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D.

Juan Caballero Rodríguez

http://almengrana.blogspot.com/
D. Juan Caballero Rodríguez nació en Aldeadávila de la Ribera el 15 de
Mayo de 1861 en el seno de una familia humilde. Vive en su pueblo natal su
infancia y su adolescencia.

En España reina Isabel II y preside el gobierno constitucional D. Leopoldo


O’Donnell. En Aldeadávila es alcalde D. Pablo Pereña Luís 1861-1863.
Durante este tiempo transcurre en España la época de la revolución de 1868
(La Gloriosa) que destronó a Isabel II y el posterior reinado de Amadeo I. En
1869 Cristóbal Martín Herrera entra en el Gobierno del General Prim y en
1873 se proclama la I Republica.

Empieza sus estudios de magisterio sobre 1874 para, en 1877, abandonar su


pueblo y completar su carrera de maestro normal. En su juventud, en esta
época tan convulsa que le toco vivir, nada le es indiferente e inicia su
militancia republicana y de izquierda que marcará su vida. Es la época de la
tercera Guerra Carlista, la guerra de Cuba y de la Restauración. En 1878
fallece Cristóbal Martín Herrera siendo ministro de Fomento y vicepresidente
del congreso y su hermano José Martín Herrera es Arzobispo de Santiago.
Casado con la leonesa Almudena Fernández García, también maestra de
escuela elemental, y aprobadas las oposiciones de maestro por el distrito
Universitario de Barcelona, se establecen en esta ciudad donde en 1896 nace
su hijo Justo. Durante los primeros años del siglo XX colabora con la
Institución Libre de Enseñanza centrando sus esfuerzos en la puesta en
marcha en Barcelona de una iniciativa de Hermenegildo Giner de los Ríos, el
“Instituto de Barcelona para la segunda enseñanza de mujer”. Dedicado en
cuerpo y alma a la pedagogía es en su madurez donde tiene lugar su etapa
más fructífera y prolija en actividad intelectual: estudios, libros de pedagogía,
de poemas, columnas en periódicos e innumerables colaboraciones en
revistas como “La Escuela Moderna”. Entre sus libros destacamos:

El espíritu de la enseñanza. Juan Caballero Rodríguez Prólogo


Hermenegildo Giner de los Ríos. 1909

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Metodología práctica para la enseñanza de Ciencias Físicas, Químicas y
Naturales y de la Agricultura. 1918
El Separatista: (cómo se ha formado un alma en el catalanismo). 1919
La moral y el éxito de las profesiones. Reflexiones ético-pedagógicas de un
maestro jubilado. 1927
Higiene y fisiología humanas. 1924
La bella Barcelona: Poema ... 1932

Nunca olvidó la tierra en la que nació y siempre la tuvo presente


siendo presidente de la Sociedad de la Región Leonesa de Barcelona. Visitó
Aldeadávila en verano de 1921 con 61 años. Deja constancia de esta visita en
un nostálgico y sentido artículo titulado “Una villa que progresa” que publica
en La Vanguardia. El fin de la Guerra Civil y la intensa actividad política de su
hijo (médico director de la unidad de análisis clínico del hospital de
Barcelona) jefe regional de Unidad Republicana y destacado masón ( llegó a
ser en Méjico Soberano Gran Comendador, persona que preside el Supremo
Consejo de Grado 33), le obliga con 79 años a exiliarse junto con su familia a
Méjico.

Este extraordinario documento: ficha de inmigración de su llegada a Veracruz


(Méjico) vía Cuba, nos permite conocer hoy el aspecto de este ilustre
aldeadáviluco y su condición en Méjico de exiliado político.

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Fallece en el exilio de Méjico D.F. con 94 años el 9 de febrero de 1956.

NECROLÓGICAS
DON JUAN CABALLERO RODRIGUEZ
(Del periódico Izquierda Republicana número 99 año XVII enero-febrero
1956)

El día nueve de febrero y a los 94 años de edad, dejó de existir el honorable señor don
Juan Caballero Rodríguez, padre de nuestro querido amigo Doctor Justo Caballero. El
finado, distinguido Profesor Normal, destacó en sus actividades profesionales, a la vez
que rendía a la causa republicana que abrazara en su juventud los mejores servicios.
Firme en sus convicciones, las mantuvo hasta la muerte en ejemplar integridad. Su
entierro –estrictamente civil, por expresa voluntad .testamentaria del finado, congregó
gran cantidad de personas que fueron siempre sus amigos y admiradores: A todos sus
familiares y singularmente a nuestro fraternal amigo Dr. Justo Caballero, nuestro más
sentido pésame.

Periodista, colabora periódicamente en las páginas de opinión del diario de


Barcelona “La Vanguardia”.

En su faceta de escritor destacan:

• “El espíritu de la enseñanza” y “El tranformismo animal”, ambas obras


publicadas en el Boletín de la Institución Libre de Enseñanza, volumen 44.

• Colabora periódicamente en la revista “La institución primaria”

• “La bella Barcelona”, poema publicado en diciembre de 1931. Editorial


Araluce, Barcelona.

• Su libro más leído y criticado: “El separatista: cómo se ha formado un alma en


el catalanismo”, Barcelona, 1919. Librería Fernando Sol de Madrid.

Para ver una Biografía completa de este escritor salmantino, visitar el Blog de
Almengrana.

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JUAN CABALLERO RODRÍGUEZ por Almengrana
“Una Villa que progresa”

“Hacía más de cuarenta años que no veía a mi pueblo natal, Aldeadávila de la


Ribera (Salamanca). Cuando salí de él con carácter definitivo (fines de 1877),
vestían mis paisanos calzón corto y ajustado, faja obscura (morada a menudo),
una chaqueta liliputiense, y un sombrero grueso cuya copa tendía al cono. Era
típico este traje en todo el partido de Vitigudino, en especial hacia la ribera;
como era típico en el de Sequeros el bombacho y un pañuelo a la cabeza en
forma de corona, y en el de Ciudad Rodrigo el célebre cinto de cuero, etc., etc.;
pues en tal provincia hay una variedad de indumentaria y de costumbres que
parecen estar de acuerdo con las diferencias topográficas. Pues bien, hoy son
raros los calzones en Aldeadávila de la Ribera , y el terno ha comenzado allí por
el pantalón.

Familia de Saucelle de fiesta, en 1923

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El cambio de vestido determina a veces transformaciones en las costumbres en
que pocos se fijan. El uso del pantalón, que por lo general compran hecho mis
paisanos, desembaraza a las mujeres del cuidado de los calzones, que con
frecuencia hacían: el uso de las camisas de algodón, que va extendiendo su
reinado por aquel país, favorece el abandono del cultivo del lino, su rastrillado,
hilatura (con la histórica rueca) y tejido, misiones femeninas (en mi casa, a lo
menos, las desempeñaba mi madre). Y es que doquiera se va especializando el
trabajo, como signo imprescindible de perfección en la obra. El reducir el campo
de actuación lleva consigo adelanto. Así me explico la superior higiene de mi
pueblo, comparado con la época de mi niñez. ¿Trabajan en menos cosas las
mujeres?... ¡Irán más limpias, tendrán a sus esposos y a sus hijos como en
perenne fiesta, y sus casas como los chorros del oro!... Hasta que no se especialice
el labrador, y va para largo, no perderán los cultivos campestres el sello de rutina
que ostentan.

En mi infancia, se hallaba en el pueblo el salmantino, dialecto primero del


leonés, y luego del castellano. Precisamente por aquella parte de la provincia,
siempre olvidada de los gobiernos, pues aún hoy, con ser limítrofe de Portugal y
posible foco de contrabando, carece de telegrafía y telefonía, de ferrocarril y
carreteras , ¡hasta de transitables caminos!, era más cerrado el dialecto, por el
indicado aislamiento seguramente. Pero han corrido tanto las cosas en el último
medio siglo, que en la actualidad se habla casi correcto castellano. Y cosa
notable: todos los viejos se han casi del todo desprendido del lenguaje de la cuna.
De modo que sólo por casualidad oí las frases y tonillo de mi niñez a un hombre
que graciosamente obsequió a varios vecinos, en un momento de broma, con
nuestra anticuada jerga. El Diccionario que hoy circula del “Dialecto
Salamantino” tiene 600 páginas corridas. Es seguro que en mi pueblo no se
usan más allá de un par de docenas de voces, con ser el rincón menos propicio al
Castellano según afirma el autor del Diccionario. Perdura, con todo, la
conjugación leonesa en las terceras personas plurales de muchos verbos: “dijon”,
“trajon”, “vinon”… Aquí es donde se ve palpable, no en el castellano, el signo
plural de la “n” que ha servido de base para las reglas de nuestro acento
ortográfico.

No hay que decir el regocijo que en mí produjo esta tendencia a la mitad


espiritual de España; tanto más, cuanto que los ribereños no lamentan haber
perdido con el cambio del instrumento de las ideas y de los juicios y de los
raciocinios, determinadas frases del corazón, más tiernas y dulces que sus
correspondientes castellanas, algunos vocablos más castizos por más respetuosos
con su origen, y otros más enfónicos , de música mucho más agradable. Porque
¡qué significan estas minucias en comparación con el beneficio de crear o

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robustecer el espíritu de la nación? No hay en España el patriotismo que en otros
países, porque perdura el caos en el alma nacional. Pero mis paisanos se
incorporan a un grupo idiomático de extensa área, y nadie más que ellos
obtendrá el beneficio. Hoy pueden recorrer toda España, casi toda América del
Sur, toda la del Centro, Tejas, Méjico, California, Cuba, Puerto Rico y las Islas
Filipinas sin perder la sensación de encontrarse en la propia patria.

Excursión a las Arribes de Rupurupai, antes de la construcción del salto


de Aldeadávila, primeros años 50.

Pero aun produjo mayor alegría en mi ánimo el notar los progresos que se han
sucedido en el cultivo del campo, y los que se han imputado a las urbanas
costumbres, dado que se barren a diario las calles, se “enjalbegan” con frecuencia
las puertas y recibimientos, y a lo menos un par de veces al año las demás
habitaciones. Las cuadras y pocilgas se van separando de las viviendas; y allí
donde es posible, se procura dar entrada diferente al ganado que a las personas.
Todo esto es muy plausible. Y lo será más, si allí donde la casa dispone de
huerto en la parte trasera , se construyen cuadras independientes con grandes
ventanales para que el ganado tenga facilidades en la renovación de aire, en las
épocas de frío, pues para las restantes del año basta tenerlos en los corrales, bajo
cobertizos; pero siempre con paja para el descanso, que debiera renovarse cada

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semana. Sobre que el ganado vale mucho y por todos conceptos merece se cuide
con esmero, sometido a higiene vive más y mejor, y rinde superior trabajo. Por
otra parte, lo que el agricultor pierde en paja lo gana en abono si sabe formar sus
estercoleros, fuera de la localidad, como es lógico.

Hago todas estas indicaciones, no solo por ser de carácter general y aplicables a
todos los pueblos agrícolas, sino porque LA VANGUARDIA lleva su potente
voz hasta rincón tan distante, y leerán mis paisanos este modesto artículo, que
acaso les sugiera algo nuevo sobre tan importantes problemas.

En fin, Aldeadávila ha acordado llevar agua al pueblo y levantar nuevos


edificios escolares. Estos anhelos justifican el presente trabajo. Porque deben
mirar con simpatía los poderes constuidos, -que han tenido la feliz idea de
facilitar generosamente la realización de estas vitales reformas,- que todo un
vecindario rompa la envoltura que, como a los de casi toda España, lo sujeta a
envilecedora inercia, y busque conscientemente la salud del organismo mediante
el agua potable que tiene al lado, y que el enfurecido viento y el indomable
chiquillo llenan de miasmas que pueden ¡ay! Sembrar el espanto y la muerte, y
la salud del cuerpo y del espíritu a la par, dando a las nuevas generaciones
mayor suma de facilidades para un completo y armónico desarrollo de todas su
facultades psicofísicas. Ambos proyectos son de una necesidad imperiosa e
inaplazable. Aldeadávila tiene algunos manantiales que no aprovecha en los
alrededores; y una dirección inteligente puede conducir su agua a la urbe y
remediar la escasez que en ella se siente, sobre todo en estío. A cada una de sus
dos escuelas de niños acuden noventa alumnos y superior número a las de niñas.

En unas y otras se almacenan las criaturas en locales con superficie y volumen


atmosférico escasamente para la cuarta parte. Pues que el Estado ha fijado 42
alumnos por clase, no debe desatender la petición que se hace de una escuela con
cuatro grados para cada sexo.

La Higiene y la Cultura son dos fuentes de bienestar y de riqueza, por lo que


cuantoen ellas se gaste es reproductivo. Y pues que estas mejoras las solicita un
pueblo ansioso de progreso, al que no ha llegado aún ninguno de esos beneficios
generales que modernizan la vida, es, al mismo tiempo que legal, equitativo
auxiliarlo dentro de los términos que prescriben las disposiciones vigentes. Por
esto es de suponer que la Junta de Sanidad y la Inspección de primera enseñanza
de Salamanca, cursarán pronto y bien informados los expedientes para el caso
promovidos por el ayuntamiento de aquella villa, y que los ministerios de
Fomento e Instrucción Pública los resolverán rápida y favorablemente.

Propósitos como los de Aldeadávila de la Ribera confortan el alma, con razón

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deprimida ante la atonía del país en general (las excepciones ¡y las hay honrosas!
Confirman las reglas), e infunden esperanzas en un potente resurgimiento que
acabe con nuestras miserias psíquicas y nos eleve a la cultura y a la moral que
hacen a los pueblos grandes y prósperos.”

Juan Caballero R.

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