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“Minería Colonial del Siglo XVI - 2a Parte”


Indice del Fascículo IV
Foto Carátula: UUnna ddee las primer
primeras m
eras on
moned
onedas acuñad
edas as en el PPerú
acuñadas erú (1568-1570).
(Colección Banco Central de Reserva).

Pág.
G Introducción 3
G Autores citados 4
G El Virreinato inicial 4
G Minería Potosina 5
G Expansión de la producción 7
G El azogue del Perú 8
G Nacen las ciudades mineras 10
G Leyes para las minas 12
G Procesos e ingeniería
de medio siglo 14
G Las mitas organizadas 20
G Minería y desarrollo económico 22

Nuestro próximo Fascículo V:


“ MINERÍA COLONIAL
DEL SIGLO XVII”

Publicación bimestral del Instituto


de Ingenieros de Minas del Perú
CONSEJO EDIT ORIAL
EDITORIAL
Ing. Raúl Benavides Ganoza
Ing. Felipe de Lucio Pezet
Ing. Marco Fernández Concha
Ing. Carlos Soldi
INVESTI
INVESTIGGACI ON
CIO
Y RED
REDAA CCION
CCIO
Ana María Rey de Castro L.
DISEÑO GRAFICO
Virgen de Copacabana sobre el Cerro de Potosí. Nelli Escudero
Lienzo de Francisco Tito Yupanqui PRE-PRENS
PRE-PRENSA A
Y EDIC IION
EDIC ON DIGIT
DIGIT
GITAAL
L & L Editores S.R.L.
IMPRESION
QUEBECOR PERU S.A.
L & L EDITORES SRL
Chinchón 830, Of. 503, San Isidro
2 Telefax 422-3077 - 422-2715
Introducción
E
l presente fascículo de la Colección El Hombr
ombree y los M
Hombr etales ddel
Metales el PPerú
erú está
dedicado a tratar el desarrollo de la actividad minera en la segunda mitad
del siglo XVI.
Entre los años 1550 y 1600, mientras se estabiliza el régimen de gobierno
que se conocerá como Virreinato, la minería se convierte en la columna verte-
bral de la economía colonial. Muchos factores concurren a que la vida del terri-
torio del Perú se articule en la mayor medida alrededor del quehacer minero.
Aunque Potosí explicaría por sí solo la efervescencia minera de esta épo-
ca, no puede olvidarse que se multiplican en número y calidad los yacimien-
tos con alto potencial de explotación.
La búsqueda infatigable de mejoras técnicas en los procesos mineros y
metalúrgicos alcanza sus resultados y revierte las coyunturas más críticas de
la actividad productiva, como el momento en el que se introduce el método
de la amalgamación.
Surge Huancavelica y su azogue se une a la plata de Potosí en “el más
feliz matrimonio del siglo”, elevando el rendimiento de éste y otros yacimien-
tos a proporciones antes no conocidas. No en vano escribiría el virrey Toledo
a su monarca que estas dos minas eran “... los exes donde andan las ruedas de
todo lo deste Reyno y la azienda que vuestra magestad en el tiene ...”
Cambios sustanciales se materializan en una legislación que ordena los
aspectos productivos y racionaliza el desempeño del hombre de la minería,
con una validez que será respetada durante más de dos siglos.
“... El cambio que se ha producido es extraordinario, pues de aquella mine-
ría de ‘bateado de arenas’ se había pasado a una minería técnica, de tal cate-
goría que pasaba a convertirse en maestra e innovadora, fruto del acucioso
estudio y de las prácticas de la gente de oficio, pues las casualidades nunca se
producen sin una dedicación inteligente ...” (D.R.P.)
El fascículo aborda estos y otros tantos factores que, operando en la Colo-
nia y en la Metrópoli, actuaron sinérgicamente para hacer de la minería pe-
ruana una significativa impulsora de la economía mundial en el siglo XVI.

Carlos I de España y V de Alemania Felipe II Felipe III

Reyes de España beneficiarios de la plata potosina. (Tomado de “Potosí, Patrimonio Cultural de la humanidad”)

3
Autores citados

P
ara comodidad de nuestros lectores, las citas tex- A.V.H. Alexander von Humboldt
tuales del fascículo aparecen acompañadas de I.N.C./E. Instituto Nacional de Cultura/Expreso
las siglas de los respectivos autores, cuya nómi C.P.J. Carlos P. Jiménez
na alfabética presentamos a continuación: G.L.V. Guillermo Lohmann Villena
J.A. Joseph de Acosta C.P.A. César Pérez Arauco
G.A.E. Gastón Arduz Eguía F.Q.C. Francisco Quiroz Chueca
M.B.G. Mariano Baptista Gumucio D.R.P. Demetrio Ramos Pérez
M.B. Modesto Bargalló M.S.O. Miriam Salas Olivari
J.C.S. Juan de Carvajal y Sande M.S.B. Mario Samamé Boggio
P.C.L. Pedro Cieza de León F.T. Francisco de Toledo
J.F. Juan Fernández J.V. José Varón

El virreinato inicial

A
l estar prácticamente culmi
G OBERNANTES D E L PE R Ú 1551-1600
nada la etapa de las con-
quistas militares, se inicia la
era conocida como “Virrei-
nato” que se extenderá duran-
te poco más de dos siglos y medio.
En el terreno de lo político, la
Corona Española tenía que hacer del D. Ant. de Mendoza D. Andrés Hurtado D. Diego López El licenciado D. Franc. de Toledo
Perú un dominio “gobernable” y po- de Mendoza de Zúñiga y Velasco Lope García de Castro
ner fin al estado de permanente su-
blevación de los últimos gobernan-
tes Incas.
En 1555, Sairi Túpac había acep-
tado someterse a los españoles. Le
sucede su hermano Tito Cusi quien D. Martín Enriquez D. Fern. de Torres D. García Hurtado D. luis de Velasco
se subleva infructuosamente en Vil- de Almansa y Portugal de Mendoza
cabamba entre 1560 y 1571. Su her-
manastro Túpac Amaru prosigue la (Tomado de “Potosí, Patrimonio Cultural de la humanidad”)
lucha pero al año siguiente es capturado y decapita- partir de 1541, se inicia un proceso de administración
do en la plaza del Cusco. En 1572 es finalmente de- a través del mandato otorgado a los virreyes.
rrotado el Imperio Inca de Vilcabamba. El primero de ellos, Blasco Núñez de Vela, murió
Era también imperativo sanear la situación de gue- precisamente víctima de estos enfrentamientos en
rra civil generada entre los propios colonizadores. A 1546. Al pacificador y gobernador Pedro de la Gasca le

4
correspondió entonces una ardua misión de estabili- - 1588-1595: García Hurtado de Mendoza;
zación política que ejecutó hasta 1551. Los sucesivos - 1596-1604: Luis de Velasco.
virreyes de la segunda mitad del siglo XVI fueron: Puede apreciarse que el mandato de catorce años
- 1551-1555: Antonio de Mendoza; del virrey Toledo fue el más largo de la época conside-
- 1555-1561: Andrés Hurtado de Mendoza; rada. Pero también, el más fecundo y el de mayor tras-
- 1561-1564: Diego López de Zúñiga y Velasco; cendencia para la minería. Es el tramo del período co-
- 1565-1569: Lope García de Castro; lonial en que ”... las decisiones de los oficiales reales se
- 1569-1583: Francisco de Toledo; ven guiadas por la extracción de la plata como meta
- 1583-1585: Martín Enríquez de Almansa; indiscutible, pasando a plano secundario cualquier otra
- 1585-1588: Fernando de Torres y Portugal; actividad interna del Virreinato ...” (J.V.)

Minería potosina

L
a explotación del “Cerro Rico” se inicia sobre
bases muy favorables: la abundancia del mine
ral en el yacimiento, la comprobación de la alta
ley de la plata y la facilidad de procesarla con
métodos poco costosos. Todo ello concurre a ge-
nerar un excelente rendimiento económico en los años
que van de 1545 hasta 1553 y la fama de alta rentabi-
lidad que atrajo a tantos empresarios mineros.
Al igual que en cualquier otra mina, en Potosí se
comenzó por trabajar el mineral superficial. Para ello
fueron suficientes las barretas de hierro y los cuernos
de venado, en la actividad de extracción y las tradi-
cionales huayras, en el tratamiento de la fundición.
Pero a medida que se avanzaba la explotación fue-
ron variando estas condiciones y el mineral se fue ha-
ciendo menos accesible. Había llegado el momento de
emprender la minería de perforación y ello se haría
mediante los “pozos de ordenanzas”. Estos eran pe-
queños pozos perforados en el afloramiento de las ve-
tas, que servían de punto de inicio de las cuatro medi-
das que delimitaban la propiedad minera. La necesi-
dad de perforar pozos inclinados se justificaba por ra-
zones geológicas, “... obedeciendo a la naturaleza de Túneles del interior mina. (Tomado de: Colección Virreinato, INC -Expreso)
las vetas, en su gran mayoría de trayectoria vertical, Los mineros constatan que a medida que la veta
por lo cual la mina tenía que ser trabajada hacia abajo, desciende, se da un empobrecimiento del mineral. “...
por varios conductos al mismo tiempo ...” (M.S.B.) La ley del metal disminuyó significativamente cuando

5
CA
ARRA
ACTERÍSTI
CTERÍSTICAS
ACTERÍSTI CAS D
CTERÍSTICAS DEE L
LAA EXPLO
XPLOT
XPLOTTA
ACIÓN
CIÓN
las vetas alcanzaron los 45 estados de profundidad D
DE L CE
EL ERRR
ROO RIIC
COO (1582)

(unos 80-90 metros) ...” (F.Q.C.) Vetas 94


Este hecho y las dificultades de excavar pozos a Minas enteras o fraccionadas 608
cada vez mayor profundidad obligan a cambiar la di-
Minas de propiedad particular 580
rección de las perforaciones. Se procede entonces a
Minas de propiedad real 28
abrir socavones laterales por donde se hace el tráfico
Minas vírgenes 265
“a paso llano”. “... La única posibilidad de seguir ex-
plotando se restringía a excavar los socavones hori- Minas indeterminadas 89

zontales desde las laderas del cerro, al encuentro de Concesionarios o propietarios 492
las vetas ...” (F.Q.C.) Compañías 238
“... El primer socavón se comenzó en 1556, termi- Mano de obra prometida 9,715
nándose en 1585, con una longitud de 250 varas, 8 Mano de obra distribuida 1,303
pies de ancho, y dos metros de altura, conectado a la Socavones o galerías 16
veta principal a unos 260 metros debajo de la superfi- Socavones concluidos 9
cie ...” (M.S.B.) Socavones en construcción 7
El proceso de perforación, construcción y mante-
nimiento de los socavones representó un verdadero
L
LA S V
AS VEETTA
TA
ASS M
MÁ S R
ÁS RIICCA
ASS
desafío a todos los conocimientos de ingeniería de
los mineros de la época y al esfuerzo de los trabaja- Porcen
orcen taje ddee
centaje
N° de N° de de mano
dores del yacimiento. Revisemos algunas de las difi- Nombres
ombres Minas Propi
Propietari
opietarios
etarios de obr
obra mitaya
a
cultades más comúnmente encontradas y que se hubo Rica, Estaño, Mendieta, 244 264 79%
de superar: (40%
- “... los socavones debían tener el alto y el ancho Centeno. Los Ciegos, del (50% del del total
Los Flamencos, total de total de de
suficientes como para que un hombre de regular esta- Pedro Cebicos 608) 492 dueños) mitayos
tura pudiese caminar erguido...” (M.B.G.);
- encontraron rocas de gran dureza que demora-
P
PROFUNDID
ROFUNDIDA
AD
ROFUNDIDA D D
DEE L
LA S M
AS MINAS
INAS
ban el trabajo; después de hacer la perforación con
cuernos y barretas recurrieron al uso de pólvora ne- Un conjunto de minas se hallaba a 200 estados (1 estado = 1.67 m.),
gra, (elemento tecnológico hispano), para la voladu- o sea 334 metr
metros
os.. E stos er
etros an los niveles:
eran
ra y la facilitación del avance; Entre 334 metros a 300 había 27 minas
- tenían que evitar perforar socavones inútiles, es Entre 292 metros a 200 había 45 minas
Entre 183 metros a 100 había 86 minas
decir, los que se introducían en una zona anegada o
Entre 83 metros a 8 había 82 minas
que no se cruzaban con ninguna veta;
- “... había en cambio aquellos que atravesaban (Tomado de: “La empresa argentífera potosina
varias de ellas y el propietario de cada veta debía en el siglo XVI”, Patricio Yaciro Campante)

pagar un quinto del metal que extraía el dueño del


socavón; otra manera no podía respirarse ni mantener las ve-
- las minas no trabajadas podían ser reclamadas las encendidas ...” (M.B.G.);
por el ‘socavonero’ lo que daba motivo a querellas - si por razones de economía se utilizaba poca
pues el propietario de la mina inmediatamente supe- madera para sostener las galerías, “... el peligro de
rior podía alegar que sus trabajadores estaban labo- ‘aisas’ o derrumbes era constante; con el tiempo, de-
rando o alcanzando el nivel de la veta disputada; bido a los deslizamientos de roca y tierra, los propie-
- cuando los socavones eran muy largos era nece- tarios reforzaron los socavones con madera o piedra
sario atravesarlos mediante un pozo vertical, pues de ...” (M.B.G.)

6
Es fácil imaginar que, con el tiempo, en el inte- y bajar otro juntamente. Tienen estas escalas de largo
rior del cerro potosino se constituyera una compleja diez estados, y al fin de ellas está otra escala del mismo
trama de pozos verticales, de socavones horizontales largo, que comienza con un releje o apoyo, donde hay
y de galerías, a gran profundidad y que a los trabaja- hechos de madera unos descansos a manera de anda-
dores pudiera tomarles cuatro a cinco horas llevar el mios, porque son muchas las escalas que se suben. Saca
mineral a la superficie. un hombre carga de dos arrobas atada la manta a los
“... El metal es duro comúnmente y sácanlo a golpes pechos, y el metal que va en ella, a las espaldas. Suben
de barreta, quebrantándole, que es quebrar un peder- de tres en tres; el delantero lleva una vela atada al dedo
nal. Después lo suben a cuestas por unas escaleras he- pulgar, para que vean, porque como está dicho, ningu-
chizas de tres ramales de cuero de vaca retorcido como na luz hay del cielo, y vanse asiendo con ambas manos,
gruesas maromas, y de un ramal a otro puestos palos y así suben tan grande espacio que pasa muchas veces
como escalones, de manera que puede subir un hombre de ciento y cincuenta estados ...” (J.A.)

Expansión de la producción

D
urante la segunda mitad del siglo XVI, hay - 1558: minas de oro en Huánuco;
una sostenida actividad de exploración mine- - 1560: minas de oro y plata en la sierra norte
ra en localidades cercanas a minas ya conoci- (Yaguarsongo, Jaén de Bracamoros, Zaruma,
das y en nuevas regiones. Esta búsqueda, que Zamora y Popayán); en el mismo año, la mina de
es decididamente apoyada por la Corona, se oro de Condesuyos y la mina de azogue de Tomaca
ve compensada con el hallazgo de interesantes yaci- (Huamanga);
mientos de oro y plata. - 1562: minas de plata en Atunsuya (Huamanga);
“... Al principio las regiones vecinas a este famoso - 1566: yacimiento de Huantajaya (Tarapacá);
asiento (Potosí) fueron de las más exploradas. Así en - 1567: minas de plata en Yauricocha, las que se
los corregimientos de Lípes, Oruro, Chayantes y procede a registrar y explotar;
Carangas, se trabajaron numerosas minas de plata y - 1570: minas de oro y plata de Los Lipes y de
oro, sobre todo en Lípes, donde estaban las tan pon- Julcani (Angaraes);
deradas de San Cristóbal de Acochala y en Carangas - 1578: minas de oro de Chirinos (cercanas a Jaén
donde se encontraban las de Tuco. Pero muy pronto la de Bracamoros);
audacia de los aventureros españoles que cada día - 1589: minas de oro y plata en la actual provincia
acudían en mayor número hizo que las exploraciones de La Convención;
fueran extendiéndose por todo el país y los trabajos - 1590: minas de plata de Castrovirreyna
mineros se multiplicaran. Así, ya en 1553, Cieza de (Urcococha y Choclococha);
León nos habla de minas en Chacas, Sandia, Carabaya, - 1593: minas de plata de Yauli-Morococha, en
Cajamarca ...” (C.P.J.) Huarochirí, (que pomposamente se llamaron
Aunque los autores no siempre coinciden en las “Nuevo Potosí”);
denominaciones y fechas, es generalmente aceptada - 1594: minas de plata de Canta;
esta cronología de los principales descubrimientos: - 1596: minas de oro y plata de Huaylas;
- 1550: rico mineral aurífero en Chaucalla; - 1598: minas de plata de Recuay.

7
El azogue del Perú

L
a historia de la antigua minería del mundo rese- cial de riqueza metálica que ofrecen los yacimientos
ña que, desde los tiempos de los romanos, se de plata de México, Perú, Bolivia, norte de Chile y de
conocía la aptitud del mercurio para incorporar- Argentina, los españoles se encuentran ante la situa-
se al oro y a la plata. El nombre de “azogue” le ción de tener que procesar grandes cantidades de
fue dado en la lengua árabe en la que su signifi- mineral de leyes tan variadas como sus orígenes. En
cado era “correr”. Era utilizado como insumo en un esta perspectiva, la Corona promueve todos los es-
proceso que permitía obtener mayores cantidades de fuerzos destinados a conseguir azogue, y también a
plata pura cuando el mineral no era de muy alta ley. Ya mejorar los métodos de beneficio.
en el siglo XVI, España comerciaba mundialmente el Los gobernantes darán disposiciones sobre la pro-
mercurio explotado en las famosas minas de Almadén. piedad y la comercialización; los empresarios mineros
Cuando en la misma época se descubre el poten- emprenderán la búsqueda de yacimientos y los meta-
lurgistas hispanos harán ensayos técnicos que
permitan obtener la mayor rentabilidad del
mineral de plata de las minas virreinales.
1
En 1555, una Cédula real recomienda al
4
virrey del Perú, marqués de Cañete, estudiar
2
VIRREINATO 3
la manera de valerse del mercurio para tratar
DE NUEVA ESPAÑA los minerales de plata; en la misma se consig-
12
5 na la obligación de entregar todo el azogue
8
beneficiado al Estado a un precio razonable.
9 En 1556 y por primera vez en América, el sevi-
llano Bartolomé de Medina logra implantar,
VIRREINATO en Pachuca, México, el procedimiento de la
6 13
DEL PERU amalgama de la plata y del azogue. En 1558,
Gil Ramírez Dávalos, Gobernador de la juris-
dicción de Quito, descubre una veta de mer-
7 curio en Tomebamba, Ecuador, (donde esta-
10
11 blece la población de Cuenca). En 1559, el
portugués Enrique Garcés trae el método de la
amalgama al Perú pero pasarían todavía algu-
nos años antes de poder aplicarlo eficiente-
(Tomado de: Colección Virreinato, INC-EXPRESO) mente al mineral argentífero. En 1560, el mis-
A UDIENCIAS CREAD CREADA A S E N AMÉRI MÉRICCA mo Garcés descubre las minas de azogue de
Virrein
Virrein ato ddee NNueva
einato ueva España: Virrein
Virrein ato ddel
einato el PPerú:
erú: Tomaca en Huamanga. En 1561, el virrey Die-
1.- Santo Domingo (1511) 5.- Panamá (1538-1542) go López de Zúñiga y Velasco, conde de Nie-
2.- México (1527) 6.- Lima (1543) va, da una Provisión levantando las restric-
3.- Guatemala (1543) 7.- La Plata de los Charcas (1539) ciones sobre el monopolio de la explotación
4.- Guadalajara (1548) 8.- Santa Fé de Bogotá (1548)
9.- Quito (1563) del azogue.
10.- Chile (1563) Y llegamos a 1563, año del descubrimiento
11.- Buenos Aires (1661) del yacimiento de mercurio de Huancavelica.
12.- Caracas (1786) La historia reconocerá que el mérito de este
13.- Cusco (1787)
significativo hecho recae tanto en los pobla-

8
Antonio
de Oré
P LANTA
LANTA
D E LAS MINAS
dores nativos de la región, por haber proporcionado la DE HUANCA VELI
ANCAVELI CA
VELIC
Hernán
información veraz sobre la naturaleza y ubicación del García
yacimiento, como en Amador de Cabrera, encomendero Gallardo

español y a la sazón, Gobernador de Huamanga, por su


rápida actuación como empresario minero. Juan La Pº de
“... El sensacional hallazgo de un yacimiento tan Lobato ”Salteadaý Valenzuela
rico como el de Huancavelica tuvo al instante su leyen-
da. De acuerdo con una primera versión, unos indios Francisco
de la comarca de Angaraes, cuyas mujeres usaban como Juan Pér ez,
Pedro La Corona
Pér ez
y
luego
cosmético el bermellón (proveniente del mercurio), Santa Berrocal Rodrigo
Isabelý de Torres
suministraron a Amador de Cabrera la noticia de yaci- Navarra
mientos de dicha sustancia en un lugar vecino a las Mojón o Sayhuaý
Gonzalo Amador Francisco
minas de Palcas, explotadas por Garcés y consortes, Isidro, de Cabrera. de
Castañeda
pero susceptibles de rendimiento más fructífero. El luego La
y María de
Santa Inésý Descubridor aý
paraje aludido por los referidos indígenas era el monte o T odos los
la Milla
llamado ‘Huancavelica’. La otra variante de este relato DEMASIAS Santosý DEMASIAS
afirma que en 1563 un indio natural del pueblo de
Juan Ruíz Juan Correa
Conayca, llamado Gonzalo Ñahuincopa, curaca del pue- de Coria,
de Silva
Juan García Juan García
y
blo de Chachas, reveló a Cabrera la existencia de cria- luego de la Vega el Mozo
El Char coý María de
deros de cinabrio, particularmente en el cerro de Huan- la Milla
N
cavelica ...” (G.L.V.) El Charco Hernán Luis Diego
Amador de Cabrera denuncia la veta “Descubrido- Guillén, Dávalos de Acuña y
luego Juan de
de Ayala, Sotomayor,
ra” que será registrada el 1º de enero de 1564 bajo el Inés de luego luego
nombre de “Todos los Santos” y emprendió inmedia- Roblesý Mina Nu evaýSan Jacintoý

tamente su explotación. José Juan García Caja 0 10 20 30 40 50


“... El lugar donde estaban emplazadas las minas, Pariona el Mozo del
y Pedro y Cosme agua escala en varas
era una meseta deshabitada, a 3,800 metros de altura de Ribera Guerra
sobre el nivel del mar y a 20 o 22 leguas de camino de
Huamanga. Allí se elevaba un montículo, denominado Planta de las minas de Huancavelica en la época del
Huancavelica o Huancavillca (adoratorio o cosa emi- descubrimiento. (Tomado de Guillermo Lohmann V.)
nente, sagrada, para los huancas) en cuya cúspide exis-
tía una explanada. En la misma cumbre corría una cres- tes cantidades y durante muchos años hacia los yaci-
tería, en donde estuvo la veta ‘Descubridora’ de Cabre- mientos de plata del Altiplano. El largo viaje del azo-
ra. A primera vista, tenía una potencia de más de 30 gue hasta Potosí comprendía tramos por tierra, Huan-
m.; corría de N. a S. y se extendía a flor de tierra cavelica-Chincha, a lomo de mula y de llama; tramo
continuando en dirección del valle de Jauja ...” (G.L.V.) marítimo Chincha-San Jerónimo-Arica; y a partir de
El yacimiento tuvo una historia de explotación allí, nuevo recorrido terrestre. “... Desde la orilla del
accidentada con no pocos conflictos entre los nume- mar las recuas se dirigían a los valles de Azapa y Lluta
rosos “asentistas” que lo trabajaban, la Corona y las para enfrentarse después al desierto, bordeando los
autoridades locales. En 1573, cuando contaba ya con volcanes Payachatas, luego la zona de Chonquelimpe,
43 minas, socavones y lavaderos, fue confiscado por el norte del Lago Poopó, Challapata, Conquechaca y al
el virrey Toledo para la Corona. cabo, Potosí. El precio del quintal de azogue puesto en
El producto exportable de la mina de Huancaveli- Potosí, era de 70 pesos corrientes mientras a la Corona
ca, el “azogue en caldo”, fue transportado en ingen- le costaba en Huancavelica 40 pesos ...” (M.B.G.)

9
C IIU
UDDA
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DA D D
DEE PO
OTTO
OSSÍÍ E
ENN E
ELL S
SIIG
GL
IG O XVI
LO

(Tomado de: “Potosí, Patrimonio Cultural de la Humanidad”)

Nacen las ciudades mineras

“. . S
in los establecimientos construidos para
el funcionamiento de las minas, cuántos
sitios habrían permanecido desiertos! Al
momento la necesidad despierta la indus-
tria: se empieza a labrar el suelo en las que-
mitayos (seguidos por sus familias) y comerciantes.
“... En este período, las ciudades tuvieron por función,
fuera de prestar la infraestructura suficiente y de ser-
vir como entidad reguladora de la actividad minera
desarrollada en el asiento, la de constituir de vivienda
bradas y pendientes de las montañas vecinas; se es- a los dueños y operarios de las minas ...” (M.S.O.)
tablecen haciendas en las inmediaciones de las mi- Las ciudades obtuvieron status en una suerte de
nas... La fundación de una ciudad sigue inmediata- “meritocracia” basada en la riqueza de sus respecti-
mente después al descubrimiento de una mina consi- vas minas ya que “... es sabido que los monarcas es-
derable ...” (A.V.H.) pañoles prodigaban calificativos afectuosos u honorí-
Así ocurrió efectivamente en el caso de los yaci- ficos a los pueblos donde se ‘quintaba’ buenas sumas
mientos más ricos, cerca de los cuales se originaron para la Corona ...” (C.P.J.)
aglomeraciones urbanas que fueron creciendo sin Veamos las fechas y el proceso de fundación de
mayor planificación, a partir de la llegada de un sin- las ciudades mineras más importantes en esta segun-
número de capitanes, empresarios, encomenderos, da mitad del siglo XVI:

10
1) P OTOSÍ él llevaba. La fundación solemne se verificó el 4 de agosto
Se fundó el 19 de abril de 1545, inmediatamente de 1571 ...” (G.L.V.)
después del descubrimiento del Cerro Rico. “... Fluye- Huancavelica nace como “Villa Rica de Oropesa”, so-
ron hacia él tanto los españoles como los indios de La bre el asentamiento de su primera población, en la lla-
Plata, Porco y alrededores. En 1561, (cuando se esti- nura de Seccha, y poco a poco se va independizando
maba que tenía 150 casas de españoles), los mineros administrativamente de las autoridades de Huamanga,
lograron de la Corona española el título de ‘Villa Impe- hasta que el mismo virrey Toledo le confiere el status de
rial’ para su asiento, mediante donaciones graciosas “villa con jurisdicción propia”. Siete años después de su
por 71,000 pesos ensayados ...” (F.Q.C.) fundación pasó a ser sede de la Caja Real. “A fines del
El crecimiento poblacional de Potosí se dio en pro- siglo XVI, Huancavelica albergaba cerca de 5,000 perso-
porciones asombrosas. Superó en seis veces el número nas, cifra que incluye a 3,000 indios mitayos ...” (F.Q.C.)
de habitantes de la Lima de entonces, habiéndose
convertido en la mayor ciudad de Sudamérica. “... El 3) C ASTROVIRREINA
censo que mandó levantar el Virrey Toledo en 1572 En 1594, Felipe II confirió el título de ciudad a
arrojó una población de 120,000 habitantes, por enci- esta pequeña población de mineros, en reconocimien-
ma de Sevilla, la ciudad más poblada de España, pre- to a la riqueza de sus minas. Su importancia entre los
cisamente por su vinculación estrecha a América. So- asientos argentíferos se ilustra también por el número
lamente Venecia en el mundo podía rivalizar en número de 2,000 trabajadores que le fue inicialmente asigna-
de habitantes con esta ciudad enclavada en un remo- do para la mita.
to y altísimo lugar de la cordillera de los Andes ...” Se suele atribuir el nombre del asiento y de la ciu-
(M.B.G.) dad a una combinación del apellido de doña Teresa
Castro y de su rango como esposa del virrey Andrés
2) H UANCA
ANCAVELIVELI
VELIC CA Hurtado de Mendoza, marqués de Cañete. “... Refiérese
Siendo los yacimientos de azogue de Huancavelica que esta señora fue a dicho lugar como madrina en el
de importancia crítica para la minería y por ende, bautizo de la hija de una india noble y de gran fortuna,
para la economía y a fin de que “... el asiento subsis- la cual le hizo valiosos obsequios, entre ellos gran nú-
tiese con orden y policía, el Virrey Toledo ordenó fun- mero de barras de plata que se extendieron en un paraje
dar jurídicamente una villa que recibiría el nombre de para que sirvieran de pavimento al entrar de la virreina
Oropesa, en memoria al esclarecido linaje cuya sangre ...” (C.P.J.)

La ciudad de Huancavelica.
(Colección de M. de Rivero
y Ustariz)

11
Leyes para las minas

L
as primeras normas para regir las actividades Los elementos recogidos en estos viajes pasan a
mineras fueron dictadas con carácter provisio- ser tratados en las célebres “Ordenanzas” que el vi-
nal, a medida que se iban descubriendo yaci- rrey promulgará en 1574. “... La fortuna del texto or-
mientos y se iniciaba la producción. Por otro denador de don Francisco de Toledo es consecuencia
lado, la legislación generada en la Metrópoli solía ciertamente de un criterio sistematizador muy agudo
ser soslayada e incumplida. y de un sentido jurídico práctico. Su mérito fue el de
Debido a la importancia económica del producto haber logrado una ‘combinación de experiencias’ y con-
de las minas, los gobernantes empiezan a intervenir seguir así ‘toda claridad’. Las disposiciones de Toledo,
directamente en las regulaciones. Fue el caso del paci- con muy pocas variantes, rigieron las relaciones entre
ficador Pedro de la Gasca y de los virreyes Andrés Hur- la Corona y los mineros o las de éstos entre sí, durante
tado de Mendoza y Diego López de Zúñiga y Velasco. todo el régimen colonial ...” (D.R.P.)
El ritmo que va tomando el proceso productivo Las “Ordenanzas” fueron inicialmente noventa,
lleva a introducir constantes cambios. “... Las dife- organizadas bajo diez títulos:
rencias de técnicas, que afectaban a laboreo, conser- I) De los descubrimientos, registros y estacas; II)
vación, terminología, plazos de explotación, etc., im- De las demasías; III) De las medidas y amojonamien-
ponían distinciones y no sólo con la legislación de Es- tos; IV) De las cuadras; V) De las labores y reparos;
paña sino en el propio territorio. Ni qué decir del ca- VI) De las entradas de unas minas en otras; VII) De
rácter de singularidad que tenía lo relativo al trabajo los despoblados; VIII) De los socavones; IX) Del Al-
indio ...” (D.R.P.) calde Mayor de Minas y orden que se ha de guardar en
Con el tiempo se hace patente la necesidad de un la determinación de los pleitos; X) De los desmontes,
cuerpo de normas altamente definidas y específicas. trabajo y paga de los indios.
Cuando el virrey Francisco de Toledo llega al Perú, Sin referirnos todavía a las disposiciones sobre la
comprende que en el mundo de las minas estaban mita, revisemos aspectos esenciales de estas normas:
ocurriendo ciertos fenómenos que podían comprome- N “... Ellas consagran en primer término el derecho
ter tanto el ritmo como el volumen de la producción originario del Rey sobre el suelo y el subsuelo.
de metales. “... Si a causa de la sensación de agota- Sin autorización de las autoridades de la Coro-
miento (de los minerales superficiales) llegaron a des- na, ningún particular podía apropiarse de una
poblarse muchas minas de Charcas, luego de la intro- mina o extraer mineral de ella;
ducción del método de patio se produjo una fiebre tan N Quien encontrara una mina debía registrarla a
desordenada y la profundización de socavones fue tan su nombre y pagar a la Corona un veinte por
sin tino que se crearon riesgos y peligros que hubo que ciento sobre la producción bruta, impuesto co-
prevenir ...” (D.R.P.) nocido como ‘el quinto’;
El virrey Toledo decide ver con sus propios ojos lo N El descubridor podía ‘estacar’ una mina de 80

que allí sucede y, otorgando gran valor a su experien- varas de largo por 40 de ancho y además otra
cia personal, realiza varias visitas a las regiones mi- de 60 por 30, pero dejando entre ellas un espa-
neras. “... Pues de esas minas está pendiente la espe- cio de 60 varas que pertenecían al Rey. De
ranza de estos Reynos por cuyo motivo me pareció manera que la propiedad minera estaba por lo
necesario que por mi persona y viese las dichas minas, común dividida en tres cuerpos: una mina ‘des-
y entrase en los dichos socavones, y me detuviese al- cubridora’, otra ‘salteada’ y una tercera, real o
gunos meses en esto, consultando lo que en todo se fiscal conocida como ‘estaca del rey’. Esta
debía proveer ...” (F.T.) última se vendía en subasta pública y era ad-

12
quirida generalmente por los propietarios colin-
dantes;
N La ley establecía la igualdad de los españoles,

extranjeros e indios como dueños de mina, pero


en realidad no se conocen casos de otros euro-
peos que, conservando su nacionalidad de ori-
gen, hubiesen podido explotar minas y tampoco
de indios que hubiesen prosperado por su cuen-
ta. Las dos categorías debían asociarse a espa-
ñoles para intervenir en negocios mineros;
N Existía un máximo de seis minas a las que podía

aspirar un solo propietario. El excedente, califi-


cado como ‘demasía’, podía ser denunciado por
un tercero pidiendo su adjudicación;
N Se estableció el ‘derecho de internación’, por el

cual el minero podía seguir la veta, si ésta salía


de la cuadra (latitud y anchura) hasta una per-
tenencia ajena, caso en el que ambos propieta-
rios podían dividirse costos y producción ‘con un
quinto de bonificación para el dueño de la perte-
nencia en que se hallare el encuentro’;
N Se reconocía el derecho de partir y dividir las

minas por herencia o compra;


N Se conservaba el derecho de propiedad mediante

el ‘pueble’ o amparo por el trabajo, lo que signifi-


caba que las minas podían estar pobladas, esto
es, ‘trabajadas’, por lo menos por ocho indios o
cuatro negros, no debiendo suspenderse la labor Virrey Francisco de Toledo. (Museo Nacional de Antropología,
por más de seis días consecutivos ni más de vein- Arqueología e Historia, Lima)
te en el curso del año, a riesgo de que un tercero cuanto a seguridad de los trabajadores, régimen
‘denunciase’ el hecho y se adjudicara la propie- judicial y policial en materia minera, normas de
dad, severidad que se explica por el interés de la construcción de socavones, inspecciones por par-
corona en mantener un alto ritmo de producción; te de los veedores y protectores de naturales;
N Cada mina, una vez ‘estacada’ (demarcada), N Los inspectores de minas debían permanecer en
debía contar con un ‘pozo de ordenanza’ de seis el interior de la mina la semana completa, al
varas de profundidad y tres de largo, que debía igual que los mitayos, y ocuparse de que todos
cavar dentro de los sesenta días de haberse he- estuviesen activos;
cho el registro respectivo. La mina no podía ven- N La seguridad corría por cuenta de los propieta-
derse antes de que el pozo alcanzara por lo me- rios, quienes debían explicar satisfactoriamente
nos 10 estados de profundidad. La falta de pozo las causas de un accidente; también debían ha-
podía ser también objeto de denuncia y adjudi- cerse cargo de la rehabilitación de los trabajado-
cación por un tercero; res heridos mientras permaneciesen en el hospi-
N Las ‘Ordenanzas’ fijaron igualmente normas en tal, pagándoles dos reales diarios ...” (M.B.G.)

13
Procesos e ingeniería de medio siglo

E
ntre los años 1550 y 1600 se dan significativas Las partes de la estructura de un ingenio hidráuli-
transformaciones tecnológicas y las realizacio- co eran: “... a) una bóveda construida de cal y piedra;
nes de la ingeniería que servirán de soporte a la b) dos columnas de cal y piedra llamadas ‘castillos’; c)
actividad productiva metálica durante toda la una viga transversal sobre estas columnas denomina-
era virreinal. Veremos cómo se incorporaron nue- da ‘madre’; d) vertical a ésta, otra viga llamada ‘peón’;
vos conocimientos y técnicas para mejorar los proce- e) en uno de sus extremos se sujetaba la ‘alaymosca’,
sos de tratamiento de los minerales y cuáles fueron enorme piedra circular con un radio de catorce pulga-
las características de los establecimientos de benefi- das, que por su dureza y perennidad era la más ade-
cio y obras construidas para facilitar las labores cuada para el molido del metal; f) un conducto hecho
minero-metalúrgicas. de madera con una inclinación de más o menos 45
grados llamado ‘chiflón’, destinado al paso del agua
1) L A MOLIEND
OLIENDA A DEL MINERAL cuyo volumen se medía por medio de una compuerta.
Para esta operación al principio se mantuvo el uso La rueda se colocaba sobre una solera de la misma
de los ya conocidos ‘marayes’ o ‘quimbaletes’. “... calidad de piedra embonada en un codo que se aprisio-
Luego se emplearon los ‘trapiches’ o unidades menores naba al peón por medio de una chumacera de bronce
que fueron de dos clases: de ‘rastra’ y de ‘codo’, ambos con recias chavetas. Sobre la bóveda se colocaba una
movidos por fuerza hidráulica o por mulos. Posterior- rueda horizontalmente sostenida por el peón mediante
mente se emplearon los ‘ingenios de agua’ ...” (J.F.) tirantes fuertes de hierro. En los extremos de la rueda se
“... La molienda del mineral tenía lugar en sitios colocaban paletas de hierro a las que se denominaba
provistos de agua, a donde llegaban recuas de cente- ‘cucharas’; éstas recibían el impulso de las corrientes de
nares de llamas cargando los trozos extraídos del ce- agua para dar fuerza al molino ...” (C.P.A.)
rro, lo cual simplificaba una operación morosa y cara
...” (M.B.G.) 2) L A FUNDI CIÓN DEL ME T
UNDICIÓN TAAL
Hasta 1573 fue mantenida la utilización de las
huayras para la fundición del mineral de Potosí y de
otras minas. Un muy considerable número de huayras
se instalan en el Cerro Rico, para funcionar de día
como de noche, orientadas en la dirección sur del
viento (mientras éste sople moderadamente), alimen-
tadas por paja brava, carbón o el estiércol de llama.
Este último era el combustible preferido porque se
quemaba con lentitud y generaba un ingreso adicio-
nal para los indígenas quienes, con sólo transportar-
lo ganaban en un mes lo que en otras faenas durante
un año.
“... El mineral era colocado en la guayra y someti-
do al calor por alrededor de cuarenta horas. Una vez
convertido el metal en líquido se levantaba una espu-
ma y la plata y el plomo que eran los más pesados
caían a la base mientras que el estaño y el cobre sur-
gían a la superficie. El fundidor movía la masa con
una barreta hasta que se disolviera todo el contenido
Ingenio hidráulico de molienda del siglo XVI

14
y abría una puerta lateral dejando sa-
lir a los metales de arriba. A continua-
ción retiraba la plata todavía mezcla-
da con plomo haciéndola correr a tra-
vés de un conducto en la base de la
guayra. El mineral era sometido a dos
procesos más de refinación, el primero
de unas treinta horas y el otro de dos
horas en un pequeño horno llamado
‘tocochimpo’ que tenía una forma es-
férica de alrededor de una vara de 83
cms. de diámetro, en el que cabían pe-
queñas cantidades de metal, con dos
puertas laterales ...” (M.B.G.)
Mientras el mineral potosino fue rico
y con el inagotable recurso energético
del viento, la faena metalúrgica de la
plata atrajo a gran número de habitan-
tes para trabajar en las huayras. “... De
noche hay tantas dellas por todo los Horno de fundición del siglo XVI. (Tomado de “Re Metallica”, Georgius Agrícola, 1556)
campos y collados que parescen luminarias. De esta ja superior, de la cual se extraía para conservarlo en
manera se sacó toda esta multitud de plata que ha botijas vidriadas o en baldeses, llamados en la lengua
salido de este cerro. De muchas partes del reino acu- de los nativos, ‘maytos’ ...” (G.L.V.)
dían indios a este asiento de Potosí para aprovecharse Aproximadamente una treintena de vasijas cons-
pues había para ello tan grande aparejo ...” (P.C.L.) tituían la capacidad de un horno o “jabeca” y éstos
funcionaban cerca del yacimiento. “... Eran alimenta-
3) L A PRODUCCIÓN D E AZOGUE E N CALDO dos con leña (quinua, aliso, etc.) que continuamente
Desde su descubrimiento, las vetas de Huancavelica tenían que atizar unos obreros especializados. Se prac-
fueron intensivamente explotadas y el mercurio (o ticaba la cochura, consumiéndose en cada fundición
cinabrio) era beneficiado para convertirlo en el “cal- de 110 a 130 cargas de mineral, considerándose una
do de azogue”, que sería el principal insumo del pro- carga la que transportaba normalmente una llama en
ceso de amalgamación. cada viaje. La producción de cada horno era aproxima-
“... Las vasijas en que calcinaba el mineral cinábrico damente de 38 kilogramos de mercurio en caldo, lo
consistían en dos recipientes: uno inferior, redondo, y que corresponde a más de un kilogramo por cántaro, o
el que se encajaba sobre éste, que era más angosto por sea el 10 % del mineral utilizado ...” (G.L.V.)
la parte de la boca superior. El envase inferior se intro- Una vez obtenido el caldo de azogue, se iniciaba
ducía hasta el cuello en la tierra; el superior se llenaba un cuidadoso proceso de acondicionamiento para su
de cinabrio pulverizado y se obturaba la abertura de traslado a las minas de plata. “... La naturaleza del
arriba con ceniza. Luego se acoplaban ambos receptá- mineral, por su delicadeza y peligrosidad, requería
culos, recubriéndose cuidadosamente las junturas con envases especiales para no afectar a animales ni arrie-
barro. Hecho un cerco de piedra, se extendía una tonga- ros ni ‘trajineros’. El precioso pero mortífero líquido
da de la materia combustible, cuidando de que no toca- era puesto en bolsas forradas en pellejos de cuero,
ra los crisoles, para no resquebrajarlos. Al practicarse la introducidas a su vez en casquetes impermeabilizados
cochura, el azogue evaporado se condensaba en la vasi- y reforzados, los que en número de dos o tres eran

15
colocados en cajas de madera. Las bolsas contenían de calorías que otras substancias, acrecentando el ren-
alrededor de 18 libras de mercurio, que era el peso que dimiento de los hornos de fundición ...” (G.L.V.)
podía soportar una llama ...” (M.B.G.) Con su utilización se logró una mejora adicional
en el proceso metalúrgico que también redundó en el
4) E L ICHU: COMBU STIBLE PROVIDENCIAL
OMBUSTIBLE ritmo de producción. “... Hasta entonces, el mineral
La producción intensiva de azogue en Huancavelica se beneficiaba en un soportal, bajo el cual estaban
implicó consumir importantes cantidades de leña en instalados los hornos. Careciendo de toda ventilación,
el proceso de fundición. Como se agotaba el recurso el anhidrido sulfuroso generado en la cochura del ci-
forestal de los alrededores, había que procurarse la nabrio quedaba retenido, causando su inhalación gra-
materia combustible en zonas cada vez más lejanas, ves daños a los que manipulaban el azogue. Juan de
llegándose incluso a trasladar el mineral desde la Sotomayor propugnó entonces que las fundiciones se
bocamina y a cuestas de llamas, hacia lugares dis- hicieran en el campo descubierto, ya que el icho hacía
tantes de hasta 40 y 50 kilómetros donde, si abunda- innecesaria la concentración de calor obtenida al haci-
ban matorrales y arbustos, se optaba por construir nar los hornos bajo un espacio cubierto. De esta suer-
los hornos. “... Bien se echa de ver que con tales difi- te pudieron efectuarse dos cochuras al día, cada una
cultades, el gasto por unidad del azogue subía a cifras en sendos lugares ...” (G.L.V.)
superiores a un precio de venta razonable ...” (G.L.V.) Por todas estas ventajas económicas, el hallazgo
Se comenzaron a ensayar diferentes materias com- de Torres de Navarra fue considerado como “provi-
bustibles hasta que en 1570, Rodrigo Torres de Nava- dencial” para las minas de Huancavelica. Además, el
rra “... reparó en que los indios obtenían la sal hirvien- descubrimiento de este combustible se hizo público
do el agua mediante una yerba, hasta entonces des- coincidiendo con la visita del virrey Toledo a la re-
preciada, que crecía cespitosa y en abundancia en todo gión de Huamanga, lo que le dio especial notoriedad.
el contorno de Huancavelica. Esa gramínea era el ‘icho’
(stipa ichu); ninguna otra materia era tan adecuada, 5) E L MÉ TTODO
ODO D E L A AMALGMALGAMA AMA CIÓN
AMACIÓN
puesto que esa especie de esparto, abundante en azu- La riqueza de la plata potosina no fue todo lo
fres exaltados y mucho nitro, producía mayor número estable y continua que se hubiera esperado. En 1557
se inició una década de tan es-
caso rendimiento metálico que
los mineros de la época pensa-
ron abandonar la explotación del
yacimiento. Porco y Huamanga
estaban a punto de correr la mis-
ma suerte. “... El mineral produc-
tivo, llamado ‘tacana’, se había
extraído en abundancia hasta
1556, mas a partir de este año y
a medida que las labores se reali-
zaban a mayor profundidad, se
apreció que la ley de dicha
‘tacana’ iba a menos, sin que se
encontrara solución para apurar
la plata de los minerales pobres.
Fundición a cielo abierto. Horno circular del siglo XVI. El sistema de las huayras, utili-
(Tomado de “Re Metallica”, Georgius Agrícola, 1556) zable solamente en los minerales

16
plomosos o de ley muy alta, resultaba ruinoso en los
de clase inferior. Era tan patente el desplome vertical
del valor del asiento de minas altoperuano, que se
juzgaba que con menos de 50,000 ducados podrían
adquirirse todos los establecimientos industriales eri-
gidos en ese lugar ...” (G.L.V.)
En 1571, cuando se vivía el momento más agudo
de esta crisis económica, Pedro Fernández de Velasco,
logra positivos resultados al tratar las gangas
argentíferas de Potosí con mercurio, siguiendo el pro-
cedimiento conocido como “amalgamación en frío” o
“método de patio” que Bartolomé de Medina había
puesto a punto en México.
Foto 15
Fernández de Velasco expuso estos avances de
manera muy convincente ante el virrey Toledo y de
allí en adelante, su nombre queda históricamente
asociado a la introducción del procedimiento. En la
difusión del método jugó también un rol muy impor-
tante Alvaro Alonso Barba cuyo famoso “Arte de los
Metales” se publicaría muchos años más tarde. La
amalgamación se aplicó desde 1572, con algunas me-
joras, durante los tres siglos siguientes. Veamos los
pasos del proceso:
“... El mineral extraído de la mina era conducido a
los ‘ingenios’ a lomo de llama;
N se seleccionaba a mano el que estaba destinado

a la ‘amalgamación’ y se le trituraba con mazos; Repasiris cargando azogue. Acuarela de Baltazar Martínez Compañón
N en las ‘casas de beneficio’ se lo cernía en ceda- ‘magistral’ (piritas de cobre o hierro tostadas) y
zos de tela de alambre hasta conseguir un fino también cal. De esta manera la plata quedaba en
polvo llamado ‘harina’; esta labor estaba a cargo condiciones de recibir el azogue;
de las mujeres y de los niños indios ‘mingados’ N se vertía el azogue a la masa formándose un

quienes, en una sola casa, podían cernir 25 a 40 lodo conocido como ‘torta’. Durante un tiempo
quintales al día. A veces, el mineral en piedra o de hasta 25 días, hombres y mulas caminaban
en harina necesitaba antes ser sometido al fue- sobre la mezcla de un lado al otro del patio
go para ‘quemarse’; para ‘repasarla’.
N la harina era extendida en ‘patios’ o ‘cajones’ rec- N La mezcla o ‘incorporo’ se dejaba después des-

tangulares que contenían entre 18 y 50 quintales cansar a fin de lograr que la mayor cantidad de
de mineral. Se procedía a humedecer la harina y plata se adhiera al azogue. Este método lento,
se le agregaba una calculada proporción de sal trabajoso y poco rentable se perfeccionó en 1577
común (por ejemplo: 5 quintales de sal por 50 por obra de Francisco Mejía, quien inventó un
quintales de mineral); luego la masa era revuelta procedimiento más rápido que duplicaba la can-
con palos y se dejaba descansar dos días para que tidad de plata con el empleo de buitrones, hor-
la sal se disolviera uniformemente en la masa. A nos de 40 pies de largo por 10 de ancho y 6 de
veces se echaba a la masa una sustancia llamada alto con 6 cavidades separadas llamadas cajo-

17
nes, construidas para recibir el metal sobre una en una medida extraordinaria las posibilidades de apu-
base abovedada para el combustible. Gracias al rar las gangas argentíferas puesto que si anteriormen-
calor, en 5 o 6 días el incorporo estaba listo para te se despreciaba como antieconómico un mineral cuya
la siguiente fase; ley no excediera de los dos marcos por quintal, desde
N se lo echaba en tinas de agua donde con la ayu- entonces se trataron hasta los que sólo arrojaban me-
da de molinetes de mano se separaba la ‘pella’ dio marco por quintal ...” (G.L.V.)
(amalgama de plata) de la ‘lama’ (lodos o esco- El procedimiento, que pasa de España a México y
rias); de allí a las minas altiplánicas, ilustra de manera in-
N como la amalgama que había quedado en el fon- discutible lo que es un caso de exitosa “transferencia
do de la tina tenía todavía la consistencia de una de tecnología” en la era virreinal. “... Bartolomé de
masa muy húmeda, se la ponía en una manga de Medina hubo de dar reglas concretas relativas a las
lona para exprimirle el agua y el azogue. La ‘pella’ dosis precisas, número y fuerza de los repasos, normas
exprimida contenía plata pura sólo en una sexta para graduar la temperatura de la masa, para conocer
parte. De cien libras de pella se obtenía la famosa los defectos del beneficio y sus remedios y el modo de
‘piña’, denominada así por su forma; descubrir cuando la operación había llegado a su fin.
N la ‘piña’ se sometía al fuego durante 8 o 10 ho- Reglas que pasaron ‘de azoguero en azoguero’, en el
ras cubierta por una vasija, de tal manera que el curso de tres siglos y medio, constituyendo en cierto
azogue no se evaporara sino se destilara dentro modo su patrimonio técnico y valioso, aún ignorando
de un cañón (tubo). De una piña salían 30 o 40 las más de las veces a quien las estableció ...” (M.B.)
marcos (es decir, 6.9 kg. o 7.2 kg.) de ‘plata
desazogada’ ...” (F.Q.C. e I.N.C./E.) 6) D EL INGENIO A L COMPLEJO INDUSTRIAL
La introducción de la amalgamación ocurre de En esta segunda mitad del siglo XVI la riqueza
manera crítica en la minería colonial, por la magni- metálica de Potosí da un enorme impulso a la cons-
tud del problema que contribuyó a resolver y los rá- trucción de establecimientos donde se llevaban a
pidos resultados que se empezaron a obtener con su cabo las actividades de beneficio posteriores a la ex-
aplicación. “... Con el nuevo método se aumentaron tracción. Antes de 1600 se habían llegado a cons-

E SQUEMA
SQUEMA D
DEE FUNCI
UNCIONAMIENT
ONAMIENTO
UNCIONAMIENT
ONAMIENTOO D
DE UN
EU N IINGENI
NGENIO
NGENIOO
1
REFERENCIAS 4

1.- Puerta de ingreso de las llamas con el metal 2 3

2.- Almacén de cobre, cal y otros productos


3.- Almacén donde se guarda el mineral que viene del cerro 5
4.- Agua de la Ribera 9
5.- Acueducto 8
10
7 6
6.- Rueda hidráulica que mueve los mazos de las almadenetas 9
7.- Cedazos para cernir el mineral
11
8.- Inspector
9.- Cochas para lavar el mineral
12
10.- Buitrones 10 10 10
11.- Quema de las piñas de plata
12.- Hornos 13
13.- Capilla
14.- Almacenes de plata y mercurio 14 15
15.- Vivienda del azoguero
16
16.- Puerta principal
Fuente: Instituto Boliviano de Cultura

18
S ISTEMA D E LAGUNAS D E POTOSÍ
Laguna San José

o
nad
bando
to a
educ 4
Acu
POTOSI 490
0
5 4300 Cerro 48
00
Kari Kari Lagunas
Jatun Huancani

1 Laguna Ildefonso
Laguna Jatun Tío
Laguna
Acu San Fernando
educ
to Laguna San Pablo
43

Lagunas
00

San
Sebastián
4824 2
4400
Cerro
Potosí
Acueducto

Laguna Masoni
45
00

4702
REFERENCIAS
Acequia Laguna Lobato
1 Sistema San Ildefonso
2 Sistema San Sebastián
3 Sistema Sud (Chalviri) Laguna Ulistia
Laguna
4 Sistema Norte Pisco Kocho
Laguna Chalviri
5 Camino a Tarapaya
00

3
43

* Ingenio minero del Rey

Fuente: Instituto Boliviano de Cultura

truir 132 de estos establecimientos a los que se de- Más allá del tamaño de la edificación, las instala-
nominaba “ingenios” (incluían de hecho un sistema ciones, la diversidad y el número de la maquinaria de
hidráulico para la molienda). Podían ser vendidos o los ingenios, lo que les confería su verdadero valor
alquilados a los numerosos mineros de la región y sus económico era su mano de obra, en número y en pe-
precios eran muy variados. ricia. “... Los indios hacen el precio de la venta o arren-
“... Los ingenios, sobre todo los más grandes, eran damiento de ingenios. Lo principal que se vende o se
recintos cerrados en los que laboraba medio centenar arrienda son los indios, pues sin ellos el valor del me-
de mitayos a cargo de capataces. Disponían de varias jor ingenio puesto a la venta no llega a los ocho mil
dependencias: un almacén para el mineral, otro con pesos, ni su arrendamiento por año a los seiscientos
los materiales necesarios en la fundición, como sal, ...” (J.C.S.)
cobre, cal y otros, y un tercero en el que se conservaba
el elemento fundamental que era el mercurio. El cora- 7) L A S L A GUNAS D E POTOSÍ
AGUNAS
zón del ingenio estaba constituido por el ‘castillo’, la A medida que se desarrollaba el complejo minero-
enorme rueda de piedra sostenida por grandes arcadas industrial constituido por los yacimientos y los inge-
y el acueducto. A continuación se hallaban los hornos nios, se hacían necesarias mayores cantidades de agua
y los buitrones donde se hacía la amalgama. ...” corriente. Para las actividades productivas como la
(M.B.G.) molienda, el lavado del mineral, la purificación de la

19
plata, el tratamiento de los relaves y desechos, pero tud, una profundidad de 8 metros, un perímetro de
también para los requerimientos de una población de 4,210 metros lineales y una capacidad de 2,900 me-
mineros, de mitayos y de comerciantes que creció en tros cúbicos. Dos años después se cavó la laguna de
proporciones espectaculares. Cari-Cari o San Ildefonso y a continuación la de San
Es entonces cuando se inicia un esfuerzo de apro- Sebastián y otras tres menores, hasta completar 18
vechamiento del recurso hídrico de la región que lle- represas, todas ellas conectadas mediante un elabora-
va a realizar interesantes transformaciones en el en- do sistema de canales a la ‘Ribera’ que llevaba sus
torno. “... El talento de los ingenieros españoles y los aguas hasta los ingenios y la ciudad misma. Estos ca-
músculos de los mitayos se combinaron en una solu- nales se abrían en la roca o se construían con piedra y
ción que hasta hoy causa asombro: la construcción de también con madera sobre postes, cuando debía ven-
una serie de lagunas artificiales en la cordillera de cerse una hondonada ...” (M.B.G.)
Cari-Cari, donde en diversas quebradas solían formarse Durante su gobierno, el virrey Toledo apoyó de-
en la temporada de lluvias, depósitos de agua prove- cididamente la realización de estas obras de inge-
nientes de los deshielos. En 1574, con recursos de la niería hidráulica. Con toda razón la historia le reco-
Corona y de cuatro azogueros ricos, se procedió a la nocerá el innegable mérito de haber contribuido con
fabricación de la laguna de Chalviri o Tavaco Nuño, ello a elevar los niveles de eficiencia de la minería
con un muro de contención de 238 metros de longi- de su época.

Las mitas organizadas

E
l sistema de trabajo obligatorio en las explota- 1,000 (de Charcas y Collasuyos). Los indígenas lle-
ciones mineras funcionaba con tantas particu- gaban con sus recuas de llamas, sus alimentos y en
laridades como yacimientos había en el territo- muchos casos, acompañados por sus familias. No es
rio del Perú. Las visitas que el virrey Toledo hizo difícil imaginar las formas que tomaba este fenó-
a las minas le proporcionaron valiosos elemen- meno migratorio. En las palabras de un testigo de la
tos de juicio sobre las condiciones de trabajo que allí época “... estaban los caminos cubiertos que parecía
imperaban. A partir de 1573, Toledo plantea lo que que se mudaba el reino ...”
se considerará como “una perfecta sistematización” Las jerarquías y los tiempos de trabajo se organi-
de la mita, para los yacimientos de Potosí, zaron en Potosí siguiendo un patrón riguroso: “... Los
Huancavelica y Porco. Una vez publicadas las “Orde- mitayos eran organizados por indios llamados ‘capita-
nanzas”, el modelo propuesto fue extendido a otras nes de mita’ y controlados por un ‘capitán’ superior,
minas menores. también indio, sujeto al corregidor. Los 13,340 mitayos
La racionalización de la fuerza laboral tuvo el servían en tres turnos de cuatro meses cada uno. La
rápido efecto de crear una “geografía tributaria” de idea original, de corte proteccionista, mandaba que el
los centros mineros. Potosí recibiría 13,340 mitayos mitayo laborase una semana y descansase dos hasta
(provenientes de 16 provincias circundantes); completar 17 semanas de trabajo a lo largo de un año.
Huancavelica 3,280 (de Tarma y Jauja); En 1585, los 4,453 mitayos del primer tercio se repar-
Castrovirreina, 2,000 (de zonas aledañas) y Porco, tieron del siguiente modo: 1,369 en las minas y soca-

20
vones; 2,047 en los ingenios hidráuli-
cos; 620 en los ingenios de caballo; R EGI ONES T
EGIONES
EGIONES TRIBUT
RIBUTARIAS
RIBUTARIAS
ARIAS
222 en las 24 casas de beneficio. Que- D
D E
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L A
A M I
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M INERA
INERA

daron 195 mitayos sin repartir ...”


(F.Q.C.) Potosí
El sistema preveía que las dos se- Huancavelica
manas de descanso del mitayo pu-
Caylloma
dieran ser aprovechadas bajo el régi-
men de la “minga” o “alquila”, sa-
tisfaciendo el interés económico del
empresario minero, porque suplía
mano de obra requerida para varias
otras tareas; y también del mitayo,
porque recibía un jornal superior al
del período de mita.
“... De acuerdo con la ordenanza,
el trabajo de los mitayos comenzaba
una hora y media después de la sali-
da del sol y se prolongaba hasta el
ocaso con un paréntesis de una hora
de descanso al medio día. En los he-
chos, el mitayo que entraba a la mina
el martes en la mañana y permanecía
en el interior durante cinco días con-
tinuos ...” (M.B.G.) N
En 1590 se establecieron dos tur- O
E
nos para los trabajadores de Potosí,
uno de día “punchaoruna” y otro a S
0 Km. 250 Km. 500 Km.
partir del ocaso “tutaruna”.
Toledo reglamentó las remunera-
ciones de los mitayos. En principio,
(Tomado de: “Repartos y Rebeliones”, Jurgen Golte, IEP, Lima)
los trabajadores debían ser pagados
semanalmente, con puntualidad y sin ningún tipo El mitayo percibía un real y un tomín de plata, carne
de descuento. Debía incluso abonárseles el “leguaje”, y maíz que elevaban el jornal a más o menos un real
es decir el tiempo que les tomaba llegar desde sus con tres cuartillos. En 1586 se aumentó el pago a 2
tierras. reales y un cuartillo ...” (F.Q.C.)
“... Fijó el jornal en 3 reales y medio en las minas, Pese a representar un gran esfuerzo para ordenar la
en 2 reales y 3 cuartillos en los ingenios, casas de mita minera, las disposiciones de Toledo no siempre
beneficio de metales y obras públicas, y en 3 reales fueron fielmente aplicadas. Sin embargo, la historia
en los trajines del metal desde las minas a los inge- reconoce que “... la implantación de este sistema de
nios. El jornal del mingado era de entre 4 y 5 reales. trabajo permitió abaratar los costos de explotación de
En Huancavelica, los turnos de trabajo tenían un mes la minería. Ello originó un repunte espectacular en la
de duración, con jornales inferiores a los de Potosí. producción de plata a fines del siglo XVI ...” (I.N.C./E.)

21
Minería y desarrollo económico

E
l recorrido por las numerosas realizaciones hu- Sigue siendo una compleja tarea la de establecer
manas y técnicas de la actividad minera en los precisiones en las cifras de producción y rendimiento
años 1550-1600, permite apreciar hasta qué de las minas de plata en estos años. Presentamos al
punto la minería fue un objetivo prioritario del lector datos de distintas fuentes que suelen citarse
Virreinato inicial y a su vez, el núcleo de pro- en los estudios de la minería de esa época.
fundas transformaciones sociales, económicas y polí- La carencia de información documentada toca al
ticas del Perú de entonces. “... La minería fue la acti- caso del propio “Cerro Rico”, ya que durante el llama-
vidad principal de la nueva economía surgida hacia do “período legendario”, de 1545 a 1555, no se pue-
1565 debido a que abastecía de numerario, generaba de recurrir siquiera a la referencia que sería el cobro
centros poblados de alto consumo que articulaban ex- del “Quinto Real”. Alexander von Humboldt, habien-
tensas zonas agropecuarias y fortalecía los lazos co- do compulsado las crónicas, estimó que la produc-
merciales y fiscales con España ...” (F.Q.C.) ción de esa década pudo haber llegado a los
Los yacimientos mineros se convierten en polos 127’500,000 pesos.
de desarrollo regional, dan lugar al nacimiento de Un informe oficial elaborado dos siglos después
ciudades y a la creación de las “Cajas Reales” (si- por el Tesorero de la Caja de Potosí, Lamberto de
guiendo un criterio más descentralizador que el de Sierra, indica que “... desde 1556 a 1574 (el período
épocas posteriores) y sustentan el tejido económico de huayra) Potosí produjo cerca de 70 millones de
que perduraría durante los dos siglos siguientes. “... pesos ensayados ...” (F.Q.C.)
El abastecimiento de las minas, tanto de insumos mi- En 1575, se funda en Potosí la primera “Casa de la
neros como de otros bienes de consumo y fuerza de Moneda”, por iniciativa del virrey Toledo. Se conoce
trabajo, viene a determinar la orientación de la econo- que la primera acuñación fue de diez mil marcos de
mía colonial, con mayor énfasis en regiones aledañas plata “por cuenta del Rey” y a cargo del quinto de
a los centros mineros, y no de manera descartable, en impuesto.
lugares periféricos ...” (J.V.) “... Es difícil señalar la verdadera producción que
dio Potosí por las innumerables fundiciones clandesti-
V ALORES A
VALORES ANNU ALES
ALES D
UALES
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UALES DEE L
LAA GRUES
GRUESA
GRUESA
GRUES AA nas y contrabandos que habían que, según opinión
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ALL unánime de los historiadores, ascendían a una suma
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POOTTO
OSSÍÍ 1556-1600
1556-1600 casi igual a la controlada oficialmente. Produce confu-
(Expr
(Expresad
esados
(Expresad os en
esados en onzas
onzas tr
troy
oy fin
troy finas)
finas)
as) sión además, la diversidad de monedas en que se ha-
1556 1’864,000 cían los cálculos ...” (C.P.J.)
1560 1’582,000 Como los gobernantes tenían la obligación de in-
1565 2’151,000 formar a la Corona sobre el estado de la economía de
1570 1’346,000 las minas al comienzo de su gestión “... el primer
1575 1’710,000 dato serio, lo encontramos en la memoria del virrey
1580 4’919,000 Toledo, según el cual hasta su llegada en 1569 se ha-
1585 6’194,000 bían producido 380 millones de pesos, o sean cerca de
1590 5’773,000 16 millones anuales ...” (C.P.J.)
1595 6’319,000 Marie Helmer, en un estudio sobre las misiones
1600 5’271,000 técnicas enviadas por la Corona en el siglo XVIII, y
más concretamente sobre el “período de apogeo”, en-
(Fuente: “Razón Certificada” de Lamberto de Sierra)
tre 1585 y 1595, refiere que el método de

22
amalgamación permitió alcanzar “cifras enormes” de V
VALORES
ALORES DDEE PRODUCCIÓN
RODUCCIÓN Q QUINQUENAL
UINQUENAL
producción en Potosí, es decir, un promedio anual de D
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ORRO Y P
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S E
ENN E
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40 toneladas de plata. COBRO D
COBRO DEELL QQUINT
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UINTOO RREEA
ALL
En la memoria del virrey Luis de Velasco dirigida (Expresad
(Expresad os en pesos en
esados sayad
ensayad os)
sayados)
al rey Felipe II sobre los últimos años del siglo XVI, Quinquenios Oro
Oro Plata
encontramos que “... se fijaba la producción en 596
1546-1550 902,493 9’713,151
millones de pesos ensayados de trece un cuarto reales
...” (C.P.J.) 1551-1555 807,108 6’777,613
Veamos las cifras que arroja la Caja Real de Potosí 1556-1560 115,068 3’197,911
sobre la producción de plata por ella controlada: 1561-1565 266,895 4’942,764
“... Período Onzas troy finas 1566-1570 144,555 4’679,242
1556-1560 8’544,090 1571-1575 28,282 3’885,268
1561-1580 41’430,184
1576-1580 401,851 17’622,586
1581-1600 114’781,75 ...”
1581-1585 242,133 27’151,353
(G.A.E.)
La progresiva mejora en la administración 1586-1590 125,397 32’138,417
tributaria del Virreinato aporta datos que permiten 1591-1595 24,833 31’736,213
inferir la magnitud de la producción. “... Como resul- 1596-1600 50,657 31’163,535
tado de la organización toledana puede verse que en- (Tomado de: Historia de la Minería en el Perú, MILPO)
tre 1572 y 1582 los Reales Quintos, indicadores de la
producción de plata en Potosí, logran un ascenso real- deja sobre una riqueza y una grandeza que el Perú
mente asombroso, es decir de 216, 517 a 1’362,855 de entonces conquistó gracias a su dedicación a la
pesos anuales. A partir de 1580, la Corona recibía de minería:
Potosí, en menos de año y medio y solamente por este “... El famoso, siempre máximo, riquísimo e in-
concepto, 2.5 millones de pesos ...” (J.V.) acabable Cerro de Potosí; singular obra del poder de
La producción de azogue en Huancavelica estuvo Dios; único milagro de la naturaleza; perfecta y per-
también afecta a los fenómenos de explotación in- manente maravilla del mundo; alegría de los morta-
formal, de robos y contrabando. De la fuente del “Real les, emperador de los montes, rey de los cerros, prín-
Erario de la Mina de Huancavelica” tomamos las cifras cipe de todos los minerales; señor de 5,000 indios
referidas al azogue ingresado en los almacenes, en (que le sacan las entrañas); clarín que resuena en
una contabilidad que se inicia siete años después de todo el orbe; ejército pagado contra los enemigos de
iniciarse la producción: la fe; muralla que impide sus designios; castillo y
- 1571 a 1576 : 9,158 quintales formidable pieza cuyas preciosas balas los destruye;
- 1576 a 1593 : 123,864 quintales atractivo de los hombres; imán de sus voluntades;
- 1593 a 1595 : 7,922 quintales base de todos los tesoros; adorno de los sagrados
- 1595 a 1598 : 23,287 quintales templos; moneda con que se compra el cielo; mons-
- 1598 a 1601 : 13,627 quintales truo de riqueza; cuerpo de tierra y alma de plata (que
Escogemos concluir este recorrido por la minería con más de 1500 bocas que tiene llama a los huma-
de la segunda mitad del siglo XVI con la descripción nos para darles sus tesoros, siendo otros tantos ojos
del Cerro Rico de Potosí que hiciera Bartolomé Arzans para ver sus necesidades y tanta su liberalidad que
de Orsúa y Vela, por el mensaje alegórico que nos les da el corazón por esos ojos ...”

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Bibliografía de consulta:
N POTOSI, PATRIMONIO CULTURAL N SINTESIS DE LA MINERIA N HISTORIA DEL PERU PERU COLONIAL
DE LA HUMANIDAD PERUANA EN EL CENTENARIO - TOMO IV
Alexander von Humboldt, Juan de Carvajal, DE AYACUCHO Editorial Juan Mejía Baca,
Mariano Baptista, Juan Fernández, Reseña Histórica de la Minería en el Perú Barcelona, 1981
Gastón Arduz Carlos P. Jiménez
Compañía Minera del Sur S.A., Bolivia Ministerio de Fomento, Lima, 1924 N LA MINERIA HISPANA
E IBEROAMERICANA
N LAS MINAS DE HUANCAVELICA N HISTORIA DE LA MINERIA Primer Coloquio Internacional
Guillermo Lohmann Villena EN EL PERU sobre Historia de la Minería
Pontificia Universidad Católica del Perú A cargo de José Antonio del Busto Demetrio Ramos Pérez
Fondo Ediorial, Lima, 1999 Francisco Quiroz Chueca, Cátedra de San Isidoro, León, España, 1970
Miriam Salas Olivari
N EL PERU MINERO Compañía Minera Milpo S.A., N CERRO DE PASCO
Mario Samamé Boggio Lima, noviembre 1999 César Pérez Arauco
Instituto Científico y Tecnológico Minero INC, Pasco, 1996
Lima, 1979 N COLECCION VIRREINATO
Instituto Nacional de Cultura/Expreso N MINERIA COLONIAL PERUANA
N DE RE METALLICA Adobe Editores S.A. Lima, 1999 José Varón
Georgius Agrícola Revista “Historia y Cultura”, N° 11, Lima, 1978
Dover Publications Inc., New York, 1950

Llamas transportando plata de


Potosí a Arica. (Según dibujo
de Theodor de Bry, 1600)

La realización de este fascículo


ha sido posible gracias al auspicio de:

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