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EDITOR: MAURO ROCHA

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DIRECCIÓN DE CONTENIDO: VANESSA LAMPERT

GESTIÓN COMERCIAL: MAURO ROCHA

TRADUCCIÓN: MARTA ANGÉLICA CORVINO (UNIVERSAL)

PORTADA Y DIAGRAMACIÓN: RAFAEL NICOLAEVSKY PINHEIRO

REVISIÓN: MARTA ANGÉLICA CORVINO (UNIVERSAL)

ASISTENTE EDITORIAL: REGINA DIAS

1ª EDICIÓN

M141d
Macedo, Edir
50 consejos para blindar su fe / Edir Macedo
[Traducción: Marta Angélica Corvino]
Rio de Janeiro: Unipro Editora - 2018. 1ª ed.

ISBN 978-85-7140-835-7

1. Devocional. 2. Reflexiones
I. Título

CDD 242

UNIPRO EDITORA
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CEP 20766-720 – RIO DE JANEIRO – RJ
TEL.: (21) 3296-9393
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CONSEJOS

CONSEJO 50 Cuidado con las compañías


CONSEJO 49 Rechace los malos pensamientos
CONSEJO 48 Luche contra la duda
CONSEJO 47 Sea generoso
CONSEJO 46 Mantenga su fe pura
CONSEJO 45 Sacrifique
CONSEJO 44 Mantenga la sociedad con Dios
CONSEJO 43 No siga a su corazón
CONSEJO 42 Nunca deje de ganar almas
CONSEJO 41 Preserve su mente
CONSEJO 40 Recuerde que usted es solo un vaso de barro
CONSEJO 39 Todo lo que haga, hágalo para Dios
CONSEJO 38 Deje que Dios cuide sus intereses
CONSEJO 37 No busque saber lo que dicen de usted
CONSEJO 36 Si se equivocó, pida perdón y siga adelante
CONSEJO 35 Perdone siempre
CONSEJO 34 Tenga una visión espiritual del mundo
CONSEJO 33 Aprenda a reclamarle a Dios lo que Él prometió
CONSEJO 32 Deje que el dinero sea su siervo, jamás su señor
CONSEJO 31 No intente esconderle a Dios quién es usted
CONSEJO 30 Tenga equilibrio
CONSEJO 29 Bendiga a sus enemigos
CONSEJO 28 No les dé oídos a las palabras de derrota
CONSEJO 27 Sepa cuándo es el momento de orar y cuándo el de actuar
CONSEJO 26 Sea dependiente solo de Dios
CONSEJO 25 Entienda la palabra, no la memorice solamente
CONSEJO 24 Mantenga su mente en el presente
CONSEJO 23 Rechace la ansiedad
CONSEJO 22 Asuma la responsabilidad por su vida
CONSEJO 21 Manténgase alerta a las propuestas del enemigo
CONSEJO 20 Si Dios es su Padre, ¡escúchelo!
CONSEJO 19 Tome posesión de la promesa de Dios
CONSEJO 18 Crea sin desconfiar
CONSEJO 17 Dispóngase
CONSEJO 16 No se asuste con las persecuciones
CONSEJO 15 Sea la imagen de Dios en este mundo
CONSEJO 14 Vigile siempre
CONSEJO 13 Sea fiel en los diezmos y en las ofrendas
CONSEJO 12 Honre su palabra
CONSEJO 11 Sea como un niño
CONSEJO 10 No deje que su ira se vuelva en su contra
CONSEJO 9 Cuidado con los falsos cristianos
CONSEJO 8 No intente ensanchar la puerta
CONSEJO 7 No tenga miedo de las amenazas del enemigo
CONSEJO 6 No administre problemas
CONSEJO 5 No deje que su lengua le haga pecar
CONSEJO 4 Agrade a Dios, no a los hombres
CONSEJO 3 Haga una prueba con Dios
CONSEJO 2 Reconozca a Dios en sus caminos
CONSEJO 1 Por encima de todo, invierta en su Salvación
PREFACIO

Son 50 años de fe. No confunda con 50 años de religión. La fe no tiene nada que
ver con la religiosidad. La fe es vida. Son 50 años en los que he experimentado la
verdadera vida. Nunca fue fácil, pero esa fe me ha sustentado y me ha hecho ver
lo imposible. Pasé por muchos desiertos, así como usted pasa, como pasamos
todos los que nacemos de Dios.

Fuimos liberados de la esclavitud, como el pueblo de Israel fue liberado de


Egipto y salió, rumbo a la Tierra Prometida. Pero para llegar hasta la Tierra
Prometida, ellos tuvieron que atravesar el desierto. Así también nosotros fuimos
liberados de la esclavitud del pecado y salimos, rumbo a la Vida Eterna. Pero
para llegar a la Vida Eterna tenemos que atravesar el desierto, que es la vida en
este mundo. Estamos en este desierto. Para atravesarlo hay que mantener la
fidelidad y el carácter. Es necesario que nuestra fe no esté solo en la teoría, sino
en la práctica diaria. Eso exige entrega total.

Fe es “la certeza de cosas que se esperan, la convicción de hechos que no se ven.”


(Hebreos 11:1) Esa certeza es tan necesaria para la vida de un cristiano, que el
Señor se ocupó de decir: “Mas el justo vivirá por fe” y “si retrocediere, no
agradará a Mi alma.” (Hebreos 10:38) Vivir por la fe. Es decir, sin fe, no es
posible vivir. No es posible terminar la caminata con Dios sin esa certeza. Esa
certeza debe ser su oxígeno.

Muchos mantienen la fe en alta durante un tiempo considerable cuando llegan a


la iglesia. Sin embargo, las preocupaciones de esta vida hacen que las dudas
sofoquen su fe y terminan enfriándose. No son pocos los que dicen: “Obispo, me
gustaría tener su misma fe”, como si fuera un objetivo inalcanzable. Cualquier
persona puede desarrollar una fe sólida.

Durante mi caminata en este desierto, fui hasta las profundidades del infierno,
sufrimientos que muchos no lograrían soportar. Sin embargo, mi fe me mantuvo
firme. Yo no me considero mejor que usted. Al contrario, tengo plena conciencia
de mis defectos y nunca los escondí de nadie. Por lo tanto, si yo he logrado
mantenerme firme en estos 50 años, usted también puede lograrlo.

Este libro es una selección de consejos prácticos que exponen con claridad las
actitudes que me ayudaron y me ayudan a blindar mi fe, para garantizar la
salvación de mi alma. Me pone feliz la iniciativa de hacer accesibles esas
enseñanzas de una manera práctica a quien esté dispuesto a negarse a sí mismo y
a seguir al Señor Jesús. Si estos consejos, basados en lo que pasamos y hemos
enseñado durante todos estos años, sirven para ganar un alma, todo habrá valido
la pena.

Si usted aplica las enseñanzas aprendidas aquí, estos consejos con plena
seguridad le ayudarán a seguir la orientación del apóstol Pablo: “…ocupaos en
vuestra salvación con temor y temblor…” Filipenses 2:12.

Que Dios los bendiga.

Obispo Macedo
INTRODUCCIÓN

El obispo Edir Macedo ya ha cumplido medio siglo en la caminata con Dios.


Los desafíos que enfrentó lo podrían haber derribado, si no hubiese comprendido
desde temprano la importancia de cuidar la fe y de sacar fuerzas de ella.
Fue con esa fuerza que siempre soportó las persecuciones y las calumnias
dirigidas por los medios de comunicación, que se intensificaron después de la
compra de TV Record, en 1989.
Y fue por la fe que soportó la injusticia de haber caído preso por predicar la
Palabra de Dios y aún encontró fuerzas para llevarles esa Palabra a más personas
en todo el mundo.
Pero, ¿cómo permanecer firme durante décadas con la misma confianza y
perseverancia de cuando conoció a Dios, a pesar de las tribulaciones, calumnias y
persecuciones?

SACANDO FUERZAS DE LA DEBILIDAD


Imagine que usted está en una maternidad aguardando el nacimiento de su
segundo hijo. Usted espera una criatura saludable y perfecta, pero, al nacer, el
bebé presenta una mala formación que con seguridad traerá mucho sufrimiento a
sí mismo y a toda la familia. Usted, un cristiano fiel y cumplidor de sus
obligaciones, ¿pensaría que Dios lo había abandonado (y entonces también Lo
abandonaría), o su fe sería lo suficientemente fuerte como para sustentarlo en ese
momento?
Cuando la segunda hija del entonces funcionario público Edir Macedo nació con
labio leporino y el paladar hundido, su mundo se dio vuelta. Lo que para muchos
podría significar el fin de un pacto de confianza, para él se convirtió en el
disparador de una revolución que transformaría la vida de millones de personas
alrededor del mundo.
En lugar de culpar a Dios por el sufrimiento y la tristeza que estaba pasando,
encontró en la fe la fuerza para dirigir todo su enojo a cambiar aquella situación –
y no solo la de él, sino también las luchas de millones de personas desde
entonces.
Esa calidad de fe, capaz de soportar cualquier lucha y tribulación y seguir
adelante aún más fortalecido, es la que separa a los que buscan a Dios de los que
buscan solamente los beneficios que Él puede dar.
Es común que veamos a las personas buscando a Dios porque están sufriendo y
que, después de recibir la solución de sus problemas, gradualmente se olvidan de
Quién les prestó ayuda. Se convierten en religiosas y simples frecuentadoras de la
iglesia. Y cuando las luchas y persecuciones aparecen, abandonan la fe.
El Obispo ya ha hablado sobre las actitudes necesarias para que la fe tenga esa
calidad, - que son el secreto de sus 50 años en el camino de Dios.
Esas actitudes están al alcance de cualquier persona y son indispensables para
mantenerse siempre firme, para toda la vida.
En este libro están algunas de las más importantes y que marcarán la diferencia
cuando las coloque en práctica.

BUSQUE EL ESPÍRITU SANTO


El obispo Macedo no se cansa de enseñar que para tener una vida plena con Dios
es necesario, antes que nada, buscar el bautismo con el Espíritu Santo, con todas
las fuerzas.
Y buscarlo no como quien busca un trofeo para ponerlo en el estante o solo para
hablar en lenguas, sino porque ese bautismo es el propio Dios habitando en
nosotros.
Es Él quien le da el Poder y el coraje para que el cristiano se venza a sí mismo y
al mundo. Es a través de Él que recibimos la osadía para enfrentar al diablo,
destruir sus obras y rescatar a las almas que estaban perdidas.
Sin embargo, se engaña quien piensa que ser bautizado con el Espíritu Santo es
el fin de la recta. Recibir el bautismo es solo el comienzo para una verdadera vida
con Dios, y la única garantía de salvación es vencer la lucha diaria para mantener
su fe viva y fuerte, hasta el fin.

EL MATRIMONIO DEBE FORMAR PARTE


DE LA SOLUCIÓN, NO DEL PROBLEMA

Elija con la mente, no con el corazón. El Obispo Macedo llevó siete años
buscando una compañera que fuera una verdadera auxiliadora y que le diera
condiciones de mantener su fe siempre saludable. Prefirió estar solo a poner en
riesgo su salvación. Y así estuvo hasta que encontró a la persona que sería ideal
para él.
La prisa en casarse hace que muchos entreguen sus vidas a quien no tiene un
interés legítimo de servir a Dios. Tarde o temprano, terminan enfriándose y
alejándose del camino. Por lo contrario, un matrimonio con alguien cuyo corazón
es totalmente de Dios sustenta y fortalece la fe.

¿QUIERE MÁS CONSEJOS?


Nos gusta saber cómo hacer para tener una vida larga y saludable. Seguimos los
consejos de los especialistas, queremos saber los secretos de aquellos que lo
lograron. Sin embargo, mucho más importante que vivir cien años es mantener
su salvación hasta el fin.
Usted debe cuidar su fe más que cualquier otra cosa, más que su salud, sus
finanzas, más que su propia familia. Ningún cuidado de este mundo puede estar
por encima de su fe, pues su salvación depende de ella.
Para ayudarlo en esta caminata, compilamos en este libro cincuenta consejos para
blindar su fe, publicados originalmente en forma de serie en el periódico Folha
Universal.
Los consejos están todos basados en lo que el Obispo Macedo enseña y ha
practicado en estas cinco décadas, y lo ayudarán a usted a pelear la buena batalla,
a acabar la carrera y guardar la fe. ¡Permanezca firme en su caminata con Dios!

Texto original de esta introducción:


reportaje “50 años de fe”, publicado en la edición 1128 de Folha Universal.

CUIDADO CON LAS COMPAÑÍAS

Oír y practicar la Palabra de Dios es imprescindible para mantener la fe.


Acérquese a quien tiene ese mismo entendimiento. Si para eso es necesario evitar
ciertas amistades y ambientes, no lo piense dos veces. Es mejor quedarse solo que
estar en compañía de personas que lo harán tropezar.

RECHACE LOS MALOS PENSAMIENTOS

Mantenga sus pensamientos unidos a los de Dios, ocupando la mente con Su


Palabra, eliminando sistemáticamente todo lo que es contrario a la fe. Siempre
que surja un mal pensamiento repréndalo inmediatamente y reaccione con
alabanzas a Jesús. No permita que los malos pensamientos hagan raíces en su
mente. Al rechazarlos, se irán.

“LUCHE CONTRA LA DUDA”

No dé oídos a lo que lo desanima. La duda promueve miedo, inseguridad,


preocupaciones y ansiedad. La fe es esencialmente positiva; lo que es negativo le
anula y lo que es positivo le fortalece. La fe representa a Dios y a todo lo que
viene de Él. La duda representa al propio diablo y a su reino. Por eso, basta una
gota de duda para contaminar toda su fe.

SEA GENEROSO

“El alma generosa será prosperada; y el que saciare, él también será saciado.”
(Proverbios 11:25). Quien dé también recibirá, esa es una Ley de Dios. De la
misma manera, no se podrá cosechar aquello que no se siembre. Todo lo que
usted quiera recibir, antes, tendrá que darlo. Si quiere recibir amor, tendrá que
amar. Si quiere respeto, tendrá que respetar. Si desea honra, tendrá que honrar.

MANTENGA SU FE PURA

Aunque alguien a su alrededor dé un mal testimonio o lo agreda, fije su atención


en las cosas positivas. Dios alerta para que tengamos buenos ojos, mirando
siempre lo que existe de bueno en el prójimo. No nos compete juzgar a quien
quiera que sea, mucho menos, contaminar a quien está cerca. La malicia destruye
la fe y lanza a la persona a las tinieblas. Mantener una fe sincera y la conciencia
pura es la clave para una estructura inquebrantable.

SACRIFIQUE

La Biblia enseña que el Reino de Dios es tomado por violencia. (Mateo 11:12,
versión Reina Valera). Nunca se dijo que sería algo fácil. Exige renuncia, coraje,
disposición para la batalla. Dios no busca a los perfectos, Él busca a aquellos que
entregan todo, que luchan con todas las fuerzas y que no tienen nada que perder.

MANTENGA LA SOCIEDAD CON DIOS

Nunca se olvide de que, después de que creó al hombre, todo lo que Dios hizo en
la Tierra, fue en sociedad con la humanidad. Dios no va a comenzar nada solo en
su vida, por peor que sea su condición. Tampoco usted solo podrá hacer nada
que esté más allá de su alcance. Para ver a Dios operar en su vida, es necesario
conservar una sociedad con Él. Entonces, siempre esté conectado con Dios,
medite en la Palabra y ponga en práctica lo que aprenda. “Fíate del SEÑOR de
todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos,
y Él enderezará tus veredas.” (Proverbios 3:5-6).

NO SIGA A SU CORAZÓN

Dios es Espíritu; y habla con nosotros a través de nuestro espíritu, de nuestra


inteligencia - y no a través de nuestras emociones. Use su mente primero, en
todos los temas, aun - y principalmente- en su vida sentimental. El corazón es
rebelde, orgulloso e inestable. Para sobrevivir a las luchas y a los desafíos, la fe
necesita la estabilidad que solo se logra por el uso de la inteligencia.

NUNCA DEJE DE GANAR ALMAS

“El fruto del justo es árbol de vida; y el que gana almas es sabio.” (Proverbios 11:30).
No importa su posición en la iglesia, ni cuántas almas ha ganado ya, como
tampoco cuántas responsabilidades tenga usted. Quien es salvo, siempre querrá
salvar. Cuando usted se dispone a dejar que el Espíritu Santo lo use, Él lo usará
en el trabajo, en su casa, en la calle… Usted será una fuente desbordante.

PRESERVE SU MENTE

Elija bien lo que va a entrar a su casa, a su mente, a su vida. Cuando leemos un


libro o vemos una película, bebemos del espíritu del autor.

RECUERDE QUE USTED ES SOLO UN VASO DE BARRO

Es Dios quien debe ser glorificado, no usted. Por cargar un tesoro en su interior
-el Espíritu Santo-, con el tiempo muchos se dejan llevar por la falsa sensación
de que son superiores, de que son algo más que simples vasos. Poco a poco dejan
de ser siervos, y terminan por apartarse del Camino. “Mas alábese en esto el que se
hubiere de alabar: en entenderme y conocerme, que Yo Soy el SEÑOR, que hago
misericordia, juicio y justicia en la Tierra; porque estas cosas quiero, dice el SEÑOR.”
(Jeremías 9:24)

TODO LO QUE HAGA, HÁGALO PARA DIOS

No interesa si su trabajo es considerado importante o pasa desapercibido para los


demás. Dedíquese a todo como si lo hiciese directamente para Dios, con todas
sus fuerzas. Usted está sirviendo al Rey; jamás haga algo de cualquier manera.

DEJE QUE DIOS CUIDE SUS INTERESES

Cuide los intereses de Dios y Dios cuidará los suyos. Cuando existe un problema
de orden legal para resolver, usted descansa al entregar la causa en las manos de
un abogado bueno y de confianza. Entonces, ¿por qué no estar aún más tranquilo
al confiarle sus peticiones a Dios? Está escrito que el Señor Jesús es nuestro
abogado (1 Juan 2:1) y que con Él vencemos todo (Romanos 8:37). Preocúpese
por obedecer a Dios, cuidando aquello que es importante para Él y usted no solo
tendrá a su lado al mejor Abogado, sino que al propio Juez.

NO BUSQUE SABER LO QUE DICEN DE USTED

Haga lo que Dios espera de usted y deje que las personas digan lo que quieran.
El Señor Jesús ya había alertado que aquellos que Lo siguieran sufrirían
persecuciones e injusticias por causa de Su nombre. Entonces, no busque conocer
ese tipo de conversaciones. Y si acaso se entera, no ponga su corazón en esas
palabras. Todo lo que desvía su atención de Dios, enfría su fe.

SI SE EQUIVOCÓ, PIDA PERDÓN Y SIGA ADELANTE

Convertirse en una nueva criatura, no significa dejar de equivocarse. Usted


continuará siendo un ser humano. La diferencia es que ahora usted odiará pecar
contra Dios, pues Su voluntad comenzó a ser lo más importante de todo. Así que
no vuelva a traer a su mente los pecados que ya fueron perdonados, para rumiar y
martirizarse. Siga adelante y desvíese del mal.

PERDONE SIEMPRE

No espere sentir ganas de perdonar, ya que su corazón no tendrá ese deseo. El


perdón es una elección, es una decisión. Es una actitud 100% racional. Si no nos
disponemos a perdonar a quien nos ofende, tampoco existe la posibilidad de ser
perdonados. - ¡y salvados!- por Dios. Todos somos pecadores delante de Él. Y el
Señor Jesús dejó muy claro que solo quien perdonase, sería perdonado.

TENGA UNA VISIÓN ESPIRITUAL DEL MUNDO

No tome decisiones de acuerdo a una visión natural de este mundo. Si usted


anda, juzga, y decide basado en aquello que ve y entiende, tomará muchas
decisiones equivocadas. Base su fe en las promesas de Dios, confíe que Él le dará
inspiración y guiará sus pasos y, aunque la lógica del mundo diga que usted debe
tomar actitudes diferentes, crea en la Palabra y siga adelante.
Quien vive por la fe, cree para después ver. Es la única manera de ver a Dios
actuar.

APRENDA A RECLAMARLE A DIOS LO QUE ÉL


PROMETIÓ

Dios es honesto; y si Él empeñó Su Palabra, la cumplirá. Si ese no fuera Su


deseo, no lo habría prometido. En lo que se refiere a nuestros derechos y
obligaciones, la Ley de Dios funciona de la misma manera que la ley de los
hombres: si cumplimos nuestras obligaciones, podemos reclamarle a Dios Sus
promesas.

DEJE QUE EL DINERO SEA SU SIERVO, JAMÁS SU


SEÑOR

“Porque raíz de todos los males es el amor al dinero” (1 Timoteo 6:10). Muchos han
perdido la salvación a causa de una ambición sin control, por amar más al dinero
que a Dios. Nosotros nos servimos de la fe para conquistar las promesas de Dios,
y Él nos bendice para que Su nombre sea engrandecido. Jamás debemos cometer
el error de dejar que esas bendiciones estén por encima de Dios en nuestra vida.
Más importante que poseer bienes materiales es alcanzar la salvación de nuestra
alma.

NO INTENTE ESCONDERLE A DIOS QUIÉN ES USTED

Lo que mueve la mano de Dios hacia nuestra dirección es la sinceridad. Si el


mayor pecador del mundo se aproxima a Dios con sinceridad, Él lo escucha y le
responde. Por otro lado, la persona puede ser la más religiosa en la faz de la
tierra, cumplidora en todos sus deberes en la Iglesia, pero si no es sincera, no
habrá respuesta. Cuando ore a Dios, abra su corazón y exponga todo lo que está
escondido en su interior, sea lo que sea, incluso porque Él sabe quién es usted.
La sinceridad es lo que prueba su humildad.

TENGA EQUILIBRIO

“No seas demasiado justo, ni seas sabio con exceso; ¿por qué habrás de destruirte?”
(Eclesiastés 7:16). Si usted exige perfección de sí mismo y de los demás, le
parecerá que todo está equivocado. Cualquier broma inocente será un escándalo,
y usted comenzará a juzgar y a condenar a todo y a todos a su alrededor. Este es
un camino fácil para abandonar la fe y destruirse a sí mismo. Recuerde que
somos imperfectos y vivimos en un mundo imperfecto. Cuando no nos
consideramos justos a nuestros propios ojos, pero nos esforzamos para caminar
en la presencia de Dios, obedeciendo Su Palabra, entonces nos volvemos
perfectos a Sus ojos. La Justicia es de Él y está en Él, no en nosotros.

BENDIGA A SUS ENEMIGOS

“Bendecid a los que os persiguen; bendecid, y no maldigáis.” (Romanos 12:14). Nunca


se olvide de que nuestra lucha no es en contra de las personas, sino a favor de
ellas. Muchos de los que hoy predican el Evangelio ya fueron enemigos de él,
antes de haber sido bendecidos con la Verdad. El Señor Jesús nos ordenó amar a
nuestros enemigos, bendecir a los que nos maldicen y orar por los que nos
calumnian, porque así les damos la oportunidad de conocer a Dios y de ser
salvos.

NO LES DÉ OÍDOS A LAS PALABRAS DE DERROTA

Cuando usted comienza a hacer algo grande, puede estar seguro de que
aparecerán palabras negativas que intentarán hacerle desistir. Ellas le mostrarán
problemas y dificultades, tratarán de infundirle miedo, hacerle dudar de su fe y
de Dios. No ceda a la presión, sino manténgase firme en su certeza y usted
vencerá. Su testimonio glorificará al nombre de Dios y aquellos que dudaron
verán que realmente Él está con usted.

SEPA CUÁNDO ES EL MOMENTO DE ORAR Y CUÁNDO


EL DE ACTUAR

La fe es certeza, y la certeza proviene de conocer cuál es la voluntad de Dios. Si


usted no la conoce, ore hasta que Él se la muestre. Si usted ya la conoce,
comience a actuar. Muchos se enfrían en la fe porque nunca toman una actitud,
aun sabiendo lo que tienen que hacer.
Los años pasan, todo permanece igual y se desaniman.
Otros se enfrían porque toman decisiones basadas no en la certeza, sino en lo que
están viendo y sintiendo. Cuando todo sale mal, también se desaniman. Sepa
discernir lo que el momento pide, si es orar, actuar, o ambas cosas.

SEA DEPENDIENTE SOLO DE DIOS

No deposite su confianza en las personas o en las situaciones para recibir lo que


necesita. Dependa solo de Dios y confíe únicamente en Él, cueste lo que cueste.
Crea que Aquel que le prometió es fiel para cumplir. Al hacer esto Le
demostrará a Dios que su fe está en Él y es verdadera. Entonces Él permanecerá
a su lado en las luchas, y usted será un vencedor en todo.

ENTIENDA LA PALABRA, NO LA MEMORICE


SOLAMENTE

“Ocúpate en estas cosas; permanece en ellas, para que tu aprovechamiento sea manifiesto
a todos.” (1 Timoteo 4:15). Cuando usted lea la Biblia, no lo haga apurado.
Medite en lo que está siendo dicho. Aquellas no son palabras solamente, son el
alimento para su espíritu y la fuerza para su fe. Memorizarlas no le traerá ningún
beneficio. Entenderlas y practicarlas cambiará su vida.

MANTENGA SU MENTE EN EL PRESENTE

“Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán.
Basta a cada día su propio mal.” (Mateo 6:34). No quede preso al pasado, ni
mantenga su pensamiento allá en el futuro. Hacer eso solamente alimenta la
tristeza y la ansiedad y debilita su fe. El pasado y el futuro no están en nuestras
manos. Fije su atención en el presente, porque es donde usted está y es donde
usted puede hacer algo. Siembre hoy lo que quiere cosechar mañana, pues el
momento indicado es ahora.

RECHACE LA ANSIEDAD

Es imposible creer y estar ansioso al mismo tiempo. Quien piensa lo contrario se


está engañando, pues la raíz de la ansiedad es la duda. Cuando se deja la duda de
lado, la ansiedad también se va; entonces Dios puede apoderarse de su vida y
suplir sus necesidades.

ASUMA LA RESPONSABILIDAD POR SU VIDA

No intente justificar sus fracasos señalando a terceros. Si su vida no está como a


usted le gustaría, la responsabilidad es toda suya. Haga las elecciones correctas y
cosechará buenos frutos. Sus elecciones determinan la vida que usted lleva.

MANTÉNGASE ALERTA A LAS PROPUESTAS DEL


ENEMIGO

Enfóquese en lo que Dios viene enseñándole y dígale no a cualquier cosa que


intente desviar su atención de Él. Siempre estamos recibiendo propuestas e
invitaciones, y algunas incluso pueden parecer buenas o inocentes, pero si van en
contra de la orientación de Dios, son trampas. Córtelas por la raíz.

SI DIOS ES SU PADRE, ¡ESCÚCHELO!

“El que es de Dios, las palabras de Dios oye; por esto no las oís vosotros, porque no sois
de Dios.” (Juan 8:47). Escuchar la Palabra es diferente a oírla. Para escuchar solo
es necesario tener audición, para oírla es necesario creer y obedecer. Al hablar
con el pueblo, Jesús dejó claro que para ser considerado hijo de Dios (y ser salvo),
es necesario oír la Palabra.

TOME POSESIÓN DE LA PROMESA DE DIOS

“…Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.” (Juan
10:10). Esa es la profecía del Señor Jesús para todos nosotros, pero para tomar
posesión de ella es necesario fuerza y coraje. Cuando Dios dio la tierra prometida
a los hijos de Israel, ella no vino con facilidad. Tuvieron que arrancársela a sus
enemigos.
No obstante, tenían a Dios a su lado, no importaba cuán fuertes eran sus
oponentes, el Señor los entregaría en sus manos. Como creían en eso, se
tornaron más fuertes. Y como tuvieron coraje de ir a la lucha, conquistaron.

CREA SIN DESCONFIAR

“Pacientemente esperé al SEÑOR, y Se inclinó a mí, y oyó mi clamor.” (Salmos 40:1).


Para Dios no existe el “confiar desconfiando”. Es todo o nada. Tenga la
confianza de que Dios lo oyó, porqué usted tiene la promesa de que será oído
cuando clame y confíe.

DISPÓNGASE

Dios usa a quien se dispone a ser usado. Y no importa si usted no tiene


capacitación o habilidad; al colocarse a disposición de Dios, Él le dará las
habilidades que necesita, basta con disponerse a hacer. “Y Moisés llamó a Bezaleel
y a Aholiab y a todo hombre de talento en cuyo corazón había puesto el SEÑOR
sabiduría, todo hombre a quien su corazón le movió a venir a la obra para trabajar en
ella.” (Éxodo 36:2).

NO SE ASUSTE CON LAS PERSECUCIONES

Los nacidos de Dios poseen el Espíritu de Dios. Los hijos del mundo odian a los
hijos de Dios, porque están poseídos por el espíritu del mundo. Por lo tanto,
cuando fuese perseguido e injuriado por causa de su fe, manténgase aún más
firme en ella. “Bienaventurados seréis cuando os insulten y persigan, y digan todo
género de mal contra vosotros falsamente, por causa de Mí. Regocijaos y alegraos,
porque vuestra recompensa en los cielos es grande…” (Mateo 5:11,12).

SEA LA IMAGEN DE DIOS EN ESTE MUNDO

“El que dice que permanece en Él, debe andar como Él anduvo.” (1 Juan 2:6). Todo lo
que es propio del mundo debe morir dentro de usted. Si usted se convirtió en
una nueva criatura, las personas no deben ver más a su antiguo yo, ellas deben ver
a Jesús. Esa es nuestra responsabilidad cuando conocemos y vivimos la Verdad. Y
no hay alternativa, si en su interior está el Espíritu de Jesús usted se convierte en
una copia de Él.

VIGILE SIEMPRE

No se distraiga con las cosas de este mundo. Es fácil perder el foco en Dios
cuando nos involucramos con los temas cotidianos. Son tantas cosas llamando
nuestra atención y compitiendo por ella, que muchos se olvidan de lo que
realmente importa y se enfrían en la fe. Manténgase conectado con Dios, medite
constantemente en Su Palabra y siempre reserve tiempo para ir a la iglesia y orar.
El tiempo existe, basta ponerlo a Dios como prioridad.

SEA FIEL EN LOS DIEZMOS Y EN LAS OFRENDAS

“¿Robará el hombre a Dios? Pues vosotros Me estáis robando. Pero decís: “¿En qué Te
hemos robado?” En los diezmos y en las ofrendas.” (Malaquías 3:8). ¿Quiere que
Dios cumpla Sus promesas? Entonces cumpla sus compromisos con Él. Nuestra
relación con Dios es semejante al matrimonio. La fidelidad es una obligación de
ambas partes. Cuando el individuo que se dice cristiano deja de lado su fidelidad,
rompe su relación con Dios y se convierte en un verdadero ladrón a Sus ojos.

HONRE SU PALABRA

“Pero sea vuestro hablar: Sí, sí; no, no; porque lo que es más de esto, de mal procede.”
(Mateo 5:37). Todo lo que existe fue creado por la Palabra; y Dios La honra de
tal manera que ni Él mismo puede volver atrás en lo que dijo. Como Padre,
espera que Sus hijos actúen de la misma forma. Por lo tanto, honre su palabra
delante de los hombres. Cumpla lo que prometió y diga siempre la verdad. Así,
su boca no dará al mal una oportunidad de actuar en su vida.

SEA COMO UN NIÑO

“El que no reciba el Reino de Dios como un niño, no entrará en Él.” (Lucas 18:17).
La absoluta mayoría de las personas se rehúsa a creer y a confiar con la
simplicidad y pureza de un niño. Un bebé se lanza a los brazos del padre, incluso
desde una gran altura, si él se lo pide. Dios pide que nos lancemos en Sus brazos
como niños; pero ¿cómo ser un niño teniendo malicia y malos ojos? Rechace esas
cosas y no deje que le impidan alcanzar el Reino de Dios.

NO DEJE QUE SU IRA SE VUELVA EN SU CONTRA

“Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo, ni deis oportunidad al
diablo.” (Efesios 4:26,27). Es natural que nos enojemos una que otra vez. Eso no
afecta nuestra vida con Dios, siempre que esa ira no se apodere de nosotros. Si
nos llenamos de resentimiento, deseo de venganza y otras porquerías, damos
libre acceso para que el mal actúe. Si su ira lo hizo pecar, arrepiéntase, perdone a
quien necesita ser perdonado y vuelva a vigilar sus pensamientos.

CUIDADO CON LOS FALSOS CRISTIANOS

No dé oídos a quien se acerca con conversaciones extrañas a su fe. Aún dentro de


la iglesia, existen los que intentan desviar su atención de la Palabra. Son lobos
vestidos de corderos mezclados en el rebaño. Distorsionan las enseñanzas,
convencen y desvían a muchos. Aléjese de esas personas.

NO INTENTE ENSANCHAR LA PUERTA

Las cosas de Dios no son conquistadas con facilidad, por lo tanto no espere
recibir lo que Él le ha preparado a Sus hijos sin tener que renunciar a su propia
voluntad. El evangelio de puertas anchas, en el que usted hace las cosas como le
parece e incluso recibe el Reino de Dios como premio, es mera ficción del
infierno y una trampa mortal para muchos. No se deje llevar por la facilidad.

NO TENGA MIEDO DE LAS AMENAZAS DEL ENEMIGO

Quien actúa así es el diablo. Por lo tanto, ¡Indígnese!


¿Quién puede maldecir lo que Dios bendijo? Si su vida está verdaderamente en
las manos de Dios, no hay envidia, ni ninguna maldición que pueda llegar hasta
usted. El diablo necesita tocar a Dios antes de tocarlo a usted, ¿cómo será capaz?
A Balaam le pagaron para maldecir a Israel, pero solo logró bendecirlo aún más.
El secreto para esa invulnerabilidad es una vida de sinceridad y obediencia a
Dios.

NO ADMINISTRE PROBLEMAS

Y esfuércese para abandonar sus malos hábitos.


Dios no tortura a Sus hijos para probarlos. Si algo malo está sucediendo en su
vida, esté seguro de que existe un mal actuando. Dios permite los desafíos para
que, a través de una indignación en contra de la situación, tengamos victorias y
crezcamos aún más en la fe, jamás para humillarnos ni destruirnos.

NO DEJE QUE SU LENGUA LE HAGA PECAR

“SEÑOR, pon guarda a mi boca; vigila la puerta de mis labios.” (Salmos 141:3).
David sabía que toda palabra tenía un peso y que su lengua podría bendecirlo o
maldecirlo, por eso Le pidió a Dios que le diese el control sobre sus palabras.
Si su lengua está siempre dispuesta a hablar más de lo que debería, haga como
David y pídale a Dios que le dé el dominio sobre ella.

AGRADE A DIOS, NO A LOS HOMBRES

“Pues, ¿busco ahora el favor de los hombres, o el de Dios? ¿O trato de agradar a los
hombres? Pues si todavía agradara a los hombres, no sería siervo de Cristo.” (Gálatas
1:10). Haga la voluntad de Dios, aunque eso pueda traerle la enemistad de
muchos. No podemos tener dos señores. Cuando elegimos hacer la voluntad de
Dios, el mundo entero se vuelve contra nosotros. No existe cómo conciliar la
Verdad con el modo de vivir de este mundo, pues uno es enemigo del otro.

HAGA UNA PRUEBA CON DIOS

“Traed todo el diezmo al alfolí, para que haya alimento en Mi casa; y ponedme ahora a
prueba en esto dice el SEÑOR de los Ejércitos, si no os abriré las ventanas del cielo, y
derramaré para vosotros bendición hasta que sobreabunde.” (Malaquías 3:10). Dios
nos invita a probarlo. Si usted es fiel, tiene el derecho de ver esa promesa
cumplida en su vida. No se quede quieto, esperando que la bendición caiga del
cielo. Para colocar la Palabra a prueba, es necesario tener fe y actitud. Vaya a la
lucha con la certeza de que Dios está con usted, y Él bendecirá sus pasos para
que Su Palabra se cumpla.

RECONOZCA A DIOS EN SUS CAMINOS

Tenga siempre en mente Quién está guiando sus pasos. Muchos llegan a la
iglesia con una mano adelante y la otra atrás y, después de que son bendecidos, se
enfrían y abandonan a Dios. En poco tiempo vuelven a la condición inicial.
Cuidado en no deslumbrarse con las conquistas y creer que son frutos de su
capacidad. Es Dios quien endereza nuestro camino y nos mantiene firmes en él.

POR ENCIMA DE TODO, INVIERTA EN SU SALVACIÓN

Dios nos invita a vivir a Su lado por la eternidad como Sus hijos. No hay mayor
honra que esa para un ser humano. Es el único tesoro por el cual vale la pena
luchar con todas las fuerzas hasta el fin. Todo esfuerzo y sacrificio se tornan
insignificantes delante de esa recompensa. No deje que nada en este mundo,
NADA, lo aleje de su fe y de Dios. Y si aún no recibió el Espíritu Santo,
búsquelo por encima de cualquier cosa, pues a través de Él tendrá fuerza y coraje
para vencerse a sí mismo y al mundo y tener su nombre escrito en el Libro de la
Vida. Que Dios los bendiga.
SOLO EL COMIENZO

Ahora que usted conoce los 50 consejos, ya tiene en sus manos una guía
básica para mantener su fe. No obstante, uno de los mayores secretos para la
salvación es no acomodarse nunca. Quien realmente desea vivir por la fe viva y
pura, debe luchar día tras día para vencer todas las batallas que surgen por el
camino. Y cuando las cosas parecen tranquilas, debe vigilar aún más, usando
todos los recursos espirituales para mantenerse fuerte y productivo.
La fe es el antídoto contra todos los males de este mundo. La fe es el
antídoto contra la ansiedad, la fe es el antídoto contra la depresión, la fe es el
antídoto contra los fracasos, la fe es el antídoto contra la soledad, la fe es el
antídoto contra el sufrimiento eterno. La fe es el canal de comunicación entre
Dios y Sus hijos. Es lo que nos acerca a Él, es lo que nos garantiza vivir dentro
de Su voluntad. Es lo que nos mantiene creyendo en lo que aún no vemos.
Teniendo conciencia de que solamente por medio de la fe alcanzamos todo lo
que necesitamos en este mundo y en el porvenir, usted, lector, entiende la
importancia de hacer lo que sea necesario para mantenerla en alta. Por lo tanto,
más allá de tener este libro como material de consulta, no se olvide de que su
relación personal con Dios debe ser alimentada día tras día. Ir a la iglesia es
importante, siempre que usted vaya a encontrarse con Dios, a oír Su Palabra y a
buscarlo en un ambiente de fe. Es algo entre usted y Dios y no puede ser una
mera obligación religiosa, o no va a servir de nada.
Su fe debe ser consciente y trabajada diariamente, meditando en las
enseñanzas de la Palabra de Dios - y colocando en práctica lo que aprende. Y no
se olvide: eso es esfuerzo por toda la vida y esa búsqueda debe ser hecha con la
sed de quien está en el medio del desierto. Pues, como dijimos en el prefacio, es
en ese lugar donde todos estamos.
Sin embargo, una alerta: si usted no logra aún mantenerse constante en esa
caminata con Dios y vive en una montaña rusa espiritual, cayendo más de lo que
logra permanecer de pie, es señal de que necesita buscar el nuevo nacimiento y el
bautismo con el Espíritu Santo- no importa su antigüedad en la iglesia. El
nacido de Dios vence al mundo. Es el primer paso para considerarse hijo de
Dios. Sin el nuevo nacimiento y sin tener dentro de sí el Espíritu Santo, estos 50
consejos serán difíciles de seguir por toda la vida. Por lo tanto, si aún no Lo
tiene, debe buscarlo con todas sus fuerzas, con toda su fe.
Y la profecía se cumplirá: “…y Me buscaréis y Me hallaréis, porque Me buscaréis
de todo vuestro corazón. Y seré hallado por vosotros, dice el SEÑOR, y haré volver
vuestra cautividad…” (Jeremías 29:13,14).
Para ayudarlo no solo a convertirse en un hijo de Dios, sino también a
mantenerse firme en este camino hasta el fin, acompañe nuestros mensajes
diarios en el blog obispomacedo.com.ar para que sigamos juntos por el estrecho
camino de la Salvación.

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