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¿El trabajo es un derecho o un mecanismo económico de intercambio de

bienes y servicios?

Pienso que la respuesta más correcta es un mecanismo de intercambio de bienes y servicios a


cambio de remuneración, por tanto, considero qué si se establece el trabajo como un derecho
constitucional se obliga el Estado a intervenir en la libertad económica; entiendo que el gobierno
funge como ente regulador de intercambio de bienes y servicios entre las partes, por tanto, pienso
que el trabajo no encajaría como un derecho constitucional. Si el trabajo es un “derecho”, ¿El Estado
tendrá que darle trabajo u obligar las empresas a personas que no tengan aptitudes correctas solo
porque es su derecho?... Esa sería la pregunta que deberíamos hacernos.

El trabajo, en mi opinión, debería ser un espacio regulado entre las partes y la constitución
dominicana debería dar libertad del mismo a las leyes sin hacer una raíz que se traduce a
complejidad estructural y jurídica en diferentes niveles. Lo que si considero un derecho es la
capacidad de cada ciudadano de ofrecer sus servicios a cambio de remuneración, pero eso no solo
se clasificaría estrictamente como trabajo al nivel que es clasificado en la constitución, pues existen
profesionales independientes como los médicos, abogados, contadores; quienes en cierto modo no
son protegidos en lo que engloba el intercambio de bienes y servicios y por consecuencia crea
ramificaciones de complejidad aún sea para servicios longevos y con compromisos como si fueran
empleados dichos profesionales, pero en sí no lo son.

Si dependiera de mí eliminaría el trabajo de la constitución de raíz, pues la función de estos artículos


queda implícita en otras estipulaciones de la misma, sin embargo, para no ir contra la corriente tan
abruptamente, y ajustando a la realidad de muchas personas que no conocen si quiera sus derechos
fundamentales, mejor propongo el cambio del artículo 62 y sus numerales a que digan lo siguiente:

Artículo 62.- Derecho al intercambio de bienes y servicios individuales. Cualquier


persona de nacionalidad dominicana podrá ser contratada para cumplir con
funciones específicas a cambio de remuneración por el tiempo que concuerden
ambas partes. El Estado proveerá las leyes correspondientes para salvaguardar
al proveedor y solicitante del servicio.

Propuesta de modificación Constitucional #6 | Derechos Económicos y sociales II | Euric Santi | 12 de febrero, 2021 |
1) El Estado garantizará en sus leyes la no discriminación bajo ninguna
circunstancia;
2) Nadie podrá impedir el trabajo de los demás ni obligarle a ejercer
ningún trabajo;
3) Son derechos básicos entre proveedores de servicios, la libertad
sindical y de asociación, la seguridad social conforme a las leyes
vigentes, las negociaciones colectivas, la capacitación profesional, el
respeto a la capacidad física e intelectual, a su intimidad y a su
dignidad personal;
4) Las resoluciones de conflictos en el proceso de intercambio de bienes y
servicios estarán sujetas a las leyes vigentes y los acuerdos entre los
proveedores de servicio y los solicitantes del mismo;
5) La ley dispondrá, el formato, los marcos de acuerdos de jornadas
mínimas entre las partes, los días de descanso y tiempos de
vacaciones, el mínimo de pagos por servicios y sus formas de pago; así
como también las medidas necesarias para proteger las personas que
ofrezca un servicio laboral, así como la empresa que requiere este
servicio;
6) Es responsabilidad de las partes acordar las condiciones de seguridad
y ambiente adecuado para ejercer el servicio, conforme a lo requerido;
7) Las partes no podrán acordar remuneración menor a lo considerado
como justo en base a las leyes y disposiciones vigentes que garanticen
una vida digna y cubrir en sí mismo las necesidades materiales
básicas. Se garantiza el pago y remuneración sin discriminación a
ningún nivel.

El COVID-19 destapó una realidad sobre la posibilidad de no necesitar un espacio físico común para
todos los tipos de servicios, además que hizo más asequible una herramienta que existe desde
hace más de una década, pero no era usada: Trabajar a distancia. Esta nueva realidad cambia el
modus operandi de lo que es empleado/empleador, tanto en el presente como con miras hacia el
futuro, pues muchas personas podrían ser tratadas como contratistas para la empresa no tener
responsabilidad posterior si ejercerá su función a distancia, por tanto, si este tipo de tópico estará
en la constitución es importante que se haga ajustable a esa realidad y a cualquier otra que pueda
surgir en el futuro. Es decir, si fijamos premisas neutrales construimos una constitución equitativa
y que no discrimine a ningún nivel, bajo ninguna circunstancia ni para un lado, ni para el otro.

Si no hay derechos, ¿Y qué pasa con la cesantía?... por ejemplo.

Tener una protección más global sobre lo que es el intercambio de bienes y servicios eliminaría
incluso el abuso de “contratos independientes” para librar las empresas de pagar desahucios y
demás; por supuesto, este tipo de consideración necesita dar un giro importante en cuánto a lo que
es la cesantía laboral y el problema que presenta para todas las partes.
Existen diferentes opciones que podrían utilizar para reemplazar la cesantía, contrario a la idea
popular que “eliminar solo conviene a las empresas”, en verdad le conviene a la estructura

Propuesta de modificación Constitucional #6 | Derechos Económicos y sociales II | Euric Santi | 12 de febrero, 2021 |
económica del país y aún más a quién ofrece el servicio pues tendría más seguridad al momento del
desempleo. Veamos algunas opciones para reemplazar la cesantía:

1) Convertir la cesantía en un Seguro (Público) de Desempleo: En vez de la cesantía ser un


monto acumulativo que se paga en totalidad al momento de desahucio, y que se renuncia
a ella si la persona se desvincula voluntariamente de la empresa; que el Ministerio de
Trabajo, con una mesa directiva que incluya la TSS, SISALRIL, Presidencia, MIC y cualquier
otra entidad necesaria, sirvan como entidad gestora del Seguro de Desempleo. Un seguro
de carácter público con modelo de negocios privado, tipo SENASA, pero sin subsidios.
Este seguro sería cobrado por la TSS a las empresas y el pago al usuario al momento de estar
desempleado sería dividido en salarios mensuales similares a lo que recibía mientras
laboraba, pagos que durarían dependiendo el tiempo que haya tenido la persona en la
empresa y que no exceda más de dos años recibiendo este pago. Por ejemplo:
Juan tiene dos años en la empresa, cobrando RD$ 18,000 mensuales; su
cesantía aproximada (Sin preaviso, y sin haber tomado vacaciones el año
de ser despedido) sería ~RD$ 65,000.00; que esa cesantía sea dividida en
seis salarios de RD$ 10,813 por seis meses lo considero más conveniente
que un total de golpe. Y que el en el momento de despido el seguro pueda
asistir también con préstamos bancarios registrados, así sea notificar
para suspenderlos las moras mientras haya desempleo con tiempo límite.
Y qué por supuesto, el pago de ese salario vía el seguro sea suspendido
inmediatamente Juan sea inscrito en una nueva nómina laboral.
Es lógico que este modelo tendría beneficios netos, el uso de estos sería un porcentaje para
mejorar los servicios del Ministerio de Trabajo y el porcentaje restante serían agregados
proporcionalmente a los fondos de pensión de las personas cotizando en el seguro de
desempleo. Es decir, qué si Juan en sus treinta y cinco años de vida laboral solo fue
despedido tres veces en cortos lapsos de tiempo y no se benefició más que unos pocos
meses del seguro de desempleo, a pesar que las empresas que le ofreció servicio lo pagaron
por treinta y cinco años, Juan pueda disfrutar de mayores beneficios en sus fondos de
pensión al momento de recibirla y que se jubile.
2) Eliminar la cesantía en su totalidad: Esta suena fea y como que se desamparan las
personas, sin embargo, si se elimina la cesantía y se elimina el subsidio tributario a salarios
menores de ~RD$ 30,000 por realidades del mercado las empresas tendrán que
incrementar los salarios ya que quienes ofrecen servicios (trabajan) para empresa
demandará un mejor pago y la economía misma se ajusta. El Estado incrementará sus
ingresos sustancialmente y por consecuencia podría mejorar la calidad de vida de los
ciudadanos en el tiempo.
3) Habilitar pagos recurrentes y constantes de la cesantía: Si, esto parecería como que
forzaría ambas partes, sin embargo, la idea es que la cesantía sea dividida en porcentajes y
que se incluya en los bonos anuales que cada empleador debe pagar de los ingresos netos
a su personal, ese pago sería progresivo al tiempo que tenga la persona contratada, tal
como la cesantía, pero desembolsado anual.
Podría ser más carga para el empleador anualmente, sin embargo, es un descargo a la hora
de desvincular a alguien, aparte que de igual manera dinamiza la economía ya que las

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personas contratadas perciben más beneficios. La realidad es que muchas empresas se ven
atrapadas en el círculo de no despedir a alguien solo para no tener que desembolsar la
cesantía, a pesar que la persona sea incompetente; una medida como esta mejoraría la
oferta/demanda y haría el mercado laboral más competitivo pues la empresa no se vería
amarrada a mantener un personal por evitar un pago elevado cuando desvincule, sino que
haría este pago anualmente.

Por supuesto, cada opción tiene sus luces y sombras, pero las tres podrían abren un debate para
lograr solución viable al cuello de botella de la cesantía, que considero existe principalmente porque
“el trabajo es un derecho” y al momento de desvincular se entiende que también es un derecho de
las personas recibir algún tipo de remuneración por el tiempo laborando, algo así como una
“recompensa”; si, lo veo como un tipo de premio por tiempo transcurrido en una empresa, un
premio que solo beneficia al personal de manera momentánea.

A mí en lo personal me suena más atractivo el Seguro de Desempleo, pues este daría beneficio a
ambas partes y cubre los derechos económicos y sociales de las personas que hayan ofrecido sus
servicios por un tiempo considerable a cualquier empresa, beneficios que sirven de soporte en el
desempleo. De hecho, pienso que si esto habría existido para los tiempos de COVID-19 el gobierno,
el sector empresarial y muchos ciudadanos se habrían ahorrado dolores de cabeza.

Tratemos el trabajo con la mayor libertad posible.


Como ya he mencionado, si vemos el trabajo como un derecho constitucional eliminamos el
espacio de negociación, principalmente en ese personal que siempre está en las líneas operativa
y que tienen los salarios más bajos; les robamos la oportunidad de negociar al implícitamente
decirles que tienen el “derecho” de trabajar porque así lo define la constitución.

Mientras más libertad le otorgamos a las personas de que se defiendan en sí mismas y a la vez son
protegidas por el Estado en casos de abusos, se hace más dinámica la economía y mejor se comporta
el mercado, y por consecuencia, se hace mejor la calidad de vida de las personas.
Sucede todo lo contrario cuando se mantienen las personas bajo la sombrilla de “derechos” porque
si y punto (y en este caso el “salario mínimo) más horizontal y estático se encuentra el mercado.
Considero que desde el Estado es más conveniente y longevo que las personas que ofrecen bienes
y servicios a empresas sepan que su mano de obra y tiempo invertido es valioso, que su capacidad
de ejecutar una función para una empresa. Que los individuos sean conscientes de qué consiste su
contrato de trabajo, así sea para llenar anaqueles en un supermercado.

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