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PARROQUIA DE SANTO TOMAS XOCHIMILCO, OAXACA.

HORA SANTA
PARA EL DOMINGO 3° DE ADVIENTO
1.- EXPOSICION

2.- CANTO

LECTOR 1

¡Alegraos! La verdadera alegría en la vida es Jesús que con su nacimiento viene a disipar
las tinieblas del pecado y envolvernos en su luz maravillosa.

Unidos a la Virgen María quien experimentó más de cerca la alegría de la venida de su hijo
Jesús, nuestro Salvador, preparémonos a celebrar con fe y amor su venida; que el Señor
oriente el corazón de muchos jóvenes, y sean así capaces de responder con generosidad el
llamado de Cristo que resuena con voz inconfundible: “Sígueme y te haré pescador de
hombres”.

OREMOS:

Que nuestras responsabilidades terrenas no nos impidan, Señor, prepararnos a la


venida de tu Hijo, y que la sabiduría que viene del cielo, nos disponga a recibirlo y
a participar de su propia vida. Por nuestro Señor Jesucristo... AMEN

Momento de silencio CANTO

ACTO DE FE.

LECTOR 2 ACOMPAÑA LECTOR 3


Aquí estoy, buen Jesús, postrado ante tu altar y guiado por tu luz he venido a buscarte,
pues yo se bien que estás sacramentado aquí y que me llamas constantemente.
(Padre Nuestro, Ave María, Gloria)
En los cielos y en la tierra sea para siempre alabado, el corazón amoroso de Jesús
Sacramentado.
Yo creo en Ti,
Señor Aumenta en mí la fe, yo creo en Ti.
Y en todo te veré, tu amor me hace, yo creo en Ti,
Señor habitar cerca de Ti. Yo creo en Ti.
CANTO
ACTO DE ESPERANZA
LECTOR 3 ACOMPAÑA LECTOR 4
Aquí estoy, Señor, pongo en Ti toda mi confianza, espero en Ti, pues se que todo el que se
acoge a Ti no queda nunca defraudado. Aumenta mi esperanza.
(Padre Nuestro, Ave María, Gloria)
En los cielos y en la tierra sea para siempre alabado, el corazón amoroso de Jesús
Sacramentado.
Yo espero en Ti,
Señor La dicha y el dolor yo espero en Ti. Me vienen por tu amor, sé que tu
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corazón por eso sin dudar cuida de mí. yo espero en ti.


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CANTO
ACTO DE AMOR
LECTOR 4 ACOMPAÑA LECTOR 1
Aquí estoy, buen Jesús, con el deseo de amarte cada vez más. Haz que en mí crezca el
amor por mis hermanos, sobre todo en los más necesitados y olvidados.
(Padre Nuestro, Ave María, Gloria)
En los cielos y en la tierra sea para siempre alabado, el corazón amoroso de Jesús
Sacramentado.
Yo te amaré, Señor Tu santa voluntad yo te amaré. alegre he de cumplir,
Viviendo en tu amor, ayúdame Señor feliz seré. Quiero ir a Ti.

LECTOR 4
En este Tabernáculo sagrado, donde estas mi buen Jesús por mi escondido, mi corazón te
adora muy rendido y mi fe te contempla anonadado.
Esta estación recibe con agrado, como ofrenda de mi pecho agradecido por el inmenso
amor en que has querido guardar, por nuestro bien sacramentado.
Remedia nuestros males y aflicciones da a tu Iglesia paz y consuelo y al Papa fortaleza y
bendiciones.
Extiende tu fe santa en este suelo, para que, unidos con tu amor los corazones, logremos
adorarte en el cielo. Amén.
CANTO
LECTOR 1

Alegrémonos, porque se acerca nuestro Salvador y Libertador. ¿De qué nos salva? De las
cadenas y grilletes a los que tal vez nuestra alma está atada y por eso no es libre para
relacionarse en la oración humilde con ese Dios de la Salvación. De los miedos que nos
paralizan y no nos dejan descubrir que ese Salvador es Padre y Amigo y Compañero de
camino hacia la eternidad. De las tristezas que nos ahogan, que nos impiden sonreír al
experimentar la ternura de ese Dios Libertador que viene con los despojos de su victoria en
la mano después de una lucha terrible contra el enemigo de nuestra alma. De las falsas
expectativas, ilusiones y guiños que nos hace este mundo y nuestros sueños fatuos, que
nos pintan el seguimiento de Cristo como un camino de rosas, de éxitos y reconocimientos,
cuando en realidad sabemos que debemos seguirle por un sendero de cruz, de esfuerzo,
pero con Él a nuestro lado. De todo eso viene a salvarnos: de las falsas ideologías, de
esperanzas disfrazadas, de sistemas socio-económicos esclavizantes e inhumanos, de
nuestros ridículos e devoradores egoísmos, vanidades y ambiciones. Salvación completa,
de cuerpo y alma y espíritu

Se despegarán los ojos del ciego, los oídos del sordo se abrirán, saltará como un
ciervo el cojo, la lengua del mudo cantará, y volverán los rescatados del Señor.
Vendrán a Sion con cánticos: en cabeza, alegría perpetua; Siguiéndolos, gozo y
alegría. Pena y aflicción se alejarán» (Is 35, 5-6.10).
CANTO

LECTOR 2

INVOQUEMOS AL ESPIRITU SANTO

“Ven Espíritu Santo, quiero creer que hay mucho más que lo que ven mis ojos, mucho más
que lo que escucho por la calle, mucho más que lo que me sugieren mis sentimientos tan
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variables. Quiero creer en ese mundo celestial que habita en medio de nosotros. Quiero
creer que más allá del dolor está tu consuelo, que más allá de mis fracasos hay una
permanente esperanza, que más allá de las caídas estás tú llamándome, invitándome,
esperándome. Ven Espíritu Santo, para que pueda ver eso que es invisible a los ojos, para
que más allá de la apariencia de los demás, pueda reconocer que son imágenes de la
Trinidad, que son sagrados, que son infinitamente amados por ti. Ven Espíritu Santo, para
que en cada dificultad sepa ver una nueva oportunidad, para que pueda reconocer el
misterio de tus proyectos divinos, que superan todos nuestros proyectos humanos. Ven
Espíritu Santo, derrama tu luz sobrenatural para que pueda vivir en otro nivel, cada vez
más alto y más profundo. Amén”.

CANTO

LECTOR 3
DE LA PRIMERA CARTA DEL APOSTOL SAN PABLO A LOS TESALONISENCES 5, 16-24

"Estén siempre alegres, oren sin cesar y den gracias a Dios en toda ocasión; ésta es, por
voluntad de Dios, su vocación de cristianos. No apaguen el Espíritu, no desprecien lo que
dicen los profetas. Examínenlo todo y quédense con lo bueno. Eviten toda clase de mal,
dondequiera lo encuentren. Que el Dios de la paz los haga santos en toda su persona. Que
se digne guardarlos sin reproche, en su espíritu, su alma y su cuerpo, hasta la venida de
Cristo Jesús, nuestro Señor. El que los llamó es fiel, y así lo hará." PLABRA DE DIOS

REFLEXION

La vida cristiana expresa su realidad mediante la oración. No puede haber ninguna clase de
vida cristiana si la oración no está presente. El cristiano es, por definición, el hombre (o la
mujer) que ora.
Si la oración desaparece de su vida, no queda nada que sea específicamente cristiano.
Quedará el hombre religioso, el moralista, la persona honesta, el católico o el protestante,
pero le faltará lo que es fundamental.
La diferencia será tan profunda como la que hay entre una rosa natural y una artificial. A
primera vista, podrán parecer iguales, pero la diferencia es abismal. Una tiene vida, la otra
no la tiene ni la ha tenido nunca.
El primer movimiento del hombre tocado por la gracia de Dios es orar.
Quizás no sepa cómo hacerlo, ni qué decir, ni qué pedir. Quizás no tenga nada que pedir.
Pero el Espíritu que ha entrado en su vida, ora en él y por él.
Y lo que sale del corazón, lo que el Espíritu provoca en el hombre convertido, es el anhelo
de Dios, la oración más profunda; “Abba”, que significa, “Padre” (Ga 4,6; Ro 8,15).
Orar es, pues, en primer lugar, la aspiración a Dios, el encuentro. Entrar y vivir en una
comunión. Diálogo. Hablar y escuchar.
Dios y nosotros, en una relación auténtica, en la que hay, en primer lugar, la magia del
éxtasis y la contemplación, la maravilla del encuentro con el infinito. Después vendrán las
palabras, las de alabanza que surgirán espontáneas de nuestros labios, las de
reconocimiento de nuestra pequeñez e imperfección, finalmente, como culminándolo todo,
la presentación de nuestras necesidades y las de los demás.
Pero, no haciendo de la oración sólo un instrumento funcional para obtener aquello que de
otra forma no podríamos conseguir, sino reconociendo ante La nuestra pobreza, nuestras
carencias, nuestra realidad humana total.
Orar es una acción intransferible Pero también es una acción comunitaria. Las dos son
importantes.
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La recomendación apostólica es clara y limpia:


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Estén siempre alegres, oren sin cesar y den gracias a Dios en toda ocasión; ésta es, por
voluntad de Dios, su vocación de cristianos. No apaguen el Espíritu, no desprecien lo que
dicen los profetas. MOMENTO DE SILENCIO CANTO

LECTOR 4 ACOMPAÑA LECTOR 1

Con mucho amor y fe rogamos a Nuestro Señor Jesucristo, a cada petición decimos
SEÑOR JESUS, ESCUCHANOS!

 Por todas las familias del mundo, para que, mirando a la Sagrada Familia, hagamos
de nuestros hogares una imagen viva del hogar de Nazaret y nuestras familias se
transformen en focos de fe, esperanza y amor para el mundo

Roguemos SEÑOR JESUS, ESCUCHANOS!

 Para que el Señor, nos conceda a todos los miembros de las familias, salud y paz,
trabajo y alegría. Y apoyarlos en la fuerza divina, hagamos de nuestras casas
hogares acogedores, serenos y alegres

Roguemos SEÑOR JESUS, ESCUCHANOS!

 Te pedimos Señor que venzas esa dificultad que tenemos los padres de familia para
comunicarnos con nuestros hijos, para convertirnos en sus amigos porque nuestros
hogares se han convertido en centros de angustias y discordias por la falta de
comprensión entre los miembros de la familia

Roguemos SEÑOR JESUS, ESCUCHANOS!

 Señor ayúdanos por medio de la oración, el dolor que estamos sintiendo al ver
nuestros hijos acosados por los peligros de la droga, el licor, la violencia, el sexo
libre y por todo tipo de peligros que los asechan y, también por lo mas doloroso de
todo, de verlos tan alejados de Dios

Roguemos SEÑOR JESUS, ESCUCHANOS!

 Por todos los padres, primeros evangelizadores de los hijos, para que fieles al don
precioso del Creador, ayuden a sus hijos a construir, desde las primeras oraciones,
un universo moral enraizado en la voluntad de Dios, de manera que crezcan en los
valores humanos y cristianos que dan pleno sentido a la vida.

Roguemos SEÑOR JESUS, ESCUCHANOS!

 Dios, concédenos comprender mejor a nuestros padres, y saber devolverles amor


por amor. Por medio de ellos nos lo diste todo, devuélveles todo el bien que nos han
hecho, Nos han dado la vida: consérvales la salud. Nos han dado el alimento: dales
el pan de cada día. Nos han dado el vestido: que sus almas se hallen vestidas
siempre de tus gracias, Y sobre todo concédeles sobre la tierra la felicidad que se
encuentra en servirte y amarte

Roguemos SEÑOR JESUS, ESCUCHANOS!


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 Señor Jesús te pedimos por nuestros padres, para poder cada día expresarles
nuestro amor. No como un niño que balbucea, sino como un hombre o una mujer,
que sabe lo que tiene que decir, y que expresa su alma en un lenguaje dulce y
fuerte.

Roguemos SEÑOR JESUS, ESCUCHANOS!

 Para que en la alegría y en la tristeza, en la serenidad y en la angustia, en la


enfermedad y en la muerte, Dios sea nuestro apoyo y su esperanza. Y en estos
momentos de prueba renovemos nuestra fe en el sacramento de la Eucaristía que
hoy recibiremos y solicitemos la ayuda de Dios para vencer toda tentación

Roguemos SEÑOR JESUS, ESCUCHANOS!

 Para que nos acerquemos entre los hermanos, para que los lazos fraternos se
cimienten, se fortalezcan y podamos ser amigos y conjuntamente con nuestros
padres podamos descubrir la grandeza de tu amor, y hagamos de nuestro hogar esa
Iglesia Doméstica que tanto deseas.

Roguemos SEÑOR JESUS, ESCUCHANOS!

 Jesús, te queremos pedir por todos los niños del mundo.


 Por los niños que viven solos, y por los que tienen la alegría de tener una familia.
 Por los niños enfermos y por los que gozan de buena salud.
 Por los niños que no pueden estudiar y por los que pueden ir a la escuela
 Que un día sea posible que todos tengan las mismas posibilidades de ser felices y de
ser queridos.
 Que un día todos puedan crecer en libertad, en el amor de una familia, sin
sufrimientos injustos y sabiendo que los que quieren mucho y de verdad

Roguemos SEÑOR JESUS, ESCUCHANOS!

 Y finalmente te pedimos – Por los que no creen. Por los que dudan.
 Para que este tiempo de adviento sea una palanca que mueva sus corazones
aletargados o indiferentes.

Roguemos SEÑOR JESUS, ESCUCHANOS!

Escucha señor nuestros ruegos y ayúdanos a sentir la alegría de tu venida, que


nuestros corazones estén dispuestos a recibirte y darte el lugar preponderante
que mereces, que nuestra Madre Santísima nos ilumine y guie hacia ti. Amen

CANTO

SACERDOTE

El Papa Francisco nos ha invitado a: “pensar en la alegría de María, la Madre de Jesús. Así
como su dolor fue tan íntimo, tanto que le traspasó su alma, del mismo modo su alegría
fue íntima y profunda, y de ella los discípulos podían tomar. Habiendo pasado, a través de
la experiencia de la muerte y de la resurrección de su Hijo, viste, en la fe, como la
expresión suprema del amor de Dios, y el corazón de María se ha convertido en una fuente
de paz, de consuelo, de esperanza y de misericordia. Todas las prerrogativas de nuestra
Madre derivan de aquí, de su participación en la
Pascua de Jesús. Desde la mañana del viernes hasta la mañana del domingo, Ella no perdió
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la esperanza: la hemos contemplado como Madre de los dolores, pero, al mismo tiempo,
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como Madre llena de esperanza. Ella, la Madre de todos los discípulos, la Madre de la
Iglesia y Madre de esperanza”.
ORACION A MARIA CAUSA DE NUESTRA ALEGRIA
María, Tú que hallaste la alegría en el Señor y repartiste esa alegría a todos.
Tú que compartes la gloria de la Resurrección de tu Hijo, anticipando la resurrección de
todos los miembros de Su Cuerpo, Tú que has sido exaltada por el Señor como Reina de
todas las cosas, eres signo de segura esperanza que Jesús nos ascenderá para vivir con Él
por siempre.
Madre Santa, Madre amada, tú que eres ejemplo de vida, de alegría verdadera, infunde en
mi espíritu esa misma alegría que tienes en tu corazón.
Te pido que reines en mi vida, para que tenga siempre la verdadera y perfecta alegría.
Si por desgracia cayera en pecado, acude en mi ayuda y no permitas que reine la tristeza
en el alma mía.
Madre, bendice a todas las familias, bendice nuestro trabajo diario, multiplica las
vocaciones sacerdotales y religiosas.
Santifica a los sacerdotes y religiosos y concede la eterna alegría, a los que mientras
vivieron en este mundo, fueron fieles a tu Santísimo Hijo. Amén.

CANTO

En las tinieblas se encendió una luz, en el desierto clamó una voz.

Se anuncia la buena noticia: el Señor va a llegar.

Preparad sus caminos, porque ya se acerca. Adornad vuestra alma como una novia se
engalana el día de su boda.

Ya llega el mensajero.

Juan Bautista no es la luz, sino el que nos anuncia la luz.

Cuando encendamos este domingo las tres velas, cada uno de nosotros queremos ser
antorcha tuya para que brilles, llama para que calientes.

¡Ven, Señor, a salvarnos, envuélvenos en tu luz, ¡caliéntanos en tu amor!

Mira Señor a tu pueblo que espera con fe la fiesta del nacimiento de tu Hijo, y
concédele celebrar el gran misterio de nuestra salvación con un corazón nuevo y
una inmensa alegría. Por Jesucristo, Nuestro Señor. Amén

Alabemos confiados al Padre, preparándonos para recibir su bendición, cantando la oración


que Jesús nos enseñó.
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