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Sigmund Freud

neurólogo austriaco

Sigmund Freud (pronunciación en alemán: /ˈziːkmʊnt ˈfʁɔʏt /; Příbor, 6 de mayo de 1856-Londres,


23 de sept iembre de 1939) fue un médico neurólogo aust riaco de origen judío, padre del
psicoanálisis y una de las mayores figuras int elect uales del siglo xx.[2] ​
Sigmund Freud

Fotografía de Sigmund Freud circa 1921,[1] ​de Max Halberstadt.

Información personal

Nombre de nacimiento Sigismund Schlomo Freud

Nacimiento 6 de mayo de 1856

Freiberg in Mähren, Moravia, Imperio austríaco


(hoy Příbor, República Checa)

Fallecimiento 23 de septiembre de 1939 (83 años)

Hampstead, Londres, Reino Unido

Causa de muerte Cáncer de laringe

Sepultura Crematorio de Golders Green

Residencia Austria y Reino Unido

Nacionalidad Austríaca

Religión Ateísmo

Lengua materna Alemán

Familia

Padres Jacob Freud

Amalia Freud

Cónyuge Martha Bernays

Hijos Seis, incluyendo a Anna Freud

Educación
Educado en Universidad de Viena

Alumno de Franz Brentano


Ernst Wilhelm von Brücke
Josef Stefan
Theodor Meynert
Jean-Martin Charcot (1885-1886)
Ambroise-Auguste Liébault (desde 1889)

Información profesional

Área Arte, filosofía, literatura, medicina, mitología,


neurología, psicoanálisis, psicoterapia

Conocido por Psicoanálisis

Cargos ocupados Catedrático

Empleador Universidad de Viena

Estudiantes doctorales Otto Gross

Obras notables La interpretación de los sueños


El malestar en la cultura
Tótem y tabú
Tres ensayos sobre teoría sexual
El yo y el ello

Miembro de Asociación Psicoanalítica Vienesa, Círculo


interno de Freud, Instituto Psicoanalítico de
Berlín, Asociación Psicoanalítica Internacional

Distinciones Premio Goethe

Firma

Su int erés cient ífico inicial como invest igador se cent ró en el campo de la neurología, derivando
progresivament e hacia la vert ient e psicológica de las afecciones ment ales, invest igaciones de
las que daría cuent a en la casuíst ica de su consult orio privado. Est udió en París, con el neurólogo
francés Jean-Mart in Charcot , las aplicaciones de la hipnosis en el t rat amient o de la hist eria. De
vuelt a a la ciudad de Viena y en colaboración con Josef Breuer desarrolló el mét odo cat árt ico.
Paulat inament e, reemplazó t ant o la sugest ión hipnót ica como el mét odo cat árt ico por la
asociación libre y la int erpret ación de los sueños.[3] ​De igual modo, la búsqueda inicial cent rada
en la rememoración de los t raumas psicógenos como product ores de sínt omas fue abriendo
paso al desarrollo de una t eoría et iológica de las neurosis más diferenciada. Todo est o se
convirt ió en el punt o de part ida del psicoanálisis, al que se dedicó inint errumpidament e el rest o
de su vida.

Freud post uló la exist encia de una sexualidad infant il perversa polimorfa,[4] ​t esis que causó una
int ensa polémica en la sociedad purit ana de la Viena de principios del siglo XX y por la cual fue
acusado de pansexualista. A pesar de la host ilidad que t uvo que afront ar con sus revolucionarias
t eorías e hipót esis, Freud acabaría por convert irse en una de las figuras más influyent es del
siglo XX. Sus t eorías, sin embargo, siguen siendo discut idas y crit icadas, cuando no simplement e
rechazadas. Muchos limit an su aport e al campo del pensamient o y de la cult ura en general,
exist iendo un amplio debat e acerca de si el psicoanálisis pert enece o no al ámbit o de la ciencia.

La división de opiniones que la figura de Freud suscit a podría resumirse del siguient e modo: unos
le consideran más un gran cient ífico en el campo de la medicina, que descubrió gran part e del
funcionamient o psíquico humano; y ot ros lo ven especialment e como un filósofo que replant eó la
nat uraleza humana y ayudó a derribar t abúes, pero cuyas t eorías, como ciencia, fallan en un
examen riguroso.

El 28 de agost o de 1930, Freud fue galardonado con el Premio Goet he de la ciudad de Fráncfort
del Meno por su act ividad creat iva. También en honor de Freud, al que frecuent ement e se le
denomina el padre del psicoanálisis, se dio el nombre «Freud» a un pequeño crát er de impact o
lunar que se encuent ra en una meset a dent ro de Oceanus Procellarum, en la part e noroccident al
del lado visible de la Luna.[5] ​

Biografía
Lugar de nacimiento de Sigmund Freud en Příbor (República Checa).

Sigismund Schlomo Freud nació el 6 de mayo de 1856 en Freiberg, Moravia (en la act ualidad,
Příbor en la República Checa) en el seno de una familia judía. Aunque el nombre que figura en su
cert ificado de nacimient o es Sigismund,[6] ​su padre añadió un segundo nombre, de origen hebreo,
Schlomo o Shelomoh (versiones de Salomón) en una inscripción manuscrit a en la biblia de familia.
Un document o de 1871 se refiere a Freud como Sigmund aunque él mismo no comienza a firmar
Sigmund hast a 1875 y nunca usó el segundo nombre.[7] ​Fue el mayor de seis hermanos (cinco
mujeres y un varón). Tenía además dos hermanast ros de uno de los dos mat rimonios ant eriores de
su padre. En 1860, cuando cont aba con t res años de edad, su familia se t rasladó a Viena,
esperando el padre recobrar la prosperidad perdida de su negocio de lanas. Según sus propias
palabras, «fue educado sin religión y permaneció incrédulo», de modo que sus lazos con el
judaísmo no fueron ni religiosos, ni nacionalist as, aunque se ident ificó siempre con su cult ura.[8] ​

A pesar de que su familia at ravesó grandes dificult ades económicas, sus padres se esforzaron
para que obt uviera una buena educación y en 1873, cuando cont aba con 17 años, Freud ingresó en
la Universidad de Viena como est udiant e de medicina en un ambient e de ant isemit ismo crecient e.
En 1877 abrevió su nombre de Sigismund Freud a Sigmund Freud. Est udiant e poco convencional
pero brillant e, fue ayudant e del profesor E. Brücke en el Inst it ut o de Fisiología de Viena ent re
1876 y 1882.[9] ​
En 1880 conoció al que sería su ment or Joseph Breuer.

Según se desprende de numerosas cart as ent re Freud y su amigo Eduard Silberst ein, escrit as
ent re 1871 y 1881,[10] ​ambos aprendieron el español de manera aut odidact a. Incluso formaron
una especie de sociedad secret a a la que nombran «Academia Cast ellana» (AC)[10] ​y usaron
como pseudónimos los nombres de los dos perros prot agonist as de El coloquio de los perros del
"gran Cervant es"; solían firmar Freud como Cipion y Silberst ein como Berganza. Publicadas en
1965, las cart as han sido t raducidas al inglés, it aliano, español y francés.[11] ​
Las originales se
encuent ran en la Library of Congress.[10] ​

En 1881 se graduó como médico.[12] ​


Freud t rabajó bajo la dirección de Theodor Meynert en el
Hospit al General de Viena ent re los años 1883 y 1885. Como invest igador médico, Freud fue un
pionero al proponer el uso t erapéut ico de la cocaína como est imulant e y analgésico. Ent re 1884
y 1887 escribió muchos art ículos sobre las propiedades de dicha droga. Sobre la base de las
experiment aciones que él mismo realizaba en el laborat orio de neuroanat omía del not able
pat ólogo aust ríaco y especialist a en hist ología Salomon St ricker, logró demost rar las
propiedades de la cocaína como anest ésico local.
En 1884 Freud publicó su t rabajo Über Coca (Sobre la coca), al que sucedieron varios art ículos
más sobre el t ema. Aplicando los result ados de Freud, pero sin cit arlo, Carl Koller ut ilizó con gran
éxit o la cocaína en cirugía e int ervenciones oft almológicas publicando al respect o y obt eniendo
por ello un gran reconocimient o cient ífico.[13] ​
Se ha podido det erminar ―t ras la publicación de las
cart as a su ent onces promet ida y luego esposa, Mart ha Bernays―[14] ​que Freud hizo un int ent o
frust rado de curar con cocaína a su amigo Ernst von Fleischl-Marxow, quien era adict o a la
morfina, pero el t rat amient o solo le agregó una nueva adicción, hast a que finalment e falleció. Se
le crit ica a Freud no haber admit ido públicament e est e fracaso, y a su biógrafo y amigo Ernest
Jones que no haya informado de él. Es t ambién conocido que el propio Freud consumió cocaína
en algún período de su vida, según se puede leer en la versión complet a de su correspondencia
con Wilhelm Fliess.[15] ​

Sigmund Freud en 1905.

En 1886, Freud se casó con Mart ha Bernays y abrió una clínica privada especializada en
t rast ornos nerviosos. Comenzó su práct ica para t rat ar neurosis como la hist eria ut ilizando la
hipnosis y el mét odo cat árt ico que su ment or Josef Breuer había aplicado con Bert ha
Pappenheim (Anna O.) obt eniendo result ados que en aquel moment o parecían sorprendent es,[16] ​
para post eriorment e abandonar ambas t écnicas en favor de la asociación libre, desarrollada por él
ent re los años 1895 y 1900, impulsado por las experiencias con sus pacient es hist éricas. Freud
not ó que podía aliviar sus sínt omas animándolas a que verbalizaran sin censura cualquier
ocurrencia que pasara por su ment e.

En 1899[a] ​se publicó la que es considerada como su obra más import ant e e influyent e, La
interpretación de los sueños, inaugurando una nueva disciplina y modo de ent ender la ment e
humana, el psicoanálisis. Tras algunos años de aislamient o personal y profesional debido a la
incomprensión e indignación que en general sus t eorías e ideas provocaron, comenzó a formarse
un grupo de adept os en t orno a él, el germen del fut uro movimient o psicoanalít ico. Sus ideas
empezaron a int eresar cada vez más al gran público y se fueron divulgando pese a la gran
resist encia que suscit aban.

El primer reconocimient o oficial como creador del psicoanálisis fue en 1902 al recibir el
nombramient o imperial como profesor ext raordinario, hecho que Freud coment aría en una cart a a
Wilhelm Fliess fechada en Viena el 11 de marzo de 1902, señalando sarcást icament e que est o
era «...como si de pront o el papel de la sexualidad fuera reconocido oficialment e por su
Majest ad...».[17] ​

Int ernacionalment e, obt uvo su primer reconocimient o oficial en 1909, cuando la Universidad de
Clark, en Worcest er, Massachuset t s, le concedió el t ít ulo honorífico doctor honoris causa.[18] ​G.
St anley Hall lo invit ó a dar una serie de conferencias como part e de las celebraciones con mot ivo
del vigésimo aniversario de la fundación de la universidad que presidía, con la int ención de divulgar
el psicoanálisis en los Est ados Unidos.

Freud experiment ó la primera disensión int erna a su doct rina en oct ubre de 1911 cuando Alfred
Adler y seis de sus part idarios se dieron de baja de la Asociación Psicoanalít ica Vienesa.[19] ​Por
est a época ya se gest aba la que Carl Gust av Jung prot agonizaría en 1914, con más graves
consecuencias y que amenazaría con desest abilizar t odo el edificio psicoanalít ico. Ent onces
t ambién conocería a la escrit ora Lou Andreas-Salomé, con la que ent ablaría una relación de
amist ad.

En 1923 se le diagnost icó un cáncer de paladar, probablement e a consecuencia de su int ensa


adicción a los puros, del que fue operado hast a 33 veces. Su enfermedad, apart e de provocarle
un gran sufrimient o, una gran incapacidad y finalment e sordera del oído derecho, lo obligó a usar
una serie de incómodas prót esis de paladar que le dificult aron mucho la capacidad del habla.[20] ​
Nunca dejó de fumar, con las consecuencias que est o le acarreó. A pesar de su enfermedad,
Freud cont inuó t rabajando como psicoanalist a y, hast a el fin de su vida, no cesó de escribir y
publicar un gran número de art ículos, ensayos y libros.
Sigmund Freud en sus últimos años de vida.

Toda la vida de Freud, con la excepción de sus t res primeros años, t ranscurrió en la ciudad de
Viena. Sin embargo, en 1938, t ras la anexión de Aust ria por part e de la Alemania nazi, Freud, en su
condición de judío y fundador de la escuela psicoanalít ica, fue considerado enemigo del Tercer
Reich. Sus libros fueron quemados públicament e y t ant o él como su familia sufrieron un int enso
acoso. Reacio a abandonar Viena, se vio obligado a escapar del país al quedar claro el inminent e
peligro que corría su vida. En un allanamient o de la casa donde operaba la edit orial psicoanalít ica
y de su vivienda, su hijo Mart in fue det enido durant e t odo un día. Una semana más t arde, su hija
Anna fue int errogada en el cuart el general de la Gest apo. Est os hechos lo llevaron a convencerse
de la necesidad de part ir.[21] ​
El hecho de que sus hermanas (cuat ro de ellas permanecieron en
Viena) fueran apresadas más t arde y murieran en campos de concent ración confirma a posteriori
que el riesgo vit al era ciert o. Gracias a la int ervención in extremis de Marie Bonapart e y Ernest
Jones consiguió salir del país y refugiarse en Londres, Inglat erra. En el moment o de part ir se le
exigió que firmara una declaración donde se aseguraba que había sido t rat ado con respet o por el
régimen nazi.[22] ​

El 23 de sept iembre de 1939, muy det eriorado físicament e e incapaz de soport ar el dolor que le
producía la propagación del cáncer de paladar, le recordó a su médico personal, Max Schur, su
promesa de sedación t erminal para ahorrarle el sufrimient o agónico.[23] ​
Freud murió después de
serle suminist radas t res inyecciones[24] ​de morfina.[25] ​
Fue incinerado en el cremat orio laico de
Golders Green, donde reposan sus cenizas junt o a las de su esposa Mart ha.[26] ​

A pesar de los implacables y a menudo apremiant es desafíos a los que sus ideas t uvieron que
enfrent arse, t ant o en vida como una vez desaparecido, Freud se convirt ió y sigue siendo una de
las figuras más influyent es del pensamient o cont emporáneo.

Descendencia y familiares

Su hija Anna Freud fue una dest acada psicoanalist a, part icularment e en el campo de la infancia y
del desarrollo psicológico. Sigmund Freud fue abuelo del pint or Lucian Freud y del escrit or
Clement Freud. Fue bisabuelo de la periodist a Emma Freud, de la diseñadora de moda Bella Freud
y del relacionador público Mat t hew Freud. También fue t ío de Edward Bernays, conocido como el
padre de las relaciones públicas.

Las innovaciones de Freud

Portada de la primera edición de La interpretación de los sueños (en alemán).


Freud innovó en dos campos. Desarrolló simult áneament e, por un lado, una t eoría de la ment e y
de la conduct a humana; y por ot ro, una t écnica t erapéut ica para ayudar a personas con
afecciones psíquicas. Algunos de sus seguidores afirman est ar influidos por uno, pero no por ot ro
campo.

Probablement e, la cont ribución más significat iva que ha hecho al pensamient o moderno es la de
int ent ar darle un est at us cient ífico (no compart ido por varias ramas de la ciencia y la psicología)
al concept o de lo inconscient e (que t omó de Eduard von Hart mann, Schopenhauer y Niet zsche).
Sus concept os de «inconscient e», «deseo inconscient e» y «represión» fueron revolucionarios.
Proponen una ment e dividida en capas o niveles, dominada en ciert a medida por una volunt ad
primit iva, más allá de la esfera conscient e y que se manifiest a en «producciones» t ales como
chist es, lapsus, act os fallidos, sueños y sínt omas.

En su obra más conocida, La interpretación de los sueños (Die Traumdeutung, 1900), Freud explica
el argument o para post ular el nuevo modelo del inconscient e y desarrolla un mét odo para
conseguir acceder al mismo, t omando element os de sus experiencias previas.
Como part e de su
t eoría, post ula t ambién la exist encia de un preconscient e, que describe como la capa ent re el
conscient e y el inconscient e (el t érmino subconscient e es ut ilizado popularment e, pero no forma
part e de la t erminología psicoanalít ica). La represión, por su part e, t iene gran import ancia en el
conocimient o de lo inconscient e. De acuerdo con Freud, las personas experiment an a menudo
pensamient os y sent imient os t an dolorosos que no pueden soport arlos. Freud se refiere a est a
idea a lo largo de t oda su obra, principalment e en sus Trabajos sobre metapsicología.[27] ​
Según
sost uvo, est os pensamient os y sent imient os (al igual que los recuerdos asociados) no pueden
ser expulsados de la ment e, pero sí del conscient e para formar part e del inconscient e,
mant eniendo lo reprimido su efect ividad psíquica y ret ornando en forma de alguna de sus
producciones.[27] ​

Aunque a lo largo de su carrera Freud int ent ó encont rar pat rones de represión ent re sus
pacient es que derivasen en un modelo general para la ment e, observó que sus dist int os
pacient es reprimían hechos diferent es. Además, advirt ió que el proceso de la represión es en sí
mismo un act o no conscient e (es decir, no ocurriría a t ravés de la int ención de los pensamient os
o sent imient os conscient es).

Freud buscó una explicación a la forma de operar de la ment e. Propuso una est ruct ura de la
misma dividida en t res part es: el ello, el yo y el superyó (véase ello, yo y superyó):

El ello represent a las pulsiones o impulsos primigenios. Según Freud, const it uye el mot or del
pensamient o y el comport amient o humano. Cont iene nuest ros deseos de grat ificación más
primit ivos.

El superyó, la part e que cont rarrest a al ello, represent a los pensamient os morales y ét icos.

El yo permanece ent re ambos. Act úa mediando ent re nuest ras necesidades primit ivas y
nuest ras creencias ét icas y morales. No es sinónimo de la consciencia (exist en part es del yo
que son inconscient es). Un yo saludable proporciona la habilidad para adapt arse a la realidad e
int eract uar con el mundo ext erior de una manera que represent e el mejor compromiso ent re los
deseos y mociones pulsionales del ello y las demandas rest rict ivas o punit ivas provenient es
del superyó.

Freud est aba especialment e int eresado en la dinámica de est as t res part es de la ment e.
Argument ó que esa relación est á influenciada por fact ores o energías innat os, que llamó
pulsiones. Describió dos pulsiones ant agónicas:

Eros o pulsión de vida, una pulsión sexual t endent e a preservar la vida.

Tánat os o pulsión de muert e. Represent a una moción agresiva, aunque a veces se resuelve en
una pulsión que nos induce a volver a un est ado de calma, principio de nirvana o no exist encia,
que basó en sus est udios sobre prot ozoos (Más allá del principio de placer).

Freud t ambién sost uvo que la libido madura en los individuos por medio del cambio de su objet o.
Argument ó que la sexualidad infant il es «polimórficament e perversa», en el sent ido de que una
gran variedad de objet os pueden ser una fuent e de placer. Conforme las personas se desarrollan,
se fijan sobre diferent es objet os específicos en dist int as fases:

1. Fase oral, ejemplificada por el placer de los bebés en la lact ancia.

2. Fase anal, ejemplificada por el placer de los niños al cont rolar sus esfínt eres.

3. Fase fálica. Propuso que llega un moment o en que los niños pasan a una fase donde se fijan
en el progenit or de sexo opuest o (complejo de Edipo). Desarrolló un modelo que explica la
forma en que est e pat rón encaja en el desarrollo de la dinámica de la ment e. Cada fase es
una progresión hacia la madurez sexual, caract erizada por un fuert e yo, y la habilidad para
ret ardar la necesidad de grat ificaciones.

4. Período de lat encia, en que se desarrollan fuerzas psíquicas que inhiben el impulso sexual y
reducen su dirección.

5. Fase genit al, surge en la adolescencia, cuando maduran los órganos genit ales. Surgen los
deseos sexuales y agresivos.
Puerta de la casa de Freud en Viena.

El modelo psicosexual que desarrolló Freud se ha crit icado desde diferent es frent es. Algunos
han at acado su afirmación sobre la exist encia de una sexualidad infantil (e implícit ament e la
expansión que hizo en la noción de sexualidad). Ot ros aut ores, en cambio, consideran que no
amplió los conocimient os sobre sexualidad (que t enían ant ecedent es en la psiquiat ría y la
filosofía de aut ores como Schopenhauer), sino que «neurot izó» la sexualidad al relacionarla con
concept os como incest o, perversión y t rast ornos ment ales. Ciencias como la ant ropología y la
sociología argument an que el pat rón de desarrollo propuest o por Freud no es universal ni
necesario en el desarrollo de la salud ment al, calificándolo de et nocént rico por omit ir
det erminant es socio-cult urales.

Freud esperaba probar que su modelo, basado en observaciones de la clase media aust ríaca, era
válido universalment e. Ut ilizó la mit ología griega y la et nografía cont emporánea como modelos
comparat ivos. Acudió al Edipo Rey de Sófocles para indicar que el ser humano desea el incest o
de forma nat ural y cómo se reprime ese deseo. El complejo de Edipo fue descrit o como una fase
del desarrollo psicosexual y de madurez. También se fijó en los est udios ant ropológicos sobre
t ot emismo, argument ando que reflejan una cost umbre rit ualizada del complejo de Edipo (Tótem y
tabú). Incorporó en su t eoría concept os de la religión cat ólica y judía, así como principios de la
sociedad vict oriana sobre represión, sexualidad y moral; y ot ros de la biología y la hidráulica.

Esperaba que su invest igación proporcionara una sólida base cient ífica para su mét odo
t erapéut ico. El objet ivo de la t erapia freudiana o psicoanálisis es, relacionando concept os de la
ment e cart esiana y de la hidráulica, mover los pensamient os y sent imient os reprimidos
(explicados como una forma de energía) hacia el conscient e. Al inicio de sus t rabajos con Breuer,
Freud pensaba que est o podía realizarse a t ravés de la cat arsis, que conllevaría
aut omát icament e la cura. Sin embargo, al poco t iempo Freud abandona ambas ideas en beneficio
del mét odo de la asociación libre y de la int erpret ación de los sueños. Con ello, t ambién deja
at rás la hipnosis y t oda forma de t écnica sugest iva.[28] ​Así inaugura la t écnica psicoanalít ica
propiament e dicha, a la que agrega ot ro element o cent ral: a t ravés de la relat ivament e poca
int ervención del psicoanalist a, que adopt a una post ura neut ral y abst inent e, el pacient e puede
proyect ar sus pensamient os y sent imient os sobre él. A t ravés de est e proceso, llamado
t ransferencia, el pacient e puede reconst ruir y resolver conflict os reprimidos (causant es de su
enfermedad), especialment e conflict os de la infancia con sus padres.

Es menos conocido su int erés inicial por la neurología. En los comienzos de su carrera había
invest igado la parálisis cerebral. Publicó numerosos art ículos médicos en est e campo. También
most ró que la enfermedad exist ía mucho ant es de que ot ros invest igadores de su t iempo
t uvieran not icia de ella y la est udiaran. Sugirió que era erróneo que est a enfermedad, que había
descrit o William Lit t le (cirujano ort opédico brit ánico), t uviera como causa una falt a de oxígeno
durant e el nacimient o. En cambio, dijo que las complicaciones en el part o eran solo un sínt oma
del problema. No fue hast a la década de 1980 cuando sus especulaciones fueron confirmadas
por invest igadores más modernos.

Legado

Psicoterapia

El famoso diván de Sigmund Freud, conservado en la Casa Museo Freud de Londres.


Reproducción del sillón que ocupaba Sigmund Freud y que le había regalado su hija Mathilde. Se conserva en la Casa

Museo Freud de Viena y fue confeccionado para un reportaje de la BBC.

Las hipót esis y mét odos int roducidos por Freud fueron polémicos durant e su vida y lo siguen
siendo en la act ualidad, pero pocos discut en su enorme impact o en la psicología y la psiquiat ría.

Freud desarrolló la llamada «cura del habla» que posibilit aría la mit igación y desaparición de los
sínt omas hist éricos y neurót icos a t ravés de un monólogo sin censura con el analist a. Est e,
ubicado fuera de la vist a del analizado, at endería con at ención flot ant e y respet aría las reglas de
la neut ralidad y abst inencia, es decir, evit ando juicios morales o de valor y no ent regando
sat isfacciones sust it ut as al analizado.

En moment os clave del t rabajo asociat ivo, el analist a haría int ervenciones para int erpret ar el
mat erial expuest o. En la descripción inicial de la t écnica, est e proceso no t endría más finalidad
que rememorar (hacer conscient es) ideas o recuerdos de event os que, por ser dolorosos,
humillant es o simplement e int olerables para el sujet o, fueron reprimidos en el inconscient e.
Trayendo t odo est e mat erial reprimido a la conciencia se le haría perder su poder pat ógeno y los
sínt omas desaparecerían. Est e proceso, sencillo sobre el papel, supone un esfuerzo int enso para
el analizado, ya que, las mismas fuerzas que ot rora posibilit aron la represión hacia el inconscient e
de las ideas y recuerdos t raumát icos, se opondrían virulent ament e a que sean t raídos a la
conciencia, es decir, a ser recordados. Est as fuerzas que se oponen al avance de la t erapia y a la
mejora del analizado se denominan resist encias.[29] ​

En una época post erior de su t rabajo, Freud descubriría que no bast a con simplement e «hacer
conscient e lo inconscient e». En los Nuevos consejos sobre la técnica del psicoanálisis (1914),
part icularment e en el t rabajo Recordar, repetir y reelaborar, int roduce el concept o de
reelaboración (durcharbeiten) de las resist encias, como ot ra pieza cent ral del t rabajo analít ico
«...que produce el máximo efect o alt erador sobre el pacient e y que dist ingue al t rat amient o
analít ico de t odo influjo sugest ivo».[30] ​

Los desarrollos t eóricos t ras la publicación de Más allá del principio del placer en 1920 t endrán
nuevas implicaciones para la t écnica t erapéut ica analít ica. En est a obra, Freud realiza una
redefinición de su primera t eoría de las pulsiones e int roduce la pulsión de muert e. La inercia del
sínt oma en la cura analít ica queda explicada a part ir de ent onces a t ravés de la compulsión de
repet ición movilizada por la pulsión de muert e.

Finalment e, Freud ret oma el t ema de la t écnica en 1937 en los t ext os Análisis terminable e
interminable (1937)[31] ​y Construcciones en el análisis (1937)[32] ​ambos t rabajos de t ono menos
ent usiast a (según apunt a James St rachey en el prólogo[33] ​) en los que describe de manera más
realist a los alcances y limit aciones de su t écnica.

Filosofía

La obra de Freud t uvo un enorme impact o en las ciencias sociales, especialment e en la Escuela
de Fráncfort y la t eoría crít ica.[34] ​
Además, muchos filósofos han discut ido sus t eorías y sus
implicaciones en el cont ext o del pensamient o occident al. El modelo de la ment e de Freud se
considera a menudo un desafío para la filosofía moderna.

Teoría política

El freudomarxismo es un int ent o de hacer compat ibles y complement arias las t eorías de
Sigmund Freud y Karl Marx.

Cultura popular

Freud t ambién ha t enido una influencia duradera y de gran alcance en la cult ura popular. Muchas
de sus ideas generales ganaron su lugar en el pensamient o cot idiano: el «lapsus freudiano», el
«complejo de Edipo», ent re ot ras.

Arte, literatura y cine


Las t eorías de Freud, así como la de ot ros psicoanalist as post eriores (especialment e Jacques
Lacan), se suelen ut ilizar como marco t eórico para analizar obras de art e, lit erat ura y cine. Las
dist int as int erpret aciones freudianas se basan en la visión de Freud del art e como un mét odo
efect ivo para la sublimación de deseos reprimidos. Freud mismo analizó varias obras lit erarias
desde est a perspect iva, incluyendo a Edipo Rey de Sófocles y Los hermanos Karamázov de
Fiódor Dost oyevski. Un análisis freudiano de una obra de art e puede enfocarse a la psicología
de los personajes, del aut or o del público.

Desde principios del siglo XX las ideas de Freud se han represent ado con frecuencia de forma
explícit a o implícit a en corrient es del art e, la lit erat ura y el cine. Ent re las figuras más not orias
con influencias freudianas est á la est ét ica de vanguardia denominada surrealismo y sus aut ores
André Bret ón, Luis Buñuel y Salvador Dalí y ot ros de est a corrient e. Apart e hay que mencionar
t ambién al cineast a inglés Alfred Hit chcock, además del anime Neon Genesis Evangelion.[35] ​

En 1924 Freud declinó la ofert a de 25 000 dólares que le propuso el edit or del Chicago Tribune
para analizar a un acusado en un sensacionalist a juicio de homicidio. En 1925, t ambién
rechazaría el ofrecimient o de 100.000 dólares que le hizo Samuel Goldwyn para colaborar en
una hist oria de amor acerca de Marco Ant onio y Cleopat ra.[36] ​

St efan Zweig y Edward James visit aron a Freud en Londres el 19 de julio de 1938. Los
acompañaba Salvador Dalí, que hizo un bosquejo de Freud para un cuadro.[37] ​

Sigmund Freud fue port ada de la revist a Time en diversas ocasiones: el 27 de oct ubre de
1924,[38] ​el 23 de abril de 1956[39] ​y el 29 de noviembre de 1993.[40] ​

Freud aparece en El cementerio de Praga (2010), la novela de Umbert o Eco.[41] ​

En Freud, serie de t elevisión alemana de 2020 de Net flix, se narra en ocho capít ulos una
biografía fict icia de la juvent ud del padre del psicoanálisis.[42] ​

Críticas al psicoanálisis

Algunos pacientes de Freud


Anna O.

Freud ut ilizó seudónimos en sus hist orias clínicas. Muchas de las personas ident ificadas por
seudónimos fueron rast readas hast a su verdadera ident idad por Pet er Swales. Algunos pacient es
conocidos por seudónimos fueron:

Anna O. (Bert ha Pappenheim, 1859-1936).

Cäcilie M. (Anna von Lieben).

Dora (Ida Bauer, 1882-1945).

Frau Emmy von N. (Fanny Moser).

Fräulein Elisabet h von R. (Ilona Weiss).[43] ​

Fräulein Kat harina (Aurelia Kronich).

Fräulein Lucy R.

El pequeño Hans (Herbert Graf, 1903-1973).

El hombre de las ratas (Ernst Lanzer, 1878-1914).

El hombre de los lobos (Serguéi Pankéyev, 1887-1979).

Ot ros pacient es famosos son:

H.D. (1886-1961).[44] ​

La princesa Alicia de Grecia y Dinamarca (1885-1969).

Emma Eckst ein (1865-1924).


Gust av Mahler (1860-1911), con quien Freud t uvo solo una única pero ext ensa consult a.

La princesa Marie Bonapart e.

Ent re las personas que no fueron pacient es pero cuyas observaciones psicoanalít icas fueron
publicadas, est án:

Daniel Paul Schreber (1842-1911), en su obra Puntualizaciones psicoanalíticas sobre un caso


de paranoia (Dementia paranoides) descrito autobiográficamente.

Giordano Bruno.

Woodrow Wilson (1856-1924), de quien Freud fue coaut or de un análisis con el escrit or
principal William Bullit t .

Miguel Ángel, que analizó en su ensayo El Moisés de Miguel Ángel.

Leonardo da Vinci, analizado en la obra de Freud Un recuerdo infantil de Leonardo da Vinci.

Moisés, en su obra Moisés y la religión monoteísta.

Fiódor Dost oyevski, en su art ículo Dostoievski y el parricidio, publicado en 1928.

Josef Popper-Lynkeus, en la obra de Freud Josef Popper-Lynkeus y la teoría del sueño.

Obras

Obras completas de Sigmund Freud


I. Publicaciones prepsicoanalíticas y manuscritos inéditos en vida de Freud
II. Estudios sobre la histeria
III. Primeras publicaciones psicoanalíticas
IV. La interpretación de los sueños (I)
V. La interpretación de los sueños (II) y Sobre el sueño
VI. Psicopatología de la vida cotidiana
VII. Tres ensayos de teoría sexual, y ot ras obras, «Fragmento de análisis de un caso de histeria»
(Caso «Dora»)
VIII. El chiste y su relación con lo inconsciente
IX. El delirio y los sueños en la «Gradiva» de W. Jensen, y ot ras obras
X. «Análisis de la fobia de un niño de cinco años» y «A propósito de un caso de neurosis
obsesiva»
XI. Cinco conferencias sobre Psicoanálisis, Un recuerdo infantil de Leonardo da Vinci, y ot ras
obras
XII. Trabajos sobre técnica psicoanalítica, y ot ras obras, «Sobre un caso de paranoia descrito
autobio-gráficamente (Caso Schreber)
XIII. Tótem y tabú, y ot ras obras
XIV. Trabajos sobre metapsicología, y ot ras obras, «Contribución a la historia del movimiento
psicoanalítico»
XV. Conferencias de introducción al psicoanálisis (Part es I y II)
XVI. Conferencias de introducción al psicoanálisis (Part e III)
XVII. «De la historia de una neurosis infantil» (Caso del «Hombre de los lobos»), y ot ras obras
XVIII. Más allá del principio de placer, Psicología de las masas y análisis del yo, y ot ras obras
XIX. El yo y el ello, y ot ras obras
XX. Presentación autobiográfica, Inhibición, síntoma y angustia, ¿Pueden los legos ejercer el
análisis?, y ot ras obras
XXI. El porvenir de una ilusión, El malestar en la cultura, y ot ras obras
XXII. Nuevas conferencias de introducción al psicoanálisis, y ot ras obras
XXIII. Moisés y la religión monoteísta, Esquema del psicoanálisis, y ot ras obras
XXIV. Índices y bibliografías

Véase también

Port al:Psicología. Cont enido relacionado con Psicología.


Familia Freud
Casa Museo Freud (Viena)

Casa Museo Freud (Londres)

Casa Museo Freud (Příbor)

Notas y referencias

Notas
1. La fecha oficial de publicación, sin embargo, quedó establecida como 1900.

Referencias
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carrera universitaria muy tempranamente, a los diecisiete años; la terminó tarde, en 1881, a
los veinticinco. Su vasta curiosidad y su preocupación por la investigación le impidieron
obtener su título de médico en los cinco años habituales.»

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Sigmund Freud Briefe an Wilhelm Fließ 1887-1904 idioma= alemán (2ª edición). Fráncfort del
Meno: S. Fischer. p. 501. ISBN 3-10-022802-2. «Es regnet auch jetzt schon Glückwünsche
und Blumenspenden, als sei die Rolle der Sexualität plötzlich von Sr. Majestät amtlich
anerkannt, die Bedeutund des Traumes vom Ministerrat bestätigt und die Notwendigkeit einer
psychoanalytischen Therapie der Hysterie mit 2/3 Majorität im Parlament durchgedrungen.»

18. Gay, Peter (1998): A Life for our Time. Londres-Nueva York: W. W. Norton, 1998. Pág. 224, 455
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declaración en la cual afirmaba que ni él ni sus allegados habían sido importunados por los
funcionarios del Partido Nacional Socialista... No llegó a conocer la suerte reservada por los
nazis a sus cuatro hermanas, exterminadas en campos de concentración».

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35. «Fuera de citas del Antiguo Testamento, son muchos los casos en Evangelion en los que se
referencian a conceptos freudianos como la libido y la pulsión de muerte... Yendo por la
tangente, la elección de temas musicales, «Thanatos - If I Can't be yours» y «Komm, süsser
Tod», ambos ilustran la importancia del deseo de muerte en la película».Fujie, Kazuhisa;
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Bibliografía

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Enlaces externos

Sit io web de la Casa Museo Freud en Viena (ht t p://www.freud-museum.at /) (en inglés)

Sit io web de la Casa Museo Freud en Londres (ht t p://www.freud.org.uk/) (en inglés)

Sit io web de la Casa Museo Freud en Příbor (ht t p://www.freudmuseum.cz/) (en checo)

Cubierta del Time


Predecesor:
Sucesor:

Magazine
Patrick Hastings Thomas Lipton
27 de oct ubre de 1924
Dat os: Q9215

Mult imedia: Sigmund Freud (ht t ps://commons.wikimedia.org/wiki/Cat egory:Sigmund_ Freu


d)
Cit as célebres: Sigmund Freud
Text os: Aut or:Sigmund Freud

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