por su gusto, a la niñez regresos! . .
Envío
Fué cual si adentro de una selva honda
Penetraran los fuegos de una lumbre ¿Cuándo podrá el alma mía
Y un ave negra, en súbito deslumbre. Sean d'él la delicia de tu boca. Que ahora canta su agonía
Se evadiera chirriando de la fronda. De tu pálida frente, la armonía. Como enantes el juglar
Después de oir tu alegre carcajada. Los helenismos que t u busto evoca . . . . De esta inválida poesía.
Se quedó el aliua rata ilusionada ¡Toda tu eburnescente lozanía! . . . Ver a lo lejos brillar
De su clara dulzura cristalina D'él . . . hasta el rizo de tu crencha loca, En una hermosa mañana,
Como se queda un otoñal paisaje Pero la lumbre de tus ojos . . . i mia I . El celeste resplandor
Después que el sol le barre con su traje De su estrella, en la ventana
La neurastenia gris de la neblina, . . . Del castillo de tu amor . . .

Ayuntamiento de Madrid
X,
Lo que el hombre necesita saber

^/^^-^
Por el

MP
Comercio ^'Víi-^ Industria

P
ASEANDO por la neoyorltina calle 42, una centavos," en letras artísticas y bien claras. a un precio inferior al corriente. En multitud de
de las más transitadas del corazón de esta Antes de una hora se vendieron las dos docenas, periódicos se recordaba a diario que la fecha de la
inmensa urbe, a muy pocos pasos del in- y hubo que preparar más. . . . bonificación expiraba en determinado día, después
comparable Broadway y en plena zona de Pues si esto ocurre con un tan insignificante del cual recobraría la obra su normal costo. Según
todos los grandes espectáculos púbücos, un nuevo y anuncio, ¿qué cuidados no necesitarán los anuncios se iba acercando la fecha de referencia, se llamaba
gigantesco edificio atrajo mi atención. Alzándose de verdadera importancia? H a y que estudiar su más la atención acerca del particular, merced a
por encima de todos los que allí le rodean, el fla- tamaño, su texto, su dibujo, sus colores. Todo ello pomposos reclamos, a fin de suscitar el interés de
mante rascacielos me pareció escapado del barrio es de suma trascendencia. los remisos e inducirlos a realizar la compra de la
de los negocios para asomarse, curiosamente, al Lo principal es, sin duda alguna, sugestionar al obra, haciendo siempre, naturalmente, hincapié
barrio de los placeres. J u n t o al Woolworlh Buiiding lector del anuncio. Pero la ¡dea sugerida no siempre sobre la insólita oportunidad brindada al público.
le hubiera mirado como un rascacielos más. Junto es bastante por sí sola. Es menester reforzarla. Ilustraba el anuncio un telegrama sugestivo, listo
al Times, la airosa torre de Éste, que hasta ahora ¿Cómo?: obligando al lector a que se dé cuenta para firmarlo, cortarlo, y remitirlo a la casa anun-
dominaba en aquellas alturas, quedó muy por de que puede perder la magnifica oportunidad que ciadora; dando a entender, ast, la premura conque
debajo. La nueva gigantesca construcción tiene, se le brinda, si deja de obrar como aconseja el había que proceder si se deseaba aprovechar la
37 pisos, . . . anuncio. Las virtudes que posea e! producto que oportunidad que expiraba en fecha m u y próxima.
Aun no está inaugurada. Me acerqué, no obs- se anuncie hay que enumerarlas punto por punto, a De más está añadir que el éxito más lisonjero
tante, a verla, y pronto supe que se trataba de un fin de que las objeciones latentes o activas que coronó dicha empresÉ..
gigantesco mercado: el "International Exhibít puedan existir en la mente del presunto comprador Teniendo en cuenta que la naturaleza humana es
Buiiding"; esto es, una Exposición Internacional, se vayan esfumando hasta que se disipen por com- esencialmente dinámica, y no estática, el comerciante
permanente, de mercancías de todo el mundo. Los pleto, vencidas por el cúmulo de testimonios favora- debe elaborar sus propagandas de tal suerte que
billones de dólares que, en toda clase de productos, bles puestos de manifiesto. difícilmente encuentre oposición a sus exhortaciones,
pasan por Nueva York, ya cuentan con el mercado eliminando casi todos ¡os obstáculos que se le in-
ideal. E n su Buyers' Club, que ocupa tres pisos
de esta monstruosa casa, se han inscrito más de
doce mil mercaderes, que saben todos los secretos
U N" NOTABLE publicista norteamericano ha
escrito una obra titulada. " M a n e r a s de persua-
dir y convencer", en la que se analiza el proceso
terpongan al paso, para mejor lograr el éxito d e
sus gestiones, que no es otro que provocar la acción.

de las compras y de las ventas, y que dispónense a inental de los lectores de un anuncio, expresando, de T A G E N E R A L I D A D de los hombres de negocios
aprovechar esta novísima institución, creada por modo tan sencillo como admirable, el modo de I j se siente, en verdad, poco inclinada a pensar
la Bush Terminal Company (100 Broad Street, obtener de aquél todas las ventajas que se pudieran en el arte como factor virtual, cuando de las activi-
New York), para ensanchar la esfera de sus negocios. desear. dades mercantiles se t r a t a , sin pensar que para e!
Este mercado, único en su género, cuenta con la Generalmente, ha dicho el aludido publicista, anunciante resulta el sistema sumamente práctico.
más importante Biblioteca Comercial que se conoce, muchas operaciones de venta no llegan a efectuarse Es indiscutible que la idea germinada en la imagina-
un gran audiíorium, diversos salones de con- por el tiempo que se pierde entre el momento en ción del lector de un anuncio, o es contraria al
ferencias, oficinas de información, y, sobre todo, que el lector del anuncio donde se hace Ja propa- objeto que la inspira o induce irresistiblemente a la
con un selectísimo cuerpo de expertos vendedores, ganda del producto que se desea vender se siente acción. Ahora bien, aquella que armonice con los
cuyos servicios están a la disjiosición dc-los asociados. dispuesto a comprarlo, y el momento en que ordena principios fundamentales del arte, ¿por qué ha de
La realización de este "International Exhibit la entrega o el envío del mismo. E n circunstancias perjudicarla? Este es un hecho irrefutable, aunque
Buiiding" no es más que una de tantas consecuen- normales, es indispensable que el comprador de se trate de la imaginación del más prosaico hombre
cias de los admirables métodos comerciales de los una mercancía escriba una carta, la firme y la de negocios. L a Idea placentera es percibida; la
Estados Unidos, de los que todo ciudadano, lo franquee, o vaya personalmente al establecimiento desagradable es rechazada.
mismo las mujeres que los hombres, poseen una. que ¡a anuncia y la adquiera. Pues bien: la ex- Es de gran Importancia la armonía en la con-
exacta noción. El arte de vender no es aquí intui- periencia ha demostrado que disminuyendo el fección de un anuncio, y no lo es menos el uso de los
tivo, sino producto de una larga serie de sustanciosas número de operaciones físicas que se requieren colores. Los oftalmólogos explican como algunos
enseñanzas. Se aprende a vender, como se aprende entre el momento en que se está convencido y colores suelen irritar la vista en las personas sensi-
la ingenicria o la arquitectura. Y de tales enseñan- resuelto a comprar y aquél en que se ordena la bles, y los psicólogos aseguran que aquéllos producen
zas prontamente se deduce que para vender son remisión del producto, pueden efectuarse muchísi- u n efecto análogo sobre la imaginación. Los dis-
imprescindibles dos fundamentales condiciones: mas otras ventas. Si un labriego, por ejemplo, tintos tonos de colores modifican el efecto mental
la del estudio de los procedimientos y la de la recibe una circular que le remite una gran casa de tal suerte que mientras un matiz verde, por
habilidad para anunciar. proveedora, ofreciéndole un extraedor de crema, y ejemplo, resulta agradable a la vista, otro color
ha decidido comprarlo, no es difícil que cambie de puede ocasionar irritación. El gris es sombrío y
A M B O S conocimientos se adquieren en escuelas parecer si ha de verse obligado a escribir una cualquier asociación de ideas que con el mismo se
X i . especiales, que constantemente funcionan, y carta explicando con detalles la clase y precio del forme tiende invariablemente a aumentar ese efecto.
que no suelen faltar en ningún gran comercio. aparato que desea. Y si se resuelve a adquirirlo El rojo es un color vivo, resaltante, y, por lo tanto,
Y, sabido ya lo esencial, sólo se necesita saber por el sistema de pagos a varios plazos, teniendo, perjudicial para la vista; se identifica con la exube-
gastar el dinero en anunciar lo que se quiere vender. como es consiguiente, que designar personas que rancia, la virilidad y el ardor bélico. Los matices
L a famosa casa " P e a r s S. C . " , tiene presupuesta, le garanticen antes de que el objeto le sea remitido, verdes siempre se encuentran asociados, por el
para sus anuncios, la cantidad anual de S5.000.000. este último extremo puede también entorpecer o contrario, a la pasividad y al reposo; y ciertos
Las norteamericanas " U n e e d a Biscuít", " R o y a l demorar la operación de venta. Pero si lee un tonos azules se identifican con las ideas alentadoras,
Balting Powder", " F a i r y S o a p " , "Gold Diist", anuncio que dice; con el espíritu de libertad y con la sinceridad.
"Swift Hams and Bacon", y otras muchas, invier- "Si usted es dueño de su finca y desea llenar Para la forma de construir un anuncio debe
ten anualmente en anunciarse cantidades que oscilan el cupón que se acompaña, colóquelo dentro de tenerse presente que la claridad y concisión de las
entre S500.OOO y Ji.000.000. un sobre y envíenoslo por correo, que a la mayor sentencias contribuye siempre al mejor éxito. Y
Una estadística reciente, basada sobre una minu- brevedad trataremos de remitirle el extrat;dor de como quiera que el propósito que inspira el anuncio
ciosa investigación referente al anuncio y a la crema numero lo, descrito en el presente anuncio." no es otro que el de impresionar al lector acerca
circulación de solamente 39 de las principales re- del servicio que se solicita o del producto que se
vistas mensuales de los Estados Unidos—entre las
que PiCTORiAL R E V I E W ocupa el primer lugar—re-
vela que la circulación llegó a 45 millones de ejem-
E N T O N C E S el éxito coronará el anuncio, toda
vez que las operaciones físicas requeridas se
reducen al mínimun de sencillez, ya que el campe-
pone en venta, e! lenguaje que se emplee debe ser
sencillo y al alcance del mayor número posible de
mentalidades. Pocas palabras y bien expresivas
plares al mes, los cuales, por lo menos, llevaron sino no tiene más que firmar un cupón, con un debe ser la aspiración del ammciante.
sus anuncios a manos de mil doscientos millones de simple lápiz. La tarea de trasmitir la impresión de un anuncio
lectores; con la particularidad de que el costo no La esperanza definida que pueda alentar el al cerebro recae sobre la función ocular; mejor
excedió de $30.000, o sea a razón de las dos milési- anunciante de cualquier artículo especial, constituye, dicho, sobre el órgano físico de la vista. Sí cuando
mas partes de un centavo por lector. no cabe duda, una perspectiva en sumo grado se contempla el panorama que nos rodea desde
La suma pagada por los compradores de esas satisfactoria y provechosa, mucho más, natural- un tren que avanza a gran velocidad, los ojos están
revistas fué de 50 millones de dólares al año, a mente, que una promesa indefinida de futura obligados a forzar su facultad de acción para seguir
cambio de lo cual recibieron 50.000 páginas de acción. La experiencia en estos casos, según el la del cerebro, llegando hasta cansarse del esluerzo
anuncios y 60.000 de texto. Y, en general, puede niismo antes aludido publicista, ha demostrado la que realizan, no menor cansancio suelen producir ' '
calcularse que el 9 0 % de los ingresos de las grandes superioridad del primer extremo, y, en tal virtud, algunos anuncios. La constitución física de los
publicaciones procede de los anuncios. ¿Tendrá aconseja que se trate de provocar la ejecución del ojos les permite llevar a cabo sus funciones fácil-
importancia el anunciarse? acto dentro de un período de tiempo limitado. mente, dentro de ciertos límites; pero solo a costa
Generalmente, se ofrece cierta gran ventaja a d e gran fatiga cuando se sobrepasan ios límites
aquellas personas que adquieran determinados artí-
S [ PARA muestra basta un botón, como se
dice en España, he aquí un pequeño ejemplo,
tomado del natural, y que confirma la importancia
culos dentro de un plazo fijo, y a veces ocurre que
u n presunto comprador sufre el castigo de tener que
marcados. Los ojos, siemjjre alerta, deciden de una
sola ojeada sobro si el t a m a ñ o del tipo de letra y la
extención de la línea, y hasta la composición general
del anuncio. satisfacer una cantidad mayor por e! precio de su del anuncio, son favorables para facilitar y acelerar
E n el escaparate de una sugestiva tienda d e artículo, si no se decidió a obtenerlo antes de trans- el movimiento. Si observan que la longitud de las
productos comestibles, ya condimentados, uno de currido el tiempo señalado para su venta en las líneas es de tal naturaleza que les permite seguirla
los dependientes colocó dos docenas de hermosos indicadas con<liciones favorables. desde el comienzo hasta el fin, realizando un es-
tomates rellenos d e pollo, con el siguiente rótulo: Durante una victoriosa campaña de propaganda fuerzo mínimo, los ojos elegirán esta lectura con
" T o m a t e s estofados. 20 centavos cada uno." hecha por una importante casa comercial norte- preferencia a aquélla que les obligue a girar dentro
Y ni un solo tomate se vendió. Entonces, el americana, púsose a la venta una obra de gran de una órbita demasiado amplia y que demande un
encargado de la tienda cambió el rotulo. Y puso: renombre, fijándose un plazo para que, durante él, gasto considerable de fuerza nerviosa para mante-
" E n s a l a d a de pollo en tomates estofados. 20 tuviera el público la oportunidad de adquirir aquélla nerlos sobre una línea y pasar a la inmediata.
Ayuntamiento de Madrid
Página IG
Artistas Españoles.
i-
^ ^;Ü- •:.i^ 'JA DE LA

Ai. Dionisio A&iiada


gran impulso al mecanismo, y simpático, pudimos arrancarle una confesión intima de
I7S4-I849 aunque compuso obras de su vida y de su arte, y la trascribimos aquí tomándola de
notorio valor musical, su prin- sus propias cuartillas.
cipal esfuerzo lo dedicó a las " D e s p u é s de perfeccionar mis estudios Ícon el gran
obras didácticas y en sus Francisco Tártega, di mis primeros concicrtosen Barcelona,
mitodos se encuentra un es- mi ciudad natal. Los éxitos que entonces obtuve me
tudio tan profundo de la llenaron del bastante entusiasmo para seguir mi carrera
técnica del instrumento, y artística nuisical, abandonando la pintura, que hasta
dio orieniaciones tan nuevas aquella fecha había cultivado con acierto, si lia de juzgarse
en aquella por las recompensas que obtuve en varias exposiciones
locales. Y viajó por España, empezando por Valencia y
época, que su siguiendo por las capitales de Andalucía. E n Málaga me
nombre ha nombraron Profesor honorario y Socio Facultativo del
quedado en lu- Conservatorio. Pasé a Madrid y allí obtuve una de las
gar prominente mejores acogidas de entre las que ei público me tiene
de la historia dispensadas: loqué en el Círculo de Bellas Artes, en el
de la guitarra. Ateneo y en el Teatro de la Comedia, en este último di
D i o n i s i o cinco conciertos que constituyeron la nota más saliente
A g u a d o fué de la temporada, habiendo noche que faltaron localidades.
gran amigo de Finalmente, fui invitado a locar en el Real Palacio a n t e
Sor, sintiendo los augustos soberanos y familia real, haciendo mi pre-
ambos la ma- sentación el celebrado maestro T o m á s Bretón. De Madrid
yor admiración salí a recorrer las principales capitales de España y los
4 U N re- triunfos que obtuve alentaron mi ambición para trasla-
¿ \ suenan mutua.
• Por aquel darme a París, donde las más notorias personalidades del
J \ en nuestros arte fueron mis amigos, entre quienes mi arte causó una
oídos las aca- mismo tiempo
verdadera revolución, logrando imponer la guitarra en
loradas discusiones de floreció mucho
las esferas más elevadas." .
los genios es]5añoles de la afición por la
la música, sobre la necesi- g u i t a r r a en
Italia y varios "Viajé luego por Francia, Bélgica y Alemania, donde
dad de introducir la guitarra en mis éxitos fueron ruidosos, principalmente en Munich.
los Conservatorios, ante el he- países de Eu-
ropa, destacán- A causa d e la guerra me trasladé a los Estados Unidos,
cho cierto de liaber pasado de estando altamente satisfecho de la campaña realizada. A
las manos del pueblo a las de dose la figura
Nueva York debo una acogida brillante, del público y de
verdaderos artistas, los cuales de Mauro GJu-
la prensa: el diario " E l Globo", por ejemplo, dijo que
han conseguido colocarla eit lia ni por su —los tres más grandes artistas de instrumentos de cuerda
lugar prominente y hacer que brillante ejecu- que hoy se hallan en los Estados Unidos son Kreisler,

i
se la equipare, con ventaja ción al par que Casal y Llovet.—-Pero lo (¡ue más me lleva interesado y en
notable en muchos casos, con por sus com- donde más satisfacciones experimenté fué en las sesiones
los otros instrumentos mu- posiciones. íntimas da<ias en mi honor en casa del ilustre pianista
sicales. americano Mister Ernest Schelling, con público compuesto
La historia de la guitarra es de Paderewslci, Kreisler, Godowski, Zlmbalist, Senibrich
altaiTiente interesante: su ori- y demás eminencias euro|)eas que se encontraban en
gen se pierde en las tinieblas Nueva York aquellos días. Ver a esos genios de la música
de los tiempos primitivos. Los entusiasmados y calificándome entre los grandes artistas
hebreos la llamaron " Man- existentes me satisfizo más que las mayores ovaciones
c h a ! " , diferenciándose de la de un público anónimo compuesto de miles de criaturas."
" P e r o ni aim en esos momentos de orgullo se apar-
actual en que tenía ocho cuer-
taban de la imaginación mi niña, mi esposa, ra¡
das y un número muy limitado padre, mis hermanos, a todos los cuales tengo en
de trastes; la forma era la Barcelona, pareciendo me que mis triunfos no son
misma que conocemos. Fué completos sin ellos; me falta a quien comu-
con la guitarra que los persas, nicádselos, quien los comparta en la intimidad
los árabes y los moros can- del hogar. . , ."
taron sus vagas poesías. A
fines del siglo V la vemos en- Y el artista, el genio existente
trar en la Iglesia con motivo de la guitarra quedóse suspenso,
del bautizo de Clodovco I, el mirando al vacío donde se esfuma-
fundador de la monarquía francesa, y fué tal el grado ban las imagines de sus
de admiración que causó al Rey, que en un tratado de seriíH más queridos.
paz entre Francia y Teodorico, el Rey de los ostrogodos, Días después embarcaba
se consignó una cláusula por la cual se obligaba este para Barcelona, ofrecién-
príncipe a mandar un buen guitarrista con un grupo de donos no tardar en
músicos italianos. estrecharnos la
Por aquellos tiempos no tenía la guitarra más que mano. Así sea.
c u a t r o cuerdas: MÍ, Si, Sol y R e ; la quinta, LA, fué
añadida hace dos siglos aproximadamente; y la sexta. Fernando í
1779-1839
M I , hace solo unos cincuenta años.
De todos los primitivos instrumentos de cuerdas, la
guitarra es e! Único que ha continuado cultivándose,
sin duda alguna por su forma graciosa, por la suavidad de
su timbre, y sobre todo, por la manera ingeniosa de estar Pero nunca
afinada, haciéndola suceptíble a la ejecución del contra- llegó a la al-
p u n t o y a poder seguir el movimiento progresivo musical; t u r a de los emi-
mientras que los otros instrumentos, tales como la Teorba, nentes maestros
el laúd, la sistra, la vihuela, etc., defectuosos por la ma- españoles.
nera de estar afinados, n j eran propios sino para sacar Siguió un perío-
ciertos y determinados efectos, además de no prestarse do que pudiera lla-
a ninguna clase de modulaciones. marse de transición,
Hacia la mitad del siglo X V I I obtuvo la guitarra un comprendido en !a se-
gran favor en la corte más brillante de Europa: el mismo gunda mitad del siglo pa-
Luis X I V buscaba en ella la distracción d e sus r a t o s sado, d u r a n t e el cual se rindió
de ocio: su ma:;stro, Roberto de Viseo, sé expresaba asi en Espaíía más culto a la guitarra
en un volumen de pieaas compuestas para Su Magestad, que en ningún otro país, alcanzando
publicado el año 1686: " . . Muy honrado sí, por todo gloriosos triunfos el andaluz Julián
fruto de mis desvelos, pudiera distraer a S.M. de los Arcas, muchas de cuyas obras merecen
cuidados importantes que tiene constantemente ocupada mención especial por la abundancia de ¡deas
su real atención para el bien y reposo de sus subditos." que encierran.
Una generación más tarde nació Francisco

D E S D E Roberto d e Viseo, pocos artistas resaltaron


en ese g i n e r j de composiciones; así que cuando
apareció Fernando Sor, cerca de dos siglos más tarde, el
Tárrega en Villa Real, provincia de Castellón de la
Plana, el veintinueve de noviembre de 1Ü54., des-
tinado a decir la última palabra del arte que nos
mundo musical experimenló una muy viva sensación; ocupa: él fué quien perfeccionó la técnica al grado
su arte sorprendió por el encanto y la novedad de sus sumo, o mejor dicho, quien creó una nueva técnica,
creaciones, las cuales han quedado como modelo de ciencia una nueva escuela, una nueva "manera de inter-
^^l».. y de buen gusto. En efecto; Fernando Sor compuso y pretar la música en la guitarra, llevando a ésta a la cima
legó a la guitarra sus más preciadas joyas: algunas de sus más alta de la emoción estética.
obras, la mayoría de ellas pudiera afirmarse, pueden De Tárrega para acá se nota un acentuado movimiento
afrontar perfectamente una escrupulosa comparación con en favor de la guitarra, pues dejó discípulos que propagan
la de los grandes clásicos H a y d n y Mozart. Nació Sor la estética del maestro, a la calieza de los cuales se halla
en Barcelona el año 1778 y murió en París el 1839. Miguel Llovet.
Pocos aiíos des]iués vino al mundo, en Madrid, Dionisio
Aguado, cuyo maestro, el famoso Padre Basilio, íué quien
Ayuntamiento de Madrid
Este joven maestro no cuenta aun los cuarenta aiíos
de edad y y a está confirmado por la crítica como el genio
añadió la sexta cuerda a la guitarra. Aguado dio un existente de la guitarra: a su natural franco, ingenuo,
Fásina 17
A L romper la primera lanza que seriedad con que merece ser considerada, mientras
/% ísta, ini más querida, revista puso que la inmensa mayoría apenas si ha parado
L & ante los cerebros femeninos de mientes en ello, permaneciendo en esto, como
/ ^ nuestra imponderable raza hispana, en todo, a b r u m a d a por la pesada impedimenta
he de comenzar rindiendo culto a la de la costumbre inconciente que t a n fatalmente
juventud talentosa que, teniendo abiertas las gravita sobre el vulgo.
puertas de los salones más suntuosos del mundo Mas de algún tiempo a esta parte, puede
elegante moderno, vuelve la espalda a las observarse, como síntoma favorable ai porvenir
fruslerías y frivolidades de la vida insustancial de la mujer, un gran empeño en discutir sus
para acometer y conseguir brillantes éxitos en derechos, sus deberes, sus aptitudes. Algunos de
el estudio y la práctica de una empresa nobilísima. sus generosos campeones han emprendido bri-
La señorita Elena Calderón, hija del ministro antísima campaña contra sus sistemáticos
de Bolivia en los Estados Unidos, decano éste detractores, tenazmente aferrados a sus mezqui-
del cuerpo diplomático de los países americanos nas ideas ancestrales; empezando a notarse, en
en Wasliington, ha sido admitida, después de lo que a este asunto se refiere, más levantados
riguroso examen, en el servicio de la Cruz Roja, puntos de vista, algo así como un anhelo de
Su edad, su belleza, sus atractivos, su vastísima regeneración.
cultura, y la envidiable posición social que Y es que la Humanidad, tal cual hoy está
ocupa en la capital de la república m á s poderosa organizada la vida, ya no se basta a si misma;
del mundo, son circunstancias muy de tener en es que el refinamiento de la sccicdad actual,
cuenta para juzgar con desapasiona miento la siempre en crescendo por ley indefectible de
capacidad intelectual de esa hija típica de la progreso, no encuentra medio de satisfacerse con
raza, que sabe sobreponerse a toda superfina los recursos conocidos y explotados, y busca en
vanidad y conquistarse una fisonomía propia, su derredor, algún otro elemento que le permita
arrancada sin esfuerzo al fructífero árbol femenino seguir avanzando, con esa sed infinita de perfec-
"La acción poderosa de la mujer moderna", cionamiento que Dios puso en nuestros corazones,
cuyas raíces se extienden más y más al paso de quizá para que eternamente caminemos hacia
los días. El, aunque a veces, lastimosamente, nos ex-
Sirva de ejemplo fecundo traviamos.
este hermoso rasgo intelec- Por eso tal vez, los pueblos
tual de la señofita Elena actuales, unos más pronto,
Calderón a las tímidas y otros más tarde, según el
temerosas que aun. sufren los grado de su cultura, dan
prejuicios de las pasadas muestras d e efervescencia,
edades y esconden sus méri- de movimiento feminista y
tñs tras las cortinas de la antifeminista; y por eso los
niodestia anticuada o del hombres, que hasta aquí,
popularizado qiii dirán, con envanecidos por su mayor
mengua y perjuicio de sf fuerza corporal, se han creído
mismas, de sus familias, de sus suficientes para atender a la
pueblos, de sus patrias, de la necesidad común, rendidos p o r
mujer en general. Y salgan a la lucha, agotados por el
luz valientemente, intrépida- esfuerzo, v a n reparando en
mente a decir al mundo que la que ese elemento, ese auxiliar
mujer es una fuerza viva, una que necesitan lo tenían junto a
fuerza productiva aprovecha- sí y no lo habían visto, era
ble, necesaria en todas las carne de su carne y no lo
comunidades para el buen habían sentido, alma de su
equilibrio de Ui balanza alma y lo habían desprecia-
sacia do; era, en fin, la mujer, a
Hasta fecha muy reciente quien por tan largos años
se ha venido creyendo, con se ha tenido por un ser
marcada injusticia y con débil, insignificante, casi inú-
incomprensible ignorancia o til para otra cosa que no
maldad, que la mujer no fuera la conservación de la
contaba con el cerebro bastante para gobernar y dirigir pueblos y en todas las naciones; mujeres que estén capaci- especie; y que, por el contrario, no h a y más remedio q u e
los destinos de sus hijos, dándose como casos excepcionales tadas para resolver los prc jlemas que directamente las reconocer, que es, como su compañero, una criatura
las lumbreras que la historia registra con nombres femeni- conciernen e indirectamente las interesan por y para sus inteligente, apta, aprovechable que no h a y ninguna raxón
nos. Muchos esfuerzos y no pocas discusiones ha costado hijos, que son los hijos de Dios, la humanidad. Madres y para tener alejada, al menos intelectualmente, del rudo
el abrir los institutos y las universidades al elemento mujeres, también, que, como las nuevas colaboradoras, combate que exige la vida, de la recompensa que puede
femenino, sirviendo como reguero de pólvora seca al que de esta revista, entre las cuales me honro figurar,-—cuyos ofrecer la victoria.
se aplica la mecha de la oportunidad: a ello se debe el retratos ilustran estas páginas,—pongan de manifiesto
que la mujer haya escalado las grasicntas y resbaladizas
gradas de los congresos universales y nacionales, tanto
científicos como gubernamentales, educativos, artísticos.
ante la faz del mundo, la e.vtención y capacidad del
cerebro femenino para recoger experiencias propias y
ajenas y ^expresarlas con la claridad y firmeza anexas
P E R O una vez comprendido este error, precisa no
limitarse a deplorarlo, a perder el tiempo en inútiles
lamentaciones. Hallado el filón aun queda laborar para
Pero se sentó en ellos y demostró que sobre sus hombros a las convicciones, a la verdad, a la conveniencia, a extraer la riqueza que guarda, separar la escoria del
pesan tantas o más responsabilidades que sobre el sexo lo que debe ser ff será con la cooperación entusiasta del preciado metal, o lo que es lo mismo; quitar el moho que
contrario, estando dispuesta a afrontarlas con las fa- elemento culto femenino. Podrá tachársenos de incorrec- entorpece la inteligencia de la mujer; desentumirla del
cultades que indisputablemente puso Dios en ella para ciones de dicción, de falta de habilidad literaria, dé inex- marasmo secular en que se la h a tenido sumida, para que
ese objeto. periencias artísticas, de todo aquello que distingue al pueda aportar todo el fruto que de sus cualidades, bien
profesional del aficionado; pero considérese q u e no aspira- cultivadas, h a y derecho a esperar.

C O R R O B O R A N D O con esto y antes de entrar en el


fondo de la idea que hoy me anima, quiero traer a
colación una "carta intima, remitida desde Barranquilla,
mos a escalar'las cumbres del Parnaso ni a obscurecer
a los genios del buen decir; nuestra misión es otra, t a n
alta y t a n importante, si cabe decirlo, con su trazo marcado
Siendo este un fin social universa!, pudiéramos decir,
para más evidenciar su importancia, es deber ineludible
que todos y cada uno, pongamos a su servicio nuestro
--,

Colombia, por doña Virginia C. de Orven, entre cuyos en el cielo, de donde recibe inspiración desde el trono esfuerzo, grande o pequeño: lo que explica que sin pararme
intachables párrafos se lee: de María, y con sus rasgos abarcando el amor maternal a medir mi escasa resistencia, mis pobres aptitudes, yo,
"¿Cómo podrá una madre educar a sus hijos en los de toda mujer que, no hay duda alguna, nos comprende una de tantas, cuyos medios de ilustración no han excedido
más sanos principios si ella no recibió educación apropiada? y nos alienta. a los de los de la generalidad, me atreva a dirigirme a los
iCómo podrá la mujer resistir los embates d e ' l a suerte Concretándome ahora, en cuanto a España se refiere, cultísimos lectores de esta mundial Revista, alentada por
si no cuenta con una sólida instrucción ? Hay que rendirse a esos problemas de la mujer en el hogar, puedo decir que el levantado espíritu q u e la Informa, proponiéndome
a la evidencia; el fin altísimo de la mujer necesita los de entre todas las cuestiones a resolver, de cuantos ideales desarrollar varios temas que no han de tener otro objeto
medios educativos que le asegure su estabilidad. Por están por realizar, ningún otro ofrece t a n vital interés, que hacer resaltar la alta misión de la mujer, tanto con
mí sé decir que los artículos de PICTORIAL R E V I E W , con . aunque ningún otro se ha descuidado t a n t o hasta el el deseo de que si ésta se fija en ellos vaya meditando en
su espíritu educativo, han hecho nacer en mi alma una presente, sobre todo en esta tierra, soñadora e indolente la obra que le pedimos, cuanto coa el que no se le olvide
nueva vida, indicándome la marcha que debo seguir. por naturaleza, en la que p e r d u r a d enervante perfume que es urgente prepararla para que esta obra sea todo lo
Todos mis sueños d e ventura, todas mis ilusiones de la oriental que, como hálito ponzoñoso, nos legaron sus q u e debe ser.
juventud estaban tronchadas por la inexorable mano del antiguos califas con los maravillosos encajes de sus encan- Y como el hogar es su campo de lucha, el puesto de honor
destino cruel; pero llegó a mí la PICTORL^L y fué como una tados palacios, el ocuparse de la mujer de otro modo que en donde principalmente ha de desenvolverse, empezaremos
amiga sincera que, compasiva con mi dolor, sacudió la como un objeto de placer o de capricho y, cuando más, indicando los problemas más importantes que en él se le
atrofia de mi alma, me impuso el deber de vivir y consagrar
mi vida y mi juventud al cuidado y educación de mi Ayuntamiento de Madrid
como una cosa bella que puede servir de pretexto para
inspirar un canto o una estrofa.
ofrecen, aunque, ante todo, para mejor percibir su trascen-
dencia queremos discurrir un poco acerca de lo que es el
hijo." Sólo algunos, muy pocos, espíritus elevados han tenido hogar, de lo que representa esta palabra, pues, frecuente-
Madres como ésta se necesitan a millares en todos los la visión del verdadero puesto que le corresponde, de la mente ocurre con éstas que cuando llegan a hacerse muy
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Ayuntamiento de Madrid
^
4
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POR :IQUE C A S A L (LE Y

A vida aristociAtica no está aiin en su periodo de


L animación brillaiite. No lian comenzado los bai-
les, los banquetes, las recepciones, los bridges:
hasta aliora no liay más que pequoTias reuniones,
elegantes tes, y, eso si, unos días de abono en los tea
del líey de Italia, Un gran banquete, un gran apres-
diner, todo encendido, todo adornado, .y descendieron
los embajadores por la señorial escalera del antiguo Pa
lacio de Abrantes.y de sns coches descendieron á su
vez los Reyes, que fueron recibidos magestuosamente á
era de raso blanco con encajes de plata; sobre sus ca-
bellos rizados lucia u n a guirnalda de azahar; por joyas
un collar de perlas, regalo del novio, y unos pendientes
de perlas y bnllantes, regalo del Conde de Agüera.
los acordes de la Marcha Eeal, Se había roto la tra- Los Eeyes apadrinaron el enlace.
dición,
Y nu hemos de olvidar tampoco las reuniones, los
conciertos-¡Oh, arte admirable ydelícado de made-
moiselle Horlgoutehí! - loa banquetes, algunos á estilo
del pala, de la Legación japonesa, á los que acudieron
ilustres personalidades de la política y de la aristocra-
cia... Todos han abandonado ya España,
- Pero con un imborrable recuerdo.
- ¿De verdad?
- No se puede olvidar fácilmente á un país tan hi
dalgo.
Asi decía el Embajador de Italia; asi lo repitió el de
Francia; así lo dijeron todos cuando al partir el tren
se apretaron las manos en un saludo de afectuosa des-
podida.
Ahora vendrán los nuevos diplomáticos y empezarán
su nueva vida. Esperemos.
Como aún no han comenzado las tardes de sport,
como no sean las del Hipódromo, que so ven, cierta-
mente brillantísimas, porque la afición ¿ las carreras
va en üi-esoendo, como dicen los músicos de los tiempos
de las partituras, nos detendremos en la nota amorosa,
que siempre es una nota feliz en la vida y en las cró-
nicas de la vida. La señorita de Bascaran ha contraído
matrimonio con D. Manuel Cañedo y Gonzálea Longo
ria, hijo del Conde de Agüera. ¿Conocéis á Blanquita
S f t i . Joaquina Toppte T H e n i a n d c í . Bascaran, hija del General de este apellido y tantos Sita. BJancíL de Bascaran y üeynA-
años Jefe del Cuarto Militar de S. M.? Es una belleza
Su pelo es rubio, su rostro de nácar, sus ojos como el
tros, que parecen llevársela palma de laaiiimación ma cielo El día de la boda estaba encantadora; su toilette Otra boda ha sido la de la señora D." Sarah Escalan-
drileña. Este año—aristocriUicameiite considerado- va te con D. Antonio Maura y Gamazo, hijo del expresi-
á ser im año de teatros. El Seal nos presenta una tem- dente del Consejo. Sarah Escalante es otra belleza. Jo
porada brillante; Lara, unos viernes elegímtisimos; la ven, gentil, con esa dulzura deliciosa d é l a s argenti
Princesa, sus consabidos miércoles de gala; Eslava, ñas. Porque esta dama os argentina; vino á Madrid,
«nos ¡unes benéficos... En fin, que la sociedad aristo conquistóse pronto muchas simpatías y... más tardecí
crática se verá en los coliseos madrileños más que en Obispo de Sión bendijo, ante el altar mayor de los J e
ios salones de los palacios de la corte. Claro es, que el rónimos, su enlace con el Sr, Maura y Gamazo.
Rita y el Palaee son los grandes hoteles de siempre, y, Nosotros la vimos ante el altar cubierto de flores.
claro es, que la gente «bien» acude á ellos encantada. Vestía un elegante traje corto color azul celeste, bor
Hay que oir á Boldi. Hay qtie oir á Berki. Y mientras dado en plata. En la cabeza llevaba ima graciosa toca
Bofdi y Berki tocan, arrancando al violin sus m;igicos eolorfiiii;y«, que recogía cuidadosamente su peinado; so
acordes, la juventud, qiie es incansable, no cesa do bre sus hombros dejaba caer airosamente un cuello do
bailar. ¡Diciiosa edad! piel; orlaba su garganta con hermoso collar de perlas,
Pero la moda—hasta hoy—está en los teatros. Cada y recortando el escote del vestido fulguraba un hilo de
palco seriV este ano algo asi como un petit salón deli- brillantes.
cioso y encantador. La señorita María Teresa Milans del Bosch, hija de!
Mucho contribuye también á este icierre» de los sa- teniente general de este apellido, también ha contraí-
lones los cambioá diplomáticos ordenados por los Go- do matrimonio con D. José Martínez Várela, sobrino
biernos. La vida diplomática y la de sociedad se unen del expresidente del Consejo Sr. Dato; la señorita Joa-
y se compenetran de tal modo, que las dos forman una. quina Topete, nieta del difunto almirante de la Arma-
Y los cambios diplomáticos acaecidos han hecho poner da, con D, Manuel Oortezo y Dolían tes, hijo del exmi
un mohín de sentimiento en la sociedad de Madrid. nístro é ilustre presidente de la Eeal Academia de Me-
Se han ido de España los embajadores de Italia, con- dicina, D, Carlos María. La novia estaba lindísima con
des de Bonin-Longare; los de Francia, M. y Mme. Geo- sus galas nupciales. Como que al salir de la capilla del
ffray; los ministros de Bélgica, barones Grenuier y los Asilo del Sagrado Corazón, donde se celebró la boda, le
Encargados de Negocios del Japón, M, y Mme. Hori- dijeron los pobres reunidos en la puerta:
goutchi, ella u n a dama belga muy amable y muy —¡Cualquiera le ofrece á usted flores, señorita! Las
guapa. tiene usted todas.
Cuánto cambio, ¿verdad, lectora? Y eso que no tse Se han celebrado asimismo los enlaces de la señorita
nos han llevado*, como al principio se dijo, á los Minis- María Luisa Belaunde, bija del exsubsecretarlo de Go-
tros de Holanda, M. y Mme, Van Eoyen, tan q\ieridos bernación, con D. Vicente Lantero; de la señorita Ma-
de todos los que frecuentan sociedad. ría Conradi, con D. Vicente Santa María y Rojas, hijo
La marcha de todos los diplomáticos citados ha sido del exminiatro y exprofesor de S M., Sr. Santamaría de
en sociedad muy sentida. Tenía que serlo. En primer Paredes; de la señorita Amalia Bermridez y Cárdenas,
lugar, que ya llevaban entre nosotros algunos años; con D. Manuel Gómez do la Lama, y en Sevilla, el de
luego, que el trato de tantos meses engendra siempre la señorita Amparo Osborne, con el duque de San Fer-
un afecto. nando de Quiroga.
Y íomo bodofi ellos fueron muy amables y muy sim- Sean todos muy felices.
páticos, y en sus respectivas residencias se celebraron Y. por hoy, basta ya. Hagamos aquí punto. Los tea-
brillantes fiestas... el recuerdo que dejan en Madrid es tros nos han ofrecido algunas novedades. Esperanza
mucho más vivo. ¿Cómo vamos á olvidar las fiestas de nuestra, de Martínez Sierra, en Eslava, parece ser que
la Embajada de Francia? Allí escuchamos á Risler, el no ha satisfecho á la concurrencia. Los Quintero, en el
gran pianista, el extraordinario artista; alli oscucba- Infanta Isabel, han triunfado en toda la línea. Asi ae
mos á Mme. Buffet, la original cancionista, que recorría escríbe la historia es una encantadora comedia, que
los frentes de batalla entonando canciones patrióticas bordan, además, los artistas del elegante coliseo..,
que hacían renacer en el soldado su más ardiente pa- Los condes de los Corbos se han instalado en su nue-
triotismo; all! se celebró u n a noche u n a üesta- honra- vo piso de la calle de Jorge Juan.
da con !a presencia de la familia Keal—para la que, Y los marqueses de Camarasa, en su nuevo cuarto de
por deseo de Mme. Geoffray, vinieron de Faris artis- la calle de Fernando el Santo, porque un terrible
tas de la Opera Cómica y estrenaron aquella revista incendio les destruyó su hotel de la, calle de Zur-
Paris-MadHd, que tanto encantó á la concurrencia. barán.
¿Cómo olvidar las fiestas de la Embajada de Italia? Pero no hablemos de cosas tristes.
Allí se celebraron elegantísimos banquetes, bellos con- Nosotros, que somos optimistas, no queremos pen-
ciertos, bailes brillantes; allí, el gran Uattistíni nos dio sar en incendios, en desolaciones, en desastres. La
su aadiós" una tarde de primavera después de BU ac- vida los mandará... si ha de •"• '' entonces loa
tuación admirable en el regio coliseo; y merced d la recibiremos.
simpatía de los Condes de Bonin-Longare y al espíritu Por lo demás, no pi, - -rágicas, sino
de confraternidad que reinaba en sus fiestas, se rompió en algo risueño, alegre, que sea como u n a sonrisa de
una noche la tradición aquella do que los Eeyes de Es- Candes^ d« Boníu-Loiiñ^f. nuestio vivii—.
paña ao traspasaban los umbrales de la Eepresentación HdBld ahora. Emba¡ddar^ de llalíd aii España. N^r-eiémplo, en una mujer.

RETTAvy^w DO. HOTEL RITZ


iv
THE/ D/^íVANr
TODO/ icy D I A / DE. 6 a 5 COIM LÍV,
Ql O F í . C í U B 7 r : ¿ ^ ^OL,E3I
JU£VE/ f DOMINGO/" D Í A / D E MCÍDA.,
Ayuntamiento de Madrid
Gnrjgue Qranados
y eí uo^ "CEfanoía"~ CElano

'Pianola"-Qíiano, ey senc¡= SI ^üO=^rí "<I.iano[a„'Q.iano, repro-


ííamenie admirable, es mi misma manera de io= duce con una fidelidad absoluta la interpreta'
car; son tan reaíe^, tan exacto^ [os matices, Q^^ ción de grandes artistas gue ñan tocado previa-
conpeso ingenuamente gue ni mis propios discf- menie para este instrumento.
puíos podrían notar una diferencia, ¿Sdemds de rollos especiales, pueden tocarse
G[^UO=^TÍ "^ianoía-^aiiano, es tan rollos corrientes de 88 notas, matisando ano
sorprendente y tan distinto de cuanto Hasta mismo, según sa propio gusto musical, sin nece-
añora se ñahfa conocido, gue, para mí, esta lla- sidaa de accionar pedales.
mado d revolucionar el mundo artístico musical Qranados, Óaint-Qiaéns, CBaderewsHi, Tere-
¡'Carece un sueño convertido en realidad! sa Carreña, 'tagüita Ql\adriguera, y mucños
otros artistas, Han impresionado rollos notabilí-
Knriqtie Gr^nadcs. simos gue fiarán inmortal su interpretación.

DUO-ñRT "FIAH0LA"-P1AM0
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Ayuntamiento de Madrid ^ ^ ^ ^ ^ ^ T • a J ^ ^ * ^ * • 4 ^ * * ' H ^ t^t « j i j ^ & < ^ i t ^ » * p i > . ^ ^ » t * > 1 ^ ^ t^i t^t
'^ A

iCTouiAb lÍEViEw 68, ante todo y sobre todo, una moso pañuelo de seda violeta, con entredoses de metal ¿Dónde hallar estos plafones que tanto nos han agra-

P revista para el hogar. Esto, que nosotros repeti-


mos con mucho gusto, porque el hogar es el reino
de las damas, y esta publicación, nació y vive para la
mujer, no hay que olvidarlo. Por eso, todo lo (jue tiene
y cubierto todo él por un rico encaje metálico de u n a
exquisita elegancia. De los esfrernos colgaban unas
borlas de oro. Una preciosidad. Antes se hacían estas
pantallas de seda estampada, pero ahora no; ahora los
dado y que tan de moda están hoy?
Otra de las notas que queremos recoger en esta pá-
gina es la de los almohadones de moda. TJOS hay pre-
ciosos. Y para que veáis si están en moda, no hay sino
relación con el hogar, es para nosotros importante, y adornos son de metal, y los pies recuerdan todos los recordar esos escaparates que vemos, que, según frase
por eso queremos dedicarle á estas pági- corriente, sse vienen abajo» de los que
nas, todo el interés que nos inspiran. tienen expuestos. Imperan, pues, los al-
Para nosotros, el hogar es una especie mohadones; pero detengámonos en los de
de santuario. En él se concentran los cari- salón. Los hay lindísimos; todos de seda
ños más puros, los afectos más grandes, con grabados, reproduciendo cuadros an-
los secretos más íntimos. Es, algo asi, como tiguos, tisú antiguo también y grandes .1j fe..
iniestra alma exterior, como un alma que volantes de finísimo encaje. Hay el al-
se asomase al mundo siguiendo sus modas mohadón -caprichos—podemos llamarlo
y sus costumbres. Por el hogar en que vi- asi—todo de terciopelo, con una gran flor
vimos, se nos juaga muchas veces. I ¿ gran do seda en el centro; de terciopelo negro
p a r t e - y principalísima-del exterior de con amapola de seda, resulta elegantísi-
nuestra vida. No hay más remedio que mo y lo mismo de terciopelo fresa con la
cuidarle con esmero, haciéndole objeto de flor en seda negra. Los colores deben bus-
nuestras mayores simpatías. Es nuestro carse en combinación agradable con el
Reino, nuestro Imperio, nuestro pequeño tono de la habitación.
Estado, nuestra pequeña Nación. Y si de ¿Hemos de olvidarnos de los sacftei.s? No.
un país se reniega cuando sus Gobiernos Rl sachéis es *un pequeño saquito», según
son malos, un hogar no a t r a e - y el hogar la más apropiada traducción francesa. En
debe atraer siempre — cuando no está or usos saGliets que tantas veces hemos visto
denado, ni cuidado, ni limpio; cuando su á los pies de las camas elegantes, se guar-
adorno no nos es agradable y no está daba —y se guarda— la ropa de noche.
a tono con la moda de la época y la mano Pues bien; ahora hay almohadones que
de la mujer, Reina ó EmperatriK del ho- imitan á los naohets,,. sin serlo. El centro
gar, no resplandece en los detalles. es de tela antigua - un damasco, un t i s ú -
Nada tan bello, nada que incite tanto adornada con flores de rococó y bordeada
al dulce reposo, h la charla amena, al no do encaje point á VaigidLU; lo que figura
quererse mover de allí, como un hogar la cartera del sacheU es de terciopelo y
que se le ve alegre, felia, elegantemen- piel de renard, y el relleno ha de ser de
te adornado, aunque sea dentro de un<a pluma.
gran sencillez, y presidirlo por la figu- Cuando yo le he explicado todo esto á
ra de la señora de la casa, que siempre mi madre, que, ya, por su edad, aunque
mueve á respeto y á consideración; n a d a no por sus achaques, sale poco de casa, mi
tan encantador como el hogar, nuestro buena viejecita me ha dicho:
hogar, en ol que sin vanidades y sin men- - ¡Cómo cambian los tiempos! Yo he de
tiras, damos rienda suelta ¡I nuestro cora- ver todas esas cosas que me cuentas y que
KÓn y suspiramos con verdad- tanto me encantaron siempre.
Por eso, hay que cuidarle; por eso, hay Y yo, entonces, una vez entrenadosen
que atenderle; por eso, hay que no aban- esta cliarla, he derivado mi conversación
donarle; por eso, PiCTOKíAi. RIÍVIBW, que hacia las bolsas de labor.
vive para el hogar, puesto que para el hogar nació, estilos de las épocas de Luis S I V y Luis 5 V I , por ser —rPero también en eso hay inodas?-me ha dicho,
consagra & él estas páginas e n l a s que iremos detallan- los más decorativos, hasta el puntO'dc que un salon- —también, también.
do cuanto con el adorno del hogar se relacione. Empe cito «puesto» Luis XV, los torcheres (columnas á las Y corno á ella le encantó siempre sentarse junto al
aamos hoy, seguiremos en otros números, y en otros, y que nos referimos) serán Luis XIV, si se sigue el am- balcón en su pequeña butaquita y coser y bordar y
en otros más; detallaremos todo cuidadosamente y siem- biente de la moda laoderna. Los demás estilos casi pue- hacer camisitas para los pobres—que no todo había de
pre serán para el hogar los desvelos de nuestra pluma. de decirse que desaparecieron, de no ser el estilo espa- ser para los de c a s a - h a escuchado con interés lo qtie
—Amo el hogar. ñol, que vive, revive y perdura, á Dios gracias. Estos yo le he dicho: que las bolsas de labor más en moda
Aprendí á amarlo por consejo de mi madre, una se pies de luK A que aludimos son de u n a gran elegatieia son de raso libcrty con rosas del mismo raso, con enca-
ñora, enjuta, de.lgadita, muy nerviosa, muy atildada, y dan la sensación de que la casa donde están es una jes de metal, con' pequeñas guirnalditas de diminutas
que jamás salió—ni sale, ¡me vive aún!— de su habita- casa Kbieni. rosas y finos encajes de Brirselas. Esto es lo más chia.
ción sin haberse hecho su toileUa. Mi madre, muy fe- El hogar no debe desatenderse nunca. Hay quien En mimeros sucesivos iremos hablando de otros de-
menina, como entiendo yo que debe ser la niujer—por tiene coche porque el coche «se ves, y desampara su tallas en el adorno del hogar, que tienen indudable in-
hogar porque no lo ve todo el mundo. ¡Grave error!
El coche debe ser una consecuencia del hogar- Es de-
cir, que hay que suponer y debe suponerse lógicamen-
te, que el que ilega á tener coche es porque antes se
ha cuidado de su hogar. Nosotros— ¡bien lo sentimos! —
no somos maestros en nada. De modo que escribimos
por lo que hemos visto en nuestras visitas á las casas
que tienen ambiente de elegancia. Muchas veces he-
mos oído decir:—Yo pondría mi casa de otro modo; yo
cambiaría esto ó aquello por otras cosas más moder-
nas; pero ¿dónde encontrarlas? Todo lo iremos diciendo
poco apoco.
Conforme hemos dicho lo de los 'pies de luz- de tan
buen gusto, diremos ahora lo de los -plafones de luz».
jfc-í^'fc Sabe, pues, lectora, qiie en u n a casa moderna y co-
quetona un plafón de luz en lugar de !a consabida
lámpara de comedor es una nota artística y delicada
que revela el buen gusto de la señora que la gobierna.
Nada de aquellas lámparas de bronces y cientos ile
bujías; ahora un plafón de luz en el comedor ó en el
gabinete es un encanto.
lo menos, la mujer e s p a ñ o l a - s e fijó siempre en todas Brevemente te divemos que estos plafones constan teres en la vida intima; por hoy, basta con lo apunta-
las casas que visitó, en las pantallas de JUK, en los al- de tres sedas de distintos colores combinados, que pro- do. Pero queremos que estas páginas sean interesan-
mohadones, en las bolsitas de labor. ¡Ya ven ustedes ducen un tornasol suave y agradable; lariltima délas tes, familiares, instructivas, al mismo tiempo que ame-
qué rareza! Pues bien; cuando yo he tomado la pluma sedas, la que cubra las otras dos, deberá ser del color nas y que nos narren los últimos imperios de la moda
para escribir estas cuartillas sobre la decoración inte- de la habitación para ' entonar»; por dentro, por ejem- dentro de nuestras casas-
rior de los hogares, me he acordado de mi m a d r e - plo, de un crema claro; por fuera, de un verde suave La de hoy os ha detallado solamente lo que habéis
como me acuerdo siempre—y de aquella afición que que nos dé una luz tenue y agradable; hay, pues, que leído. Todo ello es curioso... ya leeréis nuestras 11-
tiene todavía, ii pesar de sus años, á las pantallas, á buscar los tres colores para estudiar el resultado de la neas-
los almohadones, á las bolsitas de labor. Pov eso voy á luz, porque de una seda sola seria fuerte, y de tres se P a r a mayor y mejor idea de lo que llevo dicho, para
hablar de estas cosas, que tanto embellecen y adornan descompone en agradable iluminación. que te llegue mejor, lectora amiga, van unas cuantas
los hogares modernos. Estos plafones, los de comedor, por ejemplo, constan fotografías de pies de luz, de plafones, de almohadones
Es moda muy en bog'a, es el dernier orí de la moda, de un gran fleco de seda que circunda un aro de ma- y de bolsas de labor. Nosotros las hemos visto, las hemos
para decirlo en francés, aunque no debiéramos, tener dera dorado; bordeando este aro hoy adornos de fru- admirado; confirmamos que son todos bellos adornos de
en todo hogar las pantallas de hm eléctrica colocadas tas en seda también. Los de gabinete y alcoba son los un hogar, y lo exponemos en estas páginas con entera
sobre alto pié, que antigua- sinceridad. Y como somos espa-
mente era de bronce, y ahora ñoles de los buenos, y como nos
es de madera tallada con ele- encanta divulgar todo aquello
gancia y sencillez. Se desterró que puede proporcionar bene-
el bronce; era pesadísimo; cos- ficios, y como es justo indicar
taba, además, un dineral; vino, á las señoras dónde puede en-
pues, la madera A sustituirle contrarse lo que ellas desean,
con ventaja. y cómo no deben regatearse
¿No habéis recibido una sen las (eHcitacíones á a q u e l l o s
sacíón de agrado cuando ha- que las merecen, desde aqui
béis entrado en trii salonclto ó consignamos que cuanto he-
en un pequeño gabinetey \ eis mos detallado como visto por
cómo en imo de los ángulos se nosotros en algunas casas ole-
alza gentil un alto pie de un g a n t e s , es confección do la
color de oro apagado que rema- casa K. Rodríguez Hermanos,
ta en una gran pantalla de seda que oculta la luz eléc- do las tres sedas ÓiVgassis, conviniendo advertir que trabajadores infatigables que por su constancia, su
trica, suavizándola y esparciéndola como calladamente esta iluminación es propia de habitaciones de señora, laboiiositfnd y su arte y buen gusto, ocupan hoy—como
por la habitación? Nosotros vimos una vez Una de estas por ser un adorno femenino de delicada elegancia. Los puedo ver el priblico en sus almacenes de la calle del
pantallas que era un primor. Acaso alguna de las foto- plafones de alcoba ó gabinete, que forman caprichosos C l a v e l - lugar preeminente entre los industriales de
grafías que acompañan á estas lineas nos la recuerde. bullones, llevan circundando la armadura de madera su clase.
Era u n a pantalla de cuatro picos, algo asi como un hor unas guirnaldas de rosas. OFELIA.
Ayuntamiento de Madrid
^ ^ ^ ^ ^ ^ ^ :

vulgares, muy repetidas, las pronunciamos maquinalmenle, que, en nuestro pobre vocabulario designamos conel nombre
sin desentrañar su sentido, como no miramos las mas de simpatía; pero de tal modo que nada sea capaz de
bellas cosas que encontramos al paso si no logran sorprendernos destruirla, ya que el espíritu, es decir, las cualidades que han
con su variedad. de adornarle, no se obtienen de una sola vez, sino que es una
Asf es muy posible, que si la Naturaleza nos parece siempre obra lenta, de todos los momentos, imposible de realizar si
liermosa, siempre admirable, si constantemente nos apasiona, hay divergencia, oposición de ideas entre los dos que, en
tal vez sea, aparte su majestad incomparable, porque ayer primer término, tienen el deber de efectuarla; dificilísima si
nos mostraba los campos cubiertos de nieve, hoy cubiertos de por incapacidad del uno se deja al otro esla ruda labor.
llores, mañana calcinados por el sol, porque a cada punto Vemos pues, que desde este punto de vista, que es el más
puede ofrecernos un nuevo y maravilloso ropaje . , . y quiza importante, la compenetración de ideas entre el hombre y
también por esto la mujer, siempre enamorada por instinto a mujer es de una trascendencia extraordinaria; pero aun
de la suprema belleza, pretende con la continua imitación de reducida a sus más estrechos límites, esto es, al interés con-
Eu atavío, que tan duras como inconsideradas censuras pro- yugal e individual, i{uo es, en verdad, insoportable el tener
voca, imitar en cuanto puede a la eterna Maestra. que convivir, uno y otro día, con personas que no nos com-
prenden, que no nos escuchan, y a las que por otra parte,

Q U E R E M O S decir con esto que la palabra " h o g a r " que,


como tantas otras, encierra todo un mundo de ideas, en
nada nos ocurre qué decir?
Pues esto sucede, con gran frecuencia, a numerosos matri-
fuerza de repetirse resbala por nuestros labios sin despertar monios entre cuyos cónyugues existe tal antagonismo intelec-
cji nosotros una emoción, sin hacernos pensar en su interesante tual que apenas si el tedio les permite comunicarse de otro
simbolismo, en su alto significado. Y no obstanie; desde modo que con un prolongado bostezo . . .
que la planta del primer hombre holló la tierra en la Inde- Y e s q u e , ya lo hemos dicho, mientras el hombre ha estudia-
terminada lejanía de las edades p re-históricas, do noche y día para arrancar nuevos secretos
ella señaló el lugar apacible en que aquellos a la ciencia, ha trabajado para crear
hombres primitivos, agrupados al calor nuevas industrias, ha recorrido nuevas
de sus hogueras, se comunicaron el de ticrjns en busca de otros horizontes, la
sus corazones en un sentimiento más mujer, sobre todo la mujer española, y
tierno, más noble, más elevado que los aun pudiéramos decir, la mujer del
de los demás seres habían podido sentir mundo viejo, ha permanecido estacio-
hasta entonces; el que producen los naria, sin ningún ejercicio para su
lazos familiares. inteligencia, sin ver otro cielo que el
M á s tarde, cuando la ciencia ha podido que puede distinguir a través de la angosta
enseñarnos que el calor no es otra cosa celosía que enturbia su ventana, entrega-
que una forma del movimiento, y que da' a un trabajo rutinario, inconsciente
éste es la manifestación más esencia! de y monótono o consumiéndose en un
la vida, la palabra aun conserva su ocio infecundo, que aun cree de buen
primera significación, puesto que, sim- tono, y ha ido lentamente atrofiando sus
bólicamente, representa el Templo en que facultades, en lugar de desenvolverlas.
la Humanidad eternamente se renueva al Por eso, salvas raras excepciones que
vivo calor de ese fuego sagrado que honran nuestro sexo, la mujer actual
llamamos amor. podría, acaso, ser buena compañera del
En otro orden de ¡deas, también pode- hombre de los tiempos mcdio-evales;
mos considerar el hogar como el elemento pero no eslá preparada para serlo de)
anatómico de que se forman los tejidos que hombre de hoy, que ha recorrido solo un
constituyen los pueblos; que a su vez dan largo camino dejándola muchos siglos
origen a los órganos, aparatos y sistemas de atrás.
que se componen las naciones, y de cuyo
conjunto armónico resulta el ser gigante de
quien acabamos de repetir el nombre; la
Humanidad.
E' N consecuencia, y atendiendo a que
no es a ella a quien hay que culpar de
su incapacidad presente para resolver los
Y así como muchas y terribles enferme- problemas que se le ofrecen de manera tan
dades no han podido ser combatidas con perentoria, sino a los prejuicios de las
éxito hasta que se ha conocido y estudiado sociedades en q u e ha vivido aherreojada, se
el microscópico corpúsculo denominado hace preciso ayudarla en ellos, principiando,
célula, principio fundamental de todo ante todo, por disipar su ignorancia; poi
organismo vivo, precisa conocer y estudiar instruirla concienzudamente por cuantos
la célula social que hemos llamado familia, si pretendemos medios se hallen a mano; la escuela, la conferencia, el
luchar contra los gravísimos males que minan el mundo; libro, el periódico; ya que, aun aceptando las teorías
y como en esa célula la mujer forma parte esencial del núcleo a de los que opinan flue su misión es más bien obra de sentimiento
cuyo alrededor se agrupan los demás elementos, fácilmente se q u e de intelectualidad, es evidente que la sensibilidad no se ejerce
deduce, no sólo que conviene principiar por ella nuestro estudio, sino sobre aquello que se conoce; que, a cada senlimienlo co-
sino también la multiplicidad y magnitud de los problemas que rresponde una idea,y que siendo ésta, precisamente, la parte más
le atañen, a tal punto, que pretender enumerarlos uno a uno delicada y difícil de la educación, resulta peligrosísimo el aban-
casi sería t a n prolijo como si pretendíérainos contar las arenas dono en que se la tiene, cuando conviene tanto encauzar
del mar o las olas que le encrespan. cuidadosamente ese vivo y quizá exagerado sentimentalismo
Pero, no obstante, examinando sus dos misiones fundamen- de la mujer, causa impulsora de todos sus actos, buenos o '
tales, las de ser compañera de su marido, educadora de sus hijos, malos, si se quiere que el tesoro d e ternura que Dios puso en
podrían clasificarse en diferentes grupos y enunciarse en este ella no se lualogre por la ignorancia y el error, sino que res-
orden; problemas intelectuales, económicos, murales, edii-Mtivos, plandezca en su más sagrado ministerio: el de encender en la
eslHicos . . . debiendo además tener en cuenta que éstos, como mente de sus jiijos, ideas grandes y generosas; el de llenar de
todos los problemas que se refieren a la educación, varían con la nobles sentimientos su noble corazón, que den por resultado
época, con el país, con el individuo, y hay que adaptarles a las una generación más buena, más cuha, más perfecta que las que
necesidades del momento, aunque también sea condición Impres- le han precedido, puesto que ya se sabe que, las sociedades,
cindible que estén basados, como las ciencias exactas, en como los seres orgánicos con quien anteriormente las com-
verdades fundamentales e inconmovibles. paramos, no pueden permanecer mucho tiempo estacionarias;
Deduciéndose de lo expuesto que asunto tan arduo y que no avanzar es retroceder, y como a una planta falta de
complejo no es para tratado de ima sola vez, ni puede en- sol y de ambiente, les sobreviene, por esta causa, el
cerrarse en la estrechez de unas cuantas páginas, por cuya ahilamiento, la degeneración y la destrucción total.
razón sólo hablaremos hoy de los problemas que se refieren Mas reparando en que me falta espacio para ahondar
a la tan disentida inteicotualidad de la mujer; esto es, de la más en estos temas, forzoso me será aplazarlos para otra
que acabamos de decir que es la compañera del hombre y la vez; advirtiendo de paso a mis distinguidas lectoras, que no
educadora de la infancia. piensen por la gravedad del
tono que exige su importan-
cia, que pretendo erigirme
E N efecto, es un error
lamentabilísimo el que
se crea por la generalidad
en su mentora, ni mucho
menos regenerar el mundo
que basta a los fines sociales con mis desaliñados escritos;
que la unión de éste y de puesto que sólo aspiro a
-¥ aquélla esté fundada t a n
sólo en la atracción que de-
llevar a la actividad de la
prensa i<leas que considero
termina la diversidad de no deber de estar ociosas,
sexo; es decir, en el instinto. sino procuranclo hacer ger-
Podrá éste bastar en las minar el rico tesoro que
especies inferiores, para que de ellas guardan vuestras
la fiera se reproduzca en su lindas cabezas, tan fútil-
cubil, el pajarillo en el nido, mente ocupadas a veces; a
el insecto en su pequeña levantar algo de ruido que,
vivienda; pero no puede ser aunque no sepa haceros
suficiente en el ser humano agradable, podría ser útil
que por algo se llama si lograra despertar vuestras
orgu I losa mente rey de la grandes iniciativas, vuestras
Emilia Bolello RodrTeiieT, IsJa Cnaína, Victoria Mana Oiedis, preciosas cualidades, a las
Creación; que forma u na Panamá
Huelvü, Esjíiiña SetidCnimo (Mariai que, acaso, no falte,másque
sociedad, llamada familia; Seudónimo CLa Dama del Misterio")
que perdura tanto como la un poco de buena voluntad.
Por tanto, y para terminar, me atrevo a suplicaros que

i
vida; que siente dentro de sí, las nobles ansias de un espíritu
innnortal que aspira a elevarse hasta la Divinidad en los sucesivos temas que someteré a vuestra consideración,
Por tanto, si la formación de un nuevo cuerpo exige la me escuchéis algo atentas; no por mí, sino por aquello de que
atracción, la función de otros, para formar un alma es
también necesario que otras almas se busquen, se conozcan
Ayuntamiento de Madrid qu iero hablaros, sobre nuestros grandes deberes pero
discutidos derechos; ya que del intercambio de ideas
y se fundan al influjo de esa misteriosa afinidad espiritual puede surgir la riqueza intelectual que nos falta.

/'áKiifQ ía
ESPÍRITU DE
INDEPENDENCIA De la vida norteamericana
(Continuación de la página 9)

—Pero, Juan, Juan, sollozó Marta,— (úimoi


í E r a o no era legal el casamiento?
—Que era ilegal no hay duda alguna,—
replicó Juan—y así me lo indicaba mi tío
Cartas a las lectoras
Q
Gonzalo al comenzar sus primeras ges- U E R I D Í S I M A Clodo: mientras dure la moda, con
tiones para la anulación de! casamiento;
después no supe más de él.
Si me olvidé de ti,
me preguntas, celosa,
mk mi traje sastre de mañana.
Otra novedad en los guantes
—Pero entonces . . . esa mujer. . . . desde el lejano Buenos son los broches de cristal,
Aires, en la carta que llegó a mis manos duzcan su efecto. La flor de lis, por que se usan de colores, igualando al del
—Escucha, Marta, mi adorada Marta, apenas hace tres días. ¿Cómo había ejemplo, es preciso que luzca en un guante o al del bordado, y también de
y no te tormentes: esa mujer se ha de olvidarte, si te consta que eres una jarrón japonés, si ha de alcanzar su los dos tonos en combinación.
presentado, está aquí. . . , de mis amigas predilectas? Lo que máximum de esplendor; y esto mismo Los colores preferidos son el gris y el
—¡Aquí!—^prorrumpió la joven dando ocurre, mi gentil porteña, es que estando requieren otras muchas, entre las que marrón, que en muchos casos se com-
un grito desgarrador y quedando como tan lejos una tle la otra, y en distintos se cuentan la flor del almendro y la del binan con blanco. Entre los grises hay
muerta. hemisferios, me parece un poco extraño cerezo. <Ha visto usted, por otra parte, diversos tonos, llamados gris francés,
hablarte de nieves, de pieles y de frío, algo más delicioso que un ancho tazón gris perla, gris pizarra, gris puritano,
—Digo aquí, en esta misma población: conteniendo orquídeas y grandes dalias
anoche estuvo en el teatro. . . . ¡Sólo cuando te hayas, probablemente, aho- gris cuáquero, y gris plata. Y entre los
amarillas, o miosotis combinadas con marrón se destaca el color de cobre, de
Dios sabe io que habrá hecho durante gada de calor, preparando tu excursión
peonías rojas?
estos años i Su cara no acusa nada veraniega al Mar del Plata; o hablarte muy bonito efecto.
bueno. Me esperó a la puerta del de tules y de modas de playa, cuando —En mi reciente viaje a Inglaterra— Se fabrican también en azul marino, y
teatro y la arrastré hasta el más cercano tú te envuelves entre pieles para pasear hube yo de contarla una tarde—pude verdes, pero tan oscuros que a primera
en automóvil a lo largo de la Avenida observar algo curioso. Un capricho, vista parecen negros y sólo se aprecia
restaurant: alguien le había dicho que
de Mayo o de Palermo. . . . Todo muy generalizado, de cubrir por com- su color por el contraste con las costuras
yo estaba casado y me amenazó con pleto de rosas las niesltas del kall, colo-
perseguirme por abandono ante los tri- puedo soportarlo yo menos tu enfado, y bordados.
aunque éste sea ficticio y !o finjas, tal cando aquéllas, de diferentes clases, en En cuestión de bolsos los grandes ba-
bunales, a menos de llegar a un acuerdo; tazones mtiy bajos, que quedan ocultos
por el momento necesitaba dos mil vez, para añadir un encanto más a tu zares neoyorkinos siempre nos ofrpcen
rostro; asi es que, para evitarlo, allá casi por completo, y como los tallos de algo nuevo. Y el bolso guarda relación,
pesetas. Me dijo que el casamiento no las rosas son de distintos tamaños resulta
fué anulado, que mi tío falleció cuando te va mi carta, en la que, dejando a un en todo caso, con el vestido y con la
este adorno de u n efecto encantador.
estaba para dictarse la sentencia y los lado la moda del vestido (ya que las hora del d(a. El bolso de cuero, que se
amigos de ella habian aprovechado la de PiCTOKiAL RE\'IIL\V se bastan por si —No estará mal—me contestó la usa por la mañana, cuando se sale ex-
ocasión para sobornar a un escribiente solas para darte idea de lo más selecto) nipona—; pero me gustan más esos mis- clusivamente a compras, más de necesi-
te hablaré únicamente de detalles que, mos tazones planos, llenos de agua, sin dad que de capricho, es reemplazado
del Juzgado y hacer que la causa quedase
con algún ligero cambio, puedan apli- cubrir por las flores, sino dejando que por la tarde, para las visitas y para el
en el olvido a falta de instigador. . . . dos o tres de éstas solamente floten,
i Y yo no tengo esas dos mil pesetas, tú carse a las dos más opuestas estaciones paseo, por otro de brocado, raso o crepé
del año. como nenúfares. E n esta forma se de china bordado; y más tarde, por el de
lo sabes! pueden hacer combinaciones felicísimas:
Te preocupas ya—con alguna anticipa- la noche, para el teatro o el cabaret, en
Se interrumpió al ver caerse hacia ción cuando me escribías—del arreglo de rosas de cualquier color, en un tazón la elección del cual juega una parte
atrás a Marta. La conmoción fué, te- de cristal; rosas blancas, en un tazón esencialísima el buen gusto de la in-
tu casa para las fiestas de Navidad. No
rrible, cruelísima para el delicado cuerpo de porcelana negra mate; o rosas muy
en balde eres madre joven y amantísima, teresada, ya que para éste no existe
de la joven. rojas, en un tazón de porcelana blanca.
que en todo momento se desvive por Para la mesa, sobre el mantel blanco, modelo determinado, y únicamente debe
^ Marta, M a r t a ! mi amor, mi vida, embellecer su hogar y hacerlo agradable, resulta precioso un tazón muy bajo, con tenerse presente que haga pendant con
mi alma. no sólo al esposo feliz, sino también a grandes pensamientos morados flotando, el vestido.
los tres encantadores muñecos que lo y algunas ramitas de azahar. El mismo Los bolsos de metales preciosos son
El espíritu de independencia que la ahora más pequeños que antes; sin duda
alegran. Aun recuerdo, como si fuera adorno resulta también muy a propósito
hizo olvidar el respeto paternal, selló por el elevado ¡>recio que sus compo-
ayer, las fiestas de Christmas que pasa- para colocarlo en uníi mesa de laca negra.
para siempre aquellos labios en flor. nentes alcanzan. Pero hay preciosidades
mos juntas, hace ya dos años, durante
tu estancia en Nueva York, y el esmero en bolsos de malla de oro muy fino, con
conque adornaste el saloncito de tu
lindo aparlmeni en el Waldorf-Astoria.
Si aquello hiciste en un hotel extranjero,
C ON motivo de un rápido viaje que
hice al Canadá el mes pasado, es-
tuve varios días sin ver a mi amiga. A
irisados matices y con la armadura, algu-
nos de ellos, orlada de piedras preciosas,
y constituyendo siempre la cadena un
STATEMENT OF THE OWNERSHIP, ¿qué no harás en tu propio hogar? A mi regreso me avisó por teléfono una trabajo de exquisita atracción. Son
MANAGEMENT. CIRCULATION, Etc.. nadie puede extrañar la adoración que tarde. F u ! al Saint Regis. Era el carísimos, pero t e aseguro que vale la
Requirc] bv tht Aqt of ConErts^, of AusiisT 24.
19L2. oí PICTORIAL REVIEW (Spanish Edi- sienten tu esposo y tus hijos hacia tí, cumpleaños de la Japonesita, y me es- pena de pagarlos, y que resultan un regalo
tion), published monthly at New Vork, Ñ, Y,, que, realmente, posees manos de hada, peraba para obsequiarme con riquísimo espléndido para la época de Christmas.
for Octnber 1, 1917.
y pasas por el mundo sembrando de te y confituras al estilo de su país. Como Y aun hay también otros dos bolsos
State of New York, County of New York—f j . flores el camino de los tuyos. yo ignoraba el detalle de que era su muy en boga. Uno de ellos, el que pu-
Before me. a iiotary pubLic. jn and for the Y a propósito de flores, a mí si que me fiesta, al enterarme envié a buscar con diera llamarse "bolso patriótico", se
State and county aforesaid, personally appeared
Willianí P. Ahnelt. who, havine been duly asombra que consultes conmigo el modo el hell-boy un gran ramo de orquídeas, utiliza para guardar la indispensable
aWDrn aceording to law, deposos aiid says that
he is the bnsinesfl manager of tlie Pictorlal de ordenarlas artísticamente, cuando el que ella recibió jubilosa y colocó inme- labor de crochet o de punto de media,
Review (Spanish Editioiil and that the falIoHÍng arte preside todas tus acciones y de diatamente en un sencillo vaso de cristal ahora que a todas las mujeres nos entró
is, to the bpst of his knowkdge aiid behef, a
truc statoment of the owncrship and manage- nadie necesitas consejos. Pero como al de Bohemia. Aquel día Miss líateya la fiebre de tejer. El que yo tengo (y
ment of the atoreaaid pubheation for the date sentarme hoy ante mi escritorio lo hice, se había excedido a sí misma en la deco- desde luego que al haberlo comprado
ghown in the above captioii. required by the
Act oí August 24. 191?, embodiediiiaeclíon445, desde luego, dispuesta a complacerte en ración floral de su apartment. Dentro es el que me parece más bonito) es de
Postal Law3 and Regulatlona, Drinted on the de los valiosos jarrones que ella colec- color khaki, forrado de azul en la parte
teviírse oí this form. to wit: todo, te daré también en esto mi opinión.
Tengo yo una amiga japonesa, mucha- ciona con afán, habla colocado sencillos de arriba; vuelto el forro, muestra dos
1. That the nanics and addrcsses of the pub- floreros de cristal o de loza, con profusión carteras azules, y en uno de los lados
lisher, editor, rnanaging editor and bu^iiiess cha inteligentísima y muy culta, hija de
managers are: una de las más aristocráticas familias de crisantemos, y después, por todas tiene pintado el esctido de los Estados
Ñame of Post Office Addresa niponas, que vino a los Estados Unidos partes, en los más ocultos rincones, entre Unidos.
Publishcr. The PLctorial Review Company,
214-226 West 39th St.. New Yoik City. a perfeccionar su educación, a quien los objetos artísticos, sobre las mesitas,
Editor. Roniulo M. DeMora,
90 Eudid Aye., Hackensack. N. J.
Manaeins Editor, none.
Business Manager. William P. Ahnelt,
214-226West39thSt,, New York City.
conocí casualmente en una visita que
hicimos ambas, en determinado día, a la
Híspante Society of America, y a la que
entre las tanagras y demás bíbelots, rosas
a granel; rosas de un solo color; rosas
colocadas una a una, con tres o cuatro
E L BOLSO patriótico de nuestra
amiga Mabel Harvey es también de
color kluiM, con la bandera norteameri-
2. That the owncrs are: (Give ñames and después he vuelto a ver con frecuencia hojitas, en diminutos búcaros de cristal, cana bordada bajo pequeños racimos de
addrcsses of individual owners. or. ií a Corpora- en el apartment que con su governess estrechos como un lápiz y de apenas frutas, rojas, blancas y azules.
tion. Eive its naine and the names and ad- ocupa en el Saint Regis, el sunttioso diez centím-ítros de altura. Nada más Te reirías de veras si vieses a Mabel
dresses oí stocklioLdcrs owning ot liolding 1 per
cent. OT more of the total amount of stock.) hotel de la Quinta Avenida. T ú no sencillo ni nada tampoco de mejor gusto. cargada a todas horas con el inmenso
The Pictorial Review Conpany. 214-226 ignoraó que en Norte América, en la Y basta ya de flores, ¿no t e parece, bolso. Creo que duerme con él. Teje
West J9th St., N. Y. City—a Corporation,
WUliara P. Ahnelt,214-226 W.39th SE.,N.Y.City cuestión de hacer que las flores formen mi querida Clodo? en todas partes; en visita, en los parques,
Charle! E.Nelson,15,'iR¡vcrsideDrive,N.Y.City
EycrettDeW¡ttTruinbiill.350W.eSthSt.. " parte del decorado de la casa, se aprendió i De qué hablarte ahora ? i De bolsos? en el tren, en los tranvías, en el automó-
León Lewin. 600 We?t I I6th St., . N, Y. City no poco de los japoneses. Estas di- ¿De zapatos? ¿De guantes? vil, en las juntas a que asiste, y no sé si
Paul Block, 250 I."¡llh Avenue, . . . N. Y. City
ArlhurT. Vanee, 214-226 W. 39th St.. N.Y.City minutas gentes, de refinadas y artísticas Empezaremos por las manos; es lo se habrá decidido a tejer en el teatro.
B.A.MacKinnoii. 214-226 W.39thSt..N.Y.City tradiciones, han convertido en un arte lógico. No sería ella la única: yo he visto a
3. That the known buniIhuldetR, mortgaRces. real el csttidio de la colocación de las A despecho de la escasez de pieles, más de una haciendo uso de su bolso en
and other security holders owning or holding 1
per cent- or more of total amount of bunds, flores, y mi e.TOtlca amiga, Miss Kateya, las fábricas de guantes nos presentan los entreactos. . . . Mabel ha hecho en
inortEagea, or other aecurities are: NONE. que no desmiente su abolengo, tiene tres meses catorce sweaters. Yo le hago
4. That the two paragraphs neit aboye, algunos atrayentes modelos de extraor-
giving the ñames of the owncrs. stoekholdcr?. convertido en un invernadero su apart- dinaria novedad. E n precios han subido burla, en broma, y ella se consuela
and sceurit/ holders, if any. eoiitain not only msnl del Saint Regis. Con ella he pa- de modo alarmante, pero los bordados llamándome holgazana, porque yo en los
the list of stockholders and aecurity holders as
they appear upon Ihe books oí the company sado ratos deliciosos, escuchando sus son t a n sugestivos que se paga con tres meses no he sido capaz de terminar
but also, in cases where the atockliolder or
security liolder appeara upon th? books of the exiilicaciones acerca de las plantas. gusto la demasía. Entre los nuevos más que un par de bufandas.
company as trastee or iu any other tiduciary re- —.\'o puede haber un más bello ramo modelos, el bordado a cadeneta se hace Y queda, por último, otro bolso,
lation, thp name oí the person or Corporation for
ivhoin iuch trustee ¡a acting, is given; also that de flores—me dice Miss Kateya—que en tonos suaves y brillantes, que suelen también para, labor, de cretona o de seda
the said two paragraphs contain statements aquel que se consigue después de haber armonizar con los bordados del vestido, floreada, muy grande, con dos enormes
embracing aíHanl's full knowledge and belieE as
fj the círcumstances and conditions under pasado media hora en un jardín, ea un que tan en boga se hallan actualmente. anillas para colgarlo del brazo, que las
which stockholdera and security holdets who día de verano, por supuesto, cortando americanas, prácticas siempre, suelen
do not appear upon the books of the company E n algunos guantes el bordado a cade-
as ttustees. hold stock and securilies in a ca- flores a granel, que, sin seleccionar ni neta se combina con cintas estrechitas, utilizar asimismo para llevar sus paquetes
pacily other than that of a bonalide owner; and
this alBant has no reason to believe that any combinar, se colocan después en un del mismo color del bordado. cuando van de compras.
other person, associülion, or Corporation iiaa any búcaro alto y ancho, cuidando única- T e citaré tres de los últimos modelos, No quiero concluir mi carta sin ha-
interest direct or indireet in the said stock,
bonds, or other securities than as so atatcd by mente de que guarden la debida sime- que son, para mi gusto, los más elegantes. blarte algo de joyas, ya que tan aficio-
him. tría, esencial en todo adorno. Dos <¡e ellos son de forma corriente, nada eres a ellas.
Wm. P. Ahnelt, Hay algunas llores—prosigue la in- con caprichosos bordados, formando uno Una de las cosas más extraordinarias
Business Manayer. teresante japonesa—que están asociadas de éstos una lira y otro un lazo. Y el que he visto en mi vida es la preciosa
Eworn to and aubseribed before me this Ist
day of Octobet, 1917. directamente con algún lejano país, exó- tercer modelo es de estilo militar, muy pulsera que a Mabel, nuestra amiga, le
[SEALJ J. M . Eeattie,
NüUry Public, N, Y. Co. Ayuntamiento de Madrid
tico o no, las cuales necesitan ser coloca-
das en vasos especiales para que pro-
práctico y cómodo, abrochándose con
una trabilla. Yo pienso usar éste {Cmilinúa en la página 34)
Mycommisslon expires March 30,1918. No. 302

Página to
^^^A \ \ \ I i / Aj^

.weeaeimcaa O Í
Sugestiones para su arreglo y amueblado Indeleble

i
FOTOGRAFÍAS DE PICTORIAL REVIEW

i I
de Payson
íj». P a r a m a r c a r t o d a clase de ropas,
des<le la m á s d e l i c a d a s e d a o
m á s fino hilo o m á s e i ' u e s o
algodón.

LaTintalndeleblede Payson
R e s i s t e la influencia d e t o d o s
los c l i m a s sin solidificarse ni
de SCO iij p o n e r s e en la b o t e l l a .
Dispuesta siempre para usarse
con cualquier clase de pluma
corriente.

I I
La Tinta Indeleble de Payson
D e v e n t a en t o d a s las b u e n a s
tiendas, papelerías, librerías y
d e m á s comercios de efectos de
escritorio.

La Tinta Indeleble de Payson


Si el c o m e r c i a n t e t l o n d e u s t e d
c o m p r a no la t i e n e , exija q u e se
la p i d a a c u a l q u i e r c a s a c o m i -
sionista de New York, New
O r l e a n s , I,os A n g e l e s , S a n F r a n -
cisco o B o s t o n , M a s s .

Eilju q u e sen lii le^ítlitiiL ÚÉ


Payson y nosotros Tcspon-
d e m o s de BU «oeur» í j f t o .

Payson's Indelible
Ink Co.
INCORPORADA
Northampton, Mass.
E N L A a c t u a l i d a d se
estíínconstruyendc»
t a n t a s casas con por-
ches que la selección y
I L U S T R A C I Ó N su-
perior m u e s t r a u n a
btiena selección de
a t r a y e n t e s muebles. T o -
" E. U. A.
arregLo de los muebles y d a s las v a r i e d a d e s de
a d o r n o s ocupa prefe- muebles de m i m b r e son
rente atención. P o r

t
m u y a p r o p i a d a s ¡Kira
regla general, estos el porche. L a s sillas
porches están abier- i l u s t r a d a s son boni-
tos y o c u p a n la ta?, c ó m o d a s y es-
p a r t e de d e l a n t e o paciosas, y e s t á n
de a t r á s de la casa, t a p i z a d a s con la
auníjue en algunos n u e v a c r e t o n a de
casos se c o n s t r u - diseños de pavos
yen como c u a r t o s reales de preciosos
corrientes, en c u y a s colores, lo mismo
v e n t a n a s se colocan q u e el solá-colum-
persianas que i m - pio. L a elegancia
p i d a n ia p e n e t r a - en la labor de la
ción del sol d u r a n t e m a d e r a y las varías
el día y que ai m a c e t a s p a r a las
l e v a n t a r l a s en la flores a u m e n t a n la
noche p e r m i t a n a atracción. E n la
la familia disfrutar ilustración del cen-
del lugar más tro, las persianas,
fresco de la c a s a corredizas en sen-
en t i e m p o caluroso. t i d o vertical, sir-.
Si se le d o t a d e ven p a r a g r a d u a r
v e n t a n a s de vidrio la admisión de los
des!¡i:ables y de rayos solares. En
u n sistema de cale- la ilustración in-
facción, el ]íorche ferior, el e n r a m a d o
puede permanecer • de parra se ha utili-
abierto aun en in- z a d o p a r a decorar y
vierno, excepto e n d í a s proporcionar suficiente
s u m a m e n t e fríos. s o m b r a al porche.

¡Adiós Callos!
Las peiáioiLos gradü^ui p] poso de los'
rniyos solares i / " " ^ U A L e s el o b j e t o d e e s t a r
I c o j e a n d o y s u f r i e n d o las
' p u n z a d a s d e los callos ?
P a r e c e ser la locura m á s g r a n d e del
m u n d o estar soportando estos
d o l o r e s c u a n d o se p u e d e n q u i t a r
f á c i l m e n t e c o n el e x t r a c t o r d e callos
" G e t s - t t , " d e sencilla a p l i c a c i ó n y
acción p e r f e c t a .

"GETS-IT"
2 gotas se ponen en 2 segandoa

Se podría ducir que el ttner callos causa


un placer sólo por ver como el " Gctí-Il "
loa hace encoger y ablandar, quitándole
fácilmente con los dedos. El " Gets-ll "
forma una capa inviüible sobro el callo y
permanece allí. No hay nt^eesidad de
hacer presión sobre el callo o irritar la piel
Que lo rodea, como tampoco usarcualoiúer
Otro tratamiento adicional. Camínese
con confort mientras que el callo desapa-
rece usándose " Gets-It ".

" G E T S - I T " está manufactu-


rado por E. Lawrence & Co.,
C h i c a g o , I l l i n o i s , E . U . A.
E n v e n t a en t o d a s p a r t e s d e l m u n -
d o p o r las f a r m a c i a s y d r o g u e r í a s .

DefiosiitiTios Ceneralts:

MendeT y Cia„ Buenos Airea; Glossop


& Co-, Río de Janeiro; Daube & Co.,
Valparaíso; Geo. W. Cock, Lima; Bankier

I
£t Linn, Montevideo; Mcndel y Cia„

r^' Ayuntamiento de Madrid


Las parras y áemáúdes de este porche abierlo forman un perfecto íniaitijido
Asunción; Emique Aponte, Oruro; H.
Caldera, Managua, Nicaragua,

Fásina £1
(El L i b r o d e la M o d a )

THE
FASHION BOOK
En él se encuentra una inmensa
variedad de estilos que garantizan ^ H
Una bailarina clásica necesita muchos
una perfecta elegancia, y los cuales años de estudio constante y empeñoso,
Re pueden reproducirexactamente
usando los afamados Patrones
Pictorial Review, a más de aho-
rrar de medio a un metro de tela
T ODA la naturaleza es una vida de
vibraciones que se manifiestan en
innuraerabicB y distintas maneras,
todas ellas resumidas en dos manifesta- versales sometidos a la disciplina de
y, si su talento no es de músico y poeta
fiaÍD, resultará una máquina sin expresión.
Un compositor puede ser célebre sin
profundizar se en las teorías coreográficas;
en cada vestido. Todos los mo- ciones: Sonido y Movimienlo. la técnica exigida por el Arte, que, como un coreógrafo o una ejecutante no puede
delos son exclusivos, originales, Cada una de dichas vibraciones acciona dijimos, es la escuela que enseña a ser artista si no conoce mucha música
asegurando la individualidad y re- en relación a ¡a otra, guardando entre ordenar las vibraciones ondulatorias del en su estructura técnica para intrepretar
s¡ un orden perfecto: Ritmo. conjunto: Sonido y Movimiento, ajus- la expresión del autor.
finamiento que toda mujer desea. El Ritmo lleva por sí mismo al orden fándolo a lús sentidos auditivos y
del conjunto: Armonía. visuales. IV
ABRIGOS I-o que llamamos plástica y posJ. es Grave error, pues, es aquello de lla-

CAPAS
un acorde de movimientos que expresa u
puede expresar una idea o un pensa-
miento como un gesto, como una palabra,
marse artista por el hecho de copiar
una posa o reproducir una melodía sin
los estudios concienzudos y de larga
E L E L E M E N T O esencial para la
exteriorización del pensamiento es
la mujer, por temiieramento peculiar y
militares como una frase. labor . . . ; es lo mismo que los niños por las líneas de sus formas.
VESTIDOS El sentido visual del observador recibe que calcan, que los yeseros que moldean, El hombre estableció desde ia antigüe-
combinados la idea o el pensamiento e:ipresado por que los instrumentos automáticos que dad que las artes, las pasiones, etc.,
FALDAS un gesto o movimiento del. observado: reproducen. . fuesen representadas por figuras de
Mímica y Danza. El verdadero genio necesita ei estudio mujer. Luego, escultores y pintores,
dr apeadas Del mismo modo que el sentido audi- del Arte, lo busca inconscientemente le fijaron límites en sus líneas y en sus
tivo recibe la idea o el pensamiento porque sin él no puede manifestar lo formas, según los gustos cultivados y
expresado por el sonido: Músicay Poesía. que siente (autor); y para manifestar lo educados en la escuela creada, tal vez
La fisonomía o expresión d d sem- que se siente al contemplar, la obra de por si misma, entre los buscadores y los
Ultimas blante, y la posa pueden fnanifestar, un grande, se necesita la misma escuela, cultores de lo que llamaron bello, cuando
NOVEDADES con el gesto, el estado de ánimo con el mismo arte, porque se debe experi- hallaron el resultado de sus observaciones.
en tanta o más intensidad que con el mentar y luego expresar la misma Aquellas reglas y aquellos límites de
recurso de la palabra. Luego, una danza, impresión (actor). formas y figuras han sido, y son, per-
MANGAS ejecutada por una arlista, puede ser un fectas en absoluto, porque aun hoy día
bolsillos poema tan aublirne como un poema III se admiran, se estudian y se les corona
CUELLOS escrito, y una melodía puede decir tanto con nuevos laureles; la belleza hallada
y o más que un poema recitado. J A C O R E O G R A F Í A (completamente en toda su expansión según el sentido-
PUÑOS Los músicos y los coreógrafos son J y desconocida en su sentido técnico) visual, es la ausencia completa de
poetas que manifiestan sus ideas por entre nosotros, tiene críticos, admiradores defectos.
medio de las vibraciones rítmicas de y adversarios, pezo iodos profanos. Algu- Deteneos, por ejemplo, a examinar
sonidos y movimientos, armonizándolas nos de ellos han aplicado, como nn una a una las ¡mjíresiones de una cinta
con las ondulaciones del conjunto. sinapismo inoportuno, la palabra clasi- cinematográfica de una artista clásica y
cismo en ciertas ocasiones, invocando los en cada una de ellas hallaréis la foto-
11 nombres de Chopín, Duncan, etc. . . . ; grafía de una obra de arte clásico.
el sacrilefiio ha sido tan grande que Los antiguos confiaban a la danza los

L A PROSA tiene su orden natural


^ con la ayuda de letras, sílabas,
palabras, (rases, etc., que son los medios
-francamente no hallo genio t a n maléfico
que pueda castigarlo, y . , . j quede im-
pune! pues", será otro de los mil home-
secretos más pasionales de sus senti-
mientos, y con la danza los manifestaban.
Ni Una pasión, ni una idea, ni un
físicos para exteriorizar los pensamientos. najes a la Ignorancia. sentimiento tan bien expresado como
La poesía, a más de tales recursos, Un coreógrafo cultiva las artes de la en una posa plástica, o en un movi-
tiene otros artificios que son la métrica vida; su obra puede encerrar una infini- miento rítmico.
y la estructura del verso. Ambas se dad de obras escultóricas. El debe Por eso es que desde los tiempos más
valen del sonido de la palabra o de la conocer desde lo más elemental de la remotos se conoce el culto ferviente a
escritura para expresar las ideas y los figura griega en sus líneas, hasta lo más Terpsicore. . . .
sentimientos. alto de sus expresiones, para exhibir la Este arte por ser t a n elevado, es azás
La poesía, sin embargo, puede pres- idea de un poema antiguo; como debe difícil; tiene exigencias que ningún otro
cindir de esle orden artificial acogiéndose conocer lüs secretos más recóndilos de tiene; físicamente, la danzante debe ser
al otro orden o ritmo natural, que es las ondulaciones provocadas por una perfecta en las forjnas y la belleza;
el de la ¡irosa poítica. idea, para exhibir un idilio o una tragedia constitución sana y susceptible al cultivo
La música y la danza, en cambio, por medio de los movimientos y las del ejercicio; intelectualmente perspicaz;
como hemos dicho, expresan el senti- apariencias. Debe conocer los demás muy inleligenle y música, y poeta por
miento: la una con las vibraciones recursos auxiliares de la luz, de los colo- temperamento. Asi como Duncan, una
armónicas de los sonidos sensibles al res, de las proporciones d e los elementos ICarsawina, una Boni, una Verbits.
oído; la otra por vibraciones ondulatorias de su composición, para que el ritmo de
q n t producen el movimiento trasmi- cada uno concurra a la formación- V
tiéndolo al sentido de la vista. armónica del conjunto.
LA CUBIERTA DEL HUEVO FASHION BOOK
L a pintura y la escultura rigen las
mismas leyes generales valiéndose de
otros recursos complementarios de luz
P E R O el arte, en general, no puede
ni debe ser patrimonio exclusivo de
los artistas privilegiados por la naturaleza
ACABA DE y de colores.
Las obras de los grandes escultores y
pintores tienen por primer y esencial ICEN Jos hifiienistas que la
y la fortuna; debe ser y es patrimonio de
todos los que en sí mismos sienten
vibrar el sentimiento artístico. Debe
PUBLICARSE mérito, de expresar la idea del autor, D mayoría fie las enfermedades y
muertes de los niñíid pueden evi-
tara siguiendo a] pie de la letra eL
ser de todos, y todos están obligados a
cultivarlo y fomentarlo. Para la niñez
la trasmiten fácilmente al observador y si guíenle decálogo:
lo impresionan. Primero. Críense a los niñas con el es un factor de fuerza y de salud, de
y está a la venta En la inmovilidad de una estatua, o pecho materno, el alimento único que refinamiento, de sentimiento y de educa-
la naturaleza prepara y destina a ese ción. Este es el punto a que quisimos
e n t o d a s las oficinas y agencias d e figura artística, existen movimientos objeto.
. sensitivos y continuos, casi psíquicos.o Besundü. Désela el peclio con regu- llegar.
laridad, nunca con menos de tres horas Desde 22 años de residencia en Uru-
desmateria I liados: son vibraciones que de diferencia, para que la diRestiún
el autor le trasmitió y que se unen por sea buena. guay, tan querido como una segunda
THE fenómeno psíquico a los nuestros.
Lo propio sucede con los grandes
Tercero. Las ventanas de la habila-
cifin dünde duerma el niño deben estar
siempre abiertas, para que el cambio de
patria, tratamos siempre y sin descanso
de divulgar la gimnástica rítmica y
>

PICTORIAL REVIEW mímicas, con los grandes danzantes,


con los grandes músicos, quienes, pres-
almSsfcra sea constante.
Cuarto. Hágase que el nifio duerma
sus siestas al aire libre, para que
artística, natural y educativa, insistiendo
en fundarla única y exclusivamente en
COMPANY cindiendo del m^dio de la palabra,
consiguen sus resultados ayudados por
respire el aire más puro Posible.
Quinto. Evítese que las moscas y
mosquitos se posen en las carnecitas
estas bases: aire libre, vegetación, agua,
luz, diversión y arte.
de los nii\03. cubriéndole con un mos-
los recursos de la escuela y de la técnica quitero cuando estfi en su cunita o F^uimos los fundadores de los primeros
C r e a d o r a d e los ^que constituyen el 'Arte. ' cochecitD- centros deportivos de juegos, paseos
A f a m a d o s p a t r o n e s a la m e d i d a '1. Artista, pues, es sólo y exclusivamente Scxto. Báñesele todos los dtas. y en campestres, etc.; divulgamos y propaga-
la época del calor varias veceg al día,
c o n guía d e c o r t e y confección el que posee genio por naturaleza, y es- para que siempre esté limpio y fresco. mos la natación y el remo con todos los
cuela por estudio y trabajo prolongado, Séptimo. No se prense a los niños medios (muy escasos por cierto) a
con bandas y ropas ajustadas, sino con
constante y observador. Sin esto no la holgura necesaria y lo más suave nuestro alcance. Proyectamos cuadros
posible, para que puedan ejercitar sus
puede' haber artista en el verdadero extremidades y estar cómodos. de gimnasia rítmica y danzas griegas al
SE RECALA UN PATRÓN A LA sentido de la palabra. Octavo. No se iiaga cosquillas a lo.a aire libre, y tan sólo algunas pocas
niños, ni se les agite en el aire, ni se veces pudimos, con muy penosa tarea,
MEDIDA CON CADA EJEMPLAR Existe el artista de pensamiento, que les monte a caba.llD en las rodillas,
medita, concibe y produce: el Autor. evitando con eso muchas trastornos ofrecer algún espectáculo artistico, el
nerviosos.
Existe el artista de acción, que estudia, Noveno, Acuéstense a los niños último de los cuales fué una fantasía
concibe también e interpreta el pensa- temprano, para que duerman bastante. coreográfica griega, en el hermoso parque
miento del otro: Actor. Décimo. No se les den eupecificos, del poeta Raúl Mcndilarsu: un verdadero
45 centnvos oro jarabes calmantes u otras drogas sin Ja
El primero es la idea; el segundo, la aprobación del médico, para evitarles Olimpo con sus grandes bosques de
EN TODO EL MUNDO envenenamientos v muerte prematura.
acción: ambos tienen el genio que se
3 pefefas e n España
Ayuntamiento de Madrid
unifica en el orden de los acordes uní- {Continúa en la página 34)

í'áíino ái
'M
Siempre tenga EnnlfBi
riiiuh
Sapolio -esto es cuestión de salud—
pues toda habitación debe estar limpia
Por Plora Femié para asegurar una casa saludable.
Microbios no pueden existir donde se

M UY frecuentemente recibi-
mos cartas preguntando sí
conocemos algún medio
Sí, el peso q u e se gane con una
dieta de leche es de muy dudoso
valor, pero la carne ganada por
usa Sapolio regularmente.
Protéjase de las imitaciones, pues no
n* para engruesar sin perjuicio de la
salud y con las menores molestias posi-
comidas, ricas en alimentos nu-
tritivos, es permanente y saludable.
Adelantándome a quienes sostengan
hay nada "tan bueno" como Sapolio,
el jabón de limpiar.
tuda
bles. Y ya sea por medio de estas
columnas, o ya en cartas privadas, que están comiendo cuanto les pide sus

SAPOLIO
siempre les hemos contestado que sí, apetitos, puedo indicarles que uno de
que puede engruesarse, pero a costa de los medios de aumentar el apetito es
pacientes y concienzudos esfuerzos. alargar la distancia entre las comidas.
Está muy arraigada la creencia sobre Fijémonos en aquellos días que por
que las personas delgadas lo son por razones poderosas no pudimos comer a
razones de su natural constitución, y las horas acostumbradas, y recordemos DH venta en lea drogueríñan nlnnveeucg do abarrütea y fcrrcierlag,
que es extremadamente difícil, si no que al sentarnos a la mesa tuvimos más
apetito que de ordinario y, consecuente-
m genuino está marcarlo ENOCH MORGAN'S SONS CO-, New York
del todo imposible, el aumentar en
peso. mente, comimos más. Si esta experiencia Escríbase pidiendo el muy interesante jiiego "CUBOS SAPOLIO"
Es cierto que bastantes personas se la aplicamos a todas horas para nuestra gite e7iviamos GRATIS
mantienen en las mismas carnes a ñ o alimentación, veremos palpable que
tras año, sin ganar ni perder más de un estamos capacitados para comer una
kilo; como también es cierto que considerable mayor cantidad de la
muchos de nuestros esfuerzos para en- ordinaria todos los días.
gruesar resultan inútiles. Para llegar también al mismo resulta-
Pero las personas delgadas no tienen
porc|ué descorazonarse y cerrarse en la
do, hay que levantarse más temprano
de lo usual y dejar un mayor intervalo
BROIDERY , ; CATALOGO DE BORDADOS
de tiempo entre el desayuno y el al-
iv CATALOG No. 17
creencia de la imposibilidad. La fe
hace milagros o contribuye a ellos; no muerzo del que teníamos por costumbre A c a b a d e ponerse a la v e n t a el
se olvide. y, sin duda alguna, se comerá del diez al
A nadie se le ocultará que ios primeros quince por ciento más que los días nuevo Catálogo de Bordados
pasos que deben darse por el camino de anteriores. Pospóngase la comida o cena N o , 17, e ñ el q u e se p u e d e n
la gordura, tienen que ir acompañados una hora después de la corriente y se e n c o n t r a r las ú l t i m a s n o v e d a d e s
del aumento, en cantidades alimenticias, repetirá el caso de comer considerable-
sobre lo que se esté tomando al empezar mente más que antes. en diseños,
la reforma. Ni tampoco es difícil com- Debo advertir que a medida que E s t e C a t á l o g o de B o r d a d o s N o .
prender que el peso de una persona, pasan los años por nosotros, se retardan 17, p u e d e obtenerse en cual-
sostenido año t r a s años sin aumento ni los procesos digestivos, hasta el p u n t o
disminución notable por una determina- de que una persona de cuarenta y cinco quiera d e l a s agencias q u e
da cantidad de alimento, no puede años necesita como de una hora más T h e Pictorial Review C o m p a n y
aumentar a menos q u e se aumente la para digerir el mismo alimento que otra tiene establecidas e n t o d a s p a r -
cantidad o la cualidad de esos alimentos. persona de veinte años.
Podrá argüírseme que aquellos que
tes del mundo, Pídalo en la
No se crea por esto que el alimento de
peso es consecuencia imprescindible del llevan una vida sedentaria no tienen agencia m á s cercana a su locali-
auiTtento de combustibles en nuestro el poder digestivo bastante para permi- dad, o d i r e c t a m e n t e a
estómago, pues tenemos que contar tirse ese aumento de comidas: en ese PICTORIAL RUVIEW
EMBBOIDERY AND BRAJDING DESICNS
con muchos otros factores del pro-
blema.
caso hay que atender a otros procedi-
mientos para digerir y asimilar lo
THE PICTORIAL REVIEW CO.
Es muy probable, casi universalmente necesario a nuestros propósitos; hay 214-226 West 39th Street
admitido, el que comemos muchas cosas que hacer ejercicios al aire libre, aspirar Portada del nuevo CatSloío de Rürdiiiíiís No. 17 Nueva York, E. U . A .
todos los días que son de poquísimo o d e éste la mayor cantidad q u e puedan
ningún valor alimenticio; nuestro estó- recoger nuestros pulmones para que la
mago está a menudo cargado de más o sangre se oxigene y queme las impurezas
menos alimentos innecesarios, en vea y materias sobrantes.
G! i Eli ID
de aquellos indispensables para la salud E l otro factor principal para ganar e n
y buena marcha de la máquina de peso es, pues, sentarnos a la mesa con
nuestro cuerpo. Consecuencia de esto más apetito que antes; comer solamente
es la falta de nutrición precisa para lo que contenga mayor valor nutritivo;
cubrir, con las debidas carnes y grasas, y cuando se sienta satisfecha, echar
el armazón de nuestro organismo. mano del queso y olvidarse de lo comido,
El factor más importante para ganar terminando con uno o dos vasos de leche.
en peso una persona es la clase de Si tras esa comida se siente el estómago
nutritivos que toma. Por ejemplo: demasiado cargado, tómese un poco
el pan, la carne, los cereales, las sopas, de ácido clorhídrico, que es el principal
los postres, las galletas, los pasteles y agente digestivo del estómago. Al
muchos de los vegetales son de escasa mismo tiempo puede estimularse las
importancia para aumentar de peso. otras secreciones gástricas con un poco
En cambio, lospurés de nuez vómica.
espesos de chícharos La levadura de
—^guisantes—, y de cerveza y el aceite
habichuelas secas—• de h í g a d o de
judías—I el arroz, SECRETOS bacalao son admira-
bles ])roductores de
el queso, los huevos
crudos, el choco-
DE SALUD Y DE gordura: una cu-
late, la leche y las
cremas son grandes
BELLEZA charada de cual-
quiera de ellos en
favorecedores del un vaso de leche,
aumento de carnes.
Pocas serán las
Y A T E N Í A M O S pensado
recurrir de nuevo al
reputado especialista de be-
constituye una be-
bida muy buena.
personas que des- lleza D R . M . E . A P L I O F E . Aun existe otro
para que siguiera la brillante recurso, el más cien-
conozcan el valor campaña iniciada años atrás
alimenticio de la en esta misma revista, en tífico de todos, el
leche y lo fácil' y favor de la fisicultura feme- de mejores resulta-
( 1 ^ rápido que es ganar
unas cuantas libras
nina, cuando un buen número
de suscripLoras nos lo piden
calurosamente.
dos prácticos si lo
acompaña una fe
de gordura con sólo ciega y una. cons-
beber la mayor can- No ha sido m u y fácil con- tancia a toda
tidad posible de ella vencer a tan distinguido es- prueba: a p r e n d e r á
todos los días. Pero critor para que comparta de masticar bien, para
nuevo con nosotros la respon- que el organismo
no se olvide que la sabilidad de agradar a las
carne así ganada, es bellas lectoras de recoja con facilidad
decir, por la anor- la mayor cantidad
mal cantidad d e PICTORIAL REVIEW posible de sustan-
leche que se tome, Pero lo hemos conseguido y cias nutritivas; en EL TALCO LOS POLVOS DE EL EXTRACTO EL AGUA DE TO-
es lo más probable desde el número de eriero la inteligencia de " M A V I S " DE CARA " M A V I S " •*M A V I S •• D E CADOR "MAVIS"
próximo, comenzarán sus be,- VI V A U D O U , es DE V I V A U D O Ü VIVAUDOU, es una DE VIVAUDOXI es
que se pierda con que cuanto más le tanm ilJ^tlnción QoQ tan reiknados deliciosa y c^tquíRíra QcHt^adamenre reíreg-
Itfsimos artículos sobre i^omo el enveso en el t:oiao Be les podría fiacncEa. Qua ha Bldo catite, stCüdQ muy
igual facilidad y productores de cual va contenido. ricsear. Vap con- llamada la " S I N - «olleltada por loa
SECRETOS grasa sean esos ali- Él polvo es roírcs- tenLdos cu envases • TONÍA D E LAS ^eraonaa refínadn?
rapidez; siendo, canie cuando se uaa FLORES". 6e en- ^ u e salrcn apre-
D E SALUD y de BELLEZA mentos, más ga- üespiiéa í!el traño. y de color rojo romano, cuentra en tüdos lo9
además, la opinión dciJi el cuerpü limpio de auma a i r a c - ¡¡íar las cualidades
clóD para el mundo ^cadores de loa Beño- üe una perrunLcrí»
de muchos médicos a honrar nuestras páginas, y rantías de éxito y saludable. rita iij¿3 dlBtingüldaSr GKcelente.
sus recomendaciones y recetas remealoo.
prominentes que el ofrecerán. Y todo
exceso de leche pro- a favorecer las legítimas y esto acompañado de TIMES BLDG. "VIVAUDOU" NEW YORK
duce severos y con- justas aspiraciones de la las leyes de la hi-
mujer moderna, virtuosa e For todo el tiempo que dure la eutrra europea, laa OQcinag Principales de la casa V. vivaudou
traproducentes giene, de mucho han aldo trasladadas de Pnria a Nueva Yorli, y con esie motivo lodaa laa cotaunlcaclopea deberfcn
inteligente. dlrljTlrse a este último liiffar.
efectos en los rí- descanso, de nin- Tlogamos encarecidamente a los comerciante?- QUe BC sirvan escribirnos pidiéndonos la dgtnIl&dA
inCormaclóo (IueSiEmlnlstramos con respecto a lD3condiciones venta]osas de venia de eslaa preparaciones.
guna inquietud.
Ayuntamiento de Madrid
/ ñones.

Pügina SS
u
Flatos que ahorran combuslible, tiempo, dinero y trabajo
©i

al ama de casa

For FOTOGRAFÍAS DE
E N R I Q U E T A LACERDA PICTORIAL REVIEW
de cartas re- mezclarse con jó-
cibidas sobresalen los ruegos de la juven- venes, ligeros si, pero de sentimientos
tud, y de muchas madres, instigándome a nobles y honrados en. el fondo de sus
que dedique la atención y llame al orden corazones, cerebros equilibrados que a
a los solteros, considerando inútiles mis la menor llamada de atención se pusieron
recomendaciones a las jóvenes si no van de parte del deber que corresponde a
unidas al mejor medio práctico y a la todo buen nacido, a todo buen caballero.
facilidad para ejercitarlo. No oivide"h los jóvenes que la principal
Entiende la mayoría de mis sinceras e felicidad de sus vidas depen<ie de la fe
inteligentes lectoras que la mujer nace íntima que guarden para las mujeres:
enseriada en materias de amor—su intui- ninguna sabiduría mundana, ninguna
ción es maravillosa, sin duda alguna, en filosofía misántropa, ninguna generaliza-
esas lides—y que son a los hombres a ción puede cubrir o debilitar esta verdad
quienes hay que ¡lustrar y convencer. fundamental.
No discuto el caso, sino que me alisto Una de las excusas más frecuentes en
a la t a n d e r a de la mayoría y acometo, donde el hombre apoya su soltería,
en favor de ta idea, llevando en ristre un aprendida de tarabilla, la encuentran los
arma poderosa, uno de los más bellos, ineptos, los pobres de espíritu y los
más sabios y más lógicos pensamientos holgazanes en que la vida es demasiado
del gran Voltaire: " C u a n t o s más hom- cara para poderse soportar las exigencias
bres casados hayan ti» el mundo menos de un hogar. Sin apartarme de la más
En los dfas sin carne hágase un eslotado de verduras como substituto crímenes se cometerán." estricta verdad, confieso que hay muchas
Estofado de vaca Estofado de verduras Por supuesto, yo solo no podré ganar jóvenes, erróneamente educadas en la
2 líbTíia de cfirne de res 1 tfiza de tocino frío y 5 cucliaradas de,nia]Uc- J^ cucharadita de pi- la batalla; necesito la cooperación del vida de las comodidades y del lujo, que
1 huevo picado, jamón iiuilla, o grasa mienta ejército temeniíio, su táctica inteligente las hacen inapropiadas para el hogar de
^ d? Enza de cmldo o lengua 3 cehüllau - L libra de papas y luminosa, su ayuda enérgica y decidida un pobre; pero no deja de ser menos
3 tomates Brandes, sin 3 zanahorias 1 ramiEo de perejil
2 ciichjfrfldíis de harina la cascara 1 tallo dr? apio li de cuartillo de aBi;a para vencer al enemigo de sí mismo, al cierto que el mundo es anchísimo y
I cucharatlü de niajite- 2 cebollas 1 cucharadita de sa. o caldo hombre que se aferra en apartarse del abundan las de costumbres modestas,
riiiilla o ürasíL L taza df! frijoles verdes ú cucharadas de liarina
I taía tle misa tic pan I CMcliaradita dp sal 2 cuartillas de ejotes camino que Dios le trazó al traerle al las laboriosas, las inteligentes, buenas y
J^ cuclJaradita de pimienta mundo; camino de satisfacciones comple- honradas que, tras no ser una carga, son

L OS frijoles se dejan en agua fría desde


la noche anterior y ae hierven hasta
S E derrite la mantequilla, o grasa, en una
olla, se ponen allí las verduras, cortadas
en rebanadas, y se fríen hasta que estén
jas, dulces o amarg:as, pero armónicas,
camino del hogar propio. Para ello han
ia base del enriquecimiento del hogar
que la tenga por reina y señora: esta
(|ue estén casi cocidos. Se mezclan la de un color caté claro. Se sacan las verduras
miga del pan, tocino y una cucharada de y se pone, allí mismo, la harina y se fríe de comenzar mis lectoras por convencer clase de jóvenes, de las que hay legiones,
cebolla picada con las especies y el huevo; hasta que este café, luego se agrega la sal, a los descarriados para que lean este la Inmensa mayoría, están educadas en
se extiende sobre la carne, la que se corta pimienta, caldo o agua y ,sc deja dar un
en pedazos de lo cm. y se enrolla. Se hervor, luego se ponen las vi'rduras y se articulito, donde sólo verdades en favor la intimidad de las familias cristianas,
engrasa^una olla, se le pone una capa de cocinan por dos horas. Una rebanada de de ellos he de consignar. bajo un principio de economía bien en-
frijoles y rebanadas de cebolia, se llena tocino o de carne de puerco colocada en Entiendan primeramente que la vida tendida, siendo más deseables y más ase-
con los rollitos de carne y más rebanadas de el centro de este cocido aunieiitará el buen
cebolla y de tomate. sabor. del soltero no es vida completa. Hombre guradoras de la felicidad conyugal que
y mujer fueron creados para vivir unidos, aquellas otras que solo conocen la vida
no pudiendo vii'ir apartados y ser felices, por sus centros sociales, impregnados de
en toda la esencia de la palabra. Amor, mentiras y falsos principios. La excusa
felicidad y desarrollo sólo pueden venir es, pues, de las más pobres y engañosas,
por el contacto y la asociación de los pudiendo asegurar que tiene su raíz en
sexos opuestos: de aquí el que todos los egoísmos personales, remora de toda
signos, todas las experiencias, todos los perfección humana, de toda virtud cris- ' •
atentados para contrarrestar la natu- tiana y de toda felicidad personal.
raleza prueban que el hombre y la mujer Entiéndanlo bien los jóvenes y, en
fueron destinados por la sabiduría del general, todos los solteros, por ser el
Todopoderoso para la vida de casados. fruto de la experiencia que llevo ad-
Fijándonos un momento en la realidad quirida durante luengos años de viajes,
de las cesas, veremos que un soltero es estudios, reflexiones y prácticas: un
como una barquichuela que solo disponga hombre de sanos principios, deseoso de
de un remo o como un pájaro que no labrarse su propio porvenir, de abrirse
tenga más de un ala, ¿Puede esperarse campo en la lucha por la existencia, lo
cosa buena de tal estado de imperfección? más honrado y digno a que puede aspi- #
Bajo otro punto de vista, recordemos rarse, será doblemente fuerte, duplicará
las palabras de un eminente pensador: sus energías teniendo a su lado una
El eslotado de res conlenido en una fuente de vidrio satisface la vista y el paladar " E l matrimonio hace más sabio al buena compañera que le aliente y esti-
hombre; él cambia su corriente senti- mule. V es que una bendición, sea de la
Estofado escocés Estofado de pollo mental, dándole un centro a sus pen- clase que fuere, es la mayor ganga que
2 libras de pescuezo de ] cucharada de perejil i tHjilo grande 2 circharadas de mante- samientos, a sus actos y a sus sentidos; podemos conseguir en esta vida.
carnero picado í^ de libra de jamóu iiuilla o grasa
'/i laza de cebada perla 1 cttcliaradita de sal 3 libras de papas 1 cueliarada. de perejil ct hogar, que le evita millares de tenta- Antes de cerrar este articulito he de
2 zanaliorias ?^ cucharadita de p¡- 2 cebollas grandes picado ciones e infinito número de peligros: puede referirme a la nueva carta de la simpati-
2 nabos mienta i- 2 tazaa de caldo, o a^ua I cucharadita de sal
2 cebollas ¡^ paquete de maca- Í4 cucharadita de papriiia afirmarse rotundamente que el matri- quísima e inteligente NAUSICAA, de
3 tallos de apio trones monio es el mejor amigo de la sociedad Costa Rica, donde me interesa nuevas

S E lava la cebada y se pone eu una


vasija de barro con las cebollas reba-
P ÉLENSE las papas y hiérvanse por
diez minutos en agua con sal; y cór-
tense en rebanadas de 2 cm de ancho.
y de la patria."
La lógica aspiración de todo cerebro
contestaciones a espinosas preguntas.
Las dos primeras: ¿qué hacer para que
nadas, los nabos y las zanahorias raliadas Se pelan y se rebanan en ruedas las cebollas;
y el apio en cuadritos. Se cubre con agua se corta el pollo en pedazos medianos y cl equilibrado nace en la juventud y tiende después del matrimonio el marido no se
hirviendo y ac cocina a fuego lento hasta janión en cuadritos. Llénese una olia con a consolidar la esperanza de que llegue aburra?; y ¿cómo conseguir que siempre
que la cebada esté suave. Luego se llena tapas de pollo, janión, papas, cebollas, el dia eu que ha de contar con un hogar continúe la misma solicitud y amabilidad
una olla con capas alternativas del carnero perejil y especies, dejando una capa de
cortado en pedazos, las verduras, cebada, papas hasta arriba. Se pone allí dentro el propio y con una dulce compañera que después del matrimonio? serán contesta-
perejil y especies; luego póngase suficiente agua, o caldo, con pcdacitos de. mante- lo presida. Todo jovea que vuelva la das por mi apreciable compañero F . M.
del líquido donde hirvió la cebada y quilla, o grasa, se tapa y se bornea a fuego
cocínese en el horno. Mientras está en el manso por 3 horas. Mientras ae está espalda a ese mandato de la razón, ni González, en su artículo de fondo " DEL
horno se cocen los macarrones hasta que cocinando ae le agrega más caldo, si lo puede estar equilibrado ni merecerá HOGAR Y LA F A M I L I A " .
4

.r
estén suaves y después se cuelan. necesita. confianza alguna; algo de su naturaleza Respecto a si " ¿ p u e d e vivirse siempre
nos repugna. en el idealismo?" y a la "definición del
Yo hubiera querido tener delante de a m o r " , permítame la diga que son mis-
mi a todos los recalcitrantes, jóvenes y terios humanos donde no faltan claros
solterones, que difaman, se burlan y y oscuros, reglas y excepciones. Santa
desprecian a la mujer, en la reunión de Teresa de Jesús nos dio el mejor ejemplo
solteros a que fui invitado años atrás. de idealismo y de amor en toda su vida
Llegada que fué la ocasión de levantar humana.
las copas del champaña discurseó uno La ol:ra pregunta ¿podrá trocarse en
de los comensales sobre el tema obligado amor una amistad sostenida por carta?
de la mujer, dejándola muy mal parada no encierra menos reflexiones ni menos
. entre rasgos de incierto ingenio y tra- ejemplos; se han dado muchos casos,
mas de muy cierto ma) gusto, que arran- pero nada puede afirmarse en concreto.
caron sonoras risas y estúpidos comenta- Una amistad por cartas entre dos per-
rios, en medio de los cuales me levanté sonas inteligentes da lugar al má? verda-
calmoso, arengándoles con estas o pareci- dero conocimiento mutuo; a la compene-
das palabras: "Creo interpretar el tración de ideas y sentimientos o a la
sentimiento de la mayoría, incluyendo disparidad absoluta. E n ambos casos la
al orador, al decir que sus ingeniosos parles obran sin ninguna clase de pre-
adjetivos y calificativos iban dirigidos a juicios, al no existir la atracción de la
su madre y 3 sus hermanas, no a las jíroximidad ni la fuerza del compromiso
nuestras." El efecto fué tan espontáneo que tantos matrimonios produce. Entre
y aplastante para,el discursero como para personas de diversas educaciones es
los reunidos, y bien a las claras lo mani- bastante más difícil la compenetración,
festó el rojo vergüenza que tomó su cara pero tampoco es impo.sible. ¡Está tan
El antiguo Estofado Escocés es una deliciosa combinación de carnero y
verduras; y no necesita ser uno escocés para apreciar su buen sabor Ayuntamiento de Madrid y la rápida salida del solón; era su recién- unido el amor al misterio de la vida!

rúsii^a SJ
-ócóe^

N o pretendo
haber descu-
bierto ninEÚn
secreto al afirmar que
hijos, la del sosteni-
miento y perfección
de la raza, hoy c|iLe
va siendo axiomático
todas las madres desean tener hijos el que Dios nos trac al muud<l sin prefe-
fuertes y saludables. Pero tampoco es rencias distintivas sobre nuestros herma- \
un secreto, desgraciadamente, que son nos; Su espíritu de justicia infinita Se
pocas las madres qiLe se esfuerzan a lo prohibe. La ciencia nos dice que
poner los medios para conseguirlo, fuera todos los niños nacen con iguales facul-
de las rutinarias prácticas que aprendie- tades para ser genios, estando en los
ron en sus casas. N o quiero que se m e padres el q u e lleguen a serlos, en las
culpe de increpar injustamente a la madres principalmente. ¿Es, pues, de
mujer: el abandono al mejoramiento de importancia saber ser madre? ¿V cómo
la raza humana ])esa sobre l a sociedad llegar a conseguirlo? No será siguiendo
en general, que ha puesto su atención en las añejas prácticas, las trilladas rutinas
los animales y en las cosas, viciada por la que trazó la ignorancia o la indiferencia
ambición mal entendida, con preferencia de los hombres.

c
a su propia especie. r;-V •
Entre las diferentes fuentes de pro- ON el resurgir moderno de la mujer
greso q u e el despertar de la mujer está
abriendo a la humanidad, figura el smo que tuvo su periodo de dominio
particular estudio que las madres están sobre el hombre—han venido a esclare-
dedicando a sus hijos y los medios que cerse muchos misterios, y a ella sola se le
emplean, en los países más adelantados, debe el interés t a n grande por la infancia.
para dar a conocer sus experiencias a El hombre se ocupó de mejorar la raza
otras madres menos favorecidas por la caballar, la lanar, la de cerda; se preo-
suerte o por las circunstancias para cupó de dar al mundo mejores cosechas
dedicar su atención a t a n importantísimo de granos y cereales; estudió la ciencia
cuidado. Yo quisiera ver constituida de curarse sus propias dolencias, de
una formidable asociación <ie madres resolver problemas intrincados para
españolas e hispa no-americanas entre satisfacer su orgullo o su ambición:
todas las lectoras de PICTORI.\L REVJEW, de todo se ocupó menos de su descenden-
donde se cambiaran, impresiones y eK- cia. Si la mujer le decía q u e el niño
periencias, se consultasen puntos vitales, estaba enfermo, creía cumplir todos sus
se estudiaran procedimientos nuevos, se deberes llamando al médico. Para nada
discutan y dicten las generalidades que se preocupó de si aquella naturaleza era
deben conocer las futuras madres para tratada como correspondía, constan dolé
estar preparadas desde un principio a que la madre no estudió higiene, fisicul-
esa sacratísima responsabilidad que Dios tura, química aplicada a la alimentación,
las tiene encomendada. Yo quisiera con- anatomía, . . .
tribuir al mejoramiento d e la raza hu- Escaló la mujer las gradas de las
mana, no sólo con los frutos de mi expe- universidades en los países progresistas,
riencia, sino con los de todas las experien- más por propio impulso que por lá
cias reunidas, y no para mi propio orgullo
y satisfacción, sino para el enaltecimiento
voluntad masculina, y su rápido cerebro
recogió miles de Impresiones, germinando
UNA LECCIÓN IMPORTANTE
de la mujer, para su mayor y más segura solo dos de aquellas: la independencia El cuidado de la dentadura es una de las bases más in-
felicidad, para la felicidad que radica en de la mujer y el desarrollo de la infancia. dispensables para goí^ar de buena salud. No solamente se
el deber inteligentemente cumplido, cuyo La primera está casi asegurada en todo
fruto recoge en la salud, la energía, el mundo; la segunda está siendo objeto
hace imperante la necesidad de enseñar al niño a que cuide
la dicha y el bienestar de sus hijos. de grandes estudios y atenciones. Ya sus dientes, sino que es importantísima también la selección
Nacen las criaturas para cumplir el van escaseando las jóvenes q u e se con- de un buen dentífrico que los conserve en buen estado,
expreso designio divino de repoblar tentan con esperar impasibles la llegada impida las caries y los limpie perfectamente. Por más de
la tierra. Si no viven para cumplir ese del primer hijo para que las comadres, 64 años el
designio será nuestra la culpa, por amigas y vecinas las informen de cuanto
ignorancia o indiferencia. Me atrevo a tienen que hacer; ya no se confía en
decir que es más fácil consolarnos con
" h a sido un castigo del cielo, que me
arranca un ángel de los brazos", en vez
de admitir q u e la fatal enfermedad fué
debida a la ignorancia de los padres.
dejar que la naturaleza obre por si sola
y saque niños, robustos o enclenques;
hoy se sabe que la ciencia descubrió, de
acuerdo con las palabras de Dios
".A.yúdate y te ayudaré," q u e los niños
SOZODONT
ha estado a la cabeza de todos los dentífricos, sin haberse
no traen prejuicios al mundo, sino que presentado otro que lo haya podido ni siquiera igualar. El

R E C U R R O , pues, a todas las madres,


a todas las lectoras q u e me leen,
pidiéndolas su concurso, su apoyo
los padres se los inculcan, como no
traen males, sino q u e los padres se los
acarrean. H o y se sabe q u e las jóvenes
Sozodont ha obtenido medallas de oro en las Exposiciones
de Londres, París y otras ciudades importantes del mimdo,
siendo altamente recomendado por los Dentistas más famosos.
moral y material para ' alentarme a tienen que mirar al futuro y estar
cumplir este deber que nte impuso pensando en sus hijos antes de tenerlos, Comience hoy mismo a usar el Sozodont y Jiaga que su
PiCTORiAL R E V I E W de ser útil a todas, estudiar las influencias prenatales, la familia lo use también. Nunca es tarde; pero tenga cuidado
de hacer por cada iLua de vosotras lo higiene del sexo, atender a la alimenta- con las imitaciones, debiendo exigir el verdadero dentífrico.
que vosotras queréis liacer por vuestros ción, cultivar la inteligencia; porque El Sozodont se fabrica en pasta, polvos y líquido.
hijos, conuniicándome vuestras impre- cuanto mejor educadas estén las madres Escríbase solicitando completa información.
siones, viLCstras experiencias, vuestras en perspectivas en los cuidados pre-
dudas, vuestros deseos. Seguid el natales, menores serán las fatalidades y
ejemplo de la suscritora q u e se oculta
tras el seudónimo " U n a u r u g u a y a "
al decirnos: "Apresuróme a dirigirles
los sufrimientos y mayor núniero de
niños robustos vendrán al mundo para
alegría de sus hogares, en vez de lágrimas
HALL & RUCKEL
estas líneas para hacerles presente que y llantos, lamentos y malos ratos. 215 Washington Street Nueva York, E. U. de A.
el objeto de enviarles mi modesta opinión,
jamás fué con la idea de obtener premio
ni pago alguno, sino guiada únicamente
del deseo de hacer
E N el próximo número me ocuparó
de las aspiraciones de ¡odas las
madres, con la ex-
PA<iVETES DE COMBINACIÓN
CONTENIENDO
conocer a las ma- tensión necesaria 1 FtasEo £Tanda de Líquida
dres el plan puesto para que resulte un 1 caja de Poínos
en práctica en mi verdadero consultor También
Paquetes individuales con
es Paila.
iudivídiii
hogar para educar de la mujer casada,
y en donde se en- Paila.
a mis hijos, habién- Nota de la redacción
cierren las experien-" >"X Foifos o L'i<iuido.
dome dado exce- A partir del número de ENERO
lentes resultados y IKÓximo, y cnn carácter permanente. cias del estudio y A g e n t e directo en
deseando a las ma-
dres la misma dicha
]aa aprccladísimas colaboradoras de
PicroitiAL REVIEW, Madame Festoyer
y Flora Pemie, tine tanta ealima lian
de la práctica, bien
sean de los más
S Í J P :. f—
mmm
I ,íf»xwt*4Pp*t4i>d
•laJKifeil España
alcanzado por su^ interesantes artículos avanzados científi- SQZDDQ Max Cold
y felicidad que y o en favor de la mujer y de la infancia, -DIENTES,

se ocuparán exclusivamente de laa POL^O San Ftaitcieco, No. 22


he conseguido." cos, bien sean el Santander
No parece creíble fruto de mis traba- I>IE3!JT3eS
Aspiraciones de las madres
que la humanidad jos, o bien p a r t a n
la primera, y de '
h a y a descuidado de otras madres
tanto la educación
de la mujer, en
La alimentación
Ta segunda, dejando a laa nuevas cola-
estudiosas y cuida-
dosas del mejor de-
WPV
boradoras, cuyas fotografías publica-
quien tantas y t a n mos en cate numero, los temas eminen- sarrollo de sus hijos
graves responsabi- temente feministas que interesen, en para verlos saluda-
general, a los amantes del hogar his-
l¡<iades recaen, co- pano. bles, inteligentes,
[uo son las de la Enlendenids ciue con esa especiali^yi- verdaderas prome-
ción quedan garantidos los iualos deseos sas para su vejez,
salud de la familia, de nuestras bondadosas y simpáticas
la del desarrollo y lectoras. para sus familias y
educación de los para sus patrias.
Ayuntamiento de Madrid
Página 2S
£> .-.X-y

Hecho sobre batista, nansú,


crepé de la Cháaia o
^^ raso lavable

Otro eatilo de eliineliis de


PrecioBaa chintlas de taso raso, con tacón, hccíjíis
azul pálido, con adornúa de raso roKido
de cintas de raso

Este es Otro elegante par de chinelas, con


tacón, que se fruncen para amoldarse al em-
peine. Se hacen de raso rosado. Abajo se
muestran tres atrayeiites pañuelos, descritos
en la parte opuesta de la pígina. Los números
de los nionogrami'.s son:
MoiiOjírama F15—Estilo 525
Inicial B, en la s;i:¡rnalda—Estilo 526
Monograma EBL, en el romboide—Estilo 527
Monograma EBL, en el círculo—Estilo 548
Inicial B (de abajo)—Estilo 550

i
No. 12386
Cualquiera de estos monogramas, en tres letras
diferentes, se puede obtener por 35 ctvs. oro cada
uno. Un patrón perforado se hace para cada
diferente estilo. Si se desean monogramas más
grandes, se pueden adquirir desde 40 centavos.
1

Patrón Transferiblo Pict rial Review No. 12385, No, 12291 \


consistiendo de 2.7,1 ni. del dibiij.i ilustrado arriba, Patrón TrunsCerible Pictorial Review No.
de 20 cm. de ancho, vale 25 ctvs. oro. No hay 12291—Vale 20 ctvs. oro. Este bonito bordado
nada tan bonito como bordar este diseño en tul se adapta especia mente a camisolas de raso
fuerte lavable y después aplicarlo al volante de lavable, crepé de la China de color carne o
las enaguas. El diseño indica cintas y rosas. blanco, con la labor en colores blanco, rosa
Una vez que se ha aplicado a las enaguas se débil o azul. La cinta que recoge la camisola se
corta la tela por debajo para darle el efecto pasa a través de una jareta formada por dos
transparente. El volante puede llevar un vuehllo hileras de dobladillo a vainica, i M cm. aparte.
Jb^le encaje o de bordado fino bajo el festón, aunque Para la hechura de la camisola es muy apro-
' cfí preferible el encaje para que armonice con el piado el patrón No, 6810, que vale zo ctvs. oro.
tul de !a aplicación. El borde exterior de los Se hace de dos piezas y se coloca por la cabeza.
pétalos de rosa se borda con punto de realce; el Existe en la actualidad un furor por emplear
festón, con puntada de ojSl; y las hojas, con punto la combinación de colores azul y rosa pálidos,
grueso. Este dibujo puede aplicarse ¿n enaguas y la cual podría muy bien aplicarse a esta
de nansú o batista, o en raso lavable o crepé de la camisola, usando raso color carne para ella y
China de color carne o blanco. azul débil para el dobladillo y la cinta.

Ayuntamiento de Madrid
T&gina S5
^ f

A señorita Haüor aparece aiiuT como una preciona


L deidad de los aTitieLio:^ tiempos romanos. El modelo
se confeccionó de terciüiiolo y cliifón en Un iirecioso
contraste de blanco y negro- La forma de abrochar loa
IQUÍSIMA salida de tcatron de brocado de metal,
E STE es uno de los vestidos de drapeado suave
originado en laü modas actuales. Las mangas
son dü dhíffin y están adornadas con abalorio.
nuevos vestidos de etiqueta es una de las más inrrincadas,
siendo difícil imaEinar como í t ha efectuado en el que se
ilustra-
R con preciosos dibujos florales, EJ Qnico
adorno lo forma el cuello dt píelos.
Página S7

Ayuntamiento de Madrid
)¥}1SH.U1€)S ¥^.'r^
7Ó22—Vestido para señoras.—Siete ta- 7517—Vestido para señoras.—Seis ta-
maños: 86 a 117 cm. de busto. Cada maños: 86 a 113 cm. de busto. Cada
patrón, 30 ctvs. oro. El tamaño 91 re- patrón, 30 ctvs. oro. La falda tiene un,
quiere 5.50 111. de sarga de 1.13 m. cotí vuelo de 3,40 m. Este vestido se :nuestra
25 cin, de paño fino de J.37 m. para el en la página bajo dos diferentes desarrollos.
cuello. Este es un vestido muy apropiado El tamaño 91, tal como se ve en el extremo
para uso diario y se confecciona de sarga' Izquierdo de la página, requiere: 3.65 m,
color topo. Puede llevar escote y ciLelIo de terciopelo de gi cm. para el redingote;
altos, o escote cuadrado o de pico, con 1.50 m. de paño fino ele 1.37 m. para la
cuello grande ea punta. Los paños de fald:i; 35 cm. de raso de 68 cm. para el
delante y atrás están cortados en una pieza. cuello y ribetesi y 80 cm. de forro para
el cor[)¡ño. E n el otro vestido requiere:
4.10 m, de tela a listas cruzadas de 1.12 m.;
7.ÍIÍ1—-Vestido para señoras.— 45 cm, de paño fi:io para el cuello, cintu-
Cinco tamaños: 86 a 106 cm. de rón y adornos y 1.85 m. de forro de 91
busto. Cada patrón, 30 ctvs. oro. cm, para el corpino y parte superior de la
E! tamaño 91 requiere 4.10 m. de falda, A este bonito vestido de cierre
sarga a cuadros de 1.37 m., con 45 atrás se le da el efecto de redingote com-
cm. de raso de 91 cm. para el cuello, binando la blusa sin mangas con la túnica;
puños y cinturón. ésta puede estar abierta o cerrada en los
El cuello drapea<lo costados y tener el borde inferior recto
esdeúllimamoda, o en punta, cuyos dos formas aparecen
y puede usarse ilustradas, t^a blusa va sobre im coi-piño
tal como se ilustra con mangas, y la túnica sobra la falda.
o con loa delante- El corpino se cierra atrás y tiene escote
ros doblados hacia de pico, perforado para cuadrado. Las
airas formaii- mangas so:i de una costura.

7524—Vestido para señoras,—Siete tamaños: 86 a 117 7.')38—^Vestido para señoras.—Seis tamaños: Sú a 112
cm. de busto. Cada patrón, 30 ctvs. oro. El tamaño gr cm, de busto. Cada patrón, 30 ctvs. oro. El tamailo 91
requiere 4.35 m. de gabardina d e 1,37 m. con 45 cm. d e requiere: 4.35 m. de sarga de 1,13 m,; 1.40 m. de raso de
banda de pieles para el cuello. La falda tiene un vuelo gi cm, para las mangas, secciones laterales de la blusa
de 2,15 m. Este elegante modelo puede confeccionarse de y adornos; 35 cm. de raso blanco de 91 cm. para el cuello;
7531 gabardina o tela Jersey de lana en colores azul oscuro, 3.65 m, de trencilla; y 80 cm. de forro para el corpino.
lana o borgoña. Se abrocha a la izc|u¡erda del centro La falda tiene un vuelo de 1.85 m. Para la confección
delantero y muestra el escote y cuello altos de última de este vestido se ha tomado la combinación de sarga y
moda, pero puede hacerse con escote bajo cuadrado o de raso La blusa sin mangas, que se cierra en el hombro
pico y cuello grande. Un paño tableado se forma en la izquierdo, es en efecto de paño tableado. Las mangas
parte de delante y atrás del vestido, mientras que en se cosen al corpino. La falda está fruncida y se cieira
7517 7 524 7517 ios costados muestra el elegante efecto drapeado. en el costado izquierílo.
Ayuntamiento de Madrid
En las pSfilnafl dp THlí FARHION BOOK (EL LIBRO DE LA MODAl encontrarSn las scfioras infinidad df precioBoa modelos de fácil confección en el hogar. Se vende a 45 ctvs, oro, en tnrla^
las agencias de PICTORIAL REVIEW, ciny tenemos instaladas en todo el mnndn.
Página SU
(Oifet.^"('ne.níOTii
7S11—^Vestido para señoras.—Ocho ta- 7521—-Blusa para señoras.—Siete ta- 7ü37—Vestido para
maños: 86 a. 122 cm. de busto. Cada pa- maños: S6 a 117 cm. de busto. Cada pa- señoras.—Seis tama-
trón, vale 30 centavos oro. El tamaño g i trón, vale 25 centavos oro. El tamaño 91 ños: 86 a 112 cm. de
requiere 5.50 ni. de tafetán a cuadros de requiere 1.85. m. de popelina de seda de busto. Cada patrón,
gl cm. de anchó y 55 cm. de tafetán l>laiico 1.12 m. de ancho, 45 cm. de crepé Geor- vale 30 centavos oro.
de 68 cm. para el cuello y puños. Esta gette para el chaleco cruzado y cuello, y El tamaño 9[ requiere:
cantidad de tela comprende el vestido con 1.40 m. de encaje angosto para los adornos. 4.10 ni. de terciopelo
las alforzas, pero, si desea hacer sin ellas No. 710G—Falda para señoras.—Cinco ta- de 91 eni. para la blusa
habrá que emplear solaniente 4.80 m. d e maños: 61 a 81 cm. de cintura. Cada pa- y túnica; 45 cm. de
tafetán a cuadros. La falda tiene un vuelo trón, A'ale 25 centavos oro. El tamaño 66 paiío fino de 1.37 m.
de 1.85 m. La mayor parte de los vuehljos requiere 3.75 m, de popelina de seda de para el volante; 25 cm.
# y farfalas se lian eliminado en la confección 1.12 m. Tiene un vuelo de 2.30 m. Bajo de c r e p é G e o r g e t t e
de los vestidos para esta estación, como se el escote ovalado de este elegante vestido blanco para el cuello y
puede notar por el vestido ilustrado. Esle va im chaleco cruzado de crepé Georgette,
clirfleco; 1.40 m. de
sencillo modelo de tafetán a cuadros lleva ciíyo borde está adornado con
encaje fino. Las secciones encaje; y 2.05 ni, d e
un at rayen te cuello de picos, que puede forro de 91 cm. para
hacerse de raso o tafetán blanco. La blusa de delante y atrás dsl peto
son de última novedad y muy el corpino y parte su-
se abrocha en e¡ centro delantero, pudiendo
hacerse con escote y cuello altos, o con es- a trayentes, pero se pueden perior de la falda. El
cote cuadrado o de pico, con im cuello omiür si así se prefiere. Las [lalrón transferible del
grande. La blusa está unida a ia falda mangas fruncidas, con puños bordado, No. 11!)39,
fruncida, la cual se cierra en la costura anchos, que se ilustran, pue- vale 20 ctvs. oro.
del costado izquierdo. E n lugar de los den recni|)lazarse por otras
bolsillos super])iiestos que aparecen ilustra- sencillas. La falda lleva un.
dos se puede usar otros salientes, dándole a ancho paño tableado delante
la falda el nuevo efecto de moda. Las man- y atrás, y bolsillos salientes
gas son de una costura, y llevan puños que le dan un efecto dra-
vueltos. La falda tiene un largo de i.oo m. peado; se abrocha a la ¡z-
niedido en el centro delantero desde la C|uierda del costado de-
rintura hasta la base. la ntero.bajounpliegue.

VEslido 7 5

7.^22—-Vestido para señoras.—Siete tamaños: 86 a 117 7370—Vestido para señoras.—Seis tamaños: 8G a


cm. de busto. Cada patrón, vale 30 centavos oro. El ta- 112 cni. ele busto. Cada patrón, vale 30 centavos oro.
maño 91 requiere 3.90 m. de gabardina de 1.37 m. y 35 cm. El tamaño 91 requiere: 5.95 m. de estambre a cuadros
de raso blanco de 91 cm. para el cuello. La falda tiene de 1.12 m.; 55 cm, de paño fino blanco para el cuello,
u n vuelo de 2.85 m. E l patrón transferible del bordado de chaleco y adornos; 2.50 m. de trencilla soutache; y
trencilla. No. Í237C, vale 25 centavos oro. Un escote 80 cm. cíe forro de 91 cm. para el corpino. I,a falda
alto puede reemplazar al abierto con cuello grande que tiene un vuelo de 3.85 m. La elegante blusa cruzada
se ilustra. Los paños de delante y de atrás de la falda se ilustra atrayentemente en este modelo, que se corta
se cortan en una sola pieza con el delantero y espalda de en escote ovalado para lucir el bonito chaleco de |)año
la blusa respectivamente. Entre los paños se insertan
paños tableados; en los costados lleva bolsillos salientes.
fino blanco tvne va sobre un corpino de cierre delantero.
La falda tiene un paño tableado delante y atrás.
wr
Ayuntamiento de Madrid
Tudoa esttia inudt'los Knn fricilcs ile confeccionar comprando lo« ii;iir<nics [H^fcc<^íonadoK y a la medida, ciue se vynden f^n todas laí fiStfiíclas de PJCTORIAL REVIRW.
acompaíladua úe una Gula di; Curte y Confección en coatcllano.
Estas patronea van

• • « ^ -
Preciosos vestidos para bailes^ teatros y r^
7510—Blusa para seño- 7490—Blusa de etiqueta para señoras.—Cinco tamaños:
ras.—Siete tamaños: 86 a 86 a 106 cni. de busto. Cada patrón, 25 ctvs. oro. No.
117 cm. de busto. Cada C378—Falda con túnica para señoras,—Siete tamaños: 61
patrón, 2S ctvs. oro. El a 85 cm. de cintura. Cada patrón, 2S ctvs. oro. Tiene
tamaño 91 requiere: 1.50 un vuelo de 1.S5 m. El vestido completo, en tamaño
ni. de crepé Georgette mediano, requiere: 4.60 m. de raso francés de 91 cm. para
color lana, de l.oo m.: el jubón, falda, y banda de la manga; 2.30 ni. de crepé
55. cm. de azul marino Georgette de 1,00 ni. para la túnica y 1.40 m. para las
para las solapas. mangas y banda del corpino.

7439—Vestido de etiqueta para señoras.


—Seis tamaños: 86 a 112 cm. de busto.
Cada patrón, vale 30 ctvs. oro. El ta-
maño 91 requiere: 5.10 m. de raso brocado
de plata de 91 cm.; 1.25 m. de encaje de
cm. para el chaleco y mangas cortas;
80 cm, de tul para el corpino. La falda Falda drapeada
7230
tiene un vuelo de 2.05 m. El paño de
atrás de este vestido se puede alargar para
formar una cola larga. La sección del
chaleco se extiende, en el centro delantero, 7520—^Blusa p a r a señoras.^—Ocho tamaños; 86 a 122
hacia la cintura, formando una punta. cm. de busto. Cada patrón, 25 ctvs. oro. No. 7 2 3 0 ^
De las sisas del corpino nacen mangas Falda drapeada para señoras.—Seis tamaños: 61 a 81
cortas de encaje, pero si se desea usar cm. de tintura. Cada patrón, 25 ctvs. oro. Tiene u n
como vestido de tarde se pueden reempla- vuelo de 1.40 m. El vestido completo en tamaño me-
zar por otras largas. La blusa se cruza diano requiere: 6.15 m. de terciopelo de gi cm,; 45 cm,
atrás en forma de sobrepelliz, y se abrocha de crepé Georgette de 1.00 m. para el cuello, chaleco y
a la izquierda del costado delantero, puños. El patrón del bordado. No, 12,"7a, vale 25 ctvs.
mientras que el corpino se cierra en el oro.
centro. La falda está drapeada en los
costados.

7393 738.5—Blusa para señoras,—Seis tama-


Blusa de etiqueta 7 4 9 0 73S2 ños: 86 a 112 cm, de busto. Cada patrón,
Falda con lúnica 6 3 7 8 25 ctvs, oro. No, 7488—Falda drapeada
para señoras.—Seis tamaños: 61 a 86 cm,
de cintura. Cada patrón, 25 ctvs, oro.
Tiene un vuelo de 1.95 m. El vestido
73US—Blusa de etiqueta para señoras,—Cinco tamaños: completo en tamaño mediano requiere: .4,80 m, de tela
86 a 106 cm. de busto. No. 7382—^Falda con túnica para cruzada de 1.12 m,; 1.05 ra, de terciopelo brocado de
señoras,—Cinco tamaños: 61 a 81 cm, de cintura. Cada 50 cm. para el chaleco y vistas de ios bolsillos; 55 cm.
uno de estos dos patrones, vale 25 ctvs. oro. El vestido de banda de pieles angosta y 1,05 m, de ancha. Este
completo en tamaño mediano requiere; 4,00 m. de chifón es un atrayente vestido de calle que muestra la nueva
de raso de 91 cm. para el jubón drapeado, túnica y ador- blusa en forma de fajas cruzadas. Los paños laterales
nos; 3.40 m, de tul bordado de 91 cm, para la manga de la falda pueden ocupar todo el largo de ella, o acor-
y blusa; 1,60 m. de banda ancha de jergón y 6,05 m, de tarse para formar efecto de túnica, tales como se ilustran.
angosta. El patrón del diseño de abalorio es el ni'imero Se abrocha a la izquierda del costado delantero, bajo
11506, que vale 20 ctvs. oro. La túnica está drapeada en los pliegues, y tiene un largo de i.oo m. medido en el
los costados. centro delantero. ,

Ayuntamiento de Madrid
Todos estos modelos son fáciles de confeccionar comprando los patrones perfeccionados y a. la medida, que se venf^en en todas las agencias de PlCTORlAL REVIEW, Eatoa patrones van
acompañados de una Guía'de Corte y Confección en castellano,
{ Fáz'iB 30
Afeayamíes estíl©^
6025—Vestido para señoras.—Seis tamaños: 86 a 112 cm. de busto. 721 2—
Cada patrón, 30 ctvs. oro, E! tamaño 91 requiere: 6 4 0 m. de crepé filusa para
Georgette de i.OO m. para las mangas; 35 cm. de color blanco para señoras. —
el cuello; y 80 crn. de torro para la parte superior de la falda. Tiene Siete tama-
un vuelo de 2.40 m. Este modelo, en estilo de redingote, es de lineas ñ o s : 86 a
sencillas y rectas, como lo son todos los nuevos modelos para la Blusa 7212 117 cm. do
temporada. El redingote está abierto en el frente para mostrar la busto. Cada
parte delantera de la blusa y falda, la cual forma un paño tableado patrón, 25
en todo su largo. ctvs, oro.
El tamaño
91 requiere:
1.40 m. de
crepé Geor-
gette de
1.00 m. para
la b l u s a ;
1.15 m, de
t u l d e 91
cm, para el
corpino
y chaleco
fruncido;
45 cm.. de
raso de g i
cm. para
las vistas de
las solapas
y puños; y
35 cm, de
crepé Geor-
gette blan-
co para la
v i s t a del
chaleco y
cuello.

Blusa d e
etiqueta 7 5 7 S
Falda íruncida 7 1 4 4

7375—Blusa de etiqueta para señoras.—


Seis tamaños: 86 a 112 cm. de busto.
Cada patrón, 25 ctvs. oro. N o . 7144—
Falda fruncida para señoras.—Ocho ta-
maños: 56 a 91 cm. de cintura. Cada
Vestido 6 9 2 5 Blusa 7 5 2 0 patrón, 25 ctvs. oro. Tiene un vuelo de
Falda con túnica 7 5 2 7 2.95 m. El vestido completo en tamaño
mediano requiere: 5.75 m. de chilón de
terciopelo de 91 cm.; 1.70 111. de crepé
Georgette de i.oo m. para las mangas y
7520—Blusa para señoras.—Ocho tan:5años; 86 a 122 cm. corpino; 1.15 m. d e encajo para i:l forro
de busto. Cada patrón, 25 ctvs. oro. No. 7527—Falda exterior del corpino; y 1.05 m. de banda
con túnica para señoras.—Seis tamaños: 6i a 86 cm, de
de encaje para el adorno de las mangas.
cintura. Cada patrón, 25 ctvs. oro. Tiene un vuelo de
2,05 m. El vestido completo en tamaño mediano re- A las señoras gruesas les sienta muy bien
quiero: 6.40 m. de charmeuse de 91 cm,; 35 cm. de crepé la blusa cruzada de este bonito vestido
Georgette blanco para el cuello; y 2.30 ni. de banda de <le terciopelo negro, crepé Cíeorgette y Vestido 7 5 1 !
pieles. Este es un vesticio sumamente apropiado para las encaje. Esta blusa se abrocha en el
señoras gruesas. L a blusa puede hacerse con escote alto, brazo izquierdo, y va sobre un corpino de
cuadrado o de pico, y va sobre un corpino sin mangas. cierre al frente, de cuyas sisas nacen
La falda está fruncida en los costados. mangas acampanadas de crepé Georgette,
adornadas con encaje.

7611—Vestido para señoras.—Ocho t a -


maños: 86 a 123 cm. de busto. Cada pa-
trón, 30 ctvs. oro. El tamaño 91 requiere
4.00 m. de tela a cuadros de 1.13 m. con 90
cm. do raso de g i cm. para el cuello. La
falda tiene un vuelo de 1.85 m. La
señora que desee economizar en sus vestidos no podría 7513—Abrigo para señoras.—Seis tamaños; 86 a 112 cm.
escoger otro estilo tan sencillo como el que se ilustra, de busto. Cada patrón, 30 ctvs. oro. El tamaño 91 re-
confeccionándolo de estambre a cuadros blancos y negros, quiere 3,90 m, de felpÜla de loca de 1,37 m. de ancho.
con un toque de elegancia en el raso negro del cuello, Un rasgo característico de los nuevos abrigos es el cuello
puños y cinturón. La blusa puedo hacerse con escote y cambiable, que pueiie abrocharse alto, o bajo, con los
cuello altos, o con escote cuadrado llevando un cuello delanteros doblados hacia atrás en forma de solapas.
grande. Las mangas son de una costura. La falda puede Esta clase de cuello se muestra en el abrigo ilustrado, el
hacerse con o sin alforzas, y está fruncida en la parte cual sienta muy bien a las personas gruesas como a las
superior; se abrocha en la costura del costado izquierdo. delgadas. Este abrigo se hace en dos secciones que se
Se puecÍL'n insertar bolsillos en las costuras del costado, unen en la cintura y de las cuales, la inferior, i'onslste ele
y llevar piezas de aiiorno para darle el efecto saliente cinco paños. Los nuevos bolsillos de los coalados le dan
de moda. el efecto ligeramente drapeado de las modas actuales.
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Página ál
Aun cuando la popularidad d e áltnffiíia rifiíodi
de loü

Patrones
Pictorial Review
es cada día mayor, en aí|iiellof;
países donde todavía no fueron
importados se suscitan fre-
cuentemente dudas sobre

¿Qué son los


Patrones
Pictorial Review?
Respondiendo a esta pre-
gunta nos permitimos ofrecer
las siguientes y cona'etas
observacioi^es:

Los Patrones
Pictorial Review
son moldes perfectos, cortadds
por los más expertos modistos,
en papel de seda, y los
diferentes trozos de éste no
hay más qué colocarlos sobre
la teia previamente elegida, en
igual forma a la indicada en el
mismo sobre de dichos pa-
trones, donde aparecen, con
toda claridad dibujados sus'
diversos componentes; y acto
seguido, seguir las concretas y
sencillas instrucciones, en
castellano que a cada patrón
acompañan para cortar y
coser la prenda que se desee,
desde la más sencilla camisa
al más' elegante vestido de
soiree.

Es una creencia errónea la


de que solo pueden vestir con
verdadera elegancia las damas
.1
que reciben sus trajes de
París o de Londres, de Buenos
Aires O de Nueva York, pue,?
los p a t r o n e s P I C T O R I A L
R E V I E W facilitíHi la su-
p r e m a d i s t i n c i ó n , y así,
gracias a estos moldes, únicos
en su genero, puede con-
feccionarse un vestido en la
casa, tan original, tan atra-
yente y tan de última moda
como si se hubiese comprado
al más exquisito modisto pari-
siense, pues la obra de un
patrón es el selecto resultado
de la experiencia de muchos
artistas, maestros de corfc,
confeccionadores, y demás
personal habilísimo y de suma
competencia.-

Por eso es de extrema


importancia para toda familia,
y aun para todo taller de
modista la adquisición de
r^
muestres

Patrones Perfeccionados
Pictorial Review
Pídanse en cualquiera de Abrigo 75 Í4
las agencias que T H E PIC-
TORIAL REVIEW CO. tiene 74nH—\'esCÍ(io.—Cuatro tamaños; 14 a 7526—Vestido para señoritas.—(Cuatro
establecidas en, todas las 20 años. (25 ctvs.). El tamnño 16 requiere: tamaños: 14 a 3i) años. (25 ctvs.). El ta-
partes del mundo, o en su 2.40 m. de ostiimbre a cuadros de 1.12 m.; maño 16 requiere: 4.4,1 m. de raso de yi cm,;
defecto, escríbase directa- 1.85 m. de raso de 91 cm.; 1.70 m. de forro 45 cm. de crepé Gcorgette para el cuello;
V 35 cm. de raso, blanco. y 10.90 m. de trencilla. 7535 75I4. 7498 7526
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(25 ctvs. oro). El tamaño 16 re-
quiere 2.30 m. de sarga de 1.12 m.,
1.85 m. de raso d e gi em. y 35 cni.
de 68 cm.; 11.45 •»• ^^ trtncüía
de seda; y 1.70 xn. d e forro de
gi t m .
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Cuatro tamaños; 14 a 20 años.
(25 ctvs. oro). No. 74ÜO—Falda.— Inslrucuojies ¡lara el uso:—Simplemente
Cuatro tamaños: 14 a 20 años. aplique el Esuialle con el [lincel, a la super-
(25 cLvs. oro). El vestido requiere, ficie de las uñas y ileje secarlo durante uno
en tamaño 16, 2.15 m. de lela o dos iuinutos. Esto es todo lo c|ue se
de 1.37 m". y 3.40 m. a listas cru- requiere para obtener el resultado deseado.
zadas de 1.12 m. No es necesario el pulimento. El lustre
no será afectado por el agua o jabón.
6!)78—Vestido para señoj'ilas.—-
Cuatro tamaños: 14 a 20 año3,
(25 ctvs. oro). El 16 requiere
3.30 m. de tela de 1.37 m. Todas las preparaciones "Graliam"
7523—Vestido para señoritas.— se venden en las drogueria.s más
Cuatro tamaños: 14 a 20 años- acreditadas, o pueden ser enviadas
(25 ctvs. oro). por correo con porte pagado.
7532 Agencias Principales:
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S. D. Lederer. Calle Piedras, Buenos Aires
Chile:
Dnube Be Go., Santiago. Valparaíso, Conccpclún,
Antofagnsta
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Ecuador:
J. JOSÉ Sola. Guayaquil
Porto Rico:
Porto Rico DTUIÍ CO., San Juan-Ponce
CoJontbla:
Acosra Madiedo. fiarranquIUa
Bolivla:
Enrique Apoato C , Oniro
Guatemala :
Renato Tíie, 6 A. S. Nn. 19. Guatemala
República Dominicana:
F. Mleses Cacbanel, Sto. Domingo
Perú:
Geo. W. Cock, Lima

Vestido 7 5 2 3 Vestido. 7 5 2 5
7525—Vestido.—Cuatro tamaños: \.\ a 7535—Vestido.—Cuatro tamaños: 14 a 20 Cía. Sra. Gervaise Graham
20 años. (25 ctvs. oro). El tamaño 16 re- años. (25 ctvs. oro). El tamaño 16 requiere 25 W . IllitiDls S t r e e t
quiere 3.65 m, de paño fino de T.37 m.; 3.20 m. de sarga d e 1.12 m. y 45 cm. de
7455 7«0 7535 11.70 m. de trSnciUa; 45 cm. de pie. ancha. raso de gi cm. para el cuello, puños y chaleco. CHICAGO E. U. A.
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se vpndc ai precio de 45 ctva. oro en todas las aitencias de PICTORIAL RF.V'IEW.
Se solicitan agentes en todos los países
/ , que aun no están representados.
PAshm ,1,í
SOBRE LAS FLORES
Y LOS ADORNOS
(Continuación d e la página so)

acaba de regalar su prometido, Richard


Townsend, con quien no tardará mucho
en casarse. Consiste la alhaja en una
pulsera de esmeraldas y brillantus, que
puede usarse también romo broche,
como pendentif o como diadema. Una
habilísima combinación ds resortes hac¿
que poseyendo una sola joya se pueda
ser dueña de cuatro distintas.
Mabei está encantada, como es de
suponer, con el regalo, que supongo debe
haberle costado al novio btienos dólares.
Después de ésta, he visto días pasados
en una joyería otra combinación, también
de brillantes y esmeraldas, que puede
usarse como pulsera o como pendentif.
Parece que esto se halla de moda y
tendrá de seguro aceptación.
I Por qué no le pides a tu Santa Claus
que deje en tu media una de estas com-
binaciones en la noche del 24?
En la moderna joyería se advierte
una inclinación hacia los recuerdos his-
tóricos. Se ven reminiscencias de las
bárbaras cadenas de las reinas paganas;
collares de las hijas del NÍlo, sartas de
perlas como ¡as usadas por las bellas
de la Corte Romana, y lo último, lo
más solicitado en peinetas, pendientes
y collares es el coral, el humilde coral,
que nos recuerda a nuestras compa-
triotas las gitanas españolas del grana-
dino Aibaicín.
Se hace mi c a r t a interminable; pero
así creo que no te quejarás.
Felices Pascuas, Clodo inolvidable, y
í¡ ¡lappy, a vcry happy NeiV Year.
Son estos los deseos sincerísimos que
para tí y los tuyos guarda
ANA MARÍA.

LA FI5ICULTURA
(Continuación de la página 22)

antiguos árboles, con sus afelpadas


grandes praderas verdes, con todo, en fin,
lo que requiere un ambiente de vida,
de luz, de naturaleza rebosante de
poesía, de juventud soñadora, de vigor
y de dicha.
E n ese ambiente, atestado de seres
libres y alegres, se respiraba un céfiro
lejano, nuevo, libre de toda preocupa-
ción; disfrutar más y más el placer de
vivir repartiendo el canto y la alegría
de las aves que formaban coro con noso-
tros en un himno de amor, d e ensueños,
d e vida feliz y de salud.
Allí presentamos nuestro cuadro de
encantadoras vestales en holocausto a la
música y a la poesía: había amarcilhs
portadores del fuego sagrado, mercurios,
flores vivientes, musas, pitonisas, etc.;
todo un olimpo en un olimpo.
L a danza, sobre un hermoso, fresco y
verde tapiz de un gran cantero rodeado
de gigantescos árboles y grandes rosales,
duró quizás veinte minutos: fueron un
átomo.
Las pequeñas danzantes, a pesar del
cansancio que la naturaleza del ejercicio
les producía, eran, cada una, una centella
de alegría y de dicha, aumentada hacia
lo sumo por los acordes de la orquesta
unísona con las aves, y oculta como
ellas entre los frondosos ramajes.
El trabajo, como ejercicio físico, que
se precisa para dicha danza, fué diez
veces superior al de cualquier ejercicio.
Se ensayaba a veces una hora sin des-
canso, y los niños, deleitados por la
variedad de movimientos rítmicos y por
el ambiente sano y lleno de luz y vegeta-
ción, no sentían el cansancio, y, aunque
rendidos, reían y jugaban deseando más
y más ensayos.

DE UTILIDAD
P a r a q u i t a r las manchas de t i n t a de
los artículos blancos, se cubren aquéllas
con cebo o parafina; se le deja allí por
algunos ntinutos y después se lava con
una buena calidad de jabón. Se repite
la operación hasta que la mancha
desaparezca. Póngase al sol después de
c a d a lavado. Ayuntamiento de Madrid
Página 3i
Ayuntamiento de Madrid

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