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¿ES USTED SALVO POR FE O POR

OBRAS?
"Si usted cree en Jesucristo, usted no tiene que hacer nada más para ser salvo!" le asegura
con voz firme y llena de auto-confianza un conocido predicador por la radio cristiana. Y
usted se sonríe interiormente, sintiéndose más tranquilo, confiado que está en el camino
correcto. Pero, en su prédica acostumbrada del domingo por la mañana, su pastor dice:
"Hermano, qué estás haciendo para la obra del Señor? ¿Estás trabajando para la Obra?"
Su confianza, en ese momento se llena de dudas, como los agujeros en un queso gruyere.
¿A quién creer? Al famoso predicador mundialmente conocido? O a su propio pastor?
¿Será que estoy salvo? ¿Y si realmente--como dice mi pastor--no estoy haciendo la obra
del Señor?
¿Es usted salvo por fe o por obras? Esta es una pregunta clave para todo creyente,
especialmente para usted. Martín Luther, el impulsor de la Primera Reforma (Ver nuestro
artículo, La Gran Estrategia de Dios: Volviendo a las Raíces) fue el que impulsó
decisivamente lo que él llamo "sola fides" (salvación por fe solamente); mientras que
Agustín, paladín de la iglesia de Babilonia, predicó un evangelio de salvación por
pertenecer a la iglesia y por obras.
Usted tiene derecho a saber que existen versículos que dan la razón a los que afirman que
la salvación es por fe y otros que dan la razón a los que dicen que la salvación es por
obras, aunque la corriente teológica actual tiende a decir--no--a vociferar--que la
salvación es por sólo por fe (sola fides), citando los versículos correspondientes, pero
evitando citar los que propugnan exactamente lo contrario. La causa de esta falla
exegética yace en no habernos dado cuenta antes de la naturaleza misma de las
Escrituras, que no son lineales, es decir que no están "empaquetadas" en simples paquetes
con etiquetas binarias que dicen "sí" o "no"; la realidad escritural es mucho más completa
que esto.
Como hemos señalado en otro artículo, (Como Comprender las Contradicciones en la
Biblia), si estudiamos a fondo las Escrituras, encontramos que éstas son dialécticas, es
decir que se explican y se entienden sólo en forma de tesis, antítesis, y síntesis. En
cambio, si usted toma un versículo aquí y otro acullá, sólo se confundirá, o confundirá a
otros, lo cual es peor. Este concepto acerca de la manera de pensar de Elohím/"Dios" ha
pasado desaper-cibido por la gran mayoría (si no todos) los teólogos cristianos durante
los dos mil años de historia del Cristianismo.
El resultado de esta grave falla en detectar el trasfondo dialéctico dentro de las
Escrituras, ha devenido en una polarización inmediata en todas las muchas aparentes
contradicciones, que en realidad no son tales, sino paradojas, que se encuentran en las
Escrituras, como "la salvación se pierde" versus "la salvación no se pierde"; "Dios es un
Dios cruel y vengativo" versus "Dios es un Dios de amor que todo lo perdona"; "Estamos
bajo la Toráh/ Instrucciones/("Ley")" versus "ya no estamos bajo la Toráh/ Instrucciones/
("Ley""); "tenemos que cumplir los Diez Mandamientos" versus "no tenemos que
cumplir los Diez Mandamientos"; "Judaísmo o Cristianismo"; "la salvación es por fe"
versus "la salvación es por obras"; y a propos de este artículo, "la salvación es por fe"
versus "la salvación es por obras" etc. etc.
En vez de tomar "el camino corto más largo", como un rabino judío se refirió a este tipo
de problemas, que es el de tomar partido y atacar con ferocidad a los oponentes,
llamando "herejes" a los que defienden la posición opuesta, hubiéramos mejor meditado
mucho más sobre la naturaleza de la Escritura en su contexto total y hubiéramos tomado
"el camino largo más corto", es decir, un camino de meditación precedida de oración y
de pedir la ayuda del Espíritu Santo del Elohím de Israel, que nos hubiera conducido "a
toda la verdad".
Así, habríamos llegado a la dialéctica muchos siglos antes que Hegel. Por lo tanto,
también, habríamos llegado a una solución en las aparentes contradicciones--paradojas--
que tanto daño han hecho a la teología y le siguen haciendo. Trataremos de explicarnos
mejor dándole unas cuantas contradicciones, todas escriturales, para que vea lo que
queremos decir.
LA SALVACIÓN ES POR FE
Según las Escrituras, la salvación es por fe, de acuerdo con los siguientes siete
versículos:
1) Está escrito en Ro. 3:28: "Concluimos, pues, que el hombre es justificado por fe sin
las obras de la Toráh/ Instrucciones/Mandamientos("Ley").
2) Dice en Gál. 2:16: "sabiendo que el hombre no es justificado por las obras de la
Toráh/Instrucciones/("Ley"), sino por la fe de Ieshúah Mesías, nosotros también hemos
creído en Ieshúah Mesías".
3) En Ef. 2:8-9:"Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros,
pues es don de Elohím; no por obras, para que nadie se gloríe".
4) Ro. 3:20: "Ya que por las melujót/ obras de la Toráh/Instrucciones/("ley") ningún ser
humano será justificado delante de él, porque por medio de la Toráh es el conocimiento
del pecado".
5) Vers. 24: "Siendo justificados (hallados no culpables) gratuitamente por su gracia
mediante la redención que está en Mesías Ieshúah".
6) Y en Hebreos 11:8 dice: "Por la fe, Avrahám, siendo llamado, obedeció para salir al
lugar que había de recibir herencia; y salió sin saber a dónde iba".
7) Dice en Ro. 4:2"Porque si Avrahám fue justificado por las obras, entonces tiene de
qué gloriarse, pero no para con Elohím. Por que, ¿qué dice la Escritura? Creyó Avrahám
a Elohím y le fue contado por justicia (por camino recto). Y al que obra no se le cuenta el
salario como gracia, sino como deuda. Mas el que no obra, sino que cree (tiene
confianza) en aquel que justifica (halla no culpable) al impío, su fe le es contada por
camino recto/("justicia")".
¡NO! ¡LA SALVACIÓN ES POR OBRAS!
Según las Escrituras, la salvación es por obras, de acuerdo con los siguientes siete
versículos:
1) En Jacobo/("San Tiago") 2:21 dice: "¿No fue justificado (hallado no culpable) por las
obras Avraham nuestro padre, cuando ofreció a su hijo Itzják sobre el altar? No ves que
la fe actuó juntamente con sus obras y que la fe se perfeccionó por las obras? La
connotación de la palabra en griego "perfeccionó" eteléiaze (Número Strong 5048) tiene
una raíz, teleia, que significa "objetivo, meta".
De modo que lo que dice el vers. 24 es que "el objetivo, la meta de la fe son las obras",
que en la Palabra de Elohím se conoce como melujót/obras. Una traducción dinámica del
vers. 22 sería: "¿No ves que la fe actuó juntamente con sus obras y que las melujot, las
obras son el objetivo, la meta de la fe?". Aquí está expresada una de las más grandes
claves de la Escritura referente a la fe: las obras son el objetivo, la meta de la fe; es decir,
que la fe es sólo un medio para llegar a la meta, que son las melujót/ obras que surgen de
nuestra fe.
2) En Jac. 2:17: "Así también la emunáh/fe, si no tiene melujót/obras, es muerta a sí
misma". La palabra emunáh misma, viene de la raíz amán, que significa "maestro de
obras", constructor, lo que necesariamente implica un "hacer" y no sólo un creer.
3) Versículo 19: "Tú crees que Elohím/"Dios" es uno; bien haces. También los demonios
creen, y tiemblan". (Observemos bien lo que estas palabras significan: Que la fe no es
garantía, porque "también los demonios creen"!)
4) En el vers. 24 dice: "Vosotros veis, que el hombre es justificado (hallado no culpable)
por las obras, las ergón (gr.)/melujót (heb.) y no sólo por la fe".
5) Y el vers. 26: "Porque como el cuerpo sin espíritu está muerto, así también la fe sin
obras, sin melujót está muerta". Si la "fe sin obras está muerta" entonces eso significa que
el que tenga una "fe muerta" ya no tiene fe; si no tiene fe, no puede ser salvo, porque se
es salvo por fe!
6) Está escrito en Fil 2:12: "...ocupáos en vuestra salvación con temor y temblor". Si
tenemos que "ocuparnos de nuestra salvación con temor y temblor", qué significa esto?
¿Para qué tendríamos que ponernos a temblar ni a temer si no importa lo que hagamos,
"una vez salvos, siempre salvos" como dice la doctrina de Jean Chauvin ("Calvino")?
7) Por último, dice en 1 P. 1:9: "obteniendo el télos/el objetivo de vuestra fe, que es la
salvación de vuestras psújes/almas".
Aquí vemos en su clímax una de las más grandes contradicciones aparentes en las
Escrituras! Por un lado, el Rabino Shaúl (Pablo) dice claramente en Ro. 4:2 que
Avraham fue justificado por su fe. Y por otro lado, Jacobo dice con igual claridad y
fuerza todo lo contrario que el Rabino Shaúl: que Avraham fue justificado por sus
obras/melujót, en Jacobo ("San Tiago") 2:21; (Ver punto 1 más arriba)
¿Qué está pasando? ¿Mienten las Escrituras? ¿Se contradicen? ¡Claro que no! Sólo que
no podemos tomar versículos aislados para probar nada, porque esa no es la posición
adecuada ni la más sabia. Como hemos dicho, la posición clásica siempre fue la de tomar
partidos. Mas, ¿qué dicen las Escrituras? En Tehilím/Sal. 119:160, dice en el original
hebreo: "La totalidad de tu Palabra es verdad". La suma, la totalidad, no un versículo
aislado! Dice una frase famosa: "Un texto sin su contexto es un pretexto! Tenemos que
volver a la escuela (espiritual) y aprender a sumar! A sumar los siete versículos que dicen
que la salvación es por fe "sin las obras de la Toráh" más los siete versículos que dicen
que la salvación no es por fe, sino por obras, "porque la fe sin obras está muerta"!
En cambio, históricamente, unos se fueron, como Luther, a la posición de sola fides,
hallados no culpables ("justificados") por la sola fe. Debemos agregar que la posición de
Luther la que prevaleció en el Protestantismo hasta el día de hoy, de modo que los que
apoyan el capítulo 2:14-26 de Jacobo/("San Tiago") se ven como "legalistas" y
"judaizantes". Mas, ¿es legítimo llamar a estos últimos "legalizantes" y "judaizantes"?
(La definición de qué es exactamente un judaizante la brinda la Escritura en Hechos 15:1:
"…Si nos circuncidáis conforme al rito de Moshéh, no podéis ser salvos". Esto es
judaizar, no lo que cada uno "en su propia mente" considere que es.)
RELACIÓN VERSUS CONDUCTA APROPIADA
Trataremos de demostrar en el resto de este artículo que no hay ninguna contradicción
entre lo que dice el PB/Rabino Shaúl y Jacobo. Que, como vimos en el artículo sobre las
contradicciones, esta es sólo una de muchas aparentes paradojas en las Escrituras,
paradojas que debemos tratar de resolverlas dialécticamente, sin desviarnos hacia una
polarización, que siempre es equivocada. Tratamos de entender y enseñar las Escrituras
con una mente Occidental, aristotélica, que es lineal, lógica, secuencial, por lo que no
puede manejar ninguna contradicción aparente, en vez de manejarla con una mente judía,
que es la mente del Elohím de Israel, que es dialéctica, sintética, analógica, es decir, que
ve la totalidad de las cosas.
La solución de la paradoja radica en que el Rabino Shaúl (Pablo) estaba concentrado en
un tema, y en un público específico, mientras que Jacobo estaba ocupado con otro tema y
otro público diferente. El Rabino Shaúl estaba ocupado en elaborar una correcta relación
con Elohím y enfocado a un público gói/idólatra, que necesitaba llegar a conocer al
Único Elohím verdadero; ¡mientras que Jacobo estaba ocupado en la formulación de una
conducta correcta, tanto con Elohím como con nuestros semejantes--después de
establecer esa relación, para aquellos que ya tenían al Único Elohím verdadero, al de
Israel!
En otras palabras, Shául le predicaba a los idólatras, mientras que Jacobo a los ya salvos.
¿Se da usted cuenta? El Rabino Shául tenía el ministerio a los góim/idólatras. Lo que los
idólatras necesitaban y todavía necesitan hoy día es conocer al único Elohím verdadero,
al Elohím de Israel y al Mesías de Israel, porque ellos tienen sus propios "dioses". Una
vez que ya conocen al Elohím verdadero y a Su Mesías, entra a tallar el ministerio del
medio hermano de Ieshúah, Jacobo. Su ministerio era a los ex-idólatras, a los que ya son
judíos (ya sea por nacimiento o por fe, como dice Ef. 2:11-12; Fil. 3:3; Ro. 2:28-29; y 1
Co. 12:2) para lograr una conducta apropiada con la ayuda del Rabino Ieshúah Mesías
dentro de ellos, que es la Gracia de Elohím, lo que los judíos pre-mesiánicos no tenían.
Para decirlo de otra manera: el Rabino Shaúl les invitaba a los idólatras a entrar a la Casa
de Israel (Ro. 11:17); mientras que Jacobo les daba de cenar a los que habían entrado y
les enseñaba etiqueta, como tomar un cuchillo y tenedor. ¡El Rabino Shaúl les daba el
Quién, y el dónde (injertados en el árbol judío de Ro. 11:17) mientras que Jacobo el
cómo!
Esta distinción e interrelación entre 1) entrar a formar parte del Pueblo Elegido y 2)
seguir una conducta adecuada, está claramente explicitada en Hchs. 15:19-21:
"Por lo cual yo juzgo que no se inquiete a los góim/idólatras que se convierten a Elohím,
sino que se les escriba que se aparten de las contaminaciones de los ídolos, de
fornicación, de ahogado y de sangre. Porque Moshé desde tiempos antiguos tiene en cada
ciudad quien lo predique en las sinagogas, donde es leído cada shabát".
Este "no se inquiete a los góim/idólatras que se convierten a Elohím...porque Moshé
tiene…quien lo predique..cada shabát" significa dos cosas:
Primero, que el ministerio del Rabino Shaúl viene primero: el hacer entrar a los idólatras
al Pueblo Elegido, como dice él mismo en Efesios 2:10-11 cuando habla de los ex-góim
como "ciudadanos de Israel", es decir, israelíes. Esto significa aceptar al Elohím de Israel
y al Meshíaj de Israel, Yeshúah como Señor, Salvador y Liberador. Esto es lo que la
Iglesia entiende por salvación. Está correcto, es salvación, pero es sólo una parte de una
salvación mayor, como veremos enseguida, la salvación del espíritu, que es cuando el
Señor Ieshúah viene a vivir en nuestro espíritu a través del Espíritu Santo.
Segundo, el ir a la sinagoga a escuchar la Toráh de Moshé es para lograr una conducta
adecuada, para un estilo de vida apropiado para los creyentes. Además, que sí hay cuatro
cosas que los ex idólatras deben evitar de entrada (¡y que ni siquiera esto evitan, ni aun
hoy en día!), entre ellos los ídolos, la fornicación y la comida con sangre (las morcillas,
por ejemplo). Pero que después que se guarden de estas cuatro cosas, deben ir a la
sinagoga en shabát (no en domingo) a escuchar la Toráh, para que ésta nos brinde un
estilo de vida, el estilo de vida que tuvo precisamente nuestro modelo, el Rabino
ortodoxo judío Ieshúah. Para poder entender lo anterior mejor, sin embargo, tenemos que
desembarazarnos primero de una concepción equivocada que tiene que ver con la fe.
EL MISTERIO DE LA FE REVELADO
Una de las claves más importantes para llegar a comprender la salvación es que ¡todavía
no hemos comprendido el misterio de la fe ni su verdadera naturaleza! Una vez que
comprendamos la estructura de la fe sana, de la fe completa, podremos manejar las
paradojas, las aparentes contradicciones que nos muestran los versículos de arriba, siete
que afirman que la salvación es por fe, y siete que afirman que la salvación es por obras!
¡Hasta tanto no comprendamos la estructura de la fe, nos estaremos discutiendo entre
nosotros, sin comprender nada!
La estructura de la fe la compara las Escrituras a un árbol que crece, como dice en
Matitiáhu/ Mat. 13: 31-32: ". 31. Otra comparación que él puso delante de ellos: "Ha
malkút ha shamáim/El reinado de los cielos es como un grano de mostaza, que un
hombre tomó y lo sembró en su campo; 32. Que en verdad, es más pequeña que todas las
(demás) semillas, cuando crece es más grande que las vegetales en el jardín y se vuelve
un árbol, de modo que vienen los pájaros del cielo y hacen nido en sus ramas".
(Traducción: Matitiáhu/Mat. con Comentarios Mesiánicos, por el autor).
Para entender más a fondo la totalidad del misterio de la fe, el punto de partida es que la
fe, como Elohím y como cada uno de nosotros, es tripartita (1 Ts. 5:23), es decir, que
tenemos una fe del espíritu, una fe del alma y una fe del cuerpo. Si esto nos parece un
poco difícil de entender, examinemos brevemente el amor tripartito, y entenderemos
mejor la fe.
Se puede amar con el cuerpo, y lo llamamos sexo; se puede amar con nuestros
sentimientos y nuestra mente, como amamos a nuestra novia, esposa o hijos; y se puede
amar como nos ama el Señor, con el amor agápe, un amor del espíritu, que no está
condicionado a nada, como dice 1 Co. 13 y que es, más que nada, un amor sacrificial, un
continuo dar sin esperar nada. Asimismo, se puede tener fe con el espíritu, con el alma, y
con el cuerpo. Si damos un vistazo al diagrama 1A de abajo, podremos visualizar más
fácilmente lo que queremos decir.
LA FE DEL ESPÍRITU
Existe una fe del espíritu, un primer paso hacia una fe verdadera (a diferencia de la fe
"hipócrita" (en griego), falsa, mencionada en 1 Ti. 1:5), que tiene dos etapas: la primera
nace de la relación íntima, de la unión espiritual con Iahvéh, el Padre, que es el Alma de
Elohím, a través de Ieshúah viviendo dentro nuestro por medio del Espíritu Santo. De esa
relación íntima de nuestro espíritu nacido de nuevo con Iahvéh, el Padre, como tenemos
una relación íntima con nuestro cónyuge, con nuestros hijos, o nuestro mejor amigo, nace
todo, y especialmente nuestra fe que crece y se desarrolla.
Un ejemplo de relación íntima lo tenemos con Miriam en Iojanán/"Jn." 12, que le ungió
los pies al Señor Ieshúah. Esa debería ser nuestra posición individual y colectiva delante
del Padre, por medio del Hijo , del Rabino Ieshúah dentro nuestro, diariamente. Ese es
nuestro lugar, nuestro único lugar con respecto a Elohím/"Dios". De esta unión en el
espíritu, de esta relación íntima, en contradistinción con una religión o una
denominación, viene el conocimiento de Elohím; del "conocerlo y entenderlo" de que
habla el profeta /"Jer." 9:27 viene la amistad con Iahvéh, una amistad íntima, personal,
como la tuvo Avrahám, a quien Iahvéh llamó "mi amigo" (Jacobo/"Stgo." 2:23) a través
del Rabino Ieshúah viviendo dentro nuestro por medio del Rúaj Ha Kódesh/Espíritu
Santo.
En 1981, a pocos meses de conocer al Mesías Ieshúah, hice una oración que, sin saberlo,
cambió mi vida para siempre. Estaba acostumbrado y cansado de cantar canciones que no
tenían sentido para mi alma, como "te amo Señor...." Una tarde, me arrodillé delante de
la ventana de nuestra pequeña sala y le dije con mucha vergüenza al Señor y Rabino
Ieshúah: "Señor, perdóname, ¡pero yo no te amo! Cómo te voy a amar si ni siquiera sé
quien eres! Me gustaría amarte, pero para eso necesito conocerte!" Recuerdo hasta hoy la
vergüenza que tuve en confesar esto en voz alta, aun cuando no había nadie conmigo,
tenía vergüenza delante del Señor mismo. Pues bien, probablemente, esa oración es la
mejor oración que he hecho hasta el día de hoy, a juzgar por los resultados. Elohím me
escucho, ¡y bien que me escucho! Comencé una verdadera relación con Elohím, una
relación íntima, no una religión, y esta relación nunca fue la misma desde entonces. Yo,
ingenuamente, creía que todos tenían una relación así, pero con el tiempo he podido
darme cuenta del gran privilegio que tuve de poder escuchar su voz y conversar con El
como se conversa con un Esposo. De esas conversaciones y de esa relación surgió mi fe,
la fe de mi espíritu. (Ver el libro Mi Amigo el Señor, publicado en español, para una
profundización de esa relación íntima.)
La segunda etapa para una fe en el espíritu es el "ir´át Iahvéh"/espíritu de temor de
Iahvéh" como está escrito en Ieshaiáhu/"Is." 11:2. Este "espíritu de temor de Iahvéh" no
es amor, sino el temor de que habla Is. 66:2: "...pero miraré a aquel que es aní/sumiso y
humilde de espíritu, y que tiembla a mi Palabra". Tampoco es una fobia o un miedo
como el que nos da el diablo, que hace que no queramos saber nada con esa persona o
suceso. Es un temor que viene de nuestra relación con nuestro Padre a través del Mesías
Ieshúah dentro nuestro y que surge de nuestro amor y del deseo que tenemos de no
desagradarle; cuando amamos a alguien tenemos temor de "quedar mal" en sus ojos; ese
es el "ir´at Iahvéh" /"espíritu de temor de Iahvéh" que tenemos que pedir en oración
todos los días. En cambio, muchas veces el creyente tiene miedo del diablo y de algunas
personas, pero ningún temor de Elohím. Por eso es que su conducta es como es; por eso
es que adultera, fornica, roba, estafa, y hace muchas cosas que hacen los no-creyentes;
por su falta de espíritu de temor de Iahvéh.
No tenemos que temerle a nada, excepto a Elohím. Sin embargo, hacemos exactamente
lo contrario: le tememos a muchas cosas, al diablo y a los demonios, ¡pero no a Elohím!
También es muy curioso que cada vez que predico sobre el temor a Iahvéh, siempre hay
alguien que me interrumpe diciendo que "más importante que el temor es el amor!"
¿¡Qué reacción espiritual desencadena el hablar del temor de Iahvéh!? ¡Creo que el
mundo espiritual tiembla de temor ante la posibilidad de que los creyentes comencemos a
temerle a Elohím y a nada ni nadie mas! ¡Qué enorme derrota sería para ha satán que
sólo le temamos a Elohím! ¿Será por eso que siempre hablo del temor me salen con el
amor? (¡Haga usted la prueba!)
LA FE DEL ALMA
El segundo paso para una fe total, completa es estar bajo autoridad: bajo la autoridad de
Iahvéh y nuestro pastor: bajo Su autoridad. Este "estar bajo Su autoridad" se cumple a
través nuestra voluntad, parte de nuestra alma. Nuestra alma, está compuesta de siete
partes: nuestra personalidad o ego, que es el centro de nuestra alma, alrededor de la cual
está nuestra voluntad, pensamientos, sentimientos, juicio , moral y ego social. Es a través
de nuestros pensamientos, pero especialmente de nuestra voluntad que decidimos el estar
bajo la autoridad del "reinado de los cielos" en nosotros. Cuando nosotros vivimos bajo
Su autoridad, eso significa que estamos cumpliendo Su voluntad, en vez de cumplir la
nuestra. Su voluntad es que cumplamos los Mandamientos en la Toráh, las fiestas
escriturales1, el shabát y Su voluntad jrema, específica, diariamente.
1 Las fiestas de Lev. 23, incluyendo el shabát son "fiestas solemnes de Iahvéh" y no
"fiestas judías" como muchos enseñan.
No estoy hablando de cumplir la Toráh/Instrucciones/Mandamientos externa, escrita en
piedra, sino la Toráh interna, escrita, como dice en Hebreos 10:16, en nuestras
mentes:"Este es el pacto que haré con ellos después de aquellos días, dice el Señor:
Pondré mi Toráh/ Instrucciones/ Mandamientos/("Ley") en sus corazones, Y en sus
mentes las escribiré" (de Jer. 31:33). Está Toráh interna se cumple a través de Ieshúah
viviendo dentro nuestro por medio del Espíritu Santo, cumpliendo la Toráh por nosotros.
Esta es sólo una de muchas aparentes contradicciones, paradojas, en la Escritura: hay
versículos que dicen una cosa, y otros que mandan exactamente lo contrario.
Por eso es que el Rabino Ieshúah dijo: "17. No asuman que he venido a destruir la
Toráh/Instrucciones/Mandamientos y los Profetas. No vine a destruirla , sino a llenarla (a
preñarla con el Espíritu Santo). Este énfasis de cumplir la Toráh lo refuerza en el
versículo 19 diciendo: "19. Por lo tanto, quienquiera que le quite autoridad a uno de los
más pequeños de estos Mandamientos y así enseñe a los hombres, será llamado "muy
pequeño" en el Reino de los Cielos; pero, quienquiera que los cumpla y enseñe (a
cumplirlos), éste será llamado grande en el Reino de los cielos. (*) (Traducción:
Matitiáhu/Mat. Con Comentarios Mesiánicos, por el autor..
Y el Rabino Shaúl dijo, en Ro. 3:31: "¿Luego por la fe invalidamos la Toráh/
Instrucciones/ Mandamientos? En ninguna manera, sino que istomém/afirmamos la
Toráh/ Mandamientos".
En Ioj./"Jn." 14:21 dijo el propio Rabino Ieshúah: "El que tiene mis mandamientos y los
guarda, ése es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre". Y por si
entendimos que los mandamientos de Ieshúah son diferentes a la Toráh, en el versículo
24 agrega: "...y la palabra que habéis oído no es mía, sino del Padre que me envió".
Desde el sábado 25 de enero de 1991 hasta principios de 1994 estuve enfrascado
personalmente en una batalla a muerte con el enemigo. Día tras día le preguntaba a
Iahvéh instrucciones para enfrentarme con el enemigo al día siguiente. Día tras día
recibía a través de Rabino Ieshúah por medio del Espíritu Santo nuevas armas, nuevas
estrategias y poco a poco, el Señor me hizo ganar la batalla. Recuerdo especialmente una
noche, en 1993; eran las 3:30 de la mañana y había tenido un día terrible de lucha
espiritual, donde las cosas se perfilaban muy mal para mí y estaba a punto de "tirar la
toalla". Recuerdo las palabras de Iahvéh en mis oídos espirituales a través del Espíritu
Santo: "Confía; confía; confía". Me agarré de esas tres palabras como de un salvavidas y
al día siguiente la tormenta había pasado y el sol de paz salió en el jardín de mi vida.
¡Desde esa noche de 1993 yo sé quién está conmigo y quién me defiende de los que
hablan y oran en mi contra y de los que me maldicen!
Cuando vemos que realmente el diablo huye de nosotros, como huyeron esa noche del
Señor que me protegía, nuestra fe crece y se hace más y más fuerte; cuantas más veces
vemos que el diablo huye de nosotros, porque estamos bajo Su autoridad, más crece
nuestra fe, porque entendemos quién está protegiéndonos. El diablo no huye porque le
tiene miedo a usted o a mí; huye porque le tiene miedo a El! Cuando usted se someta a
El, y se ponga bajo Su autoridad, y siga Sus instrucciones al pie de la letra, usted verá
esto por sí mismo y usted desarrollará una fe que moverá montañas, se lo garantizo!
Es por eso que el Señor y Rabino Ieshúah se maravilló de la fe del capitán romano en
Matitiáhu/ Mat. 8:5-10 y asoció esa fe con la autoridad militar: "8:5. Y entrando él a
Kvár Najúm/ Villa Najúm, un capitán romano rogándole 6. y diciendo: Adonái/Señor, mi
sirviente se ha quedado en casa, paralizado, estando terriblemente atormentado. 7.
Y/Ieshúah le dijo: Iré y lo sanaré. 8. Y contestándole el capitán romano le dijo:
Adonái/Señor, no yo soy digno de que usted venga a mi casa, sólo diga una palabra y mi
sirviente será sanado. 9. porque yo soy un hombre que está bajo autoridad, teniendo a
soldados bajo mi comando. Y le digo a éste: Vaya y él va; y a otro: Venga y él viene; y a
mi esclavo: Haga esto y lo hace. 10. Y Ieshúah oyendo se maravillaba y dijo a sus
talmidím/ seguidores: Amen/Qué bien! En verdad les digo que ni en Israel encontré una
fe tan grande!" (Traducción: Matitiáhu/Mat. Con Comentarios Mesiánicos , por el autor).
Aquí vemos el por qué tanto se admiró el Señor y Rabino Ieshúah del capitán romano (a
cargo de cien soldados) y dijo de él: "ni en Israel encontré una fe tan grande!" Porque el
capitán romano entendía perfectamente el problema de la autoridad y su relación con
nuestra fe; que si estamos bajo la autoridad de Elohím, estamos a salvo y dependiendo de
El para nuestra salud, salvación, bienestar, etc. Ese "estar bajo la autoridad" de Elohím
hace que El responda a nuestras oraciones, y ese responder aumenta nuestra fe, porque
vemos palpablemente cómo Elohím está parado a nuestro lado y nunca nos abandona.
Mas es necesario estar "bajo autoridad" de El.
El tercer paso para lograr una fe cien por ciento sana y fuerte debemos someternos a la
Voluntad de Iahvéh, Elohím Padre, como dice Jacobo/("Stgo.") 4:7: "Sometéos, pues, a
Elohím; resistid al diablo y huirá de vosotros". La palabra clave aquí es sometéos, que en
griego es upotájete, que significa, literalmente: "alinearse en una formación militar".
Usted y yo tenemos un sólo lugar en el ejército de Iahvéh de los ejércitos" y sólo allí
tenemos que estar, y en ningún otro lugar. Esto es vivir bajo el árbol de la vida. Este
someterse también incluye en hacer la voluntad diaria de Iahvéh, que la palabra jréma,
como dice en Ro. 10:17: "La fe viene por el oír obedeciendo el jrématos de Mesías" (de
la traducción del griego).Si usted está en otro lugar del que se supone que debe estar,
usted no está sometiéndose, y su fe no puede crecer así, porque usted está viviendo bajo
el árbol del bien y del mal, decidiendo por usted mismo lo que debe hacer.
Ese es precisamente el significado del sumergirse en agua, la míkveh/bautismo: la muerte
de nuestro yo, y la vida de Ieshúah el Mesías en nosotros, como dice el Rabino Shaúl en
Gál 2:20: "...porque ya no vivo yo, sino que Mesías vive en mí".
Este tercer paso, sin embargo, conlleva un cambio de rumbo ineludible y que puede
llegar a ser piedra de tropiezo para muchos creyentes de nuestros días: nuestro
sometimiento, nuestra adoración, nuestra alabanza y nuestra danza debe ser hecha a
Iahvéh, el Padre a través del Meshíaj /Ieshúah, el Elohím de Israel dentro nuestro por
medio del Espíritu Santo/el Rúaj ha Kódesh. Como dijo elRabino Shául, "ya no vivo yo,
sino que Meshíaj vive en mí" (Gál. 2:20). El propósito de todo esto es que Meshíaj sea
formado dentro nuestro de a poco, para que el que adore y el que viva no sea nuestro yo,
que debe morir en el árbol/madero, sino /Ieshúah ha Meshía/Ieshúah el Mesías. Este
tercer paso es lo que hemos denominado "la Tercera Reforma", la restauración del
Rabino Ieshúah en el lugar correspondiente con la cultura y el entorno en que vivió, y la
restauración de Iahvéh, Elohím Padre a su lugar correspondiente. Esta Tercera Reforma
viene después de la Primera Reforma, llamada Protestantismo, la restauración de Jesús,
desplazando a "la virgen y el niñito" de la iglesia de Babilonia (1517) y la Segunda
Reforma, la restauración del Espiritu Santo/el Rúaj ha Kódesh, llamada Pentecostalismo
(1740,1790 y 1906).
LAS OBRAS DE LA FE DEL ALMA
Una vez que nuestra alma está tocada y siendo transformada por la fe sana, comienza una
obra en cinco pasos dentro de nuestra alma, de nuestra personalidad--si es que deseamos
estas cosas--si no le damos valor, Elohím no nos la va a dar. El primer paso de esta obra
que aparece es la revelación, según Ef. 1:17: "...espíritu de sabiduría y (espíritu) de
revelación". Elohím es un Elohím Vivo y Parlante así como lo era en el Gan
Eden/"Jardín del Placer". A aquellos que están en Su Presencia, El se les revela y sus
secretos, así como prometió en Jer. 33:3: "Llámame y yo te responderé; y te mostraré
cosas grandes o cultas que tú no conoces".
Ahora bien, la revelación no significa "añadir a las Escrituras" como muchos afirman;
simplemente significa que uno pide "espíritu de revelación" del cual el Rabino Shaúl
habla en Ef. 1:17 y en Gál. 1:12 y, naturalmente, la recibe. Esta revelación provee
muchas veces el único y verdadero significado de una palabra o pasaje. Sin revelación no
hay verdad posible; sin revelación no hay fe posible. La revelación es el resultado natural
de un encuentro con Elohím. ¡Si tú dices que estás en contacto con Elohím y no recibes
revelación, algo anda realmente mal, y no esElohím el que anda mal! Un punto de vista
más generoso y quizás más realista es que fuiste enseñado que no existe más revelación
de Elohím. Yo te diría: ¡Despiértate, arrepiéntete y consigue revelación, porque has sido
engañado por el enemigo!
El segundo paso de esta obra que resulta como producto de la fe es la verdad y el amor a
la verdad 2 Ts. 2:10-11: "y con todo engaño de (anomías=no cumplir la Toráh) para los
que se pierden, por cuanto no recibieron el amor de la verdad para ser salvos. Por esto
Elohím les envía un poder engañoso, para que crean la mentira, a fin de que sean
condenados todos los que no creyeran a la verdad, sino que se complacieron en la
(adikías =falta de camino recto). Cuando estamos en una relación íntima con Elohím, en
sumisión y bajo su autoridad, lo que recibimos es la pura verdad--si es que hemos pedido
y orado por "amor a la verdad" durante un tiempo prudencial. Al estar en esa relación
íntima con Elohím, crece nuestro amor por la verdad y Elohím nos da su verdad
diariamente, y esa verdad crece en nosotros a través de la revelación, y somos
transformados más y más "a imagen de Mesías". Con la verdad llega el espíritu de
conocimiento (Is 11:2), espíritu de sabiduría y espíritu de revelación (Ef. 1:17); la muerte
de nuestro yo, según Gál. 2:20; la manifestación de profecía y otras manifestaciones, la
caridad y el compartir la Palabra y el Espíritu Santo.
El tercer paso de esta obra que aparece en nuestras vidas y en la de las iglesias o
congregaciones que caminan en estos pasos básicos, como la revelación y la verdad son
las doctrinas verdaderas. El único capacitado para saber acerca de una doctrina, si ésta es
verdadera o no, es Su Autor! Si El no nos la da, todo lo que recibimos es del diablo!
Nuestra mente no es capaz de discernir por sí misma si lo que recibimos es de Elohím o
de las tinieblas. Sólo Elohím, a través del Espíritu Santo es quien puede darnos la verdad,
que siempre, siempre es una revelación, como dijo el Rabino Shaúl en Gál. 1.12: "pues
yo ni lo recibí ni lo aprendí de hombre alguno, sino por revelación de Ieshúah Mesías".
La revelación es el resultado natural de nuestra relación íntima con Elohím, porque El es
un Elohím de revelación, un Elohím de verdad cuyo Espíritu "nos llevará a toda la
verdad". Si usted establece una relación íntima con Elohím, si usted logra ser su amigo,
como lo fue Avrahám, usted recibirá revelación y esa revelación será la verdad, no
"doctrinas de demonios", ya que "otro evangelio diferente" viene de abajo.
El cuarto paso obra que aparece es nuestra auto-identidad. Como resultado de los factores
anteriores, especialmente de la verdad y de la revelación de Elohím, usted recibe de El su
auto-identidad. ¿Quién es usted, como hijo de Elohím? ¿Un Cristiano? ¿Un Católico?
¿Un Protestante? ¿Un Pentecostal? ¿Un Judío Mesiánico? ¿Un Judío? No lo que usted
piensa que usted es, sino lo que realmente usted es a Sus ojos, esta es la cuestión,
parafraseando a Shakespeare.
Elohím ha otorgado una auto-identidad para aquellos que le siguen a El y al Mesías de
Israel. Esta auto-identidad está dada en varios versículos, como Ef. 2:11-12, Fil. 3:3, Ro.
2:28-29, y 1 Co. 12:2. Aquellos que aceptan al Elohím de Israel y al Mesías de Israel se
vuelven judíos por fe; en Ef. y en 1 Co. 12:2 esto está más que claro que "antes" ustedes
eran Gentiles, es decir, idólatras, pero que ahora usted ha llegado a casa, "a la Casa de
Israel". Esto no es una cosa fácil de aceptar, ni puede ser entendida ni aceptada, a menos
que sea por revelación. ¡Que el Elohím de Israel le de la gracia a usted para entenderlo y
aceptarlo, querido lector!
El quinto paso de esta obra de la fe en el alma es el revelar nuestra posición y cultura
apropiadas. ¿Cuál es la posición del creyente gói/idólatra que viene al Elohím de Israel y
al Mesías de Israel? El dejarse ser injertado en el árbol de Romanos 11:17 y entender que
deja de ser idólatra y entra a formar parte del árbol judío de Romanos 11.
LA FE DEL CUERPO
Cuando todo esto está presente, esta fe del espíritu y del alma, llegamos a la fe del
cuerpo, que es las obras físicas/melujót, es decir, el producto natural y la exteriorización
de nuestra fe del espíritu y del alma, así como nuestro cuerpo es la exteriorización, la
concretización de nuestro espíritu y de nuestra alma. Es por eso que Jacobo/("San
Tiago") dice que "la fe sin obras está muerta", así como un árbol sin frutos está muerto o
pronto a morir. Cuando existe sometimiento, autoridad, confianza en Iahvéh y obediencia
a la Toráh y a su voluntad diaria, a su Palabra jréma, aparece el fruto, el cuerpo de la fe
en el Cuerpo del Mesías. Este fruto es el fruto del Espíritu, según Gál. 5:22-23:
"Mas el fruto del Espíritu es amor agápe, gozo, paz, paciencia, benignifidad, bondad, fe,
mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay Toráh/ Mandamientos/ Instrucciones/
´ley´."
EL AMOR AGÁPE COMO CULMINACION DE LA FE
Una de las cosas más reveladoras que podamos aprender es que el amor que viene de
Elohím, el amor agápe, (no el amor "cuchi-cuchi", el amor carnal, sexual) es el producto
y la culminación de una emunáh shalém/ fe completa. En otras palabras, si nuestra fe está
fundamentada en una relación personal con Elohím, si tenemos temor y sometimiento a
la Autoridad de Elohím, si obedecemos, aunque no tengamos el resto de los componentes
de la emunáh shalém/ fe completa (la revelación, la verdad, la auto-identidad correcta, la
posición y la cultura adecuada) tenemos que llegar indefectiblemente al amor agápe
como fruto del árbol de la fe. . "...El amor cubrirá multitud de pecados" (1 P. 4:8) y Prov.
10:12: "...pero el amor cubrirá todas las faltas".
Y el amor agápe no es más ni menos que amor sacrificial, amor por los demás. Un
ejemplo lo tenemos en el Señor Ieshúah. El Rabino Ieshúah demostró ese amor agápe, no
sólo lo tuvo. ¿Cómo lo demostró? Por sus obras: sanó enfermos, liberó endemoniados,
oró por los necesitados, resucitó muertos, predicó la llegada del malkút ha shamáim/el
reinado de los cielos y por último, dió una prueba de amor agápe final: dió su vida por la
humanidad entera. Esas obras fueron obras de amor agápe. "Porque tuve hambre, y me
disteis de comer; y tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recogisteis..."
(Mat. 25:35). Si decimos que tenemos fe, debemos demostrarla ("la fe sin obras está
muerta") con obras de amor agápe: sanando, liberando endemoniados, visitando
enfermos, orando por los necesitados, dándoles ayuda material, dinero, ropa, y todo lo
que necesiten. Nuestra iglesia debe hacer lo mismo.
No es suficiente el hablar del amor; Como dijo muy bien el dramaturgo francés Jean
Cocteau: "No hay amor; hay pruebas de amor". Si decimos que tenemos amor, debemos
mostrarlo, no sólo hablar ni predicar de nuestro amor. Si nuestra iglesia dice que tiene
amor, debe demostrarlo en la práctica: debe sanar enfermos, liberar a los creyentes y no
creyentes endemoniados, ayudarles en dinero, ropa, comida, medicinas, oración, y en
todo lo que necesiten en la medida de su capacidad, de acuerdo con Su voluntad jréma
(específica, y caso por caso).
El resto de nuestras obras es aquello que hacemos bajo la autoridad y sometimiento a
Elohím y ordenado por El. Todo lo que hacemos de esta manera, ya sea visitar enfermos,
liberar endemoniados, fundar congregaciones o predicar la Palabra es una Obra producto
y resultado directo de nuestra fe sana. Esto está claro de las palabras del Rabino Ieshúah
en Ioj./"Jn." 14:12: "De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo
hago, él las hará también; y aun mayores hará, porque yo voy al Padre".
¡LA FE ES UN PROCESO INDIVISIBLE!
No se puede separar al fruto del árbol (el cuerpo) de las ramas (el alma), ni a éstas de la
raíz del árbol (el espíritu). Tampoco se puede separar las obras (el cuerpo de la fe) de la
autoridad y el sometimiento (la fe del alma); ni éstas de la relación íntima con Iahvéh, la
fe del espíritu (la raíz del árbol), después de ser sumergidos en agua y el creer en Ieshúah
¿Qué significa esto? Que no se puede decir "la salvación es por fe"; o "No! la salvación
es por obras", porque ambas, fe/ obras son parte de un continuum, de un todo
inseparable, como el torso de una persona viva no se puede separar del resto del cuerpo
sin causarle la muerte.
Por otro lado, estas melujót/obras deben comenzar "en casa", compartiendo y ayudando
primero a nuestra familia, segundo a los hermanos de nuestra Congregación, y después a
los demás hermanos; no comenzando por los del mundo y descuidando este orden,
descuidar a nuestros hermanos necesitados en nuestra propia Congregación.
Por otro lado, si la salvación no se pierde no importa lo que hagamos, ni lo que
pensemos, ni lo que digamos, ¿para qué luchar, entonces? ¿Para qué hacer un esfuerzo
por cumplir la Toráh? ¿Por qué no vivir una vida "placentera" adulterando, estafando,
mintiendo, yendo tras el dinero, como el resto del mundo, si total "la salvación es por fe
y eso no se pierde" como la mayoría entiende y así enseñan?
LA FE COMO UN PROCESO
La fe, entonces, no consiste meramente en un credo que hay que "confesar" y con esto se
"es salvo". La fe es un árbol del que no se puede separar la raíz del tronco, ni éstos dos de
los frutos. La fe debe comenzar con una relación íntima, seguir en una confianza y en
obediencia, tanto a la Toráh según el Espíritu Santo nos guía a cumplirla (Ro. 8:1.4,14)
como al jréma diario de la Voluntad de Elohím, y terminar en melujot, en obras, que,
según Jacobo 1:27 son: "La religión pura y sin mácula delante de Elohím el Padre es
esta: Visitar a los huérfanos y a las viudas en sus tribulaciones, y guardarse sin mancha
del mundo" entre otras cosas.
Esta fe, así entendida como un todo, como una fe-relación íntima-temor-sometimiento-
autoridad--obediencia-revelación-verdad-doctrinas verdaderas--auto-identidad--posición-
obras es una fe-cum-proceso que nos brinda una visión muy diferente de la salvación.
Esta última ya no es una "profesión de fe" o un mero credo que se repite sin pensar en lo
que se está diciendo, sino que es producto de todo un caminar y de un sufrir y un morir a
nuestro yo, para que "...y ya no vivo yo, mas vive Mesías en mí..." (Gál. 2:20).
EL ARBOL DE LA FE SHALÉM REGADO CON AGUA DE VIDA
Ahora que hemos comprendido el significado de la fe completa, shalém, tenemos que
entender también que esta fe es un árbol que debe ser regado continuamente por máim
jaím/agua de vida, por el agua del Espíritu Santo. No deberíamos entender que tener fe, o
una enseñanza, es algo estático. Debe ser algo que Elohím esté regando continuamente
con Su sabiduría, Su conocimiento y Su poder para nuestras vidas.
Estando en la ciudad de Oberá, Argentina en Octubre de 1997, visitamos el Salto
Berrondo. ¡Qué maravillosa lección nos brindó el Señor en ese lugar! ¡Un salto de agua
de unos 12 metros de alto por 6 de ancho, con agua pura cayendo con estruendo y gran
velocidad y fluyendo continuamente, minuto a minuto, sin parar nunca, irrandiando
frescura y un perfume en el aire! ¡Eso es lo que tenemos que hacer con nuestra fe!
Nuestra fe debe ser regada por el agua de vida del Trono de Elohím (Rev./"Ap." 22:1),
pero, ¡sólo el que vió un salto de agua puede entender el movimiento, la fuerza, la
velocidad y el poder del agua de vida! Ee es poder, el movimiento, la velocidad y la
fuerza que nuestra fe y nuestra doctrina-por-revelación debe tener! Cuando nuestro árbol
de la fe o el de nuestra iglesia está siendo regado así, podemos descansar y dormir
tranquilos, porque estaremos creciendo rápidamente.
LA FE FALSIFICADA
El Señor habla de una apistías/ falta de fe, y de una fe falsificada, hipócrita.
Lógicamente, esta fe falsificada crece y brota de factores humanos. Cuando la relación
íntima es con nuestra doctrina, denominación o con una persona o líder cristiano, nuestra
fe es falsa y está cimentada en la arena, como dice Mt. 7:24-29 cuando habla de los dos
cimientos.
Ejemplos clásicos para nuestro tiempo son los pastores contemporáneos que han caído.
Cuando ellos cayeron cayeron con ellos cientos de miles de personas en todo el mundo.
¿Por qué? Porque la fe de muchos estaba puesta sobre éste u otro líder, y su
denominación, no sobre Elohím. Personalmente, yo escuchaba y aprendía de ellos, ya
que estaba recién creciendo la Palabra y me ayudaron mucho en entender lo básico, así
como aprendí muchísimo de los más de mil libros cristianos que leí; pero mi fe nunca
estuvo basada en él ni en ninguna denominación o autor, sino sólo en Elohím. De modo
que cuando cayeron, mi fe no se vino abajo para nada, porque nunca había estado
fundada en uno ni en ningún otro autor ni doctrina humana.
Al faltar esta relación íntima con Elohím, naturalmente falta ese espíritu de temor a
Iahvéh. Cuando no tenemos temor de Elohím, cualquier cosa puede suceder: podemos
caer en fornicación, adulterio, robo, estafa, amor al dinero, o cualquier otro pecado que
se nos ocurra, porque no hay nada que nos ataje ya. Ya lo dijo muy bien Fiódor
Dostoiev-skiy, el autor ruso de Los Hermanos Karamázov por boca de uno de sus
protagonistas: "Si no hay Dios, todo está permitido". Sólo el que está sujetado por el
temor a no agradar a nuestro Elohím está guardado por El, ya que ese temor le evita estar
y concurrir y hacer muchas cosas erróneas, por temor a desagradarlo o a pecar contra El.
Los pecados que existen en la Iglesia son debidos a esta falta de temor, que a su vez es
resultado de no tener intimidad con Elohím Padre a través de Su Hijo viviendo en
nosotros.
La consecuencia directa de esto es la falta de sumisión y de vivir bajo Su autoridad, lo
que lleva a la in-dependencia, y a la rebeldía, como se supone que ya no deberíamos
vivir, según Efesios 2:2-3: "en los cuales (pecados) anduvisteis en otro tiempo, siguiendo
la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire (ha satan), el
espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia, entre los cuales también nosotros
vivimos en otro tiempo en los deseos de la carne, haciendo la voluntad de la carne yde
los pensamientos, y éramos por naturaleza "hijos de ira", lo mismo que los demás".
("hijos de ira" es un hebraísmo que significa "de carácter lleno de ira")
Vemos cómo el Elohím de Israel divide a la humanidad en dos categorías: los des-
obedientes a Su voluntad, los que siguen "los deseos de la carne y de los pensamientos" y
los que "son guiados por el Espíritu de Elohím, éstos son hijos de Elohím" (Ro. 8:14).
Ser guiados significa ir detrás del Espíritu Santo; el que decide todo el día lo que hace y
planea su vida y le pide a Elohím que bendiga lo que desea hacer, no está "guiado por el
Espíritu (Santo)" y por lo tanto, según la Palabra de Elohím, no es hijo de Elohím.
Los creyentes que viven haciendo su propia voluntad no son creyentes que están dentro
del "malkút ha shamáim/reinado de los cielos", ni son hijos de Elohím--sólo creen serlo y
sólo se engañan a ellos mismos, porque tanto el Señor como los que sí somos guiados
vemos la diferencia.
Este tipo de fe es un árbol que crece junto a agua estancada, plagada de mosquitos que
vienen a poner sus larvas allí, lleno de hojas secas y de toda clase de desperdicios
acumulados. ¿Qué clase de árbol puede crecer alimentado por esta clase de agua? Esta
agua estancada es un símbolo de las doctrinas de hombres, que son la fe de la mayoría de
las denominaciones, doctrinas que se han dejado estancar durante siglos. Después que el
fundador levanta la denominación con la fuerza del Espíritu llegan los burócratas, los
administradores, como si se tratase de un negocio que han que hacer funcionar bien.
El resultado natural de esta falta de sumisión y de autoridad divina son los enormes
errores teológicos en la Iglesia, que abundan mucho más de lo que creemos, las doctrinas
de demonios, las fiestas que son "mandamientos de hombres" y que no están en ningún
lugar en la Palabra, como la Navidad, el domingo, "Easter" (la Pascua en la fecha
equivocada y de la manera equivocada); la Santa Cena mensual y comiendo pan con
levadura, símbolo de pecado; la falta de guardar "las fiestas solemnes de Iahvéh" y sus
Mandamientos, la Toráh, y la falta de autoridad de ésta ("es para los judíos"), como lo
dice el Señor mismo en Su Palabra (Mat. 5:17-19); el rechazo a todo lo que sea
liberación demoníaca, que ocupó el 30 por ciento del ministerio del Rabino Ieshúah, y la
guerra espiritual; las descomunales, abismales lagunas teológicas ( como la falta de
comprensión correcta del judaismo, la falta de sabiduría y de comprensión en las cosas
aun más sencillas, la diferencia entre palabra lógos y jréma, un tema de primer año); y las
docenas de cientos de errores en las traducciones, especialmente del Tanák ("A.T.")
aunque también los del Pacto Renovado ("N.T.").
Estos errores y lagunas teológicas han hecho tropezar a líderes que ahora han regresado a
sus religiones originales, porque nadie les ha podido sacar de sus dudas legítimas acerca
de estas lagunas teológicas. ¡Nunca he leído un sólo artículo acerca de los errores en la
Iglesia en ninguna revista cristiana! ¿No los hay? ¡Deshagámonos de nuestro falso
triunfalismo antes que sea demasiado tarde! Estos errores y lagunas teológicas están
haciendo estragos en la Iglesia protestante, pentecostal y mesiánica, y será la mayor
causa de tropiezo en el presente y en el futuro inmediato.
Que el Elohím de Israel "nos de espíritu de sabiduría y de revelación" (Efesios 1:17) para
que por lo menos usted, querido lector, despierte, antes de que sea tarde para usted y su
familia.
CONCLUSIÓN
Para concluir, entonces, podemos redefinir la emunáh shlemáh/ la fe completa diciendo
que tiene varias fases. La fe completa comienza con un sumergirse en agua, que
representa la muerte de nuestro yo y la vida del Rabino Ieshúah en usted, para que El le
ayude (gracia) a cumplir la Toráh. Después es necesario una relación personal con
Iahvéh, con Dios Padre, a través y por medio de Ieshúah viviendo dentro nuestro por el
Espíritu Santo. A continuación, un sometimiento suyo y un vivir bajo la autoridad de
/Elohím. Esto da como resultado una relación personal con Iahvéh, con Dios Padre, a
través y por medio de Ieshúah viviendo dentro nuestro por el Espíritu Santo, que es el
real cumplimiento espiritual del Pacto Renovado ("N.T."), como nos muestra Romanos
8.
Una segunda fase es el del aumento de nuestra confianza en Iahvéh, el aumento de
nuestra relación, la profundización de esta relación con Iahvéh. Y la tercer fase y
simultánea con la segunda fase, es el cumplimiento de la Toráh/ Instrucciones/ ("ley") de
la manera renovada (por medio del Pacto Renovado) que decíamos arriba, por medio de
Ieshúah el Mesías cumpliendo los 613 Mandamientos (excepto los que se han sustituido)
dentro nuestro y por nosotros cuando "caminamos en el Espíritu" como dice Romanos
8:1, 4 y 14. La fe es ese caminar diario hasta llegar a destino. Una vez que estamos
"muertos" continúa esta relación por toda la eternidad.
Un último factor que tiene que ver con la fe es no sólo la regeneración interior, la
santificación, que significa como decíamos, un reconquistar terreno que el enemigo tiene
en su poder actualmente, sino también, dentro de ese proceso de relación con el Señor, de
relación personal, un proceso continuo de iluminación y de revelación por medio del
Espíritu de sabiduría y de revelación de Efesios 1:17.
Este continuo crecer en luz y en verdad nos lleva a una doctrina que se hace cada vez
más profunda y que recibe cada día y cada año más luz de Elohím, como dice
Ieremiahú/"Jer." 33:3: "Clama a mí y Yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y
ocultas que tú no conoces". Nuestra doctrina/fe y nuestro amor agápe/sacrificial debe
estar en continuo crecimiento por medio de la luz de Elohím, como está escrito en
Tehillím/"Sal." 36:9: "Be oreijáh nir´éh or/Desde Tu luz veré luz". Sólo tenemos la luz
de Elohím y lo único que ilumina nuestro camino es Su luz. Así debe ser nuestra
doctrina, una doctrina que crece continuamente como todo organismo vivo lo hace, una
doctrina que fluye con fuerza como la cascada de que de hablábamos arriba; una doctrina
a la que cada día y cada año, Elohím va agregando por revelación (Ef. 1:17) cada vez
más luz y más verdad a nuestro espíritu y nuestra mente, a nuestra comprensión y cambia
nuestra percepción de la Escritura y nuestra percepción de Dios. Es por eso que dice
Tehilím/ "Salmos" 1:3: "Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, Que da su
fruto en su tiempo, Y su hoja no cae; Y todo lo que hace, prosperará". Los árboles y la
vegetación que crecía alrededor del salto de agua era lujuriante, regada por la humedad
del agua poderosa y vivificante. Así debe ser nuestra vida y nuestra doctrina.
El creyente y la congregación que está alimentándose del Padre a través del Hijo en sí
mismo por medio del Espíritu Santo es un "árbol plantado junto a corrientes de aguas,
que da su fruto en su tiempo" y su vegetación mental, doctrinal y espiritual será
igualmente fértil.
En otras palabras, la persona o la denominación que tiene la misma doctrina durante diez
años es una persona o una denominación que se ha quedado estancada como el agua de
que hablábamos arriba, que está sin poder, sin fuerza y sin frescura, congelada en el
tiempo y en el espacio espiritual de Elohím. La doctrina estancada está actuando como
una camisa de fuerza en esa persona o denominación, atándonos, en vez de actuar
meramente como un piso sobre le cual pararnos y crecer. Nunca debemos permitir que la
doctrina de nuestra iglesia o denominación actúe como un techo sobre nosotros ni sobre
nuestro pastor. Elohím no nos va a disculpar a nosotros, porque nuestro pastor o nuestra
denominación decida no crecer continuamente como debería. Cada uno de nosotros
somos responsables por nuestro propio crecimiento, ya sea ayudado por nuestras
autoridades espirituales, o por nuestra cuenta; como dice la Escritura: "...daré a cada uno
según sus obras"; y entre esas obras está nuestro crecimiento en la fe como un proceso de
crecimiento y de cambio y crecimiento.
Si usted no está creciendo en su iglesia, ¡ya es hora de orar a Elohím pidiendo que lo
guíe a una congregación que esté alimentando a su rebaño con agua de vida y no con
agua estancada!
Para concluir: ¿somos salvos por fe o por obras? Como hemos visto, la fe no consiste en
un credo, sino que es un árbol que crece continuamente y que no es el mismo de año en
año; y esta clase de fe no se puede separar de los otros factores que la componen: la
obediencia, la confianza, el temor a Iahvéh, la revelación, la verdad y el amor a la
verdad, nuestra auto-identidad (Ef. 2:11-12; Fil. 3:3), nuestra posición vis-a-vis el Pueblo
Judío (Ro. 11:17) y las melujót/ obras, así como no se puede separar un torso humano del
resto del cuerpo, ni las ramas del resto del árbol; son un todo inseparable. Cuando
nuestro Señor y Rabino Ieshúah preguntó retóricamente: "Cuando venga el Ben
Adám/Hombre, habrá fe en la tierra?" quiso significar: Cuando venga Yo habrá
obediencia, confianza, temor de Iahvéh, revelación, verdad, auto-identidad, posición
adecuada, melujót/obras, amor agápe/sacrificial?
Cuando entendemos esto y lo aceptamos, estamos listos para entender que nuestro
espíritu es salvo por fe en Ieshúah (que significa "Iahvéh es salvación/liberación/
victoria"), es decir, traspasamos el portón de entrada a la propiedad de la "Casa de Israel
y la Casa de Ihúdah" (Jer. 31:31-33) pero nuestra alma y cuerpo es salva por melujót, por
obras, es decir, por confianza, obediencia en cumplir la Toráh, y por caridades, por
ayudar a nuestro prójimo, como dice Jacobo/ "San Tiago" 1:27: "La religión pura y sin
mácula delante de Elohím el Padre es ésta: visitar a los huérfanos y a las viudas en su
tribulación y guardarse sin mancha del mundo".
Que el Señor nos bendiga y nos dé cada día más de Su luz y de Su jésed ve emét/ verdad
misericordiosa hasta que el Señor venga--muy pronto.