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SERMONES

VOL. I

JOHN PIPER

EN BUSCA DEL GOZO Enero 23, 2006

SEIS VERDADES BÍBLICAS ¿Sabía usted que Dios nos ordena que seamos felices? "Deléitate asimismo en Jehová, y él te concederá las peticiones de tu corazón." (Salmo 37.4) 1) Dios nos creó para su gloria "Trae de lejos mis hijos, y mis hijas de los confines de la tierra(…); para gloria mía los he

creado." (Isaías 43.6-7) Dios nos creó para magnificar su grandeza, al igual que un telescopio magnifica las ellas.estr Nos creó para poner de manifiesto su bondad y verdad, su hermosura y sabiduría y justicia. La gloria de Dios se manifiesta en grado máximo cuando nos deleitamos profundamente en todo lo que él es. Así, Dios recibe la alabanza, y nosotros el placer. Dios nos creó de tal forma que cuanto más nos satisfacemos nosotros en Él, más se glorifica Él en nosotros. 2) Todo ser humano debería vivir para la gloria de Dios "Si, pues, coméis o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios." orintios(1 C

10.31)

Si Dios nos creó para su gloria, está claro que deberíamos vivir para glorificarlo. Éste es nuestro deber porque fuimos diseñados precisamente con ese propósito. Así que, nuestraimerapr obligación es mostrar el valor de Dios sintiéndonos satisfechos con todo lo que él es para nosotros. En esta satisfacción se encuentra la esencia del amor a Dios (Mateo 22.37) y de la confianza (1 Juan 5.3-4)

y el agradecimiento a él (Salmos 100.2-4). Ésa es la raíz de toda verdadera obediencia,

especialmente del amor hacia los demás (Colosenses 1.4-5). 3) Ninguno de nosotros ha glorificado a Dios como debería "Todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios." (Romanos 3.23) ¿Qué significa "estar destituido de la gloria de Dios"? Significa que ninguno de nosotros ha confiado en Dios ni lo ha valorado como debería. No nos hemos quedado satisfechos con su grandeza ni hemos andado en sus caminos. Hemos buscado nuestra satisfacción en otras cosas a las cuales hemos dado más valor que a Dios, y ésta es la esencia de la idolatría (Romanos 1.21- 23). Desde que entró el pecado en el mundo, todos hemos sido profundamente reacios a tener a

Dios como el tesoro que nos satisface por completo (Efesios 2.3), lo cual es una terrible ofensa a la grandeza de Dios (Jeremías 2.12-13). 4) Todos nosotros estamos sujetos a la condenación justa de Dios "

Todos hemos menospreciado la gloria de Dios. ¿De qué manera? Prefiriendo otras cosasntesa que a él. Siendo ingratos, desconfiados y desobedientes. Por lo tanto, Dios nos trata con justicia

cuando nos niega el placer de su gloria para la eternidad. Sufrirán pena de eterna perdición, excluidos de la presencia del Señor y de la gloria de su poder (2 Tesalonicenses 1.9). La palabra "infierno" aparece en el Nuevo Testamento en doce ocasiones, y en once de ellas, es Jesús mismo quien la usa. No se trata, pues, de un mito creado por predicadores taciturnos y llenos de ira. Es un aviso solemne de parte del Hijo de Dios, quien murió para rescatar a los pecadores de

la condenación eterna. Corremos un gran peligro al ignorarlo.

"La paga del pecado es muerte

(Romanos 6.23)

Si la Biblia acabara aquí su análisis de la condición humana, estaríamos condenados a un futuro sin esperanza. Sin embargo, hay más 5) Dios mandó a su único Hijo, Jesús, para que podamos tener vida eterna y gozo "Palabra fiel y digna de ser recibida por todos: que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los "

pecadores

Las buenas nuevas son que Cristo murió por pecadores como nosotros, y resucitó amentefísic para validar el poder salvador de su muerte y para abrir las puertas de la vida eterna y del gozo (1 Corintios 15.20). Es decir, Dios puede absolver a los pecadores culpables y seguir siendo

considerado justo (Romanos 3.25-26). Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados,

el justo por los injustos, para llevarnos a Dios (1 Pedro 3.18). De la reconciliación con Dios es de

donde surge toda satisfacción profunda y duradera. 6) Los beneficios comprados por la muerte de Cristo les pertenecen a los que se arrepienten y confían en él "Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados" (Hechos 3.19). "Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo" (Hechos 16.31). "Arrepentirse" significa rechazar todas las promesas engañosas del pecado. "Fe" significa estar satisfecho con todo lo que Dios promete ser para nosotros en Jesús. El que en mí cree, dice Jesús, no tendrá sed jamás (Juan 6.35). No nos ganamos la salvación; no podemos merecerla (Romanos 4.4-5). La recibimos por gracia, por medio de la fe (Efesios 2.8-9); es un regalo gratuito (Romanos 3.24). La tendremos si la valoramos sobre todas las cosas (Mateo 13.44). Cuando así lo hacemos,

(1 Timoteo 1.15)

se cumple el propósito de Dios para la creación: Él se glorifica en nosotros y nosotros nos satisfacemos en él, para siempre. ¿Le parece que lo que le decimos tiene sentido? ¿Le gustaría tener el tipo de felicidad que se experimenta al sentirse satisfecho con todo lo que Dios es para usted en Jesús? Si es así, entonces Dios está obrando en su vida. ¿Qué debería hacer usted? Deje de confiar en las promesas engañosas del pecado. Clame a Jesús para que le salve de la

culpa, el castigo y la esclavitud. Todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo (Romanos 10.13). Empiece a depositar su confianza en todo lo que Dios es para usted en Jesucristo. Rompa el poder de las promesas del pecado por su fe en la satisfacción superior de las promesas de Dios. Empiece a leer la Biblia para encontrar sus preciosas y grandiosas promesas, que le pueden liberar (2 Pedro 1.3-4). Encuentre una iglesia cimentada en las verdades bíblicas y empiece a adorar a Dios y a crecer junto a otras personas que valoran a Cristo por encima de todas las cosas (Filipenses 3.7). La mejor noticia del mundo es que no tiene que haber ningún conflicto entre nuestra felicidad y la santidad de Dios. Satisfacernos con todo lo que es Dios para nosotros en Jesús lo magnifica como un gran Tesoro. "Me mostrarás la senda de la vida; en tu presencia hay plenitud de gozo; delicias a tu diestra para siempre." (Salmo 16.11) Mateo 22.37:

"Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente."

1 Juan 5.3-4:

"Pues éste es el amor a Dios, que guardemos sus mandamientos; y sus mandamientos no son gravosos. Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y ésta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe." Salmos 100.2-4:

"Servid a Jehová con alegría; Venid ante su presencia con regocijo. Reconoced que Jehová es Dios; Él nos hizo, y no nosotros a nosotros mismos; Pueblo suyo somos, y ovejas de su prado. Entrad por sus puertas con acción de gracias, Por sus atrios con alabanza; Alabadle, bendecid su nombre." Colosenses 1.4-5:

"(Hemos) oído de vuestra fe en Cristo Jesús, y del amor que tenéis a todos los santos, a causa de la esperanza que os está guardada en los cielos, de la cual ya habéis oído por la palabra verdadera del evangelio." Romanos 1.21-23:

"Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se

envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido. Profesando ser sabios, se hicieron necios, y cambiaron la gloria del Dios incorruptible en semejanza de imagen de hombre corruptible, de aves, de cuadrúpedos y de reptiles." Efesios 2.3:

"Todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás." Jeremías 2.12-13:

"Espantaos, cielos, sobre esto, y horrorizaos; desolaos en gran manera, dijo Jehová. Porque dos males ha hecho mi pueblo: me dejaron a mí, fuente de agua viva, y cavaron para sí cisternas, cisternas rotas que no retienen agua."

1 Corintios 15.20:

"Mas ahora Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que durmieron es hecho." Romanos 3.25-26:

"Dios puso (a Cristo Jesús) como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados, con la mira de manifestar en este tiempo su justicia, a fin de que él sea el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús." Romanos 4.4-5:

"Pero al que obra, no se le cuenta el salario como gracia, sino como deuda; mas al que no obra, sino cree en aquel que justifica al impío, su fe le es contada por justicia."

Efesios 2.8-9:

"Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe." Romanos 3.24:

"(Los pecadores son) justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús." Mateo 13.44:

"Además, el reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo, el cual un hombre halla, y lo esconde de nuevo; y gozoso por ello va y vende todo lo que tiene, y compra aquel campo." 2 Pedro 1.3-4:

"Como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por ivinosu d poder, mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia, por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia." Filipenses 3.7:

"Pero cuantas cosas eran para mi ganancia, las he estimado como pérdida por amor desto."Cri Apariciones de la palabra "infierno" en el Nuevo Testamento "Pero yo os digo que cualquiera que se enoje contra su hermano, será culpable de juicio; y cualquiera que diga: Necio, a su hermano, será culpable ante el concilio; y cualquiera que le diga:

Fatuo, quedará expuesto al infierno de fuego." (Mateo 5.22; habla Jesús) "Por tanto, si tu ojo derecho te es ocasión de caer, sácalo, y échalo de ti; pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno." (Mateo 5.29; habla Jesús) "Y si tu mano derecha te es ocasión de caer, córtala, y échala de ti; pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno." (Mateo 5.30; habla Jesús) "Y no temáis a los que matan el cuerpo, mas el alma no pueden matar; temed más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno." (Mateo 10.28; habla Jesús) "Y si tu ojo te es ocasión de caer, sácalo y échalo de ti; mejor te es entrar con un solo ojo en la vida, que teniendo dos ojos ser echado en el infierno de fuego." (Mateo 18.9; habla Jesús) "¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque recorréis mar y tierra para hacer un prosélito, y una vez hecho, le hacéis dos veces más hijo del infierno que vosotros." (Mateo 23.15; habla Jesús) "¡Serpientes, generación de víboras! ¿Cómo escaparéis de la condenación del infierno? (Mateo 23.33; habla Jesús) "Si tu mano te fuere ocasión de caer, córtala; mejor te es entrar en la vida manco, que teniendo dos manos ir al infierno, al fuego que no puede ser apagado." (Marcos 9.43; habla Jesús) "Y si tu pie te fuere ocasión de caer, córtalo; mejor te es entrar a la vida cojo, que teniendo dos pies ser echado en el infierno." (Marcos 9.45; habla Jesús) "Y si tu ojo te fuere ocasión de caer, sácalo; mejor te es entrar en el reino de Dios con un ojo, que teniendo dos ojos ser echado al infierno." (Marcos 9.47; habla Jesús) "Pero os enseñaré a quién debéis temer: Temed a aquel que después de haber quitado la vida, tiene poder de echar en el infierno; sí, os digo, a éste temed." (Lucas 12.5; habla Jesús) "Y en el Hades alzó sus ojos, estando en tormentos, y vio de lejos a Abraham, y a Lázaro en su seno." (Lucas 16.23; habla Jesús) "Y la lengua es un fuego, un mundo de maldad. La lengua está puesta entre nuestros miembros, y contamina todo el cuerpo, e inflama la rueda de la creación, y ella misma es inflamada por el infierno." (Santiago 3.6; habla Santiago) "Porque si Dios no perdonó a los ángeles que pecaron, sino que arrojándolos al infierno los entregó a prisiones de oscuridad, para ser reservados al juicio; " (2 Pedro 2.4; habla Pedro)

CONVERSIÓN A CRISTO: LA CREACIÓN DE UN HEDONISTA CRISTIANO Septiembre 18, 1983

Mateo 13:44-46 El reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en el campo, que al encontrarlo un hombre, lo vuelve a esconder, y de alegría por ello, va, vende todo lo que tiene y compra aquel campo. El reino de los cielos también es semejante a un mercader que busca perlas finas, y al encontrar una perla de gran valor, fue y vendió todo lo que tenía y la compró.

La semana pasada vimos la infinita y maravillosa felicidad de Dios, que es el fundamento del hedonismo cristiano. Dios es feliz porque Él toma un placer perfecto en la excelencia de su propia gloria, especialmente en la manera en que se refleja en su divino Hijo. Dios es feliz porque Él es soberano, y de esta manera puede sobrepasar cada obstáculo a su deleite. Y la felicidad de Dios es el fundamento del hedonismo cristiano, porque así Él derrama sobre nosotros su misericordia. Cuando Dios llama a un hombre o mujer a Él, no es porque Él tiene necesidad de dar aquel amor que Él comparte. Nosotros concluimos la semana pasada diciendo que no todo el mundo puede compartir eternamente el gozo, porque existe una condición que nosotros debemos conocer. La condición es que nosotros debemos obedecer el mandamiento: "Deléitate asimismo en el Señor". (Sal. 37:4). Pero muchas personas toman más deleites en las riquezas, en la venganza y en la recreación más que en Dios. Ellos no han compartido la misericordia de Dios; ellos están perdidos. Lo que ellos necesitan es convertirse a Cristo, que no es más que convertirse al hedonismo cristiano, eso es lo que quiero hablar con ustedes en esta mañana. Alguno puede preguntar: Si el punto crucial es la conversión, ¿por qué no simplemente decimos, "cree en el Señor Jesucristo y serás salvo?". ¿Por qué traemos esta nueva terminología del hedonismo cristiano? Es una buena pregunta. Aquí está mi respuesta. Nosotros vivimos en una sociedad superficialmente cristianizada, donde miles de personas perdidas piensan que ellos creen en Jesús. En muchos de mis testimonios a los inconversos y a los cristianos nominales, el mandamiento "cree en el Señor Jesucristo y serás salvo", es virtualmente sin significado. Borrachos en las calles, dicen que lo son. Parejas no casadas que duermen juntos, dicen que lo son. Personas Mayores que no han disfrutado de la adoración y la comunión, dicen que lo son. Todo tipo de persona amante del mundo que asiste a la iglesia, dice que lo es. Mi responsabilidad como predicador de la palabra de Dios y profesor de la iglesia, no es sólo repetir la preciosa sentencia Bíblica, es hablar la verdad con palabras que pueden atrapar sus conciencias y ayudarlos a sentir su necesidad de Cristo. Lo que trato de hacer es tomar una enseñanza tan descuidada y tan esencial de las Escrituras y hacerla tan clara como pueda, con la esperanza de avivar algunos corazones. Antes de concentrarnos en la conversión debemos revisar grandes verdades sobre la realidad que hacen de la conversión algo necesario. La primera verdad que debemos enfrentar como seres humanos es que Dios es nuestro creador a quien le debemos gratitud por todo lo que tenemos. La mejor evidencia de esto está en tu propio corazón y vida. ¿Por qué automáticamente pasas juicio sobre una persona que te desprecia cuando le haz hecho un favor? Automáticamente hallamos a

una persona culpable cuando no ha tenido gratitud hacia aquel que le ha demostrado gran misericordia. ¿Por qué? Sabes que sería totalmente insatisfactorio contestar diciendo: Me siento así, meramente porque me castigaban cuando niño por no decir gracias. No permitimos que se salgan con la suya tan fácilmente. La rapidez con que nuestros corazones juzgan a personas desconsideradas, nos hace testificar sobre nuestra verdadera creencia: ¡Los ingratos son culpables! La verdadera razón por la que nuestros corazones responden de esta manera es porque somos creados a imagen de Dios. Tu sentimiento de juicio, el cual de una manera automática, me hace culpable si yo te ignoro después que tu salvar a mi hijo de ahogarse, es la voz de Dios en ti. Un aspecto de la imagen de Dios en ti, es que involuntariamente te encuentras considerando la gratitud como una obligación. De esta manera, sabes en tu corazón que hay un Dios a quien debemos gratitud. Sería demasiado hipócrita pensar que Dios espera menos gratitud por sus dádivas que tú por las tuyas. "Oh, dale gracias a Dios, porque Él es bueno: porque para siempre es su misericordia" (Sal. 107:1). De esta manera, si simplemente tienes un estándar moral en el cual automáticamente atacas al prójimo, no serás capaz de escapar del hecho de que la ley de Dios está escrita en tu corazón y dice: Una criatura le debe a su creador afecto de gratitud en la medida de su dependencia a la bondad de Dios. Esto nos lleva a nuestra segunda y gran verdad, la cual los humanos debemos empezar a enfrentar: Nosotros no nos imaginamos, ni hoy ni mañana, la profundidad, intensidad y consistencia de la gratitud a Dios pertenece como el creador nuestro. Ni siquiera necesitamos la Biblia para entender que somos culpables de ingratitud. Sabemos que no hemos rendido a Dios lo que nosotros mismos demandamos de los demás. Nosotros sabemos que el sentimiento de juicio en nuestros corazones con el cual encontramos a las demás personas culpables por ingratitud, nos reta a ser testigos vivimos de que Dios nos encuentra culpables por nuestra asombrosa ingratitud hacia Él. Si nosotros silenciamos este testigo en nuestros propios corazones, la Escritura lo hace más claro en Romanos 1:18-21. "La ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres, que

retienen la verdad de Dios con injusticia

ni le dieron gracias por lo que Dios los entregó a una mente reprobada". Cuando cada humano se presente frente a Dios para dar cuenta de su vida, Dios no tendrá que usar alguna sentencia de la escritura para enseñar a las personas su propia culpa y su estado de condenación. El simplemente preguntará 3 cosas:

y

aunque conocieron a Dios no le glorificaron como Dios,

1.

¿No fue lo suficientemente claro en la naturaleza que lo que tuviste fue un regalo, como mi

criatura dependiste de Mi para respirar y para vivir y en todo?

2. ¿No fue el sentimiento de juicio en tu propio corazón siempre encontrar a los demás

culpables cuando fueron ingratos y debieron ser agradecidos frente a una misericordia?

3. ¿Ha sido tu vida llena de alegría y gratitud en proporción a Mi misericordia hacia ti?

El caso queda cerrado. La tercera gran verdad con la que nos debemos enfrentar es la ira de Dios sobre nosotros por nuestra gran ingratitud. Nuestro propio sentimiento de juicio requiere que la cuenta moral del universo sea resuelta. Nosotros no permitimos indignaciones en contra de nuestro propio carácter de ser barridos debajo de la alfombra, ¡cuánto menos Dios! La rectitud de Dios significa que Él sostiene la grandeza de su gloria. Cuando nosotros por nuestra ingratitud desechamos la gloria de Dios, la cuenta de justicia debe ser resuelta. El hombre merece más que un gato. De esta manera puedes ir a la cárcel por difamar el carácter de un hombre, pero nadie ha sido condenado por calumniar un gato. Dios merece más que un hombre y de esta manera la difamación de su carácter a través de marcas grotescas de nuestra ingratitud, nos lleva a la sentencia de la destrucción eterna. La paga del pecado es la muerte eterna (Rom. 6:23). La noticia más terrible en el mundo es que hemos caído bajo la condenación de nuestro creador

y que Él está unido a su propia justicia y carácter para preservar la gloria que Él merece, mostrando su ira por el pecado de la ingratitud. Pero hay una cuarta gran verdad y es que, ninguno puede aprender ni de la naturaleza o de sus propias conciencias, la gran verdad que debe ser dicha a nuestro prójimo, predicada en nuestras iglesias y llevada por los misioneros: Llamada, las buenas noticias que Dios ha decretado, de tal forma que podamos satisfacer las demandas de su propia justicia sin condenar a toda la raza humana. Él la ha tomado sobre Sí, sin tomar en cuenta algún mérito en nosotros, para ejecutar nuestra salvación. La sabiduría de Dios ha ordenado una forma para que el amor de Dios sea llevado a nosotros de tal forma que su rectitud no sea comprometida. ¿Es eso sabiduría? "Nosotros predicamos a Cristo crucificado, para los judíos ciertamente tropezadero, y para los gentiles necedad; más para los llamados tanto judíos como griegos, Cristo es poder de Dios y sabiduría de Dios" (1 Cor. 1:23-24). Cristo Jesús, el Hijo de Dios crucificado, es la sabiduría de Dios, por la cual el amor de Dios puede salvar a pecadores de su ira y al mismo tiempo demostrar su justicia. Romanos 3:25-26 dice: "A quien Dios exhibió públicamente como propiciación por su sangre mediante la fe, como evidencia de su justicia, a causa de haber pasado por alto, Dios en su tolerancia, los pecados pasados, con el propósito de demostrar su justicia en nuestro tiempo presente, a fin de que el sea justo, y El que declara justo al que es de la fe en Jesús". "A quien Dios exhibió públicamente como propiciación por su sangre a través de la fe, a fin de demostrar su justicia, porque en su tolerancia Dios pasó por alto los pecados cometidos anteriormente, para demostrar en este tiempo su justicia, a fin de que Él sea justo y sea el que justifica al que tiene fe en Jesús." ¿Cómo puede Dios exonerar a pecadores que han sido malagradecidos de su gloria y no han demostrado respeto a su justicia ni tampoco se han comprometido con su gloria? Respuesta:

"Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros llegásemos a ser justicia de Dios en El" (2 Cor. 5:21). "Al que no conoció pecado, le hizo pecado por nosotros, para que fuéramos hechos justicia de Dios en Él." (2 Cor. 5:21). "Mandando a su propio Hijo de la carne corrompida por el pecado, El condenó el pecado en la carne" (Rom. 8:3).

enviando "

a su propio Hijo en semejanza de carne de pecado y como ofrenda por el pecado,

condenó al pecado en la carne," (Rom. 8:3).

"Cristo mismo llevó nuestros pecados en el madero"(1 Ped. 2:24).

"y Él mismo llevó nuestros pecados en su cuerpo sobre la cruz,

" (1Ped. 2:24).

"Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el Justo por los injustos, para llevarnos a Dios"(1 Ped. 3:18). Si la noticia más terrible del mundo es que hemos caído en juicio de condenación de nuestro creador y Él está unido al carácter de su justicia para preservar la gloria que Él merece ndosacasu ira hacia el pecado de nuestra ingratitud, entonces la mejor noticia en todo el mundo (¡El evangelio!) es que Dios dictó sentencia sobre su Hijo en nuestro lugar (Gal.3:13) y así demostró su justicia que está unida a su propia gloria y así, ¡seguir salvando a pecadores como yo!. Pero no todos los pecadores. No todos han sido salvados de la ira de Dios porque Cristo solo murió por los pecadores. Esta es la quinta gran verdad que nosotros debemos oír: Existe una condición que debes conocer para poder salvarte. Yo quiero enseñarlo como mi último punto, que es convertirse un hedonista cristiano, que es la parte esencial de esta condición.

"¿Qué debo hacer para ser salvo?". Esta es probablemente la más importante pregunta que cualquier humano debe hacerse. Veamos por un momento las diferentes maneras en la que Dios contesta esta pregunta en su palabra. La respuesta en Hechos 16:31 es "Cree en el Señor

Jesucristo y serás salvo". La respuesta en Juan 1:12 es que debemos recibir a Cristo: "Todo aquel

que le recibe

"arrepiéntete"; esto es, dale la espalda al pecado (arrepiéntete para que tus pecados sean borrados). La respuesta en hebreos 5:9 es obediencia a Cristo. "Jesús se convirtió en la fuente eternal de salvación a aquellos que le obedecen." Jesús mismo respondió la pregunta de varias formas. Por ejemplo, Él dijo en Mateo 18:3, que hacerse como un niño es una condición para la salvación:

"Verdaderamente te digo a ti, a menos que no te conviertas en un niño, no podrás entrar a reino de los cielos." En Mateo 8:34-35. La condición de auto negación es perder el deseo de las cosas de este mundo por la vida en Cristo. "Si cualquier hombre viene a mi, que se niegue a si mismo, tome su cruz y sígame. Por que cualquiera que quiera salvar su vida la perderá; y cualquiera que pierda su vida por causa del evangelio, la salvará." En Mateo 10:37 Jesús dice que la condición es amarlo más a Él, que a cualquier otra ona:pers "Aquel que ame más a padre o madre más que a Mi no me Merece a Mi y el que ame a hijo o a hija más que a mi, no me merece a mi." (Ver a 1 Corintios 16:22; 2 Timoteo 4:8) Lucas 14:33. La condición para la salvación es que seamos libres del amor a nuestras posesiones: "Cualquiera que no renuncia a todo lo que tiene no puede ser mi discípulo." Existen condiciones en el nuevo testamento que dicen que debemos conocer para así beneficiarnos de la Muerte de Cristo y ser salvados. Nosotros debemos creer en Él, recibirle, volvernos de nuestros pecados, obedecerle, humillarnos a nosotros mismo como niños, y amarle más de lo que amamos a nuestra familia, nuestras posesiones en esta vida. Esto es lo que significa ser convertido a Cristo. Y esto solamente es el camino de una vida eterna. ¿Pero qué es lo que mantiene estas promesas? ¿Qué las une? ¿Qué cosas impiden a una persona hacerlas? Yo creo que la respuesta está en la parábola de Mateo 13:44. El reino de los cielos es como un tesoro escondido en un campo, que un hombre descubrió y lo ocultó: entonces por el gozo que tiene, va y vende todo lo que tiene y compra ese Campo. Esta parábola describe cómo una persona es convertida y traída al reino de los cielos, él descubre un tesoro y es llenado de gozo lo cual hace que venda todo lo que tiene de tal forma que pueda tener ese tesoro. Tú te conviertes a Cristo cuando Cristo se convierte en el tesoro de tu corazón y tu santo gozo. El nuevo nacimiento de esta santa afección es la raíz común de todas las

condiciones de la salvación. Nosotros nacemos de nuevo-convertidos-cuando Cristo se convierte en el tesoro en el cual encontramos el más grande deleite que es confiar en Él, obedecerle y convertir esto en nuestro hábito normal. Algunos pueden decir en contra del hedonismo cristiano: "es posible tomar esta decisión por Cristo sin el incentivo del gozo" Yo lo dudo. Pero este tema en esta mañana no." Puedes tomar la

decisión por Cristo sin el incentivo del gozo; pero

¿pudieras tú? ¿Te haría algún bien en el caso

que pudieras? ¿Existe alguna evidencia en las escrituras de que Dios aceptaría a personas que vienen a Él por cualquier otro motivo que no sea el deseo de agradarle a Él? Algunos dirían:

"Nuestro propósito de vida debiera ser agradar a Dios y no a nosotros mismos", "¿pero qué es lo que agrada a Dios?" Hebreos 11:6. Sin fe es imposible agradar a Dios. Para cualquiera que quiera estar cerca de Dios debe creer que Él existe y que Él recompensa a aquellos que le buscan. Tú no puedes agradar a Dios, a menos que tú vengas a Él buscando recompensa. Qué fue lo que Cristo le dijo a Pedro cuando Pedro se enfocó en su auto negación sacrificial y dijo: "nosotros hemos dejado todo y te hemos seguido" (Mateo 19:27), Jesús vio su orgullo:

"Nosotros hemos hecho la heroica decisión de sacrificarnos por Jesús". Y ¿Cómo Cristo sacó ese orgullo del corazón de Pedro? Él dijo:

No existe alguno que haya dejado todo por mí que no reciba su recompensa… Ahora y en la vida eterna. Pedro si tú no vienes a mí, por que soy el más grande tesoro, que todas esas cosas que tú has dejado, entonces tú nunca has venido a mí, tú sigues enamorado de tu autosuficiencia. Tú no te has convertido en un niño para el beneficio de su padre. Es este orgullo, que quiere ser más que un bebé; buscando la justicia, paz y gozo de nuestro Cristo. La condición de la salvación es que tú vengas a Cristo y busques la recompensa y que encuentres en el tesoro de tu corazón que es un santo gozo. Para resumir: existen cinco grandes verdades que cada ser humano necesita para que se adueñe de estas cosas:

Él

le dio potestad para convertirse en hijo de Dios". La respuesta en Hechos 3:19 es,

Primero: Dios es nuestro creador a quien le debemos gratitud por todo lo que tenemos.

Segundo: Ninguno de nosotros siente lo profundo, lo intenso y lo consistente de la gratitud que le debemos a nuestro creador. Tercero: Nosotros entonces estamos bajo la justa condenación de Dios. Nuestro propio sentimiento judicial nos enseña que somos culpables. Cuatro: En la muerte de Cristo Jesús por nuestros pecados Dios ha hecho la manera de satisfacer las demandas de su justicia y alcanzar la salvación de su pueblo. Finalmente, la condición que nosotros debemos tener para beneficiarnos de esta grande salvación es que nosotros seamos convertidos a Cristo.- y conversión a Cristo es lo que pasa cuando Cristo se convierte en tu tesoro y en el santo gozo de tu corazón. Cada invitación bíblica de la palabra de Dios está enraizada en la promesa de un tesoro purificado. Cristo mismo es una amplia recompensa por cada sacrificio. La invitación a la palabra es sin la posibilidad de equivocarse Hedonista:

"A todos los sedientos: Venid a las aguas; y los que no tienen dinero, venid, comprad y comed. Venid, comprad sin dinero y sin precio vino y leche. ¿Por qué gastáis el dinero en lo que no es pan y vuestro trabajo en lo que no sacia? Oídme atentamente, y comed del bien, y se deleitará nuestra alma con grosura. Inclinad vuestro oído, y venid a mí; Oíd y vivirá vuestra alma; y haré con vosotros pacto eterno, las misericordias firmes de David. (Isaías 55: 1-3)

ADORACIÓN: EL BANQUETE DEL HEDONISMO CRISTIANO Septiembre 25, 1983

Salmos 63:5-6:

Como con médula y grosura está saciada mi alma; y con labios jubilosos te alaba mi boca. Cuando en mi lecho me acuerdo de ti, en ti medito durante las vigilias de la noche.

La rebeldía contra el hedonismo cristiano ha matado el espíritu de adoración en muchas iglesias. Cuando se tiene la idea de que los actos morales más sublimes deben estar libres del interés propio, entonces la adoración, que es uno de los más sublimes actos morales que un ser humano puede mostrar, se concibe simplemente como un deber; y cuando la adoración se reduce a un deber, deja de existir. Uno de los más grandes enemigos de la adoración en nuestras iglesias es nuestra propia virtud mal dirigida. Tenemos la vaga idea de que buscando nuestro propio placer es pecado y por eso la virtud en sí misma aprisiona el deseo de nuestro corazón y asfixia el espíritu de la adoración. ¿Para qué es la adoración? ¿Acaso no es nuestra jubilosa fiesta en el banquete de la gloria de Dios? La adoración es un sentimiento interno y una acción externa que refleja la excelencia de Dios; y el sentimiento interno es la esencia, porque Jesús dijo, Este pueblo de labios me honra, pero su corazón está lejos de mí, en vano me adoran. La adoración es vana, vacía, nada, cuando el corazón está insensible; y creo que es posible describir la experiencia del corazón en la adoración. En general, hay tres maneras como el corazón puede responder en adoración a Dios, y usualmente se pueden sobreponer y coexistir. 1) El corazón puede deleitarse en las riquezas de la gloria de Dios "Como con médula y grosura está saciada mi alma; y con labios jubilosos te alaba mi boca. Cuando en mi lecho me acuerdo de ti, en ti medito durante las vigilias de la noche." (Salmos 63:5-

6)

2) El corazón puede anhelar que ese deleite sea más profundo, más intenso y más consistente. "Como el ciervo anhela las corrientes de agua, así suspira por ti, oh Dios, el alma mía. Mi alma tiene sed de Dios, del Dios viviente; ¿cuándo vendré y me presentaré delante de Dios?" (Salmos

42:1-2)

3) El corazón puede arrepentirse con dolor cuando no siente el deleite en Dios, ni el anhelo de deleitarse en Dios. "Cuando mi corazón se llenó de amargura, y en mi interior sentía punzadas, entonces era yo torpe y sin entendimiento; era como una bestia delante de ti." (Salmos 73:21-22) Por tanto, si no sientes deleite en las riquezas de la gloria de Dios, ni el anhelo de veronocery c mejor a Dios, ni sientes dolor que tu anhelo y deleite sean tan pobres, entonces no estás adorando. ¿Acaso no es claro que una persona que piensa como una virtud vencer el interés propio y que piensa que es un vicio buscar nuestro propio placer, difícilmente tendrá la capacidad para adorar? Porque la adoración es la muestra de amor más hedonista de la vida y no debe ser arruinada por el mínimo pensamiento de desinterés. El gran impedimento para la adoración no es que somos personas buscadoras de placer, sino que estamos dispuestos a conformarnos con placeres que dan lástima. Jeremías lo pone de esta manera:

"¿Ha cambiado alguna nación sus dioses, aunque ésos no son dioses? Pues mi pueblo ha cambiado su gloria por lo que no aprovecha. Espantaos, oh cielos, por esto, y temblad, quedad en extremo desolados—declara el SEÑOR. Porque dos males ha hecho mi pueblo: me han abandonado a mí, fuente de aguas vivas, y han cavado para sí cisternas, cisternas agrietadas que no retienen el agua." (Jeremías 2:11-13) La gran barrera que impide a uno alabar entre el pueblo de Dios no es que siempre amosbusc nuestra propia satisfacción, sino que nuestra búsqueda es tan débil y sin entusiasmo que nos conformamos con cisternas rotas cuando hay una fuente a la vuelta de la esquina. Uno de mis más importantes tutores en el hedonismo cristiano ha sido C. S. Lewis. Recuerdo cuan grandioso fue el descubrimiento cuando leí en 1968 la primera página de su sermón, "El Peso de Gloria". No es nada más de lo que Jeremías dijo, pero es más de esta época. Si preguntaras a 20 buenos hombres de hoy día cuál consideran como la Mayor de las virtudes, diecinueve te responderían, la abnegación o desinterés propio. Pero si preguntaras a casi cualquiera de los grandes cristianos de la antigüedad te responderían, amor. ¿Ves que ha pasado? Un término positivo ha sido sustituido por uno negativo. El ideal negativo de la abnegación o desinterés propio sugiere principalmente, no el asegurar el bien de los demás, sino el poder vivir nosotros sin ese bien, como si la abstinencia y no su felicidad fuese lo importante. No pienso que esta sea la virtud del amor cristiano. El Nuevo Testamento nos habla mucho sobre el negarse a sí mismo, pero no como un fin en sí. Se nos dice que tenemos que negarnos a nosotros mismos y tomar nuestra cruz,

para poder seguir a Jesús; y casi cada descripción de lo que finalmente encontraremos si así hacemos, contiene y apela al deseo. Si en muchas mentes modernas está la noción de que desear nuestro propio bien y sinceramente tener la esperanza de regocijo en él es malo, sostengo que esta idea se ha arrastrado sigilosamente de Kant y los estoicos y no es parte de la fe cristiana. Más aún, si consideramos las evidentes promesas de recompensa y la asombrosa naturaleza de las recompensas prometidas en el evangelio, parecería que nuestro Señor encuentra nuestros deseos, no demasiado fuertes, sino demasiado débiles. Somos criaturas sin entusiasmo jugueteando con bebidas y sexo cuando se nos ofrece gozo eterno, como cuando un niño ignorante quiere jugar con

el lodo de la pocilga, porque no se imagina lo que se le ofrece, unas vacaciones en la playa. Somos

muy fáciles de complacer. ¿No es así? Nuestro deseo de felicidad es muy débil. Nos hemos conformado con una casa, con una familia, con algunos amigos, un trabajo, una televisión y microondas y PC, poder salir algunas

noches a cenar y tomar vacaciones todos los años. Nos hemos acostumbrado a placeres tan pequeños, sin emoción, perecederos, inadecuados que nuestra capacidad de regocijarnos se ha Marzoitado, y por eso nuestra adoración se ha Marzoitado. Pero tengo un sueño para nuestra iglesia, y lo que el servicio de adoración podría ser si todos en ella fueran hedonistas cristianos. Yo sueño una hora cada semana, una hora totalmente diferente a las demás horas, es una cita corporativa cada semana con el Dios viviente. Un cuarto lleno de personas que desde el fondo de sus corazones dicen:

"Cuando estaba en el desierto de Judá. Oh Dios, tú eres mi Dios; te buscaré con afán. Mi alma tiene sed de ti, mi carne te anhela cual tierra seca y árida donde no hay agua." (Salmos 63:1) Sueño con una reunión de personas que aman la conversación de amistades cristianas, pero que por amor a la profundidad de esa misma conversación, la abandonan por una hora y durante el preludio del piano se inclinan en oración sincera para que el Espíritu de Dios descienda sobre nuestra adoración y sacuda este lugar con su poder. Sueño con familias de creyentes reunidas el domingo en la mañana genuinamente felices en Dios, como familias que están en su primer día de

vacaciones, o alrededor de un gran pavo en el día de acción de gracias, o al lado de un árbol de navidad cuando se están repartiendo los regalos. Corazones libres para regocijarse, libres para decir "¡AMÉN!" cuando el coro nos lleva a Dios, o cuando la alabanza del piano entroniza al Rey de Reyes,

o cuando los predicadores hablan alguna verdad incomparable del evangelio. Yo sueño una hora

juntos, donde el rencor se desvanece y las viejas heridas irritadas se sanan con el calor del regocijo en el Señor. Una hora donde los santos abatidos absorben el poder y la fuerza del Señor para

volver a trabajar renovados y fuertes para el lunes. Sueño con personas reunidas, hambrientas por escuchar la Palabra de Dios, y para hacer ruidos de júbilo al Dios de su salvación a son de cantos, órganos, pianos y trompetas, y flautas, cuerdas, címbalos y voces. Yo sueño una vez a la semana con ustedes, donde nos encontremos con Dios juntos en tan real y evidente manera que los visitantes entren y digan: "¡Ciertamente Dios está en este lugar!" No es meramente un sueño. Es la voluntad de Dios para con nosotros y es lo que está sucediendo. Un hombre vino a verme la semana pasada, quién había visitado nuestro culto de adoración en la mañana un par de veces. Él dijo que sólo quería animarme a que me mantuviera así

y salieron lágrimas de sus ojos y dijo: "Yo fui a mi casa y lloré porque nosotros no adoramos en mi

iglesia de la manera que tú lo haces en la tuya." Yo estaba sorprendido, porque yo sé cuanto camino aun nos queda por recorrer. Como recién convertido había sido nutrido en una iglesia muy informal, en una casa. Entonces dije: "Nuestro servicio debe parecerte rígido entonces, ya que todo

es tan planificado". Pero él dijo: "No, no. No es la forma o la estructura. Es que hay vida. El liderazgo y las personas están realmente encontrándose con Dios." Y él esta correcto. Hay iglesias carismáticas muertas e iglesias litúrgicas vivas. La forma es sólo el camino para mantenernos a todos en la misma dirección; que la máquina de la adoración corra como una bala por los rieles, o que se detenga fría en la estación, depende de si somos hedonistas cristianos o no. Entonces ¿Qué podemos hacer para realizar este sueño en nuestra iglesia? Dos cosas: Una intelectual, la otra emocional. Tendremos que convencernos intelectualmente que las objeciones contra el hedonismo cristiano no son válidas, y tendremos que despertar nuevas y poderosas emociones en nuestros corazones para Dios. Permítame dar respuesta a cuatro objeciones al hedonismo cristiano relacionadas con la adoración.

1. Primero, hedonismo cristiano no significa que Dios se hace inferior para ayudarnos a

conseguir placeres seculares. El placer que un hedonista cristiano busca es el placer que está en Dios mismo. Él es el fin de nuestra búsqueda de gozo, no el medio para algún otro fin. "Entraré al

altar de Dios, al Dios de mi alegría y de mi gozo; te alabaré con arpa, oh Dios, Dios mío." (Salmos 43:4). Él es nuestro máximo regocijo, no las calles de oro o una reunión con un pariente, u otra bendición en la tierra o el cielo. La semana pasada hablábamos sobre Hebreos 11:6 que no agradas a Dios a menos que tu vengas a él por recompensa, y hoy insisto otra vez, la recompensa es comunión con Dios mismo.

2. Segundo, el hedonismo cristiano está conciente de que nuestra propia conciencia mata el

gozo y por ende mata la adoración. Tan pronto como vuelves tus ojos a ti mismo y te das cuenta de que estás experimentando gozo, se va. El hedonismo cristiano sabe que el secreto del gozo es olvidarse de sí mismo. Sí, nosotros vamos al Instituto de Arte de Minneapolis para alegrarnos viendo las pinturas. Pero el consejo del hedonismo cristiano es: Mantén una completa atención en

las pinturas y no a tus emociones, o arruinarás toda la experiencia. Por eso en nuestra adoración debemos estar radicalmente orientados a Dios, y no a nosotros mismos.

3. Tercero, el hedonismo cristiano no hace un Dios del placer. Pero sí dice que ya has hecho un

dios de cualquier otra cosa que te produzca más placer.

4. Cuarto, el hedonismo cristiano no nos pone por encima de Dios cuando lo buscamos por

interés propio. Un paciente no es Mayor que su doctor porque él es el que viene a ser sanado. Un niño no es Mayor que su papá cuando quiere divertirse jugando juntos. Supongan que en diciembre 21 yo le lleve a mi esposa 15 largas rosas rojas a la casa para celebrar nuestro aniversario, y cuando ella diga: "Son muy hermosas, Johnny, gracias" yo responda: "Ni lo menciones, es mi deber." Con esa palabra, todos los valores morales desaparecen. Sí, es mi deber, pero a menos que yo sea movido por un espontáneo afecto hacia su persona, ella menospreciará el ejercicio de mi deber. Eso es lo que tiene que cambiar en nuestra adoración. Menospreciamos a Dios cuando sólo

vamos tras los movimientos externos en nuestra adoración y no nos complacemos en Su persona. Exalto a mi esposa y no la menosprecio cuando yo le digo, "la razón por la que quiero salir a solas contigo esta noche es porque encuentro placer estando contigo." El principal de los propósitos del hombre es glorificar a Dios disfrutando de Él para siempre, y si no disfrutamos de Él no le glorificamos. Por eso digo otra vez que mi sueño de que nuestra iglesia venga a ser un pueblo adorador sólo se hará realidad si nos convertimos en hedonistas cristianos que no nos conformamos con hacer pastel de lodo en las pocilgas. Espero que antes de terminar con esta serie estén convencidos de esto en sus mentes. Pero eso no será suficiente. Para llegar a ser verdaderos adoradores, nuevas y poderosas emociones deben ser despertadas en nuestros corazones para Dios. A menos que cultivemos el poder de las emociones e imaginaciones que recibimos de Dios, estas se apagarán y morirán y así también nuestra adoración. No dejemos que nos pase lo que le pasó a Charles Darwin. Cerca del final de su vida escribió su autobiografía para sus hijos, y expresó su lamento. Escribió:

"A los 30 años o más, la poesía en su diversidad

me dieron un gran placer

anteriormente las

fotografías me produjeron placer considerable, y la música gran deleite. Pero ahora y desde hace

años no puedo resistir leer una línea de poesía

por las fotografías y la música

exquisito deleite que sentía anteriormente

máquina procesando leyes generales a partir de una colección de hechos." Hermanos y hermanas, ¡por favor no dejen que esto les pase! No dejen que su cristiandad sea la procesadora de leyes generales doctrinales a partir de una colección de hechos bíblicos. No dejen que su primer amor se enfríe. No dejen que su admiración y asombro como la de un niño muera. No dejen que el paisaje, la poesía y la música de la relación con Dios se Marzoiten y ya no signifique nada. Ustedes tienen una capacidad para regocijarse, la cual apenas conocen. Dios la sacará a

también he perdido casi todo el sentido del gusto

retengo algo de gusto por buenos paisajes, pero no me dan el

mi mente parece haberse convertido en una especie de

relucir. Abran sus ojos a la gloria de Dios, está alrededor de ustedes. "Los cielos cuentan la gloria de Dios, y el firmamento anuncia la obra de sus manos." Dios despertará sus corazones si se lo piden y lo buscan como a un tesoro escondido. El lunes pasado en la noche estaba volando en un jet de regreso de Chicago. Estaba casi sólo en el avión,

entonces me senté al lado de la ventana en la parte este. El piloto dijo que había una tormenta sobre el Lago Michigan y en Wisconsin, y que la esquivaría por el oeste. Me senté allí mirando fijamente en total tiniebla, cuando de repente todo el cielo estaba brillante con luz y una caverna de nubes blancas cayó a dos, tres, cuatro millas por debajo del avión y luego desapareció. Un segundo después un enorme túnel blanco de luz estalló de norte a sur a través del horizonte, y otra vez desvaneció en tiniebla. Muy pronto la luz era casi constante y volcanes de luz estallaban de las nubes en forma de barrancos detrás de montañas blancas. Me senté allí moviendo mi cabeza casi sin poder creer lo que veía. "Cristo, si esto es sólo la chispa cuando afilas tu espada, cómo será el día de tu advenimiento." Y recordé la palabra de Dios que dice:

"Porque como el relámpago que sale del oriente y se muestra hasta el occidente, así será también la venida del Hijo del Hombre." Aun ahora cuando recuerdo ese paisaje, la palabra "gloria" está cargada de emoción para mí y agradezco a Dios que una y otra vez ha despertado mi corazón para desearle, para adorarle; y lo hará por ti si realmente quieres que lo haga.

EL DINERO: LA MONEDA PARA EL HEDONISMO CRISTIANO Octubre 9, 1983

1 Timoteo 6:6-19 Pero la piedad, en efecto, es un medio de gran ganancia cuando va acompañada de contentamiento. Porque nada hemos traído al mundo, así que nada podemos sacar de él. Y si tenemos qué comer y con qué cubrirnos, con eso estaremos contentos. Pero los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo y en muchos deseos necios y dañosos que hunden a los hombres en la ruina y en la perdición. Porque la raíz de todos los males es el amor al dinero, por el cual, codiciándolo algunos, se extraviaron de la fe y se torturaron con muchos dolores. Pero tú, oh hombre de Dios, huye de estas cosas, y sigue la justicia, la piedad, la fe, el amor, la perseverancia y la amabilidad. Pelea la buena batalla de la fe; echa mano de la vida eterna a la cual fuiste llamado, y de la que hiciste buena profesión en presencia de muchos testigos. Te mando delante de Dios, que da vida a todas las cosas, y de Cristo Jesús, que dio testimonio de la buena profesión delante de Poncio Pilato, que guardes el mandamiento sin mancha ni reproche hasta la manifestación de nuestro Señor Jesucristo, la cual manifestará a su debido tiempo el bienaventurado y único Soberano, el Rey de reyes y Señor de señores; el único que tiene inmortalidad y habita en luz inaccesible; a quien ningún hombre ha visto ni puede ver. A El sea la honra y el dominio eterno. Amén. A los ricos en este mundo, enséñales que no sean altaneros ni pongan su esperanza en la incertidumbre de las riquezas, sino en Dios, el cual nos da abundantemente todas las cosas para que las disfrutemos. Enséñales que hagan bien, que sean ricos en buenas obras, generosos y prontos a compartir, acumulando para sí el tesoro de un buen fundamento para el futuro, para que puedan echar mano de lo que en verdad es vida.

El dinero es la moneda del Hedonismo Cristiano en el sentido de que lo que haces con él – o deseas hacer con él – puede construir o destruir tu felicidad para siempre. 1 Timoteo 6:6-19 nos dice con mucha claridad que lo que haces con el dinero puede destruirte (v.9); o puede asegurar tu vida eterna (v.19). Me parece a mí que este texto nos enseña a usar nuestro dinero de la mejor manera, de tal forma que podamos alcanzar ganancias más grandes y duraderas. Así que el texto aboga a favor de lo que he llamado hedonismo cristiano: – El punto de vista no nada más permitido, sino también ordenado por Dios, en nuestro intento de alcanzar nuestro completo y más duradero gozo; y que todos los males del mundo vienen no porque nuestro anhelo por felicidad es muy fuerte sino porque es muy débil, al punto que nos conformamos con placeres pasajeros que no satisfacen nuestra alma en lo más profundo sino que la destruye. Pablo le escribe a Timoteo unas palabras de advertencia acerca de algunos engañadores astutos que descubrieron que podían enriquecerse en el avivamiento evangelístico de Éfeso. Según Efesios 6:5 estos asumían que la piedad era un medio de ganancia. Eran tan adictos al amor al dinero que la verdad no tiene lugar en sus afectos. No se regocijan en la verdad. Sino, se regocijan en la evasión de impuestos. Están dispuestos a aprovecharse de cualquier nuevo interés popular para ganarse unos centavos. Nada le es sagrado. Si sus beneficios son grandes y gordos, las estrategias publicitarias son un asunto indiferente. Si la piedad es popular, entonces vendamos piedad. El sexo siempre vende, pero la piedad viene y se va. Tienes que tomar la cresta de la ola para poder aprovecharla. Vivimos en tiempos buenos para sacar beneficios de la piedad. El Mercado de la piedad está caliente para los vendedores de libros, crucifijos plateados, hebilla de peces, madera de olivo, etiquetas engomadas para carros, cruces de la buena suerte con agua bendita por dentro

para el bingo y con garantía de 90 días o si no te devuelven el dinero. Vivimos en tiempos buenos para la ganancia en la piedad. Pablo pudo haber respondido a este intento de convertir la piedad en ganancia diciéndoles:

"Timoteo, no les sigas, porque los cristianos no viven para las ganancias. Los cristianos hacen lo bueno porque es correcto. Los cristianos no son motivados por las ganancias." Pero eso no fue lo que Pablo le dijo en el verso 6. El dijo "la piedad es medio de gran ganancia acompañada de contentamiento."

En vez de decir que los cristianos no viven para las ganancias, él dice que los cristianos debieran

vivir para Mayores ganancias que los centavos; que es por lo que viven los engañadores astutos. La

piedad es el medio para conseguir esta gran ganancia pero sólo si estamos dispuestos a vivir contentos con la sencillez y no con la avaricia por las riquezas. "La piedad acompañada de contentamiento es una gran ganancia." Si tu santidad te ha librado del anhelo de ser rico y te ha permitido estar contento con tu actual condición, entonces la piedad ha sido medio de gran e

inmensa ganancia en tu vida (1 Tim 4:8). La piedad que vence el anhelo de tener abundancia material es una gran ganancia espiritual. Así que el verso 6 nos está diciendo que es gran ganancia no perseguir las riquezas materiales.

Lo que sigue en los versos 7-10 son tres razones del por qué no debemos perseguir las riquezas.

Primero permítame insertar una clarificación o nota de balance. Vivimos en una sociedad donde muchos negocios legítimos dependen de enormes concentraciones de capital. No se puede construir una nueva planta de manufactura sin millones de dólares en capital. Por lo tanto los gerentes financieros en grandes negocios comúnmente tienen la gran responsabilidad de acumular reservas, por ejemplo, vendiendo acciones de la empresa. Cuando la Biblia condena el deseo de ser rico no está necesariamente condenando un negocio en particular que busca expandirse y aumentar su capital. Puede ser que los administradores de la empresa sean codiciosos de ganancias personales, o puede ser que tengan nobles motivaciones para que el crecimiento de la empresa beneficie a más personas. Y aún cuando un empleado se le ofrece un mejor salario y lo acepta, eso no es suficiente para condenarlo por anhelar ser rico. Quizás aceptó el trabajo porque anhela fervientemente el

poder, estatus y los lujos que da el dinero, o quizás esté contento con lo que tiene y piensa usar el dinero extra para construir un orfanato, o dar una beca, o mandar a un misionero, u ofrendar para una nueva obra urbana. Estar trabajando para ahorrar dinero para la causa de Cristo no es lo mismo que anhelar ser rico. Lo que Pablo nos está advirtiendo no está relacionado con el deseo de ahorrar dinero con fines de suplir nuestras necesidades y las de otros; sino que nos advierte del peligro de anhelar tener más y más dinero para elevar el ego y los lujos. Veamos ahora las 3 razones que Pablo da en los versos 7 al 10 del por qué no debemos desear ser ricos. 1. Primero, en el verso 7: "Porque nada hemos traído al mundo, así que nada podemos sacar de él". O como dice Flossie O"Connor: "En el carro fúnebre no hay espacio para maletas". Supongamos que alguien entre a un museo de arte frente a todos en una gran ciudad y comience a tomar para sí las pinturas de las paredes y ponerlas debajo de sus brazos. Tú te acercas a él y le dices: ¿Qué haces? Y el responde:- "Me estoy convirtiendo en un coleccionista de arte"; y le dices: ¡Pero no te pertenecen, y además no te permitirán salir con todo eso! ¡Tienes que salir igual como cuando entraste! Pero el responde una vez más: ¡Claro que son mías! ¿No te das cuenta que las tengo debajo de mis brazos, y que la gente me ve como un importante coleccionista? Yo no me preocupo de cuando vaya a salir. No me dañes el momento. A tal hombre le llamaríamos un necio, apartado de la realidad. Así es todo aquel que se gasta a sí mismo para enriquecerse en esta vida. Saldremos de la misma manera en que entramos.

O imaginemos 269 personas entrando a la eternidad en un accidente de avión. Antes del

accidente había un político, un ejecutivo corporativo millonario, un "playboy" y su mujer, un niño de un misionero volviendo a casa después de haber visitado a sus abuelos. Después del accidente

están parados frente a Dios desnudos de toda Master Card, chequera, línea de crédito, ropa de último modelo, exitosos libros y reservaciones del Hilton.

El político, el ejecutivo corporativo millonario, el "playboy" y su mujer, y el niño están al mismo

nivel, con absolutamente nada en sus manos y solamente lo que llevan en su corazón. Cuán absurdo y trágico será la apariencia en ese día de aquel que ama el dinero; como el hombre que se pasó la vida coleccionando entradas al tren y al final tan preocupado que pierda la salida del tren. No trates de enriquecerte: "Porque nada hemos traído al mundo, así que nada podemos sacar de él." 2. Segundo, verso 8: "Y si tenemos qué comer y con qué cubrirnos, con eso estaremos contentos" El cristiano puede y debe de estar contento con tener las necesidades sencillas de la vida. Mencionaré 3 razones del por qué la sencillez es posible y buena: Primero, porque cuando tienes a Dios cerca de ti y para ti, no necesitas el dinero o cosas extras para tener paz y seguridad.

Hebreos 13:5-6 dice, "Sea vuestro carácter sin avaricia, contentos con lo que tenéis, porque Él mismo ha dicho: NUNCA TE DEJARÉ NI TE DESAMPARARÉ, de manera que decimos confiadamente:

EL SEÑOR ES EL QUE ME AYUDA; NO TEMERÉ. ¿QUÉ PODRA HACERME EL HOMBRE?" Por lo cual decimos confiadamente "El SEÑOR está a mi favor; no temeré. ¿Qué puede hacerme el hombre?" No importa la dirección en que se esté moviendo el Mercado, Dios siempre es Mayor que el oro. Así que con la ayuda de Dios podemos estar contentos con las necesidades sencillas de la vida. Segundo, podemos estar contentos con las necesidades sencillas de la vida porque la satisfacción de los deleites más profundos que Dios nos da a través de la creación son dones gratis de la naturaleza y relaciones de amor con otras personas. Después que tus necesidades básicas han sido suplidas con dinero comienza a disminuir tu capacidad de disfrutar estos placeres en vez de aumentar. El comprar cosas no contribuye absolutamente nada a la capacidad del corazón a gozarse. Hay una gran diferencia entre el entusiasmo temporal de un nuevo juguete y el de un abrazo de bienvenida a un amigo devoto. ¿Cual de las dos crees que tendría la satisfacción de gozo más profunda en la vida, el que paga $100.00 por quedarse una noche en una suite del piso 40 del edificio más lujoso de la ciudad, fumando en un bar lleno de mujeres extrañas y tomando tragos de 10 dólares; o un hombre que se queda en un Motel 6 al lado de una finca de girasoles y escribiendo cartas de amor a su esposa en lo que aprecia el amanecer? Tercero, podemos estar contentos con las necesidades sencillas de la vida porque podemos invertir el resto del dinero en las cosas que en realidad tienen valor. Tres billones de personas desconocen a Jesucristo. De esos 2 de cada 3 no tienen un cristiano viable que pueda predicarles. Si han de llegar a escuchar (Cristo manda a predicarles) misioneros de distintas culturas deben ser mandados y eso requiere dinero. Todas las riquezas necesarias para mandar a estos nuevos escuadrones de embajadores pueden ser encontradas dentro de la iglesia estadounidense. Si nosotros como Pablo, nos contentamos con las simples necesidades de la vida, entonces miles de dólares en Bethlehem ("Belén" La Iglesia que Pastorea J. Piper) y millones de dólares de la Conferencia General de Bautistas, y cientos de millones de dólares en la Iglesia Protestante se desprenderían para llevar el evangelio a las naciones. Y la revelación de gozo y libertad que produciría localmente sería el mejor testimonio imaginable. El llamado bíblico es que tú puedes y debes estar contento con las necesidades básicas de la vida. Así que, no trates de enriquecerte. 3. La tercera razón para no perseguir la riqueza es por que perseguirla terminaría en la destrucción de tu vida (v. 9-10). Aquellos que desean ser ricos caen en tentación, en un engaño, en muchos deseos sin sentido dañinos que llevan al hombre a la ruina y la destrucción. Por que el amor al dinero es raíz de todos los males. Es a través de este anhelo que muchos se han extraviado de la fe y han torturado sus corazones con muchos dolores. Ningún Hedonista cristiano desea caer en la ruina y la destrucción y ser torturado con muchos dolores. Así que ningún hedonista cristiano desea ser rico. Prueba eso en ti mismo. La actitud que tienes hacia el dinero, ¿lo aprendiste de la Biblia o lo has aprendido del mercantilismo moderno? Cuando estás en un avión y lees las revistas, casi cada página nos empuja a ver las riquezas opuesto a como lo enseña el verso 9. El verso 9 hace vivido, la perdición que es desear ser rico. Esas revistas explotan y promueven ese deseo de tener una imagen de riqueza. Por ejemplo, en la revista de la aerolínea UNITED edición de Septiembre 1983 aparece una página completa promocionando las sillas reclinables marca LA-Z-BOY. La promoción muestra a un hombre en su oficina cómodamente sentado y las siguientes frases: Arriba "Sus trajes son a la medida. Su reloj es de oro. Su silla es LA-Z-BOY." Y Abajo "He trabajado duro y tuve un poco de suerte: Mi negocio es un éxito. Deseaba que mi oficina reflejara eso y creo que lo hace. Para mi oficina escogí una LA-Z-BOY reclinable ejecutiva. Encaja en la imagen que deseo… Si no puede decir eso del asiento de tu oficina, ¿no es ya tiempo de que te sientes en una LA-Z-BOY? Además, ¿no has pasado ya demasiado tiempo sin una? Para aquellos que tienen oídos para oír, hay una filosofía del dinero en esos comentarios que dice más o menos lo siguiente: Te lo has ganado, sólo un necio se negaría a reflejar imagen de riqueza. Si el verso 9 es verdad y el deseo de ser rico nos trae a la trampa de Satanás y la destrucción del infierno, entonces esta publicidad que explota y promueve ese deseo es del demonio y es tan destructiva a una vida bíblica como cualquier publicidad sexual que leas en el periódico. ¿Estás tú despierto y libre de la clara maldad en el mercantilismo moderno? ¿O quizás esta omnipresente mentira te ha engañado al punto que el único pecado que relacionas con el dinero es el robar? Yo creo en la libre expresión y libre comercio porque no tengo fe alguna en la capacidad moral de un gobierno civil a mejorar las instituciones creadas por ciudadanos pecadores. Pero por

amor a Dios usemos nuestra libertad como cristianos para decirle que NO al deseo de las riquezas y decirle que SI a la verdad. Hay gran ganancia cuando estamos contentos con las simples necesidades de la vida. Las palabras en los versos 6 al 10 son a personas que no son ricos pero que pueden ser tentados

a ser ricos. En los versos 17 al 19 Pablo se dirige a un grupo en la iglesia que ya es rico. ¿Qué debe

hacer un rico con su dinero si se convierte al cristianismo? La respuesta del verso 19 es un resumen de las enseñanzas de Jesús. Jesús dijo que no hiciéramos tesoros en la tierra sino en el cielo (Mt. 6:19-20). Él dijo que debemos usar el dinero para proveer beneficios que no envejecen y un tesoro celestial que no perece (Lc 12:33). Él dijo que debemos usar el dinero para asegurar una bienvenida en la morada celestial. Pablo dice en el verso 19 que los ricos deben de usar su dinero de manera que "acumulen para sí tesoro de un buen fundamento para el futuro, para que puedan echar mano de lo que en verdad es vida." Hay una manera de usar el dinero que falsifica la vida eterna – no porque la vida eterna puede ser comprada, sino porque el uso del dinero muestra donde está nuestra esperanza. Pablo le da tres direcciones a los ricos de cómo usar el su dinero y asegurar su futuro. Primero (v.17), no dejes que el dinero produzca orgullo en ti. ¡O que tan engañoso es! Cada uno de nosotros ha sentido la arrogancia de sentirse superior que emerge después de haber hecho una buena inversión o una nueva adquisición o gran logro. La atracción principal del dinero es el poder que da y el orgullo que alimenta. Pablo nos dice que no dejemos que eso suceda. Segundo (v.17), él le dice a los ricos, "…no pongan su esperanza en la incertidumbre de las riquezas, sino en Dios el cual nos da abundantemente." Para los ricos esto no es fácil de hacer. Por eso dijo Jesús que es difícil que un rico entre al Reino (Mr. 10:23). Es difícil mirar a toda la esperanza que ofrecen las riquezas y alejarse de eso y descansar toda la esperanza en Dios. Es difícil no amar el regalo y olvidar al Dador. Pero esta es la única esperanza para el rico. Si no pueden hacerlo están perdidos. Deben de esperar en Dios más de lo que esperan en sus regalos. Y lo que sea que disfruten en la tierra deben de hacerlo para Él. Finalmente (v.18), los ricos deben de usar su dinero para buenas obras y deben de ser abiertos

y generosos. Después de haber sido liberados del imán del orgullo y después que su esperanza está

puesta en Dios y no en el dinero, sólo hay una cosa que puede suceder: Su dinero fluirá libremente para multiplicar los múltiples ministerios de Cristo. Los pobres serán alimentados, los enfermos sanados, los ignorantes enseñados y el evangelio llegará a las personas en las fronteras misioneras. Y así como el viejo Saqueo, el amor cambiará la lujosa vida de oro por una de cobre, sencilla y duradera. Me parece a mí que nuestro último énfasis debe de ser que en ambos textos Pablo quiere que abracemos la vida eterna y que no la perdamos. Pablo nunca pierde tiempo en lo que no es esencial. Él vive a un paso de la eternidad. Por eso él ve todo tan claro. El se para como el portero de Dios y nos trata como piadosos hedonistas cristianos. ¿Tú quieres la vida que es en verdad, no (v.19)? ¿Tú no quieres ruina y destrucción y tortura en tu corazón (v.9-10)? ¿Tú si quieres toda la ganancia que hay en la piedad? Entonces usa la moneda del Hedonismo Cristiano sabiamente: no desees ser rico, sino conténtate con tener las simples necesidades de la vida. Pon tu esperanza completamente en Dios, cuídate del orgullo y deja que el gozo de Dios sobreabunde con riquezas de liberalidad para los perdidos y necesitados del mundo.

MATRIMONIO: LA MATRIZ DEL HEDONISMO CRISTIANO Octubre 16, 1983

Efesios 5:21-33 Sometiéndoos unos a otros en el temor de Cristo. Las mujeres estén sometidas a sus propios maridos, como al Señor. Porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, siendo Él mismo el Salvador del cuerpo. Pero así, como a iglesia está sujeta a Cristo, también las mujeres deben estarlo a sus maridos en todo. Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se dio a sí mismo por ella, para santificarla, habiéndola purificado por el lavamiento del agua con la palabra, a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia en toda su gloria, sin que tenga mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuera santa e inmaculada. Así también deben amar los maridos a sus mujeres, como a sus propios cuerpos. El que ama a su mujer, a sí mismo se ama. Porque nadie aborreció jamás su propio cuerpo, sino que lo sustenta y lo cuida, así como también Cristo a la iglesia; porque somos miembros de su cuerpo. Por esto el hombre dejará a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer y los dos serán una sola carne.

Grande es este misterio; pero hablo con referencia a Cristo y a la iglesia. En todo caso, cada uno de vosotros ame también a su mujer como a sí mismo; y que la mujer respete a su marido.

La teología de Pablo acerca del matrimonio comienza con la Palabra de Dios: La Palabra de Dios, quien es Jesucristo; y la Palabra de Dios, que es la inspiración del Antiguo Testamento. Y porque Dios no es un Dios de confusión, su Palabra es coherente. Tiene unidad. De modo que cuando Pablo quiere entender el matrimonio, él va a la Palabra de Dios-a Jesús y las Escrituras. Cuando él une a Cristo y la Escritura para oír la Palabra de Dios acerca del matrimonio, lo que él escucha es un misterio profundo con implicaciones prácticas muy intensas. Y lo que desearía hacer con ustedes esta mañana es explorar este misterio y aplicar dos de sus implicaciones prácticas a nuestras vidas. Efesios 5:31 es una cita de Génesis 2:24, "Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne." Luego Pablo agrega en el verso 23, "Grande es este misterio, mas yo digo esto respecto de Cristo y su iglesia." Pablo sabía algo de Cristo y su iglesia que le llevó a ver en Génesis 2:24 un misterio en el matrimonio. Volvamos a Génesis 2:24 y veamos más de cerca el contexto de este verso y su conexión con la creación. Según Génesis 2, Dios creó a Adán primero y lo puso solo en el jardín. Luego en el verso 18 el Señor dijo, "No es bueno que el hombre esté solo, le haré ayuda idónea para él." No creo que esto es un indicio de la comunión de Adán con Dios; ni tampoco es una pista de que el jardín era muy duro de cuidar. El punto es que Dios hizo a Adán para ser un ente sociable. Dios no nos creó para ser sacos de su misericordia, sino conductos. Ningún hombre está completo a menos que esté conduciendo la gracia (como electricidad) entre Dios y otra persona. (Los solteros no deben concluir que esto sólo es posible en el matrimonio.) Debe haber otra persona, no un animal. Por esto en Génesis 2:19-20 Dios dio pareja a los animales frente a Adán para mostrarle que los animales nunca serían una "ayuda idónea para él." ¡Oh, los animales ayudan mucho! Pero sólo una persona puede ser coheredera de la gracia de la vida. (1 Pedro 1: 4-7). Sólo una persona puede recibir y apreciar, y disfrutar la gracia. Los animales no lo harán. Hay una diferencia infinita entre compartir las luces nórdicas con quien amas, que con un perro. Por eso, de acuerdo al verso 21, "Entonces Jehová hizo caer sueño profundo sobre Adán, y mientras éste dormía, tomó una de sus costillas, y cerró la carne en su lugar. Y de la costilla que Jehová Dios tomó del hombre, hizo una mujer, y la trajo al hombre. Habiendo mostrado al hombre que ningún animal podía ser su ayuda, Dios hizo otro humano de su propia carne y hueso para que fuera como él –y a la vez diferente de él. El no creó otro hombre. Creó una mujer. Y Adán reconoció en ella la perfecta pareja para él- diferente de los animales: Esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne; esta será llamada Varona, porque del varón fue tomada. Creando una persona como Adán, pero diferente de Adán, Dios proveyó la posibilidad de una unidad profunda que de lo contrario hubiese sido imposible. Hay un tipo diferente de unidad que se disfruta en la unión de partes complementarias que la que se disfruta uniendo dos cosas iguales. Cuando todos cantamos la misma línea de melodía es llamado "unísono", que significa "un sonido." Pero cuando unimos diversas líneas de soprano, contralto, tenor y bajo, le llamamos armonía, y todo el que tiene un buen oído sabe que algo más profundo en nosotros es tocado por una gran armonía que por unísono. De modo que Dios hizo una mujer y no otro hombre. El creó la heterosexualidad, no la homosexualidad. La primera institución de Dios fue el matrimonio no la fraternidad. Noten la conexión entre los versos 23 y 24, señalados por la palabra "por tanto" en el verso 24. En el verso 23 el enfoque se encuentra en dos cosas: Objetivamente, en el hecho de que la mujer es parte en carne y hueso del hombre y Subjetivamente, en el gozo que Adán experimenta al ser presentado a la mujer. "Esto es hueso de mis huesos y carne de mi carne." Partiendo de estas dos cosas el escritor hace una inferencia sobre el matrimonio en el verso 24: "Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne." En otras palabras, en el principio Dios hizo la mujer del hombre como carne de su carne y hueso de sus huesos, y entonces la trajo al hombre para que descubriera en comunión viva lo que significa ser una sola carne. Entonces el verso 24 muestra la lección de que el matrimonio es simplemente esto: un hombre dejando a padre y madre porque Dios le ha dado una unión con esta mujer y no otra, y descubrir la experiencia de ser una sola carne. Eso fue lo que Pablo vio cuando buscó la Palabra de Dios en las Escrituras. Pero Pablo conocía otra Palabra de Dios –Jesucristo. Él lo conocía profunda e íntimamente. El había aprendido de Jesús que la iglesia es el cuerpo de Cristo (Ef. 1:23). Por la fe una persona es unida a Jesucristo y a los otros creyentes de modo que "todos somos uno en Cristo Jesús" (Gál. 3:28). Los creyentes en Cristo son el cuerpo de Cristo- somos el organismo a través del cual él manifiesta su vida y en el cual su espíritu mora. Al conocer esto acerca de la relación entre Cristo y su iglesia, Pablo ve un paralelo aquí con el matrimonio. Él ve que el marido y la mujer se convierten en una sola carne (de acuerdo al capítulo 2 verso 24) y que Cristo y la iglesia se convierten en un solo cuerpo. De modo que él le dice a la iglesia, en

2 Cor. 2:11: "Porque os celo con celo de Dios; pues os he desposado con un solo esposo, para presentaros como una virgen pura a Cristo." Él ve a Cristo como el esposo, a la iglesia como la esposa y su conversión como un acto de desposamiento que él le ha ayudado a llevar a cabo. La presentación de la novia a su esposo sucederá probablemente en la segunda venida de Cristo. Eso también es descrito en Efesios 5:22. De modo que parece que Pablo usa la relación del matrimonio humano, aprendida de Génesis 2, para describir y explicar la relación entre Cristo y la iglesia. Pero cuando lo decimos de esa manera, algo muy importante queda desapercibido. Esto nos lleva otra vez a donde comenzamos en Efesios 5:32. Después de citar Génesis 2:24 sobre el hombre y la mujer convirtiéndose en una sola carne Pablo dice: "Grande es este misterio; mas yo digo esto respecto de Cristo y de la iglesia." El matrimonio es un misterio. Hay más aquí de lo que nuestros ojos pueden ver. ¿Qué es? Pienso que es esto: Dios no creó la unión de Cristo y de la iglesia después del patrón del matrimonio humano; es justo lo inverso, creó el matrimonio humano según el patrón de la relación de Cristo y su pueblo. El misterio de Génesis 2:24 es que el matrimonio que describe es una parábola o símbolo de la relación de Cristo y su pueblo. Dios no hace las cosas por casualidad. Todo tiene un propósito y significado. Cuando Dios se dispuso a crear

el hombre y la mujer y ordenar la unión del matrimonio, el no tiró dados o eligió el palito más largo

o tiró una moneda. El hizo el patrón del matrimonio con propósito a partir de la relación entre su

Hijo y la iglesia, la cual el planeó desde la eternidad. Por tanto, el matrimonio es un misterio- contiene y conlleva un significado mucho Mayor que el que se puede ver en el exterior. Lo que Dios ha unido en matrimonio debe ser un reflejo de la unión entre el Hijo de Dios y su novia la iglesia. Aquellos de nosotros que estamos casados, necesitamos sopesar una y otra vez cuán misterioso y maravilloso es que Dios nos ha dado el privilegio de reflejar realidades divinas estupendas infinitamente Mayores y mucho más maravillosas que nosotros mismos. Ahora, ¿cuáles son algunas de las implicaciones prácticas de este misterio del matrimonio? Mencionaré las dos que parecen dominar el pasaje en Efesios. Uno es que los esposos y esposas deben conscientemente imitar la relación que Dios diseñó para Cristo y su iglesia. La otra es que en el matrimonio cada parte debe perseguir su propio gozo en el gozo del otro, esto es, el matrimonio debe ser una base del Hedonismo Cristiano. Primero, ¿entonces, qué patrón hizo Dios intencionalmente para los esposos y las esposas cuando ordenó el matrimonio como una parábola o imagen misteriosa de la relación entre Cristo y la iglesia? Pablo menciona dos cosas, una a la esposa y una al esposo. A la esposa le dice en los versículos 22-24, Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor; porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador. Así que, como la iglesia está sujeta a Cristo, así también las casadas lo estén a sus maridos en todo. De acuerdo al patrón divino las casadas deben tomar su rol especial del propósito de la iglesia. Como la iglesia se somete a Cristo, así las casadas deben someterse a sus maridos. La iglesia se

somete a Cristo como su cabeza: Verso 23-"El marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia." Liderazgo implica al menos dos cosas: Cristo es el suplidor o Salvador y Cristo es la autoridad o líder. "Cabeza" es usada dos veces más en Efesios. Efesios 4:15,16 ilustra la cabeza como el suplidor y Efesios 1:20-23 ilustra la cabeza como autoridad. Sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo, de quien todo el cuerpo, bien concertado y unido entre si por todas la coyunturas que se ayudan mutuamente, según la actividad propia de cada miembro, recibe su crecimiento para ir edificándose en amor. (4:15, 16) La cabeza es la meta para la cual crecemos y el recurso que permite el crecimiento. Ahora consideren Efesios 1:20-23, La cual operó en Cristo, resucitándole de los muertos y sentándole a su diestra en los lugares celestiales, sobre todo principado y autoridad y poder y señorío, y sobre todo nombre que se nombra, no sólo en este siglo, sino también en el venidero; y sometió todas las cosas bajo sus pies,

y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia la cual es su cuerpo, la plenitud de Aquel que

todo lo llena en todo. Cuando Dios levantó a Cristo de los muertos él lo hizo cabeza en el sentido de que le dio el poder

y la autoridad sobre toda otra ley y autoridad, poder y dominio. Por tanto, del contexto de Efesios,

el liderazgo del marido implica que de acuerdo a sus posibilidades él debe aceptar la Mayor responsabilidad de suplir las necesidades de su esposa (incluyendo las necesidades materiales, pero también protección y cuidado) y él debe aceptar la Mayor responsabilidad de autoridad y liderazgo en la familia. Entonces cuando dice en el verso 24, "Así que, como la iglesia está sujeta a Cristo, también las

casadas lo estén a sus maridos en todo" el significado básico de la sumisión sería: reconocer y honrar la Mayor responsabilidad del marido de suplir tu protección y sostenimiento; estar dispuesta

a ceder a su autoridad en Cristo y estar inclinada a seguir su liderazgo. La razón por la cual digo que la sumisión es una disposición a ceder y una inclinación a seguir es porque la pequeña frase:

"como al Señor" limita el rango de la sumisión. Ninguna esposa debe reemplazar la autoridad de Cristo por la autoridad del marido. Ella no puede ceder o seguir a su marido en pecado. Pero aún cuando la esposa cristiana pueda estar firme con Cristo en contra de la voluntad pecaminosa de su marido, ella puede tener un espíritu de sumisión. Ella puede mostrar por su actitud y conducta que a ella no le gusta resistir a su voluntad y que ella anhela para él que él abandone el pecado y que la guíe en justicia de tal manera que su disposición a honrarlo como cabeza puede nuevamente producir armonía. De modo que en esta parábola misteriosa del matrimonio la mujer debe tomar su rol especial a partir del propósito de Dios para con la iglesia en su relación con Cristo. Verso 25:

"Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia y se entregó a sí mismo por ella" Si el esposo es la cabeza de la mujer, como dice el verso 23, que sea bien claro para todos los esposos que esto significa primordialmente ejercer liderazgo con un amor dispuesto a morir para darle vida a ella. Como Jesús dice en Lucas 22:26, "el que dirige sea como el que sirve" El esposo que se sienta frente al televisor y da órdenes a su mujer como a una esclava ha abandonado a Cristo para seguir a Archie Bunker. Cristo tomó una toalla y lavó los pies de sus discípulos. Si tú quieres ser un esposo cristiano, imita a Cristo y no a Yaba el Jot (personaje de la guerra de las galaxias). Es cierto que el verso 21 pone esta sección completa bajo el título de sumisión mutua. "Someteos unos a otros en el temor de Dios" Pero no está garantizado el inferir de este verso que la manera que Cristo se somete a la iglesia y la manera que la iglesia se somete a Cristo es lo mismo. La iglesia se somete a Cristo por una disposición de seguir su liderazgo. Cristo se somete a la iglesia por la disposición de ejercer su liderazgo en servicio humilde hacia la iglesia. Cuando Cristo dijo: "el que dirige sea como el que sirve" él no quiso significar que el líder dejará de ser líder. Aún cuando él estaba de rodillas lavando los pies de sus discípulos ninguno dudó de quién era el líder. Ni tampoco ningún esposo cristiano debiera evadir su responsabilidad debajo de Dios de proveer una visión moral y liderazgo espiritual como un siervo humilde de su esposa y familia. De modo que la primera implicación del misterio del matrimonio como un reflejo de la relación de Cristo y la iglesia es que las esposas deben tomar su rol especial de la iglesia y los esposos deben tomar su rol especial de Cristo. Y dondequiera que encuentre un matrimonio como ese, usted encontrará dos de las personas más felices en el mundo porque sus vidas conformes a la palabra de Dios en las Escrituras y la Palabra de Dios en Jesucristo. Una implicación práctica final de este misterio del matrimonio: un marido y esposa deben perseguir su propio gozo en el gozo mutuo. Hay escasamente en la Biblia un pasaje más hedonista que Efesios 5:25-30. Este texto muestra claramente que la razón por la cual hay tanta miseria en los matrimonios no es que los maridos y las esposas están buscando su propio placer sino que no están buscándolo en el placer de sus parejas. Pero este texto nos manda hacer justo eso porque Cristo hace justo eso. Primero, noten el ejemplo de Cristo en los versículos 25-27:

Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia y se entregó a sí mismo por ella, (¿por qué él lo hizo?) para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra, (¿por qué la limpió?) a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha. Cristo murió por la iglesia para presentarse a sí mismo una novia Hermosa. Él sufrió la cruz por el gozo del matrimonio que estaba puesto ante él. ¿Pero cuál es el gozo final de la iglesia? ¿No es el ser presentada como una novia al Cristo soberano? De modo que Cristo buscó su propio gozo en el gozo de la iglesia. Por tanto, el ejemplo que Cristo pone para los esposos es buscar el gozo en el gozo de sus esposas. El verso 28 hace esta aplicación explícita. "Así también los maridos deben amar a sus mujeres como a sus mismos cuerpos. El que ama a su mujer, a sí mismo se ama. Porque nadie aborreció "

jamás a su propia carne, sino que la sustenta y la cuida

angulares del Hedonismo Cristiano: "Nadie aborreció jamás a su propia carne." Aún aquellos que cometen suicidio lo hacen para escapar de la miseria. Por naturaleza nos amamos a nosotros mismos, esto es, hacemos lo que pensamos en el momento nos hará felices. Y Pablo no construye una presa contra el río del hedonismo; el construye una canal para él. Él dice, maridos y esposas, reconozcan que en el matrimonio se han convertido en una sola carne; por tanto, si vives para tu placer privado a expensas de tu pareja, estás viviendo en contra tuya y destruyendo tu gozo más grande. Pero si te dedicas con todo tu corazón al gozo santo de tu pareja estarás también viviendo para tu gozo y haciendo un matrimonio según la imagen de Cristo y su iglesia. A pesar de que mi testimonio personal no puede agregar ningún peso a la Palabra de Dios, quiero dar mi testimonio de todas formas. Descubrí el hedonismo cristiano el mismo año que me casé, en 1968. Por quince años Noel y yo, en obediencia a Cristo, hemos perseguido tan apasionadamente como podemos los gozos más profundos y duraderos. Todo esto en imperfección, todo también con un corazón dividido en algunos momentos, hemos vigilado nuestro propio gozo como un cazador, en el gozo mutuo. Y podemos testificar juntos: allí es donde se encuentra el

Pablo reconoce una de las piedras

premio. Y creemos que haciendo del matrimonio una base para el hedonismo cristiano, cada uno desarrollando su rol ordenado, el misterio del matrimonio como una parábola de Cristo y de la iglesia se vuelve manifiesto para Su gran gloria. Amén.

MISIONES: EL GRITO DE BATALLA DEL HEDONISMO CRISTIANO Noviembre 13, 1983

Marcos 10:17-31 Cuando salía para seguir su camino, vino uno corriendo, y arrodillándose delante de El, le preguntó: Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna? Y Jesús le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Nadie es bueno, sino sólo uno, Dios. Tú sabes los mandamientos: "NO MATES, NO COMETAS ADULTERIO, NO HURTES, NO DES FALSO TESTIMONIO, no defraudes, HONRA A TU PADRE Y A TU MADRE". Y él le dijo: Maestro, todo esto lo he guardado desde mi juventud. Jesús, mirándolo, lo amó y le dijo: Una cosa te falta: ve y vende cuanto tienes y da a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme. Pero él, afligido por estas palabras, se fue triste, porque era dueño de muchos bienes. Jesús, mirando en derredor, dijo* a sus discípulos: ¡Qué difícil será para los que tienen riquezas entrar en el reino de Dios! Y los discípulos se asombraron de sus palabras. Pero Jesús respondiendo de nuevo, les dijo*: Hijos, ¡qué difícil es entrar en el reino de Dios! Es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, que el que un rico entre en el reino de Dios. Ellos se asombraron aún más, diciendo entre sí: ¿Y quién podrá salvarse? Mirándolos Jesús, dijo*: Para los hombres es imposible, pero no para Dios, porque todas las cosas son posibles para Dios. Entonces Pedro comenzó a decirle: He aquí, nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido. Jesús dijo: En verdad os digo: No hay nadie que haya dejado casa, o hermanos, o hermanas, o madre, o padre, o hijos o tierras por causa de mí y por causa del evangelio, que no reciba cien veces más ahora en este tiempo: casas, y hermanos, y hermanas, y madres, e hijos, y tierras junto con persecuciones; y en el siglo venidero, la vida eterna. Pero muchos primeros serán últimos, y los últimos, primeros.

Hoy día, la Mayoría de personas no creen en la causa a favor de misiones al extranjero. Walbert Buhlmann, un secretario de misiones en Roma, representa a muchos líderes denominacionales cuando dice, "En el pasado teníamos la llamada motivación de salvar almas. Estábamos convencidos que si no bautizábamos, grandes cantidades de personas irían al infierno. Ahora, gracias a Dios, creemos que toda la gente y todas las religiones ya están viviendo en la gracia y el amor de Dios y serán salvados por la misericordia de Dios." (Time, Dec. 27, 1982, p.52). La Hermana Emmanuelle de Cairo, Egipto, dice, "Hoy en día ya no hablamos de conversión. Hablamos de ser amigos. Mi trabajo es probar que Dios es amor y llevar valentía y valor a esta gente" (Time, p. 56). La Mayoría de personas, como estos dos misioneros, no se someten a la autoridad de Dios en la Biblia, sino que crean su propio Dios según lo que a ellos les gustaría que Él dijera. Y como a ellos les gustaría que Él dijera que todos los hombres son salvos sea que escuchen el evangelio de Cristo o no, entonces este es el tipo de Dios que ellos crean. Pero hay que rechazar las enseñanzas esenciales de Las Escrituras para poder creer en un Dios así. Escuchen las Palabras del Hijo de Dios, las cuales le habló al apóstol Pablo cuando le llamó al servicio misionero:

"Pero levántate y ponte en pie; porque te he aparecido con el fin de designarte como ministro y testigo, no sólo de las cosas que has visto, sino también de aquellas en que me apareceré a ti; librándote del pueblo judío y de los gentiles, a los cuales yo te envío, para que abras sus ojos a fin de que se vuelvan de la oscuridad a la luz, y del dominio de Satanás a Dios, para que reciban, por la fe en mí, el perdón de pecados y herencia entre los que han sido santificados." (Hechos 26:16- 18)Esta comisión que nuestro Señor le dio a Pablo sería vacía y sin sentido si en verdad los ojos de las naciones no necesitan ser abiertos, no necesitan volverse de las tinieblas a la luz y si ellos no necesitan escapar del poder de Satanás para ir a Dios y no tienen necesidad del perdón de pecado que sólo se obtiene por la fe en Cristo quien es predicado por los embajadores del Señor. Pablo no se entregó como misionero a Asia y Macedonia y Grecia y Roma y España para informarle a la gente que ya eran salvos, sino para proclamar que la salvación había sido consumada en Jesucristo para todos los que se arrepienten y entregan a él obediencia de fe. Por eso, cuando el mensaje sobre Cristo era rechazado (por ejemplo, por los Judíos de Antioquia), él dijo, "mas ya que la rechazáis y no os juzgáis dignos de la vida eterna, he aquí, nos volvemos a los gentiles." (Hechos 13:46) Lo que está en juego en la labores misioneras es la vida eterna. La meta es precisamente la conversión a Cristo de cualquier tipo o forma de alianza. "Y en ningún otro hay salvación, porque no hay otro nombre bajo el cielo dado a los hombres, en el cual podamos ser salvos. (Hechos 4:12)." Dios no es injusto. Nadie será condenado por no creer un mensaje que no hayan escuchado. Aquellos que nunca han escuchado el evangelio serán condenados por no reconocer la luz del poder

y

gracia de Dios en la naturaleza, presente en sus conciencias. Pues como dice Rom. 1:20,21

"Porque desde la creación del mundo, sus atributos invisibles, su eterno poder y divinidad, se han visto con toda claridad, siendo entendidos por medio de lo creado, de manera que no tienen

excusa. Pues aunque conocían a Dios, no le honraron como a Dios ni le dieron gracias, sino que se hicieron vanos en sus razonamientos y su necio corazón fue entenebrecido". Separados de la gracia

especial y salvífica de Dios, le gente está muerta en el pecado, entenebrecidos en su entendimiento, excluidos de la vida de Dios y con dureza de corazón (Ef. 2:1; 4:18). Y el medio que Dios ha establecido para la administración de esa gracia salvífica especial es la predicación del evangelio de Jesucristo. "Tengo obligación tanto para con los griegos como para con los bárbaros, para con los sabios como para con los ignorantes. Así que, por mi parte, ansioso estoy de anunciar

el evangelio también a vosotros que estáis en Roma. Porque no me avergüenzo del evangelio, pues

es el poder de Dios para la salvación de todo el que cree; del judío primeramente y también del griego (Rom. 1:14-16)." La noción de que las personas se salvan sin escuchar el evangelio ha causado estragos en los esfuerzos misioneros de denominaciones con orientación liberal. Entre 1953 y 1980 la presencia misionera de las iglesias protestantes de corriente liberal sufrió un descenso de 9,844 a 2,813, mientras que la presencia misionera de iglesias protestantes evangélicas, las cuales toman más en serio las Escrituras, ha aumentado en más de un 200%. La Alianza Misionera Cristiana, con sus 200,000 miembros, mantiene 40% más misioneros que Iglesia Metodista Unida con sus 9.5 millones de miembros. Hay poder misionero asombroso cuando se cree La Palabra de Dios. Muchos de ustedes están al borde de establecer nuevos compromisos con las misiones: algunos un nuevo compromiso para alcanzar gente fronteriza, otros por nuevos caminos de educación, otros en usos nuevos de tu vocación en una cultura menos saturada por la iglesia, otros en nuevo estilo de vida y otros en un nuevo patrón en el dar y orar y leer. Quiero empujarte del borde en que te encuentras hoy. Quiero presentarte la causa de las misiones tan atractiva que no puedas resistir más su magnetismo. Para el verdadero Hedonista Cristiano nuestro pasaje contiene por lo menos dos incentivos irresistibles para dejar atrás el hogar por Cristo y su evangelio. Notemos primero en Marcos 10:25- 67, "Es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, que el que un rico entre en el reino de Dios. Ellos se asombraron aún más, diciendo entre sí: ¿Y quién podrá salvarse? Mirándolos Jesús, dijo: Para los hombres es imposible, pero no para Dios, porque todas las cosas son posibles para Dios." Este es una de las conversaciones misioneras más estimulantes de la Biblia. ¿Qué misionero no ha contemplado su obra y ha dicho, "Es imposible"? A lo cual Jesús responde: "Sí, para los hombres es imposible." Ningún hombre puede librar a otro hombre del poder esclavizante del amor al dinero. El joven rico se fue triste porque su esclavitud a las cosas no podía ser quebrantada por el hombre. Para los hombres es imposible. Por eso la obra misionera, la cual es simplemente librar el corazón humano de la esclavitud a otras alianzas fuera de Cristo, es imposible ¡para los hombres! "Para los hombres es imposible, pero no para Dios, porque todas las cosas son posibles para Dios." He aquí se encuentra el incentivo incomparable para el servicio misionero. Noel y yo fuimos a Urbana '67. Recuerdo como John Alexander, director de intramuros, decía que cuando era joven él pensaba: "Si la predestinación es cierta, nunca seré un misionero." Luego agregó, "pero luego de años en la obra digo: "si la predestinación no es cierta nunca podría ser misionero." "Si Dios no estuviese a cargo de hacer lo que es humanamente imposible, la obra misionera no tendría esperanza. ¿Quién, fuera de Dios, puede levantar al muerto espiritual y darle

oído para el evangelio (Hechos 16:14)? Las grandes doctrinas bíblicas de la elección incondicional y la predestinación para ser hijos y la gracia irresistible en la predicación de Cristo son incentivos poderosos para aventurarse a penetrar culturas musulmanes, hindúes o budistas, o culturas tribales donde la gente parece ser más dura que clavos de acero contra la predicación del evangelio. Jesús dijo, "También tengo otras ovejas que no son de este redil; aquellas también debo traer, y oirán mi voz" (Juan 10:16) Por tanto, cuando Pablo entra ciudad tras ciudad en sus viajes misioneros, su propósito es claro – juntar las ovejas. El Señor le dijo a Pablo en una visión cuando

él entró a Corinto (Hechos 18:9-10): "No temas, sino habla, y no calles;…porque yo tengo mucho

pueblo en esta ciudad." Y cuando Pablo acabó de predicar en la ciudad de Antioquia Lucas describe

el resultado así: "creyeron todos los que estaban ordenados para vida eterna." (Hechos 13:48). Los

misioneros que van armados con las grandes verdades de la predestinación y la gracia irresistible van con la confianza de que Dios hará por otros hoy lo que él hizo por Lidia –"el Señor abrió el

corazón de ella para que estuviese atenta a lo que Pablo decía." (Hechos 16:14). Cuando se refiere

a entrar al reino hay dos verdades. Una es esta: "Para el hombre es imposible", y ninguno será

salvo. La otra es esta: Para Dios todas las cosas son posibles", por lo tanto, aquellos que están ordenados para vida eterna estarán atentos al evangelio y creerán y serán salvos.

David Brainerd, cuyas publicaciones misioneras y su diario personal probablemente han hecho más para encender el fuego de la causa de la misiones que cualquier otro libro aparte de la Biblia, dijo que él vivió para dos cosas: mi propia santificación y la reunión de los elegidos de Dios." De modo que el primer incentivo al servicio misionero es el gran consuelo que cuando dejamos nuestro hogar por Cristo y el evangelio, las conversiones que buscamos serán el trabajo de Dios de

acuerdo a su plan eterno. "Yo planté, Apolos regó; pero el crecimiento lo ha dado Dios. 7 Así que ni el que planta es algo, ni el que riega, sino Dios, que da el crecimiento. (1 Cor. 3:6,7) Lo que es imposible para nosotros, no es imposible para Dios y él lo hará. ¡Qué grandioso es caminar con Dios hasta un pueblo no alcanzado, esclavizado por el pecado y Satanás y oír a Dios decir: "No temas, sino habla y no calles… porque yo tengo mucho pueblo en esta ciudad! Mis ovejas estarán atentas a

mi voz."

El segundo incentivo para convertirse en misionero podemos encontrarlo en Marcos 10:28-30. Entonces Pedro comenzó a decirle: He aquí, nosotros lo hemos dejado todo, y te hemos seguido. Respondió Jesús y dijo: De cierto os digo que no hay ninguno que haya dejado casa, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o mujer, o hijos, o tierras, por causa de mí y del evangelio, que no reciba cien veces más ahora en este tiempo; casas, hermanos, hermanas, madres, hijos, y tierras, con persecuciones; y en el siglo venidero la vida eterna." Esto no significa

que si eres misionero te harás rico en posesiones materiales. Significa que si eres privado de tu familia terrenal en el servicio de Cristo, recibirás cien veces más en tu familia espiritual, la iglesia. Pero aún esto debe ser muy limitado. ¿Qué de esos misioneros solitarios que trabajan por años sin ser rodeados por cientos de hermanas y hermanos y madres e hijos en la fe? ¿No es la promesa cierta para ellos? Ciertamente lo es. Lo que ciertamente Cristo quiere significar es que él mismo pagará cada pérdida. Si entregas el afecto de una madre y su preocupación, obtendrás cien veces más el afecto y preocupación del Cristo que está siempre presente. Si entregas la camaradería tierna de un hermano obtendrás cien veces más la ternura y camaradería de Cristo. Si entregas el sentido de estar en casa que tenías en

tu hogar, obtendrás cien veces más la comodidad y seguridad de saber que tu Señor es el dueño de

cada casa, pedazo de tierra, río, y árbol de la tierra. ¿No es justo esto lo que Jesús les está diciendo

a los futuros misioneros: Yo prometo trabajar para ti y ser tanto para ti que no podrás decir que

has sacrificado algo? Esta es la forma como Hudson Taylor lo tomó, porque al final de sus cincuenta años de labor misionera en la China él dijo: "Nunca hice un sacrificio".

Cristo tiene como propósito ser glorificado en la gran empresa misionera. Por tanto, él desea permanecer siendo el benefactor y que nosotros seamos los beneficiarios. Aún cuando somos llamados a ser misioneros seguimos siendo enfermos en el hospital de Cristo. Todavía somos pobres necesitando la salud y el bienestar. De modo que cuando él nos envía a Liberia, Camerún,

Brasil, Japón, India o China, él nos envía allí como parte de nuestra terapia. El dice: "Ahora, sé que esta terapia tiene efectos secundarios, por ejemplo persecución, pero te prometo como tu doctor que si sigues el régimen de salud misionero, tu condición va a mejorar cien veces más que si tú lo rechazas". Los misioneros no son héroes que pueden hablar con arrogancia del gran sacrificio que están haciendo por Dios. Ellos son los verdaderos hedonistas cristianos. Ellos son los que saben que el verdadero grito de batalla del hedonismo cristiano está en las misiones, y han descubierto que hay cien veces más gozo y satisfacción en una vida dedicada a Cristo y el evangelio que una vida dedicada a las comodidades frívolas, los placeres y los avances terrenales. Como Ralph Winter dijo

al concluir su folleto "Di sí a la misión", "Jesús, por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz,

menospreciando el oprobio…" Seguirle es tu decisión. ¡Ya estás advertido! Pero no olvides el gozo".

O como yo, Cambell White dijo en 1909 cuando el Movimiento Misionero de Layman estuvo en su

Mayor auge: "Fama, placeres son sólo cáscaras y cenizas en contraste con el gozo ilimitado y permanente de trabajar con Dios para el cumplimiento de su plan eterno". No te estoy llamando a echar a perder tu valentía y sacrificio por Cristo. Te estoy llamando a renunciar todo lo que tienes para obtener la perla de las perlas. Te hago un llamado urgente de contar todas las cosas como basura por el valor superior de pararse en el servicio del Rey de reyes.

Te hago un llamado urgente a quitarte los harapos que se compran en las tiendas y ponerte las

vestiduras de los embajadores de Dios. Te prometo que vendrán persecuciones y privaciones, pero

"recuerda el gozo": "Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, porque

de ellos es el reino de los cielos." (Mt. 5:10)

Dos incentivos para convertirse en misionero-directos de la boca de Jesucristo: 1) Cada imposibilidad de los hombres es una sencillez para Dios; las conversiones de pecadores endurecidos será el trabajo de Dios y ocurrirán de acuerdo a su soberano plan. No necesitamos estar temerosos

ni preocupados por nuestra debilidad. La batalla es del Señor y él nos dará la victoria. 2) Cristo

promete trabajar por nosotros y ser tanto para nosotros que cuando nuestra vida misionera acabe no podamos decir que hemos sacrificado algo. Cuando seguimos su prescripción misionera, descubrimos que aún en los efectos negativos el mejoramiento de nuestra condición–nuestro crecimiento, nuestra salud espiritual, nuestro gozo–mejora cien veces más.

Ahora quiero darles dos razones adicionales por las cuales pienso que Dios hará un trabajo sorprendente en las misiones en Bethlehem en un tiempo muy cercano. Una razón es que los vientos de su Espíritu se están sintiendo. El llamó a Glenn Ogren de nuestra facultad a las misiones. Esta noche encomendaremos a David y Faith Jaeger quienes estarán partiendo para Liberia el martes-los primeros nuevos misioneros que Bethlehem enviará desde que Steve Nelson fue enviado hace 10 años. El grupo de oración por las misiones fronterizas, el grupo de estudio y el equipo ministerial de misiones Toshavim están estudiando, orando y soñando para convertirnos en una iglesia mundial. Los círculos de mujeres misioneras continúan una base estable de oración y educación. Tom Steller está sopesando la posibilidad de guiar un equipo de personas el próximo verano al Centro de Misiones Mundiales de los Estados Unidos para un curso de estudios en el instituto de Estudios Internacionales. Y Ralph Winter, el fundador del U.S.C.W.M. y Misionary Statesman, ha aceptado ser nuestro portavoz en la conferencia misionera del próximo año. Estos avances en Bethlehem no han sido obra de una persona-son evidencias de que algo nuevo del Espíritu de Dios está en el viento. Muchos de ustedes han estado orando al Señor de la mies-y los primeros frutos de sus respuestas ya son visibles. La otra razón por la que creo que Dios hará un trabajo sorprendente en misiones en Bethlehem es que la extremada necesidad del mundo está convirtiéndose en algo tan obvio y nosotros no somos el tipo de personas que puede ignorarlo. La gran mentira de Satanás en la generación pasada ha sido que la gran comisión está completa, y por tanto la iglesia puede olvidarse de su mentalidad de guerra. Las personas confundieron las "naciones" de Mateo 28:19 ("Haced discípulos de todas las naciones") con las naciones políticas de nuestros días y han concluido que se han hecho discípulos en cada nación, y por tanto el fin puede llegar. Pero ellos olvidan el cántico celestial en Apocalipsis 28:19 donde Cristo es adorado: "Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos; porque tú fuiste inmolado, y con tu sangre nos has redimido para Dios, de todo linaje y lengua y pueblo y nación". Cuando Jesús comisionó su Iglesia a hacer discípulos de las personas Él no tenía en mente solamente los límites políticos. Él tenía en mente los distantes y distintos grupos incluyendo tribus, lenguas y personas. Y hoy hay aproximadamente 16,000 grupos de los cuales no se han discipulado. Si cada cristiano en el mundo ganara todos sus vecinos para Cristo la mitad del mundo aun no estaría evangelizada; porque dos mil millones de personas conforman grupos de personas culturalmente distantes que no tienen testigos indígenas. Ellos son las "personas escondidas," las "personas fronterizas" de nuestros días. La única forma en que ellos pueden ser alcanzados es por misioneros de otras culturas. El día de misiones extranjeras no ha concluido. Por el contrario, estamos parados en la cúspide de un nuevo movimiento en las iglesias occidentales y tercermundistas para penetrar la última frontera. Ciento cincuenta misioneros protestantes de Norteamérica sirven entre 733 millones de musulmanes en 4,000 grupos de personas musulmanas; 100 misioneros entre 537 millones de hindúes en 3,000 grupos de personas hindúes; 200 misioneros entre 255 millones de budistas, con un total de 650 misioneros protestantes norteamericanos entre un poco menos de la mitad de la población mundial quienes básicamente no han sido alcanzados (1,930,000,000). Y entonces vemos los Estados Unidos. Hay más iglesias en las Ciudades mellizas que misioneros en casi dos millones de musulmanes, hindúes, chinos y budistas. ¿Es eso obediencia? Los americanos donan $700 millones de dólares al año para las agencias misioneras-la misma cantidad que gastan en goma de mascar. Cada 52 días los norteamericanos gastan en comida para animales domesticados lo mismo que gastan anualmente en misiones extranjeras. Y la razón de estas cosas no es que estamos viviendo para el placer, sino que no creemos a Jesús cuando dice que podemos obtener cien veces más placer abandonando todo por su nombre y su evangelio. El viernes en la mañana recibí una llamada de un seminario en otra parte de nuestro país pidiéndome que les permitiera poner mi nombre en una lista de candidatos para un profesorado en el Nuevo Testamento. No me tomó cinco segundos responder esa pregunta. Mi respuesta fue negativa. Tengo una gran iglesia. Dios está comenzando a moverse. Ni siquiera me agreguen a su lista. Quiero construir una iglesia mundial con ustedes en Bethlehem. Quiero ver nuevos misioneros salir de este cuerpo cada año. Quiero estar aquí para recibir a David y Faith cuando regresen de su primera misión. Quiero viajar a algunos de nuestros campos y ministrar a nuestros misioneros y traer reportes de lo que Dios está haciendo. Quiero predicar y escribir de tal forma que jóvenes y ancianos, hombres y mujeres no puedan continuar con sus negocios de la manera usual mientras que haya más iglesias en las Ciudades Mellizas que misioneros en la mitad del mundo. El desafío es grande. Pero Dios es más grande. Las recompensas son cien veces mejores que cualquier cosa que este mundo nos puede ofrecer. El grito de batalla del Hedonismo Cristiano es: ¡Ve! Duplica tu gozo en Dios compartiéndolo en los hogares fronterizos.

LA ORACIÓN: EL PODER DEL HEDONISMO CRISTIANO Octubre 23, 1983

Juan 16:24 Hasta ahora nada habéis pedido en mi nombre; pedid y recibiréis, para que vuestro gozo sea completo.

En ocasiones, se pregunta a Hedonistas Cristianos si ¿Estás deseoso de ser condenado para la gloria de Dios? Esto es, ¿estás dispuesto a abandonar todo gozo si al hacerlo Dios fuese más glorificado? El punto de la pregunta es colgar al Hedonista Cristiano en un cuerno u otro de un dilema. Si decimos no, no estamos dispuestos de ser malditos por la gloria de Dios, entonces parece que colocamos nuestra felicidad por encima de la gloria de Dios. Si decimos sí, estamos deseosos de ser condenados por la gloria de Dios, entonces cesaríamos de ser Hedonistas Cristianos, porque hemos dejado de buscar el gozo. Pero este ataque sobre el Hedonismo Cristiano falla porque la pregunta que se postula asume dos cosas que no son ciertas: una sobre el infierno y la otra sobre Dios. Cuando el crítico pregunta, "¿Estás dispuesto a ir al infierno para la gloria de Dios?", no percibe que si contestamos sí a su pregunta, significa que nuestro más profundo anhelo es ver a Dios glorificado a través de la vida y la muerte. Entonces, si tuviéramos que ir al infierno para que Dios fuese glorificado, el infierno sería el camino para satisfacer nuestro más profundo anhelo. Pero entonces, el infierno no sería más infierno. Bíblicamente, el infierno es una total, irreversible y completa miseria donde no hay satisfacción alguna. Por tanto, la pregunta del crítico está construida sobre una suposición no- bíblica sobre el infierno. Por igual, se basa también en una suposición no-bíblica sobre Dios. La pregunta asume que Dios condenaría una persona que está dispuesta a ser condenada por causa de la gloria de Dios. Pero esta suposición es enteramente no bíblica. El compromiso recto de Dios de mantener el valor de su gloria significa que él así mismo mantendrá aquellos que la valoran por sobre todas las cosas. El Dios de la Biblia no puede condenar una persona que ama su gloria lo suficiente como para ser condenado. Y así, la pregunta "¿Estás deseoso de ser condenado por la gloria de Dios?" es una ofensa contra la rectitud de Dios. Nos obliga a considerar una posibilidad donde Dios sería injusto si la realizara. No debiera ni siquiera formularse tal pregunta porque la visión que presupone del infierno y de Dios es contraria a la revelación bíblica. Además de eso, el Hedonismo Cristiano no es realmente el enemigo que el crítico persigue. Persigue personas que ponen su interés antes que el interés de Dios, y que colocan su felicidad por encima de la gloria de Dios. Pero el Hedonismo Cristiano enfáticamente no hace esto. Con seguridad, los Hedonistas Cristianos perseguimos nuestro interés y felicidad con todas nuestras fuerzas. Pero hemos aprendido de la Biblia que el interés de Dios es magnificar su gloria al derramar su misericordia en nosotros. Por tanto, la búsqueda real de nuestro interés y verdadera felicidad no está nunca por encima del de Dios sino siempre en Dios. La más preciosa verdad de la Biblia es que el Mayor interés de Dios es glorificar el caudal de su gracia haciendo los pecadores felices en él. Cuando nos humillamos como niños pequeños y dejamos todo aire de autosuficiencia, y corremos alegremente hacia el gozo del abrazo de nuestro Padre, la gloria de su gracia es magnificada y el anhelo de nuestra alma es satisfecho. En la sabiduría y por la gracia de Dios nuestro interés y su gloria son uno. Los Hedonistas Cristianos nos son idólatras cuando persiguen ambas cosas unidas. Una de las más claras demostraciones de que la búsqueda de nuestro gozo y la búsqueda de la gloria de Dios están supuestas a ser una misma, es la enseñanza de Jesús en oración en el evangelio de Juan. Las dos frases claves son Juan 14:13 y 16:24. Una muestra que la oración es la búsqueda de la gloria de Dios. La otra muestra que la oración es la búsqueda de nuestro gozo. En Juan 14:13 Jesús dice "Y todo lo que pidáis en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo." En Juan 16:24 dice, "Hasta ahora nada habéis pedido en mi nombre; pedid y recibiréis, para que vuestro gozo sea completo." El propósito final del hombre es glorificar a Dios y disfrutar de Él por siempre. Y el hecho principal del hombre por el cual se preserva la unidad de estas dos metas es la oración. Así pues, los Hedonistas Cristianos que procuran en la gloria de Dios que su propio gozo sea completo, serán sobre todo personas de oración. Así como un venado sediento se agacha a beber del arroyo, la postura característica del Hedonista Cristiano es sobre sus rodillas. Si somos iguales, el cambio de paso durante el verano pasado y la repentina explosión de actividad este otoño han probablemente lastimado bastante la disciplina de su vida de oración. Quizás todo lo que necesitan es que alguien les recuerde su importancia y estarán de vuelta en el feliz camino de levantarse temprano o de la meditación a mediodía o la oración tarde en la noche. Necesitamos puntos a través del año en que tomamos nuestras cargas y reajustamos nuestra ruta. Espero que el día de hoy sea uno de esos puntos en su vida de oración. Veamos más de cerca la oración como la búsqueda de la gloria de Dios y la oración como búsqueda de nuestro gozo, en ese orden. En Juan 14:13 Jesús dice, "Todo lo que pidáis en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo." Supón que estás totalmente

paralizado y no puedes hacer nada por ti mismo excepto hablar. Y supón que un amigo fuerte y confiable prometió vivir contigo y hacer todo aquello que necesites. ¿Cómo glorificarías a tu amigo si un extraño viniere a verte? Podrías decir, "Amigo, por favor levántame y pon una almohada detrás de mí para que pueda ver a mi huésped. ¿Y podrías ponerme los lentes también por favor?" Tu visitante entendería al oírte que estás desvalido y que tu amigo es fuerte y amable. Glorificas a tu amigo al necesitarle y pedirle ayuda y contar con él. En Juan 15:5 Jesús dice, "Yo soy la vid, vosotros los sarmientos; el que permanece en mí y yo en él, ése da mucho fruto, porque separados de mí nada podéis hacer." Así que realmente estamos paralizados. Sin Cristo no somos capaces de hacer nada bueno (Romanos 7:18). Pero Dios desea que llevemos fruto – que amemos personas hacia el reino. Así que promete hacer por nosotros (como un amigo fuerte y confiable) lo que no podemos hacer por nosotros mismos. ¿Y cómo lo glorificamos? Jesús nos responde en Juan 15:7, "Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que queráis y os será hecho." Oramos. Pedimos a Dios que haga por nosotros a través de Cristo lo que no podemos hacer por nosotros mismos – dar y llevar fruto. Entonces el verso 8 muestra el resultado que buscamos: "En esto es glorificado mi Padre, en que deis mucho fruto…" Entonces, ¿cómo es glorificado Dios mediante la oración? La oración es admitir abiertamente que sin Cristo nada podemos hacer. La oración es apartarnos de nosotros mismos a Dios, en la confianza de que Él proveerá la ayuda que necesitamos. La oración nos humilla cual necesitados y exalta a Dios como acaudalado. Otro texto en Juan que muestra cómo la oración glorifica a Dios es Juan 4:9-10. Jesús le había pedido a una mujer un vaso de agua:

"La mujer samaritana le dijo: ¿Cómo es que tú, siendo judío, me pides de beber a mí, que soy samaritana? (Porque los judíos no tienen tratos con los samaritanos.) Respondió Jesús y le dijo: Si tú conocieras el don de Dios, y quién es el que te dice: "Dame de beber", tú le habrías pedido a El, y El te hubiera dado agua viva." Si fueras un marinero severamente afectado por el escorbuto y un muy generoso hombre viniera a bordo de tu barco con sus bolsillos rebosantes de vitamina C y te pidiera una rodaja de naranja, quizá se la dieras. Pero si tú supieras que él es generoso y que lleva consigo todo lo que necesitas para ser curado, cambiarías los papeles y le pedirías ayuda. Jesús le dice a la mujer, "Si tú conocieras el don de Dios, y quién soy yo, orarías a mí." Hay correlación directa entre no conocer bien a Jesús y no pedir mucho de él. Falla en nuestra vida de oración es generalmente falla en conocer a Jesús. "Si supieras quién habla contigo, ¡me pedirías!" Un cristiano que no ora es como un conductor de autobús tratando de empujar su vehículo fuera de una grieta por sí solo, porque no sabe que Clark Kent (Superman) está en el autobús. "Si supieras, pedirías." Un cristiano que no ora es como tener las paredes de tu cuarto cubiertas con certificados de regalo en una tienda lujosa pero siempre comprar en la subasta de trapos porque no sabes leer. "Si conocieras el don de Dios, y quién es el que te habla, pedirías – ¡TÚ PEDIRÏAS!" Y la implicación es que aquellos que piden – cristianos que invierten su tiempo en oración - lo hacen porque ven que Dios es un grandioso dador y que Cristo es sabio y misericordioso y poderoso por sobre toda medida. Sus oraciones glorifican a Cristo y honran su Padre. El principal fin del hombre es glorificar a Dios. Así pues, cuando nos convertimos en lo que Dios creó para ser, nos convertimos en personas de oración. Pero el principal fin del hombre es también disfrutar de Dios por siempre. Y esto nos lleva de vuelta a Juan 16:24, "Hasta ahora nada habéis pedido en mi nombre; pedid y recibiréis, para que vuestro gozo sea completo." ¿No es esta una invitación al Hedonismo Cristiano? ¡Procuren la plenitud de su gozo! ¡Oren! De esta palabra sagrada y de la experiencia inferimos una regla simple:

entre cristianos profesantes, la falta de oración siempre producirá falta de gozo. ¿Por qué? ¿Por qué una profunda vida de oración lleva a plenitud del gozo pero una vida superficial de oración produce descontento? Jesús da al menos 2 razones. Una se halla en Juan 16:20-22. Jesús advierte a sus discípulos que sufrirán en su muerte, pero se regocijarán nuevamente en su resurrección: "En verdad, en verdad os digo que lloraréis y os lamentaréis, pero el mundo se alegrará; estaréis tristes, pero vuestra tristeza se convertirá en alegría. Cuando la mujer está para dar a luz, tiene aflicción, porque ha llegado su hora; pero cuando da a luz al niño, ya no se acuerda de la angustia, por la alegría de que un niño haya nacido en el mundo. Por tanto, ahora vosotros tenéis también aflicción; pero yo os veré otra vez, y vuestro corazón se alegrará, y nadie os quitará vuestro gozo." ¿Cuál es la fuente del gozo en los discípulos? Respuesta: la presencia de Jesús: "Yo os veré otra vez, y vuestro corazón se alegrará…" Ningún cristiano tendrá plenitud de gozo sin una comunión vital con Jesucristo. El conocer sobre él no será suficiente y trabajar para él tampoco. Debemos tener una comunión personal, vital con él; de otra manera, el cristianismo se volverá una carga sin gozo. En su primera carta, Juan escribió, "…y en verdad nuestra comunión es con el Padre y con su Hijo Jesucristo. Os escribimos estas cosas para que nuestro gozo sea completo." (1 Juan 1:3b-4). La comunión con Jesús compartida con otros es esencial para la plenitud del gozo.

La primera razón del por qué la oración lleva a plenitud de gozo es que la oración es el nervio

central de nuestra comunión con Jesús. Él no está aquí físicamente para que le veamos. Pero en oración hablamos con Él como si estuviera aquí. Y en la quietud de esos momentos sacros escuchamos sus pensamientos y vertimos en Él nuestros anhelos. Quizá Juan 15:7 es el mejor resumen de esta comunión bipartita: "Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que queráis y os será hecho." Cuando las palabras de Jesús permanecen en nuestra mente oímos aún los pensamientos del Cristo vivo, pues Él es el mismo ayer, hoy y por los

siglos. Y del profundo escuchar del corazón viene el lenguaje de oración como incienso dulce frente al trono de Dios. Una vida de oración lleva a plenitud de gozo porque la oración es el nervio central de nuestra vital comunión con Jesús.

La otra razón porque la oración produce plenitud de gozo es que la oración provee el poder para

hacer lo que amamos hacer, pero que no hacemos sin la ayuda de Dios. El texto dice, "Pedid y recibirán, para que su gozo sea completo." La comunión con Jesús es esencial para el gozo pero hay

algo implícito que nos impele a compartirlo con otros. Un cristiano no puede ser feliz y mezquino, porque es más bendito dar que recibir. Así, la segunda razón por la que una vida de oración lleva a plenitud de gozo es que nos da el poder de amar. Si la bomba del amor se seca, es porque la tubería de la oración no es lo suficientemente profunda.

En resumen: la Biblia enseña claramente que la meta de todo lo que hacemos debe ser glorificar

a Dios. Pero así mismo enseña que en todo lo que hacemos hemos de buscar la plenitud de nuestro

gozo. Algunos teólogos han tratado de forzar la separación de estas 2 búsquedas haciendo preguntas como, "¿Estás dispuesto a ser condenado por la gloria de Dios?" Pero la Biblia no nos obliga a elegir entre la gloria de Dios y nuestro gozo. De hecho, nos prohíbe elegir. Y lo que hemos visto del evangelio de Juan es que la oración, quizá más claramente que cualquier otra cosa, personifica la unidad de estas 2 búsquedas.

La oración busca el gozo en la comunión con Jesús y en el poder de compartir su vida con otros.

Y la oración procura la gloria de Dios al tratarlo como la reserva de toda esperanza. En la oración

admitimos nuestra pobreza y la prosperidad de Dios, nuestra bancarrota y su botín, nuestra miseria

y su misericordia. Así pues, la oración exalta grandemente y glorifica a Dios, precisamente al

procurar todo lo que deseamos en Él y no en nosotros mismos. "Pedid y recibiréis, que el Padre sea

glorificado en el Hijo para que vuestro gozo sea completo." Cierro con una seria exhortación. A menos que esté muy equivocado, una de las principales razones por la que muchos de los hijos de Dios no tienen una vida de oración significativa, no es tanto porque no lo deseemos, sino porque no lo planificamos. Si queremos tomar unas vacaciones de 4 semanas, no te despiertas una mañana de verano y dices, "¡Hey! ¡Vámonos hoy!". No tienes nada listo, no sabrías dónde ir, nada ha sido planificado. Pero así es como muchos tratamos la oración. Nos levantamos un día y nos damos cuenta que ciertos tiempos de oración significativos deben ser parte de nuestras vidas, pero nada está listo nunca. No sabemos dónde ir. Nada ha sido

planeado. No hay tiempo. No hay lugar. No hay procedimiento. Y sabes tan bien como yo que lo opuesto de planificar no es una ola de experiencias profundas y espontáneas de oración. Lo opuesto de planificar es la grieta. Si no planificas vacaciones, probablemente te quedes en casa y veas TV. El flujo natural, no planificado de vida espiritual se hunde hasta el más bajo nivel de vitalidad. Hay una carrera que correr y una batalla que librar, si quieres una renovación de tu vida de oración, debes planificar tenerla.

Mi sencilla exhortación es la siguiente: te urjo a que tomes 10 minutos esta tarde para pensar

tus prioridades y cómo entra la oración en ellas. Haz nuevas resoluciones. Prueba alguna nueva ventura con Dios. Fija un tiempo. Fija un lugar. Escoge una porción de las escrituras como guía. Todos necesitamos correcciones a medio camino. Haz hoy un gran día de volver a la oración – para la gloria de Dios y la plenitud de tu gozo.

LA BIBLIA: IGNICIÓN DEL HEDONISMO CRISTIANO Octubre 30, 1983

Salmos 19:7-11 La ley del SEÑOR es perfecta, que restaura el alma; el testimonio del SEÑOR es seguro, que hace sabio al sencillo. Los preceptos del SEÑOR son rectos, que alegran el corazón; el mandamiento del SEÑOR es puro, que alumbra los ojos. El temor del SEÑOR es limpio, que permanece para siempre; los juicios del SEÑOR son verdaderos, todos ellos justos; deseables más que el oro; sí, más que mucho oro fino, más dulces que la miel y que el destilar del panal.

Además, tu siervo es amonestado por ellos; en guardarlos hay gran recompensa.

El hedonismo cristiano es muy consciente de que cada día con Jesús no es "más dulce que el

anterior." Algunos días con Jesús nuestra disposición es tan amarga como los nísperosrdes.ve En Jesús algunos días estamos tan tristes que sentimos que nuestro corazón se quiebra en pedazos. En Jesús algunos días el miedo nos convierte en nudo de nerviosismo. Con Jesús algunos días estamos tan deprimidos y desalentados que entre la cochera y la casa solo nos queda sentarse sobre la hierba y llorar. Cada día con Jesús no es más dulce que el anterior. Lo sabemos por experiencia y

por las escrituras. Porque el texto dice (Salmo 19:7), "La ley de Jehová es perfecta, que restaura el alma." Si cada día con Jesús fuera más dulce que el anterior, no necesitaríamos ser restaurados.

La razón por la que David alabó a Dios con las palabras, "junto a aguas de reposo me conduce.

Él restaura mi alma," es porque tuvo días malos. Hubo días cuando su alma necesitó ser restaurada. Es la misma frase usada en Salmo 19:7 – "la ley del Señor es perfecta, que restaura el alma." La vida cristiana normal es un proceso repetido de restauración y renovación. Nuestro gozo

no es estático. Fluctúa con la vida real. Es tan vulnerable a los ataques de Satanás como lo es un recinto de la marina Libanesa a un terrorista suicida. Cuando Pablo escribe en 2 Corintios 1:24, "no que nos enseñoreemos de vuestra fe, sino que colaboramos para vuestro gozo" debiéramos enfatizarlo de esta forma: "Trabajamos junto contigo para tu gozo." La preservación de nuestro gozo en Dios requiere trabajo. Es una lucha. Nuestro adversario el diablo anda como león rugiente,

y tiene apetito insaciable para destruir una cosa: el gozo de la fe. Pero el Espíritu Santo nos ha dado un escudo llamado fe y una espada llamada Palabra de Dios y un poder llamado oración para defender y extender nuestro gozo. O, usando otra imagen, cuando Satanás gruñe y resopla y trata de apagar la llama de nuestro gozo, tienes una fuente infinita de encendido en la Palabra de Dios. Y aún cuando haya días donde sintamos que cada trozo de nuestra

alma está frío, si nos arrastramos hacia la palabra de Dios y clamamos por oídos para oír, las frías cenizas se levantarán y la pequeña chispa de vida se avivará, porque, "La ley del Señor es perfecta, que restaura el alma." La Biblia es la ignición del Hedonismo Cristiano.

Mi propósito esta mañana es motivarnos a vestirse con la espada del Espíritu, la palabra de Dios,

y esgrimirla para preservación de nuestro gozo en Dios. Hay tres peldaños que necesitamos subir

juntos.

Primero, necesitamos conocer por qué aceptamos la Biblia como la palabra de Dios. Casi todas las personas del mundo estarán de acuerdo en que si el Dios único y verdadero ha hablado entonces no habrá felicidad duradera para los que ignoraran su palabra. Pero muy pocas personas creen realmente que la Biblia es la palabra del Dios vivo. Ni tampoco creerían sin tener suficientes razones. Segundo, necesitamos ejemplos que nos animen al ver cómo la Biblia enciende y preserva nuestro gozo. Finalmente, necesitamos escuchar retos prácticos de cómo renovar nuestra meditación diaria de la Palabra de Dios, y ceñir esa espada tan cerca alrededor de nuestra cintura de modo que nunca estemos sin ella. 1) Por la limitación de tiempo que tenemos, quizás la mejor manera de dar el primer paso sea compartir el por qué yo acepto la Biblia como Palabra de Dios. El fundamento de mi confianza es Jesucristo. No es necesario creer primero que la Biblia es infalible para saber que presenta a una persona histórica de cualidades incomparables. La posibilidad de que el Jesús histórico fuera un actor consumado o un lunático es para mí tan remota que me inclino a confesar que él es verdadero. Sus argumentos no son la propaganda de un impostor o la presunción de un esquizofrénico. Habla con autoridad, perdona el pecado, sana enfermos, saca fuera demonios, penetra los corazones de sus oponentes, ama a sus enemigos, muere por los pecadores y deja atrás una tumba vacía, no porque cegara los ojos del mundo sino porque él es el hijo de Dios que vive para siempre y que vino a salvar al mundo. Él ha ganado mi confianza a través de sus palabras

y obras.

De Jesús me muevo hacia atrás, al Antiguo Testamento, y hacia adelante al Nuevo Testamento. Los cuatro evangelios presentan evidencias distintas de que Jesús consideró al Antiguo Testamento como palabra de Dios. En Mateo 5:17 Jesús dice que no vino a abolir sino a cumplir la ley y los profetas, y en Mateo 22:29 él dice que los Saduceos yerran porque no conocen las escrituras. En Marcos 7:8-9 Jesús contrasta tradiciones de hombres con los mandamientos de Dios en el Antiguo Testamento. En Lucas 24:44 dice a los discípulos que todo lo escrito sobre él en la ley de Moisés, los profetas y los salmos ha de ser cumplido. Y en Juan 10:35 simplemente dice "La Escritura no puede ser quebrantada." Por lo tanto, leo el Antiguo Testamento como la palabra de Dios porque Jesús lo hizo así. Pero Jesús no se quedó en la tierra para autorizar el Nuevo Testamento. Mi confianza en el Nuevo Testamento como palabra de Dios descansa en un grupo de observaciones que en conjunto proveen una razonable fuente de confianza.

a) Jesús escogió doce apóstoles como sus autorizados representantes al fundar la iglesia. Les

prometió al final de su vida que "El Espíritu Santo… os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho." (Juan 14:26, 16:13).

b) Luego el apóstol Pablo, cuya conversión asombrosa de una vida homicida de Cristianos a una

vida dedicada a hacer Cristianos demanda una explicación especial, explica que él (y los otros

apóstoles) han sido comisionados por el Cristo resucitado para predicar "no con palabras enseñadas por sabiduría humana, sino con las que enseña el Espíritu" (1 Corintios 2:13). La predicción de Cristo se cumple por medio de esta inspiración.

c) Pedro confirma (2 Pedro 3:16) cuando pone los escritos de Pablo en la misma categoría de los

escritos inspirados del Antiguo Testamento (2 Pedro 1:21).

d) Todos los escritos del Nuevo Testamento provienen de aquellos primeros días de revelaciones

especiales prometidas y fueron escritos por los apóstoles y asociados cercanos.

e) El mensaje de estos libros tiene sello de verdad porque guarda sentido independientemente

de su realidad. El mensaje sobre la santidad de Dios y nuestra culpa por un lado, y por el otro la muerte de Cristo y su resurrección como nuestra única esperanza – este mensaje encaja en la realidad que vemos y la esperanza que anhelamos y no vemos. f) Finalmente, como declara el Catecismo Bautista, "La Biblia se evidencia a sí misma como la palabra de Dios por medio de… su poder para convertir pecadores y edificar a los santos." Por estas razones, cuando leo el Antiguo o el Nuevo Testamento los leo como palabra de Dios.

Dios no es silente en mi vida. El es incómodamente vocal y preciso acerca de todo tipo de cosas. Veo como un singular acto de gracia de Su parte el hecho de que haya determinado que el trabajo de mi vida sea entender su palabra y enseñarla a su iglesia. Cuando la Biblia habla, Dios habla. Significa que las cosas dichas sobre la palabra de Dios en la Biblia, se aplican a la Biblia. Y me he sentido muy abrumado al preparar este mensaje por todas las cosas que la Biblia dice sobre el valor de la palabra de Dios. ¡Que tesoro tenemos en las mismas palabras de Dios! "Deseables son más que el oro, y mas que mucho oro afinado, y dulce es mas que la miel que destila del panal" (Salmo

19:10).

2) Esto nos lleva al segundo escalón esta mañana. Algunos ejemplos de cómo la Biblia posee

tanto valor para nosotros. ¿Por qué meditar en las Santas Escrituras produce o es una vida de

gozo? La Mayoría de los particulares que quiero darles puede que pronto sean olvidados, pero espero que el impacto total del valor de la Biblia te haga leerla con más regularidad, más

profundidad, y más gozo. Considera estos beneficios. En Deuteronomio 32:46-47 Moisés dice, "Aplicad vuestro corazón a todas las palabras que yo os testifico hoy, para que las mandéis a vuestros hijos, a fin de que cuiden de cumplir todas las palabras de esta ley. Porque no os es cosa vana; es vuestra vida." La Biblia no es algo trivial; es asunto de vida o muerte. Si tratas la palabra de Dios como trivialidad pierdes derecho de vida. Nuestra vida física depende de la palabra de Dios porque por su palabra fuimos creados (Salmo 33:9; Hebreos 11:3) y él "sustenta todas las cosas con la palabra de su poder" (Heb. 1:3). Nuestra vida espiritual comienza con la palabra de Dios: Santiago 1:18 "Él, de su voluntad, nos hizo nacer

por la palabra de verdad." "siendo renacidos

siempre" (1 Pedro 1:23). Y no sólo empezamos a vivir por la palabra de Dios, sino que continuamos vivos por la palabra de Dios: "no sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios" (Mat. 4:4; Deut. 8:3). La palabra de Dios crea y sostiene nuestra vida física, y nuestra vida espiritual personal renace y vive por la palabra de Dios. Luego entonces la Biblia "¡no es asunto trivial, es tu vida!" La palabra de Cristo engendra y sostiene vida porque engendra y sostiene fe. "Pero éstas se han escrito" dice Juan "para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo, tengáis vida en su nombre" (Juan 20:31) "La fe es por el oír," escribe el apóstol Pablo, "y el oír, por la palabra de Dios" (Romanos 10:17). La fe que inicia nuestra vida en Cristo y la fe por la que continuamos viviendo provienen de oír la palabra de Dios. Si la fe es de importancia eterna para nuestra vida diaria, así también la Biblia. En ocasiones fe y esperanza se usan como sinónimos en la escritura. "La fe es la certeza de lo que se espera" (Hebreos 11:1). Sin esta fe para el futuro nos desalentamos y deprimimos y nuestro gozo se desinfla. Fe es absolutamente esencial para el gozo del Cristiano (Romanos 15:13). ¿Y cómo mantenemos la esperanza? El salmista lo pone así (78:5-7), "El estableció testimonio en Jacob, y puso ley en Israel, la cual mandó a nuestros padres que la notificasen a sus hijos… a fin de que pongan en Dios su confianza." Pablo escribe muy claro: "Porque las cosas que se escribieron antes, para nuestra enseñanza se escribieron antes a fin de que por la paciencia y la consolación de las escrituras, tengamos esperanza" (Romanos 15:4). La Biblia entera tiene este propósito y este poder: crear esperanza en los corazones del pueblo de Dios. Otro elemento esencial de la vida es la libertad. Ninguno de nosotros sería feliz si no fuésemos libres de lo que odiamos y libres para lo que amamos. ¿Y dónde encontramos la verdadera libertad? Salmo 119:45 dice, "Y andaré en libertad, porque busqué tus mandamientos." Y Jesús dice, "Y

por la palabra de Dios que vive y permanece para

conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres" (Juan 8:32). Y para que terminemos de entender el punto dice luego en Juan 17:17, "Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad." La palabra de Dios es la verdad divina que nos libera del engaño. Rompe el poder de los placeres falsificados, y nos mantiene libres de caer en la estupidez del pecado. "Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino" (Sal. 119:105). "En mi corazón he guardado tus dichos para no pecar contra

ti" (Sal. 119:11, v.9). Las promesas de Dios son el poder liberador, que nos guía a la santidad: "nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ella llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo" (2 Pedro 1:4, Juan 15:3). Libertad, guía, semejanza a Dios – todas estas cosas vienen mientras meditamos y confiamos en la palabra de Dios, la Biblia. Por supuesto, la Biblia no responde cada pregunta acerca de la vida. Cada encrucijada del camino no tiene una flecha bíblica. Necesitamos sabiduría dentro de nosotros. Pero eso, también, es un regalo de la Escritura. Como dice el texto, "El testimonio de Jehová es fiel, hace sabio al

El precepto de Jehová es puro, alumbra los ojos" (Salmo 19:7-8; 119:98). Aquellas

personas cuyas mentes están saturadas con la palabra de Dios y sumisas a sus pensamientos tienen una sabiduría que en la eternidad probará ser superior a toda la sabiduría secular del mundo. Sin embargo, nuestra voluntad torcida y nuestras percepciones imperfectas nos llevan una y otra vez hacia actos necios y situaciones dañinas. Ese día no es más dulce que el día anterior y necesitamos restauración y consuelo. ¿Adónde iremos por consuelo? Podemos seguir al Salmista de nuevo: "Ella es mi consuelo en mi aflicción, porque tu dicho me ha vivificado… Me acordé, oh Jehová de tus juicios antiguos, y me consolé" (Salmo 119:50, 52). Y cuando nuestros fracasos y aflicciones amenacen nuestra seguridad de fe, ¿a dónde vamos a reconstruir nuestra confianza? Juan nos invita a acudir a la palabra de Dios: "Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del "Hijo de Dios para que sepáis que tenéis vida eterna, y para que creáis en el nombre del Hijo de Dios" (1 Juan 5:13). La Biblia fue escrita para darnos seguridad de vida eterna. El objetivo número uno de Satanás es destruir tu gozo en la fe. Tienes un arma ofensiva: La espada del Espíritu, la palabra de Dios (Efesios 6:17). Pero de lo que muchos cristianos no se dan cuenta es que no es posible desenvainar la espada de otro creyente. Si no te la ciñes tú, si la palabra de Dios no permanece en ti (Juan 15:7), en vano tratarás de alcanzarla. Si no te la ciñes, no podrás empuñarla. Pero si lo haces, ¡que poderoso guerrero serás! "Os he escrito a vosotros, jóvenes, porque sois fuertes, y la palabra de Dios permanece en vosotros y habéis vencido al maligno" (1 Juan 2:14) 3) Así que la Biblia es la palabra de Dios y la palabra de Dios no es trivial. Es la fuente de vida, y fe, y esperanza, libertad, guía, sabiduría, consuelo, seguridad y victoria sobre nuestro enemigo más grande. Entonces, ¿hay alguna duda de por qué los que más sabios dijeron, "Los mandamientos de Jehová son verdad, que alegran el corazón" (Salmo 19:8)? "Me regocijaré en tus estatutos, no me olvidaré de tus palabras" (Salmo 119:16). "¡Oh, cuánto amo yo tu ley! Todo el día es ella mi meditación" (Salmo 119:97). "Por heredad he tomado tus testimonios para siempre, sí, son el gozo de mi corazón" (Salmo 119:111). "Fueron halladas tus palabras, y yo las comí; y tu palabra me fue por gozo y por alegría de mi corazón; porque tu nombre se invocó sobre mí" (Jeremías 15:16) ¿Pero hemos de perseguir este gozo como Hedonistas Cristianos? ¿Hemos de tirar el encendido de la palabra de Dios en el fuego del gozo? ¿Se supone que persigamos nuestro placer al meditar en la palabra de Cristo? Ciertamente que sí. Porque el mismo Señor ha dicho, "Estas cosas os he hablado para que mi gozo esté en vosotros y vuestro gozo sea cumplido". (Juan 15:11). En este Domingo de la Reforma les imploro a no permitir que la sangre de los mártires sea derramada en vano. No permitan que la labor de Lutero, Melancthon, Calvino y Zwinglio sea en vano. Dios los levantó como instrumentos para liberar las Santas Escrituras, para nosotros. Despreciamos a Dios e insultamos sus santos si tratamos la Biblia como algo trivial en nuestra vida. Martín Lutero sabía mejor que cualquier hombre que ha vivido que cada día con Jesús no es más dulce que el día anterior. Y de acuerdo con Roland Bainton, Lutero escribió estas palabras en el año de su más profunda depresión:

sencillo

Aunque estén demonios mil, Prontos a devorarnos No temeremos porque Dios Sabrá cómo ampararnos Aun muestre su vigor Satán y su furor, Dañarnos no podrá Pues condenado es ya Por la Palabra Santa

LO QUE CREEMOS SOBRE DE LOS 5 PUNTOS DEL CALVINISMO

Revisado en Marzo, 1998 Bethlehem Baptist Church Staff Marzo 1, 1985

1. PREFACIO

2. INTRODUCCION HISTORICA

3. DEPRAVACION TOTAL DEL HOMBRE

4. GRACIA IRRESISTIBLE

5. EXPIACIÓN LIMITADA

6. ELECCIÓN INCONDICIONAL

7. LA PERSEVERANCIA DE LOS SANTOS

8. TESTIMONIOS CONCLUYENTES

9. UNA APELACIÓN FINAL

1. PREFACIO

Amamos a Dios. Él es nuestro gran tesoro, y nada se le compara. Uno de los más antiguos y grandiosos catecismos dice: "Dios es un Espíritu infinito, eterno, inmutable, sabio, poderoso, santo, justo, bueno y verdadero". A Ese es el que amamos. Amamos todo el panorama de sus perfecciones. El fin de la búsqueda del alma para eterna satisfacción, es conocerle y ser amados por Él. Él es infinito; Y eso responde a nuestro anhelo por plenitud. Él es eterno; y eso responde a nuestro anhelo por permanencia. Él es inmutable; y eso responde a nuestro anhelo por estabilidad y seguridad. No hay alguien como Dios. Nada se puede comparar con Él. Dinero, sexo, poder, popularidad, conquista, nada se compara con Dios. Mientras más le conoces, más quieres conocerle, mientras más te deleitas en su compañía, más hambriento estarás por una comunión más profunda y rica. Satisfacción a los niveles más profundos produce un santo anhelo para el tiempo cuando tengamos el poder de Dios para amar a Dios. Esa

que el amor con que me amaste pueda

estar en ellos". Eso es lo que anhelamos: que el mismo amor del Padre por el Hijo nos llene, permitiéndonos amar al Hijo, con el mismo amor del Padre. Luego las frustraciones de un amor inadecuado terminarán. Si, mientras más lo conoces, lo amas y confías en Él, más anhelas conocerle. Por eso es que

hemos escrito este folleto. Anhelamos conocer a Dios y disfrutar de Él. Otro antiguo catecismo dice:

"¿cual es el fin principal del hombre?" y responde: "El fin principal del hombre es glorificar a Dios y disfrutar de Él para siempre". Creemos que disfrutar de Dios es la forma en que le glorificamos, porque Dios es más glorificado en nosotros cuando estamos más satisfechos en Él. Pero para disfrutar de Él debemos conocerle. Verle es saborearle. Si Él permanece borroso, o en una vaga neblina podríamos estar intrigados por un momento. Pero no estaríamos maravillados con gozo, como cuando la neblina se aclara y te encuentras a ti mismo en el borde de un precipicio. Nuestra experiencia es que un claro conocimiento de Dios tomada de la Biblia es la llama que sostiene el fuego de nuestros afectos por Dios. Y probablemente el tipo más crucial de conocimiento, es el conocimiento de lo que Dios es como lo es en la salvación. De eso tratan los cinco puntos del Calvinismo. Nosotros no empezamos como calvinistas y defendiendo un sistema. Empezamos como cristianos creyentes en la Biblia quienes quieren poner la Biblia por encima de todo sistema de pensamiento. Y a través de los años- muchos años de lucha- hemos profundizados en la convicción de que las enseñanzas calvinistas en los cinco puntos, son bíblicas y por lo tanto verdaderas. Nuestra lucha nos hace pacientes con otros que están en el camino. Creemos que toda batalla para entender lo que la Biblia enseña acerca de Dios es valiosa. Dios es una fuerte roca en un mundo de arena movediza. Conocerle en su soberanía es convertirse en un árbol fuerte ante un viento de adversidad y confusión. Y acompañando la fortaleza, esta su dulzura y ternura, que va más allá de nuestra imaginación. El soberano León de la tribu de Judá es el dulce cordero de Dios. Esperamos que puedas ser ayudado. Por favor no sientas que debes leer este folleto en un orden en particular. Pues muchos de ustedes querrán saltar la introducción histórica porque no es tan relevante en el momento para responder las preguntas bíblicas. Hay un orden intencional en este folleto. Pero siéntete libre de empezar donde sea de más urgencia para ti. Si obtienes ayuda entonces volverás atrás al resto del mismo. Si no obtienes ayuda, entonces, retorna a la Biblia y léela con todas tus fuerzas. De todas maneras, ahí es donde queremos que termines: Leyendo y entendiendo y amando y disfrutando y obedeciendo la palabra de Dios, no la nuestra. Por la supremacía de Dios en todas la cosas, para el gozo de todas las gentes.

es la manera en que Jesús ora por nosotros al Padre, "

2. INTRODUCCION HISTORICA

Juan Calvino, el más famoso teólogo y pastor de Ginebra, murió en 1564. Junto a Martín Lutero en Alemania, fue la fuerza más influyente de la reforma protestante. Sus comentarios e Institución de la Religión Cristiana, están aun ejerciendo una tremenda influencia en el mundo cristiano.

Las iglesias que han heredado estas enseñanzas de Calvino son usualmente llamadas Reformadas, en oposición a luteranos y Episcopales heredados de la reforma. Mientras no todas las iglesias Bautistas adoptan la teología reformada, existe una tradición bautista significativa que creció fuera de y aun abraza las doctrinas centrales heredadas de la rama Reformada. La controversia entre arminianos y calvinistas llego a Holanda cerca de los 1600. El fundador del Arminianismo fue Jacobo Arminio (1560-1609). El estudio bajo el estricto calvinismo de Teodoro Beza en Ginebra y fue profesor de teología de la universidad de Leiden en el 1603. Gradualmente, Arminio comenzó a refutar algunas enseñanzas calvinistas. La controversia se propagó en toda Holanda, donde la iglesia reformada era la gran Mayoría. Los arminianos trazaron su credo en 5 artículos (escritos por Uytenbogaert), y los plantearon frente a las autoridades del estado de Holanda en 1610 bajo el nombre de La protesta, firmado por 46 ministros. (Estos 5 artículos pueden ser leídos en Philip Schaff, Creeds of Christendom, vol. 3, pp. 545-547). Los calvinistas responden con una contra-protesta. Pero la respuesta oficial calvinista vino del Sínodo de Dort, quien sostuvo para considerar Los Cinco artículos desde el 13 de noviembre de 1618 hasta el 9 de Mayoo del 1619. Hubo 84 miembros y 18 comisionados seculares. El Sínodo

escribió lo que se conoce como los Cánones de Dort. Estos aun son parte de la confesión de la iglesia reformada en América y de la iglesia cristiana reformada. Ellos afirman los cinco puntos del calvinismo en respuesta a los cinco artículos de protesta Arminiana. (Ver Schaff, vol. 3, pp. 581-

596).

Así que, los cinco puntos del Calvinismo no fueron escogidos por calvinistas como un resumen de su enseñanza. Ellos surgen como respuesta a los Arminianos, quienes escogieron estos 5 puntos para oponerse. Es más importante dar una posición Bíblica positiva en los Cinco puntos que conocer la forma exacta de su controversia original. Estos cinco puntos todavía están en los corazones de la teología Bíblica. Ellos son importantes. Donde nos encontramos, estas cosas profundas afectan nuestro punto de vista de Dios, hombre, salvación, expiación, regeneración, seguridad, adoración y misiones. En algún punto del camino, los cinco puntos vinieron a ser resumidos bajo en acróstico TULIP. T- Total depravity (Depravación total). U- Unconditional election (Elección incondicional) L- Limited atonement (Expiación limitada) I- Irresistible grace (Gracia irresistible) P- Perseverance of the saints (Perseverancia de los santos) Nota: No seguiremos este orden en nuestra presentación. Hay una buena razón para este orden tradicional: Comienza con el hombre en necesidad de salvación y luego da, en el orden en que ocurren, los pasos que Dios da para salvar a su pueblo. Dios elige, envía a su Hijo para expiar los pecados de los elegidos, de una manera irresistible atrae a su pueblo a la fe, y finalmente trabaja para que ellos perseveren hasta el fin. Hemos encontrado, de todas maneras, que el hombre capta estos puntos más fácilmente si seguimos una presentación basada en el orden en que se experimentan.

1. Experimentamos nuestra propia depravación y nuestra necesidad de salvación.

2. Experimentamos la irresistible Gracia de Dios llevándonos a la fe.

3. Confiamos en la suficiencia de la expiación de la muerte de Cristo por nuestro pecado.

4. Descubrimos que detrás del trabajo de Dios en expiarnos de nuestros pecados y traernos a

la fe estaba la elección incondicional de Dios.

5. Finalmente, descansamos en su elección de Gracia para darnos la fuerza y voluntad para

perseverar hasta el fin en fe. Este es el orden que seguiremos en nuestra presentación. Quisiéramos expresar lo que creemos que las Escrituras enseñan sobre estos cinco puntos. Nuestro gran deseo es dar honor a Dios por medio de entender y creer su verdad revelada. Estamos abiertos a cambiar cualquiera de nuestras ideas que contradiga la verdad de las Escrituras. No tenemos ningún interés en Juan Calvino mismo, y encontramos que algunas de las ideas que enseño están erradas. Pero, en general, estamos dispuestos a llamarnos calvinistas en estos cinco puntos, porque encontramos que la posición calvinista es Bíblica. Compartimos los sentimientos de Jonathan Edwards quien dijo en el prefacio de su libro LA LIBERTAD DE LA VOLUNTAD, "No tomaría del todo inoportuno ser llamado calvinista, por alguna distinción: aunque rechazo una completa dependencia en Calvino, o una creencia en las doctrinas que sostengo, porque el las creyó y también las enseño; y no puedo ser cargado con creencias de cada cosa que el enseñaba. 3. DEPRAVACION TOTAL DEL HOMBRE Cuando hablamos de la depravación total del hombre, nos referimos a la condición natural del mismo, separado de alguna Gracia ejercida por Dios para restringirlo o transformarlo.

No hay duda de que el hombre podría llevar a cabo más actos pecaminosos contra su prójimo de los normalmente hace. Pero si el mismo es restringido de llevar a cabo más actos pecaminosos por motivos que no pertenecen a una alegre sumisión a Dios, entonces aun su "virtud" es mala a los ojos de Dios. Romanos 14:23 dice: "Todo lo que no procede de fe es pecado". Esta es una acusación radical sobre toda virtud que no procede de un corazón humilde que depende de la Gracia de Dios. La terrible condición del corazón humano nunca será reconocida por personas que la evalúan

sólo en relación con otras personas. Romanos 14:23 deja bien claro que la depravación es nuestra condición en relación a Dios primariamente, y de una manera secundaria en relación al prójimo. A menos que empezamos en este punto, nunca percibiremos la totalidad de nuestra natural depravación. La depravación del hombre es total al menos en cuatro sentidos:

A. Nuestra rebelión contra Dios es total.

Separados de la Gracia de Dios no hay deleite en su santidad, y no hay una alegre sumisión a la soberana autoridad de Dios. Es claro que el hombre totalmente depravado pudiera ser muy religioso y filántropo. Él puede orar, dar limosna y ayunar, como Jesús enseñó (Mateo 6:1-18). Pero toda su religión es rebelión

contra los mandamientos de su Creador si no proviene de un corazón como el de niño, confiado en la libre Gracia de Dios. La religión es una de las principales formas que el hombre usa para ocultar su indisposición de abandonar su auto dependencia y depositar todas sus esperanzas en la inmerecida misericordia de Dios (Lc. 18:9-14; Col. 2:20-23). La totalidad de nuestra depravación puede ser considerada en Rom. 3:9-10,18: "Ya hemos acusado a Judíos y a gentiles, que todos están bajo pecado. Como esta escrito: No hay justo ni aun

uno; no hay quien busque a Dios

Es un mito pensar que el hombre en su estado natural busque a Dios de una manera genuina. El hombre busca a Dios. Pero el hombre no busca a Dios por lo que Él es. Él busca a Dios en un aprieto como uno que puede preservarlo de la muerte o como un medio para incrementar su placer

carnal. Separado de la conversión, nadie viene a la luz de Dios. Algunos vienen a la luz. Pero escuchemos lo que Juan 3:20-21 dice acerca de ellos: "Porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene a la luz, para que sus obras no sean reprendidas. Más el que practica la verdad viene a la luz, para que sea manifiesto que sus obras son hechas en Dios". Sí, existen aquellos que vienen a la luz -llamados como aquellos que sus obras son hechas en Dios. "Hecho por Dios" significa trabajado por Dios. Separado de este trabajo en Gracia de Dios todos los hombres odian la luz de Dios y no vendrán a Él a menos que su pecado sea expuesto-

hay temor de Dios delante de sus

Esto es una rebelión total. "No hay quien busque a Dios ojos".

no

hay temor de Dios delante de sus ojos".

No

B. En su total rebelión todo lo que el hombre hace es pecar.

En Romanos 14:23 Pablo dice: "todo lo que no proviene de fe es pecado". Por tanto, si todo hombre esta en una rebelión total, todo lo que el hace es el producto de su rebelión y no puede honrar a Dios, pero sólo parte de su rebelión pecaminosa. Si un rey enseña a sus súbditos como luchar bien y esos súbditos se rebelan contra su rey y le resisten, usando todas las habilidades que el mismo rey les enseño, entonces aun aquellas habilidades se tornan malas. Por esta razón, el hombre hace muchas cosas las cuales sólo las puede hacer porque el ha sido creado a la imagen de Dios, las cuales en el servicio a Dios Él pudiera ser adorado. Pero en el servicio del hombre rebelde que se auto justifica, estas cosas son pecaminosas. En Romanos 7:18 Pablo dice:"Y yo se que en mi, esto es, en mi carne, no mora el bien". Esta es una confesión radical de la verdad, que en nuestra rebelión nada de lo que pensemos o sentimos es bueno. Todo es parte de nuestra rebelión. El hecho de que Pablo califica su depravación con las palabras, "en mi carne", muestra que el desea afirmar que el bien es producido por el Espíritu de Dios en el (Rom. 15:18). "Carne" se refiere al hombre en su estado natural separado del trabajo del Espíritu de Dios. , lo que Pablo esta diciendo en Romanos 7:18 es que separado del trabajo del Espíritu de Dios, todo lo que pensamos, sentimos y hacemos no es bueno. NOTA: Reconocemos que la expresión "el bien" tiene un margen amplio de significados. Tendremos que usarlo en un sentido restringido para referirnos a muchas acciones de personas caídas, quienes de hecho no son buenas. Por ejemplo, tendremos que decir que es bueno que la Mayoría de los inconversos no asesinen y que algunos inconversos realizan actos de benevolencia. Lo que queremos decir es que cuando llamamos a esos actos "buenos" es que estos más o menos se conforman al patrón externo de vida que Dios ha ordenado en las Escrituras. De cualquier manera, esta conformidad externa a la voluntad revelada de Dios no es justicia en relación a Dios. No es hecha en dependencia de Dios o para su gloria. El no esta confiado por los recursos, aunque Él se los provee todos. Ni su honor es exaltado, aun cuando esa es su voluntad en

todas las cosas (1 Corintios 10:31). De todas maneras, aun estas "buenas" acciones son parte de nuestra rebelión y no son "buenas" en el sentido que realmente cuenta al final –en relación a Dios-. C. La inhabilidad del hombre para someterse a Dios y hacer el bien es total. Recogiendo el término "carne" (el hombre separado de la Gracia de Dios), encontramos a Pablo declarando ser totalmente esclavizado en una rebelión. Romanos 8:7-8 dice: "la mente puesta en la carne es enemistad contra Dios; no se somete a la ley de Dios, ni tampoco puede; y aquellos que están en la carne no pueden agradar a Dios". "La mente puesta en la carne" es la mente del hombre separada de la morada del Espíritu de Dios ("no estáis en la carne, estáis en el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros" Rom. 8:9). Así que el hombre natural tiene una mente programada para no someterse ni poder someterse a Dios. El hombre no puede reformarse a sí mismo. Efesios 2:1 dice que los cristianos estábamos todos una vez "muertos en nuestros delitos y pecados". El punto de la muerte es que éramos incapaces de la vida de Dios. Nuestros corazones eran como piedra hacia Dios (Efesios 4:18; Ezequiel 36:26). Nuestros corazones estaban ciegos y eran incapaces de ver la gloria de Dios en Cristo (2 Corintios 4:4-6). Éramos totalmente incapaces de reformarnos a nosotros mismos. D. Nuestra rebelión es totalmente merecedora de castigo eterno. Efesios 2:3 procede a decir que hemos estado muertos en nuestros delitos y pecados y que por eso éramos hijos de ira. Esto es, que si estamos bajo la ira de Dios por la corrupción de nuestros corazones, nos ha hecho buenos por la muerte de Cristo. La realidad del infierno es la indignación de Dios por nuestra infinita suciedad. Si nuestra corrupción no mereciese el castigo eterno, Dios fuese injusto tratándonos con un castigo tan severo como el tormento eterno. Pero las Escrituras enseñan que Dios solamente condena a los incrédulos al infierno eterno (2 Tes. 1:6-9; Mat. 5:29; 10:28; 13:49; 18:8; 25:46; Apoc. 14:9-11; 20:10). Así que, de esto se entiende que el infierno es una sentencia total de condenación, para hacer esto debemos entender que somos totalmente culpables y separados de la Gracia salvadora de Dios. En resumen, la depravación total significa que nuestra rebelión en contra de Dios es total, y que cada cosa que hacemos es rebelión por el pecado, y nuestra inhabilidad de someternos a Dios y de reformarnos a nosotros mismos es total, y que nosotros merecemos el castigo eterno. Es duro exagerar sobre la importancia de admitir que nuestra condición futura es mala. Si pensamos sobre nosotros mismos como si fuésemos buenos sería contrario a Dios, la obra de la redención pudiera estar entonces defectuosa. Pero debemos humillarnos a nosotros mismos sobre esta terrible verdad, que es nuestra total depravación, estaríamos en una posición de ver y apreciar la gloria y las maravillas del trabajo de Dios, la cual discutiremos en los siguientes 4 puntos. 4. GRACIA IRRESISTIBLE La doctrina de la Gracia irresistible no significa que toda la influencia del Espíritu Santo no pueda ser resistida. Significa que el Espíritu Santo puede vencer toda resistencia y hacer su influencia irresistible. En Hechos 7:51, Esteban dice a los lideres judíos: "Vosotros, que sois duros de cerviz e incircuncisos de corazón y de oídos, resistir siempre al Espíritu Santo; como hicieron vuestros padres, así también hacéis vosotros". Por otro lado, Pablo habla de entristecer y apagar el Espíritu Santo (Ef. 4:30; 1 Tes. 5:19). Dios da muchos ruegos e incitaciones las cuales son resistidas. De hecho, toda la historia de Israel en el Antiguo Testamento es una historia prolongada de resistencia, como muestra la parábola de los labradores malvados (Mateo 21:33-43; Romanos 10:21). La doctrina de la Gracia irresistible significa que Dios es soberano y puede vencer toda resistencia cuando el quiere. "Él actúa conforme a su voluntad en el ejercito del cielo y entre los habitantes de la tierra; nadie puede detener su mano, ni decirle: ¿Que haces?" (Daniel 4:35). "Nuestro Dios esta en cielos; todo cuanto quiso ha hecho" (Salmos 155:3). Cuando Dios se propone cumplir su soberano propósito, nadie puede resistirle de una manera exitosa. Esto es lo que Pablo enseña en Romanos 9:14-18, lo que provocó a sus oponentes decir: "¿Por que, pues, todavía reprocha Dios? porque ¿Quien resiste su voluntad?". A lo que Pablo responde:

"¿Quien eres tu oh hombre, que le contestas a Dios? ¿Dirá acaso el objeto moldeado al que lo moldea: por que me hiciste así? ¿O no tiene el alfarero derecho sobre el barro de hacer de la misma masa un vaso para uso honroso y otro para uso deshonroso?" (Romanos 9:20). Más específicamente, la Gracia irresistible hace referencia a la obra soberana de Dios de vencer la rebelión de nuestro corazón y tráenos a la fe en Cristo y así ser salvos. Si nuestra doctrina de la depravación total es verdadera, no puede haber salvación sin la realidad de la Gracia irresistible. Si estamos muertos en nuestros delitos y pecados, totalmente incapaces de someternos a Dios, entonces nunca creeremos en Cristo a menos que Dios pueda vencer nuestra rebelión. Alguien podría decir: "Si, el Espíritu Santo debe llevarnos a Dios, pero nosotros podemos usar nuestra libertad para resistir o aceptar esa obra". Nuestra respuesta es: Excepto por el continuo ejercicio de la Gracia salvadora, siempre usaremos nuestra voluntad para resistir a Dios. Eso es lo que significa ser "incapaz de someterse a Dios". Si una persona se torna lo suficientemente humilde

para someterse a Dios es porque Dios ha dado a esa persona una nueva y humilde naturaleza. Si una persona permanece con un corazón duro y orgulloso ante la voluntad de Dios, es porque esa persona no ha recibido un espíritu de buena voluntad. Pero para verlo persuasivamente debemos buscar las Escrituras. En Juan 6:44 Jesús dice: "Nadie puede venir a Mi si no lo trae el Padre que me envió". Esta obra es una obra de la Gracia soberana sin la cual nadie puede ser salvo de su rebelión contra Dios. Otra vez alguien dice: "Él atrae a todas las personas, no sólo a algunos". Pero esto simplemente evade la clara implicación del contexto de que esta obra del Padre es la razón por la cual algunos creen y otros no. Específicamente Juan 6:64-65 dice, "Pero hay algunos de vosotros que no creéis. Porque Jesús sabia desde el principio quienes eran los que no creían, y quien era el que le iba a traicionar. Y decía: por eso os he dicho que nadie puede venir a mi si no se lo ha concedido el Padre". Notemos dos cosas:

Primero: Que el venir a Cristo es llamado un regalo. No es sólo una oportunidad. Venir a Jesús es "dado" a algunos y a otros no. Segundo: Que la razón por la que Cristo dice esto, es para explicar por que "hay algunos que no creen". Podríamos parafrasear de la siguiente manera: Jesús sabía desde el principio que Judas no creería en Él a pesar de todas las enseñanzas e invitaciones que recibió. Y porque Él sabía esto, lo explicó con las siguientes palabras, nadie viene a mí a menos que le sea dado por el Padre. Judas

no fue dado a Jesús. Hubo muchas influencias en su vida para su bien. Pero el decisivo e irresistible regalo de la Gracia no le fue dado.

2 Timoteo 2:24-25 dice: "Y el siervo del Señor no debe ser rencilloso, sino amable para con

todos, apto para enseñar, sufrido. Corrigiendo tiernamente a los que se oponen, por si acaso Dios les da el arrepentimiento que conduce al pleno conocimiento de la verdad". Aquí, como en Juan 6:65, el arrepentimiento es llamado como un regalo de Dios. Notemos que Pablo no está diciendo que la salvación es meramente un regalo de Dios. Él está diciendo que aun el prerrequisito para ser salvo lo es también. Cuando una persona escucha el llamado de

arrepentimiento de un predicador puede resistir dicho llamado. Pero si Dios le da el arrepentimiento la persona no puede resistirse porque el regalo es que su resistencia ha sido removida. No estar dispuesto a arrepentirse es lo mismo a resistir al Espíritu Santo. Por esto, si Dios da el arrepentimiento es lo mismo que quitar la resistencia. Esta es la razón por la cual llamamos a esta obra de Dios "la Gracia irresistible". NOTA: Debería ser obvio a partir de esto que la Gracia irresistible no implica que Dios nos fuerza a creer contra nuestra voluntad. Esto sería una contradicción de términos. Al contrario, la Gracia irresistible es compatible con la predicación y el testimonio que trata de persuadir a personas a hacer lo que es razonable y lo que es acorde con sus mejores intereses.

1 Corintios 1:23-24 dice. "Pero nosotros predicamos a Cristo crucificado, piedra de tropiezo para

los judíos, y necedad para los gentiles. Más para los llamados, tanto judíos como griegos, Cristo es poder de Dios y sabiduría de Dios". Notemos dos tipos de llamado que se implican en este texto. Primero: La predicación de Pablo va dirigida a todos, tanto judíos como griegos. Este es el llamado general del Evangelio. Este ofrece salvación a todo aquel que cree en el Cristo crucificado. Pero este es llamado necedad por aquellos que no tienen un oído receptivo al mismo. Segundo: Pablo hace referencia a otro tipo de llamado. Él dice que entre aquellos que oyen hay algunos que son "Llamados" en una manera que se refieren a la cruz como locura pero como sabiduría y poder de Dios. ¿Cuál otro puede ser este llamado si no el irresistible llamado de Dios de

las tinieblas a su luz admirable? Si todos los que son "llamados" en este sentido consideran la cruz como el poder de Dios, entonces algo en el llamado debe afectar la fe. Esta es la Gracia irresistible. Hay otra explicación en 2 Corintios 4.4-6: "En los cuales el dios de este mundo ha cegado el entendimiento de los incrédulos, para que no vean el resplandor del Evangelio de la gloria de Cristo, que es la imagen de Dios. Porque no nos predicamos a nosotros mismos, sino a Cristo Jesús como Señor, y a nosotros como siervos vuestros por amor de Jesús. Pues Dios, que dijo que de las tinieblas resplandecerá la luz, es el que ha resplandecido en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Cristo". Desde que el hombre es cegado a la gloria de Cristo, se necesita un milagro para que este pueda ver y creer. Pablo compara este milagro con el primer día de la creación cuando Dios dijo: "Sea la luz". Es en un sentido una nueva creación, o un nuevo nacimiento. A esto es que se refiere el llamado eficaz en

1 Corintios 1:24.

Aquellos que son llamados tienen su ojos abiertos por el soberano poder Creador de Dios, por lo que ellos ya no ven la cruz de Cristo como locura, sino como poder y sabiduría de Dios. El llamado efectivo es el milagro de tener nuestra ceguera removida. Esta es la Gracia irresistible. Otro ejemplo de esto se encuentra en Hechos 16:14, donde Lidia está escuchando la predicación de Pablo. Lucas dice: "El Señor abrió su corazón para que recibiera lo que Pablo decía…" A menos

que Dios abra nuestros corazones, no recibiremos el mensaje del Evangelio. A este corazón abierto es a lo que nos referimos cuando hablamos de la Gracia irresistible. Otra manera de describir esta obra es el "Nuevo Nacimiento" o ser nacido de nuevo. Creemos

que el nuevo nacimiento es una creación milagrosa de Dios que permite a una persona muerta recibir a Cristo y ser salva. No creemos que la fe precede o causa el nuevo nacimiento. La fe es la evidencia de que Dios nos ha hecho nacer de nuevo. "Todo aquel que cree que Jesús es el Cristo, es nacido de Dios" (1 Juan 5:1). Cuando Juan dice que Dios da el derecho de ser llamado hijo de Dios a aquellos que reciben a Cristo (Juan 1:12), continua diciendo que esos que reciben a Cristo "no nacieron de sangre ni de carne ni de voluntad de varón, sino de Dios". En otras palabras, Es necesario recibir a Cristo para ser hecho un hijo de Dios, pero el nacimiento que trae a uno dentro de la familia de Dios no es posible por la voluntad de varón. El hombre está muerto es delitos y pecados. Él no puede hacerse nacer de nuevo, o crear nueva vida en el mismo. Él debe nacer de Dios. Entonces, con la nueva naturaleza de Dios, inmediatamente recibe a Cristo. Los dos hechos (regeneración y fe) están tan estrechamente conectados que en la experiencia no podemos distinguirlos. Dios engendra en nosotros una nueva vida y la primera sombra de vida en el nuevo nacimiento es la fe. Este nuevo nacimiento es el efecto de la Gracia irresistible, porque es un acto de soberana creación –"No por voluntad de hombre sino de Dios"--. 5. EXPIACIÓN LIMITADA La expiación es el trabajo de Dios en Cristo en la cruz, por medio del cual cancela la deuda de nuestros pecados, apaciguó su santa ira contra nosotros, y ganando para nosotros todos los beneficios de la salvación. La muerte de Cristo fue necesaria porque Dios no hubiese mostrado una justa recompensa para su gloria si hubiese barrido nuestros pecados debajo de la alfombra sin castigo alguno. Romanos 3:25-26 dice que Dios "puso a Cristo como propiciación por nuestros pecados por su

sangre

justifica al que es de la fe de Jesús". En otras palabras, la muerte de Cristo era necesaria para vindicar la justicia de Dios en justificar al impío por medio de la fe. Sería injusto perdonar pecadores aunque su pecado sea insignificante, cuando de hecho el pecado es un insulto infinito contra la valiosa gloria de Dios. Por lo tanto Jesús lleva en sus hombros la maldición, la cual merecíamos por nuestro pecado, de esta manera podemos ser justificados y la justicia de Dios ser vindicada. El termino "expiación limitada" señala la pregunta, "¿Por quien murió Cristo?" Detrás de la pregunta sobre la extensión de la expiación dirige a otra pregunta igualmente importante acerca de la naturaleza de la expiación. ¿Qué fue lo que Cristo logro en la cruz por aquellos que murió? Si dices que Jesús murió por todos los seres humanos en la misma manera, entonces debes definir la naturaleza de la expiación de una manera muy diferente a si creyeras que sólo murió por aquellos que creen. En el primer caso, crees que la muerte de Cristo en realidad no salva a nadie; simplemente hace posible la salvación. En este caso la muerte de Cristo no quita la ira de Dios de ninguna persona, sino que creo un lugar donde las personas pueden ir y encontrar misericordia –si ellos pudieran realizar su propio nuevo nacimiento y traerse ellos mismos a la fe sin la irresistible Gracia de Dios. Si Cristo murió por todos los hombres en la misma manera, entonces no compró Gracia regeneradora para aquellos que son salvos. Ellos deberían regenerarse ellos mismos y traerse ellos mismos a la fe. Entonces y sólo entonces ellos se convierten en participantes de los beneficios de la cruz. En otras palabras, si crees que Cristo murió por todos los hombres en la misma manera, entonces los beneficios de la cruz no pueden incluir la misericordia por la que somos traídos a la fe, porque entonces todos los hombres serían traídos a la fe, pero ellos no lo están. Pero si la misericordia por la cual somos traídos a la fe (Gracia irresistible) no es parte de lo que Cristo compró en la cruz, entonces somos dejados para salvarnos a nosotros mismos desde la esclavitud del pecado, de la dureza de nuestro corazón, de la ceguera de nuestra corrupción y de la ira de Dios. Por lo tanto se hace evidente que no es el calvinismo quien limita la expiación. Es el Arminianismo, porque niega que la expiación de Cristo logre lo que desesperadamente necesitamos –Llamado, salvación desde la condición de muerte y dureza de corazón y ceguera bajo la ira de Dios. El arminiano limita el valor natural y la efectividad de la expiación de tal manera que dice que es lograda aun por aquellos que mueren en incredulidad y son condenados. En la manera que se dice que Cristo murió por todos los hombres, el arminiano limita la expiación a una simple oportunidad no muy poderosa para que los hombres se salven a ellos mismos de su terrible situación de depravación.

con

la mira de manifestar en este tiempo su justicia, a fin de que Él sea el justo, y El

En la otra mano nosotros no limitamos el poder y la efectividad de la expiación. Simplemente decimos que en la cruz Dios tenía en mente la redención de sus hijos. Afirmamos que cuando Cristo murió por estos, Cristo no sólo creó la oportunidad para salvarse a ellos mismos, sino que en realidad compró a favor de ellos todo lo necesario para que fuesen salvos, incluyendo la Gracia regeneradora y el don de la fe. No negamos que todos los hombres son beneficiados en algún sentido de la cruz. 1 Timoteo 4:10 dice que Cristo es el "Salvador de todos los hombres, especialmente de aquellos que creen". Lo que negamos es que todos los hombres son proyectados como los beneficiarios de la muerte de Cristo en la misma manera. Toda la misericordia de Dios hacia los inconversos –del sol naciente (Mateo 5:45) de la predicación del Evangelio en todo el mundo (Juan 3:16)- es hecho posible por la cruz. Esta es la implicación de Romanos 3:25 donde la cruz es presentada como la base de la justicia de Dios en pasar por alto los pecados. Cada respiro que un inconverso tiene es un acto de la misericordia de Dios reteniendo el juicio (Romanos 2:4). Cada momento que el Evangelio es predicado a los inconversos Dios les está mostrando su misericordia dándole esta oportunidad para salvación. ¿De dónde fluye esta misericordia para con el pecador? ¿Cómo es Dios justo y retiene el juicio de pecadores que merecen ser inmediatamente lanzados al infierno? La respuesta es que la muerte de Cristo muestra de una manera clara el justo aborrecimiento de Dios al pecado y que tiene la libertad de tratar el mundo con misericordia sin comprometer su justicia. Pero Él es especialmente el Salvador de aquellos que creen. Él no murió por todos los hombres en el mismo sentido. La intención de la muerte de Cristo por los hijos de Dios es que la misma compró algo más que el sol saliente y la oportunidad de ser salvos. La muerte de Cristo realmente salva de todo mal a aquellos por quienes "especialmente" Cristo murió. Hay muchos pasajes que dicen que la muerte de Cristo fue designada para la salvación del pueblo de Dios, no por cada individuo. Por ejemplo:

Juan 10:15. "y pongo mi vida por las ovejas.". Las ovejas de Cristo son aquellos que son dados por el Padre al Hijo. "Ustedes no oyen mi voz porque no son de mis ovejas". Notemos: Ser una

oveja te permite ser un creyente, no viceversa. Por esto las ovejas por las que Cristo murió son las elegidas por el Padre para ser dadas al Hijo. En Juan 17:6,9, 19 Jesús ora: "He manifestado tu Nombre a los hombres que del mundo me

Yo ruego por ellos; no ruego por el mundo, sino por los que me

Y por ellos yo me santifico a mí mismo, para que también ellos sean

santificados en la verdad." La santificación en vista aquí es la muerte de Cristo la cual Él estaba a

punto de sufrir. Su muerte y su intercesión son únicamente por sus discípulos, no por el mundo en general. Juan 11:51-52: "(Caifás) como era el sumo sacerdote de aquel año, profetizó que Jesús había de morir por la nación, y no solamente por aquella nación, más también para que juntase en uno los hijos de Dios que estaban dispersos".Hay hijos de Dios dispersos por todo el mundo. Estos son las ovejas. Estos son los que el Padre entregó al Hijo. Jesús murió para juntar estas personas en un sólo pueblo. El punto es igual a Juan 10:15-16, "Como el Padre me conoce, y yo conozco al Padre; y pongo mi alma por las ovejas; También tengo otras ovejas que no son de este corral, aquellas también me conviene traer, y oirán mi voz; y se hará un corral, y habrá un pastor". Cristo murió por sus ovejas, esto es, por los hijos de Dios. Apocalipsis 5:9: "Digno eres de tomar el libro, y de abrir sus sellos; porque tú fuiste muerto, y nos has redimido para Dios con tu sangre, de todo linaje y lengua y pueblo y nación". En armonía con Juan 10:16 Juan no esta diciendo que la muerte de Cristo rescató a todos los hombres pero que rescató a hombres de todas las tribus del mundo. Esta es la manera en que entendemos textos tales como 1 Juan 2:2, el cual dice: "Y él es la propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino también por los del mundo entero". Esto no significa que Cristo murió con la intención de aplacar la ira de Dios por cada persona en el mundo, sino que "las ovejas", "los hijos de Dios" están dispersos por todo el mundo, "por toda lengua y tribu y nación" son incluidos en la propiciación de Cristo. De hecho el paralelo gramatical entre Juan 11:51-52 y 1 Juan 2:2 es tan cercano que es difícil escapar de la convicción de que el mismo asunto es tratado por Juan en ambos versículos. Juan 11:51-52, "profetizó que Jesús había de morir por la nación, y no solamente por aquella nación, más también para que juntase en uno los hijos de Dios que estaban dispersos". 1 Juan 2:2, "Y él es la propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino también por los del mundo entero". "El mundo entero" se refiere a los hijos de Dios dispersos por todo el mundo. Si "El mundo entero" se refiere a cada individuo del mundo, nos vemos forzados a decir que Juan estaría enseñando que todas las personas serían salvas, cosa que él no cree (Apocalipsis 14:9-11). La razón por la que nos veríamos forzados a decir esto es que el término propiciación se refiere a una real remoción de la ira de Dios del pecador. Cuando la ira de Dios contra un pecador es

diste; tuyos eran, y me los diste

diste; porque tuyos son

propiciada, la misma es removida de ese pecador. Y el resultado es que todo el poder de Dios ahora fluye en el servicio de su misericordia, resultando en que nada puede detenerlo de salvar a ese pecador. El pecado propiciado no puede ser castigado. De otro modo la propiciación perdería su significado. Por esta razón si Cristo es la propiciación por todos los pecados de cada individuo del mundo, ellos no pueden ser castigados, y deben ser salvos. Pero Juan no cree en tal universalismo (Juan 5:29). Por esto es improbable que 1 Juan 2:2 enseñe que Jesús es la propiciación por toda persona en el mundo. Marcos 10:45, en armonía con Apocalipsis 5:9, no dice que Jesús vino a rescatar a todos los hombres. El verso dice: "Porque el Hijo del hombre no vino para ser servido, sino para servir, y dar su vida en rescate por muchos". De manera similar en Mateo 26:28 Jesús dice: "Esta es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada para remisión de pecados". Hebreos 9:28: "así también el Cristo habiendo sido ofrecido una vez para llevar los pecados de muchos; aparecerá por segunda vez, sin relación con el pecado, para salvación de los que ansiosamente lo esperan". (Ver también 13:20; Isaías 53:11-12). Uno de los pasajes más claros en relación a la muerte de Cristo es efesios 5:25-27. Aquí Pablo

no sólo dice que el beneficiario intencional de la muerte de Cristo es la iglesia, sino que también que el efecto intencional de la muerte de Cristo es la santificación y glorificación de la iglesia. Esta es la verdad que queremos preservar, que la cruz no tenía intención de dar a todos los hombres la oportunidad de salvarse a sí mismos, sino que su intención era en realidad salvar a la iglesia. Pablo dice: "Cristo amó a la Iglesia, y se entregó a sí mismo por ella, para santificarla limpiándola en el lavamiento del agua por la palabra, para presentársela gloriosa para sí mismo". De manera similar, en Tito 2:14 Pablo describe el propósito de la muerte de Cristo de la siguiente manera: "Que se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad, y limpiar para sí un pueblo propio, seguidor de buenas obras". Si Pablo fuese un arminiano ¿no hubiese dicho: "Él se dio a Sí mismo para redimir a todos los hombres de la iniquidad y purificar a todos los hombres para Él"? Pero Pablo dice que el diseño de la expiación es para purificar para Cristo un pueblo separado del mundo. Esto es lo que precisamente Juan dice en Juan 10:15; 11:51 y Apocalipsis 5:9. Uno de los textos más cruciales en este aspecto es Romanos 8:32. Se trata de una de las más preciosas promesas para el pueblo de Dios en la Biblia. Pablo dice, "Quien no escatimo ni a su propio Hijo por todos nosotros, ¿como no nos dará juntamente con Él todas las cosas?". El asunto crucial a notar aquí es como Pablo sustenta la seguridad de nuestra herencia en la muerte de Cristo. Él dice: "Seguramente que Dios te dará en Cristo todas las cosas porque Él no escatimo a su Hijo, sino que lo entregó por ti". ¿En qué se convierte este precioso argumento si Cristo es dado por aquellos que de hecho no reciben todas las cosas, sino sólo la condenación? El argumento se desvanecería. Si Dios dio a su Hijo por los inconversos que al final son condenados, entonces el no puede decir que la dadiva del Hijo garantiza "todas las cosas" para aquellos por los cuales Él murió. ¡Pero esto es lo que el dice! Si Dios dio a su Hijo por ti, entonces Él seguramente te dará todas las cosas. La estructura del pensamiento de Pablo aquí es destruida al introducir la idea de que Cristo murió por cada persona del mundo en la misma manera. Podemos concluir esta sección con el siguiente resumen. ¿Cual de las siguientes declaraciones es verdadera?

1. Cristo murió por algunos pecados de todos los hombres.

2. Cristo murió por todos los pecados de algunos hombres.

3. Cristo murió por todos los pecados de todos los hombres.

Nadie asegura que la primera declaración es verdad, pues todo estaría perdido porque habría pecados por los que Cristo no murió. La única manera de ser salvo del pecado es que Cristo lo cubra con su sangre. El tercer argumento es el que los arminianos defienden. Cristo murió por todos los pecados de todos los hombres. Pero entonces, ¿Por qué no todos son salvos? Ellos responden que no todos creen. Pero ¿no es este incrédulo uno de los cuales por los que Cristo murió? Si ellos dicen que sí, entonces ¿Por qué no es cubierto por la sangre de Cristo y todos los inconversos se salvan? Si ellos dicen que no (que la incredulidad no es un pecado por el cual Cristo murió) entonces ellos deben decir que un hombre puede ser salvo sin tener todos los pecados cubiertos por la sangre de Jesús, o ellos deben unirse a nosotros en afirmar el segundo argumento: Cristo murió por todos los pecados de algunos hombres. Esto es, que murió por la incredulidad de los elegidos por lo cual el castigo de la ira de Dios es aplacado a favor de ellos y su Gracia es libre para traerlos de manera irresistible de las tinieblas a su maravillosa luz. 6. ELECCIÓN INCONDICIONAL

Si todos nosotros somos tan depravados que no podemos ir a Dios sin haber nacido deevonu por la irresistible Gracia de Dios, y si esta Gracia en particular es comprada por Cristo en la cruz, entonces es claro que la salvación de alguno de nosotros descansa en la elección de Dios. Cuando hablamos de la elección nos referimos a la elección para salvación de parte de Dios. Esta elección es incondicional porque no hay condición de que el hombre conozca a Dios antes de que Dios lo escoja para salvación. El hombre está muerto en delitos y pecados. Entonces no hay condición de conocer a Dios antes de que Dios lo escoja para salvarlo de la muerte. o estamos diciendo que la salvación final es incondicional. No lo es. Debemos experimentar la condición de la fe en Cristo para heredar vida eterna. Pero la fe no es una condición para la elección. Es justamente lo contrario. La elección es la condición para la fe. Esto es así porque Dios nos escoge desde antes de la fundación del mundo para comprar nuestra redención en la cruz y revivirnos con la Gracia irresistible y traernos a la fe. Hechos 13:48 nos dice como los gentiles respondieron a la predicación del Evangelio en Antioquia de Pisidia: "Y cuando los gentiles escucharon esto, se regocijaron y glorificaron la palabra de Dios; y creyeron todos los que estaban ordenados para vida eterna". Notemos, no dice que todos cuantos creyeron fueron ordenados para vida eterna. La elección eterna de Dios es la razón de que algunos creyeran mientras otros no. De manera similar Jesús dice a los Judíos en Juan 10:26, "Vosotros no creéis porque no sois de mis ovejas". Él no dice: "Vosotros no sois mis ovejas porque no creéis". Ser una oveja es algo que Dios decide por nosotros antes de que pudiéramos creer. Es la base y la capacitación de nuestro creer. Creemos porque somos las ovejas escogidas de Dios, no viceversa (Juan 8:47; 18:37). En Romanos 9 Pablo resalta la elección incondicional. Por ejemplo, en los versos 11-12 el describe el principio que Dios uso para la elección de Jacob y Esaú: "pues no habían aun nacido, ni habían hecho aun ni bien ni mal, para que el propósito de Dios conforme a la elección permaneciese, no por las obras sino conforme por el que llama, se le dijo: El Mayor servirá al menor". La elección de Dios es preservada de manera incondicional porque es traspasada antes de nacer o hacer algo bueno o malo. Nota: Algunos intérpretes dicen que Romanos 9 no tiene nada que ver con la elección de individuos para su destino eterno. Ellos dicen que el capitulo sólo se relaciona con los roles históricos que están en juego entre los pueblos descendientes de Jacob y Esaú. Recomendamos La Justificación de Dios por John Piper, el cual fue escrito para investigar este asunto. El libro concluye que Romanos 9 no sólo relata los roles históricos de todas esas personas, sino también de los destinos eternos de individuos, porque, entre otras razones (justificación, pp. 38-54), los versos 1-5 posan un problema acerca de la perdición de individuos israelitas y ese problema queda totalmente irresuelto si el capítulo no tiene nada que decir acerca de individuos. La incondicionalidad de la elección de Gracia de Dios es resaltada nuevamente en los versos 15- 16: "Tendré misericordia del que Yo tenga misericordia, y me compadeceré del que Yo me compadezca. Así que no depende del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia". Realmente no entendemos la misericordia si pensamos que podemos iniciarla por nuestra propia voluntad o esfuerzo. Estaríamos desesperanzadamente perdidos en la oscuridad del pecado. Si vamos a ser salvos, Dios tendrá que tomar de una manera incondicional tomar la iniciativa en nuestro corazón e irresistiblemente hacer que nos sometamos a Él de una manera voluntaria. Efesios 1:3-6 es otro poderoso fundamento de la incondicionalidad de nuestra elección y predestinación para la adopción. "Bendito el Dios y Padre del Señor nuestro Jesús Cristo, el cual nos bendijo con toda bendición espiritual en bienes celestiales en Cristo, según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él en caridad; el cual nos señaló desde antes el camino para ser adoptados en hijos por Jesús, el Cristo, en sí mismo, por el buen querer de su voluntad, para alabanza de la gloria de su Gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado". Algunos intérpretes argumentan que esta elección desde antes de la fundación del mundo fue sólo una elección de Cristo, pero no una elección de lo que cada individuo sería en Cristo. Esto sencillamente equivale a decir que no hay elección incondicional de individuos para salvación. Cristo es puesto adelante como el escogido de Dios y la salvación de individuos es dependiente de su propia iniciativa para vencer su depravación y ser unidos a Cristo por la fe. Dios no los escoge y por lo tanto Dios no puede convertirlos de manera efectiva. Él sólo puede esperar a ver quien revivirá de la muerte y le escogerá a Él. Esta interpretación no encaja bien con el verso 11, el cual dice: "Habiendo sido predestinados conforme al propósito del que hace todas las cosas según el designio de su voluntad". Tampoco el texto literal del verso 4 cuadra con esta interpretación. El significado ordinario de la palabra "escogió" en el verso 4 es seleccionar o escoger de un grupo (cf. Lc. 6:13; 14:7; Jn. 13:18; 15:16,19). Así que el significado natural del versículo es que Dios escogió a su pueblo de la humanidad, antes de la fundación del mundo en virtud de su unión con Cristo su Redentor.

Toda la elección está relacionada con Cristo. No habría elección de pecadores para salvación si Cristo hubiera sido destinado a morir por sus pecados. Así que en ese sentido ellos son elegidos en Cristo. Pero son ellos los que son escogidos desde antes de la fundación del mundo, no sólo Cristo. Además, el texto del verso 5 sugiere la elección de un pueblo para estar en Cristo, y no sólo la elección de Cristo. Literalmente el texto dice: "Habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo. Somos los predestinados, no Cristo. Él es quien hace la elección de pecadores posible, y así nuestra elección es "por medio de Él", pero aquí no se habla de Dios teniendo una visión sólo de la elección de Cristo. Quizás el texto más importante de todos en relación a la enseñanza de la elección incondicional es Romanos 8:28-33. "Y ya sabemos que a los que a Dios aman, todas las cosas les ayudan a bien, a los que conforme al Propósito son llamados (a ser santos). Porque a los que antes conoció, también les señaló desde antes el camino para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el

Primogénito entre muchos hermanos; Y a los que les señaló desde antes el camino, a éstos también llamó; y a los que llamó, a éstos también justificó; y a los que justificó, a éstos también glorificará. ¿Pues qué diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién será contra nosotros? El que aun a su propio Hijo no escatimó, antes lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas? ¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que los justifica". A menudo este texto es usado para argumentar en contra de la elección incondicional basándose "

en el verso 29 el cual dice: "A los que antes conoció también los predestino

dicen que las personas no son escogidas de manera incondicional. Ellos son escogidos sobre la base de su fe la cual es producida sin la ayuda de la Gracia irresistible de Dios y la cual Dios ve de antemano. Pero eso no cuadra con el contexto. Notemos que Romanos 8:30 dice: "Y a los que predestinó, a éstos también llamó; y a los que llamó, a éstos también justificó; y a los que justificó, a éstos también glorificó".Enfoca por un momento el hecho de que todo el que Dios llama también lo justifica. El llamado del verso 30 no es dado a todas las personas. La razón por la cual sabemos que no lo es que todos aquellos que son llamados son también justificados –pero no todos los hombres son justificados. Así que este llamado en el verso 30 no es el llamado general al arrepentimiento que los predicadores dan o que Dios da a través de la gloria de la naturaleza. Todos los hombres reciben ese llamado. El llamado del verso 30 es dado sólo a aquellos que Dios predestina a ser conformados a la imagen de su Hijo (v.29). Y es un llamado que desemboca en justificación: "a los que llamo, a estos también justificó". Pero sabemos que la justificación es por la fe (Rom. 5:1). ¿Cuál es entonces este llamado que es dado a todos aquellos que son predestinados y que desemboca en la justificación? Este debe ser el llamado de la Gracia irresistible. Se trata del llamado de 1 Corintios 1:24 discutido en la página 6.

Entre el acto de la predestinación y la justificación está el acto del llamado. Debido a que la justificación es sólo por la fe, el llamado en vista debe ser el acto de Dios por el cual llama a la fe a existencia. Y como esta desemboca de manera necesaria en la justificación, debe ser irresistible. No hay llamado (en ese sentido; no en el sentido de Mateo 22:14) que no sea justificado. Todos los llamados son justificados. Así que, el llamado del verso 30 es el trabajo soberano de Dios el cual trae a la persona a la fe por la que es justificado. Ahora notemos la implicación que este tiene para el significado de "conoció" en el verso 29. Cuando Pablo dice en el verso 29: "A los que antes conoció también los predestinó", no puede querer decir (como muchos tratan de hacer que diga) que Dios sabía de antemano quienes usarían su libre albedrío para venir a la fe, así que los puede predestinar para ser adoptados porque ellos hicieron esa libre elección por su propia voluntad. Esto no puede significar semejante cosa porque hemos visto del verso 30 que las personas no vienen a la fe por su propia voluntad. Ellos son llamados de una manera irresistible. Dios no prevé la libre decisión de personas que creen porque no existe tal libertad de decisión. Si alguien viene a la fe en Cristo, es porque son revividos de la muerte (Efesios 2:5) por el poder creativo del Espíritu de Dios. Eso es, son en efecto llamados de las tinieblas a la luz. Así que, el previo conocimiento de Romanos 8:29 no es el mero conocimiento de algo que sucederá en el futuro separado de la predeterminación de Dios. En vez de esto, es el tipo de conocimiento referido en el Antiguo Testamento como en Génesis 18:19("Yo he

escogido(literalmente: conocido) a Abraham para que el pueda encargar a sus hijos

que guarden

el camino del Señor"), y Jeremías 1:5("Antes que te formase en el vientre te conocí, y antes que nacieses te santifique, te di por profeta a las naciones") y Amos 3:2("A vosotros solamente he

conocido de todas las familias de la tierra, os castigare por todas vuestras maldades"). Como C. E. B. Cranfield dice, el previo conocimiento de Romanos 8:29 es "ese especial conocimiento tomado de una persona la cual es escogida por la Gracia de Dios". Tal conocimiento

Así que algunos

es virtualmente la misma elección: "A los que antes conoció (i.e. escogió) también los predestinó para ser conformados a la imagen de su Hijo". Por tanto, lo que este magnifico texto (Romanos 8:28-33) enseña es que Dios realmente realiza la redención de su pueblo desde el inicio hasta el final. Él conoce de antemano, o sea, escoge personas para Sí desde antes de la fundación del mundo, predestina estas personas para ser

conformadas a la imagen de su Hijo, las llama para Si mismo en fe, las justifica por medio de la fe,

y finalmente las glorifica –y nada puede separarlas del amor de Dios que es en Cristo Jesús (Rom.

8:39). ¡A Él sea toda la adoración y la gloria! Amen. 7. LA PERSEVERANCIA DE LOS SANTOS Continúa lo que se ha dicho anteriormente que el pueblo de Dios perseverará hasta el fin y no se perderá. Los que son previamente conocidos son predestinados, los predestinados son llamados, los llamados son justificados, y los justificados son glorificados. Ni uno de este grupo se pierde. Pertenecer a este grupo es estar eternamente seguro. Pero queremos significar más que eso con la doctrina de la perseverancia de los santos. Queremos significar que los santos van y deben perseverar en la obediencia que viene de la fe. La

elección es incondicional, pero la glorificación no lo es. Hay varias advertencias en las Escrituras de que aquellos que no abrazan pronto a Cristo pueden perderse al final. Las siguientes siete tesis resumen lo que entendemos sobre esta importante doctrina:

A. Nuestra fe debe perdurar hasta el final si somos de los salvos.

Esto significa que el ministerio de la palabra es el instrumento de Dios para la preservación de la fe como también para engendrar la fe. No aspiramos fácilmente luego que una persona ha orado para recibir a Cristo, como si estuviéramos seguros de nuestra perspectiva de que están ahora más allá del alcance del maligno. Existe una lucha de fe que debe ser peleada. Debemos permanecer en la fe hasta el final si somos salvos. 1 Corintios 15:1,2 dice: "Además os declaro, hermanos, el Evangelio que os he predicado, el cual

también recibisteis, en el cual también están firmes; por el cual asimismo, si retenéis la palabra que os he predicado, estáis siendo salvos, si no creísteis en vano". Colosenses 1:21-23 dice: "A vosotros también, que erais en otro tiempo extraños y enemigos de ánimo en malas obras, ahora empero os ha reconciliado en el cuerpo de su carne por medio de la muerte, para haceros santos, y sin mancha, e irreprensibles delante de él; si empero permanecéis fundados y firmes en la fe, y sin moveros de la esperanza del Evangelio que habéis oído; el cual es predicado a toda criatura que está debajo del cielo; del cual yo Pablo soy hecho ministro". 2 Timoteo 2:11-12 dice: "Es palabra fiel: Que si somos muertos con él, también viviremos con él; si sufrimos, también reinaremos con él; si le negáremos, él también nos negará". Marcos 13:13 dice: "Más el que perseverare hasta el fin, ese será salvo". Mire también Apocalipsis 2:7,10,11,17,25,26; 3:5,11,12,21.

B. La obediencia que es evidencia de la renovación interna que viene de Dios, es necesaria para

la salvación final. Esto no quiere decir que Dios demanda perfección. Es claro en Filipenses 3:12-13; 1 Juan 1:8-10

y Mateo 6:12 que el Nuevo Testamento no sostiene la demanda de una estricta perfección para ser salvos. Pero el Nuevo Testamento sí demanda que debemos ser moralmente cambiados y caminar en novedad de vida. Hebreos 12:14: "Seguid la paz con todos; y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor". Romanos 8:13: "porque si viviereis conforme a la carne, moriréis; más si por el Espíritu mortificáis las obras del cuerpo, viviréis".

Gal. 5:19-21: "Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, disolución, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a éstas; de las cuales os denuncio, como ya os he anunciado, que los que hacen tales cosas no heredarán el Reino de Dios". (Ver también Efesios 5:5; 1 Corintios 6:10) 1 Juan 2:3-6: "Y en esto sabemos que nosotros le hemos conocido, si guardamos sus mandamientos. El que dice: Yo le he conocido, y no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso,

y no hay verdad en él. Más el que guarda su Palabra, la caridad de Dios está verdaderamente

perfecta en él; por esto sabemos que estamos en él. El que dice que está en él, debe andar como él anduvo". (Ver también 1 Juan 3:4-10, 14; 4:20) Juan 8:31: "Y decía Jesús a los judíos que le habían creído: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos". (Ver también Lucas 10:28; Mateo 6:14-15; 18:35; Génesis 18:19- 22; 16-17; 26:4-5; 2 Timoteo 2:19)

C. Los elegidos de Dios no pueden perderse.

Es por esta razón por la que creemos en la seguridad- llamada, la seguridad eterna de los elegidos. La implicación es que Dios trabajará para que aquellos que escogió para la eterna salvación sean capacitados para perseverar en la fe hasta el fin y cumplir, por el poder del Espíritu Santo, los requerimientos para obediencia.

Romanos 8:28-30, nos dice: "Y ya sabemos que a los que a Dios aman, todas las cosas les ayudan a bien, a los que conforme al Propósito son llamados (a ser santos). Porque a los que antes conoció, también les señaló desde antes el camino para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el Primogénito entre muchos hermanos; Y a los que les señaló desde antes el camino, a éstos también llamó; y a los que llamó, a éstos también justificó; y a los que justificó, a éstos también glorificará". Lo que es evidente de este pasaje es que esos que son efectivamente llamados a la esperanza de la salvación realmente perseverarán hasta el fin y serán salvos. Juan 10:26-30: "más vosotros no creéis, porque no sois de mis ovejas, como os he dicho. Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen; y yo les doy vida eterna y no perecerán para siempre, y nadie las arrebatará de mi mano. Mi Padre que me las dio, Mayor que todos es y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre. Yo y el Padre una cosa somos". (Ver también Efesios

1:4-5).

D. Existen caídas en algunos creyentes, pero si esa caída persiste, es muestra de que su fe no

era genuina y ellos no habían nacido de Dios.

1 Juan 2:19: "Ellos salieron de nosotros, más no eran de nosotros, porque si fueran de nosotros, hubieran sin duda permanecido con nosotros; pero esto es para que se manifestara que todos no

son de nosotros". De manera semejante se ilustra en la parábola del sembrador en Lucas 8:9-14 ilustra personas que "oyen el Evangelio, lo reciben con gozo; pero como no tienen raíces, ellos sólo creen por un tiempo y en el tiempo de la prueba se apartan". El hecho de que tal cosa sea posible es precisamente por lo que el ministerio de la palabra en toda iglesia local debe contener muchas advertencias a los miembros de la iglesia a perseverar en la fe y no enredarse en esas cosas que pudieran extraviarlos y que podría resultar en su condenación.

E. Dios nos justifica en el primer y genuino acto de fe salvífica, pero haciendo esto, el tiene una

visión de todos los actos subsecuentes de la fe contenida, como en una semilla, en ese primer acto. Lo que estamos tratando de hacer aquí es confesar la enseñanza de Romanos 5.1, por ejemplo,

que enseña que ya somos justificados ante Dios. Dios no espera hasta el final de nuestras vidas para declararnos justos. De hecho, no seríamos capaces de tener la seguridad y libertad de vivir las radicales demandas de Cristo a menos que podamos estar seguros que por nuestra fe ya estamos justificados delante de Dios. Sin embargo, debemos confesar el hecho de que nuestra salvación final es hecha contingente a la subsiguiente obediencia que proviene de la fe. La manera como estas dos verdades se fusionan es que ya somos justificados sobre la base de nuestro primer acto de fe porque Dios ve en este (así como el puede ver en el árbol de bellota) en embrión de la vida de fe. Esta es la razón por la que esos que no persisten en la vida de fe con su inevitable consecuencia simplemente dan testimonio de que su primer acto de fe no fue genuino. El soporte textual para esto es que Romanos 4:3 cita Génesis 15:6 al hecho donde Abraham fue justificado por Dios. Esta es una referencia a un hecho de fe muy temprano en la vida de Abraham. Romanos 4:19-22, de todas maneras, se refiere a una experiencia de Abraham muchos años después (Cuando tenía 100 años de edad, ver Génesis 21:5,12) y dice que por la fe de esta experiencia Abraham fue reconocido como justo. En otras palabras, parece ser que la fe que justificó a Abraham no fue su primer acto de fe únicamente, sino la fe que provocó los actos de obediencia más tarde en su vida. (El mismo hecho puede verse en Santiago 2:21-24 en su referencia al acto tardío en la vida de Abraham, llamado, el ofrecimiento de su hijo, Isaac, en Génesis 22). La manera de como tejer estas hebras de la verdad bíblica es declarando que somos internamente justificados sobre la base de nuestro primer acto de fe, pero no sin referencia a todos los subsecuentes actos de fe que dan a luz la obediencia que Dios demanda.

F. Dios obra para causar la perseverancia de sus elegidos.

No somos dejados por nosotros mismos y nuestra seguridad está bien enraizada en el amor soberano de Dios que produce eso para lo cual nos ha llamado a hacer. 1 Pedro 1:5 nos dice: "para vosotros que sois guardados en la virtud de Dios por fe, para alcanzar la salud que está aparejada para ser manifestada en el postrer tiempo". Judas 24,25 agrega: "A aquel, pues, que es poderoso

para guardaros sin pecado, y presentaros delante de su gloria irreprensibles, con grande alegría, al Dios único sabio, nuestro Salvador, sea gloria y magnificencia, imperio y potencia, ahora y en todos los siglos. Amén".

1 Tesalonicenses 5:23-24 dice: "Y el Dios de paz os santifique completamente; para que vuestro

espíritu, alma y cuerpo sea guardado entero sin reprensión para la venida del Señor nuestro, Jesús, el Cristo. Fiel es el que os ha llamado; el cual también lo hará".

Filipenses 1:6: "Confiando de esto: que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesús el Cristo".

1

Corintios 1:8-9: "el cual también os confirmará que permanezcáis sin pecado hasta el fin,

hasta en el día de nuestro Señor Jesús, el Cristo. Fiel es Dios, por el cual sois llamados a la confraternidad de su Hijo, Jesús, el Cristo, Señor nuestro".

G. Por lo tanto debemos ser entusiastas en hacer nuestro llamado y elección segura.

2 Pedro 1:10: "Por lo cual, hermanos, procurad tanto más de hacer firme vuestra vocación y elección; porque haciendo estas cosas, no caeréis jamás". 8. TESTIMONIOS CONCLUYENTES

Es posible creer todas estas cosas en tu mente e ir al infierno. Cuan engañosos e hipócritas somos por naturaleza! Por lo tanto nuestro interés en escribir todas estas cosas no es meramente convencer la mente sino también ganar el corazón. Queremos para otros la dulce experiencia de reposar en el confort masivo de estas verdades. Queremos que otros puedan sentir el tremendo incentivo para la justicia y para las misiones que fluyen de estas verdades. Queremos para otros la experiencia de conocer y confiar en la Gracia soberana de Dios de tal manera que a Él y sólo a Él sea la gloria. Para este fin hemos recogido aquí algunos testimonios de lo que estas verdades han significado para algunos grandes cristianos del pasado. Para aquellos que las han conocido verdaderamente, ellas nunca han sido meras especulaciones para la cabeza, sino siempre han sido poder para el corazón y la vida. Agustin Agustín fue convertido de una manera resonante por la Gracia irresistible de Dios después de dejar una vida inmoral. Él escribió en sus confesiones(X, 40):

"No tengo ninguna esperanza fuera de Tu gran misericordia. Da tu mandato y manda lo que es

por continencia somos unidos y

tu voluntad. Tú impones en nosotros continencia

traídos de vuelta a esa unidad de la que fuimos dispersados hacia una pluralidad. Te ama poco aquel que ama cualquier otra cosa junto a Ti, la cual no ama para ti. ¡Oh amor siempre ardiente y nunca se apaga! ¡Oh caridad, Dios mío, enciende en mí! Tú mandas continencia. Concede lo que mandas y manda tu voluntad."

Estas son las palabras de un hombre que amaba la verdad de la Gracia irresistible, porque el sabe que el es totalmente incompleto sin ella. Pero también en sus cartas doctrinales el dirige esta amada verdad a casa (Epístola ccxvii, Para Vitalis):

"Como prefiero pensar en tu caso, si estas de acuerdo con nosotros en suponer que estamos haciendo nuestro deber en oración a Dios, como es nuestra costumbre, por aquellos que rehúsan creer, que sean capacitados para creer y aquellos que resistan o se opongan a su ley y doctrina, que lo crean y lo sigan. Si estas de acuerdo con nosotros en pensar que hacemos nuestro deber en agradecer a Dios, como acostumbramos, por aquellas personas cuando han sido

convertidos

estas dispuesto a admitir que la voluntad de Dios es previamente movida

por la Gracia de Dios, y que es Dios quien hace que deseen el bien que rechazaban; que es a Dios a

quien pedimos que lo haga, y sabemos que es justo darle gracias por tal hecho " Para Agustín la verdad de la Gracia irresistible era el fundamento de sus oraciones por la conversión de los perdidos y de su gratitud para con Dios cuando ellos se convertían. Jonathan Edwards

Jonathan Edwards, el gran predicador Ingles y teólogo del siglo XVIII, tuvo un amor igual de profundo por estas verdades. Él escribió cuando tenía 26 años de edad, el día en que se enamoró de la soberanía de Dios:

"Se ha producido una maravillosa alteración en mi mente respecto a la doctrina de la soberanía de Dios desde aquel día hasta hoy; de manera que casi nunca he encontrado algo que me plantee

entonces, no sólo he estado

alguna objeción contra ella en el sentido más absoluto

convencido, sino que mi convicción ha sido maravillosa. Esta doctrina me ha resultado a menudo sumamente agradable, brillante y dulce. La soberanía absoluta es algo que me encanta atribuir a

Dios

soberanía de Dios me ha parecido, una grandiosa parte de su gloria. Ha sido siempre mi

deleite acercarme a Dios, y más aun adorarle como al Dios soberano" (Narrativa personal). George Whitefield Edwards lloró abiertamente cuando George Whitefield predicó en su iglesia, debido a ntolo taque amó el mensaje que predicó. Whitefield fue un gran evangelista en el siglo XVIII. Él dijo: "Yo abrazo el sistema calvinista, no por Calvino, sino porque Cristo Jesús me lo ha enseñado"(Arnold Dalimore, GEORGE WHITEFIELD 1,p. 406). Él imploró a John Wesley no oponerse a las doctrinas del calvinismo:

"No puedo soportar los pensamientos de oponerme a ti: pero como puedo evadirlos, si te ocupas (como tu hermano Charles una vez dijo) de echar a Juan Calvino fuera de Bristol. ¡Ay! Nunca he leído algo que Calvino haya escrito; mis doctrinas las tengo de Cristo y sus apóstoles; Fui enseñado por ellos de Dios." (Dalimore, p. 574) Fueron estas doctrinas que le llenaron con un santo celo por el evangelismo:

verdaderamente

entonces

Desde

La

"Las doctrinas de la elección, y la gratuita justificación en Cristo Jesús están diariamente más y más presionando mi corazón. Ellas llenan mi alma con un santo fuego y me proporcionan gran confianza en Dios mi Salvador. Espero que podamos atrapar fuego uno del otro, y que haya una santa emulación entre nosotros, quienes deben más degradar al hombre y exaltar al Señor Jesús. Nada más que las doctrinas de la reforma pueden hacer esto. Todas las demás dejan el libre albedrío en el hombre y

lo hacen, en parte al menos, un Salvador de sí mismo. Mi alma, no se acerca a esos que enseñan

esas cosas

infierno, pero no para ir al cielo, hasta que Dios trabaje en él para ejercer su buena voluntad.

Oh, la excelencia de la doctrina de la elección y la de la preservación final de los santos! Estoy persuadido, hasta que el hombre venga a creer y sentir estas importantes verdades, no saldrá de sí mismo, pero cuando este convencido de esto y asegure su aplicación en su corazón, entonces caminará por fe efectivamente!" (Dalimore, p. 407) George Müller George Müller es famoso por los orfanatos que fundó y por la asombrosa fe que tenía para pedir por la provisión de Dios. No muchos conocen la teología que soportaba a ese gran ministro. A mediado de los 20 (1829) tuvo una experiencia la cual registró más adelante de la manera

siguiente:

"Antes de este período (cuando vine a adoptar la Biblia como mi única regla de juicio) estuve muy opuesto a las doctrinas de la elección, redención particular (expiación limitada), y la final perseverancia por Gracia. Pero ahora fui traído a examinar esas preciosas verdades por la palabra de Dios. Siendo hecho para no querer la gloria para mi mismo en la conversión de pecadores, sino considerándome meramente como un instrumento; y siendo hecho para querer recibir lo que las Escrituras decían, fui a la palabra, leyendo el Nuevo testamento desde el principio, con una referencia particular para estas verdades. Para mi sorpresa encontré pasajes que hablan directamente sobre la elección y la Gracia perseverante, fueron como 4 veces tantos como esos que hablan aparentemente contra esas

verdades; y aun esos pocos, poco después, cuando los examiné y los entendí, sirvieron para confirmarme en dichas doctrinas. Debido al efecto de mi creencia en estas doctrinas, me siento forzado a declarar para la gloria de Dios, que aunque soy excesivamente débil, y no he muerto a los deseos de la carne, los deseos de los ojos y la vanagloria de la vida, como pudiera, y como debería ser, todavía, por la Gracia de Dios, he caminado más cerca con Él desde ese periodo. Mi vida no ha sido tan variable, y puedo decir que he vivido mucho más para Dios que antes" (Autobiografía, pp. 33-34). Charles Spurgeon Charles Spurgeon era contemporáneo de George üller.M Era el pastor del Tabernáculo Metropolitano en Londres por 30 años, el pastor más famoso de su época –y un Bautista en la misma. Su predicación era poderosa ganando almas para Cristo. Pero ¿Cual fue su Evangelio que mantuvo a cientos hechizados semana tras semana y atrajo a tantos al Salvador? "Tengo mi propia opinión y es que no existe tal cosa como predicar a Cristo y a este crucificado,

a menos que prediquemos lo que en nuestros días llamamos calvinismo. Es un sobrenombre llamarlo calvinismo; calvinismo es el Evangelio, y nada menos. No creo que podamos predicar el

Evangelio

menos exaltemos la elección incondicional, eterna, inmutable, el amor victorioso de Jehová; tampoco creo que podamos predicar el Evangelio a menos que lo basemos en la especial y particular redención del pueblo escogido en los que Cristo obro sobre la cruz; tampoco puedo comprender un Evangelio que deja caer a los santos luego de estos ser llamados" (Autobiografía 1,

p.168).

Él no siempre creyó estas cosas. Spurgeon relata su descubrimiento de estas verdades a la edad de 16 años:

se que Cristo es todo en todo. El hombre es nada: tiene un libre albedrío para ir al

Yo

a menos que prediquemos la soberanía de Dios en su dispensación de Gracia; ni a

"Nacido, como todos nosotros somos por naturaleza, un Arminiano, aun creía las cosas viejas

que había escuchado continuamente del pulpito, y no veía la Gracia de Dios. Cuando venía a Cristo, creía que lo hacia por mí mismo, y aunque buscaba al Señor sinceramente. No tenía ni idea de que

el Señor me buscaba

en mi alma – cuando estaban, como John Bunyan dice, ardiendo en mi alma como un hierro caliente Una noche, cuando estaba sentado en la casa de Dios, no estaba pensando mucho en el sermón

del predicador, por lo que no lo creí. El pensamiento me golpeó, "¿Cómo llegaste a ser cristiano?".

Vi al Señor. "¿Pero cómo viniste a ver al Señor?". La verdad pasó rápidamente por mi mente en un

momento –No le habría visto a menos que hubiese una influencia previa en mi mente que me hiciera buscarle. Oré, pensé, pero entonces me pregunté a mí mismo, ¿cómo vine a orar? Fui inducido a orar por la lectura de las Escrituras. ¿Cómo vine a leer las Escrituras? Las leí, pero ¿qué me permitió hacerlo? Entonces, en un momento, vi que Dios era la zapata de todo esto, y el autor

recordar el día y la hora cuando por primera vez recibí estas verdades

puedo

de mi fe, y entonces toda la doctrina de la Gracia me fue clara, y de esa doctrina no he renunciado hasta este día, y deseo hacer de esto mi constante confesión, "Atribuyo mi cambio completamente a Dios" (Autobiografía, pp.164-5). Spurgeon comenzó una universidad para pastores y tuvo como propósito enseñar que la llave de ser un maestro digno en la iglesia era entender estas doctrinas de la Gracia. "El Arminianismo es, por lo tanto, culpable de confundir doctrinas y actuar como obstrucción al entendimiento claro y lúcido de las Escrituras; porque representa incorrectamente o ignora el propósito eterno de Dios, disloca totalmente el significado del plan complete de redención. Ciertamente, la confusión es inevitable fuera de la verdad fundamental (de la elección). Sin esta doctrina, hay falta de unidad de pensamiento, y en general no tienen idea alguna sobre un sistema de divinidad. Es casi imposible convertir a un hombre en teólogo a menos que se empiece con esta (doctrina de la elección). Si deseas puedes colocar a un joven creyente en una Universidad por 4 años, pero a menos que le enseñes este plan fundamental del pacto eterno, experimentará poco progreso, porque sus estudios no concuerdan, no ve como una verdad encaja con la otra y como todas las verdades deben armonizar juntas… Tome cualquier condado de Inglaterra y encontrará hombres pobres con picos y palas que tienen Mayor conocimiento sobre divinidad que la mitad de aquellos que salen de nuestras academias y universidades, sencilla y totalmente porque estos hombres han aprendido en su juventud un sistema en el cual la elección es céntrica y luego han visto como su propia experiencia encaja exactamente con este." 9. UNA APELACIÓN FINAL Es apropiado concluir este relato sobre nuestra creencia en las doctrinas de la Graciaelandoap a usted, el lector, a recibir al Cristo magnífico, quien es el Autor eterno de estas doctrinas. Preste atención a la hermosa súplica presentada por J.I. Packer, un gran defensor de estas verdades:

A la pregunta: ¿qué debo hacer para ser salvo? El Evangelio viejo (Calvinismo) responde: cree en el Señor Jesucristo. A la próxima pregunta: ¿qué significa creer en el Señor Jesucristo? su respuesta es: significa verse pecador y ver a Cristo como aquel quien murió por pecadores; abandonando toda justicia y confianza propia y echándose completamente sobre Él para recibir perdón y paz; e intercambiar esa enemistad natural y rebelión contra Dios por un espíritu de sumisión a la voluntad de Cristo por medio de la renovación del corazón por el Espíritu Santo. Y a una tercera pregunta: ¿cómo procedo a creer en Cristo y al arrepentimiento si no tengo la habilidad natural para hacer estas cosas? responde diciendo: mira a Cristo, háblale a Cristo, clama a Cristo, tal como eres; confiesa tu pecado, tu impenitencia, tu incredulidad, y échate en Su misericordia; pídele que te de un nuevo corazón obrando en ti verdadero arrepentimiento y una fe firme; pídele que quite de ti tu corazón incrédulo y escriba Su ley dentro de ti, para que nunca te apartes de Él. Vuélvete a Él y confía en Él lo mejor que puedas, y ruega por la Gracia para volverte y confiar más completamente; utiliza los medio de Gracia con expectación, mirando a Cristo acercarte a ti mientras buscas acercarte a Él; mira, ora, lee y escucha la Palabra de Dios, adora y ejerce comunión con el pueblo de Dios, y persevera hasta conocer más allá de cualquier duda que realmente eres un ser cambiado, un creyente penitente y que el corazón que has deseado se te ha concedido ("Redacción Introductoria a La Muerte de la Muerte y la Muerte de Cristo de John Owen," p. 21). Permite que Charles Spurgeon te dirija en oración:

Les suplico que se unan a mí en oración en este momento. Únanse a mí mientras pongo palabras en vuestras bocas y las pronuncio en lugar vuestro-"Señor, soy culpable, merezco tu ira. Señor, no puedo salvarme. Señor, quiero un nuevo corazón y un espíritu recto, pero ¿qué puedo hacer? Señor, no puedo hacer nada, ven y obra en mí el querer y el hacer tu buena voluntad. Sólo Tú tienes el poder, lo se, Para salvar a un este infeliz ¿A quién y donde huiré Si no voy corriendo a Ti? Pero desde mi alma clamo a tu nombre. Temblando, pero creyendo, me echo completamente sobre ti, oh Señor. Confío en la sangre y justicia de tu amado Hijo…Señor, sálvame ahora, por amor Jesús." (De Iain Murray, The Forgotten Spurgeon (Edinburgh: Banner of Truth Trust, 1973), pp.

101f.)

FUNDAMENTOS PARA UNA SEGURIDAD PLENA Marzo 1, 1992

Efesios 1:4 Según nos escogió en él antes de la fundación del mundo

Hace tres semanas enfatizamos las palabras de Hebreos 6:11 que dice "Pero deseamos que cada uno de vosotros muestre la misma solicitud hasta el fin, para alcanzar la plena seguridad de la

esperanza." En otras palabras, la voluntad de Dios para nosotros es que vivamos en la libertad, el gozo y el poder de una seguridad plena. Su intención es que tengamos la certeza de que estamos destinados para el cielo y que sin duda llegaremos allí. Es posible que cristianos verdaderos, con una genuina fe salvadora, pasen por períodos en que no tengan una plena certeza de la esperanza. Juan dice en 1ra de Juan 5:13, "Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna." En otras palabras, un compromiso sincero del corazón hacia Cristo, y una auténtica unión con Cristo, no siempre van de la mano con sentimientos fuertes de seguridad. La fe puede ser auténtica aún cuando el sentimiento de seguridad sea débil. Pero Dios nos ordena ser diligentes y celosos en nuestra búsqueda de una seguridad plena. Porque en eso es donde se encuentran el gozo y la libertad y el poder. Existen dos formas de buscar seguridad. Una es el examinarse a sí mismo y ver las evidencias de que el dominio del pecado ha sido quebrado y de que tenemos deseos y disciplinas nuevos. Esto es lo que Pedro quiso decir cuando exhortó, "Así que, hermanos, sed tanto más diligentes para hacer firme vuestro llamado y elección" (2 Pedro 1:10). Y es lo que Pablo busca expresar cuando dice, "Poneos a prueba para ver si estáis en la fe; examinaos a vosotros mismos. ¿O no os reconocéis a vosotros mismos que Jesucristo está en vosotros, a menos de que en verdad no paséis la prueba?" (2 Corintios 13:5). Thomas Watson hace 350 años lo describió así: Si un malhechor está en prisión, ¿cómo sabrá que su príncipe lo ha perdonado? Si el carcelero viene y deshace sus cadenas y grilletes, y lo deja salir de la prisión, entonces sabrá que ha sido perdonado; así que ¿cómo sabremos nosotros que Dios nos ha perdonado? Si las cadenas del pecado han sido rotas, y caminamos en libertad en los caminos de Dios, estas son señales benditas de que somos perdonados. (A Puritan Golden Treasury , p.25) Pero hay otra manera de buscar la seguridad. Y para las personas que tienden a auto- examinarse en exceso y dudar, por cierto ésta es la alternativa más esperanzadora. El libro de Hebreos lo expresa con esta simpleza: "Considerad a Jesús" (Hebreos 3:1). O: "puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe" (Hebreos 12:2). En otras palabras, no caviles sobre ti mismo, medita en lo que Dios ha hecho en Jesucristo. Hay una paradoja aquí. Para muchas personas – creo que para la Mayoría – mientras más atención le damos a las obras subjetivas internas de nuestra propia alma y a la pureza o impureza relativa de nuestras propias actitudes y comportamientos, más inseguros nos volvemos en la evaluación de nuestra autenticidad. Paradójicamente el camino a la seguridad consiste en trasladar la atención de nosotros y volverla hacia Dios. Salir de lo subjetivo y e ir hacia lo objetivo. Algunos recordarán a William Cowper. Él es un ejemplo de cómo funciona esta paradoja. El era melancólico e introspectivo y consideraba que no había esperanza para él. Decía que el Cristianismo era verdad, pero que no era capaz de tener fe; que había sido rechazado Pero una tarde en el jardín del asilo de San Alban se puso a leer una Biblia. Dios enfocó su atención, no en la realidad subjetiva de su propia condición, sino en la realidad objetiva de la obra de Dios en Cristo. Leyó Romanos 3:25: "a quien Dios exhibió públicamente como propiciación por su sangre a través de la fe, como demostración de su justicia, porque en su tolerancia, Dios pasó por alto los pecados cometidos anteriormente." Cowper escribió después acerca de ese momento:

"Recibí de inmediato la fortaleza para creerlo y brillaron sobre mí los maravillosos haces del Sol de Justicia. Vi la suficiencia del pacto que El había hecho, mi perdón sellado en Su sangre y toda la grandeza y plenitud de Su justificación. En un instante creí, y recibí el evangelio… si no hubiera sido porque el brazo del Todopoderoso me sostuvo, creo que habría muerto de gratitud y gozo. Mis ojos se llenaron de lágrimas y mi voz se quebró; sólo pude mirar hacia el cielo en temor silencioso, sobrecogido de amor y maravilla. (Gilbert Thomas, William Cowper and the Eighteenth Century,

132)

En otras palabras, con esta segunda manera de buscar la seguridad fijamos nuestra atención no en lo que hacemos para probar que somos salvos (ni en la fe, ni en la obediencia de la fe), sino en lo que Dios ha hecho para salvar a su pueblo. Y nuestra confianza es ésta: al enfocar nuestra atención en la grandiosa obra objetiva de Dios, Dios mismo glorificará esa obra en nosotros al crear fe, seguridad, gozo, libertad, obediencia y poder. Esta es la convicción que me mueve ahora al empezar una serie de ocho mensajes previos a la Pascua con el tema: EL PROPOSITO INVENCIBLE DE DIOS: FUNDAMENTOS PARA UNA SEGURIDAD PLENA. Dios tiene el propósito indetenible, inderogable, invencible de salvar a su pueblo, y mientras más meditemos en lo que El ha hecho para lograr infaliblemente su propósito, más profunda y viva será nuestra seguridad. A Dios le encanta glorificar el valor de su obra objetiva convirtiéndola en la base de nuestra seguridad subjetiva. Comencemos donde Pablo empieza en Efesios 1:3-4.

Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo, según nos escogió en El antes de la fundación del mundo… Pablo comienza bendiciendo a Dios. Le bendice como a quien nos ha bendecido con toda bendición que el cielo puede dar. Y el primer fundamento que Pablo menciona para este hecho seguro es que "Dios nos escogió en Cristo antes de la fundación del mundo." Así que mi primer mensaje es: El propósito de Dios en la salvación de su pueblo es invencible – no puede fallar- porque se basa primeramente no en que nosotros hayamos escogido a Dios, sino en que Dios nos ha escogido a nosotros. El verso 4 dice: "(Dios) nos escogió en El (Cristo) antes de la fundación del mundo." Tu salvación no comenzó con tu decisión de creer en Cristo- una decisión que fue real y necesaria. Tu salvación comenzó antes de la creación del universo cuando Dios planificó la historia de la redención, ordenó la muerte y la resurrección de su Hijo, y te escogió para que fueras suyo a través de Cristo. Esta es una gran base objetiva para la seguridad. Y debemos analizarla a fondo. Hay muchas, muchas personas que no creen esto. No creen que Dios escogió quién sería salvo y quién sería rechazado y abandonado a incredulidad y rebelión. Insisten en que este texto solo enseña que Dios escogió a Cristo y a un número indefinido de aquellos que eligen estar en Cristo por fe. Ellos dicen que Efesios 1:4 no es una elección o selección de individuos, sino una elección de Cristo y la iglesia; pero cuáles individuos forman parte de la iglesia no lo decide Dios. Es como la final de fútbol. Las autoridades nacionales no escogen un equipo específico de hombres para ir a la final; eligen que vayan los ganadores de las semi-finales, cualesquiera que sean. Dios no elige quién estará en Cristo y quién será salvo. Eso descansa en última instancia en el poder de la voluntad autónoma del hombre, que Dios no gobierna. Ellos dicen que la frase del verso 4 es prueba de esta interpretación: "nos escogió en él." Pero estas palabras no esclarecen el asunto. Si a algo apuntan estas palabras, es en el sentido contrario:

dice que él nos escogió. No una masa indefinida de personas, sino a nosotros, a ti y a mi personalmente. Él nos escogió. La palabra significa seleccionar de un grupo Mayor. Y la manera en que lo hizo fue en relación a Cristo. Cristo no fue una idea de último momento con respecto a la elección. Dios nos escogió para alcanzar la salvación en Cristo, no separados de Cristo. Pero fue a nosotros a quienes eligió. No se fuerza para nada el sentido de las palabras al decir que Dios escogió personas específicas para ser sus hijos por medio de su unión con Cristo. Pero yo digo que usar sólo las palabras del verso 4 probablemente no resuelve finalmente este asunto. Sin embargo si vemos lo que Pablo dice sobre estos temas en otros textos podemos estar seguros de lo que quiso decir, esto es, que Dios escogió su pueblo individual y personalmente antes de la fundación del mundo para ser salvos; y que él los escogió para ser salvos a través de la unión de ellos con Cristo. Primero observen cuál es el objetivo de la elección de Dios en 1 Corintios 1:27-30. 27 sino que Dios ha escogido lo necio del mundo, para avergonzar a los sabios; y Dios ha escogido lo débil del mundo, para avergonzar a lo que es fuerte; 28 y lo vil y despreciado del mundo ha escogido Dios; lo que no es, para anular lo que es; 29para que nadie se jacte delante de Dios. Lo que este texto dice con claridad es que Dios escogió tipos específicos de personas para que estén en la iglesia. Él no solo seleccionó a la iglesia y dejó su composición en manos del hombre. Él escogió individuos necios y los llamó a Cristo. Escogió algunos individuos débiles y los llamó a Cristo. Escogió algunos individuos viles y despreciados y los llamó a Cristo. Para que nadie se jacte en nadie sino en el Señor. Y para dejarlo más claro que el agua, él dice en el verso 30 (literalmente): "Mas por obra suya (de Dios) estáis vosotros en Cristo Jesús." O como dice la RV1960: "Mas por él estáis vosotros en Cristo Jesús." O como dice la NVI: "Pero gracias a él ustedes están unidos a Cristo Jesús." En otras palabras, es como si Pablo supiera que algún día vendría alguien a decir que Dios no escoge quién está en Cristo, sino que sólo escoge a Cristo y a cualquiera que se une a Cristo. Así que en los versos 27-29 dice que Dios escoge a los individuos que compondrán la iglesia en Cristo. Y en el verso 30 añade que es por la obra de Dios que son puestos en Cristo. La razón objetiva, gloriosa, inamovible por el cual eres cristiano es que Dios te escogió para serlo. Dios te puso en Cristo. Así que digo junto con Pablo (en el verso 26) "¡Considerad, hermanos, vuestro llamamiento!" ¡Considera cómo llegaste a estar en Cristo! Piensa en ello. Quitará toda jactancia del hombre y se la dejará solamente a Dios. Así que el verso 31 termina la sección: "el que se gloría, que se gloríe en el Señor." Esta es la jactancia de la seguridad. Esta es la exaltación que viene de considerar nuestro llamado y elección, y al ver que todo es de parte de Dios, y de sentir una tremenda paz, confianza, valor, fuerza y amor que crece dentro nuestro que nos da fuerzas para enfrentar cualquier oposición. Porque "¿Quién acusará a los escogidos de Dios?" (Romanos 8:33) Santiago 2:5 enseña lo mismo desde un punto de vista ligeramente diferente: Dios escogió a los pobres para venir a la fe y pertenecer a la iglesia, así que cuídate de no menospreciarlos. Hermanos

míos amados, escuchad: ¿No escogió Dios a los pobres de este mundo para ser ricos en fe y herederos del reino que El prometió a los que le aman? Pero vosotros habéis menospreciado al pobre. De nuevo vemos aquí que Dios ha escogido, no a una masa indefinida de personas, sino a individuos pobres específicos para ser ricos en fe y para ser tratados de una manera determinada. La naturaleza personal e individual de la elección tiene consecuencias muy prácticas. Si Dios ha escogido traer al pobre a Cristo, ¡no lo menosprecies! Vuelvo a Efesios 1:4, "según nos escogió en Cristo antes de la fundación del mundo." Y termino con mi propia confesión personal de fe en esta gran verdad bíblica de la elección. Antes de la creación del mundo Dios pensó en mí. Él puso su mirada en mí y me escogió para sí. No me eligió porque estaba ya en Cristo gracias a mis propias obras, sino para que pudiera estar en Cristo. No me eligió porque me vio creyente, sino para que pudiera convertirme en uno. No me eligió porque yo lo escogí a él, sino para que yo pudiera elegirlo a él. No me eligió porque yo fuera santo o bueno sino para que pudiera volverme santo y bueno. Todo lo que soy y todo lo que espero ser está arraigado en que Dios libremente me escogió a mí. Mi fe, mi esperanza, mis obras no son la base de la gracia seleccionadora sino sólo su resultado. Así que no hay lugar para gloriarse excepto en Dios. Y frente al temor y a la pérdida de la seguridad y a todos mis defectos personales, declaro esta palabra de confianza: "¿Quién acusará a los escogidos de Dios!" (Romanos 8:33).

DIOS NOS PREDESTINÓ PARA ADOPCIÓN COMO HIJOS SUYOS MEDIANTE UCRISTOJES Marzo 8, 1992

Efesios 1:3-6 Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo, según nos escogió en El antes de la fundación del mundo, para que fuéramos santos y sin mancha delante de El. En amor nos predestinó para adopción como hijos para sí mediante Jesucristo, conforme al beneplácito de su voluntad, para alabanza de la gloria de su gracia que gratuitamente ha impartido sobre nosotros en el Amado.

Uno de los sentimientos más tristes del mundo es sentir que tu vida no tiene sentido. Estás vivo. Pero sientes como si no tuviera sentido estar vivo. Sueñas despierto –un sueño pequeñito, una visión fugaz– de lo que sería ser parte de algo realmente grande e importante, y de como sería tener una parte significativa en ello. Pero cuando despiertas todo se ve tan pequeño, insignificante, lastimoso, desconectado, desconocido y sin sentido. No fuimos creados para vivir sin un destino. Fuimos creados para ser sustentados por un futuro con sentido y propósito. Fuimos creados para ser fortalecidos cada día por esta seguridad, esta confianza: lo que ocurre hoy en nuestras vidas, no importa cuán opaco y ordinario sea, es un paso realmente significativo hacia algo grandioso y bueno y hermoso mañana. Cuando este vínculo se quiebra –el vínculo entre mi vida presente y un destino grandioso, bueno y hermoso- tengo tres opciones:

1) Puedo quitarme la vida yo mismo; o 2) Puedo atontarme (con alcohol o drogas o televisión o pornografía o novelas románticas o computadoras o trabajo desesperado o juego frenético); o 3) Puedo buscar reestablecer el vínculo encontrando cuál es mi verdadero destino. En un campo de concentración Nazi en Hungría durante la segunda guerra mundial, los prisioneros fueron obligados a realizar trabajos nauseabundos en una planta de residuos cloacales. Pero era trabajo; y algo se hacía. Cuando un día la planta fue destruida por los bombarderos aliados. Así que los oficiales Nazi ordenaron que los prisioneros apalearan arena en carretillas y la llevaran al otro lado de la planta y ahí la botaran. Al día siguiente les ordenaron que volvieran a apalear la arena en las carretillas y la trajeran donde la habían encontrado el día anterior. Y así pasan los días. Finalmente un anciano rompió a llorar incontrolablemente; los guardias lo sacaron. Otro gritó hasta que a golpes lo silenciaron. En ese momento un joven, sobreviviente tres años en el campamento, se alejó corriendo del grupo. Mientras corría hacia la valla eléctrica los guardias le llamaban a voces que se detuviera. Los demás prisioneros gritaron, pero fue demasiado tarde; se vio una luz enceguecedora y se escuchó un ruido crepitante mientras el humo emergía de su piel calcinada. En los días subsiguientes, decenas de prisioneros enloquecieron y huyeron de su trabajo sólo para ser alcanzados por las balas de los guardias o electrocutados por la valla. (Charles Colson, Reinos en Conflicto, p. 68).

Fuimos creados para ser sustentados por un futuro con propósito. Fuimos creados para vivir con la seguridad de un destino con sentido. Uso la palabra destino simplemente para conectar este tremendo clamor del corazón humano con la palabra predestinación en el texto de hoy, Efesios 1:5. Comenzamos la semana pasada con el verso 4: "según nos escogió en El antes de la fundación del mundo." Esta semana tomamos el verso 5: "nos predestinó para adopción como hijos para sí mediante Jesucristo, conforme al beneplácito de su voluntad." En esta mañana quiero establecer en sus corazones – en ustedes que creen en el Señor Jesucristo y lo llaman su Señor y Salvador y esperanza – quiero establecer en sus corazones un

destino seguro, un futuro grandioso y bueno y hermoso, para que nunca tengan que sollozar durante días vacíos o aullar frente a la infructuosidad o tirarse sobre vallas electrificadas porque no hay un futuro por el que valga la pena vivir. Y la manera en que quiero establecer este destino en tu corazón y hacerlo firme es mostrándote dos cosas en este texto: la meta de tu destino y el fundamento de tu destino. 1. Por empezar, pongamos nuestra atención en la meta de nuestro destino. ¿Para qué estamos destinados? El verso 5 nos da parte de la respuesta: "nos predestinó para adopción como hijos." Nuestro destino desde antes de la creación del mundo fue llegar a ser hijos de Dios. La diferencia entre la predestinación, mencionada en el verso 5, y la elección (o selección) que se menciona en el verso 4, es que la elección se refiere a la libertad de Dios para escoger a quién predestinar. La predestinación se refiere a la meta o destino para el cual él nos escogió. La elección es el acto de Dios de escoger a quien él quiere, y la predestinación es la determinación de Dios de que ellos llegarán a ser sus hijos. Cuando Dios te escogió, él tenía un propósito, así que predestinó que ese propósito se realizara, es decir, que te convirtieras en hijo de Dios. Que fueras parte de su familia. Que te convirtieras en heredero de todo lo que Dios posee. Que adquirieses la semejanza de la familia. Tu destino de ser hijo de Dios se menciona en el verso 5: "nos predestinó para adopción como hijos." Y uno de los significados de esto, la semejanza familiar, se menciona al final del verso 4:

"nos escogió en El antes de la fundación del mundo (¿Por qué? ¿Para qué destino?) para que fuéramos santos y sin mancha delante de El en amor." Este es el contenido práctico de nuestro destino como hijos de Dios. Somos destinados a adoptar el carácter de Dios nuestro Padre, el carácter de santidad y pureza. Ese es nuestro destino. Ahora observen donde pongo la pequeña frase "en amor." Estoy haciéndola parte del final del verso 4, no el inicio del verso 5.(1*) La diferencia es la siguiente: sugiero que el verso cuatro dice, "nos escogió en El antes de la fundación del mundo, para que fuéramos santos y sin mancha delante de El en amor." "En amor" va con santidad y sin mancha y nos muestra lo que es la santidad. La otra forma de leerlo asocia "en amor" con predestinar en el verso 5 y dice, "En amor nos predestinó para adopción como hijos." Aquí se refiere al amor de Dios y nos dice en qué forma nos predestinó. El orden de las palabras en griego permite hacer ambas lecturas. La razón principal por la cual sigo la versión King James y coloco la frase en el verso 4 y hago al amor la esencia de nuestra santidad se halla en el texto paralelo en 1 de Tesalonicenses 3:12-13 que dice así:

Que el Señor los haga crecer para que se amen más y más unos a otros…para que, cuando nuestro Señor Jesús venga con todos sus santos, la santidad de ustedes sea intachable (sin mancha) delante de nuestro Dios y Padre. Me resulta sumamente notorio que hay por lo menos cuatro paralelos con nuestro texto: la palabra "amor" ("Que el Señor los haga crecer para que se amen más"), la combinación de sin mancha y santidad ("la santidad de ustedes sea intachable (sin mancha)"), la frase "delante de Él" ("la santidad de ustedes sea intachable delante de nuestro Dios") lo que corresponde con la frase "santos y sin mancha delante de El" en Efesios 1:4; y la referencia a Dios como nuestro Padre reflejando el énfasis en nuestra adopción como hijos en Efesios 1:5. Todo esto me dice que, así como el amor es el camino a la santidad en 1 Tesalonicenses 3:12, así el amor es también el camino a la santidad en Efesios 1:4. Así que vivir en amor y andar en amor es parte de nuestro destino en Efesios 1:4-5. Dios nos predestinó para que seamos sus hijos

y esto significa que él nos destinó a ser como él – ser santos, sin mancha, o sea vivir en amor unos con otros y para con todos los hombres. Juan lo expresa así en 1 Juan 3:10, "Así distinguimos entre los hijos de Dios…el que no practica

la justicia no es hijo de Dios; ni tampoco lo es el que no ama a su hermano."

Tu destino es ser santo como tu Padre es santo, y eso significa que tu propia esencia ha de ser amar, porque Dios, tu Padre, es amor (1 Juan 4:8). Estás predestinado a ser como tu Padre. Pero ese no es tu máximo destino. Tu destino supremo está descrito en el verso 6. ¿Por qué nos predestinó Dios para ser hijos y ser santos e intachables y amor? El verso 6 dice: "para alabanza de

la gloria de su gracia." Ser santos e intachables y nuestro amor y adopción como hijos no son fines en sí mismos. Existen para algo Mayor: la alabanza de la gloria de la gracia de Dios. La meta final de Dios al elegir y predestinar es que Dios pueda ser alabado por su gloria. Y el punto más alto de esa gloria es la gracia. Esta es la meta final de nuestro destino. No existe Mayor esperanza, no existe un mañana más grande, no existe un futuro más significativo, no existe una

causa más valiosa por la cual vivir, que reflejar y alabar la gloria de la gracia de Dios por siempre y siempre. La certeza de ese destino se halla cimentada en la libertad de Dios y en la completa suficiencia del trabajo de su Hijo Jesús. 2. Así que para concluir, consideremos brevemente la base de nuestro destino. Hemos visto la meta. Ahora miremos hacia la base o fundamento. En el verso 5 Pablo dice, "nos predestinó para adopción como hijos para sí mediante Jesucristo." Veamos lo que significa a través de Efesios 5:25-

27.

Cristo amó a la iglesia y se entregó por ella para hacerla santa… para presentársela a sí mismo como una iglesia radiante, sin mancha ni arruga ni ninguna otra imperfección, sino santa e intachable. ¡Las mismas dos palabras de Efesios 1:4! Dicho en otras palabras, la base para volverse santo y sin mancha delante Dios es el amoroso auto sacrificio de Cristo en tu lugar. La base de nuestro destino para ser santos e intachables en amor como hijos de Dios es la muerte de Jesús en nuestro lugar. Significa que cuando Dios te escogió antes de la fundación del mundo, y te predestinó para que fueses su hijo santo, sin mancha, amoroso, él también predestinó a su Hijo a morir por ti. La base de tu destino no es sólo que el Hijo de Dios murió por ti, sino que Dios lo planificó así desde el principio. "Nos predestinó para adopción como hijos para sí mediante Jesucristo." El fin fue predestinado y los medios fueron predestinados. Nuestra santidad y la muerte de Jesús. Pero la razón final, el fundamento más profundo para ser intachables y santos en amor no es la muerte del Hijo de Dios. El verso cinco nos señala una base aun más profunda, la libre y soberana voluntad de Dios. El verso 5 dice, "Dios nos predestinó para adopción como hijos para sí mediante Jesucristo, conforme al beneplácito de su voluntad." El punto de este texto es enseñar a cada creyente esta mañana que debemos nuestra adopción en la familia de Dios al "beneplácito de la voluntad de Dios." Fuimos escogidos antes de la fundación del mundo; fuimos predestinados para ser adoptados como hijos y a ser santos y a amar no por lo que habíamos hecho, o de acuerdo a lo que entendimos, o por quiénes fueron nuestros padres, o según nuestra raza, o por nuestro trasfondo religioso, o según donde vivíamos o conforme a nuestro trabajo o nuestro estatus o fortuna, o de acuerdo a nuestra voluntad. Fuimos escogidos y predestinados de acuerdo al beneplácito de la voluntad de Dios. Y el motivo de la doble frase (no solo "por su voluntad" sino) "el beneplácito de su voluntad", es para hacernos entender que Dios nos escogió y predestinó sin estar atado a ningún punto de referencia que no sea su propia voluntad soberana. En resumen: la base de nuestra predestinación es el beneplácito de la voluntad de Dios, la meta de nuestra predestinación es la alabanza de la gloria de Dios, y los vínculos predestinados que conectan el beneplácito de su voluntad con la alabanza de su gloria son la muerte de su Hijo y la santidad de su pueblo. Si estás confiado en Jesucristo en esta mañana las raíces de tu vida se plantaron en los eternos consejos de Dios, y las ramas de tu vida están creciendo hacia un futuro absolutamente seguro y glorioso con Dios. No hay días sin importancia en tu vida. Nunca tendrás que ir a la cama en la noche sintiendo que tu vida no va a ningún lado. Nunca tendrás que rendirte a la mentira de que no estás conectado a un propósito asombroso. Porque Dios te escogió en Cristo desde antes de la fundación del mundo para que seas santo y sin mancha delante de él en amor; te predestinó para adoptarte como hijo para sí mediante Jesucristo de acuerdo al beneplácito de su voluntad para alabanza de la gloria de su gracia. Amén. (1*) La versión original en inglés aclara:

"Esta lectura se encuentra en la nota de pie de página en vuestra Biblia si tienen la versión inglesa RSV, o la NIV, o la NASB. Yo estoy siguiendo el texto en la KJV y la NRSV."

LA VIDA ETERNA HA APARECIDO EN CRISTO Enero 27, 1985

1 Juan 1:1-4 Lo que existía desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos contemplado y lo que han palpado nuestras manos, acerca del Verbo de vida (pues la

vida fue manifestada, y nosotros la hemos visto y damos testimonio y os anunciamos la vida eterna, la cual estaba con el Padre y se nos manifestó); lo que hemos visto y oído, os proclamamos también a vosotros, para que también vosotros tengáis comunión con nosotros; y en verdad nuestra comunión es con el Padre y con su Hijo Jesucristo. Os escribimos estas cosas para que nuestro gozo sea completo.

Las únicas cartas en el Nuevo Testamento que no mencionan el nombre del autor son las tres cartas de Juan y la epístola a los Hebreos. La iglesia añadió el título (Primera Epístola del Apóstol San Juan) después. Pero hay tres buenas razones para creer que el apóstol Juan ibióescrla carta. Primero, porque los primeros escritores cristianos aceptaron que Juan era el escritor—Ireneo (200 d. de J.C.), Clemente de Alejandría (215 d. de J.C.) y Tertuliano (220 d. J.C.). Segundo, porque el escritor se identifica como un testigo ocular de la vida terrenal de Jesús (1:1): "lo que hemos visto con nuestros ojos…lo que hemos contemplado y lo que han palpado nuestras manos".

Tercero, el estilo y la terminología son casi iguales al estilo y la terminología del Evangelio de Juan. Al final del Evangelio de Juan (21:24) es escrito explícitamente que el apóstol que lo escribió fue el discípulo amado"", es decir, el discípulo que tenía la más intima amistad personal con Jesús, el que en la última cena se reclinó en el pecho de Jesús (13:23), a quién Jesús le encomendó a su madre, el que corrió más aprisa que Pedro al sepulcro vacío (20:2-4). Pero el discípulo amado nunca se nombra. Tuvo que ser uno de los tres íntimos: Pedro, Jacobo o Juan. ¡No pudo haber sido Pedro porque corrió más aprisa que Pedro! Y según Hechos 12:1 Jacobo fue muerto por Herodes aproximadamente diez años después de la muerte de Jesús. No es probable que el Evangelio según San Juan fuera escrito en una fecha tan cercana. Entonces la conclusión más probable es que el discípulo amado y el autor del Evangelio y las epístolas fue el apóstol Juan. En un sentido esto no es importante, puesto que el autor bajo la inspiración del Espíritu Santo no nos dijo su nombre, y en última instancia el significado del libro no depende del conocimiento de quién fue el autor. Pero en otro sentido es importante, porque un rechazo de la profesión del autor (la paternidad literaria) de Juan casi siempre va junto con el rechazo de su aserción de ser un testigo ocular del Señor. Tácitamente ningún erudito dice que "No fue Juan. Fue otro de los doce". Todos saben que si el autor de esta carta estaba tan cerca a Jesús para tocarlo, entonces fue Juan. No hay otros candidatos probables entre los discípulos de aquellos días. Entonces rechazar de Juan como el autor es virtualmente siempre un rechazo de la verdad del primer versículo de la carta: "Lo que hemos oído, lo que hemos visto,…lo que han palpado nuestras manos…". Si no fue Juan, no fue un testigo ocular, y la integridad del autor (que reclama ser un testigo ocular) es impugnada desde el principio. Por tanto la razón por la que empiezo con estos pensamientos de la paternidad literaria de esta carta es para reforzar el asunto con que el autor empieza: había oído, había visto y había palpado al Hijo de Dios. En el día del juicio Dios preguntará a las personas que han leído esta carta y que no han creído su testimonio: "¿Por qué no creíste el testimonio de mi siervo Juan? ¿Manifestó las cualidades características de un mentiroso o un lunático? ¿Contradijo el mensaje de su carta verdades razonablemente establecidas en la historia? ¿No estaba de acuerdo su testimonio con los otros testimonios de mi Hijo? ¿Por qué no creíste su testimonio? En ese día de la verdad será una sola respuesta: "Todo el que hace lo malo odia la luz, y no viene a la luz para que sus acciones no sean expuestas" (Juan 3:20). No es porque nos falta testimonio confiable de la verdad de Cristo que estamos lentos para creer. Es porque creer es ser quebrantado y permitir que la oscuridad de nuestros corazones sea expuesta a la luz de la santidad de Dios. Los exhorto a Uds. a que no cierren los rincones escondidos de pecado en sus vidas sino a que vengan a la luz y consideren con diligencia la realidad que en esta carta tenemos que tratar con el mensaje del que en verdad vio y tocó al Señor de gloria. Para desempacar el significado de estos cuatro versículos, he intentado poner en orden lógico las aserciones principales que veo.

1. Cristo, nuestra Vida, ha existido eternamente con el Padre.

2. Cristo, nuestra Vida, se manifestó en la carne.

3. Por medio de la encarnación de Jesús, Juan ha obtenido comunión con el Padre y con su Hijo

Jesucristo.

4. Por tanto, Juan hace de la proclamación de Cristo la base de su comunión con los otros

creyentes.

5. Juan anhela la plenitud de gozo que viene cuando los demás comparten su deleite en la

comunión del Padre y del Hijo.

El manantial de donde el río de este texto fluye es Cristo que nunca tuvo un principio sino que ha existido eternamente con el Padre. Y el océano a donde el río de este texto fluye es el gozo de nuestra comunión entre nosotros y con el Padre y el Hijo. Por consiguiente, esta mañana me gustaría caminar junto al río de este texto y tomar brevemente en estos cinco lugares. Mi meta es que Dios use el agua de su palabra para refrescar tu confianza en Cristo y para intensificar tu deseo para el gozo de su comunión. 1. Cristo, nuestra Vida, ha existido eternamente con el Padre. v. 2 – "La vida fue manifestada, y nosotros la hemos visto y damos testimonio y os anunciamos

la vida eterna, la cual estaba con el Padre y se nos manifestó".

Primero, notemos que Cristo simplemente se llama "la Vida". "La vida fue manifestada". Cristo fue el que fue hecho manifiesto. Cristo apareció en forma humana. Pero como dice 1 Juan 5:11, 12:

"Dios nos ha dado vida eterna, y esta vida está en su Hijo. El que tiene al Hijo tiene la vida, y el que no tiene al Hijo de Dios, no tiene la vida". Entonces el Hijo de Dios, Cristo Jesús, es nuestra Vida. Cuando tenemos comunión con él, compartimos la vida. Segundo, notemos que esta vida es eterna. "La vida fue manifestada…y os anunciamos la vida eterna". Este es el mejor comentario sobre la primera frase del primer versículo: Lo que existía desde el principio… "Desde el principio" quiere decir que Cristo nuestra Vida estaba allá cuando la

creación empezó. Él es eterno. No tuvo principio. No tendrá fin. No es parte de la creación. En el principio él es la fuente de la creación. Toda vida sale de él. Él es el manantial, no parte del río. "En el principio existía el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios. Él estaba en el principio con Dios. Todas las cosas fueron hechas por medio de él, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho" (Juan 1:1-3). La aserción más fundamental de este texto es que Cristo nuestra Vida ha existido eternamente con el Padre. Todo lo demás fluye de esto. Hacemos bien si meditamos frecuentemente y profundamente en la realidad majestuosa que Cristo ha existido sin principio desde toda eternidad. 2. Cristo, nuestra Vida, se manifestó en la carne. Otra vez el versículo 2 hace muy sencillo este punto: La vida fue manifestada. Es decir, el Cristo eterno llegó a ser visible. Se apareció. Y el sentido en que apareció es hecho comprensible en versículo 1: Lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos contemplado y

lo que han palpado nuestras manos…

La realidad que Juan reclama haber tocado lo que existía desde el principio, es decir, la Vida eterna manifestada, muestra claramente que el punto aquí es la encarnación. El Cristo eterno, quien estaba con el Padre desde el principio y en verdad era Dios —este Cristo apareció en la carne. Llegó a ser hombre—. Aquí está la gran piedra de tropiezo. La gente ha tropezado sobre ella desde los días de Juan hasta nuestros propios días. (Cf. EL MITO DE DIOS ENCARNADO). Juan dice en su segunda carta (v. 7): "Muchos engañadores han salido al mundo que no confiesan que Jesucristo ha venido en carne. Ese es el engañador y el anticristo". Muchos están dispuestos a creer en Cristo si él solamente se queda como una realidad espiritual (para ellos). Pero cuando predicamos que Cristo ha llegado a ser hombre particular en un lugar particular impartiendo órdenes particulares y muriendo en una cruz particular exponiendo los pecados particulares de nuestras vidas particulares, entonces la predicación deja de ser aceptable para muchos. No creo que sea tanto el misterio de una naturaleza divina y humana en una persona que causa

a la Mayoría de la gente que tropiece sobre la doctrina de la encarnación. La piedra de tropiezo es

que si la doctrina es verdadera, cada persona en el mundo debe obedecer este hombre judío particular. Todo lo que dice es la ley. Todo lo que hizo es perfecto. Y la particularidad de su obra y palabra brota en la historia en la forma de un libro inspirado particular (escrito en los idiomas particulares griego y hebreo) que reclama una autoridad universal sobre cualquier libro que jamás haya sido escrito. Esta es la piedra de tropiezo de la encarnación —cuando Dios llega a ser hombre, él quita toda pretensión del hombre para ser Dios—. Ya no podemos hacer más lo que queremos. Debemos hacer lo que este único hombre judío quiera que hagamos. Ya no podemos fingir más que somos autosuficientes, porque este único hombre judío dice que todos estamos enfermos con el pecado y debemos venir a él para ser curados. Ya no podemos depender más de nuestra propia sabiduría para encontrar vida, porque este único hombre judío, que vivió por 30 años obscuros en un país pequeño en el Medio Oriente, dice: "Yo soy el camino, y la verdad, y la vida". Cuando Dios llega a ser hombre, el hombre cesa de ser la medida de todas las cosas, y Este Hombre llega a ser la medida de todas las cosas. Simplemente es intolerable al corazón de los hombres y las mujeres. La encarnación es una violación del proyecto de derechos humanos escrita por Adán y Eva en el huerto del Edén. ¡Es totalitario! ¡Es autoritario! ¡Imperialismo! ¡Despotismo! ¡Usurpación! ¡Absolutismo! ¿Quién piensa Él que es? ¡DIOS!

Por lo tanto la doctrina de la encarnación ha sido desde el principio un examen (criterio de prueba) de la ortodoxia y la autenticidad espiritual. 1 Juan 4:2, 3: "En esto conocéis el Espíritu de Dios; todo espíritu que confiesa que Jesucristo ha venido en carne, es de Dios; y todo espíritu que no confiesa a Jesús, no es de Dios". Solo el Espíritu de Dios puede romper nuestra rebelión contra la particularidad autoritaria de la encarnación y hacernos someter con gozo a este hombre judío como nuestro soberano absoluto. Y por lo tanto la confesión que Dios ha venido en la carne es el examen doctrinal de Juan si somos de Dios.

3. Por medio de la encarnación de Jesús, Juan ha obtenido comunión con el Padre y con su Hijo

Jesucristo. La última parte del versículo 3 dice: "Nuestra comunión es con el Padre y con su Hijo Jesucristo. La comunión (koinonia) es una experiencia personal de compartir algo significativo al igual que los demás. Es la alegría de estar en un grupo cuando están de acuerdo sobre lo que importa mucho. Es

lo

que hace trabajar con Tom y Steve y Dean y Char uno de los deleites más grandes de mi vida. Es

lo

que da raíz y fibra (carácter) y fruto al matrimonio cristiano.

Entonces decir que tienes comunión con el Padre y con su Hijo significa que compartes sus valores. Crees lo que creen y amas lo que aman. Por lo tanto te deleitas al pasar tiempo junto con ellos. Te encanta incluirlos en todo lo que haces. Aprecias la idea de pasar la eternidad conociéndolos mejor.

Muy prácticamente lo que quiere decir es que repetidamente recordamos porciones memorizadas de la palabra de Dios; y mientras el Señor nos habla una palabra de aviso o de promesa o de guía, oramos por su ayuda para responder apropiadamente y en seguida confiamos en él mientras andamos con él en la luz. Él se te acerca por su palabra. Tú te acercas a él por la oración, y en el poder de la comunión haces su voluntad. Juan sabe que el regalo de esta comunión es debido a Jesús. Cristo vino y se hizo el amigo de recaudadores de impuestos y pecadores. Ofreció su comunión a cualquiera que estuviera dispuesto

a cambiar sus valores y a estimar todo del mismo modo que él. No puedes tener comunión con

Jesús si no confías en su juicio. Pero si confías en Jesús, no solo tienes comunión con él, sino también con Dios el Padre. Juan dice en 2:23: "Todo aquel que niega al Hijo tampoco tiene al Padre; el que confiesa al Hijo tiene también al Padre". La comunión con Dios solo es posible por medio de Jesucristo su Hijo. Entonces cada vez que alguien da testimonio de la verdad de Jesucristo —quién fue, lo que hizo

y lo que estima— la oportunidad existe para que los que oyen el testimonio terminen de rebelarse

contra la voluntad de Cristo, acepten sus valores, y comiencen a tener comunión con el Padre y su Hijo Jesucristo.

4. Por tanto, Juan hace de la proclamación de Cristo la base de su comunión con los otros

creyentes. El versículo 3 dice: "Lo que hemos visto y oído, os proclamamos también a vosotros, para que también vosotros tengáis comunión con nosotros; y en verdad nuestra comunión es con el Padre y con su Hijo Jesucristo". O al leer el versículo al revés: "Puesto que nuestra comunión es con el Padre y con su Hijo, la única manera en que podemos cultivar comunión con vosotros es proclamaros lo que sabemos sobre el Hijo a quién hemos visto y oído". En la Iglesia Bautista Belén hablamos sobre tres prioridades del ministerio: el compromiso con Dios en la adoración, el compromiso de los unos con los otros en el crecimiento mutuo, el compromiso con el mundo en el testimonio. Note que este versículo sustenta claramente la relación entre los primeros dos compromisos. Para experimentar comunión con sus lectores Juan les dice lo que cree sobre Jesucristo. En otras palabras, no hay comunión significativa entre las personas que no creen igual con respecto a Jesucristo. La doctrina compartida (que tenemos en común) es la base de la comunión cristiana. Cuando Juan quería cultivar comunión con un grupo de personas, les escribe una carta llena de teología. Cuando Pablo quería preparar una comunión misionera para apoyarlo y para enviarlo a España, escribió un libro teológico que se llama Romanos. Si deseas que tu comunión sea más profunda y más fuerte, debes compartir más teología. Hay muchas lecciones para nosotros aquí. Permítame mencionar tres. Primero, el gran peligro del movimiento carismático alrededor del mundo hoy (con todo el bien que veo en él) es que a menudo procura preservar la comunión entre creyentes a base de una experiencia compartida antes que a base de la teología compartida. Este no es el camino bíblico, y con el tiempo resultará en la muerte de una experiencia mal cimentada o en el desarrollo de una teología herética para suavizar las deferencias. Segundo, con seguridad este texto implica que ningún cristiano se debe casar con un incrédulo. La comunión profunda de las cosas más importantes no es posible donde no compartimos el mismo entendimiento y afecto por Cristo.

Tercero, es una gran y triste ironía que como una Convención (Bautista General), que profesa estimar la Biblia, tengamos la reputación de procurar preservar la unidad de la comunión no por exaltar las grandes doctrinas de la Escritura, sino por evitarlas. Cuando Juan quiso cultivar y preservar la comunión de sus lectores, se hizo teólogo. Cuando la Convención quiere cultivar y preservar la comunión, se hace ateóloga. En muchas maneras estamos pagando el precio por esto. Y es una gran tristeza. Si Dios quiere, escogemos una dirección diferente en Belén. Seremos explícitamente teológicos y siempre a plena vista proclamamos nuestra doctrina. La última cosa que quiero es atraer o mantener miembros por ocultar las mismas características que nos llenan de pasión y celo para la

gloria de Dios. Diluir la teología al denominador menos común de la aceptabilidad es la señal de la muerte para la adoración, la ortodoxia, las misiones, la moralidad y el crecimiento. Y la Convención Bautista General tiene problemas en todas esas áreas. Seamos como Juan. Versículo 3: "Lo que hemos visto y oído, os proclamamos también a vosotros, para que también vosotros tengáis comunión con nosotros". ¡Esto es lo que creemos sobre Cristo! ¿Estiman Uds. lo que estimamos? 5. Juan anhela la plenitud de gozo que viene cuando los demás comparten su deleite en la comunión del Padre y del Hijo. Versículo 4: "Os escribimos estas cosas para que nuestro gozo sea completo". Yo creo que la Biblia de Las Américas está en lo correcto al aceptar la lectura "nuestro gozo" en vez de la lectura de la Reina Valera 1960 "vuestro gozo". Por supuesto, en una iglesia donde una de nuestras características es el hedonismo cristiano, esto no es ninguna sorpresa. Primero sale el gozo tremendo de conocer a Dios y experimentar comunión con él. Pero después tenemos hambre de algo más. No que algo se le pueda añadir a Dios, sino que más de Dios se podría experimentar en la comunión de los santos (Cf. Salmo 16:1- 3). Si no fuera la verdad, el anhelo de la comunión sería idolatría. Nuestro gozo en la comunión de Dios se hace completo en el gozo que los demás tienen en la comunión de Dios. Esta es la esencia del hedonismo cristiano —la doctrina que no solo es permitido sino que es necesario perseguir tu propia alegría en la alegría santa de los demás—. Si hicieras tu meta guiar a un amigo en la comunión de Dios, pero en tu corazón dijeras: "No me importa si él encuentra la comunión con Dios", serías malo. Dios no quiere que nuestro corazón sea indiferente al bien que buscamos. Dios quiere que nos regocijemos en el bien. Quiere que persigamos nuestro gozo en el bien como Juan lo hizo. "Os escribimos estas cosas para que nuestro gozo sea completo". Que doctrina devastadora —enseñar que es incorrecto que un cristiano persiga su propia alegría —. Esta doctrina insulta a Dios que nos manda a deleitarnos en el Señor y estimarlo como gozo cuando pongamos nuestras vidas para compartir ese gozo con los demás. En resumen:

1. Cristo, nuestra Vida, ha existido eternamente con el Padre.

2. Cristo, nuestra Vida, se manifestó en la carne.

3. Por medio de esta encarnación obtenemos comunión con el Padre y con su Hijo Jesucristo.

4. Por tanto, debemos hacer del entendimiento bíblico de Cristo la base de la comunión con los

otros creyentes.

5. Debemos procurar traer a los demás a esta comunión porque anhelamos la plenitud de gozo

que viene cuando los demás comparten la delicia que tenemos en la comunión del Padre y del Hijo.

DIOS VINDICÓ SU JUSTICIA EN LA MUERTE DE CRISTO Marzo 15, 1992

Romanos 3:21-26 Pero ahora, aparte de la ley, la justicia de Dios ha sido manifestada, atestiguada por la ley y los profetas; es decir, la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen; porque no hay distinción; por cuanto todos pecaron y no alcanzan la gloria de Dios, siendo justificados gratuitamente por su gracia por medio de la redención que es en Cristo Jesús, a quien Dios exhibió públicamente como propiciación por su sangre a través de la fe, como demostración de su justicia, porque en su tolerancia, Dios pasó por alto los pecados cometidos anteriormente, para demostrar en este tiempo su justicia, a fin de que El sea justo y sea el que justifica al que tiene fe en Jesús."

Una de las razones por las que resulta difícil comunicar la realidad Bíblica al hombre moderno, secular, es que la mentalidad bíblica y la mentalidad secular tienen puntos de partida radicalmente diferentes. Cuando digo "mentalidad secular" no necesariamente quiero significar una mentalidad que margina a Dios o que en principio niegue que la Biblia sea verdad. Es una mentalidad que comienza

con el hombre como la realidad básica del Universo. Toda su línea de pensamiento se inicia asumiendo que el hombre tiene derechos básicos, necesidades básicas y expectativas o deseos básicos. Luego, partiendo de este centro la mente secular interpreta al mundo, con el hombre y sus derechos y necesidades como la medida de todas las cosas. Lo que la mentalidad secular considera problemas, son tales según encajen o no con su centro – el hombre y sus derechos y necesidades y expectativas. Y lo que esta mentalidad llama éxito es visto como éxito porque encaja con el hombre, sus derechos, necesidades y expectativas. Esta es la mentalidad con la que nacimos y que nuestra sociedad secular virtualmente refuerza cada hora de cada día de nuestra vida. Pablo llama a esta mentalidad la "mente puesta en la carne" (Romanos 8:6-7) y dice que es la manera de pensar del "hombre natural" (1 Corintios 2:14). Es algo tan nuestro que difícilmente sabemos que está ahí. Simplemente lo damos por hecho – hasta que colisiona con la otra mentalidad, más específicamente la que menciona la Biblia. La mentalidad bíblica no es simplemente una mentalidad que incluye a Dios en alguna parte del universo y dice que la Biblia es veraz. La mentalidad bíblica comienza con un punto de partida radicalmente diferente, esto es, Dios. Dios es la realidad básica del universo. Él fue antes que nosotros existiéramos – o mejor, antes que nada existiera. Él es sencillamente la realidad más absoluta. Y así el esquema mental bíblico comienza asumiendo que Dios es el meollo de la realidad. Todo razonamiento entonces parte de la convicción de que Dios tiene derechos básicos como el Creador de todas las cosas. Él tiene metas acordes con su naturaleza y carácter perfecto. Luego, la mentalidad bíblica, partiendo de este centro interpreta al mundo, con Dios y sus derechos y metas en el centro, como la medida de todas las cosas. Y lo que la mentalidad bíblica ve como problemas básicos en el universo, por lo general no son los mismos problemas que ve la mente secular. Porque los problemas no son las cosas que no encajan con los derechos y necesidades del hombre, primeramente, sino son los cosas que no encajan con los derechos y metas de Dios. Lo que intentamos hacer en estos mensajes mientras nos aproximamos a la Semana Santa, es centrar nuestra atención en las realidades grandiosas, objetivas, divinas, que no dependen de nosotros y que Dios ha cumplido para establecer su propósito de salvación invencible. Y al centrarnos en la grandiosa obra de Dios (en lugar de la nuestra), la meta es vivenciar la certeza plena de la esperanza. La seguridad viene no sólo al evaluar nuestra participación subjetiva en la salvación, sino y aún más importante, viene de meditar en el fundamento objetivo de la salvación. Hemos analizado la obra de Dios de elección por la cual Él escoge quién se unirá a Cristo y vendrá a la fe (Efesios 1:4). Y hemos analizado la obra de Dios de la predestinación, arraigada en el beneplácito de su voluntad y cuya mira es la alabanza de su gloria (Efesios 1:5). Y hemos visto que estas realidades no encajan bien con la mentalidad secular. Porque si empiezas con el hombre y sus derechos y deseos en lugar de hacerlo con el Creador y sus derechos y metas, los problemas que vas a ver en el universo serán muy diferentes. ¿Cuál es el acertijo básico del universo? ¿Cómo preservar los derechos del hombre y resolver sus problemas (por ejemplo, el derecho de la autodeterminación y el problema del sufrimiento)? ¿O es cómo un Dios infinitamente digno, en completa libertad, puede hacer despliegue de la gama completa de sus perfecciones – lo que Pablo llama la riqueza de su gloria –, su santidad, poder, sabiduría, justicia, ira, bondad, verdad y gracia? Si comienzas con el hombre en el centro (con la tendencia natural del corazón humano de priorizar sus derechos y deseos), evaluarás las enseñanzas Bíblicas de la elección y predestinación de un modo muy distinto a como lo harías si empezaras con Dios y con su meta de manifestar todo lo que Él es para que sea conocido y adorado con una reverencia y temor y gozo que correspondan a todo lo que Él realmente es en proporción perfecta. Introduzco el texto de hoy con esta larga reflexión sobre el poder de nuestros puntos de partida, porque el problema más profundo, para cuya solución se diseñó la muerte de Jesús, es virtualmente incomprensible para la mentalidad secular. Lo que vemos en el texto de hoy es probablemente la representación más clara de lo que hemos estado hablando – esto es, que la mente secular centrada en el hombre y la mente bíblica centrada en Dios ni siquiera coinciden en los problemas a resolver, mucho menos en las soluciones. No debiera sorprendernos si encontramos en este texto que el problema que Dios estaba resolviendo mediante la muerte de su Hijo y el problema que a la mente secular le gusta pensar que Él resolvía no son el mismo. Vayamos al texto para examinar lo que quiero decir. Nuestro enfoque de hoy es muy limitado. Hablaremos sobre la muerte de Cristo durante tres semanas, especialmente sobre su poder para justificar al impío y su poder para reconciliar a los pecadores con Dios. Pero hoy iremos por debajo de todo eso hasta el fondo – lo que C. E. B. Cranfield llama "el significado más íntimo de la cruz" (Romanos, Vol. 1, P. 213).

Se encuentra en los versos 25 y 26. Lo que debieran buscar mientras leo esto es cuál es el problema del universo que la mentalidad bíblica (la mentalidad divina) trata de resolver mediante la muerte de Cristo, y cómo difiere de los problemas que la mente secular dice que Dios debe resolver. 25 A quien Dios exhibió públicamente (a Cristo) como propiciación (un sacrificio que aleja la ira

de Dios contra los pecadores) por su sangre a través de la fe, como demostración de su justicia,

porque en su tolerancia, Dios pasó por alto los pecados cometidos anteriormente.

Encontremos aquí la esencia del problema más básico que la muerte de Cristo debe resolver. Dios ofreció a Cristo (lo mandó a morir) para así demostrar su integridad (o justicia). El problema a solucionar era que Dios por alguna razón parecía injusto y quería reivindicarse a si mismo y limpiar

su

nombre. Pero, ¿cuál fue la causa de este problema? ¿Por qué Dios se encuentra ante el problema de estar

en

la necesidad de dar reivindicación pública de su justicia? La respuesta está en la última frase del

verso 25: "…porque en su tolerancia, Dios pasó por alto los pecados cometidos anteriormente." ¿Qué significa esto? Significa que por siglos Dios había hecho lo que el Salmo 103:10 dice, "No nos ha tratado según nuestros pecados, ni nos ha pagado conforme a nuestras iniquidades." Él simplemente las tolera. Él no las castiga. El Rey David es un buen ejemplo. En 2 Samuel 12 el profeta Natán lo confronta por haber cometido adulterio con Betsabé y luego haber hecho matar a su esposo. Natán dice, "¿Por qué has despreciado la palabra del Señor?" y Dios dice, "¿Por qué me has despreciado?" (2 Samuel 12:9-

10).

David siente el reproche de Natán y en el verso 13 responde, "He pecado contra Dios." A esto Natán responde, "El Señor ha quitado tu pecado; no morirás." ¡Así nada más! Adulterio y asesinato pasados por alto. Pablo se refiere a esto en Romanos 3:25 como pasar por alto los pecados cometidos

anteriormente. Pero, ¿por qué habría de ser esto un problema? ¿La mente secular opina que esto es

un problema – que Dios sea bondadoso con los pecadores? ¿Cuánta gente fuera del ámbito de la

influencia Bíblica lucha con el problema de que un Dios justo y santo haga salir el sol sobre malos y buenos y manda lluvia tanto a justos como a injustos (Mateo 5:45)? ¿Cuántos batallan con el problema de que Dios sea bueno para con los pecadores? ¿Cuántos luchan con el hecho de que el perdón que recibieron es una afrenta a la justicia de Dios? La mente secular ni siquiera aprecia el problema como lo hace una mentalidad bíblica. ¿Por qué? Porque el pensamiento de la mente secular tiene un punto de partida radicalmente diferente. No comienza con los derechos de Dios que es el Creador de exhibir el infinito valor de su gloria. Comienza con el hombre y supone que Dios se conformará a sus derechos y deseos. Véase el verso 23: "por cuanto todos pecaron y no alcanzan la gloria de Dios." Lo que está en juego al pecar es la gloria de Dios. ¿Recuerdan lo que Dios le dijo a David cuando fue encontrado en adulterio? "¿Por qué ME has despreciado?". David pudo haber dicho, "¿Qué quieres decir, "te he despreciado"? Yo no te desprecié. Yo ni siquiera estaba pensando en ti. Simplemente estaba encandilado por esta mujer y luego muerto de miedo de que la gente se iba a enterar. Tú ni siquiera estabas en el cuadro". Y Dios hubiera respondido, "El Creador del Universo, el diseñador del matrimonio, la fuente de Vida, quien te hizo rey, no estaba en el cuadro – seguro. Tú me despreciaste. Todo pecado es un desprecio a Mí y a mi gloria. Todo pecado es una preferencia por los placeres pasajeros del mundo

en

lugar de la dicha eterna de mi compañía. Degradaste mi gloria. Apocaste mi valor. Deshonraste

mi

nombre. Eso es lo que significa el pecado – no amar mi gloria sobre todo lo demás."

El problema de que Dios pase por alto el pecado (y es lo que la mentalidad secular no capta) es que el valor y la gloria y la justicia de Dios han sido despreciados, y que al pasarlo a él por alto hace que se vea barato. Supóngase un grupo de anarquistas que se confabulen para asesinar al Presidente y su gabinete, y que casi lo logran. Sus bombas destruyen parte de la Casa de gobierno y matan parte del

personal, pero el Presidente escapa por un pelo. Los anarquistas son atrapados y la corte los halla culpables. Pero entonces ellos piden perdón y la corte entonces suspende sus sentencias y los libera. Lo que comunicarían al mundo es que la vida del Presidente y su gobierno sobre la nación son de poco valor. Eso es el mensaje que da el pasar por alto el pecado: que la gloria y el justo gobierno de Dios son baratos y sin valor. Fuera de la revelación divina, la mente natural – la mente secular – no ve o siente este problema. ¿Qué persona secular pierde el sueño por la injusticia de la bondad de Dios para con los pecadores? Pero según Romanos, este es el problema más básico que Dios solucionó con la muerte de su Hijo. Lean de nuevo (v. 25b): "y (la muerte de su Hijo) como demostración de su justicia, porque

en su tolerancia (o paciencia), Dios pasó por alto los pecados cometidos anteriormente, (v.26) para

demostrar en este tiempo su justicia, a fin de que El sea justo…" Dios sería injusto si pasara por alto los pecados como si el valor de su gloria fuera nulo. Pero no lo hizo. Dios vio que su gloria era despreciada por los pecadores – vio su valor apocado y su nombre deshonrado por nuestros pecados – y en lugar de reivindicar el valor de su gloria dando muerte a su gente, Él reivindicó su gloria haciendo morir a su Hijo. Te urjo ahora a que abraces una mentalidad bíblica hoy. Si nunca lo has hecho antes, hazlo ahora. Te urjo a pensar y sentir la muerte de su Hijo de la manera en que Dios lo hace. Y esta mentalidad se prueba de la siguiente manera: ¿sientes que, sin la muerte de Jesús, Dios sería injusto si perdonase tus pecados? ¿Sientes que Él está en su derecho de reivindicar su justicia exigiendo de nosotros un precio de sufrimiento igual al infinito valor de su gloria, la cual hemos despreciado? Cuando contemplas la muerte de Cristo, ¿qué sucede? ¿Tu gozo es el producto de interpretar esta asombrosa obra divina como algo que eleva tu autoestima? ¿O eres impulsado a olvidarte de ti mismo y a ser llenado de asombro y reverencia y adoración al ver que en la muerte de Cristo está la declaración más profunda y clara del valor infinito de la gloria de Dios y del Hijo de Dios? He aquí un gran fundamento objetivo para la completa certeza de la esperanza: el perdón de pecados no se basa en mi obra o valor finitos, sino en el infinito valor de la justicia de Dios –alianza inquebrantable que sustenta y revindica la gloria de su nombre. Apóyate en esto. Construye tu vida sobre esto. Afirma tu esperanza en esto. Y nunca caerás.

DIOS JUSTIFICA AL IMPÍO Marzo 22, 1992

Romanos 3:21-4:8 Pero ahora, aparte de la ley, la justicia de Dios ha sido manifestada, atestiguada por la ley y los profetas; es decir, la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen; porque no hay distinción; por cuanto todos pecaron y no alcanzan la gloria de Dios, siendo justificados gratuitamente por su gracia por medio de la redención que es en Cristo Jesús, a quien Dios exhibió públicamente como propiciación por su sangre a través de la fe, como demostración de su justicia, porque en su tolerancia, Dios pasó por alto los pecados cometidos anteriormente, para demostrar en este tiempo su justicia, a fin de que Él sea justo y sea el que justifica al que tiene fe en Jesús. ¿Dónde está, pues, la jactancia? Queda excluida. ¿Por cuál ley? ¿La de las obras? No, sino por la ley de la fe. Porque concluimos que el hombre es justificado por la fe aparte de las obras de la ley. ¿O es Dios el Dios de los judíos solamente? ¿No es también el Dios de los gentiles? Sí, también de los gentiles, porque en verdad Dios es uno, el cual justificará en virtud de la fe a los circuncisos y por medio de la fe a los incircuncisos. ¿Anulamos entonces la ley por medio de la fe? ¡De ningún modo! Al contrario, confirmamos la ley. Abraham, justificado por la fe ¿Qué diremos, entonces, que halló Abraham, nuestro padre según la carne? Porque si Abraham fue justificado por las obras, tiene de qué jactarse, pero no para con Dios. Porque ¿qué dice la Escritura? Y creyó Abraham a Dios, y le fue contado por justicia. Ahora bien, al que trabaja, el salario no se le cuenta como favor, sino como deuda; mas al que no trabaja, pero cree en aquel que justifica al impío, su fe se le cuenta por justicia. Como también David habla de la bendición que viene sobre el hombre a quien Dios atribuye justicia aparte de las obras: "Bienaventurados aquellos cuyas iniquidades han sido perdonadas, y cuyos pecados han sido cubiertos; bienaventurado el hombre cuyo pecado el Señor no tomará en cuenta."

La semana pasada traté de mostrarles que el problema más profundo resuelto por la rtemuede Cristo fue el problema de que él mismo parecía injusto al pasar por alto tantos pecados que merecían condenación. Todo el Antiguo Testamento es un testimonio de esta verdad: "El Señor es lento para la ira y abundante en misericordia y verdad; el que guarda misericordia a millares, el que perdona la iniquidad, la trasgresión y el pecado" (Éxodo 34:6-7). Y dije que nunca sentiremos plenamente esto como un problema al menos que nuestra forma de pensar sobre el pecado y la justicia tenga a Dios como centro. El pecado (Romanos 3:23) no es primariamente un crimen contra el hombre. "Por cuanto todos pecaron y no alcanzan la gloria de Dios." Siempre pecar es darle más valor a algo del mundo que a Dios. Es una minimización de su gloria. Es una deshonra de su nombre. Pero la justicia de Dios es su compromiso de hacer lo que es correcto hasta el final – o sea, magnificar el honor de Su nombre y el valor de Su gloria. La justicia es lo opuesto al pecado. El pecado minimiza el valor de Dios al escoger en Su contra; la justicia ensalza el valor de Dios al escogerlo a Él.

Por lo tanto, cuando Dios simplemente pasa por alto el pecado y le permite a los pecadores salir sin el justo castigo, aparenta ser injusto. Pareciera que dice: el menosprecio a lo que yo valgo es insignificante; no es importante si minimizan mi gloria; no importa si deshonran mi nombre. Si Dios hiciera las cosas así entonces sería injusto. Y nosotros no tendríamos esperanza. Pero Dios no lo permitió de esa manera. Él interpuso a su hijo Jesucristo, para que a través de su muerte la justicia de Dios pudiera ser manifestada. La muerte del Hijo de Dios es una declaración del valor que Dios le da a Su gloria, y del odio que le tiene al pecado, y del amor que tiene por los pecadores. Otra palabra para este pasar por alto el pecado que lo mostraba a Dios como injusto es la "justificación" – la justificación del impío (Romanos 4:5). Sobre esto quiero hablar hoy. Y no solamente del hecho de que Dios pasó por alto pecados cometidos hace mucho tiempo, sino que también pasó por alto los pecados que nosotros su pueblo cometimos ayer, y esta mañana y los que cometeremos mañana. El versículo 26 dice que cuando Jesús murió ocurrieron dos cosas, no sólo una. "(Cristo murió) para demostrar en este tiempo Su justicia, a fin de que Él sea justo y sea el que justifica al que tiene fe en Jesús." Dios demuestra ser justo, y los que creen son justificados. Ahora bien, no quiero centrarme hoy en el acto subjetivo de fe por el cual recibimos la justificación. Quiero poner nuestra atención en la obra objetiva de Dios al justificar. Porque creo que si nos concentramos en esta gran obra – en lo que hace Dios y no en lo que hacemos nosotros – encontraremos la fe para recibirla como un manantial que brota en nuestros corazones. Veamos cuatro cosas que la justificación significa para aquellos que reciben el don a través de poner la confianza en Jesucristo. 1. Primeramente, ser justificado significa ser perdonado por todos nuestros pecados. Mira lo que dice Romanos 4:5-8 donde Pablo explica la verdad de la justificación citando el Antiguo Testamento. 5)…mas al que no trabaja, pero cree en aquel que justifica al impío, su fe se le cuenta por justicia. 6) Como también David habla de la bendición que viene sobre el hombre a quien Dios atribuye justicia aparte de las obras: 7) "Bienaventurados aquellos cuyas iniquidades han sido perdonadas, y cuyos pecados han sido cubiertos; 8) bienaventurado el hombre cuyo pecado el Señor no tomará en cuenta." Este es precisamente el meollo de la justificación. Deléitate en estas tres grandiosas frases de los versos 7-8: "iniquidades perdonadas," "pecados cubiertos," "el Señor no los tomará en cuenta." Observen que Pablo no limita el perdón a los pecados que cometimos antes de creer – como si tus pecados pasados son perdonados pero tu futuro está por verse. No hay un límite tal mencionado aquí. La bendición de la justificación es que las iniquidades son perdonadas y los pecados cubiertos y "el Señor no tomará en cuenta nuestro pecado." Está enunciado en forma absoluta y sin restricción. ¿Cómo puede Él hacer eso? Romanos 3:24 dice que somos justificados "por medio de la redención que es en Cristo Jesús." Esa palabra "redención" significa liberarnos o soltarnos o abandonar alguna esclavitud, o encarcelamiento. Así que el punto es que cuando Jesús murió por nosotros nos liberó de la esclavitud de nuestros pecados. Él rompió las cadenas de culpa que nos tenían bajo condenación. Dice Pablo en Gálatas 3:13 que "13Cristo nos redimió de la maldición de la ley, habiéndose hecho maldición por nosotros" Pedro dice (en 1 Pedro 2:24), "Cristo llevó nuestros pecados en su cuerpo sobre la cruz." Isaías dijo, "el Señor hizo que cayera sobre Él la iniquidad de todos nosotros." Así que la justificación – el perdón de pecados –nos llega porque Cristo llevó nuestro pecado, cargó nuestra maldición, llevó nuestra culpa, y así nos liberó de la condenación. Esto es lo que significa que somos justificados "por medio de la redención que es en Cristo Jesús." Somos liberados de su castigo porque él cargó el castigo. Y tomen nota de esto: él sufrió una sola vez. Él no es sacrificado una y otra vez en la Cena del Señor o en la Misa como si su primer sacrificio fuese insuficiente. Hebreos 9:26 dice que "una sola vez en la consumación de los siglos, se ha manifestado para destruir el pecado por el sacrificio de Sí mismo." (cf. Heb. 7:27). Y dice de nuevo en el verso 9:12 "y no por medio de la sangre de machos cabríos y de becerros, sino por medio de Su propia sangre, entró al Lugar Santísimo una vez para siempre, habiendo obtenido redención eterna." Esto es absolutamente crucial para poder comprender la gloria de lo que Dios hizo por nosotros en la cruz. ¿Ves la relación entre la muerte una vez y para siempre de Cristo y la totalidad de tus pecados y los pecados de todo el pueblo de Dios? No son algunos pecados, o ciertos tipos de pecado, o sólo los pecados pasados, sino los pecados, y el pecado que Cristo quita de todo su pueblo. Así que el perdón de la justificación es el perdón de todos nuestros pecados, pasados, presentes y futuros. Eso es lo que ocurrió cuando Cristo murió.

2.

Ser justificado significa ser reconocido justo porque la justicia de Dios nos es imputada, o sea

contada como nuestra. No somos meramente perdonados pero luego dejados de lado ante Dios. Dios no sólo hace a un lado nuestro pecado, sino que también nos considera justos y nos pone en una buena relación con Él. Nos da de su propia justicia. Miren los versos 21-22. Pablo acaba de decir en el verso 20 que ningún ser humano podría ser justificado jamás por las obras de la ley. Nunca puedes tener una buena relación con Dios basándote en esfuerzos legalistas. Entonces dice (para mostrar cómo se obtiene la justificación), "Pero ahora, aparte de la ley, la justicia de Dios ha sido manifestada, atestiguada por la ley y los

profetas; es decir, la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen." Así que aunque nadie puede ser justificado por las obras de la ley hay una justicia de Dios que tú puedes obtener por medio de la fe en Jesucristo. Esto es lo que quiero decir cuando digo que ser justificado significa ser contado como justo. La justicia de Dios es considerada nuestra por medio de la fe. Cuando Jesús muere para demostrar la justicia de Dios, como vimos la semana pasada en los versos 25-26, Él hace disponible esa justicia como un regalo para los pecadores. Si Cristo no hubiera muerto para demostrar que Dios es justo al pasar por alto los pecados, nuestra condena sería la única manera de demostrar la justicia de Dios. Pero Cristo sí murió. De modo que ahora la justicia de Dios no es una condenación sino un regalo de vida a todo aquel que cree. 2 de Corintios 5:21 es uno de los pasajes más fascinantes sobre este grandioso regalo de justicia imputada. "A (Cristo) que no conoció pecado, (Dios) le hizo pecado por nosotros, para que fuéramos hechos justicia de Dios en Él." Cristo no conoció pecado. Fue un hombre perfecto. Nunca pecó. Vivió perfectamente para la gloria de Dios durante toda su vida y también en su muerte. Fue justo. A diferencia de todos nosotros, que hemos pecado. Hemos minimizado la gloria de Dios. Somos injustos. Pero Dios, quien nos escogió en Cristo Jesús antes de la fundación del mundo, ordenó que hubiera un intercambio magnífico: Él haría que Cristo fuera pecado – no un pecador, sino pecado – nuestro pecado, nuestra culpa, nuestro castigo, nuestra separación de Dios, nuestra injusticia. Y él tomaría la justicia de Dios, que Cristo había vindicado tan asombrosamente, y hacernos llevarla puesta y vestirla y poseerla de la manera que Cristo lo hizo con nuestro pecado. El punto aquí no es que Cristo se convierte moralmente en un pecador y nosotros nos convertimos en justos. El punto es que Cristo lleva un pecado ajeno y sufre por él, y nosotros llevamos una justicia ajena y vivimos por ella. Asegurémonos de ver que esta es una realidad objetiva externa a nosotros mismos. Esta no es aún la realidad de la santificación – el proceso real de volvernos moralmente justos en la manera de pensar, y de sentir, y de vivir. Es también un regalo (lo veremos dentro de tres semanas). Pero está basado en este. Ninguno de nosotros puede progresar de verdad en el evangelio logrando ser parcialmente justo sin antes creer que es contado como completamente justo. En otras palabras, el único pecado que puedes vencer en la práctica en el poder de Dios es un pecado ya perdonado. El grandioso regalo de la justificación precede y habilita el proceso de la santificación.

3. Ser justificado significa ser amado por Dios y tratado con gracia.

Si Dios no te amara, no habría ningún problema que resolver por medio de la muerte de su Hijo. Fue Su amor por ti lo que lo hizo pasar por alto tu pecado y lo hizo parecer injusto a Él. Si Él no te amara, habría resuelto el problema del pecado simplemente condenándonos a todos a la destrucción. Eso habría vindicado su justicia. Pero no lo hizo. Y es porque Él te ama. Esto está plasmado hermosamente en Romanos 5:6-8. Porque mientras aún éramos débiles, a su tiempo Cristo murió por los impíos. Porque a duras penas habrá alguien que muera por un justo, aunque tal vez alguno se atreva a morir por el bueno. Pero Dios demuestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros. Lo que Dios está demostrando en la muerte de su Hijo no es sólo la verdad de Su justicia, sino también la medida de Su amor. En Romanos 3:24 Pablo dice que somos justificados "gratuitamente por su gracia." El amor de Dios por los pecadores rebosa en regalos de gracia – esto es, regalos que vienen de parte de la generosa bondad de Dios y no por nuestras obras o por nuestro mérito. El perdón de los pecados y la justicia de Dios son regalos gratuitos. Eso significa que no nos cuestan nada porque le costaron todo a Cristo. No pueden ser ganados con obras o heredados a través de los padres o absorbidos por medio de los sacramentos. Son gratuitos, para ser recibidos por la fe. Romanos 5:17 lo dice así:

Porque si por la trasgresión de uno, por éste reinó la muerte, mucho más reinarán en vida por medio de uno, Jesucristo, los que reciben la abundancia de la gracia y del don de la justicia.

El perdón de los pecados y la justicia de Dios son regalos gratuitos de la gracia que fluye del amor de Dios. Ser justificado significa ser perdonado, ser reconocido como justo, y ser amado por Dios. 4. Finalmente, el ser justificado significa estar asegurados por Dios para siempre. La bendición suprema es ésta. Pablo la proclama en Romanos 8:30. "y a los que predestinó, a ésos también llamó; y a los que llamó, a ésos también justificó; y a los que justificó, a ésos también glorificó."

Si eres justificado, serás glorificado. Alcanzarás la gloria de la era venidera y vivirás por siempre

con Dios en gozo y santidad. ¿Por qué es tan seguro? Está asegurado porque la consecuencia de la muerte del hijo de Dios es objetiva, real, definitiva e invencible para el pueblo de Dios. Lo que logra lo logra para siempre. El efecto de la sangre de Cristo no es cambiante –ahora sí, ahora no, ahora sí, ahora no. Este es el sentido del verso 32, "El que no eximió ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por

todos nosotros, ¿cómo no nos concederá también con Él todas las cosas?" – entonces, ¡no nos glorificará también a nosotros! ¡Sí! El mismo sacrificio que asegura nuestra justificación, asegura nuestra glorificación.

Si esta mañana te hallas justificado, estás fuera de toda acusación o condenación. En el verso 33

leemos: "¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica." ¿Lo ves?: Si Dios te ha justificado por medio de la muerte de Su Hijo, nadie – ni en el cielo ni en la tierra ni debajo de la tierra – nadie puede acusarte con éxito. Serás glorificado. ¿Por qué? ¿Porque estás sin pecado? No. Sino porque estás justificado por la sangre de Cristo.

DIOS NOS LLAMÓ A LA VIDA Y A LA ESPERANZA Abril 5, 1992

1 Corintios 1:18-25 Porque la palabra de la cruz es necedad para los que se pierden, pero para nosotros los salvos es poder de Dios. Porque está escrito, "Destruiré la sabiduría de los sabios, y el entendimiento de los inteligentes desecharé. ¿Dónde está el sabio? ¿Dónde el escriba? ¿Dónde el polemista de este siglo? ¿No ha hecho Dios que la sabiduría de este mundo sea necedad? Porque ya que en la sabiduría de Dios el mundo no conoció a Dios por medio de su propia sabiduría, agradó a Dios, mediante la necedad de la predicación, salvar a los que creen. Porque en verdad los judíos piden señales y los griegos buscan sabiduría; pero nosotros predicamos a Cristo crucificado, piedra de tropiezo para los judíos, y necedad para los gentiles; mas para los llamados, tanto judíos como griegos, Cristo es poder de Dios y sabiduría de Dios. Porque la necedad de Dios es más sabia que los hombres, y la debilidad de Dios es más fuerte que los hombres.

Esta serie de mensajes nació en Hebreos 6:11 que dice, "Pero deseamos que cada uno de vosotros muestre la misma solicitud hasta el fin, para alcanzar la plena seguridad de la esperanza." En palabras más simples significa: Dios quiere que cada uno de ustedes sea tenaz y apasionado en su búsqueda de la seguridad plena. No quiere que vivas con temor del futuro. No quiere que tengas incertidumbre con respecto a que tienes la vida eterna. Quiere que cada uno de sus hijos viva y muera con plena seguridad de la esperanza – como mi suegro al aproximarse su muerte hace poco más de una semana. Unos pocos días antes de su fallecimiento, el Dr. Henry le escribió una carta a mi padre que decía, "Pam y yo reconocemos la soberanía de Dios y nos complace ser utilizados del modo que Dios disponga para su máxima gloria." De este modo se expresan los santos cuando disfrutan de una completa seguridad de su esperanza. Dios dice que tú puedes tener esto. Lo hemos estado buscando en estas semanas juntos, enfocando nuestra atención no en nosotros mismos y nuestros vaivenes emocionales, sino en el propósito invencible de Dios. He acentuado la paradoja de que si alejamos nuestra atención de las sensaciones subjetivas de seguridad, y la dirigimos hacia los fundamentos objetivos de la seguridad; los sentimientos se profundizarán y fortalecerán. Así que hemos estado observando fijamente lo que Dios ha hecho; una acción objetiva y externa a nosotros para salvarnos. Hemos visto que Él nos escogió libre e incondicionalmente en Cristo Jesús antes de la fundación del mundo. Nos predestinó para ser conformados a la imagen de Su Hijo en santidad y amor. Él vindicó el valor de Su gloria en la muerte de Su Hijo para poder pasar por alto los pecados minimizadores de Dios sin minimizarlo a El. Él echó el fundamento para justificar al impío poniendo todos nuestros pecados en Jesús. Y obró una grandiosa reconciliación entre Él y nosotros cuando toda Su ira santa en contra nuestra fue absorbida hasta la última gota en la cruz.

Y hoy vemos la sexta obra que Dios emprende para nuestra salvación - un sexto fundamento

para la plena seguridad: el llamado omnipotente, libre e irresistible de Dios.

A primera vista el llamado de Dios no parece ser base para la seguridad. Si alguien te llama por teléfono y te invita a cenar, ¿es eso garantía de que llegarás allá, o siquiera de que querrás llegar allá? Así que tenemos algo de trabajo por delante para que puedas ver por qué el llamado de Dios a la vida eterna de hecho es muy diferente a una invitación humana a cenar. Es un fundamento poderoso, irrevocable para una seguridad plena. Es una salvadora y objetiva obra de Dios que vence todo lo que se pone en su camino y crea lo que ordena. Para ver la fuerza completa de esta gran obra de Dios hagamos lo que dice el verso 26: "¡Pues considerad, hermanos, vuestro llamamiento!" 1. Dios es el que llama. 1 Corintios 1:9, "Fiel es Dios, por medio de quien fuisteis llamados a la comunión con su Hijo Jesucristo, Señor nuestro." Así que está claro de que este llamado del que hablamos es un llamado de Dios. Él es quien llama. Él lo hace siempre por medio del evangelio. 2 Tesalonicenses 2:14 dice, "Él os llamó mediante nuestro evangelio." El llamado de Dios no es exactamente lo mismo que la predicación de la palabra (que veremos dentro de un momento) pero nunca viene sin el evangelio. El llamado de Dios es lo que sucede cuando el evangelio llega con fuerza irresistible. Es el evangelio con una sobrecarga omnipotente. 2. El llamado de Dios es efectivo; crea lo que ordena. Esto es lo que hace que el llamado de Dios sea tan diferente a una llamada telefónica invitándonos a cenar. El llamado de Dios viene con el poder para hacer lo que demanda. Para entender esto tienes que diferenciar entre este llamado de Dios y la predicación general del evangelio o el testificarle a un amigo. El llamado de Dios puede estar o no presente en esos actos de testimonio. Mira los versos 22-24, "los judíos piden señales y los griegos buscan sabiduría; pero nosotros predicamos a Cristo crucificado, piedra de tropiezo para los judíos, y necedad para los gentiles; mas para los llamados, tanto judíos como griegos, Cristo es poder de Dios y sabiduría de Dios." Considera detenidamente lo que está pasando aquí. Pablo predica a Cristo crucificado. Cuenta la historia de cómo Jesús murió para salvar a los pecadores. Ofrece a Cristo a todos los que están dispuestos a recibirlo como poder y sabiduría de Dios. Así que en un sentido crucial Pablo y Dios están llamando a todo el mundo a aceptar a Cristo como poder y sabiduría en sus vidas. Y esa es la manera en que debemos dar testimonio y predicar – indiscriminadamente, al judío y al gentil, a toda raza y pueblo y lengua y tribu y nación. Cuando lo hacemos, ocurre lo mismo que ocurría al predicar Pablo. Algunos oyentes tropiezan con el evangelio y lo ven como inaceptable. Algunos dicen que es necedad. Pero otros aceptan y dicen, "Este Cristo es el verdadero poder de Dios y sabiduría de Dios." Y creen y son salvos. ¿Pero cuál es la diferencia? La respuesta está en el verso 24: Cristo es piedra de tropiezo para los judíos y necedad para los gentiles, mas "para los llamados, tanto judíos como griegos, Cristo es poder de Dios y sabiduría de Dios." En otras palabras, la predicación del evangelio no es exactamente lo mismo que el llamado de Dios. Todos los judíos y los griegos estaban escuchando la predicación del evangelio. Algunos lo estaban rechazando. Pero algunos lo estaban aceptando. ¿Quiénes eran? Eran los que Dios había llamado. "…para los llamados, tanto judíos como griegos, Cristo (fue recibido como) poder de Dios y sabiduría de Dios." De modo que el llamado de Dios no es como una llamada telefónica invitándonos a cenar. La invitación a cenar es el evangelio. Todos están invitados a cenar. Y cualquiera puede venir. Pero el llamado de Dios es lo que ocurre cuando el evangelio viene con una fuerza irresistible. Es el evangelio con una sobrecarga omnipotente. Crea la respuesta que manda, es decir, fe. Pablo lo enseña en ese gran versículo 30 de Romanos 8: "y a los que predestinó, a ésos también llamó; y a los que llamó, a ésos también justificó" Nota que todo el que es llamado es justificado. ¿Cómo es esto posible si "somos justificados por la fe" como dice Romanos 5:1? La respuesta es que el llamado de Dios crea lo que manda, es decir, fe. Todos los llamados son justificados porque todos los llamados creen. El evangelio viene con una sobrecarga omnipotente y sus corazones son cambiados y ellos dicen, "¡Cristo es poder de Dios y sabiduría de Dios!" Romanos 4:17 describe este sobrecargado y omnipotente llamado de Dios así: "da vida a los muertos y llama a las cosas que no son, como si fueran." Él llama a las cosas que no son como si fueran – y ellas vienen a ser. Puedes ver el poder de este llamado si lo comparas al poder de tu propio llamado. Si alguien está durmiendo cuando debiera estar despierto puedes gritar, "¡DESPIERTA!" y el llamado en sí creará lo que has mandado. Bueno, eso es lo que Dios hace. Sólo que Dios lo hace cuando estamos muertos en nuestros delitos y pecados (Efesios 2:2-5). Él no sólo nos despierta del sueño con su llamado. Nos despierta de la muerte espiritual, en la forma en la que lo hizo con Lázaro de su muerte física. En Juan 12:17 dice que Jesús "llamó a Lázaro del sepulcro." Él lo llamó así: "¡Lázaro ven fuera!" Y el llamado omnipotente de Dios creó lo que él mandó, es decir, la vida. Es lo mismo que hizo Dios cuando creó el universo. Dijo, "¡Que sea la luz!" Y fue la luz.

Si ya eres cristiano, esa es la forma en que te convertiste en uno. Dios lo hizo. Tú estabas muerto espiritualmente. Cristo y su palabra y su estilo de vida y sus promesas significaban muy poco para ti. No lo amabas ni confiabas en Él ni lo disfrutabas. Estabas muerto a todas estas cosas. Entonces un día Dios te llamó. Y te levantaste de los muertos. Y los brotes de vida espiritual atravesaron la tierra y saboreaste la fe verdadera y el amor y el gozo en Dios por primera vez. Porque Dios lo hizo. Quiero que lo sepas esta mañana para que le des la gloria a Él. Y para que sientas que estás firme sobre leal fundamento de roca maciza de la seguridad de fe en el llamado de Dios. Puede haber sido tan quebrantador y cataclísmico como un relámpago. O puede haber sido tan silencioso como el tallo de grama que rompe la acera de hormigón. Pero si hoy puedes decir de corazón, "Yo recibo a Jesús como poder y sabiduría de Dios en mi vida," entonces has sido llamado. Te ha ocurrido a ti. Por el llamado de Dios has sido creado una persona nueva. Es la segunda cosa a considerar sobre tu llamado. El llamado de Dios es efectivo; crea lo que manda. Lo próximo a considerar acerca de tu llamado es porqué Dios lo hace de esta forma. ¿Cuál es el propósito de un llamado omnipotente, sobrecargado que crea lo que ordena? La respuesta:

3. El llamado de Dios está diseñado para garantizar el propósito de Dios en la elección.

Efesios 1:4 dice que: "Según nos escogió en Él antes de la fundación del mundo, para que fuéramos santos y sin mancha delante de Él en amor." Él nos predestinó para que seamos sus hijos y para que seamos como su Hijo (Efesios 1:5; Romanos 8:29). Pero por naturaleza todos somos

impíos y culpables, sin amor y sin semejanza con Cristo. Así que el propósito de Dios de la elección fallaría si él no nos llama con poder infalible y crea en nosotros la fe y la santidad y el amor que nos predestinó para poseer. El llamado de Dios garantiza el propósito de Dios en la elección. Consideren Romanos 9:11. Aquí Pablo explícitamente dice que el llamado de Dios está diseñado de tal modo de garantizar el propósito de la elección. Dice que Jacob fue escogido y no Esaú "…para que el propósito de Dios conforme a su elección permaneciera, no por las obras, sino por aquel que llama." El propósito de la elección se mantiene firme por el llamado de Dios en la salvación. Lo mismo se enseña en 2da Timoteo 1:9. "quien nos ha salvado y nos ha llamado con un llamamiento santo, no según nuestras obras, sino según su propósito y según la gracia que nos fue dada en Cristo Jesús desde la eternidad." El llamado de Dios es acorde al propósito y a la gracia dados desde la eternidad. El llamado es infaliblemente eficaz, para poder garantizar un infalible propósito de elección. Dios no elige y predestina y luego se echa a un lado y se pregunta si su propósito de elección se cumplirá. Él hace que se cumpla con su llamado omnipotente que crea la fe que manda. Ese es el significado de Romanos 8:30: "y a los que predestinó, a ésos también llamó." El llamado es garantía del efecto predestinado. Esa es entonces la tercera cosa a considerar sobre tu llamado: está diseñado para garantizar el propósito de Dios en la elección.

4. El llamado de Dios te introduce a vida eterna, luz, libertad y gloria.

1 de Timoteo 6:12, "Pelea la buena batalla de la fe; echa mano de la vida eterna a la cual fuiste

llamado, y de la que hiciste buena profesión en presencia de muchos testigos." 1 de Pedro 2:9, "Pero vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido para posesión de Dios, a fin de que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las

tinieblas a su luz admirable." Gálatas 5:13, "Porque vosotros, hermanos, a libertad fuisteis llamados; sólo que no uséis la libertad como pretexto para la carne, sino servíos por amor los unos a los otros."

1 de Pedro 5:10, "Y después de que hayáis sufrido un poco de tiempo, el Dios de toda gracia,

que os llamó a su gloria eterna en Cristo, Él mismo os perfeccionará, afirmará, fortalecerá y establecerá." (Compárese con 1 Tes. 2:12; 2 Tes. 2:14; 2 Pedro 1:3) En otras palabras, virtualmente todo lo que deseamos – vida, luz, libertad, gloria – esstronue por el llamado de Dios que nos llega con poder omnipotente en el evangelio, creando aquello que ordena. Si esta mañana recibes a Cristo como sabiduría y poder de Dios, eso es lo que te pasó y eso es lo que te pertenece.

5. El llamado de Dios es un fundamento irrevocable para la seguridad plena.

Romanos 11:29 dice, "porque los dones y el llamamiento de Dios son irrevocables." Dios no revierte, revoca o cancela Su llamado. El principal propósito de un llamado omnipotente que crea aquello que ha mandado es garantizar el propósito invencible de Dios en la vida de su pueblo. Si Dios te ha llamado, estás justificado, y si estás justificado serás glorificado. Jesús lo expresó así en Juan 10:27-29: "Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco y me siguen; y yo les doy vida eterna y jamás perecerán, y nadie las arrebatará de mi mano. Mi Padre que me las dio es Mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano del Padre." Aquellos a quienes Dios llama, Dios también guarda (Judas 1). Si hoy encuentras que ésta no es tu experiencia, date cuenta de cuán totalmente dependiente eres del llamado de Dios en tu vida. Humíllate ante Él, levántate de los muertos, escucha al llamado del evangelio: cree en el Señor Jesucristo y serás salvo (Hechos 16:32; Romanos 10:13).

Nota: En Juan 10:3-5, 16, 27, Jesús es el que llama. Pero esto no es contradictorio con 1 de Corintios 1:9 o Gálatas 1:6, 15, etc. porque 1) el llamado de Jesús es el llamado de Dios. "y la palabra que oís no es mía, sino del Padre que me envió" (Juan 14:24). 2) Nadie responde al llamado de Jesús sin la atracción interna del Padre (Juan 6:44, 65) que es el llamado irresistible de Dios Padre dentro del llamado de Jesús.

DIOS SANTIFICA A SU PUEBLO Palm Sunday, Abril 12, 1992

1 Tesalonicenses 5:23-24 Y que el mismo Dios de paz os santifique por completo; y que todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea preservado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo. Fiel es el que os llama, el cual también lo hará.

Introducción ¿Cómo puedes tener la seguridad de la salvación si la santidad es necesaria? Una gran parte de la iglesia cristiana de hoy en América busca la seguridad haciendo que la santidad de vida sea innecesaria. Si una vida santa no es necesaria para llegar al cielo, entonces una persona impía puede tener la seguridad de que llegará allá. Ellos no sólo niegan que la perfección sea necesaria para entrar al cielo (lo cual es verdad; no alcanzamos una perfección práctica en esta vida); sino que van más allá y afirman que no se requiere ningún grado de obediencia o santidad o pureza o bondad o amor o arrepentimiento o transformación para entrar al

cielo. Dicen que si Dios requiriese alguna medida de obediencia práctica o de santidad tres cosas terribles ocurrirían: 1) haría nula la gracia y 2) existiría una contradicción con la justificación sólo por fe y 3) destruiría la certidumbre. Pero eso no es cierto. La Biblia enseña que cuando se entiende correctamente la necesidad bíblica de vivir una vida santa ninguna de esas cosas sucede. ¡Existe una seguridad gloriosa en la vida cristiana! Sin embargo, no se logra negando las demandas de santidad.

1. La necesidad de una vida santa no anula la gracia.

Se basa enteramente en el perdón por gracia. Y demuestra el poder de la gracia. En 1 de

Corintios 15:10 Pablo dijo, "Pero por la gracia de Dios soy lo que soy, y su gracia para conmigo no resultó vana; antes bien he trabajado mucho más que todos ellos, aunque no yo, sino la gracia de Dios en mí." La gracia no es sólo el perdón que pasa por alto nuestra maldad; también es el poder que produce nuestra bondad. Si Dios dice que es necesario hacerlo por gracia, no anulamos la gracia estando de acuerdo con Él.

2. La necesidad de una vida santa no contradice a la justificación sólo por fe.

Hace tres semanas traté de mostrar que todos los pecados del pueblo de Dios, pasados, presentes y futuros, son perdonados por la muerte de Cristo de una vez y para siempre. Dije que esta justificación basada en la muerte de Cristo por nosotros es el fundamento de la santificación— no al revés. Lo expresé del siguiente modo: el único pecado contra el cual podemos luchar con éxito

es un pecado perdonado. Sin la justificación de una vez y para siempre a través de Cristo, la única cosa que nuestra búsqueda de santidad produce es desesperación o auto-justificación. Pero en ningún momento dije que la obra justificadora de Dios hace que la obra santificadora sea optativa. No dije (la Biblia no dice) que el perdón permite que la santidad sea optativa. No la hace optativa, la hace posible. Lo que veremos hoy es que el Dios que justifica es el que también santifica. La fe que justifica también satisface—satisface al corazón humano y lo libera de las satisfacciones engañosas del pecado. La fe es el poder generador de un sentimiento nuevo (Thomas Chalmers). Es por eso que la justificación y el proceso de la santificación siempre van juntos. Ambos vienen de la misma fe. La perfección llega al final de la vida cuando morimos o cuando Cristo vuelva, pero la búsqueda de una vida santa comienza con la primera semilla de mostaza de la fe. Esa es la naturaleza de la fe salvadora. Encuentra satisfacción en Cristo y por tanto es destetada de las satisfacciones del pecado.

3. La necesidad de una vida santa no destruye la seguridad.

La mente humana podría razonar de esta manera: si se requiere alguna medida de santidad y esa medida no se puede cuantificar en forma precisa—si no puedes decirme exactamente cuánta se necesita—entonces ese requerimiento siempre me dejará inseguro de si tengo suficiente. Así que cualquier requerimiento de santidad u obediencia destruye la certeza. Pero realmente este no es el razonar de la Biblia. La Biblia muestra repetidas veces que existe una "santidad sin la cual nadie verá al Señor" y se nos dice en Hebreos 12:14 que la "busquemos". Pero no implica que esto destruya la certeza. Y el sermón de hoy explica porqué no la destruye. A saber, el compromiso de Dios de santificarnos—hacernos tan santos como necesitamos ser en esta vida—es tan seguro como Su elección, predestinación, justificación y llamado. Lo que nos da

seguridad en esto no es primariamente la medida de nuestra santidad, sino la medida de la fidelidad de Dios para cumplir el trabajo santificador que El promete hacer. Ahí está la clave. Exposición Así que veamos esto en nuestro texto. Notemos tres cosas: los mandamientos, la oración, y la promesa.

1. Los Mandamientos

Pablo acaba de finalizar un listado de mandamientos en los versos 14-22 terminando en el verso

22, "absteneos de toda forma de maldad." Así que sabemos que Dios usa los mandamientos e incentivos para santificarnos. El no dice: "Yo soy el que los santifica, de modo que no tengo nada para decirles que hagan." Su santificación no es simplemente una santificación subconsciente. Él trabaja con nuestras mentes y nuestras motivaciones. Esa es la primera observación.

2. La Oración

Entonces en el verso 23 Pablo pasa de exhortarnos a ser santos a pedirle a Dios que nos haga santos: "Y que el mismo Dios de paz os santifique por completo; y que todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea preservado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo." Así que

Dios no sólo usa los mandamientos e incentivos para santificarnos, también usa la oración de su pueblo. Él no sólo trabaja con tu mente y tu motivación para hacerte santo; trabaja con la mente y las motivaciones de otros para que oren por ti.

3. La Promesa

Noten que no son sólo los mandamientos y la oración sino, lo más importante, la promesa de Dios. Después de mandarnos a buscar la santidad de vida en los versos 14-22 y de orar en el verso 23 para que Dios nos santifique, Pablo expresa el elemento decisivo en el verso 24: "Fiel es el que os llama, el cual también lo hará." Así es como Pablo maneja el problema de la seguridad. Deja que esto moldee tu pensamiento en esta mañana. Es mero razonamiento humano y no Dios el que dice: "Bueno, nos está mandando a abstenernos de toda maldad, de modo que depende de nosotros el llegar a hacernos santos, y por lo tanto no podemos tener seguridad del resultado." Es mero razonamiento humano y no Dios el que dice: "Bueno, Pablo está orando para que Dios me santifique, de modo que depende de la oración de Pablo y Dios puede o no responderle, por lo tanto el resultado no está asegurado." Todos esos son pensamientos erróneos. No es lo que dice el texto. El pensamiento correcto continúa en el verso 24 y dice: ¡La fidelidad de Dios combinada con el llamado de Dios prueba que Él lo HARÁ! "Fiel es el que os llama, el cual también lo HARÁ." ¿Cuál es el objeto al cual se refiere ese "lo"? El "lo" es aquello que Pablo ha estado mandando y por lo que ha estado orando, a saber, la santificación. Dios lo hará. Ese es el fundamento para la seguridad plena. Pablo no dijo que tenemos que hacer innecesaria la vida santa para tener la seguridad. Él dijo que Dios es fiel y que él lo HARÁ. La clave de la seguridad es: confiaremos en Él no sólo por la gracia que perdona nuestros pecados, sino también por la gracia que abre el camino para superar nuestros pecados. Creeremos lo que el verso 24 dice:

"Dios es fiel, Él lo HARÁ." Ahora bien, si estás analizando el verso 23 con cuidado puedes hacerte la pregunta que yo me hice: Cuando Pablo ora que Dios nos santifique y nos mantenga irreprensibles "para la venida de nuestro Señor Jesucristo," ¿quiere él decir que Dios nos cambiará en un abrir y cerrar de ojos cuando venga Jesús, o quiere decir que él trabajará en nosotros ahora para que seamos santos cuando Jesús venga? ¿Son los versos 23 y 24 una oración y una promesa para lo que Dios hará en el instante en que venga Jesús? ¿O son una oración y una promesa de lo que Dios hará ahora en la vida de los creyentes para prepararlos para aquel día en santidad? Mi respuesta es que es una oración y es una promesa de Dios de que hará lo que necesite ser hecho ahora. Mi razón para decir esto no es sólo que la santificación usualmente se refiere al proceso de volvernos santos ahora, sino también al paralelo en el capítulo 3:12-13 que muestra que esto es lo que Pablo quiere decir. "y que el Señor os haga crecer y abundar en amor unos para con otros, y para con todos, como también nosotros lo hacemos para con vosotros; a fin de que Él afirme vuestros corazones irreprensibles en santidad (lo mismo por lo que Pablo ora en 5:23) delante de nuestro Dios y Padre, en la venida de nuestro Señor Jesús (la misma frase que en 5:23) con todos sus santos." Así que lo que Pablo está pidiendo es que Dios haga algo AHORA, es decir, que nos haga aumentar y abundar en amor. Y la meta de esta obra progresiva en nosotros AHORA es que cuando venga el fin podamos estar establecidos ante Dios en santidad, porque el amor es la esencia de la santidad humana. De modo que mi conclusión es que 1 Tesalonicenses 5:23-24 efectivamente enseña que Dios de hecho es quien santifica AHORA. Lo hace a través de mandamientos e incentivos que apelan a nuestras mentes y a nuestras motivaciones. Lo hace a través de la oración. Pero sin importar cómo lo logra, o que tan lento sea el proceso, o cuán imperfectos nos sintamos, lo principal es que DIOS lo hace, y Él lo HARÁ. Esa es la base de nuestra seguridad. "Fiel es el que os llama, el cual también

lo hará." La seguridad no se logra por hacer de la santidad algo opcional. Viene de saber que Dios es fiel. ¿Pero por qué la fidelidad de Dios lo compromete a santificarnos? La clave es la relación que existe entre las otras partes de nuestra salvación y la obra santificadora de Dios. Puedes verlo claramente en el verso 24. Pablo dice, "Fiel es el que os llama, el cual también lo hará." Es como si Pablo dijera, "¡Él te llamó! ¿No lo ves? ¡Él te llamó! Y si Él te llamó entonces Él te SANTIFICARÁ. Eso es lo que su fidelidad significa. ¿No lo entiendes? Y te rascas la cabeza y preguntas, "¿Por qué el hecho de que nos llamó significa que tiene que santificarnos?" Y Pablo dice: "Porque su propósito al llamarte fue que pudieras volverte santo." La santidad es el propósito invencible de Dios al llamarte. Él sería infiel a Su propósito si sólo llamara y no santificara. Eso es lo que dije anteriormente en 4:7: "Porque Dios no nos ha llamado a impureza, sino a santificación" "Quien nos ha salvado y nos ha llamado con un llamamiento santo." (2 Tim. 1:9). Su propósito al llamarte es tu santidad. Él lo hará. Él es fiel. Espero que comiences a sentir lo que esto significa para el fundamento de tu seguridad. Significa que cada paso sucesivo de tu salvación está arraigado en la certeza de todos los pasos que ya han sido dados. Tu santificación está arraigada en tu llamado y está garantizada por tu llamado. Tu llamado está arraigado en la muerte de Cristo por los pecadores. La muerte de Cristo está arraigada en la predestinación y la predestinación en la elección. Una vez que te sientas envuelto por esta gran salvación objetiva forjada por Dios, sabes que eres amado con un amor omnipotente, eterno, que te escoge, predestina, expía, que te llama, te santifica y te salva. Y exclamas con gozo, "¡Dios es fiel. Él lo hará!" Pero no sólo eso, el propósito de Dios en tu elección fue tu santidad: Efesios 1:4, "…según nos escogió en Él antes de la fundación del mundo, para que fuéramos santos y sin mancha delante de Él. En amor" (comparar con 2 Tes 2:13). Tu santidad es tan cierta como tu elección. No sólo eso, el propósito de Dios en tu predestinación fue tu santidad: Romanos 8:29, "porque a los que de antemano conoció, también los predestinó a ser hechos conforme a la imagen de Su Hijo." Conformarte a Jesús es tan cierto como el propósito de Dios en la predestinación. No sólo eso, el propósito de Dios en la muerte de Su Hijo fue tu santidad. Efesios 5:26: "…así como Cristo amó a la iglesia y se dio a sí mismo por ella, para santificarla." El hacerte santo es tan seguro como el propósito invencible de Dios en la muerte de Su Hijo. Al elegirte su propósito fue tu santidad. Al predestinarte su propósito fue tu santidad. Al morir por tí Su propósito fue tu santidad. Al llamarte Su propósito fue tu santidad. Así que no solamente podemos decir con Pablo en el verso 24: "Fiel es el que os llama, el cual también lo hará—Él te santificará;" sino también: "Aquel que te escogió es fiel: El lo hará. Aquel que te predestinó es fiel; Él lo hará. Aquel que envió a Su Hijo a morir por ti es fiel, Él lo hará." 2 Tesalonicenses 2:13 dice: "…porque Dios os ha escogido desde el principio para salvación mediante la santificación"—no independientes de la santificación. La salvación viene a través de la santificación, y de ninguna otra forma (compare con Romanos 6:22). Tenemos una base grande y gloriosa para la seguridad pero no porque la santidad sea innecesaria, sino porque Dios es fiel. Él lo hará. Nota: Vea el Apéndice, "Carta a un amigo concerniente la tal llamada salvación por medio del señorío" en "Los placeres de Dios", para ver una lista de textos que muestran la necesidad de la santidad y la forma en que todo encaja con la justificación por fe y la libertad de la gracia y la realidad de la certidumbre.

EL DELEITE DE DIOS EN TODO LO QUE ÉL HACE Febrero 1, 1987

Salmos 135:6 Todo cuanto el Señor quiere, lo hace, en los cielos y en la tierra, en los mares y en todos los abismos

Esta nueva serie de mensajes sobre los deleites de Dios se fundamenta en dos hipótesis. 1. La primera hipótesis es que "el mérito y la excelencia de un alma se mide por el objeto de su amor." (Henry Scougal). Si esto lo aplicamos a Dios, podemos decir que una manera de contemplar el valor y la excelencia de Dios es meditar en lo que Él ama. En otras palabras, diríamos que la medida de la dignidad de Dios está determinada por aquello en lo que Él se deleita. O también podríamos decir que la grandeza de la excelencia de Dios se corresponde con lo que Él disfruta. Lo que deleita a Dios nos muestra lo bello y lo precioso de su carácter. 2. La segunda hipótesis es que mientras reflexionamos profundamente en el valor y la excelencia de Dios, o sea, mientras meditamos en su gloria, somos cambiados poco a poco a su semejanza.

"Pero, nosotros todos, con el rostro descubierto, contemplando como en un espejo la gloria del Señor, estamos siendo transformados en la misma imagen de gloria en gloria, como por el Señor, el Espíritu" (2da Corintios 3:18) Así que mi meta durante estas doce semanas es enfocar nuestra atención en los deleites de Dios revelados en las Escrituras con la esperanza de que ustedes verán en ellas algo de la medida infinita del valor y de la excelencia de Dios; y que viendo esa gloria, puedan crecer paso a paso a su imagen. De tal modo que tanto en casa como en el trabajo o en la escuela las personas puedan ver sus buenas obras y dar gloria a vuestro Padre celestial. Que al describir sus deleites en la predicación, que al contemplar su gloria al escuchar; que al acercarnos a su semejanza en la meditación; que al presentar su dignidad al mundo; Dios bendiga por gracia el ministerio de su palabra en estas semanas. La semana pasada pusimos énfasis en el deleite que Dios el Padre tiene en su Hijo. Es la lección más importante para aprender de esa verdad: Dios es y siempre ha sido un Dios extremadamente feliz. Él nunca se ha sentido solo. Siempre se ha regocijado con satisfacción sobreabundante en la gloria de su Hijo. Se podría decir que el Hijo de Dios siempre ha sido el escenario de las excelencias de Dios o el panorama de sus perfecciones. Es por esto que desde toda la eternidad Dios ha mirado con satisfacción sobreabundante al ámbito espléndido de su propio resplandor reflejado en el Hijo. La segunda lección que se desprende de esa verdad es que Dios no es coaccionado por ninguna cosa fuera de sí mismo para hacer lo que Él no quiere hacer. Si Dios fuese infeliz, si Él fuese en algún modo deficiente, entonces Él podría de hecho ser de alguna manera presionado a hacer lo que Él no quiere hacer, buscando completar su deficiencia y finalmente ser feliz. Nosotros somos así. Venimos a este mundo no sabiendo casi nada y pasamos años educándonos o aprendiendo en "la escuela de la vida." Tanto padres como maestros nos mandan a hacer cosas que no nos gusta hacer, porque las necesitamos para superar alguna deficiencia personal, para aumentar nuestro conocimiento o fortalecer nuestros cuerpos o refinar nuestros modales. Pero Dios no es así. Él ha sido completo y sobreabundante en satisfacción desde la eternidad. Él no precisa ninguna educación. Nadie puede ofrecerle algo que no proceda ya de Él. Y por lo tanto nadie puede sobornarlo o coercionarlo de ningún modo. No se puede sobornar a un arroyo de montaña con vasos de agua del valle. De modo que Dios no hace lo que hace con resentimiento o bajo coerción externa como si alguna situación imprevista o inesperada lo hubiese acorralado o atrapado. Todo lo contrario. Debido a que Él es completo y extremadamente feliz y sobreabundantemente satisfecho en la comunión de la Trinidad, es libre e ilimitado en todo lo que hace. Sus hechos son el desbordamiento de su gozo. Esto es lo que significa cuando las Escrituras dicen que Dios hace algo según el "puro afecto" de su voluntad. Significa que nada fuera del deleite propio de Dios, del placer que Él tiene en todo lo que Él es, o sea nada más que ese placer ha constreñido sus elecciones y sus acciones. Esto nos lleva al tema del mensaje de hoy, "El deleite de Dios en todo lo que Él hace", y nuestro texto en el Salmo 135. El Salmo comienza llamándonos a alabar al Señor: "Alabad el nombre del Señor; Alabadle, siervos del Señor." Luego, a partir del versículo 3, el salmista nos da razones por las cuales debiéramos sentir la alabanza hacia Dios brotar en nuestros corazones. Por ejemplo dice, "Porque el Señor es bueno". La lista de motivos de alabanza continúa hasta versículo el 6, y éste es el versículo clave para este estudio:

"Todo cuanto el Señor quiere, lo hace, en los cielos y en la tierra, en los mares y en todos los abismos" Salmo 115:3 dice la misma cosa: "Nuestro Dios está en los cielos; él hace lo que le place." Este versículo enseña que siempre que Dios actúa, Él lo hace tal como le gusta hacerlo. Dios nunca se ve forzado a hacer algo que Él desprecia. Él nunca se encuentra acorralado de tal modo que su única opción es hacer algo que Él aborrece hacer. Él hace lo que le place. Y por lo tanto, ese es un sentido en el cual Él encuentra placer en todo lo que hace. Isaías utiliza la misma palabra hebrea (como sustantivo) en Isaías 46:10, donde el Señor dice, "Mi propósito será establecido, y todo lo que quiero realizaré." Basándonos en estos textos y muchos otros debemos arrodillarnos delante de Dios y alabar su libertad soberana, de que siempre, al menos en algún sentido, finalmente El actúa libremente, según su propio "buen placer", siguiendo lo que sus propios deleites le dictan. Él nunca se convierte en una víctima de las circunstancias. Nunca se lo ve forzado a ingresar a una situación donde Él deba hacer algo en lo cual no pueda regocijarse. Éste es un retrato glorioso de Dios en su libertad soberana, haciendo todo lo que Él quiere y logrando cumplir todo lo que le place. Pero sería un retrato borroso, un poco fuera de foco si parásemos aquí. Para enfocarlo y hacerlo más nítido debemos hacernos esta pregunta: ¿Cómo puede Dios decir en Ezequiel 18:23 y 32 que Él no se complace en la muerte de ningún impío, si de hecho Él lleva a cabo todo lo que lo deleita y hace todo lo que le place?

En Ezequiel 18:30, Dios advierte a la casa de Israel del juicio inminente: "Por lo tanto, os

juzgaré, a cada uno conforme a su conducta, oh casa de Israel – declara el Señor Dios-" Y los insta

al arrepentimiento: "Arrepentíos y apartaos de todas vuestras transgresiones." Al final del versículo

31 dice, "¿Por qué habéis de morir, casa de Israel? Pues yo no me complazco en la muerte de nadie- declara el Señor Dios-. Arrepentíos y vivid". Ésta parece ser una imagen muy diferente a aquella que vimos en Salmo 135, en lo cual Dios hace lo que a Él le place. Aquí Él parece estar arrinconado. Parece forzado a juzgar cuando realmente no quiere hacerlo. Pareciera que está por hacer algo que no le agrada. ¿Va a lograr Dios su complacencia o no? ¿Es Dios realmente libre de hacer todo según su buen agrado? ¿O será que

su soberana libertad tiene límites? ¿Puede Él hacer todo lo que le complace hasta cierto punto, pero después de ese punto se ve obligado a hacer cosas que le causa pena hacer? Podríamos solucionar el problema regresando al Salmo 135, y diciendo que Dios hace todo lo que

Él quiere en el mundo natural pero no en el ámbito personal. Después de todo el versículo 7 dice:

"El hace subir las nubes desde los extremos de la tierra, hace los relámpagos para la lluvia y saca el viento de sus depósitos."

Sin embargo este intento de limitar la libertad de Dios a la esfera de lo natural no sirve por dos razones:

1) En primer lugar, si Dios controla el viento y lo hace soplar cuando y donde Él quiere – lo que

es cierto (recuerden las palabras de Jesús "¡Cálmate! ¡Sosiégate!") – entonces Dios es responsable,

a lo largo de los siglos, por la muerte de miles de personas ahogadas debido a tormentas,

huracanes, tornados, monzones y tifones que Él ha sacado de sus "depósitos". Así que cuando el Salmo 135 dice que el Señor hace lo que a Él le agrada, tiene que incluir el quitar vidas en el mar a través del viento que solamente Él controla.

2) Pero este texto no nos permite extraer semejantes inferencias implícitas. El Salmista continúa en los versículos 8-11 diciendo que el éxodo de Egipto fue la demostración más impresionante de la libertad soberana de Dios:

Versículo 8: Hirió a los primogénitos de Egipto, tanto de hombre como de bestia. Versículo 10: Hirió a muchas naciones, y mató a reyes poderosos. Ésta es la segunda razón por la cual en este Salmo la libertad de Dios no puede ser limitada sólo

al reino natural. Cuando el salmista dice en versículo 6: "Todo cuanto el Señor quiere, lo hace", no

se refiere implícitamente sólo a las tragedias debidas al viento; también explícitamente se refiere a

la destrucción de los egipcios rebeldes, y de naciones y reyes. Éste es el alcance de lo que Dios

hace cuando Él hace lo que le place. Así que por un lado Ezequiel dice que Dios no se complace en la muerte de personas impenitentes, y por otro en el Salmo 135 dice que Dios hace lo que Él quiere, incluyendo la muerte

de personas impenitentes. Y el mismo verbo hebreo se usa tanto en el Salmo 135:6 ("querer") como en Ezequiel 18:32 ("complacer"). Antes de sugerirles una solución a este problema, déjeme complicarlo. Muchos cristianos hoy en día no tienen ningún problema con la idea de un Dios obligado a hacer cosas que no quiere hacer. Y es fácil suponer que una respuesta a lo que hemos visto hasta ahora sería decir que hemos creado un problema artificial, porque el Salmo 135 no dice de hecho que Dios

disfrutó de destruir a los egipcios. Quizás alguien diga que "hacer todo cuanto Él quiere" en el Salmo 135:6 es sólo una manera figurativa de decirlo, y no conlleva el sentido de placer o deleite. Entonces también dirían que Dios sólo se entristece cuando Él tiene que juzgar a pecadores impenitentes, y que bajo ningún sentido está haciendo lo que hace porque le place. En respuesta a esto yo repetiría que la misma palabra usada en Salmo 135:6 con respecto a Dios "queriendo" es la que se utiliza en Ezequiel 18:32 donde Dios "no se complace". Después prestaría atención a Deuteronomio 28:63 donde Moisés advierte sobre el juicio venidero al impenitente Israel. Sin embargo esta vez se dice algo sorprendentemente diferente de lo que se dice en Ezequiel 18:32, Y sucederá que tal como el Señor se deleitaba en vosotros para prosperaros y multiplicaros, así

el Señor se deleitará en vosotros para haceros perecer y destruiros. (Compare con Proverbios 1:24-

26; Apocalipsis 18:20; Ezequiel 5:13) Regresamos entonces al hecho ineludible de que en algún sentido Dios no se deleita en la

muerte de los impíos (que es el mensaje de Ezequiel 18), y que en algún sentido sí se deleita (que

es el mensaje de Salmo 135:6-11 y de Deuteronomio 28:63).

Les he recomendado una solución antes y la voy a recomendar de nuevo: esto es, que la muerte y la miseria del impenitente, en si misma y por si misma no le causa ningún placer a Dios. Dios no es sádico. Él no es malvado ni está sediento por derramar sangre. Más bien, cuando una persona rebelde, impía e incrédula es juzgada, lo que complace a Dios es la vindicación de la verdad, de la bondad, de su propio honor y gloria.

Cuando Moisés le advierte a Israel que el Señor se deleitará en traer ruina sobre ellos y en destruirlos si no se arrepienten, lo que él quiere decir es que aquellos que se han rebelado contra el Señor y que han rechazado el arrepentimiento no se podrán jactar de que han hecho sufrir al Todopoderoso. Todo lo contrario. Moisés dice que cuando ellos sean juzgados involuntariamente le darán a Dios una oportunidad para regocijarse en la demostración de su justicia, de su poder y del valor infinito de su gloria. Que ésta sea una advertencia para nosotros en esta mañana. Dios no será burlado. No está atrapado, ni arrinconado, ni forzado. Aún camino al Calvario Él tenía legiones disponibles a su orden. "Yo doy mi vida para tomarla de nuevo. Nadie me la quita, sino que yo la doy de mi propia voluntad." - de mi propio buen placer, por el gozo puesto delante de mí. En el único momento en la historia del universo cuando parecía que Dios estaba atrapado, estaba totalmente en control, haciendo precisamente lo que Él quería hacer – morir para justificar a impíos como tú y yo. Asombrémonos y maravillémonos hoy de que: "Nuestro Dios está en los cielos; Él hace lo que Él quiere." Amén. Dios todopoderoso y Padre de misericordia, te alabamos por tu eterna felicidad en la comunión de la Trinidad; porque tú eres un Dios infinitamente desbordante; satisfecho con el panorama de tus propias perfecciones reflejadas en la gloria radiante de tu Hijo. Y te alabamos porque tú eres libre y soberano en tu propia autosuficiencia y no puedes ser sobornado o forzado debido a alguna deficiencia o anhelo de tu corazón. Te alabamos porque tu plan y tu consejo son gobernados no por nuestra voluntad sino por tu buen placer.

LA SUPREMACÍA DE CRISTO EN LA ERA DEL TERROR Septiembre 11, 2005

Este fin de semana es la primera vez que el aniversario del 11 de setiembre coincide con el día del Señor, el domingo. Por lo tanto, nos pareció conveniente tomar un poco de distancia y analizar de nuevo el significado de la supremacía de Cristo en la era del terror. La supremacía de Dios en todas las cosas, sin excepciones Una de las verdades bíblicas que adoptamos con gozo tembloroso es la de la supremacía de Dios en todas las cosas. El propósito de nuestra iglesia es esparcir la pasión por la supremacía de Dios en todas las cosas, para el gozo de todos los pueblos, a través de Jesucristo. Al decir esto, no queremos decir: "salvo en las calamidades", "salvo en la guerra", "salvo cuando Al Qaeda haga explotar un edificio o un tren, "salvo cuando una mamá es arrebatada por el cáncer o un bebé nace con tremendas discapacidades". No existen cláusulas "salvo que" en nuestro lema. No le dimos forma a esta declaración en un mundo color de rosa- para luego ser sorprendidos y abochornados por la realidad del sufrimiento. Nuestra cabeza no estaba enterrada en la arena. Elaboramos nuestro lema en el mundo real, donde hay dolor, sufrimiento, maldad y muerte. Aún entre nosotros hemos visto a algunos morir de un modo muy pacífico, pero también a otros sufrir agonías terribles. Existimos para propagar la pasión por la supremacía de Dios en todas las cosas- todas las cosas- para el gozo de todos los pueblos por medio de Cristo Jesús- siempre. Una pasión por la supremacía de Dios- la supremacía de Cristo (ya que él es Dios encarnado)- en todas las cosas, todo el tiempo. Entristecidos, mas siempre gozosos Ninguno de nosotros que haya vivido unas pocas décadas- para mí ya son casi seis- ha adoptado

este propósito sin temor. Y ninguno de nosotros ha vivido este propósito por largo tiempo sin llegar

a derramar lágrimas. Lo hemos declarado docenas de veces en esta iglesia, y lo diremos hasta la

muerte, que el gozo que buscamos y el gozo que encontramos en Cristo Jesús está siempre- siempre en este mundo- mezclado con tristeza. No hay gozo puro en este mundo para las personas

a quienes les importan los demás. La Biblia describe a los siervos de Cristo de este modo: "como

entristecidos, mas siempre gozosos" (2 Corintios 6:10). "Entristecidos, mas siempre gozosos". ¿Cómo puede ser? Puede ser porque Cristo está por encima de todas las cosas para siempre, aunque el sufrimiento y la muerte permanezcan por un tiempo. La vida no es simple. Hay placer y hay dolor. Hay dulzura y hay amargo sufrimiento. Hay gozo y hay miseria. Hay vida y hay salud, y hay enfermedad y muerte. Y por lo tanto los sentimientos no son simples. Para aquellos que aman a otros, y no sólo su propia comodidad, esta complejidad implica que nos gozaremos con los que se gozan y lloraremos con los que lloran (Romanos 12:15) Y siempre hay alguien a quien conocemos que está llorando, y alguien a quien conocemos que se está regocijando. En consecuencia aprenderemos el secreto de estar

"entristecidos, mas siempre gozosos"- y gozosos mas siempre entristecidos. Estas palabras tan increíbles que describen al alma del cristiano- "entristecidos mas siempre gozosos" – quieren decir que aunque el sufrimiento permanezca por un tiempo en este mundo, pero Cristo es supremo ahora

y para siempre.

Las torres gemelas, el huracán Katrina y el sufrimiento constante en este mundo

 

El

primer avión que se estrelló contra las torres gemelas, el vuelo 11, acabó con las vidas de las

92

personas a bordo. El vuelo 175 que chocó contra la segunda torre minutos después mató a las

65

personas que llevaba a bordo. En cuanto a las torres, parece ser que 2595 personas perecieron

al derrumbarse las mismas, incluyendo aquellos que trabajaban allí, visitantes del edificio, y los que

entraron para salvarlos.

El vuelo 77, con 64 personas a bordo, se estrelló contra el Pentágono una hora después del

primer ataque. En el Pentágono fallecieron otras 125 personas además de las 64. El vuelo 93 con

45 pasajeros a bordo cambió de rumbo mientras sobrevolaba Pennsylvania y se dirigía a…¿donde?

¿La Casa Blanca? ¿El Congreso? Aparentemente, Todd Beamer y otros arrebataron el control del vuelo de manos de los piratas aéreos, y el avión se estrelló sin dejar sobrevivientes cerca de Shanksville, en Pennsylvania. Fallecieron los 45 pasajeros a bordo. El total de las víctimas de estos ataques terroristas fue de aproximadamente 2986 personas. Nosotros suponíamos que esa iba a ser la calamidad que serviría de foco para este mensaje. Pero Dios tenía otros planes. ¿Quién puede, hoy día, plantearse la pregunta de si Dios es soberano y si Cristo es supremo, y no tener en cuenta al huracán Katrina? Lo que sucedió la semana pasada en Nueva Orleans y zonas circundantes no se compara a nada que esta nación haya padecido. El huracán de Galveston, el 8 de setiembre de 1900, probablemente mató más personas – hasta 12.000, no sabemos con exactitud- pero no dejó desalojados a cientos de miles ni a una ciudad importante virtualmente vacía y paralizada junto con varios otros pueblos circundantes aún más devastados. ¿Quién puede hablar de la supremacía de Cristo en una era de terror sin tener en cuenta el terror que provocan vientos de 200 Km por hora, diques que ceden ante el mar e inundaciones que sumergen al 80% de una gran ciudad, dejando a quien sabe cuántas personas muertas dentro de sus áticos?

Y por si nuestra respuesta a estas calamidades fuera ingenua, como si el costo en vidas perdidas

fuera inusual, recordémonos el hecho obvio y casi abrumador de que más de 50 millones de personas mueren por año en este mundo. Más de 6000 por hora. Más de 100 por minuto. Y la Mayoría no llegan a muy viejos para morir plácidamente dormidos en sus camas y así ser transportados a la eternidad. La Mayoría muere joven. La Mayoría muere después de largas batallas con el dolor. Y millones mueren por la maldad del hombre contra el hombre. Estas calamidades repentinas nos sacuden sólo para que podamos ver con más claridad lo que

sucede cada hora de cada día de toda nuestra vida. Miles mueren en el dolor y el sufrimiento cada día. Probablemente unas siete u ocho mil personas habrán muerto durante el transcurso de este culto. Algunos están en este momento gritando de dolor mientras hablo y mientras tú estás ahí sentado bastante cómodo. Si existe un gozo cristiano en este mundo, junto con el amor, será un gozo triste, un gozo con el corazón partido. ¿Quién de ustedes en este salón, que ha vivido ya bastante, no sabe que los gozos más dulces, los más intensos, se reconocen con las lágrimas, y no con la risa?

El mal y el dolor como indicadores de la necesidad y la realidad de Dios

De modo que aún en nuestra experiencia- en nuestras almas- creyentes o no creyentes, hay una especie de testimonio de que este mundo de maldad, dolor, sufrimiento y muerte no es un lugar sin

sentido. No es un lugar que carezca de un Dios bueno y con propósito. Algunos- no todos- han descubierto en las maldades más grandes- en los tiempos de Mayor tristeza- la Mayor necesidad de Dios y la Mayor evidencia de que El existe. Sucede de este modo. Algo muy malo ocurre- por ejemplo el holocausto, con 6 millones de

asesinatos. O el régimen estalinista soviético con sus campos de concentración a donde enviaron a muchos más a su muerte. En medio de estos horrores, el alma humana que ha estado tranquilamente buscando los placeres del mundo con apenas un pensamiento sobre Dios y sin creer seriamente en términos de absolutos como la maldad y la bondad, o la justicia y la injusticia- felizmente viviendo el sueño del relativismo- de pronto es enfrentado con un mal tan terrible y tan grande que su alma grita con total indignación moral: ¡ No! ¡Esto no está bien! ¡Esto es malvado!

Y por primera vez en la vida ellos se escuchan a sí mismos hablar con una convicción absoluta.

Están convencidos de una realidad absoluta. Ahora saben sin lugar a dudas que el mal existe.

Reconocen que toda su vida anterior hasta ese momento ha sido un juego. Y ahora se enfrentan con la cruda pregunta: ¿si existe algo así como el mal absoluto y si existe una realidad moral que está por encima y es distinta a los meros procesos físicos de una energía evolucionaria combinada con tiempo y materia – de dónde viene, y en qué se basa?

Y muchos, en este momento de Mayor maldad, descubren que hay una sola respuesta

satisfactoria: Existe un Dios por encima del universo que pone las pautas del bien y del mal y las

escribe en el corazón del hombre. No son reacciones químicas del cerebro carentes de sentido. Son realidades externas a nosotros mismos, que están por encima de nosotros, en Dios. Paradójicamente, por lo tanto, aquellas ocasiones donde se muestra la Mayor maldad humana muchas veces demuestran ser las ocasiones en que más se necesita de Dios y en que él es más

obviamente real. Sin él, el bien y el mal son nada más que distintos impulsos electroquímicos del cerebro de un primate mamífero llamado homo sapiens. Sabemos- tú sabes- que eso no es cierto. ¿Por qué existe un mundo así?

De modo que preguntamos: ¿por qué, Señor? ¿Por qué es así el mundo que creaste? Si eres Dios – si eres Cristo, el Hijo del Dios viviente – ¿por qué el mundo está tan lleno de terror y aflicción? Les digo lo que yo creo que la Biblia enseña en respuesta a esta pregunta. Les daré dos respuestas que no son las razones para la existencia de un mundo así, y después cuatro respuestas que sí son las razones para un mundo así. Voy a hablar muy brevemente sobre cada una, e indicarles las Escrituras donde pueden examinar ustedes mismos la palabra de Dios. 1. Este mundo aterrorizado y sufriente existe, pero no porque Dios haya perdido el control absoluto. La Biblia es contundente al afirmar que Dios gobierna todo en el universo, desde el pichón más pequeño hasta la tormenta más grande. "¿No se venden dos pajarillos por un cuarto? Y sin embargo, ni uno de ellos caerá a tierra sin permitirlo vuestro Padre." (Mateo 10:29). "¿… que aun los vientos y el mar le obedecen?" (Mateo 8:27). "La suerte se echa en el regazo, mas del SEÑOR viene toda decisión." (Proverbios 16:33). "Como canales de agua es el corazón del rey en la mano del SEÑOR; El lo dirige donde le place." (Proverbios 21:1). "¿Quién es aquel que habla y así sucede, a menos que el Señor lo haya ordenado?" (Lamentaciones 3:37). "Si sucede una calamidad en la ciudad, ¿no la ha causado el SEÑOR?" (Amós 3:6). "El manda aun a los espíritus inmundos y le obedecen." (Marcos 1:27). "yo soy Dios, y no hay ninguno como yo,…Yo digo: "Mi propósito será establecido, y todo lo que quiero realizaré"." (Isaías 46:9-10). No hay persona ni ser en el universo que pueda frustrar la soberana voluntad de Dios. Satanás es su enemigo más poderoso, y lleva a cabo mucha maldad en el mundo, pero para hacerlo debe obtener el permiso de Dios primero, y ninguna de sus acciones se realiza sin el control de Dios. No se puede liberar de la correa que lo sujeta (Lucas 22:31; Job 1:6-7; 42:11).

2. Este mundo aterrorizado y atribulado existe, pero no porque Dios sea malo o injusto.

"Y este es el mensaje que hemos oído de El y que os anunciamos: Dios es luz, y en El no hay

tiniebla alguna." (1 Juan 1:5). "Bueno y recto es el SEÑOR" (Salmo 25:8). "el uno al otro daba voces, diciendo: Santo, Santo, Santo, es el SEÑOR de los ejércitos, llena está toda la tierra de su gloria."(Isaías 6:3). Y cuando El hace cosas que nos parecen malvadas, la Biblia nos enseña que debemos hablar a los demás de este modo: "Vosotros pensasteis hacerme mal, pero Dios lo tornó en bien" (Génesis 50:20). Dios no es malo, aún cuando permita que suceda la maldad. Tiene propósitos buenos, santos y justos en todo lo que hace. Para aquellos que le aman "todas las cosas cooperan para bien" (Romanos 8:28). Ahora y para siempre. Ahora les doy las cuatro razones afirmativas por las cuales existe este mundo.

1. Este mundo aterrorizado y atribulado existe porque Dios planificó la historia (proceso?) de la

redención, y entonces permitió que el pecado entrase al mundo por medio de nuestros primeros padres, Adán y Eva. En 2da Timoteo 1:9 el apóstol Pablo dice: "(Dios) nos ha salvado y nos ha llamado con un llamamiento santo, no según nuestras obras, sino según su propósito y según la gracia que nos fue dada en Cristo Jesús desde la eternidad". O sea, antes de que el mundo existiera, o el pecado en el mundo, Dios planificó su gracia salvadora a través de la muerte y resurrección de Cristo. Esto quiere decir que Dios sabía que Adán iba a pecar. Ya estaba haciendo los planes sobre como salvarnos. Por lo tanto, el pecado de Adán fue parte del plan de Dios para que Dios pudiese revelar su

misericordia, su gracia, su justicia, su ira, su paciencia, y su sabiduría por medios que nunca podrían haber sido revelados si no hubieran existido ni el pecado, ni el Salvador, ni la historia de la redención. El objetivo de Dios para este mundo caído es que podamos conocerle más completamente, porque darnos la posibilidad de conocerle mas completamente es lo más amoroso

Si te entregas a Cristo, descubrirás en Dios más maravillas en este

mundo caído que las que podrías imaginar en cualquier otro mundo.

2. Este mundo aterrorizado y atribulado existe porque Dios sujetó al mundo natural a vanidad. O

que puede hacer por

sea, Dios puso al mundo natural bajo maldición para que los horrores físicos que vemos en derredor nuestro en enfermedades y calamidades nos presenten una imagen gráfica de lo horrible que es el pecado. En otras palabras, la maldad natural es un indicador que nos señala los horrores de la maldad moral. Antes de agregar una palabra más, deseo dejar algo en claro: algunas de las personas más dulces, más humildes, devotas, exaltadoras de Cristo que van rumbo al cielo, llevan algunas de estas marcas. Presten atención a lo que dice Romanos 8:18-21:

"Pues considero que los sufrimientos de este tiempo presente no son dignos de ser comparados con la gloria que nos ha de ser revelada. 19Porque el anhelo profundo de la creación es aguardar ansiosamente la revelación de los hijos de Dios. 20Porque la creación fue sometida a vanidad, no de su propia voluntad, sino por causa de aquel que la sometió, en la esperanza de que la creación

misma será también liberada de la esclavitud de la corrupción a la libertad de la gloria de los hijos de Dios." O sea, Dios sujetó a la creación a vanidad, a esclavitud a la corrupción al suplicio y a la muerte. El decretó el desorden en el mundo natural a causa del desorden del mundo moral y espiritual- que fue causado por el pecado. En nuestro estado actual, enceguecidos por el pecado y deshonrando a Dios día a día, no podemos ver lo repugnante del pecado. Casi nadie en el mundo puede sentir lo horroroso de nuestro pecado. ¡Sentimos el dolor físico! Se convierte en el sonar de trompetas que Dios usa para indicarnos de que hay algo terriblemente mal en este mundo. Las enfermedades y las malformaciones son el retrato que Dios nos presenta para mostrar lo que es el pecado en el mundo espiritual. Esto es así aún cuando algunas de las personas que cargan con esas malformaciones son las más santas. Las calamidades son los anticipos de lo que el pecado merece y lo que un día será, en juicio, mil veces peor. Son advertencias. Y esto es verdad aún cuando estas cosas arrastren tanto a los que siguen como a los que rechazan a Cristo. Ojalá pudiéramos todos ver y sentir lo repulsivo, ofensivo y abominable que es hacer caso omiso de nuestro Creador, desdeñándole, desconfiando de él y denigrándole, y prestándole menos atención en nuestro corazón que la que le damos al piso del living. Tenemos que ver esto, porque sino no buscaremos a Cristo para salvarnos del pecado. Por lo tanto, Dios con misericordia nos sacude por medio de las enfermedades y el dolor y las calamidades: "¡Despiértate! ¡El pecado es así! ¡El pecado causa cosas como estas!" (Vean Apocalipsis 9:20; 16:9, 11) El mundo natural está plagado de horrores para despertarnos del mundo de fantasía que dice que el pecado no es una cuestión importante. Es una cuestión horrorosamente importante. 3. Este mundo aterrorizado y atribulado existe para que los seguidores de Cristo puedan experimentar y demostrar que ningún placer y ningún tesoro se compara con conocer a Cristo. O sea, perder todas las cosas buenas en este mundo tiene el propósito de revelarnos que Cristo es compensación más que adecuada de todas las pérdidas. Lo vemos en el Nuevo y en el Antiguo Testamento. El apóstol Pablo dice: "yo estimo como pérdida todas las cosas en vista del incomparable valor de conocer a Cristo Jesús, mi Señor, por quien lo he perdido todo, y lo considero como basura a fin de ganar a Cristo" (Filipenses 3:8). El valor superior de Cristo se ve incrementado porque en todo lo que Pablo perdió experimenta la satisfacción total en Cristo. El profeta Habacuc lo expresa con una belleza increíble y angustiante: "Aunque la higuera no eche brotes, ni haya fruto en las viñas; aunque falte el producto del olivo, y los campos no produzcan alimento; aunque falten las ovejas del aprisco, y no haya vacas en los establos, 18con todo yo me alegraré en el SEÑOR, me regocijaré en el Dios de mi salvación."(Habacuc 3:17-18) Hambrunas, pestes, persecución- todas suceden para que el mundo pueda ver en los seguidores de Cristo, y descubrir para sí, que Dios nos creó para sí y que el es nuestro "supremo gozo" (Salmo 43:4) y que a su diestra hay delicias para siempre (Salmo 16:11). El propósito de las pérdidas de la vida es que nos desteten de los placeres venenosos del mundo y nos lleven a Cristo, nuestro gozo eterno. 4. Finalmente, este mundo aterrorizado y atribulado existe para crear un lugar donde Cristo Jesús, el hijo de Dios, pudiera sufrir y morir por nuestros pecados. Hay terror para que Cristo fuese aterrorizado. Hay tribulación para que Cristo fuese atribulado. Hay dolor para que Cristo sintiese dolor. Este es el mundo que Dios preparó para el sufrimiento y la muerte de su Hijo. En este mundo Dios logró la mejor exhibición de su amor a través del sufrimiento de su Hijo. Romanos 5:8, "Dios demuestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros." Todo su sufrimiento era el plan de Dios para revelarnos su amor liberador. La soberanía de Dios, la maldad del mundo, y el amor de Dios se encuentran en la cruz de Cristo. Presten atención a esta increíble declaración de Hechos 4:27-28 con respecto al plan de Dios para que su hijo sufriera, - para nosotros! "Porque en verdad, en esta ciudad (Jerusalén) se unieron tanto Herodes como Poncio Pilato, juntamente con los gentiles y los pueblos de Israel, contra tu santo siervo Jesús, a quien tú ungiste, 28para hacer cuanto tu mano y tu propósito habían predestinado que sucediera." Todas las maquinaciones, todos los azotes, todos los escupitajos, todos los golpes de vara, toda la burla, todo el abandono de sus amigos, todas las espinas en su cabeza, todos los clavos en sus manos y sus pies, la espada en su costado, el peso del pecado del mundo, - todo estaba de acuerdo al plan de Dios. Para que puedas ver en forma gráfica, el amor de Dios. La respuesta más profunda que Dios provee al terrorismo y la calamidad es el sufrimiento y la muerte de su Hijo. El ingresó a nuestro mundo caído en el pecado y el sufrimiento y la muerte. El llevó sobre sí mismo la causa de todo esto- el pecado. Y compró con su muerte la solución a todo esto- el perdón y gozo eterno en el siglo venidero. En su nombre te invito – te animo- a recibirle como Salvador y Señor y como el supremo Tesoro de tu vida.

ESTE HOMBRE DESCENDIÓ A SU CASA JUSTIFICADO ANTES QUE EL OTRO Agosto 6, 2006

Lucas 18:9-14 A unos que confiaban en sí mismos como justos, y menospreciaban a los otros, dijo también esta parábola: Dos hombres subieron al templo a orar: uno era fariseo, y el otro publicano. El fariseo, puesto en pie, oraba consigo mismo de esta manera: Dios, te doy gracias porque no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni aun como este publicano; ayuno dos veces a la semana, doy diezmos de todo lo que gano. Mas el publicano, estando lejos, no quería ni aun alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: Dios, sé propicio a mí, pecador. Os digo que éste descendió a su casa justificado antes que el otro; porque cualquiera que se enaltece, será humillado; y el que se humilla será enaltecido.

Muchos de ustedes conocen que estuve una buena parte (al menos 10 semanas) del período de descanso sabático que la iglesia nos concedió, inmerso en los mandamientos de Jesús. Estaba escribiendo un libro que se titula "Lo que Jesús espera del mundo". Esas semanas fueron un regalo precioso para mí y les agradezco por ellas. Una de las cosas que se estableció con claridad en mi corazón es que los mandamientos de Jesús sólo tienen sentido, y sólo tienen su autoridad apropiada, en el contexto de quién era Jesús, qué hizo Jesús, y de qué manera Jesús veía el corazón humano y su relación con Dios. En otras palabras, usted no puede tomar un mandamiento de Jesús (como "amad a vuestros enemigos" o "Dad a César lo que es de César", "Pero sea vuestro hablar: Sí, sí; no, no", "orad, para que no entréis en tentación", o "haceos tesoros en el cielo") y usarlo apropiadamente sin hacerse preguntas Mayores. 1) ¿Qué diferencia puede esto hacer cuando el Hijo eterno de Dios, encarnado, sin pecado, totalmente hombre y totalmente Dios, ha creído que sea importante decirlo? 2) ¿Qué diferencia puede esto hacer esto si la razón fundamental por la que vino fue dar su vida en rescate por muchos (Marcos 10.45), y derramar su sangre para el perdón de losadospec (Mateo

26.28)?

3) ¿Qué diferencia puede esto hacer cuando Jesús cree que estamos todos muertos en nuestros pecados (Lucas 9:60) y necesitamos nacer de nuevo (Juan 3.3), y que todos somos tan rebeldes en nuestros corazones que no podemos venir a él a menos que el Padre así lo quisiera (Juan 6:65; Mateo 16:17)? Si no nos hacemos estas preguntas, los mandamientos de Jesús serán usados incorrectamente. La sombra de la cruz sobre los mandamientos de Jesús Otra manera de decirlo es que la cruz de Jesús, donde tomó nuestro lugar, se hizo maldición por nosotros, llevó nuestros pecados y completó su obediencia, perfila una larga sombra detrás de cada versículo en los evangelios. Se espera que cada verso sea leído bajo la sombra de lo que Jesús hizo en la cruz. O, para ponerlo de otra manera, los cuatro evangelios (Mateo, Marcos, Lucas y Juan) deben ser leídos desde atrás. Niños, recuerden que ya se los dije en el almuerzo hoy, digan a mamá y a papá, "¿Por qué el pastor John dijo que debíamos leer los evangelios desde atrás?". Y no teman, mamá y papá, aquí está la respuesta. Díganles: "Él quiere decir que cuando comiencen a leer uno de los evangelios, ustedes ya saben cómo termina (la muerte y resurrección de Cristo por nuestros pecados) y deben tener este final en mente en cada verso que leen". Esta no es mi idea. Es la manera en que los escritores de los evangelios querían que fuera leído. Mateo dice en su primer capítulo, "Y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados" (Mateo 1.21). Él viene no sólo para enseñar a los pecadores, sino para salvarlos por su muerte y resurrección. Marcos es el ejemplo más radical, porque, en sus dieciséis capítulos, prácticamente la mitad de ellos lidian con la última semana de la vida de Jesús (¡no es exactamente una biografía común!). Lucas comienza con las importantísimas palabras de los ángeles a los pastores: "No temáis; porque he aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo: que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es CRISTO el Señor" (Lucas 2.10). Y el apóstol Juan nos dice en su primer capítulo que Juan el Bautista dijo cuando vio a Jesús: "He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo". En otras palabras, todos los evangelios quieren que sepamos desde el mismo comienzo cómo termina la historia: Termina con la muerte de Jesús como cordero para el perdón de los pecados y con él mismo levantándose de nuevo como Señor del universo. Esta es la manera de entender cada párrafo de los evangelios. Los mandamientos de Jesús no son simples retazos de sabiduría acerca de cómo edificar su familia, cómo prosperar en los negocios, o sentirse bien consigo mismo. Son descripciones de cómo nuevos seres humanos viven, quienes han nacido de nuevo por el Espíritu de Dios y han dejado de creer en sí mismos para aceptar a Dios y se han vuelto totalmente a Jesús y a todo lo que Dios ha hecho por nosotros en él, y todo lo que Dios es por nosotros en él. Si los

evangelios no han tenido este efecto en usted todavía, probablemente usted usará incorrectamente todos los mandamientos de Jesús. Perdiendo al Redentor, antes y ahora Lo que nos trae ahora a Lucas 18:9-14. Aquí Jesús está mirando a los ojos de las personas religiosas que no entienden ni han experimentado lo que acabo de decir. Ellos hablan continuamente acerca de Dios, y no conocen cómo estar bien con Dios. No entienden que todo lo escrito acerca de Dios en el Antiguo Testamento estaba señalando un Redentor, un Salvador, un Sacrificio, al Justo sobre quien sus pecados serían llevados y en quien serían declarados justicia de Dios. Jesús vino para mostrarnos todo esto, y ellos tropezaron con la piedra de tropiezo. "Porque ignorando la justicia de Dios, y procurando establecer la suya propia, no se han sujetado a la justicia de Dios" (Romanos 10:3). Ellos sabían de Dios, de su gracia, de su justicia, pero lo perdieron. No comprendieron la justificación sólo por fe y sólo por los méritos del Redentor. Cuando terminé el trabajo con el libro sobre los mandamientos de Jesús en la Tyndale House, utilicé el resto de mi tiempo de estudio en esta preciosa doctrina. Porque los fariseos no son los únicos que la perdieron. La doctrina está siendo utilizada incorrectamente por muchos hoy, y he escogido este texto porque cubre mucho de lo que me ha preocupado en las dos partes del período del sabático (la parte que corresponde a Jesús y la que corresponde a la justificación). Una Parábola Completada y Cumplida En La Cruz Leamos esta parábola con el entendimiento de que ha sido completada y cumplida en la cruz –la suprema obediencia de Jesús al derramar su sangre. También dijo esta parábola a algunos que confiaban en sí mismos, que eran justos, y trataban a otros con menosprecio: "10Dos hombres subieron al templo a orar: uno era fariseo, y el otro publicano. 11El fariseo, puesto en pie, oraba consigo mismo de esta manera: Dios, te doy gracias porque no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni aun como este publicano; 12ayuno dos veces a la semana, doy diezmos de todo lo que gano. 13Mas el publicano, estando lejos, no quería ni aun alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: Dios, sé propicio a mí, pecador. 14Os digo que éste descendió a su casa justificado antes que el otro; porque cualquiera que se enaltece, será humillado; y el que se humilla será enaltecido" Usted puede decir, por la manera en que la parábola llega a su desenlace en el verso 14 ("éste descendió a su casa justificado") que la parábola trata acerca de cómo ser justificado y cómo no serlo. Por supuesto, la historia está incompleta porque Jesús no había completado su obra al contar la parábola. No había muerto por nuestros pecados ni había sido levantado para nuestra justificación. De manera que lo que vemos no es la historia completa de cómo ser justificados ante Dios, sino una de las dinámicas claves en cómo esto sucede. Jesús les habló a ellos, no acerca de ellos Primero, note algo pequeño en la historia, pero inmenso para la salud de una iglesia. Versículo 9: "A unos que confiaban en sí mismos como justos, y menospreciaban a los otros, dijo también esta parábola". No dice que dijo esta parábola acerca de aquellos que confiaban en sí mismos como justos, sino a aquellos que confiaban en sí mismos como justos. Él estaba mirándolos en los ojos y les decía que su justificación procedía de sí mismos. No hablaba acerca de ellos, sino a ellos. Sólo menciono esto de pasada: "Bethlehem, seamos así, no hablemos sobre las faltas de las personas, hablémosles sobre sus faltas. Es fácil y delicioso hablar acerca de las personas, es duro y a menudo amargo hablarles. Cuando usted habla acerca de ellas, no pueden corregirle o criticarle, no hablemos de las faltas de otros sin ir a ellos". No quiero decir que usted no puede criticar al presidente Bush sin llamarle por el teléfono primero. Tampoco quiero decir que usted no puede discutir mi sermón, tanto de manera positiva como negativa, sin venir a mí. Las figuras públicas se ponen a sí mismas en la línea y entienden que todos tendrán una opinión acerca de lo que ellas dicen. Eso está bien. Lo que quiero señalar es cuando usted conoce que su hermano o hermana está aferrada a alguna actitud o comportamiento pecaminoso, saque la paja que está en su ojo y entonces vaya y trate de ayudarles con una consejería humilde y bíblica. Tal vez podría contarles una parábola. Eso es lo que Jesús hizo. Ahora mire al problema con que él lidiaba. Verso 9: "A unos que confiaban en sí mismos como justos, y menospreciaban a los otros, dijo también esta parábola". He aquí lo que usted no quiere hacer (confiar en sí mismo como justo). Así que debemos ver esto muy claramente ¿Qué estaban haciendo estas personas? ¿Qué no estaban haciendo? ¿Qué estaba mal en sus corazones? Si vamos a evadir esto, necesitamos ver contra qué está Jesús aquí. Por favor, escuche claramente y pruébese a sí mismo. La Justicia De Los Fariseos Existen tres cosas que necesitamos para conocer a esta persona quien"confiaba en sí mismo como justo". Primero, su justicia es moral. Segundo, su justicia es religiosa o ceremonial. Tercero, él cree que su justicia es un don de Dios. Primero, su justicia es moral: Versos 10 al 11: "Dos hombres subieron al templo a orar: uno era fariseo (éste era quien confiaba en sí mismo como justo), y el otro publicano (quien tenía una

terrible reputación de engañar a las personas). 11El fariseo, puesto en pie, oraba consigo mismo de esta manera: Dios, te doy gracias porque no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni aun como este publicano". Note como presenta su justicia "no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros". En otras palabras: "Tengo finanzas honestas, soy justo en todos mis negocios, y además soy fiel sexualmente a mi esposa". Esto es lo que quiero decir con "justicia moral", él era un hombre honesto, esto es lo que Jesús quiso decir cuando dijo que confiaba en sí mismo como justo: él era un hombre moralmente honesto, guardaba los mandamientos (como el joven rico, diez versos después, Lucas 18:21). Segundo, la justicia del fariseo era religiosa o ceremonial. Verso 12, "ayuno dos veces a la semana, doy diezmos de todo lo que gano". Estos son lo que usted pudiera llamar actos "religiosos"

o ceremoniales": ayunar y diezmar. Están relacionados con disciplinas espirituales ante Dios, y no

están muy relacionadas al cómo usted trata a otras personas. Esto también era parte de su justicia. Él era moralmente honesto y era también un hombre religiosamente devoto.

Tercero, él creía que su justicia era un don de Dios. Verso 11: "El fariseo, puesto en pie, oraba consigo mismo de esta manera: Dios, te doy gracias porque no soy como los otros hombres". Daba

a Dios el crédito por hacerle honesto y devoto. "Te agradezco porque soy moralmente honesto y

religiosamente devoto"; en otras palabras, este hombre no es lo que los teólogos llamarían un pelagiano (una persona que cree que puede hacerse a sí mismo justo sin la ayuda de Dios). Quizás este hombre no era, ni siquiera, un semi-pelagiano (una persona que cree que necesita la ayuda de

Dios, pero la voluntad humana es decisiva y puede resistir la ayuda de Dios). Ninguna de estas dos posturas es mencionada aquí. Esto no es la clave del problema. El Problema del Fariseo

El problema no es si el hombre podía producir por sí mismo la justicia o si Dios la producía. El

problema es que él confiaba en ella. Verso 9: "A unos que confiaban en sí mismos como justos, y menospreciaban a los otros, (Jesús) dijo también esta parábola". Ahora asegúrese de ver lo que este verso dice. No dice que él confiaba en sí mismo para hacerse justo. No, dice explícitamente que daba gracias a Dios por eso. No está confiando en sí mismo para hacerse justo, confía en sí

mismo que es justo por la justicia que Dios ha obrado, en eso confía. Hasta donde sabemos, este fariseo era un gran amante de la soberanía de Dios. Hasta donde sabemos, deberíamos decir: "No he sido yo sino la gracia de Dios en mí quien ha obrado esta justicia". El dice: "Te agradezco Dios por esta justicia que tengo". Este no fue su error. Su error fue que confió en esta justicia producida por Dios para su justificación. Cuando de justificación se trata (porque este es el tema, como lo muestra el verso 14) este hombre estaba confiando en algo errado. Estaba mirando un fundamento errado de su justificación ante Dios. Miraba la base errada para su justicia ante Dios. Estaba mirando a la persona equivocada y a la justicia equivocada. Estaba mirando su propia justicia (y era suya, no porque la hubiera creado, sino porque la había actuado). Era suya y creía que había sido puesta allí por Dios. En esto él confiaba.

Él no es presentado como un legalista (uno que trata de ganar su salvación). Ese no es el punto.

El punto es que este hombre era moralmente honesto, era religiosamente devoto, creía que Dios le

había hecho así, daba gracias por eso. Esto era lo que él miraba y en lo que confiaba para su justificación ante Dios. Estaba completamente equivocado.

El problema hoy Así también hay muchos hoy que rechazan la doctrina de la justificación solo por fe basada solo en Cristo. Lo que Jesús quiere de nosotros es que veamos aquí que la base de su justificación ante Dios no está en cuán justo usted es o cuán moral o religioso, o si Dios ha producido esto en usted o lo ha producido usted mismo. No es ésta la manera en que usted será declarado justo en la Corte Suprema de Dios.

El punto es: ¿Está mirando a otro lugar que no sea hacia sí mismo? Cuando se ve a sí mismo

parado ante el Santo Juez y sabe que para escapar de la condenación debe ser declarado justo en su corte omnisciente e infinitamente justa, ¿en qué va a confiar y hacia dónde va a mirar? Le estoy suplicando a favor de Jesús esta mañana que para su justificación no mire ni confíe en lo que Dios

ha hecho en usted, sino que mire y confíe solo en Cristo y todo lo que Dios ha hecho por usted en él.

Cómo Termina La Historia Lo digo así porque sé cómo termina la historia. Veo la sombra de la cruz sobre esta parábola. Pero vemos la señalización del final en la manera en que el publicano es justificado ante Dios. Versos 13 al 14: "Mas el publicano, estando lejos, no quería ni aun alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: Dios, sé propicio a mí, pecador. 14Os digo que éste descendió a su casa justificado antes que el otro" ¿Qué hizo el publicano? Miró más allá de sí mismo hacia Dios, no confió en sí mismo, confió en Dios y Jesús dijo: "Dios le declaró justo en su Corte Suprema". Eso es

lo que significa "justificado."

Y ahora, después de la cruz, sabemos más. Sabemos cómo Dios provee la justificación a

pecadores que no son justos. "(Dios) lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de

Dios en él" (2 Corintios 5.21). Confiando solo en Cristo, en todo lo que hizo por nosotros y lo que es por nosotros, estamos unidos a él. Y como estamos "en él" lo que él es cuenta para nosotros, su justicia, su moralidad, su devoción (vea Filipenses 3.9; Romanos 3.28; 4.4-6; 5-18-19; 10.3-4; 1 Corintios 1.30; Gálatas 2.16). Sea cuidadoso, para que no diga: "bien, por supuesto que el publicano miró más allá de su justicia a Dios por misericordia, él no tenía justicia". Esto es exactamente lo que el fariseo estaba diciendo: "Dios no le mira como a mí por mi esfuerzo en ser justo, así que él no tiene justicia, pero Dios me ha hecho justo, y no despreciaré el don de Dios, sino que confiaré en que soy justo con la justicia que Dios ha obrado en mí. Y esta es la justicia que presentaré en la Corte Suprema de Dios como base para mi justificación. Es la justicia de Dios, porque él la creó en mí, será un buen fundamento para ser declarado justo". Cuatro Palabras "Antes Que El Otro" No pierda de vista las terribles cuatro palabras en medio del verso 14 para este fariseo: "Os digo que éste (el publicano) descendió a su casa justificado antes que el otro". El fariseo, el justo, que agradecía a Dios por su justicia, no fue declarado justo, fue condenado. ¿Ve por qué utilizaría semanas de mi sabático tratando de entender por qué tantos maestros en la iglesia de hoy reemplazan la justicia que Cristo tiene en sí mismo con la justicia que Cristo crea en nosotros como la base de nuestra justificación? Quienes confían en la justicia que Dios ha obrado en ellos como la base de su aceptación, absolución y justificación, no descenderán a casa justificados. Quienes realmente creen que la justicia que Dios les ayuda a obrar en esta vida es una base suficiente para su justificación, dice Jesús, no serán justificados. Bethlehem, esto es serio. No somos justificados por la justicia que Cristo obra en nosotros, sino por la justicia que Cristo es en nosotros. Déle a Jesucristo toda su Gloria ¿Aceptaría usted esto, se gloriaría en ello, oraría por ello y lo defendería? Pido a cada uno de ustedes que escuche mi voz: Denle a Jesucristo toda su gloria –no parte de ella. Denle a él la gloria, tanto como quien es perfecta justicia para nosotros (que tenemos solo por la fe) como por quien, en la base de la justificación, obra la justificación progresiva en nosotros. No le roben la gloria de su Rol como nuestra justicia. Él es nuestra justicia y como es nuestra justicia, puede y con el tiempo hacernos justos. Mire solo a Cristo, confíe solo en Cristo (no en su justicia) para permanecer firme en la corte de Dios y su aceptación con él. Amén.

TODO EN LA VIDA, COMO ADORACIÓN Noviembre 30, 1997

Romanos 12:1-2 Por consiguiente, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios que presentéis vuestros cuerpos como sacrificio vivo y santo, aceptable a Dios, que es vuestro culto racional. Y no os -adap téis a este mundo, sino transformaos mediante la renovación de vuestra mente, para que verifiquéis cuál es la voluntad de Dios: lo que es bueno, aceptable y perfecto.

Ni en este monte ni en Jerusalén En el primer mensaje sobre adoración hace tres semanas el punto principal fue, primero, que en el Nuevo Testamento hay una indiferencia asombrosa acerca del lugar y la forma externa: "Ni en este monte ni en Jerusalén adoraréis al Padre, sino en espíritu y en verdad" (Juan 4:21-23) No en Samaria, sino en espíritu; no en Jerusalén, sino en verdad. Segundo, intensificación radical de la adoración como experiencia interna; "este pueblo de labios me honra mas su corazón está lejos de mí" (Mateo 15:8). Adoración es experiencia real, auténtica, del corazón con Dios, o no es adoración. La clave para adorar a Cristo es darle valor a El. En el segundo mensaje hace dos semanas, intenté mostrar cuál es la esencia vital de la adoración como experiencia interna. Y el argumento, basado en Filipenses 1:20-21, consiste en atesorar a Cristo como ganancia, o estar satisfechos con Dios en todo lo que El ha dispuesto para nosotros en Jesús. Pablo dice que su esperanza consiste en poder magnificar a Cristo ya sea por vida o por muerte, porque para él el vivir es Cristo y el morir es ganancia. De modo que magnificamos a Cristo en muerte o en vida al contarle como nuestra Mayor ganancia, Mayor que cualquier otra cosa que el mundo pueda ofrecer. La llave para adorar a Cristo es valorizar a Cristo. Cristo es más glorificado en nosotros cuando nos satisfacemos más en él. El servicio de adoración - servidos por Dios Luego, la semana pasada, en Belén, no hubieran pensado que continuaríamos nuestra serie sobre la adoración, pero lo hicimos. No es de poca importancia que nuestras reuniones los domingos en la mañana sean llamados "servicios." ¿Qué queremos decir con "servicios? ¿Qué es un "servicio de adoración"? Mi punto, la semana pasada, de Hechos 17:25 y Marcos 10:45 fue que

"Dios no es servido por manos humanas como si él necesitara algo, sino que él mismo da vida, aliento y todas las cosas a cada uno". Y, "Cristo no vino para ser servido, sino para servir y dar su vida en expiación por muchos". Cualesquier otra cosa que un "servicio" pudiera ser, en primer y primordial lugar, consiste en ser servidos por Dios. Esta es simplemente una forma de repasar la lección de la semana anterior. Dios es magnificado cuando le atesoramos como ganancia sobre todas las cosas, y venimos a él a decirle esto y a buscar más de él. Dios nos sirve al dar vida, aliento y todo lo de sí mismo que se introduce hasta los huecos más profundos de nuestro corazón. En primer lugar le adoramos al estar sedientos y hambrientos de Dios por encima de cualquier otra cosa. Primero le adoramos al ser servidos por El. Es servicio de adoración, porque el servicio inicia al Dios servirnos, llenarnos, con aquello que desesperadamente necesitamos, esto es, El mismo. Volveremos sobre esto en las semanas que vienen. Conectar con adoración todo en la vida Pero esta mañana nos enfocaremos en otro punto derivado de los sermones anteriores. Es lo siguiente: si la esencia vital de la experiencia interna que llamamos adoración es satisfacción en Dios o atesorar a Cristo como ganancia sobre todas las cosas, esto explica por qué Romanos 12:1,2 describe todos los sucesos de la vida como adoración. Recordarán que la semana pasada pregunté, "Bueno, ¿en qué consiste la vida cristiana si Dios no puede ser servido por manos humanas, si Su deleite es servirnos? ¿Cómo es esta vida?" La respuesta sería que al levantarnos de mañana fijamos el corazón en Cristo. Vamos a él y renovamos nuestra satisfacción en él a través de su palabra. Y luego iniciamos el día queriendo expresar e incrementar esa satisfacción en todo lo que Dios es para nosotros en Jesús. Veamos Romanos 12:1-2, que conecta todo en la vida con la adoración:

Por consiguiente, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos como sacrificio vivo y santo, aceptable a Dios, que es vuestro culto racional. Y no os adaptéis a este mundo, sino transformaos mediante la renovación de vuestra mente, para que verifiquéis cuál es la voluntad de Dios: lo que es bueno, aceptable y perfecto.

Un sacrificio que vive y se mueve y hace cosas De modo que el verso uno dice que presentar nuestros cuerpos a Dios en sacrificio vivo y santo es adoración. Ahora, ¿a qué se refiere? En general, un sacrificio era un cuerpo muerto, por tanto dice "vivo" para asegurar con certeza que no significa un sacrificio humano literal. Los sacrificios se colocaban en el altar y los sacerdotes comían partes de él y ese era el final del animal. No tenía más existencia. Pero esto no es lo que Pablo quiere significar, porque al menos tres veces en Romanos 6 (versos 13, 16, 19) habla de presentar nuestro cuerpo o nuestros miembros a Dios como partes, pero en cada caso para que nuestros miembros -brazos, piernas, lenguas, ojos, orejas y nuestros órganos sexuales se conviertan en instrumentos de justicia. De modo que el sacrificio no solo está vivo, viviente, además se mueve y hace cosas en el mundo. Entonces, ¿por qué se trata de un sacrificio? En la práctica, ¿cómo presentar nuestro cuerpo a Dios en sacrificio? Creo que la mejor respuesta es ver la conexión entre los versos 1 y 2. Mi sugerencia es que el verso 2 es la explicación realista del verso 1, más simbólico. El verso 1 habla de sacrificios y adoración. El verso 2 habla de tu mente siendo renovada y cumpliendo la voluntad de Dios. La conexión explícita para mostrar que Pablo piensa de esta manera, es la repetición de la

palabra "aceptable" en versos 1 y 2. Verso 1: "Presenten vuestros cuerpos

Dios." Verso 2: Usa tu mente renovada para comprobar cuál es la voluntad de Dios: lo que es bueno, aceptable y perfecto. De modo que probablemente hay relación estrecha entre ofrendar nuestro cuerpo como sacrificio aceptable a Dios, y hacer la voluntad aceptable de Dios. No conformados, sino transformados Por tanto, si el verso 2 es una explicación realista del cuadro simbólico del verso 1, miremos más de cerca por un momento. Hay un mandamiento negativo y uno positivo; negativo, no os conforméis a este siglo; positivo, transformaos. No conformados, transformados. Dedica tu vida de creyente a ser cambiado. No te ancles, no permanezcas en el nivel de transformación que ya posees. ¡Oh, cuántos cristianos echan a perder su derecho de nacimiento por anclarse! ¡Sé transformado! El verbo es tiempo presente, en movimiento, en crecimiento continuo para no conformarse uno mismo al mundo. Pero, ¿cómo transformarse? ¿Qué implica esto? ¿Significa que solo estudiemos lo que el mundo viste, ve, oye, escucha, compra y juega, para luego hacer lo contrario? Bueno, con toda probabilidad habrá diferencia en la Mayoría de estas áreas, pero no es el punto focal del verso, ¿no es así? Dice: "Transformaos mediante la renovación de vuestra mente". El enfoque no es limpiar primero la taza por fuera, sino limpiar lo de adentro. En otras palabras, transformación y no conformidad en lo externo debe fluir de un nuevo entendimiento, una nueva mentalidad. Ser transformados en la renovación del entendimiento.

santo

y aceptable a

Alguno podría decir "entiendo, significa que debemos aprender a pensar diferente a como el mundo piensa, y así me transformará del interior hacia afuera". Bueno, es verdad. Pero hay una palabra en el verso 2 que nos muestra que no es toda la verdad, quizás ni siquiera la verdad principal - depende lo que Usted quiera significar por "pensar." ¿Cuál es la función de la mente de acuerdo al verso 2? ¿Cuál es el propósito de una mente renovada? Pensar correcto es esencial con toda seguridad. Si piensa de manera ilógica, probablemente vivirá errado. Por ejemplo, si pensara algo como esto: "Premisa #1: La Mayoría de los anuncios de televisión me tientan a desear cosas que no necesito. Premisa #2: Ver más televisión me lleva a ver más anuncios de la televisión. Conclusión: Por tanto, mientras más televisión vea, estaré menos tentado a querer cosas que no necesito." Este es un ejemplo sencillo de pensamiento ilógico que producirá un vivir equivocado, incorrecto, si no cambia y mejora su forma de pensar. Probar y aprobar Pero el énfasis del verso 2 no es éste. Hay una palabra crucial que debemos entender con propiedad. La Nueva Biblia Americana Standard (NASB) dice que el entendimiento renovado es para que podamos "comprobar, verificar, cuál sea la voluntad de Dios." La palabra clave es "probar." Es una palabra tremendamente importante. Tiene dos implicaciones: una, la idea de probar o evaluar el valor de algo; dos, la idea o la capacidad de verificar y aprobar un valor cuando se estudia. En el idioma inglés es muy difícil mostrar ambas ideas con una sola palabra. De hecho, la Nueva Versión Internacional (NIV) emplea dos palabras. Se refiere a la renovación del entendimiento, luego dice:

"entonces serás capaz de evaluar (probar) y verificar (comprobar) cuál es la voluntad de Dios." La idea completa. Evaluar y comprobar. Entonces, ¿cuál es la raíz del tema en el verso 2? La raíz es más que pensar correctamente. Es valorar correctamente. No solo probar correctamente, sino comprobar correctamente. No sólo probar correctamente, sino valorar. Veamos si puedo ayudarles a ver la diferencia: es posible enseñar una persona no educada a reconocer una veta de oro pero sin que sepa cuán valioso es. Le darían el oficio de recoger pepitas de oro en un río y pagarle un dólar por hora mientras prueba de manera precisa las piedras amarillas, y llena el bolso de pedazos de oro cuyo valor es de miles de dólares. Este no es el tipo de renovación que describe Pablo. El no dice: lee suficientes libros o escucha suficientes casetes o sermones para que puedas detectar una buena obra cuando la veas y luego te disciplines para hacerla. Lo que Pablo dice es: sea tu mente renovada de manera tan profunda, para que no solo evalúes y detectes oro cuando lo veas, sino que también ames el oro - apruebes el oro, valores el oro. Eso es lo que la palabra significa. (Vea Romanos 1:28; 14:22; 1 Corintios 16:3) Ahora pueden ver que la renovación implicada es más que una lección de lógica. Si quieres saber si cierto material es dulce, podrías razonar lógicamente: bueno, es marrón, pegajoso, se obtiene de colmenas, se cristaliza al agregarle agua y los ojos de un niño de dos años se iluminan si lo untas en pan tostado. Por tanto, infieres, debe ser miel; la miel es dulce. Esta no es la manera principal como Romanos 12:2 pretende que encuentres la voluntad de Dios. El modo de saber si el material es dulce es probar su sabor, no mediante ideas lógicas. Renovado en el Espíritu de tu mente Efesios 4:23 contiene el paralelo más próximo a este versículo, Pablo dice: "y que seáis renovados en el espíritu de vuestra mente". Esta es una frase muy extraña: el espíritu de vuestra mente. Pienso que significa algo así como la capacidad de tu mente de saborear el espíritu de una cosa. Una razón por la cual algunas personas simples, no educadas, viven vidas más santas y rectas que algunos cristianos altamente educados es que sus mentes están más profundamente renovadas. Esto es, tan renovadas que pueden probar, o podríamos decir oler, la putrefacción de una tentación mucho antes que otros y apartarse antes que ocurra la más mínima contaminación. Y pueden probar y oler una bella oportunidad de amar y hacer el bien antes que otros la puedan percibir. En otras palabras, renovación de mente es un cambio espiritual profundo de cómo la mente evalúa y valora las cosas. En Efesios 4:18 Pablo dice que la ignorancia (de mente) se fundamenta en la dureza de corazón. De modo que, si la mente ha de ser sabia y discernir la voluntad de Dios, el corazón ha de ser tierno y susceptible a la realidad espiritual. En otras palabras, la renovación que Pablo exhorta es profunda, más profunda de lo que cualquier esfuerzo mental pudiera obtener. Por esto orar es extremadamente esencial. La oración constante del creyente es: "Abre mis ojos para que vea" (Salmo 119:18); "Que los ojos de mi corazón sean iluminados" (Efesios 1:18); y "Hazme, oh Señor, probar y ver que tú eres bueno" (Salmo 34:8). En otras palabras, Dios debe hacer la renovación a través de su palabra y Espíritu. Una mente profundamente renovada De vuelta atrás, examinemos ahora Romanos 12:1,2 con esta perspectiva. La raíz de la vida cristiana en el verso 2 es una mente profundamente renovada. No sólo piensa con claridad, sino

que evalúa en verdad, valora con precisión, aprueba con firmeza, atesora con pasión lo que es bueno, aceptable y perfecto. Esto es muy relevante a nuestro diario vivir porque el 95% de las cosas que hacemos durante el día, las realizamos sin ninguna reflexión lógica sobre el particular. Actuamos en espontaneidad, según el espíritu de la mente que se halla en nosotros (Efesios 4:23) -o como Jesús dijo, de la abundancia del propio corazón (Mat. 12:34). Para vivir con autenticidad la vida cristiana, hemos de estar en el proceso de renovar a profundidad nuestra mente, más allá del simple pensar lógico. Luego, el verso 2 señala que tal renovación profunda del cómo aprobamos, evaluamos y valoramos la realidad, nos conduce a una vida transformada que no se conforma a este mundo. Ahora bien, esta no-conformidad no es mera apariencia, sino interna, natural y libre. Fluye de nuevos valores y juicios, de saber donde está nuestro tesoro. Pero nos cambia en lo externo y nos aparta de conformidad con el mundo. Nos encontramos haciendo cosas que Pablo llama "la voluntad de Dios." Dios tiene un patrón de vida al cual nos llama a vivir, armónico con el nuevo poder de aprobar lo que es bueno, hermoso y verdadero, que armoniza con nuevos valores y nuevos tesoros. Hay cosas buenas, cosas aceptables y cosas perfectas - maneras diferentes de hablar sobre lo que Dios nos llama a hacer en diferentes circunstancias. Ahora, ¿cómo se relaciona esto con el versículo 1? ¿Cómo se relaciona con el sacrificio vivo de nuestros cuerpos ofrecidos a Dios, el cual es nuestro culto racional? Pienso que es simplemente una manera de describir la ofrenda del sacrificio. El versículo 2 describe un sacrificio vivo porque en la renovación de nuestras mentes, muere toda forma mundana de probar, evaluar, aprobar, valorar y atesorar. Estamos, como dice Pablo: "crucificados para el mundo y el mundo para nosotros" (Gálatas 6:14). La renovación es un morir a los viejos valores y el nacimiento de otros nuevos. Es el morir de hábitos pasados como el valorar televisión, comida y dinero; y el nacimiento de otros nuevos deseos espirituales. Dios es el tesoro que me satisface en todo Así, adoración espiritual es venir cada día a Dios y decirle: "Dios, no deseo nada más que aprobar lo que es más digno, valorar lo que es más valioso, atesorar lo que es más precioso, admirar lo que es más hermoso y odiar lo que es más maligno, aborrecer lo que es más odioso. Me considero muerto a todo lo anti-espiritual, inmundo y adormecedor a mi alma. Renuévame, Señor. Despierta mi capacidad espiritual de discernimiento correcto." "Y tómame, cuerpo y alma, hazme instrumento de tu Gloria en el mundo. Que la renovación que trabajas dentro de mí se muestre en el exterior. Esta es mi adoración espiritual. Mostrar al mundo que Tú eres mi Único tesoro, que me satisface en todo". Ahí está. De vuelta en el principio. La esencia de la adoración es estar satisfechos en Dios y atesorar a Cristo como ganancia. Romanos 12:1,2 no dice algo diferente. Esto es lo que significa tener el entendimiento renovado. La mente renovada percibe, aprueba y valora, atesora la voluntad de Dios (y transforma todo en la vida) porque primera y principalmente percibe, aprueba, valora y atesora a Dios. Y el hacer la voluntad de Dios es el resplandecer de Dios en su gloria. "Así brille vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas acciones y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos" (Mateo 5:16). Todo en la vida es el resplandecer de lo que realmente valoras, aprecias y atesoras. Por tanto todo en la vida es adoración. Adoración a Dios, o a cualquier otra cosa. Sé pues transformado en la renovación de tu entendimiento. Atesora a Dios en todas sus obras y caminos. Considera tu vieja mente muerta y ofrece tu ser a Dios en sacrificio vivo, que él pueda colocarte en exhibición al resplandecer su dignidad y valor en tu vida. Adórale con tu vida.

HEMOS VENIDO A ADORARLO Diciembre 21, 1997

Mateo 2:1-12 Después del nacimiento de Jesús en Belén de Judea, en tiempos del rey Herodes, he aquí, unos magos del oriente llegaron a Jerusalén, diciendo: " ¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Porque vimos su estrella en el oriente y hemos venido a adorarle. Cuando lo oyó el rey Herodes, se turbó, y toda Jerusalén con él. Entonces, reuniendo a todos los principales sacerdotes y escribas del pueblo, indagó de ellos dónde había de nacer el Cristo. Y ellos le dijeron: En Belén de Judea, porque así está escrito por el profeta: "Y TU, BELEN, TIERRA DE JUDA, DE NINGUN MODO ERES LA MAS PEQUEÑA ENTRE LOS PRINCIPES DE JUDA; PORQUE DE TI SALDRA UN GOBERNANTE QUE PASTOREARA A MI PUEBLO ISRAEL." Entonces Herodes llamó a los magos en secreto y se cercioró con ellos del tiempo en que había aparecido la estrella. Y enviándolos a Belén, dijo: Id y buscad con diligencia al niño; y cuando le encontréis, avisadme para que yo también vaya y le adore. Y habiendo oído al rey, se fueron; y he aquí, la estrella que habían visto en el oriente iba delante de

ellos, hasta que llegó y se detuvo sobre el lugar donde estaba el niño. Cuando vieron la estrella, se regocijaron sobremanera con gran alegría. Y entrando en la casa, vieron al niño con su madre María, y postrándose le adoraron; y abriendo sus tesoros le presentaron obsequios de oro, incienso y mirra. Y habiendo sido advertidos por Dios en sueños que no volvieran a Herodes, partieron para su tierra por otro camino."

Hay por lo menos cinco verdades que Mateo quiere que veamos en esta historia acerca de Cristo y la adoración.

1. Jesús es el Mesías, el Rey de los Judíos, y debe ser honrado como tal.

2. Jesús debe ser adorado, no sólo por los judíos, sino por todas las naciones de la tierra

representadas por los sabios del Oriente.

3. Dios maneja el universo para que su Hijo sea conocido y adorado. Este es su gran objetivo

en todas las cosas.

4. Jesús representa un problema para las personas que no quieren adorarlo y existe oposición

para los que lo hacen.

5. Adorar a Jesús significa atribuir gozosamente autoridad y dignidad a Cristo ofreciendo

presentes sacrificiales.

6. Jesús es el Mesías, el Rey de los Judíos, y debe ser honrado como tal.

El verso 2 claramente anuncia sobre quién es esta historia en realidad: "Dónde está el rey de los judíos que ha nacido?" Es acerca de un niño recién nacido destinado a ser Rey de los Judíos. Hoy día esto no hubiese sido una gran cosa. En nuestros días en algún lugar de Estados Unidos viven probablemente tres o cuatro niños o jóvenes menores de 18 años que serán Presidentes de los Estados Unidos algún día. Pero a nadie realmente le importa esto. Nadie sale a buscarlos o a honrarlos. Pero el verso 4 deja en claro lo que los magos querían realmente significar con el título "Rey de los Judíos." Dice, "Entonces reuniendo a todos los principales sacerdotes escribas del pueblo, (Herodes) indagó de ellos dónde había de nacer el Cristo." Herodes había sido proclamado "rey de los Judíos" por el Senado en Roma por casi 40 años. Pero nadie lo había llamado Mesías. Mesías significa el Gobernante Ungido de Dios esperado largamente, que supera a todo gobierno, y que introduce el fin de la historia, y establece el reino de Dios y nunca muere ni pierde su reino. No sabemos cómo los magos obtuvieron la información de que tal rey vendría. Pero es claro que Herodes entendió el mensaje: estas personas no están buscando a un simple, ordinario y humano sucesor mío. Ellos están buscando al último Rey, para terminar con todos los reyes. Y, por supuesto, a diferencia de Ana y Simeón en Lucas 2, ésta era la última cosa que Herodes buscaba. Ni siquiera conocía las sencillas Escrituras acerca de dónde nacería el Mesías. Así que le pregunta a los escribas, y el texto en que se enfocan es Miqueas 5:2,6 "Pero tú, Belén Errata, aunque eres pequeña entre las familias de Judá, de ti me saldrá el que ha de ser gobernante en Israel." Bueno, eso tampoco suena muy extraordinario. La razón es que el único propósito por el cual los escribas citaron el texto era para responder a la pregunta de Herodes: ¿Dónde? Y la respuesta es Belén. Pero, y si Herodes les hubiese preguntado, "¿Quién?" Ellos pudieron haber leído Miqueas 5: "(2) Y sus orígenes son desde tiempos antiguos, desde los días hasta la eternidad… (4) El se afirmará y pastoreará su rebaño con el poder del SEÑOR, con la majestad del nombre del SEÑOR su Dios. Y permanecerán, porque en aquel tiempo Él será engrandecido hasta los confines de la tierra." Así que este rey no solamente viene a través de la matriz de su madre María, sino que sus

orígenes son eternos. "Y sus orígenes son desde tiempos antiguos, desde los días hasta la eternidad." O, como lo dice el evangelio de Juan, "En el principio existía el verbo, y el verbo estaba con Dios, y el verbo era Dios" (Juan 1:1). Además, este rey no estaría limitado en su reinado a Israel, sino hasta lo último de la tierra. "Será engrandecido hasta los fines de la tierra". ¡Esa es la primera verdad y por eso es que la adoración está en sus mentes! Y esto nos lleva a la segunda verdad del texto acerca del Mesías.

1. Jesús debe ser adorado, no sólo por los judíos, sino por todas las Naciones del Mundo, tal

como fue representado por los Sabios de Oriente. Noten que Mateo no nos cuenta de los pastores que van a visitar a Jesús al establo. Su enfoque inmediato es en los extranjeros que vienen del oriente a adorar a Jesús. Verso 1: "Cuando Jesús nació en Belén de Judea en días del rey Herodes, vinieron del oriente a Jerusalén unos magos, diciendo: ¿Dónde está el rey de los judíos que ha nacido?" Así que el Evangelio según Marcos desde el inicio y hasta el fin de su Evangelio presenta a Jesús como un Mesías universal para las naciones y no sólo para los Judíos. Aquí, los primeros adoradores son magos de corte o astrólogos o hombres sabios, no de Israel sino del Oriente - Quizás de Babilonia. Eran gentiles. Impuros. Y las últimas palabras de Jesús al final de Mateo son: "Toda autoridad me ha sido dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id pues y haced discípulos de todas las naciones"

Esto, no solamente nos ha abierto las puertas, a nosotros los gentiles, para regocijarnos en el Mesías, sino también ha añadido pruebas que Él es el Mesías. Porque una de las profecías que se repiten en la Biblia es que las naciones y los reyes verdaderamente lo verán a Él como Señor, gobernante del mundo. Por ejemplo, Isaías 60:3, "Y acudirán las naciones a tu luz, y los reyes al resplandor de tu amanecer." Así que Mateo aporta pruebas de la mesianidad de Jesús y muestra

que Él es el Mesías. - un Rey, y el Cumplimiento de la Promesa - para todas las naciones, no sólo para Israel. Para nosotros y no sólo para los Judíos.

1. Dios Maneja el Universo para que su Hijo sea Conocido y Adorado. Esta es su gran objetivo

en todas las cosas - que Su Hijo sea Conocido y Adorado. Una y otra vez la Biblia frustra nuestra curiosidad en cuanto a cómo ocurrieron ciertas cosas. ¿Cómo esta "estrella" lleva a los magos desde el oriente de Jerusalén? No dice que los guió o que iba delante de ellos. Solo dice que ellos vieron una estrella en el oriente (verso 2), y vinieron a Jerusalén. ¿Y cómo iba esa estrella delante de ellos en la corta caminata de 8 kilómetros desde Jerusalén hasta Belén como dice que lo hicieron en el verso 9? ¿Y cómo se detuvo esa estrella "sobre el lugar donde estaba el niño?" La respuesta es: No sabemos. Se han hecho numerosos esfuerzos para explicarlo en términos de conjunciones de planetas o cometas o supernovas o luces milagrosas. Simplemente no sabemos. Y quisiera exhortarles a que no se preocupen por las teorías que se desarrollan al respecto y que al fin y al cabo son solo tentativas que tienen muy poco significado espiritual. Me arriesgo a hacer una generalización para prevenirte: las personas que se atarean y preocupan con cosas tales como, cómo la estrella funcionaba y cómo se abrió el Mar Rojo y cómo cayó el maná y cómo sobrevivió Jonás dentro de un pez y cómo es que la luna se vuelve sangre, son personas que generalmente tienen lo que yo llamo mentalidad para lo marginal. No ves en ellos una estima por las cosas grandes que son centrales en el evangelio - la santidad de Dios, la fealdad

del pecado, la incapacidad del hombre, la muerte de Cristo, la justificación sólo por fe, el trabajo santificador del Espíritu Santo, la gloria del regreso de Cristo y el juicio final. Ellos siempre parecen estar llevándote por un camino lateral con un artículo nuevo o un nuevo casete o libro. Muestran muy poco regocijo. Pero lo que es claro concerniente a este asunto de la estrella, es que está haciendo algo que no puede hacerlo por sí misma: está guiando a los magos hacia al Hijo de Dios para que lo adoren. Si usamos el pensamiento Bíblico solo existe una persona que puede estar detrás de la intención de las estrellas - Dios mismo. Así que la lección es simple: Dios está guiando a los extranjeros a Cristo para que lo adoren. Y lo hace ejecutando una influencia y poder global - probablemente universal - para lograrlo. Lucas muestra la influencia de Dios en el Imperio Romano completo para que el censo venga a ser en el tiempo exacto para llevar a la virgen a Belén a cumplir la profecía de su alumbramiento. Mateo muestra la influencia de Dios en las estrellas del cielo para llevar a los magos a Belén para que puedan adorarlo. Este es el diseño de Dios. Lo hizo entonces. Aún lo hace ahora. Su propósito es que las naciones - todas las naciones (Mateo 24:14) - adoren a su Hijo. Esta es la voluntad de Dios para todos. En tu oficina, en el trabajo, en tu vecindario y en tu casa. Como dice Juan 4:23, "a los tales el Padre busca que le adoren." Al inicio de Mateo todavía tenemos un modelo de "venir-a-ver". Pero al final el modelo es "ir-a-contar". Los magos vinieron y vieron. Nosotros debemos ir a contar. Pero lo que no es diferente es que el propósito de Dios es la cosecha de las naciones para que adoren a su Hijo. La magnificación de Cristo en una apasionada adoración en todas las naciones, es la razón por la que el mundo existe.

1. Jesús representa un problema para las personas que no quieren adorarlo y existe oposición

para los que lo hacen. Probablemente este no sea el punto principal en la mente de Mateo, pero es inevitable mientras se desenvuelve la historia. En esta historia hay dos tipos de personas que no quieren adorar a Jesús, el Mesías. Los del primer tipo son las personas que simplemente no hacen nada acerca de Jesús. Él es nada en sus vidas. Este grupo está representado por los principales sacerdotes y escribas del pueblo. Verso 4: "Entonces reuniendo a todos los principales sacerdotes escribas del pueblo, (Herodes) indagó de ellos dónde había de nacer el Cristo." Bueno, ellos le dijeron, y ahí quedo todo: de vuelta a los negocios como siempre. El silencio absoluto y la inactividad de los líderes es abrumadora en vista de la magnitud de lo que había pasado. Y noten, dice el verso 3: "el rey Herodes se turbó, y todo Jerusalén con él." En otras palabras, el rumor se esparcía de que alguien pensaba que el Mesías había nacido. La inactividad de parte de los principales sacerdotes es aterradora - ¿Por qué no ir con los Magos? Ellos no estaban interesados. Ellos no quieren adorar al verdadero Dios. El Segundo tipo de personas que no quiere adorar a Jesús, son los que se ven profundamente amenazados por Él. Esa es la historia de Herodes. Él está realmente asustado. Tanto, que diseña un plan y miente y comete homicidio de masas solo para deshacerse de Jesús.

Así que aún hoy vendrán estos dos tipos de oposición contra Cristo y sus adoradores. La indiferencia y la hostilidad. ¿Estás tú en uno de estos grupos? Que esta Navidad sea el tiempo en que reconsideres al Mesías y ponderes lo que significa adorarlo. Así que permítanme cerrar con eso, la quinta verdad en esta historia. ¿Qué significa adorar en este texto? 1. Adorar a Jesús significa atribuir gozosamente autoridad y dignidad a Cristo ofreciendo presentes sacrificiales. En esta definición de adoración hay cuatro piezas, y las cuatros están fundamentadas en este texto. Primero, veo a los magos atribuirle autoridad a Cristo al llamarlo "Rey de los Judíos" en el verso 2: "¿Dónde está el Rey de los Judíos, que ha nacido?" Segundo, veo a los magos atribuirle dignidad al postrarse ante él en el verso 11: "Y entrando en la casa, vieron al niño con su madre María, y postrándose, lo adoraron." Postrarte al suelo es lo que haces para decirle a alguien: eres alto y yo soy bajo. Posees una gran dignidad y yo estoy por debajo en comparación. Tercero, veo el gozo en estas atribuciones de autoridad y dignidad en el verso 10: "Cuando vieron la estrella se regocijaron sobremanera, con gran alegría." Esta es una forma cuádruple de decir que ellos se regocijaron. Hubiera sido mucho decir que se regocijaron. Hubiera sido más el decir que se regocijaron con alegría. Aún más el decir que se regocijaron con gran alegría. Y muchísimo más decir que se regocijaron sobremanera con gran alegría. ¿Y de qué se trata toda esta alegría? - ellos iban camino al Mesías. Ellos casi estaban allí. Entonces, no puedo evitar la impresión de que la verdadera adoración no es simplemente atribuir autoridad y dignidad a Cristo; es hacerlo alegremente. Es hacerlo porque tienes que venir a ver algo de Cristo que es tan deseable, que hace que el estar cerca de él para atribuirle autoridad y dignidad en persona es abrumadoramente obligatoria. Y la cuarta parte de la definición de adoración aquí es que hacemos nuestras atribuciones ofreciendo presentes sacrificiales. Adorar a Jesús significa gozosamente atribuir autoridad y dignidad a Cristo ofreciéndole presentes sacrificiales. Hemos aprendido en esta serie acerca de la adoración, que Dios no es servido por manos humanas como si necesitase algo (Hechos 17:25). Así que los presentes de los magos no son dados para ayudar o satisfacer una necesidad. Deshonraría a un monarca si visitantes extranjeros viniesen con paquetes para el cuidado real. Esos presentes no significaron sobornos. Deuteronomio 10:17 dice que Dios no acepta soborno. Bueno, entonces ¿qué significan esos presentes? ¿Cómo es que son adoración? Estos presentes son intensificadores del deseo por Cristo mismo, en la misma manera en que lo es el ayuno. Cuando le das un regalo como éste a Cristo, es una manera de decir, "El gozo que busco (¡verso 10!) no es la esperanza de volverme rico con cosas que obtenga de ti. No he venido a ti por tus cosas, sino por ti. Y ahora intensifico este deseo y lo demuestro renunciando a cosas, con la esperanza de disfrutarte más a ti, y no a las cosas. Al darte lo que no necesitas, y lo que yo pudiera disfrutar, estoy diciendo más encarecida y auténticamente, 'Tú eres mi tesoro, no éstas cosas'". Creo que eso es lo que significa adorar a Dios con presentes de oro, incienso y mirra. Que Dios tome la verdad de este texto y despierte en nosotros un deseo por Cristo mismo. Que digamos de corazón, "Señor Jesús, tú eres el Mesías, el Rey de Israel. Todas las naciones vendrán y se postrarán ante ti. Dios maneja el mundo para que tú seas adorado. Por lo tanto, en cualquier oposición que pueda encontrar, gozosamente atribuyo autoridad y dignidad a ti, y traigo presentes para decirte que solo tú puedes satisfacer mi corazón, no éstas cosas."

REINAR Y ADORAR EN TODA RAZA Y NACIÓN Enero 18, 1998

Apocalipsis 5:8-14 Cuando tomó el libro, los cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos se postraron delante del Cordero; cada uno tenía un arpa y copas de oro llenas de incienso, que son las oraciones de los santos. Y cantaban un cántico nuevo, diciendo: "Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos, porque tú fuiste inmolado, y con tu sangre compraste para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo y nación. Y los has hecho un reino y sacerdotes para nuestro Dios; y reinarán sobre la tierra." Y miré, y oí la voz de muchos ángeles alrededor del trono y de los seres vivientes y de los ancianos; y el número de ellos era miríadas de miríadas, y millares de millares, que decían a gran voz: "El Cordero que fue inmolado digno es de recibir el poder, las riquezas, la sabiduría, la fortaleza, el honor, la gloria y la alabanza." Y a toda cosa creada que está en el cielo, sobre la tierra, debajo de la tierra y en el mar, y a todas las cosas que en ellos hay, oí decir: "Al que está

sentado en el trono, y al Cordero, sea la alabanza, la honra, la gloria y el dominio por los siglos de los siglos." Y los cuatro seres vivientes decían: Amén. Y los ancianos se postraron y adoraron.

Héroes en la Distancia

A Mayor distancia en el tiempo, entre nosotros y nuestros héroes, más fácil su admiración. Esta

es la razón por la que algunos Cristianos Evangélicos tropiezan con el Día de Martin Luther King, pero no con el Día del Presidente. King es muy cercano todavía, y sus defectos son visibles a 33 años de distancia. Pero George Washington se encuentra a 201 años de distancia y visto a través de la neblina en

el tiempo, no nos percatamos que su fe Anglicana era más bien de conveniencia social; al parecer

nunca participó de la comunión en la santa cena. John Adams, el segundo presidente, era un escéptico del Cristianismo tradicional. Thomas Jefferson, el tercer presidente, solía burlarse del concepto de la Trinidad y la Deidad de Cristo. Y James Madison, el cuarto presidente, se inclinaba

hacia el Deísmo, típico de los hombres de su posición en Virginia al comienzo de los años 1800's. (Mark Noll, Historia de la Cristiandad en los Estados Unidos y Canadá, (Grand Rapids: Eerdmans Publishing Co., 1992) pp. 133-135, 404). En la distancia, no sentimos la misma indignación hacia las faltas de nuestros héroes como la que sentimos cuando están tan cerca que sus pecados se ven amenazadores.

A distancia podemos establecer diferencias. Podemos decir: este era un rasgo admirable, pero no

aquel. Celebraremos esto pero aquello lo despreciaremos. Sugiero que hagamos lo mismo con Martin Luther King. Era un hombre pecador, como él sabía muy bien, especialmente cuando fue atrapado en alguno de sus comportamientos nada admirables (Stephen Oates, Que Suene la Trompeta: La Vida de Martin Luther King, Jr., (New York: Penguin Books, 1982), p. 322). Pero probablemente King haya sido más cristiano que la Mayoría de los Padres de la Patria a quienes conmemoramos. Un SueñoMayor Yo tenía diecisiete años cuando el 28 de Agosto de 1963 King proclamó frente al Lincoln

Memorial lo siguiente:

"Tengo un sueño: que algún día en las rojas colinas de Georgia, los hijos de esclavos anteriores

y los hijos de anteriores dueños de esclavos se sentarán juntos en la mesa de la hermandad…

Tengo un sueño: que mis cuatro hijos pequeños algún día vivirán en una nación donde no serán

juzgados por el color de su piel, sino por el contenido de su carácter." Martin Luther King articuló y simbolizó un gran sueño - sueño aún no convertido en realidad. Esta mañana quiero taladrar ese sueño, desmenuzarlo bajo la lente de la visión Bíblica completa

y a gran escala del propósito de Dios para el mundo, y entonces como iglesia, hacer el llamado a

ser parte consciente de él. La visión Bíblica es Mayor, va más allá de la manera en que negros y blancos se relacionan. King sabía esto. Se refiere a personas de cada raza, cada lenguaje y cada

tribu unidas con pasión por la supremacía de Dios en todas las cosas. Una de las formas de estudiar los propósitos de Dios que gobiernan la historia, es examinar el final que Dios describe en el libro de Apocalipsis. Dios dirige la historia hacia allá. A esto se refiere la historia. A esto se dirige Belén nuestra iglesia, la ciudad de Minneapolis, los Estados Unidos y todas las naciones del mundo. Aprenderemos nuestra razón de ser si estudiamos el objetivo de Dios en Apocalipsis. En Apocalipsis 5:9, Juan nos dice por qué Jesús es digno de abrir el libro sobre el final de la historia de modo que las cosas se desarrollen de acuerdo al plan de Dios. Jesús es digno porque su muerte se relaciona con todas las razas y tribus de la tierra: "9Y cantaban un cántico nuevo, diciendo: Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos, porque Tú fuiste inmolado, y con Tu sangre compraste para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo y nación. 10 Y los has hecho un reino y sacerdotes para nuestro Dios; y reinarán sobre la tierra." Todas las Razas Unidas Jesús tiene el derecho de abrir el libro de la historia porque por su muerte rescató personas para Dios- para gloria y alabanza de Dios - de toda "tribu, lengua, pueblo y nación." En iseñoel d de Dios, la expiación es parte fundamental -la muerte de Jesús para rescatar a algunos de cada raza e idioma y unirlos en un solo "reino". Todos tendrán un rey. Es decir, todos vivirán con pasión por la supremacía de Dios en todas las cosas. Esto es lo que unirá - la grandeza y supremacía de su solo y único Rey.

Y todos serán "sacerdotes", de toda raza y nación y lenguas. Esto es, adoradores de tiempo

completo. Jesús murió para redimir súbditos para el Rey y adoradores para el Rey de toda raza y toda lengua.

Observemos esta visión cumplida en los versos 13-14, "Y a toda cosa creada que está en el cielo, sobre la tierra, debajo de la tierra y en el mar, y a todas las cosas que en ellos hay, oí decir:

Al que está sentado en el trono, y al Cordero, sea la alabanza, la honra, la gloria y el dominio por

los siglos de los siglos. Y los cuatro seres vivientes decían: Amén. Y los ancianos se postraron y adoraron." Para esto fue diseñada toda la creación, Apocalipsis 5:9 explica la razón por la que Cristo murió y es digno de llevar la creación a esta exaltación es que él rescató personas de toda tribu y toda lengua para alabar a Dios como sacerdotes, no para ser rebeldes castigados en el infierno. De esto trata la historia. Para esto son las naciones. Para esto son las razas. Para esto son las lenguas. Este es el significado de todo lo creado: "porque en El fueron creadas todas las cosas, tanto en los cielos como en la tierra, visibles e invisibles; ya sean tronos o dominios o poderes o autoridades; todo ha sido creado por medio de El y para El" (Colosenses 1:16) - y para el Padre que

está sentado en el trono: "Porque de El, por El y para El son todas las cosas. A El sea la gloria para siempre" (Romanos 11:36). Este es el significado de la historia, de nuestra nación y de tu vida -final de gozo y salvación, o final de resentimiento y desespero. La muerte de Cristo fue diseñada por Dios para unir las razas en la pasión por la supremacía de Cristo y de Dios el Padre. Cristo murió para redimir adoradores de cada raza. Y cada lenguaje. Ahora bien, la implicación es enorme en nuestra misión como iglesia. Por ejemplo, existen cerca de 6,528 lenguajes hablados en el mundo de hoy. (Base de Datos Ethnologue, Dic. 1992). Aún más, existen divisiones tribales y étnicas dentro de las lenguas. Cristo murió para rescatar personas de cada una. Por esta razón nuestra iglesia Belén es apasionada en enviar misiones a pueblos que no han sido alcanzados y por eso tenemos 2000 metas de oración para el año 2000. Unidos en su Pasión por la Supremacía de Dios Otra implicación del propósito de Dios en la muerte de Cristo es que los redimidos provenientes de toda raza estén unidos en su pasión por la supremacía de Dios. Han sido rescatados para ser sacerdotes y cantar a coro con la creación redimida "Al que está sentado en el trono, y al Cordero, sea la alabanza, la honra, la gloria y el dominio por los siglos de los siglos." Esto incluye negros y blancos, morenos, rojos y amarillos y cualquier otro tono de color. Es inconcebible que creamos en el objetivo de Dios en la historia y el propósito de la muerte de su Hijo y que en la actualidad no nos preocupemos de armonía racial en esta ciudad y en la iglesia. Por esta razón la Declaración sobre Misiones de nuestra iglesia (1996) incluye Valores como "Determinación de ser abiertos a personas nuevas y evitar asociaciones exclusivistas (p. 4b #2), "Determinación de recibir en bienvenida a personas diferentes a nosotros por causa de Cristo" (p. 6b #12), "Ser más naturales, nativos, frente a la diversidad cultural metropolitana en que vivimos, tanto urbana como suburbana." (p. 6b #13). También la Declaración incluye "Iniciativas Frescas" como la #3: "Contrario al creciente espíritu de indiferencia, alienación y hostilidad en nuestro país, abrazamos la supremacía del amor de Dios con el fin de dar nuevos pasos en lo personal y corporativamente hacia la reconciliación racial, expresada visiblemente en nuestra comunidad y en nuestra iglesia." ¿Qué hemos hecho? No lo suficiente. Siempre hay más. Y tenemos un largo camino que recorrer. Pero mencionaré algunos: 1) Muchos de nuestra iglesia han escogido vivir en vecindarios separatistas raciales para expresar con su presencia e interacción: "Queremos romper las barreras que se levantan y construyen segregación de facto (en hechos); 2) muchos establecen amistades personales que cruzan barreras raciales y étnicas; 3) corporativamente disfrutamos la relación creciente con la iglesia Bautista Betesda al final de la calle y con la iglesia Laosiana de la Paz y valoramos la relación pastoral que se ha establecido entre todos; 4) y en particular, la clase internacional y el ministerio de Jim y Merry Backstrom han traído a la congregación un sabor internacional, multi-étnico que va en aumento; 5) han crecido esfuerzos para crear lazos de amistad con diferentes grupos étnicos residentes, como Somalíes y Etíopes, tales como la enseñanza de Inglés; 6) la adopción entre razas puede ser uno de los impulsos a largo plazo más significativos de la armonía racial y diversificación entre nosotros. Y existen también otros (por ejemplo, aprendices interculturales de Camerún, Myanmar, Irlanda del Norte) y, por supuesto, la misión extranjera completa cuyo objetivo es traer diversos pueblos al Rey Jesús. Ese es el principio. Se puede hacer mucho más. Los invito a soñar juntos a qué debiera parecerse ese "más". Estamos mucho más interesados en relaciones a largo plazo que en eventos a corto plazo. Es relativamente fácil tener un gran evento de reconciliación. Es más difícil hacer un amigo de otra raza y simplemente disfrutar al pasar juntos el tiempo (como nos ha enseñado Tom Skinner) o unirse en una visión común. ¿Por qué Creó Dios Razas y Lenguas Diferentes? Para continuar estímulos en esta visión que Dios tiene por una pasión unida por la supremacía de Dios en todas las cosas, permíteme referir varias razones por las que Dios ha diseñado así la historia. ¿Por qué ordenó Dios que hubiese diferentes razas y lenguas? He sugerido al menos cuatro razones Bíblicas al final del libro 'Que se Gocen las Naciones.' He aquí dos o tres:

1. Hay Mayor poder y profundidad en la alabanza hecha a Dios que proviene de unidad en la

diversidad que de la simple uniformidad. El Salmo 96:3,4 dice, "3Contad su gloria entre las naciones, sus maravillas entre todos los pueblos." ¿Por qué? "4porque grande es el Señor y muy

digno de ser alabado". En otras palabras, las naciones son llamadas a participar porque la grandeza de la alabanza depende de ello. La alabanza a Dios es engrandecida, El así lo requiere. Y la unidad en la diversidad es Mayor que la uniformidad.

2. En un líder, fuerza, sabiduría y amor se magnifican en proporción a la diversidad de gente

que él inspira a seguirle con gozo. En Romanos 15:18 Pablo dice, "Porque no me atreveré a hablar de nada sino de lo que Cristo ha hecho por medio de mí para la obediencia de (las naciones), en palabra y en obra." Cristo está en el negocio de ganar seguidores - ganar obedientes adoradores de diversas naciones. Si él solo ganara personas de unas cuantas tribus y razas, su liderazgo no parecería necesidad y obligación universal. Pero si Cristo gana seguidores de toda tribu y lengua y pueblo y nación, entonces la gloria de su liderazgo se acercará más a la grandeza que en realidad es.

3. Al unir a sus redimidos de todas las razas de la tierra, Dios socava el orgullo etnocéntrico y

nos vuelve a la libre gracia donde damos a él toda gloria en lugar de pensar que hemos sido elegidos porque somos blancos o negros o asiáticos o lo que sea. Esto es lo que Pablo enfatiza en Hechos 17:26 cuando predicó a los orgullosos atenienses. Se jactaban sobre los otros pueblos de su superioridad porque nacían en suelo Ateniense y no tenían ancestros comunes con otros pueblos. Pablo les dice, "y de uno hizo todas las naciones del mundo para que habitaran sobre toda la faz de la tierra, habiendo determinado sus tiempos señalados y los límites de su habitación." En otras palabras, ustedes Atenienses, los Bárbaros y Judíos, los Romanos, todos provienen mediante diseño de Dios del mismo origen. El punto en todo el discurso, este fin de semana que recordamos a Martin Luther King, es que su sueño fue hermoso. Pero parcial. Dios tiene el sueño y el propósito final para todas las naciones y toda raza y toda lengua. Unidos en pasión por la supremacía de Dios en todas las cosas. Esa es nuestra pasión. Y te llamo a que desarrolles tu propio sueño personal, el sueño corporativo como iglesia, el sueño en nuestra ciudad y finalmente el sueño del reino, y que ores y actúes mediante la gracia de Dios para hacerlo realidad.

EL LUGAR DE LA PREDICACIÓN EN LA ADORACIÓN Febrero 8, 1998

2 Timoteo 3:16-4:5 Toda Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para reprender, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, equipado para toda buena obra. Te encargo solemnemente, en la presencia de Dios y de Cristo Jesús, que ha de juzgar a los vivos y a los muertos, por su manifestación y por su reino: Predica la palabra; insiste a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con mucha paciencia e instrucción. Porque vendrá tiempo cuando no soportarán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oídos, acumularán para sí maestros conforme a sus propios deseos; y apartarán sus oídos de la verdad, y se volverán a mitos.

¿Por qué es tan prominente la Palabra de Dios en la Adoración como Iglesia? En nuestra serie sobre la adoración que terminaremos en dos semanas, es necesaria esta pregunta: ¿Por qué la predicación es tan prominente en nuestros servicios corporativos de adoración? La predicación de la palabra de Dios se toma casi la mitad del tiempo en el servicio de adoración en la mañana. Es una proporción muy notable y que merece explicación. Pero, ¿por qué gastar tiempo en enseñar sobre la predicación, si ustedes no se hallan en un seminario que les prepare para predicar? Hay tres simples respuestas. Primero, sabrán qué hacer con la predicación si entienden bíblicamente por qué se predica aquí. Segundo, tendrán capacidad de evaluar si escuchan la clase correcta de predicación, si conocen de lo que se trata bíblicamente. Tercero, si conocen lo que es una verdadera predicación, tendrán la capacidad de discernir y llamar la clase correcta de predicador cuando mi tiempo cese en este púlpito. Las implicaciones son enormes para su vida, su familia y el futuro de la iglesia -y todas las iglesias- si el pueblo de Dios conoce lo que es una verdadera predicación bíblica y por qué es tan prominente en la adoración como iglesia. La pregunta -¿Por qué la predicación es tan prominente en la adoración como iglesia?- en realidad contiene dos preguntas. Una es: ¿Por qué es tan prominente la Palabra de Dios? Y la otra:

¿Por qué es tan prominente esta forma de presentar la Palabra de Dios? Alguien pudiera simplemente leer la Biblia durante media hora en lugar de escuchar la predicación, y ciertamente haría prominente la palabra de Dios. O alguien pudiera dirigir una discusión sobre Biblia por media hora. O alguien podría dedicarse a hacer análisis académicos de vocabulario, gramática y

circunstancias históricas en la Biblia. Así que hemos de preguntar no sólo por qué la palabra de Dios es tan prominente, sino también por qué la predicación, como tal, es tan prominente. Tomemos la primera pregunta: ¿Por qué la prominencia de la Palabra de Dios en nuestra adoración como iglesia? Dios se revela a sí mismo como el Verbo y mediante la Palabra La primera razón es que Dios ha escogido revelarse como la Palabra y mediante la Palabra. Juan 1:1 dice, "En el principio existía el Verbo." No que en el principio fuese la canción, o en el principio fuese el drama. Dios identifica a su Hijo, quien en sí mismo es Dios, como el Verbo(la Palabra). Esto es enormemente importante. "En el principio existía el Verbo." El Hijo de Dios es el Verbo de Dios. Él es la comunicación de Dios al mundo, la Palabra de Dios. Dios también ha escogido revelarse a sí mismo no sólo como el Verbo, sino también por la Palabra. Observen nuestro texto, 2 Timoteo 3:16, "Toda Escritura es inspirada por Dios." Esto significa que Dios dispuso hablarnos y revelarse a sí mismo, e interpretarnos sus obras en la historia a través de palabras inspiradas escritas. Esto es lo que significa "Escritura": escritos. Toda la Escritura - todos los escritos en el canon Judío-Cristiano - es inspirada, el aliento de Dios. O como 2 Pedro 1:21 dice, "Pues ninguna profecía fue dada jamás por un acto de voluntad humana, sino que hombres inspirados por el Espíritu Santo hablaron de parte de Dios." Las Escrituras del Nuevo y Antiguo Testamento son la revelación de Dios mismo a nosotros. Las primeras dos respuestas al por qué la Palabra es tan prominente en la adoración es porque Dios se reveló a sí mismo como el Verbo y también por la Palabra. Si adoración es mantener comunión espiritual con Dios y responder en reverencia y amor a Dios, luego entonces en el corazón de la adoración reside la revelación de Dios mismo, y Él ha dispuesto que sea conocida principalmente a través de su Palabra. Dios ejecuta Sus obras a través de Su Palabra Podemos añadir más. Adoración es una respuesta a la obra de Dios, y la Palabra de Dios es el instrumento por el cual Él obra en el mundo. De esta manera fue en el principio cuando Dios creó por su palabra (Hebreos 11:3). Y así ha sido siempre desde que Dios ejecuta sus grandes obras por su Palabra. Por ejemplo, sabemos que Jesús simplemente habló y los mares se calmaron (Marcos 4:39), las fiebres se aliviaron (Lucas 4:39), echó fuera demonios (Marcos 1:25), perdonó pecados (Marcos 2:10), los ciegos recibieron la vista (Lucas 18:42), resucitó a los muertos (Lucas 7:14). ¡Dios obra a través de su Palabra! Pero también sabemos que Dios continúa obrando a través de su Palabra. Consideren el texto otra vez: "Toda Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para reprender, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, equipado para toda buena obra." En otras palabras, la manera en que Dios prepara a su pueblo para toda buena obra es a través de su Palabra. Por esto Jesús dijo que los hombres verán sus buenas obras y darán gloria al Padre que está en los cielos (Mateo 5:16). Dios trabaja mediante su Palabra para hacer sus obras en este mundo a través de su pueblo. Notamos esto una y otra vez en la Biblia. Salmo 1:3 dice que el hombre que medita en la Palabra de Dios día y noche "Será como árbol firmemente plantado junto a corrientes de agua, que da su fruto a su tiempo, y su hoja no se Marzoita; en todo lo que hace, prospera." Así que la Palabra trae fruto y hace que el hombre prospere en la voluntad de Dios. O consideren Hebreos 4:12 "Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que cualquier espada de dos filos; penetra hasta la división del alma y del espíritu, de las coyunturas y los tuétanos, y es poderosa para discernir los pensamientos y las intenciones del corazón." La Palabra es el instrumento de Dios en la maravillosa obra de convicción y juicio. O recuerden Juan 17:17 donde Jesús ora al Padre, "Santifícalos en la verdad; Tu palabra es verdad." La gran obra de santificación que Dios hace es a través de Su Palabra. Y la lista podría seguir. El punto es que adoración es conocer, admirar y saborear a Dios a través de sus obras. Y estas obras son vistas en su Palabra y ejecutadas a través de su Palabra. Por tanto la Palabra es prominente en la adoración. Dios ofrece nuevo nacimiento mediante Su Palabra Permítanme mencionar una razón más del por qué la Palabra es tan importante en la ación.ador La adoración depende absolutamente del milagro espiritual del nuevo nacimiento y la continua obra de reavivamiento de la fe. Y estos milagros Dios los hace a través de la Palabra. Por ejemplo, 1 Pedro 1:23, "Pues habéis nacido de nuevo, no de una simiente corruptible, sino de una que es incorruptible, es decir, mediante la palabra de Dios que vive y permanece." Dios obra el nuevo nacimiento a través de la Palabra. Esto significa que la vida que necesitamos para adorar con autenticidad viene a través de la Palabra. Sin vida, no hay adoración. Sin la palabra, no hay vida. No sólo eso, también el reavivamiento constante de la fe domingo tras domingo llega al oír la palabra de Cristo: "Así que la fe viene del oír, y el oír, por la palabra de Cristo." (Romanos 10:17) - no sólo la primera vez, sino una y otra vez.

De modo que la iglesia protestante ha puesto la Palabra de Dios en el lugar más prominente de la adoración como iglesia, porque adoración es un ver y saborear a Dios mismo, y Dios se revela a sí mismo como el Verbo y mediante la Palabra. En particular, Dios obra en el mundo mediante su

Palabra y da nueva vida a través de su Palabra y despierta la fe por su Palabra. Sin la Palabra de Dios, no habría vida, ni fe, ni obras, ni revelación, ni adoración. La Palabra de Dios es a la adoración como el aire a la respiración. ¿Por qué es tan prominente la predicación en la adoración corporativa? La segunda pregunta es: dado que la palabra de Dios debiera ser de gran prominencia en la adoración, ¿por qué es tan importante esta forma particular de la Palabra llamada "predicación"? Noten el verso siguiente a nuestro texto, justo después de declarar que toda la Escritura es inspirada por Dios (en 2 Timoteo 3:16-17). Inmediatamente Pablo dice (4:1-2), con gran solemnidad y seriedad, "Te encargo solemnemente, en la presencia de Dios y de Cristo Jesús, que ha de juzgar a los vivos y a los muertos, por su manifestación y por su reino: Predica la palabra." Es claro que para este joven ministro de la palabra (ver 2 Timoteo 2:15), la predicación era una actividad prominente. Y el contexto de 3:16-17 parece implicar que la predicación no es sólo para evangelizar en las esquinas de las calles o en la singagoga, sino para lo santos que necesitan (como dice el verso 2) "que se les redarguya, reprenda, exhorte con paciencia y se les instruya." Podríamos decir que predicamos porque 2 Timoteo 4:2 dice que debemos hacerlo. Pero quiero ir más allá y preguntar ¿Por qué? ¿Por qué es tan conveniente, en el esquema que Dios tiene de las cosas, que la predicación sea tan prominente en la adoración? Precedentes del Antiguo y Nuevo Testamento Una respuesta es que hay precedente bíblico para explicar las Escrituras en la adoración pública. Nehemías 8:6-8 dice, "Entonces Esdras bendijo al SEÑOR, el gran Dios. Y todo eleblopu respondió:

¡Amén, Amén!, mientras alzaban las manos; después se postraron y adoraron al SEÑOR rostro en

y los levitas, explicaban la ley al pueblo mientras el pueblo permanecía en su lugar. Y

tierra

leyeron en el libro de la ley de Dios, traduciéndolo y dándole el sentido para que entendieran la lectura." No sólo leían la ley, sino que había hombres llamados y señalados quienes "le daban el

sentido" y "ayudaban al pueblo a entender la ley". Y todo en el contexto de bendecir a Dios, levantar las manos y postrarse en adoración. En el Nuevo Testamento la sinagoga judía continuó este patrón. En Lucas 4:16, Jesús fue a Nazaret al principio de su ministerio, entró en la sinagoga en el día de reposo y leyó en el libro del profeta Isaías acerca de su propia venida, se sentó y dio su interpretación: "Hoy se ha cumplido esta Escritura que habéis oído" (Lucas 4:21). Este era el patrón característico de la sinagoga:

lectura de la Palabra, luego interpretación y aplicación de la Palabra. Lo vemos también en el libro de Hechos. Pablo llega a la sinagoga en Antioquía de Pisidia y en Hechos 13:14-15 dice, "Y en el día de reposo entraron a la sinagoga y se sentaron. Después de la lectura de la ley y los profetas, los oficiales de la sinagoga les mandaron a decir: Hermanos, si tenéis alguna palabra de exhortación para el pueblo, hablad." Entonces Pablo se levanta y predica (versos 16-31). Así que la primera razón para comprender por qué la predicación es central en la iglesia fue porque este era el patrón establecido en el Antiguo Testamento y en la sinagoga del Nuevo Testamento. La doble esencia de la Adoración Pero hay dos profundas razones más y que van más allá, para explicar la prominencia de la predicación en la adoración. Tienen que ver con la doble esencia de la adoración: entender a Dios y deleitarse en Dios. Jonathan Edwards explica la meta de Dios en la adoración de esta manera: Dios

se glorifica a sí mismo en relación a sus criaturas de dos maneras: 1. Al mostrarse a

entendimiento. 2. Al comunicarse a sí mismo en sus corazones, en sus regocijos, deleites y

disfrutes de las manifestaciones que El hace de Sí mismo

Dios es glorificado no sólo cuando se

contempla su gloria, sino cuando se regocija en ella. Cuando aquellos que la ven se deleitan en ella, Dios es más glorificado que cuando sólo la ven. Su gloria es luego recibida con toda el alma, con ambos, entendimiento y corazón.* Así que la verdadera adoración siempre contiene dos partes. Podemos parearlo así: hay un contemplar a Dios y un saborear a Dios. No podemos separar estas dos cosas. Debemos verle para saborearlo. Y si no hay deleite al verle, le insultas. Otra pareja sería esta: en la adoración siempre hay entendimiento mental y sentimiento en el corazón. El entendimiento siempre será la base del sentimiento, o todo lo que tendremos será emocionalismo infundado. Pero el entendimiento de Dios que no eleve sentimiento hacia y para Dios, será mero intelectualismo y muerte. Por esta razón la Biblia nos llama continuamente a pensar, considerar, meditar y recordar, por un lado, y a regocijarse, ser temerosos, lamentarse, deleitarse, esperar y estar contentos, por el otro lado. Ambas partes son esenciales en la adoración. Ahora bien, predicar es la forma que adopta la Palabra de Dios en la adoración, porque la verdadera predicación es el tipo de discurso que de manera consistente unifica los dos aspectos de la adoración, tanto en la manera como se hace como en los propósitos que persigue. Cuando Pablo

su

dice a Timoteo en 2 Timoteo 4:2 "Predica la palabra" la palabra "predica" es la misma palabra que usa para "preconizar" o "anunciar" o "proclamar" (khruxon). No es una simple palabra para enseñar

o explicar. Es lo que un pregonero urbano diría: "¡Oye tú!, ¡Oye tú!, ¡Oye tú! El Rey proclama

buenas nuevas a todos aquellos que presten lealtad a su trono. Sepan que él dará vida eterna a todos aquellos que confíen y amen a su Hijo." A esta proclamación llamo "exultación." La predicación es exultación pública sobre la verdad que se expone. No es desinteresada, fría o neutral. Es apasionada acerca de lo que dice.

Pero no obstante, esta proclamación incluye enseñanza. Al volver a 2 Timoteo 3:16 - La Escritura (que origina la predicación) es útil para "enseñar." Y al buscar en 2 Timoteo 4:2 y leer el resto del versículo "Predica la palabra; insiste a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con mucha paciencia e instrucción." Entonces la predicación es expositiva. Se ocupa de la palabra de Dios. La verdadera predicación no es mera opinión de hombres. Es la exposición fiel de

la Palabra de Dios.

Exposición exultativa Por lo tanto, en una sola frase, la predicación es una "exposición exultativa. En conclusión, la predicación es tan prominente en la adoración porque la adoración no es sólo entender, sino también sentir. No es sólo ver a Dios, también es disfrutarle. No es sólo respuesta de la mente, sino también del corazón. Por ello Dios ha ordenado que la forma que su Palabra debe adoptar en la adoración como iglesia no sean meras explicaciones a la mente o sólo estímulos al corazón. Más bien la Palabra de Dios ha de enseñar la mente y llegar al corazón; mostrar la verdad de Cristo y saborear la gloria de Cristo; exponer la Palabra de Dios y exultar en el Dios de la Palabra. Esto es predicar. Y por eso es tan importante en la adoración. No es una simple obra humana. Es un regalo y una obra del Espíritu Santo. Y se produce más y mejor donde el pueblo ora y está preparado espiritualmente para recibirla. De esto hablaremos la próxima semana. Oren por mí y oren por ustedes mismos. Y busquemos con todas nuestras fuerzas ser un pueblo que viva y adore por el poder de la Palabra de Dios - leída, memorizada, enseñada y predicada. Amén.

¡CUIDA CÓMO ESCUCHAS! PORQUE AL QUE TIENE, MÁS LE SERÁ DADO Parte Uno Febrero 15, 1998

Lucas 8:4-18 Habiéndose congregado una gran multitud, y los que de varias ciudades acudían a El, les habló por parábola: "El sembrador salió a sembrar su semilla; y al sembrarla, una parte cayó junto al camino, y fue pisoteada y las aves del cielo se la comieron. Otra parte cayó sobre la roca, y tan pronto como creció, se secó, porque no tenía humedad. Otra parte cayó en medio de los espinos; y los espinos, al crecer con ella, la ahogaron. Y otra parte cayó en tierra buena, y creció y produjo una cosecha a ciento por uno." Y al hablar estas cosas, Jesús exclamaba: "El que tiene oídos para oír, que oiga." Sus discípulos le preguntaban qué quería decir esta parábola, y El dijo: "A vosotros se os ha concedido conocer los misterios del reino de Dios, pero a los demás les hablo en parábolas, para que VIENDO, NO VEAN; Y OYENDO, NO ENTIENDAN. La parábola es ésta: la semilla es la palabra de Dios. Y aquéllos a lo largo del camino son los que han oído, pero después viene el diablo y arrebata la palabra de sus corazones, para que no crean y se salven. Y aquéllos sobre la roca son los que, cuando oyen, reciben la palabra con gozo; pero éstos no tienen raíz profunda; creen por algún tiempo, y en el momento de la tentación sucumben. Y la semilla que cayó entre los espinos, éstos son los que han oído, y al continuar su camino son ahogados por las preocupaciones, las riquezas y los placeres de la vida, y su fruto no madura. Pero la semilla en la tierra buena, éstos son los que han oído la palabra con corazón recto y bueno, y la retienen, y dan fruto con su perseverancia. Nadie enciende una lámpara y la cubre con una vasija, o la pone debajo de una cama, sino que la pone sobre un candelero para que los que entren vean la luz. Pues no hay nada oculto que no haya de ser manifiesto, ni secreto que no haya de ser conocido y salga a la luz. Por tanto, tened cuidado de cómo oís; porque al que tiene, más le será dado; y al que no tiene, aun lo que cree que tiene se le quitará."

¿Cómo nos preparamos para la predicación y cómo respondemos? La semana pasada preguntamos por qué la predicación ocupa lugar tan prominente en el servicio corporativo de adoración de la iglesia. Esta semana y la siguiente preguntamos: ¿Cómo debieran prepararse las personas para la predicación y cómo debiéramos responder a la predicación? Para responder esta pregunta he escogido un pasaje cuyo tema central es escuchar la predicación de la

palabra de Dios. Así que lo primero es mostrar que este es precisamente el punto - que el texto se refiere a escuchar cuando la palabra de Dios es predicada. El pasaje es severo -hasta sombrío- para predicadores, porque no exhibe o anuncia perspectivas de gran éxito en términos de cantidad de personas afectadas en forma permanente - solo una de cada cuatro, quizás (como los suelos), si tomamos el texto literal. Dudo que la proporción deba presionarse para significar que siempre o solamente cabría esperar un 25% de respuestas duraderas. Pero con seguridad, Jesús al menos advierte, a nosotros predicadores, a no ser engreídos, mucho menos pensar que podemos cambiar a las personas fácilmente, o caer en desánimo si hay muchos oidores que no responden con cambios permanentes. ¿Es la predicación una forma efectiva de comunicación? Algunos dirán que el tiempo para predicar ha pasado porque no es una manera efectiva de cambiar a las personas. La respuesta es: Nunca ha sido muy efectiva estadísticamente hablando. Ni tampoco ninguna otra forma de comunicación, según las estadísticas. Y la razón no se halla en el método de comunicación. La razón es Mateo 7:14, "Porque estrecha es la puerta y angosta la senda que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan." Por esto Jesús dijo, en Lucas 13:24, "Esforzaos por entrar por la puerta estrecha, porque os digo que muchos tratarán de entrar y no podrán." Cuando se predica la Palabra y se demuestra cuál es el camino de vida, esfuérzate por entrar. De eso trata este pasaje. Sobre oír pero sin oír. Ver pero sin ver. Trata sobre aquellos que piensan haber oído, pero no han oído. Por tanto el pasaje se refiere a cómo prepararse para la predicación y cómo responder a ella. Permítanme mostrar esto de tal forma que puedan verlo por ustedes mismos. Que Dios nos conceda ojos para ver, oídos para oír, y corazones buenos que produzcan fruto. Lo que hacemos ahora - y cada Domingo en estos momentos - es algo enorme y tiene implicaciones eternas respecto a qué hacemos con lo que oímos. Comienza en el verso 5 con la parábola del sembrador: Jesús cuenta una parábola que inicia "El sembrador salió a sembrar su semilla." Luego en el verso 11 interpreta: "La parábola es ésta: la semilla es la palabra de Dios." Así que él refiere una parábola sobre el predicar y oír la Palabra de Dios. El sembrador es quien predica la Palabra. Una parábola sobre el escuchar Hay cuatro respuestas a la predicación de la Palabra - cuatro tipos de suelo. Lo que destaca en especial es que Jesús interpreta cada una de ellas explícitamente como cuatro maneras de escuchar la Palabra. Todo trata acerca de escuchar. El verso 5 dice, primero, que algunas semillas - algunas Palabras - "una parte cayó junto al camino, y fue pisoteada y las aves del cielo se la comieron." Entonces en el verso 12 interpreta, "Y aquéllos a lo largo del camino son los que han oído, pero después viene el diablo y arrebata la palabra de sus corazones, para que no crean y se salven." Este es un tipo de oír. El verso 6 dice que "otra parte cayó sobre la roca, y tan pronto como creció, se secó, porque no tenía humedad." Y en el verso 13 interpreta: "Y aquéllos sobre la roca son los que, cuando oyen, reciben la palabra con gozo; pero éstos no tienen raíz profunda; creen por algún tiempo, y en el momento de la tentación sucumben." Es un segundo tipo de oír. El verso 7 dice que "otra parte cayó en medio de los espinos; y los espinos, al crecer con ella, la ahogaron." El verso 14 interpreta: "Y la semilla que cayó entre espinos, son los que han oído, y al continuar su camino son ahogados por las preocupaciones, las riquezas y los placeres de la vida, y su fruto no madura." Este es un tercer tipo de oír. Finalmente, el verso 8 dice, "y otra parte cayó en tierra buena, y creció y produjo una cosecha a ciento por uno." Y el verso 15 interpreta: "Pero la semilla en la tierra buena, éstos son los que han oído la palabra con corazón recto y bueno, y la retienen, y dan fruto con perseverancia." Es un cuarto tipo de oír. El que tiene oídos para oír, que oiga Al final del verso 8, Jesús asegura que captemos el punto sobre el oír, y dice, "El que tiene oídos para oír, que oiga." Esto significa que no es suficiente tener orejas a ambos lados de la cabeza. Todo el mundo las tiene. Sino que existe otro tipo de oídos que solo algunas personas tienen. Y estos pueden oír. "El que tiene oídos para oír, que oiga." Existe un oído espiritual, o un oído del corazón. Existe un oído que durante la predicación de la Palabra escucha más que meras palabras. Hay una belleza y verdad y un poder que estos oídos captan como imperioso, transformador y preservador. Es el tipo de oír al que Jesús se refiere. Sobre eso trata este texto. Para acentuar aún más el asunto sobre oír, Lucas nos dice cómo explicó Jesús el propósito de las parábolas en esta situación. En los versos 9-10, "Sus discípulos le preguntaban qué quería decir esta parábola, y El dijo: 'A vosotros se os ha concedido conocer los misterios del reino de Dios, pero a los demás les hablo en parábolas, para que "viendo, no vean; y oyendo, no entiendan." Estas son palabras drásticas. Para quienes Jesús ha escogido, el misterio de su reino es abierto y les concede el regalo del entendimiento. El verso 10ª dice: "A vosotros se os ha concedido conocer los misterios

del reino de Dios." Conocer el reino de Dios es un regalo gratuito de Dios para aquellos a quienes Jesús ha escogido como sus discípulos. Pero entonces señala (verso 10b) que para otros la razón de sus parábolas es "para que viendo, no vean; y oyendo, no entiendan." Otra vez el asunto sobre el oír. "Oyendo, no entiendan." Significa que existen dos tipos de oír: uno con los oídos físicos de la cabeza y otro con los oídos espirituales del corazón. "Oír (con los oídos físicos), pero sin entender (con los oídos espirituales). Por esta razón utiliza parábolas -"para que" al oír, no entiendan. De otra forma, las parábolas sirven en parte para ocultar y endurecer el ministerio de Jesús como también son parte de su ministerio revelador y salvador. La Palabra salva a algunos y endurece a otros Estas difíciles palabras son cita de Isaías 6:9-10 donde Dios le dice a Isaías que su ministerio en Israel salvaría algunos pero también endurecería otros. Dios le dice a Isaías, "Ve, y di a este pueblo: 'Escuchad bien, pero no entendáis; mirad bien, pero no comprendáis.' Haz insensible el corazón de este pueblo, endurece sus oídos, y nubla sus ojos, no sea que vea con sus ojos, y oiga con sus oídos, y entienda con su corazón, y se arrepienta y sea curado." En otras palabras, el tiempo se ha terminado para estas personas y la Palabra de Dios ya no era efectiva para salvarlos, solo era efectiva para volver sus corazones insensibles, embotar sus oídos, y obscurecer sus ojos. Esto nos enseña algo muy importante sobre la predicación. Aún cuando la Palabra de Dios predicada no suavice ni salve o sane, no es necesariamente ineficaz. La predicación de la Palabra pudiera estar ejecutando el trabajo del terrible juicio de Dios. Puede endurecer personas y embotar tanto sus oídos que nunca querrían escuchar de nuevo. Hay un juicio en este mundo - no solo en el mundo por venir (Romanos 1:24) - y oh, cómo debemos huir de él. Es lo que significa: ¡ten cuidado de cómo oyes! No desdeñes el escuchar la palabra de Dios semana tras semana. Si no suaviza, salva, sana y da fruto, probablemente entonces ha endurecido, cegado y embotado tu ser (ver 2 Corintios 2:16) Efectividad del oír Lo que nos lleva a la última mención de la palabra oír en este texto. Ocurre en un lugar sorprendente. Hubiera esperado que viniera justo después de la parábola - justo después del verso 15. Pero es en el verso 18: "Por tanto (=la conclusión del asunto), ¡tened cuidado de cómo oís!" Este es el tema central. Y es mi punto principal esta mañana. Cuida cómo oyes. La Predicación es una cosa - y es crucial. Pero oír es la otra - e igual de crucial. El pasaje no señala para nada la efectividad de la predicación. Todo es sobre la efectividad del oír. El punto no es, "Cuida cómo predicas." Sino "Cuida cómo oyes." Ahora observen la razón dada en el resto del verso 18 sobre por qué ser tan vigilante en cómo escuchas. Dice, "porque (=la razón) al que tiene, más le será dado; y al que no tiene, aún lo que cree que tiene se le quitará." ¿A qué se refiere? Al que tiene Bueno, consta de dos partes, una positiva ("al que tiene, más le será dado"), otra negativa ("al que no tiene, aun lo que cree que tiene se le quitará") Primero la parte positiva: "Al que tiene, más le será dado" Primero hace referencia hacia atrás, al verso 8, al final de la parábola del sembrador. Jesús dice, "El que tiene oídos para oír, que oiga." ¿Por qué? Porque "al que tiene, más le será dado." Si tiene oídos espirituales, se le dará entendimiento. También se refiere al cuarto tipo de terreno descrito en el verso 15: "Pero la semilla en la tierra buena, éstos son los que han oído la palabra con corazón recto y bueno, y la retienen, y dan fruto con su perseverancia." Al que tiene, más le será dado. Ya tienen "corazón honesto y bueno." Se les añadirá fruto. Ellos "dan fruto con su perseverancia." Así que ¡ten cuidado de cómo oyes! Escucha con oídos espirituales, no solo con los de tu cabeza. Y escucha con corazón honesto y bueno, no con corazón engañoso y malvado. Al que no tiene Pero ahora veamos la mitad negativa del verso 18: "al que no tiene, aun lo que cree que tiene se le quitará." ¿A qué se refiere? Se refiere a los otros tres tipos de suelo y a la equivocación de oír con un buen corazón y verdaderos oídos espirituales. En cada uno de los tres terrenos (versos 12- 14) hay un oír de la Palabra de Dios. Pero en cada uno de los casos lo que ellos creen que tienen, les es quitado. El verso 12, el primer suelo: creen tener la Palabra, pero el diablo la arrebata. El verso 13, el segundo terreno: creen que tienen la Palabra, fe y gozo espiritual verdadero, pero no tienen raíz para sostenerlos en tiempo de prueba. Su fe es un entusiasmo superficial que solo es real para días de buen clima. Y entonces cuando viene la prueba, lo que creen que tienen les es quitado. Finalmente, en el verso 14, el tercer suelo: piensan que tienen la Palabra de Dios, pero cuando llegan preocupaciones, riquezas y/o placeres de la vida, lo que creen que tienen les es quitado y no dan fruto. Así que el punto en verso 18 es interpretar lo que ha pasado en los cuatro terrenos. Tres veces es verdad que: "al que no tiene, aun lo que cree que tiene se le quitará." Y en el cuarto suelo, la

verdad es lo contrario: "al que tiene, más le será dado." Si escuchas con corazón honesto y bueno (v.15) entonces más te será dado. La próxima semana trataré de responder la pregunta sobre por qué lo que dice sobre la lámpara y el candelero (versos 16-17) aparece intercalado, como un sándwich, entre la interpretación de la parábola del sembrador y su conclusión práctica en el verso 18. Ten cuidado de cómo oyes Por ahora el punto principal es claro y muy urgente: "¡Tened cuidado de cómo oís!" Al que tiene, más le será dado. ¿Tienes oídos para oír? ¿Tienes un nuevo corazón? Hablaré de forma muy práctica la semana próxima sobre cómo prepararse para oír así. Pero esta mañana simplemente quiero que el peso de esto aterrice sobre nosotros. Oír es algo grande. Creo con todo mi corazón que soy llamado a predicar la Palabra de Dios. Y muchos de ustedes son llamados a enseñarla en diversos escenarios. Pero este pasaje trata de otro gran llamado - el llamado a oír la Palabra de Dios. Y no es algo pequeño. Los riesgos son muy altos. Hay un oír la Palabra de Dios que apenas brota pero desaparece antes de cruzar la puerta. Hay un oír que se prolonga hasta que la vida sufre alguna circunstancia difícil, entonces se aparta de Dios y se vuelve a otros mensajes. Hay un oír que florece hasta que las riquezas y placeres de esta vida ahogan. Y hay un oír que vence al diablo, soporta pruebas, desprecia riquezas y da fruto de vida eterna. Ese es el oír que queremos. Pidamos a Dios por él. Salmo 40:6 dice que Dios abre el oído para oír: "Sacrificio y ofrenda de cereal no has deseado; has abierto mis oídos." Así que oremos. Como oramos la semana pasada durante la semana de oración, "Abre mis ojos, para que vea las maravillas de tu ley" (Salmo 119:18), así oremos ahora, "Abre mis oídos, para que pueda oír la Palabra de Dios, con un corazón honesto y bueno y ser salvo (Lucas 8:12) y produzca fruto."

¡CUIDADO CÓMO ESCUCHAS! Parte Dos Febrero 22, 1998

Lucas 8:4-18 Habiéndose congregado una gran multitud, y los que de varias ciudades acudían a El, les habló por parábola: 5 "El sembrador salió a sembrar su semilla; y al sembrarla, una parte cayó junto al camino, y fue pisoteada y las aves del cielo se la comieron. 6 Otra parte cayó sobre la roca, y tan pronto como creció, se secó, porque no tenía humedad. 7 Otra parte cayó en medio de los espinos; y los espinos, al crecer con ella, la ahogaron. 8 Y otra parte cayó en tierra buena, y creció y produjo una cosecha a ciento por uno." Y al hablar estas cosas, Jesús exclamaba: "El que tiene oídos para oír, que oiga." 9 Sus discípulos le preguntaban qué quería decir esta parábola, 10 y El dijo: "A vosotros se os ha concedido conocer los misterios del reino de Dios, pero a los demás les hablo en parábolas, para que VIENDO, NO VEAN; Y OYENDO, NO ENTIENDAN. 11 La parábola es ésta: la semilla es la palabra de Dios. 12 Y aquéllos a lo largo del camino son los que han oído, pero después viene el diablo y arrebata la palabra de sus corazones, para que no crean y se salven. 13 Y aquéllos sobre la roca son los que, cuando oyen, reciben la palabra con gozo; pero éstos no tienen raíz profunda; creen por algún tiempo, y en el momento de la tentación sucumben. 14 Y la semilla que cayó entre los espinos, éstos son los que han oído, y al continuar su camino son ahogados por las preocupaciones, las riquezas y los placeres de la vida, y su fruto no madura. 15 Pero la semilla en la tierra buena, éstos son los que han oído la palabra con corazón recto y bueno, y la retienen, y dan fruto con su perseverancia. 16 Nadie enciende una lámpara y la cubre con una vasija, o la pone debajo de una cama, sino que la pone sobre un candelero para que los que entren vean la luz. 17 Pues no hay nada oculto que no haya de ser manifiesto, ni secreto que no haya de ser conocido y salga a la luz. 18 Por tanto, tened cuidado de cómo oís; porque al que tiene, más le será dado; y al que no tiene, aun lo que cree que tiene se le quitará."

La Parábola del Sembrador Trata Acerca del Oír El mensaje de hoy es la conclusión y la aplicación práctica del mensaje de la semana pasada sobre la parábola del sembrador en Lucas 8:4-18. La semana pasada mi punto era que esta parábola y su interpretación hecha por Jesús habla sobre escuchar y no sobre predicar. Repasemos en el texto por qué digo eso. Al final de la parábola, en el verso 8, Jesús dice, "El que tiene oídos para oír, que oiga." Aquí es donde se menciona "oír" por primera vez. Nos advierte que hay algunas personas que tienen oídos pero no "oídos para oír." Así que hay una gran urgencia en la voz de Jesús: Tengan cuidado de tener oídos que oigan, y no simplemente oídos. Entonces, en el verso 9, los discípulos le preguntan a Jesús el significado de la parábola del sembrador. Él sorprendentemente les responde citando a Isaías 6:9-10 explicándoles por qué él habla en parábolas. Él les dice, "A vosotros se os ha concedido conocer los misterios del reino de

Dios, pero a los demás les hablo en parábolas, para que viendo, no vean; y oyendo, no entiendan." Esta es la segunda referencia de oír: Jesús usa parábolas, entre otras razones, porque ellas mantienen a ciertas personas en oscuridad. La semana pasada dije que esta era una forma de juicio. El tiempo se les había acabado a algunos en los días de Jesús. Dios los había entregado a la oscuridad de sus mentes (Romanos 1:24,26,28). Oyendo, ellos no oirían. Estas son personas que no tienen oídos para oír. Así que la urgencia aumenta. ¿Estamos nosotros entre los que oyen las parábolas y dicen, "¡Para mí esto no tiene ningún tipo de sentido!"? ¿O estamos entre aquellos a los cuales les son dados los misterios del reino? Es un asunto de oír. Entonces notamos que, en el verso 11, Jesús dice que la semilla sembrada en la parábola es "la Palabra de Dios." Esto es predicar, pero la predicación no es el tema. El tema es el oír. Vemos esto en cada tipo de terreno. Cada terreno es descrito como un tipo diferente de oír en los versos 12-15. El oír es mencionado en cada versículo. En el verso 12: un oír donde Satanás arrebata la Palabra. En el verso 13: un oír donde la prueba destruye la Palabra que no tiene raíz. En el verso 14: un oír donde las preocupaciones, riquezas y placeres ahogan la Palabra. Y finalmente, en el verso 15: un oír con un corazón bueno y honesto donde la Palabra produce fruto en perseverancia. El asunto es oír: ¿Cómo oyes la predicación de la Palabra de Dios? Entonces saltamos los versículos 16-17 y vimos la referencia final del oír en nuestro texto, en el verso 18: "Por tanto, tened cuidado de cómo oís; porque al que tiene, más le será dado; y al que

no tiene, aun lo que cree que tiene se le quitará." Si tienes oídos para oír, y si tienes un buen y honesto corazón, entonces te será dado entendimiento y te será dada una vida de fructificación. Pero si no tienes oídos para oír y no tienes una buena tierra, entonces aún lo que crees que tienes te será quitado: la semilla es arrebatada por el diablo en el verso 12; es arrebatada por las pruebas en el verso 13; es arrebatada por las preocupaciones, riquezas y placeres en el verso 14. ¡Así que ten cuidado de cómo oyes! Es un asunto de gran importancia. La salvación depende de ello. (mira la última palabra del verso 12). Oír es un gran llamado. No viene naturalmente. Es un regalo. Pero puede ser buscado. Si no fuera así Jesús no hubiese dicho en el verso 18, "Tened cuidado de cómo oís." Ahora volvamos a los versos 16-17 que saltamos la semana pasada. La razón por la que incluyo estos versos con la parábola del sembrador es que la conclusión de la parábola viene en el verso 18 después de estos dos versos. Así que Lucas los incluye con la parábola del sembrador. De hecho, él hace de la conclusión de la parábola (verso 18) una inferencia directa de estos dos versos. Leámoslos:

Nadie enciende una lámpara y la cubre con una vasija, o la pone debajo de una cama, sino que la pone sobre un candelero para que los que entren vean la luz. Pues no hay nada oculto que no haya de ser manifiesto, ni secreto que no haya de ser conocido y salga a la luz. Con estas palabras Jesús hace por lo menos dos cosas. Fruto y Luz

1. Él declara que el "fruto" del verso 15 es la "luz" del verso 16. Y la razón de ser de esta luz es

ayudar a las personas a ver su camino para "venir al" reino de Dios. Él cambia imágenes de fruto (verso 15) por luz (verso 16). Pero esto no es de sorprender porque sabemos por otras enseñanzas del Nuevo Testamento (Colosenses 1:10; Lucas 3:8-9) que producir fruto significa hacer buenas obras de fe para lo gloria de Dios. Y sabemos que, en Mateo 5:16, Jesús llamó "luz" a estas buenas obras que ayudan a las personas a entrar al reino: "Así brille vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas acciones y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos." En

otras palabras el fruto que crece en la buena tierra del verso 15 son las buenas obras de fe en la Palabra de Dios que fue predicada. Y esas buenas obras son llamadas aquí (como en Mateo 5:16) luz que ayuda a las personas a entrar al reino - ayuda a las personas a reconocer la gloria y la verdad de Dios, y a confiar en él. Esta es la primera cosa que hace Jesús en estos versos: él declara que el fruto del oír de la buena tierra es una vida de buenas obras que brilla en el mundo de tal modo que las personas que "entran" pueden ver y conocer la forma de entrar. La Clandestinidad del Evangelio

1. Ahora la segunda cosa que Jesús hace en los versos 16-17

es poner en claro

que

la

clandestinidad del evangelio, mencionada atrás en el verso 10, no es para entorpecer la demostración y proclamación clara y pública de la Palabra de Dios. Recuerda que él dice en el verso 10: "A vosotros se os ha concedido conocer los misterios del reino de Dios, pero a los demás les hablo en parábolas, para que 'viendo, no vean; y oyendo, no entiendan.'" Esto parece una limitación de la apertura y universalidad de la oferta de la Palabra de Dios. Pero no lo es. Y eso es lo

que dejan claro los versos 16-17. Cuando tu lámpara es encendida por la Palabra de Dios, y tu vida se vuelve una luz de fe y gozo y buenas obras, ¡no lo escondas! El verso 16 dice: "Nadie enciende una lámpara y la cubre con una vasija, o la pone debajo de una cama, sino que la pone sobre un candelero para que los que entren

vean la luz." Puede ser que haya cierta clandestinidad sobre esto en mi vida terrenal durante un tiempo, dice Jesús, pero (al ponerlo claro ahora en el verso 17) las cosas van a cambiar: "Pues no hay nada oculto que no haya de ser manifiesto, ni secreto que no haya de ser conocido y salga a la luz" En mi justicia, puedo tener propósitos sabios y soberanos para ocultar de algunos el misterio durante un tiempo, pero ese no es tu trabajo. Tomas lo que te doy y lo das a conocer a lo ancho y a

lo largo. Como dice Jesús en Mateo 10:27, "Lo que os digo en la oscuridad, habladlo en la luz; y lo que oís al oído, proclamadlo desde las azoteas." Así que al final, el punto de la parábola del sembrador no es solo que nuestra salvación y fructificación dependen de cómo oímos la Palabra de Dios, sino que el éxito de cómo la Palabra de Dios se propague en el mundo también depende de cómo oímos. Escuchar - oír - es un gran llamado en la iglesia Cristiana porque tu salvación depende de ello (verso 12), y tu fructificación depende de ello (verso 15), y la propagación de la luz en el mundo depende de ello (verso 16-17). Y al final la gloria de Dios depende de ello (Mateo 5:16). Así que (verso 18), "Tened cuidado de cómo oís." Ahora bien, ¿cómo debemos hacer eso al prepararnos para oír la Palabra de Dios predicada en nuestra iglesia Belén? ¿Cómo te Preparas Para Oír la Palabra de Dios el Domingo? Traigo diez exhortaciones, laMayoría son muy cortas, pero son dignas de mucha más reflexión de lo que se les puede dar aquí. Puedes tomarlas y volver sobre ellas. Espero que las anotes y hables sobre ellas con tu familia o quizás en la reunión de grupos pequeños esta noche. La pregunta que estoy tratando de responder es, ¿Cómo te preparas para oír la Palabra de Dios en la adoración del Domingo en la mañana? Específicamente, quiero significar ¿qué puedes hacer el sábado en la noche y el domingo en la mañana y de camino a la iglesia y cuando entras a este salón? Ese es el período de tiempo que tengo en mente.

1. Ora que Dios te de el corazón bueno y honesto descrito en el verso 15

Existen muchas cosas que podemos hacer con nuestras voluntades - y que debemos hacer. Pero nuestras voluntades están gobernadas por nuestros corazones y por lo que aman nuestros corazones. Así que debemos tener un nuevo corazón si vamos a hacer lo que debemos hacer, y hacerlo con gozo, de la manera en que Dios nos demanda (Salmo 100:2). Y la Biblia nos enseña que este nuevo corazón es obra de Dios. "os daré un corazón nuevo," Ezequiel 36:26. "Y les daré un corazón para que me conozcan," Jeremías 24:7. Así que debo pedírselo a Dios. "Oh Señor, dame

un corazón para ti. Dame un corazón bueno y honesto. Dame un corazón suave y receptivo. Dame un corazón humilde y manso. Dame un corazón fructífero. Dame un corazón para ti." Aparta algo de tiempo antes de irte a la cama el sábado por la noche, y entonces ora otra vez así cuando te levantes el domingo en la mañana.

2. Medita en la Palabra de Dios. Lee porciones de tu Biblia con una visión de producir hambre por

Dios. ¿Cuántos de ustedes han escuchado la palabra "aperitivo"? Casi todo el mundo. Pero ¿qué hay de la palabra "aperitar"? ¿No? Es porque no está en el diccionario. Bueno, ¡por eso creé la palabra! Un aperitivo es algo que aperita. Aperitar es lo que despierta el apetito. Y para eso sirve un aperitivo. Así que si el sermón es la comida, el aperitivo es la porción de la Palabra sobre la que

meditas el sábado por la noche y el domingo en la mañana. Esto es crucial. Necesitas cultivar un gusto espiritual antes de venir si quieres disfrutar y beneficiarte al máximo de la comida del Espíritu. Si tu paladar es mundano, no tendrás el mismo gusto por las cosas espirituales, y no oirás como debes. Así que "aperita" tu corazón meditando en la Palabra de Dios el sábado por la noche y el domingo en la mañana. Planéalo. Esta es la forma en que tú "¡tienes cuidado de cómo oyes!"

3. Purifica tu mente alejándote del entretenimiento mundano

Santiago 1:21: "Por lo cual, desechando toda inmundicia y todo resto de malicia, recibid con humildad la palabra implantada, que es poderosa para salvar vuestras almas." ¿Cómo recibes la palabra implantada? Desechando toda inmundicia y todo resto de malicia. Esto es lo que hace la Palabra "inrecibible." Me sorp