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Universidad Abierta y a Distancia de México

Especialidad en Enseñanza de la Historia de México


Asignatura: Revolución Mexicana
Unidad 3. Consecuencias de la Revolución Mexicana

Evidencia de Aprendizaje Unidad 3. Exposición gráfica sobre la Revolución


Mexicana (3a. parte)

Alumno: José Enrique Rojas González

Docente: Lucía Guadalupe Esquivel Sánchez


Las flores de la Revolución
El papel de mujer en la lucha armada de 1910
Introducción “Si el hombre es esclavo, vosotros lo sois también. La
La Revolución Mexicana puso en la palestra nacional las cadena no reconoce sexos; la infamia que avergüenza al
problemáticas de diversos sectores sociales que habían sido hombre os infama de igual modo a vosotras”. (Flores
relegados por el régimen porfirista: campesinos, trabajadores Magón; citado en Las mujeres..., 2021).
urbanos, pequeños y medianos propietarios y algunos
hacendados. El progreso económico significó el aniquilamiento de
las libertades políticas y sociales de todos los sectores,
incluyendo a las mujeres.

El sector femenino de la sociedad imprimió un vigor novedoso a


la convulsión. Las primeras mujeres vieron en las letras y en el
periodismo sus medios iniciales de participar en la Revolución;
sin embargo, su actividad no se limitó a la tinta sino abarcó otros
ámbitos de gran repercusión en cada uno de las facciones
revolucionarias. Esta función de las mujeres fue el preámbulo de
la fortalecimiento y consolidación de los movimientos feministas
del siglo XX en nuestro país.

La presente exposición gráfica describe de manera general el


papel de las mujeres en la Revolución Mexicana, partiendo de las
causas de la crisis porfirista; se explican las principales funciones
hechas por las mujeres, algunas revolucionarias sobresalientes,
el caso de travestismo del coronel Amelio Robles y algunas
mujeres mexiquenses destacadas en la lucha revolucionaria. Se
Imagen 1. Grupo de hombres y mujeres revolucionarios, posan en jardín, retrato
cierra con un panel que contiene enlaces a recursos digitales de grupo. Mediateca INAH.
para que el interesado profundice en el tema tratado.
Imagen 3. Elementos del ejército federal con enfermeras del
Imagen 2. Porfirio Díaz, retrato. Mediateca INAH.
servicio médico. Mediateca INAH.
Los albores del colapso. La crisis porfirista
“¿No deberíamos todos, llegado el ocaso, constituir en el acto un grupo firme como una muralla para resistir
injustos ataques, o vigorosos como una falange griega, para atacar injustas resistencias?” (Dirección
Regeneración, 1900, p. 1).

El régimen porfirista fue un sistema de gobierno que se implantó en México desde 1876, cuando el general Porfirio Díaz accedió al
poder mediante el Plan de Tuxtepec, y sucumbió en 1910, cuando el mandatario, reelegido en seis ocasiones, renunció a la
presidencia del país como consecuencia de la ola revolucionaria cobijada por los postulados del Plan de San Luis.

Imagen 4. Tienda de raya de la hacienda de las Peñas, Morelos. Mediateca INAH.


El Estado porfirista basó su modelo de gobierno en el
desarrollo económico y en la pacificación política de las
regiones; lo primero mediante la apertura del mercado en
beneficio de las inversiones extranjeras; y lo segundo
mediante el desmantelamiento de las milicias locales y el
control del Ejército a través de la creación de un mando
centralizado (Porfiriato..., 2010, p. 3).

No obstante el crecimiento económico exponencial que amplió


las redes ferroviarias, incentivó a las haciendas e industrias de
capitalistas extranjeros o mexicanos, a pesar del aumento del
PIB, de la modernización de las ciudades, del surgimiento de
escuelas y de la cohesión del mercado interno; el régimen de
Díaz fue un sistema autoritario caracterizado por represiones
de las clases sociales desfavorecidas, la cooptación de la
disidencia, el sacrificio de las libertades políticas y el aumento
de la desigualdad en la repartición de la riqueza (Ávila y
Salmerón, 2015, p. 1).

Imagen 5. Capataz de la hacienda “El Sauce”. Mediateca INAH.


Las mujeres en La Revolución
“En la tienda de raya estaban los dependientes extranjeros y cuando una mujer se acercó pidiendo un préstamo
recibió soez injuria [...] Poco después, Lucrecia Toriz, empuñando una bandera, se enfrentó al batallón que había
sido llamado”. (Mendieta Alatorre, citado en: Las mujeres..., 2020, p. 16).

El clima de animadversión contra el régimen de Díaz


hizo mella en todas las clases sociales; y las mujeres
tuvieron un papel activo en la mayor parte de los
grupos revolucionarios que combatieron al antiguo
régimen.

Ellas, a parte de su condición socioeconómica adversa,


también enfrentaron una desigualdad de género que
les dificultó sobremanera la existencia en el régimen
porfirista. No sólo hubo soldaderas, sino también
mujeres que a través de la letra escrita expresaron y
denunciaron las desigualdades entre los géneros que
acrecentaba su condición de vulnerabilidad (Rocha,
Imagen 6. Mujeres preparando comida. Pinterest. 2016, p. 10).
Las mujeres desempeñaron cuatro funciones
principales en la vorágine revolucionaria: en los
medios de comunicación de la época como
propagandistas, en los servicios de salud como
enfermeras, en el campo de batalla como soldados,
líderes de tropa y soldaderas, y en el campo político
como precursoras del movimiento feminista mexicano
(Rocha, 2015, p. 201).

Por otro lado, resulta oportuno mencionar que


mujeres de todas las clases sociales participaron de
forma activa en los diversos grupos revolucionarios;
no sólo las pertenecientes a los estratos bajos, sino
también aquellas que pertenecían a la clase media
(principalmente en los medios de comunicación) y a la
clase alta (sufragando o recibiendo dinero para
ayudar a los rebeldes), como la hermana de
Francisco Madero, que entregó quinientos pesos a la
causa revolucionaria, o Carmen Serdán, quien Imagen 7. Gen. Villa, Mrs. Villa. Library of Congress.
recogió diez mil pesos en Monterrey y San Antonio
(Documento núm. 2..., 1911, p. 1).
La tinta revolucionaria: las
propagandistas
Dependiendo de la clase social a la que pertenecían las mujeres fueron “Tirencon valor que muero por mi patria”. (Carmen Serdán, citado
los tipos de actividades y funciones que desempeñaron durante las dos en: García, 2019, s.p.).
primeras décadas, convulsas, del siglo XX. Aquellas que eran parte de las
clases medias y altas, letradas y con alguna formación académica a
cuestas, vieron en el papel y en la palabra escrita el principal medio para
criticar al gobierno de Díaz y manifestar las necesidades de género que
requerían ser satisfechas (Rocha, 2016, pp. 9-10).

La actividad intelectual se desarrolló en varios estados del país: en


Veracruz por mujeres pertenecientes al Club Benito Juárez, entre las que
destacan Asunción Valdés y Josefa de Arjona y de Pinero; en Guanajuato
en la edición del semanario Vesper, fundado por Juana Belén Gutiérrez
de Mendoza; en la Ciudad de México Guadalupe Rojo dirigió la
publicación Juan Panadero (Las mujeres..., 2020, p. 16). A través de
estas publicaciones se difundieron las ideas de diversos grupos
revolucionarios, principalmente aquellas de tinte anarcosindicalista y de
influencia magonista, que se constituyeron como precursores del
movimiento armado.

Gran parte de estas féminas pertenecían a las clases medias urbanas y


poseían una formación como maestras, estudiantes normalistas,
periodistas o escritoras (Rocha, 2015, p. 202). El músculo crítico al
sistema fue representado por Elisa Acuña y Rossetti, periodista que
colaboró como columnista en Excélsior y El Duende, o E lodia
Campuzano, quien utilizó las páginas de las publicaciones La Voz de
Juárez y El Nigromante para señalar los vicios del porfiriato y los límites
del sistema (Las mujeres..., 2020, p. 16).
Imagen 8. Carmen Serdán, retrato. Mediateca INAH.
Por otro lado, hubo una gran actividad política que se manifestó en la
conformación de clubes con tendencia liberal y antirreeleccionista que, de
acuerdo con Rocha (2015, p. 203), se contabilizaban entre 126 y 150 en todo el
país. A través de estas organizaciones, similares a partidos políticos, las
mujeres desempeñaron el papel de propagandistas. En un inicio, denunciado los
excesos cometidos por los trabajadores, y paulatinamente visualizando las
desigualdades de género de los sectores femeninos de la sociedad porfiriana.

Algunas de las mujeres más activas con la tinta fueron Juana Belén Gutiérrez de
Mendoza, Dolores Jiménez y Muro, Sara Estela Ramírez, Elisa Acuña Rosseti,
Guadalupe Rojo, Josefa Arjona, Crescencia Garza, Mercedes Arvide, María de
los Ángeles Méndez, entre otras. Entre las principales asociaciones de mujeres
en esta época destacan el Gertrudis Bocanegra (dirigido por María de los
Ángeles Méndez), Hijas de la Revolución (dirigido por Elodia Arce Arciniega) y el
Carmen Serdán formado en Puebla; todos ellos constituidos entre 1911 y 1912
(Rocha, 2015, p. 204).

Conforme el movimiento revolucionario derrocaba al antiguo Régimen, las


mujeres fueron definiendo con más claridad sus posturas y viraron de la crítica
al sistema político y social del porfiriato a un discurso en el que expusieron las
relaciones desiguales de género de la sociedad de aquellos tiempos. En este
sentido, exigieron derechos que se les negaban, principalmente el del voto. Las
mujeres que enarbolaron de forma más clara las ideas del naciente feminismo
mexicano fueron Elena Torres Cuéllar, Elvia Carrillo Puerto, Rosa Torre
González, Florinda Lazos León, María del Refugio García, Julia Nava de
Ruisánchez, Atala Apodaca Anaya, Esperanza Velázquez Brindas, María Ríos
Cárdenas y Hermila Galindo Acosta (Rocha, 2015, p. 217).
Imagen 9. Elvia Carrillo Puerto, retrato. Mediateca INAH.
Las hijas de Galeno: las enfermeras y la
Revolución
“Perdóneme el que me tomo la libertad molestar a Ud., pero la necesidad es mucha, pues estoy que no tengo ni
que comer, así es que le ruego me consigue algún empleo [...] pues yo estoy decidida a trabajar [...] aunque sea
de enfermera”. (Documento Núm. 1..., 1915, p. 3).

Un día después de la Navidad de 1915, año en el que la Convención


Revolucionaria reanudó sesiones en la Ciudad de México y Álvaro
Obregón venció a los zapatistas y recuperó Puebla para el
constitucionalismo (Serrano, 2011, p. 226), la señora María de Jesús G.V.
de Pérez, escribió a su amigo Juan Barragán para solicitarle trabajo como
enfermera, pues debido a su viudez y a la necesidad de alimentar a su
hija, era menester que encontrase oficio “aunque sea de enfermera”, tal
como versa el epígrafe de inicio.

La vida no es fácil, y menos en tiempos revolucionarios, para una mujer


cuyo marido ha fallecido por las rencillas políticas que azotan a una
sociedad de por sí desigual. En tiempos de crisis, “peor es nada”, y para
María, la enfermería fue una actividad que le permitía obtener recursos.

Si fueron las mujeres de las clases medias urbanas y de las clases altas
quienes se encargaron de las labores de propaganda, las clases medias
bajas y los sectores populares fueron quienes encontraron en el oficio de
Galeno un papel activo en el proceso revolucionario, tanto en los sectores
Imagen 10. La Cruz Blanca Neutral en campaña. Los Rostros de la
rebeldes como en el bando del ejército federal. Rebeldía. p. 212.
En la institución castrense había una jerarquía entre aquellas mujeres
que eran enfermeras: las tituladas, quienes recibían por sus servicios
cuatro pesos diarios, y las de segunda, esto es, las no tituladas,
quienes por el mismo trabajo recibían un peso menos que sus colegas
(Rocha, 2015, p. 208). Paralelamente a estas mujeres fueron
requeridos los servicios médicos de instituciones de beneficencia,
quienes auxiliaron a revolucionarios, soldados y civiles. Esta práctica
tradicionalmente estuvo a cargo de religiosas mujeres (Rocha, 2016, p.
209), situación que ejemplifica una división del trabajo basado en el
género.

Durante el régimen porfirista se crearon varias instituciones


especializadas en la formación académica de la enfermería, entre ellas
la Escuela de Medicina de la Universidad Nacional (1910) y la Escuela
de Enfermeras (1907) (Rocha, 2015, p. 210); estas instituciones
generaron una gran cantidad de mujeres especializadas en labores que
Imagen 11. Enfermera de la Cruz Blanca Neutral atendiendo un herido. Los
Rostros de la Rebeldía. p. 215. tenían como finalidad el cuidado de un enfermo y su curación desde un
enfoque profesional o semi profesional. Ellas auxiliaban a los soldados
del Ejército federal.
Por otro lado, durante el conflicto revolucionario fueron
creadas instituciones de beneficencia para el auxilio de las
tropas maderistas. La Cruz Blanca Neutral, que fue
presidida por Elena Arizmendi Mejía, auxilió a los
revolucionarios que a la postre derrocarían al régimen de
Díaz. Asimismo, en el bando del gobierno federal, la Cruz
Roja Mexicana, creada en 1910 y presidida por Luz
González de Cosío Acosta de López, hija del ministro de
Guerra, ofreció servicios de sanidad para las tropas
federales (Rocha, 2015, p. 209).

Estas instituciones comenzaron a extenderse por el


territorio nacional. En 1913 se creó la Cruz Blanca
Constitucionalista, presidida por Leonor Villegas de
Magnón. Carranza encargó a Villegas la creación de
nuevas sucursales de la organización en aquellas zonas
que el constitucionalismo administraba (Rocha, 2015, p.
209).
Imagen 12. Gente en la entrada de la Cruz Blanca Neutral.
Mediateca INAH.
Las balas de Venus: las soldados
revolucionarias
“Aunque mi sexo no es propio para ejercitar las armas,
cambié por este uniforme desde hace tiempo mis faldas;
y me he jugado con gusto la existencia en las
campañas”. (Celedonio Serrano, citado en: Rocha, 2015,
p. 213).

Mujeres desempeñaron funciones de guerra al frente


de batalla en las facciones revolucionarias,
principalmente entre los efectivos zapatistas del sur;
constitucionalistas y villistas del norte de la república.

Este grupo social realizó labores bélicas empuñando


armas, en las escaramuzas y batallas con el Ejército
federal. La inmersión en un ámbito tradicionalmente
masculino generó una identidad basada en la
adscripción de género. De acuerdo con Rocha (2015, p.
214), 22 mujeres ostentaron grados militares: cuatro
maderistas, siete zapatistas y once carrancistas.

Imagen 13. Soldados revolucionarios. Pinterest.


En la zona zapatista se destacaron por su labor
combatiente Juana Castro Vázquez y Josefina
Cano de Silva (Las mujeres..., 2020, p. 70) en el
E j é r c i t o L i b e r t a d o r d e l S u r. E n e l b a n d o
constitucionalista, Encarnación Mares obtuvo el
grado de sargento segundo primero y segundo, y
María del Refugio Salado Santoyo hizo frente a
grupos de villistas en la batalla de Celaya en abril
de 1915 (Las mujeres..., 2020, p. 77). En las filas de
la División del Norte, Mariana Gómez Gutiérrez
participó en el combate en el que las fuerzas de
Villa tomaron Ojinaga (Las mujeres..., 2020, p. 92).

Imagen 14. Soldado y soldaderas sobre vagón de ferrocarril. Mediateca INAH.


El hogar itinerante: las soldaderas
“Y tú, mujercita aquiétate al fin: calienta la sopa, cose el calcetín. Cuida a los muchachos
dulce corazón, ellos son las plazas de tu batallón”. (Juan Diego, citado en: Rocha, 2016, p.
272).

Por otro lado, a la par de las mujeres soldado se encontraban las soldaderas, aquellas personas que acompañaron a la tropa durante
las escaramuzas y combates, y que se encargaban de desempeñar labores domésticas y de auxilio a los soldados y los heridos:
alimentación, lavado de ropa, cuidado de soldados e hijos, mensajeras, y parejas sexuales (Rocha, 2015, p. 212).

Imagen 15. Soldaderas con niños. Pinterest.


El imaginario popular ha romant izado la f unci ó n q u e
desempeñaron las mujeres en la figura de la soldadera,
entendiéndola desde una posición de subordinación respecto a
los soldados rebeldes; no obstante, su papel fue activo y
fueron piezas clave para que los grupos revolucionarios
pudiera tomar las poblaciones del norte y avanzar hacia la
capital del país.

Popularmente se les conocía como guachas, indias, galletas,


juanas, marías, adelitas, etc (Rocha, 2015, p. 212). La visión
de la sociedad de la época sobre las soldaderas se ha vertido
en diversos corridos que muestran una parte de la vida
cotidiana de la tropa, y en donde se perciben las funciones
comunes que estas personas realizaban en los grupos
guerrilleros. Para Rocha (2016, p. 272), en estos escritos se
presenta una imagen ideal y estereotipada de las mujeres, en
donde se hace hincapié en las labores familiares y de la
administración del hogar; entendiéndola como una compañera
y complemento del varón.
Imagen 16. Soldadera junto a vagón en la estación Buenavista,
retrato. Mediateca INAH.
Travestismo en la Revolución
Las actividades bélicas, tradicionalmente
vinculadas con los hombres, fueron un campo
restringido al que varias mujeres accedieron
mediante la adquisición de vestimenta masculina.
María Encarnación Mares, mujer que se enfiló en
las fuerzas del general Elizondo, lo hizo en un
primer momento vestida con atuendo masculino.
Para ello, una vez que le indicó a su esposo
Isidro Cárdenas su negativa a ser soldadera y su
convicción de seguirlo al frente de batalla, “[...]
me facilitaron ropa de hombre, mi carabina y un
caballo y seguí en la campaña hasta el 24 de
marzo de 1916 en que causé baja en Soledad,
Veracruz” (Manuel Gil, citado en Rocha, 2015, p. Imagen 17. Fotografía de Amelio Robles Ávila. Los
Rostros de la Rebeldía. p. 504.
214).
Para poder ingresar a un espacio masculino como la guerra,
las mujeres se “masculinizaron” (Rocha, 2015, p. 216), como
símbolo de adquisición de virilidad y valor. Una de las facetas
en las que se manifestó esta característica de masculinización
fue en los atavíos y prendas usadas por las mujeres. Para que
tuvieran el mando de tropa y los hombres las obedecieran,
resultó necesario utilizar prendas masculinas.

Un caso peculiar en este sentido lo constituye el coronel


Amelio Robles, un hombre transgénero que combatió en las
filas zapatistas y que fue condecorado como veterano de
guerra por la Secretaría de la Defensa Nacional. Para la
investigadora Gabriela Cano, la decisión de Robles se debió a
su deseo de identificación masculina más que a una necesidad
de pasar desapercibido como mujer. (Secretaría de Cultura,
2019, S.P.).

Luego de haberse enrolado en las filas del Ejército zapatista, al


triunfo de Carranza en 1918 se convirtió en soldado del
Ejército mexicano, y logró que la institución castrense le
permitiera conservar su identidad masculina y que le fuera Imagen 18. Retrato de Amelio Robles. Amelio Robles..., s.p.
reconocida por sus compañeros.
Mujeres revolucionarias mexiquenses
“El porrazo no fue nada a comparación con los machetazos con que me remataron en la frente [...] Creyeron que
estaba lista para que los zopilotes me revolotearan. Pero reviví, aquí me tienen”. (María Asunción Villegas, citado
en: Sentíes, Yurrieta y Flores, 2012, p. 51).

No tan convulso como las entidades del norte, el Estado de México


también vivió su propia ola revolucionaria, no obstante que ha sido un
estado conservador por antonomasia. Aquí, el sector femenino tuvo un
papel protagónico, pues fueron ellas quienes realizaron labores
clandestinas, de asistencia médica, correspondencia y periodismo,
voluntariado político y como combatientes (Sentíes, Yurrieta y Flores,
2012, p. 29).

La cercanía de la entidad mexiquense con Morelos ocasiono que el


zapatismo tuviera algunos adeptos en el estado, de forma más acentuada
en los municipios del sur del Estado de México. María de Jesús León
Fajardo, oriunda de Sultepec, fue enfermera, recolectora de parque y
medicamentos y comisionada para llevar correspondencia a los
campamentos sureños del Ejército Libertador del Sur (Sentíes, Yurrieta y
Flores, 2012, p. 47).

A la misma facción perteneció Margarita Miranda Ordóñez, nacida en


Xalatlaco y que participó de forma activa como dirigente zapatista en el
Estado de México, y que tuvo un papel protagónico en el incendio de
Xalatlaco realizado por tropas constitucionalistas en 1915 (Sentíes,
Yurrieta y Flores, 2012, p. 48). Imagen 19. “Rosa Bobadilla” revolucionaria, conversa con el presidente
Miguel Alemán Valdés. Mediateca INAH.
María Asunción Villegas, indígena de Zumpango, tuvo un papel
protagónico en las escaramuzas revolucionarias, enrolada en las filas
constitucionalistas, pero que también colaboró con Aquiles y Carmen
Serdán, estando presente en la refriega en la casa de la familia en Puebla
(Sentíes, Yurrieta y Flores, 2012, p. 51). Ella conquistó grados militares
por méritos en campaña, y la Secretaría de la Defensa Nacional le
respetó sus grados militares a pesar de que Carranza ordenó que se
diera de baja a las mujeres del cuerpo castrense.

También en las filas del Caudillo del Sur militó Rosa Bobadilla, viuda de
Casas, conocida como “La Coronela”. Se incorporó a las fuerzas del
Ejército Libertador del Sur al mando de Genovevo de la O en Ocuilan
(Sentíes, Yurrieta y Flores, 2012, p. 53). Su habilidad militar le granjeó
varios ascensos, entre ellos el grado de subteniente de caballería y
coronela. Participó en más de 150 batallas, entre ellas las de Iguala,
Huiztilac y Coatepec de las Bateas.

En el campo de las letras una mexiquense notable fue Ana María Ruiz
Reyes, nacida en 1897 en Amecameca. Ella distribuía el periódico El
Renovador durante el periodo de gobierno de Victoriano Huerta, colaboró
en prensas clandestinas que criticaron al dictador, trabajó como voluntaria
en la Cruz Blanca Neutral y siguió a Carranza en su peregrinaje a
Veracruz, en donde estableció su gobierno (Sentíes, Yurrieta y Flores,
Imagen 20. La Tequerra, coronela María Asunción Villegas Torres. 2012, p. 49).
Ex combatiente del Ejército Zapatista. Flickr.
Conclusiones
Las mujeres participaron en diversas actividades durante el
conflicto revolucionario iniciado en 1910, y cada una de esas
funciones dependió de su pertenencia a una clase social
determinada. Por lo tanto, el papel que jugaron fue muy activo
y no sólo se circunscribió a ser un apéndice de los hombres de
la época.

Las mujeres de clase alta tuvieron un papel en la subvención


de algunos movimientos revolucionarios, caso concreto de la
hermana de Madero, quien fue acusada de apoyar con
quinientos pesos a la causa revolucionaria, o Carmen Serdán,
quien recogió diez mil pesos en Monterrey y San Antonio para
ayudar a la causa de la Revolución. Otras más fueron
dirigentes o fundadoras de instituciones de beneficencia y
salubridad, tanto del bando de los revolucionarios como de las
fuerzas del gobierno federal.

Las clases medias y altas se concentraron en los medios de


comunicación su labor fue propagandística y, desde el campo Imagen 21. Retrato de Carmen Serdán. Wikipedia.
de las letras, o como difusoras de las ideas de los sectores
revolucionarios, criticaron al Antiguo Régimen desde la prensa.
Las clases bajas tuvieron un papel relevante como soldados, soldaderas y enfermeras. Sin embargo, algunas de ellas se vieron
en la necesidad de recurrir al travestismo para tener mando de tropa o para pasar desapercibidas en una sociedad caótica y
violenta, en especial con los grupos vulnerables.

El estudio de la mujer en la Revolución es un parteaguas para el establecimiento de un paradigma de análisis sobre la función
de las féminas en el México moderno. Aquellas revolucionarias gestaron el inicio del movimiento feminista en nuestro país, y
abrieron campos de actividad social antes vedados a la mujer, en un país machista por antonomasia, violento por naturaleza, y
sojuzgado por grupos de poder que han privilegiado beneficios personales al bien común de los mexicanos. Esto último, por
Historia.

Para profundizar en el tema del papel de las mujeres en la Revolución Mexicana, a continuación te presentamos algunos
recursos que puedes consultar para enriquecer tu panorama sobre este periodo de la Historia de México.

• Archivo Ricardo Flores Magón.

• Expediente digital. Las enfermeras durante la Revolución Mexicana.

• Expediente digital. Las mujeres Serdán y la Revolución en Puebla. 1909-1914.

• Las mujeres en la Revolución Mexicana. Galería fotográfica.

• Lista de reproducción corridos revolucionarios.

• Mediateca del INAH.

• Reportaje 14. Mujeres de la Revolución.


Referencias
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https://campus.unadmexico.mx/contenidos/DCSA/BLOQUE1/EHM/03/EHRME/recursos/unidad_01/descargables/A10U1Lectura01.pdf

• Dirección Regeneración (1900). Regeneración en: Regeneración. Periódico Jurídico Independiente. (pp. 16). Año. 1. 1° Época. Tomo I. Núm. 1.
http://archivomagon.net/wp-content/uploads/e1n1.pdf

• Documento Núm. 1. Solicitudes para obtener empleo como enfermeras, 1915-1916 (1915) (pp. 4).. Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones
de México. https://inehrm.gob.mx/es/inehrm/DocEnfermeras_1

• Documento núm. 2. Dos millones de pesos gastados en la revolución. Declaraciones de Robles Domínguez (10 de enero de 1911). El Tiempo. 1a columna.
https://inehrm.gob.mx/es/inehrm/Doc2

• García Olmedo, R (18 noviembre 2019). Carmen. El Popular. https://elpopular.mx/opinion/2019/11/18/carmen

• Las mujeres en la Revolución mexicana (1884-1920) (2020) (pp. 130). Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México.
https://inehrm.gob.mx/recursos/Libros/MujeresRevMex.pdf

• Porfiriato e inicio de la Revolución Mexicana (2010) (pp. 1-15). Secretaría de la Defensa Nacional. Momentos estelares del Ejército Mexicano.
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• Rocha Islas, M.E. (2015). Visión panorámica de las mujeres durante la Revolución mexicana en: Historia de las mujeres en México. Instituto Nacional de Estudios
Históricos de las Revoluciones de México. (Pp. 201 - 225). https://inehrm.gob.mx/work/models/inehrm/Resource/1484/1/images/HistMujeresMexico.pdf

• Rocha Islas, M. E. (2016). Los rostros de la rebeldía. Veteranas de la Revolución mexicana, 1910 - 1939. (pp. 586). SEP / INAH / INEHRM.
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Fuentes iconográficas
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Imagen 1 Casasola, Gustavo (1911). Grupo de hombres y mujeres revolucionarios, posan en jardín,
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Imagen 2 Casasola, Gustavo (1910). Porfirio Díaz, retrato. [Retrato].
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Imagen 3 Casasola, Gustavo (1920-1930). Elementos del ejército federal con enfermeras del servicio
médico. [Fotografía].
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Imagen 5 Casasola, Gustavo (1900). Capataz de la hacienda “El Sauce”. [Fotografía].
https://mediateca.inah.gob.mx/repositorio/islandora/object/fotografia%3A106968
Imagen 6 Anónimo (S.F.). Mujeres preparando comida. [Fotografía].
https://www.pinterest.com.mx/pin/442478732111324706/
Imagen 7 Library of Congress (S.F.). Gen. Villa, Mrs. Villa. [Fotografía].
https://www.loc.gov/exhibits/mexican-revolution-and-the-united-states/individual-
women-sp.html
Número de Referencia
imagen
Imagen 8 Casasola, Gustavo (1900). Carmen Serdán, retrato. [Fotografía].
https://mediateca.inah.gob.mx/repositorio/islandora/object/fotografia%3A87010
Imagen 9 Casasola, Gustavo (1922). Elvia Carrillo Puerto, retrato. [Fotografía].
https://mediateca.inah.gob.mx/repositorio/islandora/search/catch_all_fields_mt%3A(elvia
%20carrillo)
Imagen 10 Fondo Barragán (S.F.). La Cruz Blanca Neutral en campaña. (p. 212). [Fotografía].
https://inehrm.gob.mx/work/models/inehrm/Resource/1484/1/images/LosRostrosRebeldi
a.pdf
Imagen 11 Sinafo - INAH (S.F.). Enfermera de la Cruz Blanca Neutral atendiendo un herido. (p. 215).
[Fotografía].
https://inehrm.gob.mx/work/models/inehrm/Resource/1484/1/images/LosRostrosRebeldi
a.pdf
Imagen 12 Casasola, Gustavo (1935). Gente en la entrada de la Cruz Blanca Neutral. [Fotografía].
https://mediateca.inah.gob.mx/repositorio/islandora/search/catch_all_fields_mt%3A(cruz
%20blanca%20neutral)
Imagen 13 Anónimo (S.F.). Soldados revolucionarios. [Fotografía].
https://www.pinterest.com.mx/pin/442478732111325031/
Número de Referencia
imagen
Imagen 14 Casasola, Gustavo (1915). Soldado y soldaderas sobre vagón de ferrocarril. [Fotografía].
https://mediateca.inah.gob.mx/repositorio/islandora/search/catch_all_fields_mt%3A(soldade
ras)
Imagen 15 Anónimo (S.F.). Soldaderas con niños. [Fotografía].
https://www.pinterest.com.mx/pin/442478732111324670/
Imagen 16 Casasola, Gustavo (1914). Soldadera junto a vagón en la estación Buenavista, retrato.
[Fotografía].
https://mediateca.inah.gob.mx/repositorio/islandora/object/fotografia%3A451223
Imagen 17 INEHRM (S.F.). Fotografía de Amelio Robles Ávila. (p. 504). [Fotografía].
https://inehrm.gob.mx/work/models/inehrm/Resource/1484/1/images/LosRostrosRebeldia.p
df
Imagen 18 Fototeca Nacional del INAH (1914). Retrato de Amelio Robles. [Fotografía].
https://www.gob.mx/cultura/es/articulos/amelio-robles-un-hombre-trans-en-la-revolucion-
mexicana?idiom=es
Imagen 19 Casasola, Gustavo (1948). “Rosa Bobadilla” revolucionaria, conversa con el presidente Miguel
Alemán Valdés. [Fotografía].
https://mediateca.inah.gob.mx/repositorio/islandora/search/catch_all_fields_mt%3A(rosa%2
0bobadilla)
Número de Referencia
imagen
Imagen 20 Herrera, Luis (2014). La Tequerra, coronela María Asunción Villegas Torres. Ex combatiente
del Ejército Zapatista. [Fotografía].
https://www.flickr.com/photos/23398113@N08/15645998518/in/photostream/
Imagen 21 Anónimo (S.F.). Retrato de Carmen Serdán. [Fotografía].
https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Carmen_Serd%C3%A1n.jpg

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