Está en la página 1de 37

El Tipo de Hombres que Dios Necesita

(2:2)
6-8 minutos

El Tipo de Hombres que Dios Necesita (2:2)

INTRODUCCIÓN

1. Al inicio de la 2a a Timoteo, vimos "El tipo de Hombres que Hace Dios"

   (2 Tim 1:7)...


   a. Hombres valientes
   b. Hombres fuertes
   c. Hombres amorosos
   d. Hombres sanos

2. En 2 Tim 2:2, encontramos ahora a Pablo dando un encargo a Timoteo...

   a. Enseñar a otros lo que Pablo le había enseñado a él


   b. Aquellos que en su momento pudieran ser capaces de enseñar a otros

3. En este encargo aprendimos como la iglesia del Señor iba a difundirse a si misma...

   a. Aquellos que eran enseñados enseñaban a otros


   b. Un ciclo continúo de aprendizaje y enseñanza

   [Un método efectivo y bastante adecuado, pero trabaja solo cuando son encontrados el
tipo de hombres correctos. De nuestro texto (2 Tim 2:2), considere "El Tipo de Hombres
que Dios Necesita"; por ejemplo, Él necesita...]

I. DIOS NECESITA DE HOMBRES FIELES

   A. FIELES AL SEÑOR...

      1. Así como el Señor mismo fue fiel, como lo fue Moisés – Heb 3:2
      2. Así como el mismo Pablo fue contado como fiel – 1 Tim 1:12
          -- Los hombres en los cuales el Señor puede confiar, depende de la
   B. FIDELIDAD A LA PALABRA...

      1. Mantener fiel el modelo de las sanas palabras, en amor y en fe – 2 Tim 1:13


      2. Continuar en las cosas que uno ha aprendido – 2 Tim 3:14
   -- Hombres que predican la verdad de Dios, y que practican lo que predican

   C. FIDELIDAD A LA IGLESIA...

      1. A sus propios hermanos y hermanas entre los que servirán al Señor en medio de ellos

      2. Sirviendo a sus hermanos como lo hizo Epafras a la iglesia en Colosas – Col 1:7
   -- Los hombres en los que la iglesia local puede confiar, depender

   [En otras palabras, hombres "...que no solo han recibido la gracia de Dios, y son
verdaderos creyentes en Cristo, sino que son hombres de gran verticalidad e integridad;
aquellos que tienen la palabra de Dios, hablada atrevida, y fielmente, y no deja atrás nada
que sea provechoso, sino que declara todo el consejo de Dios, sin ninguna mezcla o
adulterio; por el evangelio que fue comisionado a su confianza, ellos llegarían a ser
servidores, y de los tales era requerido que fueran fieles, y de esta manera, esto es
mencionado como una aptitud necesaria y requerida en ellos..." (Gill).

   De nuestro texto, notemos que Dios también necesita...]

II. DIOS NECESITA HOMBRES IDÓNEOS PARA ENSEÑAR

    A. HOMBRES A SER ENSEÑADOS POR OTROS...

       1. A menos que los hombres estén dispuestos a ser enseñados, ¡el método de Dios no
funciona!
       2. El mismo Timoteo provee un buen ejemplo:
          a. Dispuesto primero a ser enseñado por su madre y su abuela - ver 2 Tim 1:5; 3:14-
15
          b. Dispuesto a ir con Pablo y ser enseñado por él – ver Hech 16:1-3
   -- Hombres dispuestos a ser primero estudiantes, y después maestros

    B. DISPUESTOS A APRENDER POR SÍ MISMOS...

       1. El estudio por uno mismo es una parte importantes de la preparación para enseñar –
ver 2 Tim 2:15; 1 Tim 4:13,15-16
       2. Como es ilustrado por el sacerdote Esdras – Esdras 7:10
    -- Los hombres que no esperan que otros les enseñen, ¡sino que estudian por sí
mismos!

   [En otras palabras, hombres que aprovechan cada oportunidad para aprender; ya sea que
sea a los pies de alguien más, o en la privacidad de su propio estudio. ¡Ellos aman mucho la
verdad! Note entonces que...]

III. DIOS NECESITA HOMBRES QUE ENSEÑEN

     A. DISPUESTOS A ENSEÑAR A OTROS HOMBRES...

       1. A menos que los hombres estén dispuestos a enseñar a otros, ¡el método de Dios no
funciona!
       2. De Nuevo, Timoteo provee un buen ejemplo:
          a. Lo que él aprendió de Pablo, él estaba dispuesto a enseñar a otros – ver 1 Cor 4:17

          b. Pablo dependía de que él enseñara a otros – ver 1 Tim 1:3


       3. Enseñar a otros hace de alguien un ministro fiel de Cristo – 1 Tim 4:6
   -- Los hombres no guardan la verdad que aman para si mismos, ¡sino que la
comparten con otros!

     B. DISPUESTOS A ENSEÑAR DE ACUERDO A SUS HABILIDADES...

        1. No todos sirven como un maestro en un sentido formal – ver 1 Cor 12:29; Sant
3:1; Ef 4:11
        2. Sino que todos deben ser hábiles para enseñar algo a los demás – ver Heb 5:12
           a. Los hombres tienen diferentes habilidades – ver 1 Ped 4:10-11; Rom 12:3-8
           b. Aun aquellos que sirven con sus manos pueden enseñar a otros como hacerlo así
   -- ¡Los hombres enseñan cualquier cosa en que puedan tener la capacidad y la
habilidad!

CONCLUSIÓN

1. Para que el evangelio sea difundido y para que la iglesia del Señor crezca, Dios necesita
el tipo de hombres correctos...

   a. Hombres que sean fieles


   b. Hombres que sean idóneos para enseñar
   c. Hombres que enseñen
   -- En este caso, ¡hombres dispuestos a servir al Señor!

2. Esta necesidad no está limitada a aquellos del género masculino, el Señor también
necesita...
   a. Ancianas que estén dispuestas a enseñar a las mujeres jóvenes – ver Tito 2:3
   b. Mujeres jóvenes que estén dispuestas a aprender de ellas – ver Tito 2:4-5
   -- En este caso, ¡mujeres dispuestas a servir al Señor!

   Ya sea en la forma en que esté manteniendo sus habilidades y la voluntad de Dios, cada
uno debe ser tanto estudiante y maestro. Recuerde las palabras del salmista...

   "La posteridad te servirá; Esto será contado de Jehová hasta la postrera generación.
Vendrán y anunciarán su justicia; A pueblo no nacido aún, anunciarán que él hizo
esto." – Sal 22:30-31

   "Aun en la vejez y las canas, oh Dios, no me desampares, Hasta que anuncie tu


poder a la posteridad, Y tu potencia a todos los que han de venir." – Sal 71:18

   "No las encubriremos a sus hijos, Contando a la generación venidera las alabanzas
de Jehová, Y su potencia, y las maravillas que hizo. Él estableció testimonio en Jacob,
Y puso ley en Israel, La cual mandó a nuestros padres Que la notificasen a sus hijos,
Para que lo sepa la generación venidera, y los hijos que nacerán, Y los que se
levantarán lo cuenten a sus hijos," – Sal 78:4-6

   "Generación a generación celebrará tus obras, Y anunciará tus poderosos hechos."


– Sal 145:4

   Si todos fueran un estudiante y un maestro como lo es Usted, ¿la iglesia del Señor
existiría en la siguiente generación...?
Fiel es Dios... ¿Lo somos nosotros?
11-14 minutos

Suele entenderse la fidelidad como lealtad en el cumplimiento de los compromisos que


alguien ha contraído. En muchos casos incluye un sentimiento de amor o cariño hacia otro
ser, en favor del cual se hace cuanto pueda contribuir a su bienestar. En este sentido se
habla de la fidelidad de los perros respecto a sus amos, por ejemplo. A nivel humano, se
dice que es fiel el empleado que cumple escrupulosamente los deberes que le han sido
señalados por su amo. Ejemplo aún más elevado: el de la fidelidad conyugal, es decir, la
lealtad amorosa que los cónyuges se prometen el día de su enlace matrimonial. En el plano
espiritual, es fiel el creyente que se compromete a confiar en Dios y obedecerle. Pero el
ejemplo más sublime de fidelidad se halla en Dios mismo, siempre cumplidor de sus pactos
y promesas. Así nos lo atestiguan las Escrituras, tanto del Antiguo como del Nuevo
Testamento.

Pocos temas podrían ser más inspiradores para el pueblo cristiano al principio de un nuevo
año.

La fidelidad divina en el Antiguo Testamento

Aparece brillantemente en la relación de Dios con su pueblo Israel, ante el cual se enfatiza:
«Conoce que Yahvéh, tu Dios, es el Dios verdadero, Dios fiel, que guarda el pacto y la
misericordia a los que le aman y guardan sus mandamientos...» (Dt. 7:9; Sal. 36:5;
Is. 11:5). Esa fidelidad se une a su inmutabilidad, como se desprende de la palabra más
usada en el hebreo del Antiguo Testamento para expresar la idea de fidelidad: emunah,
cuya raíz, aman, significa seguridad o firmeza. El concepto se nos ilustra a veces, muy
atinadamente, mediante la metáfora de la «roca» (Dt. 32:4; Sal. 18:2; Sal. 42:9; Is. 17:10).
De los textos bíblicos se deduce que nada ni nadie puede anular los propósitos y las
promesas de Dios, fundamentados en la solemnidad de un pacto inquebrantable. En su día
lo aseguró Dios por medio del profeta: «Los montes se moverán y los collados temblarán,
pero no se apartará de ti mi misericordia ni el pacto de mi paz se romperá». (Is. 54:10). Ni
siquiera las infidelidades de su pueblo pueden dejar sin efecto lo que ha prometido. Así se
puso de manifiesto en la historia de Israel. Uno de los textos más patéticos que hallamos en
el Antiguo Testamento expresa la sublime reacción de Dios frente a la infidelidad de su
pueblo, ilustrada por el adulterio de la esposa de Oseas (Os. 11:8-9).

No es de extrañar que la fe del israelita piadoso hiciese de la fidelidad divina el fundamento


de su fe y uno de los objetos preferentes de su alabanza (Sal. 36:5; Sal. 40:10; Sal. 89:1;
Sal. 89:8; Sal. 92:2; Sal. 100:5; Is. 25:1). Sin duda, la fidelidad de Dios era la mejor
garantía de salvación. Todo lo que él había prometido -las múltiples bendiciones inherentes
al pacto- tendría plena realización. Y esto no en virtud de méritos u obras de los israelitas,
sino por la gracia inmerecida del Todopoderoso (Dt. 7:6-8; Dt. 8:17-18). La apostasía y los
muchos pecados de Israel le atrajeron graves juicios, pero no extinguieron la misericordia y
la fidelidad del Altísimo. Tras las pruebas correctivas, el pueblo siempre experimentó su
ayuda. Así pudo verse en el cautiverio judío en Babilonia y la posterior restauración. Israel
había sido infiel; pero Dios había permanecido fiel. Y fiel permanecerá hasta la
consumación de los siglos (Is. 40:8). La historia y la escatología bíblicas así nos lo
muestran.

La fidelidad de Dios en el Nuevo Testamento

En la segunda parte de la Biblia el término pistós (fiel) está etimológicamente emparentado


con pístis (fe o confianza). Y, ciertamente, Dios es digno de confianza porque es fiel, pese a
las infidelidades humanas (Ro. 3:3-4). El pueblo israelita sufrió -y sufre aún- el juicio
condenatorio de Dios; pero «al final todo Israel será salvo» (Ro. 11:25-29). Esta
perspectiva pone de relieve que, por la fidelidad de Dios, todos sus propósitos de salvación
se cumplen. Esta verdad tiene facetas preciosas que resplandecen en los escritos de los
apóstoles para nuestro consuelo y aliento:

La fidelidad de Dios, garantía de nuestra salvación en Cristo (1 Co. 1:8-9)

La salvación no es un beneficio que el creyente disfruta de modo autónomo, como si


tuviera capacidad para alcanzarla y mantenerla por sí mismo. Depende de que el cristiano
viva «en comunión con Cristo» (1 Co. 1:9; cf. Ef. 1:3, Ef. 1:7). Tan vital es esa comunión
que, según enseñanza del propio Señor Jesucristo, es comparable a la unión del sarmiento
con la vid (Jn. 15:1-5). Pese a lo esencial de la comunión con Cristo, ésta se ve amenazada
por muy diversas formas de alejamiento, bien por influencias exteriores, bien por
tendencias pecaminosas internas. Algunos creyentes temen que no podrán vivir a la altura
del propósito divino, pero «fiel es Dios», quien, mediante su Espíritu y la acción de su
Palabra, ayuda a sus redimidos a no salirse de la esfera de «comunión con su Hijo».

La fidelidad de Dios, auxilio en la tentación

«Fiel es Dios, que no os dejará ser probados más de lo que podáis resistir, sino que
proveerá también, juntamente con la tentación, la vía de escape para que podáis soportar»
(1 Co. 10:13). De las palabras de Pablo se deduce que, por la fidelidad de Dios, toda
tentación o prueba tiene una salida, un camino de escape y que lo que el cristiano tiene que
hacer es seguir las instrucciones dadas por Dios en su Palabra (es lo que los corintios
debían hacer frente a los pecados expuestos en 1 Co. 10:1-12). Esto, por supuesto, no
significa que el cristiano, con absoluta certeza, saldrá triunfante de toda tentación («el que
piensa estar firme, mire que no caiga», 1 Co. 10:12), sino más bien que Dios no le
abandonará en la prueba.

Quizás alguien se preguntará: ¿Qué sentido tiene el texto que estamos comentando
(1 Co. 10:13) en el caso del creyente que cae cuando es tentado? ¿Cabe dudar del auxilio
del Señor? Conviene recordar que la promesa se hace después de una aseveración
importante: «No os ha sobrevenido una tentación que no sea humana» (1 Co. 10:13) y que
esa «humanidad» de la tentación sugiere la posibilidad de caer. Pero aun después de la
caída, Dios puede actuar de modo que se produzca un levantamiento, una restauración.
Pedro cayó negando tres veces al Señor; pero después, en el momento oportuno, fue
restaurado por el Cristo resucitado. «Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para
perdonarnos nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad» (1 Jn. 1:9). «Si somos infieles,
él permanece fiel; no puede negarse a sí mismo» (2 Ti. 2:13).

La fidelidad de Dios y la santificación de sus hijos

Una de las prioridades en el desarrollo del cristiano debe ser la santificación total («para
que todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de
nuestro Señor Jesucristo» - 1 Ts. 5:23). Esta meta sería inalcanzable si hubiésemos de llegar
a ella por nuestras propias fuerzas. Pero la santificación, al igual que la justificación, es
obra de Dios. Por eso el Señor Jesucristo pidió al Padre: «Santifícalos en tu verdad; tu
palabra es verdad» (Jn. 17:17). Dios, mediante la acción del Espíritu Santo, nos va
transformando más y más a semejanza de su Hijo (2 Co. 3:18) por el poder modelador de su
Palabra.

Conocedores de nuestros defectos, debilidades y tendencias pecaminosas, nos parece que


esa tarea es imposible. Pero Pablo afirma con acento triunfal: «Fiel es el que os llama, el
cual también lo hará» (1 Ts. 5:24). Lo hará aunque para lograrlo a veces tenga que usar
circunstancias y experiencias correctoras (Heb. 12:5-10). Se ha comprometido a hacerlo en
virtud de su fidelidad.

La fidelidad divina, estímulo para nuestra perseverancia

Así lo entendió el autor de la carta a los Hebreos cuando escribió: «Mantengamos firme, sin
fluctuar, la profesión de nuestra esperanza, porque fiel es el que prometió» (Heb. 10:23).
Los cristianos procedentes del judaísmo, a los cuales fue dirigida esta exhortación, habían
sufrido vituperios y pérdida de bienes por su fe. Sus anteriores correligionarios se burlaban
de la simplicidad de sus creencias y de su culto y les presionaban para que abandonasen el
Evangelio y volviesen a la religión de sus padres. Pero su nueva fe les abría una perspectiva
radiante con las promesas de vida eterna que Dios les había hecho. Estas promesas no
procedían de un apóstol, ni de un ángel. Las había formulado Dios mismo por medio de su
Hijo encarnado. Y este que prometió es fiel, lo que equivale a decir: su fidelidad asegura
vuestra salvación. En tal caso vale la pena «mantener firme la profesión de nuestra
esperanza», cueste lo que cueste.

Todo lo expuesto descansa sobre un fundamento glorioso:

Cristo, nuestro «misericordioso y fiel sumo sacerdote» (Heb. 2:17)

él es el autor de nuestra salvación. Como Mediador entre Dios y los hombres, ha llevado a
efecto la expiación de nuestros pecados al precio de su sangre (Heb. 8-10), que es la
garantía de un nuevo pacto (Mt. 26:28; Heb. 8:6). Nos ha reconciliado con Dios (Col. 1:19-
21). él, que fue tentado en todo según nuestra semejanza, aunque sin pecado, «puede
compadecerse de nuestras debilidades» (Heb. 4:15), lo que nos anima a acercarnos
confiadamente al Trono de la gracia para alcanzar misericordia y hallar gracia para el
oportuno socorro» (Heb. 4:16). Podríamos decir que en él y por él el creyente tiene a su
favor todos los recursos de la gracia. Nada más necesitamos para asegurar nuestra herencia
eterna de redimidos. Todo porque Cristo también es fiel.

La fidelidad del cristiano

Es lógico que el creyente corresponda a la fidelidad de Dios con su propia fidelidad. Es lo


que se espera de cuantos desean agradarle y servirle. En las enseñanzas de Jesús la fidelidad
del siervo aparece como deber ineludible con especial relieve (Mt. 24:45; Mt. 25:21;
Lc. 12:35-48; Lc. 16:10; Lc. 19:17). Y tanto las Escrituras como la historia de la Iglesia nos
ofrecen ejemplos estimulantes de siervos fieles. Nos impresionan figuras tan admirables
como Jeremías o Juan el Bautista. El primero sufrió encarcelamiento, burlas y rechazo. El
segundo, una muerte ignominiosa. Suerte parecida corrieron Esteban, Jacobo, Pablo y
Pedro. Asimismo la historia de la Iglesia nos da a conocer la fidelidad heroica de miles de
mártires que prefirieron perderlo todo, la vida incluida, antes que negar a Jesucristo como
su único Señor. Todavía en nuestro tiempo multitud de cristianos en diferentes países están
sufriendo diversas formas de persecución; pero perseveran fieles en su testimonio cristiano.

Sin duda, grande es el precio del discipulado, aunque no siempre haya de ser sellado con la
tortura o la muerte. ¿Qué cristiano puede escapar de la prueba de sus propias debilidades así
como del menosprecio, las burlas o la oposición malévola de quienes no comparten su fe?
Pero igualmente cierto es que la fidelidad del creyente no perderá su recompensa. Cristo
mismo dijo: «Sé fiel hasta la muerte y yo te dará la corona de la vida» (Ap. 2:10). Y en su
día dirá a cada uno de quienes le han sido leales: «Bien, buen siervo y fiel... entra en el
gozo de tu Señor» (Mt. 25:21).
«Dios es fiel»... ¿Y nosotros?
MUJERES EXTRAORDINARIAS:
Conoce a las grandes figuras femeninas de
la Biblia
I.Media

7-9 minutos

Sara, Rebeca, Raquel, Miriam, Débora, Rahab, Jocabed,… aquí te


presentamos sólo algunas

Hablando de mujeres extraordinarias, parece de justicia rendir homenaje a las primeras


mujeres que hicieron historia porque intervinieron en los planes de Dios para la humanidad.

Podemos hacer un breve recordatorio de algunas de las  mujeres destacadas de la Biblia,


siguiendo el orden cronológico y haciendo una obligada selección entre las muchas que
están presentes en la Biblia.

Mujeres todas ellas de origen humilde pero que llegaron a ser extraordinarias porque fueron
perfeccionadas por la acción y voluntad de Dios. El Dios de Abraham, Isaac y Jacob, es
también el Dios de Sara, Rebeca y Raquel.

El lector puede comprender que me resista a guardar el orden cronológico para recordar en
primer lugar a María, la Madre de Dios. María, hija de Joaquín y Ana, esposa de José,
Esposa de Dios, Madre de Jesús, Madre de Dios, es junto con Jesucristo, figura central de la
historia bíblica y de la humanidad.

María, la mujer excelsa que ha vivido con plenitud la maternidad y la virginidad y que se
relaciona íntimamente con Dios Trino.

La única mujer que ha merecido una ciencia e investigación específica llamada


¨mariología¨, con miles de libros dedicados a conocerla, y la mujer con más seguidores,
devotos y admiradores de la humanidad.

María, bendita entre todas las mujeres.


Vemos primero en el Antiguo Testamento

1. Eva, madre de todos los vivientes. ¨Y llamó Adán el nombre de su mujer, Eva, por
cuanto ella era madre de todos los vivientes¨.  Gen 3.20.

Eva fue el punto y final de la creación de Dios. Su presencia señalaba la conclusión de toda
la creación. Fue la encarnación viviente de la gloria de la humanidad (1 Corintios 11.7).

En su estado original, incontaminada por ningún mal, libre de cualquier enfermedad o


defecto, preservada de toda imperfección, Eva era el arquetipo perfecto de excelencia
femenina. Era magnífica en todo sentido

2. Sara, fue la esposa de Abraham y madre de Isaac. Según el libro de Génesis su nombre
original era Sarai pero Dios lo cambió a “Sara” antes de concederle el milagro de tener un
hijo a la edad de 90 años. Sara era un nombre para mujeres distinguidas y Sarai significa
princesa.

Sara, siendo anciana y estéril y deseando que se cumpliese la voluntad de Dios respecto a la
descendencia de Abraham, le incitó  a tener un hijo con su esclava Agar pero más tarde,
después del nacimiento milagroso de su propio hijo Isaac, expulsó a la mujer y a su hijo
Ismael.

Sara es la única mujer en la Biblia a la que Dios habla directamente. Abraham admiraba su
don de profecía y su inteligencia, escuchando todos sus consejos.

3. Ruth.  El Libro de Ruth narra la historia de Elimelec, un hombre de Belén de Judá  quien
emigró con su familia al país de Moab. Su esposa era Noemí y sus hijos Quilión y Majlón.
Al morir Elimelec sus dos hijos se casaron con Orfá y con Rut respectivamente, ambas de
Moab.

Años más tarde murieron Quilión y Majlón, y Noemí decidió regresar a Belén de Judá
acompañada por sus dos nueras. Pero Rut decidió quedarse con Noemí, por lealtad hacia
ella,  a pesar de que ésta pidió a ambas que regresaran con sus familias a Moab.

Debido a la pobreza en que vivían Noemí y Rut en Belén, ésta se puso a trabajar en el
campo de Booz recogiendo los granos sobrantes de la cosecha. Booz era uno de los goeles
(descendientes de un antepasado común, quienes se hacían responsables de la familia, si
ésta no tenía descendencia) de la familia de Elimelec y, como otro goel no estuvo dispuesto
a casarse con Rut ni a hacerse responsable de la pésima situación en que se encontraban
Noemí y Rut, ese deber lo aceptó Booz, quien ya se había sentido atraído por la moabita.
De ese matrimonio nació un hijo, Obed, quien más tarde fue el abuelo del rey David.

Así Rut ingresa por sus propios méritos y virtudes en la religión judía, a pesar de su
ascendencia moabita y de adorar a un diferente dios.
4. Ana. Penina siempre molestaba a Ana y la hacía sentir mal porque el Señor no le
permitía tener hijos.

Un día, después de comer, Ana se levantó calladamente y se fue a orar al santuario. El


sacerdote Elí estaba allí. Ana estaba muy triste y lloraba mucho mientras oraba al Señor Le
hizo una promesa a Dios: «Señor, Todopoderoso, mira lo triste que estoy. ¡Acuérdate de
mí! No me olvides. Si me concedes un hijo, te lo entregaré a ti. Será un nazareo: no beberá
vino ni bebidas embriagantes, y nunca se cortará el cabello».

Elcaná tuvo relaciones sexuales con su esposa Ana, y el Señor se acordó de Ana. Ella
concibió y para esas fechas al año siguiente, dio a luz un hijo. Ana le puso por nombre
Samuel, pues dijo: «Su nombre es Samuel porque se lo pedí al Señor».  Ese año Elcaná fue
a Siló con su familia para ofrecer sacrificios y cumplir las promesas que le había hecho al
Señor. Pero Ana no lo acompañó, sino que le dijo:

—No iré a Siló hasta que el niño tenga la edad suficiente para comer alimento sólido.
Entonces se lo entregaré al Señor, será un nazareo y se quedará en Siló.

Luego Ana entregó el niño al sacerdote Elí,  y le dijo:

—Perdón, señor, yo soy la misma mujer que usted vio orar al Señor. Le aseguro que lo que
digo es cierto.  Oré por este hijo, y el Señor contestó mi oración, dándomelo. Ahora se lo
entrego al Señor, y él le servirá  toda su vida. Entonces Ana dejó ahí al niño y adoró al
Señor.

Y, en el Nuevo Testamento

5. La profetisa Ana. Lucas, en su Evangelio, cita y recoge el testimonio de los pocos


testigos que consiguieron ver al Mesías en el infante recién nacido: sus padres, María y
José, los ángeles, los pastores, los magos, Simeón y Ana, de la que dice Luc. 2,36-38 :
¨Estaba también allí, Ana, profetisa, hija de Fanuel,  de la tribu de Aser, de edad muy
avanzada, había vivido con su marido siete años desde su virginidad y era viuda hacía
ochenta y cuatro años. Y no se apartaba del Templo, sirviendo de noche y de día con
ayunos y oraciones. Esta, presentándose en la misma hora, daba gracias a Dios y hablaba
del niño a todos los que esperaban la redención de Jerusalén¨

6. María Magdalena, de la que el Señor expulsó siete demonios y luego, atraída por la
misericordia de Jesucristo, se convirtió en una de las mujeres valientes que asistían  a Jesús.
La primera persona a la que Cristo habló después de su resurrección. Conforme Cristo
anunció, allá donde se predica el Evangelio se habla de esta mujer que, con un gran
corazón, supo hacer una conversión radical de su vida.

7. La Mujer samaritana, cuyo nombre no conocemos, aunque era muy conocida en su


ciudad y, después de su mala vida pasada,  se convirtió en evangelizadora al conocer ¨las
fuentes de agua viva¨  que Cristo le descubre.
8. Las hermanas Marta y María, de la familia de Lázaro en Betania, donde Cristo
encontraba un hogar de amigos en los que podía confiar y un lugar donde encontrar reposo.
Cristo las puso de modelo de cómo se hace compatible el trabajo y la oración.

9. Lidia: con un corazón hospitalario facilitó la entrada del cristianismo en la Europa de


entonces, al acoger y proteger en su hogar a los discípulos que necesitaban donde
refugiarse. En Hechos 16,13 se narra su conversión. Lidia era vendedora de púrpura, de la
ciudad de Tiatira. Se convirtió y albergó a Pablo en su hogar en ese día y posteriormente
cuando Pablo salió de la cárcel. Luc 16,40

De la misma manera que la Biblia enaltece y exalta a las mujeres, hoy nos unimos en
aplauso de admiración hacia todas ellas. Por eso, donde quiera que se difunda el Evangelio,
la consideración legal, social y espiritual de la mujer se eleva.

Cuatro aspectos relacionados con la


fidelidad
Salmos 37:27-29

Introducción:

Hay una palabra antigua que casi no es usada en el lenguaje moderno, porque aun cuando
sigue existiendo, pocos conocen su verdadero significado y su semántica. Es más, si esta
palabra pudiera ser erradicada de los diccionarios, muchos se alegrarían. Esa palabra es
Fidelidad.

Fidelidad significa ser recto, fiel, de una sola línea, vertical, sin doblez, leal. Lo mínimo
que Dios espera de nosotros, es que seamos fieles en todo lo que nos concierne, tanto en lo
secular como en lo espiritual. La más alta exigencia a la que se ve sometido un cristiano es
que sea fiel a Dios, a los suyos y lo suyo.

La Biblia nos muestra que por lo menos hay cuatro aspectos en donde tenemos ser fieles si
queremos gozar del favor y la bendición del Señor:
1. Fidelidad en nuestra conducta

Lucas 6:43-45

Dios— y las personas en general— esperan que nosotros seamos consecuentes entre lo que
decimos creer y lo que hacemos. El mundo no tolera a uno que diga creer ciertas cosas y
que viva de otra manera. Cuando no hay coherencia entre lo que decimos y lo que hacemos,
somos tildados de hipócritas. La hipocresía consiste en querer mostrar lo que ni somos ni
hacemos con respecto a lo que creemos. El Señor Jesús afirmó que cada árbol se reproduce
conforme a su propia naturaleza, que por eso el árbol malo daba fruto malo, y el árbol
bueno daba fruto bueno.

Note usted cuanto nos cuesta dar un testimonio creíble en razón de la falta de fidelidad. Lo
triste es que muchos que se llaman cristianos se portan igual o peor que los no cristianos.
Mienten, fomentan el chisme, las críticas acerbas, se malgenian con facilidad, son
irascibles, no guardan las proporciones en su comportamiento, y cuando están bajo presión,
reaccionan como si nunca hubieran conocido la gracia, el poder y la misericordia del Señor.
Otros aún tienen cosas evidentes de su antigua vida cuando le servían al diablo y a sus
interese egoístas y carnales, y les cuesta dar ejemplo por su conducta intolerante. Del joven
Daniel se dice que “ningún vicio ni falta fue hallado en él, porque había en él un espíritu
superior” (Daniel 6:3-4).

Es inconcebible un cristiano cuya conducta esté distante de lo que la Palabra de Dios


señala. Nuestras acciones deben ser el reflejo de lo que Dios nos dice en su Palabra.
Alguien afirmó con acertada precisión que “la Biblia de los mundanos, era la vida de los
cristianos”. El mundo está leyendo en nuestro comportamiento lo que supuestamente usted
y yo leemos de las Escrituras. ¿Qué estará leyendo el mundo de nosotros? La biblia que el
mundo lee es la clase de vida que viven los cristianos.

El Señor Jesucristo manifestó que la conducta que los suyos lleváramos delante del mundo,
debía de ser de un orden superior a lo normal puesto que éramos la luz para ellos y la sal de
la tierra (Mateo 5:13-16). Pero la entremezclanza de ciertas cosas propia de cuando uno era
mundano y ciertas verdades bíblicas que no vivimos en plenitud, están dando como
resultado un cristianismo irrelevante, caricaturesco y sin atractivo alguno para quienes nos
ven comportándonos de forma inapropiada e incongruente. Falta fidelidad a la palabra de
Dios en lo que a nuestra ejemplo se refiere. Falta testimonio y pulcritud vivencial. Falta
compromiso y responsabilidad de conducta. Esto nos reporta credibilidad y buen nombre
entre quienes nos ven y nos conocen. Por causa de nuestra manera responsable de vivir
sabrán que tal vez no somos perfectos, pero que sí somos fieles.

2. Fidelidad conyugal

1 Pedro 3:1-7

El Señor establece que nos debemos a nuestra pareja. Y por el bien de los dos, debemos ser
fieles el uno al otro. Note usted que el apóstol Pedro no está en desacuerdo en que una
mujer se arregle o que no luzca atractiva o que no use maquillaje y que no se vista de forma
elegante y esplendorosa. Lo que Pedro critica es que algunas están tan ocupadas en su
apariencia externa, que terminan descuidando sus cualidades y virtudes internas. Podríamos
decir que están tan ocupadas en el salón de belleza y en las casas de modas y diseños que
terminan descuidando al esposo, a los hijos y al hogar en general. Hay otras que en lo único
por lo que se interesan es estar al día con su apariencia física y externa, que no cultivan el
área espiritual y las virtudes como la afabilidad, el amor, la sujeción y el respeto. Contra
esta clase de comportamiento es que el apóstol discrepa. La mujer debe aprender a manejar
su hogar son sensatez, sabiduría y orden espiritual. No puede descuidar su relación de
pareja y su responsabilidad familiar por estar tan ocupada en lo que se pone y en como se
ve. Sara, la esposa de Abraham el patriarca judío, es mostrada como ejemplo de una mujer
fiel, respetuosa y sujeta a su esposo, sin que dejara de cuidar su apariencia externa, pues
leemos que ella “era hermosa en gran manera” (Génesis 12:14b).

Lo uno no le hizo descuidar lo otro. Hermosa y elegante, pero sumisa y respetuosa de su


marido.

Asimismo nos compete a los varones. No podemos estar coqueteando y flirteando con
mujeres e irrespetando a nuestras parejas. No podemos estar dándonosla de “hombres bien
machos” sosteniendo cierta coquetería con algunas chicas y faltándole así al señor y a
nuestras esposas. Es imperdonable que algunos hombres tengan palabras de elogio para
otras mujeres y no para la suya. A muchos les gusta admirar, elogiar, sonreírle y hasta
apretarle la mano a otra mujer, pero como maltratan e irrespetan a la suya. Eso es un
descaro y una sinvergüencería de altas proporciones.

La Biblia afirma que este tipo de conducta crea una barrera entre Dios y nosotros, al punto
que nuestras oraciones no son escuchadas. Así como Dios demanda una alta fidelidad en
nuestra conducta, la exige también para nuestra pareja. Tanto el hombre como la mujer
deben serse fiel el uno al otro. Esta fidelidad conyugal nos reporta bienestar familiar,
unidad al interior de la familia, seriedad y liderazgo entre los hijos que notan como somos
consecuentes entre lo que profesamos y lo que hacemos, al tiempo que crecemos como
parejas y como familia. Los cristianos nos guardamos para Dios y para nuestra pareja. No
somos de los que adulteran, ni de los que fisuramos nuestra unidad familiar por estar detrás
de ciertos “affaires”. Nos debemos a Dios y a nuestra pareja.

3. Fidelidad laboral

Proverbios 22:29

Este es el tercer aspecto hacia donde apunta nuestra fidelidad. Fidelidad laboral. Con esto
quiero señalar que mucha gente no ha aprendido a serle fiel a su empresa, a su negocio, a su
trabajo, a su profesión y denigran, murmuran en contra de quienes están en autoridad sobre
ellos, y lo que realizan, lo hacen de mala gana, de forma irresponsable, mascullando
indignación y balbuceando maldiciones. Otros no tienen sentido de pertenencia con la
empresa que los contrató y laboran de forma perezosa, son impuntuales, nunca cumplen sus
citas a tiempo, son desordenados, desperdician potencial y gastan mucho tiempo en lo que
no deberían hacerlo sin consideración alguna con sus empleadores. Olvidan que allí se les
contrató para que rindieran, no para que malgastaran innecesariamente el tiempo como
ellos lo hacen.

El texto de Proverbios afirma que los que son solícitos en sus trabajos, estarán con los más
renombrados. Esta palabra “solícitos” implica responsabilidad, ganas, honestidad y talante
laboral. Pero muchos laboran de forma mediocre e irresponsable y por ello, terminan
perdiendo sus empleos o quebrando en sus negocios.

En el evangelio de Lucas Cristo Jesús nos dice que cuando alguien es fiel y responsable en
lo poco (en su trabajo por ejemplo), está candidatizado a ser promovido a lo mucho (como
ser dueño de su propia empresa). Leamos:

“El que es fiel en lo poco, también en lo más es fiel; y el que en lo muy poco es injusto,
también en lo más es injusto. Pues si en las riquezas injustas no fuisteis fieles, ¿quién os
confiará lo verdadero? Y si en lo ajeno no fuisteis fieles, ¿quién os dará lo que es vuestro?”
(Lucas 16:10-12).

Lo que el Señor está afirmando es que si en lo que no es nuestro no somos fieles, menos lo
seremos cuando tengamos lo propio. Si manejando un carro ajeno no fuimos fieles y
responsables, ¿Cómo será cuando manejemos el nuestro? Si como empleados no fuimos
honestos, puntuales y responsables, ¿cómo será cuando la empresa o el negocio sea
nuestro? Si no somos capaces de usar de forma honesta lo que nos fue conferido en calidad
de administradores, ¿Cómo sería si fuera nuestro? De la manera como usemos lo de otros,
se determina el uso que le demos a lo nuestro. Se llama fidelidad laboral.

Cuando a la mujer se le perdió su moneda, le puso ganas, empeño y solicitud en procura de


recuperarla:

“¿O que mujer que tiene diez dracmas, si pierde una dracma no enciende la lámpara, y
barre la casa, y busca con diligencia hasta encontrarla?” (Lucas 15:8) Tres cosas se notan
que ella hizo para mostrar su interés en hallar la moneda perdida:

1. Encendió la lámpara (Usó los medios que estaban a su alcance para realizar su empresa).

2. Barrió la casa (hizo a un lado lo que le impedía que su moneda fuera encontrada)

3. Buscó con diligencia hasta encontrarla (Fue solícita, responsable y cuidadosa de lo que
tenía).

Si aplicamos estos mismos principios en el ejercicio de nuestra responsabilidad laboral, de


seguro que nos evitaremos muchos inconvenientes y nos forjaremos un mejor destino
financiero. En tenor con este pensamiento, Dios nos pide a los pastores y líderes que
nuestro desempeño ministerial también lo hagamos con criterios de responsabilidad:
“Sé diligente en conocer el estado de tus ovejas, y mira con cuidado por tus rebaños…los
corderos son para tus vestidos…y la abundancia de leche de las cabras para tu
mantenimiento…” (Proverbios 27:23-27).

Pastor, líder y ministro del Señor que no sea responsable en lo que realiza para Dios
pudiera verse limitado y decepcionado por los pocos resultados que obtiene de su
ministerio ya que no lo está realizando de forma como debería hacerlo.

4. Fidelidad financiera

2 Corintios 8:20-21

Note como el apóstol Pablo busca “curarse en salud”—como se dice— al estar dispuesto
que el manejo de la ofrenda que él administraba, estuviera libre de cualquier censura o
sospecha de mal uso. Los cristianos estamos llamados a ser pulcros hasta en el manejo que
le demos a nuestras finanzas. Para este ínclito siervo de Dios, una buena administración del
dinero es el resultado de hacer las cosas con honestidad y rectitud delante de Dios y de los
hombres. Cuando nosotros aprendamos a hacer lo mismo, experimentaremos una gran
libertad financiera con la que no solo honremos al Señor, sino también evitemos toda
censura por su uso y manejo.

Un cristiano es fiel en lo financiero cuando sabe administrar lo que Dios pone en sus manos
(Salmo 112:5-6), cuando Diezma y ofrenda (Proverbios 3:9-10), cuando invierte en lo que
es productivo y rentable y procura una estabilidad económica para los suyos (Isaías 55:2-3).

Un cristiano que no le es fiel al Señor en lo financiero, experimentará ataduras económicas,


limitaciones para adquirir lo básico y esencial, así como desempleo y endeudamiento.

Como quiera que Dios conoce nuestra inclinación a la mezquindad, nos exhorta desde su
Palabra a ser generosos para que prosperemos:

“El alma generosa será prosperada; y el que saciare, él también será saciado” (Proverbios
11:25).

Sabemos que nuestra economía no está simplemente regulada por la economía del mundo,
sino que Dios ha implementado su propio sistema financiero para sustento de los suyos.
Este sistema financiero de Dios se compone básicamente de:

1. Diezmos (es la décima parte que damos al Señor y que nos hace comprender que todo lo
que tenemos o recibimos proviene de Dios quien es dueño de todo cuanto existe. La dación
del diezmo muestra nuestra obediencia y sujeción).

2. Ofrendas (Son las que damos al Señor de acuerdo al nivel de gratitud que pueda haber en
nuestro corazón y están supeditadas a la generosidad que nos pueda caracterizar).
3. Primicias (Son los primeros frutos de las cosechas, las crías y los productos derivados de
estos, y que se dan al Señor como evidencia de lo bien que nos irá por honrarle).

4. Pactos (Es la ofrenda con la establecemos una alianza financiera con Dios en donde
nuestro nivel de fe se pone de manifiesto cuando la damos. La ofrenda de pacto busca
acelerar el tiempo de la bendición y garantizar el cumplimiento de una promesa que el
Señor nos haya dado. Esta ofrenda no busca comprar el favor de Dios, ni sus bendiciones,
si no que revelan que tanto le creemos al Señor. La ofrenda de pacto es la ofrenda que más
mide nuestro nivel de fe).

Someternos a este orden revelado por el Señor, es una garantía de ganancia y rentabilidad
porque cuando le damos a Dios, él nos bendice en proporciones mayores puesto que Dios
no es deudor de nadie. La fidelidad financiera nos reporta enormes satisfacciones y libra de
ruina, miseria y escasez.

Conclusión:

Retomar el principio de la fidelidad es una urgencia en lo personal y en lo colectivo si


queremos ver las manifestaciones de la bondad, el amor y la misericordia del Señor. Un
cristiano fiel a Dios y a los suyos, es un arma poderosa en las manos del Señor. De nuestra
fidelidad dependerá que tanto nos pueda bendecir y usar el Señor para su honra y gloria.
Cualidades de un buen soldado de
Jesucristo
Jaime Morales Cruz

4-5 minutos

Bosquejos Biblicos – Bosquejos para Predicar

2ª Timoteo 2:1-13

Timoteo fue un joven de padre griego y madre hebrea, se había convertido en el ministerio
de Pablo. Más tarde se convirtió en su compañero en los viajes misioneros, hasta que llegó
a ser pastor de la iglesia de Efeso. De manera que debemos entender, entonces, que cuando
Pablo le escribe, lo hace como su padre espiritual. Esta es una de las epístolas pastorales,
llamada así, por que es dirigida a un individuo. En esta carta Pablo le da Timoteo,
instrucciones en cuanto a doctrina, conducta. Como buen soldado de Jesucristo debía reunir
algunas cualidades. En este pasaje pablo menciona algunas de ellas.

El buen soldado de Jesucristo:

Esta dispuesto a sufrir penalidades. V. 3 Sufrir penalidades es soportar las aflicciones que
en el ministerio se producen a través de:

• Problemas, Jorge H López, dice: que cuando uno planifica, debe esperar problemas. Los
problemas son parte de nuestro plan. Sin embargo el buen soldado de Jesucristo debe estar
dispuesto a padecerlos.
• Escasez. Vendrán tiempos en que nos veamos limitados y comencemos a padecer
necesidades. Habrá momentos en que tenga uno que poner de nuestra  bolsa para el avance
del ministerio, desde luego esto será cuando uno esta en iglesia pequeñas. y por lo general
casi nadie esta dispuesto a poner de su bolsillo para la obra, esto es evidente cuando se trata
de cooperar.

• oposiciones. No todos estarán de acuerdo con los planes de la iglesia, siempre habrán
opositores que sin ningún fundamento estorbaran la obra de Dios. Y nos criticarán, Pero
como buen soldado de Jesucristo debemos
estar dispuestos a enfrentar tales oposiciones.

• Pablo dice: acuérdate de Jesucristo. V. 8

• V. 9 Yo también sufro penalidades a modo de malhechor.

El buen soldado de Jesucristo:

No se enreda en los negocios de la vida. V. 4 Los negocios de la vida, son aquellos que nos
traen beneficios personales. Cuando Pablo escribe a Timoteo, el asunto de comercio estaba
muy bueno, los mercaderes andaban de un lado a otro. Y Timoteo fácilmente podía dejarse
llevar por esta ambición. Lo que pablo está haciendo es recordar a Timoteo el propósito por
el cual fue llamado.

Tienes que enfocarte en tu ministerio, Dios te ha llamado para que le sirvas en este lugar.
No te distraigas Cuando pablo dice: No te enredes, esta dando la idea de que los negocios
de la vida, son una trampa mortal para aquellos que han aceptado el llamado de Dios para
ser pastores de una congregación.

Y los negocios de la vida pueden apartar a muchos de ese propósito. Cuantos pastores han
sido enredados por los negocios de la vida. Pastores que han dejado su ministerio por el
sueño americano. Pastores que se han dedicado mejor a sus negocios porque creen que allí
obtiene más ganancias. Pero el buen soldado de Jesucristo. Jamás se enreda en los negocios
de la vida.

El buen soldado de Jesucristo:

Sabe luchar legítimamente. V. 5.

La recompensa depende de la fidelidad en el servicio cristiano. Pablo emplea las metáforas


del:

1. Soldado. debe dedicarse por completo a la vida militar. De la misma manera, la batalla
del reino demanda completa dedicación.

2. Atleta. debe entrenar duro y someternos a las reglas.


3. Agricultor. Como los agricultores, debemos trabajar arduamente y saber esperar.

El buen soldado de Jesucristo: V. 6

Es trabajador. No espera a que los de más le hagan su trabajo, tampoco espera que otros
trabajen para que el lo haga. Nadie lo esta empujando para que sirva. Es laborioso, no para
anda de untado para otro tratando de sacar la tarea.

Emprendedor. Tiene iniciativa propia, siempre va adelante, sus pensamientos están en la


obra de Dios, trata de que las cosas salgan bien y no hace un trabajo mediocre.

Es navegador. Como navegador sabe trazar bien la ruta a seguir y transmite la visión a su
gente.

CONCLUSIÓN

Como buen soldado de Jesucristo debemos, mantenemos firmes a pesar del sufrimiento
porque pensamos en la victoria, la visión del triunfo y la esperanza de la cosecha. AQUÍ
EN BUENA VISTA. Veremos que el sufrimiento vale la pena cuando alcancemos la meta
de glorificar a Dios, ganar personas para Cristo y vivir eternamente con Él. En un año este
punto de predicación será llamada misión de la iglesia del Nazareno.

Características de un buen soldado de Jesucristo


Publicado: marzo 5, 2010 en Especialmente Para Ti

 El soldado que milita para el señor debe asbtenerce del pecado. (1 co 9:26-27)
 El soldado de la buena batalla debe mantener la fe sin importar las circunstancias. ( 2Ti4:7)
 El soldado de esta guerra debe mantener una buena conciencia (1 Ti 1:19)
 El buen soldado de de Jesucristo debe sufrir penalidades. ( 2 Ti 2 :3-4)
 El militante de esta lucha no se debe enredar en los negocios de la vida (2 Ti 2:4)
 Los soldados de la gran batalla no militan según la carne. (2 Co 10:4)
 Las armas de estos soldados son poderosas en Cristo Jesús. (2 Co 10:4)
 El soldado de la batalla espiritual debe orar con perseverancia. (Ef 6:18)
 El buen soldado del Señor posee una armadura espiritual y poderosa que simboliza como
debe ser su estilo de vida. (Ef 6:12)
 Tu y yo somos soldados de Jesucristo por lo que te insto a que hagas de estas
caracteristicas un estilo de vida, para que podamos vencer todas las acechanzas del
enemigo y asi lograr arrebatarle muchas almas. Esta es una guerra que hemos de ganar!!!

Predica Como Ser Un Verdadero Guerrero


de Jesucristo
Predica Cristiana Evangelica

Un Verdadero Guerrero de Jesucristo

Texto: 2 Carta Del Apóstol San Pablo a Timoteo

1: “Tú, pues, hijo mío, esfuérzate en la gracia que es en Cristo Jesús”.


Pablo nos exhorta a que seamos valientes por medio de la gracia en Cristo Jesús.

Como nos dice Josué 1:9 “Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni
desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas”. En el libro de Josué
dice mira que te Mando, y la palabra mando en el diccionario quiere decir: Autoridad y poder que
tiene el superior sobre sus súbditos. || 2. Persona o colectivo que tiene tal autoridad. 3. orden del
superior. 4. Persona u organismo que ejerce la potestad superior en el ámbito militar. 5.
Y la palabra mandar quiere decir: Dicho del superior: Ordenar al súbdito. || 2. Imponer un
precepto. 3. Manifestar la voluntad de que se haga algo. 4. Regir, gobernar, tener el mando.

Dios tiene absoluto poder y dominio, sobre todo y todos. Entonces Dios nos manda porque el
tiene la potestad superior y absoluto dominio en todo, una cosa es pedir por favor, y otra es una
orden o un mandato, y Dios nos ordena y NO nos pide por favor el NO nos esta rogando a nosotros
nos esta mandando a que nos esforcemos y seamos valientes, que no tengamos ningún temor, ni
desmayar (Perder el valor, desfallecer de ánimo, acobardarse), pero dirán porque? Porque JEHOVA
estará con nosotros en donde estemos, no importando el lugar, el esta siempre con nosotros
todos los días de nuestra vida hasta el fin del mundo.

2: “Lo que has oído de mí ante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que sean idóneos
para enseñar también a otros”.
3: “Tú, pues, sufre penalidades como buen soldado de Jesucristo”.

Dios encarga a hombres y mujeres fieles e idóneos para enseñar el evangelio de nuestro Señor
Jesús Cristo, a toda persona, pero esto se logra meditando en la ley de JEHOVA y ahí debe de estar
su delicia y que en su ley medite día y noche, y preparado como todo buen soldado. Nos dice el
apóstol suframos penalidades (Trabajo aflictivo, molestia, incomodidad) como buen soldado de
Jesucristo, a los soldados antes de ir a la guerra los preparan en todo, física y emocionalmente,
como dijere están aptos para todo o todo-terreno. La preparación de un soldado terrenal conlleva
lo siguiente: los levantan temprano, hacen ejercicio, pasan pruebas físicas, pasan hambre,
duermen tarde, manejar muy bien las armas, y una variedad de cosas para preparadlos y enviarlos
a combate, eso es algo que debemos aprender para ser buenos soldados de

Jesucristo.

4: “Ninguno que milita se enreda en los negocios de la vida, a fin de agradar a aquel que lo tomó
por soldado”.
5: “Y también el que lucha como atleta, no es coronado si no lucha legítimamente”.
6: “El labrador, para participar de los frutos, debe trabajar primero”.

Ninguno pero ninguno que milita o soldado de Jesucristo no se puede enredar en los negocios
sucios de la vida o este mundo, ya que el fin de estar militando es para agradar a quien nos tomo
por soldado y quien nos predestino antes de la fundación de este mundo fue DIOS y nos tomo por
soldado a el solamente a el debemos de agradar a nuestro DIOS todopoderoso.
Y todo aquel que lucha como atleta (persona fuerte) no es coronado si no lucha legítimamente o
con verdad ante nuestro DIOS divino ya que el no puede ser burlado, mucho menos engañado,
hermanos luchemos con fuerza y verdad para la obra de DIOS.
Ningún campesino o labrador primero cosecha y después siembra, todo lleva un orden, para poder
participar de los frutos o bendiciones de DIOS, primero debemos trabajar.

7: “Considera lo que digo, y el Señor te dé entendimiento en todo”.


8: “Acuérdate de Jesucristo, del linaje de David, resucitado de los muertos conforme a mi
evangelio”,
9: “en el cual sufro penalidades, hasta prisiones a modo de malhechor; mas la palabra de Dios no
está presa”.
10: “Por tanto, todo lo soporto por amor de los escogidos, para que ellos también obtengan la
salvación que es en Cristo Jesús con gloria eterna”.
El apóstol Pablo nos dice considera (reflexionar algo con atención y cuidado) lo que digo, porque el
Señor nos dará entendimiento en todo y para todo, acuérdate de Jesucristo ya que el fue quien te
llamo a la milicia y sabiendo que le debemos de agradar en todo. El apóstol es un buen ejemplo de
soldado para el Reino de Dios, porque el ha soportado por amor de los escogidos, y saben quienes
son esos escogidos? Pues nada más y nada menos que tú y yo, gracias a Jesús y todos aquellos
hombres y mujeres de la biblia que se esforzaron y fueron valientes ahora nosotros también
podemos ser salvos por medio de Cristo Jesús. Ahora yo te digo: esforcémonos y seamos valientes
para que otros sean salvos igual que nosotros, no desmayemos y recuerda somos soldados de la
Patria Celestial, no lo digo yo sino la palabra de DIOS, que es viva y eficaz.

1ra. Pedro 5:9 al 14

15: “Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué
avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad”.

Y término concluyendo esto: procura con diligencia (cuidado y actividad en ejecutar algo. 2.
Prontitud, agilidad, prisa. 3. Trámite de un asunto) presentarte como un obrero o soldado de DIOS,
que estés aprobado o preparado para la obra de DIOS, que no tengamos de que avergonzarnos
porque Mas es el que esta con nosotros que el que esta contra nosotros, usemos bien la palabra
de verdad, que esta en Cristo Jesús, el nunca nos abandonara porque para siempre es su
misericordia y su FIDELIDAD es GRANDE.

11: “Palabra fiel es esta:


Si somos muertos con él, también viviremos con él”;
12: “Si sufrimos, también reinaremos con él;
Si le negáremos, él también nos negará”.
13: “Si fuéremos infieles, él permanece fiel;
El no puede negarse a sí mismo”.

Hoy te invito a que Jesucristo sea quie te guie por el camino correcto, el pelea las batallas por ti el
no te abandona, siempre estara contigo...
CUALIDADES DE UN BUEN SOLDADO
DE JESUCRISTO
6-7 minutos

1 Tu pues, hijo mío, esfuérzate en la gracia que es en Cristo Jesús. 2 Lo que has oído de mí ante
muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros.
3 Tú, pues, sufre penalidades como buen soldado de Jesucristo. 4 Ninguno que milita se enreda
en los negocios de la vida, a fin de agradar a aquel que lo tomó por soldado. 5 Y también el que
lucha como atleta, no es coronado si no lucha legítimamente. 6 El labrador, para participar de
los frutos, debe trabajar primero. 7 Considera lo que digo, y el Señor te dé entendimiento en
todo. 8 Acuérdate de Jesucristo, del linaje de David, resucitado de los muertos conforme a mi
evangelio, 9 en el cual sufro penalidades, hasta prisiones a modo de malhechor; más la palabra
de Dios no está presa. 10 Por tanto, todo lo soporto por amor de los escogidos, para que ellos
también obtengan la salvación que es en Cristo Jesús con gloria eterna. 11 Palabra fiel es esta: Si
somos muertos con él, también viviremos con él; 12 Si sufrimos, también reinaremos con él; Si le
negáremos, él también nos negará. 13 Si fuéremos infieles, él permanece fiel; Él no puede
negarse a sí mismo.

2 TIMOTEO 2:1-13 Reina-Valera 1960 (RVR1960)

Timoteo fue un joven de padre griego y madre hebrea, se había convertido en el ministerio
de Pablo. Más tarde se convirtió en su compañero en los viajes misioneros, hasta que llegó
a ser Pastor de la iglesia de Efeso. De manera que debemos entender, entonces, que cuando
Pablo le escribe, lo hace como su padre espiritual. Esta es una de las epístolas pastorales,
llamada así porque es dirigida a un individuo. En esta carta Pablo le da a Timoteo,
instrucciones en cuanto a doctrina, conducta. Como buen soldado de Jesucristo debía reunir
algunas cualidades. En este pasaje Pablo menciona alguna de ellas.
EL BUEN SOLDADO DE JESUCRISTO:

Está dispuesto a sufrir penalidades:

(v3 Tú, pues, sufre penalidades como buen soldado de Jesucristo.)

Sufrir penalidades es soportar las aflicciones que en el ministerio se producen a través de:

PROBLEMAS: sabiendo que cuando uno planifica, debe esperar problemas.

Los problemas son parte de nuestro plan, sin embargo, el buen soldado de Jesucristo debe
estar dispuesto a padecerlos.

ESCASEZ: Vendrán tiempos en que nos veamos limitados y comencemos a padecer


necesidades, habrá momentos en que tenga uno que poner de nuestra bolsa para el avance
del ministerio, desde luego esto será cuando uno está en iglesias pequeñas y por lo general
casi nadie está dispuesto a poner de su bolsillo para la obra, esto es evidente cuando se trata
de cooperar.

OPOSICIONES: No todos estarán de acuerdo con los planes de la Iglesia, siempre habrá
opositores que sin ningún fundamento estorbarán la obra de Dios y nos criticarán, pero
como buen soldado de Jesucristo debemos estar dispuestos a enfrentar tales oposiciones.

Pablo dice: Acuérdate de Jesucristo.

(v8 Acuérdate de Jesucristo, del linaje de David, resucitado de los muertos conforme a mi
evangelio.)
Yo también sufro penalidades a modo de malhechor.

(v9 en el cual sufro penalidades, hasta prisiones a modo de malhechor; más la palabra de
Dios no está presa.)

EL BUEN SOLDADO DE JESUCRISTO:

No se enreda en los negocios de la vida.

(v4 Ninguno que milita se enreda en los negocios de la vida, a fin de agradar a aquel que
lo tomó por soldado.)

Los negocios de la vida son aquellos que nos traen beneficios personales. Cuando Pablo
escribe a Timoteo, el asunto de comercio estaba muy bueno, los mercaderes andaban de un
lado a otro y Timoteo fácilmente podía dejarse llevar por estas ambiciones.

Lo que Pablo está haciendo es recordar a Timoteo el propósito por el cual fue llamado.

Tienes que enfocarte en tu ministerio. Dios te ha llamado para que le sirvas en este lugar,
no te distraigas.

Cuando Pablo dice: No te enredes, está dando la idea de que los negocios de la vida, son
una trampa mortal para aquellos que han aceptado el llamado de Dios para ser pastores de
una congregación o para predicar su palabra.

Y los negocios de la vida pueden apartar a mucho de este propósito, cuantos pastores han sido
enredados por los negocios de la vida, pastores han dejado su ministerio por el sueño americano,
pastores que se han dedicado a mejorar sus negocios porque creen que allí obtienen más
ganancias, pero el buen soldado de Jesucristo jamás se enreda en los negocios de la vida.
EL BUEN SOLDADO DE JESUCRISTO:

Sabe luchar legítimamente.

(v5 Y también el que lucha como atleta, no es coronado si no lucha legítimamente.)

La recompensa depende de la fidelidad en el servicio cristiano, Pablo emplea las metáforas


del:

SOLDADO: Debe dedicarse por completo a la vida militar, de la misma manera la batalla
del reino demanda completa dedicación.

ATLETA: Debe entrenar duro y someterse a las reglas.

AGRICULTOR: Como los agricultores, debemos trabajar arduamente y saber esperar.


EL BUEN SOLDADO DE JESUCRISTO:

(v6 El labrador, para participar de los frutos, debe trabajar primero.)

ES TRABAJADOR: No espera a que los demás le hagan su trabajo, tampoco espera que
otros trabajen para que él lo haga, nadie lo está empujando para que sirva, es laborioso, no
para, anda de un lado para otro tratando de sacar la tarea.

ES EMPRENDEDOR: Tiene iniciativa propia, siempre va adelante, sus pensamientos


están en la obra de Dios, trata de que las cosas salgan bien y no hace un trabajo mediocre.

ES NAVEGADOR: Como navegador se debe trazar bien la ruta a seguir y transmite la


visión a su gente.

CONCLUSIÓN:
Como buen soldado de Jesucristo debemos mantenernos firmes a pesar del sufrimiento
porque pensamos en la victoria, la visión del triunfo y la esperanza de la cosecha.

Veremos que el sufrimiento vale la pena cuando alcancemos la meta de glorificar a Dios,
ganar personas para Cristo y vivir eternamente con Él.

Dios te bendiga y te guarde

EL EJÉRCITO DE DIOS: SOLDADOS


DE JESUCRISTO
Activa Uruguay Desarrollo Web Uruguay www.activauy.com

9-11 minutos

ESTUDIO REVISADO Y AMPLIADO EL DÍA 13 DE ABRIL DE 2012.


_________________________________________________________________________
____

PARTE 1: TODOS SOMOS SOLDADOS.

Mateo 8:9. Porque también yo soy hombre bajo autoridad, y tengo bajo mis órdenes
soldados; y digo a éste: Ve, y va; y al otro: Ven, y viene; y a mi siervo: Haz esto, y lo
hace. Amén.

Un Soldado es un término en general; es ser un militante. En la iglesia no se trata de un


cargo mayor o menor; se trata de ser parte del equipo y estar activo. El ejército de Dios es
un concepto de grupo organizado y fuertemente unido; todos con un propósito específico,
para el cumplimiento de una misión; todos en un mismo sentir y con una misma visión: la
visión de Jesucristo; la visión de Dios.

El Ejército de Dios no está formado sólo por hombres y mujeres que van a la guerra; ese es
uno de los sectores especializados dentro del Ejército que sirve a Cristo. Decir: soy un
Soldado de Jesucristo, es un término válido para todos aquellos que están en el servicio del
ministerio; y saben que su tarea principal es la de defender la iglesia y pelear por la
liberación de las almas. Todos podemos denominarnos Soldados de Jesucristo, si estamos
integrados a la milicia; como dice el apóstol Pablo: peleando la buena batalla de la fe.

______________________________________________

PARTE 2: ALISTADOS EN EL EJÉRCITO DE DIOS.

2º Timoteo 2:3 y 4. Tú, pues, sufre penalidades como buen soldado de Jesucristo.
Ninguno que milita se enreda en los negocios de la vida, a fin de agradar a aquel que
lo tomó por soldado. Amén.

El Ejército de Dios, es muy similar al Ejército de las Fuerzas Armadas de un país. Es un


sector del gobierno con hombres y mujeres rigurosamente adiestrados; separados de la vida
común, y especialmente preparados para misiones específicas, que tienen que ver con
asuntos de seguridad y rescate de vidas; pueden ser tareas de equipo, o misiones especiales
en forma individual.

Las personas que hacen parte del Ejército de Dios, son cristianos que tienen un llamado al
ministerio; esto es personas que son diferentes del ciudadano común; que tienen una vida
de servicio a la comunidad; que se dedican especialmente al rescate de las almas y la
liberación de los cautivos en el reino espiritual. Los que sirven al Ejército de Dios deben ser
fieles al Señor y al llamado; si lo hacen de cualquier manera, el pueblo sufrirá grandes
daños, y muchas almas salvadas correrán peligro de recaer como prisioneros del enemigo.

En el Ejército de Dios, los Soldados son los diferentes equipos de trabajo y apoyo dentro
del ministerio. Alrededor del líder espiritual se forman grupos especializados, que serán
entrenados para colaborar y desarrollarse en el campo de batalla, y en otras diversas tareas.
El ejército se forma de varios grupos, adiestrados en diferentes áreas de trabajo, donde cada
cual tiene su parte de responsabilidad para que todo salga bien, y que cada misión se
cumpla con éxito.

______________________________________________

PARTE 3: ADIESTRADOS PARA EL SERVICIO.

2º Corintios 10:4. Porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas
en Dios para la destrucción de fortalezas. Amén.

Hablar del Ejército, es hablar de grupos especiales y servicios; y es también hablar de


armas y de guerra. La Santa Biblia enseña que las armas del cristiano son espirituales, y son
muy poderosas para destruir las fortalezas del enemigo. En el Ejército de Dios, todos
necesitan ser adiestrados para la guerra, y todos necesitan saber usar las armas espirituales.
Cuando insisto en la palabra "todos", me refiero a jóvenes, niños, ancianos, hombres,
mujeres, obreros y autoridades.
El soldado debe ser adiestrado primeramente para su propia supervivencia como cristiano,
y luego para pelear por la liberación de los demás; el soldado debe ser adiestrado para saber
cómo pelear, cómo defenderse, como atacar, y cómo conquistar en el reino espiritual.
Según los dones y talentos que tenga una persona como soldado cristiano, su fidelidad a
Dios, su obediencia a las autoridades, su conocimiento bíblico, su testimonio espiritual, se
verá cuando está capacitada, y en qué grupos o actividades podrá ser integrada.

Dios da capacidades físicas, mentales y espirituales a cada soldado, según las tareas que
tenga que cumplir; según el nivel de dificultad de las batallas que tendrá que enfrentar; y
según las responsabilidades que tendrá en su cargo. El soldado fiel es aquel que vive en
santificación, para no caer en pecados ni en tentación; es un cristiano que no da lugar al
diablo, sino que vive para servir y agradar a Dios.

___________________________________

PARTE 4: EL CIRCO EVANGÉLICO.

Cuando ingresamos al cristianismo, todos queremos ser parte del Ejército de Dios; pero ni
siquiera sabemos lo que es eso. Sólo nos hacen entender que todo será hermoso, que
tendremos momentos grandiosos, y que seremos invencibles; que estaremos siempre
unidos, compartiremos charlas, mucha música, alegría, paseos, comida y deportes.

Se ha generado una falsa idea, una falsa doctrina sobre la IMAGEN Y EL CONCEPTO del
EJÉRCITO DE DIOS. Muchos hacen parecer que es como "un gran circo, lleno de gente
alegre que va pasando; son los hijos de la luz; Dios los ama a todos como son; todos son
bienvenidos al ejército de dios". Eso es una farándula dentro de la iglesia que se ha
permitido; que muchos ven como algo que es bueno porque luce una "careta de alegría".
Esta farándula y careta, de nada sirven, son una mentira. Muchos no logran el éxito en la
vida, porque son cristianos, pero no se les ha enseñado correctamente el concepto de que
son también soldados, y como tal deben ser adiestrados.

Este tipo de cristianos que juegan a los guerreros victoriosos, se detectan fácilmente;
porque son cristianos que quieren hacerse los grandes y entendidos, pero son como niños
mal enseñados, caprichosos, rebeldes, envanecidos, falsos, hipócritas, engañosos; haciendo
y viviendo un evangelio a su manera. No presentan un buen testimonio en su vida personal
y casi siempre están metidos en problemas a causa de su necedad. No tienen idea de lo que
realmente es el reino de las tinieblas, ni lo que significa la guerra espiritual. Son los
primeros en caer en el engaño del diablo; y son los más difíciles de liberar.

Al diablo le sirve mucho, que las iglesias se llenen de "ejércitos" de cristianos


desinformados e ineficientes, haciendo el ridículo cuando oran; que avergüenzan el nombre
de Dios y la iglesia, con su testimonio fraudulento.

______________________________________________

PARTE 5: SE NECESITAN VERDADEROS SOLDADOS.


Para ingresar a cualquier ejército de una nación, primero el aspirante deberá ser probado y
aprobado. Tendrá que presentar una serie de requisitos mínimos, exigidos para poder
realizar con éxito la tarea que le espera; tendrá que someterse a rigurosos exámenes físicos,
intelectuales, psicológicos, conocimientos en general; aun sus antecedentes civiles serán
todos examinados. Después de pasar por un exhaustivo proceso, se sabrá si está capacitado
o no, para alistarse. Muchos de los que ingresan, no logran pasar las pruebas.

De la misma manera, para poder integrarse a los diversos grupos de servicios en la iglesia,
(esto es para servir en el ministerio), los soldados aspirantes deberán ser probados y
aprobados. Cada cual tiene sus dones espirituales y talentos de parte de Dios, que serán
usados para el provecho y edificación del Cuerpo de Cristo. La persona debe estar dispuesta
a pasar por las pruebas, someterse a las diferentes disciplinas, y esforzarse en ser fiel en la
tarea o sector que le ha sido encomendado.

A veces no estamos sirviendo en el puesto que nos gustaría, o en aquel lugar especial donde
sabemos que Dios nos ha llamado; pero eso es parte del proceso del crecimiento y
aprendizaje. Dios tiene un tiempo para cada persona. En el momento correcto, cada
miembro será puesto en el lugar que le corresponde, para el perfecto funcionamiento del
Cuerpo de Cristo.

______________________________________________

PARTE 6: SOLDADOS DE JESUCRISTO.

Un Soldado de Jesucristo es alguien que:

- está dispuesto a poner su vida propia en riesgos de todo tipo, incluso riesgos de vida, por
amor a Cristo quien lo salvó, por amor al mensaje del evangelio, por amor a las almas.

- vive en SANTIFICACIÓN permanente.

- no peca, y si cae en pecado se arrepiente inmediatamente.

- deja todo y todos por seguir a Cristo.

- recibe de brazos abiertos lo que Dios le da, aunque en el momento no le guste.

- se abstiene de todo aquello que desagrada a Dios.

- recibe toda la disciplina que sus líderes le imponen.

- cumple todas las tareas que se le asignan.

- hace sacrificios espirituales y carnales con gozo.

- no se detiene ante ningún tipo de argumento.


- reconoce que su vida no es suya, sino de Dios.

- no toma decisiones sobre sí mismo, hace lo que Dios manda.

- está dispuesto a todo enfrentamiento con las tinieblas, sin ningún tipo de temor.

- lucha para mantener su Salvación, con muchas resistencias y pruebas, además de luchar
por la Salvación y mantenimiento de otras personas, conocidas o no.

- se dedica a una vida espiritual completa, que vive en el, y por el Espíritu de Dios.

Amén.

También podría gustarte