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CENTRO SUPERIOR DE ESTUDIOS HOMEOPATICOS

MANUAL DE AUTOAPRENDIZAJE

CLÍNICA HOMEOPÁTICA I
Centro Superior de Estudios Homeopáticos

Instructivo para la utilización del presente manual:

El manual está estructurado de la siguiente forma:

Primero se presenta el programa general de la unidad de aprendizaje; el


módulo al cual pertenece dicha unidad; la clave de la misma; las
actividades que se realizarán para lograr los objetivos propuestos y
finalmente los criterios de evaluación de la unidad.

Enseguida se presenta el objetivo particular por cada tema y subtemas


acerca del cual se realizarán una serie de preguntas preliminares en el
punto II, que deberán ser contestadas a satisfacción en los siguientes
puntos del manual.

Posteriormente se presenta la bibliografía que contiene la información


necesaria para responder dichas preguntas. A continuación el estudiante
anotará las ideas principales y las entregará al asesor en el tiempo y la
forma indicada.

Igualmente el discente hará comentarios críticos por escrito, con los


acuerdos, desacuerdos y dudas que tengan sobre el material revisado,
entregándolos al asesor, dichos comentarios serán analizados en el aula.

Finalmente, el formando entregará al Asesor una autoevaluación que


constará de cinco preguntas, diferentes a las preliminares, que formarán
parte de un banco de reactivos para el examen escrito final. Si las ideas
principales no quedaron suficientemente claras se regresará a las lecturas
recomendadas y se consultarán con el asesor.

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Toma del caso

Nombre de la materia:
Clínica homeopática I.

Cuatrimestre: Clave de la materia:

IV CHI-04-04

Objetivos generales de la unidad de aprendizaje.

El estudiante interpretará desde los principios del humanismo los rasgos de


la personalidad y los síntomas del paciente, desarrollando las habilidades
necesarias para hacer una buena toma del caso.

Temas y Subtemas.

1. La clínica Homeopática.
1.1. La toma del caso.
1.2. El relato del paciente.
1.3. Interrogando sobre el relato.
1.4. Interrogatorio del Homeópata.
1.5. Las preguntas.
2. Emociones y homeopatía.
2.1. La vida emocional.
2.2. La importancia de las emociones en homeopatía.
2.3. Tipologías sensibles.
2.4. Emociones mixtas y medidas a tomar.
2.5. Dinámica mental, carácter, emotividad y conducta reactiva de
Pulsatilla.
3. Problemas emocionales específicos.
3.1. El miedo y fobias.
3.2. Fijaciones.
3.3. Tristeza, depresión y aflicción.
3.4. Amor, odio y celos.

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3.5. Problemas de insomnio.


3.6. Dinámica mental, carácter, emotividad y conducta reactiva de
Lycopodium.
4. El Interrogatorio.
4.1. Cómo realizar una entrevista.
4.2. Oír y escuchar.
4.3. Dinámica mental, carácter, emotividad y conducta reactiva de
Ignatia.

Actividades de aprendizaje.

Elaboración de:

Cuestionarios.

Fichas de trabajo.

Cuadros comparativos.

Comentarios críticos.

Criterios y procedimientos de evaluación y acreditación.

El 50% de la calificación será en base a un trabajo que comprenda las


unidades de trabajo del módulo II.

El 30% de la calificación será en base a presentación de trabajos.

El 20% de la calificación se dará por examen escrito.

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Toma del caso

Manual de aprendizaje
Objetivo(s) Particular(es) del Tema: El discente aplicará el conocimiento
adquirido en psicología y Programación Neurolingüística para la práctica de
la homeopatía.

I) Tema y Subtemas.
1. La clínica Homeopática.
1.1. La toma del caso.
1.2. El relato del paciente.
1.3. Interrogando sobre el relato.
1.4. Interrogatorio del Homeópata.
1.5. Las preguntas.

II) Preguntas preliminares.


1. ¿Cuáles son las características para poder ser llamado un verdadero
Homeópata de acuerdo al Dr. Hahnemann?
2. ¿Cuál es la finalidad del Homeópata en la Toma del Caso?
3. ¿Cómo debe ser el relato del paciente?
4. ¿A qué se refiere el Dr. Zepeda Castañeda cuando dice que las
preguntas deben ser abiertas?
5. ¿Cuál debe ser el orden en el interrogatorio del Homeópata?
6. ¿De qué tipo de sentimiento nace la homeopatía según Candegabe?
7. ¿Qué papel juegan la necesidad de servir y de amar en la
homeopatía?

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8. ¿Por dónde empieza la enfermedad de acuerdo a Kent y a


Paschero?
9. ¿Por qué debemos tener una relación positiva con nosotros mismos
de acuerdo a Candegabe?
10. ¿Qué enseñanza nos deja los casos presentados por Paschero en “Lo
que el viento se llevo?

III) Obtener información mediante la lectura de:


Escritos sobre homeopatía. Marcelo Candegabe. Editorial Club de estudio.
Buenos Aires, Argentina. 1996. pp. 7-14, 29-37, 151-164.
Clínica Homeopática. Luis Zepeda Castañeda. Editorial Homeopatía de
Guadalajara. Guadalajara, México. 1988.
IV) Anotar las ideas principales de las lecturas indicadas.

V) Hacer comentarios críticos por escrito, de la(s) relación(es) que se


establecen entre las ideas principales dentro de las lecturas
indicadas.

VI) Realizar una autoevaluación formulando un cuestionario por


escrito sobre las lecturas indicadas. Se debe regresar a las lecturas
para verificar si las ideas principales están claras o no.

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Toma del caso

Clínica Homeopática.
Luis Zepeda Castañeda.

INTRODUCCIÓN.
ORGANÓN 3: “Cuando el médico descubre lo que hay digno de curarse
en las enfermedades, esto es, en cada caso morboso en particular
(indicación, conocimiento de la enfermedad).
Cuando adquiere un conocimiento exacto y preciso del poder curativo de
los medicamentos, es decir, la virtud de cada medicamento en particular
(conocimiento de las virtudes medicinales).
Cuando guiado por lógicos y seguros razonamientos, sabe elegir la
sustancia que por su virtud especial es la más apropiada a cada caso
(elección del medicamento).
Adoptando para ello la más conveniente forma de preparación y aprecia la
dosis a que debe administrarse, decidiendo oportunamente en qué
circunstancias debe repetirse esta dosis.
En una palabra, cuando hace aplicación de lo que hay de curativo en los
medicamentos a lo que hay de ostensible anormal en el enfermo, que deba
seguir la curación y cuando en cada caso especial conoce a fondo los
obstáculos que se oponen al restablecimiento de la salud y sabe destruirlos
y apartarlos para que este restablecimiento sea verdadero.
Entonces, y solo entonces, se conduce de una manera racional, en
armonía con el objetivo que se propone, y merece el título de verdadero
médico”.
Hahnemann nos muestra en este párrafo, con toda claridad y sencillez,
pero a la vez con toda decisión y profundidad, lo que conforma la actividad
del médico. Analizando a fondo cada una de las tres partes primordiales
del párrafo, llegaremos invariablemente a la conclusión de que ésta es, ni
más ni menos, la única forma posible de llegar a la curación.
El conocimiento de la enfermedad, requiere previamente del estudio de lo
que es el hombre, de sus facultades, de sus posibilidades, de sus
limitaciones. Debemos entender también lo que es salud y lo que es un
hombre sano. Así mismo, debemos conocer y estar familiarizados con las
formas de enfermar, con los síntomas, con las modalidades de esos
síntomas.
Para conocer el poder medicinal de las sustancias, Hahnemann nos dejó
claramente indicado el único camino que nos pueda mostrar, en forma
precisa y certera, las virtudes o facultades curativas que puede tener una
sustancia y éste es el de la Experimentación Pura. Contamos con la
Materia Médica para conocer todas las sustancias que, desde tiempos de
Hahnemann se han ido experimentando.
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En la elección del medicamento se requiere el conocimiento pleno del


hombre enfermo que tenemos frente a nosotros, para compararlo con los
medicamentos que ya conocemos, hasta encontrar aquél, que por la Ley
de los Semejantes, resulte el indicado en ese caso particular. Y, es
precisamente ese tema el que trataremos de exponer en esta obra.
Consideramos que puede ser de utilidad principalmente para estudiantes y
para el Homeópata recién egresado, contar con una guía y una orientación,
que nos señale con oportunidad el camino a seguir.
Cuando fui estudiante sentí el deseo de encontrar un libro que me indicara
ciertos aspectos, que desde mi punto de vista, eran necesarios para
facilitar la comprensión y el dominio de la Ciencia Homeopática. Este es el
libro que hubiera deseado.

CAPÍTULO 1.
TOMA DEL CASO.
La toma del caso es un proceso mediante el cual, el médico pretende
conocer a su enfermo a su muy particular forma de manifestar los síntomas
y signos, y al estado en que se encuentra en el momento de la entrevista.
Su finalidad es encontrar el medicamento semejante y, para ello, debe
sujetarse a ciertas normas y sistemas, que le permitan llegar al
medicamento único que será capaz de desencadenar una reacción en el
enfermo, que lo lleve a la curación. En forma breve y esquemática
citaremos esas normas.
Una vez que el médico tiene en su mente la imagen del enfermo y ha
encontrado la semejanza con la imagen de un medicamento, el
interrogatorio ha terminado, ya que la finalidad de éste se ha conseguido.
De aquí se deduce que la duración de un interrogatorio, podrá ser muy
corta o muy duradera, según cada caso particular lo requiera.
Si en determinado momento del interrogatorio, encontramos que tenemos
ya la imagen del enfermo, mediante los síntomas característicos que
hemos podido observar aún sin tener en la mente la imagen del
medicamento semejante, ha terminado también el interrogatorio. Con la
valiosa ayuda de un repertorio, encontraremos el medicamento que el
enfermo necesita.
El repertorio constituye un valioso elemento auxiliar en la búsqueda del
semejante pero, en ninguna forma podrá suplir al conocimiento de los
signos y síntomas que produce en el hombre sano cada uno de las
sustancias que pretendemos utilizar. Debemos auxiliarnos con el repertorio
pero no considerarlo el único camino.

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Toma del caso

CAPÍTULO 2.
EL RELATO DEL PACIENTE.

Una vez que recibimos al enfermo, después de haber anotado sus datos
generales en una ficha clínica, tales como nombre, domicilio, edad,
ocupación, estado civil, antecedentes quirúrgicos, etc., etc., se debe iniciar
la entrevista con una pregunta o con una invitación a que nos refiera lo que
le sucede. De acuerdo a la personalidad del médico podrá variar este
proceso:
 ¿Qué le sucede?
 ¿Cuál es su problema?
 Estoy a sus órdenes.
 Por favor, cuénteme… etc.
El único requisito es que sea breve. El principal papel en esta entrevista es
del enfermo y él es quien debe hablar.
Como respuesta obtendremos el relato de lo que más molesta o preocupa
al enfermo o a sus familiares. En este punto, el papel del Homeópata es
escuchar atentamente, observar y hacer sus anotaciones.
No debemos interrumpir este relato ni para aclarar lo que el paciente quiso
decir ni para que nos de más detalles sobre un punto interesante. Si
interrumpimos al enfermo, seguramente concentrará su atención en el
tema por el cual se le interrumpió y olvidará muchos otros datos que nos
serán indispensables posteriormente. Debemos tener paciencia y esperar a
que llegue el momento de aclarar, verificar, confirmar.
Una vez que el paciente termina su relato, debemos insistir, por lo menos
tres o cuatro veces, que nos relate cualquier otro dolor, molestia,
preocupación o problema de salud. Mientras más datos obtengamos en
esta libre exposición del enfermo, más material tendremos para trabajar
posteriormente.

CAPÍTULO 3.
INTERROGANDO SOBRE EL RELATO.

Cuando estemos seguros de que el enfermo nos explicó todo lo que


constituye su estado de enfermedad y de que no hay más síntomas
importantes en la mente del paciente, es el momento de aclarar, completar
y verificar lo que hemos escuchado. Buscaremos, siguiendo el mismo
orden con que fueron expresados los síntomas, las modalidades de

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agravación y mejoría, las concomitancias 1, las alternancias, de cada uno de


ellos.
Las preguntas deben ser abiertas, sin sugerir las respuestas. Cuando
obtengamos una respuesta: “sí” o “no”, esto significa que la pregunta
estuvo mal formulada y el dato obtenido no nos será útil. Posteriormente,
encontrarán una lista completa de las posibles preguntas, mediante las
cuales, podemos encontrar cada uno de los rubros del repertorio.

CAPÍTULO 4.
INTERROGATORIO DEL MÉDICO.

Si después de terminar el paso anterior, aún no tenemos clara la imagen


del enfermo, debemos continuar con el interrogatorio, que nos proporcione
los datos faltantes para estar en condiciones de encontrar el medicamento.
El orden será muy diferente en cada caso en particular. De acuerdo a los
datos con los que contamos, podremos tener una idea de qué tipo de
síntomas podría tener el enfermo.
Hay quienes aconsejan iniciar por los síntomas mentales, luego generales,
luego los del sueño y sexuales. Otros dicen que no se debe iniciar con los
mentales, porque el paciente puede sentirse molesto, al no comprender
qué relación puede existir entre su dolor que él desea se le cure, con un
interrogatorio de tipo psicológico.
No hay ninguna norma al respecto y cada Homeópata podrá hacerlo según
sus deseos y del modo como obtenga mejores resultados. Lo que sí es
importante es tomar en cuenta el valor de los síntomas y la forma de
jerarquizar, para invertir el tiempo en los síntomas más valiosos para un
Homeópata.
Las preguntas deben hacerse según nos enseñan Hahnemann y sus
seguidores:
 De lo general a lo individual. Primero: “¿Cómo es su sueño?” y
después. “¿En qué posición duerme?”.
 Nunca preguntas directas, como: “¿Le duele la cabeza?”.
 No sugerir la respuesta. “¿Verdad que se agrava con el frío?”.
 No ponerlo a escoger entre dos alternativas: “¿Se siente más mal en
el frío o en el calor?”.
 Preguntar solo aquello que está en la Materia Médica o en el
Repertorio.

1
Que aparece al mismo tiempo

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Toma del caso

 Con mente abierta, sin prejuicios, sentidos perfectos, atención al


observar, y fidelidad al trazar el relato del enfermo y de su
enfermedad.
 Anotar los síntomas con las mismas palabras que utilizó el paciente.
 Anotar cada síntoma en línea separada, dejando espacio para
aclaraciones y anotaciones posteriores.
 Agregar lo que el Homeópata observa directamente.
 Preguntar siempre sobre el tiempo de inicio de la enfermedad y de
sus posibles causas o circunstancias.
 Confirmar todo lo que el enfermo trató de explicar en sus respuestas
y en cada relato.

CAPÍTULO 5.
LAS PREGUNTAS.

Síntomas del sueño:


Calidad del sueño.
Horarios.
Insomnio.
Posiciones.
Sueños.
Acciones durante el sueño.
Concomitantes, alternancias.

Síntomas mentales:
Carácter, temperamento, voluntad, memoria, agresividad, relaciones con
sus semejantes, temores, fobias, aversiones.
Emociones o penas y sus consecuencias.
Alegrías y sus consecuencias.
Horarios de agravación y mejoría.
Llanto.
Tristeza.
Consuelo.
Celos.
Prisa o lentitud.

Aversiones y deseos:
Alimentos.
Estimulantes.

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Generales:
Estaciones del año, climas, fenómenos meteorológicos.
Cambio de temperatura.
Efectos que produce el viajar, las comidas y bebidas, el vino, la leche, el
café, la cerveza, el tabaco, el baño, las ropas ajustadas, etc., etc.

Sexual y reproductor:
Menstruación.
Leucorrea.
Actividad sexual.

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Escritos sobre Homeopatía.


Marcelo Candegabe.
Editorial Club de estudio. Buenos Aires, Argentina.

El homeópata

Un hombre espiritual.
(Palabras de agradecimiento)
Don Salvador murió a la edad de setenta y dos años en el Hospital
Regional de Tigre. Al pie de la cama, en su historia clínica, quedaban
anotados con minucioso detalle, sus datos identificatorios, el motivo de
internación, sus antecedentes personales, familiares, traumáticos
quirúrgicos, alérgicos; sus hábitos, las conclusiones del examen clínico, el
diagnóstico presuntivo, el tratamiento inicial, el informe de los análisis
complementarios del laboratorio, de las radiografías, de un intento
quirúrgico fallido y el diagnóstico de certeza: cáncer colorrectal con
metástasis abdominales.
También quedaba la constancia del posterior y sintomático tratamiento, de
la indicación de la enema de permanganato, de su evolución a través de
los últimos y caquécticos2 días: de la tenue fiebre, del dolor intenso, de la

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Debilidad y enflaquecimiento extremos

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Toma del caso

morfina; y al fin, de su muerte, sólo la hora; sin embargo, había muerto en


posición fetal y pidiendo por su madre. Yo estaba con él, fue una fría
mañana de mayo de hace más de dos años.
En el momento histórico que nos toca vivir, una irrefrenable violencia se ha
apoderado del corazón del hombre, y las religiones mayoritarias esconden,
detrás de la idolatría apóstata 3, o la contemplación pasiva, la profunda
sabiduría de los verdaderos dogmas; en este mundo de hoy, los sistemas
políticos más perfectamente concebidos (a decir de los entendidos)
pretenden únicamente una respuesta práctica y automatizada del hombre.
Dentro de esta realidad, absurda y cotidiana, el hombre trata, como ha
tratado siempre, de dilucidar sus incógnitas mediante análisis parciales,
que metódicamente lo llevan a conclusiones, si bien verdaderas,
igualmente parciales, hecho éste que no le permite arribar al verdadero
conocimiento.
En otras palabras, se entretiene de la indagación cuidadosa del cómo y del
qué de las partes de un todo, que no llega a comprender desde su óptica
cientificista y mediocre; sin embargo, sólo cuando se comprende el sentido
y dirección de una recta, podemos comprender el por qué y el para qué de
los puntos que la forman.
Lo mismo le sucede al hombre con la vida. Cuando comprenda el valor de
la existencia en sí misma, recién entonces hallará el sentido de su propia
existencia, su porqué, su para qué de estar en la faz del planeta.
El hombre que ha elegido esta bendita profesión, la de ser homeópata,
como denota el maestro Paschero “sabrá que ella lo contactará con el
problema más hondo de la existencia: el sufrimiento humano; para ello,
debe ponerse previamente de acuerdo consigo mismo, y con la vida que le
rodea”.

3
1. Negar la fe de Jesucristo recibida en el bautismo. 2. Dicho de un religioso: Abandonar irregularmente la orden o
instituto a que pertenece. 3. Dicho de un clérigo: Prescindir habitualmente de su condición de tal, por
incumplimiento de las obligaciones propias de su estado. 4. Abandonar un partido para entrar en otro, o cambiar de
opinión o doctrina.

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Hace casi doscientos años –cuando la humanidad no había terminado de


sacudirse el polvo oscurantista medieval- del corazón quebrantado de un
hombre partieron estas palabras:
“He querido construir, y no he podido aportar siquiera una piedra sólida al
edificio. No he construido nada. No soy más que un médico más. No sé
nada, y todo lo he intentado. He pasado mis días y mis noches en el
trabajo y nada me ha producido. No he logrado, como los otros, de mi
mujer y a mis hijos la comodidad a que tenían derecho. He recorrido el
mundo como un bohemio. He buscado por todas partes… más no he
hallado respuesta alguna. ¿Qué hacer?, decía Hahnemann, ¿Abandonar a
los hombres a su triste destino? ¿Contentarme con mi suerte de vender la
esperanza en botellas y hacer creer a los desgraciados que se van a curar,
a los que suplican después de haber expuesto sus miserias, y saber en el
fondo de uno mismo, que todo es mentira, que no ha de curárseles, darles
el beso de Judas, recibir sus dineros y comenzar así todos los días con los
pobres que franquean la puerta? ¡Es el oficio del impostor! ¡Esto es
imposible!”.
“La Humanidad clama por que se le auxilie y se debe acudir a su inmediato
socorro. Hace falta una luz que sirva de guía, una orientación que al menos
permita colocar la primera piedra de la verdad, para levantar luego el nuevo
templo. El Soberano Creador de todas las cosas, debe tener un medio
creado por El, para contemplar las enfermedades desde un punto de vista
verdadero, y curarlas sin vacilaciones. Dios puede ayudar a los hombres a
descubrir ese medio. ¡Habla Dios mío! ¡Tu servidor te escucha y te llama!”.
(Roger Larnaudie, “La vida sobrehumana de Samuel Hahnemann”, edit. La
Pléyade, Buenos Aires).
Así nació la homeopatía, de ese sentimiento anidado en el pecho de quien
fuera el genio de su época.
Esa necesidad de servir fue el fundamento, la piedra tallada que años más
tarde, al traducir un libro de Cullen que hablaba sobre las experiencias
hechas con el “polvo de la Condesa”, la quinina, provocaría el choque
violento con la revelación, para cumplir, casi proféticamente, lo que tres
siglos antes describiera el gran Paracelso:

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Toma del caso

“El hombre que ha renunciado a todo y obedece ciegamente la voluntad de


Dios, toma parte en la acción que envían las inteligencias celestes y posee,
por solo esto, la piedra filosofal”. (Roger Larnaudie, “La vida sobrehumana
de Samuel Hahnemann”, edit. La Pléyade, Buenos Aires)
La Filosofía no es una complicada especulación de la realidad del hombre,
más bien responde a la necesidad de formarnos un concepto único y total
del mundo y de la vida y, como consecuencia, un sentimiento que
engendre una actitud íntima y una acción.
Pero resulta que ese sentimiento, en vez de ser consecuencia de aquel
concepto, es causa de él, esto es nuestro modo de comprender el mundo y
la vida, que brota de nuestro sentimiento, tiene raíces espirituales” (Miguel
de Unamuno, “Del sentimiento trágico de la vida”, edit. Espasa Calpe, 6ta.
Edición, Buenos Aires)
La Homeopatía le ofrece al hombre, la posibilidad de ejercer una medicina
distinta, fundamentada en una concepción clara, profunda y total de la
enfermedad y su tratamiento; pero más aún, su filosofía le propone el
reencuentro con la única verdad que hay en él: su esencia espiritual, es
decir lo invita… a ser.
Ser es volver al principio. Es buscar el camino en uno mismo. Es retoñarse,
para repartirse en semilla en quien no es. Ser es devolverle la eternidad al
instante; es encontrarle un sentido a la vida, tan sólo por la gracia de estar.

Ser es comprender que no siendo, sepultamos la esperanza del que pudo


ser.
Ser es abandonar la cáscara soberbia, la corteza que mantiene oculta
detrás de sus manifestaciones syfilíticas y sycósicas, a la verdadera
esencia, la que reclama a cada instante su necesidad de expresión a
través de nosotros.
La Homeopatía le ha puesto un nombre a ese reclamo de existencia, lo
llama psora, angustia existencial.

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Centro Superior de Estudios Homeopáticos

La psora es el principio psicobiológico a través del cual el hombre se


enfrenta con su drama existencial, único y personal, de separación del
todo.
La psora es esa inquieta soledad que asalta al hombre ante cualquier
situación límite que lo caree con sus sentimientos más trágicos: el dolor, el
abandono, la muerte… el olvido.
La psora es la conciencia del tiempo, la alarma biológica, es la huella
imborrable que quedó en nosotros al perder la eternidad.
La psora es el acicate del ser eterno que desde adentro nos conmina a
cumplir con la vida.
La psora es el único miasma, la sycosis y la syphilis son la respuesta
organizada y cobarde que lleva al hombre, por dos caminos diferentes, a
un mismo fin: la muerte, la muerte total, no sólo la biológica que es
inexorable. Anestesiar el sentimiento psorico es vivir para la muerte.
Aceptarlo, partir de él, es vivir para la vida; sólo el hombre espiritual logra
partir de la psora, mediante el empleo de la única herramienta del yo: la
voluntad puesta al servicio de la necesidad de ser, de la necesidad de
amar.
Es la necesidad de amar el primer acto de amor, es el comienzo,
florecimiento en nosotros de un nuevo estado de conciencia: la conciencia
de Dios.
“La conciencia de Dios, es la proyección espiritual del hombre hacia el
infinito” (Miguel de Unamuno, “Del sentimiento trágico de la vida”, edit.
Espasa Calpe, 6ta. Edición, Buenos Aires)
Es el reencuentro con nuestro ser íntimo, reflejado en el todo. Es la fuerza
que nos impulsa a actuar libremente por amor a los demás, a sentirnos
útiles en el acto dativo del hacer constantemente por el otro, a ser similitud
del imperceptible átomo que solventa el equilibrio de su par más próximo,
su prójimo, en la infinita cadena de amor que es el Universo.

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Toma del caso

El médico no escapa a su condición de hombre, y cada hora que pasa,


cada instante perdido, alimenta la pena que algún día ensombrecerá la
vida de quien no quiso ser.
El homeópata debe entender que su despertar lo colocará en un plan de
espiritualidad desde donde podrá exaltar la voluntad de curación y
distinguir, entre la variedad, aquellos síntomas que reflejen el conflicto
íntimo, escondido detrás de la actitud externa, y conocer el obstáculo, la
causa profunda que ha desarmonizado la fuerza vital del enfermo. Quizás
también pueda prescribir el buen medicamento sólo cotejando uno a uno
los síntomas, mas al desconocer el motivo del desequilibrio energético (el
sustento de la enfermedad), no sabrá qué esperar como respuesta, y
confusamente hará la segunda prescripción, y al cabo del tiempo, perderá
el rumbo de su paciente. Pero peor aún, al pasar de los años, habrá varado
en alguna oscura ensenada de la vida, aquella peregrina idea de
Hahneman, los “Altos fines de la existencia”.
Me he quedado muchas veces contemplando o acompañando a
moribundos, con la certeza de hallar en la muerte el misterio mismo de la
vida y, sin tratar de acomodar la realidad a mis pensamientos, creí percibir
que la muerte no es la antípoda de la vida, no es el otro extremo, no es una
totalidad en sí misma sino, de alguna manera, sólo el fin del tiempo, para
ser para siempre o para no ser nunca más.
Y este sentimiento quedo fijo en mí aquella mañana fría de Mayo en la que
Don Salvador, así como el sabor agridulce de la uva nos descubre el
secreto de la vid, me regaló en su muerte el secreto de la vida. Su cáncer
era la manifestación biológica de la sycosis, sin embargo ésta no pudo
evitar un último momento de conciencia y la psora afloró en él en un intento
póstumo de volver al principio, al lugar donde alguna vez creyó ser eterno,
donde la psora dormía acallada por la unión el universo: el vientre de su
madre.
Esa mañana comprendí el valor de mi tiempo y se me hicieron cristalinas
aquellas palabras de Unamuno:

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Centro Superior de Estudios Homeopáticos

“¡Eternidad… eternidad! Éste es el anhelo, la sed de eternidad, es lo que


se llama amor entre los hombres, y quien a otro ama, es que quiere
eternizarse a través de él (5)”.
Es este anhelo de eternidad la única respuesta al desafío de la existencia,
es éste el sentimiento que sublima la psora, el que cuando está ausente,
lleva al hombre a afirmarse sycóticamente, cobrando brío y doloroso
empuje el ansia de perpetuar el nombre la fama, de alcanzar siquiera una
sombra de inmortalidad; o huir y, syphilíticamente, recorrer el agónico
sendero de la autodestrucción.
El sentimiento de eternidad es la conciencia de Dios, la condición, la llave
para ser, el hilo de plata infinito donde el hombre espiritual engarza sus
pensamientos.
Si el hombre viera, si estuviese atento, si despertara de su autismo
destructivo, daríase cuenta de que la vida es la oportunidad temporal de
ser para siempre, más allá del umbral de la muerte; y entonces,
comenzaría a conmoverse por ése que tomó el camino equivocado, y
abriría su corazón, poniendo al fin su voluntad al servicio del amor, su yo al
servicio del nosotros, y su vida sería como espejo de luz en la oscuridad de
otro hombre, porque habría amanecido en él la necesidad de servir, de ser
útil, de darle sentido a la vida, sin la necesidad de enigmáticas
especulaciones ni de grandes actos, sino solamente con la humanidad
cósmica de su presencia. Pues así como un pájaro suspendido en el aire,
resume en un solo giro su entelequia4 -volar- así el hombre espiritual en la
simple señal de un gesto, o en su cálida palabra, declara el desideratum 5
único de su existencia: el amor hacia sus semejantes.
Sé que las alforjas de mi vida están vacías de experiencia profesional,
pues aún no soy homeópata, y estas palabras son el resultado de la
observación más pura, o de lo aprendido, o quizás sean el rescate poético
que mis pensamientos intentan hacer de ese ser que también está dentro

4
Del lat. entelechĭa, y este del gr. ἐντελέχεια, realidad plena alcanzada por algo. 1. En la filosofía de Aristóteles,
fin u objetivo de una actividad que la completa y la perfecciona. 2. Cosa irreal.
5
(Del lat. desiderātum, lo deseado). 1. m. Aspiración, deseo que aún no se ha cumplido. Expresa el deseo
máximo.

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Toma del caso

mío, que es el verdadero hombre, el que a pesar de mis anteojeras


sycóticas o syphiliticas, cuando me amanso, cuando alguna circunstancia
de la vida me recuerda su existencia, me perfora desde la eternidad a
través del sentimiento, y entonces amo, pues son de él y no míos todos mis
buenos actos.
José Ingenieros dijo que “Los sistemas futuros irían poniendo a la
experiencia como fundamento de toda hipótesis legítima, y los filósofos del
porvenir dejarían a los poetas el hermoso privilegio del lenguaje figurado
(6)”.
Tuve el atrevimiento de escribir y enviar estas palabras, al IV Congreso
Internacional de la Escuela Médica Homeopática Argentina, pues sé que
entrelazadas en ellas están las voces agradecidas de todos mis amigos no
médicos, que han encontrado a través de la filosofía homeopática una
manera más cristiana y verdadera de vivir y en los cuales ha quedado el
tempero fecundo de las enseñanzas del maestro; sea mi voz, la de todos
estos amigos no médicos.
Maestro Paschero: usted ha sido la lluvia temprana en nuestro espíritu, y
será siempre el alimento eterno de nuestros pensamientos.
Se que cuando llegue el día de la siega, y el castillo de egoísmo que haya
levantado el hombre para no Ser, sea más frágil que el tamo del campo en
la tormenta, la luz que usted irradió acrecentará la llama eterna de los que
han elegido el luminoso camino del amor, de la verdad y de la vida.
Maestro, a usted le debo haber comprendido que el homeópata tiene el
impostergable deber de emprender la maravillosa aventura de ser un
hombre espiritual, un hombre bueno, colocándose en un plano de libertad
por encima de la reactividad morbosa, a pesar de ella, con mansedumbre
y con paz por el otro, con alegría y con dolor por el otro, con esperanza,
para únicamente así, siendo…, poder acompañarlo por el viaje de la vida.

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Centro Superior de Estudios Homeopáticos

De la voluntad y el entendimiento
( Reflexiones)
En el principio fui una idea, una intención, un deseo.
En el principio fui una casualidad, una elección, una espera, y pasé de lo
inapreciable a lo correcto, de la raíz al fruto, de la nada al hecho. y fui
comienzo, esperanza y sueño en aquel principio, cuando a través de mis
padres el hacedor dijo sea, para convertirme en tiempo y célula.
Hoy, que he empezado a desandar el camino anhelante de respuestas, mi
vida converge hacia ella, pequeñita célula, y me encuentro pensando si
aún perduran en mi su potencia creadora y su espiritual esencia, o si me he
quedado enredado en la ansiedad de su necesidad de ser, que en aquel
comienzo fue angustia y premura por el tiempo.
Los homeópatas somos los especialistas de la angustia existencial, los
eruditos de la fuerza vital, los cultores del vitalismo, los entendidos en los
altos fines de la existencia; sin embargo, rara vez emprendemos el camino
de regreso hacia la primitiva célula para preguntarnos: ¿quiénes somos?
¿Para qué estamos? para plantearnos si hemos cumplido con aquel sueño
de ser imagen de lo eterno en la unidad, o hemos desvirtuado aquella
esperanza y aquel principio, o peor aún, si a partir de su angustia de
existencia, no nos hemos convertido en estructurada respuesta, fría,
autista…yerma.
La homeopatía le ha puesto a la vida el filtro de los miasmas para
comprender la enfermedad y la desarmonía. La Homeopatía a diferencia
del resto de la Ciencia Médica, teorizante y cientificista, basa su doctrina en
leyes inexorables y de por sí, objetivables plenamente. Pero más allá de
esto, su filosofía invita al Homeópata a ser sujeto de su propia existencia y
no objeto de las circunstancias de la vida que le rodea, desarrollando a
partir de su voluntad libre y creativa puesta en al servicio del ser espiritual
que lo alberga y lo trasciende, un estado receptivo desde donde, a través
de la comprensión de su propia enfermedad y su entelequia 6, pueda oradar
la superficie de su paciente y así atender al conflicto íntimo que subyace la
variedad sintomática que presenta, entendiendo qué es lo digno de curar
6
Ver nota al pie de pág. 18

20
Toma del caso

en él. Es decir, para comprender es necesario comprendernos, y partir de


este conocimiento de nosotros mismos descubrir que como seres
humanos, al decir del Maestro Paschero:
“No somos una realidad estática o una cosa, no tenemos naturaleza sino
historia, no somos un organismo que se mueve y cambia, sino un alguien
que se hace, que tiene devenir, un destino, un sentido, y una misión que
cumplir; y ese designio de la vida, esa misión, debemos realizarla
realizándonos o haciéndonos a nosotros mismos en relación con las cosas,
mediante el ejercicio constante de nuestra voluntad para desarrollar y vivir
en función del sentimiento esencial de amor que nos une a los demás, y
nos confiere el radical sentido de eternidad, que palpita latente en el fondo
de nuestra alma”.(1)
El homeópata necesita una filosofía de vida qué tienda al desarrollo de su
espíritu por medio del único instrumento que posee su voluntad, su
capacidad de ser, llevando una existencia ligera de absurdas
preocupaciones, libre de prejuicios y clara de entendimiento. Para esto es
menester, comenzar por su propia curación, el equilibrio armónico que
suscita en él como paciente el simillimum, o por esfuerzo, convirtiéndose
en agente de su propia curación, en artífice y conductor de su vida,
llevándola hacia una actitud responsable que lo sitúe en condiciones de
alcanzar la madurez y la libertad, pasando de un estado infantil ego
centrista a una adultez altruista religiosa y permanente. De no ser así, más
allá de haber tenido la gracia de recibir el simillimum, volverá a enfermarse
con el tiempo y como pueda; y peor aún, al correr de la vida crecerá la
tristeza de no haber sido lo que debió ser.
Para Kent lo primero que se enfermara es la voluntad y luego el
entendimiento; el maestro Paschero aclara que la desarmonía proviene de
la perturbación biológica de la afectividad, la voluntad y la inteligencia; y
uniendo esto con aquello, con el ánimo de dirigir estas reflexiones a mí
mismo proyectando el yo en el nosotros, pregunto:
¿Qué hemos hecho con nuestra propia curación?
¿Somos conductores de nuestra vida?

21
Centro Superior de Estudios Homeopáticos

¿Cuál es la distancia que nos separa de aquel observador libre que


pretendía Hahnemann?
¿Hemos buceado en nuestro origen?
¿Qué hemos puesto de nuestra voluntad creadora heredada de la
originaria célula, para que retoñe nuestro afecto y florezca nuestro
entendimiento?
Pues así como engrillado rema el esclavo, sin poder oír el gemido del que
está a su lado ensordecido por sus propios gemidos, así también nosotros
atrapados en el témpano miasmático, desde nuestra propia turbidez, no
podremos ver nunca las cadenas que atan la libertad de nuestros
pacientes, la disrritmia, los síntomas que someten la vida de quien nos
solicita, los que expresan la perturbación de su capacidad de amor, que
son los que debemos jerarquizar y curar; porque desde nuestra propia
esclavitud jamás podremos ver profundo, pues nuestros sentidos dependen
del arrastre de las circunstancias, así como los esclavos dependen de los
golpes acompasados de tambor, que ejecuta el negrero que lo somete.
Recién cuando nos coloquemos en un plano de libertad por encima de
nuestra reactividad morbosa, particular, individual y característica a pesar
de ella, podremos ver lo particular, individual y característico del ser que
tenemos sentado frente a nosotros, el que se sentirá comprendido en su
drama existencial, único y personal de separación del todo, y nosotros
podremos llamarnos verdaderos Homeópatas.
En la medida que no comprendamos que en armonía, somos un quien para
siempre, pues la sustancia que nos anima es eterna en sí misma, persistirá
la confusión y el miedo a la vida, y sólo seremos sombra de hombre entre
otras sombras.
La medicina nos lleva a introducirnos dentro del sufrimiento ajeno y nos
contacta diariamente con el dolor de nuestro prójimo; la Homeopatía nos
da el instrumento médico perfecto y las bases doctrinarias para utilizarlo
correctamente, pero la capacidad de ver es solo nuestra, y está
condicionada por el grado de espiritualidad que poseamos; pues solamente
nuestra condición espiritual es capaz de hacernos ver a nuestro paciente
como debería ser, para desde este estado ideal descender hasta
22
Toma del caso

encontrarlo en el lugar donde está, y descubrir porque no es, hallando la


causa biológica que entorpece su potencial condición de hombre libre, que
es lo que tenemos que curar. ¡Este es el arte del Homeópata! Saber
distinguir entre la variedad aquellos síntomas que expresan el drama
profundo de la vida del enfermo, aquellos que lo esclavizan y lo hacen
dependiente de sí mismo y de las eventualidades del medio, los que lo
hacen ser sólo un remedo de hombre, y en derredor de los cuales ha
estructurado la vida, sometiendo su existencia al mayor de los pecados: no
ser.
En cada paciente que entra a nuestro consultorio debemos tratar de
encontrar algo que nos conmueva profundamente, un gesto, una palabra,
una mirada, una parte de su relato, el sonido de su voz; para que esta
conmoción, de lograrla, nos sitúe en estado receptivo, espiritual, de
verdadera afectividad, y nuestro enfermo sienta que estamos con él, y él
con nosotros; y a través de esta relación binaria amorosa, como expresara
Salvador de Madariaga, tan fundamental como la de padre a hijo, maestro
a discípulo, marido a mujer, etc., podamos entrar en él y logremos verlo,
que en Homeopatía ver, es percibir desde lo profundo de nosotros mismos
a través de nuestros ojos, lo que está enfermo, lo digno de curar en el ser
que nos pide ayuda.
De los pacientes que han llegado hasta mí, no me duele tanto la ansiedad
de los que alcanzo a curar, como el silencio de los que no volvieron, de los
que dejaron su nombre, dirección e historia, y desde el fichero reclaman mi
incapacidad para ayudarlos y comprenderlos.
Yo no he logrado aun espiritualizar mi vida, también estoy semidormido,
atascado en el arenal miasmático que empobrece mi existencia, mas
necesito dirigir mi voluntad en la búsqueda de esa conmoción que haga
perdurar en mí, el sueño de ser algún día lo que debo ser, aunque no
llegue nunca, pues me resisto a conformarme con mirar a mis pacientes,
que en Homeopatía mirar, no es ver, mirar es sólo fijar la vista en los
síntomas, sin comprender su sentido, ni lo que está enfermo, ni lo digno de
curar.
El tema del VI Congreso de la Escuela Médica Homeopática Argentina es
la segunda prescripción, pero es estéril hablar de ella si no sabemos qué
23
Centro Superior de Estudios Homeopáticos

hemos tratado en la primera, si no supimos ver en profundidad, si


medicamos a ciegas, o resumiendo síntomas, o por medio de inventadas
teorías dentro de la doctrina; pues aún habiendo prescripto el simillimum,
debemos conocer qué distancia separa al enfermo del ideal de hombre
para saber qué esperar como respuesta, cuál cambio de actitud de vida, y
para ello es necesario alcanzar la libertad, a través de nuestra voluntad
creadora proyectada hacia nuestro espíritu, hacia el camino del
entendimiento, y hacia Dios, fuente de toda inspiración y vida… como
decía Hahnemann.
Si estuviésemos atentos, si nos detuviéramos a reflexionar un instante, nos
daríamos cuenta de que si persistimos en absurdas discusiones,
personalismos pueriles, y encontrados idealismos, que parten de nuestra
condición miasmática, haciéndonos creer que somos nuestras propias
ideas y no hombres en busca de la verdad, nos estaremos alejando cada
vez más del Ser Eterno que desde dentro nos reclama y nos conmina a
cumplir con la vida, y oscurecemos el verdadero sentido de esta Escuela,
heredera de pasiones y amistades, y de un solo fin: la curación del hombre
y su engrandecimiento como ser hacia los demás.
¡Ay si persiste esta falsa imagen del hombre pegada a nosotros como
trampa!, pues vano es el esfuerzo del que intenta ahogar el grito del que
habita en la trastienda de su vida, vanas son las horas perdidas procurando
afirmarse en la grotesca figura que creemos ser, vanos son los sueños de
poder y de grandeza, de seguridad y bienestar, de posición y notoriedad.
Pues aquél que haya desencontrado su vida en constante y doloroso
empuje para asegurarla, cuando crea haber ganado un poco, cuando
piense que en parte ha logrado vencer al mundo y al tiempo, será asaltado
en un instante por el olvido y la pérdida, y sentirá que ha dejado “algo”
atrás que sin entender porqué, lo inquieta y lo impacienta, y asistirá
solitario y triste al duelo de ver que detrás de la telaraña que han formado
sus deslealtades, sus mentiras, su egotismo 7, su desamor, su
resentimiento, su desatención, su orgullo, su cobardía, su soberbia, su
7
El término egotismo, de origen inglés (Egotism), puede ser identificado con el concepto de excesiva importancia
concedida a sí mismos y a las propias experiencias vitales. Se trata, en suma, de la tendencia a hablar o escribir de
modo excesivo sobre sí. Su contrario es Altruismo.

24
Toma del caso

individual, particular y característico desencuentro, ha quedado el recuerdo


de los sueños de su infancia y lo que debió ser: y verá que en su mano
yace roto un hilo, porque su esperanza de libertad convertida en mágica
cometa se ha perdido detrás de la espesa bruma que ha levantado su vida
miserable.
El paso del tiempo, la necedad y el impetuoso empeño del hombre, no
podrán nunca ocultar la verdad; es que ésta fue concebida por encima del
hombre mismo y también por encima del tiempo.
El gorgojo que crece dentro del hombre autista se nutre de la mentira, de la
continua destrucción de la vida y de la negación constante al que implora
desde dentro, y no dejará más simiente que su propia muerte. Mas la luz
que clarea en el hombre convertido a la verdad, no morirá, pues tiene sus
raíces en lo eterno, y su simiente, es la claridad esparcida que algún
maravilloso día se reflejará en el corazón manso y sediento de paz de
algún otro hombre también despierto.
Estas palabras no son de modo alguno un mensaje. Sólo reflexiones que
parten de mí mismo hacia nosotros, y fueron escritas con el corazón de
quien también siente la lejanía del ser esencial y perfecto que lo subyace,
el que así como una semilla aguarda debajo de la tierra el primer rocío que
la vivifique, así palpita dentro, allende los miasmas, a la espera de que
algún buen pensamiento lo despierte.

Los homeópatas no podemos olvidar nuestra condición de seres humanos,


comprendiendo que no somos un número o un nombre, ni la vida una
profesión o una circunstancia, sino somos un quién que tiene un porqué, y
la existencia la posibilidad de ser para siempre. Pues es a partir de esta
concepción de la vida, desde donde podremos caracterizar la desarmónica
perturbación que impide la libre trascendencia del espíritu en el hombre
enfermo, y tender y curarlo utilizando la herramienta médica mas perfecta
concebida el similimum, y con nuestra propia actitud, que lo llevará a
sentirse acompañado en su dolor, comprendido en su drama, e inducido a
encontrarse con el elevado objeto de su existencia.

25
Centro Superior de Estudios Homeopáticos

Hoy, cuando otoñece, al tiempo que la Humanidad precipita en un ulular de


guerra, a pesar del odio, la violencia, la injusticia, la confusión y la mentira,
necesitamos saber que existe un alto fin en la vida, que con fe,
consecuencia y humildad, podemos alcanzarlo, y que comprometernos en
su búsqueda es la más hermosa aventura que podemos darle a nuestros
pensamientos. Porque jamás seremos rescatadores de hombres si nuestra
firmeza asienta en la barcaza miasmática a la deriva y bamboleante entre
las olas que levanta la circunstancia concupiscente 8 de nuestra propia vida.
Hoy, sedientos de paz, como hombres y como médicos, debemos
propender a encontrar dentro de nosotros mismos el camino que nos
permita eternizar la vida, en el ejercicio pleno de nuestra voluntad puesta el
servicio de la necesidad de estar para ser preguntándonos en nuestra
intimidad; ¿Quiénes somos? ¿Para qué estamos? Para que desde el
remanso interno donde habita el Verdadero, desde la esencia común a
todos, como eco surja la fuerza que nos impulse a actuar por amor a los
demás, hacia la verdadera libertad, hacia la real vida, hacia nuestro
prójimo, destino último de nuestro yo auténtico, de nuestro propósito, del
alto fin para el que hemos sido creados a imagen y semejanza del Altísimo.
Hoy, como al principio, caminando todavía entre penumbras sobre la faz de
este planeta, vemos la realidad como por espejo, oscuramente, mas llegará
el día en que será quitada la venda de delante de nuestros ojos y veremos
claramente, cara a cara, de esencia a esencia; pues la hojarasca que nos
cubre dará paso al reclamo de nuestro espíritu y al sueño de infinitud de la
primigenia célula; y seremos camino no distancia, fuente de manantiales, y
cesarán la búsqueda, la ansiedad, y la esperanza de que todo sea, pues
habremos amanecido a la verdad y, desde algún lugar del universo, el
Dador de la vida cumplirá su promesa de amor, amor y… eterna paz!
En este día, yo que estoy condenado al silencio de tu cálida palabra, yo
que estoy vacío del recuerdo de tu sonrisa y de tu pacífica mirada, y me
duele no haberte conocido recurro a ti, y mis pensamientos llegan hasta el
sitio donde duermes, y te requiero para que nos cobije la memoria de tu

8
De apetito y deseo de bienes terrenos. De apetito desordenado de placeres deshonestos. Sensualidad, lascivia;
avidez. Deseo egoísta vivo.

26
Toma del caso

alma. Y porque fuiste luz, y acicatea hoy mi espíritu tu hondura… Maestro


Grooso, a tu silencio le pongo mi voz… tus palabras:
“Mantén un interés vital por tu propio perfeccionamiento espiritual, única
fortuna que el médico debe adquirir y puede ostentar con legitimidad. Y,
sobre todo, por encima de todo, procura estar en paz con tu conciencia y
con tu alma, con la absoluta convicción rectora de que siempre,
absolutamente siempre… el espíritu debe prevalecer” (2).
.

27
Centro Superior de Estudios Homeopáticos

Lo que el viento se llevó

Voy a poner mi voz a las palabras del Maestro Tomás P. Paschero:

El desideratum9 fundamental de la homeopatía es el que el Homeópata


llegue a comprender en cada enfermo qué es lo que en él debe curar.

El concepto inexcusable de unidad que debe aplicar en la consideración de


cada individuo, en su correlación como persona humana, es la expresión
de la ley que rige la actividad de todo el Universo como macrocosmos de la
misma manera que en el ser humano como microcosmos.

El principio fundamental de toda la creación es la idea que dinamiza el


movimiento de todo lo creado. Desde la actividad de los electrones en el
átomo como la célula, en la correlación armónica de todo el organismo
como una totalidad indivisa. Es la idea creadora que está en toda la
naturaleza y en todas las formas del Universo es idéntica a la Energía Vital
o Voluntad Suprema que rige todo lo creado en su transformación y
mutación constante y todas las cosas en perpetuo movimiento y jamás en
reposo. En el ser humano, esta idea creadora, Mente universal o Voluntad
absoluta se hace consciente, y en eso consiste precisamente el
crecimiento, desarrollo y evolución o realización del hombre. En la
concientización del principio dinámico que vive en él y que lo une a los
demás bajo la ley de identificación con el Todo.

La vida se va descubriendo, entonces, como una actualización progresiva


de un potencial que hay dentro, que constituye nuestro auténtico yo
potencial, que se materializa y se desarrolla cuando se está en contacto
con el exterior y responde al estímulo de este.

El exterior impresiona nuestros sentidos y suscita una reacción, un juicio,


una valoración que determina una acción y es esta reacción esta
respuesta, lo que nos hace existir, lo que nos hace vivir y crecer y
desarrollar nuestra capacidad de voluntad, de afectividad, de amor y de
inteligencia.

9
Ver nota al pie de pág. 18

28
Toma del caso

Lo que actualizamos es lo que sentimos, lo que viene de adentro es la


auténtica energía, voluntad creadora que nos hace crecer, centrar en
nuestro yo y, respondiendo al estímulo que nos hace desarrollar hacia la
libertad, la independencia.

Debemos descubrir que no somos un producto, una consecuencia, un


efecto del ambiente, de nuestros mayores, de la circunstancia del medio
que nos circunda, un foco receptivo de todo lo que nos viene del exterior,
sin un núcleo irradiante a partir del cual la vida se desarrolla hacia fuera.

Esta concientización de que somos sujeto no objeto, somos causa y no


efecto, que la conformación y consumación de nuestra vida no depende en
absoluto del exterior, sino de nuestro interior, de nuestra capacidad
creativa como artífice de nuestro destino, es la noción fundamental que
necesitamos asimilar para que nuestra terapéutica como homeópatas sea
esencialmente pedagógica, exaltando la voluntad de curación en el
enfermo y convirtiéndolo de agente pasivo en agente activo de su
restablecimiento.

Al hacer la biografía del paciente, éste se ilustra respecto de su vida, de su


forma peculiar de vivir y de ser, de la unidad psicosomática de sus
padecimientos, comprende lo que es su bronquitis asmática, su afección
pulmonar o cardiaca, lo que su úlcera gástrica significa en su vida y llega a
tener conciencia de que su enfermedad se debe a un mal planteo
existencial, a un bloqueo profundo de su energía vital que lo imposibilita
para crecer, madurar, ser libre, independiente y realizarse como auténtico
ser humano, capacitado para abrirse a la vida y vivir en plenitud.

El arte del Homeópata de comprender a través de la biografía los síntomas


característicos que le permitan diagnosticar el simillimum y saber si el
enfermo se esta curando, porque abre su conciencia a la vida en plenitud,
exige del homeópata un desarrollo de si mismo que no consiste en aquella
postulación ética que dice que es necesario olvidarse de nosotros y pensar
en los demás.

Nosotros no podemos pensar ciertamente en los demás, sino a través de


nosotros mismos y el Homeópata debe decirse: en la medida en que yo
vivo mi realidad, mi plenitud es la medida en que yo me capacito para

29
Centro Superior de Estudios Homeopáticos

percibir la realidad del otro. Nosotros somos lo que hemos desarrollado y lo


que debemos desarrollar y descubrir es nuestro yo ideal, auténtico, real.

Si yo no tengo una relación positiva conmigo mismo, con el yo ideal que


quiero desarrollar en mí, imaginándolo, viviéndolo totalmente realizado en
unidad con todo lo existente, no podré tener jamás una relación auténtica,
positiva con nadie, con nada, menos aún con mi paciente. El ideal o
sentido de vida exige un esfuerzo constante, permanentemente, asiduo,
para encarar el ideal que se ha forjado.

La proyección así es absoluta, plenamente realizable, es el desarrollo, el


crecimiento, la curación y la evolución del ser humano hacia su voluntad
superior, que emana de nuestro propio centro vital, y que rige tanto la vida
del homeópata como la del enfermo en la unidad de una común y única
energía vital.

Es necesario que el homeópata tenga una nueva imagen de la estructura


esencial del hombre sin atenerse ni sustraerse, en lo posible, a una
tradición sistemática de índole científica, filosófica y teológica, sino
apelando a la mas pura intuición de sí mismo la del homeópata como
hombre.

La experiencia clínica revela que ningún enfermo se cura si no tiene la


voluntad de curación, el deseo de curarse, y esta voluntad de ser está más
allá de la conciencia, de la inteligencia y del alma.

La salud es la libre expresión de la energía vital a través del cuerpo y la


enfermedad es cualquier alteración, cualquier bloqueo en el
restablecimiento de la armonía y su relación con el todo.

Cuando tenemos miedo de vivir, cuando vivimos en estado de alarma, de


tensión sostenida, de resentimiento con el pasado, de envidia, de odio, de
frustración, en actitud defensiva, competitiva, con sentimiento de culpa,
fobias, obsesiones, ansiedad, angustia y en constante protección interior,
se produce automáticamente un bloqueo de las fuerzas vitales a través del
cuerpo y allí aparece la enfermedad.

El diagnóstico del enfermo como una totalidad en su personalidad


profunda, quehacer esencial de la homeopatía, requiere elevar a la
30
Toma del caso

categoría máxima de valores clínicos decisivos, los síntomas mentales


característicos. La solución a la enfermedad física o mental ha de
encontrarse dentro de esta restitución a la libre circulación de la vida a
través de nuestra mente, de nuestra afectividad y de nuestro cuerpo, en
libre trascendencia con la mente universal o lo absoluto.

La energía vital que nos anima es la misma energía que anima al


macrocosmos, del cual somos una expresión individualizada microcósmica.
El ser humano tiene que tomar conciencia de esa unidad de la energía vital
que transcurre en nosotros como toda la creación; al tomar conciencia de
esta unidad vive la realidad de sí mismo, la identidad de su verdadero yo
como ser humano y, por lo tanto como expresión del Ser Supremo
absoluto, universal, convirtiéndose recién en un ser creativo y realizado en
su auténtica condición humana.

Pero esta comprensión del propio ser que significa la comprensión del ser
en plenitud o lo absoluto que vive en el centro de sí mismo y que constituye
el sí mismo esencial de su existencia, sólo se realiza en su relación
esencial con los otros seres humanos y con el mundo.

Esta vivencia de la vida en plenitud, de la energía vital absoluta que se


unifica y vibra con la vida personal, el yo real, el centro dinámico de nuestra
vida auténtica es la voluntad de vivir y la voluntad de curación que el
medicamento despierta y que radica en la vivencia de la vida en plenitud,
siendo la causa esencial de la recuperación total que establece el equilibrio
estable y la verdadera salud.

Es necesario percibir en cada paciente si frente a la vida tiene una actitud


positiva, vale decirse el crecimiento y desarrollo de su conciencia de ser,
de vivirse como sujeto de su propia realidad intrínseca con capacidad de
ser y hacer, de descubrirse a sí mismo como parte integrante de la vida en
plenitud y, por lo tanto, autodeterminado por sí mismo y no por las
personas, las circunstancias o los tabúes infantiles, recobrando así su
absoluta libertad esencial.

Lo que debemos esperar del enfermo que ha recibido el simillimun


constitucional es que se condicione para vivir en actitud positiva en la que
desarrolla la inteligencia, la intuición, su capacidad de simpatía, su

31
Centro Superior de Estudios Homeopáticos

cordialidad y amor, su sentimiento de comunidad con las personas,


elementos esenciales de su capacidad creativa fundamental. Cada
enfermo en vías de curación debe recobrar sus ganas de vivir, su voluntad
de vida, su gusto por la vida. Su plenitud de vida que surge renovada y
libre de los factores que lo cierran en el egoísmo autista infantil.

Y esto sucede siempre que se toma el simillimun, nadie puede sustraerse a


este mandato de asumir esta responsabilidad de ser y de obrar con todas
nuestras facultades en este proceso dinámico de transformación constante
de nuestra naturaleza regida por las mismas leyes que rigen la naturaleza
entera.

La vida no es algo estático, sino un proceso dinámico, un devenir, un


existir. El sentido de la vida no es algo genérico que se refiere a la vida en
general, sino el sentido de cada cosa de mi vida, del sentido de cada
instante, porque en cada momento vivir la cosa así y no de otra manera es
nuestra única forma de alcanzar la plenitud.

La vida es un desarrollo constante un crecimiento continuo, una amplitud


profunda de nuestra conciencia hacia la plenitud que es la expresión
progresiva de una realidad Suprema, trascendente, de la cual nos involucra
en la unidad del Todo. Constituyendo nuestra real identidad personal, el
centro o fuente de donde emerge nuestra capacidad de existencia.

Este descubrimiento, este desarrollo de nuestro yo verdadero, es el que


genera el medicamento homeopático y marca el grado y la naturaleza de la
persona hacia la espiritualidad, porque en la búsqueda de nuestro centro
vital trascendemos nuestra individualidad para llegar al fondo de las cosas,
al yo Supremo absoluto, total, que conocemos como el ser absoluto.

La Homeopatía propende a que el hombre sacuda su conciencia de


materialidad, de corporalidad y comience a buscar la conciencia espiritual,
que renuncie a su prevalente tendencia a lo físico y fisiológico, despertando
en cambio a la conciencia interna de su real y auténtico ser. Se trata de un
sutil y profundo enfoque de la vida que permite identificarnos con nuestro
verdadero yo, y ser lo que se es, como un modo de vida, como una
germinación secreta que nos conduce a la vida en plenitud.

32
Toma del caso

La patología es subsidiaria de una disposición mórbida constitucional que


no solamente estructura la lesión anatómica, sino la personalidad, el
destino, la forma de enfrentar el mundo, la forma de ser.

El homeópata, el verdadero homeópata hace el diagnóstico del


medicamento constitucional, el simillimum del enfermo, no porque los
síntomas de la enfermedad sean cubiertos con los síntomas de un
medicamento determinado, sino al revés; un biotipo constitucional
identificado con su remedio semejante da lugar a los síntomas que le
corresponden y estos síntomas, los haya dicho o no el enfermo, son
derivados de este estado constitucional que corresponde, como hemos
dicho a ese medicamento.

No podemos decir que un enfermo presente síntomas de Lycopodium, sino


que es un Lycopodium y, por lo tanto, tiene esos síntomas, como también
otros de Lycopodium que el enfermo no ha dicho; por eso el homeópata,
sin quererlo, previendo estos síntomas ocultos puede aparecer hasta como
adivino o vidente ante el enfermo y familiares.

En la prosecución del tratamiento, cuando se ha dado el medicamento


similar al cuadro actual, sin referirse al estado constitucional y, por lo tanto,
sin tener en cuenta los síntomas determinativos, los síntomas mentales
característicos, el enfermo vuelve a la consulta con los síntomas
mejorados, pero con otros síntomas, que el mal homeópata les sugiere un
cambio de medicamento: y así sigue, creyendo que está curando al
enfermo, pero la actitud psíquica del enfermo no cambia.

Si se lo estudia profundamente, su planteo de vida, sus relaciones


humanas, su comportamiento moral y conducta sufren, están igual o peor
que antes, y como esos síntomas, esa actitud mental no ha sido tomada en
cuenta, el tratamiento no puede conducir a la verdadera curación. Esta se
produce cuando el homeópata constata que esos síntomas mentales
constitucionales cambian; no cuando cambian los síntomas físicos,
generales o mentales de la actualidad.

La enfermedad aguda como la lesión patológica, cualquiera que fuese, son


forzados intentos de curación, que la fuerza vital efectúa para derivar hacia
la superficie el sufrimiento profundo. El organismo, en dicho proceso de

33
Centro Superior de Estudios Homeopáticos

adaptación, es el que asume caracteres más o menos dramáticos según la


dotación hereditaria, la constitución que tenga el sujeto.

Lo que debe curarse en cada enfermo es la disposición dinámica mórbida


constitucional que lo condiciona para manejar su vida erróneamente, según
un mal juego económico de la energía vital, que lo impulsa a malograrse en
el proceso de adaptación a la realidad y rehusar la responsabilidad de sus
enfermedades, de sus dolores, molestias que no son otra cosa que
expresión de alarma y advertencia.

El simillimun homeopático que ayuda al enfermo para ese logro radical,


tendrá que estar siempre dirigido a modificar esa disposición central y
esencial donde se manifiestan los síntomas mentales afectivos que han
estructurado la personalidad y determinado, a través de la vida, la
patología somática.

El homeópata que no comprenda esa teleología 10 de la enfermedad


humana, que no ha incorporado a su profunda visión clínica de la
enfermedad el concepto esencial de que la unidad psíquica interna y, por
consiguiente, la homeostasis11 psicofísica está condicionada a la unidad
que lo rodea, en una dinámica relación reciproca con el mundo, no podrá
jamás comprender lo que debe curar. Su labor se limitará tristemente a
mitigar o calmar o endurecer los síntomas en superficie, los síntomas
actuales o patológicos, sin poder comprender lo que estos síntomas
representan como expresión de la angustia existencial latente derivada del
conflicto entre la voluntad instintiva y racional; entre el autismo infantil que
lo separa y limita del altruismo adulto que lo une al todo y lo convierte en
persona.

10
(Del gr. τέλος, -εος, fin, y -logía). 1. Doctrina de las causas finales.

11
(Del griego homos (ὅμος) que significa "similar", y estasis (στάσις) "posición", "estabilidad") es la característica de
un sistema abierto o de un sistema cerrado o una conjugación entre ambos, especialmente en un organismo vivo,
mediante la cual se regula el ambiente interno para mantener una condición estable y constante. La homeostasis es
posible gracias a los múltiples ajustes dinámicos del equilibrio y los mecanismos de autorregulación. El concepto fue
creado por Walter Cannon y usado por Claude Bernard, considerado a menudo como el padre de la fisiología, y
publicado en 1865. Tradicionalmente se ha aplicado en biología pero, dado el hecho de que no sólo lo biológico es
capaz de cumplir con esta definición, otras ciencias y técnicas han adoptado también este término.

34
Toma del caso

Así, con la sensación de abandono, con la ilusión de que ha obrado mal,


con la ilusión de estar condenada, con la ilusión de estar perdida, con
desesperanza, con desvalimiento, sin tener deseos o voluntad de nada,
con tristeza al pensar en su posición. Así como es Helleborus, era mi
paciente Paula. Con insatisfacción, con descontento, con la ilusión de no
poder caminar, con nostalgia y sin culpa; así como Helleborus era mi
paciente Paula. La vi por primera vez el 16 de enero de 1987.

- Soy una bruja, doctor. Soy mala y negra, siento que le he


envenenado la vida a mis hijos. De chica siempre estaba aislada,
siempre depresiva, tímida, creía que podía realizar grandes cosas en
mi vida. Creía que la gente era buena, pero a pesar de todo me
deprimía. Me tapaba. Quería estar a obscuras totalmente. Mi padre
era alcohólico, hizo sufrir a mi familia. Me case joven con un marido,
que me quiso mucho, pero también me dejaba sola.

Yo no comprendí a Paula en aquel momento. Tomé el abandono, la


indiferencia a las personas amadas, los pies fríos y prescribí Sepia. Siguió
sola. “Sola como siempre me he sentido”. Aumente las dinamizaciones de
Sepia. No podía acabar una historia acabada. El 3/4/87, tomando síntomas
parecidos prescribí Natrum Carbonicum. Volvió a relatarme su historia,
pensaba mucho en su infancia. Pensaba en sus sueños. “Sentía que no
podía lograr algún sentido positivo para su vida”. Con Natrum Carbonicum
mejoró algo, pero el 31 de julio de 1987 intentó suicidarse. Se ahorcó. La
salvo un vecino que la vio por la ventana, que rompió una puerta para
salvarla. Estuvo internada con tratamiento psiquiátrico. Y volvió a la
consulta el 15 de enero de 1988.

Tomé síntomas mentales característicos, hice una repertorización.


Jerrarquicé: Cólera por consuelo. Indiferencia a las personas amadas.
Murmura de manera ininteligible – que era lo que ella había tenido durante
todo el cuadro psiquiátrico – la agravación por el consuelo; y la sensación
que ella me había comentado que tenía desde muy chica, cuando estaba
mal, la de querer gritar y no poder. Sepia seguía cubriendo parte de los
síntomas, también Mercurius y Alloxanum. También tenía el síntoma pies
fríos, como séptimo síntoma; la rerpertorización la cubría Helleborus. Por lo
tanto fui a estudiar Helleborus Níger.

35
Centro Superior de Estudios Homeopáticos

Helleborus tiene la sensación de que está separada del Universo, de que


está apartado, como si no tuviera oportunidad en este mundo, y es
responsable de lo que pasa. Tiene la ilusión de que ha obrado mal, de que
está condenado, de que está perdido, que está abandonado, está triste al
pensar en su posición, está lleno de insatisfacción – Helleborus no siente
culpa. Es notable esto: no sentir culpa; está inundado por una indiferencia,
no es indiferente sólo a las personas amadas, como dice el rubro, sino a
gozar, al placer, a todo. No pide nada, no tiene ganas de hacer algún acto
voluntario. Y tiene este síntoma: se siente capacitado para realizar grandes
proezas. Algo que es significativo en mi paciente. Porque tiene nostalgia y
era lo único que esta mujer recordaba del pasado, nostalgia de una época,
donde aún triste, aún con sensación de abandono, se sentía capaz de
realizar un alto fin.

Tomó Helleborus en dinamizaciones LM el 15 de enero de 1988. Me relata


el 4 de abril del mismo año: “Estoy como nunca en mi vida, salgo de mi
casa, respiro como nunca, por primera vez. Veo por primera vez un futuro.
“Soñé dos sueños que tenía de niña: yo estaba en la cama, suspendida en
un medio, no sé si líquido o aire, como un astronauta, y navegaba a la
deriva (Helleborus tiene como único remedio: sueña con flotar) y que
estaba parada y sola como clavada en el suelo en las montañas de
Santander” (Adela nunca había estado en España, ni tenía familiares
españoles; sugestivamente en las montañas de Santander es en uno de
los lugares, quizá el único de España, donde el HELLLEBORUS crece en
forma silvestre.

Esto es lo que me dice el 23 de octubre 1990:

- Nunca en mi vida me he sentido tan bien, por primera vez sonrío,


puedo mirar hacia delante, puedo no llevarles los problemas a mis
hijos. Puedo realizarme. Tengo una gastritis desde hace quince días
como tenía en la adolescencia. Trabajo de peluquera. Mucho mejor
de ese estado de tristeza. Tengo ciertos trastornos en el sueño, pero
sin depresión. Y tengo algo que me pone muy contenta; trabajo para
los jubilados y ellos me quieren… y le hago bien con mi profesión y
eso me hace muy bien. Me hace sentir realizada

36
Toma del caso

Decía Paschero:

Realizarse es tomar conciencia de nuestra propia identidad, de nuestro


verdadero yo, de nuestra intrínseca libertad interior. Es descubrir esa
plenitud que es el centro vital de nuestra existencia y nos hace participes
de la creación suprema, creándonos a nosotros mismos en la vida
trascendente, en la plenitud.

La vida es el crecimiento continuo de nuestro nivel de conciencia. Es el


hacerse en un constante afán por universalizarnos, de vivir la vida eterna,
intensa, de salir de sí mismo.

Tenemos la obligación moral de desarrollar la unicidad de nuestro yo en la


síntesis del cuerpo, del alma y del espíritu para dominar las fuerzas ciegas
de nuestros impulsos y conducirlos a la realización de nuestra verdadera
identidad, en la unidad con el todo, en que somos seres únicos porque la
conciencia de sí mismo, la conciencia del mundo, la conciencia de Dios,
como primera instancia y fundamento supremo de todas las cosas,
constituye esa unidad de sentido tanto el macrocosmos como en el
microcosmos que somos.

El hombre ha sido hecho a imagen y semejanza de Dios. la conciencia del


mundo, la conciencia de sí mismo y la conciencia de Dios forman una
unidad estructural indivisible.

De este centro vital, de nuestro yo auténtico, puedo irradiar una visión en


profundidad hacia la naturaleza profunda, espiritual, completa, perfecta en
el interior de otro hombre. Entonces, ni modo de dirigirme a él, de
corresponderlo, de reaccionar ante él, será realmente creativo para mí
como para el otro. Es así como al tratar a una persona que está enferma
dirigiéndose a esa plenitud, a esa perfección que hay en el que se identifica
con mi propia realización, hago la obra creativa de que él viva la
perfección, esa plenitud interior, y la trate como si esa plenitud estuviese
presente.

El homeópata debe hacer crecer en él esa conciencia de ser, de


realización como auténtica persona humana, pues el medicamento
37
Centro Superior de Estudios Homeopáticos

homeopático, el simillimun, actúa suscitando la ley de la curación en lo


biológico y ayudando al ser humano en su maduración, objetivo esencial
del crecimiento, desarrollo y evolución del hombre.

Mas lo esencial del quehacer homeopático, lo que le otorga un sentido


auténticamente humano a la homeopatía, es la actitud del homeópata que
se propone comprender cómo transcurre la vida en su enfermo, cuál en su
nivel de conciencia, exaltando en él por empatía la voluntad de curación, el
proceso de maduración hacia una conciencia superior de sí mismo, hacia
el conocimiento de sí mismo, de su realidad espiritual, de su verdadero yo.

La salud es la libre expresión de la energía a través del cuerpo y de la


mente. Toda alteración en su armónica circulación produce la enfermedad
por una obstrucción originalmente producida a nivel mental y afectivo.

Esta visión clínica, esta búsqueda de los síntomas mentales, que traducen
las disrritmias de la autentica voluntad de la vida, es lo que da sentido a la
enfermedad y al carácter y es lo que debe ser detectado en la biografía de
cada enfermo. Cuando el homeópata de observación profunda ha indagado
a través del relato histórico, cómo vive, por qué vive así el paciente, qué
hace y para qué vive, halla las características fundamentales que dan
sentido a la totalidad de los síntomas y tiene así la imagen exacta de la
enfermedad, a fin de estar en condiciones de tratarla homeopáticamente
con éxito, como indica Hahnemann en el parágrafo 210 del Organon de la
Medicina.

Con el remedio homeopático diagnosticado en los síntomas mentales


constitucionales por excelencia, y en este acto de identificación empática
con el otro, proyección de nuestra auténtica realización personal de nuestro
propio encuentro con el yo profundo, centro irradiante de nuestra real
existencia, haremos que la ley de curación se ponga en vigencia; y el
homeópata puede elevar el nivel de conciencia y expandir su fuerza vital
del centro a la periferia, de arriba hacia abajo, de la mente autista cerrada
en su individualidad limitada, al altruismo y al amor a la vida, hacia la
plenitud que no es otra cosa que la ley de la curación absoluta y realizada.
Los altos fines de la existencia como decía Hahnemann.

38
Toma del caso

Soy conciente de lo difícil que es realizar la Homeopatía de Paschero.


Todavía existe confusión acerca del método semiológico de excelencia
mediante el cual podemos arribar siempre al remedio constitucional, al
simillimun verdadero.

También sé que es incompleta la información que poseemos respecto de la


esencia curativa de decenas de medicamentos que yacen expectantes en
la inmensidad de la Materia Médica. Sé que, de alguna manera, estamos
todavía al principio del camino, que falta mucho por construir, que aún
vemos la realidad como por espejo, oscuramente, que todavía está casi
todo por hacer, sabiendo de la innumerable cantidad de sustancias no
experimentadas hasta hoy. Sólo ha sido interrogada parcialmente la
naturaleza.

Sé que los que pensamos así, los que detentamos esta forma de concebir
lo que Hahnemann llamara la Divina Homeopatía, afanosos por
comprender al enfermo por empatía desde nuestra auténtica potencialidad
interior y a la enfermedad expresada por los síntomas característicos como
una totalidad diatésica, indivisa, constitucional, que viniendo de adentro
embarga el desarrollo de la persona a través de toda la vida,
evolucionando según el desenvolvimiento de la psora, amaneciendo en la
mente del enfermo sensaciones que lo imantan a un nivel inferior en la
escala evolutiva del universo, atándolo al peor de sus desaciertos: no ser la
verdadera persona que debería ser. Enfermedad energética que debemos
influir con una sola sustancia dinamizada como ideal terapéutico,
procurando restablecer un equilibrio dinámico desde el cual pueda
libremente trascender a una dimensión más elevada se sí mismo y así
cumplir con el fin para el cual ha sido creado

Los que pensamos así quizás, parezcamos un poco ingenuos en nuestros


fines, casi místicos para algunos en nuestras metas, omnipotentes e ilusos
para otros y, por qué no decirlo, quizás un poco locos para los valores
materialistas que dominan el pensamiento científico de la humanidad.

Los que pensamos así, quizás, nos veamos cada tanto enredados en
falaces discusiones y conflictos, presentándonos con nuestras dudas,

39
Centro Superior de Estudios Homeopáticos

abiertos quizás a nuestro dogma: la incertidumbre respecto de la erudición


de cerrada certeza que dicen detentar nuestros casuales opositores.

Se que sólo podemos ofrecer a nuestros compañeros y alumnos algunas


experiencias, algunos resultados ciertos casi mágicos, diría, a la luz de los
hechos, y nuestro compromiso inquebrantable de creer espiritualmente
para una comprensión mejor de lo digno de ser curado en cada caso; y
nuestra esperanza y nuestro esfuerzo para conocer más acabadamente la
Materia Médica y por perfeccionar el método que descubra el hilo cósmico
que une la enfermedad dinámica individualizada en cada paciente con la
esencia curativa de alguna sustancia, si la hubiere, que ha revelado en la
patogenesia también su propio dolor, su sufrimiento de parte, alejada de
todo, unificador de lo absoluto o de Dios, como ustedes quieran llamarlo,
como decía Paschero.

También sé que los que pensamos así sabemos de lo difícil de la tarea.

El verdadero Maestro no somete con sus ideas a los discípulos, pero


silenciosamente los elige, los alienta en lo que él cree que es el verdadero
camino.

Decía el Dr. Shuji Murata que

“…hay que sumar, hasta que nos vaciemos de los contenidos prejuiciosos
de nuestra mente, sino no podremos abrirnos a la metanoia 12, a la
trasformación que nos de un mayor entendimiento.”

Esto es verdad… Pero el verdadero discípulo no compromete con sus


pensamientos las esencias. Lejos de ser un simple repetidor, crece y se
agiganta en la diversidad del Maestro, así como la nota de una sinfonía
adquiere su significado de parte del todo colocándose en el justo lugar por
donde pasa la melodía. El verdadero discípulo no cree ser una canción. Se
abre manso y humilde a la música de su Maestro.

No me siento más que una nota del polvo cósmico en el Universo de


Paschero, pero creo ser leal a la armonía de su pensamiento doctrinario.

Todavía me ampara su mensaje dado en la intimidad:


12
Transformación o conversión entendida como un movimiento interior que surge en toda persona que se encuentra
insatisfecha consigo mismo.

40
Toma del caso

“Marcelo, cuando te encuentres sólo y yo no esté, que no te agobie el peso


de las circunstancias, mira hacia adentro, hacia el núcleo hontanar del
alma, donde todo se une… que una mano levantada, la mía , la de Tomás,
te estará saludando.”

Que el viento del tiempo – que todo lo lleva – y su implacable pasar, no nos
aleje del verdadero sentido que nos convoca a todos como la Escuela
Homeopática más evolucionada del siglo.

Que el viento del tiempo – que todo lo arrastra –y el influjo de nuevos


rumbos doctrinarios no nos aparten de las solidas enseñanzas de nuestro
gran Maestro, de sus altos ideales, de su inquebrantable esfuerzo, de su
búsqueda, de la agonía de su vida.

Que el viento del tiempo — que todo lo apaga — y el soplar afanoso


de encontradas teorizaciones no nos oculte de su elevado entendimiento,
de su fraterna sonrisa, de su amor sincero, de su caricia sabia…y de su
paz.

41
Centro Superior de Estudios Homeopáticos

Objetivo(s) Particular(es) del Tema: El alumno identificará las principales


emociones en la entrevista homeopática.
I) Tema y subtemas.
2. Emociones y homeopatía.
2.1. La vida emocional.
2.2. La importancia de las emociones en homeopatía.
2.3. Tipologías sensibles.
2.4. Emociones mixtas y medidas a tomar.
II) Preguntas preliminares.
1. ¿Cuáles son los tres principales componentes de la emoción?
2. ¿Cuál es el alcance de los problemas emocionales?
3. ¿A qué se refiere Souter cuando habla de constituciones vulnerables?
4. ¿Qué tiene que ver las emociones con la Ley de Curación?
5. ¿Qué es la tipología en homeopatía?
6. ¿Qué son las emociones mixtas?
7. ¿Qué son las emociones protectoras?
8. ¿Qué tipo de emociones protectoras presentan Chamomilla y Carbón
vegetal?
III) Obtener información mediante lectura de:
Homeopatía para los trastornos emocionales. Keith Souter. Editorial EDAF.
Madrid, España. 2001. pp. 15-22, 35-40, 43-52, 55-66.

42
Toma del caso

IV) Anotar las ideas principales de las lecturas indicadas.


V) Hacer comentarios críticos por escrito, de la(s) relación(es) que se
establecen entre las ideas principales dentro de las lecturas
indicadas.
VI) Realizar una autoevaluación formulando un cuestionario por
escrito sobre las lecturas indicadas. Se debe regresar a las lecturas
para verificar si las ideas principales están claras o no.

43
Centro Superior de Estudios Homeopáticos

Nuestra vida emocional


Algunos sentimientos son otorgados a los mortales, con
menos tierra en ellos que corazón.

Sir Walter Scott, The lady of the Lake.

Hay dos cosas que son comunes a toda condición humana, el pensamiento
y las emociones.
Ambas están a menudo íntimamente relacionadas, pues nuestras
emociones pueden afectar a la forma de pensar, así como el contenido de
nuestros pensamientos puede hacernos sentir emociones.
En esencia, una emoción es la experiencia de un sentimiento o humor, que
como resultado del mismo puede conducirnos a actuar o pensar de una
forma particular. Además, podemos experimentar sensaciones físicas que
vienen asociadas con la emoción.
Normalmente existe un estímulo evidente para la emoción, alguna
explicación racional sobre cómo nos sentimos cuando hacemos algo. Por
ejemplo, en el aniversario de la muerte de su marido, una joven viuda se ve
sumida en una profunda depresión y rompe a llorar. De la misma manera,
un escolar se enfrenta a la lectura de un ensayo ante toda la escuela,
puede sentir miedo y sufrir una aceleración del ritmo cardíaco y un
aumento de la transpiración. La mayoría de las personas podrían coincidir
con estos dos ejemplos.
Resulta difícil explicar cómo experimentamos estas emociones. No es
como si ellos estudiaran de la misma forma que aprendemos cosas y
habilidades. La experiencia del enfado probablemente es la misma para un
niño que inicia sus primeros pasos en las llanuras de Holanda que para un
viejo que ha vivido toda su vida al pie del Himalaya. La intensidad de la
emoción, la expresión de la misma y su causa puede ser totalmente
diferente, si son capaces de comparar sus “sentimientos”, pues es probable
que pudieran estar hablando de la misma cosa.
Sin duda, algunas emociones tienen un propósito útil, de forma que
pueden ayudarnos a enfocar o pensar de una forma en particular. Otras
pueden ser eficaces para hacernos actuar de una forma adecuada. En esto

44
Toma del caso

podrían compararse con otros sentimientos como el dolor, lo cual nos


puede hacer actuar de una forma para reducir el dolor o eliminar la causa.
Por desgracia, cuando persiste una emoción durante más tiempo del
que cabía esperar del estímulo desencadenante original, entonces las
condiciones han madurado para el desarrollo de un “problema emocional”.
Al igual que el dolor que persiste una vez que el estímulo doloroso ha
pasado o ha curado, el problema emocional puede producir toda una serie
de efectos secundarios que pueden arruinar la sensación de bienestar.
Sentimientos, sensaciones y acciones, los componentes de la
emoción.
Los científicos han tenido tiempos difíciles en la definición de lo que es una
emoción. No obstante, los científicos la consideran desde tres diferentes
aspectos: psicología, fisiología y comportamiento.
Escojamos la emoción del miedo, por ejemplo. Es hallazgo individual por
uno mismo en cierta situación de peligro, es probablemente tener el
“sentimiento” de que va a pasar algo desagradable. Puede advertir que
comienza a transpirar, su corazón se acelera y tiene la sensación de
mariposas en su estómago. Todo esto puede hacer que quiera escapar de
esta situación, que bien puede hacer huyendo lejos. Como alternativa,
puede sentir que debe vencer esta situación de miedo, preparándonos
entonces para el combate.
El componente psicológico de esta emoción es el sentimiento de la
inminencia de algo desagradable que va a pasar. Desde el punto de vista
fisiológico, las glándulas adrenales bombean adrenalina al exterior, la
hormona provoca una aceleración del corazón, un incremento de la
transpiración, resecamiento de la boca y alteración del peristaltismo
intestinal. En esencia, los efectos fisiológicos consisten en preparar el
cuerpo para “luchar o huir”. Finalmente la forma de actuación o
comportamiento individual marca el comportamiento.
Cuando usted considera las emociones en este sentido, parece
probable que comience la secuencia con el estímulo de disparo que
produce el “sentimiento” psicológico, que crea entonces la “sensación

45
Centro Superior de Estudios Homeopáticos

física”, que en la característica acción o comportamiento uno asocia a la


particular emoción. Por eso nos encontramos tristes, rompiendo entonces a
llorar, o nos hallamos contentos y reímos. Pero no todos los psicólogos
estarían conformes.
De acuerdo con la ley de James-Lange, formulada por primera vez en
1884 por el psicólogo americano William James y el fisiólogo noruego
Lange, primero aparecen las sensaciones corporales. Como resultado,
ellas desencadenan los sentimientos psicológicos que nos hacen
experimentar la emoción.
Cuando uno considera la llamada emoción mayor, entonces esto
parece pausible. Retornando al ejemplo original del miedo, la liberación de
adrenalina por parte del organismo puede provocar más fácilmente la
“lucha o huida”. Por otra parte, parece ingenuo imaginar que un estímulo le
haga a uno llorar, y que debido al llanto usted se siente triste.
Pero si usted intenta llegar hasta el final de este razonamiento, no lo
conseguirá jamás. Lo más importante de apreciar es que las emociones
marcan un punto patente en el que las funciones de la mente y del cuerpo
se convierten en una sola. Más tarde veremos que esto es precisamente
por lo que la homeopatía es tan adecuada para resolver los problemas de
las emociones.
El alcance de las emociones.
El hombre siempre ha reconocido las diversas emociones a las que
ha estado sujeto. Las creencias religiosas de la Antigüedad afirman esto,
desde entonces los nombres de muchas de sus divinidades nos han sido
transmitidos. Por ejemplo, los griegos creían en Ares, el dios de la guerra,
siempre estaba acompañado de su hijo Fobo (temor), y el dios Pan
disfrutaba causando un terror súbito a los viajeros solitarios. En este punto
podemos ver dos problemas emocionales comunes: las fobias y los
ataques de pánico.
En la antigua China las emociones eran consideradas como una
parte integral de la vida. Sin embargo, según la medicina tradicional China,
si una de las siete emociones, persiste durante mucho tiempo, el resultado
será la enfermedad. Dentro del sistema se consideran como las emociones
46
Toma del caso

más relevantes: alegría, enfado, preocupación, meditación, tristeza, miedo


y terror. Resulta interesante que se cree que no son sólo las emociones las
que pueden causar problemas. El estar alegre durante mucho tiempo, o
pensar durante mucho también puede ser causa de enfermedad.
Aunque las siete emociones de los chinos, más su concepto de
“frustración”, parecen cubrir mucho terreno, nosotros en Occidente
parecemos estar afligidos con las emociones adicionales negativas de
culpabilidad, celos y odio. Por supuesto, las personas de todo el mundo
están afligidas por el amor, sea correspondido o no.
El alcance de los problemas emocionales.
La ansiedad y la depresión son los dos problemas emocionales más
comunes a los que se enfrentan las personas en Occidente, que
constituyen entre los dos un 60% de los problemas emocionales. Las
causas de los mismos varían en función de cada persona, así como el
grado de emoción. La ansiedad abarca desde la mínima anticipación
nerviosa ante un evento hasta un ataque paralizante de pánico.
Análogamente, la depresión varía desde la mínima descarga de
sentimientos hasta la profundidad de la desesperación. Las acciones
autodestructivas, eventualmente incluso con intentos suicidas, puede
acompañar a esta ultima.
ES IMPORTANTE EL QUE SI ALGUIEN SIENTE CÓMO SE HACE
DAÑO ASÍ MISMO, O SE ENCUENTRA AL FINAL DE SU VIDA, DEBERÁ
CONSULTAR INMEDIATAMENTE A UN MÉDICO.
Las fobias afectan a un porcentaje entre 15 y 20% de la población.
Se trata, esencialmente, de estados en los que se tiene una excesiva
cantidad de miedo cuando uno está en contacto con un objeto o situación
que en realidad no constituye ningún peligro. A pesar del hecho de que la
víctima conoce esto, es incapaz de enfrentarse a esta situación, de forma
que la evita. Por tanto, las personas que temen a las multitudes
(agorafobia), nunca pueden abandonar su vivienda; aquel que odia los
espacios cerrados (claustrofobia), no es capaz de viajar nunca en un
ascensor, y la personas con fobias muy especificas -por ejemplo, a los
gatos- nunca son capaces de visitar una casa sin saber con certeza que no

47
Centro Superior de Estudios Homeopáticos

hay gatos en la vecindad. Verdaderamente, puede representar un increíble


problema de limitación.
El enfado es algo que virtualmente experimenta cada uno de tiempo
en tiempo. No obstante, para algunas personas puede aparecer tan
repentinamente que ellas mismas se condenan al ostracismo. Para ellas la
vida puede ser un continuo esfuerzo de lucha para controlar su
temperamento. Las relaciones, los trabajos, incluso los compromisos
sociales más simples, pueden chocar con una rabia repentina.
En un menor grado, la irritabilidad puede producir presión sobre el
individuo. Las más trivial de las causas puede ponerlo furioso, o puede
llegar a ser tan crónico que toda su perspectiva de la vida se vuelva cínica.
El monstruo de los ojos verdes de los celos puede “asomar su
horrible cabeza” en cualquier estadío de la vida, desde la infancia a la
vejez. En ocasiones, éste vuelve a desaparecer bajo la superficie tras una
salida rápida, pero otras veces su malévola mirada taladra al
desafortunado para atraparlo durante su vida.
El sentimiento de culpa es una de las emociones más destructivas.
Realmente, de acuerdo con la teoría del psicoanálisis, se trata de uno de
los principales factores en el desarrollo de la enfermedad. Con el propósito
de evitar la emoción de culpa, la mente es inducida a manejar un número
de mecanismos de defensa mental inconscientes que permiten al individuo
enfrentarse con sentimientos que normalmente le hacen sentirse culpable.
Volveremos a tratar este asunto.
Existen, por supuesto, épocas en la vida en las que uno se encuentra
en un nivel bajo. En las mujeres, por ejemplo, la fase premenstrual es una
época recurrente en la que existe un potencial para desequilibrarse. Entre
la ovulación y el comienzo menstrual tienen lugar profundos cambios
hormonales. Por otra parte, la ingesta de la dieta puede variar de la
habitual para causar fluctuaciones de minerales y electrólitos. En este
periodo vulnerable muchas mujeres sufren el llamado síndrome
premenstrual. Para un elevado porcentaje de mujeres se trata de un época
para ser temida, pues se experimentan muchas emociones diferentes e

48
Toma del caso

inespecíficas, pasando de la depresión a los celos y violentos ataques de


rabia.
Es muy importante la imagen que uno tiene de su cuerpo. Si se tiene
una pobre imagen, entonces la autoestima es igualmente pobre. En
ocasiones se percibe esta imagen distorsionada, lo cual conduce a
trastornos de carácter alimenticio como anorexia nerviosa y bulimia. No son
problemas a menospreciar.
SI ALGUIEN PIENSA QUE PARECE ESTAR DOMINADO POR EL
ADELGAZAR, LAS DIETAS O, A LA INVERSA, POR EL DESEO DE
COMER, DEBERÁ BUSCAR EL CONSEJO DEL MÉDICO.
Es frecuente tener dificultades para conciliar el sueño cuando la
mente está asediada por inquietudes y preocupaciones. Para las personas
que duermen normalmente, resulta incomprensible la situación de los
insomnes. Desgraciadamente, muchos de los que padecen estas
alteraciones experimentan una agravación de su problema cuando
empiezan a tomar pastillas para dormir. Tristemente, como muchas
personas conocen su costo, no toman este tipo de pastillas, para crear un
problema de drogodependencia.
Debido a los “hábitos sociales” que muchas personas adoptan
para ayudar a su “relax”, hay mecanismos de afrontamiento que con mucha
frecuencia evidencian tener un doble filo. Se convierten en adicciones
cuando los sentimientos individuales son necesarios para su vida. El
tabaco, el alcohol, la cafeína, la benzodiacepinas, todo ello puede parecer
inicialmente que ayuda al individuo, no obstante tiene un precio.
Finalmente, está el amor. La emoción de la que se dice que hace
girar el mundo. Tiene muchas formas, muchas expresiones y también
muchas consecuencias. Puede ser dulce o agridulce. Para algunos el amor
puede verdaderamente convertirse en una enfermedad.
Dado que las emociones pueden ser múltiples y diversas, el número
de problemas emocionales puede llegar a ser legión. Afortunadamente,
mientras la causa del problema pueda parecer insoluble, el estado de
ánimo no lo es. Es posible restablecer el equilibrio y la armonía de tal forma

49
Centro Superior de Estudios Homeopáticos

que uno puede buscar con calma el problema y abordarlo apropiadamente


con equilibrio.
Constituciones vulnerables.
Todo el mundo conoce personas a las que podría describir como: “de
mal genio”, “un pesimista de nacimiento”, “un depresivo de toda la vida”,
“un portador de culpa”, “una persona que continuamente se lamenta”, etc.
En otras palabras, en tanto que ciertas personas pueden dominar un
arrebato emocional, o sólo pasan transitoriamente una emoción, otras
reaccionarán ante la misma de una forma característica.
Usted no tiene que ser un psiquiatra, un psicólogo o un experto
observador de la naturaleza humana para apreciar que ciertas personas
parecen ser más sensibles que otras. Enfrentadas a una situación de
estrés, sea ésta ambiental, física o emocional, son capaces de reaccionar
correctamente a su antigua forma. Por tanto, utilizando los ejemplos
anteriores, si cinco personas representativas de esos grupos experimentan
el mismo trauma, deberán reaccionar respectivamente con enfado,
ansiedad, tristeza, remordimiento, lástima de sí misma.
Da la impresión de que la gente reacciona según su tipo
constitucional. Obviamente, es de inmensa importancia que se pueda
precisar esto, desde que uno puede predecir la forma en la que alguien es
capaz de reaccionar, entonces el modelo o pauta de su reacción emocional
nos hará pensar en la mejor forma de abordar su tratamiento.
Como veremos posteriormente, a menudo existen otros indicadores
que alertan a uno sobre determinados modelos de reacción.
Puede ser que algunas personas reaccionen de una determinada
manera a los cambios atmosféricos, prefieran ciertas comidas, tengan
predisposición a un determinado malestar o incluso posean ciertos rasgos
físicos.
Como es natural, alguien que tiende a sentir depresiones durante
mucho tiempo también puede reaccionar a los acontecimientos con ira,
ansiedad o remordimiento. Una emoción puede llevar al mismo tiempo a
otra, o pueda ser al mismo tiempo la emoción “apropiada”. En ocasiones,

50
Toma del caso

esta mezcla de emociones puede resultar muy molesta, pero igual que el
nudo gordiano es posible desenmarañarlo y tratarlo apropiadamente.
Homeopatía, un planteamiento holístico.
Como ya mencioné al principio del capítulo, las emociones tienen
numerosos componentes. El sentimiento emocional se acompaña a
menudo de la sensación física y de un modelo de comportamiento. Esto
significa que la emoción tiene efecto sobre la mente, el cuerpo y el entorno.
Siendo éste el caso, se ha de aclarar que la mejor forma de plantear el
problema consiste en estudiar como partes de un cuadro el sentimiento, la
sensación y el modelo del comportamiento. Esto es en esencia el
planteamiento holístico.

51
Centro Superior de Estudios Homeopáticos

LA IMPORTANCIA DE LAS EMOCIONES


Así pues, detrás de todas las enfermedades están
nuestros temores, nuestras ansiedades, nuestra
codicia, nuestras simpatías y antipatías. Déjanos
buscarlas y curarlas, y con la curación de las mismas la
enfermedad se marchará de los que la padecemos.

DR. EDWARD BACK, Los 12 curadores

LA Ley de la Similitud es la piedra angular de la Homeopatía. El similar, la


mejor comparación posible del complejo del remedio con el complejo de
síntomas del paciente, proporcionará la mejor oportunidad de un
tratamiento de éxito.
En el último capítulo buscamos la forma en la que el medicamento
debía actuar en el individuo a través de su efecto sobre los cuerpos etérico
y físico. Esto es debido a que la naturaleza energética del remedio “vibra”,
hablando en sentido metafórico, en la misma medida que el cuadro global
del individuo en su enfermedad o “estado patológico”, pues origina una
rearmonización. En otras palabras, induce a la Fuerza Vital del individuo
para comenzar la autocuración.
Maya, el mundo de la ilusión
Se trata de un concepto de la filosofía hindú que afirma la existencia
de un mundo de ilusión, llamado maya. Aunque esto fue mucho más una
conclusión filosófica, la física cuántica nos ha ofrecido una idea científica
de este antiquísimo saber.
Toda materia está constituida por moléculas y cada una de las
moléculas está formada por átomos, que a su vez están compuestos por
partículas subatómicas.
Nada, absolutamente nada de nuestro mundo físico está en reposo.
Vibra, posee energía y es energía.
El cuerpo humano está formado por células, tejidos, órganos y
sistemas de órganos. Si uno piensa en el movimiento de cada partícula
subatómica, cada átomo, cada molécula, dentro de esta complicada
estructura, está claro que tiene lugar una actividad enorme. No sólo está el

52
Toma del caso

funcionamiento del cuerpo físico, sino también se piensa en la actividad


mental y en la percepción de la situación emocional.
Como ya se trató anteriormente, el cuerpo etérico y el cuerpo físico
no son dos entes separados entre sí, sino que por el contrario, se hallan
íntimamente ligados. Cada uno se ve afectado por el otro, de manera que
una disfunción en uno dos puede afectar al otro. El cuerpo etérico
representa el lado energético de la existencia y el cuerpo físico la cara
mental.
Aquí es donde llegamos al concepto de maya, la ilusión de la
realidad. Mientras todas las cosas están en movimiento, son energéticas y
una forma de energía, nosotros las percibimos a través de nuestro cuerpo
físico como si fuera otra cosa distinta de lo que son. Esto quiere decir que
estamos limitados en nuestras percepciones en virtud de las limitaciones
de nuestros cinco sentidos. Por ejemplo, sólo vemos una estrecha banda
del espectro electromagnético. Oímos un alcance limitado de sonidos y
sólo podemos sentir físicamente aquellas que tienen un particular nivel de
sustancialidad; aunque estemos rodeados de gases, no podemos
“sentirlos”. Bien es verdad que contamos con medios y tecnología que nos
pueden ayudar a “buscar”, “oír” y “tocar” más allá del alcance de nuestros
sentidos, aunque los medios y la tecnología están restringidos en su nivel
de función.
La realidad oculta es mucho más complicada que lo que nos hace
creer la ilusión.
Derivación a la vibración del individuo
A la luz de lo que acabamos de discutir, habría que aclarar que todos
los individuos poseen una “vibración” que es única para cada persona. Se
trata de un compuesto de su cuerpo y sus funciones etéricas, sus
pensamientos, percepciones y emociones. Todo el objetivo de la
homeopatía consiste en sintonizar esta vibración con el objeto de reducir
qué remedio será el más apropiado para restaurar el equilibrio.
El proceso de diagnóstico homeopático consiste en la recopilación de
toda la información posible sobre las propias experiencias de cada

53
Centro Superior de Estudios Homeopáticos

persona. Efectivamente, esto le permite a uno interpretar las vibraciones


individuales.
Corazón y alma
Para determinar el remedio adecuado es necesario dilucidar qué es
lo más importante del historial del individuo. Es de importancia primordial el
conocimiento de los síntomas mentales y emocionales de la persona. Esto
significa que hay que prestar una especial atención a las simpatías y
antipatías, odios y pasiones, miedos, ansiedades, sueños y aspiraciones.
Usando una expresión más antigua, digamos que uno intenta
vislumbrar el contenido del corazón y del alma del individuo.
Por ejemplo, ¿existe alguna preferencia por alguna cualidad en esta
vida? ¿Es esto una admiración, una obsesión que uno tiene que seguir, o
bien se trata de un fanatismo que domina completamente la vida de uno?
En esta línea, ¿puede conducir esta frustración al enfado, desesperación,
celos o cualquier otra emoción?
También es de gran importancia la “naturaleza” del individuo. ¿Es él
o ella generalmente optimista, pesimista, plácido, agresivo, dominador,
flexible, inflexible, y así sucesivamente? ¿Es la imagen que proyecta al
mundo, lo que Jung llama la persona, un auténtico reflejo de lo que siente
la persona, o es puramente una fachada?
¿Nuevamente, cuáles son las memorias que almacena el individuo?
¿Está obsesionado con pasados desprecios y agravios, ve sólo lo bueno
en los demás, se preocupa por lo que sucede a aquellos que le rodean?
Todos ellos son de vital importancia para asignar el remedio correcto.
Y esto es aplicable en todas las situaciones, no sólo cuando utilizamos la
homeopatía para tratar los problemas emocionales.
La gradación de los síntomas
Tal y como antes se ha mencionado, los síntomas mentales y
emocionales son de la mayor importancia a la hora de elegir el remedio.
Hay otros síntomas generales que tienen una menor importancia y que
pueden llevar a la elección del similar.

54
Toma del caso

Por consiguiente, en la búsqueda del remedio deberían considerarse


los síntomas de acuerdo con la siguiente escala de importancia:
Los síntomas mentales y emocionales: El maquillaje emocional, las
tendencias emocionales; mejora para aquellas cosas como consolación,
música, estrés; extraversión o introversión; temores; relaciones sexuales,
etc.
Las modalidades: Aquellas cosas o factores que hacen mejorar o
agravar el estado del individuo. El estar en un lugar cerrado o al aire libre;
preferencias meteorológicas; hora del día; preferencia para el movimiento,
etc.
Simpatías y antipatías: Comidas y bebidas; deseo de alguna cosa
como la sal.
Rasgos físicos: Pueden ser muy relevantes ciertos rasgos físicos,
puntos de vista y modales.
Como veremos, también pueden existir enfermedades físicas
concretas y problemas emocionales que pueden ser indicadores
adicionales a la hora de elegir el remedio adecuado. Por consiguiente:
Tendencia de la enfermedad: las condiciones a la que una persona
es propensa. Éstas pueden haber sido problemas anteriores, pero que se
han “consumido”.
Tendencias emocionales: Los problemas emocionales a los que el
individuo es propenso. Por ejemplo, una tendencia a los problemas
asociados con temor, enfado, celos, sentimiento de culpa, etcétera.
Por otra parte, puede haber síntomas específicos asociados a un
remedio que lo hacen bastante característico.
El cuadro anterior es el que se deberá utilizar a través de la Materia
médica de éste libro.
Las emociones y la Ley de la Curación
Recapitulando sobre este principio homeopático, la curación tiende a
producirse de arriba abajo.

55
Centro Superior de Estudios Homeopáticos

Desde arriba hacia abajo,


De adentro afuera,
Desde un órgano importante a otro menos importante.
Y los síntomas desaparecen en orden inverso a su aparición.
Esto significa que si se elige el remedio correcto, los problemas
emocionales tenderán a mejorar al principio, pues la “mente” es el dominio
más alto y por que refleja la actividad del cerebro, que es el órgano de
mayor importancia. No obstante, si el problema emocional se ha
desarrollado más tarde, por ejemplo, tras una enfermedad física más
prolongada, entonces necesitará un tiempo para desaparecer.
Agravación de los síntomas
Los medicamentos homeopáticos producen con frecuencia una
agravación inicial de la sintomatología cuando empiezan a actuar. Cuando
utilizamos estos medicamentos en condiciones agudas, normalmente la
agravación es de corta duración, mientras que en caso de situación más
crónica, puede prolongarse durante varios días. Después de esta
agravación, encontramos que las circunstancias empiezan a mejorar.
Si en el pasado se han suprimido los síntomas emocionales,
entonces como la Fuerza Vital comienza el proceso de curación de
aquellas emociones suprimidas que pueden repetirse en un breve período
de tiempo. Esto representa el desbloqueo de las energías reprimidas y, de
hecho, constituyen un buen signo.
Aparte de esto, no obstante, la elección de un medicamento
adecuado puede desencadenar otros signos físicos que se manifiestan
transcurrido un corto espacio de tiempo. Por ejemplo, si en el pasado se
ha padecido eczema o un proceso asmático, éste puede aflorar durante un
breve tiempo.
Finalmente, en algunas personas puede desarrollarse tras una o dos
semanas una “crisis de curación”. Aquí puede verse agravada por las
circunstancias y los síntomas de un enfriamiento, o puede parecer que

56
Toma del caso

progrese una infección de estómago. Otra vez, esto sólo se prolongará por
espacio de uno o dos días solamente.

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Centro Superior de Estudios Homeopáticos

Tipologías sensibles
Estudia al paciente, no a la enfermedad.
JAMES TYLER KENT

A lo largo de la historia esto ha sido un objetivo básico de muchos sistemas


médicos para identificar “tipos” de personas. En particular, ha sido el
deseo de conectar los perfiles emocionales, las características físicas, las
fuerzas y las debilidades con el propósito de solucionar en qué aspecto es
dañado el equilibrio interno del individuo, de forma que el tratamiento
pueda adaptarse a cumplir esta necesidad.
Según la medicina “ayurvédica”, practicada masivamente por toda la
India, existen tres humores o energías vitales o fluidos, que pueden
juntarse en diversas combinaciones en el instante del nacimiento de la
persona. Estas combinaciones se plasman en la producción de siete tipos
constitucionales. En esencia, el médico ayurvédico aspira a determinar la
constitución del individuo y a tratarla adecuadamente.
La medicina islámica, basada en las enseñanzas de Hipócrates y
Galeno, también tiene su teoría humoral. Como el Aryurveda, propone que
todos los humores se combinan en el momento del nacimiento para
conformar un tipo constitucional básico. Y desde entonces existen cuatro
humores en este sistema y el número de tipos constitucionales se
extienden a once.
La tipología en homeopatía
En homeopatía reconocemos el concepto de tipo constitucional. A
través del mismo queremos expresar la combinación de rasgos
psicológicos y fisiológicos de la persona, junto con la forma en la que
interaccionan y reaccionan con su ambiente.
Estos tipos constitucionales se describen en términos del perfil del
remedio que se adapta más exactamente con la personalidad y el perfil del
individuo. Por tanto, el homeópata debe hablar de un “tipo Arsenicum” o un
“Phosphorus” o “Sulphur”.
Hay que aclarar, sin embargo, que hay muchos tipos de remedios
constitucionales, ya que cada persona es un individuo. En homeopatía no

58
Toma del caso

queremos intentar clasificar a los individuos en un determinado número de


categorías, como es el caso de la “medicina aryurvédica” y la “medicina
unani”, intentamos comparar el perfil de la persona con el perfil del
remedio.
Modelos emocionales característicos
Algunos remedios poseen aspectos emocionales muy destacados, lo
cual hace relativamente sencilla la selección.
El temor de Aconitum.
La desesperación y los pensamiento suicidas de Aurum metallicum.
El nerviosismo previsor de Argentum Nitricum.
La obsesiva escrupulosidad y limpieza de Arsenicum album.
La lentitud y depresión de Calcarea carbónica.
La agitada irritabilidad de Chamomilla.
El carácter caprichoso y malhumorado de Ignatia.
Los celos de Lachesis.
El enfado e irritabilidad de Nux vomica.
La soberbia y arrogancia de Platina.
Los lloros y síntomas variables de Pulsatilla.
La indiferencia de Sepia.
Tipologías sensibles
De los ejemplos enumerados se podría desprender que ciertos tipos
constitucionales poseen una predisposición a ser víctima de determinados
problemas emocionales.
Vamos a mostrar a continuación algunos ejemplos.
ARGENTUM NITRICUM

59
Centro Superior de Estudios Homeopáticos

Rasgos clave: ansiedad previa, constante precipitación, carácter impulsivo,


claustrofobia, atormentado por pensamientos molestos, “fatiga cerebral”.
Estos tipos son nerviosos, temblorosos e impulsivos. Desde sus primeros
días, las personas Argentum nitricum viven continuamente con prisas.
Cuando son niños, tienen afición por mover objetos. Ellos querrán que
otras personas se muevan rápidamente y ellos mismos correrán
presurosos, de modo que la gente les seguirá.
En la infancia puede haber problemas de enuresis.
Aunque no son tímidos, desarrollan ansiedad anticipatoria.
Estarán de acuerdo con hacer cosas, se sentirán encantadas de asumir
responsabilidades, agonizando ahora durante días, incluso semanas antes
del acontecimiento. Afecta asimismo a sus intestinos y les provoca diarrea.
Pueden convertirse en grandes triunfadores, en parte porque temen
al fracaso.
Los espacios cerrados son para ellos una fuente de pavor. Durante
la infancia huirán de los túneles, cuevas y armarios. En la edad adulta este
temor se extenderá a los ascensores, habitaciones pequeñas y lugares
atestados de gente. Ellos pueden anticipar la peor situación posible y
siempre asegurar que poseen medios rápidos de éxito, así como para
prevenir caer en las trampas. En el cine o teatro intentarán buscar el
asiento en la última fila, en un encuentro de fútbol procurarán conseguir un
asiento cerca de la salida.
Tienen predisposición a los pensamientos desagradables de los que
es difícil salir. A menudo tienen relación con su propia salud. Pueden tener
el temor de que van a enfermar en determinada situación. Pueden tener
miedo a sufrir un desfallecimiento, a que se pare su corazón o a que sus
facultades mentales decaigan progresivamente.
Estos desagradables pensamientos pueden llegar a atormentarlos.
A veces son algo irracionales y realizan actos impulsivos extraños. Un
muchacho montado en la bicicleta puede descubrir que ya no se siente
capaz de girar la cabeza a la derecha a la vez que saca el brazo derecho.

60
Toma del caso

Por tanto, tenderá a marcar un rumbo que le permitirá girar el menor


número de veces a la derecha.
Análogamente, los adultos tendrán pensamientos desagradables
asociados a rascacielos, acantilados y puentes. Pueden sentirse
impulsados a saltar, pues así pueden evitar la situación. Esto podría
evolucionar hacia una aparente fobia, aunque es más probable que sea el
impulso del conejillo ártico el que los mantiene alejados, más que el temor
al daño físico. Curiosamente, la tendencia a caminar con rapidez puede ser
causada por un temor a algo o alguien que les sigue los pasos. Pueden
estar desconcertados por estas peculiares razones de sus acciones
impulsivas o aparentes fobias, por lo que no querrán hablar sobre ello.
La actividad mental les puede producir extenuación y pueden sufrir
“fatiga cerebral”. El estudiante que se presenta a un examen puede sufrir la
ansiedad previa característica de Argentum nitricum, con relajación de los
movimientos, con la sensación de que los conocimientos “desaparecen”
repentinamente. Esto hace aumentar la ansiedad, así como temblores y
palpitaciones.
Los dolores de cabeza están asociados normalmente con frialdad y
temblores. Los fuertes trastornos emocionales pueden originar cefaleas o
migrañas. Habitualmente destacará la presión con ahogo.
Los síntomas físicos empeoraron generalmente con el calor y la
concentración. Ellos están mejor cuando no piensan en sus problemas.
Es corriente tener la sensación de astilla clavada en la garganta.
Efectivamente, muchos dolores tendrán esta característica como de astilla.
Pueden sentir deseo de chocolate y alimentos dulces, por lo que
pueden tener tendencia a la sobrealimentación, culminando posiblemente
con el desarrollo de una bulimia.
ARSENICUM ALBUM
Rasgos clave: angustia, ansiedad, inquietud, obsesión, recurrencias
regulares, hipersensibilidad, depresión con agitación.

61
Centro Superior de Estudios Homeopáticos

Estas personas son agudas, inquietas, pulcras y extremadamente


ordenadas.
Durante su niñez destacan por su pulcritud. Mientras otros niños tiran
todos los objetos que los rodean, dejando las habitaciones desordenadas,
el tipo Arsenicum álbum los recogen cuidadosamente, amontonándolos y
ordenándolos. No les gusta sentirse sucios e insisten en estar limpios.
Incluso los niños de corta edad son capaces de expresar que ellos no
están preparados para sentarse en un pañal mojado y manchado.
Como ellos, adquieren un poco más tarde su sentido de la estética.
Les gustan los objetos bonitos, que pueden coleccionar, ordenar y
clasificar.
Pero cuando se hacen mayores, también se vuelven puntillosas y
nerviosas. Se preocupan y se toman la molestia por otras personas.
Organizan la familia, preparan citas y se molestan si no se valoran sus
esfuerzos.
Se disgustan si se dejan las cosas tiradas. Tienen la sensación de
que cada cosa tiene su sitio e intentarán asegurarse de que haya un lugar
para cada cosa. Los libros tienen que estar colocados en filas ordenadas,
las revistas han de ser apiladas y la simetría es considerada como el ideal.
No se ha de escatimar en limpieza y la casa ha de mantenerse siempre
impoluta.
Son hipersensibles en todos sus aspectos. Cualquier enfermedad les
parece lo peor que puede suceder. “Realmente” les angustia cualquier
dolor. Sorprendentemente, en lugar de mejorar con el frío, el ardor se alivia
con el calor.
Sienten aversión a los olores fuertes, sabores recios y luz brillante.
Por otra parte, también le disgusta la oscuridad, debido a un temor a algo
oculto. Por consiguiente, siempre dormirán bien abrigados, sin asomar ni
un dedo fuera de la sábana; aunque raramente les gusta cubrirse la
cabeza.

62
Toma del caso

Pueden sentir temor hacia muchas cosas, especialmente si ello


implica algún factor desconocido, como, por ejemplo, la oscuridad,
ladrones, fantasmas, la muerte o la enfermedad.
Pueden sumirse fácilmente en una depresión. Se hallarán inquietos,
incapaces de sentarse y agitados.
Pueden padecer problemas de desenvolvimiento y beber en exceso.
Es un ejemplo clásico la mujer mayor de casa ordenada y la botella de licor
preparada.
Sus problemas físicos pueden tender a hacerse recurrentes en
intervalos periódicos o regulares, experimentando una agravación
alrededor de medianoche.
Otro rasgo es la flaccidez a todos los niveles, nasal con
enfriamientos; tos y asma con expectoración; diarrea suelta y vómitos.
Generalmente tienen tendencia a sentir sed, aunque prefieren beber
pequeñas cantidades con frecuencia.
CALCAREA CARBONICA
Rasgos clave: depresión letárgica, temores, torpeza, congestión,
fatiga crónica, celos y odio.
Este tipo constitucional parece seguir unas fases definidas o periodos
de potenciales problemas cuando se hace mayor.
El individuo Cacarea carbónica tiene predisposición a la debilidad, se
deprime fácilmente y existe retraso generalizado del movimiento y
pensamiento.
En su infancia experimentan un retraso en la dentición, aunque las
encías están en carne viva, tumefactas y dolorosas como cuando se
aguarda su aparición. Parecen tener “problemas de dentición” con la salida
de cada pieza dental. Durante este periodo padecen tos, erupciones y
ataques de vómitos de leche agria.

63
Centro Superior de Estudios Homeopáticos

Cuando son algo mayores se hacen obesos y les gusta estar solos.
Usted puede sentar al niño Calcárea carbónica y no le molestará, se
sentará, observará y esperará.
En la edad adulta puede desaparecer la obesidad, aunque todavía
tendrán un aspecto flácido en el rostro, el cuello quizás parecerá
proporcionalmente ligeramente delgado, aunque el aspecto más habitual
es el de una persona hermosa, obesa y fláccida. El puño está suelto, con
escasa energía. Muestran predisposición a la transpiración, sobre todo en
la cabeza y el pecho, incluso cuando no tiene calor. Se cansarán con
facilidad, con problemas de disnea y meteorismo abdominal.
La mujer presenta predisposición a sufrir anemia, cálculos biliares,
trastornos menstruales, verrugas, toda clase de espasmos y tumefacción
glandular sin infección alguna.
A mediana edad encontramos la tendencia a desarrollar catarros de
carácter crónico y problemas respiratorios.
En la vejez, las afecciones anteriores se agravan, con fallo cardiaco
congestivo, vías respiratorias obstruidas de forma crónica y estreñimiento
constante. A esto hay que añadir la tendencia a los dolores de espalda,
que reflejan problemas de calcificación en el tejido de sostén del cuerpo.
Y existen temores. Todo tipo de temores, desde un desenlace
inminente hasta la locura e incluso la muerte.
Esto no significa que no puedan enfrentarse, seguramente puedan,
pero puede serlo a un precio.
Los esfuerzos de todo tipo, sean mentales o físicos, tienden a agotar
a los tipos Calcárea carbónica. Esto no quiere decir que no puedan
soportarlos; sin duda sí pueden, pero quizás tengan que pagar un precio.
Tendencia a desarrollar el Síndrome de Fatiga Crónica.
Como ellos son letárgicos y lentos, pueden ser comparados
desfavorablemente con otros que puedan parecer más vivaces y
dinámicos. Éstos pueden sufrir celos. En ocasiones pueden volverse
sumamente odiosos.

64
Toma del caso

Generalmente odian las actividades al aire libre, sienten aversión


hacia él y se enfrían con facilidad.
Ya a una edad temprana, gustan de consumir huevos entre otros
alimentos, aunque también son aficionados a los helados, dulces,
vegetales crudos y “sabores curiosos” como mezclas calcáreas. Por otro
lado, la leche los pone peor. Esto les sienta mal, desde los vómitos de
leche ácida del bebé hasta las náuseas a la leche y productos lácteos
recomendados para el tratamiento de los adultos.
Nux Vómica
Rasgos clave: ansiedad, acaloramiento, irritabilidad, se ofenden
fácilmente, hipersensibles, melancólicos, quisquillosos, tendencia al
empleo de estimulantes, habituación, insomnio.
Este tipo constitucional siempre muestra al mundo un acaloramiento,
un aspecto levemente irritable. El niño conocerá lo que desee y a la vez
dará a conocer que lo quiere.
Cuando se hace algo mayor, su temperamento cambiará
aparentemente. Discutirán y se pelearán, posiblemente realizando buenos
debates. Sin embargo, cuando las cosas empeoran, no les gustará que les
contradigan. Como resultado de ello, pueden volverse muy irritables y
montarán en cólera.
Cuando se frustran por naderías, pueden responder de manera
exagerada. Si han estado ensamblando una maqueta con gran cuidado y
la parte final exige una especial habilidad, o si las piezas están ligeramente
mal colocadas, pueden destruir toda la maqueta. Un ensayo puede acabar
en una bola de papel si es criticado. Es posible que le dé una patada a la
silla que se encuentre en su camino. A veces incluso golpearán a otras
personas.
De todas formas, en general tienen tendencia a ser quisquillosos y
pulcros. Con cierta frecuencia emprenden múltiples asuntos, y es posible
que en los negocios tengan mucho éxito. Pero con el éxito viene la
ansiedad. Mientras puedan mantener sus asuntos en orden, todo irá bien,
pero hay una tendencia a emprender demasiadas cosas. No gustan de

65
Centro Superior de Estudios Homeopáticos

delegar cosas, de modo que acaban atendiendo a todo. La atención a las


pequeñeces preocupa asimismo a la mayoría.
Es normal que sufran insomnio debido a las preocupaciones por los
negocios. Puede que se despierten a las tres de la madrugada y los
asuntos de negocios vengan inmediatamente a su mente.
Pueden sufrir una depresión si hay asuntos o acontecimientos que
los agobien. Si así ocurre, tienden a la agitación en su depresión.
Pueden buscar la ayuda de estimulantes para enfrentarse a las
situaciones. Pueden recurrir a un exceso de tabaco, café, alcohol y drogas.
Por ello, un exceso de alguno de ellos o una alimentación muy abundante
pueden inducir un efecto de resaca. Éste podría consistir en un dolor de
cabeza sordo, que se agrava al mover los ojos, así como una gastritis.
Pueden producirse también náuseas. La resaca puede venir acompañada
de la típica irritabilidad e hipersensibilidad.
Esta hipersensibilidad es muy amplia, desde criticismo y comentarios
casuales hasta aversión a los ruidos, olores y, cuando está enfermo, al
movimiento.
Existe una marcada sensibilidad al viento seco. Puede producirse un
cambio atmosférico repentino con vientos, que provoca cefalea,
irritabilidad, acaloramiento e incluso agresividad física.
Pueden tener molestias en forma de estreñimiento, con dificultades
en la evacuación. La eliminación de orina puede, así mismo, requerir un
esfuerzo con escasos resultados.
Sepia
Rasgos clave: indiferencia, depresión, lloros, antipático, muy negativo,
resentido, mejoría con el ejercicio, hipocondrismo y “síndrome de fatiga
crónica”.
Este tipo constitucional tiene tendencia a crisis de desinterés. Incluso
en su infancia puede ser inactivo, con falta de interés por los juguetes y el
juego. Si se le angustia en una acción que no quiere hacer, tienden
asimismo al llanto o empiezan a enfurruñarse.

66
Toma del caso

Suelen deprimirse fácilmente. No soportan que se les toque, no


toleran la simpatía, pero a pesar de ello no les gusta que les dejen actuar a
su aire.
Cuando están especialmente deprimidos o bajo una situación de
presión, sienten indiferencia ante los demás. Incluso sus amigos y
familiares más próximos muestran poco interés por ellos. Desean el poder
estar solos (a pesar de odiar estar solos); y se sienten como si se
evadieran.
Cuando hablan de sus problemas, tienen tendencia al llanto. Por ello,
el llorar les ayuda, pues se encuentran mejor con “un buen llanto”.
Pueden surgir los temores. Pueden temer la pobreza, a perder la
razón o a desarrollar ciertas enfermedades crónicas incurables.
Escuchar música puede hacerles llorar, pero curiosamente, el baile
puede tener un efecto casi mágico sobre ellos. El adulto indiferente,
melancólico y depresivo puede revivir repentinamente en la pista de baile.
Es corriente el resentimiento. Pueden sentirse heridos por un simple
desprecio, sienten resentimiento hacia los vecinos o amigos que intentan
ayudar, y pueden mostrar rencor durante años.
Las menstruaciones pueden ser muy fuertes y acompañadas de una
marcada sensación de perforación. Son corrientes las dolencias
premenstruales. Asimismo, es habitual que encuentren en la menopausia
una época difícil de su vida.
* * *
Partiendo de estos cinco ejemplos, usted puede ver cómo la
naturaleza básica de una constitución puede predisponerlos a
determinados tipos de problemas emocionales. Cuando se enfrentan al
estrés, tienden a reaccionar al mismo de acuerdo con su constitución, de
forma que la manifestación de este estrés podría evolucionar hacia un
estado de ansiedad (por ejemplo, Arsenicum album), un estado de fobia
(por ejemplo Argentum nitricum), una depresión (por ejemplo, Calcárea
carbónica), una dependencia de la droga o problema de alcoholismo (por
ejemplo, Nux vomica) o un estado de abandono (Sepia).
67
Centro Superior de Estudios Homeopáticos

Esto no quiere decir que Argentum nitricum sea el medicamento de


elección en el que hay que pensar cuando nos enfrentamos a una fobia, ni
que Nux vomica sea el remedio en caso de una drogodependencia. No,
esto sería un concepto muy simplificado y engañoso. Lo que está implícito
es que ciertas constituciones son sensibles a emociones particulares y
problemas emocionales, la forma en que ellos experimentan es
característica de cada constitución. A título de ejemplo, los tipos Arsenicum
album, Calcárea carbónica y Sepia pueden todos ellos volverse depresivos
y la forma en que reaccionan será muy diferente.
Ésta es la diferencia entre la medicina ortodoxa y la homeopatía.
Mientras que a los tres tipos se les puede administrar un simple fármaco
antidepresivo para tratar su depresión, en homeopatía el remedio similar
tendrá que administrarse al paciente según el modelo sintomático en orden
a tratar a ese paciente.

68
Toma del caso

Emociones mixtas y medidas a tomar


La poesía es el desbordamiento de
sentimientos poderosos: tiene su origen en la
emoción recogida en la tranquilidad.

WILLIAM WORDSWORTH, Baladas Líricas

La tranquilidad, el estado de calma y serenidad, es una base agradable de


la que se escriben poemas. Sin embargo, como insinúa Wordsworth,
después de la tormenta, la calma es muy grande. Ésta viene una vez que
han pasado las turbulentas emocionales.
Lamentablemente, para algunas personas una mente tranquila es
algo más que un sueño deseoso. Ellas pueden llegar a estar
psicológicamente tan marcadas que parece que su vida transcurre en una
tormenta emocional perpetua. A un trauma le puede seguir otro, para
producir un estado de emociones mixtas.
Mecanismos de defensa psicológicos
Según la teoría psicosomática, el inconsciente se esfuerza
constantemente en proteger la mente consciente de los efectos de las
emociones como el sentimiento de culpabilidad, mediante la operación de
series de mecanismos defensivos. Efectivamente, este mecanismo
inconsciente empuja a las emociones no deseadas hacia la parte
inconsciente de la mente, donde por último es dañado.

Veamos algunos ejemplos.


Negación. Éste es uno de los mecanismos más comunes. Un
pensamiento o emoción dolorosa o desagradable es simplemente
denegada o rechazada. Por ejemplo, en el estado agudo de pena, una
persona que ha sufrido la pérdida de un familiar se encuentra tan
conmocionada y mentalmente paralizada, que simplemente no querrá
aceptar las dolorosas noticias. Por ello, el 40% de las personas que han
perdido a un pariente sienten todavía la presencia del fallecido amado, y el

69
Centro Superior de Estudios Homeopáticos

15% “ven” u “oyen” frecuentemente a su desaparecido. Pudiera parecer


que esta negativa inconsciente de los hechos alivia el dolor de la realidad.
Efectivamente, mediante la negación de algo desagradable y difícil de
aceptar, no hay que enfrentarse a una reacción desagradable.
Proyección. Esto significa que la culpa de algo se traslada a alguien o
algo distinto. Hoy nos encontramos con el trabajador que culpa sus
herramientas, el agresor culpa a su víctima de ser agresivo y comienza la
lucha. Nuestros propios sentimientos hostiles o desagradables se
proyectan a otra persona, por ello “justifican” al individuo para reaccionar
en el mismo sentido.
Desplazamiento. Se trata de la desviación de sentimientos de un
individuo a otro. Por consiguiente, en lugar de resistirse a una figura de la
autoridad, uno puede marcharse a casa y pegar al gato.
Algunas personas parecen interiorizarse con este mecanismo. Por
ejemplo, más que mostrarse agresivas ante la persona con la que
realmente quieren sentirse agresivas, desplazan su sentimiento hacia ellos
mismos. El resultado puede ser una conducta autodestructiva o suicida.
Aislamiento. Este concepto tiene el significado de aislar un
pensamiento de una emoción y enterrar efectivamente el sentimiento
emocional en el inconsciente. El individuo puede entonces ser capaz de
pensar durante un tiempo sin sentir la emoción. Por ejemplo, puede decirse
“la odio”, sin sentir realmente la emoción de odio.
Sublimación. Éste es un mecanismo habitual. Los sentimientos
agresivos o antisociales pueden sublimarse o encauzarse hacia una forma
“aceptable” de actividad, como un deporte de contacto.
Represión. Aparece cuando un pensamiento o recuerdo causa tanto
dolor que no se puede soportar. Por consiguiente, es “olvidado” para
siempre o empujado tan profundamente que no puede recordarse.
Racionalización. Tiene lugar cuando no puede haber una razón lógica
para disculpar un sentimiento o pensamiento. A título de ejemplo: “No me
puedo permitir ir a ver a este familiar, en caso de que me ponga de mal

70
Toma del caso

humor”. Esto es una racionalización del verdadero sentimiento: “Me siento


enfadado con (el familiar) y sé que me mostraré violento hacia él”.
Conversión. Este concepto hace referencia a la producción histérica
de los síntomas físicos para resolver un concepto emocional. Por ejemplo,
el miedo a jugar un importante partido de fútbol podría originar un dolor
físico en el tobillo y una cojera que permitiría al individuo perderse el
acontecimiento sin mostrar miedo.
Emociones mixtas
Todos los mecanismos anteriormente enumerados son formas
inconscientes de abordar las emociones consideradas “malas” por la
conciencia del individuo. Al convertir el pensamiento desagradable en no
amenazador, mediante el ocultamiento de la emoción asociada hasta el
inconsciente, la persona es capaz de desenvolverse con normalidad.
No obstante, si se oculta la emoción, no es necesario eliminarla.
Habitualmente ésta “hierve” en las profundidades del inconsciente,
produciendo en ocasiones síntomas como “burbujas” que rompen la
superficie en la mente consciente. Es como si la emoción sólo pudiera
contenerse en la mente inconsciente durante todo el tiempo que necesite
antes de “entender” por qué está allí. No obstante, aunque el mecanismo
de defensa ha desconectado de una forma efectiva el pensamiento de la
emoción, ésta estalla dentro de la mente consciente y da lugar a síntomas
que la conciencia no puede explicar.
No sólo esto, pero con mucha frecuencia una emoción empuja a otra
a producir un verdadero enredo de problemas. Puede formarse una
especie de “bloqueo”, por lo que no se liberarán las emociones, pero
producirán síntomas como un continuo aumento de las burbujas
emocionales que se abrirán paso en la mente consciente.
Consideremos un hombre joven que se enamora de una mujer joven.
Ella desprecia sus insinuaciones y establece una relación con su mejor
amigo. El hombre se vuelve celoso de su amigo, con enfado hacia ambos.
Empieza a sentir odio y se vuelve agresivo. En sus peores momentos
siente como si quisiera matarlos a los dos.

71
Centro Superior de Estudios Homeopáticos

Mediante la operación de numerosos mecanismos de defensa, su


consciencia le permite llegar a adaptarse a la situación. No obstante, esto
es sólo la superficie. En su inconsciente, los celos y el odio borbotean.
Empieza entonces a materializarse un sentimiento de culpa. Comienza a
sentir ansiedad y a experimentar varios síntomas físicos inusuales. Y siente
crisis de culpabilidad.
El hombre desarrolla una idea fija y se siente obligado a revisar
cosas. Crea entonces un elaborado ritual supersticioso con cuchillos y
objetos punzantes, siendo incapaz de dejarlos solos sin tocarlos antes siete
veces.
Este hombre ha desarrollado una fijación, una neurosis excesiva y
compulsiva sobre objetos punzantes. Siente ansiedad de objetos
punzantes, como cuchillos, tijeras y agujas, pero ignora por qué.
En términos psicodinámicos, ha desarrollado el problema mediante el
aislamiento de estas emociones, con el propósito de deshacer sus
sentimientos de culpabilidad sobre su odio, celos y pensamientos de
violencia hacia la pareja que ha sido tan importante en su vida, ha
realizado este distorsionado ritual supersticioso. Lamentablemente, el
precio es que su vida es dirigida por el miedo y la fijación.
Se trata de un cuadro muy simple de emoción mixta. Nosotros vemos
cómo por alguna razón han trabajado las emociones en el inconsciente,
dentro de un enredo, para producir alguna clase de “bloqueo” a fin de crear
el problema emocional y la fijación.
Creo que las personas utilizan este mecanismo durante todo el
tiempo. También creo que, sin embargo, estas personas tienden a
emplearlo con bastante más frecuencia que otras. Ellas estan adaptadas a
hacerlo así por su naturaleza individual, por su tipo constitucional.
Análogamente, el tipo de emociones que experimentan y los problemas
que experimentan son también consecuencia de su naturaleza.
Homeopatía y emociones mixtas
En el capítulo 3 consideramos al individuo compuesto por el cuerpo
físico y el etérico. Todos los traumas, sean lesiones de carácter físico,

72
Toma del caso

dolencias del pasado o “golpes” emocionales, tienen un efecto sobre la


“vibración” de toda la persona.
Estos problemas bien podrían compararse con la formación de las
capas de una perla o cebolla, en la que cada capa representa un trauma
que contribuye a la totalidad del individuo.
De todas formas, estas capas o estratos no son estructuras estáticas.
Son el mejor pensamiento de un complicado asunto de vibraciones. Como
están en continuo movimiento, todavía ejercen cierto efecto desde que
están en constante situación de “unidad” con toda su personalidad. Debido
a los diferentes mecanismos que están operando, su efecto puede estar
casi anulado, pero el potencial siempre está allí para ser liberado.
Imaginen muchas emociones que están reprimidas en el
inconsciente, cada una de ellas vibrando por sí misma, pero contribuyendo
al modelo vibratorio global. Un nuevo ataque emocional, trauma o suceso
que ocurra, producirá una alteración súbita de todo el modelo vibratorio.
En consecuencia, existe un debilitamiento de las defensas y se libera uno
de los estratos emocionales o “fragmentos” para permitir que las “burbujas”
de emoción rompan a través de la conciencia. Esto puede estar asociado
con un efecto sobre el cuerpo físico y la manifestación de un problema
físico que puede estar asociada a esta emoción oculta. Esto, a su vez,
puede alterar el modelo vibratorio de otras capas y dar lugar a la aparición
de otros síntomas.
Volvemos, pues, al concepto de maya, que ya hemos tratado en el
tercer capítulo. La existencia tal y como la conocemos es una ilusión. La
realidad que se oculta bajo la misma es que el individuo se compone de
todas sus pasadas experiencias, tanto físicas como emocionales. Estas
cosas no desaparecen, pero afectan a su desarrollo continuado a lo lago
de su vida.
Estrategias en homeopatía
En el tratamiento homeopático de los problemas de índole emocional
tenemos dos principales enfoques. En primer lugar, podemos utilizar el
remedio constitucional para “empezar”. Alternativamente (si el remedio
constitucional no es obvio), podemos tratar la emoción predominante
73
Centro Superior de Estudios Homeopáticos

(puede ser celos, sentimiento de culpabilidad, odio, etc.) o la exteriorización


de este problema emocional.
Las dos formas de abordar el problema son válidas, aunque es
importante apreciar que pueden darse diferentes resultados. Con el
remedio constitucional, por ejemplo, mientras que éste coincida con el perfil
global del individuo y actúe en el cuerpo y el alma del problema, pueden
producirse arrebatos temporales consumidos en el pasado. Por ejemplo,
puede surgir una antigua erupción cutánea.
Tratando la emoción predominante o los síntomas exteriorizados del
problema se puede atenuar el problema en un corto plazo. Esto significa
que es muy probable que el problema reaparezca transcurrido un tiempo, a
menos que se administre un segundo remedio para tratar la “capa de la
cebolla” que se encuentra inmediatamente debajo. La idea de este enfoque
del problema es semejante a la acción de ir pelando las capas u hojas de la
cebolla.
En la figura puede verse este modelo de tratamiento.

Vista panorámica
Acción central, que llega del exterior

Vista convergente
Acción exterior, trabaja interiormente

74
Toma del caso

Como es natural, si elige el remedio incorrecto, no ocurrirá nada.


El mensaje es simple. Intente encontrar con la mayor insistencia el
remedio exacto, el similar. Si sucede que es el remedio constitucional, las
posibilidades de una cura definitiva son excelentes. Si se trata más bien de
un “remedio patológico”, se logrará el éxito si la elección es buena. Sin
embargo, debería uno estar listo para la liberación de otras emociones que
redundan más en el mecanismo psicológico de defensa “libera tu carga”.

Enfrentarse con el estrés


En nuestros días se habla del estrés con mucha frecuencia. La gente
es consciente de que esto a lo que llamamos estrés puede dañar su salud.
También son conscientes del hecho de que algunas personas parecen
“enfrentarse” mejor que otras a éste. Bueno, es verdad, ciertos tipos de
personas pueden dominar cualquier situación de estrés, en tanto que otras
parecen enredarse en la primera fase. Puede ser, sin embargo, que los dos
tipos puedan estar más próximos de lo que uno piensa, en términos de
capacidad real para resistir el estrés, pero concretamente una persona
tiene un mejor mecanismo de enfrentamiento que la otra.
Hay un punto importante para entender esto. Simplemente, el hecho
de que este estrés, que puede ser físico, psicológico, emocional o
espiritual, origina problemas cuando éste produce tensión. Permítame
utilizar otro modelo para demostrar este hecho.
Imagine que el estrés es una fuerza que puede hacer mover una bola
desde el punto A a su lugar de reposo en el punto B. Asumiendo que
cuanto más lejos vaya la bola, mayor será la tensión sentida por el
individuo. Si esta bola sigue una trayectoria totalmente recta, entonces
recorrerá claramente la mayor distancia para generar la mayor tensión
(véase la figura 3a).
Esta situación representa al individuo vulnerable que no tiene
defensas contra el estrés.

75
Centro Superior de Estudios Homeopáticos

Pero si el individuo tiene un mecanismo de enfrentamiento, algunos


medios de desviar la trayectoria de la bola en la forma que tiene que viajar
hasta el punto C antes de alcanzar B, pues la última distancia entre A y B
será mucho más corta (véase figura 3b). Más que esto, si posee un
mecanismo de enfrentamiento extra, que haga que la bola tenga que viajar
a través de los puntos D y E, entonces se siente una tensión definitiva,
debido a que la distancia acortada entre A y B será mucho menor (figura
3c).
Como se afirma más tarde, ciertas personas son más resistentes.
Puede ser porque sus mecanismos de defensa sean más efectivos o que
cuenten con otros mecanismos de enfrentamiento que amortigüen el
estrés, para reducir la tensión que experimentan. Ambos son más
afortunados que aquellos desprovistos de la capacidad de enfrentarse a
una situación.
Pero la mayor parte de la gente no encuentran algún tipo de
mecanismo de enfrentarse. El ofrecer descansos adecuados durante la
jornada laboral es un método, así como hablar con un amigo, jugar al
squash, golf o nadar. Si el mecanismo de enfrentamiento es de algún tipo
de interés, entonces esto ayuda a desconectar de estrés que produce
tensión en la vida diaria. Este tipo de cosas son plenamente útiles, un
mecanismo de enfrentarse a la situación potencialmente fuerte.

76
Toma del caso

Fig.3a
A B

Fig.3b
A B

Fig.3c

A B

Fig.3d
A B
Evidentemente, de todo lo que hemos discutido anteriormente, el
mecanismo de enfrentamiento físico activo se apoya con fuerza en el
mecanismo de defensa de sublimación.
Por otra parte, algunas personas pueden adoptar cosas que les
ayuden a enfrentarse a corto plazo, pero que en última instancia produce
una tensión adicional espontánea. Nos encontramos con la adicción al
café, tabaco, alcohol y drogas duras. Mientras que esta adicción puede
77
Centro Superior de Estudios Homeopáticos

aliviar la tensión física y psicológica en el periodo inmediato, ellos son el


origen de su propia tensión como desarrollo físico y psicológico
dependiente. Le sigue entonces una necesidad de contar con una “droga”
regularmente, seguido de una reducción del intervalo entre dosis y la
inevitable agravación. Si se pierde la dosis individual, le sigue un efecto de
retirada con sus desagradables sensaciones. No falta mucho para
convertirse en un esclavo de la droga, sea quien sea al que le suceda.
Por consiguiente, mientras que un hábito actúa inicialmente como un
buen mecanismo de enfrentamiento (véase figura 3b), esto eventualmente
se convertirá por sí mismo en un estrés, que desencadenará su propia
tensión. Por ello, el efecto de red será el de aumentar la tensión global
padecida por el individuo (véase figura 3d).
Es importante intentar cultivar buenos mecanismos de enfrentamiento
para compensar los efectos del estrés. De todas formas, mi opinión es que
no es posible establecer un modelo sobre el mejor mecanismo de
enfrentamiento, pues los diferentes tipos constitucionales tienen diferentes
preferencias y necesidades. Del último capitulo puede advertir que el tipo
Arsenicum album es muy escrupuloso y fastidioso. Una actividad que esté
en desacuerdo con esto, probablemente sólo aumentaría su estrés, por lo
que ellos no disfrutan de la “asquerosidad” de las actividades al aire libre.
En estos casos, el yoga será adecuado para ellos. Por otra parte, los tipos
Sepia tienden a volverse reservados e introvertidos, de manera que el yoga
sería un pobre mecanismo de enfrentamiento, en tanto que las clases de
baile podrán ser lo más adecuado para ellos.
En la elección de buenos mecanismos de enfrentamiento, uno casi
necesitaría hacer caso a los consejos del Oráculo de Delphos: Conócete a
ti mismo.
Emociones protectoras
Es también un hecho que ciertas emociones surgen para proteger al
individuo. El ejemplo obvio es la ansiedad. Con frecuencia, cuando algunos
se deprimen, se hunden tanto que puede hacerse muy peligrosa para
aquellos que se vuelven muy introvertidos. Su autoestima puede alcanzar
el fondo y podrían terminar asombrados si es más valorado acabar con su

78
Toma del caso

vida. La mente, encontrando que esto es amenazante, congela la


tendencia a mirar en su interior mediante el desarrollo de un caparazón
protector de ansiedad. Así, como una barrera de alambre de espino,
detiene la intención del individuo de examinarse a sí mismo con mayor
profundidad. Mientras no examinen en su propio interior, se sentirán
razonables, pero si se dejan llevar, sentirán el pánico que los forzará a
enfocar sus mentes en cualquier otro sitio.
Efectivamente, éste es uno de los peligros de los tranquilizantes,
pues reducen la protección fuera del caparazón de la ansiedad que permite
al individuo bucear en su interior sin temor. Cuándo la depresión se puede
considerar como “con sangre fría”, por así decirlo, entonces ellos pueden
pensar que existe una razón para sentir esta falta de autoestima. El
resultado podría ser el impulso a dañarse a sí mismos.
Otro ejemplo es el efecto de la emoción destructiva de la culpabilidad.
Muy frecuentemente esto viene a ser como una emoción devastadora que
un caparazón protector crea alrededor del enfado. La consecuencia es que
el individuo se vuelve amargado e irritable, y resulta totalmente imposible la
convivencia con él.
Las causas de las emociones
Hasta aquí he mencionado algo sobre las causas de las emociones.
No he hablado de los daños principales, complejo de Edipo, sustitución de
la satisfacción, abuso sexual y toda una legión de otras causas que podrían
dar lugar en una persona el padecimiento de un problema emocional. La
razón es que mientras éstas son obviamente importantes, el asunto crucial
en homeopatía es la reacción del individuo. En tanto sean importantes los
mecanismos de defensa, lo principal que tenemos que ver es la percepción
global de la vida. Efectivamente, estamos contemplando la fachada, el
frente que es proyectado al mundo, y a los “sentimientos” que tiene el
individuo sobre sí mismo, sobre el mundo y su interacción. De esta
manera, estamos intentando llegar al corazón y al alma del problema.
Cuando usted puede elaborar y elegir el perfil adecuado del remedio, usted
puede igualmente tener el similar.
Ése es el objetivo fundamental de la homeopatía.

79
Centro Superior de Estudios Homeopáticos

Objetivo(s) Particular(es) del Tema: El discente identificará los


principales problemas emocionales que presenta un paciente.
I) Tema y subtemas.
3. Problemas emocionales específicos.
3.1. El miedo y fobias.
3.2. Fijaciones.
3.3. Tristeza, depresión y aflicción.
3.4. Amor, odio y celos.
3.5. Problemas de insomnio.

II) Preguntas preliminares.


1. ¿Cuántos tipos de miedo presenta Souter en su artículo?
2. ¿Cómo actúan ante el miedo: Pulsatilla, Bryonia y Lycopodium?
3. ¿Cómo se tratan las fobias en homeopatía?
4. ¿De los policrestos vegetales: cuales aparecen con más fobias?
5. ¿Cuáles de los policrestos vegetales presentan más ideas fijas?
6. ¿Cuáles son los rasgos principales de la tristeza y la depresión?
7. ¿A qué se refiere Souter cuando habla del “mal de amores”?
8. ¿Cómo reaccionan Lycopodium y Pulsatilla en el aspecto de celos?
9. ¿Cuáles son las principales causas de insomnio?
III) Obtener información mediante lectura de:
Homeopatía para los trastornos emocionales. Keith Souter. Editorial EDAF.
Madrid, España. 2001. pp. 69-121, 135-144, 155-159.
IV) Anotar las ideas principales de las lecturas indicadas.

80
Toma del caso

V) Hacer comentarios críticos por escrito, de la(s) relación(es) que se


establecen entre las ideas principales dentro de las lecturas
indicadas.
VI) Realizar una autoevaluación formulando un cuestionario por
escrito sobre las lecturas indicadas. Se debe regresar a las lecturas
para verificar si las ideas principales están claras o no.

81
Centro Superior de Estudios Homeopáticos

El miedo
Déjenme afirmar mi sólida convicción de
que la única cosa a la que hemos de temer
es el miedo a sí mismo.
FRANKLIN D. ROOSEVELT
Presidente de los Estados Unidos, 1933

EL miedo es una emoción universal. Todo el ser humano la ha


experimentado en alguna fase de su vida. La persona que no ha conocido
nunca el miedo es una figura novelesca o ficticia. En efecto, el concepto de
valentía existe porque necesita alguna acción en una situación que la
mayoría de las personas pudiera considerar como peligrosa o inductora del
miedo.
En el capítulo 1 consideramos el miedo en términos de sus
componentes psicológicos, fisiológicos y de comportamiento. Para
recapitular, cuando el individuo está expuesto a cierta situación o
pensamiento, empieza a experimentar la sensación de que algo
desagradable va a suceder. Esto provoca el deseo o bien de quitarse de en
medio de la situación o de alterar la situación para reducir el sentimiento de
impedir lo desagradable.
Desde el punto de vista fisiológico, la glándula adrenal empieza a
liberar adrenalina al torrente circulatorio. Esto estimula el sistema nervioso
simpático, que acelera el ritmo cardiaco, aumenta la respiración e
incrementa la visión por dilatación de las pupilas. Al mismo tiempo inhibe el
sistema nervioso parasimpático, mediante la reducción de la producción de
saliva y otras funciones vegetativas del organismo. Por consiguiente, el
organismo está preparado para luchar o huir.
Finalmente, los componentes psicológicos y fisiológicos, la sensación
de miedo, permiten al individuo elegir entre enfrentarse a la situación o
“salir corriendo”. La respuesta real decide el componente de conducta.
Naturalmente, se trata de un análisis muy simplista del miedo.
Aunque todos y cada uno habrá experimentado algo semejante a esto, la
forma en que realmente sienten es única a ellos. Las personas tienen

82
Toma del caso

diferentes umbrales de miedo, diferentes susceptibilidades en diferentes


situaciones y una tendencia a utilizar diferentes mecanismos inconscientes
de defensa. A esto hay que añadir que las personas utilizan los
mecanismos de enfrentamiento que ellos juzgan mejores.
Las múltiples caras del miedo
La palabra ansiedad procede del latín anxietas, que significa
preocupación de la mente. Esta a su vez tiene su origen en el sánscrito y
griego. Como una emoción bien descrita por Hipócrates que sentía que
mientras era un tipo de miedo, no era el mismo que el estado de pánico o
de terror.
Efectivamente, parece ser más que un estado de grados. Como el
amor, el miedo parece tener varias formas.
Los psiquiatras diferencian entre el miedo normal y un miedo anormal
o patológico. El miedo normal es elaborado como la emoción temporal
adecuada, que las personas sienten cuando se ven expuestas a ciertas
situaciones o circunstancias en las que perciben que están en cierta
medida amenazadas. De hecho, muchas personas son capaces de
emplear esto en su beneficio. Por ejemplo, los actores y deportistas
pueden “mentalizarse a sí mismos” previamente a un evento, de modo que
son capaces de utilizar la adrenalina circulante para incrementar realmente
su capacidad de actuación. Esencialmente, sus mecanismos de
enfrentarse a una situación están tan bien sintonizados en aquella
particular circunstancia que no sufren los efectos de la enfermedad y
realmente “disfrutan” su emoción.
Por el contrario, el miedo anormal o bien es visto como la experiencia
del miedo en una situación inadecuada, o bien fuera del promedio de la
situación.
Por lo general, al menos el 75% de las personas que acuden al
médico sufren ansiedad en cierto grado. De esta cifra la mayoría
experimentará el miedo “normal” asociado a su percepción de enfermedad.
No obstante, una importante proporción, entre el 10 y el 15%, sufrirán un
miedo anormal a una escala que puede interpretarse como una
enfermedad en sí misma. En la mayoría de los estudios, la proporción
83
Centro Superior de Estudios Homeopáticos

mujeres-hombres muestra que las mujeres consultan con mucha mayor


frecuencia que los hombres estos problemas de miedo anormal, en una
proporción de 3.5:1.
Recientemente se ha asumido que la ansiedad y el miedo anormal es
un producto de la vida moderna. Se ha aceptado que el estrés de vivir en
una cultura desarrollada, que se ha dado en llamar “avanzada”, causaba
estados de desamparo, derrumbamiento y pánico en número sin
precedentes. Esto sugería que las modernas situaciones de estrés son
menos peligrosas físicamente que en los tiempo en los que había leones y
tigres, que empezamos a dominar los componentes fisiológicos de nuestra
emoción de miedo. En otras palabras, desde que hubo algunas situaciones
en la jungla de hormigón cuando uno tenía que luchar o incluso huir, el
componente fisiológico asumió la carga adicional para producir una
percepción más exagerada de la emoción del miedo. La teoría desarrollada
de que la “jungla de hormigón” ha creado más enfermedades relacionadas
con el estrés que los días felices de nuestros antepasados.
Sin embargo, cuando los epidemiólogos empezaron a examinar la
situación, se demostró que era falso. Los estados de miedo anormal
siempre han estado con nosotros. Efectivamente, comparando los países
desarrollados con los países en vías de desarrollo, la frecuencia global es
la misma. Entre el 15 y el 20% de las personas padecen esto en tal grado
que solicitan ayuda.
Indudablemente, esta cifra es sólo la punta del iceberg. Muchas
personas sienten un miedo excesivo, pero nunca pensarían en contactar
con un médico, pues ellas no consideran esto como anormal. Sin embargo,
el hecho es que puede ser anormal, pero como tales personas siempre han
vivido con él han desarrollado mecanismos de enfrentamiento para
reducirlo. Esto puede significar que ellos evitan relaciones, situaciones u
oportunidades y terminan llevando una vida menos que satisfactoria,
porque tienen “miedo al miedo”, que ellos “saben” que vendría a
continuación.
Como más tarde veremos, entre otras vías, el miedo se manifiesta en
sí mismo como un estado de ansiedad generalizada, como una fobia, como

84
Toma del caso

una tendencia a sufrir ataques de pánico o como un miedo a la


enfermedad.
La respiración: un sistema natural de enfrentarse al problema
En el capítulo 5 hemos mencionado que los mecanismos de
enfrentamiento son más efectivos cuando ellos están a tono con las
necesidades del tipo constitucional individual. Cité el ejemplo del yoga,
siendo tal vez una actividad inadecuada para ciertas personas. Yo estoy de
acuerdo con esto, pues simplemente no creo que aquí haya muchas
actividades que pudieran beneficiar a “todos”. Habiendo dicho esto, creo
que la respiración del yoga podría ayudar a la mayoría de las personas a
controlar o reducir sus miedos.
El yoga es una recopilación de técnicas físicas, contemplativas y
meditativas, cuyo origen se remonta a hace 5,000 años. Existen ocho
“miembros” o ramas de yoga, una de las cuales es el llamado pranayama,
la ciencia del control respiratorio.
Esencialmente, el pranayama nos enseña a controlar nuestra
respiración. Es algo excelente para realizar, desde que la respiración
controlada puede aliviar los estragos del estrés y modificar la reacción
individual a fin de reducir la tensión.
Para empezar, se debería anotar el énfasis de la palabra “control”,
que significa más el proceso inconsciente de inspirar y espirar.
Básicamente, hay dos formas de respiración: torácica, en la que la
caja torácica se expande y se contrae, y la diafragmática, en la que la caja
torácica está más o menos inmóvil, mientras que el abdomen se expande y
se contrae.
Las personas de respiración torácica parecen realizar una media de
12-16 respiraciones completas por minuto, en tanto que los “respiradores
de diafragma” necesitan sólo 8 a 10 respiraciones por minuto. Si usted
suma esto, existe un significativo “ahorro de respiraciones” y energía para
los respiradores de diafragma.
Intente el siguiente ejercicio simple y pienso que se sorprenderá de
cómo usted puede relajarse.
85
Centro Superior de Estudios Homeopáticos

En primer lugar, siéntese en una silla cómoda alejado del ruido.


Coloque las manos planas sobre el abdomen, justo por debajo del ombligo,
tocando las puntas de los dedos.
Inspire ahora lentamente a través de la nariz, al mismo tiempo que
empuja el abdomen hacia fuera, de forma que se separen las puntas de los
dedos. Asegúrese de que mantiene la espalda recta, esto ayudará a que
los pulmones se llenen de aire, y a continuación expanda el tórax y el
abdomen incluso después de que crea que ha inspirado profundamente.
Ahora levante los hombros y retenga la respiración durante cinco
segundos. A continuación, espire el aire lentamente a través de la nariz y
comience a inspirar en el abdomen.
Deje salir el aire espirado más profundamente de lo normal, cuando
crea que está todo el aire expulsado, retenga la respiración durante uno o
dos segundos antes de volver a inspirar.
Si aprende a controlar su respiración mediante la realización de estos
ejercicios durante cinco minutos dos veces al día, su modelo de respiración
empezará a cambiar, usted se sentirá en general más relajado, y habrá
desarrollado un mecanismo de enfrentamiento simple.
Pánico
Repentinamente, el temor agudo puede ser difícil de resolver. Si esto
ocurre después de un trauma físico o mental, entonces será igualmente
pasajero. Por otra parte, alrededor del 5 por 100 de la población sufre con
regularidad ataques agudos de pánico que les golpea de repente.
Los componentes psicológicos y físicos de un ataque de pánico
agudo son muy marcados. Se produce repentinamente un temor agobiante
y terror. Le acompaña una virtual explotación de estimulación de los
nervios simpáticos. Por consiguiente, el individuo tiene que experimentar
algunos o todos los síntomas y signos siguientes: mareo, palpitaciones,
sudoración, temblores, palidez, deseo de vomitar, intestinos sueltos o paso
de agua.
Por otra parte, puede sentir hormigueo o pinchazos en las
extremidades y alrededor de la boca. Ello es causado generalmente por
86
Toma del caso

una hiperventilación al hacer esfuerzos para respirar. Efectivamente, esto


hace que los pulmones expelan toda la reserva de dióxido de carbono
(CO2). Cuando sucede esto, se alcanza un estado de alcalosis en el que la
sangre se vuelve ligeramente alcalina. A la vez, esto afecta a la química del
calcio dentro del torrente circulatorio, dando lugar a un proceso que se
llama hiperexcitabilidad nerviosa. Éste, a su vez, provoca la sensación de
hormigueo y desagradables convulsiones en manos y cara. En el peor de
los casos, las manos se vuelven temporalmente como en forma de garra.
Por desgracia, como esto es tan alarmante, se puede intensificar el pánico
del individuo.
Los ataques de pánico son habitualmente autolimitantes en pocos
minutos, cuando los mecanismos de regulación interna del organismo
empiezan a restaurar el equilibrio ácido-básico y las constantes químicas
normales de la sangre. Algunas personas, sin embargo, pueden
experimentar sus ataques durante varias horas.
Una de las mejores formas de tratar un ataque de pánico es la
respiración controlada. Inicialmente, se aconseja inspirar y espirar el aire
en el propio hueco de las manos, ya que el CO2 tenderá a concentrarse,
de modo que la reserva no se pierde.
Si alguien está sometido a repetidos ataques, entonces yo
ciertamente le recomendaría estudiar una buena técnica de respiración
como la que les acabo de describir.
Los siguientes cuatro remedios son especialmente utilizados. Sin
embargo, como en todas las prescripciones de la homeopatía, es
importante poner una esencial atención en la reacción del individuo.
Simplemente, si el perfil del medicamento no se ajusta al paciente, el
medicamento no actuará.

87
Centro Superior de Estudios Homeopáticos

Gelsemium

Si

¿miedo a la ¿temblores?
Muerte? no

No
Kalium

Phosphoricum Aconitum

Pánico Inquietud

No Sensación de frío
Con miedo Opium

Pánico
Aconitum. Para el miedo acompañado de un choque (shock)
repentino. Se produce inquietud, palpitaciones y miedo a la muerte. Puede
generarse fiebre junto con el miedo. Es un remedio excelente para los
agitados ataques de pánico. También es de gran utilidad para aquellos que
se despiertan con sudores fríos, con las sábanas desordenadas tras una
pesadilla.

88
Toma del caso

Gelsemium. Para los ataques de pánico que dejan exhausto al


individuo. Se sentirán así mismos como “temblorosos, con miedo”.
Kalium phophoricum. Para ataques de pánico en tipos muy
nerviosos, sujetos a terrores nocturnos.
Opium. Para el pánico en el que el individuo está “petrificado por el
miedo”, “paralizados hasta el pánico” o “congelados por el terror”.
Miedo anticipatorio
Muchas personas son capaces de tomarse con calma los
acontecimientos y compromisos. Otras nunca pensarán ni un momento en
el acontecimiento hasta que se encuentras realmente ante el
acontecimiento. Todavía otros hablarán insistentes sobre el acontecimiento
durante días o incluso semanas antes, sus niveles de ansiedad irán
continuamente en aumento, o se volverá más intenso cuando piensen
sobre dicho suceso. Estas personas deberán encontrar beneficios con
alguno de los remedios siguientes:
Argentum nitricum. En caso de ansiedad que se manifiesta en días
antes de ocurrir un acontecimiento, provocando diarrea. Pueden producirse
también palpitaciones y aumento de la transpiración.
Gelsemium. Para la ansiedad días antes de un acontecimiento, que
causa la necesidad de orinar con frecuencia. Temblará con ansiedad cada
vez que contemple un acontecimiento. Sufrirá probablemente trastornos del
sueño.
Kalium phosphoricum. Para la ansiedad y terror días antes de
ocurrir un acontecimiento, especialmente si tienen que citarse por primera
vez con gente. Pueden volverse muy somnolientas y sufrir terrores
nocturnos.
Lycopodium. Para la ansiedad previa a eventos en tipos
reservados, profesionales con aspecto preocupado (como, por ejemplo,
profesores abogados, médicos). Frecuentemente muy conscientes y
sensibles. Aunque suelen hablar en público, etcétera, serán todavía objeto
de la ansiedad anticipatoria. No obstante, una vez que el acontecimiento ha

89
Centro Superior de Estudios Homeopáticos

comenzado, ellos actuarán perfectamente bien. Pueden presentar


tendencia a las úlceras gástricas y afecciones digestivas.

¿Pesadillas? Sí Kalium

Phosphoricum

No Gelsemium

ansiedad ¿alteraciones sí

antes de del sueño?

un

acontecimiento no ¿Vejiga afectada?

No

¿intestinos afectados?

No si

Lycopodium Argentum

Nitricum

90
Toma del caso

MIEDO ANTICIPATORIO

Ansiedad Reprimida

Es un viejo axioma de la medicina el que no se debería nunca


reprimir una emoción. Se dice que el miedo puede consumirse en nuestro
interior y causar todo tipo de problemas. Efectivamente, algunas personas
reprimen sus emociones con éxito sólo cuando sale a la luz un problema
emocional tras producirse una complicación médica secundaria.

Causticum. Para los estados de ansiedad generalizada en tipos


tímidos y pesimistas. Con frecuencia son llorones. Son siempre
extremadamente simpáticos con otras personas. No obstante, cuando
piensan en sus propias indisposiciones, casi siempre empeoran,
especialmente verrugas y hemorroides.

Gelsemium. Para estados de ansiedad generalizada en tipos


apáticos y temblorosos. Pueden tener tendencia a acostarse cuando están
estresados. Las emociones fuertes les harán sentirse enfermas, con
particular predisposición a sufrir la “gripe”, migraña y diarreas.

Lycopodium. Para estados de ansiedad generalizada en tipos


reservados, profesionales y de aspecto preocupado (por ejemplo,
profesores, abogados y médicos). A menudo muy conscientes y sensibles.
Puede haber cierta predisposición a úlceras gástricas y afecciones
digestivas.

Natrum muriaticum. Para estados de ansiedad generalizada en


tipos susceptibles y melancólicos. Les disgusta la simpatía, que siempre
les hace sentirse peor. Pueden desear llorar en soledad. Deseo de sal y
alimentos salados. Pueden tener tendencia a las migrañas y dolores de
cabeza “típicamente martilleantes”, problemas cutáneos y depresión.

Phosphorus. Para estados de ansiedad generalizada en tipos


sensibles, creativos o artísticos. Temen a la muerte y odian estar solos. Su
sensibilidad puede manifestarse en sí reaccionando a los ruidos fuertes,
tormentas o disputas. Pueden tener repentinos ataques de cólera, que

91
Centro Superior de Estudios Homeopáticos

despertarán tan rápidamente como han aparecido. Puede existir tendencia


a las epistaxis, problemas menstruales y laringitis.

Pulsatilla. Para estados de ansiedad generalizada en tipos amables


y complacientes. Pueden llorar fácilmente con las películas y música tristes
y cuando leen sobre tragedias en los periódicos. Generalmente mejoran
con la simpatía. Pueden tener cierta predisposición a la anemia, catarros y
orzuelos.

ANSIEDAD CON AGITACIÓN

Mientras los remedios anteriores son adecuados para aquellas


personas que intentan poner una cara espléndida, los que se citan a
continuación son más convenientes cuando la reacción es la inquietud o la
agitación.

Arsenicum album. Para los estados de ansiedad generalizada


cuando se produce una pronunciada agitación en un tipo ordenado y
quisquilloso. Tienen tendencia a la desesperación, en particular sobre su
salud y siente que no se ha hecho lo suficiente para ayudarle.

Bryonia. Para aquellos estados de ansiedad generalizada, en los


que el individuo no puede estar quieto, a pesar de que el movimiento
puede agravar sus síntomas. Pueden manifestarse terribles, pero el mal los
empeora.

Calcarea carbónica. Para los estados de ansiedad generalizada en


los que el individuo se siente sensible cuando la gente lo observa. Pueden
retorcerse las manos cuando ellos piensan o hablan de sus ansiedades.
Pueden sentir miedo a volverse locos. Ellos generalmente se sienten peor
por las tardes y empeoran con el esfuerzo, sea físico o mental.

Iodum. Para los estados de ansiedad en los que el individuo se


siente peor con la actividad. Tienen que estar ocupados y pueden sentirse
obligados a actuar por impulsos. Pueden incluso volverse agresivos.

Miedos sexuales

Las dificultades en las relaciones son una causa frecuente de


problemas emocionales. Por otra parte, los problemas emocionales pueden
92
Toma del caso

causar dificultades en las relaciones. En este sentido, los miedos sexuales


pueden ser particularmente devastadores.

De todas formas, habrá que destacar que el miedo sexual puede ser
un signo de otro problema emocional, como la depresión. Si éste es el
caso, el primer objetivo debería ser el tratamiento de dicho problema.

Problemas del hombre

Hay dos principales dificultades experimentadas por el hombre. En


primer lugar se sitúa la eyaculación precoz, en la cual el hombre eyacula
antes o inmediatamente después de la penetración. En segundo lugar está
la impotencia de erección, en la que existe una incapacidad para lograr o
mantener una erección.

Ambos problemas pueden ser el resultado de un miedo anticipatorio


o el resultado. Por eso se puede establecer un círculo vicioso, pues cada
vez que se produzca el problema, habrá una “carga de miedo” que además
reducirá las posibilidades de vencer la dificultad.

Aproximadamente el 75 por 100 de los hombres eyaculan en un


plazo de dos minutos después de la penetración. El objetivo del tratamiento
de la eyaculación precoz es aumentar el periodo de tiempo en el que se
puede mantener la erección.

93
Centro Superior de Estudios Homeopáticos

¿Agresivo? Sí Iodum

no Arsenicum album

¿se siente no ¿tímido? Sí Calcarea Carbónica

mejor con no bryonia

movimiento?

Si

¿Inquieto?

Miedo general no

No ¿le gusta sí Natrum

la sal? Muriaticum

¿le gusta la

compañía? no Gelsemium

Sí ¿le gusta sí Lycopodium

lo dulce?

No

¿Se siente mejor realizando sí Phosphorus

Esfuerzo mental?

No Causticum

94
Toma del caso

ANSIEDAD GENERALIZADA

Algo útil que puede hacer la pareja por mutuo acuerdo es no tener
relaciones. Hay que estimular, con la intención de obtener una erección,
pero sólo una suficiente estimulación, de modo que no se alcance el
orgasmo. Se renuncia entonces a la estimulación, de forma que la erección
comienza a disminuir. Con el tiempo, estas sesiones de juego se
incrementan hasta que esta suave estimulación se convierte en una
erección que se mantiene durante unos 20 minutos. Sólo entonces se
contemplan unas relaciones reales.

Hay varios fármacos que pueden causar impotencia por falta de


erección. Por ejemplo, algunos antidepresivos, esteroides y
antihipertensivos.

SIN EMBARGO, BAJO NINGUNA CIRCUNSTANCIA SE DEBERÁ


INTERRUMPIR LA MEDICACIÓN SIN CONSULTAR A SU MÉDICO.

Además, hay que excluir ciertos problemas médicos, incluyendo el


alcoholismo, diabetes mellitus, enfermedades vasculares, enfermedades
neurológicas y diversos problemas de carácter endocrino.

SI HAY UN PROBLEMA DE IMPOTENCIA POR FALTA DE


ERECCIÓN, DEBERÁ BUSCAR EL CONSEJO MÉDICO.

Los remedios homeopáticos que se citan a continuación pueden ser


de gran ayuda:

Argenitum nitricum. Para casos de problemas sexuales en los que


uno experimenta gran miedo anticipatorio. Pueden producirse palpitaciones
al pensar en el sexo, posiblemente con el sentimiento de quemazón en el
abdomen.

Lycopodium. Para la impotencia eréctil (habitualmente sólo una


erección débil) y eyaculación precoz en tipos preocupados e intelectuales.
Pueden producirse celos hacia otras personas “menos capacitadas” que no
tienen esos problemas. Pueden tener tendencia a ser algo altivos.

Phosphoricum acidum. En caso de miedo sexual en tipos letárgicos


e indiferentes. El problema puede ser debido a una conmoción o pena.
95
Centro Superior de Estudios Homeopáticos

Problemas de las mujeres

El principal problema es el vaginismo, en el cual la musculatura de la


pelvis se contrae tanto que resulta imposible mantener relaciones sexuales.

Se han considerado los problemas ginecológicos, tal vez causado por


dispareunia13, dolor o relaciones. La causa puede estar también en trauma
psicológicos pasados, incluyendo el abuso sexual.

La opinión del médico deberá ser siempre el punto de partida.

He encontrado que se pueden utilizar los remedios siguientes:

Belladona. En caso de vaginismo agudo, con rubor, calor y miedo


penetrante. Puede aparecer de forma súbita sin evidencia alguna de miedo
anticipatorio.

Cactus grandiflorus. Para el vaginismo14 en tipos melancólicos. El


vaginismo es severo y puede resultar muy doloroso, como si los músculos
sufrieran un espasmo con constricción. Puede incluso gritar de dolor.

13
Coito difícil o que produce dolor
14
Espasmo doloroso de la vagina debido a una hiperestesia local que dificulta o impide el coito

96
Toma del caso

Fobias

El hombre teme a la muerte, de niño teme a

la oscuridad; como el miedo natural en la niñez,

aumenta con las historias.

SIR FRANCIS BACON, De la muerte

SE define la fobia como la experimentación de un miedo obsesivo y


persistente en contacto con un objeto o situación que no es por sí mismo
una significativa fuente de peligro.
Como se menciona en el capítulo 1, el nombre procede de la deidad
de la Grecia Antigua Fobo, hijo de Ares, rey de la guerra. Se creía que él
era responsable de golpear a los soldados con terror abyecto. Sin
embargo, había una diferencia entre el miedo al que se le asociaba y el
causado por otra divinidad, Pan. Mientras que Pan podría causar “ataques
de pánico” sin avisar, en cualquier circunstancia, Fobo sólo causaría miedo
en una situación particular.
Es ésta una distinción muy importante a realizar, ya que los dos
problemas son confundidos con frecuencia. Aunque el miedo que presente
puede ser exactamente el mismo, las fobias siempre tienen un estímulo
reconocible y repetido, en tanto que los ataques de fobia aparecen de
forma súbita.
Como todos los tipos de miedo, las fobias pueden ser consideradas
en términos de los tres componentes mencionados en los capítulos 1 y 6,
por ejemplo, la sensación psicológica, la sensación fisiológica y la acción
de los comportamientos. No obstante, lo más característico de las fobias es
que, como el individuo conoce cómo se sentirá si se expone a una
situación en particular, son capaces de emprender la acción adecuada para
evitarla. Efectivamente, las personas con fobias realmente nunca sienten
miedo, pues ellas evitan totalmente las situaciones que son propensas a
desencadenar la reacción de miedo. En otras palabras, ellas estructuran
toda su vida para vivir con sus miedos, en vez de arriesgarse a enfrentarse
a los mismos. Además de esto, pueden tener tal éxito en evitar el problema

97
Centro Superior de Estudios Homeopáticos

que amigos y familiares pueden incluso no percatarse de que existe un


problema.
¡Debemos tener en cuenta, a no ser que el individuo admita la
existencia de un problema, hay una pequeña posibilidad de que éste
desaparezca! Por lo tanto, el primer paso sería: admitir que existe una fobia
y aceptar el apoyo de otras personas dispuestas a ayudarnos a tratar el
problema.
En ocasiones las fobias surgen por sí mismas y a veces se
manifiestan como un síntoma de otro problema emocional. Por ejemplo, la
depresión puede con frecuencia estar acompañada del desarrollo de una
determinada fobia. Éste es un claro ejemplo de emoción mixta a las que ya
me referí en el capítulo 5. En este caso la fobia induce al individuo a evitar
una situación en particular que puede empeorar su estado de depresión.
Por lo tanto, se podría decir que el síntoma de fobia actúa como elemento
protector. Como ya veremos más adelante, esto tiene un significado
importante en lo que se refiere al camino que se ha de seguir para tratar
este problema.
Tipos de fobia
En general, se han reconocido tres tipos de miedo fóbico que se
consideran como los más importantes:
1) Agorafobia y claustrofobia.
2) Fobias específicas.
3) Fobias sociales.
Existe aún otro grupo de condiciones que se podría incluir en la
categoría de “grupo misceláneo”, pero creo que tiene que ver más bien con
un problema tipo obsesivo y compulsivo, y por ello considero que será el
sujeto principal de nuestro siguiente capítulo “Fijaciones”.
El tratamiento de las fobias
Se han considerado muchos tratamientos para resolver el problema
del miedo fóbico. La psicoterapia puede servir de gran ayuda al individuo,
intentando llegar a la raíz del problema, pero requiere mucho tiempo y
98
Toma del caso

puede tener consecuencias traumáticas, al ser expuestos y analizados


temas muy íntimos. También suele recurrir a la hipnosis, pero éste es un
método efectivo tan sólo en casos de fobias simples o aisladas. Solamente
terapeutas muy experimentados deberían intentar este tipo de tratamiento.
El tratamiento del comportamiento del individuo es el método utilizado
por la mayoría de los psicólogos, que suelen llevar acabo una exposición
de tipo gradual. Se trata de un tratamiento que se desarrolla paso a paso,
en el que el individuo que padece la fobia trabaja progresivamente en un
programa, hasta que se considera capaz de enfrentarse él mismo a la
situación de miedo que le produce la fobia.
El tratamiento de comportamiento en combinación con la
homeopatía, es realmente mi método preferido. Y en él resultaba
beneficioso que participen amigos o familiares. Es importante hacerles
entender que a la víctima de la fobia no basta con decirle que debe
enfrentarse al problema. Las fobias se caracterizan porque resulta muy
difícil tratar la situa-ción de miedo, que causa la fobia, desde un punto de
vista lógico o racional. Aunque el individuo afectado en realidad sepa que
por lógica no le puede suceder nada malo, no consigue convencerse a sí
mismo de que éste es el caso. Una persona comprensiva que lo pueda
ayudar valdrá su peso en oro.
Conjuntamente, el afectado y el ayudante deberán esgrimir una
estrategia de ayuda. Esto significa que al principio el afectado debe
empezar a imaginarse la situación de miedo. Tan sólo eso. Simplemente
deberá dibujar esa situación en su mente y decirse a sí mismo que no va
ocurrir nada malo. Mientras intenta escenificar la situación con los ojos de
su mente, sería aconsejable que realizará los ejercicios de respiración que
fueron descritos en el capítulo 6 y que se deje llevar. Que intente relajarse.
El siguiente paso consistiría en conseguir fotografías del lugar
espantoso, de la situación o actividad que le causan miedo. Busque las
ilustraciones en los libros de una biblioteca. Tóquelas e imagine
encontrarse allí.
A continuación, lentamente, tómese tiempo y elabore su programa
gradualmente. En primer lugar seria aconsejable que fuera a observar,

99
Centro Superior de Estudios Homeopáticos

desde una cierta distancia, el lugar, la situación o la actividad que son la


causa de su fobia. Pero vaya acompañado de un amigo. Transcurrido un
tiempo, cuando usted esté preparado, vuelva allí y acérquese más, y
después váyase. La próxima vez acérquese aún más. Más tarde acuda
allí de nuevo, acompañado de un amigo, pase muy cerca del lugar o toque
el objeto que le produce miedo o realice la actividad temida, todo el tiempo
en presencia de su acompañante, de tal forma que la situación esté
controlada.
Finalmente, siempre al lado de su acompañante, la situación podrá
ser superada.
La homeopatía juega un papel muy importante, procurando
establecer el equilibrio para que el miedo no incapacite o paralice al
individuo. Si el medicamento se asimila bien, el problema puede incluso
disiparse.
El remedio ideal es el remedio constitucional, ya que actúa atacando
directamente el núcleo del problema. De cualquier forma, si no fuera
posible seleccionar un remedio de este tipo, se escogerá el medicamento
que mejor se adapte al tipo de fobia en cuestión. En este caso, el problema
se estaría tratando desde el exterior del “modelo de capas” (véase capítulo
5), de tal forma que hay que tener en cuenta que en el momento en el que
la fobia desaparezca, una emoción más profunda puede aflorar a la
superficie. Esto nos puede ayudar quizás en la selección del remedio
constitucional. Si no fuera éste el caso, entonces se ha de enfocar el
problema intentando tratar la siguiente “capa” que nos presente.
1) Agorafobia
El término agorafobia fue mencionado por primera vez por un
neurólogo alemán llamado Carl Westphal. Procede de la palabra griega
agora, que significa reunión o mercado. Y eso es de lo que se trata, del
miedo a los lugares abiertos o públicos.
Tres cuartas partes de las personas que lo padecen son mujeres. La
edad a la que con mayor frecuencia se manifiesta esta fobia es entre 25 y
35 años. Hay una tendencia que afecta a más de un miembro de una

100
Toma del caso

misma familia, por lo que no es extraño que se dé en tres generaciones


seguidas de mujeres pertenecientes a una misma familia.
Aconitum. Para casos de miedo a salir de casa o acudir a un lugar
público porque se tiene la sensación de que la muerte o algún accidente
van a ser inevitables.
Arnica. Para casos de miedo a salir porque se recuerdan algún
accidente o trauma.
Arsenicum album. Para casos en los que se experimenta una gran
inquietud. Suelen preocupase por la casa y pueden llegar a enfadarse
mucho si alguien intenta sacarlas de ella. También se enojarán si las
personas no se ajustan a sus planes.
Lycopodium. En casos en los que se manifiesta un miedo general a
las aglomeraciones. Sin embargo, no les gusta a estas personas que se las
dejen solas. Tienen aversión a actuar o hablar en público. Pueden estar
lamentándose días antes de que tenga lugar el acontecimiento que las
obligará a salir de casa y quizás se inventen cualquier escusa para no
acudir.
Natrum muriaticum. Cuando se demuestra una aberración general
por tener compañía. Los individuos afectados suelen ser de carácter
solitario, No soportan acudir a sitios donde pueda haber personas que se
muestren compasivas con ellos, como, por ejemplo, un funeral. Por lo
tanto, lo único que tienen que hacer, es “izar su puente levadizo” y
quedarse en casa.

101
Centro Superior de Estudios Homeopáticos

Agorafobia

¿se siente no arsenicum


caliente album
y febril?


Sí Aconitum

Miedo
A las ¿Inquieto? Sí
multitudes
no Lycopodium

Los problemas
Empiezan después sí
De un accidente o
Herida no Marcado miedo
Anticipatorio

no

Natrum Muriaticum

102
Toma del caso

Claustrofobia
Claustrofobia significa, miedo a encontrarse en espacios cerrados.
Procede de la palabra latina claustrum, que significa cerrojo o candado.
Al igual que ocurría con la agorafobia, este tipo de fobias se da con
mayor frecuencia en las mujeres de edades comprendidas de entre los 25
y 35 años. Puede coexistir con la agorafobia, o alternarse con ella.
¿siente Carbo
mareos? vegetalis

Sí ¿intestinos Argentum
Afectados? Nitricum

Miedo a los
Espacios ¿Se siente
Cerrados físicamente
Enfermo
No
pulsatilla

¿Reacción
histérica? No ¿lloroso?

Sí no

Valeriana Sulphur

103
Centro Superior de Estudios Homeopáticos

Argentum nitricum. Para casos de miedo a espacios cerrados, en


los que el simplemente hecho de pensar en ellos causa diarrea. Los
individuos afectados sienten la repentina ansiedad de salir para estar en
contacto con el aire libre, por lo que querrán asegurarse de que haya una
salida a la que puedan acceder fácilmente.
Carbo vegetalis. Para casos de miedo a espacios cerrados en los
que el individuo que padece fobia siente como si se fuera a desmayar.
Suelen salir de los sitios cerrados bañados en sudor frio.
Pulsatilla. Para casos de claustrofobia en individuos volubles y
llorosos. No soportan los ambientes muy cargados y siempre se
encuentran mejor al aire libre. En raras ocasiones se sienten sedientos.
Sulphur. Para casos de claustrofobia en individuos generalmente
dominantes. Suelen ser muy comunicativos y no soportan que se les
encierre. Les resulta sumamente difícil estarse quietos y suelen andar
inclinados y con los hombros hacia delante.
Valeriana. Para casos de miedo a los espacios cerrados en
individuos que reaccionan histéricamente cuando se les enfrenta con la
causa de su fobia.
Fobias Específicas
Determinados miedos específicos son relativamente frecuentes en
niños de ambos sexos que todavía no han alcanzado la etapa de la
pubertad. Estos miedos suelen dispararse de manera espontánea, pero
hasta que esto ocurre pueden crear unos enormes problemas en el seno
familiar. El tipo de miedo al que suelen inducir es el terror.
El remedio homeopático adecuado puede llegar a hacer milagros.
Probablemente el remedio constitucional se considere el más
recomendado en el caso de que funcione, aunque esto no siempre resulta
fácil con los niños.
Las fobias específicas en adultos pueden ser, en realidad, síntomas
de otros estados de ansiedad más profundos. Si parece que la persona
presenta ansiedad frente a otras situaciones, entonces debemos
considerar de nuevo el remedio constitucional como el más adecuado.
104
Toma del caso

Las siguientes fobias suelen responder positivamente a los siguientes


medicamentos.
ANIMALES (ZOOFOBIA)
Shakespeare ya mencionaba el miedo a los gatos en su obra El
mercader de Venecia. Suele ser ésta fobia común entre niños y mujeres
de todas las edades.
Muchas personas manifiestan fobias hacia los perros y tienen miedo
de que estos animales les puedan morder.
Causticum. Para todo tipo de miedos a animales en niños a los que
no les gusta irse solos a la cama. Se sienten siempre bastante peor cuando
piensan en sus miedos y en su malestar, por lo que resulta conveniente
que están distraídos.
China officinalis. Para casos de miedo en general a los animales y a
todo tipo de “bicho”. El miedo suele incrementarse durante la noche. Se
sienten mucho peor después de haber padecido alguna enfermedad, sobre
todo si ésta les ha provocado la pérdida de fluidos corporales o sangre.
Hyoscyamus. Para casos de miedo general a los animales en niños
que suelen reírse y carcajearse mucho. Suelen discutir sobre cualquier
cosa y mascullar entre dientes. Tienen miedo a que les muerdan o arañen.
Stramonium. Para casos de miedo general a los animales en niños
que tartamudean y que se quieren estar siempre acompañados. Suelen
tener miedo a que los animales se lo coman.
INSECTOS Y ARAÑAS
El miedo a las avispas y abejas suele ser bastante frecuente, sobre
todo, si hemos sido picados por ellas. Parece haber una cautela innata en
estas criaturas que muestran unas marcas amarillas y negras alrededor de
su cuerpo que son consideradas como “colores de advertencia” de la
naturaleza.
Las moscas y moscardones también son bastantes temidos, sobre
todo por los mas jóvenes.

105
Centro Superior de Estudios Homeopáticos

La fobia hacia las polillas se da con mayor frecuencia que hacia las
mariposas. Probablemente por tratarse de criaturas de la noche.
Muchos niños suelen manifestar fobia hacia las arañas, aunque
también este miedo continua patente en muchos adultos (sobre todo en las
mujeres).
Argentun nitricum. Para casos de miedo a insectos o arañas en
personas que suelen tener diarrea cuando se sienten atemorizadas. Como
estas personas también manifiestan miedo a espacios cerrados, con
seguridad de alterarán muchísimo en el caso de encontrarse con una de
estas criaturas en una habitación cerrada o cuando se encuentren solos.
Gelsemium. Para casos de miedo a insectos o arañas en personas
que sentirán autentico pánico y que temblaran como una hoja. Necesitarán
tumbarse.
Nux vomica. Para casos de miedo a insectos arañas en personas
que se vuelven irritables cuando se les dice que tienen miedo a algo.
LADRONES
Arsenicum album. Indicado para personas que temen que les entre
alguien en casa durante la noche. Suelen dormir con sus manos y pies
debajo de las sábanas, ¡por si acaso!
Lachesis. Para individuos parlanchines que suelen ser bastante
desconfiados. Se sienten bastante hinchados y pueden llegar a enfadarse
mucho. Se pondrán sumamente furiosos si sospechan que alguien les va
entrar a robar.
Mercurios solubilis. Para casos de miedo a los ladrones en
individuos lentos y fatigados. En general se muestran muy desconfiados
con respecto a las otras personas. Suelen sufrir de temblores y de
supuraciones en diferentes partes de su cuerpo.
Natrum muriaticum. Para casos de miedo a los ladrones en
individuos melancólicos que no soportan ser compadecidos. Les encanta la
sal.

106
Toma del caso

Phosphorus. Para casos de miedo a los ladrones en individuos


sensitivos y creativos. Su sentido del oído suele ser tan sensible, que con
frecuencia creen “oír” golpes durante la noche que inmediatamente
atribuyen a la presencia de ladrones.
LA OSCURIDAD
La mayoría de los niños tienen miedo a la oscuridad. Muchos
individuos extremadamente “sensitivos” retienen este temor aun cuando ya
son adultos.
Aconitum. Para casos de miedo a la oscuridad desencadenado
después de haber sufrido algún temor o choque. En general la persona
afectada manifestará una gran inquietud.
Calcarea carbonia. Para casos de miedo a la oscuridad en
individuos lentos, sufren todo tipo de “congestiones” y que suelen ser muy
melancólicos. Están convencidos de que la gente de su entorno los
observa.
Causticum. Para casos de miedo a la oscuridad en personas que se
preocupan y se compadecen de los demás, incluso cuando ellas mismas
no se encuentran bien. No les beneficiará pensar sobre su miedo. No les
suelen gustar las historias o películas de terror, pues éstas les hacen
sentirse peor.
Lycopodium. Para casos de miedo a la oscuridad en personas
sensitivas y que suelen estar muy tensas. Temen acontecimientos futuros,
pero cuando éstos llegan saben enfrentarse a ellos. Se sienten
presionados a triunfar. Con frecuencia se trata de individuos profesionales.
Phosphorus. Para casos de miedo a la oscuridad en personas
sensitivas y creativas.
Pulsatilla. Para casos de miedo a la oscuridad en individuos tímidos
y que lloran con facilidad. Les suele gustar la compañía de otras personas
y se siente mejor cuando les consuelan o compadecen.
Stramonium. Para casos de miedo a la oscuridad en individuos
parlanchines que pueden estar afectados por la tartamudez.

107
Centro Superior de Estudios Homeopáticos

LA MUERTE
Durante la juventud la mayoría de las personas tienen una sensación
de inmortalidad, como si nada les pudiera ocurrir. Se sienten como
observadores de la mortalidad de los demás. Esta sensación se puede
quebrar cuando uno sufre un accidente, una enfermedad grave, una
operación o la pérdida de un ser querido. Por otro lado, algunas personas
siempre se sienten vulnerables y piensan en la muerte con auténtico terror.
Otras temen a la muerte, debido a la presión a la que someten a sus
propias vidas. Continuamente por triunfar y en todas las etapas de su vida
se sienten acelerados, como si en poco tiempo tuvieran muchas cosas que
hacer.
Hay muchos medicamentos para curar o aliviar este miedo a la
muerte. Los que a continuación mencionamos son los más comunes.
Aconitum. Para casos de miedo a la muerte, en los que el individuo
se encuentra enfermo, pero no siendo esta enfermedad importante. El
miedo a la muerte está presente, así como la convicción de que ésta va a
llegar.
Apis mellifica. Para casos de miedo a la muerte en personas
propensas a lamentarse y quejarse. Cuando se encuentran enfermos
suelen sentirse muy torpes. Suelen preocuparse por cuestiones de celos,
suelen llorar y gritar.
Argentum nitricum. Para casos de miedo a la muerte en personan
impulsivas y con una vida muy acelerada. Suelen ser tan aprensivas, que
tienen hasta diarreas.
Arsenicum album. Para casos de miedo a la muerte en individuos
extremadamente quisquillosos, pulcros e inquietos. Se muestran bastante
desesperados ante cualquier tratamiento.
Bryonia. Para casos de miedo a la muerte en personas a las que no
les gusta que las muevan. Son capaces de causarse una enfermedad
después de un ataque de ira o de una emoción muy fuerte.

108
Toma del caso

Calcarea carbonica. Para casos de miedo a la muerte en individuos


lentos, que sufren todo tipo de “congestiones” y que suelen ser muy
melancólicos. Se sienten observados por los demás.
Causticum. Para casos de miedo a la muerte en personas que se
preocupan y compadecen por los demás, incluso cuando ellas mismas se
encuentran enfermas. El pensar en su enfermedad empeora aún más su
estado, por lo que resulta mejor dejar que se preocupen por los demás.
Gelsemium. Para casos de miedo a la muerte en personas que se
encuentran postradas cuando están enfermas. Suelen temblar de miedo
cuando se ponen a pensar en la muerte. A veces sienten como si se les
parara el corazón, y entonces se obligan así mismas a seguir adelante,
aunque lo que realmente quieren es estar tumbadas.
Lycopodium. Para casos de miedo a la muerte en individuos
sensitivos y que están muy tensos. Temen a acontecimientos que han de
ocurrir en el futuro, pero en su momento son capaces de enfrentarse a
ellos. Se sienten presionados a triunfar. Con frecuencia se trata de
individuos profesionales.
Nux vomica. Para casos de miedo a la muerte en individuos
irritables, que son grandes triunfadores y que suelen tomar una gran
cantidad de estimulantes. Su temperamento puede aflorar repentinamente.
Phosphorus. Para casos de miedo a la muerte en individuos
artísticos, sensitivos y que son propensos a padecer de todo tipo de
trastornos sanguíneos.
Pulsatilla. Para casos de miedo a la muerte en individuos tímidos,
que lloran con facilidad y que se sienten mejor si se les consuela y
compadece.
FANTASMAS
También el miedo a los fantasmas es típico en personas muy
“sensitivas”.
Aconitum., especialmente cuando éste se manifiesta después de
haber sufrido algún temor o choque.

109
Centro Superior de Estudios Homeopáticos

Arsenicum album. Para casos de miedo a los fantasmas en


individuos cosquillosos e inquietos.
Causticum. Para casos de miedo a los fantasmas en personas que
siempre se compadecen de los demás. Recapacitar sobre sus propios
problemas no les hace sentirse mejor, todo lo contrario. Es posible que los
libros o las películas de terror les causen impresión, por lo que deberían
evitarlos.
Lycopodium. Para casos de miedo a los fantasmas en personas
sensitivas y que se encuentran bajo una gran tensión. Suelen temer a
acontecimientos que tendrán lugar en el futuro, pero cuando éstos ocurren
saben enfrentarse a ellos. Se sienten obligados a triunfar. Con frecuencia
son profesionales.
Phosphorus. Para casos de miedo a los fantasmas en individuos
sensitivos y creativos.
Pulsatilla. Para casos de miedo a los fantasmas en individuos
tímidos y llorones que se sienten mejor siendo consolados y comprendidos.
Sulphur. Para casos de miedo a los fantasmas en individuos
dominantes. Les resulta difícil estarse quietos, se mueven nerviosamente y
suelen andar inclinados y con los hombros caídos hacia delante.
LAS ALTURAS
Argenitum nitricum. Indicado para aquellas personas que temen a
las alturas y que son bastante impulsivas y sospechan que podrían sentir el
impulso inevitable de saltar desde el borde de una roca o desde el quicio
de una ventana.
Pulsatilla. Para personas lloronas y tímidas que temen las alturas
por que están seguras de que se pueden marear y caer.
Sulphur. Para individuos dominantes que se suelen avergonzar de
su miedo a las alturas. Andan inclinados y con los hombros echados hacia
delante, y se mueven con inquietud.
TORMENTAS

110
Toma del caso

Natrum muriaticum. Para casos de miedo a las tormentas es


individuos melancólicos que no quieren ser compadecidos. ¡Se sienten
mejor “resguardándose” de la tormenta debajo de la mesa!
Phosphorus. Para casos de miedo a las tormentas en personas
sensitivas y creativas. No soportan el ruido de los truenos y pueden llegar
incluso a enfermar durante la tormenta.
Rhododendron. Para casos de miedo a las tormentas, y más
particularmente a los truenos, en personas propuestas a padecer
trastornos reumáticos. Pueden presentar problemas en sus articulaciones
que se comportan casi como “barómetros del tiempo”.
FOBIAS SOCIALES
Este tipo de problema generalmente suele estar relacionado con el
miedo a estar en presencia de otras personas. El individuo comienza a
preocuparse por lo que los demás estarán pensando de él. Por ejemplo,
puede temer que lo consideren aburrido, incompetente, torpe, estúpido o
grosero. A veces se crea un círculo vicioso debido a una hiperactividad de
la componente física del miedo, que se puede reflejar, por ejemplo, en un
sonrojamiento, una tartamudez, en tener la necesidad repentina de ir al
baño, o en tratar de disculparse a uno mismo, diciendo que nos tenemos
que ir por encontrarnos indispuestos.
Las fobias sociales suelen afectar a adultos, y pueden ser fobias
aisladas o síntomas de unos estados de ansiedad o de depresión más
generales.
MIEDO A LOS EXTRAÑOS
Baryta carbonica. Para casos de miedo a los extraños en niños y
personas mayores. Los niños parecen ser lentos y reservados, mientras
que las personas mayores darán muestras de tener una memoria muy
pobre o de no poder concentrarse.
Carbo vegetabilis. Para casos de miedo a los extraños en personas
que se sienten muy cansadas. Su miedo es muy intenso y necesitan
abanicarse a sí mismos para “enfriar su temor”.

111
Centro Superior de Estudios Homeopáticos

Causticum. Para casos de miedo a los extraños en individuos que


siempre se muestran muy compasivos con los demás. Pensar en sus
problemas les hace sentirse peor. Necesitan ser distraídos antes de salir a
la calle y de hacer nuevas amistades.
Cuprum metalicum. Para casos de miedo a los extraños en
personas que generalmente están malhumoradas. Suelen sentir espasmos
y dolores opresivos y con frecuencia tienen un sabor metálico y cobrizo en
la boca.
Thuya. Para casos de miedo a los extraños en individuos que suelen
tener ideas “fijas” muy extrañas, como, por ejemplo, que dentro de ellos se
encuentra algo o alguien. Frecuentemente presentan verrugas.
MIEDO A ACTUAR
En esto contexto la palabra “actuar” significa cualquier cosa bajo la
mirada de otras personas. Esto puede variar desde hablar en público,
practicar algún deporte, hasta ir al teatro o a un restaurante.
Argenitum nitricum. Para casos de miedo a “actuar” cuando la
perspectiva de tener que hacerlo causa diarrea. Sentirán la necesidad de
salir rápidamente a respirar aire libre, de tal manera que querrán
asegurarse de la existencia de un camino de salida seguro. Por esta razón,
en el teatro se sentarán siempre en una butaca de pasillo o en un
restaurante preferirán una mesa cerca de la puerta de salida.

112
Toma del caso

MIEDO A ACTUAR
¿Se siente mejor solo? Sí Causticum

no ¿vesícula afectada? Gelsemium

¿Intestinos afectados? Argentum


sí nitricum

Miedo a Peor para la


Actuar en anticipación sí, teme al fracaso
Público Lycopodium

No sujeto a obligaciones

Silicea

Causticum. Para casos de miedo a “actuar” en personas que siempre se


están compadeciendo de los demás. Su estado empeora cuando se ponen
a pensar en sus problemas. Necesitan estar distraídas antes de que tenga
lugar el acontecimiento o encuentro que les produce ese miedo.
Gelsemium. Para casos de miedo a “actuar” en individuos que
tiemblan como una hoja antes del acontecimiento venidero. Incluso pueden
necesitar acostarse. Con frecuencia sienten la urgencia de orinar, y lo
harán en gran cantidad.
Lycopodium. Para casos de miedo a “actuar” en individuos muy
sensitivos y tensos. Días antes de que tenga lugar un determinado
acontecimiento ya sienten un miedo espantoso, pero son capaces de
113
Centro Superior de Estudios Homeopáticos

enfrentarse a él cuando éste llega finalmente. Frecuentemente se ven


metidos en una serie de situaciones y luego se sorprenden de ello y se
preguntan: ¿Qué hago yo aquí?
Silicea. Para casos de miedo a “actuar” en individuos sensitivos que
no suelen estar muy animados a emprender ningún tipo de actividad. A
veces toman alcohol para ver si consiguen “envalentonarse”, pero
posteriormente se dan cuenta de que no les sienta bien.

114
Toma del caso

Fijaciones

¡Fuera de aquí, maldita mancha! Uno, dos: porque, si

ya es hora de hacerlo. ¡El infierno es oscuro y lúgubre!

¡Lucha mi señor, lucha! Un soldado, ¿y tiene miedo?

¿Sabe alguien a quién debemos temer, si nadie puede

pedir cuentas al poder? ¿Quién podía imaginar que

aquel hombre viejo aún tuviera tanta sangre dentro de él?

WILLIAM SHAKESPEARE

Lady Macbeth, Macbeth, acto V, escena 1.ª

WILLIAM SHAKESPEARE, el escritor de obras teatrales más importante de


Inglaterra, Fue, sin duda alguna, uno de los mayores observadores de la
humanidad. En sus obras nos describe, a través de la palabra y de las
hazañas de sus personajes, muchos de los trastornos emocionales que
padecemos nosotros los frágiles seres humanos. En la obra Macbeth, por
ejemplo, trata el problema de los celos y del ansia de poder, la culpabilidad
del asesino, el miedo a los fantasmas y el progresivo deterioro de la mente
hasta alcanzar el estado de locura. A pesar de que el desarrollo emocional
de Lady Macbeth resulta fascinante, la descripción de su comportamiento
obsesivo-compulsivo es ya genial por sí mismo. Sus desilusiones,
alucinaciones y su manía repetitiva de lavarse las manos podrían encajar
perfectamente en cualquier libro de texto de psiquiatría contemporánea.
Fijaciones
El termino “fijación” tiene diferentes significados para las diferentes
personas. En términos analíticos freudianos, el término se refiere a una
detención o paro en algún momento del desarrollo psicológico sexual. En el
contexto de este libro, yo uso este término para referirme a las ideas fijas o
a los impulsos que los individuos encuentran difíciles de controlar o
despejar de su mente.

115
Centro Superior de Estudios Homeopáticos

Las ideas fijas son frecuentes en personas de una disposición


ordenada y exigente. El problema de las fijaciones, es que pueden llegar a
alterar la vida del individuo de tal forma, que éste ya no sea capaz de
realizar correctamente sus funciones en su puesto de trabajo, en su casa o
en sus relaciones con otras personas.
Muchos niños juegan a evitar las grietas entre las piedras que
pavimentan la acera. De forma similar, el habituarse a un ritual “antes de
acostarse” resulta bastante normal. Ambas son etapas que se suelen dar
en la fase de crecimiento y probablemente tienden a desaparecer,
precisamente por el hecho de que siempre se han considerado como un
juego. A veces llegan a arriesgarse de tal forma que repercuten sobre otros
miembros de la familia, y si el comportamiento de ritual no es llevado a
cabo completamente, el niño se siente con la obligación de repetirlo hasta
que consiga realizarlo a la perfección. Llegado a este punto es donde ya el
comportamiento obsesivo-compulsivo se convierte en un problema
emocional fijo.
La adolescencia y etapa primaria de la madurez son períodos en los
que este tipo de comportamiento tiende a darse con frecuencia. En este
caso, el componente obsesivo suele estar representado por un
pensamiento fijo que puede estar relacionado con alguna creencia
supersticiosa o mística de que posiblemente ocurrirá algo malo si este
pensamiento no es ejecutado en forma de un ritual u obligación. Puede
empezar a manifestarse como en el caso del hecho de evitar las grietas en
el pavimento, puede estar relacionado con palpar objetos, por ejemplo. En
el ejemplo anterior puede estar asociado con el número de veces que el
proceso es llevado a cabo. De forma parecida, la manía de chequear es
otro ejemplo. En este caso el individuo se ve en la necesidad de chequear
que los tapones de los frascos del baño estén cerrados, o que los aparatos
eléctricos han sido desenchufados antes de salir de casa, por ejemplo.
Este chequeo suele ser repetido numerosas veces con el objetivo de que el
individuo en cuestión de alargue el tiempo de permanencia en casa para a
continuación salir por un periodo de tiempo lo más corto posible.
El ritual de lavarse las manos, el problema que era descrito tan
admirablemente con Lady Macbeth, es realmente muy frecuente. De

116
Toma del caso

hecho, yo he conocido a niños, a jóvenes adultos y a viejas solteronas que


estaban tan obsesionados con la higiene de sus manos, por miedo a la
suciedad y a los gérmenes, que han llegado a provocarse problemas
auténticamente devastadores de dermatitis.
La psicología de las ideas fijas
Un rasgo muy característico de las ideas fijas o de los pensamientos
obsesivos es que al individuo le resulta sumamente difícil, controlarlos, a
pesar de que sea consciente de lo absurdo que resultan. Además, estos
pensamientos parecen desafiar a los esfuerzos que el propio individuo
realiza con el fin de apartarlos de su mente.
Como ya mencionamos anteriormente, algunos tipos constitucionales
o personalidades son especialmente propensos a desarrollar fijaciones. En
términos psíquicos, se dice que algunas personas pueden ser
consideradas como anancásticas. Suelen ser quisquillosas en lo que
respecta al orden y a la organización, consideran la puntualidad como una
virtud, y sus puntos de vista acerca de las cosas suelen ser bastante
estrictos. En términos generales, se considera que algún trauma
psicológico ha llevado a estos individuos a un estado neurótico,
caracterizado por el desarrollo de un determinado fenómeno obsesivo-
compulsivo.
Parece que hay dos tipos de fijaciones. Algunas personas desarrollan
problemas obsesivos-meditabundos, en los que el individuo se convierte en
sujeto de unos pensamientos repetitivos y obsesivos: por ejemplo, tener
que formarse una imagen de las personas en su mente. Otros individuos
son víctimas de problemas de tipo obsesivo-compulsivo, que les obligan a
tener un cierto comportamiento ritual; por ejemplo, tocar madera, lavarse
las manos, etcétera.
La sensación de culpabilidad es una razón subyacente muy frecuente
para el desarrollo de una idea fija o fijación. Como ya hicimos referencia en
el capítulo 5, el mecanismo de defensa psicológica aislamiento, puede ser
equivocado con el fin de ayudar al individuo a controlar determinados
sentimientos que puedan hacerle sentirse culpable. Efectivamente, el
pensamiento repetitivo o ritual representa un interno inconsciente de aislar

117
Centro Superior de Estudios Homeopáticos

la culpabilidad. Por ejemplo, alguien puede llegar a obsesionarse con la


idea de dañar a otra persona, quizás atacándola con un cuchillo.
Incomprensiblemente, esa persona empieza a sentirse culpable, de tal
manera que su mente se esfuerza en protegerlo de su culpabilidad,
desarrollando en primer lugar una fobia hacia los cuchillos, tijeras u otros
objetos puntiagudos. En segundo lugar, ya que esta situación puede llegar
a ser insostenible, al principio se suaviza un poco, creándose un ritual
relacionado con objetos afilados. De esta forma, el individuo sentirá que no
sucede nada si toca o usa un cuchillo después de haber acariciado unas
veinte veces. El problema es cuando se puede dar un aumento progresivo,
de tal manera que esas veinte veces se conviertan en cien, etcétera.
Cuando el ritual, por una razón u otra, no puede ser llevado a cabo
de una forma perfecta, surge el problema de la frustración. El individuo no
es capaz de aceptar un intento en el que “casi llegue a conseguirlo”.
Cualquier fallo en la ejecución correcta del ritual parecerá “merecedor de
castigo por parte del subconsciente” y provocara la aparición de miedo y de
un ataque de pánico agudo en el individuo.
En ocasiones, la fijación es una manifestación aislada que se da sólo
en individuos pulcros y exigentes, del tipo Arsenicum album o Nux vomica y
otras veces resulta ser síntoma de un problema más profundo.
Verdaderamente, un 20 por 100 de las personas con problemas de fijación
también se sienten deprimidos
CULPABILIDAD
Potencialmente, todos los mecanismos psicológicos de defensa que
se mencionábamos en el capítulo 5 pueden ser evocados con el fin de
defender a la persona de sentimientos de culpabilidad o de posibles
sensaciones de este tipo. Cuando estos mecanismos surgen efecto, el
individuo posiblemente deje de sentirse culpable. En ocaciones, la
sensación de culpabilidad es tan fuerte que el individuo es completamente
consciente de este sentimiento y, a pesar de todo, no puede hacer nada
para liberarse de él.
Los siguientes medicamentos pueden ser de gran ayuda en el caso
de que el individuo sea consciente de ese sentimiento de culpabilidad.

118
Toma del caso

Arsenicum album. Para casos de sensación de culpabilidad en


individuos pulcros, exigentes e inquietos. Si perciben que han causado
algún daño, ya sea leve o grave, probablemente se angustiarán de una
forma desmesurada. Serán incapaces de tranquilizarse y se sumirán en un
estado de ansiedad aún más profundo.
Aurum metalicum. Para casos de sensación de culpabilidad en
individuos depresivos que tienen tendencia a reprocharse sentimientos de
culpabilidad. Suelen menospreciarse a sí mismos y también pueden tener
ideas de autodestrucción o suicidas. Sienten miedo de la muerte y son
especialmente sensibles a los ruidos y a las emociones.
Belladona. Para casos graves de sensación de culpabilidad en los
que el individuo enferma repentinamente. Incluso equivocaciones ya
olvidadas pueden atormentar su mente y provocar intensos sentimientos de
culpabilidad.
Causticum. Para casos de sensación de culpabilidad que surgen
después de haber sufrido una conmoción o pérdida de un ser querido. Se
muestran sumamente compasivos con los demás, pero si se ponen a
pensar sobre sus propios problemas su estado puede agravarse. Necesitan
que los distraigan, pues tiene miedo de haber fallado a todo mundo.
Cocculus. Para casos de sensación de culpabilidad en individuos
caprichosos y soñadores. Pueden llegar a entristecerse profundamente. Se
preocupan mucho de la salud de los demás y pueden sentirse culpables de
ser ellos los causantes del problema. No les gusta mucho moverse y con
frecuencia se quejan de tener una extraña sensación de vacío.

119
Centro Superior de Estudios Homeopáticos

CULPABILIDAD

Aurum Metalicum Fijación relacionada con la

Muerte

Hyoscyamus Ritual de lavarse las manos

Ideas suicidas no ¿quisquilloso? Sí arsenicum album chequear

si

Culpabilidad Inquietud sí Nux Vómica Hipocondriasis

No uso de estimulantes

sí no Acidum Fijación

¿se siente mejor hablando? Nitricum relacionada

con la muerte

no

Causticum Cocculus Natrum Muriaticum

Miedos múltiples Hipocondriasis Hipocondriasis

Coffea. Para casos de sensación de culpabilidad en individuos


fácilmente impresionables. Suelen pensar con una rapidez tremenda, y
éste resulta ser parte de su problema. Sufren con sus sentimientos de
culpabilidad y, en consecuencia, padecen insomnio.
Graphites. Para casos de sensación de culpabilidad en individuos
depresivos, tímidos y nerviosos que suelen tener obesidad. Saltan por
cualquier cosa y les entran ganas de llorar cuando escuchan música.
120
Toma del caso

Curiosamente, tiene la sensación de que a veces les cuelgan una telaraña


por encima de su cara.
Hyoscyamus. Para casos de sensación de culpabilidad en individuos
suspicaces, parlanchines e inmodestos. Suelen reír por cosas
insustanciales. Tienen miedo de ser envenenados o mordidos por perros.
Ignatia. Para casos de sensación de culpabilidad en individuos
retraídos y volubles. Se pueden volver histéricos con facilidad.
Normalmente se sienten melancólicos y prefieren estar en silencio. Con
frecuencia suspiran y sollozan. Se muestran especialmente afectados
después de haber perdido a un ser querido.
Natrum muriaticum. Para casos de sensación de culpabilidad en
individuos melancólicos que no se dejan consolar fácilmente. Les encanta
la comida salada. Se suelen sentir culpables y deprimidos durante mucho
tiempo, después de haber perdido a un ser querido o haber sufrido un
choque.
Acidum nitricum. Para casos de sensación de culpabilidad en
individuos testarudos, irritables y quisquillosos. Suelen ser rencorosos.
Nux vomica. Para casos de sensación de culpabilidad en individuos
apasionados y exigentes que pueden llegar a ser grandes triunfadores.
Suelen hacer uso de estimulantes, los cuales pueden incrementar aún más
su sentimiento de culpabilidad.
Pulsatilla. Para casos de sensación de culpabilidad en individuos
tímidos, llorosos y volubles que se encuentran mejor al aire libre. Se
sienten intensamente culpables, pero reprimen ese sentimiento.
Veratrum album. Para casos de sensación de culpabilidad en
individuos melancólicos e indiferentes que sufren las consecuencias de una
conmocion. Suelen tener sudor frio en la frente.
IDEAS FIJAS Y SENSACIONES
CUANDO UNA FIJACIÓN ESTÁ ALTERANDO LA VIDA DE UN
INDIVIDUO, SE DEBERÍA CONSULTAR CON MÉDICO.

121
Centro Superior de Estudios Homeopáticos

EN EL CASO DE QUE UNA IDEA FIJA PAREZCA


COMPLETAMENTE IRRACIONAL Y EL INDIVIDUO NO SE PERCATE DE
ELLO. A ÉSTE SE LE DEBERÍA ACONSEJAR CONSULTAR A UN
MÉDICO, ANTES DE QUE LA FIJACIÓN PUEDA PROVOCAR UNA
ENFERMEDAD EMOCIONAL GRAVE.
Ideas fijas simples pueden ser tratadas de manera eficaz con los
siguientes medicamentos.
Aconitum. Después de sufrir un choque o un gran susto suele ser
frecuente empezar a crearse alguna idea fija. Existe incluso miedo a la
muerte y a un destino inminente. Por ejemplo, se puede desarrollar la idea
fija de no ser ni capaz de cruzar la calle.
Anacardium orientale. Para personas que suelen tener unas
fijaciones bastante curiosas. Pueden llegar a pensar que en realidad son
dos personas a la vez. Son suspicaces, se muestran con la mente ausente
y suelen jurar y blasfemar. Se trata de un buen remedio para
comportamientos obsesivos en personas ya mayores.
Argentum nitricum. Para personas con tendencia a realizar todo tipo
de acciones impulsivas. Se sienten obligadas a ello por razones que les
resultan embarazosas de revelar.
Arsenicum album. Para personas que suelen ser muy pulcras
ordenadas e inquietas. Les gusta que todo esté en su sitio y perfectamente
organizado. Tienen también tendencia a chequearlo todo.
Aurum metalicum. Para casos de ideas fijas en individuos
melancólicos y que se desprecian a sí mismos. Se suelen obsesionar con
la muerte y pueden desarrollar ideas suicidas de cómo quitarse la vida. A
pesar de todo, sienten un gran miedo a la muerte.
Cuprum metalicum. Para personas malhumoradas con tendencia a
guardar rencor. Pueden llegar a tener ideas extrañas muy fijas. Con
frecuencia sienten sabor metálico y cobrizo en la boca. Además sufren de
espasmos y retortijones.
Hyoscyamus. Para casos de miedo al agua, a ser mordido o
envenenado. Hay tendencia a lavarse las manos con mucha regularidad,
122
Toma del caso

como si tratara de un ritual. Les suele gustar colocar las cosas de forma
simétrica.
Ignatia. Para individuos “histéricos”, sobre todo después de haber
sufrido un choque o la perdida de un ser querido. Les resulta sumamente
difícil de borrar de su mente la cara de alguien o a una persona. A veces se
sorprenden a sí mismos dibujando el retrato de una persona con los ojos
de la mente. Suelen ser muy sensitivos, llorosos y bastante volubles.
Lachesis. Para individuos parlanchines y suspicaces con tendencia a
sentirse hinchados. Pueden desarrollar fijaciones de tipo religioso o
filosófico.
Phosphorus. Para individuos artistas y creativos que suelen
desarrollar una fijación relacionada con la salud. Temen llegar a padecer
una enfermedad incurable y también sofocarse mucho. Suelen sufrir
trastornos sanguíneos como, por ejemplo, sangrar por la nariz.
Pulsatilla. Para individuos tímidos y llorosos que se sienten mejor
cuando alguien les brinda consuelo. Suelen temer al sexo opuesto y
desarrollan ideas fijas y conceptos. Pueden llevar a cabo rituales como
tocar madera, etcétera.
Rhus toxicodendron. Para individuos melancólicos e inquietos con
tendencia a sufrir trastornos reumáticos. Pueden desarrollar la fijación de
que alguien los quiere envenenar.
Sepia. Para individuos indiferentes que parecen revivir realizando
alguna de sus actividades favoritas como, por ejemplo bailando. Suelen
desarrollar ideas fijas que tiene que ver con enfermedades.
Silícea. Para personas que se suelen desanimar con facilidad. No les
gusta el esfuerzo mental y desarrollan ideas fijas relacionadas con objetos
pequeños como, por ejemplo, alfileres. Se sienten obligadas a coleccionar
y contarlos.
Sulphur. Para individuos dominantes que no pueden estar quietos.
Andan inclinados, con los hombros echados hacia delante y les gusta
holgazanear. Suelen manifestar fijaciones acerca de su cuerpo por ello se

123
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suelen rascar, provocándose algún problema en la nariz, oreja, dedos del


pie o en la piel.
Taréntula hispania. Para aquellos individuos que con suma rapidez
suelen cambiar de estado de ánimo. Sienten la continua necesidad de
estar ocupados. Pueden desarrollar fijaciones acerca de cosas hacia las
que sienten auténtica aversión y, en ocasiones se obligados a destruirlas.
Thuya occidentales. Para individuos muy ocupados,
emocionalmente muy sensibles, que suelen presentar verrugas y pólipos.
Con frecuencia desarrollan ideas fijas muy extrañas, imaginándose que su
cuerpo y su alma se separan o que tienen alguien a su lado, o también les
obsesiona la idea de que dentro de ellos hay una vida animal.
Veratrum album. Para individuos melancólicos que atraviesan
periodos de hiperactividad y de manías. Desarrollan ideas fijas acerca de
tirar y romper cosas a su alrededor.
HIPOCONDRIASIS
Las fijaciones que se refiere a la salud, a procesos que tienen lugar
en nuestro organismo y al miedo que siente uno a su propia mortalidad son
frecuentes. En ocasiones, la fijación forma parte del temperamento del
individuo, de su constitución, y a veces se desarrolla un “brote” de
ansiedad o de una depresión.
En estados de ansiedad, la fijación puede ser un efecto secundario que
tiene su base en una de las manifestaciones físicas de su miedo. Por
ejemplo, si uno tiene palpitaciones, entonces el individuo puede desarrollar
la preocupación, de tener un corazón débil.
En el caso de un estado depresivo, la fijación posiblemente esté
relacionada con una enfermedad seria. Por ejemplo, con la idea de
padecer algún tipo de cáncer, una enfermedad degenerativa o alguna
parálisis. En caso de que este tipo de miedos se manifiesten, se debería
consultar con el médico, de tal manera que a la persona afectada le
podamos ayudar a aclarar sus ideas.

124
Toma del caso

Los siguientes medicamentos son considerados como muy valiosos


para hipocondriasis.
Arsenicum album. Para individuos quisquillosos y pulcros que se
sienten muy inquietos y agitados. Cuando las cosas no marchan muy bien,
suelen imaginarse lo peor. Se desesperan, no creen que ellos vayan a
mejorar y suelen dudar sobre la eficacia de cualquier medicamento.
Terminan dándose largos paseos por el pasillo de la casa. Suelen temer
bastante a la muerte.
Aurum metalicum. Para individuos melancólicos que sienten
desprecio hacia ellos mismos. Se obsesionan con la idea de la muerte y
llegan a tener ideas suicidas. A pesar de todo, les atemoriza pensar en la
muerte.
Calcarea carbónica. Para individuos lentos, congestionados, que
sienten miedo atroz a sufrir un colapso mental. Les atemoriza pensar en
que puedan enfermar.
Ignatia. Para individuos histéricos que ante el dolor, un choque u
otras emociones fuertes reaccionan desarrollando una fijación relacionada
con su estado de salud. Esta tendencia forma parte de su carácter. Sus
reacciones tienden a ser histéricas.
Natrum muriaticum. Para individuos melancólicos que no se dejan
consolar fácilmente. Les encanta la comida salada. Son propensos a sufrir
grandes jaquecas.
Nux vomica. Para individuos apasionados e irritables que consiguen
grandes logros en la vida. Suelen hacer uso de estimulantes y son
propensos a sufrir trastornos estomacales. Se pueden llegar a enfadar
mucho si se ponen a hablar extensamente acerca de su propia salud.
Valeriana. Para individuos volubles e hipersensibles. Suelen ser
propensos a dolores espasmódicos, flatulencias y a temblores.

125
Centro Superior de Estudios Homeopáticos

Tristeza y depresión

En verdad; no sé muy bien por qué me siento tan triste;

ella me consume a mí, y tú dices que te consume a ti;

pero como la cogí, la encontré o pasé a su lado,

y de qué diablos está hecha y dónde ha nacido

he de aprender;

y de toda esta tristeza de la que tanto quiero saber, me

(enseña,

que debo esforzarme mucho por conocerme a mí mismo.

WILLIAM SHAKESPEARE, El mercader de Venecia

La sensación de tristeza y la depresión son fenómenos sumamente


frecuentes. A pesar de que ambas palabras tienen un sentido muy
parecido, generalmente sus significados se consideran muy diferentes.
Mientras son muchas las personas que en ocasiones se sienten tristes, se
piensa que el número de individuos que se encuentran sumidos en un
estado grave de depresión es menor. En realidad no hay una opinión
conceptuada al respecto, ya que los psiquiatras no se ponen de acuerdo
acerca de la naturaleza de la depresión en sí.

Algunos psiquiatras consideran que la tristeza simplemente


representa el suave final de una hilera de emociones, que representa en su
otro extremo una depresión suicida. Otros profesionales describirían la
tristeza como un estado temporal normal, que debe ser claramente
diferenciado de las enfermedades definitivas que provocan las
depresiones. En éste último caso, distinguen entre depresión neurótica y
trastornos afectivos psicopáticos, como, por ejemplo, psicosis maniaco-
depresivas y depresión psicopática.
Para complicar más las cosas, se establece un debate en el que se
discute si la depresión tiene una base física o psicológica. Ello queda
126
Toma del caso

ilustrado en el hecho de que se distinguen dos tipos de depresiones, la


llamada depresión endógena y la depresión reactiva. Hay que decir, que
hoy en día ésta no se considera una clasificación estricta, aunque, sirve de
modelo para que muchos psiquiatras puedan decidir sobre el tratamiento
que resulte más conveniente.
La depresión endógena se supone resulta de un problema genético o
bioquímico. Se suele asociar con alteraciones en el sueño (generalmente
despertarse muy pronto por la mañana), con pérdida de apetito, dejar de
tener relaciones sexuales, con problemas de estreñimiento y quizás incluso
con indigestiones.
La depresión reactiva surge, sin embargo, como consecuencia de un
trauma emocional evidente o de una pérdida. Suele estar asociada con los
llamados “rasgos de aspecto biológicos” de la depresión.
La importancia de diferenciar entre los dos tipos de depresión radica
en que la depresión endógena se cree que responde mejor a los
medicamentos y un tratamiento de tipo físico. Por otro lado, las
depresiones reactivas suelen responder mejor a tratamientos de tipo
psicoterapéutico, siendo el más sencillo la tranquilidad.
En realidad resulta sumamente difícil ser específico. La mayoría de
los casos de depresión presentan rasgos mixtos, lo que significa, que
posiblemente existan múltiples razones que pueden desencadenar una
depresión, al igual que diferentes formas de percibir el individuo su estado
depresivo.
Los rasgos principales de la tristeza y de la depresión
Antes de describir remedios individuales sería aconsejable considerar
determinados aspectos o características que son relativamente comunes a
los diferentes casos de depresión.

*Bajo estado de ánimo.


*Pérdida de vitalidad.
*Sentimientos de culpa.
*Autodesprecio.
*Desesperanza y desengaño.
127
Centro Superior de Estudios Homeopáticos

*Alteraciones en el sueño.
*Cambios en el estado de ánimo a lo largo del día.
El problema mayor consiste en que una vez que una persona cae en
un estado de depresión resulta muy difícil mirar hacia adelante. El futuro
puede parecer oscuro y deprimente, o incluso se puede tener la sensación
de que en realidad no hay ningún futuro hacia el que mirar.
Los sentimientos de culpabilidad con frecuencia no suelen estar
justificados, y a pesar de todo resulta difícil, librarse de ellos.
Posteriormente pueden producir una sensación de desprecio hacia uno
mismo y de no serle útil a nadie. El peligro se da cuando intenta dañarse a
sí mismo o incluso suicidarse.
EN EL CASO DE QUE HAYA INDICIOS DE QUE EL INDIVIDUO
PIENSA EN CAUSARSE ALGÚN DAÑO O EN SUICIDARSE, SE DEBERÁ
ACUDIR URGENTEMENTE A UN MÉDICO.
La homeopatía y la depresión
Como ya mencioné anteriormente, la depresión puede ser
extremadamente peligrosa cuando el individuo pierde cualquier tipo de
esperanza. Así de simple, si la vida deja de tener sentido, el intento de
suicidio puede ser inminente. Por esta razón, en el caso de que la
depresión se grave o difícil de superar, la ayuda convencional siempre es
esencial.

Como ya mencionamos en el capítulo 4, determinados tipos


constitucionales resultan especialmente vulnerables para sentir
depresiones. Si se puede determinar con facilidad el remedio
constitucional, entonces debería ser tomado al inicio de cada periodo de
bajo estado de ánimo, para evitar que la depresión perdure.

128
Toma del caso

En el capítulo 5 ya dijimos que muchas personas tienden a


protegerse a sí mismas encubriendo su depresión con otra emoción. Si
resulta ser éste el caso, entonces es aconsejable ayudar al individuo
tratando en primer lugar el tipo de depresión, antes que centrarse en la
segunda (o tercera) emoción.
DEPRESIÓN AGITADA
La inquietud es una característica dominante en este tipo de
reacciones. Suelen manifestarse irritabilidad, agitación, pasear de un lado a
otro y la necesidad de hacer todo rápidamente.
Arsenicum album. Para casos de tristeza o depresión en individuos
quisquillosos, pulcros y generalmente inquietos. Les suelen dar ataques de
profunda angustia. Pasean inquietos por el pasillo de un extremo a otro y
se muestran bastante nerviosos. Se desaniman y piensan que nunca van a
recuperarse y además dudan de la efectividad de los tratamientos.
Aurum metallicum. Para repentinos ataques de tristeza o de
depresión que siempre llegan como una nube. Los afectados se sienten
inútiles, desanimados para hacer nada y no se muestran satisfechos ni con
su personalidad ni con su vida. Pueden tener ideas de suicidio, a pesar de
que temen a la muerte. No pueden estar quietos.
Belladona. Para repentinos ataques de tristeza o depresión.
Resultan característicos la rapidez con que surge el estado depresivo y el
tipo de reacción física que lo acompaña. Las pupilas suelen estar dilatadas,
las mejillas se sienten calientes y húmedas y el pulso acelerado. Se
muestran inquietos e “inflados”.
Iodum. Para casos de tristeza y depresión cuando el futuro parece
obscuro. No se pueden estar quietos y experimentan impulsos de salir
corriendo y de cometer actos destructivos o agresivos. Rehuyen la
compañía y sienten la necesidad de estar ocupadas, pero sin ningún tipo
de ayuda.
Lilium tigrinum. Para casos de tristeza y depresión en individuos
llorosos, que dan muestra de ansiedad y que principalmente suelen ser
mujeres. Suelen sufrir el síndrome premenstrual. Tienen tendencia a

129
Centro Superior de Estudios Homeopáticos

mostrarse indiferentes y sienten la necesidad de estar ocupadas, pero sin


ningún tipo de ayuda.
Natrum muriaticum. Para casos de tristeza y depresión en
individuos que se encolerizan por cualquier trivialidad, no les gusta que los
consuelen y les encanta la sal. Se pueden llegar a convertir en seres
torpes, precipitados en sus acciones e inquietos.
Acidum nitricum. Para casos de tristeza y depresión en individuos
susceptibles e irritables. Se sumen en una profunda desesperación, pero
pueden llegar a ser muy rencorosos y “quisquillosos”. Se muestran muy
sensibles a todo.
Nux vómica. Para casos de depresión irritable e inquieta y de
tristeza. Se puede tratar de una persona que ha logrado mucho en la vida
pero que siente que ha pasado inadvertida. Cuando se encuentra bajo
presión, puede llegar a ser muy temperamental. Suele tener trastornos
digestivos.
Phosphorus. Para individuos creativos y artistas que suelen tener
ataques de tristeza. Se muestran nerviosos e inquietos. Continuamente
necesitan que se les tranquilice.
Rhus toxicodendron. Para casos de tristeza y depresión con
extrema inquietud. No pueden parar quietos ni un solo momento. Se
encuentran peor por las noches y no pueden estar en la cama. Suelen
sufrir problemas reumáticos. Sienten miedo a que los envenenen.
DEPRESIÓN LETÁRGICA O RETARDADA
El letargo, la lentitud de movimientos y la pérdida de concentración
son las características de estas reacciones.
Calcárea carbónica. Para casos de tristeza y depresión en
individuos lentos y preocupados que suelen padecer problemas
congestivos. No se sienten bien ni siquiera realizando pequeños esfuerzos
mentales o físicos.
China officinalis. Para casos de tristeza y depresión, especialmente
después de sufrido algún tipo de hemorragia o pérdida de líquidos

130
Toma del caso

corporales, por ejemplo después de una enfermedad diarreica. A pesar de


que suelen sentirse deprimidos y letárgicos, sus mentes estarán “bullendo”
por dentro positivamente.
Graphites. Para casos de tristeza y depresión en individuos tímidos e
indecisos. Suelen mostrar muy aprensivos hacia las cosas, se asustan con
facilidad y se quejan de tener la curiosa sensación como si una tela de
araña pendiera encima de su cara.
Kalium phosphoricum. Para casos de tristeza en individuos
ansiosos que sienten temor a encontrarse con gente. Cuando están
deprimidos, se sumen en el más absoluto letargo y pueden sentir como su
memoria empieza a deteriorarse. Pueden llegar a convertirse en
sonámbulos y sufren pesadillas y auténtico terror por las noches.
Sepia. Para casos de depresión y tristeza en individuos indiferentes
que parecen revivir cuando realizan alguna actividad que les gusta mucho,
como, por ejemplo, bailar. A pesar de que no resulte fácil compadecerles o
hacerles compañía, temen que se le deje a su aire.
Sulphur. Para casos de tristeza y depresión en individuos
dominantes y egoístas. Suelen andar inclinados, con los hombros caídos
hacia adelante y holgazanear. Siempre les resulta sumamente difícil
motivarse a sí mismos, especialmente cuando se sienten tristes. No cuidan
excesivamente su aspecto.
Veratrum album. Para casos de tristeza y depresión acompañados
de una gran fatiga. Suelen tener la frente bañada en sudor. Se muestran
indiferentes a todo. Sienten el deseo de romper y rasgar las cosas.
DEPRESIÓN HISTÉRICA
Lo más característico de esta depresión son los gestos
repentinamente impulsivos y teatrales de la persona afectada. Suelen
suspirar con desesperación, gritar, experimentan repentinos ataques de
excitación y cambios rápidos en el estado de ánimo. Cuando el individuo se
siente reprimido, puede realizar gestos que denoten intenciones
autodestructivas o suicidas. Pueden parecer divos con una personalidad
totalmente extravertida o aparentemente personas introvertidas capaces de

131
Centro Superior de Estudios Homeopáticos

ponerse la máscara teatral que les permite representar de nuevo el papel


de personas extravertidas.
Cimicifuga. Para depresiones de individuos que se comportan como
“divos” y que sueñan que les acecha un mal inminente. Hablan todo el
tiempo y sus gestos denotan intenciones autodestructivas. Sus ataques de
histeria son completamente impredecibles.
Ignatia. Para casos de depresión histérica en individuos volubles e
introvertidos. Suelen suspirar y llorar de forma llamativa. Son
especialmente propensos a este tipo de depresión, sobre todo después de
haber sufrido una conmoción o la pérdida de un ser querido.
Lachesis. Para casos de tristeza en individuos parlanchines y
suspicaces, propensos a sentirse hinchados. Les gusta escapar a los
problemas. Pueden resultar bastante celosos y afectados en sus
reacciones.
Pulsatilla. Para casos de depresión histérica en individuos tímidos y
llorosos que se sienten mejor al aire libre y cuando se les consuela. Suelen
temer al sexo opuesto. Lloran con mucha facilidad, por ejemplo, cuando
ven una película romántica, escuchan música, etc. A veces saben sacar
buen provecho de sus lágrimas.
Valeriana. Para casos de depresión histérica en individuos
hipersensibles, irritables y de una naturaleza bastante variable. Suelen ser
muy inestables y son propensos a sufrir espasmos de todo tipo.

132
Toma del caso

Inquietud Ideas Suicidas arsenicum album


si Aurum metálicum
Nux vómica
Rhus Toxicodendron

Belladona
no Lilium Tigrinum
Natrum Muriaticum
Acidum Nitricum
Phosphorus
Tristeza y
Depresión Letargia Ideas suicidas
sí calcarea carbónica
China officinalis
Sepia
Veratrum album

Graphites
no Kalium Phos.
Sulphur
¿Histeria? Ideas suicidas
sí ignatia
no lachesis
Pulsatilla

Cimicifuga valeriana

133
Centro Superior de Estudios Homeopáticos

CARÁCTER LLOROSO
La tendencia a llorar varía de una persona a otra. Por ejemplo,
algunas personas lloran con facilidad, bajo cualquier circunstancia,
mientras que otras sólo pueden llorar cuando están solas.
Las personas pueden llorar por diferentes motivos. Algunas lo hacen
solamente cuando se encuentran profundamente deprimidas. Otras, sin
embargo, pueden percibir que se les saltan las lágrimas cuando son
felices, se sienten tristes o cuando están a punto de estallar de ira.
Apis mellifica. Cuando sienten ganas de llorar individuos
indiferentes y apáticos. Suelen sufrir dolores penetrantes y sensibles
cuando llegan a chillar. Al mismo tiempo que lloran suelen lamentarse.
Ignatia. Para deseos de llorar en individuos histéricos. Sus
reacciones suelen ser extremas. Es un medicamento muy eficaz para tratar
las reacciones de las personas que se sienten afligidas.
Natrum muriaticum. Para deseos de llorar en individuos
melancólicos, difíciles de consolar. Siempre prefieren estar solos con el fin
de poder llorar sin que nadie los vea.
Pulsatilla. Para individuos tímidos y llorosos que suelen dejarse
consolar. Prefieren estar al aire libre.
Rhus toxicodendron. Para individuos melancólicos y decaídos que
son propensos a sufrir problemas reumáticos. Se sienten mejor haciendo
ejercicio y moviéndose para estar ágiles.
Sepia. Para individuos indiferentes que se suelen irritar y sentir
ofendidos con mucha facilidad. Se sentirán mejor sí se les convence para
realizar alguna de sus actividades físicas favoritas.

134
Toma del caso

Amor, odio y celos

Yo odio y amo: el porqué yo actúo así, segura-

mente te preguntarás. Realmente no lo sé, pero me

doy cuenta de que así ocurre y me sumo en la agonía.

CATULO (87-54 a. de C.)

SE suele decir que el amor mueve al mundo. Y también se ha afirmado que


el odio lo mantiene perturbado. Desde el comienzo de los tiempos ha sido
reconocido el enorme poder de estas emociones.
Probablemente sería bastante acertado afirmar que el amor es la
emoción más misteriosa de todas. Los antiguos griegos, aquellos maestros
en encubrir los sentimientos y las emociones en forma de grandes dioses,
convirtieron a Afrodita en la gran esencia del amor.
El nombre Afrodita (Venus para los romanos) posiblemente era de
origen oriental. Se cree que desciende del anterior dios asirio-babilónico
Ishtar, una deidad voluptuosa y guerrera, y de la diosa sirio-fenicia Astarté,
deidad mecenas de las orgías. La expansión de las diferentes culturas y la
fusión de unas en otras debieron ser inevitables en aquellos lejanos y
oscuros días, en los que un único poder marítimo comerciaba, luchaba y
vencía a los demás.
Y así Afrodita continuó siendo venerada hasta la época de los egeos.
Al igual que hoy en día se reconocen diferentes tipos de amor, también en
aquella época. Afrodita era conocida con distintos nombres en los
diferentes lugares, dependiendo del carácter del amor que ella
representara. De esta forma Afrodita Urania, la Afrodita celestial, era la
diosa del amor puro e idílico. Afrodita Genetrix o Nymphia representaba a
la protectora de los matrimonios. Afrodita Porne era la diosa de la lujuria y
la patrona de las prostitutas. Y finalmente Afrodita Anosia (la impia) era
conocida como la diosa de los amores infieles. Era maestra de sonrisas
graciosas, dulces engaños y en los encantos y deleites del amor.
Pero no solamente se rendía culto a Afrodita, aunque ella disponía un
séquito de otras deidades que la profesaban su amor, que la seguían o que

135
Centro Superior de Estudios Homeopáticos

supuestamente habían jugado un papel muy importante en su “vida”. Entre


ellos se encontraba Eros (cupido para los romanos), un dios atractivo y
alado que lanzaba flechas desde una aljaba dorada a mortales que no lo
sospechan. El efecto que tenían estas flechas eran un amor y una pasión
instantánea, en el caso de que la parte herida abarcara el corazón.
Había una diosa llamada Psique (que significa el alma). Fieles a lo
que cuenta la leyenda, diremos que esta diosa era poseedora de una
belleza tal que hasta la misma afrodita llago a sentir celos de ella. Con el
fin de darle una lección, envió a Eros para castigarla. Cuando esto ocurrió,
Eros se enamoró de ella y la visitaba cada noche, hasta que sus hermanas
el insistieron en que debía desvelar su identidad. Eros la abandonó y ella
se sumió en una profunda agonía cuando intentaba recuperar su amor
perdido. Por otro lado, Afrodita se volvió profundamente celosa por ser la
más amargamente odiada.
Este pequeño punto y aparte en el reino de la mitología de los antiguos
griegos es meramente instructivo. Nos enseña que hay muchos y
diferentes tipos de amor, y que el orgullo, los celos y la amargura pueden
estar todos ellos relacionados e implicados en una forma dinámica de las
relaciones amorosas. El odio, la negación del amor, puede llegar a
derivarse de cualquiera de ellos. Sin duda alguna, se trata de una de las
emociones más duras con las que hemos de convivir.
MAL DE AMORES
Con este término me quiero referir a aquellas condiciones que
resultan de un amor no correspondido defraudado. Dichas condiciones
pueden variar desde la pérdida del interés en la vida del individuo que
siente su “corazón roto”, pasando por un asma inducido por estrés,
trastornos intestinales psicosomáticos, hasta llegar incluso al desarrollo de
una enfermedad degenerativa.
Relaciones rotas, matrimonios que se desmoronan, disputas
familiares, todo ello puede ser la causa de problemas en el individuo,
además del inicio de un trauma.
Aurum metallicum. Para casos de gran depresión y posibles
intenciones de suicidio, en general en individuos melancólicos.
136
Toma del caso

Calcarea phosphorica. Para casos de irritabilidad, afecciones


cutáneas, vértigo, jaquecas y problemas reumáticos después de la
experiencia de un amor no correspondido. El problema se agrava cuando
más se piensa en él. Se sentirán mejor solo, aunque no podrán estarse
quietos y se moverán de una habitación a otra.
Causticum. Para casos de enfermedad o malestar después de sufrir
la experiencia de un amor no correspondido o defraudado en individuos
hipersensibles que siempre se van a mostrar compasivos con los demás.
Incluso llegan a sentir compasión por la otra parte de la relación. Suelen
desarrollar problemas en la vesícula, insomnio o aparición de verrugas.
Cimicifuga. Para casos de depresión y de sensación de que sobre
ellos ha caído una nube de mal augurio después de un romance
desafortunado. Pueden desarrollar unas condiciones dolorosas en las que
los dolores se manifiestan en forma de choques eléctricos. En las mujeres
afectada se suelen producir con frecuencia trastornos ginecológicos
Coffea. Para casos de insomnio, dolores de cabeza, que producen la
sensación de que a uno le estuvieran “introduciendo un clavo en el cráneo”
y “zumbido mental” después de una experiencia amorosa sin éxito y en la
que no ha sido correspondido su amor. La mayoría de los trastornos se
deben al hecho de que el individuo no es capaz de quitarse el problema de
la mente.
Hyoscyamus. Para casos de gran intranquilidad, incluso llegando a
espasmos después de una experiencia amorosa desafortunada. Suelen
volverse celosos, suspicaces y se enfadan. Sienten ganas de romper y
rasgar cosas, como, por ejemplo, cartas de amor.
Ignatia. Para casos de reacciones histéricas ante un amor
desafortunado. Suelen volverse emocionales, aunque rápidamente
cambiantes. Después de sufrir un problema de este tipo suelen tener
dificultades al tragar.
Lachesis. Para arrebatos de enfado y de celos después de una
experiencia amorosa desafortunada en personas parlanchinas con
tendencia a abotargarse. Son propensos a padecer el síndrome
premenstrual. (Véase capítulo correspondiente.)
137
Centro Superior de Estudios Homeopáticos

Natrum muriaticum. Para casos con desarrollo de dolores tales


como los de las jaquecas con visión en zigzag, en casos de depresión
palpitaciones y afecciones cutáneas, después de un fracaso amoroso en
individuos melancólicos que no se dejan consolar fácilmente. Desean con
auténtica ansia tomar sal o comidas saladas.
Nux vomica. Para trastornos estomacales y digestivos después de
haber sufrido un fracaso amoroso, en fogosos y altos ejecutivos con
presión a abusar de estimulantes. No soportan que se les contradiga.
Acidum phosphoricum. Para los efectos enfermizos de
experiencias amorosas no correspondidas y sin éxito, en individuos afables
y amables. Se suelen volver muy indiferentes y apáticos. Pierden todo
interés en aquello que les rodea y parecen tener dificultades en sujetar las
cosas. Suelen hundirse en la desesperación.
Sepia. Para casos de pérdida de interés en todas las cosas y en
todas las personas en individuos que de por sí suelen ser bastante
indiferentes. No soportan la simpatía y, sin embargo, tampoco les gusta
que se les permita actuar a su aire. Les encantan las tormentas y parecen
revivir cuando se les induce a realizar alguna de sus actividades favoritas
como, por ejemplo, el baile.
Staphisagria. Para fracasos amorosos en los que tienen lugar
arrebatos de enfado violentos, en individuos especialmente sensitivos. El
orgullo es uno de sus rasgos más característicos y se muestran
tremendamente indignados por el desprecio personal del que son víctimas.
Por otro lado, pueden reaccionar reprimiendo sus emociones y
permaneciendo totalmente callados.
ODIO
Como ya mencionábamos anteriormente, el odio es una de las
emociones más duras con las que hemos de convivir. Mientras que al amor
se le asocia con el corazón, el odio ha sido relacionado más bien con el
alma. Cuando el odio se empeña en persistir durante mucho tiempo, nos
puede dar la sensación de que literalmente nos estuviera arrancando una
parte del alma. Todas las emociones positivas se disipan ante el
implacable ardiente fuego del odio.
138
Toma del caso

Obviamente, no es competencia de este libro el ver qué es lo que


puede provocar el odio, pero ya que se trata de una emoción tan fuerte; se
puede llegar a decir que con los remedios homeopáticos apropiados se
puede llegar a contrarrestar los efectos que éste produce en el individuo.
Con esto me refiero a la gravedad que implica el odio en sí al desarrollo de
una enfermedad o malestar cuando en la vida emocional del afectado se
da un dominante sentimiento de odio.
Anacardium orientalis. Para casos de odio en individuos que
fácilmente se sienten ofendidos y que son hipocondríacos. En su
sentimiento de odio se vuelven bastante vengativos y maliciosos. Suelen
desarrollar ideas fijas y descalabradas. Su lenguaje puede resultar
insultante y fuerte.
Aurum metalicum. Para individuos melancólicos que pueden llegar a
pensar en el suicidio. Su mecanismo de odio parece estar infinitamente
sintonizado, ya que pueden llegar a odiar o aborrecer a personas que ellos
perciben que les han ofendido. Este odio suele ser desproporcionado en
relación con la ofensa percibida.
Calcarea carbónica. Para casos de odio en individuos lentos,
melancólicos y que con facilidad se fatigan, con tendencia además a todo
tipo de problemas congestivos. Están llenos de temores. Suelen odiar a
aquellas personas con las que llegan a competir o aquella que en
comparación con ellos, destacan o brillan.
Cuprum metallicum. Para casos de odio en personas con ideas fijas
en su mente. Éstas se suelen volver muy maliciosas y rencorosas. Si
pueden arañar, lo harán. Suelen sufrir espasmos y retortijones y tienen un
sabor metálico en la boca.
Lachesis. Para casos de odio en individuos parlanchines y
suspicaces con tendencia a sentirse abotargados. Suelen enfadarse y
buscarán la forma de herir por medio de palabras al blanco de su odio.
Natrum muriaticum. Para casos de odio en individuos melancólicos
que con facilidad se ofenden y que suelen guardar rencor incluso durante
años. Resultan difíciles de consolar. Les encanta la sal y comidas saladas.

139
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Acidum nitricum. Para casos de odio en individuos quisquillosos


que se comportarán de una forma rencorosa y que no podrán olvidar; a
pesar de las disculpas dispensadas por la persona objeto de su odio.
Phosphorus. Para casos de odio en individuos creativos y artísticos
que son muy sensitivos. Suelen guardar rencor y encenderse como una
cerilla.
Rhus toxicodendron. Para casos de odio en individuos inquietos y
reumáticos. Sus dolores reumáticos pueden de hecho empeorar o
desarrollarse después del desencadenamiento de su odio.
Sulphur. Para casos de odio hacia las instituciones y hacia la
injusticia en individuos que encajan con el tipo “filosofo desaliñado”. No les
suele costar andar desgarbados, inclinarse o moverse de forma inquieta.
Se convierten en buenos luchadores si pueden canalizar su emoción y
superar su natural tendencia a la indolencia.
CELOS
¡Oh!, mi señor, ¡cuidado con los celos!
Son el monstruo de ojos verdes que se burla
de la carne de la que se alimenta.
WILLIAM SHAKESPEARE, Otelo
El monstruo de ojos verdes de los celos ha logrado derribar
gobiernos, que se perdieran reinos y creando misterio a lo largo de la
historia de la humanidad. Aquello afectado por este mal se pueden
encontrar a sí mismos cometiendo grandes actos maliciosos o actos de
menos importancia que se base en el sentimiento del rencor. Se trata, en
efecto, de una emoción totalmente negativa que puede causar daño al
individuo que la experimenta, así como otras personas de su entorno, a
través de una acción ejecutada por el individuo celoso.
Definir esta emoción resulta tremendamente difícil. Dos de las
tentativas más famosas son:

140
Toma del caso

…es una especie de temor relacionado con el deseo de preservar


una posesión.
DESCARTES
…una mezcla de odio y amor.
SPINOZA
Cuando es verdaderamente consciente de los celos, entonces los
siguientes remedios pueden resultar efectivos.
Apis mellifica. Para aquellos individuos que se ven afectados por la
apatía y la indiferencia. Tienen la sensación de que se van a morir y
sienten celos de las personas que hay en su entorno. Se sienten
extremadamente suspicaces ante aquello que hacen sus familiares o sus
cónyuges. Se muestran muy nerviosos y están sujetos a condiciones muy
sensitivas y dolorosas.
Arsenicum album. Para individuos escrupulosos, muy ordenados e
inquietos. Suelen sentir celos de aquellas personas que poseen objetos
más limpios o estéticamente más refinados que ellos mismos.
Calcarea carbónica. Para individuos lentos y melancólicos con
propensión a todo tipo de problemas congestivos. Sienten aversión a
realizar cualquier tipo de esfuerzo, ya sea mental o físico, y por ello no
siempre alcanzan sus objetivos. En consecuencia, cuando se sienten
anímicamente depresivos, llegan a experimentar celos de amigos y vecinos
que aparentemente lo tienen todo.
Hyoscyamus. Para individuos parlanchines, suspicaces e
inmodestos con tendencia a exhibirse a sí mismos. Pueden llegar a sentir
unos enormes celos de otras personas y a ridiculizarse a ellos mismos a
través de su extraña conducta. Les suelen dar auténticos ataque de risas
por cosas absurdas e inconsecuentes. Tienen miedo a ser envenenados, y
por esta razón desconfían de las comidas, medicinas y de las bebidas.
Ignatia. Para individuos volubles e impulsivos. Sen sufrir ataques de
celos después de haber atravesado una etapa de aflicción o haber perdido
un ser querido. Su reacción puede llegar a ser incluso histérica.

141
Centro Superior de Estudios Homeopáticos

Lachesis. Para individuos parlanchines y suspicaces con tendencias


a sentirse abotargados. Suelen ser aves nocturnas que trabajan mucho
mejor durante la noche, de manera ineficiente pero por la mañana. Se
vuelven bastante torpes. Les dan arrebatos temperamentales cuando sus
celos se manifiestan en forma de insultos verbales. Los celos vuelven a
aparecer preferentemente en la etapa premenstrual o alrededor de la
menopausia en las mujeres.
Lycopodium. Para individuos preocupados y extremamente tensos
que suelen prever los acontecimientos con miedo. Suelen envidiar a
aquellas personas capaces de resolver cualquier tipo de situación, mientras
que ellos pasan los días agonizando. Suelen ser profesionales y sienten
celos de los logros o la popularidad de sus colegas.

Sí Miedo a ser sí Hyoscyamus


envenenado no Stramonium
Sí ¿Físicamente
Violento?
Celos Hablador no Lachesis
o
envidia no
sí Pulsatilla
¿torpe?
No Apis mellifica

142
Toma del caso

Nux vómica. Para individuos fogosos e irritables que suelen hacer


uso de los estimulantes. Continuamente se encuentran bajo presión y
pueden llegar a ser muy ambiciosos. Sus celos conducen a veces a
ataques de ira. Suelen estar celosos de colegas del trabajo, de sus
compañeros o de otras personas. Siempre creen que la hierba es más
verde al otro lado de la valla. Pueden llegar a causarse incluso alguna
enfermedad y a desarrollar trastornos digestivos.
Pulsatilla. Para individuos tímidos y llorosos que se encuentran
mejor al aire libre. Suelen ser de naturaleza cambiante y se vuelven
extremadamente celosos con bastante rapidez. De cualquier forma, tienden
a reprimir sus celos.
Staphisagria. Para individuos extremadamente sensitivos que se
ofenden con facilidad. Su sentimiento de orgullo ofendido es lo que les
hace propensos a sentir celos. Sus reacciones oscilan desde una apatía
total llegar a una explosión violenta de pasión. Prefieren la soledad que la
compañía. Pueden llegar a tener fijación con problemas sexuales.
Stramonium. Para los individuos apasionados y parlanchines.
Suelen tender a rápidos cambios en su estado de ánimo. Sus celos dan la
sensación de estar fuera de contexo, al igual que sus reacciones. Pueden
volverse muy agresivos y violentos.
Problemas de insomnio.
Bendiciones a aquel que inventó el sueño, el manto que
cubre a todos los pensamientos del hombre.

MIGUEL DE CERVANTES, Don Quijote.

A un cabeza de chorlito como el noble Don Quijote el manto del sueño


seguramente le parecería un estupendo “pijama”. Desgraciadamente, para
más del 40 por 100 de la población ocasionalmente, y para el 10 por 100
de forma regular, el sueño suele ser algo difícil de conciliar.

143
Centro Superior de Estudios Homeopáticos

Sueño normal e insomnio


En laboratorios en los que se ha investigado acerca del sueño se ha
demostrado que durante el sueño ininterrumpido un adulto joven es
arrastrado a lo largo de cuatro estados progresivamente más profundos de
sueño con movimientos no-rápidos de los ojos (sueño NREM, non-rapid
aye movement sleep, en lengua inglesa), asociados a ondas de actividad
lenta en el electroencefalograma (EEG o gráfico de ondas cerebrales).
Después de aproximadamente noventa minutos, el primer episodio de
sueño con movimiento rápido de los ojos (sueño REM; rapid eye movement
sleep, en inglés) se ha completado, y la relajación de los músculos y la
sensación de soñar tienen lugar. Estos episodios REM se repiten unas
cinco veces a lo largo de un sueño que dure de siete a ocho horas y
ocupan el veinticinco por ciento del sueño total.
De cualquier forma, la duración del sueño no siempre se ha de
equiparar a un “buen sueño”. Mientras que algunas personas se
despertarán frescas como una rosa, después de haber dormido tan sólo
unas cuatro o cinco horas, otras no se sentirán satisfechas hasta no haber
disfrutado de un sueño ininterrumpido de “ocho horas completas”. El
insomnio es, por lo tanto, una enfermedad subjetiva.
Una definición razonable de trabajo del insomnio podría ser, por ello,
“una enfermedad que implica dificultad para iniciar y/o mantener el sueño
que es requerido por cada uno”.
Algunas causas de insomnio
Es un hecho que los hábitos de sueño van cambiando con la edad.
La cantidad de sueño de “onda lenta” se ve reducida de tal forma que los
periodos de insomnio aumentan, siendo la causa de un sueño
interrumpido, fragmentado e insatisfecho. Para compensar esto, muchas
personas optan por echarse una siesta, lo que seguramente hará que su
necesidad de sueño nocturno disminuya.
Las expectativas de sueño se convierten en parte de un problema
desde el momento en que muchas personas esperan y creen necesitar
dormir ocho horas. De cualquier manera, la realidad es que, a medida que
uno se va acercando al ecuador de su vida y posteriormente va
144
Toma del caso

envejeciendo, las horas que precisa dormir se reducen a unas seis horas.
En consecuencia, mientras que una persona al despertarse no se sienta
cansada no necesita dormir más tiempo. El hábito de la siesta lo único que
hará es robarle horas de sueño durante la noche.
Además de los cambios normales que tienen lugar en el ciclo del
sueño con la edad, la mayoría de los casos de insomnio, que pueden ser
corregidos, se suelen atribuir a depresiones, ansiedad, dolor o a la
ingestión de drogas.
Obviamente, no tiene ningún sentido tratar el problema del insomnio,
que es consecuencia de padecer un estado de dolor, con sedantes o
medicamentos hipnóticos. De igual forma, problemas de tipo emocional tan
sólo se verán aplacados momentáneamente por medio de píldoras para
dormir. Y finalmente, si una droga produce trastornos de sueño como
efecto secundario, se trata claramente de una droga inaceptable.
La cafeína que contiene el té y el café, algunos comprimidos que
ayudan a respirar mejor, los diuréticos, los antidepresivos y los
bloqueadores de tipo Beta, todos ellos pueden causar insomnio. Incluso,
paradójicamente, también puede ocurrir esto con muchos medicamentos
hipnóticos. El problema es que tienden a reducir el sueño REM, causando
una debilidad transitoria a medida que se va tolerando mejor la droga.
Medidas de autoayuda

145
Centro Superior de Estudios Homeopáticos

TRASTORNOS DEL SUEÑO Phosphorus


Si
Naturaleza
artística y Aconitum
No
creativa
Si
I
Despertares
inquietos con ¿Cama Si
Equisetum
las sábanas No mojada?
en desorden No

Si Kalium
¿Ansiedad? phos.

No
Si
Lachesis
TRASTORNOS Pesadillas
DEL
y desvelos
SUEÑO Arsenicum
Album
No
Si
Coffea
¿Palpitacione
sss? No
Spigelia

Si
China
Dificultad para No es capaz de officinalis
Si
quedarse desconectar su
dormido mente

No No
Árnica

Se despierta Si
con Nux
2
frecuencia Vomica
No I
Sulphur 146
Toma del caso

Dejar de tomar té o café después de la hora de la comida,


posiblemente ayudará a resolver este problema de insomnio y se puede
optar por tomar en su lugar infusiones del tipo manzanilla, menta, poleo,
salvia o escaramujo. Bolsitas de este tipo de infusiones se pueden adquirir
fácilmente en la mayoría de los herbolarios. Creo que es mejor tomarlas
más bien poco concentradas, cualquier sabor amargo puede contrarrestar
con un poco de líquido la raíz de regaliz o con media cucharada de miel.
Es muy importante no sobrecargar el estómago poco antes de
acostarse. Es aconsejable que la cena no sea abundante, aunque el queso
y el chocolate les pueden mantener despiertos.
Fumar antes de dormir por la noche le puede hacer sentirse relajado,
pero en realidad lo que hace es incrementar su insomnio y retardar su
capacidad de conciliar el sueño.
Por último, aunque el alcohol suele ser bueno para inducir el sueño,
también puede ser la causa de un sueño interrumpido, debido a su efecto
diurético. Un poquito puede ayudarnos, pero demasiado resultará
verdaderamente excesivo.
TRATAMIENTO HOMEPÁTICO DE LOS PROBLEMAS DE INSOMNIO
De lo dicho anteriormente queda claro que si existe un problema
emocional que provoca trastornos en los hábitos de sueño, éste debería
ser el objetivo principal del tratamiento. Por ello, sería aconsejable
consultar de nuevo los capítulos que hacen referencia a la tristeza, la
depresión y el miedo.
Los siguientes remedios también pueden ser de gran ayuda:
Aconitum. En caso de observar tendencia a despertarse de una
pesadilla con las sábanas en desorden, después de un periodo de
inquietud.
Arnica. La persona se siente fatigada, pero incapaz de conciliar el
sueño. La cama la siente dura.
147
Centro Superior de Estudios Homeopáticos

Arsenicum album. Para casos de inquietud y ansiedad. La persona


afectada se suele despertar muy pronto. Puede tener sobresaltos
periódicos durante el sueño.
Belladona. Cuando las piernas se sienten inquietas y le llegan a
despertar.
China officinalis. Cuando le sobrevienen a uno diversos
pensamientos durante la noche. Especialmente si la persona se encuentra
debilitada por haber tenido diarreas, una excesiva sudoración, pérdida de
sangre o porque haya abusado de laxantes.
Coffea. Para personas incapaces de desconectar. Se suelen
desvelar al oír el más mínimo ruido.
Equisetum. Para casos en que se tengan pesadillas, especialmente
en niños que suelen mojar la cama.
Ignatia. En casos en los que se observa una necesidad imparable de
bostezar continuamente. El sueño, sin embargo, no llega. Se trata sobre
todo de individuos volubles e histéricos.
Kalium phosphoricum. Para individuos que sufren continuas
pesadillas y miedos durante la noche, cuando se encuentran bajo presión.
Lachesis. Para casos de pesadillas en individuos celosos,
parlanchines que suelen sentirse abotargados. Con frecuencia padecen el
síndrome premenstrual, cuando las pesadillas se hacen cada vez más
frecuentes.
Nux vomica. En casos de indigestión después de una comida
demasiado copiosa. Este estado suele provocar mal humor.
Phosphorus. Para casos de pesadillas en individuos creativos y con
dotes artísticas.
Spigelia. Para casos en los que el afectado se despierta con
palpitaciones todas las noches.

148
Toma del caso

Sulphur. Para casos en los que se observa tendencia a hablar, gruñir


y roncar en sueños espasmódicos. Suelen sacar los brazos y las piernas
fuera de las sábanas porque sienten calor.

149
Centro Superior de Estudios Homeopáticos

Objetivo(s) Particular(es) del Tema: El estudiante precisará la forma de


realizar una adecuada entrevista homeopática.
I) Tema y subtemas.
4. El Interrogatorio.
4.1 Cómo realizar una entrevista.
4.2Oír y escuchar.

II) Preguntas preliminares.


1. ¿Cuál es la diferencia entre escuchar y oír?
2. ¿Cuál es la diferencia entre comprensión descriptiva y comprensión
generativa del lenguaje?
3. ¿Cuáles son los tres niveles en el proceso de comunicación humana
según J.L. Austin?
4. ¿A qué le llama Echeverría “inquietudes” en las conversaciones?
5. ¿Cómo se construyen las nuevas historias al escuchar?
6. ¿Cómo defines la “apertura” al escuchar?
7. ¿Cómo influye nuestra historia personal al escuchar?
III) Obtener información mediante la lectura de:
Ontología del lenguaje. Rafael Echeverría. Ediciones Dolmen.
Santiago de Chile. 1997. pp. 135-175
IV) Anotar las ideas principales de las lecturas indicadas.

150
Toma del caso

V) Hacer comentarios críticos por escrito, de la(s) relación(es) que se


establecen entre las ideas principales dentro de las lecturas
indicadas.
VI) Realizar una autoevaluación formulando un cuestionario por
escrito sobre las lecturas indicadas. Se debe regresar a las lecturas
para verificar si las ideas principales están claras o no.
Párrafo, Página 132

Dibujo, Ontología Del Lenguaje, Página 133

151
Centro Superior de Estudios Homeopáticos

EL ESCUCHAR: EL LADO OSCURO DEL LENGUAJE

La comunicación humana tiene dos facetas: hablar y escuchar.


Generalmente se piensa que es más importante el hablar, ya que éste
parece ser el lado activo de la comunicación, mientras que al escuchar se
le suele considerar como pasivo. Se supone que si alguien habla lo
suficientemente bien (fuerte y claro) será bien escuchado. A partir de esta
interpretación, el escuchar generalmente se da por sentado y rara vez se le
examina como un asunto problemático.
Sin embargo, un nuevo sentido común acerca de la importancia del
escuchar está emergiendo. Las personas están empezando a aceptar que
escuchan mal. Reconocen que, a menudo, les es difícil escuchar lo que
otros dicen y que tienen dificultades en hacerse escuchar en la forma que
desearían. Este fenómeno ocurre en todos los dominios de nuestras vidas.
Por ejemplo, el tema del escuchar se ha convertido en una inquietud
importante en nuestras relaciones personales. Es frecuente escuchar la
queja: “Mi pareja no me escucha”. Sin lugar a dudas, la comunicación
inefectiva es una de las principales causas de divorcio. Cuando las
personas hablan de “incompatibilidad” con su pareja, es el escuchar,
nuevamente, el que está en el centro de sus inquietudes.
En el campo de los negocios, el escuchar efectivo ha llegado a
adquirir la máxima prioridad. Peter Drucker, en un reciente libro escribió:
“Demasiados (ejecutivos) piensan que son maravillosos con las
personas porque hablan bien. No se dan cuenta de que ser maravillosos
con las personas significa escuchar bien”.
Tom Peters enfatiza que una de las principales razones del bajo
rendimiento del management norteamericano es el hecho de que el
manager no escucha a sus empleados, ni a sus clientes, ni lo que está
sucediendo en el mercado. Peters recomienda “obsesionarse con
escuchar”. El problema, por supuesto, radica en ¿cómo hacerlo?, ¿en qué
consiste saber escuchar?
Sostenemos que mientras mantengamos nuestro tradicional concepto
del lenguaje y la comunicación, difícilmente podremos captar el fenómeno

152
Toma del caso

de escuchar. Más aún, no seremos capaces de desarrollar las


competencias requeridas para producir un escuchar más efectivo.
El escuchar como factor determinante de la comunicación humana
Si examinamos detenidamente la comunicación, nos daremos cuenta de
que ella descansa, principalmente, no en el hablar sino en el escuchar. El
escuchar es el factor fundamental del lenguaje. Hablamos para ser
escuchados. El hablar efectivo sólo se logra cuando es seguido de un
escuchar efectivo. El escuchar valida el hablar. Es el escuchar, no el
hablar, lo que confiere sentido a lo que decimos. Por lo tanto, el escuchar
es lo que dirige todo el proceso de la comunicación.
Es sorprendente darse cuenta de la poca atención que le hemos
prestado al fenómeno del escuchar. Si buscamos literatura sobre éste,
encontraremos que es muy escasa. Las pocas cosas que se han escrito
son generalmente de dudosa calidad. Durante siglos hemos dado por
sentado el escuchar. Normalmente suponemos que para escuchar a otras
personas solamente tenemos que exponernos a lo que dicen -debemos
estar con ellas, hablarles, hacerles preguntas.
Suponemos que haciendo esto, el escuchar simplemente va a ocurrir. No
estamos diciendo que esto no sea importante o necesario. Lo que decimos
es que no es suficiente.
La falacia de la transmisión de información
La comprensión prevaleciente en nuestros días de la comunicación está
basada en la noción de transmisión de información. Esta es una noción
heredada de la ingeniería de la comunicación y desarrollada por C.
Shannon, entre otros. Se ocupa de la comunicación entre máquinas, –esto
es, entre transmisor y un receptor (como sucede en los procesos de
transmisión radial). Este marco, a pesar de su utilidad en cuestiones
técnicas de transmisión, demuestra su deficiencia cuando se utiliza para
comprender la comunicación humana. La noción de transmisión de
información esconde, precisamente, la naturaleza problemática del
escuchar humano.

153
Centro Superior de Estudios Homeopáticos

Esto sucede, a lo menos, por dos razones. Primero, por que nada
dice acerca de uno de los principales aspectos de la comunicación humana
–la cuestión del sentido. (Volveremos sobre este tema más adelante). Por
el momento, digamos que cuando una máquina envía información a otra
para lograr, por ejemplo, que se reproduzca un sonido o una imagen, o se
ejecute una orden, no interesa lo que significa el mensaje enviado.
Podemos hablar de una comunicación exitosa siempre y cuando la pantalla
de nuestro televisor obtenga una imagen nítida y estable de lo que está
sucediendo en el estudio. No nos preguntamos si tiene sentido para el
televisor la imagen recibida.
Cuando nos ocupamos de la comunicación humana, el asunto del
sentido se torna primordial. No podemos abocarnos a ella sin considerar la
forma en que las personas entienden lo que se les dice. La forma como
hacemos sentido de lo que se dice es constitutiva de la comunicación
humana. Y es también un aspecto fundamental del acto de escuchar. La
noción de transmisión de información sólo opera como una metáfora
cuando se usa en la comunicación humana. Sin embargo, es una mala
metáfora, que distorsiona el fenómeno que pretende revelar.
Segundo, nuestra forma tradicional de abordar la comunicación
humana supone que los seres humanos se comunican entre sí de una
manera instructiva. La comunicación instructiva se produce cuando el
receptor es capaz de de reproducir la información que se le está
transmitiendo. Pero los seres humanos, como ha argumentado el biólogo
Humberto Maturana, no tienen los mecanismos biológicos necesarios para
que el proceso de transmisión de información ocurra en la forma descrita
por la ingeniería de la comunicación. Los seres humanos, como todos los
seres vivos, son sistemas cerrados. Son “unidades estructuralmente
determinadas”. Esto significa que lo que les sucede en sus interacciones
comunicativas está determinado por su propia estructura y no por el agente
perturbador.
Los seres humanos no poseen un mecanismo biológico que les
permita “reproducir” o “representar” lo que “realmente” está ocurriendo en
su entorno. No tenemos un mecanismo biológico que nos permita decir que

154
Toma del caso

nuestra experiencia sensorial (ver, oír, oler, degustar, tocar) “reproduce” lo


que está “allá afuera”.
No vemos los colores que hay allá afuera; sólo vemos los colores que
nuestros sistemas sensoriales y nerviosos nos permiten ver. De la misma
manera, no escuchamos los sonidos que existen en el medio ambiente
independientemente de nosotros. Los sonidos que escuchamos son
aquéllos predeterminados por nuestra estructura biológica. Las
perturbaciones del medio ambiente sólo seleccionan reacciones
predeterminadas de nuestra estructura. Las perturbaciones ambientales
sólo “gatillan” nuestras respuestas dentro del espacio de posibilidades que
nuestra estructura humana permite.
Podemos señalar, por lo tanto, que existe “una brecha crítica” en la
comunicación, entre decir (o hablar) y escuchar. Como dice Maturana: “El
fenómeno de comunicación no depende de lo que se entrega, sino de los
que pasa con el que recibe. Y esto es un asunto muy distinto a “transmitir
información”.
Podemos concluir, entonces, que decimos lo que decimos y los
demás escuchan lo que escuchan; decir y escuchar son fenómenos
diferentes.
Este es un punto crucial. Normalmente damos por sentado que lo que
escuchamos es lo que se ha dicho y suponemos que lo que decimos es lo
que las personas van a escuchar. Comúnmente no nos preocupamos
siquiera de verificar si el sentido que nosotros damos a lo que escuchamos
corresponde a aquel que le da la persona que habla. La mayoría de los
problemas que enfrentamos en la comunicación surgen del hecho de que
las personas no se dan cuenta de que el escuchar difiere del hablar. Y
cuando lo que se ha dicho no es escuchado en la forma esperada, la gente
llena esta “brecha crítica” con historias y juicios personales acerca de cómo
son las otras personas, produciendo problemas todavía más profundos en
la comunicación.
Escuchar no es oír
Hasta ahora hemos diferenciado el hablar del escuchar. Ahora es
necesario diferenciar el oír del escuchar. Oír es un fenómeno biológico. Se
155
Centro Superior de Estudios Homeopáticos

le asocia a la capacidad de distinguir sonidos en nuestras interacciones


con un medio (que puede ser otra persona). Oír es la capacidad biológica
que poseen algunas especies vivas de ser gatilladas por perturbaciones
ambientales en forma tal que generen el dominio sensorial llamado sonido.
Determinadas perturbaciones ambientales generan, en algunos
organismos, lo que llamamos el fenómeno del oír. Y estas mismas
perturbaciones podrían no generarlo en otros organismos. Sabemos, por
ejemplo, que los perros oyen algunas perturbaciones que los humanos no
oímos. Esto sucede porque poseen una estructura biológica diferente. Los
organismos que pertenecen a una misma especie comparten la misma
estructura biológica y son, normalmente, gatillados de una manera similar
por una misma perturbación.
Escuchar es un fenómeno totalmente diferente. Aunque su raíz es
biológica y descansa en el fenómeno del oír, escuchar no es oír. Escuchar
pertenece al dominio del lenguaje, y se constituye en nuestras
interacciones sociales con otros.
Lo que diferencia el escuchar del oír es el hecho de que cuando
escuchamos, generamos un modelo interpretativo. El acto de escuchar
siempre implica comprensión y, por lo tanto, interpretación. Cuando
atribuimos una interpretación a un sonido, pasamos del fenómeno del oír al
fenómeno del escuchar. Escuchar es oír más interpretar. No hay escuchar
si no hay involucrada una actividad interpretativa. Aquí reside el aspecto
activo del escuchar. Cuando observamos que escuchar implica interpretar,
nos damos cuenta de que el escuchar no es la dimensión pasiva de la
comunicación que se suponía era.
El factor interpretativo es de tal importancia en el fenómeno del
escuchar que es posible escuchar aun cuando no haya sonidos y, en
consecuencia, aun cuando no haya nada que oír. Efectivamente, podemos
escuchar los silencios. Por ejemplo, cuando perdimos algo, el silencio de la
otra persona puede ser escuchado como una negativa. También
escuchamos los gestos, las posturas del cuerpo y los movimientos en la
medida en que seamos capaces de atribuirles un sentido. Esto es lo que
permite el desarrollo de lenguajes para los sordos. El cine mundo también

156
Toma del caso

proporciona un buen ejemplo de cómo podemos escuchar cuando no hay


sonidos. El oír y el escuchar, insistimos, son dos formas diferentes.
Desde una comprensión descriptiva a una comprensión generativa
del lenguaje
Normalmente pensamos que escuchamos palabras. Nuestra capacidad de
organizar las palabras en unidades más grandes nos permite escuchar
oraciones. Nuestra capacidad de organizar oraciones en unidades aún
mayores nos permite escuchar relatos, narrativas, historias. Pero, en última
instancia, todo pareciera reducirse a palabras. En nuestra interpretación
tradicional, las palabras rotulan, nombran o hacen referencia a un objeto,
un acontecimiento, una idea, etcétera.
Se nos dice que el significado de una palabra es su conexión con
aquello a lo que se refiere. Como no siempre podemos señalar el objeto
acontecimiento, idea, etcétera, a que se refiere la palabra, el significado de
una palabra se establece, comúnmente, por medio de una definición. La
definición proporciona un significado a la palabra usando otras palabras
que se refieren a ella. Si no conocemos el significado de una palabra,
consultamos un diccionario. Allí cada palabra se muestra junto a otras
palabras. En un diccionario el significado vive en un universo de palabras.
La interpretación anterior es consistente con el antiguo supuesto de
que el lenguaje es un instrumento pasivo para describir la realidad.
Nosotros decimos que esta interpretación produce una comprensión
estrecha del fenómeno del escuchar. Nosotros sustentamos una
interpretación diferente del lenguaje. Para nosotros, el lenguaje no es sólo
un instrumento que describe la realidad. Sostenemos que el lenguaje es
acción.
Decimos que cuando hablamos actuamos, y cuando actuamos
cambiamos la realidad, generamos una nueva. Aun cuando describimos lo
que observamos, pues obviamente lo hacemos, estamos también
actuando, estamos “haciendo” una descripción y descripción no es neutral.
Juega un papel en nuestro horizonte de acciones posibles. A esto a le
llamamos la capacidad generativa del lenguaje –ya que sostenemos que el
lenguaje genera realidad.

157
Centro Superior de Estudios Homeopáticos

Basándonos en la premisa anterior, generamos una comprensión


diferente de lo que es el fenómeno de conferir sentido. Ludwig Wittgentein,
dijo que: “El significado de una palabra es su uso en el lenguaje”. Pero
apuntar al “uso” de una palabra, desde ya, apuntar a las acciones en las
cuales tal palabra es traída a la mano, de una forma que hace sentido.
Sostenemos que sí queremos captar el sentido de lo que se dice, debemos
examinar las acciones involucradas en el hablar. Cuando escuchamos, no
escuchamos solamente palabras, escuchamos también acciones. Esto es
la clave para comprender el escuchar.
Las acciones comprendidas en el hablar
Cuando hablamos, normalmente no ejecutamos una acción, sino tres tipos
de acciones relevantes para el proceso de la comunicación humana. Estos
tres tipos de acciones fueron originalmente distinguidos por el filósofo
británico J.L. Austin.
En un primer nivel, está el acto de articular las palabras que decimos.
Esta es la acción de decir lo que decimos. Austin los llamo “actos
locucionarios”. Decir, por ejemplo, “Estaré ocupado mañana”, constituye
una acción diferente es de decir “No tengo ganas”. Estos no son sólo
diferentes sonidos, ni son sólo diferentes palabras, sino también son
acciones diferentes. Como tales, generan un escuchar diferente y
consecuencias diferentes en nuestra coordinación de acciones con otros.
En un segundo nivel, está la acción comprendida en decir lo que
decimos. Austin los llamo “actos ilocucionarios”. Ambas expresiones
mencionadas arriba pueden ser, por ejemplo, maneras de rehusar la
petición “¿Podría asistir a nuestra reunión de mañana?” Ambas son
negativas a esta petición y, como tales, implican una misma acción y son
escuchadas como lo mismo (esto es, como negativas), sin perjuicio de que
ambas negativas sean escuchadas en forma diferente, en razón de sus
diferencias a nivel locucionarios. Nuestra taxonomía de los actos
lingüísticos básicos –a saber, afirmaciones, declaraciones, peticiones,
ofertas y promesas–, ópera en este segundo nivel.
Existe finalmente, según Austin, un tercer nivel de acción
comprendido en el habla. Austin llamo a este tercer nivel “actos

158
Toma del caso

perlocucionarios”. Aquí no nos preocupamos de que se dijo (primer nivel),


ni de las acciones de formular una petición, una oferta, una declaración,
etcétera (segundo nivel), sino de las acciones que tienen lugar porque se
dijo algo, aquellas que se producen como consecuencia o efecto de lo que
decimos. Así, por ejemplo, un determinado acto ilocucionario puede
asombrar, convencer, fastidiar, etcétera.
Siguiendo a Austin, por lo tanto, podemos decir que cuando escuchamos,
escuchamos los tres niveles de acción. Primero escuchamos en el nivel de
lo que se dijo y cómo fue dicho. Segundo, escuchamos el nivel de acción
involucrada en lo que se dijo (sea esto o una afirmación, una declaración,
una petición, una oferta por una promesa). Tercero, escuchamos el nivel de
las acciones que nuestro hablar produce. En interpretación del lenguaje,
las palabras son herramientas que nos permiten mirar hacia todos esos
niveles de acciones.
Sin embargo, todo esto o es aún insuficiente para entender
cabalmente el escuchar. Hasta ahora hemos visto cómo las acciones de
hablar repercuten en el escuchar. Hemos reconocido que lenguaje es
acción, basándonos en el reconocimiento de que hablar es acción.
Sostenemos que esto o aún corresponde a una comprensión parcial de la
naturaleza activa y generativa del lenguaje. Lo que falta es ir más allá de la
fórmula “hablar => acción” y descubrir la naturaleza activa del escuchar.
Examinemos un ejemplo. Si preguntó un cliente, “¿Puedo llamarlo la
próxima semana para continuar esta conversación?” y él réplica “De
acuerdo”, yo bien podría escuchar, además de su aceptación, “El está
interesado en mi producto”. Si pregunto a Emilia, “¿Qué vas a hacer la
noche de año nuevo?” y ella me responde “Me quedaré en casa”, yo podría
escuchar “Emilia quiere eludir las tentaciones que le producen las
actividades sociales”. Si mi hijo pregunta, “Papá me puedes dar cincuenta
dólares?” yo podría escuchar “Está planeando salir con su novia”.
Obviamente esto no fue lo que se dijo; pero si fue lo que yo escuché. No
nos olvidemos que decimos lo que decimos y escuchamos lo que
escuchamos. En todos estos ejemplos, lo que escuchamos simplemente no
fue dicho, pero no por eso implica que escuchamos mal. Por el contrario,
podríamos estar escuchando en forma bastante efectiva. Postulamos que
159
Centro Superior de Estudios Homeopáticos

esta parte de escuchar, va más allá del hablar, es un aspecto primordial del
escuchar efectivo. Es más, se trata de un aspecto fundamental del
fenómeno del escuchar humano.
Ciertamente, lo que escuchamos puede a veces ser válido y otras no.
¿Dónde está la diferencia? ¿Cómo podemos aumentar nuestra capacidad
para escuchar de un modo más efectivo? Para responder a estas
preguntas debemos hacer algunas otras distinciones que nos llevarán más
allá de las acciones directamente comprendidas en las interacciones
comunicativas.
El supuesto de “intención” para dar sentido a nuestras acciones
Hemos dicho que cuando escuchamos, no solamente escuchamos las
palabras que se hablan; también escuchamos las acciones implícitas en el
hablar. Y hemos visto recién que escuchar estas acciones que sólo una
parte de lo que escuchamos. Escuchar las acciones implícitas en el acto de
hablar no es suficiente para asegurar un escuchar efectivo. ¿Qué falta?
¿Qué más incluye el escuchar?
Cada vez que escuchamos una acción, normalmente nos hacemos
dos preguntas básicas. La primera es: ¿Para qué está la persona
ejecutando esta acción? La segunda es: ¿Cuáles son las consecuencias
de esta acción? Según la forma en que respondamos a estas preguntas, la
misma acción puede ser escuchada de maneras muy diferentes. Nos
vamos a ocupar aquí y en la siguiente sección de la primera de estas
preguntas.
Cuando escuchamos una acción, no sólo la identificamos, también
respondemos, de una u otra forma, la pregunta “para qué” se está
ejecutando la acción. O, dicho de otra forma, “qué” lleva al fin a decir lo que
dice. ¿Cómo hacemos esto? ¿Cuáles son las suposiciones que hacemos
cuando respondemos la pregunta?
Tradicionalmente, nos hacemos cargo de la pregunta “para qué” se
efectuó una acción, bajo el supuesto de que “tras” ella hay lo que llamamos
“intenciones”. Suponemos que normalmente encontraremos una intención
tras la acción de una persona. Las acciones aparecen como respuestas a

160
Toma del caso

un propósito, un motivo o una intención. Y se supone que estas intenciones


residen en nuestra conciencia o mente.
Este supuesto (que se remonta al tiempo de los antiguos griegos), es
uno de los cimientos de la tradición racionalista. El racionalismo supone
que generalmente hay una intención o una meta consciente tras toda
acción. La tradición racionalista busca las “razones” de las personas para
actuar en la forma en que lo hace. Una acción es considerada racional si
corresponde a las intenciones conscientes que nos hemos fijado al
ejecutarla. Desde esta perspectiva, uno de los factores básicos que hace
que una acción tenga sentido es su intención. Por lo tanto, una de las
formas en que damos sentido a una acción es descubriendo la “verdadera
intención” que hay tras ella. Una acción que es coherente con su “razón” o
“intención verdadera” es una acción racional. Pero, nos preguntamos,
¿tiene sentido postular la existencia de algo así como una “verdadera
intención” tras una acción?
La Solución ofrecida por Freud
Este problema se le presentó también a Sigmund Freud y es quizás
interesante, examinar como lo encaró. Freud comenzó efectuando dos
contribuciones importantes en relación a este problema. La primera fue
señalar que los seres humanos actúan, a menudo, sin intenciones
conscientes –sin un conocimiento claro de lo que hacen y por que lo hacen.
La segunda es que aún cuando ellos creen saber por qué están haciendo
lo que hacen, las razones que esgrimen pueden ser legítimamente
impugnadas. Esto es precisamente parte de la labor del terapeuta. Este se
permite impugnar las “razones” del paciente y ofrecer “razones” diferentes.
Hasta aquí no tenemos problemas con Freud. Por el contrario, lo que
nos está proponiendo nos resulta coherente y su posición, hasta ahora, la
consideramos una importante contribución. Sin embargo, discrepamos con
los pasos siguientes dados por Freud como forma de generar una
interpretación que sea coherente con su postulado de la que la conciencia
que los individuos tienen de las razones de sus actuar (sus intenciones) no
es confiable.

161
Centro Superior de Estudios Homeopáticos

Dado que no podemos apoyarnos en las intenciones conscientes


para comprender el comportamiento humano, Freud sugirió la existencia de
otra entidad–el inconsciente. Las intenciones inconscientes son aquellas
que, supuestamente, residen en el inconsciente y logran ser “descubiertas”
por el terapeuta.
Examinemos el carácter de la solución ofrecida por Freud. Este no
impugna el postulado según el cual actuamos a partir de intenciones.
Habiendo reconocido un problema en la interpretación tradicional, procuró
resolverlo dentro del marco de algunos de los supuestos aceptados en su
época. Unos de ellos es el supuesto que llamamos de la primacía de la
mente o la conciencia, que forma otra de los pilares del programa
metafísico.
Como la conciencia, según Freud, no es capaz de explicar algunas
de nuestras acciones, no hay mas que suponer que tiene que existir otra
entidad, de rango similar al de la conciencia, pero diferente de ella por lo
cuanto no se asocia a los fenómenos conscientes. Que mejor, entonces
que suponer la existencia de una especie de “otra mente”, con la diferencia
de que ésta no es consciente. Ahora en vez de una mente, sucede que
tenemos dos: una consciente y otra inconsciente. Con ello nos
mantenemos dentro de la tradición que utiliza la mente como principio
explicativo de la acción humana.
Con esta solución, no hay tampoco necesidad de cuestionar el marco
interpretativo del cual tradicionalmente se ha nutrido nuestro concepto de
intención. En vez de cuestionar el concepto de intención, Freud lo expande.
Postula que además de nuestras intenciones conscientes, tenemos
también intenciones inconscientes. No coincidimos con la solución ofrecida
por Freud a este problema.
Cuestionamientos del concepto de intención
Unos de los problemas del supuesto de intenciones es que implica partir
cada acción en dos–la acción misma y la acción que nos lleva a actuar.
Puesto que la acción que nos lleva actuar es una acción en sí misma, ésta
puede dividirse en dos nuevamente, la acción que nos lleva actuar, por sí

162
Toma del caso

misma, y la acción que nos lleva a la acción, que nos lleva a actuar, y así
sucesivamente en regresión infinita.
Al proceder así, también se dividen en dos a la persona que actúa–la
persona revelada por las acciones que realiza y la persona que
supuestamente está decidiéndose actuar. Y entramos nuevamente en una
regresión infinita, ya que el decidirse a actuar es, en sí mismo, una acción
que supuestamente alguien hace. Esto se conoce “la falacia del
humunculus” (palabra en latín que quiere decir pequeño hombrecito), en
que suponemos que tras cada persona hay otra personita manejando un
timón.
La idea de que cada acción implica un yo que la hace ser similar a
aquella que sostiene que, cada vez que vemos una flecha volando, debe
de haber un arquero que la disparó. Si hay una acción, suponemos que un
agente o una persona (el arquero) la hizo. La humanidad ha estado
atrapada en este supuesto desde hace mucho tiempo. Si algo sucedía,
suponíamos que había por necesidad alguien que hizo que ello ocurriera.
La lluvia, los truenos, las enfermedades y su recuperación las cosechas –
aún ganarse la lotería–, eran todas las acciones ejecutadas por individuos
invisibles. Gran parte de los dioses que los seres humanos se han dado en
el curso de la historia, fueron inventados a partir de este supuesto.
El separar la acción de la persona (el yo), puede haberse originando
en la forma en que hablamos. Normalmente decimos “Yo escribí esta carta”
o “Yo acepto su oferta”, denotando un “Yo” tras la acción de escribir la
carta o de aceptarse la oferta. Las limitaciones de nuestro lenguaje a
menudo ocasionan problemas filosóficos altamente sofisticados.
Es interesante observar que una de las fortalezas del pensamiento
científico es que, desde sus comienzos, se liberó del supuesto de que hay
una persona creando los fenómenos. Se cuenta la anécdota de que algún
tiempo después de publicar su obra maestra acerca de la estructura del
universo, el astrónomo francés Laplace se encontró con Napoleón. La
anécdota señala que luego de felicitarlo por su obra, el emperador
preguntó: “Sr Laplace, ¿cómo pudo usted escribir esta obra tan larga sin
mencionar, ni siquiera una vez, al Creador del Universo?” A lo que Laplace

163
Centro Superior de Estudios Homeopáticos

contestó, “Sire, je n´ni pas en besoin de celle hypothèse” (Majestad, no


tuve necesidad de tal hipótesis).
Friedrich Nietzsche fue, nuevamente, uno de los primeros
pensadores en observar el hecho de que realizamos esta extraña
operación de separación que hemos descrito arriba
Escribe Nietzsche:
“…el lenguaje entiende y malentiende que todo hacer está
condicionado por un agente, por un sujeto: (...) del mismo modo que el
pueblo separa el rayo de su resplandor y concibe al segundo como un
hacer, como una acción de un sujeto que se llama rayo (…) Pero tal
sustrato no existe, no hay ningún “ser” detrás del hacer, del actuar, del
devenir, el agente ha sido ficticiamente añadido al hacer, el hacer es todo”.
Al igual que Nietzsche, postulamos que “el agente es una ficción, el hacer
es todo”. Sostenemos que la acción y el sujeto (el “yo”) que ejecuta la
acción no pueden separarse. En realidad, son las acciones que se ejecutan
las que están permanentemente constituyendo el “yo”. Sin acciones no
hay “yo” y sin “yo” no hay acciones. La flecha, el arco y el arquero en este
caso se generan simultáneamente. La flecha que vuela está constituyendo
al arquero. Somos quienes somos según las acciones que ejecutamos (y
esto incluye los actos de hablar y de escuchar).
Albert Einstein adoptó una posición similar. En una conferencia que
dictó en Inglaterra sobre la metodología de la física teórica, dijo que si
queremos entender lo que hace un científico no debiéramos basarnos en lo
que él nos diría acerca de sus acciones. Deberíamos limitarnos a examinar
su obra. Esta es también una de las posiciones centrales de la
epistemología desarrollada por el filósofo de las ciencias francés, Gaston
Bachelard.
Cuando actuamos (y también cuando hablamos y escuchamos–esto
es, cuando estamos en conversación) estamos constituyendo el “yo” que
somos. Lo hacemos tanto para nosotros mismos como para los demás.
Nuestras acciones incluyen tanto nuestros actos públicos, como los
privados, tanto nuestras conversaciones públicas, como las privadas. Pero
hacer una separación entre actos públicos y privados (o conversaciones
164
Toma del caso

públicas y privadas) es algo muy diferente de separar al “yo” de sus


acciones.
La noción misma de intenciones se desmorona al oponernos a
separar a la persona de sus acciones. No viene al caso, por lo tanto,
buscar nuevas clases de intenciones para entender el comportamiento
humano, como lo hiciera Freud. Es el supuesto mismo de intención el que
debe ser sustituido. La pregunta es: ¿Podemos prescindir de él?
¿Podemos darle un sentido al comportamiento humano sin presuponer una
intención tras la acción?
De intenciones a inquietudes
Proponemos una interpretación completamente diferente. Decimos
(inspirándonos en la filosofía de Martín Heidegger), que cada vez que
actuamos podemos suponer que lo hacemos para hacernos cargo de algo.
Tal como lo señaláramos previamente, a este algo, sea ello lo que sea, le
llamamos inquietud. Podemos decir, por lo tanto, que una acción se lleva a
cabo para atender una inquietud. Decimos que una inquietud es la
interpretación que damos sobre aquello de lo que nos hacemos cargo
cuando llevamos a cabo una acción. Por lo tanto, es lo que le confiere
sentido a la acción, esta pierde sentido. Si no podemos atribuir una
inquietud a una acción, ésta pierde el sentido.
Hasta ahora, esto se parece mucho a la vieja concepción racionalista
que habla de intenciones. ¿No estaremos simplemente llamando
inquietudes a las intenciones? ¿No estaremos usando nombres diferentes
para hablar de los mismos? Sostenemos que no. Lo que marca la
diferencia entre inquietud e intención es lo siguiente: no estamos diciendo
que haya una intención “tras” una acción, no estamos diciendo que sean
las intenciones las que guían nuestras acciones, no estamos diciendo que
la mente este guiando nuestros actos.
Sostenemos que una inquietud es una interpretación que confiere
sentido a las acciones que realizamos. Es un relato que fabricamos para
darle sentido al actuar. En vez de buscar “razones” para actuar en la forma
en que lo hacemos, tenemos relatos, “historias”. Más aún nuestras
“razones” no son otra cosa que “historias” que nos construimos.

165
Centro Superior de Estudios Homeopáticos

Fabricamos algunas historias después de realizar las acciones y, otras,


antes de hacerlo. Lo que llamábamos intenciones no es más que historias,
esto es, interpretaciones que le dan sentido a nuestras acciones.
Pero, una vez más ¿cuál es la diferencia? En este momento, cobra
importancia la cuestión del escuchar. Postulamos que el lugar en que
debemos buscar las inquietudes no es “tras” la acción, ni en la mente de
las personas, sino en el escuchar lo que esta acción produce. Cuando
observamos las acciones de las personas y cuando las escuchamos hablar
(y ahora ya sabemos que el hablar es una acción), les otorgamos un
sentido construyendo historias acerca de que es aquello de lo que las
acciones se hacen cargo. Decimos que las inquietudes no están radicadas
en la acción misma o en la mente o la conciencia de la persona que actúa,
sino en cómo las interpretamos (o escuchamos).
Como tal, una inquietud es siempre un asunto de interpretación y de
reinterpretación. Nadie es dueño de las inquietudes, nadie tiene autoridad
final para dar con la “inquietud verdadera”. Ni nosotros, cuando hablamos
del sentido de nuestras acciones, ni el terapeuta cuando nos ofrece sus
interpretaciones. Cada uno tiene derecho a sus propias interpretaciones, a
sus propias historias sobre sus acciones y las de las demás. El hecho de
que tengamos historias acerca de nuestras propias acciones no las hace
verdaderas.
Ciertamente, algunas interpretaciones pueden estar mejor o peor
fundamentadas, pueden ser más o menos válidas, o más o menos
poderosas. Según sea la interpretación que sostengamos, se nos abrirán
ciertas posibilidades y se nos cerrarán otras. Esto nos permite apoyar o
refutar algunas interpretaciones. No estamos diciendo que, por ser
interpretaciones, todas ellas sean iguales. Historias diferentes crean
mundos diferentes y formas de vida diferentes. Nuestras historias no son,
en modo alguno, triviales.
Las inquietudes son interpretaciones del sentido de nuestras
acciones. Son historias que son capaces de conferir sentido por cuanto
responden a la pregunta sobre el qué es aquello de lo que el actuar se
hace cargo. Así como el sentido de las palabras remite a las acciones que
realizamos con ellas, el sentido de las acciones remite a las
166
Toma del caso

interpretaciones que construimos a través del lenguaje, con el poder de la


palabra. No hay salida de las redes del lenguaje.
El punto que deseamos enfatizar, sin embargo, es que estas
interpretaciones –estas historias–, residen en el escuchar de las
acciones. Las inquietudes son distintas de las intenciones, puesto que ellas
no residen en el orador; sino en el que escucha. Y puesto que somos
capaces de escuchar y observar nuestras propias acciones, también
podemos atribuirles un sentido. Puesto que somos capaces de escuchar
posibilidades de acción, también podemos atribuir sentido a acciones que
aún no han sido ejecutadas. Cuando hacemos esto, la gente comúnmente
habla de intenciones. Nosotros proponemos hablar de inquietudes. Lo que
hemos llamado intenciones se muestra, por lo tanto, como un caso
particular, como un subconjunto, de lo que hemos designado con la
distinción de inquietud.
Cuando escuchamos, por lo tanto, escuchamos las inquietudes de las
personas. Escuchamos el por qué las personas realizan las acciones que
realizan. Esto es lo que me permite escuchar que mi hijo quiere salir con su
novia cuando me pide cincuenta dólares. Esto es lo que me permite
escuchar que alguien desea hacerse rico cuando dice que quiere dedicarse
a los negocios. Y esto es lo que me permite escuchar que mi esposa
podría estar molesta cuando me dice que no tiene deseos de ir al cine
conmigo. Nadie dijo lo que escuché; pero yo lo escuche de todos modos.
Cuando escuchamos no somos receptores pasivos de lo que se está
diciendo. Por el contrario, somos activos productores de historias. El
escuchar no es, como a menudo suponemos, el lado pasivo de la
comunicación –es completamente activo. Las personas que saben
escuchar son personas que se permiten interpretar constantemente lo que
la gente a su alrededor está diciendo y haciendo. Quienes sabes escuchar
son buenos constructores de narrativas, buenos productores de historias.
Para escuchar debemos permitir que los otros hablen, pero también
debemos hacer preguntas. Estas preguntas nos permiten comprender los
hechos, emitir juicios bien fundados y elaborar historias coherentes. Los
que saben escuchar no aceptan de inmediato las historias que les cuentan.
A menudo las desafían. No se satisfacen con un solo punto de vista. Están
167
Centro Superior de Estudios Homeopáticos

siempre pidiendo otra opinión, mirando las cosas desde ángulos diferentes.
Como tejedores, producen historias que, paso a paso, permitirán ir
distinguiendo con mayor claridad las tramas del acontecer.
Al desplazarnos de las intenciones a las inquietudes cambiamos
radicalmente el centro de gravedad del fenómeno del escuchar. Al
alejarnos del supuesto de que el acto de escuchar es pasivo, podemos
ahora observar el escuchar como una acción a realizar –como una acción
que puede ser diseñada– y como una acción que se basa en competencias
específicas que podemos aprender. Al reemplazar las intenciones por las
que las inquietudes se realiza un vuelco copernicano. La búsqueda de las
“verdaderas intenciones” de las personas ya no tiene ningún sentido.
Cuando escuchamos, también construimos una historia acerca del
futuro.
Cuando escuchamos, no permanecemos como observadores neutrales e
indiferentes. Estamos reconstruyendo las acciones del orador e inventando
historias acerca de por que éste dijo lo que dijo (esto es, estamos
respondiendo la pregunta “de que se está haciendo cargo el que habla al
hablar”).
Sin embargo, hay un aspecto adicional que también participa en
nuestro escuchar. Los seres humanos estamos obligadamente
comprometidos con el mundo en que vivimos. Sabemos que lo que nos
será posible en la vida no sólo depende de nosotros, sino también de lo
que acontezca en ese mundo al que estamos atados y que llevamos
siempre con nosotros. Una de las grandes contribuciones de Heidegger ha
sido el postular que no podemos separar el ser que somos, del mundo
dentro del cual somos. El fenómeno primario de la existencia humana es
“ser-en-el-mundo”, o, como lo llama también Heidegger, Dasein. Es sólo a
partir de este reconocimiento que podemos proceder a examinar cada uno
de los términos (ser y mundo) de esta unidad primaria.
En función de nuestra relación indisoluble con un mundo, todo lo que
acontece en él nos concierne. Una dimensión ontológica básica de la
existencia humana es una inquietud permanente por lo que acontece en el
mundo y por aquello que lo modifica.

168
Toma del caso

Al reconocer que el hablar es actuar y, por lo tanto, un intervención


que transforma el mundo, reconocemos también otro aspecto crucial del
escuchar. En la medida en que el hablar es acción, todo hablar trae
consecuencias en nuestro mundo. Todo hablar es capaz de abrirnos o
cerrarnos posibilidades. Todo hablar tiene el potencial de modificar el futuro
y lo que nos cabe esperar de él.
Cuando escuchamos, por lo tanto, lo hacemos desde nuestro
compromiso actual con el mundo. No podemos evitar preguntarnos
“¿Cuáles son las consecuencias de lo que se esta diciendo?” “¿De qué
forma lo dicho altera el curso de los acontecimientos?” “¿De qué forma el
futuro se ve afectado a raíz de lo que se dice?” “¿De qué forma el mundo
se rearticula a partir de lo dicho?” Pero, por sobre todo, “¿De qué forma las
transformaciones que genera el hablar afectan mis inquietudes?” “¿Qué
oportunidades, qué peligros, con llevan estas transformaciones?”.
A menudo estimamos que lo dicho no va a cambiar nuestro mundo
en forma significativa. Cuando hacemos este juicio, podemos adoptar una
actitud neutral frente a lo que se dijo. Pero nuestra capacidad de escuchar
algo en forma neutral proviene siempre de nuestro grado de compromiso
con el mundo. El compromiso es primario, la neutralidad es siempre un
derivado.
El escuchar trasciende, va más allá de nuestra capacidad de
reconstruir las acciones comprendidas en el hablar. Esto sucede no
solamente porque inventamos historias acerca de las inquietudes del
orador, como lo examináramos anteriormente, sino también porque
emitimos juicios y construimos historias (acerca de esas acciones) en
términos de sus consecuencias para nuestro futuro. No hay escuchar que
no esté basado en el futuro del que escucha. Aquí la pregunta no es cuál
es el futuro que visualiza el orador cuando habla. Esto se resuelve
formulando una pregunta acerca de las inquietudes del orador. Lo que está
en juego aquí es el modo como el oyente escucha que esas acciones
afectarán su propio futuro.
Cuando conversamos, bailamos una danza en la que el hablar y el
escuchar se entrelazan. Todo lo que uno dice es escuchado por el otro,
quien fabrica dos clases de historias. Una, acerca de las inquietudes del
169
Centro Superior de Estudios Homeopáticos

orador cuando dice lo que dice y, la otra, acerca de la forma en que lo que
se dijo afectará el futuro del que escucha (sus propias inquietudes). Ambas
partes están haciendo esto al mismo tiempo. El filósofo alemán Hans-
Georg Gadamer, discípulo de Martín Heidegger, le ha llamado “fusión de
horizontes”. Gadamer escribió:
“… la fusión de horizontes que ocurre en el entendimiento es el real
logro del lenguaje… la naturaleza del lenguaje es una de las interrogantes
mas misteriosas sobre las que el hombre puede reflexionar. El lenguaje
está tan extrañamente cerca de nuestro pensamiento y cuando opera es un
objeto tan minúsculo, que parece escondernos su propio ser”

Lo que es interesante señalar, sin embargo, es que esta “fusión de


horizontes” (o “fusión de historias”, como la llamaríamos nosotros) sucede
en el escuchar de ambas partes. Cada parte aporta no tan sólo una historia
a la conversación. Ambas contribuyen con dos –una sobre las inquietudes
de su interlocutor y la otra sobre sí mismo. En el acto de escuchar, ambas
partes producen esta “fusión de horizontes”. La forma en que la fusión se
realiza en cada una de ellas nunca es la misma.
La matriz básica del escuchar
Es importante detenernos por un momento y hacer una recapitulación
sobre el mismo recorrido. Ello nos dará la oportunidad de alcanzar una
visión de conjunto, hacer más aclaraciones adicionales y mover la
argumentación a un terreno diferente.
Lo que hemos sostenido hasta ahora es que el fenómeno de
escuchar surge cuando, a partir de nuestra capacidad biológica de oír
sonidos, somos también capaces de remitir esos sonidos a un dominio
consensual en el que, para una comunidad determinada, ellos se ven
iluminados de sentido. Dentro de una comunidad, esos extraños sonidos
que sus miembros emiten abren la posibilidad de coordinar acciones
conjuntamente y de coordinar la coordinación de sus acciones.
Los sonidos emitidos dejan de ser simplemente ruidos y pasan a ser
palabras, oraciones, narrativas. Su intercambio constituye el mundo de las

170
Toma del caso

conversaciones. El escuchar, por lo tanto, implica ir más allá de la


capacidad de oír los sonidos en cuanto sonidos y ser capaces de
interpretar su sentido en virtud de su referencia al domino consensual.
Escuchar, hemos dicho, es oír más interpretar. El factor decisivo en esta
ecuación es el de la interpretación.
La gran contribución de la lingüística ha sido el estudiar el lenguaje
como un sistema de signos y, por lo tanto. De sonidos que remiten a
determinados referentes y que están sujetos a determinadas normas de
funcionamiento entre sí. La gran contribución de la filosofía del lenguaje ha
sido el superar la tradicional concepción descriptiva del lenguaje y el
reconocimiento del lenguaje como acción y, por lo tanto, con capacidad de
transformar el mundo. La ontología del lenguaje busca llevar la
comprensión de éste al ámbito de una comprensión diferente de la
existencia humana. Su mirada, por lo tanto, es existencial. Es dentro de
ese contexto que estamos analizando el fenómeno de escuchar.
Hasta el momento hemos postulado que el escuchar, una vez
rescatado de una interpretación que lo circunscribe a una dinámica al
interior de un sistema de signos, remite a tres ámbitos diferentes: el ámbito
de la acción, el ámbito de las inquietudes (que le confieren sentido a la
acción) y el ámbito de lo posible (definido por las consecuencias de las
acciones de hablar). Volvamos brevemente la mirada sobre cada uno de
estos tres ámbitos.
a) El ámbito de la acción
Una primera forma a través de la cual conferimos sentido al hablar (y que,
por lo tanto, constituye el escuchar) guarda relación con identificar las
acciones comprometidas en el hablar. A este respecto, utilizábamos la
propuesta de Austin para hablar de tres tipos de acciones involucradas: las
acciones locucionarias, las ilocucionarias y las perlocucionarias. Las
acciones locucionarias, decíamos, son aquellas que tienen relación con lo
que se dice. Las acciones ilocucionarias tienen relación con aquello que se
ejecuta al decir lo que se dice (afirmar, declarar, pedir, ofrecer y prometer).
Las acciones perlicucionarias, con los efectos en el otro que resultan del
decir lo que se dijo (indignar, persuadir, enternecer, etcétera).

171
Centro Superior de Estudios Homeopáticos

A estos tres tipos de acciones señalados por Austin, podemos añadir dos
tipos más que también pueden estar involucrados en el hablar. Para
ilustrarlos tomemos el ejemplo de alguien que dice, “Fernando, te pido que
le pidas disculpas a Verónica”.
La acción global involucrada. Más allá de las acciones indicadas por
Austin, podemos reconocer que ésta petición puede, además de ser tal,
formar parte de una acción más amplia. En este caso, esta petición podría
ser parte de la acción de efectuar un reclamo, dentro del cual se le pide a
Fernando que se disculpe frente a Verónica. Lo que importa reconocer aquí
es que el hecho de las acciones ilocucionarias pueden ser componentes de
acciones globales más complejas. Si bien podemos reducir las acciones
ilocucionarias pueden ser componentes de acciones globales mas
complejas. Si bien podemos reducir las acciones ilocucionarias a un
número restringido de ellas, las acciones globales que se pueden realizar
con ellas son infinitas. Depende de los juegos de lenguaje que sea capaz
de inventar.
La acción asociada. Este mismo ejemplo nos muestra la posibilidad
de un quinto tipo de acción que puede también estar involucrado al hablar,
particularmente cuando ejecuto peticiones y ofertas y, por lo tanto, participo
en el juego de las promesas. Se trata, obviamente, de la acción que es
materia de promesas. En este caso la acción de pedirle disculpas a
Verónica. Llamaremos a ésta, la acción asociada a la acción ilocucionaria.
Tal como hemos dicho anteriormente, ésta es una acción que puede, como
no puede, ser lingüística.
b) El ámbito de las inquietudes
Hemos sostenido también que además de escuchar los diferentes tipos de
acciones que hemos indicado arriba, al escuchar generamos una
interpretación sobre aquello de lo que la persona que habla se está
haciendo cargo al hablar. Es lo que hemos llamado inquietud.
Examinaremos qué importancia puede tener le saber escuchar, en el
ámbito de las inquietudes. La convivencia con otros descansa, en una
medida importante, en nuestra capacidad de atendernos mutuamente, de
hacernos cargo de las inquietudes que mutuamente tenemos. Ello guarda

172
Toma del caso

relación con la preocupación y cuidado por el otro. Una de las maneras de


realizar esto es a través del cumplimiento de las peticiones que el otro nos
hace.
Esta, sin embargo, no es la única forma. Una buena relación
interpersonal (sea esta de pareja, de padres e hijos, de trabajo con
nuestros clientes, etcétera) descansa, en medida importante, en nuestra
capacidad de hacernos cargo del otro antes de que éste lo pida. Esto lo
logramos escuchando las inquietudes del otro y haciéndolas nuestras. Con
ello, procuramos evitarle a la otra persona que llegue al punto en que tenga
que pedir. Sabemos que cuando se pide, de alguna forma ya se llega
tarde. Usando una distinción que introduciremos más adelante diremos que
ya se quebró la transparencia. Quien pide ya hizo el juicio de que algo
faltaba, de que existe una insatisfacción que requiere ser satisfecha (lo que
se manifiesta, precisamente, en pedir tales condiciones de satisfacción).
En toda relación basada en el cuidado y el esfuerzo por procurar la
satisfacción del otro, el momento de la petición implica que llegamos tarde,
que el otro ya alcanzo el punto de la insatisfacción. En muchas
circunstancias ello no se puede evitar. No existe, por ejemplo, un
matrimonio que sea tan perfecto que los cónyuges no se vean obligados a
hacerse peticiones. Pero mientras menos tengamos que pedir para
alcanzar satisfacción mejor será la relación.
Lo mismo podemos decir sobre la relación con nuestros clientes.
Mientras menos el cliente tenga que recurrir a nosotros para encontrar
satisfacción, mejor será el producto que le vendamos. Un buen servicio,
por muy importante que sea, no sustituye un producto que no requiere del
servicio. El saber escuchar las inquietudes del cliente, para luego poder
hacernos cargo de ellas, es factor determinante en nuestra capacidad de
producir calidad.
Cualquier labor que se caracteriza por brindar apoyo logístico al
trabajo de otro (tomemos el de una secretaria), se alcanza no sólo a través
del adecuado cumplimiento de las peticiones que se hacen. Por sobre todo,
ello se logra a través de la capacidad de hacerse cargo de las inquietudes
de quien se sirve, antes incluso de que ellas lleven a hacer peticiones. Lo

173
Centro Superior de Estudios Homeopáticos

más importante es la preservación de la transparencia en el funcionamiento


del otro. Mientras menos se tenga que pedir mejor.
En muchos casos, porque somos capaces de escuchar las
inquietudes de otros podemos estar en condiciones de hacernos cargo de
él, de maneras que ni siquiera a éste le son imaginables y, por lo tanto
ofrecerle condiciones de satisfacción que éste no sabría cómo pedir. Es lo
que normalmente hace un buen vendedor. Este logra mostrarnos cómo un
determinado producto se hace cargo de inquietudes nuestras que, antes de
conversar con él, no teníamos. No es que no supiéramos que las teníamos,
sino que estaban allí. (Cabe preguntarse, ¿dónde?). Sólo aparecerán
cuando yo hago mía la interpretación que me propone el vendedor.
c) El ámbito de lo posible
Si aceptamos que hablar es actuar, reconocemos que el hablar modifica el
mundo, el estado de las cosas y que, por consiguiente, el hablar trae
consecuencias. En otras palabras, el hablar rearticula el mundo como
espacio de lo posible. Luego que alguien dice algo, nuevas posibilidades
emergen y antiguas posibilidades dejan de existir. Lo que antes estaba
cerrado se abre y lo que estaba abierto se cierra. Porque se tuvo, o quizás
porque no se tuvo, una determinada conversación, nuestras vidas toman
una u otra dirección. Porque alguien nos dijo –o quizás no nos dijo– algo;
porque nosotros dijimos –o quizás no dijimos– algo, devenimos en una
persona diferente.
Cuando escuchamos, por lo tanto, podemos observar cómo el mundo
y otros nosotros dentro de él, nos trasformamos por el poder del lenguaje.
Al escuchar podemos preguntarnos sobre las consecuencias que trae
aquello que se dijo, sobre cómo ello se relaciona con nuestras inquietudes,
sobre las nuevas acciones que a partir de lo dicho es ahora posible tomar.
Nos podemos preguntar sobre las nuevas oportunidades que se generan a
partir del hablar; sobre las nuevas amenazas que se levantan; podemos
preguntarnos sobre las acciones que permiten hacerse cargo de tanto de
las unas como de las otras.
Los grandes políticos, los grandes empresarios, los grandes
profesores, los grandes vendedores, los grandes negociadores, en una

174
Toma del caso

palabra, todos aquellos que tratan con personas y son efectivos en lo que
haces, saben escuchar cómo el hablar modifica lo posible. Es muy
probable, sin embargo, que si les preguntamos qué entiende por lenguaje
sus respuestas no le reconozcan el carácter generativo. Pero en su
quehacer concreto, ese reconocimiento existe. Son personas a quienes no
se les escapa que a partir de que se dijo algo, emergen o se diluyen
posibilidades.
Lo dicho nos lleva a reconocer el poder de las conversaciones. Todos
hemos tenido la experiencia de salir de una conversación y reconocer que
el mundo es otro, que se han abierto o cerrado puertas, que podemos
entrar a espacios que antes nos estaban vedados o que algo muy valioso
se rompió mientras se conversaba.
En una conversación, el hablar de uno modifica lo posible para el
otro, permitiéndole a este decir lo que antes no habría dicho. Este decir, a
su vez, le modifica lo posible al primero quien descubre ahora lo posibilidad
de decir algo sobre lo que jamás antes había pensado, y así
sucesivamente. En ello reside el gran poder de las conversaciones.
Los grandes seductores son maestros en el arte de modificar lo
posible a través de la conversación. Lo mismo sucede con los grandes
creadores. Ellos saben de la importancia de entrar en la interlocución,
personal o a través de sus obras, con aquellos que podrán estimular este
proceso dinámico de apertura de lo posible. Lo que apuntamos nos permite
entender como determinadas circunstancias sociales puedan generar
microculturas virtuales en las que, en razón a las dinámicas
conversacionales internas, se producen múltiples estallidos creativos en
quienes participan en ellas.
Casos como estos abundan en la historia de la humanidad. Lo
vemos, por ejemplo, el la Grecia de Pericles, en el Renacimiento italiano,
en la Viena de comienzos de siglo, etcétera. Lo observamos en círculos
más reducidos, como el grupo de Bloomsbury, en Inglaterra, o alrededor de
alguna figura o evento de importancia a partir del cual se genera alguna
“escuela”, etcétera. Muchas veces ello sucede en alguna institución
académica, o en una determinada corporación.

175
Centro Superior de Estudios Homeopáticos

d) El ámbito del alma humana


No cabe duda de que si alguien sabe escuchar en los tres ámbitos arriba
indicados, el de las acciones, el de las inquietudes y el de lo posible,
podremos decir que tenemos una persona competente en el arte de
escuchar. Sin embargo, los tres ámbitos mencionados no agotan todas las
posibilidades relacionadas con él.
Queremos abrir un cuarto ámbito que resulta particularmente
importante para la disciplina del “coaching ontológico”, con cuyo nacimiento
y desarrollo comprometidos. Aunque no abordaremos el tema del
“coaching ontológico”, que excedería el propósito que nos hemos
planteado en esta oportunidad, no podemos dejar de reconocer el ámbito al
que haremos referencia.
Hemos sostenido que a través del segundo principio de la ontología
del lenguaje, que “no sólo actuamos de acuerdo a cómo somos (y lo
hacemos), sino que también somos de acuerdo a cómo actuamos”. De
este principio vamos a quedarnos con lo que se sostiene en la primera
parte: actuamos de acuerdo a cómo somos. Si además recordamos que
hemos postulado que hablar es acción, podemos por tanto concluir que
estamos también sosteniendo que hablamos de acuerdo a cómo somos.
Estamos, en otras palabras, postulando una relación entre hablar y ser.
Al hacer esta relación es importante hacer una advertencia. No
estamos señalando que el ser, el “sujeto” o el “yo”, antecede y tiene
prioridad con respecto al hablar. Este es precisamente el supuesto que,
como viéramos, Nietzsche fuertemente cuestiona cuando nos advierte que
“el agente es una ficción, el hacer este todo”. Lo que estamos sosteniendo
es que en el hablar, como un forma importante del actuar, se constituye el
ser que somos.
Ya tenderemos oportunidad de indagar en el fenómeno de la persona
humana y de examinar cómo nos constituimos como persona en el
lenguaje. Por ahora, lo que nos interesa es reconocer esta relación entre
hablar y ser y, a partir de ella, mostrar cómo ésta crea un ámbito particular
del escuchar.

176
Toma del caso

Al hablar revelamos quienes somos y quien nos escucha puede no


sólo escuchar lo que decimos, puede también escuchar el ser que se
constituye al decir aquello que decimos. El hablar no solo nos crea, sino
también nos da a conocer, nos abre al otro, quien a través del escuchar,
tiene una llave da acceso a nuestra forma de ser, a lo que llamamos el
alma humana. Tal como dijéramos, éste es el tipo de escuchar que es
propio del “coaching ontológico”. Se trata de un escuchar que trasciende lo
dicho y que procura acceder al “ser”. Es precisamente en este sentido que
se trata de un escuchar “ontológico”
Apertura: la postura fundamental del escuchar
Hasta ahora hemos examinado lo que para nosotros son los componentes
fundamentales del fenómeno escuchar. Decimos que estos son los
procesos básicos que tienen lugar cuando ocurre el escuchar. Hay, sin
embargo, una cuestión que aún no hemos mencionado: ¿qué se necesita
para que el escuchar ocurra?
Esta pregunta puede parecer extraña. Dado que postulamos que los
seres humanos son seres lingüísticos –esto es, seres que viven en el
lenguaje– reconocemos que es constitutivo de cada ser humano tanto el
hablar (el lenguaje verbal es sólo una forma de hablar) como el escuchar.
Si aceptamos que el lenguaje es constitutivo de los seres humanos,
pareciera superfluo preguntarse acerca de las condiciones necesarias para
escuchar. Bien podríamos decir: “simplemente sucede –los seres humanos
son arrojados al escuchar”.
Tres razones, sin embargo, hacen que esta pregunta sobre las
condiciones para escuchar sea interesante. En primer lugar, existe una
razón empírica. A través de ella se reconoce que, además del hecho de
que somos animales que escuchan, nuestra capacidad para hacerlo no es
la misma. Hay personas que escuchan mejor que otras. Bien podría valer
la pena, por lo tanto, indagar acerca de las condiciones que están detrás
de esas diferencias.
En segunda lugar, esta pregunta tiene sentido a un nivel más
profundo. Aunque estemos arrojados al escuchar, de todos modos
podemos mirar el fenómeno del escuchar como algo que podemos intentar

177
Centro Superior de Estudios Homeopáticos

explicar –algo que podríamos querer comprender. Al hacer esto


contribuimos a disolver uno de los muchos misterios que rodean el
lenguaje.
En tercer lugar, al examinar las condiciones del escuchar, lo
convertimos no sólo en un aspecto determinado de la vida humana, sino en
un dominio para el aprendizaje y diseño. Por lo tanto, esto tiene un lado
práctico. Al identificar las condiciones requeridas para escuchar, podemos
intervenir a nivel de ellas y mejorar nuestras competencias para un
escuchar efectivo.
Habiendo dicho lo anterior, nos damos cuenta de que esta misma
pregunta acerca de las condiciones requeridas para escuchar puede ser
contestada en dos niveles diferentes. Un nivel mira el fenómeno de
escuchar como surgiendo de una disposición humana fundamental. El otro,
divide esta disposición básica en varios segmentos o dominios que pueden
ser tratados independientemente unos de otros. En esta sección vamos a
examinar el escuchar como surgiendo de una postura humana
fundamentalmente en la vida.
Postulamos que el acto de escuchar esta basado en la misma ética
que nos constituye como seres lingüísticos. Esto es, en el respeto mutuo,
en aceptar que los otros son diferentes de nosotros, que en tal diferencia
son legítimos y en la aceptación de su capacidad de tomar acciones en
forma autónoma de nosotros. El respeto mutuo es esencial para poder
escuchar. Sin la aceptación del otro como diferente, legítimo y autónomo,
el escuchar no puede ocurrir. Si ello no esta presente sólo podemos
proyectar en los otros nuestra propia manera de ser. En vez de hacer eso,
cuando escuchamos nos colocamos en la disposición de aceptar la
posibilidad de que existan otras formas de ser, diferentes de la nuestra.
Sosteníamos anteriormente que, al hablar, nos abríamos a la
posibilidad de exponer el ser que somos. Que al hablar hacemos accesible
nuestra alma. Que hay en ello una particular apertura hacia el otro. Pues
bien, esta misma apertura debe estar también presente, aunque esta vez
de manera diferente, en cuanto acogida, en quien escucha.

178
Toma del caso

H-G. Gadamer ha visto, una vez más, la importancia de la disposición


de la apertura hacia los otros como el aspecto fundamental del fenómeno
del escuchar. Dice:
“En las relaciones humanas, lo importante es… experimentar el “Tú”
como realmente un “Tú”, lo que significa, no pasar por alto su
planteamiento y escuchar lo que tiene que decirnos. Para lograr esto, la
apertura es necesaria. Pero ella existe, en último término, no sólo para la
persona que uno escucha, sino más bien, toda persona que escucha es
fundamentalmente una persona abierta. Sin esta clase de apertura mutua
no pueden existir relaciones humanas genuinas. El permanecer juntos
siempre significa, también, ser capaces de escucharse mutuamente.
Cuando dos personas se entienden, ello no significa que una “entiende” a
la otra en el sentido de “escrutarla”. De la misma forma, escuchar y
obedecer a alguien no significa simplemente que nosotros accedamos
ciegamente a los deseos del otro. A una persona así la llamamos esclavo.
La apertura hacia el otro, por lo tanto, incluye el reconocimiento de que
debo aceptar algunas cosas que van en mi contra, aun cuando no haya
nadie que me lo pida”
Humberto Maturana expresa este mismo punto de vista cuando
sostiene que “la aceptación del otro como un legitimo otro” es un requisito
esencial del lenguaje. Si no aceptamos al otro como un legítimo otro, el
escuchar estará siempre limitado y se obstruirá la comunicación entre los
seres humanos. Cada vez que rechazamos a otro, sea un socio, un cliente,
un empleado, un competidor, un país, etcétera, restringimos nuestra
capacidad de escuchar. Producimos la fantasía de escuchar al otro
mientras no estamos, básicamente, escuchando a nosotros mismos. Al
hacer esto nos cerramos a las posibilidades que los demás están
generando.
¿Qué circunstancias afectan esta apertura, considerada como un
requisito fundamental para escuchar? Cada vez que ponemos en duda la
legitimidad del otro; cada vez que nos planteamos como superiores al otro
sobre la base de la religión, sexo, raza, (o cualquier otro factor que
podamos utilizar para justificar posiciones de egocentrismo, de
etnocentrismo, de chauvinismo, etcétera); cada vez que sostenemos tener

179
Centro Superior de Estudios Homeopáticos

un acceso privilegiado a la verdad y a la justicia; cada vez que presumimos


que nuestra particular manera de ser es la mejor manera de ser, cada vez
que nos olvidamos que somos sólo un particular observador, dentro de un
haz de infinitas posibilidades de observación, cada una de estas veces,
nuestro escuchar se resiente.
Uno de los grandes meritos de las prácticas democráticas reside en
el hecho de que se fundan en el principio de la diferencia, la legitimidad y la
autonomía del otro (sin importar como este sea). Esto hace que una de las
claves del éxito político sea la capacidad de escuchar de manera efectiva.
Asimismo, las prácticas propias de mercados abiertos y competitivos, más
allá de sus limitaciones, también colocan a la competencia del escuchar
efectivo como condición del éxito.
El ser ontológico y la persona: una forma de ser que permite infinitas
formas de ser.
Lo que hemos dicho hasta ahora debiera provocar una objeción. Al
principio de este documento nos opusimos tenazmente a la noción de que
podríamos comprender el fenómeno del escuchar basándonos en el
concepto de transmisión de información. Sostuvimos que esta noción
desconoce el que los seres humanos son “unidades estructuralmente
determinadas”, sistemas cerrados, esto es, sistemas que no pueden
representar lo que acontece en el medio en el que se desenvuelvan. Sin
embargo, hemos llegado a plantear que una condición fundamental del
escuchar es la actitud de “apertura”. Por lo tanto, podríamos
razonablemente preguntar, ¿cómo se puede producir esta apertura si se
supone que somos sistemas cerrados?
En verdad, no podemos abrirnos en el sentido de que el escuchar a
otros nos diga cómo ese otro es realmente. Nunca podremos saber cómo
son realmente las personas y las cosas. Somos incluso un misterio para
nosotros mismos. Tal como hemos estado insistiendo una y otra vez,
solamente sabemos cómo las observamos y cómo las interpretamos. El
escuchar es parte de esta capacidad de observación e interpretación.
Cuando escuchamos a otros, nos abrimos a ellos inventando historias
sobre ellos mismos, basadas en nuestras observaciones. Pero serán
siempre nuestras propias historias. La distinción de apertura solo tiene
180
Toma del caso

sentido dentro del reconocimiento que los seres humanos son sistemas
cerrados.
¿Qué significa entonces “apertura”? Para contestar a esta pregunta
debemos dar un corto rodeo. Ser humano significa compartir una forma
particular de ser, la manera humana de ser. Esta forma de ser nuestra es lo
que nos diferencia de otros seres, sean ellos animales, cosas, eventos
etcétera. Podemos decir, por lo tanto, que todos los seres humanos
comparten una misma forma de ser, aquella que nos hace humanos.
En este sentido, cada ser humano es la expresión total del fenómeno
de ser humano. No podemos hablar de seres humanos que lo sean sólo a
medias, parcialmente. Aun cuando se trate de individuos a los que les
puedan faltar algunos de sus miembros, ello no los hace menos humanos.
La condición humana no se constituye en el dominio de nuestra biología,
sino en el del lenguaje. De allí que digamos que el lenguaje nos hace ser
como somos, en cuanto seres humanos. Todo ser humano, por lo tanto, es
un ser humano completo, en cuanto ser humano. Lo que no niega que,
como parte de la propia condición humana, ser humano significa un transito
por la existencia desde una fundamental y permanente incompleta.
Lo que la filosofía de Martín Heidegger ha hecho es, precisamente,
explorar este modo común de ser que todos los seres humanos
compartimos, a lo que llamara el Dasein. Su preocupación principal era
revelar la manera particular de ser de los seres humanos. Gran parte de su
filosofía está dirigida hacia esta indagación.
Vamos a llamar a esta manera de ser que comparten todos los seres
humanos su “ser ontológico”. Esta es una distinción arbitraria. Por lo tanto,
cuando hablemos del “ser ontológico” estaremos hablando del modo de ser
que todos los seres humanos tienen en común.
No vamos a desarrollar aquí lo que Heidegger sostuvo que era
constitutivo del ser humano y, por lo tanto, constitutivo de su “ser
ontológico”. Esto nos llevaría más allá de los propósitos de este trabajo. Sin
embargo, entre los elementos que Heidegger señaló, podemos reiterar sus
postulado de que los seres humanos son seres cuyo mismo ser es un
asunto relevante para ellos. Ser humano significa hacerse cargo en forma

181
Centro Superior de Estudios Homeopáticos

permanente del ser que se es. Es en este sentido que sostenemos que el
ser ontológico está siempre desgarrado por un sentido fundamental de
incompletud.
Los seres humanos no tienen una esencia fija. Lo que es esencial en
ellos (en el sentido de rasgo genérico y, por lo tanto, ontológico) es el estar
siempre constituyéndose, estar siempre en un proceso de devenir. Esto
hace que el tiempo sea un factor primordial para los seres humanos.
Al mismo tiempo, sin embargo, dentro de esta forma común de ser
que nos hace humanos, tenemos infinitas posibilidades de realización. La
forma en que cuidamos de nosotros mismos, la manera en que abordamos
el sentirnos incompletos, nos hacer ser individuos muy diferentes.
Llamamos “persona” a las diferentes maneras en que los distintos
individuos realizan su forma común de ser (como seres humanos). Como
individuos somos, por un lado, todos iguales en cuanto a nuestro “ser
ontológico” (genérico), ya que compartimos las formas básicas de ser que
nos hacen a todos humanos y, por el otro, somos diferentes “personas”,
Todos resolvemos los enigmas de la vida de diferentes maneras.
Postulamos que el fenómeno del escuchar está basado en estas dos
dimensiones fundamentales de la existencia humana –“ser ontológico y
“persona”. Somos capaces de escucharnos entre nosotros porque
compartimos una forma común de ser y, a este respecto, todo otro es como
nosotros. Nuestro “ser ontológico” nos permite entender a otros, puesto
que cualquier ser humano es un camino posible de realización de nosotros
mismos, de nuestro propio ser. Sin embargo, al mismo tiempo, somos
“personas” diferentes. No nos hacemos cargo, no atendemos a nuestro ser
común en la misma forma. Es porque somos diferentes que el acto de
escuchar se hace necesario. Si no fuésemos diferentes ¿para qué
escuchar, en primer lugar? Si no fuésemos diferentes, el acto de escuchar
sería superfluo. Pero, debido a que compartimos una misma condición
ontológica, el escuchar se hace posible.
Estos son, decimos, los requisitos básicos para escuchar. Por lo
tanto, dado que somos sistemas cerrados, se deben realizar dos
movimientos fundamentales. Por una parte, debemos distanciarnos de
“nosotros mismos”, de esa manera particular de ser que nos diferencia de
182
Toma del caso

los otros individuos. Al hacer esto aceptamos la posibilidad de que existan


otras formas particulares de ser, otras “personas”, diferentes de la nuestra.
A esto se refiere Gadamer cuando habla de “apertura”.
Por otro lado, debemos afirmar el hecho de que compartimos una
forma común de ser con la persona que nos esta hablando. Debemos
concedernos plena autoridad en cuanto somos una expresión válida del
fenómeno general de ser humano. Esto es lo que nos permite comprender
las acciones de otras personas, comprender a las personas que son
diferentes de nosotros. A partir de este terreno común es que
interpretamos al otro, que fabricamos nuestras historias acerca de las
acciones que los otros realizan. Todo otro es el reflejo común de un alma
diferente en el trasfondo de nuestro ser común.
¿Por qué, cuando leemos buena literatura, comprendemos
perfectamente a personajes tan diversos como Otelo, de Shakespeare,
Ema Bovary, de Flaubert el príncipe Mishkin, de Dostoievski, Jane Eyre, de
Charlotte Bronte; Gatsby, de Scott Fitzgerald? ¿Por qué sucede esto si los
personajes son tan diferentes de nosotros? Más aún, ¿cómo es posible
que todos estos autores pudieran alcanzar tal dominio y comprensión de
sus personajes? Para entenderlos y para ser capaces de escribir sobre
ellos, nos distanciamos de la “persona” que somos para excavar en nuestro
“ser ontológico”, en nuestro ser compartido con nosotros. Nos despojamos
de lo que nos hace ser un individuo particular y observamos a otros desde
lo que tenemos en común con ellos. La literatura clásica es aquella que
logra penetrar mas profundamente en nuestro ser ontológico y que por
tanto, se eleva por sobre las dimensiones mas contingentes del alma
humana.
El fenómeno del escuchar, en consecuencia, implica dos
movimientos diferentes. El primero nos saca de nuestra “persona”, de esa
forma particular de ser que somos como individuos. El segundo afirma y
nos acerca a nuestro “ser ontológico” a aquellos aspectos constitutivos del
ser humano que compartimos con los demás. Sólo podemos escuchar a
los demás porque sus acciones son para nosotros acciones posibles,
acciones que nosotros mismos podríamos ejecutar. Walt Whitman, señalo,
apuntaba en esta dirección cuando escribía “Soy grande, contengo

183
Centro Superior de Estudios Homeopáticos

multitudes”. Contenemos las posibilidades de cualquier otro ser humano.


Terencio, en la época de los romanos hacia decir a uno de sus personajes:
“Homo sum: humani nihil a me alienum puto” (“Hombre soy: nada de lo
humano me es ajeno”).
Dominios de observación para desarrollar un escuchar efectivo
Habiendo ya identificado la actitud fundamental y los requisitos necesarios
para generar el fenómeno del escuchar, podemos ahora avanzar y
examinar otros dominios concretos que están relacionados con la
comunicación humana.
La interacción comunicativa es como una danza. Implica la
coordinación de acciones con otra persona. Por lo tanto, tal como hacemos
al ejecutar un paso de danza, cuando digo algo a alguien, ese alguien
generalmente me responderá dentro del espacio de posibilidades que se
ha creado por lo que dije. Por ejemplo, pido algo, mi interlocutor
normalmente responderá aceptando, rehusando o postergando su
promesa, haciendo una contraoferta, etcétera. Sus acciones en esta danza
conversacional están muy bien definidas por los movimientos y ejecutados
en esa conversación. A esto le llamamos el contexto de la conversación.
El contexto de la conversación es uno de los factores que
condicionan nuestro escuchar. Cualquier cosa que se diga es escuchada
dentro del contexto de la conversación que estamos sosteniendo.
Usualmente, esto define lo que esperamos escuchar. Lo si hacemos una
petición, escucharemos cualquier respuesta que se de como aceptación,
rechazo, postergación del compromiso, etcétera.
Tenemos algunos ejemplos. Si pregunto a Carlos: “¿Me puedes
pasar la pimienta?”, y el me responde: “Estoy leyendo”, probablemente
escucharemos como respuesta “No”. Pero si pregunto a Carlos, “¿Qué
estás haciendo?” y obtengo la misma respuesta, “Estoy leyendo”, el
significado de la respuesta será muy diferente. Un silencio, por ejemplo,
puede ser escuchado algunas veces como rechazo, aceptación,
ignorancia, timidez, etcétera, según el contexto de la conversación. Incluso
un “no” puede ser a veces escuchado como un “si”, dependiendo el
contexto. Muchas personas tienen dificultades para observar el contexto de

184
Toma del caso

una conversación. Esto genera todo tipo de problemas en su


comunicación.
Otro factor importante que afecta nuestro escuchar es el estado
emocional de la conversación. El estado emocional es una distinción a
través de la cual damos cuenta de de una predisposición (por falta de ella)
para la acción. Si sucede que estoy de malhumor, digamos que estoy
enojado, probablemente no estaré disponible para ciertas conversaciones o
para realizar ciertas acciones que esas conversaciones comprendan.
Asimismo, si estoy resignado, probablemente no escucha de las
posibilidades que una persona con otro estado emocional está en
condiciones de escuchar.
Siempre estamos en un estado emocional u otro. Según ese estado
el mundo y el futuro nos parecerán diferentes. Nuestro estado emocional
tiñe la forma en que vemos el mundo y el futuro. Asimismo, también tiñe lo
que escuchamos. En algunos casos, habrá acciones que nuestro estado
emocional nos impide escuchar. En muchos otros casos, el significado que
daremos a ciertas acciones de y las posibilidades que veamos como
consecuencia de ellas, serán completamente diferentes si el estado
emocional es distinto.
Si nos interesa escuchar efectivamente, deberemos habituarnos a
observar, en primer lugar, nuestro estado emocional cuando conversamos
y, en segundo lugar, el estado emocional de la persona con quien
conversamos. No importa cuán claramente nos hayamos expresado ni
cuán claras sean todas las acciones que esa conversación implica: no
seremos escuchados como esperamos si el estado emocional no es el
adecuado para llevar a cabo la conversación. No olvidemos que decimos lo
que decimos y escuchamos lo que escuchamos.
No sólo es importante observar el estado emocional de las personas
cuando entablamos una conversación. La conversación misma está
permanentemente generando cambios de estados emocionales en quienes
participan en ella. Lo que decimos, cuándo lo decimos y cómo lo decimos
provoca diferentes estados emocionales que la persona que escucha.

185
Centro Superior de Estudios Homeopáticos

Diferentes conversaciones tienen estados emocionales distintos, los


podemos cambiar al cambiar de conversación. Puede usted observar los
diferentes estados emocionales en las conversaciones mencionadas
arriba? (“¿Me puedes pasar la pimienta?” –“Estoy leyendo”, versus “¿Qué
estás haciendo?” –“Estoy leyendo”). Diferentes estados emocionales
producen un escuchar distinto. Para comunicarnos de manera efectiva,
debemos llegar a ser buenos observadores del estado emocional de una
conversación.
Hay muchas maneras de juzgar el estado emocional de la persona.
Lo que dicen normalmente lo refleja. La forma en que hablamos nos
permite escuchar cómo están viendo el mundo y cuál es su posición
respecto del futuro. No obstante, además de las conversaciones, también
podemos juzgar el estado emocional de las personas observando su
cuerpo. Hemos dicho que el estado emocional implica una disposición para
la acción. Normalmente esta disposición se muestra las posturas que
adopta nuestro cuerpo. Un experto en trabajo corporal comentaba una vez
que la forma en que nos paramos revela la forma en como nos “paramos
en el mundo”. Nuestras posturas físicas son también formas en las que
nuestra alma, nuestra forma de ser, se manifiesta.
Otro factor que debe ser mencionado en nuestra historia personal. La
gente escucha aquello que se les dice, en forma diferente, según sus
experiencias personales. Ustedes pueden haber hecho el ejercicio de leer
un poema a un grupo de personas y preguntarles después qué han
escuchado. Generalmente nos sorprendemos al observar cuán diferente ha
sido el escuchar de cada uno, lo que él mismo poema fue capaz de evocar
en diferentes individuos. Las mismas oraciones, las mismas palabras,
leídas a todas ellas en un mismo momento, le evocan en diferentes
imágenes, diferentes recuerdos, diferentes emociones, diferentes mundos.
Nuestra historia personal desempeña un importante papel en
determinar no sólo quienes somos sino también lo que seremos en el
futuro. Siempre escuchamos a partir de esa historia. El presente le da del
pasado inquietudes, posibilidades que aceptamos y que negamos, y mucho
más. Nuestra historia de experiencias personales se reactualizar la
capacidad escuchar que tenemos en el presente. Esta historia personal

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Toma del caso

abre o cierra nuestro escuchar. Es uno de los principales filtros que


siempre tenemos con nosotros cuando nos comunicamos.
Si queremos comunicarnos de manera efectiva, es importante que
nos preguntemos como nuestra historia personal podría estar afectando la
forma en que escuchamos, y como la historia personal de la persona con
quien estamos hablando puede afectar su capacidad de escuchar. No
olvidemos que hablamos para ser escuchados. Por lo tanto, debemos
hablar siempre en una forma tal que nos permite juzgar que la persona con
quien hablamos nos va a poder escuchar aquello que queremos decir.
Cuando hablamos no sólo coordinamos acciones con otros. También
participamos en crearnos una identidad con la persona que nos escucha.
Cualquier otra cosa que digamos contribuye a crear esta identidad en el
dominio público. Al hablar, como ya no apuntáramos, la gente no
solamente escuchar acciones comprendidas en el discurso, sino que
también emitir juicios y desarrolle historias sobre la persona que habla.
Estos juicios abarcan dominios muy diferentes. Pueden decir, por ejemplo,
que ésta persona es creativa, esta otra es egoísta, esa era responsable,
etcétera.
Hay un dominio, sin embargo, que, tal como fuera reconocido
anteriormente, tiene especial importancia en el modo en que somos
escuchados: el dominio de la confianza. Decimos que éste es un dominio
importante, puesto que la confianza afecta directamente la credibilidad de
lo que decimos y, por consiguiente, la forma en que somos escuchados. Si
los otros no tienen confianza en nosotros, o si nosotros no confiamos en la
persona con quien estamos hablando, la brecha crítica entre lo que
decimos y cómo ello es escuchado se agranda. Cuando decimos, por
ejemplo, “Te pagaré doscientos dólares el martes”, vamos a ser
escuchados en forma muy diferente según si confían o no en nosotros.
Lo que estamos diciendo, por lo tanto, es que cada vez que
hablamos estamos construyendo nuestra identidad en el escuchar de los
demás, y que esta identidad va a afectar la forma en que seremos
escuchados en el futuro. De manera inversa, cada vez que escuchamos
alivio, nuestro escuchar también se ve afectado por la identidad que para

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Centro Superior de Estudios Homeopáticos

nosotros tiene esa persona. La identidad mutua que las personas tienen
entre sí afecta la forma en que se escucha unas a otras.
Cuando escuchamos no sólo lo hacemos como individuos, también
escuchamos desde nuestro trasfondo histórico. Los seres humanos como
seres históricos y, tal como apuntáramos originalmente, incluso nuestra
propia identidad es el producto de condiciones históricas particulares.
Como individuos, somos la encarnación de nuestro trasfondo histórico.
Cuando hablamos de nosotros como seres históricos, es conveniente
hacer una distinción entre subdominios particulares: los discursos
históricos y las prácticas sociales.
Los discursos históricos son esas metanarrativas, metarelatos, o
metaexplicaciones, que generan identidades colectivas. Un discurso
histórico normalmente precede al individuo que adhiere a él, está allí
cuando nace. Podemos hablar, por ejemplo, de discursos históricos
cristianos, budistas, islámicos, de la misma forma en que podemos hablar
de discursos franceses, norteamericanos, o japoneses. Podemos hablar de
discursos históricos regionales (gallego, andaluz, cordobés, porteño) o
étnicos (coreanos, judíos, afroamericanos, hispanos, etcétera). También la
ciencia, el amor romántico, la medicina, etcétera, permiten ser vistos como
discursos históricos.
Los discursos históricos son importantes para entender el fenómeno
del escuchar porque son campos de generación de sentido. Algo dicho es
escuchado en forma muy diferente según los discursos históricos que
somos. Las inquietudes y los problemas que tenemos como seres
humanos, por ejemplo, normalmente se constituyen en los discursos
históricos que las personas encarnan. Un mismo hecho puede constituir un
problema para un musulmán y puede pasar inadvertido a un
norteamericano. Algunos discursos históricos están contenidos en un texto
o grupo de textos fundamentales (la Biblia, el Talmud, el Corán, la
Declaración de derechos del hombre, etcétera.)
Cuando las personas provienen de discursos históricos similares o
complementarios, ellos pueden llegar a ser completamente trasparentes
para ellos y formar parte de su sentido común, de aquel espacio de lo que
nos parece obvio y donde dejamos de hacernos preguntas. Como tienden
188
Toma del caso

escuchar en forma muy similar, normalmente en observar sus discursos


históricos. Sin embargo, cuando se desarrolla una relación entre personas
con discursos históricos muy diferentes, lo que antes era trasparente se
quiebra y muchas veces surgen severos problemas de comunicación.
A menos que reconozcamos que nuestro diferente escuchar proviene
de nuestros distintos discursos históricos y que logremos establecer
puentes de comunicación, terminaremos culpándolos mutuamente de algo
que, en rigor, nos antecede en cuanto a individuos y frente a lo cual
tenemos escasa responsabilidad. No tenemos responsabilidad por ser la
encarnación de aquellos discursos históricos que nos constituyen. Sin
embargo, si podemos tomar responsabilidad en reconocerlos, en
aceptarlos en su particularidad en reevaluarlos y en diseñar aquellos
puentes que nos permitan aceptar la diferencia, legitimidad y autonomía de
quien proviene de un discurso histórico diferente.
El segundo componente de nuestro trasfondo histórico un
corresponde a nuestras prácticas sociales. La principal diferencia entre lo
discursos históricos y las prácticas sociales es que, mientras los primeros
asumen la forma de narrativas, las prácticas sociales son simplemente
formas recurrentes de actuar de las personas. Son formas específicas de
coordinar acciones que hemos llegado a usar recurrentemente en el curso
de la historia. Una práctica social es una forma establecida de tratar de
hacernos cargo de nuestras inquietudes.
Las prácticas sociales normalmente definen las entidades que son
relevantes para tratar una inquietud. Ellas especifican las acciones que
deben, pueden o no pueden ocurrir cuando nos ocupamos de una
inquietud, así como también las condiciones de satisfacción que esas
acciones deben cumplir, de modo que podamos juzgar que la inquietud fue
tratada eficazmente.
En las diversas sociedades, los individuos se suelen saludar, como
expresión de que se reconocen y se aceptan. Sin embargo, la forma cómo
se hace cargo de este tipo de reconocimiento y muestra de aceptación
suele ser muy diferente. Esto sucede no por que hay una metanarrativa
acerca del sentido de darse la mano, hacer una reverencia o besarse, sino
debido a la existencia de diferentes prácticas sociales. No existe
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Centro Superior de Estudios Homeopáticos

necesariamente un relato que explique por qué hay que hacer las cosas de
una determinada forma. Se hacen de esa forma simplemente porque esa
es la forma como en esa comunidad se hacen las cosas. Se trata del
resultado de una particular deriva histórica que impuso una forma
determinada de comportarse.
Si nos comportamos en una forma que no es aceptada por una
sociedad determinada, la manera en que seremos escuchados podría ser
muy perjudicial para nosotros. El novelista checo Milan Kundera nos relata
en uno de sus libros como escuchó una declaración de amor de parte de
una mujer que trabajaba en su casa editora de París. Esto era, sin
embargo, el resultado del hecho de que la práctica social de cerrar una
carta era muy diferente en Francia y en Checoslovaquia.
El escuchar no es un fenómeno sencillo. Muchos factores intervienen
en la forma en que escuchamos y en la forma en que se nos escucha. A
partir de nuestra antigua comprensión del lenguaje, es difícil, sin embargo,
captar todo lo que está en juego cuando escuchamos. Sostenemos que en
un mundo tan diversificado como el nuestro, el escuchar ha llegado a ser
un asunto de vital importancia para asegurar no sólo la comunicación
efectiva sino la convivencia misma. Hoy en día tenemos el imperativo de
aprender a escuchar mejor para ser capaces de vivir juntos en armonía.
Esto ha llegado incluso a ser una cuestión en la que está en juego la propia
sobrevivencia de la humanidad.

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Toma del caso

ACCIÓN HUMANA Y LENGUAJE


Este capítulo versará sobre el tema de la acción o, más concretamente
sobre la acción humana. Dentro de él abordaremos diferentes tópicos.
Todos ellos, sin embargo, tendrán como hilo conductor el tema de la
acción.
Comenzaremos, primero, por abordar algunos de los supuestos que
encierran nuestra concepción tradi8cional sobre la acción humana, y
examinaremos la crítica que a ellos dirige el filósofo alemán Martin
Heidegger. En este contexto, introduciremos las distinciones de
transparencia y quiebre y examinaremos el carácter lingüístico de los
quiebres. Luego analizaremos la acción humana en cuanto ésta se
relacione con el lenguaje. Ello nos llevará a reconocer que toda acción
human posee un componente interpretativo que surge del lenguaje.
En seguida, tomaremos la acción como un dominio en introduciremos
diversas distinciones en su interior que nos permitirán reconocer tipos de
acciones diferentes. Por último tomaremos un tipo particular de acción
human, aquella que llamamos prácticas sociales, y –acercándonos a la
interpretación propuesta por Wittgenstein– mostraremos cómo éstas
permiten ser reconocidas lingüísticamente.
Hemos sostenido que la ontología del lenguaje ofrece una
interpretación diferente del fenómeno humano, al referirlo al lenguaje.
Hemos advertido, sin embargo, que para entender cabalmente esta
interpretación es necesario reintentar lo que entendemos por lenguaje y
abrirnos a una comprensión que lo concibe como generativo y que postula
que el lenguaje es acción. Pero hemos advertido también que…

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