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Julian Mantle es un exitoso abogado que tras superar un ataque cardíaco

decide cambiar su vida radicalmente, por lo que abandona todo para ir en


busca de la iluminación que tanto anhela.
Como parte del resumen de El monje que vendió su Ferrari, podemos
destacar que Julián Mantle, el protagonista, era un abogado famoso por su
forma de trabajar en tribunales. Dispuesto a dedicar el tiempo que fuese
necesario para alcanzar el éxito que, según él, estaba escrito en su destino. Un
día sufrió un infarto durante un juicio, pero este abogado tenía muchos deseos
de vivir y superó la crisis.

Egresado de Harvard, Julián amasaba una gran fortuna personal; de hecho,


podría decirse que tenía todo lo que un hombre pudiera desear. Trabajaba de
la mano con John, su compañero de la universidad, a quien le reconocía su
sencillez y humildad. Ambos formaban parte de una reconocida firma de
abogados.

Tras el incidente del infarto, John esperaba ansioso que su amigo superará la
crisis y se incorporara nuevamente al bufete y, aunque Julián se sobrepuso, no
regresó jamás a su vida laboral. Si, Julián había renunciado a su exitosa
carrera y a su fortuna.

John supo que Julián se había deshecho de todos sus bienes, sus autos
lujosos, su casa, hasta una isla que tenía fuera del país, todo absolutamente
todo, fue vendido. Desde ahí no supo nada más de quien era su amigo,
compañero y maestro.

Un día, alguien llamó a la puerta del departamento de John y, al abrir, éste se


encontró con un hombre de piel bronceada por el sol, con una figura delgada y
esbelta, y una gran sonrisa en su rostro; todo en él era un reflejo de salud, paz
interior y mucha tranquilidad personal.

En ese momento, John no logró reconocer a Julián, pues su amigo tenía otra
apariencia física y, más allá, transmitía otra energía: Ya no tenía el rostro
constreñido, el sobrepeso, las arrugas en su tez; era un hombre diferente.

John hizo pasar a su amigo y de inmediato comenzaron a conversar sobre la


experiencia vivida por Julián durante su viaje alrededor del mundo y su
encuentro con los monjes de Sivana, que a su vez, lo ayudaron a encontrarse a
sí mismo.

Le narró que en la India conoció a un cuidador de un monasterio, quien le dio


algunos consejos de vida, lo que despertó una gran curiosidad en Julián hasta
el punto de aventurarse en un viaje para encontrar la felicidad. El velador le
habló sobre los monjes que vivían en las montañas del Himalaya, por lo que el
partió en su búsqueda, tratando de encontrar respuestas a todas esas
inquietudes que agobiaban su corazón.
Juliá relató que luego de tres días de escalada hacia las montañas, encontró a
un buen hombre que lo llevó hasta un refugio. Fue allí cuando Julián encontró a
los monjes “sabios de Sivana” y, guiado por el yogui Raman, aprendió técnicas
y fundamentos para alcanzar una vida de autodisciplina y felicidad.

De esta forma, y a través de historias sencillas, Julián le enseñó a John todo lo


que aprendió del yogui Raman durante su estadía en las montañas, y cómo
este aprendizaje le ayudó a alcanzar la plenitud en su vida. Así como el yogui
se lo pidió antes de partir, Julián le pidió a John que enseñara todo lo
aprendido a todas las personas que pudiera, porque todos los seres humanos
merecen ser felices.

En el libro El monje que vendió su Ferrari, Robin S. Sharma da algunas


orientaciones sobre cómo mejorar nuestra vida, utilizando para ello la historia
del experimentado abogado Julián Mantle, quien decide abandonar su
estresada vida para aventurarse en un viaje espiritual que lo lleva a encontrar
las siete virtudes, que luego le transmite a su amigo John.

En cada capítulo, el autor relata episodios a modo de novela, lo que permite al


lector conocer de forma más gráfica las enseñanzas recibidas por Mantle y que
éste debe dar a conocer al mundo. Cada capítulo va narrando el proceso de
transformación del protagonista, mostrando así la riqueza de un contenido que
aligera el alma y sana el espíritu.

En los primeros capítulos el autor presenta al abogado como un hombre


implacable, reconocido en su entorno social y con total estabilidad económica:
Mantle no era de los que aceptaba perder un juicio, por lo que ponía su alma
en cada caso, al punto de poner su vida en riesgo y sufrir un infarto durante un
juicio.

Estar al borde de la muerte llevó al protagonista a hacer un balance de su vida


y darse cuenta de que aunque poseía muchos bienes materiales era muy
pobre, pues su espíritu había quedado a la sombras de las ansias de poder y
dinero, haciéndolo rico pero inmensamente infeliz. Julián viaja a un poblado en
el Himalaya donde comparte con monjes que poseen un nivel de conciencia
superior y le hacen ver cuál es el verdadero camino para alcanzar la realización
personal y la iluminación filosófica.

Es a partir del capítulo siete, cuando Julián vuelve a casa y se reencuentra con
su excompañero de trabajo John, a quien le cuenta toda su vivencia y le
instruye sobre lo aprendido, por lo que en esta parte del libro se encuentra la
médula y la esencia de la propuesta del autor. A continuación un resumen de
El monje que vendió su Ferrari, por capítulos.

Capítulo I: El despertar


Con 53 años de edad, el abogado Julián Mantle aparentaba más de 70. Su
estilo de vida agitada y estresante le había robado calidad a sus años, al punto
de que su salud se vio tan afectada que llegó a sufrir un infarto. Este hecho
cambió su vida de forma radical.
En su escritorio podía observarse un pequeño cuadro enmarcado, el cual
encerraba la frase: “Estoy convencido de que en este día somos dueños de
nuestro destino, que la tarea que se nos ha impuesto no es superior a nuestras
fuerzas; que sus acometidas no están por encima de lo que soy capaz de
soportar. Mientras tengamos fe en nuestra causa y una indeclinable voluntad
de vencer, la victoria estará a nuestro alcance”.

Julián estaba claro de que su vida dependía de las decisiones tomadas; que
para sobrevivir en el mundo laboral donde se desenvolvía a veces tenía que
ser implacable y duro, pero solo así ganaba cada caso. Pero lo que rezaba la
frase no era lo que él hombre practicaba.

Capítulo II: El visitante misterioso


Tras sufrir la afección de salud, Julián decidió abandonar el bufete y dejar de
ejercer su profesión. Para él fue una decisión y un cambio radical; dejar todo lo
conocido de la noche a la mañana mientras que sus compañeros se quedaron
con la boca abierta.

Capítulo III: La milagrosa transformación de Julián Mantle


Luego de que Julián regresara de su viaje tras el encuentro y la convivencia
con los monjes, decidió regresar y visitar a su amigo y excompañero de trabajo
John, quien fue el primer depositario de todo el aprendizaje recibido por el
protagonista y al que estaba llamado de multiplicar.

Al llegar a casa de John éste no logró reconocerlo; le manifestó su sorpresa y


asombro por la nueva apariencia, fresca y rejuvenecida, que le daban un
aspecto tan vivo y enérgico. Le creó muchísima curiosidad saber cuál era la
causa del cambio tan radical sufrido por Julián.

Mantle le explicó a su amigo que el ritmo de vida que llevaba anteriormente le


pasó factura y lo llevó al borde de la muerte. Pero aprendió que el infarto era
sólo la consecuencia de un problema mayor que lo agobiaba sin él darse
cuenta. El trabajo agotador y absorbente que realizaba causó estragos en su
espíritu y, más tarde, en su salud. Fue allí cuando debió escoger entre su
carrera y su vida. Julián vendió todas sus posesiones materiales antes de irse.

Capítulo IV: Bienvenido al nirvana de Sivana

Tras su búsqueda externa, Julián llega al encuentro, fantástico y algo


sobrenatural, con los Sabios de Sivana. “Bienvenido al nirvana del Sivana” de
dijo el sabio a Mantle al recibirlo, haciéndole ver que allí podría alcanzar el
estado supremo de felicidad que sólo puede alcanzar el alma cuando se une
con la esencia divina, dejando atrás el dolor y el deseo.

La sorpresa que se lleva el protagonista es sumamente agradable: toda la


aldea estaba llena de rosas, lo que la llenaba de una hermosura inimaginable y
la adornaba con cierto aire etéreo. Todos los monjes vestían igual que el sabio
y cada quien hacía sus tareas en silencio, lleno de paz.
Capítulo V: El alumno espiritual de los sabios

Julián relató a John que gracias a sus ansias de conocimiento y su inteligencia,


logró ganarse el respeto de los sabios, quienes le brindaron formación
espiritual a través de un conjunto de técnicas. Las jornadas daban inicio al
amanecer. El yogui Raman, más que un maestro, se había convertido en un
padre para Mantle, con quien se sentaba cada día a enseñarle sus técnicas.

Capítulo VI: La sabiduría del cambio personal

Una vez Julián alcanzó la sabiduría, regresó a su ciudad e, inmediatamente,


visitó a su amigo John para contarle todo lo que había vivido y aprendido,
consciente de que la tarea que le fue asignada por los monjes de llevar ese
conocimiento por todo el mundo.

El relato que narra Julián para su amigo se convierte entonces en la esencia


del libro, pues le explica una a una las enseñanzas, que se centran en alcanzar
las siete virtudes espirituales. Le cuenta que todas sus propiedades, hasta su
amado Ferrari rojo, y decidió abandonar el mundo externo para encontrarse a
sí mismo.

A partir de aquí, le explica cada una de las técnicas para alcanzar una vida
plena y grata, incluyendo los métodos para liberar la fuente eterna de la
juventud que todos tenemos dentro pero que pocos la conocemos y mucho
menos la liberamos.

Capítulo VII: Un jardín extraordinario

Primera Virtud: dominar nuestra mente

Tal como ocurre con un jardín al que debemos cuidar, nuestra mente y
nuestros pensamientos también deben ser tratados con sumo cuidado. Si
cuidamos de nuestra mente, si la cuidamos, la cultivamos, la regamos y la
nutrimos como si se tratara de un jardín, la cosecha será abundante y
sobrepasará nuestras expectativas.

Si por el contrario, llenamos nuestra mente de pensamientos dañinos y tóxicos,


como recuerdos dolorosos, preocupaciones, ansiedad, resentimiento, los
resultados serán negativos, pues nuestra alma, nuestro cuerpo y nuestra mente
será como un jardín abandonado, donde sólo merodean insectos y animales
rapaces.

No podemos decidir lo que pasa a nuestro alrededor, en nuestro entorno, pero


si podemos enfrentar cada situación con una actitud positiva. Nuestra calidad
de vida está directamente relacionada con la calidad de nuestros
pensamientos. Además, debemos tener muy en cuenta trabajar para alcanzar
el equilibrio entre nuestra alma-cuerpo y mente, así podremos lograr la
iluminación.
Capítulo VIII: Enciende el fuego interior
Segunda Virtud: perseguir nuestro propósito

Definir nuestro objetivo de forma clara, puntual y precisa, debe ser una de
nuestras primeras tareas al momento de visualizar nuestro futuro. “El propósito
de la vida es una vida con propósito” nos invita a ver con claridad nuestro
destino, a buscar dentro de nosotros qué es lo que queremos. Eso servirá
como faro que nos guíe y nos oriente en los tiempos difíciles. Ahí radica
nuestra misión.

Definir nuestras prioridades lo más claro posible nos permitirá definir las
estrategias para lograr lo que nos proponemos. Porque cuando sabemos qué
queremos es más fácil definir cómo lo lograremos. Establecer los objetivos,
colocarles una fecha límite, pero coherente, y trabajar con disciplina para
lograrlos, en garantía segura de éxito.

Para lograr algo primero debemos soñarlo y luego arriesgarnos hasta


alcanzarlo. Tenemos que estar comprometidos con alcanzar nuestras metas.
Nuestra mente funciona con imágenes, por eso debemos imaginar lo que
queremos, hacia dónde queremos llegar. Visualizar es clave para el éxito,
porque las cosas se crean dos veces: primero en la imaginación y luego en la
realidad cuando las ejecutamos.

Capítulo IX: El viejo arte del autoliderazgo


Tercera Virtud: practicar el kaizen

Practicar el kaizen se traduce en una mejora constante, desde adentro hacia


afuera, así como ocurre con el luchador de sumo japonés. El llamado es a
cultivar diariamente el alma, la mente y el cuerpo hasta lograr el equilibrio, pues
si se falla en uno de estos tres, los demás se pueden ver afectados. La
iluminación es la única vía para lograr el balance de estos tres elementos.

El sabio le enseña a Mantle a conocer y reconocer sus miedos y debilidades,


hasta llegar a controlarlos y superarlos. Debe buscar la paz y la plenitud,
cultivar su mente cada día tratando de aprender algo nuevo en cada despertar.
Le recuerda que debe conocerse primero para poder saber realmente qué es lo
que quiere de la vida y de él mismo.

También le enseña a superar el dolor que, según el sabio, debe sentirse


primero para poder superarlo. De cada experiencia dolorosa siempre debe
buscarse la lección. Cada uno de nosotros es arquitecto de su propia vida, por
eso debemos atrevernos a soñar alto y en grande; no podemos limitarnos ni
frenarnos por temor a sentir dolor o sufrir.

Capítulo X: El poder de la disciplina


Cuarta Virtud: vivir con disciplina
El proceso de transformación personal requiere de muchísima disciplina y
fuerza de voluntad. Llevar a cabo pequeños actos de forma frecuente hasta
convertirlos en hábitos es un secreto que le reveló el monje a Julián. No
podemos cambiar todo, no podemos cambiar nuestro entorno, pero si podemos
sustituir nuestros hábitos negativos por hábitos positivos.

Son estos pequeños actos de corajes los que debemos practicar todos los días,
Para eso necesitamos de fuerza de voluntad que nos permita mantenernos
firmes en el camino que escogimos aunque esto parezca difícil. La entereza y
la fuerza de voluntad son la esencia para alcanzar la disciplina.

Capítulo XI: La más preciada mercancía


Quinta Virtud: respetar el tiempo propio
El reloj es la representación creada por el hombre para el tiempo. Pero nadie
puede asirlo, contenerlo o atraparlo, se escurre como arena en el viento. Es por
ello que aprovechar el tiempo nos tributa beneficios para una vida satisfactoria.
El tiempo es un recurso no renovable.

El tiempo es el tesoro más valioso que tiene el hombre, por eso debemos evitar
perderlo y alejarnos de aquellas personas que nos hacen perder el tiempo.
Aquí la enseñanza principal es aprender a decir que NO sin problemas, sólo
porque es mejor para nosotros. Debemos centrar nuestra atención en aquello
que nos hace realmente felices.

Capítulo XII: El propósito fundamental de la vida


Sexta Virtud: servir a los demás desinteresadamente

Cuando trabajamos para mejorar la vida de los demás estamos también


trabajando para mejorar la nuestra. Vinimos a este mundo a servir, ésa debe
ser nuestra vocación, pues a fin de cuentas lo que importa realmente es cuánto
ayudamos a los demás.

Ayudar a los demás sin esperar nada a cambio debe ser nuestra tarea
fundamental, pero para lograrlo primero debemos estar bien con nosotros
mismos. No podemos amar a otros si no somos capaces de amarnos a
nosotros mismos; por eso, si nos cuidamos y nos amamos estamos
aportándole valor a nuestra vida y, por consiguiente, a todas las personas que
están a nuestro alrededor.

Capítulo XIII: El secreto de la felicidad para siempre


Séptima Virtud: abrazar el presente

Lograremos vivir una vida realmente plena y gratificante cuando podamos vivir
en el presente, “vivir el ahora”: La felicidad es el viaje, no el destino. Podemos
lograr la vida que soñamos si nos damos permiso para vivir, para disfrutar ya,
en este momento. No podemos seguir sacrificando nuestra felicidad actual, en
espera de una realización futura que, a fin de cuentas, no sabemos siquiera si
la vamos a lograr. Así que no saboteemos el viaje.
El mundo en el que vivimos es caótico; siempre estamos estresados, andamos
apurados, agitados u ocupados, queriendo hacer millones de cosas pero sin
tiempo ni voluntad para detenernos a pensar y establecer las prioridades.

Es importante darnos espacio, vivir el ahora, darle paz a nuestra mente, de tal
forma que nuestros pensamientos también descansen y puedan ser nuestros
aliados en esta tarea de crecer y evolucionar espiritual y emocionalmente.
Vamos entonces, a disfrutar de este viaje.

Aspectos más relevantes del libro


Los 13 capítulos de El monje que vendió su Ferrari representan un conjunto
de técnicas que el autor sugiere para transitar el camino del crecimiento
personal y espiritual. A continuación citamos algunos de estos puntos que
pueden servir de referencia o brújula para guiar el camino de quien se adentra
en la aventura de transformarse a sí mismo.
 Cultiva tu mente, siembra pensamientos positivos y al florecer
superará todas tus expectativas.
 La calidad de tus pensamientos define la calidad de tu vida.
 De los errores debemos sacar lecciones.
 Ver los reveses como oportunidades para el crecimiento personal
y espiritual
 El propósito de la vida es una vida con propósito.
 Descubrir y hacer realidad el sueño de nuestra vida brinda una
satisfacción permanente.
 Definir los objetivos de forma clara y precisa, y luego tener el
valor de actuar en consecuencia.
 Dominarnos a nosotros mismos es el ADN del dominio de la vida
 El éxito comienza desde adentro
 La iluminación se alcanza cultivando de forma constante el alma,
el cuerpo y la mente.
 La disciplina es la consecuencia de realizar pequeños actos de
valentía constantemente
 La fuerza de voluntad es el alimento principal para la
autodisciplina.
 La principal virtud de una vida realizada es la fuerza de voluntad
 El tiempo es la mercancía más preciada del hombre y es no
renovable.
 Debemos establecer nuestras prioridades y mantenernos en
equilibrio constante.
 Hacer la vida simple y sencilla
 Vivir para dar y para servir desinteresadamente.
 Elevando la vida de los demás, elevamos nuestra vida a las más
altas dimensiones.
 “Vivir el ahora”. Disfrutar del presente.
 No dejar a un lado nuestra felicidad para ir tras la realización.
 No sabotear el viaje y vivir cada día como si fuera el último.
Al final, Julián Mantle descubrió que regirse por las técnicas antes
mencionadas era garantía de satisfacción para el espíritu. Entendió que
ninguna riqueza, incluyendo su Ferrari rojo, se compara con el éxtasis y la
satisfacción de vivir plenamente y alcanzar la iluminación personal y espiritual.

Frases del libro


-Todo suceso tiene un por qué y toda adversidad nos enseña una lección. Esta
frase nos invita a sacar siempre un aprendizaje de nuestros errores, tratando
siempre de ver el lado positivo de las cosas, para hacer más llevaderas las
situaciones difíciles.

-El destino de cada uno de nosotros depende de las acciones tomamos… Son
nuestras decisiones las que definen nuestra realidad. Cada uno de nosotros es
autor y protagonista de su vida, por lo que decide cómo quiere ser y lo que
quiere lograr.

– “Estamos hechos y moldeados por lo que amamos” Goethe. El la pasión y el


amor por lo que hacemos son el motor que nos mueve hacia el logro de
nuestras metas, nos van mostrando el camino y nos ayudan a llegar a nuestro
destino.

-Marcarse objetivos claramente definidos es básico para conseguir lo que


deseamos. Saber lo que queremos, definir claramente nuestros sueños,
objetivos y metas, no ayuda a determinar cómo vamos a lograr nuestros
propósitos y nos evita andar por la vida como un barco a la deriva.

-Nunca hagas nada porque tienes que hacerlo. La única razón para hacer algo
es porque quieres y sabes que es lo más correcto que puedes hacer. No hay
nada mejor que hacer lo que nos gusta y disfrutar de lo que hacemos; pero,
ante situaciones no muy placenteras, debemos siempre ver el lado positivo en
nuestras acciones.

-Un día sin risa o un día sin amor, es un día sin vida. Amar debe ser la esencia
de nuestra vida y sonreír uno de los más hermosos obsequios, para nosotros
mismos y para los demás. El amor y la alegría nutren el alma y el corazón, no
ayudan a no rendirnos fácilmente y a siempre arriesgarnos un poco más para
alcanzar nuestras metas.

-Lo que está detrás de ti o lo que esta delante, no es nada comparado con lo
que está dentro de ti. Nuestra verdadera riqueza está dentro de nosotros
mismos. Todas las dificultades se pueden superar si buscamos dentro de
nosotros mismos la fuerza para vencer las vicisitudes.

– Hay que vivir con moderación, huir siempre de los extremos. Debemos
buscar siempre el equilibrio en nuestra vida, en todos los aspectos. Este es uno
de los grandes secretos para alcanzar la estabilidad emocional, espiritual y
financiera que buscamos.
Análisis del El monje que vendió su Ferrari
A juicio de los lectores, se trata de un libro ameno, que deja grandes
enseñanzas para la vida, por cuanto nos motiva para lograr el equilibrio y el
autocontrol, como técnicas primordiales para alcanzar la felicidad y la plenitud.

Es un libro de autoayuda en el que el autor explica cada lección de forma


sencilla y dinámica, haciendo que el relato sea fácil de leer y comprender. Uno
de los aspectos en los que hace énfasis es en definir de forma clara y precisa
nuestros objetivos, ya que esto funcionará como el mapa para guiar nuestros
pasos hacia el logro de ese propósito.

También recalca que debemos mantener una actitud positiva ante la vida; no
importa lo que hagamos, donde o con quien estemos, serán nuestros
pensamientos positivos los que nos ayudarán a vencer los obstáculos y a hacer
más llevaderos los contratiempos que pudiéramos enfrentar.

Este libro nos da ese primer impulso en nuestra búsqueda de autoconocimiento


y crecimiento personal, pues está concebido con una estructura que nos
permite extraer tips y sugerencias para mejorar nuestra calidad de vida, para
cambiar nuestros pensamientos y, por consiguiente, nuestro comportamiento.

Por la sencillez en sus planteamientos, estos consejos son muy fáciles de


aplicar en nuestra vida cotidiana. Si los ponemos en práctica, de seguro
abonarán para nuestra evolución espiritual. Leer El monje que vendió su
Ferrari, nos permite identificar aquellas debilidades que podemos tener en
nuestra vida y que se están convirtiendo en obstáculos para nuestro avance.
Nos hace cuestionarnos y buscar respuestas a las que antes teníamos miedo.

La experiencia de Julian Mantle, un abogado exitoso, con fama y dinero; cuya


vida estaba sometida a un estrés constante sólo por mantener su estatus quo;
no alecciona sobre el hecho de que, aunque los bienes materiales son
importantes, no definen nuestra vida y, mucho menos nuestra felicidad. El éxito
va más allá de una posesión material. Así lo relata Julián, quien pese es tener
todo lo que un hombre puede desear, no estaba satisfecho.

El autor brinda al lector todos estos consejos, utilizando para ello a Mantle,
quien en una larga noche le comenta a su amigo John sobre su experiencia de
vida y su aprendizaje. El relato está lleno de pequeñas y sencillas lecciones de
vida que, de ser cumplidas, nos pueden llevar a tener una vida mejor y más
feliz.

El sabio de Sivana le muestra al protagonista cuál es la fórmula para ser feliz, y


echa mano de una fábula en la que habla de siete elementos, cada uno de los
cuales representa una virtud y su cumplimiento lleva a la felicidad y la
iluminación.

En cada una de las siete virtudes, el Sabio de Sivana también explica los
aspectos que debemos tomar en cuenta para ponerlas en práctica; no se trata
sólo de conocerla, sino también de practicarlas y convertirlas en hábitos. Esas
virtudes nos son reveladas durante la larga conversación que sostienen John y
Mantle, tras el regreso de éste último. Así cumple la tarea que le asignó el
sabio de enseñarle a todas las personas que pudiera todo lo que el aprendió
sobre el secreto para alcanzar la felicidad, la plenitud y la iluminación.

El libro es una fábula, cuya narración la hace sencilla y divertida. El estilo


narrativo logra cautivar al lector y hace que se enganche en el contenido y que
no pare de leer hasta acabar el relato. Puede resultar un libro útil para quienes
han comenzado a transitar el camino del autoconocimiento porque busca, a
través de una historia, ser una pequeña guía para el logro de estos objetivos.

En cada capítulo, el autor deja varias enseñanzas así como el método y


algunos consejos para ponerlas en práctica. Claro está, este es un libro que
puede ser leído un sinfín de veces, pero si sus enseñanzas no son puestas en
práctica, de muy poco ha servido su lectura.

Una hermosa enseñanza de este libro es el valor del amor propio: trabajar
primero por nuestro crecimiento personal y, luego, ayudar para el crecimiento
de los otros. Reconocernos débiles e imperfectos es un acto difícil, pero una
vez que lo hayamos logrado habremos dado el primer paso hacia nuestra
realización.

El monje que vendió su Ferrari es un libro recomendado para personas que


viven bajo presión constante y que dejaron de ver lo bueno en la vida, por lo
que acaban generando pensamientos negativos en un círculo vicioso en el que
se hacen daño a ellos mismos y a quienes le rodean. Aquí encontrarán algunas
respuestas y orientaciones.

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