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EL QUEHACER PEDAGOGICO

El que hacer pedagógico es la labor que el docente realiza en su cotidiana


profesional, basado en la adaptación o seguimiento de un modelo pedagógico
dado y expresado a través de una metodología que le es propia. Es el papel del
docente, como profesional especializado en la construcción de saber especifico,
como mediatizador entre el mundo de ciencia y el mundo de aprendizaje.

En nuestra práctica cotidiana es nuestro deber reflexionar nuestra labor,  para


mejorar y encontrar repuesta a cada situación. Por lo cual es nuestro deber de
crear conciencia para futuro retos, quiero compartir nuestras responsabilidades en
las enseñanzas aprendizaje.

La labor pedagógica se hace difícil por factores externo e interno que limita el
desarrollo de enseñanza aprendizaje, tales como la infraestructura, el idioma
propia de la región, el espacio óptimo, que debe tener un salón.

Sin embargo esa limitancia no limita al docente asumir el rol que le corresponde,
los docentes son muy activos y dinámicos e innovadores en el uso de estrategias,
técnicas y metodología de la enseñanza. El docente en su práctica cotidiana en el
aula usa la metodología más apropiada con la técnica que se adopta en relación
con el contenido, que sea abordado con el estudiante. El transmitir un
conocimiento es difícil por característica personal y el ritmo de aprendizaje de
cada estudiante.

En un escenario el docente no debe limitarse a usar el mismo método y técnica


sino debe variar en función a la necesidad del estudiante. Es el campo de cada
docente a través  de la observación y aplicación de cada metodología y
técnica  para el logro de la enseñanza. En la actualidad hay varios enfoque
pedagógicos en relación con el proceso de la enseñanza Ausbel la socio
reconstructivista, señala que el estudiante aprende construyendo a través de
interacción de objeto de estudio de medio el aprendizaje significativo.
El docente reflexiona  sobre su práctica y que su papel de mediar el conocimiento
lo lleva a replantear su labor cotidiana, no siempre la metodología que se aplica es
efectiva en el contexto.

El docente debe ser cuidadoso de seleccionar la metodología a través  de su


observación  y llevar un registro de cada estudiante, para comprender  las
dificultades de cada estudiante mediante una evaluación integral constante que
genere lo resultado más satisfactorio de lo objetivo propuesto en lograr. Podemos
decir que el escenario es el campo de estudio e investigación de los
conocimientos en la enseñanza a aprendizaje.

Nuestra profesión y vocación nos obliga a buscar respuesta a los interrogantes


planteados y nos damos cuenta que solo podemos afrontar algunos aspectos de la
problemática con: metodología, revisar los contenidos y evaluación.

Un docente para la primera infancia debe comenzar por tener en cuenta que cada
niño y niña es diferente, lo que le implica adaptar sus aproximaciones pedagógicas
a estas particularidades”“La reflexión sobre la pedagogía en esta etapa debe
llevar a que los maestros reconozcan en los niños capacidades y lenguajes,
que se les enseñe lo que les interesa, teniendo claro cómo aprenden mejor”.
Y uno de esos lenguajes, el rector a esa edad, es el juego. “Es la forma de
estar de los niños y las niñas en el mundo. Pisan rayas, saltan, miran la hormiga,
conversan con el otro... Porque jugar es la manera de estar, y si no lo
comprendemos y no lo comprenden los maestros, estamos desperdiciando un
momento valiosísimo”, explica Irma Salazar, de la Corporación Juego y Niñez,
organización que lleva 18 años promoviendo el juego como el lenguaje de la
educación.

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