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COMENTARIO DE TEXTOS – TEORÍA DEL ARTE

VERÓNICA GONZÁLEZ RIVERA 3º B

León Batista Alberti

Nos encontramos ante un texto artístico de tipo descriptivo-técnico escrito por el


artista León Batista Alberti. Una vez más, recordamos que su vida y obra se centra en la
segunda mitad del siglo XIV. Precisamos más al situarlo entre los años 1450
aproximadamente, como inicio de su actividad, hasta 1472, cuando fallece. Tuvo una
formación académica en Padua de latín y de griego, para luego viajar a Bolonia para
estudiar física y matemáticas. Durante este tiempo ya tendía a lo artístico, o que es lo
mismo, <<… hacia sus 25 años, Alberti ya poseía aquellas inquietudes y aquella
preparación, tanto en artes y en técnica, que a la postre le llevarían al campo de la
arquitectura>>1. En su madurez, se asentó en Roma, ciudad desde la que mandaría sus
proyectos a otros arquitectos que realizarían la construcción a pie de obra. Además, fue
protegido por el Papa, su gran mecenas, para el que trabajará a nivel artístico y como
principal abreviador de textos pontificios. Pero ello no impidió que viajase a otras
ciudades, más bien al contrario. Bajo la tutela del Papa recorrió lugares como Rímini,
donde realizó el famoso Templo Malatestiano.

Por otra parte, fruto de su pasión por el estudio, se introdujo en el mundo de los
tratados, forma de <<… probar la validez de sus conocimientos teóricos y prácticos…
>>2. Se conservan Los libros de Familia, de tipo socio-cultural y De re ædificatoria, De
pictura y De statua, libros técnicos-artísticos.

En el contexto histórico en el que se desenvuelve este autor, hablamos de un <<…


Renacimiento como época de la razón, del resurgir del “hombre”, de lo exacto, de la
confianza en las matemáticas, del origen de la ciencia, etc. >>3.

Pero, algunos estudiosos consideran que no sólo se da un resurgir en todo lo expresado


con anterioridad, sino que se da también la intencionalidad de conseguir una armonía y

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un equilibrio. Se buscaba <<reorientar la mirada, incluso, para sentar las bases de
empezar a no poder ver ni tan sólo el arte y la arquitectura como universo mesurado,
como modelo geométrico que expresa un orden que el mundo no tiene>>4. Esto se
aplica sobre todo, primeramente, a Alberti, porque en su obra escrita intenta contener en
un libro un mundo que nada tiene de ordenado, simple y está lleno de variedad. Por otro
lado, centrándonos en el Quattrocento, es considerado el primer Renacimiento italiano,
se concentró en Florencia como ciudad principal. Se caracterizará por el recuperar de las
formas clásicas, pero usándolas de una manera diferente en este “nuevo” arte. Se le da
también un valor distinto. No podemos limitarnos a creer que es una copia de lo
antiguo, sino una emulación y una reinterpretación de lo mismo.

Alberti, además, será testigo, como todos sus contemporáneos del llamado Concilio de
Florencia de 1439, en el cual se vuelven a unir la iglesia de Occidente y de Oriente. El
resultado principal fue el reconocimiento por parte de la Iglesia Ortodoxa de que la
cabeza de la Iglesia era el Papa, opción apoyada por el emperador Juan VIII Paleólogo,
el Patriarca latino de Constantinopla (Basilio Bessarión) y el Patriarca ortodoxo de
Constantinopla (Gregorio III). Sin embargo, la oposición de los monjes griegos, que
tenían un gran poder en la iglesia de oriente, y la conquista de Constantinopla por los
turcos acabó con el acuerdo, ratificándose la separación de ambas iglesias en 1472.

En cuanto al tema principal de texto, Alberti nos habla de la proporción, haciendo


referencia a Protágoras. Éste último fue un teórico griego, considerado por Platón padre
sofista. Y destaca por su pensamiento, concretamente hay que citar una frase: “χρημάτων
μέτρον ἔστὶν ἄνθρωπος, τῶν δὲ μὲν οντῶν ὡς ἔστιν, τῶν δὲ οὐκ ὄντων ὠς οὐκ ἔστιν” (“El
hombre es la medida de todas las cosas, de las que son en cuanto que son, de las que no son en
cuanto que no son”). Alberti toma esta frase como base de su teoría de la proporción y así
nos lo demuestra en el texto.

Por otro parte, el fragmento de texto está extraído de su tratado de pintura, el cual
dedicó a Brunelleschi. Este trata sobre reglas a seguir en cuanto a las artes figurativas.
En su introducción hace una diferencia entre la forma presente, la palpable; y la forma
aparente, es decir, la que aparece ante la vista, que varía según la luz y el lugar, a la que
se unió la teoría de los rayos visivos. Continúa con los colores, los cuales los relaciona
con los cuatro elementos como colores fundamentales. Será de los que consideren que
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el blanco y el negro no son colores sino los relaciona con la luz. Con todo ello, prosigue
con una descripción de principios y formas geométricas. Y, además, dividirá la pintura
en tres partes, en cuerpos, planos y tonos. Según él <<… cuando medimos una cosa,
advertimos que aquello ocupa cierto espacio; el Pintor circunscribirá el espacio a éste, a
lo qual llamará propiamente “contorno”>>5. Continúa explicando la forma en que
relacionan las partes, es decir, <<…dibuxando el Pintor ésta unión de superficies cada
una en su lugar, podrá llamarlo “composición”>>6. Por último, califica de
“adumbración” a la colocación de los colores por causa de luz. En la parte de planos
habla de las proporciones, y es aquí donde relaciona proporción con el cuerpo humano,
la anatomía.

Así, Alberti, en el texto, tomando como referencia la frase de Protágoras, afirma que el
hombre sirve para ser referencia de todo, como medida única.

El idioma usado fue el latín, pero él mismo lo tradujo a lengua toscana, defendiendo el
uso de la lengua vulgar. Tomará como base técnica y literaria el conocido tratado de
Vitruvio, Los diez libros de arquitectura. Aunque Alberti lo acusa de no ser ni griego ni
romano, por el sentido “oscuro” con el que escribió su obra. No será el único que acuse
a Vitruvio por su “falta de claridad”. Ejemplo de esto, Claudio Tolomei realiza una
transformación del tratado del latín clásico al moderno, tocando unos puntos concretos:
comenta los pasajes oscuros; hace una crítica; crea un léxico latino de los términos
usados; crea un léxico griego de los términos usados; y hace una traducción a la lengua
toscana.

En resumen, Alberti abarcará tanto el campo artístico como teórico en el arte.


Dedicándose, como otros artistas, a la investigación, recopilación e innovación de un
arte nuevo, que tomaba como el punto de partida el Arte Clásico, pero con un sentido y
valor totalmente diferente.

Leonardo da Vinci

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Se trata de un texto artístico de tipo descriptivo-técnico, porque en él se comenta
una serie de reglas que el artista ha de tener en cuenta y aplicar para realizar su obra. Se
hablan de procedimientos y pasos a seguir, así como formas de realizar un trabajo
artístico. Está escrito por Leonardo da Vinci, arquitecto, escultor, pintor, inventor,
músico, ingeniero. Fue uno de los principales humanistas y pasa a la historia por sus
variados talentos, obras y reflexiones. Nace en 1452 y muere en 1519. Formando parte,
así, del grupo los artistas del Cinquecento italiano, llamado también Alto Renacimiento.
Ahora los artistas tienen un mayor conocimiento y dominio de las técnicas
experimentadas, descubiertas, desarrolladas y aprendidas en el siglo anterior. Como ya
se ha desarrollado el humanismo, todo artista y teórico tiene en su mente todos los
principios del mismo y se guían por él. Entre los numerosos escritos del autor,
destacamos el Tratado de la Pintura, llamado años más tarde Códice de Urbino y
conservado en la biblioteca del Vaticano.

A nivel histórico, vivirá lo que fue el inicio de las Guerras Italianas (1494-1559). Éstas
implicaron a las principales potencias europeas como Francia, España, Inglaterra, etc., a
los Estados Pontificios y a numerosas ciudades italianas. Empezaron como una disputa
dinástica acerca de los derechos hereditarios de Francia sobre el Ducado de Milán y el
Reino de Nápoles, pero las guerras se convirtieron rápidamente en luchas territoriales y
de poder entre los distintos participantes, que estuvieron marcadas por juegos de
alianzas, contra-alianzas y frecuentes traiciones.

En cuanto al texto, Da Vinci define al pintor como un ser talentoso en todo lo que haga.
Es decir, no se puede considerar como tal a aquél que sólo hace bien una obra y la
siguiente no. Debe tener una continuidad, una habilidad desarrollada y patente. Critica a
los artistas que se centran tanto en el modelo a seguir, incapaces de aplicar lo aprendido
con una forma distinta, adecuada a cada situación, personaje y obra. Considerando, así,
la existencia de una flexibilidad de la teoría aplicada a la práctica de forma adecuada.
Este punto lo desarrolla en su tratado. Habla de la necesidad del pintor de conocer, no
sólo la estructura externa del ser humano, sino también la interna. En sus palabras <<El
pintor que se halle instruido de la naturaleza de los nervios, músculos y huesos, sabrá
muy bien qué nervios y qué músculos causan o ayudan al movimiento de un
miembro>>7. A continuación vemos la parte referida al texto que comentamos. <<…y

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nunca le sucederá lo que a muchos, que siempre dibuxan de una misma manera, aunque
sea en diversas actitudes y posturas…>>8. Afirma el defecto de muchos pintores, que
buscan representar bien la proporción y la anatomía, que caen en un bucle repetitivo al
dibujar a los distintos y diversos personajes de una obra iguales o parecidos.

En cuanto al lenguaje está escrito en italiano, con una lectura simple y clara. Con este
pretendía transmitir el fruto de su experiencia, observación y reflexión acerca de la
pintura, la arquitectura, el cuerpo humano, la botánica, etc. Así, el tratado es, en
realidad, una recopilación de textos escritos por el artista llevada a cabo por Francesco
de Melzi. No usa una terminología compleja, pareciendo que se confirma su intención
de legado a sus discípulos y seguidores, sin utilizar palabras técnicas complicadas. Era
destinado para los pintores, pero también para el resto de artistas y teóricos por su
variedad de temas.

En definitiva, Da Vinci nos deja una obra en la que plantea cuestiones ya pensadas,
siguiendo la tradición de otros tratadistas, pero las desarrolla desde su punto de vista; y
nos descubre, a la vez, toda una serie de reflexiones sobre diversos campos. Su tratado
será el referente de innumerables artistas y se le considerará el gran sabio de la época,
gracias al desarrollo de sus ingeniosos inventos y sus avances técnicos.

Alberto Durero

Estamos ante un texto artístico de tipo descriptivo-técnico, en el cual, el autor,


Alberto Durero, nos comenta una serie de pasos a seguir a la hora de realizar una figura.
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Por tanto, su tratado se relaciona con los otros dos vistos en cuanto a contenido. Durero
se sitúa en el Renacimiento Alemán, desarrollando su obra en la primera mitad del XVI.
Fue conocido, no sólo por sus pinturas, sino también por sus escritos teóricos. Nació en
1471 en Núremberg y falleció en 1528. Se introdujo en el mundo artístico desde la
orfebrería, legado que le dejó su padre. <<El círculo de amistades de su padre estaba
formado también por artistas de la ciudad, por lo que Durero creció en un ambiente
culto y rodeado de artistas>>9. Desde muy temprano heredó las influencias alemanas del
gótico tardío, aprendiendo de artistas como Jean Van Eyck y Robert Campin. Después
de estudiar con su padre, se convirtió con 15 años en aprendiz del pintor y grabador
Michael Wolgemut. En 1490, al terminar su aprendizaje, comenzó con sus viajes de
estudio. Como era normal, se fue a Italia, como todos los artistas del momento.

El Renacimiento Alemán se caracteriza, no por el resurgir del arte clásico como en


Italia, sino por una renovación intensa del espíritu germánico, motivado por la Reforma
Protestante. Como legado del arte gótico anterior, los artistas se convertían en grandes
observadores de la realidad, llegando a los logros conseguidos en el Renacimiento
Italiano. Pero esto se consigue por evolución y observación directa de la naturaleza, y
no tanto por redescubrimiento del arte clásico anterior. Nos movemos en medio de los
conflictos del Periodo Borgoñón, en el cual la Condesa de Holanda fue depuesta a favor
de los duques borgoñones. Será una época de desarrollo económico, al convertirse
Ámsterdam en puerto principal europeo. Por ello, los Países Bajos serán lugar de viajes
de negocios, confluyendo en ellos muchas influencias de diversos artistas.

Hay que añadir, además, que Durero no se limitó únicamente a pintar, sino que teorizó
acerca del cuerpo humano. Este tratado se titula Los cuatro libros de la proporción
humana. Aunque en Alemania, este autor fue un humanista más de su tiempo y con sus
viajes a Italia se empapó de todo pensamiento del Renacimiento Italiano.

En sus dos textos, Durero nos desarrolla su teoría de proporción. Nos explica la forma
en la que hay que medir el cuerpo humano. Según él <<…en una regla determinada…
traza la altura de aquel de quien se te antojó que fuera la pintura…>> 10. Con ello nos da
una pauta a seguir, comenzando por medir la figura con una regla. Continúa con la
explicación de la división de la misma. En su otro texto, por el contrario, nos dice que
<<…No es de mi opinión que el artista haya de estar constantemente midiendo…>>11.
Es decir, cada pintor tiene que aprender la teoría, pero en la práctica, una vez sabida la

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base, no es necesario ir midiendo cada vez que dibuja. Adquiere un talento de la vista
capaz de realizar la proporción, con sólo intentarlo, no habiendo necesidad de volver a
medir nuevamente todo.

Durero usará un lenguaje sencillo en su tratado, buscando una intención didáctica. Esto
se hace visible en cómo se expresa, dando la sensación que nos habla de “tú a tú” para
hacernos llegar su conocimiento. Paso a paso te explica su forma de proceder y, en este
texto extraído de su tratado, no usa apenas palabras técnicas. La única palabra que
puede desempeñar mayor dificultad es “vértice”. Siendo esto, quizás, una pista sobre a
quién se dirige realmente: aprendices de pintura, artistas en general o teóricos.

En resumen, como otro humanista más de su época, Durero se encarga de continuar con
la tradición renacentista, estando su obra marcada por el detallismo de un estilo anterior,
el gótico-flamenco de los Países Bajos; y por las continuas influencias de Italia, debida
a sus numerosos viajes a la misma, y por la circulación de muchos artistas por toda
Europa.

Relación entre autores

En cuanto a la relación entre los autores, todos nos hablan de las proporciones
del hombre. Alberti insiste en la figura del hombre como base de medidas y para ello es
necesario seguir una regla. Al igual que Da Vinci, Alberti nos habla sobre la necesidad
de la observación de los huesos principales en los animales, observar de la naturaleza.
Pero, Da Vinci, específicamente nos recomienda conocer el cuerpo humano desde el
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interior. Es fundamental para ambos autores conocer la anatomía, en sus huesos y
músculos, para saber cómo el cuerpo se mueve, se contorsiona, se tensa y se relaja. Se
parte de un estudio desde el interior al exterior, colocando primeramente los huesos para
luego <<… colocar en sus propios parages los nervios y los músculos, y luego se visten
de carne con su piel>>12. Ambos coinciden en su definición de proporción. Según
Alberti <<…los miembros requiere… que todos ellos sean entre sí proporcionados…
cuando corresponden con propiedad en tamaño…belleza…colores…>>13. Da Vinci
sigue este pensamiento diciendo << La proporción de los miembros se divide en otras
dos partes, que son la igualdad y el movimiento…igualdad se entiende…simetría…>>14.
En este punto situamos, a su vez, a Durero. También basaba el estudio de la proporción
desde el estudio de la anatomía del cuerpo humano. En un cuadro de asunto bíblico,
como es el de Adán y Eva, lo vemos en acción. Usa el tema como <<…pretexto para
mostrarnos un estudio… y de la acomodación de la teoría al mismo de las
proporciones>>15

Aunque su tratado es mucho más amplio y desarrollado, en el texto que analizamos,


Alberti se queda en la idea fundamental de su pensamiento, el hombre como medidas de
todas las cosas. En sus escritos nos desarrolla las ideas de canon, comparándose en su
manera a la de Vitruvio. Según Alberti, Vitruvio “mide al hombre por el pie”, algo que
le parece indigno. Sigue así, el primero, el mismo método pero al revés, midiéndolo por
la cabeza. Añadimos aquí las teorías de Durero, en cuyo tratado da unas pautas para
realizar la medición de la figura: midiendo la totalidad de la figura de cabeza a pie y a
partir de aquí, dividir el total en las partes que sean necesarias para representar a una
persona alta o baja. Hasta aquí, se sigue el ejemplo general de captación de medidas. Se
mide el total y se subdivide. Este esquema lo encontramos ya en el famoso Canon de
Policleto de la Antigüedad, basándose los artistas renacentistas en la división del cuerpo
humano en cabezas o en la medición de una parte del cuerpo como principal y
relacionándola con el resto de la forma. Sin embargo, la teoría de Durero no se quedaba
sólo ahí, sino que al igual que Alberti, se encargó de estudiar el encaje coherente de la
figura en un entorno y la perspectiva del mismo. El paisaje pasa de ser un mero fondo a
presentarse como un “espacio perspectivo por medio de la arquitectura”.

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Por otro lado, para concluir, tanto Da Vinci como Alberti, atacan a aquellos pintores
que no tienen imaginación para desarrollar composiciones variadas. Da Vinci nos lo
muestra en el texto, al decir que hay pintores incapaces de adaptar las proporciones a
varios tipos de personas. Alberti los critica en la composición creada, la falta de
“escasez de ideas”.

NOTAS

1, 2, 3 y 4
DEZZI BARDESCHI, M.; GARIN, E.; ROMANO, R.; ROVIRA M., J.;
TENENTI, A.; TAFURI, M.: “León Batista Alberti”. Ed. Stylos. Barcelona. 1988. P. 7
y 11

5, 6, 12, 13
LEÓN BATISTA, Alberti: “Tratado de pintura”. Segundo libro. P. 226, 232.

7, 8, 14
DA VINCI, Leonardo: “Tratado de pintura”. P. 18, 20.
9
9
MORENO, Ana: “Durero y Cranach: Arte y Humanismo en la Alemania del
Renacimiento”. Guía didáctica: Fundación Thyssen-Bornemisza. 2007.

10, 11
DURERO, Alberto: “Los cuatro libros de la proporción humana”

15
CHECA, Fernando: “Alberto Durero”. Historia 16. Madrid. 1993. P. 55.

BILBIOGRAFÍA

- CHECA, Fernando: “Alberto Durero”. Historia 16. Madrid. 1993

- DA VINCI, Leonardo: “Tratado de pintura”.

- DEZZI BARDESCHI, M.; GARIN, E.; ROMANO, R.; ROVIRA M., J.;
TENENTI, A.; TAFURI, M.: “León Batista Alberti”. Ed. Stylos. Barcelona

- DURERO, Alberto: “Tratado de Pintura”

10
- LEÓN BATISTA, Alberti: “Tratado de pintura”

- MORENO, Ana: “Durero y Cranach: Arte y Humanismo en la Alemania del


Renacimiento”. Guía didáctica: Fundación Thyssen-Bornemisza. 2007.

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