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Física

Astronomía

Desde partículas subatómicas trillones de veces más pequeñas que un protón hasta estrellas con
un volumen 5.000 millones de veces más grandes que el del Sol, todo aquello que ocupe un
espacio en el Universo está compuesto de materia.

Todo lo que vemos e incluso aquello que no podemos percibir porque nuestros sentidos no son
capaces de captarlo (como las partículas de gas en nuestra atmósfera) está formado por materia.
El Universo, pues, es una mezcla de materia y energía, estando ambas estrechamente ligadas.

Pero, ¿toda la materia es igual? Evidentemente, no. Dependiendo de sus características y


propiedades, puede clasificarse de distintas maneras. Lo que está claro es que cualquier objeto del
Cosmos imaginable entrará en alguno de los tipos de materia que veremos en el artículo de hoy.

Desde la materia que constituye a los seres vivos hasta la misteriosa y asombrosa materia oscura,
hoy emprenderemos un viaje a lo largo del Universo para descubrir y analizar todos los tipos de
materia que existen.

Te recomendamos leer: “30 increíbles curiosidades del Universo”

¿Qué es exactamente la materia?

La materia es todo aquello que ocupa un lugar en el espacio, que tiene masa, peso, volumen,
densidad y temperatura asociadas y que interactúa gravitatoriamente (aunque ya veremos casos
extraños) con otros cuerpos materiales. Todo el Universo está compuesto de materia.

Incluso en los vacíos espaciales entre galaxias hay partículas de materia. Pero, ¿de qué está hecha
la materia? Bueno, responder a esta pregunta no es tan sencillo. De hecho, hacerlo implicaría
sumergirnos de lleno en el mundo de la mecánica cuántica, una rama de la física que podría
resumirse en la siguiente frase, pronunciada por uno de sus fundadores: “Si crees que entiendes la
mecánica cuántica, es que no entiendes la mecánica cuántica”.

Pero vamos a intentar resumirlo. Para entender qué es la materia debemos irnos a su nivel de
organización más bajo (bueno, técnicamente, al segundo más bajo, para no entrar en física
cuántica y no perdernos). Ahí nos encontramos con los átomos.
Para saber más: “Los 19 niveles de organización de la materia”

Los átomos son los bloques de construcción de la materia. Sin átomos, no hay materia. Y es que
absolutamente todos los objetos del Universo, si pudiéramos irnos hasta lo más pequeño,
veríamos que están formados por átomos.

Materia

Y un átomo consiste básicamente en un núcleo de protones (partículas subatómicas con carga


positiva) y neutrones (sin carga eléctrica) alrededor del cual orbitan los electrones (con carga
negativa). No entraremos a comentar que los protones y los neutrones están formados, a su vez,
por otras partículas subatómicas o que un mismo electrón puede estar en varios sitios al mismo
tiempo. Basta con quedarnos con esta idea.

Quizás te interese: “El gato de Schrödinger: ¿qué nos dice esta paradoja?”

Lo importante es tener en cuenta que, pese a representar solo una milésima parte del tamaño del
átomo (a pesar del modelo que solemos tener en la cabeza, si ampliáramos el átomo al tamaño de
un campo de fútbol, los electrones serían algo del tamaño de una cabeza de alfiler por las esquinas
y el núcleo, una pelota de tenis en el centro), el núcleo alberga, gracias a los protones y neutrones,
el 99,99% de la masa del átomo.

Por lo tanto, la verdadera materia de un objeto está en los núcleos de los átomos que lo
conforman. Sí, es en estas pequeñas estructuras de entre 62 (en el átomo de hidrógeno, el más
pequeño) hasta 596 picómetros (en el átomo de cesio) que está la materia de todo aquello que
vemos. Nota: un picómetro es la billonésima parte de un metro. Imagina dividir un metro en un
millón de millones de partes. Ahí tienes el tamaño de un átomo.

Ya sabemos, pues, de dónde viene la materia. Pero, ¿qué es lo que hace que adopte formas y
propiedades tan distintas? Muy sencillo. Los objetos son diferentes entre ellos porque tienen
átomos también distintos.

Dependiendo del número de protones en el núcleo de un átomo (el de electrones puede variar
perfectamente), estaremos ante un elemento químico u otro. La tabla periódica cuenta,
actualmente, con 118 elementos. Todo lo que hay en el Universo es una combinación de ellos. Es
decir, lo que diferencia un átomo de carbono de uno de hierro es el número de protones en su
núcleo. El carbono tiene 6 protones y el hierro, 26.
Átomo

Este es el modelo atómico aceptado actualmente.

Y en función de cuántos protones tenga (en condiciones normales, el número de electrones y de


neutrones es igual al de protones), el átomo interaccionará con otros de una forma concreta. Por
lo tanto, es el elemento (y, por ende, el número de protones) lo que determina las propiedades de
la materia.

En resumen, la materia es todo aquello con masa y volumen que ocupa un espacio en el Universo
y que está formada por átomos, los cuales, en función del elemento químico en cuestión, le darán
a ese objeto unas características y propiedades que determinarán sus manifestaciones
macroscópicas y que, por lo tanto, nos permitirán determinar ante qué tipo de materia nos
encontramos.

Para saber más: “Las 3 partes de un átomo (y sus características)”

¿Cómo se clasifica la materia?

Tras la “breve” explicación de qué es la materia y habiendo entendido el papel del átomo a la hora
de determinar no solo la masa de un objeto, sino sus propiedades, ya podemos pasar a ver los
distintos tipos de materia.

Tengamos en cuenta que un cuerpo está formado por muchos, pero muchos, muchos, muchos
átomos. ¿Cuántos? Bueno, digamos que en el volumen de un grano de arena podrían caber más
de 2 millones de millones de átomos. Eso es el mismo número estimado de galaxias en todo el
Universo. Sencillamente, increíble. Pero sin más preámbulos, entremos ya a ver cómo se clasifica
la materia.

1. Materia sólida

La materia sólida es aquella compuesta por átomos que se entrelazan entre ellos formando redes
estrechas. Por ello, la materia sólida se presenta dentro del espacio con una forma definida
independientemente del volumen del medio donde se encuentren. Este estado de la materia se da
a temperaturas bajas (el punto de solidificación dependerá del elemento), pues cuanto menor es
la temperatura, más bajo es el movimiento de los átomos.

Te recomendamos leer: “Los 10 lugares más fríos del Universo”


Estados materia

2. Materia líquida

La materia líquida es aquella en la que, pese a que todavía exista cohesión entre los átomos, esta
es mucho menor. Este estado se da a temperaturas más altas (pero depende del elemento, pues a
una misma temperatura, algunos serán líquidos y otros sólidos) y la materia fluye, por lo que no
poseen una forma definida y se adaptan al recipiente donde se encuentran, cosa que engloba
desde un vaso de agua hasta los océanos de la Tierra.

3. Materia gaseosa

La materia gaseosa es aquella en la que, al seguir aumentando la temperatura y la energía interna


de los átomos, estos pierden por completo la cohesión entre ellos. Cada partícula se mueve
libremente y hay pocas interacciones. Al no haber cohesión, los gases no tienen un volumen ni
mucho menos una forma definida, por lo que ya no es que se adapten al recipiente, sino que se
expanden hasta ocuparlo todo. Es lo mismo que pasa con los gases de la atmósfera terrestre.

4. Materia plasmática

La materia plasmática es menos conocida que los tres estados anteriores pero sigue siendo
importante. El plasma es el cuarto estado de la materia y es poco conocido porque, a pesar de que
puede conseguirse artificialmente (incluso en casa, pero no daremos malas ideas), solo se
encuentra de forma natural en las estrellas.

La materia plasmática es un fluido similar al gas, aunque debido a las temperaturas tan altas de las
estrellas (en su superficie alcanzan entre 5.000 y 50.000 °C, pero en su núcleo llegan a más de
13.000.000 °C), las moléculas pasan a estar cargadas eléctricamente. Esto hace que tenga un
aspecto y unas propiedades químicas a medio camino entre un gas y un líquido.

Te recomendamos leer: “¿Cómo se forman las estrellas?”

5. Materia inorgánica

La materia inorgánica es todo aquel cuerpo que en su composición atómica no cuenta con átomos
de carbono, pero sí con los de cualquier otro tipo. El agua, las rocas, las sales, el oxígeno, los
metales, el dióxido de carbono… Esto no significa que no estén vinculadas con la vida (el agua es
materia inorgánica pero es pieza clave), sino que simplemente no es producto de reacciones
bioquímicas, es decir, se forma sin intervención de los seres vivos. Basta con quedarnos con la idea
de que es aquella materia en la que el carbono no es el átomo central.
Materia inorgánica

6. Materia orgánica

La materia orgánica, por lógica, es aquella en la que el carbono sí es el átomo central. La presencia
del carbono como esqueleto de las moléculas hace que se puedan formar largas cadenas
moleculares, que permiten el desarrollo de reacciones bioquímicas para el desarrollo de proteínas,
hidratos de carbono, lípidos, ácidos nucleicos y, por lo tanto, todo aquello vinculado con la vida.

7. Materia simple

La materia simple es muy simple de entender, valga la redundancia. Simplemente hace referencia
a aquella que está constituida por uno o muy pocos tipos de átomos. Un claro ejemplo es el
diamante, que en su estructura atómica solo hay carbono.

8. Materia compuesta

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