Está en la página 1de 3

Filipenses 1:12-18

Hermanos vamos a dividir en dos partes esta porción lida de la palabra del señor. Tenemos
que entender que es lo que el señor nos quiere decir.
1. Filipenses 1:12-14
En la primera parte Pablo empieza diciendo:

Quiero que sepáis, hermanos, que las cosas que me han sucedido, han redundado
más bien para el progreso del evangelio (1:12).
Pablo comienza a explicar a los filipenses su condición en aquel momento al
resultado de su encarcelamiento, el apóstol Pablo de inmediato aclara el asunto. El
verbo “saber” aparece indicando que Pablo deseaba que los hermanos de Filipos
supiesen lo que él les ha de decir. La expresión “las cosas que me han sucedido”, En
Efesios 6:21 esa frase es traducida “todo lo que a mí se refiere”; y en Romanos 1:15
encontramos la traducción “en cuanto a mí”. El apóstol no da detalles acerca de sus
circunstancias.

¿Qué circunstancias había pasado Pablo hermanos?


 Pablo había apedreado y dado por muerto una vez (Hechos 14:19).
 Y se agolpó el pueblo contra ellos; y los magistrados, rasgándoles las ropas,
ordenaron azotarles con varas. (Hechos 16:22).
 Perseguidos, mas no desamparados; derribados, pero no destruidos;(2
Corintios 4:9).
Pablo en ningún momento considera lo que él estaba viviendo como un simple
suceso, sino que, por el contrario, él estaba seguro de que todo aquello era producto
de los planes y propósitos de Dios. Pablo no estaba en la cárcel por casualidad; antes
bien, Dios le había llevado allí con un propósito determinado.
Muchas veces Dios guía a sus hijos por sendas desconocidas para ellos, pero la
seguridad de saber que Dios está presente es motivo suficiente para andar el camino
con gozo.

De tal manera que mis prisiones se han hecho patentes en Cristo en todo el pretorio y
a todos los demás (1:13).
Pretorio: La casa del gobernador de la provincia o la ciudad.
Hermanos Pablo se hizo doblemente conocido. De haber existido diarios en Roma,
Pablo hubiera sido noticia de primera plana. Pablo no estaba enfadado por ello; se
hallaba lleno de gozo. Pero no a causa de ninguna gloria para sí mismo, sino sólo a
causa de la publicidad que este asunto dio al evangelio, el cual es ya por sí mismo
noticia (buenas nuevas).
El apóstol Pablo estuvo preso, por lo menos dos años, en una casa alquilada (Hch.
28:30-31). Debido a la persecución, muchos de los cristianos se habían llenado de
temor y habían perdido el ánimo. Al ver el testimonio del apóstol un gran
avivamiento tuvo lugar en Roma.
Y la mayoría de los hermanos, cobrando ánimo en el Señor con mis prisiones, se
atreven mucho más a hablar la palabra sin temor (1:14).
Pablo en medio de sus sufrimientos fue el instrumento usado por el Señor para avivar
a los creyentes en Roma. La expresión “cobrando ánimo” es traducido “habiendo
tomado confianza” o “habiendo adquirido ánimo”. Los creyentes fueron fortalecidos
por el testimonio de Pablo. El encarcelamiento de Pablo les dio fuerzas y ánimo. La
frase "se atreven mucho más” es la idea de un incremento en el celo de los creyentes
quienes se atrevían a hablar la palabra "sin temor”. A pesar de los peligros, los
creyentes se arriesgaban abiertamente a proclamar el evangelio. ¡Sería estupendo si
hiciésemos lo mismo hoy!

2. Filipenses 1:15-18
En esta segunda parte empieza diciendo de la siguiente manera:
Algunos, a la verdad, predican a Cristo por envidia y contienda; pero otros de buena
voluntad. Los unos anuncian a Cristo por contención, no sinceramente, pensando
añadir aflicción a mis prisiones; pero los otros por amor, sabiendo que estoy puesto
para la defensa del evangelio (1:15 – 17).
La predicación del evangelio siempre es estorbada por aquellos que aman más las
cosas personales que las cosas de Dios. Desafortunadamente, no todos tienen los
mismos motivos ni los mismos propósitos al entrar en el trabajo del Señor. Una de las
experiencias más difíciles para el apóstol Pablo fue ver que algunos predicaban el
evangelio motivado por envidia y contienda. El apóstol Pablo no identifica a aquellos
que estaban usando motivos tan bajos al hacer la obra del Señor. Esto nos indica que
la identificación de aquellos individuos no es tan importante como la motivación de
los mismos.
Es muy probable que quienes predicaban “por envidia” fuesen los judaizantes (Eran
aquellos que querían imponer la observancia de la ley de Moisés a los cristianos
convertidos de entre los gentiles). Estos por mucho tiempo se habían opuesto al
evangelio predicado por Pablo. Los que predicaban por contención y envidia, tenían
en sus mentes el espíritu del divisionismo.
También había aquellos que habían decidido predicar el evangelio de Cristo por
"buena voluntad' y "amor”. Los que esto hacían tenían un concepto claro del
propósito de la predicación. Para éstos, fama, reputación y consideración no
significaban nada. A ellos sólo les interesaba que almas fuesen salvadas y que los
cristianos crecieran en el conocimiento de Cristo.
La envidia es uno de los pecados más destructivos. Envidia es un sentimiento de
descontento o mortificación, por lo regular con mala voluntad, al verla superioridad
de otro. Envidiar es sentirse resentido e infeliz porque alguien posee o ha adquirido
lo que uno mismo desea adquirir o poseer. sabiendo que Dios le había puesto para
defender el evangelio, predicaban la palabra por amor y de buena voluntad. ¡Ese es
el verdadero espíritu cristiano!; Pablo en el versículo 18 va decir lo siguiente
¿Qué, pues? Que, no obstante, de todas maneras, o por pretexto o por verdad, Cristo
es anunciado; y en esto me gozo, y me gozaré aún (1:18).
El apóstol Pablo siempre descansaba en la predicación del evangelio de la gracia de
Dios. Aquellos que predicaban a Cristo por contención pensaban que así estaban
causando tristeza a Pablo, pero el apóstol, antes de ponerse triste, se regocijaba al
saber que, de todas maneras, Cristo era anunciado y almas eran ganadas para el
reino de Dios.

Los que predicaban a Cristo por pretexto, lo hacían pensando añadir aflicciones sobre
las aflicciones de Pablo, pero él se había propuesto regocijarse si de alguna manera
alguien llegaba a conocer a Cristo como Salvador.

Podemos decir que es posible que haya en nuestra iglesia quienes a causa de envidia
o celos hayan dejado de servir al Señor. Servir a Cristo es un privilegio hermanos a la
vez que una responsabilidad que produce gozo inexplicable en el alma y en el
corazón de todo aquel que se propone hacerlo. Es bueno que sepamos que el poder
reside en el evangelio, no en el predicador, no en el que expone, sino en el contenido
de la exposición.

También podría gustarte