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Los privilegios ante la justicia se oponen a la confianza en

las instituciones

Integrantes de Farc no van un día a la cárcel y están en el


Congreso a pesar de delitos como el secuestro y violación
de niños. Un ciudadano que se robó una bicicleta, hecho
grave, que haya sido condenado no puede ser elegido. Unos
son premiados con impunidad total y otros no tienen la
segunda oportunidad que tanto se alega. Se rompe un
principio de la justicia: a iguales hechos iguales
consecuencias.

El proyecto propone que por una vez se otorgue la


oportunidad que condenados y procesados por hechos
hasta la fecha que se defina, puedan ser elegidos y tengan
un descuento carcelario con excepción de delitos de lesa
humanidad, crímenes de guerra, delitos de competencia de
la Corte Penal Internacional y corrupción en la
contratación pública. El reincidente perdería el beneficio y
tendría una pena agravada.
Cuando el No ganó el Plebiscito, propusimos para el
Pacto Nacional desechado que por lo menos se aplazara
la llegada de Farc al Congreso hasta que cumplieran la
desconcertante sanción con que los premió La Habana.

Para eventuales desmovilizaciones de grupos criminales


se propone que en lugar de impunidad absoluta se rijan
por la ley 975 de 2005 que para los delitos mencionados,
establece cárcel entre 5 y 8 años y no permite
elegibilidad.

También se propone que esta ley 975 de Justicia, Paz y


Reparación, se pueda utilizar frente a quienes se
desmovilizaron entre 2002 y 2010 y por alguna razón,
extradición por ejemplo, no se ha aplicado.
Para los integrantes de las Fuerzas Armadas hacemos dos
propuestas: Una sala con jueces imparciales en la JEP y que
quienes hayan estado o lleguen a estar 5 años en la cárcel,
puedan obtener libertad condicional. Se permitiría que la
persona que no reconozca el hecho criminal que se le asigna
pueda dar una versión de buena fe, que contribuya a la verdad,
y no auto incriminatoria.

Resalto: quien haya causado daño tiene que reparar a las


víctimas y pedir perdón como lo exige la ley 975.

Es dañino a la convivencia justificar los delitos de unos, darles


total impunidad y desconocer a los demás ciudadanos que
quieran resocializarse.

No olvidemos: superar pobreza, apoyar a la empresa privada,


Estado austero, sin corrupción, disminución del Congreso
como ejemplo, evitar estigmatizaciones que generan odio y
riesgos a la vida. Busquemos un acuerdo para superar estos
agudos desequilibrios judiciales.