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República de Colombia
Juzgado Quinto Civil del Circuito de Santa Marta

Santa Marta, ocho (8) de septiembre


de dos mil veintiuno (2021)

Rad. 47001418900520210063601

Se procede a resolver la impugnación formulada respecto del


fallo calendado 2 de agosto de 2021, proferido por el Juzgado
Quinto de Pequeñas Causas y Competencias Múltiples de Santa
Marta dentro de la acción de tutela promovida por MIGUEL
IGNACIO MARTÍNEZ OLANO contra CARLOS EDUARDO CAICEDO OMAR y
RAFAEL ALEJANDRO MARTÍNEZ.

ANTECEDENTES

El mentado accionante decidió acudir a esta actuación


constitucional en búsqueda de amparo de sus derechos
fundamentales al buen nombre, a la intimidad, a la honra y a
la igualdad, al igual que su presunción de inocencia, de cuya
conculcación sindica a los mentados ciudadanos.

La causa petendi admite este compendio:

Manifestó el accionante que el 18 de julio de 2021, los


señores CARLOS EDUARDO CAICEDO OMAR y RAFAEL ALEJANDRO
MARTÍNEZ publicaron en sus respectivas redes sociales
aseveraciones falsas, calumniosas e injuriosas contra su
persona, señalándolo de pertenecer a un cartel de la salud,
de tener vínculos con políticos condenados por corrupción, y
de, en conjunción con la señora Elizabeth Molina, adelantar
acciones de tutela temerarias.

Indicó el actor que las aseveraciones hechas por los


accionantes no se ciñen a la realidad, comoquiera que no
ostenta ningún tipo de relación ilegal con las personas
aludidas, y que su único papel se circunscribe a ser un
profesional del Derecho contratado por Elizabeth Molina.

Consideró entonces el accionante que las expresiones


efectuadas por los accionantes dañan su imagen con calumnias
e injurias, vulnerando sus derechos fundamentales, habida
cuenta que no ha sido condenado o tiene investigaciones

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pendientes por sus nexos con carteles o por temas de salud,


ni conoce a las personas señaladas.

Igualmente, aseveró el accionante que los Juzgados Quinto y


Séptimo Civil Municipal, y el Juzgado Tercero Civil del
Circuito, todos de esta ciudad, también son responsables de
estas manifestaciones conculcadoras de sus derechos
fundamentales, comoquiera que han permitido que los
accionados CAICEDO OMAR y MARTÍNEZ continúen difamándolo a
través de sus redes sociales, sin ningún tipo de reproche por
parte de los anteriores despachos judiciales.

Así pues, el accionante MARTÍNEZ OLANO solicita el amparo de


sus derechos fundamentales y, en consecuencia, requiere que
se ordene a CARLOS EDUARDO CAICEDO OMAR y a RAFAEL ALEJANDRO
MARTÍNEZ que rectifiquen a través de los mismos medios las
expresiones injuriosas adelantadas, aclarando que no hace
parte de ningún cartel de la salud, que no tiene relación
alguna con congresistas y que su trabajo es como abogado
contractual. Aunado a ello, solicitó el extremo activo que se
eliminen las publicaciones injuriosas contra su persona que
fundamentaren el presente trámite de tutela.

LA ACTUACIÓN DE PRIMERA INSTANCIA

Tras el reparto de rigor, la causa le fue encomendada al


Juzgado Quinto de Pequeñas Causas y Competencias Múltiples de
Santa Marta, cuyo titular le dio admisión al libelo mediante
proveído de calendado 19 de julio de 2021, otorgándoles a las
accionadas un plazo de cuarenta y ocho (48) horas para que
rindieran informe en relación con los hechos inmersos en la
presente acción constitucional. Igualmente, se vinculó al
trámite de tutela a los Juzgados Quinto y Séptimo Civil
Municipal, y el Juzgado Tercero Civil del Circuito, todos de
Santa Marta, a fin de que se pronuncien también los hechos y
pretensiones de la acción de tutela.

Al trámite concurrió EL TITULAR DEL JUZGADO TERCERO CIVIL DEL


CIRCUITO DE SANTA MARTA, afirmando que en lo que respectaba
a esa entidad, la misma había tramitado los recursos de
impugnación frente a los recursos de impugnación al interior
de las acciones de tutela con radicado 2021-00234-01 y 2021-
00280-01, haciendo un análisis serio y mesurado del caso en
concreto, así como de la normatividad vigente y la
jurisprudencia aplicable. Menciona igualmente el Despacho
vinculado que el hecho de que estas decisiones contravinieran
los intereses del hoy actor no desdibuja el rigor y la
ecuanimidad con los que se administraron justicia, pero que
este accionar no ocasionó la vulneración de derechos
fundamentales que hoy se ventila.

Por otra parte, la OFICINA DE ASESORÍA JURÍDICA DE LA


GOBERNACIÓN DEL DEPARTAMENTO DEL MAGDALENA brindó la
respuesta requerida, afirmando que la acción constitucional

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es improcedente, comoquiera que el actor cuenta con otros


mecanismos para proteger sus derechos al buen nombre, a la
honra y a la intimidad. Además, aseveró que la solicitud de
amparo no se presentó como mecanismo transitorio para evitar
un perjuicio grave e irremediable.

Por otra parte, expuso la representante del accionado que los


comentarios hechos por CAICEDO OMAR no se estructuran como un
discurso de odio, comoquiera que son simples percepciones
personales donde ni siquiera se ha hecho referencia directa
y detallada al accionante MIGUEL IGNACIO MARTÍNEZ OLANO, ni
utiliza palabras soeces u oprobiosas en contra del actor, por
lo que los mismos no se constituyen como violación a los
derechos fundamentales del mismo, de acuerdo a los parámetros
estipulados por la jurisprudencia de la Corte Constitucional.

Asevera que el accionante descontextualizó lo manifestado por


el Gobernador del Magdalena, en tanto que el mismo sólo ha
expresado opiniones sin que en ningún momento se hayan
endilgado hechos injuriosos o delictivos al accionante,
dejando la acción de tutela presentada sin sustento fáctico
y normativo.

Por último, indicó la precitada oficina que es un insulto a


la justicia lo asentado por el accionante donde responsabiliza
a los cero Civil del Circuito, todos de esta ciudad, de los
comentarios hechos por CARLOS EDUARDO CAICEDO OMAR,
comoquiera que sus decisiones judiciales en sede de tutela,
aun cuando han sido contrarias a los intereses, se han
efectuado de manera autónoma e independiente, ejerciendo su
criterio profesional y judicial.

Así las cosas, requirió el extremo accionado que, en atención


a que no existe violación o amenaza de los derechos
fundamentales del accionante, se deniegue el amparo
constitucional solicitado.

El accionado RAFAEL ALEJANDRO MARTÍNEZ, brindó la respectiva


respuesta, alegando que lo expuesto por el demandante de
tutela es falso, en tanto a que lo publicado a través de su
red social es una mera valoración subjetiva de la realidad.

Igualmente, asegura que el accionante pretende otorgar un


alcance diferente a sus declaraciones, comoquiera que afirma
que lo afirmado en su momento es que el accionante MARTÍNEZ
OLANO ostenta un vínculo legal como apoderado de la señora
ELIZABETH MOLINA, quien ha sido denunciada públicamente de
pertenecer a un cartel de salud; y en ningún momento se ha
señalado al accionante de conocer o tener contacto con el
condenado ex congresista PULGAR.

No obstante, lo anterior, encontró el accionado que la tutela


presentada es abiertamente improcedente, comoquiera que
pretende reavivar un debate que ya fue resuelto en sede de
tutela. Igualmente, considera que la acción de tutela vulnera
el principio de subsidiariedad, en tanto no se hicieron las

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respectivas solicitudes de retiro o reclamo frente a lo


expresado.

Por lo anterior, considera el accionado que no existe


vulneración a derecho fundamental alguno. Así las cosas,
requiere el accionado que se niegue el amparo deprecado.

El JUZGADO QUINTO CIVIL MUNICIPAL DE SANTA MARTA allegó la


respuesta solicitada, informando que por reparto le
correspondió conocer de la acción de tutela identificada con
radicado 47001405300520210023400, incoada por MIGUEL IGNACIO
MARTÍNEZ OLANO, como apoderado de la diputada ELIZABETH MOLINA
CAMPO, por la presunta vulneración de sus derechos
fundamentales a la honra, al buen nombra, a la intimidad y a
la igualdad. Aunado a ello, narró que, tras darle el trámite
debido, la instancia culminó con fallo del 11 de mayo de 2021,
negando el amparo deprecado, decisión que fue impugnada y que
fue conocida en segunda instancia por el Juzgado Tercero Civil
del Circuito Judicial de Santa Marta, el cual confirmó tal
proveído.

Ahora, frente a los hechos que dieron origen al presente


trámite, aseguró la titular del Despacho que la percepción
del actor de las manifestaciones hechas por los accionados o
de la conducta de ese Juzgado no se pueden considerar como un
ataque a su honra, a su intimidad y/o a su buen nombre, en
tanto al interior de la precitada acción el hoy actor sólo
figuró como apoderado judicial. Además, recordó la vinculada
que el actuar de los accionados se ve enmarcado dentro de la
libertad de expresión, derecho con el que cuentan todos los
ciudadanos salvo ciertas excepciones.

Así las cosas, consideró que el Despacho no había transgredido


ningún derecho fundamental del actor MARTÍNEZ OLANO y, en
consecuencia, solicitó su desvinculación dentro del presente
trámite.

El JUZGADO SÉPTIMO CIVIL MUNICIPAL DE SANTA MARTA respondió


a la vinculación efectuada, aduciendo que dicho Despacho
conoció de acción de tutela con radicado 2021-00280 promovida
por ELIZABETH MOLINA CAMPO, a través de su apoderado MIGUEL
IGNACIO MARTÍNEZ OLANO, contra CARLOS EDUARDO CAICEDO OMAR
por una presunta vulneración a sus derechos fundamentales al
buen nombre y a la presunción de inocencia. Tras el
procedimiento constitucional de rigor, se dictó fallo el 8 de
junio de 2021, declarándose la improcedencia del amparo
deprecado, proveído que fuera impugnado por la accionante y
cuya segunda instancia resultó el Juzgado Tercero Civil del
Circuito de Santa Marta, el cual confirmó el fallo en alzada.

Acerca de la acción de tutela presentada, el Despacho indicó


que, a su sentir, lo pretendido por el accionante es utilizar
esta acción constitucional como una nueva instancia de las ya
proferida; y que los reparos esbozados por el tutelante ya
fueron analizados en anterior sede constitucional.

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Por todo lo anterior, el Despacho rogó la declaratoria de


improcedencia de la acción de tutela presentada, o en su
defecto la exoneración de responsabilidad por parte de ese
Juzgado.

EL FALLO IMPUGNADO

A la primera instancia se le puso fin el pasado 2 de agosto


de 2021, fecha que lleva la sentencia respectiva. En ella,
tras efectuar un resumen de las respuestas presentadas por
las accionadas y vinculadas, el A quo procedió a examinar el
cumplimiento de los requisitos de procedibilidad para la
presentación de acciones de tutela en procura de la defensa
de los derechos al buen nombre y a la honra.

Indicó el A quo que, en este tipo de trámites


constitucionales, es necesario que, de manera previa, exista
una solicitud previa de rectificación de la información
divulgada que se predique inexacta o errónea, siempre y cuando
la información sea divulgada en un medio de comunicación o
una red social con fines periodísticos, por una persona que
ostente la calidad de comunicador profesional o que se dedique
habitualmente a emitir información.

Ahora, frente al carácter subsidiario y residual de la acción


de tutela, consideró la primera instancia que la demanda
tutelar incoada no está llamada a prosperar, en atención a
que el actor cuenta con los medios ordinarios de carácter
penal – Inicio de la acción penal por la presunta comisión de
los punibles de INJURIA y/o CALUMMNIA - para hacer valer sus
derechos de manifestaciones que, en su criterio, sean
deshonrosas, falsas, injuriosas y calumniosas.

Además, enfatizó la primera instancia en el hecho de que el


actor MARTÍNEZ OLANO no presentó la acción de tutela como
mecanismo transitorio para velar por sus derechos, y que
tampoco demostró el acaecimiento de un perjuicio irremediable
que hubiera tornado procedente la acción de tutela de manera
excepcional.

Por todo lo anterior, se declaró la improcedencia de la acción


de tutela presentada por MIGUEL IGNACIO MARTÍNEZ OLANO.

Inconforme con la aludida decisión, el accionante MIGUEL


IGNACIO MARTÍNEZ OLANO impugnó la misma, solicitando al juez
de segunda instancia revocar la decisión y amparar sus
derechos fundamentales.

Verificada su procedencia, el A Quo le dio concesión a la


alzada. Y para hacer las veces de Ad Quem se escogió por
sorteo a este despacho, que seguidamente decidirá lo
pertinente, previas estas breves:

CONSIDERACIONES

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El artículo 86 de la Carta Fundamental instituyó la acción de


tutela para que todas las personas que consideren violados
sus derechos fundamentales puedan reclamar ante los Jueces,
en cualquier momento y lugar, la protección inmediata de los
mismos, o cuando los vean amenazados por la acción u omisión
de cualquier autoridad pública o de los particulares
encargados en los casos contemplados en la misma Carta o en
la ley.

Es pues, un mecanismo breve y sumario al alcance de los


individuos, que tiene prelación sobre cualquier otro, a
excepción del Habeas Corpus, además debe resolverse
perentoriamente en un término de diez días para la primera
instancia y tiene entre sus principios la publicidad, la
prevalencia del derecho sustancial, economía, celeridad y
eficacia.

En la carta fundamental de 1991 el artículo 86 estatuye la


acción de tutela como un mecanismo dotado de un carácter
subsidiario y residual, en virtud del cual, es posible, a
través de un trámite preferente y sumario, obtener la
protección inmediata de los derechos fundamentales cuando
quiera que estos resulten conculcados o amenazados por la
acción y omisión de cualquier autoridad pública o de los
particulares en los casos previstos en la ley.

Sobre los derechos a la honra y el buen nombre, y su conflicto


con el derecho a la libertad de expresión, la Corte
Constitucional ha señalado:

“En efecto, el artículo 15 superior establece que “todas las


personas tienen derecho a su intimidad personal y familiar y
a su buen nombre, y el Estado debe respetarlos y hacerlos
respetar. De igual modo, tienen derecho a conocer, actualizar
y rectificar las informaciones que se hayan recogido sobre
ellas en bancos de datos y en archivos de entidades públicas
y privadas. En la recolección, tratamiento y circulación de
datos se respetarán la libertad y demás garantías consagradas
en la Constitución. (...)”.

(…)

La honra ha sido reconocida por este Tribunal como la


estimación o deferencia con que cada persona debe ser tenida
por los demás miembros de la colectividad, en razón a su
dignidad humana, de manera que se erige como “derecho
que debe ser protegido con el fin de no menoscabar el valor
intrínseco de los individuos frente a la sociedad y frente a
sí mismos, y garantizar la adecuada consideración y valoración
de las personas dentro de la colectividad”.

De conformidad con su alcance, este derecho resulta vulnerado


cuando se expresan opiniones que producen daño moral tangible
a su titular, en razón a que “no todo concepto o expresión

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mortificante para el amor propio puede ser considerada como


imputación deshonrosa’, puesto que para ser visualizadas como
tales, las afirmaciones que se expresen deben tener la
virtualidad de ‘generar un daño en el patrimonio moral del
sujeto y su gravedad no depende en ningún caso de la impresión
personal que le pueda causar al ofendido alguna expresión
proferida en su contra en el curso de una polémica pública,
como tampoco de la interpretación que éste tenga de ella, sino
del margen razonable de objetividad que lesione el núcleo
esencial del derecho”

En punto a la garantía fundamental al buen nombre se tiene


que la jurisprudencia constitucional ha definido como “la
reputación o la imagen que de una persona tienen los demás
miembros de la comunidad y, además, constituye el derecho a
que no se presenten expresiones ofensivas, oprobiosas,
denigrantes, falsas o tendenciosas que generen detrimento de
su buen crédito o la pérdida del respeto de su imagen personal.
De otro lado, la Corte ha explicado que guarda una relación
de interdependencia material con el derecho a la honra, de
manera que la afectación de uno de ellos, generalmente concibe
vulneración del otro.

Su desconocimiento se presenta cuando se difunde información


falsa o errónea, o se afecta la reputación o el concepto de
una persona como consecuencia de expresiones ofensivas o
injuriosas, lo que conlleva adicionalmente la transgresión de
su dignidad humana.”1

Ello, demuestra la importancia que tiene para el Estado


colombiano garantizar el derecho a la intimidad, al buen
nombre y a la honra de todos sus coasociados.

Ahora bien, en la misma providencia, la honorable Alta Corte


Constitucional ha sido enfática en reseñar que las acciones
de tutela en procura de los derechos fundamentales al buen
nombre y a la honra deben tener una serie de requisitos de
procedibilidad, a fin de no socavar los principios que rigen
la acción de tutela. Dichos requisitos dependerán de la
calidad del accionante, si el mismo es una persona natural o
jurídica.

Entre personas naturales, tal y como se sucede en el caso de


autos, el alto tribunal constitucional, en la sentencia
previamente refenciada, ha anotado que previo a la
presentación de la acción de tutela en procura de los
pluricitados derechos, deben agotarse tres requisitos,
definidos de la siguiente manera:

“i) Solicitud de retiro o enmienda ante el particular que hizo


la publicación. Esto por cuanto la regla general en las
relaciones sociales, y especialmente en las redes sociales,
es la simetría por lo que la autocomposición se constituye en

1 Corte Constitucional, SU 420-19, M.P. José Fernando Reyes Cuartas

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el método primigenio para resolver el conflicto y la acción


de tutela es el mecanismo residual.

ii) Reclamación ante la plataforma donde se encuentra alojada


la publicación, siempre y cuando en las reglas de la comunidad
se habilite para ese tipo de ítem una posibilidad de reclamo
(supra f. j. 64).

iii) Constatación de la relevancia constitucional del asunto,


aun cuando existen la acción penal y civil para ventilar este
tipo de casos, no se predica su idoneidad y eficacia cuando
así lo demuestre el análisis de contexto en que se desarrolla
la afectación.”

En el presente asunto, de acuerdo a la jurisprudencia citada


y al archivo de la tutela remitido a esta dependencia
judicial, avizora el Despacho que en ningún momento el
accionante probó la existencia de una solicitud de retiro o
corrección de las afirmaciones a los particulares accionados
– CARLOS EDUARDO CAICEDO OMAR y RAFAEL ALENJANDRO MARTÍNEZ -
, ni de una reclamación a la plataforma donde se encontraba
las publicaciones.

Así pues, considera este Despacho que la acción de tutela


impetrada por el doctor MIGUEL IGNACIO MARTÍNEZ OLANO se
deviene abiertamente improcedente, tal y como lo asentare el
juzgado de primer grado en el fallo venido en alzada, en
atención a la falta de cumplimiento de los requisitos previos
en materia de acciones de tutela en procura de los derechos
fundamentales al buen nombre y a la honra cuando el escenario
se sucede entre dos particulares.

Igualmente, en punto de lo resuelto por el despacho de primer


grado, debe recalcarse que el hecho de que exista la acción
penal para propender por este tipo de derechos no implica,
per se, que la acción de tutela se torne improcedente por mera
subsidiariedad, comoquiera que tal y como se manifiesta en la
ya citada jurisprudencia, es necesario para el juez de tutela
comprobar la relevancia constitucional del asunto antes de
desdeñarse el mismo por subsidiariedad, constatando el
contexto en que se desarrollan los hechos presuntamente
vulneratorios a partir de los tópicos de i) quién comunica la
información, ii) respecto de quién se comunica y iii) cómo se
comunica.

Sin embargo, como se dijo anteriormente, previo a este estudio


constitucional pormenorizado del hecho aparentemente
conculcador de los derechos fundamentales a la honra y al buen
nombre, es necesario verificar la satisfacción de las
solicitudes de retiro o modificación al emisor, y de
reclamación a la plataforma donde figura la información, so
pena de decretarse la improcedencia de la acción de tutela
presentada.

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Así las cosas, sin mayores elucubraciones, es dado afirmar


que la acción de tutela presentada por MIGUEL IGNACIO MARTÍNEZ
OLANO es improcedente, por lo que este Despacho procederá a
confirmar la decisión de primera instancia, por las razones
aquí expuestas.

DECISIÓN

En mérito de lo expuesto, el Juzgado Quinto Civil del Circuito


de Santa Marta, administrando justicia en nombre de la
República y por autoridad de la ley,

RESUELVE:

PRIMERO: CONFIRMAR la sentencia adiada el 2 de agosto de 2021


por el Juzgado Quinto de Pequeñas Causas y Competencias
Múltiples de Santa Marta, dentro de la acción de tutela
promovida por MIGUEL IGNACIO MARTÍNEZ OLANO contra CARLOS
EDUARDO CAICEDO OMAR y RAFAEL ALEJANDRO MARTÍNEZ, de acuerdo
a las razones esgrimidas.

SEGUNDO: NOTIFICAR a los intervinientes por el medio más


expedito y eficaz posible

TERCERO: REMITIR a la H. Corte Constitucional para su eventual


revisión.

NOTIFÍQUESE Y CÚMPLASE

ARGEMIRO VALLE PADILLA


Juez

Rad. 2021.00636.01

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