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LA EVANGELIZACIÓN

Evangelizar es un concepto que posee una diversidad de concepciones.


Probablemente para los aborígenes que habitaban nuestra isla en el
siglo XVI la evangelización era una artimaña usada por los
conquistadores para someterlos y despojarlos de sus recursos. Para
muchos en nuestros días evangelizar es cuando la iglesia ayuda a los
más necesitados. Sobre esto el monje católico Francisco de Asís
declaró: Predica el Evangelio en todo momento y si es necesario
usa las palabras. Para otros es organizar actividad de entretenimientos
como conciertos y noches de talentos. Mientras que otros entienden que
evangelizar es compartir nuestro testimonio personal. Todo lo anterior
es importante, pero no es esencialmente el evangelizar.
En esta nueva entrega de nuestra serie sobre la Iglesia, estudiaremos
que enseñan las escrituras sobre la responsabilidad que tiene la iglesia
de compartir el evangelio, por qué debe hacerlo y cómo debe hacerlo.
¿QUÉ ES LA EVANGELIZACIÓN?
La evangelización no es compartir nuestro testimonio personal,
comportarnos bien o realizar obras benéficas, sino compartir con otras
personas lo que Jesús hizo para salvar al ser humano. El Pastor Donald
Whitney define la evangelización como: Presentarle a Jesucristo,
mediante el poder del Espíritu Santo, a los pecadores, para que
ellos logren confiar en Dios a través de él, recibirlo como Salvador
y servirle como a su Rey en la comunión de su iglesia.

¿QUÉ ENSEÑA LA BIBLIA SOBRE LA EVANGELIZACIÓN?


La misión es la razón por la que existe una institución.
Asimismo, la iglesia tiene una misión en la Tierra. Sobre esto
el pastor Wayne Grudem dice: La evangelización es el
ministerio primordial que tiene la Iglesia hacia el mundo. Si
la iglesia no comparte el evangelio está fallando en su misión
suprema. Una iglesia que no evangeliza es como un reloj que
no da la hora, su existencia no tiene sentido en la Tierra. Jesús
antes de ascender al cielo estableció cual sería la misión de la
iglesia en la Tierra (Hechos 1:8; Mateo 28:19; Juan 15:8-11; 1
Co. 10:32-11:1).
La Iglesia primitiva abrazó esta misión (Hechos 4:33; Hechos
8:4-28).
¿POR QUÉ DEBEMOS COMPARTIR EL EVANGELIO?

Razón Referencias bíblicas


La evangelización es un Juan 14:15-31; Lucas 6:46
mandamiento
Porque a Dios le ha placido salvar al 1 Corintios 1:21; Romanos 1:16;
hombre por medio de la predicación 10:14-17
del evangelio
Porque se no ha dado el ministerio de 2 Corintios 5: 19-20
la reconciliación
Porque cuando lo hacemos estamos Salmo 105:1; Isaías 12.4)
proclamando la gloria de Dios

LA PRIORIDAD DE LA EVANGELIZACIÓN

La prioridad de la santidad personal


Tito 2.10 1 Pedro 3.15–16

La prioridad de la oración incesante


Romanos 10.1 1 Timoteo 2.1–4 Colosenses 4.3

La prioridad de recordar el evangelio


2 Timoteo 2.15

La elocuencia y el discurso persuasivo no pueden superar


la naturaleza evidente del pecado no perdonado. Debemos
recordar que mucho antes que los incrédulos oigan lo que
decimos, observarán cómo vivimos. Tal como los
incrédulos son identificados por sus «obras» (Gálatas
5.19–21), también los creyentes son identificados por su
«fruto»
Jim Stitzinger III
UN BOSQUEJO PARA COMPARTIR EL EVANGELIO

El Dios Santo: la humanidad ha pecado contra su Creador, el


cual es Santo y exige santidad perfecta. Las escrutas afirman
en Levítico 11.44–45: Porque yo soy Jehová vuestro Dios;
vosotros por tanto os santificaréis, y seréis santos, porque yo
soy santo; seréis, pues, santos, porque yo soy santo.
El hombre pecador: Dios creó al ser humano y le dio
autoridad sobre toda la creación, pero el este prefirió revelarse
contra su Creador, por lo que fue separado de la presencia de
Dios y condenado a la perdición. Tocante a esto Romanos 6:23
declara: Porque la paga del pecado es muerte, más la dádiva
de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.
Jesús el Salvador: El hombre pecó contra Dios, pero Dios
envió a Jesús, el cual era verdaderamente Dios y
verdaderamente hombre. Y a través de su vida perfecta,
muerte en la cruz y su resurrección salvó a la humanidad (2
Corintios 5:21).
Fe y arrepentimiento: El pecador aparte de saber que se ha
revelado contra su creador y que Jesús murió por ellos,
también necesitan saber que deben creer en el evangelio y
arrepentirse de sus pecados (Marcos 1:15).