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MODELO ESTRATÉGICO DE ATAQUE AL SECUESTRO Y LA EXTORSIÓN

General Pedro Remigio Rangel Rojas1

La sociedad demanda la creación de un cambio de paradigma en la


lucha contra el crimen organizado. El compromiso de un equipo
humano, capaz de generar confianza e integrado con la población en el
logro del objetivo común, de garantizar la integridad y la libertad
individual del ser humano.

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Licenciado en Ciencias y Arte Militar, Gerencia Pública, Graduado de Comando y Estado Mayor,
con especialización en Seguridad y Defensa Nacional, Planificación Estratégica de Recursos
Humanos. Ha realizado estudios sobre Gerencia de Seguridad en el Estado de Israel y posee un
Diplomado Internacional en Políticas Públicas Locales sobre Convivencia y Seguridad Ciudadana
(Universidad Externado de Colombia – PNUD). Fue Director de la Escuela Básica de las Fuerzas
Armadas, profesor de la Academia Militar y de la Policía de Chacao. Se desempeña como Director
Ejecutivo de Seguridad Integral del Municipio de Chacao-Venezuela, entre sus obras publicadas
encontramos los Manuales de Liderazgo Policial para la formación del funcionario del siglo XXI y el
Manual de Prevención Integral. Es miembro del Consejo Consultivo del Instituto de Investigaciones
de Convivencia y Seguridad Ciudadana- INCOSEC.
Dentro de las soluciones posibles a los problemas planteados en el curso de este
Seminario, está la necesidad de que el Gobierno Nacional adopte una política de
Estado para aplicar estrategias y tácticas eficaces, que faciliten la prevención y el
control de los delitos de secuestro y extorsión, con la finalidad de contribuir a
garantizar la integridad física de las personas y su libertad individual.

Aspectos sustantivos y operativos de la seguridad pública

Algunos aspectos de carácter doctrinario deben ser establecidos en el proceso de


implantación de la política y para ello es menester considerar la elaboración y
promulgación de la Ley y su reglamento -con el objeto de establecer las penas y
aspectos sustantivos de carácter procesal- establecer guías de planeamiento para
la parte operativa y definir líneas de actuación para la represión y la prevención de
dichos delitos.

La implantación operativa, bajo la conducción de un ente rector, debe considerar


un conjunto de funciones cuya integración defina una organización capaz de llevar
a cabo intervenciones estratégicas, plasmadas en operaciones integrales y
efectivas que garanticen capacidad de respuesta acorde con las demandas de la
sociedad.

Factores determinantes del éxito

Desde la perspectiva del ente rector, cuya creación urge, los factores
determinantes del éxito de la lucha contra el delito del secuestro y la extorsión son:

a.- Un área de inteligencia encargada de la búsqueda, evaluación, análisis,


integración, interpretación y difusión de la información debidamente
procesada, como soporte básico para los procesos de planificación,

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dirección y control de las operaciones. El esfuerzo del “Plan de búsqueda”
de informaciones estará orientado en prioridad a la identificación y
composición de los grupos delincuenciales, su dispositivo (ubicación física y
despliegue) entrenamiento y capacidad operativa, logística, bases de apoyo
interno y/o externo, estudio de la personalidad de sus líderes o cabecillas,
modus operandi, área geográfica de actuación y geo-referenciación de sus
actividades operativas, recientes y actuales.

b.- Un área de planes, operaciones y entrenamiento para prever con antelación


la consecución de los objetivos derivados de la misión, y articular el trabajo
coordinado y conjunto con los diferentes equipos multidisciplinarios que
integrarán los equipos y fuerzas de tarea, cuyos requerimientos específicos
se derivarán de los del área de operaciones y de los otros factores,
productos del análisis de inteligencia, señalado en el párrafo precedente.

El entrenamiento vinculado con el área de operaciones, garantiza la


planificación y ejecución de los programas ajustados a las funciones y
tareas exigidas para cumplir las misiones asignadas. Algunos aspectos
claves del entrenamiento tendrán necesariamente que ver como mínimo
con lo siguiente: técnicas avanzadas para el rescate de rehenes, toma de
objetivos en situación de crisis, defensa personal, supervivencia en
diferentes ámbitos operacionales, estudio de personalidades, desarrollo de
destrezas para descensos en helicópteros, navegación diurna, navegación
nocturna, movilización a través de zonas selváticas, técnicas de infiltración,
tiro de pistola, fusiles de asalto y escopetas, cursos de francotiradores, uso
de visores nocturnos, etc.

c.- El área de administración del talento humano cobra especial relevancia en


el proceso, dado que entre sus principales funciones debe considerar: las
previsiones actuales y potenciales para la definición del perfil del integrante

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de la unidad o unidades, considerando que sus miembros deben cumplir
niveles de exigencia muy altos en cuanto a salud física y psicológica, moral
y espíritu de cuerpo para ejecutar acciones riesgosas y de máximo estrés;
con experiencia previa de un mínimo de 5 años en unidades de operaciones
especiales. Este tipo de organizaciones debe contemplar una política
salarial acorde con el nivel de responsabilidad que asumen, un programa de
incentivos, premios y recompensas, aunado a normas basadas en el mérito
para los ascensos y condecoraciones. Es fundamental mantener para ellos
y sus familiares inmediatos una adecuada cobertura de asistencia
hospitalaria y un seguro de vida acorde a los niveles de riesgo.

El desarrollo del plan de carrera debe ser una preocupación fundamental


del administrador del área de talento humano, pues con ello se asegura la
estabilidad laboral y la realización personal de cada uno de los integrantes
en el contexto de la misión y la visión de la Organización.

d.- El aspecto logístico en cada una de sus fases, incluyendo el apoyo


tecnológico, es vital para el éxito de las operaciones. Los efectivos elegidos
deben ser dotados del equipo individual del combatiente y de herramientas
especiales: sistemas blindados, visores nocturnos, elementos de movilidad
de gran versatilidad para responder en cualquier ambiente operacional y
equipos de comunicaciones de última generación.

e.- Una consideración adicional tiene que ver con el apoyo internacional para
adquirir experiencias de países exitosos en la lucha contra estos delitos y el
apoyo del Estado y de las Organizaciones no Gubernamentales (ONG’S) en
el desarrollo de una cultura de prevención a lo largo del proceso de
educación formal y familiar que va desde la siembra de principios y valores
hasta las unidades de atención a las víctimas, y la ayuda legal y psicológica
a los familiares inmediatos de los secuestrados.

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Un cambio de paradigma en materia de seguridad

La sociedad demanda la creación de un cambio de paradigma en la lucha contra


el crimen organizado, entre cuyas modalidades están el secuestro y la extorsión.
Este giro se logrará no por los métodos tradicionales de lucha concebidos hasta
ahora. Se conseguirá, sí, con elementos innovadores capaces de alcanzar la
sorpresa estratégica, táctica y tecnológica contra los secuestradores y sus
elementos de apoyo. Se obtendrá también con el compromiso de un equipo
humano, capaz de generar confianza por su mística, abnegación y transparencia
de sus acciones e integrado con la población en el logro del objetivo común:
garantizar la integridad y la libertad individual del ser humano.

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