Está en la página 1de 128

Curso de Formación de Energía Solar Térmica

CURSO DE FORMACIÓN DE ENERGÍA

1

SOLAR TÉRMICA

1

1. COMPONENTES DE LAS INSTALACIONES SOLARES TÉRMICAS

5

1.1.

INTRODUCCIÓN.

5

1.1.1. El circuito primario.

6

1.1.2. El circuito secundario.

6

1.2.

EL COLECTOR SOLAR.

6

1.2.1. Tipos de colectores solares de baja temperatura.

7

1.2.2. Aspectos que influyen en la captación.

10

1.2.3. Rendimiento de un colector solar.

11

1.2.4. Montaje de los colectores.

13

1.3. ESTRUCTURA SOPORTE DE LOS COLECTORES.

15

1.4. LAS CONDUCCIONES.

15

 

1.4.1. Pérdidas de carga.

16

1.4.2. Materiales empleados.

16

1.4.3. El aislamiento.

17

1.5.

EL FLUIDO DE TRABAJO.

17

1.5.1. Agua.

18

1.5.2. Agua con anticongelante.

18

1.5.3. Otros fluidos.

18

1.5.4. La temperatura de trabajo y el caudal de trabajo.

19

1.6.

BOMBAS O ELECTROCIRCULADORES.

20

1.6.1. Curva característica de un electrocirculador.

21

1.6.2. Conectado de electrocirculadores.

22

1.7.

EL DEPOSITO DE ALMACENAMIENTO.

22

1.7.1. Formas de acumulación de la energía calorífica.

22

1.7.2. Acumuladores de agua.

23

1.7.3. Conectado de acumuladores.

24

1.8.

EL INTERCAMBIADOR DE CALOR

26

1.8.1. Intercambiadores interiores.

26

1.8.2. Intercambiadores exteriores.

27

1.9.

OTROS SISTEMAS DE LA INSTALACIÓN.

29

1.9.1. Sistema auxiliar de calentamiento.

29

1.9.2. Sistemas de vaciado y llenado del circuito.

30

1.9.3. Sistema de equilibrado.

31

1.9.4. Sistemas de control y monitorización.

32

1.9.5. Válvulas auxiliares.

35

1.9.6. Centrales de control.

36

1.10. SISTEMAS DE PROTECCIÓN DE LOS CIRCUITOS.

38

 

1.10.1. Protección contra las heladas.

38

1.10.2. Protección contra el calor excesivo en el circuito.

41

1.10.3. Protección contra la sobrepresión.

43

1.10.4. Protección contra la producción de gas en el circuito.

45

1.10.5. Protección contra el flujo inverso

46

1.10.6. Protección contra las descargas eléctricas.

47

2. HOJAS DE CARGAS

48

2.1 INTRODUCCIÓN

48

2.2.

APLICACIONES DE LOS SISTEMAS SOLARES TÉRMICOS DE BAJA TEMPERATURA.

48

2.2.1. Producción de agua caliente sanitaria (A.C.S.)

48

2.2.2. Calefacción de edificios.

48

2.2.3. Refrigeración.

49

2.2.4. Calentamiento de piscinas.

50

2.2.5. Procesos industriales.

50

2.3.

HOJA DE CARGA DE AGUA CALIENTE SANITARIA (ACS)

51

2.3.2.

Temperatura del ACS.

52

 

2.3.3.

Número de usuarios del ACS

52

2.4.

HOJA DE CARGA DE CALEFACCIÓN.

53

2.4.1. Consideraciones previas.

54

2.4.2. Demanda energética de calefacción.

56

2.5.

HOJA DE CARGA PARA CALENTAMIENTO DE PISCINA.

57

2.5.1. Cálculo de la demanda energética.

58

2.5.2. Piscinas con manta térmica.

61

2.5.3. Captación solar en piscinas descubiertas.

62

2.6. HOJA DE CARGA DE REFRIGERACIÓN.

64

2.7. HOJA DE CARGA DE PROCESOS INDUSTRIALES.

66

2.8. CAPTACIÓN PASIVA DE LA ENERGÍA TÉRMICA SOLAR.

67

3. CRITERIOS DE DISEÑO Y CONFIGURACIONES DE LAS INSTALACIONES SOLARES TÉRMICAS DE BAJA TEMPERATURA

68

3.1.

CRITERIOS DE CLASIFICACIÓN Y DISEÑO.

68

3.1.1. Definiciones previas.

68

3.1.2. Criterios de clasificación.

69

3.1.3. Criterios de diseño.

69

3.1.3.1.

Primera directriz: Captar el máximo de energía solar que podamos usar y convertirla en

energía útil.

70

3.1.3.2.

Segunda directriz: Consumir preferentemente la energía solar captada y acumulada.

70

3.2.

CONFIGURACIONES BÁSICAS PARA LA CAPTACIÓN.

73

3.2.1. Configuración 1: Instalación por termosifón directa.

73

3.2.2. Configuración 2: Instalación por termosifón indirecta.

74

3.2.3. Configuración 3: Instalación por circulación forzada, directa.

75

3.2.4. Configuración 4: Instalaciones por circulación forzada indirectas con intercambiador de

calor incorporado en el acumulador solar.

76

3.2.5.

Configuración 5: Instalaciones por circulación forzada indirectas con intercambiador de

calor independiente.

76

3.2.6.

Elección de la configuración.

76

3.3. CONFIGURACIONES BÁSICAS DEL VASO DE EXPANSIÓN.

77

3.4. CONFIGURACIONES BÁSICAS DE LA ACUMULACIÓN Y EL APOYO.

78

 

3.4.1. Configuración 1: Sistema auxiliar en línea.

79

3.4.2. Configuración 2: Sistema auxiliar en depósito de acumulación.

79

3.4.3. Configuración 3: Sistema auxiliar con circuito independiente.

79

3.4.4. Elección de la configuración.

80

3.4.5. Configuraciones para conectar varios acumuladores.

80

3.4.6. Configuraciones adicionales de la acumulación.

81

3.5. CONFIGURACIONES DE LOS SISTEMAS DE DISTRIBUCIÓN DEL FLUIDO.

81

3.6. CONFIGURACIONES DEL APOYO EN LÍNEA.

82

3.7. CONFIGURACIONES BÁSICAS DE LA REGULACIÓN.

83

 

3.7.1. Regulación de la captación.

84

3.7.2. Regulación de la acumulación.

86

3.7.3. Regulación del sistema de apoyo en la acumulación.

87

4. DIMENSIONADO DE LAS INSTALACIONES SOLARES TÉRMICAS

88

4.1. PROCEDIMIENTO GENERAL DE DIMENSIONADO.

88

4.2. DIMENSIONADO DEL DEPÓSITO DE ACUMULACIÓN.

89

 

4.2.1. Volumen de acumulación para ACS.

90

4.2.2. Volumen de acumulación para calentamiento de piscinas.

90

4.2.3. Volumen de acumulación para calefacción.

90

4.2.4. Dimensionado del depósito secundario de acumulación.

91

4.3.

DIMENSIONADO DE LA SUPERFICIE COLECTORA.

91

4.3.1. Relación entre volumen de acumulación y superficie colectora.

93

4.3.2. Diseño del campo de colectores.

94

4.4.

DIMENSIONADO DEL INTERCAMBIADOR.

95

4.4.1. Intercambiador interior.

95

4.4.2. Intercambiador exterior.

95

4.5.1.

Determinación del caudal de la instalación.

96

 

4.5.2. Cálculo de la sección mínima de tubería.

98

4.5.3. Cálculo de las pérdidas totales de carga.

99

4.6.

DIMENSIONADO DEL VASO DE EXPANSIÓN.

102

4.6.1. Vaso de expansión abierto.

103

4.6.2. Vaso de expansión cerrado.

103

4.7. DIMENSIONADO DE LAS BOMBAS DE CIRCULACIÓN.

105

4.8. DIMENSIONADO DEL AISLAMIENTO.

107

4.9. DIMENSIONADO DEL SISTEMA AUXILIAR DE CALENTAMIENTO.

107

 

4.9.1. Sistema auxiliar en línea.

108

4.9.2. Sistema auxiliar en depósito.

110

4.9.3. Tratamiento de la legionela.

110

4.10. DIMENSIONADO DE LOS ELEMENTOS AUXILIARES DEL CIRCUITO HIDRÁULICO.

111

 

4.10.1. Purgadores y desaireadores.

111

4.10.2. Válvulas.

111

4.11. MÉTODO F-CHART.

112

 

4.11.1. Estimación de Y

112

4.11.2. Estimación de X

113

4.11.3. Factores de corrección.

114

4.11.4. Estimación de Fcy y de Fcx.

115

5. DOCUMENTACIÓN DE LA INSTALACIÓN

116

5.1.

PROYECTO TÉCNICO DE LA INSTALACIÓN.

116

5.1.1. Instalaciones de menos de 200 m2 de superficie de captación.

116

5.1.2. Instalaciones de más de 200 m2 de superficie de captación.

117

5.2.

COSTES ECONÓMICOS.

118

5.2.1. Costes de instalación.

119

5.2.2. Costes de funcionamiento.

119

5.2.3. Coste comparativo con otras fuentes de energía.

119

5.2.4. Coste de las instalaciones medianas y grandes.

120

5.3. ELABORACIÓN DE PRESUPUESTOS.

120

5.4. SUBVENCIONES A LAS INSTALACIONES.

121

5.5. MANUAL DE INSTRUCCIONES.

123

 

5.5.1. Características de funcionamiento.

123

5.5.2. Instrucciones de uso.

124

5.5.3. Instrucciones de seguridad.

124

5.5.4. Instrucciones de mantenimiento.

125

5.6. CONTRATO DE MANTENIMIENTO.

126

5.7. GARANTÍA DE LA INSTALACIÓN.

126

1. Componentes de las instalaciones solares térmicas

1.1. Introducción.

Una instalación solar térmica está constituida por un conjunto de componentes encargados de realizar las funciones de captar la radiación solar, transformarla directamente en energía térmica cediéndola a un fluido de trabajo y, por último almacenar dicha energía térmica de forma eficiente, bien en el mismo fluido de trabajo de los captadores, o bien transferirla a otro, para poder utilizarla después en los puntos de consumo.

Dicho sistema se complementa con una producción de energía térmica por sistema convencional auxiliar que puede o no estar integrada dentro de la misma instalación.

Los sistemas que conforman la instalación solar térmica para agua caliente son los siguientes:

- Un sistema de captación formado por los colectores solares, encargado de transformar

la radiación solar incidente en energía térmica de forma que se calienta el fluido de trabajo que circula por ellos.

- Un sistema de acumulación constituido por uno o varios depósitos que almacenan el agua caliente hasta que se precisa su uso.

- Un circuito hidráulico constituido por tuberías, bombas, válvulas, etc., que se encarga de establecer el movimiento del fluido caliente hasta el sistema de acumulación.

- Un sistema de intercambio que realiza la transferencia de energía térmica captada

desde el circuito de colectores, o circuito primario, al agua caliente que se consume.

- Un sistema de regulación y control que se encarga por un lado de asegurar el correcto

funcionamiento del equipo para proporcionar la máxima energía solar térmica posible y, por otro, actúa como protección frente a la acción de múltiples factores como

sobrecalentamientos del sistema, riesgos de congelaciones, etc.

- Adicionalmente, se dispone de un equipo de energía convencional auxiliar que se

utiliza para complementar la contribución solar suministrando la energía necesaria para cubrir la demanda prevista, garantizando la continuidad del suministro de agua caliente en los casos de escasa radiación solar o demanda superior al previsto.

Ya hemos indicado que la una instalación solar térmica tiene habitualmente como mínimo dos circuitos:

- El circuito primario o circuito hidráulico es el encargado de captar la energía solar, transformarla en calor y trasladar la energía calorífica hasta un lugar de almacenamiento.

- El circuito secundario es el circuito que toma el calor almacenado en el acumulador y lo conduce hasta los puntos de uso.

Además de estos circuitos, la instalación puede disponer de otros circuitos en función de su diseño y aplicaciones.

1.1.1.

El circuito primario.

El circuito primario o circuito hidráulico es el encargado de captar la energía solar, transformarla en calor y trasladar la energía calorífica hasta un lugar de almacenamiento. A continuación mencionamos, de forma genérica, los componentes básicos del circuito primario.

- Colectores.

- Estructuras de soporte y anclaje de los colectores.

- Conducciones.

- Aislamiento.

- Bombas de circulación,

- Sistemas de control.

- Sistemas de protección.

- Sistemas de llenado y vaciado del circuito.

- Dispositivos de regulación de la circulación del fluido.

- Intercambiador.

Normalmente, por el circuito primario circula líquido con ciertas propiedades térmicas, que lo hace idóneo para aguantar altas y bajas temperaturas, pero que no es potable.

1.1.2. El circuito secundario.

El circuito secundario es el circuito que toma el calor almacenado en el acumulador y lo conduce hasta los puntos de uso. A continuación mencionamos, de forma genérica, los componentes básicos del circuito secundario.

- Conducciones.

- Aislamiento.

- Depósito de almacenamiento.

- Bombas de circulación.

- Sistemas de protección.

- Sistema de llenado y vaciado.

- Dispositivos de regulación de la circulación del fluido.

- Intercambiadores.

- Sistema auxiliar de calentamiento.

Normalmente, por el circuito secundario circula agua de consumo. En este caso, los elementos que lo componen deberán de cumplir, además de con las especificaciones propias de un circuito térmico, con los requisitos establecidos para circuitos hidráulicos que conduzcan agua de consumo humano.

1.2. El colector solar.

Llamamos colector o captador solar térmico al sistema capaz de transformar la irradiación solar incidente en energía térmica, que podremos aprovechar para nuestro uso. Independientemente del rango de temperaturas con el que estemos trabajando.

La variedad existente de colectores solares es enorme, en este tema hablaremos fundamentalmente del colector solar plano de baja temperatura, aunque es necesario decir que, incluso de solamente de este tipo, existe una enorme variedad de diseños.

Nos interesará representar simbólicamente los elementos de una instalación solar, porque esto nos permitirá realizar esquemas explicativos referentes al funcionamiento de sus elementos y de los sistemas que estos elementos conforman.

1.2.1. Tipos de colectores solares de baja temperatura.

Los colectores solares de baja temperatura se caracterizan por que carecen de cualquier tipo de sistema de concentración de la irradiación solar incidente, captan tanto la irradiación directa como la difusa, no disponen de ninguna forma de seguimiento de la posición del sol, a lo largo del día, generalmente utilizan como fluido térmico una mezcla de agua y anticongelante y su rango de funcionamiento está entre los 40 ºC y 120 ºC.

El fin para el que va ha estar destinado el colector solar va a hacer que tenga unas características muy determinadas, y esto nos permitirá hacer algunas distinciones entre unos colectores y otros.

Así, si bien el principio que rige su funcionamiento es el mismo para todos los colectores, el rendimiento que queremos sacarle, y el precio que lo hace rentable para una aplicación determinada, dará lugar, por ejemplo, al uso de colectores sin carcasa, cubiertas y aislamientos, como son los que se utilizan en climatización de piscinas.

Los materiales que los componen también pueden variar considerablemente, pues nos interesa siempre ajustarnos lo más posible a un rendimiento máximo en las condiciones que presente nuestro caso particular por un coste mínimo.

Nuestra instalación no va a ser efectiva si tenemos que reemplazar un colector, o alguno de sus componentes, antes de que finalice la vida normal de este, que es de, cómo poco, unos quince años; el gasto que nos supondría él tener que hacerlo no nos permitiría decir que la instalación del sistema de baja temperatura ha sido rentable.

Debemos tener muy en cuenta, que muchos de los defectos y accidentes relativos a los colectores pueden ser evitados con una buena elección de los materiales utilizados y un correcto montaje.

La conversión de la irradiación solar en energía térmica lleva asociadas unas pérdidas por irradiación, conducción y convección, cuyo efecto es la progresiva disminución del rendimiento a medida que aumenta la diferencia de temperatura entre la placa absorbedora y el ambiente, según se expresa en la ecuación característica del colector, como veremos posteriormente.

Para hacernos una primera idea general, presentamos a continuación algunos de los diferentes tipos de colectores solares de baja temperatura más utilizados.

COLECTOR RANGO T (ºC) Sin cubierta

10-40

Cubierta simple

10-60

Cubierta doble

10-80

Superficie selectiva

10-80

Tubos de vacío

10-130

Colector parabólico compuesto CPC

10-130

1.2.1.1. Colectores sin cubierta.

Los colectores solares para calefacción de piscinas están hechos de materiales plásticos resistentes a los rayos UV del sol y se instalan sin cubierta, normalmente encima del techo de algún edificio próximo a la piscina.

Básicamente consisten en placas de polipropileno flexible, muy ligeras, resistentes y duraderas extendiéndose en zonas expuestas al sol. Por dentro de ellas circula a través de unos pequeños conductos la misma agua de la piscina. El agua de la piscina circula gracias a una pequeña bomba Generalmente los cambios que deben realizarse para adaptar los colectores a una instalación son sencillos. Necesitan un mantenimiento mínimo, ya que no hay riesgo de corrosión, y son muy ligeros y baratos. Aunque su rendimiento es más bien bajo.

1.2.1.2. Colectores planos con cubierta.

Los colectores solares planos de baja temperatura con cubierta son básicamente una caja herméticamente cerrada y térmicamente aislada, que dispone de una pared transparente, que es la que se orienta al sol, para permitir que la irradiación solar incida sobre la superficie captadora.

La caja actúa como una trampa de energía solar ya que permite su entrada pero dificulta su salida, es decir, que utiliza en su funcionamiento el efecto invernadero. Los rayos solares, atraviesan la cubierta, incidiendo en la placa absorbedora. Esta tiene la característica de absorber al máximo estos rayos, pues es de color negro y su superficie refleja un mínimo de energía.

La energía absorbida se transforma en calor que es cedido a su vez al caloportador o fluido de trabajo, que es el encargado de recoger y transmitir la energía captada por el colector en el absorbedor. Los rayos que no han sido absorbidos por la placa absorbedora, se quedan atrapados dentro de la carcasa, debido al efecto invernadero, con lo que la temperatura del aire del interior del colector aumenta, lo que contribuye a que las perdidas de calor por conducción, convección y irradiación no sean muy grandes, pues estas dependen de la diferencia de temperaturas entre un cuerpo y su entorno, y propiciando el efecto invernadero hemos conseguido que esta diferencia sea menor.

1.2.1.3.

Equipos compactos.

Los equipos compactos son un tipo especial de colector solar plano de baja temperatura, en el que el depósito de acumulación está integrado en el sistema. Son muy útiles para realizar instalaciones sencillas unifamiliares.

1.2.1.4. Colectores de vacío.

Los colectores de vacío encuentran su principal aplicación en los sistemas de temperaturas intermedias (sistemas de acondicionamiento de aire, procesos industriales, etc.) y en lugares fríos con diferencias elevadas entre la temperatura del colector y la del ambiente; donde la mejora del rendimiento del sistema puede compensar el aumento de coste debido a su utilización.

El vacío no solo contribuye a la reducción de pérdidas, sino también a minimizar la influencia de las condiciones climáticas (condensación, humedad, etc.) sobre los materiales empleados, evitando su rápido deterioro y mejorando así la durabilidad y el rendimiento global del sistema.

Debido a la presión atmosférica, que produciría fuerzas muy grandes al aplicarse a toda la superficie de la cubierta, y a los problemas técnicos relacionados con el sellado de la carcasa del colector, la construcción de un colector de vacío con la forma de uno convencional de placa plana, entraña gran dificultad. Sin embargo, la técnica de vacío utilizada por los fabricantes de tubos fluorescentes, entre otros, se ha desarrollado hasta el punto de hacer rentable la producción en masa y la comercialización de sus equipos.

Colectores de vacío con tubo de calor (heat pipe) es un tubo con alta conductividad usado como disipador en el extremo superior de calor captado de la irradiación solar en el extremo inferior. Consiste en un tubo cerrado por ambos extremos en cuyo interior hay un fluido a una presión adecuada para que se evapore y condense en un rango determinado de temperatura. Al aplicarle calor en un extremo se evapora el líquido de ese extremo y se desplaza al otro lado, ligeramente más frío, condensándose y transfiriéndole el calor. El líquido retorna debido a la acción de la gravedad y el ciclo de evaporación-condensación se repite.

1.2.1.5. Colectores parabólicos compuestos.

Los colectores de tubo de vacío incrementan su eficiencia a través del CPC, (compound, parabolic, concentrador), un espejo en forma de hoja metálica, altamente reflectante que se coloca en la parte posterior de los tubos y que permite captar tanto las radiaciones directas como difusas, cayendo sobre el absorbedor incluso cuando el ángulo de incidencia no es el ideal. Este efecto incrementa notablemente la captación energética.

La irradiación solar que entra a un colector concentrador a través de una superficie determinada es reflejada, refractada o absorbida por una superficie menor, para luego ser transformada en energía térmica. Esto no ocurre en el colector plano donde la

transformación de la energía solar en energía térmica se efectúa en la misma superficie que recibe la irradiación.

La ventaja importante de este tipo de colector es ante todo la reducción de las pérdidas térmicas en el receptor, pues al ser éste de menor superficie habrá menos área para la irradiación del calor y por lo tanto el líquido que circula por el receptor puede calentarse a mayores temperaturas con un rendimiento razonable y a un costo menor. Claro está que las reflexiones y refracciones extras de la irradiación solar hacen aumentar las pérdidas ópticas y entonces las curvas representativas del rendimiento, parten de ordenadas en el origen menores que las de un colector plano, pero no tienen la pendiente pronunciada, característica de estos últimos.

1.2.2. Aspectos que influyen en la captación.

Los colectores solares han de situarse de forma que aprovechen al máximo la irradiación solar disponible. Para que esto sea así, a la hora de realizar un montaje correcto, tendremos muy en cuenta la orientación y la inclinación en que los fijaremos, como ya se indicaba en la lección correspondiente.

Pero hay dos factores específicos que influyen de manera decisiva en la captación de los colectores solares:

- El salto térmico entre la temperatura que queremos alcanzar y la de partida.

- La temperatura ambiente.

1.2.2.1. El salto térmico.

Evidentemente la temperatura de agua en la red de distribución tiene un peso importante en el rendimiento del colector solar, ya que no es lo mismo tener que elevar la temperatura del agua de 15º hasta 45 ºC, que tener que hacerlo de 5º a 45 ºC. En el segundo caso el colector tiene que suministrar un 25% más de energía para realizar la misma función. La diferencia de temperatura, entre la que tiene el agua de la red de distribución y a la que hay que elevarla para su uso, es lo que denominamos salto térmico.

Además hay que considerar que el líquido caloportador evacua su calor, a través del intercambiador de calor, en el agua que entra de la red de abastecimiento. Cuando comienza el proceso si la temperatura ambiente se aproxima mucho a la del agua en la red el rendimiento es muy alto. De aquí la importancia de conocer la temperatura del agua en la red de abastecimiento.

1.2.2.2. La temperatura ambiente.

En el rendimiento del colector solar plano, tiene una gran importancia la temperatura que alcanza la superficie captadora iluminada por la irradiación solar, ya que esta temperatura influirá de manera notable en el rendimiento del colector.

Todos los cuerpos emiten irradiación infrarroja, en mayor o menor medida dependiendo de su temperatura, que es lo que nos permite ver en la oscuridad total utilizando cámaras de visión térmica, como estamos habituados a ver en las películas.

Puede llegar a pasar que la temperatura de la superficie de captación de nuestro colector llegue a ser suficientemente alta como para que emita tanta energía como la que recibe, lo que producirá que al final no captemos nada de energía. Por esta razón deberemos realizar muchos esfuerzos en el diseño de las máquinas solares térmicas para que pierdan la mínima energía posible por emisión de irradiación.

Normalmente la temperatura de la placa captadora de nuestro colector solar es mucho más elevada que la temperatura ambiente por lo que, sin tener en cuenta otros factores, esto provoca que se pierda una cantidad importante de energía hacia el exterior en forma de irradiación. Por el contrario, si la temperatura ambiente, exterior al colector, es más alta que la de la placa captadora penetrará energía en el colector, con lo que aumentará su captación.

1.2.3. Rendimiento de un colector solar.

El concepto de rendimiento de una máquina térmica es perfectamente aplicable a un colector solar que al fin y al cabo es también una máquina térmica como cualquier otra. En concreto la ecuación del rendimiento del colector solar viene dada por la las siguientes ecuaciones.

1.2.3.1. Ecuación de primer orden del rendimiento.

Pero la forma anteriormente indicada del rendimiento puede no ser muy práctica por diversos motivos, por lo que utilizaremos una primear forma de expresar el rendimiento, que nos resultará más útil para nuestro trabajo cotidiano, que es la denominada ecuación de primer orden del rendimiento:

η= Gm – {Fg * (Up*[(Tm-T a)/I])}

Gm La llamaremos factor de rendimiento máximo, también se la llama ganancia máxima del colector o factor de ganancia óptica, y representa el origen de la curva de rendimiento en el eje de ordenadas. El rendimiento máximo de un colector puede variar entre el 70 % y el 83 % cuando el colector recibe la irradiación de forma totalmente perpendicular.

Fg, es el factor de ganancia del colector y que viene dado en tantos por 1, es un parámetro adimensional que indica la relación entre la energía captada por el colector y la que captaría si la temperatura de la placa de captación fuera la igual a la del fluido termocalórico a la entrada de la placa. Este parámetro debe ser suministrado por el fabricante o el organismo homologador del colector.

Up es el coeficiente global de perdidas del colector en W/m2.ºC, es un parámetro que en las instalaciones destinadas exclusivamente a producir agua caliente sanitaria, calentamiento de piscinas, precalentamiento de agua de aporte de procesos industriales, calefacción por suelo radiante o fan-coil u otros usos a menos de 45 ºC, debe estar comprendido entre 3 W/m2.ºC y 10 W /m2.ºC.

Tm es la temperatura media del fluido caloportador en ºC.

Ta la temperatura ambiente en ºC, la podemos obtener de las tablas de temperatura media diaria en horas de sol, que es cuando trabaja nuestro colector.

I la irradiancia solar incidente en W/m2 . La irradiancia utilizada depende de los parámetros utilizados para la homologación.

Cuando en la segunda parte de la ecuación esta parte la temperatura de entrada del líquido caloportador es igual a la temperatura ambiente, toda la parte se anula, con lo que el rendimiento del colector es máximo (coincide con el valor del factor de rendimiento máximo). Cuando la temperatura del liquido es muy elevada llega un momento que las perdidas por diversos motivos se igualan con las ganancias en la ecuación del rendimiento y este se hace cero.

1.2.3.2. Ecuación de segundo orden del rendimiento.

La curva real de rendimiento de un colector solar no es tan recta como nos muestra la ecuación de primer orden y muchos fabricantes prefieren utilizar la ecuación de segundo orden, que se aproxima mejor al comportamiento real del colector solar plano y además es la que se utiliza en los colectores de vació.

La determinación del rendimiento del colector puede hacerse mediante la ecuación:

η= η ο −[ k1 * (T m - Ta) / I ] – [ k2 * (Tm - Ta )2 / I ]

η es rendimiento final del colector.

ηο es rendimiento óptico del colector, dado por el fabricante y que anteriormente llamamos Gm.

k1 es coeficiente de pérdidas de calor por conducción, también llamado factor de perdida calórica simple, viene dado por el fabricante, su valor suele rondar los 4

W/m2.ºK.

k2 es coeficiente de pérdidas de calor por irradiación y convección, también llamado factor de perdida calórica cuadrática, viene dado por el fabricante, su valor suele rondar los 0,02 W/m 2.ºK2.

Tm es la temperatura media del fluido caloportador en el colector en ºC.

Ta es la temperatura ambiente en ºC.

I es la irradiación solar incidente, hemos considerado 1000 W/m 2.

1.2.4. Montaje de los colectores.

El montaje de los colectores es una de las operaciones más importantes en una

instalación de energía solar. El óptimo funcionamiento de cualquier instalación dependerá en alto grado de ello. Para satisfacer nuestras necesidades, quizá un colector no sea suficiente y, aunque hasta ahora no hemos hecho ninguna mención al respecto, podemos conectar varios colectores entre sí para conseguir una “superficie colectora” que sí sea capaz de cumplir nuestro objetivo. La mayoría de las instalaciones solares cuentan con superficies colectoras formadas por un número variable de colectores. Se recomienda que los colectores que integren la instalación sean del mismo modelo, tanto por criterios energéticos como por criterios constructivos.

A la hora de conectar varios colectores entre sí, para conseguir la superficie colectora

necesaria, podemos optar por conectarlos en serie, en paralelo u optar por un sistema

mixto:

El conexionado en serie conduce a un mayor aumento de la temperatura del fluido de trabajo, por lo que este conexionado disminuye el rendimiento de la instalación.

Conexionado en paralelo. El conexionado en paralelo permite calentar una cantidad de fluido de trabajo proporcional al número de colectores sin pérdidas de rendimiento.

Conexionado mixto. Hay dos opciones posibles.

A la hora de elegir una configuración para conseguir nuestra superficie captadora nos

ajustaremos a lo siguiente:

- El diseño tiene que permitirnos montar y desmontar los colectores, por lo que se

deben instalarse válvulas de cierre, en la entrada y salida de las distintas baterías de colectores.

- Si fuera necesario, las baterías de colectores podrán conectarse entre sí en paralelo, en serie o en serie-paralelo (al igual que conectamos colectores, podemos conectar baterías de colectores).

- En la conexión en serie conseguimos una mayor temperatura de trabajo, pues el agua

calentada por un colector pasa al siguiente y sigue calentándose. Optaremos por utilizar esta opción solo cuando sea primordial trabajar con temperaturas altas, pues el rendimiento de los colectores disminuye considerablemente con la temperatura. (En dos colectores conectados en serie, se produce una disminución del rendimiento del segundo con respecto al primero del orden del 10 %). De todas formas, se recomienda una temperatura máxima de trabajo de 60 ºC.

- La conexión en paralelo provoca un aumento de caudal, con lo que la tubería a utilizar será de mayor diámetro. Asimismo la instalación debe contar con un número mayor de accesorios, lo que la hace más cara.

- Tendremos muy en cuenta las limitaciones del fabricante a la hora de decidir el

número de colectores que se pueden conectar en paralelo. La experiencia demuestra que este número puede llegar hasta 10.

- La longitud de las conducciones será lo más reducida posible. Las tuberías exteriores que conectan a los colectores se dispondrán horizontalmente con una ligera pendiente ascendente, en el sentido de avance del fluido (Valor del 1 %).

- Tendremos muy en cuenta los efectos de la dilatación a la hora de realizar las

conexiones de los colectores. Usaremos para ello en las conexiones materiales que absorban esta dilatación o instalaremos sistemas que lo hagan.

- Los materiales de la instalación deben soportar las máximas temperaturas y presiones

que puedan alcanzarse. Consideraremos como temperatura máxima a soportar los 150 ºC.

- Cuando en el trazado del circuito sea imprescindible utilizar materiales diferentes,

especialmente cobre y acero, tendremos que evitar la corrosión que se puede producir;

por eso, en ningún caso estarán en contacto y situaremos entre ambos juntas o manguitos dieléctricos. De todas formas, en todos los casos es aconsejable prever la protección catódica del acero.

1.2.4.1. Conexionado con retorno invertido.

Como ya se ha indicado, para la distribución uniforme del fluido de trabajo es preciso además, que la conexión entre sí de las baterías de colectores ofrezca igual recorrido hidráulico en todos ellos debiendo quedar esto plasmado en el esquema de conexionado. Se denomina a este diseño “retorno invertido”. Se recomienda utilizar el retorno invertido frente a la instalación de válvulas de equilibrado, para simplificar la instalación.

Conexionado incorrecto. El recorrido hidráulico de los colectores es distinto. Esto provocara que el fluido de trabajo no se reparta uniformemente, a no ser que instalemos algún sistema de válvulas que lo regule.

Conexionado correcto. El recorrido hidráulico en todos los colectores es el mismo; al seguir el principio del retorno invertido, el sistema esta equilibrado.

A la hora de realizar el conexionado con retorno invertido deberemos tener en cuenta lo siguiente:

- La longitud de las conducciones será lo más reducida posible.

- El diseño tiene que permitirnos montar y desmontar los colectores.

- Se debe prestar especial atención en la estanqueidad y durabilidad de las conexiones del colector.

1.2.4.2. Conexionado con válvulas de equilibrado.

La importancia del equilibrado hidráulico de los circuitos para el funcionamiento correcto de las unidades terminales y de los lazos de control, así como a efecto de ahorro de energía, está reconocido y ampliamente comentado en la literatura

especializada. Pero a pesar de utilizar el retorno invertido, en muchas ocasiones no conseguimos un equilibrado adecuado.

1.3. Estructura soporte de los colectores.

Cuando ya sepamos la orientación e inclinación que tenemos que darles a nuestros colectores, y hayamos determinado para ellos una ubicación en la que no se produzcan sombras, tendremos que montarlos mediante un sistema de sujeción y anclaje adecuados. La solución propuesta deberá cumplir, por orden de importancia:

- Que sea suficientemente segura.

- Que su costo sea lo más bajo posible.

- Rapidez y sencillez en el montaje.

Para ello se han de considerar los siguientes aspectos:

- La estructura soporte de colectores deberá resistir, con los colectores instalados, las sobrecargas del viento y nieve.

- La estructura y el sistema de fijación de colectores, permitirán las necesarias

dilataciones térmicas, sin transmitir cargas que puedan afectar a la integridad de los

colectores o el circuito hidráulico.

- Los puntos de sujeción del colector serán suficientes en número, teniendo el área de

apoyo y posición relativa adecuada, de forma que no se produzcan flexiones en el colector superiores a las permitidas por el fabricante.

- El diseño de la estructura se realizará para la orientación y el ángulo de inclinación

calculado para el colector y teniendo en cuenta la facilidad de montaje y desmontaje.

- Los topes de sujeción de colectores y la propia estructura no arrojarán sombra sobre los colectores.

Los soportes de sujeción de los colectores presentan muchas veces un inconveniente importante: los fabricantes los construyen con inclinaciones fijas, normalmente de 45º. Esto introduce el problema de que los colectores no se adaptan perfectamente a la inclinación más idónea. Hay en el mercado soportes con inclinación ajustable que, aunque son más caros y menos resistentes, permiten ajustar mejor la inclinación de nuestros colectores.

1.4. Las conducciones.

Las conducciones son los elementos del circuito a través de los cuales, el fluido de trabajo circula. Las conducciones permiten la comunicación entre los colectores solares y el intercambiador de calor, y permiten la correcta circulación del fluido de trabajo entre unos y otro. También se utilizan en el resto de la instalación para la conducción del ACS o del fluido de calefacción.

1.4.1.

Pérdidas de carga.

Al circular un fluido por el interior de una tubería, se produce una pérdida de energía del fluido, a esta pérdida de energía la denominaremos pérdida de carga. Esto sucederá evidentemente al fluido de trabajo en el interior de las conducciones del circuito, nosotros debemos conocer estas pérdidas de carga, porque ellas afectarán al caudal que circule por las conducciones, y el caudal del fluido de trabajo dentro de las tuberías del circuito puede oscilar únicamente dentro de un rango de valores muy concreto.

Las pérdidas de carga en un tramo recto de conducción dependen de la longitud de la tubería, del diámetro del tubo, de la velocidad y densidad del fluido, y de un coeficiente de rozamiento que depende de la rugosidad de la superficie interior de la conducción. A esto hay que añadir pérdidas de carga locales que se producen en cambios bruscos de sección, en cambios bruscos de dirección, en válvulas, bombas, etc.

1.4.2. Materiales empleados.

Los materiales usados en este tipo de instalaciones suelen ser los mismos que se usan en calefacción y fontanería en general. Los materiales más utilizados son los siguientes:

- El Cobre, que es posiblemente el material más aconsejable, ya que sus características frente a la corrosión, su maleabilidad y ductilidad y su coeficiente de rozamiento de pérdida de carga lo hace un material técnicamente idóneo, además de que su precio es muy competitivo.

- El acero galvanizado, aunque no es muy recomendable su uso en circuitos primarios,

pues sufre grandes deterioros a temperaturas superiores a los 65 ºC.

- Las tuberías de plástico, que tienen cualidades muy semejantes a las de cobre. Existe

gran cantidad de materiales en el mercado y hay que conocer bien sus límites de aplicación.

Para representar simbólicamente las conducciones, utilizaremos líneas de trazo continuo. Las flechas sobre estas líneas indican el sentido de circulación del fluido en el interior de las conducciones.

El sistema de tuberías y sus materiales deben ser tales que no exista posibilidad de formación de obturaciones o depósitos de cal para las condiciones de trabajo.

Con objeto de evitar pérdidas térmicas, la longitud de tuberías del sistema deberá ser tan corta como sea posible y evitar al máximo los codos y pérdidas de carga en general. Los tramos horizontales tendrán siempre una pendiente mínima del 1% en el sentido de la circulación.

1.4.3. El aislamiento.

Para que la instalación funcione con un buen rendimiento, el aislamiento es un elemento fundamental. El aislamiento se aplica básicamente en cuatro componentes de la instalación; las tuberías, el acumulador, el intercambiador y la parte posterior de los colectores.

Existen múltiples materiales disponibles comercialmente, que se utilizan como aislantes. Todos ellos deben tener una serie de características que los hacen aptos para esta función:

- Poseen un bajo coeficiente de conductividad térmica.

- El precio del material más su instalación debe ser bajo.

- Su colocación debe ser relativamente sencilla.

- No será corrosivo para las superficies con las que esté en contacto.

- Resistirá la gama de temperaturas de trabajo del sistema, y será ignifugo.

- El material será estable y no se enmohecerá.

- Tendrá una buena resistencia mecánica y un peso especifico bajo.

El aislamiento no dejará zonas visibles de tuberías o accesorios, quedando únicamente al exterior los elementos que sean necesarios para el buen funcionamiento y operación de los componentes. Los aislamientos empleados serán resistentes a los efectos de la intemperie, pájaros y roedores.

El aislamiento térmico de tuberías y equipos deberá instalarse solamente después de haber efectuado las pruebas de estanqueidad del sistema y haber limpiado protegido las superficies de tuberías y aparatos.

Para tuberías y accesorios situados al exterior, los valores anteriores se incrementarán en 10 mm como mínimo. Para la protección del material aislante situado en intemperie se podrá utilizar una cubierta o revestimiento de escayola protegido con pinturas asfálticas, poliésteres reforzados con fibra de vidrio o chapa de aluminio. En el caso de depósitos o cambiadores de calor situados en intemperie, podrán utilizarse forros de telas plásticas.

El material aislante se sujetará con medios adecuados, de forma que no pueda desprenderse de las tuberías o accesorios.

El aislamiento no dejará zonas visibles de tuberías o accesorios, quedando únicamente al exterior los elementos que sean necesarios para el buen funcionamiento y operación de los componentes.

1.5. El fluido de trabajo.

Definíamos al fluido de trabajo o fluido caloportador como el encargado de absorber la energía térmica del colector y transportarla hasta los puntos de uso o hasta el intercambiador.

Los fluidos más usados para este fin son el agua y la mezcla de agua con anticongelante, pero se pueden utilizar otros. Nosotros trataremos los siguientes:

- Agua.

- Agua con anticongelante.

- Otros: Líquidos orgánicos sintéticos o derivados del petróleo, aceites de silicona, etc.

El fluido portador se seleccionará de acuerdo con las especificaciones del fabricante de los colectores. Independientemente de las características del fluido caloportador, este debe ser sustituido cada 5 años como máximo, ya que en caso contrario se pueden producir problemas de funcionamiento en la instalación.

1.5.1. Agua.

Puede interesarnos calentar agua sanitaria (la del grifo) o agua de una piscina. Si en nuestra instalación no disponemos de intercambiador, no podremos añadir anticongelantes al agua, así que esta tendrá que ser nuestro fluido de trabajo.

En el caso de que utilicemos en el circuito agua que después vayamos a consumir, utilizaremos únicamente elementos y materiales permitidos para la circulación de agua potable. (Algunas legislaciones no permiten esto).

De cualquier manera, serán determinantes a la hora de elegir materiales los efectos que el agua pueda tener sobre ellos.

1.5.2. Agua con anticongelante.

Al añadir el anticongelante al agua, cambiarán las características de nuestro fluido de trabajo:

- Los anticongelantes son en general tóxicos, por lo que serán necesarios en los casos

en que calentemos agua de consumo el circuito primario y el secundario para que no se mezcle el agua con anticongelante con el agua de consumo.

- A efectos de cálculo, habrán variado la viscosidad, el coeficiente de dilatación y el calor especifico del fluido, y habrá que tenerlo todo en cuenta.

- Los anticongelantes se pueden degradar, y pueden generar productos corrosivos para

el sistema. Suelen ser sustancias que se degradan al elevarse la temperatura. Se dice por ello que son inestables.

1.5.3. Otros fluidos.

Los puntos que acabamos de reseñar para el agua con anticongelante son igualmente validos para los fluidos orgánicos, exceptuando el de la estabilidad, pues este tipo de

fluidos sí es estable a temperaturas elevadas. Pero estos fluidos, en general, son inflamables, por lo que presentan un riesgo adicional.

Existen multitud de productos en el mercado, que se pueden utilizar en distintos intervalos de temperaturas, y con características diferentes, y que por ello se ajustaran mejor o peor a nuestro caso particular.

En cuanto a otras sustancias, como por ejemplo aceites de siliconas, podemos decir que su calidad es bastante elevada, son estables, no son tóxicos ni son inflamables.

Ejemplo.

A continuación presentamos un ejemplo de fluido caloportador comercial:

CARACTERÍSTICAS DEL SOLARFLUID -38:

- Concentración propilénglicol en la solución 57 %.

- Punto de ebullición entre +150ºC.

- Punto de congelación a –38ºC.

- Totalmente biodegradable.

- Evita los positos de barros en el circuito refrigerante.

- Líquido de detección de fugas.

- Disponible en color rosa.

- Disponible en formatos de 5L, 25L, 200L y 1000L.

- Normativas que cumple: ASTMD 3306, SAE J 1034, BS 6580, INTA 157413, UNE 26-361, MIL-A-46153C.

1.5.4. La temperatura de trabajo y el caudal de trabajo.

Sabemos ya que los colectores solares absorben energía de la radiación solar, la transforman en energía calorífica y la transmiten al fluido de trabajo, que es el encargado de transportarla.

Este fluido, al absorber energía calorífica aumenta su temperatura. En el punto donde cede la energía calorífica su temperatura disminuye, para así volver a comenzar el ciclo.

Si la temperatura que alcanza el fluido de trabajo es demasiado alta, el rendimiento del

sistema es muy bajo, y además los elementos de la instalación no están preparados para aguantar temperaturas de trabajo muy altas (para que lo estuvieran, tendríamos que utilizar otros materiales, lo que encarecería la instalación y no sería rentable).

Si la temperatura que alcanza el fluido es demasiado baja, en el punto en el que

necesitamos la energía calorífica, no tendremos la energía que ceder suficiente, pues la cantidad de calor que podemos ceder depende, entre otras cosas, de la diferencia de temperaturas entre el fluido y el punto donde la cedemos.

Así, nuestro fluido caloportador debe trabajar a una temperatura situada dentro de un rango adecuado. Este rango de temperaturas dependerá del tipo de instalación con el que

estemos trabajando (lógicamente no es el mismo para climatización de piscinas que para procesos industriales).

El que el fluido de trabajo alcance mayor o menor temperatura dependerá, lógicamente de las características del fluido, de su calor especifico y del tiempo que esté en el interior de los colectores.

Como el fluido esta continuamente en movimiento en el interior del circuito, el tiempo que estará en el interior de los colectores dependerá de su velocidad. Se ha determinado que la velocidad máxima recomendada para el fluido de trabajo en el circuito primario es de 1,5 m/s.

Introducimos aquí el concepto de caudal de trabajo. Para un colector dado, con un diámetro de tubería determinada, a mayor caudal, mayor velocidad del fluido y por lo tanto menor tiempo dentro del colector y temperatura de trabajo mas baja. A menor caudal, menor velocidad del fluido dentro del colector y por lo tanto mayor tiempo en el interior del colector y temperatura de trabajo más alta.

El caudal de trabajo es el caudal para el que el fluido caloportador alcanza una temperatura de trabajo comprendida dentro del rango de valores deseado.

1.6. Bombas o electrocirculadores.

Nosotros queremos que el fluido caloportador este en circulación en el interior del circuito. Y acabamos de ver, que al producirse esta circulación, se produce una pérdida de carga; el fluido pierde energía al rozar con las tuberías. ¿Cómo haremos para que esta pérdida de energía no acabe por detener el movimiento del fluido?

El diseño de la instalación puede favorecer el efecto termosifón, y el hecho de que el agua caliente tienda a colocarse encima del agua fría, puede ser suficiente como para dotar al fluido del movimiento necesario. Sin embargo el efecto termosifón se produce en condiciones muy concretas y estas no siempre se darán en nuestras instalaciones. En los casos en que estas condiciones no se den, tendremos que suministrar de alguna forma energía al fluido para que este siga en movimiento, conseguiremos esto con una bomba o electrocirculador.

De esta forma, la energía suministrada al fluido por la bomba, le permitirá vencer la resistencia que encuentra al circular por las tuberías del circuito. Por norma, en instalaciones que cuenten con más de 10 m2 de captación correspondiendo a un solo circuito primario, éste será de circulación forzada.

El electrocirculador en el circuito primario se debe de colocar a la salida del acumulador, donde el líquido caloportador está más frío, a ser posible en la parte baja en tramos de tubería vertical, para reducir sus esfuerzos, pero sin estar en la parte inferior del todo para evitar daños por residuos.

El electrocirculador en el circuito secundario solamente se aplica en el caso de instalaciones que dispongan de un sistema de recirculación para evitar las pérdidas de agua mientras el ACS alcanza la temperatura adecuada. En este caso se debe colocar en

la zona de retorno al acumulador, donde el agua está más fría, a ser posible en la parte baja en tramos de tubería vertical, para reducir sus esfuerzos, pero sin estar en la parte inferior del todo para evitar daños por residuos.

Siempre que sea posible, las bombas en línea se montarán en las zonas más frías del circuito, teniendo en cuenta que no se produzca ningún tipo de cavitación y siempre con el eje de rotación en posición horizontal. En instalaciones superiores a 50 m² se montarán dos bombas idénticas en paralelo, dejando una de reserva, tanto en el circuito primario como en el secundario.

Los materiales de la bomba del circuito primario serán compatibles con las mezclas anticongelantes y en general con el fluido de trabajo utilizado.

Cuando las conexiones de los colectores son en paralelo, el caudal nominal será el igual caudal unitario de diseño multiplicado por la superficie total de colectores en paralelo.

Potencia eléctrica máxima de la bomba

- Sistema pequeño - 50 W o 2% de la mayor potencia calorífica que pueda suministrar el grupo de colectores.

- Sistemas grandes - 1 % de la mayor potencia calorífica que puede suministrar el grupo de colectores

1.6.1. Curva característica de un electrocirculador.

La energía que el electrocirculador será capaz de comunicar al fluido de trabajo, vendrá determinada evidentemente por la potencia del motor; Esta energía se utiliza en producir un caudal determinado, y en vencer la pérdida de carga del circuito. La energía utilizada en ello nunca podrá ser mayor que la energía que el motor nos puede suministrar.

Si nosotros queremos que el electrocirculador “mueva” mucho caudal, no podrá dedicar mucha energía a vencer las pérdidas de carga: Sin embargo, si queremos que salve un valor muy grande de pérdidas de carga, no podrá hacerlo con mucho caudal.

El hecho anterior da lugar a lo que conocemos como curva característica de trabajo del electrocirculador. El electrocirculador es capaz de vencer una pérdida de carga determinada para cada caudal, o visto al revés, el electrocirculador es capaz de mover un caudal determinado para una pérdida de carga dada.

Para saber en que punto de la curva va a trabajar nuestro electrocirculador, dibujaremos la curva característica de caudal-pérdida de carga de nuestra instalación; esto es, trazaremos una curva que refleje los valores de las pérdidas de carga que se producen en el circuito primario en función del caudal que circula por él. El punto donde se corten la curva de trabajo del electrocirculador y la curva característica de la instalación nos dará el valor de caudal de trabajo y las pérdidas de carga que podremos vencer con ese electrocirculador.

1.6.2.

Conectado de electrocirculadores.

Para producir la circulación forzada en el circuito, generalmente colocaremos un único electrocirculador: Sin embargo a veces, será necesario que coloquemos más de uno de ellos, conectándolos en serie o en paralelo.

Conexión en serie y en paralelo de dos bombas; La conexión en serie produce un aumento considerable en la energía utilizada para vencer las pérdidas de carga, y una variación muy pequeña de caudal. La conexión en paralelo produce un gran aumento en el caudal que circula por el circuito, pero apenas aumenta la energía que se puede usar para vencer resistencias.

1.7. El deposito de almacenamiento.

En la introducción de la lección comentábamos la necesidad que podíamos tener de utilizar energía calorífica fuera de los periodos de radiación, y nombrábamos como posible solución acumular esta energía.

1.7.1. Formas de acumulación de la energía calorífica.

Las aplicaciones para las que se destine la instalación determinará el tipo de almacenamiento que utilizaremos. A pesar de esto, hay una serie de requisitos que deberá cumplir cualquier tipo de sistema de almacenamiento que utilicemos:

- Alta capacidad de acumular calor.

- Volumen reducido.

- Temperatura de trabajo acorde con la aplicación de la instalación.

- Rápida respuesta a la demanda.

- Integración del sistema en el edificio.

- Seguridad, larga duración y bajo coste.

Los sistemas mas utilizados para acumular calor utilizan propiedades de la materia como son la capacidad calorífica (calor sensible) o el calor latente.

1.7.1.1. Almacenamiento por calor sensible.

La capacidad calorífica de un material es la cantidad de calor que absorbe una unidad de masa para elevar en un grado su temperatura. Lógicamente, si su temperatura desciende un grado, cederá esa misma cantidad de calor.

Nosotros aprovecharemos esta propiedad para almacenar calor, que después utilizaremos en nuestra instalación. Elevaremos la temperatura de una determinada masa de una sustancia (como piedras, agua, etc.) y permitiremos que su temperatura descienda, cediéndonos calor, en los momentos en que lo necesitemos.

De todos los materiales utilizados para almacenar calor, vamos a hacer especial hincapié en el agua, pues presenta indudables ventajas y es el método más utilizado.

1.7.1.2. Almacenamiento por calor latente.

La cantidad de calor necesario para aumentar un grado la temperatura de un material (calor sensible) es muy inferior a la que hace falta suministrar en el caso del calor latente. Los cambios producidos en los diferentes materiales debidos al calor latente se dan a una temperatura determinada que es característica de cada material.

Un material cuando cambia de fase que experimenta un cambio de estado a una temperatura determinada. El interés de este tipo de materiales está en que, durante el cambio de fase, la temperatura se mantiene constante mientras que el material va absorbiendo energía. Este hecho supone una mayor densidad energética por parte de estos materiales en comparación con cualquier otro. Los cambios de fase pueden ser:

- De gas a líquido, o a la inversa

- De sólido a gas, o a la inversa

- De sólido a líquido, o a la inversa

1.7.2. Acumuladores de agua.

El agua es barata, fácil de manejar, tiene una capacidad calorífica alta, y es un elemento de consumo en el caso del agua caliente sanitaria. Por ello es el material idóneo para ser utilizado como sustancia de almacenamiento en instalaciones solares para calentamiento de agua.

El acumulador propiamente dicho, es un tanque en el que se almacena el agua, que va a almacenar a su vez el calor para nosotros. Estos tanques suelen ser de forma cilíndrica, y de mayor altura que anchura para favorecer el fenómeno de la estratificación: El agua caliente tiende, como sabemos, a situarse por encima del agua fría. Sucederá en nuestros acumuladores que el agua acumulada en la parte superior estará a mayor temperatura que la acumulada en la parte inferior. Esto nos permitirá un mayor aprovechamiento del calor acumulado que no tendríamos si el agua estuviese mezclada, toda a la misma temperatura, pues el agua de que podríamos disponer estaría a una temperatura menor.

Además, al extraer el agua para consumo de la parte superior, y aplicar el calentamiento solar al agua de la parte baja del deposito, los colectores funcionan a la mínima temperatura posible, aumentando su rendimiento.

Los materiales en que esta construido el tanque o depósito pueden ser acero, acero inoxidable, aluminio y fibra de vidrio reforzada.

Es importante señalar aquí que nos interesa acumular calor, pero no a temperaturas muy altas; Podríamos suponer que lo ideal seria acumular el calor a la temperatura de uso o a una temperatura ligeramente superior para compensar las pérdidas, pero esto es un error.

Si la temperatura de acumulación es alta, el fluido calentado en los colectores cederá menor cantidad de calor (recordar que el calor que un cuerpo cede depende directamente de la diferencia de temperaturas; si esta es menor, es menor la cantidad de calor transferida también es menor). Por otra parte, el rendimiento de los colectores disminuye considerablemente al aumentar la temperatura de entrada en ellos.

Los acumuladores de los sistemas grandes con un volumen mayor de 2 m3 deben llevar válvulas de corte u otros sistemas adecuados para cortar flujos al exterior del depósito no intencionados en caso de daños del sistema.

El sensor de la temperatura del acumulador del sistema de control se situará en la parte inferior del depósito en una zona no influenciada por la circulación del circuito secundario o por el calentamiento del intercambiador si este fuera incorporado.

La entrada de agua fría, situada en la parte baja del acumulador, estará equipada con una placa deflectora en la parte interior a fin de que la velocidad residual no destruya la estratificación en el acumulador.

El acumulador estará enteramente recubierto con material aislante y se ubicarán en lugares adecuados que permitan su sustitución por envejecimiento o averías.

1.7.3. Conectado de acumuladores.

Es importante, a la hora de analizar las diferentes posibilidades de conectar acumuladores, el considerar sistema auxiliar de calentamiento. Es aquí donde se nos presenta la opción de que el apoyo se realice en el depósito de acumulación, sobre el que actúa la energía solar, o en un depósito independiente, que se conectará como se indica a continuación.

El decantarnos por un modelo u otro, depende, de la relación existente entre el ahorro producido al ser un sistema de dos acumuladores mas eficiente, y el incremento del coste de los elementos que hay que instalar para procurar esta eficiencia (el segundo acumulador básicamente).

En pequeñas instalaciones, el aporte de energía auxiliar suele realizarse en el depósito de acumulación solar (un único depósito). El apoyo se realiza siempre en la parte superior del deposito, e intentando que se mezclen lo menos posible la energía auxiliar y la solar. Para ello intentaremos trabajar con acumuladores que favorezcan la estratificación y que posean buenos deflectores para que no destruyan la estratificación conseguida. También podemos considerar aquí los acumuladores que separan la energía auxiliar y solar mediante una membrana o pared. En instalaciones de gran tamaño, el aporte se realiza generalmente en un deposito secundario (dos depósitos).

Podemos mejorar el rendimiento del sistema de dos acumuladores con una válvula de tres vías regulable en función de la temperatura alcanzada en el acumulador, solar.

El sistema de energía auxiliar en depósito de acumulación secundario, con válvula de tres vías con regulación diferencial, en función de la temperatura de acumulación solar, mejora el rendimiento de la instalación.

En caso de realizar una instalación con un acumulador principal y un acumulador de apoyo sobre el que actúe la energía auxiliar, deberemos tener en cuenta también, en que momentos se va a realizar el consumo de agua caliente, pues podría suceder que a lo largo del día hubiésemos calentado el agua en el acumulador principal, y de no haber hecho uso de agua caliente, tendríamos que calentar el agua del deposito de apoyo íntegramente con energía auxiliar, ya que esta se habría enfriado.

Para evitar esto podemos utilizar el siguiente diseño, que incluye una electrobomba de recirculación entre ambos depósitos convenientemente regulada.

En este caso, regulando convenientemente la bomba, podríamos transportar el agua calentada con energía solar hasta el segundo depósito. Seria conveniente instalar alguna válvula antirretorno o válvula de apertura-cierre en la misma conducción de la bomba para evitar que se produzca movimiento de fluido en los momentos en que no nos interesa, pasando calor del segundo acumulador al primero, lo que podría perjudicar el rendimiento del sistema.

Como caso especial, nos podemos encontrar con algún caso en que tengamos que dar servicio a grandes cantidades de agua caliente en verano y muy pequeñas en invierno (caso de hoteles de temporada). En estos casos es interesante estudiar el diseño siguiente:

Con este diseño, utilizando la válvula de tres vías de la parte inferior de la instalación, podemos inutilizar el depósito de mayor tamaño en temporada baja.

En caso necesario, aunque no es aconsejable, podemos conectar varios acumuladores para conseguir un volumen de acumulación determinado. Los depósitos se conectarán, preferentemente, en serie invertida en el circuito de consumo ó en paralelo con los circuitos primarios y secundarios equilibrados.

La conexión de los acumuladores permitirá la desconexión individual de los mismos sin interrumpir el funcionamiento de la instalación.

Si el sistema de acumulación esta formado por un deposito principal y uno de apoyo, este no tendrá una capacidad superior al 50 % de la capacidad de almacenamiento del deposito principal.

Cuando debemos conectar un depósito en posición horizontal, cosa que se debe evitar siempre que sea posible, en la figura adjunta se representan los esquemas de una conexión incorrecta y una conexión correcta.

1.8. El intercambiador de calor

Hemos definido el intercambiador de calor como el dispositivo en el que se produce la transferencia de energía térmica del circuito primario al circuito secundario o a otros circuitos terciarios.

Resulta evidente que utilizaremos el intercambiador en una instalación siempre que queramos tener dos circuitos independientes. Generalmente nosotros vamos a querer separar el circuito primario y el secundario en:

- Instalaciones para calentar agua potable o agua de uso domestico.

- En instalaciones en las que se quiera evitar el uso excesivo de anticongelante a añadir, como puede ser en instalaciones de calefacción con almacenamiento por agua caliente.

- En instalaciones que combinen los dos casos anteriores.

- En instalaciones en que el fluido del primario y del secundario deban ser fluidos distintos (Calefacción por aire forzado).

La utilización de intercambiadores, si bien es imprescindible en muchas instalaciones, presenta dos inconvenientes claros.

- El rendimiento del sistema disminuye, porque el fluido del circuito primario siempre

estará a temperatura superior que el del secundario, y los colectores funcionaran a una

temperatura superior a la del fluido que cede el calor en los puntos de uso; esto disminuye el rendimiento de la instalación.

- Encarecen la instalación. Hay que tener en cuenta que al intercambiador acompañan

una serie de elementos que hacen que en conjunto el precio de la instalación se eleve considerablemente.

Podemos diferenciar entre distintos tipos de intercambiadores, por su posición en la instalación. Si se instalan en el interior del depósito de almacenamiento, se denominan intercambiadores interiores. Si se instalan independientemente del acumulador se denominan intercambiadores exteriores.

1.8.1. Intercambiadores interiores.

Pueden ser de tres clases:

- De serpentín helicoidal, que están formados por uno o dos tubos arrollados en espiral

y sumergidos (al menos uno de ellos) en la parte inferior del depósito de acumulación.

- De haz tubular, que se utilizan generalmente para calentar agua de consumo en

instalaciones convencionales.

- De doble envolvente, el circuito primario envuelve al secundario, produciéndose el intercambio a través de la superficie de contacto en el acumulador.

En los intercambiadores de serpentín helicoidal, el agua del circuito primario circula por el interior del serpentín, cediendo su calor al agua del depósito de acumulación. Esta se estratifica, debido a la diferencia de densidades entre el agua caliente y el agua fría. En

la parte superior del acumulador quedará el agua caliente que pasará al circuito secundario para ir a los puntos en que se utilice.

En el intercambiador interior de haz tubular, el fluido de trabajo del circuito primario circula por el interior del haz de tubos, cediendo calor al agua del depósito de acumulación. El principio de funcionamiento es el mismo que para el intercambiador de serpentín helicoidal.

En el intercambiador de doble envolvente, el circuito primario envuelve al secundario, produciéndose el intercambio a través de la superficie de contacto en el acumulador. Se considera que este tipo de acumuladores es de los que ofrecen mayores prestaciones en instalaciones solares de baja temperatura.

En el intercambiador de doble envolvente, el fluido del circuito primario envuelve literalmente al acumulador, cediendo calor al fluido almacenado. Es recomendable que el interior del doble envolvente tenga forma helicoidal para que el fluido del primario no pase directamente de la entrada a la salida del acumulador, sino que se reparta lo mas uniformemente posible a su alrededor.

1.8.2. Intercambiadores exteriores.

Los intercambiadores interiores son recomendables para instalaciones en las que la acumulación no supere los 3000 litros. Para acumulaciones mayores se utilizan normalmente intercambiadores exteriores.

En los intercambiadores exteriores, tanto el fluido del circuito primario como el del secundario circulan con la ayuda de electrocirculadores, lo que mejora su rendimiento, pudiéndonos ajustar por ello a la adquisición de intercambiadores más pequeños que los que habría que instalar si la circulación de alguno de los circuitos no fuera forzada.

Hay dos tipos básicos de intercambiadores exteriores:

- Intercambiador de haz tubular.

- Intercambiador de placas planas.

Intercambiador exterior de haz tubular. El fluido del circuito primario circula por el interior de los tubos del haz; a su alrededor circula el fluido del circuito secundario, que recoge el calor que cede el fluido del circuito primario para transportarlo a los puntos de uso o almacenarlo en el acumulador.

Los intercambiadores de placas planas son los intercambiadores exteriores mas utilizados, porque ofrecen una serie de ventajas importantes con respecto a los otros modelos de intercambiador exterior.

- Son intercambiadores robustos, fabricados con materiales de alta calidad, lo que garantiza su duración.

- Al poder variar el número de placas permite corregir posibles desajustes por ampliación de la instalación.

- Fácil mantenimiento, al ser desmontables.

- Existe una amplia gama comercial que nos permitirá ajustarnos al máximo a nuestras necesidades.

En este tipo de intercambiadores el fluido del circuito primario circula por el interior de las placas de intercambio, cediendo calor al fluido del circuito secundario.

Circulación del fluido a través de las placas de intercambio; hará que se produzca el intercambio de calor sin que se mezclen los fluidos del primario y secundario, las placas crean un circuito que obliga a los fluidos a atravesar solo la mitad de las placas, de forma que el fluido que circula a través de una de ellas, no atraviesa la siguiente, por la que circula el fluido del oro circuito. En el dibujo adjunto las flechas indican los sentidos de circulación dentro del intercambiador.

En los esquemas que realicemos diferenciaremos entre intercambiadores interiores y exteriores pero no entre los distintos tipos posibles de unos y otros.

Para el caso de intercambiador independiente, la potencia mínima del intercambiador (P), se determinará para las condiciones de trabajo en las horas centrales del día suponiendo una irradiancia solar de 1000 W/m 2 y un rendimiento de la conversión de energía solar a calor del 50 %, cumpliéndose la condición:

P = 500 * A.

Siendo la P potencia mínima del intercambiador (W); A el área de colectores (m²).

Ejemplo.

Si disponemos de una superficie de captación de 50 m2 la potencia de intercambio de nuestro intercambiador será de:

25000 W = 500 * 50 m2

Para el caso de intercambiador incorporado al acumulador, la relación entre la superficie útil de intercambio y la superficie total de captación no será inferior a 0,15.

Ejemplo.

Disponemos de una instalación con superficie de captación de 50 m2. La superficie de intercambio será de:

Si = 0,15 * 50 m2 = 7,5 m2

En cada una de las tuberías de entrada y salida de agua del intercambiador de calor se instalará una válvula de cierre próxima al manguito correspondiente.

1.9. Otros sistemas de la instalación.

Además de los elementos mencionados la instalación debe poseer una serie de elementos que cumplen una función determinada y que mencionamos a continuación.

1.9.1. Sistema auxiliar de calentamiento.

Para asegurar la continuidad en el suministro de calor las instalaciones de energía solar deberán disponer de un sistema de energía auxiliar. Este puede ser un sistema ya existente (como un calentador de gas), o uno instalado “para la ocasión”.

La energía utilizada para asegurar esta continuidad en el suministro de calor dependerá de las propias condiciones de la instalación, pudiendo utilizar para ello, sistemas auxiliares de gas, electricidad, combustibles fósiles, etc.

Es muy importante tener en cuenta, que el sistema auxiliar de calentamiento, se debe

dimensionar como si no existiese la instalación solar, para que sea capaz de suministrar

la toda potencia necesaria en caso de situaciones climáticas extremas.

Hay también que tener en cuenta que está prohibido el uso de sistemas de energía convencional auxiliar en el circuito primario de colectores.

A la hora de instalar el sistema auxiliar de calentamiento, podremos optar entre varias

configuraciones básicas. Así el sistema auxiliar podrá utilizar o no un deposito de acumulación propio con el fin de optimizar su funcionamiento, o podrá estar en línea con el circuito secundario o poseer un circuito propio que ceda calor al circuito secundario a través de un intercambiador.

También podemos aplicar la energía auxiliar en la parte superior del depósito de acumulación. Aunque es el sistema menos eficiente, es posiblemente el más económico, y en determinadas circunstancias puede resultarnos interesante.

El sistema de aporte de energía convencional auxiliar con acumulación o en línea, siempre dispondrá de un termostato de control sobre la temperatura de preparación que en condiciones normales de funcionamiento permitirá cumplir con la legislación vigente en cada momento referente a la prevención y control de la legionelosis.

En el caso de que el sistema de energía convencional auxiliar no disponga de acumulación, es decir sea una fuente instantánea, el equipo será modulante, es decir, capaz de regular su potencia de forma que se obtenga la temperatura de manera permanente con independencia de cual sea la temperatura del agua de entrada al citado equipo.

En el caso de climatización de piscinas, para el control de la temperatura del agua se dispondrá una sonda de temperatura en el retorno de agua al intercambiador de calor y un termostato de seguridad dotado de rearme manual en la impulsión que enclave el sistema de generación de calor. La temperatura de tarado del termostato de seguridad será, como máximo, 10 ºC mayor que la temperatura máxima de impulsión.

Sistema auxiliar en depósito secundario de acumulación. El sistema auxiliar actúa en un depósito secundario de acumulación que forma parte del circuito secundario.

Dependiendo de las características de la instalación nos interesara que esto suceda de forma centralizada como en la primera figura o en depósitos distribuidos como en la segunda figura.

Sistema auxiliar con circuito independiente. El sistema auxiliar posee un circuito hidráulico propio, y cede el calor al circuito secundario mediante un intercambiador de calor.

Sistema auxiliar en el depósito principal. El sistema auxiliar actúa en la parte superior del depósito de acumulación, y en la parte inferior se realiza el intercambio térmico solar. Este sistema es el que presenta peor eficiencia, pero es posiblemente el más económico.

Hasta aquí hemos mencionado calderas auxiliares básicamente de gas, pero estas calderas pueden ser también de gasoil o de biomasa. Estas últimas presentan un gran interés, ya que actualmente funcionan automáticamente con buenos rendimientos y con precios, por unidad de energía producida, inferiores a la producida con gas.

1.9.2. Sistemas de vaciado y llenado del circuito.

El circuito primario debe contar con algún sistema o sistemas que permitan su llenado, rellenado y vaciado.

1.9.2.1. Llenado del circuito.

El sistema de llenado se colocara preferentemente en la parte del circuito en que el fluido va del intercambiador a los colectores. Se utilizara para ello una válvula de esfera, y un sistema que podrá ser manual o automático. En cualquier caso, nunca podrá rellenarse el circuito primario con agua de red si sus características pueden dar lugar a incrustaciones, deposiciones o ataques en el circuito, o si este circuito necesita anticongelante por riesgo de heladas o cualquier otro aditivo para su correcto funcionamiento.

Los circuitos que tengan vaso de expansión abierto, podrán utilizar este como sistema de llenado, y los que tengan vaso de expansión cerrado deberán de incorporar algún sistema que permita llenar el circuito y mantenerlo presurizado. Pueden utilizarse para ello depósitos específicos que aporten el fluido de trabajo mediante una electrobomba, o pueden tener sistemas más sencillos constituidos por llaves de paso manuales con válvulas de esfera.

Existen diversas formas de llenar el circuito primario, dependiendo de los componentes de nuestra instalación. En el caso de de ser una instalación no compacta, como tenemos un circuito cerrado, en el llenado podemos utilizar la bomba de circulación del primario,

siempre que sea un modelo especial que permita el llenado, o podemos para utilizar una bomba manual o con motor eléctrico, mediante la cual llenaremos el circuito primario desde una conexión colocada a tal fin.

El fluido lo extraemos de sus envases originales o de un depósito de llenado del tamaño adecuado para almacenar la totalidad del anticongelante, en caso de que sea necesario hacer un vaciado del circuito. En el caso de que por razones de espacio no sea posible, es recomendable que se conserven los recipientes iniciales en los que se suministró el fluido caloportador.

Otra posibilidad, como ya se ha indicado, es utilizar bombas de circulación que llevan incorporado el sistema de llenado, como la indicada a continuación.

Para detectar las posibles fugas, no es recomendable utilizar un sistema de llenado automático, ya que introduce fluido en el circuito a medida que se producen las pérdidas. No obstante se tienden a instalar cada vez más para facilitar la comodidad del usuario. A continuación podemos ver una válvula para llenado automático.

1.9.2.2. Vaciado del circuito.

En casos concretos, será necesario vaciar el circuito para realizar operaciones de mantenimiento o para reponer o reparar algún elemento del mismo. Para que esta sea una labor cómoda, colocaremos en la parte inferior del circuito primario una llave que permita el vaciado del mismo.

Válvula de vaciado, conocida también por válvula de cuadradillo o válvula de macho. El sistema de apertura y cierre con cuadradillo evita posibles aperturas o cierres por contacto accidental con la palanca, que en este caso es una llave que no se queda en la válvula.

Por norma, los conductos de drenaje de las baterías de colectores se diseñarán en lo posible de forma que no puedan congelarse.

1.9.3. Sistema de equilibrado.

Además de las anteriores, realizaremos el equilibrado del circuito hidráulico con válvulas de equilibrado de circuito, y utilizaremos para ello válvulas de asiento. Estas pueden regularse mediante volante como la de la figura siguiente, o pueden regularse mediante un tornillo, lo que evita aperturas o cierres accidentales. En este ultimo caso, denominamos a las válvulas detentores.

En las válvulas de asiento el fluido es obligado a pasar entre el asiento y el obturador, lo que provoca pérdidas de carga elevada. Se utilizan para regular el caudal en los circuitos.

Las válvulas de equilibrado pueden montarse en un sistema manual o automático, dependiendo del tipo de instalación.

Se hará un uso limitado de las válvulas para el equilibrado de circuitos, debiéndose concebir, en fase de diseño, un circuito de por sí equilibrado.

1.9.4. Sistemas de control y monitorización.

Para que cada elemento funcione según lo requiera la situación y obtener los mejores resultados posibles, evitando situaciones peligrosas para la instalación, y podamos estar al tanto de ello y modificarlo si nos interesa, necesitaremos un sistema de control y monitorización que interactúe con todos los dispositivos que conforman la instalación, para que estos funcionen correctamente, con las suficientes garantías, y nos permita un seguimiento minucioso de todo el proceso.

El sistema de control será el encargado de regular las distintas funciones de la instalación; así él será el encargado de la conexión y desconexión de los electrocirculadores, de la puesta en marcha de los sistemas contra heladas, contra calentamiento excesivo y contra sobrepresión, actuará asimismo sobre el sistema de vaciado y llenado, en caso de que este sea automático, y controlara en definitiva el correcto funcionamiento de cada uno de los elementos que componen la instalación.

Los elementos del sistema de control se pueden dividir en dos grandes grupos, aunque muchos elementos cumplen las dos funciones:

- Sensores, que son los elementos que el sistema de control utiliza para captar

información sobre el estado del sistema. Generalmente su función es modificar una señal eléctrica en función de la variación del parámetro que controlan.

- Actuadotes, que son los elementos que utiliza el sistema de control para accionar los

mecanismos de control que se encargan directamente de modificar el estado del sistema.

Los más utilizados son relés, contactores y elementos de estado sólido.

Además de los aparatos de medida de presión y temperatura que permitan la correcta operación, para el caso de instalaciones mayores de 20 m 2 se deberá disponer al menos de un sistema analógico de medida local y registro de datos que indique como mínimo las siguientes variables:

- Temperatura de entrada agua fría de red.

- Temperatura de salida acumulador solar.

- Caudal de agua fría de red.

Para representar simbólicamente de forma genérica los diferentes tipos de instrumentos encargados de tomar medidas de los diferentes parámetros a regular, utilizaremos el símbolo adjunto.

1.9.4.1. Termómetros o sondas de temperatura.

Los termómetros nos permitirán conocer la temperatura de los fluidos de la instalación y de los componentes que más pueden sufrir a causa de calentamiento excesivo.

En lugar de termómetros lo que se utilizan son las llamadas sondas de temperatura. Pueden ser de contacto o de inmersión, dependiendo de sí toman la temperatura estando en contacto con materiales muy próximos a los fluidos de trabajo o sumergidos en ellos.

La localización e instalación de los sensores de temperatura deberá asegurar un buen contacto térmico con la parte en la cual hay que medir la temperatura, para conseguirlo en el caso de las de inmersión se instalarán en contra corriente con el fluido. Los sensores de temperatura deben estar aislados contra la influencia de las condiciones ambientales que le rodean.

La ubicación de las sondas ha de realizarse de forma que éstas midan exactamente las temperaturas que se desean controlar, instalándose los sensores en el interior de vainas y evitándose las tuberías separadas de la salida de los colectores y las zonas de estancamiento en los depósitos.

Preferentemente las sondas serán de inmersión ya que desde el punto de vista de la fiabilidad, es más fiable la sonda de inmersión, ya que está contacto directo con el fluido a testar y es más sensible a las variación es que sufra de temperatura; el sensor de contacto es menos fiable en este aspecto.

Las propiedades de los materiales que componen la sonda deben ser más exigente en la de inmersión, dado que sufre mayor agresividad que la de contacto. Estará expuesta a agentes térmicos, a corrosión, luego deberá tener mejores propiedades mecánicas.

El coste de la sonda de contacto será menor, dado que tiene menores exigencias. Pero se debe tener especial cuidado en asegurar una adecuada unión entre las sondas de contactos y la superficie metálica.

Como conclusión en general se emplearán sondas contacto para medidas generales de temperatura dado por el coste, y para alguna temperatura crítica e utilizarán las sondas de inmersión.

1.9.4.2. Termostatos.

Los termostatos son aparatos que transforman una lectura de una temperatura en una señal eléctrica capaz de activar un mecanismo. Estos aparatos nos permitirán actuar sobre el sistema en función de la temperatura que alcancen sus elementos en puntos determinados.

1.9.4.3. El termostato diferencial.

Los electrocirculadores deben actuar solamente cuando los colectores puedan aportar calor al acumulador; de lo contrario seria el acumulador el que cedería calor a los colectores, con lo que se produciría una pérdida importante e inútil de calor. Para que esto no suceda se interrumpe el funcionamiento de las bombas, con lo que el fluido de trabajo no circula y no puede transportar calor del depósito de almacenamiento a los colectores.

Esto se consigue gracias a un aparato denominado termostato diferencial que es un termostato capaz de comparar las temperaturas del fluido de trabajo en el colector y en el depósito de almacenamiento, y en función de esto ordenar la parada o puesta en marcha de los electrocirculadores.

Las sondas de temperatura para el control diferencial se colocarán en la parte superior de los colectores de forma que representen la máxima temperatura del circuito de captación. El sensor de temperatura de la acumulación se colocará preferentemente en la parte inferior en una zona no influenciada por la circulación del circuito secundario o por el calentamiento del intercambiador si éste fuera incorporado.

1.9.4.4. Hidrómetros.

Los hidrómetros se utilizan para conocer la presión (en m.c.a.) de la instalación.

1.9.4.5. Caudalímetros.

Los caudalímetros nos dan el caudal circulante por la tubería en que están instalados. Son muy útiles y necesarios para controlar el consumo de agua caliente en instalaciones colectivas.

1.9.4.6. Manómetros

Un manómetro es un instrumento de medición que sirve para medir la presión de los fluidos contenidos en la instalación. Existen, básicamente, dos tipos: los de líquidos y los metálicos.

Los manómetros de líquidos emplean, por lo general, como líquido manométrico el mercurio, que llena parcialmente un tubo en forma de U. El tubo puede estar abierto por ambas ramas o abierto por una sola. No es habitual utilizarlos en instalaciones por su dificultad de uso, pese a su precisión.

En los manómetros metálicos la presión da lugar a deformaciones en una cavidad o tubo metálico. Estas deformaciones se transmiten a través de un sistema mecánico a una aguja que marca directamente la presión sobre una escala graduada.

1.9.4.7. Reguladores proporcionales.

Son sistemas que realizan una regulación proporcional de alguna función. Por ejemplo, si utilizamos un regulador proporcional que controle la temperatura del fluido en el deposito de acumulación. En función de la temperatura regulará la potencia del sistema auxiliar de calentamiento, para establecer una temperatura de salida del ACS constante.

Estos reguladores proporciona les pueden actuar sobre calderas, válvulas de asiento, válvulas de tres vías, electrocirculadores, etc.

1.9.5. Válvulas auxiliares.

Las válvulas son los elementos que nos permiten regular el flujo del fluido de trabajo en el circuito. Los distintos tipos de válvulas existentes nos permitirán ajustar la circulación del fluido de la forma más conveniente para nuestro sistema.

En lo visto hasta ahora, hemos hecho uso de ellas para vaciar y llenar el circuito, para purgar el aire, para evitar problemas producidos por sobrepresión y para evitar que se produzca flujo inverso en el circuito.

La elección del tipo de la válvula se realizará de acuerdo con la función que desempeñe y dependiendo también de las condiciones extremas de funcionamiento (presión y temperatura) siguiendo preferentemente los criterios que a continuación se citan:

- Para aislamiento utilizaremos válvulas de esfera.

- Para evitar el flujo inverso, utilizaremos válvulas de disco de doble compuerta, de claqueta, de obús u otros modelos.

- Para vaciado y llenado utilizaremos válvulas de esfera o de macho.

- Como válvula de seguridad utilizaremos válvulas de resorte.

- Para equilibrado de circuitos utilizaremos válvulas de asiento.

- Para purgado de aire utilizaremos válvulas de esfera o de macho.

Algunas de estas válvulas ya han sido descritas, pero otras válvulas no lo han sido, por lo que en este apartado mencionaremos algunas válvulas de gran importancia que todavía no han sido vistas.

1.9.5.1. Válvula de esfera.

En estas válvulas, el orificio de la esfera coincide en diámetro con la conducción, con lo que las pérdidas son mínimas sí la válvula esta abierta. En todas las válvulas el volante o la palanca deben ser de dimensiones suficientes para asegurar el cierre y la apertura de forma manual con la aplicación de una fuerza razonable, sin la ayuda de medios auxiliares. El órgano de mando no deberá interferir con el aislamiento térmico de la tubería y del cuerpo de válvula.

1.9.5.2. Válvula de corte.

Se instalaran estratégicamente también en el circuito válvulas de corte, que son elementos que permiten interrumpir el paso del fluido a través de las tuberías, para que permitan sustituir o reparar las piezas del mismo sin que para ello tengamos que vaciar todo el circuito, sino solo una parte de él. Por ello instalaremos válvulas de corte en los siguientes lugares:

- Se montarán válvulas de corte que independicen baterías de colectores, el intercambiador, el acumulador y la bomba.

- Se instalarán válvulas de corte a la entrada de agua fría y salida de agua caliente del depósito de acumulación solar.

- Se instalarán válvulas que permitan el vaciado total o parcial de la instalación.

- En cada zona de las baterías de colectores en que se hayan situado válvulas de corte se instalarán válvulas de seguridad.

Las válvulas de corte pueden ser controladas eléctricamente, son las llamadas electroválvulas. Su función es la misma que las anteriores, pero se controlan mediante un sistema electrónico.

1.9.5.3. Válvulas de tres vías.

Válvulas de tres vías. En determinadas ocasiones, nos puede interesar que el fluido circule por circuitos alternativos. Es en estos casos que utilizamos las válvulas de tres vías.

Su función es desviar el fluido de entrada a una u otra salida en función de la posición en que se encuentra la válvula.

El accionamiento de estas válvulas puede ser manual, eléctrico mediante relé, con lo que la válvula puede pasar de una a otra posición por una señal eléctrica, y con regulación diferencial, lo que permite a la válvula regular el caudal que debe fluir por cada una de las posibles salidas.

1.9.6. Centrales de control.

La central de control permite controlar la instalación solar, el acumulador, el funcionamiento de la caldera auxiliar y el resto de los elementos de la instalación. La centralita abre o cierra las válvulas, conecta electrocirculadores y enciende o apaga la caldera auxiliar según la variación de la temperatura y según los parámetros establecidos por el usuario.

El sistema de control asegurará el correcto funcionamiento de las instalaciones, procurando obtener un buen aprovechamiento de la energía solar captada y asegurando un uso adecuado de la energía auxiliar. El sistema de regulación y control comprenderá el control de funcionamiento de los circuitos y los sistemas de protección y seguridad contra sobrecalentamientos, heladas, etc.

Las centrales de control se pueden dividir teóricamente en dos subsistemas:

- Subsistema de control.

- Subsistema de monitorización.

1.9.6.1.

Subsistema de control

El sistema eléctrico y de control cumplirá con el Reglamento Electrotécnico de Baja Tensión en todos aquellos puntos que sean de aplicación. Los cuadros serán diseñados siguiendo los requisitos de estas especificaciones y se construirán de acuerdo con el Reglamento Electrotécnico para baja tensión y con las recomendaciones de la Comisión Electrotécnica Internacional (CEI).

El sistema de control asegurará que en las instalaciones para agua sanitaria en ningún caso se alcancen temperaturas superiores a 45 ºC en los puntos de consumo recomendándose el uso de válvulas mezcladoras.

El sistema de control asegurará que en ningún caso se alcancen temperaturas superiores a las máximas soportadas por los materiales, componentes y tratamientos del circuito secundario.

Cuando la protección contra heladas se realice por arranque de la bomba o vaciado automático del circuito primario, el sistema de control asegurará que en ningún punto la temperatura del fluido caloportador descienda por debajo de una temperatura tres grados superior a la congelación del fluido.

La ubicación de las sondas ha de realizarse de forma que detecten exactamente las temperaturas que se desean, instalándose los sensores en el interior de vainas y evitándose las tuberías separadas de la salida de los colectores y las zonas de estancamiento en los depósitos.

Preferentemente las sondas serán de inmersión. Se tendrá especial cuidado en asegurar una adecuada unión entre las sondas de contactos y la superficie metálica.

1.9.6.2. El subsistema de monitorización.

El subsistema de monitorización se encargará de realizar la medida de parámetros funcionales necesarios para evaluar las prestaciones de la instalación.

El sistema de monitorización realizará la adquisición de datos, al menos, con la siguiente secuencia:

- Toma de medidas o estados de funcionamiento cada minuto.

- Cálculo de medias de valores y registro cada 10 minutos.

La tabla siguiente indica las variables analógicas que, como mínimo, deben ser medidas por el sistema de monitorización:

- Temperatura de entrada de agua fría.

- Temperatura de suministro de agua caliente solar.

- Temperatura de suministro de agua caliente a consumo.

- Caudal de agua de consumo.

El sistema de monitorización registrará, con la misma secuencia, el estado de funcionamiento de las bombas de circulación de primario y secundario, la actuación de las limitaciones por máxima o mínima y el funcionamiento del sistema de energía auxiliar. Opcionalmente, el sistema de monitorización medirá, además, las siguientes variables:

- Temperatura de entrada a colectores.

- Temperatura de salida de colectores.

- Temperatura de entrada al secundario.

- Temperatura de salida del secundario.

- Radiación global sobre plano colectores.

- Temperatura ambiente exterior.

- Presión de agua en circuito primario.

- Temperatura fría del acumulador.

- Temperatura caliente del acumulador.

- Temperaturas de salidas de varios grupos de colectores.

El tratamiento de los datos medidos proporcionará, al menos, los siguientes resultados:

- Volumen de consumo diario.

- Temperatura media de suministro de agua caliente a consumo.

- Temperatura media de suministro de agua caliente solar.

- Demanda de energía térmica diaria.

- Energía solar térmica aportada.

- Energía auxiliar consumida

- Fracción solar media.

- Consumos propios de la instalación (bombas, controles, etc.).

Con los datos registrados se procederá al análisis de resultados y evaluación de las prestaciones diarias de la instalación. Estos datos quedarán archivados en un registro histórico de prestaciones.

1.10. Sistemas de protección de los circuitos.

Los circuitos de nuestra instalación deben de poseer al menos los siguientes sistemas de seguridad:

- Protección contra heladas.

- Protección contra sobrepresión.

- Protección contra sobrecalentamientos.

- Protección contra el aire en el circuito.

1.10.1. Protección contra las heladas.

El fabricante, suministrador final, instalador o diseñador del sistema deberá fijar la mínima temperatura permitida en el sistema. Todas las partes del sistema que estén

expuestas al exterior deben ser capaces de soportar la temperatura especificada sin daños permanentes en el sistema.

Cualquier componente que vaya a ser instalado en el interior de un recinto donde la temperatura pueda caer por debajo de los 0 °C, deberá estar protegido contra las heladas.

Si el fluido de trabajo se llegase a congelar, los perjuicios que se producirían en la instalación serian considerables. Además, podrían aparecer fugas que afectasen también al inmueble en que se encontrara la instalación. Para eliminar estos riesgos será preciso instalar en el circuito primario algún sistema de protección contra las heladas.

Durante la noche, las instalaciones solares permanecen paradas; los colectores no pueden absorber energía solar. Por ello en las noches de invierno están expuestos a la congelación.

La cubierta y el aislamiento del colector actúan como protección contra la congelación, pues la temperatura en el interior del colector está varios grados por encima de la temperatura ambiente. Sin embargo se ha observado que durante las noches de cielo raso, la bóveda celeste actúa como un cuerpo negro, que es capaz de absorber radiación de los colectores, por lo que su temperatura disminuye con respecto al ambiente, y pueden congelarse con temperaturas ambiente superiores a 0 ºC.

Por ello es aconsejable trabajar con cierto margen de seguridad, y utilizar los sistemas anticongelantes para una temperatura exterior de algunos grados sobre cero.

Se considerarán zonas con riesgo de heladas aquellas en las que se hayan registrado, alguna vez en los últimos 20 años, temperaturas ambientes inferiores a 0 ºC y en ellas se utilizaran sistemas de protección para evitar la posible rotura de cualquier parte de la instalación.

El método de protección dependerá del tipo de instalación y de las condiciones propias del lugar en que este se encuentra. Como sistemas de protección contra heladas utilizaremos:

- Mezclas anticongelantes.

- Recirculación de agua de los circuitos.

- Drenaje automático con recuperación de fluido.

- Calentamiento del fluido mediante resistencia eléctrica.

1.10.1.1. Mezclas anticongelantes.

Ya hablamos de ellas al estudiar el fluido de trabajo. Recordaremos los puntos más importantes y añadiremos otros:

Si hemos añadido anticongelante al circuito primario, el intercambiador tendrá que asegurarnos que no hay paso del fluido del circuito primario al secundario.

Como anticongelantes podrán utilizarse los productos, solos o mezclados con agua, que cumplan la reglamentación vigente. En todo caso, su calor específico no será inferior a 3 kJ/kg.ºK, en 5 ºC por debajo de la mínima histórica registrada con objeto de no producir daños en el circuito primario de colectores por heladas.

La cantidad de anticongelante de las mezclas asegurará que la temperatura de congelación del fluido sea 5 ºC por debajo de la temperatura mínima local. Adicionalmente este producto químico mantendrá todas sus propiedades físicas y químicas dentro de los intervalos mínimo y máximo de temperatura permitida por todos los componentes y materiales de la instalación.

Las mezclas anticongelantes no se degradarán, ni se separarán los componentes de la mezcla, para las temperaturas máximas de funcionamiento de la instalación. Y es que hay que tener en cuenta que algunos de los productos utilizados en las mezclas se degradan a partir de cierto valor de la temperatura.

Habrá que revisar periódicamente la composición del fluido de trabajo, para asegurar que las características de la mezcla se mantienen. En cualquier caso, se recomienda, al menos, una revisión completa antes de la temporada invernal.

La instalación dispondrá de los sistemas necesarios para facilitar el llenado de la instalación y para asegurar que el anticongelante está perfectamente mezclado.

El sistema de llenado no permitirá que se produzcan pérdidas de fluido de trabajo que se repongan con agua de la red, porque esto variaría la concentración de la mezcla, y por tanto, sus características.

1.10.1.2. Recirculación del agua del circuito.

Este método de protección antiheladas consiste en que el fluido de trabajo está en movimiento en el circuito primario cuando existe el peligro de heladas, con lo que el riesgo de que se congele disminuye considerablemente, pues el fluido circula por el intercambiador, y absorbe calor del circuito secundario. Como punto en contra, la recirculación del fluido de trabajo del circuito primario provoca pérdidas de energía térmica acumulada.

El sistema de control es el que actúa sobre el circuito para provocar la circulación del fluido de trabajo; actuará cuando la temperatura detectada en colectores alcance un valor ligeramente superior al de congelación del agua (+3 ºC).

Se evitará, siempre que sea posible, la circulación de agua en el circuito secundario, porque entonces podría producirse una pérdida de calor innecesaria.

Este sistema es adecuado para zonas climáticas con periodos de baja temperatura de corta duración, pero no es aconsejable en zonas donde los periodos con bajas temperaturas sean prolongados.

El programa de mantenimiento especificará los plazos máximos de revisión periódica. Al igual que con las mezclas anticongelantes, será necesario revisar periódicamente el

sistema de protección antiheladas. En cualquier caso, se recomienda, al menos, una revisión completa antes de la temporada invernal

1.10.1.3. Drenaje automático con recuperación del fluido.

Este método de protección antiheladas consiste en vaciar el circuito primario del fluido de trabajo. El circuito y el sistema estarán diseñados de tal forma que no quede fluido de trabajo en ningún punto expuesto a heladas.

El sistema de control será el encargado de accionar la electroválvula de drenaje cuando la temperatura detectada en colectores alcance un valor ligeramente superior al de congelación del agua (+3 ºC).

El vaciado del circuito se realizará a un tanque auxiliar de almacenamiento y el circuito primario tendrá que recuperar el fluido de trabajo una vez haya pasado el peligro de helada. Para esto, el sistema deberá incorporar algún dispositivo de recuperación del fluido drenado.

Requiere especial atención, asimismo, el estudio del purgado automático del aire en la instalación durante los rellenados.

Este sistema antiheladas hace imprescindible la utilización del intercambiador de calor entre los colectores y el acumulador, para poder mantener en éste la presión necesaria para que suministre agua caliente, aunque no exista liquido en el circuito primario.

1.10.1.4. Calentamiento del fluido mediante resistencia eléctrica.

Cuando la temperatura desciende por debajo del valor que hemos fijado como valor limite, el sistema de control acciona una resistencia eléctrica, que calienta el fluido del circuito primario impidiendo su congelación.

1.10.2. Protección contra el calor excesivo en el circuito.

La instalación solar debe estar diseñada para soportar el amplio rango de temperaturas al que puede estar sometida. En principio, el circuito primario estará diseñado de forma que la temperatura máxima de trabajo sea superior a la temperatura de estancamiento del colector, siendo la temperatura de estancamiento del colector la máxima temperatura del fluido que se obtiene cuando no existe circulación en el colector, y debido a las altas temperaturas ambientes y a la alta radiación y siendo la velocidad del viento despreciable, se alcanzan condiciones casi-estacionarias.

Las máximas temperaturas que pueden alcanzarse ocurrirán en periodos de bajo o nulo consumo y de elevada radiación. El diseño de la instalación asegurará que no se sobrepasan las temperaturas máximas de trabajos de cada uno de los componentes del sistema.

Los materiales de la instalación deben soportar las máximas temperaturas de trabajo que puedan alcanzarse y no debe causar ninguna situación en la que el usuario tenga que tomar medidas especiales para que el sistema vuelva a la situación original. Como medida de seguridad debemos utilizar componentes que soporten sin problemas trabajar

a 150 ºC.

Se deben considerar tres tipos de aspectos a tener en cuenta:

- Protección contra sobrecalentamiento.

- Protección contra quemaduras.

- Protección del material contra las altas temperaturas.

1.10.2.1. Protección contra sobrecalentamientos

Se debe dotar a las instalaciones solares de dispositivos de control manuales o automáticos que eviten los sobrecalentamientos de la instalación que puedan dañar los materiales o equipos y penalicen la calidad del suministro energético. En el caso de dispositivos automáticos, se evitarán de manera especial las pérdidas de fluido anticongelante, el relleno con una conexión directa a la red y el control del sobrecalentamiento mediante el gasto excesivo de agua de red. Especial cuidado se tendrá con las instalaciones de uso estacional en las que en el periodo de no utilización se tomarán medidas que eviten el sobrecalentamiento por el no uso de la instalación.

Cuando el sistema disponga de la posibilidad de drenajes como protección ante sobrecalentamientos, la construcción deberá realizarse de tal forma que el agua caliente

o vapor del drenaje no supongan ningún peligro para los habitantes y no se produzcan daños en el sistema, ni en ningún otro material en el edificio o vivienda.

Cuando las aguas sean duras, es decir con una concentración en sales de calcio entre 100 y 200 mg/l, se realizarán las previsiones necesarias para que la temperatura de trabajo de cualquier punto del circuito de consumo no sea superior a 60 °C, sin perjuicio de la aplicación de los requerimientos necesarios contra la legionela. En cualquier caso, se dispondrán los medios necesarios para facilitar la limpieza de los circuitos.

Con independencia del uso al que se destine la instalación, en el caso de que en algún mes del año la contribución solar real sobrepase el 110 % de la demanda energética o en más de tres meses seguidos el 100 %, se adoptarán cualquiera de las siguientes medidas:

- Dotar a la instalación de la posibilidad de disipar dichos excedentes (a través de equipos específicos, como los aerotermos o mediante la circulación nocturna del circuito primario).

- Tapado parcial del campo de colectores. En este caso el colector está aislado del calentamiento producido por la radiación solar y a su vez evacua los posibles

excedentes térmicos residuales a través del fluido del circuito primario (que seguirá atravesando el colector).

- Vaciado parcial del campo de colectores. Esta solución permite evitar el

sobrecalentamiento, pero dada la pérdida de parte del fluido del circuito primario, debe

ser repuesto por un fluido de características similares debiendo incluirse este trabajo en ese caso entre las labores del contrato de mantenimiento. - Desvío de los excedentes energéticos a otras aplicaciones existentes.

Adicionalmente, durante todo el año se vigilará la instalación con el objeto de prevenir los posibles daños ocasionados por los posibles sobrecalentamientos.

1.10.2.2. Protección contra quemaduras.

En sistemas de Agua Caliente Sanitaria, donde la temperatura de agua caliente en los puntos de consumo pueda exceder de 60 °C debe instalarse un sistema automático de mezcla u otro sistema que limite la temperatura de suministro a 60 °C, aunque en la parte solar pueda alcanzar una temperatura superior para sufragar las pérdidas. Este sistema deberá ser capaz de soportar la máxima temperatura posible de extracción del sistema solar.

1.10.2.3. Protección de materiales contra altas temperaturas.

El sistema deberá ser calculado de tal forma que nunca se exceda la máxima temperatura permitida por todos los materiales y componentes. Por tanto también será fundamental elegir los materiales más adecuados para la instalación.

1.10.3. Protección contra la sobrepresión.

La instalación debe estar diseñada de forma que nunca se sobrepase la máxima presión soportada por todos los materiales. Aun y con esto, las subidas de temperaturas pueden producirse en instalaciones que se encuentran temporal o permanentemente fuera de servicio. Si el fluido de trabajo es agua, con o sin anticongelante, los riesgos de ebullición son riesgos reales, y habrá que tomar medidas al respecto.

Los circuitos deben soportar una presión de 1,5 veces el valor de la presión máxima de servicio. Además, el circuito de consumo deberá soportar la máxima presión requerida por las regulaciones sobre agua potable, para instalaciones de aguas de consumo abiertas o cerradas. En caso de sistemas de consumo abiertos con conexión a la red, se tendrá en cuenta la máxima presión de la misma para verificar que todos los componentes del circuito de consumo soportan dicha presión.

Para que la dilatación del fluido de trabajo y su posible ebullición no acarreen serios prejuicios a nuestra instalación, además de diseñar un circuito capaz de resistir la presión máxima previsible, dotaremos al circuito primario de los elementos, que mencionamos a continuación.

1.10.3.1. El deposito de expansión.

El depósito de expansión es un pequeño recipiente que situado en el circuito primario, tiene por función absorber las dilataciones del fluido de trabajo.

Este depósito debe tener capacidad suficiente para admitir la expansión del fluido de trabajo, pues en caso contrario, seria necesario rellenar periódicamente el circuito con los problemas que esto podría acarrear.

Los vasos de expansión preferentemente se conectarán en la aspiración de la bomba para evitar presiones innecesarias sobre él. La altura en la que se situarán los vasos de expansión abiertos será tal que asegure el no desbordamiento del fluido y la no introducción de aire en el circuito primario.

Podemos distinguir entre dos tipos distintos de depósitos de expansión:

- Depósitos de expansión abiertos.

- Depósitos de expansión cerrados.

Depósitos de expansión abiertos que se utilizan en instalaciones con el circuito abierto a la atmósfera, y que van siempre colocados a una altura dos o tres metros superior a la del punto mas alto del circuito primario, que suelen ser los colectores. Para su correcto funcionamiento no debe existir ninguna válvula ni llave de cierre en los tubos que comunican los colectores con el depósito de expansión.

Los vasos de expansión abiertos, cuando se utilicen como sistemas de llenado o de rellenado, dispondrán de una línea de alimentación, mediante sistemas tipo flotador o similar.

Depósitos de expansión cerrados, que se utilizan en circuitos cerrados. Presentan una serie de ventajas respecto a los depósitos de expansión abiertos, como pueden ser su fácil montaje y su mejor comportamiento frente a la corrosión, y en la actualidad son prácticamente los únicos que se instalan.

El dispositivo de expansión cerrada del circuito de colectores deberá estar dimensionado de tal forma que, incluso después de una interrupción del suministro de potencia a la bomba de circulación del circuito de colectores, justo cuando la radiación solar sea máxima, se pueda restablecer la operación automáticamente cuando la potencia esté disponible de nuevo.

Cuando el medio de transferencia de calor pueda evaporarse bajo condiciones de estancamiento, hay que realizar un dimensionado especial del volumen de expansión:

Además de dimensionarlo como es usual en sistemas de calefacción cerrados (la expansión del medio de transferencia de calor completo), el depósito de expansión deberá ser capaz de compensar el volumen del medio de transferencia de calor en todo el grupo de colectores completo incluyendo todas las tuberías de conexión entre colectores más un 10%.

Depósito de expansión cerrado. Cuando el fluido de la instalación está frío, prácticamente todo el volumen del deposito lo ocupa el nitrógeno. Al calentarse y aumentar el volumen, el fluido empuja la membrana comprimiendo al gas.

1.10.3.2. Válvula de seguridad o descarga.

El colocar en el circuito una válvula de descarga permite aliviar la sobrepresión que se pueda presentar en un momento dado. Las válvulas de seguridad, por su importante función, deben ser capaces de derivar la potencia máxima del colector o grupo de colectores, incluso en forma de vapor, de manera que en ningún caso sobrepase la máxima presión de trabajo del colector o del sistema.

Si esta válvula se encuentra en la parte superior del circuito evacuara el vapor producido por un calentamiento excesivo que haya provocado la ebullición del fluido de trabajo. Si la válvula va situada en la parte inferior del circuito descargara parte del fluido caloportador.

En cualquiera de los dos casos habrá que reincorporar al circuito el fluido descargado por la válvula. Este sistema es apropiado cuando para la protección contra la congelación se utiliza un sistema de drenaje y recuperación del fluido, pues puede utilizarse el sistema de recuperación del fluido para reincorporar el fluido descargado por la válvula de descarga.

Hay diferentes tipos de válvulas de descarga: No regulables, regulables y con manómetro incorporado.

El resorte empuja al obturador, que solo ascenderá abriendo camino si la presión es suficientemente grande.

1.10.4. Protección contra la producción de gas en el circuito.

Como ya se ha comentado en puntos anteriores, puede ser que en un momento determinado se formen bolsas de gas en el interior del circuito. Estas bolsas pueden llegar a impedir que el fluido circule correctamente por las tuberías, que aumente la presión y que disminuya la conductividad térmica.

Para evitarlo, instalaremos en el circuito un purgador de aire, que colocaremos en el punto más alto de la instalación. Por él, evacuaremos el gas que se haya podido acumular en el interior del circuito.

1.10.4.1. Purgador de aire.

El funcionamiento de un purgadores el siguiente, cuando no existe aire en la instalación, el flotador del purgador está elevado por el empuje del agua, manteniendo cerrado el orificio de purga. Cuando entra aire, este se acumula en el interior del purgador, por ser

el punto más alto del circuito. El flotador baja, se abre el orificio de purga y el aire es expulsado.

Por norma, en los puntos altos de la salida de baterías de colectores y en todos aquellos puntos de la instalación donde pueda quedar aire acumulado, se colocarán sistemas de purga constituidos por botellines de desaireación y purgador manual o automático. El volumen útil del botellín será superior a 100 cm3. Este volumen podrá disminuirse si se instala a la salida del circuito solar y antes del intercambiador un desaireador con purgador automático. En el caso de utilizar purgadores automáticos, adicionalmente, se colocarán los dispositivos necesarios para la purga manual.

1.10.4.2. Desaireador.

Las bolsas de aire o gas no son la única forma en que podemos encontrar gas en el circuito. Podemos tener gas diluido en el fluido de trabajo. Para evacuar estos gases instalaremos un elemento denominado desaireador y lo colocaremos, al igual que el purgador de aire, en el punto más alto del circuito.

Los desaireadores pueden ser centrífugos o por absorción. Estos últimos son los más eficaces. Desaireador centrífugo, es un desaireador como el del esquema, se fuerza en el fluido un movimiento circular, y el agua es impulsada a las paredes del recipiente, y el aire, menos denso, se queda en el centro del desaireador, por donde asciende y es expulsado.

1.10.5. Protección contra el flujo inverso

Aunque en el diseño y el montaje de la instalación nos aseguremos que no se puedan producir circulaciones naturales que no estén previstas en el circuito, las variaciones de temperatura día-noche o el propio diseño de la instalación pueden provocar que el fluido circule en el sentido contrario al que nosotros pretendemos.

La circulación natural que produce el flujo inverso se puede favorecer cuando el acumulador se encuentra por debajo del colector por lo que habrá que tomar, en esos casos, las precauciones oportunas para evitarlo.

Especialmente en equipos con circulación forzada se aconseja utilizar una válvula antirretorno que sólo permita el movimiento del fluido en el sentido de calentamiento.

Dos modelos distintos; de doble claqueta y de obús. Las primeras se utilizan generalmente en circuitos primarios por su escasa pérdida de carga, mientras que las segundas, por su elevada pérdida de carga, solo se utilizan en circuitos secundarios sometidos a presión de red. A continuación podemos ver el esquema de funcionamiento de una válvula de claqueta y otra de obús.

1.10.6. Protección contra las descargas eléctricas.

Las descargas eléctricas son producidas por la caída de un rayo sobre nuestros colectores. Los efectos de un rayo pueden alcanzar hasta un km de distancia y pueden inducir corrientes parásitas en los elementos metálicos altamente destructivas, debido a su elevado potencial.

Los defectos de aislamiento en los conductores y sus estructuras de soporte pueden agravar el problema, por lo que se debe de cumplir estrictamente la normativa de aislamiento en las instalaciones recogida en el reglamento de baja tensión.

En las instalaciones situadas a la intemperie el efecto de los animales, la degradación de los materiales aislantes por la acción del ambiente o los defectos en los materiales utilizados pueden provocar una pérdida de aislamiento, lo que puede implicar mayores riesgo de accidente eléctrico y posibilidades de daños a las personas, lo que implica también la necesidad de un estricto seguimiento de las normas de aislamiento eléctrico.

Todas las superficies metálicas y el armazón del conjunto, que pudieran ser tocadas por el personal o que pudieran transmitir el pulso eléctrico inducido por el rayo y que pudieran afectar a nuestra instalación, deben estar conectadas a tierra mediante los sistemas normalizados para tal efecto. En los sistemas de colectores dotados de estructuras metálicas conectadas a tierra, las posibilidades de que un rayo produzca una corriente parásita es la mitad que en una instalación sin este tipo de estructura.

La toma a tierra es en realidad un camino de poca resistencia a cualquier corriente de fuga para que cierre el circuito "a tierra" en lugar de pasar a través del usuario o del equipo que protege. Consiste una pieza metálica enterrada en una mezcla especial de sales y conectada a la instalación eléctrica a través de un cable.

2. Hojas de cargas

2.1 Introducción

2.2. Aplicaciones de los sistemas solares térmicos de baja temperatura.

La energía solar térmica de baja temperatura, se emplea básicamente para:

- Producción de agua caliente sanitaria (en adelante ACS).

- Calefacción de edificios.

- Refrigeración de edificios.

- Calentamiento de piscinas.

- Procesos industriales.

Hablaremos a continuación brevemente de cada uno de ellas y posteriormente analizaremos sus hojas de cargas.

2.2.1. Producción de agua caliente sanitaria (A.C.S.)

Esta aplicación es la fundamental de la energía solar térmica de baja temperatura, ya que si tenemos en cuenta que el consumo medio de una familia española es de 3750 kWh/año en A.C.S., con una cobertura del 70%, tendremos que la instalación nos proporcionará 2625 kWh/año, siendo el resto (1125 kWh/año) proporcionado por el sistema auxiliar. Lo cual representa un ahorro energético y económico muy considerable.

2.2.2. Calefacción de edificios.

En el Estado español, dado su clima benigno, las necesidades de calefacción son un 30

% menor que en otros países europeos, por lo que el ahorro energético obtenido de

nuestra situación privilegiada supone con respecto a otros países de Europa un ahorro

del orden de 3000 millones de TEP (toneladas equivalentes de petróleo).

Las necesidades energéticas en calefacción en el hogar son bastante elevadas en la mitad Norte de España, de 4000 kWh anuales, por término medio, ya sea en forma de gas, carbón, leña, fuel-oil o electricidad.

A diferencia del ACS, que se necesita todo el año, la calefacción sólo se usa en los

meses más fríos. Al ser las necesidades energéticas, en este campo, superiores a las requeridas para ACS, el número de colectores necesarios es mucho mayor, no pudiendo lograrse los mismos porcentajes de cobertura por razones técnicas y económicas.

Es prácticamente imposible establecer una regla sobre dimensionado de colectores para calefacción, ya que la forma de la vivienda, su orientación, su aislamiento y sus características constructivas hacen de cada caso una excepción. Como aproximación muy grosera puede decirse que, en nuestro caso, 1 m2 de colector equivalen a 700 litros de gasóleo al año. Sin embargo, puesto que las necesidades de calefacción son mayores en los meses de peor climatología, es necesario recurrir a distribuir estos 700 litros en función de la irradiación mensual para hacerse una idea de las dimensiones de la instalación.

La instalación conjunta de calefacción y ACS con colectores solares se rentabiliza antes que cualquier de las dos por separado, ya que parte de la instalación es la misma para ACS que para calefacción. En este campo parece razonable una cobertura del 30%.

Además, se debe acudir a sistemas especiales para la radiación de calor en el interior de la vivienda. Los radiadores convencionales funcionan óptimamente entre los 70 y 90 ºC. Estas temperaturas no pueden alcanzarse con una instalación solar de baja temperatura, ya que a los 80 ºC el rendimiento de un colector solar plano es prácticamente nulo.

La calefacción por energía solar implica, por tanto, el empleo de otros sistemas de transferencia de calor que funcionen con temperaturas inferiores a los 50 ºC. Los procedimientos más conocidos son el Suelo Radiante y los Fan-coils.

La calefacción mediante suelo radiante consiste en hacer circular agua caliente bajo el suelo de las habitaciones. El sistema de Fan-coils se basa en una serie de tubos con aletas por las que circula agua caliente. Una corriente de aire, impulsada por un ventilador, pasa entre los tubos calentándose previamente a ser introducida en el interior de la habitación. Ambos procedimientos son caros; el primero en su instalación y el segundo porque además exige un consumo eléctrico.

No obstante estos sistemas permiten suminist