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Ficha de cátedra

Unidad II
Francisco Ruiz Sánchez
Cátedra CPC: Dra. Hernández de Lamas
Ficha de cátedra
Corrientes pedagógicas contemporáneas.
Dra. Graciela B: Hernández de Lamas
Unidad II

FRANCISCO RUIZ SÁNCHEZ


1929 – 1982

Algo de su vida y de sus intereses

Francisco Ruiz Sánchez es uno de los representantes de la corriente realista en pedagogía,


corriente que se generó en nuestro país por los años 60, con influencias y maestros diversos y que
formó a varias generaciones de docentes.
Nació en la ciudad de San José, Provincia de Mendoza, el 16 de marzo de 1929 y falleció el
28 de junio de 1982 en la ciudad de Mendoza, en donde se radicó y desarrolló la mayor parte de su
obra.
Se graduó de Maestro Normal Nacional, en la Escuela Normal Nacional “Tomás Godoy
Cruz” de la ciudad de Mendoza en diciembre de 1946. Más tarde, en 1952, egresa como Profesor
de Enseñanza Secundaria, Normal y Especial en Filosofía, de la Facultad de Filosofía y Letras de la
Universidad Nacional de Cuyo.
Ejerció diversos cargos, siempre vinculados con el quehacer educativo. Fue maestro de
grado desde 1947 hasta 1960, sin interrupción, en distintas escuelas provinciales de la ciudad de
Mendoza. También se desempeñó como profesor de enseñanza secundaria en cátedras de Latín,
Filosofía, Lógica, Historia de la educación y Psicología pedagógica desde el año 1951 hasta 1965.
Fue también profesor en los institutos de formación docente, en las distintas modalidades
que éstos fueron adoptando.
En la enseñanza universitaria se desempeñó como catedrático titular de Filosofía de la
Educación, en la Facultad de Filosofía y Psicopedagogía de la Universidad Católica de Cuyo, San
Juan; fue Profesor Organizador de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación de la
Pontificia Universidad Católica “Santa María de los Buenos Aires”, en Mendoza, siendo Decano de
la misma desde marzo de 1962 hasta marzo de 1970. También fue catedrático Titular de Pedagogía
Fundamental en esa facultad desde abril de 1963 hasta su fallecimiento. En esta Universidad
también ejerció otros cargos.
Se desempeñó como miembro de la Comisión Pedagógica Asesora designada por el
Rectorado de la Universidad Nacional de Cuyo, para estudiar y proponer el nuevo plan de estudios
de las Escuelas de Comercio dependientes de dicha Universidad, que entró en vigencia en 1969.
Fue co-autor del proyecto del plan de estudios y de su fundamentación pedagógica. También fue
co-autor del Proyecto de Organización de la Carrera del Profesorado, que incluyó el proyecto de
creación del Departamento Pedagógico y del Instituto de Ciencias Pedagógicas;
Fue co-autor del proyecto “Constitución de un Departamento de Formación Docente en la
Universidad Nacional de Cuyo”, en 1971. En 1975 fue invitado por esta Universidad para proponer
el currículum de materias del Profesorado.
También fue Supervisor Técnico Docente, para la zona de Cuyo, designado por la SNEP
(Superintendencia Nacional de la Enseñanza Privada),
En el extranjero desarrolló actividades pedagógicas como profesor invitado por el
Departamento de Pedagogía de la Universidad Católica de Chile, en Santiago, hacia 1964. Dictó un
curso intensivo para profesores de “Filosofía de la Educación” y un cursillo para alumnos
universitarios sobre los “Fines de la Educación”.
Fue colaborador en España, Madrid, de la Cátedra de Pedagogía Experimental y Diferencial
de la Universidad Central de Madrid, en los años 1966 y 1967, en el curso monográfico sobre el
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tema “La Universidad en una Pedagogía Prospectiva”, dictando dos clases magistrales en el citado
curso, invitado por su titular, Dr. Víctor García Hoz.
Durante el mismo período en España fue colaborador como becario-investigador en
trabajos y reuniones científicas del Instituto “San José de Calasanz” de Pedagogía, organismo
dependiente del Consejo Superior de Investigaciones Científicas de España.
Como investigador tuvo una fructífera actuación. Obtuvo una beca para investigación,
categoría “Perfeccionamiento”, otorgada por el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y
Técnicas de la Argentina (CONICET), por concurso, para realizar un trabajo en Madrid, España,
sobre el tema: “Posibilidad de planeamiento para la coordinación de los factores ambientales que
inciden en la formación del hombre”, realizándose la primera etapa en el Instituto de
Investigaciones Pedagógicas “San José de Calasanz”, bajo la dirección de Víctor García Hoz entre
febrero de 1966 y marzo de 1967.

Sus escritos

Tiene numerosos trabajos publicados, destacándose entre ellos dos: “Fundamentos y


fines de la educación”, de 1978, y “Esquema tentativo para una estructuración de la temática
fundamental de la pedagogía”, de 1973. También escribe artículos sobre la problemática educativa:
“Bien común político y educación” (1960); “Crisis y salud en el hombre actual” (1960); “El fracaso
de la educación moderna” (1959); “En torno a la coeducación” (1960); “Perfectibilidad y
Educabilidad” (1962); “El concepto del hombre y la educación” (1962); “Acerca de la
educabilidad” (1972); “Los fines de la educación” (1973); “Ciencia Moral, Sexualidad Humana y
Educación”; “En torno a la ética como ciencia práctica”, (1974); “El problema de si la educación es
un arte” (1974); “Posibilidad de considerar la educación como un arte”; “Introducción a los
fundamentos antropológicos de la educación” (1977). “La moral marxista” (1960), “Marxismo,
Tercer Mundo e Iglesia” (1970), “El marxismo y la Iglesia” (1971), etc.

Su pensamiento

Al revisar muy superficialmente su vida y su obra, se ve que es una persona a quien le


importó la educación por sobre todo. Y se dedicó a ella. Da la impresión de que el esforzado trabajo
teórico en que se empeña representa una respuesta a problemas concretos surgidos de sus intensas
prácticas educativas. Esto le da a su doctrina autenticidad y verosimilitud. No es una ideología a la
cual hay que adaptar todo. Surge de la búsqueda de los por qué más profundos. Surge de las
preguntas acerca del ser de la educación. Sus respuestas van a iluminar todo el ámbito de las
prácticas.
Éstas abarcaron en Ruiz Sánchez desde maestro de grado, profesor de secundaria, de la
Universidad, de profesionales no docentes, de directivos, hasta gestor y supervisor de escuelas.
Además fue investigador de carrera. Tanto en el país, en el que como parte de su investigación
trabajó dentro del marco del CONICET como fuera de él, ya que participó en España de
investigaciones junto a García Hoz.
Por esto decíamos que esta vida, intensamente vivida pedagógicamente en todos los niveles,
da a Ruiz Sánchez una particular credibilidad. Al leer sus escritos, hasta los más metafísicos que
tiene, uno se da cuenta de que el autor no está haciendo “como si” resolviera un problema. Está,
efectivamente, contestando una inquietud verdadera.
Su modo de hacer pedagogía se caracteriza por utilizar de modo natural conceptos
metafísicos y lógicos, sin hacer por ello un tratado de metafísica de la educación, ni siquiera
pretende que lo sea de Filosofía de la educación. La suya es una pedagogía, enriquecida con los
aportes de otras disciplinas, necesarias para entender el cuadro del hombre y de su educación,
cuadro complejo y armónicamente unificado. Es signo de un sano realismo no separar lo que en la
realidad está unido ni tratar artificialmente con el mismo criterio aspectos diversos. Para ello
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analiza los fenómenos tal como se dan en la experiencia, y a partir de ahí, sigue los pasos del
método inductivo, utilizado dialécticamente, para llegar a verdades universales.
Una herramienta de la que se vale en este método es la analogía, concepto rico que permite
hacer las distinciones necesarias sin caer en simplificaciones groseras.
Tal vez los dos ejes más originales de su pensamiento sean el concepto de PLENITUD
DINÁMICA, como fin de la educación, para llegar a la cual despliega. desde una postura personal,
los fines inmediatos y mediatos; y el concepto de EDUCABILIDAD, entendiendo como tal el
particular modo de perfeccionamiento del hombre.
Da importancia al conocimiento de lo que el hombre es, ya que como buen realista piensa
que toda doctrina que verse sobre el hombre, en este caso su perfeccionamiento, se debe adaptar a
lo que él es. Y ante todo es una totalidad individual. Es persona. Describe con ejemplos la realidad
fenoménica del mundo personal, destacando cada una de sus notas que hacen que en efecto sea una
substancia individual de naturaleza racional. A partir de aquí destaca sus propiedades (accidentes
que fluyen necesariamente de la esencia): el hombre es un ser dinámico, con interioridad, capaz de
autoconducción, capaz de elegir, capaz de ser libre, con pluralidad de tendencias, con multiplicidad
de dimensiones, es un ser dependiente, condicionado, falible, histórico, religado.
En todos los casos muestra cómo se da cada una de estas notas en nuestra experiencia, en el
aparecer fenoménico. Destaca cómo se dan originariamente como capacidades, como posibilidades,
y que, gracias al auxilio de la educación, van a ser llevadas a su plenitud. Así, el hombre es un ser
“más liberable que libre”, repite. En efecto, la tan mentada libertad del hombre es una posibilidad,
que, en tanto en cuanto el hombre no pueda manejarse a sí mismo, monitorear su propia conducta,
no puede hacer uso de ella. Actuaría determinado, y no meramente condicionado, por agentes
extrínsecos o intrínsecos. El perfeccionamiento (y no mero desarrollo) de cada una de esas
posibilidades es lo que va a constituir un aspecto importante del fin total de la educación.
Otro aspecto interesante que recalca en el tema del hombre es el carácter de totalidad
substancial por una parte, que como tal no puede ser parte de nada, y por otra, que forma parte de
distintos todos morales que son las instituciones y el propio Estado al que pertenece. De una manera
clara responde a los personalismos por un lado y a los totalitarismos por otra.
En cuanto al fin de la educación, presenta el problema a partir de dos supuestos: la
naturaleza humana y la finalidad intrínseca de la misma, pues “si es cierto que hay una teleología
ínsita en ella, la finalidad del auxilio estará subordinada a aquella teleología”. Es decir, que el fin
de la educación debe estar subordinado al fin del hombre.
Por otra parte distingue entre los fines generales de la educación que se derivan de la
naturaleza humana y los fines particulares, diferenciados (según lugares, épocas, aspectos), hasta los
singulares, de cada hombre, dada su diferenciación ontológica de los demás hombres.
En cuanto al fin de la educación en general, podemos visualizar su postura integral en el
siguiente cuadro:
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Fin del hombre Plano sobrenatural: Felicidad = Conocimiento y gozo de Dios directo, cara a Cara.

Natural: Felicidad = Conocimiento y amor de Dios a través de sus


creaturas
Fin último de la Plenitud dinámica o Estado de virtud
educación

Fin total O Proyección interior, adecuada, perfectiva, ad extra


subordinado, Orden Formación Conciencia moral verdadera, recta, cierta
mediato estable
o Capacidad de Sensatez
prescripción Perspicacia
sabiduría recta Cautela
práctica Previsión del acto concreto y sus efectos
Razonamiento completo y correcto en la
deliberación
Conocimiento y valoración de la propia
dignidad
Experiencia reflexiva
Comprensión del sentido de la propia vida
Capacidad de juicio crítico objetivo respecto a la
situación, la conducta posible y la propia interioridad
Docilidad o disposición de apertura espiritual
Mentalidad adecuada
Orden interior Libertad
Dominio o posesión de sí
Estructuración deliberada de la unidad interior
Fines parciales Hábitos operativos perfectivos
mediatos Desarrollo de potencias

Fines inmedia-tos Actos correctos

Intenciona- Disposición para la libre apertura de la naturaleza a la vida sobrenatural


lidad perma-nente

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