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AULA D’ARQUITECTURA 44

El terreno
AULA D’ARQUITECTURA

Matilde González Caballero

El terreno

EDICIONS UPC
La presente obra fue galardonada en el octavo concurso
"Ajuts a l'elaboració de material docent" convocado por la UPC.

Primera edición: septiembre de 2001

Diseño de la cubierta: Manuel Andreu

© Matilde González, 2001

© Edicions UPC, 2001


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Depósito legal: B-35.098-2001


ISBN: 84-8301-530-7

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ciones establecidas en las leyes, la reproducción total o parcial de esta obra por cualquier medio o pro-
cedimiento, comprendidos la reprografía y el tratamiento informático, y la distribución de ejemplares de
ella mediante alquiler o préstamo públicos.
Prólogo de El terreno 7

Prólogo
Este libro pretende ser guía y manual para todos los estudiantes universitarios, principalmente los
relacionados con la Arquitectura e Ingeniería, interesados en algunos temas de los expuestos en la
asignatura “El terreny”; asignatura optativa de la que la autora, Matilde González Caballero, es
responsable, y que sus contenidos se imparten desde el Departamento de Estructuras en la
Arquitectura, en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Barcelona, y algunos temas
relacionados con la cimentación profunda (Fonamentacions-2) en la Escuela Técnica Superior de
Arquitectura del Vallés.

La autora es desde 1976 arquitecta por la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Barcelona, y
profesora asociada y encargada de curso de la asignatura Mecánica del Suelo desde 1982 hasta 1990,
en que ya como Titular de Escuela Universitaria continúa impartiendo casi el mismo programa pero
con el nombre de “Geotècnia Bàsica a l’Arquitectura”, dependiendo entonces del Departamento de
Ingeniería del Terreno. Desde 1995, ya desde el Departamento de Estructuras en la Arquitectura y con
el nombre de “El terreny”, el temario se concreta al estado actual y se amplía respecto a los anteriores
en el aspecto estructural de los temas de cimentaciones, y se incluye el tema de elementos de
contención flexible o pantallas.

El objetivo principal de la asignatura, y por tanto de lo expuesto en este libro, se puede resumir en dar
a conocer las bases necesarias para entender y prever el comportamiento tenso-deformacional del
suelo, a lo largo de todo el proceso de adecuación e interacción de un proyecto arquitectónico con la
realidad del suelo.

En los cuatro primeros temas se dan las pautas para poder, según los casos, idealizar el suelo como un
conjunto sólido elástico o plástico, a la vez que se muestra su real complejidad como un conjunto
cuatrifásico (partículas minerales, agua, aire y gas), y con la posible heterogeneidad y
estratificaciones de potencia o espesor variables.

También, tras la teoría del tema 5 (técnicas y medios para el reconocimiento de los suelos), se
potencia la aplicación práctica: desde la interpretación de unos estudios geotécnicos; con las
deducciones de datos de interés geológico-geotécnico necesarios para la decisión de un tipo u otro de
cimentación, hasta manejar las fórmulas y los cálculos previsibles de resistencia y deformabilidad del
suelo en respuesta a las cargas y actuaciones de la propia estructura y de otras vecinas. (temas 2, 3, 4,
8, 9 y 10).

Así mismo, se pretende ayudar a adquirir los criterios básicos que faciliten la toma de decisión en
todo lo referente al suelo y al diseño y cálculo de muros de contención y cimentaciones superficiales y
profundas, (temas 6, 7, 8, 9 y 11). Con todo ello se conseguirá ampliar lo más posible el
entendimiento entre el arquitecto, como principal responsable del hecho arquitectónico, y los técnicos
especialistas en la información geotécnica o en cimientos que el proyecto arquitectónico requiera.

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Índice de El terreno 9

Índice

1 Origen y clasificación del suelo


1.1 Introducción a la Mecánica del Suelo ................................................................................... 13
1.2 Clasificación de suelos .......................................................................................................... 15
1.3 Consistencia de los suelos ...................................................................................................... 22
1.3.1 Límites de Atterberg .................................................................................................. 22
1.4 Clasificaciones científicas ...................................................................................................... 24
1.5 Propiedades índice .................................................................................................................. 26
1.5.1 Características físicas de volumen. Pesos específicos ............................................... 26
1.5.2 Humedad natural, w ................................................................................................... 27
1.5.3 Índice de poros, e ...................................................................................................... 28
1.5.4 Porosidad, n .............................................................................................................. 28
1.5.6 Densidad saturada, γsat ............................................................................................... 28
1.6 Compactación ........................................................................................................................ 30
1.6.3 Ensayo Proctor .......................................................................................................... 30

2 El agua en el suelo
2.1 Introducción ........................................................................................................................... 33
2.2 Estados del agua en el suelo ................................................................................................... 33
2.3 Nivel freático o nivel piezométrico ........................................................................................ 34
2.4 Capilaridad ............................................................................................................................. 35
2.5 Humedad de contacto ............................................................................................................. 37
2.6 Movimiento del agua en el suelo. Permeabilidad .................................................................. 38
2.7 Coeficiente de permeabilidad: k ............................................................................................ 42
2.8 Medición de la permeabilidad en laboratorio ........................................................................ 45
2.9 Otros movimientos no gravitatorios del agua: electroósmosis y termoósmosis .................... 47
2.10 Otros factores que influyen en la permeabilidad ................................................................... 47
2.11 Determinación de la permeabilidad in situ ........................................................................... 47
2.12 Tensión efectiva. Tensión neutra o tensión de poro .............................................................. 48
2.13 Gradiente hidráulico crítico, ic ............................................................................................... 51
2.14 Valores de permeabilidad y drenaje ....................................................................................... 55
2.15 Consideraciones sobre el sistema agua-suelo ........................................................................ 56

3 Compresibilidad de los suelos. Teoría de la consolidación


3.1 Introducción ........................................................................................................................... 59
3.2 Relaciones tensión-deformación con drenaje ........................................................................ 59
3.3 Suelos normalmente consolidados y sobreconsolidados ...................................................... 60
3.4 Compresibilidad de arcillas normalmente consolidadas ........................................................ 61
3.5 Módulo edométrico ................................................................................................................ 63

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10 El terreno

3.5.1 Coeficiente de compresibilidad volumétrica: mv ...................................................................................... 63


3.6 Cálculo de asiento de consolidación ...................................................................................... 64
3.7 Compresibilidad de estratos preconsolidados de arcilla ........................................................ 66
3.8 Consolidación de las capas de arcilla. Teoría restringida de Terzaghi y Frölich .................. 68
3.9 Coeficiente de consolidación, Cv ........................................................................................... 71
3.10 Ensayo de consolidación. Edómetro ...................................................................................... 73
3.11 Limitación de las deformaciones ........................................................................................... 76
3.12 Métodos de mejora del terreno .............................................................................................. 77

4 Estados de equilibrio estático de un suelo elástico y plástico


4.1 Problemas tensionales en Mecánica del Suelo ...................................................................... 81
4.2 Estados de equilibrio I y II; elástico y límite ......................................................................... 84
4.2.1 Círculo de Mohr ........................................................................................................ 86
4.3 Tercera condición de equilibrio para el estado I ................................................................... 91
4.4 Estado de equilibrio II (precede a la rotura) .......................................................................... 94
4.5 Tensiones en el semiespacio de Boussinesq .......................................................................... 98
4.5.1 Carga puntual ............................................................................................................ 99
4.5.2 Carga lineal ............................................................................................................... 99
4.6 Tensiones características ...................................................................................................... 101
4.7 Equilibrio límite .................................................................................................................... 105
4.7.1 Teoría de equilibrio límite de Rankine .................................................................... 106
4.7.2 Introducción al estado activo y pasivo ......................................................................106
4.8 Ensayos mecánicos ............................................................................................................... 112
4.8.1 Ensayo de compresión simple o compresión no confinada ..................................... 112
4.8.2 Ensayo de corte directo ............................................................................................ 114
4.8.3 Ensayo triaxial .......................................................................................................... 115

5 Técnicas y medios de reconocimiento del terreno


5.1 Introducción .......................................................................................................................... 119
5.2 Normativa ............................................................................................................................. 119
5.3 Estudios geotécnicos ............................................................................................................. 120
5.4 Campañas de reconocimiento ............................................................................................... 122
5.5 Técnicas manuales de reconocimiento ................................................................................. 123
5.6 Técnicas mecánicas de reconocimiento. Perforaciones. Sondeos ........................................ 124
5.6.1 Sondeos mecánicos .................................................................................................. 124
5.6.2 Ensayos de penetración estática ............................................................................... 126
5.6.3 Ensayo continuo de penetración dinámica ............................................................... 128
5.6.4 Ensayo estándar de penetración dinámica: S.P.T. ................................................... 129
5.7 Otros medios de prospección ................................................................................................ 132
5.8 Ensayos de laboratorio .......................................................................................................... 135
5.9 Métodos de prospección geofísica ........................................................................................ 136

6 Teoría de empujes. Elementos de contención rígidos. Muros


6.1 Introducción. Generalidades de los muros ........................................................................... 139
6.2 Tipología de muros ............................................................................................................... 140
6.3 Interacción tierras-muro. Empujes al reposo, activo y pasivo .............................................. 143
6.4 Teoria de Coulomb para el empuje activo ............................................................................ 148
6.5 Hipótesis de Rankine para el cálculo de muros en estado activo ......................................... 151

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Índice de El terreno 11

6.6 Sobrecargas ........................................................................................................................... 153


6.7 Muros en L (o en cantilever) ................................................................................................ 155
6.8 Muros de contrafuertes ......................................................................................................... 156
6.9 Esquemas de armado para diferentes tipologías de muros ................................................... 157
6.10 Acción del agua en los muros ............................................................................................... 158
6.11 Predimensionado de los muros ............................................................................................. 159
6.12 Acción total en muros ........................................................................................................... 160
6.13 Diseño estructural del muro ................................................................................................. 162

7 Taludes y laderas
7.1 Introducción y nomenclatura ................................................................................................ 165
7.2 Análisis para la estabilidad y el diseño ................................................................................. 166
7.3 Causas de los movimientos de ladera ................................................................................... 166
7.4 Métodos de análisis de la estabilidad de los taludes ............................................................. 167
7.5 Rotura circular ...................................................................................................................... 171
7.5.2 Tipos de círculos de rotura.críticos .......................................................................... 172
7.5.4 Ábacos de Taylor ..................................................................................................... 174
7.6 Talud indefinido .................................................................................................................... 177
7.7 Medidas para incrementar la estabilidad de un talud ............................................................ 178
7.8 Movimientos de ladera .......................................................................................................... 178
7.9 Ejemplos de roturas y desprendimientos .............................................................................. 181

8 Cimentaciones superficiales
8.1 Generalidades ........................................................................................................................ 187
8.2 Bases de diseño ..................................................................................................................... 188
8.3 Carga de hundimiento de las cimentaciones ......................................................................... 190
8.4 Carga admisible .................................................................................................................... 191
8.5 Procedimientos teóricos para determinar la carga de hundimiento ...................................... 192
8.6 Carga descentrada ................................................................................................................. 197
8.7 Influencia del agua freática en la carga de hundimiento ...................................................... 197
8.8 Suelo estratificado ................................................................................................................ 200
8.9 Determinación de la capacidad de carga mediante ensayos de placa de carga .................... 204
8.10 Presión admisible a partir de datos del penetrómetro estático ............................................. 206
8.11 Presiones admisibles en la Norma NBE-AE/88 .................................................................... 207

9 Cimentaciones profundas
9.1 Introducción .......................................................................................................................... 209
9.2 Clasificaciones de los pilotes ................................................................................................ 210
9.3 Diseño y cálculo de cimentaciones profundas ...................................................................... 211
9.4 Capacidad de carga del pilotaje ............................................................................................ 211
9.5 Determinación de la carga de hundimiento de un pilote ....................................................... 212
9.5.1 Terreno involucrado en la resistencia por punta ...................................................... 213
9.5.2 Fórmulas estáticas .................................................................................................... 214
9.5.3 Fórmulas prácticas ................................................................................................... 216
9.6 Pruebas de carga de un pilote ............................................................................................... 218
9.7 Proceso de diseño y cálculo ................................................................................................. 219
9.8 Rozamiento negativo ............................................................................................................. 223
9.9 Pilotes hincados. Resistencia dinámica de pilotes ............................................................... 228
9.10 Resistencia del grupo de pilotes ........................................................................................... 228

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12 El terreno

9.11 Reparto de cargas en un pilotaje .......................................................................................... 230


9.12 Comprobaciones que se deben considerar en un proyecto de pilotaje ................................. 232
9.13 Asientos ............................................................................................................................... 233
9.14 Resumen en organigrama del diseño de un pilotaje ........................................................... 235

10 Teoría de asientos
10.1 Introducción. Generalidades ................................................................................................ 237
10.2 Métodos de cálculo .............................................................................................................. 238
10.3 Métodos elásticos ................................................................................................................. 239
10.3.1 Asientos bajo carga rectangular (Scheleicher y Terzaghi) ...................................... 240
10.3.2 Steinbrenner ............................................................................................................ 241
10.4 Métodos edométricos ........................................................................................................... 243
10.5 Correcciones para la aproximación a la realidad ................................................................. 245
10.6 Determinación de asientos a partir de ensayos de campo .................................................... 247
10.7 Coeficiente de balasto .......................................................................................................... 249
10.8 Asientos de pilotes y pilotajes .............................................................................................. 251
10.9 Asientos diferenciales. Distorsión angular ........................................................................... 251

11 Pantallas
11.1 Introducción ......................................................................................................................... 255
11.2 Estructuras de contención flexibles ...................................................................................... 255
11.3 Información previa al diseño de pantallas ............................................................................ 256
11.4 Análisis de la información necesaria .................................................................................... 257
11.5 Tipos de pantallas ................................................................................................................. 257
11.6 Acciones en las pantallas ...................................................................................................... 258
11.7 Análisis del cálculo de empujes en pantallas ....................................................................... 259
11.7.1 Influencia de los movimientos pantalla-terreno en los empujes .............................. 259
11.8 Pantalla en voladizo .............................................................................................................. 261
11.9 Influencia de la cohesión ...................................................................................................... 265
11.10 Pantalla anclada ........................................................................................................... 267
11.10.1 Método del soporte libre .......................................................................................... 268
11.10.2 Método del soporte fijo ............................................................................................ 271
11.11 Efecto de las sobrecargas ...................................................................................................... 273
11.12 Efecto de la presión de agua y de la filtración ...................................................................... 274
11.13 Influencia de la compactación .............................................................................................. 275
11.14 Anclajes ................................................................................................................................ 277
11.15 Entibaciones .......................................................................................................................... 281
11.16 Rotura y levantamiento del fondo de una excavación .......................................................... 284

Ejercicicios....................................................................................................................................... 287

Anexo 1 Sistema Unificado de Suelos de la ASTM ........................................................................... I


Anexo 2 Relaciones entre algunas unidades de medida de los sistemas más habituales ..................... II
Anexo 3 Esquema de corte geológico de Barcelona ........................................................................... III

Referencias bibliográficas ............................................................................................................. V

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1 Origen y clasificación del suelo 13

1 Origen y clasificación del suelo

1.1 Introducción a la Mecánica del Suelo

De las definiciones existentes de esta materia se eligen las siguientes: según Schulze, ciencia que
estudia los esfuerzos en el terreno, y sus efectos, y según Jiménez Salas, ciencia que se ocupa de las
modificaciones que en los estados de equilibrio y de tensiones de la corteza terrestre producen las
construcciones humanas.

En resumen: la Mecánica del Suelo estudia problemas de equilibrio y deformación de masas de tierra.
Masas de tierra conformadas por varias capas de suelos de naturaleza y espesores diferentes. Suelos
que en sí ya no son homogéneos ni monofásicos, sino que en cada uno de los diferentes tipos de suelo,
nos encontramos con la fase sólida de las partículas de suelo propiamente dicho, y con otras fases
como aire, agua o hielo, e incluso gas; es decir, el suelo puede llegar a ser tetrafásico. Existen
conexiones con otras ciencias y disciplinas, como la Química, la Geología, la Hidráulica, etc. Las
masas de tierras pueden estar sometidas a esfuerzos interiores y exteriores también de naturaleza e
intensidad diferentes, como pueden ser acciones hidráulicas, vibratorias, sísmicas, gravitatorias, etc.

1.1.1 Historia. Antecedentes. Desarrollo

La Mecánica del Suelo es una ciencia relativamente joven; su nombre actual existe desde 1925, año en
el que el profesor checo Karl Terzaghi publicó en Viena su tratado Erdbaumechanik. Es evidente que,
mucho antes de Terzaghi, los constructores, ingenieros y arquitectos se habían preocupado por el
suelo. Hay estudios del mismo, considerado desde el punto de vista constructivo, que se remontan a
épocas muy anteriores; los habitantes prehistóricos construyeron ciudades lacustres sobre lagos, en lo
que ahora es Suiza e Italia. Erigieron habitáculos sobre pilotes, los palafitos; esto implica cierta
experiencia en el comportamiento del suelo.

Los pueblos de la Antigüedad, persas, griegos y romanos, construyeron puentes, templos


monumentales, grandes obras hidráulicas como los acueductos, etc.

En la Edad Media, la construcción de las catedrales, con su gran peso, implica que ya tenían
conocimientos importantes sobre el comportamiento de los suelos.

Pero es a partir del siglo XVIII cuando los estudios de las tierras tienen un desarrollo más técnico, se
precisan las nociones de equilibrio, empuje de tierras sobre muros, etc.

En 1704 el mariscal Vauban publicó el Tratado de ataque a las plazas, y en 1706 el Tratado de la
defensa de las plazas.

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14 El terreno

Coulomb, en 1773, presentó una memoria de los principios de su teoría sobre el empuje de tierras. Se
titulaba Ensayo sobre una aplicación de máximo y mínimo a algunos problemas de estática relativos a
la arquitectura.

El 21-3-1971, en España, se publica una ley del Ministerio de la Vivienda que “obliga a incluir en el
proyecto de todo edificio un anejo de cálculo de cimentación y de las bases geológico-geotécnicas en
que se fundamenta dicho cálculo”.

El objeto de esta asignatura es el conocimiento y la aprehensión de experiencias de estructuras de


fundamentos o cimientos, y motivar su estudio para conseguir una correcta puesta en obra de un
proyecto arquitectónico.

La Mecánica del Suelo en Arquitectura induce la aplicación de los Principios de la mecánica clásica (y
de la hidráulica) a un cuerpo complejo (con posibilidad de ser tetrafásico), como es el suelo, base de la
construcción arquitectónica. La Mecánica del Suelo en el campo ingenieril se denomina Geotecnia.

1.1.2 Origen y clasificación de los suelos

Los términos suelo y roca tienen distinto significado, según sea el campo profesional donde
intervengan.
El significado de suelo para ingenieros y arquitectos es diferente del dado por geólogos o biólogos;
éstos no valoran las características de resistencia y deformación.

El terreno desde el punto de vista constructivo y geotécnico, comprende la capa más exterior de la
corteza terrestre, de espesor variable según los casos; generalmente desde cerca de un metro a unas
decenas de metros. Se clasifica en dos principales categorías: suelo y roca.

• Suelo: también llamado roca en estado suelto, sedimento no muy consolidado o producto de
meteorización, es todo agregado natural de partículas minerales resultado de la alteración química o
física de las rocas, separable por medios mecánicos de poca intensidad. Ejemplos de alteración
química: oxidación, hidratación, hidrólisis, disolución...Ejemplos de alteración física: variación de
temperatura, crioclastia o congelación, erosión por el viento,...

• Roca: agregado natural de partículas minerales (más bien cristales) unidas por fuerzas cohesivas
potentes y permanentes. Se suele considerar roca si su resistencia a la compresión simple, sin drenaje,
qu (o Ru ), ("u" del inglés undrained), es mayor que 5 kg/cm².
En general las rocas duras y compactas constituyen un terreno de cimentación excelente, siempre que
la solera de excavación esté libre de material alterado y las posibles diaclasas se rellenen con
hormigón.

Las rocas se clasifican según su origen en ígneas, sedimentarias y metamórficas.


Ejemplo de ígneas: granitos, pórfidos, sienita, diorita, gabro, diabasa, ofita, gneis, basaltos, pumicita
etc. Ejemplo de sedimentarias silíceas: sílex, jaspe, areniscas, etc. Ejemplo de sedimentarias arcillosas:
arcillitas, margas, etc. Ejemplo de sedimentarias cálcicas: calizas, dolomías, etc. Ejemplo de
metamórficas: gneis, micacitas, pizarras, esquistos, cuarcitas, serpentinas, mármoles, etc.

Normativa existente: NBE-AE, (Norma Básica de la Edificación), de obligado cumplimiento, y por


ahora sólo recomendables NTE-CEG (Cimentaciones y Estudios Geotécnicos).
Básicamente, un Estudio geotécnico consiste en un informe de un experto, que tras prospecciones y
ensayos in situ y en laboratorio de muestras de suelo (y/o roca), extraídas a distintas profundidades,
determina los parámetros geotécnicos que caracterizan al subsuelo de cimentación.

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1 Origen y clasificación del suelo 15

Con los parámetros geotécnicos determinados, junto a unos datos previos de la proyectada estructura,
se podrán calcular los valores previsibles de las presiones admisibles, los empujes en la estructura de
contención, los asientos instantáneos o diferidos y el tiempo en que éstos se producirán, o cualesquiera
de los parámetros que se precisen de la interacción suelo-estructura.

1.2 Clasificación de suelos

En realidad se ha de pluralizar, ya que existen numerosas clasificaciones:

1.2.1 Clasificación según su origen

Según el origen de sus elementos, los suelos se dividen en dos grupos:


- Si el suelo es de descomposición física y química de las rocas: inorgánico.
- Si el suelo es de origen esencialmente orgánico: orgánico.

1.2.2 Clasificación según su situación

- Si está en el mismo lugar de meteorización: suelo residual.


- Si está en distinto lugar del de meteorización: suelo transportado.

Los principales agentes del transporte son: el agua, el hielo, la gravedad y el viento. Según el medio
de transporte se distinguen:
- suelos coluviales o coluviones: el producto de cierta meteorización (descomposición o
transformación debida al viento, agua, sol, etc.) de la superficie de la roca madre que cae por
gravedad. Tiene mezcla de tamaños. Un ejemplo típico es el llamado pie de monte. El glacis es un
suelo coluvial que es además transportado por el agua, por lo que ya no tiene tanta diferencia de
tamaños.
- suelos aluviales, o aluviones: el agua los transporta a distancias mayores y se van
depositando por degradación de tamaños.

Por desgracia aún hoy día se ven algunos informes de cimentaciones con descripciones muy
imprecisas en cuanto al valor descriptivo geotécnico: por ejemplo, “arena fina”, “arcilla blanda”; hay
que saber que con ese mismo adjetivo se hace referencia a un gran abanico de diferentes propiedades
mecánicas.

Se han buscado métodos más exactos para diferenciar distintos tipos de suelo según su
comportamiento. Si se tiene en cuenta sólo su naturaleza, se ve que ésta se podría alterar por diferentes
procedimientos: una arena suelta se transforma en densa si se la vibra adecuadamente; si es suelo
cohesivo, añadiendo agua se altera su consistencia, etc.

1.2.3 Clasificación vulgar de suelos

- Arcillas: Silicatos de aluminio. Agregado de partículas microscópicas, procedentes de la


descomposición química de las rocas. Son plásticas entre límites extensos de
humedad. Cuando están muy secas son duras. No despegan polvo al frotarla
entre los dedos. Tienen muy baja permeabilidad.

- Arcillas orgánicas: Arcillas con presencia de materia orgánica finamente dividida. Cuando están
saturadas son muy compresibles, pero cuando están secas vuelven a ser duras y
muestran mayor resistencia. Colores: de gris a negro. Olor característico.

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16 El terreno

- Bentonitas: Arcillas con alto grado de contenido de montmorillonita (silicato alumínico con
gran capacidad de absorber agua e hincharse). La mayoría se formaron por
alteración química de cenizas volcánicas. Con agua se esponjan mucho más que
otras arcillas, y cuando se secan se contraen también mucho más.

- Caliches: Capas de suelo cuyos granos están cementados por carbonatos calcáreos. Estas
capas se encuentran generalmente a poca profundidad. Su espesor varía de
pocos centímetros a varios metros. Se dan en climas semiáridos. En Cataluña
también se conocen por tortorá.

- Limo inorgánico: Suelo de grano fino con poca o ninguna plasticidad, generalmente con
partículas de cuarzo. Se conoce también por el nombre de polvo de roca. Es
diferente a la arcilla; se ve la diferencia mediante el ensayo de sacudimiento1 o
de dilatancia (dilatancia = reacción a la agitación).

- Limo orgánico: Suelo de grano fino, más o menos plástico, con mezcla de materia orgánica
finamente dividida. Color de gris a gris oscuro. A veces tiene sulfhídrico y
carbónico (H2S, CO2) y otros productos gaseosos originados por la
descomposición de materia orgánica, lo que le da olor característico. Tiene gran
compresibilidad y baja permeabilidad. En Cataluña a veces se le llama fetge de
vaca, pero esta denominación se suele aplicar con más acierto a ciertas arcillas
verde-azuladas del Plioceno o a las del Vallés (Mioceno).
Los limos son relativamente impermeables. A veces suben del fondo de una
perforación como si fuesen fluidos viscosos y espesos.

- Loess: Sedimentos eólicos uniformes y cohesivos (existe un cementante calcáreo o


arcilloso). Partículas entre 0,01 y 0,05 mm. Es característica la presencia de
agujeros verticales debido a las antiguas raíces; eso lleva a gran permeabilidad
vertical respecto a la horizontal. Si se satura, el cemento se disuelve y da
grandes colapsos o asentamientos rápidos importantes.

- Marga: Forma vaga de definir varios tipos de arcillas marinas calcáreas compactas que
tienen CO3Ca en proporción mayor de 20%. Con unas gotas de ácido
clorhídrico burbujea. Color verde amarronado, pero también hay colores
azulados, grises e incluso rojizos. (En Cataluña, se da mucho en el Vallés).

- Molasa: Arenisca con cementante calcáreo (arenisca es una roca sedimentaria compuesta
de granos de cuarzo y/o feldespato y/o mica). Bastante dura. Puede tener
cementante silíceo o calcáreo (calcita).

- Morrenas: Depósitos glaciares no estratificados de arcillas, limos, arenas, cantos rodados y


bolos que estuvieron bajo los hielos en periodos de avance de los glaciares.

- Sauló: Suelo residual producido por la descomposición del granito. (En Menorca se
llama así a una arenisca calcárea).

1
Ensayo de sacudimiento: se toma una pasta de limo inorgánico, se satura, y se sacude en la palma de la mano; la pasta expele agua y
hace la superficie brillante. Si la pasta se dobla o chafa se vuelve opaca. Si se seca la pasta, se torna frágil, y resulta fácil despegar polvo si se
frota con los dedos.

© Los autores, 2001; © Edicions UPC, 2001.


1 Origen y clasificación del suelo 17

- Tosco: Suelo de composición variable con fuerte impregnación calcárea. A menudo son
limos de origen eólico o loéssico. Se da mucho en Madrid. Cuando se presenta
como incrustación aislada calcárea en una base de loess se llama tortorá. Es un
suelo que ha sufrido transporte por gravedad o lluvias o mantos de inundación.

- Turbas: Agregados fibrosos y esponjosos de fragmentos de micro y macroscópica


materia orgánica descompuesta. Son extremadamente compresibles, lo que
conduce a grandes asientos. Color de castaño a negro. (En inglés peat, Pt).

- Zahorra arcillosa: Depósito de arena y grava en yacimiento natural con un contenido de arcilla
suficiente para dar cohesión a la masa.

Esta clasificación vulgar es bastante imprecisa, a veces incorrecta e incierta geotécnicamente; ya que
existen muchos suelos que presentan propiedades y comportamientos muy diferentes y que sin
embargo, se conocen vulgarmente con alguno de esos determinados nombres.

Para tener datos representativos del comportamiento del suelo se deberán efectuar varias pruebas o
ensayos; de lo que se deduce que para una acertada comprensión e interpretación de los resultados es
necesaria una clasificación científica de los suelos. La unificada se basa fundamentalmente en su
composición granulométrica y en su consistencia.

La ordenación de las diversas fracciones de los suelos en función del tamaño de sus partículas se
denomina análisis granulométrico.

El Laboratorio de Transporte y Mecánica del Suelo tiene editada una


norma (NLT 104/58), en la que se describe el análisis granulométrico por
tamizado.

Granulometría: se define como relación de porcentajes, en peso, de los


distintos tamaños de grano que se encuentran en un suelo, determinados
por tamizado, sedimentación, u otros medios.

Los tamices son una serie de recipientes cilíndricos (a modo de cacerolas


metálicas, con bases de enrejado de alambre de distinto tupido), que
sirven para seleccionar los tamaños, por medio del entramado o rejilla o
malla de alambre de aberturas distintas y normalizadas (figura 1.1).
Existe una serie de tamices normalizados por la ASTM (American Society
of Testing Materials):

serie gruesa (designación / abertura de malla en mm),

ejemplos: 4”/ 101,6; 2”/ 50,8; (1/4)” / 6,35

serie fina (designación / abertura de malla en mm),

ejemplos: 4 / 4,76; 8 / 2,38; 10 / 2,0; 100 / 0,14; 200 / 0,074

Fig. 1.1 Tamices

Tanto la preparación de muestras de suelo para los distintos ensayos, como los ensayos que se deben
realizar, están normalizados (NLT-101/58).

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18 El terreno

El análisis granulométrico del suelo que se quiere estudiar se hace por tamizado hasta un tamaño de
tamiz de 0,074 mm, (nº 200), y se puede continuar, si es preciso, por sedimentación -este método se
describirá más adelante-.

El tamizado consiste fundamentalmente en disponer una serie de tamices normalizados, uno sobre otro
y de mayor a menor abertura de malla (figura 1.1), y tamizar o cribar una determinada cantidad de
suelo, del que se ha consignado su peso inicial, por ejemplo 1 kg; tras someter al conjunto a vibrado,
ya sea manual o mecánico, se pesa la cantidad de suelo retenida en cada uno de los tamices, y con esos
datos se calculan -por diferencia del peso total con el retenido- los porcentajes que pasan por cada uno
de los tamices, o sea el tanto por ciento de suelo con partículas menores que la abertura del tamiz
considerado. Con esos resultados se pueden grafiar curvas granulométricas (figura1.2): se dispone en
eje de abscisas el tamaño en mm de las partículas y/o el nº del tamiz (en escala logarítmica), y en el de
ordenadas, el % del peso de suelo que pasa.

Se cometerán graves errores si sólo a partir de estos estudios granulométricos se quiere sacar
consecuencias generales del comportamiento del suelo, como por ejemplo, relación con la
permeabilidad; ya que esta depende en gran medida de la forma de los granos, y por lo tanto puede ser
diferente para suelos de igual granulometría. Igualmente, falla la relación con el parámetro “ángulo de
fricción interna”, muy importante en Geotecnia, ya que también es función de la forma de los granos.

Sedimentación Tamizado
Arcilla Limo Arena Grava
Fina Media Gruesa Fina Media Gruesa Fina Media Gruesa

% retenido en peso
100 0
90 10
lla
% que pasa en peso

80
A rci osa va
20
70 aren ra 30
illa ong
60
Ar c c 40
na
so

50 50
re
lo

A
cil

ava

40 60
a

os
o

en
ar

en

o
Gr

30 70
Ar
Li

im
ar

20 L a
r av 80
10 G 90
100
0,001 0,002 0,006 0,02 0,06 0,2 0,6 2 6 20 60
Diámetro de las partículas d, en mm

Fig. 1.2 Ejemplos de curvas granulométricas

1.2.4 Principales clasificaciones granulométricas

La mayoría de normas internacionales tienden a coincidir en ensayos y clasificaciones, por ejemplo en


la serie de tamices para el análisis granulométrico.

Designación de los tamices A.S.T.M. (American Society of Testing Materials) y su correspondiente


abertura de malla en mm:

Tamiz nº 200 40 10 4 2” 4”
 en mm 0,074 0,42 2,0 4,76 50,3 100

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1 Origen y clasificación del suelo 19

a) Según la International Society of Soil Science:

Denominación Tamaño de partículas

Gravas entre 60 mm y 2mm

Arena gruesa entre 2 mm y 0,2 mm

Arena fina entre 0,2 mm y 0,02 mm

Limo entre 0,02 mm y 0,002 mm

Arcilla menor de 0,002 mm (< 2 µ)

b) Según la normativa española, N.T.E.- C.E.G.:

Denominación Tamaño de partículas.


Bolos mayor de 63 mm

Gravas gruesas de 63 mm a 20 mm

Gravas medias de 20 mm a 6 mm

Gravas finas de 6 mm a 2 mm

Arenas gruesas de 2 mm a 0,6 mm

Arenas medias de 0,6 mm a 0,2 mm

Arenas finas de 0,2 mm a 0,08 mm

Limos y arcillas menor de 0,08 mm

c) Clasificación usual según el tamaño de los granos; (coincide con la mayoría de clasificaciones
internacionales):

Tipo Denominación Tamaño de partículas


Suelos Bolos de 200 mm a 60 mm
(ripios, bloques, cantos rodados)
no Gravas de 60 mm a 20 mm y de 20 a 2 mm
(gruesas y finas -gravilla-)
cohesivos Arenas de 2 a 0,2 mm y de 0,2 a 0,06 mm
(gruesas y finas)
Limos de 0,06 mm (60µ) a 2µ
Suelos
cohesivos Arcillas menores de 2µ

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20 El terreno

La identificación de suelos por medio de sus tres elementos principales (tres órdenes de tamaño de
partículas: porcentajes de arena, limo y arcilla), se simplifica en el diagrama triangular o de Feret,
(del Burau of Public Road) (figura 1.3).

%
100

0
en
10
90

ena
20
80

Ar
30
Arcilla 70

40
60

are rcilla
sa
50 50

no
Arcilla
A
60

40
limosa

Ar
70

Tierra Tierra Tierra 30

cil
areno-arcillosa arcillosa limo-arcillosa
80

20

la
Tierra

en
Tierra limosa
90

10
Arena arenosa
100

%
0
10

20

30

40

50

60

70

80

90

0
10
Limo en %

Fig. 1.3 El suelo se representa por un punto situado en el interior del triángulo

d) Clasificación según la Norma Básica de Edificación, N.B.E:

Los terrenos de cimentación se clasifican en consideración a su comportamiento frente a las cargas de


cimentación, y a efectos de determinar las presiones admisibles, del siguiente modo:
- Rocas.
- Terrenos sin cohesión.
- Terrenos coherentes.
- Terrenos deficientes.

Las rocas se subdividen en:

- Rocas isótropas, como granitos, dioritas, etc.


- Rocas estratificadas, como pizarras, esquistos, etc.

Dentro de los terrenos sin cohesión se consideran tres tipos:

- Terrenos de graveras, si predominan gravas y gravillas al menos en un 30%.


- Terrenos arenosos gruesos, si predominan las arenas gruesas y medias y contienen menos del 30% de
gravas y gravillas y menos del 50% de arenas finas y limo inorgánico.
- Terrenos arenosos finos, si predominan las arenas finas y limos inorgánicos en más del 50% y
contienen menos del 30% de gravas y gravillas.

Los terrenos coherentes, formados fundamentalmente por arcillas, se clasifican según su consistencia
y resistencia a compresión simple, Ru. (resistencia obtenida sin confinar ni drenar el suelo, Ru = qu):

- Terrenos arcillosos duros: resistencia a compresión simple, Ru > 4kg/cm².


- Terrenos arcillosos semiduros: Ru entre 2 y 4 kg/cm².

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1 Origen y clasificación del suelo 21

- Terrenos arcillosos blandos: con humedad natural se amasan fácilmente y permiten obtener entre las
manos cilindros de 3 mm de diámetro. Su Ru está entre 1 y 2 kg/cm².
- Terrenos arcillosos fluidos: los terrones, con su humedad natural, presionados en la mano cerrada,
fluyen entre los dedos. Su resistencia a la compresión simple, Ru, es inferior a 1 kg/cm².

Los terrenos deficientes, en general no son aptos para la cimentación, y se subdividen en tres tipos:

- Fangos inorgánicos; limos inorgánicos y arcillas con gran cantidad de agua.


- Terrenos orgánicos.
- Terrenos de relleno o echadizo.

1.2.5 Diferencias entre suelos de similar granulometría

Dado que diferentes tipos de suelo pueden tener una granulometría bastante similar, se han de tener en
cuenta otros aspectos que muestran más claramente sus diferencias.

Diferencias entre limos y arcillas:

Limos Arcillas
(entre 0,06 mm y 0,02 mm) (< 0,002 mm)

- Tacto áspero. - Tacto suave.


- Se secan con relativa rapidez - Se secan lentamente y
y no se pegan a los dedos. se pegan a los dedos.
- Los terrones secos tienen una cohesión - Los terrones secos se pueden
apreciable, pero se pueden reducir partir, pero no reducir a polvo
a polvo con los dedos. con los dedos.

Diferencias entre arenas y limos:

Arenas Limos
(entre 2 mm y 0,06 mm) (entre 0,06 mm y 0,002 mm)

- Partículas visibles. - Partículas invisibles.


- En general, no plásticas. - En general, algo plásticos.
- Los terrenos algo secos tienen - Los terrenos secos tienen
una ligera cohesión, pero se una cohesión apreciable, pero
reduce a polvo fácilmente se pueden reducir a polvo con
entre los dedos. los dedos.

Diferencias entre gravas y arenas:

Gravas Arenas
(>2 mm) (entre 2mm y 0,06 mm)

- Los granos no se apelmazan - Los granos se apelmazan si


aunque estén húmedos, están húmedos, debido a la
debido a la pequeñez de importancia de las tensiones
las tensiones capilares. capilares.

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22 El terreno

1.3 Consistencia de los suelos

Un suelo que posea algo de cohesión (trabazón, coherencia...), según su naturaleza y la cantidad de
agua que tenga, puede presentar propiedades que lo incluyan en el estado sólido, semisólido plástico y
semilíquido o viscoso. Así, se ve que su consistencia puede ser variada con la humedad. El contenido
de humedad que produce el paso de un estado a otro es distinto para diferentes suelos arcillosos. (Esta
propiedad se utiliza para clasificar las arcillas). La transición natural no es brusca: ante posibles
arbitrariedades se vio la necesidad de definir unos límites. Atterberg, agrónomo, en 1911 estableció los
tres límites que separan la consistencia en 4 estados.

Tabla 1.1 Diagrama de consistencias de suelos finos, de Atterberg

Humedad, w, creciente

Estados: sólido semisólido plástico semilíquido

Consistencia: dura semidura plástica fluida

Límites: wr wp wl

1.3.1 Límites de Atterberg

• wL: límite líquido. Contenido de humedad, en % respecto del peso de suelo seco, según el cual se
considera que el suelo pasa de la consistencia plástica a la líquida, de acuerdo con el ensayo
normalizado de Casagrande (NLT-105/72, y UNE 7-377-75): dos secciones de una pasta de suelo
(figura 1.4) alcanzan a tocarse cuando la taza o cuchara que las contiene es sometida a un número de
impactos. Se experimenta con diferentes humedades, anotando los diferentes número de impactos. El
límite líquido se considera el correspondiente a 25 impactos

40
o

30
o
Número de golpes

25 o

20
o

o
10
WL
0,30

0,20
0,35

0,25

Humedad
Fig. 1.4 Cuchara de Casagrande y gráfico del ensayo

• wP: límite plástico (o límite inferior del estado plástico). Contenido de humedad, en % respecto del
peso de suelo seco, por el cual el suelo deja de tener consistencia plástica, según se determina en el
correspondiente ensayo: la fracción de suelo que pasa por el tamiz 40 (# 0,42 mm), amasado y

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1 Origen y clasificación del suelo 23

transformado en cilindros de unos 8 g de masa y 3 mm de diámetro, empieza a resquebrajarse o


fracturarse -se rueda entre la palma de la mano y una superficie lisa que no absorba humedad, (norma
NLT 106/58), se efectúan varios cilindritos de suelo, y a continuación en un pesa-filtros tarado se
determina su humedad, y el promedio de ésta se toma como valor resultado-.

• wR: límite de retracción. Contenido de humedad por debajo del cual una pérdida de humedad no trae
aparejada una reducción de volumen; si baja la humedad del suelo, éste se torna de color más claro.

Se suelen relacionar esos valores de humedad para distinguir diferentes comportamientos de los suelos
con finos. Así, los valores más utilizados son:

- Índice de plasticidad: Ip = wL - wP

wL − w
- Índice de consistencia: B = Ic =
Ip
w − wp
- Índice de fluidez o liquidez: I f = I l =
Ip

La consistencia en el dominio o estado plástico se puede considerar pastosa, blanda o firme, según
vaya reduciéndose su grado de humedad. Los valores del índice de consistencia y el de fluidez, en esos
casos son:
B = 0----- 0,5---- 0,75-----1, correspondiendo: If = 1----- 0,75---- 0,5------0.

(Cuando If = 0, w → = wP, ⇒ B = 1; cuando If = 1, w → = wL, ⇒ B = 0)

Muchas de esas relaciones se representan en el gráfico de plasticidad de Casagrande (figura 1.5):

Límite líquido WL
0 10 20 30 40 50 60 70 80 90 100

WL=50
60
Arcillas inorgánicas 0)
50 de alta plasticidad L
-2
WL=30 (W
. 73
Índice de plasticidad IP

= 0
40 IP
Arcillas A"
inorgánicas a"
30 í ne
de mediana L
Arcillas inorgáni- plasticidad
20 cas de baja Limos inorgánicos de
plasticidad alta compresibilidad y
arcillas orgánicas
10 Suelos no
cohesivos
0
Limos inorgánicos de mediana
Limos inorgánicos de
compresibilidad
baja compresibilidad
y limos orgánicos

Fig 1.5

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24 El terreno

Tabla 1.2 Valores típicos de límite líquido e índice de plasticidad (según Costet)

Tipo de suelo Límite líquido Índice de plasticidad

arena WL ≤ 35 IP ≤ 35

limo 20 ≤ WL ≤ 60 5 ≤ IP ≤ 25

arcilla WL ≥ 35 IP ≥ 15

Otro valor utilizado para evaluar el comportamiento de suelos arcillosos es el llamado índice de
actividad, A, que relaciona al índice de plasticidad con el porcentaje de partículas de tamaño arcilla:
IP
A=
%(< 2 µ )

1.4 Clasificaciones científicas

Para dar a conocer las propiedades de un suelo determinado, y adoptando los principios de la
Mecánica del Suelo, se vio la necesidad de concretar unas clasificaciones científicas, basadas en la
granulometría y en la plasticidad.

- Sistema de Clasificación Unificada de Suelos, se basa en propiedades granulométricas y de


plasticidad, y agrupa los suelos respecto a su comportamiento como material constructivo.

Primera división de los suelos:

- suelos de grano grueso, pasa menos del 50%, en peso, por el tamiz 200 (abertura de 0,074 mm).
- suelos de grano fino, pasa más del 50%, en peso, por el tamiz 200.
- suelos de estructura orgánica, identificables por el olor, el color negruzco y el tacto esponjoso.

Pt: Es el símbolo de estos últimos suelos; de estructura orgánica, son altamente compresibles, un claro
ejemplo es la turba.

Segunda división de los suelos:

Los de grano grueso, retenidos en el tamiz 200, se siguen estudiando con otro tamiz, y se les asignan
unas letras mayúsculas, como símbolo representativo de su identidad y características:

G: Si pasa menos del 50%, en peso, por el tamiz nº 4, (# = 5 mm), se denominan gravas (del inglés
gravel).

Además, según el porcentaje de finos se les asigna una segunda letra. Si pasa menos del 5% por la
malla del tamiz 200 se tendrán: GW o GP:

GW: Gravas que pueden tener muy pocos finos (de 0 a 5 %) y estar bien graduadas (well en inglés),
con variados tamaños, que cumplen determinadas relaciones entre sus porcentajes.

GP: Gravas que tienen la granulometría muy uniforme: mal graduadas o pobremente graduadas (poor
en inglés).

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1 Origen y clasificación del suelo 25

Ahora bien, si el porcentaje de finos es mayor del 12%, la segunda letra será función de los finos:

GC: Si los finos que hay en la grava son plásticos, arcillosos.


GM: Si las gravas tienen más finos (≥12%) que no son plásticos.

De la segunda división, la otra posibilidad con los de grano grueso es que pase más del 50%, en peso,
por el tamiz nº 4 (# = 5 mm):

S: Si pasa más del 50% por el tamiz nº 4, de abertura de malla de medio centímetro, se denominan
arenas, símbolo S, (del inglés sand).

Como antes se hizo con las gravas, también en función del porcentaje de finos se distinguen con una
segunda letra:

SW: Arenas con casi ningún fino (0 a 5%) y bien graduadas.


SP: Arenas mal graduadas con poco o nada de finos.
SM: Arenas con más finos (≥12%) no plásticos.
SC: Arenas arcillosas, o sea que la fracción fina (≥12%) es plástica.

La segunda división de los de grano fino se hace en relación con su límite líquido y plástico, y se
representa en el diagrama de plasticidad de Casagrande (figura 1.5).

Los símbolos se establecen con el siguiente criterio: la primera letra corresponde al tipo de suelo fino
(M, C, O), y la segunda a su característica de plasticidad, baja o alta (L o H):

M: Corresponde a limo inorgánico, (del sueco moh y del inglés mud), suelo de poca a casi nula
plasticidad.
C: Corresponde a arcillas inorgánicas de plasticidad media a alta, (clay en inglés).
O: Corresponde a limos o arcillas con gran componente orgánico.

La segunda letra asignada en la segunda división (ver diagrama de plasticidad), será:


L: Si el wL ≤ 50, (límite líquido bajo, del inglés Low).
H: Si el wL ≤ 50, (límite alto, del inglés: Height).

Hazen vio que la permeabilidad de las arenas, en estado suelto, dependía de dos cantidades, Cu y Cc
(coeficiente de uniformidad y coeficiente de curvatura), deducidas de su curva granulométrica:
2
D 60 D 30
Cu = ; Cc
D10 D 60 × D 10

Para ser GW se debe cumplir Cu ≥ 4, y para ser SW Cu ≥ 6. (Paradoja: cuanto mayor es el coeficiente
de uniformidad Cu, menos uniforme es el suelo).

La curvatura suave y cóncava determina que para G y S, Cc debe ser entre 1 y 3. Estos valores se
diferencian según los autores; así, para Caquot granulometría abierta será si Cu ≥ 2, y en Normas DIN
granulometría abierta será si Cu ≥ 5. Cuanto más cerrada es la granulometría de un suelo, más
pronunciada es la pendiente de la parte central de la curva.

Otro dato importante que se deduce del estudio granulométrico es el D10 =Diámetro eficaz de Allen
Hazen = diámetro de partículas correspondientes al 10% del peso del suelo, en la curva
granulométrica; es decir, el 10% del peso de suelo seco que tiene un tamaño menor que ese diámetro
(o si se quiere, el 90% del suelo está formado por partículas mayores que ese diámetro).

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26 El terreno

Sedimentación es el proceso que se sigue para clasificar los suelos finos (suelos que pasan por tamiz
200, de abertura de malla 0,074 mm), proceso que fundamentalmente se basa en la ley de Stokes. La
velocidad de caída (v) de una esfera (diámetro D) con peso específico γs, sumergida en un fluido de
peso específico γw y viscosidad η es:
γ −γw
v= s × D2
18η
Para partículas de densidad 2,65g/cm3, en agua a 20°C, la viscosidad η = 1cP0 ≡ 0,001 Pa.s ⇒
⇒v (cm/s) = 9000 D² (cm²).

En el laboratorio se opera en una suspensión de débil concentración (15 a 20 g/litro de suelo en agua).
En el proceso de sedimentación la velocidad de caída de las partículas será función de su diámetro, por
lo cual, a una determinada profundidad (z) y al cabo de un tiempo (t) desde el inicio del proceso, las
partículas que allí se encuentren serán de diámetro menor o igual al D (deducido al despejar en la
fórmula anterior).

Se calculan en determinados tiempos y a determinada profundidad las dimensiones de las partículas:


siguiendo el método de la pipeta o el del hidrómetro, se determina la relación entre el peso (en
concentración, C(z,t)), de las partículas en la profundidad z al cabo del tiempo t, y el peso (en la
concentración C(z, t = 0)) de las partículas que existían en el momento inicial en esa profundidad; con
ello se deduce el porcentaje, en peso, de partículas con diámetro menor que D respecto al total; los
datos calculados se llevarán a la gráfica de la curva granulométrica (figura 1.2).

- Clasificación de Burmister: es otra clasificación bastante utilizada, la cual es descriptiva. Se suele


emplear aún en muchas informaciones geotécnicas. Describe un determinado suelo que pueda tener
diferentes porcentajes de dos o más tipos de suelo, con una regla de denominación, primero nombra el
tipo de suelo que está en mayoría, el principal, usado como sustantivo y, a continuación, expresa con
determinadas palabras la existencia y cantidad del otro u otros componentes o tipos de suelo, de
acuerdo con los porcentajes siguientes:
-“y” (si tiene un 50% del otro componente),
-“con algo” (si tiene de un 20 a un 35% del otro componente),
-“con poco” (si tiene de un10 a un 20% del otro componente),
-“con trazas” (si tiene menos del 10% del otro componente).

1.5 Propiedades índice

1.5.1 Características físicas de volumen. Pesos específicos

• Peso específico aparente de un suelo in situ, no sumergido (por encima del nivel freático), se
representa por , γ, y equivale a decir: peso de la muestra de suelo que ocupa un volumen unitario. Esto
implica también el agua comprendida entre sus partículas sólidas:
PT peso total del suelo
γ= =
VT volumen to tal

En Mecánica del Suelo se utiliza indistintamente el concepto de peso específico o de densidad, (no se
distingue entre kg peso o kg masa).

• Peso específico absoluto del sólido o densidad de las partículas sólidas:


Ps
γs =
Vs

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1 Origen y clasificación del suelo 27

Valores tipo de densidad de partículas sólidas:


- γs de suelos arcillosos: 2,5 a 2,9 → 2,7 t/m3 o g/cm3
- γs de suelos arenosos: 2,5 a 2,65 → 2,6t/m3 o g/cm3

La densidad de las partículas sólidas varía poco, pues en general éstas son componentes de óxidos de
Si y Al (SiO2, Al2O3) ≡ 70% de los minerales del suelo. El aluminio y el silicio son elementos que
ocupan los lugares 13 y 14 en la tabla de clasificación de pesos atómicos: p.a. = 26,98 y 28,09; ello
nos conduce a constatar que las partículas sólidas minerales constitutivas de los suelos tienen una
densidad entre 2,4 y 2,9 t/m3.

• Peso específico seco o densidad seca: PS


γd =
VT
γd equivale al peso de las partículas minerales secas (desprovistas de agua intersticial -secar en estufa a
110°-), en relación al volumen total de la muestra de suelo:

- En arenas oscila entre 1,4 y 1,8 t/m3.


- En arcillas oscila entre 0,8 y 2 t/m3.

La densidad del agua es 1 g/cm3, o 1 t/m3, o 103 kg/m3, a 4°C. (En U.S.I.= 9,8 kN/m3).

1.5.2 Humedad natural, w

El contenido en agua de un suelo, o humedad natural, w, es la relación de pesos (en porcentaje) de


agua respecto al suelo seco (puede variar entre 0 y tendiendo a infinito).
P
w= w
Ps
Puede tener valores de 600% o más en casos de suelos tipo piedra pómez, o suelos orgánicos
procedentes de lagunas, etc.

Valores tipo de w:
- arena → de 20 a 30%
- arcilla → de 20 a 60%
- turba o suelo orgánico → de 200 a 2000%

Esquema de las fases del suelo (figura 1.6):


Vg

Pg

Gaseosa
Vv

n
e

Líquida
Vw

Pw
P
1+e
VT

Sólida
1-n
1
Vs

Ps

(a) (b)
Volúmenes Pesos

Fig. 1.6 Relación entre las fases de un suelo. a) elemento de suelo natural;
b) división del anterior elemento en fases.

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28 El terreno

1.5.3 Índice de poros, e

Índice de huecos, índice de poros, o relación de vacíos, es la relación volumétrica de huecos respecto a
la parte sólida; se da en tanto por uno. Varía de 0 a casi ∞:
V
e= v
Vs

Tabla 1.3 Valores de emáx, y emin .de los principales tipos de suelo

tipos de suelo emáx. emín.


arena 0,9 0,2
limo 1,1 0,4
arcilla blanda 2,3 0,6
turba 2,5 2,0

1.5.4 Porosidad, n

Otra manera de valorar los poros o volumen de vacíos del suelo (de una muestra representativa del
mismo) es relacionándolo con el volumen total del suelo considerado. Es la fracción del volumen total
ocupada por poros (que pueden estar llenos de aire, o de agua, o de mezcla de ambas):
VV
n=
VT
Varía de 0 a 1. Se da en % o en decimal. Para arena de un mismo tamaño varía entre 0.48 y 0.26 (sólo
por vibrado).

Valores tipo de la porosidad:


- En suelos no cohesivos (arenas), de 0,26 a 0,48.
- En suelos cohesivos (arcillas), de 0,30 a 0,70 (pueden excepcionalmente llegar a 0,90).

Relación entre la porosidad y el índice de poros (figura 1.6):


e n
n= ; e=
1+ e 1− n

1.5.5 Densidad húmeda, γh ≡ γn

Es la densidad natural, con la humedad natural que tiene en ese momento, o aparente ≡ γn. Suele valer
alrededor de 2 t/m3:
P + Pw Ps Pw Ps
γh = s = + × = γ d + γ d × w = γ d (1 + w)
VT VT VT Ps

1.5.6 Densidad saturada, γsat

También es el peso específico aparente o natural del suelo saturado. El peso del agua que contiene, Pw,
es máximo; es decir, se suponen todos sus poros ocupados con agua. Es el valor máximo que puede
alcanzar la densidad húmeda:

PS + Pw γ s (1 − n ) + nγw
γ sat = = = γ d + nγw
VT 1

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1 Origen y clasificación del suelo 29

1.5.7 Densidad sumergida, γ'

Es el peso específico aparente del suelo cuando está bajo el nivel freático y, por tanto, experimenta el
empuje de Arquímedes. Su valor es el de la densidad saturada menos la densidad del agua:

γ' = γ sat − γ w = (γ d + nγ w ) − γ w = γ d − γ w (1 − n )

1.5.8 Humedad de saturación, wsat

Es la humedad máxima que puede tener el suelo. Se determina por la relación entre pesos de la
cantidad máxima de agua que puede tener el suelo (saturado), y el peso de las partículas sólidas:
Pw wn n n e
wsat = = = = =
Ps  s (1 − n )  s (1 − n )  d  s

Relación importante entre γd , y γs en la que se constata que siempre:γd es menor que γs:
PS P
γd = , γS = S ,
VT VS
Si se opera con las anteriores relaciones: γsVs = γdVt, y si se considera Vt = 1, y Vs = 1 - n,
entonces:
γV
γ d = s s = γ sVs = γ s (1 − n )
Vt

1.5.9 Grado de saturación, Sr

Relación entre el volumen de agua que tenga el suelo y el volumen de huecos del mismo. También se
puede expresar como la relación entre la humedad natural de la muestra representativa del suelo y la
humedad de saturación que tendrá esa muestra si se satura:
Vw w wγ s wγ d
Sr = = = =
Vv wsat e n
Estos datos sirven para clasificar las arenas según su grado de saturación:
si Sr es 0: arena seca
de 1 a 25% ligeramente húmeda
de 25 a 50% húmeda
de 50 a 75% muy húmeda
de 75 a 99% mojada
y si es cercano al 100% saturada

1.5.10 Densidad relativa de las arenas, Dr

También se le llama grado de compacidad del suelo granular, ID ,o Dr: se determina relacionando la
diferencia entre el índice de huecos máximo de ese suelo y el índice de huecos que realmente tiene en
las condiciones de estudio, con respecto a la diferencia máxima de índices de huecos o vacíos que
pueda tener ese suelo:
e −e
Dr = máx
emáx − e min

Las arenas también se clasifican según su densidad relativa, que varía de 0 a 1:

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30 El terreno

Clasificación según la densidad relativa:


si Dr es menor de 1/3 → - arena floja,
si Dr va de 1/3 a 2/3 → - arena media,
si Dr es mayor de 2/3 → - arena compacta.

1.6 Compactación

Proceso mecánico por el cual se reajustan más íntimamente las partículas del suelo; se consigue, entre
otros efectos, más densidad, menos permeabilidad, se reducen las posibilidades de deformación del
terreno y, entre otras cosas, mejora su capacidad portante.

1.6.1 Densidad seca máxima, γd(max)

De un suelo se puede obtener su densidad seca máxima cuando se compacta en unas condiciones
determinadas de humedad y energía de compactación.

1.6.2 Humedad óptima, wopt

wopt es la humedad para la cual una compactación determinada produce una densidad seca máxima.
Tipos de suelo

No Descripción % Arena % Limo % Arcilla LL IP


1 Arena bien graduada 88 10 2 16 -
2 Marga arenosa bien graduada 72 15 13 16 -
3 Marga arenosa de 73 9 18 22 4
graduación media
4 Arcilla limo arenosa 5 33 35 28 9
5 Arcilla limosa 5 64 31 36 15
6 Limo de loess 5 85 10 26 2
7 Arcilla homogénea 6 22 72 67 40
8 Arena mal graduada 94 8 - - -

1
2,05
2
Densidad seca (t/m3)

Línea de saturación
1,90
3

1,75
4 5
1,60 6 7
8
5 10 15 20 25
Humedad ( % )

Fig. 1.7

1.6.3 Ensayo Proctor

El ensayo normalizado de esta experiencia de compactación (la γd varía con la energía de


compactación y con la humedad) se denomina Proctor, en honor al ingeniero americano que lo
desarrolló.

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1 Origen y clasificación del suelo 31

El ensayo Proctor (NLT-107/72) consiste básicamente en conseguir unas relaciones entre humedades y
densidades, que se plasman en puntos del gráfico cartesiano -en ordenadas la densidad seca, y en
abscisas la humedad- (figura 1.7).

El proceso, normalizado, se puede resumir como sigue: la muestra de suelo, con poca o casi nula
humedad, se subdivide en tres partes, cada una de las cuales se somete al apisonado (pisón de 2,5 kg y
5 cm de diámetro, y altura de caída de 30,5 cm), con 26 golpes distribuidos por la superficie. Al repetir
el proceso de apisonado para las otras dos partes, se obtiene el conjunto de las tres partes del suelo
compactado en el molde estandarizado (molde de cilindro metálico de 1 litro de capacidad). Se
determina su densidad y humedad, con lo que se obtiene un punto de la gráfica. Aumentando algo la
humedad del suelo, un 2 ó 3%, se repite el proceso tantas veces como puntos se quieran obtener
(generalmente de 5 a 7 puntos), que determinan, al unirlos, una curva característica, en la que
fácilmente se observa el valor de la densidad seca máxima, a la que le corresponderá un valor de
humedad llamada óptima (ver gráficos de las figuras 1.7 y 1.8).

2,3
Suelo 1
2,2 (arena
limosa)
2,1
2,0 curvas teóricas con los suelos
densidad seca, t/m3

totalmente saturados
1,9
γs =2, ,60
=2 70
γs =2

1,8
,8
γs

1,7 Suelo2
(arena)
1,6
1,5 Suelo3
(arcilla)
1,4
1,3
1,2
1,1
0 5 10 15 20 25 30 35
w, humedad en % del peso del suelo seco

Fig. 1.8

Cuando el suelo tiene partículas de tamaño superior a 3/4” (≈ 1,9 cm) se suele emplear el ensayo
Proctor Modificado, en el cual el molde es mayor (2,32 l), y el número de golpes para cada una de las
capas es de 60, y también, son mayores las dimensiones del pisón; en una proporción adecuada para
que la energía de compactación por unidad de volumen sea aproximadamente igual en ambos ensayos
(5,7 kp.cm/cm3).

Entre las conclusiones del estudio del ensayo Proctor, destaca la relación entre la resistencia y la
deformabilidad, observable al verificar que para una misma energía de compactación la resistencia a la
deformación aumenta al aumentar la densidad y disminuye al aumentar el valor de la humedad óptima.

En el control de compactación de rellenos bajo edificios, se recomienda que la humedad de


compactación esté comprendida en un entorno de ± 2% de la wop, para suelos del tipo ML, en ± 3% de
wop, para los CL y MH, y en ± 5% de wop para suelos CH (con potencial de moderado a bajo de
expansividad). Para esos suelos cohesivos una densidad seca correspondiente al 95% del Proctor suele
ser suficiente.

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2 El agua en el suelo 33

2 El agua en el suelo

2.1 Introducción

Después de haber analizado las propiedades más importantes y necesarias para una identificación y
clasificación de los suelos, se sigue con el estudio de las propiedades mecánicas relacionadas con una de
sus fases, la fase líquida, que generalmente se refiere al agua en sus diferentes formas o estados. Se ciñe
al área de aplicación y control que corresponde a un arquitecto.

2.2 Estados del agua en el suelo

Se distinguen fundamentalmente dos estados:

-1) de unión íntima o combinación química: agua de constitución (por ejemplo, en el yeso:
SO4Ca.2H2O), la cual forma parte de la estructura química de las partículas sólidas del suelo, ejemplo de
ello es el agua de cristalización, que no se puede drenar, y que sólo es eliminable por procedimientos
que alterarían su composición. Esto no interesa en el presente nivel de Mecánica del Suelo.

- 2) de unión física. En este estado se distinguen:

-2.a) agua retenida por fuerzas no capilares, retenida principalmente por atracción eléctrica, dado el
carácter dipolar de sus moléculas, las cuales tienen una atracción físico-química. Esta es el agua de
adherencia en las arcillas, a la cual deben su plasticidad. También se llama agua pelicular, pues rodea las
partículas del suelo como una fina piel, y queda sujeta a él por fuerzas de adhesión, de atracción físico-
química. Ejemplo de ello es el caso de arenas con cierta humedad de contacto, que presentan un
fenómeno parecido a la cohesión (“cohesión aparente”, que se explica en el apartado 2.5). Estas aguas
de retención no pueden desplazarse por gravedad. No se captan mediante los sistemas de drenaje.

-2.b) agua retenida por fuerzas capilares. Se encuentra en los canalillos que dejan entre sí las partículas
del terreno, llamados conductos capilares. Se mantiene en ellos por las fuerzas de la capilaridad. El agua
en los capilares continuos proviene del agua de gravedad, (agua de la zona saturada, en el interior del
terreno), estando sostenida por ella y siendo la aportación permanente mientras haya agua en el acuífero.
El agua en ese estado se llama capilar continua o sostenida. Ese tipo de agua acompaña a la fuente de
alimentación, (agua de gravedad), en sus fluctuaciones.

Cuando un terreno recibe una aportación exterior de agua (lluvia o nieve), se produce una saturación de
los huecos en las capas superiores, y el agua desciende por gravedad. Al cesar la aportación, transcurrido
un cierto tiempo, desaparece el estado de saturación pero parte del agua queda retenida en el terreno por

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34 El terreno

fuerzas capilares; la distribución es irregular y por ello se le da el nombre de agua capilar aislada o
suspendida. Esta es el agua que las plantas aprovechan por succión en sus raíces.

-2.c) agua no retenida por el suelo: es la que tras una aportación de agua meteórica1 se introduce y
desciende en el terreno, sometida fundamentalmente a la acción de la gravedad y alcanza un fondo
impermeable o una zona ya saturada, y satura a su vez la zona suprayacente; por eso se le llama agua de
gravitación o de saturación; satura todo el terreno, llenando todos los huecos, poros, intersticios o
fisuras. Sigue la ley de la gravedad y transmite la presión hidrostática. Este agua puede circular por el
terreno y puede captarse por métodos de drenaje y además arrastrar al agua capilar continua.

2.3 Nivel freático o nivel piezométrico

Se define como el lugar geométrico de los niveles que alcanza la superficie del agua en pozos de
observación en libre comunicación con los vacíos del suelo in situ. También se define como lugar
geométrico donde la tensión del agua es nula respecto a la atmosférica.
En la figura 2.1 se esquematizan las diferentes zonas de saturación, y el hecho de que el N.F. (nivel
freático) tienda a mantenerse bastante paralelo al nivel topográfico.

Zona de aireación

Zona de saturación
parcial (intermitente)
Nivel freático

Zona de saturación
total (permanente)

Fig. 2.1

Si se introducen en el suelo tubos agujereados de observación, el nivel alcanzado por el agua estática
corresponderá al nivel del agua en el suelo, o sea, se obtendrá el nivel freático, por debajo del cual el
suelo y la roca están sumergidos y, por encima del cual el agua se puede elevar por capilaridad.

El nivel freático puede alimentar un lago o río, o puede ser alumbrado por él, según su situación en
valles o en cumbres. En la figura 2.2 se resumen esos dos casos:

a) nivel freático alimentando un lago o río (zona húmeda).


b) nivel freático alimentado por un río (zona árida)

N.F.
N.F.

a) b)

Fig. 2.2

1
Las capas freáticas están generalmente alimentadas por las lluvias y nieves. Esta agua se llaman meteóricas

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2 El agua en el suelo 35

También se puede encontrar un nivel freático suspendido, como se ve en el esquema de la figura 2.3.

Zona seca (húmeda)

Nivel freático suspendido


(capa freática colgada)
N.F.
Capa impermeable (acuicluso)

N.F. Nivel freático principal


Zona saturada en la capa
permeable (acuífero)
Capa impermeable inferior
(acuicluso)

Fig. 2.3

Se recuerda el término acuífero, nombre que se da al terreno por el cual circula el agua. El límite
impermeable inferior del acuífero se llama muro y el superior techo.

Cuando un acuífero tiene pendiente, el agua situada en su parte baja puede estar sometida a presión alta,
y dar origen al agua artesiana.

Si atravesando el acuicluso (capa impermeable -cerrada al agua-) se abre un pozo que penetre en el
acuífero (pozo artesiano), el agua saldrá con gran velocidad hacia la superficie (figura 2.4).

N.F. Acuífero

Acuicluso

Pozo artesiano

N.F.
Acuicluso

Fig. 2.4

2.4 Capilaridad

El contacto de dos fluidos no miscibles -caso del agua y del aire- produce una atracción entre sus
moléculas que se llama tensión superficial. Esto, unido a la tendencia de las moléculas a adherirse a los
sólidos, hace que el agua sea retenida por los finos canalillos que existen en el suelo (conductos
capilares), a veces llenos de aire. Estas fuerzas de retención constituyen las llamadas fuerzas capilares.

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36 El terreno

2.4.1 Altura de ascensión capilar

Para el estudio de la ascensión capilar se observa lo que ocurre en un tubo de vidrio de diámetro pequeño
sumergido en el agua, que contiene una cubeta. Las fuerzas capilares provocan la ascensión del nivel de
agua en el tubo hasta una altura hc: altura de ascensión capilar. La suma de fuerzas horizontales se anula
(por estar diametralmente opuestas), y la suma de fuerzas verticales se compensa con el peso de la
columna de agua ascendida (figura 2.5). Así se tiene Ts cos α a lo largo de todo el perímetro circular del
tubo en esa sección y a la altura hc, o sea:

Ts cos α 2 π r = π ·r2 hc γw
de donde se deduce la hc:
hc = 2 Ts cos α / r γw
donde:
TS: tensión superficial, en (g/cm), la cual disminuye al aumentar la temperatura (a 15o C, la tensión
superficial es TS = 0,075 g/cm);
γw: peso específico del agua, que a temperatura ambiente (más de 4 ) se considera igual a 1 g/cm ;
o 3

α: ángulo de contacto de la superficie del agua con las paredes del tubo, superficie llamada
menisco, generalmente cóncava -aunque con mercurio el menisco es convexo- El valor de α
depende de los materiales puestos en contacto. En los suelos se suele considerar el valor de cos α
entre 0,5 y 0,9.

Esto resume la ley de Jurín, que expresa que la ascensión capilar es inversamente proporcional al radio
del tubo.
- hC·γw
TS cos α

TS TS
α α
TS sen α
hC

- H·γw
H

0
z

z·γ w
2r

Fig. 2.5 Estado de tensiones del agua en el tubo capilar

En los suelos, la ley de Jurín se traduce en que cuando disminuye el tamaño de los huecos, que también
va ligado a una disminución del tamaño efectivo, la ascensión capilar crece. Así se establece:
C
hc =
e ⋅ D10
donde:
hc: altura de ascensión capilar, en cm;
e: índice de huecos o relación de vacíos,
VV
e=
VS

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2 El agua en el suelo 37

D10: tamaño efectivo de Alen Hazen; definido como el tamaño del diámetro correspondiente al
10% en la curva granulométrica (significa que ese suelo tiene un 10% de su peso, con
partículas menores a ese diámetro, en cm);
C: constante empírica que oscila entre 0,1 y 0,5, en cm2. Depende de la forma de los granos y de
impurezas superficiales.

En la figura 2.6 se esquematiza la ascensión capilar del agua en arena seca.

h
color claro
ca

ire
Se

hC
A
a

color cada vez


ed

curva de velocidad
lid

más oscuro
úm

con la que se manifiesta que



H

hC hCC la superficie de la zona


húmeda se acerca a la
color oscuro posición de equilibrio
a

hCC
da

gu
ra

A
tu

N.F.
Sa

tiempo
l-n n
l

Fig. 2.6

2.5 Humedad de contacto

Si la arena está sólo húmeda, existe una humedad de contacto. Las fuerzas producidas se pueden
representar como en el gráfico de la figura 2.7. Entre dos partículas sólidas que contactan en un punto M,
las fuerzas de la humedad de contacto tienen una resultante vertical, P, que tiende a mantener unidos los
granos con un efecto similar al de la cohesión. Por eso a este fenómeno se le llama cohesión aparente de
las arenas. Hay que recalcar lo de aparente, ya que si se sumerge el suelo, o se seca, esa tensión
superficial (aparente) desaparece y produce la consiguiente desintegración del esqueleto o conjunto de
parte sólida de la arena.
P

P
2π r
M

r r
P

Fig. 2.7

El efecto de esa cohesión aparente debido a la presión de contacto depende de la densidad relativa, ID o
Dr, que se expresa: e −e
Dr = máx .
emáx . − emín .
(Dr varía de 0 a 1)

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38 El terreno

Si la arena es densa, esa cohesión aumenta a tal punto su resistencia al corte que existen taludes
verticales de bastante altura los cuales permanecen estables. Baste pensar en las construcciones con
arena húmeda que hacen los niños jugando en las playas.

Si la arena húmeda se deposita de forma suelta, por ejemplo es volcada sin compactación posterior, la
cohesión impide que las partículas se asienten en formas más estables y esto reduce la capacidad de
carga casi a cero.

El volumen de esa arena húmeda puede ser del 20 al 30 % mayor que el que tendría si estuviese seca,
aunque también estuviera suelta. Este fenómeno, que se suele producir en los 30 ó 60 cm superiores, se
llama entumecimiento.

Si esa arena se mojara suficientemente se eliminaría la tensión superficial y la porosidad se reduciría a la


de la arena saturada en estado suelto, o también, si se secara o redujera a la porosidad de la arena seca
suelta, se produciría colapso. De ello se sigue la conveniencia de saturar los rellenos que se prevé que
luego van a estar inundados.

a) b)
Fig. 2.8

La porosidad, n, de la arena, puede variar (figura 2.8) según la distribución de sus granos, o sea según su
grado de compactación. El valor mínimo es del orden de n = 26% (caso a), y el valor máximo es del
orden de n = 46% (caso b). Los valores extremos típicos de índice de huecos en los tipos de suelo arena
y arcilla son los de la tabla 2.1.

Tabla 2.1 valores típicos de índice de huecos en suelos tipo arena y arcilla
índice de arenas arcillas
huecos e
emáx. 0,9 2,3
emín. 0,3 0,6

2.6 Movimiento del agua en el suelo. Permeabilidad

El hecho del movimiento del agua en el suelo lleva al concepto de permeabilidad.

Se entiende por permeabilidad la capacidad de un material para ser atravesado por un líquido.
Permeabilidad de un suelo es la propiedad que tiene ese suelo de dejar pasar el agua a través de él. Esto
implica una posibilidad de recorrido, y exige la existencia de vacíos o huecos continuos.

La permeabilidad de los suelos tiene un efecto decisivo sobre el coste y las dificultades en la
construcción (por ejemplo, en excavaciones a cielo abierto bajo nivel freático), y en la velocidad de
consolidación de los estratos de arcillas blandas bajo el peso de una cimentación.

El agua ejerce una presión sobre el material poroso a través del cual circula. Esta presión se conoce
como presión de filtración o tensión de filtración. Esto es como un roce que produce el agua con las
paredes de los granos o componentes sólidos del suelo que conforman los canalillos por los que el agua
se mueve.

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2 El agua en el suelo 39

Básicamente se estudian las circulaciones correspondientes a regímenes no variables, o sea, permanentes


(las líneas de corriente coinciden con las trayectorias de las partículas elementales del fluido) o
estacionarios (no turbulentos).

En esos casos el escurrimiento o filtración, o sea, el movimiento de las partículas fluidas, se produce a lo
largo de caminos muy ajustados a curvas, llamadas líneas de corriente o líneas de filtración, invariables
en el transcurso del tiempo.

A lo largo de esas líneas de corriente la presión y la velocidad del agua varían según ciertas leyes. En el
caso particular de un líquido perfecto (incompresible y no viscoso) en movimiento, bajo la sóla acción de
la gravedad, el teorema de Bernoulli se expresa según la siguiente ecuación:

v2 u
h= + +z
2g γ w

donde:
h: carga hidráulica total;
v2/2g: carga de velocidad (en los suelos es prácticamente despreciable);
v: velocidad de filtración;
g: aceleración de la gravedad;
u: presión de agua;
z: carga debida a la altura geométrica respecto a un nivel de referencia z= 0;
γw: densidad del agua.

La carga hidráulica representa la energía de una partícula fluida de peso unitario.

El primer término [v2/2g] corresponde a la energía cinética por unidad de peso, y el conjunto formado
por el segundo y tercer término, [u/γw+ z], corresponde a la energía potencial, desglosada en
[u/γw ], que es la carga de presión, y
[z ], que es la carga de altura o geométrica.

Para el estudio del flujo de agua es conveniente expresar la energía, tanto la potencial como la cinética,
en términos de alturas. Esto es, por la dimensión de la energía por unidad de peso.

Sin embargo, el agua no siempre puede considerarse fluido perfecto y, además, la carga hidráulica varía
a lo largo de la línea de corriente; exactamente decrece, porque con el movimiento se produce un roce
que disipa la energía, bien en la propia agua, o bien por contacto con los granos del suelo. En realidad
hay una pérdida de carga.

También se suele considerar [v2/2g] despreciable, pues para una velocidad de 10 cm/s, que en la práctica
nunca se alcanza, el valor de esa carga de velocidad es de 0,5 mm.

Con todo ello la ecuación de Bernoulli quedaría:


u
h= +z
γw

El medir la presión de agua, u, se hace a partir de la referencia inicial de la presión atmosférica. Para
medirla en el propio terreno, o sea in situ se colocan piezómetros (medidores de presión de agua) en
distintos puntos de ubicación de sondeos o perforaciones y a distintas profundidades.

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40 El terreno

También se suelen hacer pozos de observación,2 así se podrá concretar la distribución de las presiones de
agua en el terreno.

Los principios hidráulicos que interesan en la filtración lineal son los siguientes (se siguen en el esquema
de la figura 2.9):
Sean a y b los puntos extremos de una línea de filtración, puntos que están bajo el nivel freático a diferentes
cotas.
N.F.
En cada punto extremo se ha instalado un
∆h tubo piezométrico. El nivel de agua sobre b
da el nivel piezométrico en b, y a la distancia
vertical hpb desde ese nivel piezométrico al
h = u /
b ωγ punto b, se le llama altura o carga
ha hpa = ua/γω b pb
r a piezométrica en b. Análogamente, a la
est hb
mu distancia hpa se le llama altura o carga
L zb piezométrica en a. En general esa carga
a
za z piezométrica, (hp) se expresa como la presión
del agua dividida por su peso específico:
z = 0 Plano horizontal de referencia hp = pw /.γ w
Fig. 2.9

La carga de altura o geométrica (z) es la distancia a un plano horizontal de referencia (z=0).

La carga total (h) es la suma de la carga de altura y la de presión.

Si el agua tuviera un mismo nivel piezométrico en los dos pozos, que están situados en a y b, no habría
filtración, cualesquiera que fuesen las cotas reales de a y b. La filtración sólo se produce si existe
diferencia de niveles piezométricos, ∆h, o sea, si existe una diferencia piezométrica ∆h entre a y b,
llamada carga hidráulica de a respecto a b.
La ecuación de Bernoulli para los puntos a y
N.F.
b queda:
pa / γ w + z a = pb / γ w + zb + ∆h
∆h

Si los puntos a y b están a la misma cota o


hpb nivel, entonces la carga de presión en a
ha h pa= ua /γω (según el dibujo de la figura 2.10) será,
hb
respecto a la de b, superior en una cantidad,
a muestra b ∆p:
za zb ∆p = ∆u = (hpa - hpb ).γ w
L
∆u = ∆h · γ w
z = 0 Plano horizontal de referencia
Fig. 2.10 (∆p= sobrepresión o diferencia de carga total).

(pw y u expresan lo mismo).

Algunos geotécnicos (Lambe) definen la carga piezométrica como la carga de presión más la carga
geométrica.

2
Los pozos de observación consisten, básicamente, en un tubo ranurado que se instala en el interior de un sondeo. El nivel del agua en el
interior del tubo se mide mediante una sonda que se introduce por la boca del mismo. Este sistema no permite medir variaciones de presiones
intersticiales sino variaciones de nivel freático; además, en terrenos poco permeables su tiempo de respuesta es muy alto. Se aconseja su uso
para medir niveles freáticos en terrenos permeables y cuando no existan capas artesianas o acuíferos colgados.

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© Los autores, 2001; © Edicions UPC, 2001.


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© Los autores, 2001; © Edicions UPC, 2001.


2 El agua en el suelo 43

k = C1 · D10
2
donde:
k: coef. de permeabilidad;
C1: un coeficiente empírico cuyo valor varía entre 100 y 150 (1/ cm·s).
Con esta ecuación se puede obtener un valor bastante aproximado del coeficiente de permeabilidad en
suelos arenosos uniformes, en estado suelto, a partir del dato granulométrico D10.

Ejemplo: Si se sabe de una arena que su D10 es 0,3 mm (es arena con un 90% de granos más gruesos
que ese diámetro de 0,3 mm), k será, según la anterior fórmula (pasado D10 a cm):

k = 100 × 0,032 = 9 × 102 cm/s

(Valor de coeficiente de permeabilidad propio de arenas permeables).

2.7.1 Valores típicos del coeficiente de permeabilidad

Para tener una primera noción de valores de k (coeficiente de permeabilidad) típicos de los suelos,
bastan, según Casagrande y Fadum (1940), estos valores:

Tabla 2.2 Valores de coeficientes de permeabilidad en diferentes suelos

Tipos de suelo k en cm/s


Gravas gruesas y finas 102 a 10
Arenas gruesas y finas 1 ó 10-1 a 10-3
Arenas muy finas 10-4 a 10-6
Limos y arcillas 10-7 a 10-11

2.7.2 Correspondencia entre el coeficiente de permeabilidad k y el índice de huecos e

Cuando un suelo es comprimido o vibrado el volumen ocupado por sus elementos sólidos permanece
prácticamente invariable, mientras que el volumen de los vacíos disminuye. Por tanto la permeabilidad
del suelo también disminuye.

La relación de vacíos y la permeabilidad están en correspondencia, según se ve en la gráfica (figura


2.12), en la que en abscisas se presenta la relación de vacíos y en ordenadas la relación k/k0.85, entre el
coeficiente de permeabilidad k del suelo, con una relación de vacíos dada, e, y el coeficiente k0.85
(valor de k cuando el índice de huecos es e= 0,85).

1,5
La curva en trazo lleno es válida
para arenas finas y medias, limpias
Relación k/k 0,85

1,0 y con granos de buena cubicidad.


Esa curva puede ser expresada
0,5 matemáticamente por medio de
varias ecuaciones simples, tal
como la ecuación de Casagrande:
0,0
0,2 0,4 0,6 0,8 1,0
k = 1,4 e2 k0,85
Relación de vacíos

Fig. 2.12

© Los autores, 2001; © Edicions UPC, 2001.


44 El terreno

En cimentaciones raramente se encuentran arenas limpias del tipo indicado anteriormente. Si la arena
contiene un alto porcentaje de partículas en forma de escamas, como son las partículas de mica, la
relación estudiada se ajusta a la curva de trazos discontinuos.

Para tener una idea de magnitudes se puede considerar que la velocidad de filtración del agua en la
arena, para un gradiente hidráulico igual a la unidad, suele ser de algunos centímetros por hora,
mientras que en las arcillas esta velocidad no excede de unos centímetros por año.Se pueden hacer
más inteligibles estos datos con el siguiente ejemplo: una velocidad de 10-6 cm/s representa
aproximadamente unos 30 cm /año.

2.7.3 Generalización de la ley de Darcy

De la ecuación típica de Darcy para régimen laminar: v = -k dh/dl, se puede pasar a tres dimensiones,
y distinguir dos casos:

• En medio homogéneo e isótropo, se puede considerar: v = -k.grad h.

Si se establece un sistema ortogonal de ejes de referencia x y z, las componentes del vector velocidad
según los mismos son
vx = -k dh/dx ; vy = -k dh/dy ; vz = -k dh/dz.

• En medio anisótropo, k varía con la orientación. Entonces v y grad h no son ya paralelos.


Estableciendo un sistema ortogonal de ejes coordenados 1, 2 y 3, se admite que según el eje genérico j,
sea (j = 1,2,3)
vj = k1j· i1 + k2j· i2 + k3j ·i3 ,
donde:
kij es la permeabilidad según el eje i para un gradiente según el eje j;
ii es el gradiente según i; con i = 1,2,3.

La ley de Darcy se puede expresar en forma vectorial: v = - k ∆h. Es una ecuación de hidrodinámica
clásica aplicada al flujo de un fluido a través de un medio poroso. Será aplicable al suelo siempre que
se cumplan las siguientes condiciones, las cuales delimitan el ámbito de aplicación de la ley de Darcy:

1.- El medio poroso es macroscópicamente continuo.


2.- El análisis diferencial es aplicable al flujo macroscópico de un fluido a través de un medio con
poros de tamaño finito.
3.- Las fuerzas de inercia son despreciables respecto a las fuerzas de viscosidad. Como resultado, el
flujo es laminar.
4.- Los poros están saturados. Aunque también se puede generalizar considerando una
proporcionalidad: k = k(Sr).
5.- Existe proporcionalidad entre el esfuerzo de corte aplicado al fluido y la velocidad de deformación
al corte.
6.- El medio poroso es rígido y macroscópicamente isótropo.

Las hipótesis anteriormente enumeradas hacen válida la ley de Darcy, pero en los suelos reales existen
limitaciones que invalidan su aplicación. Así por ejemplo:

• En los suelos reales pueden existir superficies de discontinuidad respecto a la permeabilidad. No se


podrá aplicar el análisis diferencial si las partículas no son lo suficientemente pequeñas respecto a las
variaciones de la red de corriente.

• En suelos con burbujas de aire, el tamaño de las partículas disminuye al aumentar la presión de
agua, de modo que el coeficiente de permeabilidad aumenta con la carga hidráulica.

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2 El agua en el suelo 45

• En las arcillas que contienen agujeros de raíces o fisuras, la circulación trae casi siempre aparejada
una erosión interna y las partículas erosionadas llenan (o taponan) poco a poco los pasajes más
estrechos, con lo cual el coeficiente de permeabilidad disminuye. Por ello la ley de Darcy no es
estrictamente válida, ya que el volumen y la forma de los canales de escurrimiento no son
estrictamente independientes de la presión y del tiempo.

En cuanto a características del flujo se reconoce un ámbito de validez de la ley de Darcy: ésta será
válida en tanto no se alcance un régimen de flujo turbulento. Esto se mide por el número de Reynolds:
v · d ·γ w
Re =
donde: µ
v: velocidad, (cm/s);
d: d50, (cm) = (tamaño medio de partículas);
γw: densidad del fluido, (g/cm );
3

µ: viscosidad dinámica, (dina s/cm );


2

Re: número de Reynolds, que debe ser, en general, menor de 4.

2.8 Medición de la permeabilidad en laboratorio


Existen varios tipos de aparatos para medir la permeabilidad en laboratorio, llamados permeámetros;
los principales son los de carga constante y los de carga variable.

2.8.1 Permeámetro de carga constante

h
h
H muestra H muestra
aliviadero

válvula válvula
tamiz
(piedra porosa)
Q Q

Fig. 2.13

Sólo se emplea para suelos muy permeables (k ≥ 10-3 m/s), o sea, en gravas y arenas limpias. El
gradiente hidráulico i = h/H es constante al serlo la h (figura 2.13).

Pero aun para esos suelos muy permeables es preferible el permeámetro de carga variable pues los
resultados tienen menor error por formación de burbujas de aire en los tubos de conexión.

Para determinar la velocidad de filtración se mide el volumen de agua que atraviesa la muestra en un
tiempo dado (precisa gran volumen de agua y suelo muy permeable para que en un tiempo razonable
se pueda medir la cantidad de agua suficiente para asegurar medidas correctas).
h h Q ·H
Q = A·v·t = A·k·i·t = A · k · ·t = A · k · ·t →k =
l H h · A ·t

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46 El terreno

2.8.2 Permeámetro de carga variable

Se coloca una muestra, M, del suelo que se quiere estudiar en un molde cilíndrico cerrado en sus dos
extremos por dos tapas muy porosas. La tapa superior tiene un aliviadero de agua, la inferior comunica
con un depósito de agua y con un tubo de un metro de altura y de sección apropiada a cada tipo de
suelo (20 cm2 para suelos muy permeables, y 5 mm2 para poco permeables); dicho tubo, de sección a,
también está conectado al depósito. Unas piedras porosas cubren las dos caras de la muestra en el
interior del molde (figura 2.14).

Se somete la muestra a saturación (esto tarda unos minutos con arenas y varios días con arcillas);
cuando ya está saturada, con el molde lleno de agua y comunicada únicamente con el tubo graduado,
se comprueba que el agua va descendiendo lentamente por el tubo. Se mide el tiempo T necesario para
que el nivel de agua descienda desde h1 hasta h2 (extremos superior e inferior del tubo). Las alturas se
miden con relación al nivel de agua en el aliviadero.

en t 1 = 0 h = h1

sección = a
h = h1 - h2

en t2= T h = h 2
muestra
sección
l
=A

piedras porosas

Fig. 2.14

En realidad, este es un caso muy aproximado al de circulación en una dimensión y el movimiento no


es permanente; sin embargo, el fenómeno se desarrolla tan lentamente que se supone que puede
aplicarse la ley de Darcy en cada intervalo de tiempo: [t, t+∆t].

Estando el agua en el tubo a la altura h en el instante t, y, siendo h la pérdida de carga de la muestra;


(la pérdida de carga de la muestra se mide por la diferencia de nivel entre las superficies libres del
agua en el tubo y en la boquilla de salida), se tiene: h1 - h2 = h
h , y el caudal unitario q = A·v, se expresa en forma diferencial:
Si el gradiente hidráulico es: i=
l
h a dh
q · dt = A· k · · dt = − a ·dh → k · dt = − · l ·
l A h
donde:
A: sección recta de la muestra ensayada;
l: altura de dicha muestra;
a: sección recta del tubo.

Integrando entre h1 y h2 y resolviendo entre el momento inicial t= 0, en que h = h1 y el tiempo T en el


que h llega a ser = h2 , queda a h
k ·T = · l ·ln 1
A h2
Se despeja de esa última fórmula, y pasando a log. decimal, se toma al fin como valor del coeficiente
de permeabilidad
l ·a h
k = 2,3 log 1 ·
T ·A h2

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2 El agua en el suelo 47

Más adelante (en el tema 3), se verá que el aparato denominado edómetro, -que sirve para el estudio de
la compresibilidad del suelo-, a veces se utiliza como permeámetro de carga variable y así se puede
medir la permeabilidad de un suelo arcilloso en diferentes estados de carga.

2.9 Otros movimientos no gravitatorios del agua: electroósmosis y termoósmosis


La forma más común de movimiento no gravitatorio del agua a través del suelo se debe a la atracción
capilar.

Otra forma de movimiento de agua no gravitatorio, pero menos conocida, es la causada por las
diferencias de temperatura en una capa de suelo; se conoce con el nombre general de termoósmosis.

Se demuestra que la afinidad del agua por los suelos aumenta cuando la temperatura disminuye. Esto
explica el movimiento observable del agua de una parte caliente del suelo a otra fría.

Un fenómeno relacionado con el anterior es la electroósmosis. Se ha demostrado que la aplicación de


un potencial eléctrico produce movimiento del agua en un tubo capilar. El agua se traslada del ánodo
(+), hacia el cátodo (-). Winterkorn demostró la relación directa que existe entre esos dos fenómenos.
La electroósmosis ha encontrado utilización práctica en la excavación de suelos del tipo limo, cuya
estabilidad no se podía conseguir de otra forma.

La termoósmosis está íntimamente relacionada con el fenómeno del levantamiento del terreno por la
acción del hielo: se ha observado que la superficie helada de las capas del terreno es susceptible de
levantarse en ciertas condiciones. Se han registrado levantamientos de 25 cm y más.

2.10 Otros factores que influyen en la permeabilidad


El valor del coeficiente de permeabilidad depende de la temperatura, la viscosidad y el peso específico
del fluido (éstas últimas son las variables de flujo más importantes en la permeabilidad), pero además
hay otros factores, como por ejemplo la veracidad del suelo de origen, puesto que es difícil conseguir
muestras inalteradas y se ha de contar con los errores de manipulación, tanto in situ como en el
laboratorio.

También existen otras características variables, como la polaridad, además de ciertas características
relativas a la fase sólida del suelo, como son:
- tamaño de las partículas,
- relación de vacíos,
- estructura (forma y ligazón de los granos),
- composición y compacidad, y relaciones con el grado de saturación.

Así, se ve que los granos pulidos y redondeados muestran una permeabilidad más elevada que los
granos angulosos. Y, por otra parte, cuanto más gruesos son los granos y más uniformes sus
dimensiones, mayor es el coeficiente de permeabilidad, e inversamente, cuando los finos aumentan el
coeficiente de permeabilidad, k, disminuye muy rápidamente.

2.11 Determinación de la permeabilidad in situ


En el propio terreno se puede determinar la permeabilidad recurriendo a alguno de los siguientes
ensayos:

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48 El terreno

a).- Los basados en el principio del ensayo de permeabilidad con carga hidráulica variable: miden la
velocidad con que desciende el nivel del agua en un tubo determinado. Estos ensayos practicados
en una perforación sirven para obtener el orden de magnitud de la permeabilidad.

b).- Los que proporcionan datos más acertados son los ensayos de bombeo desde pozos testigos. Esto
requiere un pozo de bombeo de 25 a 30 cm de diámetro, y un número por lo menos de 6 pozos de
observación, situados en dos rectas que pasen por el centro de la base del pozo, en direcciones
perpendiculares entre sí.

Se suele obtener el valor de k de los ensayos de bombeo según fórmulas que relacionan el caudal
extraído, Q, con las alturas de agua alcanzadas en los pozos de observación. Así, en el caso de acuífero
confinado; que se halla limitado por estratos impermeables, y además la altura piezométrica en todos
sus puntos es superior a la altura de cualquier punto del acuífero, se puede calcular el coeficiente de
permeabilidad con la expresión:
Q r
k= · log e 2
donde : 2 π H 0 ( h 2 − h1 ) r1
Q: es el caudal;
Ho: es el espesor de la capa;
h2 y h1: son las alturas correspondientes a los radios r2 y r1 como se ve en la figura 2.15.

a) acuífero cerrado b) acuífero abierto


pozos de observación

N.F.
N.F.
Capa impermeable
h2 H1
H f H1
h1
rezume h2
H
H0 Capa permeable
H0 H h1
r0 r1 r0 r1
r2 r2
R R
radio de influencia

Fig. 2.15 Filtración hacia un pozo durante un ensayo de bombeo.


Bombeando caudal constante (q = k·i·a)

a): en acuífero confinado: el nivel piezométrico está por encima de la capa permeable

b): en acuífero libre: la superficie libre del agua está dentro de la capa permeable; en éste último caso,
la k se obtiene a partir de la fórmula
Q · ln( R / r0 )
k=
π ·( H 12 − H 2 )

2.12 Tensión efectiva. Tensión neutra o tensión de poro


Los esfuerzos se transmiten en el suelo a través de los granos y del agua intersticial, pero por ahora no
es posible estudiar el reparto real de las tensiones en función de la verdadera posición y tamaño de
cada uno de los granos. Por ello se supone que el suelo es homogéneo y en cada punto se define el
tensor de tensiones, como se hace en resistencia de materiales, entendiendo que el volumen elemental
de suelo a considerar sea lo suficientemente grande como para tener partículas sólidas y agua
intersticial (agua entre sus huecos).

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2 El agua en el suelo 49

Sin embargo, las diferentes fases que constituyen el suelo no se rigen por las mismas leyes y,
realmente no se puede considerar que el complejo sólido-líquido-gas se comporte como un todo
homogéneo. De aquí que en el caso de suelo saturado o suelo seco, se deba distinguir de la tensión
total dos partes: una es la del fluido (aire, en caso del suelo seco, o agua, en el de suelo saturado), y
otra parte es la de las partículas sólidas (intergranular o efectiva).

(Tensión total = tensión neutra + tensión efectiva).

En la figura 2.16, se puede observar un experimento que demuestra esa diferencia de tensiones. Se
introduce una muestra de suelo en el fondo de un recipiente.

perdigones
H

ua
Ag
P
h = γωω
z
a
a

str
str

ue
ue

M
M

a) b)

Fig. 2.16

En a) se le aplica una carga uniformemente repartida, p, conseguida con una capa de perdigones
(munición de plomo). La relación de vacíos, e, disminuirá de e0 a e1. Esa presión, p, también cambiará
otras importantes propiedades mecánicas; como por ej. la resistencia al corte, de la que se hablará
extensamente en el tema 4. A esa presión se la llama presión efectiva. Se suele simbolizar así: p’.

En b), a la misma muestra se le somete a la presión de igual valor, p, pero, conseguida ahora con una
altura o carga de agua, o sea p
hw = w
γw
La tensión normal en una sección horizontal de la muestra estará también sometida a la presión p, pero
a diferencia del caso anterior, el incremento de presión debido al peso del agua no tiene influencia
apreciable alguna sobre la relación de vacíos o sobre cualquier otra propiedad mecánica del suelo. Por
ello la presión producida por la carga de agua se denomina presión neutra. Se dice que es nula cuando
iguala a la presión atmosférica.

De modo que el valor de la presión neutra en una sección horizontal puede calcularse como la altura
piezométrica hw multiplicada por la densidad del agua, así
u = hw ⋅γ w

Se debe, entonces, considerar coincidente la sección horizontal con el plano de referencia, z = 0, pues
en general es
hw = z + u / γw.

La presión normal total, p, en cualquier punto de una sección a través de un suelo saturado está
formada, en consecuencia, por dos partes:

• una parte es una presión, (u), que actúa en el agua y en el sólido con igual intensidad en todas las
direcciones; ésta parte se conoce como presión neutra o presión de poro, y
• otra parte es la tensión que tiene incidencia exclusiva en la fase sólida, (esqueleto del suelo), y se
llama presión efectiva, (p’).

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50 El terreno

La expresión de todo esto es


p = p' + u

Esta es una de las fórmulas más importantes de la Mecánica del Suelo. Desde que Terzaghi definió las
tensiones efectivas, en 1923, a partir de deducciones experimentales, muchos investigadores han
tratado de confirmar o invalidar sus resultados. Actualmente el acuerdo es general tanto para suelos
coherentes como para incoherentes.

Un cambio de presión neutra, que no implique un cambio simultáneo de presión efectiva no produce
prácticamente variación alguna de volumen y no tiene influencia detectable en las condiciones de
tensión que conducen a la rotura, mientras que todos los efectos medibles de un cambio de tensión
como son la compresión, distorsión y modificación de resistencia al corte se deben exclusivamente a
variaciones en la presión efectiva. Por ello, toda investigación de la estabilidad o del asentamiento de
una masa de suelo saturado requiere el conocimiento de ambas, la tensión total y la tensión neutra, ya
que a partir de ellas se determina la tensión efectiva.

En los suelos secos, en los que el aire que ocupa los poros está en libre comunicación con el exterior,
se dice que las tensiones efectivas se confunden con las tensiones totales.

Se puede intuir mejor, de forma gráfica (figura 2.17) el concepto de tensión efectiva aplicado al caso
de suelos saturados si, se supone que en una muestra de suelo saturado, de densidad γsat se analizan las
presiones en un punto M, situado a profundidad z desde la parte superior de la muestra de suelo. Se
considera que el agua está en equilibrio y la presión es hidrostática en la superficie horizontal que pasa
por M. El nivel del agua alcanza una altura H por encima de la superficie del suelo.

z
M

Fig. 2.17

La carga piezométrica o altura piezométrica, hw, del punto M (a profundidad z), es igual a: hw = H + z
ya que u = hw ·γw , consecuentemente
u = (H + z)·γ w

La presión normal total se debe a la altura H de agua y a la presión del suelo saturado en la cota z
p = H ·γ w + z·γ sat

luego, la tensión efectiva en el punto M, a profundidad z será:


p' = p − u = H ·γ w + z·γ sat − H ·γ w − z·γ w = z( γ sat − γ w ) = z·γ'

Para calcular la presión efectiva a cierta cota bajo el nivel freático se puede seguir cualquiera de los
dos procedimientos:
• calcular las presiones total y neutra y efectuar su diferencia, o,
• sumar los productos de las alturas de los posibles estratos por sus correspondientes densidades
sumergidas ( ∑(γi’·hi)).
(Obsérvese que la presión efectiva p' es independiente de la altura Hw del agua sobre el suelo).

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2 El agua en el suelo 51

2.13 Gradiente hidráulico crítico, ic


En el apartado anterior se ha supuesto que, al calcular la presión efectiva, el agua contenida en los
huecos del suelo estaba en reposo, pero si está en movimiento y se filtra por los huecos o poros, aquí
interviene el gradiente hidráulico, i.

En un laboratorio se puede observar el siguiente fenómeno: el esquema de la figura 2.18 representa un


aparato, parecido al permeámetro de carga variable, que consta de dos recipientes cilíndricos A y B; el
A contiene una capa de arena densa colocada sobre una chapa perforada o criba (piedra porosa). El B
está lleno de agua.
La capa de arena tiene un espesor H, y la boca del recipiente se encuentra a una altura H1 sobre la cota
superior de arena.
(B)
(A)
h

agua H1
h z
muestra L
1º M

criba
1º 2º piedra porosa

sentido de filtración
Fig. 2.18

Si los niveles de agua en A y B se mantienen constantes e iguales no existe flujo. Además, se sabe que
la presión efectiva es p' = p - u, o sea, que si la presión neutra aumenta o disminuye en ∆u, la presión
efectiva disminuye o aumenta en la misma cantidad, ∆p' = - ∆u

Si no hay flujo, la presión efectiva a la profundidad z permanece igual al producto de su densidad


sumergida por la profundidad z, o sea: p’ = z · γ.’

Si se mueve el recipiente B, primero bajándolo una altura h, se producirá un flujo de A hacia B, el


agua filtra hacia abajo a través de la arena, en un recorrido L por la acción del gradiente hidráulico, i.
h
i=
L
Se considera: h = i·L, y, consecuentemente
h·γ w = i L·γ w

Al considerar la distribución de presión lineal, el cambio de la presión debida al agua, ∆u, en la


profundidad z, es: ∆u = i·z·γw

Si la presión neutra, a la profundidad z, se reduce proporcionalmente un valor:


∆u = - i ·z ·γ w
implica que la presión efectiva aumenta en la misma cantidad:
∆p' = i ·z ·γ w
Si, por el contrario, se hace un segundo movimiento: se levanta el recipiente B también a una altura h,
la presión neutra a la profundidad z aumenta en ∆u= i z γw; consecuentemente la presión efectiva
disminuye en igual cantidad y queda:
p' = z·γ' − i·z·γ w

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52 El terreno

El aumento de esa presión neutra, ∆u, tiene como única causa el paso del agua a través de los poros,
desde un estado estacionario a otro de filtración, y origina un cambio de presión, de igual valor de ∆u,
en la presión efectiva de la arena, cambio que se denomina presión de filtración.

Se observa que cuando el agua circula hacia abajo, la corriente arrastra en la misma dirección las
partículas de suelo y aumenta la presión efectiva de las arenas.

Si el agua circula hacia arriba, la fricción entre el agua y las paredes de los vacíos tiende a levantar los
granos de suelo. La arena pierde su consistencia aparente y da la impresión de entrar en ebullición. A
este estado se le llama sifonamiento o licuefaccion. Este estado sucede cuando la presión efectiva, p',
llega a ser nula, o sea:
z·γ' = i·z·γ w

El valor del gradiente hidráulico que verifica esa ecuación se llama gradiente hidráulico crítico:
γ' γ − γw
ic = = sat
γ sat γw

Cuando se llega al valor de p' = 0, significa que el valor resistente del suelo es nulo.

Observando la fórmula, también se comprende que esto ocurre cuando la presión media de filtración
se hace igual al peso de la arena sumergida. Cualquier objeto que se coloque sobre su superficie se
hundirá si su densidad es mayor que la de la mezcla fluida agua-arena, como si estuviera en un líquido
en vez de en un suelo arenoso.

Si se efectúa una excavación hasta una profundidad bajo el nivel freático, en la que se llega a anular la
presión efectiva del suelo arenoso, aparte de que éste no soportará ningún peso, se observará una
agitación de sus granos; a este fenómeno se le conoce también como condición de arena movediza.

El sifonamiento o ebullición de las arenas puede ser evitado construyendo un filtro cargado, sobre el
área del cual pueda emerger el agua de filtración.3

Si se dan sifonamientos localizados, se inicia una erosión interna llamada tubificación o entubamiento,
que pueden conducir a la ruina de una obra.

Para evitar el sifonamiento, se recurre al filtro, el cual es un conjunto de capas seleccionadas de tierras,
con unas determinadas condiciones en su granulometría; así, por ejemplo:
D15( f ) D15( f )
< 5, 4< < 20
D85( s ) D15( s )
Los diámetros correspondientes se encuentran en las curvas granulométricas del suelo a proteger y del
material de filtro.

Para evitar el sifonamiento de suelos arenosos en excavaciones bajo el N.F., se deberá proyectar
convenientemente la construcción de ataguías o tablestacas, como a continuación se indica:

Se calculará la longitud de empotramiento de las ataguías o tablestacas para que, modificando el


recorrido del agua, se esté lejos del gradiente hidráulico crítico, con un margen de seguridad.

Dibujando una acertada red de corriente (figura 2.19), se puede saber la pérdida de carga y presión del
agua en cada punto de la red.

3
Existe bibliografía especializada en filtros; ver referencias bibliográficas específicas del tema.

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2 El agua en el suelo 53

La mínima línea de corriente es la que rodea al elemento pantalla o ataguía, y tiene una longitud L:
L = h + 2x
y dado que el gradiente hidráulico es inversamente proporcional a esa longitud:
h
i=
L
se puede, aunando esas dos relaciones, asegurar que no habrá sifonamiento, con un coeficiente de
seguridad apropiado (F.S.),que usualmente es F.S. = 3:
i
i = cr
F .S .
Sabiendo que ic = γ’/γw, y conociendo la densidad sumergida del suelo, se puede determinar la
profundidad de empotramiento, x, apropiada para garantizar que no haya sifonamiento:
γ'
γw h
=
F .S . h + 2 x
(Esto se desarrolla con más detalle en los ejercicios de este tema 2, en el anexo).

línea de corriente
N.F. línea equipotencial

1 h

2 x 10
3 9
4 5
8
6 7

(acuicluso)
Fig. 2.19

Los conceptos básicos que deben regular un estudio de filtración y su representación gráfica, en una
red de filtración, se pueden resumir del siguiente modo:

La función de flujo, Ψ(x, z), determina la familia de líneas de corriente. La función potencial, Φ(x, z),
determina las líneas equipotenciales (de igual carga hidráulica). Las dos familias de curvas son
ortogonales.

La malla de corriente se suele predimensionar estimativamente, de modo que, una vez delimitado el
volumen de suelo en el que se prevé la filtración, y las condiciones de contorno, se dibujan las líneas
de corriente que representan el recorrido del agua a través de ese suelo. Se separan unas de otras de
modo que se pueda considerar que el flujo entre dos de ellas es constante. Para representar la
progresiva caída de potencial a lo largo de las líneas de corriente, se dibujan otra serie de líneas, que
cortan perpendicularmente a las anteriores, y que representan los puntos que tienen igual potencial,
(las equipotenciales), convenientemente separadas, de modo que haya unas caídas constantes de
potencial entre cada dos líneas equipotenciales. Los elementos de la malla suelen ser cuadriláteros
muy asimilables y ajustados a cuadrados.

Si q representa el caudal unitario que atraviesa un “cuadrado” de la red, definido por el intervalo de un
“tubo” entre dos equipotenciales, se puede expresar: q = v·a.
Por la ley de Darcy:

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54 El terreno

q = k·i·a
y sustituyendo el valor del gradiente en ese tramo se obtiene:
∆φ
q = k · ·a
El caudal total se expresa: b
∆φ
Qtotal = q·N t = k · ·a ·N t
donde: b
Nt: nº de tubos de corriente (o canales de filtración);
Nc: nº de caídas de potencial;
h
∆φ : decrementodepotencial = total .
Nc
a h
Si a = b → = 1, se simplifica la fórmula a Qt = k· .
b Nc

Ψ + ∆Ψ
hc
Ψ
b tubo de corriente

c
9
a ∆Φ

Fig. 2.20

Los cuadrados de la red serán equivalentes porque la pérdida de carga entre dos equipotenciales
consecutivas se considerará constante, y el caudal entre líneas de corriente próximas también será
constante.

Se puede determinar la presión de agua en cada punto de la red; así por ejemplo, en el caso grafiado se
calcula: 9
u c = (h+ hc − h)· w
10
Según Tschebotarioff, en cualquier tipo de arena se puede producir sifonamiento, que subsistirá
mientras haya movimiento de agua y gradiente hidráulico crítico, mantenido por bombeo durante
operaciones de construcción defectuosamente planeadas, o por condiciones especiales de drenaje.

Esto quiere decir que el sifonamiento es un estado particular que se puede evitar tomando las medidas
apropiadas. Se puede dar en arenas completamente saturadas y muy sueltas: su estructura de grano
suelto se puede hundir a consecuencia de un choque repentino (impactos, explosiones, sismos, etc.),
que hace que esas arenas se licúen momentáneamente con peligrosas consecuencias.

Algunas arenas sin compactar, muy finas y uniformemente sueltas, son particularmente susceptibles a
estas fluidificaciones momentáneas.

Las tensiones tangenciales impuestas durante la construcción pueden favorecer las licuefacciones
momentáneas de todas las arenas sueltas y completamente saturadas. Un tipo especial de sifonamiento
localizado es el llamado entubamiento o tubificación, que consiste en una corriente de una mezcla
fluida de agua y arena a través de arena firme, igual que si lo hiciera por una tubería.

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2 El agua en el suelo 55

2.14 Valores de permeabilidad y drenaje


La permeabilidad de un suelo estratificado se estudia considerando:

ki : coeficiente de permeabilidad de los i estratos;


Hi: sus respectivos espesores; es decir: H = ∑ Hi.

Si kI es el coeficiente de permeabilidad promedio para la filtración paralela a los planos de


estratificación, (generalmente horizontal), y kII es el coeficiente de permeabilidad promedio para la
estratificación en sentido perpendicular a los planos de estratificación (en general vertical), se
demuestra que se puede expresar las permeabilidades de este modo:

kI = ∑ ki Hi. / H

kII =H / ∑ Hi./ ki

En general la permeabilidad paralela a la estratificación es del orden de 1,5 a 3 veces mayor que la
normal a la estratificación.

Puede considerarse una clasificación de suelos según su permeabilidad y drenaje, con los valores
aproximados de la permeabilidad, en unidades de cm/s. Esto se resume en la tabla 2.3.

Tabla 2.3 Permeabilidad y drenaje de los suelos

Coeficiente (en cm/s) Calificacción de drenaje y


Tipos de suelos permeailidad
de permeabilidad, k

Arcillas compactas 10-11 a 10-7 Impermeable


Pizarras Muy mal drenaje

Limos arenosos 10-7 a 10 -4 Poco permeable


Limos Mal drenaje
Arcilla limosa

Arenas finas y 10-5 a 10 -1 Algo permeable


limpias. Arena limosa Regular drenaje
Caliza fracturada

Arenas limpias y 10-2 a 10 Permeable


mezcla con medias Buen drenaje
y gruesas

Gravas limpias y 1 a 102 Muy permeable


grava con arena Muy buen drenaje
gruesa limpia

Para hacer más comprensible el orden de magnitud, se tendrá en cuenta la equivalencia entre el valor
de permeabilidad de 10-6 cm/s y 30 cm /año.

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56 El terreno

2.15 Consideraciones sobre el sistema agua-suelo


El complejo sistema agua-suelo tiene muchas propiedades e influencias en el comportamiento del
suelo, las cuales se irán viendo a lo largo del presente temario: la plasticidad, la cohesión, la
consistencia, la consolidación en el tiempo, etc.

Las influencias del agua más importantes que se consideran en este temario, son la subpresión en las
bases de las cimentaciones bajo nivel freático, el empuje hidrostático en los muros, la compactación
de suelos y el drenaje en excavaciones. Se estudiarán en los temas correspondientes de cimentaciones,
muros y cortes o taludes.

Existen procedimientos especiales de estudio y mejora del suelo basados en las propiedades del
complejo agua-suelo.

Un caso de aplicación práctica corriente es el empleado para conseguir un adecuado grado de


compactación del suelo en terraplenes y rellenos.

La eficacia de la compactación depende de la energía aplicada, de la granulometría del suelo y de su


contenido de humedad.

La humedad óptima, wop, para la compactación de un suelo, y la densidad seca máxima que se puede
alcanzar se determinan mediante el ensayo Proctor (visto en el tema anterior).

El drenaje es un método de mejora del suelo, ya que reduce la cantidad y/o la presión de agua
intersticial, y produce un aumento de compacidad (y aumento de presión efectiva). A veces se hace
como medida provisional (caso de drenaje para facilitar el proceso de construcción de sótanos de
edificaciones bajo nivel freático), y otras veces como medida permanente para proteger estructuras
(drenaje de taludes, o en trasdós de muros de contención), para reducir presiones intersticiales
(presiones debidas al agua que hay en los poros o intersticios del suelo).

2.15.1 Hielo en el suelo

También se debe tener en cuenta, para el diseño y cálculo de cimientos, un problema asociado al agua:
el del hielo en el suelo, y el levantamiento del mismo en épocas largas de heladas sobre todo en suelos
arcillosos y limosos. La dilatación se produce por el constante crecimiento de los cristales de hielo
resultantes del continuo movimiento del agua desde la capa freática a la zona helada.

El suelo puede helarse cuando la temperatura exterior desciende por debajo de 0o, y consecuentemente
aumenta su volumen debido a la transformación del agua en hielo. Evidentemente la resistencia y la
deformabilidad del suelo pueden llegar a estar fuertemente influenciadas, sobre todo, por la alternancia
rápida de hielo y deshielo.

Hay zonas donde el hielo puede tener consecuencias nefastas, por ejemplo en las carreteras y en
caminos, sobre todo en lo referente a la resistencia de sus capas subyacentes.

Se distinguen claramente dos tipos de suelos helados:

- Terrenos helados homogéneamente.


En ellos la humedad permanece constante -suele darse en arenas y gravas-. Las pequeñas variaciones
de volumen que se producen corresponden a la dilatación del agua contenida en el suelo.

En suelos saturados con libre comunicación entre la zona helada y una capa freática no se produce un
aumento de volumen. En este caso el agua sobrante es expulsada.
- Terrenos helados en forma estratificada.

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2 El agua en el suelo 57

En suelos con ascenso capilar (suelos con gran cantidad de finos), se forman lentejones de hielo. El
agua puede ser absorbida de la zona circundante o de un acuífero, (agua freática o agua infiltrada).

Los suelos helados sufren dos tipos fundamentales de daños:

- Hinchamientos producidos por la helada.

- Hundimientos por el aumento de humedad del suelo al fundirse los lentejones de hielo.

Los lentejones se sitúan según isotermas, casi siempre paralelos al terreno. El hinchamiento del terreno
se produce perpendicular a ellos, y es equivalente a la suma de los espesores de los lentejones. Los
lentejones aumentan considerablemente la humedad del terreno. Además, al fundirse el hielo, el suelo
se reblandece.

2.15.2 Desarrollo de la vegetación

Otros movimientos periódicos del agua en el suelo suelen ser causados por el desarrollo de la
vegetación, que origina cambios de volumen en las capas superficiales de arcilla, perjudiciales para los
cimientos someros de edificios y carreteras.

La expansión de las raíces y la profundidad de su penetración varía con la clase de planta.

Existe cierta relación entre la altura y la amplitud alcanzada sobre el suelo, el tipo de suelo, y la
intensidad de las lluvias estivales.

Si el suelo es predominantemente de arcilla densa, en la zona de penetración de las raíces, en la época


seca, los árboles y arbustos absorben la humedad del suelo próximo a sus raíces, y se pueden producir
retracciones desiguales, acompañadas de sus correspondientes asientos, y por consiguiente asientos
diferenciales de cualquier cimentación somera construida en dicha zona; los daños son de mayor
consideración cuando es sólo una parte de los cimientos la que descansa en tal zona de penetración de
raíces (figura 2.21).

En casos importantes y especiales es obligado recurrir a la bibliografía específica que, se detalla en la


bibliografía.

N.F.

Fig. 2.21

© Los autores, 2001; © Edicions UPC, 2001.


© Los autores, 2001; © Edicions UPC, 2001.
3 Compresibilidad. Consolidación 59

Compresibilidad de los suelos. Teoría de la consolidación

3.1 Introducción
Desde hace muchísimos años, se sabe que zapatas, o estructuras de cimentación superficiales,
apoyadas en terrenos blandos (generalmente arcillas blandas), sufren grandes asientos e incluso se
hunden. Ya de antiguo se vio la necesidad de cimentar sobre pilotes o pilares-pozos que atravesaran la
capa blanda y descansaran en estratos más firmes. Pero, si bajo una capa de arena existe una de arcilla
blanda, las consecuencias no serán tan fáciles de prever. De aquí que los estratos confinados de arcilla
haya que estudiarlos a fondo, para prevenir y calcular los asientos. A esos estratos se les denomina
confinados, pues la adherencia y fricción en los bordes impiden la expansión horizontal. De ahí que
los estudios y ensayos se hagan sobre muestras lateralmente confinadas, para asemejarse más al
comportamiento real.

El tema de la compresibilidad se centra en el estudio de las variaciones de dimensión del suelo,


(preferentemente en lo referente a su altura), en función de las cargas o esfuerzos aplicados al suelo.

El estudio de la compresibilidad se realiza fundamentalmente para arcillas o suelos arcillosos, y en


estado de saturación. Cuando el incremento de carga es asumido conjuntamente por las partículas
minerales y el agua -que conforman el total del suelo-, la variación de presión intersticial, o presión de
poro, obliga al agua a moverse a través del suelo, hasta disipar esa sobrepresión intersticial, con lo cual
muchas propiedades del suelo varían con el tiempo en que se produce ese fenómeno.

La expulsión de agua de los poros, que permite el reajuste de las partículas sólidas en los huecos que
han quedado vacíos, es la base del fenómeno de la consolidación.

Si las sobrepresiones intersticiales son positivas, y en consecuencia el suelo disminuye de volumen, el


proceso se denomina consolidación.

Si las sobrepresiones intersticiales son negativas, de modo que el suelo tiende a aumentar su volumen,
el proceso se denomina expansión.

El tema de la consolidación es similar al de la compresibilidad pero con una variable adicional en su


estudio: el tiempo.

3.2 Relaciones tensión-deformación con drenaje


En los suelos blandos, y sobre todo en los arcillosos, es donde se desarrolla e interesa el presente tema,
el del comportamiento de los suelos en relación al esfuerzo - deformación con drenaje.

Generalmente los suelos arcillosos son de origen sedimentario (el tamaño medio de sus partículas es
menor que 2 micras), depositados en profundidades marinas, lacustres, o deltas.

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60 El terreno

Para analizar su proceso de formación, se puede imaginar un espesor pequeño, en el que las partículas
se han ido depositando y uniendo, dejando entre ellas unos huecos, de modo que se puede determinar
un índice de huecos, e1, de equilibrio inicial. Más tarde, con más peso propio, fruto de nuevas
deposiciones (que implican una mayor tensión efectiva), se tiene un nuevo índice de huecos o de
vacíos, e2 (de menor valor), correspondiente al nuevo incremento de tensión, ∆σ'. Así, sucesivas
sedimentaciones conllevan variaciones de e, que se corresponden con los sucesivos ∆σ'. E incluso no
habiendo nuevas deposiciones ni cataclismos, con el tiempo el índice de huecos, e, varía (disminuye)
hasta un nuevo estado de equilibrio (aunque ∆σ' siga constante).

Si debido a una perturbación, como por ejemplo, la construcción de un edificio, existe un ∆σ',
“instantáneo” (en realidad, aunque tarde años, será equiparable a “instantáneo” en relación a la edad
geológica del depósito), se obtiene como respuesta un nuevo índice de huecos, e. En el gráfico (figura
3.1), queda reflejado en una nueva curva de variación e / log σ'. Si la duración del incremento de carga
es (o se considera) sólo instantánea, la curva acabará en a.

e t1 t0
e0 ο
t2>t1
e1 a
t3>t2
e3 c
e2 b

0,01 0,1 σ'0 1,0 σ'1 10 log σ'

presiones en kp/cm²

Fig.3.1

Si la carga perdura, seguirá la línea ab, para una σ1’ constante. A tensión efectiva constante se observa
la disminución del índice de huecos, e1 a e2.

Si posteriormente hay una descarga, que puede ser por desecación, o por una erosión y posterior
desmantelamiento por acción eólica, se sigue en la gráfica la llamada curva de descarga, bc (también
llamada de hinchamiento o entumecimiento). Puede llegar a tener de nuevo el valor de la tensión
inicial, σ'o, pero por otro camino. El punto c se halla en la curva que correspondería a “más
tiempo”(edad geológica); de ello se deduce que el efecto de colocar una carga durante un cierto tiempo
equivale a aumentar la edad del yacimiento (en este hecho se basa uno de los métodos de mejora del
suelo, la precarga).

3.3 Suelos normalmente consolidados y sobreconsolidados


Los yacimientos que se encuentran en un estado tal que la única carga de consolidación que ha
actuado durante su historia es la actual geostática, y que es la máxima soportada hasta ahora, se dice
que son normalmente consolidados.

Los yacimientos que han sido sometidos a uno o varios ciclos de descarga, como el grafiado como
oabc en la figura 3.1, se dice que son preconsolidados; en ellos, la carga actual no es la máxima
tensión a la que han estado sometidos en su historia.

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3 Compresibilidad. Consolidación 61

El estudio básico de la consolidación que se sigue en este tema se refiere a un tipo determinado de
suelos: el de arcillas no sensitivas normalmente consolidadas (aunque muchas conclusiones se
extrapolan a otros tipos de suelos arcillosos).

En arcillas que nunca han estado sometidas a mayores presiones que las que están soportando en este
momento, que son debidas a las capas de suelo que están sobre ellas, en esas arcillas, (normalmente
consolidadas), la experiencia indica que el contenido de humedad natural, w, se encuentra
comúnmente cerca del límite líquido, wL.

Si w es mucho menor que wL, la sensibilidad de la arcilla es excepcionalmente baja.

Si w es mucho mayor que wL, la arcilla será de alta sensibilidad.

Sensibilidad es el efecto que produce el amasado sobre la consistencia de la arcilla. El grado de


sensibilidad es distinto para distintas arcillas, e incluso en unas mismas arcillas puede ser distinto para
distintos grados de humedad. Se mide por la relación entre la resistencia a la compresión simple de la
arcilla inalterada con la resistencia a la compresión simple de la arcilla amasada, o sea:
qu ( inalterada )
St =
q u ( amasada )
En general St varía entre 2 y 4.

3.4 Compresibilidad de arcillas normalmente consolidadas


Las deformaciones que se producen en el estrato de arcilla al variar el estado de tensiones son
fundamentalmente de tres tipos:

• Primera deformación: se percibe casi al instante de aplicación de la carga, sin expulsión de agua (aún
no ha habido tiempo para que el agua escape); por lo tanto es sin drenaje. Esto implica que la
deformación se produce a volumen constante. Las deformaciones se desarrollan en el interior de la
masa y a esta primera parte se la llama asiento instantáneo, inicial o elástico.

• Segunda fase del proceso de asiento: varía el volumen, pues se expulsa el agua debido al incremento
de presión intersticial, y a que se ha desarrollado en más tiempo; se llama asiento de consolidación. Es
diferida en el tiempo, y a veces así se llama: asiento diferido.

• Tercera fase de la deformación, debida a los esfuerzos cortantes. Se diferencian dos tipos: uno con
cambio de volumen, y otro a volumen constante, función del tiempo, con fenómenos de reptación o
flujo plástico (deformación de tipo viscoso). Se llama asiento de consolidación secundaria o
deformación secundaria.

Para estudiar la compresibilidad de un estrato confinado de arcilla se considera una muestra de arcilla
lo más inalterada posible, que sea no sensitiva o de baja sensibilidad, y normalmente consolidada y
extraída de una profundidad conocida.

En el gráfico adjunto (figura 3.2), el punto a, representa la relación de vacíos, e0 , con la presión
efectiva, σ'0 , a la que se encuentra el suelo a esa profundidad antes señalada.

La línea ae0 representa que durante la toma de muestra, la presión que soporta la arcilla disminuye
mucho, mientras que su contenido de humedad permanece casi igual, y si w0 ≈ w ⇒ e0 ≈ e.

La línea Ku representa el proceso de comportamiento del suelo no remoldeado ni alterado (subíndice u,


del inglés undisturbed); cuando la presión σ' aumenta, en el proceso o ensayo de consolidación,

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62 El terreno

consecuentemente la relación de vacíos disminuye. La prolongación recta de la Ku, f-d-b, intersecta


con la e0a en el punto b.
La experiencia indica que, para arcillas normalmente consolidadas, el punto b se encuentra siempre a
la izquierda del punto a.
e
Kr K

e0 c b a

Ku

0,4e0 f

σ´0 log σ'

Fig. 3.2

Si a esa muestra se le añade agua, se amasa o remoldea, y se la consolida gradualmente sometiéndola a


cargas crecientes, se obtendrá en el diagrama e/logσ' la línea Kr (r de remoldeada). Por debajo del
punto c esta línea Kr es casi una recta, y aunque su inclinación es menor que la de Ku, su prolongación
intersecta con Ku en el punto f, que corresponde a ≈ 0,4 e0.

La línea de consolidación, K, representa la relación real entre e y logσ' en el terreno (es una línea recta
que pasará por los puntos a y f).
Las líneas Ku y Kr se hallan en el laboratorio; primero se determina f (con una muestra reamasada se
obtiene Kr, cargando al menos hasta 20 kg/cm2) y, extrapolando, se determina la K.

Las líneas K de consolidación en el terreno sirven de base para el cálculo de los asentamientos de las
estructuras sobre estratos confinados de arcillas normalmente consolidadas.

En las curvas edométricas, considerando las líneas Kr y los puntos representativos del estado tensión-
deformación de un suelo arcilloso, se puede, comparando su posición relativa, determinar si ese suelo
arcilloso es preconsolidado o no (figura 3.3).

e
Ku (natural, sin manipular)
a1
Ku
Kr Kr (amasada, remoldeada)

Si a está a la izquierda de Kr ; por ej. a2 ⇒


a2 ⇒ arcilla preconsolidada

Si a está a la derecha de Kr; por ej. a1 ⇒


f ⇒ arcilla no preconsolidada o
normalmente consolidada
log σ'
Fig. 3.3

Si se supone aplicable la ley de Hooke dentro de un intervalo [ p'0 , p'0 + ∆p'], o sea σ = E ε, donde:
E = el módulo de Young (módulo de deformación del suelo, considerado este como elástico, aplicable
en estudios de deformación a corto plazo, o de cargas y asientos “instantáneos”), entonces: E = σ /ε.

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3 Compresibilidad. Consolidación 63

3.5 Módulo edométrico


El módulo edométrico, E' (o, mejor Em), es el módulo de deformación del suelo confinado, hallado en
el ensayo edométrico. En el edómetro (detallado en apartado 3.10) la muestra de suelo se confina
lateralmente, se coloca en un anillo metálico, por lo que el suelo asienta menos que si se le somete al
ensayo de compresión simple. Al estar confinado el “material”, éste parece menos compresible, o sea,
más rígido. Puesto que cualquier módulo de deformación varía creciendo con la rigidez del material,
se debe entender que E, elástico (deducible de los ensayos de compresión simple o no confinada), es
menor que Em (deducido de ensayos confinados, o edométricos).

Si se determina para un suelo, asemejable a material elástico, un módulo edométrico Em se tiene la


relación
 2 v2 
E = E m 1 − 

 1−v
donde:
E: módulo de deformación elástico;
Em: módulo edométrico;
ν: coeficiente de Poisson (relación entre las deformaciones unitarias lateral y axial).

Un caso muy frecuente en gran parte de suelos es el de valor de ν= 0.33, por lo que la correlación que
se obtiene (sustituyendo en la anterior fórmula ) es: → E = 2/3 Em

Los valores del módulo confinado, Em, oscilan entre 5000 kg/cm2 (≡ 5.105 kN/m2), para arenas muy
densas, hasta 1kg/cm2 (≡100 kN/m2), para fangos y limos arcillosos muy blandos.

Relación de valores usuales de módulo de deformación, E, en orden decreciente (kg/cm2):


≈ 2×10
6
Acero
≈ 2.8×10
5
Hormigón
≈ 1×10
5
Madera
≈ 2×10
3
Arena
Arcilla rígida ≈ 2×101
Arcilla floja ≈2

3.5.1 Relación entre módulo edométrico y coeficiente de compresibilidad volumétrica

Si se considera que la deformación unitaria se limita al decremento de altura respecto a la altura


inicial, se puede expresar el módulo edométrico en función del índice de poros o vacíos:
ûS
ûS
û 1 S
û û (e0 + 1) û (1 + e0 )
S
S
S

Em = = = i · i =
−û 9 ûK (Vh − Vh ) Vs (e0 − e) e0 − e = û
f
=
H

V0 h0 (Vhi + Vsi ) Vsi (e0 + 1)


e ∆σ'0 = ∆σ'1
∆e0 >> ∆e1 e0 – e = ∆e = av.∆p’
∆e0 ∆e
av = (se mide en cm2/kg)
∆p'
∆e1 av≡ coeficiente de compresibilidad:
relaciona la disminución de índice
σ' de huecos con el incremento de
presión que lo hizo posible
∆σ'0 ∆σ'0

Fig. 3.4

© Los autores, 2001; © Edicions UPC, 2001.


64 El terreno

Pero av tiene un valor variable. Es sólo un valor casi constante para determinados escalones de carga
de poco incremento; por ejemplo en el intervalo [p'0, p'0+∆ p'], en figura 3.4.

Recordando que las relaciones entre índice de huecos y porosidad se pueden establecer viendo el
esquema de la figura 3.5 se tiene:
e ∆e
n= ⇒ ∆n =
1+ e 1 + e0

(aire) s ∆e
e0 cío Sed
(asiento de
n
(agua) va Vv consolidación)
1+e 1
1 (sólido) Vs 1-n

Fig. 3.5

La disminución de la porosidad ∆n por unidad de volumen original de suelo que corresponde a la


disminución ∆e, puede calcularse en función del coeficiente de compresibilidad volumétrica (paso
previo: ∆e = av·∆p'): a ⋅ ∆p'
∆n = v = mv ⋅ ∆p'
1 + e0

3.5.2 Coeficiente de compresibilidad volumétrica, mv

mv representa la compresión de la arcilla por unidad de espesor original bajo la influencia de un


aumento unitario de presión. Se demuestra que su valor es el inverso del módulo edométrico:
a
mv = v
1 + e0

3.6 Cálculo del asiento de consolidación


Es aplicable a los casos de capas de arcillas normalmente consolidadas, relativamente delgadas
respecto al ancho de la fundación (o la amplitud de la zona cargada) y sometidas a una carga
uniformemente distribuida (caso de precargas de terreno con altura de tierras, o cimentaciones con
extensas losas).

Si H es el espesor de la capa de arcilla, solicitada bajo una presión σ', un aumento de presión vertical
efectiva, ∆σ', reduce el espesor en ∆e, y se deduce el valor de s,“asiento edométrico”(medible en el
edómetro) = sed, asiento de consolidación por la siguiente expresión:
s ûH
= → s = H ⋅ ûQ = H ⋅ m v ⋅ ûS

H 1 + e0
recordando que
av û H 1
mv = = =
1+ e0 û ⋅(1+ e0 ) E m
S

también se podrá expresar el asiento como


1
s=H⋅ ⋅ ∆p'
Em

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3 Compresibilidad. Consolidación 65

La línea K de consolidación en el terreno de las arcillas ordinarias, tiene en un diagrama


semilogarítmico la forma de una línea recta expresada por la ecuación siguiente:
σ '0 + ∆σ '
e = e0 − Cc log10
σ '0
donde:
Cc: llamado índice de compresión, es un coeficiente adimensional que se mantiene constante
(a diferencia de av o mv), en un intervalo grande de presiones. Su valor es igual a la tg del ángulo de
inclinación de la recta K. Cada tipo de suelo tiene unas curvas edométricas características, que suelen
ser de formas parecidas a las de la figura 3.6:

e e e e

log σ' log σ' log σ' log σ'


(arenas) (arcillas) (limos) (suelos expansivos)

Fig. 3.6

En el diagrama de tensiones semilogarítmico, la curva de descarga es bastante recta en un gran


intervalo. Así, para una disminución de presión de σ' a [σ'- ∆σ'], se podrá expresar:
σ '0 + ∆σ '
e = e1 + C s ·log10
σ0
en donde Cs es el índice de entumecimiento o hinchamiento.

De ensayos edométricos se relacionan los coeficientes de compresibilidad, según las expresiones:

∆e σ' 0 + ∆σ'
av = = f ( C c ); ∆e = e0 − e = C c ·log 10
∆σ' σ0
Cc σ ' +∆σ '
av = ⋅ log10 0
∆σ ' σ '0
av Cc σ' 0 + ∆σ'
= =
( ) ⋅ log
mv
σ' 0
10
1 + e0 ∆σ' 1 + e0

Sustituyendo en la ecuación de la línea K, tendremos otra forma de expresar el asiento de


consolidación:
C σ ' +∆σ '
Sed = H0· c ⋅ log 10 0
1 + e0 σ '0

Valores típicos del índice de compresión:

Cc ≤ 0,05 : para arcillas poco compresibles;


0,05 < Cc< 0,25 : para arcillas de compresibilidad media;
Cc ≥ 0,25 : para arcillas de compresibilidad alta.

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66 El terreno

Cuando la arcilla se humedece y amasa, su comportamiento tenso-deformacional se representa por la


línea Kr,, cuya parte recta viene definida por la ecuación
σ '0 + ∆σ '
e = e0 - C'c·log10
σ '0
donde:
C'c: índice de compresión de la arcilla amasada. Sus valores para diferentes arcillas aumentan a
medida que aumenta el límite líquido.

Con arcillas de diferentes lugares del mundo, se han determinado los valores de índice de compresión
de arcilla amasada o remoldeada de la figura 3.7 [Skempton, 1944], y se ha visto que todos están
prácticamente situados en una recta de ecuación:

C'c = 0,007 (wL - 10%)

1,0
Índice de compresión C'c

0,8
0,6
0,4
0,2
0,0
20 40 60 80 100 120 140 160

Límite líquido (wL O LW) (%)

Fig. 3.7 Relación entre la humedad correspondiente al límite líquido, wL,


y el índice de compresión para arcillas amasadas C’c

Para arcillas normalmente consolidadas de mediana sensibilidad, los valores Cc (correspondientes a la


línea K) están en la siguiente relación:

Cc≅ 1,30 C'c = 0,009 (wL - 10%)

Para suelos españoles [Jiménez Salas 1975]:

Cc = 0,0097(wL - 16,4 %)

Conocido el límite líquido se puede deducir el asiento de consolidación del espesor H de la capa de
arcilla que se considera (wL → C'c → Cc → sed). Con el ensayo de humedad de límite líquido wL es
rápidamente determinable -aproximadamente en un par de días-, mediante cualquiera de los métodos,
o el de la cuchara de Casagrande o el del cono.

3.7 Compresibilidad de estratos preconsolidados de arcilla


Estos casos de estratos preconsolidados se pueden presentar cuando la arcilla se ha consolidado bajo la
presión de estratos que luego han sido erosionados, o si la arcilla sufrió desecación, (la presión de
preconsolidación sería en este caso originada por la presión capilar).

Es muy importante conocer si la arcilla está normalmente consolidada o preconsolidada, y determinar


cuál es su valor de presión de preconsolidación. Esto se determina por estudio geológico y
morfológico, y/o en el estudio de las curvas edométricas de muestras inalteradas.

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3 Compresibilidad. Consolidación 67

Los métodos más utilizados para determinar el valor de la presión de preconsolidación son :
- Método gráfico de Schmertman (figura 3.8).

- Proceso gráfico de Casagrande (figura 3.9).

Al comparar las curvas edométricas de muestras de una arcilla, unas inalteradas y otras reamasadas
(alteradas) la presión de preconsolidación coincide con el valor de abscisa correspondiente a la que
ofrece mayor diferencia de índice de huecos (ordenadas de las curvas edométricas).
Ru (inalterada)
e
∆e
Rr (remodelada o
max
alterada)

σ'c log σ'

presión de preconsolidación
(corresponde al máximo ∆e )

Fig. 3.8

La construcción gráfica de Casagrande (figura 3.9) es un método muy empírico, difícil de determinar
con precisión: por el punto A, de máxima curvatura de la línea edométrica, se trazan dos líneas
auxiliares: una será horizontal, y la otra tangente a la curva en ese punto A. Seguidamente se traza la
bisectriz del ángulo que forman esas dos anteriores líneas. Se traza otra línea auxiliar prolongando la
parte recta de la línea edométrica, y donde corta a la bisectriz anteriormente mencionada se marca
como punto B, cuya coordenada en abscisas indica el valor p'c, llamada carga de preconsolidación.

• Si p'c ≈ σ'v in situ, es suelo normalmente consolidado.


• Si p'c > σ'v in situ, es suelo sobreconsolidado.

e horizontal por A
A A
e
α/2
α/2
M1 tg por A
prolongación de la parte
recta de la línea
edométrica

P'U P'C
log σ'
Fig. 3.9

Si una muestra de suelo está representada en M1, se dice que es preconsolidada, pues ha soportado
carga mayor que la que tiene actualmente (p’c > p’M).

O.C.R., (over consolidation ratio), es la razón o el grado de sobreconsolidación:


p'
O.C .R . = c
σ' v

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68 El terreno

Si O.C.R.> 1 será suelo sobreconsolidado, y si O.C.R.≤1 será suelo normalmente consolidado (si es
mayor de 5 es muy sobreconsolidado).

El grado de consolidación es un valor que también depende de la profundidad; en ciertos suelos, en


profundidades someras, el O.C.R. puede ser de 5 ó 8, y a gran profundidad tiende a valer 1.

3.8 Consolidación de las capas de arcilla. Teoría de Terzaghi y Frölich


La expulsión gradual del agua intersticial (y el consecuente reagrupamiento, más comprimido, de las
partículas sólidas), a carga constante, se denomina consolidación. Se desarrolla con mucha lentitud en
las arcillas, debido a su baja permeabilidad.

El efecto mecánico de la compresión de la capa elástica puede observarse con un dispositivo


consistente en un recipiente cilíndrico provisto de pistones perforados, con resortes, lleno todo de agua
(figura 3.10).

En un primer instante, la altura de los resortes permanece inalterada; no ha habido tiempo suficiente
para que salga el agua. Los soportes no aguantan carga, de lo contrario bajarían; ello implica que toda
la carga es soportada por el agua, existe una sobrepresión hidrostática h γw = pw. En ese primer instante
todos los tubos piezométricos tienen igual nivel h. La línea que une los niveles piezométricos en un
instante dado se llama isócrona.

Después del primer instante t0, la presión hace que el agua salga con rapidez, por donde le es más fácil
salir (en este caso por la zona superior, o sea, bajará primero el nivel del tubo situado más a la
izquierda, y sucesivamente se tendrán las distintas isócronas para los t1, t2 ,...).

t=0
t=1
σop t=2 PW
presión unitaria t=3 h= γW

t=∞

Fig.3.10

Al continuar el proceso, la presión va disminuyendo, y también la velocidad de salida del agua. Al


final la sobrepresión hidrostática tiende a 0 (la última isócrona es horizontal, h = 0 en todos los tubos).
El asiento tiende al máximo: s→ s∞.

Se llama grado de consolidación, U, en %, en el tiempo t, a la relación:


st
U=
s∞
donde:
st: asiento correspondiente al instante t;
s’: asiento máximo de consolidación.

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3 Compresibilidad. Consolidación 69

En la teoría de la consolidación, [Terzaghi, 1943], se estudia la consolidación primaria, y se


establecen las siguientes hipótesis:
1. El suelo es homogéneo y el incremento de presión, ∆σ', se aplica instantáneamente.
2. El suelo está completamente saturado (Sr =100%).
3. El agua es incompresible, -y las partículas sólidas también-.
4. Es aplicable el cálculo infinitesimal al conjunto del suelo (partículas y agua).
5. La compresión del suelo es unidimensional (vertical).
6. El drenaje o flujo es unidimensional.
7. Es aplicable la ley de Darcy.
8. El índice de huecos, e, depende de la presión p'.
9. Se considera el módulo de deformación del suelo, E, constante.
10. Coeficiente de permeabilidad y compresibilidad son constantes en cualquier punto de la capa que
se consolida, y no varían con el proceso de la consolidación.
11. Se prescinde del proceso secundario (consolidación secundaria). La lentitud con que se produzca la
compresión tiene como causa exclusiva la baja permeabilidad del suelo.

3.8.1 Particularidades de la consolidación

Estudiando el proceso de la consolidación se deduce que al aumentar la carga actuante sobre una capa
de suelo poroso saturado compresible (arcilla), la capa se comprime y expulsa agua a través de sus
poros. La tensión o presión unitaria que produce esta consolidación se denomina presión de
consolidación. Al inicio del fenómeno toda la presión es resistida por el agua que llena los poros, y se
dice que existe una sobrepresión hidrostática, u, igual en todos los puntos del suelo (en figura 3.11:
cota de C0):
∆u = γw·∆h
h es la carga hidráulica (cota del nivel freático. sobre la capa que se consolida). Durante el proceso, la
presión neutra va disminuyendo (∆u), y la presión efectiva aumentando (∆p').

Según Terzagi, en un punto dado de esa capa, si la presión de consolidación es ∆p, se cumple

∆p = ∆p'+ ∆u ≡ ∆p'+γw ∆h

El ∆p' (incremento de presión efectiva) se transmite entre las partículas sólidas. La curva que da el
lugar geométrico de los niveles de agua en los piezómetros en un instante dado es la isócrona.
h
→ i= tg de la isócrona i=
l
C0 (∈ t=0)
C1 (∈ t=1)
C2 (∈ t=2)
C3 (∈ t=3)
h2 Cf (∈t→∞)
drenaje
1' 2' 3' 4' 5'
1

2
CAPA DE
2H CONSOLIDACIÓN 3

drenaje

Fig. 3.11

Si la pendiente de la isócrona va hacia la derecha y arriba indicará flujo de agua hacia arriba.

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70 El terreno

En el gráfico (figura 3.11), la isócrona C0 es horizontal, (corresponde al instante inicial). En un


segundo instante la isócrona C1 en los bordes (1' y 5') ya está consolidada (u = 0), pero en el centro de
la capa aún no se ha completado la consolidación. Con el tiempo los niveles piezométricos bajan (C2,
C3, ...). Al final la sobrepresión hidrostática se disipa (∆u → 0) en todos los puntos de la capa; por
tanto, la isócrona final es prácticamente horizontal (línea ac).

3.8.2 Cálculo de la velocidad de consolidación

Para determinar en cuánto tiempo se tendrá un determinado porcentaje del asiento debido a la
consolidación, se seguirá la formulación del proceso según Terzagui:

Se considera una capa de muestra de suelo de espesor dz (figura 3.12), dentro de un estrato que
consolida. La velocidad del agua que atraviesa ese dz es (por la ley de Darcy):

v = k⋅i = - k ⋅ ∂ h
∂z

u 1 ∂u 
u = h·γw → h= → dh = γ  ∂ z dz 
γ w
w  
1 ⋅ ∂u
v=-k (3.1)
γ w⋅ ∂ z
Al consolidarse un estrato compresible, la cantidad de agua que sale en la unidad de tiempo es mayor
que la cantidad que entra; precisamente esta diferencia es igual a la disminución de volumen del
estrato.
P
z

∂V dz dh
v ∂Z

dz

Fig. 3.12

∂v ∂ (∆p ')
Para un espesor unitario se puede expresar la velocidad: = mv
∂z ∂t
(ya que ∆n = mv. ∆p'; la porosidad ≈ espacio).

Como ∆p’ total = Cte., y ∆p = ∆p' + u →


∂ (∆p') ∂u
=−
∂t ∂t

∂v ∂u ∂v k ⋅∂ 2u
= − mv , (también derivando en 3.1) → =−
∂z ∂t ∂z γ w∂ z2
luego: ∂u k ∂ 2u
= ⋅ 2
∂t γ w ⋅ m v ∂ z

Esa es la ecuación diferencial que expresa el proceso de consolidación de estratos horizontales de


arcillas, que se ajusten a las hipótesis especificadas anteriormente, de Terzaghi.

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3 Compresibilidad. Consolidación 71

3.9 Coeficiente de consolidación, Cv


Para cualquier arcilla dada se ha visto experimentalmente que el tiempo necesario, t, para alcanzar un
grado de consolidación determinado, aumenta en proporción al cuadrado del espesor de la capa, y para
cada capa de igual espesor ese tiempo aumenta en proporción lineal al valor mv/k. A la relación k/mv,
que es bastante constante, en un gran intervalo de presiones, dividido por la densidad del agua, se la
conoce como coeficiente de consolidación, Cv, o sea:
k
Cv =
γ w ⋅ mv
(cm / seg )
Generalmente se mide en cm2/s; comprobación dimensional:
(
g / cm 3 ⋅ cm 2 / g )( )
El coeficiente de consolidación de una arcilla puede deducirse de un ensayo edométrico en una
muestra inalterada. Su valor tipo oscila entre 0,4 × 10-4 y 3 × 10-3 [cm2/s], y los valores deducidos in
situ oscilan entre 0,7 × 10-4 y 250 (cm2/s).

Se puede expresar en función del módulo edométrico: C = k ⋅ E m


v
γw
∂u ∂ 2u
La ecuación diferencial del proceso de consolidación se expresa: = Cv 2
∂t ∂z
La solución de esa ecuación en derivadas parciales de segundo grado (similar a la que rige la
transmisión de calor en un cuerpo isotrópico de planos límites paralelos con temperatura constante)
obedeciendo condiciones de borde y de contorno, y las condiciones iniciales de drenaje, toma la forma
de una serie, para dar el valor instantáneo del exceso de presión de poro, u, en un punto específico de
la masa de suelo. Las soluciones para los casos más habituales están tabuladas y grafiadas en la
mayoría de libros de Mecánica del Suelo.

Las fórmulas prácticas utilizadas en la resolución de problemas habituales de asientos de


consolidación y tiempos en los que estos se desarrollan utilizan esas soluciones.

Por ejemplo, el tanto por ciento de consolidación, U (%), relaciona el asiento en un tiempo
determinado de la consolidación (st), con el asiento total obtenible al final de la consolidación primaria
(s∞). O sea:
s
U = t = f ( Tv )
s∞
donde:
st: asiento de consolidación correspondiente a un tanto por ciento del proceso total; se obtiene en
un tiempo t desde el inicio del proceso de la consolidación;
s’: asiento de consolidación correspondiente al final del proceso de consolidación primaria; se
obtendrá al cabo del tiempo que dure todo el proceso (se representa con subíndice ’ pero en
realidad el tiempo en que se llega a producir, no es ’, sino de días, meses o años, dependiendo
de las variables implicadas: permeabilidad del suelo, módulo de deformación confinada,
recorrido del agua a través de ese suelo para disipar su sobrepresión, etc.). Se calcula a partir
de las fórmulas anteriormente expuestas de asiento de consolidación o a partir de ensayos
edométricos.
Tv: factor adimensional, denominado factor tiempo. Tv = f(U), (el factor tiempo es función del
grado de consolidación), y se expresa::
C k · Em
Tv = v 2 ⋅ t = ·t (3.2)
H γ w · H 2
f
donde: f

Hf : longitud de la trayectoria máxima de drenaje en el suelo (muestra o en estrato in situ).

Hay que considerar correctamente ese valor como altura Hf , en los siguientes supuestos:

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72 El terreno

• Hf = H/2 (mitad de la altura real de la capa) en capa abierta (espesor real = 2Hf); pues el
recorrido mayor del agua se supone, al drenar por ambas caras, que será de 1/2 del
espesor real.
• Hf = H, en capa semi-abierta (sólo drena por una cara), puesto que el recorrido máximo de
una partícula de agua será todo el espesor real de la capa que consolida.

Se han tabulado soluciones para los diferentes casos de distribución de presiones en capas abiertas y
semiabiertas. Se resumen en las tres curvas, C1, C2 y C3, en la figura 3.13¸ en la que se expresa en
ordenadas el tanto por ciento de la consolidación primaria, o grado de consolidación, U (%), y en
abscisas los valores del factor tiempo, Tv.(en figura 3.13a en escala normal y en 3.13b en logarítmica).
0
Grado de consolidación U en por ciento

a) d e c)
20
∆pw C1
γw
C3 C2 c
40 a
2Ηf
arcilla
C1
60 arena b

80
C2 d (d)
∆pw
100 γw
0 0,2 0,4 0,6 0,8 1,0 1,2 1,4 a c
Ηf
b
Factor tiempo Tv
Base impermeable
0
Grado de consolidación U en por ciento

C3 b)
20 e) e

C1 H γ'
γ
40 w
a c
Relleno refulado H
60 b
C2 Base impermeable
80

100
0,01 0,02 0,030,04 0,06 0,080,10 0,2 0,3 0,4 0,6 0,8 1,0 2 3 4 6 8 10

Factor tiempo Tv (escala log.)


Fig. 3.13

Para toda capa abierta (figura 3.13c) de espesor = 2Hf) la relación entre U y Tv viene dada por la curva
C1. La consolidación de la capa empieza en las superficies libres de drenaje , y gradualmente progresa
hacia el interior. Si la isócrona 0 es horizontal, es decir, si la presión de consolidación se distribuye
uniformemente en todo el espesor de la capa, la curva C1 también representa la consolidación de una
capa semiabierta de espesor H.

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3 Compresibilidad. Consolidación 73

En los casos de distribución de presiones no homogénea (casos grafiados en 3.13d, y 3.13e las
relaciones entre U y Tv vienen representadas por las curvas C2 y C3, respectivamente.

3.10 Ensayo de consolidación. Edómetro


El edómetro es un aparato que sirve para el estudio experimental de la compresibilidad de la arcilla
(figura 3.14). El primero fue ideado por Terzaghi, y medía el entumecimiento o hinchamiento, (la raíz
de edómetro es griega oedos, la misma que edema, y significa hinchazón).

Básicamente el ensayo de consolidación o edométrico consiste en experimentar con el edómetro del


siguiente modo: en un recipiente metálico cilíndrico (célula) se coloca una muestra de suelo
comprimida entre placas o membranas porosas, como caliza porosa, carborundo, o incluso bronce
poroso. A continuación se va cargando en sentido vertical y, con unos comparadores, se miden las
deformaciones.

El ir cargando quiere decir que se van aplicando determinados escalones de carga, por ejemplo según
la siguiente serie: 0, 0,1, 0,2, 0,5, 1, 1, 4, 8 kg/cm2 (figura 3.14), y se van midiendo, para cada uno de
ellos, las deformaciones verticales, o asientos, a diferentes tiempos: 10s, 15s, 30s, 1min., 2min., 5min.,
1h, 2h, ..., 24h. Excepcionalmente, para poder precisar los valores de las presiones de
preconsolidación, es necesario cargar hasta presiones del orden de 20 kg/cm2.

El motivo de estas medidas es lograr valores uniformemente repartidos de la escala logarítmica de t.

hueco para encaje del pistón


agua de carga o plástico
(transparente)

suelo

piedras porosas anillo metálico Ø50


ó Ø70
y altura 20 mm
célula para
consolidar la
muestra del suelo contrapeso
delantero

contrapeso
trasero

bancada

Fig. 3.14

Del ensayo se consiguen dos tipos de curvas:

• Curva edométrica, que relaciona e y log σ' (figura 3.15a).

• Curva de consolidación, que se grafía para cada escalón de carga y que nos indica la relación de e
(en correlación con la deformación medida en los comparadores), con t. Existen dos posibles formas
de expresar los datos: [e,t], o [e,log t] (figura 3.15b).

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74 El terreno

Con estas curvas se obtienen los datos necesarios para hallar los asientos diferidos o de consolidación.
e δ
310
0,50 315
índice de huecos

0,48 320

deformaciones
325
0,46 330
0,44 335
0,42 340
0,40 345
350
0,38 355
0,36 360
0,1 0,2 0,5 1 2 5 10 log σ´ (kp/cm²) 10'' 30'' 1'2' 10' 30' 1h 2h 5h 1dia log t
presiones curva de consolidación para un
asiento final de
consolidación primaria escalón de carga determinado
a) b)

Fig. 3.15 a: curva edométrica, b: curva de consolidación

Los ensayos necesarios en los suelos, para determinar propiedades que dependen de la estructura de
los mismos (índice de huecos, e, presiones, p), se efectúan en el edómetro. Para que los resultados sean
fiables, deberán realizarse sobre muestras inalteradas o llamadas también “de estructura”, y no sobre
las alteradas o “de textura”.

Según Lambe, en el edómetro, con un ensayo que dura un día, se detecta la peligrosidad de un suelo
desde el punto de vista del hinchamiento o la retracción. La muestra se compacta con la maza y los
demás procedimientos del ensayo Proctor. Luego se inunda y se mide la relación de presión con
cambio de volumen.

La divergencia mayor entre teoría y realidad existe en la llamada deformación secundaria. Según la
teoría, la curva, función del asiento y del tiempo, debería tender a una asíntota horizontal, pero en la
realidad no es así (figura 3.16):
δ0 − δ t
= Cα ⋅ log
δ0 t0
δ
deformación

δ0
vertical


δ

t0 t log t

Fig. 3.16

Hay una cierta relación entre el índice de compresión y el índice de plasticidad de un suelo arcilloso:

Cc ≈ 1,35 I.P.
Donde:
Cc (= índice de compresión) se puede suponer que cumple la relación: Cα ≈ 0,05
Cc
Los valores típicos del índice de consolidación secundaria, Cα , son:
Cα < 0,001 ⇒ (suelo sobreconsolidado);
Cα ≥ 0,03 ⇒ (suelo muy blando o tipo orgánico);
0,02 < Cα < 0,003 ⇒ (suelo normalmente consolidado).

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3 Compresibilidad. Consolidación 75

La experiencia indica que en las arcillas normalmente consolidadas, el asentamiento secundario varía
en las primeras décadas entre 3 y 12 mm /año.

3.10.1 Valoración de Cv a partir de ensayos edométricos

Se suele determinar el coeficiente de consolidación, Cv, a partir de los resultados de ensayos


edométricos, con métodos de ajuste en las curvas que representan la relación entre deformación y
tiempo, o sea, en las llamadas curvas de consolidación. Generalmente se usa uno de los dos métodos
siguientes, el de Taylor -también llamado de la raíz cuadrada- (figura 3.17) y el de Casagrande –
también llamado logarítmico- (figura 3.18).

a) Método de la raíz cuadrada (Taylor)

• La línea de consolidación representada en coordenadas (e, √ t), tiene un inicio sensiblemente recto.

• Se traza una tangente a la parte recta, se prolonga hasta el eje de ordenadas, (t=0), intersecta en el
punto O, y así queda definido el ángulo α (figura 3.17).

• Se traza por O una recta que forme con el eje de ordenadas un ángulo β = 1,15 α.

• La intersección con la curva de consolidación da el punto de relación para un 90% de la


consolidación, o sea: t90, y se busca su factor tiempo (se ve en figura 3.13, para U = 0,9 → T90 = 0,85.

• Sustituyendo esos valores en la fórmula (3.2) del coeficiente de consolidación en función del factor
tiempo se obtiene:
0 ,85 ⋅ H f 2
Cv = (m 2 / s )
t 90

Ο
d0
lecturas del extensiómetro en
milesimas de segundo

β=1,15α
d90

(√minutos) √t

Fig. 3.17]

b) Método logarítmico (Casagrande)

• En la representación [e, log t] se trazan tangentes a las dos partes rectas de la zona central de la línea.
La intersección determina el punto correspondiente al 100% de la consolidación primaria, (e100, t100).

• Para conseguir el e0 hay que corregir y aproximar el dato inicial de la curva: tomando primero un
valor t1 en las proximidades de 0,1 minuto, y otro, t2 = 4 t1.

• Se determinan los e1 y e2 correspondientes a los anteriores valores de t.

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76 El terreno

• Se toma un valor e0 – e1 = e1 –e2, y así se determina e0.


e0 − e100
• Se calcula e50 =
2
• Se obtiene el T50, que corresponde al valor U = 0,5 (figura 3.13) y por fórmulas de la teoría de la
consolidación, se deduce el correspondiente valor del factor tiempo Tv = 0,196.

• Se sustituyen esos valores en la ecuación de Cv, y queda:

Cv =
0 ,196 H f 2
t 50
(m / s )
2

e
lecturas del extensómetro o comparador,
en centésimas o milésimas de milímetro

e0
e1
e2

d100
≡e100

0,1 t1 t2=4t1 t100 log t (min)


curva de consolidación correspondiente a
un determinado escalón de carga, por
ejemplo: de 2 a 4 kg/cm²

Fig. 3.18

3.11 Limitación de las deformaciones


En muchas ocasiones la actividad arquitectónica obliga a aceptar un suelo de características
geotécnicas deficientes (en la mayoría de los casos, no se puede escoger otra ubicación con suelo
mejor, para la implantación de la cimentación). Por ello, y para evitar los problemas de excesivas
deformaciones, existen sistemas de mejora del suelo, también llamados sistemas de estabilización.

Las mejoras de las condiciones geotécnicas suelen apuntar, según el caso, a:

- aumentar la resistencia al corte (repercute en el aumento la capacidad portante de las cimentaciones


y la estabilidad de los taludes)

- disminuir la compresibilidad

- cambiar la permeabilidad: reducirla o, a veces, aumentarla, para así facilitar el pronto drenaje, y /o
la bajada de nivel freático

- aumentar la compacidad, o sea, aumentar la densidad y el ángulo de rozamiento interno.

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3 Compresibilidad. Consolidación 77

3.12 Métodos de mejora del terreno


Los métodos de mejora del terreno se suelen subdividir en métodos de:

- precompresión: precarga y drenaje (para conseguir acelerar el proceso de consolidación);

- compactación: vibrocompactación, pilotes hincados (de compactación), explosivos;

- inyección: penetración de productos químicos, resinas, jet grouting;

- cambio térmico: congelación;

- mezclas: morteros, mezclas de cal, bentonitas;

- refuerzos: columnas de grava (vibroflotación), micropilotes, bulones, geotextiles, etc.

Estos métodos se suelen aplicar solos o combinados.

3.12.1 Compactación

La compactación se limita a unos centímetros superiores del suelo, (en arenas, por capas sucesivas se
puede conseguir compactar espesores de hasta 1,5 m). La compactación in situ se puede resumir en las
sucesivas actuaciones:

1). Elección del suelo adecuado, llamado suelo de préstamo. Elección que se efectúa basándose en la
granulometría, permeabilidad, etc.
2). Verter el suelo de préstamo sobre el suelo original en capas sucesivas de pocos cm, según el suelo
y la maquinaria de compactación.
3). Modificar la humedad del suelo colocado, según los estudios previos de la relación humedad con
densidad requerida.
4). Compactar esa mezcla de suelo con la humedad modificada, para conseguir las propiedades
adecuadas.1

Existe una amplia gama de maquinaria de compactación: las máquinas habituales suelen ser de
rodillos, de llantas lisas, de neumáticos, de “pata de cabra” y vibratorias; cada una será más
adecuada según el caso particular que se presente.

3.12.2 Precarga

La precarga es una especie de compactación estática. Consiste en la colocación de una carga


superficial extensa, que luego puede permanecer o, por el contrario, retirarse total o parcialmente antes
de la construcción del edificio. Esta carga, generalmente conseguida por una altura de tierras de una
determinada densidad, hará sobreconsolidar el suelo subyacente implicado previsiblemente por la
cimentación.

La actuación de la precarga, y aún más si es sobrecarga (exceso de carga respecto a la real de la


estructura), disminuirá mucho el valor de los asientos de consolidación que sufrirá la estructura, ya

1
Generalmente se pide un determinado grado de compactación, en relación a un patrón estándar, o ensayo normalizado; éste es el
ensayo de compactación Proctor.

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78 El terreno

que consigue transformar el suelo en sobreconsolidado, respecto a la carga que posteriormente tendrá
bajo la acción del edificio.

Se puede calcular el tiempo necesario, tsc, que debe actuar la sobrecarga, ps, para que al retirarla se
haya conseguido el mismo grado de consolidación (y por tanto de asiento) que se obtendría con la sola
actuación del edificio durante todo el tiempo necesario para conseguir el final de la consolidación
primaria.

Se puede proceder siguiendo el esquema de la figura 3.19, estableciendo la igualdad entre asientos:

stsc(s + e) = s’ H

En el tiempo tsc, cuando se descargue, en el centro del estrato, de espesor H, se tendrá un grado de
consolidación:
s ∞( e ) (3.3)
U ( s+e ) =
stsc ( s + e )
En suelos normalmente consolidados se establece el asiento:
1  p' + p e  (3.4)
s ∞( e ) = C c ·log10  0 
1 + e0  p' 0 
donde:
p’0 : presión efectiva inicial en el centro del estrato;
e0 : índice de huecos inicial en el centro del estrato.

El asiento, en el tiempo tsc , debido a la acción de la precarga (sobrecarga + peso final del edificio)se
puede expresar:
1  p' + p + pe 
stsc( s+e ) = Cc ·log10  0 s' 
1 + e0  
 p 0  (3.5)
carga

pp
ps pe

tsc tiempo
S(e)
S e sin precarga
S e con precarga
C S(s+e) = S(p
)

Fig 3.19

Sustituyendo (3.4) y (3.5) en (3.3) se obtendrá U(s+e),, al que, según el proceso de conslidación de
Terzagui, le corresponde un factor tiempo (curva C1 en la figura 3.13), Tv, con lo que se obtendrá el
tiempo real, t:
Tv ·H 2f
t sc =
Cv

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3 Compresibilidad. Consolidación 79

La limitación de la precarga está en no superar la capacidad de carga del terreno. A efectos prácticos,
se puede considerar una altura h de tierras de densidad t, tal que:
q
h≤2 u
γt

3.12.3 Drenaje

El drenaje mejora al suelo reduciendo la cantidad y/o presión de agua en los poros (agua intersticial).

Esa disminución de presión de agua en un determinado conjunto de suelo, o bajada de nivel freático,
lleva a un aumento de la presión efectiva, es decir, a un aumento de la capacidad resistente del suelo.
Pero hay que vigilar las posibles complicaciones que pueden surgir, como son los sifonamientos que se
pueden presentar cuando el flujo provocado sea ascensional y en suelos granulares finos y poco densos
(el gradiente hidráulico se hace crítico, y la presión efectiva llega a anularse).

Los métodos más usuales de drenaje son los drenes verticales (en terraplenes y trasdoses de muros de
contención), los horizontales, (para taludes naturales y zanjas a lo largo de caminos o carreteras) y los
pozos-dren (ejecutados en excavaciones).

El drenaje puede ser favorecido por aplicación de corriente eléctrica (electro-ósmosis). Los drenes de
arena verticales aceleran, junto a la precarga, el proceso de la consolidación, (el tiempo que tarda la
consolidación va en relación inversa respecto al cuadrado de la altura de drenaje).

Estos estudios de mejora del suelo se harán por parte de un técnico especializado que atenderá al
estudio geotécnico, justificará el método, o los métodos idóneos para cada caso y detallará el proceso
en el pliego de condiciones técnicas y económicas. Por ejemplo: número de drenes de diámetro
pequeño o tipo well point, cálculo del gasto o cantidad de agua a extraer, tiempo necesario para tal
extracción, etc., sin olvidar la evaluación de los posibles daños a las estructuras vecinas.

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4 Estados de equilibrio estático de un suelo elástico y plástico 81

4 Estados de equilibrio estático de un suelo elástico y plástico

4.1 Problemas tensionales en Mecánica del Suelo


Los problemas tensionales de Mecánica del Suelo se suelen clasificar en dos grandes grupos:
- Problemas elásticos (en los que se aplica la teoría de la elasticidad);
- Problemas de estabilidad (en equilibrio limite y aplicable la teoría de la plasticidad, pero en la
práctica se simplifica con formulación empírica y correlacionable con resultados de ensayos).

4.1.1 Problemas elásticos

Estos tipos de problemas se presentan al estudiar tensiones o deformaciones lejos de la rotura, en


comportamiento elástico. Ejemplos de ellos son:

• Distribución de tensiones bajo zapatas;


• Distribución de tensiones detrás de un muro;
• Distribución de tensiones alrededor de un túnel;
• Distribución de tensiones en las proximidades de una excavación;
• En cálculo de asientos, etc.

Las soluciones se buscan en la aplicación de la teoría de la elasticidad lineal. Se supone aplicable la


ley de Hooke generalizada, o sea que exista relación lineal entre tensión y deformación:
σ
α
ε
û1 y
E = tg. =
û0 y Fig. 4.1

donde:
E: módulo de elasticidad (o de relación de esfuerzo-deformación en elasticidad); es la
pendiente de la curva esfuerzo-deformación (figura 4.1);

∆σy: incremento de esfuerzo en una dirección, en este caso según el eje y;

∆ε: incremento de deformación debido al anterior incremento de esfuerzo, y según su misma


dirección.

Cuando un elemento material es comprimido por un esfuerzo σy , se presentan deformaciones laterales


(o transversales) de expansión: εx = - µ σy, εz = - µ σy , donde µ (también se representa por ν), es el
coeficiente de Poisson.

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82 El terreno

Cuando un elemento de suelo es comprimido, bajo un incremento de esfuerzo vertical ∆σy, aquél
tiende a expandirse lateralmente y produce deformaciones εx y εz positivas. Esta expansión es resistida
por el suelo y se desarrollan unos esfuerzos, µ ∆ σx, y µ ∆ σz , que tienden a restablecer la forma del
elemento de suelo (figura 4.2), y así resulta:
û1 y û1 z û1 x
0y = − − ,
E E E
∆σy
∆L/2
∆D/2 ∆D/2
L D
∆L/2

∆σy

Fig. 4.2

Simplificando y extrapolando para las otras dos direcciones, queda:

0y =
1
E
[
û1 y − (û1 z + û1 x ) ]
1
[
0 x = û1 x −  û1 y + û1 z
E
( )]
1
[
0 z = û1 z −  û1 x + û1 y
E
( )]
La cuestión importante está en predecir la magnitud de los esfuerzos que corresponderían a las cargas
que producen deformaciones excesivas. Como el suelo es un material formado por partículas, la falla o
rotura se debe principalmente al rodamiento y deslizamiento de los granos. Debido a ese modo de
falla, los esfuerzos de interés son los esfuerzos cortantes.

La resistencia al cortante de los suelos, recordando la fricción entre sólidos, se puede expresar:

P' = Pn P' Pn P' Pn


α φ

Pt Pt
Pf Pf
α φ

Pn Pn Pn
Fig. 4.3

Si α < φ ⇒ Pt = P'senα < P' senφ; el sólido no se moverá si Pt < Pf.


Pn
Si se considera α = φ, entonces: Pn = P' cos φ → P' =
cos φ
Pn sen φ
Pt = Pf = P' senφ (sustituyendo)⇒ Pf = = Pn tg φ
cos φ
Queda demostrado que la fuerza de rozamiento o fricción es proporcional a la presión normal.

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4 Estados de equilibrio estático de un suelo elástico y plástico 83

El coeficiente de rozamiento es tgφ, donde φ es el ángulo de rozamiento, o de fricción, y depende de


las propiedades de los materiales que estén en contacto.

La cantidad de fricción depende de la presión y del ángulo de fricción. Si la oblicuidad de la fuerza


aplicada, α, es α < φ , sólo reaccionará una parte de toda la fricción posible, por lo que no habrá
peligro de deslizamiento.

σ R
τ

B
R1
R4
R3
R2
A
τ σ
R ϕ

Fig. 4.4

En una masa de suelo, por ejemplo arena seca, si se considera una sección (figura 4.4) que se proyecta
en AB, y se supone aplicada una resultante de esfuerzos, R, descompuesta en tensión normal, σ, y
tensión tangencial, τ, las reacciones R1, R2, ..., Ri, ... Rn, equilibran dicha R. En general no se romperán
las partículas. Aunque puede que sí, si el esfuerzo es suficiente para vencer la resistencia intrínseca del
material mineral. Este sería el más raro de los tipos de deformación. Si las reacciones, Ri, tienen
inclinación φ, ello implicará un deslizamiento de una partícula sobre otra. Esto es otro tipo de
deformación de mucha mayor frecuencia que la primera. Esta deformación se subdivide en dos:

a) Si en el plano AB la componente tangencial, τ, es nula (τ =0), en conjunto los granos de arena


pueden deslizar en todas las direcciones y habrá un reajuste.

b) Si en AB existe un τ positivo, en esa dirección habrá más deslizamientos que implicarán una
deformación más acusada de la masa.

Si τ es muy grande en relación a σ, se inicia un reajuste que hace mover a la masa para hacer posible
que R1 ,R2, ...Rn se equilibren con R sobre AB. El ángulo de la resultante R con la normal al plano AB
se conoce como ángulo de rozamiento interno del suelo, ϕ.

Este ϕ (llamado más simplemente ángulo de rozamiento del suelo) depende del ángulo de rozamiento
de los granos de arena entre sí, pero no es exactamente el mismo. Depende también de la forma de los
granos (facilita o no el desplazamiento o giro), y de su grado de libertad, o sea de la compacidad, o
grado de compactación del suelo.

4.1.2 Problemas de estabilidad

Se presentan en el estudio de la resistencia límite, en rotura. Ejemplos de problemas:

• Empuje de tierras;
• Capacidad de carga, o carga de hundimiento;
• Estabilidad de taludes.

Las soluciones se apoyan en las teorías de la plasticidad y análisis límite.

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84 El terreno

Las tres zonas diferenciables, que se aprecian en el gráfico de figura 4.5, correspondiente a un ensayo
de placa de carga, son:

log ε
σh
(I) (II) (III)
I Q Q Q

II

ε III

Fig. 4.5

I: zona elástica, lineal;


II: zona de plasticidad contenida o de rotura parcial;
III: zona límite (de carga última y colapso).

A la σh, llamada carga de hundimiento (también se conoce como carga última, de colapso, de rotura o
de derrumbe), se le aplica un coeficiente de seguridad tal que permita alejarse suficientemente de la
zona de rotura y situarse en la zona de comportamiento elástico.

El concepto de “rotura” es diferente al usual, ya que la arena, en realidad, ya está rota en numerosos
pedacitos (las partículas de que consta). De hecho es más bien una fluxión plástica (deslizamientos
discretos de unas partículas respecto a otras).

4.1.3 Rotura progresiva

Es la situación intermedia entre los estados elásticos y plásticos. Estos problemas van desde el estado
elástico inicial al de fluencia plástica de resistencia última. Se ven en experimentos de cargas
progresivas en zapatas sobre suelo coherente y con cierto empotramiento. La existencia de pequeñas
zonas plásticas (burbujas plásticas) señala la entrada en un estado (en zona II de Fig. 4.5) que se define
como de plasticidad contenida.

Las zapatas se proyectan para que la carga máxima que se aplique se aleje lo suficiente de la que
produciría el colapso (por medio del coeficiente de seguridad), y así poder aplicar las teorías lineales
de la elasticidad para el cálculo de asientos (se verá en los capítulos 8 y 10).

4.2 Estados de equilibrio I y II; elástico y límite


En el estudio del equilibrio elástico (zona I en la figura. 4.5), se supone el suelo como un medio
homogéneo e isótropo, es decir con propiedades elásticas iguales en todas las direcciones, y se supone
también la existencia de una relación elástica lineal entre tensión y deformación. Se sabe, sin embargo,
que el suelo se separa con el tiempo cada vez más de este modelo. La Reología estudia el
comportamiento tenso-deformacional del suelo en función del tiempo.

Para estudiar las condiciones generales de equilibrio, tanto para el estado I (elástico) como para el II
(equilibrio límite), se simplifica considerando en el interior de un macizo de suelo un punto cualquiera
de área elemental (figura 4.6a).

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4 Estados de equilibrio estático de un suelo elástico y plástico 85

Se estudia por simplicidad el caso plano, en él se distingue el estado de tensiones y de deformaciones


según el gráfico (figura 4.6b):
z
τxy- 1 ∂τyx σy+1 ∂σy
σz 2 ∂y 2 ∂y
τzy
τzx τxy- 1 ∂τxy y
τxz 2 ∂x σx+1 ∂σx
2 ∂x
σx σx- 1 ∂σx x
σy τyx τxy x 2 ∂x τxy+1 ∂τxy
τyz 2 ∂y
y τyx+ 1 ∂τ yz
σy- 1 ∂σy 2 ∂y
2 ∂y
a) b)
Fig. 4.6

Se recuerda la notación de subíndices: el primero indica el eje normal al plano de interés, y el segundo
el eje ortogonal paralelo al vector.

Proyectando en las direcciones paralelas a las que actúan las fuerzas x e y , se obtiene:

∂σ x ∂τ xy
+ + x=0
∂x ∂y
∂σ y ∂τ xy
+ + y=0
∂y ∂x
Si se considera que las únicas fuerzas que actúan son las de la gravedad, y que lo hacen según la

dirección y , se pueden expresar las ecuaciones de equilibrio en un punto (equilibrio I o II) del
siguiente modo:
∂σ x ∂τ xy
+ =0
∂x ∂y
∂σ y ∂τ xy (4.1)
+ − γg = 0
∂y ∂x  
Se tiene un sistema de dos ecuaciones con tres incógnitas (σx, σy y τxy). Para resolverlo es necesaria
otra ecuación, sacada de la observación de la deformación; tanto para el caso I por elasticidad, como
para el caso II por plasticidad. Para ello se recuerda la distribución de tensiones en un punto, y su
proyección normal y tangencial en un determinado plano (figura 4.7):
τxy σy
B
τxy
A
σx α x
α x
C τ σ
y
y
Fig. 4.7

Los resultados prácticos indican que suponer σ2 = σ3, y εz = 0 introduce un error insignificante.

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86 El terreno

Se simplifica estudiando los esfuerzos principales bidimensionales para obtener los esfuerzos normal y
cortante en cualquier plano CB. Este plano CB representa la orientación en la que se pretende
encontrar el estado de tensiones, partiendo de las tensiones en dos planos perpendiculares. Se suponen
conocidos σx, σy y τxy.

Despreciando el peso propio del triángulo elemental y llamando A a la longitud de CB, se tiene:

Αx = Ασ x cos α + Α sen ατ xy 
 (4.2)
Αy = Ασ y sen α + Α cos ατ xy 
Las componentes normal y tangencial en A de σ y τ serán:

σ = x cos α + y sen α
τ = y cos α + x sen α

σ = σ x cos α cos α + sen ατ xy cos α + σ y sen α ⋅ sen α + cos ατ xy sen α =


= σ x cos 2 α + σ y sen 2 α − τ xy sen 2α
(4.3)
( )
τ = σ y sen α cos α + cos ατ xy cos α − σ x cos α sen α + sen ατ xy sen α =
= τ xy (cos 2 α − sen 2 α ) + (σ y − σ x )sen α cos α

Recordando relaciones trigonométricas generales:

sen 2 α + cos 2 α = 1 → cos 2 α = 1 − sen 2 α


1
sen 2 α = (1 − cos 2α )
2
1
sen α ⋅ cos α = sen 2α
2
sustituyendo en (4.3) finalmente queda:

σ n = σ x cos 2 α + σ y sen 2 α − τ xy sen 2α 


 (4.4)
sen 2α 
(
τ = τ xy cos 2α + σ y − σ x
2
) 

Estas ecuaciones representan un círculo en un plano de ejes cartesianos de tensiones (en abscisas las
normales, σ, y en ordenadas las tangenciales, τ), con centro en el eje de abscisas. Ese círculo se
denomina círculo de Mohr.

4.2.1 Círculo de Mohr

El círculo de Mohr representa el estado de tensiones que hay en un punto (Otto Mohr, en su Teoría
general de la resistencia, 1882); este caso de estudio del terreno es el correspondiente a una
idealización de una pequeña muestra de suelo.

El centro del círculo está en el eje de abscisas (eje de las tensiones normales, σ), y los puntos del
círculo que están en ese eje, diametralmente opuestos, representan las tensiones normales máxima (σ1)
y mínima (σ3) del estado de tensiones de ese punto (por ejemplo de un punto del terreno), proyectadas

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4 Estados de equilibrio estático de un suelo elástico y plástico 87

según unos planos que hacen que esas resultantes de tensiones incidan normalmente (por lo tanto que
no haya tangenciales en esos planos de estudio). A esas tensiones y a esos planos se les llama
principales.

También se puede expresar τxy en el caso de tener planos principales (son los que tienen τ = 0); basta
con sustituir ese valor en la ecuacción (4.3):

(σ x − σ y ) sen22α tg 2α
τ xy = = (σ x − σ y )
cos 2α 2
Esa ecuación tiene dos raíces perpendiculares entre sí, que son direcciones principales de tensiones
que actúan en planos principales.
P
q α q
τ
σn
p
α
p

Fig. 4.8

Repasando nociones elementales de resistencia de materiales (Timoshenko), se observa en figura 4.8:

A:área de la sección recta horizontal.


A
Área de la sección recta que forma un ángulo α con la horizontal: pq =
cos α
F; tensión en pq. Descomponiendo la tensión F en dos componentes, una normal a la sección, σn, y
otra tangencial, τ, queda:
σ n = F cos α = σ y cos α ⋅ cos α = σ y cos 2 α
 σ n máx ≡ σ y 
sen 2α  
τ = F sen α = σ y cos α ⋅ sen α = σ y  σy 
2  τ máx = 
 2 
P P P ⋅ cos α
F= = = = σ y cos α
pq Α Α
cos α
Cuando σx y σy son tensiones principales, también se les designa por σ3 y σ1, y si se toman como ejes,
τxy = 0, ( siendo σ1 > σ3 ), queda:
σ = σ cos 2 α + σ sen 2 α
 α 3 1

τ α =

sen 2α
2
(
σ1 − σ 3 )
En Mecánica del Suelo los esfuerzos habituales y positivos son los de compresión. En el esquema de
la figura 4.9 se repasan los criterios de signos:
σ1
σ1
α = θc α = θc τ>0
σ2 σ3 σ3
σ3
σ1
Fig. 4.9

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88 El terreno

En los gráficos de lasfiguras 4.10 y 4.11 se ve el círculo de esfuerzos de Mohr con la orientación de
los planos de esfuerzos y la identificación de las tensiones principales. Las coordenadas del centro y el
valor del radio serán:
 σ1 + σ 3
Centro del círculo : x = 2
, y=0

 Radio R = σ1 − σ 3
 2 τ

τmax
τ D
D

α 2α
0 C F σ
σn
Fig. 4.10

Si 2α >90º y σ3 > 0, el estado de tensiones se representa según la figura 4.11:

τ de
ura
rot
tgϕ
e
d b
ta
rec ulom + σ
o
τ=
C C

F
2α=90+ϕ
τF α ϕ
c ϕ
C σ1 σ
σF
σ3 R= σ1-σ3
2
σ1 +σ3
σC= 2
σ1 = γ.z

Fig. 4.11

Según Jiménez Salas: la fluxión se produce en un punto de la masa cuando la resultante de las
tensiones aplicadas sobre un elemento de superficie, contenido en un cierto plano, llega a formar con
la normal al plano un ángulo, ω, superior al de rozamiento interno, ϕ (figura 4.12):

e τ E(M)
ω σn
τ(M)
τ(n) M ω

σn(M)

Fig. 4.12

(ω ≡ ángulo ≡ oblicuidad de la acción del vector e en el punto M).

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4 Estados de equilibrio estático de un suelo elástico y plástico 89

Para estudiar las relaciones tensión-deformación en el espacio, es necesario conocer las resultantes de
los vectores para todas las orientaciones posibles de planos que pasen por un punto (hay una doble
infinitud), cuyos extremos forman un elipsoide, llamado elipsoide de Lamé (figura 4.13).

La elipse de tensiones es el lugar geométrico de los extremos de los vectores tensión correspondientes
a cada dirección de plano. Es una sección del elipsoide por un plano principal.

σ1

M
σ3
σ2

Fig. 4.13

Llamando α al ángulo que forma el plano considerado con la tensión principal σ1, se demuestra que

11 + σ 3 11 − σ 3 
σα = + cos 2 . 
2 2 

11 − σ 3 
τα = sen 2 .
2 
donde:
σα: tensión normal sobre el plano α;
τα: tensión tangencial en el plano α.

Los valores de este sistema de ecuaciones se representan en la circunferencia de tensiones de Mohr


(figura 4.14). El círculo de Mohr representa las tensiones contenidas en un plano principal del
elipsoide de tensiones.
τ
τm
τα P

ω α 2α
σ
σ3
σm
σα
σ1

Fig. 4.14

Existen correlaciones entre la representación del círculo de Mohr y la de la elipse de tensiones.

Un ejemplo de aplicación de lo expuesto anteriormente podría ser: Dados los valores de tensión
normal que actúan en cada uno de los dos planos perpendiculares entre sí, σh = 400 kN/m2 sobre plano
vertical y σv = 200 kN/m2 sobre plano horizontal, se pide encontrar, gráfica y analíticamente, los
esfuerzos sobre el plano de traza BB’, que forma un ángulo de 300 con la horizontal. (Se recomienda
utilizar las propiedades del polo del Circulo de Mohr).

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90 El terreno

El plano vertical es principal mayor; sobre él actúa la tensión principal mayor, σh = 400 kN/m2.

B'
F σ 200kN/m² 30º

(θ=90º+30º)
400kN/m² τ 400kN/m²

B 200kN/m²

Fig. 4.15

El giro que se efectúa de manera que la tensión principal mayor incida normalmente sobre el plano
BB’ será θ = 900+300 (figura 4.15), igual que el giro necesario para llevar el plano principal mayor –en
este caso el vertical- a superponerse con el plano de traza BB’, que forma 300 con la horizontal, será en
sentido antihorario y de valor θ = 900+300 =1200).

Se debe recordar que el polo del círculo de Mohr es un punto del círculo con la siguiente propiedad:
una línea trazada por él, Op, y por un punto A del círculo, será paralela al plano (a la traza del plano)
sobre el que actúan los esfuerzos correspondientes al punto A.

B'
aB
30º
2θ Polo
(200,0) (400,0)
σ
τθ=87kN/m² σ3=200kN/m²

σθ=250kN/m²
σ1=400kN/m²

Fig. 4.16

Polo del círculo de Mohr: se define como el lugar geométrico de los puntos de corte de las direcciones
donde actúan las tensiones, trazadas por los puntos representativos de la tensión en el círculo de Mohr.
(el polo está en un punto del círculo).

Modo de determinar el polo Op: se debe trazar una paralela al plano sobre el que actúa el esfuerzo σ1
(400 kN/m²), esfuerzo horizontal que actúa normalmente al plano vertical, por lo tanto línea vertical
trazada desde el punto representativo de la tensión σ1, que sólo corta al círculo de Mohr en ese mismo
punto de coordenadas (σ1, 0); luego el polo tiene de coordenadas (400, 0).

Es conveniente recordar el signo convencional de cortantes (figura 4.9); en este caso da cortante
negativo (τ < 0).

Para definir el estado total de tensiones en un punto no basta con el círculo de Mohr, es necesario
además definir una orientación.

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4 Estados de equilibrio estático de un suelo elástico y plástico 91

Como aplicación gráfica de ello, en figura 4.17 se puede observar que si se traza por el punto
representativo de tensiones, F, una línea paralela a la traza del plano AB, ésta cortará la circunferencia
en otro punto del círculo, el polo, OP; y si por el punto de coordenadas (σ1, 0) se traza una línea
paralela a la dirección del plano sobre el que actúa esa tensión, o sea paralela a AC, se verá que
también pasa por Op)

σ τ
B
θ AB
τ Op F
A τF θ

θ 2θ
σ3 E D
0 M N σ
σ1 CB AC
C
σ3
σF
σ1
Fig. 4.17

σ1 − σ 3
τ = FN = FM sen 2θ = sen 2θ
2

σ 1 + σ 3 σ1 − σ 3
σ = ON = OM + MN = + cos 2θ = σ1 cos 2 θ + σ 3 sen 2 θ
2 2

Si se conoce el estado de tensiones en dos direcciones perpendiculares que pasen por un punto, queda
definido el estado de tensiones y su orientación.

4.3 Tercera condición de equilibrio para el estado I


En el estado I, elástico, la tercera condición se obtiene de las denominadas ecuaciones de
compatibilidad (son funciones continuas). Esas ecuaciones se basan en el supuesto que el suelo es un
medio continuo, y que sigue siéndolo después de la deformación (condición de continuidad). Supone
el suelo elástico, homogéneo e isótropo.

Elasticidad es la propiedad que presentan los cuerpos por la cual si las fuerzas exteriores aplicadas
(que no rebasen cierto límite) desaparecen, consecuentemente la deformación desaparece. Es decir,
recupera su forma inicial después de suprimir las fuerzas. Se supone la materia del cuerpo elástica
homogénea e isótropa.
z

B
d∆
A y

Fig. 4.18

La resultante de las fuerzas de la parte B sobre la A (figura 4.18), en general está inclinada respecto a
la superficie dA sobre la que actúa. Esa resultante se suele descomponer en dos componentes: una
normal y otra tangencial al plano dA.

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92 El terreno

Se considera un cubo elemental. De la consideración de equilibrio del elemento se deduce que el


número de símbolos para las tensiones tangenciales puede ser reducido a tres:

τzx (= τxz ) τzy (= τyz) τxy (=τyx)

Si se consideran momentos respecto a x de las fuerzas que actúan sobre el cubo elemental, se sigue
que las fuerzas sobre cada cara serán, para cada una, el producto de su área elemental por el valor de la
tensión correspondiente en el punto central de la misma (figura 4.19).

Se denominan componentes de recorrido o simplemente recorrido de un punto del cuerpo sometido a


fuerzas exteriores, las proyecciones sobre los ejes coordenados del segmento lineal recorrido por el
punto durante el movimiento.

Se designan por u, v, y w los recorridos correspondientes a los ejes x, y y z.

Deformación longitudinal o deformación según una dirección determinada es el alargamiento o


acortamiento unitario de un elemento infinitesimal del cuerpo según esa dirección. Se designan por εx ,
εy y εz.
z
σz
τzy z τzx = τxz
τzx τzx τzy = τyz
τxz
τxz
τxy = τyx
σx τxz
σy τyx τxy x
τyz τzx x
y

Fig. 4.19

Las deformaciones o corrimientos se expresan por funciones continuas:


∂u , ∂v ∂ u ∂v
εx = εy = ,  xy = + (4.3.1)
∂x ∂y ∂y ∂x
donde:
γxy: deformación tangencial o deslizamiento

Teniendo en cuenta la ley de Hooke generalizada:


2(1 + ν )
x =
1
E
(
 x −  y ) y =
1
E
(
 y −  x )  xy =
1
G
xy =
E
xy
(4.3.2)

expresando la ecuación (4.3.1) en función de la (4.3.2) y operando (derivando), queda


2
∂2 ∂2 ∂
( x −  y ) + ( y −  x ) = 2(1 +  )

xy

x∂ y
2 2
∂y ∂x

Esta ecuación constituye la tercera ecuación, propia de la zona I, elástica, que junto a las dos primeras
(ec. 4.1) resolverán, en sistema de 3 ecuaciones y 3 incógnitas, los problemas de ese estado elástico.

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4 Estados de equilibrio estático de un suelo elástico y plástico 93

Para encontrar soluciones particulares a cada caso, dentro del estado elástico, se tienen en cuenta
condiciones de contorno, o sea valores de las incógnitas σx , σy, τxy en puntos o curvas del espacio.

El módulo de Young, E, significa la fuerza por unidad de sección necesaria para producir una
deformación longitudinal unitaria (si la fuerza es de tensión, la deformación en la dirección de la
fuerza será un alargamiento igual a la longitud inicial y, si es de compresión, la deformación será un
acortamiento): F S
E=
∆l l
El coeficiente de Poisson, ν (también llamado coeficiente de dilatación transversal), es la relación
entre la deformación en sentido transversal y la deformación longitudinal:
− ∆τ τ
ν=
∆l l
Valores típicos del coeficiente de Poisson ν :
(0,26-0,29) para arenas;
(0,33-0,41) para arcillas arenosas;
(0,41-0,43) para arcillas.

Casos especiales:

• Suelo indeformable, expresando la deformación volumétrica en función de E y ν :


1 x v1 y v1 z 
0x=− + + 
E E E 
1 y v1 x v1 z  1 − 2v − 3(1 − 2v )
0y = −
E
+
E
+
E 

 0 v = 0 x + 0 y + 0z = −
E
1x + 1 y + 1z = ( E
P )
1 v1 v1 y 
0z = − z + x + 
E E E 
1x + 1 y + 1z
presión esférica P = = presión octaédrica
3
Si ν = 0,5 (valor máximo) ⇒ el cambio de volumen será nulo, y por tanto el material será
incompresible; expresándolo de forma matemática, se tiene
1 
=  û'
2
 =0
û' û' 31 0 V
= εx + ε y + εz = = (1 − 2v ) 

V V E

A la suma de las tres deformaciones, según los tres ejes cartesianos, se la denomina deformación
volumétrica (si las tensiones son de tracción, la deformación será dilatación cúbica, εv, o deformación
volumétrica): P
εv = −
K
Se recuerdan algunas relaciones entre constantes elásticas:
9 KG 3K − 2G E E ⋅v
E= ; = ; G= ; =
3K + G 2(3K + G ) 2( 1 + ν ) (1 − 2v )(1 + v )
donde:
K: módulo de deformación volumétrica (o de rigidez volumétrica);
G: módulo de deformación transversal o de rigidez al corte( ≡ µ);
λ: constante de Lamé que, junto a la µ, definen los estados de tensión y deformación:

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94 El terreno

σ ij = λ δ ij ε kk + 2 µ ε ij
εij

−λ 1
ε ij = δ ij σ kk + σ ij
2µ ( 3λ + 2µ ) 2µ

La relación entre coeficientes de compresibilidad volumétrica mv, módulo edométrico, Em, y módulo
de elasticidad E es:
 1
 = Em =
(1 − v )E 
 mv (1 + v )(1 − 2v ) 
La relación entre el módulo elástico E y el edométrico Em es:
 2  2  1−
E = Em 1 − → Em = E
 1 −   1 − − 2  2

• En compresión simple:

û' 31 z σz σz
= (1 − 2v ) τ máx = γ máx =
V E 2 2G
• Si no existe deformación lateral:
εx = εy = 0
σx = σy
1
0x = 0 y = [1 x − (1 x + 1 z )] = 0 → 1 x − (1 x + 1 z ) = 0
E
→ 1 x − 1 x  − 1 z  = 0 → 1 x (1 −  ) − 1 z = 0 →
  1
hori .
→1x = 1 z ≡ 1 horiz . = 1 vertical → K0 =
1− 1− 1
vert .
v
K0 =
1− v
En el caso, muy normal, de ν = 0.3 →
0.3
K0 = = 0.42
1 − 0.3
Luego, en estado de reposo la tensión horizontal normalmente es el del orden del 40% de la vertical.

4.4 Estado de equilibrio II (precede a la rotura)

La tercera ecuación de equilibrio necesaria para el estado II (ver el sistema de ecuaciones de equilibrio
general, en ecuación 4.2), se obtiene de un criterio de rotura. El más adoptado es el de Coulomb
(1773) (con base experimental se desprecia, por insignificante, el valor de la tensión intermedia).

Según el criterio de rotura de Coulomb, la resistencia al esfuerzo cortante es función de la tensión


normal que actúa sobre el posible plano de deslizamiento. Esto, expresado analíticamente, constituye
la tercera ecuación necesaria para resolver los problemas de equilibrio en el estado II:
τ = c ± σ tg ϕ
Esta es la ecuación de una recta en el plano de Mohr, de coordenadas σ y τ,
donde:
c: resistencia al corte en el origen de tensiones normales, también llamada cohesión;
φ : ángulo de rozamiento interno, o de fricción interna.

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4 Estados de equilibrio estático de un suelo elástico y plástico 95

En una probeta cilíndrica de suelo sometido a compresión unitaria longitudinal σ11 y otra uniforme
lateral σ31, tal que el estado de tensiones sea igual en toda la probeta (figura 4.20a) se ensayan unos
estados de tensiones que se representan en círculos de Mohr. Se aumenta progresivamente la tensión
longitudinal: σ12, σ13..., hasta que se llega a rotura. En ese momento anterior a la rotura, el estado
tensional está representado en el círculo de Mohr con línea continua (figura 4.20b).
τ τ
ϕ
σ tg
σ1 τ = c+

σ3 σ3
σ3 σ11 σ12 σ13 σ σ
σ1

a) b) c)
Fig. 4.20

Si se hubiera partido de otro valor de σ31 se habría llegado a otro círculo de rotura diferente; así se
podrían obtener varios círculos de rotura. A la envolvente común a todos los círculos de rotura (Figura
4.20c) se la conoce como curva de resistencia intrínseca.

τ σ tg ϕ
ϕ τ τ=
c≠0
c+ σ tg c=0
F τ= F
ϕ
τF ϕ τF ϕ
c
Polo σ Polo σ
F'
σF
σF
σ1= γ·z
σ1= γ·z

Fig. 4.21

La tangencia entre los círculos de Mohr correspondientes a las tensiones extremas σ1, y σ3 y la recta
de rotura de Coulomb, es la condición de rotura del estado II (equilibrio límite).

En la mayoría de cálculos de estabilidad se necesita simplificar y utilizar una envolvente que sea recta,
como es la recta de Mohr-Coulomb.
= c ±  tg !

Al unir el punto R (punto de rotura, ya que es un punto del círculo de Mohr y tangente a la recta de
Coulomb) con el polo del círculo, se obtiene la dirección del plano en que se produce la rotura o falla.

La condición de rotura expresada en función de σx , σy y τxy, dará lugar a la tercera ecuación de


equilibrio en estado límite (previo a la rotura).

En equilibrio límite el círculo es tangente a la recta del criterio de rotura de Coulomb. Imponiendo esta
condición y observando el esquema de representación del estado de tensiones de un suelo tipo, con
cohesión y ángulo de rozamiento, en la figura 4.22, se deduce la ecuación necesaria para resolver el
sistema de ecuaciones de (4.1):

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96 El terreno

Si se relacionan los dos triángulos rectángulos OAO' y O'CB (figura 4.22) se tiene:

τ
A

R
σx - σy
ϕ c 2
O
O' C σ
τxy
H R
B
σy
σm
σx

Fig. 4.22

x+ y
OO' = H +  m = H +
2 2
 −y 
Igualando el valor del radio que es lo que tienen en común los dos triángulos: R 2 =  x  +
 2  xy
R = OO' sen ϕ  
2 2  2
x −  y   2H +  x +  y    +  
  + 2 =  =  H + x y
sen ϕ →
 2  xy  2   2  
      
queda: 2 2
x − y   2H +  x +  y 
→   + xy = 

2

 sen 2 ϕ

 2   2 
Esta es la tercera ecuación de equilibrio en estado límite II, que junto a las de.(4.1) (en el apartado 4.2)
resolverán los problemas de equilibrio en un punto cualquiera (idealización de una muestra de suelo),
en equilibrio límite.

4.4.1 Algunas líneas de resistencia intrínseca

Generalmente se suponen líneas rectas (llamadas líneas de Mohr-Coulomb): τ = c ± σ tgφ.

La resistencia unitaria al deslizamiento, τ, será para tres posibles casos diferentes [Terzaghi y Peck],
equivalente a:

• Para arenas sin cohesión (c= 0):


τ = (p - u) tgφ
donde:
(p - u): es la presión normal efectiva en la superficie de deslizamiento.

• Para arcillas preconsolidadas y suelos arcillosos no saturados:

τ = c + (p - u) tgφ.

• Para arcillas normalmente consolidadas y suelos arcillosos saturados, o sea cuando prevalece la
condición no drenada (φ = 0):
τ = qu/2 = cu

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4 Estados de equilibrio estático de un suelo elástico y plástico 97

• Caso general suelo con c y ϕ:

Los ángulos TOσ1 y TPσ1 (figura 4.23) abarcan igual arco, pero uno tiene el vértice en el centro del
círculo y el otro en un punto del círculo; por tanto éste mide la mitad del ángulo central:
τ ϕ
+ σtg
τ=c
T ϕ
π/2
ϕ c θc
Polo O σ
H
σ3
σm
σ1

Fig. 4.23

π   π 2 + ϕ π ϕ
.  + ϕ  = 2θ c → θ c = = + 
2   2 4 2
τ m = radio = τ máx .
τ m = (H + σ m ) sen ϕ = H sen ϕ + σ m sen ϕ  τ m = c ⋅ cos ϕ + σ m sen ϕ

c cos ϕ  σ − σ3 2 σ + σ3
= tg ϕ → H = c·cot g .ϕ = c → H sen ϕ = c ⋅ cos ϕ σm = 1 + σ3 = 1
H sen ϕ  2 2 2
σ1 − σ 3 σ + σ3
τm = = c·cos ϕ + 1 sen ϕ
2 2

σ1
(1− senϕ) = c ⋅ cosϕ + σ3 (1 + senϕ) → σ1 − σ1 senϕ =
2 2 2 2
σ σ
= c ⋅ cosϕ + 3 − 3 senϕ(× 2) → σ1(1 − senϕ) = 2c ⋅ cosϕ + σ3(1 + senϕ) ⇒
2 2
 1 + senϕ  cosϕ π φ π φ
⇒ σ1 = σ3  + 2c σ1 = σ 3 tg 2  +  + 2c·⋅ tg  + 
 1 − senϕ  1 − senϕ  4 2  4 2

Estas dos fórmulas finales son equivalentes por relaciones trigonométricas, y expresan la relación
entre las tensiones principal mayor y principal menor en función de los parámetros resistentes del
suelo c y ϕ.

Los planos de rotura son tales que las direcciones de las tensiones principales son bisectrices de los
ángulos que forman los planos de rotura. La bisectriz del ángulo más pequeño corresponde a la
dirección de la tensión principal mayor.

• Suelos cohesivos puros:

Se llaman así los que tienen cohesión, pero su rozamiento se considera nulo (ϕ = 0);

→ tgφ = 0 → σ1 - σ3 = 2c → σ1 − σ 3
τm = =c
2

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98 El terreno

Su línea de resistencia intrínseca es una recta horizontal de ecuación: τ = c (figura 4.24).

τ
τ=c T (ϕ=0)

c τm
θc
Op σ

σ3
σ1

Fig. 4.24

π
Los planos de rotura forman un ángulo con la horizontal de valor: θ c = 4 = 45
o

τ m = radio = c 1 = 3 + 2 c

• Suelos no cohesivos. (c = 0) (suelos granulares) → τ = ± σ tgφ


La recta de rotura de Coulomb pasa por el origen de ejes coordenados (esquema en la figura 4.25).
La relación de tensiones principales es:
σ1 =σ3 tg² (π/4 + φ /2)

También, por relaciones trigonométricas, se puede expresar:

1 + sen φ τ
σ1 = σ 3
1 − sen φ
T

ϕ θc
Op σ

σ3
σ1
Fig. 4.25

4.5 Tensiones en el semiespacio de Boussinesq

En 1885 Boussinesq establece un ente ideal que sustituye en el estudio teórico al terreno. Las hipótesis
para su semiespacio son:

•Está limitado por un plano horizontal.


•Es un medio continuo.
•Es un medio elástico (se supone la existencia de capas suficientemente pequeñas como para admitir
el comportamiento elástico).
•Es homogéneo.
•Es isótropo.

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4 Estado de equilibrio estático de un suelo elástico y plástico 99

En este semiespacio Boussinesq aplicó conceptos matemáticos y ecuaciones de elasticidad con las
condiciones de frontera siguientes:
- Los esfuerzos se desvanecen a grandes distancias (cuando r → ∞).
- Las deformaciones también se desvanecen para r → ∞.
- Los esfuerzos cortantes son nulos en superficie (en z = 0).
- Los esfuerzos normales son nulos en la superficie excepto en el punto de aplicación de la carga.

Las relaciones obtenidas para distintos tipos de carga se detallan a continuación:

4.5.1 Carga puntual

Para carga puntual aplicada en superficie y normal a ella, el estado de tensiones producido tiene
simetría circular respecto al eje de aplicación de la carga P (figura 4.26 y tabla 4.1):

P Carga puntual 1

z =
3 Pz 3

P
(
3 cos & ≡ 2 K 5
) P
2 Œ5 5 2 Œ] 2 z
ω P  3 r z (1 − 2 v ) 
2
z R r = +
2 Œ5  R 4 R + z 
σr σz
r τzr=τrz
τrz rz =
3 Prz 2

P
(2 sen& cos &)
4
2 Œ5 5
2 Œ] 2

P (1 + v )  z2 
!z = 2(1 − v ) + 2 
2 Œ(5  R 
Fig. 4.26

4.5.2 Carga lineal

Para carga lineal uniformemente repartida a lo largo de una recta, los valores de la tensión en cada
punto del semiespacio se deducen por integración. (Ver Figura4.27 y Tabla 4.2)
2P x 2 z
P σX = ⋅
π R4
Carga lineal 2P ν z
σy = ⋅
π R2
2P z 3
ϕ σz = ⋅
z
R π R4
σz
σx
x τxz 2 P xz 2
τ xz = ⋅
τxz π R4

Fig. 4.27

1
El coeficiente K se encontrará en la tabla 4.1, para determinar la σν ≡ σz (en función de r/z).

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100 El terreno

Tabla 4.1 Valores de K, para calcular tensión vertical debida a carga puntual, función de la relación r/z
σz = (Q /z2)·K
r/z K r/z K r/z K r/z K
0,00 0,4775 0,65 0,1978 1,35 0,0357 2.10 0,0070
0,01 0,4773 0,70 0,1762 1,40 0,0317 2.20 0,0058
0,05 0,4745 0,75 0,1565 1,45 0,0282 2.30 0,0048
0,10 0,4657 0,80 0,1386 1,50 0,0251 2.40 0,0040
0,15 0,4516 0,85 0,1228 1,55 0,0224 2.50 0,0034
0,20 0,4329 0,90 0,1083 1,60 0,0200 2.60 0,0029
0,25 0,4103 0,95 0,0956 1,65 0,0179 2.70 0,0024
0,30 0,3849 1,00 0,0844 1,70 0,0160 2.80 0,0021
0,35 0,3577 1,05 0,0744 1,75 0,0144 2.90 0,0017
0,40 0,3294 1,10 0,0658 1,80 0,0129 3,00 0,0015
0,45 0,3011 1,15 0,0581 1,85 0,0112 3,50 0,0007
0,50 0,2733 1,20 0,0513 1,90 0,0105 4,00 0,0004
0,55 0,2466 1,25 0,0454 1,95 0,0095 4,50 0,0002
0,60 0,2214 1,30 0,0402 2.00 0,0085 5,00 0,0001

Tabla 4.2 Valores de coeficiente de influencia Iq, para calcular tensión vertical debida a carga lineal, función
de x/z
σz = (Q /z)·Iq
x/z Iq x/z Iq x/z Iq x/z Iq
0,00 0,6366 0,20 0,5886 0,60 0,3441 1,40 0,0726
0,02 0,6361 0,24 0,5691 0,64 0,3203 1,60 0,0501
0,04 0,6346 0,28 0,5474 0,68 0,2976 1,80 0,0353
0,06 0,6320 0,32 0,5238 0,72 0,2760 2,00 0,0254
0,08 0,6284 0,36 0,4989 0,76 0,2557 2,20 0,0186
0,10 0,6241 0,40 0,4731 0,80 0,2366 2,50 0,0120
0,12 0,6187 0,44 0,4468 0,90 0,1942 2,70 0,0092
0,14 0,6124 0,48 0,4204 1,00 0,1591 3,00 0,0063
0,16 0,6052 0,52 0,3944 1,10 0,1302 4,00 0,0021
0,18 0,5973 0,56 0,3689 1,20 0,1068 8,00 0,0001

4.5.3 Carga en faja indefinida

Para carga en faja indefinida (según el esquema de la figura 4.28), las tensiones se resumen en la
formulación adjunta: p
σz = (2ε + sen 2ε ⋅ cos 2ψ )
π
2b P
p
σ h = (2ε − sen 2ε ⋅ cos 2ψ )
π
ε p
τ zh = (sen 2ε·sen 2ψ )
π
ε
z p
α ψ σ1 = (2ε + sen 2ε )
π
p
σ3 = (2ε − sen 2ε )
σ1 π
σ3
Fig. 4.28

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4 Estado de equilibrio estático de un suelo elastico y plástico 101

4.5.4 Carga circular

Para círculo cargado en un plano horizontal, en semiespacio de Boussinesq (figura. 4.29)

 3
2
  1  
σ Z = ρ1 −    ≡ σ1 ≈ ρ ⋅ I c
 1 + (a z )2 
   
 
 
ρ 2(1 + v )z z3 
σr = (1 + 2v ) − + 3 
2

2
a +z (
2 2
1
2
a +z ) 2 2
( )
ρz =
(
2ρa 1 − v 2  ) 

 1 + (z a ) − z a 1 +
2 z a



E   2(1 − v ) 1 + (z a )2 

Fig. 4.29

4.6 Tensiones características

Líneas de importancia en la representación de las tensiones generadas por las cargas más habituales en
el semiespacio de Boussinesq.:

• Las z = constante son horizontales; en ellas la ley de variación de la componente vertical denota una
mayor concentración de esfuerzos bajo la vertical de la acción de la carga. La concentración es
variable (la distribución real de tensiones es más concentrada que la distribución de Boussinesq).

Fröhlich ha propuesto la sustitución de la fórmula de Boussinesq para la tensión, por otra similar, en la
que interviene un factor que se conoce por factor de concentración de Fröhlich.

• Las σz = constante: si en la ecuación general se hace σz = cte, la línea que une puntos de igual
tensión vertical se llama isobara y se define como el lugar geométrico de los puntos en los que la
tensión vertical tiene un valor de σz dado. Las isobaras muestran el decrecimiento de la compresión
del terreno con el alejamiento del punto de aplicación de la carga. (figura 4.30). La forma de estos
haces, semejante a las capas de las cebollas, les han dado el nombre de bulbos de presiones.

P=10000kg P=10000kg

cm
10
4 kg/cm2 20
3 kg/cm2 30 4 kg/cm2
40 3 kg/cm2
2 kg/cm2
50
m=2 2 kg/cm2 m=3
60 ν=1/3
ν=1/2

Fig. 4.30

• Las isostáticas son rayos que parten del punto de aplicación de la carga y siguen las trayectorias de
las tensiones principales.

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102 El terreno

• Las isocromas son otro lugar geométrico característico que se sigue del método fotoelástico para
determinar tensiones.

En la figura 4.31 se representan las tensiones producidas por una carga vertical en línea; se distinguen
la variación de σz a lo largo de líneas z = cte. (1), para x = cte. (2), y la componente horizontal σh para
z = cte. (3).

P P P
(1) (2) (3)

z=const
z=const σn máx σx

máx σn
x=cst νP sen²σcos²σ
σn=
σ = νP sen²σcos²σ 2πz²
2πx²

Fig. 4.31

Para estudiar la distribución de tensiones en la proximidad de las cargas, se ha de contar con el reparto
producido por el ancho del cimiento. Así, en el caso del cimiento superficial flexible de ancho 2b, y
longitud indefinida, sometido a carga uniformemente repartida p0 por unidad de área, se obtendrán las
tensiones por él producidas por superposición de los efectos de una infinidad de cargas aisladas
infinitésimas.
2b

σ σ
2

σ 1 B
b b
p
100%(en el contacto)
30º

≈5b 45º
50%

25% (a ≅ 2,5 B)

Fig. 4.32

Las tensiones producidas por un cimiento flexible en faja quedan expresadas por las isobaras o bulbos
de presiones. Así, la isobara del 25% de p0 nos indica la zona dentro de la cual tiene lugar la casi
totalidad de las deformaciones. Alcanza una profundidad de aproximadamente 5b, o sea, dos veces y
media el ancho del cimiento. Esto se tiene en cuenta para fijar la profundidad de los sondeos en un
estudio del terreno, o para delimitar la zona activa o de influencia bajo una zapata o una losa; y más en
general la influencia tensional bajo un edificio, considerando su longitud menor como B= 2b (figura
4.32).

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4 Estado de equilibrio estático de un suelo elastico y plástico 103

Las trayectorias de las tensiones principales, o sea las isosáticas, son haces de hipérbolas y son
independientes de la anchura de la faja [Geotecnia y C.II].

Fröhlich propone la siguiente distribución de presiones y asientos:

• Suelos sin cohesión (granulares), (c = 0)

Zapata flexible Zapatada rígida


(Rígida empotrada)

Fig. 4.33

• Suelos altamente cohesivos, (c ≠ 0)

Zapata rígida
P
Zapata flexible R
P0 = P/πR2
1/2 P0
Ej: carga circular ∝ rígida
sobre suelo muy cohesivo
como arcillas duras y rocas

Fig. 4.34

En las cimentaciones superficiales, la presión de contacto, bajo una cimentación rígida que reposa en
un macizo, adopta estas distribuciones de presión [Leonards]:
a) Material homogéneo, elástico, isótropo, tal como la arcilla saturada.
b) Material homogéneo, elástico en el que el módulo de elasticidad aumenta con la presión, tal como
la arena o la grava.

P Q

a) b)

Fig. 4.35

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104 El terreno

4.6.1 Carga rectangular

El caso de carga uniformemente repartida sobre un rectángulo es muy importante, y frecuente.


Steinbrenner (1938) calculó las tensiones bajo un vértice del rectángulo cargado. Fadum (1948)
proporciona una tabla resultante de integraciones de las ecuaciones de Boussinesq, para superficie
rectangular. En un punto bajo el vértice del rectángulo cargado, a profundidad z, el valor de la tensión
será: σZ = Ir·q

donde:
Ir es un coeficiente de influencia, función de las dimensiones del rectángulo y de la
profundidad del punto, z (Figura 4.36),
q es la carga uniformemente repartida en una superficie rectangular q = P / (a× b).

I II
A
III IV
a
b
z
M
Fig. 4.36

Si el punto objeto de estudio está en el centro del rectángulo cargado, el proceso que se debe seguir es
el de subdividir ese rectángulo en 4 rectángulos iguales, de modo que en cada uno de ellos el punto
esté en una esquina.

Si la profundidad es 0, o sea justo rasante al cimiento, en el plano de desplante (z = 0), la influencia de


la carga -según el ábaco de la figura 4.38- es Ir = 0,25. Sumando las influencias de los otros tres
rectangulitos quedará en total: 0,25 ×4 = 1, lo cual nos da lógicamente una distribución del 100% de la
tensión q.

Se pueden saber las tensiones en cualquier otro punto, asimilando éste a un vértice o esquina de
determinados rectángulos (a veces ficticios).

Para determinar la tensión en el punto M (fuera de la proyección en planta de la zapata) y a cierta


profundidad, se calculará la suma o diferencia de las tensiones correspondientes a diferentes
rectángulos en los que el punto M sea esquina (ejemplo en el esquema de la figura 4.37):

Fig. 4.37

Carga rectangular repartida uniformemente implica una carga vertical bajo la esquina del rectángulo
cargado, que varía en función de la profundidad o distancia vertical hasta el punto de estudio y de las
dimensiones del rectángulo uniformemente cargado (a, b), y que en el ábaco de la figura 4.38 (ábaco
de Fadum (1948))se puede determinar.

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4 Estado de equilibrio estático de un suelo elastico y plástico 105

El coeficiente Ir, representado en el eje de ordenadas, permitirá encontrar el valor de la tensión


provocada por esa carga rectangular, bajo una de sus esquinas; de modo que la tensión a profundidad z
será σZ = Ir p.

(p)
0,25 oo
a 3,0
y 2,5
b 2,0 1,4
z 1,8 1,2
σz 1,6
0,20 1,0

0,8
0,7
0,15 0,6

Ir = σ z / p m y n son 0,5
intercambiables 0,4
0,10
0,3
m=b/2

0,05
0,2

0,1
0,3 0,5
0
m=0
0,01 0,02 3 4 5 6 7 8 9 0,1 0,2 0,3
4 567 8
4
5 6 78 10
1 2 3
n = a/z
Fig. 4.38 Ábaco de Fadum para determinar influencia de carga rectangular.

4.7 Equilibrio límite


En 1773, Coulomb en su trabajo titulado Ensayo sobre una aplicación de las reglas de máximo y
mínimo a algunos problemas de estática relativos a la Arquitectura, referente al estudio de empuje de
muros, consideró que [Bowles]:

1.- El suelo es isótropo, homogéneo, con fricción interna ϕ, y cohesión c.


2.- La superficie de rotura es plana (para facilitar el cálculo, aunque ya sabía que era curva).
3.- La cuña de empuje es como un cuerpo rígido.
4.- Existe rozamiento (o fricción) entre muro y terreno (δ ≤ ϕ)
5.- El plano de falla para presión activa (según la moderna terminología) forma un ángulo con la
horizontal (ρ = π / 4 + ϕ / 2).

Adicionalmente incidió en la importancia del drenaje del relleno. Posteriormente Mohr, en 1874,
estudió el equilibrio plástico en un punto, según una determinada orientación de plano. Encontró que
en el caso plano, los puntos representativos de estas tensiones están situados en un círculo (círculo de
Mohr).

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106 El terreno

Si en un plano con ejes cartesianos σ y τ (plano de Mohr) se representan las coordenadas σf y τf de


los puntos que están en rotura, según el criterio de Coulomb, se obtiene casi una recta (de Mohr-
Coulomb), llamada recta de resistencia intrínseca.

La condición de rotura está en la tangencia del círculo de Mohr con la recta de resistencia intrínseca
(de esa condición sale la tercera ecuación de equilibrio para plasticidad).

La ecuación de la recta de resistencia intrínseca o de rotura de Coulomb es

τ = c ± σ tgϕ

4.7.1 Teoria de equilibrio límite de Rankine

Rankine, en 1827, dedujo la relación entre los estados activo y pasivo. En 1856 expuso la teoría de
equilibrio límite en plasticidad. En su estudio de estructuras de retención de tierras, en el caso más
común que es el muro de gravedad, analiza las condiciones de falla e introduce un factor de seguridad.
Esto es en esencia el diseño del equilibrio límite.

Rankine diferencia 4 casos principales:

a)- Superficie libre horizontal en terreno no cohesivo.

b)- Superficie libre horizontal en terreno cohesivo.

c)- Superficie libre inclinada en terreno no cohesivo.

d)- Superficie libre inclinada en terreno cohesivo.

4.7.2 Introducción a los estados activo y pasivo

Se considera un elemento ideal de suelo a una profundidad determinada, sometido a un estado de


cargas que descomponemos en una σv y en otra σh. Si se le permite expandirse, por lo tanto se
descomprime lateralmente, al permitírsele el movimiento hacia afuera de sus paredes laterales, el
empuje sobre las paredes verticales va disminuyendo, en tanto que la presión sobre el fondo (σv), se
mantiene constante. O sea, σh disminuye hasta un valor mínimo límite, en que se produce la rotura.
Esta tensión horizontal sobre pared vertical, que es una tensión principal, ha tomado su valor límite
mínimo σ’h = σ3 (figura 39a). Si se desplazara algo más, originaría plasticidad, no un cambio de
tensiones. Se dice que ese suelo está en un estado activo o de mínimo.
δ σ'v=σ1 δ σ'v=σ3

σh'
σ'h = σ3 σ'h = σ1

a) Activo b) Pasivo

Fig. 4.39

Análogamente, si se comprime el suelo aumentando el empuje horizontal y sigue constante la tensión


vertical sobre el fondo hasta alcanzar una relación máxima entre σh y σv, se dice que el suelo está en el
estado pasivo o de máximo (figura 4.39b).

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4 Estados de equilibrio estático de un suelo elástico y plástico 107

Es decir, si se aumenta la tensión horizontal, el terreno va resistiendo hasta que, si aumenta mucho esa
tensión, superando la tensión vertical (σ’h= σ1 y σ’v = σ3), llega un momento en que rompe. En ese
instante inmediato a la rotura, se dice que el muro está en resistencia pasiva, o estado de equilibrio
límite pasivo o superior o máximo (figura 4.39b).

4.7.3 Caso a de Rankine: terreno no cohesivo con superficie libre horizontal (c = 0)

Considerando un elemento de suelo esquematizado en la figura 4.40, la tensión vertical en la base del
prisma es σv = γ·Z; es tensión principal.

El polo, en la representación de Mohr, se sitúa en los puntos PA y PP en los dos círculos representativos
de los dos estados posibles límites de tensión, activo y pasivo.

τ

= σ·t
τ
b

z a
ϕ ϕ
90+ϕ 90−ϕ PP
c=0 ϕ σ
PA
σh(A) a'
σv = (γ z)

σh(P)

b'

Fig. 4.40

Los planos de deslizamiento o de rotura son paralelos a las rectas PAa y PAa' para el caso activo, y a las
rectas PPb y PPb' para el pasivo.

Los ángulos que forman los planos de rotura con la dirección de la tensión principal mayor son, para
ambos casos (estado activo y pasivo):
π φ
αf = − 
4 2

El llamado ángulo crítico es el ángulo que forma ese plano de rotura con el plano principal mayor,
(ángulo complementario del anterior) también para ambos casos:

Œ !
c =  + 
4 2

Se pueden contrastar las relaciones entre los valores de tensiones principales y los ángulos de
inclinación de los planos de rotura en los casos de activo y pasivo (figura 4.41).

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108 El terreno

En estado activo: En estado pasivo:

 3û =  1û ⋅ tg 2 (Œ 4 − ! 2 ) =
 1P =  3P tg 2 (Œ 4 − ! 2 ) =
  
= ] ⋅ K û ;  K û = hû  ⇒ = ]⋅ tg 2 (Œ 4 + ! 2 ) = ]⋅ Kp ⇒
  vû 
⇒ K û = tg 2 (Œ 4 − ! 2 ) ⇒ K p = tg 2 (Œ 4 + ! 2 )

σv = σ1A (Estado Activo) σv = σ3P


(Estado Pasivo)
αf σh =σ1P
σh = σ3
Α θc
θc
αf
σh = σ1P
σv =σ1A

Fig. 4.41

4.7.4 Caso b de Rankine: terreno cohesivo y superficie libre horizontal (c ≠ 0)

Comparando los casos de estado activo y pasivo, se obtienen las relaciones tensionales, tanto gráfica
(Figura 4.42) como analíticamente:

A ctivo :  1A = Â] P asivo :  3P = γ·z


 3A = ]⋅ tg 2 (Œ 4 − ! 2 ) − 2 c·tg (Œ 4 − ! 2 )  1P = γ z⋅ tg 2 (Œ 4 − ϕ 2 ) − 2 c·tg (Œ 4 − ϕ 2 )

τ
σ· tg ϕ ϕ
τ=

z 90
ϕ

PA +ϕ PP
-

c
90

c≠0 σ

σ h (A)
σv = γ z •

σ h (P)

Fig. 4.42

Se puede observar que en estado activo, la tensión menor, la horizontal, puede ser negativa (en la
fórmula, el segundo término -el sustraendo- puede ser mayor que el minuendo); es decir, si la
profundidad ,z, es muy pequeña, puede ser σ 3A < 0 → existencia de tracciones.

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4 Estados de equilibrio estático de un suelo elástico y plástico 109

O sea, en un pequeño entorno de la parte superior del trasdós de los muros que contienen suelo
cohesivo existe una retracción de las tierras, visible y calificado como zona de grietas de tracción.

τ
hc

σ3Α σ1A=σ3P σ1 P σ

2c
hc = tg (π 4 + ϕ 2 )
Fig. 4.43 γ

Si σ 3A < 0 → 2c tg (π 4 − ϕ 2) < γz ⋅ tg 2 (π 4 − ϕ 2).


2c  π ϕ 
Esto es posible para valores de z≤ tg  +  .
γ 4 2
γz ⋅ tg 2 (π / 4 − ϕ / 2 ) − 2c tg (π / 4 − ϕ / 2)
El coeficiente de empuje activo es: KA =
γz
2c
Si el suelo es puramente coherente (ϕ = 0): K a = 1 −
γh

4.7.5 Caso c de Rankine: superficie libre inclinada y terreno no cohesivo (c = 0)

Este caso es de gran aplicación en el estudio del equilibrio de taludes. Su esquema de estudio se
representa en la figura 4.44:

β
σv = γ.z
1 σv en MN es menor
que σv sobre plano horizontal ,
tanto menor cuanto mayor sea β
N
M 1
τ
σn β N

σ=γ z·cosβ

β M
σ

Fig. 4.44

γz 
= → z =  ⋅ MN 
MN  1
γz = σ → σ = γ z ⋅ cos β
1  cos β
MN = →
cos β 

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110 El terreno

Las componentes normal y tangencial son:

σn = σ cosβ = γ z cosβ·cosβ = γ z cos²β


τ = γ z cosβ senβ = σn tgβ

Su representación gráfica está en el esquema de la figura 4.45.

τ τ = γzcosβsenβ = σntgβ
β
PP

T
τ = γzcosβsenβ PA
σ3A σ3P σ1Α σ1P σ

σn = γ.z cos²β

Fig. 4.45

4.7.6 Caso d de Rankine: terreno con cohesión y superficie libre inclinada (c ≠ 0 y β≠0)

En este supuesto, más complejo, de β ≠ 0 y c ≠ 0, se distinguen dos casos:

I) β ≤ ϕ
II) β > ϕ

En ambos casos, las líneas de deslizamiento son en realidad curvas.

I) II)
τ τ
Τ (σ,τ)

B τT
τ2
ϕ β τ1 ϕ c β Α
σn1 σ σ
σn2 σ T

Fig. 4. 46

Para el caso I, (β ≤ ϕ), el estado plástico de Rankine es posible en todo el semiespacio.

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4 Estados de equilibrio estático de un suelo elástico y plástico 111

Para el caso II, (β > ϕ), el equilibrio sólo es posible en la zona situada en las proximidades de la
superficie libre.

La profundidad hasta la que es posible el equilibrio se deduce analizando la figura 4.46 II). En el plano
de Mohr:

El punto T de coordenadas (σ, τ) a partir del cual el equilibrio ya no existe, sino la rotura, queda
determinado en la intersección de las dos direcciones, la de pendiente β (traza del plano de superficie
libre inclinada ese ángulo) con la de pendiente ϕ, de la recta de rotura de Coulomb.

τT 
tg ⋅ β = → TA = OA ⋅ tg β 
 c
c = TA − TB = OA(tg β − tg ϕ) → OA =
OA
tg ⋅ ϕ =
TB
→ TB = OA ⋅ tg ϕ
(tg β − tg ϕ)
OA 

c c
OA = σ T = σ n = γz cos 2 β = → z=
tg β − tg ϕ γ (tg β − tg ϕ)cos 2 β

El equilibrio se da, para z ≤ hc:


c 1
hc ≤ ⋅
γ (tg β − tg ϕ)cos 2 β

En los estados de Rankine con terreno no cohesivo de superficie libre horizontal sometido a una
sobrecarga uniforme, se suele aplicar un método aproximado:

La sobrecarga, q, equivale en peso a una altura de tierras determinada, h0, que depende de la densidad
γ, de modo que: q = γh0 .

q = γh0 q h0

h h

Fig. 4.47

La tensión unitaria vertical será: γ(h + h0), (tensión principal).

La tensión principal horizontal será para los distintos casos de estado activo y pasivo:

 A =  (h + h0 )tg 2 (Œ 4 − ! 2 )
 P =  (h + h0 )tg 2 (Π4 + ! 2 )

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112 El terreno

4.7.7 Valores típicos de los coeficientes de empuje

La relación entre la tensión horizontal y la vertical en estado de reposo es K0. Para diferentes casos y
autores:
Según Jaky: K0 = 1 - senϕ’

donde ϕ’ es el ángulo de fricción máxima en la curva esfuerzo efectivo-deformación.



De la ley de Hooke generalizada se tiene: K 0 =
1− 
A continuación, en la tabla 4.3, se dan algunos valores tipo de coeficientes de empuje:

Tabla 4.3 Valores de coeficientes de empuje activo, KA, pasivo, KP y al reposo, K0 (Valores de KA y KP según
Rankine, y K0 según Jaky)

ϕ KA KP K0 tipo de suelo
10° 0,703 1,42
15° 0,589 1,70 0,74  tipo arcillas
20° 0,490 2,04 0,65
25° 0,406 2,46 0,57  tipo arenas flojas
30° 0,333 3,00 0,50
35° 0,271 3,66 0,42
40° 0,217 4,60 0,35  tipo arenas densas
45° 0,171 5,83 0,29

4.8 Ensayos mecánicos

4.8.1 Ensayo de compresión simple o compresión no confinada

En muestras inalteradas, y de una forma rápida, se somete la muestra a una compresión uniaxial sin
ninguna coacción lateral (normativa: UNE 103-400-93: Ensayo de rotura a compresión simple en
probeta de suelo).

La probeta de suelo debe ser de diámetro mayor de 35 mm y de altura mayor o igual del doble del
diámetro. Para evitar pérdidas de humedad natural de la muestra se deberá manipular en cámara
húmeda.

La velocidad de aplicación de la carga será la que consiga una deformación unitaria de 1 a 2% de la


altura por minuto, o la que consiga romper la muestra en un intervalo de 1 a 10 minutos.

Se toman medidas de las deformaciones y las cargas cada 30 segundos, hasta que éstas comienzan a
disminuir o hasta que la deformación axial sea del 15%.

Los resultados se representan en un sistema de ejes cartesianos, en uno (generalmente el vertical) se


marcan las presiones,σ, y en el otro (eje de abscisas) las deformaciones unitarias, ε:
P' ∆L
σ= , ε=
A' Lo
donde:
P': la carga sobre la muestra, en cualquier instante para el correspondiente valor de ∆L, (P' en
unidades de fuerza, por ejemplo en kN);

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4 Estados de equilibrio estático de un suelo elástico y plástico 113

A:' área de la sección transversal de la probeta para la carga correspondiente.

Se suele representar corrección por cambio de área de contacto, siguiendo el principio de volumen
total constante:
VT = A o ·L 0 = A' (L 0 − û/

presión A0
A > A0
ε
ε = ∆l
rotura rígida
1 1-ε l0
rotura plástica
Vol. = A(1-ε) = Α01
A
zona elástica A0
A sección media =
α 1-ε
∆l
deformación ε = L0
Fig. 4.48

De ahí que el valor del área A' se tome como:


Ao
A' =
1− ε
Si después de ensayar sobre la muestra inalterada, se ensaya sobre la muestra remoldeada con la
misma densidad e igual humedad, se obtendrá la sensibilidad, como cociente de las tensiones de rotura
(si es menor que 2 es de poca sensibilidad; la sensibilidad normal está entre 2 y 4).

De esas curvas tensión-deformación, a volumen constante, resultados gráficos de los ensayos rápidos,
se obtiene el valor de E, módulo de deformación elástica, como la tg de α (figura 4.48).
P
tg . = E =
0
El estado de tensiones se puede grafíar en el círculo de Mohr y observar que el plano de falla forma un
ángulo con la horizontal = θc:
π ϕ
θc = +
4 2
Del valor de la resistencia a la compresión simple se deduce el valor de la cohesión:

qu
Rc = qu = 2c tg (π 4 + ϕ 2 ) → c =
2 tg (π 4 + ϕ 2)
En suelos puramente cohesivos→ (ϕ = 0°), si ϕ = 0o → tg(π/4+ϕ/2) = 1→ θc = 45o
q
⇒ cu = u
2 τ
τ=c T (ϕ=0)

c τmáx = radio
θc
Op σ

σ3
σ1

Fig. 4.49

© Los autores, 2001; © Edicions UPC, 2001.


114 El terreno

Los suelos arcillosos pueden clasificarse en función de su resistencia a la compresión simple, qu


[Terzaghi y Peck, 1955] (tabla 4.4):

Tabla 4.4 Consistencia de los suelos arcillosos según su valor de resistencia a la compresión simple.

Resistencia a la compresión
Consistencia Identificación in situ
simple en kg/cm²
Muy blanda qu ≤ 0,25 Se puede hundir el puño varios centímetros
Blanda 0,25 ≤ qu ≤ 0,50 Se puede hundir el pulgar varios centímetros
Media 0,5 ≤ qu ≤ 1 Se puede lo anterior pero con esfuerzo
Firme (suelo rígido) 1 ≤ qu ≤ 2 Se puede marcar pero con gran esfuerzo
Muy firme (muy rígido) 2 ≤ qu ≤ 4 Se raya fácilmente con la uña del pulgar
Dura 4 ≤ qu ≤ 8 Difícil de rayar con la uña del pulgar
Muy dura qu ≥ 8 (parece roca, aunque en rocas la qu suele ser >1000)

4.8.2 Ensayo de corte directo

Este ensayo tiene como objeto la determinación de los parámetros resistentes de cohesión, c, y del
ángulo de rozamiento interno, ϕ, de una muestra de suelo sometida a un esfuerzo normal y otro
cortante (normativa: UNE 103401: Determinación de los parámetros resistentes al esfuerzo cortante
de una muestra de suelo en la caja de corte directo).

asa
pistón de carga
placa porosa
placa ranurada
probeta de suelo
yugo cuello de cisne placa ranurada
placa porosa
tornillos pasantes tornillos separadores placa base acanalada

mitad superior
mitad inferior
punto de aplicación de la
fuerza de corte
b) Componentes de la caja de corte
a) Detalles de la caja de corte

placa porosa pistón de carga


fuerza vertical placa ranurada
carro deslizante
yugo cuello de cisne

reacción desde el medidor de


Desde el sistema fuerzas horizontales
motorizado mitades de la caja
bloque de apoyo de la caja
placa porosa bancada
placa ranurada
placa base acanalada
cojinete de baja fricción
c) Disposición general de la caja y del carro deslizante

Fig. 4.50

© Los autores, 2001; © Edicions UPC, 2001.


4 Estados de equilibrio estático de un suelo elástico y plástico 115

En el laboratorio se suele efectuar ese ensayo con un aparato llamado caja de Casagrande (para
efectuarlo in situ se usa el scisiómetro).

Se suele efectuar el ensayo en tres probetas del mismo suelo (muestras de 10 cm de lado por 3 cm de
alto), sometiendo cada una de ellas a un estado diferente de carga bidireccional, N y T; es decir, a
presiones diferentes normal y tangencial,:
N T
σ= τ=
S S
donde:
N: esfuerzo normal (carga vertical y centrada);
T: esfuerzo cortante (fuerza horizontal);
S: área nominal de la muestra de suelo o de la caja que la contiene (caja de corte).

Así se obtienen tres puntos en el plano de Mohr (A’(σ1, τ1), A’’ (σ2, τ2) y A’’’ (σ3, τ3) en figura 4.51);
con ellos se determina la recta de resistencia intrínseca (trazando la envolvente de modo que se
aproxime a una recta). De este modo quedan determinados los valores de c y ϕ. También, con las
normales a esa recta, por los puntos A, hasta cortar al eje de abscisas, se determinan los centros de los
círculos de Mohr:
τ
ϕ
A'''
τ3
A''
τ2
A'
τ1
c
C1 C2 C3 σ
σ1
σ2
σ3

Fig. 4.51

Existen limitaciones por rozamiento, variación de la superficie, etc., que pueden llevar a errores del
orden del 10%. Existen varias modalidades de ese ensayo que se contemplan en la norma:
- Consolidados drenados (CD); se obtienen c’ y ϕ’.
- Consolidado no drenado (CU); se obtienen ccu y ϕcu.
- No consolidado no drenado (UU); se obtienen cu y ϕu.

Para suelos no cohesivos los tres tipos de ensayo de corte dan el mismo resultado; pero, para los
cohesivos, dan diferentes valores, según el tipo de ensayo y el grado de saturación del suelo arcilloso y
según sea el suelo arcilloso normalmente consolidado o sobreconsolidado.

4.8.3 Ensayo triaxial

Es el ensayo que permite más estudio y control de los cambios de tensiones en el suelo (normativa:
UNE 103402: Determinación de los parámetros resistentes de una muestra de suelo en el equipo
triaxial.

El ensayo se efectúa en una probeta cilíndrica de suelo que se introduce en una membrana de goma y
así se encierra en un compartimento transparente (de metacrilato) a presión de un fluido (σ3); y
también se le somete a una carga axil vertical (σ1). Éstas son tensiones principales.

© Los autores, 2001; © Edicions UPC, 2001.


116 El terreno

Aunque es prácticamente imposible reproducir en el laboratorio las velocidades reales de los


movimientos del terreno, siempre se debe intentar aproximarse a ellas al máximo.

Se obtendrán los parámetros resistentes: cohesión, c, ángulo de rozamiento interno,ϕ, y trayectoria de


tensiones totales y efectivas de un suelo sometido a una presión externa.

Se pueden hacer ensayos drenados y no drenados:

Ensayos drenados: significa que la válvula adecuada se abre de modo que el fluido de los poros pueda
escapar. Sin embargo, estrictamente hablando, un ensayo drenado es aquel en el cual se abre la válvula
adecuada de drenaje del fluido de los poros y la secuencia de aplicación de esfuerzos es tan lenta que
dentro de la muestra no exista exceso de presión de poro.

Existen modalidades de este ensayo que contempla la norma:

CD (consolidado drenado):
Consolidado lento. Se abre la válvula de drenaje, se aplica la presión de cámara, se controla la
consolidación isótropa de la muestra y a continuación, mientras la válvula de drenaje todavía está
abierta, se le aplica (con lentitud, para evitar que se produzcan incrementos de presión intersticial) el
esfuerzo desviador.
Determina los parámetros c' y ϕ'. Permite conocer los totales c y ϕ.

UU (no consolidado y no drenado ) (ϕ → 0):


Los ensayos no drenados son rápidos. Éste se efectúa con la válvula de drenaje cerrada en todas las
fases del ensayo. No es utilizable en suelos cohesivos con Sr = 100%.
a) Sin medida de presión de agua proporciona cu y ϕu. (parámetros resistentes en tensiones totales).
b) Con medida de presión de agua proporciona cu, ϕu, c' y ϕ ‘.

CU (consolidado y no drenado; ensayo rápido:


Se realiza cuando la muestra se ha consolidado, con la válvula de drenaje abierta y bajo una presión de
cámara constante. O sea, cuando se considera acabada la consolidación, se cierran las válvulas de
drenaje y se le aplica un esfuerzo desviador hasta que se llega a rotura (hasta la falla). Generalmente se
mide la presión de agua (presión intersticial); por tanto, proporciona c' y ϕ ‘ y, al ser sin drenaje,
también cu y ϕu.

Existen otros ensayos no convencionales, como por ejemplo iniciar la rotura en condiciones drenadas
y completar el ensayo hasta rotura sin drenaje, etc.

En suelo seco se recomienda cualquiera de los tres tipos de ensayo.

En suelo no cohesivo parcialmente saturado, o saturado, el CD da igual valor de ϕ que si fuera seco,
salvo que sea muy fino. La velocidad de deformación es muy rápida.

En suelo cohesivo casi seco dará ϕ = 0 en el ensayo UU, y ϕ muy pequeño en el CU.

En suelo cohesivo saturado los resultados dependen del ensayo que se use: así, para un mismo suelo se
puede tener con el UU: ϕ ≈ 0, y la c con un determinado valor, y en cambio con el CD: ϕ → valor
verdadero y c ≈ 0.

También depende de si el suelo es normalmente consolidado o sobreconsolidado, o si la muestra es


remoldeada o inalterada.

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4 Estados de equilibrio estático de un suelo elástico y plástico 117

En los suelos cohesivos parcialmente saturados los resultados son función del grado de saturación y
del tipo de ensayo. Varía el ϕ desde valor 0o para S = 100% al valor verdadero, ϕ’para S = 0.

Se presenta un esquema del aparato para ensayo triaxial en la figura 4.52:

Soporte del indicador Pistón


de deformación axial Posición posible de la célula
de carga o anillo
dinamométrico
Pistón y cojinete
Tapón de poros
Base superior célula
Célula de carga interior
Tornillos de cierre
Camisa lateral
Bandas elásticas Cabeza de apoyo superior
o juntas teóricas Agua desaireada a presión
Membrana
Conducto drenaje superior Probeta
Pedestal
Placas porosas

Bandas elásticas Llave de contrapresión


o juntas teóricas Tapón de purga
Bloque desaireador
Llave de presión Llave de descarga
externa Transductor de presión
intersticial

Llave de drenaje superior Llave de drenaje inferior


Fig. 4.52

La figura 4.53 muestra un modelo de aparato “triaxial”:

Diámetro del plato: 15, 8 cm

Distancia entre columnas: 30 cm

Peso aproximado: 95 kg

Dimensiones exteriores:
= 136,3 x 18 x 16 (H x a x p)

Fig. 4.53

© Los autores, 2001; © Edicions UPC, 2001.


© Los autores, 2001; © Edicions UPC, 2001.
5 Técnicas y medios para el reconocimiento del terreno 119

5 Técnicas y medios de reconocimiento del terreno

5.1 Introducción

La premisa previa al proceso de diseño estructural edificatorio es el conocimiento de las


características resistentes de los materiales involucrados (principalmente tensiones y
deformaciones, y su variación en el tiempo).

El material que compone la superestructura puede ser elegido, y sus características


inmediatamente conocidas, pero el material real para la implantación fundamental de esa
estructura, el suelo de la zona en cuestión es cada vez más difícil de elegir o eludir, y la mayoría
de las veces sus características geotécnicas son completamente desconocidas a simple vista, y su
determinación tanto más dificultosa y costosa cuanto menos conocimientos previos del tema se
dominen.

El plan a seguir en un proyecto edificatorio ejecutable, en lo concerniente al estudio del terreno


implicado, será lo más parecido al siguiente esquema:

1o. Seguir un método de reconocimiento→ (campañas de reconocimiento en la norma NTE).


2o. Obtener unos datos → (a partir de muestras de suelo analizadas in situ o en laboratorio).
3o. Formular una predicción → (consecuente con un estudio comparativo de modelos similares).

La normativa existente nos previene y limita la problemática posible en los diferentes casos
relativos al estudio del suelo y su interrelación con la estructura, en los aspectos fundamentales de
diseño, cálculo y construcción (NTE y NBE).

5.2 Normativa

Normativa referente al tema del terreno en las NTE (normas tecnológicas de edificación).

A (Acondicionamiento del terreno)

AD (Desmontes)

ADD Demoliciones
ADE Explanaciones
ADG Galerías
ADV Vaciados
ADZ Zanjas y Pozos

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120 El terreno

AS (Saneamiento)
ASD Drenajes y avenamientos

C (Cimentaciones)
CC (Contenciones)
CCM Muros
CCP Pantallas
CCT Taludes

CE (Estudios)
CEG Estudios geotécnicos

CP (Pilotes)
CPE Encepados
CPI in situ
CPP Prefabricados

CS (Superficiales)
CSC Corridas
CSL Losas
CSV Vigas flotantes
CSZ Zapatas

5.3 Estudios geotécnicos

Los estudios geotécnicos son el resultado de una serie ordenada de investigaciones y ensayos
(tanto en laboratorio como in situ), del terreno implicado en una proyectada actuación edificatoria.
Al final se resume en un informe, donde se exponen las características geotécnicas de ese suelo,
dirigido fundamentalmente a la zona de influencia terreno-superestructura, o sea a la zona del
cimiento, del que generalmente se avanza la tipología recomendable.

La normativa vigente expresa la obligatoriedad de una información geotécnica previa al cálculo


(ley del Ministerio de la Vivienda de 21 de Marzo de 1971 relativa a la obligatoriedad de incluir
en el proyecto de todo edificio un anejo de cálculo de la cimentación y las bases geológico-
geotécnicas en que se fundamenta dicho cálculo). Actualmente existe otra norma, de obligado
cumplimiento, la EHE, Instrucción de Hormigón Estructural (1999), en la que se expresa la
obligatoriedad de incluir un estudio geotécnico de los terrenos sobre los que la obra se va a
ejecutar.

Los objetivos básicos de los estudios geotécnicos para edificación se suelen resumir en:

- Localización y distribución geométrica de los distintos materiales del subsuelo posiblemente


implicados en el proceso de edificación (espesores de las diferentes capas, localización de niveles
freáticos, etc.). Todo ello se representa en los llamados perfiles estratigráficos, litológicos, etc.;
- Determinación de las propiedades geotécnicas de esas diferentes capas, su historia tectónica o
de cargas recientes, respuestas tenso-deformacionales a corto y largo plazo, etc.;
- Como resumen y aplicación del estudio, se recomienda la estructura de cimentación y/o de
contención más adecuada al caso. Algunos informes concluyen con un estudio comparativo de
varias posibles soluciones, cotejados sus correspondientes valores de resistencia y deformación
(para diferentes dimensiones del cimiento valoran los diferentes asientos).

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5 Técnicas y medios para el reconocimiento del terreno 121

5.3.1 Etapas de un estudio geotécnico

La casuística es muy variada pero, en general, las etapas de un estudio geotécnico típico son:

• Información previa existente. Buena parte de ella se basa en el estudio de la zona en diferentes
mapas, como son:

- topográficos (Instituto Geográfico Catastral; E:1/50000 ó 1/25000;


- del Instituto Geológico Minero; E:1/200000 (general de toda España);
- de áreas metropolitanas (antigua Corporación); E:1/50000;
- hidrogeológicos (registro de pozos); (Junta de Aguas, IRYDA) (Agència Catalana de
l’Aigua);
- del servicio cartográfico del Ejército; E:1/33000;
- fotografía aérea, del Ministerio del Ejército, del Ministerio de Agricultura, o del Servei
Cartogràfic de Catalunya;
- geotécnicos de ciertas ciudades como Madrid, Barcelona y Murcia;
- de estudios previos de la Dirección General de Carreteras; E:1/50000.

Otra parte de la información se obtiene si se reúne la documentación previa referente a


información del terreno; ayuda bastante el conseguir anteriores estudios geotécnicos de las zonas
próximas (o incluso sólo estudios geológicos o hidrográficos). También se aconseja obtener
información previa del terreno de la zona, que esté divulgada o publicada en artículos científicos,
registro de pozos, minas, estudios de sismicidad, etc. (existencia de suelos expansivos, de karsts,
suelos yesíferos, rocas, fallas, y demás irregularidades).

Esta información se subdivide en:

- Actividad geomorfológica, que comprende las irregularidades, o modificaciones del relieve por
causas naturales o artificiales como: desprendimientos, escarpes, cavidades, terrazas, depósitos,
afloraciones de rocas, existencia de caminos, rieras, etc.;

- Estratigrafía: a veces en cortes o excavaciones vistas se pueden observar los estratos, espesores,
fallas, puntos de agua, consistencia de suelos arcillosos, etc.

• Observación directa del terreno o reconocimiento en superficie:


Es necesario pasear por el terreno (si se va con una persona experta en el tema geológico-
geotécnico el resultado será mucho mejor), con los planos necesarios, una cámara de fotos o al
menos lápiz y papel, brújula, cucharón y/o paleta para recoger muestras y bolsas de plástico para
transportarlas. Todo ello como paso previo a la campaña de reconocimiento, pues los datos
visualizados in situ ayudarán a planear adecuadamente el número y tipo de ensayos. En el paseo
se puede ver si en las laderas hay rastros de desprendimientos, o movimientos, o hendiduras; la
observación de los tipos de vegetación servirá para detectar existencia de agua o concentración de
humedades.

Se deberá obtener información sobre:

a) Topografía (curvas de nivel, cotas, etc.), situación presente de calificación y usos, y posibles
modificaciones, situación de redes subterráneas de abastecimiento de agua, gas, electricidad,
evacuaciones sanitarias, etc. Todo ello derivará a una mejor evaluación sobre accesibilidad y
movimiento de maquinaria para ensayos in situ, procedimientos constructivos, situación de pozos
de rebaje de nivel freático, etc.

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122 El terreno

b) Información de edificaciones vecinas (aproximadamente en entorno de 50 m): se deben


observar posibles daños en sus estructuras y sus causas. Se aconseja observar el estado de las
edificaciones próximas en cuanto a la existencia de grietas que denoten asientos diferenciales, y
levantar acta de las anomalías descubiertas para que más tarde no se vaya a imputar su existencia
a la ejecución de la proyectada obra (o incluso a la ejecución del reconocimiento del suelo).
Interesa obtener datos de los tipos y dimensiones de las cimentaciones, existencia de sótanos, etc.

5.4 Campañas de reconocimiento

Después del estudio de la zona en general, se recomienda, en todas las normativas, la


determinación más particular, en cantidad y calidad, de los trabajos de reconocimiento.

En las NTE CEG las campañas de reconocimiento se establecen en función de:

- tipo de terreno (su heterogeneidad, peligrosidad, etc.);


- tipo de estudio (si se está en fase de anteproyecto o en proyecto de ejecución);
- tipo de obra (su importancia económica, límite de asientos o daños, tiempo disponible, etc.).

La amplitud de zona involucrada en el estudio depende en cada caso de la tipología estructural de


cimentación (función del tipo de edificación, número de sótanos, etc. y de la problemática del
terreno). En los ejemplos del croquis (figura 5.1) se acota la profundodad de los sondeos para los
casos típicos expuestos. También se puede observar la importancia del entorno del edificio, como
por ejemplo el ubicado en la ladera, en el cual no sólo se ha de observar el entorno involucrado
por los cimientos de la edificación (1) sino, también la zona involucrada en la estabilidad de la
ladera (2).
Placa
1,5 B

B B
1,5 B

(Sondeo)

(1)
2/3D
1,5 B

(2) B
1,5 B

(Sondeo)

Fig. 5.1

La experiencia local es necesaria como información previa de la zona. Primero se recurre a los
organismos públicos oficiales de la zona (Ayuntamiento, Diputación, etc.). También, en segundo
lugar, es muy útil inquirir a los viejos constructores del lugar (o paletas de fama y experiencia
reconocida) sobre deslizamientos, asientos típicos o generalizados en zonas extensas (por ejemplo
subsidencias en zonas mineras), hinchamientos por suelos expansivos, colapsos por hoquedades
en zonas de karsts, terrenos yesíferos etc..

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5 Técnicas y medios para el reconocimiento del terreno 123

5.5 Técnicas manuales de reconocimiento

Se denominan de este modo los procedimientos de obtención de muestras por medios manuales.
Son los más antiguos pero, a veces, los más exactos, ya que, por ejemplo la toma de muestras
tallada a mano en una zanja en suelo cohesivo, permite obtener muestras tipo bloque inalteradas,
de mucha mejor calidad que las obtenidas en sondeos (figura 5.2):

Fig. 5.2

Parafinadas todas sus caras, para evitar pérdidas de humedad, y convenientemente contenidas en
cajas para evitar su desmoronamiento, se llevarán al laboratorio para su posterior análisis. En
arenas se puede llegar a conseguir muestras bloques si previamente se congela el suelo.

Pozos, zanjas o calicatas son los métodos más directos y sencillos de investigación del terreno.
Las limitaciones son, en cuanto a dimensiones de los pozos, diámetro mínimo de 75cm; la
profundidad máxima será función de las características del terreno, pero en general suele ser
menor de 4 ó 6 m. -por seguridad frente al derrumbe- (figura 5.3). La excavación de pozos a cielo
abierto sólo es segura y económica si se profundiza menos de 4 m, pues ir a más profundidad
obligaría a disponer entibaciones que retrasarían y encarecerían el proceso.

75 cm
Fig. 5.3

La gran ventaja de estas técnicas manuales es que se puede visualizar la estratigrafía del terreno, y
se pueden obtener muestras inalteradas para un posterior estudio y ensayo en el laboratorio.
(También suelen ser paso previo a otros ensayos in situ, como placa de carga, etc...).

Estos métodos manuales son adecuados cuando:


- el terreno es fácilmente excavable (ripable) con palas manuales o mecánicas;
- se trata de terrenos con muchos gruesos, en los que las perforaciones y sondeos con diámetro
pequeño no serían totalmente representativos;
- no se necesitan pruebas in situ asociadas a sondeos, como por ejemplo SPT, etc...

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124 El terreno

El llamado sondeo manual es algo mecánico, a pesar de su nombre. Un ejemplo tipo es la sonda
Terzaghi, que llega más fácilmente, de forma rápida y segura, a profundidades de 10 m en
terrenos blandos, con diámetros de 7,5 cm a 12 cm. La limitación está en que las muestras que
extrae sólo son representativas (no son inalteradas). En realidad estos métodos manuales, salvo los
dedicados a investigación con máquinas retroexcavadoras, están prácticamente en desuso.

5.6 Técnicas mecánicas de reconocimiento. Perforaciones. Sondeos

Se entiende por perforación cualquier orificio profundo ejecutado en el terreno.

Se define el sondeo como toda perforación en la que el terreno se extrae a la superficie para su
visualización y posible análisis posterior.

Se entiende como ensayo de penetración todo tipo de ensayo consistente en la hinca o penetración
de un tubo o barra (perforada o no) en el terreno, con el fin básico de estudiar la resistencia que
éste ofrece a esa hinca o penetración.

5.3.1 Sondeos mecánicos

Los sondeos mecánicos son los más empleados actualmente y alcanzan cualquier profundidad (en
teoría el límite sería algunos cientos de metros). Su diámetro suele ser de 42 mm a 200 mm (La
NTE recomienda el diámetro mínimo de 70 mm).

En la figura 5.4 se muestra un ejemplo de maquinaria utilizada en perforación y sondeos.

Fig. 5.4

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5 Técnicas y medios para el reconocimiento del terreno 125

Los sondeos mecánicos se llevan a cabo por percusión, hinca o rotación. Dentro de los de rotación
existen los de barrena y los de corona:

- La rotación con barrena helicoidal hace que el suelo extraído esté completamente alterado y
mezclado; por lo que no se puede definir con suficiente precisión la situación de las diferentes
capas atravesadas. En realidad sirve como perforación rápida, pero no como sondeo que permita
estudiar el suelo extraído ordenadamente y determinar el perfil estratigráfico real. Su poca
precisión puede dar lugar a errores de interpretación importantes.

- Los sondeos por perforación rotativa son los más eficaces para conseguir testigos continuos
(cilindros de suelo), representativos, o lo más inalterado posibles. Constan de un elemento
cilíndrico alargado y hueco, que en su punta o cabeza tiene un dispositivo duro y cortante, de
acero endurecido o vidia o corona de diamante (o sea, material que corta o perfora el suelo duro o
la roca), y que al girar, accionado desde el exterior por un motor, avanza en profundidad, a
velocidad controlada, y se va introduciendo el suelo ordenadamente a lo largo del cilindro
interior, y así, se pueden sacar testigos continuos.

Fig. 5.5 Testigos continuos

Al permitir sacar muestras inalteradas (por ejemplo tomamuestras Shelby), también permite el que
luego se puedan efectuar a la cota requerida los ensayos de penetración, como por ejemplo el SPT,
o cualquier otro tipo de ensayo, por ejemplo el presiómetro.

- Los sondeos por percusión también introducen el suelo en su cilindro hueco, según van
profundizando en él, al ir recibiendo un golpeo rítmico (percusión) debido a la caída de una maza
desde cierta altura, lo cual proporciona una determinada energía de impacto, que hace avanzar el
dispositivo. El testigo resultante puede ser, en algunos casos, de mejor calidad que el conseguido
por rotación (descrito anteriormente). Estos sondeos por percusión no se puede utilizar en suelos
duros, o con bolos. Si en el terreno a atravesar hubiese una capa dura o rocosa se podrá alternar el
procedimiento de percusión con el sistema de rotación con corona de diamante, o similar (por eso
son muy útiles los equipos multiuso).

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126 El terreno

Este tipo de sondeo por percusión no es recomendable en zonas urbanas, debido al ruido y a los
impactos de golpeo que pueden, por acción dinámica, alterar algunas estructuras endebles vecinas.

La NTE CEG indica que las muestras extraídas pueden ser de 4 categorías:
I) inalterada: mantiene inalteradas las propiedades mecánicas del terreno en su estado natural,
II) sólo mantiene inalteradas la densidad y la humedad,
III) sólo mantiene inalterada la humedad,
IV) sólo mantiene inalterada la naturaleza del terreno.

A partir de muestras inalteradas (llamadas también de estructura), se determina


fundamentalmente la densidad, la humedad, la cohesión, el rozamiento interno, la consolidación,
la carga de rotura en ensayos a compresión, etc.

A partir de las muestras alteradas (o de textura), se suele determinar la composición


granulométrica, los límites de Atterberg, la humedad, los contenidos de sustancias agresivas, etc.

5.3.2 Ensayos de penetración estática

Los ensayos de penetración estática miden la resistencia del suelo a la penetración de una varilla o
barra cuya punta tiene forma de cono, y se introduce lo suficientemente despacio como para que
los efectos dinámicos sean despreciables. O sea, miden la resistencia por punta y por rozamiento
lateral que experimenta la varilla al ser introducida en el suelo a velocidad constante, mediante
una fuerza estática.

La velocidad de penetración está comprendida entre 0,2 y 0,5 m/min (siempre menor de 1m /min).
Se controla continuamente desde la superficie, y es muy indicado para posibles cimentaciones por
pilotajes. Las lecturas o anotaciones de campo se efectúan gracias a un manómetro y se registran
cada 25 cm o, en los más modernos, continuamente (figura 5.6).

Fig. 5.6 CPT

© Los autores, 2001; © Edicions UPC, 2001.


5 Técnicas y medios de reconocimiento del terreno 127

El penetrómetro estático, también llamado de cono o CPT (cone penetration test), u holandés, ya que
es originario de Holanda, proporciona un registro continuo de resistencia (representada por qc o Rpe)
pero no saca muestra del suelo que penetra. Es preciso que ese ensayo se acompañe de sondeos,
aunque existan datos suficientes que permitan establecer una primera correlación entre la resistencia
medida y el tipo de suelo que le corresponde.

Existen cada vez más correlaciones entre los resultados del penetrómetro y los parámetros geotécnicos
usuales, como son la cohesión o resistencia al corte, para determinar la consistencia de las arcillas, el
módulo edométrico, el ángulo de rozamiento interno, etc. También se relaciona con los resultados del
SPT (Standard Penetration Test, ensayo normalizado que se explica en apartado 5.1.2).

Correlación de qc con N del SPT:


qc = βN

donde los valores de β son función del tipo de suelo (tabla 5.1):

Tabla 5.1 Coeficiente de correlación entre resistencias de los penetrómetros CPT y SPT

Valores de β Tipos de suelo


2 Limos
3a4 Arenas finas
5a6 Arenas gruesas
6a8 Gravas

Los resultados continuos del ensayo de penetración estática se grafían de modo similar al representado
en la figur. 5.7 :

Fig. 5.7

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128 El terreno

Actualmente también es posible medir la presión del agua (presión neutra o de poro) que exista
cercana a la punta del penetrómetro, incorporando unos sensores; entonces se llama CPTU.

5.6.3 Ensayo continuo de penetración dinámica

Este ensayo consiste en la penetración por hinca en el suelo de una varilla o barra, mediante golpes de
una maza, que cae desde una altura determinada. Se golpea con una velocidad de unos 30 golpes por
minuto.

El proceso de ensayo consiste en contar el número de golpes necesarios para hacer avanzar dicha
punta 20 cm (n20 = no de golpes para introducir el cono 20 cm, que están marcados en el varillaje).
Proporciona una información continua a lo largo de la profundidad a estudiar. Se finaliza el ensayo
cuando, tras dar 5 andanadas de 100 golpes cada una, la penetración es menor de 5 cm en cada
andanada; en este caso se dice haber llegado al rechazo.

La representación gráfica del ensayo continuo de penetración dinámica es en gráfico de coordenadas


cartesianas, en cuarto cuadrante, con la abscisa marcando el no de golpes y la ordenada marcando
profundidades cada 20 cm hasta la profundidad total del ensayo (figura5.8).

Fig. 5.8

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5 Técnicas y medios de reconocimiento del terreno 129

Existen diferentes normativas (DIN 4090, NTE-CEG) y diferentes tipos de estos ensayos. Así, por
ejemplo el penetrómetro Stump, DIN ligero y Borros (diámetro de varilla:32 mm, dimensiones de
puntaza: 40× 40 × 200 mm, peso de la maza: 64 kg, altura de caída: 60 cm).

La ventaja del penetrómetro dinámico sobre el estático es que no necesita el lastre o anclaje de
reacción de este último, que aún en los modelos ligeros, es del orden de toneladas. Son más
manejables, baratos y rápidos (figura 5.9).

Ø 32

120

50
140

85
Mando
Maza

35
50º

20
Varilla Motor con
maciza embrague 90º
(Ø32 mm) de fricción
Yunque
(abrazadera Bomba de

325
20

38
40

23
y cuñas) gato
Gato hidráulico
para extracción Ø 38
40 x 40 (50+35)mm
(120+20)mm

Fig. 5.9 Ejemplo de penetrómetro dinámico Borros. Detalles de las puntas utilizadas.

La interpretación es difícil y los resultados de dudosa aplicación, pues lo único que realmente
distingue es el suelo duro del blando.

Se ha intentado correlacionar los resultados con la compacidad del terreno y otros parámetros
resistentes; existen algunos estudios de diversos autores, pero no siempre son aplicables con un cierto
grado de garantía.

Hay una correlación empírica bastante simplista, pero buena como orientación previa de
predimensionado, que correlaciona el valor de la relación r (cm/nº de golpes), con la carga admisible
de posibles cimentaciones superficiales: si r =1 → 1 = (cm /nº de golpes) ⇒ 20 cm /20 (n20=20) ⇒ se
han necesitado 20 golpes para hincar el penetrómetro 20cm:

si r = 1 → qad ≈ 3 kg/cm 2
si r = 2 → qad ≈ 2 kg/cm2
si r = 3 → qad ≈ 1 kg/cm2
o sea, se puede considerar qad ≈ 4 – r.

5.6.4 Ensayo estándar de penetración dinámica: SPT

El SPT (Standard Penetration Test) es uno de los ensayos más normalizados mundialmente. Consiste
en la hinca de un aparato cilíndrico tomamuestras, normalizado (cuyas medidas están en el gráfico de
la figura 5.10).

El ensayo proporciona, fundamentalmente, el número de golpes, N, necesario para conseguir hincar,


en determinadas cotas de profundidad, un tubo con el tomamuestras acoplado en la punta, a un total de
profundidad de 30 cm (1 pie). La maza que golpea pesa 63,5 kg (140 libras), y cae desde una altura de
76 cm (30 pulgadas).

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130 El terreno

Este ensayo, SPT, ofrece una información discontinua del terreno. Se requiere que primero se efectúe
un sondeo (o perforación, si ya se tiene
información anterior) hasta la profundidad a la
que se quiera realizar el ensayo (si el terreno es
63,5kg homogéneo generalmente se realiza cada 1,5 ó
2 m, o en los cambios de estrato, o en los
cambios de consistencia, etc).

Dependiendo del tipo de terreno se usa la


cuchara de Terzaghi para arenas (de 2 pulgadas
de diámetro exterior (50,8 mm), o en caso de
Deslizador
gravas se acopla en la punta una “puntaza” o
(760 cuchara cónica (figura 5.10).
mm)
El procedimiento es el siguiente: se limpia el
fondo de la excavación o sondeo, se introduce
la cuchara 15 cm, y a partir de entonces, se
procede al conteo de golpes -en dos series de 15
cm cada una-, con lo que se obtienen N1 y N2; el
Yunque valor representativo del ensayo resulta:

N = N1 + N2

Se finaliza el ensayo cuando se considera el


Barras rechazo o rebote (cuando se dan 100 golpes y
taladradoras no se hinca 30 cm o cuando se dan 50 golpes y
no se hinca 5 cm).

Agujeros Las medidas de la cuchara y sus secciones


longitudinal y transversal están el los esquemas
a) y b) de la figura 5.10 [Geotecnia y C. II].

Muestra Cuerpo dividido


Zapata longitudinalmente en dos Cabeza
609mm

semicilindros Asiento de válvula


4 lumbreras
3/8''
2''

Cono alternativo,
para gravas
3/4''
3''(mín.) 6''(mín.)
60º 18''(mín.)
57,1mm

34,9mm 27''(mín.)(abierto) Bola de acero de Ø1''


cementada o recubierta de
50,8mm material de dureza 30-40

a) b)
Fig. 5.10

Al abrirse en dos, el cilindro del sacamuestras permite obtener la muestra, que estará bastante alterada
por el golpeo, por ello se considera solamente representativa (remoldeada), pero permite conocer
fielmente la granulometría, la humedad, la plasticidad, etc.

Existen muchas correlaciones (debidas a diferentes científicos reconocidos) entre los valores de N de
este ensayo y los parámetros característicos y resistentes del suelo.

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5 Técnicas y medios de reconocimiento del terreno 131

Las correlaciones más fiables son en arenas: relaciones con la densidad relativa, el ángulo de
rozamiento interno, etc. (figura 5.11).

140 0 muy floja


Nγ floja
130 10
N medio
120 20 densa
Factor de capacidad de carga Nq y Nγ

110 30
Nq
100 densa
40
90 50
80 muy
60 densa
70

S.P.T., N = núm.(golpes/300mm)
Densidad
60

relativa
50

40

30

20

10

0
28 30 32 34 36 38 40 42 44 46
Ángulo de resistencia interna ϕº
Fig.5.11

En las arcillas saturadas las correlaciones de N con la resistencia a la compresión simple sin drenaje,
qu, y con su consistencia, no son tan fiables (Figura 5.12).
S.P.T., N = núm. golpes/300mm

30
Arcillas de baja
25 plasticidad, y Limos
arcillosos
20
Arcillas de
15 plasticidad
media
10

5 Arcillas de alta plasticidad


Terzaghi y Peck
0 50 100 150 200 250 300 350 400 Sowers
Resistencia no confinada (kN/m²)

Fig. 5.12

Previamente a cualquier correlación se deberá ajustar o corregir el valor de N si éste se ha obtenido


bajo el nivel freático, ya que cuando se efectúa el ensayo bajo el nivel freático el conteo es mayor
debido a la mayor rigidez del agua (o a la resistencia, por empuje de Arquímedes, que ofrece al
hundimiento del tubo el suelo con agua en sus poros).

Para correlacionar con los demás parámetros resistentes se debe corregir ese conteo inicial si este N es
mayor de 15, o sea:

© Los autores, 2001; © Edicions UPC, 2001.


132 El terreno

Corrección por obtención bajo el nivel freático.

N*(corregido)≈ N, si N < 15
N − 15
N * = 15 +
, si N > 15
2
Algunas correlaciones tradicionales son las debidas a Terzaghi y Peck (tabla 5.2).

Tabla 5.2 Correlaciones de N con parámetros resistentes (según Terzaghi y Peck)

arenas arcillas
N Compacidad media Densidad Ángulo ϕ N qu (kg/cm ) 2
Consistencia cu (resistencia al
relativa corte sin drenaje)
en %
0-4 muy floja 8 - 15 < 30o <2 < 0,25 muy blanda 0,125
o o
4 - 10 suelta 15 - 35 30 - 35 2-4 0,2 – 0,5 blanda 0,12-0,25
o o
10 - 30 media 3 5- 65 35 - 40 4-8 0,5 - 1 media 0,25 - 0,5
o o
30 - 50 densa 65 - 85 40 – 45 8 - 15 1-2 firme 0,5 - 1,0
o
> 50 muy densa 85 –100 < 45 15 - 30 2-4 muy firme 1,0 - 2,0
>30 >4 dura >2,0

También se ha relacionado el valor de N con el módulo de deformación elástica del suelo E, así:
- Para arenas finas: E = 350 log N (E en kg/cm2);
- Para arenas gruesas: E = 500 log N.

5.7 Otros medios de prospección


• “Vane-test”, escisiómetro o molinete (o veleta): proporciona una medida directa, in situ, de la
resistencia al corte. El ensayo, normalizado (ASTM D2573) consiste en introducir en el extremo de la
varilla un sistema de aspas, de dimensiones establecidas (figura 5.13), que girando en el suelo con una
velocidad regular de 0,1o/seg corta el suelo. Se mide el momento torsor de rotura, Mr, y se correlaciona
con el valor de la cohesión. O sea, es útil para determinar la resistencia sin drenaje al esfuerzo
cortante1 y la sensibilidad de las arcillas.
Mr
H

D
Fig. 5.13

2M r
La fórmula utilizada para determinar la resistencia al corte sin drenaje es: cu =
( )
1
π·D ·H · 1 + D
2
3H

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5 Técnicas y medios de reconocimiento del terreno 133

Se puede considerar un ensayo rápido (condiciones no drenadas);por tanto, proporciona el valor de cu.
No es nada fiable en arcillas con qu >10 t/m2 o con arenas o piedras gruesas.

• Presiómetro: el ensayo consiste en la introducción en el interior de un sondeo de un aparato (figura


5.14), que en la punta tiene un dispositivo de bolsas o cámaras llenas de líquido. Se aplica una presión
determinada, y se mide la deformación en sentido radial. Los datos que proporciona son el módulo
presiométrico y la presión límite.

Es un ensayo de información discontinua. Se correlaciona con la deformación lineal. Es útil para el


cálculo de asientos, la determinación de módulos de deformación y para el cálculo de empuje de
tierras en muros o pantallas, ya que permite la determinación del coeficiente de empuje al reposo, K o:
σ' h
Ko = Volúmetro presión-volumen Manómetros
σ' v
Controlador

Gas comprimido

Tubos
plásticos
coaxiales

Células de guarda
Sonda

Célula central

Fig. 5.14

• Ensayo de placa de carga o directo por placa: este ensayo se efectúa para determinar la resistencia
in situ y la deformación vertical. Consiste en ejercer escalonadamente, por incrementos de tensión, en
el suelo, una compresión creciente mediante una plataforma metálica o placa. Ésta tiene unas
dimensiones que oscilan entre 30 × 30 a 60 × 60 cm2, generalmente cuadrada o circular (figura 5.15).

Fig. 5.15

© Los autores, 2001; © Edicions UPC, 2001.


134 El terreno

Se observan y anotan los asientos tras cada incremento de presión o carga vertical. No se debe usar en
suelos heterogéneos.

Los resultados se dan en un diagrama carga-asiento, e incluso en gráficos más completos, como el de
la figura 5.16, en el que además se proporcionan las relaciones de cargas y asientos con los tiempos
correspondientes.
σ
5,0

4,5

4,0
Lín
ea

3,5
car
ga-

3,0
tiem

2,5
po

2,0

1,5
200

1,0
Carga en kg/cm²
0,5
180

120
240
300

1,0

1,5
2,0

2,5

4,0

4,5
0,5

3,0

3,5

5,0
σ
60

t Tiempo en Lín
ea c
minutos 10 arg
a-a
o
nt Descar sien
a sie 20 ga to
Asiento en mm

-
po
m
a tie 30
ne
Lí 40

50

Fig. 5.16

• Ensayos químicos: se utilizan fundamentalmente para detectar contenido de carbonatos (CO3=),


sulfatos (SO4=), materia orgánica, bicarbonatos (CO3H-), y para análisis del agua (para determinar las
sustancias que pueda tener disueltas), sobre todo para calificar su agresividad frente al hormigón de los
cimientos.

En la tabla. 5.3 se resumen las calificaciones sobre ataque químico del agua frente al hormigón
endurecido, según la EHE y según DIN 4030:

Tabla 5.3 Análisis químico del agua para determinar agresividad al hormigón endurecido.

Análisis del agua Grado de agresividad


Parámetro Débil Medio Fuerte
Valor del pH 6,5 – 5,5 5,5 – 4,5 < 4,5
+
Magnesio (Mg2 ) (mg/)] 300 - 1000 1000 - 3000 < 3000
+
Amonio (NH4 ) (mg/l) 15 - 30 30 - 60 > 60
2-
Sulfato (SO4 ) (mg/l) 200 - 600 600 - 3000 > 3000
Anh.carbónico (CO2) (mg/l) 15 - 40 40 - 100 > 100

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5 Técnicas y medios de reconocimiento del terreno 135

5.8 Ensayos de laboratorio


Los ensayos de laboratorio de Geotecnia o de Mecánica del Suelo son una serie de procedimientos
físicos y/o químicos, efectuados en muestras de suelos, las cuales han sido extraídas de catas o
sondeos, y que ayudarán a identificar, saber su resistencia a un determinado esfuerzo, etc., en fin, a
conocer mejor el terreno y predecir su comportamiento tenso-deformacional.

Los diferentes métodos de ensayos normalizados se describen, en general, según el siguiente esquema:
1. Se identifican con un nombre, con el nombre propio del inventor (por ejemplo Proctor), o según la
propiedad a determinar (de humedad, de compresión simple, etc.).
2. Se define el objetivo fundamental del ensayo o propiedad a analizar.
3. Se detalla el procedimiento, o secuencia de actos, según las normativas, para conseguir unos
resultados correlacionables con los objetivos fundamentales prefijados.
4. Se sigue con el estudio y representación de los resultados, para su posterior visualización en gráficas
o tablas de fácil comprensión, que irán incluidas en el informe o estudio geotécnico.

Existen unos procedimientos normalizados de ensayos seguidos por la Asociación Americana para el
Ensayo de Materiales (ASTM), y la Asociación Americana de Agencias Oficiales de Carreteras y
Transporte (AASHTO), muy parecidas a las Normas Españolas del Laboratorio de Transporte (NLT).
También hay las del M.I.T. (Massachussets Institute of Technology), así como las alemanas DIN.

Los ensayos de laboratorio más utilizados y normalizados se pueden dividir en función de los
objetivos fundamentales que se tiendan a relacionar con sus resultados (ejemplos en la tabla 5.4).

Tabla 5.4 Ensayos de laboratorio de geotecnia

Propiedad a analizar Ensayo


Identificación. Clasificación
Humedad natural Contenido de humedad
Pesos específicos (densidades) Peso específico aparente
Granulometría Análisis granulométrico por tamizado
Plasticidad Límites de Atterberg
Cuchara de Casagrande (o Límite líquido)
Límite plástico
Límite de retracción
Resistencia
Resistencia al corte Compresión simple
Cohesión. Ángulo de fricción interna Corte directo
Corte triaxial
Resistencia al corte bajo condiciones de CBR
humedad y densidad controladas
Cambio de volumen
Deformabilidad Ensayo edométrico
Expansividad Presión de hinchamiento
Hinchamiento libre
Ensayo Lambe
Análisis mineralógico
Colapsabilidad Inundación en el edómetro
Componentes perniciosos Contenidos en sulfatos, carbonatos
Contenidos en materia orgánica
Permeabilidad Permeámetro de carga constante
Permeámetro de carga variable, edómetro
Análisis del agua freática PH y sales solubles u otros contaminantes
Compactación Proctor normal
Proctor modificado

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136 El terreno

5.9 Métodos de prospección geofísica

Estos métodos se basan en diferencias gravimétricas, magnéticas, eléctricas, radiactivas o elásticas de


los suelos (ejemplos en figura 5.17).

Se distinguen los siguientes procedimientos:

- Sísmicos: en ellos se estudia la velocidad de la onda sísmica provocada por una explosión o por el
impacto de un martillo sobre una placa situada en la superficie del terreno. Con un sismógrafo se mide
las diferencias de velocidad de propagación de las ondas a través de los diferentes suelos. Su
interpretación es difícil, requiere la ejecución previa de un sondeo mecánico con obtención de testigo
continuo, que servirá de referente o tarado de los valores de velocidad en cada tipo de material
atravesado;

- Eléctricos: miden la diferente resistividad eléctrica que tienen los diferentes tipos de suelo. Se
produce una diferencia de potencial, pues se crea un campo eléctrico al hincar dos electrodos en el
suelo, y en otros dos electrodos se inyecta en el suelo una corriente continua de poca intensidad;

Rueda que mide el recorrido


Aparatos de medida
Blindaje
Detector Fuente radioactiva

Blindaje
Detector Escala Escala
Detector

Fuente
Volumen afectado

Escala Escala

Detector
Pantalla

Fuente Detector Fuente Volumen afectado

Fig. 5.17

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5 Técnicas y medios de reconocimiento del terreno 137

- Radiactivos: se usan para determinar diferentes edades, por detección de fósiles. Se emiten isótopos
radiactivos y se miden las distintas radiaciones que atraviesan las diferentes capas o estratos del suelo.
Se mide con los Geiger-Muller;

- Edafológicos: aquí se incluyen los botánicos, geológicos, mineralógicos, etc., e incluso los de
expresión subjetiva de los “viejos constructores del lugar” (mejor si son viejos técnicos directores de
obra del lugar).

5.9.1 Causas de interpretación errónea del reconocimiento del terreno

Según Terzaghi, la experiencia ha demostrado que las causas de una interpretación fatal de las
condiciones del subsuelo pueden dividirse en 3 categorías:

1) Influencia en los resultados de los ensayos -por alteración de las muestras o diferencias
significativas entre ensayos y condiciones reales del terreno-.

2) No alcanzar a reconocer o juzgar las condiciones más desfavorables del subsuelo compatible con
los datos del terreno.

3) Un inadecuado contacto entre las organizaciones de proyecto y construcción, que impide detectar
diferencias significativas de las condiciones o procedimientos constructivos respecto a los anticipados
por el proyectista.

© Los autores, 2001; © Edicions UPC, 2001.


© Los autores, 2001; © Edicions UPC, 2001.
6 Teoría de empujes. Elementos de contención rígidos. Muros 139

6 Teoría de empujes. Elementos de contención rígidos. Muros

6.1 Introducción. Generalidades de los muros


Los muros se consideran como estructuras adecuadas para mantener, conservar o crear una diferencia
entre niveles de tierra existente a uno y otro lado de ellos, siempre que esas tierras no se mantengan
estables por sí mismas en el corte o talud ejecutado. Normalmente soportan tierra, pero también suelen
soportar grano de cereales (silos), o líquidos (depósitos).

Se conoce la existencia de muros de contención desde tiempos muy remotos, por ejemplo muros de
contención de tierras de labranza, para conseguir superficies más horizontales. Primero de piedras más
o menos ajustadas, luego concertadas en seco, más tarde concertadas y con mortero, que trabajaban
fundamentalmente por gravedad. Más tarde aparecen como murallas de defensa (así consta en tratados
como el de Vitrubio), y es en el siglo XVIII cuando aparecen los primeros estudios más científicos y
técnicos sobre el tema, primero con el mariscal Vauban (1706) y su Tratado de la defensa de las
plazas, y después con el científico militar Coulomb (1773), que desarrolló su teoría sobre empujes de
tierras.

En la actualidad, el procedimiento habitual a seguir en el proyecto de muros, según Terzaghi y Peck


(1967), consiste en la repetición sucesiva de dos pasos:
1. Selección tentativa de las dimensiones de la estructura;
2. Análisis de la estabilidad de la estructura frente a las fuerzas actuantes.

≥d

a≤6.0m (relleno
e≥5H drenado) H
d
≥50cm 60°
z ≥ 100cm

≥2H

Fig. 6.1

© Los autores, 2001; © Edicions UPC, 2001.


140 El terreno

La primera tentativa (1) se basa en la experiencia y en las tablas de dimensionado y normativa


existentes, que relacionan las proporciones habituales entre el ancho de la base y la altura de los muros
de sostenimiento o contención adecuados (un ejemplo de dimensionado, según NTE-CCM, se
esquematiza en la figura 6.1).
En las normas de CCM se recomienda:
- Información geotécnica en profundidad d ≥ 2(a+z);
- Información de situación de cimientos vecinos;
- Información sísmica de la zona.

Para el análisis de la estabilidad (2) se procede, en general, como sigue:


1. Se valoran todas las fuerzas que actúan por encima de la base del muro, incluido el empuje de las
tierras y el peso propio del muro, y luego se investiga la estabilidad respecto al vuelco.
2. A continuación se calcula la resistencia del suelo en contacto con la base de cimentación en cuanto
al deslizamiento por el plano de la base, y también se comprueba que las fuerzas verticales, incluido el
peso del terraplén, den un asiento admisible.
3. Por último, se comprueba la estabilidad del conjunto a posible rotura o deslizamiento generalizado
de un talud que englobe al muro (el desarrollo del procedimiento se comenta en los últimos apartados).

6.2 Tipología de muros


Existen diferentes clasificaciones:

• Por su uso o función:


1). Revestimiento, o recubrimiento: no contiene ni sostiene, sólo recubre para evitar el desplazamiento
por meteorización o erosión del suelo (figura 6.2.1).
2). Sostenimiento: sostiene las tierras, o la plataforma de un camino. Se llama “de pie” cuando su
altura es menor que la mitad de la altura total del terraplén sostenido (figura 6.2.2).
3).Contención: contiene el desmonte, escalón o desnivel de terreno de mayor altura de lo que por sí
mismo puede aguantar (figura 6.2.3).

1) 2) 3) 2)

Fig. 6.2

• Por su forma:
- Continuos: sin salientes ni escalones. Si el trasdós (superficie del tablero o paramento del muro que
está todo él en contacto con las tierras) es continuo, también pueden diferenciarse según su
inclinación, en: a) verticales (figura 6.3 a); b) en desplome (figura 6.3 b); y c) en talud (figura 6.3 c).

a) b) c)

Fig. 6.3

© Los autores, 2001; © Edicions UPC, 2001.


6 Teoría de empujes. Elementos de contención rígidos. Muros 141

- Discontinuos:
- con contrafuertes: pueden estar en el trasdós o en el intradós. En ellos se distinguen las partes
siguientes: punta, tablero o mástil y zarpa; ésta es la losa de base o tablero horizontal que une y
hace de anclaje de los contrafuertes. Se recomienda utilizar este tipo a partir de 7 m de altura
(figura 6.4):

E
Intradós

Trasdós Trasdós (en contacto


con las tierras)
E
Cara vista
(Intradós)

Fig. 6.4

- anclados (figura 6.5):

Fig. 6.5

- apuntalados (figura 6.6):

Fig. 6.6

- de tierra armada (figura 6.7):

"Escamas"
(placas de hormigón Pasadores
Pletinas de
prefabricadas)
acero
galvanizado

Armadura
metálica en
tierras

Sección Alzado intradós Detalle

Fig. 6.7

© Los autores, 2001; © Edicions UPC, 2001.


142 El terreno

• Por su material:
Dependiendo del lugar, los muros típicos de la zona son:
En montaña:
- de piedra o mampostería, de madera, de piedra prefabricada, sillería, ladrillo, etc. (figura 6.8):

Fig. 6.8

En valles en los cuales existen casi exclusivamente gravas finas y arenas:

- de hormigón (figura 6.9):

a) b)

Fig. 6.9

• Por resistencia estructural a los empujes:

- Muros de gravedad: su estabilidad depende fundamentalmente de su peso propio (figura 6.10); la


fuerza correspondiente al peso propio, compuesta con la del empuje de tierras, da una resultante que
deberá pasar por el núcleo central de la base. Debido a esta condición suelen ser muy gruesos. Son
típicos los de escolleras, gaviones, mampostería en seco o con mortero. Sólo necesitan algo de
armadura para evitar agrietamientos por los cambios de temperatura. Los drenes se ubican cada 3 m,
tanto en horizontal como en vertical (tubos de 15 ó 20 cm de diámetro) protegidos de la posible
obstrucción por capas de arena gruesa y grava.

Fe Po
Po = Sobrecarga
mechinales Fe = Fuerzas exteriores
E(T) E(t )= Empuje de tierras (en trasdós)
δ W = Peso propio del muro
Ep = Empuje pasivo (resistencia pasiva)
δ R = Reacción en el contacto de la base
Ep
del muro con terreno
R
δ
Fig. 6.10

© Los autores, 2001; © Edicions UPC, 2001.


6 Teoría de empujes. Elementos de contención rígidos. Muros 143

- Muros de semi-gravedad: más esbeltos que los anteriores. Necesitan una armadura en el tablero
prolongada en la zapata (armadura principal de estructura), y otra secundaria, de protección a los
cambios de temperatura (armadura de temperatura).

- Muros a flexión, en voladizo (cantilever) o en t invertida: el tablero y la base son de hormigón


armado (deben resistir, también, esfuerzos cortantes). Como material de relleno, en el trasdós, se
utiliza arena limpia y grava. En suelos poco permeables es muy recomendable efectuar un dren
continuo de respaldo, que termine en una zanja accesible para su limpieza (figura 6.11).

dren
mechinal

Fig. 6.11

6.3 Interacción tierras-muro. Empujes al reposo, activo y pasivo

El estado real de tensiones del terreno natural es muy difícil de determinar con una buena precisión, ya
que la instalación de dispositivos de medida suele alterar su estado de tensiones. Según Entrecanales,
en el caso de estudio de muros, la interacción suelo-estructura es, en la mayoría de los casos,
indeterminada. El muro absolutamente rígido experimenta presiones mayores que si se le permite
algún movimiento. Esas presiones son las del Empuje al reposo, Eo. Las tensiones verticales y
horizontales van aumentando con la profundidad (figura 6.12). La relación que existe entre σ’h y σ’v se
conoce como coeficiente de empuje, que será al reposo, Ko, si se está en la situación de no
movimiento, no deformación (reposo), lejos de la rotura o falla.
σ' h
Ko =
σ' v

Zona A
Zona B
σh = σ3
h
E0

σv = σ1
(en suelo normalmente
consolidado) σh = e0 = γ·h·K 0
Fig. 6.12

6.3.1 Valores de Ko

Expresiones que determinan Ko:


ν
- En comportamiento elástico: K o =
1− ν
- Según Jáky (1944): Ko = 1 - sen ϕ’
- Según Ireland (1955): Ko = 0,95 - sen ϕ’

© Los autores, 2001; © Edicions UPC, 2001.


144 El terreno

A igualdad de tensión vertical, en suelos sobreconsolidados, la tensión efectiva horizontal es mayor


que en los normalmente consolidados; luego Ko(S.C.) > Ko(N.C.)

• Valores típicos de Ko:


- para σ’h ≤ σ’v:
en arenas flojas: Ko = 0,50 a 0,65
en arenas densas: Ko = 0,35 a 0,45
en arcillas: Ko = 0,70 a 0,75
- para suelos compactados:
en arenas compactadas: Ko = 1,00 a 2,00
en arcillas compactadas: Ko = 0,80 a 1,50

Se puede suponer que al introducir una pantalla infinitamente rígida, ideal, y al excavar luego la zona
A (figura 6.12) en una altura h, las tierras de la zona B ejercerán sobre la pantalla una acción llamada
de empuje al reposo, cuyo valor es
1 1 1
E 0 = e0 ·h = γ·h·K 0 ·h = K 0 ·γ·h 2
2 2 2
La representación de tensiones del estado de equilibrio al reposo, en círculos de Mohr, confirmará su
no tangencia a la recta de rotura de Coulomb (figura 6.13):

ϕ
+ σ tg
τ =c

σ'h Suelo
Suelo normalmente σ'v sobreconsolidado
consolidado
σ'h
Fig. 6.13

En al caso más real en que la pantalla no es infinitamente rígida, sino que cede algo al empuje de las
tierras, la elipse de tensiones se hace más esbelta y el valor σ’h decrece hasta un valor mínimo que
hace que el círculo de Mohr correspondiente toque en un punto a la recta de rotura de Coulomb.
Empieza la rotura o fluxión plástica en una determinada dirección (figura 6.13 y 6.14).
Movimiento hacia la excavación

σh'=σ3
h EA
σv'=σ1
(en suelo normalmente
cconsolidado) eA = γ·h·K A
Fig. 6.14

En esas condiciones el suelo ejerce sobre el muro el valor de empuje activo, EA. O sea, si hay una
descompresión lateral, σ’h disminuye hasta un valor mínimo, límite con la rotura, y se cumple
σ'h σ3A 2c
KA = = A = tg2 (π 4 − ϕ 2) − tg(π 4 − ϕ 2)
σ'v σ1 γ⋅h

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6 Teoría de empujes. Elementos de contención rígidos. Muros 145

- Caso general, en suelos con rozamiento y cohesión: σ h = σ v ·K A − 2c K A

- Casos particulares:
2c
• Si c≠ 0 y ϕ=0o (suelo coherente y sin rozamiento)→ K A = 1 − γ·h

• Si c = 0 (suelo granular) → KA = tg² (π/4 - φ /2) (algunos valores de KA se dan en la tabla 6 1).

La tensión horizontal en cualquier profundidad del trasdós del muro será


σ'h( A ) = K A ·σ'v( A ) = K A ·γ'·h
Para Rankine (1857), el empuje activo en suelo homogéneo y superficie libre horizontal, a
profundidad h es
EA = ½KA·γ··h²

El plano de falla forma con el plano horizontal un ángulo θc = (45º +ϕ /2) (figura 6.15)

τ
σ tg ϕ
τ=
T

ϕ θc
Op σ

σ3
σ1
Fig. 6.15

Tabla 6.1 Algunos valores de coeficiente de empuje activo, KA , de Rankine para suelo granular

ϕ 20o 25o 30o 35o 40o 45o


KA 0,490 0,405 0,333 0,270 0,217 0,171

En el caso de que el muro fuerce o presione de modo que se mueva contra las tierras (por ejemplo en
los estribos de un puente en arco) las tierras oponen una resistencia -mejor dicho que empuje-,
llamada pasiva.

Empuje pasivo o resistencia pasiva: si la fuerza es suficientemente grande habrá rotura tras el impulso
de la cuña de empuje hacia arriba (figura 6.16).
σv < σh , (σ v = σ 3P , σ h = σ1P ) Movimiento hacia el interior del terreno
90+φ 45-φ/2

h Ep

σ'hp = σ1
σvp = σ3
ep/γ·h·K p
Fig. 6.16

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146 El terreno

(L
am be) ι
A 3 C 2C β
C 1 α
E δ O
1
HE δ ϕR
3
R ϕ
2
1 αO1 θ
θ
3
2 2
3

En estado pasivo se verifica: σ'h σ1( P ) π ϕ


KP = = = tg 2  + 
σ' v γ·h 4 2
O sea, KP ≥ 1. En suelos sin cohesión: KP = 1/KA.

Con todo ello queda: KA < Ko < KP

Tabla 6.2 Algunos valores de coeficiente de empuje pasivo, KP, de Rankine para suelo granular

ϕ 20o 25o 30o 35o 40o 45o


KP 2,039 2,463 3,000 3,690 4,598 5,828

Para Rankine, el empuje pasivo es


EP = ½ KP·γ·H²

En el siguiente ejemplo de aplicación de las anteriores fórmulas se pueden constatar los diferentes
valores de empujes en el trasdós de un muro de contención de tierras de altura dada, H = 6 m, en suelo
arenoso, de densidad media γ = 1.8 t/m3, y con ángulo de fricción interna ϕ = 30o

EA = ½KA·γ··h² = 0.5 × 0.333 × 1.8 × 62 = 10.8 t/m


Eo = ½Ko·γ··h² = 0.5 × 0.45 × 1.8 × 62 = 14.72 t/m
EP = ½ KP·γ·h² = 0.5 × 3.00 × 1.8 × 62 = 97.2 t/m

• En suelos cohesivos (c ≠ 0:
- En el caso de estado activo, existe en una determinada profundidad, medida desde la superficie, una
zona de tracciones; en ella las tierras se despegan del muro y, consecuentemente, se producen unas
inevitables grietas en la coronación del muro, hasta una profundidad hg. En esa zona la tensión
horizontal es negativa (σh < 0) (no hay compresión -que en Mecánica del Suelo se considera de signo
positivo-, sino tracción) (figura 6.17):

σ h = γ ⋅ h ⋅ tg 2 (π 4 − α 2) − 2c ⋅ tg (π 4 − α 2)
σ h = γ ·h· K A − 2 c K A
En superficie, donde h = 0 se anula el primer término de la anterior expresión, y en suelos con
cohesión, la tensión horizontal σh toma valores negativos (figura 6.17).

τ
ϕ
σ . tg
c+
τ=

σ<0

Si 2c ⋅ tg (π 4 − ϕ 2 ) > γ h ⋅ tg 2 (π 4 − ϕ 2) → Fig. 6.17


2c
→ zona de tracción (σ h < 0 ) en h g < tg (π 4 + ϕ 2 )
γ

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6 Teoría de empujes. Elementos de contención rígidos. Muros 147

En esa zona el suelo no empuja al muro, sino que se separa de él.

A partir de la profundidad hg,, que indica la posibilidad de que existan grietas de retracción, el suelo
empezará a empujar al muro (figura 6.18).

(-)
hg
H=2h
c g

H (+)

2c tg(π/4 − ϕ/2)

γHKA-2c KA

Fig. 6.18

- En el caso de estado pasivo y suelos con cohesión (c ≠ 0), en suelo homogéneo y superficie libre
horizontal el empuje unitario o tensión horizontal a profundidad h será:
σ'h = γ' h·tg 2 ( π / 4 + ϕ / 2 ) + 2c·tg( π / 4 + ϕ / 2 )

ο' h = γ' z K P + 2 c' K P

En casos frecuentes, como por ejemplo una excavación, interesa conocer el estado de empuje activo,
pues será el estado hacia el cual tenderá el terreno al ir realizándose el vaciado y construyéndose el
muro. Pero en el caso de pantalla continua con parte de la estructura enterrada en la zona inferior, será
la pantalla la que empujará contra el terreno; por lo que se necesitará conocer también el estado pasivo
como límite máximo de reacción con que se pueda contar (se verá en detalle en el tema 11).

El desplazamiento de un muro a partir del estado de reposo se esquematiza según la figura 6.19:

Empujes

Movimientos Movimientos hacia


hacia la el interior del
excavación terreno
(activo) (pasivo)
EP

E0 (estado inicial = al reposo)


EA
Desplazamientos
SA Sp
Fig. 6.19

El orden de magnitud del movimiento necesario para alcanzar los estados activo o pasivo (según
Sowers) se da en la tabla 6.3

© Los autores, 2001; © Edicions UPC, 2001.


148 El terreno

Tabla 6.3 Desplazamientos en cabeza de muro para considerar estado activo o pasivo; según Sowers

Tipo de suelo Desplazamiento δ


Estado activo Estado pasivo
granular denso 0,0005 H 0,005 H
granular flojo 0,002 H 0,01 H
coherente duro 0,01 H 0,02 H
coherente blando 0,02 H 0,04 - 0,1 H

Según ello, se prevé que un muro de 5 m de altura en un suelo de arena medio densa, consigue el
estado activo con un desplazamiento en cabeza del orden de medio centímetro (0,001 × 500 = 0,5 cm)

6.4 Teoria de Coulomb para el empuje activo


Coulomb, en 1773, desarrolló un estudio de empujes de suelos que, aún ahora, se sigue utilizando,
sobre todo para empuje activo (el pasivo da demasiado error). Se basa en el estudio de equilibrio límite
de la cuña de rotura de suelo que se genera en el trasdós del muro.

Las hipótesis de su teoría son:

1. La cuña de empuje está limitada por una superficie de deslizamiento plana (considera plana la
superficie en la cual se produce el deslizamiento del prisma de tierras).

2. El suelo es isótropo, homogéneo, con rozamiento interno, y en el plano de rotura se cumple la


condición: τ = c + σ tgϕ..

En el estudio inicial supone que el suelo está desprovisto de cohesión, y el empuje se calcula para el
instante en que se está produciendo el deslizamiento del prisma (este deslizamiento ha movilizado
hasta el máximo las fuerzas de rozamiento que a él se oponen). Considera que existe rozamiento
muro-terreno (lo cual favorece la estabilidad). De los posibles planos de deslizamiento considera como
verdadero el que da, según cálculo, el valor máximo de empuje.

3. Se determina la dirección del empuje por equilibrio de fuerzas (gráficamente, por cierre del
polígono funicular de fuerzas) (figura 6.20).

4. El punto de aplicación se halla como centro de masas del conjunto de empujes unitarios en
elementos del trasdós. Coulomb supuso que todo punto del paramento interno del muro representa el
punto de partida de una superficie potencial de deslizamiento.

(α+δ)
(ρ−β) Fw EA 90-α−δ
β
Fs

R
W ρ−ϕ
Fw N β
υN

W
=

H α
Fs

α N
δ ϕ
E A
90-α ρ ρ−ϕ Nomenclatura de la NBE-AE/88 α
R

Fig. 6.20

© Los autores, 2001; © Edicions UPC, 2001.


6 Teoría de empujes. Elementos de contención rígidos. Muros 149

El ángulo de rozamiento de las tierras con el muro, δ, es difícilmente evaluable, pero por más rugoso
que sea el paramento siempre se cumplirá: δ ≤ ϕ (δ variará siempre de 0 a ϕ):

- Se debe considerar δ = 0o si la superficie del muro es perfectamente lisa, o sea si no hay rozamiento
muro-terreno (si además la superficie libre del terreno es horizontal los valores de empujes coinciden
con los de Rankine).

Se considera δ = φ si la superficie del muro es perfectamente rugosa (rozamiento máximo). La


existencia de rozamiento aumenta la estabilidad (la componente vertical del empuje da un momento
estabilizador, y la componente horizontal es menor que cuando no hay rozamiento).

Nomenclaturas diferentes dan fórmulas aparentemente diferentes, por ejemplo en las referencias
siguientes: figura 6.21 según [NBE-AE/88] y figura 6.22 según [G. y C. II].

q
γ =h β

E δ
b h λ EA
cot g α = λ
h
K AH
KA = b
cos ( λ + δ )
K Av = K Ah ·tg ( λ + δ ) Fig. 6.21

En NBE-AE/88 vienen tabulados los valores de los coeficiente de empuje activo horizontal y vertical
para muro inclinado, superficie libre en talud inclinado y rozamiento muro-terreno (según el esquema
de la figura 6.22; siguiendo la teoría de Coulomb:

sen 2 ( α + ϕ )
K AH = 2 , KAV = KAH cot(α -δ )
2  sen( ϕ + δ ) sen( ϕ − β ) 
sen α 1 + 
 sen( α − δ ) sen( α + β ) 
KAH es siempre menor que KA (KAH es la responsable de vuelco o deslizamiento)

En Geotecnia y Cimientos II también hay tabulados los valores de KAH, según Blum; éste, siguiendo la
teoría de Coulomb, expresa la fórmula del coeficiente de empuje activo (esquema en la figura 6.22):
2
 
 
 sen α· cos( ϕ' −α ) 
KA =
 sen( ϕ' +δ ) sen ( ϕ' −β ) 
 cos( α + δ ) +  β
 cos ( β − α )  EA
EAV
δ
h α
α EAH
KAH = K A ·cos ( α + δ )
b KAV = KAH · tg ( α + δ )
Fig. 6.22

© Los autores, 2001; © Edicions UPC, 2001.


150 El terreno

Una reflexión muy interesante debida a Entrecanales y Lorente apunta lo siguiente: el empuje (en la
teoría de Coulomb) aumenta con el peso de las tierras y en cambio disminuye con el aumento del
ángulo de talud natural (equiparable al ángulo de rozamiento interno), pero en general el aumento del
empuje es menor al aumentar el peso -o densidad-, que lo que disminuye (el empuje) por el aumento
del ángulo de rozamiento interno; por lo que, en general, convienen terraplenes pesados, consolidados
y más densos.

La justificación de la recomendación anterior viene dada porque ese aumento de su peso aumenta la
imbricación (influencia mutua) de los granos de suelo, y con ello el ángulo de talud natural, y así
disminuye el empuje más de lo que pueda aumentar por el aumento de densidad.

Otra forma de nombrar las inclinaciones del terreno y del trasdós, y de expresar el empuje es la que se
expone en la figura 6.23 [Lambe], donde además se representa el equilibrio por polígono funicular de
las fuerzas actuantes en las posibles cuñas de rotura, y la determinación de la más probable, como la
correspondiente a la del empuje máximo:
2
 
 
1 2 cosec β ⋅ sen(β − ϕ) 
EA = γ ⋅ H
2  sen(ϕ + δ ) sen(ϕ − i ) 
 sen(β + δ ) + 
 sen(β − i ) 

(Lambe)
i

E δ

β
O1
A C3 C2 C1 δ

δ O2

δ O3
H
δ ϕ ϕ ϕ
E R3 R2 R1 θ3 θ2 θ1

B θ1 θ2 θ3
Fig. 6.23

La componente tangencial de la tensión en el plano de falla, τα, se expresa: τa = ca + σa·tgδ.

Dibujando el polígono de 5 fuerzas se determinará gráficamente el empuje E máximo (figura 6.23). Si


no hay o no se considera la cohesión, sólo se tratará de equilibrar tres fuerzas (figura 6.24):
1. El peso de la cuña considerada, P.
2. La reacción de terreno estable sobre la cuña en el plano de deslizamiento de la cuña R
(forma un ángulo ϕ con la normal al plano de deslizamiento o de rotura de la cuña de suelo
con el resto de suelo).
3. El valor del empuje, E, que forma con la normal al paramento del muro un ángulo δ, igual
al ángulo de rozamiento entre muro y terreno.

© Los autores, 2001; © Edicions UPC, 2001.


6 Teoría de empujes. Elementos de contención rígidos. Muros 151

El gráfico de Cullman facilita la visualización del E máximo y de su correspondiente plano de


deslizamiento; al girar el polígono funicular en sentido contrario a las agujas del reloj, un ángulo de
(π/2 + ϕ), queda la dirección del plano de falla (ángulo θ respecto a la horizontal) en verdadera
posición (figura 6.24).

A C3 C2 C1
O
de E (se gira el polígono
θ3-ϕ cc ión funicular un ángulo
θ3 -ϕ θ 2−ϕ θ1− ϕ θ2-ϕ d ir e ( π/2 ) +ϕ))
θ 1-ϕ
δ C3 C2 C1
P3
ϕ ϕ ϕ ϕ−δ
δ δ
P2 H E (máx.)
E R3 R2 R1 θ2 −ϕ 2
B θ 1 θ 2 θ3 δ θ 1 -ϕ P 1 P 2 P 3
P1 ϕ
0
E 2 es el E máx.
OP 1 = Peso de la cuña ABC 1
OP 2 = Peso de la cuña ABC 2
OP 3 = Peso de la cuña ABC 3

Fig. 6.24

6.5 Hipótesis de Rankine para el cálculo de muros en estado activo

Rankine fue pionero de los estudios de plasticidad. En 1857 define un estado tensional, (estado de
Rankine), correspondiente a una zona plastificada, en la cual las dos familias de líneas características
son rectas. Supone todo el semiespacio en plasticidad, en equilibrio límite.

La teoría de Rankine es matemáticamente y quizás conceptualmente más elegante, pero en la práctica


recae en simplificaciones muy groseras.

Las hipótesis son:


1. El paramento del muro (trasdós) es vertical.
2. No hay rozamiento muro-terreno (δ = 0).
3. La dirección de E es siempre paralela a la superficie libre del terreno (figura 6.25).
4. Los planos de falla siempre forman con el principal mayor un ángulo θc = (π/4 + φ/2).
5. Considera e1 = γ H·tg²(π/4 - φ/2) ⇒ e1 ≈ H·γeq (γeq = densidad de un líquido equivalente).
1 1 1
EA =  h ⋅ H = (⋅ H ⋅ K A ) ⋅ H = ⋅ H 2 ⋅ K A
2 2 2

θc

H H
EA

EA=γHKA
Fig. 6.25

Cuando α = 0 (trasdós vertical) y β = δ = 0, el empuje EA de Coulomb coincide con el de Rankine.

© Los autores, 2001; © Edicions UPC, 2001.


152 El terreno

La teoría de Rankine está basada en los estados de esfuerzos en equilibrio límite. Proporciona el valor
de la presión horizontal activa a cualquier profundidad, así como la distribución de presiones
consiguiente y el punto de aplicación de la resultante (prescinde de la existencia física del muro).

Para empuje pasivo no es aconsejable utilizar la KP de Rankine, por imprecisa, pero menos aún la KP
de Coulomb. Existen actualmente mejores aproximaciones, como son las debidas a Sokolowski (tabla
6.4), Bowles, etc.

Tabla 6.4 Valores de KP (según Sokolovski); se considera superficie libre horizontal, α es el ángulo que forma
el trasdós del muro con la vertical, δ es el ángulo que forma la resultante de empuje con la normal al trasdós
(rozamiento muro-terreno) y ϕ es el ángulo de rozamiento interno del suelo

α ϕ 10o 20o 30o 40o


δ 0 o
5o 10 o
0 o
5o 10 o
0 o
5o 10o
0 o
5o 10o
o
30 1,04 1,11 1,16 1,26 1,49 1,73 1,49 2,08 2,80 1,86 3,17 5,42
20o 1,18 1,29 1,35 1,51 1,83 2,13 1,90 2,79 3,80 2,50 4,70 8,23
10o 1,31 1,43 1,52 1,77 2,19 2,57 2,39 3,62 5,03 3,37 6,77 12,3
0o 1,42 1,56 1,66 2,04 2,55 3,04 3,00 4,62 6,55 4,60 9,69 18,2
-10o 1,49 1,65 1,76 2,30 2,93 3,53 3,65 5,82 8,42 6,16 13,9 26,6
-20o 1,52 1,70 1,83 2,53 3,31 4,03 4,42 7,38 10,7 8,34 19,5 39,0
-30o 1,53 1,71 1,85 2,76 3,67 4,51 5,28 9,07 13,5 11,3 28,4 56,7

En la teoría de Coulomb (y otras teorías de cuña), el punto de aplicación se suele determinar de forma
algo empírica, según los casos (figura 6.27 a, b, c, d):

a) Si la superficie del relleno que está dentro de la cuña es plana, y no hay sobrecarga, el punto de
aplicación está a un tercio del respaldo del muro, medido desde la base.

b) Si la superficie del relleno es plana y soporta una sobrecarga uniformemente distribuida, q, se puede
“convertir” la sobrecarga en una altura equivalente de tierras (Hs = q / γ), donde γ es la densidad del
material de relleno. Ahora la altura del muro será H' = H + Hs. Entonces el centro de presión puede
tomarse a una distancia de (H' /3) de la base.

c) Si el caso es como el anterior pero con la superficie libre de las tierras inclinada un ángulo β,
también el paso de la resultante de empuje por el trasdós estará a (H' /3) de la base, pero su inclinación
se considerará igual a β.

d) Si la superficie del terreno tiene forma irregular, se puede suponer que coincide con O' del respaldo,
determinado por una línea, trazada por el centroide O de la cuña de falla, y paralela a la superficie de
deslizamiento.
B
q
θc Hs
Hs β (Hs=q/r)
E E o
H H' H
E H' H β
1/3h 1/3 H'
θc H'/3
δ o'
E θc
A
Fig. 6.26

© Los autores, 2001; © Edicions UPC, 2001.


6 Teoría de empujes. Elementos de contención rígidos. Muros 153

6.6 Sobrecargas

6.6.1 Sobrecarga uniformemente distribuida

Hay un efecto añadido en el empuje de tierras cuando hay una sobrecarga uniforme situada sobre el
terreno que se ha de contener: si no hubiera sobrecarga q, el peso de la cuña de suelo a movilizar sería:
1
P = á rea ×  = AB ⋅ l ⋅ 
2
Pero si el peso total de la sobrecarga es Q (figura 6.27) y se suma en pesos totales, no unitarios, se
expresa P+Q:
1 1 l 1  2q 
P+Q= AB·l·γ + q· AD = AB ⋅ l ·  + q· = AB ⋅ l ·  ·1 + =

2 2 cos α 2  AB·γ·cos α 
1  2q 
= AB ⋅ l ·  ·1 + 
2  ·γ·H 
q
A
α D
l
O
H
Suelo de
α
densidad γ

B
Fig. 6.27

Si se asimila la sobrecarga a cierta altura Ho de tierras (concepto de “sobrecarga reducida a tierras”) tal
que Ho = q/γ → q = Ho·γ, entonces queda:

1  2 Ho  1  2 Ho 
P+Q= AB ⋅ l ·  1 +  =  AB ⋅ l 1 + 
2  +  2  H 

Si antes (sin sobrecarga) el empuje era EA=½·KA·γ·H², ahora con sobrecarga es:

 2H o 
E A = 1 ·K A ·γ·H 2 ·1 + 
2  H 

 dE 2 K A γH
e = dH = + K A γH o = K A γ (H + H o )
2

= K A γH + K A γH o = K A γH + eo
(se demuestra estudiando el empuje unitario): 
→ 1
 E TOTAL = 2 K A γH + K A γH o ·H =
2


= K γH  1 H + Ho  = 1 K γH 2 1 + 2 Ho 
 A   A  
2  2  H 
El punto de aplicación de la resultante del empuje EA está a distancia X , distancia medida desde la
coronación del muro y que se puede hallar planteando equilibrio de momentos (figura 6.28):

© Los autores, 2001; © Edicions UPC, 2001.


154 El terreno

 3 1 
 si q → 30 ⇒ x → = H 
H (2 γH + 3q )
: 
6 2 
X=
3γH + 6q  2 
 si q → 0 ⇒ x → H 
 3 

q·KA

x x0=H/2
x1= 2 H
3

KAγH0 KAγH

Fig. 6.28

6.6.2 Sobrecargas concentradas

Producen puntos singulares que tienden a curvar las líneas características que definen el campo
plástico. Se suelen tomar resultantes según la teoría de Boussinesq. Algunas formas más generales son
(según fichas O.C.E. del Colegio de Arquitectos de Barcelona) (figura 6.29):

a S a S
s
a 2S 0.5a (0,4 S/a) 1,17a
Es=sKAH 4/3a
3a
H H 3a Es= S H 3a Es=0,6·S
H/2 (c=0) (c=0)
(cimientos estrechos
sKA paralelos al muro) c
a a b
b
s
s
27º
A ϕ a (2sb/2c+a) 2/3(c+a)
(c=0) a+c c
(AB/2) 2c+a Es =sb
27 o
Es = bs KA Diagrama debido al peso
a b (c=0) propio macizo
B 45+ϕ/2
Es =bcs KA
(planta) H E=1/2γH²KA
bs KA /AB
(alzado) AB=(a+b) tg(45+ϕ/2)−a tgϕ (c=0)
γH KA

Fig. 6.29

© Los autores, 2001; © Edicions UPC, 2001.


6 Teoría de empujes. Elementos de contención rígidos. Muros 155

Algunas formas, más exactas, de aplicación en casos de carga lineal y carga puntual son las expresadas
en la figura 6.30, según ROM-94:

• Para sobrecarga lineal QL:


Para m ≤ 0 ,4 :
 H  0 ,20·n
h·   =
2 2
QL  Q L  (0,16 + n )
x = mH
Ph = 0 ,55 · Q L

z = nH PH
Para m > 0 ,4 :
H
σH L  H  1,28· m 2 ·n
 h ·   =
 QL (
 m2 + n2
2
)
0,64 ·Q L
Ph =
• Para sobrecarga puntual QP: (m 2
)
+1

Para m ≤ 0 ,4 :
x = mH Qp H2  2
h·   = 0 ,28 ·n
σh Q  2 3
 P  (0,16 + n )
z = nH
PH Qp
H σH θ Para m > 0 ,4 :
L
H2  1,77 · m 2 ·n 2
σ'h  h · =
 QP


 m2 + n2( 3
)
σ'h = σ h · cos 2 (1,1 θ)
Fig. 6.30

6.7 Muros en L o en cantilever

Son muros generalmente de hormigón armado. Su esquema de tensiones se indica en la figura 6.31.

β
A
τ α
E1 β
δ
E2
B ϕ
Polo σ
Au

C δ
E3
D BC
AB

Fig. 6.31

© Los autores, 2001; © Edicions UPC, 2001.


156 El terreno

Es usual suponer como zona de tierras (terreno “muerto”) que acompaña al muro en su posible
movimiento, (figura 6.32a) la simplificación de que está limitada por la vertical que pasa por el talón
(figura 6.32b):

A
Wm

a) b)

Fig. 6.32 a) Zona A: terreno“muerto” en estado elástico; b) Simplificación de esa zona

Se recomienda una hipótesis complementaria: considerar en ese trasdós ficticio el rozamiento ≤ δ


(aplicar Rankine sólo si la pendiente de la superficie libre es β < δ).

6.8 Muros de contrafuertes


Se calculan por métodos empíricos. En muros con contrafuertes debe de haber al menos un dren o
mechinal en cada hueco o espacio entre contrafuertes.

Para hallar los empujes y momentos en el centro del vano(a), se supone una ley de empujes, avalada
por la experiencia, y otra ley o distribución de empujes para los apoyos(b) (figura 6.33).

de 1/3H a 1/2KAγH 1/2KAγH


2/3H
H/4
>0.3m 0.2m H/4 H/2
t>1/48
H/4
a) H/4
b) H/4 H/4
h/12
>0.6m
KAγH KAγH

a) b)
0.4/0.7H
Los contrafuertes
disminuyen los flectores

Fig. 6.33

© Los autores, 2001; © Edicions UPC, 2001.


6 Teoría de empujes. Elementos de contención rígidos. Muros 157

En la figura 6.34 se muestra una vista de un muro de tierra armada, con una solución de comunicación
de las dos plataformas, superior e inferior, por medio de las escaleras.

Fig. 6.34 Muro de tierra armada

6.9 Esquemas de armado para diferentes tipologías de muros

En la figura 6.35 se presentan ejemplos típicos de armado para diferentes tipos de muros:

Hm
H

Hp Ht

Solape de armaduras

Junta de hormigonado

Fig. 6.35

© Los autores, 2001; © Edicions UPC, 2001.


158 El terreno

6.10 Acción del agua en los muros


Cuando se constate o prevea la existencia de agua en el terreno del trasdós, en el estudio de fuerzas se
deberá sumar el empuje hidrostático y, si corresponde, el hidrodinámico, al total de empuje de tierras
en el muro (figura 6.36).
El empuje del agua, que actúa perpendicular o normal a cualquier dirección de paramento o trasdós
considerado, tendrá en cada punto un valor igual a: u = γw·h, (correspondiente a la altura piezométrica
de cada punto considerado; encima de ese punto puede haber una columna de agua de superficie
unitaria y de altura h).

c b b c b
0 p δ
j 1j w
H
2 δ H
a ϕ R
9 a p α pw R ϕ θ w
2Hγw θ
pw = 9
8 7 6 5 4 3 pw
a

Fig. 6.36

El diagrama de tensiones efectivas en el trasdós se esquematiza en la figura 6.37 (polígono SOBF).

Si se considera una altura total de suelo H, de la cual una parte está seco (h1) y otra se considera suelo
sumergido (h2), se puede suponer que todo el suelo sea suelo sumergido, con una altura ficticia de
valor h2 + hf ⇒ el triángulo de presiones efectivas será = (AOB), tal que:
γ h
γ d h1 = γ' h f → h f = d 1
γ'
Además, se sumará el triángulo de presiones debidas al agua (FBD), con lo cual quedará como valor
resultante de empujes:
1 1
EA = KA·γ' ·( h2 +hf )2 + w·h22
2 2
A

hF S
h1 F N.F.

EA
h2
1/3(h 2+hF)
Ew 1/3h2
O B D
KAγ'(h2+hF) γwh2
Fig. 6.37

Para asegurar el control de presiones esporádicas de agua debidas a lluvias o resultado de rotura de
conducciones, etc., es necesario asegurar un buen drenaje (figura 6.38).

© Los autores, 2001; © Edicions UPC, 2001.


6 Teoría de empujes. Elementos de contención rígidos 159

Se dispondrán drenes, barbacanas o mechinales espaciados de 2 a 3 m, provistos en su alrededor de


un filtro que impida el arrastre de los elementos finos del suelo.

Se estima que un 40 % de los accidentes constatados en los muros de sostenimiento son debidos a una
falta o un mal funcionamiento de los drenes.

En la figura 6.38 se representan esquemas de drenajes. El objetivo principal de éstos es dar salida al
agua que empuja en el trasdós del muro. Los orificios practicados en el muro o mechinales (de un
diámetro mínimo de 10 cm, o cuadrados de 5×10 cm2) están distanciados en horizontal y vertical
aproximadamente 1,5 m. Se pueden distanciar hasta unos 3 m si se prevé dirigir las aguas infiltradas
hacia ellos mediante un dren continuo de grava de unos 30 cm de espesor.
Capa drenante

Capa drenante inclinada:


evita que la componente de
presión de agua actúe
Mechinal, barbacana sobre el muro

Fig. 6.38

6.11 Predimensionado de los muros

- muros en masa (figura 6.39):


b H
b≥ , b ≥ 30 cm
12
t ho
H0 ≤ z ≤ ho
z H 2
Ho Ho
≤ ho ≤
h0 8 6
1 H ≤B≤ 1 H
3 2
B
Fig. 6.39 (
t≥ 1
50
→ 1
25
)
≤t≤ 1
10

- muros de hormigón armado (figura 6.40):


q
b1 ho =
h0 
β h0/2
b 1 ≥ 30 cm , b1 ≥ H
24
H
b 1 ≥ 30 cm , b2 >
12
H H0 12
H= Ho
11
H 2H
Am ≤B≤
b2 2 3
hp σc=π/4+ϕ/2 B 2B
a≥ , b≥
3 3
a b H
hP ≥ ≥ 60 cm
B 12
Fig. 6.40

© Los autores, 2001; © Edicions UPC, 2001.


160 El terreno

- muros de suelo reforzado (tierra armada). Según Rodríguez Ortiz (figura 6.41):

≥ 0,7 H Normalmente
Platabandas de macizo exento
acero galvanizado α
≥ 0,6 H y poco empuje
L
Losas o escamas ≥ 7m en estribos
prefabricadas de
H
hormigón armado
≥ (0,6 H+2)m
>1m
θ = arctg 0,3
0,05 H Terreno horizontal
D
D 0,10 H Estribos y muros sobre talud 3:1
0,20 H Muros sobre talud 3:2
L

Fig. 6.41

6.12 Acción total en muros

Tras el predimensionado de un muro y conocidos los empujes del terreno sobre él, se deben hacer las
siguientes comprobaciones para dar por válido el dimensionado:

a) El coeficiente de seguridad al vuelco debe ser mayor que 2 para estados permanentes o mayor que
1.5 para estados transitorios (como pueden ser durante la construcción, o con combinación de fuerzas
poco probables).
∑ M esta.
C sv = > 2 ó > 1.5
∑ M volc.
Para aumentar este coeficiente de seguridad se puede aumentar el peso o desplazar el peso hacia atrás,
hacia el trasdós (aumentar el brazo de palanca del momento estabilizador) por ejemplo inclinando el
trasdós (figura 6.42):

W ⋅ bw
E Ev C sv =
E ⋅ be
w
Eh
O
be
bw
Fig. 6.42

b) El coeficiente de seguridad al deslizamiento por la base del muro debe ser mayor o igual a 1,5. Si
fuese menor a 1,5 se deberá inclinar la base del muro y/o colocar un tacón y/o aumentar el peso.
tg ϕ (roz . base con terreno) tg ϕ N' tg ϕ
Cs = = = ≥ 1,5
∑ Ftang . en la base T N' T
Fnormal (en efectivas )

© Los autores, 2001; © Edicions UPC, 2001.


6 Teoría de empujes. Elementos de contención rígidos 161

En muros en L y para suelos cohesivos se pide Cs ≥ 2.

De los tres esquemas de muros en cantilever de la figura 6.43 el 3) tiene la condición de deslizamiento
como la más crítica, ya que el peso total (propio del muro más las tierras sobre él) es mínimo.

β β β
E E E
wt wt

1) 2) 3)

Fig. 6.43

c) Comprobar el paso de la resultante por el núcleo central.

Se supone proporcionalidad entre deformación (asiento) y tensión en el contacto de la base con el


terreno. La base será suficientemente rígida como para que la ley de presiones se pueda considerar
representativa de estado elástico lineal. Como toda deformación plana de pieza elástica, si la resultante
pasa por el núcleo central, toda la base estará en compresión.

Las presiones transmitidas al suelo en un punto P de la base del muro se indican en la figura 6.44
(formulación de tensiones en flexión compuesta). La tensión máxima y mínima en la base de la zapata
del muro serán: Fey'
 max = F S +
F Fe⋅ d I ⇒ V Ve
= ± ; = ± y
S I Fey' S I
 mín =F S−
I
F e
y V
Superficie e e
E y' d
w P
R σmín
σmin σmáx
σmáx ≤1,25qad Núcleo
central
e B/6
Fig. 6.44
 
V = normal R te de fuerzas sobre la base del muro( /m lineal)
  V M ⋅B
con  S = secció (área de la base) si es rectangular ⇒ B × L → σ = ± 2=

  B⋅L L⋅B 3
1 (6.1)
 I = LB 3 , y = B , Ve = M  12
 12 2 
V 6Ve V  6e 
= ± 2 = 1 ± 
BL B L BL  B
 V Ve ⋅ y V I I 
 Para σ = 0 (superficie de apoyo) → 0 = ± → y=± ⋅ = 
 S I S Ve Se 
   
  LB 3  
I 12 = ± B B
 e = ± =±  ⇒ si la resultante debe pasar por el núcleo central ⇒ e ≤ ± 
  Sy
LB
B 6 6
  
  2  

© Los autores, 2001; © Edicions UPC, 2001.


162 El terreno

- Caso límite: e = B/6


V ⋅B 6 V  6⋅ B 6 V
σ máx =
V
+ 3
⋅B 2= 1 + = (1 + 1) = 2 V = 2 σ media
BL LB 12 BL  B  BL BL
en ec. (6.1):
V
σ mín = (1 − 1) = 0
BL
d) Para comprobar la seguridad respecto a fluencia o hundimiento del terreno de la base, el criterio
que se sigue para que σmáx sea admisible es el de considerar en el borde del cimiento del muro la
misma presión que resultaría admisible en una cimentación superficial de anchura mitad de la del
muro.

No basta que exista un punto con σmáx excesiva; ha de haber plasticidad generalizada para tener que
rectificar las dimensiones. Se admite que se cumpla:

σmáx ≤ 1,25 qad, siempre que sea σmedia ≤ qad,

(donde qad es la tensión admisible frente a hundimiento, que se estudia en el capítulo 8).

e) Estabilidad general del conjunto significa verificar la estabilidad respecto a movimientos generales
de terreno y muro (figura 6.45), igual que se hace en el cálculo de la estabilidad de taludes o laderas
(que se estudia en el capítulo 7).
O1 O2

Fig. 6.45

6.13 Diseño estructural del muro


Determinadas las dimensiones del muro y efectuadas las comprobaciones del apartado anterior, se
procederá al estudio del muro como elemento estructural que debe soportar unos esfuerzos. Se
concretarán los diagramas de cortantes y momentos flectores, y, según el material con el que se vaya a
construir el muro, se verificará que la resistencia de éste en cada sección no supera a la resistencia
última.

Ejemplo de distribución de cargas en un muro en voladizo (figura 6.46). A partir de la distribución de


cargas (en el mástil o tablero del muro se tiene distribución triangular de esfuerzos horizontales) se
calcula la distribución de cortantes y de momentos:

q = γ·h·K A Diagrama de
cortantes
Diagrama
de
h1 h momentos
V = ∫ q dh
0 h1
h1
M = ∫ V dh
0

γh1KA V=γKAh1²/2 M=γKAh1³/6


Fig. 6.46

© Los autores, 2001; © Edicions UPC, 2001.


6 Teoría de empujes. Elementos de contención rígidos 163

Si el material del muro es hormigón armado, se seguirá lo establecido en la norma EHE-99; por
ejemplo, las cuantías geométricas mínimas de armadura horizontal, en tanto por 1000, referidas a la
sección total de hormigón, serán de 4,0 (para acero B 400 S) y 3,2 (para acero B 500 S); y en cuanto a
la armadura vertical serán 1,2 (si el acero es B 400 S) y 0,9 (para acero B 500 S).

La cuantía mínima vertical es la correspondiente a la cara traccionada, y se recomienda disponer en la


cara opuesta una armadura mínima igual al 30 % de la anterior consignada.

La armadura mínima horizontal deberá repartirse en ambas caras. Para muros vistos por ambas caras
se dispondrá el 50% en cada cara. En los vistos por una cara se podrá disponer hasta 2/3 de la
armadura total en la cara vista.

La casuística estructural de muros es importante y variada, y es objeto de estudio en bibliografía


especializada del tema. Cabe señalar en esta publicación sobre el terreno para estudiantes de
Arquitectura el hecho que el caso más habitual de muros que se encontrarán en edificación será el caso
del muro de sótano, que en comparación con el muro que sólo sea de contención de tierras ofrece
ciertas diferencias importantes, como son:

• Estado de tensiones en el trasdós: ello es función de que esté arriostrado convenientemente por el
resto de la estructura, e incluso antes que la ejecución de ésta finalice, si está convenientemente
apuntalado de modo que durante la ejecución no experimente descompresión alguna las tierras del
trasdós, el estado será cercano al reposo, en lugar del estado activo; eso quiere decir que el coeficiente
de empuje será mayor, Ko es mayor que KA.

• Existe una participación en la distribución de esfuerzos en el conjunto estructural de forjados,


solera, pilares embebidos o adosados al muro, que hacen que ese muro se vea con menor posibilidad
de fallo al deslizamiento y al vuelco; los pilares embebidos lo rigidizan a modo de pequeños
contrafuertes, etc). En la figura 6.47 se esquematizan algunas de estas mejoras que se observan en los
muros de sótano:

EA

Empujes Cortantes Momentos

Forjado

E0

Forjado y solera impiden Empujes Cortantes Momentos


el deslizamiento y el giro

Fig. 6.47

© Los autores, 2001; © Edicions UPC, 2001.


164 El terreno

En la figura 6.48 se representan unas curvas que relacionan los coeficientes de empuje activo y pasivo,
en función del ángulo de resistencia intrínseca de suelo [Caquot y Kérisel]:

β/φ = +0,6
90,0
80,0 β/φ = +0,4
70,0
60,0
50,0 β/φ = +0,2
40,0

30,0 β/φ = +0,0


20,0
β/φ = −0,2

10,0 β/φ = −0,4


Coeficiente de presión pasiva Kp

9,0
8,0
7,0
6,0
5,0 β/φ = −0,6
4,0

3,0
β/φ = −0,8

2,0
β/φ = −0,9

1,0
0,9
0,8
0,7 β/φ = −1
Coeficiente de presión activa Ka

0,6
δ = φ β/φ = +1
0,5
δ=0
0,4
δ = φ β/φ = +8
0,3 δ=0
δ=φ
δ = 0 β/φ = +5
δ=φ
0,2 δ = 0 β/φ = +4
δ=φ
δ = 0 β/φ = 0
δ=φ
δ = 0 β/φ = −4
δ = φ β/φ = −10
0,1 δ=0

0 10 20 30 40 45
Ángulo de fricción interna, φ, en grados

Fig. 6.48

© Los autores, 2001; © Edicions UPC, 2001.


7 Taludes y laderas 165

7 Taludes y laderas

7.1 Introducción y nomenclatura


Siguiendo con el estudio tenso-deformacional del terreno, y cuando esto involucra una gran masa o
volumen de suelo con una cierta configuración (escalonada o inclinada), se entra en el campo del
análisis de la estabilidad de taludes y de laderas naturales.

Se acostumbra a emplear el término ladera para el perfil que sigue un suelo en contacto con la
superficie libre o atmósfera, y ese perfil no es horizontal. A veces se omite el calificativo de natural
porque se da por sobreentendido.

En cambio, se suele aplicar el término talud al perfil conseguido tras una excavación (talud en
desmonte) o terraplenado (talud en terraplén) no necesariamente vertical, sino con cierto ángulo con la
horizontal (β ≤ 90º), llamado ángulo de talud.

Talud en terraplén Explanada inferior


Explanada superior
Talud en desmonte

Zona terraplenada Zona desmontada

Perfil inicial

Fig. 7.1

En ambos casos hay una falta de soporte lateral debida al suelo, “ahora” inexistente. Al desaparecer las
tensiones horizontales que lo mantenían en equilibrio, la nueva configuración comporta otras
relaciones de tensiones y deformaciones que buscarán un nuevo equilibrio, con la consiguiente
inducción de desplazamientos que tienden a movilizar la resistencia al esfuerzo tangencial (o
cortante) del suelo; hasta llegar a un nuevo estado de equilibrio.

Si la resistencia movilizada es menor que la total disponible, el talud se mantendrá estable, con un
factor de seguridad (F.S.) mayor que la unidad. Se ha dado por estable el talud con un factor de
seguridad mayor a 1.1, pero se está viendo la necesidad de aumentar, por seguridad, ese valor a 1.2 ó
más. Así se puede expresar:
Resistenci a al corte disponible
F.S. = ≥ 1.20
Resistenci a al corte movilizada

© Los autores, 2001; © Edicions UPC, 2001.


166 El terreno

7.2 Análisis para la estabilidad y el diseño


Los estudios de los principales casos están basados en fórmulas de estabilidad y métodos rápidos de
cálculo, en función de la geometría y de las condiciones geotécnicas del suelo.

El estudio de la estabilidad (figura7.2) se suele centrar en la determinación de los siguientes valores:


- la altura: H (distancia vertical entre explanadas superior e inferior del talud);
- la pendiente: β (ángulo que forma la cara del frente del talud con el plano horizontal);
- el factor de seguridad, F.S.,(se suele fijar un valor >1.2, como seguridad frente al deslizamiento de
esa ladera o talud).
M F .resistentes
F .S . = ≥ 1,2
M F .volcadoras

Altura de talud
Explanada superior
H
Frente de talud
β
Ángulo de talud
Explanada inferior

Fig. 7.2

7.3 Causas de los movimientos de ladera


Las principales causas de los movimientos de ladera se presentan cuando la resistencia al esfuerzo
cortante es excedida por las tensiones cortantes, en una determinada superficie.

7.3.1 Aumento de esfuerzos cortantes

Las causas principales de estos incrementos de tensión son:


- aplicación de cargas externas (edificios, agua, nieve, etc.);
- aumento del peso de tierras por humedad (aumento de materiales en cabeza);
- socavación por derrumbes de cavernas, túneles, erosión, filtraciones, etc.;
- choques bruscos, terremotos, explosivos, vibraciones;
- grietas de tracción (en suelos cohesivos);
- presión de agua en las grietas.

7.3.2 Disminución de resistencia al corte

Los decrementos de esfuerzos se deben, generalmente, a:


- hinchamiento de arcilla por absorción de agua;
- aumento de presión intersticial debido a filtraciones;
- destrucción del esqueleto del suelo (por vibraciones, explosiones, sismos, etc.);
- erosión de pie de ladera o de talud por deshielo;
- pérdida de tensión capilar por secamiento o inundación.

En la mayoría de casos se aborda el estudio de la estabilidad de taludes desde la metodología del


estado último o de equilibrio límite.

© Los autores, 2001; © Edicions UPC, 2001.


7 Taludes y laderas 167

Se puede atribuir la responsabilidad de la inestabilidad, principalmente, al peso de la masa de suelo


involucrada en el fenómeno, al agua, que puede ejercer una presión hidrostática (debida a la existencia
de un nivel freático), y a una posible presión de filtración (si existe un gradiente hidráulico). El agua
es el principal responsable de los movimientos en más del 70% de los casos; por ello es muy
importante conocer el estado hidráulico del suelo, y conocer las épocas de lluvias y deshielos de la
zona en la que se encuentran el talud o la ladera en estudio.

7.4 Métodos de análisis de la estabilidad de los taludes


Se subdividen en dos tipos:

1. Globales: estudian el equilibrio, en general en equilibrio limite, de toda la masa deslizante, por
ejemplo, por “círculo sueco”.

2): Parciales: estudian el equilibrio de partes o subdivisiones de la posible masa deslizante, por
ejemplo, equilibrio de fajas.

Se toma como factor de seguridad el cociente entre el momento de las fuerzas resistentes y el
momento de las fuerzas volcadoras. En bastante bibliografía se determina que el valor del factor de
seguridad sea sólo algo mayor que 1,1. Es bastante peligroso el considerar siempre el F.S. de valor
1,15, por lo que actualmente las recomendaciones aumentan ese valor (las R.O.M. 1 recomiendan para
situación transitoria: F.S.= MF.resis./ MF.volc. ≥1.2 a 1.3, y F.S. ≥ 1.4 a 1.5 para situación persistente o
transitoria de largo plazo; los valores mínimos exigidos serán tanto mayores cuanto mayores sean las
consecuencias del fallo).

El deslizamiento es un fenómeno progresivo que concierne a una gran masa que se desprende y
 
resbala a lo largo de una cierta curva llamada curva de rotura ( 1' 4 ). El perfil original (1,2,3,4) y el
posterior al deslizamiento (1’,2’,3’,4’) pueden verse en el esquema de la figura 7.3.

4
3
4'
1 2 3 4
3' 1' 2' 3' 4'
2'
1'
2

Fig. 7.3

Para abordar el estudio de estabilidad de taludes se han utilizado métodos de equilibrio límite, que con
el tiempo se han ido flexibilizando para ajustarse a complejas geometrías y regímenes hidráulicos.

7.4.1 Estabilidad en casos simples

Un método global clásico es el correspondiente al estudio de las roturas planas en taludes indefinidos.
Se diferencia entre su aplicación a suelos no cohesivos y a suelos cohesivos:

1
R.O.M. 0.5-94: Recomendaciones geotécnicas para el proyecto de obras marítimas y portuarias.

© Los autores, 2001; © Edicions UPC, 2001.


168 El terreno

En suelos sin cohesión, por ejemplo, en arenas limpias, un talud indefinido será estable con cualquier
valor de H, siempre que el ángulo de talud, β, sea menor que el ángulo de rozamiento interno, ϕ, de la
arena en estado suelto tg ϕ'
F .S . =
tg β
En suelos cohesivos: el corte vertical (figura 7.4) se puede estudiar a partir del estudio tensional en el
equilibrio límite de Rankine y, así los empujes unitarios se expresan (según se demostró en el tema 4):
π ϕ π ϕ
e = σ h = σ v ⋅ tg 2  −  − 2c ⋅tg  − 
4 2 4 2
o también:
σh = σv ⋅ K A − 2 ⋅ c ⋅ K A
La presión total horizontal correspondiente a una altura z de tierras será: ∑σh = E (área de la
distribución triangular de tensiones horizontales unitarias):

E = (1 /2)·((γ z) tg2(π/4 - ϕ/ 2)) z - 2c·tg((π/4 - ϕ/ 2)·z

El valor total del empuje se llega a anular (E = 0) cuando se compensan los valores de tracción con los
de compresión, o sea, para una profundidad:
4c· tg (π / 4 − ϕ / 2)
z=
γ· tg 2 (π / 4 − ϕ / 2)
4c
Este valor de altura se suele representar por Hc (altura crítica): H c = ·tg(π / 4 + ϕ / 2)
γ

-
hg z HC ≈ 2hg
H
+

Fig. 7.4

Si el suelo es puramente coherente, como arcilla saturada, se considera ϕ = 0o, y c = cu, y entonces,
sustituyendo en la fórmula anterior, queda: Hc = 4cu /γ .

Se puede deducir con bastante aproximación el valor de la cohesión de un suelo observando la altura
crítica de un talud. En la realidad se ha de cambiar el valor teórico de 4 por el más empírico y seguro
de 2,67; con ello queda: c ≈ Hc γ /2,67.

Ejemplo:

La máxima altura a la que se mantendría un talud vertical en un suelo arcilloso, de densidad aparente =
1,62 t/m3, diferenciando entre los casos (1) a corto plazo (no drenado), y (2) a largo plazo (drenado)
sería:
(1) caso no drenado. Se considera: ϕ = 0o, y cu =2,44 t/m2
Hc = (4× 2,44 ) / 1,62 = 6,0 m
En realidad (con el factor 2,67 en lugar del 4) será: Hc= 4,02 m

(2) caso drenado. Si ϕ = 20o y c' = 1,8 t/m2


Hc =(4 ×1,80 )/1,62·tg(45o + 10o)= 6,34 m
Con factor 2,67: Hc = 4,23 m

© Los autores, 2001; © Edicions UPC, 2001.


7 Taludes y laderas 169

En suelo con cohesión se puede analizar la estabilidad de un talud o corte vertical, en condiciones no
drenadas (c = cu,y ϕ = 0o) -situación típica que se da en los instantes o días tras efectuar la excavación
o desmonte-, suponiendo que el plano de falla (o rotura plana) tiene una inclinación con la horizontal
igual a un ángulo α (figura 7.5), se considerará:

- Coeficiente de seguridad, Fα = cociente entre el máximo esfuerzo de corte que pueda ser movilizado
a lo largo de la traza del plano de falla, AB, y el esfuerzo de corte existente en esa línea AB, S (como
consecuencia del peso propio, W, proyectado en AB se obtiene S= W sen α); el factor de seguridad se
expresa por
L ⋅ cu H ⋅ cu / sen α H ⋅ c u / sen α 2c 1
Fα = = = = u ⋅
S W sen α 1 cos α γH sen α cos α
γH 2 sen α
El F.S. será el mínimo de los Fα 2 sen α

dF 4c
= 0 para α = π / 4 → F = u
dα γH
B

H α
w
Cu


se
H/

α
L=

Fig. 7.5

De esa expresión se puede deducir la altura crítica (o máxima) que puede alcanzar un talud vertical en
las condiciones anteriormente establecidas, simplemente dando valor 1 al F.S.

En el caso de corte vertical en condiciones drenadas (a largo plazo), es decir, c = c’ y ϕ = ϕ’, la


geometría es casi en todo similar al del caso anterior (figura 7.5), salvo en la distribución de fuerzas
resistentes al corte a lo largo del plano de falla; ahora presenta dos componentes: una debida a la
cohesión efectiva c’ y otra debida al rozamiento (σ’v·tg ϕ’). Ahora el factor de seguridad a la falla (o
rotura plana) de inclinación α será:
L·τ rot . L·( c' + σ' v ·tg ϕ )
Fα = =
S W · sen α
Operando y considerando L·σ’v = N = W·cos α, se llega a una expresión de Fα similar a la del caso
anterior:
c' 2 tg ϕ'
Fα = ⋅ +
γH sen α cos α tg α

Para obtener el valor mínimo también se resolverá


dF tg ϕ'
= 0 para tg α = 1 +
dα 2c'
γ·H
Este caso, más general, contempla el anterior, ya que si ϕ’→ ϕ’= 0o, sustituyendo en la fórmula
anterior resulta tg α = 1, o sea, α= 45º.

© Los autores, 2001; © Edicions UPC, 2001.


170 El terreno

En suelos arcillosos los taludes infinitos permiten cortes verticales estables siempre que la altura del
corte sea menor que un cierto valor crítico.

1. En el caso de β ≤ ϕ el equilibrio es posible en todo el semiespacio.

2, En el caso de β > ϕ el equilibrio sólo es posible en profundidades someras, cercanas a la superficie


libre. El valor crítico de esa profundidad z se obtiene analizando las relaciones entre tensiones
representadas en el plano de Mohr-Coulomb (en el gráfico de la figura 7.6 se esquematiza su estudio).

τ
β
T ϕ

C B
ϕ
O A
σ
σ(Τ)

Fig. 7.6

TA TB
tg β = → TA = OA ⋅ tg β tg ϕ = → TB = OA ⋅ tg ϕ
OA OA
c
c = TA − TB = OA·(tg β − tg ϕ ) → OA =
(tg β − tg ϕ )

Por otro lado, las tensiones normal y tangencial en la base de un elemento de suelo, de ancho de faja
igual a la unidad, sobre un plano (MN) inclinado un ángulo β con la horizontal, en la profundidad z
(figura 7.7), guardan las relaciones siguientes:

σ n = σ v( MN ) cos β = γ·z·cos β·cos β = γ·z·cos 2 β


_
Con lo que sustituyendo en el valor de OA , que representa la tensión normal, resulta:

c c
γ ⋅ z ⋅ cos 2 β = →z=
(tg β − tg ϕ ) γ ⋅ (tg β − tg ϕ ) ⋅ cos 2 β

β
N
M σn
τ β
σv(MN) = γzcosβ
Fig. 7.7

© Los autores, 2001; © Edicions UPC, 2001.


7 Taludes y laderas 171

7.5 Rotura circular


De los estudios clásicos en los que se supone un desarrollo circular de la rotura (la masa deslizante es
como un trozo de cilindro de directriz circular), se distinguen los debidos a Collin, que en 1846
estudió la curva de rotura como círculo. También se conoce ese método como el del círculo sueco, o
de Patterson, porque también él desarrolló su estudio. Cada uno delimita unas hipótesis para llegar a
resultados generalmente aceptables.

Las fuerzas conocidas (figura 7.8) total o parcialmente son:

- W: peso de la masa deslizante;


- N': resultante de fuerzas efectivas normales a la superficie deslizante AB;
- F: resultante de fuerzas exteriores en la zona deslizante;
- U: resultante de las fuerzas intersticiales actuantes en AB;
- T: resultante tangencial, (debida al rozamiento y a la cohesión).

Existen más incógnitas que ecuaciones (se han de hacer simplificaciones, pues el problema es
estáticamente indeterminado).
lw
O B

H
T
β W
A U
N'

Fig. 7.8

Se suele subdividir el estudio en dos casos principales:

1. Para previsión a corto plazo se hará un análisis en situación de no drenado; (c = cu,, ϕ =0o), por
ejemplo en arcillas saturadas. Se calculará en tensiones totales. El valor de cu, (resistencia al esfuerzo
cortante no drenado), se determina, por ejemplo, en pruebas de compresión simple; ese valor es igual a
la mitad del valor total de resistencia a la compresión simple, y será la tensión de corte movilizada:
q c
τ = cu = u . Para el cálculo se minora a u
2 F
(F es un factor de seguridad del orden de 1,5 ó 2).

Al imponer la condición de equilibrio:


c
∑ M O = 0, donde M T = Fu ⋅ r ⋅ AB y el momento debido al peso del suelo : M W = W ⋅ lW .
El factor de seguridad se expresa:
c ⋅ r ⋅ AB
F .S . = u
W ⋅ lW

© Los autores, 2001; © Edicions UPC, 2001.


172 El terreno

2. Para previsión a largo plazo se hará un análisis en situación de drenado (ϕ ≈ ϕ’y c ≈ c’) se
calculará en tensiones efectivas.

En el análisis general de estabilidad se considera el sumatorio de momentos respecto a un punto O,


igual a 0, ∑Mo = 0 (punto O centro de un círculo de rotura y de rozamiento) (figura 7.9).

Resist. disponible c( AB ) c ⋅ r ⋅ AB
= → F .S . =
Resist. necesaria τ W ⋅ lW

lw
O

B
H
H W DH
A β c,γ

Fig. 7.9

Las hipótesis usuales para el estudio de la rotura circular son:

- Hasta cierta profundidad por debajo del pie del talud el suelo es uniforme.
- A esa profundidad el suelo descansa sobre estratos más resistentes, a modo de base firme que no es
penetrada por la superficie de deslizamiento.
- Se supone el talud plano.
- El talud se halla entre dos superficies planas horizontales.
- Se desprecia el debilitamiento originado por las fisuras de tracción.
- La falla ocurrirá a lo largo del arco de menor factor de seguridad.

7.5.1 Sistematización del cálculo de estabilidad global

Los pasos a seguir se pueden resumir así:

1. Establecer una retícula de centros posibles.


2. En cada centro tomar varios círculos de distintos radios.
3. Encontrar el F.S. de cada círculo.
4. Obtener el mínimo F.S. para ese centro.
5. Repetir el proceso para los demás centros de la retícula.
6. De los distintos centros coger los que den F.S. mínimo, y hallar el mínimo de esos mínimos; ese
será el F.S. del talud.

Actualmente existen diferentes programas informáticos que resuelven rápidamente este proceso.

7.5.2 Tipos de círculos de rotura críticos

En terreno homogéneo se suelen dar roturas similares a las grafiadas (figura 7.10, figura 7.11 y figura
7.12):

© Los autores, 2001; © Edicions UPC, 2001.


7 Taludes y laderas 173

• círculo superficial de pie (β> 53o). Se da en:

G (suelos tipo gravas


con ϕ medio-alto y β alto)

S (en suelos tipo arenas)


β
(con ϕ bajo y β muy alto)

Fig. 7.10 Círculo superfcial de pie

• círculo profundo o de punto medio (β< 53o):

O
l/2
C (en suelos tipo arcillas
l/2
con ϕ muy bajo y β bajo)

Fig. 7.11 Círculo profundo o de punto medio

• círculo profundo de pie:

(en suelos tipo intermedio entre los


de los casos anteriores).

Fig. 7.12 Círculo profundo de pie

Cuando existe una capa más dura (o estrato más resistente) dentro del volumen de suelo movilizable,
su plano de contacto suele ser el plano de corte en el frente del talud (figura 7.13) y se tiene:

• rotura por frente de talud:

Estrato más duro

Fig.7.13 Rotura por frente de talud

© Los autores, 2001; © Edicions UPC, 2001.


174 El terreno

7.5.3 Método del círculo de rozamiento

Uno de los métodos de equilibrio global, en caso de análisis drenado, es el método del círculo de
rozamiento (en [Lambe] está detalladamente explicado y con un ejemplo de resolución). Este método
supone que la falla ocurrirá a lo largo del arco circular que dé menor factor de seguridad.

El método del círculo de rozamiento (o círculo de fricción) es válido sólo para ϕ constante. Las
hipótesis necesarias para resolver el problema estático varían según sus autores [Taylor (1948)],
[Whitman (1963)], etc., pero suelen ser función de la forma de distribución de la resultante de fuerzas
normales efectivas que actúan sobre la superficie de deslizamiento (N'). Generalmente todos estos
estudios se llevan a cabo por medio de programas de diseño y cálculo por ordenador, puesto que se
han de combinar y resolver muchas ecuaciones, con muchas incógnitas.

7.5.4 Ábacos de Taylor

Taylor en 1937 desarrolló unos ábacos para calcular el factor de seguridad de taludes en arcillas a
corto plazo, basándose en círculos de rozamiento, y suponiendo valores de cohesión, c, constantes.
Con ellos se puede determinar la estabilidad de taludes homogéneos en terrenos arcillosos con
rozamiento interno.

Con esos ábacos se pueden estudiar las relaciones existentes entre los parámetros de resistencia y el
equilibrio límite en taludes que estén a punto de romper. Se distinguen tres tipos de diferentes roturas,
según sean círculos de pie, de punto medio y de talud.

En los ábacos (figura 7.14) se distinguen dos zonas, A y B:

- en la zona A el círculo crítico es un círculo de pie que queda totalmente por encima del pie del talud;

- en la zona B el círculo de pie más desfavorable penetra por debajo del pie del talud.

La relación entre la resistencia movilizada, cd (resistencia al corte no drenado, cu, afectada por
coeficiente de seguridad), y el producto γ·H, es adimensional y se la conoce como número de
estabilidad, Ns:
γ·H
Ns =
cd

A veces, en algunos ábacos, se relacionan los parámetros anteriores inversamente: (γ.H / cd ), lo que se
conoce por factor o coeficiente de estabilidad (figura 7.14 para ϕ = 0). En la zona rayada y en su
prolongación recta (recta correspondiente a ángulos de talud entre 53o y 90o), la rotura se produce
según círculos de pie.

En los ábacos de Taylor se ven las relaciones de estos números de estabilidad con los ángulos de talud.

De ellos se podrán deducir, según los datos de entrada, los valores de la altura crítica (Hc), o del
ángulo de talud (β):
Hc = Ns.cd /γ..

Comparando la altura real con la crítica se podrá saber el factor de seguridad a la estabilidad existente:

H crítica
F .S . =
H real

© Los autores, 2001; © Edicions UPC, 2001.


7 Taludes y laderas 175

Unas representaciones de los ábacos de Taylor se facilitan en la figura 7.14:

0,35
1 (A)
Círculo de pie más desfavorable.
Donde esta línea no aparece el caso no
difiere apreciablemente del 2.

0,30 Típico círculo de rotura en


zona A : círculo de pie
2 Círculo profundo más desfavorable. representado en el gráfico
Donde esta línea no aparece el círculo
crítico pasa por el pie.
por las líneas continuas
0,25
zona B
zonaA

3 Círculo de talud más desfavorable.


Aplicable cuando existe una capa
dura al nivel del pie del talud.
0,20
Número de estabilidad c a/γH

5º º
φa=0, D=∝ 10 º H
Para φq=0, y 1<D<∝ 15 0º β Caso3 nd· H
2 º
0,15 25 D Caso2
Caso1

0,10 Típicos círculos de (B)


1
D=

rotura en zona B
0º,
φa=

nd=(D+H)/H
φa 5º, D=1

0,05
=1
,D

φ a=
=1

0o 10o 20o 30o 40o 50o 60o 70o 80o 90o

Ángulo de talud β
11
nd=1.5
Coeficiente de estabilidad Ns=γH/Cu

10
nd=2.0
nd=1
nd=1.2

8
nd=40

7
6 nd

l or de nd=∝ 5,52
5 r va 53º φ=0º
l quie Círculos de pie
a
4 Cu Círculos de punto medio
Círculos de talud
3.85 Círculo de pie más desfavorable cuando
3 existe otro de punto medio más crítico
90º 80º 70º 60º 50º 40º 30º 20º 10º 0º
Valores del ángulo del talud β

Fig. 7.14 Ábacos de Taylor

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176 El terreno

7.5.5 Método de las rebanadas o fajas

Para suelos heterogéneos, no uniformes, y taludes irregulares y/o proyectos más precisos, se emplea el
método de las rebanadas o fajas (figura 7.15). Se elige un círculo tentativo y la masa deslizante se
subdivide en un número de fajas verticales. Cada faja, considerada como sólido rígido, deberá
satisfacer las condiciones de equilibrio. Para ello se considera que cada faja está solicitada por el
conjunto de fuerzas siguiente:

- W: peso propio de la faja;


- T: fuerza de corte, en sus caras laterales;
- E: fuerza normal (Rte.) en sus caras laterales;
- S y P: fuerzas tangencial y normal en su base;
- U: resultante de sobrepresiones de poro.

El equilibrio del conjunto exige: r ∑ W sen α = r ∑S,


donde: s s b
S = ⋅l = ⋅
F F cos α
En la superficie de rotura se cumple: s = c +σ tg ϕ

0 x

7
α4
α 6 Línea de actuación del empuje
entre rebanadas
5 b Tn ER
W EL
4 Superficie de rotura
3 Tn+1
1 2 Wn
l1 l
α R α4 U
P
φ N

Fig.7.15

P P cos α W S
W= S senα + P cos α; por tanto: σ = = = − sen α.
l b b b

W S  W S 
s = c +  − sen α  tg ϕ=c +  − tg α  tg ϕ
b b  b F 
Al haber más incógnitas que ecuaciones, se han elegido diferentes hipótesis; según diversos autores,
como Janbu, Morgenstern, Bishop, etc.
Por ejemplo, Bishop supone:
- Suelo homogéneo (c', ϕ’y ru constantes).
- No hay agua externa al talud.
- No hay grietas de tracción.
- Presencia de un estrato duro a una profundidad nDH, siendo H la altura del talud (figura 7.14).
Existen muchos métodos, todos coinciden en que se han de ir haciendo aproximaciones sucesivas,..., y
al final se considera el caso que proporciona el mínimo valor de F:
M resist .
F=
M perturbad .

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7 Taludes y laderas 177

Si existen problemas de agua y presión de poros, se deberá efectuar un estudio detallado de las redes
de filtración.

7.6 Talud indefinido


El estudio de un talud indefinido es el de estabilidad en casos asimilables a deslizamientos
translacionales, cuya superficie de deslizamiento sea pequeña comparada con la longitud y altura del
talud. Se analizan las condiciones de equilibrio del talud indefinido (según el esquema de la figura
7.16) en el tramo de plano inclinado MN, situado a la profundidad z.

Según la hipótesis de infinitud, los planos verticales son estáticamente equivalentes entre sí, y las
resultantes de empujes horizontales a ambos lados de la faja de terreno comprendida entre dos
secciones verticales próximas, se anulan entre sí por ser iguales y de sentido contrario. Por ello el
estudio queda simplificado al estado de tensiones en la base de la faja mencionada (en el tramo MN
del esquema):

β E(Pw)
(Flujo)
z β
z β
W N
W N
βM
β M σn
σv
a) b)

Fig. 7.16 Talud indefinido a) sin flujo de agua; b) con flujo de agua

σv γ⋅z
σ v ,MN = = = γ ⋅ z ⋅ cos β
MN 1
cos β
τ = W ⋅ sen β = γ ⋅ z ⋅ sen β ⋅ cos β

σ' n + p w = W ⋅ cos β = γ ⋅ z ⋅ cos 2 β

Se acepta como coeficiente de seguridad el cociente entre el total de resistencia al corte disponible, y
la tensión al corte movilizada en ese tramo.

De acuerdo con el criterio de rotura de Mohr-Coulomb, para obtener las tensiones efectivas de rotura o
de falla, se restará de las presiones totales la presión de agua (pw).
τ disponible c'+σ' n ⋅ tg ϕ' c'+( γ ⋅ z ⋅ cos 2 β− p w ) ⋅ tg ϕ'
F .S . = = =
τ movilizada γ ⋅ z ⋅ sen β ⋅ cos β γ ⋅ z ⋅ sen β ⋅ cos β

Si el suelo es granular (c' = 0) y pw =0, entonces:


tg ϕ'
F .S . =
tg β

Si existe flujo de agua paralelo a la superficie del talud (figura 7.16b) se deberá tener en cuenta la
presión de agua en la línea de rotura MN; que se puede deducir de la expresión de la carga hidráulica:
p
h p = w = z ⋅ cos 2 β → p w = γ w ⋅ h p = γ w ⋅ z ⋅ cos 2 β
γw

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178 El terreno

La expresión del coeficiente de seguridad es:


c'+( γ ⋅ z ⋅ cos 2 β − γ w ⋅ z ⋅ cos 2 β) ⋅ tg ϕ c'+( γ − γ w ) ⋅ z ⋅ cos 2 β ⋅ tg ϕ
F .S .= =
γ ⋅ z ⋅ sen β ⋅ cos β γ ⋅ z ⋅ sen β ⋅ cos β
Si el suelo es granular (no cohesivo) o asimilable a c' = 0, entonces la anterior expresión se reduce a
γ' ⋅ tg ϕ tg ϕ
F .S . =
≅ 0.5
γ ⋅ tg β tg β
Así queda demostrado que el coeficiente de seguridad se reduce casi a la mitad del valor obtenido de
cuando no había flujo.

7.7 Medidas para incrementar la estabilidad de un talud

Serán válidas todas las medidas que conduzcan a reducir el momento de vuelco, por ejemplo las
esquematizadas en la figura 7.17: b'
b c b b'

f f'
e e'
b'
β'
a' β a' a'
a a
1 2 3
Fig. 7.17

1. Desmontar abc (también a’ab), o sea, reducir la pendienteβ (reducir el momento desestabilizador).
2. No restablecer el perfil original aeb sino el aefb’ (escalonar para conseguir un talud de menor H).
3. Dejar el suelo deslizado en el pie como banqueta de carga.

7.8 Movimientos de ladera

El presente apartado muestra un resumen de los más recientes intentos de aunar y normalizar
nomenclaturas y casuísticas. (De [S.E.G.]).2
Diferentes clasificaciones contemplan principalmente:

- la naturaleza del terreno desplazado;


- velocidad del movimiento;
- características de la trayectoria.

Renombrados científicos, entre ellos Hutchinson (1988), distinguen 5 movimientos diferentes,


esquematizados en figura 7.18:

1. Desprendimientos.
2. Vuelcos.
3. Deslizamientos (rotacionales y translacionales).
4. Expansión lateral.
5. Flujos (colada de barro, corriente de derrubios, solifluxión, reptación).

2
En Monografía número 3 de la Sociedad Española de Geomorfología.

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7 Taludes y laderas 179

deslizamiento rotacional desprendimientos cabeceo

rotura en cuña rotura plana

expansión lateral colada de barro

corriente de derrubios solifluxión reptación

Fig. 7.18

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180 El terreno

Comentarios de los movimientos esquematizados en la figura 7.18:

1) Desprendimiento: movimiento de una porción de suelo (o roca) que en gran parte de su trayectoria
desciende por el aire en caída libre, y vuelve a estar en contacto con el terreno, donde se producen
saltos, rebotes y rodaduras. El movimiento es extraordinariamente rápido. Durante el movimiento, a
causa de los impactos la masa se fragmenta y desparrama al pie del talud; así se pueden acumular
grandes masas de derrubios a modo de canchales.

2) Vuelco: movimiento de rotación de una masa o conjunto de bloques alrededor de un eje situado bajo
el centro de gravedad de la masa movida. El proceso del vuelco se regula en dos mecanismos: cabeceo
y desplome:

21) Cabeceo: se desarrolla en la parte superficial de laderas constituidas por formaciones


rocosas muy fracturadas, y con marcado buzamiento hacia el interior del macizo.

22) Desplome: la formación de grietas de tracción en taludes verticales, seguida por caídas en
desplome, es típica de materiales detríticos recientes. El movimiento es brusco y rápido. Las
grietas de tracción se forman por la relación tensión-deformación de los suelos cohesivos, junto
a incrementos de presión intersticial por agua infiltrada en las grietas.

3) Deslizamiento: movimiento descendiente relativamente rápido de una masa de suelo (o roca


fracturada), que tiene lugar a lo largo de una o varias superficies definidas. Según la trayectoria
descrita se distinguen dos grupos:

31) Deslizamiento rotacional: la superficie de rotura es curva, con la concavidad hacia arriba.

32) Deslizamiento traslacional: la superficie de rotura es casi plana. La trayectoria que describe
el movimiento es eminentemente rectilínea.

Según se produzca el movimiento sobre una o varias superficies, se distinguen:

32a) Rotura plana: el deslizamiento se produce sobre una única superficie plana o varias
paralelas,(suele seguir superficies de estratificación, fallas, diaclasas, etc.).

32b) Rotura en cuña: generalmente se da en masas rocosas en las que el deslizamiento está
dirigido a lo largo de la línea de intersección de dos discontinuidades planas. Es difícil que se
produzca en laderas naturales, en cambio abunda en los taludes por excavación artificial.

4) Expansión lateral: movimiento de extensión lateral ligado a asentamiento profundo; (por ejemplo,
en valles de origen glaciar, como el valle de Boí). Otras veces ligado a fracturas y posterior extensión
de material compacto y cohesivo, con problemas de licuefacción o flujo plástico del material
subyacente. En conjunto es un movimiento complejo.

5) Flujo: es una serie de movimientos que se distribuyen de manera continua, aunque no todas las
partículas se desplazan a la misma velocidad ni siguen trayectorias paralelas; por ello, a veces, adoptan
morfologías lobuladas. Es interesante señalar algunos movimientos peculiares:

51): Reptación: movimiento extremadamente lento (del orden de mm, o pocos cm, por año).

52): Solifluxión: el suelo fluye deformándose, con proceso de deslizamiento. Si es por la acción
del hielo se suele llamar gelifluxión. Se desarrolla en formaciones con algunos metros de
potencia, y en depósitos de acumulación (coluviones, piedemontes), y depósitos de alteración.
El movimiento es rápido y brusco y deja cicatrices de despegue del lóbulo deformado (“golpes
de cuchara”).

© Los autores, 2001; © Edicions UPC, 2001.


7 Taludes y laderas 181

Los movimientos solifluidales pueden derivar en coladas de barro y demás movimientos


complejos sin solución de continuidad.

53) Coladas de barro: movimientos que dan lugar a un depósito elongado, lobulado en su pie,
que involucra materiales cohesivos (limos y arcillas). Son debidos a fenómenos de carga no
drenada, que hacen reducir el ángulo de rozamiento interno y, además, el aumento de la presión
intersticial reduce la resistencia al corte.

54) Corrientes y aludes de derrubios: movimientos de rápidos a muy rápidos (decenas de metros
por hora a metros por segundo) de suelo detrítico, en el que predomina la fracción gruesa, esto
es, arenas, gravas y bloques.
.
Muchos de los movimientos de ladera observados no pueden ser explicados mediante un único
mecanismo de rotura. La tipología es compleja y amplia y más con las posibles combinaciones de los
movimientos simples.

La escala de velocidades suele ser del siguiente orden:

Extremadamente rápido ≈>3 m/s


Muy rápido ≈ 8 m/min.
Rápido ≈ 1 m/día
Moderado ≈ 1 m/mes
Lento ≈ 1 m/año
Muy lento ≈ 0,1 m/año
Extremadamente lento ≈ 0,01 m/año

7.9 Ejemplos de roturas y desprendimientos

Fig. 7.19 Rotura y desprendimiento de una gran zona de suelo urbano, en la ciudad de Alcoy

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182 El terreno

Fig. 7.20 Pared basáltica de unos 50 m, que empieza a tener cabeceos y desprendimientos (Castellfullit de la Roca)

Fig. 7.21 “Cicatriz” en el paisaje, debido a movimientos de rotación y flujo en Gòsol

© Los autores, 2001; © Edicions UPC, 2001.


 7DOXGHV \ ODGHUDV 

)LJ  /RV GHVSUHQGLPLHQWRV FRODGDV R FDQFKDOHV RFDVLRQDQ JUDQGHV GHVWUR]RV HQ ODV
FRQVWUXFFLRQHV TXH HQFXHQWUDQ D VX SDVR

)LJ  (MHPSOR GH PRYLPLHQWR GH UHSWDFLyQ REVHUYDEOH SRU ODV ³FLFDWULFHV´


\ GLVFRQWLQXLGDGHV GH OD VXSHUILFLH \ OD YHJHWDFLyQ

© Los autores, 2001; © Edicions UPC, 2001.


184 El terreno

Fig. 7.24 Ejemplo típico de deslizamiento rotacional en La Conca de Tremp

Fig. 7.25 Rotura bastante plana, con indicios de una inminente rotura según marca una línea
más adentrada en el macizo, en Pesquera (Santander)

Los expertos estudian y analizan las laderas inestables siguiendo varios procedimientos; entre ellos,
los más habituales son:

- Observación de las formas de erosión (cicatrices, depresiones, hendiduras, etc.).


- Observación de las formas de deposición, como lóbulos o lenguas (coladas de barro).
- Observación de la estructura del depósito.
- Observación de los elementos detectores del desequilibrio, como son la aparición de grietas, red de
drenaje desorganizada, cambios de tonalidad -éstos detectan cambios de humedad, etc.

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7 Taludes y laderas 185

- Observación de la vegetación. Cuando se ha producido un desplazamiento, se observan anomalías en


el crecimiento vegetal.
- Obtención de información en documentos cartográficos 3 y con las actuales técnicas fotogeológicas
(con un par de fotografías consecutivas efectuadas desde un avión, en una misma línea de vuelo y, a
través de un estereoscopio, se permite tener una visión tridimensional de la superficie del terreno
objeto de estudio).
- Reconocimiento sobre el terreno. Se lleva a cabo con la ayuda en conjunto de técnicas instrumentales
(taquimetría, clinometría, etc.) y de toma de muestras y ensayos.

Algunos procedimientos para asegurar y prevenir la meteorización e inestabilidad de la superficie de


un talud se especifican en la figura 7.26:

Hierros con base de


hormigón 020 mm, 1,20 m

Hierros con base de


hormigón 020 mm, 0,60 m
Mezcla de paja, betún
y simientes
Alambrada trenzada 2m
(malla 40x40 mm) 45º

Proyección de paja,
simientes y agua

Proyección de
paja y betún

Carretera

45º

Talud de bloques de
arcilla

Talud de derrubios glaciares

Plantación de acacias

Proyección de paja, simientes 2m


y resinas fijadoras

0,3 m/0,8 m
45º Fajinas (haces de ramas)
fijadas con piquetes de madera o
hierros de hormigón

Fig. 7.26

3
El IGME cuenta con la realización de mapas geotécnicos de todo el territorio español a escala 1:200 000 y 1:50 000, y de algunas
capitales españolas a escala 1:25 000. Éstos marcan cartografías de riesgos de deslizamientos en las ciudades donde existe peligro de que
ocurran esos movimientos.

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8 Cimentaciones superficiales 187

8 Cimentaciones superficiales

8.1 Generalidades

Se entiende por cimiento la parte inferior de una estructura, empotrada en el suelo, y encargada de
transmitir las acciones resultantes al terreno, el cual le sirve de sostenimiento y sujeción o anclaje.

La clasificación y tipología más antigua se basa en la situación del firme, que así es como se denomina
la capa del terreno que ofrece suficiente respuesta tenso-deformacional compatible con el total de la
estructura.

Las cimentaciones se califican como superficiales si el plano de desplante de la cimentación se


encuentra cerca de la superficie, a profundidad aproximadamente menor de 3 ó 4 m, y en su entorno se
encuentran estratos suficientemente resistentes como para garantizar una determinada seguridad frente
al hundimiento y unos asientos tolerables por la estructura.

En función de la relación entre la anchura, B (dimensión menor de su superficie de apoyo), y la


profundidad en la que se ubica el desplante, D, se diferencian:

- cimentación superficial, si cumple: D < 4 (figura 8.1a);


B

- cimentación semiprofunda o pozos, si cumple: 4 = D ≤ 8 (figura 8.1b);


B

- cimentación profunda o pilotaje, si cumple: D > 8 (figura 8.1c).


B
Q Q Q
Q

D
D
B
B
D
(QF) D
B

a) a)
(φe=B)
(QP)
b)
c)
Fig. 8.1

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188 El terreno

En realidad estas relaciones entre profundidad y anchura no son suficientes para determinar el tipo de
cimentación, puesto que se ha comprobado que lo que realmente marca la diferencia entre las distintas
tipologías es su respuesta tenso-defomacional, ligada a la forma de la respuesta resistente. Así, si se
considera la respuesta resistente sólo en relación con la base de cimentación se tratará de tipología
superficial, y en la medida en que se vaya involucrando también la respuesta resistente, debida al
contacto lateral, tenderá a considerarse la tipología de semiprofunda a profunda; en ésta, a veces, la
respuesta resistente se debe sólo al contacto lateral (caso de pilotes flotantes, que se verán en tema 9).

8.2 Bases de diseño


Las condiciones que se deben considerar en un proyecto de cimentación pueden resumirse en:

a) Condiciones que impone la estructura

Para cualquier tipología estructural: de muros de carga, de pilares, con o sin sótanos, etc. (en realidad
se debería concretar de acuerdo con las condiciones del suelo):

• Seguridad de la estructura de cimentación en relación con la carga transmitida a la superficie de


cimentación (comprobada a tensión normal y cortante), la resistencia propia como elemento
estructural y la capacidad de asumir asientos diferenciales; por ejemplo: la estructura metálica se
acomoda mejor que la de hormigón armado.

• Influencia del emplazamiento y de las estructuras próximas. Posibles daños recíprocos, en cuanto a
tensiones debidas a sobrecargas, empujes, etc.

• Estabilidad de la cimentación y del terreno involucrado. Se recomienda evitar al máximo el


deterioro del material de cimentación, generalmente hormigón armado.

• El factor de seguridad debe ser suficiente para garantizar que la carga de rotura esté alejada de la
admisible o de trabajo.

Las tensiones que se transmiten al terreno han de ser compatibles (admisibles) con la resistencia a
rotura del terreno y con las deformaciones y asientos permitidos por la estructura considerada. (Ver
asientos en tema 10).

b) Condiciones que impone el suelo

• Profundidad del estrato resistente al que se debe llegar para cimentar. O sea, determinar la cota de
cimentación (situación del firme) y por tanto el tipo de la misma (superficial, semiprofunda o
profunda).

• Capacidad de asentamiento del estrato de apoyo (o de los estratos influenciados).

• Influencia vecinal en cuanto a vibraciones, compactación, hincado de pilotes, etc.

• Situación y posible variación del nivel freático El aumento de cota del nivel freático. implica
disminución de presión efectiva (aumenta la presión neutra que se ha de restar a la total), por tanto
disminuye la resistencia, como se verá más adelante; eso indica peligro de posible licuefacción de
material granular fino saturado, sobre todo por terremotos.

• Socavación debida a corrientes subterráneas, que provocan erosión y fuga de terreno; lo que da lugar
a asientos catastróficos.

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8 Cimentaciones superficiales 189

• Cota de heladicidad (variable según la localización geográfica y climática). En España es de


aproximadamente 1 m, y aumentan en las zonas de alta montaña.

• Cambios de volumen del suelo, sobre todo en arcillas expansivas y suelos de alta plasticidad. Se
controlarán los posibles cambios de humedad provenientes de riegos, malos drenes o roturas de
alcantarillas, y por supuesto también las desecaciones provinentes de hornos, calderas de calefacción
en sótanos o raíces de grandes árboles.

Estas tres anteriores condiciones llevan a considerar, por seguridad, una profundidad mínima del plano
de cimentación de 1 m; aunque las normas N.T.E. permiten 80 cm.

• Defectos subterráneos, como son minas, fallas, terrenos yesíferos, y también túneles y refugios
subterráneos (antiaéreos).

• Agresividad: se controlará la posible existencia de aguas agresivas, suelos agresivos, etc., para
cambiar o proteger los materiales de cimentación.

• Erosión: se ha de considerar en zonas alteradas o de relleno (salvo que estén muy estudiados sus
comportamientos y sean insignificantes).

Todo lo citado anteriormente conduce a la necesidad de una buena información del suelo implicado, o
sea: exploración del suelo y ensayos necesarios para un buen y completo estudio geotécnico.

Dependiendo de la fiabilidad en la calidad del estudio geotécnico se recomienda un factor de


seguridad de 3 ó de 4.

8.2.1 Fases del diseño


Las fases del diseño de la cimentación, en un proceso habitual de tanteo, se pueden reducir a:

1. Definir unas dimensiones de la cimentación: superficie de la base y profundidad.

2. Determinar la presión de hundimiento del terreno para las dimensiones de cimentación


preestablecidas en una primera aproximación, al nivel de anteproyecto.

3. Obtener la presión admisible (o carga admisible) considerando un coeficiente de seguridad


adecuado frente al hundimiento.

4. Verificar si la carga admisible del suelo (qad) es menor que la aplicada, q, también llamada
de trabajo, con lo que se debe ir al siguiente paso rectificador (5). Si no es menor querrá decir
que en cuanto a hundimiento no hay problema, y se deberá analizar el asiento (6).

Qt qh
q= ≤ q ad =
Área de base del cimiento F .S .

(Si qad ≥ q, se deberá seguir con la fase 6, la comprobación de asientos).

5. Reajuste de las dimensiones de la cimentación, y por tanto comenzar de nuevo el


proceso (1, 2 y 3).

6. Cálculo de asientos esperables, y consecuente comparación con los admisibles en la


estructura, que llevará a una de las dos posibilidades siguientes: o dar por válida la
cimentación, o proceder a otro reajuste de las dimensiones (recomenzar el proceso).

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190 El terreno

8.3 Carga de hundimiento de las cimentaciones

El hundimiento de una cimentación supone asientos grandes y graves, generalmente acompañados de


giros o vuelco de la estructura sustentada.

Según la estructura y el tipo de terreno se puede hablar de hundimiento por:

- rotura generalizada,

- rotura local,

- rotura por punzonamiento.

8.3.1 Rotura generalizada


La rotura generalizada es fundamentalmente por corte. Se da en cimentaciones superficiales (figura
8.2). El asiento es del orden del 5 % de B (dimensión mínima de la zapata).

Se da en arena densa (el índice de densidad es Id ≈ 1) y arcillas medianamente blandas pero con carga
rápida, sin drenaje. Las fórmulas de comportamiento en rotura suponen una plastificación total, sin
bolsas de terreno no plastificado, y las ecuaciones suponen que la fluencia del suelo no produce
variación en su volumen (∆V = 0), es decir, como si el suelo fuera un sólido rígido-plástico.
Q
carga qh
asiento

Id = 0,78

Fig. 8.2 Rotura generalizada

8.3.2 Rotura local


El estado de plastificación total no se establece súbitamente, sino que pasa por un período de
plastificación contenida (figura 8.3). En las zonas de plastificación contenida el suelo tiende a
aumentar su volumen (si es de dilatancia positiva). Empieza la rotura en zonas de inicio de
plastificación, en bordes bajo zapata. Es una rotura por corte. Se da en arena medianamente densa (Id ≈
0,61), y arcillas y limos blandos.
Q
qad carga

qh
asiento

Fig. 8.3 Rotura local

© Los autores, 2001; © Edicions UPC, 2001.


8 Cimentaciones superficiales 191

8.3.3 Rotura por punzonamiento


Ese tipo de hundimiento es típico de cimentaciones profundas, rompe según unos planos de corte
(figura 8.4) y el asiento es del orden de 6 a 8 % del valor de B. Se da en arenas muy sueltas, flojas (el
índice de densidad suele ser Id ≈ 0,32.), y en arcillas y limos blandos.
Q
carga

asiento
Id = 0,32
Punzonamiento

Fig. 8.4 Rotura por punzonamiento

En suelos con dilatancia negativa las zonas en plasticidad disminuyen de volumen; esto comporta
asientos plásticos muy importantes que no son compatibles con la estructura, aunque aún se esté lejos
del hundimiento general por plastificación total.

Para tener en cuenta esta posibilidad se emplea una regla empírica debida a Terzaghi: considerar
parámetros resistentes reducidos, por seguridad, del siguiente modo:
- tomar ϕ‘, tal que tgϕ‘ = 2/3 tgϕ,
- tomar resistencia al corte efectiva c', tal que c' = 2/3 c.

8.4 Carga admisible


A la carga de derrumbe o de hundimiento también se la denomina carga de rotura, capacidad de carga
última o capacidad portante última. En la mayor parte de la bibliografía especializada se la representa
por letra minúscula, p o q, por ser por unidad de superficie, y un subíndice: u o h: pu, ph, qu o qh.

A la carga de hundimiento se le suele aplicar un coeficiente reductor (se divide por un coeficiente de
seguridad (F.S.) de valor 3 ó 4 (según la fiabilidad de los parámetros obtenidos, función de la calidad
del informe geotécnico); así se obtiene la carga unitaria admisible o presión admisible, con
dimensiones de fuerza dividida por longitud al cuadrado (F/L²), que deberá ser como mínimo igual a la
presión transmitida por la estructura a la base del cimiento (figura 8.5).
qad=qh qh σ
Q 3

B
Superficie
Dominio
BxL Suelo
elástico
poco
Suelo compresible
s muy
compresible
Fig. 8.5

A veces no es esta qad (admisible frente a hundimiento) la decisiva para escoger el tipo de cimiento,
sino la tensión resultante de estudios de asientos (éstos se exponen en el capítulo 10).

© Los autores, 2001; © Edicions UPC, 2001.


192 El terreno

La qad no es en realidad uniforme, las tensiones reales de contacto son más complejas. Si se supone el
semiespacio homogéneo, elástico e isótropo sobre el que se aplica una carga flexible, se producirán
tensiones que se calcularán exactamente por integración de las fórmulas de Boussinesq. Si la presión
aplicada crece se iniciará el fenómeno de la fluxión plástica en los bordes del área cargada. El reparto
de tensiones en el contacto con suelo no cohesivo y cohesivo y con elementos de cimentación flexible
y rígido se esquematiza en la figura 8.6.
c=0

ϕ ≡35º ϕ =25°

caso suelo con


caso suelo sin cohesión
cohesión c ≈ 1 t/m²
c=0 c≠0

Fig. 8.6

8.5 Procedimientos teóricos para determinar la carga de hundimiento de una


cimentación superficial

8.5.1 Caso estudiado por Prandtl


En el caso de cimentación en faja indefinida sobre la superficie del semiespacio de Boussinesq,
relleno de terreno de Coulomb pero sin peso, Prandtl estudia el equilibrio límite, el mecanismo de
hundimiento de la faja cuando se aplica una presión uniforme que aumenta hasta llegar al valor q'd que
provoca la plastificación de la zona esquematizada en la figura 8.7.

Supone que no existe rozamiento zapata–terreno; por tanto, en el contacto según el plano AA’ las
tensiones son normales a la superficie y de valor igual a p.

El estado de tensiones de todos los puntos de la cuña ABA’ se representa en el mismo círculo de
Mohr. Es una zona de plasticidad uniforme, correspondiente al estado activo de Rankine (zona I en la
figura 8.7).

Considerando que la plastificación también se produce por la actuación de una presión uniforme, q,
sobre la superficie del semiespacio, análogamente se llega a la conclusión de que existen las cuñas
simétricas ACD y A’C’D’ en estado pasivo de Rankine (zona II en la figura 8.7).

Las zonas entre ambas cuñas están en plasticidad radial; las líneas características convergen en los
puntos singulares A y A’, y son rectas, con lo cual la otra familia de líneas es de espirales logarítmicas.
Q

cimentación

q q (sobrecarga)
A A'
D (I) (II) D'

C B C' Zona II
Zona I
Fig. 8.7

© Los autores, 2001; © Edicions UPC, 2001.


8 Cimentaciones superficiales 193

Se expresan las condiciones de contorno para que se cumpla el equilibrio plástico, y se suponen las
tensiones normales σ como principales (y las tangenciales nulas, τ = 0). Se examinan las fuerzas que
actúan sobre el volumen de suelo y se aplica la condición de equilibrio ΣMA = 0; primero para suelos
sin cohesión y luego para cohesivos:

• en suelo sin cohesión (c=0)(figura 8.8):

Los momentos que tienden a hundir la superficie MA (los debidos a la carga p y empuje activo, EA,
que actúa sobre la superficie MB), deben igualarse a los Momentos de las demás fuerzas (q y empuje
pasivo, Ep, que actúa sobre la superficie EC). Formulando esas condiciones, sustituyendo valores y
simplificando queda:

donde: p = q ⋅ tg 2 (45 + ϕ 2)e π 2⋅tg ϕ = q ⋅ N qP


N qP es el factor de capacidad portante de Prandtl.

• en suelo con cohesión (c≠0):

La diferencia con el caso anterior no está en la forma de las características sino en la existencia de
nuevas fuerzas en sentido longitudinal a la espiral logarítmica (figura 8.8).
P/2

M A q E
(I)
Ep
(I) Ea (II)
B
ϕ
σ3(h) σ1 (v) C
(II) σ1(h)
N
σ3(v) (π/4−ϕ/2
(π/4+ϕ/2) (π/4+ϕ/2) G T
(C)
(B)
Fig. 8.8

Aplicando el equilibrio de momentos queda:

[ ]
p = q ⋅ tg 2 (45 + ϕ 2 )e π⋅tg ⋅ϕ + c ⋅ c tg⋅ ϕ tg 2 (45 + ϕ 2 )e π⋅tg ⋅ϕ − 1 = q ⋅ N qP + c ⋅ N cP

La relación entre esos factores de capacidad portante, Nq y Nc ,se deduce teniendo en cuenta el
teorema de los estados correspondientes debido a Caquot, en 1934 (figura 8.9): un medio coherente
está en equilibrio si se le puede hacer corresponder con un medio pulverulento -sin cohesión- de la
misma forma y el mismo ángulo de rozamiento interno, y que se halle en equilibrio bajo la acción de
las mismas fuerzas exteriores que actúan sobre el medio coherente, completadas con una presión
hidrostática constante en todos los puntos e igual a h = c·cotg·ϕ). La relación es la siguiente:
( )
N cP = N qP − 1 · cot g ϕ
τ' τ

C
ϕ c ϕ
σc σ
H
σf
Fig. 8.9

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194 El terreno

Entre las teorías y fórmulas que incluyen el peso hay una de Terzagui que, pese a no ser estrictamente
correcta en los supuestos teóricos, se justifica por su acuerdo con la realidad.

Terzagui (1943) estudió el caso de cimentación perfectamente rugosa, o sea cuando no hay
corrimiento alguno entre el cimiento y el terreno sobre el cual se apoya. Entonces el terreno
inmediatamente próximo al cimiento permanece siempre en estado elástico, ya que está sometido a
una compresión vertical y al mismo tiempo a una constricción lateral completa. Se forma una cuña de
terreno bajo el cimiento, que desciende solidariamente con la cimentación, sin entrar en plasticidad.
Según Terzaghi, esa cuña está limitada por planos que forman con la horizontal un ángulo igual a ϕ.
En la figura 8.10 se puede observar una línea de deslizamiento espiral logarítmica con tg vertical en B.

P
q
ϕ
A
(π/4−ϕ/2) EP
EA (3π/4−ϕ/2)
B

Fig. 8.10 Carga de hundimiento para suelos con peso y cohesión y carga en faja indefinida

Tras plantear la ecuación de equilibrio de momentos, y haciendo las sustituciones y simplificaciones


oportunas, Terzaghi llega a la expresión:
1
ph = q ⋅ N + c ⋅ N + γ' B ⋅ N
q c 2 γ
donde:
ph: carga unitaria de hundimiento o capacidad portante última (unidades de tensión);
q: sobrecarga a nivel del plano de cimentación (unidades de tensión);
Nq: factor de capacidad portante, adimensional, que acompaña al término de sobrecarga, de valor:
 3π 
 − ϕ ·tg ϕ
e 2 
Nq =
2 cos 2 (45 + ϕ / 2)
c: resistencia unitaria al corte o cohesión (unidades de tensión);
Nc : factor (adimensional) de capacidad portante correspondiente a la cohesión, de valor:

N c = cot g ϕ · ( N q − 1)
γ’ : densidad sumergida del suelo bajo superficie de desplante (si el suelo está seco será la densidad
seca);
B : dimensión menor de la planta de la zapata;
Nγ : factor (adimensional) de capacidad portante correspondiente al término del peso del suelo bajo el
cimiento.

Esos tres factores adimensionales, dependen del ángulo de fricción o rozamiento interno del suelo, y
así se dan en la tabla 8.1.

Meyerhof (1968) solucionó el caso más habitual de la cimentación, cuando está empotrada una cierta
profundidad D. Meyerhof considera el terreno por encima de la base de la cimentación como una
sobrecarga; o sea, que el valor de q es la presión debida a la altura de tierras, de densidad γ, desde cota
de desplante hasta superficie, es decir, q = γ.D.

© Los autores, 2001; © Edicions UPC, 2001.


8 Cimentaciones superficiales 195

Un caso particular notable es el que se da en suelo coherente puro, sin rozamiento interno (si ϕ = 0 ⇒
Nq=1, Nc=(π+2) y Nγ = 0). La carga unitaria de hundimiento de una zapata superficial situada sobre
ese terreno valdrá:
ph = c(π+2) = 5,14 c

En arcillas y con situación no drenada, c = cu = ½ qu (qu = resistencia a la compresión simple); por lo


que se puede expresar: ph = 2,57 qu

Brinch-Hansen (1961); tuvo en cuenta la forma de la cimentación -circular, cuadrada, rectangular, en


faja-, la existencia de fuerzas horizontales que hacen que la resultante sobre el terreno no siempre sea
vertical y la incidencia del factor de profundidad del cimiento. Su fórmula de carga de hundimiento de
la cimentación queda:
1
P A = p h = q ⋅ N q ⋅ s q d q i q + c ⋅ N c ⋅ s c d c ic + γ '·B· N γ ⋅ s γ d γ i γ
2

donde:
P: carga total de hundimiento de la cimentación;
A: área de la cimentación;
ph : carga unitaria de hundimiento;
di: coeficientes de profundidad;
si: coeficientes de forma;
ii: coeficientes de inclinación.

El subíndice i representa cada uno de los tres sumandos: el de sobrecarga -q-, el de cohesión -c- y el de
densidad -γ- bajo la base.

En la práctica habitual se suele simplificar, pues es despreciable la posible reducción de exactitud, y


así, si la profundidad del cimiento es D ≤ 2 m, se suele prescindir del factor corrector (o sea, como si
fuera di =1). Si la carga es vertical, también se considera ii =1.

En la tabla 8.1 se especifican las fórmulas para determinar los factores correctores de forma,
profundidad e inclinación debidos a Brinch-Hansen.

Independientemente del método de cada autor, para todo tipo de suelo y de cimentación se deberá
cumplir: qh Q
= q ad ≥ q tr =
F.S. S
La aplicación de una carga equivalente a la tierra excavada en el vaciado no hace más que reestablecer
el equilibrio natural del terreno.

En cimentaciones flotantes (figura 8.11) puede ocurrir que el peso del terreno excavado exceda al del
edificio, entonces se debe restablecer el equilibrio por medio de lastres. Un ejemplo típico de ello está
en el edificio de la Lotería Nacional de Méjico.

h (γ) P γh

γh
(antes) (después)

Fig. 8.11

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196 El terreno

8.5.2 Factores de capacidad de carga (Terzaghi) y coeficientes correctores (Brinch-Hansen)

Tabla 8.1 Factores de capacidad portante y relaciones útiles para calcular la carga de hundimiento.

ϕ Nq Nc Nγ Nq /Nc tgϕ Coeficients correctores de


0 1,00 5,14 0,00 0,20 0,00 Brinch-Hansen: si, ii, di
1 1,09 5,38 0,07 0,20 0,02
2 1,20 5,63 0,15 0,21 0,03 Coeficientes de forma si
3 1,31 5,90 0,24 0,22 0,05 Forma de la sq sc sγ
4 1,43 6,19 0,34 0,23 0,07
cimentación
5 1,57 6,49 0,45 0,24 0,09
corrida 1,00 1,00 1,00
6 1,72 6,81 0,57 0,25 0,11
7 1,88 7,16 0,71 0,26 0,12 rectangular 1+(B/L)tgϕ 1+(B/L)(Nq/Nc) 1 - 0,4 B/L
8 2,06 7,53 0,86 0,27 0,14
cuadrada o 1+tg ϕ 1+ (Nq/ Nc) 0,6
9 2,25 7,92 1,03 0,28 0,16
circular
10 2,47 8,35 1,22 0,30 0,18
11 2,71 8,80 1.44 0,32 0,19
12 2,97 9,28 1,69 0,32 0,21
13 3,26 9,81 1,97 0,33 0,23 Coeficientes de inclinación ii
14 3,59 10,37 2,29 0,35 0,25
15 3,94 10,98 2,65 0,36 0,27 2
16 4,34 11,63 3,06 0,37 0,29  H 
iq = 1 − 
17 4,77 12,34 3,53 0,39 0,31  V + B ' L'·c·cotgϕ 
18 5,26 13,10 4,07 0,40 0,32
19 5,80 13,93 4,68 0,42 0,34
20 6,40 14,83 5,32 0,43 0,36 iγ = (iq ) 2
21 7,07 15,82 6,15 0,45 0,38
22 7,82 16,88 7,13 0,46 0,40
1 − iq 2H
23 8,66 18,05 8,20 0,48 0,42 ic = i q − ; si ϕ = 0 o → ic = 1 −
24 9,60 19,32 9,4 0,50 0,45 N c tgϕ B '·L'·c· N c
25 10,66 20,72 10,88 0,51 0,47
26 11,85 22,25 12,54 0,53 0,49
27 13,20 23,94 14,47 0,54 0,51
Coeficientes de profundidad di
28 14,72 25,80 16,72 0,55 0,53
29 16,44 27,86 19,34 0,59 0,55
30 18,40 30,14 22,40 0,61 0,58 Si D/B≤ 1:
31 20,63 32,67 25,99 0,63 0,60 d q = 1 + 2 tg ϕ (1 − sen ϕ ) 2 · D / B
32 23,18 35,49 30,22 0,65 0,62
33 26,09 38,64 35,19 0,68 0,65
34 29,44 42,16 41,06 0,70 0,67 d c = 1 + 0 , 4· D / B
35 33,30 46,12 48,03 0,72 0,70
36 37,75 50,59 56,31 0,75 0,73 dγ =1
37 42,92 55,63 66,19 0,77 0,75
38 48,93 61,35 78,03 0,80 0,78
39 55,96 67,87 92,25 0,82 0.81
40 64,20 75,31 109,41 0,85 0,84
Si D/B > 1:
41 73,90 83,86 130,22 0,88 0,87
42 85,38 93,71 155,55 0,91 0,90 d q = 1 + 2 tg ϕ(1 − sen ϕ) 2 ·arctg ( D / B )
43 99,02 105,11 186,54 0,94 0,93
44 115,31 118,37 224,64 0,97 0,97
45 134,88 133,88 271,76 1,01 1,00 d c = 1 + 0,4··arctg ( D / B )
46 158,51 152,10 330,35 1,04 1,04
47 187,21 173,64 403,67 1,08 1,07
dγ =1
48 222,31 199,26 496,01 1,12 1,11
49 265,51 229,93 613,16 1,15 1,15
50 319,07 266,89 762,89 1,20 1,19

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8 Cimentaciones superficiales 197

8.6 Carga descentrada

En el caso de suelo con peso, la presión de contacto cimiento-suelo no es uniforme. El hacer coincidir
el punto de paso de la resultante de la distribución de la presión de contacto con el de aplicación de la
carga resulta difícil, pero es válida la aproximación de Meyerhoff (1953): sustituir el área real de
cimentación por un área equivalente, donde la carga esté centrada (figura 8.12).

N M y x Mx y
σ= ± ±  L ' 2 = L 2 − e x → L ' = L − 2e x
ab Iy Ix 
 B ' 2 = B 2 − e y → B ' = B − 2e y
My Mx 
ex = , ey = 
N N 

y
L'
L/2

B/2 ex
B' B/2 N
x ey B x
N'
y x
Mx ey
L/2
My
L ex
y
b a y
My
x Mx

Fig. 8.12

Las tensiones máxima y mínima en el plano de desplante del cimiento serán:

N ex N a 2 e y N b 2
σ máx . = ± ±
mín . ab ba 3 12 ab 3 12

N  6e x 6e y 
σ máx . = 1 ± ± 
mín . ab  a b 

Se admite que se cumpla σmáx ≤ 1,25 qad,, siempre que σmedia ≤ qad.

8.7 Influencia del agua freática en la carga de hundimiento

En [Geotecnia y Cimientos II] se indica que si el nivel freático está sobre la base del cimiento hay que
emplear la densidad sumergida, γ’, en todos los sumandos, tanto para la influencia del peso del suelo
bajo el plano de cimentación, como para la contribución de la sobrecarga del suelo entre plano de
cimentación y el N.F.; puesto que trabajar en tensiones efectivas está del lado de la seguridad.

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198 El terreno

Se debe recordar (capítulo 2) que la presencia de agua influye en la disminución de las presiones
efectivas. ∆u → - ∆p’ y viceversa (- ∆u → + ∆p’). La presencia del agua hace que haya menos capacidad
de carga, del orden de 0,5 a 0,7 veces menos, a pesar del término añadido de la subpresión, γw·D.

• En suelo granular -o arenoso- (c = 0), el caso de presencia de agua quieta hace disminuir
aparentemente el peso específico de las partículas sólidas del suelo. El suelo actúa como si tuviera una
densidad sumergida,γ‘.(γ‘ = γsat - γw). Pero el total de suelo (ahora con agua) es de mayor peso.
El ángulo de fricción interna, en realidad, se ve algo disminuido; pero en la gran mayoría de
problemas prácticos reales, se desprecia esta disminución.

• En suelo arcilloso (c ≠ 0), se consideran dos casos fundamentalmente distintos:

- a corto plazo (sin drenaje), en los que, generalmente, se considera el valor del ángulo de rozamiento
interno nulo (ϕ = 0o) y en los cuales también varía la cohesión; se suele considerar, en actuaciones
semejantes a cargas rápidas sin tiempo para permitir drenaje, el valor de cu de ensayos de corte rápido
sin drenaje, o U.U., del triaxial.

- a largo plazo, disipadas las presiones intersticiales (condiciones drenadas), se contará con la
cohesión efectiva, c', obtenida en ensayos de corte drenados y lentos o en el triaxial -consolidados y
drenados- (C.D.).
c → c'
γ → γ‘ (<γ)

La presencia de agua en los suelos arcillosos genera una reducción de su cohesión aparente, debido a
las fuerzas capilares; pero en la práctica no se tienen en cuenta.

En general la presión de hundimiento calculada para condiciones drenadas (a largo plazo), es mayor
que la calculada para condiciones no drenadas (a corto plazo); pero la situación crítica es la inicial, tras
aplicar la carga.

• Si el agua está en movimiento interviene la presión de filtración en el sentido del gradiente


hidráulico, -cabe recordar la licuefacción o fenómeno de ebullición de las arenas (capítulo 2)-. Si hay
un aumento o subida de presión del agua, disminuirá la presión efectiva:

∆ u = i·z· γ w → p’ = z· γ ‘ - i·z· γ w

Inversamente, si hay descenso de presión del agua, aumentarán las tensiones efectivas, o sea:

∆ u<0 → p’ =z·γ‘ + i·z· γ w

(Ese aumento de tensión efectiva implicará mayores asientos; como se vio en el tema de la
consolidación, en capítulo 3).

8.7.1 Suelo totalmente sumergido (sumersión total)


En esquema de figura 8.13, - suelo con nivel freático en superficie -, el cálculo de la capacidad
portante aplicando la fórmula general de Terzaghi, se simplifica en los tres términos de la capacidad
portante, y quedan:
ph = pq + pc + pγ

Para el cálculo de la capacidad portante, el término correspondiente a la sobrecarga, p q , se expresa

p q = q·N q + γ w D = γ ‘·D·N q + γ wD

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8 Cimentaciones superficiales 199

(A pesar de sumar el término de subpresión = γw·D, el resultado es menor).

Q
N.F

(subpresión = γω D)
D

Fig. 8.13

El término correspondiente a la cohesión (prácticamente no cambia su expresión) es:

p c = c·N c

Se tendrán en cuenta los cambios del valor de la cohesión en suelos arcillosos en los que se tengan
datos de cohesión aparente por capilaridad, aunque en la práctica no se considera.

Por último, el término correspondiente al peso de suelo bajo el cimiento, pγ ,se expresa de modo
similar, pero teniendo en cuenta que se deberá considerar la densidad sumergida:
1
pγ = γ ' BN γ
2

La fórmula general esultará, para ese caso de nivel freático en superficie:

p h = γ ‘·D·N q + γ w D + c·N c +0,5· γ ‘ B·N γ ;

Ese es el caso de menor capacidad de carga de los que se pueda encontrar el suelo al variar su cota de
N.F., ya que γ′ a γh (a pesar de la suma del término de subpresión).

8.7.2 Suelo en sumersión parcial


En la figura 8.14 se esquematizan dos casos de suelos en los cuales la capa freática no coincide con la
superficie del terreno; lógicamente, la carga de hundimiento estará entre su valor menor (qh
correspondiente al caso de sumersión total), y el mayor ( qh de terreno seco).

Q
caso II) caso I)

D dw N.F.
dw D-dw (γ')
N.F. d
(I)
(II)

Fig. 8.14

© Los autores, 2001; © Edicions UPC, 2001.


200 El terreno

Para ambos casos I) y II) : p h = p q + p c + p γ .

Caso I): dw ≤ D, pq es:


p q = [γ h ·d w + γ'·( D − d w )]·N q + γ w ·( D − d w )

pc y pγ son prácticamente iguales a los del caso de sumersión total visto anteriormente.

Caso II): dw > D, pero no mucho más de 2B (la capa freática está dentro de la zona de plasticidad, pero
entre el plano de la base del cimiento y la profundidad máxima alcanzada por la zona plástica), queda
pq = γ ⋅ D ⋅ N q
pc = c ⋅ N c
p γ = [γ' + F (γ − γ' )]B ⋅ N γ
1
2
donde:
- γ: es la densidad natural del suelo (sobre el nivel freático se suele considerar la densidad seca);
-γ’: es la densidad sumergida del suelo bajo el nivel freático;
-F: es un coeficiente reductor de la densidad, que facilitó Meyerhoff. En la figura 8.15 están unos
ábacos para obtener el coeficiente (F) reductor de la densidad, en función de la parte sumergida del
cimiento respecto al ancho del cimiento; en la representación cartesiana se expresa dw en ordenadas y
el ángulo de resistencia interna del suelo, ϕ, en abscisas.

En el gráfico del perfil del terreno de la figura 8.15 d representa la distancia entre la base del cimiento
y el N.F.; luego, para el esquema usual (en que es obligado situar la base a cota D≥ 0,8 m), se entra en
los valores de ordenadas-derecha con la expresión (dw-D)/B.

El factor F varía de 0 a 1, según vaya variando el nivel freático desde la posición del N.F. coincidente
con el plano de cimentación (valor de F = 0), al valor 1, correspondiente a un N.F. muy profundo, que
no afecta a la zona de plasticidad producida, y por lo tanto sin influencia alguna en la carga de
hundimiento.
1,0 2,0
d dw-D
Coeficiente F

0,8 1,5 B= B
B
D 0,6 1,0

0,4
dw γ.ϕ 0,5
d 0,2 0,3
N.F. 0,2
0,1
0
0º 10º 20º 30º 40º 50º
γ'.ϕ
Ángulo de rozamiento interno ϕ
Fig. 8.15

8.8 Suelo estratificado

Para el estudio de la capacidad portante en suelos heterogéneos se establecen dos tipos principales de
casos (figura 8.16):

1. Suelos totalmente heterogéneos → cálculos elásticos

© Los autores, 2001; © Edicions UPC, 2001.


8 Cimentaciones superficiales 201

2. Suelos homogéneos en capas. En ellos se consideran dos tipos:


 (− ) 
caso a):  (+ )  estrato superior más blando que el inmediato inferior.
 

 (+ ) 
caso b):   estrato superior más duro que el inmediato inferior.
 (− ) 
Q Q
a) b)
B D D B

c1, ϕ1 c1, ϕ1
(-) H (blando) (+) H (duro)
(+) (duro) (-) (blando)
c2, ϕ2 c2, ϕ2

qh1<qh2 qh1>qh2

Fig. 8.16

En ambos casos, a) y b), si se estudia la situación más desfavorable en cuanto a capacidad portante del
suelo, como es el caso φ = 0o (caso no drenado, o estudios a corto plazo), la carga de hundimiento se
puede expresar por
q = q + c ⋅ N ≡ γD + c ⋅ N
h 1 m 1 m
donde.
q: es el término de sobrecarga, en este caso queda sólo; ya que si ϕ = 0° → Nq = 1;
c1: resistencia al corte no drenado de la capa 1;
Nm: coeficiente de capacidad de carga similar al Nc, pero que en este caso depende de la
relación c2/c1 = k (ver tabla 8.2), y de B/H. (formulación posterior);
Según el caso, N m se halla por tablas (caso a) o por una fórmula (caso b).

El caso a): es un caso típico de arcilla blanda sobre arcilla firme o roca, generalmente arcilla saturada,
que se estudia con la hipótesis de situación sin drenaje, y con ϕ = 0o. La rotura suele ser por flujo
plástico lateral.

El caso b): este caso es típico de arcilla firme o arena (capa de suelo más rígido) sobre sedimentos de
arcilla normalmente consolidada (capa más blanda). Aquí la rotura es generalmente por
punzonamiento de la capa superior a lo largo del perímetro de la cimentación.

La extensión de la superficie de rotura bajo una cimentación está representada en la figura 8.17 (según
Schultze).
b
12,4b
4,88b
2,6b
1,5b

ϕ = 0º
0,7b
1,1b
1,6b

ϕ = 15º
2,9b

ϕ = 30º
ϕ = 45º

(sólo se ha representado una parte)

Fig. 8.17

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202 El terreno

Tabla 8.2 Factor de capacidad de carga Nm para los casos 1) y 2)

1) Zapata rectangular (L/B ≤ 5)

B/H 2 4 6 8 10 20 ∞
c 2 /c 1
1,0 5,14 5,14 5,14 5,14 5,14 5,14 5,14
1,5 5,14 5,31 5,45 5,59 5,70 6,14 7,71
2 5,14 5,43 5,69 5,92 6,13 6,95 10,28
3 5,14 5,59 6,00 6,38 6,74 8,16 15,42
4 5,14 5,69 6,21 6,69 7,14 9,02 20,56
5 5,14 5,76 6,35 6,90 7,42 9,66 25,70
10 5,14 5,93 6,69 7,43 8,14 11,40 51,40
∞ 5,14 6,14 7,14 8,14 9,14 14,14 ∞

2) Zapata cuadrada o circular (L/B = 1)

B/H 4 8 12 16 20 40 ∞
c 2 /c 1
1 6,17 6,17 6,17 6,17 6,17 6,17 6,17
1,5 6,17 6,34 6,49 6,63 6,76 7,25 9,25
2 6,17 6,46 6,73 6,98 7,20 8,10 12,34
3 6,17 6,63 7,05 7,45 7,82 9,36 18,51
4 6,17 6,73 7,26 7,75 8,23 10,24 24,68
5 6,17 6,80 7,40 7,97 8,51 10,88 30,85
10 6,17 6,96 7,74 8,49 9,22 12,58 61,70
∞ 6,17 7,17 8,17 9,17 10,17 15,17 ∞

 (+ )  1
• Para el caso b)   y ϕ = 0°: → N m = + ks c N c
donde:  (− )  β
- β: según sea la forma de la cimentación toma los siguientes valores:
- para cimentación rectangular β = BL/ [2(B+L)H];.
- para cimentación cuadrada o circular β = B/4H;.
- para cimentación en faja β = B/2H;
- k: relación entre las cohesiones de los dos estratos c 2 /c 1.
 (+ ) 
• Para el caso b)   pero con ϕ ≠ 0 , cosa bastante general, pues es el caso típico de arena sobre
o

 (− )  arcilla blanda, la carga de hundimiento será (según Vesic y Tcheng):

donde:
{
q h = q'd' 1 − 2(H B )tg ϕ(1 + sen ϕ)e [(π 4 −ϕ 2 )tg ϕ] }
qd´´: es la capacidad de carga que se obtendría si la zapata estuviera en suelo homogéneo en
profundidad y con parámetros del terreno inferior, de peor capacidad resistente. (Da resultado
excelentes para H ≤ 1'5 B).
Si H š 2,5 B, la influencia de la capa blanda es despreciable.

Según la norma NTE CSZ se puede considerar la presión de diseño para los casos anteriormente
expuestos (según el esquema grafiado en la figura 8.16):

• Caso a) (qh1 < qh2):


para H/B > 0,7 → qh = qh1
q h 2 − q h1 H
para H /B < 0,7 → q h 2 − ·
0 ,7 B

© Los autores, 2001; © Edicions UPC, 2001.


8 Cimentaciones superficiales 203

Caso b) (qh1 > qh2):


para H/B ≤ 0,2 → qh = qh2
q h1 − q h 2 H 
para 0,2 < H/B < 1→ q h = q h 2 +  − 0 ,2 
0 ,8  B 
para H/B>1… → qh = qh1
En la normativa NTE se considera nula la influencia en cuanto a capacidad portante de la proximidad
de la capa inferior -de peor resistencia-, a partir de una profundidad sólo mayor que B; eso se podrá
admitir si es con relación a las capacidades de carga tabuladas en esa norma. No es prudente extrapolar
esas relaciones al cálculo más riguroso efectuado siguiendo fórmulación de autores como Terzaghi,
Brinch-Hansen, Vesic, etc.

Si la capa superior no es cohesiva (c1 =0), y tiene un valor de ϕ1 ≥ 25° (caso frecuente, por ejemplo
de arena sobre arcilla blanda), la ecuación que propone Vesic es

q = q' ' ·e
{2 3[(1 + B L ) H B ]}
h h
De la anterior expresión se obtiene la Hc, -altura crítica- que debe encontrarse como mínimo, a partir
de la cual la capacidad de carga no se ve sensiblemente afectada por la capa inferior de peor capacidad
portante. Si H es muy grande, en el límite la capacidad portante resultante tiende a ser la de la capa
superior. No afecta nada la capa peor inferior. Si H es muy pequeña, la expresión exponencial tendería
a ser e° = 1 y, como consecuencia: qd = qd”.

La expresión que representa la distancia mínima (Hc) a la que debe estar el estrato de peor resistencia
desde la base de desplante del cimiento, para que no influya su existencia en el cálculo de la capacidad
portante, viene dada por
Hc = ⋅
3 B
2 (1 + B L )
ln q d' q d'' ( )
Analizando esa expresión se observa que la profundidad crítica, Hc, de una cimentación corrida llega a
ser el doble de la de una cimentación cuadrada (figura 8.18).
 3 Coef  3
Si (caso a, zapata corrida) L š B ⇒ (B/L) →0 ⇒ H c →  ·  →
 2 (1 + 0 ) 2
3 
H c →  (1 + 1) → ≡
3 32
Si (caso b, zapata cuadrada) B/L ≈ 1 ⇒
2  4 2

Hc
Hc

(a) (b)

Fig. 8.18

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204 El terreno

En la práctica se admite el supuesto de zapata ficticia situada sobre el estrato inferior con una base que
se suele considerar aumentada (figura 8.19). Se calcula la capacidad portante con una D’ igual a D+H
y un valor de B’ = B+H.
Q

D B
(Estrato duro) D'=D+H
H

(Estrato blando) H/2 H/2


B'=B+H
Fig. 8.19

8.9 Determinación de la capacidad de carga mediante ensayos de placa de carga

Un ensayo de placa de carga (o también llamado directo por placa) se suele efectuar de una de las
siguientes formas:
- cargando directamente de forma progresiva una “mesa móvil”;
- utilizando un gato hidráulico que actúa sobre una “mesa fija” previamente cargada. Este método
permite efectuar la carga en ciclos.

El gato o prensa debe tener un indicador de presión y una capacidad de carga de 20 t o más. La placa
suele ser cuadrada de 30 por 30 cm o bien circular de diámetro ≥ 30 cm. Se miden las deformaciones
alcanzadas una vez estas se hayan estabilizado bajo el efecto de cada escalón de carga.

Se ha de recordar que la profundidad del bulbo de presiones es, en la placa, menor que en las zapatas.
También se ha de reparar en que la puesta en carga de un edificio es gradual, no brusca ni instantánea.

Los resultados obtenidos son de los dos tipos siguientes (figura 8.20):
qad≈1/3qh qh carga qa≈1/3qh qh (parcial) qh≈indefinida

Deformación
asiento

simple, Rotura por


Rotura
elástica
asiento

local cizallamiento

Fig. 8.20

a) Si se alcanza la rotura para una carga Q0, en la placa de área A0, se tiene una carga unitaria de
hundimiento de valor:
, se considerará una carga admisible: q adm = od (1 + 0,3 B L )
Q q
q0h = 0
A0 F
donde:
F = 3, para zapatas redondas o cuadradas;
F = 4, para zapatas continuas.

© Los autores, 2001; © Edicions UPC, 2001.


8 Cimentaciones superficiales 205

b) Si no se alcanza claramente la rotura, siendo Q la carga máxima alcanzada, se trazan paralelas a la


recta de descarga por los puntos 3 mm, 10 mm, y 20 mm. Así obtendremos:
Q o3 ≡ hundimiento residual a 3 mm.
Q o10 ≡ hundimiento residual a 10 mm.
Q o20 ≡ hundimiento residual a 20 mm.

Para hallar la carga admisible se considera el menor de los tres valores siguientes:
 q 
q adm = (mín )qo3 = 03 ; qo10 ; o 20 
Q 2
 A 3 2 

En suelo granular -arenas- a partir del ensayo SPT, Terzaghi estudió muchas relaciones y recomienda:

p ad = α ⋅ N ⋅ w' ⋅ K d
donde:
- p ad : presión admisible en kg/cm² con la condición de que el asiento de la zapata sea
menor que una pulgada (2,54 cm);
- α : factor que depende del ancho de la zapata;
- N: número de golpes en el ensayo S.P.T;
- w': factor de corrección por efecto de la sumergencia a aplicar si el ensayo se efectúa en seco y
existe posibilidad de subida del nivel freático hasta una distancia del fondo de la zapata igual o
menor que el ancho B. Este factor vale 0,5 para subida del nivel freático hasta el fondo de la
zapata y 1,0 para subida del nivel freático a una distancia igual o mayor que el ancho B del fondo
de la zapata. Se interpolará linealmente en casos intermedios;
-K d : un factor de profundidad dado por la expresión
D
Kd = 1+ ≤ 2;
con: B
D como la distancia de la superficie del terreno a la de apoyo de la zapata,
B como el ancho de la misma.

La obtención de la expresión antedicha se indica a continuación, según Meyerhoff en un artículo de


ASCE en 1965:
N
q ad = w' K d
para B ≤ 1,20 5
2
N  B +1
para B > 1,20 (B en pies) q ad =   w' K d
8 B 

Correcciones:
- Si la arena es limosa el resultado se dividirá por 2.
- Si es arena con grava puede aumentarse al doble.
- Si la capa freática se encuentra en el plano de cimentación, el resultado se dividirá por 2, y si se
encuentra a una profundidad igual a 1,5 B por debajo del plano de cimentación se puede considerar
que ya no afecta a la capacidad portante de la zapata. En casos intermedios se puede interpolar
linealmente.

Meyerhoff también relaciona la presión admisible respecto al asiento, pad (a), con los valores de N del
ensayo S.P.T.:
pad ( a ) ≈
N
(kg / cm² )
10

Las correcciones anteriores también son aplicables.

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206 El terreno

8.10 Presión admisible a partir de datos del penetrómetro estático

Sanglerat recomienda considerar un valor de presión admisible en suelos granulares con zapatas
corridas y empotradas aproximadamente 1 m:
Rp
p ad =
10
Meyerhof recomienda utilizar el ábaco de la figura 8.21.
Qad
RP D
3 2,5 2 1,5 1 0,5 =0
B
0,1

0,075 D =Profundidad
de la zapata

0,050 B = ancho de la
zapata
0,025

1 2 3 4 B(m)

Fig. 8.21

Unas relaciones muy utilizadas son las debidas a Terzaghi y Peck en cuanto a la presión admisible del
suelo tipo arena para zapatas, en función de los resultados del estándar (figura 8.22) En el gráfico, las
curvas representan la relación entre el ancho B de la zapata y aquella presión ejercida al suelo
(admisible), tal que produce un asentamiento igual a una pulgada (2,5 cm).

700
70

600
60

Muy denso
500
50
N=50
Presión admisible en t/m²
Presión admisible en kN/m²

400
40
N=40
Denso
300
N=30 30

200 20
N=20
Medio denso
100 10
N=10
Suelto

0 1 2 3 4 5 6
Ancho de la zapata en m

Fig. 8.22

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8 Cimentaciones superficiales 207

8.11 Presiones admisibles en la Norma NBE-AE/88


La Norma Básica de Edificación establece en su “Capítulo VIII. Presiones en terreno de cimentación”,
que “en el cálculo de las presiones sobre el terreno se considerarán las combinaciones más
desfavorables de las concargas, incluido el peso propio de la cimentación, y de las sobrecargas de uso,
de nieve, de viento, etc., con sus reducciones admisibles. Se tendrán en cuenta las subpresiones en el
caso que la cimentación alcance la capa freática.”

La antedicha norma también ofrece una tabla (se reproduce en la tabla 8.3) con unos valores de
presiones admisibles en unos determinados tipos de suelo que según allí se indica, sólo son de modo
orientativo. Recomienda lo siguiente: “el autor del proyecto tras el reconocimiento y ensayos de
terreno que considere precisos, elija para cada caso la presión admisible que considere adecuada”.
Igualmente hace observar, “los valores de dicha tabla no garantizan que los asientos que se produzcan
sean tolerables para cada obra en particular, debiendo el autor del proyecto comprobar en cada caso
esos extremos.”

Tabla 8.3 Presiones admisibles en el terreno de cimentación según NBE-AE/88

Presión admisible en kg/cm2, para profundidad de


Naturaleza del terreno cimentación, en m, de:
0 0,5 1 2 ≤3
1 Rocas (sanas, aunque pueden tener alguna grieta)
No estratificadas 40 50 60 60
Estratificadas 10 12 16 20 20
2 Terrenos sin cohesión (consolidados) *
Graveras - 4 5 6,3 8
Arenosos gruesos - 2,5 3,2 4 5
Arenosos finos - 1,6 2 2,5 3,2
3 Terrenos coherentes
Arcillosos duros - - 4 4 4
Arcillosos semiduros - - 2 2 2
Arcillosos blandos - - 1 1 1
Arcillosos fluidos - - 0,5 0,5 0,5
4 Terrenos deficientes
Fangos
En general resistencia nula, salvo que se determine
Terrenos orgánicos
experimentalmente el valor admisible
Rellenos sin consolidar

(*) Observaciones :

a) Los valores indicados se refieren a terrenos consolidados que requieren el uso de pico para
removerlos. Para terrenos de consolidación media en que la pala penetra con dificultad, los valores
anteriores se multiplicarán por 0,8. Para terrenos sueltos, que se remuevan fácilmente con la pala, los
valores indicados se multiplicarán por 0,5.

b) Los valores indicados corresponden a una anchura de cimiento igual o superior a 1 m. En caso de
anchuras inferiores, la presión se multiplicará por la anchura del cimiento expresada en metros.

b) Cuando el nivel freático diste de la superficie de apoyo menos de su anchura, los valores de la
tabla se multiplicarán por 0,8.

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9 Cimentaciones profundas. Pilotes 209

9 Cimentaciones profundas

9.1 Introducción
Las cimentaciones profundas han sido empleadas por el hombre desde tiempo immemorial (por
ejemplo los palafitos de la Prehistoria). En los tratados clásicos de Vitrubio y Alberti ya se
dictamina: “longitud mayor de 1/8 de la altura del muro que deben soportar, y su diámetro más
grande de 1/12 de su longitud”. Antes del siglo XIX, para cimentar edificios en terrenos que no
soportaran las presiones transmitidas por zapatas, cimentaban con pilotes de madera y, como ésta
era abundante y además era relativamente barata la mano de obra, se hincaban muchos más de los
necesarios. Los asientos que se producían no eran importantes, ya que los edificios, en general
eran más flexibles y livianos que en décadas posteriores.

Los primeros pilotes de hormigón armado fueron utilizados en 1897 en las cimentaciones de las
fábricas Babcock-Wilcox, y en Europa se empezaron a utilizar en Suecia en 1939 [Costet y S.].

Hoy día se sabe que cuando el firme (terreno resistente) se encuentra a mucha profundidad, o es
prácticamente inexistente, es decir, cuando la capa adecuada para resistir las acciones, con
aceptable seguridad (frente a hundimiento y al asiento diferencial), se encuentra a más de 6 m, o
no está claro que se encuentre en los primeros 5 ó 6 metros una resistencia suficiente, y/o las
cargas son tanto o más importantes que las hasta ahora consideradas, entonces, la cimentación
apropiada es la profunda; porque la respuesta resistente se encuentra tanto o más por la resistencia
a lo largo de su superficie lateral en contacto con el terreno (resistencia por fuste), como por la de
apoyo de la base (resistencia por punta).

Los ejemplos típicos de estas cimentaciones son los pilotajes y los muros-pantallas.

La relación geométrica más general es D > 10 B (para algunos autores es D > 8 B) (figura 9.1).

c d

D
34

34

Sección c-d

Fig. 9.1 Pilote de hinca de hormigón armado

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210 El terreno

9.2 Clasificaciones de los pilotes

9.2.1 Clasificación según la forma de trabajar o de conseguir la resistencia

- Pilotes por punta: la respuesta resistente está conseguida fundamentalmente por la


correspondiente a su base (punta), y también por la de su área lateral (fuste) en contacto con el
terreno. También se denominan pilotes columna.

- Pilotes flotantes: la respuesta resistente se debe casi exclusivamente al concierto de su área


lateral con el terreno. La respuesta por punta es insignificante (menos de la tercera parte de la del
fuste).

9.2.2 Clasificación según el tipo de material empleado en su construcción

- Pilotes de madera: son los más antiguos y se han usado durante siglos. Su longitud puede ser de
unos 20 m, y recibir una carga de unas 30 t. Se han de proteger de la pudrición (se suelen utilizar
productos como creosota y pentaclorofenol).

- Pilotes metálicos: los antiguos (1818), eran de fundición. Posteriormente fueron de perfiles
laminados o tubos huecos. Un pilote metálico de sección en H ya puede ser de longitud 30 m y
soportar carga de 100 t.

- Pilotes de hormigón armado o pretensado: los de hormigón armado son los más habituales. Un
pilote de hormigón armado soporta unas 100 t y puede ser de 25 m. Los pretensados aguantan más
de 100 t y pueden llegar a longitudes de 36 m.

9.2.3 Clasificación de los pilotes según su fabricación y/o colocación en obra

- Pilotes in situ: hay, por ahora, los siguientes tipos normalizados (según la NTE):

• CPI-1: camisa perdida


• CPI-2: de desplazamiento con “azuche”
• CPI-3: de desplazamiento con tapón de gravas
• CPI-4: de extracción con entubación recuperable
• CPI-5: de extracción con camisa perdida
• CPI-6: perforados sin entubación (con lodos tixotrópicos)
• CPI-7: barrenados sin entubación
• CPI-8: barrenados hormigonados por tubo central de la barrena.

- Pilotes prefabricados: los pilotes, ya hechos en fábrica, se transportan a pie de obra y se colocan
en su sitio en el terreno.

Según su puesta en obra se clasifican en:

- Hincados (por golpeo, vibración, etc.) o penetrados por rosca o por gato hidráulico: todos estos
se llaman de desplazamiento porque al introducirse en el terreno van desplazándolo y al
comprimirlo consiguen un cierto grado de compactación ; si el suelo es granular mejora su
resistencia, pero si es arcilloso la empeora.

- De extracción: se llaman así si previamente a la introducción de los pilotes se perfora y extrae la


tierra que, en su lugar, reemplazarán los pilotes.

© Los autores, 2001; © Edicions UPC, 2001.


9 Cimentaciones profundas. Pilotes 211

9.3 Diseño y cálculo de cimentaciones profundas


Siguiendo las pautas de la normativa vigente (NTE), para el diseño y cálculo de las cimentaciones
profundas, se comienza por tener la necesaria información previa del pilotaje y de la estructura. Eso
se materializará en un plano acotado con:
- posición relativa de los grupos de pilotes;
- separación entre ejes de los pilotes;
- numeración de los encepados en el plano de esquema de cimentación de la estructura;
- situación de las vigas de arriostramiento;
- sección de los pilares, y proyección de los pilotes sobre los encepados;
- especificación del tipo de pilotaje; por ejemplo prefabricado e hincado, o in situ, etc.;
- diámetro, longitud, canto del encepado, etc.

Las bases de cálculo para el diseño óptimo de la cimentación se resumirán en métodos para
conseguir no superar el asiento diferencial –o, mejor, la distorsión angular-, admisible por la
estructura, y conseguir una distribución de tensiones en el terreno compatible con su capacidad
portante.

Estos conceptos de asiento y capacidad portante, se determinan con el estudio previo del terreno,
el cual se podrá llevar a buen término si se dispone de un buen estudio geotécnico.

9.4 Capacidad de carga del pilotaje


Se recuerda que la máxima presión admisible en una cimentación está limitada o condicionada por
el comportamiento de los dos elementos interaccionados que se estudiarán a continuación:

9.4.1 Con relación al hundimiento del suelo

Qt ≤ Qad = Qh / F.S.
donde:
Qt : carga de trabajo, que transmite la superestructura al pilotaje;
Qad: carga admisible, determinable por la anterior expresión (tercera o cuarta parte de la de
hundimiento);
Qh: carga de hundimiento (Qh = Qp + Qf, ) o capacidad de carga última. (encontrada o
deducida por conocimientos de la Mecánica del Suelo);
F.S.: factor de seguridad que, dado los errores y las incertidumbres implicadas, casi siempre
es un valor ≅3. Si hay dudas o falta suficiente información se escoge un valor de 4.

9.4.2 Con relación a deformaciones apreciables del suelo

La limitación, función de las tolerancias estructurales del edificio a los asientos diferenciales, o
mejor a las distorsiones angulares,1 debe ser

Qadma ≤ Qas
donde:
Qadma: carga admisible respecto a asientos; determinable por la expresión anterior.
(generalmente no coincide con la Qad del subapartado anterior);
Qas : carga que genera un asiento tolerable por la estructura.

1
La limitación de asientos y distorsiones angulares en función del tipo de suelo y de edificio se adjunta en el capítulo 10

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212 El terreno

9.4.3 Con relación al tope estructural del material del pilote

La capacidad de carga del pilotaje, considerado éste como conjunto de elementos constitutivos del
grupo de pilotes o pilotaje, viene limitada por la capacidad resistente de la estructura de cada
pilote. Es función de su dimensión, naturaleza o material, método de ejecución, calidad
conseguida, etc. y expresable como:

Qi adm te ≤ Tie ·= Qestr / F.Sest


donde:

Qi adm te: carga admisible de un pilote por tope estructural.


Tie: tope estructural de un pilote, función de la resistencia última de su material
constituyente (en hormigón armado la característica, fck) minorada por un coeficiente de seguridad
estructural (F.S.est ), que suele tener un valor cercano a 4; si A es el área de su sección transversal,
el tope estructural total será

Te ≈ (fck·A)/4 = 0,25·fck A.

Topes estructurales unitarios (por unidad de superficie), te típicos son:

- para el acero: ....................................... 1200 kg/cm2;


- para la madera: ........................................ 60 kg/cm2;
- para el hormigón in situ: .............. de.50 a 75 kg/cm2;
- si es hormigón bajo nivel freático:.de 35 a 50 kg/cm2;
- si es hormigón prefabricado:...................≤ 90 kg/cm2.

En la práctica, se admite el comportamiento elástico del terreno; eso conduce a distribuciones


lineales de tensiones en el terreno, o de reacciones en los pilotes; se trata de una primera
aproximación a la realidad, siempre que se pueda hacer tal simplificación.

Les cargas y reacciones para dimensionar los elementos de cimentación, a efectos de comprobar si
la carga unitaria sobre el terreno, o las reacciones sobre los pilotes o encepados o losas, no
superan los valores admisibles, se consideraran:

a) como carga actuante sobre el terreno: la contribución pésima de las solicitaciones transmitidas
por el soporte, más el peso propio del elemento de cimentación, más el terreno que descansa sobre
él; todos ellos sin mayorar, es decir, con sus valores característicos;

b) por al contrario, a efectos de cálculo de solicitaciones actuantes sobre el elemento de


cimentación se considerarán los valores ponderados (mayorados) de las solicitaciones debidas a
las reacciones de los pilotes, menos los valores ponderados de las solicitaciones debidas al peso
propio del elemento de cimentación y al del terreno que descansa sobre él.

9.5 Determinación de la carga de hundimiento de un pilote


La carga de hundimiento de un pilote aislado es, en general:

Qh = Qp + Qf
donde:
- Qh: capacidad portante total, carga de hundimiento o última, de un pilote, en unidades de
fuerza: toneladas (t) o kilos-fuerza (kilopondios) (kp), o, más internacionalmente:
Newtons (N) o kiloNewtons (kN);

- QP: capacidad o carga última por punta (en las mismas unidades que Qh). QP = Ap Rp
con:

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9 Cimentaciones profundas. Pilotes 213

- Ap: área de la base, o punta;


- Rp : resistencia unitaria por punta.

- Qf : capacidad o carga última por fuste. Qf = Af ·Rf

con:
- Af : área del fuste, o superficie lateral;
- Rf : resistencia unitaria por fuste.

El valor de la resistencia unitaria de fuste teóricamente crecería con la profundidad


indefinidamente pero se comprueba experimentalmente que llega a un valor límite. Se admite, en
general, un tope de Rf ≤ 1 kp/cm2 (Rf ≤ 10 t/m2, o Rf ≤100 kN/m2).

9.5.1 Terreno involucrado en la resistencia por punta

La resistencia última por punta no sólo será la correspondiente a la del terreno que soporta la
punta del pilote, sino que también será proporcional a las resistencias de los posibles distintos
estratos que se encuentren en una determinada zona, no sólo por debajo del plano de contacto
punta-terreno, sino también en un determinado espesor por encima de ese plano.

La NTE de pilotes sigue el criterio de rotura de Meyerhof. En la figura 9.2 se esquematizan cuatro
criterios de rotura diferentes y se indican los diferentes prestigiosos autores que los secundan:

Q Q Q Q

Prandtl De Beer Berzantsev y Bishop,


Caquot Jáky Yaroshenko Hill y Mott
Buisman Meyerhof Vesic Yassin y
Terzaghi Gibson
Fig. 9.2

La cantidad de terreno contribuyente a la resistencia de punta, para el cálculo, se subdivide en tres


zonas (figura 9.3):

• Z.A.S.: zona activa superior. Será de un espesor determinado (según sea el tipo de suelo):
8 diámetros en arenas, o 4 diámetros en arcillas.

• Z.A.I.: zona activa inferior, que será 3 diámetros en arenas, o 1,5 diámetros en arcillas.

• Z.D.S.: zona de seguridad de igual profundidad que la Z.A.I., que solamente se tiene en
cuenta si el terreno inferior es de peor calidad geotécnica (menor resistencia).

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214 El terreno

Si existe más de un estrato (diferentes resistencias) en la longitud que corresponde a una zona
activa, por ejemplo en la de Z.A.S. se calculará, para cada estrato, la Rp media; la resultante de las
Rp en la Z.A.S. se tomará como la media ponderada de las Rp medias de cada estrato.

Ø
S C
(arenas) (arcillas)

Z.A.S.

Z.A.S.

Z.A.I.
Z.A.I.
1,5Ø

Z.D.S.
Z.D.S. 1,5Ø

Fig. 9.3

La resultante de las Rp de la zona activa inferior, Z.A.I., será la media ponderada de los valores de
Rp media de cada estrato. Si se ha de considerar la zona de seguridad, Z.D.S., se añade para la
ponderación a la Z.A.I..

La Rp resultante se considera la media aritmética de los valores resultantes de cada zona activa.

Por ejemplo, para determinar la resistencia unitaria de punta, para el cálculo de la de hundimiento,
si existen dos estratos en la Z.A.S. -cada uno de longitudes y resistencias diferentes-, primero se
deberá hallar la resistencia resultante en la Z.A.S., para luego promediar con la de Z.A.I., o sea:
R p1 ⋅ l1 + R p 2 ⋅ l 2 R pZ . A.S . + R Zp . A.I .
R pZ . A.S . = , que se sustituye en: R =
p
l1 + l 2 2

9.5.2 Fórmulas estáticas

Las fórmulas que determinan la capacidad o carga última de un pilote son, según las diferentes
teorías y consideraciones de comportamiento en rotura, de mayor complicación que las aplicadas
para cimentación superficial.

Las que siguen un cierto paralelismo con la teoría, vista hasta ahora, son las fórmulas estáticas.
Para su aplicación se necesita un buen conocimiento del suelo implicado con todos sus parámetros
resistentes, y características del pilote y su puesta en obra.

A partir de la relación general: Qh = AP ·Rp + Af ·Rf,, una fórmula muy utilizada es


L
Qh = A p ·q·N *q + ∫ 2π r ( a + k ⋅ σ' vm ⋅ tg δ ) dz
0

• En suelo granular, no cohesivo (c=0), las fórmulas estáticas a utilizar son:


- La capacidad por punta: Qp = AP ·Rp = Ap. q.Nq*

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9 Cimentaciones profundas. Pilotes 215

donde:
Nq*≈ 10 N·tgϕ (Caquot-Kérisel, 1969)

siendo N un parámetro función del diámetro, que se considera, así:


N≈ 3,7 para diámetros pequeños, ∅ < 32 cm
N≈ 2,7 para diámetros mayores, ∅ > 32 cm

Nq * →= Nq de cimentación superficial, función de ϕ (en tabla 8.1), para ∅ ≥ 1m


q = Σ i γi zi : presión debida a sobrecarga de tierras hasta cota de punta del pilote

Este valor de Rp consta sólo de un término (q.Nq*), ya que de la fórmula semejante de carga
última vista en capítulo 8, el segundo término corresponde a la cohesión, que en suelo granular es
nula, y el último término, correspondiente al rozamiento en la base, es en el caso de pilotes,
relativamente muy pequeño respecto al del fuste, y por tanto generalmente despreciado.

- La capacidad por fuste: si en los distintos espesores se suponen constantes los parámetros
resistentes, se puede expresar

Qf = Σ Af ·Rf ≈Σ 2π·r(a + k σ'v i·tg δi) zi


≈ Σ π∅ ·k· σ'v i·tg δi· zi
donde:
- a: adherencia, que es una función directa de la cohesión: a =α·c (en los suelos granulares
-no cohesivos- (c =0):→ a = 0)
- π∅: perímetro o longitud del círculo exterior del pilote, que está en contacto con el
terreno.
- Σi zi= D : suma de los espesores de las diferentes posibles capas hasta la cota de punta del
pilote.
- k: ≈ coeficiente de empuje, función del tipo de pilote y tipo de suelo (tabla 9.1):

Tabla 9.1 Valores típicos de k para la determinación de la Resistencia unitaria por fuste

suelo granular: arena floja arena compacta


pilote hincado 1 2,5
pilote perforado 0,25 0,7
suelo cohesivo k≈K 0 (K0· tg δ ≈ 0,3)

- σ'vi: tensión vertical efectiva, media de la capa i considerada, de espesor zi (o la presión


efectiva en el punto medio del espesor de capa considerado (función de la densidad de
cada capa y de su espesor).
i =i −1

1
En general se puede expresar: σ' vi = γ i ⋅ zi + γ i ⋅ zi
i =1
2
Si un estrato está subdividido por el nivel freático se calculará como dos capas diferentes; la parte
por encima del N.F. con su densidad seca o natural, y la de abajo con su densidad sumergida.

- δ: ángulo de rozamiento entre terreno y pilote, suele tener los valores siguientes:
δ = ϕ; para pilotes hormigonados in situ,
δ = (2/3) ϕ; para hincados de hormigón,
δ= (1/3) ϕ; para pilotes metálicos.

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216 El terreno

• en suelos cohesivos (c≠0)

a: adherencia = α c, un valor de resistencia deducido (y reducido) de la cohesión.


α = coeficiente de adherencia -reductor de la cohesión- que se valora:

α = 1 en arcilla blanda (c<2,5 t/m2)


α= 0,3 en arcilla dura (c >20 t/m2):

100 + c 2 (c en t/m2)
Kérisel propone: α=
100 + 7c 2

En el caso de arcillas saturadas: (ϕ = 0o), los factores adimensionales de capacidad portante


resultan: →Nq =1, Nc = 5,14 (en tabla 8.1). La fórmula más utilizada para la carga última es la
que sustituye los valores de los factores de capacidad portante en la fórmula general de resistencia
última, añade los factores correctores de forma y profundidad y simplificando queda:

Qh = AP ·Rp + Af · Rf = AP·c·5,14·sc·dc + Af ·a ≈ AP· 9c·+ Af ·a

9.5.3 Fórmulas prácticas

Ante la dificultad práctica de obtener los valores reales de q = γ·z, y los diferentes valores de ϕ a
lo largo de toda la columna estratigráfica, en la práctica se recurre a resultados derivados de
ensayos de penetración (y posterior correlación de sus resultados con las resistencias requeridas para el
cálculo); se toman los valores promedios de los Rpe obtenidos con el ensayo de penetración de cono
o estático, o su equivalente, promedio aproximadamente de 4N del ensayo de penetración estándar
S.P.T. (4N ≈ Rpe -si Rpe se expresa en kg/cm2-o 40N ≈ Rpe si Rpe se expresa en t/m2-, etc.).

Se debe recordar que para hallar la carga total por punta de un pilote, se deberá multiplicar la
resistencia unitaria por punta, Rp, por el área de la punta, Ap (Qp= Rp·Ap), donde:
Rp: media aritmética de las Rp ponderadas de los estratos de las zonas activas superior e
inferior, valores hallados por correlación con los resultados de ensayos.

9.5.4 Fórmulas prácticas en suelos no cohesivos, o granulares (c = 0)

• Resistencia por punta: QP = Rpe ·Ap·ΦF (≈ 4N· Ap·Φ F , si Rpe está expresado en kg/cm2)

donde:

- Rpe: resistencia media por punta del penetrómetro estático (penetrómetro de cono). Media
aritmética de las correspondientes a las zonas activas superior e inferior

R Zp .A.S . + R pZ . A.I .
Rp =
2

- Ap: área de la punta = π∅2/4 , sección de la base del pilote de diámetro ∅;

- ΦF: factor de escala, función de la resistencia del suelo y del diámetro del pilote (valores
en tabla 9.2);
- N: número de golpes para penetrar el tubo-cuchara del S.P.T una profundidad de 30 cm..

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9 Cimentaciones profundas. Pilotes 217

Tabla 9.2 Factor de escala para determinar la Resistencia por punta en suelos granulares

Diámetro del
Rpe ≤ 100 kp/cm2 Rpe ≥ 200 kp/cm2
pilote: ∅(cm)
Factor de 0,90 0,84 ≤ 30
escala 0,86 0,75 45
ΦF 0,82
0,72
0,67
0,55
60
100
0,52 0,38 150
0,5 0,33 200

(para casos intermedios se puede interpolar linealmente)

Para pilotes empotrados un mínimo de 8∅ en gravas, la resistencia unitaria por punta se podrá
considerar:
- 200 kp/cm2 para GW y GP (gravas limpias, bien o mal graduadas);
- 120 kp/cm2 para GS (gravas arenosas);
- 60 kp/cm2 para GC y GM (gravas arcillosas y limosas).

Para pilotes con la punta sobre la capa de gravas, sin entrar en ella, se tomará la mitad de estos
valores (interpolando en los casos intermedios).

• Resistencia por fuste en suelo granular (c=0): a partir de resultados de ensayos de penetración
existen correlaciones para determinar la resistencia por fuste. Se puede considerar los valores de
la tabla 9.3:

Tabla 9.3 Resistencia unitaria de fuste a partir de ensayos de penetración

Rpe=Resistencia por punta


del penetrómetro estático 20 45 80 140 200
(kg/cm2)
Rf =Resistencia unitaria
3,0 4,5 6,0 8,5 10,0
por fuste (t/m2)
N= núm. golpes del S.P.T. 5 11 18 30 40

(En todo caso el valor de resistencia unitaria de fuste será Rf ≤1 kg/cm2 , o ≤10 t/m2 , o ≤100 kN/m2).

9.5.5 Fórmulas prácticas para suelos cohesivos

• Resistencia total por punta: Q p = R p·Ap


Las zonas de terreno de las cuales interesa conocer su resistencia, se recuerdan:
- Zona activa superior: Z.A.S. = 4 d;
- Zona activa inferior: Z.A.I. = 1,5 d
- Zona de seguridad (a añadir en caso de que sea de peor resistencia): Z.D.S. = 1,5 d.

La resistencia unitaria de punta, Rp , se encuentra a partir de:

- el resultado promedio de las resistencias del ensayo de compresión simple, o no confinado, Ru, o
qu (ensayo rápido y sin drenaje) siendo su valor muy aproximado a: R p = 4,5 qu;

- el resultado promedio de las resistencias a la penetración del cono del ensayo de penetración
estática R pc (o Rpe), considerándose su valor como: R p = 0,6 Rpe

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218 El terreno

Luego, la carga última de punta será:

Q p = 4,5 R u A p, si se parte del ensayo de compresión simple

Q p = 0,6 R pc Ap, si se parte del ensayo de penetración estática

• Resistencia total por fuste en suelos cohesivos: Q f = R f Af

En los suelos cohesivos la resistencia unitaria por fuste, Rf , se calcula a partir de los datos
siguientes:

- a partir de R u, del ensayo a compresión simple de una muestra inalterada (ensayo no confinado
y rápido), o del ensayo triaxial rápido sin consolidación; tomando la Ru como la diferencia entre
tensiones principales que producen la rotura (tabla 9.4):

Tabla 9.4 Resistencia unitaria de fuste a partir del ensayo de compresión simple

Ru (kp/cm2) 0,1 0,2 0,3 0,5 0,7 1,0 1,5 2,0 4,0 >4
2
Rf (t/m ) 0,5 1,0 1,5 2,3 2,9 3,5 4,1 4,5 6,0 10,0

- a partir de R pe , del ensayo de penetración estática; se considera la resistencia media de las


resistencias de punta del penetrómetro estático en el estrato considerado (tabla 9.5):

Tabla 9.5 Resistencia unitaria de fuste a partir del ensayo de penetrómetro estático

Rpe (kp/cm2) 0,75 1,50 2,25 5,0 7,5 15,0 30,0 >75,0
2
Rf (t/m ) 0,5 1,0 1,5 2,7 3,5 4,5 6,0 10,0

Reglas complementarias

Si entre las capas granulares se encuentra intercalada una capa de terreno coherente blando-muy
blando, la resistencia por el fuste en las capas situadas por encima no se podrá tomar como más
del triple de la correspondiente a la capa coherente.

En los pilotes de base ensanchada no se tendrá en cuenta el rozamiento por el fuste en la parte
inferior desde la punta hasta 6 diámetros por encima del nivel de apoyo en la base.

9.6 Pruebas de carga de un pilote


Es recomendable para la mayoría de los casos, y sobre todo en

- terrenos débiles y conflictivos (por ejemplo: arcillas tixotrópicas);


- estructures especiales en las cuales se quiera limitar mucho los asientos;
- cuando se precisa diferenciar la resistencia de punta o la del fuste.

En normas ASTM se detallan la realización número y duración de los ciclos de carga y descarga,
magnitud de estas cargas, aparatos de medidas -instrumentación-, etc.

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9 Cimentaciones profundas. Pilotes 219

9.7 Proceso de diseño y cálculo

9.7.1 Elección del tipo de pilotes

El paso previo al diseño será el análisis de la solución de pilotaje; para ello se tendrán en cuenta
las siguientes recomendaciones para escoger el tipo más apropiado a cada caso:

• Para transferir cargas a través de agua o suelo flojo hasta un estrato apropiadamente resistente,
mediante la punta o final de los pilotes: pilotes columna o de punta.

• Para transferir cargas a una capa profunda de suelo relativamente débil mediante el rozamiento y
adherencia, -función directa de la cohesión- en el fuste, a lo largo de la longitud de los pilotes:
pilotes flotantes.

• Para compactar suelos granulares, los cuales incrementen su capacidad de carga: pilotes de
compactación.

• Para llevar la cimentación a través de la profundidad de suelo muy blando, inestable o de


relleno, para proveer una seguridad frente a la erosión del suelo: pilotes columna.

• Para anclar por debajo las estructuras sujetas a hinchamientos, debidos a presión de agua, o a
momentos volcadores: pilotes tesados o pilotes contra subpresión.

• Para proporcionar anclaje contra empujes horizontales de pantallas o tablestacados: pilotes de


anclaje.

• Para proteger estructures, en el agua, contra impactos de barcos u otros objetos flotantes: pilotes
palo de amarre, o de defensa.

• Para resistir fuerzas horizontales o inclinadas: pilotes inclinados. (No serán necesarios si esas
fuerzas horizontales son debidas al viento y no superan el 3% de las verticales).

9.7.2 Determinación y cálculo de las cargas

Para calcular la capacidad de carga del pilotaje se determinan las solicitaciones en el grupo de
pilotes, como el conjunto de esfuerzos sin mayorar, a que se encuentra sometido en su plano
superior [NTE CPI].

El encepado, elemento suficientemente rígido que garantiza la transmisión de esfuerzos de la


superestructura a los pilotes, no se debe tener en cuenta en el cálculo; a pesar de su posible
colaboración en la transmisión de las cargas al terreno.

Para la determinación correcta de las cargas, también se debe tener bien definido el perfil
estratigráfico y geotécnico del suelo; ya que si el terreno es un relleno reciente, o se ha colocado
una sobrecarga de tierras en gran extensión, para nivelar o subir la cota superficial del terreno, o
para acelerar el proceso de consolidación de un estrato arcilloso, o si se prevé un posible
abatimiento o rebaje del nivel freático, o cualquier caso que produzca la consolidación de las
tierras que envuelven al pilote, se habrá de incluir, en el cálculo de la capacidad última de carga,
la carga correspondiente al rozamiento negativo que se genera en esos casos (se estudiará con
más extensión en el apartado 9.8).

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220 El terreno

9.7.3 Determinar tipo de grupo y longitud de los pilotes

El prediseño se irá concretando como consecuencia del estudio de los apartados hasta ahora
vistos, junto a otros condicionantes (económicos, disponibilidad de maquinaria, tipo y situación
de la cimentación vecina, etc.).

Se desaconseja cimentar un pilar con un solo pilote, aunque esté debidamente arriostrado a otros
elementos de cimentación. En edificación, la NTE no lo considera.

Si el grupo es de dos pilotes, se deberán arriostrar, al menos en la dirección perpendicular a la


línea imaginaria que los une (figura 9.4); esa dirección de la línea de separación entre ejes
longitudinales de los pilotes, será la de mayor inercia, la que determina que el pilotaje responda
mejor al momento mayor de la base del pilar.

Viga de
arriostramiento
Encepado

Pilotes

Fig. 9.4.

Si no está muy claramente definida la dirección del momento mayor en la base del pilar, se deberá
escoger una forma del grupo más concéntrica con el eje del soporte, o poligonal regular (grupo de
tres pilotes, de 4 pilotes (2×2), de 5, -forma de pentágono-, o de cuadrado con 3 pilotes en
diagonal, de 3×3, etc.).

Si las cargas son importantes y la dirección del mayor de los momentos está claramente definida,
el grupo tendrá una clara forma rectangular, con el lado mayor perpendicular al eje de giro del
momento; y consecuentemente, disponerse en grupo de 2×3, ó 3×4, etc.

A veces se fija el número de pilotes, su disposición en grupo y su longitud, y queda por


determinar su diámetro; otras veces se fija el diámetro y longitud y queda por determinar el
número de pilotes del grupo, otras se fija el número de pilotes, su disposición y diámetro, y queda
por calcular su longitud, etc.; todo ello suele ser función de la jerarquía de esos parámetros
(longitud, número de pilotes, diámetro y disposición), función de múltiples variables, como son:
facilidad constructiva, disponibilidad de un determinado tipo de pilotes o de maquinaria, terreno
con estratos diferentes, coste, etc. Hay que encontrar la solución idónea para cada caso, además de
ceñirse a las condiciones que establecen las normas. Así por ejemplo, por facilidad constructiva y
de cálculo, en todo pilotaje interesa disponer los pilotes con una misma separación entre ejes.

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9 Cimentaciones profundas. Pilotes 221

9.7.4 Establecer la separación mínima entre ejes de pilotes

Para predimensionado, en general, se utiliza como separación mínima entre ejes de pilotes una
longitud igual a 2,5 veces el diámetro. Para un dimensionado más correcto se pueden aplicar los
valores de la tabla 9.6

Tabla 9.6 Separación mínima entre ejes de pilotes

Separación mínima s circulares cuadrados rectangulares metálicos


Pilotes flotantes, de 2,5 ∅ 3,0 a 2,0 d 2,5 d
sección constante 75 cm 75 cm 75 cm 75 cm
Pilotes flotantes, de 2,5 ∅ 3,0 a 2,0 d 2,5 d
punta ensanchada 2,0 ∅ p 2,5 ap 1,75 d p 2 dp
Pilotes llegando a roca, de 2,0 ∅ 2,5 a 1,75 d 2,0 d
desplazamiento cm 60 cm 60 cm 60 cm

donde:
∅ = diámetro del pilote
∅p = diámetro de la punta ensanchada o bulbo del pilote
a = lado de la sección cuadrada del pilote
d = diagonal de la sección transversal
dp = diagonal de la punta ensanchada

9.7.5 Calcular el diámetro

Si se ha fijado el número de pilotes del grupo, y se ha calculado la carga que le corresponde a


cada pilote, se puede determinar el diámetro, d, como aquel que proporcione una superficie
transversal, Ap,= π·(d/2)2, tal que, multiplicada por la resistencia unitaria tope (te), proporcione un
resultado de carga tope estructural (Te), como mínimo igual a la carga de trabajo del pilote más
cargado del grupo (Qi t máx ). Para simplificar el cálculo y la construcción se dispone que todos los
pilotes del grupo tengan ese mismo diámetro).

Tie = te·Ap ≥ Qi t máx → te·π·d2/4 ≥ Qi t máx → Qti máx


d ≥ 1,13
te

9.7.6 Escoger un factor de seguridad

Para predimensionado se suele escoger un factor de seguridad, F.S., de valor igual a 3 ó 4;


función de la calidad de la información disponible del caso a tratar (información geotécnica y de
la estructura). Para un cálculo más preciso se puede aplicar los valores de la tabla 9.7.

Tabla 9.7 Factor de seguridad frente al hundimiento en un pilotaje

Acciones sin mayorar Acciones mayoradas


Valor del coeficiente
Sólo cargas Cargas normales con factor
de seguridad, F.S.
normales y transitorias 1,5 a 1,65
Obtención de Qh por prueba de 2,00 - 2,20 1,80 - 2,00 1,20 - 1,33
carga
Obtención Pilote-columna 2,50 - 2,75 2,25 - 2,50 1,50 - 1,65
de Qh por Pilote en general 3,00 - 3,30 2,70 - 3,00 1,80 - 2,00
teoría Pilote flotante 3,50 - 3,85 3,15 - 3,50 2,10 - 2,33

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222 El terreno

9.7.7 Determinar la longitud de los pilotes


Qh
A partir de la definición del factor de seguridad: F .S . =
Qt
donde:
Qh: capacidad de carga última, o carga de hundimiento;
Qt : carga de trabajo o de uso.
i i
+ i
Para un pilote, el más cargado: F .S . = Q h = Q p Q f .
Qti máx Qti max
Si se ha fijado el valor requerido de F.S., y se han determinado los anteriores parámetros
necesarios para calcular la carga o capacidad por punta, y la carga de trabajo correspondiente a un
pilote (al más cargado), al plantear la anterior igualdad se obtiene el valor de la incógnita Qf
(carga total por fuste), que al ser función de la longitud del fuste, quedará finalmente fijada.

Al igual que para el diámetro, la longitud anteriormente obtenida para el pilote más cargado, por
motivos de simplificación de cálculo y colocación en obra, será la longitud adoptada para todos
los demás pilotes del grupo.

9.7.8 Comprobación del diseño

Como comprobación del diseño predimensionado, se deberá seguir con:

• Análisis de asientos (se verá en el subapartado 9.13).

• Diseño del encepado (según NTE-CPE y la instrucción de hormigón estructural EHE).

• Cálculo estructural del pilotaje, y sus posibles arriostramientos. Ajustar más el cálculo de tope
estructural, si conviene, con fórmulas más exactas así, en [Geotecnia y C.II] hay varias páginas
dedicadas al tema, aunque lo habitual es que la Qad en relación al hundimiento sea menor que la
relacionada con el tope estructural.

• Verificación del equilibrio del conjunto. Analizar la posible existencia de cargas importantes
inclinadas, subpresión, rotura o deslizamiento del talud en que pueda estar interaccionando el
pilotaje, etc. (figura 9.5).

Fig. 9.5

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9 Cimentaciones profundas. Pilotes 223

9.8 Rozamiento negativo


Si en la zona de terreno implicado por la introducción del pilotaje, una o varias de las capas de
suelo en contacto con el pilote (generalmente capas coherentes blandas y saturadas) están en
proceso de consolidación,por alguno de los casos siguientes:

- colocación reciente de un relleno en superficie;


- por consolidación natural del terreno;
- por rebaje del nivel freático;
- por la propia hinca de los pilotes, en arcillas con susceptibilidad tixotrópica2 elevada,

todo eso trae como consecuencia un asiento importante del terreno, asiento diferido, de
consolidación, y llega a invertir el movimiento relativo del suelo con el pilote. Cambia el signo
del rozamiento. Esa tierra en lugar de resistir oponiéndose al hundimiento del pilote, en el espesor
que consolida, colabora al hundimiento del pilote, lo arrastra en su descenso, se “cuelga” del
pilote.

Como consecuencia de ese fenómeno del rozamiento negativo, disminuye la carga de hundimiento
y el pilote trabaja casi únicamente por punta.

Los pilotes en arcillas tienen un carácter más marcado de pilotes flotantes. Si hay rozamiento
negativo cambia la distribución de esfuerzos tangenciales: en la parte superior el rozamiento es
negativo y en la parte inferior tiende a movilizarse toda la resistencia de fuste y de punta.

La punta es un punto singular que, en el cálculo elástico, da valores tangenciales que tienden a
infinito.

9.8.1 Casos más frecuentes de consolidación

Los casos más frecuentes de consolidación de una capa de arcilla blanda son:

a) Para elevar la cota general del terreno, o para hacerlo más compacto y resistente, o por
cualquier otro motivo, se coloca un relleno sobre la capa de arcilla (caso más peligroso y
frecuente) (figura 9.6):

Encepado

Relleno

Rozamiento
negativo

Fig. 9.6

2
La palabra tixotropía proviene del griego thixis= contacto, manipulación, y de tropein= convertirse, transformarse; se puede
traducir por: modificación de propiedades por efecto del remoldeo o acciones mecánicas. La tixotropía es la responsable del
paso rápido de una consistencia fluida a otra gelatinosa dura o, viceversa, por efecto del impacto o remoldeo.

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224 El terreno

b) La capa de arcilla es relativamente reciente (respecto a su edad geológica eso puede ser cientos de
años), y está asentando espontáneamente (figura 9.7):

Fig. 9.7

c) Se ha rebajado recientemente el nivel piezométrico del agua freática (por ejemplo, por extracción de
agua por pozos); eso produce aumento de tensiones efectivas y el asiento correspondiente (figura 9.8):

N.F.

Fig. 9.8

d) En arcillas de susceptibilidad tixotrópica elevada, en general con contenido de humedad superior a


su límite líquido, las perturbaciones en general y en particular el hincado de pilotes desencadenan un
asiento espontaneo. El hincado de pilotes remoldea el terreno e induce sobrepresiones intersticiales
que originan su consolidación [Geotecnia y C.III] (figura 9.9):

Fig. 9.9

9.8.2 Efecto del rozamiento negativo en los distintos pilotes

• En pilotes flotantes, si progresa la consolidación, o se aplica una sobrecarga al pilote y se llega a


exceder la carga de hundimiento, el pilote desciende, cambia el movimiento relativo suelo-pilote, se
liberan esfuerzos de rozamiento negativo, y aumenta la longitud de fuste inferior que resiste
positivamente.

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9 Cimentación profunda. Pilotes 225

En definitiva, el fenómeno del rozamiento negativo se traduce en un aumento notable de los asientos
del pilote.

El peso de terreno arcilloso que se transmite al pilote por el fenómeno de rozamiento negativo, será
igual, como máximo, al perímetro del fuste por la adherencia.

Uno de los topes que debe recordarse es que la resistencia unitaria de fuste, Rf se debe considerar ≤1
kg/cm2: Rf ≤ 10 t/m2; Rf ≤ 100 kN/m2.

El límite máximo de rozamiento negativo en un pilote es la resistencia positiva por fuste del pilote.

• En pilotes columna, con punta descansando en terreno duro, el rozamiento negativo puede llegar a
actuar en casi toda la altura, y como no puede ir asentando, podrá llegar a romperse; hasta incluso sin
que actúe sobre él la carga prevista.

El valor de la carga debida al rozamiento negativo, tiene el límite de ser como máximo el valor que
tendría si fuese positivo.

9.8.3 Prevención y disminución del rozamiento negativo

Para prevenir y disminuir el rozamiento negativo en un pilotaje se recomienda:

1. Utilizar menos pilotes pero de mayor diámetro, para así reducir el perímetro específico.

Ejemplo: se comparan los resultados de superficie y perímetro de dos pilotes de diámetros ∅1 y ∅2:
∅12 π
Diámetro: ∅1= 1 m → superficie de punta: S1 = π ⋅ = (m2)
Perímetro: p = 2πr = π ∅ = π (m) 4 4
1 1

∅ 22 (1 )
= ⋅π ⋅ 2
2
π
Diámetro: ∅2= 0,5 m → S 2 = π ⋅ = (m2)
4 4 4× 4
Perímetro: p2 = π ∅2= π/2 (m)

Se observa que un grupo de más pilotes proporciona igual valor de superficie de base que otro grupo
con menos pilotes pero de mayor diámetro. En este ejemplo: 4S2 = π/4 = S1. Es decir, 4 pilotes, de
diámetro 0,5 m equivalen, en cuanto a área de la punta, a uno de 1m (figura 9.10).

Fig. 9.10

En cambio, el perímetro de un pilote, π(m), es la mitad del de los 4 pilotes (p2 = 4·π ∅2 = 2π (m)), por
lo que la capacidad total por fuste será menor en el grupo (equivalente en cuanto a capacidad por
punta) de menos pilotes, aunque tengan mayor diámetro.

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226 El terreno

2. Utilizar pilotes de base (o punta) ensanchada, acampanada o en punta de cruz (figura 9.11):

Fig. 9.11

3. Lubricar el fuste; por ejemplo, embetunándolo con una capa de 1 cm de betún rígido o brea, o
dejando una camisa metálica de, por ejemplo, 1 mm, a modo de encofrado perdido, y además,
embetunado por fuera.

4. Evitar la consolidación. Este método es el más fácil y económico, no se ha de hacer nada que
produzca la consolidación; o sea no colocar rellenos.

Existe en este tema un error frecuente: al querer aprovechar zonas de marismas como solares
edificables se coloca un relleno adecuado para tener buen drenaje superficial, etc. Eso provoca
rozamientos negativos importantes.

9.8.4 Cuantificación del rozamiento negativo como carga por fuste

Debido a la existencia de un rozamiento negativo en un pilotaje, este tendrá su capacidad resistente


disminuida, al menos en la parte de rozamiento positivo de fuste en la zona en que el terreno asienta
más que el pilote. El valor máximo de la carga debida al rozamiento negativo que se ejercería sobre un
pilote sería [Geotecnia y C. III]:
 γ' L 
N
Qmax = π·d ·L·K s ·tg δ  + ∆σ'v 
 2 
donde.
QNmáx: carga total máxima de rozamiento negativo, en terreno uniforme. Los demás parámetros
son los explicados en carga de fuste en las fórmulas estáticas (apartado 9.5.2).
∆σ’v: incremento de tensión efectiva originada por el asiento del terreno en consolidación.

• En pilotes columna sometidos a rozamiento negativo: Qh= Qp + QF – QN

donde:
QN : un valor que será para los diferentes casos [Jiménez Salas]:

- para los casos a) y b):



 ∑ γ n ⋅ Ln  ⋅ 1
Q = 0,25 Af ×  p 0 +

N

 1 + 0 ,25 A f ⋅ p 0 + γ n ⋅ Ln / 2
2

Ai ∑
p0 + γ n ⋅ Ln
con:
Af :área del fuste del pilote (= π.d.L);
p0: sobrecargas posibles en superficie;
γn Ln : pesos específicos por el espesor de las posibles diferentes capas (figura 9.12);
Ai: área de influencia del pilote.

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9 Cimentación profunda. Pilotes 227

P0

L1
γ1
γ2 L2

N.F. γ3 L3

γ4 L4

Fig. 9.12

Se puede aplicar la fórmula simplificada: QN = 0,25 Af × 


p0 +

γ n ⋅ Ln  × β, en la que el factor β

se considerará:  2 
- en pilotes de esquina: β =1;  
- en pilotes interiores de grupo: β es función de la esbeltez del pilote, L/d, y de la separación
media entre ejes en relación al diámetro (s/d) (tabla 9.8);
1 + β pil . int er .
- en pilotes de borde: β =
2

Tabla 9.8 Factor β para hallar carga por rozamiento negativo

β Esbeltez: L/d
s/d 10 20 30 40 50
2,5 0,614 0,443 0,346 0,285 0,241
3,0 0,696 0,534 0,433 0,364 0,314
4,0 0,803 0,671 0,576 0,505 0,450
5,0 0,864 0,761 0,680 0,614 0,560
7,0 0,926 0,862 0,806 0,757 0,714
10 0,962 0,927 0,895 0,864 0,836

- para el caso c) (caso de rebaje o descenso del nivel freático): el rozamiento negativo será
1
QN = 0,25 A f · γw· D · Af
1 + 0,25 ⋅
donde: Ai
γ w: peso específico del agua;
D: rebaje o descenso de la capa freática.

- en el caso d) el valor de QN se calculará como en a) y b) pero, para los pilotes interiores se


considerará el 40% del resultado, y para los pilotes de borde y esquina el mismo valor que para los
interiores.

• En pilotes flotantes, el rozamiento negativo se tendrá en cuenta en los dos cálculos fundamentales de
resistencia y asiento:
1. Para los cálculos de resistencia, dividir por dos la resistencia por fuste en las capas coherentes.
2. En cuanto al asiento calculado, se ha de añadir el asiento previsible del terreno (por consolidación)
a nivel de la cabeza del pilote.

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228 El terreno

En pilotes lubrificados se podrá reducir el efecto negativo según los casos avalados por la experiencia.

9.9 Pilotes hincados. Resiste ncia dinámica de pilotes


Las fórmulas de hincado intentan relacionar la energía de caída de una masa sobre la cabeza del pilote,
con el asiento experimentado por éste, y en definitiva obtener la carga de hundimiento.

En general, las fórmulas empíricas padecen de gran imprecisión, derivada de la dificultad de


conocimiento real de la energía y su variación con el tiempo; eso conduce a factores de seguridad
exagerados del orden de 5 ó 6. En general se basen en la teoría newtoniana del impacto (con ciertas
restricciones ya que Newton lo estudió en cuerpos libres y no confinados dentro de la tierra).

El equilibrio de energía se formula, en general, por el cómputo de los siguientes trabajos:

T total = T de hincado +T de choque + T de compresión elástica.

La energía disipada en calor de deformación es difícil de evaluar.

La fórmula de hinca de Hiley (1930) tiene en cuenta las energías disipadas en el golpeo y en la
compresión del pilote y del terreno que lo rodea. Una maza, de peso Pm, cae desde una altura H sobre
el pilote. El trabajo producido se expresa: T = Pm H η

La carga admisible del pilote se representa por:


η ⋅ Pm ⋅ H Pm + ρ ⋅ Pp
Qad = ⋅
donde: δ r + 0 ,5⋅ ∑ δi Pm + Pp

Pm y Pp : pesos de la maza y del pilote respectivamente;


η: coeficiente de rendimiento del martinete (maza) [0,7 ≤η ≤1,0];
ρ: coeficiente de percusión o restitución del impacto, que es función del tipo de sombrerete
colocado sobre la cabeza del pilote, [0,25 ≤ ρ ≤ 0,50 ];

δi: deformaciones elásticas, ∑ δ i = δ s + δ p + δ t );


donde:
- δs: del sombrerete, Q⋅L
- δp: deformación elástica del pilote =
A⋅ E
con:
A: área de la sección transversal
L: longitud del pilote
E: módulo elástico de deformación longitudinal del pilote
- δt: deformación elástica del terreno

δr: penetración del pilote debido a un golpe de maza

9.10 Resistencia del grupo de pilotes


Según en qué circunstancias la resistencia del grupo de pilotes es diferente a la suma de las
resistencias individuales de cada pilote. A este fenómeno se le conoce como efecto de grupo:

Qhgr = ∑iQhi

El efecto de grupo depende de la interacción entre el tipo de terreno y el tipo de pilote.

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9 Cimentación profunda. Pilotes 229

a) En suelo granular (en general, la introducción de pilotes en suelo granular es mejor, en cuanto a
resistencia, que en suelo arcilloso).

• En pilotes columna: la resistencia del grupo será igual al menor de los dos siguientes valores:

- la suma de las resistencias individuales de los pilotes;


- la resistencia de una cimentación superficial colocada a la profundidad de las puntas de los
pilotes y que circunscriba al grupo, a una distancia de los ejes de los pilotes exteriores igual a
la mitad de la distancia media entre pilotes del grupo (figura 9.13).

D
Cimientación
ficticia

0,5s

3S

Fig. 9.13

• En pilotes de desplazamiento, en suelos granulares (gravas, gravas con arenas, arenas, arenas con
limos, etc.), la resistencia del grupo puede ser superior a la suma de las resistencias individuales.

El suelo granular se va compactando y densificando a medida que se introducen más pilotes (ha
habido casos en los que ha sido verdaderamente difícil o incluso imposible intoducir los últimos
pilotes de un grupo en suelo granular; si la separación era algo escasa y la colocación en obra dejaba
los últimos en posiciones interiores del grupo. A pesar de esta densificación no se admiten coeficientes
de eficacia, η, superiores a 1,20.
Para más seguridad, en suelos de arenas, se aconseja considerar el coeficiente de eficacia η=1:

Qhgr = ∑iQhi

• En pilotes perforados en arenas medias se aconseja rebajar el coeficiente de eficacia a 0,75.

b) En suelo arcilloso

• En pilotes flotantes en arcillas: la resistencia del grupo es algo menor que la suma de las resistencias
individuales de cada pilote.
Qhgr = η ∑iQhi
La resistencia del grupo es igual a la suma de las resistencias individuales multiplicada por un
coeficiente de eficacia, η, menor que la unidad y de valor:

η = 1 − A.B.  1 + 1 
donde: m n
A y B: están tabulados (tabla 9.9);
s : distancia entre ejes de pilotes;
d: su diámetro;
m: número de filas de pilotes del grupo;
n: número de columnas de pilotes en el grupo.

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230 El terreno

Tabla 9.9 Valores de A y B para sustituir en la fórmula del coeficiente de eficacia en suelos coherentes

s/d 2 2,5 3 3,5 4 5 7 10


A 0,4961 0,5865 0,6503 0,6976 0,7336 0,7855 0,8458 0,8

B 0,3563 0,2921 0,2473 0,2139 0,1883 0,1517 0,1090 0,0766

9.11 Reparto de cargas en un pilotaje

9.11.2 Grupo de pilotes con carga vertical y centrada

Pilotaje compuesto por un número n de pilotes iguales, -todos de igual diámetro y longitud-.
La carga (axil N) transmitida por la estructura superior, a través del pilar o muro, incide en el
encepado, de forma vertical y centrada, coincidente con el centro de gravedad del conjunto (agrupados
los pilotes bajo un encepado de suficiente rigidez). En este caso se admite que cada pilote recibe una
carga (Qi ), de valor: N
Qi =
n

9.11.3 Grupo de pilotes con carga vertical descentrada

Cuando la carga vertical (N) tiene una excentricidad (e) respecto al centro del grupo, la carga
individual que llega a cada pilote (Qi) se puede obtener como sigue.

Caso de excentricidad únicamente respecto a un eje: la carga vertical excéntrica (N) puede ser
reemplazada por un conjunto de acciones equivalentes, en este caso, una carga centrada en el grupo (de
igual valor N), más un momento M (M = N× e).

Se acostumbra a simplificar el cálculo planteando la hipótesis de que los pilotes están articulados en su
unión al encepado, con lo cual los pilotes no tienen momentos.

Sea xi ≡coordenada del centro de cada pilote referido al eje que pasa por el centro de gravedad (C.D.G.)
del encepado (figura 9.14):

M
Peq P
P
xp P xp P
yp yp

Fig. 9.14

Si se considera que el encepado es suficientemente rígido, el momento M genera una distribución de


cargas de manera que la carga que recibe cada pilote es proporcional a la distancia xi de aquel pilote al
C.D.G. del grupo.
Q1 Q2 Q Q (9.1)
= = ... = i = ... = n ...
x1 x2 xi xn

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9 Cimentación profunda. Pilotes 231

También se considera el equilibrio de momentos

M = Q 1 ·x 1 + Q 2 x2 + .... + Q i xi + .... + Q n ·x n (9.2)

De la ec.9.1: Qi ·x1 Q ·x Q ·x
Q1 = , Q2 = i 2 ,...,Qn = i n .
xi xi xi
lo cual substituido en la 9.2:
Qi ⋅ x12 Qi ⋅ x22
M=
xi
+
xi
+ .... +
Qi ⋅ x 2n Qi
xi
=
xi
⋅ (∑ xi2)
M ⋅ xi
resultando Qi =
∑i =1 xi
n 2

de donde: la carga total que recibe cada pilote (Qi) será (figura 9.14) la suma de los dos estados de
carga, los debidos al axil N y al momento M, es decir, la uniformemente repartida, que implica igual
QN para todos los pilotes, y la correspondiente del diagrama triangular (Qi , para i variando de 1 hasta
n); o sea:
N M ⋅x
Pi = Q N + Qi = + n i
n x2
i =1 i ∑

9.11.4 Grupo de pilotes con carga vertical descentrada respecto a los dos ejes

Este caso incluye los pilotajes los cuales los pilares o muros coincidentes con el centro de gravedad,
presenten, además, momentos.

Se considerará el centro de gravedad del grupo, y al menos un eje de simetría, y se tomará este centro
como nuevo origen de coordenadas (figura 9.14).

Por el método de superposición, o aplicando fórmulas de compresión compuesta, se tendrá


Qt M x ⋅ y i M y ⋅ xi
σ( xi ,y i ) = ± ±
∑ Ai Ix Iy

donde:
xi , yi: coordenadas de cada pilote respecto a los ejes del encepado;
Ai: área de la sección transversal de cada pilote;
Qt:carga vertical total (contando el peso del encepado);
Ix: momento de inercia resultante respecto al eje x, Ix = ∑
Ai ⋅ y i2 = Ai ⋅ ∑ yi2
= ∑ Ai ⋅ xi = Ai ⋅ ∑ xi
2 2
Iy: momento de inercia resultante respecto al eje y, Iy

Qi: carga que le corresponde a cada pilote


 1 y Q ⋅ y i xQ ⋅ xi 
Qi =σ(xi, yi)· A = Qt  ± ± 
n
 y ∑
2
i xi2 ∑ 

con: xQ e yQ como las coordenadas x e y del punto de aplicación de la carga total excéntrica Qt:
My Mx
xQ = , yQ =
Qt Qt

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232 El terreno

9.11.5 Sistema general de cargas en un pilotaje

Referido al centro de gravedad del encepado, comprende una carga vertical (Qt), una carga horizontal
(H), y un momento (M). Este sistema puede reducirse a una resultante inclinada (R), con una
excentricidad (e) respecto al eje del encepado (figura 9.15).

R P3(tracción)

P2

-3
P2
R
3
P1
1 2

Fig. 9.15

Cuando los pilotes están instalados en varias direcciones el análisis riguroso se complica mucho. Se
asumen simplificaciones como considerar articulados los pilotes en su unión con el encepado, y contar
con que los pilotes sólo reciben cargas axiles.

Se suele resolver los casos simples con métodos gráfico-analíticos como el siguiente (figura 9.16):

1. Las cargas verticales en cada pilote se calculan según la fórmula de flexión compuesta explicada en
el subapartado anterior.

2. Se dibuja un polígono de fuerzas a escala y se divide el total Qt proporcionalmente a cada Qi. Las
fuerzas en los pilotes se obtiene trazando paralelas a las direcciones de los mismos hasta cortar las
particiones citadas anteriormente.

3. A veces se ha de forzar el cierre del polígono, o corrigiendo las inclinaciones de los pilotes o
haciendo que la horizontal no compensada sea repartida por igual entre todos los pilotes.
Qt
M
H He (error de cierre)
P4 V4
P3 V3

Qt P2 V2
2 3 Corrección
1 4 P1 V1

H
Fig. 9.16

9.12 Comprobaciones que se deben considerar en un proyecto de pilotaje


1. Se calculará la resistencia de un pilote aislado.
2. Se determinará su relación con el conjunto del pilotaje.
3. Se comprobará que se cumplen las normas en cuanto a cargas, asientos, tope estructural, etc.

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9 Cimentación profunda. Pilotes 233

Esas comprobaciones estarán en las etapas siguientes:

1) resistencia como cimentación,


2) resistencia como elemento estructural,
3) asientos,
4) resistencia de los encepados y arriostramientos.

Resistencia estructural: el pilote es como un pilar, y como tal se calcula; pero no hay que olvidar que
está confinado por el terreno, y aunque éste sea muy blando, en general no puede haber pandeo. Caso
extremo en que sí podría haberlo: en pilotes metálicos muy esbeltos, y en pilotes que se prolonguen
como columnas exentas fuera del terreno.

Las fuerzas laterales y el rozamiento negativo, aparte de las cargas verticales, influyen en la
resistencia como cimentación y como elemento estructural.

Los asientos son objeto del apartado siguiente.

Los encepados se calculan como piezas normales de hormigón armado, tienen cierta normalización en
las NTE y ha de cumplir la EHE como elemento de hormigón armado. En ningún caso se considera
que colaboren como elemento transmisor de cargas al terreno, y no se tienen en cuenta en los cálculos
de predimensionado de un pilotaje (figura 9.17).

No pueden
ser tenidas en
cuenta

Fig. 9.17

9.13 Asientos
Generalmente son menores que los correspondientes a cimentaciones superficiales, pero si se da el
caso de una estructura especial, en la cual el problema del asiento es muy crítico, habrá que hacer una
prueba de carga in situ a escala natural; y así se tendrá la verdadera relación carga-asiento.

Los asientos de un pilote aislado, y de un grupo de pilotes (pilotaje), se calculan de manera diferente
según sea el terreno granular o cohesivo, sus dos principales tipos.

En edificaciones normales, no se han de comprobar los asientos de pilotes-columna apoyados en roca,


grava o arenas muy densas y duras; a no ser que haya capas más blandas bajo ellas.

En rigor, se habría de tener en cuenta el asiento que tiene la cabeza del pilote, debido al acortamiento
por deformación elástica:
Q⋅L
δp =
A⋅ E
Además de este asiento, que es muy pequeño, se preverá el asiento del pilote debido a su introducción
en el terreno, o sea como cimentación profunda:

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234 El terreno

• En terreno granular

El asiento de un pilote aislado se puede calcular en función de su factor de seguridad y de su


diámetro:
Qt d
a) Si se cumple la siguiente desigualdad: (Q t /Q d) ≤ 0,33 → si = ⋅
Qh 30
donde:
Qt : carga de trabajo transmitida por la superestructura (estructura por encima del contacto con
la cimentación);
Qh: carga última o de hundimiento;
d : diámetro del pilote.
Qt 1 Q 1 d d
= → si t ≤ 0,33 ⇒ F .S . ≥ 3 → s i = ⋅ ≈
Qh F .S . Qh F .S . 30 100
Según Meyerhof, en arenas un pilote aislado asienta aproximadamente un 1% de su diámetro.

 Q  d
b) Si la relación de cargas cumple: 0,5>(Q t /Q d) > 0,33 (o sea, 2< F.S.<3) →si = 9 t − 2 ⋅
 Qh  90
Asiento de un grupo de pilotes: s = s ( 5 − s / 3 )
g
2
⋅s i

 
1 + 1 n 
donde:  f 

nf : núm. de filas del conjunto;


s: separación media entre pilotes, en diámetros;
si: asiento de un pilote.

• En terreno cohesivo
0,6 ⋅ Qt
Asiento de un pilote aislado: si =
R pe ·L
donde:
Rpe: resistencia de punta del penetrómetro estático (holandés o de cono);
L : longitud del pilote.

Asiento de un grupo de pilotes en terreno cohesivo: s = α · si


g

donde:
α = función del núm. de pilotes del grupo (ver Tabla 9.10), y de la relación entre s (separación
entre ejes) y d (diámetro de los pilotes)

Tabla 9.10 Coeficiente α que relaciona asiento individual y del grupo

α Número de pilotes del grupo


s/d 4 9 16 25
2,5 2,7 4,9 7,4 10,1
5 2,2 3,7 5,3 7,0
10 1,7 2,7 3,8 4,5

También se puede estimar el asiento a partir de fórmulas empíricas correlacionadas con el valor medio
de N (los resultados del ensayo de penetración dinámica normalizado SPT):

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9 Cimentación profunda. Pilotes 235

9 ,25 p B
sg = (resultado en cm),
donde: N
p: presión neta sobre el grupo, en kp/cm2;
B : ancho del grupo, en m;
N: número de golpes del SPT.

En la R.O.M. 0.5-94 (“Recomendaciones geotécnicas para proyectos de obras marítimas”) se expresa:


“en un pilote vertical aislado, sometido a una carga vertical de servicio igual a la máxima admisible
por razones de hundimiento, el asiento está próximo al 1 % de su diámetro, más el acortamiento
elástico del pilote”. Con eso se puede representar:
 d l + .O 2 
si =  + 1  P
donde:  40·Qh AE 
si: asiento del pilote aislado;
d: diámetro del pilote;
P: carga sobre la cabeza;
Qh: carga de hundimiento;
l1: longitud del pilote fuera del terreno;
l2: longitud del pilote dentro del terreno;
A: área de la sección transversal del pilote;
E : módulo de elasticidad del pilote;
α: parámetro variable, función de la transmisión de cargas al terreno:
α =1 (fundamentalmente por punta),
α =0,5 (para pilotes flotantes; para casos intermedios se aproxima ponderalmente).

9.14 Resumen en organigram a del diseño de un pilotaje

Información previa del suelo + Información de la estructura


(informe geotécnico) (cargas, esfuerzos...)

Elección de tipo de pilotes

Estimación de la longitud y diámetro


Consideraciones : (o número y diámetro)
- Rozamiento negativo
- Esfuerzos laterales Cálculo de carga de hundimiento de un pilote aislado
- Capas blandas profundas
- Efecto de grupo
- Comprobación al pandeo Cálculo de asiento del grupo

no
Compatibilidad con la estructura

Posibles adiciones:
- Especificaciones de
pruebas de carga. Cálculo estructural de pilotaje y encepados
- Especificaciones
constructivas y
de inspecciones.
- Instrumentación Construcción

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10 Teoría de asientos 237

10 Teoría de asientos

10.1 Introducción. Generalidades


Otra fase importante en el diseño y cálculo de estructuras de cimentación es la del estudio de las
deformaciones del suelo en el cual se apoya el cimiento.

La cimentación se habrá predimensionado para transmitir la carga de servicio qt (o de trabajo), que


como mucho tendrá un valor admisible frente al hundimiento, calculado anteriormente:

qt ≤ qad = qh /F.S.

Bajo esa presión admisible frente al hundimiento, se deberá comprobar que el suelo, al deformarse, no
supere los límites tolerables de deformación para el resto de la estructura sustentada. Las
deformaciones verticales producidas por incrementos de carga (en general carga vertical) en un
espesor de suelo determinado se conocen como asientos o asentamientos.

Se deberá cumplir: s ≤ sad

En general, no coincide el valor de la carga admisible para asientos tolerables, con el de la carga
admisible frente a hundimiento. Los asientos admisibles varían en función del tipo de terreno y del
tipo de estructura cimentada. En la tabla 10.1 se presentan los valores máximos admisibles según la
norma española básica de edificación, NBE.-AE/88.

Tabla 10.1 Asientos generales admisibles según NBE-AE/88

Asiento general, máximo admisible en terrenos:


Características del edificio sin cohesión coherentes
(mm) (mm)
Obras de carácter monumental 12 25
Edificios con estructura de hormigón armado de gran
35 50
rigidez
Edificios con estructura de hormigón armado de
pequeña rigidez 50 75
Estructuras metálicas hiperestáticas
Edificios con muros de fábrica
Estructuras metálicas isostáticas
Estructuras de madera > 50 > 75
Estructuras provisionales
Comprobando que no se produce desorganización en
la estructura ni en los cerramientos

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238 El terreno

El fenómeno físico que tiene lugar en el suelo cuando está sometido a un incremento de tensión se
puede estudiar considerando el tipo y secuencia de asientos (figura 10.1):

Periodo de disipación
de presiones intersticiales

Carga
Presión intersticial no
Carga medible
δ Deformación
aplicada log t

Deformación inicial
Deformación diferida
Sin cambio Deformación secundaria
de volumen

+
δc Consolidación

Consolid. inicial
Consolid. diferidaConsolid. primaria
Cambio de Consolid. secundaria
volumen
=

Asiento
inicial Asiento primario
Asiento

Asiento
diferido
Asiento secundario
Asientos si el aire log t
llena los huecos

Fig. 10.1

Al aplicar la carga Q, inmediatamente habrá una deformación, que seguirá aumentando de modo
diferente según los tipos de suelo, pero siguiendo las siguientes fases:

1. Asiento instantáneo: es una deformación sin cambio de volumen, llamada instantánea, o elástica
(situación no drenada).

A esta primera deformación se le suma la deformación debida a la expulsión de agua, o drenada,


diferida en el tiempo, con velocidad tendiendo a cero, hasta conseguir de nuevo el equilibrio, ya en la
siguiente fase.

2. Asiento de consolidación, diferido en el tiempo. Se considera que el factor tiempo es Tv = 2 (de la


teoría de consolidación de Terzaghi, -en capítulo 3-); ese valor corresponde prácticamente al final de
la consolidación primaria.

3. Existe una tercera clase de deformación, debida a esfuerzos cortantes, que puede ser de dos tipos:
con o sin cambio de volumen, también función del tiempo: el asiento secundario, llamado asiento de
reptación o de flujo plástico. La deformación es del tipo viscoso y se llama secundaria.

Asiento inicial, asiento diferido y asiento secundario no son tres asientos, sino más bien tres fases del
asiento total del suelo, función de la diferente permeabilidad, del diferente grado de saturación y de
diferentes propiedades reológicas (elásticas, plásticas, viscosas, etc.).

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10 Teoría de asientos 239

10.2 Métodos de cálculo


En general se suelen aplicar dos tipos de métodos:

• Métodos elásticos, para suelos no saturados y sobreconsolidados.

• Métodos edométricos, para suelos arcillosos saturados.

Los asientos debidos a la compresión del suelo, sin deslizamiento entre sus partículas, se llaman
elásticos.

Los asientos debidos a fatiga cercana a la de la rotura del suelo, el cual fluye bajo la carga, se llaman
plásticos.

10.3 Métodos elásticos


El método elástico recurre a conceptos y fórmulas de la teoría de la elasticidad, linealizando las curvas
reales de esfuerzo-deformación para simplificar y así poder calcular deformaciones como si se tratara
de las de un cuerpo elástico. Ello implica trabajar con los parámetros de módulo de elasticidad, E, y
coeficiente de Poisson,ν .

El método es muy válido para comportamientos consecuentes de carga de servicio o de trabajo,


alejadas convenientemente de la de rotura (factor de seguridad del orden de 3), que probablemente
generen asientos elásticos.

En el semiespacio de Boussinesq (elástico, homogéneo, isótropo, con módulo de deformación


constante -módulo de Young, E-), el asiento elástico se expresa:

s = ∫0∞
∆σ
Ε
dz = ∫0∞
1
Ε( z )
[ (
σ z − ν σ x + σ y dz )]

En la práctica, se reduce a unas fórmulas del tipo:


b
s = q· ·F ;
E
donde:
s: asiento;
q: carga unitaria uniformemente repartida en una superficie (base del cimiento) sobre la capa
de suelo asimilable a semiespacio elástico;
b: lado menor de la superficie cargada (ancho de la cimentación);
E: módulo de deformación elástica;
F: factor que es función del coeficiente de Poisson, ν, y de la forma de la zona cargada.

En suelos granulares los asientos a corto y a largo plazo son coincidentes. Se hallan a partir de los
parámetros del suelo drenado, E’ y ν’:
∆σ v ' εh
E' = , ν' =
∆ε v εv

Evidentemente, el método elástico será tanto más aceptable cuanto más se asemeje el comportamiento
del suelo en cuestión al de un sólido lineal-elástico (como las arcillas fuertemente sobreconsolidadas,
bajo presiones normales de cimentación).

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240 El terreno

En arcillas se han de diferenciar las situaciones “a corto plazo” y “a largo plazo”, en las que se
obtendrán asientos instantáneos y diferidos (o totales, ya que a veces los instantáneos son
despreciables):

a) El asiento inicial, si, instantáneo (situación a corto plazo) implica trabajar con los parámetros de
comportamiento no drenado del suelo: Eu , y νu = 0,5.

El módulo de deformación sin drenaje, Eu, es de difícil determinación. Se suele considerar: Eu ≅500 cu,
pero puede dar errores del orden del 50 %. También se puede determinar a partir del módulo de
deformación tangencial G, el cual es independiente de las condiciones de drenaje:
Eu E'
2G = =
1 + ν u 1 + ν'
1,5 E'
o sea: Eu =
1 + ν'
con E’ y ν' como los valores correspondientes en condiciones drenadas.

b) El asiento total (situación a largo plazo) se halla a partir de los parámetros correspondientes a suelo
drenado: E' y ν'.

Los valores típicos de ν' son:

ν' = 0,15 para arcillas duras preconsolidadas.


ν' = 0,30 para arcillas medias.
ν' = 0,30 para arenas y suelos granulares.
ν' = 0,40 para arcillas blandas normalmente consolidadas.

El asentamiento en la esquina de un área rectangular uniformemente cargada con presión q puede


determinase por la fórmula
1 − ν2
s = q⋅B ⋅I
E
donde:
B: tamaño menor de la cimentación (el ancho);
I: factor de influencia (ver ábaco de Fadum en la figura 10.2);
ν : coeficiente de Poisson;
E: módulo de elasticidad.

Si en la fórmula anterior se sustituye ν por νu (νu = 0,5; el valor correspondiente a la condición no


drenada), y el valor de E por el de Εu (deducido de ensayos como el de compresión simple o el triaxial
sin drenaje), se obtendrá el valor del asiento instantáneo:
B
si = 0 ,75 ⋅ q ⋅
⋅Ι
Eu
Se podrá obtener el asiento diferido (semejante al de consolidación) restando el asiento instantáneo del
asiento total: sc = st − si.

10.3.1 Asientos bajo carga rectangular (Scheleicher y Terzaghi)

Suponiendo un suelo elástico (en semiespacio de Boussinesq), Scheleicher, en 1926 (por integración
de las deformaciones en la esquina de un rectángulo sometido a presión uniforme, q), determinó el
valor del asiento s0 en función de las dimensiones del rectángulo cargado (lados a y b), la carga
uniformemente repartida por unidad de superficie, q, y los parámetros elásticos ν y Ε.

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10 Teoría de asientos 241

O sea, el asiento bajo la esquina de un rectángulo cargado es:


1 − ν2
s0 = ⋅ b ⋅ q ⋅ Iρ
Ε
donde:
Q Q
q: carga unitaria de trabajo o de servicio, q = = ;
b: lado menor del rectángulo cargado; Área (b × a )
Ip: coeficiente de influencia, en figura 10.2.

0,56

3
Valores de a/b

6
0 0,2 0,4 0,6 0,8 1,0 1,2
Coeficiente de influencia, I p

Fig. 10.2

Si interesa determinar el asiento s en cualquier punto de la zapata, se considerará la suma de los


asientos parciales de los 4 rectángulos en que subdivide dicho punto a la zapata, en los cuales ese
punto sea vértice de cada rectángulo parcial considerado (figura 10.3).

Si lo que interesa es determinar el asiento en el punto central de una zapata (superficie B×L), por
superposición será 4 veces el asiento correspondiente a uno de ellos (al ser los 4 subrectángulos
iguales).
1− v 2  1− ν 2 
s0 =
E
q ⋅ i bi I pi = 4 0 ,56
 E
∑ ·q·b 

con b = B/2  

B = 2b
D
B (suelo deformable) a
parámetros A = 2a
elásticos: ν, E b

Alzado
Planta
Fig. 10.3

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242 El terreno

10.3.2 Steinbrenner

Para carga rectangular cargada sobre estrato elástico, de espesor c, situado sobre una capa rígida,
Steinbrenner (1934) determinó el asiento de la esquina del área cargada.

A partir del esquema adjunto (figura 10.4a), se obtiene el estado tensional del semiespacio de
Boussinesq para un rectángulo de dimensiones a (largo) y b (ancho), con carga q (uniformemente
repartida). El asiento del estrato se calcula como el incremento de asiento que se experimenta entre su
límite superior bajo la carga, y su límite inferior (contacto con la capa rígida) :

∆s = s0 - sc,
donde:
s0 : asiento en superficie de contacto (a profundidad del desplante D);
sc : asiento a profundidad c bajo el contacto (desde superficie = D+c).

Todos ellos en puntos situados bajo una esquina del área rectangular uniformemente cargada. El
asiento bajo cualquier punto se puede obtener por superposición.

B D Capa1
D ν1 E1
c1
(Deformable)
c ν, E c2 Capa2
ν2 E2
Rígido
Rígido
a) b)
Fig. 10.4 Esquemas para cálculo de asientos según Steinbrenner: a) una capa, b) dos capas.

El resultado de sus cálculos queda en la expresión:

∆s = p
b
[Af1 (a ,b , c ) + Bf 2 (a ,b , c )]
E
con:
m2 −1 m2 − m − 2
A= , y B= (m = 1 v )
m2 m2
Si m = 1/ ν , → A = 1- ν², B = 1- ν - ν².

En el gráfico de la figura 10.5 las curvas llenas son f1 (a, b, c), y las de puntos son f2 (a,b,c), que
dependen de las relaciones a/b y c/b.

Casos particulares:

• Caso ideal: ν = 0 → A = B = 1 → ∆s = q E ( f1 + f 2 )
b

b
• Terreno incompresible: ν = 0,5 → ∆s = q E 0 ,75 ⋅ f1

F (a , b , c )
b
• Caso muy habitual: ν =0,3, equivale a: m =3,33 (sólo hay una F) -→ ∆s = q
E
• Caso bicapa, esquematizado en la figura 10.4b:

∆s1 se calcula como si sólo hubiese capa 1: ∆s1 = b ⋅ p ⋅ [Α ⋅ f1 (a , b , c1 ) + B ⋅ f 2 (a , b , c1 )]


E1

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10 Teoría de asientos 243

∆s2 se calcula como diferencia de dos asientos: uno como si todo fuese en suelo 2, menos lo que en
realidad está en el suelo 1, pero con módulo del 2, o sea:
⋅ p ⋅ ([A ⋅ f1 (a , b , c 2 ) + B ⋅ f 2 (a , b , c 2 )] − [A ⋅ f1 (a , b , c1 ) + B ⋅ f 2 (a , b , c1 )])
b
∆s 2 =
E2
c c
=0
b b =0
1,0 1,0
2,0 2,0
Ábaco de los valores de la
expresión de Steinbrenner

a =1
3,0 b 3,0
a =2
4,0 b f1(a,b,c) 4,0
a =5
b
5,0 5,0
a f2(a,b,c)
6,0 b =5 6,0
a =∝
7,0 b 7,0
a =1
b a =2
8,0 b 8,0
a =10 a =∝
9,0 b b 9,0
a =10
b
10,0 10,0
0 0,10 0,20 0,30 0,40 0,50 0,60 0,70 0,80

Fig. 10.5.1 Ábaco de Steinbrenner para el caso general

En el caso, muy frecuente, en que ν = 0,3, el ábaco se simplifica con sólo un valor F, y queda:
⋅ F (a , b , c1 )
b
∆s1 = q ⋅
E1

· [F (a , b , c 2 ) − F (a , b , c1 )]
b
∆s 2 = q ⋅
E2

Valores de F(a,b,c)
0,1 c 0,3 0,4 0,5 0,6 0,7 0,8 0,9 1,0
0 0
2 2
4 4
6 a =10 6
b
b
c

8 a =1 8
b a =∝
Valores de

10 b 10
a =2
b
12 12
a =5
14 b 14
16 16
a =10 a =∝
18 b b 18
20 20

Fig. 10.5.2 Ábaco de Steinbrenner par el caso ν = 0,3

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244 El terreno

Tanto los ábacos de Steinbrenner como los de Scheleicher permiten la determinación directa del
asiento, sin el previo estudio de las tensiones, ya que han sido calculadas por la integración de la
deformación unitaria ∈z: σ ν
∈z = z − σ x + σ y
E E
( )
Donde σx, σy, y σz son las tensiones de Boussinesq, halladas en la hipótesis del semiespacio ideal,
homogéneo, con E0 constante, etc.

10.4 Métodos edométricos


Son métodos para la determinación de asientos a partir de ensayos edométricos.

El ensayo edométrico proporciona valores de módulo de deformación diferentes al elástico, ya que el


suelo se halla en condiciones drenadas y de confinamiento.

No obstante, se puede, a veces, relacionar los módulos de deformación, siempre que se pueda
considerar el comportamiento del suelo de un modo predominantemente elástico; así, si de ensayos
drenados y consolidados se consigue determinar E’ y ν’, se podrá obtener el asiento total, s. Si con
ensayos rápidos, sin drenaje, se obtiene el módulo no drenado, equivalente al de Young (Eu), junto a νu
(en arcillas saturadas νu = 0,5), se podrá determinar el asiento instantáneo, si.

Si el suelo fuese lineal-elástico e isótropo, se cumpliría:


3 E'
Eu =
2 ( 1 + ν' )
El asiento diferido por consolidación se puede obtener como diferencia entre el total y el instantáneo:

También se puede hallar el asiento diferido según el edométrico (explicado en capítulo 3):
s = si + s c → s c = s − s i

E m = 1 / mv
donde:
Em: módulo edométrico (o de deformación confinada);
mv : coeficiente de compresibilidad volumétrica

mν =
[(
C c log 10 σ'0 + ∆σ' σ'0

) ]
1 + e0 ∆ σ'

El método edométrico permite calcular el asiento de un suelo saturado, como suma de los diferentes
asientos parciales que experimentan las diferentes capas en las que previamente se subdivide el terreno
bajo la cimentación.

Se admite la hipótesis que el asiento real de cada capa ocurre en iguales condiciones que en el
edómetro.

El asiento de cada capa se halla por la fórmula de asiento de consolidación (capítulo 3):

si = Hi·∆σi’·mvi

Se deben tomar los valores representativos de cada capa (por ejemplo, el incremento de tensión
efectiva en el punto medio del espesor de la capa). Se suelen determinar esos valores de tensión por
fórmulas o ábacos de la teoría de la elasticidad (ábaco de Fadum, en el capítulo 4, figura 4.38).

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10 Teoría de asientos 245

Los valores del coeficiente de compresibilidad volumétrica (o inverso del módulo edométrico) se
muestran en la tabla 10.1, en función de los tipos de suelo y su compresibilidad.

Tabla 10.1 Valores típicos de mv en función del tipo de suelo y su compresibilidad

mv (cm2 /kg) Tipos de suelo Compresibilidad


< 0,005 Arcillas muy consolidadas Muy baja
0,005 a 0,01 Arcillas glaciares consolidadas Baja
Arcillas normalmente
0,01 a 0,03 Media
consolidadas
0,03 a 0,15 Arcillas aluviales, blandas Elevada
> 0,15 Orgánicos y turbas Muy elevada

Según David y Poulos (1968), el método edométrico da asientos inferiores a los reales y sólo son
comparables cuando ν ≤ 0,25 (para ν = 0,45 puede llegar a ser el asiento edométrico del orden de la
mitad del tridimensional).
n
∑ si
El asiento total será
s=
i =1

Las arcillas muy preconsolidadas se comportan como un sólido lineal elástico, con ν ≈ Cte. En
realidad los módulos Eu y E' varían aumentando con la profundidad.

10.5 Correcciones para la aproximación a la realidad.


En suelos tipo arcillas (Skempton y Bjerrum, 1957) se ha estudiado el asiento inicial separado del de
consolidación, y éste corregido luego por µ, -factor de corrección de Skempton-.

Se supone suelo del semiespacio de Boussinesq, incompresible, y por tanto con ν = 0,5 (valor
máximo), y también se considera el módulo de deformación deducido de ensayos triaxiales sin drenaje
o de ensayos de compresión simple rápido, Eu, así queda

st = si + µ · scT
con: s = q ⋅ B ⋅ 1 − ν 0 ⋅ I
2
i p
Eu

donde: Q
q: carga unitaria transmitida por la zapata, q = S ;

B: ancho del cimiento -dimensión menor de la base de la zapata-;


νo: coeficiente de Poisson correspondiente a suelo en condiciones no drenadas: νo = 0,5;
Ip: influencia debida a la situación y la forma de la zona cargada.

Según Skempton y Bjerrum, si los huecos están llenos de agua y la permeabilidad es baja (caso de la
arcilla saturada), la presión efectiva no es igual a la presión inicial de la zapata, pues hay una presión
intersticial que tiene un valor que es función de las tensiones totales

∆u = B[∆σ3 + A (∆σ1 - ∆σ3)]

donde A y B son los coeficientes de presión intersticial desarrollados por Skempton (1954).

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246 El terreno

La diferencia entre los asientos de consolidación obtenidos por Skempton y Bjerrum, sc (S.B.) y los
obtenidos por Terzaghi, sc (Terzaghi), se observa en su formulación:

S c (S ⋅B ) = ∫ m ν [∆σ ν Α + (1 − Α )∆σ h ]dz

S c (Terzaghi ) = ∫ m ν ⋅ ∆σ ν ⋅ dz

S c ( S ⋅B ) ∫ ∆σ h ⋅ dz
µ= = Α + (1 − Α ) = Α + (1 − Α )α
S c (Terz .)
∫ ∆σ ν ⋅ dz

donde α es el parámetro dependiente de la forma y situación del cimiento (tabla 10.2).

Tabla 10.2 Valores de α para la corrección de Skempton y Bjerrum en asientos edométricos

z/b zapata zapata


α circular continua
0 1,00 1,00
0,25 0,67 0,74
0,5 0,50 0,53
1 0,38 0,37
2 0,30 0,26
4 0,28 0,20
10 0,26 0,14
∞ 0,25 0

El ábaco para aplicar el coeficiente corrector de Skempton, µ, se representa en la figura 10.6:

1,2

1,0

0,8 ,5
Coeficiente µ

=0
z /b 1
0,6 = Círculo
z /b Faja
0,4 4
=
z /b
0,2

0
arcilla arcilla
muy preconsolidada normalmente sensible
sobreconsolidada consolidada

Fig. 10.6

En realidad es difícil conseguir con los ensayos de laboratorio, la predicción exacta del
comportamiento del suelo, ya sea por la alterabilidad de la muestra de suelo, por rozamientos
inevitables con los aparatos, o incluso por errores de medida.

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10 Teoría de asientos 247

Si se calculan los asientos edométricos a partir de las curvas edométricas se deberán corregir, puesto
que dan resultados mayores a los reales. Una corrección es, según Schmertmann, la obtenida al ajustar
a dos tramos rectos la línea de la gráfica edométrica (figura 10.7):

eo Rama corregida
e'f (Schmertmann)

Índice de huecos
Rama de carga
de laboratorio

e'f - eo
∆σ s = ΣH
1 + eo

Rama
de des
carga

0,42 eo

σo (σo+ ∆σ) σp
Presiones

Fig. 10.7

En arcillas muy compresibles, con módulo de Poisson muy bajo, el asiento debido a la expansión
lateral es muy bajo; esto lleva a que sea casi exacto al asiento determinado por ensayos edométricos
n n n
e −e
∑ Ε' H i ∆σ' v = ∑ 1 + ve0 H i ∆σ' v · = ∑ 10+ e0 H i
1 a
s= i
'
i
z

1 + e0
' ' '

En el método edométrico, se suele subdividir el suelo bajo carga en capas de uno o dos metros de
espesor. Se necesita saber el valor del incremento de las presiones efectivas en cada punto medio de
cada capa.

En muestra representativa de cada capa, ensayada en edómetro, se determina, en la curva edométrica,


el valor del índice inicial de huecos, e0, y el valor del índice de compresión Cc; se podrá calcular el
asiento edométrico por la fórmula (capítulo 3):
σ oi + ∆σ' i
∑ 1 + ei i ·C ci ⋅ log10 ⋅
H
→s=
0
σ oi
e0 − e e0 − e
con: C c = =
σ' σ'0 + ∆σ'
log ' log
σ0 σ' 0
• En arenas no se suele utilizar el método edométrico, ya que el asiento diferido es prácticamente nulo;
puesto que su permeabilidad es grande y la sobrepresión de agua se disipa enseguida.

El asiento total se considera como instantáneo. Pero se puede aplicar con un módulo edométrico, Em,
en función del E’ y ν’ (de ensayos drenados):
(1 −  )
E m = E'

(1 − 2 ν' )(1 + ν' )

Y así, con el método edométrico, dará valores similares al elástico, sin sumar el asiento instantáneo.

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248 El terreno

10.6 Determinación de asientos a partir de ensayos de campo


La determinación de asientos a partir de ensayos de campo (o in situ) es otra forma de aproximarse a
la realidad. Algunas correlaciones a partir de los ensayos más utilizados para ese fin son:

• El ensayo de placa de carga, ya sea ésta cuadrada o circular, sometida a una Q0, dará un asiento s0.
A igualdad de presiones unitarias en el suelo, y supuesto éste homogéneo, Terzaghi y Peck
correlacionan el asiento de la placa (so) con el asiento previsible del cimiento (s):
2
s 0  B + B0 
= 
s  2B 
Pero se ha de observar la limitación existente en esta fórmula:
2
s 1
(si el ancho es muy grande) B → ∞ ⇒ 0 →   = 1 4 ⇒ s ⇒ 4s0
s 2
Aunque la base del cimiento real sea muy grande el asiento según la fórmula no sobrepasaría el valor
de cuatro veces el asiento de la placa de 30×30. En rigor, no es válida esta fórmula, pero en general da
buena aproximación en casos reales de arenas y gravas bien graduadas. Sólo puede utilizarse si el
suelo es homogéneo en una profundidad aproximada de 3 veces el lado menor de la base de la zapata.

• Existen otras fórmulas basadas en el coeficiente de balasto, o módulo de reacción


Ks =
σ
s
kg cm 3 ( )
Módulo que prescinde de la influencia de carga vecinal y forma de la cimentación (ver apartado
siguiente). No se usa con suficiente garantía pues da demasiado error.

• De entre los ensayos de penetración, los más utilizados para correlacionar sus resultados con los
asientos son el de penetración dinámica estándar (SPT) y el de penetración estática o de cono:

Meyerhof (1965) propone las siguientes relaciones:


N ⋅s
q ad = (para B ≤ 1,20 m)
8
2
N ·s  B + 1 
q ad =   (para B > 1,20 m)
12  B 
1t 1kg
donde qad se expresa en (t/pie2), B en pies (0,304m), y s en pulgadas: 2
≈ .
pie cm 2
Dado que los resultados son muy conservadores, del orden de 2 ó 3 veces el real, Meyerhof propone
aumentar la presión admisible un 50%, o reducir los asientos 1/3 del valor dado por tablas.

Terzaghi y Peck (1948) han relacionado los asientos con el número N del estándar, y así, para asiento
de una pulgada (2,5 cm) relacionan la carga unitaria que produce tal asiento en zapata sobre arena, con
el ancho de la zapata y el número N, según la figura 10.8.

En arenas, si N (del SPT) > 10, existe una correlación para determinar el módulo de deformación E0:

E0 = 250 log N, (kg/cm²), para N entre 10 y 30 →(propio de arenas finas)


E0 = 350 log N,(kg/cm²), para N >30 → (propio de arenas gruesas)

También, según Schmertmann, se relaciona el módulo de deformación del suelo con el valor de
resistencia del penetrómetro estático (qc) o de cono: E = α qc,
con:
α = 2,5 (zapata cuadrada o circular),
α = 3,5 (zapata corrida, L ≥,0 B).

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10 Teoría de asientos 249

A partir del valor de N del SPT, con el siguiente gráfico (figura 10.8) debido a Terzagui y Peck, se
consiguen asientos de una pulgada (2,5 cm):

Presión admisible, en (kg/cm 2)


6
Muy densa
5 N=50
4
Densa
3 N=30
Medio
2 densa
1
N=10
Floja
0
1,5 3,0 4,5 6,0
Ancho B de zapata, en (m)

Fig. 10.8

10.7 Coeficiente de balasto

Para facilitar y simplificar el cálculo de las tensiones de contacto entre cimiento y suelo algunos
autores, como Westergaard y Winkler, emitieron sus teorías bajo la hipótesis restrictiva y
simplificadora de la relación existente entre la tensión en el contacto y el asiento que se produce; esto
es, se establece que la presión de contacto existente (σ) en un punto del plano de contacto entre el
cimiento y el terreno (plano de desplante) es directamente proporcional al asiento que se experimenta
en ese punto (el de la cimentación y el del suelo), y el factor de proporcionalidad es (Ks), el llamado
coeficiente de balasto:
σ = Ks ·s
donde:
σ : tensión que cumple esa relación, según Terzaghi para no confundirla con la tensión normal
que existirá en el contacto se debe llamar reacción de la subrasante p;
Ks: coeficiente de balasto, también llamado módulo de reacción, que en principio se da como
valor intrínseco del terreno; sus valores oscilan entre 0,5 y 25 kg/cm3;
s: asiento que experimentan la cimentación y el suelo en los puntos sometidos a la anterior
tensión.

Ks se expresa en unidades de peso específico, es decir, unidades resultantes de dividir una presión por
una longitud:
cm 2
≡  kg 3  Ks ≡
(kg )
(cm )  cm 
Estas teorías simplifican o modelizan el suelo como si fuese un líquido especial de peso específico
igual al valor de Ks (densidad comprendida entre 500 y 2500 veces la del agua). También asumen que
el suelo se comporta como una serie de muelles o resortes elásticos, de coeficiente igual a Ks,
independientes pero enlazados bajo la cimentación cargada.

Seguir estas teorías implica asumir algunos errores en cuanto a que los asientos no sólo se producen
por la tensión directa vertical sobre el punto, sino por las influencias de las cargas próximas, y también
en función de las dimensiones de la zapata o superficie cargada.

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250 El terreno

Comparando con las relaciones de tensiones y deformaciones de Boussinesq, por ejemplo para zapata
circular de radio R en semiespacio elástico de coeficientes E y ν, el asiento se expresa:
π (1 − ν )2
s = q·R· ·
2 E
Si se considera q como la reacción media bajo la zapata o reacción de la subrasante, se cumplirá:
q 1 2 E
Ks = = · ·
s R π (1 − ν )2
Aquí ya se ve que Ks no es un valor intrínseco del terreno, sino que también depende del tamaño de la
placa cargada, y en relación inversa (a mayor radio R, menor valor del módulo de reacción o
coeficiente de balasto Ks).

La determinación del coeficiente de balasto, para no añadir más errores, deberá ser para cada caso,
obtenido in situ a partir del ensayo de placa de carga.

Según se vio en el capítulo 5, las dimensiones usuales de la placa son de 30×30 cm2 (1 pie cuadrado).
A partir del valor obtenido Ks1 para esa placa, se han derivado fórmulas empíricas para obtener el
coeficiente de balasto correspondiente para otras dimensiones. Así, por ejemplo, las debidas a
Terzaghi son:
K s1
- para suelos arcillosos: K s = ,
B
2
 B +1
K s = K s1   ,
- para suelos arenosos:  2B 
donde B es el ancho del cimiento real, expresado en pies.

En la tabla 10.3 se pueden observar los valores aproximados que suelen alcanzar algunos distintos
suelos (Wölfer).

Tabla 10.3 Valores de coeficiente de balasto

Tipo de suelo Ks en kg/cm3


Grava gruesa con poca arena 20 - 25
Grava gruesa con arena fina 15 - 20
Grava media con arena gruesa 12 - 15
Grava media con arena fina 10 - 12
Grava fina con arena fina 8 - 10
Humus con arena y muchas piedras 10 - 12
Humus con arenas y pocas piedras 8 - 10
Arcilla seca dura 8 - 10
Arcilla seca 6-8
Arcilla húmeda 4-6
Arcilla mojada 2-4
Humus, arena y grava 1-2
Arena fina de ribera 1 - 1,5
Suelo pesado de turba y cenagoso 1 - 1,5
Suelo ligero de turba y cenagoso 0,5 - 1

© Los autores, 2001; © Edicions UPC, 2001.


10 Teoría de asientos 251

Para la aceptación de estos coeficientes, se debe tener en cuenta que los factores de seguridad con los
que normalmente se calculan las fórmulas de asientos son suficientes para subsanar los errores de
precisión. Además, en los cálculos de losas y vigas de cimentación en los que aparece el coeficiente de
balasto, éste está bajo raíz cuarta, lo cual implica escasa repercusión en los valores finales.

Se demuestra lo anteriormente citado en la fórmula de la longitud elástica de la viga de cimentación:


4 EI
l =4
B·K s

10.8 Asientos de pilotes y pilotajes


Los asientos de un pilote individual y de un grupo de pilotes o pilotaje están ya expuestos en el tema
anterior. Aquí se debe reflexionar sobre ciertos aspectos de los asientos diferenciales.

Las NTE admiten la comprobación de asientos en pilotajes. Ello está basado en la hipótesis que los
asientos diferenciales entre dos grupos adyacentes de pilotes pueden ser de 1/5 del asiento máximo en
terrenos granulares, o de 2/3 del asiento máximo en terrenos cohesivos. Con ello los asientos
diferenciales son:

< 1/700 en edificios de gran rigidez,


< 1/500 en edificios más flexibles,
< 1/300 en estructuras isostáticas de acero.

10.9 Asientos diferenciales. Distorsión angular


Muchas estructuras son capaces de resistir las deformaciones sin inconvenientes apreciables si éstas
llegan a ser de algunos pocos centímetros, e instantáneas a la carga, pero no lo son para resistir
asientos diferenciales, y menos cuando éstos se producen entre dos soportes cercanos.

Las estructuras isostáticas de hormigón ya limitan mucho esa capacidad y mucho más las
hiperestáticas.

A la vista de los asientos previstos por el cálculo, muchas veces, se ha de reformar la cimentación o
aumentar la flexibilidad de la estructura proyectada.

Se deben tener en cuenta las presiones admisibles por limitación de asientos; pues aun estando lejos de
la carga de rotura, los asientos de una cimentación pueden ser catastróficos para la estructura. Por
ejemplo, en estaciones de radar, compresores, edificios de maquinaria muy sensible, etc., en los que
incluso una relación de (δ/l) <1/5000 puede destruir la utilidad del sistema, y por tanto el edificio
puede quedar fuera de servicio (terminología en el esquema de la figura 10.9).

• Asiento diferencial δ : es la diferencia de asientos entre dos puntos, también se llama asiento
relativo. El asie