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Juventud Comunista

Movimiento juvenil, movimiento estudiantil


y unidad popular*
Jaime Caicedo.

La situación política del país se caracteriza por el agudizamiento y la profundización cada


vez mayor de la crisis política que coincide con el crecimiento del descontento popular. El
19 de abril de 1970 y los acontecimientos posteriores muestran que esta crisis afecta a cada
vez más amplios núcleos de opinión, sin descontar al propio ejército y, asimismo, que esta
crisis se agrava acercándose a un desenlace necesario que unos sectores de la burguesía
vislumbran en la perspectiva inmediata del golpe de estado y otros en la perspectiva
electoral de 1974.

El primer rasgo sobresaliente de esta situación en el momento actual lo constituyen los


preparativos para una represión antipopular en gran escala basados en la actividad de los
sectores más retrógrados del ejército, cuyo soporte político es la "unión conserva-dora" que
introduce nuevos socios ultrarreaccionarios a la gran coalición. El latifundismo rural y
urbano afila sus armas frente a las invasiones de tierra en particular, pero en general frente
al descontento de las masas. La sombra de la CIA está al acecho y prepara el dispositivo
del golpe o autogolpe.

El segundo rasgo sobresaliente es el agrietamiento del partido liberal y el surgimiento de


un ala "antigobiernista" encabezada por la gran burguesía, cuyo pro-grama es el
reformismo desarrollista que pretende dirigir la "oposición" y encauzarla por la vía de
nuevas coaliciones. Esta "oposición" inconsecuente, oportunista y conciliadora, como
alternativa de poder, es un verdadero distractor y obstáculo a todo cambio progresista y
democrático.

El tercer rasgo sobresaliente es el avance de la unidad de acción en la perspectiva del frente


de oposición popular, comprobado en la actividad de numerosas asambleas y concejos. Sin
conformar todavía un movimiento unitario de fuerzas políticas a nivel nacional, integran en
potencia ese frente: 1) los núcleos esenciales del Belisarismo; 2) la Anapo; 3) el Partido
Comunista. En el proceso de surgimiento de este frente otras fuerzas progresistas o
revolucionarias vendrán a sumársele.

En consecuencia; ante el aislamiento político que amenaza al gobierno surgen voces de


disensión cada vez en mayor proporción, dentro de las que se definen dos alternativas: la
de una oposición inconsecuente que conduce a nuevas coaliciones basadas en el
bipartidismo y a restaurar en el poder a la gran burguesía liberal; la de una oposición

*
Tomado de DUCUMENTOS POLÍTICOS, N9 91, enero-febrero de 1971. Los puntos suspensivos a través
de la página indican que han sido suprimidos párrafos en el original.
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consecuente que conduce a la unidad popular basada en los nuevos partidos y


movimientos populares y a la perspectiva del poder del pueblo.

La tarea política fundamental inmediata para los comunistas y todos los sectores patrióticos
y democráticos es la de impulsar el "frente de la oposición" que —como lo ha indicado
Gilberto Vieira— “creará el clima político para el Frente patriótico de Liberación”. El
objetivo del "frente de la oposición" es, por lo tanto, la unidad popular alrededor de un
programa antiimperialista y antioligárquico, es decir, plenamente patriótico y democrático.

La unidad de voluntad entre las fuerzas políticas contrarias al régimen debe apoyarse en la
unidad de acción de los movimientos de masas. En primer lugar, en la unidad de acción de
la clase obrera cuyos combates contra el alto costo de la vida, impulsadas por la CSTC,
representan un avance notable; en segundo lugar, en el progreso de las luchas cíe
campesinos y destechados por la tierra y su acercamiento al movimiento obrero; en tercer
lugar, en la unidad y organización del movimiento estudiantil; y en cuarto lugar, en el
acercamiento de las distintas fuerzas que en los campos resisten la violencia oficial.

En esta etapa decisiva de nuestra vida política surge la pregunta: ¿cómo plantear la
iniciativa del frente de oposición en el movimiento juvenil y en el seno del estudiantado?
¿Cuál ha de ser el papel de la juventud en el proceso de la unidad popular y del frente
patriótico de liberación?

………………………………………………………………………………………………..

Los comunistas sostenemos que en la etapa actual el movimiento estudiantil es un


elemento importante de la oposición y de la unidad populares. El estudiantado en tanto que
fuerza social no es ni la fuerza dirigente ni la principal en proceso de la unidad popular.
Pero es una fuerza importante como cabeza de la intelectualidad progresista y
revolucionaria y tiene un gran papel que desempeñar en las luchas urbanas y en todas las
luchas nacionales.

Es evidente que las contradicciones transitorias del movimiento estudiantil no le han


permitido en el pasado inmediato cumplir consecuentemente su misión como aliado de las
fuerzas populares y, en primer lugar, de la clase obrera. Por ejemplo en febrero-marzo de
1970, mientras el pueblo miraba con simpatía el movimiento antiimperialista del
estudiantado que derrocó a Arizmendi Posada, los núcleos dirigentes mayoritarios
planteaban la tesis de la abstención para el 19 de abril. Los sectores populares
acompañaron a los estudiantes en su lucha antiimperialista y democrática, pero no en la
tesis de la abstención como lo demostraron los resultados electorales.

Por consiguiente el actual proceso de unidad y reorganización del movimiento estudiantil


es inseparable del proceso de unidad de las fuerzas de oposición y de la unidad popular.
Los comunistas hacemos un llamado a todas las fuerzas políticas juveniles a integrar el
frente de la oposición, con base en los siguientes puntos:
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1. Denuncia del carácter fraudulento del gobierno Pastrana, de su política antinacional


y antipopular particularmente en cuanto al alza escandalosa del costo de vida, del
transporte, de la educación, etc.

2. Denuncia de todos los atropellos contra cualquier sector del pueblo y solidaridad
con todas las luchas populares.

3. Impulso a la creación de una organización na-. cional estudiantil.

4. Impulso a la organización del movimiento juvenil en todos sus sectores alrededor


de la lucha por los derechos de la juventud; derecho al trabajo, a la tierra, a la
educación, al deporte y la cultura, etc.. con la realización de un encuentro por los
derechos de la juventud.

5. Creación, en lo posible de un comité de coordinación encargado de impulsar


prácticamente las acciones comunes.

Estos puntos resumen la perspectiva de una política de alianzas a nivel de todo el


movimiento juvenil. Es en esta forma como las tareas fundamentales en el movimiento
estudiantil se subordinan al proceso del frente de la oposición y de la unidad popular.

El movimiento estudiantil actual no llueve del cielo.

El movimiento estudiantil que existe actualmente en Colombia es el resultado de un


conjunto de circunstancias complejas, dentro de las que distinguimos dos principales: en
primer lugar, los hechos mismos y las consecuencias de la destrucción de la FUN, o lo que
es igual, la etapa de una táctica predominante-mente represiva y violenta de la burguesía
para reducir política y orgánicamente la capacidad de lucha estudiantil; en segundo lugar,
los nuevos desarrollos y peculiaridades de la acción estudiantil cada vez más
profundamente antiimperialista y antioligárquica, o lo que es lo mismo, la etapa de una
táctica predominante-mente reformista de la burguesía cuyo objetivo, por más paradójico
que parezca, es el de mantener al estudiantado política y orgánicamente reducido a la
impotencia. El movimiento estudiantil actual es, por le tanto, el que se engendró en los
años 66-67 y se prolonga hasta hoy (enero de 1971).

Si por movimiento entendemos el proceso por medio del cual una fuerza social asume su
papel propio en el contexto de la lucha de clases, este proceso no es ni mucho menos un
ascenso rectilíneo ni inmaculado. Podríamos describirlo como compuesto de períodos de
avance, retroceso y estancamiento. De 1958 a 1966 podríamos caracterizar el período del
avance —irregular— del movimiento estudiantil; 1966-67 es el período relativamente
rápido del retroceso; de 1967 hacia acá vivimos un período de estancamiento. Es en esta
forma como en general se ha expresado la lucha política, la lucha de clases, en el
movimiento estudiantil en los últimos años; el crecimiento de la lucha y la organización y
luego la contraofensiva del poder burgués.
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Los comunistas luchamos por romper las condiciones que determinan el estancamiento
actual del movimiento estudiantil. Pero nos damos cuenta de qué este empeño no es simple
ni fácil. La primera razón que explica ésto es el desarrollo espontáneo del movimiento, no
sólo en nuestro país sino a nivel del mundo capitalista, que ha colocado de manera rápida a
grandes masas juveniles, estudiantiles e intelectuales en contraposición al imperialismo,
permitiendo el re-surgimiento de corrientes políticas no-proletarias, "infantiles" de
izquierda, que le disputan al proletariado la dirección revolucionaria. Esta situación, si bien
de un modo global no es nueva para el movimiento comunista, mundial, si lo es, en
particular, para nosotros aquí, en los últimos 12 años.

La segunda razón es la de que la táctica represiva de la burguesía favoreció el desarrollo


del infantilismo de izquierda y su práctica política aventurera (fenómeno, por demás, no
exclusivo del movimiento estudiantil). Hoy en día el infantilismo de izquierda sigue siendo
la ideología dominante en los sectores más activos del movimiento aunque su práctica
política deviene reformista, "economista". Por otro lado, el estudiantado carece de una
organización nacional que facilite el avance de sus luchas.

Este avance, en situación general de estancamiento, es lento, disperso, espontáneo.

Por lo tanto, infantilismo de izquierda y ausencia de organización nacional son los frenos
que impiden al estudiantado cumplir su misión de aliado de la clase obrera.

El primero, en su práctica aventurera facilitó el desarrollo de contradicciones entre el


estudiantado y el pueblo, entre la lucha estudiantil y la lucha popular, que no han sido
resueltas y que se manifiestan como el aislamiento del estudiantado ante las organizaciones
y movilizaciones populares. La segunda, por el camino del espontaneísmo y la anarquía,
facilitó el desarrollo de contradicciones dentro del propio estudiantado: el temor de las
capas atrasadas frente a la represión militar se transformó en la tesis de la
"no-organización", la organización "clandestina", "coyuntural", etc. Esta contradicción está
en vía de superarse y así tendrá que ser.

Los comunistas, en primer término, planteamos la unidad y no el aislamiento entre los


estudiantes, la clase obrera, los campesinos y el resto de las capas medias. Los comunistas
planteamos, en segundo término, la unidad y no la dispersión de los estudiantes, la
creación de su organización gremial. Tales son los principios marxistas leninistas que
guían la línea proletaria del Partido Comunista.

……………………………………………………………………………………………….

Existen condiciones para crear una organización nacional estudiantil.

La JC desarrolló al calor del movimiento de febrero-marzo de 1970 la consigna de


constituir una organización nacional estudiantil. Esta consigna fue acogida por las
directivas estudiantiles en todo el país pero, a pesar de haberse fijado una fecha concreta, el
congreso nacional previsto fue aplazado.
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El aplazamiento del congreso estudiantil ha sido un hecho negativo. Pero la JC tiene plena
confianza en las masas y en su capacidad de comprensión.

No hay duda de que existen condiciones para crear la unión nacional. Este propósito ha
sido ratificado por las últimas reuniones nacionales, en el sentido de que constituir la
organización nacional estudiantil es la principal tarea del momento.

¿Cuál es entonces el impedimento real?

Es el relativo equilibrio entre dos posiciones que se debaten a nivel de la directiva


estudiantil: por un lado, la posición que sustentaba la tesis de la no-organización y que
actualmente, sustenta la táctica de dilatar la reunión de un congreso estudiantil; por otro, la
posición que sustenta la necesidad de la organización y considera urgente la tarea de
convocar un congreso nacional para discutir este problema.

Naturalmente, estas dos posiciones descansan sobre las concepciones distintas acerca del
papel del estudiantado en la lucha popular. Pero no vamos a detenernos en esto que ya es
conocido.

Nosotros reconocemos esta situación y, a la vez, proponemos la única manera lógica de


resolverla. Y a nuestro juicio esta manera no es otra que la de llegar a un acuerdo mínimo
entre los principales sectores que comparten la dirección del movimiento estudiantil, que
comprenda: una fecha, una sede y una reglamentación imparcial que asegure la amplia
representatividad del congreso. Abrimos la discusión al respecto con todos los sectores
estudiantiles. Nos interesan las tareas prácticas que conduzcan al congreso de estudiantes.

Si a nivel político juvenil creemos necesario llegar a puntos comunes alrededor de una
oposición consecuente, de un "frente de oposición" a nivel del movimiento estudiantil
proponemos este acuerdo mínimo alrededor del congreso estudiantil y de la unión nacional.
Esto es, no obstante, solo una parte de nuestra política de alianzas.

¿Qué significa ser hoy la vanguardia política en el movimiento estudiantil?

Desempeñar la JC el papel de vanguardia significa demostrar en la práctica que la unidad


popular constituye en el momento actual la única alternativa revolucionaria consecuente.
En concreto significa tomar la iniciativa para crear un bloque de izquierda unitario y
consecuente que se acerque cada vez más a las tareas políticas de un frente de oposición
popular.

Una particularidad del movimiento estudiantil es que no existe en la actualidad un aliado


verdadera-mente unitario y consecuente, de carácter permanente.

La táctica de la unidad de acción comprende por lo tanto, además de la posibilidad de


alianzas permanentes, la de las alianzas ocasionales. En las condiciones del movimiento
estudiantil de hoy toda política de bloque de izquierda unitario y consecuente comprende
estas dos clases de alianzas.
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Debemos reconocer autocríticamente que desde un punto de vista sectario hemos


pretendido llegar a alianzas de gran envergadura cuando no han existido las condiciones.

……………………………………………………………………………………………….

En nuestras condiciones el camino para lograr alianzas permanentes y serias, dentro de la


política del bloque de izquierda, consiste en facilitar el surgimiento y desarrollo de los
aliados de izquierda unitarios y consecuentes, particularmente los sectores independientes
"sin partido", con los que es posible llegar a claros acuerdos sobre la base. de una línea de
masas estudiantil.

Por lo tanto, la vía para poder desarrollar una plena política de alianzas no es otra que la
política de frente de reestructuración. Esta consiste en la organización de todos los
simpatizantes y activistas de la Reforma y Democratización de la enseñanza, de la unidad
de acción de la izquierda, del combate contra el sectarismo y el anticomunismo, de la lucha
por la organización nacional estudiantil y de una acción antiimperialista y antioligárquica
consecuente.

La tarea política del bloque de izquierda unitario y consecuente no es posible en el


momento actual sin la política de frente de reestructuración, o mejor aún, la política de
frente de reestructuración es la base de toda política de alianzas en el movimiento
estudiantil que se plantee como política de masas.

En el logro de este objetivo se mide el papel de vanguardia de la JC. Pero no basta unir a
las masas. Es necesario educarlas ideológica y políticamente en su propia experiencia de
lucha.

¿Qué significa hoy librar la lucha ideológica en el medio estudiantil?

Ya hemos dicho que hoy en día, desde el punto de vista democrático y revolucionario, se
confrontan dentro del movimiento estudiantil dos posiciones, dos concepciones de la
estrategia y la táctica revolucionarias. Esto es natural en un medio intelectual que
históricamente se ha anclado en las luchas antiimperialistas y democráticas, escapando al
control directo de la burguesía1.

1
Durante las llamadas Jornadas de Mayo de 1957 que culminaron con el derrocamiento de Rojas Pinilla, los
jefes de la oligarquía Lleras Camargo y Guillermo León Valencia pusieron al se vicio de sus intereses la
lucha estudiantil a través —además— de los llamados "profesores universitarios", a saber: Carlos Lleras
Restrepo, Hernán Jaramillo Ocampo, etc., atrincherados particularmente en las universidades privadas. En
una declaración firmada por los primeros se dice: “...Estamos de acuerdo con la determinación de los
estudiantes, que respaldamos con la expresa condición de que se limite exclusivamente a la no concurrencia a
las aulas, sin ningún género de manifestaciones públicas. (....) Los profesores adoptan esa determinación (la
de ir a la huelga) en el entendimiento de que los estudiantes se limitarán a no concurrir a las aulas y no se
envolverán ni permitirán que se los comprometa en manifestaciones públicas". (Las Jornadas de Mayo,
Bogotá 1957). Palabras que contrastan naturalmente con las de Lleras Restrepo en 1966: "El grupo de
extremistas que se ha venido adueñando de la universidad, por cobardía de unos, complicidad callada de
otros, indiferencia de la gran mayoría, trata de deformar los hechos de presentarlos con la mala fe, con la
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De un lado la línea proletaria que sostiene la necesidad de combinar todas las formas de
lucha, poniendo de relieve la búsqueda de la unidad de acción de todos los sectores
explotados por el imperialismo y la oligarquía y dándole contenido revolucionario a la
lucha por la democracia.

Por otro lado la línea abstencionista-guerrillerista frente a la acción política y que en el


plano de la educación menosprecia el papel de la lucha por reivindicaciones y reformas
inmediatas.

Estas son, en general, las dos únicas concepciones existentes, con uno u otro matiz
intermedio. La innumerable aglomeración de grupos y subgrupos estudiantiles tienen como
punto de referencia una de esas dos posiciones.

La experiencia del 19 de abril, los avances recientes de la unidad de acción obrera, los
logros del "frente de la oposición" en las asambleas y concejos, las enseñanzas de la lucha
latinoamericana (Cuba, Perú, Bolivia, Chile) constituyen hechos que contra-dicen las
formulaciones teóricas del extremoizquierdismo, Debemos apoyarnos en estas experiencias
y enseñanzas, conocerlas y exponerlas con claridad y profusión. Esto respecto de las
formulaciones teóricas del extremoizquierdismo.

Ahora bien, habíamos señalado antes que a estas formulaciones correspondía una práctica
aventurera. La historia reciente muestra que aquí se han producido cambios.

Es cierto que en una primera etapa de desarrollo del extremismo en el movimiento


estudiantil, de 1964 a 1967, etapa que por demás está marcada con el recrudecimiento de la
violencia oficial contra el campesinado y la prosecución de una táctica represiva y violenta
contra obreros y estudiantes, la práctica aventurera del extremoizquierdismo dominó las
luchas estudiantiles, favoreció la anarquía y contribuyó a la destrucción de la FUN.

Pero a partir de 1968, la práctica aventurera viene en derrota aunque no ha desaparecido


totalmente. Sobre todo a raíz de la huelga de febrero-marzo de 1970, que marca un viraje
en la táctica de represión antiestudiantil, ha comenzado a manifestarse una in-coherencia
entre las formulaciones extremistas y su práctica.

Podemos afirmar que hoy la práctica real del extremoizquierdismo y la fuente de su actual
inconsecuencia dentro de las directivas estudiantiles, radica en su contenido derechizante y
reformista de hecho. No es extraño, por lo tanto, que asistamos a un pro-ceso de
descomposición ideológica y política de distintos grupos y tendencias, y a su reagrupación
bajo nuevas corrientes de moda (neotrotskismo, etc.).

absoluta carencia de veracidad que es tan común en quienes profesan la ideología comunista, tan alejada de
las normas de la moral que respetamos el resto de los colombianos. (....) Se tomó como pretexto el que la
presencia del presidente de la República y del señor Rockeffeller, era provocación al estudiantado, dizque
porque él y yo somos enemigos de la universidad". (Mensaje Presidencial, Tomo IV, 1970).
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Extremismo de palabra y reformismo de hecho son la característica y a la vez la debilidad


de los sectores de izquierda no consecuentes en el movimiento estudiantil.

El peligro principial está, pues, en el oportunismo (por ejemplo, el del antiguo FES que
durante el movimiento de febrero-marzo se puso de espaldas al estudiantado calificándolo
de aventurero y colaboró con el entonces rector Carvajal Arjona, agente de las fundaciones
yanquis) ; en la claudicación frente a la política imperialista y oligárquica, frente a lo que
hemos llamado el reformismo pro-yanqui (por ejemplo, cuando se afirma que es
"imposible" romper el coloniaje cultural yanqui, se rechaza la lucha por el verdadero
cogobierno y la autonomía, etc.) ; o en el gremialismo más puro (por ejemplo, cuando se
plantea que la lucha es "únicamente por las habilitaciones" y nada más)2.

Lucha por las reformas y lucha contra el reformismo.

Paradójicamente los sectores extremistas nos acusan de ser nosotros reformistas porque
planteamos la lucha por la Reforma y Democratización de la enseñanza. En general es
corriente escuchar la objeción —incluso dentro de nuestros amigos— de que la lucha por la
Reforma y Democratización de la Enseñanza, que es un postulado programático del Partido
Comunista para la etapa antiimperialista y democrática de la revolución, es una lucha
reformista.

Lo cierto es que la burguesía en América Latina a partir del año 18 y hasta los años treinta
aproximadamente luchó por la reforma y democratización de la enseñanza, contra los
rezagos feudales. Esta lucha en sus resultados fue más o menos profunda, según los países
y el volumen de participación de las llamadas capas medias en ella. En Colombia, por
ejemplo, tal reforma fue enormemente limitada y recortada como lo demuestra la reforma
de la Universidad Nacional en comparación con las demás reformas de América Latina3.

Claro está, la burguesía dirigió esa lucha en una etapa en que se hallaba en ascenso como
clase social. Pero esa no es ya la situación en América Latina. La burguesía no es ya una
clase en ascenso. Este papel corresponde hoy al proletariado. Además, la cada vez mayor
dominación del imperialismo, las. características políticas de América Latina que han dado
lugar a la Revolución cubana, y a la Unidad Popular en Chile, etc., muestran lo agudo de la
crisis de estructura y la amplitud de los sectores comprometidos en la lucha por la
liberación, incluidos sectores intelectuales y otros de las capas medias.

2
Tal fue el caso, concretamente, de la forma como se planteó la lucha por el restablecimiento de las
habilitaciones en la Universidad Nacional, en octubre de 1970.
3
En 1942, siete años después de la "reforma" del 35, ya Gaitán denunciaba la anarquía que seguía
subsistiendo en la educación, por la permanencia de una verdadera aglomeración (que ahora se ha hecho más
compleja) de instituciones nacionales, departamentales, municipales y particulares. "Se ha olvidado que hay
una verdadera anarquía no sólo en la enseñanza primaria en cuanto ésta se relaciona con la secundaria y con
la universitaria" (Oraciones de Gaitán), Ed. Jorvi, sin fecha.
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La burguesía luchó por la reforma y democratización de la enseñanza para poner la


educación y la cultura al servicio de su explotación de clase. Pero una vez que lo logró no
se quedó allí. En Colombia la etapa de las dictaduras y de la violencia marcó el inicio de un
proceso regresivo, el de la "privatización de la enseñanza", o sea, no solamente el incre-
mento de la educación privada sino sobre todo el control de la educación pública,
relativamente democrática, por la burguesía del capitalismo privado, liga-do a los
monopolios y a la política colonialista yanqui (caso de la Universidad del Valle y, en
general, de toda la política de "regionalización", creación del ICES, persecución a la
Universidad Nacional, etc.; en una palabra, lo que actualmente es la esencia del Plan
Básico).

La lucha por la reforma y democratización de la enseñanza tiene hoy otro contenido,


distinto al que tuvo en la época de la reforma de Córdoba. Es la lucha que se libra en la
época de la dominación económica, política y cultural de nuestro país por el imperialismo
y en que el proletariado y el pueblo son las fuerzas sociales en ascenso.

Nosotros no luchamos por reformas en general, por autonomía en general, por cogobierno
en general. Nosotros luchamos por reformas, por autonomía y cogobierno que se pongan al
servicio de la mayoría de nuestro pueblo contra la minoría explotadora, o sea, que puedan
contribuir a la lucha popular, antiimperialista y antioligárquica. Por eso nos interesamos
por darle a tales luchas un contenido aniimperialista, democrático y por una educación
científica.

Tal es nuestra concepción de la lucha por la democracia por las libertades democráticas en
el campo de la educación. Es en concreto la lucha por la libertad política y la libertad
científica, para ponerlas al servicio de la lucha revolucionaria del pueblo.

………………………………………………………………………………………………..

¿Cómo entendemos entonces los comunistas, hoy, la lucha por la reforma y


democratización de la enseñanza?

1) Como la denuncia y la demostración clara de la crisis irreversible que afecta la


educación y sus raíces en la estructura de la dependencia yanqui, la explotación
capitalista y el atraso semifeudal.

Esta crisis es el resultado del carácter de clase de la educación, puesto de


manifiesto, por un lado, en el exclusivismo (según el Censo Educativo de 1968 y
aparte las cifras de analfabetismo, el 30 por ciento de los niños en edad de
frecuentar la escuela primaria no lo hacían; en secundaria, el 81.3 por ciento de los
jóvenes en edad de estudiar bachillerato y el 97.2 por ciento en el caso de los
jóvenes en edad de proseguir estudios superiores) y en el contenido dogmático y en
general anticientífico de la educación, leguleyamente sustentado por los
empresarios privados de la cultura con la tesis de la "libertad de enseñanza".
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2) Como la denuncia del reformismo burgués y de la política educativa oficial. En la


actualidad se trata del reformismo proyanqui, o sea, de la penetración y el control
de la educación por las fundaciones, y entidades financieras norteamericanas que la
ponen al servicio de la dominación política y de la estrategia contrarrevolucionaria
del imperialismo.

Por su lado, la política oficial no tiene otra base que lo que llamamos la
"privatización de la enseñanza".

En el período de 1968-1970 el reformismo pro-yanqui impuesto por la fuerza de las


bayonetas (cierre de universidades) se manifestó en la política del Plan Básico y su
personero fue Arizmendi Posada. Con la caída de Arizmendi en febrero-marzo de
1970 y el cambio de táctica originado en el fracaso de la práctica del cierre de
universidades, la política del Plan Básico se viene introduciendo "de oficio" a
través del ICFES (organismo que ejerce la vigilancia estatal sobre laeducación, pero
que está totalmente controlado por las universidades privadas) combinándose con el
reformismo paternalista del joven ministro liberal-javeriano (caso del llamado
"paquete educativo").

Denunciar y aislar la política oficial y proyanqui implica, necesariamente, al


aislamiento del gremialismo puro y de la claudicación que proclaman algunos
sectores extremoizquierdistas.

3) Como la necesidad de proponer grandes o pequeños objetivos de lucha por la


reforma y democratización de la enseñanza. A partir de una concepción de la
cultura y del concepto leninista de la revolución cultural es necesario mostrar a las
masas que las luchas a las que inevitablemente se ven arrastradas, por pequeñas que
sean, pueden ponerse del lado del combate antiimperialista, antoligárquico y
popular. El medio para ésta demostración es la lucha ideológica y su resultado es el
aprendizaje que hace el estudiante de su papel como intelectual aliado de la clase
obrera y del pueblo en la lucha por poner ciencia y cultura al servicio de la
mayoría.

La lucha por la educación popular y científica tiene como telón de fondo la


nacionalización de la enseñanza, pero en la actualidad exige la acción por el
presupuesto educativo, por la defensa de la enseñanza pública y su fortalecimiento,
por la participación mayoritaria de profesores y estudiantes democrática-mente
elegidos en la dirección de la educación superior y media, pública y privada, por la
ampliación de cupos, becas integrales, etc. La lucha ideológica ayuda aquí a
"enseñar" quiénes son los enemigos del estudiantado y del pueblo: el imperialismo
y la oligarquía.

La razón de todas estas afirmaciones es que las luchas estudiantiles y educacionales


no tienen su origen en la enseñanza, sino en la lucha de clases que afecta toda la
sociedad. En la medida que esta lucha se agudiza otras categorías de personas
vinculadas a la educación —inicialmente quizá menos activas que los estudiantes—
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irrumpen en la escena: bachilleres, maestros, profesores de secundaria,


universitarios y profesionales. Una política de unidad, organización y educación
ideo-lógica en todo el frente de la cultura se hace, desde ese momento,
indispensable.

4) Como la demostración de la imposibilidad de resolver estos problemas bajo el


actual sistema, sin un cambio revolucionario y un gobierno popular. De la misma
manera que los problemas no tienen su origen de fondo en la enseñanza tampoco
serán resueltos a fondo aquí, sino en la esfera política de la lucha de clases. Esto no
pueden llegar a entenderlo nunca las masas espontáneamente. La lucha ideológica
debe enseñar la necesidad de la lucha política al lado de todas las fuerzas populares
por un gobierno y un poder del pueblo. Contentarse con decir que lo que hay que
hacer es la revolución no solo no basta, sino que nada tiene que ver con la
verdadera dirección revolucionaria que exige demostrar la necesidad y la inevi-
tabilidad de los cambios revolucionarios.

Tal es nuestra concepción de la lucha de clases y de su desarrollo en el seno de la


educación en general y del movimiento estudiantil en particular4.

Reorganizar la Universidad Nacional es la tarea clave ahora.

Tenemos que, para las universidades del país en su gran mayoría, se abre la etapa de las
elecciones estudiantiles.

En razón de la gran dispersión del movimiento estudiantil, de la falta de organismos


intermedios y sobre todo de la organización nacional, en su funcionamiento nos parece
como un movimiento desigual.

Es necesario, por lo tanto, que organicemos un orden de trabajo, un sistema de prioridades.

La tarea clave, que resuelve en un 50 por ciento el problema de la organización nacional, es


la de reorganizar la Universidad Nacional, Esta tarea se resume hoy en la creación de los
comités de base, democráticamente elegidos a nivel de todas las carreras.

Pero esta tarea debe ser vista, igualmente, con el criterio de defender la Universidad
Nacional frente a la amenaza de su liquidación por la vía de la asfixia presupuestal. El
déficit para 1971 asciende a $ 127. 217.208.00. El porcentaje de admitidos en los exámenes
de ingreso alcanza apenas el 16 por ciento (para el primer semestre de 1971 se presentaron
14.731 aspirantes y fueron rechazados 12.312, o sea el 84 por ciento). Las medidas
reaccionarias de 1969 siguen vigentes, mostrándose en la práctica que no bastan los

4
Para tranquilizar a algunos dogmáticos que podrían in-dignarse ante tal atrevimiento "reformista", los
invitamos ,a hojear los planteamientos de Stalin acerca de algunas particularidades de la táctica de los bolche-
viques. (Cuestiones del Leninismo. La Revolución de Octubre y la táctica de los comunistas rusos, Lenguas
Extranjeras, 1947).
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diálogos (al estilo del muy interesante Seminario 70) sino que se precisan mecanismos
decisorios democráticos (integrados por profesores, estudiantes, trabajadores de la
Universidad y egresados) que puedan sacar conclusiones y transformaciones concretas. A
cambio de esto, el panorama de hoy deja ver un Consejo Superior Universitario integrado
mayoritariamente por los representantes de la oligarquía, designados "a dedo" desde fuera
de la Universidad.

El aumento del presupuesto, de los cupos, el logro de reformas positivas que garanticen su
soberanía intelectual frente a la penetración yanqui, son problemas de vida o muerte para la
Universidad Nacional. La culpable de esta situación escandalosa es la oligarquía que dirige
sus destinos.

A riesgo de hacernos llamar, por enésima vez, "reformistas" en boca de los detentores de la
escolástica ultrarrevolucionaria, diremos que el problema político fundamental de la
Universidad Nacional gira alrededor de si su gobierno debe seguir siendo el instrumento de
la oligarquía para destruirla o para dejarla destruir.

La segunda prioridad consiste en tomar con toda seriedad la tarea de participar y contribuir
al desarrollo de las elecciones estudiantiles para integrar los consejos a todo nivel. La
tercera prioridad es la de traducir la anterior tarea específicamente en Bogotá, con la mira
de apoyar la creación de una federación distrital de estudiantes.

La cuarta prioridad consiste en concentrar el mayor esfuerzo político y organizativo en las


principales ciudades del país, en los principales centros universitarios y estudiantiles.

La organización nacional, las federaciones departamentales y los llamados


bloques regionales.

El desarrollo práctico de estas tareas representa una visión nacional de los pasos a seguir
para impulsar la creación de una unión nacional de estudiantes. Cualquiera, medianamente
cuerdo, se plantea-ría en iguales circunstancias, un enfoque nacional.

Para algunos, sin embargo, lo esencial es sugerir la creación de los llamados bloques
regionales para contraponerlos a la organización estudiantil nacional. Para nosotros es claro
que la unidad orgánica del movimiento estudiantil, no puede hacerse sumando distintas
"regiones" agrupadas arbitrariamente (vrg. el denominado "bloque de occidente"), cada una
de las cuales guardaría su "autonomía" frente al convenio formal inter pares que
representaría la unión nacional. Ya Engels combatió con pródigos argumentos la ram-
plonería anarquista que basaba su táctica en la dispersión de las regiones, el poder local etc.

La única manera de romper la tradicional dispersión del movimiento estudiantil es la


creación de la unión nacional. Tal unión se apoyará en los consejos estudiantiles de colegio
y de facultad, consejos superiores estudiantiles de universidad y federaciones estudiantiles
departamentales.
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En esta tarea, pensamos que el estudiantado puede encontrar un apoyo seguro y eficaz en
las organizaciones obreras independientes, en las filiales de la CSTC. La colaboración a
nivel nacional y local puede contribuir al acercamiento y a la solidaridad efectiva en la
acción. En muchas partes quizá el mismo movimiento obrero puede contribuir
concretamente a la organización del movimiento estudiantil, no tanto ya a nivel
universitario como a nivel de secundaria.

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