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MÓDULO 7.

Ópera francesa en el siglo XIX: desde Méhul a Massenet y


otros

Algunas de las amplias tendencias que afectaban a la ópera en toda Europa durante el siglo XIX
eran: la mezcla de temas cómicos y trágicos en una única obra; un nuevo énfasis sobre la puesta en
escena y los efectos especiales; un interés por la identidad nacional; el paso de dramatizar la esfera
pública en la primera mitad del siglo a centrarse en las emociones personales individuales en la
segunda mitad; la aparición de números más complejos; el uso de motivos de evocación musical; la
tendencia hacia los conjuntos y los duetos; una reducción gradual de la tesitura del protagonista.
Todos estos desarrollos afectaron también a la ópera francesa.

Parte I: de 1800 a 1850.

Opéra comique

a) Tras la revolución

La década posterior a la Revolución francesa fue una década de cambio cultural. Aumentó la
producción de ópera y se probaron distintos subgéneros para entretener a personas con distintas
visiones. Adquirieron popularidad temas como las dificultades de la monarquía y el conflicto de
clases, y la propaganda estaba presente en casi todos los casos.

La opéra comique se representaba en compañías rivales que se fusionaron en 1801. El género


no se distinguía de la ópera seria por los temas, sino por el uso del diálogo hablado y la canción (en
lugar de textos recitativos y arias). Los trabajos individuales se denominaban de formas muy
diversas, lo cual reflejaba que heredaban los principios estéticos tanto de la ópera seria como de la
cómica.

Los compositores más destacados fueron Méhul, Jean-François Le Sueur y Luigi Cherubini,
cuyas obras continuaban los estilos de sus predecesores. Los principios del desarrollo sinfónico se
exploraron en texturas más complejas, y se utilizaron de forma pionera motivos evocadores y otros
dispositivos orquestales que ayudaron a conferir unidad al conjunto dramático y musical. Algunas de
las obras pioneras fueron: Lodoïska, Elisa y Médée de Cherubini; La Caverne y Télémaque de Le
Sueur; y Ariodant y Mélidore et Phrosine de Méhul.

La 'ópera de rescate' es un subgénero de la opéra comique, que invocaban el entusiasmo del


encarcelamiento y el rescate.

b) Italianización

Durante la época imperial, la opéra comique tendía a volver al espíritu sentimental y cómico. Sin
embargo, el entusiasmo de Napoleón por la ópera italiana atrajo a compositores italianos a París, y la
inyección del estilo de canto italiano y los elementos de la escritura vocal italiana contribuyeron a que
la ópera francesa se estableciera como un género internacional. Se produjo un enfrentamiento
continuo entre los partidarios de la ópera italiana y los defensores del género nacional, sin embargo,
en 1830 la opéra comique había absorbido las influencias de Spontini y Rossini en particular, y se
había convertido en un género más lírico y popular.

Cuando Gaspare Spontini llegó a París, escribió una serie de opéras comiques de gran éxito.
Milton y Julie son una prueba de sus elegantes líneas melódicas, su armonía y orquestación
imaginativas. Con frecuencia, las críticas fueron y los defensores de la ópera francesa rechazaron su
influencia. La obra Jean de Paris, de Adrien Boieldieu, con un estilo musical y textura más sencillos,
fue considera por algunos como la verdadera opéra comique nacional. Sin embargo, su última opéra
comique, muestra la clara absorción de las características italianas. Aunque fue aclamada por los

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críticos como un ejemplo del género nacional, representa la energía rítmica y el lirismo elegante del
estilo del compositor italiano. Por otra parte, el libreto era un logro francés.

c) Popularización

Daniel Auber fue el mayor compositor de opéra comique durante la Monarquía de Julio y
también se basó en el estilo italiano, con alegres melodías de baile y canciones populares. Berlioz
entró en cólera cuando vio cómo se satisfacía al público con cantidades de obras similares que él
veía como un comercialismo descarado sin ningún desafío estético.

Grand opéra

a) Antecedentes

En comparación con la opéra comique, la ópera seria estaba compuesta por texto recitativo, en
lugar de diálogo hablado. Las óperas de París de Gluck de finales del siglo XVIII eran modelos
significativos para la grand opéra; género que alcanzó su madurez en la década de 1830. Especial
importancia merece el tratamiento que hace del coro, la integración entre espectáculo y drama, y sus
intentos de unificar musicalmente escenas largas.

A finales de siglo, el equilibrio y clasicismo de Gluck dieron paso a una concepción más enfática
y dinámica, y se hicieron populares las tramas sobre historia medieval e historia reciente. Durante el
Imperio, Napoleón intentó que la ópera sirviera al estado. Las óperas serias de Spontini cumplían los
objetivos estéticos y políticos de la Ópera de esta época: La Vestale, Fernand Cortez y Olimpie.

b) Primeros ejemplos

La grand opéra se ampliaba de tres a cinco actos para dar cabida a las oportunidades de
representación, en lugar de un libreto más complejo. Esto era lo que iba a pasar, ya que los cuadros
vivos y las grandes procesiones y ceremonias alimentaban la ópera seria. Se suele considerar como
primera grand opéra La Muette de Portici (1828) de Auber.

Al igual que Spontini y Auber, Gioachino Rossini combinó en su grand opéra, Guillaume Tell
(1829), el lirismo italiano con elementos de la tradición francesa. Anteriormente había adaptado dos
de sus óperas italianas con gran éxito. En Tell, Rossini explota el 'color local'.

c) Madurez de la grand opéra

Scribe fue un personaje crucial en el desarrollo de la grand opéra. Trabajaba junto con Giacomo
Meyerbeer y Halévy, los compositores de las grand opéras de más éxito de la década de 1830. Las
características de sus libretos incluían el escenario relatos históricos, el mantenimiento del suspense,
la descripción de personajes de clases bajas en una luz heroica, la violencia melodramática y la
oportunidad de efectos visuales espectaculares. Después de la Revolución de Julio, los temas de
conflicto social y religioso se hicieron más populares y la Italia del Renacimiento se convirtió en un
escenario frecuente19.

Meyerbeer suele ser considerado el compositor más destacado de la grand opéra. Sintetizó los
estilos musicales franceses, italianos y alemanes e introdujo un lenguaje musical sofisticado en el
género. Robert le diable (1831) revela sus influencias germanas, sobre todo de Weber. Utiliza el
timbre orquestal para evocar una atmósfera sobrenatural. Aunque tenía éxito entre el público,
algunos críticos han sospechado del impacto 'popular' de obras tan espectaculares desde el punto de
vista visual, memorablemente descritas por Wagner como obras 'sin efectos' 21.

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Luego siguieron tres óperas más escritas por Meyerbeer, con libretos de Scribe, y que
dominaron el escenario francés durante el resto del siglo: Les Huguenots (1836), Le Prophète
(1849) y L’Africaine (1865), junto con La Juive (1835) de Halévy y Gustave III (1833) de Auber. En
L’Africaine, la relación entre las dimensiones visuales y musicales del drama es mucho más
espectacular: se crean enormes cuadros vivos, que permiten que la música contribuya a los amplios
gestos del texto, y los europeos y africanos en oposición, así como los protagonistas, tienen
caracterizaciones musicales individuales.

d) Legado

Los modelos de la grand opéra fueron cruciales para Richard Wagner y Giuseppe Verdi. La
estética de la grand opéra afectó a sus obras. La grand opéra también fue un elemento importante en
el desarrollo de los estilos musicales de generaciones posteriores de compositores franceses,
incluidos Gounod y Saint-Saëns.

Parte II: de 1850 a 1900

Ópera seria

El Segundo Imperio (1852-70) fue un periodo de transición para la ópera francesa. Dos obras
que trataron temas clásicos del mismo modo que la grand opéra (Les Troyens de Berlioz, y
Polyeucte de Gounod) no consiguieron entusiasmar ni a los críticos ni al público. Les Troyens
seguía siendo básicamente una ópera a 'números', aunque Berlioz estaba menos interesado en las
arias y los recitativos que en estructuras más libres: el monólogo, la escena y la pantomima, que las
combinó. La orquesta adquirió un papel más prominente, el recuerdo temático, la descripción y el
simbolismo orquestales se convirtieron en la base de la estética de la obra. Se puede considerar
como una culminación del género de la grand opéra.

Los nuevos éxitos artísticos en la Ópera llegaron inicialmente de mano de Verdi (Les Vêpres
siciliennes y Don Carlos), pero no tuvieron un verdadero éxito popular; Verdi no tenía el mismo tipo
de influencia en la ópera francesa que había tenido Rossini años antes.

La ópera francesa en la década de 1850: opéra comique y modernización

Tras el levantamiento de 1848 y la aparición de un nuevo imperio, la ópera ligera tuvo más éxito.
Auber siguió cosechando éxitos con el mismo estilo desenfadado, al igual que Halévy y Les Noces
de Jeannette de Victor Massé. La obra Si j’étais roi (1852), de Adam y Le Médecin malgré lui
(1858), de Gounod, son otros destacados ejemplos del género.

Sin embargo, también hubo una tendencia hacia el establecimiento de fuentes más literarias,
con papeles de actores y cantantes substanciales en un escenario ambicioso y, con frecuencia,
exótico. Este repertorio abarcaba una gran variedad de temas, un eclecticismo de estilos y formas
musicales y un deseo de adaptación de otros géneros. El texto recitativo sustituiría en ocasiones al
diálogo hablado. Dos obras de Meyerbeer sirven de ejemplo: L’Etoile du nord (1854), con una rica y
Le Pardon de Ploërmel (1859) En estas obras, las mujeres representaban cada vez más el papel
central de fuertes heroínas de la trama y eran fundamentales para la representación de lugares
exóticos. La Jaguarita l’Indienne (1855) de Halévy y La Perle du Brésil (1851) y Lalla-Rookh
(1862) de David son buenos ejemplos. El contexto de estas obras, junto con su combinación de tonos
dramáticos y el tratamiento desafiante del amor, muestran la clara influencia de la grand opéra en la
opéra comique.

La culminación de esta nueva tendencia llegó con la ópera Faust (1859) de Charles Gounod, no
perteneciente al género de la opéra comique que jugó un papel fundamental en la modernización de
la ópera francesa y ayudó a liberarla del dominio de compositores extranjeros 30. Su ritmo, armonía

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cromática, confianza melódica y recuerdos temáticos abrieron el camino de la 'música del futuro' en
el sentido wagneriano. La orquesta es básica para la narrativa de la música: sugiere una psicología,
los motivos evocadores son fundamentales para transmitir los pensamientos. Gounod suele utilizar
texturas 'parlantes'. La obra Faust recibió diversas críticas. Algunos críticos la consideraban como
una parodia de la obra teatral de Goethe, mientras que muchos otros la apreciaban. La obra adquirió
importancia para el establecimiento musical en Francia a finales del siglo, puesto que obtuvo un éxito
internacional, pero también se consideró, en parte, una nueva estética francesa. Esta nueva
generación de ópera literaria era sofisticada y desarrolló las implicaciones de un tema dramático.
Otros ejemplos son Mignon y Hamlet de Ambroise Thomas. La palabra 'comedia' no solía aparecer
en estas obras y el término 'opéra comique' era reemplazado con frecuencia.

Offenbach: opéra bouffe y opereta

Jacques Offenbach trató de combatir el exceso de seriedad de la opéra comique del periodo.
Empezó a escribir sus propias opéras bouffes de un solo acto. Offenbach se lamentaba de las formas
híbridas y se inclinaba más hacia las tradiciones de la grand opéra. La obra Orphée aux enfers
ridiculiza el clasicismo y a Gluck, así como la opéra comique contemporánea. Éstas y otras obras
posteriores tuvieron un enorme éxito en París y en toda Europa, sobre todo en Viena y Londres,
donde influyeron en el nacimiento de versiones nativas de la opereta.

El drame lyrique y el espectro de Wagner

Wagner fue objeto de odio en Francia desde la década de 1850. La hostilidad aumentó con la
Guerra franco-prusiana en 1870 y la influencia de Wagner en la ópera francesa era fuertemente
atacada por los críticos. Pero algunos documentos muestran que el nuevo estilo también atraía a una
parte del público. A finales del siglo XIX y principios del XX, el término ' drame lyrique' se aplicaba a
las óperas francesas influidas por los ideales estéticos de Wagner. Solían usar una acción continua,
una prominente parte orquestal y una armonía rica. Algunos compositores experimentaron con
recursos wagnerianos, como el leitmotiv. El uso que hace Gounod de la armonía wagneriana abrió un
abanico de posibilidades para explorar el carácter operístico y el intenso cuadro escénico. En Roméo
et Juliette, se concentró en la vida interior de la pareja; su música 'de amor' ayudó a confirmar la
tendencia wagneriana de la ópera francesa.

Bizet y el exotismo

Bizet también recibió la influencia de Wagner, pero también de Verdi. Sin embargo, su visión
particularmente francesa del teatro musical y su talento rítmico y melódico son evidentes en Les
Pêcheurs de perles (1863) y La Jolie fille de Perth (1867) En Carmen (1875), Bizet eligió otro tema
'exótico'. El color musical penetrante es importante para el drama y la idea recurrente del destino está
presente. La música provocó controversia, pero también creó un arquetipo. Tras la muerte de Bizet,
algunos compositores imitaron la ópera Carmen y continuaron la moda de las obras exóticas. La
obra Lakmé de Delibes, Le Roi d’Ys de Lalo, son ejemplos.

La influencia continua de Wagner

Los wagnerianos en Francia se apropiaron de Berlioz para favorecer su propia causa, pero no
es cierto que Berlioz tuviera tanta influencia sobre el compositor. Saint-Saëns tenía una relación más
compleja con la tendencia de Wagner: tras su primera admiración, más tarde dejó de gustarle. Esta
situación se pone de manifiesto cuando se comparan las obras Samson et Dalila (1877) y Henry VIII
(1882) En la década de 1870, mantuvo estrechas relaciones con la escena musical alemana y estuvo
influido por Liszt y Wagner. Descubrió un futuro para las obras sin diálogo hablado en la Opéra-
Comique y se burló de aquéllos que intentaban restringir el género; estaba deseando fomentar un
repertorio francés nuevo, progresista y serio. Con todo, en la década de 1890, se había hecho más

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ambivalente para la cultura alemana y, en 1898, hizo hincapié en que el diálogo hablado formaba
parte de la herencia del género nacional. Sus actitudes cambiantes se pueden ver en su obra
Harmonie et mélodie (1885)

Massenet y la seducción

Se considera a Massenet como un continuador del proceso que había iniciado Gounod: la
liberación de la ópera francesa de compositores extranjeros. Se le admira mucho por su composición
verbal. Mientras que Gounod usó la flexibilidad natural del idioma para limitarlo musicalmente,
Massenet sacó provecho a su soltura y creó una sorprendente expresión músico-verbal. Thaïs (1894)
es un ejemplo particularmente rico.

Un problema para los críticos cuando escuchan mucha ópera francesa de finales del siglo XIX
es la cuestión del sexismo. Aparentemente, Massenet no quería separar la seducción de una voz de
la seducción del cantante. En varias de sus óperas aparecen heroínas mucho más seductoras que en
la realidad.

Werther (1892) es otra de las óperas más conocidas de Massenet. Sigue siendo una ópera a
'números', pero los números fluyen a la perfección y la textura orquestal sobria y oscura se ha
descrito como wagneriana. Hay una rica invención melódica y el 'mundo interior' del protagonista se
comunica a través de las palabras y la música.

Fantasía literaria

La ópera sin terminar Les Contes d’Hoffmann (1881), de Offenbach, fue una obra maestra
influyente. Con un tono serio, rechaza las técnicas de parodia de sus obras más ligeras y, en su
lugar, sigue las preocupaciones románticas por la fantasía, el realismo y lo grotesco de su tema. La
ópera Le Roi malgré lui (1887) de Emmanuel Chabrier destaca la preocupación sobre si la opéra
comique debiera ser cómica o seria.

Realismo

La ópera francesa respondió a la influencia del Realismo en todas las artes, una influencia que
ya se expresaba en la ópera versimo de Italia. Alfred Bruneau estuvo profundamente influido por el
novelista Emile Zola. La más famosa de sus obras conjuntas fue L’Attaque du moulin (1893),
ambientada en la guerra. Gustave Charpentier fue otro compositor que estuvo muy influido por las
tendencias literarias. La ópera Louise (1900) es deudora del realismo social de Zola, pero también
introduce una veta romántica. Las influencias musicales van desde Berlioz y Wagner a Gounod y
Massenet.

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