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ORIGENES Y SIGNIFICACION

DE LAS

DANZAS TRADICIONALES
ARGENTINAS
COREOGRAF IAS

LA PLATA
Se ha hecho el depósito que fija la Ley 11.723.
Copyright by Clotilde P. L. de Piorno
La Plata, 1951
Printed in Argentine.

Al Directo,r del Museo Arqueo�


lógico "INCA HUASI" de La,
Riofa, Fray Bernardino Góm.ez.
DEL MISMO AUTOR:
CANCION INDIA (poesías norteñas), 1942.
CHANGUITO (poesías norteñas), 1944.
EN PREPARACION:
APACHETA (poesías del norte y el noroeste).
COYOYO (leyendas y costumbres). "La Danza es poesía del cuerpo,
éxtasis del alma . . . "

Detengámonos un insta,nte al borde del camino de


este siglo de audaces conquistas; sólo por un momento
volvamos los o/os hacia el silencio y la paz de las tierras
de adentro; dejemo,<s que entre en nuestro espíritu ima
armoniosa y nostálgica melodía nativa que nos hable del
pasado glorioso de nuestra raza; aspiremos con íntima
fruición los aromas vernáculos; retorner:ios, en fin, a la
Madre Tierra, a todo cielo, a todo sol.
Negar las tradiciones de un pueblo, significa borrar
el espíritu mismo de ese pueblo, significa negar los valo­
res más puros y esenciales para la cultura. Si queremos
ser algo en el concierto del mundo, seamos ante todo, nos­
otros mismos !
Nuestras danzas y canciones autóctonas encierran
una belleza sin par, un sentido extiraordinario. Los detrac­
tores de todo lo tradicional, se empeñan en demostrar que
eso es sólo un recuerdo, una rémora para nuestra época.
Nada más inexacto. Si bien en algunas provincia.<J, los
ritmos foráneos han desplazado a los nativos, por influjo
de las diversas corrientes humanas que recogen constan­
Este libro ha sido realizado en base al trabajo "Orígenes Y temente, llevándolas a un marcado cosmopolitismo, en
significación de las Danzas Tradicionales Argentinas" que obtu­ muchas otras regiones del país aun se les rinde culto
viera el premio "Jockey Club de la Provincia de Buenos Aires", entusiasta.
en los JUEGOS FLORALES organizados por el Club Y. P. F. de No han muerto, no; no pueden morir las danzas crio­
La Plata, el 12 de Octubre de 1949. llas porque son parte de la Historia, porque ellas nacie-
ron con las primeras ideas de libertad, con los nacientes
fermentos de la pasión americana en S'US ideales demo­
cráticos.
¿Irnporta, acaso, que la semilla no fuese americana?
¿La ascendencia europea nos hace acaso menos argenti­
nos? ¡No! El hombre y la tierra nativa se pertenecen to­
talrnente.
Con los conquistadores llega 'lln soplo espiritual del
Viejo Mundo, y tarnbién de otros continentes, algo del Orígenes
arte y la cultura popular: los cantares, la música, las
danzas. La, morena tierrci de América, riquísima en ex­
presiones poéticas y musicales recibió aquel aporte fo­
rráneo, mas no lo adoptó al instante tal cual llegaba. No. Al llegar los españoles a América, advirtieron la ex­
Amé.rica era como un inmenso crisol, como un gran surco traordinaria afición de los indígenas por el baile, aunque
abierto. Tornó los elementos extraños y los fundió con el carácter que le asignaban éstos, era distinto al que re­
los propios; recibió la semilla extranj,era en su entraña gía dicha práctica entre los conquistadores. El sentido de
fecunda y el árbol nació americano. la danza era puramente ritual para los naturales, y en
modo alguno llegaba a ser un entretenimiento o diversión.
"Eran muy dados a sus Taquis (baile, en quechua),
que así llamaban a sus danzas y c:mtares" señala el P.
Bernabé Cobo, refiriéndose al pueblo incaico. Entre los
más antiguos, que han llegado hasta nosotros ya mes­
tizados, se encuentran la Kashua, el Huayñu y el Kka­
luyu. El primero, al decir de Cobo "era muy principaln
y anterior a la conquista. lo mismo que el Huayñu. Am­
bos eran de carácter erótico. La iglesia católica les puso
malos ojos por considerarlos idolátricos y los desterró
substituyéndolos con danzas europeas y bailes inventa­
dos para el caso. "Mas no desarraigó la danza vernacu­
lar -afirma Luis Valcárcel y así fué que "durante la
época colonial el Cuzco y Lima eran teatros animadísi­
mos de las danzas de indios y negros" las cuales se in­
trodujeron luego en los salones como diversión, entre
ellas la Kashua, el Kachikachi y el Huayñu.
Los salones coloniales contaron en sus primeras épo­
cas con bailes muy picarescos y graciosos, los cuales in­
fluyeron sin duda, en la formación de los criollos, que en
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su mayoría tienen ese carácter. Fueron aquéllos, entre que puede remontarse a los albores del siglo XVIII. Apo­
otros, la Zarabanda, la Chacona, la Gallarda, probable yarnos esta presunción en los comentarios del ingeniero
progenitora del Sombrerito, el Agua de Nieve, que llegó de fortificaciones Amedié Francois Frezier, quien estuvo
a ser muy popular entre los negros y zambos. De otro en Chile en los años 1712, 1713 y 1714. Durante su per­
carácter, está el Paspié o Pasapié, el cual acaso diera ma11encia en Valparaíso tuvo oportunidad de asistir a la
vida a la Resbalosa. celebración de la fiesta del Rosario, uno de cuyos festejos
Un panorama de la época en que empieza a aflorar fué una comedia representada en la plaza, frente a la
definidamente el espíritu americano nos lo ofrece el iglesia San Francisco. "Sería difícil relatar los asuntos
sabio Tadeo Hacnke, al escribir en 1793, entre otras co­ de ella -señala-, pues eran variados i rnui seguidos ...
sas, acerca del carácter y costumbres de los limeños: Propiamente hablando no eran más que intermedios de
"En los saraos se bailaban minués y bailes de escuela farsas mezclados con danzas i bailes rnui bien ejecuta­
española; y otros que derivan su origen de los negros dos i aún hermosos A LA MANERA DEL PAIS. La
(uno de ellos sería la Zamacueca). Los bailes de la gente música consistía en una arpa i algunas guitarras o vi­
más común, se reducen a movimientos de los pies a corn¡­ huelas".
pás, introduciéndose muchos pasos de la escuela inglesa. Hemos destacado expresamente "a la manera del
En algunos se acompañan con movimientos del cuerpo, país" porque resulta muy sugestiva esta anotación de
que suelen ser más o menos indecorosos, según el carác­ Frezier. No eran pues, bailes españoles, o por lo menos
ter de la persona que los baila". Refiriéndose luego a los ya estaban acriollados. Puede aducirse que este viajero,
negros esclavos, dice que distínguense sus danzas con de nacionalidad francesa, no estaría muy al corriente en
los nombres de "Tarengo, Caballo co]"o, Don Mateo ( este bailes españoles; pero lo exacto es que Ulloa y otros via­
consta de un serio y un allegro al modo del Cuando y la jeros españoles que estuvieron por esas regiones hicieron
Condición), el Torito, el Matatoro, el Zango, el Agua de manifestaciones similares.
Nieve, etc. Por lo general baila uno solo, y el mayor El Fandango, la Seguidilla o Sirilla, el Zapateo o
aguante constituye su habilidad". La última frase parece Zapateado, el Bolero y la Tirana, entre otros, bailes de
señalar a nuestro mentado Malambo. Y si no es él en per­ directo origen español, que fueron muy populares en el
sona, nos encontramos flrente a su predecesor. "Otras ve­ Chile colonial, pudieron haber formado ya en los comien­
ces -prosigue Haenke- bailan dos o cuatro personas z.os del siglo XVIII, alguna variante criolla que impre­
cantando al mismo tiempo y haciendo contorsiones ridícu­ sionara por la posesión de un aire característico y defi­
las y opuestas a la decencia''. Aquí nos encontramos ya nido.
con la danza de pareja, y si damos crédito a las referen­ La segunda corriente generadora de danzas criollas
cias de Ric2rdo Palma, puede ser la Zamacueca, entre -ya hemos señalado a Lima como la primera-- se ori­
otras, la que arrogante y sensual pisoteaba un siglo ca­ gina al elevarse Buenos Aires a la categoría de capital
duco y preparaba su airosa entrada en el Siglo de la Li­ de su Virreinato, en 1770. En franco contraste con la
bertad. ciudad peruana que brindará con prodigalidad bailecitos
· Vemos, pues, que hacia 1790, ya había en Lima, dan­ picarescos, llenos de gracia e intención y acentuado ca­
zas que no eran españolas ni indígenas, lo cual confiere rácter erótico (Zarnacueca, Gato, Mariquita, etc.) las re­
mayor antigüedad a la formación de los ritmos criollos, giones ríoplatenses ofrecerán un cuadro más austero,
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DANZAS TRADICIONALES ARGENTINAS 13
salvo algunas excepciones. Buenos Aires gustó especial­
mente de Cuadrillas, Contradanzas y Minuetes, es decir, criollo naciente, asociándose ambos en tempranas y suti­
la danza seria y compuesta, en lo que se refiere a los sa­ les rebeldías, llegan a relevarse los primeros rasgos ame­
lones principales. En cuanto al pueblo, que ya hay un ricanistas.
pueblo que comienza a perfilarse muy independiente en La más antigua expresión coreográfica rioplatense
gustos, se inclina por los "Fandangos, Cachuchas y la constituye el Cielito, a juzgar por las noticias que po­
Boleros, en los corrales del año cincuenta del siglo XVIII seemos, y sus evoluciones se inspiraron en las de la Con­
-según afirma Bosch- i por espacio de setenta años el tradanza. Nacida en las postrimerías del siglo XVIII, o
gusto de esa clase de música predominó en el público de a principios del XIX, adquiere gran resonancia vinculán­
esta ciudad". dose a la suerte de las armas patriotas, a partir de 1810
Una de las primeras danzas que registra la histo­ llegando a ser por excelencia "el BAILE de los pueblos
ria rioplatense es el Fandango, que suscitara una rara de la Unión" (Provincias Unidas). Con más suerte que
cuestión al promediar el siglo XVIII. En julio de 1743, el Fandango, la Contradanza halla ambiente propicio en
el obispo losé de Peralta prohibe dfrho baile español por los salones porteüos cuando Buenos Aires comienza a
ser pecaminoso en exceso, a j'uicio de la autoridad ecle­ surgir con vida propia y a rivalizar con Lima. Igual ac�p­
siástica. Mas, esta medida provoca descontentos entre la tación tienen las Gavotas, Minués, Cuadrillas y tamb1en
población, por lo que el Cabildo Civil reclama que sea le­ el Vals danzas éstas que asimismo influirán en la for­
vantada tal prohibición, que bajo pena de excomunión, mación' de otras que aún conservando en parte su estilo
dictara Peralta, y que luego fuera reiterada por el Ca­ originario, llevarán en su ritmo las palpitaciones de un
bildo Eclesiástico en febrero de 1758. La danza continúa mundo nuevo.
proscripta hasta 1776, en que el gobernador Vértiz la au­ S.i bien hemos señalado al Cielito como la primera
toriza oficialmente. manifestación ríoplatenses en lo que a danzas se refiere,
Sin duda, Vértiz tenía conciencia del alto destino que ello no significa que no se hayan conocido otras criollas
aguardaba a Buenos Aires, al constituirse el nuevo Vi­ con anterioridad. Es probable que el Gato, la Mariqui­
rreinato, por lo que se propuso convertirla en ciudad ver­ ta y hasta la Zamacueca ya anduvieran por nuestra cam­
dadera, civilizada, fomentando entre otras cosas el tea. paña, procedentes de la corriente limeña, que como he­
tro y los bailes públicos". mos dicho, es mucho más antigua que la del Río de la Pla­
Al autorizar dicho virrey el Fandango, provoca la ta. Un dato ilustrativo nos lo ofrece el sainete "El amor
indignación del franciscano José Acosta, quien ataca la de la estanciera" de autor anónimo, representado en Bue­
medida desde el púlpito. No obstante, la superioridad nos Aires en la última década del siglo XVIII: los perso­
eclesiástica se ve obligada "a desmentir públicamente la najes, que son cuatro, bailan allí una danza que da�o el
crítica aludida y a declarar que los bailes de máscaras, carácter y características de la obra, debió ser cnolla.
aunque en ellos se bailase el Fandango, no eran inmo­ El Gato, sin duda, danza viejísima y andariega que ya
rales. Puso fin a la cuestión el rey, enterado del inciden­ andaba haciendo de las suyas en Perú hacia 1780.
te, dictando una cédula real prohibiendo tales bailes". Aunque hay múltiples pruebas de la ascendencia·
Resulta así interesante comprobar que en el mero hispánica de los bailes criollos, no puede desecharse to­
hecho de aquerenciarse una danza española en el espíritu talmente la influencia indígena como asimismo la cafre.
Durante el Virreinato varios bailes indígenas suben a
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CLOTILDE P. L DE PIORNO (LA ÑUSTA)

los salones Iime�os y alternan con los europeos, tal como brazos en alto "triscando los dedos para producir lo que
ocurre con la Kashua. A su respecto destaca Rigoberto llaman pito". En el Fandango, "los bailarines se lanzan,
Paredes : ' 'En el período colonial esta danza, un tanto unos provistos de castañuelas, otros hadendo castañetear .
_ los dedos".
desnaturalizada de su carácter primitivo, fué muy usa­
da P?r los pobladores blancos y mestizos del Virreinato Las castañuelas, pequeño instrumento músico de per-
d":. 1 Lima". ':emos. así Kashuas escobilladas ya muy asi­ cusión, fabricado en madera o marfil y constituído por
mLa?as al tipo criollo. Puramente indígenas, entiéndase, dos piezas cóncavas que afectan la forma de una cas­
no fi�uran entre nuestros ritmos tradicionales. Sólo el taña, al estar unidas por un cordoncillo que se ata al
�uaynu Y el Kkaluyu, aunque ya mestizados, pueden con­ dedo pulgar haciendo el repique ·con los demás dedos,
si�er:lrse por su origen incaico como tales. No existen ni fueron heredadas en España, ¡_según señala Capmany,
ex�st�e�on, creemos, danzas aborígenes de los pueblos de las antiguas danzas gaditanas.
pn:111tivos que ocu�aron nuestro territorio que hayan in­ En cuanto al uso del pañuelo en algunas danzas, ig­
fl�1d? en la formación de bailes criollos. En cambio debió noramos si nos pertenece originalmente o tiene la mis­
ex1st1r, esta:11-os ciertos, tal influencia por parte de las ma ascendencia que la modalidad antes señalada. Algo
_ nos dicen las referencias antiguas, aunque no basta pa­
danza� mca1cas, las que no sólo no desaparecieron después
de la rnvasión hispánica, sino que hasta llegaron a poner­ ra abrir un juicio. En algunas danzas catalanas, el pa­
se de moda en los salones, como se ha visto. Es natural ñuelo se utiliza para escoger compañero, a quien se le
q�e en ese trance se vieran sujetas a transformaciones, arroja con ese fin. En una relación de viaje de 1585, ob­
siendo adapta?as gradualmente al estilo imperante. En serva H. Cock que en las fiestas celebradas en Zaragoza
gran parte, Lima es autora de este singular proceso al con motivo de la boda de la infanta Catalina "las damas
danzaban llevando un guante o un pañiziielo consigo, con
�nt:emezclar y fundir en el crisol de la joven tierra, lo los caballeros" por no tomarse las manos.
rncho, lo europeo y lo africano.
Fór;11anse así estas criollas picarescas, atrevidas pa­ Esta rn,odalidad del pañuelo se encuentra en muchas
ra una epoca de Gavotas y Rigodones, y que no obstante danzas sudamericanas, y su uso, propio o ajeno es bas-
su caracter, alegre dejaban traslucir un algo melancólico tante antiguo.
y sensual. Hemos observado que las criollas de la corriente li-
. �1: muchos aspectos surge netamente la ascendencia meña indican el uso del pañuelo, preferentemente; y que
hispamca, y en otros vamos curiosamente más allá de el de las castañetas es observado en gran parte por la co­
ella. El uso de �as castañetas, verbigracia, no nos perte­ rriente rioplatense. Puede ser que sólo sea una impresión
nece por herencia de las castañuelas españolas, pues am­ nuestra pero con frecuencia nos encontramos con danzas
bos modos fueron cultivados en las danzas de la Penínsu­ que llevan pañuelo en el noroeste y Cuyo, y castañetas en
la. En lV!,allorc�,. las bailarinas suelen acom'pañarse con el sud y litoral. El Gato mismo, antaño bailábase con pa­
las castanuelas ·o con el chasquido de los dedos si no sa­ ñuelo, y el Escondido suele llevarlo aún hoy día en el nor-
ben tocarlas''. En el baile "conocido como Gerigonza (cas­ oeste.
tellano) llevan los brazos en alto y produciendo con los de­ Otras características que presentan nuestros bailes
do� un sonido que imita el de las castañuelas. En otro en forma más o menos directa son las del zarandeo y las
baile de Castilla, "Al Agudo" las parejas bailan con los palmas. Zarandeo o meneo llámase a cierto movimiento
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del baile gitano andaluz, que indica ligereza y facilidad; Las Danzas tradicionales en la historia
entre nosotros es alarde de coquetería, de gracia, suerte
de respuesta insinuante al llamado viril del zapateo. Las danzas argentinas surgen con el bullir de las
Acerca del uso de batir palmas los espectadores que a primeras ideas de emancipación, cuando el gran pueblo
los bailarines rodean en las antiguas zambras moriscas, del Sud comienza a perfilar su nacionalidad. En el Río
de modo que todos resultan actuando en la diversión, dice de la Plata, f:ué sin duda, el Cielito la que primeramente
Torner que se llamó "elmusafaha" y se practica hoy en se embanderó en la lucha libertadora. Danza profunda­
España en los bailes gitanos andaluces". Este modo fué mente com:penetrada con el espíritu popular, fué lanza
adoptado desde la época colonial en América y aún hoy y escudo para los criollos en la hora del despertar y sus
subsiste en las danzas criollas. Es un serio error prac­ letras desbordaron la pasión suprema que animaba a los
ticar el palmoteo en la introducción del baile, o en cual­ americanos de esta parte del continente.
quier tramo de él, pues sólo es aplicable a la parte cul­ Dice la tradición que durante las invasiones ingle­
minante del juego coreográfüco, cuando el bailarín es­ sas -clarinada de alerta que despertó a la tierra de su
trecha su cerco en torno a la compañera, hacia los mo­ hondo letargo- se oyó el primer Cielito patriótico. Des­
vimientos finales. Y no son los bailarines los que baten pués llegó 1810, -convertido en realidad el sueño mara­
palmas, en ningún momento sino los que les rodean. Só- · villoso, alzándose ante el mundo una Nueva y Gloriosa
lo la Cueca permite ciertas licencias, permitiendo a los Nación-- y fueron los cantos encendidos del Cielito los
espectadores marcar el compás palmoteando en los . com­ que saludaron la aparición del esplendente Sol de Mayo.
pases que marcan la espera o en otro momento en que los Y en adelante, la historia del Cielito será la historia
danzantes demuestren habilidad en los arrestos. de la Patria misma. En 1816, así saludará a la Indepen­
Acerca de los nombres que distinguen a nuestros bai­ dencia de las Provincias Unidas:
les, créese que salvo algunas excepciones, se inspiraron Si de todo lo criado
en la letra que acompañaba al canto, con frecuencia en es el cielo lo mejor,
alguna palabra que se repite en el estribillo : Aires, Ca­ el Cielo ha de ser el baile
ramba, Mariquita, etc. Tal como en España, "la infinita
de los pueblos de la Unión.
variedad de nombres de los títulos de los bailes -expre­
sa Capmany- consistía y consiste no sólo en la mímica, En 1818, dirá el acento gaucho las albricias de la ac-
sino más bien en el asunto o personaje del romance que ción de Maipú:
se cantaba". Agrega que "muchas danzas llevan sus nom­
bres del lugar de origen y otras del nombre propio del
No me neguéis este día
que las inventaba" lo cual no creemos que sea aplicable
cuerditas vuestro favor
centre nosotros.
y contaré en el Cielito
de Maipú la grande acción.
Cielito, Cielo que sí
Cielüo de Chacabuco,
si Marcó perdió el envite,
O,c;orio no ganó el truco.
P. L. DE PIOR1-.!G (LA ÑUST,\)_ 0ANZl\S TRADICIONALES ARGENTTNAS 19
18 CLü flLl>E

• hazaña del Hé-


lt.d.r.s:- c 0.n la Fué en venfacl, en todos los aspectos, un hombre ex­
y en 1821 .vuelve a exa tnunJo de Li. ma Y el Ca- traordinario ; y es con el más profundo respeto e íntima
roe Inmortal. _E s e 1 e·ie n1 0 al ele muchos emoción que nos referimos a esta faceta menos conocida
Ba rto lon:1 . H"d· l ,o autor
llao, que escnbe � ba�cfo go;iental mas el sen­ de su múltiple personalidad. Una de las páginas más be­
otros. La letra p
erJenece
timiento que la amrna es
e e ocl)i el puebl� ar
<\ t
g e ntino : Ilas para la historia de nuestros bailes la escribe, sin du­
da, nuestro héroe, después de la victoria de Chacabuco, al
entrar en la capit:Jl chilena. Allí le aguardaba la sociedad
Descolgaré mi chan.r;angs o de Chile, deseo sa de tes timoniar su reconocimiento y admi­
para cantar sin revcr �s� ración a los héroes de la gran jornada andina. "Se esme­
los JJa iotas
al triunfn de
Re yes. raron -refiere el memorialista Pérez R osales- en pre­
en a, ciudad
l de los parnr pnrll f'llo!� d m::b suntuoso sarao que en aquel en­
to ra da
Avartanrlo 1a m . . .
/l. hac��� ªf' tonces permitían las circunstancias. . . Fué convenido
me encontraba "!1°_ en ·m cs_nue:-;il'Cl. que las seüoras conc urriesen coronadas de flores y que
pero al clccfr: ¡L1:ma riemla ... ningún convidado dejase de llevar puesto un gorro fri­
le lm'[Jué al /JU[J?Wl la gio lacre co n franjas de cintas bicolores, azul y blanco ...
. ·t· 1 .1. •iY)•1rece frecuentemente
�:·º Dió principio con la c anción nacio nal arge ntina, entona­
El nombre c.1el -Lü: et corresrJondc precisa- da por to dos los con currentes a un mismo tiempo y se­
.
vrncu1 a do a lo;:;, ü- n1res• cr1. 0l1o., y et• hte 1 s u rut·a guida después con nna salva de veintiún caüonazo s ...
1 !!ar privilegiado en ron en
é.

mente haberles l!'hec�o u b�� fa lta Siguieron el Minué, la C ontradanza, el Rin, bailes favo­
glorj os a. San Turnrt�r,1 ani . �.,, a i_et música. No y baile. Pul- ritos entonces y en ellos lucían su juventud y gallardía
c1one- de canto
su esmerada cducac10n. las le: :t í y cant aba asimis­
e r a
el patrio bello sexo y aquella falange chileno -argentina
rra con rng u 1 ar. tro de brillantes oficiales". Y allí el glorioso hij o de Yapeyú,
saba la guita �:f � �o�ora en su regisque
;�1
s

mo con g� ist o Y _bu en a ·to z, ie sta sencillo y generoso, estrechaba manos, departía con lla­
cno �1/c'arrido manif
de bajo. El escritor ch1 sus ".r . t'ist·1 c •1s d t s Y gu sta ba de- neza y hasta d,mzaba con las bellas del país hermano. Se
" no 1 lt•1 ba s o f.i�

a l hahía11 sucedido hasta entonces los Minués y Contradan­
o e
el Gene�
.
_._,�·-· \_· ti;,-:as y (!Il granck::'. f!!_\nio

: 1., 1 ·1a,:; ,_,u ��: n gr os de. zas de rigor. mar algo descfo �lrna adentro estaba recla­
n1ostn 1.1c.;.:iu,0
nar. d e . clos trompeta , soa
<a"'-' ornpa , ·
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crn l cs .. s e .
11.-. cí�
'-' �- y cosecna s1e n1pr·e m,ando aquéllo que tenía el color y el sentir de la tierra.
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sus bandas de m. úsicos arge�� m c,�st"-' c"0b•:, iuualrniente en
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Las bandas del ejército, de los batallones N" 8 y N º 11,


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sinceros Y n u tn o;,; p y o·al'·· . ]'•lcl. s• i• n par. formadas por negros y criollos, que animaban la _fiesta,
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los sa . lon es . . . ' . . 1tat• es . ·tos. c·t' racteres del h' . dejlaron o ír d<-: pronto un aire criollo que hiz o palpitar de
Eas1·1·w F,�,11 . h·1 :' c".- .,,.,,sa 1ª es Así expresa que a 1 tia l' SI· em oc.ión el co razón del General y sus bravos oficiales. Y
americano en surdmno de \hber d , 1 Perú: "P or la noche t
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allá vinieron el Cielito y el Pericón, la Sa}uriana y el


7 •• •
J

guiente de ha be da d _ la par­ Cuando y más tarde la desbordante Zama cueca con su


t1ci� de cuya alegría odos
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ín dió un b_R e en P_ª t color moreno, color de raza nueva, anudando apretada­
San Mart Ü en �' a1 Y conversó con
lm b ·í ,'
ticipó él mismo cordut sa_¡;-on, o ºtanta soltura y amabi­ mente, el sentir de ambas tierras.
lo s que se halbban en el � él parecía se r la p
er­ Y allí quedaron para siempre las danzas "que llevó
lidad, que, de todo:. lol·s a��s:e��e�d San 1\fartín co n su ejérdto en 1817" según señala el me-
P d o; y deberes ".
sona menos r,mbarb ac a
STA)
..
CLü l ILDí�. · u .t: • L • DI:., PIORNO (LA. l\i'ü ÜN'EAS TRAD!CfOl',!i\LES ARGENTINAS 21
20
me-
ta chi

len o Za pw • 1
_a . Y que .1 partir de a quel Hay en el canto un grito de júbilo, una clarinada de
morialis , 'la tier ra araucana en victoria, una nerviosa vibración de patriotismo. Hay hom­
morable 16 de !:brero rec_o::r �nanpr fund;m�nte en ella bría y hondura en el arresto gaucho: el hombre es mástil
aiganan o
toda su extens10n y arr y el canto bandera que se alza al tope para dar su men­
"chilenizándo se" · · , la saje a los cuatro vientos:
.
1
·1 ar cu rre en Pe ru en 1821 . "Antes de
Algo s1m O
los ba ile s en
no_ er ar frecuentes
entrada de los patriotas Gener al Miller-.
Cuan - Este es el Triunfo, mi alma,
Lima - dic e e sus me m? nas
eneral
t� bleció su cuar tel g
n Triunfo de Mapa,
ne ra l Sa n Ma rtm es vez
do el Ge mo_?-� en el palacio una cos- ya somos los libres
ue lla ciu da d, ten ía reu
en aq 10 tenían ame;··icanos .
. · rn · , las senoras que· s<o"
por semana. A� prm cip et e s: , Fandangos, Mar iquitas Y
. de·. b·u < lar M 1nu ,--. . l -r,.nd"n-
t,um bre
' , . . a 1 ('{Jr � rin y,fn en u0l1',_
. ~''·� ..,. c.t Así levantarnlo sn vm: �1.Jtiva en el escenario de la Pa­
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lJes , no e•+•tl
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Gu n.ch am · · cípulas ' se h1 c1e tria naciente. fué el Triunfo una púg-ina magnífica con
o o er an t�n 1 ca paces dis
pa ona d ' s1· - que empezó a escribirse la Historia Americana.
s, P?r c "n mo b·.·"·1,,r·c. , ·ts mn,; ()'raciosas y a si i
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ma.s, a aquella d1ver:-no ollos a l..a "f.iesta de la< Libertad lle- da figura de l\fanuel Be1grano a una danza encantadora
cri ·
tradanzas Y b m·1ec,itos· osarDen.te, 110r aquella altiva f'1gur a y mi::iteriosa: la Condición. Cuenta la tradición que es­
m·1 no an1 • o · ·- ,
l d e la ." _ , '· , r las fuer zas ese1 a-
r
vacas tando el general en Catamarc,1. en nfr1ión militar, hacia
d om en ar l·=ts mo n t a.nas Y abati ele m- .
q�e supo tan te del triunfo -. signo e las 1814. la sociecbd cabmarow,fü1 ofreció una fies ta en su
Y qu e en el
, , ins
v1za ntes ce r br illa r so br honor. Habíanse bailado largl�rnente las Contradanzas y
rnor,=t; 1- Eó en ha
comparable belleza Minués de costumbre, cuando, al promediar la reunión,
del espí�itu nativo.
galas guerreras, las S an Mar tín, dos la orquesta dejó oír los primeros compases de una mú­
eJ.- em plo de .e
As1, 1 uego, Sls · n-u· ien . .do el . .:, <::·e,, "'"' "º oncontraban en sica t,rnf:o b'.clla cmwto mage::tuosa, Insbtlo por los con­
,as tarele, oficiai"S y el V u Y.u ~ , " · · ~
tertulios a b:1ilar la damc:a -que ya de seguro conocía­
añ os m el 25 de Mayo,
.
L 1ma ' Oc .¡,r,.,CP~· '1 ,
irn - '-"
ºTa L .. ne,. s,n
,' •• ao celebran do
, s cel 1as cl""n"'.e,,"S e1 e es·t:'l!Ü, 1�"' Üu nuestro general aci:ptó h2c2rlo - cuenbn-- sólo con la
n1a
L.

l se b :u ·1 an · de ✓

po r ''condición'' de que lo acompañara cierta niña que se ha-


en el cua .
;1� P es que son ejecutadas
criollas ar ge nt ma
' aim
s 1:1 <.1,-,
"' ieªnto h10 d e a ·· a
º � :1a
hr
iL Plat< •
1Iaba presente. Así fné que con lentos pasos de Minué y
la Band a d el Be G "11 los tiemnos
• º
heroicos dos giros vivaces de Zamba, realizaron un juego encan­
El Triunfo ?S _otra ch: . nZtt ,
i1�� ';triotas.Dícese que los tador de pafiuelos y miradas. Algo idílico flotaba en el
en l,a� f aire: una donosa catamarqueña ,un apuesto general y
mi.litó como el Cielitop elec1ma,s e� lac ' " que los criollos can-
rr
~ r iun. fos er ,n . , za. una danza en la que la mano lleva el pañuelo al corazón,
primeros "� mo.,_.s s hi rde se le umo la dan a los labios, a la frente, en un ofrecimiento sutilísimo.
ech os de ar ma" y
tab an h Aquel instante quedó impreso para siempre en el espí­
iiía ritu de los hijos de aquella provinci:1 y el momento de su­
Este es el Triunfo, n gestión, con el andar del tiempo, perduró con aires de
de los patriota:s leyenda, difundiéndose por todos los ámbitos. Es en ese
qiw caían realistas breve lapso, en que se confunden realidad y ensueño,
como gaviotas.
22 CLOTILDE P. L. DE PIORNO (LA ÑUSTA). DANZAS TRADICIONALES ARGENTINAS
23
cuando se escribe otra emotiva página de nuestro pasa- día toda su gallardía y sabor autóctono. Muchas
do heroico y romántico. La Rioja nos hemos allegado al histórico paraje. vece:, en
Otro hecho memorable, de extrao rdinaria significa­ el llano desolado y la altiva montaña velasquin Entre
ción es el que pro tago niza la Zamba de Vargas. ¿ Quién a, bajo un
sol que incendiaba los arenales, sin frescuras
no conoce este episodio singular que relieva la honda sen­ vegetales
�ue suavizaran_ el ardor del largo estío riojano-¡ ay! que
sibilidad del alma criolla! ... ignoran la pasión del verde húmedo la jarilla,
Fué en tiempos de la reorganización nacional. Rei­ brea Y el chañar- sentimos que aquella bata el jume, la
naban en La Rioja el desorden y la anarquía. Felip� �a­ zo de Vargas debió ser digna de páginas lla en el Po­
rela, el último caudillo que estaba al frente de la umca homéricas! Al­
gunos niegan autenticidad al hecho narrado;
montonera que subsistía en el país, era dueño absoluto ren que la música se ejecutó po steriormente otros refie­
de la provincia, así como de vidas y haciendas. El gene­ se la victoria. Mas, sea co mo fuer e, la Zambaal celebrar­
ral Mitre deseando concluir con esa situación, ordenó al ocupa legítimamente un lugar en nuestra Histo de Vargas
general Antonino Taboada que se trasladara con �l Ejér­
. pa­ boliza nada menos que la voz de la Madre Tierria. Sim­
ra
cito del No rte, desde Santiago del Estero a La R10Ja Pachamama aborigen alzándose cálida y reconfo , de la
rtante en
ra combatir nl fiero caudillo. Así fué que el 10 de abril el instante preciso en que el soldado desfallec
de 1867, bajo un sol que abrasaba, se enfrentaron ambas e y va a en­
tregarse al amargo abrazo de la derro ta.
fuerzas en el paraje den o minado Po zo de Vargas. El cho­ Músicas to das de la Patria vieja, Cielito Tr
que fué tremendo: salvaje por un lado, denodado por el iunfo
�ondición, Zamba, que alentásteis a los hombre� que for�
otro. Ninguno cedía en bravura y empuje, mas, al pare­ J�ro n nuestra nacio nalidad, que fuisteis solaz
cer llegó un momento en que la suerte abandonó a las tro­ y reft1 gio,
�1mno Y lanza, arrullo y clarinada, grande y eterna gra­
pas de Taboada, o bligándolas a retroceder. . . El coman­ titud os debemos. Por eso el corazón os pone
dante Brizuela -refiere la tradición- al ver que cundía hoy, devota­
mente una fresca cinta azul y blanca! ...
el desaliento entre los suyo s, tuvo ,entonces una rara
inspiración: mandó ejecutar a la ba rn;1a, ¡ una �am­
ba !. . . Zamba de nadie y de todos, mus1ca , de la tierra
que hablaba de las madres, de los hijos, de las novias le­
janas ,de las hermosas noches del terruño, música que
despertaba una emoción y un recuer do en cada pecho, que
tenía el calor de los soles y la tibieza embrujadora de las
lunas campesinas. . . Mas, en lugar de blanduras, a9-uella
melodía incomparable despertó en los hombres atav1cas _
fierezas. Dióles un im'pulso irresistible, infundió en ellos
el aliento de la tierra, les hizo caer co n ímpetu bravío so­
bre los de Varela, y lograr al fin la victoria tras recio
combate.
Así narra la tradición la historia de esta Zamba que
desde entonces se llamó "de Vargas" y que luce aún hoy
Posiciones y Figuras
M: Mujer; H: Hombre; �:Un paso de ta mujer; � � Un paso del hombre.
M. H.

M. lL M.

A B e D
GATO.- CHA.CARERA ESQUINAS;. ESCONDI AVANCE Y RETROCE­ AVANCE Y 'RETORNO,
. \'••>.

etc. DO, REMEDIO, etr.. SO. RESBALOSA, GAU• P4LITO, MONTONERO


curro. etc. CUANDO,· eu.

M. {¡
....
..,..=.
�, H. M. f
té' �
'
' -...,..
, H.
\\ 1

l:..,;, �

amo

ENFRENTAMnlNTO. ZARANDEO Y 01'RO ZARAND�O Y GIRO FINAL


CHACARERA, PATRIA. ZAPATEO . ZAPATEO
etc;

ESQUINA CON GIRO ESQUINA SIN GIRO COLOCACION EN DIA• ZARANDEO DE SEIS
(Cara) GONAL (Variante de COMPASES
posición B,)
Aires o Relaciones
Los Aires o Relaciones es una agradable danza criolla
que tuvo gran difusión durante el siglo pasado en nues­
tra tierra. En 1870 es recogida en la campaña bonaeren­
se por Ventura R. Lynch. En 1862 la ve Thomas Hut­
chinson en el interior de Córdoba y anota algunas carac­
terísticas del baile como así letras de los cantos que obtu­
viera por gentileza de Mr. R. B. Ben, de Rosario, anotán­
dolas en su libro en la siguiente forma :
Coro - Guitarristas - Cantos

Aires y más aires


Una vueltita en el aire,
Aires, Aires, Aires,
Relación para la mujer.
La mujer bailando canta:

Son dos hermosos despojos


Tus ojos,
Una mis ansias provoca
Tu boca,
Dos cristales soberanos
Tus manos.
Los tormentos inhumanos
Me sirven de atormentarme;
Basta pues para matarme ·
Tus ojos, pies, boca y manos.
28 CLOTILDE P. L. DE PIORNO (LA ÑUSTA) DANZAS TRADICIONALES ARGENTINAS 29

CORO GENERAL gen unos a otros, que alternan con el castañeteo de los
dedos y el martilleo de los talones".
Comienza el hombre bailando: Conocióse en Catamarca y Santiago del Estero, don­
de aun se le recuerda, y también en Tucumán, según no­
Sois tan bonita y tan fiel ticias de Isabel Aretz, quien recogió algunas versiones
Como la flor del durazno; musicales y referencias. en toda la provincia; advierte
Tu sabes que yo te quiero que algunas melodías se parecen al Escondido, y tam­
Que tienes que andar dudando. bién su coreografía. Faltan los escondimientos, reempla­
zados por dos pausas de la música para las relaciones. De
Después de un intervalo de baile, la mujer canta otra vez: Córdoba y Ban Juan procede una forma musical más ex­
tensa, según informa la referida colectora,. en la que des­
La alhahaquita que me dísteis, pués de la relación y antes del estribillo, el músico repite
Se le cayeron lµs holas, cantando la relación, "o sino tiene memoria canta otra
¿Cómo quieres que te quiera equivalente''.
Si tu querida se enoja? De igual manera, aunque con mayor anterioridad,
A lo que el hombre responde: fué muy popular en Chile, lo cual se pone de manifiesto
en las múltiples referencias halladas, manteniéndose aún
Las banderillas del Fuerte fresco su recuerdo en aquel país. Se le llamó preferente­
Se flamean cuando paso, mente "El Aíre", segün veremos seguidamente. Pedro
A vos solita te quie,ro; Ruiz Aldea en el artículo "Una zurra de baile" que ubica
De las demás no hagas caso. en la época de mediados del siglo XIX, dice: ''se me an­
tojó dejar la guitarra y pedir a otro que me tocase el
Y anota aparte: "La alhahaquita (se refiere a la Aire . .. " Sucede esto en la campaña, en la región ultra
albahaca) arriba mencionada es una pura y fragante hier­ Maule, según se señ.ala.
ba• . . En las palabras "Aires", en la tercera línea del pri­ Una impresión acerca de su parecido con el Gato nos
TI?er verso, el acento va invariablemente sobre la última la brinda Benjamín Vicuña Mackenna en la crónica "Las
silaba; por licencia poética. . . El canto en su totalidad danzas de nuestras abuelas". Entre 1830 y 1840 .• eran
por sus sentimientos como por su composición es en sí muy populares, afirma, la ágil Perdiz y el Aire gentil.
bastante triste". '
"El Aire era bailado en el aire como la Perdiz y cada
Fué más o menos por esa época que el viajero italia­ zapateo daba luz a una graciosa estrofa a la manera de
�o P�blo Mantega�z.a, en uno de sus dos viajles por el reto y seguía el diálogo y el baile hasta el fin". Y en otro
mtenor hasta Bohvia, (1858-1863) presenció a su paso párrafo: "entonces seguía el delicioso remolino de vuel­
PO; Entre Ríos una fiesta campesina. Tras la hierra tas y revueltas entonando las cantantes al son del arpa y
_
�s1ste al_ baile donde
_ ve junto a otras danzas a los Aires. vihuela:
Los bailes nac10n ales argentinos -señala -son gracio­
sos, tranqm.los, a�ompañ dos de mucha mímica y a me­ Airé, Airé y Airó

nudo de cumph_ m1entos rimados (relaciones) que se diri- ¿ Quién te quiere más qu.e yo?
30 CLOTILDE P. L. DE PIORNO (LA ÑUSTA) DANZAS TRADICIONALES ARGENTINAS
31

cada una).
Alberto Blest Gana ofrece también interesantes de­ primero por izquierda Y luego por derech a (4 c. para
talles de la danza. Nos remite a una tertulia de la época • Media vuelta con pañuelo (4 c.) y
de 1836 en la que "después del Cuando, tuvo lugar el • Giro id (4 c.).
Aire, baile parecido por su estilo al interior (entende­ e Relación del hombre.
mos que se refiere a la parte de Gato del Cuando) y que 8 Media vuelta (4 c.) Y
tiene la particularidad de que al final de cada pie, la mu­ • Giro (4 c.)
jer dirige al hombre, y después viceversa, alguna estrofa e Relación de la mujer.
que envuelve un cumplimiento, o una chanza, según el ca­ • Media vuelta con castañetas (4 c.) Y
rácter de los que forman la pareja". Advierte luego: "Es­ e Giro final (4 c.).
. .
o 1a muJ·er
te baile está casi completamente olvidado en el día, pero En ambos casos, en la Segunda parte habla primer
que entonces gozaba de gran popularidad". Y anota este y contesta después el hombre .
interesante dato: la niña se coloca para bailar "con la ma­
no izquierda en la cintura, el pañuelo en la diestra ... " 3a. (Dos parejas; posición E, en cuarto).
Las versiones que hoy se conocen, y tal como la ve Hut­ O Los cuatro bailarJnes conjuntamente alcanz �
a án 1a pri-
chinson en 1862, se ejecutan con acompañamiento de cas­ -
mera esquina, con castanetas; (Li- c. ) y lueo-o
"' en la misma forma
tañetas; sólo una del noroeste indica el uso del pañuelo. . .
harán las tres restantes, hasta volver a su s1t10.
Mas ello no conf\igura una diferencia formal. � Media vuelta por la derecha ( 4 c.) Y
e Giro, (4 c.)
COREOGRAFIA
e Relación del hombre l<l.
e Media vuelta (4 c.) Y
Las formas coreográficas que ofreceremos no difieren ma­
O Giro (4 c.)
yormente, y no podemos decir que una sea más típica que la otra,
e Relación de la mujer la.
pues todas lo son dentro de su regionalismo.
S Media vuelta ( 4 c.) Y
e Giro final (4 c.)
la, - (Una pareja, posición A).
·, la otra pareja en la for­
En la segunda parte dice la relac10n
e Cuatro esquinas con castañetas ( 4 compases cada una). ma señalada.
ID Vuelta redonda (8 c.)
O Cesa la música y dice su relación el hombre.
e Vuelta redonda (8 c.) Amores o Amor
9 /Jesa la música y dice su relación la mujer.
O Media vuelta ( 4 c.) y Muy poco se sabe sobre esta danza que unos llama�
8 Giro final, al centro (4 c.). los Amores Y . otros el Amor .. Con este nombre era �º;ºr�:
da en Tucumán Y aun subsiste en una parte � e 1. ·t,
2a. (Una pareja, posición C.) vincia, a cuyo respecto a· e I A 1·etz • "Este ba1le es a en
!� d.e 1os va··ues .de Tafí Corre�-
uso únicamente en la reg10n
8l Cuatro travesías con pañuelo, avanzando y retrocediendo ponde a los. Amores, antiguamente bailado en· 1 a pro-
33
ARGENTINAS
32 CLOTJLDE P. L. DE PIORNO (LA ÑUSTA) DANZAS TRADICIONALES
. delantera ira haoia
mpo que la pareJa
vincia de Buenos Aires", e indica una coreografía dis­ lta (4 c ) al mismo tie anza r los
lugar es
et an do, por los costados hasta alc
tinta de la popularizada, de la que oportunamente nos ocu­ :�;ás 'cas tafi e

paremos. opue stos. . ora· por los costados


al s oltarse' irá ah
El músico sanjuanino Arturo Berutti da una des- e La segunda pareJa s1multáneamente la
. cripción en un artículo publicado en 1882 en Buenos Ai­ castañeteando, regr
esand � ªsu s1t10 en tanto

res, probablemente tal como se bailaba en su provincia, tomara de las m an o::s ' _
y avanzará por el
centro,
pareja primera s e
y en la cual la figura actual de darse las manos es subs­ r a su sitio (4 c.)
soltándose al llega tramos' hasta com-
tituída por un círculo o giro de frente de los danzantes, ma forma ambos
e Se repiten e n 1ª mis
acercándose el uno al otro. pletar cuatro.
n es quinados , aI
dec· ir el
En otras provincias fué conocido antaño este baile 9 Los hombre s, que
s e en cuentra
ran los cora;?:O-
dEm uest
criollo, aunque hoy escasamente es mencionado por la t "herma n o los ar nes porq ue
can o: o s n v � n 1 der echas, h acen un
s
gente vieja y se lo cree posterior a 1850. rca n a 1 C,n
e · tro y umendo la s anos
nes", se ace
Siendo los Amores una danza tan bonita y habiendo � nete por el lad
o izquierdo, (4 c.)
mo,i: al in-
llegado en forma completa a nuestros días, parece un 1 a misma forma
en el molinete .en
""' Las 1nuJ·eres hac
..., ap are nta n 1o
tanto raro que nadie la mencione entre los viajeros o me­ Jeres ' porque
. rmanas son las mu
d1car e 1 canLL o .• "he
morialistas del pasado siglo. Empero, no será la única que
que ellas quie ren"· .
sufra tal suerte. De las cincuenta danzas, más o menos, JUDtando las izquier-
los hombres ahora
que poseemos, apenas una cuarta parte contará con una � Nuevo molinete de
es to, (4 c.)
historia documentada. Así vemos que, no obstante cul­ d as y por el l ado opu . res• con ma nos izquierda
s,
mo lin t de las muJe
tivarse en la campaña bonaerense en el pasado, Lynch, 8 Seglmdo e e

c.)
que se ocupa de los bailes del gaucho no la menciona. Vi­ hacia la derecha. ( 4 .
. ran, las muJeres . zarandean y cua
ndo
hom bre s gi
cente Forte, al prologar la reimpresión, señala esta omi­ (Cuando lo s
s zapatean).
sión, que no nos extraña mayormente, pues sabemos que hacen e1 moll·ne · - tc é stas ' aquéllo
tro bailarm· es (4 c. ) y
el trabajo de aquél, aunque animado por la mejor inten­ e Media vue1ta. conJUD . tamente los cua
ción, no es completo ni profundo. 9Giro (4 c.).
izui erda y los
Los Amores es hoy día, una danza preferida dentro . : .
s muJeres v
an hacia la q
18 Cadena corrida La y dando
de los ambientes tradicionalistas, no obstante el silencio na vuelta redon a d
echa descr1'b'i e ndo u
hombres hacia la der - ., la iz qu ierd a al
que hay en torno a su pasado y orígenes, merced al pa­ no derecha al com
panero "
sucesivamente 1 a ma la cad. ena ' los
tente sello de criollismo que ostenta en sus gracias.as y compas es de
. ( 8 c. ) . E n los. últimos dos- formando un arco con los
coutrar10
complicadas evoluciones. - 1 su
- os Ul1P'1 s manos de1e
. -,,h as .
companer "'irando ' para f1-

s 1a mu j e r ""
ajo de1 cu al pa a
COREOGRAFIA brazos en alto, deb
En todos los cas os e s bailada por dos parejas. nalizar.
s de la
. , ar de ,_ el centro tomado
" r Pº'"
avan,aa
E•,n luo-,_
L
la. (Poi;,ición E.). V ar1a n te: . '" el hom-
- lucero
1 · r 'Y
Je
de l are se a v,in,,
. �ando primero .a mu
mano, pu.e : � y castañeteando.
O La pareja que está en segundo pl ano da un pas o al centro,
and o,a , am , 1 os bra:,os en alto
bos ccn
bre scm iab raz
se toma de las manos, avanza tres pasos por el centro y luego se
"
34 CLOTILDE P.. L. DE PIORNO (LA ÑUSTA)
DANZAS TRADICIONALES ARGENTINAS 35
2a. (Po�ición E.)
Arunguita o Arunga
8 Cuatrc esquinas por la izqu,ierda (4
c. c/n.)
• Molinete de los hombres y zarandeo
de ellas (4 c.) Erróneamente llamada "danza quichua", sin duda
• Molinete de las mujeres y zapateo de por influencia de su letra bilingüe que contiene parte
elios (4 c.)
G Se repiten ambos molinetes, en igual
forma. expresada en aquél idioma aborígen, no hay en su músi­
• Vuelta redonda (8 c.) ca ni en su coreografía nada que justifique tal denom!i­
O Cade a cruzada (8 c.). Une cada
� pareja sus derechas, nación. Pertenece al tipo criollo común y es muy pare­
hacen un molinete, se sueltan teman al pasar
, a los contrarios con cida a la Lorencita. Probablemente ambas originaron en
las izquierdas, Y vuelven a encontrarse con
sus compañeros en la antigua Mariquita, que presenta características simi­
el sitio opuesto. Los hombres, en los últimos
compases, hacen gi­ lares y que a lo largo del siglo pasado alcanzara extraor­
rar a las compañeras debajo de sus brazos, cambia dinaria notoriedad.
ndo de lugar.
'¡ Su nombre está encerrado en los límites provinciales
Variante: La vuelta redonda puede ser de 6 de Santiago del Estero de los que parece no haber tras­
compases, hacien�
do un girito rápido en los dos restantes. cendido. Por lo menos en Tucumán no se recuerda que

N'> 3 (Igual colocación).


haya sido cultivada en otros tiempos, como tampoco en
Catamarca.
De las dos menciones escritas que hemos hallado,
4D Los hombres se dirigen haciendo castañetas, por el lado
sólo una acredita algún interés; pertenece a Ricardo Ro­
derecho, hacia donde está la compañera, la rodean y vuelven a sus
jas.
sitios; ella entretanto hará pequeños zarandeos.
@ liacen lo mismo !as mujeres, en torno a los compañeros, Entre algunos recuerdos lejanos del autor, está el de
en este caso por el lado izquierdo; en tanto ellos zapatean. un baile campesino allá en las postrimerías del siglo XIX,
Lo demás es igual a lo detallado en la anterior. que tiene lugar en sus lares santiagueños, y en el que se
ejecuta entre otras danzas criollas la Arunga. Y dice des­
NQ 4 (Posición C.) pués que en una fiesta ofrecida a la Telesita, se destacan
"dos muchachas jóvenes, zarca de ojos la una, morena de
Según se advertirá, es más corta que las anteriores coreogra­ tez la otra, y ambas dispuestas siempre, lo mismo para
fías (falta la cadena). Ji'ué recogida en la región taficeña, en Tu­ una Arunga que para un Marote''.
cumán. La otra noticia, que nada nos aclara, la dá Jorge M.
• Avance y retroceso por el lado izquierdo (8 c.) Furt en su "Coreografía Gauchesca" y sólo señala que es
• Avance y retroceso por el lado derecho (8 c.) parecida a la Chacarera en su música.
• Giro (4 c.) y contragiro ( 4 c.)
8 Media vuelta ( 4 c.) y COREOGRAFIA
• Giro final (4 c.).
(Posiciéín B.)

(Tenemos referencias que en la provmc1a de Buenos Aires


8 Cuatro esquinas con castañetas (4 c. para cada una)
también solía iniciarse el baile con cadena corrida).
O Zarandeo y zapateo ( 4 e.)
36 CLOTILDE P. L DE PIORNO (LA ÑUSTA) D,'\NZAS TRADICIONALES ARGENTINAS 37

8 Llevando el pañuelo en la mano, hacer dos pasos al centro mo tiempo uno solo y diverso. Tal como ocurre con la Za­
Y saludar (2 c.); retroceder a la esquina y saludar de nuevo (2 c.) macueca y muchas otras criollas.
(no se debe avanzar y retroceder en línea recta, sino en ligera La música en uno y otro lado es la misma. Y lo que
curva, como abr.i:endo y cerrando un paréntesis) resulta más curioso es - que el Bailecito de av.ance Y re­
9 Media vuelta con castañetas ,acercándose al centro para troceso, que llamaremos "abajeño" para distinguirlo de
finalizar ( 4 c.) los otros, se conoce en algunos lugares con el nombre de
No conocemos ninguna otra forma, salvo la ligerísima va­ "Boliviana" tal como ocurre en Catamarca, y es zapa­
_
. nante o alteración más propiamente de hacer primero el saludo teado. "El 'Bailecito como nombre especíílico de danza
Y Juego el .zarandeo y zapateo. no tiene antecedentes históricos en Tucumán" -señala
I. Aretz..-., expresando que el que allí se conoce, se su­
pone boliviano, especialme;nte en los valles, y da la co­
reografía de avances y retrocesos.
Bailecito No hemos podido documentar su antigüedad en la
zona norteña, mas, por los testimonios orales se deduce
�s el Bailecito, otra de las danzas autóctonas que aun que entró a nuestra tierra alre dedor de 1850.
subsisten en los escenarios natural es de tierra adentro, Llámase desde ha mucho, en Perú y Bolivia, Baile o
en el extremo norte y noroeste argentino. Se han origi­ Bailecito de tierra. El arqueólogo Charles Wiener escri­
nado muchas confusiones en torno a esta danza; en pri­ be en 1880, refiriéndose a las costumbres limeñas: "Se
n:iei:, lugar, po� haberse empleado tal expresión, "baile­ danza desde el Vals hasta la Chilena, el Baile de Tierra Y
c1to , para des�gnar a toda suerte de baile picaresco, tan­ la Zarn.acueca". El escritor boliviano, Ismael Sotomayor,
to en nuestra berra como en Bolivia y Perú. y en seo-undo mencio11a hacia 1861, "un Bailecito de Tierra., con su res­
lugar, porque_ esa mis;na denominación se aplicab�, tal pectiva media vuelta" dedicado a un argentino que inter­
vez por la misma razon apuntada, en algunas regiones, viene en la política lugareña. Entre los añ?s �843 y 18�7,
tales como Córdoba, San Luis y San Juan, al Gato. el sabio F'rancis de Castelnau ve "los ba1lesitos, grac10-
El típico. Bailecito norteño, es bie n distinto del que sas danzas con pañuelos" en Santa Cruz de la Sierra (Bo- ·
se ha generahzado dentro de las corrientes tradicionalis­ livia) y lo señala como cultivado en Perú y Boiivia. Hace
tas, Y l:'1 mayoría de los folkloristas e instructores de es­ luego una ligera descripción de la danza indicando que
tas re?"1?nes del sud, se niegan a aceptarlo, aduciendo que "un caballero invita a una señorita, colocándose ambos
es bohviano. En muchas ocasiones hemos oído decir, que frente a frente con un pañuelo blanco en la mano. Co­
_
e! que ba1�ab�,n o enseiíaban era "Bailecito con coreogra­ mienzan los cantos, de una rara gracia; marcan el com­
fia argentma -el de avances y retrocesos-, lo cual no uás con los pies con moderación, avanzan, retroceden, se
es exacto. ;traviesan, parecen huirse, se aproximan, dan vueltas el
El Bai1ecito nuestro y el Bailecito boliviano son dis­ uno en torno al otro. Los concurrentes golpean las manos
tintos, en e] aspecto coreográfico, como se verá más ade­ a compás y el baile concluye".
lan�e, aunque guardan ]a identidad de origen. De Perú a
_
Bohvrn, r, de ésta a m�estra tierra, ei baile adquiere en En 1849 el doctor H. A. Weddell durante unas fies­
,
cada :reg10n caractenshcas propias que lo hacen al mis- tas en La Paz, ve bailar Bailecitos de una y dos parejas,
ENTINAS 39
38 CLOTILDE P. L. DE PIORNO (LA ÑUSTA) DANZAS TRADICIONALES ARG

nerados Y el c stañe� eo.


con un final zapateado que es animado por los a sistentes cida a desterrar los saludos ama que u conoci�do baila­
con palmoteos y voces de animación. A propósito de esto, diremos feso,n no hace mucho
con
Esta f�rma "acuecada" del Bailecito es la misma que rín profesional de criollas, nosace veinte años ese salu­
hoy se culti�a en Bolivia, difiriendo por ese aspecto su- tie�po que él hab ía "crea do h
". Adujo simplement� que
1:1-amente a mmado del nuestro, que es más bien melancó­ dito ta'n original del Bailecito a rlas, para que lucieran
hco Y �eremo�i <:so. Veamos sino, la descripción que hace a las danzas "había que adorn estamos.
í
el. escritor boliviano Rigoberto Pa redes: "El Bailecito de mejor en los escenarios". Ahe_nalar que el Ba1l . . con
ec1to
Tierra_ se reduce a colocarse frente a frente el hombre y Par a con cluir, hem os de s
que constan de tres par­
l a muJ er ... En segmda_
se mueve la pareja agitando los el Tunante son las únicas danzas cuyo origen no conoce�
pañuelos Y h:3-ciendo contorsiones con el cuerpo y mudan­ tes, costumbre ésta muy antigua
z�s con los pies; dan dos vueltas enteras primero, dos me­ mos.
dias vueltas después y terminan la danza con una vuelta
COREOGRAFIA
entera, en la que los movimientos de los danzantes son más
desenvueltos y animados por el jaleo y expresiones de
apla u so de los concurrentes, por el :flurioso rasguear de la. (1 pareja; posición A.)
_
la gmtarra, por los golpes dados en el traste de ella y por por la derecha (8 c.)
el entusiasmo de los cantores en levantar la voz". e Vuelta redonda con pañuelo
cruzadita (8 c.)
Es probable que sea tan antiguo como la Z amacueca e Otra vuelta más cerrada, o
Y el Gato ;tal se desprende de una referencia que nos ofre­ 11D Giro por la izquierda (4 c.)
e Giro por la derecha (4 c.)
ce C!lrlos . Vega : "El doctor Mariano de la Torre y Vera, es sus brazos izquierdos, (miran-
C�no1:1go de la S anta Iglesia Metropolitana de Lima y Molino: Enlazan los bailarin la dere­
n saltando suavemente por
V1car10 general del Ejército del Alto Perú, contestó en do en sentido opuesto) y gira Y giran
ente, enlazan los derechos
1814, desde Tupiza, a un cuestionario real, lo siguiente cha l 4 c.). Se sueltan rápidam compás.
ándose al finalizar el último
(entr� otras cosas): "Asimismo hay tonos mui alegres, en el otro sentido (4 c.) solt
1Ilelod10sos, y sonoros para ciertas danzas , que llaman puede hacerse el semiabrazo, g�­
Vaylecitos ele la Tierra'' Variante: En lugar del molino de él, ex­
(izquierdo de ella y derecho
La forma coreográfi��- más típica que hemos obser­ rando con los brazos unidos, el lado derecho,
sobre el pecho) por
vado, con esca sas diferencias, e n buena pa rte de Jujuy, y tendidos, y los otros recogidos o (4 c.).
posición por el izqu ierd
S,al�a, es sumamente discutida en los ambientes tradicio­ (4 c.), y luego cambiando la
nalistas, por falta de conocimientos, suponemos acerca
de la realidad folklórica. Entre nosotros es abst;rdo ha­ 2a. (2 parejas posición E.)
blar d�l "B ailecito sureño" por simple afán regionalista ; los cuatro bailarines, por !a
,
e s fac1l comproba r que nunca se cultivó esta danza e n el
8 Vuelta redonda en conjunto
sud, como tampoco en el Litoral, centro y Cuyo, en forma derecha (8 c.)
pareja independientemente
nat1:1;ª1. Esperamos que el tiempo y algún viaje de obser­ e Vueltita má:s estrecha, cada
vac10n por e l interior del país sirvan para ilustrar debi­ (8 c.)
cada uno)
damente a cultores y maestros de bailes criollos, y los de- e Giro y contragii·o ( 4 c. para
40 CLOTILDE P. L. DE PIORNO (LA ÑUSTA) . DANZAS TRADICIONALES ARGENTINAS 41
• Rueda: Se toman los cuatro de las manos y saltando en COREOGRAFIA
forma moderada, dan una vuelta por la derecha y luego media por
la izquierda (total 8 c.) cambiando de sitio. (1 pareja; p(l.Sición A.)
Variante: Es lo mismo hacer una vuelta y media por la dere­
cha, o dos vueltas completas. En este caso no tiene mucha impor­ 9 Vuelta completa por la derecha (8 c.)
tancia el cambio de sitio, dado que la danza consta de tres partes. ® Vuelta completa por la izquierda (8 c.)
fb Zapateo y zarandeo (8 c.)
9 Media vuelta, cambiando de sitio, hacia el centro (4 c.)
3a. (1 pare.ia; po.si.ción C.)
(Forma denominada en Tucumán y Catamarca "Boliviana")
Caramba
• Avance y retroceso por derecha (8 c.) con pañuelo. Aunque se lo ubica preferentemente en las regiones
C> Avance y retroceso por izquie:r,da (8 .c) sud y litoral, tuvo también alguna difusión en el interior
9 Giro y contragiro (4 c. para cada uno) del país. Jorge Fu:rt le dedica algunos párrafos aunque
@ Media vuelta zapateada (4 c.) no muy ilustrativos, aludiendo entre otras cosas, a la si­
8 Vueltita rápida enlazados los brazos derechos y luego los militud en el estilo del verso con la Vidalita. Ventura
izquierdos (4 c.) Lynch lo menciona entre los bailes de la carn'.paña bonae­
rense : "hay también el Caramba y la Chacarera, los dos
· son bailes puramente loca1es"; y agrega que "el Caramba,
4a.. (1 pareja; posición A.)
pariente cercano del Palito, recién comienza a difundirse
Bailecito boliviano:
en los pueblos del norte, ( 1870). El tradicionalista Do­
mingo V. Lombardi obtuvo en 1932 datos precisos sobre
8 Dos vueltas redondas, con ligeros arrestos (8 c. para c/u.) el baile, por referencias de un señor Juan Zabala, vecino
el Dos vueltas o giros de frente ( 4 c. e/u.) de Cacharí (Buenos Aires), quien contaba por ese tiem­
@ Vuelta redo1tda zapateada, marcando ambos bailarines en po, más de setenta afios de edad. Esta persona recordaba
forma viva el compás (8 c.). perfectamente el Caramba, que había conocido en sus
tiempos mozos, en los pagos de Tapalquén. Se bailaba
pues, en la campaña hacia 1860.
Hay también noticias de un espectáculo de circo ha­
Calandria bido en 1839, en el cual la música del Caramba acompañó
ciertas evoluciones de un volatinero en Buenos Aires.
En Lima existió una danza o canto así rotulado, mas
Es la Calandria un baile que escasamente se conoce nada hemos sabido salvo una vaga mención de su nom­
hoy día. Tuvo alguna preponderancia en San Luis, San­ bre. Bien pudo ser la Tirana del Caramba, antiguo baile
ta Fe Y Córdoba, en la 8egunda mitad del · siglo pasado, madrileño, de giros viv1.ees, que dejara acaso en Lima
esr0cialmente en la provincia puntana donde lo recogie­ primero y luego en nuestras orillas, parte de su denomi­
rio. C11 rlos Vega, salvándolo del olvido. nación substancigda en un nuevo modo.
42 CLOTTLDE P. L. DE PIORNO (LA ÑUSTA) DANZAS TRADICIONALES ARGENTINAS 43

COREOGRAFIA aferran unos a otros en una alegría sin raíces, superfi­


cial Y efímera como· la ráfaga de alcohol que nubla sus
(l. pareja; posición A.) cerebros. Es baile hondamente telúrico, pleno de locura
breve y fatalista. Posee su mú.sica un hondo sabor indí­
@ Giro con castañetas por la derecha ( 4 c.) gena, como que su tema musical pertenece casi siempre
@ Giro por la izquierda (4 c.) a antiguos huayños. En J u}uy lo hemos visto bailar en
• Media vuelta (4 c.) varias oportunidades y en distintos medios sociales, pero
O Giro por la izquierda (4 c.) ninguno nos impresionó tanto como el que presenciamos
O Giros por derecha e izquierda como al principio (4 c. para en Humahuaca, bailado en las calles mismas del pueblo,
cada uno) por una alegre pandilla. Iba adelante un bastonero, con
e Media vuelta ( 4 c.) una planta de maíz florecido en la In¡ano -reminiscen­
@ Giro por la izquierda ( 4 c.) cia de antiguos bailes agrarios ceremoniales- y detrás
O Media vuelta (4 c.) y una larga cola de bailarines. Abriendo camino marcha­
S Giro final ( 4 c.) ba la orquesta formada por quenas, charangos, guitarras
y cajas. Al llegar a un lugar abierto, el baile se formalizó,
cumpliendo un no muy extenso plan coreográfico. Las fi­
Carnavalito guras más cultivadas son aproximadamente quince, pero
rara vez se ejecutan todas en una vez y sí generalmente
Es ésta una danza colectiva muy cultivada por los muchas menos. En cierta oportunidad vimos hacer sólo
- nativos del extremo norte y noroeste argentino. Puede dos figuras. Por su antiquísima forma es posible remon­
encontrársele como el Bailecito, espontáneamente en las tar su antigüedad a la época precolombiana, habiendo en­
reuniones ca�pesinas de Salta y JuJ1uy, siendo también riquecido su estructura hacia la segunda mitad del siglo
cultivado en los salones. Posee gran número de figuras, dieciocho, con la · Contradanza.
pero en las fiestas típicas de los cerros, no se hace un gran
despliegue coreográfico. Aunque es danza esencialmente
carnavalera, en toda ocasión propicia se la cultiva. Car­ COREOGRAFIA
los Vega la define como "una Contradanza suburbana del
Alto Perú y del Noroeste argentino", pues si bien tiene Teniendo como base un mínimo de ocho parejas, se aprestan
como base la danza colectiva prehistórica con sus rondas, éstas a iniciar el baíle, tras los primeros acordes. Oficia de basto­
serpentinas, filas, etc., formaliza su plan coreográfico con nero uno de la pareja delantera. Si d,irige la mujer, se situará ésta
figuras de la Contradanza. Así, pues, suerte de Pericón Y todas las demás a la derecha del compañero; si dirige el hombre,
norteño, no posee la solemnidad de éste, ni S? ajuste Y co­ se ubicarán ellas a la izquierda. Llevará el bastonero en la mano,
ordinación de movimientos. Es danza para Jaranear Y no una planta de maíz o un banderín con cintas de colores, y es co­
siempre sus parejas son de hombre y mujer, sino que se mún que los bailarines lleven gajos de albahaca en la mano o el
entreveran igualmente hombres, mujeres y niños. El Car­ sombrero.
navalito es desborde racial de seres doblegados por siglos
de sumisión, que al conjuro de la chicha y la música se
44 CLOTILDE P. L. DE PIORNO (LA ÑUSTA)
DANZAS TRADICIONALES ARGENTINAS 45
la. Figura
7a. Fi�ura
Gi' Avanzan tomados del brazo en parejas y describen un
círculo. 4» Se detienen las ruedas en el momento en que cada mujer
se ha situado a la izquierda de su compañero (en el punto en que
él une su mano a la del hombre. siguiente); los hombres levantan
2a. Figura
lentamente los brazos y los colocan delante de sus compañeras
formando ....
9 Otro círculo; Soltándose los brazos enlazados, levantando
en alto los mismos, hacen girar a la compañera dos veces, con pe­
queño intervalo. 8a. Figura

3a. Figura O Entrelace o canastita: Ambas ruedas entrelazadas giran


por derecha unos cuantos compases.
@ Puente: Avanzan de frente con las manos en alto, for­
mando el puente, bajo el cual comienza a pasar la primera pareja 9a. Figura
y sucesivamente las restantes; la pasada se efectúa dos veces.

e Nuevo entrelace: Levantan los hombres los brazos y que­


4a. Figura dan en ·su primitiva posición. Luego las mujeres levantan sus bra­
zos y los colocan en las espaldas de los hombres ( ellas siempre
t1, Al salir las parejas nuevamente del brazo bajo el puente, tendrán el compafi.ero a su derecha); giran hacia la izquierda.
efectúan un nuevo círculo; durante el mismo, con corto intervalo,
realizan la sigu,icnte figura: enlazando los brazos derechos, giran
lOa. Figura
por la izquierda; y luego enlazando los izquierdos, giran por de­
recha.
9 Viborita o zig-zag: Se desenlazan las ruedas, y quedando
ellas con los brazos en alto, rompe el delantero o bastonero la
5a. Fi¡¡ura
rueda propia y tomados todos de la mano con éste al frente, efec­
túan un zig.zag pasando bajo los arcos que forman ellas, entrando
® RonC.a: Recuperada b posici6n inicial, marchan un mo­
y saliendo cada dos o tres bailarinas.
mento en círculo y se toman de la mano formando rueda; se gjra
primero lrncia la derecha y luego hacia la izquierda.
11a. Figura
(fa. Figura
8 V.iborita de ella:::: Recuperan los hombres sus lugares tor­
© Mujeres al centro: Las mujeres pasan al c�ntro y los hom­ nando a su rueda y zigzaguean ellas. ReaJ,izada la figura, coló­
bres quedan afue:·::i, formando dos ruedas que girarán en distintas canse al encontrarse las dos ruedas, junto al compañero en la
dfrecciones; ellas por faquieró.a, ellos por derecha. forma ya indicada; Juego 'Semigirando volverán a formar las pa­
rejas, del brazo.
46 CLOTILDE P. L. DE PIORNO (LA ÑUSTA) DANZAS TRADICIONALES ARGENTINAS 47

12a. Figura 15a. I◄'igura

e Jaleo: Marchan en fila las parejas hacia el frente y allí O Desarme de la callecita: Cuando ya han pasado todos, la
se separan; mujeres formandt, un círculo una tras otra por iz­ pareja situada al final, que es la directriz, tomándose del brazo,
quierda batiendo palmas; hombres por derecha, lo mismo. La pri­ avanza por el centro, y por detrás le siguen las demás, con lo que
mera pareja se encuentra en el fondo, y seguida de las demás se deshace la ealle; así vuelven a marchar en círculo.
avanza al frente. sin tomarse, siempre palmoteando, formando
dos hileras. Enfrentarlos, la mujer zapatea al compás, girando por 16a, Figura
izquierda y derecha; luego bate palmas ella y zapatea el hombre.
G Caracol: Se desenlazan las parejas y abriéndose se toman
de las manos, alternando, naturalmente, hombre y mujer, pero sin
13a. Figura unirse los extremos. El hombre 19, que marcha al frente, irá agi­
tando el banderín ,en tanto va describiendo un caracol; cuando ¿ste
G Kaluyo: (Esta figura, que es la común en la danza de ese está bien cerrado y el conductor se encuentra en el centro mj.smo,
nombre, se ejecuta tambíén en el Carnavalito, cuando se desean Y ha marchado en forma circular por la �zquierda, sale en direc­
realizar muchas figuras). Se realiza uniendo cada pareja, de frente ción opuesta, y marca la misma evolución ,ahora hacia afuera.
uno al otro, las palmas de las manos derechas, en alto ;así gira:¡,_
una vueltita, volviendo a- su lugar; unen luego las izquier.das, y 17a. :Figura
giran por la derecha, en la misma forma; esto se realiza una o
dos veces. e Desarmado el Caracol, vuelven a constituirse las parejas,
del brazo. Realizarán una vuelta circular para finalizar, y se re­
14a. Figura tiran agitando los gajos de albahaca y banderines. Para un espec­
táculo escolar es muy indicado el uso de pañuelos celestes y blan­
19 Calles: Batiendo palmas, vuelven a abrirse las dos hileras, cos, que sacarán al hacer el último círculo y agitarán armoniosa­
ahora en forma recta por los costados, ellas por izquierda, ellos mente.
por derecha; al llegar los primeros al fondo se enfrentarán de­
teniéndose, y así sucesivamente todos, hasta formar nuevamente
dos filas, pero en forma invertida (primeros atrás, últimos ade­ Cielito o Cielo
lante). Se inicia asi, el pase de la pareja del fondo, la que tras
realizar una bonita figura en su tránsito por la callecita, se co­ Es ésta, podemos decir sin lugar a dudas, la danza
locará en primer término; luego van pasando sucesivamente las madre argentina. Originada conforme se supone, funda­
demás parejas realizando en lo posible distintas figuras; para damente, en la Contradanza, es la primogénita en la co­
conseguir lucimi,ento y que el tramo no se prolongue demasiado, rriente rioplatense y más tarde dará vida a muchos rit­
es conveniente que cuando la pareja en movimiento esté más o mos criollos e influirá en otros de la corriente opuesta,
menos en la mitad del camino, salga la otra. (En tanto, las pa­ manteniéndose al par gloriosamente, a lo largo de un si­
rejas van ejecutando el pase, colocándose en los primeros sitios, glo pleno de luchas, de sacrificios y de grandezas.
las demás deben ir desplazándose hacia atrás, batiendo palmas). Comienza a perfilarse en las postrimerías coloniales,
48 CLOTILDF P. L. DE PIORNO (LA ÑUSTA) Ül,NZAS TRADICIONALES ARGENTINAS 49

fund::mdo su estructura en lo forán eo y su espíritu en l? mejlándose a las seguidillas españolas. Como música o to­
vernacular. Su pasado es rico, pletórico de l�z; no �abra nad� es sencillo, armonioso, lleno de candor y alegría ju­
sombras en torno suyo que desvanezcan su airosa flgura, veml. Como danza reúne a la gracia libre y airosa de los
ni silencios que empolven el blanco y celeste de sus ves- movimientos, el decoro y la urbanidad".
tiduras. , Dos viajeros europeos que recorren la república, la
Si bien tuvo difusió n en casi todo el pais: cua1 su encuentran en la región del Litoral, más o menos en la
cuna, será su trono el Río de la Plata, el que _solo aban­ misma época. Es uno de ellos, Pablo Mantegazza, que nos
donará un instante para seguir en pos del Procer, cuan­ visita entre los años 1858 y 1863, y anota en Entre Ríos,
do éste lleve la Libertad a los pueblos hermanos, �n ca­ entre las danzas de la zona, al Cielito en Batalla o de la
rácter de embajadora, la más dulce y graciosa, la mas de­ Bolsa. El otro, Martín de Moussy, quien viaja por nues­
licada representante del espíritu nacional. tro territorio entre 1841 y 1859, tiene ocasión de obser­
Siguiendo su tránsito por tiempos y lugares, la en­ var en el litoral, las costumbres campesinas y escribe con
contramos hacia fines de siglo en Sa ntiago ?el �stero, referencia a los bailes típicos del lugar: " ...en una casa
junto a otros ritmos tradicionales, en plena vigencia, se­ un poco grande la guitarra de sonidos vocingleros, agru­
gún se desprende de un relato de Rica�do Roj as.
!
pa a los aficionados a la Zamacueca, al Gato, al Cielito" ...
En la campaña bonaerense se advierte _su P;.rman�n­ Según el memorialista Santiago Calzadilla, a media­
cia aun hacia 1883, año en que Lynch escribe: El Ci� lo dos de siglo no gozaba de mayores preferencias en las ter­
a,
es un baile ele cuatro. Se coloca n pareja frente a pareJ tulias porteñas : "Más tarde, allá por el 44, se bailaba
como en la Cuadrilla" .. también un Cielito criollo, ( en lo de la familia Senillo­
Con un lustro de. anterioridad, la hallamos en la sa) a pedido del general don Prudencia Rosas insig ne
l
obra de Manuel F. Lángara, en un poema titulado ''E bailarín, muy inclinado a la galantería. Este bail� gau�ho,
baile", en una de cuyas partes se lee: monótono en demasía y poco aristocrático, era rechazado
por la mayoría de la concurrencia; pero la excelente se­
"Después que todos be/Jieron ñora Misia Pastora, que daba la nota alegre a aquellas re­
volvió e l músico a tocar uniones, rogaba encarecidamente a las niñas lo bailasen,
y a l poco rato a bailar para complacer al rubio general".
otras parejas sa lieron.
Al CIELO y e l Pericón, El heroico Cielito de la Independencia ¡ "monótono y
81:guió luepo una Habanera••·
,, poco aristocrático"! . . . Cosas de los tiempos y de cier­
tos núcleos sociales tiranizados por la moda europea
larg� "siempre aristocrática". Felizmente, el pueblo, más cons�
El elogio p-;_:;, 8 expresivo, quiz:'t, reci�!do en su 1. tante en sus aficiones, no era de la misma opinión.
ª"'•el", ,_,� lo llroc
,, ,"'ª , ""' • .io-a
'-" Juan JV!:ar ia Guh erre z,
1
en 187
reu
_
mo- Por otra parte, otras noticias concurrirán a desvir­
"La danza, la música y la palabra aunar]__as en .as
<'.'HLO

desd e tiem pos remo tos tiene n entre nos­ t1;1ar el juicio de Calzadilla. Apenas un año antes aparece
nes Dopulares
otro; el nombre de Cielo, el cual, en_ cu�nto a su form ,a figurando nada menos que en un programa de concierto;
el octos en un anuncio publicado en el "Diario de la Tarde" des­
métrica, pa:rticipa de toclas 12.s c0m,1>mac1ones � , � as 0�:
otras medi das de meno s num ero de s1.ab c,s, tácase que el niño Federico Planel, ofrecerá un concierto
1:-Jbo con
50 CLOTILDE P. L. DE PIORNO (LA ÑUSTA) DANZAS TRADICIONALES ARGENTINAS 51

de violín, ejecutando, entre otras piezas, "Variaciones luz sobre la cuestión. En 1830 llegan al Río de la Plata los
sobre el Cielito de Massoni". bailarines españoles José y Juana Cañete; obtienen éxito,
En 1838, lo hallamos en el corazón mismo de la Re­ y con el deseo de adentrarse en el gusto popular, crean,
pública, en ocasión de celebrarse el vigésimosexto aniver­ un año después, una variante del Cielito, o probablemente
sario de la batalla de Tucumán. Refiere Jorge Sohle que dos, pues algunas noticias tienden a sugerir que el Cielito
en un baile popular realizado en dicha ciudad, al que ha­ en Batalla y el de la Bolsa no eran una misma cosa. Es de
bía concurrido el Gobernador, se escuchó cantar un bellí­ lamentar, empero, que no existan datos concretos acerca
simo Cielito, en labios de una mujer de pueblo: "Fueron de estas formas coreográficas que, creadas especialmente
cinco estrofas y la última que decía : para los tablados, debieron ser muy graciosas y variadas.
Tal éxito acompañó a estos Cielitos que posteriormente
CIELO, CIELITO del alma, fueron incorporados al repertorio social; así lo manifies­
Si este ángel a mí me adora, ta José Antonio Wilde, en sus evocaciones de esa épQca:
CIELOS estaré cantando "Por muchos años estas reuniones ( se refiere a las ter­
Desde una aurora a otra aurora. tulias porteñas) solían terminar con' un Cielo pedido por
los jlóvenes; a veces el denominado En Batalla, pero el
Al preguntarle el Gobernador a la cantora de dónde preferido era el Cielo de la Bolsa. Las jóvenes apenas lo
había sacado los inspirados versos, ésta dijo: "Son de conocían pero gustosas lucían su natural gracia y donai­
Juan Bautista Alberdi". re en este curioso baile tradicional". Este párrafo denun­
Este hermoso recuerdo exalta la espiritualidad y sen­ cia con toda claridad dos variantes. Hay alguna duda de
cillez de los padres de la Patria, en la culta personalidad que tal creación se debiera a los Cañete, mas no se posee
de Alberdi. Su fervor por la música, traducido en melo­ ninguna mención anterior a 1831 sobre dichas variantes.
días encantadoras. -Minués, Valses y Cielitos- habla Un año después aparece otra llamada del "Bagre Sapo",
íntimamente al corazón ,así como los admirables pensa­ que ofrecen en los escenarios otros bailarines, los Catón.
mientos del escritor lo hicieron al intelecto. Aunque lo hallamos permanentemente a través de
En 1836 se representa en el Teatro Argentino, de todo el siglo pasado, la mejor época del Cielito debió es­
Buenos, Aires la obra criolla "Un día de fiesta en Barra­ tar comprendida entre los años de 1815 y 1840, en que fi­
cas", con mucho gaucho, bailarín y cantor, al decir de gura en las reuniones sociales y populares, teatros y hasta
Mariano Bosch, en que actúa el actor Antonio Casacu­ en conciertos, es decir, en los am,bientes y categorías más
berta y su señora Manuela Funes, actriz y cantante. En diversos. Vemos así que el 13 de noviembre de 1834, un
un momento de la pieza se baila la danza preferida de la ciego de nacimiento, natural de la villa de Luján, se pre­
época, en su popular variante: "el Cielito en Batalla a senta en el Teatro, tocando entre otras piezas, "un Cielito
cuatro y a veces a ocho ... " que hace furor entre los es­ de ejecución", compuesto por él mismo, en guitarra. Tal
pectadores. reza un anuncio inserto en el "Diario de la Tarde".
:Más de una vez nos hemos encontrado frente a esta El naturalista y comerciante francés Arsenio Isabe­
singular denominación "en Batalla o de la Bolsa"; las re­ lle, que con el propósito de establecer una industria, llega
ferencias no aclaran absolutamente nada acerca del al país en 1830, se interesa en conocer las costumbres
origen de la misma, pero algo hemos hallado que arroja porteñas, las reúne luego junto a las impresiones de viaje
52 CLOTILDE P. L. DE PIORNO (LA :Ñ'USTA) DANZAS TRADICIONALES ARGENTINAS¡ 53
por el interior, Uruguay y Brasil. Así observa que a los héroe del Ande y a la posteridad, el último de sus Cieli­
porteños "les gusta particularmente la m¡úsica italiana tos. Desde alrededor de dos décadas habían venido cono­
y francesa, pero sienten todavía una irresistible atrac­ ciéndose ininterrumpidamente estos exaltados y patrióti­
cción por los Tristes peruanos, los Boleros españoles y cos cantos, a través de los cuales se vislumbra cada paso
los Cielitos nacionales, que no carecen de encanto", bai­ de la Patria hacia sus alfos destinos. Muchos Cielitos se
lándose la danza criolla junto a las Contradanzas espa­ conocieron, y aunque en su mayoría se le atribuyen, no
ñola y francesa. se sabe si todos se deben a Hidalgo. Los había en lengua­
El año 1826 la encontramos en la fiesta del carnaval je gaucho y culto; pueden citarse entre los más conoci­
tucumano que narra el doctor Juan Scrivener en sus im­ dos los siguientes, amén del ya mencionado: 1819; ''Cie­
presiones de viaje por esas regiones, en cuya oportunidad lito de la Expedición". 1818: "Cielito patriótico que com­
expresa que los criollos del campo llegan a la ciudad can­ puso u n gaucho para cantar la acción de Maipú", que en
tando "sus Cielitos predilectos". una de sus partes dice:
Un caballero británico que reside en Buenos Aires
entre los años 1820-1825, publica poco después un libro
en Londres, bajo el psendónimo de "Un inglés" relatan­ No rne neguéis este día
do algunos viajes por el interior como asimismo diver­ Cuerditas 1mestro favor
sos aspectos de nuestra capital. En el capítulo referente
a las costumbres dice: "Algunas danzas son bonitas ... 1816: "Cielito de la Independencia":
Las damas se mueven con mucha gracia. El Cielito
comienza con canciones a las que sigue un chasqueo de
dedos; luego tienen lugar las figuras''. Si de todo lo criado
Otro inglés, Alexander Caldcleugh, que llega a Bue­ Es el cielo lo rne.i or
nos Aires en 1821, consigna en sus apuntes el nombre del El Cielo ha de ser el baile
Cielito. "La diversión principal consiste -dice con res­ De los pueblos de la Unión.
pecto a las tertulias de las más respetables familias por­ H011 una nue1Ja nación
teñas- en bailar la Contradanza española muy superior En el mundo se presenta,
a la que se conoce en Inglaterra bajo el mismo nombre, y Pues la.� Provincias Unidas
también Valses y Minuetos, lo mismo que un baile que se Proclarnan su independencia.
acompaña con cantos y en el cual la mujer avanza la
primera cantando: " Cicldo, rni Cielito".
Es en ese año precisamente en el que aparece el lla­ 1816: "Cielito Oriental" en castellano y portugués:
mado "Al Triunfo de Lima y el Callao, Cielito patriótico
del gaucho Ramón Contreras, compuesto en honor del Cielito, Cielo que sí
Ejército Libertador del Alto Perú" y que Bartolomé Hi­ Cielito de Portugal,
dalgo escribiera a pedido del poeta Esteban de Luca. En­ Vosso sepulcro va a ser
fermo ya el bardo rioplatense, sólo a reiteradas instan­ Sern duvida a. Banda O.riental
cias de su amigo retomó su pluma y dió a la gloria del
54 55
L. DANZAS TRADICIONALES ARGENTINAS

18
CLOTILDE P. DE proRNO (LA ÑUSTA)

14: "Cielito a la Escuadra patr


rown) en el puerto de Montevi iótica (mandada por tierra. Al respecto dice Florencio Escardó en una de sus
deo": "Tradiciones", que alrededor de 1819, "en la campaña
F�acos, sarnosos y tristes oriental no se bailaba sino el Pericón, el Gato, el Cieli­
Cielo de Montevideo to ... " Y Lauro Ayestarán afirma con referencia al . año
Piensan librarse del' sitio de 1830: "Una forma típicamente criolla como el Cielito,
Y se hallan con el bloqueo. se cantaba y bailaba por entonces, y a la sazón se encon­
traba en un período de apogeo" en Montevideo.
1813: "Cielito contra los No hemos de olvidar en esta semblanza aquellos tre­
1 as murallas de Montevi godos de Vigodet" al frente de mendos Cielitos de Hilario Ascasubi con los que ametra­
deo: llaba al tirano Rosas desde su llegada como exilado a
Cielo ele los mancarrones Montevideo, hacia 1833, hasta el triunf1o de Caseros. En
¡Ay! Cielo de los potrillas el "Cielito Gaucho" compuesto en la otra orilla en fe­
Ya hincarán cuando sientan brero de 1843, vibra el amor por la Patria y el odio ha-
Las espuelas y el lomillo. cia el déspota colorado;

tnte la impos�bilidad de publicar las letras comple- Viva p-ues la infantería


tas, emos transcr1pto fragmentos de los más . Y lo:=; Guardias nacionales
�o nos det_enem?s más en esto, porque no es conocidos Marinos y artillería
de
mcumbenc1a la rnvestigación de la parte poética. nuestr� Y todos los orientales.
0 eSt�mos er:ados al decir que el Cielito nació con
la. p���ia.

Este genero de poesía tan argentino Cielito, Cielo, y más Cielo,
s1mpatico -señala Juan María Gutiérrez-, salió tan Cielo de la despedida;
oscura esfera desde los primeros días de la Re �e. ,su Muera Rosas y seremos
Raro es el aco1:tec1m • . vo1uc10n.
1ento político de aquel período que Libres por toda la vida.
�-º _se hall� consignado en un Cielo ... El Cielo se ident
i-
1co es�ecialmente con la suerte de nuestras arma El Cielito fué asimismo muy popular en Chile, a par­
cada trmnfo patrio se oyeron sus populares armo s y en
nías tir de la segunda década del siglo pasado y su introduc­
• , Se conocía pues, indudablemente, antes de la Re��" ción al país se debió al Ejército Libertador. Ya hern,os re­
1_uc10n de Mayo. y así lo expresa la tradición ferido este singular episodio en el capítulo relativo a las
nalar que durante las invasiones inglesas se cant oral al se:
aba: danzas tradicionales en la Historia.
En el aspecto coreográfico de esta danza, hay una
Cielito, Cielo que sí cuestión muy importante que es de sumo interés diluci­
Cielito del puente' e 'Márquez ... dar. Sabemos que el Cielito es simplemente una Contra­
danza criolla, y por lo tanto debe 1'ler bailado por varias
�uch?s fueron, pues, los Cielitos que enriquecieron parejas que vinculen sus evoluciones. Es de todo punto
1 a rn ica r1?platens_e, de una a otra orilla. E igualmente imposible que el juego coreográfico quede limitado entre
popular fue en el rnterior del Uruguay como en nuestra dos personas, al modo del Gato, por ejemplo. Se ha di-
56 CLOJILDE P. L. DE PIORNO (LA :ÑUSTA) DANZAS TRADICIONALES ARGENTINAS 57

fundido últimamente en los ambientes tradicionalistas un 4D Zapateo y zarandeo ( 4 c.)


Cielito de pareja suelta, que aunque es encantador en su @ Cadena corrida y molinete: Salen las mujeres por la iz­
modn, carece por completo de autenticidad. quierda, dando sncesivamente la mano derecha al compañero Y la
La coreografía más completa que se conoce es la que izquierda al contrario, en tanto los hombres salen en dirección
ofrece Andrés Beltrame en el cuaderno número vigésimo-. opuesta;. dan una vuelta y al llegar a sus sitios se encuentran
primero, de su serie de bailes criollos. con sus respectivas parejas, fle toman las derechas y efectúan
Desde 1830 se hizo muy popular la forma "en cuarto" un molinete con las manos bajas (12 c.)
que hemos recogido fragmentariamente y completado de 8 Zapateo y cambio: En tanto los hombres hacen mudan­
acuerdo con noticias que hemos recogido en la tradición zas, las mujeres se cruzan zarandeando, y cambian de sitio, co­
oral. locándose así frente a su compañero (4 c.)
@ Balanceo con castañetas de derecha a izquierda (4 c.).
COREOGRAFIA
G Giro ele las mujeres: El hombre se acerca a su compa­
2 parejas ( en cuarto) ñera que ahora está enfrente suyo, toma con su izquierda la
18 Las parejas se situarán enfrentadas, es decir, que cada derecha de ella, y le hace efectuar dos giritos en distintos sen­
hombre tendrá su compañera a su lado, a la derecha. tidos ( total 8 c.).
ID Balanceo castañeteando, de derecha a izquierda (6 c.); G Valseo: Sin soltarse, el hombre pone su derecha en la
en el sépl¡imo compás el hombre toma la izquierda de la mujer cintura de ella y dan una vuelta valseando (8 c.).
con su derecha, y prosiguen el balanceo sin detenerse, así uni­ � Rueda o corralito: Se sueltan las parejas, quedando de
dos (6 c.). nuevo la mujer a la derecha de su compañero, se toman los cua­
� Avance, saludo y retroceso: Sin soltarse, avanzan dos pa­ tro de la mano y giran (8 c.)
sos al frente, se saludan con la otra pareja y retroceden a su sitio � Pabellón: Con los pañuelos extendidos, pondrán las izquier­
en dos pasos (4 c.). das unidas en el centro y girarán por la derecha, cambiarán luego
G Avanee, saludo y retroceso: Se repite la figura anterior y la unión de las manos, y harán contramarcha hasta tornar a sus
se sueltan. sitios (12 c.)
• Giro y espejito: El hombre toma con su derecha la misma e Dos enfrentamientos como de chacarera en tiempo más
mano de la compañera, le hace efectuar un girito (4 c.) quedan vivo con castañetas (8 c.)
con los brazos en alto y uniendo luego las izquierdas, forman es­ e Vuelta redonda (8 c.)
pejito. � Giros: Cada uno en su sitio (4 c.)
tlD Espejito y balanceo: Así unidos, derecha con derecha for­ � Girito de ella y rodilla en tierra el hombre, ambos con los
mando arco ,e izquierda con izquierda a la altura de la cintura, pañuelos extend,i<los.
efectúan un balanceo de derecha a izquierda (4 c.)
ID Medio molinete: s� sueltan las izquierdas, y dan vuelta Condición
en ese sentido con las derechas juntas ,cambiando sus sitios hom­ Acaso la más bella de las danzas que hoy figuran
bre y mujer (4 c.). en el álbum de nuestros aires tradicionales, es la Con­
Ci Zapateo y zarandeo ( 4 c.) dición. Y así como de belleza. nimbada de leyenda Y su­
® Medio molinete: Torna cada pareja a unir sus derechas y gestión llega a nuestros días trayendo un hálito de nues­
completan el molinete por la izquierda (4 c.). tro pasado histórico.
58 CLOTILDE P. L. DE PIORNO (LA ÑUSTA) DANZAS TRADICIONALES ARGENTINAS 59

Mucho se ha fantaseado en torno a la Condición y Condición. No hay tal señal, no hay tal espada llevada
los detalles que la inmortalizaron. Ya nos hemos refe­ a los labios: solamente un gesto idílico y cortesano, un
rido a esta danza en el capítulo inicial. Sumaremos, pues, ofertorio del alma, de los sentimientos bajo el leve ale­
algunas noticias para dar una idea general acerca de la tear del pañuelo.
misma. No hay constancia de su nombre ni documenta­ Desde la fecha citada anteriormente hasta fines de
ción, anterior a la fecha que luego la hará famosa ,en siglo, fué cultivada en Catamarca y acaso en provincias
toda la tierra argentina y aun más allá de ella. Muchas vecinas. Es. posible, asimismo que tuviera acogida en las
discusiones hemos oído con respecto al lugar donde fué fiestas sociales de Lima, ya que hay documentación de
bailada por el general don Manuel Belgrano. A porfía su aparición en espectáculos teatrales como "Baile de
se la quiere ubicar en Tucumán o Salta. Carlos Vega, en las Boleras de la Condición" "el precioso baile :Je la
el cuaderno Nº 6 de su colección de "Bailes Tradiciona­ Condición", "el vistoso y lucido baile "La nueva Con­
les Argentinos", ofrece una información amplia y veraz, dición", etc. Esto ocurre en Perú entre 1838 y 1851.
recogida en las fuentes de origen. Por nuestra parte, Opina Vega que: "Es muy difícil aceptar que la
análogas noticias obtuvimos en Catama:rca, aunque no Condición se haya ejecutado en el ambiente popular"
tan amplias. Así pues, tenemos que la Condición fué y las características de la d�nia apoyan este juicio.
bailada por Belgrano en esta . provincia noroéstica con No obstante, si nos atenemos a lo que observó Roberto
una dama de la sociedad catamarqueña. Aquí surge al­ J. Payró hacia 1899, en Catamarca, es posible deducir
guna duda: ¿fué Elciria González de Olmos o Luisa Gon­ lo contrario. En oportunidad de visitar la provincia alu­
zález de Mota Botello? Ambos nombres son sostenidos por dida, presencia una fiesta campesina, en la que los mú­
descendientes de esa f1amilia, a la que ambas pertenecían. sicos ejecutan danzas criollas; da los nombres y entre
Estudiando las fechas, Vega se inclina por Luisa, progeni­ ellos el de la Condición. No creemos que esta mención
tora de la citada anteriormente. Lo que no ha sido posible se deba al producto de su fantasía, pues es muy veraz y
precisar es la fecha exacta de este suceso. Belgrano pu­ buen observador. Puede ser que para tales fines, haya
do ser protagonista del mismo, según Vega "a fines de sufrido el mismo proceso que la Sajuriana, que agilizó
1812, hacia marzo de 1813, o por los años 1816,1818". su parte aminuetada en contacto con los núcleos popu­
No puede. darse mayor ambigfüedad, mas lamentable­ lares.
mente no hay documentos ni testimonios que contribu­ De seguro, antes de ocurrir el episodio ya referido,
yan a precisarla. la danza ostentaba otro nombre; acaso fuera un Minué
Descartamos por com'.pleto lo de la improvisac10n a lo provinciano, que a partir de aquel momento suges­
de la coreografía por parte de Belgrano, el carácter in­ tivo, adquiriera un nuevo rótulo por imperio de tan es­
dígena de la música y el ademán de persignarse en de­ peciales circunstancias.
terminado momento de la danza. Detalles absurdos unos
e irreverente el último, que sólo pueden ser aceptados por COREOGRAFIA
la ignorancia crédula y ramplona.. Algún recontructor de
la danza quiere hacerla no ya patética sino impresionan­ 1 pareja (posición A.)
te y hace besar a nuestro héroe la cruz de la espada en Paso de Minuet: El paso de la Condición se ejecuta en tres
el momento de susp�nso que reina en cierta parte de la tiempos en la siguiente forma: to se adelanta el pie derecho,
60 CLOTILDE P. L. DE PIORNO (LA ÑUSTA) DANZAS TRADICIONALES ARGENTINAS 61

-tendiendo hacia el centro- y se asienta; 29: se efectúa medio Cuando


giro por la derecha, sobre el eje de este pie; 39: ya mirando
en sentido contrario al inicial ,se adelanta el pie derecho, mar­ Esta danza gentil, es otra de las que surgen del pa­
cando el compás con el pañuelo en alto. sado entre brillantes páginas de historia y que como a
· En el segundo paso, el pie derecho cruza sobre el izquier­ varias de su época le cupo la gloria de marchar en pos
do, y el medio giro · se efectúa por el lado izquierdo. El tercero de la libertad y servir como un soldado más en las filas
será igual al primero, y el segundo al cuarto. patriotas.
Se cultivó antaño en Cuyo, noroeste, centro y gober­
e Durante la introducción los bailarines se acercan al centro, naciones de La Pampa y Río Negro. Buenos Aires y el
haciendo un saludo con el pañuelo. Luego de nuevo en su sitio, se Litoral permanecieron ajenos a su influencia. Ciertamen­
colocan de perfil, con el pie derecho hacia adentro. te el Cuando, o por lo menos con ese nombre, no fué co­
G'> Inician la danza con el derecho, en la forma que se des­ nocido en los salones porteños, siendo en cambio muy
cribe al principio. Harán cuatro pasos de tres tiempos cada �no preferido en el interior.
hasta encontrarse ambos en el centro, donde se hacen un saludo Jorge Furt, hace notar que es antiguo, mas, poco
más amplio. informado al respecto, lo supone de procedencia chilena.
® Emprenden ahora el regreso a sus sitios en la misma "Se me asegura. -expresa- que el general Oribe lo in­
forma; pero en este caso se comenzará cruzando el derecho so­ trodujo en Santiago del Estero en 1840". Ya veremos que
bre el izquierdo1 y haciendo el medio giro por el lado izquierdo, esto no es exacto.
realizándose luego les tres tramos restantes, hasta retomar sus ''Simple variante de las Gavotas cortesanas europeas
posiciones. del siglo XVIII". De tal suerte la clasifica Vega, agre­
� Se repiten en la misma forma el avance al centro, sa­ gando: "En toda América se bailaron sus especies con
ludo ,Y regreso a su sitio. ése o con otro nombre. Una de ellas, lanzada desde Pa­
Cada movimiento de los señalados será marcado con deli­ rís, probablemente recibió el nombre de Cuando al pa­
cados y precisos borneos del pañuelo. sar por España, pues allí adquirió el texto castellano cu­
® Saludo-ofrenda: Ya en sus sitios, se colocan mirándose yo refrán le dió título". Su entrada al país no se produjo
y levantan el pañuelo en un tiempo, en otro lo bajan un poco; • por la ruta andina, sino por la rioplatense. Es posible
luego lo llevan sobre el hombro izquierdo, de allí hacia el cora­ que ello haya ocurrido a principios del XIX, mas resulta
zón, hacia los labios, hacia la frente y de nuevo en alto como curioso que no haya quedado el menor rasrto en Buenos
brindando ese algo íntimo que el gesto traduce; se baja luego Aires. Nos inclinamos a creer que haya podido ocurrir
el p[',ñuelo a la altura ele la cintura pv,ra saludar con una ligera con el Cuando, lo mismo que con la Sajuriana, es decir,
inclinación, avanzan ambos al frente, unen un instante las ma­ que su introducción al país se debiera al general San
nos y luego se separan y retroceden. Martín, quien la habría impuesto más tarde en las ter­
e Tiempo de Zamba: Media vuelta agitando el pañuelo, en tulias mendocinas, difundiéndose luego por otras regio­
ocho pasos y giro -o arresto- en siete pasos, hacia el centro, nes.
Y realizando el saludo final en el octavo. Hoy ya en desuso en las zonas donde antes impera­
La segunda parte puede ejecutarse o no, según se desee. ra, a partir del tercer lustro del siglo pasado, aproxima­
damente, subsiste en el recuerdo tradicional de las mis-
62 CLOTILDE P. L. DE PIORNO (LA ÑUSTA) DANZAS TRADICIONALES ARGENTINAS 63

mas. La documentación escrita, en cambio, es escasísima, modo que el Minué (aquí da la letra). Sigue el allegro Y
al punto de reducirse a una sóla, y se debe al viajero in­ se cambia el paso, ejecutándose un rápido movimiento de
glés Alexander Caldcleugh. En 1821 pasó de Buenos Ai­ los pies que llaman zapateado" y hace presente el uso del
res a Chile, por Mendoza, y al detenerse en esta ciudad, pañuelo, que agitan en la derecha en tanto apoyan la iz­
anotó entre otras cosas : "Las danzas más comunes son quierda en la cintura. Al pasar siete años antes, por la
el Minuet y el Cuando. El Cuando empieza en forma pa­ misma ciudad el Capitán Lafond, advierte que "Los bai­
recida al Minuet pero termina con una corrida hacia ade­ les de Chile son todos característicos, y los más usados
lante y luego hacia atrás, con un compás más rápido". son la Zamba, el Cuando, etc".
Una persona poco interiorizada en la cuestión po­ El almir:mte L. Duperrey lo ve en Concepción, en
dría atribuirle fácilmente origen chileno, pues las men­ 1823, en ocasión de realizarse grandes fiestas en la ciu­
ciones por parte de propios y extraños son abundantes en dad sureña, y un año antes un oficial inglés incorporado
ese país. Véase si no: En 1850, más o menos, el viajero a la arm.ada de Chile. hace reflerencia en un trabajo, a los
francés Félix l\faynard, asiste a una fiesta social en Con­ baile3 de la época, algunos de nombre español tomado de
cepción, en la que "se bailaban las danzas nacionales, la la letra que se canta, como el Cuando, .la Solita, Jurga ...''
Zapatera, el Pericón, el Quando . .. ". Con dos decenios Una de las menciones más interes:rntes pertenece a
de anterioridad, el sabio polaco Ignace Domeyko apunta l\faría Graham, dama inglesa que residió algún tiempo
a su paso por Coquimbo: "Uno de esos bailes, muy en en aquel país y cuyas impresiones están contenidas en un
boga, llamado Cuando, empieza por un Minuet. El canto Iihro publicado poco después en Londres. Leemos en una
es serio. La dama y el caballero se saludan y balal}cean de las páginas del mismo esta evocación: "En la noche,
con mucha gracia, pero después el aire cambia, la me­ las señoritas Cotapo y su herma.no don ,Tosé Antonio, me
lodía se hace más armoniosa, la medida más agitada y agasajaron con el baile nacional del Cuando. Lo ejecutan
el baile se convierte en movimientos rápidos y zapateos. dos personas y comienza lentamente, como un Minué;
Entonces no falta quién bata el compás en la caja de la luego los movimientos se aceleran en conformidad con
guítarra, excitando de ese modo el entusiasmo de los bai­ la música y el canto, que representa una especie de que­
larines". rella amorosa y la reconciliación final. El arte del dan­
Alberto Blest Gana, en una novela de costumbres, zante consiste en mantener el cuerpo a plomo y mover
describe una fiesta familiar del 1836 en la cual se baila los pies con suma rapidez, que es lo que llaman zapatear.
el Cuando, el Aire y la Zamacueca. Otro escritor, Daniel Doña Mariquita tocaba el acompañamiento y cantaba
Ba:r:ros Grez, al referirse a un baile de la época de 1835, unos versos que ella misma había adaptado a la música,
dice que éste "abrióse con un Cuando en cuarto ... ", dan­ porque los versos corrientes son amorosos, que ella no
za muy antigua a su juicio. El año citado, capta su nom­ quiso cantar, por corresponder al hombre cantarlos a su
bre el doctor Gustave Dubosc en Chiloé, j!unto al de otros compañera. Hay varias letras para el Cuando . .." ·En
bailes "originales del país". otra página, refiriéndose a un señor chileno, dice: "ape­
"Cuando la tertulia ha sido muy jovial, se baila el nas se levanta, se toma media docena de mates, fuma el
Cuando, un baile propio de Chile -observa en 1831 el día entero, asiste con regularidad a su oficina y en la
marino Ruschenberger, encontrándose en Valparaíso-. noche baila Cuando.<;, canta y toca la guitarra". Y más
Va siempre acompañado de canto. Comienza del mismo adelante: "De vuelta de Ñuñoa encontramos a nuestros
64 CLOTILDE P. L. DE PIORNO (LA ÑUSTA) DANZAS TRADICIONALES ARGENTINAS 65

amigos, entretenidos en danzar. Habían conseguido un siglo tanto en los ambientes cultos como en los campe­
par de músicos y bailaban minués y danzas populares sinos.
españolas (tal creía ella) quizá las más graciosas del
mundo. Las que más me gustaron fueron el Cuando y la 'COREOGRAFIA
Zamba, bailados y cantados con más expresión y entu­
siasmo que los que permiten las costumbres de la ciudad, la. (1 pareja; posición D.)
pero sin salir de los límites del decoro". Tiempo de Minué:
De esta nutrida documentación, que partiendo desde 'f
algo más de 1820, llega hasta algo más allá de 1850 -épo­ G Tomadas las manos a la altura del hombro, avanzan al
ca en que la danza comienza a decaer-, y que la ubica frente, con el pie derecho; hacen cuatro pasos de Minué y enfren­
en las regiones más apartadas, se desprende el profundo tándose tras soltarse, se saludan, con pie derecho adelante.
arraigo y extraordinaria difüsión alcanzados en Chile. De ""2...C .Regresan a sus sitios, en la misma forma, de espaldas al
no mediar la referencia del músico chileno José Zapiola, · público. Saludo.
que seguidaroente transcribiremos, con todo fundamento 1 � Cruce, por la derecha, cambiando en cuatro pasos de sitio.
hubiera podido suponérsela originaria de ese país. En sus ·--Saludo.
"Memorias de Treinta· Años" (1810-1840) dice Zapiola: '1 8 Otro cruce por la derecha, volviendo a su lugar. Saludo.
"San Martín, con su ejército, 1817, nos trajlo _,el Cielito, Tiempo de Gato.
el Pericón, la Sajuriana i -el Cuando, especie de Minuet ;,- © Vuelta redonda con castañetas (8 c.)
t;; e Giro por derecha (4 c.)
que al final tenía su allegro".
Ya nos hemos referido a esta circunstancia. S,e bai­ ·1 (i!) Giro por izquierda (4 c.)
lan las danzas argenti11as el día en que se celebra la in­ � 9 Zapateo y zarandeo (8 c.)
dependencia del país hermano, y quedan incorporadas al '7 • Giros como antes, por derecha e izquierda (4 c. para c/u.)
repertorio nacional chileno. Introducidas por el general Tiempo de Minué:
San Martín en dicho país, no resultaría absurdo aceptar ,j,:> CD Tomados de la mano avanzan cuatro pasos como al prin­
1a posibilidad de que él mismo hubiera traído el Cuando cipio. Saludo.
a nuestra tierra, por vía española. Sabemos ya que el 11 11 Regreso de espaldas a sus lugares. Saludo.
General era muy aficionado a la música y a la danza; , -:,@ Saludo final al frente.
esto da firmeza a nuestro juicio.
Queda descartada una presunta introducción por la 2a. (2 parejas; posición E. "en cuarto")
ruta andina. En Lima se registra su nombre escasamen­ Tiempo de Minué:
te v sólo en espectáculos. En 1838, es citada por un pe­
riódico peruano como "tonada chilena el Cuando" en oca­ • Las dos parejas de la mano avanzan al frente en cuatro
sión de bailarse y cantarse en una representación. Mas, 1>asos, se saludan y regresan a sus sitios.
años después, en un anuncio similar, ya de lo llamará "el O Cambian de lugar con el compañero en cuatro pasos. Saludo.
Cua.ndo argentino". • Hacen otro cambio y vuelven a sus lugares. Saludo.
Entre nosotros fué cultivado hasta cerca de fines de Tiempo de Gato.
0 Vuelta redonda conjuntamente (8 c.)
66 CLOTILDE P. L. DE PIORNO (LA ÑUSTA) DANZAS TRADICIONALES ARGENTINAS 67
• Giros a la derecha ( 4 c.)
y no creemos que se parezca absolutamente a la Firmeza,
& Giros a la izquierda ( 4 c.)
baile de mímica, único en su tipo e inconfundible. Una
O Zapateo y zarandeo (8 c.)
referencia de la mdsma época y región, nos la ofrece el
® Giros a derecha e izquierda ( 4 c. para cada uno)
escritor A. ,T. Althaparro - en su libro "De mi pago y de
Tiempo de Minué:
mi tiempo" en el que reúne recuerdos del pasado. Este
et Tomados nuevamente de la mano, efectúan un avance co­
libro trae evocaciones de la j(uventud algo lejana del au­
mo al pr,incipio en cuatro pasos, con saludo, y luego regresan a
tor, allá por el año 1880, al sud del Salado. En un capí­
sus sitios, realizando un saludo final.
tulo que dedica a "Bailes del campo" expresa entre otras
cosas: "La guitarra se consideraba insubstituible para
los "bailes de dos'', que nunca se tocaban en acordeó?
Chacarera como parece se ha generalizado más tarde. De _estos bai­
les, fué el Gato, el preferido; lo seguían el Trmn�o y la
He aquí uno de los bailes más populares de nuestro Chararera". Agrega que las coplas g.e los dos primeros
acervo folklórico. Cl·ecrnos que apenas existió región eran las mismas del cancionero nor!eño. "Solam:ente en
donde no se bailara, formando con el Gato y la Zamba la Chacarera he oído por el 1880 repetir una copla típi­
una trilogía de enorme difusión, persistente hasta la ac­ ca del pago, la que decía así:
tualidad, sin altibajos, por rumbos de tierra adentro.
Es danza alegre, bulliciosa, una verdadera fiesta pa­ Chacarera Chacarera
ra el espíritu. Actualmente es posible encontrarla en for­ Chacarera del Tordiyo,
ma espontánea especialmente en Catamarca, Salta, Tucu­ Se acabó la, fruta 'e tala
mán, Santiago del Estero, sur de Ju}uy, La Rioja, Cu­ Vamos a la 'e coroniyo.
yo y parte de Córdoba.
Escasas noticias surgen del pasado con respecto a Los montes del Tordillo, muy próximos a la ciudad
�sta danza. Siendo muy conocida y probablemente casi de Dolores, se componían en su casi totalidad de las es­
tan antigua como el Gato, no existen documentos proba­ pecies forestales, tala y coronillo". Hasta aquí las noti­
torios, aunque hay gran profusión de testimonios orales. cias de Althaparro sobre la danza. Sacamos en conse­
Furt la ubica entre las que surgieron y se difundie­ cuencia, viendo las referencias del citado autor y Lynch,
ron en la primera mitad del siglo pasado. Lynch que en que debió ser en esa región -los dos hablan de D�lo­
1883 se refüere a los bailes del gaucho, y ,que fué el pri­ res- donde más se cultivó la Chacarera y otros bailes
mero en dedicarse a clasificarlos, en su obrita, de inne­ de la época. En la actualidad, no obstante el avance del
gable valor para nosotros no obstante sus errores, escri­ progreso, sigue siendo un pago gaucho. Así p�es,. en el
be: "Hay también el Caramba y la Chacarera, los dos pasado debió ser un verdadero baluarte de cr10lhsmi0.
bailes son puramente locales. La Chacarera se parece a Roberto J. Pavró la menciona como popular en Ca­
la Firmeza y se baila mucho en Dolores". Interesa el dato tamarca a fines de1 siglo pasado, entre otras danzas "pi­
por su época, pero carece de exactitud en dos aspectos. No carescas e incitantes". Isabel Aretz obtuvo en Tucumán,
es local, es decir, exclusivo de la campaña bonaerense, por tradición oral, noticias concretas que alcanzan hasta
ya que sabemos que se bailó mucho antes en todo el país, cerca de 1870. Don Florencio M:. Lángara en "Los Gau-
68 CLOTILDE p; L. DE PIORNO (LA ÑUSTA) 69
DANZA0 TRADICIONALES ARGENTINAS

chos'', publicada en 1878, alude a la Chacarera junto a S Zapateo y zarandeo (8 c.)


otros bailes de la campaña bonaerense. La noticia más e Media vuelta ( 4 c.) y
antigua pe-rtenece a don Florencio Sal, quien escribe, en ® Giro final ( 4 c.)
Abril de 1913, un artículo titulado ''Tucumán a media­
dos del siglo pasado". El citado autor refiere en el mis­ 2 pa:-e.ias O'nsición E.)
mo, que hacia 1850 se bailaban además de danzas graves,
el Minué, etc., algunos bailecitos populares, nombrando Las figurns son las mismas, diferenciándose en las dos vuel­
entre ellos a la Chacarera. tas y la media vuelta, que Re harán conjuntamente.
Es lamentable que los viajeros y escritores de las PEede hacerse al principio en lugar del avance y retroceso
primeras décadas del siglo pasado registren tan pocas en línea recta, un rombo.
referencias acerca de nuestros bailes. Por de pronto, ne Hav chacareras de seis v ocho compases. F�n la primera, la
tenemos noticias de la Chacarera en la capital porteña. vuelta debe ser algo más rápida. Para saber de antemano ese de­
Los cómicos de la época bailan y cantan motivos espa­ talle. es menester escuchar Ios compases de la ,introducción, la
ñoles y criollos o acriollados, y así nos encontramos con cual· nos indicará la extensión de las vueltas.
la Mariquita, el Cielito, el Gato, y otros, figurando en sus Hay chacareras de tres vueltas, que cuentan con tres zapa­
representaciones; mas no hay mención de la Chacarera. teos. Se conocieron �rntaiio Chacareras polkeadas; en las vueltas
Ello no indica que no se bailara, desde luego en los secto­ y medias vuclt;s los bailarines bailan enlazados.
res populares. Ya sabemos que en los saraos porteños no
tenían auspicio las criollas picarescas y vivaces.
Chile y Perú no registran en el pasado, el nombre Chacarera Doble
de la Chacarera, en cambio sí lo hace Bolivia. Según re­
ferencias que hemos obtenido de fuente oral, en Oruro, Guarda la Doble, muy pocas diferencias con la Ch�­
en Tarija y en algunos otros lugares, fué cultivada la carera común. Se singulariza en realidad por la repeti­
Chacarera durante la segunda mitad del siglo pasado. ción de un giro. Conocida en Santiago del Estero, donde
Allí llegara seguramente, transponiendo las fron­ se la cultiva con mucha preferencia, no la hemos �ncon­
teras argentinas, por vía jujeña o salteña. trado en otras provincias. Probablemente haya temdo al­
guna difusión en Tucumán.
COREOGRAFIA Por influencia del tradicionalismo hoy día se cultiva
en esta provincia, mas no en forma. natural.
1 pareja (Posición A.)
COREOGRAFIA
O Avanzan uno hacia el otro dos pasos y retroceden a su
sitio, ( 4 c.) con castañetas. 1 pareja (Posición A.)
� Giro por la izquierda ( 4 c.)
(
O Vuelta redonda (6 u 8 c.) @ Avance y retroceso con castañetas (4 c.)
O Zapateo y zarandeo (8 c.) © Se repite la figura ( 4 c.)
O Vuelta redonda (6 u 8 c.) Gi Giro ( 4 c.) por izquierda
70 CLOTILDE P. L. DE PIORNO (LA ÑUSTA) DANZAS TRADICIONALES ARGENTINAS 71

• Vuelta redonda (8 c.) mentado artículo, publicado en 1913 en un diario tucu­


• Zapateo y .zarandeo (8 c.) mano presta hoy un señalado favor a los estudiosos de
• Giro por izquierda ( 4 c.) nuestras danzas. Así sabemos que hacia 1850, se baila­
• Vuelta redonda (8 c.) ban en las tertulias de la ciudad bailecitos populares fi­
• Zapateo y zarandeo (8 c.) gurando entre otros el Ecuador.
• Giro por izquierda ( 4 c.) Además de Catamarca y Tucumán, se conoció en
• Media vuelta ( 4 c.) Santiago del Estero. Hay dos versiones coreográficas:
• Enfrentamiento como al principio, con castañetas (4 c.) una con pafiuelo pertenece a Tucumán y Catamarca; la
• Giro final ( 4 c.) otra con castañetas a Santiago del Estero.
El texto poético, que alude a un país americano,
Puede alternarse enfrentamiento recte y rombo. Como varian­ dando nombre al baile. nos hace suponer que su origen
te, hay zarandeos después del p:i;imer frente, ( 4 c.) y en lugar del sea limeño, pues r<:sulta algo extraña una referencia tal
enfrentamiento, antes del giro último. entre nosotros. En cambio desde Perú a Ecuador halla
Puede bailarse en cuarto, es decir entre dos parejas; como en amplio cauce el deseo expresado poéticamente.
la Chacarera simple, las vueltas se harán conjuntamente. (2 pa­
rejas; posición E.).
Patito quisiera ser
chiquitito ?I nadador
para .c;eguirle los pasos
Ecuador a mi amante al Ecuador.
Manuel A. Funes aludiendo a la Zamba, expresa que
Pocas noticias han llegado a nuestros días sobre este entre otros nombres recibió el de Ecuador, en Perú.
baile. No se le encuentra espontáneamente hoy en nin­ Hay dos formas, dijimos, una con castañetas y otra
guna región del país. Jorge Furt lo menciona ligeramen­ con pañuelo. Sólo la segunda puede tener una remota
te, expresando que se baila con pañuelo. Isabel Aretz ob­ vinculación con la Zamba. Es casi igual al Bailecito aba­
tuvo tres versiones musicales en Tucumán, las que, se­ jeño y muy parecido a la forma de Bailecito llamada Bo­
gún la autora "muestran claramente que se trata de una liviana.
pieza de una especie bailable determinada que recibió
nombre propio a consecuencias del texto que la acompa­ COREOGRAFIA
ñaba. Tal ocurre en la actualidad : músicos profesionales
de Concepción (Tucumán) la denominan el Patito a con­ la.- 1 pareja (Posición B.)
secuencia del estribillo.
Roberto J. Payró, se ocupa del Ecuador, desprendién­ • Cuatro esquinas con castañetas (4 c. c/u.), no giran­
dose de su referencia, que se bailaba en Catamarca a fi­ do, sino enfrentándose, es decir, desde cada esquina avanzar dos
nes del siglo pasado, con canto y relaciones, siendo co­ pasos al centro, semigirando colocarse de espaldas a la próxima
readas determinadas partes. esquina, la que se alcanzará en seguida retrocediendo dos pasos.
La certificación de su antigiiedad y arraigo en la & Desde la última esquina, avanzar dos pasos lentamente,
zona tucumana nos la ofrece el memorialista Sal, cuyo hacia el centro, adelantando primero el derecho y luego el izquier-
CLOTILDE P. L. DE PIORNO (LA ÑUSTA) DANZAS TRADICIONALES ARGENTINAS 73
da; colocan la mano derecha en el hombro del compañero, semigi­ cuenta que recogió el nombre de los que &e bailaron en la
ran situándose de espaldas a la esquina primera, y se sueltan al camoaña bonaerense en el siglo anterior. Sin embargo no
hacer paso hacia atrás. es ef único que omite en su folleto, como bien lo señala Vi­
• Zapateo y zarandeo (6 c.) cente Farte en la introducción de la reimpresión de 1925.
9 Se repite el avance lento, mano en el hombro, cruce, paso Es curioso, no obstante, que ignorara u olvidara una dan­
atrás y soltarse, quedando ahora de espaldas a la segunda esquina. za tan popular, y tan singular por otra parte. Esto nos
9 Zapateo y zarandeo (6 c.) hace suponer que no haya tenido mayor preponderancia
8 Vuelta redonda, yendo hacia el centro para finalizar (8 c.) en la provincia de Buenos Aires.
o vuelta rápida circular (5 c.) y giro final (3 c.) Figura en cambio en la "Coreografía Gauchesca" de
Furt pero ello no es un índice, pues dicho autor no SE' re­
2a.- 1 pareja (Posición C.)
fiere sólo a las danzas de esa región. Ubica al Escondido
O Avance por el costado derecho con pañuelo (4 c.) a partir de 1850, refiriéndose asimismo al "Gato Escon­
e Retroceso a su lugar (4 c.) dido" aue ha!ló en Catamarca. Esta última denominación
@ Nuevas travesías por el lado izquierdo (4 y 4 c.) de la a�rn se tienen varias noticias hace suponer con cier­
e Giro lento por derecha (4 c.) con saludos. to fundamento que el Escondido originara en el Gato pri­
O Zapateo y zarandeo (6 c.,) mitivo, que se bailaba de cuatro esquinas y con pañuelo.
ID Otro giro pausado ( 4 c.) y saludo. Lo curioso es que precisamente en Catamarca, en Be­
8 Zapateo y zarandeo (6 c.) lén, suele bailarse el Escondido con pañuelo. Preguntamos
e Media vuelta (4 c.) y giro final (4 c.) alH por qué lo practicaban así, siendo la forma conocida
con castañetas, y nos informaron "que estaba bien de una
u otra forma". Asimismo, Payró hace notar que hacia
Escondido 1899 era común el Escondido con relaciones, en Catarnar­
ca.
Desde 1820, más o menos f1uera conocida y cultivada Luis Bonfig1h publica en 1889 la primera versión de
en casi todas las provincias argentinas esta danza expre­ esta danza integrando con otras el álbum de "Recuerdos
siva y vivaz, y su reinado durara hasta fines del siglo pa­ Patrios. Colección escogida de Bailes Populares de la Re­
sado en las regiones de Cuyo, Tucumán, La Rioja, Cata­ pública Argentina, para piano o piano solo.. .'', en Buenos
marca, Santiago del Estero, Salta y probablemente Bue­ Aires. Unos años antes, en 1882, el músico sanjuanino, A.
nos Aires. Ya en nuestro siglo, subsiste entre dos y tres Berutti, en artículos publicados en ''Mefistófeles", (Bs.
décadaB, más escasamente, estando casi perdido en la ac­ As.) bajo el rubro "Aires Nacionales", se refiere al Escon­
tualidad. En algún lejano villorrio de tierra adentro, para dido según lo vió en su provincia. Indica tal como en Be­
el Carnaval o alguna fiesta familiar, después de agotar el lén, el uso del pañuelo. Explica el articulista, con res­
repertorio de Zambas, Cuecas, Gatos y Chacareras, suele pecto a cierta parte del baile, que la bailarina pierde a
pedirse un Escondido para animar la fiesta con su alegre su compañero, quien se ha escondido por ahí y lo busca
juego, que todos comparten y celebran. en torno; a veces el hombre se oculta tan bien que resul­
Llama la atención la ausencia del Escondido entre los ta asaz dificultoso hallarle, por lo que las demás parejas
"bailes del baucho" mencionados por Lynch, teniendo en acuden en ayuda de la niña, yendo a danzar por distintos
74 CLOTILDE P. L. DE PIORNO (LA ÑUSTA) DANZAS TRADICIONALES ARGENTINAS 75

lados "fingiendo buscar al desaparecido", hasta que por Una década antes se bailaba en Tucumán, según cons­
una gran casualidad, viene la abandonada bailarina y lo ta en los recuerdos de F. Sal; al promediar el pasado si­
encuentra "atrás de una viejia escondiéndose entre los glo, en las reuniones sociales de la ciudad "se bailaba el
pliegues de su vestido". Agrega que la persona que se Vals el Minué la Contradanza y terminaban las tertu­
esconde puede ser indistintamente hombre o mujer. Cuan­ lias �on los baÚecitos populares llamados el Escondido ... "
do la dama tiene dos pretendientes y el que baila con ella y nombra otros.
se esconde, otro ocupa el lugar del ausente a la voz de ¡ ba­
COREOGRAFIA
rato, niña! Ocurriendo que aparece el perdido bailarín y
quiere recuperar su puesto, según las reglas de la danza,
1 pareja (Posición B.)
ella tiene que decidirse por uno de los dos ; en tanto calla
la música. Hasta aquí los detalles que suministra Berutti. • Cuatro esquinas con castañetas (4 c. para cada una).
Esto aunque parece bastante curioso, ya que el paréntesis S Vuelta redonda (8 c.)
de la búsqueda prolonga indefinidamente la danza, no se e Zapateo del hombre (8 c.) en tanto la mujer, simula es­
practicaría tal vez comúnmente sino de tanto en tanto, co­ conderse. Los concurrentes baten palmas a compás.
mo una suerte de espectáculo para deleite de los concu­ e Vuelta redonda (8 c.)
rrentes, al plantearse situaciones cómicamente compro­ e Zarandea ella (8 c.) y el bailarín se esconde en la misma
metedoras -la niña que debe elegir entre dos galanes-, forma.
que todos celebrarían. Aun hoy se conserva en el Noroes­ O Media vuelta o cambio de sitio (4 c.) y
te la costumbre de substituir momentáneamente al baila­ • 'Giro final (4 c.).
rín que figura enconderse fuera del pequeño campo de la
danza. En la segunda parte el escondimiento se hace en sentido in..
Fué muy cultivado en Santiago del Estero -algo per­ verso. La mujer primero zarandea y luego se esconde.
siste- señalando la tr,adición oral su antig·üedad hasta Cuando uno de los bailarines se esconde, puede salir otro -
alrededor de 1850. Ricardo Rojas, al referirse a las cos­ hombre o mujer- a ocupar su lugar, pero sólo en ese tramo.
tumbres de su terruño, destaca el nombre de varios bai­ Variante: En la parte de los zapateos o zarandeos, puede ha­
les criollos, entre ellos el Escondido, que se bailaba ha­ cerse al principio una vueltita con castañetas (tras el giro) como
cia 1880. buscando al compañero adentro del cuadrado (4 c.) y luego ba­
En la fiesta de las vendimias y las cosechas que des­ jando los brazos se zapatea o zarandea (4 c.).
cribe Joaquín V. González y que tienen lugar en el inte­ T8mbién se baila "en cuarto" (Posición E.) coordinando los
rior de La Rioja, más allá del Velazco, en torno a 1880, movimientos en las esquinas, vueltas y media vuelta final.
vemos que "los muchachos tienen preparadas flautas de
caña con las cuales tan bién se toca el Triste y la Vidalita,
como se florea un Gato, un Escondido . .. " Firmeza
Entre 1862 y 1863 Thomas Hutchinson, que realiza
un viaje de exploración al Salado, ve aJgunos bailes crio­ Créese que esta danza, bastante antigua, a estar por
llos en Córdoba y toma nota de sus nombres: "Las danzas las referencias, se originara en Buenos Aires. Una es:..
aquí son el Gato ... el Escondido ... " etc. trofa de su letra, lo dice claramente, y es ella invariable:
P. DANZAS TRADICIONALES ARGENTINAS 77
76 CLOTILDE L. DE PIORNO (LA ÑUSTA)

"Anteanoche me confesé - con el cura de Santa Clará:,." Burgos apunta Capmany: "Es de advertir que cuando lo
( ésta era una iglesia porteña). Resulta curioso, no obs­ demanda el cantar, uno de los bailadores ha de quedar ·
tante, no hallar la más mínima mención a su respecto en solo, y ha de hacer una mímica apropiada a las insinua­
las crónk!ls de los viajeros europeos que pasaron por ciones que le hacen los cantores.''.
Buenos Aires, como tampoco en los espectáculos teatra­ En el baile conocido con el nombre de Gerigonza
les del siglo anterior, donde era frecuente lg aparición que menciona Torner, encontramos muchos puntos de
de los bailes criollos aun entre trozos de ópera. Por su contacto. Se ejecuta con los brazos en alto, castañetean­
juego mímico, era muy adaptable la Firmeza a ese fin; do; al decir los cantores "busca compañía" el bailador de­
sin embargo, no ocurre tal cosa. Muchas danzas son, v signa a una de las personas que forman el corro y avan­
acaso seguirán siendo un misterio para nosotros, salv� za ésta hacia el centro del círculo, a la vez que los canto­
res d:icen: "Salga usté don .José" (igual si es hombre o
que apa_rezca algún antiguo documento revelador.
Sabemos por Lynch que es "otro de los bailes más mujer). Cuando el canto expresa "déjala sola" ( o déjalo
solo, sí se refiere al hombre), abandona el centro del cír­
antigu?� del gaucho", y tenemos por el mismo- una lige­
culo el indicado. Y así sigue la pantomima por largo rato,
ra noticia de su coreografía: "Se coloca el mozo frente a
obedeciendo siempre los bailarines las indicaciones de los
la muchacha. Con la primera copla, él zapatea y e1Ia hace cantadores.
_
castanetas. Apenas el cantor dice: Dése una vueltita con
Hay otra danza llamada las "Agachadillas" o "En­
su compañera, ambos comienzan a girar el uno en torno
ganchadillas" que según anota Ana S. de Cabrera, "los
al otro, él como persiguiéndola, ella como huyendo. Todo
lVIaragatos -naturales de La Maragatería, comarca de
lo que dice el guitarrero, se ejecuta "al pie de la letra". Ja provincia de León- bailaban en los siglos XVI-XVII,
La .Firmeza consta de cuatro frentes, en cada uno una
donde la palabra que completa la música de la danza in­
estrofa con su correspondiente estribillo". Esta. infor­
dica los movimientos y la mimografía de la danza, al
mación ubica a la danza en la campaña bonaerense hacia
igual que en la Firmeza argentina".
1870 Y era ya bastante antigua en ese tiempo. La tradi­
Coreográficamente es única en su género la Firme­
ción oral la sitúa en las primeras décadas de ese siglo.
za entre los bailes criollos. Si hubo otras -el Salta co­
Acerca de su divulgación en el interior del parn
npnnta Furt: "Se conoce hoy en el Norte (1927), prefe: nejo, por ejemplo- ya se han perdido. En cuanto al Llan­
to, el juego mímico se circunscribe a una sola y brevísima
rentemente en Santiago del Estero". Isabel Aretz obtuvo
en 'I'ucnmán la noticia de e¡_ue nntaiío era cultivada en Río parte.
Chico. En dicha provincia, hacia 1900 , es bailada en .. es- Tras los primeros tramos de tipo común, se desarro­
lla en la danza que nos ocupa un gracioso juego lleno de
pectacmos
, 1
por la compañía de los Podestá. Por último
tenemos una mención de Juan Alfonso Carrizo; anota di� audacias y requiebros por parte del hombre y de evasio­
cho autor que en el pasado, en Salta, preferían la Chaca­ nes y coqueterías por parte de la mujler. Todo el encanto
rEra y la Firmeza. · reside en los gestos, en la armonía de los movimientos.
Hay varios bailes españoles que pueden haber in­ Apasionado atrevimiento por un lado, rubor y simulado
, temor por el otro, hay entre ambos bailarines todo un
ih lÍrfo en la formación de la Firmeza, pues presentan las
_ mundo de gracia y picardía.
mismas características. Aludiendo a algunas danzas de
78 CLOTILDE'P. L. DE PIORNO (LA ÑUSTA) DANZAS TRADICIONALES ARGENTINAS 79

COREOGRAFIA @ "otro poquitito - dámele un besito": esboza el hombre otro


gesto similar al anteriór, y luego llevando la mano izquierda a
1 pareja (Posición E.) los labios, realiza el ademán que indica el verso (la mujer no si­
mula el abrazo, ni envía el beso, como muchos lo hacen. Esos ges­
O
Cuatro esquinas con castañetas (4 c. cada una). tos sólo corresponden al hombre, que es quien galantea). (4 c.)
e
Vuelta redonda estrecha (4 c.) quedando enfrentados. 8 "Ay, no, no, no, no, - que me da vergüenza": aquí la niña
(A continuación apuntamos la letra junto a los movimientos hace señal de negativa, zarandeando en círculo, en tanto él zapa­
para una mejor comprensión de los mismos). tea. (4 c.)
• "tapate la cara - que te doy licencia": con la mano izquier­
G "con la trastrasera": medio giro hacia la izquierda, quedan­ da en la pollera, y la derecha cubriendo sólo la mitad del rostro,
do ambos de espaldas; breve pausa (2 c.). en gesto picaresco, gira la mujer y se coloca en su sitio (4 c.)
CI "con la delantera": completan el giro, por la izquierda (2 (Aura)
c.) quedando de frente. ® "Allá va mi corazón, etc.: Realizan media vuelta, cambian­
19 "Con ese costado": sem1giran ambos hacia la izquierda, do de sitio, (4 c.) y giro final hacia el centro (4 c.).
quedando de costado, en sentido opuesto, moviéndose con suavi­
dad en su sitio ;ella tomándose la pollera (2 c.) Se hacen castañetas sólo en las cuatro esquinas iniciales, la
� "con el otro lado": semigiran por la derecha, en la mis- , vuelta corta, los dos medios giros y la media vuelta y giro final.
ma forma (2 c.)
G "con esos moditos": semigiro por la ,izquierda (2 c.) Variantes: Dionde se dice "darás una vuelta con tu compañera",
O "ponele el codito": semigiro por la derecha (2 c.); enar­ suele hacerse en lugar de b vuelta redonda ceñida, una especie de
can ambos el brazo izquierdo, tocándose los codos, sacando el pie giro amplio en torno a su sitio; y en la parte "por este costado -
derecho, en punta, hacia afuera. Breve pausa. Ella tendrá la ma­ por el otro lado - con ese modito - ponele el codito" algunos lo ha­
no libre en la falda, y él en la cintura. Ambos mirarán, como en cen marchando a la par, hombre y mujer, dos pasos al frente, se
los tres tramos anteriores, en dirección opuesta.· vuelven y juntos dan otros dos pasos hacia el otro lado; repiten
e "Ponele el oído, - también los sentidos". Al iniciarse el ambos tramos y en el último, se ponen las manos en la cintura,
primer verso, harán un paso hacía atrás para alejarse del centro, tocándose los codos al danzar.
se darán el frente y zarandeando ella y zapateando suaveml:!nte
él, llevarán la mano derecha al oído, y en el segundo, la izquierda
a la sien (4 c.) Gato
O "Pomo corresponde - con la mano al hombro": la primera
línea marca el acercamiento caminando, y en la segunda, se coloca Podemos considerarle sin vacilaciones, la danza más
la mano derecha en el hombro del compañero (4 c.) popular y una de las más antiguas, dentro del tipo criollo,
e "Retirate un paso": hacen ambos un paso hacia atrás, mi­ conocida no sólo en todas las provincias argentinas, sino
rándose (2 c.). (Ella hace más marcado en ademán como repelién­ en varios países de América.
dolo). Vivaz, picaresco y gentil, es como la Zamba, el baile
e "dámele un abrazo": él se le aproxima con los brazos preferido de nuestros paisanos, pues en muy pocas re­
abiertos y ella le rehuye (2 c.) gioneS no se bailó. y aun hoy día es posible hallarlo con
80 CLOTILDE P. L. DE PIORNO (LA ÑUSTA) DANZAS TRADICIONALES ARGENTINAS 81
toda su frescura y gracejo en el norte, noroeste, centro volver a la posición natural y seguir danzando sin perder
y reg10n cuyana. En realidad son éstas las regiones más el compás. ¡ Ay del que caiga, o no se ajuste a la música!
conservadoras de su tradición, en virtud del lento avan­ ¡ chica rechifla le espera!'' (�,e debe tener en cuenta que
ce de lo foráneo. En cambio, en el litoral y sud, pertene­ en algunos lugares de Catamarca y La Rioja, el Gato se
ce al pasado y sólo surge en el recuerdo de viejos crio­ inicia con giro). Hace algún tiempo tuvimos oportunidad
llos o por obra de tradicionalistas. de ver en La Rioja, un Gato similar, con una suerte de
Antaño se le llamó indistintamente, Mis-mis, Gato tornillo al principio, realizado por el bailarín. Ignorába­
o Gatito mis-mis y la Perdiz, nombres originados en la m:os entonces que fuese una antigua costumbre, pues no
antigua copla : se comentó ni celebró la hazaña.
Ricardo Rojas llama a las músicas del criollo "bár­
Salta la perdiz madre, baras sonatas" y menciona entre otras danzas, al Gato,
salta la infeliz, que se cultivaba hacia 1880 en las fiestas campesinas de
que la lle1,a el gato, Santiago del Estero.
el gato mis-mis. A poca distancia de tiempo y lugar nos lleva una be­
llísima pintura campesina de Joaquín V. González. Nos
En algunos lugares se le llamó "bailecito'' lo que ha habla el ilustre riojano de las cosechas que se hacen en su
odginado confusiones con la danza así denominada, (Cór­ tierra "cuando el pueblecito se pone alegre y bullicioso,
doba, San Luis, Tucumán). porque vuelven muchos ausentes, y porque los labrado­
Las noticias sobre el Gato ocupan todo el siglo pasa­ res festej'an alborozados los dones ópimos que premian
do, y aun hay una mención anterior al mismo. La profu­ sus fatigas". Y así allá en el valle nonogasteño, arman
sión de testimonios escritos nos permite seguir sus pa­ "el baile durante el descanso de la siesta, bajo los árboles
sos por nuestras provincias, Chile, Perú, Uruguay y Pa­ coposos que rodean la viña" : se cantan Vidalitas, se flo­
raguay. Hay asimismo, una refierencia de origen mejffca­ rea un Gato . .. ".
no. Se le estima, con tcdo fundamento, de procedencia pe­ De 1870 a poco más de 1880, seguimos sus huellas en
ruana, habiendo emigrado a principios del siglo pasado la campaña bonaerense. Está en primer término el testi­
a Chile, y de alJí a nuestra tierra. monio de Lynch (1883) : "Esta composición es la obliga­
Vayamos al encuentro de nuestra danza, al morir el da del gaucho. Se divide en Gato simplemente, Gato con
siglo XIX: Payró, que visita Catarnarca en 1899, al des­ relaciones y Gato correntino. Consta de cuatro frentes y
cribir un .''tinkunaco" o topamiento de las comadres, ex­ cada f1rente consta de una copla con su correspondiente
presa: "Los músicos rompen a tocar y a la Zamacueca, zapateo o escobillada, y si es con relaciones, también de
al Gato, siguen otras danzas criollas tanto o más incitan­ una relación". Nos encontramos, pues, frente al Gato an­
tes ... " Refiere más adelante una curiosa costumbre: tiguo, muy semejante al Correntino actual.
cuando se ha destacado un buen bailarín de Gato, la con­ En el pago que se extendía desde el río Salado hasta
currencia le pide que "eche un cinco". "El bailarín, en­ Ayacucho y de Las Flores al Tuyú, vivió cuarenta años
tonces, si tiene confianza en sus fuerzas y habilidad, ha el escritor tradicionalista A. J. Althaparro, quien ha re­
de dar una vuelta entera sobre sí mismo, sirviéndole de unido en un volumen sus recuerdos que van hasta el 1880.
eje la punta del pie y con la otra pierna en el aire, para Nos dice el autor que de los bailes criollos "fué el Gato, el
82 CLOTILDE P. L. DE PIORNO (LA
ÑUSTA)
preferido''. Riefiere DANZAS TRADICIONALES ARGENTINAS 83
los cancioneros pr que las coP las . er��' las cono
cidas en
ovincianos Y re Consigna asimism<f el autor ,algunas copfas populares
lad? por lo genera l sin re l acion!'sg fr\ E l Gato era JJai­
. � m as voces de y sus estribillos, como éste, muy semejante al que citára­
y sm comentarios de ', mando,
tumbrados la radio "an im· ad or es a que nos tiene acos­ mos ál principio •.
El 1 tarrero, con
sus cop l as
bios de rasjido indic
distintos movi�ien ab /�� momento de l as entra Y cam.;­ " Vuela- la- infeliz madre
�. das
la rel ación, era co
tos ._,
� se cor!ab� la música pid Y los vuela, Ío, infeliz
m iendo
por cortedad no qu ú� e � l /ail arm !lile no
su pie se, o buscando la pollita
isies; dac a, e v que se hizo perdiz.
e l que casi siempre se ofr;c /r s �hese de personero,
la concurrencia". a espontaneamente de
entre
Dos años antes un v .. 'fambién recoge impresiones de la campaña bonae­
Lángara ' escribe la asco acr 1 01Iado don rense por ese tiempo el viajero francés, R.omain D' Au­
o' bra en verso "Los G,au Manuel F.
Y costumbres de est c h os ", cuentos rignac, y escribe al presenciar en Azul el velorio de un
os
ve la luz en Buenos "hab"t I � n t es d e las_ pa
mp angelito: "Un guitarrero comienza a preludiar de la ma­
Aire;· :I:an�ara habia re as'_', la cual nera más discordante; después entona con una voz na­
nos pagos famosos corrido algu-
. Y conocia bi· en , Do lores, 1 sal un interminable lamento, con el objeto de hacernos ol­
del. Quequén, Mar Chi h 3:s comarcas
pecialmente, p or su . q uita! C ai ue, etc. Nos mteresa es- vidar los muertos y recomendarnos pensar en ellos siem­
contemdo el poema
en'be una reunión ca "El b -1 ,, D pre. En seguida comienza el baile y cada gaucho danza
mpesina, 'Y en cierto con su compañera el más fantástico de los pasatiempos
momª:n�o· di::;
Y el bastonero empezó alrededor del lecho f<únebre "del ángel". En los momentos
a desenipeñar su carg de descanso, la caña corre a raudales y se hace visible qué
o la embriaguez se apodera de los asistentes. Las parejas
ordenando al guitarrero
que toc ra p,ronto un bailan el Gato, especie de Giga nacional con un frenesí
� GA
Nombro luego a dos mu TO. irresistible". . . Y más adelante: "Pero los jóvenes de
jer
Y despue_s a dos paisano es la reunión bailan siempre su eterno Gato, que no es in ..
s terrumpido más que en cortas ausencias que hacen de
Pª:ª· que el GATO pedido
bailaran entre los cuatr un tiempo a otro con su compañera". También alrede­
o. dor de 1870 tiene oportunidad de visitar Santa Fe, ano­
Y más adelante: tando a su paso por la ciudad: "En Santa Fe se e:nga.la.:
nan todas las casas y las mujeres se visten con sus más
El GATO se concluyó
bellos atavíos. . . La tarde en que se organizan las men­
con ún fuerte zapateado cionadas fiestas públicas y privadas se bailan muchos
que ar_rancó a _ los conc
urrentes Gatos y Minués ... ".
estrepitosos arplausos.
La misma curiosa éóstumbre de velar al angelito con
baile y libaciones, asombra al viajero H. Armaignaé, quien
. Más tarde,. tras un descanso en que todos algo después de 1860 ve un velorio similar en el interior
bai!an otras danzas Y be?en, se
también "el Gato con rel de la Provincia. "En la vecindad de un pobre rancho -·-di-'
ación".
ce- habitado por una familia de gauchos, los jóvenes
85
ES ARGENTINAS .
84 CL�TILDE P. L. DE PIORNO (LA ÑUSTA) DANZAS TRADICIONAL
e o
s estas danzas. de do s, tr s y
danzan a� son de una mala guitarra el Gato. .. como se otras y comenta oue "to da s ho y en el Lit or � l , son mu
da
ve, una smgular manera de velar al muerto*. Y en o tr a cuatro personas, abandcna rse perfectamente . .
graciosas y pueden ej ec uta ed1 �­
parte d� su relato, refiriéndose al gaucho, señala que es ord an d las c o stumbres _de ,�
Florencio Sal, rec o
grave, smce�o , sab e toca! la guitarra y danzar un Gato... " en 'l'u nman termi­
En 1860, el co_ nsul mgles
, Hutchinson lo ve bailar en do s de siglo, an?ta, que h1l �ci� 1855, lares� entre los que
ec1tos popu
Cor �?ba, :y al señalarlo entre las danzas del lugar advierte
, naban las tertulias c on ba
que es eJ e�u�ado con acompañamiento de chasquidos de se encontraba el G::ito. n Lni8, �ecoge su 1:_ombre9�·
los d�dos, imitando las castañuelas españolas". En otra regi9n del país, Sa G. Stram en el ano 18�
caracte rísticas el
viaj ero Isaac
ntre 1858 Y 1863, Pablo Mtrntegazza recorre la re ­ rra f:recuenteme !
n e · acompana­
publ, :8 "La música era una guita consistían e11 Mrnu és ( etc) Y
�ca desde �uenos Aires hasta B olivia, y entre las im­ da por la voz, y las danzasCueca nacional Y el Gato. Al
pr;swnes recog1das nos deja la de su paso por Entre Ríos•
asi sabemos que el baile "casi siempre se realiza al cence � oc a::donalrr:ente la Sama añuelas eran frecuentemente
rreo de dos o tres guitarras más afinadas" y que entre las bailar esta última, las cast
danzas que se cultivan está el Gato. imitadas por loR' de dos ...". encontramos en espectaculo�,
Entre 1837 y 1830- lo SºTI: º fondo m:is1 �
'!'ambién son visitadas las regio nes del Litoral por formal, sino
�.\fart:n de Moussy entre los años 1841-1859. Observa con no exactamente como baile efectuaban c om1c?s de la e1: o ­
cal de ciertas pfruetas que í leemos en anunc10s d�l ," Dia­
;n eres las c ostumbres del gaucho , de quien dice: ...
, s�empre s1. nte placer al oír rascar una guitarra y de ca en el Circo Olímpico. As Aires: ''El payaso sub1ra a l a
� ;
bailar a su lU rno una danza del terruño, todo esto sob re rio de la Tarde'' de Buenos lanza lle and un, arco en ca�a
?
to do, el día de la fiesta del patrono de ·su io-lesia' fiesta maroma y marchará sin ba y despue;7 bailara el, Gato Mis­
mano, hará juegos con ell o s � . r�
q�rn se prolonga durante días enteros y don�de d;suerdi­ l s ño r 9 ast � n era subira � la c ue.
" (ju lio d 1837 ) ; "E e _ ' e­
nii Mis-1nis sm balanza . P
e ros
cia en . pocos días sus economías de muchos meses~. Los
a rgentmos gustan m�cho de las riñas de gallos. Por da en dond e bailará el Gato años siguientes Y ;ueg? en
eso tod?s los �u ebl�s tienen pequeños reñideros. Esos cir­ guirán e¡;tos anuncios en losDonado se presentara bailan-
co � se 1mprov1san igualmente en las fiestas de los villo­ diciembre de 1840, Manuela
rr10s. Entret�nto un poco más lejos, en una casa un poco do el Gato en la cuerda. e le llamaba con
preferen-
g:rande, la guitarra de sones vocingleros agrupa a los afi­ Vemos que en esa época scomprobamos que aun con­
cia Gato lVl.is- mis.
Asimismo _ a
cionados de Zamacueca, de Gato. .. ,., . Nombra varias
ba otr a d r,u s an tig uas d enominac iones. Juanna
serva e
ras gos d e 18 38 d !ce �ue �
Manso, aludiendo a ciertospor las c ailes por�enas el hu:1-
banda militar iba toc an do s mu-
* En Jijona (Valencia), el barón Ch. de Davillier vió hacia dia Caña, l a Percliz Y otra
1 85?, una ceremonia fúnebre similar a nuestro "velorio del ange­ no del restaurador, la :Me . s -
_
�ito • Estaba animada por guitarra, bandurria y repique de casta­
sicas de este jaez". bre d e 1838 un nuevo am
ver �
Al celeb rar s e e n s etie m
e qu e se hi­
, narra Jorg e Soh l
rio de la batalla de Tucumán
nuelas. Una niii.a de corta edad yacía tendida en una mesa rodea­
"
jos: De cuan� o en cu ando
cieron extraordinarios feste sonoras, metah. cas, de una
da por cuatro cirios. ,Junto a ella un hombre joven y una' mucha­
otas
cha da nzaban una jota. Esta costumbre singular, era practicada
_ _
en varias localidades de la región. -anota- se sentía11 las n
86 CLOTILDE P. L. DE PIO
RNO (LA :&USTA)
DANZAS TRADICIONALES ARGENTINAS 87
b�nda miJitar dominand
01an en los pia ? o la Gabotas y Minués, qu
nos, o los Gatos e se En Paraguay es so rprendida h�cia 1880, _en plena vi­
gueaban en las guitarras y Vidalitas que se ras­
". genci a. El viajero italiano Giovanm Pelleschi, a su paso
S� notoriedad en 1832 la cer por Humaitá, concurre a un si�io n:iu� ,sin �ula: en cuyo
apa�e�1d� el 23 de Agosto
de ese año
tifica cierto artículo frente vése un letrero con esta rnscnpc_10n: , Bail�� Alrna­
ca��Il , f1r�ado por "Los en la "Gaceta Mer­ cén restaurant de la Marina, sala de blllar y cafe . Halla
sos • �ol em1zan
que c ompadecen a los envid
io­
do con o tr en �u interior una cantidad de señoras y caballeros de
los baile� en Bueno Air os anónimos articulistas sobre todo s los grados de color y de costumbres Y apunta: "En
� es dicen= "Empiézense, pue
ensayar ideas tan felice s, y s ostitúyanse a las Cuadrillass, a este lugar se asiste a la Cuadrilla france�a, al Y,als con el
Walse, Y 1a Gavota, etc... y , al Schotis milanés, al Gato y Zamba Nacionales . en ot�o
el Gato Mis ]1,fis".
Merced a tal documentación , capítulo titulado ''De la !rontera � Orán'', �n. una colo nia
Eduard� Gutiérrez cuando podemos dar crédito a Rivadavia escribe que tien e ocas10n , de asrntir a una re­
Rosas diera alrededor de 182 se ref ier e a cierta fiesta que
0 al paisanaje de San
unión dou'de "tras el baile francés llegó el saltarello del
�onde é,1 mismo bailara asombran c! o a los t a Fe Gato ...
;1 º tem an una I_�ea de un bailarín paisanos qu�
de Gatos como a quél ". En Chile está documentado su paso desde muy an­
l luego otra realizada en Los
_ Cerrillos cuando Rosa"' "se tiguo y aun se conserva su nombre en !ªmen:ior�a popu­
hiz o traer 1a guitarra y despué lar y tradicional. El escritor costumbrista Vicuna Ma c­
na de su huéspe� (López) se s de busdar una pareja"dig­ kenna, en la página evocativa t!tu1ada ''Las �anzas }e
paz de hac�r ballar a un a pappuso a puntear un Gato, ca­ nuestras abuelas", dice que hacia 1830 se bailaban la
dades la N1colasa, una famo a" en el que lució sus habili­ ágil Perdiz, el Aire gentil y el trayieso Negrito" a los que
s a bail arina _
'!'odo in dica que la danza asentara sus de Gatos califica de bailes de chicoteo. Advierte que los dos prime­
tra tierra al fenecer el sig reales en· n ues­ ros eran semej antes. En otra de sus obras recuerda a las
lo XVIII, int roducién do se en
Cuyo Y el noroeste por la ru célebres bailarinas hermanas Pinilla, llamadas "las petor­
luego por todo el pa ís, pasa ta limeño-chil ena; divulgóse quinas" por el lugar de su procedencia, quienes entre los
ndo al mi · smo tiem-oo al Uru-
guay y Paragu ay. año s 1830-1840 "hacían las delicias de los aficionados con
Esta mig:ación efectú ase las Olas en cuarto, el Sandoval, la Perdiz, baile moderno,
P��s segu_ :1 afirma Florencio E en época bastante lej ana es decir, baile patriota ... " '
.
scardó en su libro de
�1 c101:es rioplatenses, entre 1819 y 182 tra­ En 1831 W. Ruschenberger, cirujano de la Marma
n3: or! ental no se bailaba sino 5 "en la campa ­
de los Estados Unidos, tiene o portunida d de ver algu­
Hi1 ario Ascasubi, que desde el Pericón, el Gato ..." etc. nos bailes del país en una tertulia c elebrad� en Valpa­
sus famosos relatos y versad1833 escribe en Montevideo raíso y comenta: "Hay otra danza, l� Perdiz, q?-e suele
tra danza en la página titulad , hace referencia a nues­
as
a "Al nacimiento de
bailarse después del Cuando y en Ciertas ocas10nes lo
romo": Ge- reemplaza . Su acompañamiento consiste e n palme�r de
las manos, cantándose el siguiente estribillo, cuyo aire es
Allá va giniebra, coñaque y aní muy animado:
s,
a. ver si se alegra y baila el Mis-mi
s. . .
88 CLOTILDE P. L. DE PIORNO (LA ÑUSTA) DANZAS TRADICIONALES ARGENTINAS 89
¡Ay! de la. PERDIZ madre En 1824 va era muy popular la Perdiz y contaba sin
¡Ay! de la PERDIZ duda por ento.nces más de cuarto de siglo de �ida chil�na.
que se la llwi:a el Gato Mas su ascendiente en el gusto popular connenza a eJer­
el Gato . .. Mis Mis ... cerlo entre 181 O y 1817. Liberadas las tierra s del do1;1i ­
Ven acá.. ven acá., Mis Mis. nio extranjero, las danzas de aires vivos que s e manteman
oscuras y relegadas, ascienden a los tablados, ganan los
"El movimiento de los pies es parecido al del Cuando salones y encajan en fin, perf1ectamente, en el turbulento
(la parte del allegro) . Al terminarse los susodichos ver­ e spíritu· de la nacionalidad recién conquistad3:. .
sos , la pa:eJa s e mantiene de pie, una frente a otra, y la Sabemos ya que la hegemonía cultural eJ:rc1da por
dama repite alguna estrofa de memoria, como ser: _
Perú en tiempo s de la Colonia, decret ó el desp1azan:1ento
de los bailes en boga, hacia las regiones austra:es. 1;::ntre
Tengo una escalerita
la densa corriente va el Gato, que durante mas �e una
Llena de flores
Para subir al cielo centuria hará las delicias de varias tierras amer1can� s .
De mis amores. En la propia, en c¡:¡,mbio, será más _breve s u tra�ectona,
llegando en la actualidad a un . olv1do total, �as1. Pode;
mos decir que su preponderancia en cada pa1s, alcanzo .
"Se repite entonces el ,estribillo a un tiempo
baile Y con el agitar del pañuelo. Cuando con el etana s sucesivas. Perú -como de inmediato veremos-,
el joven tiene la obligación de contestarle ella term ina desde más o menos 1770 hasta 1840; Chile, desde 1�00
con alguna es� hasta 1850; Argentina, desde 1810 hasta nu_estro s dms.
trofa apropiada de alguna poesía, o de impr
para 1� ocasión. Continúa alternativamente ovisar algo Ténga se en cuenta que és tas son s ólo aproximadament e
recit. ac10n
, el baile y la las épocas de difusión de la danza, pues resulta a�sol�t �­
has ta que le flaquee a la dama la memoria,
hasta haber recitado unas seis u ocho estrofa o mente imposíble determinar en qué momento llego, m si-
s . Cuando quiera en qué año.
la pareja tiene gracia y chiste, como s uced . .
Perdiz da lugar a mucha alegría y diversión" e a menudo ' la El capitán flrancés Lafond nos ?1c: qu_e ,,en Areqm-
. ,
pa era popular, por el año 1825 el M1s-l\J1s Y nombra
Má s lejos aun en el tiempo nos lleva un suelto del
riódico chileno "El Hambriento" ( de chicaneo pe­ otras, expresando que son todas "danzas ,
de caracter, muy
polít ico), ,
correspondiente a la publicación del día 6 conocidas en la América española. .
.1 ra a· .
1828. Dice el comentarista que "Se están nom de enero de Ricardo Palma en sus "m . 1c10nes p eruanas" , se
pluralidad de sufragios los sujetos que deben brando a ocupa en dos oportunidades de nuestra. d_anza, y. así te­
chingana (lugar de baile y divers ión) de primform ar una
er orden en
nemos noticias de cierta mujer que v1via en Lnna en
nuestros días. Si afortunadamente es electa 1822, conocida por el mot e de la "Lunareja" "muy des­
Pancha Luz ( cierta bailarina de chingana, cono también la vergonzada era y goda además, insulta�a a� protect? r ,
_
la época) s ale completa la fiesta y habrá much cida en cantando a grito herido una copla del M1z-1\hz, bmlec1to
Vaya que una Sanjuriana o la Perdiz bailada o que ver. muy en boga":
por el tri­
buno bastón en mano y guarapón en cabeza,
que desear ... " no dejara
91
90 CLOTJLDE P. L. DE PIORNO (LA ÑUSTA) DANZAS TRADICIONALE$ ARGENTINAS

antiguamente en
Peste de pericotes que' según hemos sabido, se practicaba e modo el nom-
os a est ,
hay en tu ciiarto; la provincia de Buenos A"ires. D am
defa la puerta abierta, bre de Gato del Noroeste.
yo seré el gato".
COREOGRAFIA

La otra mención ubiea al Gato en la época de 1790


Y nos inclinamos a creer que ello no se debió a la fanta­ GATO PORTEÑO
sía del autor. Cuenta Palma, que por ese entonces, sien­
do cura de San Juan de Lurigancho, fray Nepomuceno J pareja (Posición A.)
Cabani!las, "fanático como un musulmán y que ejercía
sobre sus feligreses una autoridad más despótica que la • Vuelta redonda con castañetas (8 c.)
del soberano de todas las Rusias... prohibió, bajo pena G Giro por la izquierda (4 c.)
de excomunión, que en su parroquia se bailasen el Bate­ • Zapateo y zarandeo (8 c.)
que-bate, el Don Mateo, etc; y por empeño de una con­ 8 Media vuelta (4 c.)
fesada, chica de faldellín de raso y peineta de cacho con 8 Zapateo y zarandeo (8 c.)
lentejuelas, consintió en tolerar el Agua de Nieve' el 9 Giro final y coronación (4 c.)
Gatito Miz-Miz y el Minué".
Segú,n señala Vega, hay asimismo constancias de CUYANO
que el Gato Mis-Mis se conoció en México, a principios
del siglo XIX' .. E.s igual al anter.ior con el agregado de un giro a la derecha
después del que se hace a la izquierda, en el segundo tramo.
Con relación a sus orígenes, es de hacer notar que
en 1618 fué m/Uy popular en España la danza denomina­
da "Gatatumba", que produjera gran hilaridad por "su DEL NOROESTE
viva imitación y acciones gatunas" (Torner). Existió, una vuelta redonda (si es
asimismo, un baile andaluz, el Gateado, de característi­ Lleva primero un giro (4 c.) luego
otro después de la vuelta); lo
cas parecidas. No sería difícil que uno de ellos haya con­ de dos giros va uno al principio y
tribuído a la formación de la danza americana. demás es igual.
L::is variantes regionales de este baile picaresco, tan
rico en gracia y donaire, han originado distintas denomi­ CON �ELACION:ES
naciones: Gato cuyano, ( doble giro); Gato con relacio­ simple. Tras el primero
nes; Gato polkeado; Gato encadenado o cordobés; Gato Posee la misma coreografía del Gato
ca para que digan la Relación
el
correntino; Gato patriótico, etc. Hubo también un Gato y �egundo zapate.o cesa Ja i:núsi i a la
te. En la ¡iegu nda se hace
Escondido que debió ser la variante generadora del Es­ hombre y l� mu.jer, respectivamen
van nte his Relaciones en lugar
condido. El Gato común ( 1 giro), recibió también el inversa. En otros caso s direc t;-nne

nombre de Porteño. del zapateo.


Actualmente en La Rioja y algunas partes de San
Juan y Catamarca, se baila con giro inicial, forma ésta
92 CLOTILDE P. L DE PIORNO (LA ÑUSTA) DANZAS TRADICIONALES ARGENTINAS 93

EN CUARTO ENCADENADO o CORDOBES

Las formas del Porteño, Cuyano, del Noroeste y con Relacio­ {Posición E.) 2 parejas
nes pueden bailarse indistintamente de una o dos parejas. Para
sus ma­
hacerlo "en cuarto" se adopta la posición E. y se hacen conjun­ O Se acercan los hombres a sus compañeras, toman
por la izquier da,
tamente las vueltas y medias vueltas. nos derechas con las propias y las hacen girar
(4 c.)
POLKEADO e Cadena corrida como ya se ha indicado (8 c.)
e Zapateo y zarandeo (8 c.)
Se bailó en 1a campaña bonaerense. Se ejecuta de dos parejas e Medja cadena (,1 c.), cambiando de sitio.
y puede ser con Relaciones. e Zapateo y zarandeo (8 c.)
ndo
9 Como al principio, unen las manos derechas y levanta
(Posición E.) gira la mujer bajo ese puente, saludando sin soltarse .
los brazos,
( 4 c.) · ''""
@ Los hombres avanzan hacia sus compañeras y levantando
la mano izquierda, tomarán la derecha de la mujer, haciéndole GATO FATRIOTJCO
efectuar un giro.
O Sin soltarse, coloca el hombre la mano derecha en la cin­ 2 parejas (Posición E.)
tura de la compañera, hacen una vuelta entera polkeando, por la
n
derecha, soltándose al llegar a su sitio (8 c.) e Con pañuelos celestes y blancos extendidos, se acerca
O Una cadena; las mujeres saldrán por la izquierda y los al centro y forman el pabelló n, girando por
los cuatro bailarines
hombres por la derecha. Darán la mano derecha al compañero y la derecha una vuelta entera (8 c.)
la .izquierda al contrario, hasta llegar otra vez a su lugar (8 c.) e Ya en sus sitios, hacen separadamente un giro (o dos),
las dos
@ Aquí, si hay relaci:ón, cesa la música y la dice el homb;re lQ alzando el pañuelo algo más arriba de los hombros, entre
@ Vuelven a enlazarse las parejas y describen media vuelta manos (4 c.)
polkeando (4 c.) O Zapateo y zarandeo (8 c.); los hombres cruzan el pañuelo
a la falda.
0 Otra cadena como la anterior (8 c.) sobre el pecho y las mujeres lo amarran graciosamente
@ Relación de la mujer la., al cesar la mus1ca. e Media vuelta alzando el pañuelo entre las manos (4 c.)
& Se enlazan de nuevo, hacen un girito en su lugar polkeando O Zapateo y zarandeo (8 c.)
y sin soltarse las manos que van en alto, las levantarán los hom­ e Giro con el pañuelo extendido, yendo los cuatro hacia el
.
bres haciendo girar a sus compañeras por la izquierda, con lo que centro para formar de nuevo el pabellón, con lo que finaliza
concluye la primera parte (4 c.). En la segunda le corresponde a
la otra pareja decir la Relación. Para que se comprenda más cla­ GATO CORRENTINO
ramente esta coreografía diremos que la vuelta entera y media
vuelta del Gato común, van aquí polkeadas, y las cadenas ocupan Se identifica esta forma coreográfica con la del Gato antiguo,
el lugar de los zapateos. que constaba, según describe Lynch, de cuatro frentes (o esquinas)
con su correspondi.ente zapateo en cada uno de ellos. Con alguna
94 CLOTILDE P. L bE PIORNO (LA ÑUSTA) DANZAS TRADICIONALES ARGENTINAS 95

ligera variante y por imperio de una Íetra especial, le fué con:fe-­ "Gauchito Catamarquefio" y probablemente en �,antiago
rida la nueva denominación. Acaso en una sola copla de su texto del Estero, pues A. Chazarreta posee una coreografía di­
poético esté condensada su historia, que es la historia de aquellos ferente de la cuyana, que suponemos recogida en su pro­
tiempos bravos y heroicos, con treguas endulzadas con el rasguido vincia. No hay noticias que la ubiquen en ninguna otra
de las guitarras y los cantos épicos que relataban las hazañas pa­ región. Furt dice que tiene el mismo compás de la Zam­
triotas. ba, siendo muy parecidas sus figuras, y da esta coreo­
grafía: vuelta enterá, mudanzas, otra vuelta con fren­
Cuando pasó Lavalle. mi vida tes, seguida de otra como la primera, mudanzas de nue­
Por el camino, vo y media vuelta final. Señala además, el uso del pa­
Este Gato lo hicieron, mi vida ñuelo. Omite, sin embargo, mencionar el lugar donde la
Los correntinos. recogiera. Probablemente en Catamarca, donde tomó mu­
chas otras.
COREOGRAFIA Una noticia completa, con extensos apuntes histó­
ricos, coreográficos y musicales, nos la ofrece el mú­
l pareja (Posición B.) sico cuyano Alberto Rodríguez. Ubica al Gauchito en la
época organizadora de la epopeya sanmartiniana y ofre­
O Formar la esqtüna primera, girando (4 c.), con castañe- ce el texto poético de antiguos Gauchitos, que recuerda la
tas. tradición popular mendocina. Esta estrofa pertenece a
O Desde allí efectuar un giro amplio hacia el centro (4 c.) uno de ellos:
9 Zapateo de espaldas y zarandeo de frente (6 c.)
Estos tres tramos se repiten hasta realizar las cuatro es- Ser gaucho, !pucha que cuesta!
quinas. ¡pitcha que cuesta trabajo!
e Media vuelta, cambiando de sitio (4 c.) y ¡ Cuánto me cuesta tu amor!
C, Gfro final (4 c.) Dejé la, guardia una siesta
Los giros después de cada esquina pueden hacerse de frente y fué para iní lo peor.
o dando· 1a espalda.
Apunta Rodríguez algunos datos sumamente inte­
resantes, que confirman su antigüedad y difusión regio­
Gauchito nal: "Doña Felipa Gallardo, viuda de Barros, hija del ge­
neral don José M. Gallardo, guerrero de la independen­
; Las noticias que poseemos relacionadas con esta dan­ cia que falleció en el año 1864, decía a sus hijos, que con­
za, le asignan bastante antigüedad. Se habría bailado en versaban a propósito de danzas antiguas: ''Lo he visto
Cuyo hacia 1816, o por lo menos cantado, siendo su letra bailar, entre . otras danzas nacionales, en la casa del co­
generalmente patriótica. En Mendoza tuvo alguna pre­ ronel Morón". Según ella, en algunas de sus figuras te­
ponderancia también en Íos salones, desapareciendo casi nía mudanzas parecidas al Minué federal, aunque se bai­
totalmente a poco de promediar el siglo pasado. Fué tam­ laba con pañuelos y en algunas de sus partes era lenta­
bién cultivado eh Catamarca, donde se le conoció como mente zapateado". Agrega el recopilador, que antaño :&ué
96 CLOTILDE P. L. DE PIORNO (LA ÑUSTA) DANZAS TRADICIONALES ARGENTINAS 97

conocida en Villa de Junín, donde además se bailó enca­


denado, entre ocho parejas, en tertulias familiares. La Huella
versión coreográfica que ofrece, la obtuvo de un viejo En general se considera a la Huella como una dan­
criollo, don Jacinto Arce Quinteros. za pampeana y es que realmente posee "un aire y un sen­
timiento pampeanos"; mas, como bien dice Carlos Vega:
COREOGRAFIA "Las danzas criollas conieron por todo el país, ya que
para la música no hay fronteras". El mismo autor ex­
la: 1 pareja (Posición A.) presa que "se bailó desde La Pampa hasta Misiones Y el
Chaco, desde San Luis hasta Santiago y Tucumán, des ;.
@ Vuelta entera por la derecha con pañuelo (6 c.) de Mendaz.a hasta Salta y, probablemente Jujuy''.
ID Zapateo y zarandeo (6 c.) Es lástima que una música con tantas reminiscen­
• Vuelta entera (6 c.) cias nativas no tenga casi historia, la historia que co­
9 Zapateo y zarandeo (6 c.) rresponde a su calidad de baile antiguo y profundamente
@ Giro por izquierda (4 c.) y giro por derecha (4 c.) criollo. Los extranjeros que recorren largamente nuestro
e Média vuelta con castañetas (4 c.) y país "no ven la Huella". No la ven los extraños, y apenas
Gl Giro final (4 c.) los propios. Furt, que realiza un ligero vuelo por encima
de buena parte de nuestros bailes, es muy parco con res­
2a.- Otra versión algo más extensa que ofrece el músico Al­ pecto a la Huella; le halla cierta identidad con los Amo­
berto Rodríguez indica: Vuelta redonda con pañuelo; zapateo y res, por el motivo de darse las manos y describe en for­
zarandeo; media vuelta; zapateo; media vuelta; giros ráp¡dos a ma suscinta la coreografía.
ambos lados; media vuelta; y finaliza con dos giros rápidos a de­ José S. Alvarez anota su nombre vinculándolo a los
recha e izquierda, de dos pasos cada uno. Los dos tramos finales campos entrerrianos, mas no por haber visto el baile, sino
con castañetas. para delinear los contornos de cierta figura campesina,
la de Juan Yacaré. que brota humilde y miserable de es­
3a.- 1 pareja (Posición C.)
tos trazos: "Nació de esas uniones tempO"rales que se for­
man entre las vueltas de un Pericón o los rasguidos - la­
@ Dos travesías. Avanzar y retroceder por izquierda (6 c.) mentosos de una Huella". . . La obra que contiene esta
con castañetas. frase fué publicada hacia 1894. Por la fecha, _ podría re­
e Zapateo y zarandeo (6 c.) sultar de interés, mas la referencia es ambigua.
f.i> Otras dos travesías, por derecha (6 c.) Algo más concreto ofrece la tradición oral en Tu­
9 Zapateo y zarandeo (6 c.) cumán: I. Aretz nos habla, entre otras danzas, de la
@ Giro por izquierda (4 c.) y por derecha ( 4 c.), con pa­ Huella, diciendo que: "Los músicos más viejos de Tucu­
ñuelo. mán la mencionan entre los bailes usados antes de co­
6 Media vuelta ( 4 c.) y menzar nuestro .siglo, tanto en la ciudad como en luga­
eJ Giro final (4 c.) res apartados". Hace luego alusión a una copla riojana,
que indicaría su divulgación en esa provincia, en virtud
del tema que la inspira, hacia 1835. Esta es:
98 CLOTILDE P. L. DE PIORNO (LA :ÑUSTA) DANZAS TRADICIONALES ARGENTINAS 99
A la güella, giiella veces las llaves mágicas del pasado. Ya hemos visto la que
Güelfa sin cesar se refiere a Quiroga, nacida acaso de labios :riojanos. A
,Ya rn:urió Qufroga la misma época corresponde esta otra, conocida en Entre
Nuestro general. Ríos, que contiene un sentimiento opuesto:
Sin duda por allí anduvo nuestro baile and.ariego, • A la huella, huella
hasta fines de siglo, como lo corrobora este dato: fami­ huella sin destino,
liares nuestros recuerdan haber oído cantar a un riojano, ya murió Quiroga
en la Pampa, allá por el año 1900, esta copla que traj'o de traidor asesino.
su tierra:
Otra, de neto corte federal, hace alusión al general
A la. huella, a la. huella Lavalle y a su "aliado" Luis Felipe, rey de Francia a
patita i tero quienes los rosistas dieron no muy gracioso apodo. (1840)
no le digas a nadie
que io te quierro. Muera el salvaje Lavalle
y el Guarda-chanchos
Los conceptos de Ventura Lynch, tan difundidos y que ni pa. pasto sirven
comentados por los tradicionalistas, se destacan en el as­ de los caranchos.
pecto poético, solamente. Véase si no: "entre los lindos
bailes del gaucho tenemos a la Hueya. Su música es un Débese sin duda su concepción a la corriente genera­
quejido y un grito de alegría, un suspiro y una sonrisa, dora rioplatense lo que pudo acaecer entre los años 1820
una lágrima y una carcajada". Y describe en parte la co­ -1830.
reografía diciendo : "cuando se canta el estribil1o, las pa­ En la campaña de Buenos Aires se caracterizó por su
rejas se dan las manos como se indica. Hay algunos que ritmo más lento, con que al bailar se imitaba el andar de
hacen en este instante muy lindas figuras, ora usando un la paloma. En las demás regiones del país fué común el
pañuelo o simplemente como en ciertos bailes andaluces". paso valseado.
Del libro de Althaparro, ya nombrado, nos inte·resa
especialmente el capítulo titulado "Bailes del Campo". COREOGRAFIA
Hallamos en él, las danzas populares de las regiones bo­ la.- 1 pareja (Posición A.)
naerenses, entre el Salado y Ay;acucho, hacia 1880. Nos
dice: "Contadas veces he visto bailar una Huella". Solo 8 Media vuelta con castañetas (4 c.)
el Gato, la Chacarera y el Triunfo predominan entonces • Giro (4 c.)
en las '!'euniones cam(pesina:s. Sin embargo, aunque es­ O Otra media vuelta y giro, en igual forma;
casamente, fué vista, lo que indica que ya estaba en la e Zapateo y zarandeo suaves ( 4 c.)
última época de su descenso total. • El hombre toma con su derecha la m,isma mano de la mu­
Unicos testigos de su época floreciente son las co­ jer Y le hace efectuar un giro. por la izquierda, soltándola luego
plas, las ti-ashumantes y expresivas coplas que poseen a. .(4 c.).
100 CLOTILDE P. L. DE PIORNO (LA ÑUSTA) DANZAS TRADICIONALES ARGENTINAS 101
• Zapateo y zarandeo como el anterior (4 e;)
e Vuelven a tomarse las manos, ahora las izquierdas, gira
Kaluyo
ella por derecha y se suelta al cabo (4 c.). · Es una antigua danza peruana que se cultivara junto
e Media vuelta (4 c.) con el Huayño, la Kashua y otros. Durante la época colo­
O Medio giro por la izquierda (2 c.) quedando un instante nial fué muy cultivada por los núcleos aborígenes y mez­
ambos de espaldas y volviendo sobre sus pasos hacen otro medio tizos, y aun subió como pasatiempo a los salones. Su área
giro, por la derecha, yendo hacia el centro (2 c.) de divulgación fué amplia, llegando hasta el extremo nor­
te argentino. En Bolivia constituye, Junto con el Baile­
En otros casos se altera esta coreografía, haciendo al prin- cito, el Pasacalle, el Huayño y la Cueca, un núcleo de sin­
cipio el giro y después la media vuelta. gular colorido y hondo sabor vernacular.
Ismael Sotomayor, describiendo el carnaval de 1850
2a.- 1 pareja (Posición A.) en La Paz (Bolivia) cuenta que a cierto personaje "to­
cóle el turno de una vuelta" ... en una tertulia, y ,"co­
O Vuelta redonda por la derecha (8 c.) con castañetas. giendo a la damita de su preferencia antes de que el "bas­
ID Otra vuelta igual (8 c.) tonero" diese la señal ¡a comenzar! ¡adentro la pareja!,
e Zapateo y zarandeo (4 c.) nuestro buen Enrique, algo confianzudo insinuó a Peri­
@ Se acercan, coloca ella su mano izquierda en la derecha quito que ejecutara en la guitarra el Kaluyo (bailecito
de él y gira bajo el improvisado puente situándose en el lado del terruño) que mejor supiese".
opuesto ( 4 c.) Los estudiosos del tema no ubican al Kaluyo entre
O Zapateo y zarandeo (4 c.) nuestras danzas tradicionales, acaso porque no se ha di­
O Otro puente-travesía, uniendo mano derecha de ella e iz­ fundido como las del tipo criollo por distintos lugares del
quierda de él. Después de girar la mujer ambos recuperan sus país. Sin embargo es "nuestro'', por su concepción indo­
sitios ( 4 c.) americana, su antigüedad en la zona alta de Jujuy y
e Media vuelta (4 c.) y giro al centro (4 c.). probablemente S,alta, y porque aun se cultiva allá entre
los altos cerros multicolores y en las ásperas altipampas.
Variantes: En el tramo de darse las manos, el puente-tra­ Pero dejemos hablar a un }ujeño para que ninguna
vesía se hace tomándose primero ambos bailarines las derechas duda quede en el espíritu de nadie. El joven universita­
y luego las izquierdas. rio y músico nativista de esa provincia, Jorge A. Gimé­
nez, nos ha brindado una página poético-descriptiva que
Otra: Indica un molinete por la izquierda, asiéndose las de­ nos honramos en transcribir. Dice el señor Giménez acer­
rechas; y luego ,tras el zapateo breve, un molinete por la dere,­ ca del Kaluyo: "Danza típica del Altiplano, revela en sus
cha, con las izqu,ierdas juntas. Es éste un modo muy antiguo. sencillas y evocativas figuras su origen netamente indí­
gena. 8on de las pocas danzas que se han conservado
Todas las formas anotadas pueden efectuarse ''en cuarto". bastante puras a pesar de las influencias que ha reci­
bido de la música española, de la idiosincrasia misma
del nuevo tipo étnico que iba surgiendo con el cruzamien­
to de las razas.
102 CLOTILDE P. L. DE PIORNO (LA ÑUSTA) DANZAS TRADICIONALES ARGENTINAS 103

''Va tomando características propias de las diversas ( ofrendas del producto de la tierra y del agua). Luego de
regiones donde se la cultiva, hasta darle una personali­ este momento de angustia y severidad, llega la alegría
dad definida ·que hace distinguir en seguida el lugar de final por el amor ya consagrado".
su procedencia. La Quebrada, con su ambiente vigoroso Se desprende de las palabras de nuestro colaborador,
Y rudo le da un matiz particular. Cada clima, cada re­ el carácter litúrgico de la danza. No obstante, ello no qui­
gión, cada ambiente físico y moral, ejerce su influencia. ta que sea también música de festejo campesino, sencilla-
mente. •
·''Es una danza de festividad indígena.
"Que se ha bailado y baila en Jujuy, lo atestiguan Advierte nuestro informante, que las figuras del Ka­
autores jujeños en sus Jibros, tal como Julio Arampuru luyo son pocas bailando en conjunto, pero realizado por
en su obra ''Jujuy". Dice así: "La orquesta inicia de nue­ una pareja pueden ejecutarse muchas figuras. Su ritmo
vo su música aborígen. Es el K,aluyo regional ... " Y otra es más lento que el del Huayño. La música es de pocas va­
vez lo menciona, en el capítulo sobre el Carnaval en Tum­ riaciones, pero muy sentida.
baya: "Bailan Huaynitos y Kaluyos cerriles. A ratos, un
Yaraví hondo y armonioso madrigaliza un romance de COREOGRAFIA
amor y conquista donjuanesca".
"El Kaluyo de la Quebrada -prosigue Giménez-,, Alg·unas de sus figuras son iguales a las del Huayño; no obe­
trae a la mente, en su rítmico y sutil compás musical, una dece a un plan fijo, como los bailes del tipo criollo.
inolvidable visión de las quebradas maimareñas, con sus Las evoluciones más comunes son las que describiremos se­
faldas armoniosas donde parece escucharse una sentida guidamente: colocadas las parejas frente a frente, avanzan hacia
quena, acompañada por el tun tunde las cajas, que ponen el centro, y uniendo las palmas de las manos derechas realizan
marco musical a una pareja que lo baila con plasticidad medio molinete por la izquierda, soltándose al llegar al lugar
exquisita, realizando candorosos giros y en donde las co­ opuesto; allí de inmediato unen las izquierdas y ejecutan el moli­
loridas polleras de la irnilla se esparcen airosas entre per­ nete hacia la derecha. Esta figura, que es la más típica, se efec­
fumados ayrampos y tolares. túa varias veces. Luego, se toman del brazo derecho, de suerte
"Y mientras los últimos rayos del sol acarician con que quedan mirando en sentido opuesto y así giran una vueltita,
su resplandor el horizonte y la sangre del crep,úsculo co­ soltándose para tomarse del izquierdo.
mienza a teñir las cumbres de los cerros vecinos dando
policromo margen a tan enigmática coreografía, los dan­
zarines continúan con su ceremoniosa liturgia suplicando Lorencita
al Tata-Inti -el Padre Sol- que ya se aleja, les otor­
gue unión y felicidad imperecedera.
"Por eso su coreografía comienza con un encuentro Este bailecito criollo, probablemente originado en la.
que resulta promisor, como lo demuestran las figuras Mariquita, no posee historia y sus antecedentes son bien
que realizan las parejas: rueda, trompo, saludo grande. escasos. Antaño se bailó en Santiago del Estero, parte de
Luego al que·rer que esta unión espiritual sea consenti­ Catamarca y posiblemente en parte de Tucumán.
da con el Dios Inti, comienzan a realizar las ofrendas; Las palabras que le dedica Furt arroj'an muy poca luz
previa adoración al mismo: figuras del molino, molinete sobre la danza; observa solamente que tiene movimientos
104 CLOTILDE P. L DE PIORNO (LA :ÑUSTA) DANZAS TRADICIONALES ARGENTINAS 105
de Zamba, realizándose el baile con frentes y media vuelta influencia indígena en virtud de la letra quichuo-castella­
final. Indica el uso del pañuelo. na que recogió en S,antiago del Estero.
Su aparición en las zonas aludidas no se remonta más Es sin duda una danza singular, que se presta para
allá de 1860. Si Furt está en lo cierto, ha debido cambiar hacer volar la imaginación, contribuyendo a ello eficaz­
bastante la Lorencita, pues la versión que ha llegado a mente su oscuro pasado. En el interior del país es danza
nuestros días indica castañetas, y nada en ella guarda perdida y olvidada; solo permanece vivo su recuerdo en
parecido con la Zamba. Santiago y Tucumán, y si es que se bailó en otras pro­
vincias, hoy no es fácil comprobarlo.
COREOGRAFIA Su nombre, como sabemos, deriva de la acción que
se ejecuta en cierta parte de la danza. Aunque se bailara
1 pareja (Posición B.) en "velorios de angelitos" no es posible asignarle un sen­
tido o función ritual; también se bailaban en tales opor­
8 Cuatro esquinas con castañetas ( 4 c para cada una). tunidades Gatos, Chacarrras y otras danzas populares,
8 Al llegar a la última, ambos sacan el pie derecho y con pues, el deceso de una criatura era motivo de regocijo por
igual mano se hacen un saludo en tres tiempos. imperio de la creencia campesina: la "guagua" µrnerta
9 Nuevo saludo, adelantando pie y mano izquierdos. velaría por los suyos desde el más allá y obtendría para
CD Se repiten en igual forma los dos saludos. ellos la gracia divina.
9 Dos esquinas por izquierda (4 c. para cada una). Nos parece más bien, sea su intención picaresca;
9 Se repiten los cuatro saludos. válvula de escape donde los mozos o mozas aprovechaban
9 Vuelta entera rápida (5 c.) y la ocasión para quejarse de un agravio o desdén. Con to­
t5 Giro final (3 c.) do, sus orígenes permanecen nebulosos y las pocas infor­
En la última parte es también común hacer una vuelta re­ m:aciones existentes en nuestro país favorecen la duda.
donda (8 c.) solamente, acercándose al centro. ¿ Qué carácter tiene en realidad la danza? -nos pre­
Hay una variante en el rnludo; en lugar <le hacerlos sin mo­ guntamos. Y hallamos la respuesta transponiendo las
verse de la esquina, se efectúan yendo hacia el centi·o, en dos frcnteras, en las palabras de Lafond, capitán de bu­
;pasos. que francés, que estuvo en Val paraíso (Chile) en 1824:
La Lorencita se baila también "en cuarto" (Posición E.). "Los bailes de Chile son todos característicos y los más
usados son la Zamba, el Cuando, las Oletas, el Pericón,
la Zapatera y el Llanto".
Llanto Se desprende de este párrafo la índole netamente
festiva v carácter social de la danza, orientándonos al
El Llanto, como el Pala-Pala, ha sido objeto de muy mismo tiempo acerca de su antigüedad y origen. El mu­
diversas interpretaciones entre los tradicionalistas. Bel­ sicólogo chileno Pereira Salas se ocupa asimismo de la
trame lo define así: "baile criollo del norte, poco conoci­ danza observando que "se conserva al igual en la isla de
do; sólo se efectuaba en !os velorios de criatura o sea lla­ Chiloé y es danza de pañuelo, de cinco vueltas, bailada
mados de Angelitos". Juan Alvarez dice que manifiesta entre dos parejas". Y nos aclara por fin el autor que "era
el dolor de la separación. Furt a su vez, le supone gran de origen peruano y conservó su boga en la época repu-
106 CLOTILDE P. L. DE PIORNO (LA ÑUSTA)
DANZAS TRADICIONALES ARGENTINAS 107
blic�na". No e� pues de origen chileno, aunque allí se co­ giran lentamente hasta colocarse de espaldas, por izquierda, lle­
nociera d': antiguo. Confirma esto el siguiente dato: en vando el pañuelo a los ojos (4 pasos).
un :spectact�lo teatral, en 1835 "la actriz Pepita Aguilar
_
bailo �º11:ºfm de fiesta el Llanto al uso de Lima".
• Con medio giro en seguida, retornan a sus lugares pri­
mit1vos ( 4 c.)
S1gu�endo p�es el clásico itinerario, la danza llega a
O Media vuelta fjnal (4 c.) hacia el centro.
nuestra tierra, difundiéndose probablemente por Cuyo, el En algunos casos, en lugar del medio giro del penúltimo tra­
c �ntro f el noroeste. El 24 de mayo de 1840, Gervasio Ma­ mo, se hace breve zapateo y zarandeo de espaldas (4 c.)
cias baila el Llanto en el Circo Olímpico de Buenos Aires
según un anuncio de la época. Son en realidad pruebas e�
la cuerda al son de dicha música. Malambo
COREOGRAFIA
Es baile recio y varonil en el cual la mujer perma-
la.- 1 pareja (Posición B) nece ajena coreográficamente. Danza de hombres, de
· gauchos bravíos encerrados en una soledad infinita: la
ID \Cuatro esquinas con castañetas (4 c. para cada una). tierra larga y ancha se abre bajo sus pies y un cielo in­
ID Simulando cubrirse la cara con el pañuelo avanzan al conmensurable sobre su cabeza.. El Malambo es en nues­
centro, cuatro pasos Y al encontrarse ambos colocan la mano iz­ tra pampa algo así como el galope de la hacienda cima­
quierda en el hombro <lel compañero y realizan conjuntamente rrona. Baila el hombre, altiva la frente requemada de so­
un balanceo que consta de cinco movimientos, empezando por iz­ les, sueltos los cabellos y ardiente la mirada de brillazo­
_
qmerda nes indias. No baila solo. empero, como se creyera. Tiene
. (El avance Y balanceo corresponde a la parte de canto:
"Ay, ay, ay, ay, déjenme llora:r"). una comp,añera humilde y entregada, cuyo corazón vibra
1B Primero con un paso lento y luego más vivaz hacen me­ y se deshace en nubes de polvo fino y cálido; ella _es la
dio giro con pañuelo por la derecha y se colocan en sus sitios tierra, la buena y amorosa tierra criolla.
{4 c.) Y él la enamora así, un poco a lo gaucho y un poco
lli) Med,ia vuelta ( 4 c.) hacia el centro con castañetas para a. lo indio. Ora suave, ora violento. . . Su ademán es pose­
finalizar. sivo, audaz, mas no brutal. Tiene la fuerza y la hondura
de lo primitivo, de lo natural ...
2a.- 1 pareja (Posición A.) Frente a él un rival, en quietud, espera su turno. Y
ambos irán alternando en el juego bravío, dibujando so­
bre la tierra propicia raros y difíciles trazos: mudanzas
� Avanzan los bailarines dos pasos, uno hacia el otro, con airosas, repiques, escobilleos.
castanetas, se enfrentan brevemente, y giran por la izquierda'
hacia sus sitios (4 c.) Ganará, al fin de ardua lucha el que posea mayor
O Nuevo avance al centro, efectuando en este caso el giro fuerza y habilidad. O acaso, dignos rivales, "emparejen"
por la derecha (4 c.) en la extraordinaria brega, sin desdoro, ni menoscabo de
Se repiten en la misma forma ambos tramos. su personalidad.
• Avanzan ahora con paso lento hacia el centro (4 pasos), "Como baile no hay ninguno comparable al Malam­
bo -escribe Lynch en 1880. Es el torneo del gaucho cuan-
108 DANZAS TRADICIONALES ARGENTINAS 109
CLOTJLDE P. L. DE PIORNO (LA ÑUSTA)

do se trata de lucir sus habilidades como danzante. En el Difícil asimismo resulta determinar su antigüedad
Bragado, en 1871, vimos un Malambo que duró toda una en nuestra tierra. Lo hallamos en 1837 curiosamente en­
noche, constando de 76 figuras diferentes' por cada uno de treverado con las cabriolas de un volatinero en un circo
los bailarines". porteño: "El niño Gervasio bailará sobre la maroma el
¿ Dónde nació? ¿ Qué impulsos le dan vida·' forma' sen- JYJalambo . . . "
t'I do•? El. origen En 1820, ya sería popular en la campaña bonaerense.
. de todas las cosas es tan remoto, que don-
de creemos ha!lar el fundamento o punto de partida, nos Eduardo Gutiérrez al referirse a una fiesta en "Los Ce­
rrillos" afirma que "Rosas, que como siempre quería so­
encont:amos simplemente con el hilo conductor. El hom­
bresalir en todo, echó también su Malambo".
bre ?ai1a desde Ia edad de piedra, desde el primer soplo
Escribe en 1887 B. Vicuña Mackenna acerca de varias
de vida �.caso. Desde el rey David, bailando ante el Arca
danzas muy antiguas, que sobrevivieron a la colonia, en­
�e la _Alianza, hast:J'. el j'oven gaicurú del Gran Chaco que tre otras, "el solitario Malambo, que parecía un ataque de
ataviado con vestimenta de ceremonia, danza durante
epilepsia; vino del Africa, donde los negros tienen un dios
ocho días con movimientos convulsivos ante la choza de
de ese nombre". Así sabemos que el Malambo era conoci­
su prometida; desde el rey de los "mangbetus" africanos
do en Chile desde antes de 1817. Otro baile de este tipo,
que "salta en el enorme salón festivo, rodeado de espo­
"a solo", fué conocido antaño en dicho país y en el nues­
sas Y guerreros en una danza furiosa, accionando los bra­
tro. 8e conocía con el nombre de la Campana y no se ha­
zos en todas direcciones, corno un poseído" hasta el negro
cía en él como en el l\'Ialambo, confrontación de habilida­
esclavo de la Lima colonial que: "por lo general baila uno
des. Fuera de ese aspecto, ambos eran muy semejantes.
solo Y el mayor aguante constituye su habilidad"· desde
Poseyó gran prestigio en nuestros medios campesi­
la primera edad hasta Ia actual, la danza ha expres�do los
nos y aún hoy día es altamente estimado. Cuando suena
sentimientos más diversos del hombre.
la hora del Malambo, llámase a concurso a la hombría
Corno en Ia mayor narte de nuestros bailes resulta
criolla, a la habilidad y la resistencia aunadas para un
difícil halla_r la raíz del .l\tlalambo. Acaso una lej�na noti­
_ fin encomiable. Cuando un criollo baila y ostenta una
cia d�l _P;ru puede ser el punto de partida. Tadeo Haenke,
singular maestría, no está expresando "ésto valgo yo"
que visito aquel país hacia 1795, se refirió en un libro' al
sino "¡ ésto vale mi raza!"
"Carac , t er Y costumbres de los limeños", expresando en-
Las mudanzas que se ejecutan en el Malambo son
tr� otras cosas. que en los saraos se bailaban Minués y
muchas v muy variadas. desde la sencilla de punta y ta­
bailes de escuela española; y otros que derivan su ori­
co, hast¡ los �ás briosos repiques y airosas escobilladas.
gen de los negros". Nombra ciertos bailes de los negros
Afean y desnaturalizan la danza los zapateos desafora­
esclavos Y alude a la forma de bailar de uno solo. cuya
dos, saltos en el aire y contorsiones. Podemos decir que
mB.yor �abilidad consiste en danzar durante largo rato.
toda la prestancia de la danza reside en el compás, ha­
Puede bien ser este baile de nombre ignorado -solaz de
biendo quienes se acompañan con el tintineo de las es­
los sufridos siervos africanos-- un antecesor de nuestro
puelas, lo cual es sumamente apreciado en la campaña.
Malambo o acaso él mismo en sus balbuceos. Es intere­
sante destacar que una barriada limeña ocupada por di­
chos oscuros habitantes, respondía a la denominación
de Malambo.
110 CLOTILDE P. L. DE PIORNO (LA :&usTA) DANZAS TRADICIONALES ARGENTINAS 111

Mariquita cripta por Beltrame. "Excesivamente gracioso y yor de­


más original", escribe Berutti sobre nuestro baile, a;u­
· Antigua y muy primorosa danza, de ritmo suave y diendo también al carácter chistoso de los versos y su rn­
armoniosos movimientos es la Mariquita. Su aire nos dudable antigüedad.
recuerda a la Huella, pues como ella es mesurada y dis­ Entre los años 1862-1863, Hutchinson ve la danza en
creto su juego amoroso,. aunque más acentuado en los Córdoba, y tras referirse a otras apunta que "se bailan
ambientes rurales. Anduvo la Mariquita por buena parte de manera parecida, así como la Mariquita, la cual es
de nuestro territorio, especialmente Cuyo, centro y nor­ _
acompañada por la ondulación de un pañuelo de bolsillo.
oeste, a lo largo del pasado siglo. Retrocediendo siempre en el tiempo, volvemos a Tu­
Hoy es sólo un recuerdo en los salones y campos p,ro­ cumán. Dos decenios antes de finalizar el siglo, aun esta­
vincianos. ba en auge y se la recordaba de muy antiguo. Al respecto
Fué cultivada en la campaña bonaerense, hasta dos nos iluminan las memorias de don Florencio Sal: a me­
terci0s del siglo pasado, más o menos, lo que se infiere diados del siglo pasado se bailaba en los salones tucuma­
de la referencia de Lynch, que obtuvo· el material de su nos entre otros "bailecitos populares", la Mariquita. La
libro hacia 1871. Su mención es ligera y escueta y no me�ción acusa la diversidad de los medios donde predo­
anota ninguna característica de la danza, acaso porque minaba : tanto el popular como el encumbrado. Entre 1837
entonces 'ya estaba en plena decadencia. y 1840 aparece en Buenos Aires en los espectácul?s del
En las postrimerías del siglo pasado compartía aun Circo Olímpico, según se desprende de los anun�I?S �e
ccm la Zamacueca el favor popular en La Rioja, Joaquín la época, secundando los movimientos de los eqmhbns­
V. González nos habla de las cosechas en Nonogasta, en tas, como puede advertirse a través de estas informa­
evocación magistral, cuando se armaba un baile durante ciones: "Gervasio Macías hará un paseo en la cuerda
el descanso de la siesta, al amparo de los frondosos árbo- · con un triáno-ulo de cristal en la cabeza, finalizará con
les que había en torno de la viña. "Y los muchachos tie­ bailar la Mariquita" ( 1840). "El niño Gervasio por pri­
nen preparadas sus flautas de caña" para florear "un mera vez bailará sobre la maroma la Mariquita tocada Y
Gato, un Escondido, una Mariquita . .. " Esto hacia 1880, cantada en la guitarra'' (1837). Entre dichos años, el ci­
y la danza venía de muy lejos en el tiempo. Aun, todo el tado volatinero realiza varias veces la prueba, figurando
mundo la recuerda allí, habiéndose conocido "de cuánta", en la misma forma ésta y otras danzas criollas.
segun dicen. En torno a · esa época gozaba de gran prestigio en
También en Tucumán se la recuerda por tradición. los ambientes bonaerenses y aunque las danzas picarescas
Sabemos que hacia 1880 aun se bailaba. Como se verá no fueron bien acogidas en los salones porteños, de algún
más ade1ante, venía de muy atrás. modo simpatizó la ciudad con la Mariquita, al querer
En 1882, el músico san}uanino Arturo Berutti, que oponer a las danzas ceremoniosas, las de chicoteo. Lee­
se encuentra en Buenos Aires, publica varios artículos rnos en la "Gaceta Mercantil" de fecha 23 de agosto de
sobre nuestras danzas en una revista, de los que se des­ 1832. acerca de una controversia que sostienen varios
prende una evidente simpatía hacia los mismos. Se ocu­ corr�sponsales de la misma sobre los bailes en Buenos
pa extensamente de la Mariquita y da una descripción Aires y donde sugiere con ironía que se substituyan las
bastante completa que más tarde, en 1934, será tranl'!-
112 CLOTILDE P. L. DE PIORNO (LA ÑUSTA)
DANZAS TRADICIONALES ARGENTINAS 113

Cuadrillas, el Vals y la Gavota, por las criollas denomi­ memorias del General del Ejército Peruano Guillermo Mi­
nada:;,; "el Palomo, la Mariquita y el Gato Mis-mis''. ller, las cuales fueran publicadas bajo la inspección de su
hermano· Juan, en Londres en 1829. Escrita en inglés, fué
.. El capitán inglés Joseph Andrews, que realiza un luego vertida al castellano por el general Torrijos.
VI�J e de Buenos Aires a Potosí y Arica en 1825, en su
. por el c entro de nuestro país, tiene ocasión de
trans1to Así. refiriéndose al año 1821, nos dice el nombrado
_
ver Y au, n de bailar la danza en cuestión y en su libro, militar inglés que se hallaba al servicio de la República
_
que publica en Londres en 1827, apunta entre otros inte­ del Perú: "Antes de la entrada de los patriotas no eran
res�ntes �ecue i:dos y descripciones: "Tal baile (criollo) muy frecuentes los bailes en Lima. Cuando el General San
aqm es d1vers1on . poco semejante a las tertulias de Cór­ Martín estableció su" cuartel general en aquella ciudad, te­
doba Y. B!1enos Aires, donde la máxima parte de la dan­ nía reunión en el palacio una vez por semana. Al princi­
:ª se lrn1,1ta a la graciosa Contradanza y al Minué espa­
pio, las señoras que sólo tenían costumbre de bailar Mi­
nuetes, Fandangos, MariQuitas y Guachambes, no esta­
nol sumamente grave y digno. Antes había visto, es ver­
dad, algunas muestras de la Mariquita y otros bailes ban muy al corriente en Contradanzas'' ...
Merced a este dato, no resultaría pues excesivo atri­
gauches cos,;. pe�o en ningún caso de estilo tan puro co­
m� aqm_ (0anhago del Estero). Los aires se tocan en la buirle una anterioridad de uno o dos decenios.
gmt�na Y el . de la Jforiquita expresa en particular los Por lo menos, algunas de si:1s coplas más populares
eran conocidas en Buenos Aires en los umbrales del siglo
suspiros y primeros requiebros recíprocos de los aman­ XIX. Corrían en tonadillas que se cantaban en el teatro
tes que van aproximándose, caricaturizados en la danza. porteño. De las "Coplas para cantar boleras a todos mo­
El final es lo más agradable, pues la delicada y esquiva dos" de aquella época, nos trae entre otras Mariano G.
�eldad que s� había n�antenido a distancia agitando el pa­ Bosch las siguientes :
nuelo lo arroJa y se rrnde ante los irresistibles y abruma­
dores avances del zagal enamorado".
Poco después llega nuestro ·informante a Tucumán.
MARIQUITA 1nuchacha
En Trancas, retribuyendo atenciones Andrews da una
guisame un pollo
tertulia en honor de la señora del g�bernador, especial­
mente, y amigos. Al respecto nos dice: "Como estuvié­ i verás con el gusto
que me lo co1iw.
ramos ya bastante al corriente de las maneras y bailes del
país, pudimos hacer discreta figura en la Mariquita ... ".
De e stas referencias se desprende pues, que hacia
1820, o sm _ duda antes, gozaba la Mariquita de singular MARIQUITA mitchacha
te manda madre,
prestigio en Santiago y Tucumán, tanto en los ambientes
ancla niña, corri p(('onto
sociales como rurales, difundiéndose más tarde por Cór­
vamos al baile.
doba y la campaña bonaerense.
No resulta aventurado ubicarla aún antes del se­
gundo decenio del siglo pasado, teniendo en cuenta una Indica la trayectoria histórica de algunas danzas
noticia procedente de Perú, tierra madre de nuestra dan­ que la Mariquita, como el Gato, la Zamba y muchas otras
za. Encontramos esta interesante prueba incluída en las
114 CLOTILDE P. L. DE PIORNO (LA ÑUSTA) DANZAS TRADICIONALES ARGENTINAS 115

se originaron en Perú y entraron a nuestro país por Gato y la Chacarera del mismo tipo. Al llegar la Polca a
la ruta andina; es decir, que de aquél pasan a Chile y nuestro país, en 1845, su éxito fué notable, determinando
de ahí a nuestro territorio por las regiones de Cuyo y nor­ su injerto en algunas danzas típicas. Son las danzas más
oeste. De ahí que muchas danzas pertenezcan al acervo viejas, las largamente bailadas en su modo original, las
tradicional de los tres países, con igual legitimidad, en que reciben este aporte renovador, adaptándolas así a
virtud de su arraigo y plena identificación con el medio las exigencias de la época. Dan así nuestras danzas un
que las prohijara. dignísimo ejemplo de hondura racial: ante el baile nue­
En todo caso, resulta curioso observar que no hay vo, que trae en sus trinnfos una fuerza irresistible, no
noticias de la Mariquita en Chile; no figura entre las se oponen ni desmayan. Lo reciben serenamente, se unen
danzas que se bailaron antaño, nadie la menciona. Sin a él y lo ''folklorizan". Se pierde entonces el baile forá­
embargo, si siguió la ruta obligada, alguna huella debió neo y nuestra danza sigue siendo ella misma, sea Mari­
dejar en la tierra araucana. Estudiando la historia de la quita, sea Gato, sea Chacarera. De puro coqueta se ha
Sajuriana, encontramas una copla perteneciente a esta vestido con p€rcal nuevo, pero sus ojos y su carne mo­
danza, recogida en Chiloé: rena guardan intactos el calor y el aroma de la tierra na­
tiva.
11/!ARIQUITA Sa}urfona
hija, del Gobernador COREOGRAFIA
mi padre murió venciendo
po.r los campos del honor.
Es lo único que hall8,mos vinculado a nuestra danza. So colocan dos parejas frente a frente. Al iniciarse la música
Pero ya sabemos que nada debe extrañarnos en este sen­ se enlazan y polkeando alcanzan la primera esquina, hacia la de­
tido. Pudo ser popular y hoy yacer en el mayor olvido. recha ( 4 c.) allí soltándose efectúan breve zapateo y zarandeo
Debemos destacar que además de las provincias an­ (4 c.); estos tramos se hacen cuatro veces; para finalizar, vuel­
tes mencionadas, se bailó en otras regiones, cuya totali­ ven a enlazarse y ejecutan dos pasos, quedando en Jugar opuesto;
dad podría definirse cabalmente, exceptuando el extremo alli, en los dos compases restantes, quedando sólo unidos por la
norte y el extremo sud. mano izquierda de él y la derecha de ella, efectuará la dai:na un
Posee la Mariquita diversas coreografías, variando giro, con lo que concluye el baile. Suele también bailarse, pol­
singularmente de una región a otra. Al respecto nos di­ keando todo el tiempo, sin soltarse, zapateando en }a repetición
ce I. Aretz que en Capayán, Chumbicha y Miraflores (Ca­ del canto.
tamarca) , los bailarines iban tomados valseando y en las
vueltas taconeaban. Lo mismo ocurría en La Rioja y algu­ 2a.- Encadenada:
nos lugares de Tucumán. Supone la mencionada estudio­
sa que habría alcanzado a las danzas de pareja enlazada, El músico sanjuanino Berutti escribe en 1882: "Tenemos pri­
adquiriendo su coreografía. meramente dos parejas de bailarines que se colocan una enfren­
En La Rioja tnvirnos oportunidad de ver la Mariqui­ te de la otra, es decir, cada caballero con su correspondiente com­
ta- polkeada, revivida para la. oportunidad. Es el caso del pañera a la derecha; en seguida se saludan y dan principio a la
116 CLOTILDE P. L. DE PIORNO (LA ÑUSTA) DANZAS TRADICIONALES ARGENTINAS
117

primera figura que es hacer una cadena como la de la primera 5a.- 1 ·pareja (Posición B.)
parte de la Cuadrilla de nuestros salones". Y más adelante, pro­
con pañuelo.
sigue explicando: "Una vez conclu�da ésta (la cadena) y que ca­ e Esquina, por la derecha de frente, sin girar,
da pareja ha vuelto a su respectivo puesto, la niña da frente a la (4 c.)
izquierda y el joven a la derecha y zapatean con pausa y elegan­ e Giro amplio hacia el centro (4 c.)
", cuatro ve.­
cia hasta que la última estrofa del verso les indique que deben En esta forma se realizan las esquinas con "caras
recuperar sus
cambiar de sitio y para ello el joven, perseguido por su compañe­ ces, con sus respectivos giros en cada una, hasta
ra, sigue el baile con apropiadas mudanzas, retrocediendo !:)n for­ primitivos lugares.
ma circular para colocarse en el puesto que ocupaba la pareja e Media vi.1elta con castañetas (4 c.)
contraria, la que ha hecho otro tanto al mismo tiempo". Esta for­
mo "en cuarto".
ma de baiiar la Mariquita presenta una interesante variante: l a Las formas cuarta y quinta se realizan asimis
colocación de los compañeros uno frente al otro y no enfrentados,
y el encadenamiento. Es éste uno de los tantos modos que adopta
la graciosa danza. Bien lo dice el comentarista antes citado: "va­ Marote
ría mucho en sus formas de un pueblo a otro". Andrés Bel:rame,
en la publicación dédmosegunda de su serie de bailes criollos, rea­
Impropiamente .llamado • "danza quich ua", ha sufrido
lizada en 1934, se itispira en esta forma coreográfica con algunas retac · ones, en ese' Y en
el Marote muy caprichosas mterp �
ez
variantes.
otros sentidos, como se verá. El escritor Juan Alva�
pci6;11
conjetura que puede venir su nom�re de la _ ,corru
3a.- Encadenada o Pampeana (otra):
de ''barotse o maro tse", nomb re de cierta reg10 n ?e Afn­
idos con
ca, de donde fueron traídos negros esclavos conoc
2 parejas (Posición E.)
ese nombre.
fué
Conocido generalmente como baile sureño, no .
ara. No es posi ble,
G Una cadena corrida (8 c.)
tal vez esta región donde más se cultiv _
cisar
8 Otra cadena corrida (8 c.)
como ocurre con la mayoría de nuestras ?anzas, p_r�

19 Zapateo y zarandeo (8 c.)
sus orígenes, y su antigüedad, por carencia_ de noticia_ �
• Giro y contragiro (8 c.) Su estilo guard a cierta relac1 0n,
crita anterior a 1850.
el
por los tramos lentos y su composición genera� con
e Media vuelta por la izquierda, los hombres perseguidos por
por
sus parejas ( 4c.) cambiando de sitio, con lo que finaliza el baile.
Ecuador y el Llanto. Ya hemos visto 9-ue. est�s bailes, _
sus antecedentes, indican la procedencia hmena. Hay ,qme­
4a.- l pareja (Posición B.)
nes sitúan al Marote en la campaña bonaerense basando­
se en algunas coplas del canto, mas ya veremos que no es
9 Esquina por la izquierda con pañuelo (4 c.)
exclusivo de esta región. .
ra
9 Zapateo y zarandeo (4 c.)
Abandonemos nuestro siglo y vayamos ahora t_1e.r:
Se repiten estos movimientos hasta completar las cuatro ee­
adentro, siguiendo las huella s de la da 1; za e � la tradic 10n.
quinas, volviendo a su sitio.
Ricardo Rojas nos conduce a Santi�go ael Estero }11:­
tipi-
ID Media vuelta con castañetas, acercándose al centro (4 c.)
cia fines del siglo XIX. Nos habla primero de los
119
ES ARGENTINAS
118 CLOTILDE P. L. DE PIORNO (LA ÑUSTA) DANZAS TRADICIONAL
para me-
Marote bien criollo,
Pampean? o no, es.el dan-
cos bailes de los campesinos de su terruño entre las que mo en todas nu ras est
jor decirlo, b1�n argertmot Co la p are j vi ­
a
está el Marote, junto a los Escondidos, las Zambas, las cen r al l amor Gira
zas, juega en el un ro se ap ro xim an
Chacareras y ,otras danzas. Evoca luego una fiesta de la ceremon1oso saÍudo;
Telesita, en la que se destacan "dos muchachas jóvenes, vamente Y se hace un raviado s y al f in, co
sos
luego con lentitud, recelo
n

zarca de oj,os la una, mo rena de tez la otra y ambas dis­ zap ate ar y za r ai:­
espa, l�a ªtara
puestas siemp re, lo mismo para una Arunga que par a aire retador, vuelven la d.se del compañero. G1-
largam ente, de ocu p
un Marote". Se desprende de esta evocación, que era la de a � � ose ; t rnan a saludar se seria­
J? i
n
f
r

ran de nuevo en ren an <l


r

danza sumamente popular y característica en esas regio­ reconciliación y con­


mente; se acerca� como esea:do la S per siguen luego
nes, hacia 1880. tO .ªº r esivo. e
cluyen por r epetI; .el ges ndo otra
En 1899, Roberto Payró visita Catama rca y capta, u ::i.s, Y al fin camina
a tr avés de las clas1cas esq m com o dan do por
con agudeza, el ambiente campesino, describiendo el to­ n Y enfrentan,
pamiento de las comadres: "Los músicos rompen a to­ vez lentamente se acerca
ca r y a la Zamacueca, al Gato, siguen ot r as danzas concluída la rencilla.
c riollas tanto o más incitantes, como el Marote" . .. Hoy COREOGRAFIA
día, aunque ya no se cultiva espontáneamente, se en­
cuentra en el recuerdo de la gente vieja, figurando en pri­ sición A.)
la.- (Centro) 1 pareja (Po
mera fila en la recuperación tradicionalista como danza
· l a mis-
de la región citada. . la esqum a que está sobre
O Avan zar ºO'irando hacia . . erda (4 c.) con castane - tas Y sa-
T,ambién se lo recuerda en Tucumán, como bastante izqm
ma línea de colocación, a 1a
antiguo. I. Aretz obtuvo diversos testimonios de qúe se
ludar pausadamente. hora cua. tro pasos arrastra
dos,
bailaba en la campaña tucumana hacia 1880 más o me­ et Sobre las líneas l atera1es, a
nos. Viejos criollos vallistos nos confirmaron esta noticia. . ma a.ltura , sm p asarse.
hasta situarse ambos a la mi"' arto,
Y la danza venía de mucho antes, por lo menos de media­ g irando en el tercero y cu
tD Cuatro pasos de costa~do,
dos de siglo. centro, de espaldas.
hasta colocarse ambos en el aldas (12 c.)
Nuestro habitual info rmante bonaerense, Lynch, no
• Zapateo y zarandeo de esp gi-
nos dice mucho más; la breve referencia resulta de algún que est á ade1ante, a l a izquierda,
• Ir hacia la esquina
interés. Al cae r la dictadur a de Rosas, refiriéndose a los
unita rios dice "ya en su tiempo se oye el Marote . .. " y rando, ( 4 c.) Y saludar. as laterales (op
uestas a las
ID Cuatro pasos sobre las líne
"otros bailecitos". Agrega que es "muy semejante al
anteriores) Y . do para darse la espalda des-
Triunfo, con la diferencia que las guitarras tocan pun­ an
e Cuatro pasos de costado gir
teando".
Aludiría a la música, pues coreográficamente no de el tercero. o Y zarandeo (12 c.)
e En la misma for. ma, zapate . u1e. rda, girando
guardan ningún pa r ecido. Tenemos pues, que entre los a
t' atrás ' a la 1zq
e I:r hacia la esquma que es
bailes de la campaña de Buenos Aires, por el año 1852,
( 4 compases) . c. e/u.)
figuraba el Marote. Este dato de Lynch resulta verosí­ umas por la derecha ( 4
• De allí' completar las esq r cu tro pas os por
mil teniendo en cuenta que recogió el material para su 1ma saludar y avanza
@ Al lleg ar a la u'lt"
a

folleto entre 1870 y 1880, o probablemente antes.


120 CLOTJLDE P. L. DE PIORNO
(LA ÑUSTA) DANZAS TRADICIONALES ARGENTINAS 121

Furt anota una copla antigua, de la c ual cree que


tomó su nombre la danza:

2a.- (Pampeana) 1 par


Si es soltera, m.edia caña,
eja (Posición A.) si es casada, caña entera
y si es vúlda caña y media, (etc.)
• Giro en su sitio (4 c. ) -
con
• C uatro pasos hacia el· ·c castanetas ,por izquierda Asca subi alude en uno de sus diálogos gauchescos a
con los brazos caído�· a IS entro, retrocedi.endó otros cua
Sl &tlOS. tro un fandango (baile) con Caña Entera. Así p ues la repe­
@ �1 hombre gira par
0,

randeara de frente (12 c.) a zapatear de espaldas; la mujer za- tición de una figura fundamental daba l ugar a una nueva
denominación que giraba en torno a la primitiva.
: Giro por izquierda ( 4 c.) Se bailó en distintas regiones del país, aunque fué
Cuatro pasos al centro más portefia que nada. El período de su esplendor va
e Zapateo Y zarandeo (12 y retroceder.
aproximadamente de 183Q hasta 1852. En la época en
8 Cuatro esquinas por 1a c.) que Lynch se dedica a recopilar los aires criollos -1870
e Avanzar caminando hac1derecha (4 c. cada una)
• a e 1 centro, pasarse a 1880-·- ya se ha extinguido. "La Media Caña que es
gar del compañero ; gE i�an do su:i v:ment.e, enfrentarsehasta el Ju. otro de los antiguos bailes del gaucho, está completamen­
final. (Total 8 pa< sos) n con
esta u l tima figura, con pe - saludo te en desuso".
miento rotatorio e.n el centro, cambia

: queno movi-
n de sitio. Lo mi s mo ocurre en las regiones del centro. I. Aretz
recoge interesantes noticia s en T ucumán. "Los viejos mú­
sicos citan a la Media Caña, danza que pertenece al mismo
Media Caña grupo (graves-vivas) y que "despareció en las últimas
décadas del siglo pasado". . . después de alcanzar gr!:tn
Pertenece e s ta danz u'ífusión por todo el país, Paraguay y acaso Chile. Según
tense del que es rgiz el a "'de conjunto al _grupo l'lOJ?la­ la tradición, se bailó en Tucumán hacia 1830, conjunta­
apericonado, P",,u�am Cl �:W"�· .ue.,-., la variante de Cielo
· os al per1 . con ' ,
· y daI per1· con mente con el Minné y la Contradanza. Con posterioridad
cafi •a a la úJ.
dos e en una misma d:rn;, t
i\1Tect 1· "n e an~ a s P presum V
de media
- e que e, s tas van originán- de scendió a toda la campaña. Y agrega q ue se bailaba
también en Santiago del Estero.
om
u s o del bastonero o ,/ �;�di1" an su _nomb:e, ya por el
t
gura coreoo-ráf!:ica Af r:s pec_ oya _por 1mper10 de una fi­
dIce Belt�ame: "Llamá-
Entre los años 1841-1859 figura entre los ritmos
que andaban de preferencia en el Litoral, según testimo­
. e así el iaurho. (M_edIa cana) a la med1a c1r
bal · cun " nios de De Mou ssy.
cia que generalmente se . reren-
ha n e . s b les Mantegazza, que viaja por el país entre 1858 y 1863,
cían una circ unferenci e �! : s�f a� a
Y <:_ ndo ha­
u
hago esta advertencia a n r I e ama_ an cana entera; dice que el baile preferido en la época rosista era la Me­
ara ue dia Caña. Lo mismo se desprende de un párrafo del libro
funda con la beb· ida Ua�;d
ª 2can_ aIl,?· yse mterprete o eon­ de Juana P. Manso, escrito en 1848 y cuya acción trans­
es discutible. a veremos q ue esto
curre diez años ante s : "La Mazorca, dividida en dos c uer-
pos de ejército, era precedida por una música militar que
ARGENTINAS
123
122 CLOT!LDE P. L. DE PIORNO (LA ÑUSTA) DANZAS TRADICIONALES

ás, a lo cr�o�lo, 1 algo cru­


iba tocando el himno del restaurador, la Media Caña, etc. gina de historia escrita así nom ardor c1v1co .
Y advierte aparte: ''La Media Caña es una especie de da si se quiere; pero i con cuánto
Fandango muy adoptado en Buenos Aires y bailado en �nto,les, .,
todas partes por ser agradable al restaurador. Los ver­ Que·télos mi vida� a l?s �r:iicu ltades
que son. do·rnado res - sin a_if r
sos que se cantan en ella son vergonzosos e indecentes". ue viva Lavalle.
Juicio parecido emitirá el francés Arsenio Isabelle 1·Q, ue v1,va. Rivera! ¡Q se d.esma,ye
en 1830: " ... un compadrito, rasqueando la guitarra, hace Tenémelo a Rosa.s . . . qiie no
bailar a negros o mestizos una danza inmoral llamada Media Caña,
Media Caña". a campaña.
Hoy nos asombra que haya merecido tales juicios la Caña entera
Media Caña. La escritora, unitaria, miraba con lógico como quiera.
agravio, todo aquello que estuviera bafo el signo rojo.
e�tá Badana,
Isabelle venía de un mundo de cortesanías, donde se des­ Vamos a Entre Ríos, que c�lláCan _
lizaban los minués reverenciosos, las aladas contradan­ a ver si bailamos esta Me dia �. ,
el violin, .
zas. Traía en su memoria, de los salones parisienses, una q1te allá está [.,avalle tocar_ido hasta el fm.
armonía de movimientos, fragancias y colores. Frente Y don Frutos quiere seg uir la
al desenfadado morenerío suburbano, el contraste debió Los de Cagancha,
ser tremendo. Vió la danza a través de las gentes de los se le afirman al diablo
aledaños porteños y su juicio fué rotundo. en cualquíe,r cancha.
· · · · · · · · · ·,; ����i,;, ·; ·La. . . . . .a. . . ..
Mas, si pudo ser o parecer inmoral la Media Caña
federal, allí está la Media Caña unitaria para reivindi­ i Rioj
carla; allí está en los vigorosos versos de Hilario Asca­ y Catamarca,
subi, que desde el exilio, del otro lado del Plata combate se han p1.wsto la divisa
con su pluma agudísima al tirano, durante veinte años, celeste y blanca.
Allí está la Media Cafía Gaucha al triunfo de los patrio­ Miren qué dolor, .
tas en el Cerro de Montevideo, sobre los soldados de Ro­ que La Ma drid ha vol iao
sas en 1843. Dice el autor: "Para que la bailen los ita­ al Restaurador.
lianos armados en defensa de la libertad oriental y ar­
gentina". Allí está la Media Caña del Campo para. los . . . . . . . . . . . . .. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Libres escrita por sugestión del doctor Florencio Varela, Las 11z,uchachas porteñas
para mandarla como obsequio al Ejército Argentino Li­ en la, carnpaña,
bertador que en ese entonces invadió Entre Ríos a las bailarán este invierno
órdenes del general .Juan Lavalle. La escribió Ascasubi, la Media Caña . • •
según él mismo manifiesta, celebrando asimismo la vic­ con la mazada
toria de las tropas orientales sobre las resistas el 29 de que les lleva Lavalle
de .la Bajada.
....................�.......�.....
diciembre de 1839 en Cagancha. Estos fragmentos que
transcribimos, son, más que letra de Media Caña, una pá-
124 CLOTILDE P. L. DE PIORN
O (LA ÑUSTA) DANZAS TRADICIONALES ARGENTINAS 125
��:cen, la_s portefias hasta en la ciudá: ¡ La chistosa Media Caña ! He aquí cómo la danza
J Que lindo es un gaucho
de la libertá!" recupera su verdadero espíritu ,ante los ojos de un ar­
No se tarden, gentino ilustre. Si la danza hubi era sido realmente in­
vida mía, m,oral, Sarmiento lo habría dicho. La procacidad de cier­
¡qué contento, tas gentes de ínfima condición moral enturbió con sus
qué ale_qría! pasiones desatadas la letra y hasta los modos de la airo­
sa Contradanza criolla, mas ella resurgió impoluta del
Qu,€ 'IJÚ,'0 Laralle y los correntino
s; lodazal, y supo lucir dignamente la divisa celeste y blan­
Y los orientales y los argent?"no
s! ca ...
¡Jesús, cómo tardan! ¡cuánd
o los veremos Acerca de sus orígenes y denominaciones, dice Tor­
con esas divisas que tanto que
remos! ner, que llamábanse Cañas y Medias Cañas en la penín­
sula al cante que, aunque dentro del jondo o grande, no
Vvelta po8trera. se le considera tan puro. Por su parte , Capmany nos ofre­
i Vi-va la. libertá! ce e stos interesantes datos: "Caña: palabra muy usada
i Rosa8. . . que muera! en Andalucía para significar el canto propio que acom;­
De spués d 1830 invade paña el bail e considerado como fuente o raíz de donde
� también la Media
tablados po r enos Y P _ sta Caña los naci eron todos los de ese género. S e supone ser origina:­
_ ! ! s d circo. En 1845 "Tomasito
Jackson hallo la .Medza Cañ
e
ria la palabra del árabe "Gaunia", canto. Los moros que
a y paseó por la cuerda ti­ quedaron en el país después de la reconquista, c onservan
an te c on el balancín sob
� re las espaldas i cuatro vas sus cantos y bailes. Sus Zambras, Leylas y Cañas, se
e ag u a e la boca". Es os
� d ecir, ej ecutó algunas piruet adaptaron a las c ostumbr es populares de los vencedores.
as
� 1 son d� chcha mú�ica, índic e de su popularidad.
, En 1840 No quedó l ocalizado este último en Andalucía, sino que
� el circo Ohmp1co, Manuela Donado y otr
os cómicos
e
bailan la Media Caña Ga le hallamos trasplantado a la Arg entina, dond e los gau­
,
do_n os a 1 respecto don Ma
' votas, etc • "• y s1g· ue rn· forman-' chos se la han asimilado con el nombre de Media Caña,
riano Bosch, que en 1835 e convirtiéndole en baile popular de la localidad y adap­
blico opta�a P r lo nac l pú-

.,, uJo ional: Cielitos, la Meclia Cañ tánd olo a su medio ambi ente".
T al es el 1111.l de aquellos bailes patriotas,
a!
_ .._ que des­
piena n e n nuestro gran Sarmi
_ ento, en e J d est ierro COREOGRAFIA
das sensac10n es Y recu erdos y Je hacen dec , hon­
_
c u :�10 " de �h!le, en 184 ir n "El Me
2, "qu e al escuchar su aleg
e

ammada m sica, alen d re ry 3 parejas


!-1 e u n let argo i se
dos a }a vida• . . .� Lleva sienten llama­
e n sí un mágico O Presentación: Al comenzar la danza, con tiempo de Pe­
e vocara en los e ncanto que
argentinos ausentes de la pat
todo un pasado am ria ar:iada ricón, entran las tres parejas en hilera, con las manos entrelaza­
able y de licioso. "La corrien das (derecha con derecha adelante e izquierda con izquierda) dan
te d e pla�
�er � u � esos bailes nacionales levantan,
1�remstiblemente a pedir los arrastra una vuelta y se colocan de perfil al público (10 c.) (el compañe­
la chistosa Media Caña 1· el J· e- ro enfrente) .
mal Cielito".
O Balanceo: con castañetas de derecha a izquierda (8 c.)
126 CLOTILDE P. L. DE PIORNO (LA ÑUSTA) DANZAS TRADICIONALES ARGENTINAS 127

@ Giro: con castañetas por izquierda (4 c.) © Vuelta redonda: Sin variar la colocación los seis bailari­
e Balanceo (3 c.) nes darán una vuelta circular por la derecha (8 c.)
• Cadena: Pase de la pareja tercera, es decir la que está 8 Zapateo y zarandeo: Otra vez en sus sitios, se efectúa es­
situada atrás. Hacen un moHnete, con manos derechas; se suel­ ta figura (8 c.)
tan y van al encuentro <le la pareja segunda (hombre 39 con mu­ � Pericón: Al cambiar el ritmo de la música, darán el frente
jer 2a. y mujer 3a. con hombre 29) le dan las izquierdas, hacen al público cruzando las manos co1�0 al principio, dan una vuelta
medio molinete y vuelven a encontrarse los componentes de la y se colocan en semidrculo, frente al públiéo; se sueltan las ma­
pareja 3a. en el centro; hacen otro molinete con las derechas y nos izquierdas y los hombres hacen efectuar un giro a sus com­
luego giran con los contrarios de la pareja la. hasta situarse en pañeras, finalizando con un saludo general (total 10 c.)
primer plano. Allí el hombre hace efcetuar un girito a su com­
pañera y pasan a ocupar el primer lugar. (Total 16 c. Batiendo
palmas a compás, las otras dos parejas van desplazándose hacia Montonero o Minué Federal
atrás).
9 Balanceo: de derecha a izquierda con castañetas (8 c.) La fina danza europea cuyo nombre deriva del pa­
e Giro (4 c.) so que en ella se ejecuta "menú" y hasta "menuet" (Sa­
O Balanceo (3 c.) chs) adquiere diversos rótulos en nuestra tierra. "El
e Cadena: Pase de la pareja 2a. ( que pasó a ocupar el úl­ Minué sufre toda clase de transformaciones -. apunta
timo lugar) ejecutando los mismos movimientos que la anterjor, el estudioso Carlos Vega--. ''Báilanse en la época, el Mi­
y colocándose finalmente al frente de la fila (16 c.) nué español, el :Minué abolerado, el Minué a lo provi11:cia:
8 Balanceo (8 c.) no, el Minué colombiano, el Minué de la corte y el Minue
� Giro (4 c.) Montonero o Federal'.
� Balanceo (3 c.) Llamado primitivamente Montonero, desde antes de
G Cadena: Pasa la pareja primera (que había pasado a ocu­ la segunda década del siglo pasado, en Bs. Aires y el in­
par el lugar de la tercera) en la misma forma que las anteriores terior del país, sufre a mediados de la tercera, la i�flu�?­
(16 c.) cia del clima político porteño, tomando la denommac1on
� Balanceo (8 c.) con que hoy se lo distingue.
e Giro (4 c.) Sin ser una danza de puro carácter nativista, sino
@:1 Balanceo ( 3 c.) simplemente acriollada, su antigüedad la coloca por de­
© Cadena en tiempo de Gato: En la misma forma que ante­ recho propío entre nuestros ritmos tradicionales.
riormente vuelve a pasar la pareja tercera al frente, ahora en Aunque ha llegado hasta nosotros con sus tiempos de
aire más vivo (16 c.) Minué y Vals, originariamente estaba constituíd? por �i­
e Chacarera: Avance, retroceso (4 c.) y giro (4 c.) nué v Cielito. ''Posiblemente el ritmo un poco mas movido
O Cadena: Pase de la segunda pareja (16 c.) imp�esto al Cielito en esta circunstancia, sea el motivo
ID Chacarera: Avance, retroceso y giro (8 c.) de la errónea calificación que se le ha dado al segundo te­
e Cadena: Pase de la pareja tercera (16 c.) ma" -expresa Luis Milici. Y agrega acertadamente: "Al
9 Chacarera: · Avance, retroceso y giro (8 c.) aceptar este temperamento y estando incluída en �u mú­
sica una m,e1odía que pertenece al folklore argentmo, es
128 CLOTILDE P. L. DE PIORNO (LA ÑUSTA) DANZAS TRADICIONALES ARGENTINAS 129

que podemos considerar al Minué Federal como danza <lenas. Por varios lustros conservará su nombre heroico,
nacional". que encontramos registrado en añejas � ágina�. En su
- ,
Debemos consignar que esta forma de doble ritmo "Viaje a Argent ina, Uruguay y Brasil realizado en
posee a�tecedent es universales. En cíerta danza húnga­ 1830, el francés Arsenio Isabelle se 05upa acerc3: del es­
:' ª nos ilustra Curt Sachs, el danzarín ''guía a su com­ tado social usos y costumbres portenas y menc10na los
nera a una lenta danza de introducción la suelta cuan­ bailes de I; época. Dice de cíerta belleza porteña q�e "se
. .
do comienza la vívida danza de galanteo'. para retomarla la agasaja por la gracia que ha des�le?ado en la ultima
?e. Ja_ mano cuando vuelve a entonarse fa lenta melodía tertulia, al bailar divinamente un Ciehto y la
. '1!f
ontone­
m1cial. La mis ma modificación se registra en las dan­ ra". Señala aparte que es una "especíe de Mmue saltado,
zas populares i t alianas. .. En la Bergamasca ( danza en el cual la bailarina imita a la castañuela con los de­
frances�) P?r ejemplo, se da una vuelta e n círc�lo y lue­ dos. Esta danza es encantadora" y se baila generalmente,
go, al 1:arz�re del su�no" (al cambio de melodía) un con el Minué, el Cielito y las Contradanzas fra ncesa Y es­
vals de pareJas y por fm de nuevo la marcha". pañola. Advertimos una ligera variante en el nombre,
En�re nosotr o s , se originaron varias danzas del ti­ que puede deberse a error del es�ritor o del traductor,
po _ � 1u �1do , co n el tema básico del l'Jinué, al que s e Je pues no existe ninguna otra 'mención que lo corrobor�.
ad1c1ono com o allegro, un tem:a de baile criollo. Son ellas E n 1832 figura e ntre lo s bailes que en las func10-
la Condición (Minué y Zamba); el Cuando (Minué y nes de circos, ofr ecen los bailarin es conoci do s como los
Gato!; _ el Montonero _ o Minué Federal (Minué y Cieli to, Catón y se le llama "los lVIinuetos del Montonero . . . ".
este � ltimo pos terrnrmente trocado en vals). Generalmen­ Era sin duda, por ese tiempo muy popular en B\1e­
te se_ rncluye también a la Sajuriana, aunque no hay cons ­ nos A ires. pues figura su nombre hasta en comentar10s
tancias de que se bailara en nuestra tierra periodísti éos. E n la "Gaceta �erca n�il" del 7 de agosto
_
Sigamo_s ahora la trayectoria de la da�za cuyo auge de 1832 un correspo ns al que firma El Luciano Argen­
oc;1 pa una epoca determinada, sin sobrevivir a la misma tino " reproduce el diálogo de dos personajes de la época,
mas que en el recuerdo. Sabido es que fué el baile predi ­ donde uno dice al otro, con respecto a un tercero: "... n<?
le?to en la época rosista, rebautizado para servicio de Ia sabe bailar, no digo la Gabota ni el Montonero, pero m
mISma. siquiera el Minué liso ...".
La primera mención escrita data de 1825 y nos la El 16 de octubre de 1834 anuncia el "D iario de la
da e1 capitán Andre•.vs ; que viaj(a en esa época por el in­ Tarde" que "el Sr. Catón y su esposa bailarán las Bole­
_
t� nor . Al llegar a Trancas, en Tucumán, comentando ras del Montonero en el Circo Olímpico".
c1erf:a fiesta, dice: "Como estuviéramos ya bastante al En 1835, aun conserva su rótulo original. El 30 de
cor n� nte de las maneras y bailes del país, pudimos ha­ enero de dicho añ o, en el anuncio de un espectáculo tea­
cer chscr et a figura en la Mariquita y el Montonero". tral, publicado en el mismo diario, exprésase _ que cierto
ejecutante, s eñor Gutiérrez hará oír en la gmtarra, en­
. Anda, pues, nuestra danza, por los salones provin­
c1�nos, acaso ?esde el primer decenio del siglo XIX; y tre otra s piezas, un Minuet Montonero.
as1 fuera n omrnada en honor de las primeras montone­ Un año después , el 26 de setiembre, aparece en 1a
r�s gauchas que luchaban por la Patria reci én amane­ escena luciendo ya el color y e spíritu de la época. La to­
cida, aunque no t otalmente liberada de las foráneas ca- nadillera y actriz Ana María Carnpomanes e ntusiasta
130 CLOTILDE P. L. DE PIORNO (LA ÑUSTA) DANZAS TRADICIONALES ARGENTINAS 131
partidaria del gobierno federal y devota del restaurador, pa:=:iones mezquinas que le imponen un nombre Y col�r
al final de la función que da en beneficio propio, repre­ y sigue luciendo airoso el celeste y blanco,. no por parti­
sentando con otros actores el sainete "El Chispero", bai­ dismo sino simplemente porque es argentmo Y esos no
la el 1vlinué Federal, es decir el Montonero con su nuevo son colores de un momento sino de SIEMPRE. �o te­
nombre, recién impuesto. A partir de entonces no se le nemos más que leer lo que escribe en "El Mercurio" �e
conocerá de otra manera y será preferido en los espec­ Chile en 1842, el joven Sarmiento a quien lleva al �estie­
táculos como en las tertulias. Ese mismo año, 1836, apa­ rro su amor a la Patria y su odio implacable al tirano.
rece �n una pieza teatral titulada "Un día de fiesta en La pluma tremenda, rugiente, se s�aviza ante la mel�­
Barracas'' con mucho gaucho, bailarín i cantor -al de­ _
día evocativa que tiene la fragancia de la tierra nati­
cir de Bosch- i no pocas alusiones políticas; hailábase va ... "El Min�,lé Montonero, con sus graciosos alegros,
en ella el Minué Federal a cuatro ..." La interpretación despierta sus actormecidas fantasías; parece que al e�cu­
está a cargo del actor Casacuberta y su esposa Manuela char su alegre i animada música, salen de un letargo 1 se
Funes, actriz y cantante y se realiza en el teatro Argen­ sienten llamados a la vida por la armomosa_ voz de un
tino. hada amiga" . Tal es el sentir del proscrip�o, d: los a r ­
Cuatro años después lo encontramos sólidamente ºo-en tinos ausentes del suelo bienamado e molv1dable.
arraigado con su nueva denominación. En mayo de 1840 Al caer la dictadura, sobrevive escasamente; a nue­
"Gui.11errno Fernández subirá a la cuerda tirante y bai­ vos tiempos, nuevas costumbres. Será desterrado todo
lará un A1inué Federal". Y en diciembre del mismo año, aauello que recuerde la época nefasta . No ?bstante vol­
la cómica Carolina lVfanzanares lo baila en el Circo verá a recuperars2 antes de entrar en el olvido. En 1854,
Olímpico. Santiago Ca1zadilla recuerda a nuestra danza según consta en una crónica de Pedro. de Ar1;1engol, se
en "Las beldades de mi tiempo" aunque equivoca el pun­ bailaba en Corrientes, entre otros bailes nacionales, el
to de partida de su nuevo nombre: " ...ya quedaba ofi­ Montonero.
cialmente inaugurada la tertulia para el Minué liso, el .
Se conoció también en la vecina orilla. Hacia 1831
Montonero llamado el año 40 Minué Federal''. figuraba en las funciones teatrales de Montevideo, tal
R,oberto ,T. Payró en un acto que tituló "Canción trá­ corno ocurre en Buenos Aires. Una de e�as repre�enta­
gica", escrito sobre una tradición que recogió en Cata­ ciones está a cargo del cómico Felipe David, qu�en mter­
marca en: 1899, nos da noticia del paso de la danza por _
preta en su beneficio, la obra "Los tres nov10s 1�perfec­
esa provincia. Se refiere en la acción del mismo que en tos" en la que el favoretido hace un papel especial, m?-Y
1841, en Catnmnrca en un fiesta preparada por el coro­ exitoso y además canta 1a Arieta burlesca del gallo Y baila
nel federal Maza, en los salones de la señora Celestina un Minué Montonero. .
de Reca!de "cuyo domicilio ocupaba como huésped for­ .
"De entre las danzas para solistas o parejas -d1ce
zoso hubo un Minué Federal bailado con acomoañamien­ _
el musicólogo Lauro Ayest.arán- quiero destacar �� Mi­
to de canto, que entomron algunos hombres del pueblo nué Montonero. Su línea melódica tanto en la suces10n de
)len.dos con ese objeto". intervalos cuanto en la armpnía que la sustenta, no. acu­
Pareciera que por esa época nuestro Minué l.VIonto­ sa un sello característico que distinga al M_inué nopla:
nero solo tuviera cabida en los ambientes del sector po­ tense del europeo. En hablando de coreografrn, el Minue
lítico dominante, pero no es así. La danza triunfa de las Moni:onero en Montevideo podía ser bailado de acuerdo
132 CLOTILDE P. L. DE PIORNO (LA ÑUSTA) DANZAS TRADICIONALES ARGENTINAS 133

con tres figuraciones de raíz europea también: el Minué e Tomados de la mano hacen cuatro pasos regresando a su
de corte, el Minué Figurado y el Minué liso. sitio. Saludo.
El Minué Montonero de la época de Rosas, se Ilamó e Con otro molinete en cuatro pasos ,por la izquierda, retor­
"!ederal" o "unitario", pero ello no fué más que un carn­ nan a su primitiva posición.
_
b10 de etiqueta según el color político imperante: el con­
tenido permanecía inalterable". Tiempo_ de Vals.
José Antonio Wilde, alude a otra denominación que • Con paso vivo avanzan al frente con las manos unidas,
.
!� c1era la danza en nuestra tierra, entre 1820 y 1835: tres pasos y en el cuarto la mujer gira por debajo del brazo del
Los bailes de aquellos tiempos eran -entre otros- el compañero ( 4 c.)
Montonero o Nacional, llamado más tarde, en tiempos de 9 Retornan a sus sitios, enlazados por la cintura (4 c.)
Rosas, el Federal". @ Vuelta redonda, valsean enlazados (16 c.) haciendo peque­
En su época trasciende de nuestro territorio · un ños giros.
maestro de baile en Tacna (Perú) enseñaba en 1845 "el
Montonero o Minué Argentino"; y ese mismo año bai­ Tiempo de Minué
lóse en el Teatro del Circo de Lima.
e Avance al frente como al princ1p10; cuatro pasos, tomados
COREOGRAFIA de la mano. Gira ella bajo el brazo del hombre y se saludan sin
soltarse, para finalizar.
1 pareja (Posición D.)
En cuarto: Se colocan en la posición E.
ft Paso de Minué: Consta de cuatro movimientos; al comen­
zar estarán los pies juntos: (l) Cruzar el pie derecho sobre el iz­
Con el paso indicado avanzan los cuatro bailarines hacia la
quierdo, punta hacia abajo; (2) llevar pie derecho a su sitio; (3)
esquina próxima a la derecha. Tras los cuatro pasos, la mujer se
cruzar nuevamente derecho sobre izquierdo; (4) avanzar con el
vuelve hacia su compañero que viene siguiéndola y ambos se sa­
derecho un paso hacia adelante; (1) cruzar izquierdo sobre dere­
ludan. (Igual las dos parejas). Hacen así las cuatro esquinas.
cho, en la misma forma; (2) punta hacia abajo izquierdo a su
Vals: avance al frente de la mano y regreso enlazados; vuelta
sitio; (3) cruzar izquierdo sobre derecho; (4) adelantar un paso,
redonda valseando. Minué: cada pareja hace un molinete, cam­
con izquierdo.
biando de sitio y saludo final.
Se repiten los movimientos con el pie derecho y luego con el
Variante: Los molinetes pueden hacerse uniendo los cuatro
izquierdo, con lo cual quedan completados los cuatro pasos de ca­
las manos en el centro.
da tramo.

Tiempo d'l Minué


Pajarillo
• Cuatro pasos al frente tomados de la mano. Se sueltan y
hacen un saludo en cuatro tiempos. Poco menos que ignorado es este baile que Carlos
• Hacen un molinete con ambas derechas unidas, andando Vega recogiera en el departamento de "El Rincón" ( cues­
cuatro pasos por (ójl lado izquierdo ,hasta cambiar de sitio. Saludo. ta occidental de las sierras cordobesas), en la pro-
134 CLOTJLDE P. L. DE PIORNO (LA ÑUSTA) DANZAS TRADICIONALES ARGENTINAS 135
vincia de- San Luis, mediante las informaciones que le
suministrara un anciano centenario de la región. Dicha
Pala Pala
persona lo recordaba de sus mocedades ,algo pasado el
medio siglo. Con la denominación de "danza quichua" se la ubi­
No hay en nuestra tierra una sola mención de tal ca �,eneralmente en el norte argentino, donde no se la
danza, ni más referencias que las que obtuviera el cita­ con�ce absolutamente ni se la conoció en el pasado. Las
do musicólogo. Es posible, como él mismo señala, que noticias más concretas emanan de Santiago del Estero,
tenga vinculación con un antiguo baile peruano llamado único lLwar seo-ún nuestro criterio, donde antaño se la
el Pajarito. Nos da noticia de este baile Paul lVIarcoy, cultivara: a�mq�e por influencia de los tradicionalistas
farmacéutico francés que realizara estudios en las regio­ haya sobrepasado las fronteras provinciales. Isabel Aretz
nes andinas entre los años 1849-1861. En 1860, estando que ha estudiado profundamente y sobre el terren� el
en Laurarnarca, región de la Sierra peruana, asiste a _
cancionero tucumano, nos dice con toda claridad: No
una fiesta realizada en una hacienda. Allí, tras bailarse he encontrado datos históricos ni referencias directas de
largamente el Vals "se le substituye por la, danza del país que se bailara en Tucumán". La música y noticias que allí
como más movida. Desde el lVfaicito hasta 1a Moza Mala recogiera las obtuvo de un santiagueño. ''Bailaban empon­
-refiere- desde la Zamacueca hasta el Pajarito, todo el chados imitando el aletear del cuervo al levantar el
repertorio local fué pasado''. vuelo".
Por otra parte, ofrece semejanza con el Gato anti­ Furt lo incluye entre sus bailes criollos expresando
guo de cuatro esquinas, de suerte que no sería difícil que que es de "puro sabor indígena". Y en otro lu�ar lo sin­
constituyera una variante del mismo, surgiendo Ja deno­ dica como baile gauchesco, cuyo nombre proviene de la
minación del texto poético. letra. "Los danzantes van minando las características
Es Vega el único recopilador de la música y la co­ del animal, anHcados a su fingido oficio. Se localiza ac­
reografía del Pajarilio, del cual se ocupa en el folleto tualmente en~ Santiago del Estero". Furt realiza sus in­
Nº 14 de su colección de bailes criollos. vestig-aciones más o menos en 1920, cuando aun era po­
sible~hacer buena cosecha en la tradición oral. Sin em­
COREOGRAFIA bargo, no la ubica en otras regiones donde algunos su­
ponen que fué cultivada, como ser Catamarca y Tucu­
mán.
1 pareja (Posición B.) En Santiago del Estero fué y es aún muy popular,
aunque ya no se baila naturalmente. Las versiones mu­
e Cuatro esquinas con castañetas (4 c. e/u.)
sicales v coreográficas que se conocen proceden de esa
O Zapateo y zarandeo (8 c.) provincia.
-
8 Media vuelta ( 4 c.)
Carlos Vegn, que hace un prolijo estudio de sus ca­
O Zapateo y zarandeo (8 c.) racterísticas generales afirma que el Pala Pala se ·iden­
f> Giro final (4 c.)
tifica con ia Mariquita y sefiala lo sugestivo de "la for­
ma en que ambas repiten cada uno de los versos:
136 CLOTILDE P. L. DE PIORNO (LA ÑUSTA) DANZAS TRADICIONALES ARGENTINAS 137

Mariquita muehacha Pala Pala pulpero algún rincón de la sala. No había pasos determinados.
Mariquita muchacha Pala Pala pulpero Los mozos con aire zalamero procuraban capturar a su
Mariquita mue.hacha Pala Pala pidpero compañera, la cual esquivaba pundonorosamente las em­
Tn madre viene. Chuña soltero. boscadas del galán". Se parece en verdad este Sandoval a
Tu madre viene. Chuña soltero. nuestro Pala Pala. Ya hemos visto lo que ocurre con el
nombre verdadero de la danza. Al pasar de un país a
Siendo la Mariquita danza colonial, muy antigua, otro se pierde y toma el del joven maestro que lo ense­
sumamente difundida en casi todo el país, es probable ña a los chilenos. ¡ Cuánta arbitrariedad! Debemos pen­
que ella haya originado por influjo de un nuevo texto sar aue igual criterio pndo regir al cruzar los Andes. No
poético la supuesta "danza quichua" en Santiago del Es­ conocemos la primitiva denominación del Sandoval, la
tero, en cuyos dominios populares aun se conserva la len­ que debió tener en Lima. Pero la buscaremos, de todos
gua aborigen, aunque adulterada. El fresco texto bilin • modos v acaso aparezca. "Otro baile famoso fué el Ga­
güe, quichuo-castellano, dió otro carácter a la danza y llinazd, peruano. Está en el folklore de Chiloé (archipié­
ante la mención del "Pala Pala" (cuervo) la persecución lago perteneciente a Chile) donde se baila entre dos per­
amorosa del hombre en torno a la mujer se transformó sonas que tienen cada una dos pañuelos, simulando alas.
en las evoluciones del ave carnicera en torno a su presa, Es zapateado y escobillado". Ya sabemos que una misma
cambiando el agitar del pañuelo por el batir de las alas. danza, al entrar a un país por distintas regiones, o en
Todo es posible. épocas diversas suele cambiar de nombre. Así el caso de
Recordamos empero, nuestra ruta andina, por donde la Zamacueca. Zamba o Cueca, que entra por la región
llegaron y se introdujeron tantos bailes criollos y acrio­ cuyana con esos nombres, y por el noroeste con el de Chi­
llados. ¿ Se habrá conocido el Pala Pala en otros países lena. Se nos ocurre que el de Gallinazo pudo ser el nom­
americanos? bre primitivo del Sancloi,al, el nombre que no logró salir
Veamos. Algunos memorialistas chilenos hacen men­ a luz en La Serena, a causa de la personalidad del limeño
ción de una danza llamada Sandoval, entre ellos, Vicuña introductor del baile, acaso involuntario causante del per­
Mackenna, quien nos habla de las famosas bailarinas lla­ juicio.
madas "las Petorquinas" que entre los años 1830 y 1840 La misma danza, por distinto conducto llega a Chi­
"hacían las delicias de los aficionados con las Olas en loe, gran refugio de tradiciones, con su verdadero nom­
cuarto, el Sandoval, la Perdiz, etc ... ", en Santiago. bre y con él permanece a través del recuerdo. El motivo
¿, Qué danza es ésta, de nombre desconocido entre característico es similar: pañuelos simulando alas, pa­
nosotros, y que vemos figurar jlunto al Gato en el país loma perseguida por el gavilán.
hermano? Hallamos la respuesta en unos párrafos del ¿ Tienen estos dos bailes algo que ver entre sí?
musicólogo Pereira Salas: "Entre 1799 y 1800 llega a Realmente, creemos que son una sola cosa. ¿ Y por qué
Chile un Baile Li,me·ño que es bautizado con el nombre los vinculamos a esta historia del Pala Pala? Pues, por­
de Sandoval, en La Serena, que tomó dicho nombre por que nos está pareciendo que existe un gran parentesco
haberlo enseñado dicha persona de tal apellido. Una sola que nos interesaría mucho probar. Para el caso sería in­
pareja formaba parte del Sandoval, la paloma persegui­ teresante confrontar las músicas, ya que en la cuestión
da por el gavilán que procuraba cazarla llevándola hasta coreográfica no nos cabe duda.
138 CLOTILDE P. L. DE PIORNO (LA ÑUSTA) DANZAS TRADICIONALES ARGENTINAS 139

Una de las razones que decide nuestra opinión es El mozo y la 111.llchacha brincan opuestos entre sí.
por demás curiosa y sugestiva: Gallinazo, nombre de la El parece el halcón y ella la golondrina.
antigua danza peruana, es ni más ni menos que el nom­ No bien están cerca, al punto se alP,j nn,
bre americano de una especie de cuervo negro. él la ataca con su galanteo y ella huye.
La remoción de antecedentes nos ofrece, pues, esta Y nadie al contem,plarlos podría aventajarlos
singular comprobación: Gallinazo y Pala Pala vienen a en la danw, el salto y el gesto de las manos.
resultar sinónimos.
Y siendo como son el primero y la Mariquita baile­ Y agrega Sachs: "No se trn,ta aquí de una danza·
citos limeüos de la época colonial, no sería de extrañar animal, el halcón contra la golondrina, sino de la danza
la semejanza de esta danza con el Pala Pala. Debemos de galanteo y esquivez, que persiste hasta nuestros días
recordar asimismo, que aunque la simulación del aleteo en Baviera con el nombre de "schuhplattler".
se efectúa en Santiago del Estero por medio del poncho, La misma pantomima la hallamos en la danza espa­
no es ajeno al juego coreográfico el pañuelo, que suele ñola "El T:Orero y l::t lVfalaguefía" o "Malagueña del To­
llevarse en la mano derecha. Hacia el final del baile, la rero" que se bailaba en Málaga en las primeras décadas
mujfer suele colocarlo en la abertura de la bata, a la al­ del siglo pasado. "La bailadora aparecía cubierta con
tur;J. del pecho; al atraparla el bailarín en el abrazo fi­ su mantilla y haciendo evolucionar el abanico; el torero
nal con la boca arranca el pañuelo, que representa el co­ embozado en su capa, la vueltas alrededor de ella, pre­
razón de su víctima. tendiendo descubrir debajo de Ja mantilla el rostro de la
Cierto baile del 1nisrD.o nombre (Gallinazo) fné co­ maja; pero la mantilla que revoltea y el abanico que
nocido en Méjico. No poseemos otras noticias que nos no cesa de agitarse, se anteponen siempre entre la mala­
p2rrnitan establecer si estuvo relacionado coµ el limeño. gueña y el torero. Por fin, triunfa éste, logrando contem­
}Js interesante destacar que este tipo de danza po­ plarla y la cubre con su holgada capa, corno si la apri­
see antecedentes universales. "En las islas Aleutianas sionara, con lo que da fin el baile". Tal expresa Capma­
-dice E:achs- en el Artico, dos hombres danzan repre­ ny y a través de su descripción es fácil advertir la iden­
sentando la caza de un pájaro; el pájaro cae y al ser re­ tidad de carácter con nuestro Pala Pala.
cogido por un cazador se convierte en una hermosísima Se incurre en grave error, afectando la autenticidad
mujer que se deja caer exhausta en brazos de éste". En­ de nuestro folklore, al presentar el Pala Pala en espec­
tre los pueblos de cazadores, es común hallar bailes imi­ táculos, con traje colla, junto al Bailecito y al Carnava­
tativos de carácter animalista; son suerte de ceremonia lito, como hemos tenido oportunidad de ver en múltiples
ritual, a los que no se halla vinculada la mujer. Por eso, ocasiones.
no perteneciendo a tribus o pueblos totemistas, tales bai­ Hemos andado largamente por tierra jujeña, hur­
les sólo representan escenas de galanteo. Ofrece extra­ gando en la tradición oral, siempre con el mismo resul­
ordinaria similitud la descripción "que nos viene de ,Ba­ tado: allí no se conoce ni se conoció el Pala Pala en los
viera, justamente al principio del segundo milenio,. cuan­ ambientes rurales ni sociales.
do tenemos noticia por primera vez de las colonias báva­ Debe bailarse sencillamente con traje criollo, llevan­
n,s d norte de Italia. Ocurre en el poema cortesano la­ do sobre los hombros un poncho que se agitará al mover
tino de "Rudlieb": los brazos extendidos simulando las alas. Acaso así la
140 CLOTILDE P. L. DE PIORNO (LA ÑUSTA) DANZAS TRADICIONALES ARGENTINAS 141

danza no sea tan espectacular pero ganará én autenti­ a las esquinas y éste a los encuentros. Puede usarse pañuelo, que
cidad. se agitará en las esquinas.
Mal hacen los cultores del tradicionalismo en tergi­
versar nuestras danzas para hacerlas más vistosas, más Palito
espectaculares. Hay que saber bailarlas bien, con gusto,
con sinceridad, con "aire". Eso es todo y en ello reside Una holgada centuria lleva cumplida esta danza de
su mayor encanto. nuestro acervo vernacular, que revitalizada hoy por el
tradicionalismo, ofrece 'a las nuevas generaciones, su vi­
COREOGRAFIA vacidad y chispeante gracia.
la.- 1 pareja (Posición B.) Es probable que haya perdido de entonces a ahora
aquello intencionado y picaril que Ja caracterizara o tal
Ambos bailarines llevarán un poncho, preferentemente os­ vez nosotros diferimos mucho de aquellas gentes de su
curo, sobre los hombros, como se ha dicho, tomado de las puntas, época que la juzgaron, tal como manifiesta Lynch: "En
de manera que caiga sobre los brazos y figure las alas. honor de la verdad, debemos decir que este baile solo se
C Esquina primera con movimiento de los brazos, girando puede usar en el seno de las reuniones de la más íntima
(4 compases) confianza".
9 Desde allí avanzar al centro y retroceder a la esquina (4 ¿ Por qué esta suerte de clandestinidad con la dan­
compases) za? Pues porque "sus posiciones son graciosísimas y al­
E·stos dos tramos se repiten tres veces más, hasta completar go obscenas".
las --cuatro esquinas, con sus respectivos avances y retrocesos. Ya sabemos que Buenos Aires no admitió en sus
0 Media vuelta hacia el centro, tapando el hombre a su com­ circunspectos salones los motivos picarescos que pródi­
pañera con el poncho, para finalizar (4 c.). gamente derramó Lima por Sudamérica.
En la misma forma puede hacerse primero el avance Y lueg0 - Aunque ignoramos si tal fué �u origen, por su ca­
la esquina. rácter se identifica el Palito con aquéllos. Proscripto en
los salones, se refugió en la intimidad de las tertulias fa­
2a.- 1 pareja (Posición C.) miliares; esto entre los límites porteños, porque al des­
cender a la campaña vuelve a encontrarse en su elemen­
e Travesías: Adelantarse por la izquierda (4 c.); retroce­
to, que es lo natural, lo espontáneo, lo desenfadado.
der (,! c.). Adelantarse por la derecha (4 c.); retroceso (4 c.).
Es probable que se haya bailado en Buenos Aires
Repetir las travesías en la misma forma.
antes de 1850, aunque carecemos de noticias al respceto.
@ Media vuelta, yendo al centro. El hombre cubre a la mu­
Partimos de esa época en base a las noticias del autor
jer con el poncho (4 c.).
antes citado, recogidas por él veinte años después. Sabe­
Todo el baile se realiza con paso valseado, común. Algunos mos así que tras el derrocamiento de Rosas, en tiempo
prefieren el saltado, del que no somos partidarios, por razones de de los unitarios, se oye entre otros bailecitos el Palito.
estética. Con frecuencia se exageran los brincos y la desarmonía Gozó de gran popularidad, antes de 1840 ,en las
de los movirn,ientos concluye por <leslncirlo. En todo caso puede quinchas provincianas del centro, del noroeste, de Cuyo;
alternarse el valseo y un saltito moderado, correspondiendo aquel en los jolgorios campesinos, en los amplios patios de
142 CLOTILDE P. L. DE PIORNO (LA ÑUSTA) fl \ � Zi\S TRADICIONALES ARGENTINAS

tierra adentro derramó su alegría jocunda junto al _Ga­ Hay asimismo varias danzas españolas que presen­
to y la Chacarera. tan las mismas características. Está el Zángano murcia­
En Tucumtm conservó su señorío hasta fines de si- no, baile muy movido en el que intervfanen dos mujeres
glo. Lo mismo ocurre en Santiago del Estero y Catamar­ Y un hombre; el Corri-corri asturiano, baile antiguo, en
• muJercs •
ca. Pavró lo encuent�a en esta provincia en 1899, junto el q ue Lto1r.nn p2rt e se1s y un hombre a quien Ila-
a otra; "incitantes" danzas criollas. Se bailó en 1.1. Rio­ m,�n el "bailín"; el Pericote, donde danzan personas de
ja, en la región cuyana, parte baja de Salta y Litoral. ambos sexos, formando grupos de a tres, constituídos por
Dicen que su nombre se debe a que se bailaba con un hombre y dos rnujeres. Llámase al bailador Perico,
un palito en la mano y a veces en la cintura o en el pe­ quien cun1plirnenta y galantea a las dos compañeras a
cho. En algm:as regfones se acostumbraba colocar el pa­ través de nun.v::rosas F✓olucione:c.:. También nos habla Cap­
lito en el suelo, para que lo pisaran los bailarines, lo que many de las Dances Catalinas, en las que cr.da bailador
constituía un;,, habilidad. lleva una pareja de cacb b:·2.zo: ''Al llegar a un determi-
n"rio
·"'''°' npn"- ., u
.J.,., .. LO 1.,e , mus:.ca, , . · · i •
Ya hemos dicho que no hay noticias sobre sus oríge- que y¿i, rep1t1enrco s1ernpre .
1gua, l
nes y procedenda, entre nosotros. Empero hay un inte­ el b.dlac1or F:,e dei-Jprende de sus ba:iladorns y comienza a
re:mnte rumbo, que ·pwde c.'sve1arnos en cierto modo, su danwr recnlando, siguiéndole las b::iiladorr,s; al 11egar al
verdadero caráder. final de la n,elodía, el bailarín, con pasos rápidos, pasa
Seüala Sachs. con relación a la segunda part2 del por e�1tre las dos b�1iladoras }' se vu·el"ve de cara a elJas,
l�s cuo. �,. ... ;1 c�s hn,cq1
cct.:�. ,lo 1111srno, - . .. ,
baile, constitdda. Í,or un trio de bailarines, que esta for­ -•' que danno l
en 1gua

1 pos1c1on
ma es común entre los "moapas" del norte de Améríca y ql:C anteriorn:ente, pero en dfrección opue::.ta ... }·:.l final
los "nahuas" del antiguo México y también entre los ar­ pi 1'0:11 hre bs ton1a del brazo".
gentinos, en el Palito"... En est.as danzas, la mujer da Como se ve,. el motivo que ca:tacteriza al Palito r.bun­
las mRnos a dos horn.bres o a la inversa. Considerando la da en la danza unive1'2al. Más por lógica consectwnda, es
c,e creer, que aeo10 '1., ..
extraorclinarh, virhld co11sc:1'vacl(,ra de todas las danzas, ongrnarse en alguno de los bailes es-
J

no puedo menos que juzgar este :moti.vo como vinculado pañoles señalados.
a la supervivencL ele primitivos casamientos de grupo, .L�_i_ cturilr..-,e11t2 SP co1•:)c� 11 1Y)''"'as v•-;~,�;-:- _"1'",t"'s 1J!?T'O '"01,,.i-a
1

n::crticularmente de 1a poliandria o pluralidad de espo­ fio hubo ·n;�cl�s �:uy ··¿i;�rs ��: �o/·'·i�•-;1 �n��- a;í,cl�
sos. ,. También se encuentra en Europa esa extraña cos- pe1·mfü::n advertir alg-uEss referencias. Lynch, al ubi­
. ,,. .t · , d · "
tum;l)re, que se n:rnmnes a sn e1' grupo ete ,os a uno . carlo entre los bailes del gaucho bonaerense expresa que
Cita a Meier Helmbrecht (Siglo XIII) en un pasaje "Se toca con e1 rasg-uido del Gato y consta lo nÍismo de
e;n el que creemos ver nuestra misma danza: cuatro frentes". Es decfr, que se debió bailar también
con caras o esqnina:'l.
Entre cado, dos damas había un caballero A su vez, :nos dice I. Aretz, con respecto a la danza
que !nientra;; éstas estaban bailando en Tucumán: "Por las noticias que he recogido, era bai-
las tornaba d2 la mano; 12 de una pareja, incluía una coronita y llevaba oañuelo
y allá en el obro extremo, a frechos". Es evidente, como vemos, que poseyó ¿tra co­
entre coda do:-: hernwsas doncellas, r2ograffa bien distinta, que infortunadamente, no ha si-
dn no,,1 .hh o�té'rP" "'"e-_-:.,c...
'"'' se~t11·
un §oven que las tenía de las manos. �- Y ....., ,..__ ..., rv"u,., ....... J.. .:/\... �:::,..1. � -b _u.:::
-lo· dTI...,nllte l_a est UtU.OS.3
"
144 CLOTILDE P. L. DE PIORNO (LA ÑUSTA) DANZAS TRADICIONALES ARGENTINAS 145

mencionada: "En cambio, en una finca, recogí una ver­ tornan a los sitios que ocupaban al principio; giran las mujeres
sión coreográfica igual a la de los tradicionalistas, tal co­ y se sueltan.
mo se ejecuta en los festivales crio11os de Buenos Aires". e Zapateo y zarandeo {6 c.)
Se repite el pase de la pareja primera, giro y zapateo; pase
COREOGRAFIA de la pareja segunda, giro y zapateo, en la misma forma.
G Vuelta redonda con castañetas, marchando los cuatro bai­
la.- 1 pareja (Posición D.) larines en círculo, hasta volver a sus lugares. Los hombres debe­
rán seguir a sus compañeras.
S Tomados de la mano avanzan cuatro pasos al frente ( 4 O Pase como al principio de la pareja la., giro de las mu­
c.); sigue un rápido giro de la mujer, bajo el puente de los bra­ jeres y saludo final.
zos extendidos, y se sueltan.
@ Zapateo y zarandeo (6 c.)
ei:l Tomados de nuevo, regresan a sus sitios, en la rn,i.sma Patria
forma: cuatro pasos para el avance y giro de la mujer.
e Zapateo y zarandeo (6 c.) No obstante poseer un nombre tan significativo, po­
Se repiten exactamente los tramos indicados. co se conoce hoy día este baile criollo llamado La Patria.
� Vuelta redonda (8 c.) Los tradicionalistas Beltrame y Lombardi poseen ver­
® Vuelven a tomarse y se dirigen al frente (4 c.) con giro siones muy semejantes en la forma coreográfica y musi­
de la bailarina. Sin soltarse, hacen un saludo hacia adelante.
cal. El primero le dedica el cuaderno vigésimosexto de su
En la segunda parte, generalmente, baila un hombre con dos
colección de bailes criollos, apuntando que, según los da­
mujeres. La segunda compañera se s,ituará a la izquierda de aquél.
tos que ha obtenido, se bailó antaño en el partido de Tu­
Las figuras son las mismas. En la vuelta el hombre va detrás de la
yú y sus alrededores (Pvcia. de Buenos Aires). Advierte
compaíiera primera.
asimismo que su música y plan coreográfico guardan
En lugar de una vuelta entera, de ocho compases, suele ha­
mucha semejanza con el Prado, suponiendo el citado mú­
cerse una más rápida de seis, efectuando en los dos restantes, un
sico un probable parentesco entre ambos. A su vez Lom­
giro.
bardi conjetura que debió nacer este baile en las llanuras
2a.- (del Litoral) 2 parejas (Posición E.) argentinas, al amparo de los fogones militares en los
tiempos de la patria en formación.
@ Las parejas, de la mano, avanzan una hacia otra, y en Jorge Furt señala lo mismo que Beltrame. Tras re­
tanto la la. forma puente con los brazos en alto, la otra, sin des­ ferirse al Prado hace notar que: "Por su similitud ac­
unirse, baja los suyos y pasa el puente, hecho lo cual, ambas pa­ tual de música y su parecido con algunas figuras que se
rejas alcanzan los lugares opuestos; allí el hombre hace girar a esbozan en este último ,agregó al lado del Prado, los da­
su compañera en la forma conocida y se sueltan. (Avance 4 c. y tos del segundo (La Patria). Y da a continuación dos co­
g¡iro) reografías : una tomada en Santiago del Estero y otra bo­
e Zapateo y zarandeo (6 c.) naerense.
@ Vuelve a avanzar, de la mano, una pareja hacia la otra, No hay noticias históricas de la danza. Sólo hallamos
hac:,::,r,do nho:r:c peerte h pareja que antes pa,;ó por debajo. Así algo que puede ser un rumbo, en una obra de Hilario As-
146 CLOTILDE P. L. DE PIORNO (LA ÑUSTA) DANZAS TRADICIONALES ARGENTINAS 147
casubi. En la Media Caña, "La Tartamuda", que figura Caña de la Patria, formó con sus evoluciones m�rc;iales
en su libro "Aniceto el Gallo", y que según el gauchi-poe­ una danza nueva. (Como del Cielito apericonado, el Pe­
ta "cantó un corneta porteño para que la bailaran en sus ricón: como del Pericón de Media Caña, la Media Caña)
cantones los defensores de Buenos Aires, en la noche vís­ Sin em;bargo, no debió ser así. Otros datos nos per­
pera del 3 de febrero de 1853, cuando amenazó el ex co­ miten encontrar la danza en Chile, en épocas muy ante­
ronel Lagos que tomaría a fuerza viva la ciudad", encon­ riores. El musicólogo Pereira Salas nos ofrece dos inte­
tramos la letra de la Patria, en ligera variante. resantes noticias. La primera la extrae del "Tratado del
Baile" de Franco Zubicueta, quien menciona los bailes
Dice esta Media Caña: en boga entre los chilenos desde las primeras décadas
del siglo anterior figurando entre otros la Patria. La se­
¿Quién vive,· La Patria. gunda referencia de Pereira Salas expresa: "La más nue­
¿Qué gente? ¡El amor! va de las danzas -escribía María ·craham en 1822- e!
Que.relos mi vida, haceles favor. La Patria".
Como tantas otras, es posible suponer que esta dan­
Y más adelante: za nos viniera de Chile, formada acaso entre el entusias­
mp épico de la independencia, después de 1817. Mas, es
Al trote de /'rente: armen bayoneta, tan curiosa la andanza de los bailes criollos, que nada
ruernpan el cartucho, ceben cazoleta. puede determinarse por indicios. Danzas rioplatense�
van a Chile con el ejército de los Andes, visten de fiesta
Comparemos. La Patria comienza invariablemente: la gran victoria americana y bajando a los ambientes po­
pulares, se aposentan definitivamente en los estratos fol­
¿ Quién vive? La Patria. klóricos de la tierra hermana: así el Pericón, el Cuando.
¿Qué gente? !Paisanos¡ Por otra parte, muchos bailes que Chile forma o recibe
¿ Quién vive? Sus hijos del Perú, pasan a nuestra tierra realizándose el mismo
los Americanos. proceso. Lo mism,o ocurre entre todos los países de la par­
te sur del continente. . . mas, ya se ve: para la música,
Y en otra parte del canto : para las danzas no hay fronteras.
Una curiosa referencia nos ofrece José Antonio Wil­
Protección por la izquierda, por la derecha, de en "Buenos Aires setenta años atrás", que aunque no
Arrimen los cañones, prrendan la mecha ... se refiere a la danza esoecíficamente, puede ser una se­
Hay una perfecta identidad en el grito de alerta, ñal en el rumbo de sus orígenes. Escribe, con respecto a
en el santo y seña, y en la simulación de las maniobras las costumbres porteñas de los años 1811-1830: "No ha­
militares efectuadas por los bailarines. Habiendo ante­ bía vigilancia en las bocacalles; el servicio de policía se
cedentes de la desmembración de danzas por imperio de hacía por medio de patrulla, encabezadas por un alcalde,
la dif'usión de un segundo nombre que marcha acoplado un teniente alcalde o algún vecino. Todos los hombres
al primero, dando. carácter a la nueva letra o forma, po­ estaban obligados a hacer la patrulla cuando llegaba su
pria suponerse que el terna de Ascasubi, llamado Media turno. . . Cuando llegaba cierta hora y veían gente, el co-
148 CLOTILDE P. L. DE PIORNO (LA :ÑUSTA) 149
DANZAS TRADICIONALES ARGENTINAS
mandante de la patrulla daba la voz : "¿ Quién vive?". La e Nuevo avance y retroceso ( 4 c.)
contestación, de la que la población estaba al corriente, e Travesía por ·el lado izquierdo (4 c.) y retroceso (4 c.)
era "¡La Patria!". "¿Qué gente?" ''Patrulla". "Haga al­ G Media vuelta por la derecha (4 c,)
to la patrulla y avance su comandante a rendir sa:nto y e Colocar ostensiblemente el pañuelo sobre el hombro ("ar­
seña". S,i en -vez de patrulla era uno o más individuos, al mas al hombro") y efectuar zapateo y zarandeo (4 c.)
"¿ Quién vive?", se contestaba ''La Patria", al "¿ Qué gen­ O Med,ia vuelta por la derecha con los brazos caídos Y mar­
te?", "paisano", "militar" o lo que fuese y como es de cando el paso ("por el flanco derecho, paso regular") (4 c.)
suponer, en este caso no había ni santo ni seña".
e Zapateo y zarandeo (4 c.)
Tales voces de alerta, puede advertirse, correspon­ e Hacer un flanco hacia la izquierda con pañuelo en alto
den exactamente al texto poético de la Patria.
("protección por la izquierda", 2 c.)
No sería difícil, entonces, que aquellas voces, aquel e Flanco por la derecha ("por la derecha", 2 c.)
santo y seña, que encerraban un sentido tan profundo O Avanzar al centro ("arrimen los cañones", 2 c.)
para los criollos, se hubiesen transformado, al conjuro de O Retroceder a !'U sitio ("prendan la mecha", 2 c.)
los triunfios de las armas patriotas allá entre 1816 y 9 Media vuelta con castañetas (4 c.)
1818, surgiendo del constante latido de la ronda noctur­ e Giro final (4 c.)
na porteña el canto épico :
¿ Quién v1'.ve? ¡ La Patria! Esta coreografía se ejecuta también entre dos parejas (Po­
¿Qué gente? Paisa,nos. s,i.ción E.)
¿Quién vfoe? Sus hi,fos
los americanos. 2a.- l pareja (Posición A.)
Y naciera luego la danza, con las mismas caracterís­ o Giro (4 c.) y contragiro .(4 c,) en su sitio, con castañetas.
ticas de las otras criollas ya 'conocidas; sólo que sus figu­ e Zapateo y zarandeo de espaldas (8 c.)
ras, su música, sus giros, tenían un aire marcial y figu­ G Giro y contragiro (4 c. para e/u,)
radamente se ejecutaban maniobras militares. e Zapateos de frente (8 c.)
Es evidente que un soplo épico alienta en la danza; 9 Media vuelta (4 c.) y giro final (4 c.)
que debió nacer en instantes de luchas y esperanzas,
cuando los hijos de esta tierra afirmaban en sus cora­
zones el orgullo de la nacionalidad. Pericón
Aparte de Santiago del Estero y Buenos Aires, no
sabemos que fuese cultivada en otras regiones argentinas. Ya hemos deslizado a través del Cielito Y la Media
. COREOGRAFIA Caña, algo de la historia de esta popular Contradanza
rioplatense, el Pericón. La vida de l a_s tres danzas. argen­
la. 1 pareja (Posiciión A.) _
tinas de conjunto, está íntimamente ligada. E� C1ehto, que
C, Avanzan los bailarines dos pasos al frente, con pañuelo, nace con el siglo XIX, al correr la segun?ª decad� adopta
se saludan y retroceden a su lugar (4 c.) distintos modos y uno de €llos €S el <;Je C1:lo Apericonado,
probablemente porque en él se mclma un conductor
150 CLOTILDE P. L. DE PIORNO (LA :Ñ"USTA) DANZAS TRADICIONALES ARGENTINAS 151

del baile, llamado "pericón", es decir, bastonero. Esta es co, por parte de los Podestá. También es común la 1·efe­
la opinión más autorizada que hay en torno a la denomi­ rencia del Cielito de dos y tres parejas.
nación. Al describir poéticamente una fiesta rural bonaPren-
Del Cielo Apericonado, sin variar en mucho sus fi­ se, dice Lángara en 1870:
guras, se llega prontamente al Pericón. Ambas danzas
marchan juntas, gozando de igual prestigio ;luego un nue­ "Después que todos bebieron
vo personaje viene a sumarse a la familia: aparece el Pe­ Volvió el músico a tocar
ricón de Media Caña, es decir, el Pericón con un nuevo y al poco rato a, bailar
m¡0do característico. otras pa.rejas salieron.
Un autor de la época, Hilario Ascasubi, se encarga Al Cielo y al Pericón
de certificar el parentesco: "El Pericón es un baile cam­ siguió luego una Habanera . ..
pestre del género del Cielito" ... "Pericón: baile del cam­
po llamado también Cielito". El viajero lVIantegazza, señala que en Entre Ríos,
Desde 1826, aproximadamente, es sumamente popu­ "La danza más común es el Pericón . ..'' entre 1858 Y
lar en ambas márgenes del Plata, Litoral y la campaña 1863.
bonaerense. Decrece luego su prestigio con el avance de Es por ese tiempo, que el músico oriental Gerardo
los tiempos y costumbres; hasta 1884, en que reaparece Grasso recoge la popular melodía de la danza que alcan­
revitalizado, no ya en los escenarios naturales, sino en za gran difusión en el Uruguay, y la imprime, con el
los de la. ficción ,en las obras gauchescas que represen­ nombre de "Pericón Nacional". Así ha podido llegar
tan los Podestá en los circos y teatros. hasta nosotros la versión auténtica, en el aspecto mu­
En su primera etapa, fué escasamente cultivado en sical.
el interior del país. En la segunda, llevado por los Po­ Hilario Ascasubi, con su aguda pluma gauchesca,
destá, adquiere alguna preponderancia. En 1892 se re­ trae en sus · 'trobos" constantes alusiones a la danza, uti­
presenta "Juan Moreira" en Tucumán, y allí se baila el lizándola a menudo en sentido figurado. "Armarse un
''Pericón por María" cuya versión fué realizada por \Po­ pericón", significaba armarse un barullo o, "al decir un
destá. Esto sólo en la ciudad, pues según noticias reco­ paisano: me agaché al pericón", es como si dijera: en­
gidas por I. Aretz, los músicos viej!os no lo recuerdan en­ tré en baile o en ésta o aquella empresa".
tre los bailes populares. Dice Bosch, que en las representaciones primitivas,
"Es otro de los lindos bailes del gaucho -dice Lynch al finalizar ]os sainetes había cantos con guitarras. Al
hacia 1883-. Baile de cuatro, como ellos le llaman; de­ principio eran simplemente tonadillas, pero luego ''esos
nominan a la primera figura, demanda o espejo y que cantos hiciéronse característicos en los sainetes criollos
casi es lo mismo que la que nosotros hacemos en la pri­ y gauchescos. l hacia 1826, también el bailé nacional,
mera de la Cuadrilla". Hoy día nadi9 puede imaginar un Cielitos, Cachuchas, Armonios i Pericón".
Pericón sin muchas parejas. Sin embargo, el párrafo an­ En 1820 ya era muy popular, por lo que resulta con­
terior indica lo contrario: sólo dos parejas. Acaso anta­ vincente la noticia que se desprende de una narración de
ño no fuera muy numeroso el concurso de bailarines, ha­ Eduardo Gutiérrez, en la que alude a una fiesta que tuvo
biéndose adoptado esta modalidad como recurso escéni- lugar en la e8tancia •'Los Cerrillos'',. En esa oportunidad,
152 CLOTILDE P. L. DE PIORNO (LA ÑUSTA)
DANZAS TRADICIONALES ARGENTINAS 153
al son de cuarenta guitarras, se bailó un gran Pericón
El país hermano recibirá con entusiasmo las expre­
que tuvo por bastonero a Rosas.
siones criollas y las hará suyas. Lafond, que llega a
No es posible determinar una época precisa para la
Valparaíso en 1824, escribe que los bailes de Chile son
aparición de la danza, pero algo nos acerca un apunte _
todos característicos, destacando entre los más usados el
contenido en un sainete gauchesco "El detalle de la ac­
Pericón. El doctor Gustave Dubosc lo encuentra en 1835,
ción de Maypú", representado en 1818. En esa ocasión,
bastante lejos de la capital, en Chiloé, y anota entre las
se baila un Cielito y en el libreto figura esta indicación
danzas originales del país a la Pericona. Ha variado l!ge­
de su anónimo autor: "(Se ponen 3 hombres y 3 muge­
ramente el nombre ; mas, indistintamente se la denomrna­
r;s, como Cielo Apericonado; y Pancho, a quien le toca­
rá en una u otra forma en el archipiélago de Chiloé, figu­
l'a hacer de Pericón, dice antes del Cielito) :
rando entre los bailes tradicionales. El escritor costumbris­
ta Ruiz Aldea en el capítulo "La Cruz de Mayo" en una
1vlarica, verás agora
especie de fiesta religiosa dice: "¡ Viva diabl�)S l� Cruz
el betún que voy a hacer". de Mayo! y se empezaba el baile con un Pericon , . Esto
,
en la región ultra Maule hacia 1850. Ya la danza perte­
Pocos años después, entre 1823 y 1830, en otro sai­
necía a todo el pueblo chileno y se había ganado un lu-
nete gauchesco, ''Las bodas de Chivico" no sólo apare­
gar en el acervo tradicional. . . .
ce el Pericón independizado, sino también llevando subor­
Ya hemos señalado su arraigo en la vecma orilla
dinada a otra danza.
hacia mediados de siglo. En cuanto a su antigüedad, co­
rre parej'a en ambas orillas del Plata, P;les según apu�-­
"Vamos a empezar el bayle
ta Florencio Escardó, ''en la campaña oriental, no se bai­
che, Perico, pues templá,
laba por entonces ( 1819) sino el Pericón . .."
y seguidito ñublale
En las referencias sobre la Contradanza que nos
Pericón de Media Caña".
ofrece Capmany, adviértese definidamente el origen del
baile criollo.
Pareciera que en 1818 no se hubiera aún despren­
Expresa que como la Contradanza era baile l�rgo Y
dido el Pericón del Cielito, estando en su faz evolutiva.
complicado, durante todo el siglo XVIII se �ubhcaron
No obstante, una noticia concreta, nos permite dar a la
descripciones de sus figuras, algunas acompanadas por
danza mayor antigüedad. Y la hallamos, transponiendo
la música. Es de las más curiosas la "Relación semise­
las fronteras andinas, una vez más. En 1817 nuestro
ria nominada la Contradanza" impresa en Cádiz a fines
<;xcelso General lleva la libertad al país hermano y con del mismo siglo, en la cual el maestro figura que va ena­
el van los cantos y las danzas de la tierra argentina a
morando a sus parejas a la vez que baila y ordena, la dan-
confundirse en estrecho abrazo con los chilenos. Cuatro
, .
za con voces tecnicas: "R ue da entera" , "ca dena " , ''Favo-
danzas asoman en el recuerdo y son las que cruzaron la
rita", '·potros", Engaño y medio", ''ar cos", ''banderas'',
cordillera al lado del Libertador; entre ellas figura el
''espejos", "molinillo" ... Al hablar de la importante cues­
Pericón. Si las bandas argentinas ejecutan el Pericón,
tión del Bastonero, o sea del director del baile, dice en
Y los oficiales argentinos lo bailan con las chilenas en
tono humorístico dicha relación (Libro de moda dispuesto
1817, probado está que debió originarse unos años antes.
ya en forma para bailar Contradanzas nuestros Curruta-
154 CLOTILDE P. L. DE PIORNO (LA :Ñ'USTA) DANZAS TRADICIONALES ARGENTINAS 155

cos y Madamitas): "Se dejará ver don Preciso el Basto­ Pollito


nero en medio de la sala y después de reconocer con una
ojeada el campo y suponiéndolo instruído de la pasión do­ Es esta una danza poco conocida en la actualidad.
minante dé todos, la Contradanza, dará con el bastón, Lo fué antaño en la campaña bonaerense, en la segunda
encargando silencio''. mitad del siglo pasado. Lynch recogió algunos datos ha­
cia 1870 y dice: "En el Pollito se hace el pío-pío con la
yema de los dedos de la mano que ejecuta, apretando Y
OOREOGRAFIA retirándolos de la prima a Ja bordona, en dos notas del
tono y en el mismo traste".
No existe una forma fija para ba.ilar el Pericón o un orden Furt observa que nada tiene que ver con el ba_ile
determinado en sus figuras. Cada instructor lo arregla a su mo­ español el Pollo. Beltrame supone q1;1e: "se debe a la In­
do y posibilidades. En todo caso, recomendamos no excederse en teligencia de algún paisano que qmso hacer una rnno­ _
el número de parejas, que pueden ser, en número par, de cuatro vación al Gato agregándole un adorno". Y advierte que
a doce para lograr un mayor ajuste y buen efecto., El bastonero ambas músicas tienen la misma medida. La versión que
previene a los bailarines sobre la figura a ejecutarse en cada ofrece en su cuaderno trigésimo la obtuvo en Chascomús.
oportunidad la que se realizará a la voz de "aura". Un familiar de quien ésto escribe, ejecutante de gui­
Como la descripción sin gráficos resulta harto dificultosa y tarra, tomó allá por el año 1900 una versión del Pollito en
poco inteligible, nos limitaremos a dar el nombre de las figuras La Pampa, pero solamente la música, porque la danza ya
más comunes recomendando al m,ismo tiempo asesorarse en el no se cultivaba.
cuaderno décimo de la serie de bailes criollos de Andrés Beltrame. No hay ningún testimonio procedente del interior
Se colocarán frente a frente igual número de parejas y cada del país. Todo indica que debió ser una variante regio­
hombre tendrá a su compañera a la derecha ,de manera que una nal del Gato encadenado.
hilera comienza con un hombre y la otra con upa mujer. Las evo­ No obstante ello, la inagotable fuente limeña siem­
luciones corrientes son las que a continuación detallamos: pre tiene algo para ofrecernos. Ricardo Palma en ''La
fundación de Santa Liberata" crónica de 1741, habla so­
bre cierto Joven muy jaranero que "punteaba la guita­
et Balanceo frente a frente de derecha a izquierda. rra de lo lindo. cantaba el Pollito y el Agua -rica, trovos
e Espejo. muy a la moda entonces ... ".
8 Zarandeo al centro.
Este Pollito a que se refiere el tradicionalista, debió
e Mo�inete de damas. Los hombres zapatean en su sitio.
ser el Pollo español, ya en su modo americano Y que no
@ Coronar al compañero.
obstante lo que asegura Furt, pudo constituir el punto de
@ Valsecito.
partida de nuestra danza.
O Armas al hombro.
Otro hay, llamado "baile de los Pollos" que fuera
• Rueda grande. Relaciones.
muy popular en España en el siglo anterior. Mas, aparte
8 ,Cadena corrida.
del nombre, nada lo vincula al baile criollo.
9 Pabellón.
156 CLOTILDE P. L. DE PIORNO (LA ÑUSTA)
DANZAS TRADICIONALES ARGENTINAS 157

COREOGRAFIA rístico a las dotadas gracias y civilización del público bo­


naerense".
2 parejas (Posición E.) La Polca primero y luego las de su especie, obtienen
gran aceptación en ]os salones; poco más tarde invade
G Con castañetas avanzan los cuatro bailarines al mismo los núcleos populares, hasta llegar, unos años después
tiempo, hacia el centro del cuadrado, se saludan hombre con hom­ hasta los más distantes rincones de tierra adentro. Así>
bre Y mujer con mujer y retroceden a sus sitios (4 c.) por acción de tiempo y lugar se "folkloriza", adquiere
® Vuelven a hacer avance, saludo y retroceso (4 c.) ciudadanía criolla y se aposenta definitivamente en los
O Giro eP.. su sitio por izquierda (4 c.) ambientes campesinos, especialmente de la región del
fi. Cadena. Lns mujeres saldrán por la izquierda y los hom­ litoral. Debemos agregar que la Polca extiende sus do­
bres por la derecha. Las mujeres irán dando las manos a los hom­ minios hacia el Paraguay y parte de Uruguay, despla­
bres en esta forma: derecha al compañero e izquierda al contra­ zándose bajo distintas denominaciones en una zona que
rio, l1asta retornar a su sitio (8 c.) podríamos llamar guaranítica.
© Media vuelta con castañetas (4 c.) En Corrientes, una especie de Polca recibe el nom­
8 Zapateo y zarandeo (8 c.) bre de Chamamé, que generalmente se cree tradicional.
@ Giro final (4 c.) Sin embargo, según algunas versiones, esa denominación
habría sido irnpuesta desde la Capital Federal hace unos
cuantos años y difundida por el interior por intermedio
Polca de las placas fonográficas.
Existe asimismo en esas regiones una danza deno­
E�t� danza �uropea, que con un modo especial, ca­ minada Chamarrita o Chimarrita.
ract�nstico, se difundió por Corrientes, Misiones, parte Supónese que sea una forma regional de la Polca y
de En� re l\10s , y que obtendría su nombre como en muchos casos, de los
� .
zac,a, rntroauc1do _ Cha�o, pertenece al tipo de pareja enla­ versos que acompañaban la música. Esta denominación,
hacia 1800 en nuestro país con el Vals
Y que a mediados del siglo pasado se ve enriquecido con es conocida desde 1850, más o menos. Carlos Vega tuvo
el aporte de la Polca, la Mazurca, el Chotis y la Habane­ noticias de una danza de ese nombre con coreografía y
ra, �ue nos llegan de Eu�opa en distintas etapas, a partir música propias, que no le fué posible hallar.
,
de esa epoca. , Mariano Para nosotros sería la Chamarrita una simple Polca
. Segun Bosch, aparece la Polca por
pnr:nera vez en marzo de 1845, Ilamándosele "el baile fa­ rural, si no hubiésemos tenido la suerte de hallar un inte­
vo:nto �1� �º!}ía en l�s sa1o�1es europeos"; se le daba por resante dato en el libro ''Cantos y leyendas brasileñas"
muy d1ficI! 1 se 1lego a bailar de cuatro con figuras de de Newton Freitas. Describe este autor la "Fiesta de la
cuadrilla: fué adoptado por los particulares i los maes­ Peña" que se celebra en Río de Janeiro, anotando que
tro:, s� ocuparon en enseñarlo en adelante". Poco antes, los romeros preludian sus tonadas y danzas nacionales.
a comienzos del año 1845, la "Academia de Baile Repu­ "'Y la Canna Verde, la Chamarrita, el Fadinho, el Vae
_
bhcana de Roda -dice- hervían zapateados ... ". Y más ade­
Federal, ''anunciaba en periódicos porteños:. "Si
me atrevo a ofreceros enseñar este nuevo baile que es el lante, entre el brinco de las parejas, algunos, "un tanto
furo;· de Europa, es porque lo conozco digno y caracte- avinados, rasgaban las primas de la guitarra, daban brea
158 CLOTIT�DE P. L. DE PIORNO (LA ÑUSTA) DANZAS TRADICIONALES ARGENTINAS 159

a las cuerdas del violín, punteaban el guitarrillo, recomen- Las coplas son en verdad españolas; al ser adaptadas a
zando canciones y danzas, cerrando la rueda: un juego coreográfico criollo, la repetición de una frase
le dió nombre. Probablemente nuestros paisanos no ten­
Chamarrita de mí corazón drían ni la más remota idea de lo que era "ir al Prado"
quien quiere b1'.en tiene otros modos . . . " real, figurándolo un lugar paradisíaco, en cambio.
Fué conocido en la campaña de Buenos Aires pre­
Figura así la Chamarrita entre las danzas de origen ferentemente. Hacia 1880 aún se bailaba en los pagos
portugués, que bailaban los criollos bahianos y de allí de­ de Dolores y a fines de siglo se recogía su nombre en la
bió llegar a nuestra tierra difundiéndose en la región li­ zona pampeana del oeste. Alcanzó asimismo alguna di­
toral, con características propias, cayendo luego baj'o el fusión en el interior del país, aunque no sabemos en qué
imperio de la Polca. Esta se unió a poco de llegar a nues­ grado, por escasear los testimonios. I. Aretz anota al
tra tierra a las danzas de pareja suelta introduciendo in­ Prado entre los bailes en desuso que oyó nombrar en Tu­
teresantes variantes en el modo criollo, comp se ha visto. cumán, sin hallar música. Carlos Vega ,en cambio, tomó
(Mariquita, Gato, Chacarera, etc.). una versión en Famaillá.
Musical y coreográficamente es muy parecido a La
COREOGRAFIA Patria (musicalmente iguales en las versiones de Beltra­
me. Véanse cuadernos Nros. 14 y 26). Por lo tanto, es
En las danzas de enlace no hay un plan definido. La Polca, el probable que uno diera lugar a la formación del otro.
Chamamé y en algunos casos la Chamarr:ita, ofrecen un valseado Las referencias, en nuestra tierra y Chile, dan mayor
muy acompasado ,más o menos rápido según el nombre que reciba antigüedad a la Patria. Empero, hemos de oponer una
entre los citados. En algunos tramos suele zapatearse, sin soltar­ de fuentes más lejanas que resulta de positivo interés,
se la pareja. Seguirán tomados de las manos que van en alto; ella aunque no podamos determinar una real vinculación. En
con la mano en la falda zarandea acompañando el zapateo del la "Fiesta de Momos o Momería compuesta en 1701 -es­
hombre. También suelen hacerse algunos giros de tanto en tanto, pecie de baile de bailes-- en honor de los reyes en Barce­
sin soltarse, pasando la mujer bajo el arco de los brazos levan­ lona, se bailan varias danzas y bailes, entre ellos el Prado,
tados. con travesías de a cuatro, rodando enlazados de cuatro·
en cuatro, dándose la mano" (Capmany).
Prado
COREOGRAFIA
Esta danza, que hemos vinculado a la Patria, por la.- 2 parejas (Posición E.)
su similitud coreográfica, se difunde a poco de prome•
diar el siglo pasado, a estar por lo que informa Lynch. • Los hombres se cruzan en diagonal y retroceden luego a
Después de Caseros, en tiempos de los unitarios, se oye ... sus sitios·, al mismo t¡iempo que las mujeres efectúan travesías;
"el Prado y otros bailecitos''. (avanzan ellas en forma recta y ellos oblicua) ambas mujeres lle­
Por las coplas que contienen la expresión ''ir al Pra­ garán al sitio que ocupaba su compañero y allí se saludarán con
do" se lo vincula a una costumbre española, que puede el contrario; luego retornarán a sus primitivas posiciones todo·s.
señalar su origen : la de ir al prado madrileño de paseo. (4 c. avance, 4 c. retroceso).
160 CLOTILDE P. L. DE PIORNO (LA ÑUSTA) DANZAS TRADICIONALES ARGENTINAS 161
@ Vuelve a efectuarse la misma figura, pero ahora se cru-­
Salí, lucero, salí,
zan las mujeres en el centro y van al encuentro del hombre con­ salí que te quiero ver,
trario que ha avanzado en forma recta (4 c.) y retroceden (:4 c.) aunque las nubes te tapen,
todo esto con pañuelo. salí si sabés querer.
8 Media vuelta con castañetas (4 c.)
@ Zapateo y zarandeo (4 c.)
8 Media vuelta (1 c.) Tal expresa el Escondido tradicional, y el Remedio:
e Zapateo y zarandeo (4 c.)
O Giro y contragiro con pañuelo.
Salí, Remedio, salí,
tí!i Media vuelta con castañetas (4 c.)
a curar el mal de amor,
e Giro final (4 c.)
que el que no muere agoniza,
En la segunda parte, primero se cruzan ellas y luego ellos.
por causa- de tu rigor.
Variante: en lugar de los cruces en diagonal, pueden hacerse
simplemente travesías.
Y hay aun mayor identificcaión en su forma coreo­
2a.- 1 pareja (Posición A.) gráfica. La única diferencia la establece la figura del es­
@ Avanzan enfrentándose y retroceden con castañetas, co­
condimiento.
mo Chacarera (4 c.) La denominación de "baile quichua" que se le ha da­
• Otro avance y retroceso en la misma forma ( 4 c.) do es completamente equivocada. Es baile criollo puro, en
e Travesía por la izquierda, se cruzan de espaldas en dos su letra y espíritu. Fué popularísimo en el centro, nor­
pasos y retroceden, formando en esta forma una U. (8 c.) oeste y sud y conocido en casi todo el país. Pertenece al
®' Travesía por la derecha, cruce de espaldas, retroceso (8 c.) folklore vivo, pues aun es cultivado por los criollos de tie­
1D Giro (4 c.) y contragiro con pañuelo (4 c.) rra adentro.
e Media vuelta con castañetas (4 c.) Furt lo da como derivado del Escondido, ubicándolo
en Tucumán, Catamarca y Buenos Aires. Lynch en cam­
!) Avanzar dos pasos al frente, retroceder uno y haciendo
-Otro hacia adelante, efectuar la coronación (4 c.) bio, no lo menciona entre los bailes del gaucho.
Payró, que en 1899 viera en Catamarca muchas
Variante: Puede bailarse "en cuarto" haciendo en lugar de criollas, entre ellas la que nos ocupa, anota: ''Si pese a
los cruces, simples travesías. tanto baile y por extraño caso, la fiesta pierde algo de
su animación, nunca falta quien pida un Remedio, dan­
za que, sin duda, debe su nombre a la virtud prodigiosa
Remedio de hacer revivir la moribunda alegría".
En Tucumán aun hoy se baila en las regiones de los
Se lo cree con fundamento, originado en el Escon­ val!es de Tafí. En Catamarca y Santiago del Estero sub­
dido, teniendo en cuenta que esta danza se bailaba con siste asimismo. En La Rioja pertenece ya al pasado y
pañuelo, forma que aun subsiste en algunos lugares de suele exhumarse a veces en los carnavales costeños.
.Cabmarca. Su kt:ra y coreografía son casi iguales. La noticia más antigua nos la da Florencio Sal en
162 CLOTILDE P. L. DE PIORNO (LA Ñ'USTA) DANZAS TRADICIONALES ARGENTINAS 163
sus memorias ; vemos de tal suerte que a mediados del ña, puede llevar en lugar de giro y contragiro, zapateo y zaran­
siglo pasado figuraba el Remedio entre los bailecitos po­ deo (8 c.).
pulares tucumanos. Las tres formas descriptas pueden ejecutarse "en cuarto".

COREOGRAFIA
i
tRemesura
la.- 1 pareja (Posición B.)
La tradición hace silencio en torno a esta danza. Só­
• Cuatro esquinas, con pañuelo (4 c. para cada una).
lo hallamos una ligern mención en Furt, quien la identi­
8 Vuelta redonda con pañuelo (8 c.).
fica con el Remedio, y escasas memorias en Catamarca y
e Zapateo y zarandeo (8 c.)
Santiago del Estero, que la ubican en las regiones del cen­
9 Otra vuelta (8 c.).
tro y noroeste hacia mediados de siglo.
e Zapateo y zarandeo (8 c.)
En cambio las fuentes limeñas nos deparan una sor­
• Colocar el pañuelo en el hombro y realizar media vuelta
presa al señalarle una antigüedad mucho mayor. A pro­
(4 c.) y
pósito nos dice Ricardo Palma en una de sus tradiciones,
9 Giro final (4 c.) con castañetas.
que en 1790, cierto religioso de San Juan de Lurigancho,
Perú, "prohibió, bajo pena de excomunión, que en su pa­
Variantes: En lugar de la vuelta redonda, vuelta corta (5 c.)
rroquia se bailasen el Bateque-bate, el Don Mateo y la
y giro rápido ( 3 c.)
Rernensura . .. ".
El carácter de estos bailes, pues, debía ser suma­
2a.- 1 pareja (Posición H.
mente picaresco para provocar tal medida. Los dos pri•
meros sabemos que eran bailes preferidos por zambos y
e Cuatro esquinas con pañuelo (4 c. para c/u.)
negros en Lima en esa misma época, como lo era la Za­
• Vuelta redonda con castañetas por la izquierda (8 c.)
macueca, por lo que resultaría probable el parentesco de
O Giro ( 4 c.) y contragiro ( 4 c.) con pañuelo (Estos giros
la Remesura con esta .última.
:se llaman comunmente atada y desatada) �OREOGRAFIA
8 Media vuelta con castañetas por la derecha (4 c.)
1 pareja (Posición A.)
O Giro final (4 c.)
O Vuelta redonda con pañuelo, por la derecha (8 c.)
3a.- 1 pareja (Posidón B.) t9 Giro con pañuelo (4 c.)
O Zapateo y zarandeo (8 c.)
• Cuatro esquinas con castañetas, con breves zapateos y • Giro y contragiro con pañuelo (4 c. para c/n.)
zarandeos en cada una de ellas (4 c. para e/u.) O Vuelta redonda con pañuelo (8 c.)
e Giro y contragiro (8 c.) • Zapateo y zarandeo (8 c.)
@ Vuelta redonda (8 c.) ID Media vuelta con pañuelo ( 4 e.)
fJ Media vuelta y giro final (8 c.) e Giro final con pañuelo (4 c.)
Variantes: Esta coreografía que pertenece a la región su.re- Se ejecuta asimismo "en cuarto".
164 CLOTILDE P. L. DE PIORNO (LA ÑUSTA)
DANZAS TRADICIONALES ARGENTINAS 165
Resbalosa o Refalosa Ya en 1843 está plenamente identificada con el alma
popular. Tal impresión se desprende de la crónica •�un via­
. Muy popular fué a partir del segundo decenio del si­ je a Peñaflor" que publica en ''El �rogreso': el 27 de Fe­
glo XIX la Resbalosa o Refalosa, en Perú, Chile, Argen­
brero de 1843 don Domingo Faustrno Sarmiento. En una
. tina y Uruguay, en donde se recogen numerosos testimo­
nios de su gran difusión. región del interior de Chile, asiste a una tertulia donde se
Al independizarse Ja tierra peruana en 1821, "... en baila la contradanza. "Pero el baile no ensancha los pe­
Lima suben a los salones las Zamacuecas y las Resbalosns" chos, no conmueve los corazones, ni da a las fi�onomías
-observa ·Vega-, y esta ciudad principalísima en Amé­ aquella viveza de expresión, i aquel alegre col?rido, pro­
ducto de emociones placenteras", comenta el il:1stre ar­
rica colonial, "envía a toda su zona de influencia cultural
un nuevo grupo de danzas picarescas", entre ellas la Res­ gentino. ''La Zamacueca y la Resbalosa". subs _ ��
tuyen �!
baile cortesano y grave . . "Entonces, la ag1tac10n crece
balosa. La ruta es ya conocida: de Lima a Chile; de allí a y todo se lJena de vida y color.
la Argentina por Cuyo y el noroeste, divulgándose por un , , .
La historia de la Zamacueca y la Resbalosa esta rnti­
área muy extensa; llega a los ambientes populares y rura­
les bonaerenses y repercute su nombre y su fama -triste mamente vinculada. El auge de la primera, en los ambien­
fama, como se verá- en la tierra oriental. tes cultos dura una década, de 1840 a 1850, ''hasta que po­
Nace probablemente cuando comienza a madurar el co a poco degeneró en la Resbalosa". Tal noti�ia no� la da
espíritu criollo, con el Gato, con la Zamacueca, en la bri­ Vicuña Mackenna. Pereira Salas tiene la misma impre­
llante Lima virreinal. Era entonces baile de tierra, baile sión, al decirnos que en 18L17 la Resbalosa parece identi­
poblano, de cuando las ;'muchachas que supiraban por el ficarse con la Zamacueca.
novio eternamente combatido, derrochaban gracia y li­ Un año después, un marino inglés que visita Chile
sura al bailar la Resbalosa", al decir de Raúl Porras Ba­ narra que vió bailar en "aquellos al�gr�s salor�es de .�e­
rrenechea. rano . .. el Revoloco". A pesar de la comica desfigurac10n,
Max Radiguet que viaja por Chfle, Perú y Brasil en­ localizamos a nuestra danza sin dificultad. Las gentes que
tre 1841 y 1845, ve bailar en Lima, en la Fonda de la pasan con ligereza no ven sino lo muy evidente . ; . de ahí
Marina, una Resbalosa por un negro y una zamba. Hace que la Resbalosa debía hallarse en sus meJor�s tiempos.
una descripción de la misma y anota estos versos: Recorrerá airosamente buena parte del siglo, de su
siglo, reinando plename_nte en los d�m!ni?s de! r,ueblo.. Al
Tú dices que no me quieres definir Zorobabel Rodnguez en su D1cc10nar10· el chile­
¿Por qué no me quieres dí? nismo "chinP-ana" escribe en 1875: "taberna donde se
¡Yo dejo de ser querido bebe y aden�ás se' cantan tonadas de arpa y vihuela Y
sólo por quererte a ti! ven bailar Cuecas, Resbalosas, como en ella sola". .
Ahora samba y como no. Larga, entusiastamente cultivó el chileno este baile
Pereira Salas expresa que la danza llega a Chile en criollo que Sarmiento definió como "caracterizado por
_
1840. Sin embargo debió ser unos cmmtos aüos antes, pues su tendencia a la sensualidad", en 1850. H�y ya no exis­
I. Domeyko, que estuvo en ese país en 1838, anotó su nom­ te. No sabemos si se ha conservado su música por tradi­
bre entre el de varias criollas. ción. Ana de Cabrera expresa que no pudo encontrarlo
en Chile. En Lima en cambio tuvo pruebas de su super-
166 CLOTILDE P. L. DE PIORNO (LA :&usTA) DANZAS TRADICIONALES ARGENTINAS 167

vive;1cia. En la fiesta de San Juan de Amancaes, que se Constantes alusiones hallamos en las obras de As­
realiza anualmente en una pampa próxima a la ciudad, casubi, donde aparece siempre en sentido figurado. La
hay ''concursos de danzas criollas con ·Marineras ale­ inocente danza lleva implícita una temible suerte. En una
gres ... Resbalosas picarescas y Tonderos sensuales". plática de varios gauchos orientales, en junio de 1843, en
En nuestra tierra alcanzó también gran notoriedad, el campamento del general Rivera, Ascasubi hace decir a
hallándose actualmente en desuso. Pasando de Chile a las uno de sus personajes :
regiones andinas, se difundió luego por todo el centro
Y sud. Se la recuerda aún en Tucumán. Carrizo trae en Nos llenan nuestra campaña
el Cancionero de esa provincia esta copla: de mazorca, Mediacaña,
Refalosa, nw·ño, cinta ...

Le envidio m·i compañero, En otra página, aludiendo a cierto lord, amigo del
que baila con buena moza, tirano:
a mí me toca bailar
¡ Bail(}mos la. Refalosa I Bailando la Refalosa
y el Cielito federal
Refalosa y Resbalosa se llamará indistintamente en­
porque es "loro" liberal
tre nosotros y lo mismo en Chile. La nominación primera y no ''loro" cualquier cosa . ..
parece corresponder a las regiones del centro y sud y la
segunda a las del noroeste y Cuyo. En "La indireuta", al comodoro inglés Herbert:
Tristemente célebre durante la tiranía rosista, sur­
ge a cada paso su nombre, no exactamente por la popu­ A lo que usté es bailarín
laridad de la danza en sí, sino por el sentido feroz que de lo lindo y principal,
se le daba. "Refalosa" era el nombre que la mazorca da­ como afeuto sin igual
ba al degüello. Al respecto dice Florencio Escardó, en una a bailar la Refalosa ...
de sus trdiciones argentino-uruguayas: "Cuando se prac­
ticaban los degüellos, eran acompañados por la Refalosa, Y en la página que titula "Isidora la Federala y Ma-
canción popular de la mazorca". Y anota estos versos: zorquera:

''Al que con salvajes Y en esa noche con Brun


tenga relación, bailando la Refalosa
la verga y degüello, anduvo poco mañosa
por esta traición,· queriendo hacerle el betún.
que el santo sistema
de Federación Repetimos aquí una acotación del autor. -Betún-:
le da a los salvajes ';cierta figura que se hace entre las parejas que bailan.
violín y iriolón". el Cielito o la Media Caña Re/alosa".
168 CLOTILDE P. L. DE PIORNO (LA :ÑUSTA) DANZAS TRADICIONALES ARGENTINAS 169

Los fragmentos que hemos extraído de los poemas sus deslices coreográficos, que pueden ser otros, frente
de Ascasubi, contienen alusiones políticas. El nombre de al mozo audaz que cerca a la niña con sus pretensiones
la danza es en todos los casos señalados, un trágico ins­ amorosas.
trumento. No obstante, se desprende de la acotación que Como ocurre con la casi tota1idad de los bailes crio-
la danza se bailaba, en su significado natural. La Media llos, no se conoce su origen. No obstante, siempre es po­
Caña Refalosa debió ser una variante originada en una sible establecer alguna vinculación con los europeos que
suerte de fusión de los dos bailes criollos. No poseemos se cultivaron en América durante la época colonial. El
noticia acerca de esta supuesta variante. Hilario Asca­ Paspié o Pasapié, danza ligera, alegre y encantadora, se
subi, satírico e intencionado, crudamente expresivo, es bailaba con paso Resbalado en Francia (procedía de Bre­
e
absolutamente veraz y conoce profundamente el medio taña del Norte) y luego pasó a España (Capmany). D_
allí pasó a América y así la hallamos en Lima en el si­
en que actúan sus personajes. La aludida Media Caña
Refa1osa debió existir y morir con su época. Nada de ella glo XVIII de acuerdo a una noticia de Ricardo Palma;
s
ha llegado a nuestro tiempo. "Se bailab� el Ondú, el Paspié, la Pieza inglesa y demá
El caso ya en otras oportunidades comentado, se pre­ bailes de sociedad por entonces a la moda" .
senta aquí en la cuestión coreográfica y aun musical. La
COREOGRAFIA
Resbalosa o "Zamba Resbalosa" del noroeste que se eje­
cuta con pañuelo, la del centro y sud que indican castañe­
la.- 1 pareja (Posición C.)
�as, difieren en ése y en otros sentidos, aunque guardan
identidad en el fondo. La cuyana, que también lleva pa­ del com­
ñuelo, es asimismo distinta. En cada región parece ser @ Travesías con pañuelo; se avanza hacia el lugar
el pie izquier do; en el
otra danza. La anotada en primer término es, sin duda, pañero tres pasos iniciando el baile con
do (pie derech o) Y con
la que más se aproxima a su original chileno, lo que se cuarto, se retrocede con un paso resbala
o de partid a (total 6 c.)
desprende de algunas referencias y por su ubicación geo­ otros dos pasos se torna al siti
gráfica. e Zapatean el hombre y la mujer de frente (4 c.)
el lado de-
De Resbaladiza o Resbalosa en Lima, luego Resbalosa f> Nuevo avance, resbalón y retroceso, ahora por
y Refalosa en Chile, pasa a ser Zamba Resbalosa y Refa­ recho (6 c.)
losa en los dominios argentinos y con la denominación e Zapateos (4 c.)
(6 c.)
final al Uruguay. G Repetir avance, resbalón y retroceso por izquierda
Como el río viajero, la danza perdió algo de sí en e Zapateos \4 c.)
su largo andar por tierras nuevas, mas al par, fué reco­ 9 Repetir avance y retroceso por derecha (6 c.)
giendo también algo a cada paso, y así, merced a esa O Zapateos (4 c.)
transmutación constante se identificó con todas las re­ • Giro por izquie1·da ( 4 c.)
giones. • Giro por derecha (4 c.)
"No hay Marinera sin Resbalosa" dicen los lime­ e Media vuelta y giro final con paso resbalado (8 c.)
ños, así como decimos en __provincias ''no hay Cueca sin
te, suele ha-
Gato''. Acaso su verdadero sentido no haya llegado hasta Variantes: En esta forma, que pertenece al noroes
nosotros: el picaresco que sugiere la Resbaladiza, con cerse en vez de los giros, ct;tatro caras.
170 CLOTILDE P. L. DE PIORNO (LA ÑUSTA) DANZAS TRADICIONALES ARGENTINAS 171
2a. 1 pareja (Se colocan esquinados)
• Zapateo y zarandeo (8 c.)
• Avanzan con castañetas en línea recta hacia la prox1ma e Media vuelta, giro y pasos resbalados como al comienzo.
esquina, por la derecha (4 .) ; hacen un paso hacia atrás, luego • Zapateo y zarandeo.
otro hacia adelante (martillo); caminan de costado hacia la esquina e Media vuelta, giro, pasos resbalados.
siguiente (de espaldas uno al otro) tres pasos lentos, haciendo un • Zapateo y zarandeo.
resbalón en el cuarto (así se encuentran uno en el sitio del otro). • Vuelta entera y giro rápido, resbalando dos pasos hacia
• Zapateo y zarandeo de espaldas (6 c.) (En el último com­ el centro para finalizar.
pás se vuelven de frente).
e Se repite la figura inicial por la derecha habiendo com­
pletado así el cuadrado y regresando a sus sitios. Sajuriana
• Nuevas mudanzas de espaldas (6 c.)
• Vuelta redonda con castañetas, desde la esquina y retor- Curiosa situación presenta esta danza en el cuadro
nando al cabo a ella. de los bailes nativos. Es chilena por tradición y argen­
O Media vuelta (4 c.) tina por su origen, o más exactamente, porque de aquí
• Avanzar al centro y finalizar con un resbalón. pasó al país trasandino.
Corresponde esta .coreografía a la forma santiagueña. Sin embargo, a través de nuestro territorio, nadie
conoce ni recuerda a la Sajuriana como argentina. No
3a. 1 pareja (Esquinados) existe el más leve testimonio oral ni escrito.
En cambio, en Chile, resulta una figura popularísi­
• Avanzan castañeteando por la derecha, directamente a la ma desde los tiempos de la independencia. Y aun se
próxima esquina ,allí, con unos pasos de costado alcanzan la es­ baila -acaso tierra adentro-, según nos informa Pe­
quina siguiente (6 c.) y luego retroceden hacia la tercera esquina reira Salas. "Se conoce como baile de pañuelo, de dos,
haciendo mudanzas. (Así forman una U.) (4 c.) zapateado y escobillado.
• Repiten ahora todo lo indicado, pero en sentido inverso, Sin dificultad, se siguen sus huellas en el siglo pa­
es decir, desandando el camino hasta volver a sus sitios. sado. Constantemente a través del mismo, hay alguie})l
• Vuelven a efectuarse exactamente los dos tramos ante- que la nombra con entusiasmo. Zorobábel Rodríguez lo
riores. hace en 1875, al ocuparse del vocablo "chingana". Ya he­
• Zapateo y zarandeo (8 c.) mos transcripto su definición al ocuparnos de la Resba­
O Vuelta redonda (8 c.) losa, pero repetirern;os que en esas tabernas característi­
O Media vuelta final con paso resbalado y los brazos bajos, cas de Chile, se bebía, se cantaba y se bailaban motivos
yendo hacia el centro (6 c.) peculiares del país, entre ellos Zafurianas. Vicuña Mac­
Esta versión corresponde a la región pampeana. kenna le da lugar más de una vez en sus páginas costum­
bristas. En 1863 la ve bailar en el interior del pafs Y
4a.- 1 pareia (Posición A.) apunta que "los mineros lucen su agilidad i pintorescos
8 Media vuelta (4 c.) y giro con pañuelo (4 c.); dos paso11
atavíos en la Zaiuriana, baile que nuestros montañeses
1:esbalados hacia adelante.
prefieren a la misma Zamacueca". Esto, Santiago arriba.
Sin duda recorrió la danza, buena parte de Chile,
DANZAS TRADICIONALES ARGENTINAS 173
172 CLOTJLDE P. L. DE PIORNO (LA ÑUSTA)

porque Pedro .Ruiz Aldea la sitúa en una región más allá tribuno bastón en mano y guarapón en cabeza, no deja­
del Mau �e, al sud, en el artículo "En una zurra de baile", ría que desear ... ".
en un� epoca alrededor de 1850. "Invité también a Félix Eran en verdad, las nombradas, las danzas del mo-•
mento. Lo certifica nuestro pródigo informante Vicuña
-esc�1bE;-, a que echara su baile y le dí a escoger entre Mackenna, al expresar que en 1824, "eran populares la
· la SaJurwna y el Guachambé". José Joaquín Vallejos, el
famoso Jotabeche, se ocupa de lo que nos interesa al ha­ Perdiz y la Zajuriana, esta Zamacueca zapateada y es­
blar sob:e el carnaval de Copiapó en 1842. "Sírverise e� cobillada del minero''.
pas ?e l�cor y otros refrsecos. . . una Sajuriana. .. una A través de todas las referencias, se destaca neta­
miente el carácter vivaz y picaresco de la danza, idéntifi­
canc :onc1�a ... " Vemos pues, que también reina nuestro
g�nt:1 baile �n el norte. Y en otra página que titula "Co­ cándose con la Zamacueca por sus giros, su aire y su con­
piapo ,. , escrita en febrero del año anterior, expone el dición festiva. Sin embargo, no era tal su naturaleza a
su llegada a Chile. Esto ocurre en el año glorioso de 1817,
pro�r�ma de baile de una tertulia: "Vamos a despuntar cuando la heroica figura de don José de San Martín do­
el v1c10: Contradanza, CuadriJla francesa, Valse general, mina los fastigios del Ande, rompe al fin los férreos ani­
otra Contradanza, que canten el ''Trovador"• Safuria llos de la dominación espafio1a y enciende la lámpara mi­
na .. . "
lagrosa de la libertad sobre el Pacífico. . . El pueblo chi­
Algo anterior es Ia época a que alude Daniel Barros leno admira al militar y cae bajo el hechizo del caballero.
Grez al hacer decir a uno de los personaj'es de su libro "El Y será este último el que buscará la unión de los corazo­
J:Iu�rfano", evocativamente: "Cuando bailábamos la Za­ nes al conjuro de los acentos nativos. Con sus aguerridos
Juriana y el Caracol, compadre de mi alma!" soldados van dos bandas formadas por negros y criollos;
. V:icufia Mackenna, vinculando la danza a las famosas y junto a los aires marciales surgen donosamente las
ba1larmas 11a1:1�das las "Petorquinas", cuenta que ellas danzas, como una mano tendida de pueblo a pueblo. Qué
,
h �cian las de�1cias de los aficionados y atraían la aten­
_ danzas eran nos lo dice concretamente José Zapiola en
c10n �e los romeros de veinte leguas a la redonda -por sus memorias; ''San Martín, con su ejército, 1817, nos
los anos 1830-1840- con varias danzas características trajo el Cielito, el Pericón, la Sajuriana i el Cuando ...".
entre ellas ''la Zajuriana, la danza por excelencia deÍ Las dos primeras son criollas bien conocidas en
pa�to� Y del minero, porque todo en ella era agilidad. La . nuestra tierra, pero ¿ la Saj iuriana, de dónde sale? ¿ La
ZaJ urrnna, como los jaleos y los fandangos españoles' era
un baile de zapateo". conoce alguien entre nosotros? Es un verdadero miste­
rio. ¿ S.e perdió su nombre en el pasado o acaso desapa­
La época m�s brillante corresp?nde, sin duda, la que
va e1;1 tornoª! ano 1828. Tan es as1 que hasta figura en
reció bajo otro rótulo? En verdad, no lo creemos. Es más
probable que la danza haya venido de España con San
las hdes políticas. En el periódico "El Hambriento" del Martín y se bailara en Mendoza, en reuniones íntimas,
6 de �nero de ese afio, aparece un suelto -que ya hemos sin trascender. Nuestro general era un excelente ejecu­
menc10nado en el capítulo referente ·al Gato- según el
tante de guitarra y bailaba con garbo sin igual. En un
cu�l, con ciert?s políticos se formaría una chingana de salón, pocos podían cornparársele. De ahí que no sea atre­
primer orden. , S1 afortunadamente es electa también la vida ni descabellada nuestra presunción. Hemos sabido,·
Pancha Luz, sale completa la fiesta y habrá mucho que
ver. Vaya que una Sajuriana o la Perdiz bailada por el
174 CLOTILDE P. L. DE PIORNO (LA :&USTA) DANZAS TRADICIONALES ARGENTINAS 175

por otra parte, que la música del "allegro" es conocida Z''. Ya hemos tenido abundantes pruebas de esto a tra­
en España como "Aires de la montaña". vés de las referencias . Mas la anarquía con relación al
Con la coreografía y ritmo ocurre algo singular. La nombre de la danza no para ahí. ''... Oím,os en la cam­
versión original, obtenida por Carlos Vega en Chile in­ paña chilena -comenta Carlos Vega- la mayor canti­
dica el modo lento-vivo, que caracteriza al Cuando, M on­ dad de variantes que danza alguna haya podido acumu­
tonero, etc. Esta forma era común en l os países europeos, lar en torno a su primitivo nombre: Sanjuriana, San­
como hemos vist o al estudiar est os bailes . Los tiempos de juliana, Sfojuriana, SeJudiana, :Securiana, Securias Y
la Sajuriana al llegar a Chile eran de Minué y Vals . En -la más común- Secudiana''.
l os salones, acaso cons ervará algún tiempo esas caracte­
rís ticas ;mas su fama crece; baja al terreno llano, arrai­ COREOGRAFIA
ga h ondamente en los ambientes populares despojándose
de sus galas aristocráticas, y es l o que el puebl o quiere 1 pareja (Posición A.)
que sea: otra Zamacueca sensual y apasionada.
Pereira Salas la pinta como "una danza escobilla­
da". "La parej'a, en pas o red oblado, va describiendo una Los bailarines evolucionan sobre los cuatro semicírculos dEi
órbita amplia, en forma de número ocho, pero al mismo un 8 ...
tiempo, mientras dura este gir o de traslación, los baila­ Tiempo de Minué
rines se mueven en círculos cerrados de r otación". 8 El primer tramo lo efectúan saliendo ambos por la izquier­
Algo fué también conocida en Perú. Entre los años da con dicho pie, con paso liso de Minué. La mujer hará el se:m}
1912-1914, y cinco después , en que estuvieron en dicho círculo del fondo y el hombre el del frente. Desde el sitio de par­
país, R. y M. d'Harcourt, la oyer on nombrar en dis tin­ tida, caminan siete pasos sobre la curva indicada, acercándose al
tas oportunidades . Asimismo, la menciona Ricardo Pal­ centro. Allí se asienta el pie izquierdo, se lleva el derecho ade­
ma en una de s us tradiciones, titulada "Conversión de lante en el octavo paso y luego atrás en el noveno, inclinándose
un libertino''. Refiere que en cierta taberna "una de la� para saludar, en tres tiempos. Ambos quedan de costado al pú­
mozuelas bailaba con su respectivo galán una desenfre­ blico.
nada Saj'uriana o Cueca, como hoy decimos ... ". E s cri­ 0 En el siguiente tramo, marcharán en la misma forma,
be esto alrededor de 1880 y no nos llama la atención que pero ahora el hombre seguirá por el círculo que ocupó su compa­
s e la nombre, pues como ya hemos dicho, tuvo alguna ñera y viceversa. Así habrán cambiado de sitio; al alcanzar los
difusión en la tierra peruana. L o curios o del caso, es la sitios opuestos, efectuarán otro saludo.
fecha en que Palma ubica su tradición: 28 de octubre de O Vuelven a repetirse ahora ambos tramos, pero saliendo
1746. por la derecha, de suerte que él irá por el semicírculo de atrás y
En las danzas criollas interesan mucho las noticias ella por el delantero. Harán un saludo en el centro y proseguirán
antiguas. Mas, en este caso, n os tememos que al autor hasta recuperar sus sitios primitivos donde volverán a saludarse.
limeño se le fué la mano al administrar tal dosis de an­ • Tiempo de Vals: Vuelta redonda con castañetas, por la
tigüedad. derecha (16 c.) con paso menudo y muy acompasado.
"La palabra Zajuriana tiene ortografía anárquica e Tiempo de Minué: Salen ambos por la izquierda, se en­
-dice Barahona Ve?'2·-. Unos prefieren la S, otros la �uentran en el centro rozánd;3se las manos al pasar y prosiguen
176
CLOTILDE P. L. DE PIORNO (LA ÑU
STA)
hasta el 1 ugar
opues to· "aludo
DANZAS TRADICIONALES ARGENTINAS 177
reto an ªsus sitios, �o; t
. R
:u��
z ando e
l mismo movimiento,
:; .
Tiempo de Val
o ro sa
s: Media vuelta.
el noroeste y centro del país; mas hoy día se recoge pre­
(6 c.) Y dos pas
os hacia e1 cent
(8 c.); zapateo
y zarandeo ferentement e en Santiago del Estero, de donde proceden
las versiones tradicionales. I. Aretz anota que esta danza
ro Para fma.
lizar.
se conoció e n Tucumán, recordando el arpista Juan An­
Sereno drés Pérez haberla oído hacia 1900. Algunas noticias re­
cogimos asimismo en Catamarca y La Rioja. En esta pro­
Este baile fué vincia nos informaron que aun se bailaba, aunque rara­
Furt recogió en Sa conocido en Cuyo, noroeste y centro
nos de talles de có ntia o-o d·1 e 1 E s er? . mente, en los carnavales costeños, en Los Sauces.
mo s e \ I b ¡nd casu nombre y algu­ Furt hace una ligera mención expresando que es una
mo la Chacarera con ava� a a. r que comienza co­ lej\ana variante d el Gato, pues se inicia con vuelta re­
om br e y tiende' el re tro? e so; �e arro
� dilla el donda como éste .
º:no_ al compañ ero; pafiu eli ayla muJE:r, girando ella en
e

comc1de éste con mu danzas Y, n_:i e v Son estas las únicas noticias que h emos obtenido en
�e��o Rodríguez en el modo coreograf1c d1a u e lta final. N0 nuestro país. Tal escasez nos induce a buscar más allá de
o _recopilado por Al­
t1gu e dad. Cuyo, Y al que atrib nuestras fronteras, por cierto, con algún éxito, porque
uye bastante an- encontramos su nombre entre las danzas folklóricas de
Chil e , anotadas por Pereira Salas, habi endo obtenido el
citado m:usicólogo la referencia en "Tradiciones Se re­
COREOGRAFIA
1 pareja (Posició
n A.) nenses". "El Verde, el Chocolate y el Sombrerito'' -di­
• Vuelta redon ce-, eran danzas populares de La Serena''. Presumimos
• Zapatea el
da (8 c). con p anueio,
por 1a derecha que se cultivaría en otras regiones y si bien no hemos
• Vuelta red
hombre de espald
as y 1a muJe • .
r de frente podido confirmarlo, pose emos noticia de que se bailaba
en San Felipe a fine s del siglo XVIII.
onda por 1a izq .
. uierda (8 (6 c.)
e Zapatea el hom c. )
das (6 c,)
bre de frente Y 1a
mujer zarandea La Gallarda, que bailábase en España con el sombre­
ro en la mano, siendo luego introducida, durante la Co­
de espal-
o Vuelta red on da
0 Z_,�pat eo Y
por 1a derecha (8
c). lonia, e n los salon es lim eños y chilenos, pudo ser la inspi­
radora de nuestro Sombrerito.
z arandeo
de frent e (4 c.)
• Giro ( 4 c.)
I® Za
� pateo
Y con tragiro (4 c
.) Con las mismas características tenemos también la
Tirana, baile andaluz en el que las mujeres agitaban el
Y zarandeo (6
e Media vuelta (
)
4 c.) y g:o (
4 c) . con zapateos. delantal al compás de la música, en tanto que los hom­
bres movían de un lado a otro su sombrero o el pañuelo.
'

En los espectáculos, debe bailarse el Sombrerito con


Sombrerito los trajes criollos usuales, sin agre gar más detalle que el
Se J e llama también del sombrero que ambos lucirán al iniciarse la danza. De
Cor
esa palabra en su texto º ru�b'a, por 1a repetición de ningún modo ha de hacerse con traje colla. Es un error
do puede te n er 1a mis TI o g oramo muy difundido que muchos tradicionalistas se empeñan
mt. 1n�an:., o tuvo difsusiqué significa­ en apoyar; algunos porque en verdad ignoran que el
ón en Cuyo,
Sombrerito nunca se conoció en el extremo norte argen�
178
CLOTILDE p
· L · DE- pIO
RNO (L
ÑUSTA)
tino' Y otros Por DANZAS TRADICIONALES ARGENTINAS 179
na da m ayor vi creer que 1a vest1·mentae de
stosidad al baile tipo indíge-
. O Lo alzan y hacen un giro (4 c.); avanzan d os pasos al centro,
COREOGRAFI enlazan los brazos derechos y giran po r la izquierda c ambiando. de
A
sitio . Al decir "c orrumbá" se colocan los s ombreros, sin so ltarse.
la.- I Pareja
(Posición A.)
• Giro c on c
A 1aVoz de "corr
astañetas lleva
ndo puesto el
Triunfo
umbá" s c' s sombrero ( 4
c)
:a��;ndolo descan s ar sobr: :; ; :�1 m�111 �on
o.
e
o
1a izam
:ª mano derech .;
a En muy pocas regiones del país no se bailó esta sig­
o
· erda, efe c
0 Vuelta
t_uar un nificativa y gallarda danza, a lo largo del siglo pasado.
redonda ' m o vie Aunque ya no se cultiva naturalmente, subsiste en el re­
quierda ( 6 ndo el s omb
c· )• rer o de dere
• Giro .
c ha a iz- cuerdo de los viejos provincianos con toda la fuerza de su
en su sitio (4 antiguo prestigio.
sombrero del c)
. . "
y al decir c o
ante de s i, , rrumbá", depo .
0 Zapate o
en el suelo s1tar el Si bien las noticias escritas no van más allá de 1860,
y zarande o en el Triunfo hunde sus raíces varios decenios atrás.
(6 c.). to rno al s omb
rero de cada Variante del antiguo Gato de cuatro frentes, habría­
e R ecoger ��
mientos del
el som)brero Y
realizar media se originado en nuestro país en la época posterior a la
mismo (4· c • vuelta con . R,evolución de :Mayo. En los primeros tiempos debió ser
41 G,,i. ro fin movi-
al en 1a m1sm simplemente un canto épico al que luego se le acopló la
rrumba a forma (4 c.
,' se colocan ) ; a 1 decir el
chos y al re
ambos 1 som
br ero enlazando l canto "c danza''. "Es probable que esos triunfos de las armas ame­
pe tirse l a voz : , os brazos der:- - ricanas, al resonar en las coplas, dieran nombre a la dan•
, e de s enlaza
La segun da n y sa1udan
parte es i gua1 al frente· za", expresa Vega comentando dichas coplas: entre otras
se hara ,n en forma , salvo el zapat
de 8' en t orn e o Y zarande ésta:
la dere cha. o a los s
o' que
ombreros
y sa11.·•end O por
Este es el flriunfo, niño,,
ª··
2 -1 Pareja (P.
OSICIIO
· · , U B.) de los patriotas,
Consta de cu
que caían realistas
atro esquinas como gaviotas.
O Salen po .
r la i zquier
castañetas � ' con el sombre
(4 c.) Y a 1a vo � ro puesto.• ha .
c1end 0 Y agrega más adelante que no ha hallado el nom­
o A lh, av z corrumbá"
anzan hac ia la ,�e sa can el s
b•rer ( c.) y p r ,x1.
ombrero de la danza fuera de nuestras fronteras.
; � lu go se lo ; n ; :� ;::uina moviendo el s� - Por nuestra parte, nosotros hemos encontrado algo,
� P ne m
º. tra esquma c u (2 c.)
o11 castañeta
( 4 c.). Sacars
. pero no es lógico vincularlo así como así al baile criollo
Ir a la últim s
e el s ombre
go deJar en
a esquina' a,,, 1·
o- tando el so ro . que nos referimos. Pedro Paz Soldán y Unanué, escri­
el suelo f2 mbrero ( 4 c
© Zapateo Y
' c. ). . ) y 1 Ue- tor peruano, más conocido por su seudónimo Juan de Aro­
zarande o cont na y que vivió entre los años 1839 y 1895, nos ofrece este
orneando e1
sombrero (6
c.) interesante dato en su ''Diccionario de Peruanismos":
''Cuando éramos niños oíamos hablar de bailar el Trriunfo,
180
CLOTILDE P L.
. DEPIORNO (L
A �UST12
y había en efe DANZAS TRADICIONALES ARGENTINAS 181
cto un baile
much o tiempo que se llamaba
creímos que el Triunfo. Por . " . . . es el ba1·¡e
liquia es paño nombre y cos Berutti escribe s Buenos Aires
la; más des p a fueran una re
cosa sea peru ués ­
ana y traducc h emos sospechado que t al ás tremen d o d: i::,��� . fis del grupo, es - n a
tiempos de lo ión de n ombr
e peruano. E m d G ato fur10s0 - - - ,,• P intu . ra exces1�: '. :� cf:,.��-
,1-.
s Incas se baila n
fiestas del Ra ba y cantaba ���o :: de i impresion able �!
narcas, al so
mente con 1a
ymi, en hono
n de unas co
r del Sol, pa
plas que ter
en las grandes
dre de esos m ­ sico exage rara a
mt n:�::, '¡�f :!z�� ui�o po
n

r 1:et'.:'f.�°,,"'�!
palabra H?Xyll minaban unifor q- ue provocara en e'I el modo vigoroso Y ar
me­
o

sería reminisc i, que signifi sus · s anos al bailar.


encia de ese ca
Luego, existi baile el nuestro triunfo. No i¡g� 1869. H Ar e bservara las costum�
pasado una da ó e n Perú antes
nza llamada
del Triunfo?"
de mediados d bres d e·l �aucho ,, e
- maign , qu
ac
bo naerens� apun
t'.:. "Los jóvenes da';;
na. Curioso re Triunfo. No ca el siglo
zan al son <le una .
la o-mtarra eI Gato o el Triunfo ...
b e du da
n o obstante, qu "El gaucho, grave, m •
bre. El Hayll
s ult -se
a,
i quechua, en e nadie más
algu­ f
s nce;o, sabe tocar l a gu1ta ,'.lun o".-
cia en las pá cambio, aparec la nom­ - �
ginas dedica e con frecuen­ n ala más adelante- y danzcar un Gato o un f.
tas a ntiguos das al Imperio Unos años antes, entre 1862 1863, lo ve Hutchm­
y escritores Incaico. Cronis
variablement contemporá neos ­ son en· e, dob!Cl , destacando ue s : ejecut ab a asocián dole
e Haylli, po , traducep in­ .. q
victoria que r triunfo, canto
or

se entonaban y danza de la el castafieteo :1e los d Jdos


era propicia y ejecutaban c La hi storia documen e ::.· tada s e detiene aqm, ', .m ás! como
en las batallas uando la suerte
Es posible qu . he m va sena - l ado, ]a tra 1c10'n va mucho
a· . • mas leJ os. '
rica peruana e algo tengan q �l e
y la argenti ue ver 1a danz �ás del uso del panue _ 1o que ya no se pract, 1-
a histó­
cuestión es y na; en cuanto d
a más dudosa
Como el Gato
pudo tener eI
.
, la Mariquit
Triunfo proce a
a la incaica,

y tantos otro
s bailes,
la
ca- tuvo el Triunfo e:
tic as regionales. En I s
/ J�: :�e
s
de los zapateos, c� an � e bailaba en cuarto; en L a
ª
h
diversas caractens-
rse cadena en t'¡�j!
absurdo consi dencia limeña. se hacían travesias ;o! las m anos unidas como e la
derarlo así. No es ningún
Siguiendo su
s huellas tier Huella; en Salta, se e h a in formado, aunque s in ':na­
lo hallamos ra adentro, an -
en Santiago de
l Estero, en un
tes de 1900, r �
detalles, que 1:1
bailab � un ho, mbre con d os _muJ eres '
Ricardo Roja md1c_ando "el triunfo en e1 �--m ?,r , . En otras reg10n�s va­
or s

s, entr'e danza a evocación de ·


orquesta sant s ría hgeramen te en el ''martillo ' f igura que se reahza en
iaguefia en un rurales que hacía o ír una c
a fiesta campes ca da es qum · a, que en algt1n os casos s e h ace de frente y en
Testimonia su
presencia en ina.
entre 1870 y la campaña bona otros de espalelas
1883, al decir erense, .
de dos c omo e
l Gato, y com
Lynch, que "e
s otr Está tamb.ien , el; 'Triunfo llama do "de la Guar dia · del
Su mús ica es o él cons ta d e baile Monte'', varian te sm du a difundida en esa r egión bo�
tan linda com cua tro frent es
o

c on la diferen . d
cia que se tocao la d el Estilo qu e a ntecede, naerense. N 0 guarda una diferencia formal con el otro.
veces en cada en rasguidos
thaparro al
compás". Y
hacer constar
lo hace igualmey pisando dos COREOGRAFIA
nte A. ,J. Al­
"después del que hacia 188 la.- 1 p�reJ· a (Posición B.)
Gato, era el 0, en el sudes
En la misma más popular el te e Esquma con castañetas ,girando ) al enfrentarse,
época el mús . .
hacen e! " mar t'llo"
Triunfo''.
ico sanj'uanin 4 c y; retroceden otro
' es decir, av anzan un (paso
o, Arturo
1
paso (2 e )
.
182
CLOTlLDE P. L. DE PIORNO (LA
lVUSTA)
ª
• Zap teo Y
zarand eo (6 c.)
DANZAS TRADICIONALES ARGENTINAS 183
Estos dos tra
mos se r e .
quinas. piten has ta eom
p1etar las cua
• Media vue
tro es- Tunante
lta final' haCia
e l c entro (6
c.) Fué conocida esta graciosa danza en el centro y nor­
Variantes : El " oeste del país. Perdura su recuerdo especialmente en Tu­
martill ,,. se hac e
c en tres Pasos también d e espalda cumán y Catamarca. La gente criolla longeva, recuerda
hacia la esqºm n s. Se ha-
y en uno mas , a,. se retroc ede un
, se completa el o, se avanza otro que era muy popular en esos lugares, alrededor de 1870.,
giro, por la izquie '
rda. No hubiéramos podido en verdad, asignarle mayor anti­
Otra: D espués güedad por carecer de testimonios, a no mediar un ar­
de formar la esq tículo -ya varias veces citado- de don Florencio Sal,
caídos, avanzar uina con gjro, co
dos Pasos al cen n 1os brazos
cer �n ligero .tr�' sacando el escrito en 1913, bajo el rótulo de "Tucumán a mediados
saludo. Este n o pie derecho al ha
e. � mnas y e n - del siglo pasado". Haciendo alusión a los saraos de en­
la m edia vuelt 1 �� tnto se realiza en las cu atro
m
:
s1 10 (4 c.) a � en esta form a: tonces, expresa que se bailaban valses, minuets y con­
Y luego avanzan se cambia de
can el brazo i.z n ando uno
hacia el otro, colo tradanzas, culminando la fiesta con el bullicioso encanto
quierdo en el h::n;;
s acando e
l pie derecho. ro del compañero ­
Y se s aludan,
de los "bailecitos populares" entre los que se contaba el
Tunante.
Furt dedica algunos párrafos a nuestro baile, indi­
Otra: Las esqui
c.) Y en cada n as también .
. pueden. eJe cando que es popular en las provincias andinas. Detalla
un a efectuar un cutarse de frent ligeramente la coreografía, que no coincide con la que
las mudanzas. giro ra, p1do (3 c.) e (3
, viniendo lueg o hoy se conoce. Es al principio como la Chacarera, según
este autor. En seguida dice el hombre la relación y co­
2ª·· 1 pareja (Posic
ión B.)
mienzan las figuras de Gato: media vuelta ;ella respon­
de con su relación y otra media vuelta. La primera es
Est e es el Uama con castañetas y la segunda con pañuelos. Como se ve,
do "de 1 ª Guard1a resulta difícil adaptar estas ambiguas indicaciones a la
no se har,an en del Mo t e ,,.
or ma dire cta, sino con n Las esquinas
Plicada f una f"igura algo música del Tunante, aunque guardan cierto parecido con
más com- un modo catamarqueño, cuya descripción completa no pu�
, • .. Avanzar
dos pasos al fr e dimos obtener, muy antiguo.
luego semigfran nte, pasándose
do ir d e espa1da uno d el otro y
bac er un pas s hacia 1a .
esq um
o largo hacia a primera ( 4 c.). 'o(JOREOGRAFIA
troceder (2 c) adelante , es bozan '
. do un abrawy

; Mudanzas (6 c.) 1 pareja {Posición C.)
ormar s cuatro
esquinas
• Me d_ fa e n Ia forma
señalada. 8 Travesías con pañu elo; se hacen tres pasos por el costa.­
ia vuelta final
(6 c)
Las formas core do izquierdo, hacia el lugar del compañero (3 c.); allí de espal­
tre dos par eja, ográficas <lescr1pt
as, también se
s (Pos,w . , E.).
. 1on realizan en- das, giran el torso y mirándose se saludan (1 c.)
e Retroceden a su sitio (3 c.) y se saludan de nuevo (1 c.)
• Mirando hacia el público ahora, avanzan un paso al cen-
184 CLOTILDE P. L. DE PIORNO (LA
185
.&USTA)
troaparea' n dose, siguen dos
DANZAS TRADICIONALES ARGENTINAS
'. .
pasos hacia adela
movimiento sepa'ran nte y en un cuarto
El tránsito de la danza es intenso : pasa de Perú a Bo­
. se, se saludan
siempre agitando (paseo, 3 c. y
saludo 1 c.)
livia como Cueca ; de Chile a la Argentina c on sus distin­
el panu- e1o.
19 I)/e espaldas
tos nombres : Zamacueca, Cue c a, Zamba y Chilena. A su
al pu'bl'ico, se ace
1a par (3 c · ) · S
aludo (1 c.). ª
rcan otr vez Y
marchan a
8 Avanzan . vez pasa de Bolivia a nuestra tierra, ya nostálgica y
aindiada, como Cueca o Cuequita.
otra vez hacia el
par, la mujer se frente, pero al p
onerse a la
Tal divernidad de nombres, configura escasas va­
toma de l h razo
sueltan y saluda de recho del hombre
n (1 c.)
riaciones en la forma esencial de la danza. Cada tierra
(3 c.); se
e Vuelta a su · ·
le impondrá su sello característico, su temperamento, su
... sitio tomados de1 braz
""' Media vuelta con o. Saludo (4 c.)
ho. s bai·1arj.nes
para finalizar.
. oxm.1a, ndose al
castan- etas' apr
centro am- espíritu en suma. Mas en lo íntimo, su fuerte america­
nidad subsistirá permanentemente.
Tiene la feliz cualidad de adaptarse a todos los tiem­
. Variante: Suele hacerse en Ju ar
c1al: media v
uelta por derech� (3
!
del avance y retroc pos, como la tuvo de adaptarse a distintos medios, tanto
geográficos como sociales. A través de un siglo y medio
eso i�i-
recho (1 c.)., otr . ) Y saludo sacan
do el p'1e de-
de vicla, y acaso más, desterrada a veces, menospreciada
. a me d'ia vuel . ta Jr sa
tio. Lo demás es . · l udo (4 c.)
volviendo a su si-
o denigrada por torpes interpretaciones, ha pasado airo­
igual.
samente, vitalizada por el calor popular, que nunca la
abandonara. Algunas danzas han quedado en el pasado,
Za.rna.cueca. otras subsisten escasamente. La Zamacueca madre per­
manece, porque alienta en ella algo eterno, inconmovible.
. Es acaso la danza más d. c
ºp?'en. Diversas tem:ías l 1 a e e} aspecto de su ¿ Qué tiene, qué es ella, para afrontar así el bravo empuje
a ncana, ya in e s;� ytand ya nraiz española, ya del tiempo? Sencillamente, la Zamacueca no muere por­
dígena. Desde \ .
aceptado qua 1a ac e tiempo se que es Tierra, porque es Pueblo, porque es Americanidad!
Za m a cue ca na ' da por
p_or toda la zo e e c e en Lim Los argentinos nos enorgullec emos de nuestra Zam­
V
na meridional. N a Y se difunde
s1ste. Peruanos o obstante, 1a d ba, de nuestra Cueca! ¿ Háse visto algo :más espiritual,
Y chilenoR� se pre uda sub-
na o es ch ilena? guntan aún: ¿ E más poético, más donairoso, más sutil?
A e la abundanc ia s per
no se puede �r;i de ref ere Todo un poema de amor se encierra en ella; y vi­
ba;!s�:Ja · con c nci�:-,
.Posee ext raordinaria s· reto bra en sus movimientos todo el ardor, los arrestos y los
co1;tmente, por
que figurandg
·r
ica c1on �n esta
:, parte del impulsos naturales de un pueblo sano.
a es co
P is _ mo danza nacio o men patrimonio de v Creemos que no hay región adonde no llegara su in­
culo de fraterni
e!
nal' constituye un arios
flujo irresistible. En algunas ha caído en desuso, pero
dad d hermanda poderoso vín­
ca Y luego Cue c d espiritual. Zama en la mayoría hallamos su presencia vivaz, c on esa suer­
a en 'Li! a_, pas cue­
-s_egún las opini c?n tales nombres te de intangibilidad que le hace no temer el avance del
ones m f a Chile
to!10 adquiere onzadas--, en tiempo con su carga de ritmoR foráneos.
gran prest��!iiu cuyo terri­
t':1'! suerte que y un sello cara c ter En Salta, en Jujuy, en Tucumán, en Santiago del
renova e da, regres ístico de
cion de Chilena. a a Perú, con la de Estero, en Córdoba, en Entre Ríos, en Catamarca, en La
nomÍna-
Rioja, en las provincias de Cuyo, la gente campesina no
186
CLOTILDE P. L.
187
DE PIORNO (LA
:ÑUSTA)
siente no sabore
DANZAS TRADICIONALES . ARGENTINAS

sin C�ecas! a v erdaderamente su


fiesta sin Zambas,
aires picarescos. No tuvieron acogida en las tertulias de
Y ahora, vayamos
cerla, siguiendo su hacia e l pasado, �ara antaño los ágiles y demostrativos bailecitos criollos. Im­
argentinos primer lar ga andanza a traves de mej o:r cono ­ pe raban las danzas de mesurado galante o, los Minuets,
los caminos las C ontradanzas y algunas criollas que t enían las carac­
allá de nues tros c onh l��go de los extraterritoriales, más
o n
En 1899, visita Pa , terísticas de esas danzas europeas. La Zamacueca no se
bailó e n la capital port eña. Un actor y cantante argen­
Y al describir el Top• Y_ro las t·ierras catarma rqueñas, tino, conocido como el Pardo Viera, hablando c on el.
to de las comadres
''Los mús icos romp
to, siguen otras daen :�i! .
r, Y � la Zamacu
.
apunta:
al Ga­
músico chileno José Zapiola, allá por el 1824, le mam-
aquélla es la prefe nzas cr101las . . . Pero entre todas,
eca , fiesta: ''N o tengo ganas de ir a Ohile sino por bailar
rida.� una Zamba (baile en boga entonces, señala Zapiola) en
Veremos a lo larg
o d e su h"Is t?r . el Parral''. (Era ésta una famosa chingana). Esta año­
grande ente del ia, que no g ozará
m
Estos la juzga fa e_ de ts ambientes aristo ranza del artista. argentino, que c onsigna en sus "Recue r­
� ��

en las circunspec n a l eya y lo �ue es uncráticos. d os" Zapiola, indica con toda claridad que no se cultiva�a
� pecado
desen vuelta. Citatas s oc1ea �s de ant;in o, harto ligera y
ª la danza en los ámbitos porteños. La zona rural en cambio
''El Orden'' de T I A r_etz cierto articul o aparecido en fué favorecida con su presencia. Valen a este respecto las
· man, en n oticias de Lynch, quien la incluye entre los bailes del
no parece muy co�? 1893, en el que el autor
cierto. A raíz del . orm e con el programa de un con­ gaucho : "Tenemos en seguida otros bailes com o la Za­
nista des earía que pregi! nt �na lector
a "si el ero­ macu.eca . .. " y añade que ha sido importada del Pe rú.
una Chilena o un Pe � � �� � on c1er:?s se No debió alcanzar allí sin embargo , la e xtraordinaria di­
� �� nta s e un Gato,
frase un sentimie ntoricón �.sus �emp os . Camp ea en la fusión que tuvo en otras regiones.
sa de pueblo de despec � vo. ra J oaquín V. G onzález nos señala su presencia en las
gent es i f ri o es, egu�quelia música co­ fiestas de la cosecha riojana de 1880. "¡ Qué pierria ...
t�cona. i Cuá�ta diferenci� � � :, n la anónima cri­
figura nuestra mú on os _iempo
s actuales! Hoy para una Cueca'' -dice un criollo frente a una niña que
sica está cortando un racimo alto. Y leemos en otro párrafo:
P_orque sabem os que la e�ul�� co;c1ertos, legítimamente, ''Una chinita d espejada sale a darle la mano para obli­
cimentars e sin de r e un J?Ueblo no pue
stacar de garlo a bailar una Zamacueca chilena''.
A l a misma , poca los vai8ores propios.
do R· oJas . re .1.e e
erente pertenece 1a evocación de Rica . En 1867 se ejecuta e n las circunstancias ya cono ci­
. del Estero : "la a un a fi es_t� c mpesma de S�ntiagr-
. das, la que lu ego será la famosa Zamba de Vargas, Y
orquesta si ; o que ya conocían, probablemente con bastante anteriori­
s ona_tas. . . Zambas, o
�� {and� sus barbaras
de figurar con dos E sco n di���' z �na s , · • _ . El hec dad, las santiagueños y tucumanos de las tropas de Ta­
_ ho
una variedad en e l nombres en un� misma r�gi.o, n, mdica boada.
tero es armoniosa rit m o. La Zam ª. de Santiago del Es­ En 8an Luis se bailaba en 1849 entre otras criollas
de ad nci as. la "Sama Cueca nacional'' según observó el viajero Isaac
s
Y n talgia. En 1� Chi1��; ; � _Es toda tu
e oza un ai re más espíri
e e
G. Strain a su paso por la región.
o
.acuecad o. fiestero,
Fué la ciudad po Entre· las danzas que se cultivaban en el Litoral en
rten- a evidentemente torno a los años 1841-1859, Martín de Moussy destaca Ja
reacia a los Zambacueca, de graciosos modos, muy preferida por el
DANZAS TRADICIONALES ARGENTINAS 189
188
CLOTILDE P. L. DE PI
ORNO (LA ÑUSTA)
ma cu eca" -expresa Clem· nte Barahona Vega, e inte-
gaucho "que sie � .
mpre siente placer
en tocar la guita rroga 1uego : "¿. y desde cuando ex1ste en Chile la Zama-
Y bailar danzas rra , a
del terruñ o ". cueca.'t ¿• De dónde es ori• o-m • aria • ?. "• Dónde comenzaria
Las noticias escri .
t as no van más allá cultivarse esta p� anta e�.º Ch11 ?" A esta pregunta h a
década del XIX. de la cu arta
Mas, como la tradi contestado hace tiempo V 1eun _ a \fackenna a s u manera:
épocas mucho má c ión oral la
s lejanas, y siend sitúa en "La Zamb a-Cueca es, como mu ehos otros de nuestros
lar a la del Gato, o su trayect
o ria simi­
trado a tierra
c onsideramos
probable que haya b ailes popu1ares, del país de los negros, d e la Africa tro�
a rgentina a princi pene­ pical, tierra . p or exce.e 1 ·ncia• - d las danzas sensu ales Y
nado. pios del siglo men
cio­ gentiles. T raJ eronla a ChJ i e, P r�mero que al Perú a fines
En Jujuy s e llam
1

a Cueqüita en la pa del siglo pasado cxyr �) 1 l vos que por es-


diente de la boliv rte alta. Descen­
ta tierra pas aban vm os_ �n� ! Q u��fofa y Valpara íso,
e rº
iana, aunqu e no
P os ee asim,ismo u ta n ext ensa como é
n pronuncia sta, a los valles de Lima, e n viaJ. 1:�d e los valles de la Gui-
quebrada y sud d do acento indígena
e la provincia se ; en la nea y i cosa curiosa! la p rim � eera tra dición escrita que
ca Y también co conoce como ,
Zamacu de ella' hemos encon tr, a do en es te pais de los "proman-
Zamba y Chilena
mo Chilena. En S
alta y Tucumán come­ o . d Q .
; lo mismo en San cas'' (bailarines) esta. 1: bica uillota tierra s e m1-
La Rioja y Catam tiago del Estero · e
arca prima la Cuec n tropical, tierra de d eh c os -�hf�moyas y ' de v oluptuo­
m o la cuyana, y 1a a, no tan briosa' co ­ , � :1 �
Zamba acuecada; en sas Zamacu� cas , . . Su t1vo n ombre sería segú n este
rística 1a Cuec Cuyo, es caracte­ ,, pr1m1 º' ' pasó a to
a achilenad a aunq au t or el de L a�·iate · �ueº o e hizo mestiza Y
la Zamba lenta; ue también se c -
en Córdoba guard u ltiva f máro-enes del Rimac . Se
rítmica. a esta última for mar carta de c mdadama en as e º
ma encumbr
. , de estama nera la da nza negra de la chingana
Polemizan frecuen
o
tem ente los tradi a los estrados Y d e M ozam a l e hizo zamba-Clueca, es
ca de si se zapate cionalistas . .
rético para algu
a o no se zapatea l
a Zamba. Resulta
ac er­
he­
decir, 11mena .ª'
- ": y concluye V 1c tma � Mackenna· - por sostener
nos que se haga, p su origen africano en vi. rtu d da la etimologí a de 1a pa1a­
luce. Nuestras no ues creen qu e se
ticias son de qu e a des­ bra Samba o Zamba, que en '":Idioma bantú (africano),
teada esta danza ntaño era muy zap
; luego por influe a­ significa "baile"·
que no pueden su ncia de los folkloris
frir, según hem os t a s. Si bien pare c e �cept able el Juicio apunta do, con esas
esa modalidad, podido comprobarlo
se ha desalojado , pru ebas do�u 11:entar1as, e do dir ectamente a lasmismas,
zapateo o r epique. casi completa
mente el n o tiene nrngun soste mm1e .Y ? nto tal aseveración , como se
En los ambiente verá más adel� nte.
siempre bailar pr s crioHos naturale
s hemos vist o
eciosas Zambas
, repiqueteadas y Toda la literat ura del siglo pasado pare ce c ompla-
das a punta y tac marca­
o. No desm�recía cerse en destacar �u nombre su encanto sm par.
sura a la danza. ello, ni quitaba d on
Es qu e cuando "se o­ E n 1875 escrib e z orob:a be1 Rodrfo'uez que en las
solo nada pierde sab e'' zapatear, no
ella, sino que
gana en tipismo. "eh"rnganas" "se cantan tonadas de arpaº Y vihuela Y ven
Transpongamos
ahora la frontera p
ara buscar allen­ bailar Cueca.s" ·
de los Andes noti
cias vincula Con algo _más de, una 1, da de anterioridad Adolfo
''Poesía, músic das a su pasad
o.
uno de los atributoas y danza, a la vez, la Zamacueca es Valderrama vmculara su ne �:-bre al de una figu r a chi-
,
tal punto qu e no
más íntimos de Ja
vida popu lar, a l ena: ''El pallador de l a epoca contemporánea es u n per-
se concebiría al pu
eblo chileno sin Za-
190 CLOTILDE P. L. DE PIORNO (LA :&USTA) DANZAS TRADICIONALES ARGENTINAS 191

sonaje de mucha importancia entre la gente de pueblo· hace sentir la nacionalidad, la Patria, el pueblo, la exis­
suele tocar la guitarra e improvisa tonadas para que s� tencia en fin.
vea su destreza, o canta Zamacuecas" ... "La Zamacueca es el solaz del pueblo llano, llano
�d;11ond Reuel Smith, miembro de la expedición as­ porque no tiene el triste en que se le ataje un grano de
t�onom1ca naval de los EE. UU. en Chile, llega a princi­ arena. Después de las duras tareas diarias a que la nece­
p10s de 1853 a Los Angeles donde es invitado a una fies­ sidad lo condena, lo aguardan en la chingana con los
!ª: " ... me buscaron una compañera y, a pesar· del sue­
, tuve que bailar Polcas, Valses, Cuadrillas
brazos abiertos, la Zamacueca, su amiga; la esperanza
de verla lo alienta en su trabajo ... La Za1nacueca es el
no que senfaa,
Y Zamacuecas hasta las dos de la mañana". Concurre lue­ único punto de contacto de todas las clases de la socie­
go a una fiesta que se lleva a cabo en una hacienda y ano­ dad, lo único que hay verdaderamente popular. Baila
ta: "Los bailes de etiqueta cedieron su lugar a la Zama­ el pobre corno el rico; la dama como la fregona, el roto
cueca Nacional. La Zamacueca ha sido muy difamada como el caballero, con la diferencia sólo del modo; los
por los extranjeros que la han visto solo en los puertos rústicos la bailan con un poco de naturalidad, lo que
Y !ocalidades de carácter cuestionable, pero tal como se llamamos a todo trapo''.
baila en la buena sociedad, o aun entre la gente del pue­ Y concluye la vibrante página encomiástica con esta
blo, en el interior, no es menos graciosa y sí mucho mál!l singular exclamación: "Dichosos los que se ganan la vi­
modesta que los Schottishes y Redovas del salón moder­ da bailando la Zamaciteca!"
no. La pareja se pone de pie; él frente a ella, a unos po­ ¿ Quién es este cronista que así sabe captar y sen­
cos metros de distancia. Suenan las guitarras, comienza tir las vibraciones del alma popular? ¿ Quién es ese sin­
el canto, el auditorio golpea las manos marcando el tiem­ gular partidario de la Zamacueca? También él poseía el
po de la música. Los bailarines avanzan, retroceden con carácter arrebatado, dominador y apasionado de la dan­
coquetería, circulando o girando como se lo sugiere el ca­ za y como ella era temperamental y emotivo. Su nombre
pricho, pero siempre enfrentando una a otro, agitando es una oración en los labios argentinos: Domingo Faus­
constantemente sus pañuelos, mientras ejecutan pasos tino Sarmiento.
intrincados''. Aunque amarga su vida de exilado y cruentas sus
Rtefieren los cronistas que la "boga aristocrática de luchas en un medio que ciertas gentes le hacen hostil, ba­
la danza duró propiamente una década'', en Chile, abar­ jo la áspera corteza late un corazón pleno de añoranzas
cando las épocas 1840-1850. Es en ese período, precisa­ nativas, sensible y humanísimo.
mente, en que recibe el elogio más entusiasta que se pue­ Un año más tarde viaja al interior del país, publi­
da imaginar, por parte de un espíritu culto. El 19 de fe­ cando luego sus impresiones en ''El Progreso'' del 27 de
brero de 1842, aparece en "El Mercurio" de Valparaíso febrero, bajo el título "Un viaj-e a Peñaflor''. Ofrece in­
una crónica titulada ''La Zamacueca en el teatro" de la teresantes comentarios acerca de la región, y refiriéndo­
que extraeremos los párrafos substanciales. Dice el autor: se luego a una tertulia social dice: Se bailan Contradan­
"Un baile popular comprendido de todos, que suscita sim­ zas en la ocasión "Pero el baile serio no ensancha los
patías, que trae recuerdos gratos, que se liga con nuestra pechos, no conmueve los corazones, ni da a las fisono­
vida i nuestras afecciones, que hace vibrar todas nuestras mías aquella viveza de expresión, i aquel alegre colori­
fibras, que llena el alma de las más dulces emociones, i nos do, producto de emociones placenteras". Surge en ese
ENTINAS 193
192 CLOTILDE P. L. DE PIORNO (LA ÑUSTA) DANZAS TRADICIONALES ARG

z ia docena de_ volado­


instante la Zamacueca y "entonces la agitación crece.. .'' la amacueca sin encender una med y Can?elarrn -dos
Otro enamorado del donoso baile fué sin duda el cé­ res'' ... En una reunión, ''Mauríquez la pru era Zama­
lebre Jotabeche. Pinta en una de sus obras de costum­ personajes del libro- habían bailado :1
una grac ia que, al deci r de los du �nos de ca� a ,
bres chilenas el carnaval de 1842 en Copiapó y en cierto cueca con , •··
meJ ores �rns
momento, al aparecer el baile nacional después de las sobrepujaba a cuanto record aban de sus aba que solo. ha­
Cuadrillas y Valses, en una fiesta. comenta con íntima y otro personaje: ''Do n Raimundo, cont
complacencia: "La Sctrnbacueca, cuya música debió com­ bía visto bailar como acababa de hace rse, en la noche
d de Chacabu­
poner algún amante poseído de una voluptuosa melanco­ en que se celebraba en Santia�o la vi oria cta, culo tea­
lía'' ... Un año antes, en un artículo que titula "Copi apó" co" . . . La mi::.ma obra se refiere a un espe ente la Za­
da el �rograma de un sarao, en el que figura l a Zama­ tral de la época. El público pedía insistentem entonces el
cueca ' .nrnto a la Contradanza, la Cuadrilla' el Vals' el macitecci que anunciaba el cartel. S,e levantó ctacul ,
o de
.1.nmue
l\,T •
y otros. telón y "se ofre ció a los conc urre ntes el espe _
os en las diestr as Y
Algo después de 1841 en ocasión de visitar Chile, una pareja de Zamacueca con pañuel
anota Max Radiguet: "La danza no goza menos favor en con la izquierda apoyada en la cintura''. aquellos tiem .
­
Valparaíso que la música. Por desgracia, se comienza a Nada más grato para los chilenos de En 1 830
los t blad os.
repudiar, como en España, esos dramas coreográficos pos que ver su danza preferida en � ,
obtema ca, hdo_s
_
donde el juego de la fisonomía y la movilidad del gesto una zamba limeña llamada la "Monona '
o. Y en la pri­
St!plantan tan rnaraviliosamente a la palabra. Así, la Za­ triunfos bailando Zamacuecas en Santiag ma ciudad, a
macueca, danza graciosa y coqueta, se está viendo rele­ mera temporada de ópera ofrecida en la miscas nada me­
gada a las claf:es bajas de la sociedad. Las raras muje­ fines del año mencionado, se incluyeron Cuede las msu _
bs­
ber o de Sev illa" a carg o
res del mundo que saben la danza todavía denegan ese nos que en "El bar tico s para el
talento . . . un coro de voces, un rasgueo de guitarr as tituibles "Petorquinas". Tiempos democrá
componen la orquesta ordinaria de toda Zarnacueca. Cuan­ arte eran,, sin duda. s para Su
lVIas todo no ha de ser miel sobre hoj uela proscribe
1
do la mujer de pueblo baila la Zwmacueca aporta un fuego la
uel Vicu ña
sin igual'' ... Señoría.' En 182�, el obispo Man ken�a que, la
Entre los años 1830 y 1840 cobra extraordinaria ''como cosa de pecado''. Cuenta·Vicuña Macel ano de los
fama popular merced a las mentadas bailarinas cono­ Zamacueca no salía del arra bal en 1828 ,
t ,rde , 18�9 , el año de los pe­
cidas como las "Petorquinas", las hermanas Pinilla. pipiolos. Pero un año más � , s, la Zam a_c ­
lucones, junto con tan conspicuos senoronepuertas aristo­
ue
Por todo el país viaja dueña y señora, desde el mo­
desto baile campesino hasta las tertulias aristocráticas cn comenzó a golpear tímidamente a las as tari. as de
y lleva su gloria hasta reinar en el sarao oficial que se cráticas y a imperar con todo BU garbo en ! atario '?1
ecle­
Per o suce de que el buen dign
ofrece en V::..!paraíso el 20 de enero de 1839, en honor Ja clase media". umb res, ve en
del general Manuel Bulnes, héroe de la jornada tr.iun- siástico, celoso de la moral y buenas cost
ruel a de las penu m-
fante de Yungay. ella la desenfadada y amorosa pica
Blest Gana menciona en un libro los bailes de chi­ bra� suburbanas, un súcubo infernal. de Lima,
coteo más populares en 1836, que se hacían oír al son de El memorialista Z apiola manifiesta que poco an-
a Chil e en 1824 o
.la guitarra y del rabel. ''Era imposible -dice- bailar ya con cierta categoría pasó
194 CLOTILDE P. L. DE PIORNO (LA :Ñ"USTA) DANZAS TRADICIONALES ARGENTINAS 195

tes Y que fué traída como ''cosa de negros'' por la ban­ de "una danza africana vista en S,anto Domingo en 1698,
da del batallón N º 4. "Al salir yo en mi segundo viaje que parece coincidir con la forma y ritmo de _la 5:ueca''.
a la República Argentina, en marzo de 1824, no se co­ La antigua tradición escrita a que alude V1cuna �ac­
nocía ese baile. A mi vuelta, en mayo de 1825, ya me kenna, sin mencionar al autor, pertenece al come:ciante
encontré con esa novedad''. Abiertamente se contradice francés Jullién Meller, quien desde 1810, aproximada­
Zapiola, pues como ya hemos citado, al hablar con un mente, recorre· casi toda Sudamérica. En 1813 pasa por
cantante argentino en esa época, éste le manifestó su la región chilena de Quillota y tomando nota acerca de
deseo de ir a Chile, solo por bailar una Zamba. Ya vere­ las costumbres expresa:
mos más adelante cómo vuelve a contradecirse' en la
cuest1. 0n
, "Hay también una danza más viva y _muy lasciva
de las fechas. De todos modos sabremos que que se practica mucho y que se llama Lariate, nombre
no había tal noved�d. El capitán francés Lafond, que dado por los indios de la provincia; ha sido llevada Pº:
estuvo en Valparaíso en 1824, nos dice en sus impresio­ _
los negros de Guinea, y los españoles la eJecutan en casi
nes de viaje que "Los bailes de Chile son todos caracte­ todos sus establecimientos. El gusto por ésto es tan vi�o
rísticos y los más usados son la Zarnba, Cuando, Oletas, y tan general, que hasta los niños la ejercitan en se?"Ul­
etc." La danza, pues, venía de tiempo atrás. Y si no bas­ da que pueden tenerse sobre sus pies. Esta danza tiene
tara este testimonio, pudiendo suponerse que fué vista lugar al son de la guitarra y de las voces.
por Lafond, cuando recién comenzaba a difundirse tene­ Los hombres son colocados frente a frente a las mu­
mos el irrecusable de María Graham, quien anota e� 1822 j,eres y los espectadores forman un círculo alrededor de
q�rn las danzas populares de Chile son "quizá las más gra­ los bailarines y de los instrumentistas. Uno de esos es­
c10sas del mundo. Las que más me gustaron -dice - fue­ pectadores o de esos bailarines canta una canción cuy_o
ron el Cuando y la Zarnba. refrán es repetido y seguido de palmadas. Todos los bai­
Según refiere Pereira Salas, "Al estallar el movi­ larines tienen entonces los brazos semi-elevados, saltand o,
miento de liberación en Chile, los bailes habían llegado girando, haciendo movimientos de retroceso y avance, se
a la madurez. De Lima llegaban modos de toda índole. apoyan en los dos pies los unos y los otros y retroceden
Dos promociones de danzas se destacan como las más en cadencia hasta que al son del instrumento o el tono
i�portantes; la de los bailes serios: Pasapié, Rigodón, de la voz les advierte aproximarse. Entonces se golpea!1
Mmuet, Churre, Rrn, .
Gavota, Contradanzas, Cuadrillas el vientre los unos y los otros, tres o cuatro veces segm­
Y el Vals; la otra de bailes de chicoteo: Zamba' Abue- das y se alinean en seguida haciendo piruetas para re­
lito", etc. iniciar los mismos movimientos con gestos muy sensua­
Acerca de los mismos, el memorialista Zapiola con­ les y muy indecentes regidos por el son de los instru­
tradice lo que dij era anteriormente al señalar que por mentos: de tiempo en tiempo entrelazan los brazos, ha­
los años 1812 y 1813 eran los más populares, siendo am­ ciendo numerosos giros y continúan golpeándose el vien-
bos de origen peruano. Al fin aquí ha de estar en lo tre y dándose besos pero sin perder la �3:denc�a".
cierto, Y no cuando presume que pasa la Zamacucea a N O nos explicamos cómo los trad1c10nahstas chlle­
Chile en 1824. nos pueden identific�r este curioso "La�iate'' con 1� Zam­
Coincidiendo con Vicuña Mackenna en la teoría del ba. La descripción que hemos transcr1pto n o deJa s os­
origen negro, el musicólogo Pablo Garrido hace mención pechar ningún parecido, tanto en su coreografía como en
196 CLOTILDE P. L. DE PIORNO (LA ÑUSTA) DANZAS 'TRADICIONALES .ARGENTÍN.AI 197
su carácter. Es natural que con el tiempo las danzas sean sostiene la procedencia chilena, al comentar: "Cuando
1Susceptibles de transformaciones, rrias queda siempre, pasó la Cueca al Perú, �ran !iempos de soli_dari_dad his­
-buenas pruebas hemos tenido- el modo esencial. Si panoamericana. El Pern tema . la Cashua mcaica y e!
en 1820 la Zamacueca era ya una danza picaresca y gra­ Huavno. Pero a la alegría mestiza no le bastaban Y opto
ciosa (no lo era el Lariate) no pudo sufrir tal proceso por la Cueca. Se llamó Chilena".
de adecentamiento en esos escasos siete años. . .,
S,in embargo ,esto es otra cosa. La denommac1on de
Hasta aquí la historia de la Zamacueca en Chile. Chilena corresponde a otra etapa de la danza. Habiendo
Vayamos ahora a través del tiempo y la tierra pe­ salido de Perú. como se supone, como Zamacueca, toma
ruana. en Chile un aire especial, un temperamento diferente,
Sabemos que allí se llamó antiguamente de igual mo­ diríamos. Retorna luego a su tierra, rebautizada, y se
do, cambiándose luego su nombre por circunstancias es­ difunde como si fuera una danza distinta, con el nombre
peciales. Denomináronla también Chilena, IVIozamala, de Chilena. Se parecerá a la Marinera por su estrecho pa­
Zanguaraña y Ecuador. rentesco, pero ambas diferirá1: en sus car�ctere�.. As1 se
Ricardo Palma escribe en 1883: ''La Zamacueca o ha dicho "que en tanto la Chilena denuncia facilidad de
Mozamala era un bailecito de mi tierra y que, nacido en vida, ufanía de triunfador, la Marinerct es alegría que se
Lima, no ha podido aclimatarse en otros pueblos''. Sin quiebra en un sollozo".
embargo, no fué así. En ese tiempo era popularísima en . .
Confirmará esto el arqueólogo Charles Wiener, qmen
Chile, Argentina, Bolivia y hasta en Paraguay. Nos dice viaja por Perú y Bolivia en 1875. Con referencia a los en­
más ndelante Palma "que un arzobispo vió, de una ma­ tretenimientos sociales de los limeños, escribe: "Se danza
nera casual, bailar la Mozamala y, volviéndose al fami­ desde el Vals hasta la Chilena, el baile de tierra y la Za­
liar que lo acompañaba, preguntó: -¿ Cómo se llama macueca". Ve luego un baile indígena que no es de su
este bailecito ?- La Zamacueca, ilustrísimo señor-. Mal agrado y añora: ''¡ Ah, qué lejos estamos de !ªCueca,
puesto nombre. Esto debe llamarse "la resurrección de la de la Chilena, o del baile de tierra que tan grac10samen te
carne". danza la criolla !" Y agrega: "En el Cuzco se baila, Y,
Zamacueca y Mozamala son sus títulos primitivos, mientras se ejecutan las danzas, los hombres y mujer�s
siendo el primero más popularizado, aunque acaso no el pertenecientes a la buena sociedad son de una elegancia
más antiguo. En 1879 durante el conflicto entre Perú, perfecta. Estas danzas, llamadas corno en la costa la. Cue­
Chile y Bolivi;:i, fué abolido ese nombre de la danza y ca,
· Chilena . ..''
pasada la guerra, refiere Abelardo Gamarra, "se bauti­ En 1860 Paul Marcoy ve la Zambacueca en Laura­
zó como Marincra, para desvincular ambas danzas". Acer­ marca, región de la Sierra peruana, entre las danzas del
ca de lo mismo manifiesta el ensayista peruano Luis Al­ país.
berto Sánchez: ''Cuando vino la guerra y el Perú fué de­ l\fax Radiguet anota entre 1841 y 1845, el nombre
rrotado, el orgullo patrio, sin poder desterrar aquella ex­ de varias "danzas nacionales plenas de carácter'' que se
presión coreográfica a la que ya había impregnado el bailan en Perú, destacando el de la Zamacueca. .
pueblo con su propio sentido, cambió el nombre, y nació Luego se repite aquí la suerte que sufriera en Chile,
la Marinera''. Este nombre le fué impuesto en honor de por ese mismo tiempo; mas aunque no !'le la proscribe di­
la Marina de Guerra, por su heroica actuación. Sánchez rectamente, le cerrarán sus puertas las clases elevadas.
ÜANZAS TRADICIONALES ARGENTINAS 199
198 CLOTILDE P. L. DE PIORNO (LA ÑUSTA)
ada dentro
Aquellas g�n!es aun apegadas a las costumbres españo­ influencia indígena que en Chile y desarroll
de la Za­
las, se sentiran sobresaltadas frente a aquel torbellino de de un clima de molicie, suavizó los esguinces
rines , urbani­
danza, que aunque se la llame impúdica, no lo es tal, sino macueca, dulcificó el arrebato de los baila
corte sía· el vio-
.
sencillamente revolucionaria. Viene de un pueblo que quie­ zó lo agreste del espíritu cafre y untó de
lento ardor del campesino".
:e hacerse oír, que quiere hacer conocer su espíritu·' su indigenizada,
ignorada presencia. La Cueca boliviana, profundamente
del espír itu abor igen. En
Eran tiempos nuevos. Desde las regiones rioplaten­ posee la sobriedad y melancolía
es más senti ment al.
ses soplaban vientos de libertad hacia todos los rumbos cambio, la Zamba de Tarija
el nomb�e
refrescando las humilladas frentes americanas. Cada tie� Dijimos antes, que en Perú tuvo también
el escri­
rr� surgía en sí misma, y con ella despertaban las voces de Zanguaraña, en cierto modo despectivo. Por
ás, fué conoci­
mas puras del espíritu nativo. tor Manuel A. Fue'ntes, sabemos que adem
da con los de ''el Maieito y el Ecuador'', haci
a 1867 .
Cuando Raúl Porras Barrenechea expresa que so­ la Zam acue ca
bre el escenario limeño subió un día, golpeando desenfa­ No queremos concluir la historia de
vida tras hum ante ,
dadamente los tablones, el repiqueteado taconeo de la sin dar a conocer otro momento de su lle­
inqu ietas nos han
M�z,amala, acompañada por el estrepitoso regocijo del de verdadero interés. Sus huellas
ajeno a su
ca!on Y el ronco lamento de la guitarra, allá por el 1820 vado hacia otro país que podría suponerse
mas que a la aparición de una danza, asistimos al des� influencia.
población
pertar de una raza. En 1881, Giovanni Pelleschi, al llegar a la
se detie ne en un mesó n, en cuyo
paraguaya de Humaitá,
�sornando su rostro moreno, su sonrisa ancha y su de ambos
alegria cascabelera en los umbrales del siglo XIX -tal interior encuentra a una cantidad de personas
hono res "a
vez antes- le bastó poco más de un decenio para ganar­ sexos y distintas clases sociales, haciendo los
la Zamb a na-
se cuatro pueblos. Dios le dió alas y gracia y los hombres la Cuadrilla francesa, al Vals ... (etc.) y a
la adoraron. ¿ Por qué? Porque ella es Pueblo y es Patria. cional".
ndas se
La Zamacueca es una y es diversa. De tierra a tierra Así fué la vida de la muy andariega. En vola
de la mont aña a la selva;
la diferencia más que en los giros y las vueltas está en el pasó del Pacífico al Atlántico,
meri diona l, con su extra or­
espí�it� que la anima. La Zamba de los ar�entinos es recorrió en cruz la América
. e hizo el milag ro de borra r las
nostalgica, sentimental; su ritmo acaricia e invita al dinario don de ubicuidad,
a todos los paíse s en un solo y apre -
e?sueño. La Cueca que bailan nuestros criollos es alegre fronteras y de unir
sm excesos; de gracia chispeante y gentil vivacidad. tado haz.
Nuestra Chilena tiene aire y donosura. La dulce Cue­ COREOGRAFIA
quita del norte, hermanada con los aires indios, suspira
una honda congoja de quena, desamor y soledades. tiene mil
Es difícil decir cómo se baila la Zamba, porque ella
La casti�ísima Cueca chilena es festiva y jaranera ltad, detallando
v_or excelencia; derrocha entusiasmo y gallardía; es, en modos diferentes. Procuraremos superar la dificu
su forma más sencilla y corriente.
fm, _ un relampaguear de pañuelos, miradas ardientes y valseado
Se combinan durante el baile el paso cruzado y el
sonrisas.
La Marinera -dice L. A. Sánchez- "con mayor o doble cruzado.
ENTINAS 201
200 . CLOTILDE P. L. DE PIORNO (LA ÑUSTA) DANZAS TRADICIONALES ARG

Los bailarines deben adoptar un aire sencillo y gentil, bor­


COREOGRAFIA
neando con delicadeza el pañuelo, bajándolo a ratos, elevándolo
en otros momentos entre las dos manos. Estos conocimientos se 1 pareja (Posición A.)
adquieren mediante la observación directa, pues para realizar los
movimientos se requiere una gracia que no es posible- describir. Tiempo" de Zamba:
ID Vuelta redonda llevando el pañuelo entre ambas manos, 9 Vuelta entera (5 c.)
a la altura del pecho. (8 c.) O Breve arresto (3 c.)
9 Yendo por el lado derecho harán una especie de giro de @ Media vueita (4 c.) . ,
ombro, al finalizar este)
frente, que recibe el nombre de arresto o espejo (4 c.). Agitar el 9 Arresto (4 c.) (Pañuelo al h
pañuelo. Tiempo de Gato:
c.).
@ Media vuelta (4 c.) e Vuelta redonda con castañetas (8
O Zapateo y zarandeo (8 c.)
® Dos arrestos (8 c.). Uno puede hacerse en la forma ya
indicada y el otro girando en el centro, mirándose ambos baila¡.. Tiempo de Zamba:
rines. 8 Media vuelta (4 c.)
e Media vuelta (4 c.) O Arresto ( 4 c.)
ro (4 c.)
81 Arresto ( 4 c.) fl Media vuelta final, hacia el cent
@ 1\-redia vuelta, acercándose al centro, concluyendo así la
rta Y arresto, puede hacerse
danza. Variante: En lugar de vueIta co
me�ia vuelta (4 c.)
vuelta entera (8 c.) y seguidamente
La Cueca posee un paso más rápido, zapateado a ratos, que Puede bailarse "en cuarto".
más se asemeja al valseado. Los tramos son iguales, con la sola
diferencia de que lleva después de la vuelta inicial, dos arrestos.
El paso de la Cuequita norteña, es menudo y repiqueteado.
Aunque en los ambientes nativistas no se cultiva, en provin­
cias hemos visto bailar Zamba y Cueca "en cuarto".

Zamba Alegre
No es ésta, como muchos creen una Zamba de movi­
mientos más vivos. Tiene en cierto modo la forma de las
danzas graves-vivas, en este caso de neta factura criolla,
pues al lento del Minué, lo substituye el aire sereno de la
Zamba. El "allegro" se ej'ecuta con aire de Gato, como en
el Cuando.
Carecemos de noticias acerca de su antigüedad. Re­
gionalmente, la ubicamos en el centro del país, preferen­
temente Santiago del Estero.
Otras Danzas

Daremos a continuación algunas ligeras noticias


acerca de otras danzas, algunas desaparecidas completa­
mente hoy ; otras que han subsistido escasamente. Las
hay de procedencia española, indígenas, criollas y acrio­
lladas. Aunque no todas pertenecen a nuestra tierra, re­
sulta interesante su conocimiento, en virtud de la comu­
nidad que en lo íntimo caracteriza al cancionero de esta
parte del continente.
ABUELITO: Se bailó junto con la Zamba, desde
1812, más o menos, en Chile. Se la supone de origen pe­
ruano.
AGUA DE NIEVE: Bailábase en Lima en 1824.
La menciona Ricardo Palma en sus "Tradiciones Pe­
ruanas".
ANDA: Baile nacional chileno, conocido en 1838.
AGUA RICA: Baile de la época colonial, en Lima
(1710). Citado por Palma.
BOYERA: Recogió su nombre I. Aretz en Tucumán.
Lo mencionaron músicos de Concepción. No supo nada
acerca del mismo.
CACHUA o Kaswa o Kashua: Danza indígena pe­
ruana de la sierrn. "Consiste en ejecutar una serie inde­
finida de figuras, danzando cogidos de las manos en rue­
da, interpolados hombres y muj,eres; los coros son can­
tados por las mujeres y el estribiJlo, en tono más grave,
por los hombres·•, nos dice Villalba Muñoz. Fué introdu-
204 CLOTTLDE P. L. DE PIORNO (LA ÑUSTA) DANZAS TRADICIONALES ARGENTINAS 205

cida en los salones como diversión. Es muy antigua, pro­ CAMPANA : Baile individual al estilo del Malambo,
bablemente, anterior a la conquista. Palma da noticias en con la diferencia de que el bailarín no tiene rivales. No
una de sus tradiciones de una Cachua ''escobillada" ' ha- se tienen noticias acerca del mismó en la actualidad. Car­
cia 1605. los Vega dice que era ''conocido antaño en nuestras pro­
"La Kashua fué la danza del amor --afirma Rigo­ vincias y en Chile colonial". En mayo de 1840, en un es­
berto Paredes-. La ejecutaba la juventud soltera de am­ pectáculo de circo, ofrecido en Buenos Aires, un hombre
bos sexos, formando una gran rueda de personas que gi­ baila la Campana. Es la única noticia en lo que respecta
raban de uno a otro lado. en la cual cada varón, seguido a nuestro país. En cuanto a Chile, hay una referencia en
por la moza con quien mantenía relaciones amorosas, al el "Diario de residencia en Chile'' de María Graham, quien
verificarse los rápidos y generales movimientos de la rue­ refiriéndose a mi tal don Lucas, dice: "Tocó la guitarra y
da, bailaba a su vez con ella, agarr.1-ndola, algunos momen­ cantó algunas tonadas populares y bailó algunos bailes del
tos, de la mano y otros enganchándola del brazo, y hacién­ país, especialmente uno llamado la Campana, desco:nocido
dola dar vueltas aisladas, pero sin des-prenderse del círculo aún para mí, con animación y gracia. La Campana es pro­
común ni alterar su orden. Las parejas se soltaban de las piamente un ''pas seul" (baile ejecutado por una sola per­
manos, solo cnando marchaban enfiladas, zapateando y sona) y la letra incoherente y fralta de sentido. He aquí la
serpenteando por calles y plazas o cuando jaleaban en­ letra de la Campana :
tusiastas .... "
CACHUCHA: Baile popular andaluz, muy difundido
Al mar me arrojara
en América. Dice Mariano .Bosch que los cómicos españo­ por una rosa
les lo bailaban en los corrales del año cincuenta del siglo pero le temo al agua
XVIII en Buenos Aires. En 1826. figura en los sainetes que es peligrosa.
Repiquen las campanas
cr�oll�s, y en 1832 lo ,bailaban los Catón, una pareja de con el esq1dlón
ba1Jarmes franceses. "Sucesor del Fandango -dice el que si no hay badajo,
mencionado autor- era un bellísimo baile de la época, con el corazón.
aunque a veces licencioso i por demás atrevido en los movi­ Pescado salado,
mientos. Una pareja lo bailaba; tenía su composición y ar­ desecho ya a un lado
gumento pantomímico, que hacíanlo más interesante''. Fué repiquen las campanas
co�o el Fandango, prohibido varias veces. En la campaña de la Ccdedral.
oriental se bailaba junto al Cielito y el Pericón, por el año Por ve,r si te veo
1819. Muchos años después aun se lo prefería, pues Hila­ hermosa deidad,
rio Asca�ubi lo nombra en uno de sus relatos en 1842. Fué 1,m cfrivel que me diste
también muy popular en Chile. En 1840 brillaba en los es­ por la ventana
cenarios de ese país. en una jarra de oro
CACHUPINA: Danza rural chilena. lo tengo en agua.
CAER E: 1. Aretz halló su nombre en Monteros ' Tu- Repiquen las campanas
,
cum.an. de la Catedral.
206 CLOTILDE P. L. DE PIORNO {LA ÑUSTA) DANZAS TRADICIONALES ARGENTINAS 207

CAÑAVERAL: Parecido al Cielito. Se baila aún en DON MATEO: Baile colonial limeño. Constaba de un
Chiloé (Chile) entre cuatro personas. serio y un allegro.
CARACOL: Se bailaba en 1835 junto con la Saju­ FANDANGO: Baile español popularizado en nuestra
riana, en Chile. tierra y en otros países de América. En 1747 fué prohi­
bido por las autoridades eclesiásticas en Buenos Aires.
CARANCHO: Danza argentina perdida. La nombra
"Bailan el FANDANGO -consigna Curt Sachs- sol o
Ana S. de Cabrera.
dos personas, que no se tocan jamns, ni siquiera con la
CASCABELITO: Danza indígena peruana. mano. Pero cuando se observan los desafíos que una a
otra se hacen, ya retirándose, ya acercándose de nuevo;
CONEJO: Figura en el libro de Furt, quien expresa cuando se advierte cómo la mujer, justamente en el ins­
que nunca lo vió bailar. Baile criollo en que la pareja da tante en que pareciera que va a ser vencida, se escurre de
vueltas imitando al animal, mientras se canta: pronto del hombre victorioso con renovada vivacidad ; có­
mo la persigue aquél y cómo lo persigue ella luego; cuan­
Salta conejo do se comprende que en todas sus miradas, sus gestos y
duro y parejo, fas posiciones que adoptan, expresan las variadísimas emo­
pollera vieja ciones que los inflaman por igual ; cuando uno ve todo esto,
moditit rniquita no puede menos que confesar, con cierto rubor, que esta
wini paraiqui danza describe las batallas de Citerea con tanto realismo
nerrai quichu-coneja. como el estruendo final de los fuegos de artificio remeda
el tronar de los cañones ante una fortaleza sitiada''.
Fué conocido en Santiago del Estero. Se bailaba durante mucho tiempo en nuestro país,
como asirr¡ismo en Chile, Perú y Uruguay, en todos los
CHINCOLITO: Baile chileno de 1840. ambientes.
CHIR1IvIOYERO: Conocido antaño en Tucumán. Di- FANDANGUILLO: Baile español de aire vivo, se­
ce I. Aretz que era otro baile "durante el cual los bailari­ mejante al descripto. Posee casi su misma historia. Se
nes se hacían ,el propósito de llorar y se escondían como bailó también en los ambientes rurales.
en el Escondido".
GAVIOTA: Baile chileno, conocido en 1840.
DANZA DE TRENZAR: Se ejecuta en el norte de
Jujuy, entre la época de Navidad y Reyes. Se baila en GUACHAlVIBE o Huachambe: Danza muy arraiga­
torno a un palo, de cuya punta penden varias cintas, tan­ da en Chile, suponiéndose que sea su origen peruano. En
tas como bailarines haya. Cada uno tomará una cinta y Lima se bailaba en 1821 en los salones con la Mariquita.
así, yendo en una u otra dirección, realizarán primorosas En la misma época era popular en Chile y en 1850 aun se
figuras trenzando y destrenzando las cintas. Carlos Ve­ cultivaba j'unto a la Sajuriana.
ga se ocupa en detalle de la misma en el cuaderno Nº 10 HACTEO: Danza indígena peruana; baila una sola
de su serie de bailes argentinos. persona o muchas a la vez.
208 CLOTILDE P. L. DE PIORNO (LA ÑUSTA) DANZAS TRADICIONALES ARGENTINAS 209

HUAYÑO o Huayno: Bella danza incaica que aun MARIPOSA; Popular en Lima en 1824, es menciona­
mantiene firmemente sus prestigios,. ''Es de movimientos da por Palma.
vivos y bien acompasados y la bailan los indios con gran MECAPAQUEÑA: Danza regional boliviana. Fué
placer, sin dar muestras de cansancio por más que se re­ predilecta de la sociedad paceña. Viene su nombre de ha­
pita" nos informa Villalba Muñoz. Es conocida además berse originado en el pueblo de Mecapaca.
de Perú y Bolivia, en el norte argentino. "Ha sido propia­
mente el baile originario y primitivo de los indios. Lo eje­ MINERO: Cita Pereira S,alas, como popular entre
cutaban en los intermedios de las demás danzas indígenas 1840-1841 en Chile.
enfrentándose un hombre y una mujer en el centro de los
bailarines que hacían rueda. Al presente se da el nombre NEGRITO: Entre ''Las danzas de nuestras abuelas''
de Huayñn a una singular mezcla de las antiguas danzas en 1887, nombra Vicuña Mackenna "al travieso NEGRI­
denominadas Agua de Nieve, Moza Mala, bolero, en cier­ TO", característico en Chile, en la cual ''las parejas se
tas figuras y en otras se nota la influencia manifiesta de salían del salón persiguiéndose recíprocamente corno en
la Muñeira gallega. Todas estas figuras las han arreglado la gallina ciega". En Perú hubo un baile indio de igual
a la manera de ser y al tono del gusto nacional". (R. Pa­ nombre. No sabemos si es la misma danza.
redes). OLETAS: En 1824 lo anota el capitán francés La­
HUELLERO y Huellera: La cita I. Aretz, suponiendo fond, como característico chileno.
sean una misma cosa. Obtuvo ligeras menciones en Río PALOMITA o Paloma: Existió entre nosotros una
Chico, Tucumán. No pudo saber de qué baile se trataba, danza de ese nombre. No hemos obtenido referencias ni
ni si tendría algo que ver con la Huella. Por nuestra par­ coreografía. Se llama así, también, un baile típico para­
te, tenemos noticias de que la Huellera fué conocida en una guayo y en Chile, antes de mediados del siglo pasado se
región bonaerense. La hemos visto ejecutada por bailari­ hizo popular un aire de ese nombre.
nes profesionales, sin encontrarle parecido con la Huella. PASPIE: Danza europea de Bretaña del Norte, po­
Su coreografía nos pareció bastante curiosa. pularizada en América. Se bailó antaño en nuestro país.
LANCHAS: "Se bailaban por una sola pareja -dice Furt recogió su nombre y Ascasubi en una de sus obras:
Vicuña Mackenna- y fueron inventadas por el caden­ Mientras seguía el PASPIE
cioso movimiento de éstas, en la época del bloqueo :!1 Ca­ un baile muy antiguallo . . .
llao, por el Almirante Spilberg, en 1615; sobrevivieron a
la Colonia. PUNTO: Típico en Lima, en la época colonial. ''Bai­
MAISITO, Maicito o Maisillo: Danza popular chile­ le muy alegre, pero no para estrados serios'' dice Manuel
na, más o menos en 1840. Se llamó así también la Zamba A. Fuentes.
en Perú. RUMIMAYUMANTA: Baile perdido, cuyo nombre
MARINERO: Se bailó junto con la Resbalosa en sólo se recoge en Santiago del Estero, según Furt. Signi­
1838 en Chile. fica en idioma quechua "piedra del río".
210 CLOTILDE P. L. DE PIORNO (LA ÑUSTA)
DANZAS TRADICIONALES ARGENTINAS 211
S>EGUIDILLA o Sirilla: Baile de directo origen his­
pánico, difundido en América. "Las cuatro parejas se si­ <lose las notas. finales más bien como quien llora que co­
túan en sendas esquinas -informa Sachs- y mientras mo quien canta''. Fué igualmente conocida como baile.
danzan uno frente al otro imitan los movimientos princi­ Sin embargo no fué la canción en sí una creación de
pales del Fandango". Rosquellas, ya que hay una antigua canción española y
portuguesa de igual nombre, que también arraigó en Bra­
SEÑORITA: ''Es otro de los bailes criollos recorda­ sil.
do entre los músicos de edad'' -apunta I. Aretz-. Según
�lgunos habría sido similar al Remedio; según otros, se TONDERO: Danza peruana. Julio Aramburu, en
asemejaría más bien a la Zamba; y para terminar de "Voces de supervivencia indígena", lo define como "baile
aclarar en El Brete (Salta) un músico me aseguró que que se realiza con un jarro en la mano".
se bailaba con dos entradas como las del Bailecito (aba­ VIDALAI: La vió bailar en Copiapó el escritor chile­
jeño) y una media vuelta o cambio de sitio. Se cantaba no Jotabeche, en 1842, durante el carnaval de los mineros.
el siguiente estribillo: Estos -narra- "visitan las chinganas, donde tomándose
Ay, señorita, sí, de las manos las enamoradas pare}as, forman una gran
ay, señorita, no, rueda para danzar. Este antiguo baile se ejecuta al son
déme de su pecho un ramo lastimero de una flauta que, oída desde lejos, más bien ins­
ay, señorita". pira tristeza y ternura que entusiasmo. Al escuchar esa mú­
sica, los mineros que tanto gustan de divertirse con inter­
TIRANA: Pablo Rosquellas, cantante de origen ca­ medios de camorra, aplacan su ira; buscan a su enemigo,
talán que llegó al Río de la Plata, entre 1822 y 1823, y que le presentan cual de oliva, un ramo de albahaca y le con­
era a la vez músico discreto, füé, según destaca Mariano vidan a tomar un lugar en el círculo danzante''.
Bosch, el autor de la música de la Tirana, la que según la
ZAPATEO o Zapateado o Zapatera: Baile de origen
tradición tuvo por letra una hermosa composición del poe­
español, popular en 1824 en Chile.
ta porteño Juan de la Cruz Varela. Fué la Tirana suma­
mente popular. En 1824 la cantaba la célebre Angelita ZIQUIMIRIQUI: Danza de la gente campesina de
Tanni en Buenos Aires ; en 1836 los esposos Casacuberta; Chile.
también lo hacía el autor con gran éxito. La danza, que no
sabemos si se adaptó de inmediato, o posteriormente, tuvo
bastante difusión ,en nuestra tierra. En 1890 más o menos,
figura entre los bailes criollos más característicos, en una
evocación debida a la pluma de Ricardo Rojas, allá por
tierras santiagueñas. Isabel Aretz obtuvo noticias sobre
la Tirana en Tucumán, donde, según expresa "es mencio­
nada como canción y como baile''. En Chile tuvo también
su auge hacia 1835. Acerca de ella escribe Barros Grez
que "cantábase en aquella época la TIRANA, prolongán-
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INDICE

Pág.
Pág.

Lorencita ....................................... 103


Llanto ..................................... , .. 104
Liminar· 7 Malambo .................................... 107
'Ür¡ígenes ,................ : .............. • • .. • • 9 Mariquita .................... ,................ 110
Las danzas argentinas en la Historia ............ 17 Marote ...................................... 117
Posiciones y figuras ........................... . 24 Media Caña ....................,.............. 120
Aires o Relaciones ,........................... . 27 Montonero o Minué Federal .................... 127
Amores o Amor .........................,.... , . 31 Pajlarillo ....................................... 133
Arunga o Arunguita ............................ 35 Pala Pala ...... . . .............. . .... . ........ . 135
Bailecito ...... .-................. , . , , ... • • • • . • • 36 Palito ........................................ 141
Calandria ...................................... 40 Patria ....................................... 145
Caramba........................................ 41 Pericón ...................................... 149
Carnavalito .................................. . 42 Pollito ..... . ... . .... . ....................... • . 155
Cielito o Cielo ................................ . 47 Polca ........................................ 156
Condición ..................................... 57 Prado .... , .............. • .. . ...... . ........... 158
Cuando .............................·........... 61 Remedio ...................................... 160
Chaaarera ..................................... 66 Remesura . ... . . . .. . ......... . ........ . ....... 163
Chacarera Doble .............................. 69 Resbalosa o Refalosa ................. '" .......• 164
Ecuador .....................................
· .. 70 Sajuriana , ........ . ...... . .......... . .. . ...... 171
Escondido ................................... . 72 Sereno ........ , .............................. 176
Firmeza ...................................... 75 Sombrerito ..... . .. . .......................... 176
Gato ......................................... 79 Triunfo .. . ................................... 179
Gato Correntino .............................. . 93 Tunante .... . .... . ....................... . .... 183
Gauchito ...................................... 94 Zamacueca .. . ................................. 184
Huella ....................................... . 97 Zamba Alegre ......................·............ 200
Kaluyo ........................................ 101 Otras Danzas . . ... . ............................ 203
Bibliografía ...... . ................... . . . 213
0.P.
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e l dfa 14 de agosto
de 1951,
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calle 7 -160, La Plata (R ep.
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