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ESTELA QUINTAR*

LA DIALÉCTICA ENTRE LA CONCIENCIA


HISTÓRICA Y LA CONCIENCIA FEMENINA:
UN MODO DE “HACERSE MUJER”**

Resumen

Este texto parte de la afirmación de que la mujer no nace sino que se hace, en esta perspectiva se abordan los
procesos socio-culturales en los que tienen lugar el desarrollo de la conciencia histórica femenina, en tanto que
construcción subjetiva, cultural y política de la categoría de género. Como apoyo a la anterior reflexión, y desde
una perspectiva de la epistemología de la conciencia histórica, se toman como ejemplos de conciencia femeni-
na, de épocas y contexto diferentes, a Aspacia de Mileto, Alexandra Kollantai, Simona de Beauvoir y Eva Peron.
A partir de lo anterior se llega a la conclusión de que la articulación de la conciencia femenina con la conciencia
histórica, desde la exigencia del presente potencial, es la base para promover cambios que impliquen rupturas
desde las cuales se abra la posibilidad real de la autonomía radical, en el sistema sexogénero, en la perspectiva
de proyectos que incluyan y rearticulen, tanto las visiones que provengan de una epistemología hegemónica
(masculina), con las propias de una epistemología femenina, en proyectos libertarios de ser cada vez más sí
mismo con otros en la construcción de la realidad histórica.

Palabras clave: Mujer, hacerse mujer, genero, conciencia histórica, conciencia femenina. epistemología de la
conciencia histórica.

Abstract

This text begin of the affirmation about that the woman not born but she is makes. In this view the sociocultural
processes was taking in which are the development of the female historical conscience, so that subjective, cultural
and political building of the genus category. As a support of the last reflection, and from an epistemology of the
historical conscience view, it’s take as example of the female conscience, different time and context, to Aspacia of

*
Profesora e investigadora del programa de Humanidades y Ciencias Sociales de la Universidad de la Ciudad de México. Pedagoga y
candidata a Doctora en Antropología Social por CIESAS, México. E-mail: equintar@att.net.mx
**
Este artículo se inscribe en el Proyecto de Investigación sobre Epistemología de la Conciencia Histórica que orienta el profesor Hugo
Zemelman. Se recibió el 2 de octubre de 2003 y fue aprobado el 31 de octubre de 2003.

Pedagogía y Saberes Nº 19 Universidad Pedagógica Nacional. Facultad de Educación, 2003, pp. 7-167
19. 2003
Mileto, Alexandra Kollantai, Simona of Beavoir and Eva Peron. Starting from above it´s get to the conclusion that
the articulation of the female conscience with the historical conscience, from the exigency of the potential present,
it´s the basis to promote changes that to involve breaking from which to be opened the real possibility of the
radical autonomy, in the sex – genus system, in the project view that include and re-articulate, as much the visions
from the hegemonical epistemology (male), whit the one´s own of the a female epistemology, in freedom projects
of to be every time own with others in the building of the historical reality.

Key words. Woman, to make woman, genus, historical conscience, femal conscience, epistemology of the historical
conscience.

1. Algunas consideraciones
previas

El presente trabajo intenta reflejar


algunas de las reflexiones que he
podido articular acerca de este com-
plejo tema que nos trae la categoría
de género en el ámbito educativo,
puesto que es ésta una de las te-
máticas que están poniendo en ten-
sión nuestro hacer como educado-
res y más particularmente como en-
señantes.

Estas reflexiones mantienen el en-


foque epistémico y didáctico que ha
venido sosteniendo nuestro trabajo
investigativo: epistemología de la
conciencia histórica, de Hugo Ze-
melman y didáctica no- parametral,
significados que signan las relacio- ción del hacerse, tanto en lo cultu-
teoría de la enseñanza que hemos
nes humanas en sus comunidades ral como en lo político, económico y
venido desarrollando con el equipo
de referencia, cuestión que no siem- social, lo que involucra fuertemente
de investigación que dirijo. En este
pre consideramos como problema los procesos educativos: estas mu-
marco de significaciones se aborda
didáctico. jeres son: Aspacia de Mileto2 –mujer
una problemática específica: lo que
de la antigua Grecia–; Alexandra
podría comprenderse como proce-
En esta perspectiva, considero al Kollontai3 –europea del este, rusa,
so de hacerce mujer, y cómo este
micro espacio. existencial y cotidia- revolucionaria de fines del siglo XIX–;
hacerse incide en las prácticas so-
no, de los actores sociales del sis- Simone de Beauvoir4 –mujer de la vie-
ciales: en el entendido de que mu-
tema sexogenero, como productor ja Europa, francesa de la posguerra
jer no se nace sino se hace1.
y producente de los macro espacios provocada por los regímenes fascis-
políticos económico y culturales. ta– y Eva Perón5 –mujer latinoame-
Estas reflexiones se soportan en la
ricana, política y transgresora de cla-
convicción de que, tanto el hacerse
Lo dicho implica reconocer estos
mujeres como el hacerse hombres,
espacios como campos de relacio- 2
Dueso, José Solana. Aspacia de Mileto.
es un proceso humano y cultural
nes en los que tienen lugar construc- Testimonios y discursos. Anthropos. 1994.
que se construye en el espacio re-
ciones simbólicas que definen, con- 3
Kollontai Alexandra. Autobiografia de una
lacional –subjetivo e intersubjetivo– mujer emancipada. Comentada por Yolanda
figuran e instalan discursos en roles,
hombre/mujer, espacio que configura Marco Cerra. Edit. Fontamara. 1976/1980.
mitos, creencias y ritos que definen 4
Beauvouir, Simone. Op. cit. y “Homenaje a
al género como unidad de acción,
modos de estar siendo: es decir, Simone de Beauvoir a 40 años de la publi-
análisis y producción de sentidos y
modos de significar en el mundo. cación de El segundo sexo. Revista La Gui-
llotina. Diciembre de 1989. México. D.F.
5
Tomás Eloy Martínez. Santa Evita. Edit. J.
1
Beauvoir, Simone. El segundo sexo, Vol.
Desde este marco de referencias, Moritz. 1995. México y F. Garcia. A. Labado,
1. “Los hechos y los mitos”. México, Alianza. tomaré rasgos de la vida de cuatro E. Vásquez y M. Sánchez, Evita. lmágenes
1980. mujeres para significar esta afirma- de una pasión. México, Edit. Zeta, 1996.

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se y de género–. Mujeres estas que, ta de Patricia Ravelo8, de los proce- cursos que van determinando el de-
en distintos tiempos y épocas, fue- sos performativos de Judith Buttler9 ber ser, de la historia dada. El ser
ron profundizando las huellas deja- y de los imaginarios autónomos y exige creatividad. apertura, en los
das por unas y otras –aunque no sociales de Cornelius Castoriadis10. modos de estar siendo y constru-
supieran de esas huellas–, a la vez yendo historia.
que, apasionadamente, registraron Estas exigencias conceptuales son:
su paso por el mundo, abriendo ho- En este sentido, el conocimiento es
rizontes para renovadas prácticas • Conciencia histórica como colo- conciencia, y conciencia histórica.
sociales profundamente genéricas cación ante la realidad; “Es una aventura que obliga a tras-
desde una definida epistemología • Parámetros y ruptura parametral; cender la realidad objetual-dada en
feminista6. • Proyecto y presente potencial, una exigencia de horizonte que en-
• Conciencia feminista y carna el desafío de asumir la volun-
Señalaré, entonces, cuáles son, a • Performatividad de género. tad de construir y a la vez de estar
mi entender, los rasgos que encuen- en la histaria para forjar los ámbitos
tran a estas mujeres para luego pro- Por conciencia histórica como co- de sentido en cuyos causes hay que
blematizar la cuestión del género locación ante la realidad, compren- ver las conductas y las experiencias,
desde dos posturas epistémicas y do el proceso por el cual los sujetos en forma de responder al desafío de
ético políticas: la construcción del concretos se conocen a sí mismos cómo el hombre transforma su épo-
discurso feminista sobre la mujer y al mundo, instalados en él, insta- ca en experiencia”11.
como actor social del sistema sexo- lación que se diferencia de la apro-
género, y la construcción del discur- piación del mundo. Esta diferencia El conocimiento, así planteado, im-
so de género desde las practicas pone en tensión la acción del suje- plica una permanente ruptura de
sociales y sus exigencias históricas, to, lo transforma en actor de una parámetros; es decir, de construc-
en la especificidad sexogenérica de realidad que le exige movimiento, ciones simbólicas de sentido que
las relaciones sociales. pues no basta sólo con apropiarse imponen, desde el inconsciente co-
de la memoria histórica, de los dis- lectivo, modos de mirar, actuar y sen-
Finalmente, intentaré tematizar es- tir en el mundo.
tas posturas epistémicas articula-
das a los aspectos que considero Lo dicho no alude a la negación de
centrales de la historia de vida de la existencia de parámetros, sino
estas mujeres, desde cuatro enun- que exige la incesante recreación
ciados estructurales y generativos de parámetros, recreación que nos
que se desarrollan, no como pun- hace sujetos producidos y produ-
tos temáticos, sino como constitu- centes.
tivos de la argumentación en su con-
junto. Es este desafío de ser producto y
producentes lo que nos coloca en el
Estos enunciados toman miradas presente como potencia, como po-
particulares de distintas vertientes sibilidad, como fuerza proyectiva,
y perspectivas teóricas: epistemo- desde el imperativo de generar pro-
logía del presente potencial o de la yectos de futuro que acompañen las
conciencia historíca de Hugo Ze- posibilidades de los sujetos en una
melman7; de la conciencia feminis- historia siempre por darse.

En este marco, al hablar de con-


8
ciencia feminista, hago referencia a
Podría identificarse a P. Ravelo en las teo-
6
Esta temática es trabajada por Ravelo, Blan- rías de género. De sus trabajos tomaré Apor-
una epistemología femenina, a un
ca Patricia en “Aportes para una episte- tes para una epistemologia de la concien- modo de conocer, un modo en el que
mologia de la conciencia feminista”; Revis- cia feminista. Op. cit. Si bien en este texto “el/nuestro propio ser (yo-mujer) en
ta Cuadernos del norte. N. 28. Chihuaha, se hace referencia a los postulados teóricos cuanto sujeto histórico” se constitu-
julio de 1993. de Graciela Hierro, sobre la cual centra su
7
El Dr. Hugo Zemelman es profesor e inves- argumentación, tomo de este artículo la idea
ye en “la experiencia vivida confor-
tigador de El Colegio de México. Su ver- de conciencia feminista en la perspectiva mada por su historicidad de géne-
tiente teórica podría identificarse en la ten- epistémica desarrollada por la autora. ro”12 incorporando conocimiento y
dencia de una epistemología crítica; entre 9
Butler Judith. “Variaciones sobre sexo y gé- voluntad.
sus obras más relevantes se encuentran: De nero”, en El Género: la conctrucción cultu-
la historia a la politica. Siglo XXI; Los hori- ral de la diferencia sexual . Marta Lamas
zontes de la razón l y 2. Anthropos. 1992; (compiladora). PUEG. Miguel Angel Porrúa. 11
Zemelman, Hugo, Sujeto: existencia y po-
Sujeto, existencia y potencia . Anthropos. 10
C. Castoriadis. El psicoanálisis, proyecto tencia. Barcelona, Anthropos-CRIM, 1998.
1998. y elucidación . Nueva Visión. 1992. 12
Ravelo. P. Op. cit.

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Conocimiento, en esta perspectiva, ple “apropiación” de discursos que, Aspacia, como hetera, “fue (la se-
es la integración de las voces inte- en definitiva, reproducen ahistórica- gunda) esposa de Pericles desde
riores y exteriores incorporando sen- mente un orden dado. 450-455 a.c hasta la muerte de éste
timientos y emocionalidad como par- en el 429... Como profesora retóri-
te de la verdad construida, aspectos ca, tuvo una posición preeminente
constitutivos del sujeto concreto plan- 2. Cuatro mujeres: Aspacia de en el círculo de Pericles... tras la
teado por la epistemología del pre- Mileto, Alexandra Kollontai, muerte de su segundo esposo (Li-
sente potencial o de la conciencia Simone Beauvoir y Eva Perón sicles) en el 428-427, las fuentes
histórica. En esta línea de pensa- vuelven al silencio, lo que nos hace
miento, performatividad13 se víncula Aspacia de Mileto, es una de las suponer que no volvió con ningún
a la comprensión del género como mujeres llamadas heteras de la an- otro personaje destacado de la vida
proyecto cultural que se encarna en tigua Grecia. ateniense. Como es lógico esperar,
el cuerpo como locus cultural, ac- los datos biográficos conservados de
tuando fluida y sin condiciones la “Hetera ... era toda mujer que no se esta milesia están ligados a los hom-
posibilidad de ser eligiendonos. sometía a las costumbres vigen- bres con los que convivió16.
tes... asistiendo a reuniones estric-
Esto invoca a rehacernos en una edu- tamente masculinas... mujeres li- Educadora, demócrata, y autónoma,
cación política de la intuición para bres, no asimilables ni a la esposa dejo entrever su fuerza y poder de
comprender y valorar lo que nos su- tradicional ni a la prostituta concu- ideas, de convicción y de postura
cede históricamente y transgredir bina... bailarinas, mésicas, mode- frente a la realidad, lo que incluía la
parámetros que determinan y disci- lo, acompañantes a simposios, to- política ateniense, en los famosos
plinan, obturando el cuerpo, el pen- das esas mujeres tenían en Atenas epitafios que pronunciara Perciles;
samiento y la palabra, el rango de heteras15. Eran, en este en los discursos políticos de Lici-
sentido, mujeres reconocidas, res- cles, su segundo esposos y de Tucí-
En este sentido, amplio la compren- petadas, deseadas y temidas por su dides.
sión de lo performático, entendiendo belleza, sabiduría, capacidad inte-
que el darse forma permanentemen- lectual y de conducción. Fue maestra de retórica y arte, en-
te, no se refiere sólo a la configu- tre otros personajes relevantes, de
ración los sexos, sino también a la Sócrates, quien tenía por ella gran
movilidad existencial de ser y pen- admiración, e influyó en la toma de
sar en movimiento. decisión política tanto del estratega
Pericles como Licicles y el grupo de
Este modo de comprender la epis- poder de la época, si bien no públi-
temología femenina, articulada a la camente por el rancio conservadu-
conciencia histórica, demanda ser rismo ateniense, pero sí actuando
y hacerse en proyecto14, es decir, desde los círculos políticos de estos
reinterpretar el imaginario social ra- grandes hombres de la época.
dical como base para el despliegue
de una voluntad de autonomía radi- Fue sometida a un proceso de im-
cal; única posibilidad de estar sien- piedad17 (juicio público) acusada de
do sujeto magmático, esto es, siem- “recibir para Pericles mujeres libres
pre por hacerse desde lo que se es en su casa...” y enseñar teoría so-
como sujeto de la historia. De este bre fenómenos celestes y descrei-
modo, se construyen realidades a miento de las cosas divinas, acusa-
través de discursos con sentido his- ción organizada por Diopides, ene-
tórico, en vez de limitarse a la sim- migo de Pericles, para ligar a éste
con Anaxágoras.

13
Butler, Judith. “Variaciones sobre sexo y En realidad, se la acusa por la edu-
género: Beauvoir, Witting y Foucault”. En cación de “libres pensadoras” a las
Lamas, Marta, compiladota, El género y la mujeres que van a educarse18 con ella
construcción social de la diferencia sexual.
México, UNAM. PUEG, Miguel A. Porrúa. y de incidir en la política ateniense
1996. “Actos de representación y constitución
del género: un ensayo sobre fenomenología
16
y teoría feminista”. En Perfoming Feminist Ibíd., cit. p. XI.
17
critical theory and theater. London, University Dueso Sola, José. “Aspacia de Mileto...”,
Press, 1990. Op. cit., pag. XXXV a XLI.
15
14
Castoriades, C. Psicoanáliis, proyecto y Dueso Sola, José. Aspacia de Mileto... 18
Las fuentes dicen de formación de heteras,
elucidación. Nueva visión. 1990. Op. cit., pp. XV a XXVII. lo que no es cierto como tal, sino que mu-

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Alexandra Kollontai (1872-7952) na- casada se siente ya frustrada por su
ció en el seno de una familia bur- vida de “esposa y madre” no por
guesa progresista de la Rusia serlo, sino por el modo que se le exige
zarista y en plena crisis social de la serlo y “ ...empieza a tener una rela-
monarquía y el proceso de indus- ción más intensa con los grupos de
trialización capitalista. jóvenes revolucionarios de Peters-
burgo...va uniendo así, “de forma pro-
“Fue una de las primeras mujeres gresiva su lucha íntima, personal, de
rusas que lucharon por la emanci- mujer relegada a un segundo plano
pación de la mujer, y una de las pri- social, con la lucha y la defensa de
meras organizadoras del movimien- los intereses del obrero, explotando
to obrero femenino. Su boda, en y relegado por esta misma socie-
1888, marca el primer paso de su dad22. “De esta manera Kollontai co-
vida autónoma, constituye el primer necta su lucha “personal” con la de
enfrentamiento contra las normas la obrera, que acumula sobre sí to-
sociales de la época. El simple he- das las injusticias, toda la explota-
cho de querer casarse “por amor, ción posible23.
movida por una gran pasión”, implica
un acto de rebeldía, primero, porque Alexandra Kollontai, esa mujer ex-
es negarse a obedecer a su padre traordinaria que habla del “Eros de
... y además porque el amor enten- alas desplegadas” promueve un
dido de esta forma irracional no con- modo de militancia y de mirar al
usándola para destruir a Perícles, templa las conveniencias de tipo mundo en el amor-camaradería como
cuestión que no prosperó. Aspacia, económico, (o de convencionalis- modo de relación genérica en pos de
hetera y extranjera 19, deja en sus mos que hacen el “deber ser”) que un proyecto más justo y humanita-
epitafios y discursos así como en la son la base real del matrimonio bur- rio, recuperando para las mujeres “el
congruencia en su modo de vivir, en- gués”20. valor del trabajo útil que haya des-
señanzas fundantes: la idea de su- empeñado, el valor de su personali-
jeto de derecho de hombres y muje- Educadora, diplomática, incansable dad como ser humano, como ciuda-
res; la importancia de la relación activista por la superación de las dana, como pensadora, como lucha-
sexogenérica en la construcción de desigualdades, trascendió la lucha dora...” y nos dice: “este motivo ha
sentidos literarios; la supremacía de por el sufragio femenino para contri- constituído la fuerza directriz de toda
la igualdad ciudadana. No olvidemos buir a transformar las estructuras de mi vida y obra. Seguir mi camino,
que por esta época el ser ateniense desigualdad social21. Integrante del trabajar, luchar, crear lado a lado con
no definía posiciones y posibilida- buró del partido comunista, luchado- los hombres y aspirar a un objetivo
des de movilidad social y activida- ra en el seno mismo del partido, universal humano construyendo al
des públicas –el valor de lo humano marcó diferencias y promovió alter- mismo tiempo mi vida personal e
y sensible del ser en la norma jurí- nativas estrategicas y tácticas. íntima como mujer, según mi propia
dico– política y la comprensión del voluntad”24.
proceso educativo como espacio de Una fuerza particular se desprende
lucha y resistencia. de su biografía “...al poco tiempo de Simone de Beauvoir. En 1946, esta
audaz y transgresora mujer france-
sa, inicia el trabajo que le daría re-
20
Kollantai Alexandra. Autobiografía..., Op. nombre universal, El segundo sexo.
chas de sus alumnas decidian vivir como cit., p. 23. Por esta época, Europa se recupe-
heteras a partir de la educación erudita, re- 21
Kollantai Alexandra. Autobiografía..., Op. raba del horror nazi; España había
finada y libre que recibian. cit. “El nacimiento de las luchas reinvidica-
19
Aspacia era de Mileto, ciudad jónica, tie- torias de las mujeres proletarias tuvo un sen-
perdido la guerra civil y con ella la
rra mucho menos conservadora que Atenas. tido distinto. Las mujeres proletarias, y las república por lo que ella y su compa-
Jónicas fueron, por ejemplo Sófocles, la socialistas, en consecuencia, eran conse- ñero de 50 años, Jean Paul Sartre
poetiza y Artemisa, la hetera “capaz de ejer- cuentes de la doble explotación a que esta- tuvieron un gran compromiso políti-
cer el gobierno, de participar en las campa- ban sometidas: como mujeres, frente al hom-
ñas bélicas con tanto valor y pericia como bre, y como obreras. Su despertar e incorpo-
un varón, de deliberar y aconsejar con la ración a la lucha del movimiento obrero fue
mayor sensatez, y por cuya cabeza los ate- lenta, pero su aporte a las luchas sociales 22
Kollontai Alexandra. Autobiografía..., Op.
nienses había ofrecido una recompensa de fue mucho mas valioso que el de las sufra- cit., pp. 26-27.
diez mil dracmas, ya que consideraban algo gistas. Desde fines del siglo XIX hubo muje- 23
Kollontai Alexandra. Autobiografía..., Op.
inadmisible que una mujer hiciera la guerra res que lucharon por la igualdad de la mu- cit., p. 27.
a Atenas..., es un buen paradigma, aunque jer desde la perspectiva de la clese obrera”, 24
Kollontai Alexandra. Autobiografía..., Op.
extremo, de la mujer Jonia”. Dueso Sola en este sentido la acción de estas mujeres cit. palabras de A:K en la contratapa del
José. Op. cit., p. XX no se agotó con el logro del sufragio. p. 25 texto.

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co. En ese contexto doloroso, de a mirar a las mujeres con ojos nue- Creo que además es una institución
desilusión, descreimiento de todo y vos e iba de sorpresa en sorpresa. peligrosa: para los hombres porque
esperanza, el existencialismo co- Es extraño y estimulante descubrir se encuentran atrapados con la car-
mienza a abrir brechas y los dere- bruscamente a los 40 años un as- ga de una esposa e hijo que mante-
chos humanos empiezan a ser una pecto del mundo que hiere la vista y ner; para las mujeres porque termi-
urgencia. que uno no veía: no se nace mujer, nan por depender económicamente
la sociedad nos vuelve mujeres, es de un hombre que las puede arrojas
En este panorama revolucionario, decir, seres a la mitad del camino a la calle a los 40 años; y para los
desde los terribles sucesos por los entre el hombre y el eunuco”. niños porque sus padres desahogan
que transita la sociedad europea, en ellos todas sus frustraciones y su
Simone de Beauvoir se abre a la En esa época, en la que en casi todo odio mutuo”.
reflexión de sí mism... “casi fortui- el mundo26 la condición jurídica de
tamente, al querer hablar de mi me las mujeres era similar a la de las “Incluso el término “derechos conyu-
di cuenta de que tenía que describir incapaces o a la de los menores; gales” me parece ominoso. Toda
la condición femenina; ante todo en que el placer erótico era impen- institución que fusiona a una perso-
consideraba los mitos que los hom- sable para una mujer de su casa, y na con otra, que obliga a la gente a
bres han forjado de ella a través de de lo cual no se hablaba porque no dormir con alguien que no desea, tie-
la cosmología, las religiones, las significaba un derecho; en que la ne que ser necesariamente mala29.
supersticiones, las ideologías, la li- condición de mujer se vislumbra al
teratura... Trataba de poner orden en servicio y en dependencia del hom- Si estas palabras pueden decirnos
el cuadro, a primera vista incoheren- bre27 en el matrimonio, la voz de esta algo hoy, si al escucharlas todavía
te, que se me ofrecía , en todo caso, mujer se eleva para decir, con su se siente que algo se desnuda de
el hombre se erigía en el sujeto y praxis, “una mujer es ante todo, ella nuestras “hipocresías civilizadas”
consideraba a la mujer como un misma, ella forja su destino, ella es que implican el “cuidado de las for-
objeto, como la otra”25. libre de elegir”28. mas, la moral y la buena conduc-
ta”, imaginemos lo que fue hace 53
Sus ideas escritas, a modo de ar- Desde esta obsesión por la libertad años atrás. Simone de Beauvoir fue,
gumentada denuncia, escandaliza- y la autonomía, rompe parámetros, en este sentido, la voz de los inte-
ron la época. Mauriac convoca a la impensables para su época, que riores, la voz de lo llorado queda-
juventud francesa para que no se condicionan la vida de la mujer en la mente para que no se escuche y
dejara influir por las teorías de Si- sociedad. Decía del matrimonio, ins- hacer lo que se tenia que hacer con
mone, teorías que provocaron la fu- titución que realizaba (¿y realiza?) a la emocionalidad, el cuerpo y el de-
ria de la derecha y de la iglesia cató- la mujer: “creo que el matrimonio es seo, pero también rompió con el
lica, através del Vaticano, que prohi- una institución enajenante tanto para mito de la victimización de la mujer
bió la lectura de El segundo sexo. los hombres como para las mujeres. y la hizo responsable de sí y de sus
actos..., recupera y exige la volun-
De igual modo, la izquierda recha- tad de elegir que nos hace sujetos
26
zó sus postulados en las editoria- De ningún modo esto quiere desconocer sujetados a nuestra historia.
que hoy esta siatuación esté resuleta, basta
les de la época como las revistas: leer el estudio del Ivon Szasz “Sexualidad y
Combat, Actión y Lettres Francai- género: algunas experiencias de nvestiga- Y al recuperar la voz, y hacerla acto
ses; para este sector la cuestión de ción en México”, en Debate feminista, Vol. con su vida, se erige en espejo de
la mujer se resolvía con el triunfo de 18, octubre, 1988; mirar nuestras comuni- la sociedad: de lo que no queremos
dades latinoamericas o la situación de las
la revolución y no se discutía más mujeres orientales..., pero lo cierto es que
ver/decir pero existe; de lo que re-
allá. en occidente, gracias a la lucha de estas y negamos pero hacemos como si
otras muchas mujeres con y sin nombre, hay fuera una pre destinación; de lo qui-
Era repudiada a pesar de que, para- normas jurídicas que la reconocen y cada siéramos y no nos atrevemos. Esta
dójicamente, se vendían cada vez vez más se libera la palabra y el cuerpo. mujer, significó desde otro lugar en
27
“Las mujeres no gozaban de derechos
más sus libros, a tal punto fue mal políticos ni civiles, muchas no elegían a sus la historia, la reivindicación de lo fe-
mirada que el gran escritor A. Ca- parejas; se unían al hombre que las rapta- menino no como naturaleza esen-
mus, al leer El segundo sexo, rom- ba, las seducía o las violaba; no elegían el cial, sino como voluntad de ser en
pió con Beauvoir y Sartre una vieja número de sus hijos, no asistían a las escue- todos los planos que nos constitu-
las superiores ni a las universides, no tenían
amistad de años. representantes en los congresos y parla- yen: sexual, sensual, político, eco-
mentos, no tenían derecho a divorciarse fren- nómico y cultural.
“Biología no es destino” afirmó te al mal trato, su moral sexual era juzgada
Beauvoir diciendo: “me había puesto con el código de la doble moral”... (Revista
La Guillotina. Op. cit.), entre muchos otros
actos de negación de la mujer como sujeto
de derecho.
29
25
Entrevista. Revista. La Guillotina. Op. cit. 28
Entrevista. Revista “La Guillotina”. Op. cit. Entrevista. Revista La Guillotina. Op. cit.

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La autonomía radical30 fue su modo Uno podrá estar o no estar de acuer- ses altas y las capas medias siem-
de estar siendo tanto en una vida do con esta intelectual estrafalaria pre habían sospechado la existen-
comprometida con los fenómenos y vanguardista..., pero lo que no po- cia de otros argentinos, obreros de
sociales de la época31 como en la demos negar es su valentía para lengua incendiaria y facha de ban-
intimidad, declarando, por ejemplo sostener una postura frente al mun- doleros. Pero nunca, hasta el 17 de
“... nunca he aconsejado a nadie que do y decir lo que creía y cree –aún octubre, los habían tenido tan cer-
se acueste con cualquiera y donde desde su muerte– que tiene que de- ca. Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy
quiera, lo que pienso es que en este cir; eso es ya, en sí mismo, algo que Casares recrearán su propio espan-
aspecto, las elecciones, los consen- privilegiar, mas aún en su condición to, tan de clase, en el relato “La fies-
timientos, los rechazos, no deben de mujer. ta del monstruo”36, a la vez que esos
obedecer a instituciones, convencio- argentinos, oscuros y presentidos,
nes o intereses; si las razones no Eva Perón (1919-1952). Esta mujer se convirtieron en una masa huma-
pertenecen al mismo orden que el increíble, que “a fines de los años na que gritaba desaforada en el refi-
acto que motivan, se llega a menti- 40 fascinó al mundo con su perso- nado barrio de La Recoleta, a la
ras, distorsiones, mutilaciones...” y nalidad controvertida y arrolladora y espera de la liberación del General:
hace 53 años... y aún su postura su destino novelesco. Muerta en su “La oligarquía a otra parte, viva el ma-
sigue siendo vigente, todavía algo apogeo y en plena juventud, se con- cho de Eva Duarte”.
nos incomoda ante estas palabras. virtió en la máxima heroína popular
de su país, Argentina. Pero la Evita La oposición antiperonista, vió asom-
Sin embargo..., el amor atravesó en de fin de siglo no es sólo la mujer brada cómo esa joven mujer, actriz
toda su vida, el amor a sí misma que; desde un origen humilde –su de radio y de veintiséis años, agitó a
–gran ruptura del mito del sacrificio mayor pecado para la oligarquía ar- los sindicatos y a los obreros en la
femenino por amor al otro32– al ser gentina– se atrevió a irrumpir en la barriadas pobres, arengándolos a la
humano33, y al hombre con el que política. También es un icono de la Plaza de Mayo en rescate de su
se acompañara desde siempre, Jean cultura contemporánea, con el aura hombre y del hombre del pueblo.
Paul Sartre, diciendo frente a su de las grandes divas, que se trans- Después de ese levantamiento po-
ausencia “su muerte nos separa. Mi figura en obras de teatro, musica- pular multitudinario, la historia del
muerte no nos unirá. Así es: ya fue les y filmes34, pero sobre todo un país y de Eva Perón dan un giro
hermoso que nuestras vidas hayan paradigma misterioso, trascenden- gravitante37, Eva, ya casada con el
podido estar de acuerdo durante tan- te y aún polémico en la configura- viudo Juan Perón será la primera
to tiempo”. ción de hombres y mujeres argenti- dama del país y quedará en el pue-
nos que como actores sociales for- blo con su revolucionaria imagen de
jan la historia actual de su país. fuerza y esperanza, la revolución de
los humildes es posible.
30
Castoriadis, Cornelio La institución imagi- Esta mujer, querida y odiada, hija
naria. Crítica. 1992. Reedición. ilegítima –bastarda para muchos– Esta historia, para muchos de re-
31
Participó en el mayo francés. Marxista, que salió de su pueblo furtiva y po- sentimiento y poder desenfrenado,
crítica del comunismo y su totalitarismo, de bremente para ser actriz y escapar para los más, de reivindicación de
la revolución Argelina y el lugar asignado a
la mujer –vuelta al velo, a la falta de liber- de la pobreza, que actuaba por un los humildes –llamados por ella des-
tad y a los matrimonios arreglados– la re- café con leche y medialunas, el 17 camisados, cabecitas negras, gra-
sistencia francesa, la revolución china, cuba- de octubre de 1945, esa amante citas–38 es la historia de una mujer
na, la guerra del Vietnam, trabajó por el tri- enamorada y convencida del proyec- que no olvidó su origen, que no rene-
bunal Rusell que condenó los crímenes de
guerra, luchó contra el racismo y el Apartheid, to popular del General movilizó a gó de él y que hizo de ese origen de
en fin, no sólo fue testigo sino actora de to- miles de trabajadores35 para liberar dolor, rechazo y pobreza la causa de
dos los grandes movimientos sociales de su al amenzante secretario de Trabajo un gobierno que abogaba por la jus-
época que la comprometían con dos impera- de la Nación, el futuro presidente de ticia social.
tivos: “Ser libre, independiente, fiel a sí mis-
ma, no vivir nunca a través del otro” y a la
los argentinos, Juan Domingo Perón.
ética exitencialista en cuanto a la fuerza Y allí comenzó la historia: “las cla-
moral de que todo ser humano tiene dere-
cho a participar en cualquier actividad libre-
mente elegida. 34
García, F. y otros Evita. Imágenes de una 36
García, F. y otros. Evita. Imágenes de una
32
Un tratamiento magnífico y actual de esta pasión. Op. cit. pasión. Op. cit.
tématica aún hoy, a fines de milenio tan vi- 35
Dice en la Razón de mi vida, texto auto- 37
Después del 17 de octubre, repentinamen-
gente, en Michel Foaucault, Hermenéutica biográfico: “me largué a la calle buscando a te, Eva Duarte y Juan Domingo Perón se
del sujeto. La piqueta. Madrid. 1994. los amigos que podían hacer todavía algu- casan. “Nos casamos porque quisimos y nos
33
Y en esto quizá fue más cristiana de que na cosa por él (Perón) Fui de puerta en puer- quisimos porque quisimos las mismas co-
ella misma hubiera pensado de sí al cumplir ta. Nunca me sentí –lo digo de verdad– tan sas”. Eva Perón. García, F. y otros Evita. Imá-
con la ley del amor cristiano “amad a los pequeña, tan poca cosa como en aquellos genes de una pasión. Op. cit.
otros como a ti mismo”. Evangelio según san días memorables”. citado en García, F. y otros 38
Martínez, Tomás Eloy. Santa Evita... Op.
Juan. Evita. Imágenes de una pasión. Op. cit. cit.

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En sus palabras y en respuesta a de análisis y acción que las impul-
la oposición a sus obras: “¡Sí, claro sara?
que es melodrama! (el reconoci-
miento de la pobreza y sus mani- Indudablemente, muchas y polémi-
festaciones) Todo en la vida de los cas podrían ser interpretaciones de
humildes es melodrama... Melodra- estas preguntas, aún el propio en-
ma cursi, barato y ridículo para los cuentro podría ponerse en discusión;
hombres mediocres y egoístas. ¡Por- sin embargo, y a pesar de tan disí-
que los pobres no inventan el dolor, miles épocas y contextos, creo que
ellos lo aguantan!39. estas mujeres fueron impulsadas a
hacer lo que hicieron y a vivir como
Eva Perón representó, entre muchas vivieron desde lugares comunes.
otras cosas, la legitimación del voto jeres y los hombes que luchan por la
femenino; la presencia de la mujer justicia social, hasta su último dis- Señalaría como puntos de encuen-
popular en el poder político, econó- curso y aliento “y yo le pido a Dios tro:
mico y cultural; la educación para que no les permita a esos insensa-
el pueblo40 y la legitimación de la tos levantar la mano contra Perón • Una profunda conciencia de sí,
clase obrera “a poco de estrenarse (que significaba, en ese momento, y de sus condiciones de muje-
el mandato ...inaugura la rutina de el pueblo al poder) porque guay de res:
atender a gremialistas tres días por ese día. Ese día, mi general, yo • Un modo particular de percibir el
semana, en una oficina que le han saldré con las mujeres del pueblo, mundo desde su propias realida-
asignado en el edificio de Correo y yo saldré con los descamisados de des;
Comunicaciones.., allí su oficio con- la patria, muerta o viva, para no dejar • Un sentido de justicia social y
siste en organizar la abigarrada en pie ningún ladrilo que sea pero- derechos humanos apasionante;
agenda del presidente en todo lo nista. Porque nosotros no nos vamos • Valoración por sus actos y ca-
referido al mundo laboral... es lo que a dejar aplastar jamás por la bota pacidad performativa;
ella misma define como “el vínculo oligarquica y traidora de los vende • La conciencia de la importancia
directo” del gobierno con las ba- patrias que han explotado a la clase de sus proyectos de vida;
ses”41. trabajadora ...y que sepan los trai- • La transgresión de parámetros
dores que ya no vendremos aquí a sociales inerciales; y
Esta mujer que “acorpa” la pasión decirle presente a Perón... sino que • El privilegio de la acción educa-
en la vida y la locura en la muerte42, vamos a hacer justicia por nuestras tiva, en sus distinto modos de
queda en la historia del pueblo y de propias manos (discurso del 1º. De manisfestación.
América Latina, al igual que muchas mayo de 195243.
mujeres que lucharon incansable- En estas cuatro mujeres, la fuerza
mente por sí mismas, desde la lu- 2.1. Un encuentro posible de sus actos y la construcción de
cha social, como pudo haber sido sus discursos, radican en un per-
Juana Azurduy, y deja un camino ¿Qué y en que podrían encontrarse manente proceso de reflexividad que
como corazón abierto, para las mu- estas cuatro mujeres que dejaron en se libera en el reconocimiento de
la historia sus huellas indelebles? sus experiencia genéricas en el “ser”
39
mujer articuladas con los procesos
García, F. y otros. Evita. Imágenes de la
pasión. Op. cit.
¿Cuáles podrán ser los rasgoz que sociales que hacen a las desigual-
40
A través de la Fundación Eva Perón, se las entrecruzan en puntos comunes dades.
abrieron miles de escuelas para lo más hu- de sus luchas? ¿Habría una matríz
mildes, se organizaron colonias de vacacio- En este sentido, fueron exponentes
nes para niños pobres, se hicieron planes de de un discurso que recuperando el
vivienda para mejorar la calidad de vida de 43
A su muerte, Eduardo Galeano retrató su
las familias obreras, y significó lo movilidad figura en el escrito”El pueblo argentino des-
género, no quedó atrapado en los
social de una clase social que, según algu- nudo en ella”, del siguiente modo: ¡Viva el ideologismo feministas.
nas posturas políticas dogmáticas y teori- cancer! (Eva murió de cancer uterino), escri-
cistas, desclasó al pueblo y para otros, digni- bió alguna mano enemiga en un muro de El tema que les ha preocupado no
ficó la clase obrera contribuyendo a la posi- Buenos Aires. La odiaban los bien comidos:
bilidad de acceso de los más necesitados a por pobre, por mujer, por insolente. Ella los
es la mujer. El problema que se
lo que estaba dado sólo para pocos: la oli- desafiaba hablando y los ofendía viviendo. plantearon es cómo superar relacio-
garquía. Nacida para sirvienta, o a lo sumo para actriz nes sexogenérica de poder, de sub-
41
García, F. y otros. Evita. Imágenes de una de melodramas baratos, Evita se había sali- ordinación y de dominación, en for-
pasión. Op. cit. do de su lugar. La querían, la quieren, los
42
Me refiero a la historia de la desaparición
ma de poder avanzar en la construc-
malqueridos; por su boca ellos decían, mal-
y traslado de su cuerpo embalsamado a Ar- decían... Los míseros recibían caridades des- ción de sociedades más justas. Por
gentina después de múltiples periplos y veja- de al lado, no desde arriba... F. García y otros. ello, la causa de las mujeres es la
ciones. Ver Santa Evita. Op. cit. Evita. Imágenes de una pasión. Op. cit. causa de los iguales en el sentimien-

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to de impotencia y en la naturaliza- mo a Kollontai en el compromiso de ron su poder, en el sentido foucaul-
ción de la relación amo y esclavo. ser mujeres, históricamente proyec- tiano de producción de sentidos, y
tadas y en proyecto, no sólo en dis- fueron, en su mismas proyectos, y
Así, como dice Galeano de Eva cursos denunciativos. en general proyecto45, y allí radico
Perón: “ella los desafiaba hablando, su fuerza.
y los ofendía viviendo”; es decir, es- Así Eva, Perón, como digo en pá-
tas mujeres, ponían en cuestión, la rrafos anteriores, representó, entre
naturalización de las desigualdades muchas otras cosas, la legitimación 3. Epistemología femenina,
sexogenérica. Y en eso consistió el del voto femenino; la presencia de conciencia histórica y
poder de su crítica. la mujer popular en el poder políti- construcción de discurso
co, económico y cultural; la educa-
Estas mujeres tenían en común un ción para el pueblo y la legitimación Indudablemente, lo dicho incluye un
modo de mirar al mundo, un modo de la clase obrera; ésta mujer, que- modo diferente de comprender lo
de construir conocimiento, una epis- rida y odiada, hija ilegítima –bastar- esencial femenino, no como reduc-
temología femenina, que las encuen- da para muchos– que salió de su ción ahistórica del ser mujer, pa-
tra de un modo particular con sus pueblo furtiva y pobremente para triarcalmente mitificado, sino que
propias historicidades cargadas de ser actriz y escapar de la pobreza, convoca a “asumirse los fuegos”,
emocionalidad; y desde esa pers- permanece en la memoria de su como dice E. Galeano, en la totali-
pectiva, se articulaban a la realidad pueblo. dad del estar siendo –política, eco-
como actores sociales en el mundo, nómica y culturalmente– en una
con conciencia histórica de ser sien- Simone de Beauvoir confiesa, en lo perspectiva que exige movimiento y
do en la realidad social de su época. que he registrado que “...casi fortui- cambios en ese “estar siendo” con
tamente, al querer hablar de mi me otros, desde el género como pro-
Aspacia, ella misma hetera y extran- di cuenta de que tenía que describir yecto cultural.
jera, escribe sus discursos e inter- la condición femenina”; es extraño
viene en la sociedad ateniense rei- y estimulante descubrir bruscamen- En esta perspectiva, el conocimien-
vindicando estas condiciones asumi- te a los 40 años un aspecto del to, es conciencia en tanto conoci-
das que le dan, desde el saber de sí, mundo que hiere la vista y que uno miento reflexivo que genera “auto-
el saber del deseo de autonomía de no veía: no se nace mujer, la socie- conciencia que se rearticula en una
muchas mujeres que se sabían algo dad nos vuelve mujeres, es decir, praxis permanente, en la medida que
más hembras productoras o concu- seres a la mitad del camino entre el incide en una realidad configurada
binas mal tratadas o amantes furtivas. hombre y el enuco”, “una mujer es por el predominio masculino y que
Ella sabía que era ser, en cada letra, ante todo, ella mismo, ella forja su atraviesa por múltiples mediaciones,
lo atado de la impotencia y de la de- destino, ella es libre de elegir”. es más rica y profunda46.
solación de lo inexplicable, por eso
podía desatarlo, estratégica y bella- Así estas mujeres no fueron vícti- El conocimiento de sí y de la reali-
mente en cada hombre de poder e mas ni victimarias, fueron y son dad en la que se actúa y se vive,
en cada mujer potente que se acer- heteras y guerreras44, no antagoni- implica colocarse en el sentido de
có a su espacio de formación. zaron con los hombres sino actua- la historia, colocarse ante el mun-
ron con ellos y los amaron. Ejercie- do, superando una actitud contem-
De igual modo, A. Kollontai conec- plativa para, lúdicamente, aprehen-
ta su lucha “personal” con la de la derlo y extrañarlo para volverlo a
obrera, que acumula sobre sí todas aprender, siempre desde distintas
las injusticias, toda la explotación colocaciones y desde un mismo
posible... “, hasta sus últimos días ángulo de construcción de conoci-
afirma: “Seguir mi camino, trabajar, miento. Angulo de ruptura de lo apren-
luchar, crear lado a lado con los hom- dido/dado y recreación permanente
bres y aspirar a un objeto universal en lo dándose para ser hacer/se pro-
humano construyendo al mismo yecto en lo por darse.
tiempo mi vida personal e íntima
como mujer, según mi propia volun- Y esto es lo que ha diferenciado a
tad”: estas mujeres, ellas hicieron la his-

Conciencia de sí como epistemolo-


gía femenina ligada y proyectada en 45
Castoriadis, C. “El estado del sujeto hoy”
la práctica social de su época, en Psicoanálsis, proyecto y elucidación. Op.
performativa desparametralizada- 44
En el sentido chamánico que señala Car- cit.
mente implican tanto a Aspacia co- los Castañeda. 46
Ravelo, P. Op. cit.

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las estructuras de relaciones mate- fenomenología y teoría feminista”, en
riales y significantes que nos entre- Perfoming Feminist critical theory an
cruzan misóginamente. El discurso theater. London, University Press, 1990.
se reifica desde la experiencia de
CASTORIADIS, C. El psicoanálisis, proyecto
romper parámetros inerciales; esto
y elucidación. Nueva visión. 1992.
es lo que genera proyectos poten-
ciales construidos desde la promo- ————. La institución imaginaria. Bar-
ción del sujeto magmático en la celona, Crítica, 1992.
radicalidad del pensamiento autó-
nomo. DUESO, José Solana. Aspacia de Mileto.
Testimonios y Discursos. Anthropos.
De esto quizás nos habla Margara
Millán en su texto Las zapatistas FAUCAULT, Michel . Hermenéutica del suje-
de fin del milenio47 cuando nos dice, to. Madrid, La piqueta, 1994.
toria y sus discursos, instalados en en relación a las mujeres Zapatistas GARCÍA, F. Evásquez, LABADO y SÁNCHEZ, M.
la historia, desde el presente en el “la presencia de sus palabras em- Evita. Imágenes de una pasión. México,
que vivían, escuchando sus voces pieza a alterar el orden del discur- Zeta, 1996.
interiores articuladas con las exte- so, incluso del discurso crítico, que
riores, con las exigencias de reali- las veía un tanto anquilosadas en KOLLONTAI, Alexandra. Autobiografía de
dad que sus tiempos les imponían. su situación tanto de género como una mujer emancipada. Comentada por
Ellas no hablaron sobre las mujeres; de etnia”. Yolanda Marco Serra. Fontamara. 1976/
ellas, desde su praxis no se “apro- 1980.
piaron” de una memoria histórica En síntesis, la articulación de la con-
inercial, sino que desde sus coloca- LAURETIS, Teresa. Technologies of Gender.
ciencia femenina con la conciencia
Indiana. University Press Bloomington and
ciones genéricas en la historia, ge- histórica, desde la exigencia del pre- Indianapolis. 1987.
neraron discurso feminista pero no sente potencial, es la base para pro-
radicalizaron ideologizando ese dis- mover cambios que impliquen rup- MARTÍNEZ, Tomás Eloy. Santa Evita. J. Moritz.
curso, sino, por el contrario, lo tra- turas desde las cuales se abra la 1995. México.
dujeron en actos que implicaron cam- posibilidad real de la autonomía ra-
bios y transformaciones permanen- dical, en el sistema sexogénero, en MILLÁN, Margara. Las zapatistas de fin de
tes en los modos de ser mujer en el la perspectiva de proyectos que in- milenio. Hacia políticas de autorrepresen-
marco del sistema sexogenérco de cluyan y rearticulen, tanto las visio- tación de las mujeres indígeneas.
su momento histórico. nes que provengan de una episte-
Revista. La Guillotina. “Homenaje a Simone
mología hegemónica (masculina), de Beauvoir a 40 años de la publicación de
En mi opinión, este es el desafío: con las propias de una epistemolo- El segundo sexo”. Diciembre de 1889. Méxi-
promover seres humanos autónomos gía femenina, en proyectos liberta- co D.F., 1994.
que, reconociendo una realidad que rios de ser cada vez más sí mismo
se construye sobre una “epistemo- con otros en la construcción de la RAVELO, Blanca Patricia. “Aportes para una
logía masculina” (en la acepción en realidad histórica. epistemología de la concienas feminista”.
que Simmel habló de la subjetividad Revista Cuadernos del norte. No. 28.
masculina), lineal y positiva, promue- Chihuaha, julio 1993.
va, en procesos formativos, una epis- Bibliografía
temología femenina que legitime y SAS, Ivon. “Sexualidad y género: algunas
experiencias de investigación en México”.
reinstale la “razón erótica” ( en opo- BEAUVOIR, Simone. “El segundo seco”. Vol.
En Debate feminista. Vol, 18, octubre 1998.
sición a la razón inerte) de los preso- 1. Los hechos y los mitos. México, Alian-
cráticos, y libere las alas de Eros, al za.1980.
ZEMELMAN, Hugo. Sujeto: existencia y po-
decir de Kollontai. tencia. Barcelona, Anthroos-CRIM, 1998.
BUTLER, Judith. Variaciones sobre sexo y
género. “Beavoir, Witting y Foucault”, en El
Lo radicalidad del imaginario social
Género: la construcción cultural de la di-
más que discursos sobre lo feme- ferencia sexual. Martha Lamas (compi-
nino y el género, demanda la pro- ladora). PUEG. Miguel Angel Porrúa.
moción de conciencias femeninas
con conciencia histórica, y es esa ————. “Actos de representación y cons-
articulación entre conciencia feme- titución del género. Un ensayo sobre
nina con conciencias históricas que
transformará, no el discurso, sino la 47
Millán, Margara. Las zapatistas de fin de
vida misma de muchas de nosotras. milenio. Hacia políticas de autorrepresenta-
Este será un modo de resignificar ción de las mujeres indígenas.

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