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ORACIONES

DE LA
FAMILIA PAULINA

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ORACIONES
DE LA
FAMILIA PAULINA

Año centenario
1914 - 2014

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SIGLAS
AD Abundántes Divítiæ Grátiæ suæ
BUC Bollettino Unione Cooperatori, n. 4 (1963).
CISP Carissimi in San Paolo, Edizioni Paoline, Roma, 1971.
DF Dónec Formétur Christus in vobis, Edizioni Paoline, Roma, 1884.
PPM Prediche del Primo Maestro, Roma, 1952-1955
PrVI Recopilacion mecanografiada de meditaciones del Primer Maestro sobre la Visita al Santísimo (Hijas de San
Pablo, Roma, 1969-1971).
PRS Per un rinnovamento spirituale, Edizioni Paoline, Roma, 1952.
Nota: Para la traducción de algunas oraciones se siguió el libro: SANT IAGO ALBERIONE , Oraciones, Ópera Ómnia,
San Pablo, Roma, 2008.

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INVITACIÓN

El fin último de nuestra creación, redención y santificación es la gloria de Dios. Hemos


sido creados, redimidos y santificados para glorificar a Dios en esta vida y en la
eternidad. Dios dispuso de tal modo las cosas que las creaturas encontraran su felicidad
en glorificarlo. La preparación más eficaz para ganar el cielo está en vivir este consejo de
san Pablo: “Cualquier trabajo que hagan, háganlo de buena gana, pensando que trabajan
para el Señor” (Col 3, 23). Ésta debe ser la primera y constante preocupación de quien
busca la santificación. Es una anticipación del paraíso.
Vivir en Cristo
El medio general y necesario para alcanzar nuestra felicidad eterna es la santificación
de todo nuestro ser. Y ésta la obtendremos viviendo según Jesucristo: “Envió Dios a su
Hijo único a este mundo para darnos la vida por medio de Él. Así se manifestó el amor
de Dios entre nosotros” (1Jn 4, 9-10). Él es la vid, el hombre un sarmiento; si el
sarmiento vive de la linfa santificadora de Jesucristo dará frutos de vida eterna; separado
de la Vid-Jesús, se secará y será arrojado al fuego (cf. Jn 15, 1-8).
La unión con Cristo debe ser plena, creyendo firmemente en su Palabra, imitándolo y
uniéndonos a Él, por la gracia.
Camino hacia la santidad
La vida presente es la preparación de la mente, de la voluntad, del corazón y del
cuerpo para el cielo. La verdadera morada la tenemos en la eternidad: o salvos para
siempre con Dios o condenados para estar siempre alejados de Él.
Nuestra tarea, absolutamente necesaria y esencial, es la salvación. En la tierra tenemos
que afrontar una prueba: bienaventurado el hombre que, superada ésta, recibe la corona.
Para superar esa prueba debemos conocer, servir y unirnos al Señor con todo nuestro
corazón y sobre todas las cosas, porque Dios es el sumo bien y nuestra eterna felicidad.
Todos los dones naturales y sobrenaturales que poseemos sobre la tierra son medios para
conseguir nuestra salvación. Dice el divino Maestro: “¿De qué le servirá al hombre ganar
el mundo entero si se pierde a sí mismo?” (Mt 16, 26).
El aspirante a la vida religiosa y todo el que quiere asegurarse el paraíso tiene que
trabajar con empeño en la propia santificación.
Quien ha emitido los votos tiene obligación estricta de tender a la perfección, a causa
de los compromisos contraídos y de la abundancia de medios concedidos por la divina
Bondad.
Es necesario un trabajo espiritual, intenso y constante. Es el trabajo más noble y
consolador; el más fatigoso, pero, a la vez, el más necesario.
Este trabajo, considerado el estado del hombre después del pecado original, tiene dos
fines:

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1. Quitar lo que procede de las malas inclinaciones internas y de la acción del
maligno y del mundo externo. De aquí se deduce la necesidad de la lucha espiritual,
de la abnegación, de la huida de los peligros y del pecado: “Evita el mal”.
2. Disponer al hombre para la unión sobrenatural con Dios. Todo el hombre debe
dirigirse a Dios y unirse a Él: la mente, con una fe viva; la voluntad, con una vida
virtuosa; el corazón, con sentimientos sobrenaturales: “Haz el bien”.
Jesucristo Camino, Verdad y Vida
En Dios están todos los bienes de la vida presente y de la eternidad.
Después de la obra de la redención, nuestra unión con Dios se realiza por medio
de Jesucristo en el Espíritu Santo.
Jesús es el mediador entre Dios y el hombre. Cumplió su misión mediante tres
títulos: el de Maestro y Doctor, como Verdad; el de Rey y Modelo, como Camino;
el de Sacerdote y Hostia, como Vida.
El Maestro divino dijo antes de la Última Cena: “Yo soy el Camino, la Verdad y la
Vida” (Jn 14, 6). O sea: “Yo soy el camino que deben seguir, la verdad que deben
creer, la vida que deben esperar” (Imitación de Cristo 3, 56). Jesús vive unido a la
persona que está en gracia, y la persona en gracia vive en Él: para la gloria de Dios
y la paz de los hombres.
Jesucristo realiza ahora esta obra en todo hombre por medio de la Iglesia. Ella
predica las mismas verdades, gobierna amablemente a los fieles y comunica la
gracia, santificando a los hombres por medio de los sacramentos. Así podemos vivir
en Cristo aquí en la tierra y ser eternamente felices en el cielo.
El buen combate de la fe
Se pierde quien se aleja de Dios con el pecado, que es el “alejamiento de Dios y
apego a las criaturas”: el pecado ocasiona la ruina espiritual. En cambio, se salva
quien busca a Dios: “Desapegarse de las criaturas y aproximarse a Dios”.
El verdadero trabajo espiritual debe tener una parte negativa y otra positiva: lucha
contra la soberbia para sustituirla con la humildad, lucha contra la concupiscencia
de la carne para sustituirla con la castidad; lucha contra la avaricia y el espíritu de
comodidad para alcanzar la caridad y el espíritu de pobreza. Se trata de desnudarse
del hombre viejo, Adán, para revestirse del hombre nuevo, Jesucristo (cf. Ef 4, 22-
24).
En el hombre hay muchas pasiones e inclinaciones al mal, pero una es la
predominante, es necesario combatirla y ponerla al servicio de Dios, practicando la
virtud contraria, para realizar así un verdadero trabajo espiritual.
Es prudente, fácil y eficaz escoger un punto particular.
Este trabajo se llevará a cabo:

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1. En los Ejercicios espirituales y en el Retiro mensual, en los cuales, con el
consejo del confesor, uno se examina y elige el propósito principal.
2. En los exámenes de conciencia preventivo, particular y general, que se hacen
todos los días; además, en el examen de conciencia semanal, mensual y anual.
3. Durante el día hay que estar vigilantes y hacer un esfuerzo constante sobre
nuestros pensamientos, sentimientos y acciones para no hacer lo que pretenden
nuestras malas inclinaciones.
4. En la meditación cotidiana, como también en la comunión, la santa Misa, la
visita al Santísimo Sacramento y en el Rosario de cada día, siempre se ha de
recordar el propósito, orando incesantemente para conseguir la victoria.
El fruto principal del examen de conciencia es el conocimiento de nosotros
mismos.
La meditación tiende en primer lugar a fortalecer la voluntad y a renovar los
propósitos.
La comunión aumenta en nosotros la gracia y establece la unión con Jesucristo.
La lectura espiritual y las conferencias instruyen la mente.
La visita a Jesús Eucarístico y la santa Misa están dirigidas a obtener estos frutos:
para la mente, la voluntad y el corazón. Sin embargo, en la práctica nunca están
separados estos tres frutos: instrucción, fortaleza y gracia. No conviene preocuparse
demasiado por distinguirlos: el hombre es siempre uno y su perfección está en
unirse a Jesucristo.
Todo propósito, para que sea completo y nos una a Dios, por medio de Jesús,
debe abarcar la mente, la voluntad y el corazón.
Por ejemplo, si se quiere sustituir la soberbia con la humildad, conviene cultivar
en la mente, en honor a Jesús Verdad, pensamientos humildes; mediante la voluntad
seguir a Jesús en su vida humilde; cultivar en el corazón sentimientos humildes y
por medio de la oración pedir esta gracia. Igualmente si se trata de la obediencia, de
la caridad, etc.
De esta manera, el hombre alejará el mal de su mente, de su voluntad y de su
corazón, y en Jesucristo se unirá a Dios.
Incorporados a Cristo
En realidad, las varias devociones están ordenadas a la verdadera y única
devoción a Jesucristo, Camino, Verdad y Vida. Las varias prácticas y devociones
son medios para vivir según el ejemplo de Jesús, y, por Jesucristo, con Él y en Él,
glorificar a Dios. La vida eterna es gustada aquí en la tierra y luego gozada en el
cielo.
Incorporados a Jesucristo, viviremos con Él en el cielo. El paraíso es el premio
completo: la mente tendrá la visión; la voluntad, el amor beatífico; el corazón, el
gozo eterno, y el cuerpo, la glorificación. “Les preparo un Reino como me lo
preparó mi Padre”, dijo el divino Maestro (Lc 22, 29).

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Dice san Pablo: “El mismo Espíritu le asegura a nuestro espíritu que somos hijos
de Dios. Y si somos hijos, somos también herederos. Nuestra será la herencia de
Dios, y la compartiremos con Cristo; pues si ahora sufrimos con Él, con Él
recibiremos la gloria” (Rm 8, 16-17).
“En verdad, me parece que lo que sufrimos en la vida presente no se puede
comparar con la gloria que se manifestará después en nosotros” (Rm 8, 18).
BEATO SANTIAGO ALBERIONE

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I
PRÁCTICAS DIARIAS

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La verdadera oración invade todo el ser para llevarlo al amor de Dios. Así se
cumple el primer mandamiento: amarás al Señor con la mente, el sentimiento, la
voluntad.
UPS I, 183
La oración es como la sangre, que sale del corazón, atraviesa todos los
miembros, alimentando y vivificando todo el organismo.
Pr VI, 37

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ORACIONES DE LA MAÑANA

En el nombre del Padre, y del Hijo,


y del Espíritu Santo. Amén.
V. Oh Jesús Maestro,
Camino, Verdad y Vida.
R. Ten piedad de nosotros.
V. María, Reina de los Apóstoles.
R. Ruega por nosotros.
V. San Pablo, apóstol.
R. Ruega por nosotros.
V. Beato Santiago Alberione.
R. Ruega por nosotros.
V. Beato Timoteo Giaccardo.
R. Ruega por nosotros.
V. De todo pecado.
R. Líbranos, Señor.

Salutación Angélica (Ángelus)


V. El ángel del Señor anunció a María.
R. Y ella concibió por obra del Espíritu Santo.
Dios te salve, María…
V. He aquí la esclava del Señor.
R. Hágase en mí según tu palabra.
Dios te salve, María…
V. Y el Verbo se hizo carne.
R. Y habitó entre nosotros.
Dios te salve, María…
V. Ruega por nosotros, santa Madre de Dios.
R. Para que seamos dignos de alcanzar
las promesas de nuestro Señor Jesucristo.
Oremos: Derrama, Señor, tu gracia en nuestros corazones, para que quienes hemos
conocido la encarnación de tu Hijo, por el anuncio del ángel, lleguemos, por su pasión y
su cruz, a la gloria de su resurrección. Por el mismo Jesucristo nuestro Señor. R. Amén.
Gloria al Padre…
En latín:
V. Ángelus Dómini nuntiávit Mariæ.
R. Et concépit de Spíritu Sancto.
Ave Maria, gratia plena; Dóminus tecum: benedícta tu in muliéribus, et benedíctus
fructus ventris tui Iesus. Sancta Maria, Mater Dei ora pro nobis peccatóribus, nunc et in

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hora mortis nostræ. R. Ámen.
V. Ecce ancílla Dómini,
R. Fiat mihi secúndum verbum tuum.
A.e Maria…
V. Et Verbum caro factum est,
R. Et habitávit in nobis.
A.e Maria…
V. Ora pro nobis, sancta Dei Génetrix,
R. Ut digni efficiámur promissiónibus Christi.
Oremus: Gratiam tuam, quæsumus, Dómine, méntibus nostris infúnde; ut qui, Ángelo
nuntíante, Christi Filii tui incarnatiónem cognóvimus, per passiónem eius et crucem ad
resurrectiónis gloriam perducámur. Per eumdem Christum Dóminum nostrum. R. Ámen.
Glória Patri, et Fílio, et Spirítui Sancto. Sicut erat in princípio, et nunc et semper et in
sæcula sæculórum.
R. Ámen.

Para el tiempo de Pascua


V. Reina del cielo, alégrate, aleluya.
R. Pues aquel a quien mereciste engendrar, aleluya.
V. Resucitó como lo había dicho, aleluya.
R. Ruega a Dios por nosotros, aleluya.
V. Goza y alégrate, Virgen María, aleluya.
R. Porque verdaderamente ha resucitado el Señor,
aleluya.
Oremos: Oh Dios, que por la resurrección de tu Hijo, nuestro Señor Jesucristo, has
llenado el mundo de alegría, concédenos, por intercesión de su Madre, la Virgen María,
llegar a alcanzar los gozos eternos. Por el mismo Jesucristo nuestro Señor. R. Amén.
Gloria al Padre…
En latín:
Regína cœli, lætáre, allelúia.
Quia quem meruísti portáre, allelúia.
Resurréxit, sicut dixit, allelúia.
Ora pro nobis Deum, allelúia.
V. Gaude et lætáre, Virgo María, allelúia.
R. Quia surréxit Dóminus vere, allelúia.
Orémus: Deus, qui per resurrectiónem Fílii tui, Dómini nostri Jesu Christi, mundum
lætificáre dignátus est: præsta, quæsumus, ut per eius Genetrícem, Vírginem Maríam,
perpétuæ capiámus gáudia vitæ. Per eúmdem Christum Dóminum nostrum. R. Ámen.
Glória Patri…

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Creo, Dios mío
Creo, Dios mío, que estoy en tu presencia,
que me miras y escuchas mis oraciones.
Tú eres infinitamente grande y santo:
yo te adoro.
Tú me lo has dado todo: yo te doy gracias.
Tú has sido ofendido por mí:
yo te pido perdón de todo corazón.
Tú eres la misericordia infinita:
yo te pido todas las gracias que consideres útiles para mí.

Corazón divino de Jesús


Corazón divino de Jesús,
te ofrezco por medio del Inmaculado
Corazón de María, Madre de la Iglesia,
en unión al sacrificio eucarístico,
mis oraciones y acciones,
alegrías y sufrimientos de este día,
en reparación de los pecados
y por la salvación de todos los hombres,
y según las intenciones especiales
del Superior General (de la Superiora General),
en la gracia del Espíritu Santo,
para gloria de Dios Padre.

Te adoro, Dios mío


Te adoro, Dios mío, y te amo de todo corazón;
te doy gracias por haberme creado,
hecho cristiano y conservado durante la noche,
y por haberme llamado a la Familia Paulina.
Te ofrezco las acciones del día;
haz que sean todas según tu santa voluntad
y para tu mayor gloria.
Presérvame del pecado y de todo mal.
Tu gracia esté siempre conmigo
y con todos mis seres queridos. Amén.

Padrenuestro
Padre nuestro, que estás en el cielo,
santificado sea tu nombre;

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venga a nosotros tu Reino;
hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal. Amén.
En latín:
Pater noster, qui es in caelis,
sanctificétur nomen tuum,
advéniat regnum tuum,
fiat volúntas tua, sicut in caelo et in terra.
Panem nostrum cotidiánum da nobis hódie,
et dimítte nobis débita nostra,
sicut et nos dimíttimus debitóribus nostris;
et ne nos indúcas in tentatiónem,
sed líbera nos a malo. Ámen.

Avemaría
Dios te salve, María, llena eres de gracia,
el Señor es contigo,
bendita tú eres entre todas las mujeres,
y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios,
ruega por nosotros, pecadores,
ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Gloria
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Credo: símbolo de los apóstoles


Creo en Dios, Padre todopoderoso,
creador del cielo y de la tierra.
Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor,
En las palabras que siguen hasta: santa María Virgen, todos se inclinan.
que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo,
nació de santa María Virgen,
padeció bajo el poder de Poncio Pilato,

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fue crucificado, muerto y sepultado,
descendió a los infiernos,
al tercer día resucitó de entre los muertos,
subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios,
Padre todopoderoso.
Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos.
Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia católica,
la comunión de los santos,
el perdón de los pecados,
la resurrección de la carne
y la vida eterna. Amén.

Credo niceno-constantinopolitano
Creo en un solo Dios, Padre todopoderoso,
Creador del cielo y de la tierra,
de todo lo visible y lo invisible.
Creo en un solo Señor, Jesucristo,
Hijo único de Dios,
nacido del Padre antes de todos los siglos:
Dios de Dios, Luz de Luz,
Dios verdadero de Dios verdadero,
engendrado, no creado,
de la misma naturaleza del Padre,
por quien todo fue hecho;
que por nosotros los hombres
y por nuestra salvación
bajó del cielo,
En las palabras que siguen hasta: se hizo hombre, todos se inclinan.
y por obra del Espíritu Santo
se encarnó de María, la Virgen,
y se hizo hombre;
y por nuestra causa fue crucificado
en tiempos de Poncio Pilato;
padeció y fue sepultado,
y resucitó al tercer día, según las Escrituras,
y subió al cielo, y está sentado a la derecha del Padre;
y de nuevo vendrá con gloria
para juzgar a vivos y muertos,
y su Reino no tendrá fin.
Creo en el Espíritu Santo,
Señor y dador de vida,

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que procede del Padre y del Hijo,
que con el Padre y el Hijo
recibe una misma adoración y gloria,
y que habló por los profetas.
Creo en la Iglesia,
que es una, santa, católica y apostólica.
Confieso que hay un solo bautismo
para el perdón de los pecados.
Espero la resurrección de los muertos
y la vida del mundo futuro. Amén.

Ángel de Dios
Ángel de Dios, que eres mi custodio,
ya que el Señor me ha encomendado a ti,
ilumíname, guárdame, rígeme y gobiérname. Amén.

Acto de fe
Dios mío, porque eres verdad infalible,
creo firmemente cuanto tú has revelado
y la santa Iglesia nos propone para creer.
Y expresamente creo en ti,
único y verdadero Dios,
en tres Personas iguales y distintas,
Padre, Hijo y Espíritu Santo,
y en tu Hijo encarnado y muerto por nosotros,
Jesucristo, el cual dará a cada uno, según sus méritos,
el premio o la pena eterna.
Conforme a esta fe quiero vivir siempre.
Señor, aumenta mi fe.

Acto de esperanza
Dios mío, espero en tu bondad,
por tus promesas
y por los méritos de Jesucristo, nuestro Salvador,
la vida eterna y las gracias necesarias para merecerla
con las buenas obras que debo y quiero hacer.
Señor, que goce yo de ti eternamente.

Acto de caridad

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Dios mío, te amo de todo corazón
y sobre todas las cosas,
porque eres bondad infinita y nuestra eterna felicidad;
y por amor tuyo amo a mi prójimo como a mí mismo
y perdono las ofensas recibidas.
Señor, haz que te ame cada día más.

Acto de contrición
Dios mío, me pesa y me arrepiento
de todo corazón de mis pecados,
porque al pecar he merecido tu castigo;
y más aún, porque te ofendí a ti,
infinitamente bueno y digno de ser amado
sobre todas las cosas.
Con tu santa ayuda propongo no ofenderte más
y huir de las ocasiones próximas de pecado.
Señor, misericordia, perdóname.

Acto de humildad
Oh Dios, tú que sabes que no confiamos
en ninguna obra humana, concédenos
que seamos defendidos en toda adversidad
por el Apóstol de las gentes. Por Cristo nuestro Señor.
Por mí no puedo nada; con Dios lo puedo todo.
Quiero hacerlo todo por amor de Dios.
A Dios el honor y a mí el paraíso.

Acto de agradecimiento
Te damos gracias, oh Dios omnipotente,
por todos los beneficios recibidos,
tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

Acto de aceptación de la voluntad de Dios


Dios mío, lo que me acontecerá hoy lo ignoro.
Pero sé que nada sucederá sin que tú lo hayas previsto
y orientado a mi mayor bien desde toda la eternidad,
y esto solo me basta.
Adoro tus santos designios, eternos e impenetrables;
me someto de todo corazón a tu amor,

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te hago el sacrificio de todo mi ser
y uno mi sacrificio al de Jesús, mi divino Salvador.
En su nombre y por sus infinitos méritos,
te pido la paciencia en mis sufrimientos
y la aceptación sin reservas,
admitiendo que cuanto tú dispongas
es para tu mayor gloria y para mi santificación. Amén.

Para vencer la pasión predominante


Jesús Maestro, tú has dicho: “En verdad,
en verdad les digo: todo lo que pidan
al Padre en mi nombre, Él se lo concederá”;
pues bien, yo pido en tu nombre la victoria
sobre mi defecto predominante
(un momento de pausa).
¡Escúchame, oh Jesús!

Acto de consagración a María,


Reina de los Apóstoles
Yo soy todo tuyo y todo cuanto poseo te lo ofrezco, amable Jesús mío, por medio de
María,
tu Madre Santísima.

Por el Papa
Señor, protege a nuestro santo padre el Papa,
sé su luz, su fuerza y su consuelo.

Por el Superior o la Superiora General


Señor, sé para él (ella) luz y protección,
dale tu ayuda y tu consuelo.

Por la Madre General


(Oración de las Pías Discípulas)
Jesús, Camino, Verdad y Vida,
concédele la santidad y la sabiduría de gobierno,
y a todas nosotras docilidad y filial colaboración.

Por nuestra Congregación


Jesús, Maestro divino, te entregamos y te consagramos nuestra Congregación; dirígela,
según tu sabiduría

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y amor, en la fiel observancia religiosa.

Por nuestro instituto


Jesús, Maestro divino, te entregamos y te consagramos nuestro Instituto; dirígelo, según
tu sabiduría
y amor, en la fiel observancia religiosa.

Por los cooperadores


Recompensa, te rogamos, Señor, con tus dones
y con la vida eterna a nuestros bienhechores,
por tu santo nombre. Amén.

Por los difuntos


Señor, dales el descanso eterno
y brille para ellos la luz perpetua.
Descansen en paz. Amén.

Por los agonizantes


San José, padre adoptivo de Jesucristo
y verdadero esposo de la Virgen María,
ruega por nosotros y por los agonizantes
de este día (o de esta noche).

Por el apostolado
San Pablo apóstol, protector nuestro, ruega por nosotros y por el apostolado de la
comunicación social.

Por las vocaciones


Jesús, Pastor eterno de la humanidad,
envía buenos obreros a tu viña.

Para pasar bien el día (o la noche)


Querida y tierna madre mía, María, ampárame;
cuida de mi inteligencia, de mi corazón y de mis sentidos, para que nunca cometa el
pecado.
Santifica mis pensamientos, afectos, palabras
y acciones, para que pueda agradarte a ti y a tu Jesús y Dios mío, y contigo llegue al
paraíso. Jesús y María, denme su santa bendición (se inclina la cabeza):
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

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Antes de las comidas
Bendícenos, Señor, a nosotros y a estos alimentos
que vamos a tomar, para permanecer en tu santo servicio.
Jesús, pan partido en la Eucaristía, aliméntanos espiritualmente de tu misma vida
y concédenos diariamente compartir, en la caridad,
el pan que tu providencia nos da.

Después de las comidas


Señor, te damos gracias por los alimentos
que nos has dado:
haz que nos sirvamos de ellos para cumplir
en todo tu santa voluntad.
Te damos gracias, Dios y Padre nuestro,
por esta comida fraterna,
signo de nuestra comunión en el cumplimiento
de la obra que nos has encomendado realizar.

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ORACIONES DE LA NOCHE

Salutación Angélica - Ángelus (p. 14)

Te adoro, Dios mío


Te adoro, Dios mío, y te amo de todo corazón.
Te doy gracias por haberme creado, hecho cristiano
y conservado durante este día y por haberme llamado
a la Familia Paulina. Perdóname las faltas que hoy
he cometido y acepta el bien que haya podido hacer.
Protégeme durante el sueño y líbrame de todo peligro. Tu gracia esté siempre conmigo
y con todos mis seres queridos. Amén.
Padrenuestro.
Ave María.
Gloria.
Salve.
Ángel de Dios.
Se hace el examen de conciencia.

Acto de contrición
Jesús, mi Señor y redentor, yo me arrepiento
de todos los pecados que he cometido hasta hoy,
y me pesa de todo corazón (golpeándose el pecho)
porque con ellos he ofendido a un Dios tan bueno.
Propongo firmemente no volver a pecar
y confío en que, por tu infinita misericordia,
me has de conceder el perdón de mis culpas
y me has de llevar a la vida eterna. Amén.
Después se dice la siguiente jaculatoria:
Jesús, José y María, les doy el corazón y el alma mía.
Jesús, José y María, asístanme en mi última agonía.
Jesús, José y María, expire en paz con ustedes el alma mía.

Salmo 129: Desde lo hondo a ti grito, Señor


“Él salvará a su pueblo de sus pecados” (Mt 1, 21).
Desde lo hondo a ti grito, Señor;
Señor, escucha mi voz;
estén tus oídos atentos
a la voz de mi súplica.
Si llevas cuenta de los delitos, Señor,
¿quién podrá resistir?

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Pero de ti procede el perdón,
y así infundes respeto.
Mi alma espera en el Señor,
espera en su Palabra;
mi alma aguarda al Señor,
más que el centinela la aurora.
Aguarde Israel al Señor,
como el centinela la aurora;
porque del Señor viene la misericordia,
la redención copiosa;
y Él redimirá a Israel de todos sus delitos.
Antes del descanso se reza la coronita:
“Virgen María, Madre de Jesús, santifícanos”.

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LA CELEBRACION EUCARÍSTICA

“Cristo, en la Última Cena, la noche en que fue traicionado, instituyó el sacrificio


eucarístico de su cuerpo y de su sangre, con el cual iba a perpetuar por los siglos, hasta
su regreso, el sacrificio de la cruz y a confiar así a su Esposa, la Iglesia, el memorial de
su muerte y de su resurrección: sacramento de piedad, signo de unidad, vínculo de
caridad, banquete pascual, en el cual se recibe a Cristo, se llena la persona de gracia y se
nos da la prenda de la gloria venidera” (Sacrosanctum concilium 47).
Las intenciones de la Eucaristía
Cuatro son los fines de la Eucaristía: adorar, dar gracias, satisfacer y suplicar a la divina
Majestad. Por esto, en la Eucaristía queremos, mediante el ofrecimiento de la Víctima
divina, dar gloria a Dios y proporcionar a los hombres paz y salvación. Los fines
particulares pueden ser muchísimos. Cuatro frutos suelen distinguirse en la Eucaristía: el
generalísimo, para todos los fieles vivos y difuntos; el general, para cuantos de algún
modo participan en el sacrificio; el especial, para aquellos por quienes se aplica la
Eucaristía, y el especialísimo, para el sacerdote celebrante.
Procura no asistir a la Eucaristía como un simple espectador. Es necesario ser un actor
que coopera con el sacerdote oferente y con Jesucristo, ministro principal.

ESTRUCTURA DE LA EUCARISTÍA
Las partes principales de la Eucaristía son la Liturgia de la Palabra y la Liturgia de la
Eucaristía, en las cuales nos unimos con Cristo, Camino, Verdad y Vida, y damos gloria
al Padre en el Espíritu Santo; en la comunión lo recibimos como Cristo vivo.
Liturgia de la Palabra: Cristo Verdad
En la Liturgia de la Palabra escuchamos religiosamente al Padre, que se nos manifestó
de muchas maneras y que en los últimos tiempos se ha revelado en Cristo Verdad.
Hagamos a Dios el obsequio de nuestra mente, prestándole plena atención con el
entendimiento y la voluntad, firmemente convencidos de que “toda la Escritura
divinamente inspirada es útil para enseñar, para argüir, para corregir, para formar en la
justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, preparado para toda obra buena”
(2Tm 3, 16-17).
Liturgia de la Eucaristía: Cristo Camino
En la Liturgia Eucarística, en unión con Cristo Camino que se ofrece libremente al
Padre como Víctima de alabanza, ofrezcámonos, empeñándonos en seguir a Cristo casto,
pobre y obediente hasta la muerte de cruz para gozar con Él de su gloriosa resurrección.
Él es el único y seguro Camino a través del cual llegamos al Padre y por el cual nuestra
“Eucaristía” llega a Él.

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Conformándonos en la tierra a Cristo, ejemplo divino, y anhelando estar con Él,
aspiramos al reino futuro, esperando, fuertes en la fe, “la bienaventurada esperanza y la
manifestación de la gloria del gran Dios y Salvador nuestro, Jesucristo” (Tt 2, 13).
Rito de la comunión: Cristo Vida
En esta parte de la liturgia eucarística también recibimos a Cristo Vida, que el Padre
nos da. Su vida divina fluye en nosotros como la linfa fluye de la vid al sarmiento, y nos
vivifica para que demos frutos duraderos de caridad para con Dios y para con los
hermanos a quienes servimos por medio del apostolado.
Nutridos en la misma mesa y del mismo pan de vida hacemos cada vez más íntima
nuestra unión con los hermanos, cumpliendo el deseo de Cristo en su oración al Padre:
“Que todos sean una sola cosa. Como tú, Padre, en mí y yo en ti” (Jn 17, 21).
Hecha la comunión sacramental o al menos espiritual, propongámonos permanecer
unidos al Padre por medio de Cristo en el Espíritu Santo.

LA EUCARISTÍA: MISTERIO SIEMPRE ACTUAL


El sacrificio de la Misa se ofrece diariamente y en su sustancia es siempre el mismo.
Sin embargo, para quienes practican la devoción a Jesús Maestro, Camino, Verdad y
Vida, ofrece siempre nuevas enseñanzas, nuevos caminos, nuevos consuelos espirituales.
En cuanto a la primera parte, en el transcurso del año, la liturgia de la Misa nos
presenta las verdades principales y los preceptos morales contenidos en los pasajes del
Evangelio y del Antiguo Testamento.
Los dogmas, las virtudes, los consejos, se exponen mediante la palabra inspirada de las
Sagradas Escrituras.
Día tras día se nutre nuestra fe, y nos encaminamos por la senda de nuestra eterna
salvación. Jesús Maestro enseña en la Iglesia; los creyentes nos abrimos dócilmente a sus
palabras de vida eterna. Siguiendo la Eucaristía afianzamos nuestra manera de pensar
según Jesucristo y de acuerdo con la Iglesia. Así rendimos a Jesucristo el homenaje de
nuestro entendimiento.
Jesús-Eucaristía
En la parte sacrificial, es la misma víctima, Cristo-Hostia, quien, realmente presente, se
inmola en el altar, en las manos del sacerdote. Jesucristo, mostrando al Padre sus llagas,
adora, da gracias y ruega no solamente con gritos y lágrimas, sino con su sacrificio total y
perfecto, perennemente vivido desde el Calvario hasta el fin del mundo. Él está presente
ante el Padre, y nosotros con Él cumplimos en la Eucaristía los mismos deberes; con Él,
por Él y en Él damos honor y gloria al Padre, en unión con el Espíritu Santo.
Adorar, agradecer, orar
A Dios podemos adorarlo en sus atributos infinitos y en sus diversas manifestaciones;
darle gracias por los beneficios generales y por las gracias particulares; pedirle clemencia

28
por los pecados de la humanidad o por algún pecado nuestro particular, y rogarle por
todas las necesidades generales y por nuestras necesidades particulares.
Conviene que en toda Eucaristía nuestros sentimientos de piedad se uniformen a las
enseñanzas que provienen de la parte didáctica. Jesucristo es el único Camino para llegar
a Dios, y el hombre se empeña en amarlo con todas las fuerzas de su propia voluntad.
La preparación a la comunión y la acción de gracias pueden variar según la celebración,
en Navidad, en Cuaresma, en Pascua, en Pentecostés, en las fiestas de la Santísima
Virgen y de los santos. Siguiendo también la Eucaristía, según la especial enseñanza de la
liturgia de la Palabra, se pedirán las gracias especiales en conformidad con la oración.
Resumiendo: Jesucristo se nos presenta en la Eucaristía: en la primera parte, como
Verdad que debemos creer con toda nuestra mente; en la segunda parte, como Camino y
Vida: Camino que debemos seguir con todas nuestras fuerzas, y Vida a la que debemos
unirnos con todo nuestro corazón.

OFRECIMIENTO DE LA EUCARISTÍA
Acepta, Trinidad Santísima,
este sacrificio realizado una vez en el Calvario;
y que ahora Jesucristo
te renueva en este altar
por manos de tu sacerdote.
Yo me uno a las intenciones de Jesucristo,
sacerdote y víctima,
para que sea consumado a gloria tuya
y para la salvación de todos los hombres.
Por Jesucristo, con Jesucristo y en Jesucristo
quiero adorar a tu Majestad eterna;
agradecer tu inmensa bondad;
satisfacer tu justicia ofendida;
y suplicar tu misericordia para la Iglesia,
para mis allegados y para mí mismo:
especialmente para obtener…
(se recuerda la gracia y el propósito).
Meditaré las verdades que Jesucristo me enseña;
pasaré por este camino para poder llegar a ti;
me uniré a Él para vivir de amor cada día de mi existencia.

Ofertorios
Nuestra misión apostólica tiene un fin que consiste en reparar el error, que es
engaño, pecado e idolatría. Se repara con la santa Misa, la comunión, el Vía
crucis, la adoración, la santificación del primer domingo del mes. Se reza esta
oración: Señor, yo te ofrezco, en comunión con toda la Iglesia, a Jesús en la

29
Eucaristía y a mí mismo como ofrenda permanente y agradable a ti (San Paolo,
mayo 1957).

Ofertorio paulino
Señor, en unión con los sacerdotes que hoy celebran la Santa Misa,
te ofrezco a Jesús-hostia
y a mí mismo, pequeña víctima:

En reparación de los errores y escándalos


difundidos en el mundo
con los instrumentos de la comunicación social.
Para invocar tu misericordia sobre cuantos,
engañados y seducidos por estos poderosos medios,
se alejan de tu amor de Padre.
Por la conversión de quienes,
en el uso de estos instrumentos,
ignoran el magisterio de Cristo y de la Iglesia,
desorientando así la mente, el corazón
y la actividad de los hombres.
Para que todos puedan seguir únicamente a quien tú, oh Padre, en la inmensidad
de tu amor,
enviaste al mundo, proclamando:
“Éste es mi Hijo amado, escúchenlo”.
Para conocer y hacer saber que sólo Jesús,
Verbo encarnado, es el Maestro perfecto,
Camino seguro que conduce a ti, Padre;
la Verdad que ilumina la mente
y la Vida que se da en abundancia.
Para que en la Iglesia se multipliquen
los sacerdotes, los religiosos, las religiosas
y los laicos dedicados al apostolado con los medios
de la comunicación social, que hagan resonar
el mensaje de la salvación en todo el mundo.
Para que los escritores, técnicos y propagandistas
estén llenos de sabiduría y animados de espíritu evangélico, y den testimonio de
vida cristiana
en el campo de la comunicación social.
Para que las iniciativas católicas,
en el sector de las comunicaciones sociales,
sean cada vez más numerosas y promuevan eficazmente los auténticos valores

30
humanos
y cristianos.
Para que todos nosotros,
conscientes de nuestra ignorancia y pobreza,
sintamos la necesidad de acercarnos, con humildad
y confianza, a la fuente de la vida
y nos alimentemos de tu Palabra, oh Padre,
y del Cuerpo de Cristo, invocando para todos
los hombres luz, amor y misericordia.

Ofertorio pastoral
(Hermanas Pastorcitas)
Señor, en unión con los sacerdotes que hoy celebran la Santa Misa, te ofrezco a Jesús-
hostia y a mí misma, pequeña víctima:

Para reparar todas las ofensas a Jesús, buen Pastor,


viviente en la persona del Papa, de los obispos
y de los sacerdotes.
Para pedirte misericordia por todas las ovejas
que se han alejado del verdadero redil
o andan todavía dispersas como rebaño sin pastor.
Por la conversión de los falsos pastores,
que apartan a los hombres de Jesús, buen Pastor,
que da la vida por las ovejas.
Para que se honre, ame y siga únicamente a Jesús,
Camino, Verdad y Vida.
Para que cooperemos con los pastores
en la tarea de iluminar, guiar y orar
por la salvación de los hombres.
Para pedirte que todos los pastores y sus colaboradores,
especialmente los padres y maestros,
sean santos, y estén llenos de sabiduría y de celo
por tu gloria y la salvación de los hombres.
Para que se multipliquen las vocaciones
que posean la eficacia de la palabra,
ejerzan el apostolado de la oración y del ejemplo,
y haya pronto un solo rebaño y un solo Pastor.
Para que todas nosotras
reconozcamos nuestra ignorancia y pobreza,

31
y la necesidad de acudir siempre humildemente
al sagrario invocando luz, misericordia y gracia.

Ofertorio eucarístico
(Hermanas Pías Discípulas del divino Maestro)
Guía: Dirijámonos con confianza a Jesucristo divino Maestro presente en la Eucaristía,
diciendo:
Todos: Escúchanos, Jesús Maestro.

Para que Jesucristo sea reconocido


como el Camino, la Verdad y la Vida, oremos.
Para que vivamos el Evangelio
en toda su extensión, altura y profundidad, oremos.
Para que se dé orientación cristiana
en la formación de nuevas generaciones, oremos.
Para que la teología y la actividad pastoral
se inspiren en Cristo, buen Pastor, oremos.
Para que todos los cristianos fomenten las vocaciones al servicio del Evangelio,
oremos.
Para que todos los sacerdotes, a ejemplo de Cristo,
vivan su pobreza y su actividad apostólica, oremos.
Para que los religiosos y los sacerdotes
sean auténticos testigos de Cristo, oremos.
Para que sirvamos a la Iglesia con entrega total, oremos.
Para que la Iglesia, haciendo suyo el anhelo de Cristo,
acoja a todos los pueblos, oremos.
Para que nuestra comunión con los hermanos
y con el Papa nos encamine a la unidad con todos
los hombres, oremos.
Para que los católicos sean coherentes
en su vida privada y pública, oremos.
Para que los cristianos conformen su vida
a los principios de la justicia evangélica, oremos.
Para que en todos los pueblos del mundo
se realice la verdadera democracia,
haya trabajo para todos, justicia social
y caridad, oremos.
Para que el mundo del trabajo
se inspire en los principios cristianos, oremos.

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Para que todos los cristianos
realicen la llamada universal a la santidad, oremos.
Para que se utilicen los medios modernos
de comunicación en la evangelización
y en la unificación de todos los pueblos, oremos.
Para que la teología asuma las realidades actuales
y el progreso científico, oremos.

Ofertorio vocacional
(Hermanas de María, Reina de los Apóstoles - Apostolinas)
Padre nuestro, que estás en el cielo, yo te ofrezco con todos los sacerdotes a Jesús-hostia
y a mí misma, pequeña víctima:

Como adoración y acción de gracias


porque en tu Hijo eres el autor del sacerdocio,
del estado religioso y de toda vocación.
Como reparación a tu corazón paterno
por las vocaciones descuidadas, impedidas o traicionadas.
Para compensar en Jesucristo
todo cuanto los llamados han restado
a tu gloria, a las almas y a sí mismos.
Para que todos comprendan el anhelo de Jesucristo:
“La mies es mucha, pero los trabajadores son pocos;
rueguen que el dueño envíe trabajadores a su mies”.
Para que en todas partes
se cree un clima familiar, religioso y social
que favorezca la respuesta de los llamados.
Para que padres, sacerdotes y educadores,
con la palabra y los medios materiales y espirituales,
abran el camino a los llamados.
Para que en la búsqueda y formación de las vocaciones
se siga a Jesús Maestro, Camino, Verdad y Vida.
Para que los llamados sean santos,
luz del mundo y sal de la tierra.
Para que se forme en todos una profunda conciencia vocacional: todos los
católicos, con todos los medios,
por todas las vocaciones y apostolados.
Para que todas nosotras
reconozcamos nuestra ignorancia y pobreza

33
y la necesidad de acudir siempre humildemente
al sagrario, invocando luz, misericordia y gracia.

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LA SANTA MISA

Según el método Camino, Verdad y Vida


Preparación remota
Jesucristo, víctima y sacerdote, renueva en el altar el sacrificio del Calvario. La vida ha
de ser una preparación a la Misa y a la comunión. Deseo conocer e imitar a Jesús y vivir
en Él. Detesto cuanto me lo impide: mis pecados.
El camino del Calvario con Jesús y María.

Jesucristo verdad
(Comprende: la oración colecta, las lecturas, el Evangelio y el Credo).
Actitud de escucha: me dicen qué debo creer, hacer y pedir en esta Misa.
Me ofrezco a Dios con Cristo, por su gloria y por la paz de los hombres.
Lo único necesario: el camino es Cristo.
Acto de fe (p. 52)

Jesucristo camino
(Comprende: el ofertorio, la consagración, hasta el “Padrenuestro”).
Distribución de los frutos a la Iglesia triunfante, purgante y militante.
Acto de esperanza (p. 53)

Jesucristo vida
(Comprende: Padrenuestro, comunión, final de la Eucaristía).
Mi alimento es Jesús. Él está en mí y yo estoy en Él. Pensar, querer y obrar en
Jesucristo.
Acto de caridad (p. 54)

Oraciones finales
Todo lo encierro en el corazón de María y en el corazón eucarístico de Jesús. Las
necesidades actuales de la Iglesia y las intenciones del Papa.

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ORDINARIO DE LA MISA

RITOS INICIALES
Terminado el canto de entrada, el sacerdote dice:
S. En el nombre + del Padre,
y del Hijo, y del Espíritu Santo.
R. Amén.
El sacerdote saluda al pueblo de Dios congregado, diciendo:
S. La gracia de nuestro Señor Jesucristo,
el amor del Padre, y la comunión del Espíritu Santo
estén con todos ustedes.
R. Y con tu espíritu.

Acto penitencial
S. Hermanos: antes de celebrar los sagrados misterios,
reconozcamos nuestros pecados.
Se hace una breve pausa en silencio, y luego todos dicen:
A. Yo confieso ante Dios todopoderoso
y ante ustedes, hermanos,
que he pecado mucho
de pensamiento, palabra, obra y omisión:
por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa.
Por eso ruego a Santa María,
siempre Virgen, a los ángeles, a los santos
y a ustedes, hermanos,
que intercedan por mí ante Dios, nuestro Señor.
S. El Señor todopoderoso tenga misericordia
de nosotros, perdone nuestros pecados
y nos lleve a la vida eterna.
A. Amén.
V. Señor, ten piedad.
R. Señor, ten piedad.
V. Cristo, ten piedad.
R. Cristo, ten piedad
V. Señor, ten piedad.
R. Señor, ten piedad.

Gloria
Gloria a Dios en el cielo,
y en la tierra paz a los hombres

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que ama el Señor.
Por tu inmensa gloria
te alabamos, te bendecimos,
te adoramos, te glorificamos,
te damos gracias,
Señor Dios, Rey celestial,
Dios Padre todopoderoso.
Señor, Hijo único, Jesucristo.
Señor Dios, Cordero de Dios,
Hijo del Padre;
tú que quitas el pecado del mundo,
ten piedad de nosotros;
tú que quitas el pecado del mundo,
atiende nuestra súplica;
tú que estás sentado a la derecha del Padre,
ten piedad de nosotros;
porque sólo tú eres santo,
sólo tú Señor,
sólo tú Altísimo, Jesucristo,
con el Espíritu Santo
en la gloria de Dios Padre. Amén.

Oración colecta
S. Oremos:
Todos oran en un momento de silencio
S. … por los siglos de los siglos.
R. Amén.

38
LITURGIA DE LA PALABRA

Jesucristo Verdad
Dios nos habla, nos descubre el misterio de la redención y de la salvación y nos ofrece
el alimento espiritual; nosotros escuchamos y mostramos nuestra adhesión con la
profesión de fe (Credo) y la Oración de los fieles.

PRIMERA LECTURA
V. Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor

Salmo responsorial
SEGUNDA LECTURA
V. Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor.

Aleluya (Excepto en tiempo de cuaresma)


EVANGELIO
S. El Señor esté con ustedes.
R. Y con tu espíritu.
S. Lectura del santo Evangelio según san N.
R. Gloria a ti, Señor.
Acabado el Evangelio:
S. Palabra del Señor.
R. Gloria a ti, Señor Jesús.

HOMILÍA

Credo (p. 19)


ORACIÓN DE LOS FIELES
El orden de estas intenciones será generalmente:

a. por las necesidades de la Iglesia,


b. por los gobernantes y por la salvación del mundo,
c. por los que tienen necesidades particulares,
d. por la comunidad local.

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LITURGIA EUCARÍSTICA

Jesucristo camino y vida


La Última Cena, en la que Cristo instituyó el memorial de su muerte y
resurrección, se hace continuamente presente en la Iglesia cuando el sacerdote, que
representa a Cristo, realiza lo que el mismo Señor hizo y encargó a sus discípulos
que hicieran en memoria de Él, instituyendo así el sacrificio y banquete pascual.

Presentación del pan


S. Bendito seas, Señor, Dios del universo,
por este pan, fruto de la tierra
y del trabajo del hombre,
que recibimos de tu generosidad
y ahora te presentamos:
él será para nosotros pan de vida.
A. Bendito seas por siempre, Señor.

Presentación del vino


S. Bendito seas, Señor, Dios del universo,
por este vino, fruto de la vid
y del trabajo del hombre,
que recibimos de tu generosidad
y ahora te presentamos:
él será para nosotros bebida de salvación.
A. Bendito seas por siempre, Señor.

Oren, hermanos
S. Oren, hermanos, para que este sacrificio,
mío y de ustedes, sea agradable a Dios,
Padre todopoderoso.
A. El Señor reciba de tus manos este sacrificio,
para alabanza y gloria de su nombre,
para nuestro bien y el de toda su santa Iglesia.

Oración sobre las ofrendas


S. … Por Jesucristo nuestro Señor.
A. Amén.

Plegaria Eucarística II

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V. El Señor esté con ustedes.
R. Y con tu espíritu.
V. Levantemos el corazón.
R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.
V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
R. Es justo y necesario.
En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación
darte gracias, Padre santo,
siempre y en todo lugar,
por Jesucristo, tu Hijo amado.
Por Él, que es tu Palabra, hiciste todas las cosas;
tú nos lo enviaste
para que, hecho hombre por obra del Espíritu Santo
y nacido de María, la Virgen,
fuera nuestro Salvador y Redentor.
Él, en cumplimiento de tu voluntad,
para destruir la muerte y manifestar la resurrección,
extendió sus brazos en la cruz,
y así adquirió para ti un pueblo santo.
Por eso, con los ángeles y los santos,
proclamamos tu gloria, diciendo:
Santo, santo, santo es el Señor,
Dios del universo.
Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria.
Hosanna en el cielo.
Bendito el que viene en nombre del Señor.
Hosanna en el cielo.
CP Santo eres en verdad, Señor, fuente de toda santidad.
CC Por eso te pedimos que santifiques estos dones con la efusión de tu Espíritu, de
manera que sean para nosotros Cuerpo y + Sangre de Jesucristo, nuestro
Señor. El cual, cuando iba a ser entregado a su pasión, voluntariamente
aceptada, tomó pan, dándote gracias, lo partió y lo dio a sus discípulos,
diciendo:
Tomad y comed todos de él:
porque esto es mi Cuerpo,
que será entregado por vosotros.
Del mismo modo, acabada la cena,
tomó el cáliz y dándote gracias de nuevo,
lo pasó a sus discípulos, diciendo:

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Tomad y bebed todos de él:
porque éste es el cáliz de mi Sangre,
Sangre de la alianza nueva y eterna,
que será derramada por vosotros y por muchos
para el perdón de los pecados.
Haced esto en conmemoración mía.
CP Éste es el sacramento de nuestra fe.
A. Anunciamos tu muerte,
proclamamos tu resurrección,
¡Ven, Señor Jesús!
CP Aclamemos el misterio de la fe.
A. Cada vez que comemos de este pan
y bebemos de este cáliz,
anunciamos tu muerte, Señor,
hasta que vuelvas.
CP Proclamemos el misterio de la fe.
A. Sálvanos, Salvador del mundo,
que nos has liberado por tu cruz y resurrección.
CC Así, pues, Padre,
al celebrar ahora el memorial
de la muerte y resurrección de tu Hijo,
te ofrecemos el pan de vida y el cáliz de salvación,
y te damos gracias porque nos haces dignos de servirte en tu presencia.
Te pedimos, humildemente,
que el Espíritu Santo congregue en la unidad
a cuantos participamos
del cuerpo y la sangre de Cristo.
C1 Acuérdate, Señor, de tu Iglesia
extendida por toda la tierra;
y con el Papa N.,
con nuestro obispo N.,
y todos los pastores que cuidan de tu pueblo,
llévala a su perfección por la caridad.
C2 Recuerda a tu hijo (a) N., a quien llamaste (hoy) de este mundo a tu presencia;
concédele, que, así como ha compartido ya la muerte de Jesucristo, comparta
también con Él la gloria de la resurrección.
C2 Acuérdate también de nuestros hermanos
que durmieron en la esperanza de la resurrección,
y de todos los que han muerto en tu misericordia;
admítelos a contemplar la luz de tu rostro.

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Ten misericordia de todos nosotros,
y así, con María, la Virgen Madre de Dios,
con su esposo san José,
los apóstoles y cuantos vivieron en tu amistad
a través de los tiempos,
merezcamos, por tu Hijo Jesucristo,
compartir la vida eterna y cantar tus alabanzas.
CP Por Cristo, con Él y en Él,
o a ti, Dios Padre omnipotente,
CC en la unidad del Espíritu Santo,
todo honor y toda gloria
por los siglos de los siglos.
A. Amén.

RITO DE LA COMUNIÓN
S. Fieles a la recomendación del Salvador
y siguiendo su divina enseñanza
nos atrevemos a decir:
A. Padre nuestro…
S. Líbranos de todos los males, Señor,
y concédenos la paz en nuestros días,
para que, ayudados por tu misericordia,
vivamos siempre libres de pecado
y protegidos de toda perturbación,
mientras esperamos la gloriosa venida
de nuestro Salvador Jesucristo.
A. Tuyo es el reino,
tuyo el poder y la gloria por siempre, Señor.
S. Señor Jesucristo, que dijiste a tus apóstoles:
“La paz les dejo, mi paz les doy”,
no tengas en cuenta nuestros pecados,
sino la fe de tu Iglesia
y, conforme a tu palabra,
concédele la paz y la unidad.
Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.
A. Amén.
S. La paz del Señor esté siempre con ustedes.
A. Y con tu espíritu.
S. Dense fraternalmente la paz.
A. Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,
ten piedad de nosotros.

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Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,
ten piedad de nosotros.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,
danos la paz.
S. Éste es el Cordero de Dios,
que quita el pecado del mundo.
Dichosos los invitados a la cena del Señor.
A. Señor, no soy digno de que entres en mi casa,
pero una palabra tuya bastará para sanarme.
S. El Cuerpo de Cristo.
R. Amén.

Antífona de la comunión
Se canta mientras se distribuye la Eucaristía.

Acción de gracias
Terminada la comunión se puede orar en silencio, por un momento, mientras todos
permanecen sentados.

Oración después de la comunión


S. Oremos…
S. Por Jesucristo nuestro Señor.
A. Amén.

RITO DE CONCLUSIÓN
La asamblea eucarística termina con un augurio de paz y con la bendición del
sacerdote.

Bendición
S. El Señor esté con ustedes.
A. Y con tu espíritu.
S. La bendición de Dios todopoderoso,
Padre, Hijo, + y Espíritu Santo,
descienda sobre ustedes.
A. Amén.

Despedida
S. Pueden ir en paz.
A. Demos gracias a Dios.

46
LA COMUNIÓN FUERA DE LA MISA

La comunión, siendo parte integrante de la celebración eucarística, no debe tener


una preparación aparte. Sin embargo, cuando por circunstancias particulares se
comulga fuera de la Misa se puede reavivar la fe, la esperanza y la caridad con las
oraciones siguientes:

Preparación

Acto de fe
Jesús, Verdad eterna, creo que estás
realmente presente en la hostia santa.
Estás aquí con tu cuerpo, sangre,
alma y divinidad. Oigo tu invitación:
“Yo soy el pan vivo bajado del cielo”,
“Tomen y coman; esto es mi cuerpo”.
Creo, Señor y Maestro,
pero acrecienta mi débil fe.
Creo con la fe de Pedro, la fe de Pablo,
la fe de la Santísima Virgen, madre tuya y mía.
Te adoro, “Señor mío y Dios mío”,
con los ángeles y los santos que adoran esta hostia,
sol de verdad y de amor.

Acto de esperanza
Jesús, único Camino de salvación,
naciste santo de la Virgen
y posees toda perfección y virtud;
tú me dices: “Aprende de mí… haz como yo hice”,
¡pero qué poco me asemejo a ti!
(Se hace un breve examen de conciencia, especialmente sobre el propósito particular y las necesidades de
la jornada).
Señor, yo no soy digno de que entres en mi casa;
pero una palabra tuya bastará para sanarme.
Tú, Jesús, siempre agradaste al Padre;
eres mi único modelo;
sólo quien sea semejante a ti se salvará.
Atráeme a ti, conviérteme,
y dame la gracia de imitarte
especialmente en la virtud…
(Se nombra y se hace una breve pausa).

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Hostia de salud,
que abres las puertas del cielo,
socorre mi debilidad,
otórgame ayuda contra los enemigos de mi alma.

Acto de caridad
Jesús Maestro, tú me aseguras:
“Yo soy la Vida”;
“Quien come mi carne tendrá la vida eterna”.
En el bautismo y en la confesión
me has comunicado tu vida,
que ahora nutres haciéndote mi alimento.
Toma mi corazón; despréndelo de los bienes,
placeres, gozos y vanidades de la tierra.
Te amo con todo el corazón
y sobre todas las cosas,
vida de mi alma, mi sumo y eterno bien,
amor y gozo eterno de los bienaventurados.
Tú solo bastas para saciarnos a todos.
Enciende en mí el amor más grande y ardiente.
Dame la gracia, de amar intensamente tus mandamientos
y nunca separarme de ti.
Recibiré el pan del cielo
e invocaré el nombre del Señor.
El cuerpo de Jesucristo, hijo de María,
guarde mi alma para la vida eterna. Amén.

Acción de gracias

Acto de adoración
Te adoro presente en mi corazón,
oh Verbo encarnado, Hijo unigénito
y esplendor del Padre, nacido de María.
Te agradezco, Maestro único
y Verdad por esencia, por haberte dignado
venir a mí, ignorante y pecador.
Te ofrezco, con María, al Padre:
por ti, contigo y en ti eternamente se le alabe,
agradezca y suplique
por la paz de los hombres.

49
Creo en ti; tú tienes palabras de vida eterna.
Te adoro en los misterios de tu encarnación,
vida, pasión, muerte, resurrección, ascensión y gloria celestiales; especialmente en
la Santísima Eucaristía.
Al nacer te hiciste nuestro compañero;
muriendo fuiste el precio de nuestra salvación;
subiendo al cielo eres nuestro premio;
pero en la Eucaristía te has hecho nuestro
alimento celestial,
que contiene toda dulzura
Te adoro como mi creador,
maestro, sacerdote, salvador, rey y juez supremo.
Ilumina mi mente, haz que sea discípulo dócil
de la Iglesia,
que viva de fe, tenga la inteligencia de las Escrituras,
sea tu ardiente apóstol.
Haz que la luz de tu Evangelio resplandezca,
Maestro divino, hasta los confines del mundo.

Acto de fidelidad o propósito


Jesús, tú eres el Camino que debo seguir
y el modelo perfecto que debo imitar;
quiero que, al ser llamado a juicio,
sea hallado semejante a ti.
Oh modelo divino de humildad y de obediencia,
hazme semejante a ti.
Oh perfecto ejemplo de mortificación y pureza,
hazme semejante a ti.
Oh ejemplo de caridad y celo ardiente,
hazme semejante a ti.
Oh Jesús pobre y paciente,
hazme semejante a ti.
Bendice mi jornada para que se llene de méritos
y yo practique mi propósito principal…
(Reconfirmar el propósito).
Que en todo busque la gloria de Dios y la paz de mis hermanos.

Acto de petición
Oh Jesús, mi Vida, mi gozo y fuente de todo bien,
yo te amo.

50
Te pido sobre todo que cada día te ame más a ti
y a los hombres redimidos con tu sangre.
No permitas la desgracia
de volver a ofenderte con el pecado.
Tú vives en mí: que mi corazón sea el tuyo.
Tú eres la vid y yo el sarmiento:
quiero estar siempre unido a ti,
para dar abundantes frutos de virtud.
Tú eres la fuente:
derrama cada vez más copiosa la gracia para mi santificación.
Tú eres la cabeza, yo un miembro:
comunícame tu Santo Espíritu con sus siete dones.
Que venga tu Reino, por María.
Que todos entren en tu escuela,
oh divino Maestro, Camino, Verdad y Vida.
Consuela y salva a las personas que amo.
Salva y acoge en tu reino a los difuntos.
Multiplica y santifica los llamados al apostolado.
Jesús, viviente en María,
vive en tus siervos devotos con el espíritu de tu santidad;
con la plenitud de tus virtudes;
con la perfección de tus sendas;
con tu sabia caridad;
que en nosotros se manifieste tu vida.

Alma de Cristo
Alma de Cristo, santifícame.
Cuerpo de Cristo, sálvame.
Sangre de Cristo, embriágame.
Agua del costado de Cristo, lávame.
Pasión de Cristo, confórtame.
Oh buen Jesús, óyeme.
Dentro de tus llagas, escóndeme.
No permitas que me aparte de ti.
Del enemigo malo, defiéndeme.
En la hora de mi muerte llámame
y mándame ir a ti.
Para que con tus santos te alabe
por los siglos de los siglos. Amén.

51
A Jesús crucificado
Heme aquí, oh mi amado y buen Jesús,
postrado en tu presencia;
te ruego con el mayor fervor,
imprimas en mi corazón
sentimientos de fe, esperanza y caridad,
un gran dolor de mis pecados
y propósito firme de enmendarme;
mientras que yo,
con todo el amor y la compasión de que soy capaz,
voy considerando tus cinco llagas,
teniendo presente lo que dijo de ti,
oh buen Jesús, el santo profeta David:
“Han taladrado mis manos y mis pies,
y se pueden contar todos mis huesos” (Sal 21, 17-18).
Padrenuestro, Avemaría, Gloria.

Para aumentar el fruto de la santa comunión, se aconseja:

1. Repetir frecuentemente en el día: Jesús Maestro, Camino, Verdad y Vida, ten


piedad de nosotros.
2. Renovar con frecuencia la comunión espiritual, con la siguiente oración:
Jesús mío, yo creo que estás realmente presente en el Santísimo Sacramento. Te
amo sobre todas las cosas y deseo que vengas a mí. Pero como ahora no puedo
recibirte sacramentalmente, ven al menos espiritualmente a mi corazón (algunos
instantes de silencio). Como si ya te hubiera recibido, te adoro y me uno
completamente a ti. No permitas que jamás me separe de ti.
O al menos con la fórmula breve:
Jesús está con nosotros y nosotros estamos con Jesús.
3. Leer y besar el santo Evangelio, diciendo alguna invocación, como:
“La lectura del Evangelio sea para nosotros salud y protección”.
“Por las palabras del Evangelio sean perdonados nuestros pecados”.
“Jesucristo, Hijo de Dios, nos explique las palabras del Evangelio”.
4. Recordar el propósito formulado en la meditación.

Por la pureza
Jesús, María y José, me entrego y consagro enteramente a ustedes; les consagro mi
mente, mi corazón y mi cuerpo. Guárdenme y defiéndanme siempre de todo
pecado.

52
Que mi mente se eleve a los bienes celestiales; que mi corazón ame cada vez más al
Señor y evite las ocasiones del mal. Ténganme unido a ustedes a fin de que yo sea
capaz de custodiar mis sentidos internos y externos y de ese modo pueda unirme,
en el cielo, a la bienaventurada fila de los vírgenes. Amén.

53
VISITA AL SANTÍSIMO SACRAMENTO

Jesucristo es Camino, Verdad y Vida en la Eucaristía, donde está presente con su


cuerpo y con su sangre. Él está en el sagrario y nos llama.
Quiere iluminar, instruir, enfervorizar, consolar, animar a todos: “Vengan a mí,
dice, todos los que están agobiados y fatigados, que yo los aliviaré” (Mt 11, 28).
San Alfonso María de Ligorio escribe: “Sepan que quizá ganen más en un cuarto
de hora delante del Santísimo Sacramento, que con todos los demás piadosos
ejercicios del día. Es verdad que en todo lugar Dios oye a quienes oran, pero
también es cierto que Jesús da más fácilmente sus gracias a quien lo adora en el
sacramento de la Eucaristía”.
Quien es asiduo a la práctica de la visita eucarística, garantiza y completa el fruto
de la meditación, del examen de conciencia, de la celebración eucarística y de todos
los demás ejercicios de piedad. Para ello es necesario, sobre todo, que nos
pongamos en comunicación íntima con Jesucristo, Maestro divino.
La vida paulina ha nacido del tabernáculo y como tal hay que vivirla y
consumarla.
Todo debe proceder del tabernáculo y nada debe hacerse si no es a través del
tabernáculo.
La visita es:
Un encuentro de todo el ser con Jesús;
La creatura que se encuentra con el Creador;
El discípulo junto al divino Maestro;
El enfermo con el Médico de la humanidad;
El pobre que acude al Rico;
El sediento que bebe de la Fuente;
El débil que se presenta ante el Omnipotente;
El tentado que busca Refugio seguro;
El ciego que busca la Luz;
El amigo que va donde el verdadero Amigo;
La oveja perdida buscada por el divino Pastor;
El corazón desorientado que encuentra el Camino;
El necio que encuentra la Sabiduría;
La esposa que encuentra al Esposo amado;
La nada que encuentra el Todo;
El afligido que encuentra el Consolador;
El joven que encuentra orientación para la vida.
Los pastores en el pesebre, la Magdalena en el banquete de Simón,
Nicodemo que llega en la noche. Las santas conversaciones de la Samaritana,

55
de Zaqueo, de Felipe, y de todos los apóstoles con Jesús; especialmente en la
última semana de su vida terrena y después de la resurrección.
Se va a Jesús como Mediador entre Dios y la persona; como Sacerdote del
Padre; como Víctima de expiación; como el Mesías que ha venido; como
Verbo de Dios; como buen Pastor; como Camino, Verdad y Vida; como
Salvador del mundo.
La visita es la práctica que más orienta e influye en toda la vida y en todo el
apostolado.
Recoge en sí los frutos de todas las otras prácticas y los lleva a la madurez.
Es el gran medio para vivir a Jesucristo todo.
Es el gran medio para superar la pubertad y formar la personalidad en
Cristo.
Es el secreto para nuestra transformación en Cristo. “Vivit vero in me
Christus”.
Es sentir las relaciones de Jesús con el Padre y con la humanidad.
Es la garantía de la perseverancia.
La visita verdadera es un espíritu que invade cada hora, cada ocupación,
cada pensamiento, cada relación, etc.
Es la linfa o corriente vital, que influye en todo y que comunica el espíritu
aun a las cosas comunes. Forma una espiritualidad que se vive y se comunica.
Forma el espíritu de oración que, cultivado, transforma todo trabajo en
oración (UPS II, pp. 101-111).
El método Verdad, Camino y Vida
Algunos autores sugieren métodos para hacer debidamente la visita al
Santísimo Sacramento.
A nosotros se nos aconseja particularmente el método basado en la práctica
de la devoción a Jesús Maestro, Camino, Verdad y Vida, según el cual la visita
se divide en tres partes, que tienen más o menos la misma duración.
La primera parte se hace en honor de Jesús Verdad, para obtener un
aumento de ciencia espiritual y de fe. Se puede dividir de la siguiente manera:
a) canto o recitación del Sanctus; b) lectura espiritual, preferiblemente del
Evangelio o de las cartas de san Pablo; c) reflexiones y oración; por ejemplo:
algún misterio gozoso, el Credo. Una frase: “En el principio era el Verbo”, etc.
La segunda parte, en honor de Jesús Camino. Su finalidad es obtener la
fortaleza en el ejercicio de la virtud. Se puede dividir de la siguiente manera:
a) se canta o se recita un himno, b) se hace el examen de conciencia
(confrontando nuestra conducta con la vida de Jesús); c) se concluye con la
oración, por ejemplo: algún misterio doloroso, el salmo 50, las
bienaventuranzas, el salmo 129, etc.

56
La tercera parte, en honor de Jesús Vida. Se dedica a la petición de las
gracias más necesarias para nuestro trabajo espiritual o necesidades
particulares. Se puede dividir de la siguiente manera: a) se recita o canta un
himno; b) se exponen las gracias que se desean para la Iglesia y para todos los
hombres: virtudes, dones del Espíritu Santo, piedad, estudio, apostolado,
pobreza, etc.;
c) se termina con alguna oración: misterios gloriosos, la Oración sacerdotal,
etc.
Estas normas son generales, aunque nunca deberán omitirse: en la primera
parte, la lectura espiritual; en la segunda, el examen de conciencia, que es el
principal del día; y en la tercera, el Rosario. Estas prácticas son prescritas por
las Constituciones.

57
PARA LEER LA SAGRADA ESCRITURA

Antes de la lectura de la Sagrada Escritura


Jesús, Maestro nuestro,
que eres el Camino, la Verdad y la Vida,
haz que aprendamos la supereminente ciencia
de tu caridad,
según el espíritu de san Pablo apóstol
y de la Iglesia católica.
Envía tu Espíritu Santo para que nos enseñe
y nos sugiera lo que has predicado.
Jesús Maestro, Camino, Verdad y Vida,
ten piedad de nosotros.

Después de la lectura de la Sagrada Escritura


Jesús, divino Maestro,
tú tienes palabras de vida eterna.
Yo creo, Señor y Verdad, pero aumenta mi fe.
Te amo, Señor y Camino,
con todas mis fuerzas,
pues has mandado observar con perfección
tus mandamientos.
Te suplico, Señor y Vida,
te adoro, te alabo, te ruego
y te agradezco por el don de la Sagrada Escritura.
Con María, recordaré y guardaré tus palabras
en mi mente
y las meditaré en mi corazón.
Jesús Maestro, Camino, Verdad y Vida,
ten piedad de nosotros.
Se concede indulgencia parcial a quienes leen la Sagrada Escritura con la
veneración debida a la Palabra divina y a modo de lectura espiritual. Si la
lectura se hace por lo menos de media hora, la indulgencia será plenaria.
(Manual de las indulgencias, n. 50).

59
BENDICIÓN EUCARÍSTICA

En las casas donde sea posible, es aconsejable que la adoración eucarística


se haga todos los días ante el Santísimo Sacramento expuesto. Se concluye
con la bendición eucarística, de este modo: un canto eucarístico, lectura de un
texto de la Sagrada Escritura, antífona, “oremos” del divino Maestro, himno
eucarístico, etc.
En los meses de:

Marzo
El mes de marzo se dedica a san José. Se canta el Te Joseph célebrent, con
la antífona, el responsorio y el oremos:
“Se levantó José y tomó de noche al niño
y a su madre, y partió para Egipto,
y allí permaneció hasta la muerte de Herodes”
(Mt 2, 14-15).
V. Lo nombró señor de su casa.
R. Administrador de todas sus posesiones.
Oremos: Tú confiaste, Señor, a san José, esposo de María, los albores del
misterio de nuestra salvación: concede a tu Iglesia ser siempre fiel a este
misterio y llevarlo a plenitud en todos los hombres.
Por Jesucristo nuestro Señor.
R. Amén.

Mayo
El mes de mayo se dedica a la Virgen María, Reina de los Apóstoles. Se
canta un himno a la Reina de los Apóstoles, con la antífona, el responsorio y
el oremos:
“Perseveraban en la oración
con un mismo espíritu
en compañía de María, la Madre de Jesús”
(Hch 1, 14).
V. Ruega por nosotros, Reina de los Apóstoles.
R. Para que seamos dignos de alcanzar
las promesas de nuestro Señor Jesucristo.
Oremos: Señor, Dios nuestro, que derramaste el Espíritu Santo sobre los
apóstoles dedicados a la oración en compañía de María, la Madre de Jesús:
haz que la intercesión de esta Madre Virgen nos ayude a servirte con fidelidad
y a anunciar tu Reino con la vida y con la palabra.
Por Jesucristo nuestro Señor.

61
R. Amén.

Junio
El mes de junio se consagra a san Pablo apóstol. Se canta un himno a san
Pablo con la antífona, el responsorio y el oremos:
“Para mí la vida es Cristo y una ganancia el morir; necesito gloriarme en la
cruz de nuestro Señor Jesucristo”
(Flp 1, 21; Ga 6, 14).
V. Tú eres instrumento elegido, apóstol Pablo.
R. Predicador de la verdad en todo el mundo.
Oremos: Dios y Señor nuestro, que elegiste a san Pablo para predicar el
Evangelio, haz que penetre en todo el mundo la fe que el apóstol llevó a las
naciones, para que tu Iglesia crezca sin cesar. Por Jesucristo nuestro Señor.
R. Amén.

Octubre
El mes de octubre se consagra a Jesucristo, divino Maestro. Antes de la
bendición se canta uno de los himnos a Jesús Maestro, con la antífona, el
responsorio y el oremos:
“Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida.
Quien me sigue no andará en tinieblas,
sino que tendrá la luz de la vida”
(Jn 14, 6).
V. Oh Jesús Maestro, Camino, Verdad y Vida.
R. Enséñanos el camino de tu verdad y santidad.
Oremos: Dios omnipotente y eterno, que por amor nos has dado a tu único
Hijo como Maestro universal, haz que podamos asimilar su doctrina para
comprender mejor las realidades eternas. Por Jesucristo nuestro Señor.
R. Amén.

Para la bendición
A tan grande sacramento
rindamos adoración,
que en figuras anunciado
plenamente se cumplió.
Adoremos al misterio
con la fe del corazón.
A Dios Padre, soberano
y a su Hijo, el Señor,

62
alabanza y gloria eterna,
e incesante bendición.
Al Espíritu divino
eternos himnos de amor. Amén.
En latín:
Tántum ergo sacraméntum,
venerémur cérnui:
et antíquum documéntum
novo cédat rítui;
praestet fídes suppleméntum
sénsuum deféctui.
Genitóri Genitóque,
laus et iubilátio;
sálus, hónor, vírtus quóque,
sit et benedíctio;
procedenti ab utróque
cómpar sit laudátio. Ámen.
Oremos: Oh Dios,
que en este sacramento admirable
nos dejaste el memorial de tu Pasión:
te pedimos nos concedas venerar de tal modo
los sagrados misterios de tu cuerpo y de tu sangre,
que experimentemos constantemente en nosotros
el fruto de tu redención.
Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.
R. Amén.
O bien:
Oremos: Padre de infinita bondad,
ilumina nuestros corazones con la luz de la fe
y enciende en ellos el fuego del amor,
para que quienes reconocemos a Cristo,
Dios y Señor nuestro,
realmente presente en este sacramento,
lo adoremos con fe en espíritu y en verdad.
Por Cristo nuestro Señor.
R. Amén.

Después de la bendición
Bendito sea Dios.
Bendito sea su santo Nombre.
Bendito sea Jesucristo, verdadero Dios y verdadero hombre.

63
Bendito sea el nombre de Jesús.
Bendito sea su sagrado Corazón.
Bendita sea su preciosísima Sangre.
Bendito sea Jesús en el Santísimo Sacramento del altar.
Bendito sea el Espíritu Santo consolador.
Bendita sea la excelsa Madre de Dios, María Santísima.
Bendita sea su santa e inmaculada Concepción.
Bendita sea su gloriosa Asunción.
Bendito sea el nombre de María, Virgen y Madre.
Bendito sea san José, su castísimo esposo.
Bendito sea Dios en sus ángeles y en sus santos.

Invocaciones a Jesús Maestro


Jesús Maestro, santifica mi mente y aumenta mi fe.
Jesús Maestro, docente en la Iglesia,
atrae a todos a tu escuela.
Jesús Maestro, líbrame del error, de los vanos pensamientos y de las tinieblas
eternas.
Jesús, Camino entre el Padre y nosotros,
todo lo ofrezco y todo lo espero de ti.
Jesús, Camino de santidad, hazme tu fiel imitador.
Jesús Camino, hazme perfecto como el Padre
que está en los cielos.
Jesús Vida, vive en mí, para que yo viva en ti.
Jesús Vida, no permitas que yo me separe de ti.
Jesús Vida, haz que yo viva eternamente el gozo de tu amor.
Jesús Verdad, que yo sea luz del mundo.
Jesús Camino, que yo sea ejemplo y modelo
para la humanidad.
Jesús Vida, que mi presencia lleve a todas partes
gracia y consuelo.

Oración al divino Maestro Eucarístico


Dirijámonos con confianza al divino Maestro eucarístico.
Oremos todos juntos y digamos:
R. Escúchanos, Maestro.
1. Para que Jesucristo sea considerado el Camino, la Verdad y la Vida.

64
2. Para que se viva el Evangelio en toda su extensión, altura y
profundidad.
3. Para que la educación sea cristiana.
4. Para que la ciencia y la práctica pastoral sean conformes al buen
Pastor.
5. Para que se resuelva el problema vocacional.
6. Para que el clero viva como Jesucristo en pobreza y en actividad.
7. Para que todos los religiosos sean perfectos y los sacerdotes santos.
8. Para que la Iglesia sea servida con total donación.
9. Para que en el mundo se sienta cada vez más la universalidad de la
Iglesia.
10. Para que se promueva la unión entre hermanos y con los pastores
de la Iglesia.
11. Para que los católicos sean ejemplo en su vida privada y pública.
12. Para que la vida social de todos los cristianos sea conforme a las
enseñanzas de la Iglesia.
13. Para que haya democracia, trabajo para todos, justicia social y
caridad.
14. Para que el mundo del trabajo se inspire en los principios cristianos.
15. Para que haya en la sociedad muchos santos.
16. Para que se usen los medios modernos de evangelización y de
unión universal.
17. Para que haya una teología que refleje las necesidades actuales.
Todos: Creo, espero, amo a Dios y al prójimo. Amén.
(Preparada por el Primer Maestro, para recitar en la adoración eucarística).

65
EL EXAMEN DE CONCIENCIA

El examen de conciencia tiene tres grados:


En el primer grado está quien lo hace superficialmente… no va nunca a la
raíz.
En el segundo grado del examen de conciencia está quien hace bien el
examen preventivo (en la mañana), el de la noche, el de la confesión, el del
Retiro mensual y anual, en los Ejercicios espirituales.
El tercer grado es fruto del segundo. Se adquiere la reflexión sobre nosotros
mismos y el habitual recogimiento para lograr dos cosas: antes de obrar,
pensar si lo que vamos a hacer es bueno y si agrada a Dios. Después nos
examinamos. ¿Hice bien esto o no lo hice bien? (PPM, 1955, pp. 59-67).
Es el medio ordinario y esencial para un buen conocimiento de nosotros
mismos.
El examen de conciencia nos establece en la humildad, nos predispone a la
gratitud hacia Dios, al arrepentimiento de los pecados y a elaborar propósitos
firmes para el futuro. Por lo mismo es necesario a todos.
Existen tres clases de examen: el preventivo, que se hace por la mañana y
en el que se renuevan los propósitos y se traza el programa para el día.
El examen general, sobre los mandamientos, los consejos evangélicos, las
principales virtudes, el propio cargo y los deberes de estado. Hay que
examinar especialmente el grado de voluntad y el espíritu de oración.
Finalmente, el examen particular sobre los propósitos y el programa de la
propia vida espiritual. Entre nosotros, se hace durante la visita al Santísimo
Sacramento.
Existen varios métodos, pero el más seguro es el de quererlo hacer. Y
hacerlo sobre la mente, la voluntad y el corazón, dando gloria a Dios por
todos sus bienes y humillándonos por todas nuestras faltas.
El examen de conciencia comprende los siguientes puntos:
1. Ponerse en presencia de Jesús, justo y misericordioso: Él tiene en
cuenta el bien hecho, perdona el mal cometido y prepara las gracias
para el progreso espiritual.
2. Reconocimiento de los éxitos y de las fallas, especialmente en el
adelanto o retroceso espiritual: a) grado de voluntad y oración; b)
propósito principal; c) nuestros deberes y virtudes.
3. Dolor de los pecados y amorosa gratitud por las gracias recibidas, las
victorias alcanzadas y los méritos obtenidos.
4. Propósitos firmes y confianza en la misericordia divina que nos
concede el perdón.
5. Alguna mortificación y plegaria a modo de satisfacción.

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El examen de conciencia es una especie de confesión espiritual hecha
directamente a Dios.

Salmo 51 (50): Súplica del pecador arrepentido


Renuévense en la mente y en el espíritu
y vístanse de la nueva condición humana (cf. Ef 4, 23-24).
Misericordia, Dios mío, por tu bondad,
por tu inmensa compasión borra mi culpa.
Lava del todo mi delito, limpia mi pecado.
Pues yo reconozco mi culpa,
tengo siempre presente mi pecado.
Contra ti, contra ti solo pequé,
cometí la maldad que aborreces.
En la sentencia tendrás razón,
en el juicio brillará tu rectitud.
Mira que en la culpa nací,
pecador me concibió mi madre.
Te gusta un corazón sincero
y en mi interior me inculcas sabiduría.
Rocíame con el hisopo: quedaré limpio;
lávame: quedaré más blanco que la nieve.
Hazme oír el gozo y la alegría,
que se alegren los huesos quebrantados.
Aparta de mi pecado tu vista,
borra en mí toda culpa.
Oh Dios, crea en mí un corazón puro,
renuévame por dentro con espíritu firme;
no me arrojes lejos de tu rostro,
no me quites tu santo espíritu.
Devuélveme la alegría de tu salvación,
afiánzame con espíritu generoso.
Enseñaré a los malvados tus caminos,
los pecadores volverán a ti.
Líbrame de la sangre, oh Dios,
Dios, Salvador mío,
y cantará mi lengua tu justicia.
Señor, me abrirás los labios,
y mi boca proclamará tu alabanza.
Los sacrificios no te satisfacen;
si te ofreciera un holocausto, no lo querrías.

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Mi sacrificio es un espíritu quebrantado,
un corazón quebrantado y humillado
tú no lo desprecias.
Señor, por tu bondad, favorece a Sión,
reconstruye las murallas de Jerusalén:
entonces aceptarás los sacrificios rituales,
ofrendas y holocaustos,
sobre tu altar se inmolarán novillos.
Se pueden recitar también otros salmos penitenciales: 6; 32; 38; 102; 130; 143.

69
LA MEDITACIÓN

El fin de la meditación es el de fortificar la voluntad y corroborar los buenos


propósitos.
Todos los días se le dedicará por lo menos media hora. Si la meditación
fuera guiada por un sacerdote u otra persona, se procurará seguir con
docilidad cuanto se diga.
Si, por el contrario, no hay quien dirija la meditación, se procurará escoger
un libro que haya sido recomendado, de tal manera que frecuentemente sean
objeto de meditación las verdades eternas y la doctrina de Jesús Maestro,
Camino, Verdad y Vida, tal como se expone en el Evangelio y en los
comentarios autorizados.
Hay que evitar el peligro, bastante común, de reducirla a una simple
instrucción de la mente o a una lectura espiritual. Antes bien, la mayor parte
del tiempo lo debemos dedicar al examen de conciencia, al arrepentimiento, a
los propósitos, a la oración.

Partes de la meditación
La meditación consta de tres partes, además de la oración preparatoria y de
la acción de gracias.
La oración preparatoria consiste en ponerse en la presencia de Dios, pedir
su luz y la gracia de concluir con firmes propósitos.
En la primera parte se leerá el argumento de la meditación brevemente
desarrollado; o también se puede fijar la atención sobre el hecho o misterio
que se quiere contemplar. En esta parte se ejercitaría especialmente el
entendimiento. El divino Maestro nos iluminará con sus verdades morales y
prácticas.
A menudo se contempla con sencillez un misterio, un episodio de la vida o
de la pasión de Cristo, una verdad práctica o una de las máximas eternas.
En esta manera de meditar, el espíritu se complace en la belleza, utilidad y
necesidad de seguir cuanto enseña el divino Maestro: saborea la vida de unión
con Dios y siente como una anticipación del premio que el Señor promete a
sus fieles servidores que lo aman generosamente.
En la segunda parte se ejercita en particular la voluntad a desear
ardientemente la santidad, y a decidirse a seguir a Jesús que nos precede en el
camino del cielo.
Y para ello se repiten los actos de deseo: se examina la conciencia sobre el
pasado; se mueve uno a la contrición de sus pecados y se hacen propósitos
para el porvenir.

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En la tercera parte se hace necesaria la oración para pedir la gracia de la
perseverancia, para que todo aquello que no hayamos podido practicar por
nuestra fragilidad, se nos vuelva fácil, posible y agradable por la abundancia
de los divinos auxilios: “Oh Señor, que sabes que no podemos confiar en
virtud alguna nuestra, concédenos misericordiosamente por la intercesión de
san Pablo, doctor de las gentes, que seamos fuertes contra toda adversidad”.
Aquí se pueden rezar oraciones varias, como el Padrenuestro, el Avemaría y el Gloria o cualquier
misterio del Rosario; Ven, Espíritu Creador; el salmo 51.

Ven, Espíritu Santo


Ven, Espíritu Santo,
llena los corazones de tus fieles
y enciende en ellos el fuego de tu amor.
V. Envía, Señor, tu Espíritu.
R. Y renueva la faz de la tierra.
Oremos: Padre bueno,
que has iluminado los corazones de tus fieles
con la luz del Espíritu Santo,
haz que, guiados por este mismo Espíritu,
gustemos las cosas santas
y gocemos siempre de su consuelo.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
R. Amén.

Antes de la meditación
Oh Jesús, Maestro divino, creo con fe viva
que estás aquí presente delante de mí.
Te adoro con todo mi corazón:
me humillo ante ti, sumo bien.
Ilumina mi mente; mueve mi corazón;
dame la gracia de sacar copioso fruto
de esta meditación.

Después de la meditación
Te doy gracias, oh Jesús Maestro,
por las luces que me has dado en esta meditación.
Perdóname las faltas y defectos que durante
ella haya cometido.
Te ofrezco el propósito que he hecho.
Concédeme la gracia de cumplirlo.

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Oh María, Reina de los Apóstoles, ruega por mí.
San Pablo apóstol, ruega por mí.

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EL ROSARIO

Es la oración por la cual obtienen innumerables gracias la Iglesia, la


sociedad, las familias y cada persona.
Es la oración de todos: grandes y pequeños. Es una práctica de piedad fácil,
agradable a María y recomendada por ella como medio eficaz para obtener las
gracias.
Es útil en todas las necesidades de la vida, sirve en todas las prácticas de
piedad y consuela en la hora de la muerte.
Fue objeto de la solicitud de los Papas; práctica que usaron todos los santos,
enriquecida con muchas indulgencias. Conviene rezar por lo menos la cuarta
parte todos los días; mejor aún es rezar dos o tres partes y es óptimo el
Rosario entero.
Meditemos cada misterio, variando de vez en cuando el tema de la
meditación.
Pidamos siempre en el Rosario la santidad personal y muchas bendiciones
para el apostolado.

Modo de rezar el Rosario


Guía: Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos, Señor,
Dios nuestro. Amén.
Todos: Acto de contrición. Jesús, mi Señor y Redentor, yo me arrepiento de
todos los pecados que he cometido hasta hoy, y me pesa de todo corazón,
porque con ellos he ofendido a un Dios tan bueno. Propongo firmemente
no volver a pecar y confío en que, por tu infinita misericordia, me has de
conceder el perdón de mis culpas y me has de llevar a la vida eterna.
Amén.
Guía: Los misterios del Rosario que vamos a contemplar en este día son
(Lunes y sábado: los Gozosos; Jueves: los Luminosos; Martes y Viernes:
los Dolorosos; Miércoles y Domingo: los Gloriosos); y se van enunciando
cada uno de los cinco misterios correspondientes, así:
Se enuncia el misterio.
Se dice un Padrenuestro.
Se dicen 10 avemarías.
Se termina con un Gloria al Padre…
Se concluye el Rosario con Dios te salve, Reina y Madre…

Misterios Gozosos

Lunes y sábados

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Primer Misterio: El arcángel Gabriel anuncia a la Santísima Virgen María la
encarnación de nuestro Señor Jesucristo y su elevación a Madre de Dios. La
Virgen acepta, llamándose esclava del Señor. Aprendamos y pidamos la
humildad (cf. Lc 1, 26-38).

Puntos de meditación
Jesús en el Rosario: El Mesías.
María en el Rosario: Los privilegios de María.
Fruto: Humildad.
Intención: Por quienes no conocen a Cristo.
Palabras: “Alégrate, llena de gracia”.
Eucaristía: Presencia real.
Amor puro: Caridad afectiva.
Segundo Misterio: La Santísima Virgen María va con solicitud a visitar y a
servir a santa Isabel. Admiremos y pidamos la caridad de María para con el
prójimo (cf. Lc 1, 39-56).

Puntos de meditación
Jesús en el Rosario: Jesús es la Vida.
María en el Rosario: Ruega ante su Hijo para obtener las gracias necesarias.
Fruto: Caridad para con el prójimo.
Intención: Por las madres.
Palabras: “Dichosa tú que has creído”.
Eucaristía: Adoración eucarística.
Amor puro: Caridad en las obras.
Tercer Misterio: Nacido en el portal de Belén, Jesús es colocado en el
pesebre en la más extrema pobreza. Comencemos a estimar la virtud de la
pobreza y pidámosla a Jesús y a María Santísima (cf. Lc 2, 1-20).

Puntos de meditación
Jesús en el Rosario: Jesús es el Camino.
María en el Rosario: María es Madre de Dios.
Fruto: La pobreza.
Intención: Por los niños.
Palabras: “Y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor”.
Eucaristía: Comunión.
Amor puro: La caridad se nutre de la Eucaristía.

76
Cuarto Misterio: Aunque no obligada, María presenta a Jesús en el Templo y
cumple todo lo que estaba prescrito para la purificación. Consideremos y
pidamos la obediencia de la Santísima Virgen (cf. Lc 2, 22-39).

Puntos de meditación
Jesús en el Rosario: Jesús es el eterno Sacerdote.
María en el Rosario: María es modelo de virtud.
Fruto: La obediencia.
Intención: Por los sacerdotes.
Palabras: “Fue puesto… para ruina y resurrección de muchos”.
Eucaristía: Preparación a la Sagrada Comunión.
Amor puro: La caridad se fortalece en la meditación.
Quinto Misterio: El niño Jesús se queda tres días en el Templo, en medio de
los doctores, para escucharlos e interrogarlos sobre las cosas de su Padre.
María y José lo buscan con diligencia y lo encuentran en el Templo. A Jesús
lo perdemos por el pecado. Pidamos la gracia de conocer y seguir nuestra
vocación, como la conoció y siguió Jesús (cf. Lc 2, 41-51).

Puntos de meditación
Jesús en el Rosario: Jesús anticipa su futuro magisterio (Jesús es la Verdad).
María en el Rosario: El corazón de María.
Fruto: Rechazo al pecado.
Intención: Por los maestros y educadores.
Palabras: “Conviene que yo me ocupe en las cosas de mi Padre”.
Eucaristía: Acción de gracias en la comunión.
Amor puro: Caridad en las familias.

Misterios Luminosos

Jueves
Primer Misterio: Jesús es bautizado por Juan en el río Jordán. El Padre da
testimonio de Él y lo presenta al mundo como Salvador, diciendo: “Éste es mi
Hijo amado, en quien me complazco”. Renovemos nuestro compromiso
bautismal y ser Hijos de Dios (cf. Mt 3, 13-17).

Puntos de meditación
Jesús en el Rosario: Hijo de Dios y Salvador.
María en el Rosario: Acompaña la misión de su Hijo.
Fruto: La gracia de la salvación.

77
Intención: Por quienes cada día reciben el bautismo.
Palabras: “Éste es mi Hijo amado, en quien me complazco”.
Eucaristía: Unión con Cristo Salvador.
Amor puro: Sumergirnos en Cristo y su misericordia.
Segundo Misterio: En Caná de Galilea, al transformar el agua en vino, Jesús
se revela al mundo como el vino nuevo para la humanidad. María, allí
presente, nos invita a adherirnos a Él diciéndonos: “Hagan todo lo que Él les
diga”. Pidamos estar cada vez más unidos a Cristo en la Eucaristía (cf. Jn 2,
1-10).

Puntos de meditación
Jesús en el Rosario: Plenitud de la revelación.
María en el Rosario: Intercesora de todas las gracias.
Fruto: Alegría por la presencia de Dios en mi vida.
Intención: Por quienes empiezan a conocer a Cristo a través de la catequesis.
Palabras: “Hagan todo lo que Él les diga”.
Eucaristía: El vino nuevo es la sangre de Cristo, derramada por nuestra
salvación.
Amor puro: Cristo, mi Señor y Salvador.
Tercer Misterio: Jesús caminando por Galilea, proclamaba la Buena Noticia
de Dios, diciendo: “El tiempo se ha cumplido y el Reino de Dios está cerca;
conviértanse y crean en la Buena Nueva”. Pidamos al Señor el espíritu de
“continua conversión” (cf. Mc 1, 14-15).

Puntos de meditación
Jesús en el Rosario: Instaura el Reino de Dios.
María en el Rosario: Meditaba las palabras de Dios en su corazón.
Fruto: Conversión continua.
Intención: Por la conversión de los pecadores.
Palabras: “Conviértanse y crean en la Buena Nueva”.
Eucaristía: Entrega de Cristo por los pecados de la humanidad.
Amor puro: Corazón puro para Dios.
Cuarto Misterio: Jesús subió al monte con Pedro, Santiago y Juan, y
mientras oraba, el aspecto de su rostro se transformó y sus vestidos eran de
una blancura fulgurante. Pidamos al Señor anhelar de corazón la vida eterna
en Cristo Jesús (cf. Lc 9, 28-35).

Puntos de meditación

78
Jesús en el Rosario: Anuncia la gloria de Dios.
María en el Rosario: Peregrina hacia la casa del Padre.
Fruto: La vida eterna.
Intención: Por la Iglesia peregrina en este mundo.
Palabras: “Qué bien se está aquí”.
Eucaristía: Anticipación del banquete celestial.
Amor puro: Resucitar con Cristo a una vida nueva.
Quinto Misterio: En la Última Cena “Jesús tomó el pan, dio gracias, lo partió
y se lo dio a sus discípulos diciéndoles: ‘Éste es mi Cuerpo que se entrega por
ustedes. De igual modo, después de haber cenado, tomó el cáliz diciendo:
‘Éste es el cáliz de mi sangre, sangre de la alianza nueva y eterna que será
derramada por ustedes y por muchos para el perdón de los pecados; hagan
esto en conmemoración mía’”. Pidamos el espíritu de fe para encontrar a
Jesús realmente presente en el sacramento de la Eucaristía (cf. Mc 14, 22-24).

Puntos de meditación
Jesús en el Rosario: Entrega su cuerpo y sangre por nuestra salvación.
María en el Rosario: Primer tabernáculo viviente donde Jesús hizo su
morada.
Fruto: Amor a la Eucaristía diaria.
Intención: Todas las necesidades ante Jesús presente en la Eucaristía.
Palabras: “Hagan esto en conmemoración mía”.
Eucaristía: La mayor fuente de gracia y de consuelo.
Amor puro: Alimento mi vida con el cuerpo y la sangre de Cristo.

Misterios Dolorosos

Martes y viernes
Primer Misterio: En el huerto de Getsemaní, Jesús, ya próximo a su muerte,
suda sangre y ora al Padre con humildad, confianza y perseverancia; un ángel
lo consuela. Pidamos el espíritu de oración (cf. Jn 18, 1-11).

Puntos de meditación
Jesús en el Rosario: Jesús que sufre.
María en el Rosario: La vida de María fue un prolongado martirio.
Fruto: La voluntad de Dios.
Intención: Por las personas tentadas.
Palabras: “No se cumpla mi voluntad sino la tuya”.
Eucaristía: La reparación.

79
Amor puro: Antorchas vivas.
Segundo Misterio: Jesús es atado a la columna y cruelmente azotado para
expiar las deshonestidades de los hombres. Pidamos la virtud de la pureza (cf.
Jn 19, 1-3).

Puntos de meditación
Jesús en el Rosario: Jesús es reparador.
María en el Rosario: Virginidad de María.
Fruto: Pureza de los sentidos.
Intención: Por quienes se empeñan en hacer el mal.
Palabras: “Entonces Pilato tomó a Jesús y lo mandó azotar”.
Eucaristía: Sacrilegios.
Amor puro: Perdón de las ofensas.
Tercer Misterio: Jesús es coronado de espinas por causa de nuestros
pensamientos y sentimientos malos. Pidamos la pureza de la mente y del
corazón (cf. Mc 15, 16-20).

Puntos de meditación
Jesús en el Rosario: Jesucristo es rey.
María en el Rosario: La santidad de María.
Fruto: Pureza interior.
Intención: Por los gobernantes.
Palabras: “Salve, rey de los judíos”.
Eucaristía: Los enemigos de la Eucaristía.
Amor puro: Caridad en los pensamientos y sentimientos.
Cuarto Misterio: Jesús es condenado a muerte y lleva la pesada cruz al
Calvario. Admiremos la paciencia del Salvador y pidamos la fuerza para
soportar nuestras cruces (cf. Jn 19, 12-16).

Puntos de meditación
Jesús en el Rosario: Jesús es Mediador.
María en el Rosario: María intercesora.
Fruto: Completar la Pasión de Cristo.
Intención: Por los que sufren.
Palabras: “No lloren por mí; lloren más bien por ustedes”.
Eucaristía: El divino cireneo.
Amor puro: La caridad lo soporta todo.

80
Quinto Misterio: Jesús es crucificado, agoniza durante tres horas y muere
para salvarnos. Pidamos la devoción a la santa Misa que es la renovación del
sacrificio del Calvario (cf. Jn 19, 17-30).

Puntos de meditación
Jesús en el Rosario: Jesús se hace Víctima por la humanidad.
María en el Rosario: María es nuestra Madre.
Fruto: El amor de Dios.
Intención: Por los agonizantes.
Palabras: “Padre, perdónalos…”.
Eucaristía: La santa Misa.
Amor puro: La entrega sin reservas.

Misterios Gloriosos

Miércoles y domingo
Primer Misterio: Nuestro Señor Jesucristo resucita glorioso del sepulcro. Esta
resurrección es figura de nuestra resurrección espiritual. Señor, aumenta
nuestra fe (cf. Mt 28, 1-8).

Puntos de meditación
Jesús en el Rosario: Jesús es Dios.
María en el Rosario: Alégrate, Reina del cielo.
Fruto: La fe.
Intención: Por los incrédulos.
Palabras: “No está aquí: resucitó”.
Eucaristía: La gloria del Santísimo Sacramento.
Amor puro: Victoria del amor.
Segundo Misterio: El Salvador, cuarenta días después de su resurrección,
asciende al cielo con admirable gloria y triunfo. Pidamos el desapego de los
honores, bienes y placeres de la tierra, y el deseo únicamente de la gloria, los
gozos y los bienes del cielo (cf. Hch 1, 6-14).

Puntos de meditación
Jesús en el Rosario: Rey de los elegidos.
María en el Rosario: Ascensiones espirituales de María.
Fruto: La esperanza.
Intención: Por los religiosos.

81
Palabras: “Este Jesús, quien ha subido al cielo, vendrá de ese mismo modo”.
Eucaristía: La comunión frecuente.
Amor puro: La caridad nunca se acaba.
Tercer Misterio: El Espíritu Santo desciende sobre los apóstoles, reunidos con
María, para iluminarlos, confortarlos y santificarlos. Pidamos los dones del
Espíritu Santo, especialmente la sabiduría celestial y la fortaleza en el bien (cf.
Hch 2, 1-5).

Puntos de meditación
Jesús en el Rosario: La Iglesia, cuerpo místico de Jesucristo.
María en el Rosario: Reina de los Apóstoles.
Fruto: El celo.
Intención: Por la Iglesia.
Palabras: “Quedaron llenos del Espíritu Santo”.
Eucaristía: La Eucaristía y la vida activa.
Amor puro: La caridad es fruto del Espíritu Santo.
Cuarto Misterio: La Santísima Virgen, después de su terrena peregrinación,
es llevada al cielo con admirable gloria. Pidamos una santa vida para morir en
el santo amor de Dios (cf. Lc 1, 46-50; LG 59).

Puntos de meditación
Jesús en el Rosario: Jesús, consuelo de los moribundos.
María en el Rosario: El culto a María.
Fruto: La buena muerte.
Intención: Por los difuntos.
Palabras: “María ha sido llevada al cielo y se alegran los coros de los
ángeles”.
Eucaristía: Primeras comuniones y viático.
Amor puro: Los grados del amor de Dios.
Quinto Misterio: María es coronada Reina del cielo y de la tierra, mediadora
de todas las gracias y Madre nuestra amabilísima. Propongámonos ser
devotos de la Santísima Virgen y pidamos el don de la perseverancia (cf. Ap
11, 19a; 12, 1).

Puntos de meditación
Jesús en el Rosario: Jesús Juez.
María en el Rosario: El poder de María.
Fruto: La perseverancia.

82
Intención: Por el apostolado de la comunicación social.
Palabras: “A tu derecha está la reina, enjoyada con oro de Ofir”.
Eucaristía: Prenda de la gloria.
Amor puro: La presencia de Dios en el corazón.

Letanías a la Virgen
Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, ten piedad de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos.
Dios Padre celestial, ten piedad de nosotros.
Dios Hijo Redentor del mundo, ten piedad de nosotros.
Dios Espíritu Santo, ten piedad de nosotros.
Santísima Trinidad
que eres un solo Dios, ten piedad de nosotros.
Santa María, ruega por nosotros.
Santa Madre de Dios, ruega por nosotros.
Santa Virgen de las vírgenes, ruega por nosotros.
Madre de Jesucristo, ruega por nosotros.
Madre de la Iglesia, ruega por nosotros.
Madre de la divina gracia, ruega por nosotros.
Madre purísima, ruega por nosotros.
Madre castísima, ruega por nosotros.
Madre virgen, ruega por nosotros.
Madre inmaculada, ruega por nosotros.
Madre amable, ruega por nosotros.
Madre admirable, ruega por nosotros.
Madre del buen consejo, ruega por nosotros.
Madre del Creador, ruega por nosotros.
Madre del Salvador, ruega por nosotros.
Virgen prudentísima, ruega por nosotros.
Virgen venerable, ruega por nosotros.
Virgen laudable, ruega por nosotros.
Virgen poderosa, ruega por nosotros.
Virgen clemente, ruega por nosotros.
Virgen fiel, ruega por nosotros.
Espejo de santidad, ruega por nosotros.
Trono de la Sabiduría, ruega por nosotros.
Causa de nuestra alegría, ruega por nosotros.
Vaso espiritual, ruega por nosotros.

83
Vaso digno de honor, ruega por nosotros.
Vaso insigne de devoción, ruega por nosotros.
Rosa mística, ruega por nosotros.
Torre de David, ruega por nosotros.
Torre de marfil, ruega por nosotros.
Casa de oro, ruega por nosotros.
Arca de la alianza, ruega por nosotros.
Puerta del cielo, ruega por nosotros.
Estrella de la mañana, ruega por nosotros.
Salud de los enfermos, ruega por nosotros.
Refugio de los pecadores, ruega por nosotros.
Consuelo de los afligidos, ruega por nosotros.
Auxilio de los cristianos, ruega por nosotros.
Reina de los ángeles, ruega por nosotros.
Reina de los patriarcas, ruega por nosotros.
Reina de los profetas, ruega por nosotros.
Reina de los apóstoles, ruega por nosotros.
Reina de los mártires, ruega por nosotros.
Reina de los confesores, ruega por nosotros.
Reina de las vírgenes, ruega por nosotros.
Reina de todos los santos, ruega por nosotros.
Reina concebida sin culpa original, ruega por nosotros.
Reina elevada al cielo, ruega por nosotros.
Reina del santísimo Rosario, ruega por nosotros.
Reina de la paz, ruega por nosotros.
Reina de la familia, ruega por nosotros.
Reina del mundo, ruega por nosotros.
Cordero de Dios, que quitas
el pecado del mundo, perdónanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas
el pecado del mundo, escúchanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas
el pecado del mundo, ten misericordia de nosotros.
V. Ruega por nosotros, santa Madre de Dios.
R. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de nuestro Señor
Jesucristo.
Oremos: Señor Dios todopoderoso, haz que, por la intercesión de santa
María, la Virgen, nosotros, tus hijos, vivamos alegres en medio de las
dificultades del mundo y alcancemos la felicidad de tu Reino eterno. Por
Jesucristo nuestro Señor.
R. Amén.

84
RENOVACIÓN
DE LAS PROMESAS BAUTISMALES

Hermanos/as:
Por el misterio pascual hemos sido sepultados con Cristo en el bautismo, para
empezar una vida nueva. Por eso renovemos ahora las promesas del santo
bautismo, con las que en otro tiempo renunciamos a Satanás y a sus obras y
prometimos servir fielmente a Dios en la santa Iglesia católica. Así pues:
V. ¿Renuncian a Satanás?
R. Sí, renuncio.
V. ¿A todas sus obras?
R. Sí, renuncio.
V. ¿Y a todas sus seducciones?
R. Sí, renuncio.
V. ¿Creen en Dios, Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra?
R. Sí, creo.
V. ¿Creen en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que nació de santa
María, Virgen, murió, fue sepultado, resucitó de entre los muertos y está
sentado a la derecha del Padre?
R. Sí, creo.
V. ¿Creen en el Espíritu Santo, en la santa Iglesia católica, en la comunión de
los santos, en el perdón de los pecados, en la resurrección de los muertos,
y en la vida eterna?
R. Sí, creo.
Todos: Ésta es nuestra fe. Ésta es la fe de la Iglesia que nos gloriamos de
profesar en Cristo Jesús, nuestro Señor. Amén.

86
RENOVACIÓN
DE LOS VOTOS RELIGIOSOS

“Los medios generales de santificación para el religioso son: la observancia


de los votos y la vida común. Los votos son un propósito personal; tienen
sentido por la ley canónica y por la Regla. Transforman y enaltecen todas las
acciones del religioso a un nivel y mérito especial” (DF, 242).

Sociedad San Pablo


Yo…, en honor de Dios,
movido por una firme voluntad
de consagrarme a Él más íntimamente
y de seguir a Cristo Maestro
más de cerca por toda la vida,
delante de los hermanos aquí presentes
y en tus manos, …, superior provincial,
hago voto (por un año, en perpetuo)
de castidad, pobreza, obediencia
y fidelidad al Papa por cuanto concierne
a mi apostolado, en la vida comunitaria,
según las Constituciones
de la Sociedad de San Pablo.
A esta Sociedad
me ofrezco con todo el corazón,
a fin de que con la gracia del Espíritu Santo
y por la intercesión de la Virgen María,
Reina de los Apóstoles y de san Pablo apóstol,
pueda yo conseguir la perfecta caridad
en el servicio a Dios y a la Iglesia.

Hijas de San Pablo


En respuesta al amor de Dios,
que me ha llamado a seguir más de cerca a Cristo Maestro,
Camino, Verdad y Vida entre las Hijas de San Pablo,
yo…, con la plena libertad,
me ofrezco totalmente al Padre
para ser consagrada por Él en Cristo
por la fuerza del Espíritu Santo.
Me comprometo a vivir en comunión con mis hermanas
y a ser fiel al carisma del Fundador,

88
dedicándome en la Iglesia a la evangelización
con los medios de comunicación social.
Confiando en María, Reina de los Apóstoles,
y en san Pablo, apóstol, en las manos de sor…, superiora
(general, provincial, local o delegada de la superiora),
ante todos ustedes aquí presentes
hago voto de castidad, pobreza y obediencia
para toda la vida, según las Constituciones del Instituto.
Que la gracia de Dios me ayude a ser fiel. Amén.

Pías Discípulas del divino Maestro


Para alabanza y gloria de la Santísima Trinidad,
que me ha consagrado en el bautismo,
y que ahora me llama a seguir de cerca
a Jesús Maestro Camino, Verdad y Vida,
como discípula suya, me ofrezco totalmente a Dios.
En tus manos sor…, superiora general (o delegada de la superiora general),
ante ustedes hermanas y hermanos,
yo…, en plena libertad,
hago voto de castidad, pobreza y obediencia,
por un año (o por toda la vida),
según la regla de vida de las Pías Discípulas
del divino Maestro.
En comunión con mis hermanas, me comprometo
a vivir en la Iglesia el carisma del padre Santiago Alberione,
al servicio de la Eucaristía, del sacerdocio
y de la liturgia
para la venida del Reino de Dios en el mundo.
Me confío a la intercesión de María,
Reina de los Apóstoles,
de san Pablo apóstol y a la oración de las hermanas.
Dios lleve a cumplimiento la obra que ha iniciado
en mí. Amén.

Hermanas de Jesús Buen Pastor


Padre santo,
que me has llamado a seguir más de cerca
a tu Hijo Jesús, buen Pastor, en esta Congregación,
yo Hna. …, respondiendo a tu amor,
con plena libertad, me ofrezco por siempre a ti,

89
para que me consagres en Cristo por la fuerza
del Espíritu Santo.
Me comprometo a ser fiel al carisma del Fundador
en comunión con mis hermanas,
dedicándome al ministerio pastoral en medio
de tu pueblo.
Confiando en María, Madre del buen Pastor,
y en los santos apóstoles Pedro y Pablo,
en las manos de Hermana …, superiora delegada,
ante todos los aquí presentes,
hago voto de vivir casta, pobre y obediente,
por toda la vida
según la Regla de las Hermanas de Jesús Buen Pastor.
¡Que tu gracia me ayude a ser siempre fiel! Amén.

Hermanas de la Reina de los Apóstoles


Para gloria de la Santísima Trinidad,
con la firme voluntad de consagrarme
más íntimamente a Dios
y de seguir más de cerca a Cristo por toda la vida,
yo, …, hago voto de castidad, pobreza y obediencia
según las Constituciones del Instituto
Reina de los Apóstoles para las vocaciones,
y me entrego con todo el corazón a esta familia religiosa,
para vivir en la perfecta caridad,
al servicio de Dios y de la Iglesia,
el apostolado vocacional, con la gracia del Espíritu Santo
y la ayuda de la bienaventurada Virgen María. Amén.

Instituto Jesús Sacerdote


Yo, …, en honor de Dios,
movido por una firme voluntad de consagrarme a Él
más íntimamente y de seguir a Cristo Maestro
más de cerca,
delante de los hermanos aquí presentes
y en tus manos, padre…,
hago voto (por un año, por dos años, por toda la vida)
de castidad, pobreza y obediencia
según el Estatuto del Instituto Jesús Sacerdote.
A este Instituto me ofrezco con todo el corazón,
a fin de que con la gracia del Espíritu Santo

90
y por la intercesión de la Virgen María
y de san Pablo apóstol,
pueda yo conseguir la perfecta caridad
en el servicio a Dios y a la Iglesia.

Instituto San Gabriel Arcángel


Yo, …, en honor de Dios,
movido por una firme voluntad de consagrarme a Él
más íntimamente y de seguir a Cristo Maestro
más de cerca,
delante de los hermanos aquí presentes
y en tus manos, padre…,
hago voto (por un año, por dos años, por toda la vida)
de castidad, pobreza y obediencia,
según el Estatuto del Instituto San Gabriel Arcángel.
A este Instituto me ofrezco con todo el corazón,
a fin de que con la gracia del Espíritu Santo
y por la intercesión de la Virgen María
y de san Pablo apóstol,
pueda yo conseguir la perfecta caridad
en el servicio a Dios y a la Iglesia.

Instituto Virgen de la Anunciación


Yo, …, en honor de Dios,
movida por una firme voluntad de consagrarme a Él
más íntimamente y de seguir a Cristo Maestro
más de cerca,
delante de los hermanos aquí presentes
y en tus manos, padre…,
hago voto (por un año, por dos años, por toda la vida)
de castidad, pobreza y obediencia,
según el Estatuto del Instituto Virgen de la Anunciación.
A este Instituto me ofrezco con todo el corazón,
a fin de que con la gracia del Espíritu Santo
y por la intercesión de la Virgen María
y de san Pablo apóstol,
pueda yo conseguir la perfecta caridad
en el servicio a Dios y a la Iglesia.

Instituto Santa Familia

91
Nosotros (cada uno de los cónyuges dice su nombre;
si se trata de un solo cónyuge se dirá “yo”) …,
en honor de la Santísima Trinidad,
movidos por el Espíritu Santo a consagrarnos
a Dios más íntimamente
y a seguir a Cristo Maestro más de cerca,
delante de los hermanos aquí presentes
y en tus manos, padre …,
según nuestro estado, hacemos voto
de castidad, pobreza, obediencia
y especial promesa de fidelidad al Papa,
según el Estatuto del Instituto Santa Familia.
A este Instituto nos ofrecemos con todo el corazón
por la santificación de nuestra familia,
de todas las familias cristianas y del mundo.
La gracia del Espíritu Santo, por la intercesión
de la Virgen María,
Reina de los Apóstoles,
de san José, su esposo y de san Pablo apóstol,
nos lleve a la perfecta caridad en el servicio de Dios
y de la Iglesia.

Promesas del Cooperador Paulino


Señor, Dios mío, Padre, Hijo y Espíritu Santo,
que me has llamado a ser Cooperador (a)
en el espíritu y en el carisma de la Familia Paulina,
haz que en la imitación del apóstol san Pablo
adquiera el verdadero sentido de Cristo.
Por mi parte, me comprometo a dedicar,
según mi estado,
fuerzas, corazón, mente, voluntad, en el anuncio
y la difusión del Evangelio con los medios
de la comunicación social,
y por mi santificación y la de mis hermanos.
Cristo Maestro, María, Reina de los Apóstoles,
san Pablo apóstol, me ayuden a ser fiel. Amén.

92
II
PRÁCTICAS SEMANALES

94
Es necesario organizar bien todo, de forma que la oración preceda a la acción.
Una vez hecha la oración, se podrá hacer todo lo que se quiera; en caso de
imposibilidad, hay que disminuir las obras. Se hace esta objeción: “¡Pero
debemos dar mensajes a los hombres! ¡Precisamente! ¡Pues la madre debe
alimentarse bien para poder sostenerse y luego poder dar abundantemente
alimento a sus hijos; pensar en nosotros mismos es tener caridad para con el
prójimo. Obrando así te salvarás a ti mismo y a quienes te escuchan!” (CISP,
99).

95
EL SACRAMENTO DE LA RECONCILIACIÓN

La reconciliación es el sacramento en el cual el Padre celestial, y por los méritos de


Jesucristo, acoge de nuevo al hijo que vuelve arrepentido. Borra los pecados de la vida
pasada y es, además, el principal medio para evitar las caídas y corregir nuestros
defectos.
Conviene celebrar frecuentemente el sacramento de la reconciliación. Es aconsejable
que se frecuente el mismo confesor y no se cambie sin necesidad particular.
Las condiciones para hacer una buena confesión son: oración, examen, deseo de
conversión, confesión y satisfacción. La más necesaria y absolutamente indispensable
para recibir el perdón es el arrepentimiento, unido al propósito de conversión.
Antes de la confesión: Un “Padrenuestro” a Jesús crucificado; una “Salve” a María,
refugio de los pecadores; un “Ángel de Dios”, para obtener la gracia de descubrir los
pecados, arrepentirse (dolerse) de ellos y confesarlos sinceramente.
Examen de conciencia: Sobre los pensamientos, deseos, sentimientos, palabras, actos
y omisiones; sobre los mandamientos de Dios (que en seguida enunciamos), sobre los
preceptos de la Iglesia, sobre los deberes de estado y en particular sobre la piedad,
estudio, apostolado, pobreza, propósitos de los últimos Ejercicios espirituales.
Detente especialmente sobre el propósito principal, examinando la labor desarrollada,
las faltas cometidas y el progreso realizado.

Los Diez Mandamientos

1. No tendrás otro Dios más que a mí.


2. No tomarás el nombre de Dios en vano.
3. Acuérdate de santificar las fiestas.
4. Honrarás a tu padre y a tu madre.
5. No matarás.
6. No cometerás actos impuros.
7. No robarás.
8. No levantarás falsos testimonios.
9. No desearás la mujer de tu prójimo.
10. No desearás las cosas ajenas.

Preceptos generales de la Iglesia

1. Participar en la Misa todos los domingos y las fiestas


de precepto.
2. Confesarse al menos una vez al año; en peligro de muerte, y antes de comulgar, si
no se halla en estado de gracia.

97
3. Comulgar por Pascua de resurrección.
4. Ayunar cuando lo prescriba la Iglesia.
5. Cooperar con el diezmo a la Iglesia de Dios.

Método del coloquio penitencial


El método del coloquio penitencial, admitido por el Ordo Peniténtiæ, quiere salvar los
valores de la confesión tradicional, insertándolos en un cuadro más personal. Es un
método que se puede utilizar, con provecho, también para el examen de conciencia.
¿Qué se entiende por coloquio penitencial? Es un diálogo con una persona, que
representa a la Iglesia –concretamente un sacerdote–, en el que trato de vivir el momento
de la reconciliación de una manera más amplia de lo que es la confesión breve, que
consiste, sencillamente, en enumerar las faltas.
Si nos medimos con la norma del Decálogo, nos descubriremos muy pobres, pero nos
consolaremos pensando que hay otros que están peor que nosotros. En cambio, si nos
examinamos con el proyecto de amor que Dios tiene para cada uno de nosotros, para mí,
nos descubriremos infinitamente pobres y, al mismo tiempo, estimulados a un diálogo de
confianza de paz con el Señor.
El coloquio comienza con la lectura de una página bíblica, por ejemplo, de un salmo
que uno escoge porque corresponde a su estado de ánimo; se reza luego una oración,
ojalá espontánea, que lo pone a uno inmediatamente en un ambiente de verdad. Sigue un
triple momento:
Conféssio laudis: es lo que expresa nuestra vida puesta bajo el amor misericordioso de
Dios. Contesta a las preguntas: ¿Desde la última confesión, qué tengo que agradecer más
a Dios? ¿En qué cosas he sentido a Dios particularmente cerca; en cuáles he sentido su
ayuda, su presencia?
Conféssio vitæ: manifiesta el conocimiento de sí delante de Dios. Es justo confesarse
según los diez mandamientos u otro esquema, pero se sugieren las preguntas: ¿A partir de
la última confesión, qué ha sucedido que, delante de Dios, quisiera que no hubiera
ocurrido? ¿Qué me pesa ahora particularmente delante de Dios? ¿Qué quiero que Dios
quite de mí? El Señor nos conoce y sabe todo de nosotros, pero repetírselo es un modo
de alabar su bondad.
Conféssio fídei: es la preparación inmediata para recibir su perdón. Es el momento de
decir: Señor, creo en tu poder que destruye mi debilidad, creo en la potencia de tus dones
que le dan vigor a mi flaqueza y esclarecen mi falta de sinceridad. Tú moriste en la cruz
por estos pecados míos de los que me salvas perdonándome y rehabilitándome. Te
confío mi pecaminosidad, la pongo en tus manos y ya no temo nada.

Acto de dolor
Padre misericordioso
he pecado mucho, por mi culpa,

98
por mi gran culpa; soy un ingrato.
¿Qué sería de mí si en este momento
me llamaras a tu presencia?
Mi Jesús crucificado,
espero el perdón por tu preciosísima sangre.
María, refugio de los pecadores,
alcánzame misericordia.
Propongo no volver a pecar
y huir de las ocasiones próximas de pecado.
Renuevo especialmente mi propósito principal
(expresarlo).

Rito de reconciliación o coloquio penitencial


El sacerdote acoge con bondad al penitente y lo saluda con palabras de afecto. Luego,
el penitente hace la señal de la cruz, diciendo:
En el nombre del Padre, y del Hijo,
y del Espíritu Santo. Amén.
Acogida del penitente: El sacerdote invita al penitente a poner su confianza en Dios
con estas palabras u otras parecidas:
Hermano: acércate confiadamente al Señor, quien no se complace en la muerte del
pecador, sino en que se convierta y viva (cf. Ez 33, 11).
Confesión de los pecados y aceptación de la satisfacción: El penitente confiesa sus
pecados. El sacerdote exhorta al penitente a la contrición y éste escucha los consejos,
aceptando la penitencia, para satisfacción de sus pecados.
O se puede usar el método del coloquio penitencial en sus tres momentos.
Oración del penitente (Acto de contrición).
Jesús, Hijo de Dios, apiádate de mí, que soy pecador.
Absolución.
Dios, Padre misericordioso,
que reconcilió consigo al mundo
por la muerte y resurrección de su Hijo
y derramó al Espíritu Santo
para la remisión de los pecados,
te conceda, por el ministerio de la Iglesia,
el perdón y la paz.
Y yo te absuelvo de tus pecados
en el nombre del Padre y del Hijo +
y del Espíritu Santo.
R. Amén.

99
La pasión de nuestro Señor Jesucristo, la intercesión de la Virgen María y de todos los
santos; tus obras buenas y tu paciencia en la adversidad, te sirvan como remedio para tus
pecados, aumento de gracia y premio de vida eterna.
Proclamación de la alabanza de Dios
V. Dad gracias al Señor, porque es bueno.
R. Porque es eterna su misericordia (Sal 117, 1).
Despedida
El Señor ha perdonado tus pecados. Vete en paz.
Si es posible, el reconciliado cumple en seguida la penitencia; luego recuerda y fija bien
en la mente los consejos recibidos y renueva los propósitos; por último da gracias al
Señor.

Acción de gracias
¡Qué bueno has sido conmigo, Señor! No tengo palabras para darte gracias, pues, en vez
de castigarme, por tantos pecados como he cometido, me has perdonado con infinita
misericordia en esta santa celebración. Una vez más me arrepiento de todo corazón, y
prometo, con la ayuda de tu gracia, no ofenderte nunca más y compensar con mucho
amor y buenas obras las innumerables ofensas que te he infligido en mi vida. Virgen
Santísima, ángeles y santos del cielo, les agradezco su asistencia; den gracias también al
Señor por mí y obténganme constancia y progreso en el bien.
El propósito debe ser completo: es decir, debe mirar a la propia santificación y al amor de
Dios con toda la mente, todas las fuerzas, todo el corazón. Por ejemplo, en cuanto a la
caridad hacia el prójimo: pensar bien, desear el bien, hacer el bien, hablar bien.

100
III
PRÁCTICAS MENSUALES

102
La Familia Paulina debe poseer una espiritualidad con un color definido, idéntico
en todas partes. De aquí brotan consecuencias importantes para la comunión del
espíritu paulino en el pensamiento, en los sentimientos, en el apostolado, en la
vivencia religiosa, en la disciplina, e inclusive en los estudios. Por tanto, debemos
dar gran importancia a la oración común, con las fórmulas comunes (Pr. agosto-
noviembre de 1952, pp. 188-191).

103
DEVOCIONES DE LA PRIMERA
SEMANA DEL MES

104
CORONITAS

Domingo: A Jesús Maestro


El primer domingo del mes se dedica a Jesús Maestro y mediador, para que en Él, por
Él y con Él se glorifique, se agradezca y se suplique a la Santísima Trinidad. Recordemos
los novísimos y especialmente nuestro último fin: el Paraíso.

1. Jesús Verdad: Verbo revelador


Jesús, Maestro divino, te adoramos como Verbo encarnado, enviado por el Padre
para enseñar a los hombres las verdades que dan la vida. Tú eres la Verdad
increada, el único Maestro; sólo tú tienes palabras de vida eterna.
Te damos gracias por haber encendido en nosotros la luz de la razón y de la fe, y
habernos llamado a la luz de la gloria. Nos adherimos con toda nuestra mente a ti y
a la Iglesia; y rechazamos cuanto la Iglesia rechaza. Maestro, muéstranos los
tesoros de tu sabiduría, danos a conocer al Padre, haznos auténticos discípulos
tuyos. Aumenta nuestra fe, para que lleguemos a contemplarte eternamente en el
cielo.
Jesús Maestro, Camino, Verdad y Vida, ten piedad de nosotros.
2. Jesús Camino: Mediador y modelo
Jesús, Maestro divino, te adoramos como al amado del Padre, único Camino para
llegar a Él. Te damos gracias porque te has hecho nuestro modelo, nos has dado
ejemplos de la más alta perfección e invitado a todos a seguirte aquí en la tierra y
en el cielo. Te contemplamos en los diversos momentos de tu vida terrena;
dócilmente nos ponemos a tu escuela y rechazamos toda moral diversa de la tuya.
Atráenos a ti para que busquemos únicamente tu voluntad, siguiendo tus huellas y
renunciando a nosotros mismos. Acrecienta en nosotros la esperanza activa y el
deseo de asemejarnos a ti, para que al final de la vida podamos poseerte por toda la
eternidad.
Jesús Maestro…
3. Jesús Vida: Unigénito y sacerdote eterno
Jesús, Maestro divino, te adoramos como unigénito de Dios, venido al mundo para
dar a los hombres la Vida en plenitud. Te damos gracias porque, muriendo en la
cruz, nos has merecido la vida, que nos comunicas en el bautismo y alimentas en la
Eucaristía y los demás sacramentos. Vive en nosotros, Jesús, con la efusión del
Espíritu Santo, para que te amemos con toda la mente, con todas las fuerzas y todo
el corazón; y amemos al prójimo como a nosotros mismos por amor tuyo. Aumenta
en nosotros la caridad, para que un día, llamados del sepulcro a la vida gloriosa,
participemos contigo en el gozo eterno del cielo.
Jesús Maestro…
4. Cristo viviente en la Iglesia

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Jesús, Maestro divino, te adoramos viviente en la Iglesia, tu cuerpo místico y
nuestra única arca de salvación. Te damos gracias por habernos dado esta madre
infalible e indefectible, en la que tú sigues siendo para los hombres Camino, Verdad
y Vida. Te pedimos que los no creyentes se acerquen a su luz inextinguible, que
vuelvan quienes se han apartado de ella y todo el género humano se una en la fe,
en la común esperanza y en el amor. Fortalece a la Iglesia, asiste al Papa, santifica a
los sacerdotes y a cuantos se han consagrado a ti. Señor Jesús, hacemos nuestro tu
anhelo: que haya un solo rebaño bajo un solo pastor, para que todos podamos
reunirnos en la Iglesia triunfante del cielo.
Jesús Maestro…
5. Cristo siempre apóstol del Padre
Jesús, Maestro divino, te adoramos con los ángeles que cantaron el motivo de tu
encarnación: “Gloria a Dios y paz a los hombres”. Te damos gracias por habernos
llamado a compartir tu misma misión. Enciende en nosotros la llama de tu mismo
amor al Padre y a los hombres. Llena de ti todas nuestras facultades: vive en
nosotros para que te demos a conocer con el apostolado de la oración y del
sufrimiento, de las ediciones y de la palabra, del ejemplo y de las obras. Envía
buenos obreros a tu mies; ilumina a los predicadores, maestros y escritores; infunde
en ellos el Espíritu Santo; dispón las mentes y los corazones para que lo acojan.
Ven, Maestro y Señor, enseña y reina por María, nuestra madre, maestra y reina.
Jesús Maestro…
Antes o después de la meditación, o también en la visita al Santísimo Sacramento, se canta o se reza:
Ant. Jesús Maestro, sabemos que eres sincero y que enseñas el camino de Dios con
verdad. (Aleluya).
Ant. Magíster, scímus quia vérax es, et viam Dei in veritáte dóces. (Alleluia).
MAGNÍFICAT: Lc 1, 46-55. Alegría del alma en el Señor (p. 279)

A Jesús buen Pastor


1. El Pastor cercano
Te adoramos, Jesús, Pastor eterno de la humanidad. Tú estás presente en la
Eucaristía para vivir continuamente en medio de tu rebaño, que alimentas, guardas
y conduces al redil del cielo. No vivimos sólo de pan, sino de tu enseñanza de
verdad y de amor. Tus ovejas escuchan tu voz y la siguen con amor. Compadécete
de cuantos andan, como ovejas sin pastor, en las tinieblas del error y de la
ignorancia. Atráelos a tu verdad. Multiplica los evangelizadores, los catequistas y
los apóstoles de la comunicación social. Danos la gracia de escuchar y amar tu
palabra para que produzca fruto en nuestros corazones. Habla, Señor, que tu siervo
te escucha.
Jesús, buen Pastor, Camino, Verdad y Vida,
ten piedad de nosotros.

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2. Pastor que guía y alimenta
Te damos gracias, Jesús buen Pastor, bajado del cielo en busca de la humanidad
para devolverla al camino de la salvación. En ti se cumplió la promesa: “Suscitaré
en medio de las ovejas dispersas un pastor que las reúna y apaciente”. El pastor
camina delante del rebaño y las ovejas lo siguen porque conocen su voz. Nos has
dado tus mandamientos, tus consejos y tus ejemplos. Quien los acoge se nutre con
un alimento que no perece: “Mi alimento es hacer la voluntad del Padre celeste”.
Ten misericordia de cuantos se nutren de mentira y vanidad. Llama a los pecadores
para que retornen a tu camino. Sostén a los vacilantes, robustece a los débiles. Que
todos te sigan, Pastor y guardián nuestro. Tú sólo eres el Camino, tú solo tienes
palabras de vida eterna. Te seguiré dondequiera que vayas.
Jesús, buen Pastor…

3. El Pastor que se sacrifica


Bendito seas, Jesús, muerto por nosotros en la cruz. El inocente ha muerto para
devolver la vida a las ovejas culpables: “He venido para que tengan vida y la tengan
abundante”. Nos das tu vida en el bautismo, en la confirmación, en la reconciliación
y en la Eucaristía. Vive con tu Espíritu en todos los hombres. Llama de nuevo a tu
redil a cuantos se han separado de ti, como el sarmiento arrancado de la vid. Te
pedimos por la Iglesia adquirida con tu sangre: que se extienda por el mundo entero
y sea para todos signo de unidad y de salvación. Queremos amarte con toda la
mente, todas las fuerzas y todo el corazón; por tu amor, quiero emplearme
totalmente por tu pueblo.
Jesús, buen Pastor…
4. El Pastor que envía otros pastores
Jesús, te honramos como Pastor supremo. Tú vives en el Papa, en los obispos y en
los sacerdotes. Tú les has dicho: “Quien a ustedes escucha, a mí me escucha.
Como el Padre me ha enviado, así los envío yo. Vayan al mundo entero”. Pastor
divino, la mies sigue siendo mucha, y los trabajadores todavía pocos. Danos
sacerdotes santos que amen a tu pueblo como lo amas tú. Bendice sus desvelos. Y
a nosotros danos la gracia de cooperar en su misión y estar entre tus ovejas el día
del juicio cuando vuelvas como Pastor.
Jesús, buen Pastor…
5. El Pastor que ama y reúne
Danos tu mismo corazón, Jesús buen Pastor, que has traído del cielo el fuego de tu
amor. Que arda en nosotras el deseo de la gloria de Dios y un intenso amor a los
hermanos. Haznos partícipes de tu misión. Vive en nosotras para que te irradiemos
con la palabra, el sufrimiento, la acción pastoral y el ejemplo de vida. Nos
ofrecemos a ti como ovejas dóciles y fieles para llegar a ser dignas de cooperar en
la misión pastoral de la Iglesia. Dispón las mentes y los corazones de todos para
que acojan tu gracia. Ven, Pastor divino, guíanos, y que haya pronto un solo rebaño
y un solo Pastor.

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Jesús, buen Pastor…
Antes o después de la meditación, o también en la visita al Santísimo Sacramento, se canta o se reza:
Ant. Mis ovejas escuchan mi voz, y yo, el Señor, las conozco a ellas. (Aleluya).
Ant. Oves meæ vocem meam áudiunt, et ego Dóminus cognósco eas. (Alleluia).
MAGNÍFICAT: Lc 1, 46-55. Alegría del alma en el Señor (p. 279)

Lunes: A san Pablo apóstol


El primer lunes nos acercamos a san Pablo para conocerlo y suplicarle, para
obtener y formar buenas vocaciones, para pedirle espíritu de apostolado para
nosotros y para los cooperadores.

1. Conversión
Te bendigo, Jesús, por la gran misericordia concedida a san Pablo al cambiarlo de
terrible perseguidor en ardiente apóstol de la Iglesia; y tú, gran santo, obtenme un
corazón dócil a la gracia, una completa victoria sobre mi defecto principal y una
plena configuración de mi vida con la de Jesucristo.
Jesús Maestro, Camino, Verdad y Vida, ten piedad de nosotros.
Reina de los Apóstoles, ruega por nosotros.
San Pablo apóstol, ruega por nosotros.
2. Virginidad – Celibato
Te bendigo, Jesús, por haber elegido al apóstol Pablo como modelo y predicador de
la virginidad por el Reino. Y tú, san Pablo, querido padre mío, protege mi mente,
mi corazón y mis sentidos, para que yo conozca, ame y sirva sólo a Jesús,
consagrando a gloria suya todas mis fuerzas.
Jesús Maestro…
3. Obediencia
Te bendigo, Jesús, por haberme dado por medio de san Pablo ejemplos y
enseñanzas de perfecta obediencia. Y tú, gran santo, obtenme una humilde
docilidad a todos mis superiores, con la certeza de que en la obediencia encontraré
la victoria contra mis enemigos.
Jesús Maestro…
4. Pobreza
Te bendigo, Jesús, por haberme enseñado con las obras y palabras de san Pablo, el
verdadero espíritu de pobreza. Y tú, gran santo, obtenme el espíritu evangélico de
la pobreza, para que imitándote en esta vida, llegue a ser compañero tuyo en el
cielo.
Jesús Maestro…
5. Celo apostólico

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Te bendigo, Jesús, por haber dado a san Pablo un corazón rebosante de amor a
Dios y a la Iglesia, salvando con su celo a tantas personas. Y tú, amigo nuestro,
obtenme un vivo deseo de ejercer el apostolado de la comunicación social, de la
oración, del ejemplo, de las obras y de la palabra, para que merezca el premio
prometido a los buenos apóstoles.
Jesús Maestro…
Antes o después de la meditación, o también en la visita al Santísimo Sacramento, se canta o se reza:
Ant. San Pablo apóstol, anunciador de la verdad y doctor de las gentes, intercede
por nosotros ante Dios, que te ha elegido.
Ant. Sancte Paule apóstole, prædicátor veritátis et doctor géntium: intercéde pro
nobis ad Deum qui te elégit.
MAGNÍFICAT: Lc 1, 46-55. Alegría del alma en el Señor (p. 279)

A los santos apóstoles Pedro y Pablo

1. Te bendigo, Jesús buen Pastor, porque formaste en Pedro y Pablo a los dos
máximos pastores de tu Iglesia y por su ministerio has salvado a innumerables
hermanos. Y ustedes, santos apóstoles, intercedan por mí para que alcance el don
de la conversión y un gran amor a mi vocación.
Santos apóstoles Pedro y Pablo, rueguen por nosotros y por la Iglesia de Jesucristo.

2. Te bendigo, Jesús buen Pastor, que diste a Pedro y Pablo un gran amor a Dios y
a los hombres. Y ustedes, santos apóstoles, obténganme de Jesús y de María un
corazón puro y la gracia de consagrar al Señor todas mis fuerzas.
Santos apóstoles Pedro y Pablo…

3. 3. Te bendigo, Jesús buen Pastor, porque elegiste a los santos Pedro y Pablo
como predicadores y modelos de pobreza. Y ustedes, poderosos protectores
nuestros, obténgannos de Jesús y de María el amor a la pobreza para que
heredemos los bienes del cielo.
Santos apóstoles Pedro y Pablo…

4. Te bendigo, Jesús, buen Pastor, porque apacientas y guías a tu pueblo por medio
de tus representantes. Y ustedes, santos apóstoles Pedro y Pablo, alcáncenme el
espíritu de obediencia, con la certeza de que por ella alcanzaré la salvación.
Santos apóstoles Pedro y Pablo…

5. Te bendigo, Jesús, buen Pastor, que coronaste la vida de los santos apóstoles con
un glorioso martirio. Y ustedes, nuestros protectores, obténganme la gracia de
ejercitar el apostolado de la oración, del buen ejemplo, del sufrimiento y de la
acción pastoral, y de conseguir el premio preparado para los buenos apóstoles.
Santos apóstoles Pedro y Pablo…

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Antes o después de la meditación, o también en la visita al Santísimo Sacramento, se canta o se reza:
Ant. Pedro, el apóstol, y Pablo, el maestro de los gentiles, nos enseñaron tu ley,
Señor.
Ant. Petrus apóstolus, et Paulus dóctor géntium, erudiérunt nobis legem tuam,
Dómine.
MAGNÍFICAT: Lc 1, 46-55. Alegría del alma en el Señor (p. 279)

Martes: Por los difuntos


El primer martes se dedica a los difuntos con el fin de orar por ellos y para
nuestra purificación.

1. Señor, creador y redentor mío, yo creo que, por tu justicia, has dispuesto el
purgatorio para quienes pasan a la eternidad sin haber satisfecho del todo las deudas
del pecado y sus consecuencias. Y creo que, por tu misericordia, aceptas las
oraciones, especialmente el sacrificio eucarístico, para su alivio y liberación.
Reaviva en mí la fe e infúndeme sentimientos de amor hacia estos queridos
hermanos, para acelerar así su entrada en el cielo.
Señor, dales el descanso eterno y brille para ellos la luz eterna.

2. Señor Jesucristo, rey de la gloria, por intercesión de María y de todos los santos,
libra a los fieles difuntos de las consecuencias del pecado. Y tú, san Miguel,
abanderado del ejército del cielo, guíalos a la luz santa que el Señor prometió a
Abrahán y a su descendencia. Te ofrezco, Señor, sacrificios y oraciones de
alabanza; acéptalas por los que hoy recordamos y admítelos en la luz y el gozo del
cielo.
Señor, dales el descanso eterno…

3. Jesús, Maestro bueno, te pido por los difuntos a los que me unen más estrechos
vínculos de gratitud, justicia, caridad y parentesco: padres, bienhechores espirituales
y corporales, hermanos de Congregación, familiares. Te encomiendo a quienes en
la vida han tenido mayores responsabilidades: los sacerdotes, los gobernantes, los
superiores, los religiosos, los maestros. Te ruego también por los difuntos más
olvidados y por los más devotos de la Eucaristía, de la Santísima Virgen y de san
Pablo. Dígnate acogerlos pronto en la bienaventuranza eterna.
Señor, dales el descanso eterno…

4. Te doy gracias, Jesús Maestro, por haberte encarnado para liberar al hombre de
tantos males con tu doctrina, santidad y muerte. Te pido por los difuntos que están
en el purgatorio por causa de la prensa, el cine, la radio y la televisión, como
productores o financieros, como redactores, técnicos o difusores, como
espectadores, oyentes o lectores. Espero que ellos, una vez librados de sus penas y
admitidos en el gozo eterno, te rueguen y supliquen por el mundo moderno, a fin de

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que los muchos bienes que nos has dado para la elevación de la vida presente,
sirvan igualmente para el apostolado y la vida eterna.
Señor, dales el descanso eterno…

5. Jesús misericordioso, por tu dolorosa pasión y por el amor que me tienes,


perdóname todo el mal que he cometido y las consecuencias de mis muchos
pecados. Concédeme espíritu de penitencia, delicadeza de conciencia, el rechazo a
toda falta venial deliberada y las disposiciones necesarias para merecer el perdón y
ganar las indulgencias. Me comprometo a interceder por los difuntos en todo cuanto
pueda; y tú, bondad infinita, infúndeme un fervor siempre más vivo para que, al
concluir mi vida, sea admitido en seguida a contemplarte, amarte y gozar de ti por
siempre en el cielo.
Señor, dales el descanso eterno…
Antes o después de la meditación, o también en la visita al Santísimo Sacramento, se canta o se reza:
Ant. Todos los que el Padre me ha entregado vendrán a mí; y al que venga a mí no
lo echaré fuera (Salmo 129, p. 28).
Ant. Omne quod dat mihi Pater ad me véniet; et eum qui venit ad me non eíciam
foras.

Acto heróico de caridad


Dios mío, uniéndome a los méritos de Jesús y de María, te ofrezco por todos los
difuntos todas mis obras satisfactorias y las que otros me apliquen durante mi vida
y en la hora de la muerte y después de mi muerte.

Miércoles: A san José


El primer miércoles se dedica a san José, con estas intenciones: protección para la
Iglesia universal, asistencia para cada uno de nosotros, una buena muerte para
quienes fallezcan durante el mes, y providencia en todas las necesidades.

1. San José, fiel colaborador en nuestra redención, ten compasión de esta pobre
humanidad envuelta aún en tantos errores, vicios y supersticiones. Tú fuiste un
instrumento dócil en las manos del Padre celestial a la hora de disponer todo lo
necesario para el nacimiento, la infancia de Jesús y la preparación de la víctima, del
sacerdote y del Maestro divino en beneficio de los hombres. Tú, siempre fiel a la
voluntad de Dios, obtennos un celo auténtico en la búsqueda y formación de las
vocaciones. Para nosotros mismos te pedimos una generosa y constante
correspondencia al precioso don de la llamada divina.
San José, ruega por nosotros.

2. San José, modelo de toda virtud, intercede por nosotros para que alcancemos tu
misma vida interior. Tú, amando y trabajando en silencio, cumpliendo fielmente

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con todos los deberes religiosos y sociales y sometiéndote con absoluta docilidad a
la voluntad de Dios, alcanzaste una sublime santidad y gloria. Consíguenos
aumento de fe, esperanza y caridad, mayor infusión de las virtudes cardinales y
abundancia de los dones del Espíritu Santo.
San José, ruega por nosotros.

3. San José, te veneramos como modelo de los trabajadores, amigo de los pobres,
consolador de los emigrantes y de todos los que sufren, santo de la Providencia.
Fuiste en la tierra el representante visible de la bondad y solicitud universal del
Padre celestial. Fuiste el artesano de Nazaret y maestro de trabajo del Hijo de Dios,
que se hizo humilde obrero por nuestro amor. Socorre con tu intercesión a cuantos
consuman sus fuerzas en el trabajo intelectual, moral y material. Obtén a todas las
naciones una legislación que se inspire en el Evangelio, en el amor cristiano y en
una organización según la justicia y la paz.
San José, ruega por nosotros.

4. San José, padre adoptivo de Jesús, bendigo al Señor por la comunicación


profunda que tuviste con Él durante su infancia y juventud en Belén, en Egipto, en
Nazaret. Tú lo amaste paternalmente y Él correspondía filialmente a tu amor. Tu fe
te movía a adorarlo como Hijo de Dios encarnado, mientras Él te obedecía,
ayudaba y escuchaba. Mantenías con Él gratas conversaciones, compartiendo
trabajo, grandes penas y dulcísimas consolaciones. Obtenme la gracia de nunca
ofender y perder a Jesús por el pecado. Ruega por mí para que reciba dignamente
los sacramentos de la Eucaristía y la reconciliación, alcanzando así aquí en la tierra
una gran intimidad y un amor tierno y fuerte a Jesús, para poseerlo por siempre en
el cielo.
San José, ruega por nosotros.

5. San José, esposo purísimo de María, humildemente te pedimos nos alcances una
verdadera devoción a nuestra tierna madre, maestra y reina. Quiso Dios asociar tu
misión a la de María. Con ella compartiste penas y alegrías; juntos, con una sola
mente y un solo corazón, emulaban en el trabajo, en la virtud y en merecimientos.
San José, intercede por los padres y madres de familia. Obtennos la gracia de
conocer, imitar, amar e invocar siempre a la Santísima Virgen María. Atrae a todos
a su corazón de madre.
San José, ruega por nosotros.

6. San José, protector de los agonizantes, te pedimos por todos los moribundos y te
suplicamos nos asistas también a nosotros en la hora de nuestra muerte. Con la
santidad de tu vida, mereciste un tránsito feliz con la inefable consolación de verte
asistido por Jesús y María. Líbranos de la muerte improvisa; concédenos la gracia
de imitarte en esta vida, de liberar el corazón de todo lo mundano y de atesorar
cada día méritos hasta el momento de la muerte. Haz que podamos recibir entonces

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debidamente los sacramentos de los enfermos e inspíranos con María sentimientos
de fe, esperanza, caridad y dolor de nuestros pecados, para que expiremos en la
paz del Señor.
San José, ruega por nosotros.

7. San José, protector de la Iglesia universal, mira con bondad al Papa, a los
obispos, sacerdotes y diáconos, a los religiosos y a todos los cristianos; ruega para
que todos seamos santos. La Iglesia es fruto de la sangre de Jesús, tu Hijo
adoptivo. Te pedimos por su expansión, libertad y fortalecimiento. Defiéndela de
los errores, del mal y de las fuerzas del infierno, como un día salvaste de las manos
de Herodes la vida amenazada de Jesús. Que se cumpla su anhelo: “Un solo rebaño
y un solo pastor”.
San José, ruega por nosotros.
Antes o después de la meditación, o también en la visita al Santísimo Sacramento, se canta o se reza:
Ant. He aquí el siervo fiel y prudente, a quien el Señor ha puesto al frente de su
familia.
Ant. Ecce fidélis servus et prudens quem constítuit Dóminus super famíliam suam.
MAGNÍFICAT: Lc 1, 46-55. Alegría del alma en el Señor (p. 279)

Jueves: Al Ángel de la guarda


El primer jueves se dedica al ángel de la guarda: para conocerlo; para ser
liberados de las tentaciones del demonio, de los peligros espirituales y materiales;
para seguir sus inspiraciones, y para que nos lleve con él al cielo.

1. Padre celestial, te doy gracias por tu infinita bondad, porque desde el mismo
momento en que yo salía de tus manos creadoras me confiaste a un ángel para que
“me ilumine, guarde, rija y gobierne”. Y gracias también a ti, ángel de mi guarda,
por tu constante presencia en mi peregrinación hacia el Padre. Tus santas
inspiraciones, tu protección continua contra los peligros espirituales y corporales y
tu poderosa oración ante el Señor son para mí gran consuelo y segura esperanza.
Ángel de Dios, que eres mi custodio, ya que el Señor me ha encomendado a ti, ilumíname, guárdame,
rígeme y gobiérname. Amén.

2. Ángel de mi guarda, tú que continuamente contemplas el rostro del Padre y


quieres que también yo vaya a hacerte compañía en el cielo, alcánzame del Señor,
te ruego, el perdón por las muchas veces que he sido sordo a tus consejos, he
pecado en tu presencia y no te he recordado, a pesar de que estás siempre a mi
lado.
Ángel de Dios…

3. Ángel de mi guarda, fiel y fuerte en la virtud, eres uno de los ángeles que en el
cielo, guiados por san Miguel, vencieron a Satanás y a sus secuaces. La lucha de

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entonces en el cielo continúa ahora en la tierra: el príncipe del mal y sus seguidores
batallan contra Jesucristo y acechan a los hombres. Ruega a la inmaculada Reina de
los Apóstoles por la Iglesia, la ciudad de Dios que combate contra la ciudad de
Satanás. Y tú, san Miguel arcángel, abanderado de la milicia del cielo, defiéndenos
en el combate, sé nuestro protector contra la malicia y las insidias del demonio.
¡Que el Señor lo reprima! Y tú, príncipe de la corte celestial, somete a Satanás y a
los demás espíritus malignos que recorren el mundo para la perdición de los
hombres.
Ángel de Dios…

4. Ángeles del cielo, asistan a los escritores, técnicos y difusores de los medios
audiovisuales y a cuantos los usan. Defiéndanlos del mal, guíenlos en la verdad,
infúndanles el verdadero amor. Pidan al Señor las vocaciones necesarias para el
apostolado de la comunicación social y acompáñenlas en su delicada misión.
Inspiren a todos para que cooperen con la acción, la oración y los donativos al
apostolado de la comunicación social. Iluminen, guíen, protejan y gobiernen el
mundo de las técnicas audiovisuales, a fin de que sirvan para elevar el nivel de la
vida presente y orientar a la humanidad hacia los bienes eternos.
Ángel de Dios…

5. Ángeles todos del Señor, llamados a rendir homenaje, alabar y bendecir


incesantemente a la Santísima Trinidad, reparando así nuestras desatenciones.
Ustedes aman verdaderamente a Dios y a las personas y perpetúan el cántico:
“Gloria a Dios en el cielo y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor”. Les
suplicamos por la humanidad entera para que conozca al verdadero y único Dios, al
Hijo por Él enviado y la Iglesia, columna de la verdad. Rueguen para que sea
glorificado el nombre de Dios, venga el Reino de Jesucristo y se haga su voluntad
en la tierra como en el cielo. Protejan también a los gobernantes, los trabajadores, y
los que sufren; obtengan bendiciones y salvación para cuantos buscan la verdad, la
justicia y la paz.
Ángel de Dios…
Antes o después de la meditación, o también en la visita al Santísimo Sacramento, se canta o se reza:
Ant. Santos ángeles, custodios nuestros, defiéndannos en la lucha, para que no
perezcamos en el día del juicio.
Ant. Sancti Ángeli, custódes nostri, deféndite nos in prœlio, ut non pereámus in
treméndo iudício.
MAGNÍFICAT: Lc 1, 46-55. Alegría del alma en el Señor (p. 279)

Viernes: Al Sagrado Corazón de Jesús


El primer viernes se dedica al Corazón de Jesús a fin de conocerlo, valorar y
corresponder a sus grandes dones: el Evangelio, la Eucaristía, la Iglesia, el
sacerdocio, la vida religiosa, María Santísima y la misma vida.

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Jesús, nuestro Maestro, consciente de mi condición de pecador, delante de ti, adoro
tu corazón, que tanto ha amado a las personas sin escatimar nada por ellas. Creo en
tu amor infinito por nosotros. Te doy gracias por los grandes dones que por amor
nos has hecho, especialmente: el Evangelio, la eucaristía, la Iglesia, el sacerdocio, la
vida consagrada, María como Madre y tu misma vida.

1. Jesús, Maestro divino, doy gracias y bendigo tu generosísimo corazón por el gran
don del Evangelio. Tú has dicho: “He sido enviado a evangelizar a los pobres”. Tus
palabras comunican la vida eterna. En el Evangelio has revelado misterios divinos,
enseñado el camino de Dios conforme a la verdad y has ofrecido los medios para la
salvación. Concédeme la gracia de conservar con veneración tu Evangelio, de
escucharlo y leerlo según el espíritu de la Iglesia, y de propagarlo con el mismo
amor con que tú lo predicaste. Que todos lo conozcan, honren y acojan. Que se
amolden a él la vida, las leyes, las costumbres y las ideologías de la humanidad.
Que encienda, ilumine y caliente a todos el fuego traído por ti a la tierra.
Dulce corazón de mi amable Salvador, haz que yo te ame siempre más.

2. Jesús, Maestro divino, te doy gracias y bendigo tu corazón amorosísimo por el


gran don de la Eucaristía. Por amor habitas en el santo sagrario, renuevas tu pasión
en la Misa, te das a nosotros como alimento en la comunión. ¡Que yo te conozca,
oh Dios escondido, que saque aguas con gozo de las fuentes de tu corazón!
Concédeme visitarte todos los días en este sacramento; comprender y participar
activamente en la santa Misa; comulgar a menudo y con las debidas disposiciones.
Dulce corazón de mi amable Salvador…

3. Jesús, Maestro divino, bendigo y doy gracias a tu corazón dulcísimo por el gran
don de la Iglesia. Ella es la madre que nos enseña la verdad, nos guía en el camino
del cielo y nos comunica la vida sobrenatural. Ella, tu cuerpo místico, continúa tu
misma misión en la tierra. Es el arca de salvación; es infalible, indefectible y
universal. Concédeme la gracia de amarla, como la has amado tú al santificarla con
tu sangre. Que todos la conozcan, entren en ella y cooperen humildemente en la
construcción de tu Reino.
Dulce corazón de mi amable Salvador…

4. Jesús, Maestro divino, te doy gracias y bendigo tu corazón lleno de amor por la
institución del sacerdocio. Tú envías a los sacerdotes como tú fuiste enviado por el
Padre. Les has confiado los tesoros de tu doctrina, de tu ley, de tu gracia y el
cuidado de tu propio pueblo. Concédeme la gracia de amarlos, escucharlos y
dejarme guiar por ellos en tus caminos. Manda buenos obreros a tu mies, oh Jesús.
Que todos los sacerdotes sean sal que purifica y preserva, luz del mundo, ciudad
situada en lo alto; que todos estén modelados según tu corazón; y que su premio y
gozo sea tener a su alrededor en el cielo un gran número de personas conducidas a
ti.

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Dulce corazón de mi amable Salvador…

5. Jesús, Maestro divino, te doy gracias y bendigo tu sacratísimo corazón por la


institución de la vida consagrada. Como en el cielo, también en la tierra hay muchas
estancias. Tú eliges a tus hijos predilectos, llamándolos a la perfección evangélica, y
eres para ellos ejemplo, ayuda y premio. Multiplica, oh corazón divino, las
vocaciones religiosas; sostenlas en la fiel observancia de los consejos evangélicos;
que sean las vocaciones más consagradas de la Iglesia, las que te complacen, oran y
extienden tu Reino con las más diversas formas de apostolado.
Dulce corazón de mi amable Salvador…

6. Jesús, Maestro divino, te doy gracias y bendigo tu corazón lleno de misericordia


por habernos dado a María Santísima como madre, maestra y reina. Desde la cruz
nos has puesto a todos en sus manos, dándole un gran corazón, sabiduría y poder.
Que toda la humanidad la conozca, la ame, la invoque y se deje guiar por ella hacia
ti, Salvador de la humanidad. Siguiendo tu ejemplo, me pongo en sus manos.
Quiero estar con esta madre ahora, en la hora de mi muerte y por toda la eternidad.
Dulce corazón de mi amable Salvador…

7. Jesús, Maestro divino, te doy gracias y bendigo tu corazón manso y humilde,


que te impulsó a dar la vida por mí. Tu sangre, tus llagas, los azotes, las espinas, la
cruz, tu cabeza inclinada, me están diciendo muy dentro: “Nadie tiene más amor
que quien da su vida por el amigo”. El pastor ha muerto para dar la vida a sus
ovejas. También yo quiero gastar mi vida por ti; ayúdame a que siempre, en todo y
en cualquier parte, puedas disponer de mí para tu mayor gloria y que yo repita sin
desfallecer: “Hágase tu voluntad”. Llena mi corazón de amor a ti y al prójimo.
Dulce corazón de mi amable Salvador…
Antes o después de la meditación, o también en la visita al Santísimo Sacramento, se canta o se reza:
Ant. Hijo, dame tu corazón, y que tus ojos sigan mis caminos.
Ant. Fili, præbe mihi cor tuum, et óculi tui custódiant vías meas.
MAGNÍFICAT: Lc 1, 46-55. Alegría del alma en el Señor (p. 279)

Letanías al Sagrado Corazón


Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, ten piedad de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos.
Dios, Padre Celestial, ten piedad de nosotros.
Dios Hijo, Redentor del mundo, ten piedad de nosotros.
Dios, Espíritu Santo, ten piedad de nosotros.

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Santísima Trinidad,
que eres un solo Dios, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús,
Hijo del Eterno Padre, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús,
formado por el Espíritu Santo
en el seno de la Virgen María, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, sustancialmente
unido al Verbo de Dios, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús,
dotado de infinita majestad, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús,
templo santo de Dios, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús,
Sagrario del Dios Altísimo, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús,
casa de Dios y puerta del cielo, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús,
fuego inagotable de caridad, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús,
lleno de justicia y amor, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús,
lleno de bondad y de amor, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús,
plenitud de todas las virtudes, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús,
digno de toda alabanza, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús,
rey y centro de todos los corazones, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús,
en el cual están todos los tesoros
de sabiduría y ciencia, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús,
en el cual habita la plenitud
de la divinidad, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, en cual el Padre
se ha complacido plenamente, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, de cuya plenitud
todos nos enriquecemos, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús,
deseo de todas las naciones, ten piedad de nosotros.

118
Corazón de Jesús,
paciente y misericordioso, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, generoso
con todos los que te invocan, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, fuente de vida
y de santidad, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús, propicio
a perdonar nuestros pecados, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús,
saciado de oprobios, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús,
herido por nuestras maldades, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús,
obediente hasta la muerte, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús,
traspasado por una lanza, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús,
fuente de todo consuelo, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús,
vida y resurrección nuestra, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús,
paz y reconciliación nuestra, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús,
víctima de los pecadores, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús,
salud de quienes esperan en ti, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús,
esperanza de quienes mueren en ti, ten piedad de nosotros.
Corazón de Jesús,
delicia de todos los santos, ten piedad de nosotros.
Cordero de Dios,
que quitas el pecado del mundo, perdónanos, Señor.
Cordero de Dios,
que quitas el pecado del mundo, escúchanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas
el pecado del mundo, ten misericordia de nosotros.
V. Jesús, manso y humilde de corazón.
R. Haz nuestro corazón semejante al tuyo.
Oremos: Señor, Dios nuestro, infúndenos las virtudes del corazón de tu Hijo e
inflámanos con sus mismos sentimientos, para que, conformados a su imagen,
merezcamos participar de los frutos de la redención eterna. Por Jesucristo nuestro
Señor. R. Amén.

119
Sábado: A María, Reina de los Apóstoles
El primer sábado se dedica a conocer, amar, imitar y suplicar cada vez más a
María nuestra Madre, Maestra y Reina.

1. Apóstol por ser Madre del Verbo


María, Reina del cielo y de la tierra, hija predilecta del Padre, excelsa madre del
Hijo divino, ínclita esposa del Espíritu Santo, venero y alabo aquel privilegio único
en el mundo, por el que, agradando al Señor con tu humildad y fe, conservando la
más límpida virginidad, llegaste a ser la excelsa madre del divino Salvador, nuestro
Maestro, luz verdadera del mundo, sabiduría increada, fuente y primer apóstol de la
verdad. Has dado a leer al mundo el libro por excelencia: la Palabra eterna. Por el
gozo inefable que experimentaste y por aquel privilegio tan sublime, bendigo a la
Santísima Trinidad y te ruego me obtengas la gracia de la sabiduría celestial y ser
humilde y fervoroso discípulo de Jesús e hijo fiel de la Iglesia, columna de la
verdad.
Haz que resplandezca en el mundo la luz del Evangelio; vence los errores,
reuniendo alrededor de la cátedra de Pedro a todos los hombres; ilumina a los
doctores, predicadores y escritores, madre del buen consejo, trono de la sabiduría y
reina de los santos.
Reina de los Apóstoles, ruega por nosotros.
2. Apostolado de la corredención
María, Reina de todos los ángeles, llena de gracia, concebida sin mancha, bendita
entre las criaturas, sagrario viviente de Dios, recuerda el doloroso y solemne
momento en que Jesús, a punto de morir en la cruz, te entregó como hijo a Juan, y
en él a todos los hombres, especialmente a todos los apóstoles.
¡Qué amor tan entrañable inundó en aquel momento tu corazón hacia los
consagrados al apostolado, a seguir el camino de la cruz, el amor de Jesús!
Por tus inefables sufrimientos y los de tu divino Hijo, por tu corazón de madre,
aumenta el número de los apóstoles, los misioneros, los sacerdotes y los
consagrados.
Resplandezca en ellos la santidad de vida, la integridad de las costumbres, un sólido
espíritu de oración, la humildad más profunda, la fe más firme, la caridad más
ardiente. Que todos sean santos, sal que purifique la tierra y luz del mundo.
Reina de los Apóstoles…
3. Maternidad apostólica en el Espíritu
Virgen Inmaculada, reina de los mártires, estrella de la mañana, refugio seguro de
los pecadores, alégrate de haber sido maestra, consuelo y madre de los apóstoles en
el cenáculo, para invocar y obtener el divino Consolador, el Espíritu con sus siete
dones, amor del Padre y del Hijo, renovador de los apóstoles.

120
Por tu misma omnipotencia suplicante, por tus humildes e irresistibles oraciones
que conmueven siempre el corazón de Dios, concédeme la gracia de comprender la
dignidad de las personas, rescatadas del pecado por Jesús con su preciosísima
sangre.
Que cada uno de nosotros se entusiasme por la belleza del apostolado cristiano; que
el amor de Cristo nos apremie y nos conmueva la pobreza espiritual de la
humanidad. Haz que sintamos en nuestro corazón las necesidades de la niñez, de la
juventud, de los adultos y de los ancianos. Que los pueblos de la gran África, la
inmensa Asia, la prometedora Oceanía, la agitada Europa y ambas Américas
ejerzan sobre nosotros una poderosa atracción; que el apostolado del ejemplo y de
la palabra, de la oración y de la prensa, del cine, de la radio y de la televisión, de las
almas del purgatorio, conquiste a muchos corazones generosos hasta los más
costosos sacrificios. Madre de la Iglesia, Reina de los Apóstoles, abogada nuestra, a
ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas.
Reina de los Apóstoles…
4. Apostolado celeste de María
María, entrañable madre nuestra, puerta del cielo, fuente de paz y alegría, auxilio
de los cristianos, confianza de los moribundos y esperanza incluso de los
desesperados: pienso en el momento dichoso en que dejaste la tierra para ir al
encuentro definitivo con Jesús. Con amor de predilección, Dios omnipotente te
llevó bella e inmortal a la gloria del cielo.
Te contemplo ensalzada sobre los ángeles y santos: confesores y vírgenes,
apóstoles y mártires, profetas y patriarcas; y también yo, desde el lodo de mis
culpas, me atrevo a unirme a ellos con voz de pecador indigno, pero arrepentido,
para alabarte y bendecirte.
María, conviérteme de una vez; concédeme llevar una vida penitente, para que,
después de una santa muerte, pueda unir mi voz a la de los santos y alabarte en el
cielo.
Me consagro a ti y, por ti, a Jesús; renuevo, conscientemente y delante de todos los
ángeles y santos, las promesas del santo bautismo. Ratifico, poniéndolo en tu
corazón, el propósito de luchar contra mi egoísmo y combatir sin tregua mi defecto
principal, que muchas veces me ha hecho incurrir en culpa.
María, refugio de los pecadores, estrella de la mañana, consoladora de los afligidos,
realiza la obra más hermosa: transformarme de gran pecador en gran santo.
Reina de los Apóstoles…
5. Realeza y mediación universal
María, estrella del mar, mi dulce soberana, nuestra vida y reina de la paz: dichoso el
día en que la Santísima Trinidad te coronó reina del cielo y de la tierra,
dispensadora de todas las gracias, madre nuestra amabilísima. ¡Qué triunfo para ti,
qué felicidad para los ángeles, para los santos, para la tierra y para el purgatorio!

121
Bien sé que quien te ama, oh María, se salvará y quien te ama mucho será santo y
participará un día de tu mismo triunfo en el cielo. No dudo de tu bondad ni de tu
poder, sólo temo mi inconstancia en rogarte.
Alcánzame la perseverancia, María; sé mi salvación. Experimento mis pasiones, el
demonio y el mundo. Tenme siempre junto a ti y junto a Jesús. No me dejes caer,
madre; no te alejes de mí ni un instante!
¡Qué hermoso es dirigirte la primera mirada de la mañana, caminar en tu presencia
durante todo el día y descansar bajo tu protección en la noche! Tú tienes sonrisas
para los niños inocentes, fuerzas para la juventud que lucha, luz para el adulto que
trabaja, consuelo para la vejez que aguarda el cielo.
María, te consagro mi vida entera; ruega por mí ahora y en la lucha suprema al
momento de la muerte. Recíbeme entonces, cuando haya expirado, y no me
abandones hasta que pueda postrarme ante tu trono en el cielo para amarte por toda
la eternidad. María, reina, abogada y dulzura mía, alcánzame la santa
perseverancia.
Reina de los Apóstoles…
Antes o después de la meditación, o también en la visita al Santísimo Sacramento, se canta o se reza:
Ant. Acógenos, Madre, Maestra y Reina nuestra; ruega a tu Hijo, dueño de la mies,
que envíe obreros a tu mies (Aleluya).
Ant. Súscipe nos, Mater, Magístra, Regína nostra: roga Fílium tuum, Dóminum
messis, ut mittat operários in messem suam (Allelúia).
MAGNÍFICAT: Lc 1, 46-55. Alegría del alma en el Señor (p. 279)

A María, Madre del buen Pastor


1. Madre de Dios
María, Madre de Dios, todas las generaciones proclamen las grandes obras que por
ti ha hecho el Señor. Tú eres la Virgen, la llena de gracia, la madre del buen Pastor.
Tú lo criaste, amaste, escuchaste, seguiste y contemplaste moribundo por nosotros
en la cruz. Todo nos viene de él y de ti: la Iglesia, el Evangelio, los sacramentos, la
vida consagrada, la vida eterna. Tú eres el gozo de la Iglesia del cielo y la esperanza
y refugio de la Iglesia peregrina. También yo quiero ser tuyo como Jesús. Te
ofrezco cuanto soy y cuanto tengo: ilumíname, hazme dócil y fiel.
María, Madre del buen Pastor, ruega por nosotros.
2. Intercesora
María, madre del buen Pastor y madre mía, te contemplo dolorosa en el Calvario.
Allí tu Hijo dio su vida por las ovejas, allí puso en tus manos su rebaño y te
encomendó los pastores de la Iglesia. Tu corazón se abrió para acoger a todos,
sacerdotes y fieles. Sostuviste a la Iglesia naciente, la hiciste crecer con la oración y
la Palabra y la fortaleciste con tu testimonio. Desde el cielo has asistido siempre al
pueblo de Dios: por ti se conservó pura la fe, florecieron muchos santos y fueron

122
vencidas las fuerzas del mal. Madre de la Iglesia, haznos hijos cada vez más
dóciles, fieles y fuertes. Con tu poderosa intercesión ruega para que haya un solo
rebaño y un solo Pastor. Conforta al Papa, inspira a los maestros de la fe y guía a
todos los responsables de la pastoral.
María, Madre del buen Pastor…
3. Madre de misericordia
María, madre del buen Pastor, aquí tienes a una oveja de tu rebaño y de Jesús. Soy
una oveja descarriada: sálvame, refugio de los pecadores. Voy en busca del camino
del cielo: ilumíname, oh madre del buen consejo. Soy débil, llévame en tus brazos,
virgen poderosa. Soy una oveja asediada por los lobos: defiéndeme, Madre del
Salvador. Sana mis heridas. Aliméntame con el fruto bendito de tu vientre, Jesús-
Eucaristía. Soy una oveja que ama a Jesús buen Pastor y a ti buena Pastora: haz
que los ame cada vez más. No permitas que me separe de ustedes. Acógeme en la
hora de mi muerte y reúneme con las ovejas que fueron dóciles y fieles.
María, Madre del buen Pastor…
4. Reina de los consagrados
Madre del buen Pastor, aumenta el número de consagrados y haz que sean luz para
el mundo, maestros de auténtica piedad e intercesores ante Dios. Que con el
sacrificio, la oración y las actividades apostólicas y caritativas, sean sal de la tierra,
fuerza de los pobres y guías para los hermanos. Que sean constantes en la vivencia
de los votos y en el progreso diario. Madre de los santos y reina de los
consagrados, ruega por nosotros para que alcancemos la santidad y seamos un día
tu gozo en el cielo.
María, Madre del buen Pastor…
5. Intercesora y maternal pastora
Madre del buen Pastor y Pastora nuestra, ten compasión de tus hijos dispersos, de
los que andan todavía como ovejas sin pastor. Salva a los inocentes, convierte a los
pecadores, da fuerza a los débiles, sostén a los vacilantes, conforta a los
atribulados, asiste a los agonizantes, forma una multitud de santos, y danos buenos
apóstoles y pastores. Tú sabes, Madre, en qué valle de lágrimas vivimos, en medio
de cuántos enemigos caminamos, de qué frágil arcilla estamos hechos. Vuelve a
nosotros tus ojos misericordiosos. La humanidad no tiene otra esperanza más que
tú. Condúcela a Jesús Camino, Verdad y Vida, Pastor eterno de todos los hombres,
y al gozo del cielo.
María, Madre del buen Pastor…
Antes o después de la meditación, o también en la visita al Santísimo Sacramento, se canta o se reza:
Ant. Jesús dijo a su madre: “Mujer, ahí tienes a tu hijo”. Y al discípulo que tanto
quería: “Ahí tienes a tu madre”.
Ant. Jesus dixit matri suae: “Mulier, ecce fílius tuus”. Deinde dicit discípulo: “Ecce
mater tua”.

123
MAGNÍFICAT: Lc 1, 46-55. Alegría del alma en el Señor (p. 279)

124
EL RETIRO MENSUAL

Es un día del mes dedicado en particular a la reflexión sobre el misterio de la


salvación. En él se considera el fin para el cual hemos sido creados; se hace una
diligente revisión de vida sobre el mes que termina y se concluye con firmes
propósitos para el mes que comienza, orando para alcanzar una buena muerte.
La fidelidad al retiro es uno de los signos más auténticos de vitalidad espiritual, ya
que garantiza la fidelidad a los propósitos y al programa de los Ejercicios
espirituales.
El Retiro mensual se hace ordinariamente el sábado antes del primer domingo del
mes.
En la tarde del sábado se hace una meditación y una instrucción con el Vía crucis
o con la hora de la visita al Santísimo Sacramento. A la mañana siguiente se tiene
una meditación y se hacen las confesiones.
Se puede también invertir el orden: haciendo una meditación por la tarde y la
segunda meditación y la instrucción a la mañana siguiente, con la clausura al
mediodía.
Es conveniente que una meditación se haga sobre las verdades eternas: que se
profundice en las exigencias de la propia vocación, haciendo alguna consideración
sobre la oración (sacramentos, devociones, prácticas de oración, etc).
Si el Retiro no es dirigido por alguien, lo puede hacer cada uno privadamente,
siguiendo una distribución del tiempo semejante a la indicada, con las mismas
prácticas y sirviéndose de los libros adecuados.
Es muy importante que cada uno haga un examen mensual sobre sus propósitos
particulares. Disposición útil para el Retiro es un profundo espíritu de humildad
unido a una viva confianza en la misericordia divina que nos llama a la santidad:
“Por cuanto nos eligió en la persona de Cristo antes de crear el mundo, para que
fuésemos santos e irreprochables ante Él por el amor” (Ef 1, 4).
El retiro y la adoración eucarística son un excelente comienzo del mes.

Oración para obtener la buena muerte


Señor, mi creador y redentor, yo acepto con espíritu de adoración la sentencia de
muerte que has dictado sobre mí.
Quiero morir como hijo fiel de la Iglesia y pasar a la eternidad con las mejores
disposiciones de fe, esperanza y caridad, arrepentido de mis pecados y renovando
entonces, al menos mentalmente, los santos votos religiosos y las promesas
bautismales.
Todas las circunstancias, incluso las más dolorosas, que acompañarán mi paso a la
eternidad, los desapegos y la humillación del sepulcro, quiero que sean una

126
reparación por mis muchos pecados y una acción de gracias por la vocación con la
que me has honrado y elegido entre tantos en la tierra.
Invoco de corazón a los tres grandes modelos de la buena muerte, de quienes
espero la más compasiva asistencia: Jesús crucificado, con quien deseo pronunciar
las palabras: “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu” (Lc 23, 46); la Virgen
María, madre de Dios y mía, para que ruegue por mí ahora y en la hora de mi
muerte; san José, para que me alcance una santa vida, garantía de una santa muerte
como la suya.
Jesús agonizante, María santísima, fallecida de puro amor a Dios, san José,
protector de los moribundos, les encomiendo y les pido estas gracias:

1. Que yo no me vea sorprendido por una muerte improvisa, sino que pueda recibir
a tiempo y conscientemente los sacramentos de la confesión, del viático y la
unción de los enfermos, así como la indulgencia plenaria.
2. La fidelidad al retiro mensual y a la confesión frecuente, de modo que esté cada
día preparado para morir.
3. Corresponder plenamente en mi vida a los designios que tú, Señor, tenías sobre
mí en la creación, en el bautismo y al llamarme a tu especial servicio.
4. Consumar por ti todos los talentos, naturales y sobrenaturales, así como las
gracias más particulares, para que mi vida rinda el máximo fruto a gloria tuya,
mérito para mí y paz para los hombres.
5. Que recompenses con tu misericordia a cuantos me han hecho bien, y que
aceptes el ofrecimiento de mi vida por aquellos a quienes di mal ejemplo, a los
que yo debería haber hecho más bien, así como a quienes por ignorancia me
ofendieron, y que me apliques los méritos de mi redentor y de María, madre mía.
6. Que a lo largo de mi vida acojas mis oraciones, acciones y sufrimientos, hecho
todo ello en unión al corazón de María y con las intenciones por las que Jesús se
inmola continuamente en los altares.
7. Para obtener estas gracias, Señor, me comprometo a asistir cuidadosa y
solícitamente a los moribundos con quienes me unan vínculos de caridad o de
deber. A cada uno de ellos sugeriré que repita estas jaculatorias:
Jesús, yo creo en ti.
Jesús, yo espero en ti.
Jesús, te amo con todo el corazón.
Jesús, perdóname todos mis pecados.
Jesús, José y María, les doy el corazón y el alma mía.
Jesús, José y María, asístanme en mi última agonía.
Jesús, José y María, expire en paz con ustedes el alma mía.

127
EL VÍA CRUCIS

Nosotros los paulinos debemos realizar, de la forma más perfecta, la vida de Cristo en
el mundo. No tenemos características especiales, pero debemos sólo vivir, y hacer que se
viva, según Cristo Camino, Verdad y Vida… Éste es el espíritu paulino (Primer
Convenio Catequístico Paulino, 1960).
Jesucristo precedió con el ejemplo, predicó con la palabra y murió para conquistarnos
la gracia (UPS I, 516).
Con el rezo del Vía crucis se puede ganar indulgencia plenaria.
Normas para ganar la indulgencia plenaria: a) Debe decirse ante la estación
correspondiente. b) Según la costumbre más común, consta de catorce estaciones, a las
cuales se añaden algunas oraciones vocales. Sin embargo, para cumplir con esta práctica
es suficiente una meditación de la pasión y muerte del Señor, sin que se haga una
particular consideración sobre cada misterio. c) Se acostumbra pasar de una estación a
otra; pero si el Vía crucis se hace públicamente y el movimiento de todos los presentes
no puede hacerse con orden, es suficiente que quien lo dirige cambie de estación,
mientras los otros permanecen en su lugar.
Se pueden adquirir las mismas indulgencias, dedicando al menos media hora a la
lectura y meditación de la pasión y muerte de nuestro Señor Jesucristo (Manual de las
indulgencias, n. 63).

Introducción
Por la señal de la santa cruz…
En el nombre del Padre…
Oremos: Padre, mira a tu familia por la que Jesucristo, nuestro Señor, no dudó en
entregarse a sus enemigos y sufrir el suplicio de la cruz. Él que es Dios, y vive y reina
contigo por los siglos de los siglos. R. Amén.

Acto de contrición
Clementísimo Jesús mío, postrado humildemente ante ti, de todo corazón te pido perdón
de mis pecados; los lloro y detesto, especialmente porque son una ofensa a tu infinita
bondad. Prefiero antes morir que volver a ofenderte; más aún, prometo amarte sobre
todas las cosas hasta la muerte.
¡Señor misericordia, perdóname!

I Estación
Jesús es condenado a muerte.
V. Te adoramos, Cristo, y te bendecimos.
R. Porque con tu santa cruz redimiste al mundo.

129
El inocentísimo Jesús acepta, por la gloria de Dios y la paz de los hombres, la injusta
sentencia de muerte pronunciada contra Él por Pilato (cf. Mc 15, 15; Lc 23, 25).
Amorosísimo Jesús, por tu amor, y como reparación de mis pecados, acepto la muerte
con cuantos dolores, sufrimientos y afanes la acompañen.
Señor, no se haga mi voluntad, sino la tuya.
Al final de cada estación: Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

II Estación
Jesús carga con la cruz a cuestas.
V. Te adoramos, Cristo, y te bendecimos.
R. Porque con tu santa cruz redimiste al mundo.
Jesús carga la cruz sobre sus hombros. Jesús Maestro nos invita: “El que quiera venir
conmigo, que se niegue a sí mismo, tome su cruz y me siga” (cf. Mt 16, 24).
Sí, quiero ir en pos de ti, Maestro divino, dominando mis pasiones y aceptando mi cruz
diaria.
Atráeme a ti, Señor. El camino es angosto, pero conduce al cielo. Durante el camino me
apoyaré en ti, mi guía y mi consuelo.

III Estación
Jesús cae por primera vez.
V. Te adoramos, Cristo, y te bendecimos.
R. Porque con tu santa cruz redimiste al mundo.
Jesús, abatido por la agonía de Getsemaní, martirizado por la flagelación y
coronación de espinas, agotado por el ayuno, cae por primera vez bajo el enorme peso
de la cruz (cf. Mt 26, 38s; Mc 15,15; Jn 19, 2.17).
Jesús cayó para levantar a los que caen. Muchas son las tentaciones del demonio, del
mundo y de la carne.
Señor, no nos dejes caer en la tentación, y líbranos de todo mal pasado, presente y
futuro.

IV Estación
Jesús se encuentra con su afligida madre.
V. Te adoramos, Cristo, y te bendecimos.
R. Porque con tu santa cruz redimiste al mundo.
Jesús, con la cruz a cuestas, se encuentra con su Madre, cuya alma quedó traspasada
por una espada de dolor. Unidos están en el mismo dolor el corazón de Jesús y el de
María (cf. Lc 23, 27).

130
Éstos son los corazones que tanto han amado a los hombres y nada han escatimado por
ellos.
Corazones sagrados de Jesús y de María, concédanme la gracia de conocerlos, amarlos e
imitarlos cada vez mejor. Les ofrezco mi corazón, para que sea siempre de ustedes.

V Estación
El Cireneo ayuda a Jesús a llevar la cruz.
V. Te adoramos, Cristo, y te bendecimos.
R. Porque con tu santa cruz redimiste al mundo.
Los judíos, con simulada compasión, “habiendo encontrado a un hombre de Cirene lo
obligan llevar la cruz detrás de Jesús” (cf. Mt 27, 32).
También yo debo cooperar en la redención de la humanidad, completando con mis
sufrimientos la pasión de Jesucristo.
Acéptame, Maestro bueno, como pequeña víctima. Presérvanos del pecado, líbranos de
la condenación eterna y cuéntanos entre tus elegidos.

VI Estación
La Verónica enjuga el rostro de Jesús.
V. Te adoramos, Cristo, y te bendecimos.
R. Porque con tu santa cruz redimiste al mundo.
Movida a compasión, la Verónica enjuga el rostro de Jesús, y Él la premia
imprimiendo su imagen en el lienzo (cf. Is 52, 14).
Reconozco en esta discípula el modelo de las personas reparadoras. Comprendo mi
deber de reparar mis pecados y las ofensas de los demás a tu divina majestad.
Jesús, imprime en mí y en todas las personas reparadoras, las virtudes de tu santísimo
corazón.

VII Estación
Jesús cae por segunda vez.
V. Te adoramos, Cristo, y te bendecimos.
R. Porque con tu santa cruz redimiste al mundo.
Nuevamente flaquean las fuerzas de Jesús, y Él, hecho “oprobio de los hombres” y
“desecho de la plebe”, cae por segunda vez bajo el peso de la cruz (cf. Is 53, 5-6; Sal
30, 12).
Maestro bueno, así reparas nuestras caídas en el pecado, por malicia o por habernos
puesto en la ocasión.
Detesto, Señor, los pecados con que te he ofendido, que son causa de tu muerte y de mi
perdición, y propongo no cometerlos más en adelante.

131
VIII Estación
Jesús consuela a las mujeres de Jerusalén.
V. Te adoramos, Cristo, y te bendecimos.
R. Porque con tu santa cruz redimiste al mundo.
Seguía a Jesús una gran muchedumbre y muchas mujeres que lloraban por Él.
Volviéndose hacia ellas, les dijo: “Hijas de Jerusalén, no lloren por mí, sino por
ustedes y por sus hijos” (cf. Lc 23, 27-28).
Pido perdón por mis muchos pecados personales y por los que otros han cometido
debido a mis malos ejemplos y por la negligencia en mis deberes.
Jesús, concédeme la gracia de evitar en lo posible el pecado ajeno con todos los medios a
mi alcance; con las obras, el ejemplo, la palabra y la oración.

IX Estación
Jesús cae por tercera vez.
V. Te adoramos, Cristo, y te bendecimos.
R. Porque con tu santa cruz redimiste al mundo.
Jesús cae por tercera vez bajo la cruz, porque nuestra obstinación nos ha llevado a
repetir los pecados (cf. Mt 11, 28-29).
La obstinación oscurece la mente, endurece el corazón y pone en peligro la salvación.
Señor, concédeme la gracia de vigilar siempre sobre mí mismo, de ser fiel al examen de
conciencia y de confesarme a menudo con las debidas disposiciones.

X Estación
Jesús es despojado de sus vestiduras.
V. Te adoramos, Cristo, y te bendecimos.
R. Porque con tu santa cruz redimiste al mundo.
Llegado al Calvario, Jesús es despojado de sus vestiduras, y le dan a beber vino
mezclado con hiel (cf. Mc 15, 22-24).
¡Cuánto costaron a Jesús nuestros pecados de ambición y de gula!
Señor, concédeme la gracia de librarme progresivamente de toda vanidad y satisfacción
pecaminosa, para buscarte únicamente a ti, suma y eterna felicidad.

XI Estación
Jesús es clavado en la cruz.
V. Te adoramos, Cristo, y te bendecimos.
R. Porque con tu santa cruz redimiste al mundo.
Los verdugos clavan en la cruz al Hijo de Dios, que sufre terribles dolores, ante la
mirada de su afligida Madre (cf. Lc 23, 33-34).

132
Pertenecen a Jesucristo los que crucifican su vieja condición, renunciando a sus vicios y
pasiones.
Yo quiero ser de Jesucristo durante la vida, en el momento de la muerte y por toda la
eternidad. ¡No permitas, Jesús, que me separe de ti!

XII Estación
Jesús muere en la cruz.
V. Te adoramos, Cristo, y te bendecimos.
R. Porque con tu santa cruz redimiste al mundo.
Durante tres horas, Jesús padece terribles dolores y muere al fin en la cruz por
nuestros pecados. “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu” (cf. Lc 23, 43-46).
La muerte de Jesús se actualiza diariamente en nuestros altares cuando celebramos la
Eucaristía.
¡Jesús amorosísimo!, concédeme la devoción a la santa Misa y la participación en ella a
menudo con las disposiciones que tuvo tu santa Madre al pie de la cruz.

XIII Estación
María recibe en sus brazos el cuerpo de Jesús.
V. Te adoramos, Cristo, y te bendecimos.
R. Porque con tu santa cruz redimiste al mundo.
María, la madre dolorosa, recibe en sus brazos al Hijo bajado de la cruz (cf. Lc 23,
47-49).
María contempla en las llagas de su Hijo las graves consecuencias de nuestros pecados y
el amor infinito de Jesús por nosotros. La devoción a María es signo de salvación.
¡Madre, acéptame como hijo, acompáñame durante la vida, asísteme constantemente y,
en especial, a la hora de la muerte!

XIV Estación
Jesús es sepultado.
V. Te adoramos, Cristo, y te bendecimos.
R. Porque con tu santa cruz redimiste al mundo.
El cuerpo de Jesús, ungido con aromas, es puesto en el sepulcro. María aguarda con fe
viva la resurrección del Hijo, según Él lo había predicho (cf. Lc 23, 53-56; Mc 8, 31).
Creo firmemente, Dios mío, en la resurrección de Jesucristo, como creo en la
resurrección de la carne.
Quiero resucitar diariamente a nueva vida, a fin de merecer resucitar a la gloria en el
último día.
V. Sálvanos, Cristo, por los méritos de la cruz.

133
R. Tú que salvaste a Pedro en el mar, ten piedad de nosotros.
Oremos: Oh Dios, que has querido realizar la salvación de toda la humanidad por medio
de la cruz gloriosa de tu Hijo, concede a quienes hemos conocido este misterio en la
tierra alcanzar los premios de la redención en el cielo. Por Jesucristo nuestro Señor. R.
Amén.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria, según las intenciones del Papa; o bien, la breve
oración: “Señor, ampara con tu protección a nuestro santo padre, el Papa: sé su luz, su
fuerza y su consuelo”.

134
IV
PRÁCTICAS ANUALES

136
Siempre es necesario un espacio de tiempo para reorganizar la propia vida en
orden a la eternidad, para desprenderse de las cosas creadas y familiarizarse con
el cielo; es un intermedio entre la vida y la eternidad.
Esto se realiza: en unión con la vida retirada de Jesucristo; en el cenáculo
invocando el Espíritu Santo con María Santísima; con la vida en el desierto de
san Pablo, con el fin de lograr dos cosas: 1. Purificación del pasado, 2. Previsión
para el futuro (DF, 5).

137
LOS EJERCICIOS ESPIRITUALES

Así como toda práctica de piedad que se encuentra en el Devocionario de la Familia


Paulina tiene un espíritu paulino, según la devoción a Jesús Maestro, así también los
Ejercicios espirituales lo poseen. Son la gran práctica anual que se lleva a cabo en un
lugar apto, en circunstancias y condiciones favorables, durante varios días.

Significado de los Ejercicios espirituales:


Los Ejercicios espirituales son un período de tiempo (tres, cinco, ocho, treinta días)
dedicados a ejercitarse en actos de fe, de piedad, de amor, con el fin de orientarnos y
unirnos a Dios en orden a una vida más santa y al gozo del cielo.
Hay Ejercicios espirituales de conversión, otros de perfeccionamiento, otros
vocacionales, otros para la vida religiosa y sacerdotal. Pero su objetivo general es
siempre adquirir una renovación integral en la práctica de la vida cristiana, ya sea interna
o externa, privada o pública. Se pretende santificar a todo el hombre: mente, voluntad,
sentimiento; según su propio estado, vocación o ambiente.
Por eso se debe reflexionar sobre el dogma, la moral y el culto.
Los Ejercicios espirituales se pueden dividir en tres partes:
En la primera parte se despiertan y profundizan los principios básicos de la fe
contenidos en el Credo, para pensar como Jesucristo (dogma).
En la segunda parte se meditan los principios fundamentales de la recta vida humana,
cristiana, religiosa y sacerdotal; los mandamientos y los consejos evangélicos, para vivir
como Jesús (moral).
En la tercera parte el espíritu se injerta en Cristo con la oración en el sentido más
amplio: “Tú, que eres un olivo silvestre, has sido injertado entre ellos, aprovechando con
esto la raíz y la savia del olivo” (Rm 11, 17), para producir vida y frutos nuevos, que es
la caridad (culto).
Se obtendrán dos frutos, la purificación y la plena orientación de la vida en Cristo: “Mi
vivir es Cristo”.

Cosas que hay que evitar:


Sería un grave error reducir los Ejercicios espirituales a lecturas, escuchar
predicaciones o hacer una que otra oración; conviene sobre todo reflexionar orando. Hay
que meditar, examinarse, trabajar y motivarse interiormente para profundizar y aplicar;
hay que ejercitarse en actos de esperanza, de arrepentimiento, de deseo, de reparación,
de ofrecimiento, de sumisión a Dios, de súplica, en propósitos, oraciones, etc.
No se trata de un estudio teórico, ni de lecturas culturales o de descanso; tampoco de
un silencio desdeñoso u ocioso.
No se trata solamente de abandonarse a la acción de la gracia, sino de activarse, para
preparar el terreno a la semilla divina; cooperar a su nacimiento y crecimiento hasta su

138
plena maduración, recordando que somos cooperadores: “No nos atreveríamos a pensar
que esa obra se deba a algún mérito nuestro; sabemos que nuestra capacidad viene de
Dios” (2Co 3, 5). “Pues Dios es quien produce en ustedes tanto el querer como el actuar,
tratando de agradarlo” (Flp 2, 13). Por lo tanto, es necesario equilibrar santamente
oración y acción. Poner en actividad todas nuestras potencias: mente, corazón, fantasía,
memoria, lengua, oídos, ojos, etc., todo el ser.
Se pueden hacer los Ejercicios espirituales sin predicación y aun sin lectura, pero no se
hacen nunca sin el trabajo interior. El fruto es proporcional al recogimiento y a la
orientación de nuestras fuerzas espirituales y corporales hacia el fin de los Ejercicios, que
cada uno debe proponerse desde el comienzo.
El gran promotor de los Ejercicios espirituales, san Ignacio de Loyola, dice: “Serán
tanto más provechosos, cuanto más el ejercitante se aparte de los amigos, de los
conocidos y de toda atracción terrena, y se retire a un lugar donde permanezca escondido
lo más posible”. Son palabras que corresponden a las de Jesucristo, el maestro de los
ejercicios: “Vamos aparte a un lugar tranquilo para descansar un poco” (Mc 6, 30).
¡Es necesario estar solos con Dios! Ni visitas, ni lecturas, ni divagaciones de los
sentidos, ni conversaciones con amigos, sino soledad interior y exterior. El silencio es
como el alma del recogimiento: “Juge siléntium cogit cœléstia meditári”. Así se tiene la
posibilidad de hablar con Dios, de sentir a Dios y de recibir de Dios; en el piadoso
silencio el espíritu entrará en sí mismo, se conocerá mejor y se elevará a Dios. Gustará
de la atracción divina, entrará en íntimas conversaciones con Él y orará como san
Agustín: “Nóverim me, nóverim te”, que me conozca y que te conozca.
Las ventajas del silencio son tres: la mente se podrá concentrar más fácilmente en las
verdades; el espíritu se preparará mejor para recibir las gracias; la voluntad orientará más
fácilmente el objetivo de los Ejercicios espirituales.

Un año de espiritualidad
Hay un año escolar, un año comercial, un año litúrgico, etc. Hay también un año
espiritual, que va de un curso de Ejercicios al del año siguiente.
Así como para cada año escolar el profesor prepara el programa que desarrollará día
por día y mes por mes hasta completarlo, así el ejercitante de un curso de Ejercicios
prepara el trabajo espiritual interior y exterior para un año, de forma que haga parte de su
programa de vida la salvación en Cristo y en la Iglesia: “Ahora no vivo yo sino que Cristo
vive en mí” (Ga 2, 20). En esto consiste la perfección cristiana, religiosa, sacerdotal.
Hay que establecerse totalmente en Jesús Maestro, Camino (voluntad), Verdad (mente)
y Vida (sentimiento); es más, es necesario llegar a la cima de nuestra personalidad: yo
pienso en Jesucristo, yo amo en Jesucristo, yo quiero en Jesucristo; o Cristo piensa en
mí, ama en mí, quiere en mí.

En la práctica

139
La estructura y el fruto de los Ejercicios espirituales están señalados por san Agustín
con estas palabras: “El hombre es un peregrino; su punto de partida es el pecado; su
llegada es Dios; el camino que a Él lleva es Jesucristo”. El hombre es inteligencia,
voluntad, sentimiento. Para pensar en Cristo es necesario meditar las verdades que Él ha
predicado; para creer en Cristo hay que contemplar su vida desde la encarnación hasta la
glorificación; para amar en Cristo hay que hacer nuestro su mismo corazón, quitando
cualquier otro amor para adquirir el doble amor de Jesucristo al Padre y a la humanidad.

Las meditaciones
Para renovar y transformar al hombre, los Ejercicios espirituales están compuestos de
tres partes:
–La primera está destinada a eliminar el error o la ignorancia mediante la meditación
de las verdades reveladas;
–La segunda está destinada a eliminar los malos hábitos mediante la meditación de los
ejemplos y enseñanzas divinas;
–La tercera está destinada a suprimir el pecado y los apegos humanos a través de la
oración en el sentido más amplio y de la meditación sobre los medios de gracia.
De esta forma tenemos ante nosotros el cuadro completo de la vida cristiana en sus
líneas fundamentales: dogma, moral y culto, y se recorrerá el camino trazado por Dios
para llegar a Él; un camino que es el Maestro divino, Verdad, Camino y Vida.
Los religiosos profesos que han avanzado más en la vida religiosa deben tener más en
cuenta el ejercicio de unión, por lo cual la tercera parte, más que instrucción o
meditación volitiva sobre los argumentos propuestos, debería tomar la forma de
contemplación activa de los misterios de modo que se participe con la mente, con el
corazón, con la voluntad, con los sentidos externos e internos (UPS 1, 183-191).

140
V
ORACIONES VARIAS

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A DIOS PADRE,
POR CRISTO MAESTRO,
CAMINO, VERDAD Y VIDA,
EN EL ESPÍRITU SANTO

La oración es elevátio mentis in Deum o petítio decéntium a Deo. La primera


definición se refiere especialmente a la oración mental, la segunda a la oración
vocal. Se divide en: mental, cuando predomina la mente; vocal, cuando
predomina la palabra; vital, cuando predominan las obras; habitual, cuando se
vive en estado de oración o espíritu de oración (DF 207).

A la Santísima Trinidad

Consagración a la Santísima Trinidad


Trinidad divina, Padre, Hijo y Espíritu Santo, presente y operante en la Iglesia y en lo
más profundo de mi ser, yo te adoro, te doy gracias y te amo. Y por medio de María
santísima, mi madre, me ofrezco, entrego y consagro totalmente a ti, por toda la vida y
para la eternidad. A ti, Padre celestial, me ofrezco, entrego y consagro como hijo. A ti,
Jesús Maestro, me ofrezco, entrego y consagro como hermano y discípulo. A ti, Espíritu
Santo, me ofrezco, entrego y consagro como “templo vivo” para ser consagrado y
santificado. María, madre de la Iglesia y madre mía, tú que estás con la Trinidad divina,
enséñame a vivir, por medio de la liturgia y los sacramentos, en comunión cada vez más
íntima con las tres divinas Personas, para que toda mi vida sea un “gloria al Padre, y al
Hijo, y al Espíritu Santo”. Amén.

Por la propia vocación


Padre celestial, creo en tu sabiduría y en tu amor. Creo que me creaste para el paraíso,
me señalas el camino para llegar y allí me esperas para darme el premio del servidor fiel
(cf. Mt 25, 21). Dame tu luz y muéstrame este camino; dame la fuerza de seguirlo con
generosa correspondencia.
Por Jesucristo tu Hijo y por María mi reina y madre, te pido que al morir pueda yo decir
con san Pablo: “He corrido hasta la meta, ahora ya me aguarda la merecida corona de los
justos” (cf. 2Tm 4, 7-8).

Al Espíritu Santo

Oración al Espíritu Santo


Santo divino Espíritu, amor eterno del Padre y del Hijo, te adoro, te doy gracias, te amo,
te pido perdón por todas las veces que te he contristado en mí y en el prójimo.

144
Desciende con abundantes gracias en las sagradas ordenaciones de obispos y sacerdotes;
en las consagraciones de religiosos y religiosas; en la confirmación de todos los fieles: sé
luz, santidad y celo.
A ti, Espíritu de Verdad, consagro la mente, la fantasía y la memoria; ¡ilumíname! Que
yo conozca a Jesucristo Maestro y comprenda su Evangelio y la doctrina de la santa
Iglesia. Acrecienta en mí el don de sabiduría, de ciencia, de inteligencia y de consejo.
A ti, Espíritu santificador, consagro mi voluntad: guíame para hacer lo que te agrade,
dame fuerza para cumplir con los mandamientos y con mis deberes. Concédeme el don
de fortaleza y el santo temor de Dios.
A ti, Espíritu vivificador, consagro mi corazón: conserva y acrecienta en mí la vida divina
y consúmeme en tu amor. Concédeme el don de la piedad. Amén.

Invocación al Espíritu Santo


¡Santo Espíritu!
por intercesión de la Reina de Pentecostés,
sana mi mente de la irreflexión,
la ignorancia, los olvidos, los prejuicios, los errores,
y engendra en todo mi ser
la sabiduría, Jesucristo Verdad.
Sana mi corazón
de la indiferencia, la desconfianza, las malas inclinaciones,
las pasiones, los sentimientos,
y engendra en mí los gustos, los sentimientos,
las inclinaciones de Jesús Vida.
Sana mi voluntad de la pereza,
la ligereza, la inconstancia, la desidia,
la obstinación, los malos hábitos,
y engendra en mí a Jesucristo Camino;
el amor nuevo a lo que Jesucristo ama
y al mismo Jesucristo.
Eleva sobrenaturalmente:
la inteligencia, con el don de entendimiento;
mi saber, con el don de sabiduría;
el conocimiento, con el don de ciencia;
la prudencia, con el don de consejo;
la justicia, con el don de piedad;
la fortaleza, con el don de la fortaleza espiritual;
la templanza, con el temor de Dios. Amén.

Para obtener la salud

145
Espíritu Santo, creador y renovador de todas las cosas, vida de mi vida, con María
Santísima te adoro, te doy gracias, te amo.
Tú, que eres dador de vida y vivificas todo el universo, consérvame la salud, líbrame de
las enfermedades que la amenazan y de todos los males que la acosan.
Con la ayuda de tu gracia, prometo usar siempre mis fuerzas para gloria tuya, para mi
propio bien y para servir a los hermanos.
Te pido así mismo que ilumines con tus dones de ciencia e inteligencia a los médicos y a
todos los que se dedican al cuidado de los enfermos, para que descubran las verdaderas
causas de los males que acosan y amenazan la vida, y encuentren y apliquen los
remedios más eficaces para defenderla y sanarla.
Virgen Santísima, madre de la vida y salud de los enfermos, a ti confío mi humilde
oración. Dígnate, Madre de Dios y madre nuestra, acompañarla con tu poderosa
intercesión. Amén.

A Jesús Maestro

El Pacto
Jesús Maestro, acepta el pacto que te proponemos por manos de María, Reina de los
Apóstoles, y de san Pablo nuestro padre.
Nosotros tenemos que corresponder plenamente a tu altísima voluntad, alcanzar el grado
de perfección y gloria celestial a que nos has destinado y ejercer santamente el
apostolado de la comunicación. Pero somos muy débiles, ignorantes, incapaces y
deficientes en todo: en el espíritu, en la ciencia, en el apostolado, en la pobreza. Tú, en
cambio, eres el Camino, la Verdad y la Vida, la resurrección, nuestro único y sumo bien.
Ponemos nuestra confianza sólo en ti que has dicho: “Cualquier cosa que pidan al Padre
en mi nombre, se la concederá”.
Por nuestra parte, prometemos y nos obligamos a buscar en todo y de todo corazón, en
la vida y en el apostolado, sólo y siempre tu gloria y la paz de los hombres. Y contamos
que por parte tuya nos darás: espíritu bueno, gracia, ciencia y medios para hacer el bien.
Multiplica, según tu inmensa bondad y las exigencias de nuestra vocación especial, los
frutos de nuestra labor espiritual, de nuestro estudio, de nuestro apostolado y de nuestra
pobreza. No desconfiamos de ti, sino que tememos nuestra inconstancia y debilidad.
Dígnate, pues, Maestro bueno, por la intercesión de nuestra Madre María, tener para con
nosotros la misericordia que tuviste con el apóstol Pablo, a fin de que, fieles en imitar a
este nuestro padre en la tierra, logremos ser sus compañeros en la gloria del cielo.

El Pacto
(Hermanas Pastorcitas)
Jesús, buen Pastor, acepta el pacto que te presentamos por manos de María santísima, y
de los santos apóstoles Pedro y Pablo.

146
Nosotras tenemos que corresponder plenamente a tu altísima voluntad, alcanzar el grado
de perfección y gloria celestial a que nos has destinado y ejercer santamente el
apostolado pastoral. Pero nos sentimos muy débiles, ignorantes, incapaces e insuficientes
en todo: en el espíritu, en la ciencia, en el apostolado, en la pobreza. Tú, en cambio, eres
el Camino, la Verdad y la Vida, la resurrección, nuestro único y sumo bien. Ponemos
nuestra confianza sólo en ti que has dicho: “Cualquier cosa que pidan al Padre en mi
nombre, se la concederá”.
Por nuestra parte, prometemos y nos obligamos a buscar en todo y de corazón, en la
vida y en el apostolado, sólo y siempre tu gloria y la paz de los hombres. Y confiamos
que, por parte tuya nos darás: espíritu bueno, gracia, ciencia y medios para hacer el bien.
Multiplica, según tu inmensa bondad y las exigencias de nuestra vocación especial, los
frutos de nuestra labor espiritual, de nuestro estudio, de nuestro apostolado y de nuestra
pobreza. No desconfiamos de ti, pero sí tememos nuestra inconstancia y debilidad.
Dígnate, pues, Pastor bueno, por intercesión de nuestra madre María, tener para con
nosotras la misericordia que tuviste con los apóstoles Pedro y Pablo, a fin de que, fieles
en imitar a estos nuestros padres en la tierra, podamos compartir con ellos la gloria del
cielo.

Oración para obtener vocaciones


Jesús, Maestro divino, que has dicho: “La mies es mucha, pero los obreros son pocos”,
con amor acogemos tu invitación: “Rueguen al Padre celestial que mande obreros a su
mies”.
Suscita una gran cruzada vocacional: “Todos los fieles para todos las vocaciones”. ¡Que
aumente el número de los sacerdotes y sean sal de la tierra, luz del mundo, ciudad puesta
en lo alto para salvación de la humanidad redimida con tu sangre! ¡Que crezca el número
de los consagrados. Que la tierra se llene de institutos y casas que acojan a tus hijos
predilectos, sean hogares de luz y calor, manantiales de espiritualidad y jardines de santos
donde se cante: “Gloria a Dios y paz a los hombres que Él ama”!
María, “la elegida de Dios”, madre y protectora de las vocaciones consagradas, ruega
con nosotros, por nosotros y por todas las vocaciones.

A Jesús buen Pastor


Jesús buen Pastor, Camino, Verdad y Vida, mira con bondad a tus ovejas. Ilumínanos
con la sabiduría de tu Evangelio, fortifícanos con el ejemplo de tu vida, aliméntanos con
la divina Eucaristía, enciende en nosotras el celo por la gloria de Dios y la salvación de
los hombres.
Queremos reparar las ofensas que recibes en los pastores de la Iglesia, con la humilde
docilidad y la cooperación a sus enseñanzas y desvelos, con la oración y las obras según
nuestra vocación.

147
Envía, Jesús Pastor, tu Espíritu para que aumente en nosotras las virtudes de la fe, la
esperanza y la caridad; que nos infunda el verdadero espíritu religioso, nos conceda la
sencillez, la prudencia, la fortaleza y la templanza de los santos apóstoles Pedro y Pablo.
María, Madre del buen Pastor, ampáranos para que te imitemos en la vida espiritual y en
la vida activa, y alcancemos la gloria eterna del cielo. Amén.

Al Maestro divino
“Maestro: tu vida me traza el camino, tu doctrina confirma y alumbra mis pasos; tu
gracia me sostiene y apoya en el camino hacia el cielo; tú eres perfecto Maestro: das
ejemplo, enseñas y fortaleces al discípulo para que te siga. “Así demostró Dios su
amor al mundo, llegando a dar a su Hijo único, para que todo el que le presta su
adhesión tenga vida definitiva y ninguno perezca”[Jn 3,16]; “De parte de Dios viene
el Maestro” [Jn 3,22-36].
1. Oh Maestro, tú tienes palabras de vida eterna. Sustituye mi mente, mis pensamientos
por ti mismo, tú que iluminas a todos los hombres y eres la verdad misma. Yo no quiero
razonar sino como tú enseñas, ni juzgar más que según tus juicios, ni pensar sino en ti,
verdad sustancial, que me ha dado el Padre: “Vive en mi mente, oh Jesús verdad”.
2. Tu vida es precepto, camino, seguridad única, verdadera, infalible. Desde el pesebre,
desde Nazaret y desde el Calvario todo es un trazar el camino divino de amor al Padre,
de pureza infinita, de amor a las almas, al sacrificio... Haz que yo la conozca, haz que
siga siempre tus huellas de pobreza, castidad y obediencia. Cualquier otro camino es
amplio... no es tuyo. Jesús, yo ignoro y detesto todo camino no señalado por ti. Quiero lo
que tú quieres; establece tu voluntad en lugar de la mía.
3. Cambia mi corazón por el tuyo, que mi amor a Dios, al prójimo y a mí mismo sea
sustituido por el tuyo. Que mi vida pecadora, humana, sea cambiada por la tuya, divina,
purísima, sobre toda la naturaleza. “Yo soy el Camino”. Por eso, para ponerte a ti en mí,
cuidaré con esmero la comunión, la santa misa, la visita al Santísimo, la devoción a la
Pasión. Y que esta vida llegue a manifestarse en las obras “para que también la vida de
Jesús se transparente en nuestro cuerpo”, tal como le ocurrió a san Pablo. “Vivit in me
Christus”. Vive en mí, oh Jesús, vida eterna, vida sustancial.

Tu sacerdocio es mi seguridad
Jesús Maestro, tu sacerdocio es mi seguridad: yo oro y trabajo en ti, por ti y contigo.
Todo se hace eficaz y fructuoso porque recibe fuerza de ti.
Confío que me comuniques tu espíritu “para entregarme al servicio del Dios viviente”,
según el fin por el que te inmolaste y te inmolas en los altares: para ser cada vez mejor
siervo del Padre y recibir gracias personales y para la comunidad.
Sé que tú, sumo sacerdote, comprendes todas las necesidades de este pobre sacerdote
tuyo y me muestras, además, la alegría de mis sufrimientos y fatigas. Amén.

148
Oración por los sacerdotes
(Para las Pías Discípulas)
Jesús, Sacerdote eterno, guarda a estos servidores tuyos en el recinto de tu corazón,
donde nadie pueda hacerles daño alguno; guarda inmaculadas sus manos consagradas
que a diario tocan tu sagrado cuerpo; guarda sin mancha esos corazones sellados con el
sublime carácter del sacerdocio; haz que tu santo amor los envuelva y separe del
contacto del mundo.
Bendice sus trabajos con frutos abundantes y sean los hombres, por ellos dirigidos, su
consuelo y su gozo aquí en la tierra y después su hermosa corona en el cielo. Amén.

Ven, Jesús Maestro


(Para las Pías Discípulas)
Ven, Jesús Maestro, dígnate aceptar la hospitalidad que te ofrecemos en nuestro corazón.
Queremos prepararte el consuelo y la reparación que encontrabas en Betania, con las dos
piadosas discípulas Marta y María.
Acogiéndote con gozo, te rogamos nos concedas la intimidad de nuestra vida
contemplativa, como la disfrutaba María, y que aceptes la parte de nuestra vida activa
según el espíritu de la fiel y trabajadora Marta.
Favorece y santifica nuestra Congregación, como amaste y santificaste la familia de
Betania.
En la hospitalidad amiga de aquella casa pasaste los últimos días en la tierra,
preparándonos el don de la Eucaristía, del sacerdocio, de tu propia vida.
Jesús Camino, Verdad y Vida, haz que correspondamos a tanto amor santificando
nuestros apostolados: servicio eucarístico, servicio sacerdotal y servicio litúrgico.
Jesús Maestro, el mundo necesita de tus apóstoles. Envía, pues, a tu Iglesia sacerdotes
santos, mujeres y hombres consagrados y laicos activos en la evangelización. Enciende
en el corazón de los jóvenes la luz de la vocación, y haz que la generosidad de las
familias cristianas provea a la Familia Paulina con cooperadores y cooperadoras para sus
apostolados.

Bienaventuranzas (Mt 5, 3-12)


Dichosos los pobres de espíritu,
porque de ellos es el Reino de Dios.
Dichosos los afables,
porque ellos heredarán la tierra.
Dichosos los afligidos,
porque ellos serán consolados.
Dichosos quienes tienen hambre y sed de justicia,
porque ellos serán saciados.

149
Dichosos los misericordiosos,
porque ellos alcanzarán misericordia.
Dichosos los limpios de corazón,
porque ellos verán a Dios.
Dichosos quienes trabajan por la paz,
porque ellos serán llamados hijos de Dios.
Dichosos los perseguidos por ser justos,
porque de ellos es el Reino de Dios.
Dichosos ustedes cuando los injurien,
los persigan y digan contra ustedes 8
toda suerte de calumnias por causa mía.
Alégrense y regocíjense,
porque su recompensa será grande en los cielos.

Gloria al Padre…

Oración sacerdotal de Jesús (Jn 17, 1-26)


Padre, ha llegado la hora; glorifica a tu Hijo, para que tu Hijo te glorifique a ti y que,
según el poder que le has dado sobre todos los hombres, dé vida eterna a todos los que le
has confiado. Y la vida eterna es que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y al que
tú has enviado, Jesucristo. Yo te he glorificado en la tierra, llevando a término la obra que
me encomendaste. Ahora, Padre, glorifícame tú, junto a ti, con la gloria que tenía contigo
antes de existir el mundo.
He manifestado tu nombre a los hombres que escogiste del mundo y me los confiaste;
tuyos eran, y tú me los has dado; y ellos han guardado tu doctrina. Ahora han conocido
que todo lo que me confiaste viene de ti; porque les he comunicado las enseñanzas que
tú me diste, y ellos las han aceptado. Ahora saben con toda certeza que salí de ti, y ya
están convencidos de que tú me enviaste.
Yo te ruego por ellos: no te ruego por el mundo, sino por quienes tú me has confiado,
pues son tuyos; todo lo mío es tuyo, y lo tuyo mío; y yo he sido glorificado en ellos. Ya
no estoy en el mundo; pero ellos sí están en el mundo, y yo voy a ti. Padre Santo,
guarda con tu poder a quienes me has confiado, para que sean uno, como nosotros.
Cuando yo estaba con ellos, yo los guardaba y los protegía con tu poder; tú me los
confiaste, y ninguno se perdió, a no ser el que tenía que perderse para que se cumpliera
la Escritura. Pero ahora voy a ti, y digo estas cosas cuando todavía estoy en el mundo
para que tengan la plenitud de mi alegría.
Yo les he confiado tu doctrina; el mundo los odia porque no son del mundo, como
tampoco yo soy del mundo. No te pido que los saques del mundo, sino que los guardes
del mal. Ellos no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. Conságralos en la
verdad: tu palabra es verdad. Como tú me enviaste al mundo, así también los envió yo al

150
mundo. Por ellos yo me consagro a ti, para que también ellos sean consagrados en la
verdad.
No ruego sólo por ellos, sino también por quienes crean en mí a través de su palabra.
Que todos sean una sola cosa; como tú, Padre, estás en mí y yo en ti, que también ellos
sean una sola cosa en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado. Yo les he
dado la gloria que tú me diste para que sean uno, como nosotros somos uno: yo en ellos
y tú en mí, para que sean perfectos en la unidad, y así el mundo reconozca que tú me
has enviado y que los amas a ellos como me amas a mí. Padre, yo quiero que quienes
me has confiado estén también conmigo donde yo estoy, para que vean mi gloria, la que
me has dado, porque antes de la creación del mundo ya me amabas. Padre justo, el
mundo no te ha conocido, pero yo sí te he conocido; y ellos han reconocido que tú me
has enviado. Yo les he dado a conocer tu nombre y se lo seguiré dando a conocer, para
que el amor que tú me tienes esté en ellos y yo en ellos.
Gloria al Padre…

A la Reina de los Apóstoles

A María, Reina de los Apóstoles


Oh inmaculada María, corredentora de la humanidad, mira a los hombres redimidos por
la sangre de tu Hijo divino y todavía envueltos en tantas tinieblas de errores y en tanto
lodo de vicios. La mies sigue siendo mucha, pero los obreros son todavía muy pocos.
María, ten compasión de los hijos que Jesús, al morir, te encomendó desde la cruz.
Multiplica las vocaciones religiosas y sacerdotales; danos nuevos apóstoles, llenos de
sabiduría y fervor. Ampara con tus maternales cuidados a quienes consagran su vida para
el bien del prójimo. No olvides cuanto hiciste para formar a Jesús y al apóstol Juan;
recuerda tus dulces insistencias ante el Señor para obtener la venida del Espíritu Santo
sobre los apóstoles. Tú fuiste guía y consejera de los primeros apóstoles y de los
apóstoles de todos los tiempos.
Con tu omnipotencia suplicante, obtén sobre los llamados al apostolado un nuevo
Pentecostés, que los santifique y les encienda de santo ardor por la gloria de Dios y la
salvación de los hombres. Guíalos en todos sus pasos, protégelos con tus gracias,
sostenlos en los momentos de desaliento y corona sus esfuerzos con frutos copiosos.
Escúchanos, María: haz que todos los hombres acojan al divino Maestro, Camino,
Verdad y Vida, que sean hijos comprometidos de la Iglesia católica; que toda la tierra
cante tus glorias, te proclame como madre, maestra y reina, y así todos lleguemos a
participar de la felicidad eterna.

Consagración de sí mismo a María


Recíbeme, Madre, Maestra y Reina María entre los que amas, nutres, santificas y guías
en la escuela de Jesucristo, divino Maestro.

151
En la mente de Dios tú ves a los hijos que Él llama y para ellos tienes oración, gracia, luz
y auxilios especiales. Mi Maestro, Jesucristo, se entregó totalmente a ti, desde la
encarnación hasta la ascensión, y esto es para mí enseñanza, ejemplo y don inefable, por
lo que también yo me pongo plenamente en tus manos. Obtenme la gracia de conocer,
imitar y amar cada vez más al divino Maestro, Camino, Verdad y Vida; preséntame tú a
Jesús; soy un pecador indigno que para ser admitido en su escuela, no tiene más títulos
que tu recomendación. Ilumina mi mente, fortifica mi voluntad, santifica mi corazón
durante este año de mi trabajo espiritual, para que pueda aprovechar tanta misericordia, y
pueda al fin exclamar: “Vivo yo, pero no soy yo, es Cristo quien vive en mí”.
San Pablo apóstol, padre mío y fidelísimo discípulo de Jesús, fortalece mi voluntad:
quiero comprometerme con toda el alma hasta que se forme Jesucristo en mí.

Consagración del apostolado a María


Salve, oh María, Madre, Maestra y Reina de todo apostolado. Eres en el cielo reina de
ángeles y patriarcas, de apóstoles y mártires, de confesores y vírgenes. Tu mirada se
dirige constantemente a la tierra sobre justos y pecadores, siempre solícita por la
salvación de todos. Jesús, desde la cruz, te confió la misión de ser nuestra madre e
inflamó tu corazón de amor y solicitud universal. Continúa suscitando, sosteniendo y
formando santas vocaciones para todos los apostolados en favor del Reino de tu Hijo
divino.
Nosotros, llamados al santo apostolado de la comunicación social, te consagramos hoy
nuestra creatividad, nuestros medios, las iniciativas y las fatigas del trabajo diario. Te
consagramos sobre todo nuestro ser: fuerzas, inteligencia, voluntad y corazón. Somos
enteramente tuyos, y todo cuanto tenemos lo ofrecemos a Jesús por medio tuyo, oh
madre. Haz que la efusión del Espíritu Santo descienda copiosa sobre nosotros como
descendió sobre los primeros apóstoles. Abre nuestro entendimiento a la comprensión de
la grandeza de nuestra vocación, fortalece nuestra voluntad y enciende el amor en
nuestros corazones; santifica a los escritores, técnicos y difusores.
Que escuchemos, sigamos y amemos a Jesucristo, divino Maestro. Que nunca el pecado
profane nuestras personas ni estos locales a ti consagrados. Virgen inmaculada, líbranos
de las acechanzas del desaliento. Vive entre nosotros, oh María. ¡Dichosos los que viven
en tu casa!
Te prometemos usar con respeto los medios de nuestro apostolado, pues son tuyos, reina
nuestra. Nos comprometemos para que las ediciones tengan un contenido pastoral y una
forma digna de las verdades que encierran y, contigo, presenten a Jesucristo, Camino,
Verdad y Vida. Que se propague el Evangelio e ilumine al mundo en el espíritu de san
Pablo, nuestro padre, y que todas las generaciones te proclamen bienaventurada, oh
María.
Habla Jesús, pronuncia tus palabras de vida eterna; derrama tu espíritu sobre la
humanidad; que haya una sola escuela, como una sola es la verdad, uno el Maestro, una
la fe, una la Iglesia. Tú estás con nosotros y desde aquí quieres iluminar; concédenos

152
vivir siempre en continua conversión. Bendice a cuantos cooperan con la oración, la
acción y los recursos económicos. Ven, Jesús, vive en nosotros y reina en el mundo, por
María y con María.
Que nuestra muerte sea serena como la de quien ha sido fiel a su vocación; y nuestro
juicio sea el momento en que el buen trabajador recibe contento su recompensa, la que
está reservada a los apóstoles. Por ti, Jesús, por ti María, gloria a Dios por los siglos de
los siglos, y en la tierra paz a los hombres. Amén.

Oración a la Reina de los Apóstoles


Gracias, Jesús misericordioso, por habernos dado a María como madre y gracias a ti,
María, por haber dado a la humanidad al Maestro divino, Jesús Camino, Verdad y Vida,
y habernos aceptado a todos en el Calvario como hijos tuyos.
Tu misión está unida a la de Jesús, que “vino a buscar al que andaba perdido”. Por eso
yo, agobiado por mis pecados, mis ofensas y mis negligencias, acudo a ti, madre, como
esperanza suprema. Posa sobre mí tus ojos misericordiosos; sean para este hijo más
enfermo tus cuidados maternales. Todo lo espero de ti: perdón, conversión, santidad.
Forma una nueva generación, la de aquellos en quienes abunde la gracia donde antes
había abundado el pecado. Que sean las personas que más te muevan a compasión;
recíbeme entre ellos. Obra un gran milagro, cambiando un gran pecador en un apóstol.
Será un motivo de gloria para Jesús, tu Hijo y para ti que eres madre suya y mía. Todo
lo espero de tu corazón, Madre, Maestra y Reina de los apóstoles. Amén.

Oración ecuménica a María


Dios te salve María, Madre, Maestra y Reina nuestra. Escucha benignamente la súplica
que te presentamos, según el deseo de Jesús: “Rueguen al dueño de la mies que envíe
obreros a su mies”.
Vuelve tus ojos misericordiosos a los miles de millones de hombres que pueblan la tierra.
Muchísimos andan extraviados en las tinieblas sin un padre, ni un maestro, ni un pastor
que los guíe. El Señor te constituyó apóstol para que dieras al mundo a Jesús Camino,
Verdad y Vida. Acudiendo a ti, ellos encontrarán el camino para llegar a Jesús.
Que con tu ayuda, todos los católicos trabajen con todas las fuerzas por todas las
vocaciones de todos los apostolados. Que con tu ayuda, oren todos los fieles por todos
los infieles, todos los fervorosos por todos los indiferentes, todos los católicos por todos
los no católicos. Que por ti, todos los llamados sean fieles a su vocación, todos los
apóstoles santos y todos los hombres los acojan. Al pie de la cruz tu corazón se ensanchó
para recibirnos a todos como hijos.
Danos un corazón apostólico, modelado según tu corazón, el de Jesús y el de san Pablo.
Así un día nos tendrás a todos como apóstoles fieles junto a ti en el cielo. Madre,
Maestra y Reina, bendícenos. Amén.

Oración de san Bernardo a María

153
Acuérdate, oh piadosísima virgen María, que jamás se ha oído decir que ninguno de los
que han acudido a tu protección, implorando tu asistencia y reclamando tu auxilio, haya
sido abandonado por ti. Animado con esta confianza, también yo acudo a ti, oh Virgen,
madre de las vírgenes; y gimiendo bajo el peso de mis pecados, me atrevo a presentarme
ante ti. ¡Oh Madre del Verbo divino! No desprecies mis súplicas; antes bien, escúchalas y
acógelas benignamente. Amén.

Oración a María por la vocaciones


María, Madre, Maestra y Reina de los Apóstoles, multiplica las vocaciones sacerdotales,
puebla la tierra de casas religiosas que sean en el mundo fuentes de luz y de calor, de
salvación en las noches tempestuosas y de auténtica espiritualidad y propiciación por los
pecados. Las vocaciones gozan de tu predilección y de la de Jesús; son el jardín de la
Iglesia, proclaman tu gloria y dan consuelo a tu corazón.
Con la entrega, la oración, la acción apostólica y las obras de caridad, las vocaciones son
sal de la tierra, ayuda de los necesitados, guía para la gente y fuerza de los que luchan.
Son como lirios, rosas y violetas ante Jesús eucarístico y ante tu corazón purísimo, oh
María. Concédeles la fidelidad y la constancia en sus compromisos y en el progreso de
cada día. Madre de los sacerdotes, reina de los consagrados, concédenos ser un día tu
gozo y tu corona en el cielo. Amén.

A María Santísima de la Anunciación


(Para las Anunciatinas)
María, que todas las generaciones te proclamen bienaventurada. Tú creíste al anuncio del
arcángel Gabriel, y en ti se realizaron las maravillas que él te había anunciado. Te alabo
con toda mi alma y todo mi ser. Creíste en la encarnación del Hijo de Dios en tu seno
virginal y llegaste a ser la Madre de Dios. Amaneció entonces el día más feliz de la
historia humana: por ti la humanidad recibió al Maestro divino, único y eterno sacerdote,
víctima de propiciación y rey universal.
La fe es don de Dios y raíz de todo bien. María, concédenos una fe viva, firme y activa:
la fe que salva y produce santos. Fe en la Iglesia, en el Evangelio y en la vida eterna.
Ayúdanos a meditar las palabras de tu Hijo bendito, como tú las meditabas y las
conservabas fielmente en tu corazón. Que el Evangelio sea anunciado a todos, que todos
los hombres lo acojan dócilmente y que todos lleguen a ser hijos de Dios en Jesucristo.
Amén.

A san Pablo apóstol

Al apóstol san Pablo


Apóstol san Pablo, que con tu doctrina y caridad has evangelizado al mundo entero, mira
con bondad a tus hijos y discípulos. Todo lo esperamos de tu intercesión ante el Maestro
divino y a María, Reina de los Apóstoles.

154
Haz, doctor de las gentes, que vivamos de fe, nos salvemos por la esperanza y reine en
nosotros sólo el amor. Obtennos, instrumento elegido, una dócil correspondencia a la
gracia divina, para que no sea estéril en nosotros. Haz que cada vez mejor te
conozcamos, te amemos y te imitemos; que seamos miembros activos de la Iglesia,
cuerpo místico de Jesucristo. Suscita muchos y santos apóstoles que aviven en el mundo
el cálido soplo del verdadero amor. Haz que todos conozcan y glorifiquen al Padre y al
Maestro divino, Camino, Verdad y Vida.
Y tú, Señor Jesús, que nos ves desconfiar de nuestras fuerzas, concédenos por tu
misericordia, ser defendidos contra toda adversidad, por la poderosa intercesión de san
Pablo, nuestro maestro y padre.

Para obtener la paciencia


Glorioso san Pablo, que de perseguidor del nombre cristiano, te hiciste fervoroso apóstol
de Jesucristo, y que para darlo a conocer a todo el mundo padeciste cárceles, azotes,
lapidaciones, naufragios y toda clase de persecuciones, derramando hasta la última gota
de tu sangre: concédenos la gracia de saber aceptar con fe las enfermedades, sufrimientos
y dificultades de la vida presente, de modo que las vicisitudes de nuestro caminar en la
tierra no nos aparten del servicio de Dios, sino que fortalezcan nuestra fidelidad y
entrega. Amén.

Por la propia nación


San Pablo apóstol, maestro de las gentes, mira con simpatía y con amor a esta nación
nuestra y a todos sus habitantes. Tu corazón se dilató para acoger y estrechar a todos los
pueblos en el abrazo de la paz. Que ahora, desde el cielo, el amor de Cristo te impulse a
iluminar a todos los hombres con la luz del evangelio y a establecer el reino del amor.
Suscita nuevas vocaciones, conforta a cuantos trabajan por el Evangelio, haz que todos
los corazones sean dóciles al Maestro divino. Que brille en el mundo la luz de Cristo y
los habitantes de nuestra nación en su búsqueda del Reino de Dios y su justicia,
descubran cada vez más en Cristo Maestro, el Camino, la Verdad y la Vida.
San Pablo, apóstol, ilumínanos, fortalécenos y bendícenos. Amén.

Por la prensa católica


San Pablo, apóstol de los gentiles, que te apresuraste a destruir en Éfeso los escritos que
podían turbar la mente de los fieles; vela también hoy sobre nosotros. Tú ves cómo una
prensa secularizada y sin escrúpulos se esfuerza por arrancarnos del corazón el precioso
tesoro de la fe y de las sanas costumbres. Ilumina, apóstol san Pablo, la mente de los
escritores para que desistan de perjudicar a las personas con sus doctrinas e
interpretaciones equivocadas. Mueve sus corazones para que rechacen todo cuanto
pueda perjudicar al rebaño elegido de Cristo. Y a nosotros concédenos que, dóciles a la
voz del supremo Pastor, nunca fomentemos las lecturas nocivas, sino que leamos y

155
difundamos las de contenido constructivo, que ayuden a todos a promover la gloria de
Dios, la edificación de su Iglesia y la salvación de los hombres. Amén.

Letanías en honor a san Pablo


Amor de Dios Padre, sálvanos.
Gracia de nuestro Señor Jesucristo, vivifícanos.
Comunicación del Espíritu Santo, santifícanos.
San Pablo, apóstol, ruega por nosotros.
Tú, que alcanzaste
la misericordia de Dios, ruega por nosotros.
Tú, en quien se manifestó
el Hijo de Dios, ruega por nosotros.
Tú, que fuiste instrumento
elegido por Cristo, ruega por nosotros.
Tú, que fuiste nombrado predicador, apóstol
y maestro de los gentiles en la verdad, ruega por nosotros.
Tú, cuyo apostolado estuvo acompañado
de prodigios y milagros, ruega por nosotros.
Tú, que fuiste fiel ministro de la Iglesia, ruega por nosotros.
Tú, que diste a los pueblos el evangelio
de Cristo y tu misma vida, ruega por nosotros.
Tú, que llevaste a los cristianos
en tu corazón y en tus cadenas, ruega por nosotros.
Tú, que fuiste crucificado con Cristo, ruega por nosotros.
Tú, en quien Cristo vivía y actuaba, ruega por nosotros.
Tú, a quien nada ni nadie podía separar
del amor de Cristo, ruega por nosotros.
Tú, que soportaste cárceles
y tribulaciones, ruega por nosotros.
Tú, que padeciste heridas y peligros, ruega por nosotros.
Tú, que fuiste arrebatado al cielo,
cuando aún vivías en este mundo, ruega por nosotros.
Tú, que has glorificado tu ministerio, ruega por nosotros.
Tú, que cumplida tu misión, esperaste
confiado el premio de los justos, ruega por nosotros.
Cordero de Dios,
que convertiste al perseguidor Pablo, perdónanos, Señor.
Cordero de Dios,
que diste la corona al apóstol Pablo, escúchanos, Señor.
Cordero de Dios,
que glorificaste al mártir Pablo, ten misericordia de nosotros.
V. Tú eres un instrumento elegido, apóstol san Pablo.

156
R. Predicador de la verdad en todo el mundo.
Oremos: Dios y Señor nuestro, que elegiste a san Pablo para predicar el Evangelio, haz
que penetre en todo el mundo la fe que el apóstol llevó a las naciones, para que tu Iglesia
crezca sin cesar. Por Jesucristo, nuestro Señor. R. Amén.

Oraciones a san José

A san José
En medio de nuestras dificultades, acudimos a ti, san José, y después de implorar el
auxilio de tu santa esposa, invocamos tu protección. Por aquel sagrado vínculo de
caridad que te unió a la Inmaculada Virgen Madre de Dios y por el amor paterno que
tuviste al niño Jesús, vuelve tu mirada a este pueblo que Jesucristo adquirió con su
sangre y, en tu bondad, ven en auxilio de nuestras necesidades.
San José, protector de la Sagrada Familia, protege a los elegidos de Jesucristo, aparta de
nosotros toda mancha de pecado y corrupción: asístenos en esta lucha contra el poder de
las tinieblas y como un día libraste de la muerte la vida amenazada de Jesús, defiende
también ahora de todos los peligros al pueblo de Dios y a cada uno de nosotros: que
podamos, a ejemplo tuyo y confiados en tu ayuda, vivir virtuosamente y, después de una
santa muerte, conseguir la felicidad eterna en el cielo. Amén.

A san José, obrero


San José, te veneramos como modelo de los obreros, amigo de los pobres, de los
emigrantes, de quienes sufren, como el santo que mejor manifiesta la providencia de
Dios.
Tú fuiste en la tierra la imagen de la bondad y de la misericordia del Padre celestial. Tú
fuiste carpintero en Nazaret, maestro en el trabajo del Hijo de Dios, quien se hizo
humilde obrero por nosotros.
Intercede ante Dios por todos los que se dedican al trabajo espiritual, intelectual y
manual.
Alcanza del Señor, para todas las naciones, una legislación y un orden social conforme al
Evangelio, a fin de que crezca, en todas partes, el espíritu cristiano de justicia, de amor y
de paz. Amén.

Oraciones por el apostolado de la comunicación

Por el apostolado de los medios de comunicación social


Oh Dios, que para comunicar a los hombres tu amor, enviaste a la tierra a tu único Hijo,
Jesucristo y lo constituiste Maestro, Camino, Verdad y Vida de la humanidad, haz que los
medios de comunicación: prensa, cine, radio, televisión, CDs, videos, internet y todas las
formas de comunicación, sean siempre empleadas para tu gloria y para el bien de los
hombres.

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Suscita vocaciones para este multiforme apostolado e inspira a todos los hombres de
buena voluntad a que contribuyan con la oración, la acción y la ayuda económica para
que la Iglesia, con estos medios, pueda predicar el Evangelio a todos los pueblos. Amén.

A Jesús Maestro, por el apostolado de los medios


de la comunicación social

1. Te adoro, Jesús Maestro, autor y creador de todas las cosas. Todo es una
participación de tu sabiduría, poder y bondad; obra de tu inagotable amor. Te doy
gracias porque nos lo has dado para elevación de la vida presente y preparación a la
eterna. Bendito seas, Jesús, fuente única de las ciencias, que iluminas las mentes de
los hombres para que descubran las nuevas técnicas del cine, la radio, la televisión
y el internet y difundan rápidamente los tesoros divinos, los conocimientos, el bien
y la civilización cristiana.
“El mundo, la vida, la muerte, las cosas presentes y futuras, todo es de ustedes,
pero ustedes son de Cristo y Cristo es de Dios”, dice san Pablo. Sí, Señor, todas las
cosas que nos has dado son para llegar a ti, suma y eterna felicidad, por medio de
Jesucristo.
Gloria al Padre…

2. Jesús Maestro, envía tu Espíritu que nos infunda los dones de entendimiento y
consejo.
Eres bueno y es bueno cuanto nos has dado. Pero el hombre es libre y puede
profanarlo todo y de la misma boca pueden salir la bendición y la maldición. La
finalidad de estas nobles técnicas es el apostolado, la cultura, el bien; el mal está en
convertirlas en vehículos del error y del vicio.
Haz que entendamos la recomendación de san Pablo: “Examínenlo todo, retengan
el bien y absténganse de toda clase de mal”.
“Antes que escandalizar a un inocente, es preferible atarse una piedra de molino al
cuello y sumergirse en el mar”, has dicho tú, Jesús-verdad.
Gloria al Padre…

3. Jesús Maestro, envía tu Santo Espíritu sobre los poderes públicos, los
productores, artistas, técnicos y operadores del cine, la radio y la televisión…
Que ellos queden penetrados por los dones de la sabiduría y el temor de Dios.
Que respetando la inocencia y las leyes divinas y aportando buenos frutos a la
humanidad, ellos te sirvan, Maestro divino, y sirvan también al prójimo.
Que el hombre enemigo, abusando de la ignorancia y de la fragilidad humana,
nunca siembre la cizaña sobre tu buena semilla, oh Jesús Camino.
Gloria al Padre…

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4. Jesús Maestro, envía tu Espíritu para que infunda a todos los hombres sabiduría
y fortaleza en el uso de los medios de comunicación.
Que sepan distinguir entre el bien y el mal, entre la verdad y el error.
Que todos acudan a las fuentes del agua viva, abandonando las aguas
contaminadas.
Que las personas sencillas que buscan alimento para su espíritu, encuentren en ellas
vida y vida en abundancia.
Jesús vida, tú has dicho que es mejor perder un ojo, e ir al cielo con uno solo, que
no, con dos, caer en las tinieblas eternas.
Gloria al Padre…

Oración por los audiovisuales


Jesús Maestro, te alabamos y te bendecimos por haber iluminado la mente de los
hombres en el descubrimiento de las nuevas técnicas audiovisuales. Su misión es el
apostolado, la cultura, la elevación mental y espiritual de los hombres y de la
sociedad.
Todo lo has creado para nosotros, como nosotros somos para ti. Que también estos
inventos canten tu gloria de Creador y Salvador.
Señor, no nos dejes caer en la tentación y líbranos del peligro de abusar de estos
dones que nos has dado con tanta sabiduría y amor. Guía a los responsables de
estas técnicas, para que, con amor, usen de ellas, respetando la inocencia y la
dignidad humanas; que siembren siempre la buena semilla y vigilen a fin de que el
enemigo no plante también cizaña. Ilumina a todos los usuarios para que busquen
las fuentes de agua viva y rechacen el agua contaminada.
En reparación de los abusos te ofrecemos, junto con nuestro trabajo diario, todas
las eucaristías que hoy se celebran en el mundo, y prometemos usar siempre las
técnicas audiovisuales para nuestra santificación y para el apostolado.
Jesús Maestro, concédenos por intercesión de María, Reina de los Apóstoles y de
san Pablo apóstol, que todos te conozcan, a través de estos medios, como el
enviado del Padre: Camino, Verdad y Vida de la humanidad.

Oración por la radio y la televisión


Te adoramos, Señor, creador del cielo y de la tierra. Te damos gracias por haber
puesto a disposición de la humanidad tantas riquezas y bienes para la vida presente
y la eterna. “Todo es para el hombre, pero el hombre es de Cristo y Cristo es de
Dios”.
Jesús, Maestro divino, por tu misericordia, ilumínanos y dirígenos, a fin de que
todos los descubrimientos y los instrumentos de comunicación social sirvan para el
progreso y la promoción humana y nunca para su degradación. Hoy te pedimos por
la radio y por la televisión.

159
Jesús Maestro, te ofrecemos nuestra oración y nuestro apostolado diario en
reparación de todos los abusos y en súplica para que todo sea usado para la gloria
de Dios y la paz de los hombres.

Antes de la redacción
Jesús Maestro divino, te ofrezco mis pensamientos y la actividad apostólica con las
mismas intenciones con que tú predicaste tu Evangelio. Sea todo, sólo y siempre,
para la gloria de Dios y la paz de los hombres. ¡Jesús Verdad, que todos los
hombres te conozcan! ¡Jesús Camino, que todos te sigan dócilmente! ¡Jesús Vida,
que te amen todos los corazones!

Antes del apostolado técnico


Jesús Maestro, que después de haber predicado tu doctrina, has querido seguir
anunciándola por medio de los apóstoles, vuelve tu mirada hacia nosotros y hacia
nuestro apostolado. Gracias por haber puesto en nuestras manos los medios más
ingeniosos, rápidos y eficaces: todo es tuyo como nosotros somos instrumentos
para tu gloria. Te ofrecemos nuestro trabajo con las mismas intenciones con las que
tú trabajaste, predicaste y sufriste. Queremos ser cooperadores tuyos en la tarea de
la salvación de los hombres como lo fueron María Santísima, san José, y el apóstol
san Pablo. Bendícenos, Jesús Maestro, para que hagamos este apostolado con
inteligencia, con amor y con provecho para la gloria de Dios y la paz de los
hombres.

Antes de la difusión
Jesús Maestro, te ofrezco mi trabajo de difusión con las mismas intenciones con las
que tú predicaste tu Evangelio: para la gloria de Dios y la paz de los hombres.
María, Madre mía, protégeme y guía todos mis pasos. San Pablo apóstol, haz que
el Evangelio llegue a todos y dispón los corazones para recibirlo dócilmente.

Oración del obrero


Jesús, divino obrero y amigo de los obreros, mira con bondad el mundo del trabajo.
Te presentamos las necesidades de cuantos realizan una tarea intelectual, espiritual
o material. Ya ves en cuántos sufrimientos físicos y morales, en qué fatigas, en qué
sufrimientos entre qué insidias transcurren nuestras vidas. Mira los sufrimientos
físicos y morales y repite el grito de tu corazón: “Tengo compasión de este pueblo”.
Por los méritos y la intercesión de san José, modelo de obreros y artesanos, danos
fuerza.
Danos la sabiduría, la virtud y el amor que te sostuvieron en tus intensas jornadas
de trabajo. Inspíranos pensamientos de fe, de paz, de moderación y de austeridad,
para que busquemos siempre, junto con el pan de cada día, los bienes espirituales y

160
la salvación eterna. Líbranos de quienes pretenden, con engaño, arrebatarnos el don
de la fe y la confianza en tu providencia. Líbranos de los explotadores, que
desconocen los derechos y la dignidad de la persona humana.
Inspira leyes sociales conforme a la doctrina de la Iglesia; que los trabajadores se
integren en las asociaciones de inspiración cristiana. Que reinen juntamente el amor
y la justicia mediante la cooperación sincera de las clases sociales. Que cambien de
actitud quienes manipulan y se aprovechan del obrero, y se adhieran a la doctrina
social de la Iglesia que garantiza al trabajador una digna promoción humana y luego
la posesión del Reino de los cielos, herencia de los pobres. Amén.

Antes de leer la correspondencia y recibir a las personas


Jesús Maestro, ilumina mi mente para que comprenda a quien me escribe o me
habla. Dame sentimientos rectos. Concédeme la gracia de responder como lo harías
tú. Dispón nuestros corazones para que busquemos únicamente tu gloria y la paz de
los hombres.

Para los viajes


Jesús Verdad, ilumíname para que yo viaje siempre inspirado por el amor y con la
mirada puesta en la meta definitiva: el cielo. Jesús Camino, sé mi guía, para que yo
tenga pleno dominio, visión segura y moderación constante. Jesús Vida, sé para mí
y para quienes acompañe o encuentre, alegría del espíritu y salvación del alma y del
cuerpo. Ángel de Dios, precédeme y guárdame. Amén.

Oración del conductor


Jesús Verdad, ilumíname para usar este vehículo siempre con amor y con la mirada
puesta en la meta final, el cielo.
Jesús Camino, sé mi guía para que yo tenga pleno control, ojo seguro y moderación
constante.
Jesús Vida, sé en todas partes para mí y para cuantos acompañe o encuentre,
alegría del espíritu y salvación de alma y cuerpo.
Ángel de la guarda, acompáñame benigno y defiéndeme. Amén.

Invocaciones para la formación de los promotores de la comunicación


social
Señor, ten piedad de nosotros, Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, ten piedad de nosotros, Cristo, ten piedad de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros, Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, óyenos, Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos, Cristo, escúchanos.
Dios, Padre celestial, ten piedad de nosotros.

161
Dios Hijo, redentor del mundo, ten piedad de nosotros.
Dios Espíritu Santo, ten piedad de nosotros.
Santa Trinidad, que eres un solo Dios, ten piedad de nosotros.
Jesús, Palabra del Padre, ten piedad de nosotros.
Jesús, Maestro bueno, ten piedad de nosotros.
Jesús, Camino, Verdad y Vida, ten piedad de nosotros.
Jesús, esperado por los profetas, ten piedad de nosotros.
Jesús, maestro de los apóstoles, ten piedad de nosotros.
Jesús, doctor de los evangelistas, ten piedad de nosotros.
Jesús, luz de los padres y doctores
de la Iglesia, ten piedad de nosotros.
Jesús, modelo de los santos, ten piedad de nosotros.
Jesús, vida de los corazones, ten piedad de nosotros.
Jesús, fuente del Espíritu Santo, ten piedad de nosotros.
Madre de Cristo y madre nuestra, ruega por nosotros.
Madre de la divina gracia, ruega por nosotros.
Madre del buen consejo, ruega por nosotros.
Reina de los Apóstoles, ruega por nosotros.
Sede de la sabiduría, ruega por nosotros.
San José, ruega por nosotros.
Santo patriarca Moisés, ruega por nosotros.
Santo rey David, ruega por nosotros.
Santo profeta Isaías, ruega por nosotros.
Todos los santos hagiógrafos
y profetas, rueguen por nosotros.
San Marcos, ruega por nosotros.
San Mateo, ruega por nosotros.
San Lucas, ruega por nosotros.
San Juan, ruega por nosotros.
San Pablo, ruega por nosotros.
San Pedro, ruega por nosotros.
San Judas Tadeo, ruega por nosotros.
Todos los santos apóstoles
y evangelistas, rueguen por nosotros.
Todos los santos padres apostólicos, rueguen por nosotros.
San Atanasio, ruega por nosotros.
San Basilio, ruega por nosotros.
San Jerónimo, ruega por nosotros.
San Ambrosio, ruega por nosotros.
San Agustín, ruega por nosotros.
San Juan Crisóstomo, ruega por nosotros.
San Gregorio Magno, ruega por nosotros.

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Todos los santos padres, rueguen por nosotros.
San Anselmo, ruega por nosotros.
San Bernardo, ruega por nosotros.
San Alberto, ruega por nosotros.
Santo Tomás, ruega por nosotros.
San Juan de la Cruz, ruega por nosotros.
San Francisco de Sales, ruega por nosotros.
San Alfonso, ruega por nosotros.
Santa Catalina de Siena, ruega por nosotros.
Santa Teresa de Ávila, ruega por nosotros.
Santa Teresita del Niño Jesús, ruega por nosotros.
Todos los santos doctores, rueguen por nosotros.
Santos fundadores, rueguen por nosotros.
San Benito, ruega por nosotros.
San Francisco de Asís, ruega por nosotros.
Santo Domingo, ruega por nosotros.
San Ignacio, ruega por nosotros.
Beato Santiago Alberione, ruega por nosotros.
Beato Timoteo Giaccardo, ruega por nosotros.
Todos los santos y santas de Dios, intercedan por nosotros.
En tu misericordia, sálvanos, Señor.
De todo mal y de todo error, líbranos, Señor.
De todo pecado, líbranos, Señor.
De descuidar la divina sabiduría, líbranos, Señor.
Por el misterio de tu santa encarnación, líbranos, Señor.
Por tu infancia, líbranos, Señor.
Por tu predicación, líbranos, Señor.
Por tu vida divina, líbranos, Señor.
Por tu cruz y pasión, líbranos, Señor.
Por tu resurrección y ascensión, líbranos, Señor.
Por la venida del Espíritu Santo Paráclito, líbranos, Señor.
Por la inspiración de las Escrituras, líbranos, Señor.
En el día del juicio, líbranos, Señor.
Nosotros, que somos pecadores, te rogamos, óyenos.
Para que haya un solo rebaño
y un solo pastor, te rogamos, óyenos.
Para que te dignes fortalecernos
y conservarnos en tu servicio, te rogamos, óyenos.
Cordero de Dios,
que quitas el pecado del mundo, perdónanos, Señor.
Cordero de Dios,
que quitas el pecado del mundo, escúchanos, Señor.

163
Cordero de Dios,
que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.
V. Jesús, Maestro, Camino, Verdad y Vida.
R. Enséñanos el camino de tu verdad y santidad.
Oremos: Señor Jesucristo, que eres el Camino, la Verdad y la Vida, haz que
aprendamos tu doctrina en el espíritu del apóstol Pablo; a fin de que, yendo por el
camino de tus mandamientos, consigamos la vida eterna. Tú que vives y reinas por
los siglos de los siglos. R. Amén.

Cántico de las criaturas del siglo XX


Nunca, en el curso de los siglos, las criaturas han sido tan movilizadas y
ennoblecidas como en la actualidad.
Ellas han colaborado en formar a Jesús en los hombres, como el agua en el
bautismo.
En verdad, todo ha sido redimido en Cristo, donde abundó el pecado, por la
rebelión de los hombres, allí sobreabundó la gracia, por la obediencia de Jesucristo.
La radio, el teléfono y el internet para reunir las noticias; los computadores para la
composición de textos; las nuevas máquinas para una mejor impresión; los procesos
mecánicos para la confección de libros y periódicos; la organización postal –correo
ordinario y por avión– son todas expresiones que evidencian el amor que anima al
apóstol, amor que convoca a todas las criaturas para anunciar al Señor.
Por todos estos medios la persona de oración, con su fe llena de amor, invita a
todas las criaturas a alabar y a venerar a su Creador:
¡Criaturas todas del Señor, bendigan al Señor!
(BUC 4, 1936).

Bienaventuranzas de las Hijas de San Pablo


Bienaventurados los pasos de quien anuncia el bien,
de quien anuncia la paz.
Bienaventuradas las servidoras de la Iglesia,
que poseen su corazón de madre.
Bienaventuradas las caminantes de Dios,
que en el silencio activo de la comunidad
estudian los caminos del mundo
que mañana recorrerán para llegar
a la gente y a sus situaciones.
Bienaventuradas las apóstoles del Señor
que van en busca de las personas que perdieron
el camino de la Iglesia o nunca lo encontraron.

164
Bienaventuradas las portadoras de Jesús
que llevan a cada familia el Evangelio del amor.
Bienaventuradas las colaboradoras
en el anuncio del Reino de Dios, porque predican
en silencio a Jesucristo, Camino, Verdad y Vida.
Bienaventuradas las seguidoras de María,
quien presentó a Jesús a los pastores,
a los magos, al templo, a los discípulos y al mundo.
Bienaventuradas las Hijas de San Pablo,
que poseen el corazón del Padre,
dan la palabra del Padre,
que con el Padre –sufriendo, orando, trabajando–
realizan la tarea que el Señor les ha encomendado.
De diferentes partes de la tierra
los caminos convergen a una sola reunión.
Allí está Jesús, que da la cita:
“¡Vengan, benditas de mi Padre!
Tomen posesión del Reino”.
Descienda sobre ellas la bendición de Dios,
Padre, Hijo y Espíritu Santo,
y las acompañe para que caminen y lleven frutos duraderos,
para gloria de Dios y paz de los hombres. Amén.

165
EL CAMINO DE LA HUMANIDAD

Los primeros diez cuadros de la “Via humanitatis” representan la


humanidad caída que por sí misma no podía rehabilitarse. La segunda parte
considera la redención, la rehabilitación del hombre, pues por sí mismo no
podía elevarse. La tercera parte nos hace considerar la vida de la Iglesia,
Cristo místico.
María es la Madre del Cristo. Ciertamente ampliará mucho las ideas, los
corazones y les dará una piedad fuerte, robusta, según las enseñanzas de
san Pablo (Beato Alberione, 1947).

La humanidad en el camino de la salvación


El folleto con el texto de la “Via humanitatis” (El camino de la humanidad) fue
enviado por el P. Alberione a todos los miembros de la Familia Paulina, como
“regalo navideño”, algunos días antes de la Navidad de 1947.
Es una oración que sigue el modelo del “Vía crucis”. Pero, mientras el “Vía
crucis” considera solamente el tema de la Pasión y la Muerte del Salvador, la “Via
humanitatis”, propuesta por el P. Alberione, tiene una dimensión cósmica. El
destino del hombre –su “Camino”– empieza con la creación y la revelación natural,
pasa a través de la revelación sobrenatural de la Biblia, que tiene su punto
culminante en la Encarnación de Cristo, y continúa en la vida de la Iglesia hasta
llegar a la parusía y a la vida eterna.
No es solamente una oración, sino una propuesta teológica, fundamentada en la
doctrina de Jesús Maestro, Camino, Verdad y Vida.
Cada uno de los 30 cuadros que componen la “Via humanitatis” presenta una
enunciación teológica (Verdad), una invocación que ayuda a asimilar este enunciado
en la vida concreta (Camino) y una oración (Vida).
Fueron agregadas las citas bíblicas que corresponden a cada cuadro para facilitar
su uso durante las horas de adoración y de meditación personal.

Via Humanitatis

Por María: en Cristo y en la Iglesia


(Puede servir para las visitas al Santísimo Sacramento, especialmente en los primeros domingos de cada
mes).

Proemio
Todo viene de Dios-Principio, para volver a Dios-Fin: para su gloria y para la
felicidad del hombre.
María guía al camino seguro, que es Cristo, en la Iglesia por Él fundada.

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En Cristo Camino, Verdad y Vida tenemos la adopción y la herencia de los hijos de
Dios.
Por Cristo invisible, en la Iglesia visible, la persona y la humanidad reciben todos
los bienes temporales y eternos.
Todos los hijos son esperados en la Casa del Padre; cada uno, por María, puede
encontrar el Camino-Cristo. Que todos lo señalen, con espíritu de caridad y de
apostolado.

I
La Santísima Trinidad se reúne en consejo y decreta: “Hagamos al hombre a
nuestra imagen y semejanza” (Gn 1, 26). María Santísima aparece en la mente de
Dios como la obra maestra de la creación. Dios es el principio y el fin de todo lo
creado.
Señor mío, soy enteramente obra de tu amor omnipotente. Te adoro, Dios mío,
uno en la naturaleza y trino en las personas. Te doy gracias porque me has creado
para la felicidad que está en ti y para tu eterna gloria. Sálvame con tu misma
omnipotencia misericordiosa.
¡Gloria a Dios en el cielo! ¡Paz en la tierra a los hombres que ama el Señor!
Jesús Maestro, Camino, Verdad y Vida, ten piedad de nosotros.
María, Reina de los Apóstoles, ruega por nosotros.

II
Adán y Eva son creados, puestos en el paraíso terrenal, elevados al orden
sobrenatural y dotados de grandes privilegios; mantienen familiar conversación
con Dios, a la espera de ser admitidos a la felicidad eterna (cf. Gn 1, 4.25).
¡Bendita seas para siempre, bondad infinita de Dios! Además de la vida natural, has
infundido en el hombre la vida sobrenatural de la gracia. Lo has adoptado como
hijo, llamándolo a compartir tu misma felicidad, colmándolo de un amor libre y
espontáneo. Ilumíname para que pueda conocer el gran tesoro de tu gracia.
¡Gloria a Dios…!
Jesús Maestro…
María, Reina…

III
Adán y Eva, tentados por la serpiente, caen en la culpa, pierden la vida espiritual
y quedan privados de los privilegios y dones celestiales. Dios, misericordioso,
anuncia que una Mujer aplastará la cabeza del demonio, por medio de su Hijo
reparador y redentor (cf. Gn 3, 1-24).
¡Bendita sea la misericordia del Padre celestial! ¡Bendito el Hijo de Dios, que se
ofrece y repara el pecado del hombre! ¡Bendito el Espíritu Santo, que en María, da

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inicio a la nueva generación de los hijos de Dios! ¡Bendita la nueva Eva, esperanza
del género humano!
¡Gloria a Dios…!
Jesús Maestro…
María, Reina…

IV
La humanidad se multiplica. Dios dispone los tiempos y prepara a los hombres
para recibir a su Hijo redentor. Elige a Abrahán por su fe, como cabeza de un
pueblo del que nacerá el fruto bendito de María, el salvador del mundo (cf. Gn
12, 1-9; 22, 1-19).
Te adoro y te doy gracias, Dios mío, por tu amable y sabia providencia. En las
tinieblas del error, enciendes la luz de tu verdad; de entre la corrupción universal,
eliges al justo; a pesar de tanta idolatría, la humanidad siempre ha conservado un
altar y te ha ofrecido un culto sincero.
¡Gloria a Dios…!
Jesús Maestro…
María, Reina…

V
Dios entrega a Moisés la ley; quien la cumple se dispone a recibir la revelación y
la gracia de la redención. Los justos y los patriarcas que aguardan y esperan al
Salvador, consiguen el rescate. De la misma manera, en el desierto, los mordidos
por serpientes eran curados al mirar la serpiente de bronce elevada por Moisés
(cf. Ex 20, 1-21; Nm 20, 4-9).
¡Bendito seas Padre, Hijo y Espíritu Santo, tres personas y un solo Dios! Siempre
has estado cercano a la humanidad pecadora y errante y le has indicado el camino y
la esperanza. La ley fue dada por Moisés, la verdad y la gracia vinieron con Cristo,
el salvador.
¡Gloria a Dios…!
Jesús Maestro…
María, Reina…

VI
Dios suscita continuamente profetas y escritores sagrados en el pueblo elegido:
son luz para las almas rectas; son aviso para las errantes y son fuerza para las
débiles. Escriben la futura vida de Cristo y preanuncian la historia de la Iglesia
(cf. 1S 1, 19-28; Hch 9, 1-19).
Te bendigo, Dios mío, con todos los pueblos. ¡Que te demos gracias y te
adoremos! En la creación has escrito tus grandezas; en la conciencia, tu ley; en la

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Biblia, tus eternas promesas. Eres infinitamente fiel y siempre amable. Abre mi
inteligencia para que comprenda tu voz de Padre amoroso.
¡Gloria a Dios…!
Jesús Maestro…
María, Reina…

VII
El arcángel Gabriel, enviado por Dios, propone a la Virgen María la maternidad
divina. María acepta esta extraordinaria misión y el Verbo se encarna en su
seno. Jesucristo es verdadero Dios y verdadero hombre, el Mesías prometido, el
Maestro divino, el Sacerdote eterno (cf. Lc 1, 26-38; 2, 1-13).
¡Te bendigo, Señor, porque has cumplido tus promesas anunciadas por los profetas!
Te bendigo, Espíritu Santo, que bajaste sobre María. Te bendigo, Padre, que
cubriste a María con tu sombra. Te bendigo, Hijo divino, que te encarnaste para
establecer en la tierra el reino de la verdad, la santidad y la gracia. Adoro este
misterio de poder y de amor. ¡Ésta es la salvación para todos los pueblos!
¡Gloria a Dios…!
Jesús Maestro…
María, Reina…

VIII
Jesús nace en Belén. Es acogido por María y José, por los pastores y los magos.
Da comienzo a su escuela de virtud, de verdad y de bondad. Bajó hasta el hombre
para llevarlo a Dios. Fue puesto para que muchos caigan y se levanten (cf. Lc 2,
8-39).
¡Bendito, adorado y acogido seas por todos, Maestro divino, humilde y manso!
Agradaste al Padre y le agradará también todo aquel que se haga semejante a ti.
Eres su Hijo encarnado. En ti y por ti nos volvemos hijos de Dios. Para los que te
acogen eres salvación y para los que te rechazan perdición.
¡Gloria a Dios…!
Jesús Maestro…
María, Reina…

IX
Jesús vive las virtudes individuales, familiares, religiosas y sociales. Restaura al
hombre, la familia, la sociedad civil. Renueva al pueblo de Dios; glorifica de un
modo digno al Padre. Transcurre su vida en la humildad, la obediencia, la
oración y el trabajo (cf. Lc 2, 39-52).
Bendito seas, Maestro divino, porque te has hecho semejante a nosotros para
hacernos semejantes a Dios. Has restaurado las ruinas causadas por el demonio, el
orgullo y las pasiones. Nos has mostrado que podemos esperar la felicidad del cielo,

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si sabemos vivir en esta tierra una vida semejante a la tuya. ¡Haz que yo te
conozca, te imite y te ame!
¡Gloria a Dios…!
Jesús Maestro…
María, Reina…

X
Jesús, al concluir la escuela del ejemplo, comienza la escuela de la palabra. En
el monte de las bienaventuranzas traza el camino de la paz y la salvación, revela
a Dios a la humanidad y anuncia la nueva ley del amor (cf. Lc 4, 14-30; 6, 20-
38).
Te adoro y te doy gracias, Maestro divino, que te declaraste el Camino, la Verdad y
la Vida. Reconozco en ti el Camino que debo seguir, la Verdad que debo creer, la
Vida que debo compartir. Tú eres todo para mí y quiero estar totalmente en ti con
la mente, la voluntad y el corazón.
¡Gloria a Dios…!
Jesús Maestro…
María, Reina…

XI
Jesús elige a los doce y los nombra apóstoles para continuar y extender su misión
en el mundo. Funda la Iglesia, pueblo de creyentes y su cuerpo místico, y la
entrega a los cuidados pastorales de san Pedro, para seguir siendo en ella
Camino, Verdad y Vida (cf. Lc 12, 19; Mt 16, 13-19).
¡Bendito seas, Jesús, porque has querido hacer del sacerdote un representante tuyo!
¡Bendito seas porque nos has dado la Iglesia como madre, maestra y guía! ¡Bendito
seas porque has fundado la Iglesia sobre Pedro, infalible y católica! Meditaré
siempre tus palabras: “Como el Padre me ha enviado, así los envío yo a ustedes”:
¡Prediquen, guíen y santifiquen a todos!
¡Gloria a Dios…!
Jesús Maestro…
María, Reina…

XII
Jesús se ofrece al Padre para gloria y acción de gracias como víctima de
propiciación; muere para ser nuestra vida por medio de la gracia en la tierra y
de la gloria en el cielo. La justicia y la misericordia se besan; el Padre en Cristo
se reconcilia con el hombre; el paraíso vuelve a abrirse, y todos están invitados a
entrar en él (cf. Is 52, 13-15, 53; Lc 23, 43.46).
¡Bendito seas, Jesucristo, sacerdote y ofrenda, víctima perfecta y digno pontífice!
En ti está la salvación, la resurrección y la vida. Tu sangre es fuente de salvación:

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¡Derrámala sobre mí y lávame! ¡Que caiga sobre todos, los purifique y los salve!
¡Gloria a Dios…!
Jesús Maestro…
María, Reina…

XIII
Jesús resucita del sepulcro; se aparece a Pedro, a los doce, a los discípulos y les
muestra las señales de su resurrección. Durante los cuarenta días que aún
permanece sobre la tierra, revela grandes misterios, completa su obra como
Salvador, realiza prodigios admirables y otorga poderes divinos (cf. Lc 14, 36-
53).
¡Bendito seas, Jesús: has muerto porque eres hombre, y has resucitado porque eres
Dios! Has confirmado tu doctrina con la verdad de tu resurrección. La fe es
fundamento de nuestra salvación. Quien no cree ya está condenado. Dame una fe
viva, eficaz e irradiante. Que yo crea cada vez más y llegue a ser una lámpara que
ilumine a su alrededor.
¡Gloria a Dios…!
Jesús Maestro…
María, Reina…

XIV
Jesús nombra a Pedro como su representante visible; a él le confía todos los fieles
y pastores; le concede autoridad en sus enseñanzas; le da el carisma para
orientar; la caridad para santificar: “Apacienta mis corderos; apacienta mis
ovejas”, y le entrega las llaves del Reino de los cielos (cf. Jn 21, 15-23).
¡Bendito seas, Jesús Maestro, que en Pedro estás presente, enseñas, gobiernas y
salvas! Quien está con Pedro está contigo; quien se aparta de Pedro es un
sarmiento separado de la vid. Puede separarse con la mente por la incredulidad; con
la voluntad por la rebeldía; con el corazón por el pecado. Yo creo que Pedro es
para mí, camino, verdad y vida en Cristo.
¡Gloria a Dios…!
Jesús Maestro…
María, Reina…

XV
El Espíritu Santo, invocado por los apóstoles con María, desciende sobre ellos y
los llena de sabiduría, fortaleza y celo. La Iglesia nace, reúne multitudes,
comienza su camino, se abre a todos los pueblos y continuará su tarea hasta el
final de los tiempos (cf. Hch 2, 1-13).
¡Bendito seas, Maestro divino, que has prometido y enviado desde el Padre, al
Espíritu Santo, para iluminar y santificar a la Iglesia! Por las oraciones de María,

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haz que haya un nuevo Pentecostés; suscita apóstoles en todos los tiempos y dales
espíritu de sabiduría y de inteligencia, de ciencia y de consejo, de piedad, de
fortaleza y de santo temor de Dios.
¡Gloria a Dios…!
Jesús Maestro…
María, Reina…

XVI
Apóstoles y sacerdotes, en todo tiempo y lugar, anuncian a los hombres la Buena
Nueva: muchos acogen la palabra de la salvación, otros permanecen indiferentes
o persiguen a los evangelizadores. La Iglesia es perdición para quienes la
rechazan y salvación para los que la acogen. Jesucristo y Satanás son dos
extremos opuestos. La persona es libre y decide. Opta por seguir a Jesús o a
Satanás (cf. Lc 10, 1-16 Hch 2, 37-41).
Te bendigo, Maestro divino, porque me has hecho oír tu palabra de verdad; ella me
ha iluminado y ha suscitado en mí arrepentimiento, confianza y amor. ¡Que tu
palabra resuene en todas las partes de la tierra! Haz que los corazones le sean
dóciles y produzcan el treinta, el sesenta o el ciento por uno. ¡Oh María, prepara
los corazones y obtén para ellos el Espíritu Santo!
¡Gloria a Dios…!
Jesús Maestro…
María, Reina…

XVII
Dos son los caminos. Uno es espacioso y fácil, pero conduce a la perdición y
muchos entran por él. El otro es estrecho, pero conduce a la salvación; los que
son realmente sabios se esfuerzan en entrar por la puerta estrecha. El primero es
el de la libertad de pensamiento, de moral y de culto; el segundo es el de la fe
sincera, de los mandamientos y de la oración. Cada uno ha de escoger (cf. Mt 7,
13-14).
Te doy gracias, Maestro divino, por haberme iluminado. De tu parte no me has
dejado faltar nada: ni luz, ni ejemplos, ni gracia. Siento lástima por mí y por los que
se han abandonado a los caminos del mundo, de las pasiones y del demonio.
¡Sálvame! ¡Quiero seguir el camino de la vida!
¡Gloria a Dios…!
Jesús Maestro…
María, Reina…

XVIII
Jesucristo es siempre Camino, Verdad y Vida en la Iglesia. Se ha de creer a la
Iglesia como al mismo Cristo: “Quien los escucha a ustedes, a mí me escucha”.

173
La Iglesia es maestra de fe e intérprete de la revelación contenida en la
Escrituras y en la Tradición. La Iglesia es infalible en cuestiones de fe y de
moral (cf. Mt 10, 40-42).
¡Bendito seas, Maestro divino! Haz que los hombres crean, profesen, alimenten y
vivan su fe. Sin ella es imposible agradar a Dios y llegar al cielo. La fe es un don
del Padre y todo aquel que la pide de corazón, la obtiene. La fe se pierde cuando se
siguen doctrinas opuestas a la Iglesia.
¡Gloria a Dios…!
Jesús Maestro…
María, Reina…

XIX
La Iglesia, como Jesucristo, es maestra de santidad. Para salvarse es necesario
practicar su moral. Uno es santo cuando vive los mandamientos de Dios y los
preceptos de la Iglesia, los compromisos de la propia vocación, los consejos
evangélicos. La Iglesia conserva, propone y promueve todo (cf. Hch 2, 42-47; 4,
32-35).
¡Bendito seas, Maestro divino, que en la Iglesia y con la Iglesia, continúas siendo
nuestro Camino! Quien te sigue, camina hacia el cielo. Quien se aleja, se pierde: no
escucha ni a la Iglesia, ni a ti, ni a tu Padre. ¡Bendita sea la voz de la madre Iglesia
para sus hijos! ¡Que todos los hijos pródigos resuciten y regresen al Padre y a su
madre!
¡Gloria a Dios…!
Jesús Maestro…
María, Reina…

XX
La Iglesia, en Jesucristo, es maestra de oración y de vida espiritual. Ella ha
recibido y administra los sacramentos. El bautismo da la vida, la confirmación
la refuerza, la reconciliación la restaura, la Eucaristía la nutre, la unción de los
enfermos la completa, el matrimonio perpetúa la sociedad civil y el Orden
sacerdotal garantiza la continuidad de la Iglesia (cf. 1Co 14, 1-25).
Te doy gracias, Maestro divino, autor de los sacramentos que la Iglesia administra.
En ellos actúas con tu fuerza divina. Por ellos vivimos y actuamos en ti, como el
sarmiento vive en la vid y produce frutos por ella. Por ellos somos tu gozo eterno.
Quiero recibir los sacramentos y participar de la sagrada liturgia.
¡Gloria a Dios…!
Jesús Maestro…
María, Reina…

XXI

174
La Eucaristía es el principal medio para vivir en Cristo. Por ella se perpetúa el
sacrificio de la cruz. Por ella Jesucristo permanece siempre en medio de los
hombres y comunica los frutos de su presencia. Por ella el hombre se une a
Jesucristo con su mente, su voluntad y su corazón (cf. 1Co 11, 23-24).
Te doy gracias y te bendigo, Maestro divino, que en la Última Cena instituiste este
sacramento, misterio de fe, de amor y de gracia. Contigo, por ti y en ti, Jesús
Eucaristía, adoro, doy gracias, reparo y suplico al Padre celestial. ¡Bendito seas,
por haber elegido sacerdotes como ministros y dispensadores de tus misterios: ellos
consagran, guardan y distribuyen la eucaristía! Quiero llevar una vida eucarística.
¡Gloria a Dios…!
Jesús Maestro…
María, Reina…

XXII
La Iglesia ha sido confiada a María. En la creación, en la redención, en la
distribución de las gracias y en la gloria, María ocupa un lugar privilegiado
para dar siempre a Jesucristo al mundo y a cada persona. Ella es Madre de Dios
y Madre de la Iglesia. Todos los bienes nos han llegado a través de María. De
ella viene la vida y es nuestra madre (cf. Jn 19, 25-27; Ga 4, 4-5).
¡Bendito seas, Dios mío! Como la vida natural viene de la madre, así la vida
sobrenatural viene de María. Ella es el tallo que trae la flor, la madre que da el fruto
bendito de su vientre. Es la aurora que anuncia el sol. Donde entra María, entra
también Jesús. Quien encuentra a la madre, encuentra también al Hijo. Por María,
el camino es seguro y corto. Jesús nos precede con el ejemplo: Él se hizo hijo de
María.
¡Gloria a Dios…!
Jesús Maestro…
María, Reina…

XXIII
La vida cristiana ayuda a elevar la vida humana. Conduce a la felicidad eterna.
El auténtico cristiano rechaza el pecado, vive la fe, practica los mandamientos y
celebra el culto cristiano. Cumple los deberes de su vocación en la familia y en la
sociedad. Es un buen padre, un buen hijo, un buen ciudadano, un buen
profesional (cf. Col 3, 1-25).
Te doy gracias, Padre, porque has querido instaurar todas las cosas en Cristo. Has
llamado al hombre a imitar su vida divina en Cristo. Muchos fieles se distinguen en
la práctica de las virtudes comunes, honran a Dios, a la Iglesia y a la sociedad. A
menudo son también los bienhechores de la humanidad. Debo imitar a Dios en
Cristo, vida del hombre.

175
¡Gloria a Dios…!
Jesús Maestro…
María, Reina…

XXIV
Por Cristo y por la Iglesia se da la civilización cristiana: el pueblo cristiano y la
convivencia cristiana de los pueblos. La civilización cristiana se orienta
conforme al Evangelio, según la interpretación de los documentos pontificios. La
convivencia cristiana es humano-evangélica en la verdad, en el orden, en la paz y
en el progreso. Es un camino hacia el Reino de Dios (cf. 1P 2, 1-17).
¡Adoro tu divina sabiduría, Maestro divino! Has querido una sociedad civil y una
Iglesia independiente, pero unidas por una admirable cooperación. Has querido la
unión de todos los pueblos: todos hijos de Dios, todos redimidos por tu sangre y
todos en camino hacia la casa paterna. En la civilización cristiana se alcanza el
máximo progreso temporal y eterno.
¡Gloria a Dios…!
Jesús Maestro…
María, Reina…

XXV
La Iglesia, por institución es una, como uno es Jesucristo. En ella hay unidad de
fe, de gobierno y de caridad, no obstante la diversidad de ritos y culturas. La
catolicidad, la santidad y la apostolicidad son sus características. Todos están
llamados a pertenecer a la Iglesia (cf. Ef 1, 22; 5, 23; Hch 8, 1; 11, 22; Ga 6, 10;
1Ts 5, 15; 1Co 1, 10).
Te doy gracias, Maestro divino, por la institución de la Iglesia, madre de los
creyentes. La adquiriste con tu sangre y la quieres santa, gloriosa e inmaculada.
Siguiendo tu ejemplo, yo creo, amo, colaboro y sufro por su expansión. Que
vuelvan a ella los hijos alejados y entren en ella los que aún no creen. Quiero ser un
hijo digno de esta madre, para ser digno hijo de Dios.
¡Gloria a Dios…!
Jesús Maestro…
María, Reina…

XXVI
Dios deja libre al hombre, aun dándole su ley, proponiéndole las verdades y
pidiéndole el debido culto. Al concluir la prueba de la vida, llama a cada uno al
juicio: Jesucristo derramará sobre cada uno de nosotros una luz a través de la
cual veremos todas nuestras acciones y nuestras omisiones. Tres pueden ser las
sentencias, según haya sido la vida: salvación, purificación, o perdición (cf. Gn
2, 3; Dt 11, 26; 30, 15-19; Jr 21, 8; Rm 6, 22; 14, 18).

176
Te doy gracias, Dios y Padre mío, que me has creado para ti. ¡Salí de tus manos
creadoras y volveré a tus manos de juez! La eternidad depende de mí; quien quiere
se salva. ¡Así lo creo! Pero necesito de tu gracia: mucha luz, mucha fortaleza. Yo
espero en ti.
¡Gloria a Dios…!
Jesús Maestro…
María, Reina…

XXVII
El infierno es el estado y el lugar de perdición eterna para los rebeldes. No han
buscado a Dios, y quedarán privados de Él para siempre. Han seguido el camino
del mal y atormentados soportarán para siempre su pena. Un solo pecado mortal
merece una eternidad de tormentos (cf. Lc 16, 19-31).
Dios mío, te doy gracias por la luz que hoy me das. Al infierno se va consciente y
voluntariamente. Puedo evitar el pecado y puedo obtener el perdón por los pecados
cometidos en el pasado. “De la perdición eterna, líbranos, Señor”. El verdadero mal
es el pecado; todos los demás males pueden convertirse en mérito. Debo temer al
pecado más que a la muerte.
¡Gloria a Dios…!
Jesús Maestro…
María, Reina…

XXVIII
El paraíso es el premio eterno para los hijos que han obedecido. Han buscado a
Dios y lo poseerán para siempre. Han buscado los bienes espirituales y los
gozarán eternamente. El paraíso es la visión de Dios, merecida por la fe; es la
posesión de Dios merecida por el cumplimiento de su voluntad; es el gozo en
Dios, merecido por el amor (cf. Is 65, 17-25; Ap 2, 7; 22, 2-5).
Te doy gracias, Maestro divino, por la esperanza que has infundido en mí. Creo y
espero la vida eterna. Te contemplo, Jesús, a la derecha del Padre; contemplo a la
Virgen María a tu derecha y una muchedumbre inmensa que nadie podría contar.
Son indispensables la gracia y la cooperación. Quien ora se salva, quien no ora se
pierde.
¡Gloria a Dios…!
Jesús Maestro…
María, Reina…

XXIX
Al final de los tiempos todos resucitarán, cada uno según su destino. Entonces se
realizará la separación definitiva. Aparecerá el Juez; las conciencias quedarán
manifiestas y se escuchará la sentencia final: “Vengan, benditos, al reino de mi

177
Padre”; “Vayan, malditos, al fuego eterno”. Los justos entrarán en la vida; los
malos en el eterno dolor. Epílogo de la historia humana, día del Señor, de verdad
y de justicia (cf. Mt 25, 31-46).
Medito, Maestro divino, tus palabras eternas. La misericordia y la justicia de Dios
serán glorificadas; será exaltada la redención y reconocidos los méritos de los
elegidos; los malos quedarán confundidos. Considero los deberes sociales: “Todo lo
que hicieron al más pequeño de estos mis hermanos, a mí me lo hicieron”.
¡Gloria a Dios…!
Jesús Maestro…
María, Reina…

XXX
La redención llega a la humanidad a través de las personas: sacerdotes,
religiosos, religiosas, laicos, cooperadores. “Como el Padre me envió, así los
envío yo. Vayan”. La Iglesia reúne y apacienta a las ovejas y a los corderos para
conducirlos amablemente al redil del cielo. Dios quiere que todos se salven y
lleguen al conocimiento de la verdad (cf. 1Tm 2, 3-7).
Maestro divino, envía buenos obreros a tu mies porque la mies es mucha. Jesús,
apóstol del Padre, hazme sentir el anhelo de tu corazón: que haya un solo rebaño y
un solo pastor. Que realice el apostolado de la vida interior, del sufrimiento y de la
oración, del ejemplo y de las vocaciones, de la palabra y de la comunicación social;
el apostolado de la caridad en la verdad. Suscita, oh María, un intenso deseo de
salvación en Cristo y en la Iglesia.
¡Gloria a Dios…!
Jesús Maestro…
María, Reina…

178
VI
LA FAMILIA PAULINA

180
CONGREGACIONES RELIGIOSAS

SOCIEDAD DE SAN P ABLO (Paulinos).


Fundación: Alba, 20 de agosto de 1914.
Aprobación definitiva: 27 de julio de 1949.
Fiesta patronal: 30 de junio, san Pablo apóstol.

HIJAS DE SAN P ABLO (Paulinas).


Fundación: Alba, 15 de junio de 1915.
Aprobación definitiva: 15 de marzo de 1953.
Fiesta patronal: 30 de junio, san Pablo apóstol.

P ÍAS DISCÍPULAS DEL DIVINO MAESTRO.


Fundación: Alba, 10 de febrero de 1924.
Aprobación definitiva: 30 de agosto de 1960.
Fiesta patronal: último domingo de octubre, Jesucristo divino Maestro.

HERMANAS DE JESÚS BUEN P ASTOR (Pastorcitas).


Fundación: Genzano, 7 de octubre de 1938.
Aprobación definitiva: 29 de junio de 1959.
Fiesta patronal: cuarto domingo de Pascua: Jesús buen Pastor.
3 de septiembre: María Madre del buen Pastor.

HERMANAS DE LA REINA DE LOS APÓSTOLES (Apostolinas).


Fundación: Castelgandolfo, 8 de septiembre de 1959.
Fiesta patronal: sábado después de la Ascensión:
María Reina de los Apóstoles.

182
INSTITUTOS AGREGADOS A LA SOCIEDAD DE SAN PABLO

JESÚS SACERDOTE.
Fundación: 8 de abril de 1960.
Fiesta patronal: último domingo de octubre:
Jesucristo divino Maestro.

VIRGEN DE LA ANUNCIACIÓN (Anunciatinas).


Fundación: 8 de abril de 1960.
Fiesta patronal: 25 de marzo. Anunciación del Señor.

SAN GABRIEL ARCÁNGEL (Gabrielinos).


Fundación: 8 de abril de 1960.
Fiesta patronal: 29 de septiembre, san Gabriel arcángel.

SANTA FAMILIA .
Fundación: 8 de abril de 1960.
Fiesta patronal: domingo dentro de la octava de Navidad o el 30 de diciembre: Santa Familia de Jesús, María y
José.

183
MOVIMIENTO LAICAL

COOPERADORES P AULINOS.
Fundación: Alba, 30 de junio de 1917.
Aprobación definitiva: 11 de marzo de 1988.

184
ASOCIACIONES DE LA FAMILIA PAULINA

Sociedad Bíblica Católica Internacional


(SOBICAIN) 14 de octubre de 1960
Apostolado de las Técnicas Audiovisuales 13 de abril de 1962
Oración, Sufrimiento y Caridad
por todas las Vocaciones 19 de febrero de 1963
Unión de las Familias Cristianas 22 de abril de 1963
Pía Obra Muertes Improvisas 10 de febrero de 1960

185
INSTITUTOS AGREGADOS
A LA SOCIEDAD DE SAN PABLO

Estos Institutos (fundados a partir de 1957 y aprobados globalmente el 8 de abril


de 1960) son agregados a la Sociedad de San Pablo y cooperan con ella en el
mundo. Sus miembros hacen profesión de los tres votos de obediencia, castidad
y pobreza, que practican a norma de los documentos pontificios y bajo la guía
del Superior General de la Sociedad de San Pablo (UPS I, 19-20).

Instituto Jesús Sacerdote


El sacerdote docto es estimado, el sacerdote severo es temido, el sacerdote que habla
bien es escuchado; pero, es amado solamente el sacerdote de mucha caridad (TP, 172).

Oración del sacerdote al divino Maestro


Jesús, Maestro divino, bendigo tu amantísimo corazón y te doy gracias por la institución
del sacerdocio y por mi vocación. Los sacerdotes son tus enviados, como tú lo fuiste del
Padre. A ellos les has confiado los tesoros de tu doctrina, tu ley, tu gracia y el cuidado de
tu pueblo.
Jesús, eterno y sumo sacerdote, sé para mí Camino, Verdad y Vida. Que sea siempre sal
que purifica y preserva, luz del mundo, ciudad puesta en lo alto. Que todas las personas
amen al sacerdote, lo escuchen y se dejen guiar por él en los caminos del reino de Dios.
Hoy renuevo los propósitos y compromisos de mi sagrada ordenación, de mi
consagración religiosa y te los ofrezco con humildad y confianza, con la voluntad de serte
siempre fiel.
Jesús, Maestro divino, concédeme que un día pueda hallarme en el cielo con un gran
número de redimidos que sean mi alegría y mi premio.

Instituto Virgen de la Anunciación


A las Anunciatinas las quiere el Señor como jóvenes consagradas que cultivan el amor,
la obediencia y la castidad. Están esparcidas en todo el mundo. Acojan esta invitación,
fórmense en la Iglesia de Dios y crezcan con la virtud de cada una. Lleven a todos la
ayuda de su amor, de su fe, de su apostolado y de su generosidad (Beato Alberione).

A María Santísima de la Anunciación


María, que todas las generaciones te proclamen dichosa. Tú creíste en el anuncio del
arcángel Gabriel y se cumplieron en ti las maravillas que él te había anunciado. María, te
alabo con toda mi alma y todo mi ser. Creíste en la encarnación del Hijo de Dios en tu
seno virginal y llegaste a ser la Madre de Dios. Amaneció entonces el día más feliz de la
historia humana: por ti la humanidad recibió al Maestro divino, al sacerdote único y
eterno, a la víctima de reparación, al rey universal. La fe es don de Dios y raíz de todo

187
bien. María, concédenos una fe viva, firme y activa: la fe que salva y produce santos. Fe
en la Iglesia, en el Evangelio y en la vida eterna.
Que meditemos las palabras de tu Hijo amado, como las meditabas tú y las conservabas
en tu corazón. Que el Evangelio sea predicado a todos los hombres. Que todos lo acojan
con amor. Que todos sean hijos de Dios en Cristo Jesús. Amén.

Instituto San Gabriel Arcángel


A muchas personas que tienden a la perfección, a la propia santificación, les falta una
clara orientación, una espiritualidad propia, un camino seguro. Estos hombres, si
encuentran un instituto secular, vivirán una verdadera santificación, cumplirán un
generoso apostolado (Beato Alberione).

A san Gabriel Arcángel


Padre celestial, te doy gracias por haber elegido entre los ángeles a san Gabriel para dar a
la humanidad el anuncio de la encarnación y de la redención. María acogió el anuncio
con fe y tu Hijo se encarnó, y, muriendo en la cruz, redimió a todos los hombres. Hoy la
mayoría de ellos vive aún en tinieblas porque no han acogido el mensaje de salvación.
San Gabriel, protector de las técnicas audiovisuales, ruega a Jesús Maestro para que la
Iglesia, con estos poderosos medios, cuanto antes, pueda predicar las verdades de la fe y
los caminos que llevan a la salvación. Que sirvan estos dones de Dios para el progreso y
la salvación de todos. Que jamás se empleen estas técnicas para el error y la perdición
humana. Que todos los hombres reciban con docilidad el mensaje de Jesucristo. San
Gabriel, ruega por nosotros y por el apostolado de las técnicas audiovisuales. Amén.

Instituto Santa Familia


Queriendo Dios restaurar todas las cosas en Jesucristo dispuso iniciar su obra
presentando a todas las familias un modelo y un ejemplo perfecto en la familia de
Nazaret. Efectivamente, en la Sagrada Familia, padres, madres e hijos encuentran divinas
lecciones de paciencia, de castidad, de amor familiar, de laboriosidad, de religiosidad, etc.
En la familia Jesús vivió, trabajó y oró por muchos años. Así, por la Familia, comenzó la
restauración (Beato Alberione).

Oración de la Familia
Jesús, te damos gracias por haber conocido al instituto de la Santa Familia, en el que los
esposos cristianos hemos encontrado un camino de amor y de salvación.
Que florezcan en nuestros hogares las virtudes que animaron la vida de la Familia de
Nazaret: la piedad, la obediencia, la caridad, la honestidad de la vida. Que contemplando
ese modelo, seamos colaboradores generosos del plan salvador de Dios como lo fueron
José y María. Que en nuestros hijos, el tesoro más precioso que nos has confiado,

188
veamos reflejado siempre tu rostro, de modo que los guiemos con amor, hasta que tú te
formes plenamente en ellos. Amén.

Unión de Cooperadores Paulinos


Éstos son los Cooperadores Paulinos: personas que conocen y entienden la Familia
Paulina, y que forman con ella una unión de espíritu y de misión. Asumen los fines
principales de la vida consagrada: la santificación y el apostolado, y los viven en la
medida en que les es posible.
A su vez, la Familia Paulina promueve su formación, los orienta hacia una vida
cristiana plena y comparte con ellos los bienes de la congregación y el mérito de la
misión…
Todos juntos constituyen una unión de personas que buscan y se ayudan para
promover la gloria de Dios y la paz de los hombres, según el espíritu de san Pablo (CISP,
384-385).

Compromiso de Fidelidad
En medio del mundo al cual nos has enviado, queremos ser apóstoles tuyos como Pablo.
Queremos revivir tu magisterio divino y presentarte como el Maestro, Camino, Verdad y
Vida de la humanidad. Lo haremos, Señor, con tu ayuda.
Los medios del progreso y de la ciencia han sido empleados muchas veces para desviar a
los hombres. Tú sólo eres el Maestro.
Para los hombres que buscan la verdad: tú eres la única Verdad. Para los hombres de
buena voluntad en busca de su plena realización: tú eres el único Camino. Para los
hombres urgidos por el amor: tú eres la Vida.
Que tu amor nos llene plenamente para que podamos entregarnos totalmente al servicio
de nuestros hermanos. Nadie ama más que quien da la vida por sus hermanos.
Reconocemos nuestros límites y la pobreza de nuestros medios, pero confiamos en ti que
has dicho: quien permanece en mí dará frutos abundantes.
Nuestro anhelo es: ser luz que arde e ilumina, evangelios vivientes, portadores de tu
amor. Todo lo podremos contigo que eres nuestra fortaleza.
Tú elegiste a los apóstoles, los formaste y los enviaste. Fórmanos en el mismo espíritu:
humildes, entregados y disponibles para la salvación de los hombres.
Queremos formar en tu espíritu a nuevos apóstoles de tu nombre. Envía tu Espíritu y
habrá un nuevo Pentecostés.
Vivifica a la Familia Paulina en una comunión de oraciones, de sacrificios, de apostolado
y de alegrías: donde reina la caridad y el amor allí está Dios.
Renovamos solemnemente, ante ti, el pacto de fidelidad a nuestra vocación y misión
particulares: sin ti nada podemos, pero confiamos en tu amor.
Camino seguro para ser fieles es vivir en la misma actitud de María. Ella es nuestra
Madre, Maestra y Reina.

189
Dios nos entregó a su Hijo por María. Con ella, sigue dándolo a los hombres. En los
momentos de duda e incomprensión, frente a los obstáculos y dificultades de nuestra
misión, Reina de los Apóstoles, ruega, intercede y lucha con nosotros.
En nuestro servicio a la Iglesia de dar integralmente el mensaje evangélico, oh Madre de
la Iglesia, ruega, intercede, ilumina.
Bendice y multiplica a los paulinos; fórmanos como auténticos discípulos de Jesús
Maestro, para que podamos realizar nuestra misión: la gloria de Dios y la paz de los
hombres.
Jesús Maestro, Camino, Verdad y Vida, venga tu Reino.
Venga por María, Madre, Maestra y Reina de los Apóstoles.

190
INDULGENCIAS

A petición de los distintos Institutos que forman la Familia Paulina, la Sagrada


Penitenciaría Apostólica concedió el 27-1-1968 las siguientes Indulgencias plenarias:

Sociedad de San Pablo e Hijas de San Pablo

1. Para todo el Instituto en general. En los siguientes días: fiesta del divino Maestro;
Pentecostés; Reina de los Apóstoles; Inmaculada Concepción; Asunción; san
Pablo apóstol; san José; y en el aniversario de la fundación.
2. Para cada casa en particular. En las siguientes ocasiones: fiesta del patrono
principal de la casa; fiesta de los santos y beatos de quienes se conserva el cuerpo
o una reliquia insigne; al fin de la visita canónica.
3. Para cada uno de los miembros; el día de la entrada al noviciado; el día de la
primera profesión; el día de la profesión perpetua; el 25°, 50°, 75°, aniversario de
la primera profesión.

Pías Discípulas del divino Maestro

1. Para todo el Instituto en general: en la fiesta del divino Maestro, Pentecostés,


Reina de los Apóstoles, Inmaculada Concepción, san Pablo apóstol, san José, san
Bernardo y en el aniversario de la fundación.
2. Para cada casa en particular y para cada uno de los miembros: como para la
Sociedad de San Pablo.

Hermanas de Jesús Buen Pastor

1. Para todo el Instituto en general: en Pentecostés, Corpus Christi, Jesús buen


Pastor, Asunción, san José, san Pedro y san Pablo, san Pío X, y en el aniversario
de la fundación.
2. Para cada casa en particular y para cada uno de los miembros: como para la
Sociedad de San Pablo.

Hermanas Apostolinas

Para el Instituto “Reina de los Apóstoles” valen las mismas indulgencias de la


Sociedad de San Pablo, sustituyendo la solemnidad de Pentecostés con la de
Corpus Christi.

Institutos Agregados a la Sociedad de San Pablo

192
A los Institutos “Jesús Sacerdote”, “Virgen de la Anunciación”, “San Gabriel
Arcángel”, “Santa Familia” también se les conceden las mismas indulgencias que
a la Sociedad de San Pablo, pero sustituyendo la solemnidad de Pentecostés con
la del respectivo patrono (San Gabriel y Anunciación), y la solemnidad de la
Asunción con la de la Anunciación.

Movimiento Laical

Para los “Cooperadores Paulinos” se conceden indulgencias plenarias en las


fiestas siguientes: Jesús divino Maestro, Corpus Christi, san Pablo, Reina de los
Apóstoles, Asunción, Inmaculada Concepción y san José.

Advertencias:

1. Para la adquisición de dichas indulgencias, además de las condiciones de


costumbre (confesión, comunión y oración según las intenciones del Sumo
Pontífice), es necesario emitir o renovar el propósito de fidelidad a los deberes
propios del religioso.
2. Téngase presente que es posible adquirir una sola indulgencia plenaria al día.

193
INVOCACIONES O JACULATORIAS

La invocación, en cuanto a la indulgencia, no se considera por sí sola suficiente. Es


necesario unirla a la acción, con la cual el fiel, cumpliendo sus deberes y soportando las
adversidades, eleva con humilde confianza su espíritu a Dios. Por tanto, la invocación
piadosa completa la elevación de la mente y ambos son como piedras preciosas, que se
unen a la actividad común para adornarla y como sal que da el justo sabor a la misma
actividad.
“Para elegir la invocación que mejor se adapte a las varias circunstancias, a los diversos
estados de ánimo y que venga con facilidad a la mente, ha de ser breve para decirla
mentalmente” (Manual de las indulgencias, edición vaticana, 1968).
Damos un breve elenco:

Dios mío. -¡Jesús!- Te amo. Todo por ti.


Oh Dios, ayúdame.
Escúchame.
Que venga tu Reino.
Que sea bendita la Santísima Trinidad.
Sagrado Corazón de Jesús, en ti confío.
Dios mío y mi todo.
Permite, oh Virgen santa, que siempre te alabe; dame la fuerza para luchar contra
tus enemigos.
Enséñame a hacer tu voluntad, porque tú eres mi Dios.
Señor, que se haga la unidad de las mentes en la verdad y la unidad de los
corazones en la caridad.
Señor mío y Dios mío.
Dulce corazón de María, sé mi salvación.
¡Misericordia, Jesús mío!
¡Jesús, María y José!
Manda, Señor, obreros a tu mies.
Oh María, sin pecado concebida, ruega por nosotros que recurrimos a ti.
Ruega por nosotros, santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar
las promesas de nuestro Señor Jesucristo.
Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu.
¡Quédate con nosotros, Señor!
Madre mía, confianza mía.
Oh María, haz que en nuestras congregaciones se acreciente los valores de la
pureza: Madre purísima, ruega por nosotros.

195
Oh María, haz que en nuestras congregaciones crezcan los actos de caridad: Rosa
mística, ruega por nosotros.
Oh María, haz que en nuestras congregaciones estén presentes los signos de
humildad: Virgen humildísima, ruega por nosotros.
Oh Jesús, por tu amor, por la conversión de los pecadores y para reparar las
ofensas hechas al Inmaculado Corazón de María.
Alabemos y demos gracias en todo momento, al santísimo y divinísimo
Sacramento.
¡Alabado sea Jesucristo! Siempre sea alabado.

196
VII
LA COMUNIDAD PAULINA
EN CAMINO HACIA EL PADRE

198
La Familia Paulina no se disuelve con la muerte; los miembros que mueren sólo
cambian de morada… (CISP, P. 292).
Recordemos la inscripción que está sobre la tumba de nuestros difuntos paulinos:
“Así como hemos estado unidos en la profesión de la fe, mantengámonos
también unidos en el sufragio y en la intercesión” (Beato Alberione).

Oración por nuestros difuntos


Señor, Maestro bueno,
recibe en tu paz a quienes fallecen,
especialmente a aquellos
con quienes estamos unidos por la justicia
y el amor: parientes, bienhechores,
hermanos de comunidad y amigos.
Te pedimos por las personas que en el mundo
tuvieron mayor responsabilidad:
los sacerdotes, los gobernantes de las naciones,
las autoridades religiosas,
las personas consagradas a tu servicio.
Te pedimos también
por quienes mueren abandonados
sin la asistencia sacerdotal,
y luego son olvidados por todos.
Por las víctimas de los accidentes de tránsito,
por los suicidas, y por quienes mueren
por causa del odio entre los hermanos.
Te pedimos por todos aquellos que se entregaron
con un amor grande a ti y a las personas.
Jesús Maestro, recíbelos pronto a todos
en la felicidad de tu Reino
por mediación de María y de san Pablo.
Concédeles, Señor, el descanso eterno
y brille para ellos la luz perpetua.
Descansen en paz.
Que todos los difuntos,
por la misericordia de Dios,
descansen en paz. Amén.

Beato SANTIAGO ALBERIONE


El beato Santiago Alberione nació el 4 de abril de 1884, en San Lorenzo de Fossano
(Cúneo - Italia). Pertenecía a una familia profundamente cristiana y laboriosa. A los 16

199
años entró en el seminario de Alba. En la noche del 31 de diciembre de 1900, mientras
un siglo concluía y otro se iniciaba, se detuvo por cuatro horas en la catedral de Alba
adorando el Santísimo Sacramento, expuesto solemnemente. De la hostia le llegó una luz
particular y desde entonces se sintió profundamente obligado a servir a la Iglesia y a los
hombres del nuevo siglo. Más tarde escribiría a sus seguidores: “Ustedes han nacido de la
hostia, del tabernáculo”.
Fue ordenado sacerdote el 29 de junio de 1907. El Señor lo había escogido y lo guiaba
a través de una nueva misión para predicar el Evangelio a todas las gentes con el espíritu
de san Pablo.
Con el fin de obedecer a Dios y a la Iglesia, el 20 de agosto de 1914 daba comienzo a
la Familia Paulina, fundando la Sociedad de San Pablo, en Alba. Más adelante siguieron
las fundaciones de cuatro congregaciones religiosas femeninas; cuatro institutos paulinos
de vida secular consagrada y la unión de Cooperadores Paulinos. Todos con una
finalidad específica, diversificados e independientes unos de otros, pero todos
estrechamente unidos entre sí, por el mismo ideal de santidad y apostolado: Vivir y dar a
Jesús Maestro, Camino, Verdad y Vida al mundo a través de los instrumentos modernos
de la comunicación social.
El 26 de noviembre de 1971, a los 87 años de edad, cumplida la misión que el Padre
celestial le había encargado y luego de haber sido confortado, unos momentos antes, por
la bendición del papa Pablo VI, dejaba la tierra para ir a tomar posesión de su puesto en
la casa del Padre. El 27 de abril de 2003 el papa Juan Pablo II lo proclamó beato en la
Plaza de San Pedro en Roma.

Oración
Santísima Trinidad, que has querido
revivir en la Iglesia el carisma apostólico de san Pablo,
revelándote en la luz de la Eucaristía
al beato Santiago Alberione,
haz que la presencia de Cristo Maestro,
Camino, Verdad y Vida,
se irradie en el mundo por medio de María,
Reina de los Apóstoles.
Glorifica en tu Iglesia a este apóstol de la nueva evangelización,
y suscita hombres y mujeres abiertos a los “signos de los tiempos” que, siguiendo su
ejemplo, trabajen con los modernos medios de comunicación
para llevar hacia ti a la entera humanidad.
Y por intercesión del beato Santiago Alberione,
concédeme la gracia que ahora te pido… Amén.
Gloria al Padre…

Beato TIMOTEO GIACCARDO

200
El beato Timoteo Giaccardo nació en Narzole (Cúneo - Italia), el 13 de junio de 1896;
fue bautizado el mismo día con el nombre de José Domingo.
Siendo muy joven, se encontró con el padre Santiago Alberione y entró en el seminario
de Alba. Era sensible a las nuevas necesidades de los tiempos y abierto a los modernos
medios pastorales de evangelización. Con el consentimiento del obispo, en 1917 pasó del
seminario a la naciente Sociedad de San Pablo. Como director espiritual de los primeros
muchachos fue llamado “Maestro”, y así permaneció como guía y formador de los
jóvenes. Fue el primer sacerdote paulino (19.10.1919). En enero de 1926, por su gran
amor al Papa, fue enviado a Roma para dar inicio a la primera casa de la Congregación
en Roma.
En 1936 regresó a Alba como superior de la casa madre. Vicario general de la Sociedad
de San Pablo, colaborador fidelísimo del Fundador, se entregó sin descanso a la naciente
Familia Paulina, elevándola a una profunda vida interior y sus apostolados específicos.
Su vida es un ejemplo actual. Nos enseña cómo se puede alcanzar la más profunda
vida espiritual con la más intensa vida apostólica. Ofreció su vida para que fuera
reconocida en la Iglesia la Congregación de las Pías Discípulas del divino Maestro. El
Señor aceptó su ofrenda.
Murió el 24 de enero de 1948, vigilia de la fiesta de la conversión de san Pablo. Sus
restos mortales reposan en el templo San Pablo de Alba (Italia). Fue beatificado por el
papa Juan Pablo II, en Roma, el 22 de octubre de 1989, y su fiesta se celebra el 19 de
octubre, día de su ordenación sacerdotal.

Oración
Santísima Trinidad,
que has concedido al beato Timoteo Giaccardo
el don de vivir en modo heróico el seguimiento de Cristo
en el espíritu de san Pablo apóstol,
bajo la mirada de María, Reina de los Apóstoles,
y lo has querido unir
al carisma del beato Santiago Alberione
como primer sacerdote y fidelísimo discípulo suyo,
te ruego glorificarlo aquí en la tierra
concediéndome la gracia que ahora te pido…
Y tú, beato Timoteo, une a mi oración
tu poderosa intercesión,
a fin de que los instrumentos de la comunicación social
promuevan siempre el bien y cooperen
para hacer conocer, amar y seguir a Jesús Maestro, Camino, Verdad y Vida. Amén.
Gloria al Padre…

Venerable RICARDO ANDRÉS MARÍA BORELLO

201
El venerable Ricardo Andrés María Borello nació en Mango, cerca de Alba (Cúneo -
Italia), el 8 de marzo de 1916. Santificó su juventud en la oración, en el trabajo asumido
y ofrecido a ejemplo de san José, como medio de la propia santificación y redención de
la humanidad. Fue miembro de la Juventud Católica.
A los 20 años, el 8 de julio 1936, entró en la Sociedad de San Pablo como aspirante
discípulo del divino Maestro. Con el deseo de ofrecer su vida para la gloria de Dios y el
bien de los hombres, se consagró totalmente al apostolado de las ediciones, colaborando
con los sacerdotes paulinos en la obra de la evangelización a través de los medios de la
comunicación social: prensa, radio, cine, televisión, discos…
Con grande amor a la vocación, a la Iglesia, a la congregación y con el consentimiento
de su director espiritual, ofreció su vida a Dios para que todos los llamados fueran fieles
a la gracia de la vocación. Jesús Maestro aceptó el ofrecimiento de su discipulado bueno
y fiel. Murió santamente el 4 de septiembre de 1948, a los 32 años de vida. Fue
declarado Venerable por el papa Juan Pablo II, el 3 de marzo de 1990.

Oración
Padre bueno,
que para comunicar a los hombres tu amor
has enviado a la tierra a tu único Hijo,
Jesucristo, y lo has constituido Maestro,
Camino, Verdad y Vida de la humanidad,
concédenos, por la intercesión
de tu fiel discípulo Andrés María Borello,
que los instrumentos de la comunicación social:
prensa, cine, radio, televisión, discos, internet…
sean siempre empleados para tu gloria
y la promoción humana y espiritual
de los hombres y de la sociedad.
Por el sacrificio de su joven vida,
multiplica en la Iglesia y en el mundo
los sacerdotes, los religiosos y los laicos
que se consagran a este apostolado,
e inspira a todos los hombres
de buena voluntad a colaborar con la oración,
con la acción y con los bienes,
para que la Iglesia pueda anunciar
con estos potentes medios
el mensaje de salvación a todas las gentes.
Y si así es tu divina voluntad,
glorifica, Señor, a tu discípulo fiel

202
y concédenos por su intercesión
la gracia que ahora te pedimos…
Padrenuestro, Avemaría, Gloria al Padre…

Venerable MAGGIORINO VIGOLUNGO


El venerable Maggiorino Vigolungo nació en Benevello de Alba (Cúneo - Italia), el 6 de
mayo de 1904, de padres sencillos y pobres, humildes trabajadores del campo, pero muy
ricos en la fe.
Al encontrarse con el padre Santiago Alberione, fundador de la Familia Paulina, inició
con él la dirección espiritual, llegando a tener este ideal: “Hacerse santo pronto, ser
sacerdote y apóstol de la buena prensa”. El 15 de octubre de 1916, a los 12 años, entró
en la Sociedad de San Pablo. Escribió a la propia familia: “Oren para que no traicione mi
vocación, pues es la más linda de todas”.
Fue amante de la Eucaristía; no se contentaba con la mediocridad; tenía como lema:
“Progresar un poquito todos los días” y fue fiel hasta la muerte.
A los 14 años, durante una grave enfermedad, a la pregunta del padre Alberione si
quería curarse o ir al paraíso, respondió: “Deseo hacer la voluntad del Señor”. Ofreció su
vida por la naciente Familia Paulina y por su apostolado en el mundo.
Murió el 27 de julio de 1918, mientras sus compañeros terminaban un triduo de
oraciones por él. Fue declarado Venerable el 28 de marzo de 1988 por el papa Juan
Pablo II.

Oración
Padre bueno,
tú has enviado a la tierra a Jesucristo Maestro
para revelar a los hombres
los tesoros de tu sabiduría, santidad y amor;
te agradecemos por haber elegido
a Maggiorino Vigolungo
para difundir el Evangelio por todo el mundo,
a través de los medios de comunicación social
y por haber concedido a tu siervo,
juntamente con el deseo de santidad,
un amor tan grande
por la salvación de los hermanos,
hasta llegar a ofrecer su vida
por el apostolado de las ediciones.
Te suplicamos, Señor, que glorifiques
ya aquí en la tierra a este joven apóstol,
para gozo y ejemplo de tanto jóvenes,
a fin de que, ayudados por tu gracia

203
y atraídos por su ejemplo,
lleven a cabo con valor y con amor
la misión que les has encomendado
a cada uno de ellos,
para tu gloria y el bien de los hombres.
Señor, por la intercesión de Maggiorino,
obtenme la gracia que ahora te pido…
Padrenuestro, Avemaría, Gloria al Padre…

Venerable Sacerdote FRANCISCO CHIESA


Nació en Montá de Alba (Cúneo - Italia), el 2 de abril de 1874; fue bautizado con el
nombre de Francisco Pascual. Estudió en Alba, Roma, Génova y Turín; se distinguió en
la enseñanza, fue párroco y canónigo de la catedral de Alba; escribió varios libros y fue
un gran director espiritual. Guió y acompañó al P. Santiago Alberione en el inicio y
desarrollo de la Familia Paulina; se le considera el padrino espiritual de la misma Familia.
Murió en Alba el 14 de junio de 1946. “Es un sacerdote de nuestro tiempo, para nuestro
tiempo, que vive en plenitud su existencia consagrada y apostólica” (Beato Alberione).

Oración
Jesús Maestro, Sumo y Eterno Sacerdote,
te doy gracias por los dones de doctrina,
santidad y gracias concedidas a tu siervo fiel
el sacerdote Francisco Chiesa.
Por sus admirables ejemplos
de piedad eucarística y mariana,
de iluminado celo sacerdotal y pastoral,
de rectitud, de fidelidad a todos los deberes
de su sacerdocio. Nosotros te suplicamos,
Señor, glorifícalo también aquí en la tierra,
si así agrada a tu divina majestad,
concediéndonos por su intercesión
la gracia que imploramos con fe…
Padrenuestro, Avemaría, Gloria al Padre…

Venerable Hermana TECLA MERLO


La venerable Hermana Tecla Merlo nació en Castagnito de Alba (Cúneo - Italia), el 20
de febrero de 1894. Vivió hasta los veinte años con su familia, trabajando en la escuela,
en la parroquia, en el apostolado catequístico, en la ayuda y formación de las jóvenes.
A los 21 años se encontró con el beato Santiago Alberione, fundador de la Familia
Paulina, quien la invitó a colaborar con él en la fundación de la Congregación de las Hijas

204
de San Pablo. Aceptó la invitación con sencillez y fe.
En 1921, junto con otras jóvenes, emitió los votos y fue nombrada Superiora General,
y llamada “Primera Maestra”. Con el ejemplo, la palabra y la oración, supo dirigir y
sostener a sus “hijas” en la vocación nueva que Jesús Maestro les confiaba en la Iglesia.
Religiosa modelo y al mismo tiempo moderna, fue sensible a los cambios y a las
necesidades de la sociedad; animó a sus hijas ya presentes en muchas naciones, movida
con el fin de dar gloria a Dios. Para el bien de los hombres, buscaba siempre impulsar
nuevas iniciativas apostólicas y abrir nuevos centros de difusión de la verdad, a través de
los instrumentos de la comunicación social: prensa, radio, cine, televisión, filminas,
discos, siempre considerados por ella como medios evangelizadores.
Leyó con profundo gozo, el documento del concilio Vaticano II “Inter Mirífica”, viendo
allí una nueva aprobación de su Instituto.
Después de ofrecer su vida por la santificación de cada Hija de San Pablo, murió el 5
de febrero de 1964.
El 22 de enero de 1991 fue declarada Venerable por el papa Juan Pablo II.

Oración
Santísima Trinidad,
Padre, Hijo y Espíritu Santo,
te agradecemos por haber creado, redimido
y santificado a tu humilde y fiel sierva
Tecla Merlo, y por haberla constituido madre
y cofundadora de las Hijas de San Pablo,
consagradas a ti para la evangelización
con los instrumentos de la comunicación social.
Dígnate glorificarla ya aquí en la tierra,
concédenos por su intercesión
la gracia que ahora te pedimos…
María, Madre, Maestra y Reina de los Apóstoles,
acompaña con tu maternal intercesión
nuestra súplica.
Padrenuestro, Avemaría, Gloria al Padre…

Venerable Hermana MARÍA ESCOLÁSTICA RIVATA


Nació en Guarene (Cúneo - Italia), el 12 de julio de 1897.
La vida transcurrida en el ambiente familiar, en el trabajo y en la parroquia, fueron para
ella escuela y valiosa preparación para la total consagración a Dios.
El encuentro con el beato Santiago Alberione, fundador de la Sociedad de San Pablo y
de las Hijas de San Pablo, fue decisivo para su vocación y misión.
Él mismo acogió en Alba a la joven Úrsula Rivata el 29 de julio de 1922.

205
El 10 de febrero de 1924, el mismo beato Alberione daba comienzo a la institución de
las Pías Discípulas del divino Maestro, para que la nueva Familia religiosa “totalmente de
Jesús Maestro, dedicada a la Adoración Eucarística, al apostolado sacerdotal y litúrgico,
se convirtiera en fuente de gracia, de la que se benefician las otras Familias religiosas,
dedicadas especialmente a la vida apostólica”.
Úrsula Rivata fue una de las primeras ocho jóvenes elegidas para la nueva fundación; a
ella, convertida en sor Escolástica, le fue confiada la guía de las hermanas.
El 9 de diciembre de 2013 fue declarada Venerable por el papa Francisco.

Oración
Santísima Trinidad,
Padre, Hijo y Espíritu Santo,
te adoramos y te damos gracias
porque en tu infinita sabiduría
has suscitado en nuestro tiempo
a la Hna. María Escolástica Rivata,
fiel y Pía Discípula de Jesús Maestro,
Camino, Verdad y Vida,
realizando la particular vocación y misión
al servicio de la Eucaristía,
del sacerdocio y de la liturgia.
Dóciles a tu divina voluntad,
te pedimos que sea glorificada
para que tengamos en el cielo una protectora
que nos estimule a ser “en Cristo,
miembros vivos y dinámicos en la Iglesia”.
Padrenuestro, Ave María, Gloria al Padre…

Siervo de Dios Monseñor NICOLÁS RIEZZO


Arzobispo de Ótranto
Nació el 11 de diciembre de 1904 en Squinzano (Lecce - Italia). Doctor en teología
dogmática; fue ordenado sacerdote el 21 de agosto de 1927; consagrado obispo de
Castellaneta (TA) el 29 de junio de 1958, fue promovido a arzobispo de Ótranto el 28 de
abril de 1969, hasta 1981. Por 24 años (1934-1958), con competencia y compromiso
verdaderamente sacerdotal se dedicó a la formación teológica de los seminaristas. Emitió
la profesión perpetua en el Instituto Jesús Sacerdote el 14 de octubre de 1977. Continuó
su servicio sacerdotal como humilde vicepárroco en su pueblo natal, de donde el Señor lo
llamó al premio eterno, el 20 de agosto de 1998. El proceso diocesano de canonización
concluyó el 7 de octubre de 2008.

Oración

206
Trinidad Santa, te damos gracias
por haber donado a la Iglesia al obispo Nicolás Riezzo,
y por haber hecho resplandecer en él tu bondad
y tu amabilidad.
Pastor humilde y fiel, que sirvió a la Iglesia
por tantos años como maestro de los futuros sacerdotes
y obispo piadoso y docto de algunas Iglesias de Puglia,
enseñando con la vida el amor a Cristo, a la Iglesia
y a los pobres.
Concédenos, por su intercesión,
siempre en obediencia a tu divina voluntad,
las gracias que te pedimos…
con la esperanza de verlo pronto entre tus santos. Amén.
Padrenuestro, Ave María, Gloria al Padre…

Siervo de Dios Padre BERNARDO ANTONINI


Protonotario apostólico
Nació el 20 de octubre de 1932 en Cimego (Trento - Italia), fue ordenado sacerdote el
26 de junio de 1955 por la diócesis de Verona; Doctor en idiomas y literaturas extranjeras
modernas (1962), licenciado en Teología dogmática (1963) y Sagrada Escritura (1975),
ingresó al Instituto Jesús Sacerdote en 1977 e hizo la profesión perpetua en 1984. El
cambio político en Rusia, con Gorbachov, lo llevó a Moscú (1989), donde se dedicó a la
promoción vocacional, fundó el seminario Regina Apostolorum y el periódico Svet
Evangelia (Luz del Evangelio), dirigió el instituto teológico “Santo Tomás de Aquino”.
Con el permiso de su obispo y deseoso de servir a Iglesias más pobres, pasó en el 2001 a
Karaganda en Kazajstán, como Vicario Episcopal y vicerrector del seminario. Allí murió
el 27 de marzo de 2002. Mons. Flavio Carraro, obispo de Verona, dijo de él: “Moraba en
Dios. Se gastó totalmente, con pasión, para anunciar el Evangelio, para formar futuros
sacerdotes. No ha ahorrado sus fuerzas, nada lo hizo desanimar”. El proceso diocesano
de canonización concluyó el 22 de octubre de 2013.

Oración
Santísima Trinidad,
te damos gracias por habernos dado
en tu siervo Bernardo Antonini
un ejemplo preclaro de sacerdote fervoroso y entregado,
que empleó todos sus dones particulares
para servir a la Iglesia en gozosa obediencia,
difundiendo con todos los medios la luz de la Palabra
y gastando todas sus energías
en dar testimonio de amor a todas las criaturas.

207
Te pedimos que glorifiques también aquí en la tierra
a este fidelísimo ministro tuyo,
y por su intercesión concédenos la gracia
que ahora te pedimos…
Gloria al Padre…

Virgen santísima, Reina de los Apóstoles,


haz que también nosotros,
siguiendo el ejemplo del padre Bernardo, tu hijo devotísimo,
podamos sentirnos siempre disponibles
y prontos para el servicio de Dios y del prójimo.
Dios te salve, Reina y Madre…

Oración por la glorificación de nuestros siervos de Dios


Señor, glorifica en tu Iglesia a tu siervo (a)…,
para que sea para nosotros luz, guía y fuerza
en la obra de santificación y apostolado;
y, por su intercesión, apresura en el mundo
la venida de Cristo Maestro,
Camino, Verdad y Vida. Amén.
***
A quien obtenga gracias y favores, se le ruega envíe su relación al respecto al Superior
Provincial, Carrera 46 No. 22A-90, Barrio Quintaparedes, Bogotá, D.C. – Colombia

208
VIII
MODELOS PAULINOS

210
La devoción al Maestro Divino, no es una devoción cualquiera, sino que impregna toda
nuestra vida espiritual, todos nuestros estudios, todo nuestro apostolado, toda la actividad
exterior. Todo (VA 587).
Jesús Verdad actúa sobre la mente y confiere la fe; Jesús es Camino y actúa en la
voluntad, que se conforma a la voluntad de Dios; Jesucristo es Vida y actúa sobre el
sentimiento. Cuando un cristiano realiza plenamente este injerto podrá decir: “Es Cristo
quien vive en mí” (VA 593).
La devoción a Jesús Maestro no ha de restringirse al campo de la oración, sino que debe
extenderse a toda la vida apostólica, ya que el fruto de nuestro apostolado será
proporcional a la presentación que hagamos de Jesucristo Camino, Verdad y Vida (VA
590).

211
Jesús Maestro, Camino, Verdad y Vida,
ten piedad de nosotros.

212
De la Reina de los Apóstoles se ha de creer: que fue la Madre del Apóstol del Padre, la
Palabra divina; que se convirtió en Madre y Maestra de todo apostolado; que así fue
proclamada desde la cruz; que así se mostró con los apóstoles, especialmente en
Pentecostés; que fue siempre inspiradora, protectora de todo apostolado de la palabra y
de la pluma, y formadora de los apóstoles de todo tiempo y lugar (VA 626).
Más que con tinta, escribió a Jesús, es decir, lo formó de sí misma, por la fuerza del
Espíritu Santo, con su propia sangre… María es, pues, la Apóstol, la Reina de los
Apóstoles, el modelo de todo apostolado, la inspiradora de todas las virtudes apostólicas
(VA 622).

213
María, Reina de los Apóstoles,
ruega por nosotros.

214
San Pablo es nuestro padre: de él hemos de asumir el espíritu, la mentalidad, el amor a
Jesucristo y a la humanidad (VA 654).
La Familia Paulina ha sido suscitada por san Pablo para continuar su obra; es san Pablo
vivo hoy, pero que hoy está compuesto por muchos miembros. No es que hayamos
elegido nosotros a san Pablo, sino que ha sido él quien nos ha elegido y llamado. Quiere
que hagamos lo que él haría hoy: amar a Dios con todo el corazón, con todas las fuerzas,
con toda la mente y amar al prójimo sin escatimar nada… Utilizar los más altos púlpitos
erigidos por el progreso actual: prensa, cine, radio, televisión, internet; los mayores
hallazgos de la doctrina del amor y la salvación: el Evangelio de Jesucristo (VA 651).

215
San Pablo Apóstol,
ruega por nosotros.

216
“Ha dado a la Iglesia nuevos instrumentos
para expresarse, nuevos medios para dar vigor
y amplitud a su apostolado… nueva capacidad y
nueva conciencia de la validez y posibilidad
de su misión en el mundo moderno
y con los medios modernos”.
Beato Pablo VI

Beato SANTIAGO ALBERIONE


Fundador de la Familia Paulina
(4-4-1884 – 26-11-1971)
(Beatificado: 27-4-2003)

217
“Fiel colaborador en el crecimiento
de la Familia Paulina, fue el maestro que precedía
a todos con el ejemplo, que enseñaba, aconsejaba
y construía todo con su oración iluminada
y cálida… Sabía hablar con Dios”.
Beato Alberione

Beato TIMOTEO GIACCARDO


Primer sacerdote de la Sociedad de San Pablo
(13-6-1896 – 24-1-1948)
(Beatificado 22-10-1989)

218
“Primera Superiora General
de las Hijas de San Pablo, cooperó con la fundación
de las otras instituciones de la Familia Paulina,
no sólo con mucha oración, sino de diversas formas
y maneras. Un corazón grande, modelado
a imagen del Corazón de Jesús”.
Beato Alberione

Venerable Sor TECLA MERLO


Primera Superiora General de las Hijas de San Pablo
(20-2-1894 – 5-2-1964)

219
“La humildad y el amor,
junto con su espíritu de oración, caracterizaron
su vida, que ofreció al Señor por las vocaciones.
De la Eucaristía alcanzó luz especial
para el apostolado de las ediciones al que consagró
todas sus fuerzas”.
Beato Alberione

Venerable Hno. ANDRÉS BORELLO


Discípulo del Divino Maestro
(8-3-1916 – 4-9-1948)

220
“Hacia ella, que fue como la nodriza
de las Pías Discípulas, ha de mantenerse
filial gratitud, respeto, deferencia, devoción…
Téngase muy en cuenta su enseñanza, su consejo,
su orientación y oración…”.
Beato Alberione

Venerable Sor MARÍA ESCOLÁSTICA RIVATA


Primera Madre de las Pías Discípulas del Divino Maestro.
(12-7-1897 – 24-3-1987)

221
“Poseía
un profundo espíritu de oración
sublime delicadeza de conciencia,
ardiente deseo de santidad, inteligencia
y entrega al apostolado de las ediciones,
ejemplo en todos los deberes”.
Beato Alberione

Venerable MAGGIORINO VIGOLUNGO


Aspirante paulino, apóstol de la comunicación social
(6-5-1904 – 27-7-1918)

222
“Profesor en el seminario diocesano,
director espiritual de muchas personas,
dotado de una vasta cultura, escritor insigne,
sacerdote de confianza de su obispo,
padrino de la Familia Paulina”.
Beato Alberione

Venerable Canónigo FRANCISCO CHIESA


Padrino espiritual de la Familia Paulina
(2-4-1874 – 14-6-1946)

223
Sacerdote de la diócesis de Verona,
cuya vocación paulina en el Instituto Jesús Sacerdote
enriqueció su corazón con la misma pasión
por Cristo y por las almas
como san Pablo y el beato Alberione.
“Un hombre providencial para el renacimiento
de la Iglesia en Rusia”
Mons. Taddeus Kondrusiewicz

Siervo de Dios PADRE BERNARDO ANTONINI


Protonotario Apostólico. Instituto Jesús Sacerdote.
(20-10-1932 – 27-03-2002)

224
“Su calor humano, su espiritualidad profunda,
su intensa entrega,
hasta gastar su vida por los demás,
su fidelidad a Dios y a la Iglesia han hecho germinar
en el alma de sus fieles una inextinguible sed de amor por Cristo”.
P. Antonio Pasca

Siervo de Dios MONS. NICOLÁS RIEZZO


Arzobispo de Ótranto (Italia). Instituto Jesús Sacerdote.
(11-12-1904 – 20-08-1998)

225
IX
CELEBRACIONES
DE LA FAMILIA PAULINA

227
La Familia Paulina aspira a vivir íntegramente el Evangelio de Jesucristo,
Camino, Verdad y Vida, en el espíritu de san Pablo, bajo la mirada de la Reina de
los Apóstoles (AD 93).

228
IV DOMINGO DE PASCUA

Novena a Jesús buen Pastor


INVITATORIO
El Señor es mi Pastor Sal 23
LECTURA Y REFLEXION BÍBLICA
Is 40, 9-11; Jr 23, 1-6; Ez 34, 1-31; Jn 10, 1-18; 1P 2, 21-25; Hb 13, 20-21.
HIMNO
Se canta un himno a Jesús, buen Pastor.
LECTURA BREVE JN 10,14-15
Yo soy el buen Pastor; y conozco mis ovejas y las mías me conocen a mí, como me
conoce el Padre y yo conozco a mi Padre y doy mi vida por las ovejas.
RESPONSORIO BREVE
V. Resucitó el buen Pastor, que dio la vida
por sus ovejas, aleluya, aleluya.
R. Se ofreció víctima por nuestro amor, aleluya, aleluya.
V. Cristo nuestra Pascua ha sido inmolado, aleluya, aleluya.
R. Aleluya, aleluya.
V. Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo.
R. Se ofreció víctima por nuestro amor, aleluya, aleluya.
CÁNTICO EVANGÉLICO
Ant. Yo soy el buen Pastor, soy el Camino, la Verdad y la Vida. Conozco mis ovejas y
ellas me conocen, aleluya.
MAGNÍFICAT: Lc 1, 46-55. Alegría del alma en el Señor (p. 279)
PRECES
Oremos a Jesucristo, el Señor, el Cordero, que está delante del trono, el Pastor que nos
conduce hacia fuentes de agua viva. Digamos: Jesús, buen Pastor, escúchanos.

Por el Papa, los obispos y todos los que han recibido alguna misión pastoral en la
Iglesia: para que sean imagen fiel de Cristo, buen Pastor, roguemos al Señor.
Por todo el pueblo de Dios: para que tenga los pastores idóneos que necesita,
roguemos al Señor.
Por la unidad de todos los cristianos en el único redil de Cristo: para que haya un
solo rebaño, un solo Pastor, roguemos al Señor.
Por los gobernantes: para que en sus deliberaciones y decisiones estén siempre
atentos a las necesidades de sus pueblos, recogiendo sus justas aspiraciones,
roguemos al Señor.

230
Por todos los que han recibido la llamada de Dios al sacerdocio o a la vida
consagrada: para que sean plenamente felices y sean signos vivos de la presencia
de Dios, roguemos al Señor.
Por todos nosotros: para que nos sintamos responsables de la solicitud pastoral
de la Iglesia, roguemos al Señor.

Se pueden añadir intenciones libres.


Padre nuestro…
ORACIÓN
Escuchanos, Señor; que tu bondad y tu misericordia nos acompañen todos los días de
nuestra vida, hasta que lleguemos a los pastos eternos, conducidos por tu Hijo Jesucristo,
Pastor y puerta del rebaño, que vive y reina por los siglos de los siglos.
El cuarto domingo de Pascua se celebra todo como en el Misal Romano y en la Liturgia de las Horas.

231
SÁBADO DESPUÉS DE LA ASCENSIÓN DEL SEÑOR

SANTA MARÍA VIRGEN,


REINA DE LOS APÓSTOLES
Fiesta

Novena
INVITATORIO
V. Salve, Madre de la Iglesia, Maestra y Reina de los Apóstoles. Aleluya, aleluya.
R. Salve…
V. Yo pongo hostilidad entre ti y la mujer, entre tu linaje y el suyo; él herirá tu cabeza.
R. Salve…
V. El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra: por
eso el consagrado que nazca llevará el título de Hijo de Dios.
R. Salve…
V. Dio a luz a su hijo primogénito; lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre.
R. Salve…
V. Éste está puesto de modo que todos en Israel o caigan o se levanten; será una bandera
discutida. En cuanto a ti, una espada te atravesará el alma.
R. Salve…
V. Jesús, viendo a su madre y al lado al discípulo predilecto, dice a su madre: “Mujer, ahí
tienes a tu hijo”. Después dice al discípulo: “Ahí tienes a tu madre”.
R. Salve…
V. Estaban todos reunidos, con algunas mujeres, la madre de Jesús y sus parientes,
unánimes en la oración.
R. Salve…
V. María inmaculada, siempre virgen, Madre de Dios, concluido el curso de su vida
terrena, fue elevada en cuerpo y alma a la gloria del cielo (Constitución
Munificentissimus Deus).
R. Salve…
HIMNO
Se canta un himno a la Reina de los Apóstoles.
LECTURA BREVE HCH 1, 12
Entonces los apóstoles se volvieron a Jerusalén desde el monte de los Olivos, que dista
de Jerusalén cerca de un kilómetro.
Otras lecturas: Mt 12, 46-50; Lc 1, 26-38; Lc 1, 39-47; Lc 2, 46-51; Lc 11, 27-28; Jn
2, 1-11; Jn 19, 25-27; Hch 1, 14.
RESPONSORIO BREVE

233
V. Alégrate, Madre de la Iglesia, Maestra y Reina nuestra.
Aleluya, aleluya.
R. Alégrate, Madre de la Iglesia, Maestra y Reina nuestra. Aleluya, aleluya.
V. Bendito sea el Señor, que te ha exaltado sobre los ángeles y los santos.
R. Aleluya, aleluya.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Alégrate, Madre de la Iglesia, Maestra y Reina nuestra. Aleluya, aleluya.
CÁNTICO EVANGÉLICO
Ant. Recíbenos, oh Madre, Maestra y Reina nuestra; ruega a tu Hijo, dueño de la mies,
que envíe obreros a la mies. Aleluya.
MAGNÍFICAT: Lc 1, 46-55. Alegría del alma en el Señor (p. 279)
PRECES
Jesús Maestro y Pastor, antes de consumar su sacrificio redentor, nos entregó a María
en la persona de Juan. Confiando en la intercesión de nuestra Madre y Reina, dirijamos
al Padre nuestra oración, diciendo:
Escúchanos, Señor.

Por la Iglesia, nuevo pueblo de Dios, nacido de la cruz de Cristo, para que,
guiada y asistida por la protección de María, lleve a todos la salvación, oremos.
Por todos los llamados al apostolado: para que en las dificultades se sientan
guiados y confortados por María, oremos.
Por todos los que trabajan al servicio del Evangelio: para que perseveren
unánimes en la oración con María, la Madre de Jesús, y se llenen de los dones del
Espíritu Santo, oremos.
Para que todos los miembros de la Iglesia, sacerdotes, religiosos y laicos,
colaboren eficazmente en la difusión del Evangelio, como María cooperó en la
misión de Jesús, oremos.
Por los pobres de pan y de verdad, por todos los que sufren y por los lejanos:
para que les llegue el gozoso anuncio de la salvación de Jesús, y descubran en
María, elevada al cielo y glorificada, un signo de esperanza cierta, oremos.
Por todos los pueblos de la tierra: para que por la intercesión y la protección de
María, Reina de los Apóstoles, se apresure la llegada del reino de Jesucristo
Maestro, Camino, Verdad y Vida de los hombres, oremos.

Se pueden añadir intenciones libres.


Padre nuestro…
ORACIÓN
Escucha, Señor, la súplica humilde y ardiente que te dirigimos confiando en la
intercesión de María, Madre, Maestra y Reina de los Apóstoles. Tú que vives y reinas
por los siglos de los siglos. R. Amén.

234
Misa
ANTÍFONA DE ENTRADA HCH 1, 14
Los discípulos se dedicaban a la oración en común, junto con María, la Madre de
Jesús. Aleluya.
O BIEN: JDT 13, 23.25
El Señor Dios te ha bendecido, Virgen María, más que a todas las mujeres de la tierra;
ha glorificado tu nombre de tal modo, que tu alabanza está siempre en boca de todos.
Aleluya.
Se dice Gloria.
ORACIÓN COLECTA
Dios todopoderoso, que derramaste el Espíritu Santo sobre los apóstoles, reunidos en
oración con María, la Madre de Jesús, concédenos, por intercesión de la Virgen,
entregarnos fielmente a tu servicio y proclamar la gloria de tu nombre con testimonio de
palabra y de vida. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la
unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. R. Amén.
PRIMERA LECTURA HCH 1, 12-14; (2, 1-4)
SALMO RESPONSORIAL SAL 86
V. ¡Qué pregón tan glorioso para ti, ciudad de Dios!
R. ¡Qué pregón tan glorioso para ti, ciudad de Dios!
Él la ha cimentado sobre el monte santo,
y el Señor prefiere las puertas de Sión
a todas las moradas de Jacob. R.
¡Qué pregón tan glorioso para ti, ciudad de Dios!
Se dirá de Sión: “Uno por uno todos han nacido en ella;
el Altísimo en persona la ha fundado”. R.
El Señor escribirá en el registro de los pueblos:
“Éste ha nacido allí”.
Y cantarán mientras danzan:
“Todas mis fuentes están en ti”. R.
Donde se celebra como solemnidad:
SEGUNDA LECTURA GA 4, 4-7
ALELUYA
Estaba santa María, Reina del cielo y Señora del mundo, sufriendo junto a la cruz del
Señor. Aleluya.
EVANGELIO JN 19, 25-27
ORACIÓN DE LOS FIELES
Oremos a Dios Padre, que ha querido asociar a la misión de su Hijo a la Virgen María,
como intercesora y Madre de los apóstoles. Digamos:

235
Escúchanos, Señor, por intercesión de María.

Por la Iglesia: para que viva siempre el “sí” de María a la Palabra de Dios,
roguemos al Señor.
Por las vocaciones y los que aspiran al apostolado: para que en las dificultades se
sientan siempre asistidos por María, como Juan al pie de la cruz, roguemos al
Señor.
Por todos aquellos que trabajan al servicio del Evangelio: para que se llenen del
Espíritu Santo, como los apóstoles reunidos en el cenáculo en oración con María,
roguemos al Señor.
Por todas las mujeres asociadas a la misión sacerdotal: para que desplieguen en la
Iglesia nuevas posibilidades de evangelización y santificación, a ejemplo de
María, asociada a la misión de Cristo, roguemos al Señor.
Por los que sufren, por los marginados, por los pobres de pan y de verdad: para
que llegue a ellos el mensaje de la salvación y vean en María, Reina elevada al
cielo y glorificada, un signo de esperanza cierta, roguemos al Señor.
Por el mundo entero: para que la devoción a María, Reina de los Apóstoles,
apresure en todas las culturas la instauración del Reino de Cristo Maestro,
Camino, Verdad y Vida, roguemos al Señor.

Escucha, Padre, nuestra humilde oración, que te presentamos por medio de la purísima
Virgen María, nuestra Madre y Reina, mediadora de tu Hijo, que vive y reina por los
siglos de los siglos. R. Amén.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Por tu benignidad, Señor, y por la intercesión de Santa María, siempre Virgen, nuestra
ofrenda alcance a tu Iglesia el aumento por el número de fieles, y el resplandor constante
por la abundancia de las virtudes. Por Jesucristo, nuestro Señor. R. Amén.
PREFACIO
V. El Señor esté con ustedes.
R. Y con tu espíritu.
V. Levantemos el corazón.
R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.
V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
R. Es justo y necesario.
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en
todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderosos y eterno, en esta fiesta de santa
María, siempre Virgen, que precedió a los apóstoles en el anuncio de Cristo.
Porque ella, conducida por el Espíritu Santo, llevó presurosa a Cristo al Precursor, para
que fuera causa de santificación y alegría para él; del mismo modo Pedro y los demás

236
apóstoles, movidos por el mismo Espíritu, anunciaron animosos, a todos los pueblos, el
Evangelio que había de ser para ellos causa de salvación y de vida.
Ahora también la santísima Virgen precede con su ejemplo a los heraldos del
Evangelio, los estimula con su amor y los sostiene con su intercesión incesante, para que
anuncien a Cristo Salvador por todo el mundo.
Por eso, con todos los ángeles y los santos cantamos tu gloria diciendo:
Santo, santo, santo…
ANTÍFONA DE COMUNIÓN LC 1, 48-49
Me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes por
mí: su nombre es santo.
O BIEN: JN 19, 26-27
Jesús dijo a su madre: “Mujer, ahí tienes a tu Hijo”. Luego dijo al discípulo: “Ahí
tienes a tu madre”. Aleluya.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Después de recibir tu ayuda, Señor, en este sacramento, al celebrar la fiesta de la
Virgen María, Reina de los Apóstoles, te pedimos perseverar siempre en tu amor y en el
servicio a los hombres, para dedicarnos cada vez con mayor generosidad a la edificación
de tu Reino. Por Jesucristo, nuestro Señor. R. Amén.

Oración de la mañana
Laudes
V. Dios mío, ven en mi auxilio.
R. Señor, date prisa en socorrerme.
V. Gloria al Padre… Aleluya.
HIMNO
Estaban reunidos con María
la Madre de Jesús,
la madre de la Iglesia que nacía
brotando de la cruz,
y descendió el Espíritu aquel día
con su fuerza, con su luz.
Reina de los Apóstoles,
unánimes contigo
clamamos con fervor:
ven, Espíritu Santo,
e infúndenos tu amor,
e infúndenos tu amor.
Por obra del Espíritu engendraste
a Cristo Salvador,

237
y, fuerte en el Espíritu, ayudaste
a Cristo Redentor;
a la naciente Iglesia la abrigaste
con ternura, con amor.
La Iglesia, con María, peregrina,
velando en oración,
al soplo del Espíritu camina
haciendo comunión.
Él es la fuerza y juventud divina
que mueve su corazón. Amén.
SALMODIA
Ant. 1. Tú eres la mujer a quien Dios ha bendecido, y por ti hemos recibido el fruto de
la vida. Aleluya.
Salmo 62, 2-9: El alma sedienta de Dios
Madruga por Dios todo el que rechaza
las obras de las tinieblas.
Oh Dios, tú eres mi Dios, por ti madrugo,
mi alma está sedienta de ti;
mi carne tiene ansia de ti,
como tierra reseca, agostada sin agua.
¡Cómo te contemplaba en el santuario
viendo tu fuerza y tu gloria!
Tu gracia vale más que la vida,
te alabarán mis labios.
Toda mi vida te bendeciré
y alzaré las manos invocándote.
Me saciaré de manjares exquisitos,
y mis labios te alabarán jubilosos.
En el lecho me acuerdo de ti
y velando medito en ti,
porque fuiste mi auxilio,
y a la sombra de tus alas canto con júbilo;
mi alma está unida a ti,
y tu diestra me sostiene.
Ant. Tú eres la mujer a quien Dios ha bendecido, y por ti hemos recibido el fruto de la
vida. Aleluya.
Ant. 2. Tú eres la gloria de Jerusalén; tú, la alegría de Israel; tú, el orgullo de nuestra
raza. Aleluya.
Cántico Dn 3, 57-88: Toda la creación alabe al Señor
Alaben al Señor, sus siervos todos (Ap 19, 5)

238
Criaturas todas del Señor, bendecid al Señor,
ensalzadlo con himnos por los siglos.
Ángeles del Señor, bendecid al Señor;
cielos, bendecid al Señor.
Aguas del espacio, bendecid al Señor;
ejércitos del Señor, bendecid al Señor.
Sol y luna, bendecid al Señor;
astros del cielo, bendecid al Señor.
Lluvia y rocío, bendecid al Señor;
vientos todos, bendecid al Señor.
Fuego y calor, bendecid al Señor;
fríos y heladas, bendecid al Señor.
Rocíos y nevadas, bendecid al Señor;
témpanos y hielos, bendecid al Señor.
Escarchas y nieves, bendecid al Señor;
noche y día, bendecid al Señor.
Luz y tinieblas, bendecid al Señor;
rayos y nubes, bendecid al Señor.
Bendiga la tierra al Señor,
ensálcelo con himnos por los siglos.
Montes y cumbres, bendecid al Señor;
cuanto germina en la tierra, bendiga al Señor.
Manantiales, bendecid al Señor;
mares y ríos, bendecid al Señor.
Cetáceos y peces, bendecid al Señor;
aves del cielo, bendecid al Señor.
Fieras y ganados, bendecid al Señor,
ensalzadlo con himnos por los siglos.
Hijos de los hombres, bendecid al Señor,
bendiga Israel al Señor.
Sacerdotes del Señor, bendecid al Señor;
siervos del Señor, bendecid al Señor.
Almas y espíritus justos, bendecid al Señor;
santos y humildes de corazón, bendecid al Señor.
Ananías, Azarías y Misael, bendecid al Señor;
ensalzadlo con himnos por los siglos.
Bendigamos al Padre y al Hijo con el Espíritu Santo,
ensalcémoslo con himnos por los siglos.

239
Bendito el Señor en la bóveda del cielo,
alabado y glorioso y ensalzado por los siglos.
No se dice Gloria al Padre.
Ant. Tú eres la gloria de Jerusalén; tú, la alegría de Israel; tú, el orgullo de nuestra raza.
Aleluya.
Ant. 3. Alégrate, Virgen María, Reina nuestra, y ruega al Señor por nosotros. Aleluya.
Salmo 149: Alegría de los santos
Los hijos de la Iglesia, nuevo Pueblo de Dios,
se alegran en su Rey, Cristo, el Señor (Hesiquio).
Cantad al Señor un cántico nuevo,
resuene su alabanza en la asamblea de los fieles;
que se alegre Israel por su Creador,
los hijos de Sión por su Rey.
Alabad su nombre con danzas,
cantadle con tambores y cítaras;
porque el Señor ama a su pueblo
y adorna con la victoria a los humildes.
Que los fieles festejen su gloria
y canten jubilosos en filas:
con vítores a Dios en la boca
y espadas de dos filos en las manos.
Para tomar venganza de los pueblos
y aplicar el castigo a las naciones,
sujetando a los reyes con argollas,
a los nobles con esposas de hierro.
Ejecutar la sentencia dictada
es un honor para todos sus fieles.
Ant. Alégrate, Virgen María, Reina nuestra, y ruega al Señor por nosotros. Aleluya.
LECTURA BREVE CF. IS 61, 10
Desbordo de gozo con el Señor, y me alegro con mi Dios: porque me ha vestido un
traje de gala y me ha envuelto en un manto de triunfo, como novia que se adorna con
sus joyas.
RESPONSORIO BREVE
V. Quien me alcanza, alcanza la vida. Aleluya, aleluya.
R. Quien me alcanza, alcanza la vida. Aleluya, aleluya.
V. Y goza del favor del Señor.
R. Aleluya, aleluya.
V. Gloria al Padre, al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Quien me alcanza, alcanza la vida. Aleluya, aleluya.
CÁNTICO EVANGÉLICO

240
Ant. Por Eva se cerraron a la humanidad las puertas del paraíso, y por María Virgen se
han vuelto a abrir a todos. Aleluya.
BENEDICTUS: Lc 1, 68-79. El Mesías y su Precursor
Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo,
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas.
Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
realizando así la misericordia
que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abrahán.
Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.
Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.
Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tinieblas
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Por Eva se cerraron a la humanidad las puertas del paraíso, y por María Virgen se
han vuelto a abrir a todos. Aleluya.
PRECES
Elevemos nuestras súplicas al Salvador, que quiso nacer de María Virgen, y digámosle:
Que tu Santa Madre, Señor, interceda por nosotros.

Sol de justicia, a quien la Virgen inmaculada precedía cual aurora luciente,

241
haz que vivamos siempre iluminados por la claridad de tu presencia.
Verbo eterno del Padre, que elegiste a María como arca incorruptible de tu morada,
líbranos de la corrupción del pecado.
Salvador nuestro, que quisiste que tu Madre estuviera junto a tu cruz,
por su intercesión concédenos compartir con alegría tus padecimientos.
Jesús, que, colgado en la cruz, diste María a Juan como madre,
haz que nosotros vivamos también como hijos suyos.

Se pueden añadir algunas intenciones libres.


Padre nuestro…
ORACIÓN
Dios todopoderoso, que derramaste el Espíritu Santo sobre los apóstoles, reunidos en
oración con María, la Madre de Jesús, concédenos, por intercesión de la Virgen,
entregarnos fielmente a tu servicio y proclamar la gloria de tu nombre con testimonio de
palabra y de vida. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la
unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. R. Amén.
CONCLUSIÓN
El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna. R. Amén.

Oración del atardecer


Vísperas
(Se celebran las I Vísperas de la Solemnidad de Pentecostés).

Para las celebraciones votivas:


V. Dios mío, ven en mi auxilio.
R. Señor, date prisa en socorrerme.
Gloria al Padre… Aleluya.
HIMNO
SALMODIA
Ant. 1. Alégrate, María, llena de gracia. El Señor te ha exaltado y coronado como
Reina (T.P. Aleluya).
Salmo 121: La ciudad santa de Jerusalén
Se han acercado al monte Sión, ciudad del
Dios vivo, Jerusalén del cielo (Hb 12, 22).
¡Qué alegría cuando me dijeron:
“Vamos a la casa del Señor”!
Ya están pisando nuestros pies
tus umbrales, Jerusalén.

242
Jerusalén está fundada
como ciudad bien compacta.
Allá suben las tribus,
las tribus del Señor,
según la costumbre de Israel,
a celebrar el nombre del Señor;
en ella están los tribunales de justicia,
en el palacio de David.
Desead la paz a Jerusalén:
“Vivan seguros los que te aman,
haya paz dentro de tus muros,
seguridad en tus palacios”.
Por mis hermanos y compañeros,
voy a decir: “La paz contigo”.
Por la casa del Señor, nuestro Dios,
te deseo todo bien.
Ant. Alégrate, María, llena de gracia. El Señor te ha exaltado y coronado como Reina
(T.P. Aleluya).
Ant. 2. Madre y Reina nuestra, ruega al fruto de tu vientre, Jesús, que mande
trabajadores a su mies. (T.P. Aleluya).
Salmo 126: El esfuerzo humano es inútil sin Dios
Ustedes son edificio de Dios (1Co 2, 9).
Si el Señor no construye la casa,
en vano se cansan los albañiles;
si el Señor no guarda la ciudad,
en vano vigilan los centinelas.
Es inútil que madruguéis,
que veléis hasta muy tarde,
que comáis el pan de vuestros sudores:
¡Dios lo da a sus amigos mientras duermen!
La herencia que da el Señor son los hijos;
su salario, el fruto del vientre:
son saetas en mano de un guerrero
los hijos de la juventud.
Dichoso el hombre que llena
con ellas su aljaba:
no quedará derrotado cuando litigue
con su adversario en la plaza.
Ant. Madre y Reina nuestra, ruega al fruto de tu vientre, Jesús, que mande
trabajadores a su mies. (T.P. Aleluya).

243
Ant. 3. Bajo tu protección nos acogemos, Madre, Maestra y Reina nuestra. (T.P.
Aleluya).
Cántico Ef, 1, 3-10: El Dios Salvador
Bendito sea Dios,
Padre de nuestro Señor Jesucristo,
que nos ha bendecido en la persona de Cristo
con toda clase de bienes espirituales y celestiales.
Él nos eligió en la persona de Cristo,
antes de crear el mundo,
para que fuésemos santos
e irreprochables ante Él por el amor.
Él nos ha destinado en la persona de Cristo,
por pura iniciativa suya,
a ser sus hijos,
para que la gloria de su gracia,
que tan generosamente nos ha concedido
en su querido Hijo,
redunde en alabanza suya.
Por este Hijo, por su sangre,
hemos recibido la redención,
el perdón de los pecados.
El tesoro de su gracia, sabiduría y prudencia
ha sido un derroche para con nosotros,
dándonos a conocer el misterio de su voluntad.
Éste es el plan
que había proyectado realizar por Cristo
cuando llegase el momento culminante:
hacer que todas las cosas tuviesen
a Cristo por cabeza, las del cielo y las de la tierra.
Ant. Bajo tu protección nos acogemos, Madre, Maestra y Reina nuestra. (T.P.
Aleluya).
LECTURA BREVE GA 4, 4-5
Cuando se cumplió el tiempo, envió Dios a su Hijo, nacido de una mujer, nacido bajo
la ley, para rescatar a los que estaban bajo la ley, para que recibiéramos el ser hijos por
adopción.
RESPONSORIO BREVE
V. Alégrate, Madre de la Iglesia, Maestra y Reina nuestra.(T.P. Aleluya, Aleluya).
R. Alégrate, Madre de la Iglesia, Maestra y Reina nuestra.(T.P. Aleluya, Aleluya).
V. Bendito sea el Señor, que te ha exaltado sobre los ángeles y los santos. (T.P. Aleluya,
Aleluya).

244
R. Maestra y Reina nuestra. (T.P. Aleluya, Aleluya).
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Alégrate, Madre de la Iglesia, Maestra y Reina nuestra (T.P. Aleluya, Aleluya).
CÁNTICO EVANGÉLICO
Ant. Cantemos a Dios nuestro salvador en la conmemoración de María, Reina de los
Apóstoles, que intercede por nosotros. (T.P. Aleluya, Aleluya).
MAGNÍFICAT: Lc 1, 46-55. Alegría del alma en el Señor
Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.
Él hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
–como lo había prometido a nuestros padres–
en favor de Abrahán y su descendencia por siempre.
Ant. Cantemos a Dios nuestro salvador en la conmemoración de María, Reina de los
Apóstoles, que intercede por nosotros. (T.P. Aleluya, Aleluya).
PRECES
Unidos en la oración de alabanza, damos gracias a Dios, que ha querido que todas las
generaciones amen y veneren a María. Digamos confiadamente:
Que María, nuestra Madre, Maestra y Reina, interceda por nosotros.

Tú que hiciste de María la madre de misericordia,

haz que los que viven en peligro o están tentados sientan su protección maternal.
Tú que encomendaste a María la misión de madre de familia,
haz que en todas las comunidades crezca el espíritu
de la casa de Nazaret.
Tú que fortaleciste a María cuando estaba al pie de la cruz y la llenaste de gozo en
la resurrección de su Hijo,
levanta y robustece la esperanza de los decaídos.

245
Tú que hiciste que María meditara tus palabras en su corazón y fuera la esclava
fiel, por su intercesión,
haz de nosotros siervos fieles y discípulos dóciles de tu Hijo.
Tú que coronaste a María como reina del cielo,
haz que los difuntos puedan alcanzar, con todos los santos, la felicidad de tu
reino.

Se pueden añadir algunas intenciones libres.


ORACIÓN
Dios todopoderoso, que derramaste el Espíritu Santo sobre los apóstoles, reunidos en
oración con María, la madre de Jesús, concédenos, por intercesión de la Virgen,
entregarnos fielmente a tu servicio y proclamar la gloria de tu nombre con el testimonio
de la palabra y la vida. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en
la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. R. Amén.
CONCLUSIÓN
El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna. R. Amén.

246
30 DE JUNIO

SAN PABLO APÓSTOL


PATRONO DE LA FAMILIA PAULINA
Solemnidad

Novena
INVITATORIO
V. San Pablo apóstol, anunciador de la verdad y doctor de las gentes, intercede por
nosotros.
R. San Pablo apóstol…
V. Saulo entre tanto devastaba la Iglesia; entraba en las casas y arrastraba hombres y
mujeres a la cárcel.
R. San Pablo apóstol…
V. “Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?”. Y él respondió: “¿Quién eres, Señor?”. “Yo
soy Jesús –dijo–, a quien tú persigues”.
R. San Pablo apóstol…
V. Quien constituyó a Pedro apóstol de los circuncisos, ha hecho de mí el apóstol de los
gentiles; y ellos reconocieron la gracia que se me había concedido.
R. San Pablo apóstol…
V. Les gano en fatigas, les gano en cárceles, mucho más en golpes, y a menudo en
peligros de muerte.
R. San Pablo apóstol…
V. Muy a gusto presumo de mis debilidades, para que habite en mí la fuerza de Cristo.
R. San Pablo apóstol…
V. La gracia de Dios no ha sido vana en mí, sino que permanece siempre.
R. San Pablo apóstol…
V. He combatido bien mi combate, he corrido hasta la meta, me he mantenido fiel. Ahora
me aguarda la corona merecida, con la que el Señor, juez justo, me premiará aquel
día.
R. San Pablo apóstol…
LECTURA BREVE
Sé de quién me he fiado y estoy convencido de que puede custodiar mi depósito hasta
el día aquel (1Tm 1, 12).
Otras lecturas: Rm 8, 26-30; 1Co 1, 18-25; 1Co 4, 1-5; 1Co 9, 16-19. 22-23; Ga 6,
14-16; Ef 4, 1-7; 1Ts 2, 2-8; 2Tm 1, 13-14.
HIMNO
Se canta un himno a san Pablo.

248
RESPONSORIO BREVE
V. Tú eres un instrumento elegido, apóstol san Pablo.
R. Tú eres un instrumento elegido, apóstol san Pablo.
V. Anunciador de la verdad por el mundo entero.
R. Apóstol san Pablo.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Tú eres un instrumento elegido, apóstol san Pablo.
CÁNTICO EVANGÉLICO
Ant. San Pablo apóstol, anunciador de la verdad y doctor de las gentes, intercede por
nosotros ante el Señor que te ha elegido.
MAGNÍFICAT: Lc 1, 46-55. Alegría del alma en el Señor (p. 279)
PRECES
Unidos a nuestros hermanos y hermanas esparcidos por todo el mundo, dirijamos
nuestra oración a Dios que nos ha edificado sobre el cimiento del apóstol san Pablo y nos
ha enviado a las comunidades eclesiales de hoy y digamos:
Por intercesión de san Pablo apóstol, escúchanos, Señor.

Por el Papa N… los obispos, presbíteros, diáconos, religiosos y laicos: para que sean
imagen viva del buen Pastor y compartan su compasión por la gente, su audacia y su
entrega buscando a los que están perdidos, desorientados, desanimados y necesitados de
la Palabra, roguemos al Señor. R.
Por la Iglesia extendida por el mundo: para que todos los cristianos se sientan
responsables de la misión y a ejemplo de san Pablo, sean imagen viva de Cristo Maestro,
dando a todos la caridad de la verdad con todos los medios de comunicación, roguemos
al Señor. R.
Por todas las personas consagradas: para que encuentren iluminación en el ejemplo e
intercesión de san Pablo y se mantengan fieles a sus propósitos en bien de la
evangelización, roguemos al Señor. R.
Por todos los miembros de la Iglesia, fieles a sus compromisos bautismales, para que se
mantengan perseverantes en la fe que han recibido del Señor, roguemos al Señor. R.
Se pueden añadir algunas intenciones libres.
Padre nuestro.
ORACIÓN
Acoge, Padre, las súplicas que te dirigimos por intercesión del apóstol san Pablo, que
entregó su vida por dar testimonio de Cristo tu Hijo. Él que vive y reina por los siglos de
los siglos.
Misa
ANTÍFONA DE ENTRADA 2TM 1, 12; 4, 8
Sé de quién me he fiado y estoy firmemente persuadido de que tiene poder para
asegurar hasta el último día, cuando vendrá como juez justo, el encargo que me dio.

249
Se dice Gloria.
ORACIÓN COLECTA
Oremos: Señor, Dios nuestro, que por amor a los hombres elegiste y enviaste al apóstol
san Pablo para predicar el Evangelio de Jesucristo muerto y resucitado, concede a
quienes lo veneramos como inspirador y padre, anunciar como él la Palabra de salvación
a los hombres de nuestro tiempo. Por nuestro Señor Jesucristo... R. Amén.
PRIMERA LECTURA IS 49, 3.5-6
SALMO RESPONSORIAL SAL 39, 2 Y 4AB.7.8-9.10
R. Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.
Yo esperaba con ansia al Señor,
Él se inclinó y escuchó mi grito;
me puso en la boca un cántico nuevo,
un himno a nuestro Dios. R.
Tú no quieres sacrificios ni ofrendas,
y, en cambio, me abriste el oído;
no pides sacrificio expiatorio. R.
Entonces yo digo: “Aquí estoy
–como está escrito en mi libro–
para hacer tu voluntad”.
Dios mío, lo quiero,
y llevo tu ley en las entrañas. R.
He proclamado tu salvación
ante la gran asamblea;
no he cerrado los labios;
Señor, tú lo sabes. R.
SEGUNDA LECTURA GA 1, 11-20
ALELUYA
Apóstol san Pablo, anunciador de la verdad y maestro de los gentiles, eres digno de
gloria. Aleluya.
EVANGELIO MT 10, 16-22
Se dice Credo.
ORACIÓN DE LOS FIELES
Dirijamos confiadamente nuestra oración al Padre, que quiso revelar a su hijo al
apóstol san Pablo para que lo anunciara a los lejanos y lo llamó a participar de su pasión.
Digamos:
Escúchanos, Padre, por intercesión de san Pablo.

Por la Iglesia: para que viva siempre la preocupación del apóstol san Pablo por
la salvación de todas las personas, roguemos al Señor.

250
Por los miembros de la Familia Paulina: para que, dóciles a la gracia de Dios,
se conviertan continuamente al Señor, hasta la plena configuración con Cristo,
roguemos al Señor.
Por todas las personas consagradas: para que en la fidelidad a Cristo pobre,
casto y obediente, den testimonio de la vida evangélica que vivió y enseñó san
Pablo, roguemos al Señor.
Por los escritores y los operadores de la comunicación social: para que
promuevan los verdaderos valores humanos y proclamen en todo el mundo el
mensaje de la salvación, roguemos al Señor.
Por nosotros, aquí presentes: para que, viviendo el misterio eucarístico e
imitando las virtudes del Apóstol, llevemos a cabo la consigna de nuestro
Fundador: “Ser san Pablo vivo hoy”, roguemos al Señor.

Acoge, Padre, y escucha con bondad las oraciones que te presentamos por intercesión
del apóstol san Pablo, quien supo entregar su vida por tu Hijo. Que vive y reina por los
siglos de los siglos. R. Amén.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Te pedimos, Señor, que aceptes las ofrendas que te presentamos, por intercesión del
apóstol san Pablo, y que su protección nos haga más agradables a ti. Por Jesucristo,
nuestro Señor.
R. Amén.
PREFACIO
V. El Señor esté con ustedes.
R. Y con tu espíritu.
V. Levantemos el corazón.
R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.
V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
R. Es justo y necesario.
En verdad es justo darte gracias, es bueno bendecir tu nombre, Padre Santo, lleno de
amor a los hombres, por Jesucristo, Hijo tuyo y Señor nuestro.
En los comienzos de la predicación apostólica tú suscitaste al apóstol san Pablo, para
que, impulsado por el amor de tu Hijo, predicara el Evangelio a todos los pueblos, para
hacer de ellos, mediante la fe y el bautismo, un solo cuerpo en Cristo, Señor y Maestro.
Por estos dones de tu benevolencia, unidos a los ángeles y a los santos, cantamos sin
cesar el himno de tu gloria:
Santo, santo, santo…
ANTÍFONA DE COMUNIÓN GA 2, 20
Vivo de la fe en el Hijo de Dios, que me amó hasta entregarse por mí.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

251
Te pedimos, Señor, Dios nuestro, que los sacramentos que hemos recibido nos
enciendan en el fuego de amor, que abrasaba el corazón de san Pablo y lo impulsaba al
servicio de todas las Iglesias. Por Jesucristo nuestro Señor. R. Amén.

Oración de la mañana
Laudes
V. Dios mío, ven en mi auxilio.
R. Señor, date prisa en socorrerme.
Gloria al Padre… Aleluya.
HIMNO
¿Cómo has logrado, Señor,
este cambio nunca visto:
de Saulo, el perseguidor,
en Pablo, heraldo de Cristo?
Pablo muele en su molino
el Antiguo Testamento,
Cristo le sale al camino,
lo arrastra en su seguimiento.
Siempre la Iglesia recibe,
como un eco del Señor,
las cartas que Pablo escribe,
dictadas por el amor.
Infatigable viajero,
recorres la tierra entera,
apóstol y misionero
hasta el final de tu carrera.
Como una flecha bruñida,
vas a la meta, de suerte
que sólo Cristo es tu vida,
y una ganancia la muerte.
Descúbrenos la victoria
de Jesús crucificado,
para compartir la gloria
del Señor resucitado. Amén.
SALMODIA
Ant. 1. Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos.
Los salmos y el cántico, del domingo de la semana I (p. 269)
Ant. 2. Muy a gusto presumo de mis debilidades, porque así residirá en mí la fuerza de
Cristo.

252
Ant. 3. La gracia de Dios no se ha frustrado en mí, su gracia trabaja siempre conmigo.
LECTURA BREVE 2TM 4, 7-8
He combatido bien mi combate, he corrido hasta la meta, he mantenido la fe. Ahora
me aguarda la corona merecida, con la que el Señor, juez justo, me premiará en aquel
día; y no sólo a mí, sino a todos los que tienen amor a su venida.
RESPONSORIO BREVE
V. Tú eres instrumento elegido, apóstol san Pablo.
R. Tú eres instrumento elegido, apóstol san Pablo.
V. Anunciador de la verdad por el mundo entero.
R. Apóstol san Pablo.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Tú eres instrumento elegido, apóstol san Pablo.
CÁNTICO EVANGÉLICO
Ant. Me he hecho todo a todos para ganar, sea como sea, a algunos.
BENEDICTUS: Lc 1, 68-79. El Mesías y su Precursor (p. 273)
PRECES
Por medio de los apóstoles el Señor Jesús, resucitado de entre los muertos, nos ha hecho
herederos del Reino de los cielos. Démosle gracias por todos sus dones diciendo:
El coro de los apóstoles te ensalza, Señor.

Te bendecimos, por tu gran misericordia al hacer de san Pablo un apóstol incansable de


la Iglesia:

concédenos, por su intercesión, vivir en continua conversión y configurarnos


plenamente contigo.
Te bendecimos Jesús, porque has elegido al apóstol Pablo, para testimoniar y
promover la virginidad por el Reino:
haz que te conozcamos, te amemos y te sirvamos sólo a ti, único Señor y
Maestro.
Te bendecimos Jesús, por habernos dado en san Pablo un modelo de perfecta
obediencia:
por su intercesión, concede a nosotros tus discípulos, una obediencia al Padre
como la tuya, en el amor.
Te bendecimos Jesús, por habernos enseñado en san Pablo la verdadera pobreza:
haz que sepamos perderlo todo para poseerte a ti, que eres el Camino, y la
Verdad, y la Vida.
Te bendecimos Jesús, que has llenado el corazón de san Pablo de celo y amor a tu
Iglesia:
llena de tu amor nuestros corazones.

253
Te bendecimos Jesús, por haber elegido y enviado a todos los pueblos al apóstol
san Pablo:
abre nuestras mentes a tu Palabra para que podamos llevar el Evangelio a todos
los pueblos.

Se pueden añadir algunas intenciones libres.


Padre nuestro…
ORACIÓN
Señor, Dios nuestro, que por amor a los hombres elegiste y enviaste al apóstol san
Pablo para predicar el Evangelio de Jesucristo muerto y resucitado, concede a quienes lo
veneramos como inspirador y padre, anunciar como él la Palabra de salvación a los
hombres de nuestro tiempo. Por nuestro Señor Jesucristo... R. Amén.
CONCLUSIÓN
El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.

Oración del atardecer


Vísperas
V. Dios mío, ven en mi auxilio.
R. Señor, date prisa en socorrerme.
V. Gloria al Padre... Aleluya.
HIMNO
Camino de Damasco, Jesucristo,
el Señor en su Iglesia perseguido,
derribó tu caballo e hirió tu orgullo
con su grito de amor en luz vertido.
Escuchaste su voz, en el delirio
de la herida de Dios en tus entrañas,
y, perseguido en la noche de tus ojos,
empezaste en la luz nuevas hazañas.
Combatiste sin tregua el gran combate
de la fe y del amor, tu vida entera,
tu vivir fue el de Cristo para siempre,
tu morir el triunfo en la carrera.
Recibiste del Padre el premio eterno,
por tu amor tan fiel al Hijo amado,
en unión del Espíritu infinito,
que de Saulo hizo Pablo, el gran heraldo. Amén.
SALMODIA

254
Ant. 1. Si siguiera todavía agradando a los hombres, no sería siervo de Cristo.
Salmo 115: Acción de gracias en el templo
Por medio de Jesús ofrezcamos continuamente
a Dios un sacrificio de alabanza (Hb 13, 15).
Tenía fe, aun cuando dije:
“¡Qué desgraciado soy!”
Yo decía en mi apuro:
“Los hombres son unos mentirosos”.
¿Cómo pagaré al Señor
todo el bien que me ha hecho?
Alzaré la copa de la salvación,
invocando su nombre.
Cumpliré al Señor mis votos
en presencia de todo el pueblo.
Mucho le cuesta al Señor
la muerte de sus fieles.
Señor, yo soy tu siervo,
siervo tuyo, hijo de tu esclava:
rompiste mis cadenas.
Te ofreceré un sacrificio de alabanza,
invocando tu nombre, Señor.
Cumpliré al Señor mis votos
en presencia de todo el pueblo;
en el atrio de la casa del Señor,
en medio de ti, Jerusalén.
Ant. Si siguiera todavía agradando a los hombres, no sería siervo de Cristo.
Ant. 2. Yo planté, Apolo regó, pero fue Dios quien hizo crecer.
Salmo 125: Dios; alegría y esperanza nuestra
Si sois compañeros en el sufrimiento, también lo
son en el buen ánimo (2Co 1, 7).
Cuando el Señor cambió la suerte de Sión,
nos parecía soñar:
la boca se nos llenaba de risas,
la lengua de cantares.
Hasta los gentiles decían:
“El Señor ha estado grande con ellos”.
El Señor ha estado grande con nosotros,
y estamos alegres.
Que el Señor cambie nuestra suerte,
como los torrentes del Negueb.

255
Los que sembraban con lágrimas
cosechan entre cantares.
Al ir, iban llorando,
llevando la semilla;
al volver, vuelven cantando,
trayendo sus gavillas.
Ant. Yo planté, Apolo regó, pero fue Dios quien hizo crecer.
Ant. 3. Para mí la vida es Cristo, y una ganancia el morir; yo he de gloriarme en la cruz
de nuestro Señor Jesucristo.
Cántico: Ef 1, 3-10. El Dios salvador (p. 278)
LECTURA BREVE 1CO 15, 9-10
Yo soy el menor de los apóstoles y no soy digno de llamarme apóstol, porque he
perseguido a la Iglesia de Dios. Pero por la gracia de Dios soy lo que soy, y su gracia no
se ha frustrado en mí. Antes bien, he trabajado más que todos ellos. Aunque no he sido
yo, sino la gracia de Dios conmigo.
RESPONSORIO BREVE
V. Te alabaré, Señor, de todo corazón.
R. Te alabaré, Señor, de todo corazón.
V. Daré gloria a tu nombre entre los gentiles.
R. De todo corazón.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Te alabaré, Señor, de todo corazón.
CÁNTICO EVANGÉLICO
Ant. Apóstol san Pablo, anunciador de la verdad y maestro de los gentiles, intercede
por nosotros ante Dios, que te ha elegido.
MAGNÍFICAT: Lc 1, 46-55. Alegría del alma en el Señor (p. 279)
PRECES
Hermanos, edificados sobre el cimiento de los apóstoles, oremos al Padre por su pueblo
santo, diciendo:
Acuérdate, Señor, de tu Iglesia.

Padre santo, que quisiste que tu Hijo, resucitado de entre los muertos, se manifestara en
primer lugar a los apóstoles,

haz que también nosotros seamos testigos de Cristo hasta los confines del mundo.
Padre santo, que enviaste a tu Hijo al mundo para dar la Buena Noticia a los
pobres,
haz que sepamos proclamar el Evangelio a todas las criaturas.
Tú que enviaste a tu Hijo a sembrar la semilla de la Palabra,

256
concede una cosecha abundante a los trabajadores del Evangelio.
Tú que enviaste a tu Hijo para que reconciliara el mundo contigo,
haz que también nosotros cooperemos a la reconciliación de los hombres.
Tú que nos has llamado a anunciar el Evangelio con los instrumentos de la
comunicación social,
haz que usemos siempre estos medios con espíritu pastoral.

Se pueden añadir algunas intenciones libres.


Tú que has sentado a tu Hijo a tu derecha, en el cielo,

admite a nuestros hermanos y hermanas difuntos en tu Reino de felicidad.

Padre nuestro…
ORACIÓN
Señor, Dios nuestro, que por amor a los hombres elegiste y enviaste al apóstol san
Pablo para predicar el Evangelio de Jesucristo muerto y resucitado, concede a quienes lo
veneramos como inspirador y padre, anunciar como él la Palabra de la salvación a los
hombres de nuestro tiempo. Por nuestro Señor Jesucristo... R. Amén.
CONCLUSIÓN
El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.

257
3 DE SEPTIEMBRE

MARÍA, MADRE DEL BUEN PASTOR


Fiesta o memoria

Misa
ANTÍFONA DE ENTRADA
Yo soy la Madre del amor puro. En mí está toda gracia de camino y de verdad, en mí
toda esperanza de vida y de fuerza.
Se dice Gloria.
ORACIÓN COLECTA
Oremos: Oh Dios, que enviaste al mundo a tu Hijo, buen Pastor, para reunir a la
humanidad dispersa, concede al rebaño que Él redimió y confió desde la cruz a su
Madre, la Virgen María, acoger fielmente su llamada y seguirlo hasta las verdes praderas
de su Reino. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad
del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. R. Amén.
PRIMERA LECTURA SI 24, 17-22
O BIEN: HCH 1, 12-14
SALMO RESPONSORIAL LC 1, 46-54
R. Me alegro con mi Dios.
Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones. R.
Porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación. R.
A los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de la misericordia. R.
ALELUYA JN 19, 25-26; 10, 14-15
Junto a la cruz de Jesús, buen Pastor,
que daba la vida por las ovejas,
estaba María, su madre, y el discípulo que tanto quería.
EVANGELIO JN 19, 25-27
ORACIÓN DE LOS FIELES

259
Dirijamos unánimes nuestra oración a Dios, que al darnos a su Hijo por medio de
María, nos enriqueció con toda clase de bendiciones. Oremos juntos y digamos:
Escúchanos, oh Dios, por intercesión de María.

Por la Iglesia, Pueblo de Dios: guíala en sus caminos, consérvala en la fe y que


pronto se forme un solo rebaño bajo un solo Pastor, oremos.
Por el Papa y los obispos: danos pastores santos que en el fiel cumplimiento de
su misión sepan conducir la humanidad a Jesús, Camino, Verdad y Vida, oremos.
Por todos los llamados a cooperar en la misión de Jesús: para que en la
penitencia, en la oración y en las actividades apostólicas sean sal de la tierra,
ayuda de los pobres, guías del Pueblo de Dios, oremos.
Por todos los que sufren: fortalece a los débiles, conforta a los atribulados, asiste
a los agonizantes, oremos.

Oh Dios, Padre bueno y misericordioso, acoge la humilde oración de tu Iglesia y, por


intercesión de tu Hijo, nuestro buen Pastor, y de su Madre María, concédenos lo que te
pedimos. Por Jesucristo, nuestro Señor. R. Amén
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Jubilosos de poder celebrar la fiesta de María, Madre del buen Pastor, te ofrecemos,
Señor, este sacrificio de alabanza, y te suplicamos que, por estos sagrados misterios, se
acrecienten en nosotros los frutos de la redención eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.
R. Amén.
PREFACIO
V. El Señor esté con ustedes.
R. Y con tu espíritu.
V. Levantemos el corazón.
R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.
V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
R. Es justo y necesario.
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en
todo lugar, Señor, Padre Santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor nuestro.
Porque Él, buen Pastor, amante de la unidad y de la paz, eligió para sí una Madre
incorrupta de alma y cuerpo, y quiso como Esposa a la Iglesia una e indivisa.
Elevado sobre la tierra, en presencia de la Virgen Madre, congregó en la unidad a tus
hijos dispersos, uniéndolos a sí mismo con vínculos del amor.
Vuelto a ti y sentado a tu derecha, envió sobre la Virgen María, en oración con los
apóstoles, el Espíritu de la concordia y de la unidad, de la paz y del perdón.
Por eso nosotros, unidos a los ángeles y a los santos, cantamos con gozo el himno de
tu gloria:
Santo, santo, santo…

260
ANTÍFONA DE COMUNIÓN JN 19, 25.27
Jesús dijo al discípulo: “Ahí tienes a tu madre”. Y desde aquella hora el discípulo la
recibió en su casa.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Alimentados con estos sacramentos te pedimos, Señor, que cuantos nos gozamos en la
festividad de la Virgen María, Madre del buen Pastor, nos entreguemos como ella al
servicio de tu plan de salvación sobre los hombres. Por Jesucristo, nuestro Señor. R.
Amén.

Oración de la mañana
Laudes
V. Dios mío, ven en mi auxilio.
R. Señor, date prisa en socorrerme.
V. Gloria al Padre... Aleluya.
HIMNO
María, madre del buen Pastor, ilumina,
guía y conforta a la Iglesia de Dios.
Camina con el pueblo de Abrahán
la madre de creyentes bendecida;
quien haya de esperar contra esperanza,
se acerque a ella, espere con María.
Oh Virgen esforzada, fiel creyente,
sendero de la Iglesia, firme guía,
tu vida maternal en fe comienza
en fe germina y crece, en fe termina.
Oh Dios de los secretos insondables
que vienes, moras y haces maravillas
a ti te bendecimos con la Virgen,
la Madre de la fe y de la acogida. Amén.
SALMODIA
Donde se celebra como memoria, las antífonas y los salmos se toman de la feria correspondiente.
Ant. 1. Alégrate, María, llena de gracia, Dios te ha elegido como madre de su Hijo.
Los salmos y el cántico, del domingo de la semana I (p. 269)
Ant. 2. Bendita tú entre las mujeres. De ti ha nacido el Salvador del mundo.
Ant. 3. Junto a la cruz de Jesús estaba su madre.
LECTURA BREVE SI 24, 23-25
Como vid hermosa retoñé: mis flores y frutos son bellos y abundantes. Yo soy la
madre del amor puro, del temor, del conocimiento y de la esperanza santa, en mí está
toda gracia de camino y de verdad, en mí toda esperanza de vida y de virtud.

261
RESPONSORIO BREVE
V. Bendito el fruto de tu vientre, Madre del amor hermoso.
R. Bendito el fruto de tu vientre, Madre del amor hermoso.
V. Has engendrado al Pastor y Señor de nuestras almas.
R. Madre del amor hermoso.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Bendito el fruto de tu vientre, Madre del amor hermoso.
CÁNTICO EVANGÉLICO
Ant. Engendraste al que te creó y permanecerás virgen para siempre, Madre del buen
Pastor.
BENEDICTUS: Lc 1, 68-79. El Mesías y su Precursor (p. 273)
PRECES
Elevemos nuestras súplicas a Cristo buen Pastor, que quiso nacer de María virgen, y
digámosle:
Que tu Santa Madre, Señor, interceda por nosotros.

Jesús, que, naciendo de la Virgen te has hecho prójimo de todo hombre,

enséñanos a compartir los sufrimientos, alegrías y esperanzas de cuantos


encontramos en nuestro camino.
Jesús, que como buen Pastor has entregado tu vida con un amor sin medida,
asiste y protege a todos los que has hecho partícipes de tu misión pastoral.
Jesús, que al formar y custodiar tu rebaño quisiste contar con la colaboración de
María,
haz que siguiendo su ejemplo, pongamos toda nuestra vida al servicio de tu
Reino.
Jesús, que has querido que tu palabra de salvación se oyera por todos los caminos
de los hombres,
enséñanos a anunciar el Evangelio, fieles a ti y a tu Iglesia en toda circunstancia.
Jesús, que sigues llamando a hombres y mujeres a seguirte con generosidad por el
bien de tu pueblo,
ayúdanos a cuidar las vocaciones que tú suscitas, sostenidos por la presencia de la
madre que nos has dado.

Se pueden añadir algunas intenciones libres.


Padre nuestro...
ORACIÓN
Oh Dios, que enviaste al mundo a tu Hijo, buen Pastor, para reunir a la humanidad
dispersa, concede al rebaño que él redimió y confió desde la cruz a su Madre, la Virgen
María, acoger fielmente su llamada y seguirlo hasta las verdes praderas de su Reino. Por

262
nuestro Señor Jesucristo tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo
y es Dios por los siglos de los siglos. R. Amén.

Oración del atardecer


Vísperas
V. Dios mío, ven en mi auxilio.
R. Señor, date prisa en socorrerme.
V. Gloria al Padre... Aleluya.
HIMNO
Alégrate, María, la elegida,
primera entre los pobres del Señor;
pues grandes maravillas en ti ha hecho
el Dios que con su amor venció al pecado.
Tu alma traspasada por la espada
se une al sacrificio del Pastor.
Dijiste al Padre: «En mí se cumpla»:
la grey ha sido hallada y redimida.
De pie, junto a la cruz del gran Cordero,
Amor que por nosotros fue inmolado,
con Juan, el fiel discípulo, acogiste
tu nuevo encargo: «Ahí tienes a tu Hijo».
Presencia que congrega en asamblea
discípulos que esperan al Espíritu,
cual alba del gran día que despunta:
dichosa tú que cumples la palabra.
Al Padre, con el Hijo y el Espíritu,
la Iglesia entera eleve su alabanza;
la madre del Pastor y Rey que es Cristo,
nos guíe hasta los pastos de la gloria. Amén.
SALMODIA
Donde se celebra como memoria, las antífonas y los salmos se toman de la feria correspondiente.
Ant. 1. Dichosa eres tú, María, que has creído, porque lo que te ha dicho el Señor se
cumplirá.
Salmos y cántico de la Virgen María (p. 276)
Ant. 2. El Todopoderoso ha engrandecido tu nombre, madre de Jesús.
Ant. 3. Dichosa tú, Virgen obediente, elegida para ser Madre del buen Pastor.
LECTURA BREVE GA 4, 4-7
Cuando se cumplió el tiempo, envió Dios a su Hijo, nacido de una mujer, nacido bajo
la ley, para rescatar a los que estaban bajo la ley, para que recibiéramos el ser hijos por

263
adopción. Como son hijos, Dios envió a sus corazones el Espíritu de su Hijo que clama:
«¡Abba! Padre». Así que ya no eres esclavo, sino hijo; y si eres hijo, eres también
heredero por voluntad de Dios.
RESPONSORIO BREVE
V. Madre del Cordero crucificado, has colaborado en nuestra redención.
R. Madre del Cordero crucificado, has colaborado en nuestra redención.
V. Nos ha redimido con su sangre el buen Pastor.
R. Has colaborado en nuestra redención.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Madre del Cordero crucificado, has colaborado en nuestra redención.
CÁNTICO EVANGÉLICO
Ant. Jesús dijo a su madre: «Mujer, ahí tienes a tu hijo». Y al discípulo que tanto
quería: «Ahí tienes a tu madre».
MAGNÍFICAT: Lc 1, 46-55. Alegría del alma en el Señor (p. 279)
PRECES
Unidos en la alabanza, oremos a Cristo, Pastor y guía de la Iglesia, que ha querido
asociar a su Madre a la misión de salvar al mundo. Dirijamos a Él nuestra oración:
Pastor eterno de nuestras almas, envía buenos trabajadores a tu mies.

Pastor bueno, que en la infancia y la adolescencia te confiaste a María para que te


alimentara y educara,

haz que sea también para nosotros protección y guía en el camino de la vida.
Pastor fiel, que en el Calvario confiaste a tu madre a los discípulos,
por su solicitud defiende a la Iglesia de las asechanzas del maligno y condúcela a
la unidad.
Pastor misericordioso, que has dado a tu madre como refugio de pecadores,
haz que los descarriados encuentren en ella la guía segura para volver al redil y la
fuerza necesaria para no volver a separarse de ti.
Pastor universal, que llamas a tu seguimiento a personas dispuestas a cumplir tu
voluntad,
multiplica las vocaciones consagradas, y consíguenos a todos el don de la
fidelidad.

Se pueden añadir algunas intenciones libres.


Pastor eterno, que has sentado a María a tu derecha en la comunión de los santos,

concede a nuestros hermanos y hermanas difuntos participar de la


bienaventuranza de los pastos eternos.

Padre nuestro...

264
ORACIÓN
Oh Dios, que enviaste al mundo a tu Hijo, buen Pastor, para reunir a la humanidad
dispersa, concede al rebaño que él redimió y confió desde la cruz a su madre, la Virgen
María, acoger fielmente su llamada y seguirlo hasta las verdes praderas de su reino. Por
nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo
y es Dios por los siglos de los siglos. R. Amén.

265
19 DE OCTUBRE

BEATO TIMOTEO GIACCARDO


Memoria
Los textos, excepto la Oración Colecta, corresponden al común de pastores (misioneros).

Misa
ORACIÓN COLECTA
Oremos: Oh Dios, que has guiado al beato Timoteo Giaccardo, sacerdote, en la vida y
en el apostolado, con la luz de tu Palabra y la fuerza de la Eucaristía: haz que por su
intercesión, en la Iglesia y en el mundo, los instrumentos de la comunicación social sean
correctamente utilizados para fomentar el bien y contribuyan válidamente en todas partes
a la difusión del Evangelio. Por nuestro Señor Jesucristo… R. Amén.
PRIMERA LECTURA 2TM 1, 13-14; 2, 1-3
SALMO RESPONSORIAL SAL 95, 1-2A. 2B-3. 7-8A. 10
R. Cuenten las maravillas del Señor a todas las naciones.
Canten al Señor un cántico nuevo,
canten al Señor, toda la tierra;
canten al Señor, bendigan su nombre. R.
Proclamen día tras día su victoria.
Cuenten a los pueblos su gloria,
sus maravillas a todas las naciones. R.
Familias de los pueblos, aclamen al Señor,
aclamen la gloria y el poder del Señor,
aclamen la gloria del nombre del Señor. R.
Digan a los pueblos: “El Señor es Rey,
Él afianzó el orbe y no se moverá;
Él gobierna a los pueblos rectamente”. R.
ALELUYA JN 15, 15B
A ustedes los llamo amigos –dice el Señor–, porque todo lo que he oído a mi Padre se
lo he dado a conocer.
EVANGELIO JN 15, 9-17
ORACIÓN DE LOS FIELES
En la conmemoración del beato Timoteo Giaccardo, oremos al Señor, nuestro Dios,
fuente de toda verdad.
Escucha, Señor, y ten piedad.

267
Por el Papa y los obispos a quienes Cristo ha confiado el poder de enseñar con
autoridad la Palabra de Dios, roguemos al Señor.
Por los que viven entregados a la investigación científica y técnica, roguemos al
Señor.
Por los organismos e instituciones para promover la investigación y difundir la
cultura, roguemos al Señor.
Por los gobernantes, responsables de la educación cívica de los pueblos,
roguemos al Señor.
Por los que no pueden creen por falta de signos de fe en sus ambientes,
roguemos al Señor.
Por nosotros, llamados a profundizar y madurar en la fe y a propagarla con los
medios de comunicación social, roguemos al Señor.

Señor, Dios nuestro, que nos has enviado a tu Hijo, tu Palabra, como luz del mundo,
por intercesión del beato Timoteo Giaccardo, escucha las súplicas de tus fieles, que
quieren permanecer en la escucha de tu Hijo. Él que vive y reina por los siglos de los
siglos. R. Amén.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Derrama, Señor, tu bendición desde el cielo sobre los dones que te presentamos en
memoria del beato Timoteo Giaccardo, para que al recibirlos, alcancemos de tu
misericordia el perdón de nuestras culpas y la abundancia de los bienes del cielo. Por
Jesucristo, nuestro Señor. R. Amén.
Prefacio de los pastores o de los santos religiosos.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Oremos: Vivifícanos, Señor, por estos sacramentos que hemos recibido, y al celebrar
con gozo la memoria del beato Timoteo Giaccardo, concédenos que el ejemplo de su
celo apostólico nos impulse a crecer cada día en gracia y santidad. Por Jesucristo,
nuestro Señor. R. Amén.

Oración de la mañana
Laudes
V. Dios mío, ven en mi auxilio.
R. Señor, date prisa en socorrerme.
Gloria al Padre… Aleluya.
HIMNO
Cantemos a Cristo Maestro,
que al grupo de sus elegidos
llamó a Timoteo Giaccardo,
discípulo fiel y prudente.

268
Siguiendo las huellas de Pablo,
apóstol de todos los pueblos,
gastó su existencia por Cristo,
por Dios se entregó a los hermanos.
Con fuego de Espíritu Santo
al mundo anunció la Palabra,
gritó con los medios modernos
la Buena Noticia que salva.
Su fuerza fue el Pan de la vida,
su luz, la Palabra divina;
mirando confiado a María,
llegó hasta la santa montaña.
Con Pablo, su padre y modelo,
podía afirmar sin mentira:
«Yo vivo, mas no soy quien vive,
pues vive ya en mí Jesucristo».
Regalo que Dios nos envía,
nos marca las pautas que, en Cristo,
nos dio como herencia preciosa
quien fue nuestro padre y maestro.
Al Padre la gloria infinita,
y a Cristo, Pastor y Maestro;
la gloria al Espíritu Santo,
por todos los siglos eternos. Amén.
SALMODIA
Las antífonas y los salmos se toman de la feria correspondiente.
LECTURA BREVE RM 12, 1-2
Los exhorto, hermanos, por la misericordia de Dios, a presentar sus cuerpos como
hostia viva, santa, agradable a Dios; éste es su culto razonable. Y no se ajusten a este
mundo, sino transfórmense por la renovación de la mente, para que sepan discernir lo
que es voluntad de Dios, lo bueno, lo que le agrada, lo perfecto.
RESPONSORIO BREVE
V. Lleva en el corazón la ley de su Dios.
R. Lleva en el corazón la ley de su Dios.
V. Y sus pasos no vacilan.
R. La ley de su Dios.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Lleva en el corazón la ley de su Dios.
CÁNTICO EVANGÉLICO

269
“El que cumple la voluntad de mi Padre, ése es mi hermano y mi hermana y mi
madre”, dice el Señor.
BENEDICTUS: Lc 1, 68-79. El Mesías y su Precursor (p. 273)
PRECES
Adoremos, hermanos, a Cristo, el Dios santo, y, pidiéndole que nos enseñe a servirlo con
santidad y justicia en su presencia todos nuestros días, aclamémoslo diciendo:
Santifica a tu pueblo, Señor.

Señor Jesús, probado en todo exactamente como nosotros menos en el pecado,

compadécete de nuestras debilidades.


Señor Jesús, que a todos nos llamas a la perfección del amor,
danos el progresar por caminos de santidad siguiendo el ejemplo del beato
Timoteo Giaccardo.
Señor Jesús, que quieres que seamos la sal de la tierra y la luz del mundo,
ayúdanos a serlo a través de los instrumentos de la comunicación social.
Señor Jesús, que viniste al mundo para servir, y no para que te sirvieran,
haz que sepamos servirte a ti y a nuestros hermanos ofreciendo a todos la caridad
de la verdad.
Señor Jesús, reflejo de la gloria del Padre e impronta de su ser,
haz que en la gloria, con todos los santos, contemplemos tu rostro.

Se pueden añadir algunas intenciones libres.


Padre nuestro…
ORACIÓN
Oh Dios, que has guiado al beato Timoteo Giaccardo, sacerdote, en la vida y en el
apostolado, con la luz de tu Palabra y la fuerza de la Eucaristía: haz que por su
intercesión, en la Iglesia y en el mundo, los instrumentos de la comunicación social sean
correctamente utilizados para fomentar el bien y contribuyan válidamente en todas partes
a la difusión del Evangelio. Por nuestro Señor Jesucristo… R. Amén.

Oración del atardecer


Vísperas
V. Dios mío, ven en mi auxilio.
R. Señor, date, prisa en socorrerme.
V. Gloria al Padre… Aleluya.
HIMNO
Cantemos al Señor con alegría,
unidos al beato Timoteo;

270
demos gracias a Dios, que es luz y guía,
solícito pastor para su pueblo.
Obediente al mandato del Maestro,
consagrando su vida por el Reino
y adoptando los medios del progreso,
anunció la Palabra al mundo entero.
Conociendo en la fe su fiel presencia,
hambrientos de verdad y luz divina,
sigamos al Pastor que es providencia
de pastos abundantes que son vida.
Es la voz del Señor la que nos llama
en la voz del maestro que ha elegido,
es su amor infinito el que nos ama,
en la entrega y amor de este otro Cristo.
Apacienta, Señor, guarda a tus hijos,
manda siempre a su mies trabajadores;
cada aurora, a la puerta del aprisco,
nos aguarde el amor de tus pastores. Amén.
SALMODIA
Las antífonas y los salmos se toman de la feria correspondiente.
LECTURA BREVE RM 8, 28-30
Sabemos que a los que aman a Dios todo les sirve para el bien: a los que ha llamado
conforme a su designio. A los que había escogido, Dios los predestinó a ser imagen de su
Hijo, para que Él fuera el primogénito de muchos hermanos. A los que predestinó, los
llamó; a los que llamó, los justificó; a los que justificó, los glorificó.
RESPONSORIO BREVE
V. El Señor es justo. Y ama la justicia.
R. El Señor es justo. Y ama la justicia.
V. Los buenos verán su rostro.
R. Y ama la justicia.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. El Señor es justo. Y ama la justicia.
CÁNTICO EVANGÉLICO
Ant. Ustedes los que lo han dejado todo y me han seguido, recibirán cien veces más, y
heredarán la vida eterna.
MAGNÍFICAT: Lc 1, 46-55. Alegría del alma en el Señor (p. 279)
PRECES
Pidamos a Dios Padre, fuente de toda santidad, que, con la intercesión y el ejemplo del
beato Timoteo nos impulse a una vida santa, según nuestro bautismo y nuestra misión

271
paulina, y digamos:
Haznos santos porque tú, Señor, eres santo.

Padre santo, que has querido que nos llamemos y seamos hijos tuyos,

haz que la Iglesia santa, extendida por toda la tierra, cante tus grandezas.
Padre santo, que deseas que vivamos de una manera digna, buscando siempre tu
beneplácito,
ayúdanos a dar fruto de buenas obras a través del buen uso de los medios de
comunicación social.
Padre santo, que nos reconciliaste contigo por medio de Cristo,
guárdanos en tu nombre, para que todos seamos uno.
Padre santo, que nos convocas al banquete de tu Reino,
haz que alimentados en la mesa de su Cuerpo y de su Palabra, alcancemos la
perfección del amor ofreciéndolos a todos.

Se pueden añadir algunas intenciones libres.


Padre santo, perdona a los pecadores sus delitos,

y admite a nuestros hermanos y hermanas difuntos en tu Reino, para que puedan


contemplar tu rostro.

Padre nuestro...
ORACIÓN
Oh Dios, que has guiado al beato Timoteo Giaccardo, sacerdote, en la vida y en el
apostolado, con la luz de tu Palabra y la fuerza de la Eucaristía: haz que por su
intercesión, en la Iglesia y en el mundo, los instrumentos de la comunicación social sean
correctamente utilizados para fomentar el bien y contribuyan válidamente en todas partes
a la difusión del Evangelio. Por nuestro Señor Jesucristo… R. Amén.

272
ÚLTIMO DOMINGO DE OCTUBRE

JESUCRISTO DIVINO MAESTRO


Solemnidad

Novena
INVITATORIO
V. Vengan, adoremos a Cristo, nuestro único Maestro.
R. Vengan, adoremos a Cristo, nuestro único Maestro.
V. Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Quien me sigue no caminará en tinieblas, sino
que tendrá la luz de la vida.
R. Vengan, adoremos a Cristo, nuestro único Maestro.
V. Me llaman Maestro y Señor, y con razón, porque lo soy. En efecto, les he dado
ejemplo, para que como he hecho yo, hagan también ustedes.
R. Vengan, adoremos a Cristo, nuestro único Maestro.
V. No se dejen llamar maestros, porque uno solo es su Maestro, Cristo. Ustedes son
todos hermanos.
R. Vengan, adoremos a Cristo, nuestro único Maestro.
V. El discípulo no es más que el Maestro; todo discípulo, terminada su formación, será
como su Maestro.
R. Vengan, adoremos a Cristo, nuestro único Maestro.
V. Yo soy la vid, ustedes los sarmientos; quien permanece en mí y yo en él, produce
mucho fruto.
R. Vengan, adoremos a Cristo, nuestro único Maestro.
V. Yo soy el Pan de la vida. Si uno come de este pan, vivirá para siempre; y el pan que
yo voy a dar es mi carne para la vida del mundo.
R. Vengan, adoremos a Cristo, nuestro único Maestro.
V. Vayan por todo el mundo, prediquen el Evangelio a toda criatura. Quien crea y se
bautice, se salvará.
R. Vengan, adoremos a Cristo, nuestro único Maestro.
LECTURA BREVE HB 1, 1-2
En múltiples ocasiones y de muchas maneras habló Dios antiguamente a nuestros
padres por los profetas. Ahora, en esta etapa final, nos ha hablado por su Hijo.
Otras lecturas: Mt 5, 13-19; Mt 23, 8-12; Mc 16, 15-20; Lc 10, 1-9; Jn 10, 11-16; Jn
14, 6; Jn 15, 9-17; Jn 21, 15-17.
HIMNO
RESPONSORIO BREVE
V. Jesús Maestro, Camino, Verdad y Vida.

274
R. Jesús Maestro, Camino, Verdad y Vida.
V. Enséñanos el camino de tu verdad y santidad.
R. Camino, Verdad y Vida.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Jesús Maestro, Camino, Verdad y Vida.
CÁNTICO EVANGÉLICO
Ant. Maestro, sabemos que eres sincero y que enseñas el camino de Dios con verdad,
¡aleluya!
MAGNÍFICAT: Lc 1, 46-55. Alegría del alma en el Señor (p. 279)
PRECES
Dirijámonos con confianza al divino Maestro, diciendo:
Escúchanos, Maestro.

Jesús, divino Maestro, tú eres el enviado del Padre, la Palabra encarnada para enseñar
a la humanidad las verdades que dan la vida: fórmanos verdaderos discípulos tuyos.
Oremos.
Jesús, divino Maestro, tú eres el Camino para llegar al Padre: atráenos a ti para que,
caminando sobre tus huellas, busquemos únicamente tu voluntad. Oremos.
Jesús, divino Maestro, tú has venido al mundo para dar vida a la humanidad: vive en
nosotros para que podamos amarte con todo nuestro ser y amar al prójimo como a
nosotros mismos. Oremos.
Jesús, divino Maestro, tú vives en la Iglesia, sacramento universal de salvación: nuestro
es tu anhelo de que haya un solo rebaño bajo un solo Pastor. Oremos.
Jesús, divino Maestro, tú nos has llamado a tu mismo apostolado: envía buenos
obreros a tu mies. Oremos.
Se pueden añadir algunas intenciones libres.
Padre nuestro…
ORACIÓN
Oh Dios, Padre de la luz, que en la plenitud de los tiempos has hablado a los hombres
por tu Hijo amado, concede a quienes lo confesamos Señor y Maestro, ser fieles
discípulos suyos, y anunciarlo al mundo como Camino, Verdad y Vida. Él que vive y
reina por los siglos de los siglos. R. Amén.

Oración del atardecer


I Vísperas
V. Dios mío, ven en mi auxilio.
R. Señor, date, prisa en socorrerme.
V. Gloria al Padre… Aleluya.
HIMNO

275
Eres, Cristo, la Luz para los hombres,
iluminas su angustia y pesadumbre,
sus errores ahuyentas, sus pecados;
serena la verdad se nos descubre.
Sin tu luz queda envuelto el orbe entero
en tinieblas espesas de negrura;
que en la fe y el amor los corazones
movidos por tu gracia se reúnan.
Que tu nombre proclame toda lengua:
en los juegos, las artes y las letras,
en los libros y efímeros diarios,
y en todo cuanto alumbran las imprentas.
Tu pregón cantarán en todo el orbe
de la radio las ondas y satélites;
tu mensaje resuene en todas partes;
la luz de tu belleza se nos muestre.
Que la Iglesia en tu nombre reunida
triunfe por el amor del Evangelio
y congregue en la paz a las naciones
unidas en el gozo del encuentro.
Oh Jesús-Cristo, la Verdad eterna,
por la que caminamos y vivimos,
a tu Padre y a ti, como al Espíritu,
honor, poder y gloria por los siglos. Amén.
SALMODIA
Ant. 1. El Señor envió la redención a su pueblo, ratificó para siempre su alianza.
Salmo 110: Grandes son las obras del Señor
Grandes y maravillosas son tus obras,
Señor, Dios omnipotente (Ap 15, 3)
Doy gracias al Señor de todo corazón,
en compañía de los rectos, en la asamblea.
Grandes son las obras del Señor,
dignas de estudio para los que las aman.
Esplendor y belleza son su obra,
su generosidad dura por siempre;
ha hecho maravillas memorables,
el Señor es piadoso y clemente.
Él da alimento a sus fieles,
recordando siempre su alianza;
mostró a su pueblo la fuerza de su obrar,
dándoles la heredad de los gentiles.

276
Justicia y verdad son las obras de sus manos,
todos sus preceptos merecen confianza:
son estables para siempre jamás,
se han de cumplir con verdad y rectitud.
Envió la redención a su pueblo,
ratificó para siempre su alianza,
su nombre es sagrado y temible.
Primicia de la sabiduría es el temor del Señor,
tienen buen juicio los que lo practican;
la alabanza del Señor dura por siempre.
Ant. El Señor envió la redención a su pueblo, ratificó para siempre su alianza.
Ant. 2. En las tinieblas brilla como una luz el Señor justo, clemente y compasivo.
Salmo 111: Felicidad del justo
Caminen como hijos de la luz: toda bondad,
justicia y verdad son frutos de la luz (Ef 5, 8-9)
Dichoso quien teme al Señor
y ama de corazón sus mandatos.
Su linaje será poderoso en la tierra,
la descendencia del justo será bendita.
En su casa habrá riquezas y abundancia,
su caridad es constante, sin falta.
En las tinieblas brilla como una luz
el que es justo, clemente y compasivo.
Dichoso el que se apiada y presta,
y administra rectamente sus asuntos.
El justo jamás vacilará,
su recuerdo será perpetuo.
No temerá las malas noticias,
su corazón está firme en el Señor.
Su corazón está seguro, sin temor,
hasta que vea derrotados a sus enemigos.
Reparte limosna a los pobres;
su caridad es constante, sin falta,
y alzará la frente con dignidad.
El malvado, al verlo, se irritará,
rechinará los dientes hasta consumirse.
La ambición del malvado fracasará.
Ant. En las tinieblas brilla como una luz el Señor justo, clemente y compasivo.
Ant. 3. El tesoro de gracia, sabiduría y prudencia del Señor Jesús ha sido un derroche
para con nosotros.

277
Cántico: Ef 1, 3-10. El Dios salvador (p. 278)
Ant. El tesoro de gracia, sabiduría y prudencia del Señor Jesús ha sido un derroche
para con nosotros.
LECTURA BREVE RM 15, 8-12
Cristo se hizo servidor de los judíos para probar la fidelidad de Dios, cumpliendo las
promesas hechas a los patriarcas, y por otra parte, acoge a los gentiles para que alaben a
Dios por su misericordia. Así dice la escritura: “Te alabaré en medio de los gentiles y
cantaré en tu nombre”. Y también: “Alégrense todos los gentiles junto con su pueblo”. Y
añade en otro lugar: “Alaben al Señor todas las naciones, ensálcenlo todos los pueblos”.
Y por otro lado Isaías dice: “Brotará un renuevo del tronco de Jesé, se erguirá como
enseña de los pueblos: la buscarán los gentiles”.
RESPONSORIO BREVE
V. La vida eterna que estaba con el Padre, se hizo visible.
Y se manifestó.
R. La vida eterna que estaba con el Padre, se hizo visible.
Y se manifestó.
V. Éste es el Dios verdadero y la vida eterna.
R. Y se manifestó.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. La vida eterna que estaba con el Padre, se hizo visible.
Y se manifestó.
CÁNTICO EVANGÉLICO
Ant. Cristo nos amó, nos compró con su Sangre y ha hecho de nosotros un reino de
sacerdotes para nuestro Dios. Aleluya.
MAGNÍFICAT: Lc 1, 46-55. Alegría del alma en el Señor (p. 279)
PRECES
Sin Cristo no podemos hacer nada. Por eso Él mismo se propone como Camino, Verdad
y Vida para el hombre de todos los tiempos. Glorifiquémoslo, pues, e invoquémoslo,
diciendo:
Jesús Maestro, sólo tú tienes palabras de vida eterna.

Tú gobiernas todas las cosas con firmeza y suavidad;

ven en ayuda del mundo, envuelto en discordias y divisiones y haz que encuentre
en ti la paz y la unidad.
Tú que eres luz sin ocaso y guía en nuestro caminar,
purifícanos con tu verdad y dirige nuestros pasos por el camino de la santidad.
Tú nos señalas el camino para ir al Padre;
haz que, caminando siempre como hijos de la luz, consigamos alcanzar tu reino.

278
Tú nos enseñas que, si creemos en tu resurrección de entre los muertos y
confesamos que eres el Señor, seremos salvos;
no permitas que tus fieles sean torpes y necios para creer ni dejen de proclamar
tu alabanza.
Tú nos has dicho por boca de nuestro Fundador que quieres que cultivemos la vida
espiritual según el método “camino, verdad y vida”;
haz que te demos a conocer a todos los hombres como único Maestro, con los
instrumentos de comunicación social.

Se pueden añadir algunas intenciones libres.


Alumbra con tu luz a nuestros hermanos difuntos.

Para que, libres de las tinieblas, puedan contemplar tu rostro.

Padre nuestro…
ORACIÓN
Oh Dios, Padre de la luz, que en la plenitud de los tiempos has hablado a los hombres
por tu Hijo amado, concede a quienes lo confesamos Señor y Maestro, ser fieles
discípulos suyos y anunciarlo al mundo como Camino, Verdad y Vida. Él que vive y
reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. R.
Amén.

Misa
ANTÍFONA DE ENTRADA SAL 77, 1
Escucha, pueblo mío, mi enseñanza; inclina el oído a las palabras de mi boca.
Se dice Gloria.
ORACIÓN COLECTA
Oh Dios, Padre de la luz, que en la plenitud de los tiempos has hablado a los hombres
por tu Hijo amado, concede a quienes lo confesamos Señor y Maestro, ser fieles
discípulos suyos y anunciarlo al mundo como Camino, Verdad y Vida. Él que vive y
reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. R.
Amén.
PRIMERA LECTURA CICLO A: IS 50, 4-7. CICLOS B Y C: DT 18, 15-19
SALMO RESPONSORIAL SAL 24, 4 -5.10.12-15
R. Señor, enséñame tus caminos, instrúyeme en tus sendas.
Haz que camine con lealtad;
enséñame, porque tú eres mi Dios y Salvador.
Las sendas del Señor son misericordia y lealtad
para los que guardan su alianza y sus mandatos. R.

279
¿Hay alguien que tema al Señor?
Él le enseñará el camino escogido:
su alma vivirá feliz,
su descendencia poseerá la tierra. R.
El Señor se confía con sus fieles
y les da a conocer su alianza.
Tengo los ojos puestos en el Señor,
porque Él saca mis pies de la red. R.
SEGUNDA LECTURA CICLOS A Y B: 1P 1, 16-19. CICLO C: HB 1, 1-6
ALELUYA JN 14,6
Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida –dice el Señor–; nadie va al Padre, sino por mí.
EVANGELIO CICLO A: JN 13, 1-17. CICLO B: MT 23. 1-10. CICLO C: JN 14, 1-14
Se dice Credo.
ORACIÓN DE LOS FIELES
Demos gracias al Padre, que nos ha dado en Cristo los mejores dones: el Evangelio, la
Eucaristía, la Iglesia, el sacerdocio, la vida religiosa, y a María como Madre.
Invoquémoslo confiadamente diciendo:
Escúchanos, Señor.

Por todas las personas: para que “reconozcan que sólo Jesús es el verdadero
Maestro, es decir, la Verdad, el Camino y la Vida, y sigan a Aquel a quien el
Padre ha enviado diciendo: ‘Éste es mi Hijo, el amado; escúchenlo’”, roguemos
al Señor.
Por la Iglesia: para que, viviendo y proclamando el misterio de Cristo en toda su
plenitud, “revele al mundo la multiforme sabiduría de Dios”, roguemos al Señor.
Por los miembros de la Familia Paulina: para que vivan y promuevan la
devoción al divino Maestro, como la más preciosa herencia del Fundador, quien
dijo: “No tengo ni oro ni plata, pero lo que tengo se lo doy: a Jesús Maestro,
Camino, Verdad y Vida, su doctrina, su moral y sus medios de gracia”, roguemos
al Señor.
Por quienes estamos aquí presentes: para que, conscientes de nuestra
insuficiencia, “sintamos la necesidad de acercarnos a la fuente de la Vida, y nos
alimentemos con la Palabra y la Eucaristía”, roguemos al Señor.

Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que es Camino, Verdad y Vida, enséñanos la
sublime ciencia del Evangelio según el espíritu del apóstol san Pablo, para que podamos
hacer discípulos suyos a todos los pueblos. Por Jesucristo, nuestro Señor. R. Amén.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Recibe, Señor, estos dones que te presentamos con gozo, y por estos sacramentos que
ahora celebramos haz de nosotros una ofrenda pura para alabanza de tu gloria. Por

280
Jesucristo, nuestro Señor. R. Amén.
PREFACIO
V. El Señor esté con ustedes.
R. Y con tu espíritu.
V. Levantemos el corazón.
R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.
V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
R. Es justo y necesario.
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación, glorificarte, Padre santo,
Dios de misericordia infinita, que, desde toda la eternidad, ofreces a los hombres tu vida
inmortal.
Tú creaste el mundo y con amor infinito lo conservas. Como Padre bueno, velas por
tus criaturas y reúnes en una sola familia a todos los hombres creados para gloria de tu
nombre, redimidos por la cruz de tu Hijo, y señalados con el sello de tu Espíritu.
Te damos gracias por Jesucristo, a quien nos diste como Maestro único y universal. Él
es tu Palabra viviente, el Camino seguro que nos conduce hacia ti, la Verdad eterna que
nos hace libres, y la Vida sin fin que nos colma de alegría.
Por este don de tu benevolencia, unidos a los ángeles y a los santos, te entonamos
nuestro canto y proclamamos tu alabanza:
Santo, santo, santo…
ANTÍFONA DE COMUNIÓN MT 17, 5C
Éste es mi Hijo, el amado, mi predilecto, escúchenlo.
O BIEN: JN 13, 15
Les he dado ejemplo para que lo que yo he hecho con ustedes, ustedes también lo
hagan.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Concede, Señor, a quienes has alimentado con el cuerpo y la sangre de tu Hijo,
perseverar fielmente en la escuela de su Evangelio para compartir la plenitud de su vida
divina. Por Jesucristo, nuestro Señor. R. Amén.

Oración de la mañana
Laudes
V. Dios mío, ven en mi auxilio.
R. Señor, date prisa en socorrerme.
V. Gloria al Padre… Aleluya.
HIMNO
Eres Cristo, el Camino verdadero
y los hombres, ovejas descarriadas;

281
al vencer lo escabroso de este mundo
nos llevas a la patria suspirada.
Abrazaste la condición humana,
ejemplar y modelo de los hombres;
a seguirte nos llamas por tus huellas
y atraes hacia ti los corazones.
Tiritando, al nacer, en una cueva,
nazareno sudando en el trabajo,
perdonando al morir en duro leño,
nos dices: “Aprendan de mí”, hermanos.
Fiel te sigue la Iglesia, Esposa y Madre,
y al buscar que sus hijos se parezcan
en la vida y costumbres al Modelo
los hace dignos de la vida eterna.
No podrán las tinieblas de la muerte
con la Iglesia y los hijos que la sigan,
el destierro florece en esperanza,
del cielo escalarán las altas cimas.
Oh Jesús-Cristo, la Verdad eterna
por la que caminamos y vivimos,
a tu Padre y a ti, como al Espíritu,
honor, poder y gloria por los siglos. Amén.
SALMODIA
Ant. 1. El que tenga sed, que beba del agua viva que mana de las fuentes del Salvador.
Los salmos y el cántico, del domingo de la semana I (p. 269)
Ant. Tu palabra todopoderosa ha bajado, Señor, desde el trono real de los cielos.
Ant. 3. Jesucristo, el Señor, nos ha sacado del dominio de las tinieblas y nos ha
trasladado a su Reino.
LECTURA BREVE 1JN 2, 24.27-28
Lo que han oído desde el principio permanezca en ustedes. Si permanece en ustedes lo
que han oído desde el principio, también ustedes permanecerán en el Hijo y en el Padre.
No necesitarán que nadie les enseñe. Pero como su unción les enseña acerca de todas las
cosas –y es verdadera y no mentirosa– según les enseñó, permanezcan en Él para que,
cuando se manifieste, tengamos plena confianza y no quedemos avergonzados lejos de Él
en su venida.
RESPONSORIO BREVE
V. Cristo, Hijo de Dios vivo, ten piedad de nosotros.
R. Cristo, Hijo de Dios vivo, ten piedad de nosotros.
V. Tú que eres nuestro único Maestro.
R. Ten piedad de nosotros.

282
R. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
V. Cristo, Hijo de Dios vivo, ten piedad de nosotros.
CÁNTICO EVANGÉLICO
Ant. Maestro, sabemos que eres sincero y que enseñas el camino de Dios conforme a
la verdad. Aleluya.
BENEDICTUS: Lc 1, 68-79. El Mesías y su Precursor (p. 273)
PRECES
Unidos en comunión, alabemos a Cristo, a quien el Padre ha enviado como Maestro, e
invoquémosle diciendo:
Jesús Maestro, Camino, Verdad y Vida, sálvanos.

Cristo, luz esplendorosa que brilla en las tinieblas, rey de la vida, único camino de
salvación,

te pedimos que tu Iglesia sea fiel al espíritu evangélico y dé al mundo testimonio


de virtud.
Salvador nuestro, que por nosotros te has hecho obediente hasta la muerte, y una
muerte de cruz,
haz que todos participemos con abundancia de la plenitud de vida que con tu
muerte nos has comunicado.
Señor Jesucristo, que nos has dado ejemplo de amor para que lo que tú has hecho
lo hagamos también nosotros,
haz que nos entreguemos de tal modo al servicio de nuestros hermanos, que
seamos para todos los hombres un claro testimonio de la vida nueva que en ti
vivimos.
Cristo Maestro, que por boca del Fundador nos has dicho: “El religioso completo,
feliz, verdaderamente espiritual, es el que llega a poder decir: “Es Cristo quien
vive en mí”,
realiza en nosotros, por medio del Espíritu, esa identificación con Cristo para bien
de los hermanos.
Cristo, Hijo del Padre, que has hecho de nosotros un pueblo de reyes, sacerdotes y
profetas,
enséñanos a ofrecer con alegría nuestro sacrificio de alabanza.

Se pueden añadir algunas intenciones libres.


Padre nuestro…
ORACIÓN
Oh Dios, Padre de la luz, que en la plenitud de los tiempos has hablado a los hombres
por tu Hijo amado, concede a quienes lo confesamos Señor y Maestro ser fieles
discípulos suyos, y anunciarlo al mundo como Camino, Verdad y Vida. Él, que vive y

283
reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. R.
Amén.
CONCLUSIÓN
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.

Oración del atardecer


II Vísperas
V. Dios mío, ven en mi auxilio.
R. Señor, date prisa en socorrerme.
V. Gloria al Padre... Aleluya.
HIMNO
Cristo, fuente de vida inagotable,
donde toda la vida mana y fluye,
al romper las cadenas de la muerte
de nuevo nuestra vida restituyes.
Desde el cielo bajaste a darnos vida,
nos la das abundante a los mortales;
que en la fuente salida de tu pecho
la gracia brota en ríos a raudales.
En tu místico Cuerpo nos injertas
a los que renacemos del bautismo.
Como arroyos, tus siete sacramentos
divina gracia dan, al recibirlos.
Nuestra naturaleza quedó herida
del primer padre, Adán, por el pecado;
se rehace ahora en nuestra vida
al premio de los cielos caminando.
Reinará la concordia en las naciones,
crecerán solidarias las ciudades,
sonreirá la inocencia en las familias
que acogen los domésticos hogares.
Oh Jesús-Cristo, la Verdad eterna,
por la que caminamos y vivimos,
a tu Padre y a ti, como al Espíritu,
honor, poder y gloria por los siglos. Amén.
SALMODIA
Ant. 1. Cristo Jesús, habiendo realizado la purificación de los pecados, está sentado a la
derecha de Dios Padre.

284
Salmo 109, 1-5.7: El Mesías, Rey y Sacerdote
Cristo tiene que reinar hasta que Dios haga de
sus enemigos estrado de sus pies (1Co 15, 25)
Oráculo del Señor a mi Señor:
“Siéntate a mi derecha
y haré de tus enemigos
estrado de tus pies”.
Desde Sión extenderá el Señor
el poder de tu cetro:
somete en la batalla a tus enemigos.
“Eres príncipe desde el día de tu nacimiento,
entre esplendores sagrados;
yo mismo te engendré, como rocío,
antes de la aurora”.
El Señor lo ha jurado y no se arrepiente:
“Tú eres sacerdote eterno,
según el rito de Melquisedec”.
El Señor a tu derecha, el día de su ira,
quebrantará a los reyes.
En su camino beberá del torrente,
por eso levantará la cabeza.
Ant. Cristo Jesús, habiendo realizado la purificación de los pecados, está sentado a la
derecha de Dios Padre.
Ant. 2. Nadie ha subido al cielo, sino el que bajó del cielo, el Hijo del hombre.
Salmo 113A: Israel librado de Egipto:
Las maravillas del Éxodo
Reconozcan que también ustedes, los que
renunciaron al mundo, han salido de Egipto (S. Agustín).
Cuando Israel salió de Egipto,
los hijos de Jacob de un pueblo balbuciente,
Judá fue su santuario,
Israel fue su dominio.
El mar, al verlos, huyó,
el Jordán se echó atrás;
los montes saltaron como carneros,
las colinas, como corderos.
¿Qué te pasa, mar, que huyes,
y a ti, Jordán, que te echas atrás?
¿Y a vosotros, montes, que saltáis como carneros,
colinas, que saltáis como corderos?

285
En presencia del Señor se estremece la tierra,
en presencia del Dios de Jacob;
que transforma las peñas en estanques,
el pedernal en manantiales de agua.
Ant. Nadie ha subido al cielo, sino el que bajó del cielo, el Hijo del hombre.
Ant. 3. El Hijo de Dios, nuestro Maestro, se ha convertido para todos los que le
obedecen en autor de salvación eterna.
Cántico: Flp 2, 6-11. Cristo, siervo de Dios,
en su misterio pascual
Cristo, a pesar de su condición divina,
no hizo alarde de su categoría de Dios;
al contrario, se despojó de su rango
y tomó la condición de esclavo,
pasando por uno de tantos.
Y así, actuando como un hombre cualquiera,
se rebajó hasta someterse incluso a la muerte,
y una muerte de cruz.
Por eso Dios lo levantó sobre todo
y le concedió el «Nombre-sobre-todo-nombre»;
de modo que al nombre de Jesús toda rodilla se doble
en el cielo, en la tierra, en el abismo,
y toda lengua proclame:
Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre.
Ant. El Hijo de Dios, nuestro Maestro, se ha convertido para todos los que le obedecen
en autor de salvación eterna.
LECTURA BREVE EF 2, 4-7
Dios, rico en misericordia, por el gran amor con que nos amó, estando nosotros
muertos por los pecados, nos ha hecho vivir con Cristo –por pura gracia están salvados–,
nos ha resucitado con Cristo Jesús y nos ha sentado en el cielo con Él. Así muestra a las
edades futuras la inmensa riqueza de su gracia, su bondad para con nosotros en Cristo
Jesús.
RESPONSORIO BREVE JN 15, 4.5
V. Yo soy la vid, ustedes los sarmientos. El que permanece en mí y yo en él, ése da fruto
abundante. Porque sin mí no pueden hacer nada.
R. Yo soy la vid, ustedes los sarmientos. El que permanece en mí y yo en él, ése da fruto
abundante. Porque sin mí no pueden hacer nada.
V. Como el sarmiento no puede dar fruto por sí, si no permanece en la vid, así tampoco
ustedes si no permanecen en mí.
R. Porque sin mí no pueden hacer nada.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

286
R. Yo soy la vid, ustedes los sarmientos. El que permanece en mí y yo en él, ése da fruto
abundante.
CÁNTICO EVANGÉLICO
Ant. Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. El que permanece en mí no camina en
tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida. Aleluya.
MAGNÍFICAT: Lc 1, 46-55. Alegría del alma en el Señor (p. 279)
PRECES
Reunidos para la oración de la tarde, fieles al Espíritu de Jesucristo Camino, Verdad y
Vida, que ora en nosotros, elevemos a Él nuestra súplica, diciendo:
Maestro, nuestra vida y nuestro gozo, escúchanos.

Tú eres la luz del mundo;

derrama sobre todos los hombres la plenitud de tu verdad, para que todos te
conozcan y te sigan.
Tú nos alimentas con el pan de tu Palabra y de tu Cuerpo en la Eucaristía;
danos la capacidad de querer lo que el Padre quiere y de amar como tú amas,
para que también nosotros seamos palabra y alimento para nuestros hermanos.
Tú eres el fundamento de la unidad y la comunión entre los hermanos;
haz que, fieles al mandamiento del amor, permanezcamos siempre unidos a ti.
Tú “respondes a las exigencias fundamentales de cada persona, quien posee una
inteligencia que ha de ser iluminada, una voluntad que ha de ser guiada al bien, y
un corazón que debe ser santificado”.
danos sabiduría y conocimiento para comprender el misterio de tu presencia entre
nosotros.

Se pueden añadir algunas intenciones libres.


Tú eres la lámpara que ilumina la ciudad santa de Dios;

muestra tu rostro a nuestros hermanos difuntos, para que alcancen contigo la


felicidad eterna.

Padre nuestro…
ORACIÓN
Oh Dios, Padre de la luz, que en la plenitud de los tiempos has hablado a los hombres
por tu Hijo amado, concede a quienes lo confesamos Señor y Maestro ser fieles
discípulos suyos, y anunciarlo al mundo como Camino, Verdad y Vida. Él, que vive y
reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. R.
Amén.
CONCLUSIÓN
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.

287
R. Amén.

288
26 DE NOVIEMBRE

BEATO SANTIAGO ALBERIONE


Fiesta

Misa
Los textos, excepto la Oración Colecta, corresponden al común de pastores (misioneros).
RITO DE ENTRADA SAL 95, 3-4
Cuenten a los pueblos su gloria, sus maravillas a todas las naciones: porque es grande el
Señor y muy digno de alabanza.
Se dice Gloria.
ORACIÓN COLECTA
Oh Dios, que has suscitado en tu Iglesia al beato Santiago Alberione, presbítero, para
que con las diversas formas de comunicación, anunciara al mundo a tu Hijo, que es
Camino, Verdad y Vida; concédenos, te rogamos, que, siguiendo su ejemplo,
contribuyamos asiduamente a la predicación del Evangelio a todos los hombres. Por
nuestro Señor Jesucristo… R. Amén.
PRIMERA LECTURA 1CO 9, 16-19.22-23.
O BIEN: 2CO 3, 1-6A.
SALMO RESPONSORIAL SAL 88, 2-3.4-5.21-22.25 Y 27.
R. Cantaré eternamente tus misericordias, Señor.
Cantaré eternamente las misericordias del Señor,
anunciaré tu fidelidad por todas las edades.
Porque dije: “Tu misericordia es un edificio eterno,
más que el cielo has afianzado tu fidelidad”. R.
Sellé una alianza con mi elegido,
jurando a David mi siervo:
Te fundaré un linaje perpetuo,
edificaré tu trono para todas las edades. R.
Encontré a David, mi siervo,
y lo he ungido con óleo sagrado;
para que mi mano esté siempre con él,
y mi brazo lo haga valeroso. R.
Mi fidelidad y misericordia lo acompañarán,
por mi nombre crecerá su poder.
Él me invocará: “Tú eres mi padre,
mi Dios, mi Roca salvadora”. R.
ALELUYA JN 14, 6

290
Yo soy el Camino, y la Verdad, y la Vida –dice el Señor–; nadie va al Padre, sino por
mí.
EVANGELIO JN 14, 1-14
ORACIÓN DE LOS FIELES
Aleccionados con el ejemplo y las palabras del beato Santiago Alberione, elevemos a
Dios nuestras súplicas por toda la humanidad, rescatada por la sangre de Cristo y todavía
sedienta de su verdad, de su guía y de su vida divina. Digamos unidos:
Escúchanos, Señor.

Por el pueblo de Dios, para que acoja el mensaje de la salvación que nos trajo el
divino Maestro y Pastor, y no se deje seducir por quienes abusan de los nuevos
lenguajes de la comunicación, oremos.
Por la Familia Paulina, para que se sienta portadora de un don peculiar del
Espíritu a toda la Iglesia: el seguimiento de Cristo Maestro, Camino, Verdad y
Vida, la devoción a María, Madre, Maestra y Reina, y el celo misionero del
apóstol san Pablo, oremos.
Por todos los agentes de la comunicación social, para que promuevan los
auténticos valores humanos y cristianos y pregonen “sobre los terrados” y en las
conciencias la voz del divino Maestro y Pastor, oremos.
Por el laicado cristiano, para que se sienta cada vez más comprometido en la
nueva evangelización, y dé testimonio en la cultura actual de la fuerza liberadora
del mensaje evangélico, oremos.
Por todos nosotros, para que, conscientes de nuestra incapacidad, no nos
desanimemos ante las dificultades, sino que pidamos con humildad, la fuerza de
Dios y contemos confiadamente con la “extraordinaria riqueza de su gracia”,
oremos.

Padre misericordioso, que has revelado al beato Santiago Alberione la persona de


Cristo, “forma” perfecta de todo auténtico discípulo, concédenos la misma fe ardiente
que lo hizo a él padre de una multitud de comunidades de consagrados y apóstoles para
nuestro tiempo. Te lo pedimos por Jesucristo, nuestro Señor. R. Amén.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Derrama, Señor, tu bendición desde el cielo sobre los dones que te presentamos en la
fiesta del beato Santiago Alberione para que, al recibirlos, alcancemos de tu misericordia
el perdón de nuestras culpas y la abundancia de los bienes del cielo. Por Jesucristo,
nuestro Señor. R. Amén.
Prefacio de los pastores o de los santos religiosos.
ANTÍFONA DE COMUNIÓN JN 14, 12
Les aseguro: el que cree en mí, también el hará las obras que yo hago, y aún mayores,
porque yo me voy al Padre.

291
O BIEN CF. JN 15, 4-5
Permanezcan en mí y yo en ustedes –dice el Señor–; el que permanece en mí y yo en
él, ése da fruto abundante.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Vivifícanos, Señor, por estos sacramentos que hemos recibido, y al celebrar con gozo
la fiesta del beato Santiago Alberione, concédenos que el ejemplo de su celo apostólico
nos impulse a crecer cada día en gracia y santidad. Por Jesucristo, nuestro Señor. R.
Amén.

Oración de la mañana
Laudes
V. Dios mío, ven en mi auxilio.
R. Señor, date prisa en socorrerme.
V. Gloria al Padre... Aleluya.
HIMNO
El Señor te plantó como un árbol
regado de trabajo y oración.
El Señor te eligió como a Pablo,
y la inquietud de Pablo sembró en tu corazón.
Todo lo haces por amor al Evangelio.
Todo lo puedes en Aquel que te conforta.
Es el amor de Dios la fuerza que te mueve.
Y el hombre, hijo de Dios, lo que te importa.
Eres humilde porque piensas siempre en grande.
Igual que Pablo, tú no sabes de fronteras.
Porque conoces bien los signos de los tiempos,
tu púlpito será la tierra entera.
Para la acción naciste tú, por eso oras.
Para el amor naciste tú, por eso amas.
De todo tú te sirves por llegar a todos.
A ti Dios te llamó y tú a todos llamas. Amén.
SALMODIA
Ant. 1. Ustedes son la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad puesta en lo alto
de un monte.
Los salmos y el cántico, del domingo de la semana I (p. 269)
Ant. 2. Alumbre así su luz a los hombres, para que vean sus buenas obras y den gloria
a su Padre.
Ant. 3. La Palabra de Dios es viva y eficaz, más tajante que espada de doble filo.
LECTURA BREVE HB 13, 1-9A

292
Acuérdense de sus dirigentes, que les anunciaron la Palabra de Dios; fíjense en el
desenlace de su vida e imiten su fe. Jesucristo es el mismo ayer y hoy y siempre. No se
dejen arrastrar por doctrinas complicadas y extrañas.
RESPONSORIO BREVE
V. Sobre tus murallas, Jerusalén, he colocado centinelas.
R. Sobre tus murallas, Jerusalén, he colocado centinelas.
V. Ni de día ni de noche dejarán de anunciar el nombre del Señor.
R. He colocado centinelas.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Sobre tus murallas, Jerusalén, he colocado centinelas.
CÁNTICO EVANGÉLICO
Ant. No serán ustedes los que hablen, el Espíritu de su Padre hablará por ustedes.
BENEDICTUS: Lc 1, 68-79. El Mesías y su Precursor (p. 273)
PRECES
Por intercesión del beato Santiago Alberione, dirijamos nuestra súplica a Cristo Maestro
y Pastor, que sigue socorriendo las necesidades y suscitando nuevas vocaciones por los
caminos del mundo, y digamos:
Jesús Maestro, Camino, Verdad y Vida, ten piedad de nosotros.

Tú que, desde el sagrario, iluminaste al joven Alberione, revelándole tu deseo de atraer a


todos hacia ti,

haz que todos los hombres y mujeres de nuestro tiempo acojan la luz del
Evangelio.
Tú que depositaste en el corazón del beato Santiago Alberione el celo apostólico de
san Pablo por la salvación de los alejados,
haznos sensibles y generosos a las llamadas de los que viven al margen de tu
Iglesia.
Tú que concediste al beato Santiago Alberione el don de pasar constantemente de la
contemplación a la acción,
haznos fervorosos en la oración y entusiastas en el apostolado.
Tú que hiciste a nuestro Fundador formador iluminado y paternal de almas
apostólicas,
concede a todos los formadores discernimiento vocacional y discernimiento en la
guía de los jóvenes que se les han encomendado.
Tú que dotaste al beato Alberione de extraordinaria intrepidez apostólica y de dócil
obediencia a los superiores,
concédenos a todos una cordial fidelidad a las directrices del magisterio eclesial.
Nuestro Fundador prometió ser siempre “servidor de la admirable Familia Paulina,
ahora y en el cielo”, e interceder por todos los agentes de la comunicación social,

293
concede a los nuevos apóstoles de la evangelización la gracia de alcanzar con él el
Reino eterno.

Se pueden añadir algunas intenciones libres.


Padre nuestro…
ORACIÓN
Oh Dios, que has suscitado en tu Iglesia al beato Santiago Alberione, presbítero, para
que, con las diversas formas de comunicación, anunciara al mundo a tu Hijo, que es
Camino, Verdad y Vida; concédenos, te rogamos que, siguiendo su ejemplo,
contribuyamos asiduamente a la predicación del Evangelio a todos los hombres. Por
nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo…
R. Amén.

Oración del atardecer


Vísperas
V. Dios mío, ven en mi auxilio.
R. Señor, date prisa en socorrerme.
V. Gloria al Padre… Aleluya.
HIMNO
Los signos de los tiempos
leíste como nadie.
Todo el afán de Pablo
vibró en tu corazón.
Tu parroquia fue el mundo;
tu púlpito, los medios
de comunicación.
Como Pablo miraste a lo alto
y alzaste tu vuelo.
Como Pablo en el diario trabajo,
buscaste el sustento.
Como Pablo tú abriste caminos
llegando a otros pueblos.
Como Pablo desprecio sufriste
por el Evangelio.
Como Pablo a su tiempo le hablaba,
le hablaste a tu tiempo.
Como Pablo, le diste a tu mundo
noticia del Reino.

294
Aquel fuego que a Pablo abrasaba
fue tu mismo fuego,
y el empeño y amor con que amaba
fue tu amor y empeño. Amén.
SALMODIA
Ant. 1. Soy ministro del Evangelio por el don de la gracia de Dios.
Salmo 14: ¿Quién es justo ante el Señor?
Se han acercado al monte Sión, ciudad del Dios vivo (Hb 12, 22)
Señor, ¿quién puede hospedarse en tu tienda
y habitar en tu monte santo?
El que procede honradamente
y practica la justicia,
el que tiene intenciones leales
y no calumnia con su lengua,
el que no hace mal a su prójimo
y no difama al vecino,
el que considera despreciable al impío
y honra a los que temen al Señor,
el que no retracta lo que juró
aun en daño propio,
el que no presta dinero a usura
ni acepta soborno contra el inocente.
El que así obra nunca fallará.
Ant. Soy ministro del Evangelio por el don de la gracia de Dios.
Ant. 2. Éste es el criado fiel y solícito a quien el amo ha puesto al frente de su
servidumbre.
Salmo 111: Felicidad del justo
Caminen como hijos de la luz: toda bondad, justicia
y verdad son frutos de la luz (Ef 5, 8-9)
Dichoso quien teme al Señor
y ama de corazón sus mandatos.
Su linaje será poderoso en la tierra,
la descendencia del justo será bendita.
En su casa habrá riquezas y abundancia,
su caridad es constante, sin falta.
En las tinieblas brilla como una luz
el que es justo, clemente y compasivo.
Dichoso el que se apiada y presta,
y administra rectamente sus asuntos.

295
El justo jamás vacilará,
su recuerdo será perpetuo.
No temerá las malas noticias,
su corazón está firme en el Señor.
Su corazón está seguro, sin temor,
hasta que vea derrotados a sus enemigos.
Reparte limosna a los pobres;
su caridad es constante, sin falta,
y alzará la frente con dignidad.
El malvado, al verlo, se irritará,
rechinará los dientes hasta consumirse.
La ambición del malvado fracasará.
Ant. Éste es el criado fiel y solícito a quien el amo ha puesto al frente de su
servidumbre.
Ant. 3. Mis ovejas escucharán mi voz, y habrá un solo rebaño y un solo Pastor.
Cántico: Ap. 15, 3-4: himno de adoración
Grandes y maravillosas son tus obras,
Señor, Dios omnipotente,
Justos y verdaderos tus caminos,
¡oh Rey de los siglos!
¿Quién no temerá, Señor,
y glorificará tu nombre?
Porque tú sólo eres santo,
porque vendrán todas las naciones
y se postrarán en tu acatamiento,
porque tus juicios se hicieron manifiestos.
Ant. Mis ovejas escucharán mi voz, y habrá un solo rebaño y un solo Pastor
LECTURA BREVE RM 8, 28-30
Sabemos que a los que aman a Dios todo le sirve para el bien: a los que ha llamado
conforme a su designio. A los que había escogido, Dios los predestinó a ser imagen de su
Hijo, para que Él fuera el primogénito de muchos hermanos. A los que predestinó, los
llamó; a los que llamó los justificó; a los que justificó, los glorificó.
RESPONSORIO BREVE
V. El Señor es justo y ama la justicia.
R. El Señor es justo y ama la justicia.
V. Los buenos verán su rostro.
R. Y ama la justicia.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. El Señor es justo y ama la justicia.

296
CÁNTICO EVANGÉLICO
Ant. Éste es el criado fiel y solícito a quien el amo ha puesto al frente de su
servidumbre para que les reparta la ración a sus horas.
O bien: Te doy gracias, Cristo, Pastor bueno, porque has querido glorificarme; te
suplico que las ovejas que pusiste a mi cuidado participen conmigo eternamente de tu
gloria.
MAGNÍFICAT: Lc 1, 46-55. Alegría del alma en el Señor (p. 279)
PRECES
Unidos en la oración con todos nuestros hermanos y hermanas dispersos por el mundo,
invoquemos con fe al divino Maestro y Pastor, y digamos.
Haznos discípulos tuyos y escúchanos, Señor.

Tú que, por medio de nuestro Fundador, nos has llamado a renovar en la Iglesia el celo
de los primeros apóstoles, siendo “san Pablo vivo hoy”,

concede a todos los heraldos del Evangelio sabiduría y santidad.


Tú que, en la escuela del beato Alberione, nos has enseñado a cultivar “la oración
ante todo, sobre todo, vida de todo”,
enséñanos a buscar ante el sagrario la luz y la fuerza de tu Espíritu.
Tú que sostuviste al beato Alberione en sus dificultades con las palabras: “Yo estoy
con ustedes. No teman”,
danos fe constante en tu asistencia y la superación de todo temor.
Tú que dijiste a tu siervo “desde aquí quiero iluminar”,
no permitas que pongamos obstáculos a tu luz, y haznos transparentes difusores
de la Verdad que salva.
Tú que nos has pedido que vivamos “en continua conversión”, confiando
plenamente en tu misericordia,
despierta en nosotros ese deseo y haz que seamos conscientes de nuestra
pobreza.

Se pueden añadir algunas intenciones libres.


Tú que inspiraste al beato Alberione, moribundo, el testamento de sus últimas palabras:
“Paraíso, paraíso”,

concede a nuestros hermanos y hermanas difuntos, el gozo del premio eterno con
todos los santos del cielo.

Padre nuestro…
ORACIÓN
Oh Dios, que has suscitado en tu Iglesia al beato Santiago Alberione, presbítero, para
que, con las diversas formas de comunicación, anunciara al mundo a tu Hijo, que es

297
Camino, Verdad y Vida; concédenos, te rogamos, que, siguiendo su ejemplo,
contribuyamos asiduamente a la predicación del Evangelio a todos los hombres. Por
nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo…
R. Amén.

298
X
CANTOS PAULINOS

300
Hay que vigorizar la piedad y por eso es necesario escoger bien los cantos.
Cantemos aquellos que están llenos de verdad, de espíritu y de sentido religioso;
aquellos que expresan nuestra fe, nuestra voluntad de servir fielmente a Dios y
nuestro amor a Él. Que los cantos sean bellos, llenos de devoción, para que las
ceremonias sean solemnes…(PRS, p. 38-39).

Veni, créator Spiritus


Veni, créator Spiritus,
mentes tuórum vísita,
imple supèrna gratia,
quæ tu créasti, péctora.
Qui díceris Paráclitus,
donum Dei altíssimi,
fons vivus, ignis, cáritas
et spiritális únctio.
Tu septifórmis múnere,
dextræ Dei tu dígitus,
tu rite promíssum Patris
sermóne ditans gúttura.
Accénde lumen sénsibus,
infónde amórem córdibus,
infírma nostri córporis,
virtúte firmans pérpeti.
Hostem repéllas lóngius
pacémque dones prótinus;
ductóre sic te prævio
vitémus omne nóxium.
Per te sciámus da Patrem
noscámus atque Fílium,
te utriúsque Spíritum
credámus omni témpore. Amen.
*
Ven, Espíritu Santo Creador,
ven a visitar el corazón
y llena con tu gracia viva y eficaz
nuestras almas, que tú creaste por amor.
Tú, a quien llaman el gran Consolador,
don del Dios Altísimo y Señor,
eres vertiente viva, fuego que es amor,
de los dones del Padre el dispensador.
Tú, Dios, que plenamente te nos das;

301
dedo de la mano paternal,
eres tú, la promesa que el Padre nos dio;
tu Palabra enriquece hoy nuestro cantar.
Los sentidos tendrás que iluminar,
nuestro corazón inflamarás,
y nuestro cuerpo, frente a toda tentación,
con tu fuerza constante ven a reafirmar.
Aparta de nosotros la opresión,
tu paz danos pronto sin tardar,
y, siendo nuestro guía, nuestro conductor,
evitemos así cualquier error o mal.
Danos a nuestro Padre conocer,
a Jesús, el Hijo, comprender,
y a ti Dios, que procedes de su mutuo amor,
te creamos con sólida y ardiente fe. Amén.

302
AL DIVINO MAESTRO

O Via, Vita, Véritas


O Via, Vita, Véritas, ¡o Jésu!
Lúcens per omnes sémitas, ¡o Jésu!
Te sequémur, trahe nos
crédulos ac sérvulos.
Te collaudámus, in te sperámus,
amámus te, dulcíssime, ¡o Jésu!

In verbo tuo stábimus, ¡o Jésu!


Crucis pugnam pugnábimus, ¡o Jésu!
Déditi Ecclésiæ
veritáti régiæ.
Te collaudámus…

*
Oh Camino, Vida y Verdad, ¡oh Jesús!
que resplandeces en todos los senderos, ¡oh Jesús!
atráenos, que te seguimos
como creyentes y siervos.
Te collaudámus…

Permaneceremos firmes en tu Palabra, ¡oh Jesús!


sostendremos el combate de la cruz, ¡oh Jesús!
a la regia verdad de la Iglesia.
Te collaudámus…

Himno a Jesús Maestro


Irradia en los siglos el Verbo divino:
la Biblia, la historia, la Iglesia, el creado.
Son signos que alumbran al hombre en camino,
al hombre, al premio inmortal destinado.
Creemos, te amamos, Señor y Maestro;
con todos los hombres de todos los tiempos;
discípulos tuyos el ser te entregamos,
con ánimo grato (bis).

Tu eterno proyecto, a través de María,


al mundo desciende como luz y vida:
la Biblia, el Papa y la Eucaristía
revelan tu amor y enseñanza divina.
Creemos, te amamos…

303
Maestro, sé Guía seguro y Camino
que aleje del mundo tinieblas y errores,
modela en nosotros tu imagen divina,
conforme a tu imagen de Hombre perfecto.

Sólo un Maestro tenemos


Sólo un Maestro tenemos y es Cristo,
pues nuestro camino es Él,
verdad y vida nuestra es Él,
sigamos sus pasos, amén.
La luz que nos guía, es Él,
venceremos luchando con Él,
tenemos la vida en Él.

1. Yo soy el Camino y la Vida,


la Verdad para todos ustedes.
Quien me sigue no anda en tinieblas.
2. Ustedes me llaman Maestro,
dicen bien, pues sí, yo lo soy;
de mi ejemplo les pido que aprendan.
3. No dejen que los llamen maestros,
pues un solo Maestro existe;
entre ustedes son todos hermanos.
4. El discípulo no es más que el Maestro,
pero el que esté bien formado,
llegará a ser como el Maestro.
5. Si alguien en mí permanece
y permite que yo viva en él
mucho fruto podrá producir.

Camino, Verdad y Vida


No hablaste de caminos,
porque eres el Camino.
No hablaste de verdades,
porque eres la Verdad.
No hablaste de la vida,
porque eres tú la Vida.
Tú eres el Camino,
la Vida y la Verdad.

Camino, Verdad y Vida


es la vida del Señor,
desde que pobre nos nace en Belén
hasta que triunfa en su resurrección.

304
Camino, Verdad y Vida
es la vida de Jesús,
desde que oculto vivió en Nazaret
hasta que dijo “del mundo soy la luz”.
Camino, Verdad y Vida
es la vida del Señor,
desde que a todo exigió renunciar
hasta que a todos su vida nos dio.
Camino, Verdad y Vida
es la vida del Señor,
desde que manda a todos amar
hasta que exige el completo perdón.
Camino, Verdad y Vida
es la vida del Señor,
desde la gloria del monte Tabor
hasta el dolor y la muerte en la cruz.

Jesús Maestro
Cristo Maestro, tú eres el Camino,
Vida verdadera y eterna Verdad.

Para el hombre que avanza desolado


de espaldas al amor que Dios nos brinda.
Para el hombre que vaga
perdido y solitario,
tú eres Camino, Verdad y Vida.
Para el hombre sediento de verdades
y hundido en un mar de ideologías,
para el hombre que busca
la luz sin sombra alguna,
tú eres Camino, Verdad y Vida.
Para el hombre que vive sin fronteras
y cifra en el progreso su alegría,
para el hombre que sueña
tal vez con no morirse,
tú eres Camino, Verdad y Vida.

No debéis sentir temor


No debéis sentir temor,
pues yo estaré con vosotros,
vivid siempre en conversión,
que yo quiero desde aquí iluminaros.

305
Si Dios está con nosotros,
¿a quién podremos temer?
Si Dios es nuestro abogado,
Él nos sabrá defender.
Vivo yo, mas no soy yo:
es Cristo quien vive en mí.
Por eso, todo lo puedo
en aquel que me conforta.
Los necios según el mundo
son los sabios para Dios;
los débiles son los fuertes,
a quienes Dios escogió.
El lenguaje de la cruz
es locura para el mundo;
mas para aquellos que creen
es fuerza y poder de Dios.

306
A LA REINA DE LOS APÓSTOLES

Himno a María, Reina de los Apóstoles


Oh María que el Hijo divino
Madre nuestra en la cruz te nombró;
guía, alumbra en el santo camino
los que apóstoles Dios escogió.
Con tu amparo, María, queremos
para el Reino de Cristo luchar;
haz que paz a los hombres llevemos,
al Señor demos gloria y honor (bis).

En el cenáculo orante, oh María,


invocaste al Paráclito amor;
si a sus mieses Jesús nos envía,
Madre, alcánzanos celo y fervor.
Que en la tierra sea el Verbo escuchado
de Jesús, Vía, Vida y Verdad;
y tú, Madre, el auxilio invocado
dona pródiga a la humanidad.
A llevar a los hombres sedientos
luz, ejemplos y sendas de amor,
ya se tornen palabras e inventos,
medios dóciles del Redentor.

Desde tu trono
Desde tu trono, Reina de los cielos,
vuelve tus ojos llenos de dulzura
hacia tus hijos que en las amarguras
de su destierro acuden siempre a ti.
Tú eres la dicha y luz de nuestras almas,
tú eres consuelo y paz en el dolor.
Bajo tu amparo, dulce Madre buena,
anhelamos vivir y morir.
María, de apóstoles la Reina,
ruega por nos.
María, Maestra y Madre nuestra,
ruega por nos.
Y al terminar nuestro destierro oscuro
llegue el alma al Edén feliz,
contigo allá.

307
Por Madre y Reina
Por Madre y Reina y por Maestra
a los apóstoles Jesús te dio.
En las conquistas del Reino santo
por ti la Iglesia siempre triunfó.
A ti venimos, Madre de Cristo;
forma nuestra mente,
voluntad y corazón;
Madre y Maestra, recíbenos.

Dócil la mente al Verbo eterno


del Evangelio se inclinará.
Por ti, Maestra, la fe revive
en la justicia y en la verdad.
Dirige, oh Reina, nuestros deseos
tras los ejemplos del buen Pastor.
Nuestro camino en pos de Cristo
lo aliente y alumbre tu resplandor.
Incontenible ansia de entrega
los corazones consagra a ti.
Llenos de Cristo vivir anhelan,
arder por Cristo, por Él morir.
Como otros Cristos, desde tu escuela
al mundo iremos, Madre a salvar.
Que triunfe Cristo, Maestro eterno,
que es el Camino, Vida y Verdad.

Reina de los Apóstoles


Reina de los Apóstoles,
Madre de Dios;
forma tú nuestra mente y voluntad
y nuestro corazón.

Cuando se fue Jesús, tú te quedaste


al frente de la fe y la oración,
alentando la unión de los discípulos
y esperando al Espíritu, que es vida y es amor.
Sigues, oh Madre, viva en la Iglesia,
pendiente de quien va firme al timón,
esperando, puntual, con los que esperan
la llegada gozosa de Cristo Redentor.
Fuiste, María, primer apóstol
que al mundo le hizo entrega del Señor,

308
le enseñaste a entregarse siempre a todos,
y de Él aprendiste lo inmenso de tu amor.
Siempre estuviste, Madre, con Cristo
y fuiste así quien le conoció,
eres hoy para todos la puerta abierta
que conduce hasta Cristo, camino y salvación.

Madre de los Apóstoles


María, tú eres Madre
de los que hemos dejado padre y madre
por seguir la llamada del Señor.
Ayúdanos, oh Madre,
a llevar a los hombres el mensaje
de tu Hijo Redentor.

Madre de los Apóstoles, María,


aumenta nuestra entrega y nuestro amor,
nuestra fidelidad a la Palabra,
nuestra fe en el poder de la oración.
Madre de los Apóstoles, María,
incúlcanos el celo abrasador
que tuvieron un día Pedro y Pablo
respondiendo a la llamada del Señor.

María, Madre de la Iglesia


Madre de Dios y Madre de la Iglesia,
de quien todos nacimos en la cruz,
eres para tus hijos el modelo
que alienta nuestra fe con su virtud (bis).
Si por Adán nacimos en pecado,
recobramos con Cristo la salud.
Si por Eva perdimos la esperanza,
con María nueva
Madre de los hombres,
volvimos a la luz.
Mediadora ante Dios para los hombres
de Cristo en su Pasión corredentora,
eres luz, dulzura y esperanza,
abogada y consuelo en el camino
de aquellos que te imploran.

Reina de los Apóstoles


Coro:

309
Madre de los Apóstoles forma tú nuestra mente.
Madre de los Apóstoles corazón y voluntad.

Eres Madre y Reina de los Apóstoles de hoy


y de todos los tiempos.
Confiamos a tu protección nuestro ser
muchas veces en conflicto al no lograr el bien
María
Guía Tú nuestros pensamientos hacia la verdad,
Te ofrecemos nuestra creatividad, nuestros conocimientos.
María, María sólo tú

Santifica nuestra mente en frutos de humildad


Madre de los Apóstoles
Coro…
Es preciso amar y perdonar cuando las guerras del mundo
nos dejan tanto odio y dolor.
María, guía nuestro pasos hacia el amor
santifica nuestro corazón para vivir la paz
que da la reconciliación.
Participa en nuestras acciones María,
haz que seamos dóciles a la voluntad de tu Hijo Jesús
para que hagamos lo que Él nos diga,
para decir como tú hágase en mí según tu palabra.
Coro…
Con fe, con esperanza, optimismo, Madre.

María, Madre del buen Pastor


Oh María, Madre del buen Pastor,
ilumina y guía la Iglesia del Señor.

Quien oye la voz de mi Padre


y vive el mandato de amor
elige la parte mejor:
mi madre y hermano serán.
Se cumpla su voluntad
en todos los días de tu vida.
No debes temer ningún mal
el Señor contigo estará.
Vayan donde mis hermanos
y digan que resucité.

310
Es ésta la Buena Noticia
para el hombre de hoy y de siempre.

311
ANTÍFONAS DE LA SANTÍSIMA VIRGEN

Alma Redemptóris Mater


Alma Redemptóris Mater,
quae pérvia cæli porta manes,
et stella maris,
succúrre cadénti súrgere qui curat pópulo:
tu quæ genuísti, natúra miránte,
tuum sanctum Genitórem:
Virgo prius ac postérius,
Gabriélis ab ore sumens illud ave,
peccatórum miserére.
*
Madre del Redentor, virgen fecunda,
puerta del cielo siempre abierta,
estrella del mar,
ven a librar al pueblo que tropieza
y se quiere levantar.
Ante la admiración de cielo y tierra,
engendraste a tu santo Creador,
y permaneces siempre Virgen.
Recibe el saludo del ángel Gabriel,
y ten piedad de nosotros, pecadores.

Ave, Regína cœlórum


Ave, Regína cœlórum,
Ave, Dómina angelórum:
Salve, radix, salve, porta,
ex qua mundo lux est orta.
Gáude, Virgo gloriósa,
super omnes speciósa;
vale, o valde decóra.
Et pro nobis Christum exóra.
*
Salve, Reina de los cielos,
y Señora de los ángeles;
salve raíz, salve puerta,
que dio paso a nuestra luz.
Alégrate, Virgen gloriosa,
entre todas la más bella;

312
salve, agraciada doncella,
ruega a Cristo por nosotros.

Salve Regína
Salve Regína, mater misericórdiæ:
Vita, dulcédo, et spes nostra, salve.
Ad te clamámus, éxsules, fílii Evæ,
ad te suspirámus, geméntes et flentes
in hac lacrimárum valle.
Eia, ergo, Advocáta nostra,
illos tuos misericórdes óculos
ad nos convérte.
Et Jésum,
benedíctum fructum ventris tui,
nobis post hoc exsílium osténde.
O clemens, o pia,
O dulcis Virgo María.
*
Dios te salve, Reina y Madre de misericordia,
vida, dulzura y esperanza nuestra,
Dios te salve.
A ti llamamos los desterrados hijos de Eva,
a ti suspiramos, gimiendo y llorando,
en este valle de lágrimas.
Ea, pues, Señora, abogada nuestra,
vuelve a nosotros tus ojos misericordiosos,
y después de este destierro
muéstranos a Jesús,
fruto bendito de tu vientre.
¡Oh clemente, oh piadosa,
oh dulce Virgen María!

Sub tuum præsídium


Sub tuum præsídium confúgimus,
Sancta Dei Génitrix:
Nostra deprecatiónes
ne despícias in necessitátibus:
sed a perículis cunctis líbera nos semper,
Virgo gloriósa et benedícta.
*

313
Bajo tu amparo nos acogemos,
Santa Madre de Dios,
no desprecies las oraciones
que te dirigimos en nuestras necesidades,
antes bien líbranos de todo peligro,
oh Virgen gloriosa y bendita.

Ave maris stella


Ave, maris stella,
Dei Mater alma,
atque semper virgo,
felix cæli porta.
Sumens illud «Ave»
Gabriélis ore,
funda nos in pace,
mutans Evæ nomen.
Solve vincla reis,
profer lumen cæcis,
mala nostra pelle,
bona cuncta posce.
Monstra te ese matrem,
sumat per te precem
qui pro nobis natus
tulit esse tuus.
Virgo singuláris,
inter omnes mitis,
nos culpis solútos
mites fac et castos.
Vitam præsta puram,
Iter para tutum,
ut vidéntes Iesum
semper collætémur.
Sit laus Deo Patri,
summo Christo decus,
Spirítui Sancto
Honor, tribus unus. Amen.
*
Salve, del mar Estrella,
salve, Madre sagrada
de Dios y siempre virgen,
puerta del cielo santa.

314
Tomando de Gabriel
el « Ave », Virgen alma,
mudando el nombre de Eva,
paces divinas trata.
La vista restituye,
las cadenas desata,
todos los males quita,
todos los bienes causa.
Muéstrame madre, y llegue
por ti nuestra esperanza
a quien, por darnos la vida,
nació de tus entrañas.
Entre todas piadosa,
Virgen, en nuestras almas,
libres de culpa, infunde
virtud humilde y casta.
Vida nos presta pura,
camino firme allana,
que quien a Jesús llega
eterno gozo alcanza.
Al Padre, al Hijo, al Santo
Espíritu alabanzas;
una a los tres le demos,
y siempre eternas gracias. Amén.

315
A SAN PABLO

Vuelve Apóstol de Cristo


Vuelve apóstol de Cristo, a nosotros,
que ha llegado la hora del mal;
odio insano marchita a las almas
y las roba a su dueño inmortal.
Que resuene tu verbo encendido
despertando la luz de la fe,
y eco hallando en el alma del joven,
lo convierta en apóstol del bien.

Vuelve, apóstol de Cristo, a nosotros,


que ha llegado la hora del mal,
tu retorno cual sol nos anime
a luchar contra el fiero Satán.
Prisionero glorioso de Cristo,
las miradas se vuelven a ti,
hoy confiados tus hijos te invocan;
los asista tu diestra en la lid.

Vuelve, apóstol de Cristo, a nosotros,


que ha llegado la hora del mal,
ven, oh Padre, esta tierra a tu paso
se convierta en vergel celestial.
Haz que el mundo de un polo hasta el otro
ante el Cristo pendiente en la cruz,
se decida a seguir generoso
tras las huellas del manso Jesús.

Tú que has sido


Tú que has sido un gran padre de almas
y un apóstol por Cristo formado;
mira en cuánta maldad y pecado
gime el mundo, y redímelo a Dios.
Oye, Pablo, el clamor de tus hijos
que ferviente se eleva hasta el cielo;
haz que llenos de ardor y de celo
tras tus huellas podamos seguir.

Tu gran celo no tuvo confines,


todo el orbe cantó tus victorias:
lenguas miles, pregonan tus glorias,
santo apóstol, heraldo de Dios.

316
A ti, Pablo
A ti, Pablo, glorioso patrono,
hoy tus hijos te invocan fervientes
tú que Cristo anunciaste a las gentes
danos celo, doctrina y valor.
Tus ejemplos serán nuestra guía,
nuestra fuerza en el arduo camino.
Del apóstol el premio divino
en el cielo podamos hallar.

Que en el campo dorado de Cristo


sean santos ministros enviados,
para dar, en tus huellas formados,
paz a los hombres y gloria a Dios.

317
CANTOS VARIOS

El pacto I
Jesús Maestro,
acepta el pacto que te proponemos,
con María y san Pablo.
En medio del mundo,
tú nos has llamado a darte a los hombres
con los medios de hoy.
Pero tú muy bien conoces
cuál es nuestra condición de pobreza,
de ignorancia ante esta gran misión.
Pero tú eres el Camino, la Vida
y Resurrección, la Verdad que nos libera,
eres nuestra salvación.
Ponemos nuestra fe
sólo en ti único bien;
danos gracia y valor
para transmitir tu amor.
Nosotros te ofrecemos
mente, ser y corazón;
prometemos buscar siempre
sólo tu gloria Señor.
Y la paz para los hombres
de sencillo corazón
usando todos los medios
de la comunicación;
dígnate Maestro bueno,
por María, de mirarnos;
danos tu misericordia,
como la diste a San Pablo.
Jesús Maestro, acepta el pacto.

El pacto II
Jesús Maestro, tú eres nuestro Camino;
Jesús Maestro, la Verdad y la Vida;
Jesús Maestro, acepta este pacto.
Tú nos llamas a la santidad,
somos débiles, frágiles en todo.

318
Tú nos llamas a todos al apostolado;
somos incapaces, lentos en ardor.
Nosotros prometemos vivir para ti,
tú danos ciencia y gracia.
Trabajaremos solo para ti;
concédenos lo necesario.
Haznos tus agentes de paz:
enséñanos cuál es el camino.
Con tu fuerza buscaremos el bien,
tú nos darás gracia y santidad.
María nuestra Madre, interceda por nosotros.
Trátanos con misericordia.
Como san Pablo, nuestro modelo,
sus compañeros seremos en la Gloria.

Himno al Beato Timoteo Giaccardo


Cantemos a Cristo Maestro,
que al grupo de sus elegidos
llamó a Timoteo Giaccardo,
discípulo fiel y prudente.
Siguiendo las huellas de Pablo,
apóstol de todos los pueblos,
gastó su existencia por Cristo,
por Dios se entregó a los hermanos.
Con fuego de Espíritu Santo
al mundo anunció la Palabra,
gritó con los medios modernos
la Buena Noticia que salva.
Su fuerza fue el Pan de la vida,
su luz, la Palabra Divina;
mirando confiado a María,
llegó hasta la santa montaña.
Con Pablo, su padre y modelo,
podía afirmar sin mentira:
“Yo vivo, más no soy quien vive,
pues vive ya en mí Jesucristo”.
Regalo que Dios nos envía,
nos marca la puertas que, en Cristo,
nos dio como herencia preciosa
quien fue nuestro padre y maestro.

319
Al Padre la gloria infinita,
y a Cristo, Pastor y Maestro;
la gloria al Espíritu Santo,
por todos los siglos eternos. Amén.

Al Beato Santiago Alberione


De la hostia Jesús lo llamó;
sólo la voz escuchó
y, así como en Pablo,
Dios su vida consagró.
Alberione, Alberione, Alberione
todo el mundo te llamó;
con medios nuevos anunciaste a Cristo,
entregaste todo a Él (bis).
Los hombres nuevos buscó,
la mujer también llamó,
y, así como en la Iglesia,
la “Familia Paulina” surgió.
El tiempo que su vida duró
huellas paulinas, él nos dejó
lo único que él predicó
paz a los hombres, gloria a Dios.

Señor glorifica
Señor, glorifica a nuestro Fundador
en tu Iglesia.
Sea para nosotros luz, guía y fuerza
en la obra de santificación
y en el apostolado.
Por su intercesión
venga el Reino de Cristo:
Maestro Camino, Verdad y Vida,
Camino, Verdad y Vida.
Señor, glorifica,
glorifica a nuestro Fundador (bis)
en tu Iglesia.

Himno de la juventud paulina


De todos los pueblos cristianos venimos,
valientes heraldos de Cristo Señor.

320
Guiados por Pablo, la lucha emprendimos
que al mundo devuelva la fe y el amor.
Junto a María, Reina de juventud,
queremos despertar
del Evangelio santo la inquietud.
¡Adelante, juventud!
A luchar por la verdad.
En el nombre de Jesús alcanzarás:
Gloria a Dios y al hombre paz.
¡Adelante, juventud!
Por tu mensaje redentor
el reinado del Señor
llegará a la humanidad.

Himno de los Paulinos


Somos los seguidores de tu gloria;
somos los mensajeros de tu amor,
ejércitos que van a la victoria,
apóstoles fervientes del Señor.
Discípulos de Pablo, en nuestra frente
llevamos el llamado de Jesús.
En el Reino de Cristo, triunfante,
prenderemos la antorcha de su luz.
Legiones del amor, huestes paulinas,
te seguirán, Señor, hasta morir.
Desde tu santa cruz nos iluminas;
queremos tu Evangelio revivir.
Envíanos tu Espíritu divino
en otro celestial Pentecostés.
Él será nuestra luz en el camino;
nosotros, los obreros de tu mies.
María, Reina y Madre, nos reciba
bajo su manto azul y virginal.
La legión de san Pablo, mientras viva
seguirá su mirada maternal.

Las abundantes riquezas


Hemos venido, Señor, a celebrar en el gozo,
las abundantes riquezas de tu gracia.

En Jesús nos has dado, Padre, las maravillas de tu amor


y así lo proclamamos Maestro, Camino, Verdad y Vida.

321
En Jesús tú nos has dado tu Espíritu y tu Palabra.
Tú nos has dado la Iglesia y a María como Madre.
En Jesús tú nos has dado, a los apóstoles y a todos los santos,
tú nos has hecho un pueblo, un pueblo de salvación.

Sé en quién he creído
En quién he creído: sé (bis).
No dudo que es Dios
que da la fuerza,
la luz y la vida
para llegar a poseerlo
y ser transformados en Él (2Tm 1, 12).
Señor, tú me sondeas y me conoces;
tú sabes cuándo me siento,
y sabes cuándo me levanto (Sal 138, 1-2).
Gloria al Padre, y al Hijo,
y al Espíritu Santo.
Como era en el principio,
ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.
En quién he creído: sé…
*
Scio cui crédidi (bis)
et certus sum, quia potens est
depósitum meum serváre
in illum diem,
depósitum meum serváre.
Dómine, probásti me, et cognovísti me;
tu cognovísti sessiónem meam,
et resurrectiónem meam.
Glória Patri, et Fílio, et Spirítui Sancto.
Sicut erat in princípio, et nunc et semper,
et in sæcula sæculórum. Amén.

Pange lingua
Pange, lingua, gloriósi
córporis mystérium
Sanguinísque pretiósi,
quem in mundi prétium

322
fructus ventris generósi
rex effúdit géntium.
Nobis datus, nobis natus
ex intácta Vírgine,
et in mundo conversátus,
sparso verbi sémine,
sui moras incolátus
miro clausit órdine.
In suprémæ nocte cœnæ
recúmbens cum frátribus,
observáta lege plene
cibis in legálibus,
cibum turbae duodénæ
se dat suis mánibus.
Verbum caro, panem verum
Verbo carnem éfficit,
fitque sanguis Christi merum
et si sensus déficit,
ad firmándum cor sincérum
sola fides súfficit.
Tantum ergo sacraméntum,
venerémur cérnui:
et antíquum documéntum
novo cedat rítui;
præstet fides suppleméntum
sénsuum deféctui.
Genitóri Genitóque,
laus et iubilátio;
salus, honor, virtus quoque,
sit et benedíctio;
procedénti ab utróque
compar sit laudátio.
Ámen.
*
Gloria a ti, carne gloriosa,
gloria a ti, sangre preciosa
del Príncipe universal
y del místico Cordero,
rescate del mundo entero,
don de Madre virginal.

323
Hijo de Madre divina,
nos dio el don de su doctrina,
sus palabras y su ser;
cuando terminó su vida,
nos dio su carne en comida,
nos dio su sangre a beber.
Con los suyos en la Cena
comió el cordero que ordena
antiguo rito pascual;
se dio con sus propias manos
en comida a sus hermanos
y en bebida celestial.
Su palabra misteriosa
torna el pan en carne gloriosa
y el vino sangre de amor;
lo que al ojo se le encubre
la sola fe lo descubre
y da fuerza al corazón.
Gloria al sacro pan y vino,
gloria y honor al divino
Sacramento del Altar;
cese ya la alianza antigua,
el plan de amor atestigua
que Dios se nos dio en manjar.
Al divino Sacramento,
al angélico sustento,
rindamos adoración;
gloria al Padre de esplendores
y al Espíritu de amores,
por su gracia y galardón. Amén.

Te Deum laudámus
Señor, Dios nuestro, alegres te cantamos,
a ti nuestra alabanza,
a ti Padre del cielo, te aclama la creación.
Postrados ante ti los ángeles te adoran
y cantan sin cesar:
Santo, Santo, Santo es el Señor,
Dios del universo;
Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria.

324
A Ti te alaba el glorioso coro de los apóstoles,
la multitud admirable de los profetas,
el blanco ejército de los mártires.
A ti, Señor, te alaba el coro celestial de los apóstoles,
la multitud de los profetas te enaltece,
y el ejército glorioso de los mártires te aclama.
A ti la Iglesia santa,
por todos los confines extendida,
con júbilo te adora y canta su grandeza.
Padre, infinitamente santo,
Hijo eterno, unigénito de Dios,
Santo Espíritu de amor y de consuelo.
Oh Cristo, tú eres el Rey de la gloria,
tú el Hijo y Palabra del Padre,
tú el Rey de toda la creación.
Tú, para salvar al hombre,
tomaste la condición de esclavo
en el seno de una virgen.
Tú destruiste la muerte
y abriste a los creyentes las puertas de la gloria.
Tú vives ahora,
inmortal y glorioso, en el Reino del Padre.
Tú vendrás algún día,
como Juez universal.
Muéstrate, pues, amigo y defensor
de los hombres que salvaste.
Y recíbelos por siempre allá en tu Reino
con tu santos y elegidos.
Salva a tu pueblo, Señor,
y bendice a tu heredad.
Sé su pastor,
y guíalos por siempre.
Día tras día te bendeciremos
y alabaremos tu nombre por siempre jamás.
Dígnate, Señor,
guardarnos de pecado en este día.
Ten piedad nosotros, Señor,
ten piedad de nosotros.
Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros,
como lo esperamos de ti.

325
A ti, Señor, me acojo,
no quede yo nunca defraudado.
Por toda la tierra,
te confiesa la Iglesia santa,
Padre de inmensa majestad;
Hijo único y verdadero, digno de adoración,
Espíritu Santo, Defensor.
Tú, Cristo, eres el Rey de la gloria.
Tú eres el Hijo del Padre eterno.
Tú, para liberar al hombre, aceptaste la condición humana
y no te horrorizaste del seno de la Virgen.
Tú, rotas las cadenas de la muerte,
abriste a los creyentes el Reino de los cielos.
Tú te sientas a la derecha de Dios
en la gloria del Padre.
Creemos que un día has de venir como juez.
Te rogamos, pues, que vengas en ayuda de tus siervos,
a quienes redimiste con tu preciosa sangre.
Haz que en la gloria eterna
seamos contados con tus santos.
Salva a tu pueblo, Señor,
y bendice tu heredad.
Sé su pastor
y ensálzalo eternamente.
Día tras día te bendecimos
y alabamos tu nombre para siempre,
por eternidad de eternidades.
Dígnate, Señor, en este día
guardarnos sin pecado.
Ten piedad de nosotros, Señor,
ten piedad de nosotros.
Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros,
como lo esperamos de ti.
En ti, Señor, confié,
no me vea confundido para siempre.
V. Bendigamos al Padre y al Hijo con el Espíritu Santo.
R. Alabémoslo y ensalcémoslo por todos los siglos.
V. Bendito eres, Señor, en la bóveda del cielo.
R. Digno de gloria y alabanza por los siglos.
V. Señor, escucha mi oración.
R. Llegue ti mi clamor.

326
Oremos:
Oh Dios, Padre de todos los dones,
de quien viene cuanto somos y tenemos,
enséñanos a reconocer los beneficios de tu amor
y a amarte con todas las fuerzas de nuestro corazón.
Por Jesucristo nuestro Señor. R. Amén.

Un centenario, una oportunidad


Un centenario, una oportunidad,
reaviva el don, conserva la fidelidad.
Un centenario, de creatividad,
me lanzo hacia adelante y olvido lo de atrás.
Somos una Familia, que vive y que da.
A Jesucristo maestro, Camino, Vida y Verdad.
No estamos solos, san Pablo con nosotros va,
Trabajaremos unidos, diez voces para anunciar a Jesús.
Iniciando el siglo, de la hostia vino una luz.
Alberione atento, la Palabra supo escuchar,
Gloria a Dios y a los hombres la paz.
Ofrecer al mundo con alegría, un mensaje de libertad.
Alegres avanzamos, anunciando al Señor,
La prensa, el cine, la radio, la Internet y la televisión;
Buscando siempre a todos poder llegar,
Evangelizar a los hombres de hoy con los medios de hoy.
Reina de los Apóstoles, acompaña nuestro caminar;
Ilumina nuestras vidas con tu gracia maternal.
Oportunidades, seguro que vendrán,
Nuevos medios, nuevo mundo, nuevas formas de amar.
Evangelizar, evangelizar, evangelizar.

327
ORACIÓN A LA TRINIDAD POR NUESTROS
CIEN AÑOS DE SERVICIO A LA IGLESIA

Santísima Trinidad,
que haces brillar en nosotros
tu luz divina, acepta nuestra
gozosa alabanza y bendición,
por los primeros cien años de vida
de nuestra Familia Paulina.
Te damos gracias,
Padre lleno de ternura,
por la rica efusión de gracia que
has derramado sobre nuestra Familia
en estos años de servicio a la Iglesia;
por los prodigios de santidad apostólica
que has realizado en el beato Alberione,
nuestro Fundador, en el beato Giaccardo,
en la Maestra Tecla, en la Madre Escolástica,
y en tantos hermanos y hermanas
de la “admirable Familia Paulina”;
te damos gracias por todas las iniciativas que,
en los diversos sectores apostólicos,
mediante las riquezas de la comunicación,
han contribuido, Padre, a dar a conocer
y adorar tu Nombre y a manifestar tu Gloria.
Humildemente te pedimos perdón, divino Maestro,
Pastor bueno,
porque no siempre hemos respondido
con generosidad a las exigencias
de nuestra misión;
porque no hemos dedicado
suficiente tiempo y atención
al conocimiento de tu Palabra
y a la profundización de nuestro carisma;
por haber confiado más en nuestras
capacidades y recursos
que en el don de tu infinita misericordia.
Te suplicamos, Espíritu Santo Consolador,
por intercesión de María,
Reina de los Apóstoles,
que llenes de dinámica sabiduría
a quienes has puesto como guías,

328
para que sepan discernir con claridad
los caminos por donde quieres conducir
a nuestra Familia; llénanos de tu aliento
de vida, como en un nuevo Pentecostés,
haznos capaces de nueva profecía
para que realicemos plenamente el sueño
de nuestro Beato Fundador:
Vivir de Jesucristo y darlo
–Como Camino, Verdad y Vida–
a los hombres y mujeres de nuestro tiempo,
y ser “Pablo vivo hoy” en la Iglesia de Dios.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo…

329
Jesús Maestro divino sea para ti:
la verdad que ilumina;
el camino de la salvación;
la vida gozosa y eterna.
Él te guarde, te defienda,
colme de todo bien tu alma
y la de tus seres queridos vivos y difuntos.
(Señal de la cruz)

330
TABLA DE CONTENIDO
SIGLAS
INVITACIÓN

I
PRÁCTICAS DIARIAS
ORACIONES DE LA MAÑANA
ORACIONES DE LA NOCHE
LA CELEBRACION EUCARÍSTICA
OFERTORIOS
Ofertorio paulino
Ofertorio pastoral
Ofertorio eucarístico
Ofertorio vocacional
LA SANTA MISA
ORDINARIO DE LA MISA
LITURGIA DE LA PALABRA
LITURGIA EUCARÍSTICA
LA COMUNIÓN FUERA DE LA MISA
Por la pureza
VISITA AL SANTÍSIMO SACRAMENTO
PARA LEER LA SAGRADA ESCRITURA
BENDICIÓN EUCARÍSTICA
EL EXAMEN DE CONCIENCIA
LA MEDITACIÓN
EL ROSARIO
Letanías a la Virgen
RENOVACIÓN
DE LAS PROMESAS BAUTISMALES
RENOVACIÓN
DE LOS VOTOS RELIGIOSOS
Sociedad San Pablo
Hijas de San Pablo
Pías Discípulas del divino Maestro
Hermanas de Jesús Buen Pastor
Hermanas de la Reina de los Apóstoles
Instituto Jesús Sacerdote
Instituto San Gabriel Arcángel

331
Instituto Virgen de la Anunciación
Instituto Santa Familia
Promesas del Cooperador Paulino
II
PRÁCTICAS SEMANALES
EL SACRAMENTO DE LA RECONCILIACIÓN

III
PRÁCTICAS MENSUALES
DEVOCIONES DE LA PRIMERA
SEMANA DEL MES
CORONITAS
Domingo: A Jesús Maestro
A Jesús buen Pastor
Lunes: A san Pablo apóstol
A los santos apóstoles Pedro y Pablo
Martes: Por los difuntos
Miércoles: A san José
Jueves: Al Ángel de la guarda
Viernes: Al Sagrado Corazón de Jesús
Letanías al Sagrado Corazón
Sábado: A María, Reina de los Apóstoles
A María, Madre del buen Pastor
EL RETIRO MENSUAL
Oración para obtener la buena muerte
EL VÍA CRUCIS

IV
PRÁCTICAS ANUALES
LOS EJERCICIOS ESPIRITUALES

V
ORACIONES VARIAS
A DIOS PADRE,
POR CRISTO MAESTRO,
CAMINO, VERDAD Y VIDA,
EN EL ESPÍRITU SANTO
A la Santísima Trinidad
Consagración a la Santísima Trinidad

332
Por la propia vocación
Al Espíritu Santo
Oración al Espíritu Santo
Invocación al Espíritu Santo
Para obtener la salud
A Jesús Maestro
El Pacto
El Pacto
Oración para obtener vocaciones
A Jesús buen Pastor
Al Maestro divino
Tu sacerdocio es mi seguridad
Oración por los sacerdotes
Ven, Jesús Maestro
Bienaventuranzas (Mt 5, 3-12)
Oración sacerdotal de Jesús (Jn 17, 1-26)
A la Reina de los Apóstoles
A María, Reina de los Apóstoles
Consagración de sí mismo a María
Consagración del apostolado a María
Oración a la Reina de los Apóstoles
Oración ecuménica a María
Oración de san Bernardo a María
Oración a María por la vocaciones
A María Santísima de la Anunciación
A san Pablo apóstol
Al apóstol san Pablo
Para obtener la paciencia
Por la propia nación
Por la prensa católica
Letanías en honor a san Pablo
Oraciones a san José
A san José
A san José, obrero
Oraciones por el apostolado de la comunicación

333
Por el apostolado de los medios de comunicación social
A Jesús Maestro, por el apostolado de los medios
de la comunicación social
Oración por los audiovisuales
Oración por la radio y la televisión
Antes de la redacción
Antes del apostolado técnico
Antes de la difusión
Oración del obrero
Antes de leer la correspondencia y recibir a las personas
Para los viajes
Oración del conductor
Invocaciones para la formación de los promotores de la comunicación social
Cántico de las criaturas del siglo XX
Bienaventuranzas de las Hijas de San Pablo
EL CAMINO DE LA HUMANIDAD
Via Humanitatis
VI
LA FAMILIA PAULINA
CONGREGACIONES RELIGIOSAS
INSTITUTOS AGREGADOS A LA SOCIEDAD DE SAN PABLO
MOVIMIENTO LAICAL
ASOCIACIONES DE LA FAMILIA PAULINA
INSTITUTOS AGREGADOS
A LA SOCIEDAD DE SAN PABLO
Instituto Jesús Sacerdote
Oración del sacerdote al divino Maestro
Instituto Virgen de la Anunciación
A María Santísima de la Anunciación
Instituto San Gabriel Arcángel
A san Gabriel Arcángel
Instituto Santa Familia
Oración de la Familia
Unión de Cooperadores Paulinos
Compromiso de Fidelidad
INDULGENCIAS
INVOCACIONES O JACULATORIAS

334
VII
LA COMUNIDAD PAULINA
EN CAMINO HACIA EL PADRE
Oración por nuestros difuntos
Beato SANTIAGO ALBERIONE
Beato TIMOTEO GIACCARDO
Venerable RICARDO ANDRÉS MARÍA BORELLO
Venerable MAGGIORINO VIGOLUNGO
Venerable Sacerdote FRANCISCO CHIESA
Venerable Hermana TECLA MERLO
Venerable Hermana MARÍA ESCOLÁSTICA RIVATA
Siervo de Dios Monseñor NICOLÁS RIEZZO
Siervo de Dios Padre BERNARDO ANTONINI
Oración por la glorificación de nuestros siervos de Dios
VIII
MODELOS PAULINOS
IX
CELEBRACIONES
DE LA FAMILIA PAULINA
IV DOMINGO DE PASCUA
Novena a Jesús buen Pastor
SÁBADO DESPUÉS DE LA ASCENSIÓN DEL SEÑOR
SANTA MARÍA VIRGEN,
REINA DE LOS APÓSTOLES
NOVENA
MISA
ORACIÓN DE LA MAÑANA
ORACIÓN DEL ATARDECER
30 DE JUNIO
SAN PABLO APÓSTOL
PATRONO DE LA FAMILIA PAULINA
NOVENA
ORACIÓN DE LA MAÑANA
ORACIÓN DEL ATARDECER
3 DE SEPTIEMBRE
MARÍA, MADRE DEL BUEN PASTOR
MISA
ORACIÓN DE LA MAÑANA

335
ORACIÓN DEL ATARDECER
19 DE OCTUBRE
BEATO TIMOTEO GIACCARDO
MISA
ORACIÓN DE LA MAÑANA
ORACIÓN DEL ATARDECER
ÚLTIMO DOMINGO DE OCTUBRE
JESUCRISTO DIVINO MAESTRO
NOVENA
ORACIÓN DEL ATARDECER
MISA
ORACIÓN DE LA MAÑANA
ORACIÓN DEL ATARDECER
26 DE NOVIEMBRE
BEATO SANTIAGO ALBERIONE
MISA
ORACIÓN DE LA MAÑANA
ORACIÓN DEL ATARDECER

X
CANTOS PAULINOS
Veni, créator Spiritus
AL DIVINO MAESTRO
O Via, Vita, Véritas
Himno a Jesús Maestro
Sólo un Maestro tenemos
Camino, Verdad y Vida
Jesús Maestro
No debéis sentir temor
A LA REINA DE LOS APÓSTOLES
Himno a María, Reina de los Apóstoles
Desde tu trono
Por Madre y Reina
Reina de los Apóstoles
Madre de los Apóstoles
María, Madre de la Iglesia
Reina de los Apóstoles
María, Madre del buen Pastor
ANTÍFONAS DE LA SANTÍSIMA VIRGEN

336
Alma Redemptóris Mater
Ave, Regína cœlórum
Salve Regína
Sub tuum præsídium
Ave maris stella
A SAN PABLO
Vuelve Apóstol de Cristo
Tú que has sido
A ti, Pablo
CANTOS VARIOS
El pacto I
El pacto II
Himno al Beato Timoteo Giaccardo
Al Beato Santiago Alberione
Señor glorifica
Himno de la juventud paulina
Himno de los Paulinos
Las abundantes riquezas
Sé en quién he creído
Pange lingua
Te Deum laudámus
Un centenario, una oportunidad
ORACIÓN A LA TRINIDAD POR NUESTROS
CIEN AÑOS DE SERVICIO A LA IGLESIA

337
Índice
SIGLAS 5
INVITACIÓN 7
I PRÁCTICAS DIARIAS 12
ORACIONES DE LA MAÑANA 14
ORACIONES DE LA NOCHE 25
LA CELEBRACION EUCARÍSTICA 27
Ofertorios 29
Ofertorio paulino 30
Ofertorio pastoral 31
Ofertorio eucarístico 32
Ofertorio vocacional 33
LA SANTA MISA 35
ORDINARIO DE LA MISA 37
LITURGIA DE LA PALABRA 40
LITURGIA EUCARÍSTICA 42
LA COMUNIÓN FUERA DE LA MISA 48
Por la pureza 52
VISITA AL SANTÍSIMO SACRAMENTO 55
PARA LEER LA SAGRADA ESCRITURA 59
BENDICIÓN EUCARÍSTICA 61
EL EXAMEN DE CONCIENCIA 67
LA MEDITACIÓN 71
EL ROSARIO 75
Letanías a la Virgen 83
RENOVACIÓNDE LAS PROMESAS BAUTISMALES 86
RENOVACIÓNDE LOS VOTOS RELIGIOSOS 88
Sociedad San Pablo 88
Hijas de San Pablo 88
Pías Discípulas del divino Maestro 89
Hermanas de Jesús Buen Pastor 89
Hermanas de la Reina de los Apóstoles 90
Instituto Jesús Sacerdote 90
Instituto San Gabriel Arcángel 91

338
Instituto Virgen de la Anunciación 91
Instituto Santa Familia 91
Promesas del Cooperador Paulino 92
II PRÁCTICAS SEMANALES 94
EL SACRAMENTO DE LA RECONCILIACIÓN 97
III PRÁCTICAS MENSUALES 102
DEVOCIONES DE LA PRIMERA SEMANA DEL MES 104
CORONITAS 106
Domingo: A Jesús Maestro 106
A Jesús buen Pastor 107
Lunes: A san Pablo apóstol 109
A los santos apóstoles Pedro y Pablo 110
Martes: Por los difuntos 111
Miércoles: A san José 112
Jueves: Al Ángel de la guarda 114
Viernes: Al Sagrado Corazón de Jesús 115
Letanías al Sagrado Corazón 117
Sábado: A María, Reina de los Apóstoles 120
A María, Madre del buen Pastor 122
EL RETIRO MENSUAL 126
Oración para obtener la buena muerte 126
EL VÍA CRUCIS 129
IV PRÁCTICAS ANUALES 136
LOS EJERCICIOS ESPIRITUALES 138
V ORACIONES VARIAS 142
A DIOS PADRE,POR CRISTO MAESTRO,CAMINO, VERDAD Y VIDA,EN
144
EL ESPÍRITU SANTO
A la Santísima Trinidad 144
Consagración a la Santísima Trinidad 144
Por la propia vocación 144
Al Espíritu Santo 144
Oración al Espíritu Santo 144
Invocación al Espíritu Santo 145
Para obtener la salud 145
A Jesús Maestro 146

339
El Pacto 146
El Pacto 146
Oración para obtener vocaciones 147
A Jesús buen Pastor 147
Al Maestro divino 148
Tu sacerdocio es mi seguridad 148
Oración por los sacerdotes 149
Ven, Jesús Maestro 149
Bienaventuranzas (Mt 5, 3-12) 149
Oración sacerdotal de Jesús (Jn 17, 1-26) 150
A la Reina de los Apóstoles 151
A María, Reina de los Apóstoles 151
Consagración de sí mismo a María 151
Consagración del apostolado a María 152
Oración a la Reina de los Apóstoles 153
Oración ecuménica a María 153
Oración de san Bernardo a María 153
Oración a María por la vocaciones 154
A María Santísima de la Anunciación 154
A san Pablo apóstol 154
Al apóstol san Pablo 154
Para obtener la paciencia 155
Por la propia nación 155
Por la prensa católica 155
Letanías en honor a san Pablo 156
Oraciones a san José 157
A san José 157
A san José, obrero 157
Oraciones por el apostolado de la comunicación 157
Por el apostolado de los medios de comunicación social 157
A Jesús Maestro, por el apostolado de los medios de la comunicación
158
social
Oración por los audiovisuales 159
Oración por la radio y la televisión 159
Antes de la redacción 160
Antes del apostolado técnico 160

340
Antes de la difusión 160
Oración del obrero 160
Antes de leer la correspondencia y recibir a las personas 161
Para los viajes 161
Oración del conductor 161
Invocaciones para la formación de los promotores de la comunicación
161
social
Cántico de las criaturas del siglo XX 164
Bienaventuranzas de las Hijas de San Pablo 164
EL CAMINO DE LA HUMANIDAD 167
Via Humanitatis 167
VI LA FAMILIA PAULINA 180
CONGREGACIONES RELIGIOSAS 182
INSTITUTOS AGREGADOS A LA SOCIEDAD DE SAN PABLO 183
MOVIMIENTO LAICAL 184
ASOCIACIONES DE LA FAMILIA PAULINA 185
INSTITUTOS AGREGADOSA LA SOCIEDAD DE SAN PABLO 187
Instituto Jesús Sacerdote 187
Oración del sacerdote al divino Maestro 187
Instituto Virgen de la Anunciación 187
A María Santísima de la Anunciación 187
Instituto San Gabriel Arcángel 188
A san Gabriel Arcángel 188
Instituto Santa Familia 188
Oración de la Familia 188
Unión de Cooperadores Paulinos 189
Compromiso de Fidelidad 189
INDULGENCIAS 192
INVOCACIONES O JACULATORIAS 195
VII LA COMUNIDAD PAULINA EN CAMINO HACIA EL
198
PADRE
Oración por nuestros difuntos 199
Beato SANTIAGO ALBERIONE 199
Beato TIMOTEO GIACCARDO 200
Venerable RICARDO ANDRÉS MARÍA BORELLO 201

341
Venerable MAGGIORINO VIGOLUNGO 203
Venerable Sacerdote FRANCISCO CHIESA 204
Venerable Hermana TECLA MERLO 204
Venerable Hermana MARÍA ESCOLÁSTICA RIVATA 205
Siervo de Dios Monseñor NICOLÁS RIEZZO 206
Siervo de Dios Padre BERNARDO ANTONINI 207
Oración por la glorificación de nuestros siervos de Dios 208
VIII MODELOS PAULINOS 210
IX CELEBRACIONES DE LA FAMILIA PAULINA 227
IV DOMINGO DE PASCUA 230
Novena a Jesús buen Pastor 230
SÁBADO DESPUÉS DE LA ASCENSIÓN DEL SEÑOR 233
SANTA MARÍA VIRGEN,REINA DE LOS APÓSTOLES 233
Novena 233
Misa 235
Oración de la mañana 237
Oración del atardecer 242
30 DE JUNIO 248
SAN PABLO APÓSTOLPATRONO DE LA FAMILIA PAULINA 248
Novena 248
Oración de la mañana 252
Oración del atardecer 254
3 DE SEPTIEMBRE 259
MARÍA, MADRE DEL BUEN PASTOR 259
Misa 259
Oración de la mañana 261
Oración del atardecer 263
19 DE OCTUBRE 267
BEATO TIMOTEO GIACCARDO 267
Misa 267
Oración de la mañana 268
Oración del atardecer 270
ÚLTIMO DOMINGO DE OCTUBRE 274
JESUCRISTO DIVINO MAESTRO 274
Novena 274

342
Oración del atardecer 275
Misa 279
Oración de la mañana 281
Oración del atardecer 284
26 DE NOVIEMBRE 290
BEATO SANTIAGO ALBERIONE 290
Misa 290
Oración de la mañana 292
Oración del atardecer 294
X CANTOS PAULINOS 300
Veni, créator Spiritus 301
AL DIVINO MAESTRO 303
O Via, Vita, Véritas 303
Himno a Jesús Maestro 303
Sólo un Maestro tenemos 304
Camino, Verdad y Vida 304
Jesús Maestro 305
No debéis sentir temor 305
A LA REINA DE LOS APÓSTOLES 307
Himno a María, Reina de los Apóstoles 307
Desde tu trono 307
Por Madre y Reina 308
Reina de los Apóstoles 308
Madre de los Apóstoles 309
María, Madre de la Iglesia 309
Reina de los Apóstoles 309
María, Madre del buen Pastor 310
ANTÍFONAS DE LA SANTÍSIMA VIRGEN 312
Alma Redemptóris Mater 312
Ave, Regína cœlórum 312
Salve Regína 313
Sub tuum præsídium 313
Ave maris stella 314
A SAN PABLO 316
Vuelve Apóstol de Cristo 316

343
Tú que has sido 316
A ti, Pablo 317
CANTOS VARIOS 318
El pacto I 318
El pacto II 318
Himno al Beato Timoteo Giaccardo 319
Al Beato Santiago Alberione 320
Señor glorifica 320
Himno de la juventud paulina 320
Himno de los Paulinos 321
Las abundantes riquezas 321
Sé en quién he creído 322
Pange lingua 322
Te Deum laudámus 324
Un centenario, una oportunidad 327
ORACIÓN A LA TRINIDAD POR NUESTROS CIEN AÑOS DE SERVICIO
328
A LA IGLESIA

344